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Sin novedad
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 28 Julio 2010
AHÍ le tienen, tan contento, pese a reconocer que ha pasado alguna
noche en vela y que se le pusieron por corbata aquel 7 de mayo en el
que estuvimos a punto de irnos por la cañería junto a Grecia. Pero
por lo demás, bien. Ha invertido su agenda, ha renunciado a Rodiezmo
y le han tenido que marcar los deberes desde Bruselas, pero José
Luís Rodríguez Zapatero se muestra satisfecho de lo alcanzado,
dispuesto a nuevas batallas y seguro de nuevas victorias. ¿Un error?
«Estar demasiado tiempo en el debate de si crisis o desaceleración»
(de que empezó negando ambas cosas, ni palabra). ¿Su gran acierto?
«El proceso de paz» (se refiere, por si no lo adivinan, a la
negociación con ETA, de la que le despertaron las bombas en Barajas,
porque si no, aún sigue). ¿Una meta? «Llevar a cabo la tercera gran
transformación económica de la democracia» (o sea, que el mismo que
nos ha llevado al furgón de cola, pretende llevarnos de nuevo a la
cabeza). Uno no sabe si reír o llorar, como ocurre con demasiada
frecuencia desde que nos gobierna. Resulta que todos los fracasos,
angustias, advertencias, dolores y sufrimientos de los últimos años
no han servido de nada. El presidente sigue convencido de que lo
peor ha pasado, de que la negociación con ETA fue un proceso de paz
y de que las reformas que nos han impuesto desde fuera nos
permitirán «hacer la transformación económica en un año, en vez de
los cinco o seis que hubiésemos necesitado». Así de sencillo.
Del clima de confrontación, de su incapacidad para llegar a acuerdos
con el principal partido de la oposición, del formidable lío creado
por el estatutcatalán que apadrinó, aprobó y ahora intenta remendar,
ni palabra. Como de la desconfianza que inspira dentro y fuera de
casa. Voluntarismo puro. «Esto será así, porque yo creo que debe de
ser así», y tan campante. Con una cohorte que no le contradice por
mucho que los hechos le contradigan, eso sí, «para contribuir al
bien de España», según uno de ellos, al final de la
entrevista-reportaje que le dedicó «El País» el último fin de
semana.
¿Usted compraría un coche de segunda mano a un individuo así?
Supongo que no. Pero los españoles le hemos elegido no una vez, sino
dos. ¿Le elegiremos una tercera? Pues si quieren que les diga la
verdad, no estoy seguro, de esto ni de nada, en una España que
parece haber perdido el pulso, la confianza y la esperanza, aunque
la inmensa mayoría dice sentirse antes español que de su terruño.
¿Pero qué importa eso a una clase política cuyo único desvelo es
entenderse con los nacionalistas para conservar o conquistar el
poder? Resultado: que la mejor baza de Zapatero no es eso que dice
sino … Rajoy.
El dogma las Autonomías (II)
Juan Manuel Blanco* El Confidencial 28 Julio 2010
A partir de los años 90, la literatura económica y política comienza
a analizar los graves problemas que generaba la descentralización
territorial y a proponer ciertas normas para intentar paliarlos. Los
gobiernos regionales tendían a llevar a cabo políticas
contraproducentes para el crecimiento económico, a incidir en un
enorme gasto clientelar y a incurrir en una intensa indisciplina
presupuestaria. Y la causa estribaba en los perversos incentivos que
crea el sistema de financiación regional a través de transferencias
del centro, ya que rompe el nexo existente entre crecimiento
económico de la región y mayores ingresos fiscales así como el
vínculo entre gasto regional y presión fiscal.
Dado que las arcas regionales se benefician poco de la recaudación
adicional generada por el crecimiento en la región, las políticas
favorecedoras de este crecimiento se tornan menos atractivas para
los políticos locales, que se inclinarían más por el trato de favor
a ciertos grupos de presión a cambio de su apoyo electoral. Se
generaría una tendencia hacia la indisciplina presupuestaria ante la
perspectiva de que mayor gasto no lleva a la necesidad de tomar una
medida impopular como aumentar la presión fiscal en la región: los
ingresos dependen, en realidad, de otros criterios, como pudiera ser
el poder de negociación con el centro. Por ello, se recomienda
establecer un régimen de disciplina fiscal de las regiones, un
sistema por el que cada región pueda beneficiarse fiscalmente del
crecimiento económico que se genera en su territorio y un centro
fuerte capaz de imponer un control del gasto a las regiones.
En contra de lo que se pensaba, el control que ejercen los votantes
sobre los gobernantes tiende a ser más imperfecto a nivel regional
que nacional. La existencia de varios niveles de administración hace
difícil a los votantes atribuir la responsabilidad o los méritos a
una administración o a otra. Es fácil que las administraciones
autonómicas culpen al gobierno central de unos malos resultados que
podrían ser atribuidos a sí mismas. Además, a los gobiernos
regionales les resulta más sencillo controlar su parlamento,
disfrutar de una relación más cercana con la judicatura o lograr un
cierto grado de sometimiento de los medios de comunicación locales
(que son más frágiles y pueden depender más de las concesiones o
subvenciones de estos gobiernos). Si se añade el hecho de que, en un
espacio más pequeño, existen más interacciones entre los agentes
privados y los políticos, no resulta extraño que los gobiernos
regionales o municipales tiendan a ser más corruptos que los
nacionales.
Para reducir la incidencia de estos problemas, se recomienda que el
sistema de descentralización esté muy bien diseñado e
institucionalizado, con unas reglas del juego perfectamente
definidas y una asignación de responsabilidades bien clara a cada
una de las administraciones. Esto incluiría el traspaso a las
regiones solamente de aquellas competencias cuyos servicios puedan
prestarse mejor en el ámbito regional que en el nacional.
Tampoco se observaba la necesaria competencia sana entre regiones,
prevista por la teoría del federalismo fiscal, ya que muchos
gobiernos regionales tendían a entorpecerla estableciendo toda
suerte de trabas, regulaciones, intervenciones administrativas etc.,
que llegan a poner en peligro la unidad de mercado. Por tanto, la
descentralización debe preservar la unidad de mercado y la libre
movilidad.
Algunos problemas en el diseño autonómico español
El Estado de las Autonomías español parece adolecer prácticamente de
todos los defectos descritos en la literatura internacional sobre la
descentralización. A pesar de que se ha intentado impulsar un
sistema de financiación objetivo, fomentando la responsabilidad
fiscal de las regiones, lo cierto es que, en la práctica, los
ingresos de la mayor parte de la autonomías dependen, en mayor
medida de un proceso negociador que de sus logros económicos Esto
fomentaría la indisciplina presupuestaria, la enorme expansión del
gasto, los comportamientos clientelares y las prácticas contrarias a
los intereses de los ciudadanos, observadas en buena parte de las
autonomías.
Lejos de responder a un diseño meditado, que contemplase las
consecuencias a largo plazo y estableciese un claro reparto de
competencias entre el centro y las regiones, el proceso autonómico
español estuvo caracterizado por la improvisación, la componenda y
la falta de visión de futuro. Ante la imposibilidad de llegar a un
acuerdo para cerrar y definir bien el sistema, los constituyentes
tuvieron la feliz ocurrencia de dejarlo abierto, al albur de las
necesidades e intereses de los gobernantes de cada momento y de la
correlación de fuerzas parlamentarias. Desde entonces, el Estado de
las Autonomías parece haber evolucionado respondiendo a los
intereses de las clases políticas regionales y de los partidos y no
a los intereses de los ciudadanos.
Los traspasos de competencias no han seguido un criterio racional de
eficacia en la prestación del servicio sino una regla de
conveniencia política. Raramente se han beneficiado los ciudadanos
de unos servicios más baratos y eficientes pero los partidos
políticos descubrieron que un traspaso de competencias del Estado a
las Autonomías multiplica por 17 los cargos a repartir entre sus
miembros. Aunque un partido pierda el gobierno nacional, siempre
tendrá puestos para repartir en algunas regiones. Se crea, por
tanto, una gran estructura política y burocrática que, ante la gran
imperfección de los mecanismos de control locales, tiende a acaparar
casi todos los resortes del poder, a politizar cada vez más espacio
de la sociedad civil y a favorecer a los grupos de presión locales,
como si en buena parte de nuestras autonomías se fuera instalando un
sistema de favoritismo, privilegio y sumisión al poder. Y las
políticas de los Gobiernos Autonómicos han tenido, en general, un
carácter muy intervencionista incluyendo infinidad de regulaciones
que, en opinión de muchos autores, ponen en peligro la unidad de
mercado.
Es explicable la insatisfacción permanente de los Gobiernos
Autonómicos con las competencias que manejan pues la autonomía va
creando una casta política regional, una burocracia y unos grupos de
presión que viven del presupuesto público, cuyo mantenimiento
requiere más gasto, más presupuesto y más competencias. No es
sorprendente que el enorme entusiasmo de estos grupos ante las
reformas de los estatutos de autonomía contraste con la manifiesta
indiferencia de la mayor parte de la ciudadanía.
Pero la crisis económica ha contribuido a poner sobre la mesa muchos
problemas estructurales e ineficiencias que, en otros momentos,
pudieron enmascararse fácilmente. Es hora de replantear el proceso
autonómico, sacando el debate de la esfera de las emociones, los
impulsos primarios, los tabúes y los dogmas para introducirlo en el
de la racionalidad y la argumentación. Y, sobre todo, es momento de
proponer las reformas necesarias para que los beneficiados sean los
ciudadanos y no solamente los políticos y los grupos de presión
aledaños.
Cierto, hay propuestas que parecen imposibles... ¡salvo en épocas de
crisis!
*Juan Manuel Blanco es profesor titular de Análisis Económico en la
Universidad de Valencia.
Nacionalismo
De la revolución al separatismo
Pío Moa Libertad Digital 28 Julio 2010
O, más justamente, de la revolución obrerista a la revolución
separatista, pues se trata en los dos casos de auténticas
revoluciones, ya que se proponen cambios históricos radicales.
España se enfrenta a una larga serie de problemas, ligados entre sí,
pero tal como en los años 30 el problema más decisivo era el
revolucionario, que abocó a una guerra civil, en la actualidad es el
separatista. Quiere esto decir que resolver ese problema
contribuiría a la solución de muchos otros. Por lo tanto es preciso
dedicar las energías principales a afrontarlo, y tal debe ser el
punto clave de un programa político.
Es precisa una visión clara del asunto: no basta señalar la
evidencia de que el separatismo es cosa de minorías y de políticos
corruptos, etc., ajenos a la masa de cada región, porque la masa
siempre es dirigida por alguna minoría (todo partido lo es), y
frente a esas minorías más o menos separatistas no existe hoy
ninguna minoría organizada opuesta. No lo son, desde luego, el PP ni
el PSOE, pues ambos contribuyen al proceso de descomposición de
España. Y contribuyen no sólo por pasiva, al aceptar la iniciativa
separatista con más o menos restricciones, sino también por activa,
impulsándola como ha hecho el PSOE con el estatuto catalán, o
imitando ese estatuto en Valencia o Andalucía, como ha hecho el PP.
Todo ello deslegitima a esos políticos. Paralelamente, la
información de la inmensa mayoría de la gente sobre esta cuestión
crucial es rudimentaria y falseada por mil prejuicios.
Vidal-Quadras lo ha explicado así: los separatistas de diversas
regiones tienen un plan, consistente en disgregar España, concebida
como un mal histórico. Un plan que llevan más de un siglo
persiguiendo tenazmente, adaptándolo a las circunstancias de cada
época, y que en varias ocasiones, pero principalmente hoy, han
parecido próximos a realizar. Y frente a ese plan no existe hoy un
plan contrario capaz de reconducir el proceso, pues hasta ahora no
se ha pasado de las críticas y las denuncias dispersas, a menudo en
plan francotirador. Y quien tiene un plan termina por ganar la
partida a quienes actúan de forma divagante, sin un objetivo
preciso.
