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Empobreciendo a Cataluña
F. RODRÍGUEZ ADRADOS. De la RAE La Razón 9 Marzo 2010
Cuando estábamos abrumados por tantas malas noticias que nos llegan
de Cataluña, ahora han inventado esto de los toros. Claro, no son
los catalanes, son esos grupúsculos que jamás han conseguido una
mayoría en una votación pero que halagando, multando, amenazando,
consiguiendo dinero, obligan a lo que los más no quieren y se han
hecho con el poder en Cataluña. O son su extremo intolerante. Son
esos grupos que no conocen otro camino para hinchar su ego que
pisotear el de los demás. Aunque, al final, es a Cataluña a la que
empobrecen.
Lo que ahora han montado con los toros cae en los límites de la
demencia. ¿Que no les gustan los toros? Pues que no vayan. Yo hace
años que no voy, por lo que sea, pero no se lo prohíbo a nadie. Y
aborrezco esos números político-grotescos, verdaderas charlotadas
con intenciones perversas: separar y dañar.
Porque ir más o menos a los toros, verlos o no en televisión, es una
cosa. Otra diferente es comprenderlos. Soy un estudioso de las
antiguas culturas nuestras, del Mediterráneo todo, y he escrito en
varias ocasiones, hablo de publicaciones históricas y culturales, de
ese antiguo mundo en torno al toro, que incluye el culto a la
naturaleza, lo sagrado, lo humano, el color y la danza. Lo conocemos
en Grecia y en Creta y en nuestra vieja España. El ritual del toro
nos une con el pasado, los ritos todos de la vida y la muerte. En
fin, muchos conocen y aman esto. ¡Y es el detalle que faltaba en las
campañas antiespañolas, empobrecedoras de Cataluña, por tanto!
Comenzaron por la lengua española. ¡Qué demencia! La lengua catalana
es una lengua respetable y respetada. Pero desde el siglo XIV el
castellano (nacido en Castilla, pero difundido en España y en veinte
naciones más, por algo sería) se hablaba en Cataluña tanto como el
catalán. Este es, fundamentalmente, una lengua hablada, nadie atenta
contra ello. Pero el catalán (artificialmente unificado hace un
siglo) muchos lo escriben penosamente, prefiere el castellano. En
castellano han escrito Verdaguer, Moix, Marsé, Alsina, tantos otros.
Hablarlo, lo hablan todos.
El catalán escrito no vende, solo produce libros y periódicos
subvencionados, películas dobladas obligatoriamente en catalán. Las
editoriales catalanas publican en español, las traducciones de otras
lenguas son al español. Y por mucho que insistan pagando lectorados
en catalán, a escala mundial el catalán nunca estará en el pelotón
de cabeza. Las lenguas minoritarias son bienvenidas como expresión
local, de ahí no pasan. Y tienen, en el mundo de hoy, un futuro
difícil.
Hostigar a una lengua a través de la cual Cataluña está en el mundo
y este entra en Cataluña, es doloroso y triste, al final es un
camino equivocado. Empobrecedor, repito.
Ahora se cargan también los toros, vaya por Dios. Y se cargan todo
lo cargable. Cuánta insensatez, cuánto encogerse, ponerse tontamente
en el pelotón de la cola cuando pueden ir delante, sin renunciar
tampoco a nada. ¡Qué cortedad de visión!
Cataluña es un país hermoso, Barcelona una urbe amplia y acogedora.
Todos estaban a gusto en ella. Todo lo estropean los nacionalismos,
hay que leer lo que decían de este, durante nuestra guerra, Azaña y
Negrín. Y ese nacionalismo, en sus peores formas, va a peor cada
día. Se ha dedicado a vender sus votos (que a veces no les pagan
luego) para obtener aparentes ventajas, económicas y otras. Los
Gobiernos y las instituciones españolas tragan, la Constitución de
España sufre, sufrimos todos. Y han creado un distanciamiento, que
sin duda duele a los catalanes los primeros. Lo disimulamos, pero
existe. Yo iba mucho por Cataluña: daba conferencias, presidía
Congresos y actos universitarios. Cada vez voy menos, los amigos son
los mismos, pero no hay ambiente. Es triste.
Iba también por Baleares, un objetivo del nacionalismo catalán,
tratan de hacerlas algo así como una Cataluña de segunda. Absorber
sus lenguas, de origen catalán, desde luego, en el moderno catalán
unificado por Pompeu Fabra. Mis conferencias (sobre temas de
culturas y literaturas antiguas, no otra cosa, y, desde luego, en
español) eran de las más concurridas de Palma, de Ibiza, de Menorca.
Todos los años me invitaban.
En Mahón coincidí, en día y hora, con una conferencia de Carod
Rovira. Tuve más público, que él, 200 personas, para Mahón es mucho.
Vean lo que pasó. Los catalanistas decidieron un día cambiar el
nombre de Mahón, llamarla Maó. La tal h está en los antiguos
documentos, en el escudo que luce (si no lo han quitado) en el
Ayuntamiento, en la etimología (viene de Magón). Pero siempre
restan, aunque sea una h y Maó es lo que le gustó a Pompeu Fabra.
Bien, alguien se quejó, acudió a la Academia de la Historia, que no
tiene autoridad en el sentido del poder legal, pero sí tiene la
vieja auctoritas latina, la que da el saber. Por mi desgracia, la
Academia me encargó el informe, que fue aprobado por unanimidad. El
informe decía (en términos cultos) que lo de Maó era una gilipollez.
¿Y qué pasó? Que no volvieron a invitarme. Ya ven, quien manda,
manda. Los que pagaron el pato fueron los que oían las conferencias,
que no tenían culpa. Se las cargaron como intentan cargarse los
toros, el español y lo demás.
Esos son los que mandan. Lo extraño es que se lo toleren.
Fracasados y ridículos
HERMANN TERTSCH ABC 9 Marzo 2010
UN país puede llegar a reconquistar respeto en un par de
generaciones. A éste nuestro le costó mucho. Con la inversión de la
lealtad institucional, el amor patriótico y el compromiso de toda
una generación de políticos de todas las tendencias, lo consiguió.
Con el esfuerzo y la dedicación de gente honesta por lo menos al
final de una difícil singladura. Comprometida con la labor de sacar
a nuestra nación del pozo negro en que la historia en que los años
malditos, los años treinta, pero también los doscientos años
anteriores, la habían hundido. Este país se recuperó gracias a
hombres y mujeres que creían en la dignidad y en el respeto que los
españoles nos debemos a nosotros mismos. Y la cosa funcionó. Y
estuvimos muy orgullosos todos los ciudadanos de todas las
tendencias salvo los resentidos y los miserables. Este país cogió el
ritmo de las naciones avanzadas , de los estados que se gobiernan
con sentido común por muchos errores que puedan cometer en sus
diagnósticos y búsqueda de soluciones, Se declaró presente España en
el concierto general europeo. Todos los que sabemos algo de
dictaduras y de miedo, de represión y angustia, fuimos en algún
momento felices. Nos sentimos retribuidos. Nos sentimos españoles
emocionados y retribuidos por haber convertido nuestro país en un
lugar decente, en una patria compasiva, en un hogar intelectualmente
probo.
