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La rebelión del asco
HERMANN TERTSCH ABC 16 Marzo 2010
VA a ser que los españoles ya no tenemos derecho a rebelarnos contra
lo que consideramos una injusticia. Porque es traición de lesa
patria y nos van a poder dar palizas, insultarnos en televisión,
difamar a nuestras familias o quizás meternos por ahí en alguna de
esas checas con las que sueñan nuestros jóvenes y jóvenas del
izquierdismo nacional. Aquello sí que era justicia lo que hacían
García Abadell y Santiago Carrillo. No estas supuestas patochadas
del Tribunal Supremo hoy sometido a fuego cruzado por los amigos de
ese juez que viaja con el banco al que juzga. Aquello tenía ritmo.
Resulta que no podernos rebelarnos porque el poder del ejecutivo es
más supremo que el Supremo. Contra éste sí se puede despotricar y
quizás incluso disparar balas de prevaricación por dudar de la
probidad de un juez mucho más que sospechoso. Contra este chiquillo
que veía amanecer no se puede porque el progresismo impecable de
buenas intenciones tiene justificados todos sus errores, todos sus
fracasos y todas sus insidias. Y si trinca alguno sería, sin duda -a
quién le cabría-, por motivos excelsos.
Los españoles tenemos que arrimar el hombro. Tenemos que pagar y
callar. Y la oposición tiene que ser tan cooperativa con el Gobierno
como para parecer parte del mismo. Si no es así, no fomentan el
debate y la sana discusión sobre las diferentes opciones de
gobernar. Para nada. Son reos de alta traición. Eso nos dice De la
Vogue, según algunos en sus últimos estertores en esa Casa de la
Moncloa que se antoja ya el Palacio de la Cienciología.
Pues les voy a decir, que tengo la conciencia muy tranquila llamando
a la rebelión contra el latrocinio de esta tropa de ineptos que nos
han hundido para más de una generación siendo optimistas. Soy
absolutamente partidario de una insumisión ante quienes además de
hundirnos y robarnos nos humillan y tratan como retrasados mentales
todos los días que abren la boca. Que son exactamente todos los días
del año. Aunque entre ellos jamás se pongan de acuerdo y no haya dos
ministros que no se contradigan en una semana. Creo en la salubridad
de la indignación. En los efectos curativos del desafío. Creo en que
el matón y el trincón jamás deben estar seguros de que sus víctimas
no van a reaccionar ante sus groseras pretensiones y sus actos
miserables. Creo finalmente que inaptos e ineptos, malas personas y
psicópatas tienen su derecho a vivir dignamente sin hacer daño. Pero
no dirigiendo nuestras vidas, nuestra hacienda y el futuro de
nuestros hijos y de nuestro país.
A Garcia Abadell lo fusilaron con muchísima razón por ladrón y
torturador. Aunque las almas lánguidas actuales no lo sepan, en
todas las guerras rige la pena de muerte. Hasta un despiste te puede
poner contra el paredón con toda la razón del mundo. Porque has
jugado con la vida de tus hombres en combate o porque te has
aprovechado como un cobarde de combatir en retaguardia contra gentes
indefensas. Luego resulta más bien natural que los asesinos sean
ajusticiados. Lo malo es cuando se asesina a mansalva a inocentes. A
los que ni se han despistado. A ciudadanos dignos y decentes que
sólo has detenido porque quieres liquidar una forma de pensar, una
forma de creer en la transcendencia o una forma de vida. En ambas
partes. Carrillo se escapó. Y ha cumplido más años que los papiros
del Mar Negro fumando más que yo. Suerte la suya. Pero debería tener
cuidado con los escritos de amiguetes como el pijolingo de
Sartorius, en este caso no le toca a Nicolás sino a Jaime, que dice
que la amnistía sólo era para los suyos. Es decir, se amnistiaba a
Carrillo y Garcia Abadell, a los terroristas etarras pero no se
amnistiaban los actos de guerra y represión de los vencedores.
Recuerden, señores, los vencedores.
Porque el gallego murió en la cama. Después del acto de generosidad
general de los españoles en nuestra transición, nos vienen los
miserables cómplices de Paracuellos y Katyn a decirnos que ésta, la
amnistía, ya no vale. Hay dos opciones ante esta miseria, morirse de
asco o mandarlos a la mierda. Recomiendo la segunda.
No hay nada que negociar con el terror
EDITORIAL Libertad Digital 16 Marzo 2010
Los persistentes rumores de una nueva ronda de diálogo con la banda
terrorista ETA –auspiciada por Jesús Eguiguren, presidente del PSOE
vasco– han hecho saltar todas las alarmas dentro del Partido
Popular, con cuyos votos Patxi López se aupó a la presidencia de la
Comunidad Autónoma hace ya un año. El problema es que lo que suena
es algo más que simple ruido.
Todo apunta a que ciertos e influyentes sectores de la franquicia
socialista en el País Vasco están abriendo una segunda negociación
con la ETA porque algunos dentro del PSOE consideran que la banda
está metida en una reflexión para dejar las armas. Es decir, el
mismo cuento que vendieron hace cinco años y que llegó hasta un
Congreso de los Diputados que, sin dudarlo ni un momento, otorgó
carta blanca al Gobierno para sentarse con los etarras a hablar de
igual a igual.
En aquel entonces, la coartada de Zapatero –porque enteramente suyo
era el proyecto de abrir aquellas negociaciones– fue que había que
dar una oportunidad a la paz y que la ETA estaba por la labor de
aprovecharla. No sucedió nada de eso. La banda reinterpretó los
términos de la tregua colocando una furgoneta-bomba en un
aparcamiento del aeropuerto de Barajas que acabó con la vida de dos
personas.
Ya se le había advertido al Gobierno de que con los terroristas no
se puede negociar bajo ninguna circunstancia y de que, si se hacia,
la negociación estaba abocada al fracaso. Zapatero hizo oídos sordos
y lo único que recogió fue el reguero de cadáveres que la ETA ha ido
dejando desde que rompió unilateralmente la tregua. Eso sí, lo hizo
sólo tras las últimas elecciones municipales, en las que, gracias a
la lenidad de la Fiscalía, muchas candidatos proetarras volvieron a
los ayuntamientos.
Podemos garantizar que si se intenta de nuevo volverá a suceder
exactamente lo mismo. Todas las falsas treguas que ha declarado la
banda a lo largo de su historia le han servido para ganar tiempo,
rearmarse y obtener todo el poder posible para posteriormente volver
a financiarse con él. No existe, pues, una segunda oportunidad. Al
terror no se le dan oportunidades, al terror se le aplica la Ley. Es
algo tan elemental que no deja de sorprender que siga quedando gente
dentro del PSOE con el sentido común tan trastocado como para
creerse que a los terroristas se les puede apaciguar en una mesa de
diálogo.
Sin embargo, una vez más, lo que la realidad indica es muy distinto
a lo que dicta la razón. Los contactos con la ETA se encuentran,
según ha podido verificar el propio PP, muy avanzados. De ahí el
nerviosismo entre los de Basagoiti, que pactaron con el PSOE
pensando que se iba a portar bien, o que Mayor Oreja se muestre
seguro de que la legislatura no acabara sin que el Gobierno nos haya
metido en una nueva negociación con la banda. Si el ex ministro de
Interior está en lo cierto, el Partido Popular tiene por delante un
inesperado desafío con el que no contaba. El PP vasco, por su parte,
traicionado por su socio, se vería en la obligación de retirar todo
apoyo al ejecutivo de López. Ahora sólo quedar ver si ambos, Rajoy y
Basagoiti, saben estar a la altura de las circunstancias.
