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Recordatorio de las víctimas del terrorismo
Antonio Martín Beaumont www.gaceta.es 25 Febrero 2010
El Gobierno de Aznar quiso saldar la deuda moral pendiente con los
damnificados, que durante décadas fueron menospreciados por quienes
ostentaban cargos institucionales en el Estado.
La semana pasada, en medio de la crisis económica y de los
desencuentros políticos, mientras las redes de pactos sobrevolaban
los salones reales del país, se celebró en Salamanca el VI Congreso
de las Víctimas del Terrorismo. Quizás no estaban todos allí, pero
seguro eran todos los que estaban. La Fundación CEU San Pablo,
presidida por Alfredo Dagnino, acertó al dar de nuevo voz y espacio
público no partidista a quienes deben ser certero faro de la razón
de España. Cuando el ex presidente del Gobierno, José María Aznar,
pide que todos los líderes políticos dejen claro que el terrorismo
no es ni puede ser considerado una forma de política, sabe muy bien
lo que dice. Durante décadas decenas de miles de víctimas y
familiares de víctimas del terrorismo -básicamente de ETA y en menor
medida del Grapo y del terrorismo islamista- han sido tratados con
menosprecio no sólo por los asesinos y sus cómplices, sino también
por quienes ocupaban cargos institucionales en el Estado.
Las víctimas parecían molestar porque, según algunos, honrarlas era
asentir que hay criminales que matan, secuestran y extorsionan en
nombre de una idea política. Aznar tendrá muchos defectos, seguro
que sí, pero su Gobierno quiso saldar esa deuda pendiente con las
víctimas. No se trataba de medios materiales ni de condecoraciones,
sino de una deuda moral: la víctima del terror es, por definición,
moralmente superior al asesino, y aquel que quiere colocarlas en el
mismo plano es como menos inmoral. Y el terrorista no es, ni puede
ser, un actor político. Pensar lo contrario sería un insulto al
sacrificio de tantos, y ese insulto, por desgracia, se ha repetido
demasiado. Quizás porque Aznar es una víctima de ETA, quizás porque
rechazaba en su fuero interno algunas claudicaciones innecesarias de
la Transición, quizás porque comprobó que con los asesinos de Miguel
Ángel Blanco y de otros mil más no hay solución política que valga,
más allá de la estricta aplicación de las leyes penales y de la
destrucción total de la banda.
Hoy las víctimas tienen ante sí una tarea esencial: la de ser
permanente recordatorio de que cualquier consenso contra ETA y
contra otros asesinos similares debe partir de la negación de
cualquier consideración política de los pistoleros y sus voceros. El
destino de los terroristas no es un sillón de concejal en
ayuntamientos democráticos, sino la cárcel. Y las víctimas,
precisamente, son el mejor antídoto para frenar los cantos de sirena
que a veces escuchamos en una España oficial tentada de cuando en
cuando a negociaciones, casos Faisanes y a dar relevancia política
al terror a cambio de ventajas electorales amnésicas y cortas de
vista.
lucha antiterrorista
El Gobierno vasco pedirá a los educadores
que no sean «neutrales» ante ETA
El nuevo Plan de Educación para la Paz concederá a las víctimas la
centralidad y relevancia «que se merecen»
LORENA GIL | BILBAO. El Correo 25 Febrero 2010
La consejera de Justicia y Administración Pública, Idoia Mendia,
lamentó ayer la «inhibición» que, a su juicio, se ha dado en la
sociedad a la hora de afrontar «educativamente» la sinrazón de ETA y
el sufrimiento de las víctimas y anunció que el nuevo Plan de
Educación para la Paz buscará poner fin a esta situación, al incluir
«consideraciones que asuman la no neutralidad del educador ante la
violencia terrorista».
Mendia compareció ante la Comisión de Derechos Humanos y Solicitudes
Ciudadanas del Parlamento vasco a petición del PNV para informar
sobre el programa 'Dando pasos hacia la paz', que se enmarca dentro
del citado plan. La consejera describió esta unidad didáctica como
«un primer paso» hacia el abordaje del terrorismo y las heridas que
ha dejado en Euskadi, pero también «un buen ejemplo» de la razón que
ha llevado al Ejecutivo a reformular sus contenidos. Mendia recordó
que esta iniciativa se puso en marcha a modo de experiencia piloto
en cuatro centros de la Comunidad Autónoma con alumnos de cuarto de
Secundaria -las ikastolas María José de Zumaia y Olabide, de
Vitoria, y los institutos de Txurdinaga, en Bilbao, y Urbi, en
Basauri-, y pese a considerar que tanto los materiales, el diseño de
las sesiones y la metolodogía son válidos, advirtió que «en la
práctica, la relevancia de las víctimas del terrorismo ligado al
País Vasco quedaba diluida entre otras muchas conculcaciones de
Derechos Humanos».
Mendia criticó el «escaso» espacio que se ha dado hasta ahora a los
damnificados y denunció que el programa 'Dando pasos hacia la paz'
llegue a «contradecir el principio de no neutralidad del educador
ante el terrorismo de ETA, al evitar discutir acerca de la licitud
de la violencia o de las causas y consecuencias de la misma y llegar
incluso a rechazar juzgar las opiniones de los alumnos». En esta
línea, avanzó que la reformulación del Plan de Educación para la
Paz, cuya presentación en la Cámara de Vitoria se ha visto retrasada
al mes de marzo -inicialmente estaba prevista para el pasado
noviembre-, persigue deslegitimar de una manera clara y contundente
el uso de la violencia con cualquier fin y «asumir la centralidad»
de los damnificados en los procesos de Educación dándoles «la
relevancia que se merecen».
El PNV pide consensos
La respuesta de la consejera de Justicia no convenció a los
representantes jeltzales. La parlamentaria del PNV Maribel Vaquero
no dudó en escenificar su desacuerdo con el análisis realizado por
Mendia al considerar que el programa «trabaja la empatía hacia las
víctimas del terrorismo» y advirtió a la portavoz del Ejecutivo
vasco que «cuando hablamos de educación, son necesarios consensos».
Vaquero emplazó al Gobierno a «aprovechar lo que está bien para dar
pasos firmes», cosa que, a su juicio, no se está haciendo, y
recriminó al gabinete de Patxi López que «no quiera admitir el buen
trabajo realizado» por el anterior Ejecutivo. «No es de recibo
utilizar las aulas para legitimar su acuerdo con el PP», espetó.
Jorge de Esteban y la Constitución
amenazada
LUIS MARIA ANSON El Mundo 25 Febrero 2010
O SE REFORMA el Título VIII de la Constitución o asistiremos a la
fractura de nuestra Carta Magna. Demasiado tiempo ha resistido ya.
Desde hace 10 años vengo insistiendo en que se cierre el Estado de
las Autonomías con la obligada reforma constitucional. Ni una
trasferencia más ni un chantaje más ni una coacción más. Y, por
supuesto, la recuperación plena para el Estado de las competencias
en Educación, suicidamente transferidas a las Comunidades Autónomas.
«Que los dos grandes partidos nacionales -escribió hace unas semanas
Jorge de Esteban en uno de los artículos más lúcidos que he leído en
mucho tiempo- lleguen al acuerdo y al convencimiento de que la única
forma de arreglar este desaguisado, es rectificando a los padres
constituyentes, para proceder a la reforma total del Título VIII de
la Constitución y, previamente, de la ley electoral, porque sólo así
se podrá evitar la amenaza a nuestra Constitución».
Para Jorge de Esteban, el Gobierno de Zapatero, aun no siendo
culpable directo de los errores de la Constitución, «cometió la
imprudencia de soltar las amarras que frenaban a los nacionalismos
vasco y catalán». El error añadido de nuestros constituyentes,
aparte de empeorar el sistema de descentralización territorial de la
II República, se potenció con una ley electoral que prima a las
minorías nacionalistas y las permite coaccionar de forma abusiva a
los grandes partidos nacionales. Cuando el PSOE o el PP no
alcanzaron la mayoría absoluta han tenido que someterse al chantaje
de los partidos nacionalistas para la investidura, primero, y para
la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, después, y
así cada año. Las últimas y suculentas tajadas las ofreció Zapatero
en septiembre pasado redondeando el festín de los nacionalistas.
Amelia Valcárcel, que es una mujer muy inteligente, podría explicar
lo que éticamente eso supone. Ha concluido, por cierto, un sólido
trabajo sobre Ética, religión y normativas de género, que ha
alcanzado las calificaciones más sobresalientes.
Se ha transferido a las Autonomías mucho más de lo que era prudente.
Se ha pagado mucho más de lo que se debería haber pagado. Y la
voracidad nacionalista, como anticipó Ortega y Gasset a Manuel
Azaña, permanece intacta. Nunca se sacia. De las exigencias de
transferencias se ha pasado ya al secesionismo abierto proclamado y
con fechas.
Artículos como el de Jorge de Esteban plantean a la opinión pública
la realidad política de la Constitución amenazada. Los partidos
políticos deberían meditar detenidamente lo que el catedrático de
Derecho Constitucional ha expuesto, pero andan siempre
zascandileando por las ramas en la defensa de los intereses
partidistas, sin tiempo para ocuparse del interés de España. Y el
interés de España exige ya, con urgencia, un pacto entre el PSOE y
el PP para reformar el Título VIII de la Constitución.
Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.
Cuidado con España
BENIGNO PENDÁS Profesor de Historia de las Ideas Políticas ABC 25 Febrero 2010
Estamos a punto de conseguirlo. Los españoles somos así: no hay
manera de disfrutar el sosiego propio de una sociedad madura y
vertebrada. Por fortuna, todavía frenamos un paso antes del
abismo... Mal Gobierno; a veces, pésimo. Egoísmos partidistas,
territoriales o corporativos. Mezquindad y mala fe de quienes actúan
al servicio de intereses siniestros. La realidad es muy negativa.
Las perspectivas, mucho peores. La crisis económica destapa la caja
de Pandora que contiene los vicios nacionales. ¿Todo está perdido?
