| |
|
Happy birthday, ZP, por una década de
embustes
Federico Quevedo El Confidencial 24 Julio 2010
Fue un acto desangelado, frío, casi gélido, como no podía ser de
otra manera porque la verdad es que hay poco que celebrar. Pero él
apareció como siempre, con esa sonrisa petrificada en su rostro y su
discurso de optimismo antropológico que provoca nauseas. Sobre un
fondo rojo su nombre, Zapatero, y debajo un enorme 10 que
inevitablemente trasladaba al subconsciente la imagen de una
camiseta de la selección española, campeona del mundo. Es lo único
positivo que puede esgrimir, y encima no es mérito suyo, ni por
asomo, aunque sea el ministro de deportes, pero no deja de ser un
recurso de urgencia para intentar salvar los muebles a lo que
siempre ha sabido hacer, a lo único que ha sabido hacer: el eslogan
fácil y barato. Zapatero es un producto de marketing, un envase que
en su día pudo ser atractivo porque lo nuevo siempre lo es, pero que
luego se ha demostrado que tras un buen diseño publicitario -ZP,
Zapatero Presidente- no había ni hay nada, el vacío más absoluto, y
por eso ha tenido que llenar el recipiente de demagogia, populismo y
el permanente recurso al todo vale y al cueste lo que cueste para
mantenerse en el poder. Rodríguez es, en definitiva, un embuste en
sí mismo, un falso, un hipócrita, un cínico, un resentido, un
demagogo, un sectario, un frívolo, un insolvente y un relativista de
los pies a la cabeza. Reúne, por tanto, todas las cualidades de un
mal gobernante. Qué digo malo, ¡pésimo! El peor que hayamos tenido,
no ya en estos años de democracia, sino a lo largo de nuestra
historia como país, con permiso de Fernando VII.
Tengo que reconocer que incluso a mí consiguió engañarme cuando,
siendo todavía líder de la oposición, un grupo de periodistas de
este diario nos reunimos un par de veces con él e hizo gala de una
simpatía empalagosa y nos ofreció el caramelo de un programa
político plagado de reformas dirigidas a regenerar la democracia.
Pero poco tardó en aflorar el verdadero Rodríguez: bastó el
accidente de un petrolero frente a las costas gallegas para que el
hasta ese momento candoroso líder de la oposición enseñara sus uñas,
y luego con la guerra de Iraq afilara los cuchillos del sectarismo.
Había, por desgracia, muchos que seguían creyendo en él -no tanto
por mérito suyo como por demérito, en aquel momento, de Aznar-, pero
algunos ya nos dimos cuenta de que tras la fachada de talante se
escondía un sectario impenitente y un hábil embustero. La prueba fue
el Pacto del Tinell, probablemente uno de los documentos políticos
de mayor trascendencia que se hayan firmado nunca en nuestro país,
por su alcance y por el contenido profundamente antidemocrático del
mismo al conjurar las fuerzas del socialismo y del nacionalismo
radical contra la derecha democrática. Y el Pacto del Tinell marcó,
sin lugar a dudas, todo el devenir de la primera legislatura de
Rodríguez, dirigida al aislamiento del PP mediante el cordón
sanitario que Rodríguez puso en marcha con la izquierda y el
nacionalismo radicales, y la complacencia de los moderados. Supuso,
además, el compromiso del socialismo con una idea confederal de
España que nada tenía que ver con el espíritu de la Transición y la
Constitución Española.
Rodríguez se había abandonado en manos de políticos nacionalistas
que demostraban un odio irrefrenable hacia todo lo español, y de
intelectuales de estrechas miras y formación de todo a cien
obsesionados con la Transición y empeñados en refundarla porque, en
su opinión, fue llevada a cabo por herederos del franquismo. Con
esos mimbres se tejió una legislatura dedicada a buscar el
enfrentamiento y la división entre los españoles, primando el
interés de algunas minorías sobre el general del país, y en la que
el objetivo principal fue intentar el final de la violencia buscando
un atajo, aunque esta vez distinto al que utilizó González: el atajo
de la cesión a las pretensiones etarras. Fue cuando pudimos ver a
Rodríguez desplegando otra de sus facetas, la del embuste. Empezando
porque cuando negociaba con el PP el Pacto Antiterrorista ya había
autorizado, al mismo tiempo, los contactos de Eguiguren con la banda
de asesinos. Esa es su característica principal: la de tener una
doble cara, un doble lenguaje, una doble moral y ningún principio.
Luego esa característica, la de ser un embustero, fluyó como un
manantial cuando en la campaña electoral de 2008 llegó la crisis y
la negó, y se pasó los meses siguientes, de nuevo reelegido,
manteniendo vivo el embuste hasta que le fue imposible esconder las
evidencias.
En el fondo todo ha sido eso, un embuste detrás de otro. Nunca hubo
talante, ni compromiso, ni fe en la democracia. Siempre ha sido eso,
una fachada tras la cual, como en las películas del oeste, solo
había un montón de vigas sujetándola para esconder al otro lado de
la puerta el desierto más inhóspito y desagradable. Todo esto lo
saben en el PSOE, no se crean, y por eso el décimo aniversario de su
elección como secretario general ha tenido el escenario que ha
tenido en lugar de haberse aprovechado como correspondía en un gran
acto multitudinario. Rodríguez ‘el Embustero’ ya no tiene crédito ni
en sus propias filas. No puede ir a Rodiezmo porque sabe que los
mineros le van a pitar, a silbar y a abuchear… No va, de hecho, a
ningún sitio donde haya gente incontrolable por temor a las
manifestaciones de desprecio colectivo. Vive encerrado en su burbuja
de cristal, ajeno a la realidad, escondido del mundo mientras ensaya
en el espejo su sonrisa cínica como si fuera una caricatura de sí
mismo. Diez años han convertido a Daniel el Travieso en el Enemigo
Público Número Uno, y hoy lo único que espera de él la sociedad
española es que tenga la gallardía de convocar elecciones lo antes
posible para que alguien mejor que él venga de una vez a arreglar
todo lo que él ha estropeado, que ha sido mucho.
Más en http://twitter.com/Federicoquevedo y en www.facebook.com
La década prodigiosa (de Zapatero)
Juan Carlos Escudier El Confidencial 24 Julio 2010
Hay que reconocer que en 2000 Zapatero no era gran cosa y tenía poco
fondo de armario. Al día siguiente de ganar el Congreso del PSOE que
Bono perdió, su nueva Ejecutiva le acompañó en un paseo por la sede
del partido. Al pisar el que sería su despacho no pudo reprimir la
confesión de que nunca antes había estado allí, lo que en una
persona que llevaba tres años en la dirección socialista significaba
que había sido un cero a la izquierda para el anterior secretario
general. Ya instalado, no tardaría en recibir la llamada de
presidente Aznar para que acudiera a la Moncloa a conocerle. Tenía
el tiempo justo para ir al Corte Inglés y comprarse un traje. Fue
una de sus primeras decisiones como líder del PSOE.
Pocos conocían entonces las interioridades de quien por pura
casualidad se había colocado al frente de los socialistas y que por
razones poco explicadas había encabezado una alternativa, Nueva Vía,
que se había fraguado en reuniones en casa de Trinidad Jiménez, a
las que empezó a acudir invitado por Jordi Sevilla. De hecho,
existió la posibilidad de que la cabeza visible de aquel movimiento
fuera Jesús Caldera, mucho más conocido que él, pero bastó un
reportaje en El País en el que se le citaba como impulsor de una
candidatura al 35 Congreso del PSOE para que asumiera el papel con
naturalidad. Candidato casual, secretario general casual y
presidente del Gobierno casual, tal fue su trayectoria hasta aquel
14 de marzo de 2004 que aún olía a la dinamita del 11-M.
Tuvo que pasar algo de tiempo para que quienes le rodeaban
alcanzaran a comprender a Zapatero en toda su complejidad. Se
pensaba erróneamente que si escuchaba con atención y asentía con la
cabeza significaba que estaba de acuerdo, como le ocurrió a
Rodríguez Ibarra cuando le pidió entrar en su Ejecutiva y se quedó
compuesto y sin vicepresidencia del partido. Se equivocaban también
quienes le consideraron un líder de cartón piedra, con el fuelle de
un frágil cervatillo de ojos azules. Bambi, sí, pero de acero, en
acertada definición de Guerra.
Las impresiones de sus colaboradores de entonces, algunos de ellos
arrojados al armario de sus cadáveres políticos, no coincidían
exactamente en una descripción uniforme. Se decía que era protector,
capaz de grandes gestos y reconocimientos, frío como el témpano,
insensible a las presiones, personalista en exceso y con una fatal
atracción por el riesgo y el aventurerismo. Veían en él algunas de
las características que se pregonaban de Adolfo Suárez, alguien con
olfato y autodidacta, en la medida en que atendía más a fuentes
informales de su propio entorno de amigos y familiares que a las
oficiales del partido. Y destacaban, sobre todo, que era un tipo con
muchísima suerte. Lo que ahora suena a hueco en su discurso,
constituyó algún tiempo un mensaje fresco, muy distinto del que
utilizaba el Aznar de la mayoría absoluta.
Suave en las formas, el rey del talante nunca fue Teresa de Calcuta.
El partido, que recibió con escepticismo y hasta con burlas sus
maneras blandas de oposición, evitó discutir sus decisiones para no
ahondar en su crisis, y al final quedó sometido completamente a su
voluntad. En esta década, Zapatero ha completado un relevo
generacional que ha reducido la vieja guardia a una curiosidad
histórica, mientras encumbraba a una nueva hornada de dirigentes que
le deben todo lo que son y que jamás rechistarán sus decisiones.