Zapatero: del 'buenismo' a la ignominia
Armando Huerta Libertad Digital 16 Marzo 2010
Contra las cuerdas. Arrinconado en una esquina del cuadrilátero y
medio grogui, Zapatero se resiste a tirar la toalla. Confía en que
le salve la campana. Con la mandíbula aún dolorida por el potente
uppercut que le ha propinado la crisis económica, acaba de recibir
un durísimo golpe, y esta vez no ha sido, como él habría preferido,
un crochet de derecha. El púgil no es ahora Jiménez Losantos.
Tampoco Hermann Tertsch. No ha sido un derechazo. El que golpea, y
lo deja al borde del knockout, es José García Abad, un periodista
que, a diferencia de aquellos, sigue hoy relacionándosele con la
izquierda. Así, el puñetazo duele más.
Dicen que en política -y el periodismo, lamentablemente, está hoy
demasiado politizado- uno encuentra los adversarios en el partido de
enfrente; pero los enemigos, los verdaderos enemigos, los que pueden
hacer más daño, están al lado, juegan en casa. Por eso los pilares
de la Moncloa tiemblan ante algunas de las revelaciones de García
Abad. El periodista perfila un acerbo retrato de Zapatero, un espejo
que desnuda al presidente y deja al aire no sólo sus miserias sino
también una metamorfosis de dimensión casi kafkiana: la conversión
de Bambi, el indefenso cervatillo, en un pérfido Maquiavelo de León,
que así se titula, por cierto, el libro que acaba de publicar García
Abad.
Con un estilo alejado de lo estridente en lo formal, García Abad
distingue lo que le consta de lo que supone, y construye un relato
que va a inyectar, seguro, altas dosis de convulsión y desasosiego
en los círculos más próximos al presidente. Zapatero aparece como un
iluminado con ansias de poder, maléficos pensamientos, incapacidad
para el perdón y mago del marketing político. Un Mesías ateo que
comete, sin embargo, siete particulares pecados capitales: rencor,
deslealtad, iluminación, gula por el poder, envidia, engaño y
soberbia.
Rencor. García Abad presenta a un Zapatero rencoroso: "Si él estima
que se la haces, pone tu nombre en la bala. Se toma su tiempo, pero
finalmente dispara. Las balas las tiene contadas, y no derrocha
ninguna. Pero tenlo seguro: ni olvida, ni perdona". "Sí, puedo decir
que es rencoroso. Ni olvida, ni perdona. Es un killer... si no es
necesario no te mata... pero no deja ninguna afrenta por castigo. El
día que caiga, nadie va a llorar por él".
Deslealtad. Estupor produce la conversación que se supone mantuvo
Zapatero con Jesús Caldera, quizá su principal lugarteniente antes
de alcanzar la Moncloa, cuando le comunicó su destitución como
ministro. "¿Por qué me cesas, José Luis?, ¿qué he hecho yo para
merecer esto? 'Por tu política inmigratoria', respondió Zapatero.
'Será por la tuya', replicó Caldera. Y... le aclara con sonrisa
maquiavélica: 'Por eso, Jesús, por eso'.
Iluminación. Cuenta García Abad que hay una frase que le define:
'fíate de mí, tú no puedes tener todas las claves, pero fíate de mí'
(...) no sólo decide el movimiento de las piezas (de ajedrez) sino
también si eres caballo, alfil o reina. Él, como Franco, dice: 'no
te metas en política'. No lo dice así, "pero es el mensaje que
reciben los ministros". Asegura el periodista que "lo que en él
puede parecer soberbia no es más que la manifestación de su
mesianismo: él está convencido de que ha sido ungido con un don
especial, que es portador de un destino manifiesto, para cuyo
cumplimiento se vale él sólo".
Envidia. "En su papel mesiánico, o quizá adanista, le cuesta
situarse como el segundo presidente socialista de la historia de
España. Una de sus obsesiones es superar en carisma a Felipe
González, a cuya gestión empieza por negarle la condición de
socialista", se puede leer en El Maquiavelo de León.
Soberbia. La personalidad que revela García Abad poco tiene que ver
con la transigencia, la tolerancia y el compañerismo que Zapatero
desprende en todas sus intervenciones públicas. "Piensa que sea cual
fuera el problema que se presente, tiene la formación y los
criterios suficientes para resolverlo". Esa prepotencia a la que
alude el periodista va acompañada, a su juicio, de incapacidad para
escuchar a quienes piensan diferente. "A los críticos les tolera dos
veces, quizá tres, pero a la cuarta pierde todo el interés por
escucharles y lo justifica de mil maneras: "Ese me envidia", "Este
otro no ha conseguido lo que quería", o "aquel no tiene los datos de
que yo dispongo" "...no escucha. Es autista. Ha sido siempre así...
el error es convertir su endeble envergadura en un mito". El
análisis de García Abad es demoledor.
Gula por el poder. "Está convencido de que su misión es ganar las
elecciones, más que llevar adelante un determinado proyecto
político. No tiene claro cuál es la misión de un presidente: si es
gobernar para todos los españoles o si es gobernar para mantenerse
en el poder. Él está en el poder por el poder. No quiere hacer nada
que sea impopular, aunque sea necesario, y así lo ha demostrado en
la gestión de la crisis económica (...) Está para ganar votos, para
ejercer el poder, para mantener la continuidad de su Gobierno
pactando con quien sea, incluido el diablo (...) Te puede decir una
cosa y la contraria en el plazo de una semana sin pestañear". La
crítica de García Abad es voraz.
Engaño. El libro presenta además al presidente del Gobierno como un
hombre sin palabra. "Otra de sus características es el escaso valor
que concede a su palabra. Mariano Rajoy, Artur Mas y otros
dirigentes de la oposición han dicho y repetido que Zapatero les ha
engañado. Jordi Pujol asegura que ha engañado primero a media
humanidad, después a la otra media y finalmente a toda la
humanidad".
Quien escribe estas líneas, y sin poner un ápice de duda sobre la
veracidad de las numerosas conversaciones que García Abad
desenmascara en su libro, muestra, sin embargo, cierta incredulidad.
Es posiblemente la incredulidad del gobernado que se resiste a creer
en la mala fe del gobernante. Es evidente que Zapatero no es un
Bambi, como muchos pensaron al arranque de su primera legislatura,
pero tampoco es el diablo personificado. Permítanme que lo exprese
en voz alta. Zapatero lleva ya años desenvolviéndose en la primera
línea de la política con mayúsculas, y a fuer de combatir con lobos
termina aprendiéndose el arte de la depredación.
Me quedo, en este sentido, con un pasaje de El Príncipe, la obra
suprema del verdadero Maquiavelo: "Hay tanta diferencia entre cómo
se vive y cómo se debería vivir, que quien deja lo que se hace por
lo que se debería hacer, encuentra más bien su ruina que su
salvación: porque un hombre que quiera en todo hacer profesión de
bueno fracasará necesariamente entre tantos que no lo son. De donde
le es necesario al príncipe que quiera seguir siéndolo, aprender a
poder no ser bueno y utilizar o no este conocimiento según lo
necesite".