De nuevo la desmesura, aunque nunca faltan voces inteligentes, unas
cuantas desde las páginas de ABC. Banqueros y empresarios de alto
rango han hablado alto y claro. La clase media profesional y muchas
gentes a pie de calle dicen cosas muy sensatas. El Rey está en su
sitio, como siempre. Aislados por su lenguaje autista, los políticos
apenas se toman la molestia de escuchar, salvo cuando el clamor
aparece en forma de encuesta. No, España no se hunde, ni se recluye
otra vez en el rincón oscuro de la historia. Algunos hacen méritos
para llevarnos al colapso, pero llega la hora de una reacción social
y de una exigencia moral con efectos políticos inmediatos: ante todo
y sobre todo, sentido de la responsabilidad. Las claves se llaman
interés general y política de Estado. Aunque sólo sea por instinto
de supervivencia. Como siempre, está en cuestión el futuro de
nuestros hijos. Además, esta vez también nos jugamos el nuestro.
Premisas elementales. Primera y principal: la sociedad española
mantiene una dependencia patológica respecto del poder público en
todas sus manifestaciones, desde el ministro al bedel del
ministerio, pasando -faltaría más- por el concejal de urbanismo. Hay
demasiados intereses en juego ante cada cambio de Gobierno. Por eso
no sabemos ganar o perder sin conducir al sistema hasta el límite de
su resistencia. La memoria no falla: González en el 82, secuela del
23-F; Aznar en el 96, con el Estado abierto en canal; Zapatero en
2004, en la estela trágica del 11-M. Vamos camino de otra hecatombe,
esta vez social y económica, tal vez para moldear una mayoría
insuficiente, y otra vez vuelta a empezar... Segunda, la más
aparente. El proceso de selección de la clase política favorece a
los mediocres y excluye a los mejores, aunque no faltan excepciones.
Sobreviven los más hábiles a la hora de manejar el aparato de los
partidos. Sobran los independientes, los valientes y los ingenuos.
Una reflexión reciente de Rajoy debería tener consecuencias futuras:
las leyes no favorecen la vocación política de los más preparados.
Sería bueno cambiarlas. En cambio, añado, otorgan prebendas
irritantes para la gran mayoría en forma de pensiones, gastos de
representación o despachos con estética discutible. No sólo pasa
aquí. Recuerden el bochorno reciente de los Lores y los Comunes.
Consuelo para los anglófilos: tienen que devolver hasta el último
penique.
Vamos con la tercera, tal vez la más grave. El Estado de partidos se
traduce en instituciones fallidas que sirven como arma arrojadiza en
el marco de las estrategias particulares. No sé si exagero, pero hay
bastantes ejemplos entre las instituciones surgidas de la
Constitución. Por el contrario, otras aguantan el tipo al amparo de
su larga trayectoria histórica. Quiebra así la división material de
poderes, porque nadie controla de verdad a los gobernantes y todo se
reduce a un pulso partidista desplegado a través de los medios. Es
decir, Montesquieu en estado puro: fallan los «cuerpos intermedios».
A partir de tales premisas, la política en España discurre por algún
lugar situado a medio camino entre la realidad y la ficción, una
suerte de teatro de máscaras con actores estereotipados al estilo de
la «comedia del arte». Repiten un discurso que nadie escucha, a base
de réplicas y dúplicas en las que a veces se cuela alguna frase
ingeniosa. En el marco de la atonía general, está rigurosamente
prohibido decir la verdad. La peregrina historia del «ATC» nuclear
es la mejor prueba del desconcierto de los dirigentes cuando las
personas de carne y hueso irrumpen en el espacio público. Esto es lo
que hay, y nadie puede eludir las reglas, bajo pena de exclusión
fulminante.
Sin embargo, hay diferencias notables entre unos y otros. Aquí y
ahora, la liviandad posmoderna muestra sus límites intrínsecos. Una
política diseñada con mentalidad de adolescente es incapaz de
afrontar los desafíos que atenazan a una sociedad compleja y
desarrollada. Como el personaje de Balzac, Zapatero es un «sofista
de la acción». Ahora inventa el «pacto obligatorio», una aportación
singular a la teoría política. Sale del paso en clase de retórica,
pero suspende sin remedio a la hora de la gestión eficaz. Ante un
problema real, su actitud evoca el malvado comentario de
Guicciardini sobre aquel duque de Urbino que ordenó la retirada ante
los españoles: «veni, vidi, fugi»: o sea que llegó, vio y huyó, en
contraste evidente con el gran Julio César. Y luego está el
sectarismo.
Contra la vieja rabia hispánica, no existe remedio suficiente,
aunque unos pocos llevamos años en la lucha por un objetivo
imposible. En lugar de la Política, se impondrá -como siempre- el
partidismo: no habrá pactos de Estado, cuestión de confianza, moción
de censura, ni mucho menos Gobierno de concentración o elecciones
generales. Cada uno, a lo suyo: unos, a sobrevivir para ver si
escampa; otros, a contemplar el panorama para recoger los restos del
naufragio. Zapatero en su mundo ingrávido, al modo machadiano:
principios, negociables; números, muy pocos; letras, las de Bob
Dylan. En cuanto al PP, resulta mucho más fiable en el terreno de la
gestión y su estrategia política ofrece frutos adecuados. Ahora
tiene que insistir en una propuesta atractiva, planteada ya en el
debate reciente del Congreso.
Es la hora de presentar el patriotismo como receta para situaciones
de emergencia. El mensaje «España es una gran nación, con un mal
Gobierno», apuntado ya por Rajoy, sigue la línea correcta. También
fueron muy oportunas las palabras de Emilio Botín o César Alierta en
los momentos más confusos. Eso sí, patriotismo significa hechos y no
sólo palabras. Los políticos deben hacer algún gesto sobre su
«status», los empresarios sobre ciertas retribuciones
injustificables o los sindicatos sobre las ventajas de sus líderes y
asimilados. El Ejecutivo tiene que impulsar una reducción sustancial
de gastos superfluos.
También, por supuesto, las comunidades autónomas: con permiso de
Alemania, nuestro modelo territorial es el más descentralizado de
Europa, pero aquí todo el mundo mira al Estado y nadie se aplica el
cuento para no disgustar a la clientela. Un plan de austeridad
equitativo y razonable puede ser una buena medicina para recobrar la
confianza de una sociedad irritada. Cuidado con España, porque el
asunto no está para bromas. ¿Miedo al futuro? Siempre genial Elías
Canetti: «Nada teme más el hombre que ser tocado por lo desconocido
Nacionalismos
Se rompe
Salvador Ulayar Libertad Digital 25 Febrero 2010
Los Reyes y el Himno de España fueron recientemente abucheados en
Bilbao durante la final de la Copa del Rey de Baloncesto. Pajín y
Cospedal ante la prensa pretendieron, de un modo u otro, ocultar el
hecho. La primera calificándolo de anecdótico y la segunda
destacando que los Reyes acudieron a Bilbao gracias a que el clima
político en el País Vasco ha cambiado. Ambas huyen de la realidad y
se refugian en verborreas. Esa pretendida "anécdota" no es sino
síntoma de una nada anecdótica realidad: el odio del separatismo a
lo español. Y este género de reacciones en PP y PSOE reflejan su
pusilanimidad y colaboracionismo intelectual con la demolición de la
idea de Nación española. Estos partidos dizque nacionales llevan
décadas apoquinando el peaje que les exige la antiespaña para
gobernar el aparato del Estado de España. Lo más revelador de la
concepción de esta nada hacia la que camina el país fueron las
declaraciones de Patxi López . Redujo el asunto a una cuestión de
urbanidad. Dijo que no le gustan las faltas de respeto para
seguidamente aclarar que a él no le mueven los himnos, tomando una
higiénica y progresista distancia. El tipo podría ser presidente de
cualquier sitio donde haya urbanidad. Vamos, donde nadie se peda en
la mesa. El representante ordinario del Estado español en el País
Vasco -español de España, que otro español no hay– gasta estas
pedagogías políticas de todo a cien. Como si los Reyes fueran unos
más, la bandera un trapo insignificante y el himno una nana
insustancial.
Tras el descomunal shock del 11-M, Zapatero, en lugar de suturar
heridas y aplicar bálsamo reparador, asunto primordial para el bien
de los españoles, aprovechó el Estado de aturdimiento de la derecha
para demarrar del pelotón político en compañía de todo el espectro
de la antiespaña, alejándose de cualquier intención de entendimiento
con quienes identifica como la otra España, cosa letal para la
nación, único ámbito posible de ciudadanía y libertad. La derecha
habrá cometido muchas torpezas pero es innegable que el responsable
de este insensato acelerón disgregador habita en la Moncloa. España
es una corrala en la que las autonomías cogen el dinero y corren y
pretenden siempre mayores cotas de poder. Dicho sea de paso, corrala
a la que le importa un pimiento el fenomenal carro de
irregularidades y mentiras que pueblan la investigación y juicio del
11-M, aquellos atentados que terminaron de aupar a ZP al poder. Qué
decir de los separatistas, apoyos tantas veces imprescindibles para
sentar un presidente en Moncloa. La clase política, en demasiadas
ocasiones, se ocupa en asuntos que no son del interés común sino de
su interés, de sus medros, del fomento artificial de los
particularismos. Muchos se partían de risa con aquello de que España
se rompe, en burlesca alusión a quienes avisaban de ello. Los
españoles duermen, muchos hastiados, sobre una piel de toro
estructurada por la podredumbre de intereses tribales y de partido,
esas patrias.
Nada como las víctimas del terrorismo debieran simbolizar la nación
española, pues que por matarla fueron matadas. Y en tanto que
hablamos del símbolo no nos quedamos, claro está, únicamente en el
nivel más personal, de "herido", sino en el de su significación
política, nacional. Ya pueden derramar homenajes, leyes de ayuda y
solemnidades de todo género sobre ellas, que si la nación contra la
cual fueron asesinadas se va esfumando todo es farfolla y hasta
cruel sarcasmo. No se trata sólo de acabar con los terroristas, no.