La metamorfosis afectó también a la ideología, que fue poco menos
que adquirida en un tenderete de libros de segundo mano. Fue allí
donde Zapatero y su ideólogo de entonces descubrieron el
republicanismo del irlandés Philip Pettit, al que adoptaron como
guía espiritual. “Nosotros descubrimos leyéndote que nuestra prosa
es el republicanismo ciudadano”, le dijo Zapatero a Pettit cuando,
ya en Moncloa, pudo invitarle a un encuentro privado. ¿Que qué es el
republicanismo? Pues una especie de justo medio virtuoso entre el
socialismo y el liberalismo, que da primacía a la libertad sobre la
igualdad, y que recurre al Estado para que corrija las situaciones
de dominación.
Parte de la base de que hay colectivos que no son libres porque
padecen discriminaciones raciales, sexuales, sociales o económicas y
es al Estado al que corresponde acabar con su vulnerabilidad. Esta
es la filosofía que inspiraron leyes como la de violencia de género,
el matrimonio homosexual, la de Dependencia, la de Igualdad o la de
Memoria Histórica. Hasta ahí llega el radicalismo, envuelto con una
política económica extraída de la ortodoxia más liberal.
En contra de lo que se ha venido afirmando, Zapatero no llegó al
Gobierno improvisando, sino que tenía un plan perfectamente diseñado
En contra de lo que se ha venido afirmando, Zapatero no llegó al
Gobierno improvisando, como luego ha venido haciendo, sino que tenía
un plan perfectamente diseñado. Al mes de estar en el poder, convocó
una reunión en Moncloa en la que, remedando la famosa pizarra de
Suresnes, trazó en un cuaderno los objetivos de la legislatura. Uno
de los asistentes transcribía así sus palabras: “Hay que impulsar la
reforma de los Estatutos en los dos primeros años de legislatura.
Esos dos años son claves para nosotros, porque todo lo que no
explotemos en esos dos años no lo podremos rentabilizar. Por eso la
ley de Dependencia hay que sacarla cuanto antes, y lo mismo digo de
los matrimonios homosexuales, la reforma del divorcio, las mejoras
de pensiones, el salario mínimo… todo eso hay que agilizarlo al
máximo”.
En su etapa de reformador, la osadía de Zapatero le enfrentó a
situaciones que terminaron por sobrepasarle. Quiso reinventar el
estado autonómico para calmar las ansias soberanistas que se habían
incubado en el período anterior, donde la demonización del
nacionalismo auspiciada por el PP fraguó el plan Ibarretxe y el
despegue de Esquerra en Cataluña. A la vista está su estrepitoso
fracaso. Como fracasaría en su arriesgado proceso de negociación con
ETA, del que aparentemente salió escaldado.
Menospreciado por Rajoy, que tardó tiempo en descubrir que tras la
fachada de “bobo solemne” había un pequeño Maquiavelo, Zapatero ha
jugado con el PP cuanto ha querido, empujando a los populares hacia
la derecha más ultramontana, la que salía en manifestación con los
obispos y era incapaz de soltar el lastre del franquismo. De no
haber sido por la crisis económica que no quiso ver, el del PSOE se
encaminaría hacia su tercera victoria electoral, porque si su
Gobierno era manifiestamente mejorable, la oposición nunca hubiera
pasado un simple test de actitud.
Es aquí, en la crisis, donde Zapatero ha quemado sus naves, porque
ya no valen los fuegos artificiales ni las palabras bonitas pero
vacías. Presenciamos el espectáculo de quien ha decidido inmolarse
en sus propias contradicciones, mientras la alternativa juega al
escondite, temerosa de enseñar la patita en el debate de la reformas
por si se descubre como un lobo feroz.
Con diez años más y más canas, lo cual va con la edad por mucho que
algunos lo atribuyan al desgaste del poder, Zapatero apelaba este
jueves a su optimismo antropológico ante los dirigentes socialistas
convocados para celebrar su década prodigiosa como secretario
general: “Estamos mejor de lo que parece y lo vais a vivir”,
proclamó. Le faltó decir que quizás él no lo viera al frente del
partido y del Gobierno. Nadie podría asegurarlo con certeza porque
la política es tan peligrosa que se puede morir más de una vez.
El partido que más se parece a España
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 24 Julio 2010
EN la arenga que largó a sus acólitos en la cuchipanda que
conmemoraba el décimo aniversario de su elección como secretario
general del partido, Zapateo soltó —como diría Manolo Morán en
Bienvenido, míster Marshall— muchas «cursiladas y mamarrachadas»,
que es lo que se espera de un acto montado para ensalivarle el
bálano. Pero en la cursilería y mamarrachez de Zapatero hay siempre
un trasfondo inquietante, como de socarronería aviesa; un trasfondo
que a simple vista puede confundirse con inverecundia, con una
suerte de complacencia tontorrona en su propia ridiculez. Y, en
efecto, hay en Zapatero un regodeo en la cursilería que, de
primeras, promueve nuestro alipori; pero basta que nos detengamos a
rumiar sus palabras para que el alipori se convierta en inquietud,
en zozobra, en una pululación demasiado parecida al pavor. Casi
nadie, sin embargo, se dedica a rumiar las palabras de Zapatero; y
así sus afirmaciones suelen despacharse como muestras de vacuidad,
de futilidad, de delicuescencia merengosa propias del cursi a calzón
quitado que sin duda es. Pero la cursilería de Zapatero es de
naturaleza sarcástica, muy cruelmente taimada, como la bufonería del
bufón que hace reír a los cortesanos mientras se burla
sangrantemente de ellos en sus propias barbas. Así, por ejemplo,
cuando dice:
—Estoy muy orgulloso del partido, pero más orgulloso estoy de España
y los españoles.
Lo que, a simple vista, parece una necedad, una de esas sinsorgadas
burdamente emotivas con que el orador sin recursos trata de halagar
a su auditorio. Pero en la frase de Zapatero, a poco que uno la
rumie, se descubre —en versión sacrílega— ese pathoscon el que el
Dios del Génesis, en el alba de la creación, contempla la obra
salida de sus manos. Zapatero contempla la obra salida de sus manos
—una España de tíos en chanclas y bermudas, una España por donde
cruza errante la sombra de Caín, una España donde se pisotea el
mérito y se exalta la burricie, una España enviscada en querellas
territoriales, una España de amoralidad rampante y satisfecha— y
siente un orgullo voluptuoso, una emoción paternal y jubilosa ante
el cumplimiento del proyecto que acometió hace diez años, aquel
proyecto que anunció en cierto libro turiferario, dedicado también a
ensalivarle el bálano, como la cuchipanda del otro día: «Si hay algo
que caracteriza a esta etapa de gobierno es que hay un proyecto.
Precisamente porque hay un proyecto hay una resistencia tan inútil
como activa de la derecha más dura, porque saben que hay un
proyecto. Se han dado cuenta de que hay un proyecto de alcance en
valores culturales, y por tanto ideológicos, que pueden definir la
identidad social, histórica, de la España moderna por mucho tiempo».
Este proyecto tiene su hoja de ruta escrita, su «Camino» bien
delineado y establecido (así rotulaban los socialistas, con
mayúscula amedrentadora y azufrosa, el video encomiástico que
dedicaron a su líder en la cuchipanda de marras: «Seguimos en el
Camino»); y por eso Zapatero puede decir con la socarrona
bellaquería del ingeniero que ha logrado redefinir los valores
culturales y la identidad social e histórica de los españoles:
—Somos el partido que más se parece a España.
Y tiene tazón. Porque la cursilería puede ser la herramienta
retórica más inquietante y pavorosa.
www.juanmanueldeprada.com
GLOBALIZACIÓN
En el nombre del topoderoso mercado: así
nos la cuelan
Eduardo ArroyoEl Semanal Digital 24 Julio 2010
Estos días ha trascendido la noticia de que ERC ha concedido,
valiéndose de sus peones, una millonaria subvención a una asociación
cultural con objeto de "integrar" a los inmigrantes.
La idea tácita, en absoluto escrita pero que se da por supuesta por
doquier, es que, mientras hablen catalán, da lo mismo si se trata de
etíopes o de esquimales. Para los próceres de ERC, la "catalanidad"
es como un abrigo de quita y pon y, por consiguiente, se lo puede
poner cualquiera. Basta con pasar por una academia de idiomas y ya
se es catalán. Esta idea abracadabrante, que es compartida por todo
el arco parlamentario -desde el PP y su "nación cívica" hasta el
PSOE-, los "republicanos" la hacen compatible con su "nacionalismo
catalán" sin explicar la razón por la que, en una hipotética
sociedad en la que Cataluña fuera una especie de Haarlem
multiétnico, tendría que conservarse pura y diáfana la lengua
catalana.
Si supieran algo de historia conocerían que semejante fenómeno está
aún por ver bajo el sol. Cabe deducir, en consecuencia, que ellos,
en realidad, lo que odia es a España, por identificarla con todos
sus "tics" y fobias absolutamente ajenos a la realidad, y prefieren
una Cataluña compuesta de kazajos, manchúes, bantúes y libios, antes
que admitir el hecho incuestionable de que en Cataluña siempre se ha
hablado castellano.
No es de extrañar que el pasado 20 de mayo, se anunciara
públicamente en Cataluña un "Pacto Nacional por la Inmigración"
vertebrado en torno a tres ejes, a saber: "gestión de los flujos
migratorios dentro de la regularidad y de acuerdo con las
previsiones y necesidades del mercado de trabajo", "adaptación de
los servicios públicos a una sociedad diversa con el fin de evitar
la sensación de competencia por unos recursos escasos" e
"integración en una cultura pública común donde la lengua y la
cultura catalanas sean el eje vertebrador y el punto de encuentro
entre personas originarias de diversas culturas que viven en el
país".
