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¿Cuándo hablarán de España?
Daniel Martín Estrella Digital 18 Febrero 2010
A pesar de la crisis, algunos tenemos -aún- la suerte de poder
acudir a trabajar cada mañana para así librarnos de la posibilidad
de ver el espectáculo que, muy de vez en cuando, los políticos nos
ofrecen en el escenario de las pesadillas que se llama Congreso de
los Diputados. Lejos de los viejos alardes de los grandes oradores
de nuestra Historia, cerca siempre de la vulgaridad más extrema,
nuestros prebostes hablan mucho, dicen poco y rara vez atienden de
manera directa a los problemas que realmente afectan a España.
Por ejemplo, el pasado miércoles José Luis Rodríguez Zapatero y
Mariano Rajoy se enfrentaron en su habitual cacareo de salón para
retarse mutuamente: aquel a que éste presentara una moción de
censura, éste a los amigos de aquel para que le quitasen de su
cargo. Cualquiera diría que estos dos gallitos viven en otro país,
en uno donde paro, déficit público y productividad sean los de un
país con potencial para sobrevivir a corto o medio plazo.
Por si fuera poco, al día siguiente los medios de comunicación
volvieron a analizar la actuación de los dos líderes para ver cuál
había ganado -siempre a los puntos, que aquí no hay knockouts de
tipo alguno- y cuáles serían las consecuencias electorales del
presunto debate. Tiene narices la cosa, porque el encuentro en la
Cámara Baja fue, a la postre, otro fuego de artificio para que nos
olvidemos durante otro par de días de los enormes problemas que
afectan a nuestro país y de los negros presagios que se ciernen
sobre él, sobre todos nosotros.
Hace poco tiempo, en una tertulia, hablaban dos comentaristas
políticos sobre la conveniencia de que Rajoy presentase una moción
de censura para sacar a Zapatero de la Moncloa, puesto que los dos
coincidían en que la labor del Presidente estaba siendo nefasta para
España. Si, como yo también pienso, realmente el actual Ejecutivo
está siendo nocivo, incluso dañino, para la realidad española, ¿qué
es eso de sopesar la calidad electorera de esta o aquella
iniciativa? ¿No deberíamos ir directamente al grano para evitar que
se siga haciendo tanto daño a nuestras economía y sociedad?
El gran problema subyacente es que en España pensamos que vivimos en
un país civilizado, moderno, democrático, sin problemas
estructurales. Damos por supuesto que las cosas no pueden irnos mal
y por eso nos dedicamos a la cháchara barata que quizás venda
periódicos pero que desde luego no analiza los auténticos problemas
que podemos tener. No es tanto si Rajoy o Zapatero, si moción o no,
si churras o merinas... lo esencial es fijarnos en nuestras grandes
fallas y, lejos de cualquier zarandaja, dedicarnos a meter el dedo
en la llaga hasta que alguien se ponga a trabajar, tomar medidas
necesarias aunque incómodas e intente reflotar la nave española.
Porque, no lo olvidemos, España es un país que tiene un sistema
supuestamente representativo que sin embargo es dominado de facto
por dos partidos políticos y pico sin democracia interna, una
justicia que vive en precario y a la vez gobernada por magistrados
que sirven a esas mismas formaciones que constituyen la
partitarquía, un gasto público disparatado que se ve
exponencialmente aumentado por la presencia de diecisiete
comunidades autónomas, un sistema educativo que fabrica borregos
analfabetos y no ciudadanos, una estructura económica endeble y de
mínima productividad, etc.
Entonces, ¿qué más da quién ganara el debate del miércoles, si
ninguno de los dos posibles gobernantes de España van a decidirse a
atajar los grandes problemas endémicos? Si nos ponemos a analizar
dicho debate detenidamente, ninguno de ellos habló de estos graves
asuntos con unas mínimas lucidez, sinceridad o profundidad. Cuando
se trata de sus palabras, hay más ansia de poder que auténtica
preocupación por España.
Y es España la que realmente se ve perjudicada por esta situación
que se perpetuará hasta que por fin se rompa el juguete. Mientras
sigan jugando a un ajedrez sin piezas ni reglas, mientras bailen
sobre el ring sin darse puñetazos ni luchando contra los auténticos
enemigos de la nación, no cambiará nada. Pero eso sí, muchos piensan
que esto es una auténtica democracia, un sistema serio. ¿Y España?
¿Alguna vez se decidirán a hablar de ella con seriedad y actuar en
consecuencia?
dmago2003@yahoo.es
Diez decepciones
El autor concede que el actual Tribunal Constitucional «aporta una
legitimidad escasa e imperfecta» pero se sorprende de la
«uniformidad» del malestar catalán
FÉLIX MADERO El Correo 18 Febrero 2010
Primera. Nunca como ayer estuvieron tan lejos Zapatero y Rajoy. Un
debate planteado para llegar a acuerdos evidenció lo que separa a
estos dos dirigentes en un momento tan delicado para España. Se
superaron, aunque la responsabilidad de gobernar sólo la tiene
Zapatero. ¿Hay que recordarlo?
Segunda. Zapatero pidió acuerdos, pero negó la mayor: su discurso
fue un elogio de su gestión. Hace unas semanas dijo que podía llegar
a acuerdos con el PP, pero que en materia económica apelaba a su
ideología socialista, y ahí era imposible el pacto. Podríamos
habernos ahorrado el debate.
Tercera. Rajoy hizo bien exigiendo un cambio de rumbo en el PSOE.
Pero no deja de ser un brindis al sol creer que buscarán un recambio
a Zapatero. Planteamientos así no son serios, posibles ni
convenientes.
Cuarta. Rajoy pide a Zapatero que renuncie, pero no entra en un
terreno resbaladizo que le valdría para concretar su posición: la
convocatoria de elecciones anticipadas.
Quinta. Zapatero es un líder cansado. Él, como me cuentan, puede
sentirse fuerte y animoso. El problema no es cómo se encuentre, sino
cómo creemos que está. Llega un momento en que uno ya no es
responsable de su propia imagen: haga lo que haga, es lo que los
demás dicen que es. Para llegar a eso hay que perseverar y Zapatero
se ha esmerado con provecho. Así lo veo: Cansado, espeso,
recurrente, enredado en cifras y porcentajes. Y lo que es peor:
prescindible.
Sexta. El presidente no dijo nada nuevo ayer. No transmite
credibilidad. Sin confianza no se puede gobernar. Sin nuevos
argumentos tampoco.
Séptima. Rajoy lo tuvo fácil. La relación de errores cometidos en
los últimos quince días es ya argumento para esbozar un discurso
audaz y contundente. El de Rajoy lo fue, pero supo a poco. Rajoy es
un diestro que tras una brillante faena falla con la espada.
Resultado: ovación y vuelta al ruedo. Para cortar orejas hay que
arriesgar más.
Octava. La tesis de que el PP no arrima el hombro es sólo para
consumo muy interno del PSOE. En este momento una apreciación así no
tiene un pase, o si lo tiene no va más allá del acérrimo
simpatizante.
Novena. Nadie olvide que Rajoy ha pedido hasta seis veces, seis, un
acuerdo con Zapatero. Fracasó siempre. Ahora es Zapatero el que
fracasa. Le quedan cinco más.
Y décima. Es una desgracia para este país confirmar que las
expectativas electorales están por encima del interés general. En
esto perdió Zapatero. En esto perdió Rajoy. Y hoy perdemos todos.
Cerco al contribuyente
Editorial www.gaceta.es 18 Febrero 2010
¿Planean nuevas subidas de impuestos Carlos Ocaña y Elena Salgado?
La imperiosa necesidad de frenar el creciente déficit público
español al que nos ha llevado la desastrosa gestión económica del
Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha puesto nerviosos a los
responsables de las arcas del Estado que, no contentos con el
aumento de la presión fiscal, han comenzado a apremiar a los
inspectores de Hacienda para que estrechen el cerco al
contribuyente. Una actitud ignominiosa e impresentable, porque una
cosa es la lucha contra el fraude, y otra muy distinta el afán
recaudatorio desmedido y las medidas coercitivas que la Agencia
Tributaria (AEAT) pretende que ejerzan los inspectores sobre los
contribuyentes en una alocada carrera de persecución a empresas y
ciudadanos. No es, pues, extraño que la organización profesional de
Inspectores de Hacienda del Estado (IHE) pusiera ayer el grito en el
cielo y denunciara la codicia recaudatorio de la AEAT ante el
desproporcionado incremento de objetivos impuesto a los equipos de
inspección para este año, que supondrá indefectiblemente una mayor
presión sobre los contribuyentes inspeccionados, ya que los
inspectores se ven obligados a obtener mayor deuda e imponer mayores
sanciones con menos recursos materiales y humanos.
La causa de todo este desasosiego es la gravísima caída de la
recaudación fiscal en 2009, detrás de la cual no sólo hay una
ausencia de crecimiento económico, sino un importante aumento de la
economía sumergida y el fraude fiscal. Desde 2008 el PIB español ha
caído en unos 30.000 millones de euros, mientras que la recaudación
por IVA y Sociedades lo hacía conjuntamente en más de 40.000
millones. En concreto, el año pasado la recaudación por IVA se
redujo cerca de un 30% mientras que la caída del consumo se situaba
en el 5%, brecha que evidencia el aumento del fraude que, a su vez,
ha disparado el número de litigios que, como ya adelantó LA GACETA,
tienen parados en los tribunales expedientes por una cuantía
superior a los 4.500 millones de euros.
La deriva que ha tomado el problema es grave. Los inspectores
consideran, con razón, que el fraude hay que atajarlo con un
sustancial incremento de los medios materiales y humanos de la AEAT,
y no con una mayor presión sobre los contribuyentes y, de paso,
sobre los propios inspectores, quienes ven cómo la Agencia
Tributaria ha endurecido los criterios de la paga de productividad,
al ligarlos al cumplimiento de aspectos formales, a la realización
de tareas burocráticas y a la consecución de unos objetivos un 15%
superiores a los del año pasado y que los inspectores consideran
“inasumibles e incompatibles con un trabajo de calidad”.
La cuestión es peliaguda y, lo que es peor, puede ir tomando una
deriva peligrosa que acabe en otra vuelta de tuerca a la presión
fiscal. Primero Zapatero, durante el debate presupuestario, y ahora
la vicepresidenta Elena Salgado, han recurrido al falaz argumento de
la menor presión fiscal española para justificar las nuevas subidas
de impuestos que, en su opinión, demanda la sostenibilidad del
actual modelo de Estado. En su lógica, la rapiña estatal nos
acercaría más a Europa, lo que no es más que una burda mentira ya
que España tiene tipos más altos que la media europea en el IRPF,
Sociedades e incluso las rentas del capital. Por ello, habrá que
estar muy atentos para eludir la senda del empobrecimiento a la que
nos lleva, sin remedio, este Gobierno de ineptos y fuleros.
