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El toro, la excusa perfecta
CARLOS HERRERA ABC 8 Marzo 2010
El viejo sueño prohibicionista que tanto anhelaron decimonónicos y
exaltados elementos de generaciones pasadas está a punto de hacerse
realidad merced a una iniciativa popular que varios grupos
supuestamente animalistas han llevado hasta las mismas orillas del
Parlamento catalán. Corrijo: hasta las orillas no, hasta tierra
adentro, hasta el pleno, hasta la votación final. Que haya sido
precisamente en el Parlamento catalán brinda, de momento, una de las
claves de tan bienintencionada iniciativa. No en el murciano, ni en
el cántabro, ni en el andaluz: ha sido tramitada en el catalán,
donde el desespero por dar cuerpo legal a toda diferenciación
posible con el resto orgánico y funcional de España alcanza cotas
obsesivas. Ello invita a una primera pregunta llena de inocencia:
¿Por qué privar a los «animalistas» valencianos de la posibilidad de
acariciar la prohibición final de la fiesta de los toros? ¿por qué
privar a los navarros, por ejemplo? Las más elementales respuestas
nos llevan al núcleo principal del asunto: porque ni los ocupantes
de los escaños en Valencia o en Pamplona tienen ningún interés en
dejar de ser españoles, porque ni los valencianos ni los pamploneses
albergan desprecio por manifestaciones artísticas comunes y porque
ni los valencianos ni los pamploneses entienden sus fiestas sin el
elemento fundamental del toro. La mayoría, mitad más uno, de los
electos catalanes tienen en común no ser capaces de desligarse de la
corrección política que lleva a manifestarse por opciones de
soberanía ilimitada; es decir, son incapaces de decir que no son
independentistas: como saben, aunque sea «de corazón», el buen
político catalán siempre dirá que acaricia una cierta ensoñación
soberana. Lo contrario es estar fuera de la campana de cristal,
donde tanto frío hace.
El toro es , pues, la excusa perfecta. ¿Qué mejor manera de
evidenciar que no somos españoles y que no tenemos nada que ver con
ese hatajo de bárbaros hirsutos y primitivos que desterrar de las
ciudades catalanas la insoportable tradición de la tauromaquia?
Inmediatamente sentirá usted el impulso de reprocharme, dilecto
lector, que establezco un infantil paralelismo entre taurinismo y
españolidad, dando a entender que los detractores de la Fiesta son
españoles sediciosos que esperan agazapados el momento de dinamitar
la idea común de Estado y Nación que tantos bandazos lleva dando
desde la noche de los siglos. Ni mucho menos: el antitaurinismo está
escrito en la costumbre de España desde los primeros días del arte
de Cúchares. Bien es cierto que ya no hay antitaurinos como antes,
pero no hay nada más español que ser contrario a la Fiesta,
denostarla, odiarla, vilipendiarla. La intolerancia es una costumbre
muy de por estos pagos y no hay mayor muestra de ello que llamar
«asesinos» a los espectadores de una plaza de toros, a los
aficionados, a los toreros, a los ganaderos. Lo que vengo a
manifestar es que gracias al trabajo de estos intolerantes que de
forma tan histriónica dramatizan su oposición a la tauromaquia,
otros aprovechan para llevar el ascua a su sardina, sin detrimento
de que, en no pocas ocasiones, ascua y sardina coincidan. En
Francia, país que debe albergar igual número de candorosos
defensores de los animales que España -vamos, digo yo-, como no hay
Estado que tambalear o Nación que modelar, el debate no pasa de la
airada protesta de los contrarios a que el coso de Nimes sirva para
escenificar la más bella ceremonia artística de todo el planeta
taurino. ¡Enseguida van los franceses a debatir la supresión de los
toros en el Parlamento!
Pero hay más. La política cuenta entre sus moradores con un número
alarmantemente alto de sujetos a los que la sola posibilidad de
prohibir algo les provoca una descarga hormonal incontrolada y una
consiguiente sensación de placer de las que nublan la vista. Muchos
miembros de la clase política, efectivamente, consideran que han
desempeñado con rigor su cargo cuando establecen mecanismos para
prohibir cualquier costumbre, conducta o tendencia que no case con
sus gustos o manías. Si un diputado consigue que triunfe una
proposición de ley que impida, por ejemplo, la ingesta de grasas
insaturadas a media tarde de días festivos, considerará que ha
llegado a la cumbre del servicio a su sociedad, se emocionará, se
tocará las partes blandas y caerá en una turbación placentera de la
que sería hasta injusto despertarle. La pasión por prohibir está
escrita en la declaración de principios políticos de la mayoría, con
lo que ¿qué más felicidad puede haber que ser protagonista del hecho
histórico de haber prohibido los toros en Cataluña? Enseguida se
imaginan lo que dirán de ellos los libros, la llamada a los
programas de televisión cada fecha de aniversario para que recuerden
anécdotas del proceso como si fueran los padres de la Constitución,
la placa homenaje que les grabarán algunos colectivos ecologistas,
el bautizo con su nombre de alguna peña de dominó de su pueblo... La
Eternidad, en suma.
Unos y otros desconocen, me temo, que el mayor antitaurinismo está,
hoy por hoy, dentro de la Fiesta. Por mucho que insulten,
coaccionen, amenacen y amaguen con prohibir, el aficionado que se
tenga por tal seguirá acudiendo a las plazas. Será la propia deriva
del toreo la que llegue tal vez a impedir que el espectáculo sea
posible. Si se desnaturaliza la ceremonia, se resta sinceridad a las
faenas, se llena de vulgaridad el ruedo, se manosea insensiblemente
el rito, se caen los toros y las figuras siguen marcando su ley, los
espectáculos taurinos perecerán sin que ningún parlamentario catalán
tenga que darle al botón. Si una entrada de tendido sigue siendo
prohibitiva para los jóvenes, un abono lo mismo para los menos
jóvenes, si la casta se difumina con la selección genética que
imponen ciertas modas, si los toreros actúan como si tuviesen ya
diecisiete fincas recién tomada la alternativa, si los novilleros no
se pegan arrimones sinceros y valientes, si los empresarios no
derrochan más imaginación en la confección de carteles, si el
público se empeña en aplaudir mediocridades aparatosas, si se
desmochan los pitones o si se utiliza la pica para destrozar los
lomos de un burel, la Fiesta de los Toros padecerá una muerte lenta,
silenciosa, tristona e inexorable. El diagnóstico será sencillo:
habrá muerto de aburrimiento.
Curiosamente, en cambio, es esta «iniciativa popular» la que está
despertando de una cierta modorra a los aficionados: la plaza de
Barcelona hacía años que no registraba entradones como los
recientes. ¡A ver si lo que va a conseguir toda esta patulea es
revivir al enfermo! El debate cada día es más vivo, se escribe más
sobre los toros que antes y los miembros del mundo taurino albergan
nuevas esperanzas. Los defensores de la Fiesta empiezan a
organizarse, la afición frunce el ceño y nunca se había puesto tanta
atención a los carteles de las primeras ferias. Al final habrá que
dar las gracias a los que quieren que tantos años después se repita
la historia y los catalanes tengan que volver a Perpignan como
cuando peregrinaban para ver algo de un tango y de París.