Déficit
Menos gasto y menos impuestos
Guillermo Dupuy Libertad Digital 16 Marzo 2010
¿Pero cómo se hace todo esto? ¿Con qué caudales? Esta es la grande
maravilla del Reinado de V.M. ¿Quién, sino el que lo ve, no juzgará
que para poner en ejecución tantas y tan costosas providencias,
acaba de extraerse, con nuevas imposiciones a los extenuados
vasallos la poca sangre que les quedó en las venas? Muy al
contrario: Antes bien han sido y son aliviados de una no pequeña
parte de las cargas establecidas"
Fray Benito Jerónimo Feijoo 1750 (A Fernando VI en Cartas eruditas y
curiosas)
Si mis precarios conocimientos en Historia no me engañan, a la
muerte de Fernando VI la Hacienda Real contaba con un superávit de
más de 300 millones de reales, lo que justificaría aun más la
"grande maravilla" de la que nos habla el P. Feijoo, al tiempo que
constituiría, en mi opinión, un elocuente ejemplo histórico de la
posibilidad de recaudar más, grabando menos, de la que, desde la
teoría económica, nos hablaba el economista Arthur Laffer.
Sin irnos tan lejos en el tiempo, los españoles hemos podido
constatar esa posibilidad teórica también en tiempos de Aznar (por
no hablar de la segunda legislatura de Reagan en Estados Unidos),
cuando con un mismo o incluso menor nivel impositivo se ha recaudado
más; y también, en sentido contrario, con Zapatero, con quien los
ingresos públicos se han reducido a pesar de mantener o elevar los
impuestos.
La lógica de esta posibilidad (supuestamente contra intuitiva, como
tantas cosas en economía) está en que una elevación de los
impuestos, en la medida que perjudica el consumo, la inversión y, en
general, la actividad económica, puede cosechar una recaudación
menor, incluso a corto y medio plazo. Al contrario, la rebaja fiscal
–no digamos ya si va acompañada de una disciplina y reducción en el
gasto público–, puede estimular la economía lo suficiente como para
que el Estado recaude más grabando menos.
Si saco a colación la llamada curva de Laffer –que tiene
antecedentes difusos en autores como Ibn Jaldún, Bastiat, Mises o,
de forma perversa, el propio Keynes–, es porque me extraña que no
salga a colación frente a quienes, desde filas socialistas y fuera
de ellas, consideran una irresponsabilidad propia de gente populista
rebelarse contra la subida del IVA aprobada por Zapatero.
Esa subida fiscal no sólo va a desincentivar la creación de riqueza,
sino que además va a estimular que se genere mucha mayor economía
sumergida, de la que no se nutre –o muy escasamente– la hacienda
pública. Creo que lo que me molesta además es que se observe la
política fiscal, no con ojos de economista, sino con ojos de
contable que ve la realidad económica como algo dado y estático, y
no como un proceso abierto y dinámico, tal y como es el mercado, en
el que no vale tanto la cuantificación como la cualificación.
Es cierto, tal y como el propio Laffer indica, que su fórmula no es
exacta y que es difícil establecer el punto concreto a partir del
cual una elevación de los impuestos se traduce en una menor
recaudación. Mas aunque no estuviéramos en ese "punto" en el que
Mises ya decía que "el sistema tributario se volvía
autodestructivo", está por ver en cuánto esta subida fiscal va a
aliviar –si es que lo alivia– a nuestro preocupante déficit público.
En cualquier caso, la forma que yo entiendo como liberal y adecuada
para reducir el déficit público no es subiendo ningún impuesto, sino
reduciendo drásticamente el gasto público. Más aun si fuera de las
filas socialistas hay consenso en el enorme gasto superfluo que hay
en las administraciones locales, autonómicas y central.
Zapatero ya la lió bastante con aquella falsa y no practicada
proclama de que "bajar impuestos es de izquierdas" como para que
ahora le ayudemos a liarla todavía más considerando como liberal, no
ya la socialización de pérdidas del rescate bancario, o las reformas
gravosas liberticidas como las destinadas a hacer viable el coactivo
e ineficiente sistema público de pensiones, sino también con la de
subir impuestos.
Aunque no perdamos de mira la necesidad de reducir el déficit
público y el endeudamiento, confiemos, sensata y responsablemente,
en la grande maravilla de la libertad.
La M con la A... Marx
Editorial www.gaceta.es 16 Marzo 2010
Con los textos de Akal, EpC incurre en adoctrinamiento
“Hay un solo país en el mundo que tiene un desarrollo aceptable y
universalizable a la vez: Cuba”. La frase no está sacada de un
editorial de Granma, el periódico oficial del castrismo, sino que es
uno de los contenidos que los escolares de 4º de la ESO se tienen
que aprender en varias comunidades autónomas. Nuestros hijos están
siendo adoctrinados en un marxismo rancio, que arremete contra la
economía de mercado, y en un anticlericalismo decimonónico, con
burlas a Jesucristo y sátiras explícitas sobre el Papa, más propias
de un fanzine contracultural que de un material didáctico. No es una
broma de mal gusto, sino los textos e ilustraciones del libro
Educación ético-cívica de la editorial Akal, empresa filomarxista,
que pretende explicar la realidad desde tan sesgada perspectiva y
transmitírsela a los adolescentes de 15 y 16 años.
Todo eso se lo deben los padres y profesores españoles a la
asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC), una de las líneas
rojas que el Gobierno se obstina en no cruzar para alcanzar el pacto
educativo con el PP. Es lo que tienen los experimentos de ingeniería
social. Se corre el peligro de que en lugar de enseñar a los
escolares cómo funcionan el Congreso y el Senado o la división de
poderes de Montesquieu, les imparta Ideología de Género una
editorial en cuyo catálogo figuran Trotsky (Terrorismo y comunismo)
o Sade (Las 120 jornadas de Sodoma).
La sentencia emitida el año pasado por el Tribunal Supremo ante la
marea de objetores de conciencia, subrayaba el carácter obligatorio
de la asignatura, y señalaba que EpC no lesionaba los derechos de
los padres y profesores, pero establecía el límite: no podía
incurrir en el adoctrinamiento. El lector puede juzgar por sí mismo
si cantar las bondades de la economía marxista o ridiculizar la
religión mayoritaria de los españoles es o no adoctrinamiento. Y ni
siquiera sutil, sino de trazo tan grueso que movería a la risa, si
no fuera porque vulnera derechos y libertades fundamentales.
Por ejemplo, el de los padres a elegir educación para sus hijos.
Además, con este tipo de contenidos el Estado rompe las reglas del
juego al vulnerar un principio constitucional: la neutralidad
ideológica, y al usurpar el papel de los padres. En una sociedad
democrática, el Estado es subsidiario: puede llegar a donde la
familia no llega, pero jamás debe sustituirla, porque esta es la
única que, en propiedad, puede transmitir valores. Por si fuera
poco, las viñetas y textos del libro de Akal son presuntamente
inconstitucionales, al vulnerar los artículos 14 y 16 de la Carta
Magna, que contemplan el derecho a no ser discriminado por la
religión y la libertad de religión y culto.
La tropelía cometida conjuntamente por el Ministerio y las
comunidades que han impuesto el panfleto de Akal ofrece motivos de
sobra para presentar una denuncia judicial en toda regla. No
convencen las explicaciones del Gobierno de Castilla-La Mancha
(gobernada por el PSOE) alegando que se limita a aplicar la LOE: no
puede encogerse irresponsablemente de hombros como si no fuera con
ellos. Ésta y las demás comunidades autónomas donde se imparte el
panfleto hacen el caldo gordo a la burda ingeniería social de
Zapatero. Deben exigir la retirada inmediata de los textos para que
EpC se ajuste a lo establecido por el Supremo y ofrezca una
verdadera educación cívica, enseñando a Montesquieu, barón de
Secondat, en lugar de al marqués de Sade.
¡Es la guerra dialéctica! ¡Más madera
argumental!