Eso es lo que aumenta nuestra actual tragedia. Porque todo lo que se
hizo en su día se ha ido por las cañerías de la historia. En tan
poco tiempo hemos hundido todo lo que habíamos hecho, por fin, bien.
En concordia y acuerdo. Un país en plena reivindicación de su
esencia y competencia, de su identificación con los mejores Estados
que en el mundo han existido, por civilidad, compasión y justicia,
ha derivado a la mediocridad más cruel, a la miseria zarrapastrosa y
a la vulgaridad, arbitrariedad, intimidación y amenaza, iguales las
habidas en los peores momentos de nuestra triste y agitada historia.
Un accidente de trenes nos trajo un Gobierno que aun nos habremos de
explicar en las próximas décadas. Muchas décadas habrán de pasar
para que los historiadores sean capaces de ver como una banda de
inútiles o psicópatas y acomplejados se hicieron en este país con el
poder y lo llevaron a esa ruina que amenaza a nuestros hijos y
nietos.
Ya sé que en España por grandes que sean las desgracias no suele
pasar nada. Hasta que pasa. Las desgracias se las reparten las
víctimas entre sí. Y la indolencia de los compatriotas suele ser
endémica. La empatía con el dolor en este país parece ser un lujo y
no precisamente de los intelectuales. Los que lloramos por los
muertos por el terrorismo y nos sentimos hundidos o simplemente
afligidos por los millones de españoles que no saben nada de un
futuro que se augura triste e insolvente somos unos traidores de
mierda que no confiamos en esa especie de líder de «cómic» que
expresa sus inmensas descompensaciones por esas manos incansables,
esos ridículos trajes de manga larga, esos gestos grotescos de
sobreactuación y una señora que siempre se antoja la jefa. Y que nos
mandaría a la Cheka antes de estrenar un traje.
Todo puede pasar de siniestro a patético y ridículo. Gracias a
nuestros gobernantes lo hemos logrado en unos años que pasarán a
nuestra historia como el periodo de la mentira e ignominia. ¡Pena de
traición a los españoles de buena voluntad! Treinta años hemos
intentado ser un país europeo sano y normal y hoy volvemos a ser
Venezuela. La peor Venezuela. La del milico cutre de botas y boina,
prepotente y gamberro verbal. Como la del vallisoletano mentiroso
que se cree leonés. La del nieto de Lozano, el militar ejecutable
por todas las partes de la contienda trágica de nuestro país.
Nuestro nieto de Lozano hizo tan buenas migas con los terroristas de
ETA como para ofrecerles todo tipo de carantoñas. Nuestro nieto del
fascista que era el otro abuelo nos engaña con una obscenidad que es
un insulto permanente. Les aseguro que a este nieto lo recordarán
nuestros nietos. Con pesar.
De cabeza a la trampa
Editorial www.gaceta.es 9 Marzo 2010
LA GACETA, primer medio de comunicación que alertó a la ciudadanía
de la nueva negociación Gobierno-ETA, desvela hoy los planes que
maneja la banda para anunciar una tregua “verificable” antes del
verano. Sin duda una pésima noticia, ya que implica que Zapatero
utiliza la paz en el País Vasco para salvarse, sacando un siniestro
conejo de la chistera y que los asesinos tomarán oxígeno, como
hicieron la otra vez que Gobierno y ETA escenificaron un paripé
similar.
La experiencia indica que toda tregua ha sido una trampa, siempre
saldada con ventajas tácticas para los terroristas y más muertes. En
este caso, además, hay más que severos indicios de un perverso
entendimiento entre ETA, Gobierno y PSOE de modo que, con la excusa
de una paz ficticia, cada uno logre dar pasos estratégicos según sus
intereses. Tal como revela LA GACETA se trataría de disfrazar de
derrota de la banda lo que es un acuerdo tácito entre los
negociadores. El Gobierno no sólo corre el riesgo de tropezar por
segunda vez con la misma piedra (tregua más negociación), sino que
está deseando que eso suceda, retomando un proceso en falso para una
paz en falso.
Con un Ejecutivo que cae en picado, la noticia sería un balón de
oxígeno para el zapaterismo, de cara a unas elecciones (las de 2012)
con las que se presenta con las manos vacías y las colas del INEM
llenas. Y, del chivatazo del Faisán a los ataques al juez Velasco y
la genuflexión ante Hugo Chávez a propósito del santuario etarra de
Venezuela, consta que el Gobierno baraja con los terroristas más
opciones que su desarticulación con las leyes en la mano. No es algo
nuevo en el Partido Socialista. Su líder busca tanto la tregua que,
para ello, está dispuesto a negociar, y toda negociación conlleva
cesión. Para esto no han sufrido los españoles ni han mantenido su
firmeza democrática los Gobiernos. Zapatero olvida que la paz en el
País Vasco sólo será el cumplimiento de la justicia.
A una ETA extremadamente debilitada también le conviene el
vergonzoso apaño. Una nueva tregua (desde su punto de vista, un
repliegue táctico) es una manera de ganar tiempo y de mostrarse como
partidarios del entendimiento. Y de asegurarse su presencia en los
ayuntamientos e instituciones. Por si fuera poco, la banda cuenta
ahora con un plan de lavado de cara internacional de su causa con la
ayuda de viejos amigos como el irlandés Gerry Adams.
Por desgracia, el PSOE parte de la idea de que ETA ha salido
perjudicada de tantas “oportunidades perdidas” para la paz en las
distintas negociaciones y que, por tanto, busca rebajar su
intransigencia. También creen los socialistas que Patxi López no
sería lehendakari de no haber sido por su apoyo al mal llamado
proceso de paz. De ahí que, con el nefasto Eguiguren de por medio,
como interlocutor con el entorno etarra, los acuerdos políticos a
los que se llegó en la mesa de negociación de Loyola entre PSE y
Batasuna, durante el último alto el fuego de la banda, mantengan su
vigencia. ¿Será, finalmente, el objetivo de Zapatero gobernar en el
País Vasco con unos batasunos a los que de pronto puede vender como
“hombres de paz”? Es lo que contempla explícitamente la negociación
de Loyola. Pero si el primer ten-con-ten con los asesinos fue un
engaño y un error, esta segunda negociación, que sólo favorece a los
terroristas y al zapaterismo, entraría de lleno en una felonía
imperdonable. Más imperdonable cuanto más vencida está ETA.
