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Con las horas contadas
Manuel Muela* El Confidencial 20 Julio 2010
El último debate de política general en el Congreso de los Diputados
ha puesto de manifiesto, una vez más, que España no solo esta mal
gobernada, sino que carece de respuesta institucional a tal
circunstancia: es una nación que se sostiene por las inercias casi
mecánicas de una economía medianamente desarrollada, arropadas por
la superestructura política y mediática, que se empeña en transmitir
a la sociedad mensajes simplistas, de película de buenos y malos,
para encubrir las carencias y las amenazas que se ciernen sobre la
vida y el bienestar de los españoles. No sabemos cuándo se bajará el
telón de la farsa, aunque cada día que pasa parece más claro que el
final se aproxima: la desconfianza, fundada, crece y no se barrunta
siquiera el rumor de un cambio de signo.
El debate ha coincidido, además, con la sentencia del Tribunal
Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña que, en su afán por
atenuar la crisis constitucional, ha dejado a la norma catalana
sumida en el caos interpretativo que, además de esterilizante,
resulta letal para crear las condiciones mínimas de seguridad
jurídica, que permitan sacar a Cataluña de su aguda crisis económica
y de sus problemas de cohesión social. Las consecuencias de ello no
solo son malas para esa región, también lo son, y mucho, para el
resto de España. El Estatuto fue una aventura o divertimento
emprendido en tiempos de bonanza económica y, al final, ha quedado
convertido con la crisis y la sentencia en algo parecido a esas
promociones inmobiliarias inacabadas que siembran nuestra geografía.
Un monumento más de la desmesura. Frente a esa triste realidad poco
o nada puede hacer la retórica; aunque parezca prosaico lo que se
juega en los días y meses venideros es que la Generalidad, también
otras administraciones españolas, puedan seguir atendiendo sus
obligaciones con proveedores y empleados públicos.
Caída del negocio bancario
La tutela de la Unión Monetaria sobre España, iniciada el pasado mes
de mayo, no es el pasaporte para traspasar la frontera de nuestros
problemas: las potencias europeas, alarmadas, han dado un serio
toque de atención al gobierno, pero carecen de medios y capacidad
suficiente para ordenar nuestros quebrantos. Porque, con
independencia de otras consideraciones, la propia Unión Monetaria se
enfrenta al problema de su supervivencia con su configuración
actual: puede que varíe el número de sus integrantes y que el euro
se acomode a esa nueva circunstancia. Demasiadas incertidumbres para
ejercer una tutela eficaz sobre los socios menesterosos.
En materia económico-financiera, los datos disponibles sobre
actividad, inversión en bienes de equipo y empleo son de
estancamiento. Seguimos en la deriva de las incertidumbres,
pendientes de otro hito, o mito, que son las traídas y llevadas
pruebas de esfuerzo de las entidades crediticias. No llegará la
sangre al río por la cuenta que les tiene a los gobiernos y a las
autoridades supervisoras; todos procuraran ganar tiempo proponiendo
algunas capitalizaciones selectivas a cargo del erario público. Creo
que se continuará bordeando el problema que, en el caso de España,
se resume en conocer la magnitud de los activos dañados o
irrecuperables de las entidades crediticias, más de 300.000 millones
de euros en crédito promotor y alrededor de 150.000 millones en
deuda pública. Eso, unido a la alarmante caída del negocio bancario,
es nuestra prueba de esfuerzo. Que cada cual saque sus conclusiones.
Ya son tres años de resistencia los que lleva el sistema crediticio
echando mano de la despensa y no se esperan nuevas viandas, salvo
las que lleguen de las exhaustas arcas públicas. El alargamiento de
los problemas va estrechando el margen de maniobra, incluso el de
los administradores más experimentados. Por eso, debería tomar
cuerpo el proyecto de sacar de los balances todo el lastre acumulado
para recuperar la viabilidad de las entidades. En mi opinión, poco
se gana parcheando con dinero bueno los balances dañados.
Los que mandan en España, que son los de siempre y que han sido los
grandes beneficiarios de las políticas especulativas, practican la
abstención en el esfuerzo fiscal y se sienten aparentemente cómodos
con unos gobernantes que, salvo alguna proclamación retórica,
recurren a las carteras de empleados públicos y pensionistas,
intentándoles convencer de que sus nietos se lo agradecerán, versión
laica del Dios se lo pagará de los cristianos. Eso sí, la exigencia
y la moderación para los responsables del desaguisado todavía no
toca. La cuerda se seguirá estirando; mientras, los patrimonios
importantes continuarán a buen recaudo en otras latitudes.
La nación con un Estado decrépito y mal administrado asiste, no se
si perpleja o confiada, a la sobreactuación de sus diputados,
aplaudiéndose a si mismos o, mejor dicho, a quienes hacen posible
sus prebendas. Nada nuevo en nuestra historia, aunque es lamentable
y desazonador comprobar la fortaleza del sentimiento oligárquico, ya
en la política ya en la economía y las finanzas patrias. El pulso
parece tan débil que ni siquiera se teme la ira de los justos.
El espejismo del verano
El Gobierno, dispuesto a hacer lo que le mandan sin molestar a los
mandantes, aunque sea a trancas y barrancas, se siente aparentemente
cómodo con la lealtad casi granítica de su afición. Al menos de
momento. Por su parte, la leal oposición denuncia algunos males,
pero no utiliza los instrumentos parlamentarios, en este caso la
moción de censura, porque, según una perversión que ha tomado estado
de naturaleza en esta democracia singular, la censura solo se
presenta cuando se puede ganar. En resumen, indolencia,
mistificación democrática y a verlas venir. Mal para España y
tranquilidad añadida para el Gobierno.
No obstante, sabe el Gobierno que hay pocas bazas positivas en el
futuro inmediato, y pudiera ser que, si no aparecen problemas
especiales, aproveche el espejismo del verano para lanzarse a una
convocatoria electoral en otoño, haciendo coincidir las elecciones
catalanas con las generales y puede que también las andaluzas. Es
posible que eso fuera bueno para el Gobierno y su partido. Para
España es dudoso. Ya expresé mi opinión en un comentario anterior.
De todas formas, habrá quienes piensen que a falta de pan, un
gobierno serio de gestión, buenas son tortas, las elecciones
anticipadas.
Creo que la sociedad española va adquiriendo conciencia de que tiene
inoculado un veneno mortal para su porvenir. Como Edmond O’Brien, el
protagonista de la película que da título a este comentario, la
cuestión es saber encontrar el antídoto en éste cálido verano.
*Manuel Muela es economista
El daño que los políticos han hecho a
España
Francisco Rubiales Periodista Digital 20 Julio 2010
Han destrozado su prosperidad; han tenido que permitir una
"intervención" externa que convierte a España en un "protectorado";
han dilapidado y arruinado el prestigio que los españoles se ganaron
como protagonistas de uno de los milagros económicos más
sorprendentes del siglo XX; han convertido la "democracia" española
en una pocilga sin ciudadanos, donde los partidos políticos, los
políticos profesionales y la corrupción tienen el control absoluto;
han hecho de España un líder mundial en prostitución, tráfico y
consumo de drogas, desempleo, bandas de delincuentes
internacionales, avance de la pobreza, blanqueo de dinero, baja
calidad de la enseñanza, fracaso escolar, coches oficiales,
privilegios para los poderosos, desigualdad, presión fiscal,
población encarcelada y otras muchas basuras.
España es hoy un país destrozado por su casta política, la peor del
continente europeo y una de las más ineficaces y corruptas del mundo
desarrollado.
La destrucción perpetrada por los políticos españoles es tan intensa
que una parte destacada de Europa no se cree que España sea un
Estado de Derecho.
El drama actual de España se forjo en la Transición, cuando la
democracia fue instaurada como simple sustituta del Franquismo, sin
el imprescindible debate sobre lo que esa democracia significaba,
suplantándose el Movimiento Nacional por un cóctel de partidos
políticos sedientos de poder, sin que el espíritu de la verdadera
democracia fuera previamente entendido y asumido ni por los
políticos ni por los ciudadanos. El drama se consumó cuando los
políticos olvidaron que en democracia el liderazgo conlleva el deber
de ser ejemplares. Muchos políticos españoles (no todos, pero s´´i
los suficientes para que el sistema quedara seriamente dañado), en
lugar de constituirse en el ejemplo a seguir por la ciudadanía,
actuaron como portaestandartes de la corrupción, el abuso y la
sinvergonzonería.
De todos los daños causados a España por su casta dirigente quizás
el peor haya sido el de la corrupción, cuyo capítulo urbanístico ha
alcanzado niveles asombrosos, transformando el país en un gigantesco
vertedero, lleno de políticos ilegalmente enriquecidos, de
promotores catetos circulando en Mercedes y BMW, mientras sus
mujeres e hijos cobran el paro, viviendo en chalets de lujo y
corrompiendo con su negocio putrefacto a notarios, despachos de
abogados, registradores, consultores y, sobre todo, a los partidos
políticos, que se han acostumbrado a practicar tres vicios
profundamente antidemocráticos: la financiación ilegal, la opresión
sobre el ciudadano y la sociedad civil y la aniquilación de los
controles y cautelas que la democracia exige para limitar el poder
político.
La sociedad española, portadora de valores forjados en los tiempos
de la pobreza y de la lucha por la libertad, como la honradez, el
respeto, el esfuerzo, la austeridad y la decencia, se ha corrompido
al convivir con los políticos y ha comenzado a correr, alocada, en
dirección a los paraísos corruptos del planeta: Cuba, Venezuela,
Maruecos y algunos países desgraciados de África, Oriente Medio y
Asia.