No es cuestión de justicia penal únicamente, no. Se trata además de
establecer una justicia política imprescindible, pues que las
mataron por matar una nación que hoy permitimos que languidezca. La
ETA es una pieza, parte de un movimiento separatista cuyo objetivo
es romper España. Qué sin sentido el arrojo ciudadano de tantas
víctimas que se la jugaron por nuestra libertad, la de una España
que va quedando para la chatarra. ¿Valió la pena? Sólo un pacto de
los grandes partidos para rescatarla de su secuestro separatista
daría sentido a tanta sangre, nuestra sangre. Sí, una utopía. Y más,
mientras el mendaz pirómano de la Moncloa siga allí.
Salvador Ulayar es hijo de Jesús Ulayar, víctima del terrorismo.
La responsabilidad de las Cortes Generales
Manuel Muela* El Confidencial 25 Febrero 2010
Los acontecimientos políticos y económicos de las últimas semanas
han culminado con un debate parlamentario que, en mi opinión, ha
puesto de manifiesto la esclerosis aguda de las diferentes
instituciones constitucionales y la consiguiente amenaza que se
cierne sobre el porvenir de la cohesión social y la convivencia
democrática de los españoles. Si las instituciones, que se deben a
los ciudadanos, no responden a sus demandas y angustias, parece
lógico pensar que se inicia un camino de sustitución de aquellas,
que podrá ser tortuoso y difícil, pero inevitable. Para atenuar las
dificultades del viaje hacia el cambio del orden constitucional,
conviene apelar, en medio del marasmo, a la reacción constructiva de
las Cortes Generales, que son formalmente las depositarias de la
soberanía nacional.
España es un país en el que la tradición asociativa y la exigencia
de los ciudadanos con quienes desempeñan responsabilidades públicas
brillan por su ausencia. Era lo normal en las épocas no democráticas
que hemos tenido en abundancia. Lo anómalo es que después de treinta
años de régimen constitucional sigamos en las mismas, lo que da
derecho a afirmar que el conjunto de las instituciones, no solo el
gobierno, han fracasado en el objetivo de lograr para la sociedad
española la civilización y la libertad. Suponiendo que ese hubiera
sido el objetivo, que es dudoso que lo fuera.
El desconcierto y el sentimiento de orfandad que se han adueñado de
los españoles son, en gran medida, consecuencia de unas actuaciones
políticas y educativas que, a lo largo de los años, han procurado
alejar el interés y conocimiento de los asuntos públicos de las
conciencias individuales, en beneficio del control de éstos por
parte de unas minorías alojadas férreamente en las instituciones
que, conforme a la Constitución, deben expresar el pluralismo
político y ser instrumento fundamental para la participación
política, los partidos políticos, y aquellas otras instituciones
orientadas a la defensa de los intereses económicos y sociales, los
sindicatos y las asociaciones empresariales.
La partitocracia real que se ha impuesto en España, adobada con un
poder sindical análogo, ha ido copando el resto de las instituciones
constitucionales, de forma que todas, desde la Justicia al Tribunal
Constitucional, han ido perdiendo independencia y capacidad para
cumplir la función de contrapeso, que es la regla de oro de
cualquier sistema democrático. Y eso ha sido relativamente fácil,
porque casi nadie ha pretendido evitarlo: el aprovechamiento de unos
pocos y la inhibición de la mayoría han funcionado eficazmente
porque las condiciones económicas favorables también han contribuido
a ello. Como en la monarquía burguesa de la Francia de Luis Felipe
de Orleans, el lema inspirador ha sido el de “enriqueceos”, lo que
se ha traducido en acumulación de riqueza para minorías poderosas y
endeudamiento desusado para los demás.
Golpe de timón
La estructura del Estado ha ido creciendo y engordando hasta límites
nunca conocidos, sin analizar si ello se podría sostener en
circunstancias más restrictivas o adversas. Y hasta tal punto es así
que en los diferentes debates que nos inundan con motivo de la ruina
sobrevenida ninguno de los protagonistas se atreve siquiera a
formular la necesidad de reestructurar el Estado, que está
claramente sobredimensionado. Todos se afanan en señalar partidas
presupuestarias que, en su conjunto, son irrelevantes ante la
magnitud del problema, ignorando conscientemente la influencia
decisiva del fenómeno autonómico. Es sólo un apunte de la ceguera
dominante.
La solvencia y el crédito de España han sido puestos en entredicho
en los medios de opinión internacionales, que han recibido además la
ayuda de opiniones expresadas por ilustres españoles, como es el
caso del Sr. Almunia, comisario de la UE: nuestra deuda y nuestros
principales valores empresariales han sido azotados cruelmente en
los mercados de valores, para recordarnos de quienes dependemos. En
España, mientras tanto, llegan desde Cataluña, comunidad importante
en agudo declive económico “fatigada” de su tripartito, voces que
apelan a la unidad y que, de forma superficial, se despachan con el
“otra vez los depredadores nacionalistas”, lo que no parece el caso
en esta ocasión. Se adivina una inquietud de mayor calado, como
cuando Tarradellas pidió un golpe de timón.
El Jefe del Estado, que es un gran aficionado a la Fiesta Nacional,
advertido de la gravedad del enfermo y alertado su instinto de
político con más de tres décadas de ejercicio, lanza un primer
aviso, expresando públicamente su preocupación y apelando a la
unidad. Gran sorpresa y desconcierto, algún chascarrillo y espeso
silencio oficial de los actores principales, medios de comunicación
incluidos: todos adoptan la posición de a verlas venir. El Jefe del
Gobierno, principal receptor del aviso, elude someterse a una
cuestión de confianza y pretende ganar tiempo, ofreciendo acuerdos y
creando una comisión ad hoc, ante el escepticismo de unos y la
desgana de otros; casi nadie le concede crédito. Continuará la
descomposición y llegará el segundo aviso.
La espera de no se sabe qué santo advenimiento, para justificar la
prolongación de la agonía institucional y económica es inadmisible;
por ello, comprobado que no se utilizan los resortes tradicionales
para intentar el cambio de rumbo, las Cortes, y en concreto el
Congreso de los Diputados, que representan la soberanía nacional y
cuyos integrantes no están sometidos a mandato imperativo alguno,
artículo 67 de la Constitución, deberían promover la constitución de
un gobierno del parlamento con el objetivo de recuperar el crédito y
la confianza perdidos, mediante un programa claro de saneamiento
político y económico. Su tiempo sería el que resta hasta las
próximas elecciones generales que, probablemente, habrían de tener
carácter constituyente. Sería la alternativa a lo imprevisible.
Puede que la creencia en las virtudes democráticas nos conduzca a
algunos a pensar que la crisis española debería remontarse con el
ejercicio de aquellas. Así surgen propuestas que, al contrastarse
con la prosaica realidad, parecen una ensoñación. Pero siempre será
mejor creer en la libertad que lamentarse después, porque, como
decía Sófocles, cuando las horas decisivas han pasado es inútil
correr a su encuentro.
*Manuel Muela es economista
Otro crimen del castrismo
Editorial ABC 25 Febrero 2010
LA dictadura cubana es la única responsable de la muerte de Orlando
Zapata, un prisionero político que jamás utilizó la violencia y que
había sido privado arbitrariamente de su libertad por el siniestro
régimen de los hermanos Castro. Cuando en un país no impera más ley
que la voluntad que emana de un Gobierno totalitario, un ser humano
encarcelado injustamente puede llegar a pensar que no tiene otra
defensa que llamar la atención de la opinión pública internacional,
con la remota esperanza de hacer cambiar las cosas. En el caso del
régimen castrista, esta esperanza ha sido vana, porque los
carceleros saben que la única garantía de supervivencia de su
dictadura es precisamente mantener una firmeza brutal con la que
amedrentar a la población, como ayer puso de manifiesto la ola
represiva desplegada por las autoridades de La Habana para evitar
una manifestación. Los cubanos saben de sobra y desde hace ya
décadas lo que significa el lema de «socialismo o muerte»: a quienes
insistan públicamente en no aceptar la dictadura y sus rancias
teorías no les queda más alternativa que la muerte, como bien ha
comprobado Orlando Zapata.
Desde su llegada al poder, el Gobierno de José Luis Rodríguez
Zapatero se ha empeñado en entablar un diálogo -moralmente
imposible- con la dictadura cubana y, a pesar de que la respuesta
que recibe es siempre el desdén, la diplomacia que dirige Miguel
Ángel Moratinos sigue insistiendo en tratar de complacer a los
carceleros y en ignorar a los demócratas. El Gobierno está instalado
en la falsa idea -que pretende llevar a la Unión Europea- de que
para promover la transición a la democracia en Cuba hay que llevarse
bien con la dictadura, cuando la experiencia indica todo lo
contrario: la muerte de Orlando Zapata es la prueba de hasta dónde
están dispuestos a llegar los responsables del régimen en el camino
de las reformas. Incapaz de condenar ayer el crimen que representa
la muerte del disidente cubano, Zapatero debe reflexionar antes de
que sea demasiado tarde, porque llegará un día en que los cada vez
más numerosos ciudadanos cubanos que luchan pacíficamente por la
libertad vean la caída de la dictadura y recuerden entonces de qué
lado estuvo España cuando ellos eran perseguidos. Los que hoy
llamamos disidentes, a los que Zapatero echó de las recepciones en
la Embajada de España, serán tarde o temprano los líderes de una
Cuba democrática, mientras que la dictadura con la que él pretende
congraciarse será barrida por la historia.
Vómito, miseria y silencios
HERMANN TERTSCH ABC 25 Febrero 2010
PROBABLEMENTE hayan sido pocos de Ustedes, lo lamento infinitamente,
que hayan vomitado al saber que nuestro presidente del Gobierno no
ha tenido ni una palabra dispuesta para rememorar a Orlando Zapata
Tamayo. De ese héroe de la resistencia en Cuba que ha muerto -en
huelga de hambre- para hacer frente a toda la villanía, miseria y
opresión que supone el régimen castrista, tan arropado por nuestro
Gobierno de cómplices de este crimen, como de otros.