El coste de la no Europa
La cumbre de Copenhague y la primera crisis del euro han demostrado
la debilidad de una UE sin un gobierno económico y una política
exterior y de defensa comunes. En esas condiciones el futuro de
Europa, y de su moneda, es incierto
JAVIER TAJADURA TEJADA El Correo 9 Marzo 2010
PROFESOR TITULAR DE DERECHO CONSTITUCIONAL DE LA UPV-EHU
La primera crisis del euro ha puesto de manifiesto las
insuficiencias de la Unión Europea en materia económica y fiscal. Y
esto, pocos días después de que el presidente norteamericano, Barack
Obama, anunciase que no acudiría a la cumbre transatlántica. Revés
diplomático de la Unión Europea que confirma el papel subalterno que
jugó en la pasada Cumbre del Clima. La ausencia de Obama es
perfectamente comprensible. La capacidad de la Unión para contribuir
como tal al encauzamiento de los grandes problemas de seguridad
mundial focalizados, singularmente, en Afganistán e Irán, es,
lamentablemente, muy limitada. Todo esto nos lleva a plantearnos una
reflexión sobre el coste de la no Europa. Y ello porque, con el
Tratado de Lisboa, Europa sigue careciendo de un auténtico gobierno
económico y de una política exterior y de defensa común.
La crisis griega ha hecho emerger la eterna lucha entre la necesaria
solidaridad europea y los intereses nacionales. En todo caso, ante
los ataques especulativos sufridos por Grecia, consecuencia del
profundo deterioro de sus cuentas públicas, y el riesgo real de que
un Estado de la zona euro se viera abocado a la quiebra, los
miembros del Consejo Europeo dieron un paso histórico al afirmar que
Grecia será rescatada si es necesario. En una declaración imprecisa
y ambigua por la falta de detalles, se comunicó a los mercados
financieros que «los Estados de la zona euro tomarán medidas
coordinadas, si es necesario, para preservar la estabilidad
financiera de la zona euro en su conjunto», es decir, que no se
permitirá de ningún modo que Grecia se vea abocada a la suspensión
de pagos.
Con esta medida, auténticamente histórica, los especuladores
soltaron el cuello de su presa. Pero nada impide que vuelvan a
aprovecharse de la debilidad de la zona euro. Debilidad que reside
en la enorme fractura que separa a unos Estados de otros. Países
ricos, competitivos y disciplinados fiscalmente coexisten con otros
manifiestamente menos competitivos y fiscalmente menos exigentes.
Esos desequilibrios han sido ignorados durante once años. Existe una
política monetaria común, pero no una política fiscal armonizada, ni
un mercado de trabajo común, ni siquiera políticas sociales comunes.
No sabemos adónde conducirá la 'coordinación' anunciada para superar
la crisis griega. Lo que sí sabemos es que para evitar que se repita
en el futuro sería preciso abordar reformas de gran envergadura:
armonizar impuestos, uniformar mercados de trabajo y equilibrar las
políticas sociales. En definitiva, crear un gobierno común económico
(con estímulos y correctivos) que equilibre y complemente el
gobierno monetario actualmente existente.
El establecimiento de una política exterior y de defensa común
constituye la otra asignatura pendiente de la Unión. El Tratado de
Lisboa establece una confusa multidirigencia europea ('policefalia',
según el término acuñado por Andoni Pérez Ayala en estas mismas
páginas) en materia de relaciones exteriores -presidencia estable
del Consejo, presidencia rotatoria, alto representante, y
presidencia de la Comisión- y un servicio de acción exterior común.
Pero lo que no se debe olvidar es que la adopción de decisiones en
materia de política exterior sigue sometida al requisito de la
unanimidad. A nadie se le oculta que esto conduce inevitablemente a
la parálisis. La exigencia de unanimidad impide que la Unión pueda
adoptar medidas concretas y eficaces en relación con el desafío
iraní o la amenaza que Al-Qaiga representa en Afganistán y en
Pakistán.
La ausencia de una verdadera política exterior común explica también
que no se haya avanzado prácticamente nada en materia de integración
militar. La política de defensa sigue siendo competencia exclusiva
de los Estados miembros. Éstos conservan así unas fuerzas armadas
independientes cuya existencia misma vinculan a su soberanía
nacional. Ahora bien, lo cierto es que bajo la apelación a la
soberanía e independencia nacional nos encontramos con la realidad
de que los distintos Estados europeos carecen de cualquier
posibilidad real de influir de forma determinante en los grandes
focos de tensión mundial. Y lo que es más, desde un punto de vista
económico, sus presupuestos de defensa exigen unas partidas cuya
cuantía no resulta justificada. Como han demostrado expertos en la
materia, la integración militar de Europa supondría que con un menor
gasto militar podríamos conseguir unas fuerzas armadas europeas
mejor dotadas y más eficaces.
En definitiva, el euro ha sido y es uno de los grandes avances de la
integración europea. No en vano, decía Bodino (creador del concepto
moderno de soberanía) que es soberano quien da valor a su moneda.
Sin el euro, los efectos de la crisis económica actual habrían sido
aún peores. Pero lo que importa subrayar ahora es que el futuro de
Europa (e incluso del euro mismo) resulta muy incierto, si no viene
acompañado del establecimiento de un gobierno económico común y de
una política exterior común, apoyada en una diplomacia y unas
fuerzas armadas europeas. Es obvio que el logro de estos objetivos
resulta muy complicado. Pero si no comenzamos ya a sentar las bases
para su consecución, la alternativa no es muy halagüeña: a corto
plazo, la irrelevancia política de Europa en el ámbito internacional
y, a medio plazo, la incapacidad para mantener su nivel actual de
desarrollo económico y bienestar social. Dicho con otras palabras,
su decadencia en todos los órdenes.
¡Heil Zapatero!
Francisco Rubiales Periodista Digital 9 Marzo 2010
Comparar a Zapatero con Hítler sería injusto, entre otras razones
porque el alemán fue un monstruo asesino y Zapatero, aunque con
trucos y engaños, respeta formalmente las reglas del juego
pseudodemocrático, todavía vigentes en España, pero hay dos
capítulos de gran importancia política en los que sí existen
sorprendentes similitudes: el primero es el desprecio de Zapatero a
la voluntad de la mayoría de los españoles, a los que impone sus
deseos y criterios; el segundo es la utilización de la propaganda
política y el engaño para confundir, cultivar fanáticos, doblegar y
someter al pueblo. En esos capítulos, Zapatero se parece más a
Hítler, Stalin, Castro y demás sátrapas totalitarios del planeta que
a un verdadero demócrata.
A juzgar por los hechos, parece que hemos avanzado poco en la
Historia. El líder nazi Adolf Hítler impuso de manera reiterada sus
ideas y deseos al pueblo alemán, incluso contra la opinión
mayoritaria, y también utilizó la mentira y la manipulación para
hipnotizar y someter a su pueblo, mientras que 80 años después, el
español Zapatero, a pesar de ser un dirigente alineado con la
democracia, un sistema que se autositúa en las antípodas del
nazismo, impone su voluntad a la mayoría y recurre a esos mismos
métodos para dividir, enfrentar, controlar a la población, alimentar
el fanatismo y mantenerse en el poder, a pesar de sus errores,
fracasos y demostrada ineptitud como gobernante.
