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La avaricia de los políticos nos hunde en
la miseria
EDITORIAL Libertad Digital 5 Junio 2010
La quiebra de Lehman Brothers marcó la fecha en la que nadie podía
negar ya la existencia de una grave crisis económica. Así, los
políticos de todas las latitudes trataron de aprovecharse de esa
crisis acusando a "Wall Street" y a los grandes directivos de los
bancos de no estar sometidos a ningún tipo de regulación y de
haberse dejado llevar por una avaricia descontrolada que los condujo
a engañar a todo el mundo. Sólo faltó para rematar esta escenografía
que a los pocos meses de quebrar Lehman, estallara el caso Madoff y
más adelante la propia banca de inversión estadounidense volviera a
estar en la mirilla de la burocracia política por haber manipulado
sus cuentas anuales mediante ciertas tretas contables (el famoso
"Repo 105") y por estafar a sus clientes con productos estructurados
complejos como el Abacus.
La estrategia de los políticos tenía dos claras ventajas: por un
lado, podían ocultar que la burocracia estatal de la que formaban
parte era la auténtica responsable de la crisis (las expansiones
crediticias de la Reserva Federal y la absurda política de promoción
de la vivienda en EEUU); por otro, les permitía reclamar para sí
mismos más poderes de regulación, supervisión e intervención sobre
el sector privado.
Desde esos episodios vividos en 2008 y 2009, mucho ha llovido. Los
gobiernos comenzaron a gastar sin freno hasta el punto de haberse
convertido hoy en la principal amenaza para la recuperación global.
Y, por si fuera poco, los políticos de todo el mundo no sólo se han
comportado como unos pródigos despilfarradores, sino como unos
mentirosos y manipuladores de primer nivel.
En España algo podíamos intuir sobre la catadura de la clase
política tras el deplorable espectáculo que supuso la campaña
electoral de las últimas elecciones generales, en las que el PSOE
revalidó victoria gracias a la persistente negación de una crisis de
la que ningún economista serio dudaba. Pero han tenido que llegar
los escándalos de Grecia y Hungría para que comience a ponerse
seriamente en duda la credibilidad de aquellos que quieren
introducir transparencia y honradez en el sector privado mediante
más regulaciones.
Primero fue el Gobierno griego quien reconoció haber manipulado los
datos sobre deuda y déficit y ayer fue el nuevo Gobierno húngaro
quien anunció que, tras eliminar todo el maquillaje de las
estadísticas oficiales introducido por su antecesor socialista en el
cargo, se hallaba próximo a la quiebra.
Cualquier directivo de una empresa privada que hubiese recurrido a
tan arteras tácticas habría sido procesado penalmente y, cómo no,
habría sido puesto como ejemplo de las terribles consecuencias de la
insuficiente regulación de los pérfidos mercados. Sin embargo, la
izquierda no verá en los escándalos de Hungría y Grecia una
demostración de aquello que decía Lord Acton: que el poder corrompe
y el poder absoluto corrompe absolutamente. Al contrario, dejará
pasar la noticia como si de un hecho totalmente exógeno a la crisis
se tratara.
Sin embargo, hay que repetirlo una vez más: ha sido la avaricia de
unos políticos que querían gastar y acumular tanto poder como les
fuera posible lo que ha llevado a Grecia y a Hungría a la quiebra y
al resto del mundo a ver cómo se esfuman sus esperanzas de
recuperación. Correspondería, pues, plantearse si no conviene
reducir los tamaños de unos Estados tan mastodónticos como para
arrastrar a una sociedad entera a la quiebra.
Si, como no se cansaron de repetir los socialistas, el hecho de que
haya empresas demasiado grandes para quebrar debería implicar que
hay empresas demasiado grandes como para existir, sería bueno que
comenzáramos a aplicar la misma vara de medir a los Estados,
responsables primero de causar la crisis con sus absurdas
intervenciones en los mercados financieros y ahora de hundirnos en
el pozo de la miseria al dilapidar los ahorros de varias
generaciones. Una camarilla de irresponsables y vividores tienen
demasiado poder y demasiadas competencias que deberían regresar a la
sociedad; es el momento de exigírselo: en España hay muchas
instituciones por donde empezar.
España "no se avanza", se hunde sin
remisión.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 5 Junio 2010
"España no se avanza" como cabría esperar en una situación tan
dramática como la que llevamos arrastrando por culpa de la
incapacidad, hipocresía política y mendacidad del Sr. Zapatero, de
su Gobierno y de la complicidad de los Sindicatos y de los grupos de
opinión subvencionados. España camina por la senda de Grecia y de
Hungría, que curiosamente están o han sido hasta hace bien poco,
gobernadas por partidos socialistas. Asombrosa coincidencia que hace
pensar en que la mentira , el falseamiento de la información y la
manipulación de datos y documentos no es algo inhabitual con estos
dirigentes.