La gravedad de la situación radica precisamente ahí. Frente a los
proyectos revolucionarios de los años 30 (que incluían el
separatismo, aunque en segundo término), existían proyectos
opuestos, sobre todo el de la CEDA, si bien estuvieron a punto de
ser anegados por la marea revolucionaria e izquierdista. En la
actualidad, el empuje separatista es incomparablemente menor que el
revolucionario de aquellos años, pero extrae su fuerza y audacia
precisamente de la ausencia de una oposición estructurada. No
obstante, en España es tradición que cuando las clases dirigentes
fallan, como en el caso de la invasión francesa, el pueblo tome los
asuntos en sus manos. Y ahora es la ocasión. Todos los partidarios
de la unidad de España deben plantearse seriamente cómo invertir la
presente deriva balcanizadora.
El desacato del Parlamento catalán. Aplique
la Ley Sr. Zapatero.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 28 Julio 2010
¿A dónde cree que va Sr. Zapatero? Como Presidente del Gobierno de
España es su deber cumplir la Ley y hacerla cumplir. Tiene usted
ante sí a una Autonomía con un camarada suyo al frente, que está
cometiendo un delito de desacato ante una Sentencia del Tribunal
Constitucional. El Parlamento de Cataluña, acaba de aprobar una Ley
de Veguerías donde les da cobertura jurídica y se arroga
competencias claramente inconstitucionales. Este nuevo desafío a la
autoridad del Estado, no puede ni debe ser admitido.
Lo último que necesita España en la situación de recesión a la que
su ineptitud en el Gobierno nos ha llevado, es tener además focos de
rebelión e insumisión al Estado de Derecho. La actitud del Sr.
Montilla es gravemente inaceptable y merece su inmediato cese como
Presidente de la Comunidad Autónoma. Ya sufrimos en su día otro
desacato sobre una Sentencia del Tribunal Supremo de España que el
Sr. Atucha y el Parlamento Vasco se negaron a aceptar, sin que su
Gobierno, Sr. Zapatero, hiciera nada por impedirlo.
La Constitución da potestad al Gobierno de España en su artículo 155
para actuar contra este desacato y obligarles a devolver la
situación a la legalidad.
Artículo 155.
1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la
Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que
atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo
requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso
de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del
Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla
al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección
del mencionado interés general.
2. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado
anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las
autoridades de las Comunidades Autónomas.
El Sr. Montilla lleva tiempo en una actitud de desafío y
enfrentamiento desde que el Tribunal Supremo editó su Sentencia
sobre el recurso al Estatuto de Cataluña. Desde organizar y presidir
una manifestación con el lema de "Somos una Nación" "Nosotros
decidimos", hasta la promulgación de leyes basadas en artículos
sujetos a interpretación inequívoca del TC sobre su alcance
jurídico. Entre estos se encuentra el famoso de la división
territorial en Veguerías de las cuatro Provincias actuales que
componen la Comunidad Autónoma de Cataluña.
Solo espero que el Sr. Zapatero, su Gobierno y su Delegado de
Gobierno cumplan con su deber y tomen las medidas necesarias para no
permitir este nuevo reto. Si llegara el caso, se debería estudiar
seriamente la supresión temporal de la Autonomía de Cataluña. Ahora
bien, la pregunta que cabe es si el Sr. Zapatero, directamente
implicado en ese Estatuto y que se ha declarado también en
insumisión ante la Sentencia del TC, va a ejercer como Presidente
del Gobierno de España y no como un vulgar sectario del PSOE y
necesitado de apoyos mercenarios del PSC.
Zapatero y ETA confirman la negociación a
su manera
Isabel Durán Periodista Digital 28 Julio 2010
Con motivo de su décimo aniversario en la secretaría general del
PSOE José Luis Rodríguez Zapatero ha regalado al diario El pais unas
declaraciones que son para echarse a temblar. Asegura el presidente
que el segundo acierto clave de su mandato ha sido el proceso de
paz. Y añade textualmente: "tengo la convicción de que ahí se sembró
una solución definitiva. Tengo esa confianza".
Esta afirmación se produce tras conocerse los privilegios concedidos
por su Gobierno a 9 presos de ETA que suman 38 asesinatos y 785 años
de cárcel que han sido trasladados a la prisión alavesa de Naclares
de Oca y de los que Pérez Rubalcaba ha dicho que "ninguno de ellos
es preso de ETA porque ya no están en ETA. Todos han pedido perdón a
las víctimas, han condenado la violencia y están pagando lo que
deben a sus víctimas" (sic).
No se puede mentir más en menos tiempo. Ángeles Pedraza, presidenta
de la AVT, declaró en La Espuela de Radio Intereconomía el 22 de
julio que llamó uno a uno a los familiares de las víctimas y que a
ninguno de ellos les han pedido perdón, ni les han resarcido
económicamente y ni siquiera han condenado la violencia
públicamente. Blanquear etarras como si jamás hubieran cometido sus
crímenes es algo que no se hace ni con los estafadores, los
ladrones, los violadores o los vulgares asesinos. Tal actuación
humilla doblemente a las víctimas y las hunde todavía más en su
tragedia.
La solemne confianza de Rodríguez Zapatero en la "solución
definitiva" sembrada en el mal llamado proceso de paz se produce
además al día siguiente de que tres encapuchados leyeran un
comunicao en nombre de la banda durante el homenaje al etarra
fallecido Jon Anza en la Plaza del Ayuntamiento de Ciboure
(Francia). Los terroristas proclamaron el "resultado fructífero" de
su lucha y aseguraron que "Euskal Herria está a las puertas de vivir
un periodo de cambio para poder recuperar su propia voz".
Verde y con asas. Nueva negociación con ETA al canto confirmada al
tiempo por los propios etarras y el inquilino de La Moncloa cada uno
a su manera. Un desastre de proporciones siderales.
Mentira instituida
Alfonso USSÍA La Razón 28 Julio 2010
Los nacionalistas mienten. Se han inventado la gran mentira del
español antivasco y anticatalán. Es su coraza. En su muy antipático
proceder, ellos son libres de despreciar a quienes se sienten
españoles, vascos y catalanes incluidos. Pero la mínima crítica a
una acción, pensamiento o actitud nacionalista les autoriza a
sentirse víctimas de una persecución en la que el perseguido es su
único perseguidor. La crítica y el desacuerdo con el nacionalismo es
una manera de afirmar el amor que, como español, se siente por esos
territorios amordazados. Entonces se abre la nueva mentira. El
nacionalista español. No puede existir el nacionalista español por
cuanto el español es consecuencia de la unión y el mestizaje, no de
la desunión y la elevación a alturas imposibles de las diferencias.
Como madrileño, y también vasco, y catalán, y andaluz, y montañés,
me considero un afortunado por formar parte de Madrid, de las
Vascongadas, de Cataluña, de Andalucía y de la Montaña. Por formar
parte y ser parte de todos y cada uno de los rincones de España. El
español no puede ser llamado nacionalista porque no quiere
distinguirse de unos u otros, y menos aún, dar una patada al resto
para confirmar su separación o instinto de superioridad. Es
nacionalista el que quiere separar, no el que desea unir lo que
lleva unido más de mil años.
Está claro que se han cometido, a lo largo de nuestra Historia,
graves errores. Pero las víctimas sufrientes de esos errores no han
sido siempre las tierras vascas o catalanas. España es la grandeza
de sí misma y la miseria de sí misma, por todos compartidas.
Castilla, la gran y discreta callada, asiste con pasmo a la
descomposición. Y el Reino de Valencia, y el de Aragón, con sus
Señeras cuatribarradas que inspiraron a Carlos III, para su Armada,
la institución de la Bandera de España. Eso, la Bandera de España,
la «franquista», como le dicen los mentirosos y analfabetos. Así que
Franco le dijo a Carlos III: «Diseñe mi Bandera». Y todavía los hay
que lo entienden así.
El español está orgulloso de todas las tierras y peculiaridades de
España. Somos mestizos de españoles con españoles. Y llevamos en
nuestra sangre a los celtas, los visigodos, los romanos, los árabes
y los judíos. También fenicios, comerciantes y mercaderes, no
siempre de objetos sino de conceptos. España ha dejado su palabra,
navegada por castellanos, extremeños, andaluces, vascos, catalanes,
canarios, gallegos, asturianos, montañeses, valencianos,
mallorquines y murcianos, en América, en Filipinas, en África… No lo
hicieron discutiendo en la navegación hacia lo desconocido de este o
aquel problema o diferencia local. Lo hicieron como un cuerpo
compacto e irreductible. Y España se mezcló con aquello que
encontró, principalmente con la maravilla de América. Instaló en el
Nuevo Mundo la palabra y el cristianismo, con rotundos errores, en
ocasiones con crudeza y sangre, pero hoy no se pueden entender los
derechos del hombre, los avances de la justicia y la prosperidad de
los pueblos sin el amparo evolucionado del humanismo cristiano.
Cataluña está en América porque es España, y los vascos llegaron
allí y prosperaron como españoles. Todo eso es lo que pienso cuando
advierto las pequeñeces ridículas de nuestros nacionalismos, y
escribo «nuestros» porque también son españoles. España está
instalada en el mundo y sólo en España se siente discutida. Y quiere
abrazarse, pero algunos sólo piensan en darse una patada a sí mismos
despreciando a los demás. No hay un solo español anticatalán o
antivasco. Sería un antiespañol. Es decir, un nacionalista.
Cuestión de cuernos
Luis del Pino Libertad Digital 28 Julio 2010
Cuando un periodista le preguntó a El Espartero, un torero
particularmente temerario, que si merecía la pena arriesgar de esa
manera, su respuesta fue: "Más cornás da el hambre". Y de una corná
moriría, no mucho tiempo después, en la plaza de Madrid.
No he podido evitar acordarme de aquella anécdota al conocer, hoy,
la decisión del Parlamento catalán de prohibir las corridas de toros
y ver las indignadas reacciones que dicha decisión ha suscitado.
Me van a permitir ustedes que me desmarque del fervorín general de
indignación. Cierto es que dicha decisión del Parlamento es una
cacicada más, propia de quien está convencido de que el poder sólo
puede demostrarse prohibiendo. Cierto también que las razones que
han impulsado dicha prohibición no tienen nada que ver con la
defensa de los animales, sino con el deseo de eliminar cualquier
vínculo simbólico con España.
Pero la prohibición de las corridas de toros tiene, más allá de las
intenciones de quienes han adoptado esa decisión, una importancia a
mi juicio menor.
No estamos hablando de una negación de derechos fundamentales. Me
causa bastante estupor - ¡qué quieren que les diga! - ver la
indignación de ciertas personas que, sin embargo, no han levantado
su voz en ningún momento para denunciar lo que sí son atropellos de
derechos fundamentales en Cataluña, como por ejemplo el derecho de
los padres a educar a sus hijos en castellano. Comparado con eso, la
prohibición de los toros en el territorio catalán es una simple
anécdota.
La prohibición de celebrar corridas de toros no es sino una
restricción más al libre mercado, impuesta desde los poderes
públicos. Grave y rechazable, pero no más grave y rechazable, por
ejemplo, que las restricciones al consumo de tabaco en los
restaurantes (¿quién es el Estado para decirle a un restaurador lo
que debe hacer en su propiedad?), que las limitaciones a los
horarios comerciales (¿por qué el Estado puede dictaminar cuándo
compramos o vendemos?) o que la afiliación obligatoria a las cámaras
de comercio (¿a santo de qué se mantienen esas antiguallas?).
Puestos a criticar lo que hoy ha hecho el Parlamento de Cataluña,
hay algo que me parece mucho más preocupante que el afán
prohibicionista, que los deseos de abofetear simbólicamente a España
en cada ocasión que se presenta o que las restricciones a la libre
iniciativa privada. Lo que verdaderamente es para echarse a temblar
es que Cataluña es una comunidad con más de 600.000 parados (uno de
cada seis catalanes en disposición de trabajar), de los cuales una
quinta parte (más de 100.000) no cuenta ya con ningún tipo de
cobertura social. Sólo en el último año, se han perdido en Cataluña
300.000 puestos de trabajo.
A pesar de lo cual, el Parlamento catalán se dedica a perder el
tiempo, haciéndose pajas mentales a cuenta de las corridas de toros.
Y a los problemas reales de los ciudadanos, de aquéllos que si que
saben lo que es el hambre y lo que son las cornás, pues que les
vayan dando.
Hace falta ser cornúpeta, verdaderamente.
Ver los toros en el exilio
Editorial www.gaceta.es 28 Julio 2010
Con toda probabilidad, el Parlamento de Cataluña prohibirá hoy las
corridas de toros en el ámbito de su comunidad autónoma.
