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Crisis institucional
Zapatero y su casta
Agapito Maestre Libertad Digital 26 Mayo 2010
Zapatero dice que no da bandazos en su política. Mentira. Rajoy
habla en broma en un programa basura de televisión. Mentira.
Montilla se hace traducir al español en el Senado. Mentira e
impostura criminal, o peor, se niega que el valor de pensar puede
ser medida de todas las cosas. Creo que la tercera de estas mentiras
es la más difícil de superar. Me explico.
Zapatero es insustituible. Cierto. No hay nadie que le mueva la
silla. Nadie haga estúpidas especulaciones sobre sus posibles
sustitutos o herederos. Hoy por hoy, no escapa nadie a su control.
Miente, sí, pero vigila y castiga a sus correligionarios como a sus
adversarios. Zapatero es la antitesis de la política. De la
negociación y el acuerdo. Zapatero ha sembrado todas las
instituciones de desconfianza. He ahí un problema grave de España.
Hasta los Borbones comen en la mano de Zapatero. Este hombre es el
dueño del PSOE, del Gobierno, de casi todos los medios de
comunicación, de casi todos los bancos y cajas de ahorros y, sobre
todo, controla a golpe de latigazos precisos a la plebe social. El
otro gravísimo problema es la derecha española, porque se contenta
con disfrutar del poder que ya ha conseguido, que es, dicho sea de
paso, mucho para lo poco que hace por conquistar el poder del
Gobierno. Y, en tercer lugar, el otro gran problema es la carencia
de sentido común que tiene toda la casta política, reflejada en la
alocución de Montilla en el Senado, que a falta de mejor cosa que
hacer se dedica a maltratar a la plebe que le paga sus buenas
soldadas.
Es evidente que el primer problema podría solucionarse con un poco
de democracia; bastaría que el presidente del Gobierno fuera capaz
de autolimitarse en el ejercicio del poder, o sea, presentara su
dimisión, dejara paso a otro de su partido o, simplemente, convocara
elecciones generales. El asunto de la indolencia de la derecha, esa
forma acomplejada y sin nervio del PP a la hora de hacer política,
quizá se resolverá algún día que surja un líder con empuje
profesional y moral, e incluso cabe imaginar un Rajoy estadista que,
lejos de imitar las visitas de Blanco a programas basura de la
televisión, tome iniciativas en las instituciones gobernadas por el
PP y en la calle.
Veo más difícil que pueda resolverse el denominador común de la
casta política, a saber, su desastrosa falta de sentido de la
realidad. Su sentido común, es decir, político, es inexistente. He
ahí el mayor peligro que tendremos que sufrir los españolitos de a
pie en los próximos años. Esa casta funciona al margen de la
realidad, o peor, ha creado un mundo ficticio. Utópico. Esta
fantasía les permite decir una cosa y la contraria con un único
objetivo: desentenderse de los problemas reales que tienen los
españoles. El ejemplo máximo de esta catástrofe es el fracaso del
Título VIII de la Constitución, es decir, los españoles, gracias al
pésimo funcionamiento del llamado Estado de las Autonomías, no somos
ni libres ni iguales ante la ley, pero la casta política se niega
sistemáticamente a reconocer tal obviedad. O peor aún, la casta
política saca pecho en el Senado, mal llamada cámara de
representación territorial, y acepta de buen grado la barrabasada de
pagar unos traductores para que viertan a la lengua oficial, la que
todos tienen el derecho y el deber de conocer, lo que dicen en las
otras lenguas del Estado.
La miserabilidad de esa acción compite con la falta absoluta de
realidad de esta chusma política. Matarían por un voto y negarían a
sus padres por una dieta en una comisión. Son la negación de la
política. Del acuerdo. Esa chusma conoce, desgraciadamente, la
verdad, pero es descartada o disfrazada porque su aspecto les parece
absolutamente aborrecible para sus pérfidos intereses de casta.
Odian la verdad. Ese odio es la base común de toda la casta
política. Al contrario de la gente normal, que a veces ama la
verdad, o sea, la busca porque no la conoce, la casta política actúa
con la “inocencia” del hombre salvaje: la verdad es de modo natural
más odiada que amada.
Elecciones, la solución democrática
BENIGNO PENDÁS Jurista ABC 26 Mayo 2010
En una democracia constitucional, las reglas del juego son muy
claras: el único gobierno legítimo es aquel que goza de la confianza
de los ciudadanos. La palabra clave es Trust, como bien dijo John
Locke en el contexto de la «revolución gloriosa». Al margen de la
letra de la ley, Rodríguez Zapatero ha perdido la confianza de casi
todos: parados, pensionistas y funcionarios, por razones evidentes;
empresarios y sindicatos; «ricos» (todavía por definir) y «pobres»
(más fáciles de intuir que de cuantificar); la oposición, por
supuesto; los suyos, en buena medida, excepto la guardia pretoriana
y unos cuantos inmovilistas; los medios de comunicación, ya sean
hostiles, neutrales o incluso afines; los socios europeos, entre
irritados y escépticos; los «amigos» imaginarios en el ámbito
realista de las relaciones internacionales; los jóvenes, en pleno
desencanto; los mayores, privados del sosiego bien
ganado...Horizonte sombrío para un Ejecutivo sin rumbo: proyecto
agotado a mitad de legislatura, ministros sin pulso político y
muchos altos cargos contando los días que faltan para salir del
agujero. La «rebelión de las circunstancias», rumiaba el personaje
de Balzac. Aquí y ahora, el discurso posmoderno amenaza con llevar a
la quiebra del Estado de bienestar, última esperanza de la era
moderna para encauzar a medias la deriva inevitable de la sociedad
de masas.
Lo peor ha sido y sigue siendo la inconsciencia. Juegos malabares,
planes sin contenido, dádivas para ganar adeptos, trampas
dialécticas para engañar a los ingenuos. Oportunismo, siempre: ahora
también para la renovación interminable del Tribunal Constitucional.
Deslealtad hacia las instituciones, algunas ya fallidas sin remedio.
