AGLI

Recortes de Prensa   Lunes 3  Enero 2011

 

Lo peor empieza
Esta vez no son valses los que suenan en el salón del Titanic. Son secas cuchilladas
GABRIEL ALBIAC ABC 3 Enero 2011

EMPIEZA el año más duro. Ni una sola de las medidas necesarias para recomponer la economía ha sido tomada. Primó la lógica electoral, hace casi tres años, cuando unas elecciones generales aconsejaron mentir acerca de lo que venía. No se requerían dotes proféticas para saberlo. Ni siquiera una formación superior de economista. Bastaba con leer la prensa internacional. Bastaba saber sumar un par de números con los dedos. Lo que venía era la primera gran recesión mundial desde 1929. Nadie saldría indemne de un vendaval así. Los países más sensatos fueron cerrando filas y ajustando a sobriedad el gasto público. Zapatero anunció el inmediato paraíso de un país sin paro alguno. Ese día, una familia piadosa hubiera conducido al prócer, con amor, al frenopático: la química hace milagros; unos meses fuera del bullicio y un jugoso retiro hubieran hecho de él un sonriente jubilado. En vez de eso, ganó las elecciones. Lo cual dice bastante del colectivo estado mental de este país en 2008.

No vale cabrearse. Buena parte de los que andan ahora poco menos que debajo de un puente votaron a este señor de sonrisa ridícula y adolescente lenguaje.

Cerrar los ojos cuando lo peor se acerca es instintivo consuelo. Y seguro de aniquilación. Lo más duro —eso queremos aún menos mirarlo— es saber que lo más duro no ha llegado. Todavía. Apenas nada se ha hecho con el lastre financiero de las Cajas de Ahorros, bancos privados de unas Comunidades Autónomas a cuya prodigalidad señalan las agencias internacionales como cáncer de nuestra economía. De la reforma laboral, poco más que retórica huera tenemos por el momento.

El presidente adolescente amaba tanto a los sindicalistas… ¿Cómo olvidar el momento más entrañable de estos siete años de príncipe del parvulario, cuando, lágrimas en los ojos, suplicó el cariño de la recia vanguardia proletaria? Aquello no era política, aquello era la representación de Evitaen un ajado manicomio.

La política hoy en España se reduce a una compleja mercadotecnia electoral. En cuyo virtuosismo se juegan casi todos los que de ella viven el único medio con el cual son capaces de ganarse la vida. De ello resulta la crueldad extrema de una casta que no duda en degollar al hermano de ayer si hoy puede disputarle escaño y sueldo. Lo de Cascos en Asturias se juega cada día en hasta el escalón ínfimo de todos los partidos. El Estado, entre tanto, se va a pique, se va a pique la nación, náufragos todos de la ruina. Pero esta vez no son valses los que suenan en el salón del Titanic. Son secas cuchilladas.

España vive de prestado. Y nadie presta al que no exhibe garantías suficientes de poder pagar sus deudas un día. En la primavera pasada, el juego estuvo en un tris de romperse. Merkel y Obama arrancaron al pupilo Zapatero, en aquel aterrador fin de semana, la promesa de aplicar restricciones racionales a nuestra economía.

La logorrea del presidente sufrió algunas variaciones, su sonrisa se hizo más cicatriz que nunca. Y las medidas indispensables no fueron tomadas. De no serlo ahora, en estos primeros meses de 2011, la próxima salida a mercado de deuda soberana española podría marcar la fecha de nuestra bancarrota. Pero eso no es política para quienes nos mandan.

Cascos y las deslealtades
Luis del Pino Libertad Digital 3 Enero 2011

Entre los argumentos que se han esgrimido en estos dos últimos días contra Cascos, me sorprende encontrar uno que hubiera pensado que era imposible esgrimir: en algún medio de comunicación se afirma que la actuación de Cascos habría sido "desleal" para con su partido.

¿Desleal? ¿Cómo se puede ser desleal con un partido al que ya no perteneces? Acusar de deslealtad para con el partido a alguien que ya no forma parte del mismo tiene tanta lógica como acusar de infidelidad a tu pareja porque se busque, después del divorcio, una nueva persona con la que compartir su vida.