Empieza ya la temporada y los abolicionistas comienzan ya con su
sufrimiento. Lo respeto y lo siento, tengo amigos nada taurinos que
sufren sinceramente con un espectáculo que consideran cercano a la
barbarie. Pero ellos, al menos no quieren prohibirlo: jamás irán a
una plaza de toros pero no están por impedirme ir a mí. A veces,
reconozco que para ver lo que se ve, mejor haberse quedado en casa,
pero la elección de aburrirse es también uno de los privilegios de
la libertad.
Con ETA se fue más lejos de lo que se dijo
y hubo presión a los jueces
EDITORIAL El Mundo 8 Marzo 2010
TAL y como refleja la parte de las actas de ETA incautadas en
Francia que hoy desvelamos, en la negociación con la banda los
representantes del Gobierno pusieron sobre la mesa la denominada
doctrina Parot -establecida en 2006 por el Tribunal Supremo-, que
implica que los beneficios penitenciarios deben aplicarse sobre cada
una de las condenas del reo y no sobre la pena acumulada, lo que
limita notablemente la reducción de ésta. «No tenéis ni idea de la
pelea que tenemos para modificar esa doctrina... si no hubiera más
remedio habría que cambiar las leyes», llegan a confesar los
enviados del Gobierno. Cuando éstos negociaban con los etarras, tal
interpretación, aplicada al sanguinario Henri Parot, era firme, pero
aún no se había extendido a otros reos de la banda cuya liquidación
de penas ya estaba establecida con sensibles reducciones gracias a
los beneficios penitenciarios que permitía la fórmula anterior a la
sentencia del Supremo.
Del contenido de las conversaciones se deduce que el Ejecutivo tenía
una «pelea» con los magistrados para convencerles de que fueran
condescendientes para facilitar así el proceso de paz, pero que, en
última instancia, estaba dispuesto a «cambiar» el Código Penal para
beneficiar a los etarras encarcelados. Más enigmática es la
afirmación de los interlocutores del Gobierno -cuya identidad se
desconoce en este caso- en cuanto a que había una correlación de
fuerzas del 70-30 y creían que podrían conseguir otra del 95-5. Todo
apunta a que se referían a la suma de voluntades que habían logrado
en el estamento judicial a favor de sus propósitos, ya fuera en el
Supremo, ya en el Constitucional, donde acabó desembocando la
doctrina Parot.
Por oprobioso que pudiera resultar, nada cabría reprochar
formalmente al Gobierno si hubiera decidido cambiar la ley dando la
cara en el Parlamento y asumiendo el coste político correspondiente.
Sin embargo, es indignante que intentara conseguir sus objetivos
políticos de forma subrepticia, presionando a los jueces.
Si a este episodio añadimos que, según publicamos días atrás, el
abogado Gómez Benítez, en otra reunión de esta serie de contactos
con ETA, ofreció a la banda mediar ante el Supremo para lograr la
impunidad de Jarrai y PCTV, quedan patentes dos cosas: que el
Gobierno indujo a varios magistrados para que actuaran en función de
su interés con absoluto desprecio a la independencia judicial y
también que incluyó concesiones políticas en la negociación, por lo
que Zapatero no dijo la verdad en torno a las líneas rojas que había
fijado en ese proceso.
Dado que el diálogo con la banda fracasó, podrá argumentarse que al
final no hubo claudicación, pero aun así, la imagen del Gobierno
sale muy dañada. En las actas queda retratada su bisoñez y
frivolidad al tratar a pecho descubierto unos asuntos que, en el
caso de saltar algún día a la opinión pública -como así ha sido-, le
pondrían a los pies de los caballos. En definitiva, lo que
demuestran esos documentos es que el Ejecutivo fue más allá de lo
prudente, y también su error de cálculo, ya que la situación no
estaba tan madura como suponía.
El fracaso del pacto o la que se nos viene
encima
Roberto Centeno El Confidencial 8 Marzo 2010
“La que se nos viene encima es gorda”. Esta frase pronunciada el
jueves por Juan Roig, presidente de Mercadona, una empresa con
62.000 trabajadores fijos y casi la única que ha continuado
creciendo en 2009, resume perfectamente la situación de nuestra
economía, después del rotundo fracaso del Pacto Anticrisis, donde ni
siquiera ha existido acuerdo entre los tres ministros negociadores.
Un documento, el del Pacto, que es un mero refrito de propuestas del
pasado, y cuya medida estrella, la bajada del IVA a la
rehabilitación, ¡ya estaba en vigor desde 1992! y a la que los
promotores inmobiliarios han calificado de “Pepe Gotera y Otilio,
chapuzas a domicilio”. El mejor resumen de la oferta de este
Gobierno de incapaces, donde lo de chapuzas es extensible a la
totalidad de la misma.
Ni reducción del tamaño de la Administración, ni techos de gasto a
CCAA y Ayuntamientos, ni reestructuración del sistema financiero, ni
reforma del sistema de pensiones, ni reforma del mercado laboral, ni
reforma de calado alguna. El Gran Pacto se centra el ladrillo
“sostenible”, en unas migajas a las pymes, en la demagogia habitual
del I+D+i y en el desmadre de las subvenciones a los de siempre. Más
subvenciones, más chapuzas, cero reformas, es la síntesis del nuevo
engendro de Zapatero, para quien 82.000 parados más es un punto de
inflexión, 172.000 en realidad, ya que hay que sumar los 90.000
perceptores de la ayuda de 420 euros dados de alta en febrero y que
ya no figuran como parados.
Los cuatro ejes de actuación o los pilares de la Tierra según
Zapatero
Después de un primer tercio del documento, 11 páginas de 32,
dedicado a alabanza y gloria de Zapatero, se exponen las medidas
prioritarias: primero las chapuzas a domicilio, una tomadura de
pelo, porque ya están en vigor (Ley 37/ 1992 del IVA), y que, según
el Gobierno, crearan 350.000 empleos en dos años, un milagro similar
al de los panes y los peces. Realmente de cachondeo. Luego la
reactivación del crédito, donde por cuarta o quinta vez en dos años
dicen que van a dar préstamos a las pymes de hasta 200.000 euros,
aunque solo a empresas solventes; pero ni aclaran que significa
solvente, ni cuánto dinero habrá disponible, ni de dónde va a salir,
porque el ICO no tiene un duro. Y luego reducción de la morosidad de
las AAPP a 30 días, pero no para hoy ni para mañana, sino para 2013
o así, y tampoco dicen ni pío de lo más importante, cuándo van pagar
los más de 35.000 millones que adeudan.
