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Otra vez, morro a morro con ETA
Opinión www.gaceta.es 27 Junio 2010
Enfrascados como estamos en la salida a las múltiples pifias
económicas de Zapatero y su cuadrilla, las encuestas más o menos
fiables (algunas resultan sencillamente risibles) relegan –¡quién lo
iba a decir!– hasta el cuarto asunto en la preocupación nacional el
terrorismo, y ni siquiera recogen en la lista aleatoria de nuestros
desvelos la inquietud por el porvenir de España como Nación, la
deriva imparable de lo que ahora se denomina “deconstrucción”
territorial. El Centro de Investigaciones Socialistas (antes
Sociológicas) no se atreve todavía a preguntarnos a los españoles
nuestra opinión sobre el futuro del denominado “Estado de las
Autonomías”, no vaya a ser que, mayorita-riamente, opinemos que esa
supraestructura política y económica ya no la podemos pagar.
Por lo demás, es tanto el hartazgo que sufrimos ante el debate sobre
la constitucionalidad del Estatuto de Cataluña que parió Zapatero
acompañado en la ocasión por un independentista, Artur Mas, (éste
aún se hace cruces de lo que consiguió en aquella noche de café y
tabacos) que despreciamos lo que está ocurriendo en la propia
Cataluña y, desde luego, lo que sucede en el País Vasco, un asunto
que increíblemente nos ha dejado de interesar. Y, ¿quién es el
beneficiario de este desinterés? Desde luego los nacionalistas de
ambas regiones, que aspiran a metérnosla doblada mientras los
españoles sólo nos estremecemos –y con razón, no cabe duda alguna–
con, por ejemplo, la próxima subida del IVA.
Todos los detalles
Pero, claro, no se apuren, no les voy a cansar con el enésimo
pronóstico sobre lo que puede suceder mañana lunes en otra de las
interminables reuniones que van a mantener los magistrados del
Constitucional, enfermos, aburridos y enfrentados como porteras los
unos contra los otros; no, les hablo del que siempre se ha llamado
históricamente en nuestro país “el problema vasco”. Y nuevamente, lo
comprendo, ustedes dirán: “¡****, otra vez con esa monserga!” Por
tanto, me apresto a decirles que esto que les cuento les va a
interesar.
Verán, casi desde nuestra refundación del periódico: 21 de octubre
de 2009 (hemos cumplido ocho meses) venimos insistiendo castizamente
en que el Gobierno de Rodríguez Zapatero andaba de nuevo dándose el
morro con ETA. Hasta les hemos dado detalles geográficos del lugar
de sus entrevistas sabatinas: casi siempre un caserío de Elgoíbar,
Guipúzcoa, y les hemos insistido en que Jesús Eguiguren y su cuñado,
del que siempre lamentamos no recordar ni el nombre, ni el apellido
(mejor para él, porque le íbamos a poner a caldo) eran los
interlocutores pertinaces de los bandidos.
En nuestra última aportación, muy reciente (jueves día 24), les
ofrecíamos información además sobre el encuentro de París en el
pasado abril. Por parte de los facinerosos participaron Jone
Goiricelaya, la abogada de todas las causas terroristas, Iñaki
Olalde y Jon Gorrochategui. Allí, con seguridad, se fraguó el
documento que Jesús Eguiguren ha presentado al PSOE, su partido,
esta pasada semana y que ha sido bendecido directamente por el
periódico de la banda terrorista: el Gara. Con este libelo (quizá,
otra vez, ¿no se lo parece, señor Rubalcaba?), Eguiguren quiere
“construir una política de paz” y legalizar Batasuna, o sea, ETA.
Ni más, ni menos. Aún hay estúpidos en España que se mesan los
cabellos cada vez que identificamos ambas organizaciones: ETA y
Batasuna. “Pero, hombre, por Dios –dicen–, así no se puede avanzar”.
Y aquí está la clave de la cuestión, una cuestión que es doble:
primera, son lo mismo porque el Supremo lo dictaminó así y porque,
además, lo ratificó el Tribunal de Estrasburgo; y segunda, por lo
mismo, porque las dos son culpables de casi mil asesinatos en
España.