¿O acaso se pretende decir que Cascos es desleal precisamente por el hecho de haber abandonado el partido? Pues tampoco le veo sentido. Desleal hubiera sido quedarse en el partido y dedicarse a dinamitarlo, pero abandonar un partido con el que ya no estás de acuerdo no sólo no es desleal, sino que constituye un ejercicio de libertad individual y, en ocasiones, de coherencia: ¿por qué habrías de seguir militando un minuto más en un partido, cuando ya no te da la gana hacerlo? Que yo sepa, la militancia en los partidos no es todavía obligatoria, y el comenzar a militar es un acto tan libre como el terminar con tu militancia.

¿Entonces qué hay de desleal en la actitud de Cascos? ¿El hecho de que decida presentar una candidatura al margen del partido en el que militaba? ¿Y qué hay de desleal en eso? ¡Pues sólo faltaba que el hecho de haber militado alguna vez en un partido te inhabilitara para crear un partido nuevo, o para presentarte por un partido diferente!

La actuación de Cascos podrá gustar más o gustar menos, pero nada hay de desleal en ella: considera que su partido no le satisface (por los motivos que sean) y decide abandonar el partido. Y a partir de ahí, es tan libre como cualquier otro ciudadano de presentarse a las elecciones que le plazcan o de fundar los partidos que considere oportunos.

Pero ya que quieren que hablemos de deslealtades, entremos en la cuestión. Porque a lo mejor hay quien podría decir - y no le faltaría razón - que quien se está comportando desde hace tres años de manera desleal para con muchos de sus militantes y, sobre todo, de sus votantes es ese Partido Popular que acaba de abandonar Cascos.

Porque lo que no se puede es presentarse a unas elecciones con un programa y un equipo concretos y, una vez celebradas las elecciones, protagonizar un giro de 180 grados en los planteamientos políticos e iniciar una depuración interna de todos los que representan un obstáculo en ese proceso de reconversión.

¿Cuántos votos hubiera cosechado Rajoy si los españoles hubiéramos sabido, antes de acudir a votar en 2008, que a la vuelta de pocos meses se iba a depurar a María San Gil o a Ángel Acebes, o que el PP iba a apoyar a Zapatero en su política antiterrorista, o que se iban a intentar acercamientos a los nacionalistas? Porque puede que haya muchos españoles que sientan que en la campaña electoral de 2008 les estafaron.

Como puede que haya personas que piensen que en la campaña de las pasadas elecciones gallegas les tomaron el pelo, cuando les prometieron una posibilidad de elección del idioma de enseñanza que luego no se ha materializado, en uno de los más sonoros casos que se recuerdan de incumplimiento de una promesa electoral.

Puestos a hablar de deslealtades, me parece que en una democracia es mucho más importante la lealtad de los partidos para con los ciudadanos que la de los militantes para con los partidos. Fundamentalmente, porque los que al final terminamos pagando el sueldo de todos los cargos públicos somos los ciudadanos. Y el que paga, manda.

Salvo en España, claro. Aquí, además de pagar, nos exigen que obedezcamos.

17 jefecillos de Estado para un país en ruinas
Graciano Palomo Periodista Digital 3 Enero 2011

Orondos, pagados de sí mismos, creyéndose de verdad, los 17 jefecillos de estado que viven opíparamente gracias a nuestros impuestos, 17 “lendakaris” de medio pelo, 17 presidentes de comunidades autónomas, 17 mandarines de 17 reynos de taifas, pontificando cada uno en sus micrófonos (¡que cuestan un huevo!) acerca de lo buenos que son, de lo grandes estadistas que contienen y vendiendo burras ciegas en sus respectivos territorios.

¡Qué vergüenza! ¡Qué inmensa burla para el pueblo!

Y lo grave es que el pueblo llano pasa de ellos. No habría que pasar, habría que alzarse en armas democráticas con todo esto que dejará el futuro de nuestros hijos como un erial.