Arbitrismo, a veces absurdo, y arbitrariedad permanente. Trucos de
magia barata y excusas de mal pagador... Dejamos los reproches y
vamos a los principios. El presidente del Gobierno obtuvo hace dos
años la investidura con un programa político cuyas señas de
identidad -más bien difusas- han sido objeto de alteración
sustancial a la vista del decreto-ley que mañana debería convalidar
el Congreso. Se produce por tanto la ruptura en sentido material del
vínculo que une al Gobierno con la Cámara que hace presente y
operante la voluntad del pueblo español, única fuente legítima del
poder. Incapaz de plantear una cuestión de confianza, Zapatero
pretende inducir al PP a suscribir su fracaso o a gastar la pólvora
en salvas con una moción de censura. Pero ya pasó el momento del
maquiavelismo de bolsillo, los juegos parlamentarios de salón y los
enredos mediáticos para quemar a los rivales, externos o internos.
Hablemos de la gente real. Lean ustedes las páginas inmortales de
Tucídides (Historia ,II, 53) sobre el derrumbe moral de Atenas en
tiempos de aquella peste que acabó -entre varios miles- con la vida
del gran Pericles. Mutatis mutandis, las coincidencias son
asombrosas.
En situación de emergencia económica y desbarajuste institucional,
el régimen parlamentario cuenta con un mecanismo impecable para
salvar la estabilidad política. Se llama elecciones anticipadas,
previa disolución de las Cámaras por parte de Su Majestad el Rey, a
propuesta exclusiva del presidente del Gobierno. Conviene no
magnificar las cosas, porque se trata de un cauce natural en
democracia y no del apocalipsis político. Exige, por supuesto,
máximo sentido de la responsabilidad: a ciertas personas les llega
el día en que deben decir el «Gran Sí» o el «Gran No», escribe
Kafavis, su poeta favorito. Zapatero todavía puede elegir. La opción
más fácil, seguir a toda costa, conduce a un año y medio de crisis
nacional que España no se puede permitir sin grave riesgo de
dilapidar el legado de al menos dos generaciones. Acaso ni siquiera
pueda aprobar los presupuestos, porque las urnas catalanas apuntan
hacia fórmulas imposibles en el Congreso. Por el contrario, la
opción electoral es la única solución viable desde la perspectiva
del Estado y de la nación. La previsible huelga general (o incluso
algún sucedáneo sectorial) enviará a los mercados un mensaje
demoledor. La fractura derivada del Estatuto catalán hace saltar las
alarmas sobre el modelo territorial. Por el bien de todos, ojalá
sean falsas las sospechas sobre la tentación de diálogo con ETA: el
pacto constitucional en el País Vasco es lo único que todavía
funciona. Si el Estatuto acaba con el Constitucional y los amigos de
Garzón con el Supremo... Vamos a dejarlo así: los precedentes
invitan al pesimismo, mal que nos pese a los moderados impenitentes.
Solución democrática, insisto: elecciones generales cuanto antes.
Nadie cree a Zapatero cuando proclama la prioridad del futuro de
España sobre el interés partidista. Ahora tiene la oportunidad de
impartir una lección genuina de patriotismo y dejar en mal lugar a
sus críticos. Si se presenta o no como candidato socialista, es cosa
suya y de su partido. La alternativa está ahí. Todo el mundo sabe
que se llama Mariano Rajoy, incluso los que procuran día tras día
marcar algún gol en propia puerta. Tiempo habrá para discutir sobre
personas y programas; sobre quién sobra y quién falta; sobre pactos,
cláusulas y condiciones...Lo esencial es que existe una política del
sentido común, al margen de insensateces y ocurrencias. Pero no es
ésta la ocasión para abrir un debate sobre candidatos y liderazgos,
sino de hacer frente a una situación que no admite demoras inútiles.
Por formación y por vocación, Zapatero es un hombre de partido. Tal
vez le convenzan de que el adelanto trae algunos réditos. Puede
pedir opinión al PSC sobre la coincidencia con las catalanas... Sea
como fuere, los españoles no podemos continuar así. Nadie en sus
cabales confía en un Ejecutivo desbordado por las circunstancias.
Hemos aprendido una lección dolorosa sobre las consecuencias de la
apoteosis de los mediocres, la mentalidad de nuevos ricos y el
relativismo seudocultural. Pero no hay que confundir planos
diferentes: España es una gran nación con un mal Gobierno. Es la
hora de los ciudadanos, a través del ejercicio -irresistible en
democracia- de su derecho a decidir sin apelación posible. Incluso,
si llega el caso, a recaer en los mismos errores. Buscando la fecha
oportuna, el presidente del Gobierno tiene el derecho y el deber de
aprovechar la última oportunidad: aprobado el decreto-ley, debería
asumir su responsabilidad ante los ciudadanos.
Cerca ya del final, me inquieta la reflexión de William Faulkner:
«¿por qué me despierto, si al hacerlo nunca me dormiré de nuevo?»
Ustedes y yo pensamos que no habrá elecciones anticipadas, gestos de
grandeza personal, ni siquiera estrategias a medio plazo. Tendremos
dosis crecientes de oportunismo revestidas de falacias recurrentes,
aunque ya no engañan a casi nadie. Ahora tocan guiños adicionales al
radicalismo y unas cuantas piruetas sobre el alambre. Sin embargo,
confiamos en el clamor social a favor de la convocatoria inminente.
También está el sabio consejo de Marco Aurelio, filósofo y
emperador, aplicable ahora en buen sentido político: «...márchate,
pues, reconciliado».
Váyase
IGNACIO CAMACHO ABC 26 Mayo 2010
SIN ánimo de exagerar, estamos viviendo uno de los peores momentos
de la democracia. A la profundidad de la crisis económica, social y
financiera se une la fuerza desestabilizadora de una gravísima
crisis política y de liderazgo. El Gobierno ha pasado de seguir una
deriva equivocada a perder por completo el rumbo, el control y los
nervios hasta convertirse en un problema sobreañadido. La situación
combina el pesimismo de la ley de Murphy con la incompetencia del
principio de Peter, de tal modo que a la dificultad objetiva de las
circunstancias se une la incapacidad manifiesta de quienes tienen
que resolverlas. Por si no bastase este panorama inquietante, la
gente tampoco confía en la alternativa y se está produciendo un
colapso de confianza. Cada día parece un poco peor que la víspera y
amanece con contratiempos nuevos agrandados por la torpeza de las
soluciones. Zapatero, con alarmantes síntomas de estrés y
envejecimiento prematuro, es la estampa andante de un fracaso; no
hay contrariedad ante la que no zozobre ni previsión que no falle.
No es que esté dando bandazos; simplemente es su forma natural de
sostenerse.
Cuando el presidente, mal aconsejado y dado a dejarse malaconsejar,
decidió creer que la recesión se resolvería sola, olvidó que incluso
para que así ocurriese era menester que al menos se quedase quieto.