Yo les confieso que he vomitado. Y mucho. Mi desprecio me llega al
hígado. Mi desprecio profundo hacia aquellos que temblaban por la
vida de De Juana Chaos, véase ese Gran Timonel de Valladolid -con
todas sus mentiras a cuestas- o ese Fouché Rubalcaba que nos hablaba
de motivos humanitarios -hasta emociones- para sacar de la cárcel a
un asesino como ese mierda de terrorista que quiere contaminar la
profesión de taxista en el Ulster. Ni una palabra suya para condenar
la horrible muerte de Orlando Zapata en sus terribles condiciones en
Cuba.
Yo ya no sé si en este país sigue existiendo una mínima capacidad de
asco hacia la basura moral. Me temo que esta indolencia nos lleva
hacia el desastre ético y la nueva fractura social con impredecibles
consecuencias. Ninguna grata. Sólo pensar que un régimen, como el
criminal de Cuba, protegido por el que nosotros hemos elegido, deja
morir a sus presos, que sólo lo son por pensar y opinar, y no por
matar, como los amigos del PSOE de antaño, hace crujir las tripas y
reverberar las vergüenzas. ¡Qué asco, Dios mío, estos gobernantes
que han dejado morir a Orlando Zapata, como habrían hecho con
Sajarov o Soljenitsin, con Mandelstein o Ajmatova! Porque su
indigencia ideológica les impide condenar las monstruosidades de sus
amigos de pensamiento. Sólo cabe pensar que les parece bien que
Zapata muriera en la cárcel, y que si tuvieran posibilidad para
hacerlo, nos dejarían morir a otros muchos en mazmorras de la Cheka,
y no precisamente de la cubana, sino aquí, en el centro de Madrid.
Hay precedentes, como algunos de Ustedes recordarán. Si nos han
impuesto monumentos a Largo Caballero, el inventor de la Cheka
hispana, si un asesino como Carrillo es la lumbrera de la memoria
histórica y se ha vuelto a imponer esa gracieta asesina de que el
que no piensa como un Gobierno incapaz es un criminal, podemos sin
duda estar encantados con que nuestro héroe cubano que acaba de
morir, nuestro querido Orlando Zapata, esté enterrado porque nuestra
hipócrita fe en las reformas inexistentes en La Habana es infinita.
De nuevo, ¡qué asco y qué vómito absoluto ante las miserias de
nuestro Gobierno! ¡Qué barbaridad que un pueblo como el nuestro, con
todas sus terribles experiencias en su historia reciente, se haya
convertido con su gobierno sectario e izquierdista en el mayor
defensor que tiene en el mundo el régimen miserable que ha dejado
morir a Orlando! ¡Qué desastre y qué vergüenza que nuestro país sea
el mayor cómplice de este crimen, este nuevo crimen de un régimen
que no actúa más que con la mentira, la violencia y el miedo! Ahí
tenemos a Moratinos y Zapatero, los dos aliados de un sistema
criminal que ha llevado a Orlando a la muerte. Espero que ambos
pongan fotografías de la víctima de su aliado sobre sus despachos.
Espero que sus hijos e hijas les pregunten algún día sobre el porqué
de la muerte de Orlando. Espero que Orlando les persiga con su
nombre y gracias a sus amigos para siempre. De Juana Chaos puede
llegar hasta taxista gracias a Rubalcaba y al presidente del
Gobierno que Ustedes han elegido por mayoría. Orlando ya no podrá
llevar un taxi ni por las ciudades que conoce bien. Porque lo han
matado criminales protegidos por nosotros. Piensen todos en ello.La
muerte de Orlando es una catástrofe moral para España. Porque los
españoles son responsables de que los cómplices del castrismo sigan
dictando las normas.
Zapatero y Cuba
Un minuto vergonzoso
Cristina Losada Libertad Digital 25 Febrero 2010
Tras un silencio tan deliberado como infame, el presidente del
Gobierno ha dedicado un minuto al martirio del preso político cubano
Orlando Zapata. Un minuto que le ha arrancado, a todas luces, el
escándalo causado por su decisión de no referirse a la última
víctima mortal de la dictadura castrista en la sala de los Derechos
Humanos de la ONU. Allí, bajo la cúpula de Barceló sufragada por
España, Zapatero hizo lo que quería hacer: evitar cualquier
pronunciamiento desfavorable hacia un régimen que, no importan sus
crímenes, continúa siendo un icono para la generalidad del
progresismo. El mito de la Revolución hace ciegos voluntarios y
hasta gozosos. ¿Oponerse a las dictaduras? Nunca a las nuestras.
Los sesenta segundos, y ni uno más, del presidente le han concedido
titulares inciertos, pues no ha reclamado Zapatero, como dicen, la
libertad de los presos políticos cubanos. Amparado en un plural
mayestático, escondido tras las faldas europeas, afirmó que la
"debemos exigir", que no es lo mismo. Y su ministro de Exteriores
procedió a idéntica maniobra en una reunión de la UE, cuando
transformó la propuesta de suscribir una condena en el deseo de
llegar a una "posición común sobre los acontecimientos que
lamentablemente se vivieron ayer en Cuba". Se guarda bien Moratinos
de llamar al crimen por su nombre. Para él, es un mero
acontecimiento, lamentable, como mucho, igual que un accidente.
Una impresionante, por bochornosa, nota del Congreso manifestaba el
apoyo a unas "gestiones realizadas por todas las instancias
políticas" a favor de los presos de conciencia cubanos. ¿Gestiones?
Se sabe que Estados Unidos pidió que se le prestara a Orlando Zapata
la atención médica necesaria. ¿Qué ha hecho el Gobierno de España
durante los 85 días de huelga de hambre de un albañil cuyo único
delito era pedir democracia? Díganlo, a fin de que se pueda evaluar
esa política suya de colaboración, diálogo y buen rollo con la
dictadura comunista.
Más notorio es lo que no se ha hecho una vez consumada la iniquidad.
Ni el PSOE ni ninguno de sus amigos, tan activistas ellos, han
convocado las manifestaciones, vigilias y encierros a las que se
muestran más que dispuestos cuando se trata de sus causas. Pero la
causa de los disidentes del comunismo no es –no ha sido nunca– la
suya. Para ellos, sólo silencio, cuando no insultos. Razón tenía
Revel cuando escribió que el Muro había caído en Berlín, pero no en
las conciencias.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.
Asesinato en La Habana
Editorial La Razón 25 Febrero 2010
La dictadura deja morir a un disidente en la cárcel tras 85 días en
huelga de hambre
La muerte del disidente cubano Orlando Zapata Tamayo en un hospital
de La Habana, tras 85 días en huelga de hambre, revela de nuevo el
rostro aborrecible de la tiranía castrista que el Gobierno español
se empeña en maquillar desde hace seis años. Trabajador humilde y
albañil de profesión, de 42 años, formaba parte del grupo de 75
presos políticos encarcelados a raíz de la denominada «Primavera
Negra» en 2003. De ellos, 53 aún siguen entre rejas. Zapata luchó
pacíficamente por la democracia, y en prisión, lejos de doblegarse a
la brutalidad de los carceleros, reivindicó mejoras en las
condiciones de vida de los reclusos políticos y denunció las palizas
sistemáticas que recibían en la cárcel bautizada como «Kilo 7», en
la provincia de Camagüey.
No era un criminal ni un asesino ni un ladrón ni un violador...
Sencillamente fue encerrado y torturado por defender la dignidad de
los hombres. El suyo fue, sin duda, un asesinato, el último de una
tiranía despiadada, que acumula un reguero de sangre e injusticia
pavoroso: más de 8.100 fusilados, 11 fallecidos por huelga de hambre
y 97 muertos en la cárcel. En las prisiones de los hermanos Castro
permanecen más de 200 presos de conciencia en condiciones inhumanas.
El desenlace trágico de Zapata ha dejado en evidencia el lamentable
papel de la diplomacia española en su relación con Cuba. La semana
pasada, Miguel Ángel Moratinos defendía los progresos en materia de
derechos humanos después de la reunión del mecanismo de diálogo
sobre este asunto de los gobiernos de España y Cuba celebrada en
Madrid. A esa hora, el disidente fallecido agonizaba en La Habana.
Se quiera o no, un Gobierno que se ha convertido en altavoz de los
planteamientos de la tiranía, que ha defendido su «real» voluntad de
cambio, que ha confirmado los progresos en materia de derechos
humanos, asume una condición de cómplice y corresponsable en alguna
medida de sus actuaciones.
Moratinos ha jugado un papel especialmente desgraciado. Al mismo
tiempo que se desentendía de la disidencia y le daba la espalda, ha
sido la voz que ha trabajado en Europa a favor de alterar la
Posición Común de la Unión, que condicionaba la normalización de
relaciones a los avances de Cuba hacia la democracia, por una
política de entendimiento, cercanía y colaboración. El ministro ha
cometido demasiados errores en su gestión, pero su conciliábulo con
los Castro le incapacita.
Ayer, la izquierda española se convirtió en una corriente de
lamentos por la muerte de un joven albañil que sólo quería no
recibir más palizas en prisión. Pero no hubo ni una crítica ni una
mala palabra hacia la tiranía. Los mismos que se movilizaron con
justicia hace unas semanas en favor de la activista saharaui Aminatu
Haidar no se conmovieron por los sucesos de la isla-prisión. De
hecho, ni el Ministerio de Exteriores ni el PSOE se atrevieron a
condenar ayer la dictadura y sus crímenes cuando el PP lo propuso en
el Congreso. En su lugar, y forzados por las circunstancias, se
limitaron a reprobar genéricamente la falta de libertad y los abusos
en el mundo, lo que demuestra su condescendencia patológica con un
régimen que a esa hora desataba otra ola de arrestos entre
opositores mientras Raúl Castro, con cinismo repulsivo, lamentaba la
muerte de Zapata.
Aunque parece imposible a estas alturas, España no debería mantener
su política de paños calientes con la dictadura castrista y tendría
que liderar una estrategia de exigencia y defensa sin matices de la
democracia y los derechos fundamentales. Mientras se mire con
simpatía a un sistema que tortura y asesina, la democracia se deja
jirones de dignidad y de credibilidad.