Debate
Nacimiento y muerte de la política
Agapito Maestre Libertad Digital 18 Febrero 2010
Tengo ante mi vista una foto oscura. El fondo es casi negro, pero
los rostros son nítidos. Inconfundibles. En primer plano está
Alfonso Guerra ante unos micrófonos. Detrás del socialista, del
ejecutor de Montesquieu, asoma el rostro impenetrable y duro del
alcalde Madrid, el popular Alberto Ruiz-Gallardón. Presentan al
alimón una exposición sobre el nacimiento de la política, de la
formación de la ciudadanía, bajo la idea de la soberanía nacional.
Estos dos políticos cantan, en efecto, las virtudes de algo muerto,
o peor, de algo que ellos han matado en las tres últimas décadas: la
soberanía nacional. Magnífico retrato para sintetizar una crisis
política sin precedentes en una democracia occidental.
Si pasamos de la foto del Cuartel del Conde Duque al Congreso de los
Diputados, veremos a Zapatero y Rajoy escenificando el mismo teatro
de Guerra y Ruiz-Gallardón. Los dos escenarios sirven para alojar la
muerte de la nación, es decir, de la genuina política. Muerta la
nación, la democracia queda reducida a ser mera administración. Pura
gestión pública. Da igual Guerra que Ruiz-Gallardón, Zapatero que
Rajoy. Se trata de unas falsas monedas de trueque en un mercado
político al que sólo tienen acceso unos cuantos "privilegiados", es
decir, unas camarillas autoelegidas por ellas mismas que conciben la
"política" como una profesión que debe servir, en primer y único
lugar, para la satisfacción de sus propios intereses.
El asunto central a debatir, en el Congreso, era la crisis
económica, pero todo giró sobre unos enjuagues entre los
profesionales del poder; el máximo triunfador de ese intercambio de
favores entre la casta política, una vez más, fue el separatismo
melifluo de CiU, que ha vuelto a recibir alguna prebenda de Zapatero
a cambio de que no enrede demasiado con el PP. Tampoco Zapatero ha
salido mal del encuentro, a pesar de lo que digan los titulares de
prensa; pues que el Gobierno, en sus horas más bajas, ha conseguido
mantener la iniciativa política y ganar un poco de tiempo hasta que
ya no pueda dar más subsidios. O sea, hoy Zapatero está mejor,
bastante más aliviado, que un día antes del debate. Eso es un hecho
incontrovertible.
Pero lo decisivo, por encima de esas consideraciones a corto plazo,
es que el enfrentamiento verbal entre Zapatero y Rajoy no alcanzaba
la categoría de político. Lejos, en efecto, de defender los
intereses nacionales, parecía más bien una pelea entre
"profesionales" de la gestión pública, que han reducido la política
a pura administración. Cuando desaparecen los argumentos a favor de
la nación, toda la palabrería se antoja arbitraria. Sustituible.
Todo era mera simulación de cifras y datos. Un engaño para ocultar
un denominador común: la ineptitud de los dos protagonistas para
atemperar una crisis económica, sin duda alguna, novedosa y
desconocida en muchos aspectos, a pesar de lo que digan algunos
muchachotes especializados en la "ciencia lúgubre", que los
arrastrará irremisiblemente al desastre. El problema, por desgracia,
es que nosotros, los ciudadanos normales, los que queremos genuina
política, seremos también arrastrados por la molicie y maldad de
esta casta que ha terminado con la nación española.
Crisis
Zapatero, primer problema económico
Humberto Vadillo Libertad Digital 18 Febrero 2010
La opinión general es que Zapatero es un político muy ideologizado,
de un izquierdismo extremo. El mismo no ha dudado en definirse como
"rojo", eligiendo una palabra deliberadamente cargada de
connotaciones.
Discrepo. Zapatero es, ante todo y sobre todo, un oportunista
político. Un personaje de extremo gallardonismo, que confunde
ideología con sentimiento y ambos con conveniencia. En otros
términos, si Zapatero sólo recuerda a su abuelo republicano es,
sencillamente, porque es el abuelo que más le conviene. Prueba de lo
que digo es que antes de llegar al poder no tuvo problema alguno en
defender políticas radicalmente distintas a las que ha aplicado,
algunas de corte tan poco izquierdista como el "flat tax" o la
bajada de impuestos. Del mismo modo, su desempeño previo a su
sorprendente ascensión a la Secretaría General del PSOE, el de un
modesto culiparlante prácticamente ágrafo y apenas significado, casa
mal con la imagen de animal político que con indudable éxito le ha
sido fabricada desde que, pasando por Atocha, llegara a la Moncloa
el 2004.
Para entender bien la cosa del Pacto y lo que pasa en estos momentos
por la cabeza de Zapatero tenemos que comenzar por distinguir
claramente que toda medida política tiene dos posibles funciones: en
primer lugar, beneficiar al conjunto de la nación y en segundo
lugar, en absoluto menos importante, beneficiar electoralmente a
quien la propone. Ante una determinada medida el político, cualquier
político, se hace mentalmente dos preguntas: ¿Es buena esta política
para mi ayuntamiento, comunidad, Nación? E inmediatamente después:
¿la adopción de esta medida hace más probable mi elección? Si el
político es capaz de responder afirmativamente a ambas preguntas, la
medida será propuesta.
Lo singular de Zapatero es el grado heroico con el que se ha negado
a tomar cualquier decisión que perjudique en lo más mínimo sus
posibilidades electorales. Zapatero se dio cuenta muy pronto de que,
contrariamente a lo esperado, el PP no se hundía tras las elecciones
del 2004, sino, antes bien, conservaba un extraordinario suelo
electoral de casi diez millones de votos. Eso le obligaba a él a
mantener a toda costa su propio suelo. Como cualquiera que sepa
sumar, Zapatero es consciente de que su Gobierno se basa en sus
extraordinarios resultados electorales en Cataluña y en el práctico
monopolio que, con el impagable apoyo de Llamazares, mantiene sobre
la izquierda española. Por ello Zapatero es consciente de que de su
Gobierno no puede emanar ni una sola disposición, decreto, ley o
papelillo volandero que le haga perder el favor de uno u otro pilar.
Para su infinita sorpresa, en las últimas semanas la caída de la
bolsa, la presión de sus socios europeos, el incesante gota a gota
de opiniones desfavorables en la prensa internacional y la
contemplación de Grecia entrando, arrastrada, al barbero han hecho
imposible que Zapatero pueda seguir con sus costumbres políticas.
Las medidas que precisa España y que le reclama Europa son
justamente las contrarias a las que precisa para ganar las
elecciones: reducción del gasto público, congelación de los
salarios, flexibilización del mercado laboral, racionalización de
las pensiones. La adopción de estas medidas podría, pese a los
esfuerzos conjuntos de Llamazares y Cayo Lara, revivir a Izquierda
Unida o simplemente dejar en casa a un par de millones de votantes.
La falta de entusiasmo zapaterino de los actores de la ceja que
prefirieron, según la ministra Sinde, irse de borrachera a ser
recibidos en la Moncloa podría ser heraldo del inminente invierno
zapaterino.
De ahí la necesidad de un pacto que neutralice cualquier crítica a
estas políticas y las convierta en cuestiones geológicas, actos de
Dios caídas sobre ZP como sobre todos nosotros: inexorables y
mecánicas. Lo que es más: para salvaguardar esa imagen de Zapatero
guardián de las esencias de la izquierda es preciso que él mismo
acuda al Pacto empujado, mohíno, heroico en su defensa de los
humildes. De ahí que hayamos asistido en las últimas dos semanas a
una burda obra de teatro en la que poco ha importado reducir al Rey
al papel de acomodador, un papel en el que éste parece encontrarse
extrañamente feliz por otra parte. La esencia de la obra es que ZP
se entrega por responsabilidad a un pacto que no quiere y al PP se
le obliga a elegir entre la espada del pacto o la pared del
aislamiento y la responsabilidad de toda desdicha económica que en
adelante ocurra.
Por eso es tan importante que no haya pacto.
El principal problema económico que tiene hoy España no es el paro,
ni el déficit público. El principal problema económico que tiene
España se llama Rodríguez Zapatero. Mientras Zapatero siga en el
Gobierno, no puede aspirar España a recuperar la senda de la
prosperidad. En estas circunstancias corresponde a la oposición
elegir entre cualesquiera dos caminos posibles, aquel que lleve a la
más rápida desaparición política de Zapatero. Mientras no
desaparezca esa calamidad económica llamada Zapatero no
desaparecerán, perezosamente, las restantes.
PSC
La venganza familiar
Antonio Robles Libertad Digital 18 Febrero 2010
Hay en la maragallada del hermanísimo Ernest Maragall el indecoroso
encanto del amo venido a menos. O peor, del amo a sueldo del antiguo
sirviente. Sí, porque hasta el abandono de su hermano Pascual
Maragall en 2005, los barones catalanistas estaban acostumbrados a
ejercer de amos en un partido donde los currantes eran los hijos de
la inmigración.
Dicho de manera menos alegórica: desde 1977, el PSC ha sido dirigido
y gestionado en beneficio propio por los barones procedentes de las
familias burguesas catalanistas. Las dos almas del PSC tuvieron
desde el principio roles bien definidos, aunque también muy
injustos: el alma obrera secuestrada por los capitanes territoriales
estuvo condenada desde el principio a hacer de serpas para que una
minoría de barones nacionalistas coronaran los puestos más altos de
la administración y del Gobierno.
Así fue hasta el Congreso de Sitges en febrero del 1994. En él,
Josep María Sala dio la Secretaría de Organización a un alcalde
andaluz de Cornellà, José Montilla y encaramó a la dirección del
partido a Miquel Iceta y José Zaragoza. Todos procedentes del poder
municipalista, conocidos bajo la denominación de capitanes. El
Obiolismo, y con él la dominación del catalanismo nacionalista,
comenzó su declive. Pero los capitanes territoriales que controlaban
las bases del partido no se atrevieron a ser consecuentes, y a las
elecciones siguientes volvieron a colocar de cabeza de lista a la
Generalitat a un representante del alma nacionalista, en esta
ocasión a Joaquín Nadal (1995).
Mientras, el aparato era dominado más y más por los capitanes. Aún
así, el complejo de inferioridad de éstos frente a los señoritos
catalanistas, les llevó a presentar al Gobierno de la Generalitat en
1999 y 2003 nuevamente a un catalanista, Pascual Maragall. Parecía
que las bases obreras cercanas al PSOE dirigidas por los capitanes,
nunca se sacudirían de encima el complejo de inferioridad frente a
los catalanistas. Pero se lo quitaron cuando se atrevieron a poner
de cabeza de lista a José Montilla en las elecciones autonómicas del
1 de noviembre de 2006.
Lo que ha ocurrido ahora con la crítica de Ernest Maragall al
Tripartito y a su presidente ("Hace tiempo que el Gobierno de José
Montilla renunció a encarnar un proyecto integral de país"), tiene
que ver, y mucho, con el final de un pulso por el poder entre
barones y capitanes. O lo que es lo mismo, los representantes del
alma catalanista están perdiendo definitivamente el aparato. O sea,
el poder a secas.