Pero nada de esto tiene un interés general para el mundo entero
salvo por el hecho de que lo que hacen políticos como los que nos
ocupan está en plena consonancia con los deseos del mercado y del
capital globales. En esta misma columna hemos sostenido en múltiples
ocasiones que la inmigración es un fenómeno impuesto desde arriba,
lejos de ser, como pretenden políticos, periodistas y la inmensa
mayoría del sector académico, un suceso "natural" como las lluvias
otoñales.
Así, ha caído en nuestras manos un artículo publicado el 21 de
febrero de 2005 en The Sant Petersburg Times, titulado "la
diversidad en los anuncios no refleja la vida real". Su relativa
antigüedad no lo quita un ápice de interés. El texto se refiere a la
realidad norteamericana, por supuesto, pero podría servir para
cualquier otro país occidental. Según dice el artículo, "los
anuncios [televisivos] sugieren que las comunidades étnicas en los
Estados Unidos se mezclan sin recato, unidas por su amor al yogurt,
el lápiz de labios y la ropa atlética". Según Charles Gallagher, un
sociólogo de la Universidad Estatal de Georgia, en Atlanta, los
anuncios están creando una "utopía racial cuidadosamente
manufacturada, una narrativa de la ceguera ante el color". Gallagher
añade que "las anteojeras con las que la gente conoce a otras razas
es absolutamente a través de la TV, y no por interacción humana o
contacto… tenemos unas gafas para la interacción racial que nos
sitúan muy lejos de la realidad". De acuerdo con Gallagher, según
los datos del censo de 2000, solo el 7 por ciento de los matrimonios
en EEUU son interétnicos y más del 80 por ciento de los
estadounidenses viven en barrios donde el 95 por ciento de sus
vecinos son de su misma etnia. Al mismo tiempo, muy pocos tienen
amigos íntimos de otros colectivos del país.
Pero pese a que la inmigración masiva conduce a la balcanización
multiétnica, las grandes multinacionales y las empresas
publicitarias a su servicio van por un lado totalmente diferente de
las tendencias naturales de la gente. Son, en términos políticos,
profundamente antidemocráticas. Para Dana Wadew, presidente de
"Spike DDB", una empresa de publicidad neoyorquina que abunda en los
temas gráficos interraciales, "durante mucho tiempo, hablar a los
consumidores sobre el color ha ido excluido del panorama y es
importante corregir eso". Wadew, por supuesto, no dice por qué "es
importante".
Igualmente, la multinacional de las telecomunicaciones "Verizon" ha
empleado abundante publicidad en la que aparecen familias
multiétnicas para "describir algo que es contemporáneo y realista",
mientras que "Yoplait", "Olimpus" o el fabricante de cerveza
"Anheuser-Busch" hacen lo propio en sus respectivos ámbitos
comerciales. En todos estos casos, por mencionar algunos ejemplos,
la realidad va por un lado y el modelo de los medios de comunicación
va por otro. Cabría preguntarse por qué es así, pero el hecho es que
para Sonya Grier, profesora de "marketing" en la elitista
Universidad de Standford, aunque "los anuncios a menudo no reflejan
la realidad –todo el mundo es guapo y delgado- y mucha publicidad no
es realista. Siempre ha sido lo que reflejan nuestras aspiraciones,
lo que podemos ser". Grier concluye que "el multiculturalismo es
socialmente deseable".
Nos preguntamos ¿para quién? No, desde luego, a juzgar por los
datos, para las personas, independientemente de su étnica de
pertenencia. Quizás más bien para las grandes transnacionales, tal y
como ejemplifica el portavoz de la ya mencionada multinacional
Verizon, John Bonomo, que considera que el empleo de familias
multiétnicas en su publicidad está pensado para "apelar al
consumidor del mercado mundial". Así las cosas, los pueblos se
resisten a la balcanización multiétnica, pese a políticos como los
de ERC, PP o PSOE, y así lo revela también hechos como el amplísimo
apoyo popular a la Ley de Inmigración del Estado de Arizona, que el
presidente Obama quiere suprimir, o cuando, allá por octubre de
2007, se hizo público el informe del "Pew Research Center",
realizado en 47 países y que llevaba por título World wellcomes
international trade but not immigration (El mundo acepta el comercio
internacional pero no la inmigración). Este estudio constituye un
hito hasta la fecha por ser la única vez que se ha intentado
preguntar directamente a los pueblos por lo que piensan de la
inmigración, tal y como comentamos en nuestro artículo del 30 de
mayo de 2008 en esta misma columna.
La brecha entre los pueblos y sus políticos, entre los que detentan
el poder y los que son citados cada cuatro años, se abre más y más
de día en día. Es necesaria, por tanto, una intensa labor de
esclarecimiento popular para que las cosas puedan ser llamadas por
su nombre.
Imposturas
EDUARDO SAN MARTÍN ABC 24 Julio 2010
Como no creo que mi criterio, que lo tengo, sea de mucho interés, ni
que añada algo a lo mucho escrito en estos días, prefiero que el
juicio a los diez años de Zapatero como líder del PSOE, y a sus seis
como presidente del Gobierno, lo establezcan los historiadores en un
futuro un poco más lejano y los electores dentro de no mucho tiempo.
Lo único que me atrevería a pronosticar es que ni unos ni otros
serán muy indulgentes.
Me interesa ahora más fijar la atención en dos argumentos retóricos
con los que el presidente del Gobierno pretende recuperar el crédito
perdido y colocar al PSOE en disposición de disputar en 2012 unas
elecciones que hoy casi todos le dan por perdidas.
El primero reza así: el Gobierno ha rectificado cuando las
circunstancias han cambiado, incluso en contra de sus propios
principios. Falso. El Gobierno no ha rectificado. Rectificar
significa corregir los errores e imperfecciones de una cosa ya
hecha. E implica, como condición previa, el reconocimiento de la
existencia de esos errores. Nada de eso ha sucedido. Al contrario:
lo que sostiene Zapatero es que, en cada momento, «hemos hecho lo
que debíamos hacer». Ningún acto de contrición, pues, sobre los
disparatados gastos electoralistas, ya en pleno comienzo de la
crisis, ni sobre el aplazamiento de unas reformas cuya urgencia,
demandada por un sinfín de organismos nacionales e internacionales
desde hace dos años, sólo ha aceptado cuando le han obligado a
hacerlo.
¿Y qué decir de ese lacrimoso «cueste lo que me cueste»? Ofrecer la
propia cabeza cuando ya ha sido rebanada por la guillotina de la
desconfianza popular constituye un gesto más bien vacuo; apología de
un sacrificio que le ha sido impuesto y para el que, sin embargo,
busca recompensa. Puede que lo sienta tal como lo expresa, pero
suena a impostura.
Despiporre legislativo autonómico.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 24 Julio 2010
Se ha publicado un trabajo académico sobre el impacto de la
profusión legisladora de las autonomías españolas en la
productividad y la innovación, el resultado parece ser deprimente.
En un año se publican, entre todas las comunidades autónomas, unas
700.000 páginas de normas, leyes, decretos, regulaciones y
disposiciones de todo tipo que apabullan al más pintado. Ese estudio
se basa en correlacionar el número de páginas publicadas en los
boletines oficiales con la productividad y la innovación, yo he
querido darme un paseo por esos boletines para echarles un vistazo
descubriendo que es lo más chistoso que uno jamás podría encontrar y
otras veces lo más anonadante.
He entresacado algunas cosas de los últimos boletines oficiales de
un par de comunidades, no doy para más, y con la finalidad de que no
solo sea yo el que ría o tiemble.
BOJA, Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, Boletín número 144
de 23/07/2010,1 DISPOSICIONES GENERALES,PRESIDENCIA, Ley 7/2010, de
14 de julio, para la Dehesa.
Artículo 18. Medidas específicas de Investigación, Desarrollo y
Formación (I+D+F).
c) Modelización de los usos de la dehesa y elaboración de un sistema
de ayuda para la decisión de cultivo y para la adecuación de la
carga ganadera y cinegética con criterios de sostenibilidad.
d) Prácticas culturales con bajo impacto en el suelo para el control
de la erosión.
e) Valoración de las externalidades: valor paisajístico y
recreativo, cosecha de agua, conservación de la biodiversidad,
fijación de CO2.
f) Caracterización nutricional y comercial de los productos
singulares de la dehesa.
h) Estudio de los efectos del cambio climático sobre la producción
de pasto y frutos y sobre la reproducción de las principales
especies ganaderas y cinegéticas.
Pienso en cuáles serán las prácticas culturales para el control de
la erosión o en la pasta que pagará la Junta para que estudien los
efectos del cambio climático en los ayuntamientos de las especies
ganaderas y flipo. Seguro que alguien concluirá que la subida de
medio grado en los próximos 20 años impactará negativamente en la
reproducción de la cabra andaluza o en la coyunda de los cerdos
porque medio grado impacta que no veas.
Siento estar ya jubilado y no poder dedicarme profesionalmente a
valorar externalidades tales como la cosecha de agua o la fijación
de CO2. Eso es una pasada y lo demás zarandajas.
El resto de la ley es muy divertida de leer, lo juro.
En el Diario oficial de la Generalidad de Cataluña aparece la Ley
22/2010, de 20 de julio, del Código de consumo de Cataluña, son solo
71 páginas con 342 artículos y otras disposiciones adicionales y
35.000 palabras. Me quedo con estas definiciones:
Artículo 111-2. Definiciones.