Un Gobierno que está acorralado ante la debacle social y económica.
Un Gobierno que sigue remiso a tomar medidas impopulares y las que
toma, lo hace de forma que parezca que son contra su voluntad y
limitadas en su alcance al mínimo posible. Un Gobierno que acude a
cualquier subterfugio dilatorio y escamoteo del debate para evitar
el impacto mediático y la respuesta de los ciudadanos. Un Gobierno
que sigue conscientemente con la estrategia de aguantar lo que sea
necesario y hacer lo que sea y como sea con tal de obligar a otros a
que le solucionen los problemas.
Su negativa a admitir su fracaso le lleva a intentar justificar su
pasividad y a negar el fin de su ciclo de mandato con la
convocatoria de elecciones generales. Su falta de responsabilidad y
su absoluto desprecio por la opinión de los ciudadanos, les
convierte en auténticos déspotas que se legitiman en el resultado de
unas elecciones basadas en el engaño, en la negación de la realidad
y en una política de enfrentamiento y de apoyos bastardos y
mercenarios para mantenerse en el poder. Su completo dominio de los
medios de comunicación hacen imposible una información veraz e
imparcial a la sociedad que, salvo minorías, permanece en el engaño
y no termina de creerse el desastre al que nos ha llevado este
Gobierno comandado por el Sr. Zapatero.
Pero la situación ya no está para piruetas dialécticas, para
actuaciones de trilero, ni para declaraciones demagógicas. España
carece de credibilidad con el actual Gobierno y esa falta de
confianza se traduce en un estado de bancarrota técnica. España no
puede perder ni un minuto en tomar medidas drásticas de reconversión
y de adecuación a una realidad social que se ha querido mantener
oculta por estos irresponsables. Y la solución pasa por un
reconocimiento público en el debate del estado de la Nación, que se
debería convocar de forma extraordinaria. En ese mismo debate, o
bien se fomenta un Gobierno de coalición de salvación nacional
PSOE-PP, o bien la convocatoria urgente de elecciones generales en
el mínimo plazo posible y con una campaña electoral austera y de
tiempo limitado.
La solución pasaría por una especie de "Pacto por la crisis"
liderado por los dos principales partidos políticos y la adopción de
medidas reales encaminadas a corregir las deformidades estructurales
de este sistema autonómico disparatado. El Estado, el nuevo
Gobierno, deberá asumir el control del gasto general y limitar el
poder de los gobiernos autonómicos a meros trasnmisores de las
estrategias y medidas. España solo avanzará en su recuperación
cuando todos vayan en la misma dirección. Y eso solo se consigue
recuperando el control y el mando sobre los presupuestos autonómicos
y el gasto general en todo el territorio.
Para que España avance debe haber una revisión de su modelo actual
de descentralización y multiplicación de administraciones. Este
sistema que solo ha favorecido las aspiraciones nacionalistas
secesionistas debe ser dado por fracasado y como causa principal del
descalabro. Aún estamos a tiempo de que la razón y la sensatez se
impongan sobre la insolidaridad y los objetivos egoístas y que
buscan su exclusiva salvación a costa del resto de la sociedad
española.
Para que España no se hunda y desaparezca, debemos retroceder y
recapacitar para avanzar hacia un futuro sin chantajes, ni revanchas
del pasado. No dejemos que España se hunda sin remisión y sin haber
hecho todo lo posible por evitarlo.
«Evitar errores»
JOSÉ MARÍA AZNAR ABC 5 Junio 2010
Creo que los españoles son conscientes de lo que significó en la
lucha contra la lacra persistente del terrorismo de ETA la política
seguida entre 1996 y 2004. La vivieron y en no escasa medida la
protagonizaron con una movilización social sin precedentes. Fueron
los españoles los que aportaron a la lucha contra el terrorismo un
compromiso cívico que acompañó y fortaleció el esfuerzo de las
instituciones y el despliegue del Estado de derecho frente a sus
enemigos.
Sin embargo, esto no significa que no debamos hacer el esfuerzo de
recordar y de explicar bien lo que entonces supimos hacer. Ésa es la
mejor manera de evitar errores y de vencer tentaciones que puedan
apartarnos nuevamente del camino correcto. A mediados de los 90, la
respuesta contra el terrorismo de ETA se encontraba lastrada por una
extendida frustración. Tan extendida que muchos parecían haber sido
arrastrados a aceptar que el Estado democrático era incapaz de
acabar con la agresión desestabilizadora de la violencia terrorista.