En España no se cumple el axioma de que el país tiene los políticos
que se merece porque han sido los políticos los que han empujado a
la sociedad hacia el estiércol y la vergüenza. Cuando los españoles,
en tiempo de Felipe González, vieron como el gobierno le robaba
RUMASA a Ruiz Mateos y como Roldán, jefe de la prestigiosa Guardia
Civil, robaba a los huérfanos del cuerpo, entendieron que robar era
una consigna pública. Mas tarde, con Aznar, nadie reaccionó cuando
el PP y el PSOE pactaron intervenir en la Justicia y acabar con la
independencia del Poder Judicial, ni nadie protesta hoy cuando la
Fiscalía no actúa contra los socialistas, mientras detiene ante las
cámaras de la televisión a los políticos de la derecha, ni nadie
vomita cuando el presidente del gobierno promueve, personalmente,
leyes anticonstitucionales, como el Estatuto de Cataluña y,
probablemente, la ley del aborto..
Es posible que ahora los españoles sí merezcamos los gobiernos
sucios que padecemos, pero que conste que no hace mucho, los
españoles, masivamente, éramos infinitamente más honrados, decentes,
dignos y virtuosos que su mediocre, deleznable y corrupta casta
dirigente.
El pasado día 6 de julio, en el Parlamento de Estrasburgo, en la
sesión dedicada a hacer balance de la presidencia rotatoria
española, una diputada británica preguntó a Zapatero si España se
disponía a confiscar las propiedades costeras que los ciudadanos
británicos han adquirido, como en su día hizo el régimen de
Zimbabwe. Era una pregunta absurda, pero, lamentablemente, demuestra
el escaso nivel de confianza que la España de Zapatero despierta en
Europa.
Zapatero, indignado, respondió que España no se merece ser comparada
con Zimbabwe. El presidente español tenía razón, pero solo en parte
porque es evidente que los abusos cometidos por él mismo, por sus
insaciables socios nacionalistas y también por una oposición casi
tan minada por el autoritarismo y la corrupción como el socialismo,
están conduciendo a España, con mano firme y alma antidemocrática,
hacia los ámbitos políticos y éticos que hoy ocupan en el planeta
Zimbabwe, Cuba, Venezuela, Marruecos y otros muchos países
malolientes.
Voto en Blanco
Artur Mas
Absurdos de los nacionalismos periféricos
Pío Moa Libertad Digital 20 Julio 2010
Dice Artur Mas que si España quiere ser una sola nación tendrá
muchos problemas. Y si quiere ser "varias naciones", un oxímoron,
tendrá muchos más. La nación es la base de la soberanía, es decir,
del Estado, y el nacionalismo la doctrina que mantiene esa tesis
frente a la soberanía personificada en el monarca del antiguo
régimen. Por eso los nacionalistas catalanes reclaman sin tregua el
título de nación, que, contra la absurda palabrería del Tribunal
Anticonstitucional, sí tiene efectos de todas clases, jurídicos y
políticos. Si se admiten varias naciones, una de ellas debe quedar
en retórica, y no es difícil ver cuál lo es, quizá no en la
intención del tribunal, pero sí en una dinámica secesionista que
lleva mucho tiempo conculcando leyes y compromisos.
Así, de ser Cataluña una nación, se sentirá naturalmente oprimida al
carecer de su propia soberanía y Estado. Lo mismo vale para
Vascongadas, Galicia, Andalucía, Canarias o cualquiera nación que
vaya surgiendo. Pero en la realidad histórica la nación española
existe políticamente desde Leovigildo, y jamás han existidos esas
otras naciones pretendidas por diversas castas de políticos
ambiciosos y en general corruptos. Cierto que podrían llegar a
existir, en caso de que la nación española entrase en tal decadencia
que permitiese su disgregación a manos de tales castas políticas.
Pues bastantes naciones han sido creadas por los nacionalismos, en
lugar de la inversa.
Los nacionalistas periféricos no parten, pues, de la existencia
histórica de las respectivas naciones, sino que aspiran a crearlas.
Para ello tratan de crear opinión pública y arrastrar a la población
mediante una literatura mezcla de victimismo, narcisismo y odio al
supuesto opresor. La masiva propaganda desplegada sobre esas bases
enfermizas, durante largos años, en rigor desde la quiebra de 1898,
asombra por lo falsaria, injuriosa, sentimentalista y cargada de
mala fe. Algo de ella he estudiado en Una historia chocante y en
Nueva historia de España, pero sigue siendo básicamente desconocida
para el gran público, por insuficiente atención política.
Hay cierta diferencia entre el nacionalismo vasco y el catalán, los
dos más típicos. El vasco nace sobre un racismo exaltado y aspira a
la separación total de la "inferior" España; el catalán, también de
fondo racista, vacila entre tres opciones: la secesión radical de
Cataluña, la permanencia en un "Estado español" como nación
hegemónica, y la orientación hacia unos països catalans también
hegemonizados por Barcelona, como ya indica el nombre.
Pese a su extremo narcisismo, estos nacionalismos entrañan un
desprecio radical hacia los respectivos pueblos. Pues afirman que
estos no solo han soportado siglos de opresión vergonzosa, sino que
la han ayudado abyectamente al sentirse y considerarse españoles
durante esos mismos siglos. Sentimiento que por lo demás expresa el
hecho evidente de que siempre han formado parte, y voluntariamente,
de España.
Esos movimientos suelen proclamarse demócratas, pero han traído
convulsiones y ayudado a derrumbar los regímenes de liberalismo o
democracia en España. Y después de haber contribuido así a traer dos
dictaduras, perdieron en ellas toda su agresividad. Han sido una
verdadera plaga para España, y en primer lugar para sus regiones.
Estos nacionalismos han disfrutado durante demasiados años de bula
para propagar sus distorsiones históricas y políticas, y no cabe
duda de que han creado un considerable ambiente antiespañol en
varias regiones, a menudo en combinación directa o indirecta con el
terrorismo. Pero han llegado a límites peligrosos, que hacen precisa
una contraofensiva muy amplia y sin mayor pérdida de tiempo.
Los nacionalistas están crecidos.
Cayetano González. Periodista Digital 20 Julio 2010
Y no es para menos. La sentencia del Tribunal Constitucional sobre
el Estatuto de Cataluña supone, en la práctica, la liquidación de la
España Constitucional de 1978. La frase de Zapatero, "objetivo
cumplido" pronunciada hace unos días cuando se le preguntó por su
valoración acerca de la citada sentencia, resume de una manera
perfecta lo que ha sucedido. El presidente del Gobierno, desde que
llegó a la Moncloa en el 2004, e incluso desde antes, puso en marcha
su proyecto político cuya columna vertebral era llevar a cabo la
"segunda transición" en España. De ahí que a los pocos meses de
alcanzar el poder dijera en el Senado eso de que el concepto de
nación es "discutido y discutible"; o que prometiera a Pasqual
Maragall apoyar en Madrid el texto del Estatuto que saliera del
Parlamento de Cataluña; o que intentara en la anterior legislatura
su mal llamado "proceso de paz" con ETA, que tuvo que congelar, que
no suspender, debido al atentado de la T-4 de Barajas.
Los nacionalistas catalanes -y aquí hay que incluir al PSC que no
deja de ser una mala copia del nacionalismo auténtico- han mostrado
su indignación contra la sentencia, profiriendo todo tipo de
amenazas y desafíos al Estado de Derecho. Unos, ERC, piden
directamente un referéndum para la independencia; otros, CIU, dicen
que la Constitución ya no les vale; Montilla y el PSC plantean
reformar la Carta Magna y Zapatero, en un intento, sumamente
irresponsable, de querer contentar a todos promete que procederá por
la puerta de atrás a enmendar la plana al Tribunal Constitucional,
haciendo los cambios que sean necesarios en las leyes para restituir
los preceptos del Estatuto que han sido declarados
inconstitucionales por el TC.
Visto lo visto, otros nacionalistas, en este caso, los del PNV, no
quieren quedarse atrás. Y vuelven a desenterrar algunas de sus
viejas aspiraciones soberanistas incluidas en lo que se conoció como
Plan Ibarretxe. Además, el partido que actualmente preside Iñigo
Urkullu es consciente de la necesidad que Zapatero tiene de ellos,
de sus votos, sin ir más lejos, en el próximo mes de octubre para
sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado del año que
viene. Y los nacionalistas gallegos y canarios, lo mismo. España
está en subasta, deben de pensar.
Pero la colaboración necesaria que los nacionalistas han encontrado
en el presidente Zapatero, siendo importante, no es la única. Tienen
otra ayuda nada desdeñable en el líder de la oposición, que
obsesionado con la estrategia de no molestar, de pasar de puntillas
por las cuestiones que crean polémica, de no querer enfrentarse a la
grave crisis institucional que vive España, prefiere centrarse sólo
en las cuestiones económicas. Y claro, si el PP abandona el discurso
de la defensa de la nación española -que en la actualidad solo
enarbola la líder de UPyD, Rosa Díez- los nacionalistas están mas
que crecidos. Están que se frotan las manos ante el botín que tienen
delante. Ya se sabe que si en algo se distinguen los nacionalistas
de quienes no lo son es que todo les parece poco. Son insaciables.