Si pensaba dejarla pasar tenía que haberse limitado a no hacer nada.
En vez de eso se lanzó a un vértigo mal calculado de medidas
paliativas que no lograron sino deteriorar las condiciones
defectuosas de una economía exánime. Cada presunto remedio
incrementaba los males, hasta llegar a un punto en que la crisis
dejó de resultar un fenómeno sobrevenido para devenir en la
consecuencia de una política errónea, mal dirigida y peor resuelta.
Ahora ya está tan abrumado que yerra incluso cuando rectifica porque
ha perdido toda referencia y todo crédito. Se mueve como un zombi
desorientado y sus movimientos desencadenan una mezcla de
irritación, zozobra y pánico.
Ayer escuchó en el Senado un griterío coral, destemplado y faltón
que era un eco estridente y remoto del «váyase» de Aznar a González.
La repulsa brusca, estrepitosa, de un PP impaciente augura un final
de legislatura insostenible; en este clima crispado, bronco e
intemperante no hay manera de hallar una salida razonable. Con el
Gobierno desquiciado por sus propias piruetas, con la oposición
alborotada, con los sindicatos desengañados, con las instituciones
bloqueadas, con el sistema financiero tambaleante, con el Estado en
quiebra y con la gente cabreada y empobrecida no cabe más recurso
sensato que un adelanto electoral que al menos proporcione una nueva
legitimidad política a quien le toque afrontar el desastre. Cartas
nuevas para una nueva partida. No las habrá porque el que tiene que
repartirlas aún confía en que le salga un comodín de la gastada
baraja. Se resiste a aceptar que ya no le quedan bazas favorables ni
en la manga.
Administración pública: tendrá que costar
menos
RAMÓN PÉREZ-MAURA ABC 26 Mayo 2010
Isabel II anunció ayer ante las dos cámaras del Parlamento británico
unas medidas económicas ya anticipadas la víspera. Con ellas se
confirma que hay dos formas de afrontar los recortes. Una es
cargando sobre los pensionistas. Y otra es reduciendo los costes en
los que incurre la administración pública. El gobierno británico ha
optado por la segunda posibilidad.
El lunes el canciller del Exchequer, George Osborne, y el secretario
jefe del Tesoro, David Laws, anunciaron recortes por un montante de
6.200 millones de libras. Apenas dos semanas en Downing Street les
ha dado para todo eso. Se va a recortar el número de funcionarios,
los gastos de la Administración en asesores y publicidad y los
quangos (Quasi Autonomus NGO´s) las ONG´s que crea el propio
Gobierno para administrar cualquier cosa y que son un sumidero de
dinero. Y eso en un país como Inglaterra en que el ciudadano no
tiene más que dos administraciones: la central y su ayuntamiento.
Y es que el año pasado se gastó 156.000 millones de libras más de
los que se ingresó con la recaudación de impuestos. Y el Gobierno
sabe que alimentar una deuda así haría pronto al Reino Unido, a ojos
de los inversores, un país equiparable con Grecia. Recortar 6.200
millones de libras es muy poco comparado con los 704.000 millones
que el Gobierno tiene previsto en gasto para este año según el
presupuesto aprobado el pasado mes de abril por los laboristas. Y el
ministro Osborne anunció que en poco tiempo tendremos nuevos y
mayores recortes. Pero lo que cabe preguntarse es por qué un nuevo
Gobierno en el Reino Unido es capaz de ver esto tan rápido y en
España estamos desde hace años un paso adelante y dos atrás. ¿Por
qué en el Reino Unido son capaces de anunciar grandes ahorros que no
afectarán a la Defensa, el sistema nacional de salud o la educación
y en España nos andamos con rodeos que no se sabe a dónde nos
llevan?
Dioses en el Senado
GABRIEL ALBIAC ABC 26 Mayo 2010
CHATEAUBRIAND fue testigo, en el agónico verano que sigue a
Waterloo, de esta alucinada escena, a la cual la pluma prodigiosa de
sus Memorias de ultratumba, da resonancia de mito fundacional en la
política moderna, y de cuya anecdótica verdad tenemos doble
testimonio en las Memorias de su esposa y en las de Beugnot: «De
pronto, se abre una puerta: entra silenciosamente el vicio apoyado
sobre el brazo del crimen, el señor de Tayllerand avanzando del
brazo del señor Fouché; la visión infernal pasa lentamente ante mí,
penetra en la habitación del rey, desaparece».
Ya no hay gigantes en política; aun cuando, como los dos compinches
a los cuales el mayor prosista de las letras francesas entrega al
paredón de la posteridad, fueran gigantes del crimen. No hay ni
siquiera ya eficientes burócratas. Sólo anodinos parásitos, que
devoran, monótonos, las arcas públicas hasta dejar a este pobre país
exhausto, sin capacidad siquiera de hacer el gesto mínimo de
aplastarlos con la uña, como se aplasta una chinche henchida de
nuestra sangre. No podremos contar a nuestros nietos que vimos a dos
colosos del mal maquinar la perdición de un país. Nuestro relato
podrá sólo ser grotesco. Narraremos, con la torcida sonrisa del que
sabe que, si eso fue posible, lo fue por mor sólo de nuestra
cobardía, cómo, en una alucinada sesión del Senado, vimos a un
andaluz con pocas letras escuchar, en la voz del traductor
simultáneo que un auricular le transmitía, el chapurreo que, en
irrisorio catalán, emite un andaluz analfabeto en ambas lenguas.
Sucedió, contaremos, en el año de la ruina. Pero no es el dinero que
ese sainete costó lo relevante. La tragedia es la estólida seriedad
de los actores. Puede que ni siquiera hayan percibido ellos el
fantástico corte de mangas que hacen a la inteligencia. No es culpa
suya. Ellos no son más que las ridículas criaturas que nosotros
creamos. Ni siquiera se burlan. No conscientemente. La burla no les
interesa. Sí, el dinero. Ese que, día a día, se embolsaron. Y el que
hicieron embolsar a sus parientes: esposas, hijas, todo aquel que
caía lo bastante cerca. El poder en España, en estos años, no ha
sido más que el medio para que una casta iletrada se enriqueciera
suntuosamente. Enriqueciera a los suyos. Y exhibiera el lujo cursi
de conversar entre sí -como si conversar supieran esas gentes ayunas
de saber y lengua-, traductor mediante. Ni las más arbitrarias
tiranías soñaron recrearse con un capricho así. «Si, para que entre
usted y yo exista transmisión de palabra se precisa la mediación
litúrgica de un vicario, es que usted como yo debemos de ser
dioses». Y el iletrado ministro, y el iletrado presidente autónomo,
dejan de ser, en su más loca fantasía, el par de pobres diablos que
el espejo les devuelve. Son dioses, de repente, dioses de lengua
arcana. Y se sueñan fouchés y talleyranes: inmensos criminales
forjadores de Estado. Y son menos que chinches. Pero nosotros fuimos
ya castrados hace mucho. Ni siquiera nos queda la poca energía de
hacerlos estallar con el gesto de una uña. Es el enigma.