Después, los “cuatro grandes ejes de actuación”, los pilares de la
Tierra. El primero, cómo no, es la mejora de la competitividad, un
insulto a los españoles, porque elevan el pelotazo de las renovables
de 5.000 millones en 2009 a 16.000 en 2020, una subida del 40% de la
luz; y no abordan ni la reparación de la red de carreteras
secundarias en estado de ruina; ni la recuperación del mercado único
fragmentado en 17 taifas que es un losa para la recuperación, ni el
absentismo laboral que triplica el europeo, ni los liberados
sindicales, ni nada de nada. El siguiente, política industrial.
Alarmados por el hundimiento del sector industrial, que se aceleró
en enero pese a las subvenciones, proponen lo de siempre: I+D, para
que la Sra. Garmendia financie la cocina vasca y los parques
tecnológicos a sus amigos, y luego lo habitual, innovación,
internacionalización, coche eléctrico y dos huevos duros. En
resumen, más subvenciones a los de siempre.
El tercero, compromiso de austeridad de las Administraciones. Los
gastos de personal se reducirán un 4% en 3 años, 4.800 millones de
euros, el chocolate del loro, cuando el incremento del desfase entre
ingresos y gastos de las AAPP era de más de 3.000 millones, solo en
enero. Y la Sra. Salgado oponiéndose a un ajuste duro del gasto
autonómico y a poner un techo de gasto a Comunidades y
Ayuntamientos. Peor aún, mientras pide austeridad en abstracto, ha
autorizado ya a las CCAA, con el silencio del PP, a endeudarse el
doble que en 2009. ¡Han decidido arruinar a la nación! A efectos
comparativos, Grecia, cuyo déficit 2009 ha sido del 12,7% del PIB,
muy inferior al real de España, un 17,1%, y cuyo paro es la mitad
que el nuestro, se ha comprometido a bajar el gasto público en 4.800
millones de euros en 2010, lo que equivaldría a un recorte de 20.000
millones en España. Y el cuarto eje de actuación, despilfarrar
100.000 millones de dinero público en cajas inviables, y que se sabe
que lo son, para mantenerlas en manos de los mismos políticos
ineptos que las han llevado a la quiebra.
“Africa puede empezar de nuevo en los Pirineos”
Juan Roig, el presidente de Mercadona, es el primer gran empresario
que se ha atrevido a decir en público lo que la mayoría dice en
privado, y donde aparte lo ya comentado, concluía que de no tomarse
medidas urgentes de calado “seguiremos empobreciéndonos y África
puede empezar de nuevo en los Pirineos”. Exactamente lo que va a
suceder, porque ni el PSOE ni el PP están dispuestos a adoptar las
medidas de calado.
El PP presentó una propuesta insuficiente aunque en el sentido
correcto, pero luego D. Mariano, cuando le explicaron que la medida
estrella del Gobierno estaba en vigor desde 1992, y que pueden
machacarlos, dice que “no hay que montar follón”. O sea, que
mientras la economía se hunde y la unidad de la nación se va por la
fregadera, la consigna es “calladitos”, y a España que la zurzan.
¡Apañado va el país! Y lo más importante, ha presentado un Plan de
austeridad para las AAPP, y le han dicho que no. ¡Estupendo! Es su
gran oportunidad de ganar por goleada: convoque a los medios,
explique con números por qué Zapatero lleva la nación a la ruina y
simultáneamente anuncie la aplicación inmediata en sus Comunidades y
Ayuntamientos, empezando por Gallardón, el mayor expoliador y
despilfarrador del reino. Si no lo hace, no tendrá credibilidad
alguna.
Y lo verdaderamente grave, mientras pierden el tiempo sin abordar
problema de fondo alguno, el déficit de caja en la ejecución del
Presupuesto del Estado ha crecido en enero un 52%, y las autonomías
se estima (Fitch) que perderán el 18,6% de los ingresos, mientras
que la mayoría incrementará el gasto. Y lo inaudito, ¿saben ustedes
que en la cúpula económica del PP se piensa, como Zapatero, que el
vertiginoso endeudamiento de España no importa en absoluto, porque
no vamos a tener ningún problema en colocar la deuda? ¿Pero es que
ya no saben ni sumar? Los pasivos en circulación del sector público,
es decir, lo que debemos y tenemos que devolver, no solo la parte
computable como Déficit Excesivo, 55% del PIB, eran con datos
definitivos 2009: 475.402 millones el Estado, 99.800 millones las
CCAA, 35.900 millones las CCLL, 197.278 millones empresas públicas
estatales, autonómicas y locales, y 35.000 millones la deuda no
pagada a pymes. Total. 843.380 millones, el 81,5% del PIB.
Pero con todo, ese no es el mayor problema, lo grave es su
vertiginosa velocidad de crecimiento -el déficit del Estado se ha
multiplicado por 3,3 en 2009, una cifra desconocida en el mundo
civilizado. 177.577 millones, de los cuales, 116.977 Estado, 35.600
CCAA y Ayuntamientos y el resto empresas e impagados- y que el BCE
prepara la retirada de los estímulos financieros (1),
imprescindibles para financiar la deuda. Y tal y como están
diseñadas las cuentas, el déficit 2010 será mayor aún, el PIB cayó
un 0,6% hasta marzo y los ingresos fiscales siguen desplomándose,
mientras las transferencias que suponen la mitad de los PGE aumentan
un 21%, donde la parte del león va a CCAA y Ayuntamientos, cuyo
gasto está fuera de control, y al Servicio de empleo, para ocultar
el déficit de la Seguridad Social. Una deriva imparable hacia el
abismo, sin que exista plan de calado alguno para evitarlo. Y
termino, suscribiendo totalmente lo que decía Marc Vidal el viernes
en estas páginas: “No pienso descansar hasta que los que han
arruinado el futuro de mis hijos – y de mis familiares, de mis
amigos y de mi Patria añado – paguen por ello”.
(*) Catedrático de Economía de la Escuela de Minas de la UPM.
(1) La barra libre a tres meses terminará el 28 de abril, y a una
semana y un mes el 12 de octubre.
PSOE-ETA
Entre Chávez y Parot
Emilio Campmany Libertad Digital 8 Marzo 2010
En el Berlín de la primavera de 1945, la seguridad del desastre era
tal, que para sobreponerse al terror que les provocaba pensar en el
futuro los berlineses llegaron a reírse de su porvenir con chistes
de tan dudoso gusto como el que decía: "Sé práctico, cómprate un
ataúd". Los desastres que nos asolan son de tales proporciones que
nuestro Gobierno parece igualmente empeñado en hacer chistes sobre
su propia incompetencia. Después de que una investigación judicial
descubriera inequívocas conexiones de Chávez con la ETA, no contento
con pedirle perdón al dictador porque lo que era un secreto a voces
se supiera, va nuestro Gobierno y hace un comunicado conjunto con el
venezolano para eximir a éste de toda responsabilidad. Es como si,
tras el 11-S y viendo que Al Qaeda goza de la protección de los
talibanes, el Mulá Omar y Bush hubieran hecho un comunicado conjunto
para afirmar que Kabul no tiene ninguna culpa de lo ocurrido. Es
para partirse.