“… otras tantas cuestiones”
Y ahora que los asesinos directos de la organización están más
rodeados que los resistentes de El Álamo, quieren llevarse el santo
de la independencia y la limosna de nuestro dinero, consiguiendo
todo lo que ya estuvieron a punto de lograr en Loyola, el santuario
que devotamente prestaron los jesuitas para que los etarras se
entendieran con el abogado de Garzón, hoy consejero del Poder
Judicial, Gómez Benítez, Javier Moscoso y demás cuates al servicio
de la obsesión megalómana de Zapatero. En Loyola hablaron, como
ahora refiere Eguiguren, de “políticas penitenciarias” y de
“reinserción social”. Pero atención: ¿de qué hablaron también? Aquí
ETA y Eguiguren no se cortan un pelo, se retratan claramente y dicen
textualmente: “... y otras tantas cuestiones que todos tenemos en
mente”.
Sin plural: no hay “otras tantas cuestiones”, sólo hay una: Navarra.
En Loyola, Zapatero consintió en que el Viejo Reino fuera anexionado
al País Vasco. Ni más, ni menos. ¿Qué le importaba entonces y qué le
importa en este momento a este hombre Navarra si ni siquiera sabe
dónde está? Consintió en ello pero, en un alarde de artificial
fortaleza democrática, se puso firme y gritó: “Vale, vale, pero no
me empujen”. ETA quería a Navarra ya, y Zapatero pidió tiempo. Ahora
Eguiguren ha resuelto el problema y se lo ha planteado así a su
patrocinador, el presidente del Gobierno: “Hay que tomar iniciativas
para no verse superado por los acontecimientos”. Más claro que el
caldo de un asilo. Todo está atado y bien atado, como en los tiempos
del general.
Sólo falta la oportunidad, o mejor dicho, el momento oportuno, el
oportunismo que se dicte para sacar partido del pacto con ETA.
Zapatero cree que éste será su momento para la gloria universal, el
acuerdo que encubra su esperpéntica y miserable gobernación, y le
coloque en situación de nuevo, otra vez, en la terrible posición
(para los demás, que no para él) de seguir destrozando a este país.
El PSOE, de perfil
Por denunciar esta indignidad, Mayor Oreja y nosotros mismos hemos
sido obsequiados con los peores vituperios. Igual nos da: el tiempo
nos ha deparado razones. Y todavía engordará más nuestra denuncia.
Estamos –Eguiguren lo ha confirmado, según alerta el periódico
etarra que tan bien le considera– en los prolegómenos de una cesión
histórica ante los asesinos que llenará directamente de **** toda
nuestra historia más reciente.
Fíjense que ya el Gobierno socialista ni siquiera se emplea en la
tarea, por otra parte inútil, de desmentir las revelaciones de Gara,
tampoco ha descalificado el revelador documento de Eguiguren,
sencillamente ha esquivado la cuestión con una revolera tras la cual
ha quedado claro, por lo menos algo muy evidente: que las “cosas de
Eguiguren” tampoco le parecen tan mal. Pues, ¿cómo le van a parecer
mal?, ¿es que acaso alguien cree que este antiguo maltratador de
mujeres hace algo por su cuenta sin consultar con Zapatero?
Después del fiasco de la primera y bochornosa negociación
ETA-Gobierno, Rubalcaba se cansó de gritar que en lo sucesivo nada
se haría sin contar con él, nunca se dejaría al albur del presidente
del PSE, Jesús Eguiguren, no ya un repuesto intento de negociación,
ni siquiera un contacto informal en un café. Lo dicho: Loyola se ha
reabierto, Zapatero vuelve a las andadas y esta vez con una sola
intención: que el presunto éxito le sirva para permanecer en el
poder. Éste es nuestro hombre de Estado que fía todo por su porvenir
a que los pistoleros, matarifes que han destrozado a media España,
se avengan esta vez a salvarle de la guerra, ¡cuánta indignidad!