La farsa del Estatuto
José Luis González Quirós* El Confidencial 20 Julio 2010
La democracia se inició en España cuando Adolfo Suárez se propuso,
con el apoyo de todos, hacer políticamente normal lo que en la calle
era normal. Pronto comenzaron los políticos a olvidarse de un
propósito tan sensato y, en consecuencia, hay de nuevo dos Españas,
la de la calle y la de los políticos. El caso más obvio es el de la
política territorial. Las autonomías no han evolucionado como la
gente deseaba, para acercar el poder a los ciudadanos, para evitar
el centralismo y la burocracia; su desarrollo ha supuesto
exactamente lo contrario, más burocracia, nuevos centralismos y
mayores dificultades para la vida común, para gestiones y negocios.
La actualidad política debería estar centrada en los esfuerzos de
todos para superar una gravísima crisis que afecta a nuestro modo de
vivir, a nuestras expectativas, pero, gracias al estupefaciente caso
del Estatuto catalán, estamos todos en otra cosa. Son muchas las
razones del desencuentro entre los intereses de los políticos y las
inquietudes de la gente, pero la raíz de todas ellas está en que los
políticos se olviden de quienes representan, y se dediquen
exclusivamente a manejar en su propio beneficio los resortes del
poder que les conferimos.
El caso del Estatuto es ejemplar. El Estatuto no ha nacido, como se
empeñan en repetir, de un mayor deseo de autonomía de los catalanes.
Los catalanes de verdad no habían manifestado nunca el más ligero
descontento con el Estatuto vigente desde 1979. Su modificación fue
una ocurrencia de ZP para desmarcarse del PP y romper las reglas del
juego que habían permitido las dos victorias electorales de Aznar en
1996 y 2000. Para algunos socialistas, si la democracia permite el
triunfo de la derecha es que algo está mal, y Zapatero se propuso
arreglar ese algo, “cuestelo que cueste”, como dice ahora.
Naturalmente, los políticos catalanistas vieron el cielo abierto y
no acababan de creer el regalo que llovía del cielo: un presidente,
español y socialista, dispuesto a pasarles por la derecha en su
nacionalismo, y pensaron, naturalmente, que quien ríe el último ríe
mejor.
Una vez instalados en este escenario surrealista, las anomalías no
han dejado de multiplicarse. Muchos barones regionales de ambos
partidos decidieron sumarse al festín y se lanzaron a promover
absurdos estatutos de segunda generación, justamente cuando la
mayoría de los españoles ya estaban pensando que, de ser necesaria
una reforma, habría de ser en el sentido de dotar al Estado de
mayores medios de control y de coordinación en infinidad de materias
en las que el ámbito territorial adecuado era el nacional, y no el
de los nuevos territorios regidos por señoritos deseosos de
blindaje, boato y embajada.
Leyes de nueva planta
La farsa del Estatuto bien puede terminar en tragedia porque nunca
acaban bien los intentos de los políticos por ir más allá de lo que
razonable. Una vez que el Tribunal Constitucional declarase
inconstitucionales varios aspectos esenciales de un Estatuto
antiliberal, megalómano e innecesario, los disparates han alcanzado
el delirio. Montilla, que pretende engañar a no se sabe quién
tratando de ser más catalán que la butifarra, se pone al frente de
una manifestación contra la sentencia, es decir contra la ley.
Zapatero que, al parecer ama a Cataluña sobre todas las cosas,
promete corregir la sentencia, que ya es suficientemente chapucera
debido a las impúdicas presiones de su gobierno, por la vía de hecho
y se une al preámbulo inconstitucional del estatuto al proclamar que
Cataluña es una nación política, un nuevo concepto surgido de su
inagotable verborrea. Hay que reconocerle que está a punto de lograr
un milagro: ahora que no tiene dinero para comprar a los
insaciables, ha conseguido ofrecerles leyes de nueva planta a medida
de sus intereses.
Todo esto es absurdo, y también desastroso. Es normal que muchos
políticos parezcan no inmutarse mientras haya garantías de que
puedan seguir en su puesto; lo que no es normal es que les sigan
votando los que son preteridos a mayor honra, por ejemplo, de los
políticos catalanes y vascos. Lo realmente anómalo, lo
verdaderamente misterioso, es que los votantes no tomen nota de lo
que están haciendo en su nombre, que siga habiendo andaluces,
extremeños y cántabros, por no agotar la enumeración, que vuelvan a
depositar su voto en un personaje entregado a los intereses de los
nacionalistas, de quienes están haciendo de la democracia una
caricatura, a quienes han instaurado una nueva religión civil que
incluye mandatos tales como impedir que los niños de un albergue
puedan ver la final del campeonato del mundo ¡porque juega la
selección española! Pues bien, quienes votan a Zapatero votan
también a quienes más odian a los españoles, a quienes nos
desprecian, a quienes cobran el sueldo a nuestra costa para levantar
murallas de incomprensión y desigualdad, algo que no interesa lo más
mínimo a los ciudadanos de Cataluña, ni, desde luego, al resto de
los españoles.
*José Luis González Quirós es analista político.
Los que están ya no son, y los que son ya
no están.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 20 Julio 2010
Por si había alguna duda de la recuperación de las negociaciones con
ETA, solo hay que oír las declaraciones del Ministro de Interior Sr.
Pérez Rubalcaba y su nueva faceta de distribuidor del carnet de ETA.
Ya le conocíamos en su anterior trabajo de verificador, cuando
certificó sin ninguna duda el "alto el fuego de ETA". Aunque quizás
la labor que mejor se le da, además de la de mentir con desparpajo,
es la de hacer una lectura muy benévola y "sui géneris" de la Ley
Penitenciaria a la hora de conceder permisos, y concesiones a
determinados presos.
Creo que sería bueno recordar que gracias a actuaciones como las del
juez Garzón de la Audiencia Nacional, el etarra Díez Usabiaga sigue
en libertad sin que se hayan aportado los documentos válidos que se
adujeron para esa concesión, basada en el cumplimiento ineludible de
labores de ayuda a la dependencia de su madre. Un hecho que se ha
verificado falso, al igual que los documentos validados por el juez
para concederle la libertad. También sería bueno recordar que sigue
en libertad y en paradero desconocido, en situación de busca y
captura, el etarra de Juana Chaos, cuya excarcelación fue promovida
y defendida por el propio Sr. Rubalcaba.
Pero ¿cual es la confianza que despierta este singular personaje,
cuya trayectoria en la lucha anti terrorista ha pasado por etapas
que van desde la negación sistemática del terrorismo de Estado del
GAL, hasta su entusiasta participación en el "proceso de paz", cuyas
actuaciones he relatado someramente en el párrafo anterior? Pues
personalmente ninguna. Nada de lo que diga merece la calificación de
veraz, ni de bien intencionado, sino todo lo contrario. Su único
objetivo es controlar que el proceso llegue a buen puerto, por lo
que no duda en decir que "hablar de estos temas no favorece la
situación".
La verdad es que hay que reconocer la habilidad del Sr. Rubalcaba en
la manipulación de los conceptos. Para él, los presos de ETA que
están en la prisión de Nanclares de Oca en Álava no son de ETA
porque ya no están en ETA. Y además lo justifica en que "han pedido
perdón". Lo malo es que no aclara aspectos importantes como: 1) De
qué forma fehaciente han declarado que ya no pertenecen a ETA, que
condenan los atentados y las inútiles y miserables muertes y piden
su disolución y rendición inmediata. 2) ¿A quienes han pedido
perdón?¿De qué forma?¿Han escrito un manifiesto público donde
reconocen sus crímenes y piden perdón a sus víctimas y familiares?
Según Rubalcaba se está aplicando a esos presos la política
penitenciaria de siempre, obviando que estos presos no son presos
comunes, sino terroristas arrepentidos o no, cosa harto difícil de
verificar salvo para los sociólogos y comités de evaluación de las
prisiones. Claro que el clarividente del Sr. Rubalcaba tiene
constancia de ese arrepentimiento y de la buena conducta y cambio
moral e ideológico de los presos etarras. Un don que le debe venir
de su época lejana de portavoz del Gobierno del GAL.
Ya le conocemos en sus actuaciones y en sus "razones humanitarias"
que aplica con la celeridad y generosidad que "aconseje la jugada",
como diría el ex Ministro Sr. Bermejo. Por mi parte, creo que el PPV
debería estar muy atento a los próximos movimientos coordinados del
Gobierno y del PSE, ya que razones de partido obligan a una
estrategia de reconsideración de las alianzas en el País Vasco y
sentar las bases del acercamiento de posiciones, para conseguir el
objetivo original y nunca abandonado en el olvido del "proceso de
paz".
Los que están ya no son y los que son ya no están donde deberían, en
la cárcel. ¿Por cierto Sr. Rubalcaba, a cuantos de los que ya no son
ha beneficiado usted con sus medidas de gracia?.
Nuestros presos buenos
Todos los etarras condenados que están internos en Nanclares dejan
de ser de ETA cuando se lo proponen
HERMANN TERTSCH ABC 20 Julio 2010
AYER lunes nos desayunamos con la noticia de que no son dos, sino
siete —de momento—, los presos de ETA que gozan de una situación
penitenciaria privilegiada. Nos informa de ello, no por casualidad,
el medio favorito del ministerio del Interior, Alfredo Pérez
Rubalcaba. La «garganta profunda» de nuestro Fouché carpetovetónico
nos viene a decir que estos etarras son tratados tan bien porque ya
no son etarras. En la cárcel se han arrepentido, reniegan de su
militancia en ETA y abogan por una solución pacífica al «conflicto
vasco». En este grupo están Txelis y Picabea, dos históricos de la
banda terrorista que llevan tiempo al margen de los colectivos de
presos y parecen buscar una solución a su situación personal
haciendo de banderín de enganche para animar a más presos a
desmarcarse de la disciplina etarra en las prisiones. Esto en
principio no puede molestar a nadie si se cumplen leyes y
reglamento. Si los presos han cumplido la mayor parte de sus
condenas, rechazan el terrorismo y están pagando sus
responsabilidades civiles a sus víctimas, las autoridades
penitenciarias pueden tomar medidas para desmovilizar y desmoralizar
a la banda dentro y fuera de las cárceles.