A los efectos de la presente Ley, se entiende por:
Personas consumidoras y usuarias: las personas físicas o jurídicas
que actúan en el marco de las relaciones de consumo en un ámbito
ajeno a una actividad empresarial o profesional. Tienen también esta
consideración los socios cooperativistas en las relaciones de
consumo con la cooperativa. Cualquier referencia que se haga en la
presente Ley al concepto de persona consumidora se entiende hecha a
la persona consumidora o usuaria en la medida que goza de bienes y
servicios fruto de la actividad empresarial en el mercado.
Persona consumidora media: persona consumidora que, de acuerdo con
un criterio de diligencia ordinaria, debería estar normalmente
informada y ser razonablemente cuidadosa en las relaciones de
consumo, en función de los factores sociales, culturales y
lingüísticos.
Consumo responsable: consumo moderado, informado, reflexivo y
consciente de bienes y servicios, teniendo en cuenta los criterios
de sostenibilidad cultural, ambiental, socioeconómica y lingüística.
A mí me ha quedado clarísimo lo que es una persona consumidora media
y no digo nada de lo que es un consumo responsable, debe ser
moderado y sobre todo el consumidor, si quiere ser responsable, debe
tener en cuenta criterios de sostenibilidad cultural, ambiental,
socioeconómica y lingüística. Tengo claro que me pasaré un par de
meses intentando descubrir cómo puñetas tiene en cuenta la señora
Rosario esos criterios de sostenibilidad cuando va a comprar patatas
o sal y sobre todo cómo debe ir uno a comprar patatas de forma
reflexiva y sobre todo consciente.
Lo más temible es que una vez definido lo que es el consumo
responsable, los que vulneren sus principios cometerán una falta
grave sancionable con hasta 100.000 euros. Si yo fuese un tendero en
Cataluña me pondría a estudiar consumo responsable, sobre todo para
saber cómo se vende un kilo de macarrones sin violar los criterios
de sostenibilidad cultural ni los criterios de sostenibilidad
socioeconómica o lingüística. Para mí que si quieren hacerte la
pascua, con normas así, te pillan de todas todas.
Kosovo, un Estado en corrupción
La UE trabaja en Kosovo para atajar su gran problema: la corruptela
de su clase dirigente. El gobernador del Banco Central fue detenido
ayer por policías Eulex. Sin embargo, en la UE rehúyen el término
«Estado fallido»
ENRIQUE SERBETO/ESTEBAN VILLAREJO / CORRESPONSAL EN BRUSELAS/MADRID
ABC 24 Julio 2010
Kosovo tiene hambre de ser país. Y aún más hambre de pleno
reconocimiento internacional. Como paradigma de los tiempos que
corren, una de las instituciones que ayer se pusieron manos a la
obra en pos de ese respaldo pleno fue la Federación de Fútbol de
Kosovo, que llama desde hace tiempo, sin éxito, a las puertas de la
FIFA y la UEFA con un claro objetivo: «Disputar la fase de
clasificación del Mundial de Fútbol de Brasil 2014», como reconoce a
ABC, vía telefónica, su secretario, Eroll Salihu. «Primero tenemos
que ser reconocidos por la ONU, después por la FIFA y la UEFA. Esto
sucederá el año que viene... Esperamos que la decisión de La Haya
nos abra el camino». Un deseo.
Pero la realidad en Kosovo tiene otra cara —la corrupción— y un
miedo: «fallido» como adjetivo para referirse a una situación de
Estado que es reconocido por 69 países de los 192 de la ONU (España
no está entre ellos). Una cara de nuevo revelada ayer cuando el
gobernador del Banco Central de Kosovo, Hashim Rexhepi, salía
esposado de la institución que dirige después de que la Policía
efectuara sendos registros en su domicilio y en su oficina en el
marco de una investigación por corrupción, según informó la misión
policial y judicial de la Unión Europea (Eulex) en un comunicado.
¿Las sospechas? «Abuso de posición oficial o de autoridad,
aceptación de sobornos, evasión de impuestos, tráfico de influencias
y blanqueo de dinero».
Con su misión Eulex, la UE está empeñada en reconducir la situación
pero la tarea es aún ingente. La organización International Crisis
Group publicó hace dos meses un demoledor informe —«The Rule of Law
in Independent Kosovo»—sobre «la fragilidad de la justicia y el
Estado de Derecho en Kosovo». Sin embargo, Marko Prelec, director de
International Crisis Group en los Balcanes, no califica «en
absoluto» a Kosovo como «un Estado fallido» sino como «un país con
un serio problema por sus altos niveles de corrupción e impunidad».
De la misma opinión es Richard Gowan, del European Council on
Foreign Relations, quien evita tajantemente el término «fallido»,
prefiriendo «Estado asolado por la corrupción» para referirse a
Kosovo.
Maja Kocijanic —portavoz de la Alta Representante de la UE,
Catherine Ashton— subraya que «la corrupción es un problema en todos
los países de los Balcanes» y el caso de Kosovo «no será ni el
primero ni el último». Por ello, la opción de seguir trabajando
sobre el terreno a través de Eulex en la construcción de unas
estructuras institucionales sólidas en Kosovo «es la posición
correcta». Kocijanic no acepta tampoco referirse a Kosovo como
«protectorado europeo».
Eulex —cuyo objetivo hasta 2012 es desplegar 1.950 agentes
policiales y judiciales internacionales en Kosovo— es la misión
exterior más grande de la UE y una de las más importantes del mundo
en su género, porque se trata de edificar desde cero las estructuras
institucionales de un país. Las acciones de Eulex son aprobadas
también por los gobiernos que no reconocen a Kosovo y en este
sentido, fuentes diplomáticas francesas alabaron ayer«la buena
disposición constructiva de España» en esta misión.
El lunes, reunión de la UE
Los ministros de Exteriores de la UE tendrán el lunes la primera
oportunidad de analizar las consecuencias del dictamen, no
vinculante, del Tribunal de La Haya. Por su parte, Serbia anunció
ayer una ofensiva diplomática «para evitar que nuevos países
reconzcan a Kosovo». Los 27 miembros de la UE, incluidos los cinco
que no reconocen a Kosovo —España, Eslovaquia, Chipre, Grecia y
Rumanía—, están de acuerdo con el texto presentado por la Alta
Representante de la UE que asegura que el dictamen del Tribunal de
La Haya clarifica que el futuro tanto de Serbia como de Kosovo «está
en la Unión Europea».
Un objetivo que se extiende desde hace años a todos los Balcanes,
donde países como Croacia o Macedonia ya son candidatos oficiales, y
otros como Albania, Montenegro o Serbia han solicitado formalmente
el ingreso. Eslovenia es miembro de la UE desde 2004.
De hecho, la UE tiene en los Balcanes otros problemas pendientes
además de Kosovo, como es el caso de Bosnia y Herzegovina, un país
que vive en paz pero no ha sido capaz todavía de establecer
instituciones sólidas y creíbles. Los ministros de Exteriores
europeos estudiarán precisamente si la decisión del Tribunal de La
Haya sobre Kosovo puede ser utilizada por otros territorios
secesionistas en la región —como los serbios de la República de
Srpska en Bosnia o los albaneses de Macedonia—, lo que arrojaría
sobre Kosovo la responsabilidad de nuevos focos de inestabiliad.El
Gobierno de Pristina insiste en que la sentencia «no es aplicable a
ningún otro caso en ningún otro lugar del mundo».
A falta de buenos partidos de fútbol —hasta ahora la selección de
Kosovo sólo ha disputado partidos contra la «hermana» Albania y los
equipos de Norte de Chipre, Arabia Saudí o Laponia— el resultado en
La Haya es celebrado por las frágiles instituciones kosovares como
un Mundial.
CiU quiere multar a los taxistas de
Barcelona con bandera de España
El Ayuntamiento barcelonés no quiere ni homenajear a los jugadores
catalanes de la selección nacional de fútbol
www.lavozlibre.es 24 Julio 2010
Barcelona.- El mismo día que Zapatero declaraba solemnemente en la
Ciudad Condal su admiración por los 'símbolos identitarios de
Cataluña', CiU proponía en el Ayuntamiento de Barcelona que se multe
a los taxistas que lleven la bandera de España en sus vehículos.
Sin embargo, en la sesión plenaria del consejo de la Entidad
Metropolitana de Transporte (EMT) de esta semana, CiU pidió multar a
los taxis que portaran banderas españolas, elementos innecesarios
«dada la prohibición de lucir elementos no autorizados y ante la
peligrosidad que esta actuación puede representar para el resto de
los vehículos que circulan por la vía publica», según el reglamento
propio. El grupo municipal también preguntó por los expedientes
incoados por parte de los inspectores del Instituto Metropolitano
del Taxi.
El gerente de la MET, Miquel Ángel Martín López, aseguró que en el
reglamento «no queda tipificada ninguna sanción por estos hechos», y
agregó que el articulo 27.10, que hace referencia al control del
cumplimientos de que los vehículos no porten elementos adicionales,
se deber establecer «al pasar la revisión metropolitana anual».
NO SE HOMENAJEARÁ NI A LOS JUGADORES CATALANES
Por su parte, el PP se lamentó en la Junta de Portavoces previa al
pleno municipal de ayer por el rechazo a su propuesta de rendir
homenaje en el Ayuntamiento de Barcelona a los jugadores catalanes
que participaron del mundial y de «felicitar a la selección de
fútbol por el titulo obtenido».