La arrogancia de Zapatero y su interés por imponer su voluntad a la
mayoría fue visible el pasado domingo, día 7 de marzo, cuando
cientos de miles de españoles se manifestaron en las calles para
rechazar la ampliación de la ley del aborto. A pesar de que las
encuestas y las calles demuestran hasta la saciedad que una gran
mayoría de los españoles está en contra de esa ley, Zapatero,
comportándose como un vulgar dictador, ha decidido imponer su
voluntad y aplastar el criterio de la mayoría. Sin embargo, cuando
recientemente se manifiestaron cuatro sindicalistas en Madrid,
Zapatero se mostró sensible al mensaje y los convocó para dialogar
con ellos. Ignorar y humillar a los que piensan diferente, sin
importarle que sean cientos de miles y que representen a una mayoría
indiscutible de la sociedad, no es precisamente un comportaiento
democrático.
Los hombres de Hítler, inventores de la propaganda política moderna,
sabían que una mentira mil veces repetida termina convirtiéndose en
verdad. Zapatero y sus muchachos también lo saben y hasta podrían
pasar a la Historia como expertos de gran talla en manipulación y
confusión de la ciudadanía a través del engaño, las medias verdades
y la mentira.
Hítler afirmaba en 1939: "Un judío, independientemente de su edad,
es claro que es un ser vivo; ahora bien no puede afirmarse que sea
un ser humano, no hay base científica para ello". En 2009, la
ministra de Igualdad española, Bibiana Aído, discípula de Zapatero,
ha plagiado al dictador alemán con estas palabras: "Un feto es un
ser vivo, pero no puede afirmarse que sea un ser humano porque eso
no tiene ninguna base científica". La negación de la condición de
"ser humano" al pueblo judío hizo posible el holocausto nazi,
mientras que la negación de la condición humana al feto está
facilitando el holocausto abortista español.
Adolf Hítler llevó a su pueblo, adormecido, hasta la destrucción y
la derrota. Zapatero lo está llevando hacia el fracaso económico y
el enfrentamiento y es probable que culmine el desastre muy pronto,
si nadie le para los pies. Uno y otro lograron cultivar enormes
masas de fanáticos, capaces de apoyarle a pesar de sus errores,
fracasos y daños terribles que ocasionaban a sus respectivos países.
España, que era un país próspero y envidiado hasta 2007, bajo el
mandato de Zapatero se ha convertido en ejemplo mundial de mal
gobierno, en meca de la pobreza y del desempleo y en el país del
mundo donde el desprestigio de la democracia y de la clase política
avanzan con más intensidad y rapidez.
Pulsa aquí para ver un vídeo que aclara en manos de quienes está
España. http://www.youtube.com/watch?v=i0vGPSh0k14&feature=sub
Voto en Blanco
Paz sucia
Parot y los compromisos con ETA
Guillermo Dupuy Libertad Digital 9 Marzo 2010
Que Zapatero estaba dispuesto a buscar algún tipo de "salida a la
situación de los presos etarras" es algo que ya sabíamos desde los
tiempos en que sus representantes todavía prenegociaban el
comunicado de "alto el fuego" de la banda terrorista. Así se lo
reconoció el propio Zapatero al filósofo Fernando Savater en casa de
unos amigos comunes, y así también lo aseveró el diario El País
citando "fuentes socialistas" el 22 de mayo de 2005.
Que una de las formas –aunque no fuese la única– de abordar ese
repugnante compromiso adquirido con los terroristas era acabar con
la llamada doctrina Parot, también se pudo constatar desde el mismo
momento en que la Fiscalía dependiente del Gobierno hizo
públicamente suya las tesis de los abogados defensores de este
sanguinario terrorista al reclamar que los beneficios penitenciarios
se aplicaran a la pena acumulada y limitada a los treinta años de
reclusión y no sobre cada una de las condenas del reo.
Tal y como señalaba un editorial de nuestro periódico de por
aquellas fechas, que los defensores de los etarras reclamaran una
forma de aplicar los beneficios penitenciarios que permitiría a
quien era autor de 27 asesinatos salir a la calle con dos o tres
años más de cárcel, era hasta cierto punto lógico. Lo que no lo era
en absoluto –salvo en la lógica de un proceso colaboracionista como
el que ya entonces se estaba desarrollando– es que el fiscal se
sumara a esa tesis que facilitaba tan injusta como prematura
excarcelación. Afortunadamente, y para indignación de los diputados
socialistas, nacionalistas y los abogados etarras, el Supremo
dictaminó que las redenciones se aplicaran sobre cada pena
individual, por lo que el terrorista –salvo indulto del Gobierno o
revocación del Constitucional– no podría salir de la cárcel hasta el
año 2020.
Este domingo el diario El Mundo ha aportado nueva luz sobre este
bochornoso e inolvidable capítulo de la paz sucia de ZP, al
transcribir las actas de ETA incautadas en Francia y en las que se
puede constatar en su literalidad el repugnante grado de
colaboracionismo al que llegaron los representantes del Gobierno con
ETA: "No tenéis ni idea de la pelea que tenemos para modificar esa
doctrina... si no hubiera más remedio habría que cambiar las leyes".
El hecho cierto, sin embargo, es que ya por aquellas fechas los
etarras y todos los españoles podíamos hacernos buena idea de la
"pelea" que estaban llevando a cabo a favor de ETA el Gobierno, la
Fiscalía, el PSOE y sus aliados nacionalistas para erradicar la
doctrina Parot que tanto dificultaba la reducción de condenas a los
terroristas.
Y es que, tal y como denunció editorialmente este periódico, y al
margen de las presiones secretas que pudieran estar haciéndose a los
magistrados, el Gobierno y sus aliados nacionalistas lincharon
verbalmente al por entonces presidente del Tribunal Supremo y del
CGPJ, Francisco José Hernando, precisamente a raíz de esa encomiable
sentencia en el caso de Henri Parot, que tanto iba a dificultar la
salida de este y de muchos otros presos de ETA.
Fueron tan lejos en sus presiones que incluso llegaron al extremo de
exigir a Hernando explicaciones en sede parlamentaria sobre esta
sentencia, en lo que era una inaudita y confesa falta de respeto a
la independencia del Poder Judicial para beneficio de uno de los más
implacables asesinos de ETA.
Consulten la prensa de aquellos días para ver que los abogados de
los etarras o los representantes de Batasuna ya no eran los únicos
que ponían a bajar de un burro al máximo representante del órgano de
Gobierno de los jueces y de nuestro Tribunal Supremo. Y es que tal y
como concluía otro editorial de aquellas fechas, "a falta de actas
de reuniones clandestinas, disponemos de hemerotecas".