Pero como siempre que está Rubalcaba en el ajo, algo huele a podrido
y no precisamente en Dinamarca. Las víctimas de estos etarras se han
enterado por los periódicos de que éstos son ya buenos y de que se
los pueden encontrar cualquier día enfrente de su casa tomando
chiquitos. Por el otro lado, esta generosa disposición del
Ministerio del Interior hacia quienes están en la cárcel por
crímenes cometidos por Eta, es decir, como etarras todos ellos,
choca frontalmente con la voluntad tantas veces expresada por las
víctimas y la sociedad de que los terroristas cumplan la totalidad
de sus penas. El arrepentimiento los honra, pero no los convierte en
inocentes ni los redime de sus penas.
Muy sospechosa es la afirmación tan contundente como tramposa del
ministro del Interior al asegurar que «en Nanclares de Oca no hay
presos de ETA». Con lo que nos viene a decir que todos los etarras
condenados que están de hecho internos en Nanclares dejan de ser de
ETA en el momento en el que se lo proponen. Automáticamente. Y que,
por este mero hecho, pueden aspirar a situaciones de privilegio que
hacen que su pena a prisión no sea tal. Lo primero que debe exigirse
a estos presos es un reconocimiento de su culpa, público; la demanda
de perdón a todas sus víctimas y al pueblo español, pública y con
publicidad, por supuesto; además de un llamamiento a ETA y sus
organizaciones anejas a disolverse y entregar las armas. Si la
manifestación del mero arrepentimiento hiciera de un criminal
confeso un ciudadano integrado, las cárceles estarían vacías. De ahí
que quienes no nos fiamos de Zapatero ni de Rubalcaba sospechemos
que los presos de vacaciones de Nanclares son otro indicio de que,
ante el desastre generalizado de la política gubernamental en todos
los frentes, nos estén preparando una sorpresa de armonía pacifista
en el último año de legislatura.
La modernidad constitucional
«La sentencia del Estatuto de Cataluña es un duro golpe no sólo para
los partidos catalanes, sino para el Gobierno y el PP, cómplices
también en otros desarrollos autonómicos en los que ha prevalecido
siempre el interés particular sobre el general»
JOSU DE MIGUEL BÁRCENA El Correo 20 Julio 2010
DOCTOR Y LICENCIADO EN CIENCIAS POLÍTICAS Y DERECHO
Con motivo de la reciente Sentencia del Tribunal Constitucional
sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña, políticos y profesores
provenientes del derecho, la historia o la ciencia política han
venido señalando que el problema del Estado español y su
Constitución es que no contienen la suficiente dosis de modernidad
para incluir las exigencias cada vez más pronunciadas del pluralismo
territorial. Se establece así un extraño dualismo, en el que los
'modernos' serían los defensores de una mayor descentralización
política asentada en una reinterpretación de los estatutos de
autonomía, y los 'antiguos' los valedores del centralismo
democrático que representaría la actual Constitución española y por
supuesto el órgano encargado de defenderla, el Tribunal
Constitucional.
A este respecto, es importante recordar que la modernidad
constitucional nace con los procesos revolucionarios que tienen
lugar a finales del siglo XVIII, y que precisamente tenían como
objetivo la superación de los privilegios que en los diferentes
órdenes mantenía el absolutismo. El revolucionarismo francés trató
de construir un nuevo orden basado en el igualitarismo democrático y
en los derechos del ciudadano. La revolución norteamericana, más
inclinada a pensar la sociedad en términos de libertad, aportó desde
un principio varios elementos que han perdurado en el
constitucionalismo contemporáneo, y del que seguramente merece la
pena destacar uno: la idea de que la Constitución es una norma
jurídica suprema, precisamente porque es expresión de un poder
constituyente democrático que hay que proteger.
Que nadie se lleve a engaño. La consecución de los principios de la
ilustración jurídica ha sido y es una tarea inacabada. La democracia
constitucional de la que hoy disfrutan tanto franceses como
norteamericanos, y que tantos países han imitado, ha sido el
producto de una larga historia de luchas ciudadanas, un proceso de
continuo progreso moral en el que las instituciones políticas han
tenido que atraer voluntades y renovar las creencias en su
legitimidad. Algo de eso sabemos en España, pues, desde que Napoleón
nos otorgó el Estatuto de Bayona de 1808, la lucha principal ha sido
precisamente la contraria: la de mantener a raya cualquier forma de
constitucionalismo moderno, que permitiese afirmar la dignidad
democrática del pueblo desde los principios de libertad e igualdad.
Desde esta perspectiva, la Constitución de 1978 resulta una
disonancia, una ruptura histórica, fundamentalmente por
institucionalizar una democracia constitucional que, a pesar de sus
errores y fallos, puede converger perfectamente en el estándar
normativo formulado por la ilustración jurídica. Básicamente, éste
es el estándar normativo que el TC ha afirmado en su sentencia sobre
el Estatuto catalán: porque la Constitución española sigue siendo
obra del poder constituyente democrático, no parece conveniente que
ninguno de los poderes constituidos, bien sea una Asamblea
autonómica o las Cortes Generales en connivencia con aquélla, puedan
superarla mediante el mero expediente de una ley orgánica. Para
superar los límites establecidos por la Constitución, no basta
entonces con hacer alusión a una nueva doctrina 'moderna', de la que
parece tendrían que haberse dado por enterados los magistrados del
Alto Tribunal, al margen de su propia jurisprudencia y del parámetro
constitucional dominante enseñado en las facultades de derecho
españolas.
Y es que cuando se señala que la Constitución de 1978 o el TC no son
'modernos' con respecto a los nuevos estatutos, lo que en realidad
se quiere decir es que no han sido pragmáticos, pues sólo desde el
pragmatismo y desde la fuerza normativa de los hechos podría
llegarse a la conclusión de que resulta adecuado atender las
pretensiones de una parte de la sociedad mediante la imposición de
límites jurídicos a la igualdad. Porque, al día de hoy, resulta
difícil encajar en la modernidad constitucional los derechos
históricos, los límites a la solidaridad establecidos en las
cláusulas de financiación, la tendencia a la bilateralidad entre
instituciones de naturaleza personalista o la progresiva
conformación de ciudadanías sociales duales, elementos que pueden
encontrarse de una u otra forma en los estatutos que se han ido
reformando en la última década en nuestro país. A nadie le puede
caber duda, en este sentido, de que lo dicho por el TC con respecto
al Estatuto de Cataluña deja sin efecto muchas de las disposiciones
que habían inspirado a otras asambleas autonómicas (y al legislador
orgánico) al reformar sus propios estatutos.
Así pues, la sentencia del Estatuto de Cataluña es un duro golpe no
sólo para los partidos catalanes, sino para el Gobierno y el PP,
cómplices también en otros desarrollos autonómicos en los que ha
prevalecido siempre el interés particular sobre el general.
Implícitamente, el TC ha venido a señalar que el Estado autonómico
tiene límites desde el punto de vista de la interpretación política,
y que ulteriores avances, y parte de los ya realizados, requieren de
una reforma constitucional. Reforma en la que nuestros
representantes deberían reflexionar entre otros asuntos sobre el
escándalo de algunas cajas de ahorro intervenidas, el porqué ahora
hay que limitar la Ley de Costas para evitar la destrucción de miles
de casas construidas ilegalmente y el origen de la corrupción
institucional que aflora sin descanso.
Plantear si el actual modelo de Estado autonómico ha podido tener
algo que ver en tales fenómenos es una cuestión ineludible. Mientras
tanto, los políticos no deberían ponerse nerviosos y sí tomar una
actitud verdaderamente moderna: la de respetar el Estado de Derecho.
No se puede ser el zar y a la vez pretender asaltar el Palacio de
Invierno.
Falacias
Habrá que homenajear al PP por los
servicios como chivo expiatorio de «todos» los males de la
democracia española
EDUARDO SAN MARTÍN ABC 20 Julio 2010
Incapaces de asumir cualquier responsabilidad por el desenlace del
proceso estatutario catalán y las secuelas que pueda dejar en la
política española, quienes han jaleado durante años un disparate
jurídico a sabiendas de que lo era se suman ahora a la cofradía del
santo agravio y culpan del desaguisado al de siempre; casualmente,
al único a quien no dejaron poner ni una coma en el texto expurgado
por el Tribunal Constitucional. Alguna vez habrá que rendir homenaje
público al PP por los servicios prestados como chivo expiatorio de
«todos» los males de la democracia española.
El argumento reza como sigue: por recurrir al Constitucional, el PP
es responsable de la ruptura del pacto constitucional que supone el
rechazo al estatuto en los términos en que fue aprobado. Así, como
suena. Se trata de una lógica tan extravagante y malintencionada que
no merecería mayor comentario si no fuera porque incluye las dos
falacias sobre las que se sostiene la rebelión a la que convocan los
defensores del estatuto original.