Alberto Fernández, presidente del PP, afirmó que lamentaba que
ninguno otro grupo municipal, «ni siquiera» el PSC, que no quiso
comprometerse en la votación, apoyase la propuesta «después de la
gran repercusión» que supuso la victoria española en Barcelona con
varias miles de personas en la calle festejando el titulo. La
declaración propuesta por los populares, no salio adelante debido a
que era necesario que al menos tres formaciones apoyaran la
propuesta. En cuanto a la propuesta de realizar un homenaje a los
jugadores en el Parlamento de Cataluña, aún no ha sido definido.
******************* Sección "bilingüe"
***********************
Diez años de desesperación.¡Ya es
demasiado!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 24 Julio 2010
El Presidente del Gobierno, el Sr. Zapatero, que lleva seis largos y
desastrosos años al mando de España, aún tiene el inmenso cinismo de
hacerse un acto de exaltación conmemorando entre sus fieles y
agradecidos camaradas, aquél nefasto día para España en que fue
nombrado Secretario General del PSOE y candidato a la Presidencia
del Gobierno. Un entonces joven político cuyo único currículum era
el de haber sido por un tiempo limitado profesor asociado a una
cátedra de derecho constitucional (lo cual no deja de tener una
cierta ironía) y DIputado y Secretario General Regional del PSOE por
Castilla y león. Un joven "avispado" que se supo librar de hacer el
servicio militar tras interminables prórrogas y salir elegido
diputado por Castilla y León.
En su biografía aparece que, tras haber perdido el PSOE en el año
2000 las elecciones generales, el Sr. Zapatero impulsa una nueva
corriente llamada "Nueva Vía" en cuyo programa parece que hizo estas
declaraciones de principios:
1) Construir una sociedad que acepte a todos los inmigrantes.
2) Dar prioridad a la educación y crear empleo estable.
3) Dar a los padres más tiempo para pasar con sus hijos y cuidar a
los ancianos.
4) Promover la cultura.
5) Convertir a España en un país admirado por ayudar a los más
necesitados.
6) Ayudar a estos con iniciativas de calidad.
7) Fomentar la democracia, adecentar la política y promover los
valores por encima de los intereses coyunturales.
Parece que su propuesta tuvo éxito, pues salió elegido ese fatídico
22 de julio del 2000 por una diferencia raquítica de 9 votos sobre
su adversario el Sr. Bono y con la inestimable ayuda de la
federación del PSC de Maragall.Su futuro con el Estatut estaba
predestinado.
Su política de "oposición tranquila" parece que fue mal entendida,
pues durante sus cuatro años de oposición no paró en hacer duras
críticas al Gobierno sobre temas como el de las vacas locas,
Gibraltar, y el colmo de su viaje a Rabat, en plena crisis
diplomática con Marruecos, dejándose fotografiar con el fondo de un
mapa en el que se veían como territorio marroquí a Las Canarias,
Ceuta, Melilla y las islas españolas. Ese "Talante" del que tanto se
vanagloria, se vio refrendado en las trágicas jornadas tras los
atentados en Madrid del 11M del 2004, donde permitió que se
vulnerase la Ley con la aparición del Sr. Rubalcaba acusando al
Gobierno de mentir y no condenó los actos de andalismo "espontáneo"
contra la sede del PP en Madrid y otras ciudades de España.
No hay quien pueda dudar que empeño ha puesto y mucho en cumplir con
su programa. Ha logrado que la sociedad "acepte" a todos lo
inmigrantes con aquél "papeles para todos" y la política "Caldera" y
su efecto llamada. No hay duda que lo del empleo estable le ha
salido mal y en su lugar ha logrado alcanzar el poco honroso record
de parados en España. Eso sí, ha contribuido de modo especial a las
relaciones familiares, dejando en libertad a etarras como de Juana
Chaos o Díez Usabiaga, el uno para estar con su pareja sentimental y
el otro para cuidar de su madre. En cuanto a promover la cultura, es
indudable que su Ley de Memoria Histórica y la ampliación de la Ley
de Aborto han abierto un debate en la sociedad sin parangón. Desde
luego que ha convertido a España en un país que causa asombro y
perplejidad por pasar de ser de la champions league, a ser uno de
los más necesitados de ayuda exterior para no caer en bancarrota. Su
afán de ayudar a los necesitados ha sido la de dar prioridad a las
relaciones con las dictaduras de Venezuela, Cuba y fomentar la
utópica "alianza de civilizaciones". En cuanto a fomentar la
democracia y adecentar la política, basta como ejemplo el tema del
transfuguismo de Benidorm, su manipulación descarada del Tribunal
Constitucional o sus subvenciones y "cariños" con los sindicatos.
Diez años desde que el POSE encumbró a este personaje embaucador,
mendaz, sectario y orgulloso que desprecia a la oposición, a su
lider al que ningunea reiteradamente y a los más de diez millones de
ciudadanos que el PP representa. Seis años en casi dos legislaturas
en las que ha dilapidado las reservas, ha vendido parte sustancial
del oro, ha derrochado el capital del Estado en dádivas populistas y
en comprar apoyos, sindicalistas y parlamentarios y ha negado la
crisis económica hasta que esta le ha arrollado como un mercancías.
No sé de qué se sienten orgullosos los que ayer le aplaudieron. Lo
que deben es temer que aún "siga en su camino" y que logre sus
objetivos cueste lo que cueste y el "como sea" aunque ahí se incluya
saltarse la Ley retorciéndola si le conviene a su jugada. España no
puede permitirse este excesivo coste que le lleva a su completa
destrucción.
Comparaciones odiosas
Editoriales www.gaceta.es 24 Julio 2010
Como si no tuviéramos suficientes problemas, la Justicia
internacional nos ha enviado otro embrollo de importación,
procedente de una provincia balcánica que se parece al conflicto
vasco o a la problemática catalana como un huevo a una castaña.
Pero da lo mismo, porque a ERC le ha faltado tiempo para buscar
analogías, e Urkullu ha invocado el derecho de autodeterminación, al
tiempo que un Montilla, con trastornos de personalidad
político-identitaria se veía obligado a rechazar los paralelismos
con la independencia de Kosovo.
El problema se veía venir desde que, en 2008, el parlamento regional
declaró unilateralmente su independencia de Serbia. Ya entonces, ETA
aplaudió el paso adelante propiciado por el Ejército de Liberación
de Kosovo. España hizo lo correcto al rechazar aquella
independencia, ateniéndose estrictamente a la legalidad: la
resolución 1244 de la ONU. Fue uno de los cinco países de la UE que
no reconoció el gesto secesionista. Pero ahora nos encontramos con
que el Tribunal de la Haya se salta a la torera la resolución de la
ONU y bendice legalmente la secesión. Aunque EE UU se esfuerce en
subrayar que la sentencia es aplicable exclusivamente a Kosovo, es
obvio que servirá argumentos en bandeja a los nacionalistas. Y pone
a España en una tesitura complicada. Pero el caso kosovar no es
comparable con Cataluña y País Vasco, ni por el contexto
internacional, ni por el contexto histórico. El primero es
indisociable del interés de EE UU por alentar la independencia de la
pequeña región como colofón de la guerra de 1999, a fin de aumentar
su influencia en la zona, contra los intereses de Serbia y Rusia.
Pero es que ni siquiera históricamente se pueden establecer
paralelismos. Cataluña y País Vasco son España desde los Reyes
Católicos. Kosovo no es más que una pieza minúscula en ese conjunto
cambiante y heterogéneo de etnias y religiones de los Balcanes,
aunque Belgrado lo reivindica como el alma nacional de Serbia.
Olvidándonos del disparate jurídico que implica la declaración de
independencia, los secesionistas podrían alegar perfectamente que no
pertenecen a Serbia porque, como el río de Heráclito, los Balcanes
llevan siglos fluyendo y nunca son la misma cosa. Kosovo fue primero
otomana, luego serbia, y tras la Primera Guerra Mundial, una célula
de esa ficción artificial llamada Yugoeslavia (los eslavos del Sur),
prolongada después contranatura por el régimen de Tito. Nada más
lógico, que tras la caída del Este, el conjunto se disgregara y cada
país tirara por su cuenta (Croacia, Eslovenia, Bosnia), como las ex
repúblicas soviéticas.
Nada que ver con España, una de las naciones más antiguas de Europa,
por más que soberanistas crecidos con el Estatut y envalentonados
por la debilidad política de su complaciente rehén de La Moncloa se
hayan apresurado a arrimar el ascua a su sardina. Ese es el problema
de España: que todo un presidente del Gobierno se empecine en
alentar los demonios secesionistas, anunciado que buscará vías para
burlar la sentencia del Constitucional y defendiendo la “identidad
nacional catalana”, como dijo ayer en Barcelona.
Pero ni siquiera en este punto caben las analogías. Es francamente
dudoso que los nacionalismos vasco y catalán busquen otra cosa que
perpetuar su cómodo estatus de garrapatas del sistema para succionar
recursos de la caja común. No es independencia lo que quieren, sino
más autogobierno –y así lo reflejaba el sondeo de un periódico
catalán–. Es decir, dinero.