Utopía de coalición
Si Rajoy considera necesario un Gobierno de unidad tendrá que
esperar a formarlo él mismo
IGNACIO CAMACHO ABC 27 Junio 2010
EL Gobierno de coalición, o de concentración, es un bucle
melancólico que permanece vivo en la memoria de la política española
desde los tiempos de la Transición a la democracia, pese a que
también en aquella época se convirtió en un mantra abstracto que
nunca acabó de tomar cuerpo, ni siquiera en los momentos de deriva
más dramática. La unidad de los partidos, al menos de los dos
grandes, frente a las situaciones de emergencia nacional o de crisis
profunda constituye un desiderátum de muchos ciudadanos que jamás ha
sido escuchado por los agentes decisivos de la escena pública,
enfrascados en una confrontación a cara de perro con el poder como
objetivo fundamental y casi único de la acción política. Tampoco
ahora parecen existir condiciones o elementos objetivos para que
cuaje esta bienintencionada aspiración colectiva, toda vez que el
enconado enfrentamiento partidista impide incluso la más elemental
fórmula de los pactos de Estado. Seis años de zapaterismo no sólo
han roto los frágiles puentes que unían las dos orillas de nuestra
partitocracia, sino que han consagrado el divisionismo como
estrategia de marketing electoral y ahondado las diferencias entre
derecha e izquierda a base de una intensa demagogia retórica.
La sugerencia efectuada por Javier Arenas en las páginas de ABC
parece más bien fruto de una lucubración voluntarista, una reflexión
teórica sobre la necesidad de volver a un entendimiento juicioso
basado en el interés general tras el fracaso del sectarismo
zapaterista. El propio Rajoy se apresuró a aclarar que la figura
misma del presidente bloquea en la actualidad cualquier hipótesis de
acercamiento. Como no hay en el seno del Partido Socialista, pese a
los recelos que ya despierta Zapatero en su dirigencia más sensata,
voluntad alguna de revocar su liderazgo, la posibilidad de un
Gabinete de convergencia anticrisis no pasa de ser una mera
cavilación contemplativa, un escenario intelectual, un ejercicio de
especulación utópica. Ya sería un paso adelante, un auténtico salto
cualitativo, la avenencia parcial parcial de PSOE y PP en torno a
algunos de los problemas inmediatos —energía, sector financiero,
pensiones— que acucian a la política española en una delicada
coyuntura de amenazas de desequilibrio social y quiebra del Estado.
Ni siquiera existen indicios de probabilidad para una coalición
entre la socialdemocracia y el nacionalismo catalán, alianza que en
varias ocasiones históricas ha estado a punto de tomar cuerpo para
acabar descarrilada por unas u otras razones. Zapatero está solo,
aislado, preso de sus errores y de su vacuo dogmatismo, y en esa
soledad tendrá que transitar por lo que quede de legislatura. Por
conveniente que pudiera resultar para una gobernanza razonable, si
Rajoy considera necesario un Gobierno de unidad tendrá que esperar a
formarlo él mismo... ganando previamente las elecciones.
Víctimas, liderazgo moral
El Editorial La Razón 27 Junio 2010
En más de medio siglo de actividad terrorista, el papel de las
víctimas en nuestra sociedad ha cambiado radicalmente. Por el camino
se quedaron las vidas de 856 inocentes y muchas más familias
destrozadas. La democracia contrajo una deuda con un colectivo que
durante una gran parte de este tiempo fue olvidado, ninguneado y
marginado. Poco a poco, los poderes públicos, en particular, y la
sociedad, en general, han tomado conciencia de lo que suponían esos
ciudadanos que lo habían dado todo por la libertad y la seguridad de
los demás. En los últimos años la reparación y el reconocimiento
públicos les han devuelto una parte de lo que ellos entregaron.
En el marco de esa determinación por lograr que el colectivo ocupe
el lugar que se merece, el Congreso celebra hoy por primera vez el
día de homenaje a las Víctimas del Terrorismo. La fecha coincide con
el 50 aniversario del que se considera el primer asesinato de ETA:
la muerte de la niña Begoña Urroz, fallecida en la estación
donostiarra de Amara el 27 de junio de 1960. Un acto importante que
simboliza el tributo de la nación hacia estas familias y que les
otorga los honores que merecen. En ese contexto, hay que celebrar
que las dos principales fuerzas políticas hayan sido capaces de
consensuar la esperada Ley Integral de Víctimas del Terrorismo, que
está llamada a ser un punto de inflexión en el tratamiento a este
colectivo. La norma establece novedades esenciales como un baremo de
indemnizaciones idéntico para todas las víctimas, de forma que se
acabe con los agravios comparativos, o su efecto retroactivo desde
el 1 de enero de 1960, en especial en el cobro de ayudas. En defensa
de su dignidad, el texto prohíbe de forma expresa la existencia en
lugares públicos de monumentos, escudos, insignias o placas de
enaltecimiento individual o colectivo del terrorismo o de los
terroristas, lo que supone, sobre todo, un acto de justicia.