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 16 Marzo 2010
El segundo artículo de Recarte sobre la legitimidad o no de la
subida del IVA me ha gustado más que el primero. Otra cosa es que
coincida con él en la valoración de la postura de la Comunidad de
Madrid, del Partido Popular y del Gobierno socialista, que no por
casualidad se ha apresurado a poner en marcha la teletrituradora
contra Esperanza Aguirre. Pero es un placer que suba el nivel de los
debates en esta casa e ir debatiendo sobre la marcha los argumentos,
porque eso demuestra que se ha meditado antes sobre ellos.
Yo creo que si, como dice Recarte, España ha conseguido una tregua
en su descalificación europea con dos promesas, bajar el gasto y
subir impuestos, el primer e inexcusable deber del Gobierno es
cumplir su parte: rebajar el gasto. Sólo con esa rebaja, que no ha
hecho ni tiene pinta de hacer jamás, tendría autoridad moral y
política para subir los impuestos, y aún entonces debería discutirse
en el Parlamento qué subida sería más importante para la
recuperación económica en el ámbito fiscal. De la serie de
modificaciones que propone Alberto, me parece más importante a medio
y largo plazo que se reformen el IRPF y el impuesto de sociedades
que el aumento del IVA.
Pero todo lo que ha hecho Zapatero, y en eso le doy la razón a José
María Marco, va en la línea habitual de este Gobierno tramposo:
aumentar la trampa. Y si quiere restringir el gasto privado para
mantener absolutamente desbocado el gasto público, no sólo me
encanta, como a César, la palabra rebelión, sino que, en mi opinión,
deberíamos estar dispuestos a conjugar el verbo rebelarse, a
proclamarnos insumisos y hacer cuanto permita el marco legal. E
incluso un poco más.
Otra cosa algo más aceptable es lo que dice Recarte al final: que,
como toda la descastada casta política, el PP hace demagogia a
cuenta de la subida del IVA. Sin embargo, también en esto hay
clases: Aguirre es, en ese ámbito, el menos malo de los líderes del
PP y del PSOE. Y Rajoy, que ha apoyado todas las decisiones graves
del Gobierno en materia económica, no debería hacer el discurso del
domingo contra "el sablazo"... que él ha ayudado a dar. Ni debería
hacerlo en Valencia, la comunidad autónoma más endeudada de España,
ni apoyar a Aguirre de boquilla cuando viene haciendo causa política
común con Gallardón, faraón del ayuntamiento más endeudado de España
y que ha hecho bandera del derroche y el antiliberalismo.
Atacar el sablazo de Zapatero y presidir el Club del Sable no es
lógico, coherente, ni resultará benéfico para la economía y la
política nacionales Lo primero que debe hacer el PP es aclararse.
Pero mientras se aclara, no parece justo ni lógico atacar a la más
liberal de sus dirigentes como si fuera igual que los que hacen
alarde de serlo menos.
Creo que Rajoy, por tanto, se abona a la demagogia. Pero si se suma
a la política del Gobierno, el PP estará siempre sumergido en arenas
movedizas, que es como decir demagógicas, del Gobierno de ZP. Sería
harto deseable que, por consenso, los partidos políticos españoles
sacaran adelante en el Congreso un plan de reforma y saneamiento de
nuestra economía, incluida la reforma necesaria en el ámbito fiscal.
Pero eso es imposible porque Zapatero se ha negado a reconocer la
crisis y luego le ha echado la culpa a Bush, al PP y a cualquiera
que no sean Obama y él. Él más que Obama.
No me parece razonable entrar en lo que tiene de real o supuesto el
truco de Aguirre al renunciar al IVA porque esa renuncia sólo se
notará en Madrid después de las elecciones. Aguirre puede seguir
siendo presidenta y deberá entonces gestionar el truquito. Si lo
gestiona Tomás Gómez, será trucazo. Y aquí entramos en una cuestión
de fondo, moral y política, que afecta al tratamiento que se le dé a
la crisis económica. No tiene autoridad moral para subir impuestos
quien se niega a rebajar sus disparatados gastos. Y aunque se puedan
mejorar, como propone Recarte, las mejoras fiscales de Aguirre en
materia de transmisión patrimonial, esta iniciativa suya también en
solitario ha sido combatida por la grey sociata en los mismos
términos que lo del IVA. Me parece excesivo culparle a ella por lo
que, en el PSOE y el PPOE, están haciendo otros políticos, pero
infinitamente más e infinitamente peor.
En unas horas vamos a ver el enfrentamiento de Rajoy y Zapatero en
el Parlamento a cuenta de la subida del IVA y habrá más base para
debatir. Mientras tanto, aquí, en Libertad Digital, alimentemos el
zafarrancho discursivo y forjemos en el yunque de la crítica la
noble espada liberal. ¡Es la guerra dialéctica! ¡Más madera
argumental!
La paz social
Alfonso USSÍA La Razón 16 Marzo 2010
Cada vez que leo que el deterioro de la economía en España puede dar
al traste con la paz social, tiemblo. No estamos capacitados para
ello. Aquí cambiamos en un minuto de la paz social a la guerra
social. Somos, los españoles, la desnuda definición del
despropósito. Y por culpa de una Izquierda, tan cínica y tenebrosa
como la del pasado siglo, los ánimos andan excesivamente levantados.
En el fondo y en la forma, ha sido la dichosa ley, monumental
gamberrada, de la «Memoria Histórica» la responsable de la creciente
aspereza en nuestra sociedad. La Izquierda mÁs rancia de España no
quiere reconocer que fue estalinista. Y se entiende su contumacia en
negar y enterrar todos sus vestigios tiránicos, pues de lo contrario
perderían el luminoso victimismo de la derrota.
Cinco partidos políticos, el PSOE, ERC, Izquierda Unida, Iniciativa
para Cataluña –Los Verdes (suena al anuncio de un partido de
Balón-Volea), y el Bloque Nacionalista Gallego, se han opuesto a que
los niños españoles estudien y analicen la figura de Stalin. El gran
criminal georgiano que gobernó con furor en la Unión Soviética
durante decenios, tuvo mucho que ver con la Guerra Civil en España.
Sucede que su gran aliado español, el que le abrió las puertas de
par en par a sus comisarios políticos, sus soldados camuflados en
las Brigadas Internacionales y sus miles de agentes distribuidos por
toda la zona republicana, fue un socialista radical, Negrín, que le
entregó además del culo, el oro del Banco de España. No todo, que
algo se desvió por ahí. Stalin tuvo mucho que ver, como recuerda
César Vidal, en la matanza de Paracuellos del Jarama y en infinidad
de crímenes cometidos por su gente en las retaguardias y checas
republicanas. Asesinatos que también sufrieron militantes de otras
fuerzas de la Izquierda. Su bagaje, cuando los bigotes de Stalin
estuvieron a punto de impedir que pudiera clausurarse su féretro,
fue de casi un centenar de millones de personas asesinadas,
veinticinco de ellas, en la Unión Soviética.
Y no se cuentan las víctimas desaparecidas, fallecidas por las
hambrunas o ejecutadas por sus agentes allá donde llegaba su poder
omnímodo. Y ese personaje ha sido borrado de la «Memoria Histórica»
por cinco partidos que se dicen democráticos, defensores de los
Derechos Humanos, recuperadores de la verdad y amantes de la paz.
Claro, que días atrás leí que para un tal Alberto San Juan, famoso
por su permanente abandono de la desodorancia, «no han existido, ni
existen ni existirán las dictaduras de izquierdas». Con gente así,
en el año 2010, ya me dirán lo que podría suceder en España si se
quebrara la paz social.