El fraude del independentismo
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 24 Julio 2010
Las fracturas territoriales perpetradas por la fuerza o ejecutadas
sin acuerdo entre las partes –a diferencia de como ocurrió entre
Eslovaquia y la República Checa- han provocado guerras crudelísimas
–desde las dos mundiales hasta la de los Balcanes- y radicales
enfrentamientos culturales, lingüísticos y económico-sociales. La
sentencia no vinculante del Tribunal Internacional de Justicia de la
ONU sobre la legalidad de la declaración unilateral de independencia
de Kosovo frente a Serbia, que avala la segregación de la provincia
por las circunstancias dramáticas que se produjeron; la muy delicada
situación en Bélgica en donde un partido flamenco –Nueva Alianza
Flamenca- dirigido por el político e historiador Bart de Wever ha
obtenido un extraordinario resultado en Flandes, muy por delante los
cristiano-demócratas flamencos de Yves Leterme, y que propugna la
separación estatal de Flandes y Valonia; el largo y trágico
enfrentamiento entre independentistas católicos y unionistas
protestantes en el Ulster, sobre el que ha sobrevolado durante
décadas la trágica presencia terrorista del IRA y, en fin, sin
olvidar otros escenarios de tensión segregacionista, el proclamado
carácter separatista de la banda criminal ETA en el País Vasco, son
todos ellos episodios históricos muy cercanos en el tiempo, que
exigen manejar el argumento independentista con una dosis de
responsabilidad que se echa de menos en España.
La irresponsabilidad de Laporta
No es presentable que un Joan Laporta, ex presidente de un club de
proyección mundial como es el Barça, tenga la facundia de
presentarse en sociedad recabando una gran “coalición por la
independencia” de Cataluña para que así la comunidad se libre del
"yugo" del Estado. Cierto que Laporta y sus secundarios –Alfons
López Tena y Uriel Bertrán- han recibido el más mortificante de los
ninguneos dentro y fuera de Cataluña; cierto que la Iniciativa
Legislativa Popular presentada por los compañeros de Laporta ante el
Parlamento catalán con el fin de que se sometiese a referéndum la
independencia del Principado fue considerada anticonstitucional por
el Consell de Garanties Estatutaires y que todos los grupos
parlamentarios –excepción hecha de ERC- votaron en contra en la
Cámara autonómica catalana, pero el argumento independentista
manejado, abiertamente o de manera ambigua, forma parte del arsenal
simbólico que se utiliza en Cataluña y el País Vasco con una
habitualidad desinhibida extraordinariamente arriesgada. Porque es
cierto que en ambas comunidades –si bien con características muy
diferentes- hay escisiones en sus respectivas ciudadanías en torno a
su identidad y pertenencia nacional. Pero lo es también que las
franjas centrales y mayoritarias están más que razonablemente
adheridas al statu quo constitucional y político vigente y desertan
de aventurerismos.
El más reciente sondeo del CIS ofrece un dato revelador: el 23% de
los catalanes quiere el derecho a la independencia y entre los
vascos el porcentaje llega casi al 22%. El pasado domingo, La
Vanguardia publicaba una encuesta en la que se acreditaba que el
sentimiento independentista –sin duda alentado por los avatares del
Estatuto y la sentencia del Tribunal Constitucional que lo pulió en
aspectos muy importantes- llegaba al 47%. En estas circunstancias,
con una sentimentalidad a flor de piel, amagar con el
independentismo por quienes no creen en esa opción, ni la consideran
posible, ni conveniente, ni deseable, constituye un auténtico fraude
político. Porque la realidad, además, les desmiente: ni siquiera los
porcentajes demoscópicos que calculan el número de los ciudadanos
independentistas se corresponden con el peso electoral de partidos
soberanistas. Más aún: es curioso observar cómo, a mayor sentimiento
independentista, más caen –casi hasta el desplome- partidos que
confesadamente lo son como ERC y, en general, aquellos que como el
PSC e ICV han apostado con mayor rotundidad por el Estatuto
revisado. Algo querrán decir esas contradicciones. En el País Vasco,
la razón última por la que gobierna el PSE con el apoyo del PP es
muy clara: la aventura soberanista del lehendakari Ibarretxe que
quiso transformar, sin haberlo planteado en el programa electoral,
la comunidad autónoma vasca en una “comunidad libre asociada” con
España. Esa deriva no la perdonó ni la mismísima sociedad vasca ni
buena parte de la comunidad nacionalista, alérgica a poner en marcha
su llamado “programa de máximos”. Y en Cataluña, los gestores del
Estatuto –PSC, ERC e ICV- están a un palmo de dejar democráticamente
el poder en manos del CiU que en ningún momento promovió el Estatuto
de 2006.
La nación jurídica y la nación cultural
Tanto en Cataluña como en Euskadi, los independentistas son minoría;
en ninguna de las dos comunidades hay “movimientos nacionales”
unitarios que impulsen un proceso de esas características. El
catalanismo político no es unívoco en cuanto a sus pretensiones
últimas y los principales partidos –incluidos los nacionalistas-
saben que una independencia estatalizada es por completo inviable.
Sin embargo, se insiste en la amenaza soberanista bien de forma
directa, bien indirecta. O se coquetea semánticamente con ella al
referirse al “derecho a decidir” o al apelar en términos
jurídico-políticos a la condición nacional. El concepto de nación en
un texto jurídico es un artefacto soberanista, no compatible con el
Título Preliminar de la Constitución, de tal modo que, como ha dicho
el TC, ésta sólo conoce la Nación española, lo cual es compatible,
como ha escrito el profesor Francesc de Carreras que “junto a la
nación en sentido jurídico como sujeto de la soberanía, también se
reconocen nacionalidades y regiones, a la manera de naciones en
sentido cultural, con derecho a la autonomía”. Sin embargo, y pese a
que las cosas están claras en el terreno constitucional, sucede lo
que ha escrito José María Ridao según el cual “a fuerza de construir
la nación, una u otra, hace demasiado tiempo que estamos destruyendo
el Estado.” Cierto: porque al tratar de que el Estado se contorsione
para adaptarse a lo que no es –no es federal, no es confederal, sino
unitario autonómico- se erosiona y, en cierta medida, se deslegitima
en segmentos determinados de la ciudadanía y lo hace de manera quizá
irremediable.
La opinión pública española, creo, no se atemoriza ya ante las
admoniciones independentistas como ocurriera en los años ochenta.
Más bien las soporta estoicamente y sufre –todo hay que decirlo- las
respuestas crispadas, viscerales y desequilibradas de los sectores
que sólo conocen una forma de reaccionar ante este fenómeno tan
sostenido en la historia de España: la irritación y la
descalificación de los factores fuertemente identitarios que
llevaron a la Carta Magna a reconocer en 1978 la existencia en
España de “nacionalidades”. Se crea así un círculo vicioso de
confrontación al que contribuyen –no sólo los profesionales del
cabreo permanente y del agravio constante- sino los propios partidos
nacionalistas con vocación de poder (¿alguien se cree el
independentismo del PNV después de que la BBK, la más solvente de
las Cajas, se haya hecho con Cajasur?) y la izquierda española que
ha alentado, también irresponsablemente, como en el caso del
Estatuto catalán, ensoñaciones nacionales lavándose luego las manos
en la palangana de Poncio Pilatos una vez el TC se ha pronunciado.
El fraude del independentismo debe acabar de una vez al modo en que
lo explica Fernando Savater: “Si existe una mayoría de respaldo a
una propuesta concreta, será el momento de plantear una reforma
constitucional a quien pueda hacerla: no los partidos con su toma y
daca ni por la puerta trasera de estatutos de autonomía que falsean
su papel, sino al conjunto de los ciudadanos españoles que son los
sujetos de la soberanía nacional. Por derecho, el sí o el no, sin
echar balones fuera.” ¿Por qué el independentismo de unos y de
otros, de mayor o menor intensidad, no se incorpora articuladamente
como compromiso político de los partidos que dicen profesarlo?
Porque el independentismo es, en lo sustancial, una táctica
oportunista y nunca un proyecto de fondo. En España, al menos, nunca
lo ha sido y cuando se ha materializado –el cantonalismo de la I
República o la declaración del Estado catalán en octubre de 1934-
concluyeron en un histórico y trágico fracaso.
Dragones en Cataluña
No es la lengua. Ni siquiera el Derecho Constitucional. Es la
comunicación y la percepción de la realidad. El “roto” que Cataluña
tiene no es con España. Es con la realidad. Y la política es sólo
una parte.
Francisco Pou www.gaceta.es 24 Julio 2010
Conocer la realidad completa forma parte de la razón y del corazón
del hombre sin prejuicios. Lo políticamente correcto en la nueva
cultura oficial del proyecto de nación catalana de régimen unificado
(¿se acuerdan algunos del Movimiento Nacional?) es ver una realidad
no sólo idealista, sino también no razonable. Contra el sentimiento
ideal, no caben razones. Ni principios. Al final, desconfiados, ni
la convivencia cabe. Muchos esforzados constitucionalistas,
magistrados, filósofos, antropólogos, periodistas y opinantes
desgranan sus razones. Son los principios, los proyectos y las
ilusiones de una solidaridad grande entre pueblos y naciones de
Europa a través de lo aprendido y construido (convivido) durante
siglos. Pero en Cataluña se habla de la “soberanía del sentimiento”.
Inútil debate.
El roto es más profundo. Uno de los artículos de opinión que más ha
circulado por Internet entre independentistas es la perfecta
radiografía. “Quiero separarme”, se titula. Establece una analogía
“pedagógica” con el proceso meramente sentimental (y reduccionista)
de muchas separaciones matrimoniales, casi siempre de imposible
diálogo. Separación “amistosa, si puede ser” recalca. El “roto” es
hoy aún una minoría: un aplec (“manifestación, fiesta”)
subvencionado con autocares, hinchado de cifras con la tele del
“Movimiento”; una minoría que votó el Estatut, frente a una mayoría
que quiere trabajar y convivir. Una mayoría que debería empezar a
remendar el roto y enseñar a pensar y a ser libres a las adormiladas
víctimas del subvencionado elixir. Pócima medieval, con un
porcentaje del 3 a un 10% de esencia de corrupción, y de un
nacionalismo de historias de hadas y dragones que a algunos todavía
les cuelan. Los dragones ya no existen. Es cuestión de darle a la
luz. Y la corrupción, a la sombra.