Pese a todo, entendemos que el Estado de Derecho no ha saldado por
completo la deuda contraída ni mucho menos. Esta misma semana
conocíamos, gracias a la Fundación de Víctimas del Terrorismo y no a
la Administración, que cerca de 300 asesinatos de ETA podrían no
haber sido juzgados aún desde el año 1978, y que cerca de un
centenar de ellos estaba a punto de prescribir. Que un crimen quede
sin castigo y las víctimas no sean reparadas con un acto de justicia
es inasumible. Que sean 300 resulta escandaloso.
Si asistimos a esta circunstancia insólita en el ámbito jurídico, en
el político hay situaciones igualmente rechazables. El Gobierno y
los partidos que en su día le apoyaron, que fueron todos menos el
PP, están obligados a explicar a las víctimas por qué amparan aún la
moción del Congreso que apoya y permite una negociación con la banda
terrorista. La existencia de esa iniciativa supone una deslealtad.
El PSOE debe rectificar y perseverar en una política antiterrorista
que ha dado resultados extraordinarios. Las víctimas constituyen lo
mejor de nuestra sociedad, su liderazgo y autoridad morales son
incuestionables, y los políticos tienen el deber de atenderlas y
escucharlas. Se equivocarán mucho menos.
Dos trampas sobre ETA
La primera trampa es comportarse como si ETA no existiese
ya
GERMÁN YANKE ABC 27 Junio 2010
La primera trampa es comportarse (elucubrar, establece alianzas,
tomar decisiones) como si ETA no existiese ya o como si sólo quedara
esperar su desaparición, que estaría a la vuelta de la esquina. Sin
embargo, ETA sigue activa, dañada pero activa. Se rearma, se
descubren escondites de explosivos, se conocen por documentos y
detenciones sus movimientos y algunos de sus planes. Las Fuerzas de
Seguridad, en consecuencia, están vigilantes. Y todo coincide con
una constatación política de que no hay en la banda los resortes más
elementales para disolverse y terminar con una violencia que no es
sólo una estrategia sino parte de la entraña de una bárbara y
totalitaria ideología.
Queremos que desaparezca y tratamos de ver una esperanza en cada
gesto de quienes aparecen como su versión política. El fracaso
permanente, la insuficiencia de todos ellos, revela aquella
constatación y la experiencia enseña que sólo la tolerancia cero
ayuda a que el final de ETA se aproxime. No hay modo de convencer ni
a sus pistoleros ni a sus adláteres y sólo queda, con los
instrumentos del Estado de Derecho, destruirla.
La respuesta al terrorismo nunca puede ser esperar pero la segunda
trampa es pensar que, ahora, lo que hay que hacer es explicar a los
violentos cómo se les puede tratar cuando ocurra lo que sólo es un
deseo y no una posibilidad razonable. Sólo sirve para alimentar la
esperanza, en ETA y sus aledaños, de que lo que parecía imposible
ayer puede resultar posible mañana: nada más y nada menos que la
consecución de sus objetivos si se da con la estrategia adecuada, la
que compagina la banda terrorista con las vías políticas, los tontos
útiles y la desvergüenza moral.
Es una estrategia en la larga historia de los frentes de ETA que
ahora adopta modos particulares. El primer paso es, sorteando una
política eficaz que les llevaba a final, sobrevivir. El segundo,
seguir la marcha. No sería un peligro si no se observara que son
muchos los que caen, incluso encantados, en
las dos trampas.
En gallego también se hace ciencia
Juan Ramón Vidal Romaní La Voz 27 Junio 2010
Llevo muchos años haciendo ciencia, evidentemente geológica, y
siempre me preocupó crear conocimiento y transmitirlo más que el
idioma empleado, pero últimamente nos presionan con que todo debe
ser en gallego. Y, claro, «Houston, tenemos un problema». Hacer
ciencia en gallego como lo entienden nuestros dirigentes no es
difícil. Cualquier deuvedé comercial de una película puede
escucharse?/?leerse en todas las lenguas del planeta; en la versión
electrónica de este periódico, con solo pulsar en el ángulo superior
izquierdo se puede leer en gallego. Si, por ejemplo, el Instituto da
Lingua Galega distribuyera gratuitamente un traductor automático al
gallego para ordenador (los hay en todas las lenguas estables) se
podría leer?/?escuchar?/?escribir cualquier texto en el idioma
preferido.