Resulta que España es una nación en completa ruina, ¡pero completa!, destruida económica, laboral y financieramente, condenando a las generaciones más preparadas de su Historias al paro y a la desesperación y vienen estos sujetos que comen a dos carrillos a cuenta del déficit y nuestros impuestos a fabricar mentira tras mentira mientras la incompetencia y la corrupción campa por sus respetos.

Incluso, he tenido que oir indignado como ese señor de los trajes gratis, conocido como Francisco Camps, presumía de ahorro y decencia. ¡Qué caraduras!

NO ES ESTO, NO ES ESTO.
Yo vivé en primera persona la redacción de la Constitución del 78; desde principio a fin; como joven corresponsal parlamentario entonces de la gran agencia EUROPA PRESS que dirigía el gran Antonio Herrero Losada, quizá el periodista del que más he aprendido nunca.

Y puedo atestiguar que no pretendieron con el famoso Título VIII fabricar lo que ahora estamos viendo. Mi viejo conocido Rodolfo Martín Villa tiene mucha responsabilidad en el actual estado de cosas. La Transición tiene ese pálpito de “milagro” pero también engendró monstruos intragables que estamos padeciendo ahora.

¿QUIÉN PONE EL CASCABEL AL GATO?
Resulta que mientras las grandes potencias económicas y democráticas de Europa como Alemania y Reino Unido caminan decididamente hacia estados fuertes (incluso los lander están devolviendo competencias por lo caro que resultan), aquí en uno de los países con más dificultades de la Unión Europea, las autonomías (mejor dicho, las autono-SUYAS) campan por sus respetos en un ejercicio de nepotismo, clientelismo político cuando no corrupción pura y dura.

De Zapatero se puede esperar ya poca cosa. Su tiempo está cumplido y sólo hay que esperar el golpe definitivo.

A Mariano Rajoy le correspondería poner orden, simplemente orden y cordura, en este enorme desaguisado que nos está arruinando sin remedio. Tengo para mí que, aunque lo sabe perfectamente, no tendrá el coraje suficiente para meter el bisturí. Al PSOE, una vez liquidado ZP, le correspondería también coadyuvar en ese empeño urgente y nacional. No se trata de cercenar ningún derecho. Se trata simplemente de garantizar nuestra subsistencia en medio de la ruina, el detritus y el caos.

Las autonomías se han convertido en un inmenso fraude. No están más cerca de los ciudadanos ni persiguen su bienestar. No. Se han convertido en una inmensa mamandurria semicorrupta, en algunos casos liberticida y en todos enormemente cara.

Insoportable.

La década perdida
Jesús Cacho El Confidencial 3 Enero 2011

Es un espectáculo que empieza a resultar habitual en cualquiera de los infinitos bares que pueblan la geografía española a la hora de los informativos de tele: basta con que en pantalla aparezca la coreografía gestual de nuestro bien amado José Luis Rodriguez Zapatero largando alguna de sus frases gaseosas para que, como si de un acto reflejo se tratara, la gente a pie de barra empiece a murmurar, y el murmullo adquiera pronto aires de protesta y la protesta gane enteros para convertirse en abucheo general salpimentado con más o menos irreproducibles insultos, momento en el cual el dueño del bar toma el mando a distancia y cambia de canal. ¿Cómo hemos podido llegar a “esto”? ¿Qué han hecho los españoles para merecer tal castigo? ¿Qué ha hecho él para soliviantar a tantos con tan poco?

Tal vez sea pertinente recordar aquí una frase del prólogo redactado por él mismo (cabe suponer que en 2001 todavía no tenía “negro” a su servicio) al libro escrito por su ex ministro y ex amigo Jordi Sevilla, titulado “De Nuevo Socialismo” (Editorial Crítica, Barcelona 2002). Esto escribía entonces el señor Rodríguez: "Ideología significa idea lógica y en política no hay ideas lógicas, hay ideas sujetas a debate que se aceptan en un proceso deliberativo, pero nunca por la evidencia de una deducción lógica (...) Si en política no sirve la lógica, es decir, si en el dominio de la organización de la convivencia no resultan válidos ni el método inductivo ni el método deductivo, sino tan sólo la discusión sobre diferentes opciones sin hilo conductor alguno que oriente las premisas y los objetivos, entonces todo es posible y aceptable, dado que carecemos de principios, de valores y de argumentos racionales que nos guíen en la resolución de los problemas".