Encima, por si eso no fuera poco, nos enteramos de que el abnegado
servidor del Estado, el catedrático Gómez Benítez, ofreció a la
banda terrorista un giro en la aplicación de la doctrina Parot. Para
quienes no la recuerden, tal doctrina establece que las redenciones
de penas, cuando se tenga derecho a ellas, no se aplican sobre el
tiempo máximo que uno puede estar en la cárcel, sino sobre cada una
de las condenas que uno haya sufrido. Así, el etarra que, como Henri
Parot, es condenado por varios asesinatos a miles de años de
prisión, pero que sólo cumplirá el máximo legal, no puede descontar
las redenciones a que tenga derecho de ese máximo legal, sino que
tiene que hacerlo de los miles de años a los que fue condenado. La
doctrina significa en la práctica que, cuando alguien es condenado a
muchos más años de los que legalmente puede permanecer en la cárcel,
tendrá que estar allí hasta cumplir el máximo establecido por más
años que redima.
Pues bien, al parecer Gómez Benítez ofreció a la ETA dar un vuelco a
esta doctrina. No se sabe si lo iba a hacer convenciendo a los
magistrados del Supremo o a los del Constitucional, que todavía
están pendientes de resolver el recurso de Henri Parot. Lo probable
es que se refiriera al Constitucional por varias razones. La primera
es que tal Tribunal todavía no se ha pronunciado sobre el asunto,
con lo que no tiene que desdecirse para hacer caso a Gómez Benítez.
Además, el Constitucional es más sensible que el Supremo a las
influencias del Ejecutivo. Y, finalmente, porque es posible, aunque
no obvio, que la doctrina Parot sea en efecto inconstitucional.
En ambas historias puede contemplarse a nuestro Gobierno protegiendo
a la ETA. En Venezuela, evitando que la obvia conexión venezolana
con la organización terrorista tenga consecuencias judiciales y
diplomáticas. Y en la negociación con la banda, ofreciendo lo que
constitucionalmente no tiene capacidad de hacer, esto es, torcer la
mano de los jueces en beneficio de los asesinos. Y, sin embargo,
¿por qué será que a los españoles apenas nos sorprende que el
Gobierno de Zapatero haga esta clase de cosas?
Hemos llegado a un punto de resignación similar al de los berlineses
de 1945. Es verdad que todavía no tememos por nuestras vidas, sino
sólo por nuestras haciendas y por nuestro país, pero por lo demás,
el desánimo es parecido. Pronto haremos chistes del tipo: "Sé
práctico, nacionalízate australiano".
Vidas rotas
¡Bono con las víctimas!
Agapito Maestre Libertad Digital 8 Marzo 2010
Ya empezamos a conocer las negociaciones del Gobierno con ETA. Esto
es sólo el comienzo. Al leer la información de Ángeles Escrivá en El
Mundo acerca de las negociaciones llevadas a cabo por el Gobierno
con ETA, no he podido sustraerme al recuerdo de las primeras
manifestaciones convocadas por la AVT contra esa negociación. El
Gobierno y todos sus medios arremetieron con una violencia inusitada
contra las víctimas. Parecía que trataban de ocultar lo que ahora
sólo un imbécil negaría. El problema es que todavía podrían seguir
negociando. Esta afirmación es más que una sospecha. Hay indicios
para mantener que sólo conocemos públicamente, sí, aquello que uno
de los interlocutores de la negociación quiere.
Tengo la sensación de que estamos en el final de un renovado proceso
negociador, seguramente más sucio aún que el anterior y, sobre todo,
con conocimiento secreto de otras fuerzas políticas. Por lo tanto,
hace bien la asociación Voces contra el terrorismo de exigir a la
oposición que pida al Gobierno en el Congreso de los Diputados el
conocimiento público de esas actas, que transcriben las
conversaciones de los criminales de ETA con los representantes del
Gobierno. Es un asunto de interés nacional. Esta propuesta es tan
sensata que sólo sí se sumase a ella el presidente del Congreso de
los Diputados, José Bono, asistiría yo a la presentación de un libro
de la que él será protagonista. Me cuesta trabajo entender que Bono,
un ministro que apoyó el último "proceso de negociación con ETA",
presente ahora un libro sobre las víctimas del terrorismo. Me
explico.
Este lunes, en efecto, se presentará un libro que recoge las
"biografías" de 857 víctimas de ETA. Yo aún no lo he leído. Dicen
personas serias que es un texto correcto. Tan correcto es, perdón
por mi espíritu sospechoso, que incluso se atreve a presentarlo José
Bono, el político que más maldad ha puesto en su acción pública para
servirse de las víctimas del terrorismo; incluso cuando era ministro
de Defensa intentó capitalizar la primera manifestación convocada
por la AVT contra la negociación del Gobierno de Zapatero con ETA.
Sí, sí, Bono, el ministro de Zapatero, por un lado, quería
apropiarse de la manifestación convocada por las víctimas, mientras
que por otro lado aprobaba y alentaba a que se negociara con los
criminales que mataban españoles.
La impostura de este actor "político" siempre me ha parecido tan
turbulenta como sucia. Insoportable. Bono es, sin duda alguna, el
político más desvergonzado de la actual legislatura a la hora de
tratar a la víctima antes como un sujeto privado que como un
ciudadano de España. Más aún, quizá haya sido el personaje que, en
los últimos treinta años, ha estado obsesionado por reducir a la
víctima a un mero objeto de compasión. En estas circunstancias, por
favor, cómo podría yo asistir a un acto en el que Bono desempeñará
un papel de segundo protagonista.
En todo caso, insisto, sólo haría una excepción: asistiría al acto
del Palace, lugar elegido para presentar el libro Vidas rotas, si
Bono respalda la propuesta de Voces contra el terrorismo.
Crisis nacional
El PP y el caos
Pedro de Tena Libertad Digital 8 Marzo 2010
España necesita un cambio, no un zurcido, no un paripé. La
democracia española necesita un cambio de fondo si quiere seguir
siendo democracia. Ya hay demasiadas evidencias encima del tapete
como para seguir creyendo que la Constitución es la mejor de todas
las posibles. Fue la primera Constitución, tras la de Cádiz, que no
fue pensada para destrozar a los adversarios y eso fue un mérito
notable. Fue la primera Constitución en buscar la cabida de todos en
su seno y eso es otro notable acierto. Pero con ella, con su texto,
no hemos ido caminando hacia la democracia sino derivando hacia
despotismos varios y hacia la oligarquización general de la vida
económica y política. Los ciudadanos de a pie que se ocupan en sus
cosas están cada vez más lejos de la política, de los intereses
generales y de la propia identidad nacional española. Necesitamos un
cambio, pero no sólo un cambio de partido. Necesitamos un cambio
radical, que vaya a las raíces de los males de una patria que no se
defiende a sí misma y de unos ciudadanos que cada vez la sienten
menos como propia.