Una paz social, por otra parte, que si está en peligro de quiebra es
como consecuencia de las mentiras y la incompetencia de un Gobierno
socialista. Un Gobierno sustentado por un partido político de
militancia muda y temerosamente obediente. A veces creo que estamos
viviendo en una pesadilla, en un sueño agobiante e intranquilo. El
referente es Europa. No somos como en 1936, y de serlo, no van a
permitirnos que volvamos a las andadas. El comunismo se ha
desmoronado, el fascismo se enterró en sus propias catacumbas y la
sociedad española ha resuelto, unida y esperanzada, una buena parte
de sus diferencias. No todas. La del rencor ha sido alimentada por
los nuevos censores de la Historia. Stalin no ha muerto. Cuidado con
la paz social.
******************* Sección "bilingüe"
***********************
Condenar entre comillas
Imaginemos que ETA y Batasuna son lo mismo y el objetivo de ETA es
regresar a las instituciones. ¿Cómo lo conseguiría ahora por la vía
rápida? Atentando o declarando una tregua. Lamentablemente, ETA
suele expresarse asesinando
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 16 Marzo 2010
Las hipótesis se multiplican ante la incertidumbre. En breve plazo
habrá que tomar decisiones sobre Batasuna y las hipótesis están
encima de la mesa. Eusko Alkartasuna estará barajando varias, que en
realidad se reducen a dos: Batasuna condena o Batasuna no condena.
En igual disyuntiva estará el Gobierno de Zapatero. La cuestión no
es ya si Batasuna entrará en la siguiente convocatoria electoral en
una lista propia, en una lista blanca o en una lista de acogida
(EA). La cuestión tampoco es si Batasuna condenará la violencia de
ETA. Si alguien se está planteando hipótesis sobre todos estos
interrogantes estará invirtiendo energías mentales en las preguntas
estratégicas equivocadas. La pregunta central es si ETA cometerá un
atentado o declarará una tregua. En torno a esa incógnita tienen
sentido las hipótesis.
El lector y el analista pensarán que es más o menos lo mismo
construir hipótesis sobre si Batasuna condenará a ETA que
construirlas sobre si ETA cometerá un atentado, pues al fin y al
cabo la primera (si Batasuna condenará) es una derivada de la
segunda (si ETA atentará). Es cierto, amigos, sin embargo el valor
de las decisiones estratégicas reside en prestar atención a las
variables centrales y entender la naturaleza de lo periférico. Si
nos centramos en la condena, estamos perdiendo la posibilidad de que
la condena sea un epifenómeno del atentado? ¿entonces?... ¿pero no
habíamos quedado en que lo importante es que Batasuna condene a ETA?
Es importante, aunque depende de cuándo y depende de cómo.
No hace falta recurrir a la paranoia para desconfiar tanto de ETA
como de Batasuna, teniendo además en mente que los tribunales de
Justicia han dictaminado que son la misma entidad. Si creemos que la
condena de Batasuna es el centro de la jugada, tenemos
probabilidades ciertas de caer en un prestigio, es decir, en una
ilusión de la mente, en un truco destinado a que prestemos atención
a un elemento secundario para evitar que descifremos la naturaleza
del acto principal. El acto central no será la condena de Batasuna,
sino un eventual atentado cometido por ETA para que Batasuna pueda
condenarla.
Hagamos una reflexión antes de seguir. Imaginemos que ETA y Batasuna
son lo mismo. Imaginemos que el objetivo de ETA es regresar a las
instituciones, porque ha comprobado que no le conviene tener a
Batasuna ilegalizada, tanto porque pierde capacidad de infiltración
política como porque, con el tiempo libre que les deja el ocio los
batasunos pasan el día reflexionando?y el sueño de la razón produce
monstruos, que decía Goya. Pues bien, ETA y Batasuna pretenden lo
mismo?presentarse a las elecciones y recuperar bancadas
legislativas. Si ETA y Batasuna fueran lo mismo y pretendieran lo
mismo?¿cómo conseguirían el objetivo ahora por la vía rápida?
Atentando o declarando una tregua. Lamentablemente, ETA suele
expresarse asesinando. Ahora tienen a todo el público pendiente del
supuesto divorcio político-militar. La reflexión veraniega de
Batasuna ha sido procesada con completa indiferencia en Euskadi,
porque no decía lo que se esperaba de ellos que dijesen. No lo
decían porque no podían decirlo sin lo que se denomina un 'gatillo'.
Un gatillo es un disparador, es decir, un acontecimiento que
desencadena una secuencia. El gatillo para Batasuna siempre será una
decisión de ETA, atentar o autodisolverse. Ahora bien?¿por qué
Batasuna, siendo ETA, se reprobaría a sí misma? El escenario con más
sentido es que lo haría para fabricarse una salida.
Hasta ahora y dando como buenos los supuestos dos procesos de
reflexión de ETA y Batasuna, la mayoría de los análisis contemplan
que Otegi y otros habrían marcado una hoja de ruta para encaminar a
ETA hacia la disolución, mientras los sucesores de Txeroki estarían
torpedeando el proceso. Si fuera así, el próximo atentado de ETA
sería el disparador para que Batasuna condenara. En realidad
Batasuna no condenaría en sentido estricto. Batasuna haría un
ejercicio de ingeniería semántica para diseñar un comunicado en
donde repudiaría, reprobaría, desaprobaría, rechazaría y lamentaría
el atentado como un obstáculo aprovechable por el 'represor' Estado
español para continuar dinamitando el avance del independentismo por
vías políticas en Euskadi. Es decir, un comunicado estilo Aralar.
Ante un comunicado así, con toda probabilidad EA consideraría
entonces a ETA repudiada y, necesitada como está de votante
abertzale, abriría sus listas a Batasuna. El gobierno de ZP, ante
esa definición del escenario, ¿ilegalizaría o no? Desde luego no a
Eusko Alkartasuna, aunque podría impugnar las listas
contaminadas?pero no lo haría?y no lo haría porque querría ver en la
maniobra una manera de aislar a ETA después de que Batasuna la
condenara, entre comillas. El resultado es que Batasuna regresaría a
las instituciones. El eslabón crítico de este hipotético plan reside
en la posición que adopte el Estado. A estas alturas, el Gobierno no
debería asumir más que una ecuación: repudio entre comillas del
terrorismo desde Batasuna más declaración de disolución de ETA. Y
continuar desarticulando comandos por si acaso.
¿Alguien se ha creído que la Batasuna que conocemos se desmembrará
de ETA? Mikel Kabikoitz Karrera Sarobe, 'Ata', es el nuevo jefe
etarra, de 37 años. Si le arrestaran dentro de dos semanas saldría
de prisión con 70 años. La hipótesis es que un atentado de ETA
llevaría a su reprobación por Batasuna y a la reactivación de la vía
política en la izquierda abertzale (con EA); el frente soberanista
supuestamente liberado de ETA sería a su vez el disparador para un
enésimo proceso de reflexión en la banda, que llevaría a su
disolución por aclamación de la base social abertzale. Y entonces
Karrera Sarobe abandonaría la cárcel con unos 45 años, justo a
tiempo para ser concejal de NaBaitasuna en Pamplona.
La mujer del César
XAVIER PERICAY ABC 16 Marzo 2010
Hay algo profundamente insólito en las palabras de Anna Hernández
recogidas por el periodista Gabriel Pernau en Descubriendo a
Montilla (RBA, 2010). Al menos en las que siguen: «Mis hijos saben
catalán perfectamente, aunque cuando lo escriben hacen faltas de
ortografía. Dan poco catalán, esta es la verdad; una hora a la
semana es poquísimo. Pero ya lo supliré yo más adelante. Prefiero
que sepan alemán». Por supuesto, que la teniente de alcalde del
Ayuntamiento de Sant Just Desvern, representante del PSC-PSOE en un
sinfín de consejos de administración de entidades y empresas
públicas y, «last but not least», esposa de José Montilla piense de
esta suerte, no tiene nada de extraño; al fin y al cabo, su
razonamiento lo compartirían, seguro, muchos ciudadanos -siempre y
cuando dispusieran, claro, de análogas posibilidades de elección-.