Una nota vomitiva del Congreso sobre el
último asesinato castrista
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 25 Febrero 2010
Esta casta descastada, mansa y pregonada, resabiada de la vista y
con querencia a toriles, que no merece llamarse española pero que
representa muy bien esa continua limpieza de corrales, lidia de
saldos y procesión de cornigachos, bizcos y escobillados en el ruedo
político, ha producido tras el asesinato de Orlando Zapata en Cuba
una birrionota que autoriza cualquier fantasía higiénica si no fuera
a ensuciar lo que limpiase, antes incluso de tocarlo.
Cuatro parrafejos, cuatro mojoncillos, cuatro flatulentas naderías
componen este monumento al deshonor gramatical, la prosa rufianesca
y la cobardía politiquera. Helo aquí:
La noticia de la muerte del preso de conciencia Orlando Zapata que
ha sido difundida con profusión por los medios de comunicación
españoles, ha causado consternación entre las fuerzas políticas y en
la sociedad española que mantiene un vínculo muy sólido con la
sociedad cubana.
La Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados
quiere mostrar, en primer lugar, su más profunda condolencia al
familia y amigos de Orlando Zapata y manifiesta su honda
preocupación por la situación de los presos de conciencia, en Cuba,
Cuya libertad, hoy, vuelve a pedir.
Asimismo, condena las limitaciones a las libertades políticas y la
falta de protección de los Derechos Humanos en cualquier parte del
mundo. En el caso de Cuba apoya las gestiones realizadas por todas
las instancias políticas a favor de los presos de conciencia, que
también se ha producido en le caso de Orlando Zapata.
La Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados,
reitera su compromiso con Cuba, con la defensa de los Derechos
Humanos y con la democracia.
Vayamos por partes, mojoncillos o parrafejos. En el primero no se
proclama, quiá, que los supuestos representantes de la soberanía
nacional española se sientan indignados por el vil asesinato, tras
torturas salvajes y abandono criminal, de un preso político cubano.
Lo que se dice es que la noticia de la muerte de un preso de
conciencia difundida por los medios de comunicación españoles ha
consternado a las fuerzas políticas y a la sociedad que mantiene
relación estrechísima con la sociedad cubana. Hemos oído al
matasanos habanero y comunista Llamazares explicar que a los que
molesta esta noticia –no el hecho criminal sino que se cuente–, es a
los amigos del régimen castrista. Pues el Congreso es todo
Llamazares, molesto por esta noticia que dificulta el trato con los
asesinos e impide la marginación total de los que se juegan la vida
luchando contra ellos.
En el segundo párrafo, la vileza de la pandilla parlamentaria
alcanza lo artístico. ¿Cómo se atreve a decir el PSOE que se
conduele y preocupa por los presos de conciencia en la isla-prisión
de Cuba si es el representante del régimen asesino de los Hermanos
Castro en Europa, si se niega a recibir a los disidentes en la
embajada española, si proclama –Moratinos el 22 de Diciembre– que
las reformas en Cuba van por buen camino, si Zapatero, su jefe, no
ha tenido ni una palabra de condena para el régimen comunista más
antiguo del mundo y el más asesino de Iberoamérica? ¿Qué ha hecho la
harka progre, con el sociata y castrista Miguel Ángel Martínez a la
cabeza, más que defender a la dictadura de los Castro? ¿Alguien
puede citar una docena de dirigentes socialistas españoles que se
distingan por su apoyo a la lucha de los disidentes del régimen?
¿Media docena? Ni eso.
El tercer párrafo bate todas las marcas de la ignominia intelectual.
Para no hablar de Cuba como régimen criminal empiezan condenando en
general a todos lo que hagan algo malo contra las libertades
políticas. ¡Por eso creamos la Alianza de Civilizaciones! Y se
aplauden a sí mismos por las "actuaciones de todas las instancias
políticas" a favor de los presos de conciencia cubanos. ¡Miserables!
¿Cuándo han apoyado los comunistas a los presos políticos cubanos?
¿Cuándo los partidos de extrema izquierda aliados al PSOE? ¿Cuándo
el PSOE? ¿Cuándo ha sido severo y no servil Moratinos con los
Castro? ¿Y por qué firma esta basura el PP? ¿Por Fraga y demás
amigachos de la dictadura habanera? ¿A qué está jugando Rajoy?
El cuarto párrafo puede servir como emético si algo ha sentado mal
al estómago, porque es una trola vomitiva. España, o, más
exactamente, su descastada casta política, no apoya la libertad de
Cuba sino la libertad de acción de los asesinos que hace más de
cincuenta años convirtieron la isla en campo de concentración y
paredón interminable. Véanse en los Horrores Monumentales los
erigidos al asesino Che Guevara, símbolo del asesinato como política
básica del socialismo real, es decir, del comunismo. Ese es el apoyo
de los políticos dizque españoles a la causa de la libertad en Cuba.
Zapatero no ha dicho una palabra contra los Castro en su última
perorata autocomplaciente, esta vez sobre la pena de muerte. ¿Por
qué no se va a predicar a La Habana? Ni el Rey ni los Príncipes
fueron a Honduras a la toma de posesión del nuevo y legítimo
Gobierno, enemigo de los Castro, Chávez y demás gorilas. Pero a
Castro no le fallan en las cenagosas cumbres iberoamericanas. Aún
recordamos a Juan Carlos y Fidel abrazados y achispados brindando en
Oporto. ¿Por qué brindaban? ¿Por los Orlandos Zapata asesinados en
la Isla-Cárcel? ¿Dirá algo el Rey contra los asesinatos castristas,
o dirá lo de siempre, o sea, nada? ¡Qué pena ser cubano, pese a la
gloria de sus mártires! ¡Qué triste ser español, representado por
esta piara!
Por una Cuba libre.
No más muertes impunes.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 25 Febrero 2010
Mucho ha tenido que pensar en estas últimas 24 horas el Sr. Zapatero
para evacuar al final una especie de protesta en un tono menor,
diplomáticamente hablando “de baja intensidad”, en respuesta a la
muerte del disidente cubano, Orlando Zapata, en manos de la
dictadura comunista de los Castro. Pero claro, olvidamos que el Sr.
Zapatero ideológicamente está muy cerca de lo que se practica en las
dictaduras bolivarianas de Cuba y Venezuela, vista su política de
Exteriores personificada en el Ministro Sr. Moratinos cuya agenda le
impide reunirse con la “disidencia cubana”.
Esta es la primera vez que voy a comentar un suceso internacional,
pero que tiene mucho que ver con la deriva política nacional cuyo
máximo exponente ha sido no solo el retraso en la pseudo condena del
Sr. Zapatero, sino en el contenido de la nota del Congreso de los
Diputados. No deja de ser irónico el que el Sr. Zapatero estuviera
ayer en el foro de los Derechos Humanos y permaneciera en silencio
sin comentar ni transmitir un pésame a la familia del disidente por
el asesinato de un disidente político objeto de la represión de un
régimen comunista salvaje y esclavizador.
Una respuesta indigna de un Presidente de un Estado democrático en
el que “lamentar”, como bien dice la Sra. Aguirre, no es lo mismo
que condenar. Porque puestos a lamentar, es seguro que muchos
ciudadanos españoles lamentan haber votado al Sr. Zapatero. Porque
es seguro que muchos ciudadanos lamentan tener una casta política
tan envilecida y tan insensible a los problemas de libertades y de
los derechos humanos. Basta con leer el comunicado del Congreso de
los Diputados para sentir verdaderas náuseas ante el cinismo y la
cobardía que se desprenden de un texto carente de la mínima crítica
hacia el régimen dictatorial de Cuba.
Son ya miles las muertes que ese régimen despiadado lleva en su
particular contador. Son miles los cubanos que se han visto forzados
a huir de su País ante la actitud de un régimen en el que sus
dirigentes se han enriquecido a costa de llevar a los cubanos a la
miseria, situándolos solo por delante de la miseria de un Estado
como el de Haití. Y esto que es una verdad que debe avergonzar a
cualquier demócrata, para los diferentes Gobiernos de España solo ha
sido una pequeña molestia que no ha impedido que las grandes
empresas se instalen en ese País y hayan colaborado en la
degradación del pueblo cubano favoreciendo el auge de la
prostitución.
Hay veces que al contemplar la actitud de la casta de políticos que
tenemos en España me avergüenzo de no hacer nada más que escribir y
denunciar unos hechos que son una mezquindad moral. Desde mi humilde
blog quiero transmitir mi solidaridad y apoyo a la familia de
Orlando Zapata y expresar un deseo de libertad y democracia para el
pueblo cubano. ¡Viva Cuba Libre!.
******************* Sección "bilingüe"
***********************
Otro mártir por la libertad en Cuba
EDITORIAL Libertad Digital 25 Febrero 2010
Coincidiendo con el aniversario de la muerte de los cuatro pilotos
de Hermanos al Rescate, cuyo avión fue derribado hace ahora catorce
años por las fuerzas aéreas cubanas, la dictadura castrista se ha
cobrado este martes una nueva víctima mortal. Se trata de Orlando
Zapata Tamayo, uno de los 75 disidentes condenados en la primavera
del año 2003 con penas de hasta 28 años de prisión. En el caso de
Zapata su condena se elevó posteriormente hasta los 36 años de
cárcel debido a que ni la reclusión ni las torturas impidieron a
este mártir de la libertad seguir protestando en defensa de los
derechos humanos.
Ante la huelga de hambre que Zapata inició hace ochenta y seis días,
la única respuesta de la dictadura castrista ha sido, tal y como
denunció Libertad Digital el pasado viernes, la de impedir a su
madre ir a visitarlo e incluso saber cuál era su paradero después de
su traslado, con destino desconocido, desde el hospital donde estaba
ingresado.
Si vergonzoso ha sido el silencio de la UE, en general, y del
Gobierno español, muy en particular, durante todos estos meses, más
bochornosa resulta ahora su pasividad tras la muerte de este preso
político para adoptar represarias contra la dictadura comunista que
desde hace más de medio siglo cercena las libertades en Cuba.