Zapatero
VII año triunfal
GEES Libertad Digital 9 Marzo 2010
En política exterior, un país puede ser respetado por dos cosas: por
generar temor entre aliados y enemigos debido a su poder económico,
militar o diplomático; o por generar confianza y fidelidad entre sus
aliados y amigos en la defensa común contra sus enemigos. En el caso
de España, una diplomacia realista implica un equilibrio entre un
potencial militar relativamente bajo y una seriedad en las alianzas
que nuestro país cultivó hasta marzo de 2004. A partir de entonces,
todo cambió. España comenzó un proceso de ensimismamiento brusco y
agudo, en el que abandonó primero las alianzas, después los
intereses y por fin la política exterior. Los chillidos y aullidos
de Chávez y sus tiranos en la niebla contra nuestro país no sólo no
nos extrañan: son la consecuencia lógica de seis años de abandono
español en el mundo y de inhibición ante ataques y provocaciones.
El problema hace seis años no era que Zapatero fuese antiamericano;
es que era y es antiespañol, si por español entendemos a aquel
gobernante celoso de los intereses nacionales, preocupado por el
prestigio y la dignidad nacional, y deseoso de lograr que España
esté presente en las grandes decisiones internacionales. Nada de
esto aparece en Zapatero: la Alianza de Civilizaciones, la retirada
de los aliados en Irak, el pago a piratas y terroristas dejan
traslucir una negativa patológica a defender a España y los
españoles de sus enemigos. Esto es lo que hay, y esto es lo que se
está mostrando de manera cruel con los insultos chavistas contra
nuestro país. Al comienzo de su sexto año en la Moncloa, muestran el
lado más triunfal de la política exterior de Zapatero.
En relación con Estados Unidos, el único logro ha sido familiar: la
foto de Sonsoles y las chicas con Obama que decora la chimenea de
los Zapatero. Más allá de eso, no ha sido capaz de llevar a cabo una
relación normal con la Casa Blanca, ni con demócratas ni con
republicanos, y las visitas han sido siempre fugaces, o indirectas y
obligadas por las circunstancias, por mucha fanfarria monclovita
desplegada. Al comienzo, el Gobierno decía que el problema era Bush;
después, que la cosa mejoraría con Obama. A estas alturas, esta
claro que éste no confía en Zapatero ni como socio menor. Su interés
está fuera de Europa, y en Europa su interés está lejos de España.
Seis años después, nuestro país ha quedado desguarnecido de su mejor
aliado.
En Europa, España ha quedado al margen de todas las decisiones,
económicas y políticas de los últimos seis años. No cuesta mucho
trabajo ver como la vieja Europa –en términos del PSOE el corazón de
Europa– menosprecia a España. La ignorancia y el desinterés de
Zapatero por la agenda internacional, la falta de seriedad de la
diplomacia de Moratinos y la incapacidad de reacción ante la crisis
económica han convertido a España en uno de los parias europeos. Por
otro lado, los países de la nueva Europa –los del este–, que
constituían contrapeso junto con España, han roto la buena relación
que tenían con nuestro país antes de 2004 para mirar con
desconfianza a un país que maltrata a las democracias. Para Gran
Bretaña, la España post Aznar ha dejado de existir, y es notorio el
desprecio de Italia por nuestra diplomacia. La presidencia europea,
con una agenda lúdica, aún deteriora más la imagen. España está
aislada en Europa, lo cual se traslada además a nuestra relación con
otros países, especialmente en Iberoamérica. Costará recuperar en el
futuro la posición perdida en Europa en estos últimos tres años, y
con ella la posición internacional.
Respecto a Oriente Medio, la doctrina Moratinos se ha hecho doctrina
española: hoy nuestro Gobierno es considerado uno de los más
judeófobos de Occidente, si no el que más. En Líbano, España trata
de no importunar a Hizboláh, a la que supuestamente ha ido a
desarmar, y es defensora de la dictadura de Hamás en Gaza. La falta
de realismo de Moratinos y su alineación constante y grosera con los
grupos terroristas palestinos lo han deslegitimado ante todas las
partes. Respecto a Irán, respeto y comprensión; y respecto a Irak,
desconfianza ante una democracia a la que España abandonó. Por lo
demás, la Alianza de Civilizaciones con Turquía o la Liga Árabe
esconde, a duras penas, el hecho de que el islamismo sigue
considerando a España tierra de conquista.
En África, dos han sido los episodios que han mostrado la debilidad
española y su falta de aliados: el caso Alakrana y el caso de
Mauritania. En ambos casos, el Gobierno ha considerado como un éxito
la cesión ante los terroristas, siendo el país occidental que mayor
debilidad ha mostrado, lo que viene a sumarse al borrón original de
la rendición en Irak. En otros países, el Gobierno de Zapatero ha
puesto en marcha una hemorragia masiva de fondos públicos españoles
en materia de cooperación y lucha contra la inmigración, sin control
del dinero y sin contrapartida alguna para nuestro país. Es el único
país europeo que paga pero no exige. Respecto a Marruecos, el caso
Haidar ha escenificado con claridad la posición acomplejada y
timorata española.
Respecto a Iberoamérica, Chávez es la piedra de toque, la
constatación de la diplomacia española como una marioneta rota en
manos de Moratinos y Zapatero. Sin relación con Estados Unidos,
arrinconado en Europa, sin una política exterior coherente y de
acuerdo a principios, sin apego a los regímenes democráticos y
siempre dispuesto a ceder ante los matones del mundo, no es de
extrañar la salida en tromba del chavismo contra España, que dicho
sea de paso apoyó al gorila rojo en su maniobra contra Honduras.
¿No nos parecía que España había ido demasiado lejos? ¿No queríamos
una diplomacia y una política exterior más molestas? ¿No nos reíamos
de Perejil, no nos escandalizábamos de Irak, no nos mofábamos de la
rudeza española en la UE? No se trata sólo de la izquierda radical,
sino de todos aquellos que creían que España podía y debía tener una
política exterior distinta y de perfil más bajo: aquí la tienen, y
aquí tienen el VII Año Triunfal de ZP. Claro que siempre nos
quedarán los diez años más gratificantes de Libertad Digital. Éstos
sí los celebramos y los consideramos un triunfo.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.
'Patriofobia'
Ricardo Carreraswww.lavozlibre.com 9 Marzo 2010
Permítanme que use una palabra que, si bien no está reconocida en el
Diccionario de la Lengua Española, refleja bien lo que quiero
expresar. Si la xenofobia es el odio o antipatía hacia lo extranjero
o los extranjeros, podríamos definir 'patriofobia' como el odio o
antipatía hacia la patria de uno -y por extensión hacia lo propio- y
hacia los compatriotas de sentimientos opuestos.