¿Con qué culpa cargamos para que, ya tres décadas, hayamos aceptado
mantener a esta gente y, si no reírles las gracias, sí pagárselas?
Somos un pueblo enfermo. Hijos de una dictadura que nos legó esta
herencia: soportar en silencio. Ni siquiera reír a carcajadas.
Hacerlo a puerta cerrada y con el gesto amargo. Apenas un instante
antes de que estalle el sollozo. Y añorar -por más que sea horrible-
la épica del gran vicio y el gran crimen, que Chateaubriand conoce.
Nosotros no. Nosotros moriremos comidos por los parásitos. No por
los grandes felinos.
Unánime estupidez
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 26 Mayo 2010
El Senado español, cuyo mejor servicio a la Nación sería disolverse,
dio ayer otra impresionante lección de su estúpida y costosa
inutilidad a la ciudadanía española. Penoso es que se gasten los
dineros públicos de esta manera tan absurda , el Senado ya se pule
el “manso” en mantener su fútil pero muy bien pagada existencia,
pero que encima se represente un esperpento como el vivido el lunes
es de llamarles cosas por la calle y para que luego se quejen de que
están muy mal mirados. ¿Pero acaso pueden aspirar a otra cosa que a
recibir gorrazo, mofa y escarnio, y escarnio cabreado, haciendo las
payasadas que hacen?
¿O no es hacer el payaso más absoluto que un señor que ha nacido en
Córdoba se ponga a hablar en varias lenguas excepto en la que
entienden todos, incluido farfulle palabras en vascuence, y que a
otro señor nacido en Sevilla le tengan que poner auriculares para
que lo entienda?. Pues esa fue la foto de Montilla y Chaves que
escenifica este verdadero esperpento a que se ha llegado en España y
que el lunes se represento en el Senado.
Pues bien. El ridículo se hizo por unanimidad. Todos los portavoces
de todos los grupos se prestaron al sainete. No hubo ni uno que
pusiera el mínimo sentido común de decir. “Miren ustedes si aquí
todos nos entendemos en castellano-conocido como español en todo el
mundo excepto en España- para que voy a hablar yo en otra lengua si
esto de las lenguas es algo para entenderse entre los seres humanos.
Pues no. La “parla” en España no es para que nos entendamos. Es para
que se nos traduzca . No se ha visto soplapollez igual en todo el
mundo pero los senadores del Reino salían ayer tan orondos de su
“histórica sesión” donde por unanimidad hicieron todos el tonto.
Pero a lo mejor de tontos poco . Porque ya dice el acerbo “Dame pan
y llamamé tonto” y estos cobran en panes de oro sus muy
prescindibles bobadas
******************* Sección "bilingüe"
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Idioma y nación
Bélgica es el exponente de un país en el que dos comunidades se
dividen hasta la exageración y del antagonismo por razones
lingüísticas e identitarias
RAMÓN JÁUREGUI El Correo 26 Mayo 2010
DIPUTADO SOCIALISTA EN EL PARLAMENTO EUROPEO
Desde que trabajo en Bruselas no dejo de sorprenderme de este país
tan rico en un tiempo y tan progresivamente roto en la actualidad.
Rico lo fue, cuando dominó el Congo y las ganancias de una
colonización explotadora se trasladaron a una burguesía capitalina
que acabó construyendo una bella ciudad, unas calles que hay que
recorrer mirando a las fachadas, como París, para descubrir la
arquitectura y el confort de unas construcciones acomodadas. Ricos
lo fueron cuando crearon las primeras siderurgias y altos hornos de
Europa en la zona del carbón y del acero, en la actual Valonia, en
las viejas ciudades del sur belga, Charleroi, Lieja... Roto lo está,
porque una disputa lingüística en su origen, pero más compleja en su
realidad, les convoca nuevamente, crisis tras crisis, a unas
elecciones anticipadas que, en el fondo, no resolverán nada porque
se trata de un problema tan profundo y tan enraizado en la doble
comunidad belga que la soberanía popular sólo puede confirmarlo y en
el peor de los casos acentuarlo.
Éste es el drama de la Bélgica de hoy, en la que, muchos dicen, sólo
queda la monarquía, la bandera, los Diablos Rojos y las
instituciones europeas como elementos comunes y vertebradores de lo
que un día fue una nación. Bélgica es el exponente de un país en el
que dos comunidades se dividen hasta la exageración y del
antagonismo por razones lingüísticas e identitarias. La dimisión del
último Gobierno belga trae como causa una disputa político-electoral
en tres pequeñas localidades situadas en las proximidades de
Bruselas, en las que una presencia del 40% de población francófona
distorsiona la aplicación de las reglas de gobierno flamencas en un
territorio perteneciente a Flandes, es decir, a la zona neerlandesa
del país.
Los francófonos de la Valonia hablan francés y viven en francés. TV,
periódicos, comunidad, escuela, gobierno, partidos, todo es
francófono en la Valonia. El neerlandés es un idioma del que saben
cuatro cosas, pero su segundo idioma es el inglés (en la escuela, en
la empresa y en la política). Los flamencos, por su parte, hablan
flamenco y odian el francés. También tienen el inglés como segunda
lengua. Bruselas está en Flandes y teóricamente es bilingüe, pero en
realidad se habla francés por su carácter internacional e
institucional. Los partidos en cada comunidad son diferentes. El
Partido Socialista valón, por ejemplo, estaba en el Gobierno belga
dimitido y el Partido Socialista flamenco le hacía la oposición, es
decir, están enfrentados por comunidad identitaria aunque sean de la
misma familia ideológica.