La primera da por supuesta la ruptura del pacto fundacional del
Estado de las autonomías. Ningún pacto se ha roto por ahora
(toquemos madera), pero si así hubiera ocurrido, los dinamiteros no
habrían sido quienes solicitaron (con o sin razón) la aplicación de
la ley, sino quienes pactaron un texto que violentaba prescripciones
básicas de la Constitución. A sabiendas, insistimos. Es el estatuto
aprobado el que rompía el pacto, no el fallo del Tribunal
Constitucional.
La segunda falacia establece que los acuerdos políticos están por
encima de las leyes. El Tribunal Constitucional, dicen, no tenía un
pito que tocar y sólo el recurso del Partido Popular le ha obligado
a salir a escena. Pero de esa manera hemos sabido que lo que se
había pactado era ilegal. ¿O es que ese minúsculo detalle era lo que
menos importaba? Eso sospechábamos; ahora estamos seguros.
¿Nos dejarán votar a los españoles la nueva
Constitución?
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 20 Julio 2010
Por lo visto los nacionalistas catalanes quieren una nueva
Constitución Española para poderse hacerse independientes sin serlo
o ser independientes sin hacerse, que no me aclaro en esto mucho. Su
encendido “tonto util” , el tal Montilla, hace de ello su bandera y
el “gran patriota” Zapatero les dice que con tal que lo dejen seguir
en la Moncloa que de acuerdo, que puede verse y que por el no hay
pegas. Y digo yo: ¿Nos dejaran a todos los españoles decir algo en
esto?. ¿Podremos votar nuestra Constitución o ya nos la dejan aviada
a su gusto y conveniencia?.
Según nuestras leyes es que sí. Pero ¿valen de algo nuestras leyes
delante de sus deseos y pretensiones?. Porque a la luz de los
últimos sucesos no parece que las sentencias sirvan de mucho. Si CiU
así lo quiere, Montilla a tal se convierte y ZP se lo otorga es de
temer que los demás poco pintamos. Sobre todo si ese gran partido
que según el mismo vertebra y une a España decide que ese es el
toque de corneta ante el que hay que ponerse firmes y en línea de
combate porque si no vuelven “los fachas”. Y en el PSOE, ZP da la
orden y nadie, no se equivoquen, rechista en las filas. Como mucho
un murmullito por atrás y procurando que no se les vea.
Escribo un esperpento. Ya lo se. Pero es que todo lo que está
sucediendo no puede describirse de ninguna otra manera. La
astracanada y la insensatez son tan repetidas y continuas que nos
empiezan a parecer cosas normales.
Las últimas semanas de este julio hirviente parecen que nos tienen
reblandecida de tal manera la mollera y tan saturado el nivel de
alucinación que el disparate ya no solo ni escandaliza, es que ni
sorprende. Aunque hacerles una Constitución a su medida a los
nacionalistas catalanes es un dislate de tal calibre que uno todavía
confía, aunque sin demasiada esperanza, que alguno, aún siendo del
Gobierno y del PSOE, se oponga a tal engendro. Pero la reciente
experiencia lleva a suponer que de esta cama y este embarazo si que
acaba por salir un parto. Un mal parto. Un aborto, vamos.
Nota:
Ha comenzado el curso de “PERIODISMO, VIAJE Y LITERATURA”. En el
transcurso del mismo y amen de las conferencias y coloquios, vamos a
“elegir”: A) Los diez mejores libros de este género. B) Los diez
autores C)Los diez más grandes viajeros de la historia. Del mundo y
hasta el día de hoy. Sus listas y sus votos serán computados. No
hace falta dar listas completas.)
11-M
El pasado día once, sólo once personas
Gabriel Moris Libertad Digital 20 Julio 2010
Por primera vez en la historia del fútbol profesional español hemos
tenido la satisfacción de saborear el máximo galardón. La
celebración del éxito de nuestros futbolistas ha sido objeto de todo
tipo de informaciones. Quisiera resaltar sobre este gran evento
algunas reflexiones que a mi juicio son más importantes que los
tópicos en los que todos hemos caído.
Después del partido fue entrevistado el seleccionador nacional. Me
resultó chocante, a la vez que gratificante, el destacar ante todo
la paz vivida por los seleccionados durante los cincuenta días de
concentración. Sin un buen ambiente en la concentración, sin unos
buenos perfiles humanos y profesionales de sus componentes y sin una
buena dirección técnica, el éxito no habría sido posible. No
obstante, todos los acontecimientos posteriores, más o menos
espontáneos, más o menos preparados, si no nos ayudan a sacar
enseñanzas para nuestra vida personal y colectiva, probablemente
queden en el terreno de la anécdota y por tanto resulten inútiles
para nuestro futuro.
La fecha del triunfo, día 11, coincidió con el día de nuestra gran
derrota, la del 11-M. En Alcalá de Henares y organizado por algunas
víctimas del mayor atentado de nuestra historia, apoyadas por un
grupo de personas sensibilizadas por el atentado, se ha celebrado
por cuadragésimo noveno mes consecutivo un acto en recuerdo y
homenaje a las víctimas del terrorismo. En esta ocasión, al estar
prevista la instalación de una pantalla gigante en el lugar y hora
de la concentración, decidimos cambiar la hora y el contenido de la
misma. Ello dio lugar a que muchas de las personas habituales a este
acto llegaran después de la hora prevista. Entre víctimas y
organizadores fuimos ocho personas y a este grupo se unió un padre
con dos hijos de corta edad. En total fuimos once las personas que
formamos el conjunto del número "mágico" de ese día. El acto se
redujo a realizar una ofrenda floral y a mantener un minuto de
silencio. La ofrenda floral fue realizada por los niños a petición
de su padre.
Al hilo de los hechos descritos me vienen a la mente algunas
reflexiones:
* Los triunfos y las derrotas son fruto del comportamiento humano.
* Sin unos principios que guíen los actos del hombre, creo que los
triunfos individuales y colectivos no pueden realizarse.
* Sin esfuerzo, tesón y perseverancia, tampoco se puede alcanzar el
éxito de una empresa.
* La explotación del éxito, bien conocida en táctica militar, puede
y de hecho se utiliza en la vida real en algunas ocasiones. El éxito
de la selección nacional podría utilizarse para afrontar la grave
situación por la que atraviesa la España derivada del 11-M. Todo lo
ocurrido en nuestro país desde aquella inolvidable fecha no parece
más que la explotación del éxito de un crimen de lesa humanidad por
parte de los que tienen el deber delegado del pueblo para
investigarlo, clarificarlo, prevenirlo y castigarlo.
* La escasa participación en la conmemoración del 11-M, me hace
pensar que a veces las cifras no son más que un elemento de la
aritmética. La presencia y participación de un padre con sus dos
pequeños me llenó el alma de alegría y me hizo recordar, como en
Sodoma y Gomorra, que Dios no enviará fuego sobre los que
provocaron, olvidan y ocultan el 11-M.
* Igualmente pensé en la idea de suspender totalmente la
parafernalia de la Educación para la Ciudadanía. Esta familia me
hizo comprender fácilmente, que "con buenos mimbres se fabrican
buenos cestos". Solamente hace falta cultivar los buenos mimbres.
Seguro que no yerro al afirmar que este padre no cursó la asignatura
impuesta por nuestros gobernantes. Si la suspensión fuera una
realidad, este coste se podría aplicar en ayudar a los más
desfavorecidos.
* Por último, sólo desear que los éxitos que en algunos campos del
deporte, la ciencia, la tecnología y las relaciones humanas se
prodigan en nuestro país sirvan para cambiar los problemas que
encabezan las preocupaciones de los españoles, paro, crisis
económica, clase política y terrorismo.
Televisión islamista
Han venido para quedarse
GEES Libertad Digital 20 Julio 2010
El yihadismo es un tipo de guerra total: el terrorismo –las bombas,
los ataques suicidas, los secuestros, las degollinas– es sólo uno de
sus instrumentos. Más allá de éste hay otros, entre los que destaca
la propaganda. Primero, la ejercida sobre las sociedades musulmanas,
para radicalizarlas, por un lado, y hacerlas dóciles por otro.
Segundo, la ejercida sobre las sociedades no musulmanas, para
introducir poco a poco prácticas que con el tiempo acaban
convirtiéndose en obligatorias. Así es como el islamismo se está
extendiendo por países africanos y asiáticos, entre bombas y
propaganda.
En el caso de las sociedades occidentales, las libertades públicas
constituyen un magnífico caldo de cultivo para el islamismo y el
fundamentalismo. A favor de las leyes, o aprovechando sus
resquicios, se asientan prácticas que atentan profundamente contra
el estado de derecho y contra sus principios antropológicos y
cívicos fundamentales: es el caso del burka, aberración inhumana que
es la negación misma de la sociabilidad humana, al menos tal y como
se entiende en Occidente. Que la ministro Aído diga que prohibirlo
no tiene sentido porque hay pocos casos en España es como decir que
no hay que perseguir las violaciones porque no son muchas las
mujeres violadas. Pero además está el hecho de que en toda sociedad
islamizada, el burka era al principio minoritario, nadie hizo nada
por erradicarlo y al final se hizo obligatorio para todos.