Frente a tal acto de arbitrariedad del poder político, frente al
desafuero histórico de desarraigar las corridas de toros del
territorio catalán, LA GACETA, hoy más que nunca, muestra su apoyo a
la Fiesta Nacional, en solidaridad con todos los catalanes que aman
la tauromaquia y con aquellos otros que, como mínimo, aman lo
suficiente su libertad y la libertad de todos como para indignarse
por el atropello cometido por una clase política que ha optado por
el intervencionismo más inicuo.
Los socialistas y nacionalistas abandonan así, paradójicamente, uno
de sus viejos mitos sesentayochistas, aquel que respetaba las
opciones del individuo conforme al eslogan de “prohibido prohibir”.
Ahora, con la abolición de la Fiesta, esos mismos socialistas y
nacionalistas reactivan otro rasgo implícito en ellos: el tic
totalitario de intervenir en las actividades privadas –incluso en
las de mero disfrute personal– de sus administrados, en línea con
injerencias en la autonomía individual como los abusos de la Ley
Antitabaco, la finalmente suspendida cruzada contra el vino o las
batallas, en menoscabo de la autoridad paterna, contra bollos y
refrescos.
No hay ninguna casualidad en que una clase política como la
catalana, la más corrupta de España y una de las más ineficientes,
abandone los legítimos fines y las necesidades más acuciantes de la
actividad política –el paro creciente, la deslocalización de
empresas en Cataluña, etc.- para hacerse fuerte con gestos
artificiosos de propaganda centrados en lo aparentemente accesorio.
Pero ocurre que los recortes de libertades no son nunca accesorios,
y el Parlamento va a legislar contra los toros aunque sea a costa de
muchas cosas. A costa de la voluntad de sus ciudadanos, pues la
iniciativa legislativa contra los toros reunió menos de doscientas
mil firmas. A costa, también, de la raigambre histórica de una
fiesta que, como reconocen los prohibicionistas, tiene en Cataluña
antiquísimo arraigo y popularidad. A costa del precio que la
abolición tendrá sobre el contribuyente, cifrado en cientos de
millones de euros. A costa del oprobio moral de haber legislado
contra los toros en el Parlament, pero nunca contra los anuncios de
prostitución en la prensa. No se puede soslayar la lectura de guerra
cultural que han hecho nacionalistas y socialistas a propósito de la
prohibición de los toros. Es una prohibición que tiene toda la
doblez de la hipocresía: si es por sufrimiento animal, nos
preguntamos si prohibirá también los correbous y otros
entretenimientos taurinos que, con los toros al agua o con la
cornamenta en llamas, también implican el dolor del toro.
Así, en el fondo, lo que se quiere es, en primer lugar, reputar como
bárbara esa Fiesta Nacional que ha despertado la admiración de
algunos de los mejores artistas de todos los tiempos –por lo que tan
bárbara no será– y, en segundo lugar, situar artificialmente a
Cataluña en oposición al gran magma de la cultura hispánica.
En definitiva, muchos diputados nacionalistas y socialistas fingen
hoy votar contra las corridas de toros y en realidad votan la
independencia sentimental y cultural. Para vergüenza de los
prohibicionistas, a partir de hoy los catalanes tendrán que ejercer
su libertad de ver la lidia como en otros tiempos menos
democráticos, cuando tenían que ejercer su libertad de ver algunas
películas en esos antiguos condados catalanes de Francia donde, por
cierto, tanto éxito tiene la tauromaquia. ¿Intervendrá Zapatero para
detener esta espiral de irracionalidad? Pueden ustedes apostar que
no.
Dicen toros, pero es España
Editoriales ABC 28 Julio 2010
EL Parlamento catalán puede hoy certificar la defunción de la fiesta
de los toros en Cataluña si finalmente aprueba, como es lo previsto,
la iniciativa legislativa popular que aboga por su prohibición. Para
que este objetivo prohibicionista salga adelante bastará con que se
repita la mayoría que el pasado año admitió a trámite el
procedimiento parlamentario instado por la denominada «Plataforma
Prou». La libertad de voto que ha concedido el Grupo Socialista a
sus diputados ha aumentado las posibilidades de los prohibicionistas
y ha decepcionado a quienes, sean o no protaurinos, confiaban en que
los socialistas actuaran como dique de una estrategia que de forma
interesada y sin pudor mezcla ecologismo y nacionalismo.
Los sentimientos que generan las corridas de toros son muy diversos,
todos ellos legítimos y causa de polémica no solo en Cataluña. Sin
embargo, en esta comunidad autónoma se han conjugado unos
movimientos ecologistas muy activos con el oportunismo nacionalista
de unos grupos políticos que no pierden ocasión para acosar en
Cataluña las manifestaciones culturales comunes con el resto de
España. Es cierto que hay parlamentarios nacionalistas que votarán
contra la prohibición y algunos socialistas que lo harán a favor,
pero, excepciones al margen, la tendencia social y política de esta
prohibición es evidente.
Lo más grave de esta obsesión prohibicionista es que revela un
intervencionismo ético en los valores sociales incompatible con el
respeto a la libertad individual y a la tradición cultural. Las
justificaciones pretendidamente morales de la prohibición de los
toros —crueldad, maltrato— ignoran a conciencia aspectos esenciales
de la Fiesta que van desde la naturaleza misma del toro bravo,
destinatario de unos cuidados que ningún otro animal recibe, hasta
el sentido ritual de la lucha con el torero.
La ausencia de estos contenidos en los discursos antitaurinos más
radicales —que son, por otro lado, los más exitosos— es consecuencia
más de la ignorancia intencionada que de la reflexión crítica. La
principal motivación de estos movimientos prohibicionistas y de sus
aliados políticos es el activismo intervencionista, por el que
consideran legítimo uniformar a la sociedad con un ideario
sedicentemente progresista, basado en criterios arbitrarios sobre lo
bueno y lo malo. La cuestión no es, por tanto, discutir si el
Parlamento catalán puede o no —que sí puede— legislar sobre la
fiesta de los toros, o si son más o menos los ciudadanos catalanes a
los que les gusta esta fiesta. No se trata de estadísticas de
público, de número de corridas o, siquiera, del coste económico que
conllevaría la prohibición. Es un problema fundamentalmente de
respeto a la libertad y a la tradición, no de protección a los
toros, utilizados como coartada para otros objetivos, y también
víctimas de una evidente doble moral, que condena las corridas, pero
salva los «correbous». El estruendoso silencio de la sociedad
catalana ante esta agresión a las libertades —aceptado con la misma
pasividad, ya reactiva, con que asiste a los recurrentes debates
identitarios que marginan de la agenda regional sus verdaderos
problemas— solo es comparable con el que el socialismo y el Gobierno
central han manifestado durante los últimos meses para evitar el
desgaste generado por un nuevo roce con el PSC.
Resulta imposible eludir el carácter político de esta iniciativa,
ligada al rumbo adoptado por una clase política catalana que,
empezando por los socialistas, rivaliza internamente por abanderar
el soberanismo y la desafección hacia España. No son los defensores
de la Fiesta, sino el segmento político de sus detractores, los que
han impregnado de ideología la iniciativa prohibicionista que hoy
vota el Parlamento catalán. Asociar la fiesta de los toros a la
cultura y la historia de España no es hacer «españolismo», sino
constatar una evidencia. Pero pretender alimentar la prohibición
antitaurina con sentimientos nacionalistas es una forma de «limpieza
cultural» de Cataluña, instrumental de una estrategia mucho más
amplia que busca convertir en cuerpo extraño a la identidad catalana
cualquier vínculo con lo español. No todos los que hoy voten a favor
de la prohibición estarán animados por esta aldeanismo
pseudoecologista, pero si el resultado final aprueba la prohibición
esta será considerada por los nacionalistas y sus publicistas como
una nueva expresión diferencial entre Cataluña y el resto de España,
como otro síntoma de que la avanzada sociedad catalana quiere cortar
amarras con el arcaísmo castellano que predomina en España. No hay
que engañarse. Este lenguaje frentista y contendiente es el que
impulsa las dinámicas centrífugas en Cataluña y el que explica la
tensión con que el Parlamento de una comunidad autónoma aquejada de
graves, muy graves problemas políticos e institucionales, puede
cerrar su legislatura con un gesto de desplante, nada taurino y sí
muy cobarde, por oportunista, a una parte de su historia común con
España.
Además de los toros, ¿por qué no prohibimos
los políticos?
Francisco Rubiales Periodista Digital 28 Julio 2010
Las mismas razones que se esgrimen para suprimir la corrida de toros
sirven para justificar la prohibición de los numerosos malos
políticos de España.
La Cataluña política, cada día más proclive a la prohibición y al
totalitarismo, ha suprimido la tauromaquia por voluntad
parlamentaria, con 68 votos a favor, 55 en contra y 9 abstenciones,
sin que esa prohibición responda a demanda popular alguna. Lo han
hecho en realidad porque la lidia "huele" a España, pero las razones
esgrimidas son otras, básicamente dos: la llamada "fiesta nacional"
tortura a los animales y el espectáculo taurino es contraproducente
y poco recomendable para una sociedad moderna.
Es curioso, pero esos mismos argumentos sirven para prohibir a los
malos políticos, causantes de la tortura diaria de los ciudadanos
españoles y protagonistas del obsceno y deleznable espectáculo de la
"democracia degradada" española, corrupta, infectada de ladrones y
poco recomendable para la ética y para la salud de una sociedad
moderna y avanzada.
Suprimir a los políticos sería, además, más popular, rentable y
ejemplarizante que suprimir la fiesta taurina. El suplicio que los
políticos causan al ser humano no es comparable con el que los
toreros y la "industria" que se mueve en torno a la tauromaquia
causan al toro de lidia.
Los ciudadanos no derramarían una sóla lágrima por esos políticos
que ya aparecen en las encuestas señalados por la ciudadanía como el
tercer gran problema de España. Los toros, curiosamente, no aparecen
en esa lista, ni quiera entre los cien problemas principales del
país.
Por culpa de los políticos, muchos ciudadanos son despojados a
diario de su derecho al trabajo, arrojados sin misericordia a la
pobreza, despojados de sus viviendas por falta de pago, avergonzados
porque no pueden llevar comida y dignidad a sus hogares.
Prohibir las corridas de toros va a costarle a cada ciudadano de
Cataluña poco más de 50 euros, pero prohibir a los políticos nos
haría prósperos y, probablemente, ricos a todos los españoles, que
no tendríamos que pagar sueldos del erario público a cientos de
miles de parásitos, que no aportan a la sociedad nada positivo.
Si el espectáculo de los toros heridos y muertos en la plaza es
deplorable, el de los políticos es dantesco. La corrupción pública,
los privilegios inmerecidos, la arrogancia, el despilfarro, el
endeudamiento y el mal gobierno constituyen una exhibición que
avergüenza, degrada al ser humano como especie y produce tortura,
insatisfacción y rabia a millones de ciudadanos españoles.
La política, cuando está degradada y en manos de dirigentes pésimos,
es mil veces más vil y deplorable que la fiesta nacional.
Prohibir a políticos de la estirpe de Carod Rovira y de otros muchos
nacionalistas catalanes, despilfarradores, arrogantes, estimuladores
de la reivindicación permanente, del odio y de la envidia, empeñados
en separar, dividir y enfrentar, tiene más sentido, más dignidad y
más alcance ético que prohibir los toros en Cataluña.
Os lo juro.
Voto en Blanco
Toros
España como souvenir
Cristina Losada Libertad Digital 28 Julio 2010
En abril de 1991, la comunidad autónoma de Canarias prohibió las
corridas de toros sin que los periódicos nacionales le dedicaran una
línea al asunto. El promotor de la proscripción es hoy un diputado
del Partido Popular que no se arrepiente de su iniciativa, aunque
fallara en el propósito de acabar con las peleas de gallos, de gran
arraigo en las islas. Nadie vio en aquella decisión un deseo de
marcar distancias con el resto de España. Los toros no gozaban allí
del favor popular, igual que ocurre en tantos otros lugares. En
realidad, no era necesario prohibirlos, como tampoco era necesario
hacerlo en Cataluña.