La descripción del conflicto belga puede resultar interminable y los
periódicos de estos días lo relatan con más detalle y precisión. Las
diferencias económicas entre el norte y el sur, es decir, entre
Flandes, región poblada y más dinámica económicamente, y Valonia,
que sufre el declive de las viejas regiones industriales del pasado
siglo, intensifican las tentaciones particionistas. Una cierta
sensación de problema irresoluble lleva a muchos a pensar en la
necesidad de configurar dos naciones diferentes, algo que se empieza
a ver con entusiasmo en el nacionalismo flamenco y con inevitable
resignación por la población francófona, entre los que no faltan los
que no rechazan incluso su incorporación a Francia.
Me resulta imposible evitar trasladar esta realidad a nuestro país.
Una comunidad bilingüe que hable y ame sus dos idiomas (Cataluña y
Galicia son un buen ejemplo) es una comunidad vertebrada en la que
el dominio de sus dos lenguas une, vertebra y enriquece. Euskadi
debe aspirar a eso y trabajar en esa dirección. Si el nacionalismo
vasco se apropia del euskera y quienes no lo dominan o quienes no se
sienten nacionalistas se oponen y se enfrentan a él, la lengua y su
utilización partidista nos dividirá. Lo mismo puede y debe decirse
de la hipótesis contraria. Si quienes no somos nacionalistas
despreciamos el euskera o aceptamos su desaparición por indiferencia
o pasividad, la comunidad euskaldun se radicalizará y la división
entre valles y ciudades y entre zonas euskaldunes y castellanas
producirá una división imposible de vertebrar.
Hace unos días tuve el placer de moderar una mesa sobre literatura
vasca y Europa en el Parlamento Europeo, organizada por la UNED.
Junto a Lourdes Auzmendi, viceconsejera de Política Lingüística del
Gobierno vasco, participaron María José Olaziregi, Aingeru Epaltza,
Xabier Zabaltza y Joxean Muñoz. Todos ellos son escritores vascos y
en esa mesa les oí hablar de su literatura. Confieso que toda la
literatura en euskera que conozco la he leído en castellano, pero
con la misma sinceridad declaro mi emoción con esa literatura que
surge e identifica una realidad tan cercana como conocida y querida.
Que se expresa en un euskera desprovisto de significados ideológicos
y políticos y relata mundos, paisajes, espacios, vidas o creaciones
literarias conocidas. Las obras de Atxaga, Saizarbitoria, Lertxundi
o Uribe me suscitan esos sentimientos. No disfruto de la dulzura y
la musicalidad de su fonética, pero me agrada una literatura en
euskera sin más pretensiones que la que nos describe sin apellidos
partidistas y que nos integra a todos, sea cual sea nuestra
aspiración política. Ese euskera multiidentitario y plural que busca
su lugar entre las lenguas, sin apropiaciones ni exclusiones. Ese
euskera (y su literatura) enriquecido de la cultura y de las
literaturas del mundo, expresado y explicado con ese ánimo
integrador, desprovisto de etiquetas o de pretensiones milenarias,
desnacionalizado, construido desde múltiples identidades, es una
invitación a su aprendizaje y a su dominio.
Al recordar a Miquel Siguán, fallecido recientemente, padre
intelectual del bilingüismo catalán-español que disfruta hoy
Cataluña, he releído a Mitxelena, que escribió en 'El largo y
difícil camino del euskera': «(? no debemos caer en el infierno del
ghetto por huir del purgatorio de la diglosia. La integración nos es
tan necesaria en el aspecto lingüístico como en cualquier otro». No
se puede decir mejor y no puede resultar más oportuno, mirando la
dramática fractura belga.
Xenofobia y bilingüismo
impuesto
Nota del Editor 26 Mayo 2010
Vaya salto al vacio de la situación belga a la
situación española: en Bélgica no hay imposición del francés o del
flamenco, en España existe el deber de conocer el idioma español y
no hay deber de conocer lengua regional alguna. Allí está la
dura realidad de dos grupos que no quieren ser inoculados con la
lengua del otro, pero que tienen la
ventaja respecto a España de que ambos grupos
tienen vecinos lingúísticos afines (franceses y holandeses) con los
que se podrían agrupar, y este sujeto que vive a
nuestra costa en el parlamento europeo (gran concentración de
inútiles de todos los países), pretende al
compararlo con la situación en España, que
esto es el reino de los cielos, con el bilingüísmo
obligatorio para que ningún español hablante
pueda ser ciudadano normal en las vascongadas. De paso nos
demuestra como gastar el dinero
público, el de nuestros bolsillos vacios
por el estado depredador, para financiar a los que viven del
cuento con la lengua "propia".
Esperpentos a gogó
Editorial www.gaceta.es 26 Mayo 2010
Es absurdo esto de jugar al simbolismo idiomático, resulta
esperpéntico.
Hace un tiempo un ciudadano español, algo paleto por cierto, se fue
a Francia y, con un dominio del idioma galo similar al que demostró
en su día Zapatero, entró en un restaurante y pidió “ensaladé de
frutés y tortillé a la españolé”. El camarero, atento por demás, le
contestó en un correcto francés: “A vuestré disposicioné”. El
paleto, después de comer, dio las gracias y preguntó al camarero que
de dónde era, a lo que éste respondió que de Córdoba, como Montilla.
Y el paleto, entonces, le dijo jovial y alegre: “Y si los dos somos
españoles, ¿qué hacemos hablando en francés?”.
No me negarán que lo que ocurrió el lunes en el Senado, viendo a
Chaves con el pinganillo de la traducción simultánea escuchando
hablar a Montilla en catalán, no tiene bastante de lo que acabo de
contar. Desde mi extremeñidad, pero también desde mi condición de
catalán de adopción, me parece tan absurdo esto de jugar al
simbolismo idiomático, tan sumamente esperpéntico y tan propio de
personajes de opereta política, que me resulta difícil huir de los
calificativos gruesos. Sin embargo, vaya por delante que estos
personajes, con estas actitudes, no hacen otra cosa que alejarse
cada vez más de la cordura y del sentido común y, por tanto, de la
necesaria sintonía con el pueblo llano. Dicho lo anterior, no
debemos olvidar, pese a todo, que la mascarada idiomático-política
del lunes en el Senado tenía un trasfondo mucho más
impresentablemente ladino, que no es otro que el de precipitar
(ahora sí parece que ZP lo quiere) la renovación de cuatro miembros
del Tribunal Constitucional para que no haya sentencia sobre el
Estatut antes de las autonómicas catalanas y, si el PP cae en la
trampa, romper los actuales equilibrios del Tribunal lentorro.