Para lo cual la propaganda juega un papel fundamental. A veces
llamativo, como ocurre con dos casos recientes. El primer caso es el
de la construcción de la megamezquita junto a los restos del World
Trade Center. Pagada con dinero saudí, está destinada a propagar el
wahabismo sobre los cadáveres de 3000 personas –ateos, musulmanes,
católicos, evangelistas, musulmanes, hindúes– asesinadas por esa
misma ideología wahabista el 11-S. La construcción del centro es una
muestra de fortaleza y de orgullo ante el gigante americano. El
nombre, la "Iniciativa Córdoba", deja poco lugar a la duda.
El islamismo utiliza el término "Córdoba" en sentido reivindicador y
expansionista: el mitificado califato ibérico, que asentó su
mezquita sobre la profanada y destruida iglesia de san Vicente,
recuerda el anhelo islamista en conquistar de nuevo España u otros
territorios. Córdoba representa la gloria máxima del islamismo
conquistador, sometiendo otras tierras. Lo cual a nosotros nos
parecerá ridículo, pero no es esa la cuestión, sino lo que les
parece a ellos y lo que están ellos dispuestos a hacer por defender
esa idea.
De ahí lo peligroso de la puesta en marcha en Tres Cantos (Madrid),
de un canal islamista llamado precisamente "Córdoba", cuya finalidad
es la defensa del islamismo y de su carácter expansionista y
agresivo, por España, Marruecos e Hispanoamérica. Más vale no
engañarse: no existe en el mundo una sola emisora árabe que se
considere a sí misma musulmana, que no justifique, disculpe e
incluso defienda el terrorismo. Ni una. Y siempre con Arabia Saudí
detrás: el jeque Al Fawzan, promotor de la televisión islamista
española, pasa por ser uno de los más importantes representantes del
wahabismo radical y violento, y aquí se incluye: primero, la defensa
que realiza de la instauración de la Sharía en los países árabes;
segundo, la visión demonizadora de los Estados Unidos, Israel y
Occidente en general; tercero, la defensa del terrorismo en Líbano,
Irak y Afganistán, donde por cierto la ideología por él defendida se
ha llevado por delante la vida de no pocos españoles.
Y sobre todo, la defensa de Al-Andalus como territorio islámico, y
por tanto tierra de conquista para el islam. Como en el caso de
Manhattan, la denominación de "Córdoba" para la nueva televisión no
es casual ni inocente: muestra a las claras las intenciones del
islamismo para nuestro país. Lo peor es que ni siquiera se ve en la
necesidad de disimular, pues encuentra territorio abonado en mitos
como el de la convivencia de culturas pasadas o el multiculturalismo
presente. Ya están aquí. Han venido para quedarse.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.
MANEJADA POR ARABIA SAUDÍ
Alarma ante el nacimiento de una televisión
islámica en Madrid
La próxima apertura de una televisión islámica que emitirá en
castellano para toda España y Sudamérica ha despertado una seria
preocupación ya que, al estar patrocinada desde Arabia Saudí, podría
promover la visión extremista del Islam del reino wahhabita.
LIBERTAD DIGITAL 20 Julio 2010
Emitirá desde la madrileña localidad de Tres Cantos para toda España
y también para Sudamérica, se trata del primer canal islámico en
español y se llamará Córdoba, pero lo peor es que, tal y como cuenta
ABC en una noticia publicada este lunes, el gran promotor de la
operación es el jeque Saleh Al Fawzan, un saudí conocido por su
radicalidad y cuyas prédicas se rezan en Irak en los llamamientos a
la Yihad.
Al Fawzan es uno de los líderes de la facción más radical del
wahhabismo, ya de por sí una interpretación extremista del Islam y,
siempre según la información de ABC, ha elegido nuestro país como
primera fase de un proyecto de expansión del wahhabismo que más
tarde se llevará también a Francia, Reino Unido y China.
El canal será usado como una herramienta para captar prosélitos a
este ala radical del islamismo, además de lanzar mensajes como la
"recuperación de Al Andalus, el paraíso perdido de los musulmanes
que fue ocupado por los españoles".
Problemas de puesta en marcha
La idea original era poner en marcha el canal en el mes de agosto,
coincidiendo con la celebración de este año del Ramadán, no obstante
diversos problemas han llevado a que la fecha de inicio de emisiones
a octubre.
Uno de estos problemas ha sido el enfrentamiento entre las distintas
facciones de la comunidad musulmana en España, sobre todo entre la
Federación de Entidades Religiosos Islámica en España (Feeri) y la
Unión de Comunidades Islámicas de España, (Ucide), ambas implicadas
en el proyecto por Al Fawzan pero cuyas rivalidades han tenido una
incidencia muy negativa en su desarrollo
Marruecos dijo no
Otro aspecto curioso de esta historia es que en un principio la idea
de los promotores era que el canal realizase sus emisiones desde
Marruecos, pero el sultán Mohamed VI acabó negando el permiso, entre
otras razones por temor a que sirviese como un generador de
fundamentalistas.
Tras el no marroquí los Fawzan (el hijo del jeque es el verdadero
gestor del proyecto) pensaron en instalarlo en ciudades con un
profundo significado para los islamistas como Granada o Córdoba,
pero tampoco lograron solucionar los problemas, por lo que
finalmente el lugar elegido han sido las cercanías de Madrid.
******************* Sección "bilingüe"
***********************
La Confederación Catañola y la izquierda (y
III)
Javier Orrico Periodista Digital 20 Julio 2010
La Constitución es hoy papel de liar y hace demasiado calor en esta
Murcia africana. Sólo queda la cansera, esa fatiga del espíritu que
siempre devoró a los hijos de España que se atrevieron a soñarla
civilizada, democrática, libre de caciques y de fanáticos capaces de
gritar ¡Vivan las caenas!, el lema que nuestro Fernando VII de
bolsillo, el ZerPiente, ha recuperado para estos días aciagos.
Trescientos años intentando dotarnos de un Estado moderno, que a
nadie benefició tanto como a Cataluña, para regresar ahora a la
España austriaca, la confederación de estados de la Monarquía
Hispánica, la injusta unión en la que Castilla ponía el dinero y los
soldados, y a la que entre Maragall , Rodríguez y su TC nos han
devuelto.
No otra cosa es lo que resulta de la esperpéntica sentencia del
Constitucional: una confederación difusa, que no es legal, pero
tampoco ilegal. Podríamos decir que a partir de ahora España es un
estado alegal, pues ya no está sujeto a la propia Ley en que se
fundamenta, motivo por el cual el presidente de su Gobierno dice que
se la saltará, y uno de sus virreyes regionales, el catalán, afirma
que la incumplirá. Que nadie se altere. Sólo hemos vuelto al
barroco.
Durante estos años zapateros, además de la degradación de España,
como nación y como estado, lo que en verdad más estupor me ha
producido es la actitud de la izquierda, su apoyo a quien ha
conducido al Partido Socialista Obrero Español (escribirlo entero y
compararlo con lo que hoy es ya produce ese estupor) al
envilecimiento, a la más absoluta desnaturalización, a la completa
traición a aquello que nos vendieron en la remota juventud como su
seña de identidad esencial: la igualdad.
Lo que estos días acaba de confirmar su Zapatero profeta ¡en sede
parlamentaria! es que Cataluña es una nación política y que él es
procatalán. O sea, que tenemos un presidente socialista del Gobierno
que no es proespañol, sostenedor de la igualdad de los españoles
ante la ley, sino partidario –y nunca mejor dicho- de una parte, a
la que considera otra nación, con lo que nos sitúa ante dos
soberanías enfrentadas.
Ese es el conflicto que ha hecho ya irresoluble con la única
intención de perpetuarse. Y decía que venía a unir España, el
desalmado. Así, tras afirmar que esa nación política no tiene
efectos jurídicos, dislate TC donde los haya, afirma a renglón
seguido que él va a encargarse de que sí los tenga. Ya lo he dicho:
España es hoy alegal ante sí misma, la han dejado fuera de la Ley.
¿Es posible que cientos de miles de militantes y millones de
votantes puedan aceptar un engaño semejante? ¿Es su sectarismo mucho
más poderoso que la fidelidad a lo que dijeron defender siempre?
¿Antes rota que azul? Sólo tienen que ir a cualquier diccionario y
aprenderán que el federalismo, que supuestamente constituye su idea
de Estado para España, es lo contrario de la Confederación Catañola
de ZP. El estado autonómico fue una obra de filigrana para
introducir precisamente el federalismo (que es una solución para
naciones nuevas) en la más vieja nación de Europa.
Se establecieron velocidades distintas, pero un mismo horizonte de
llegada en el que todas las comunidades serían esencialmente
iguales, pues no de otra forma podía sostenerse la igualdad de los
españoles ante la ley. Y es ese federalismo, por igualitario, el que
jamás aceptaron los nazionalistas, que lo que piden, lo que está en
este Estatut, es precisamente el estatus diferencial, la
desigualdad, el privilegio: estar siempre en un escalón superior a
los demás. La asimetría, que decía Maragall.
Lo que ha hecho ZP con el Estatut es, por tanto, meternos de
dobladillo una Confederación, una estructura para la unión de
naciones preexistentes, las cuales conservan su soberanía y sus
diferencias legales. Una Confederación en la que Cataluña y
Vasconavarrilandia (camino de unirse bajo el poder del nacionalismo
vasco, que es la próxima estación zapaterista) se reinventan como
naciones ajenas a España con algunos servicios compartidos. Se
acabó, pues, la soberanía del pueblo español, sometido a partir de
ahora, para mayor infamia, a los vetos y las voluntades de las otras
'naciones', que no sólo nos imponen la confederación sino el
conjunto de privilegios que Fueros y Estatut configuran. En
resumidas cuentas, que ellos tienen derecho a decidir cómo se
asocian con nosotros, pero nosotros no podemos ni pronunciarnos
sobre las condiciones de esa asociación. Ellos votan, nosotros no.