Siempre me ha parecido un espectáculo cruel, el de las corridas de
toros. Mi sensibilidad, urbanita y ñoña, me impide disfrutar de los
innegables valores estéticos asociados a la tauromaquia. Pero tengo
la certeza de que el nacionalismo, el catalán como otros, no la
rechaza por compasión hacia las reses, sino para dar cuerda a su
cansina cantinela de que Cataluña no es España, como si España
pudiera encerrarse en el cliché de toros y flamenco que con tanta
gracia kitsch representan las figuritas de las tiendas de souvenirs;
las de las Ramblas, sin ir más lejos. De ahí que esos antitaurinos
sobrevenidos no estén por liquidar las tradiciones que consideran
"propias", aunque entrañen maltrato a los animales. Quieren fabricar
un "hecho diferencial" y ocultan toda una historia de afición
taurina catalana.
Esa contumaz pretensión nacionalista pervierte la discusión sobre
las corridas de toros, que tiene –la discusión– larga tradición en
España. En todas las épocas ha habido partidarios y adversarios. Y
los adversarios no eran, por serlo, menos españoles. Pero en torno a
la catalana ha surgido, como contestación, otro reduccionismo
identitario, que hace de los toros una cuestión de política nacional
con mayúsculas. Por tradicional que sea, no es más que un
espectáculo y no será por el declive de la afición taurina ni aun
por su desaparición, que España vaya a dejar de ser España.
Curiosamente, suscita mayor atención y controversia la represión de
los toros en Cataluña que la que allí se dirige, desde tiempo ha,
contra la lengua común. Así nos va. En cualquier caso, flaco favor
nos hacen los prohibicionistas catalanes. La alianza de dos
fanatismos no podía resultar en nada bueno.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.
El nacionalista González
EDURNE URIARTE ABC 28 Julio 2010
Cuando Felipe González se apunta al socialismo nacionalista de
Montilla, el lunes, en el El País, en el increíble artículo firmado
con Carme Chacón, es hora de aceptar que no hay un socialismo
nacional como alternativa al socialismo nacionalista que domina hoy
el PSOE. Hora de constatar que esa vieja guardia en la que algunos
habían puesto sus esperanzas como impulsora de un socialismo
diferente al de la nación discutida y discutible de Zapatero se ha
hecho completamente zapaterista.
Es grave que un ex presidente como González deslegitime una
sentencia del TC con conceptos y argumentos que nada envidian a la
agresividad nacionalista. E insólito que convierta en centralista y
anticatalanista a todo el autonomismo español que él reduce
groseramente al ámbito del PP. Cuando una buena parte de los
votantes socialistas comparten ese mismo autonomismo. Y toda esta
operación con el fin de acabar en el mismo lugar que Montilla y los
nacionalistas catalanes. En el cuestionamiento de la sentencia del
Constitucional y en la exigencia de que se restituyan los preceptos
anulados del Estatuto.
La renuncia ahora también de González al socialismo de vocación
nacional plantea dos graves problemas al PSOE y, por ende, a los
españoles. Deja sin partido a los autonomistas de izquierdas, a no
ser que decidan emigrar masivamente a la UPyD. Y, sobre todo,
convierte al PSOE en una comparsa de los partidos nacionalistas y
sus programas.Que no se engañe ni pretenda engañar González. No hay
una alternativa federal al centralismo y al independentismo, los
tres ángulos del debate según él y Chacón. Más que nada porque
eliminan nada más y nada menos que el autonomismo, el valor más
compartido por los españoles y esencia de la Constitución. Y porque
el federalismo de González es un puro eufemismo para enmascarar la
plena coincidencia con las exigencias nacionalistas.
Al lado del nacionalismo catalán, Franco un
demócrata.
Alfredo CasqueroEl Semanal Digital 28 Julio 2010
La prueba más evidente de que la payasada nacionalista contra la
fiesta nacional es política y no "animalaria", es la libertad de
voto que tanto el PSC como CIU han otorgado finalmente a sus
diputados. Parece ser que apela más la conciencia una corrida de
toros que la vida de un ser humano, de un niño, puesto que en la
aprobada ley nazi del aborto no se permitió la libertad de voto, y
en la votación que prohibe los toros en Cataluña, sí se permite
votar en conciencia. Nada nuevo se puede decir. Sólo confirmar la
muerte de un proyecto nacional del PSOE, defunción avalada además
por el propio Mister X, adalid de corrupciones y de la etapa menos
democrática de nuestra democracia, quien en un artículo escrito a la
limón con doña Fotos Chacón, alude a una nación de naciones
refiriéndose a España.
La prohibición, un hecho ya, consuma el proyecto totalitario del
nacionalismo catalán, que a base de mentiras y corrupciones, han
conseguido expulsar (más bien arrinconar) los sentimientos españoles
en Cataluña. Franco no se atrevió a tanto. A comparación de cómo se
ha ido extendiendo el régimen nacionalista, Franco fue un demócrata.
Lo que se ha venido en denominar el oasis catalán, no es sino una
enorme manta que ha venido tapando todo lo que pudiera perjudicar al
nacionalismo. Corrupción, mentiras históricas, subvenciones
escandalosas a medios afines, persecución del disidente, y así un
largo etcétera que desde la época de Pujol hasta nuestros días, ha
culminado en una vergonzosa votación en la que arrancan de cuajo,
esta vez sin referéndum, una fiesta tan catalana, y por tanto tan
española.
Del Gobierno de Rodríguez Zapatero no se puede esperar mucho. Como
en la II República, el PSOE se alía con quienes se saltan la ley, y
hará dejación de funciones para no hacer cumplir la sentencia del
TC. Del PP, tampoco cabe esperar mucho. A poco que CIU necesite un
voto ya estará allí doña Alicia entregando, a cambio de una
palmadita, los diputados necesarios.
¿Qué se puede hacer? No tengo ni la más remota idea. A parte de lo
apuntado aquí en muchas ocasiones, poca cosa más. Confieso que mi
decepción es máxima, mi desesperanza mayúscula y mi hastío hacia lo
catalanista, que no hacia lo catalán, roza la estratosfera. Supongo
que confiar en nuestro patrón, Santiago, y en la Virgen del Pilar a
cuyo corazón está entregada España.
Y comenzar a pensar qué productos catalanes serán sustituidos en mi
cesta de la compra el día que Cataluña se declare independiente.
Sálvate, toro de España
Lo peor de la Fiesta es que está en manos de los aficionados... al
maldito parné
ANTONIO BURGOS ABC 28 Julio 2010
EMPEZARON por el toro de Osborne, y hoy van a por el toro de España.
Al toro, que es una mona. Quieren apuntillarlo. Amontillarlo. Un
renegado paisano de Manolete y del Cordobés será quien lo prohiba en
Cataluña. Empezaron por la zaina silueta del toro de Osborne
encampanado en El Bruch. Le aserraron las patas. ¿Cómo quienes dicen
defender a los animales pueden cortar la pata a un toro, como si
fueran Chamaco en la Monumental de don Pedro Balañá en los años 50?
Los animales les importan una higa. A don Fernando Adrián ni le
tosen si hidrogena langostas vivas. Estaban contra el toro de
Osborne porque lo vieron como escudo de la bandera de España, pues
campea en el albero de su central franja amarilla cuando los
chavales cantan: «Yo soy español, español».
¿Por qué quieren prohibir la Fiesta Nacional? ¿Por Fiesta o por
Nacional? Por Nacional. En Cataluña no hay más fiesta nacional que
la sardana, San Yordi, la fuente de Canaletas y la butifarra. Y no
sé por qué la han tomado contra los toros, si antes no han prohibido
otros símbolos patrios. ¿O esto es sólo el comienzo? Si es por
prohibir cuanto huela a España, tendrán que declarar fuera de la ley
la tortilla española, el Ave, el flamenco, la sangría, la paella,
los bocadillos de calamares, el pasodoble, el sombrero de ala ancha
de Tío Pepe y ni te cuento la Feria de Abril de Barberá del Vallés.
Y si prohiben los toros como institución nacional, más institución
nacional es el Cortinglés, la única que hoy por hoy une a las
Españas por encima de estatutos y separatismos, y ahí la tienen,
encampanada en la Plaza de Cataluña. O la Liga Nacional de Fútbol.
¿Por qué prohiben los toros y consienten que el Barcelona gane una
Liga absolutamente españolista, donde milita el Real Madrid, máximo
símbolo del centralismo?
Claro, como los toros están en las manos que están... Las más
ardorosas, valientes y razonadas defensas de la Fiesta Nacional en
Cataluña las han hecho quienes no viven del toro. ¿Es apoderado de
Ponce, o empresario de Málaga, o ganadero de bravo acaso don Alberto
Boadella? No, es un aficionado. Un aficionado a la libertad y a la
cultura, no al maldito parné. Lo peor de la Fiesta es que está en
manos de los aficionados... al maldito parné, al jurdó, que no ven
más allá de su pliego de condiciones, su poderdante y su camada. Me
lo dijo en Antequera un cultísimo aragonés, don Manuel Cisneros,
gran egiptólogo, pues fue apoderado del Faraón de Camas: «El fútbol
es un negocio de torpes en manos de listos, y los toros, un negocio
de listos en manos de torpes». ¿Dónde está la CEOE del toreo, la UGT
y Comisiones del Toreo, dónde la Liga Profesional del Toreo, la SGAE
del Toreo? Los que viven de la Fiesta ¿qué han hecho para impedir
que la España que no quiere serlo tome a los toros como víctima
propiciatoria? No han sabido, ni querido, ni podido impedir el
ritual sacrificio del Toro de España en el ara del Parlamento
catalán. El toro de Miguel Hernández: «Despierta, toro: esgrime,
desencadena, víbrate./ Levanta, toro: truena, toro, abalánzate./
Atorbellínate, toro: revuélvete. Sálvate, denso toro de emoción y de
España./ Sálvate.» (Sálvate, sobre todo, toro, de los que viven a tu
costa y de los que te odian porque eres España.)
El toro catalán
Martín PRIETO La Razón 28 Julio 2010
La Reina Sofía no acude a las corridas de toros aunque nunca ha
criticado la Fiesta. Su antecesora doña Victoria Eugenia acudía a
los cosos por congraciarse con el pueblo, pero calzaba unas gafas
oscuras tras las que desmayaba sus párpados. Los Príncipes de
Asturias tampoco frecuentan a menudo las plazas y Su Majestad El Rey
prácticamente limita su presencia al callejón en la madrileña
Corrida de la Prensa o la de la Beneficencia, donde solía fumarse
los puros que ahora sus médicos le acaban de prohibir. Pero hacer
Ley de comprensibles tan egregios disgustos no da para prohibir la
tauromaquia. Es paradójico que en las periferias, donde tienen su
asiento los diferentes separatismos, sea tan poderosa la afición a
la fiesta nacional, aunque sea el fútbol quien gane la batalla.Tras
Sevilla y Madrid, el toreo crece en su apasionamiento en la Semana
Grande de Bilbao, en San Fermín en Pamplona y en La Monumental en la
ciudad condal, donde en un tiempo llegaron a tener hasta tres plazas
abiertas y donde José Tomás, un madrileño, ha levantado su
santuario.
Si los toros salieran a la arena con la senyera como divisa no se
habría forzado la surrealista votación de hoy, que nada tiene que
ver con el derecho animal, sino con la monomanía identitaria de
pasar la garlopa por la ramita más pequeña del recuerdo de una
España imperialista, opresiva y extranjera. Ni un catalán como José
Borrell logró quitar de las carreteras españolas la figura del toro
de Osborne. Expertos en crear problemas de la nada, sólo
conseguiremos que los huesos de Ava Gardner, Orson Welles, Jean
Cocteau, Goya o Picasso se remuevan en sus tumbas.
Acosando a Al Qaida
GABRIEL ALBIAC ABC 28 Julio 2010
MICHEL Germaneau fue decapitado anteayer por los islamistas de
Al-Qaida en el Maghreb. Ayer mismo, Nicolas Sarkozy declaró
solemnemente que los asesinos no quedarán impunes. Ni en Mauritania,
ni en Malí. Dichas por un Zapatero, palabras así hubieran provocado
un sofocón de risa a los mártires de Alá. Que tienen la fea
costumbre de estar bastante informados de lo que pasa en territorio
enemigo. Y de saber cuál diferencia marca el riesgo de asesinar a un
ciudadano de un país cuyo Estado defiende a sus contribuyentes y un
Estado para el cual los contribuyentes son cajeros automáticos a
cuya costa financiar la alianza de las civilizaciones, esto es, las
armas y munición —espiritual como física— con que Al-Qaida ejecuta.