¿Significa esto que el espíritu de la federación socialista del PSOE
de Cataluña, que fue arrinconada por los dirigentes nacionalistas
del PSC, podría regresar para poner freno a tanto nacionalismo?
De ninguna manera. Si bien los capitanes se han hecho fuertes en el
aparato, ha sido a costa de renegar de la cultura y lengua españolas
y renunciar a sus principios socialistas. O lo que es lo mismo, para
retener poder se han fundido con el entorno catalanista, o como
pretendía Piqué para el PPC en su etapa de presidente de los
populares catalanes y no consiguió, se han confundido con el
paisaje. Han sido tantos años de camuflaje que hoy no queda ni
rastro de la federación socialista del PSOE. Han quemado las naves
con las multas lingüísticas, la inmersión, la manía de la
bilateralidad, el apoyo de un Estatuto que quiebra la lealtad
constitucional, la asimetría federal no cooperativa con el resto de
España y su desvergonzada renuncia a sentirse españoles
públicamente.
Ya no es posible rectificar, el espacio nacionalista los ha
secuestrado, forma parte de sus tesis, de él viven, y en él y sólo
en él podrán sobrevivir. Pero tienen el aparato. O sea el poder. Lo
único que les interesó como políticos. La tentación de considerarlos
como "quinquis del Baix Llobregat", como dice Salvador Sostres que
los definió el secretario de Comunicación y estrategia de CiU, David
Medí, puede parecer excesivo, pero ellos han sido claves para
desarraigar a la población inmigrante de su cultura y lengua y para
desmantelar la cohesión de España en Cataluña.
Desde el otro lado el cazurro de Ernest se ríe a carcajadas,
mientras manosea el alma vendida al diablo por los advenedizos de
Iznájar. Y al fondo del túnel, Pujol se mira al espejo; nunca se
pudo imaginar un Pujol tan bien recreado como Montilla. La lobotomía
perfecta.
España cantonal y colipoterra
Manuel Molares do Val Periodista Digital 18 Febrero 2010
En la esquina noroeste de la provincia de Lérida está el Valle de
Arán, territorio de 635 kilómetros cuadrados donde muchos de sus
habitantes amenazan con independizarse de Cataluña si la Generalidad
cambia la estructura autonómica de cuatro provincias por siete
veguerías, cuerpos medievales resucitados para centralizar más aún
el poder en Barcelona.
En Arán, que colinda con la Occitania francesa y con Huesca, se
habla castellano, catalán y aranés, idioma este en peligro de
extinción por imposición del catalán, e inusitado por poseer
palabras vascas.
Lo que pretende la Generalidad con las veguerías es crear una
administración castiza catalana diferente a la española.
Es otro paso más hacia una secesión sociocultural impuesta a
catalanes y españoles por unos políticos barceloneses --y estatales,
como Zapatero— que no pueden dejar de pedalear: la conquista
imperialista de Valencia y Baleares, para empezar, que ancho es el
Mediterráneo almogávar.
Ambición desmesurada: Arán, que vive en buena medida de la estación
de esquí de Baqueira Beret--, es sólo una primera amenaza de nuevos
reinos de taifas cantonales en toda España.
Porque los nacionalismos castizos están provocando el nacimiento de
subnacionalismos, cantones, subcantones taifas y subtaifas. Aquí
terminarán declarándose independientes hasta los caseríos de cada
aldea.
En Galicia los secesionismos provocan incluso guerras civiles
económicas.
Ya no es que los aficionados del Celta de Vigo y del Deportivo de
A-La Coruña se peguen, es que el odio localista lleva a los alcaldes
socialistas de ambas ciudades a pelearse. Las cajas de ahorros de
sus áreas de influencia antes de concentrarse serán absorbidas por
Cajamadrid o por la imperial Caixa catalana.
Taifas, retaifas cantones y colipoterras, como recordaba Cela a
ciertas damas, a España la corroe el casticismo independentista. Y
Álava-Vitoria sigue considerándose provincia vasca, quizás, porque
no siempre la gobernó el PNV.
Víctimas de los etarras... y de los
políticos y funcionarios expañoles
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 18 Febrero 2010
Os pido que leáis esta entrevista a la viuda de un asesinado por
ETA. Los funcionarios y los políticos a los que hemos entregado
nuestras vidas y haciendas nos tratan a patadas.
La doctrina católica sostiene que la caridad va de los más cercanos
a los más lejanos. Gran verdad. ¿Qué podemos pensar de quien pide
dinero para Haití y sin embargo ordena el despido de empleados de
una empresa que está ganando dinero? ¿O de quienes buscan justicia
para supuestos crímenes cometidos hace más de 70 años pero no la
quieren para otros asesinatos realizados hace poco más de 20?
Compasión con quienes no están junto a ti, pero desprecio a quienes
se cruzan contigo por la calle.
Esta entrevista a Ramona Garrido, viuda de José María Félix
Latiegui, asesinado por ETA en 1981, nos muestra no sólo a los
asesinos de ETA, a los que ya conocemos muy bien, sino a unos
funcionarios (jueces y fiscales) y políticos que pisotean el dolor
de aquellas personas a las que sólo recurren para sacarles votos y
dinero.
Simplemente soy una de tantas viudas en España que reclamamos que
los asesinos de nuestros maridos sean juzgados. No pedimos otra cosa
que justicia. Nunca renunciaré a que el asesino de mi marido,
Zurutuza, acabe sentado en el banquillo. Lo hacemos ahora porque
pensamos que hay a quien no le interesa que el criminal sea juzgado
en este momento.
Quiero saber por qué nos han tratado como si fuéramos una porquería.
Nos han tratado mal, nos han dado golpecitos en la espalda,
ignorándonos, mareándonos de un sitio a otro. Nos dicen que nos
tenemos que conformar, que ya está siendo juzgado por otra cosa.
Creo que las dos juezas ni se molestaron en leer el sumario.
Desconocían que luché para que lo trajeran desde Francia porque no
había prescrito. Son muchas las preguntas que quedan en el aire.
¿Alguien les mandó que tenía que ser así? Es algo que nunca podré
conocer. Me gustaría saber qué ha pasado en estos tres años y por
qué el juez Gómez Bermúdez, el pasado 24 de noviembre, nos dijo que
no teníamos ninguna posibilidad de ganar porque estaba prescrito. Mi
irritación y desasosiego vienen desde entonces. ¿Por qué antes no y
ahora sí? Nadie me ha dado ninguna explicación sobre el tema.
Gómez Bermúdez me puso por ejemplo, en la conversación del 24 de
noviembre, de las víctimas que no tenían más que la defunción de su
marido y que no se había investigado porque no interesaba en aquel
momento. En nuestro caso nos llegó a asegurar que no interesó en su
día investigar más sobre el asesinato de mi marido. Hablamos de la
década de los ochenta cuando había intentos de diálogo con ETA. Eso
hizo que a muchos de nosotros se nos relegara. Y como yo muchas
mujeres. Hay cantidad de viudas que no saben quién ha asesinado a
sus maridos
No me da la gana irme a vivir fuera. En San Sebastián está enterrado
mi marido, los aitonas... ¿Por qué me van a echar de mi sitio? Eso
sí, he tenido que pasar 29 años diciendo que mi marido había muerto
de accidente de coche. Es durísimo. No se puede contar.
Toda una bofetada para Adolfo Suárez, Rodolfo Martín Villa, los
monseñores Setién y Uriarte, Joseba Eguibar, Juanjo Ibarretxe,
Felipe González, Iñaki Anasagasti... Y las docenas de funcionarios
(policías, diplomáticos, jueces) pendientes sólo de sus ascensos y
su puñetera carrera.
CODA: Como ya habéis visto, María Antonia Iglesias, que dicen que va
a misa, se inventa mentiras sobre muertos en la guerra para aumentar
el odio entre los españoles, a la vez que crece su cuenta corriente
(eso sí, seguro que da dinero a Haití). Y ese odio estalla en
sucesos como éste. No hay mucha diferencia entre estos chivatos
mallorquines y la canalla de los batzokis.
PARA LAVARSE EL ALMA
Miércoles de ceniza
No hallamos cosa donde poner los ojos que no sea recuerdo de la
ceniza. La que nos impongan en la frente caerá sobre pensamientos
mortecinos. La crisis sí que está siendo un llamamiento en toda
regla a la penitencia, al ayuno y la abstinencia.
Incluso el clima se ha vestido de pardo sayal. Qué grises, fríos y,
en una palabra, cuaresmales están viniendo los días. La Naturaleza,
tras el escándalo del Climagate, se ha vuelto también escéptica del
Calentamiento Global y se ha soltado la melena de lluvia sobre la
espalda helada. Lo malo es que a nosotros, escépticos o
calentólogos, nos ha cogido debajo.
Como esta Cuaresma, que, aunque litúrgicamente empieza ahora, en lo
económico y en lo político lleva aquí un montón de meses. Este año,
todos, creyentes, agnósticos y hasta laicistas, vamos a pasar un
tiempo muy sacrificado y penitencial. Polvo somos y en polvo nos
convertimos a marchas forzadas.
El asco justifica el odio
Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.com 18 Febrero 2010
Acabábamos el artículo anterior -'España me da asco'- preguntándonos
cómo puede dar asco un país. Y sobre todo, quién gana con ello. No
logro entender que España -o Euskadi, o Cataluña, o el desierto del
Sáhara- pueda dar asco. A un país puedo admirarlo o censurarlo,
ponderar sus costumbres, sus fiestas, su paisaje o su clima, o
discrepar de su sistema de vida, desear ir a él o huir de él,
pero... ¿asco? ¿Cómo puede ser que dé asco un país? Y sin embargo,
gran parte del nacionalismo periférico español se basa en ese
'España me da asco'. El nacionalismo es una administración del asco,
redireccionándolo hacia 'el otro', el enemigo, el extranjero.
Evidentemente no es un asco innato, sino inducido, aprendido. Quien
siente asco por España no es porque España sea asquerosa, sino
porque él se entrena, o peor, alguien lo entrena.
Hay ascos que quizá sean innatos en el hombre: lo viscoso, el tacto
frío de la serpiente, el olor del vómito, etcétera. Pero, y ahí está
el quid de la cuestión, el asco se puede educar. Se puede desviar
hacia objetivos de lo más variopinto, de manera que las cosas más
inocentes se vuelvan asquerosas. El doctor Alsina, profesor de
Filosofía de Barcelona, un tomista de tomo y lomo -nunca mejor
dicho-, nos decía: "Si yo no fuera tomista debería ser spinoziano.
Pero Spinoza me da asco". Yo me preguntaba, ¿cómo puede dar asco un
filósofo? Ahí está la fuerza del asco como educador: si queremos que
alguien se aparte de algo, basta con hacer que le resulte asqueroso.