Ahora sí que es cierto que España se parece al PSOE. Zapatero se ha
encargado de ello. Porque desde 1977, hay que recordarlo, el PSOE
dejó de estar presente en Cataluña tras regalarles “el cinturón
rojo” a los señoritos catalanistas del Boccaccio, los Serra,
Reventós, Rubert, Obiols, etc. El PSC es un partido soberano que
hoy, paradójicamente, dirigido por andaluces y extremeños conversos
(Montilla, Chacón, Corbacho...), ha comenzado a actuar como tal. Con
una relación de privilegio mucho más que confederal con el PSOE: los
socialistas catalanes ocupan puestos por cuota en todos los órganos
del PSOE, votan y deciden. Pero el PSOE no tiene presencia legal ni
capacidad de decisión en el PSC (un partido que ha hecho de Cataluña
la nueva Polonia, y no es un chiste, sino el resultado de la
reedición del pacto entre comunistas y nazionalsocialistas, el
famoso Molotov-Ribbentrop).
Eso es lo que significa para España, y contra la Constitución, el
Estatut: que nos tienen cogidos por los huevos.
Hace treinta y tres años, pues, que el PSOE dejó de ser español.
Zapatero ha resuelto ese desfase. Ha desgajado Cataluña de España y
así Partido y Estado ya son lo mismo. En fin, tampoco es tan raro:
ese fue siempre el proyecto socialista.
Concierto
La nueva bandera de los catalanistas
José García Domínguez Libertad Digital 20 Julio 2010
Quién nos iba a decir que la más celebrada consigna libertaria del
mayo francés, aquel "sed realistas, pedid lo imposible", también se
la acabarían apropiando algún día los catalanistas. Pero, en fin,
desde que se formuló la segunda ley de la termodinámica es sabido
que todo en este mundo tiende a degenerar al inevitable modo. Nadie
se extrañe, entonces, de que los convergentes ya anden vindicando un
concierto económico similar a los del País Vasco y Navarra. Así,
tras acusar recibo del fiasco estatutario, no han tardado ni una
semana en ingeniar otra cantinela victimista con tal de seguir
lloriqueando ad calendas grecas. Nada nuevo, por lo demás. Y es que,
para existir, requieren del agravio permanente frente al Estado. A
fin de cuentas, el movimiento catalanista es como una bicicleta: o
quien la conduce pedalea sin pausa o fatal, irremisiblemente la
máquina se cae al suelo.
Por cierto, el dichoso concierto era el muy tangible fin que
perseguían al colar esos telúricos derechos históricos de Cataluña
en el Estatut. Al cabo, el "histórico" cupo, fuente última del
eterno zafarrancho que emponzoña la financiación de las comunidades
autónomas, procede de un periodo tan lejano en la noche de los
tiempos como la Restauración. En concreto, el caramelo fiscal vasco
data del mes de julio de 1876. Tal día, un decreto firmado por
Cánovas del Castillo resucitó ese anacrónico privilegio medieval
"para que las provincias de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava contribuyan,
con arreglo a la Constitución del Estado, a los gastos de la Nación
y al servicio de armas", según reza su prólogo.
Fue el precio que entonces hubo de pagar la lógica jurídica para
poder saldar la Tercera Guerra Carlista. El mismo que los
constituyentes de 1978 creyeron que igual debíamos soportar con tal
de que acabase la Cuarta. Un Estado, el español, que renuncia de
grado a recaudar los tributos dentro de determinados territorios
sometidos a su entera soberanía: una extravagancia administrativa
sin parangón en el mundo entero. ¿Cómo comprender semejante
sinsentido al margen de la larga sombra de ETA? Un sinsentido que
sólo la insignificancia relativa de la economía vasca evita que
empuje a la quiebra cierta del Estado. Y ahora llegan los otros
exigiendo su parte del botín. Dispongámonos, pues, para el tedio.
José García Domínguez es uno de los autores del blog
Heterodoxias.net.
Mecanos de la política
abel veiga ABC Galicia 20 Julio 2010
Tiempos frágiles, tiempos de incertidumbre y fuerte sensación de
deriva. Quiebra el liderazgo, ausentes de referentes. La política se
envilece en un hondo y propio fango. No es culpa de ellos, es de los
políticos, hacedores de controversia y discrepancia. La palabra al
servicio de la política. Esta es la panacea del presidente del
gobierno. Pasarán años y volveremos la vista hacia atrás, y en el
camino una sensación y una pregunta, ¿cómo ha sido posible? España a
diez años vista puede ser bien distinta a ésta. Y el actual
presidente del gobierno no estará exento de una gran dosis de
responsabilidad. Para bien y para mal, más bien lo segundo.
Pide el presidente de la Xunta que se anticipen a mayo las
elecciones legislativas con autonómicas —donde corresponda— y
locales. Al margen de ser una medida sin duda ahorrativa el
trasfondo es sin embargo político. No vaya a ser que este país que
jamás se ha tomado en serio a su clase política, rompa su apatía
frente al presidente y vuelva a ganar. Rajoy por su parte hace
campaña de perfil bajo en Sitges. Pide mirar hacia el futuro y
prefiere no hablar del Estatut. No debe tener complejos, pero sin
embargo le pesa y mucho la posible pérdida de rédito electoral en
Cataluña, feudo necesario para los socialistas en Madrid y que
perderán a favor de CiU el próximo otoño.
Hay nerviosismo en las filas socialistas, mucho, tal vez demasiado,
al margen de la coreografía impetuosa y lastimosa que brindan en las
Cortes a propósito de un debate que quiere ser de la nación y acaba
siendo de todo y nada a la vez. Su nuevo concepto eufemístico y
ambiguo es el de «nación política», él quien se tuvo una vez como
asociado de Derecho Político más que de Constitucional. Se juega con
los conceptos, con su indefinición, desde la vaguedad de los
principios jurídicos. Se trivializa la norma fundamental y se
ningunea al Tribunal Constitucional. Es indefectible que tarde o
temprano hay que reformar y aggiornar la Constitución. Adaptarla a
una realidad cambiante y bien diferente a la de fines de los
setenta.
Pero la realidad es la que es y no la impostura que socialistas y
catalanes pretende. Sorprendente el disimulo de Montilla y su
tergiversación de hechos y realidades.
No menor que la de displicentes plumas, académicas o no, pero en
todo caso politizadas, que apelan a una identidad secesionista,
diferente, a unos derechos en retroceso y una apelación
inmisericorde a la España plural, en la que no creen, pero que es el
siguiente mojón de un camino hacia el soberanismo. Relaciones
bilaterales como si fueran de igual a igual, cuando la mera parte se
quiere equiparar al todo. Estrategia mezquina también la añagaza
socialista de culpar de todo este lío al partido popular con su
recurso de constitucionalidad, el tiempo les ha dado la razón, por
mucho que ahora estos apelan a mirar al futuro y no querer remover
una aguas demasiado turbias y que van a suponer un cambio de
horizontes y mentalidades.
El victimismo no es una enfermedad, tampoco un síntoma, es el
diagnóstico de los nacionalistas que lo tienen todo pero que aún
sufren más voracidad de poder. Incluso el nacionalismo gallego apela
a diluir aún más las competencias del Estado a favor de la
autonomía. Y la cuadriga de los diecisiete caballos lleva tiempo
desbocada, donde cada uno tira hacia su propio interés, el que es
distinto a los demás. Porque nación política, toda vez que no se ha
anulado la de nación catalana, en preámbulo o no, es la nueva
trampa. Sí, demasiados mecanos de la política. Y en el camino una
España cada vez más desabrida y amenazada de ruptura.
El dedo en el ojo
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 20 Julio 2010
El PNV ha planteado un listado de exigencias para negociar con el
presidente del Gobierno que resultan maximalistas, incluso teniendo
en cuenta la posición de debilidad parlamentaria de José Luis
Rodríguez Zapatero y la necesidad acuciante de apoyos que requiere
para poder sacar adelante los presupuestos del próximo año.
Los nacionalistas vascos, además, han destacado deliberadamente la
radicalidad política de sus exigencias al señalar, como hizo el
portavoz del PNV, Joseba Egibar, que sus demandas estaban basadas en
el Estatuto elaborado por Ibarretxe y rechazado por el Congreso de
los Diputados y, en lo que se negoció en Loyola con Batasuna durante
la tregua del año 2006 para tratar de conseguir el final de ETA.
Durante el tiempo de los diálogos de Loyola el PNV actuó con lealtad
con los socialistas, pero esa lealtad desaparece cuando se esgrime
lo hablado en aquellas conversaciones como justificación de las
demandas nacionalistas. Reaparece en cambio la actitud interesada de
considerar que cualquier cosa ofrecida es ya cosa conquistada aunque
no se haya cerrado el trato y aunque no se hayan pagado las
contrapartidas que se reclamaban a cambio.
Además de plantear reclamaciones maximalistas, el PNV ha elegido la
opción de regodearse del PSE y del Gobierno vasco al considerar que
cualquier acuerdo que alcance con Zapatero tendrá que ser aceptado
con resignación por el Ejecutivo que preside Patxi López. Quiere
transmitir una imagen de los socialistas vascos supeditados al PSOE,
sin personalidad propia, presentarlos ante los ciudadanos como los
«sucursalistas» que según los nacionalistas siempre han sido.