Como alternativa a la eficacia del Estado de derecho, la estrategia
ante la banda terrorista parecía condenada a oscilar de manera
errática entre los extremos de la lucha ilegal o el desistimiento
que asumía como inevitable para procurar el final de ETA una
negociación política en la que los terroristas podrían identificar
alguna contrapartida que la perspectiva de la paz haría aceptable.
La crisis política que acompañó al final del ciclo socialista en
1996 se unía al constante patrocinio de procesos negociadores por
parte del nacionalismo vasco, que, por un lado, se veía como
beneficiario del precio político que el Estado habría de pagar a los
terroristas y, por otro, aprovechaba en su favor el crédito que
conservaba el «final dialogado» contemplado en el Pacto de Ajuria
Enea. De este modo se alimentaba la imagen de una ETA imbatible,
dotada de una capacidad ilimitada de recuperación frente a la acción
de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y apoyada por decenas de miles
de votos que activaban sus organizaciones políticas desde la
legalidad que buscaban destruir.
El Gobierno salido de las elecciones de 1996 tenía que hacer frente
a un deterioro para entonces más que alarmante de los instrumentos
del Estado. Tenía que ofrecer a la sociedad española un compromiso
de liderazgo sin reservas contra ETA. Y tenía que enviar a la banda
terrorista un mensaje no menos claro de determinación.
Los ocho años de lucha contra ETA que llevaron a cabo los Gobiernos
que tuve el honor de presidir responden a unas claves sencillas de
formular: restablecer la confianza en las instituciones
democráticas, afirmar la capacidad del Estado de derecho para
derrotar el terrorismo y, por tanto, negar el mito de su
imbatibilidad; reconocer el valor y la dignidad de las víctimas y su
derecho a la reparación moral y material, afirmar el valor del marco
político de convivencia que nos dimos los españoles, apoyar la
movilización cívica contra el terrorismo y perseguir todos los
métodos de coacción y violencia de éste sobre el conjunto de la
sociedad, muy singularmente la vasca.
A lo anterior es preciso añadir dos presupuestos esenciales que
quedan bien explicados en esta obra. Por un lado, la consideración
de ETA como cabeza de un entramado de organizaciones criminales
contra las que era preciso actuar con instrumentos legales adecuados
y con el impulso necesario a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. La
Ley de Partidos y la ilegalización de las sucesivas marcas
electorales de la banda terrorista son las expresiones más
relevantes de esta estrategia, pero no las únicas, si se tienen en
cuenta las medidas adoptadas contra organizaciones responsables del
terrorismo callejero o medios de comunicación bajo la disciplina de
ETA.Por otro, la consideración de la política antiterrorista como
una política verdaderamente de Estado a la que debía dotarse de
continuidad mediante el compromiso de los dos principales partidos.
Pero rechacé las políticas de «mínimo común denominador» que, en
aras de una cuestionable unidad, impedían el avance de la estrategia
contra ETA al quedar ésta subordinada al ritmo que marcaba el que
menos quería avanzar o no quería avanzar en absoluto.
El Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo representó,
precisamente, la superación de este enfoque y la adopción de
objetivos e iniciativas que entonces el Partido Socialista se mostró
dispuesto a compartir.
De todas mis responsabilidades como presidente del Gobierno, la
lucha contra el terrorismo fue la más exigente, la más dura y, para
mí, la más estimable en el compromiso con mi país y mis
compatriotas. Ciertamente, plasmar en la acción política estos
principios no es tan fácil como formularlos. Pero no hay nada de
melancólico en la evocación de ese esfuerzo porque en modo alguno
fue baldío.
Bien al contrario, es el recuerdo del esfuerzo de las víctimas en la
superación de su dolor; del esfuerzo de los resistentes venciendo el
miedo; del esfuerzo de tantos cargos públicos rechazando el
desistimiento; del esfuerzo de los que, decididos a seguir
haciéndose oír, no han permitido ser amordazados por la coacción de
los terroristas; del esfuerzo y la dedicación de guardias civiles y
policías, de jueces, magistrados y fiscales. En suma, un gran
compromiso colectivo en el que los españoles dieron lo mejor y que
nadie tiene derecho a malgastar.
La rendición de Loyola
EDURNE URIARTE ABC 5 Junio 2010
Se redoblan los rumores sobre una negociación con ETA. Al menos,
sobre la negociación que quiere ETA. Lo que se anuncia en dos
versiones, que el brazo político de la banda, Batasuna, va a pedir
al brazo «militar» el fin de la violencia, y que la banda va a
declarar una tregua. Ambas cosas muy posibles, dada su creciente
debilidad. Pero con un gran interrogante en el aire, el referente al
Gobierno. Dice el Gobierno que no está implicado en absoluto en tal
objetivo de negociación de ETA. Que no sabe nada. Pero también
confiesa a sus círculos próximos que el fin de ETA podría ser una de
las tablas de salvación del maltrecho liderazgo de Zapatero.