Sentirá una aversión irreprimible, no le verá ni sombra de bondad,
todos los males los atribuirá a su contacto o a su influencia. Un
buen asco vale por todo un tratado de razonamientos. Así se han
generado los ascos culturales: a los negros, a los moros, a los
franceses, a la derecha, a los comunistas, a los nazis, a los
judíos, a los borrachos, a los drogadictos, a la burguesía, al
dinero...
O a España. El nacionalismo catalán -y supongo que también el vasco,
aunque no lo conozco tanto- es en un 90 por ciento pura
hispanofobia. Como hay poco que afirmar, se opta por negar:
'Catalonia is not Spain'. Y Spain es todo lo horrendo: es pobre,
atrasada, anárquica, holgazana, atávica, ladrona, estúpida,
africana. Y en consecuencia, da asco. Y como España da asco,
'español' es un insulto. En ese escenario, quien se atreva a
definirse español es, o un temerario, o un tonto. O una sabandija
facha. Y a las sabandijas, a las ratas asquerosas, hay que
eliminarlas. Fíjense lo que consigue el asco: justifica el odio y
enaltece como un héroe al violento que limpia la sociedad de
alimañas. En vez de alimañas, ponga usted comunistas -para Rambo-,
judíos -para Goebbels-, moros -para el Capitán Trueno-, fachas -para
un progre barato- o españoles -para un nacionalista vasco o catalán-
y se explicará muchas cosas. Se explicará, por ejemplo, la terrible
pintada: "Matar (X) no es un delito, es un deporte". O aquella otra:
"(X), haz algo bueno por la humanidad: suicídate". La equis vale
para todas las variables anteriores y muchas más.
Si eres o has sido víctima de ese asco nacionalista hacia España,
debes ponerte urgentemente en tratamiento. Primero, conocer: paséate
por España, habla con españoles, comprueba que hay alguno que es
inteligente, incluso más inteligente que tú; luego intenta oírte a
ti mismo hablando en castellano, que no mancha, y empieza a sentirte
ridículo con un prejuicio tan absurdo. Cuando tengas una idea
positiva y fraternal de España y de los españoles, tus convicciones
nacionalistas -si aún las tienes- empezarán a ser válidas y
respetables. Por lo contrario, si se basan en el asco irracional, y
encima aprendido en la escuela o en el esplai, lo siento amigo,
perdóname que sienta algo de lástima por ti. Madura un poco.
Libérate de tus ascos: aún estás a tiempo.
Reponiéndose de la plaga marxista / Rajoy y
Zapo
Pío Moa Libertad Digital 18 Febrero 2010
Ayer, conferencia para profesores de historia de enseñanza media.
Desde días atrás, Público y otras publicaciones y blogs de izquierda
ponían el grito en el cielo por la presencia de José María Marco,
Jorge Vilches y mía en estos cursillos, con lo que demuestran una
vez más su nulo espíritu democrático. Y su incapacidad para sostener
sus embustes fuera de una situación de censura. Y es que, como me
decía un profesor de la universidad, "en realidad son los profesores
de enseñanza media, que han sido formado en una universidad dominada
por la izquierda, quienes más han creado este clima progre, sobre
todo entre los jóvenes. Aunque la gran mayoría de los jóvenes se
despreocupan hoy totalmente de la historia, se quedan con cuatro
clichés y es muy difícil sacarlos de ahí". La izquierda casi ha
monopolizado el cotarro, y se sube por las paredes ante la
posibilidad de perderlo. Aun queda mucho para que pierdan su
hegemonía, pero vamos en el buen camino.
La ponencia fue sobre "Mito y mitos de la guerra civil", analizando
primero los mitos de la batalla de Madrid, la matanza de Badajoz y
Guernica, como modelos de propaganda creados, el primero,
directamente por el aparato comunista, el segundo por Jay Allen,
propagandista useño al servicio del Frente Popular, y el tercero por
los conservadores británicos.
A continuación analicé el mito troncal, generador de todos los
demás: "¿Por qué han tenido tanto éxito estas propagandas? Creo que
porque corroboran otro mito más fundamental: que esta guerra
consistió en la lucha entre la democracia y el fascismo, entre el
progreso y la reacción, entre la libertad y el oscurantismo. Cuando
se cuestionan los mitos parciales parece hundirse el mito general, y
eso resulta inaceptable para mucha gente. Sin embargo es ese mito
general el más endeble de todos. El bando supuestamente demócrata se
componía de comunistas, anarquistas, socialistas, republicanos de
izquierda, nacionalistas catalanes y separatistas racistas vascos.
¿Podemos creerlos defensores de la libertad, etc.?".
Concluí: "Como indiqué antes, la distorsión sobre la guerra de
España nace principalmente de la propaganda y de las concepciones
soviéticas. A mi juicio se trata de un ejemplo interesante, pero
sólo uno entre muchos, de la devastación producida por la influencia
del marxismo en el mundo universitario e intelectual de nuestros
países. No deja de llamar la atención el hecho de que en los años
60, cuando el fracaso de las promesas y doctrinas comunistas estaba
a la vista de todo el mundo, se produjera en las universidades
europeas y americanas un resurgimiento del marxismo en diversas
versiones, y me parece que hoy sólo estamos empezando a reponernos
de él".
Sobre esto último, uno de los profesores opinó que yo era demasiado
optimista, y otro creyó que exageraba, pues la influencia marxista
se había producido en los años 70, pero desde entonces había
decaído, y después del derrumbe soviético había desaparecido, siendo
hoy dominante la reivindicación del franquismo. A mi juicio, le
dije, la reivindicación del franquismo está solo en sus comienzos, y
el marxismo, más o menos aguado, sigue predominando. Le puse como
ejemplo libros de texto que se dan incluso en colegios religiosos,
donde se explica la historia en plan "materialismo histórico", y
"análisis de clase", exponiendo, por ejemplo, cómo el liberalismo
moderado del siglo XIX representaba a una oligarquía de
terratenientes y banqueros, mientras que el progresista representaba
a las capas medias y bajas de la sociedad, etc. etc. Estos puntos de
vista son plenamente marxistas (del marxismo de baratillo que se ha
cultivado en España), y apenas han chocado ni chocan hoy con
resistencia. Pero, contra los pesimistas, creo que estamos empezando
a reponernos de él.
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La base de la política de Zapo es simple: mantenerse en el poder, a
ver si la crisis escampa antes de las próximas elecciones, porque
entonces recobrará posibilidades de ganarlas. La de Rajoy, a su vez,
consiste en dejar que Zapo apechugue con la crisis, esperando que
esta termine en las mejores circunstancias para él. Porque si ganase
las elecciones con la crisis en marcha, tendría que enfrentarse a
una agitación sindical espantosa. Rajoy, hombre de ínfimo perfil y
colaborador de los colaboradores con el terrorismo ("Cuando todos le
abandonen yo estaré a su lado, Zapo", vino a decirle al otro.
Debería hacerse una selección de frases memas del hombre, que las
tiene muy abundantes, como cuando decía que estaba decidido a ser
presidente, o que si por él fuera, Zapo no estaría sentado allí, que
soltó ayer...), no aguantaría dos chapapotes. Y, por descontado,
mantendría todas las leyes antidemocráticas, los estatutos y las
"realidades nacionales" impuestas por Zapo y su pandilla.
El falso dilema ETA-Islam: la comparecencia
de Astarloa
Luis del Pino Libertad Digital 18 Febrero 2010
Reproduzco, por su interés, el análisis que me hace llegar uno de
nuestros contertulios, Philidor.
El falso dilema ETA-Islam: la comparecencia de Astarloa
En el 11-M, la Policía, la Guardia Civil, el CNI y las terminales
políticas -los pilares, en suma, de la Versión Oficial (V.O.) de los
hechos- desde el primer momento, esto es, desde la reunión
ministerial de las 12 horas del día 11, establecieron un axioma: o
es ETA o es el integrismo islámico.
Hasta cierto punto, el planteamiento no carecía de lógica, si
tenemos en cuenta que estos dos tipos de terrorismo son los que
fundamentalmente han actuado en España y en el resto de los países
occidentales.
Sin embargo, las amenazas de un país, las amenazas a España, no se
agotaban en ese binomio. España podía muy bien estar amenazada por
Marruecos, con quien mantenía unas relaciones tremendamente
conflictivas que huelga enumerar. Tampoco se podía dejar de lado a
Francia, firme apoyo de la política frentista de Marruecos en el
asunto de Perejil, que veía como una intromisión intolerable la
coalición que Aznar estaba liderando junto a Inglaterra, Holanda,
Dinamarca y los nuevos países del Este, para desbancar a Francia y
Alemania del centro de decisiones de la Unión Europea: algo
potencialmente intolerable para el orgullo francés, que sólo podía
imaginar a España en un papel subalterno en el concierto de las
naciones europeas.
En el orden interno, no podemos olvidar que en época muy reciente
España había desarrollado otro tipo de terrorismo, el Terrorismo de
Estado de la época de los Gal, durante la etapa de gobierno de
Felipe González. Muchos de los actores, por acción u omisión, de ese
desaguisado seguían incrustados en el seno de las FSE, por la
desidia del PP.
En cualquier crimen, uno de los elementos fundamentales para poder
avanzar es preguntarse por el famoso qui prodest, ¿a quién
beneficia? Y ante esta pregunta tampoco deberían haberse librado del
ojo escrutador entidades políticas o económicas de gran relieve,
privadas o públicas, nacionales o internacionales, siempre
imbricadas en los intersticios del poder, del Poder con mayúsculas.
Pero el qui prodest se prohibió en el 11-M: tenía que ser o ETA, o
Al Qaeda.
Ni siquiera se tambaleó este dilema cuando la prensa independiente
empezó a aflorar enigmas y agujeros negros que ponían el signo de
interrogación directamente sobre las contradicciones en el seno de
las Fuerzas de Seguridad del Estado (FSE). ¿Cómo pueden explicarnos
las FSE a todos los españoles que su propia red de confidentes a
sueldo, en colaboración con delincuentes fichados y controlados por
esos mismos confidentes, les dieran el golpe terrorista más brutal
que se pueda imaginar: el primer caso en la historia de Occidente?
Si este fue el caso, y en eso consiste la V.O., la reacción debería
haber sido poner en marcha expedientes, auditorias de asuntos
internos y depuraciones sin límite.
Pero no fue eso lo que ocurrió. Lo que se hizo fue, por un lado,
anatematizar (“Conspiranoicos”), amenazar (Secretario de Estado
Camacho: «Seremos implacables contra cualquier conducta tanto dentro
como fuera de las instituciones policiales que ponga en cuestión el
buen hacer de una policía profesional y democrática») y perseguir
(Inspector Parrilla, peritos del ácido bórico, querellas a Federico
Jiménez Losantos, Pedro J. Ramírez, Fernando Múgica y Luis del Pino,
entre otros) a todo aquel que pusiese en duda la V.O. y se
aproximara a terrenos minados. Y, ¡cómo no!, ascender o aparcar en
trabajos bien remunerados a los responsables de las FSE que deberían
haber evitado los atentados, en caso de que la V.O. fuera cierta.