Se trata de aquellos españoles que sienten 'hispanofobia' o aversión
a todo lo español. Por ejemplo, le tienen tirria a la bandera
nacional y al verla insultan a la persona asociada a ella,
tildándola rápidamente de facha. Seguro que ustedes conocen a
alguno.
Hay dos tipos de 'patriófobos'. Por un lado, están los que, siendo
españoles, no se sienten tales, se identifican con otra patria y
odian a España. Son los nacionalistas periféricos exacerbados. Como
parte sustancial de la identidad de ese nacionalismo, tiene
necesariamente que haber una buena dosis de odio y rechazo a España.
Sirve de barrera psicológica. De no existir, el nacionalista
periférico caería por la fuerza de la gravedad en terreno patrio,
dada su afinidad con sus compatriotas.
Por eso, el buen talibán periférico se alegra cuando pierde la
selección española, o pita al rey, quien representa a España en
actos oficiales. Se regocija cuando España está en crisis económica
y sufre cuando la economía crece. También goza cuando pierde el Real
Madrid o cuando Madrid no se lleva las Olimpiadas, porque él
identifica a nuestra capital con España. Y así todo.
Asimismo, intenta erradicar lo más explícitamente español de su
región, de su entorno. Empezando con el español, la lengua común de
todos los españoles. Siguiendo con la historia y las percepciones de
proyecto común.
O aspira, por ejemplo, a prohibir nuestra fiesta nacional por
antonomasia -hay que apoyar los toros bravos y la tauromaquia, entre
otras muchas razones, porque son símbolos nacionales y, por esos
mismos motivos, los 'patriófobos' nacionalistas quieren acabar con
ellos.
El segundo tipo de 'patriófobo' es el español apátrida de
sentimientos, que no quiere saber nada de España ni de lo español.
En teoría, es posible experimentar sentimientos neutros -ni odio ni
amor- hacia la patria e instalarse en algo parecido al
cosmopolitismo puro. Pero como ocurre hacia un padre o una madre, en
la práctica, lo más frecuente es que el español que por algún
particular motivo no ama a España, es porque le tiene fobia a su
propia patria.
Las buenas noticias para ambos tipos puros de 'patriófobos' es que
tienen cura. La receta son tres 'P': paciencia, psicólogos y
psiquiatras. Suerte en el intento.
Pero además de estos dos extremos, hay en España una buena dosis de
'patriofobia' más suave, con frecuencia inconsciente, esparcida por
nuestra piel de toro.
Lo vemos en el idioma. Abundan los más innecesarios barbarismos,
mientras que yacen postrados sus equivalentes en español.
Uno de mis favoritos es decir 'hacer footing', en vez de correr.
Este gracioso y extendido modismo tiene otros significados, pero
nunca se ha usado para eso en inglés, lengua que llama al correr
jogging, pero no footing. Tremendo. Para premio...
No menos gracioso es llamar a una casa de toda la vida -como la
dibujan los niños- chalet, que significa en francés nada más y nada
menos que... ¡casa!
Dicen algunos con donaire: “Voy a hacer un planning”, en vez de un
plan, que es lo mismo, pero más corto, y tiene la ventaja de ser
español. Y así, una larguísima lista de barbarismos, en su inmensa
mayoría prescindibles.
Hay por tanto una 'patriofobia' soterrada, aunque sea moderada, en
el uso del idioma, puesto que se rechazan voces propias para tomar
otras ajenas que no añaden nada.
Igualmente ocurre con la historia de España -muy desconocida-
nuestros trajes regionales -desdeñados-, nuestra música tradicional
-ignorada-, nuestros bailes y danzas -abandonados- o los destinos
turísticos -cuántos españoles han estado en Praga, Berlín o Nueva
York, pero no conocen Asturias, La Mancha o Segovia, por ejemplo.
En todos esos ejemplos hay suaves dosis de 'patriofobia', combinada
con su inseparable xenofilia o exaltación de lo extranjero. Para
remediarla, no son necesarias las anteriores tres 'P', pero sí al
menos ser conscientes de ello.
El nacionalismo radical empobrece la
economía guipuzcoana
La economía guipuzcoana retrocede en manos del nacionalismo radical
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 9 Marzo 2010
El mundo nacionalista guarda con celo, en Guipúzcoa, el legado
político radical de Juan José Ibarretxe, pero la mayor presión
independentista existente en este territorio viene traduciéndose,
mes a mes, en unos resultados económicos realmente nefastos.
La producción industrial, por ejemplo, cayó en el pasado mes de
enero un 3% con respecto a diciembre de 2009. En términos
interanuales -en comparación con enero de 2009- el retroceso es
bastante más amplio, todavía del 8,1%, lo que da idea del alcance y
persistencia de la crisis en la industria guipuzcoana. A nivel de
País Vasco, la actividad industrial media disminuyó el 2,3%
intermensual y el 4,8% interanual.
También cae de un modo importante la recaudación tributaria. La
Hacienda Foral de Guipúzcoa recaudó en enero 262,9 millones de
euros, lo que significa un descenso del 1,8% y confirma una
tendencia con graves altibajos, en la que a un aumento de los
ingresos fiscales le sigue un fuerte decremento de los mismos.
Del mismo modo, y en lo que hace referencia al número de afiliados a
la Seguridad Social, la media en Guipúzcoa fue de 306.529 personas,
con un incremento mensual del 0,05% y un descenso interanual del
2,39%.
Otro tanto ocurre con el número de personas desempleadas. En el
ámbito del País Vasco, el mayor número porcentual se registró, el
pasado mes de febrero, en Guipúzcoa, donde el paro se incrementó en
un 1,34%, con 549 personas sin empleo más que en enero.
Un ejemplo inequívoco de los padecimientos que sufre la economía
guipuzcoana: la actividad del Puerto de Pasajes (en la imagen) se
desplomó el pasado ejercicio a sus niveles más bajos de las últimas
dos décadas. En 2009, el tráfico de mercancías del principal puerto
guipuzcoano descendió un 26%, hasta las 3,5 millones de toneladas,
un volumen similar al que registraba en los años setenta del siglo
pasado.
Para paliar esta grave situación económico, Gipuzkoa ha aprobado ya
algunas medidas especiales. La primera de ellas, plantar peajes en
la práctica totalidad de las principales carreteras del territorio,
en principio para vehículos pesados, aunque es posible que la medida
se extienda a todo tipo de automóviles. La respuesta no se ha hecho
esperar: transportistas y asociaciones empresariales denuncian la
radicalidad de la medida, mientras que desde el Gobierno de Navarra
ya se anuncia la interposición de un recurso de inconstitucionalidad
contra esta norma.
El dios del Islam es “el mayor terrorista’,
afirma el hijo de un líder de Hamas
Redacción Minuto Digital 9 Marzo 2010
El hijo de un líder de Hamas que ha ayudado a las fuerzas de
seguridad de Israel luchar contra el grupo terrorista islámico
afirma que no tiene miedo a morir.