Cuando en mi universidad se planteó la normalización lingüística, o
sea, todo en gallego, se votó también el baremo de producción
científica que sirve para evaluar a sus investigadores. Solo hice
una pregunta: «Rector magnífico, ¿la normalización lingüística es
que V.?M. valorará más un buen artículo científico escrito en
gallego que un mal artículo escrito en inglés?». La respuesta: «No,
porque el gallego no tiene la misma difusión que el inglés». O sea,
que la calidad de un trabajo no es la de la ciencia que contiene
sino la del idioma en que esté escrito.
Enseñar en gallego es algo esquizofrénico. Me explico: los alumnos
reciben docencia en una lengua modificada genéticamente, pero la
bibliografía que se les recomienda está en cualquier idioma menos
gallego. Por pura racionalidad, los alumnos se pasan al código
lingüístico con mayor información y más actualizada. Para mí, hacer
ciencia en gallego es hacerla desde Galicia, para Galicia, mostrar
al mundo científico lo específico de aquí que no se puede encontrar
en otras partes del mundo o los avances conseguidos por científicos
gallegos. Pero si queremos enseñar a nuestros estudiantes en gallego
para que una vez formados se dirijan a otros idiomas, tendríamos que
editar revistas o libros de texto en gallego, podría ser en formato
electrónico, que fueran adecuadamente valorados y respetados por
nuestros Tres Magníficos. Y estabilizar la lengua para no tener que
corregir cada año los textos a la última versión. O desarrollar
traductores automáticos que hicieran el trabajo mecánicamente.
Ciencia en Galicia, ciencia en gallego, es la hecha en Galicia por
gallegos, o no, en el idioma que sea.
******************* Sección "bilingüe"
***********************
España / el estatut, estancado
Un magistrado conservador tacha de
inconstitucional la prórroga de Casas
El Pleno del TC confirma su competencia porque mantiene la
«imparcialidad». El juez Rodríguez-Zapata disiente
abc | agencias / MADRID ABC 27 Junio 2010
El magistrado del Tribunal Constitucional Jorge Rodríguez-Zapata,
adscrito al sector conservador, considera "inconstitucional" la
reforma de la ley orgánica de este tribunal (LOTC) aprobada en 2008
y que permitió la prórroga del mandato como presidenta de María
Emilia Casas.
Rodríguez-Zapata se expresa así en un voto particular a los autos en
los que el pleno del Constitucional ha rechazado hoy los recursos de
súplica de la Generalitat y el Parlamento de Cataluña contra la
decisión del tribunal de no declararse incompetente para dictar
sentencia sobre el Estatut.
Aunque está de acuerdo con sus compañeros en que el tribunal no debe
inhibirse en este asunto, el magistrado ha aprovechado la ocasión
para pronunciarse sobre la reforma de la LOTC, ya que no tuvo
ocasión de hacerlo en el recurso que el PP presentó contra la misma,
ya que fue recusado por el Gobierno por las críticas que había
dirigido anteriormente a la misma.
"A mi juicio, dicha reforma resulta inconstitucional, por no
respetar la duración de ese mandato -tres años- que se establece de
forma taxativa por el artículo 160 de la Constitución Española, así
como por sustraer al pleno la competencia de elegirla (a la
presidenta), sin que pueda encontrarse algún fin constitucionalmente
atendible que lo justifique", dice Rodríguez-Zapata.
La reforma, que afectó al artículo 16 de la LOTC, estableció que si
el fin del mandato de tres años para el que son designados el
presidente y el vicepresidente del tribunal "no coincidiera con la
renovación" del mismo, "tal mandato quedará prorrogado para que
finalice en el momento en que dicha renovación se produzca y tomen
posesión los nuevos magistrados".
Renovación pendiente desde 2007
La renovación del Constitucional debió producirse a finales de 2007,
cuando concluyó el mandato de los cuatro magistrados designados por
el Senado, entre ellos la propia Casas, pero como sigue pendiente
desde entonces ésta continúa ejerciendo como presidenta y Guillermo
Jiménez como vicepresidente.