A pesar de conocer la noticia de su muerte, a pesar de ostentar la
presidencia semestral de la UE y a pesar de participar en un foro de
Naciones Unidas en defensa de los derechos humanos, Zapatero ha sido
incapaz no ya de condenar al régimen cubano, sino incluso de mentar
el nombre de su última víctima durante su intervención en Ginebra.
Por lo visto, el "valor supremo de la vida" a la que Zapatero ha
hecho mención en ese foro contra la pena de muerte sirve para
condenar con igual intensidad la pena capital aplicada a asesinos en
sociedades democráticas que el asesinato de disidentes políticos en
las dictaduras. Este "valor supremo de la vida" le sirve de excusa a
Zapatero para tramitar la excarcelación de un asesino en serie en
huelga de hambre como el etarra De Juana Chaos, pero no para elevar
la menor protesta ante la represión de una abyecta dictadura como la
que padecen los cubanos, y que es la que originó la huelga de hambre
de Zapata y a la que cabe responsabilizar de su muerte.
La única respuesta institucional en España se ha limitado a una
declaración del Congreso de los Diputados, aprobada por todos los
partidos, pero de tan bajo perfil que ha eludido una condena expresa
de la dictadura castrista, diluyéndola en una genérica condena a la
falta de libertades y conculcación de derechos humanos "en cualquier
parte del mundo". Para colmo, esta resolución brinda su apoyo a unas
inexistentes "gestiones realizadas a favor de los presos de
conciencia, que también se han producido en el caso de Orlando
Zapata", cuando lo cierto es que el Gobierno de Zapatero no ha hecho
"gestión" alguna digna de ese nombre, tal y como con razón ha
denunciado la oposición democrática a este régimen comunista.
Hasta tal punto el Gobierno de Zapatero ha sido complaciente con el
régimen de los hermanos Castro que el ministro Moratinos se negó a
reunirse con los disidentes en su visita a la isla cárcel de hace
unos meses.
En cualquier caso, si la respuesta internacional al régimen cubano
se limita a declaraciones de tan bajo perfil como la aprobada por el
Congreso español, no nos debe sorprender que la represión se
recrudezca, tal y como ha sucedido con la detención y arrestos
domésticos de otros disidentes que no pretendían cometer más
"delito" que el de asistir al funeral de este mártir de la
libertad..
Deslegitimación y racismo
La grotesca parodia del carnaval jeltzale deja elementos para el
desasosiego. Es necesario frenar el proceso de naturalización de la
identidad que desarrolla el miedo al mestizaje y promueve la pureza
y la homogeneidad
IÑAKI UNZUETA El Correo 25 Febrero 2010
PROFESOR DE SOCIOLOGÍA DE LA UPV-EHU
Del conjunto de críticas que está recibiendo el Gobierno del
lehendakari López, una parte se ajusta a los cánones establecidos y
puede considerarse racional y ponderada. Sin embargo, también está
teniendo lugar una crítica torva y grosera que se desliza
peligrosamente por la pendiente de la descalificación y de la
inferiorización. En 'Utopía y desencanto', Magris rescata unas
palabras de Canetti sobre la tarea moral del poeta y dice que
«debería ser el perro de su tiempo, no encerrarse en su propia
pureza sino ir a olfatear por todos los rincones la verdad, tal vez
repelente, de su época, aliviando así el dolor y sacando de su
guarida el mal escondido entre las basuras». La sociología es una
disciplina que trata de descubrir los secretos guardados por los
estereotipos, los prejuicios y el sentido común; y en ese cometido,
muy a menudo, como el poeta de Canetti, debe olfatear la verdad en
lugares hediondos.
La característica básica del racismo es la idea de que existe una
relación entre la pertenencia a una categoría social y la posesión
de características específicas. El racismo opera atribuyendo
significados a determinadas características, dando lugar con ello a
un sistema de categorización y jerarquización entre grupos. Ahora
bien, ya nadie sustenta el viejo racismo biologicista que inscribía
una pretendida diferencia esencial en la naturaleza misma de los
grupos humanos. Ya nadie defiende la existencia de razas con
determinados atributos naturales que estarían asociados a
características intelectuales y morales que llevarían a prácticas de
inferiorización y exclusión. En la actualidad, el racismo adopta
formas flexibles y recurre a la idea de diferencia, de
irreductibilidad e incompatibilidad entre culturas.
Según Van Dijk, el racismo contemporáneo lleva a cabo una continua
presentación negativa del Otro que se equilibra con la presentación
positiva de sí mismo. En esa estrategia se emplean negaciones («No
tengo nada contra ellos, pero?); concesiones («También hay algunos
buenos, pero?) o transferencias («A mí no me importa, pero a otras
personas de este país sí»). Todos esos contrastes buscan destacar
las diferencias de grupo y consolidar la oposición entre Ellos y
Nosotros. El racista combate la ambivalencia, siente repugnancia por
lo impuro, tiene horror a la indeterminación, ama la limpieza
cognitiva, quiere las cosas claras y rechaza la viscosidad del
extraño que no respeta las oposiciones. Sin embargo, el mundo es
ambivalente y, como dice Bauman, «la ambivalencia debe ser celebrada
porque es el límite del poder de los poderosos?es la libertad de los
impotentes».
Barker señaló la existencia de un racismo cultural, en el que la
legitimación del discurso ya no se basa en la inferioridad biológica
sino en la diferencia cultural. El racismo cultural se legitima en
la incompatibilidad e irreductibilidad de las culturas, de modo que
al Otro se le niegan sus valores y su ser cultural, y es percibido
como alguien que no tiene cabida en la sociedad. En esta línea,
Wieviorka indica la existencia de dos procesos: diferenciación e
inferiorización. Dice Wieviorka que la lógica de la diferenciación
que tiende a rechazar los contactos y las relaciones sociales «nos
remite a la imagen de exterioridad radical de los grupos humanos,
que en última instancia no tienen ningún espacio en común en el que
desplegar la menor relación». Por su parte, la lógica de la
inferiorización lleva a la descalificación del Otro presentándolo
como ignorante, inculto, abyecto o despreciable.
Victor Klemperer analizó la lengua del Tercer Reich y dijo que
respondía al dístico de Schiller sobre la «lengua que crea y piensa
por ti». Pero además, para Klemperer, «el lenguaje no sólo crea y
piensa por mí, sino que guía a la vez mis emociones, dirige mi
personalidad psíquica». Por su parte, Bauman considera que «la
jardinería y la medicina son formas funcionalmente distintas de la
misma actividad, la de separar y aislar los elementos útiles
destinados a vivir y desarrollarse de los nocivos y dañinos, a los
que hay que exterminar». Por eso Hitler le confesó a Himmler que «el
descubrimiento del virus judío es una de las grandes revoluciones
que se han producido en el mundo (...). Cuántas enfermedades tienen
su origen en el virus judío». La lengua del Tercer Reich se
encontraba cargada de imágenes sobre enfermedades, bacilos, virus e
infecciones.
La grotesca parodia de carnaval de los jeltzales nos ha dejado
elementos para el desasosiego y la preocupación. Según ellos, el
«País Vascorum» se encuentra afectado por el «virus hispalensis» que
«viene del Sur y trae pereza y vagancia y provoca graves
malformaciones». Los miembros del PP son bacterias que provocan
graves epidemias. Y el lehendakari Patxi López es «Pacus el
kalendari» y ha accedido a la Lehendakaritza «haciendo trampas, en
base a un recorte del mapa político... y comiéndose sus propias
palabras, sobre la base de mentiras».
Es necesario frenar el proceso de naturalización de la identidad que
desarrolla el miedo al mestizaje y promueve la pureza y la
homogeneidad. La cultura naturalizada se convierte en un ariete
contra el Otro, para el que ya no hay lugar en la sociedad. Y es
necesario también que cese la inferiorización del Otro, la
descalificación del lehendakari, presentándole como una persona
torpe y alejada de la sensibilidad euskaltzale, vago y poco
preparado, bribón y taimado. Estos ataques que tratan de recordarnos
la pretendida superioridad del nacionalismo intentan hacer del
lehendakari un Tío Tom vasco amable y servicial que ha interiorizado
su inferioridad. Se equivocan. No nos van a callar. Nos reafirmamos
en nuestra condición de vascos y en nuestro legítimo derecho a
gobernar.
Cuando la ideología es el criterio para el
reconocimiento de los derechos humanos
Regina Otaola Libertad Digital 25 Febrero 2010
Ayer fue un día triste, realmente triste porque constatamos una vez
más cómo la muerte de personas inocentes no conmueve ni moviliza a
esos que siempre se postulan como defensores de los derechos humanos
cuando les va la cartera en ello pero simultáneamente su “lucha” les
sale gratis total en lo que respecta a su integridad física: pasa
con el silencio oprobioso ante la muerte de Orlando Zapata, cuando
por el contrario se desgañitan contra los gobiernos democráticos de
EEUU a cuenta de Guantánamo; pasa con las víctimas del 11-M y ha
pasado durante décadas con las de ETA. Los presos de conciencia
cubanos, los presos auténticamente políticos como Orlando –no como
los del Egunkaria, no como De Juana Chaos, no como Otegui o Díez
Usabiaga- y todos los demás encarcelados en el régimen totalitario
de los Castro por sus ideas y no por sus acciones criminales, estos
no merecen ni han merecido nunca a los ojos “limpios” de la
Progresía española y de parte de la europea esa condición de
personas con dignidad y derechos humanos vulnerados.
Los españoles padecemos el Gobierno más sectario de la Democracia
con un presidente-niñato que no se atreve a llevar la contraria al
régimen totalitario cubano, quizás porque coincide con los mismos
etarras en que la Cuba castrista es “el paraíso del hombre en la
tierra”. Son demasiados años de antiamericanismo visceral y de loas
a los terroristas americanos, de relatos heroicos acerca de aquellos
que han prácticamente destruido la Democracia en todo el hemisferio
sur del continente americano. Demasiados años con un Miguel Ángel
Moratinos como mascarón de proa de una política exterior aberrante,
lo que no es de extrañar en un personaje cuyas dos grandes
relaciones políticas han sido las del difunto Arafat y las del
agónico Castro. Moratinos, ¡menudo amigo de la Humanidad! Y lo
cierto es que es este mismo Gobierno el que hizo trizas en el seno
de la Unión Europea la política de firmeza anticastrista que Aznar
logró consolidar con prudencia, esfuerzo y diplomacia después de
años de paños calientes o de abierta connivencia con la tiranía
cubana.