Ahora bien, que Hernández exprese lo que expresa sin recato alguno y
a sabiendas de que su opinión va a ser reproducida en un libro, y no
en un libro cualquiera, sino en el que aspira a convertirse en la
biografía oficial del todavía presidente de la Generalitat con
vistas a la próxima campaña electoral -de lo que da fe la imagen
satisfecha de Montilla junto a Pernau, en el acto de presentación de
la obra-, no puede sino provocar el mayor de los asombros. Es más:
que el original no haya sido siquiera revisado por el aparato
presidencial o lo haya sido, visto el resultado, de forma tan
manifiestamente chapucera; que no haya corrido, en fin, la misma
suerte que la biografía aquella de Pasqual Maragall cuya primera
edición duerme el sueño de los justos por haber osado incluir, entre
sus páginas, los fragmentos del diario personal que el padre del ex
presidente llevó cuando la guerra y en el que celebraba, aliviado,
la entrada en Barcelona del Ejército de Franco, eso, qué quieren,
eso ya no hay quien lo entienda.
Y es que la primera dama catalana, al igual que la mujer del César,
no sólo debe ser honesta, sino también parecerlo. Lo cual,
trasladado al lenguaje de la Cataluña contemporánea, significa que
Hernández no puede limitarse a ser nacionalista, en el caso de que
efectivamente lo sea, sino que además ha de aparentar que lo es -una
práctica que su marido, por cierto, domina a la perfección-. Le
guste o no, esas son las reglas del juego. Y, claro, convendrán
conmigo en que las palabras con las que se supone que está
contribuyendo a que los demás descubramos a su marido no
constituyen, precisamente, un paradigma de catalanidad. Que, en la
educación de sus hijos -que también lo son del César, no lo
olvidemos-, la llamada lengua propia del lugar sea relegada en favor
de un idioma extranjero y que ello se produzca sin que el dominio de
esa lengua, a juzgar por las faltas de ortografía confesadas, sea un
hecho, no resulta, que digamos, muy edificante. Pero que eso ocurra
en una Comunidad Autónoma, donde, excepto cuatro privilegiados, todo
el mundo está obligado a educar a sus hijos en la lengua cuyo
aprendizaje Hernández considera manifiestamente postergable -lo que
equivale a afirmar que hasta podría considerarlo manifiestamente
prescindible- constituye, sin duda alguna, un pésimo ejemplo.
Entre otras razones, porque semejante comportamiento invita al
paralelismo. Es decir, a la evocación de unos tiempos felizmente
pretéritos en que los colegios extranjeros -y, entre ellos, el
Colegio Alemán de Barcelona, donde cursan hoy sus estudios los hijos
de Montilla y Hernández- eran como un refugio. Muchos padres, al
matricular allí a sus retoños, no aspiraban tan sólo a procurarles
una educación consistente, homologada, moderna, una especie de
coraza para toda la vida, la cual, unida al dominio de una lengua
foránea -el francés, el inglés, el alemán-, había de permitirles
andar por el mundo con ciertas garantías, sino también un lugar
donde estuvieran a salvo de las inclemencias de aquella España que
arrastraba, como una losa, los efectos de su pasado.
Pero eso era entonces, en aquellos tiempos. Ahora los españoles
llevamos tres largas décadas viviendo y conviviendo en un régimen
democrático. O sea, en paz, en orden y en libertad -por más que aún
haya quien nos obligue a arrastrar los efectos de nuestro pasado-.
Y, sin embargo, los colegios extranjeros siguen desempeñando, en
según qué partes del territorio, y muy especialmente en Cataluña, la
misma función que desempeñaban cuando la dictadura. Quiero decir que
siguen siendo, para algunos ciudadanos al menos -los más pudientes,
los únicos que pueden, al cabo, permitírselo-, una suerte de
refugio. Contra la mala educación resultante de la implantación,
hace veinte años, de un sistema educativo nefasto, que ha puesto los
niveles de conocimiento de los jóvenes españoles por los suelos, y
contra la imposición en las aulas, también desde hace veinte años,
de la llamada lengua propia como lengua única.
Ambas amenazas tienen causante. Y colaborador necesario. Así como la
primera es fruto de la ingeniería social de la izquierda, la segunda
fue ideada y ejecutada por el nacionalismo. Aún así, tanto el
nacionalismo en el primer caso como la izquierda en el segundo
colaboraron de buen grado. Hasta el extremo de que en los últimos
tiempos, con el PSOE mandando en el Gobierno de España y en el de
Cataluña, la demanda de asilo no parece haberse resentido en modo
alguno. Al contrario. Muchos padres, ante la imposibilidad de educar
a sus hijos en castellano, y de educarlos encima como Dios manda,
siguen optando, como cuando el franquismo, por rascarse el bolsillo
y llevarlos a centros cuyo sistema educativo está lejos de la cota
de degradación del español y en los que sus seres queridos, aparte
de aprender una lengua extranjera, pueden beneficiarse incluso de
unas cuantas horitas semanales de lengua española.
Es lo que ha hecho, a la vista está, el matrimonio
Montilla-Hernández. Con la particularidad de que tanto un miembro
como otro de la pareja son arte y parte. Su partido es el principal
culpable de la destrucción de la enseñanza en España y, en lo
tocante a Cataluña, el principal impulsor de una ley de educación
que convierte el catalán en el único idioma de la escuela. Además,
el propio cabeza de familia, en tanto que presidente de la
Generalitat, ha acaudillado cuantas políticas educativas y
lingüísticas se han implantado en los tres últimos años en la
Comunidad catalana. Y, sin embargo, ese matrimonio, en vez de ser
consecuente con las ideas que lo han llevado a ocupar la posición
social que ocupa -lo que supondría querer para los suyos lo que se
quiere para los demás-, reniega de estas ideas y corre a refugiarse,
huyendo del sistema público y concertado, en el Colegio Alemán.
Pero lo más grave, con todo, no es eso. Lo más grave es que Anna
Hernández, la mujer del César, no considere cuando menos necesario
guardar las formas. Ni ella ni su marido. Ni tampoco los fontaneros
del palacio presidencial, cuya máxima virtud ha sido siempre el
disimulo de la realidad mediante los velos más dispares. Será que
los asuntos públicos, en Cataluña, han alcanzado ya tal nivel de
deterioro, de decrepitud, que ni siquiera la verdad ofende.
El estado de Galicia
ALFREDO AYCART ABC Galicia 16 Marzo 2010
Cuando se analizan las encuestas —ahora llamadas con altisonante
grandilocuencia estudios demoscópicos— sobre las preocupaciones de
los ciudadanos, éstas se centran sistemáticamente en la situación
económica y el paro, unidas a la educación, la salud y el medio
ambiente, cuatro grandes asuntos que, lamentablemente, siguen ajenos
al discurso de nuestros políticos, emperrados en defender cuestiones
endogámicas que retroalimentan polémicas tan estériles como ajenas a
la realidad de la calle.
Hoy comienza en Compostela el debate sobre el estado de Galicia.