Y, sobre todo, es altamente inverosímil suponer que ETA vaya a
plantear una nueva tregua en este contexto político, con Zapatero en
La Moncloa, sin unos contactos previos con el Gobierno. De ahí que
sea conveniente recordar lo que este mismo Gobierno, este mismo
presidente, acordó con ETA hace tan sólo cuatro años, un acuerdo que
fue roto por ETA y no por el Gobierno. Y un acuerdo que Zapatero
nunca lamentó o cuestionó tras el fin de la negociación.
Me refiero al acuerdo de Loyola. Ni siquiera a las actas guardadas
en la Fundación Henri Dunant, oficialmente secretas. No hace falta
llegar tan lejos. Basta con consultar el acuerdo de Loyola cuyos
documentos acaban de ser publicados por Fernando Jáuregui y Manuel
Ángel Menéndez en su libro El Zapaterato. Se trata de una rendición
en regla del Gobierno ante ETA. O del ofrecimiento a la banda
terrorista de cambios políticos en el País Vasco a cambio del fin de
la violencia. Dentro de los ordenamientos legales vigentes, dice el
acuerdo, pero añade, pudiendo ser modificados en el futuro para que
no limiten la voluntad popular.
La trampa de Loyola es que se refiere a Batasuna y no a ETA.
¿Podemos estar ante una reedición de esa misma trampa?
ZP empeñado en volver a meter a ETA en las
instituciones.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 5 Junio 2010
Zapatero fía toda su política antiterrorista en meter una y otra vez
a ETA en las instituciones. Este hombre utiliza siempre el mismo
argumento, no tiene ningún asesor que le sugiera alguno nuevo y
original. En 2007 insistía en que ETA-Batasuna podría presentarse a
las elecciones si rechazaba la violencia, estos días ha dicho algo
nuevo, que ETA-Batasuna podrá presentarse a las elecciones si
rechaza la violencia.
Gracias a las hemerotecas es muy fácil descubrir que el juego que se
trae ZP con ETA en estas fechas es el mismito que se traía en 2007,
antes de las pasadas elecciones municipales.
Hoy aparece en El País un artículo con las instrucciones que el
gobierno está dando a ETA para que puedan presentarse a las
elecciones. Hablando de ETA-Batasuna, la vice de ZP, de la Vega
dice:
“No podrá presentarse nunca a las elecciones si no condena la
violencia de forma clara y si no se separa definitivamente de ETA”.
En marzo de 2007, Zapatero le decía lo mismo a ETA-Batasuna. También
en El País se pudo leer:
“El presidente José Luis Rodríguez Zapatero mantiene su posición de
exigir a la izquierda abertzale el rechazo expreso a la violencia,
mientras ETA exista, para concurrir a estos comicios”.
ZP nos toma por imbéciles, y al parecer lo somos porque seguro que
de nuevo dejará que ETA se cuele utilizando las mismas patrañas de
siempre y que al parecer tanto gustan a ZP que ansía volver con ETA
a la antigua cama compartida a hacer las guarrerías clásicas y
habituales entre ellos.
Bueno, reconozco que los asesores se han esforzado y han dado de sí
todo lo que pueden dar. Han sabido ellos solitos escribirle a la
vice una frase impactante para decir lo mismo que ZP hace 3 años
pero de manera igual pero distinta. ZP decía en 2007 “rechazo
expreso a la violencia”, de la Vega dice ahora “condena de la
violencia de forma clara” y si el mensaje no le llega a ETA tal vez
acaben gritándoles “¡Tíos!, haced lo mismo que la última vez y
cuela”.
Montilla
Medidas de austeridad muy caras
Antonio Robles Libertad Digital 5 Junio 2010
En Cataluña, el Gobierno de Montilla comienza a tomar medidas de
austeridad. Se niega a eliminar consejería alguna. El presidente del
Parlamento, Ernest Benach, también. Se niega a reducir la flota de
coches oficiales, todos de gama alta.
El Gobierno que preside Montilla es el que mayor número de
consejerías tiene: 14. Le sigue Andalucía con 13. Visto el resultado
de la eficacia de alguna de ellas, podrían devolverlas al Estado.
Empezando por la de educación; al menos, nos evitaríamos
duplicidades. Al fin y al cabo, son las dos comunidades con más
fracaso escolar de España y ocupan el último lugar de los países de
la OCDE, a excepción de Grecia. El presidente de la Generalitat de
Cataluña cobra al año 169.446 euros, el presidente del Gobierno de
España, 91.982. Supongo que los 77.464 euros que cobra de más
Montilla será porque construir una nación en más costoso que
deconstruir otra. Otra explicación no le encuentro.