Algo que habla por sí sólo.
Sin embargo, no es cierto que el falso dilema ETA-Islam se
mantuviera de forma absolutamente homogénea. En algunos contados
momentos, se han producido significativos desmarques, aunque éstos
constituyen una rarísima excepción. Es el caso, por ejemplo, del que
era Secretario de Estado de Interior el 11-M, que pronunció en el
Congreso algunas frases que en su momento pasaron desapercibidas,
pero que releídas a fecha de hoy resultan sorprendentes.
El 18 de Noviembre de 2004, en las postrimerías de la Comisión de
investigación Parlamentaria sobre el 11-M, compareció Ignacio
Astarloa Huarte-Mendicoa y soltó, como quien no quiere la cosa, esta
andanada: «... pero varias de las preguntas obligadas –y ahora irán
saliendo- son qué piensa Ud. de la relación entre el terrorismo
islámico y ETA, qué piensa Ud. de si aquí han intervenido servicios
secretos, qué piensa Ud. de si esto es Al Qaeda. Siempre he
contestado lo mismo: que no tengo el más mínimo a priori sobre
ninguna de las hipótesis, que es quien haya sido.... para llegar a
saber quién ha sido no descartar nada..., hay que llevar hasta sus
últimas consecuencias todas las líneas, se llamen ETA, Al Qaeda,
servicios secretos, se llame lo que se llame» (Comisión de
Investigación, Diario de Sesiones nº 18, pág. 4).
Esto lo dijo en la introducción que todos los comparecientes hacían
para exponer su visión de las cosas -antes de que comenzara el turno
de preguntas. Es decir, son palabras que pronunció con perfecto
conocimiento de causa, después de haber dispuesto de todo el tiempo
del mundo para prepararse: diciendo, por tanto, lo que quería decir.
Pero no quedó ahí la cosa. Más adelante, en su turno con Olabarria,
fue todavía más allá: «He mencionado servicios secretos, terrorismo
de Estado...» (Idem, pág. 27).
¿Por qué soltó esa traca Astarloa? No es lo mismo que siembre esa
sospecha un periodista “conspiranoico” a que lo haga todo un
ex-Secretario de Estado de Interior. ¿Lo hizo para desplegar
cortinas de humo? No parece que sea ese el caso. La impresión es que
fue más bien un “aviso para navegantes”, al estilo de los mensajes y
advertencias que los políticos suelen enviarse cuando quieren
neutralizar alguna ofensiva del adversario (recordemos el 3% de
Maragall y el “no hay estatuto” de Artur Mas).
Y no cabe duda de que, si se trató de una advertencia, tuvo plena
eficacia, porque la reacción de los grupos parlamentarios fue la
habitual cuando se acusa de lleno un golpe: el silencio. Sólo Gaspar
Llamazares, un outsider sin ningún poder en la estructura del
Estado, le interpeló a Astarloa y le afeó la literalidad de sus
palabras. Los que si tenían poder, los representantes de los
partidos nacionalistas y el PSOE, miraron respetuosamente para otro
lado.
Pero no sólo es que ninguno de ellos recogiera el guante que
Astarloa lanzaba. Es que, al revés que con Acebes o Aznar, tanto los
nacionalistas como el PSOE trataron a Astarloa con guante de seda,
de una manera que hoy miramos con sonrojo e incredulidad, si no
sospecha. Olabarría se deshizo: «...porque yo sí que le aprecio de
verdad, y lo sabe, y evidentemente creo en su sinceridad». El PSOE
no se quedó atrás. Rascón Ortega, como si fuera un Píndaro redivivo,
le ofrendó esta oración o ditirambo: «Gracias, señor Astarloa,
primero, obviamente, por los servicios que ha prestado hasta ahora a
este país, y gracias por su sinceridad en su comparecencia,
sinceridad que se puede traducir en un doble sentido: sinceridad
política y sinceridad jurídica. Parece ser que a alguien le ha
defraudado esta comparecencia. Desde luego, al portavoz del Grupo
Socialista, no».
¿A qué pudo deberse ese aviso de Astarloa, tan crudo y tan directo?
Podría entenderse, a lo mejor, como una estrategia defensiva del PP,
que amenazaba directamente al PSOE si las conclusiones de la
Comisión Parlamentaria, en las que tendría mayoría la coalición
gubernamental PSOE-nacionalistas, fueran letales para su imagen e
intereses. Pero en ese rifirrafe ya estaban enzarzados los dos
partidos sin un ganador claro (“mentiste tú; no, que fuiste tú”).
¿Es posible que fuera un aviso a navegantes no del PP, sino del
propio ex –Secretario de Estado de Interior? Astarloa es de las
personas que más debería saber de la intrahistoria del 11-M en
España. También la persona con más capacidad de decisión, directa,
en asuntos de política antiterrorista. Lo normal es que Astarloa,
por su cargo y por responsabilidad, no se hubiera hecho eco de
teorías que él considerara descabelladas. Y sin embargo, sí que
avanzó teorías enormemente sugerentes, aunque lo negara –con
circunloquios algo sorprendentes para una persona de su precisión
jurídica- cuando le interpeló Llamazares: «En cuanto a las
especulaciones que se hacen por un diputado, he dicho lo que he
dicho de forma absolutamente..., que no es hacer ninguna imputación
a ningún Estado ni a nadie. Como usted comprenderá, eso se saldría
absolutamente de mi proceder. He dicho que, de las tesis que
circulan donde circulan, lo que hay que hacer de los elementos que
están puestos en circulación y en duda es, entre otras cosas, como
usted dice muy bien, si se plantease la más mínima duda, cerrarla
para saber con quién nos estamos relacionando» (CI, DS, nº 18, pág.
33).
Las cosas no son como la respuesta a Llamazares apunta. Astarloa no
dijo en su introducción, ni con Olabarria, que había dudas que
“circulaban”. Las “circuló” él, directamente. Además, hasta
entonces, nadie en la Comisión, ni nadie de su propio partido, había
avanzado ese tipo de conjeturas. A lo más que llegaban, de una
manera prudentísima, era a apuntar a la ETA o a una hipotética
joint-venture ETA-Islam.
No, la verdad es que es bastante difícil entender que Astarloa
dijera “lo que dijo” si no se acude a la hipótesis de que podía
haber algo en la trastienda del PP que era mejor seguir manteniendo
en la oscuridad. ¿Qué significado último tenían las palabras de
Rubalcaba (“España se merece un gobierno que no mienta, un gobierno
que diga siempre la verdad”), que dejaron paralizado y noqueado al
PP en la víspera electoral? ¿Por qué no las rebatieron con vigor en
ese momento? ¿Prefirieron, acaso, optar por algo (la versión
oficial) que en cierto sentido representaría "un mal menor"? La
sombra del primer Agujero Negro de Fernando Múgica, y el supuesto
regalito electoral, con sus secuelas, que le querían ofrendar las
Fuerzas de Seguridad a Aznar, deteniendo a la cúpula de ETA el 12-M
–regalito que se habría tornado en misil- sigue rondando la cabeza
de muchos. Esta es la única explicación, a mi juicio, del
inexplicable silencio que guarda el PP en todo lo que concierne al
11-M.
¿Por qué nunca nos ha dicho nadie cuál es ese lugar que no se
encuentra en desiertos lejanos ni en remotas montañas y en el que,
según Aznar, se fraguó el 11-M? ¿O es que tan impactante frase era
otro “aviso para navegantes”, destinado con exclusividad a quien
tenía que recibirlo?
A estas alturas de la película, en que no se sabe muy bien quién
está más interesado en enterrar el 11-M, si el PP o el PSOE, la
única certeza que tenemos es que una especie de omertá transversal
ha unido a todas las instituciones del Estado en un indisoluble y
letal abrazo, algo que algunos, con indiscutible propiedad, definen
como “el Régimen”, fuera del cual sólo existe la soledad, la nada.
Los gerundenses conocen mejor el español
que el catalán y lo emplean más a menudo
El 37 por ciento de los extranjeros que habitan en la provincia no
entiende el catalán
www.lavozlibre.com
18 Febrero 2010
Gerona.- La encuesta demográfica del año 2007 sobre el conocimiento
de lenguas, realizada por el Instituto de Estadística de Cataluña
(Idescat), ha puesto de manifiesto que la población de Gerona conoce
mejor el español que el catalán y que el porcentaje de gerundenses
que utilizan habitualmente esta segunda lengua no llega al 50 por
ciento en ninguno de los ámbitos estudiados (familia, trabajo,
escuela y ocio). El estudio refleja además que el predominio del
español sobre el catalán no se da solamente entre los extranjeros,
sino también entre la población autóctona.
Asimismo, la encuesta del Idescat revela que el 37 por ciento de los
extranjeros que habita en alguna de las comarcas gerundenses no
entiende el catalán, porcentaje que desciende hasta el 1,4 en el
caso de los residentes del resto de España.
La demarcación de Gerona recoge la cifra más alta de ciudadanos que
dicen no entender el catalán, un 8,5 por ciento, mientras que los
que no comprenden el castellano son un 2,6 por ciento. Además, 76 de
cada 100 gerundenses dicen que saben hablar catalán, mientras que en
caso del castellano el porcentaje asciende hasta a un 92,8.
******************* Sección "bilingüe"
***********************
Consejo de ETA: que todos los niños
aprendan euskera, paga Hacienda
Pascual Tamburri Semanal Digital 18 Febrero 2010
Un Ayuntamiento y un concejal batasuno demuestran para qué sirve
este modelo lingüístico. Para negar libertad a las familias y para
que los políticos queden a la altura del estiércol.
El pasado día 8 de febrero se celebró en Huarte, un municipio de la
periferia de Pamplona, una interesante reunión de la que todos los
españoles, y sin duda especialmente los navarros, podemos sacar
conclusiones. La convocaron por carta, en papel timbrado del
Ayuntamiento con abundantes sellos y firmas, Xanti Kiroga Astiz,
concejal de euskera del municipio, y Javier Ayzagar Arratíbel,
presidente de la Asociación local de padres y madres de familia.
¿Destinatarios? Los padres y madres con hijos en edad de iniciar su
escolarización el próximo septiembre. ¿Afectados? Todos nosotros,
aunque para su vergüenza en especial los políticos navarros.
Xanti Kiroga Astiz es un concejal batasuno, de esas listas de ANV
que José Luis Rodríguez Zapatero no quiso ilegalizar en las últimas
elecciones locales. Ya saben, las de 2007, las del diálogo, el
Faisán y el "hombre de paz". Kiroga es ahora presidente de la
comisión de Educación y Euskera, además de vocal en las de Hacienda,
Personal y Cuentas, Sanidad, Bienestar Social, Tercera Edad e
Inmigración, y Turismo, Comercio, Servicios y Empleo. Parece un
hombre atareado, sin duda. Pero su principal ocupación no es la
libertad de sus administrados, ni mucho menos su bienestar: está
donde está para defender las ideas de quien le manda, y no se
avergüenza.