Parece mentira que tengamos que sufrir esto con el diluvio económico
que nos está cayendo encima. Desde luego, estos tíos parecen de otro
mundo, muy alejado de la triste realidad que han hecho de España en
este crítico momento.
Estatut
Todos ganan, España pierde
Juan Morote Libertad Digital 26 Mayo 2010
Mucho tiempo ha transcurrido desde que comenzó a debatirse la
sentencia que debía elucidar la constitucionalidad o no, del nuevo
estatuto de Cataluña. Concretamente, más de tres años. Por aquel
entonces, el Partido Popular creía aún que era posible gobernar en
España y, al mismo tiempo, evitar que se dinamitase nuestro
ordenamiento constitucional merced a la entrada en vigor de aquella
norma conformante del llamado bloque de constitucionalidad.
Ha pasado mucho tiempo, quizá demasiado, desde que los dirigentes
del Partido Popular abdicaron de su obligación de defender los
postulados de su electorado. ¿Cuándo trocaron sus obligaciones por
sus intereses? Ya casi ni me acuerdo. Cuando el presidente del
Gobierno, José Luis Rodríguez, pactó con Artur Mas, en una delirante
noche de nicotina y otras cosas, la resurrección de un cadáver de
Estatut, la puntilla al régimen que salió de la transición pendía
amenazante. Fueron más de cuatro millones de españoles quienes
estamparon su firma, no para protestar ante semejante oprobio, sino
para adherirse al PP en su denuncia del atropello que suponía el
nuevo estatuto.
Hay que constatar que los tiempos han cambiado. Hace casi tres años
Daniel Sirera, supuesto cabecilla del PP catalán, se manifestó
preocupado por una sentencia del constitucional que defendiera la
ilegalidad del Estatut. Así, señalaba: "Espero que el Constitucional
haga una resolución interpretativa, pero que no nos quedemos sin
Estatut. Eso sería un desastre". Me quedé sin saber a qué desastre
se refería. Hoy empiezo a esbozarlo. Tres años después de la
aprobación del Estatut, seguimos sin tener una sentencia que
certifique la claudicación del Estado de Derecho ante la presión
política, o por el contrario que nos proporcione un hálito de
esperanza.
En el punto en que nos encontramos se acaba de iniciar una ofensiva
del PSOE para forzar la renovación del Tribunal Constitucional,
concretamente la de aquellos magistrados que ya han acabado su
mandato. Zapatero ha dado instrucciones para que se acepten los dos
candidatos propuestos por el PP, es decir, Francisco Hernando y
Enrique López. Aparentemente, de esta forma se mantendría el
equilibrio en el alto tribunal. Prima facie puede parecer una trampa
para proceder a su posterior recusación y que las tesis del PP
queden en minoría, puesto que ambos ya se han pronunciado en contra
del mismo.
Sentencia antes que renovación
El Editorial La Razón 26 Mayo 2010
El PSOE ha decidido reactivar la renovación de los cuatro
magistrados del Tribunal Constitucional que corresponden al Senado y
cuyo proceso había bloqueado durante dos años por su veto a los
candidatos propuestos por el PP, Francisco José Hernando y Enrique
López. La comparecencia del presidente catalán, José Montilla, en la
Cámara Alta ha supuesto el sorprendente punto de inflexión en una
posición que era radicalmente contraria a emprender ese camino.
Hemos defendido que la situación ideal, y la deseable, del Tribunal
Constitucional pasaba por que el mandato de sus miembros estuviera
plenamente vigente, pero esa circunstancia dependía de los grupos
políticos mayoritarios y no de los magistrados. En cualquier caso,
la renovación o no en plazo no mermaba ni cuestionaba la legitimidad
del Tribunal para desarrollar sus funciones con normalidad, como lo
ha hecho hasta este momento. Hay que recordar además que no es la
primera vez que se da una situación así, aunque, sin duda, el
panorama político no estaba mediatizado por un asunto como la
sentencia sobre el recurso del Estatuto de Cataluña.
La cuestión es, por tanto, qué ha cambiado para que los socialistas,
de repente, hayan girado 180 grados en su actitud inalterable de los
últimos dos años. Entendemos que ni la inocencia, ni la ingenuidad,
ni siquiera la altura de miras o el sentido de Estado han
condicionado esa decisión. Han desaprovechado demasiado tiempo para
que asumamos esa hipótesis como correcta. La posición del Gobierno,
de la Generalitat y del Parlamento catalán, que ayer mismo instaron
al TC a que se abstenga de dictar el fallo y que se declare
«incompetente», nos hace pensar que, como en todo este proceso, el
PSOE sólo busca demorar aún más la sentencia e intervenir en su
redacción con un cambio de jueces que pudiera alterar la actual
composición del Tribunal, que entiende desfavorable a sus tesis. En
esa estrategia cabría también la posibilidad de que Hernando y López
fueran recusados por haberse pronunciado sobre el Estatut cuando
integraban el Consejo General del Poder Judicial.
Ni la mayor parte de la clase gobernante catalana ni los socialistas
en Madrid han sido respetuosos con la independencia del TC ni con su
trabajo. Las presiones, los ataques, las tretas para cambiar las
reglas del juego no son de recibo ni resultan admisibles en
democracia. Ayer, el Parlament y la Generalitat hablaron de
«anomalía» y de «ridículo», pero el despropósito mayor ha sido la
pretensión institucional de torcer por las bravas la resolución y
desprestigiar a los magistrados.
El Senado comenzó ayer el procedimiento para renovar el Tribunal, y
es positivo, pero ese proceso no puede inhabilitar a los magistrados
actuales, que serán plenamente competentes hasta que sean
sustituidos. En estos momentos, lo urgente y lo prioritario es
dictar la sentencia sobre el Estatuto de Cataluña, tras cuatro años
de deliberaciones, para acabar con la provisionalidad de las leyes
emanadas de la norma estatutaria. Las maniobras para entorpecer este
proceso hacen un flaco favor a la democracia y a uno de sus pilares,
el principio de legalidad.
El decreto del plurilingüismo cierra la vía
legislativa e inicia la judicial
F. CRIADO. SANTIAGO. ABC Galicia 26 Mayo 2010
Una vez agotada la vía legislativa con su publicación, ayer, en el
Diario Oficial de Galicia, el ámbito judicial se cierne ahora sobre
el nuevo decreto del plurilingüismo en la enseñanza no universitaria
aprobado el pasado jueves por el Consello de la Xunta. La norma, que
incluye los cambios sugeridos por el Consello Consultivo, entrará en
vigor en el próximo curso 2010-2011.