Moratinos, claro está, ha declarado lo de siempre: ¿y qué otra cosa
puede hacer, el pobre? Que eso de matar rehenes es cosa que nuestros
civilizatorios aliados sólo harán con los franceses, cuyo Gobierno
se empecina en la fea costumbre utilizar a su ejército y sus
servicios de inteligencia para combatir, en vez de plegarse al
ejemplo humanitario de los nuestros: «antes morir que matar», Bono
dixit. Sarkozy no sabe de eso. Ni su primer ministro, que anunció,
tras el crimen, cómo «la lucha contra el terrorismo continuaría…,
para acosar a los asesinos y llevarlos ante los jueces». ¿Se imagina
alguien a Zapatero o Moratinos —de la señora Chacón, mejor ni hablo—
dictando órdenes para que el ejército español «acose» a humanitarios
guerreros de Al-Qaida? No, por Dios. Sería un inmoral sabotaje
islamófobo contra la angélica alianza de las civilizaciones.
¿Retóricas diferentes? Puede. Pero también otra cosa. En la prisión
de Poissy se pudre Ilich Ramírez Sánchez. Se pudrirá de por vida,
por más que el colega Hugo Chávez se desgañite en Caracas exigiendo
a Francia la libertad de su guerrillero heroico. No hay riesgo de
que a Chávez nadie se lo tome en serio: esas cosas quedan sólo para
la humillada diplomacia de la España socialista. Ilich Ramírez
Sánchez fue, durante veintiún años, más conocido por su alias como
jefe de operaciones exteriores del FPLP palestino: Carlos. Aunque la
prensa francesa lo apodó «el Chacal», tras el asesinato en 1975 de
dos policías en París. Diecinueve años después, el héroe de Chávez
entraba en el quirófano de Jartum para una cirugía estética que
garantizase su cambio de identidad. Era el 14 de agosto de 1994.
Cuando salió de la anestesia, se encontró en París. Ni el mejor
penalista de Francia —y también el más caro— pudo salvarlo de lo
inexorable. Para el asesinato con premeditación, el código francés
prevé cadena perpetua. Esa que fue dictada contra Ramírez Sánchez.
Esa que cumplirá, hasta el último de sus días, el guevariano
reciclado en islamista. Sin redención posible de pena.
No, no todos los Estados son iguales. Los hay que apuestan por
socorrer a quien tortura y mata a ciudadanos propios que pagan sus
impuestos. Los hay que, en la paciencia y el tiempo largo que es el
de los servicios de inteligencia, invierten el dinero de los
ciudadanos en defenderlos de místicos matarifes. Lo que es lo mismo,
en hacer —con la ley por delante— que ningún acto terrorista salga
gratis. Ninguno. Que cada cuál elija cuál Estado prefiere.
El peor lado del Derecho
J. M. RUIZ SOROA El Correo 28 Julio 2010
Hay ocasiones en que al Derecho se le acusa de ser una disciplina
que abusa de la sutileza y que está llena de trampas semánticas, se
le critica por ser una forma de razonar muy alejada de la práctica
lingüística normal entre las personas. El dictamen emitido por el
Tribunal Internacional de Justicia el 22 de julio sobre la
declaración unilateral de independencia de las instituciones
provisionales del Gobierno de Kosovo pasará a la historia como un
perfecto ejemplo de cómo puede llevarse la sutileza jurídica hasta
unos extremos que rozan el ridículo.
Porque, verán, cualquiera que haya leído las referencias y
comentarios de prensa sobre esta opinión del TIJ habrá entendido que
este tribunal ha dictaminado que la declaración unilateral de
independencia de Kosovo frente a Serbia era válida de acuerdo al
Derecho Internacional y que, como consecuencia de ella y en
ejercicio de su derecho de autodeterminación, Kosovo ha pasado a ser
un Estado independiente y soberano en lo que respecta al Derecho
Internacional. Pues bien, si tal cosa ha deducido el lector, se
equivocará de medio a medio, porque el Tribunal no ha dicho eso ni
nada parecido. Lo que ha dicho es que, precisamente sobre esos
puntos, no se pronuncia. Y si no lo creen, léanse el texto del
dictamen, cosa que no parece haber hecho ningún comentarista.
Para entender este aparente galimatías es necesario no perder de
vista que el Tribunal se ha limitado a responder a una pregunta muy
concreta, la que la Asamblea General de Naciones Unidas le planteó.
Era la siguiente: «¿Es conforme a Derecho Internacional la
declaración unilateral de independencia de las Instituciones
Provisionales de Autogobierno de Kosovo?». Cualquier persona normal
habría entendido que lo que se preguntaba al Tribunal era si dichas
instituciones tenían derecho a declarar unilateralmente su
independencia, es decir, si esa declaración era válida y producía
efectos al amparo del Derecho Internacional. Pero el Tribunal ha
sido más sutil que esto y ha decidido interpretar la pregunta de
manera rebuscada y abstrusa; lo que se me pregunta, dice, es si el
Derecho Internacional 'prohíbe' a una institución interna efectuar
una declaración de independencia unilateral, y he de concluir que
no, que no hay norma general o particular alguna que se lo prohíba.
Otra cosa muy distinta, dice, es si esa institución 'tiene derecho'
a hacerla, es decir, si el Derecho Internacional otorga a un
territorio la posibilidad de 'secesionarse' de su Estado. «Es
perfectamente posible -dice- que un acto concreto, tal como una
declaración unilateral de independencia, no constituya una violación
del Derecho Internacional sin que por ello constituya necesariamente
el ejercicio de un derecho otorgado por ese Derecho Internacional. A
este Tribunal le han preguntado sobre lo primero, no sobre lo
segundo» (pf. 56).
En términos más sencillos, es como si ante la pregunta de si es
conforme al Derecho Civil que un copropietario de un piso en un
inmueble se declare independiente del resto de copropietarios y de
la comunidad de propietarios, el tribunal de turno respondiera: lo
que entiendo que se me pregunta es si el Derecho le prohíbe a
alguien hacer esa declaración unilateral, y mi respuesta es que no,
porque ni en el Código Civil ni en los Estatutos de la comunidad de
propietarios existe precepto alguno que prohíba expresamente ese
tipo de declaraciones. Otra cosa sería si usted me hubiera
preguntado si ese convecino tiene derecho a hacer esa declaración y
si esa declaración tiene algún valor y fuerza jurídicos. Pero como
no me ha preguntado exactamente eso, me reservo mi opinión sobre
esos extremos. Una curiosa manera de entender la pregunta, sin duda
sutil aunque también estéril.
Es por esto por lo que el Tribunal Internacional subraya (pf. 55)
que la cuestión que se le plantea es marcadamente distinta de la que
resolvió el Tribunal Supremo de Canadá en 1998. Porque en Canadá se
preguntó al Tribunal si las instituciones territoriales de Quebec
tenían derecho a la secesión o autodeterminación de acuerdo al
Derecho Internacional (y se respondió que no), mientras que ahora se
pregunta sólo si el Derecho Internacional prohíbe declararse
independiente a una región o gobierno local. Y esto es muy distinto,
porque prohibírselo, lo que se dice prohibírselo, no se lo prohíbe
ningún texto o práctica internacional. Otra cosa es que tenga
derecho a ello y, sobre todo, que esa declaración tenga algún valor
o efecto. En este sentido, el Tribunal se preocupa mucho de resaltar
que no se pronuncia sobre el valor de la declaración de
independencia, ni formula opinión acerca de si en virtud de ella
Kosovo ha pasado a ser un Estado independiente, ni se pronuncia
acerca de si los demás Estados pueden o deben reconocerle como nuevo
Estado (pf. 51).
Es también por esto que el Tribunal Internacional se cuida de
subrayar que la solución a la pregunta planteada no necesita de
ningún análisis del derecho de autodeterminación y su alcance. Eso
sería necesario, dice, si lo que se debatiera en este caso fuera el
supuesto derecho de un territorio a separarse o secesionarse de su
Estado. Y de eso no se discute en el caso, sino sólo de si un
territorio puede formular declaraciones unilaterales de
independencia sin violar el Derecho Internacional general o
particular.
Pocas dudas caben de que el Tribunal Internacional, por razones que
no vienen al caso ahora, ha eludido responder a la cuestión de fondo
que se le planteaba y se ha amparado para ello en una interpretación
exasperantemente sutil de sus términos. Pero, al hacerlo, ha dado a
luz una opinión o dictamen que es perfectamente irrelevante para el
problema planteado: porque todo el mundo entendía que lo que se le
preguntaba es si Kosovo tenía derecho o no a declararse
independiente, si esa declaración era válida en Derecho y si
producía el efecto de convertir a Kosovo en un nuevo Estado. Y sobre
esto el Tribunal no ha respondido, en un ejercicio jurídico de rigor
intelectual tan artificioso como estéril. El peor lado del Derecho.
Se habla menos catalán desde que el
Tripartito llegó al poder
www.gaceta.es 28 Julio 2010
Llega el fin de la legislatura del Gobierno catalán y toca hacer
cómputo. El lunes se publicó el Balance de Política Lingüística
2004-2010 con unos datos significativos.
Después de todo el dinero invertido en política lingüística por
parte del Gobierno catalán, unos 192.765.738 euros, los datos
indican que las personas que usan el catalán como lengua habitual
han disminuido en un 11% y destaca el aumento de la gente que se
declara bilingüe, es decir, que habla con asiduidad tanto el catalán
como el español, que ha pasado de un 4,7% en 2003 hasta alcanzar el
12% en 2008.
Del presupuesto total, las subvenciones para las entidades sin fines
de lucro para proyectos de fomento del uso social ascienden a
5.550.597 euros de 2004 a 2010 mientras que las subvenciones para el
fomento del conocimiento y el uso del occitano fueron de 458.000
euros.
El punto más sensible de las subvenciones son las dirigidas al cine
catalán. Mientras muchas distribuidoras se negaron a someterse a la
Ley del Cine porque no obtendrían unos ingresos mínimos con la
traducción, las subvenciones en este ámbito ascienden a 14.090.374
euros que se concretan en ayudas otorgadas a 31 empresas para el
doblaje de 130 películas, la subtitulación de 12 y el doblaje y la
subtitulación de dos más. Según las cifras del balance, en estos
seis años, más de 4,5 millones de espectadores han visto películas
en catalán.
Con el objetivo de fomentar el uso público del catalán en 2005 se
presentaron dos campañas populares con el lema “Da cuerda al
catalán. El catalán va contigo” centrado en el público de entre
18-29 años
Cataluña prohíbe las corridas de toros
www.gaceta.es 28 Julio 2010
El veto se ha decidido con 68 votos a favor, 55 en contra y 9
abstenciones. CiU y PSC finalmente han decantado la balanza a favor
de las tesis de los antitaurinos, respaldadas por ERC e ICV y
rechazadas por PP y C's.
El Parlamento de Cataluña ha decidido prohibir la celebración de
corridas de toros en este territorio a partir de 2012, en una
ajustada votación en la que los diputados de CiU y PSC han decantado
la balanza a favor de las tesis animalistas, respaldadas por ERC e
ICV y rechazadas por PP y C's. Han votado a favor de la prohibición
68 diputados, 55 en contra y 9 abstenciones.
Tras meses de polémicas entre detractores y aficionados a la fiesta,
el Parlament se ha pronunciado este miércoles sobre la Iniciativa
Legislativa Popular (ILP) respaldada por 180.000 ciudadanos. Se
trata de la segunda autonomía --después de Canarias-- que acuerda la
prohibición de los toros en su territorio, alegando motivos de
defensa de los animales y haciendo uso de sus competencias en
materia de festejos.
En la práctica, la decisión política comportará la desaparición en
un año y medio del único coso de la comunidad: La Monumental de
Barcelona, por donde han desfilado últimamente figuras como José
Tomás. No obstante, se mantienen los 'correbous' y 'correllaç', la
suelta de toros y vaquillas en fiestas de poblaciones del sur de
Tarragona, que no implican la muerte del animal.