He ahí, comprimido, el pensamiento del personaje. No hay principios, ni valores, ni argumentos racionales. No hay ideología ni fundamentos morales que valgan. Mucho menos una idea de España (“concepto discutido y discutible”), ni del otrora llamado patriotismo constitucional. No hay Historia. Todo está abierto en canal. El Presidente nos revela en ese prólogo que la base metodológica de su toma de decisiones es lo que alguien denominó la “epistemología de la tertulia”, y que el fundamento ético de su gestión se basa en eso que los anglosajones llaman el brain storming. Todo se reduce, pues, a sentarse en torno a una mesa camilla y empezar a hablar. Y a ver qué sale. Y lo que ha salido en los últimos siete años han sido llamadas desesperadas y de última hora para arreglar los problemas “como sea”.

Todo se reduce a sentarse en torno a una mesa camilla y empezar a hablar. Y a ver qué sale. Y lo que ha salido en los últimos siete años han sido llamadas desesperadas y de última hora para arreglar los problemas 'como sea'

Los españoles hemos tardado años en descubrir lo que el tipo escondía tras la máscara de su seductora sonrisa. Con las variantes de rigor, hoy existe un cierto consenso a la hora de calificar como inclasificable a un tipo que a su escasa preparación intelectual y nula experiencia como gestor para el desempeño del cargo une un relativismo, una ausencia de valores morales apabullante, carencias que suple con una frivolidad, un desparpajo y una osadía sin límites, algo que le permite encararse todas las mañanas con el espejo para renovar la fe en sí mismo como el personaje más importante que ha pasado por la historia de España en los últimos 50 años, los que el tipo luce en el pelo. Un aventado, o simplemente un caradura desprovisto de cualquier sentimiento de culpa. Un fatuo sin sentido del ridículo. En todo caso un producto del marketing político, un tipo, eso sí, con la inteligencia emocional suficiente para conectar con parte importante de una sociedad, la española, convertida en su vivo retrato: una sociedad reñida con el principio de la responsabilidad individual, liviana en lo moral, alérgica al esfuerzo, enemiga del sacrificio, acomodaticia, sedada. Sociedad del “buen rollito” que rechaza de plano los problemas, porque solo le preocupa su bienestar a corto plazo. La sociedad de Belén Esteban.

Un mal gobernante camuflado tras una sonrisa
Hace ya cinco años, nada menos que en enero de 2006, escribí en este diario que “la causa principal del clima de desasosiego e incertidumbre que, a pesar de ese casi 3,5% de crecimiento de la economía durante el 2005, invade a millones de españoles, se llama José Luis Rodríguez Zapatero. Así están las cosas. El presidente del Gobierno de España se ha convertido en el primer problema español al inicio de este decisivo 2006”. No sabía uno bien lo que se nos venía encima. Sobrado del rancio sectarismo propio de una izquierda de la que ya no queda rastro en Europa y ayuno del más elemental sentido común, el personaje ha dinamitado –Ley de Memoria Histórica y nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña- en estos años los dos pilares sobre los que se fundamentó la Transición: el afán de reconciliación que aunó a los españoles a la muerte de Franco, con deseo de pasar página en ambos bandos sobre los excesos cometidos, y el Estado autonómico salido de una Constitución que, reconociendo la España plural, enfatizaba la unidad de la Nación y residenciaba la soberanía en el conjunto del pueblo español.

Si los destrozos en el orden interior son evidentes, no lo son menos en lo que a la imagen de España en el exterior respecta. Nuestro país es hoy el convidado de piedra no solo en la gran política internacional, sino en la Unión Europea. “Han tardado seis años en descubrir que detrás de su sonrisa solo había un mal gobernante”, aseguraba France-Soir en marzo de este año, “pero los principales líderes europeos ya conocen al presidente español, al que ignoran y consideran un político dañino para España y para Europa”. Con ser todo ello doloroso, en modo alguno la situación hubiera alcanzado el grado de dramatismo al que, al doblar la esquina de la primera década del siglo, hemos llegado, de no haber sido por la crisis económica.