No hay libertad, tampoco en Navarra
¿Un concejal afín a ETA encargado de educación? El responsable es el
alcalde local Javier Basterra, de Nafarroa Bai, elegido con el apoyo
decisivo de los dos concejales batasunos y a pesar de que las
elecciones las ganó con gran diferencia el Grupo Independiente de
Huarte. Ambos, Kiroga y Basterra, ya realizaron el año pasado una
especie de censo lingüístico de sus vecinos, preguntando a todos los
habitantes de Huarte por su conocimiento, uso y valoración del
vascuence. Vamos, la información que todos querráimos poner en manos
de ANV-Batasuna, ¿no? Pero en el fondo Kiroga y Basterra hacen lo
que se espera de ellos. Que puedan hacerlo es culpa de otros. Por un
lado, de un Gobierno socialista que por su interés miope permitió la
vergüenza de 2007. Por otro, de una clase política que en tres
décadas de comunidad foral no ha sido capaz de derogar una Ley del
Vascuence, con sus consecuencias educativas, manifiestamente mala
para el presente y el futuro de Navarra.
Es fácil sonreír leyendo los razonamientos de Kiroga dirigidos a
"una de las muchas familias que optáis por escolarizar a vuestro
hijo o hija en la escuela infantil municipal". ¿Qué interesa a los
abertzales de esas personas? Un aviso inteligente: "cuando el plazo
de matriculación se abra dentro de muy pocas semanas no estaréis
contratando un mero servicio de guardería, sino que daréis inicio a
un proceso educativo formal que comienza en el ciclo 0-3 años y que
durará al menos hasta los 16". ¿Y eso qué importa a los
nacionalistas? Es "un momento en el que entre otras cosas tendréis
la oportunidad y la responsabilidad de elegir el modelo lingüístico
en el que él o ella cursará sus estudios".
En Navarra, las familias tienen que elegir en qué idioma van a ser
escolarizados sus hijos e hijas. No hay libertad total de elección,
porque durante décadas una ley ha impuesto el vascuence –que no es
ni nunca ha sido la lengua de todos los navarros- a personas y
localidades que podrían haber tenido otras preferencias básicas.
Pero, en fin, hay una cierta libertad teórica, incompleta e
imperfecta y que además no garantiza el conocimiento prioritario de
la única lengua común a todos los navarros, que es el castellano o
español. En la práctica es peor, porque personas como Kiroga, grupos
como ETA, ANV y NaBai e instituciones como el actual Ayuntamiento de
Huarte quieren restringir, negar o manipular esa libertad. Y lo
consiguen ante el silencio de todos.
Nuestros amigos los abertzales de Huarte han lanzado con dinero
público "una campaña informativa cuyo objetivo es tratar de
orientaros en este importante momento". Y es que ellos, los amigos
de ETA, creen que las familias podrían equivocarse eligiendo un
modelo lingüístico con el castellano o el inglés vehiculares, ya
que, sabios ellos, entienden "que la apuesta por el plurilingüísmo
aquí y ahora supone combinar la recuperación y el impulso a las
lenguas propias con la incorporación de aquellas otras que nos
facilitan la comunicación a nivel mundial". Señoras y señores, la
educación de sus hijos debe subordinarse a "mantener viva la lengua
más antigua de Europa". Es peligroso que la gente elija sola, hay
que guiarla para "transmitir a las generaciones venideras es nuestra
responsabilidad en tanto nos permite mantener y conservar un acervo
cultural único e insustituible". Amén.
La imposición del euskera… con una sonrisa
"La experiencia nos ha demostrado que la enseñanza es un instrumento
de transmisión extraordinario al resultar más sencillo el
aprendizaje de una lengua en los primeros años de vida", dicen
nuestros amigos. Y es verdad. Una experiencia de décadas en el poder
cultural, municipal o no, les ha enseñado que la teórica y limitada
libertad dada por el legislador foral, subordinada a los complejos
de los sucesivos políticos del turno, puede convertirse en una
dictadura cultural abertzale, que de hecho en muchos campos se ha
logrado a menudo.
Si unos señores amigos de los de las bombas y de la Herriko Taberna
escriben para "recomendaros que elijáis para vuestra hija o hijo la
enseñanza en euskera, por ser la única que garantiza el pleno
dominio tanto del euskera como del castellano, así como un adecuado
nivel de inglés al final de la enseñanza obligatoria"… ¿es consejo o
es amenaza? ¿Será libre esa elección? ¿Será real el porcentaje de
optantes por los modelos en vascuence? ¿Es un uso correcto y
legítimo del dinero público? Y si a eso añadimos la posterior
presión del profesorado euscófilo y de las mismas acomplejadas
instituciones, ¿qué queda de la supuesta libertad de las familias?
Llamada los políticos
Señores políticos, tomen nota, "desde la Asociación de Padres y
Madres Kimua y el Servicio Municipal de Euskera de Huarte, hemos
organizado una charla a fin de resolver las dudas más comunes". No
contentos con la extensión de la zona bilingüe a lugares donde los
hablantes nativos de vascuence no existen hace siglos, o nunca
existieron; no contentos con los privilegios dados al vascuence
–lengua que no es común ni de todos ni para todos- en las zonas
llamadas vascófona y bilingüe… los concejales batasunos que ustedes
quisieron que hubiese ahora "encauzan" la libre elección de las
familias. ¿Qué van a hacer ustedes?
Yo debería ahora preguntar al Consejero de Educación, Alberto
Catalán, qué va a hacer al respecto. Pero es Roberto Jiménez, el
actual líder socialista navarro, quien toma muchas decisiones
importantes en esta Navarra del consenso. Señor Jiménez, haga caso:
la Ley del Vascuence es mala, permite que abusos como los del
compañero Kiroga hayan dirigido las voluntades de las familias
navarras durante ya una generación. Y eso no es bueno para Navarra,
ni para España, ni siquiera para el PSOE. Muchas familias que no
hablan euskera han sido convencidas por la presión cultural,
política y mediática, o directamente por un respeto muy comprensible
a la autoridad siniestra de los Kirogas, para elegir determinados
modelos educativos. Y a ellos ha ido asociada, al menos hasta ahora,
una cierta carga ideológica. Que no es sólo la de ETA, es cierto,
pero que tampoco es la del PSOE. Ni la de la mayoría de los
navarros, ni siquiera la de la mayoría de esas familias.
Señor Jiménez, escuche a la gente que le vota a usted en Huarte. Si
se trata de enseñar lenguas minoritarias, no comunes, en función de
su antigüedad supuesta o de su importancia filológica demos más
opciones. Hay más personas en el mundo que hablan latín, griego o
farsi que hablantes nativos de euskera. Ya puestos, me encantaría
que hubiese una línea educativa en sánscrito, hitita, luvita,
tocario, gótico o siendo más humildes dálmata o por qué no córnico o
sorabo. Por razones políticas quieren ustedes ofrecer el vascuence,
y me parece muy bien. Pero asegúrense primero de que la Ley no
limita libertades, y después de que no hay Kirogas dispuestos a usar
el dinero de la Hacienda navarra para divulgar sus, llamémoslas así,
ideas. Y menos para hacer listas de amigos y enemigos de la lengua
de la que hacen bandera los amigos de la ETA.
Señor Jiménez, hace un tiempo decíamos aquí algo que no dudo que
usted comparte: "En lo que hoy es Navarra, y desde hace muchos
siglos, la lengua común que nos permite comunicarnos a todos es el
español, con sus precedentes romances y antes de ellos el latín.
Para una inmensa mayoría de navarros el español –el castellano- es
además la lengua materna; para todos es una lengua propia". Actúe
usted o haga que actúen en consecuencia.
Tres hombres y un destino
Manuel Romero www.lavozlibre.com 18 Febrero 2010
Entre los tres no suman cien años. Por lo tanto, pertenecen a una
generación que abrió los ojos en plena Transición. No conocieron a
Franco ni mamaron las ubres del Régimen. Fueron educados en centros
de enseñanza que padecían los primeros síntomas del nacionalismo
enfermizo al que cedieron los dos grandes partidos, mitad por
buenismo, mitad por complejos del pasado. Jorge Campos, Santiago
Abascal y Albert Rivera son producto de una misma época.
Los tres coincidieron el pasado viernes, 12 de febrero, en Ses Cases
de Sa Font Seca, una finca señorial del siglo XVII, cercana a Palma
de Mallorca, donde 600 personas celebraron el nacimiento de ‘Círculo
Balear’, la asociación cívica de las islas que batalla contra la
imposición lingüística y a favor de la libertad. Con esta
justificación de existencia es difícil asumir que la Transición haya
concluido.
Jorge Campos preside ‘Círculo Balear’ desde que lo fundó hace una
década, después de rebelarse contra la imposición del catalanismo en
la Universidad. Su tarea no ha sido fácil. Ha tenido que
enfrentarse, especialmente, a sus correligionarios del Partido
Popular. O más bien no: a quienes se ha opuesto en estos diez años
ha sido al pesebrismo que genera el poder y que busca la
condescendencia con todos, también con los verdugos de la libertad.
En ese sentido, Jorge, aunque conservador en lo ideológico, es
enormemente revolucionario en su actitud: se ha puesto del lado de
quien permitía la libertad lingüística, aunque ello supusiera
alinearse con facciones del partido ignoradas o repudiadas en
Génova. Y esto le concede una dosis extra de credibilidad.
Antes de finalizar el acto del viernes, Jorge Campos invitó a subir
al escenario a dos hombres cuya presencia no era obligada: no debían
recoger un premio, ni siquiera se les había adjudicado la función de
entregarlos. Al alimón, Santiago Abascal y Albert Rivera expusieron
los motivos por los que también se habían rebelado contra el
sistema. En lo básico coincidían milimétricamente con Jorge Campos.
Santiago Abascal, en el País Vasco, había tomado los mismos
derroteros: alineado con María San Gil, fue relegado en las listas
de las últimas elecciones autonómicas en Euskadi.
En Cataluña, Albert Rivera, con ‘Ciudadanos’, se distanció y opuso a
la política tradicional del Partido Popular y su querencia por los
nacionalistas, a los que siempre parece estar debiéndoles la última
ronda.
Los tres -Campos, Abascal y Rivera- nacieron en una misma
generación, en un rincón distinto de España. Podrían haber engrosado
las filas conservadoras sin ningún problema. Y ése era el
inconveniente: que no tenían complejos. Complejos por defender la
libertad lingüística, por no reconocer más nación que la española y
por la actitud de rebeldía para no tragarse determinados clichés que
incubó la Transición.
Hoy son casi tres outsiders esperando su momento. Y tendrán que
enfrentarse al establishment, que dice que hay quienes nacen para
ser siempre poder y quienes vienen al mundo para ser siempre
oposición.