Montilla regala casi 500.000 euros a la
UFEC para ‘proyectar Cataluña como país deportivo’
Redacción Minuto Digital 28 Julio 2010
El Gobierno tripartito ha aprobado una nueva subvención a la Unión
de Federaciones Deportivas de Cataluña (UFEC). La UFEC tiene entre
sus objetivos ‘proyectar Cataluña como país deportivo’ y ‘potenciar’
las selecciones deportivas catalanas a nivel ‘internacional’.
El Ejecutivo de Montilla ha aprobado destinar 470.000 euros a las 65
federaciones deportivas de Cataluña que forman parte de la UFEC, que
tiene entre sus cuatro objetivos los siguientes: ‘fomentar y
promocionar las actividades de las selecciones deportivas catalanas
o de los clubes deportivos deferados y de sus deportistas, a nivel
autonómico e internacional‘ y ‘proyectar Cataluña como un país
deportivo’.
El artículo 200 del texto estatutario establece que ‘la Generalidad
debe promover la proyección internacional de las organizaciones
sociales, culturales y deportivas de Cataluña y, si procede, su
afiliación a las entidades afines de ámbito internacional, en el
marco del cumplimiento de sus objetivos’, y pese a ser un artículo
recurrido por el PP ante el Tribunal Constitucional, los magistrados
del Alto Tribunal no han considerado inconstitucional.
La UFEC ha recibido en los dos últimos meses otra subvención directa
del Gobierno autonómico. Tras la reunión del Consejo Ejecutivo
tripartito del pasado 8 de junio se aprobó que la UFEC recibiese una
ayuda de dinero público por valor de 1.480.000 euros, destinado
también a la promoción de las federaciones deportivas en el ámbito
internacional.
Un Ayuntamiento de Aragón impone el catalán
en una revista con más de 40 años
Con la nueva Ley de Lenguas prohíben escribir en Tamaritano, el
dialecto de Tamarite de Litera
Álvaro Rubio www.lavozlibre.es 28 Julio 2010
Madrid.- 'La Voz De la Litera' es una revista que lleva publicándose
en la comunidad autónoma de Aragón desde 1969 con contenidos de
interés comarcal y provincial escritos tanto en castellano como en
Tamaritano, la modalidad lingüística de Tamarite de Litera. Ahora
con la nueva Ley de Lenguas el Ayuntamiento de esa localidad ha
prohibido contenidos en Tamaritano para dar paso al catalán.
El Consistorio ha decidido prohibir la posibilidad de que los
lectores y vecinos de la comarca escriban en literano en una
revista, que desde hace más de 40 años se edita en Tamarite con
artículos tanto en castellano como en tamaritano e incluso daban
cabida al catalán si llegaban escritos en esa lengua.
Desde la Asociación Cultural Lliterana ‘Lo Timo’ denuncian esta
medida adoptada por el consistorio porque entienden que “se trata de
un paso más para eliminar cualquier vestigio de la lengua y cultura
propias para dar vía libre al catalanismo que desde PSOE y CHA se
fomenta desde hace años en Aragón”.
Amado Forrolla, presidente de 'Lo Timó', manifiesta que “han
engañado a los aragoneses. "El PSOE y CHA han hecho creer que con la
Ley de Lenguas se defenderían y fomentarían las hablas locales y que
el catalán sería voluntario y resulta que ahora no sólo el catalán
pasa a ser obligatorio en algunos usos sino que nos prohíben
expresarnos en nuestra modalidad lingüística".
La portavoz del PP en Taramite, Sandra González, fue la que recibió
la noticia en primera persona. El alcalde de la localidad le
confirmó que a partir de ahora el catalán se imponía y la modalidad
lingüística del tamaritano dejaría de aparecer en dicha
revista."Este es el mejor ejemplo de la imposición del catalán a la
que nos hemos opuesto desde el Partido Popular", explica Nevado a LA
VOZ LIBRE. Asegura que no están en contra del catalán pero se oponen
a que exista esta imposición linguística. "Hasta el momento no había
habido ningún problema, ahora con la Ley de Lengua están creando
problemas donde no los hay", concluye.
******************* Sección "bilingüe"
***********************
Los desvelos de Zapatero
Javier Algarra www.gaceta.es 28 Julio 2010
Resulta insultante que el boletín oficial del socialismo salga al
rescate de Zapatero.
Conmovedor reportaje el que dedicaba El País este domingo a un
abnegado Zapatero que confesaba haber pasado noches sin dormir
debido a los problemas de España. Debería nuestro presidente
preguntarse cuántos miles de españoles se desvelan a causa de la
crisis, el paro, las dificultades para llegar a fin de mes y el
oscuro horizonte que les plantea su futuro.
Resulta insultante que el boletín oficial del socialismo salga al
rescate de Zapatero y trate de presentarnos una imagen edulcorada de
un dirigente que ha agotado ya cualquier dosis de credibilidad y que
ha demostrado con creces ser el peor gobernante de la democracia.
De poco servirán las tiernas fotografías publicadas por el periódico
de cámara del PSOE, que fue tan crítico con este Gobierno cuando las
prebendas del poder se desviaban hacia sus competidores de Mediapro,
convirtiendo en niños mimados a Público y La Sexta. Ahora, cuando el
desastre hace que hasta las ratas más próximas ideológicamente
abandonen el barco, acude la armada de Prisa al rescate de un
gobernante que no es más que un juguete roto, pero a fin de cuentas
es “su” juguete. Ya le pasará factura a cambio de propaganda.
Y si patética es la envoltura de la entrevista, no es mejor su
contenido. Llama poderosamente la atención que Zapatero presuma de
que su mayor éxito ha sido la negociación con ETA. Es decir, mintió
al negar que existían esos contactos, escupió sobre la tumba de las
víctimas al negociar con sus asesinos, y puso en cuestión la
fortaleza institucional al romper la máxima de que un Estado no debe
nunca ceder al chantaje de los terroristas. El que dijo que “el año
que viene estaremos mejor” horas antes que que los etarras volaran
la T-4 de Barajas matando a dos personas, dice ahora que su manera
de dialogar con los asesinos es el modo de sembrar “una solución
definitiva”. Que Dios nos pille confesados.
Comienza el desacato al Tribunal
Constitucional
EDITORIAL Libertad Digital 28 Julio 2010
Aunque el Tribunal Constitucional, en su reciente sentencia sobre el
Estatuto de Cataluña, considerase que "nada se opone, a efectos
estrictamente autonómicos, a que las provincias catalanas pasaran a
denominarse veguerías, ni nada impide, tampoco, que en ese supuesto
los consejos de veguería sustituyeran a las diputaciones
provinciales", el Alto Tribunal fue muy claro al dictaminar que
cualquier alteración de los límites provinciales o de creación y
modificación de las provincias compete al Estado y que "de ninguna
manera" está al alcance "del legislador autonómico". Y en esa línea,
concluyó que, "para ser conformes con la Constitución", los
"consejos de veguería pueden sustituir a las diputaciones en el
exclusivo caso de que los límites geográficos de las vueguerías
coincidan con los de las provincias".
Pues bien, el Parlamento de Cataluña acaba de aprobar la llamada Ley
de Veguerías que, lejos de limitarse a un cambio de nombre, suprime
la demarcación provincial en Cataluña y la sustituye por siete
veguerías (Barcelona, Catalunya Central, Girona, Lleida, Camp de
Tarragona, Terres de l'Ebre y Alt Pirineu i Aran), en lo que supone
un claro desacato al Tribunal Constitucional. Y es que, por mucho
que inicialmente sólo sean operativas cuatro de las siete veguerías,
y por mucho que, a toro pasado, se acordase en Cortes Generales una
modificación de la legislación estatal que incluyese cambios en los
límites provinciales, la voluntad del tripartito de saltarse a la
torera la sentencia del Constitucional es tan clara como ya la dejó
de manifiesto el propio Montilla hace quince días cuando, al
referirse a este asunto, dijo que "las leyes deben aprobarse; puede
que con algunas observaciones del Consell de Garanties Estatutàries,
pero no a la luz de lo que diga la sentencia del Constitucional".
El presidente de la Generalitat expresaba así, dicho sea de paso,
una doble voluntad de desacato por cuanto la sentencia del
Constitucional no sólo preservaba la competencia estatal en este
asunto, sino que también había retirado al Consell de Garanties la
capacidad de emitir cualquier dictamen vinculante porque "perjudica
al monopolio de rechazo a las normas con carácter de ley reservado
por el artículo 161 de la Constitución al propio Tribunal
Constitucional".
Lo mas bochornoso de todo es que este acto de rebelión institucional
contra nuestro estado de derecho que se ha vivido en el parlamento
autonómico catalán ni siquiera ha contado con el respaldo de todos
los que, dentro y fuera de él, han impulsado el soberanista estatuto
catalán. Así, al voto negativo del PP y del Grupo Mixto, se ha
sumado el de CiU, formación irritada con el tripartito por aprobar
la ley por el trámite de urgencia y sin consensuarla con la
oposición. A eso hay que sumar el hecho de que desde Lérida se ha
criticado la pérdida de peso que supone que la provincia quede
dividida en tres veguerías; que los ayuntamientos de Tarragona y
Reus han traslado su enfrentamiento casi histórico a la capitalidad
de la nueva veguería: Camp de Tarragona; que Reus exige que ambas
ciudades compartan la capital (como pasa con Sabadell y Terrassa en
el Vallès) y Tarragona, además de negarse en rotundo, reclama que la
nueva veguería se denomine simplemente Tarragona.
Todo este reaccionario y conflictivo galimatías, con la que los
nacionalistas tratan de evocar una demarcación administrativa propia
de la Edad Media, no sólo desafía a nuestro estado de derecho, sino
que también constituye un desprecio a los problemas reales de los
ciudadanos catalanes. Aunque los redactores de este desacato en
forma de ley aseguran que a las veguerías se les asignaran los
mismos recursos que, en la actualidad, reciben las diputaciones
provinciales, lo cierto es que ocultan todo lo referente al coste
del cambio, ya sea en comisiones de traspaso, contratación o bajas
de trabajadores o informes técnicos. Y eso dando por hecho que la
duplicidad de la administración será solo transitoria y que el
Gobierno de Zapatero accederá a una modificación legislativa estatal
–que deberá incluir, por cierto, la Ley Orgánica del Régimen
Electoral General que se basa en la circunscripción provincial– para
que la burla hacia el Tribunal Constitucional que se ha producido
este martes en el parlamento autonómico quede menos descarada.
El PP de Baleares, verlo y no creerlo
Alejo Vidal-Quadras Minuto Digital 28 Julio 2010
La afirmación de que el Partido Popular tiene un problema con su
organización en Baleares es una descripción suave de una realidad
que está adquiriendo ya tintes de esperpento. Después del milagro de
los panes y los peces protagonizado por su anterior presidente, hoy
en libertad bajo fianza y a la espera de juicio, sin olvidar su
brillante fichaje de una notoria pancatalanista para las listas de
las últimas autonómicas, acierto sublime que le costó las elecciones
a su formación, ahora el supuestamente brazo político del
centro-derecha del archipiélago sorprende a la afición votando a
favor o absteniéndose en la propuesta de la plataforma
independentista Avançam que solicita la celebración de referendos de
autodeterminación, iniciativa que, a imitación de la ya puesta en
marcha en Cataluña, se ha presentado en diversos municipios de
Mallorca.
El asunto sólo admite tres interpretaciones: 1) el PP de Baleares
está infiltrado por sus adversarios que han sembrado de eficaces
agentes sus filas 2) un número significativo de ediles populares en
Mallorca no se han enterado todavía de en qué partido militan y 3)
el número de débiles mentales entre los concejales del PP balear es
claramente superior a la media nacional. Y lo de la debilidad mental
no es a humo de pajas porque algunos de estos estadistas llegaron a
la conclusión de que la moción podía ser apoyada si se añadía una
coletilla del tipo “dentro del respeto a la Constitución y a la
legalidad vigente”. En fin, algo así como predicar el amor libre sin
perjuicio de la necesaria estabilidad de la familia. Además, para
mayor escándalo, la dirección regional había cursado una instrucción
muy clara indicando que el voto debía ser negativo.