La verdad es que el PNV tiene a favor de esa imagen la historia
reciente, el último acuerdo alcanzado con el presidente del Gobierno
para apoyarle los presupuestos del pasado año a cambio de ningunear
al Ejecutivo de Patxi López y torpedear sus negociaciones para
conseguir la transferencia de las políticas de empleo. El presidente
Zapatero incurrió con aquel acuerdo en una seria deslealtad ante sus
compañeros vascos y ante el lehendakari.
Sin embargo, en esta ocasión el PNV ha puesto tanto afán en meter el
dedo en los ojos de Patxi López y sus compañeros, y que además se
note, que puede conseguir lo contrario. De momento ha logrado que el
PSE reaccione y esté preparado para intervenir en las negociaciones
del PSOE con el PNV para evitar ser víctimas del fuego amigo.
El TC ha asumido y convalidado la legislación de la Generalitat
Cataluña: la discriminación del español en
la enseñanza y el comercio
La ley obliga a atender y rotular en catalán so pena de elevadas
multas
Redacción Periodista Digital 20 Julio 2010
La cuestión lingüística era, junto al término nación, lo más
delicado que tenía entre las manos el Tribunal Constitucional.
El denodado empeño de la mayoría de los magistrados por evitar una
declaración de inconstitucionalidad que hubiera puesto en cuestión
las leyes que imponen el catalán como lengua vehicular en la
enseñanza supone una escandalosa dejación de responsabilidades por
parte del TC.
Aunque no ha tenido más remedio que eliminar la calificación de
«preferente» dada por el artículo 6.1 del texto al uso del catalán
en las administraciones, lo cierto es que a continuación asume y
convalida la legislación de la Generalitat.
Así, en la interpretación conforme del artículo 35, se señala que
todas las personas «tienen derecho a recibir la enseñanza en catalán
como lengua vehicular» y que «los alumnos no pueden ser separados en
centros ni en grupos por razón de su lengua».
Esto es precisamente lo que impide que los niños catalanes puedan
recibir la educación en español, por mucho que el TC sostenga, con
evidente desprecio hacia la realidad, que «no puede entenderse que
el silencio del Estatut» sobre el castellano como lengua vehicular
«obedezca a un propósito deliberado de exclusión».
Igual cabe decir de la interpretación conforme del artículo 34 sobre
el uso del catalán en los comercios que «queda sujeto al deber de
disponibilidad lingüística en los términos establecidos por ley».
Es decir, la ley que obliga a atender y rotular en catalán so pena
de elevadas multas. ¡Qué vergüenza!
Cataluña
La sentencia del TC da munición a la lucha
por el bilingüismo educativo
El fallo cuestiona la inmersión del conseller Maragall, que impone
la lengua catalana en las aulas
ESTHER ARMORA / BARCELONA ABC Cataluña 20 Julio 2010
El fallo del Tribunal Constitucional sobre el Estatut ha puesto en
la cuerda floja al modelo educativo de inmersión lingüística, que
blinda al catalán como única lengua en la enseñanza y exime al
sistema del cumplimiento de la tercera hora de castellano. Pese a
que en los apartados 1 y 2 del artículo 35, que se ocupan de los
derechos lingüísticos en la escuela, la sentencia avala el modelo
educativo que sitúa el catalán como lengua vehicular, reconoce
también la misma consideración para el castellano, la otra lengua
oficial de Cataluña.
De este modo, el Alto Tribunal estatal abre la puerta a que el
derecho a ser escolarizado en castellano «sea eficaz». A la práctica
eso podría suponer el pleno derecho de cualquier ciudadano de
Cataluña a elegir, de manera «eficaz» —así lo defne la sentencia—,
que la enseñanza de sus hijos se produzca en cualquiera de las dos
lenguas oficiales, en igual consideración, ya sea el catalán o el
castellano.
Los juristas, sorprendidos
Esa «radicalidad» de los magistrados al establecer la igualdad de
las dos lenguas en el ámbito educativo sorprende a los juristas,
quienes ven «posibles matizaciones» en el redactado. De este modo,
la reinterpretación del artículo 35 puede cuestionar el modelo
vigente en las escuelas de Cataluña, según expertos consultados por
este diario, y reabrir el debate sobre el modelo lingüístico
educativo.
Así lo cree también el diputado del Grupo Mixto y presidente de
Impulso Ciudadano, José Domingo, que en declaraciones a ABC avanza
que «el fallo supone una auténtica revolución», ya que, segun
afirma, «constata la inconstitucionalidad de la inmersión
lingüistica, que impone el catalán como única lengua vehicular en la
enseñanza».
«A la práctica, eso supone que se reconoce el derecho a recibir más
clases en castellano, es decir, que al margen de la de la propia
asignatura de lengua española se pueden recibir otras materias en
esta lengua, rompiendo con la hegemonía actual del catalán en las
aulas», explica el diputado. En esta misma línea el presidente de
Convivencia Cívica Catalana (CCC), Francisco Caja, vaticina una
auténtica revolución en el sistema educativo, amparada por el nuevo
marco normativo que establece el Constitucional.
Avala la tercera hora
A su entender, el fallo refrenda el concepto de conjunción
lingüística. «Simplemente constata que el bilinguismo es
constitucional y el actual modelo de inmersión en la enseñanza no,
porque impone una lengua (el catalán) por encima de la otra
(castellano)». Otra de las consecuencias del pronunciaminento del TC
es que se reconoce el derecho a la tercera hora, una de las
reivindicaciones históricas de las asociaciones de defensa del
bilinguismo en la escuela. En base a este nuevo marco normativo que
establece el Constitucional, Convivencia Cívica ha anunciado que
denunciará a finales de julio ante la Alta Inspección Educativa el
actual modelo linguístico en los colegios, ya que «según el fallo no
es constitucional». Si en tres meses no hay respuesta de la
Administración educativa, CCC presentará ante la Audiencia Nacional
una querella por prevaricación.
«La autoridad estatal debe velar por el cumplimiento de la sentencia
en materia educativa», afirma Francisco Caja. Al margen de esta vía,
el presidente de Convivencia asegura que mantendrán todos los
recursos individuales interpuestos por los padres ante el Tribunal
Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) y el Tribunal Supremo (TS).
«Es posible que ahora que la sentencia nos ampara más padres se
atrevan a reclamar sus derechos», afirma Caja.
De forma muy distinta lo ven los grupos nacionalistas (ERC, CiU e
ICV-EUiA). La diputada, Irene Rigau, responsable de educación ha
advertido en declaraciones a Ep de que ninguna interpretación podrá
cambiar que el catalán sea la lengua obligatoria vehicular en la
enseñanza: «El catalán está supeditado a la realidad nacional de
Cataluña y ninguna ley lo modificará».
«Repasa la jurisprudencia»
Se apuntan así a la interpretación que ha hecho del fallo el
conseller de Educación, Ernest Maragall. A su juicio la sentencia
confirma en todos sus extremos «la plena constitucionalidad del
actual sistema; no anula ni una sola coma de ningún artículo del
Estatut referido a la educación y, por tanto, no será necesario
modificar ni una coma ni del Estatuto ni de la Ley de Educación de
Cataluña». Maragall considera que lo hace el fallo del TC es repasar
la jurisprudencia existente para recordar el castellano como lengua
oficial de todo el Estado y, por lo tanto, la obligación de
conocerlo y el derecho a usarlo, «hechos que ya protegen las leyes
actuales vigentes en Cataluña».
Sindicatos como Ustec, con mayoría en la enseñanza pública y
defensores incondicionales del sistema de inmersión, reconocen, sin
embargo, que la sentencia del Constitucional «abre el camino a que
los alumnos pueda escolarizarse en castellano y pone sobre la mesa
la polémica tercera hora de castellano». Una vez más, la política
linguística vuelve a ser objeto de discusión, aunque esta vez los
defensores de la causa bilingüe combaten con más artillería.
Conflicto
'Toy Story 3' también esquiva la Ley del
Cine catalán
La película, como ya ocurre con 'Shrek 4', solo podrá ser vista en
3D en castellano
www.lavozlibre.es 20 Julio 2010
Madrid.- La Ley del Cine sigue estancada en su aplicación definitiva
en Cataluña. Esta nueva norma, por la que al menos el 50% de las
copias deben ser dobladas al catalán, está encontrándose con un
camino de obstáculos, especialmente en lo que a emisión de películas
en 3D se refiere. 'Toy Story 3', como ya ocurre con 'Shrek 4',
tampoco podrá verse en este formato en catalán.
'Toy Story 3' solo podrá verse en los cines catalanes en castellano,
mientras que en formato analógico sí se han realizado las copias
para emitirla en catalán.
'Toy Story 3' llega a las pantallas este miércoles 21 con doce
copias en catalán pero ninguna en 3D. Y es que a pesar de que, según
el Gobierno catalán, los estudios habían cerrado un acuerdo con la
Generalitat para poder ofrecerla en este nuevo formato, “razones
económicas” hacen imposible su emisión.
La Ley del Cine se aprobó hace tres semanas y establecía multas de
hasta 75.000 a todas aquellas salas que no proyecten, al menos, el
50% de las películas en catalán. Surgió entonces un enfrentamiento
con las patronales del sector, ya que esta ley podría significar una
reducción del número de películas que se distribuirían en Cataluña.
Además, esta norma ha quedado en tela de juicio por la sentencia del
Tribunal Constitucional en relación al asunto de las multas
lingüísticas.
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