Pero ya digo, el Tripartito está dispuesto a llevar su austeridad
hasta el Parlamento. Del 15% de la reducción publicitaria de los
sueldos de sus diputados, se ha quedado en un 8%. Y como los planes
de austeridad van en serio, ni una palabra sobre el coste de los
viajes de Carod Rovira al extranjero ni sobre el montante real de
las subvenciones a la Plataforma Pro Seleccions Esportives
Catalanes. La última vez que se logró saber a ciencia cierta los
dineros que se llevaba, ascendieron a casi 2.000 millones de las
antiguas pesetas. Es evidente que reducir el montante frenaría las
campañas para ahondar las diferencias entre Cataluña y el resto de
España, pero sería tan aburrido no tener diferencias... Menos mal
que la consejería inventada ex profeso para Carod Rovira, me refiero
a Vicepresidencia, sigue bien nutrida: en 2007 recibió 249,8
millones de euros; en 2008, 277,19 millones; en 2009, 268,97
millones y en 2010, 268,75 millones.
Entre sus funciones prioritarias está la de potenciar la política
lingüística con las delegaciones de la Generalitat en el extranjero;
50 embajadas en total, un 25% de las existentes de todas las
comunidades autónomas. Sólo el presupuesto de 2010 de esta
Vicepresidencia de agitación y propaganda nacionalista se lleva la
subida previsible del IRPF que pretende obtener el Gobierno Montilla
para sanear las cuentas de la crisis. En 250 millones de euros se ha
calculado tal subida. Si comparamos esa cantidad con el actual
presupuesto de Vicepresidencia (268,75 millones de euros) veremos
que ni siquiera la cubre. Aún necesitaríamos 18,7 millones más para
los caprichos identitarios del señor Carod Rovira. La única partida
con cara y ojos de Vicepresidencia es la destinada a la ayuda a la
cooperación y el desarrollo exterior. Y ha sido precisamente ese
departamento quien sufrió el año pasado el recorte de 20 millones de
euros. Y eso sin tener en cuenta que buena parte del presupuesto
total va a parar a sueldos propios y a promocionar el conocimiento
del hecho diferencial nacionalista alrededor del mundo (en algunas a
modo de nuevos ricos, donando un millón de euros al jefe de los
Shuar para promocionar 13 lenguas indígenas del Ecuador), lo que
nada tienen que ver con una auténtica ayuda externa.
Mientras tanto, en Cataluña, sólo se cubrirán la mitad de las
jubilaciones que se produzcan entre el personal docente, sanitario,
de emergencias y del SOC (Servicio de Ocupación de Cataluña), y el
10% del resto de jubilaciones del funcionariado.
Son las diez de la noche. En TV3 acaba de empezar el documental,
Adeu Espanya? Un publirreportaje por la independencia. Lo pagamos
todos.
Los tres tenores
Alfonso Basallo www.gaceta.es 5 Junio 2010
González, Pujol y Aznar lanzan 'fatwas' contra ZP y predican
democracia.
Con Zapatero cualquier gobernante pasado fue mejor. Pero de ahí a
beatificarlos va un trecho. Ejemplo, los tres tenores, González,
Pujol y Aznar, se ponen estupendos lanzando fatwas contra el
indocumentado y predicando democracia.
Ninguno de los tres nos hizo pasar la vergüenza ajena del papá de
las góticas, pero eso no les autoriza a ir de puretas. ¿Quién es
González para hablar de necios, cuando dejó la economía hecha un
erial; y la democracia, unos zorros a golpe de corrupción y crimen
de Estado? Si ahora hay un Sitel es porque hubo un Perote, si hay un
Bono es porque hubo un Solchaga (“España”, ya saben, “más dinero en
menos tiempo”), si ZP quiere terminar con ETA mediante un atajo
infame es porque hubo una X que lo intentó por otra trocha
inconfesable.
¿Y el ex Honorable, lamentándose de la falta de valores? ¿De qué
partido es Durán, el Shylock que trapichea con su abstención, para
perpetuar a Zapatero? Si hay un chantaje borroka del tripartito, es
porque durante los 30 años anteriores hubo un chantaje soft del
pujolismo; si ahora hay Pretoria ya lo había antes con Alavedra y
Prenafeta, criados a los pechos del 3%.