Los partidos se han apoderado de la vida política nacional y los
ciudadanos cada vez más aceptan su papel cero en las grandes
decisiones nacionales en un momento en el que las nuevas tecnologías
permiten mayor información que nunca jamás y por ello, la emisión de
juicios con más fundamento que nunca antes. Vamos a votar cada
cuatro años o tres o dos, según coincidan o no diferentes elecciones
y luego, se acabó lo que se daba. Los matices –el diablo está en los
matices, no se olvide– quedan en manos de los políticos que se
entienden entre ellos o discrepan entre ellos, pero no con la gente.
En ellos crece el miedo al ciudadano, a su palabra, a sus
razonamientos. Y el amor a su bolsillo. Impuestos, tasas y más
impuestos y más tasas sin control alguno. Como el ciudadano
individualmente no comprende que todos sus iguales juntos son muchos
millones, no calcula de cuántos euros van las cosas. Pero son
muchos. Más de la mitad de lo que ganamos pasa a poder de los
políticos y mucho de lo que ahorramos, también pasa a las cajas,
manejadas por los políticos. Y cuando tenemos conflictos, jueces al
servicio de los políticos, un crimen contra la democracia. Los
españoles no podemos defendernos del Gobierno ni de los partidos.
En la economía, las grandes empresas, enormes organizaciones siempre
piramidales y jerárquicas por mucho que, como la mona, se vistan de
seda, extraen el jugo a la gente sin miramiento, sin obligaciones,
asentados en contratos de adhesión, o sí o sí. Me contaba ayer un
amigo de un pueblecito de Sevilla que se le había estropeado el
módem de internet en estado de garantía y que no había forma de
conseguir que Telefónica le considerara sujeto de un derecho. Los
billetes, antes gasto de las empresas de aviones, trenes y
autobuses, los pagamos todos cuando hacemos la compra por internet:
con nuestra impresora, con nuestro papel y con nuestro tiempo. Se va
la luz y nadie es capaz de preguntarle por qué a la empresa y desde
luego, la empresa suministradora no paga el daño ocasionado al
interrumpirse un trabajo en internet o por haberse borrado lo que
hacíamos en la pantalla. ¿Por qué pagamos un internet tan caro y tan
lento cuando ya hay países que andan por 100 megas o más de
velocidad? ¿Es que acaso estamos capitalizando con nuestro dinero y
sin otra cosa que una apariencia de competencia, a las empresas o,
mejor dicho, a la Empresa? Los españoles no podemos defendernos de
los grandes poderes económicos.
Se habla de masas, de clases, de pueblos, de conjuntos... Pero nadie
habla, o muy pocos, de cada uno de nosotros. ¿Cómo hacer que cada
uno de los españoles sea más libre, tenga más oportunidades,
adquiera mayor conocimiento? La política no da la felicidad, no es
su misión. La misión de la política es administrar rectamente lo que
los escolásticos llamaban el bien común. Es lo común, pero luego
está lo personal, lo propio, lo individual y eso es cosa de cada
cual. Pero, ¿quién hace propuestas para elevar el poder del
ciudadano, para enriquecer su libertad, para propiciar su autonomía,
no su dependencia, y su capacidad para crear, organizar y criticar?
Por ejemplo, ¿por qué no podemos decidir el destino de la mayoría
del montante de nuestros impuestos? No sólo si va a no a la casilla
de la Iglesia. También a los sindicatos, a las organizaciones
patronales... ¿Por qué no puede exigirse la presencia de una
competencia real y veraz entre grandes y pequeñas empresas en vez de
abundar en el contubernio política-empresarios siempre con el
objetivo de acabar con los adversarios?
El altar revolucionario
José María MARCO La Razón 8 Marzo 2010
Hugo Chávez lleva exportando la revolución bolivariana desde hace
once años, cuando llegó al poder. Se trata de suprimir la democracia
liberal e instaurar un régimen de poder personal de índole
socialista. En cuanto a los medios, uno de ellos es el terrorismo.
Ahora un juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, ha hecho
público un auto en el que se relaciona a Chávez con la ETA. Hay seis
miembros de la ETA acusados de cooperar con otros siete miembros de
las FARC en una operación para asesinar a altos cargos colombianos,
entre ellos Álvaro Uribe y Andrés Pastrana, en suelo español. De por
medio anda un etarra, Arturo Cubillas Fontán, que ha trabajado en la
administración chavista.
A modo de disculpa, el Gobierno español ha firmado un comunicado
exculpatorio con el gobierno de Venezuela. Da por buena la versión
de Chávez, con lo que nuestro Gobierno insinúa que no apoya al juez
Eloy Velasco en su intento de esclarecer unos hechos que implican al
Gobierno venezolano y a la ETA. Rodríguez Zapatero y Moratinos dan
por buena la exportación de la revolución bolivariana, vía la ETA,
en suelo español.
La política exterior española ha llegado a este punto… y la política
interior, también. La tragedia de Orlando Zapata dejó claro hasta
qué punto el Gobierno socialista es dependiente del castrismo.
Ahora, salvar a Hugo Chávez tiene prioridad sobre cualquier otra
consideración, incluida la prevención de los actos terroristas (de
la ETA) en nuestro país (con víctimas españolas, muy posiblemente).
¿Qué disposición lleva al gobierno de un país europeo, de los más
ricos y desarrollados del mundo, con una democracia consolidada, a
amparar empresas criminales y a apoyar a caudillos empeñados en
empobrecer a sus pueblos, impedirles cualquier libertad y, al
parecer, sembrar el terror aquí, en España?
La clave es estrictamente ideológica. El socialismo español, al
menos el que ahora nos gobierna, no es capaz de romper con un
sectarismo que le hace ver el mundo en blanco y negro. El mismo
mecanismo que lleva a sentirse representados por la revolución
castrista y la bolivariana lleva en España a los cordones sanitarios
y a justificar el acoso a la «derecha», ilegítima de raíz. Actitudes
como esta son posibles porque se sigue creyendo en la Revolución,
encarnada por los hermanos Castro y por Chávez. Nuestros actuales
gobernantes nunca dejarán de prosternarse, con todos los sacrificios
necesarios, ante el altar revolucionario. Así que los españoles
estamos vendidos ante los Chávez y los Castro de este mundo. Estos
les han tomado la medida a los socialistas y saben que no pueden
prescindir de ellos. La ruptura, para los socialistas españoles,
equivaldría a convertirse en una izquierda civilizada, plenamente
democrática, alejada de las supersticiones ideológicas. España
entera, los intereses, la dignidad y al parecer la vida de los
españoles, están supeditados a esta servidumbre por la que los
socialistas acatan todo lo que venga de los regímenes de Cuba y
Venezuela para salvar ellos mismos su posición en la Historia.
ZP, ETA y el gorila rojo
César VIDAL La Razón 8 Marzo 2010
Una de las áreas donde la política de ZP parece especialmente
disparatada y absurda es la de las relaciones internacionales.