Las dos legislaturas Zapatero, en efecto, quedarán marcadas por la peor crisis económica sufrida por España desde 1947 y por la pérdida de todas las ganancias de convergencia real –renta, riqueza y empleo- logradas desde el inicio del ciclo expansivo en 1996 y hasta el 2007. La década perdida. Lo peor, con todo, es que el perfil cíclico de nuestra Economía es en L, que no en V, es decir, nos enfrentamos a una contracción de la actividad seguida de un proceso de estancamiento con tasas de crecimiento de entre el 0,5% y el 1,5% durante un periodo de tiempo muy dilatado. Al endeudamiento de familias y empresas une España un descomunal déficit público, dos desequilibrios que, en un escenario de recesión, primero, y de bajo crecimiento, después, ponen en cuestión la capacidad de nuestra economía para atender los vencimientos de su deuda. La sombra del default, que a punto estuvo de hacerse realidad en el dramático fin de semana del 7 y 8 de mayo pasados, podría, por eso, volver a presentarse a lo largo del primer trimestre de 2011, llevándose por delante, entonces sí, los restos del gran naufragio español.

La responsabilidad histórica del Partido Socialista
Es ya un lugar común afirmar que la crisis de caballo que padecemos ha llegado para España en el peor momento posible, con la clase política más mediocre de las últimas décadas y en la fase final de agotamiento del sistema salido de la Transición. Nos hallamos, en efecto, ante una crisis sistémica, crisis de un modelo –donde lo económico es apenas su parte más visible- que se halla en el umbral de un apagón de consecuencias imprevisibles a menos que se aborde con decisión una reforma de la Constitución del 78 que cada día más españoles reclaman y ante la que nuestros políticos hacen oídos sordos. Desde esta perspectiva, cargar todas las culpas de la situación en el pasivo de Zapatero no solo sería falso, sino, además, deshonesto. El drama español ha consistido en contar con el peor Presidente posible en el momento en que necesitaba el mejor imaginable. El peor Gobierno para hacer frente a la coyuntura histórica más exigente.

Así las cosas, las consecuencias de los atentados del 11 de marzo de 2004 han ido adquiriendo con el paso de los años más y más relevancia, porque, inducidos por aquella tragedia, una minoría mayoritaria de españoles decidió poner el Gobierno de la nación en manos de un individuo claramente incapacitado para la importancia del reto. El resultado de aquel error, reiterado cuatro años más tarde, está llamado a tener consecuencias muy dolorosas para el nivel de vida de los españoles y para la propia idea de España como nación. Al inicio de 2011 y cuando en teoría aún restan 15 meses de Gobierno Zapatero, España es un país exhausto, que se adentra en el cuarto año consecutivo de crisis con el drama a cuestas de casi cinco millones de parados y al límite en lo que a pesimismo y desánimo colectivo se refiere. Un país donde solo es posible encontrar un empleo si se cuenta con el enchufe adecuado, como en las peores épocas de nuestra Historia. Un país incapaz de procurar un futuro de esperanza a sus generaciones jóvenes. Un no-país.

Y, sin embargo, un país que cuenta con investigadores de la máxima categoría, con arquitectos de gran prestigio, con médicos de nivel mundial, con deportistas, ingenieros, economistas, con profesionales, en fin, capaces, en sus distintas categorías, de medirse con ventaja con los de cualquier latitud. Un país que reclama a gritos un liderazgo creíble con nervio bastante para movilizar conciencias, inspirar entusiasmo y ofrecer esperanza. La simple llegada de un Gobierno de nuevo cuño sería motivo suficiente para, con apenas cuatro retoques, revertir la situación económica –solo la económica; lo “otro” son palabras mayores- en seis meses. Se trata de un problema de confianza. De ahí la responsabilidad que ante la sociedad española contraerá el Partido Socialista si opta por mantener en el poder a un político amortizado, un zombi, durante otros 15 meses que solo servirán para profundizar la herida, agravando el daño infligido a España y a los españoles. Es hora de que hablen los ciudadanos. Hora también de olvidarse de operaciones extrañas, estilo Rubalcaba (“Lo sé todo de todos”), que, de materializarse, vendrían a suponer la puntilla definitiva al régimen de libertades. Feliz año, a pesar de todo.