O sea, que en el PP de Baleares no sólo no saben ni lo que son ni lo
que representan, sino que se pasan la autoridad de sus máximos
responsables por la entrepierna. A partir de aquí, parece
conveniente proceder a dos acciones inmediatas, la primera imponer
severas medidas disciplinarias a los protagonistas de la hazaña y la
segunda organizar un curso intensivo de alfabetización ideológica
para los cargos electos del PP balear con el fin de que se enteren
de los rudimentos doctrinales de la opción en la que militan. Si no
se hace nada y se pasa página sobre este bochornoso episodio, el
riesgo de una nueva derrota dentro de diez meses será considerable.
En términos de honradez, el PP de Baleares no ha aportado en el
pasado valor añadido frente al Pacte y si su defensa de la unidad de
España flaquea hasta extremos vergonzosos, parte del núcleo duro de
su electorado puede repetir su preferencia por la papeleta nula o
por quedarse en casa, tal como sucedió en 2007. Cuando el margen es
tan estrecho como el que caracteriza a la política balear, cualquier
fallo puede ser letal, y no digamos si el error consiste en pisotear
aquellos principios y valores que su base social más fiel y motivada
considera sagrados. La verdad es que hay ocasiones en que explicar
lo evidente produce una fatiga casi insoportable.
http://alejoresponde.com
La ruptura como divisa
Antonio Martín Beaumont www.gaceta.es 28 Julio 2010
Zapatero siempre ha creído que la Transición fue escrita por los
descendientes de la dictadura. Según esta línea política, extendida
entre pensadores de izquierda y nacionalistas, la democracia
implantada en España es imperfecta.
Por ello, para superar la mácula, creen necesario reescribirla bajo
mano de los descendientes de la Segunda República. Así se explica el
que en cuanto llegó al poder socialista, hace 10 años, el nuevo
secretario general del PSOE rompiese con los pactos constitucionales
suscritos por su propio líder, Felipe González. Ni siquiera los
pactos en política internacional servían para el nuevo patrón del
socialismo. Recordemos el viaje de Zapatero a Marruecos, siendo
líder de la oposición, tras los sucesos del islote de Perejil y la
extrema tensión diplomática de nuestro país y el reino alauí.
Tampoco servía un pacto antiterrorista que él mismo impulsó
mientras, tal como más tarde reconoció, mantenía conversaciones con
ETA.
La obra más indisimulada y grotesca de esa línea de actuación del
zapaterismo es su famoso pacto del Tinell en Cataluña, con fuerzas
nacionalistas y de la izquierda, para crear un “cordón sanitario” en
torno a la derecha. Los descendientes de la Segunda República,
frente a los llamados hijos del franquismo. En realidad, todo un
pacto de trincheras, por más que esas zanjas estuvieran cubiertas
hacía muchos años ya en España, que Zapatero quiso cavar con la
música de la Memoria Histórica de fondo. ZP en estado puro. Un
liderazgo moldeado para exceder el socialismo, al menos el
implantado por González tras la Constitución y que entronca con la
izquierda más radical y antisistema. Un nuevo socialismo que aspira
a un modelo de Estado federal alejado del que establece la
Constitución de única nación española. Ésta es otra, la tercera, de
las grandes rupturas del zapaterismo vía Estatut de Cataluña:
emborronar el confuso Título VIII de la Carta Magna para hacer de
España un Estado plurinacional.
Se trata de la libertad
Un intento de desespañolización simbólica que intenta prevalecer
sobre el libre albedrío personal
IGNACIO CAMACHO ABC 28 Julio 2010
NO hay nada más cansino que discutir sobre lo evidente. El debate de
la fiesta de toros en Cataluña no es un nuevo episodio de la vieja
polémica —tan española, por otra parte— de taurinos y antitaurinos
sino una vuelta de tuerca del impulso soberanista en el marco de un
recorte de libertades. Se trata de un intento de desespañolización
simbólica, una maniobra de independentismo virtual, un puyazo a la
identidad común, como dice Boadella. Es un pulso político mal
disfrazado de buenismo ecologista. La demanda abolicionista ha
prosperado hasta el final por el inequívoco carácter de seña
cultural española que tiene la lidia en el imaginario colectivo; lo
que hoy se va a votar en el Parlamento catalán no es la simple
prohibición de un espectáculo más o menos discutido sino la
amputación política y social de un rasgo de la identidad de España.
Y a ese objetivo han supeditado sus promotores la ultima ratio de la
libertad individual de los ciudadanos.
Para forzar ese simulacro de emancipación identitaria, ante el que
el Partido Socialista no ha tenido el coraje de plantarse, la
nomenclatura política catalana ha permitido un ensayo
prohibicionista que intenta prevalecer sobre el albedrío personal.
La absurda prioridad de esa clase dirigente desquiciada por sus
obsesiones impone una agenda liberticida para eliminar la presencia
de un rito universalmente asociado a la cultura española. Para ello
se pretende pasar por encima del arraigo popular de la fiesta, de su
acervo histórico, de su tradición artística y de su valor económico,
y sobre todo laminar la autonomía personal y la capacidad de
decisión de cientos de miles de aficionados catalanes.
No me gustan los toros. A lo largo de medio siglo de vida en una
tierra tan taurina como Andalucía no habré asistido a más de ocho o
diez corridas, y ninguna de ellas ha logrado conmoverme ni
provocarme una emoción estética o espiritual relevante. Me aburro.
Admiro el valor de los toreros, aprecio la belleza del ceremonial,
sus ricos matices sensoriales y su compleja encarnadura expresiva,
pero como espectáculo me parece premioso, largo, incómodo y
discontinuo. Sospecho que una amplia porción de compatriotas
participa de un criterio similar, poco o nada entusiasta de la
fiesta, pero a ninguno se nos ha pasado por la cabeza prohibirla, ni
limitar a los demás el derecho a disfrutarla, ni despreciar su valor
cultural y sociológico, ni mucho menos imponer su desaparición en
nombre de ningún fundamentalismo ideológico o moral. Por eso lo
último que podíamos imaginar era que nos íbamos a ver obligados a
defenderla como reducto simbólico de una libertad amenazada. Porque
lo que está en juego no es la libertad parcial de ir o de no ir a
los toros, ni siquiera la de sentirse español en Cataluña; se trata
de una libertad única y esencial que no se puede dividir en pedazos
ni administrar en nombre de ningún designio.
Cataluña taurina
Robert Hernando Minuto Digital 28 Julio 2010
Escribo mi primera columna para MD con sentimientos encontrados que
chocan frontalmente a la velocidad de la luz. Por un lado me encanta
poner mi granito de arena en este gran periódico digital que Yolanda
ha sabido subir a la palestra diaria en la vida de muchos españoles.
Pero por otro lado me enerva, y de qué manera, tener que defender
algo que no debería siquiera generar debate.
Pero lo cierto es que a menos de 24 horas de que el Parlamento
Catalán vote a favor o en contra de la Iniciativa Legislativa
Popular (ILP) que intenta abolir la fiesta nacional en Cataluña no
queda otra que llamar las cosas por su nombre. Independientemente
del resultado de la votación, Cataluña es Taurina y Barcelona más.
Cabe recordar que, pese a haber sido declarada Ciudad antitaurina
por el Ayuntamiento, Barcelona llegó a ser la ciudad más taurina del
mundo, puesto que entre 1914 y 1923 funcionaron a pleno rendimiento
tres plazas de primera categoría la Monumental, las Arenas
(convertida en centro comercial) y el Torín en la Barceloneta ya
derribada.
Además en la actualidad la plaza cuenta siempre con una notable
presencia de público, por no hablar del efecto José Tomás en la
Ciudad Condal: capaz de agotar 19.000 localidades en tan sólo 50
minutos y en Internet el precio de la reventa alcanza los 3.000
euros por ver los naturales del maestro de Galapagar en la
barcelonesa Monumental. Por si esto fuera poco también Tarragona y
Olot tienen coso taurino fijo; precisamente el de Olot es el segundo
más antiguo de España. En la última década se derribaron los de
Lloret de Mar, Gerona o Figueres. A pesar de esto las fiestas con
toros en Cataluña son innumerables: Cardona, que mató su último toro
en 1990 gracias a la ley de protección de los animales que sólo
permite corridas con muerte en plazas fijas, Vilanova i la Geltrú,
Alcanar, Santpedor, Amposta, Badalona, Vidreres son solo una muestra
de las fiestas taurinas de la Cataluña profunda. Además Cataluña
cuenta con cuatro ganaderías taurinas de las que viven varias
familias.
No hay lugar a dudas de que la intención de fulminar los toros que
tienen algunos políticos catalanes no es otra que la de cargarse
todo lo genuinamente Español, incluso se comenta entre pasillos que
muchos diputados del PSC-PSOE, que por cierto ha dado la misma
libertad de voto en este tema que no dio en la votación de la ley
del aborto (para algunos vale más la vida de un morlaco que la de un
bebé), podrían votar en contra como una venganza a España por la
sentencia del estatuto. Dudo mucho que les importe la vida de los
animales cuando la mayoría de ellos se ponen hasta arriba de foie
fresco sabiendo perfectamente las prácticas que sufren ocas o patos
para hincharles el hígado hasta reventar. A esta calaña de políticos
lo único que les importa es cargarse cualquier cosa que huela España
y por otro lado crear las cortinas de humo que sean necesarias para
tapar los casos que les llevan la mierda al cuello como el Pretoria
o el del Palau.
España sin toros
José Luis Barceló El Semanal Digital 28 Julio 2010
El Parlament de Cataluña ha votado a favor de la iniciativa popular
para prohibir, en el ámbito de la autonomía catalana la celebración
de corridas de toros. La votación se perdió por 68 votos a favor de
la prohibición contra 55 en contra, y 9 abstenciones.
Para la prensa extranjera, comenzando por la BBC que la sirvió
inmediatamente, ha sido un acontecimiento histórico. Y no dejan de
tener razón. ¿Se concibe una España sin toros? Hay que contemplar el
tema con frialdad y cordura: no hay ningún motivo para que un hecho
genérico, como es el de maltratar a un animal hasta matarlo en un
supuesto espectáculo público, no pueda ser prohibido. Si nuestro
Código Penal puede meter en la cárcel a un señor porque maltrata a
un perro de su propiedad, no hay menos motivos para que el maltrato
público y con ensañamiento no se pueda prohibir.
Curiosamente, los festejos taurinos no se sostienen por razones de
mercado: el público asistente es cada vez menor y la taquilla no se
sujeta sola, hay ayudas de los ayuntamientos, que compran las reses,
y de las Comunidades Autónomas, que lo subvencionan todo. En suma,
los toros los pagan con sus impuestos tanto los que van y los apoyan
como los que no van nunca, e incluso los que los odian. Cualquiera
que vaya por las fiestas de nuestros pueblos sabe que acuden diez
veces más personas a cualquier concierto por la noche que a las
cuatro novilladas de turno.
La prohibición catalana anuncia una era de declive que ya había
comenzado probablemente hace más de diez años. Dicen que se van a
perder empleos, pero son empleos financiados con dinero público, que
pagamos todos. Y siempre hay un roto para un descosido. La gente
tiene que saber que los interesados en que el negocio de los toros
funcione se dedican además a otras cosas, como el padre del torero
José Tomás, que fue uno de los peores alcaldes de Galapagar que se
recuerdan. Solo aguantó dos años, abandonó antes, se "cortó la
coleta", para dedicarse a sus negocios inmobiliarios y a sus asuntos
particulares, entre los que estaban los de asegurar que sus suelos
prosperaran en un infructuoso Plan General de Urbanismo que jamás de
aprobó.
El mérito de una iniciativa como la de los 180.000 ciudadanos que
firmaron en Cataluña contra los toros se debe en buena parte a
asociaciones como ADDA (Asociación para la Defensa de los Derechos
del Animal), fundada en 1975 y declarada de Utilidad Pública en
1981. Sus directores Carmen Méndez y Manuel Cases llevan toda una
vida dedicada a la abolición de las corridas de toros, a que el
Código Penal se cambiara hasta conseguirlo, a hacer lobby político,
a vincularse a proyectos internacionales de protección animal y a
que se conocieran por toda España espectáculos crueles y degradantes
con animales muchos de los cuales han sido finalmente prohibidos o
modificados, como el del burro de "Pero Palo" o la cabra del
campanario de Manganeses de la Polvorosa.