Pues bien, ninguno de los grandes asuntos ocupa directamente las
intervenciones previas a una de las citas más significativas del
año. Muy bien debe estar la Comunidad cuando el nivel de discusión
arroja tan minúsculo balance. Aquí sólo se preocupan algunos de
conservar bien calentito el asiento y los que vengan detrás que
arreen. Porque si uno creyera las proclamas públicas de nuestros
representantes, los problemas más graves que afectan a nuestra
comunidad son el decreto del plurilingüismo con todas sus
ramificaciones, y la cuota de pantalla que ocupan los dirigentes
políticos en la televisión pública gallega, enmarañados socialistas
y populares en mutuas acusaciones de manipulación.
Ocurre, por ejemplo, que la Xunta saca una Ley del Comercio
fundamental para un sector en el que los minoristas afrontan una
situación de creciente declive, incapaces de competir con las
grandes superficies, y lo único que preocupa a una oposición
abiertamente intervensionista es la retirada de la obligatoriedad de
colocar los carteles de los escaparates en gallego, una muestra más
por otra parte del afán de imposición con que pretenden resolver el
problema de las lenguas.
Pocos gobiernos democráticos se han visto privilegiados por una
oposición tan adocenada. Desnortados los socialistas en el mar de
indecisiones de su candidato, Pachi Vázquez, y dinamitado desde
dentro el BNG por un Xosé Manuel Beiras hace años empeñado en
ejercer de perro del hortelano, Alberto Núñez Feijóo apenas se ha
tenido que manchar las manos en el primer año de legislatura ante la
ausencia de alternativas a su ejecutoria.
Como muestra del nivelazo, un simple botón. Mientras la nacionalista
Carme Adán se alineaba con la dictadura del gallego que defiende la
Mesa por la Normalización Lingüística, y el socialista Ricardo
Varela se lamentaba de la manipulación en la CRTVG en contraste con
la libertad que a su juicio ejerció el bipartito —obviando que uno
de los socios de Gobierno prohibió la entrada de las cámaras en sus
actos oficiales en protesta por la censura— cuatro niños eran
hospitalizados en Vigo al sufrir una extraña somnolencia durante su
estancia en una guardería.
A la hora de cerrar estas líneas, ningún representante de la
oposición se había preocupado por su situación.
Feijóo recapacita y habrá libros en
castellano y gallego en las aulas
Lo ha afirmado el Secretario General de Política Lingüística que ha
matizado: "sólo subvencionaremos los de la lengua determinada de la
materia"
A. Rubio www.lavozlibre.com 16 Marzo 2010
Vigo.- Después de que el consejero de Educación, Jesús Vázquez,
presentara el pasado sábado el borrador del decreto de
Plurilingüismo en Galicia, las opiniones a favor y en contra de este
proyecto se han disparado y los matices por parte del equipo
político de Alberto Núñez Feijóo han continuado. El último el que ha
hecho Anxo Lorenzo, Secretario General de Política Lingüística, que
ha asegurado que “cada familia podrá disponer del libro que quiera
en la lengua que quiera”.
Ante esta novedad, que para los defensores de la libre elección
lingüística es un paso hacia el progreso, Anxo Lorenzo ha querido
dejar claro que los libros ofciales, es decir, aquellos que la Xunta
subvenciona por el sistema de préstamo, estarán en la lengua
determinada de la materia.
De este modo, la libertad para que los alumnos se expresen, escriban
y hagan los exámenes en la lengua que deseen se aplicará también al
material didáctico.
El Secretario General de Política Lingüística ha comentado que se
debe procurar que tanto docentes como padres “deben animar a los
alumnos a utilizar la lengua de la materia dentro de ese marco de
libertad”.
En cuanto al proyecto de decreto presentado, Lorenzo ha explicado
que "esta propuesta nació del PP, pero también es adecuada para el
electorado socialista y para parte del BNG".
Además Anxo Lorenzo ha hecho hincapié en que el texto final del
decreto del idioma en la enseñanza "sigue siendo ambicioso" pero
ahora "también es realista". Ha asegurado que con esta “hoja de ruta
se busca el equilibrio y rebajar la tensión".
Gloria Lago: "Es un avance enorme y la
libertad de lengua está cada vez más cerca"
La presidenta de Galicia Bilingüe considera que "con este decreto se
abre una nueva etapa"
A. Rubio www.lavozlibre.com 16 Marzo 2010
Vigo.- Tras la presentación del Consejero de Educación en Galicia,
Jesús Vázquez, del borrador del Decreto de Plurilingüismo
lingüístico, la principal asociación que lucha contra la imposición
del idioma, Galicia Bilingüe, ha mostrado su satisfacción ante este
avance. Además ante la noticia de que los alumnos gallegos
dispondrán de libros de texto en los dos idiomas, Gloria Lago ha
asegurado que está viendo los frutos de una lucha constante y
considera que este es el principio de una nueva etapa.
-. ¿En qué punto se encuentra Galicia con este nuevo proyecto de
decreto?
-. Ahora estamos en una nueva fase. Lo que apreciamos es un gran
cambio respecto al borrador que se había presentado en diciembre. Es
mucho más fácil llevar a la práctica y los padres van a poder elegir
más asignaturas. Además, al haber dos bloques de asignaturas, la
libertad de lengua está bastante más cerca.
-. La libre elección de lengua es un objetivo que Galicia Bilingüe
persigue desde sus comienzos. ¿Empieza a ver la imposición
idiomática como algo del pasado?
-. Aquello era otra etapa. Esto es un avance enorme. De hecho me
siento muy satisfecha porque nos están escribiendo dándonos la
enhorabuena.
-. ¿Qué cambios se van poder ver en las aulas?
-. En educación Infantil, los padres tendrán la última palabra, en
educación primaria los padres podrán elegir las troncales y llevar
el libro en el idioma que quieran y en educación secundaria habrá
dos bloques: uno estará formado por Ciencias Sociales, Geografía e
Historia; Ciencias de la Naturaleza; y Biología y Geología, que se
impartirá en gallego, mientras que Matemáticas, Tecnología y Física
y Química serán en castellano. En bachillerato habrá un reparto al
50 por ciento, pero siempre pudiendo llevar los libros en su idioma.
-. ¿En qué va a cambiar el día a día de un alumno gallego?
-. Por fin reconocen el derecho de los niños. Se van a paliar, en
cierto modo, los problemas que pudiera haber porque en caso de que
un alumno elija la opción no mayoritaria dentro del nivel va poder
sin embargo utilizar el libro de la asignatura en su idioma.
-. ¿Y el día a día de la asociación Galicia Bilingüe?
-. Respiraremos con alivio porque el trabajo ha dado sus frutos.
Vemos que esto va a cambiar de verdad y podemos dedicarnos a otros
aspectos que también son muy importantes para Galicia Bilingüe
-. ¿Cree que este futuro decreto satisface las demandas de los
gallegos?
-. Nos parece un avance enorme. Era algo que los padres estaban
esperando porque hasta ahora sólo unos pocos se atrevían a
comprarles a sus hijos los libros en su idioma y estaban teniendo
problemas en los colegios. Eso ya se ha acabado.
-. Galicia Bilingüe propuso una iniciativa a través de su ‘web’ para
editar libros de texto en los dos idiomas para ayudar a las
editoriales con este arduo trabajo, ¿Es necesaria ahora esa medida?
-. A lo mejor ni si quiera es necesario porque si la Administración
se ocupa de que haya contenidos suficientes para la comunidad
autónoma gallega en castellano, quizás no tenemos que llevarlo a
cabo. De todas maneras nosotros estaremos atentos y hablaremos con
las editoriales para averiguar si les da tiempo a tener en el
mercado los libros.
-. ¿Crees que este tipo de medidas le han servido al presidente de
la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, para reflexionar?