Recordemos que ahora deberíamos estar escuchando los logros de la
presidencia europea de ZP. Sin embargo, dado que al norte de los
Pirineos nos contemplan como un peligro para el euro y que están
rechazando de manera sistemática todos los disparates zapateriles
relacionados, por ejemplo, con la ideología de género como si fueran
los sueños beodos de un loco, los corifeos habituales del
zapaterismo están callados como Ramonetas. Casi nadie habría
reparado pues en lo poco que se merece Moratinos el sueldo que le
pagamos los ciudadanos de no ser por el escándalo de la presencia de
etarras en el ejecutivo del gorila rojo descubierto gracias a que
todos los jueces de la Audiencia Nacional no son como Garzón. En
cualquier nación normal, la primera reacción de un gobierno honrado
y digno habría sido llamar a consultas al embajador español en
Caracas para, acto seguido, decidir si se adoptaban más medidas de
presión como, por ejemplo, congelar la ayuda que generosamente damos
a la Venezuela chavista. Insisto: en cualquier nación normal. Aquí,
en la España de ZP, primero, apareció el presidente del Gobierno
para indicar con voz meliflua que iba a pedir «explicaciones». Luego
–según hemos sabido– Moratinos se puso en contacto con el gorila
rojo para indicarle en compungido tono de disculpa que no era culpa
del Gobierno de ZP el revuelo que se había organizado.
Finalmente, el viernes, nos informó la decaída vicepresidenta De la
Vega que todavía andaba el servicio jurídico del Ministerio de
Asuntos exteriores estudiando el caso o sea mareando la perdiz.
Naturalmente, ante tan patético comportamiento, las explicaciones
que se han dado han sido diversas yendo desde la ignorancia palmaria
de Moratinos a las acusaciones de presunta corrupción que –nada
sorprendente– salpicarían al PSOE. Sin excluir del todo ambas
posibilidades creo, no obstante, que lo que está sucediendo se
relaciona por enésima vez con los principios políticos en los que
cree firmemente ZP.
En su mundo absurdo de buenos y malos, en el que los primeros son
las dictaduras de izquierdas –especialmente si apelan a la
revolución– y los regímenes islámicos, el papel de villanos está
reservado para Estados Unidos (especialmente si gobiernan los
republicanos), Israel y la derecha en sentido lato. En esa
cosmovisión zapateril, la Venezuela chavista entra, sin ningún
género de dudas, en el lado luminoso del devenir histórico.
Precisamente por ello, porque es un régimen revolucionario y
anti-americano, ZP puede consentir que Chávez machaque a las
empresas españolas, venderle armas y no mover un dedo cuando entrega
puestos gubernamentales a los terroristas de ETA. Aún me atrevería a
ir un poco más allá. Ni siquiera ETA es un grupo odioso para ZP.
Ciertamente, le molesta que mate repercutiendo en su popularidad,
pero ZP cree en lo más profundo de su rojo corazón que se trata de
un grupo de luchadores anti-franquistas, que se puede –y debe–
pactar con ellos y que se les puede hacer concesiones
anticonstitucionales para que se sumen a su causa contra la derecha
que, por definición, es peor. ¿Cómo pues podría ZP indignarse porque
Chávez dé cobijo privilegiado a los asesinos de ETA? Imposible. Iría
en contra de esa unión proletaria proclamada por Marx y Lenin a los
que ZP, seguramente, nunca ha leído, pero a los que sigue a ojos
cerrados. Ahí está la clave.
La Asociación de Ayuda a las Víctimas del
11-M necesita colaboración
Luis del Pino Libertad Digital 8 Marzo 2010
La Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, dirigida por Ángeles
Domínguez, solicita nuestras colaboración para poder seguir
financiando las iniciativas jurídicas que desarrollan en pro del
esclarecimiento de la masacre.
Gracias a las iniciativas que hasta ahora han impulsado, hemos
podido conocer, por ejemplo, las vídeos de la pericial de explosivos
que los poderes públicos pretendieron ocultarnos. Asimismo, es
gracias a una querella de esa asociación que hay en estos momentos
dos mandos policiales imputados por presunta falsificación de
pruebas y falso testimonio.
Pero para llevar adelante esas iniciativas, la Asociación de Ayuda a
las Víctimas del 11-M necesita fondos. Os dejo el enlace a la web de
la asociación donde esas víctimas del 11-M hacen un llamamiento a la
colaboración ciudadana para poder seguir financiando las acciones
jurídicas. Si podéis contribuir, aunque sea simbólicamente,
bienvenido sea. Y si no, mandadle a la asociación, en cualquier
caso, un mensaje de ánimo. No sabéis hasta qué punto las víctimas
del 11-M agradecen el ver que cuentan con respaldo de la sociedad
para seguir en su lucha.
El enlace a la web de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M
es el siguiente:
http://www.ayuda11m.org/noticias/index.php?id_menu=28&id=19
******************* Sección "bilingüe"
***********************
Rosa Díez
Los violentos no acallaron ni la libertad
ni la palabra
Mari Cruz Palacín Libertad Digital 8 Marzo 2010
Rosa Díez tenía programada una conferencia en la Facultad de
Ciencias Políticas y Sociología de la Autónoma de Barcelona. Un
centenar largo de jóvenes radicales, voceros del pensamiento único y
políticamente correcto y gritadores de "¡Independencia!", "¡Ni
Francia, ni España; Países Catalanes!". Quisieron impedirlo.
Intentaron con violencia acallar la palabra en el Templo de la
Libertad de Expresión. No lo consiguieron. El grito más repetido con
solfa e intención de insulto fue: "¡Facha, fascista! ¡Fora,
feixistes, de la universitat!". Contra Rosa y una cuarentena de
seguidores.
Les gritaban "¡Fuera, fascistas!". Precisamente ellos, intolerantes,
vociferantes y al más puro estilo del matón anónimo refugiado en el
rebaño y con la sola, pura y dura fuerza del empujón. Pretender
comulgar con la paradoja es intragable, comprender tan burda
contradicción produce indigestión racional.
La sala en que Rosa había de dictar su conferencia estaba ocupada
por los jóvenes del alboroto desde antes de la 12. La Sala de Actos
y su puerta de acceso. Dominada la puerta, dominaban la admisión. La
evidencia de juventud y su silencio permitió la entrada, sin
dificultad, a algunos jóvenes cuya intención, manifestada después en
los pasillos, era escuchar, enterarse y hacer preguntas. Los de
alguna edad sufrimos dificultades añadidas: obstaculizar el paso,
empujones (alguno dio en el suelo al ofrecer resistencia) y el
reiteradamente agresivo insulto: "¡Facha, fascista! ¡Fuera de la
Universidad, fuera de Cataluña!" (Detentadores ellos y sólo ellos de
los derechos del territorio y de la historia).
El griterío fascistoide y el empujón excluyente se prologó por más
de una hora. Y la patata caliente estaba en manos del decano quien,
subido a la mesa de presidencia (los jóvenes del alboroto no estaban
sentados sino pisoteando y a saltos sobre los asientos de la sala)
intentó poner orden apelando a la libertad de expresión que la
Universidad debe garantizar. Los vociferantes acallaron su voz y,
con eficacia simple, cortaron la megafonía.