En realidad, ¿qué se puede esperar de un Gobierno que se ha empeñado
en reconocer como derecho el asesinato de seres humanos inocentes?
Todavía me hago cruces al contemplar la alegría de las socialistas
“cuota” como Aído o Pajín por haber logrado sacar adelante un
proyecto que pretende reducir el embarazo a una “cuestión
embarazosa” para, a renglón seguido, difundir la especie de que el
feto no es “un ser humano” aunque sea “un ser vivo”, con lo que es
perfectamente posible y además éticamente bueno o indiferente
desembarazarse del niño como quien se corta las uñas de los pies.
Pero si creen que los millones de ciudadanos contrarios a esta Ley
nos vamos a quedar quietos están muy equivocadas, porque
asociaciones cívicas como Hazte Oír y Derecho a vivir van a seguir
con sus protestas con todos los medios que les permite el Estado de
Derecho, van a continuar día a día reivindicando el derecho y la
misma cultura de Vida que es diametralmente opuesta a los varios
nihilismos ideológicos que, como en Cuba, pretenden hacer del hombre
un engranaje al servicio del Estado, del Partido o del Tirano.
Por eso tenemos una oportunidad de oro el próximo 7 de marzo para
demostrar que nosotros no nos vamos a esconder a lamernos las
heridas porque queremos demostrar que cada día somos más los
españoles que trabajamos en pos de que las prácticas abortistas,
lejos de verse con esa “normalidad” de la que el Gobierno pretende
revestir sus múltiples desmanes políticos y económicos, tiendan a
reducirse drásticamente según se extienda la conciencia social de
que el aborto no es la mejor de las soluciones y deja además
importantes secuelas en aquellas mujeres que recurren a la práctica
abortiva como remedio inmediato al “problema”. Yo me manifestaré el
día 7, ejerceré mi derecho de ciudadana con alegría, tenacidad e
ilusión porque esta causa no es la de los revolucionarios de salón
sino la de los seres más indefensos, la de las familias y la del
futuro mismo de nuestra sociedad. No me cabe la menor duda de que es
una causa que merece ser apoyada sin ambages y cada uno de nosotros
cuenta a la hora de hacernos oír: ¡tú también puedes!
Monte Gorbea
Luis ALEJANDRE / General y ex Jefe del Estado Mayor del Ejército de
Tierra La Razón 25 Febrero 2010
Con el apretón policial, alguien propondrá reanudar el diálogo. Como
siempre. No esperemos ninguna condena a las actividades de ETA, como
siempre, a los que les importa un bledo la cruz del Monte Gorbea.
Sólo insisten en socavar cimientos, en excluir, en expulsar, en
alimentar un artificial ego
Como muchos de ustedes saben, es la cumbre más alta (1.482 metros)
de los Montes Vascos a caballo de las provincias de Álava y Vizcaya.
Era una de las cinco montañas «bocineras» desde las que se
convocaban Juntas Generales mediante hogueras o toques de cuernos.
Su cima está coronada desde 1901 por una cruz elevada sobre
estructura metálica que recuerda a la de la Torre Eiffel. Es la
tercera de las entronizadas desde entonces y mide algo más de 17
metros. La iniciativa de su colocación proviene de una carta
pastoral del Papa León XIII quien estimuló al pueblo católico en
1898, a levantar cruces en todas las cimas de los montes más altos
de la cristiandad para celebrar la entrada del siglo XX.
El religioso pueblo vasco respondió a la iniciativa, construyendo
una primera cruz de 33 metros bendecida en noviembre de 1901 y que
–de acuerdo con desatendidas sabias predicciones de los pastores del
monte– se vino abajo un mes después. Fue repuesta por otra de 25
metros que corrió la misma suerte en 1906. Unos años mas tarde se
bendecía la actual.
La cima, con su cruz, es un tradicional punto de referencia del
montañismo y excursionismo vasco debido a la bonanza de su ascenso
en todas sus vertientes. Es tradicional la concentración de
excursionistas el último y primer día del año conmemorando el cambio
de calendario. Las rutas de ascenso desde Pagomakurre, Zárate, el
embalse de Murúa, el puerto de Barázar o desde Uribe y Sarría,
llevan entre dos y algo más de cuatro horas.
Corazón –además– del Parque Natural de Gorbeia, la protegida zona
alberga testimonios de las más arraigadas formas de vida del mundo
rural, del pastoreo, de la producción de carbón vegetal y de la
agricultura de montaña. Sus hayedos y robledales guardan
construcciones prehistóricas.
Al Monte Gorbea ascendieron el pasado 18 de junio, 85 soldados del
Grupo de Artillería de la Brigada vitoriana de Araca, en un habitual
ejercicio de prácticas de montaña, marcado en este caso por la
tristeza de su próxima disolución, una «reestructuración» del
Ejército, que ha afectado muy especialmente a unidades vascas y a
tropas de Montaña. Son unidades duras, «baratas», adaptables a
cualquier terreno –actualmente desplegadas en Afganistán– y a
cualquier tipo de clima.Y, lógicamente, no se preparan para operar
en Herat o en Líbano, sólo en el patio del cuartel.
El grupo de artilleros, antes de abandonar la respetada cima
«cometieron el pecado» de posar en una fotografía tomada al pie de
la estructura que sostiene la cruz, poniendo como fondo una bandera
de España. Recuerde el lector la que se armó. Con «profunda
preocupación» el portavoz de defensa de un grupo parlamentario
nacionalista, exigió a la ministra «conocer todos los detalles,
circunstancias, permisos concedidos y responsabilidades». Amenazó,
si no obtenía satisfacción a sus preguntas, con exigir su
comparecencia en Comisión o en Pleno. Su partido, además, convocó
para el siguiente 4 de julio una concentración de ikurriñas para
«lavar la afrenta» de la extendida imagen de unos soldados españoles
posando en territorio español, ante una bandera también española.
Pero no acabó aquí el problema. El 12 del mismo mes de julio, el
propio presidente del mismo partido acusaba a la Guardia Civil de
«pretender montar un Perejil en el Gorbea» tras el aterrizaje de un
helicóptero y posterior control de documentación a los
excursionistas que circulaban por el monte. El ministro del Interior
solventó la denuncia diciendo que la Guardia Civil hizo «lo que
tenía que hacer» como «hace siempre».
¿Qué ha pasado ahora siete meses después? Pues que en la carretera
que une Asteasu con Villabona, un ciclista armado llamado Ibai
Beobide, «supuesto jefe de un supuesto comando» encargado de
dinamizar y coordinar tres taldes etarras, ha reconocido que
disponía de armas y al menos 150 kilos de explosivos para «atentar
en cualquier momento», escondidos en varios zulos –¡que casualidad!–
del Monte Gorbea.
Otra vez las palabras «zulo» y «buzón» para referirnos a depósitos
etarras. A los que anduvimos por la América hermana desmantelando
guerrillas y «contras», nos vienen a la memoria el barrio de Santa
Rosa en Managua o el salvadoreño Cerro de Guazapa. No sé quién
contagió el nombre a quién. Sí sé que en la explosión de un buzón
del barrio nicaragüense que guardaba entre toneladas de armamento,
19 misiles SAM-7, ya andaban por Nicaragua otros «supuestos» como
Javier María Larrategui, Sebastián Echaniz o Javier Aspiazu.Un misil
de este tipo puede derribar a un avión comercial en cabecera de
pista. Desgraciadamente hay constancia de ello. Otro «supuesto»
–Kantauri– andaba no hace mucho por Bosnia intentando reponer
existencias.
Pero no he encontrado en ningún boletín de las Cortes referencia
alguna a preguntas formuladas por el grupo parlamentario
nacionalista del que hablamos antes, referidas a los zulos del
Gorbea.
No habrá preguntas en este caso. Como siempre. Con el apretón
policial, alguien propondrá reanudar el diálogo. Como siempre. No
esperemos ninguna condena a las actividades de ETA, como siempre, a
los que les importa un bledo la cruz del Monte Gorbea. Sólo insisten
en socavar cimientos, en excluir, en expulsar, en alimentar un
artificial ego que no lo sostiene ni la Historia ni las
hospitalarias, sabias y ancestrales costumbres vascas que todos
respetamos. ¡Son los que, amparados en cobarde masa, se permiten
silbar al Rey y al Himno de todos en un acontecimiento deportivo!
Por supuesto, junto a otros que consiguieron que otro ministro,
ordenase borrar el nombre de España en un monte de Tremp, en el
Pirineo catalán. La Guardia Civil, con viento y nieve, ha vuelto al
Monte Gorbea. Ha vuelto a lo que buscaba en julio. Ha vuelto para
cumplir su misión, como siempre.
Habrán sonreído los guardias al saber que Beobide llevaba un carné
falso del Cuerpo con su fotografía. Entre tanto supuesto, no debe
descartarse que se trate de una vocación sobrevenida. Buena tesis
para sus defensores.
¡Qué pena que no puedan volver a subir al Monte por su vertiente
alavesa los artilleros de Araca con su bandera! ¡No quiero pensar
que se han disuelto por presiones de los excluyentes nacionalistas,
a quienes les crispa la presencia de un centenar de buenos soldados,
en un monte de España, la «patria común e indivisible de todos»,
como reza el articulo segundo de nuestra Constitución!
educación
El Parlamento vasco apoya que el euskera
deje de ser la lengua principal del sistema educativo
PP y PSE se unen para defender la reforma del currículo educativo
VASCO PRESS | VITORIA El Correo 25 Febrero 2010
El PP pide a Educación que solucione las prematriculas de modelos no
ofertados en sus colegios
El Partido Popular ha pedido al Departamento de Educación que busque
una solución para las 326 familias que han solicitado para sus hijos
modelos lingüísticos no ofertados en sus centros educativos.