Posiblemente nos encontraremos en un futuro no muy lejano una España
en las que los únicos toros que se consientan sean los maridos de
las vacas –como en Suiza o Francia- y los de Osborne que se ven por
las carreteras. Y yo me alegro de esto. Y San Francisco de Asís
seguramente también se habría alegrado.
Se puede ser español y no ser aficionado a este espectáculo
sangriento que muchos llaman "nacional". Mi única Fiesta Nacional es
del 12 de Octubre, o incluso el 25 de Julio de Santiago Apóstol, y
nada tiene que ver esto con que España se hunda o desaparezca. Eso
es una soberana estupidez. El derecho al pataleo.
Toros
Prohibicionismo
Alberto Gómez Corona Libertad Digital 28 Julio 2010
No hay toreros de la ceja y la tauromaquia es un vicio de la
despreciable España, así que la posmodernidad ha tenido a bien
prohibir los toros en Cataluña. Argumentos éticos hay para todo, y
partiendo de los toros y llegando, qué sé yo, al coleccionismo de
sellos –cuyo papel con su filo cortante puede ser un peligro para
niños indefensos–, hay un largo camino de prohibiciones que este
régimen está dispuesto a recorrer con la ayuda de los televidentes
para inflar una administración pública cuya metástasis ahoga
aquellas partes que sí son fundamentales.
Un guardia civil de carretera vigilando si los conductores llevan
auriculares, quizá para escuchar una conferencia, es un guardia
civil que no está vigilando delincuentes o borrachos escuchando
bacalao en un subwoofer de 200 watios. Lo primero es una falta
porque se puede observar y el hacedor de reglamentos puede presumir
de protegernos. Lo segundo no es falta porque no se puede ver tanto.
Por eso, los toros tienen mucha visibilidad y hay que prohibirlos,
pese a que la crueldad más horrible siempre se hace a escondidas y
para ello solo hace falta ir a un matadero. Quizá algún salvador de
la biodiversidad maltrate a sus hijos o a su perro, pero eso nunca
lo sabrán los tontos que externalizan su bondad con objetivos de su
indignación tan evidentes y tan evidentemente rentables.
Entretanto, la larga crisis que nos espera garantiza que volveremos
a ser pobres, pero gracias a la telepredicación llegaremos a ser lo
suficientemente tontos como para estar contentos con estas
batallitas ganadas al sentido común en nombre de esa bondad
exhibicionista y corta de entendederas que tanto vende en los
platós.
Alberto Gómez Corona es físico y creador de varios blogs sobre
evolucionismo, como La nueva Ilustración evolucionista, Psicología
evolucionista y Darwinismo Conservador.
Cataluña
Y ahora las veguerías
José García Domínguez Libertad Digital 28 Julio 2010
Tras larga y atormentada espera, al fin, los catalanes podrán
disfrutar de ese matasellos administrativo que, generación tras
generación, habían soñado recuperar sus ancestros: el de las
veguerías del siglo XII (después de Cristo). Así, disponían ya de
las preceptivas subdelegaciones del Gobierno en cada una de las
cuatro provincias de la demarcación. Como todo hijo de vecino,
también estaban surtidos de las correspondientes diputaciones.
Generoso en extremo, el Parlamento doméstico igual los había
premiado con cuarenta y un consejos comarcales. De antiguo gozan,
pues, de los impagables saberes de varios centenares de consejeros
de las dichas comarcas, todos cargos políticos, amén de los
presidentes, vicepresidentes y la consiguiente legión de
funcionarios sujetos a su arbitrio.
Por lo demás, cuantos sobrevivimos en Barcelona y su perímetro de
influencia acabamos de recuperar otro negociado, la llamada Área
Metropolitana; suprema conquista que nos permitirá sufragar noventa
aconsejadores sobrevenidos, los que habrán de facturar dietas,
condumios y demás gastos de representación a ese nuevo ente. Al
tiempo, tan perentorio organismo transmunicipal se dotará de una
junta de gobierno que, tal como prevé la ley que lo alumbró, estará
integrada por sólo treinta miembros; a pan y cuchillo, huelga decir.
Añádase a ese envidiable privilegio el de contar, además, con las
prestaciones de los doscientos mil empleados a sueldo de la
Generalidad, a su vez esparcidos por las nominadas delegaciones
territoriales.
Para mayor deleite, repárese en los innúmeros servidores de los 946
excelentísimos ayuntamientos que componen la ínsula Barataria de Don
José. Podrá entonces el lector formarse una idea aproximada del
indecible dolor con que los catalanes sufrían en silencio la falta
de unas cuantas veguerías. Mas la angustiosa espera está a punto de
concluir. Apenas resta que Zapatero, fiel a su hondo sentir
catalanista, fabrique siete provincias en el BOE, las
imprescindibles con tal de dotar de coartada legal a la criatura.
Quién nos vera presumir entonces ante el resto de España. Siete
flamantes virgueros, vagueros, o como se llamen los barandas del
asunto. 184, que ya los han contado, consejeros de veguería. Siete
parques móviles, of course. Siete jefes de protocolo. La inexcusable
marabunta de asesores áulicos. Ujieres, chóferes, secretarios,
palmeros, jefes de área, departamentos mil. Siempre múltiplos de
siete. Por fin, seremos una nación. De chupatintas, claro.
José García Domínguez es uno de los autores del blog
Heterodoxias.net.
CAC: 3.000 m2 para perseguir a los medios
independientes en Cataluña
Redacción Minuto Digital 28 Julio 2010
El Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC) ha inaugurado su nueva
sede, que ha costado 7 millones de euros, según publica el portal
e-notícies.cat. La sede está situada en la calle Sancho de Ávila, en
el distrito 22 de Barcelona. El Consorcio de la Zona Franca de
Barcelona (CZFB) ha construido y diseñado el edificio, que tiene una
superficie construida sobre rasante de 3.000 m2.
El presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla, el
presidente del Parlamento de Cataluña, Ernest Benach, y el
presidente del CAC, Ramon Font, han intervenido en el acto de
inauguración, que también ha contado con la participación del
alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, y del delegado del Estado en el
CZFB, Manuel Royes.
La nueva sede tiene tres plantas diáfanas (excepto la tercera), con
el mínimo de compartimentación posible, con la excepción de los
espacios que, por su naturaleza, en requieren, como la biblioteca o
las salas de reuniones. El edificio es obra de los arquitectos del
Consorcio de la Zona Franca Jaume de Oleza y Marta Casas, y “se ha
proyectado con criterios de ecoeficiencia y de sostenibilidad, con
medidas de aprovechamiento de agua y de control lumínico, entre
otros. Las obras se iniciaron en febrero de 2009 y finalizaron en
junio de este año”.
Histórico miembro del comando Madrid
El etarra Urrusolo, condenado a 119 años de
cárcel por un triple asesinato
Ep La Razón 28 Julio 2010
La Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional
ha condenado al histórico miembro del comando Madrid de ETA Joseba
Urrusolo Sistiaga a 119 años de cárcel por la muerte en 1991 de tres
policías a consecuencia de la explosión de un paquete bomba que iba
destinado al Ministerio de Justicia y que finalmente estalló en una
empresa de mensajería, cuando era desactivado por miembros de los
TEDAX.
En concreto, el tribunal --compuesto por los magistrados Alfonso
Guevara (presidente), Angeles Barreiro y Clara Bayarri-- condena a
Urrusolo a 28 años de prisión por un delito de atentado con
finalidad terrorista (que incluye uno de los asesinatos), 28 años
por cada uno de los otros dos delitos de asesinato terrorista, 24
años de cárcel por un delito de asesinato frustrado (relativo al
funcionario de Justicia al que iba dirigido el paquete) y 11 años de
reclusión mayor por el delito de estragos con finalidad terrorista.
Además, el etarra, que durante el juicio celebrado el pasado 5 de
julio defendió que la lucha armada de ETA "debió haber terminado
hace tiempo", tendrá que indemnizar a las viudas y los hijos de los
tres fallecidos con un total de 1,82 millones de euros. El fallo
cuenta con el voto particular de la magistrada Bayarri, que
considera que no hay pruebas suficientes para atribuirle los hechos
que se le imputan.
Agenda con posibles objetivos
La Sala subraya en la sentencia que el acusado ha admitido que en
junio de 1991 formaba parte de ETA y realizó anotaciones en una
agenda de direcciones de personas y domicilios para enviar paquetes,
aunque aseguró no recordar cómo era la agenda y si apuntó algo sobre
el Ministerio de Justicia.
Sin embargo, un informe pericial puso de relieve que la hoja
manuscrita procedente de la agenda incorporada a la causa en la que
figura la dirección de la "Subdirección General Asuntos de Personal"
del Ministerio de Justicia corresponde a la escritura del acusado,
como también lo es otra anotación que aparece referenciada como
"Informaciones sobre cargos del Ministerio del Ïnterior, jueces,
magistrados, Consejo", en la que "Urrusolo sitúa a un magistrado del
Tribunal Constitucional en 1991".
Según el tribunal, el plan concretado entre el acusado y otra
persona que no ha podido ser enjuiciada "dio lugar a que personas de
la organización ETA, utilizando la información por aquellos
conseguida, montaran el explosivo, lo ocultaran en una caja y lo
facturaran en la empresa Express Cargo de Valladolid por una empresa
inexistente".
En concreto, según el relato de hechos probados de la sentencia,
Urrusolo "averiguó y anotó la dirección de la sede del Ministerio de
Justicia, en la calle San Bernardo 21" de Madrid, con el objetivo de
que la organización ETA "enviara un paquete bomba a una persona que
desempeñara sus funciones" en dicho departamento.
A partir de ahí, otro miembro de ETA buscó una agencia de
transportes en Valladolid desde la que enviar el paquete y, en
ejecución del plan ideado, el 25 de junio de 1991, "un hombre y una
mujer no identificados de la organización" facturaron el envío en la
empresa Express Cargo de Valladolid, colocando como remitente la
dirección de una casa abandonada. En su interior habían introducido
un explosivo a base de nitritos y amonio, cloruros y nitrocelulosa.
Un día después, personal de la delegación de Madrid de Express Cargo
procedió a la entrega del paquete en el Ministerio de Justicia, pero
el envío fue rechazado y volvió a los almacenes de la empresa de
mensajería, que intentó localizar al remitente.
El día 1 de julio, la delegación de la empresa en Aranda de Duero
recibió una llamada en la que un hombre no identificado informaba de
que el paquete contenía una bomba y avisó a la Policía. Ese mismo
día, se desplazó al polígono industrial de Villaverde, en Aranda de
Duero, un grupo de desactivación de los TEDAX.
Mientras intentaban desactivar el artefacto, se produjo una
explosión que acabó con la vida del oficial del Cuerpo Nacional de
Policía Luis Claraco López y el subinspector Pedro Domínguez Pérez
en el acto, mientras que el también oficial José Luis Jiménez
Barrero murió poco después en un hospital.
Su rechazo a la vioencia no es atenuante
El tribunal no ha aceptado la petición de la defensa de que se
considere atenuante la renuncia a la lucha armada de Urrusolo, que
manifestó durante la vista oral. Así, aunque acepta esa "muestra de
arrepentimiento", considera necesario subrayar "la gravedad de los
hechos" y la trayectoria del etarra hasta 1994.
De esta manera, recuerda que Urrusolo se negó a la continuación de
la causa en su contra mientras "no hubiera una autorización
francesa", por lo que no ha demostrado "la voluntad de cooperar con
la Administración de Justicia".
Voto particular
En su voto particular la magistrada Clara Eugenia Bayarri considera
que la sentencia "debió ser absolutoria" al estimar "insuficiente"
atribuirle al acusado una anotación en una agenda para, en base a
ello, imputarle "la remisión a tal dirección de un paquete bomba y
sus posteriores consecuencias mortales".
Añade además que "dicho paquete iba destinado a un funcionario
concreto" cuyo nombre, apellidos o identificación concreta "jamás
han sido encontrados entre las anotaciones de Urrusolo Sistiaga" lo
que, a juicio de la magistrada, implica que "debió existir otro
comando encargado de averiguar los datos de los funcionarios".
A su juicio, "era absolutamente irrelevante" la labor de información
llevada a cabo por el condenado pues, la que "en efecto fue eficaz",
es la de quienes buscaron a una persona concreta a la que remitirle
el paquete bomba.
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