Rodríguez-Zapata argumenta que, en cualquier caso, la reforma
debería aplicarse a las futuras elecciones, "pero nunca al caso de
la actual presidenta, que había sido elegida bajo el imperio de una
ley anterior, que no preveía un automatismo en la prórroga de su
mandato". El magistrado, por último, sostiene en su voto particular
que la prórroga del mandato de Casas vulnera el derecho al juez
ordinario predeterminado por la ley que establece la Constitución.
El TC confirma su competencia porque
mantiene la «imparcialidad»
AGENCIAS MADRID ABC 27 Junio 2010
El Pleno del Tribunal Constitucional confirmó hoy su competencia
para pronunciarse sobre los recursos contra el Estatut de Cataluña
con los argumentos de que mantiene su "imparcialidad" para abordar
esta cuestión y no corresponde a esta institución abordar la
renovación de sus integrantes, un tercio de los cuales, entre ellos
su presidenta, María Emilia Casas, concluyeron su mandato en
diciembre de 2007.
En siete autos notificados hoy, el Alto Tribunal rechaza los
recursos de súplica interpuestos por la Generalitat y el Parlamento
catalanes relativos a la competencia de este órgano para dictar
sentencia sobre el Estatut, confirmando así su legitimidad para
seguir deliberando sobre este asunto y dando carpetazo definitivo a
todas las iniciativas presentadas por el Gobierno catalán para
evitar la aprobación de una sentencia.
Las resoluciones dictadas hoy por el Constitucional rechazan la
existencia de "circunstancias" que hayan provocado "una pérdida de
la apariencia de imparcialidad" del tribunal, como alegaban los
recurrentes, al entender que cualquier apreciación en este sentido
debería aplicarse a "sus miembros individualmente considerados" a
través del trámite de la recusación.
A juicio del Constitucional, la supuesta pérdida de imparcialidad
"en ningún caso puede predicarse del tribunal en cuanto órgano
llamado a ejercer su función de control de constitucionalidad de la
ley, y sin que, desde luego, pueda extraerse del sentido del voto de
cada magistrado en los asuntos ya sometidos al enjuiciamiento del
tribunal". De esta forma, concluye que su continuidad en el
ejercicio de su jurisdicción sobre el Estatut "no es cuestionable"
ni afecta al derecho al juez predeterminado por la ley, como
alegaron las instituciones catalanas.
En relación con el argumento de que el tribunal no ha cumplido su
"mandato constitucional" de renovar a los miembros de la
institución, el TC recuerda que esta circunstancia "en modo alguno
es imputable a este tribunal ni a sus miembros, ni puede afectar al
deber institucional del tribunal de ejercer la jurisdicción que
tiene atribuida, ni a la continuidad de ese ejercicio".
Heráclito en el Arenal
«El lehendakari ha asegurado que él no va a construir ninguna pista
de aterrizaje para ETA y Batasuna. Una vez aclarado esto, convendría
que cuidara de que tampoco se les facilite ninguna pista de
despegue, que es en lo que ahora están»
JAVIER ZARZALEJOS EL Correo 27 Junio 2010
Nadie se baña dos veces en el mismo río». La frase es de Heráclito y
ha sido incluida -sin ánimo alguno de apropiación, que conste- por
el presidente del Partido Socialista de Euskadi en su reciente
epístola al lehendakari con exhortaciones sobre el tratamiento que
debería recibir el brazo político de ETA en las actuales
circunstancias. El poeta Ángel González en sus 'Glosas' al filósofo
presocrático reescribió la observación: «Nadie se mete dos veces en
el mismo lío/ (Excepto los marxistas-leninistas)». De vivir aún, tal
vez ese gran poeta habría ampliado la nómina de los reincidentes. En
todo caso, la glosa cáustica del poeta asturiano parece un adecuado
contrapunto al documento de Jesús Eguiguren. Cita por cita.