Cataluña
La banda de comisionistas
Clemente Polo Libertad Digital 24 Julio 2010
A los amos de la Masía Gran (Palau de la Generalitat), la sentencia
del Tribunal Constitucional les ha venido como anillo al dedo. Ni en
sueños habrían encontrado una mejor excusa para distraer la atención
de los ciudadanos de unos hechos que la instrucción del caso Palau
está poniendo al descubierto: Convergencia Democrática Catalunya
(CDC) se ha financiado ilegalmente durante al menos la última década
(1999-2009) cobrando comisiones a empresas a las que adjudicaba
obras públicas. De momento, la investigación judicial en curso ha
desvelado ya que el partido del Honorable Pujol, Mas, Puig, Pujol
(hijo) y compañía recibió al menos 5,8 millones de euros en
comisiones ilegales de empresas a las que se adjudicaron obras tan
emblemáticas como la reforma del Palau de la Música (1999) o la
construcción de la Ciudad de la Justicia (2003), o tan prosaicas
como la construcción del pabellón deportivo (PAV-3) de Sant Cugat
del Vallés (2003) o una planta para el tratamiento de aguas
residuales en La Escala.
En algunos de estos casos, CDC empleó como intermediarios a los
Sres. Millet y Montull, los saqueadores confesos del Palau que se
encargaban de reclamar a las empresas que recibían adjudicaciones
una comisión del 4% del montante de la obra y la repartían entre CDC
(2,5%) y Millet y Montull S.L. (1,5%). Entre los apuntes hallados en
el ordenador de la secretaria de Millet figuran junto a la palabra
"Daniel" las cantidades correspondientes a ese 2,5% que acabaron en
la Fundación de CDC o se emplearon por Millet y Montull para pagar
las facturas correspondientes a servicios electorales prestados a
CDC por algunas empresas dedicadas a la difusión de publicidad
(Letter Graphic y New Letter) y presentaciones audiovisuales
(Hispart) cuyos trabajadores afirman no haber trabajado nunca para
el Palau.
Todo apunta a que el misterioso "Daniel" no es otro que Daniel
Osácar, fundador y apoderado de la empresa de rehabilitación Natur
System que participó en la reforma del Palau en 1999, secretario
personal del Sr. Mas desde el año 2000 y tesorero de CDC y la
Fundación Trías Fargas –ahora rebautizada CatDem– desde 2005. Los
dirigentes de CDC ha seguido la misma táctica que el PP en el caso
Gürtel: negarlo todo y acusar al Gobierno de perseguir a la
oposición. Pese a la gravedad de los hechos y las responsabilidades
que se derivan contra los máximos dirigentes de CDC entre 1999 y
2009, los Sres. Pujol y Mas, CDC ha logrado de momento (con la
inestimable colaboración del PSC) que no se hable del expolio de los
contribuyentes perpetrado por los políticos convergentes sino de la
"irresponsable" sentencia del TC y "de la humillación de Cataluña".
¿No encuentran contradictorio que el hombre que se conformó con ir
arrancando pequeñas concesiones a González y Aznar durante los
veintitantos años que estuvo al frente del Gobierno catalán se
rasgue ahora las vestiduras y califique de "humillación colectiva"
el nuevo Estatut que, pese a los recortes impuestos por el TC,
reconoce a Cataluña un nivel de autogobierno superior al existente
en los estados federales europeos y americanos?
Que nadie se engañe ante la enésima representación de la pasión de
Esparraguera por la compañía de CDC, pues forma parte de un plan
premeditado y de largo alcance. Pocos días después de la famosa
escena del diván en el palacio de La Moncloa que desatascó la
tramitación del Estatut en el Congreso, Mas i Gavarró, desveló la
aparentemente contradictoria estrategia seguida en la tramitación
del Estatut, primero en el Parlament de Cataluña y a continuación en
el Congreso, así como el fin último de la misma:
Cataluña tenía dos opciones: recortarse las alas el 30 de septiembre
para acomodar el Estatut al PSOE o subir el listón a lo más alto...
De haber optado por rebajar nuestra reivindicación, ahora no
tendríamos un imaginario de futuro para Catalunya. Mi objetivo sigue
siendo el texto aprobado en el Parlament. No hemos conseguido
alcanzarlo de una sola vez, pero sí que podemos hacerlo mediante dos
o tres saltos como el que ahora hemos dado (La Vanguardia, 30 de
enero de 2006).
En términos muy similares se expresó el Sr. Pujol en la ceremonia en
la que se recibió el galardón especial de la XVII edición de los
premios Sabino Arana el 29 de enero de 2006 al afirmar que el nuevo
Estatut "no será un texto para muchos años ni será para la
generación que ahora accede a la política". Más claro agua: aunque
el TC no hubiera tocado el Estatut, el Sr. Mas ya estaría
denunciando las limitaciones del nuevo Estatut y preparando el
segundo salto (o, mejor, asalto) que ya anunciaba en enero de 2006,
varios meses antes de que se aprobara en el Congreso y se ratificara
en referéndum.
A quienes de verdad les interese conocer las verdaderas intenciones
de CDC, les recomiendo se pasen por las sedes de esta formación y
presten atención al mensaje que aparece en unos carteles de grandes
dimensiones –¿quién pagará la factura en esta ocasión?– que forman
parte de la precampaña electoral de CDC, impresos antes de conocerse
la sentencia del TC: "Sí, queremos un Estado propio". Ni el Estatut
aprobado en el Congreso en 2006, ni siquiera el proyecto de Estatut
aprobado en el Parlament de Cataluña el 30 de septiembre de 2005,
podrían satisfacer esa exigencia, lo que demuestra que la
indignación de los líderes de CDC tras los recortes impuestos por el
TC es una mera excusa para seguir alimentando el victimismo y el
encono en la sociedad catalana y deslegitimando las instituciones
del Estado español.
Clemente Polo es catedrático de Fundamentos del Análisis Económico
en la Universidad Autónoma de Barcelona. Escribe regularmente en su
blog.
El Gobierno vasco descarta la aplicación de
multas a comercios por no utilizar el euskera
MARTA FDEZ. VALLEJO | BILBAO.El Correo 24 Julio 2010
Modificará la normativa en vigor para eliminar la parte que se
refiere a las sanciones
La viceconsejera de Política Lingüística aclara que se suprimen los
castigos ante la «preocupación» que «numerosas empresas» trasladaron
al Ejecutivo
LAS CIFRAS
2,2
millones de euros ha dedicado el Gobierno vasco a las subvenciones
para que comercios y empresas se adapten a la normativa que les
exige rotular en euskera y contar con personal euskaldun para
atender al público.
«No estamos en la mejor coyuntura económica para aplicar sanciones»,
dice Lurdes Auzmendi
No habrá multas a los comercios por incumplir el decreto de uso del
euskera. La viceconsejera de Política Lingüística, Lurdes Auzmendi,
descartó ayer cualquier tipo de 'castigo' y apostó por el camino del
«convencimiento, nunca por la vía de las imposiciones» para avanzar
en la utilización de la lengua vasca. Con el anuncio de ayer,
Auzmendi pretendía «ahuyentar las dudas y temores» que le han
trasladado «numerosas empresas» que, según sostiene, se han
confesado incapaces de ajustarse en el plazo establecido a los
requisitos del decreto de uso del euskera en las relaciones
comerciales impulsado por el Gabinete Ibarretxe.
El Gobierno vasco había aprobado esta misma semana una modificación
del decreto con el fin de prorrogar en un año el período fijado para
cumplir las obligaciones estipuladas en aquel texto legal, que sacó
adelante en 2008 la consejera peneuvista Miren Azkarate. El
Ejecutivo de Patxi López evitaba de ese modo imponer multas a los
comercios que no se habían adaptado aún a esta normativa, ya que el
plazo para hacerlo terminaba el pasado 17 de julio.
Con esa moratoria de un año, el Ejecutivo socialista lograba también
el tiempo suficiente para reformar la ley del Estatuto del
Consumidor, paso obligado antes de eliminar del decreto todas las
sanciones previstas por incumplir las obligaciones de atender y
rotular en los dos idiomas que se establecían, en general, para los
grandes comercios y empresas de servicios. La responsable del área
de Política Lingüística subrayó ayer que, aunque se van a modificar
algunos artículos, el decreto seguirá en vigor.
Auzmendi reconoció que había una «gran preocupación» entre los
negocios afectados por la normativa, cerca de 2.000 en Euskadi, y
que con su comparecencia de ayer quería transmitir un «mensaje de
tranquilidad». Relató que su equipo había recibido numerosas
llamadas de empresas que querían saber si finalmente se iba a
aplicar la normativa. «Muchos comercios que veían que se acercaba la
fecha se pusieron en contacto con nosotros para preguntarnos si
íbamos a seguir adelante. Con algunos de ellos hemos mantenido
entrevistas personales y tenemos que decir que sintieron un gran
alivio tras conocer no se aplicará ninguna sanción», comentó la
viceconsejera
Destacó que incluso grandes empresas punteras por haber dado muchos
pasos hacia la normalización del euskera les transmitieron «que si
se hubiera seguido adelante con el régimen sancionador, ni siquiera
ellos se habrían librado de las multas». Auzmendi comentó, además,
que en tiempos de crisis económica como el actual «no estamos en la
mejor coyuntura para aplicar sanciones, sino que es momento de
trabajar en equipo».