Mosab Hassan Yousef ha declarado a la agencia de noticias AP que
está dispuesto a hablar de las brutalidades de Hamas y los males del
Islam, a pesar que corre el riesgo de ser capturado y asesinado.
Su libro “Las memorias de Yousef, Hijo de Hamas”, ha salido a la
venta esta semana y en el describe surelación con el servicio de
seguridad israelí Shin Bet, durante más de 10 años.
Mosab Hassan Yousef asegura que el servicio de seguridad israelí
tiene un trabajo importante. “Ellos están enfrentando una guerra muy
sucia y difícil”. “No estoy de acuerdo con todo lo que hacen y de
hecho he manifestado estar en contra. Fuí sincero cuando estaba
dentro de la organización y que conocen mi posición, y hoy que se
sorpenden de lo que estoy diciendo en públicamente”.
Durante una entrevista concedida a AP, Yousef -ahora un cristiano
comprometido – hizo comentarios muy fuertes contra el Islam, al
afirmar que “El terrorista más grande es Alá del Corán, el dios del
Corán, el dios del Islam”. Yousef entiende que este comentario puede
ofender a muchas personas -, pero que verdadera intención no es
ofender.
Desde que dejó el Islam, Yousef está convencido que a medida que los
musulmanes se acercan más Alá y a Mahoma, se vuelven más “inhumanos
y terroristas “. Afirma que la lucha contra el terrorismo es en
realidad una guerra entre dos dioses. “El dios del Corán por un
lado, y el Dios de la Biblia por el otro”. Señala que que el sistema
islámico obliga a los musulmanes a convertirse en inhumanos.
El padre Yousef, el jeque Hassan Yousef, líder de Hamas, renegó de
su hijo el pasado lunes. Pero el joven Yousef, dice que ahora adora
a un Dios del que nunca renegará. “Un dios que te enseña a odiar y
dice de sí mismo que ‘yo soy el engaño [sic]‘, es diferente del Dios
que te dice ‘Te amo – no importa lo que hagas, tú eres mi hijo. ”
Además añade que convertirse en cristiano, no era cuestión de dejar
el Islam por otra religión. “Yo no soy una persona religiosa hoy en
día. Yo soy un seguidor de Jesucristo, es simplemente una cuestión
de una relación.”
Geert Wilders cree “incompatibles”
islamismo y democracia
Redacción Minuto Digital 9 Marzo 2010
El diputado holandés Geert Wilders ha afirmado que la religión
musulmana es “incompatible” con la democracia, y ha tildado de
“bárbaro” al profeta Mahoma, durante una visita a Londres para
presentar su documental Fitna.
“El islamismo y la democracia son incompatibles. Cuanto más
islamismo tengamos, más libertad perderemos y esto es algo por lo
que merece la pena luchar”, declaró el líder del Partido por la
Libertad (PPV) en una rueda de prensa posterior a la proyección de
su película “Fitna” en la Cámara de los Lores del parlamento
británico.
“Creo que tenemos suficiente islam en Europa. Creo que el islam es
una religión violenta”, agregó el diputado de 46 años.
Wilders insistió una vez más en que sus ataques estaban dirigidos
con la ideología islámica “totalitaria”, y que no tenía “nada contra
los musulmanes”.
Como en las dos ocasiones anteriores, la visita de Wilders respondía
a la invitación del Lord británico Malcolm Pearson, del también
deuroescéptico Partido para la Independencia del Reino Unido (UKIP).
El PVV, que dispone de 9 escaños en el parlamento holandés, logró un
importante avance en las elecciones municipales de esta semana en
Holanda, a tres meses de nuevas legislativas anticipadas.
Fundado en 2006 con el programa de “luchar contra la islamización de
Holanda”, este partido aboga por prohibir el Corán, al que compara
con el manifiesto de Adolf Hitler “Mein Kampf”.
******************* Sección "bilingüe"
***********************
Se lo dije a Feijoo en Baiona
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 9 Marzo 2010
Me escribe Pedro Larrauri:
El sábado 6 de marzo por la mañana estaba en Baiona, disfrutando de
la fantástica Fiesta Medieval de la Arribada de la Pinta. Cuando
llegué, no imaginaba lo que iba a pasar. Me había parado a hacer
unas fotos y mi familia se había adelantado. Me eché a un lado para
que pasara la elegante Banda de Gaiteiros de la Diputación. Entonces
vi venir, al frente de la comitiva oficial que seguía a la banda, a
Alberto Núñez Feijoo; a su lado iba el alcalde de Baiona, Jesús
Vázquez Almuiña, amigo y colega. Me acordé entonces de una
conversación que tuve con él, con Sito (como llamamos sus amigos al
alcalde, al que considero buena persona y buen político), hace poco
más de un año, justo antes de las elecciones. Le decía yo entonces
que no me fiaba del PP en el tema lingüístico, y que iba a votar a
UPyD. Y Sito me insistió en que votara al PP, que confiara en que
Feijoo iba a acabar con la imposición del gallego, como había
prometido.
Y en ese momento, el sábado, no me contuve: tanta rabia acumulada
por la traición de Feijoo me dio fuerzas. Saludé con la mano a
Almuiña, que me respondió con un amigable gesto. Feijoo me miró, y
aprovechando el momento, en voz bastante alta, para que escucharan
el Presidente y todas las autoridades que le rodeaban, les dije: "Lo
ves, Sito: yo tenía razón. Tú me pediste que confiara en Feijoo.
Prometió darnos libertad lingüística a cambio de nuestro voto, y no
ha cumplido. Nos ha engañado. Nos ha traicionado. Seguimos sufriendo
la imposición del gallego".
Feijoo mantuvo su cara sonriente, para mí cínica, mientras ambos
apartaban de mí su mirada y seguían andando como si no pasara nada.
Yo me callé. Un guardaespaldas se acercó andando por el borde de la
comitiva, pero pasó de largo. Probablemente había oído mis voces
pero no había prestado atención a lo que decía, y debió pensar que
un caballero medieval de alta alcurnia (yo iba vestido de época,
elegantemente engalanado) había saludado a las autoridades.
Probablemente eso me salvó de tener algún problema. Quizá Sito se
cabree conmigo por incomodar a su invitado. O a lo mejor eso le ha
animado a decirle a Feijoo lo que él, y muchos otros dirigentes del
PP, piensan sobre el problema lingüístico y sobre el valor de su
palabra.
Tras el emocionante encuentro, me sentí muy a gusto con lo que había
hecho. Y he querido contar esta "aventura" para animar a todos los
que como yo siguen sufriendo la imposición del gallego en la
enseñanza, a que le recuerden a Feijoo cada vez que puedan que nos
ha mentido: que él es ahora el principal responsable de la falta de
libertad que padecemos y del perjuicio que sufren nuestros hijos,
que ha traicionado a sus votantes, y que su palabra para nosotros no
vale nada.