Horas antes de que las fuerzas de la oposición en O Hórreo
solicitasen sin éxito al gobierno de la Xunta que diese marcha
atrás, el sindicato CIG anunció que llevará ante el Tribunal
Superior de Justicia de Galicia (TSJG) el decreto que sustituye al
discutido decreto 124/2007, que establecía un mínimo de un 50% de
horas lectivas en gallego.
El portavoz de CIG-Ensino, Anxo Louzao, avanzó que optarán por la
vía contencioso-administrativa para bloquear lo que denominó un
«atentado» contra el gallego. Por su parte, los portavoces de las
centrales CC.OO., FETE-UGT y STEG expusieron que estudian la
posibilidad de acudir también al juez. el comité ejecutivo de CC.OO.
tomará el jueves una decisión al respecto, mientras que FETE-UGT
celebrará hoy una reunión para sacar una conclusión. Mientras, STEG
indica que harán lo propio si los asesores jurídicos así se lo
aconsejan. Descartó el acudir al juzgado el representante de la
división gallega de la Asociación Nacional de Profesores Estatales
(ANPE-Galicia), Julio Díaz
Sí confirmó esta posibilidad la asociación Mesa pola Normalización
Lingüística, cuyos objetivos declarados son «que no se prohíba el
gallego en ninguna materia y que se garantice una presencia mínima
de nuestra lengua en la educación infantil».
Ya en sede parlamentaria, el enfrentamiento entre la fuerza
mayoritaria y los partidos de la oposición en relación al ya
conocido como decreto 71/2010 volvió a tomar cuerpo en el bloqueo
del PP a dos iniciativas en torno al idioma presentadas por PSOE y
BNG. Los socialistas solicitaron la retirada del decreto publicado
horas antes, acusando de «improvisación» a la cartera responsable de
su redacción -Educación- y dejando caer que el texto es «fácilmente
recurrible» en los tribunales, en palabras del portavoz Guillermo
Meijón. Por su parte, la frentista Carme Adán describió la
publicación del texto en el DOG como fin de una «farsa», la de que
el PP apoyaba la Ley de Normalización. Adán echó en cara al PP que
la gestación del decreto será estudiada en las facultades de
Ciencias Políticas como ejemplo de «cómo se crea un problema en
campaña electoral, que crece y crece hasta que lleva a una situación
sin salida». En la segunda moción en torno a la lengua, que no tuvo
éxito al igual que la primera, el nacionalista Bieito Lobeira exigió
a la Xunta el cumplimiento de la legalidad en campañas de
comunicación institucional o la programación televisiva.
El decreto del gallego esquiva la marea de
críticas y entra en vigor
Se empezará a aplicar a partir del próximo curso
Álvaro Rubio www.lavozlibre.com 26 Mayo 2010
Madrid.- El decreto del gallego presentado por Alberto Núñez Feijóo
entra en vigor este miércoles y con él se deroga la norma aprobada
por el bipartito en 2007.
Finalmente, el presidente de la Xunta ha hecho caso omiso a las
críticas que le han llovido por parte de detractores y defensores de
la libertad lingüística. Los nacionalistas consideran que la medida
discrimina el gallego y los que abogan por la libre elección de
lengua, entre los que se encuentra Galicia Bilingüe, han visto
frustradas sus expectativas. "Lo teníamos al alcance de la mano,
pero Feijóo nos ha mentido", comenta Gloria Lago, presidenta de esta
asociación.
Como novedades, el nuevo texto blinda según la Xunta "el equilibrio
entre gallego y castellano" y reduce la consulta obligatoria a los
padres en Educación Infantil. En un principio, también se iba a dar
voz a los progenitores en Primaria y Secundaria.
Según recoge el decreto 79/2010, la Xunta ha optado por suprimir el
anterior texto al considerar que estaba orientado a la obtención de
una competencia idónea en lengua gallega, pero no fijaba un número
mínimo de materias en castellano.
El principal objetivo del nuevo decreto es la capacitación del
alumnado en ambas lenguas, aunque para Galicia Bilingüe esto no se
cumple porque las asignaturas con mayor terminología se impartirán
en gallego y el castellano quedará relegado a la materia de
Matemáticas.
Respecto a la lengua materna predominante en las aulas será
determinada por el centro educativo en función del resultado de una
pregunta que se efectuará a los padres, tutores o representantes
legales antes del comienzo del curso escolar.
Por su parte, los libros de texto tendrán que estar redactados en la
misma lengua en la que se imparta la asignatura, al igual que los
materiales curriculares.
El nuevo decreto también establece la apuesta progresiva por la
introducción de una lengua extranjera como tercer idioma en las
aulas, principalmente el inglés.
El PP cree un «insulto» a los funcionarios
los traductores de Montilla
Madrid - Ep La Razón 26 Mayo 2010
La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, tachó hoy
de "esperpento" la traducción simultánea de la comparecencia del
presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla, en las
cuatro lenguas cooficiales que tuvo lugar ayer en el Senado.
A su juicio, esta situación ha sido propiciada por el presidente del
Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con "el apoyo incondicional"
de los barones socialistas. En declaraciones recogidas por Europa
Press, Cospedal tildó de "demoledora" la imagen del vicepresidente
tercero Manuel Chaves escuchando la traducción simultánea del
discurso de Montilla. "Es la representación del absurdo al que nos
ha llevado Zapatero", denunció, refiriéndose a que los dos andaluces
se "entiendan" mediante la traducción simultánea cuando "hay una
lengua que les es común a los dos" y que todos los españoles tienen
"el derecho de utilizar y el deber de aprender".
"Es de tal esperpento lo que ha propiciado Zapatero con el apoyo
incondicional de todos los barones del PSOE que no tiene nombre",
remachó Cospedal.
En opinión de la 'número dos' del Partido Popular, esta traducción
supone un "insulto" a quienes son los "receptores de sus desmanes y
su despilfarro", en alusión a los funcionarios que sufrirán "un
drástico" recorte en sus salarios. "Teniendo una lengua común no
entiendo por qué hace falta una cosa así", resumió.
Por otra parte, Cospedal aseguró que su partido no apoyará la
convalidación del Decreto Ley para reducir el déficit público porque
plantea un "panorama de medidas muy reducido" y además que suponen
un "ajuste improvisado, injusto" y que no es capaz de crear riqueza
ni empleo.