«Atracción»
La viceconsejera quiso dejar claro que el Gobierno vasco «defiende
los derechos lingüísticos de la ciudadanía y está a favor de la
normalización del uso del euskera». En lo que no cree es «en las
imposiciones». «Consideramos que desde el convencimiento y la
atracción se puede seguir avanzando también en la difusión y el
fortalecimiento del uso del idioma».
La normativa diseñada por el anterior viceconsejero del ramo, Patxi
Baztarrika, obliga a rotular y a atender en euskera a los
establecimientos con más de 250 trabajadores y con un volumen anual
de negocio superior a los 50 millones de euros, o con una superficie
mayor de 400 metros cuadrados que estén ubicados en capitales o
municipios con más de un tercio de ciudadanos bilingües. También
exige personal euskaldun a los centros comerciales con más de 15
trabajadores que presten atención al público. En la práctica, afecta
a grandes cadenas, bancos, operadoras de comunicación, empresas de
transporte y suministradores energéticos.
Palmou pide un Estatuto como el catalán y
proclama que ´no habrá Galicia sin gallego´
En un manifiesto encargado por el Instituto de Estudios Políticos y
Sociales de A Coruña con motivo del 25 de julio, el ex conselleiro
insta a defender la lengua, la cultura y la identidad gallegas
D. DOMÍNGUEZ / M. VÁZQUEZ | SANTIAGO La Opinión 24 Julio 2010
A pocos meses de que las fuerzas parlamentarias gallegas vuelvan a
abordar oficialmente la reforma estatutaria, el ex conselleiro de
Xustiza durante el Gobierno de Manuel Fraga y también ex secretario
xeral del PP, Jesús Palmou, hace un llamamiento a la "reflexión" de
todos los gallegos pero "muy especialmente de los responsables
políticos" para que aborden "por fin" la reforma del Estatuto de
Autonomía de 1981 para "poner al día el autogobierno" gallego y
situarlo "a la par con las restantes nacionalidades históricas", en
alusión a Cataluña y el País Vasco.
Palmou lanzó este mensaje en un manifiesto con motivo del 25 de
julio -celebración a la que se refiere en el escrito como "Día
Nacional de Galicia"- encargado por el Instituto de Estudios
Políticos y Sociales de A Coruña, que asumió el contenido del texto
como su posicionamiento oficial respecto a los actos de mañana.
"Junto con la celebración se impone también, en este día, la
reflexión (...) de abordar, por fin, la reforma de nuestro Estatuto
con espíritu de consenso y entendimiento, con el objetivo de
reforzar nuestras señales de identidad, nuestras competencias y
nuestra presencia en los distintos ámbitos de decisión que nos
afectan", proclama el comunicado.
En el documento, que el ex número dos del PP gallego introduce con
una cita de Castelao en la que el célebre galleguista da su visión
sobre el 25 de julio, Palmou realiza asimismo un alegato en defensa
de la lengua gallega, a la que se refiere como el "faro de nuestra
cultura y de nuestra identidad" para establecer la unidad entre su
futuro y el de la comunidad. "No habrá Galicia sin gallego. No
perdurará el amor a la tierra, el amor a Galicia sin el amor a
nuestra lengua, sin el amor al gallego", advierte Jesús Palmou.
Por ese motivo, el que fuera conselleiro durante dos de las
legislaturas de Manuel Fraga al frente del Gobierno gallego reclama
el "empeño" de todos los ciudadanos y, en particular, de los poderes
públicos en la "defensa, promoción y uso" del gallego, que necesita,
desde su punto de vista, "una mayor protección". "Tienen que ser los
garantes de la realidad, vitalidad y supervivencia de nuestra
lengua, de nuestra cultura y de nuestra identidad", indica.
La crisis económica también aparece citada en el manifiesto, en el
que se alerta del riesgo de que este "difícil momento que nos toca
vivir" pueda ser utilizado como "elemento de descrédito para el
Estado autonómico" por parte de "nostálgicos de un centralismo
afortunada y definitivamente superado". Por ello, Palmou emplaza
también a reflexionar sobre la "necesidad de enfrentar entre todos"
la crisis "desde el entendimiento, el diálogo, la racionalidad del
gasto y la solidaridad".
El mensaje del Instituto de Estudios Políticos y Sociales para
conmemorar el Día de Galicia incide, finalmente, en la necesidad de
fomentar el consenso entre las formaciones políticas y sociales "con
afán de superación y con ánimo de compartir y reforzar todo aquello
que nos une y que nos otorga la condición de un pueblo, anclado en
la historia y con proyección de futuro".
Coincidiendo con un momento de cambios legislativos importantes
desde el punto de vista medioambiental, tras la reciente reforma de
la Lei do Solo y pendientes de la aprobación del Plan do Litoral y
las Directrices del Territorio, Palmou también dedica unas palabras
al futuro desarrollo de la comunidad. Así, invita de nuevo a hacer
una reflexión sobre "la necesidad de profundizar en las políticas de
desarrollo sostenible que garanticen la supervivencia y potencien a
la vez nuestro patrimonio arquitectónico, natural y paisajístico".
Cataluña
El tripartito ha aprobado 758 nombramientos
en cuatro meses
CiU denuncia que PSC, ERC e IC «blindan» a sus funcionarios de
confianza
IVA ANGUERA DE SOJO / BARCELONA ABC 24 Julio 2010
El plan de ajuste anunciado por el Gobierno catalán el pasado 1 de
junio es poco más que una operación de propaganda en su apartado de
reducción de gastos de personal. Así lo denunciaron ayer el portavoz
parlamentario de CiU, Oriol Pujol, y la diputada Pilar Pifarré, tras
asegurar que el tripartito, lejos de reducir sus plantillas y
renunciar a cubrir plazas de funcionarios como viene anunciando para
hacer frente a la crisis ha aprobado 758 nombramientos desde el 1 de
abril de este año.
No se trata tanto de creación de nuevas plazas, aclaró Oriol Pujol,
como una estrategia de blindaje de los funcionarios afines nombrados
durante el tripartito, de cara a un eventual cambio de inquilinos en
el Palau de la Generalitat. Sin olvidar que muchos de estos
nombramientos, que suponían ascensos de categoría, han servido para
neutralizar las rebajas de sueldo de altos cargos anunciadas por el
Govern en el caso de los cuadros más fieles. El Govern aprobó el 1
de junio un plan de austeridad que suponía la reducción de los
sueldos públicos entre el 5% y el 10% en función de la categoría
salarial, además de la reducción del número de entidades públicas
dependientes de la Generalitat vía supresiones, fusiones y
absorciones de entidades.
«Protección ante el final de etapa»
Los nombramientos se realizaron sin seguir el orden de antigüedad,
denuncia CiU y siempre a través de convocatorias de cargos de libre
designación y concursos específicos; es decir, sin concurrencia
pública. «Estos 758 puestos responden o bien a un grupo de escogidos
a los que el recorte de sueldo no les afecta porque se les sube el
nivel o a un grupo al que se decide proteger ante el final de etapa»
denunció Pujol.
De esas 758 plazas, 512 corresponden a convocatorias nuevas y 246 a
nombramientos ya realizados. Pifarré interpretó este «alud» de
nuevos nombramientos «sin precedentes» como «plazas nombradas a
dedo» en el caso de los nombramientos de libre designación. Además,
denunció que algunos de los cargos que han subido de categoria
salarla verán incrementado su sueldo en hasta un 11% por dos horas
más de trabajo o incrementos de 10.000 euros anuales.
Pifarré denunció además la creación de nuevos servicios «no
prioritarios» o duplicados y puso como ejemplo la oficina de
antención a los empleados del Departamento de Economía. En otros
casos, se han creado plazas en organismos públicos cuya disolución
ha sido anunciada por el Govern dentro del mismo plan de ajuste, que
debe concluir en septiembre con la supresión de 60 entidades.
Más dietas
Convergencia ha denunciado además una segunda vía de «compensación»
de las rebajas de sueldo: las dietas y asistencias a consejos de
administración, que según Pifarré se han doblado en algunos casos.
La diputada señaló además el «absoluto desconocimiento y descontrol»
del Gobierno catalán trespecto a estos pagos a altos cargos.
En cuanto al compromiso de no cubrir las vacantes en la
Administración pública catalana, excepción hecha de determinadas
plazas en el ámbito de la sanidad, la educación y la seguridad,
Pifarré aseguró que estas plazas sí se cubren con sustituciones o
refuerzos. En la intranet de los trabajadores de la Generalitat —a
la que en teoría sólo pueden acceder los trabajadores de la
administración— había el martes un total de 22 plazas por cubrir,
aseguró la diputada nacionalista, y ninguna de ellas pertenecía a
los grupos excluídos por el Govern de las medidas de austeridad
aprobadas el pasado junio.
El Govern duplica el déficit en 2009
El portavoz de CiU en el Parlament, Oriol Pujol, reprochó al Govern
que tenga un «desorden completo» en la tesorería de la Generalitat y
denunció que el déficit de las arcas públicas en 2009 duplica la
cifra prevista a principios de año, superando los 4.700 millones.
Pujol denunció el «gasto incontrolado y manipulación en las cifras»,
así como «incumplimiento de los propios acuerdos para reducir el
déficit en el contexto de la crisis económica. «Predican austeridad
pero no la practican», aseveró el portavoz nacionalista tras señalar
la «gran» diferencia entre el déficit de la Generalitat previsto
para 2009, de 2.127 millones de euros, y la cifra final que arroja
la liquidación de los presupuestos, los 4.706 millones de euros
reconocidos el miércoles por el conseller de Economía, Antoni
Castells, quien explicó que el déficit se redujo en un 10,7% gracias
al nuevo modelo de financiación.
Recortes
de Prensa Página
Inicial
|