El decano entonces se dirigió al despacho donde esperaba la iputada
de UPyD acompañado de Antonio Robles que una vez más le exigía
arrestos para llamar a los mozos de escuadra y garantizar la
seguridad de la diputada y la libertad de expresión en la
universidad. "Si yo te contara... lo de los mozos de escuadra". Él
mismo parecía ser víctima del complejo antipolicial heredado de la
universidad franquista. O la universidad toda, vete tú a saber.
En su despacho esperaban pacientes, Rosa Díez, Carlos M.Gorriarán,
Paco Pimentel, Nacho Prendes y el catedrático que había organizado
la conferencia, Quin Molins. Salvador Cardús se dirigió a Rosa y le
comunicó la imposibilidad de dar la conferencia.
Era evidente que no había dispuesto medios para garantizarla, lo que
pretendía el decano era suspender el acto con la complicidad de Rosa
Díez, pero se encontró con la determinación de una mujer sólidamente
democrática que exigió el derecho a dar la conferencia. Rosa había
venido a dictar una conferencia y la dictaría y si el decano no se
la podía garantizar debía visibilizarse, que se constatase qué
universidad tenemos No era cuestión de ser más o menos valiente,
sino de ejercer la libertad de expresión en la universidad o dejar
que se apoderasen de ella los violentos. El catedrático Molins la
apoyó con vehemencia. Robles me relataría más tarde que la
intervención dignísima del profesor Molins defendiendo el derecho de
la diputada a dar su conferencia no la había visto en la universidad
desde los años de resistencia del franquismo. El decano se arrugó
ante el coraje de esa mujer menuda y la determinación del profesor y
emprendieron el recorrido hasta el salón de actos.
El momento en que Rosa accedió a él, fue de tensión máxima. Los
gritos e insultos tronaron. Un cordón de protección la rodeaba, pero
no pudo alcanzar la mesa. Los ánimos exaltados, el ruido
ensordecedor. La calma imposible. Reconducir la situación en vía
muerta.
El decano ofreció un aula, la nº 12. De boca a oreja, y como en
secreto, corrió la voz. Rosa entró seguida de algunos de entre los
que querían escucharla. Pero también llegaron los violentos. El
decano no les dejó entrar. Aporrearon la puerta, golpearon el
tabique del aula con la contundencia de quien parece querer
derribarlo, arrojaron un bote de pintura roja. Entre otros, impactó
en el rostro y cuerpo del decano. A mi lado estaba el amigo Sadurní;
a él, como a mí misma, nos llovió impacto y lluvia roja. Las manchas
en el chaquetón tienen arreglo, pero ¿quién nos restaura el derecho
democrático robado?
Los agresores vociferantes no entraron. Y con ellos, sin poder
tampoco entrar por la fuerza del alboroto, tuvimos que soportar
pasillo un buen número de los que habíamos ido a escuchar; entre
ellos algunos jóvenes interesados por varios aspectos del programa
de UPyD: igualdad de derechos de todos los españoles con
independencia de su lugar de residencia, ¿quién es el sujeto de
derechos, las personas o los territorios?, ¿quién tiene derecho, la
persona o la lengua?, ¿la protección del catalán para evitar su
desaparición, puede justificar la desaparición oficial del
castellano? Este fue el nudo gordiano, esta fue la cuestión: el
sujeto de derechos, ¿es la historia, es el territorio, es la lengua
o lo es la persona?
Y en aquel largo pasillo, y a pesar del vocerío, hubo diálogo y
polémica y animada discusión; hubo decir y escuchar; hubo
racionalidad. La racionalidad de la que carecían los que sólo
gritaban, forcejeaban, insultaban.
Rosa terminó su conferencia y, cuando ya saliendo, bajaba las
escaleras mal protegida por un paraguas, le arrojaron desde arriba
cuanto tenían en las manos en simbiosis con la saña que pudre en el
corazón los sentimientos nobles. Sobre Rosa caían impactos de ira,
de rabia, de un tristísimo rencor que es primavera del odio, que es
antesala, si sus manos hubieran tenido objetos sólidos y
contundentes, de una desgracia, de una tragedia de consecuencias
irreparables.
Y más tarde, Rosa ya dentro del coche, golpes en los cristales,
patadones en las puertas, puñetazos en el capó, zarandeo,
abolladuras. Y la sensación indescriptible de ¡éstos vienen por
nosotros!
En el templo de la libertad de expresión, los violentos quisieron
acabar con la palabra, pero la puesta en escena de su fuerza bruta
semejaba querer acabar con las personas.
Habían sido concitados con las apasionadas consignas, los
preconceptos simplistas, las emociones que emanan de un cerebelo
primitivo y bárbaro. En sus gritos ninguna herencia de la europea
tradición racional e ilustrada. En su orquestada ceremonia de la
confusión, la liturgia de la intolerancia, en su visceral
intransigencia, en su rechazo monocorde al otro... se parapetaron,
diluida su responsabilidad personal en la irresponsabilidad anónima
de la masa, tras la pancarta, ajena al espíritu del lugar
universitario, de ¡quien más vocea es el más catalán y el más
independentista... y el más chulo y el más guapo!
A estos cachorros del pensamiento único, de la falacia argumental de
la verdad exclusiva y excluyente, la sola presencia del diferente,
la palabra que genera pluralidad, les produce sensación de arenas
movedizas bajo los pies, inseguridad incontrolable, pánico
ancestral.
Y a sus ojos vidriados por el rencor y encendidos por la ira,
advientos del odio; y a sus gritos preñados de intenciones
inconfesables y gestantes de groseros insultos; y a su agresiva
gestualidad corporal... solo les falló la vestimenta: iban de calle,
de aparentes ciudadanos normales. Pero en sus ojos se reflejaban
todos los uniformes del fascismo de los años treinta.
En una tarde de domingo, lluviosa y desapacible, se cae en la cuenta
de que esto no va bien. La democracia española ha perdido el norte y
necesita un cambio. El PP es el partido que tiene en sus manos la
posibilidad de liderar ese cambio. No es un cambio menudo ni es un
cambio de cromos. Es un cambio esencial en el funcionamiento de la
democracia en España: el cambio hacia la libertad de sus individuos,
es decir, a aumentar el poder de los individuos en una organización
política del Estado antes que su sometimiento o sumisión. Es un
cambio a menos Estado y más sociedad, a menos poder de las
oligarquías y más poder para la gente. Es una premonición. O se hace
cuanto antes o el caos. Incluso en el PP y a no mucho tardar.
Galicia Bilingüe facilitará en su 'web'
libros de texto en castellano y gallego
El objetivo es que los estudiantes puedan utilizar estos materiales
en la lengua que escojan
A. Rubiowww.lavozlibre.com 8 Marzo 2010
Vigo.- Galicia Bilingüe ha anunciado un nuevo servicio a través de
su página 'web' mediante el que facilitará a padres y alumnos los
libros de texto para el próximo curso en gallego y castellano.