De los tres abuelos Cebolleta, Aznar es el que está más autorizado
para sermonear; pero es responsable por omisión de ciertos
desastres: si hay una EpC es porque Aznar no desactivó la bomba de
relojería de las leyes educativas socialistas ; si hoy el aborto es
un derecho, es porque el PP dejó intactos los tres supuestos; si
seguimos sin saber qué pasó el 11-M es porque en el mes y medio en
el que aún no había hecho el relevo a Zapatero se destruyeron
pruebas claves…
En cambio, ninguno de los tres tenores ha afeado a Zapatero por la
gota que colma el vaso: la lira. Ninguno imita a Petronio
recriminando a Nerón: “Quema empleo, oh divino César, negocia con
terroristas, persigue a los cristianos, pero por Júpiter bendito, no
castigues nuestros oídos con tus odas alpinas”.
Flotilla
Preguntas
José María Marco Libertad Digital 5 Junio 2010
Un periodista norteamericano ha apuntado la velocidad de la reacción
suscitada por el trágico incidente de la flotilla pro Hamas. La
actuación de las fuerzas armadas de Israel, y el propio gobierno
israelí, han sido condenados por los gobiernos y las organizaciones
políticas e humanitarias de casi todo el mundo en cuestión de horas,
a veces minutos, antes de cualquier investigación. La última vez que
hubo algo parecido fue cuando las autoridades hondureñas impidieron
que un peón de Hugo Chávez se hiciera con el país. En los dos casos
se trata de incidentes protagonizados por países pequeños. Con
ellos, nuestros gobiernos pueden mostrar una valentía que no
demuestran nunca en casos como Irak, Venezuela, no digamos ya China
o Rusia... Como suele pasar ya desde hace tiempo, nuestros
gobiernos, de una cobardía suprema, se ríen de nosotros.
Por otra parte, nuestros gobiernos sacan pecho para condenar la
acción de gobiernos democráticos: lo que no se atreven a hacer con
los autoritarios, lo hacen con quienes intentan defender sistemas
liberales. En esto el esperpéntico gobierno de Rodríguez Zapatero no
se distingue demasiado de los aparentemente más serios de Dinamarca,
Suecia y Gran Bretaña, entre otros muchos. ¿Qué necesita demostrar
toda esta gente?
Uno de los posibles objetivos estratégicos de la flotilla de paz y
buen rollito, cargada de suicidas islamistas vocacionales, era
contribuir a acabar con las relaciones entre Turquía e Israel, que
han formado uno de los ejes fundamentales para cualquier posible
estabilidad en la zona y llevan deteriorándose hace años, desde que
en Turquía ha ido avanzando el islamismo. La diplomacia
norteamericana se ha aplicado con urgencia a restañar las heridas.
En cambio, ¿qué pretenden nuestros gobiernos europeos adulando a la
extrema izquierda filoterrorista? ¿Ayudar a acabar con cualquier
rastro de liberalismo democrático en Turquía? ¿Acelerar la
islamización de uno de los países más importantes, estratégicamente,
del mundo? ¿No hay forma de intentar parar esa deriva en un vecino
tan próximo por tantas razones? (En contra de lo que parece, no
todos los turcos están de acuerdo con la flotilla pacifista pro
Hamas).
Otro aspecto del asunto es el de la presencia de militantes pro
Hamas venidos de Europa y Estados Unidos. Personas que en sus países
disfrutan de todos los derechos y todas las ventajas derivadas de
los sistemas democráticos liberales, al parecer iban a manifestar su
simpatía por la acción de Hamas, una organización terrorista que no
reconoce el derecho de Israel a existir, ejerce un poder dictatorial
sobre Gaza y no ha renunciado a la violencia terrorista y tampoco
acepta los acuerdos a los que han llegado previamente otros
negociadores y políticos palestinos.
¿Debemos deducir que estas personas y las organizaciones a las que
pertenecen comparten estas posiciones? ¿Respaldan a Hamas?
¿Respaldan la violencia terrorista? ¿Cuál es su posición ante el
11-S, los atentados de Bali, del metro de Londres o del 11-M en
Madrid? (Eso por no hablar de los miles de muertos, heridos y
mutilados en atentados islamistas en India, Pakistán, Irak o
Afganistán, países democráticos o que se esfuerzan por establecer
regímenes cercanos a la democracia...).
Islamismo
La preocupante deriva turca
GEES Libertad Digital 5 Junio 2010
La bochornosa organización en suelo turco de la "Flotilla de la
libertad", con la participación en la misma de organizaciones
islamistas de ese país como la Fundación para los Derechos Humanos y
la Ayuda Humanitaria (IHH), y el dramático desenlace de la misma
cuando se aproximaba a Gaza el 31 de mayo, ha puesto a Turquía en
una delicada posición en los contextos regional y global.