En alusión a la renovación del Tribunal Constitucional, afirmó que
"el Gobierno cambia de opinión 50 veces en este tema" y agregó que
se ha puesto de manifiesto que la paralización del proceso fue causa
de los socialistas. En todo caso, advirtió de que no se puede
renovar el Tribunal para que sea 'ad hoc' de una sentencia
determinada mientras abogó porque el TC se pronuncie "de forma
urgente" sobre el Estatut.
Mi intuición me lleva a pensar que la treta del presidente no es
tal, sino un juego de escenificación de una estrategia de interés
mutuo. Veamos, Rajoy ha asumido que no puede gobernar en España sin
el apoyo de los convergentes, es decir, da por perdida la mayoría
absoluta. Si quiere pactar con CiU, cree que el tema del Estatut es
prácticamente innegociable. De este modo, para Rajoy sería una
salida mínimamente airosa quedar en minoría en el TC, que la
sentencia deje casi todo como está, poder presentar una
justificación ante el sector exigente de su electorado, y de paso
dejarse abierta la puerta para negociar con CiU, con el estatuto de
Cataluña prácticamente ratificado en su totalidad.
Así, gana el PSOE, porque sus tesis triunfan de forma mayoritaria;
gana CiU sin pelear la batalla, como tantas y tantas veces; y gana
el PP, que encuentra coartada donde no la tenía. En consecuencia,
creo que se trata más de una cuestión de estrategia que de trampa.
Quizá mi análisis peque de atribuir a Rajoy un maquiavelismo del que
adolece. Si bien, en todo caso, ganan todos y, como siempre, pierde
España.
TENÍA OTRAS "CUALIDADES", ARGUMENTA
La Audiencia Nacional permite dedicar una
calle a un terrorista en Cataluña
La Audiencia Nacional ha archivado la causa contra el alcalde de
Santa Coloma de Cervelló por dedicar una calle a un terrorista
condenado por el asesinato de José María Bultó. Consideran que no
hay enaltecimiento del terrorismo y que existen otras facetas de la
vida del terrorista ajenas a ese atentado.
LIBERTAD DIGITAL 26 Mayo 2010
Santa Coloma del Cervelló mantendrá la calle dedicada al terrorista
Jauma Martínez Vendrell, condenado por el asesinato del industrial
catalán José María Bultó, tras la sentencia de la Audiencia
Nacional. La Sección Segunda de lo Penal del Tribunal ha archivado
la causa contra el alcalde de esta localidad y no considera que
exista delito de enaltecimiento del terrorismo y humillación a las
víctimas.
Según cuenta El Mundo, el empresario fue asesinado en 1977 tras
explotar el artefacto que tenía adosado al pecho después de haber
exigido un rescate por su liberación. El atentado fue reivindicado
por el Exèrcit Popular Català, rama del Front Nacional de Catalunya,
fundado por el propio Vendrell.
Los magistrados han decidido así mantener el “Passatge Jaume
Martínez i Vendrell, patriota català (1915-1989)” y ha sido adoptada
por los jueces Fernando García Nicolás, José Ricardo de Prada y
Julio de Diego, que finalmente han seguido el criterio de la
Fiscalía y del juez Ismael Moreno, que 2008 archivó la causa
presentada por la familia en primera instancia.
Los magistrados argumentan que existieron otras facetas en la vida
del terrorista ajenas al atentado que acabó con la vida del
empresario. “No puede compartirse que lo que defina de forma
absoluta, por encima de cualquier otra cualidad, circunstancia o
situación, a la figura histórica de Jaume Martínez Vendrell sea su
condición de terrorista, y que esta circunstancia le haya de
acompañar, sin remisión, ni matices de clase alguna, toda su vida,
tal como afirma la parte recurrente”.
En este sentido, definen la vida de Vendrell como “un iter vital
complejo, sin duda singular y, en importantes aspectos,
controvertido, pero enormemente condicionado por la convulsa
historia reciente de España en el siglo pasado”.
Círculo Balear exige a Antich que suprima las subvenciones al
catalanismo
La asociación que preside Jorge Campos hace hincapié en la OCB que
en el año 2009 recibió un total de 949.190 euros
Álvaro Rubio www.lavozlibre.com 26 Mayo 2010
Madrid.- Tras conocerse que el Gobierno de Francesh Antich
subvenciona asociaciones que abogan por el ‘catalanismo’, Círculo
Balear muestra su disconformidad y asegura que si el Ejectivo de la
comunidad autónoma no diera ayudas públicas a este tipo de entidades
"no haría falta recortar los salarios de funcionarios y pensionistas
en Baleares"
La asociación que preside Jorge Campos alude a La Obra Cultural
Balear (OCB), que en el año 2009 recibió un total de 949.190 euros
que junto a sus filiales alcanzaba la cifra de 1.273.889 euros.
Este tipo de ayudas ya fueron criticadas por UPyD que considera
inaceptable que se concedan estas cantidades económicas a entidades
que se dedican a fomentar el catalán y y presentar el castellano
como un idioma opresor. En 2007 la concejal de Cultura de Cort,
Nanda Ramón, concedió 6.400 euros a la OCB para la realización y
montaje de un vídeo "sobre la persecución de la lengua catalana en
Mallorca”.
La OCB ha creado recientemente, la asociación Xarxa 2015, con la que
impulsa diarios digitales y emisoras de radio independentistas.
Todas ellas vinculadas a asociaciones que abogan por la imposición
del catalán como Voltor, Paraula, Joves de Mallorca per la Llengua,
Escoles Mallorquines, El Mirall, Club Trenta-1, Grup Blanquerna,
Plataforma Calvià per la Llengua, y Fundació OCB.
Círculo Balear califica este tipo de hechos como "irresponsables,
injustos, incoherentes e indignantes" para los ciudadanos que
"sufren las consecuencias de una terrible crisis motivada por el
despilfarro autonómico".
Para Jorge Campos “el catalanismo político y cultural en Baleares
subsiste gracias a estas millonarias subvenciones públicas.
Círculo Balear ha hecho hincapié en que Baleares sufre más de un 20%
de paro y el Gobierno balear propone recortes presupuestarios que
afectan a los más desfavorecidos, pero “las subvenciones al
catalanismo radical no se tocan”, comenta Campos.
Por esos motivos, la asociación que defiende la libertad lingüística
espera que "se aplique el sentido común y se eliminen las ayudas
públicas a aquellos que quieren acabar con el sistema democrático".
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