El parlamentario 'popular' Iñaki Oyarzábal preguntará mañana a
Isabel Celaá en el Pleno de Control del Parlamento vasco sobre los
criterios para solventar las peticiones de 326 familias para
matricular a sus hijos en modelos no impartidos en sus colegios.
Según ha recordado Oyarzábal en una nota, una vez finalizado el
proceso de prematrícula en los centros educativos, un total 104
familias han solicitado matricular a sus hijos en modelo A, 144 en
el B y 78 en el D, en colegios que no ofertan dichos modelos.
El Parlamento vasco ha respaldado la reforma del currículo escolar
propuesta por el Departamento de Educación para eliminar la
consideración del euskera como lengua vehicular principal del
sistema educativo y delimitar la utilización del término Euskal
Herria como referencia lingüística y cultural. PSE y PP han unido
sus fuerzas para aprobar esta resolución en contra de la opinión de
los nacionalistas y EB.
El Departamento de Educación presentó a principios de noviembre de
2009 los proyectos de decreto de los nuevos currículos para
Educación Infantil, ESO y Bachillerato. Estos proyectos de decreto
plantean modificar algunos aspectos controvertidos de los decretos
que había aprobado el Gobierno de Ibarretxe como la consideración
del euskera y el uso del término Euskal Herria.
La reforma propuesta por el equipo de la consejera Isabel Celaá
contempla eliminar la disposición que considera oficialmente el
euskera como lengua vehicular principal y equipara su definición
legal de euskera y castellano. Asimismo, limita la utilización del
término Euskal Herria como referencia cultural o idiomática, y hace
desaparecer todo uso como referencia política o institucional.
El Consejo Escolar de Euskadi emitió un dictamen sobre estos
proyectos que, según los nacionalistas, cuestiona las reformas
planteadas. Y esta tesis ha llevado a EA a someter hoy al debate
parlamentario una resolución que pide que los decretos indiquen
expresamente que la escuela tiene que prestar una "atención
prioritaria" al euskera y recoger también el significado histórico y
social del término Euskal Herria.
Oposición de nacionalistas y Ezker Batua
La propuesta de EA ha recibido el voto a favor de PNV, Aralar y EB,
pero la suma de estos votos ha resultado insuficiente para salir
adelante. Y es que PSE y PP han votado en contra y han sumado sus
fuerzas junto a UPD para aprobar un texto alternativo para
"respaldar la actuación del Departamento de Educación de modificar
los decretos" y "el debate sereno y constructivo que sobre dichos
decretos ha llevado a cabo la comunidad educativa en el seno del
Consejo Escolar de Euskadi, entendiendo que dicho resultado ha de
ser útil en la confección de dicha modificación".
Los socialistas han sostenido que la reforma de los decretos es
"obligada" a raíz de varias sentencias judiciales y ha afirmado que
la regulación que impulsó el Departamento de Educación cuando estaba
en manos de EA "está plagada de omisiones, de cosas que dicen las
sentencias que han incorporar y que no están. Hay omisiones y
contenidos tendenciosos y eso es lo que hemos cambiado".
El parlamentario del PSE Vicente Reyes ha afirmado que el hecho de
considerar en igualdad legal al euskera y al castellano "no quiere
decir que el euskera no deba tener la mayor atención, ya que es
evidente que el dominio del euskera necesita una atención especial
al ser la lengua más débil, y hay que conjugar esa atención especial
con el respeto a la libertad de elección de las familias". Y ha
negado, coincidiendo con el PP, que se pueda hablar de "mapa
político de Euskal Herria" como hacen los decretos todavía vigentes.
Por su parte, los nacionalistas han recordado que el primer artículo
del Estatuto habla de Euskal Herria y ha reclamado que asuman el
dictamen del Consejo Escolar que plantea que se contemple dicho
término en su acepción "histórica y sociológica" y no sólo cultural
o lingüística. El PNV ha interpretado que el tiempo que tarda
Educación en aprobar los decretos se debe a las dificultades para
incorporar el dictamen a los mismos.
La Carta Europea de las Lenguas Regionales,
a la carta
A. PUERTA | MADRID ABC 25 Febrero 2010
“España incumple la aplicación de la Carta Europea de las Lenguas
Regionales y Minoritarias, sobre todo, en los ámbitos de la justicia
y la enseñanza”. Esta es la cantinela ya clásica que suelen esgrimir
los partidos nacionalistas o social-nacionalistas de las comunidades
españolas bilingües para mantener vivo y llevar a su terreno el
conflicto lingüístico con fines, generalmente, políticos,
propagandísticos y, finalmente, electorales. Posiblemente lleven
algo de razón y sea verdad que España no cumpla del todo la Carta
Europea. Pero es que juegan con ventaja, ya que esta norma sólo
obliga a los Estados que la suscriben, pero no a las comunidades,
que siempre se “van de rositas”, aunque también incumplan
flagrantemente varios preceptos esenciales de la misma y que,
generalmente, los comités de expertos de la UE pasan por alto. En
esta ocasión, la cantinela en cuestión viene entonada, en
declaraciones a Efe, por la profesora de Derecho de la Universidad
de Santiago, Alba Nogueira, coordinadora de unas jornadas celebradas
esta semana en la capital gallega sobre la aplicación de la
mencionada Carta y que cuentan con la presencia de expertos de
varias universidades.
Se da la circunstancia de que la Carta tiene una doble lectura.
Cierto que su propósito es promocionar al máximo las lenguas
regionales y minoritarias para evitar el riesgo de que puedan
desaparecer como patrimonio cultural de Europa. Por eso en el
preámbulo establece que “el derecho a utilizar una lengua regional o
minoritaria en la vida privada y pública constituye un derecho
imprescriptible”. También prevé en el artículo 7, “Objetivos y
principios”, en el apartado f: “La provisión de formas y medios
adecuados para la enseñanza y el estudio de las lenguas regionales o
minoritarias en todos los niveles apropiados”. También “…promover la
igualdad entre los hablantes de dichas lenguas y el resto de la
población…” Y todo ello en un ambiente de “respeto, comprensión y
tolerancia”. Todo muy bonito. Así, en el ámbito de la educación, la
norma obliga a prever y garantizar que una parte substancial de la
enseñanza se haga en la lengua regional correspondiente.
Lenguas oficiales
Lo que suelen obviar los nacionalistas y los social-nacionalistas es
que la Carta en su preámbulo, también advierte de que “la protección
y el fomento de las lenguas regionales no deberían hacerse en
detrimento de las lenguas oficiales y de la necesidad de
aprenderlas”. Y que toda esa protección y fomento de estas lenguas
regionales debe estar “basada en los principios de la democracia y
de la diversidad cultural, en el ámbito de la soberanía nacional y
de la integridad territorial.” También suelen hacer oídos sordos a
que las disposiciones de la norma sobre la educación en la lengua
regional correspondiente se debe hacer, según el artículo 8, “sin
perjuicio de la enseñanza de la lengua oficial del Estado” y cuando
las “familias de los alumnos lo deseen y cuyo número se considere
suficiente”.
Traducciones de pago
También en el ámbito administrativo y de servicios públicos la Carta
establece en su artículo 10 que se deben facilitar los trámites, los
formularios y las comunicaciones en la lengua regional
correspondiente, pero con un significativo “también” que indica que
no se debe excluir a la lengua oficial del Estado.
Así, por ejemplo, en el apartado 1.b de este artículo establece que
hay que “poner a disposición de la población formularios y textos
administrativos de uso frecuente en las lenguas regionales o
minoritarias…” o, recalca “en versiones bilingües”. Algo muy alejado
de una reciente resolución del Consejo General del Poder Judicial
(CGPJ), que valida la actuación del juez Víctor Casillas, del
juzgado de primera instancia número 4 de Vic (Barcelona), que había
recibido la queja de un abogado al que éste le negó la traducción
gratuita al castellano de determinados documentos referidos a una
causa tramitada en ese juzgado. El CGPJ viene a aducir que el juez
no se negó a facilitarle la traducción y por lo tanto no incurría en
falta. El juez se limitaba a que si quería la traducción de la
documentación requerida, el abogado tendría que correr con los
costes. Como se ve lo de las “versiones bilingües” que recomienda la
carta parece que no cuaja en algunas autonomías.
La Carta establece en su artículo 8 que la educación en la lengua
regional correspondiente se debe impartir “…sin perjuicio de la
enseñanza de la lengua oficial del Estado” y cuando las “familias de
los alumnos lo deseen y cuyo número se considere suficiente”.
Parlamentos monolingües
Como no cuajan tampoco los apartados “e” y “f” del artículo 8 en los
que advierte que “el empleo por las colectividades regionales (y
locales) de las lenguas regionales o minoritarias en los debates de
sus asambleas debe hacerse, sin excluir, no obstante, el empleo de
la lengua oficial del Estado”. El ejemplo más reciente lo tenemos en
el Parlamento gallego donde ayer el diputado del PP Ignacio López
Chaves recibió una airada reprimenda de los nacionalistas y
social-nacionalistas por ejercer su “derecho” y su “libertad” de
dirigirse a la Cámara en castellano, también lengua “oficial” en
Galicia.
No estaría mal, pues, que los insignes representantes de las
universidades extranjeras invitados a estas jornadas sobre la Carta
Europea de las Lenguas Regionales y los “expertos” de la Comisión
Europea se dieran una vuelta por las administraciones autonómicas y
locales bilingües españolas y sus respectivas asambleas para
comprobar el grado de cumplimiento de la Carta que tanto enarbolan.
O echar un vistazo a los idearios de los partidos nacionalistas que
tanto defienden la norma europea, para comprobar si realmente se
ajustan a su artículo 5, en el que “obliga” a que “nada en la
presente Carta podrá ser interpretado en el sentido de que lleve
consigo el derecho de emprender cualquier actividad o de realizar
cualquier acción que contradigan los fines de la Carta de las
Naciones Unidas u otras obligaciones del Derecho internacional,
incluido el principio de soberanía y de integridad territorial de
los Estados”.
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