El Gobierno de Erdogan, tras haber impulsado y ayudado a crear una
situación de extrema gravedad, animando a los componentes de dicha
"Flotilla" a hacer oídos sordos a las advertencias israelíes, ha
sido el que con más dureza se ha manifestado una vez se producía la
tragedia. El antiguo aliado de Israel en la zona hablaba de
"terrorismo de estado", llamaba a consultas a su Embajador en Tel
Aviv, trataba a los islamistas muertos como héroes, y alimentaba con
su actitud las airadas protestas en las calles turcas, produciéndose
por ejemplo un conato de asalto al Consulado de Israel en Estambul.
Conviene no olvidar que el origen de la enemistad turca nada tiene
que ver con la crisis del Mavi Marmara. Esta dramática crisis se
añade en términos de reorientación de las prioridades, a algunos
gestos lanzados por el Gobierno Erdogan para afirmar los valores y
las tradiciones musulmanas y para consolidar el papel del país en el
orbe islámico, desde Sarajevo hasta Kabul con parada en Oriente
Medio. Esta fijación por el islam y por la recuperación del perfil
otomano en términos de hegemonismo es bien visible en la figura del
ministro de Asuntos Exteriores, Ahmet Davutoglu, un musulmán devoto
y apasionado de la historia del Imperio Otomano. Así, es
significativo que el 29 de mayo se celebrara a lo grande la toma de
Constantinopla por el Sultán Mehmet II "El Conquistador" en 1453. La
nostalgia del Imperio como instrumento divino en clave de Califato
que destilan los dirigentes del gobernante AKP, con Erdogan a la
cabeza, es bien visible en otros dos ejemplos: en el mimado Museo
"Panorama 1453", inaugurado en 2009 –que ya es el lugar más visitado
de Estambul tras el Topkapi y Santa Sofía–, y la fijación en el
marco de "Estambul 2010, Capital Europea de la Cultura" por todo lo
otomano e islámico mientras joyas históricas como las murallas de
Constantino, cristianas, se deterioran y derrumban de forma
acelerada.
Mientras Ankara se concentra en estos juegos islamizantes, problemas
internos que requerirían de una mayor atención dejan de ser
centrales a pesar de su relevancia: uno es la congelación del
diálogo con Armenia, casi un año después de que algunos hablaran
–precipitándose–, del fin del contencioso turco-armenio; y el otro
es el rebrote del activismo violento kurdo. Ambos no harán sino
agravarse, máxime en momentos en los que el islamismo turco muestra
cada vez con más claridad su verdadera faz violenta. El 29 de mayo
el líder encarcelado del Partido de los Trabajadores del Kurdistán
(PKK), Abdullah Ocalan, comunicaba su deseo de poner fin a los
otrora esperanzadores esfuerzos para alcanzar la paz con el
Gobierno. La muerte de 6 soldados turcos el 31 de mayo durante un
ataque del PKK contra la base naval de Iskenderun –que se añadía a
la de otros siete soldados en los dos días anteriores–, ponía de
manifiesto la perduración de un problema que nunca ha dejado de
serlo. El 20 de mayo la Fuerza Aérea turca había bombardeado
posiciones del PKK en el norte de Irak, hasta cincuenta objetivos en
las regiones de Zap y Hakurk.
Esta es la Turquía, aliada de Occidente en la OTAN, con graves
problemas internos e inmersa en un proceso de islamización acelerado
que le lleva a estar más cerca de Irán y de Hamas que de su antiguo
aliado en la zona, Israel. A éste le ha buscado un problema en los
últimos días. Habrá más, y no sólo para él.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.
Flotilla
El comando Red-Bull
Pablo Molina Libertad Digital 5 Junio 2010
Para ser pacifistas y miembros de una ONG denominada Cultura, Paz y
Solidaridad, sorprende el ardor guerrero del pelotón español
destacado en la famosa flotilla pro-palestina.
A su llegada a España, perdón a Barcelona, los miembros de nuestro
aguerrido destacamento han advertido a Israel de que los turcos
están preparando medidas "más energéticas" (sic) contra el Estado
sionista, sin que sepamos hasta el momento si se refieren a que
Estambul va a organizar un botellón masivo de "energy drinks" o a
comenzar una guerra con misiles nucleares, que puestos a energizar
parece una respuesta mucho más contundente que coger un cebollón de
Red Bull con whisky de garrafa, esto último a espaldas de los
guardianes islámicos.
Si lo que querían era llevar personalmente ayuda humanitaria a la
población de Gaza no se entiende que llegaran al aeropuerto del Prat
haciendo la señal de la victoria, porque fueron detenidos antes de
lograr su objetivo. Tal exhibición de complacencia sólo puede
provenir de la satisfacción del deber cumplido, así que parece
evidente que el fin perseguido por los tripulantes era el que hemos
visto, levantar otra campaña contra Israel por cumplir con su deber
de proteger su soberanía territorial y la seguridad de su pueblo.