Las prisas del Constitucional en Galicia y
Valencia... y el «Estatut» esperando
El Tribunal ha tardado tan sólo diez días en suspender la Ley de
Cajas gallega y 19 en admitir el recurso contra el proyecto del
Cabañal, mientras que la decisión sobre el «Estatut» lleva más de
tres años esperando
MANUEL TRILLO | MADRID ABC 18 Febrero 2010
El Tribunal Constitucional ha tardado tan sólo diez días en
suspender la Ley de Cajas de Galicia y bloquear las fuciones de las
entidades de ahorro de esa Comunidad, después de que el pasado día 9
presentara el Gobierno central un recurso a través de la Abogacía
del Estado. Esta celeridad contrasta con los tres años y medio que
lleva pendiente de resolución el recurso de inconstitucionalidad del
PP contra el Estatuto catalán.
El Gobierno central recurrió la Ley de Cajas gallega, aprobada en
diciembre, al entender que la norma incluye artículos que «van» más
allá de las competencias autonómicas y cercenan las atribuciones del
Banco de España.
El máximo intérprete de la Carta Magna ha dejado hoy también otros
ejemplos de la agilidad de que dispone para dar salida a
determinados asuntos. En el mismo día que la paralización de las
fusiones de cajas gallegas, se ha conocido que el TC ha admitido a
trámite el recurso del Gobierno contra el decreto-ley de la
Comunidad Valenciana que avala el proyecto urbanístico del Cabañal,
en Valencia, presentado el pasado día 1, es decir, hace 19 días.
El Estatuto de Cataluña fue aprobado en un referéndum en junio de
2006 y el PP presentó su recurso de inconstitucionalidad que el
Tribunal admitió a trámite en septiembre de ese mismo año. Desde
entonces hasta ahora, las deliberaciones se han prolongado sin que
los miembros de este órgano hayan sido capaces de llegar a adoptar
una decisión, bloqueados por la división entre los partidarios y los
contrarios a la constitucionalidad del texto legal catalán.
El PP reclamó al TC que resolviera su recurso con urgencia porque la
sentencia sería «ejemplar» ante otras reformas estatutarias. De
hecho, los populares pretendían que la resolución estuviese lista en
la pasada legislatura, antes de las elecciones generales de 2008.
Entre los aspectos que recurrió, figuran la inclusión del término
nación para referirse a Cataluña u otros relacionados con la
obligatoriedad de uso del idioma catalán.
educación
El Parlamento vasco pide que los docentes
de FP no pierdan el trabajo por no dominar el euskera
El PP, que ha sacado adelante su propuesta gracias al apoyo del PSE,
pide al Gobierno que "no defraude las expectativas" de su acuerdo de
bases
EUROPA PRESS | VITORIA El Correo 18 Febrero 2010
El Parlamento vasco ha aprobado hoy, con el apoyo del PSE y el PP,
una iniciativa en la que insta al Departamento de Educación a
"garantizar" que ningún profesor de Formación Profesional (FP)
pierda su puesto de trabajo por no dominar el euskera. En el
transcurso del debate, el PP ha instado al Gobierno vasco a "no
defraudar las expectativas" generadas en materia lingüística,
mientras que el PSE ha justificado su apoyo al texto en que el
Ejecutivo ya está trabajando en esta línea.
El pleno de la Cámara autonómica ha afrontado hoy un nuevo debate
sobre la cuestión lingüística un día después de la polémica generada
entre el Gobierno vasco y el PP tras la publicación de los datos
provisionales de prematriculación para el próximo curso escolar, que
tras los cambios introducidos por el Ejecutivo, apuntan a un leve
incremento de la demanda de enseñanza en castellano.
El PP vasco, cuyo acuerdo de bases con el PSE tiene entre sus
principales objetivos la garantía de la libertad lingüística, ha
acusado a los socialistas de "no cumplir sus compromisos", al
considerar que las modificaciones aprobadas no han acabado con las
"presiones" en los centros para orientar la demanda hacia la
enseñanza en euskera. El Gobierno vasco ha respondido que las
familias "han ejercido plenamente su libertad lingüística" a la hora
de realizar las prematrículas.
A pesar de todo, socialistas y 'populares' han sumado hoy sus votos
para aprobar una proposición no de ley, presentada por el PP,
destinada a garantizar los puestos de trabajo de un grupo de
profesores interinos de FP que llevan trabajando entre siete y diez
años y que no han podido acreditar el perfil lingüístico en euskera.
OPE
La iniciativa se presentó en respuesta a una Oferta Pública de
Empleo (OPE) convocada por el Gobierno vasco para profesores
técnicos de FP. La OPE es para 131 plazas, de las que 49 tienen el
requisito básico de conocimiento de euskera -el Perfil Lingüístico
1-, y otras 82 tienen el requisito que se exige para impartir las
clases de euskera o en euskera -Perfil Lingüístico 2-.
El pasado 3 de febrero, el Departamento de Educación aseguró al
personal interino que "nadie va a perder su puesto de trabajo" por
esta convocatoria. Además, anunció que, por primera vez, los
profesores interinos podrá acceder a cursos con liberación de carga
docente para adquirir el perfil lingüístico.
La propuesta aprobada por el Parlamento consta de dos puntos, que se
votaron por separado. En el primero, se insta al Departamento de
Educación a "garantizar que ningún profesor de FP pueda perder su
puesto de trabajo por la no acreditación de perfil", para lo que se
pide que se tomen "las medidas oportunas" en las OPEs del
departamento. El PSE y el PP votaron a favor de este apartado,
mientras que el PNV, Aralar, EA y EB lo hicieron en contra y UPyD se
abstuvo.
A través del segundo punto del texto, la Cámara urge a Educación a
"tomar cuantas medidas considere oportunas para facilitar la
liberación del colectivo de profesores de FP para obtener los
perfiles lingüísticos". Este punto fue apoyado por socialistas y
'populares', mientras que el resto de grupos se abstuvo en la
votación.
En su intervención, el parlamentario y secretario general del PP
vasco, Iñaki Oyarzábal, ha destacado la necesidad de "no
discriminar" a unos docentes con una amplia experiencia y
"competencia" y ha instado al Gobierno autonómico a "no defraudar a
quienes firmamos el acuerdo de bases" ni a "las expectativas" sobre
el final de "las políticas de exclusión" por razón lingüística.
Por su parte, el parlamentario del PSE Vicente Reyes ha recordado
que en la actualidad, "el 80%" de los docentes dominan el euskera y
que se ha producido un avance "espectacular" en este campo. Además,
ha destacado que el 70% de los estudiantes de FP optan de forma
"libre" por las clases en castellano y ha recordado que el
Departamento de Educación ya se ha comprometido a llevar a cabo las
propuestas contempladas en la iniciativa.
"Preocupación social"
La parlamentaria del PNV Arantza Aurrekoetxea ha subrayado que la
capacitación lingüística del profesorado es un elemento importante
para medir la "profesionalidad" del docente, y ha lamentado que se
pretenda separar ambas cuestiones. Además, ha asegurado que la
polémica en torno a la lengua en la enseñanza y en la Administración
está causando "preocupación" en la sociedad.
Desde Aralar, Mikel Basabe ha considerado que "todos" los
profesores, y no sólo los de Formación Profesional, deben tener la
oportunidad de acceder a las líneas de aprendizaje de euskera.
El parlamentario de EA, Jesús Mari Larrazabal, ha manifestado que la
oferta de enseñanza en euskera debe "tomar la delantera" a la
demanda. Mikel Arana (EB) ha afirmado que el profesorado tiene que
ser "plenamente bilingüe". Por parte de UPyD, Gorka Maneiro, ha
reclamado la paralización de la OPE y ha dicho que "nadie tiene que
pedir perdón por no saber euskera".
Fernando García de Cortázar, prologuista de 'Vidas Rotas'
"La de España es una sociedad encanallada,
el miedo le ha perturbado el juicio"
Analiza para PD la influencia del terrorismo en nuestro país
Redacción Periodista Digital 18 Febrero 2010
'Vidas rotas' es una iniciativa de Rogelio Alonso, Florencio
Domínguez y Marcos García Rey que reúne las historias de las 857
víctimas mortales de ETA. Sus vidas, las circunstancias de sus
asesinatos y los testimonios de sus allegados. Un volumen de 1.300
páginas que evoca las atrocidades del terrorismo, un 'monumento
hecho palabras', tal y como lo denominó Maite Pagazaurtundua,
presidenta de la Fundación de las Víctimas del Terrorismo.
Un trabajo que tuvo dificultades para salir a la calle por el miedo
de algunas editoriales a la venganza de los terroristas pero que
finalmente fue publicado con el propósito de ser el libro de
referencia del antiterrorismo en nuestro país.
Fernando García de Cortázar, director de la Fundación Dos de Mayo,
Nación y Libertad y presidente de la Fundación Papeles de Ermua y el
prologuista de esta obra ha hecho un análisis de la misma para
Periodista Digital.
"Es una sociedad encanallada, a la que el miedo le ha perturbado el
juicio, casi poniéndose de parte de los verdugos y no del lado de
las víctimas"
"En el País Vasco se ha dado lo peor y lo mejor de España. Lo peor
es esa gente que encuentra alguna razón para legitimar la acción de
los terroristas. Pero también hay otra gente admirable, responsable
de su deber como ciudadano, que ha puesto en peligro su vida por
defender la libertad y la idea de España"
ESCUCHE EL AUDIO COMPLETO DE LA ENTREVISTA.
La obra 'Vidas Rotas' no es solamente una enumeración de víctimas y
verdugos. También es un testimonio de cómo nuestro país ha vivido el
terrorismo durante décadas.
"El libro deja el testimonio de una sociedad que no dio respuesta al
terrorismo"
"Demasiadas voces y demasiadas veces después de la condena ante el
cadáver caliente de la víctima se ponían pegas a los intentos de
acabar con el terrorismo"
"Muchas veces las víctimas han aparecido como personas que estaban
en un sitio inadecuado, que no tenían ojos, ni cara ni voz. Personas
abstractas que eran asesinadas en aras de la causa que defendían los
terroristas"
"No se ha tratado a las víctimas como se merecían"
"Este libro debe servir para reflexionar y ponernos manos a la obra
para acabar con ETA utilizando todos los medios legales de los que
dispone el estado de derecho"
EL DIÁLOGO CON LOS TERRORISTAS
García de Cortázar también hizo alusión en el prólogo del libro a la
disposición al diálogo con los terroristas considerándolo "una
farsante endeblez ideológica que transmite a la ciudadanía una
carencia de seguridad en las propias posiciones":
"Entiendo que están obligados a resolver el problema, pero siempre
con la ley en la mano"
"Deben poner todos los medios, pero todos los medios legales. No
sirven los atajos contra el terrorismo"
"Hay que asfixiar financieramente a esta asociación de terroristas
que sigue recabando el mal llamado impuesto revolucionario. Hay que
acabar con la propaganda del terrorismo y la imagen romántica de
héroe del terrorista"
García de Cortázar escribe en el prólogo de 'Vidas rotas' que "la
calidad verdadera de nuestras víctimas es haber querido ser
españoles":
"Han sido asesinadas porque vivían en un país al cual no se le
quiere dar una condición de nación. Han muerto porque, en buena
medida, tenían un compromiso con su deseo de España. Sabían que por
su situación de servidores de la ley o defensores de una idea de
España podían ser víctimas de los que con una nación de muertos se
oponían a una nación de vivos"
"Los asesinos no están de acuerdo con la idea de nación que respeta
los derechos y libertades. Su forma de manifestar que estaba
impugnando esa nación era asesinar a miembros de esa misma nación
que podían ser anónimos pero tenían una vida que deseaban proseguir"
Galicia Bilingüe relata los incumplimientos
lingüísticos de Feijóo en 'La gran mentira'
Publica un vídeo calificado como "superproducción gallega realizada
por el Partido Popular para conquistar el gobierno"
www.lavozlibre.com 18 Febrero 2010
Vigo.- La asociación cívica Galicia Bilingüe ha editado y publicado
un vídeo titulado ‘FEIJOO9, La gran mentira’, en el que, siguiendo
la estética de una película muda, relata las promesas e
incumplimientos en materia lingüística de Alberto Núñez Feijóo.