El objetivo de esta iniciativa es que los estudiantes puedan
utilizar estos materiales en la lengua que escojan. Pretenden
igualmente paliar cualquier retraso en la edición de los textos por
parte de las editoriales y animar a padres y alumnos a rebelarse
contra una hipotética continuidad de la imposición idiomática.
De este modo, si el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo,
cumple lo prometido y deja a los alumnos usar los libros en el
idioma que deseen, los editores no tendrán que hacer frente a la
falta de tiempo para adaptar los manuales. “Con el nuevo servicio
que ofrecerá Galicia Bilingüe se permitirá a los alumnos disponer de
los libros en uno u otro idioma, independientemente de que las
editoriales puedan o no, finalmente, llevar a cabo la elaboración de
los nuevos materiales”, ha explicado Gloria Lago, presidenta de
Galicia Bilingüe.
A falta de que Feijóo presente el decreto definitivo y se compruebe
así si cumple o no con sus palabras, Galicia Bilingüe pondrá en
marcha este nuevo servicio en su 'web'. Galicia Bilingüe ha querido
recordar que la Ley de Normalización Lingüística establece que la
Administración podrá decidir el idioma de la lengua docente, es
decir, aquella que deberán emplear los profesores, pero desde la
asociación aseguran que "la imposición a los alumnos tanto de forma
oral como en los libros de texto no tiene cobertura legal".
Ante esta iniciativa, si el centro educativo pusiera alguna pega, la
asociación aconseja a padres o estudiantes que soliciten una
resolución específica por escrito que invoque normas concretas,
aunque desde esta institución aseguran que "no cabe sanción alguna
pues llevar un libro a clase en una determinada lengua, y más si se
trata de un idioma oficial, no implica obviamente interferencia
alguna en el desarrollo de la clase".
Comercio libre de talibanes
ALFREDO AYCART ABC Galicia 8 Marzo 2010
En una de las medidas políticas más acertadas y congruentes de un
primer año de legislatura que se esperaba más prolífico, la Xunta de
Galicia ha eliminado la antidemocrática imposición del gallego en la
rotulación de los comercios de la Comunidad, impulsada con fervor
autoritario por el bipartito que presidía el socialista Emilio Pérez
Touriño pero que, en materia de lenguas, dirigía desde la sombra la
subvencionada Mesa por la Normalización Lingüística.
La propuesta contemplada en la nueva Ley del Comercio de Galicia ha
sido, como cabía esperar, rechazada con ardorosa belicosidad por los
talibanes del idioma, empeñados en llevar a Galicia por el mismo
camino del monolingüismo que transitan, varias etapas más avanzados,
en la Cataluña del tripartito.
El ejemplo a seguir para estos defensores del pensamiento único es
el de los catalanistas, que se niegan incluso a traducir al
castellano para sus invitados al Parlamento autónomo; y que sólo se
expresan en la lengua que comparten con cerca de 400 millones de
personas. Para los dictadores del idioma no es la comunicación, ni
la libertad. Lo importante es avanzar en el determinismo de quienes
están empeñados en excluir de su Comunidad todo lo que huela a
español.
Es un primer paso, aunque tímido e insuficiente, en la
imprescindible reconducción de un debate que los nacionalistas, con
el inestimable apoyo de un PSOE gallego desnortado, hacen, y harán,
todo lo posible para crispar. Cuanto más ruido de algaradas,
manifestaciones callejeras, quema de banderas, paros de profesores
-más empeñados en demasiados casos en mantener sus privilegios que
en dar una enseñanza de calidad a sus pupilos- mejor para los
propósitos de la pandilla que intenta eliminar la tradicional
convivencia cordial y armoniosa de las dos lenguas propias de
Galicia.
Porque esa es la primera falacia. Cuando los dictadores de la lengua
hablan del gallego como única lengua propia de Galicia están
sentando los cimientos de su propósito excluyente. Esa es la primera
batalla que habría que ganar para empezar a explotar las infinitas
posibilidades de transitar con toda normalidad en dos lenguas
internacionales, un privilegio ajeno a Cataluña y País Vasco.
Cuenta además con otra ventaja el Gobierno de Alberto Núñez Feijóo.
Si los socialistas hablan ya con altisonante exageración de
«agresión a Galicia» por un proyecto tan moderado como el del
Comercio, se quedan sin calificativos -los argumentos los perdieron
hace tiempo ya- para definir al imprescindible decreto de las
lenguas que no debería retrasarse ni un día más.
Barcelona es la provincia con más
burocracia local de España
MARÍA JESÚS CAÑIZARES | BARCELONA ABC 8 Marzo 2010
Diputación, consejos comarcales, mancomunidad de municipios,
ayuntamientos... y próximamente veguerías y área metropolitana. La
superposición de entes municipales y supramunicipales ha convertido
Barcelona en la provincia española con más personal al servicio de
la administración local por metro cuadrado.
Y si prospera la reordenación territorial que ha planificado el
Govern en cumplimiento de las previsiones del Estatut, es posible
que esa burocracia pública se vea todavía más incrementada. Cantera
no falta: un reciente estudio asegura que dos de cada tres jóvenes
parados quieren ser funcionarios. Con este nuevo modelo territorial,
para el ciudadano se complica la elección de la administración a la
que acudir en caso de problemas. Pero la reforma estatutaria así lo
prevé.
El tripartito asegura que no habrá duplicidad de funciones, y aunque
destaca las ventajas de descentralizar determinados servicios, no
termina de confirmar si habrá racionalización de recursos.
Lo que sí es un hecho es que la evolución del personal de los entes
locales no ha parado de crecer en los últimos diez años. Según el
último Boletín estadístico del personal al servicio de las
administraciones públicas, publicado por el Ministerio de Política
Territorial, el número de efectivos al servicio de la administración
local -se incluyen diputaciones, ayuntamientos y otro tipo de entes
locales- en toda Cataluña asciende a 100.138 personas, cifra sólo
superada por Andalucía, con 130.415 personas.
La comunidad catalana aparece también en este segundo puesto
respecto al personal al servicio de la administración autonómica,
163.804 funcionarios frente a los 257.234 de la comunidad andaluza.
Alimentar el gran ente administrativo cuesta dinero y eso se refleja
cada año en los Presupuestos de la Generalitat, donde el 25% del
gasto está destinado a personal.
Por provincias, Barcelona está a la cabeza en cuanto a funcionariado
municipal y supramunicipal, con 69.207, cantidad que supera a toda
la comunidad de Madrid (63.966). En la provincia de Girona, los
efectivos se elevan a 10.708; en Lleida, a 7.202, y en Tarragona, a
13.021.
El citado Boletín, actualizado en julio de 2009, refleja el
progresivo incremento del personal al servicio de las
administraciones públicas desde 2001. En lo que respecta a
comunidades autónomas, en ocho años se ha pasado de un total de
932.716 efectivos a 1.345.577 en toda España. Y en el ámbito local,
de los 466.457 funcionarios registrados en 2001 se ha pasado a
550.714 en 2009.
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