He leído en la prensa del domingo que Feijoo, minutos después de
nuestro encuentro, dio su discurso ante el monumento a Pinzón en
Baiona hablando en castellano y en gallego. Es asombroso que ese
detalle sea noticia, destacada en el titular secundario: “Abrió los
actos con un discurso bilingüe”, cuando eso debería ser lo normal y
habitual. Pero Feijoo siempre pronuncia sus discursos en gallego.
Quizá le remordía la conciencia por lo que ha hecho. Pero ese gesto
de condescendencia, señor Feijoo, no es suficiente.
Pedro M. Larrauri. Vigo.
Rosa Díez y El Mundo
¡Provocadora!
Cristina Losada Libertad Digital 9 Marzo 2010
En La tribu atribulada, Jon Juaristi cuenta su experiencia como
conferenciante en la Universidad de Barcelona. Fue en 1999 y el
resumen de la cosa es que no pudo dar la conferencia. Fue recibido
por los berridos, amenazas y pedradas de un "rebaño de nacionalistas
radicales" que también cortó la luz y se apoderó del equipo de
sonido. Había allí un grupo de batasunos con una pancarta en
eusquera. "Eran los únicos que me insultaban en español", recuerda
el escritor. Alejo Vidal Quadras, el segundo no-conferenciante de la
sesión, ni siquiera pudo entrar en el recinto. Pero Juaristi estaba
avisado. Cuando llegó a Barcelona, supo que "el periódico de la
Universidad había anunciado el ciclo como una provocación
intolerable, acusándonos a todos de anticatalanes".
Juaristi estaba avisado y, no obstante, decidió ir. Lo mismo harían,
en distintas ocasiones, Aznar, Savater, Espada y Gotzone Mora, entre
otros. Y ahora, Rosa Díez. ¡Mira que hay gente a la que le gusta
provocar! Eso es lo que sostiene una periodista de El Mundo de
Cataluña. Según ella, todos esos personajes y alguno más no son
víctimas inocentes de las huestes nacionalistas. No. Les pasa que
arden en deseos de que los vituperen y agredan para colgarse
medallas y obtener publicidad. Su numerito está calculado, vaya que
sí. La prueba es que Díez "en todo momento mantuvo la sonrisa. No es
para menos. Consiguió salir en los periódicos y los telediarios y
algún que otro voto se habrá ganado (...)". Si los fanáticos no
existieran, Díez los hubiera inventado para hacerse con el botín
publicitario del incidente.
No teníamos un razonamiento semejante desde aquellos jueces que
achacaban la violación de una mujer al hecho, provocador, de que
llevaba minifalda. Iba enseñando muslo y qué iba a hacer el hombre.
Ella se lo estaba buscando. Como Rosa y los demás. Se lo buscan los
demócratas al acudir a lo que hace tiempo dejó de ser un templo del
saber para convertirse en santuario de ignorantes que defienden con
violencia su incultura. Ya pueden estar contentas las
Sturmabteilungen del catalanismo. Al guiño cómplice de quienes rigen
las instituciones, a la protección que les dispensa el poder, a la
prensa servicial que denigra a los no nacionalistas, se acaba de
unir El Mundo. Bienvenido a la charca.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.
Madrid-Barcelona
Gallardón: El buen madrileño
David Jiménez Torres Libertad Digital 9 Marzo 2010
El AVE Madrid-Barcelona es cómodo y moderno, un lujo con algo de
asepsia que invita al pasajero a un discreto optimismo, a una
eficiente profesionalidad, a una elegante cortesía.
Independientemente de la tensión que pueda producirse en las dos
ciudades a las que une, el AVE rehúye del atronador sonido de sus
respectivos tambores mientras se desliza por la meseta en una
cápsula de silencio. Dos de sus pasajeros recientes fueron Jordi
Hereu y Alberto Ruiz-Gallardón, que viajaron juntos y entablaron un
"debate" cortés y fructífero que recogía El País en una extensa
entrevista conjunta este domingo.
Abundaba la conversación entre los alcaldes de las dos ciudades más
poderosas de España en lugares comunes, frases de sintaxis alterada
por los vaivenes de los vagones y disquisiciones sobre la
complementariedad de la cooperación y la competición; discurso de
funcionarios. Hasta que los periodistas de El País plantean la
cuestión de verdad, el elefante en el vagón, y Hereu, a riesgo de
desentonar con la asepsia reinante, se suelta. En Cataluña y en
Barcelona "no hay problema", ni con la lengua ni con la cuestión
identitaria ni nada: "y no lo hay de manera cotidiana y normal. La
fractura por la lengua nunca existirá". El único problema, según él,
lo crean "los representantes del unitarismo español", "los que
lanzan estos tópicos en un cierto Madrid (...) porque hay gente que
vive de alimentar estos tópicos que dicen que en Cataluña nos
comemos con patatas a cierta gente que habla ciertas cosas...". Por
tanto, y mirando hacia adelante en la relación entre las dos
ciudades, Hereu estima que "me parecería muy importante que el
anticatalanismo no fuera moneda de cambio en la política".
¿Qué responde a esto Alberto Ruiz-Gallardón? ¿Le dice que antes de
hablar de anticatalanismo, Hereu debería mirar el antimadridismo y
antiespañolismo qua abunda entre algunos sectores de su ciudad, y
entre la totalidad de la clase política que él representa? ¿Le dice
que antes de hablar de "tópicos" de fritangas, debería acordarse de
que no hace una semana que Rosa Díez sufrió un intento de agresión
en la Universidad Autónoma de Barcelona? ¿Le espeta que la única
moneda de cambio acuñada con odio la trafica el nacionalismo
catalán, que hace del antimadridismo y antiespañolismo su leitmotiv
electoral? Ante el comentario de Hereu de que "frente a tópicos con
los que algunos hacen grandes teorías, que vengan a pasear conmigo
por Barcelona", ¿le responde Gallardón que le lleve por el Passeig
del Born, con sus pintadas del "Canya contra Espanya" y sus carteles
de JERC que rezan "Espanya és crisi" bajo los dibujos de un torero,
un guardia civil, un operario de residuos tóxicos, una monja, un
gordo banquero y un juez con el águila imperial bordada?
No. Antes que rebatir alguna de las aseveraciones de Hereu,
Gallardón asiente con tolerante y responsable aplomo: "ése es un
ejercicio de convicción y voluntad que he practicado siempre.
Utilizar el anticatalanismo para ganar crédito en Madrid es un error
infinito". Lo único lamentable es que se "confundan las voces del
PP, que es muy amplio, con voces de fuera del partido, que dicen
representar las esencias del PP". En la asepsia del AVE, el catalán
se ha extralimitado un poco, pero su interlocutor se ha expresado
como un buen madrileño. ¿Su recompensa? "Alberto es la antítesis de
los que lanzan estos tópicos". Hereu dixit.
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