El primer minuto del vídeo muestra la ficha técnica de una
producción dirigida por el propio Feijóo., que también es su
guionista y actor principal. Para los miembros de Galicia Bilingüe,
los populares Alfonso Rueda, Corina Porro, Carlos Negreira y Ana
Pastor son secundarios, mientras que los dirigentes del PP en las
cuatro provincias gallegas son actores de reparto. La realización de
esta gran “superproducción gallega realizada por el Partido Popular
para conquistar el gobierno” corre a cargo del Comité de Estrategia
Electoral del Partido Popular de Galicia y de los comités de
dirección locales del PP. Asimismo, los figurantes son todos
aquellos padres, madres, alumnos, ciudadanos y ciudadanas de Galicia
que rechazan la imposición lingüística, pero “sólo por su condición
de votantes”. Los decorados son los “escenarios reales de un
territorio llamado Galicia”, mientras que la postproducción digital
corre a cargo de Jesús Vázquez y Anxo Lorenzo. La distribución
depende del Gobierno del PP en la Xunta y se realiza en “versión
original en toda Galicia y en versión doblada en el resto del
mercado”.
El filme mudo comienza bajo el título ‘Primavera 09: Hay elecciones
en Galicia’. “El Gobierno gallego había implantado un decreto
lingüístico en la enseñanza que impone que al menos el 50 por ciento
de las asignaturas se impartirían obligatoriamente en gallego para
todos los alumnos independientemente de cuál sea su lengua materna”,
manifiesta Galicia Bilingüe en la emisión. Bajo la sobreimpresión de
estas palabras, los espectadores pueden ver imágenes en sepia de los
líderes del bipartito.
“Una parte importante de la sociedad gallega lo rechaza”, continúa
el vídeo. “Con todo en contra habían reunido más de 100.000 firmas.
Se manifiestan. Luchan contra el decreto. Reclaman libertad de
elección para los padres y/o alumnos”, prosigue la emisión. Mientras
tanto, aparecen imágenes de la manifestación contraria al decreto
124/07. “La plaza de la Quintana se llena. Se apuntan destacados
dirigentes del PPdeG como Ana Pastor, Carlos Negreira, Alfonso Rueda
y Corina Porro, y por supuesto los intolerantes dejan clara su
postura”, manifiesta Galicia Bilingüe mientras emite imágenes de un
africano portando un cartel del ‘Sí’ al bilingüismo y fotografías de
las contraprotestas radicales.
La primera parte de la emisión concluye explicando que la asociación
entregó 100.000 firmas en la Xunta diez días antes de las
elecciones.
La película prosigue con el segundo de los títulos. "FEIJOO9 pone en
marcha ‘La gran mentira’: promete una y otra vez que los padres
tendrán una casilla en la que podrán elegir idioma en las
asignaturas troncales. La gran mentira es creída por los ciudadanos
gallegos. Feijóo gana las elecciones por mayoría absoluta.”
Sobre una imagen del actual presidente de la Xunta se escucha una
voz del propio Feijóo: “Y de entrada, a nosotros nos parece que las
asignaturas troncales deberían ser elegidas por los padres. El
idioma en el que se den las asignaturas troncales, que son las de
los textos y las del material didáctico, las asignaturas más
importantes, deberían elegirlas los padres, y por eso en el primer
sobre de matrícula les vamos a hacer esa pregunta, y esa pregunta va
a vincular al Gobierno”.
El tercer titular abre una nueva etapa: “Otoño 09: No hay casilla.
Sólo hay una encuesta y comienzan las clases. Feijóo promete un
nuevo decreto para muy pronto. El estreno de ‘La gran mentira’ se
retrasa".
La cuarta parte del video alcanza el día 30 de diciembre de 2009.
“FEIJOO9, al fin, estrena ‘La gran mentira’. Toda la superproducción
se reduce a convertir la elección de los padres en la imposición del
50 por ciento en cada lengua. Los alumnos ni siquiera podían usar
los libros en su idioma como tantas veces había prometido el
candidato y estaba escrito en su programa electoral”, explica uno de
los paneles de imitación del cine mudo.
“Dado que esta superproducción es la primera de una serie destinada
a conseguir el poder en las principales ciudades gallegas, los
productores estiman que su éxito está asegurado”, continúa la
emisión.
El vídeo de Galicia Bilingüe concluye con los datos de recaudación
de la “superproducción” del Gobierno gallego. “Muy importante en
ventas previas al rodaje (cuatro años de gobierno). Escasa, muy
escasa en su estreno”. La imagen de una urna vacía y el texto
sobreimpreso “al parecer, la sociedad civil tiene memoria”,
confirman estos datos.
El filme concluye con el ‘The End’ de rigor, tras lo cual Galicia
Bilingüe pregunta a los espectadores si desean cambiar el final de
la historia, para lo cual les pide ayuda.
De Carballo (La Coruña), 31 años
Vanessa Antelo: "Profesores y alumnos
deberían decidir en qué idioma se sienten más cómodos"
"El gallego está cambiando tanto que te da la sensación de que es
otro totalmente diferente"
Belén Piedrafita www.lavozlibre.com 18 Febrero 2010
La Coruña.- Vanessa Antelo (31) es natural de Carballo (La Coruña),
pero vivió en Suiza desde los seis hasta los diez años. Considera
que el conflicto lingüístico lo originó el bipartito. "Últimamente
están haciendo unos cambios normativos que hacen imposible entender
tu propio idioma".
- ¿Qué idioma predominaba durante la Formación Profesional?
- El castellano. Por norma general casi todos los profesores se
expresaban en esta lengua. Sin embargo, aunque yo soy
gallegohablante me era indiferente que hubiera más o menos
asignaturas en gallego, ya que me resultaba igual de cómodo hablar
en un idioma que en otro.
- ¿Existía entonces algún tipo de conflicto lingüístico en Galicia?
- No, el conflicto lo están creando ahora. Que yo recuerde, hasta
ahora no había habido ningún problema. A mí me sucedió algo curioso
el año pasado: soy empresaria y contraté una persona en prácticas.
Toda la documentación que me mandaron fue en gallego pero no entendí
nada de lo que ponía. Yo soy gallega, hablo el idioma, lo leo y lo
escribo. Es mi lengua materna y en mi casa lo hablamos todos, pero
últimamente están haciendo unos cambios normativos que hacen
imposible entender tu propio idioma. De hecho, toda la documentación
que recibo últimamente debo leerla tres veces para entenderla. No
entiendo los cambios que han hecho. He dejado incluso de ver la
televisión gallega.
- ¿Considera que el gallego normativo no se corresponde con el que
se habla en la calle?
- Tengo 31 años, dejé de estudiar con 22. Tampoco hace tanto. Y que
no sea capaz de leer un documento redactado por una consejería no me
parece muy normal.
- ¿A qué cree que se debe?
- A todos esos cambios que están haciendo. O nos dan un curso cada
año de las novedades en el idioma o nos quedaremos anticuados.
Llegará un momento en el que no podré entender el idioma que siempre
he hablado y hablo en mi casa.
- ¿Piensa que uno de los objetivos puede ser diferenciar el gallego
del castellano?
- Sí, y creo que lo están llevando a un extremo demasiado exagerado.
Al final sabes que estás hablando tu idioma de toda la vida, pero te
da la sensación de que es otro totalmente diferente.
- Una de las principales críticas que realiza la población es que la
Real Academia Gallega no incorpora los términos más utilizados, sino
que crea palabras nuevas que pretende que se generalicen entre la
población. ¿Considera que es así?
- En gallego tenemos un vocabulario bastante amplio para referirnos
a un mismo objeto, pero es que ahora no coincide ninguno de esos
términos.
- ¿El gallego normativizado es una mezcla de las variedades
dialectales habladas en los diferentes territorios?
- No. Evidentemente, el gallego y el portugués tienen unas raíces
comunes pero francamente tengo la sensación de que se están
agarrando a eso y están incorporando términos demasiado antiguos. En
resumen, el gallego que escuchamos en la tele no se parece en nada
al que hablamos en casa.
- ¿Desde hace cuanto nota esta transformación?
- No querría ser así de sincera pero tiene que ver con el cambio
político que hubo en Galicia. Un par de meses después de que entrara
el bipartito dejé de ver la televisión.
- ¿Por qué cree que en Galicia ha habido una convivencia más
armónica entre los dos idiomas que en comunidades como Cataluña?
- Porque llevamos así toda la vida. La gente mayor siempre se
expresaba en gallego, pero si iban al médico intentaban hablar en
castellano. Antiguamente se consideraba que si te dirigías a una
persona que tenía un cargo superior al tuyo debías hablarle en
castellano, pero no creo que hubiera una imposición del castellano.
Más o menos convivíamos según las necesidades de uno y de otro.
- ¿Cree que la Administración debería establecer unos mínimos en
cada idioma o por el contrario piensa que lo más correcto sería
continuar como hasta ahora?
- Las imposiciones son negativas, no funcionan y dan problemas.
Siempre será más positivo y resultará más fácil hablar con una
persona e intentar llegar a un acuerdo.
- ¿Qué opina la población acerca de las modificaciones normativas
del idioma?
- La gente te dice que “hablan muy raro”, que “no se entiende”.
Estoy convencida de que la audiencia de la televisión autonómica ha
debido bajar bastante.
- ¿Cree que van a cambiar algo las cosas con Feijóo como presidente?
- Sí, pero sólo si dejan de exigir que un porcentaje de asignaturas
se imparta en un idioma y otro en otro. Deberían dejarlo como hasta
ahora, que sean los propios profesores los que decidan cómo se
sienten más cómodos impartiendo las clases y que los alumnos también
puedan escoger el idioma que prefieran para expresarse. Lo que
tienen que entender es que lo que no pueden es eliminarnos el
castellano porque sales de nuestras fronteras y en León todavía te
entienden algo pero más allá es imposible. Creo que deberían
centrarse en incentivar más otros idiomas y no perder el tiempo
discutiendo sobre cuál es más importante, si el gallego o el
español.
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