-. Quizás ha sido un toque de atención y es probable que la
Administración se haya dado cuenta de lo importante que esto es para
muchos padres.
-. ¿Empieza a creerse las palabras de Feijóo sobre el conflicto
lingüístico?
-. Creo que ha tomado una decisión muy inteligente y cuando los
políticos son capaces de tener la suficiente sensibilidad como para
captar lo que le preocupa a la ciudadanía, eso hay que valorarlo. De
la misma forma que nosotros durante estos meses hemos sido
implacables con él, ahora tenemos que reconocer que lo ha hecho
bien.
-. A las personas que consideran este decreto un ataque directo a la
conservación del gallego, ¿qué mensaje le mandaría?
-. Nosotros estamos realmente convencidos de que si hay personas
preocupadas por la conservación del gallego esta es la mejor forma
de conseguirlo. La manera en la que los niños van a ver el gallego
va a mejorar muchísimo y tal vez habrá alumnos que pudiendo utilizar
el libro en su idioma prefieran usarlo en la otra lengua porque se
habrá hecho de forma voluntaria. Eso es lo más importante.
«El fin del sistema educativo no es obligar
a alguien a hablar en una lengua u otra»
ANA MARTÍNEZ/ PATRICIA TORRES. SANTIAGO. ABC Galicia 16 Marzo 2010
Está convencido de que PSOE y BNG deberían ver más allá de
«intereses concretos y particularistas» que tienen una enorme
difusión, pero que no responden al sentir mayoritario. Así lo contó
en el programa «Protagonistas» de Punto Radio Santiago, que dirige
Ignacio Porta.
-¿Cómo ha sido la configuración última del anteproyecto?
-Con el texto queremos sentar las bases de un sistema educativo no
universitario asentado en el siglo XXI. Son dos las ideas básicas:
que nuestro alumnado tenga una competencia plena en gallego y
castellano, y una capacitación efectiva en una o dos lenguas
extranjeras. ¿Cómo conseguirlo? Estableciendo un equilibrio en las
materias y en las horas que se imparten en uno y otro idioma, de los
cooficiales; y, en el caso de los foráneos, fijar un plan que de
manera gradual y, por supuesto voluntaria, permita a los centros
impartir las asignaturas de su curriculum en inglés, francés o en
portugués.
-Desde las concentraciones ciudadanas auspiciadas por «Queremos
Galego», afín al nacionalismo, se pide la desobediencia hacia estas
bases, e incluso que dimita de su puesto.
-Con respecto al primer punto, el profesorado que tenemos en Galicia
es plenamente consciente de su responsabilidad y absolutamente
realista. En cuanto a lo segundo, cuando tomé posesión ya hubo
organizaciones que exigieron mi cese, sólo 15 días después del
nombramiento. No tengo nada que decirles al respecto.
-Desde el BNG se quejan de que con este texto la Xunta trata de
enmascarar un intento de reducir la presencia del gallego en la
enseñanza.
-Con el anteproyecto presentado, queda perfectamente garantizada la
adquisición de competencias en las lenguas oficiales de Galicia, y
la mejor manera de hacerlo es formulando y presentando una propuesta
que equilibra el número, tipo y horario de materias en gallego y
castellano.
-En el caso del gallego, ¿considera que hay un problema de falta de
uso o de conocimiento?
-Nosotros lo que decimos es: establezcamos un sistema en el que todo
el mundo se encuentre cómodo aprendiendo a hablar en las dos lenguas
oficiales, y después que cada quien utilice la lengua que prefiera.
Es decir, que todo el mundo sepa utilizar oralmente y por escrito
gallego y castellano, porque esa es la mejor fórmula para que
después cada uno, en libertad, utilice la que lógicamente prefiera.
El fin del sistema educativo no es obligar a alguien a hablar en una
lengua u otra.
-Defiende el respeto hacia las opiniones divergentes.
-Efectivamente, respeto todo tipo de pronunciamientos y opiniones
con respecto al decreto o cualquier otro aspecto que tenga que ver
con la vida social y política de Galicia. Creo, por ello, que
tenemos que ser respetuosos con las opiniones divergentes, pero por
supuesto también nos gusta tener opiniones convergentes con los
elementos que proponemos, en este caso, con el decreto. Nosotros, en
la Consellería de Educación, y en general, desde la acción de
gobierno, nunca pretendemos hacer algo dirigido a un grupo concreto,
o a tres gurpos, o a una parte minoritaria de la sociedad gallega;
siempre hay que pensar en clave de país, de la sociedad gallega.
-¿Se dirigen a la mayoría en este caso? ¿Lo cree firmemente?
-Francamente, yo creo que nosotros en este caso estamos presentando
un decreto que va dirigido a la mayoría de la sociedad gallega, que
recoge lo amplio y diverso que es este país en el que vivimos, esta
sociedad en la que vivimos. Si hay grupos que no están de acuerdo,
tienen toda la legitimidad del mundo para expresar su discrepancia,
pero yo creo que tenemos que ser capaces de ver mucho más allá de
intereses concretos y particularistas que tienen una enorme difusión
pero que no responden al sentir mayoritario de esta sociedad.
-En el próximo curso académico, ¿se podrá aprender en el idioma que
quieran los padres y los hijos en los colegios gallegos?
-En el texto, nosotros lo que contemplamos en lo referente al
alumnado es que puedan utilizar oralmente y por escrito la lengua
oficial de su preferencia en aquellas materias que se imparten en
una de las dos lenguas oficiales. Y al mismo tiempo que manteniendo
este principio de libertad, tanto el profesorado como las familias,
animen al alumnado a utilizar la lengua en la que se imparta la
materia. Salvando el criterio de libertad, optamos por introducir
este elemento pedagógico y apoyar al alumnado para que al mismo
tiempo que aprenden Conocimiento del Medio, Matemáticas o Ciencias
Sociales, aprendan la lengua que está detrás de ese proceso de
transmisiones educativas.
-Ahora irá a la Mesa Sectorial. Cuando complete su recorrido, ¿será
posible el consenso con el BNG, o un PSOE que en este momento parece
andar disperso?
-Ahora hay tres trámites: Mesa Sectorial, Consello Escolar de
Galicia y Consello Consultivo de Galicia. En cuanto al consenso con
las fuerzas políticas parlamentarias, creo que la sociedad gallega
tiene que tener muy claro que este es un decreto hecho por el
Partido Popular de Galicia, pero que recoge ideas, puntos de vista y
argumentaciones absolutamente suscribibles por la militancia, por
los simpatizantes y por los votantes del Partido Socialista. Y yo me
atrevería a decir que habrá personas del ámbito del BNG que
compartan los puntos de vista, la forma de organizar el decreto y
los objetivos que están detrás de esta propuesta. Yo no veo
impedimento para que sea suscrita y apoyada.
-Efectivamente sí hay personas que militan en estos grupos, hoy en
la oposición, que apoyan el texto, y se lo hacen llegar a la
Consellería desde distintas vías.
-Sí. Y no veo motivos de discrepancia en un texto que apoya el
equilibrio entre las dos lenguas oficiales, promociona la lengua
gallega, dá libertad al alumnado e introduce en el sistema educativo
no universitario la impartición de una parte del curriculum en
lengua extranjera.
-Anima usted a que se lean las bases, desde la web de la Consellería
de Educación.
-Nosotros, una vez que esté aprobado formalmente y publicado en el
DOG, llevaremos a cabo una campaña informativa. Pero aún tardará
semanas, no contamos con herramientas directas para ese
acercamiento. Hay que ir a la fuente, porque muchas interpretaciones
son distorsionadas, o totalmente falsas.
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