A la vista de lo ocurrido después de que se hiciera público el
documento en cuestión, habría que concluir que, o bien los
socialistas tienen un problema realmente serio de cohesión sobre la
estrategia antiterrorista en un periodo crucial como el que
atravesamos, o que, por el contrario, el único problema que les
plantea la propuesta de Eguiguren es de dosificación. En vez de
seguir administrando en dosis medidas y ocasionales sus propuestas,
a Eguiguren se le habría ido la mano -o el teclado- rompiendo la
pacífica convivencia de sus tesis con la política de los gobiernos
central y autonómico después de la rectificación forzada por el
fracaso del proceso de negociación política -ahora se llama 'agenda
amplia'- con ETA-Batasuna. En esos términos medidos, la posición del
presidente del PSE como 'poli bueno' no sólo ha sido digerible para
el conjunto de los socialistas. Ha sido también funcional para un
partido como el PSOE que aquí y en Cataluña ha cultivado referencias
aparentemente heterodoxas de las que echar mano para hacer
permeables las fronteras electorales con el nacionalismo de
izquierda más radical. El presidente del PSE es una de estas
referencias, y bien sobresaliente además, y va a mantenerse como
cabeza de puente hacia esos sectores con los que el PSOE quiere
mantener un pasillo de acceso. Se trata sólo de recuperar los
equilibrios internos.
Traer a colación a Heráclito no ofrece nuevas garantías de no
reincidir en lo fallido. Lo que resulta del documento es que, si
bien uno no se baña dos veces en el río, sí puede hacerlo en otro
tan parecido, tan parecido que termina siendo indistinguible de
aquella corriente añorada que ya es imposible recuperar.
Porque el razonamiento presente en el documento está impulsado por
dos observaciones que se presentan como certezas necesarias,
reiteradamente expresadas por el autor en sus declaraciones
públicas, pero que no son más que conjeturas improbables. Por un
lado, la seguridad de que la izquierda abertzale se ha hecho
demócrata, aunque tenga algunas dificultades para exteriorizar su
transformación, ha sido explícitamente desautorizada por el ministro
de Interior, para quien esa supuesta evolución de, digamos, Batasuna
está 'mucho más verde' de lo que quieren hacer creer. Por otra
parte, la presunción de que las tesis del documento responden al
sentir unánime de la sociedad vasca queda desmentida por datos
demoscópicos, no por impresiones subjetivas. El último
Euskobarómetro publicado, noviembre 2009, confirmaba la desconfianza
mayoritaria en la voluntad de ETA y de su entorno social de poner
fin a la violencia (72%) y de la izquierda abertzale para aceptar
las reglas del juego democrático (77%).
Esta creencia mayoritaria es cierto que no refleja las expectativas
tan alegremente publicitadas, pero encaja bien con un hecho cierto:
nada de lo que está ocurriendo contradice la estrategia de ETA para
hacer frente a su estado de debilidad y al hecho de que sus marcas
electorales han sido ilegalizadas y se encuentran fuera de las
instituciones. Ni las maniobras con EA para burlar la legalidad, ni
el 'polo soberanista', ni una eventual tregua asociada a éste
contradicen la posición de ETA.
Como confesión de parte, ahí quedan las declaraciones de Tasio
Erkizia (EL CORREO, 16-6-10) afirmando que «hay más razones que
nunca para la lucha armada». Lo que Erkizia critica de la 'lucha
armada' es que no sea lo suficientemente sangrienta y
desestabilizadora para «poner patas arriba al Estado». Erkizia no
sólo justifica por adelantado el próximo atentado que ETA pueda
cometer, con tanto mayor entusiasmo cuanto más destructivo resulte,
sino que ofrece todas las razones para persistir en la política que
ETA y sus cómplices -él mismo entre ellos- reconocen que nunca
creyeron que podría prevalecer. Habría que precisar que el portavoz
abertzale decía estas cosas en la presentación en Barakaldo de la
propuesta 'Zutik Euskal Herria', la alternativa 'pacífica' a la
ponencia 'Mugarri' de ETA. ¡Y dicen que éstos son los buenos!
El lehendakari Patxi López ha asegurado que él no va a construir
ninguna pista de aterrizaje para ETA y Batasuna. Una vez aclarado
esto, convendría que cuidara de que tampoco se les facilite ninguna
pista de despegue, que es en lo que ahora están. Porque una
organización ilegal y disuelta como Batasuna se está reconstituyendo
bajo la denominación de 'izquierda abertzale' y vuelve a actuar como
organización política sin limitación alguna en su presencia pública,
como se hizo evidente el pasado domingo en Bilbao. Teniendo en
cuenta que Otegi está en la cárcel acusado del intento de recomponer
Batasuna, la pregunta es obligada: ¿Sabe esto el fiscal general del
Estado?
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