Mezclados con islamistas deseosos de inmolarse según sus propias
manifestaciones, los tres españoles han tenido la fortuna de no
haber recibido ni un rasguño, Allah sea loado. La principal tortura
padecida ha consistido en pasar varias horas sin conexión a
internet, crueldad intolerable por parte de los judíos, que de esa
manera impidieron a nuestros tres héroes twittear en tiempo real sus
aventuras en los calabozos sionistas, con la oleada de adhesiones y
admiración que el fenómeno hubiera provocado en las redes sociales.
Pero no todo ha sido una pérdida de tiempo. Después de su hazaña, es
probable que Laura, Manuel y David sean requeridos en los más
exquisitos foros progresistas para explicar su aventura e impartir
lecciones de geopolítica y derechos humanos. A quinientos pavos la
conferencia, dietas aparte, igual en un par de años fletan su propio
barco.
Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.
******************* Sección "bilingüe"
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La nación de las flotillas
MATÍAS VALLÉS La Opinión 5 Junio 2010
El Tribunal Constitucional lleva cuatro años debatiendo si Cataluña
es una nación, con la misma estéril insistencia que cualquier
tertulia de bar sobre y contra "los catalanes" --Madrid adora a los
vascos, su problema es la rivalidad personal con Barcelona-. El
Estado puede sobrevivir al descrédito de una institución axial, pero
su estabilidad peligra si el efecto dominó arrastra a entidades
irreprochables como la Real Academia de la Lengua, que ha decidido
sumarse al desprestigio que contagia el Estatut. En su caso,
jugueteando con las acepciones del término nacionalidad. En la
versión vigente del Diccionario se establece como "condición y
carácter peculiar de los pueblos y habitantes de una nación". Sin
embargo, esta definición desaparece de la próxima edición.
La supresión ha escandalizado a los partidos nacionalistas, porque
ahora se privilegia la acepción de nacionalidad como "condición de
pertenencia a un Estado", para desmarcarse así de las nacionalidades
históricas. O naciones históricas. La Academia admite un error sin
sesgo político --como el Constitucional-, que debía desaparecer de
su página web antes del verano, si bien el nuevo escalafón brillaba
ayer esplendorosamente inmortalizado en el sitio oficial de la RAE.
Como de costumbre en las trifulcas acentuadas, el verdadero error
difiere del reivindicado. En ambas ediciones del Diccionario consta
la acepción de "comunidad autónoma a la que, en su Estatuto, se le
reconoce una especial identidad histórica y cultural". Sin embargo,
el aval máximo no es estatutario sino constitucional, y por tanto
intocable. En un alarde de sinceridad, la Academia debería asumir la
definición de nacionalidad como "subterfugio para eludir el término
nación". En fin, no todo son aciagas noticias para el castellano. La
flotilla es otra palabra hispana que se ha incorporado orgullosa al
acervo universal. Domina la prensa mundial, brinda el maldisimulado
placer de contemplar a los locutores anglohablantes tropezando con
la elle, que es letra y no mero dígrafo, diga lo que diga el próximo
DRAE.
para el año 2010
Las clases de euskera del lehendakari
tienen un coste de 51.250 euros
Patxi López facilita esta información en respuesta a una solicitud
de información del representante de Aralar Mikel Basabe
VASCO PRESS | BILBAO El Correo 5 Junio 2010
Las clases de euskera que recibe el lehendakari Patxi López tienen
un coste para el presente año 2010 de un total de 51.250 euros y
garantizan al presidente vasco la disponibilidad durante cuatro
horas de un profesor. Las clases tienen una duración media de
noventa minutos.
López facilita esta información en respuesta a una solicitud de
información del representante de Aralar Mikel Basabe y aclara que
las condiciones del contrato adjudicado a Ulibarri Euskaltegia
fueron publicadas en el perfil del contratante del Gobierno vasco y,
por lo tanto, es de libre acceso.
Dichas condiciones de contratación demandaban la presentación de
propuestas de formación en euskera para el lehendakari de Euskadi
con el objetivo de aumentar sus competencias y habilidades en
materia lingüística, mejorando así el desarrollo profesional y
personal .
Y concretaban que debía ofrecerse clases presenciales particulares
que de una duración media de noventa minutos por parte de un
profesor-tutor, así como que dicho docente debía tener una
disponibilidad cuatro horas al día para adaptarse a la
disponibilidad horaria de López.
El gasto de las clases de euskera para el ejercicio 2010 supondrá un
importe total de 51.240 euros, aunque el contrato de prestación de
servicios contempla la posibilidad de prórroga del mismo, por lo que
de acuerdo a la ley de contratos del sector público, el precio del
contrato administrativo es de 73.200 euros.
Este importe se hará efectivo en su totalidad sólo si ambas partes
están de acuerdo en su prórroga.
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