El País ensaya el réquiem por ZP.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 3 Enero 2011

Resulta curioso ver a todos esos que han estado sosteniendo, jaleando, defendiendo y batiéndose por Zapatero, dándose ahora codazos para ponerse en la primera fila del coro que está ya ensayando el réquiem por ZP. No hay sitio en esa primera fila para todos, de ahí que anden con el quítate tú que me pongo yo. Zapatero se está quedando en su maltrecho barco sin malditos roedores, andan huyendo de estampía. El País, principal valedor del hombre que nos ha hundido en la miseria más atroz, quiere ahora lavar sus culpas y aprovecha que tiene acceso preferencial al micrófono para hacernos ver que canta el réquiem mejor que nadie.

En su desvergonzado editorial de hoy, titulado “Año de calvario”, El País afirma que ZP fenecerá políticamente y que la única duda que queda es saber en qué tipo de ataúd saldrá de la escena política nacional y lo dice de esta guisa tan suya propia de ellos:

“A no ser que mediasen imprevistos difíciles de imaginar, las incógnitas del nuevo año no residen tanto en la continuidad o no de Zapatero como en la manera en la que llevará a cabo su salida de escena, tras el calvario político que tiene ante sí.”

La letra que le han puesto al réquiem de ZP es fantástica, dice más o menos que ZP lo tiene tan jodido que tras el desastre de las municipales y autonómicas de mayo deberá disolver las Cortes y convocar elecciones a las que no se presentará. Eso es dar ánimos.

Y sigue cantando la segura desafección de los sindicatos, que a su pesar tendrán que mandar a ZP a hacer gárgaras si los liberados de clase no quieren verse arrastrados por la agonía zapateril, y eso hará que quieran aparentar ser sindicatos y no borreguitos de Zapatero.

Finaliza el réquiem prisáico por ZP narrando la huida, que ya se está produciendo, de todos los del PSOE cuyo momio depende de los resultados de las próximas municipales y autonómicas, candidatos socialistas a puestos autonómicos y municipales andan por ahí predicando que ellos no conocen a ese tal Zapatero, y no es que lo hayan negado ya tres veces, sino que afirman que no han tenido nada que ver con la catástrofe generada por ellos y ZP.

Al final va a resultar que la culpa de que ZP hiciese lo que hizo y haga lo que está haciendo es de los extraterrestres de extrema derecha que seguro debe haberlos.

ZP se irá de rositas, sus barones se irán de rositas, que estoy seguro que de eso se encargará Rajoy que en ningún momento hará sangre del líder caído, mientras nosotros tendremos llanto y crujir de dientes durante años.

La izquierda de burbuja
pedro arias ABC Galicia 3 Enero 2011

Deambula en un proceso acelerado de pérdida de credibilidad. Se deshincha a pasos agigantados, las fugas se desatan en lo que en otros tiempos fue pavesa de esperanza para los olvidados por la fortuna. España había llegado tarde a todas las oportunidades desde la decadencia del absolutismo, y en Galicia todavía estábamos más fuera de la historia por su condición periférica. Habría que compensar las oportunidades perdidas por manos muertas, oligarcas y caciques a través de un proyecto de ilustración, democracia y modernización aceleradas. La Izquierda se arrogó la exclusiva representación, el ser el brazo político de los explotados por un sistema capitalista arcaico y tardío.

Su seña de identidad era lo público frente a lo privado, lo colectivo antes que lo individual; el todo frente a las partes. Decía premiar el mérito y esfuerzo de las personas antes que la asignación por herencia o estatus consagrado. Se presentaba como defensora de la verdad frente a la manipulación deformante. Presumía de asumir todas las causas nobles, -fueran de condición laboral, sexo, naturaleza o solidaridad internacional-, frente a la dinámica oscurantista y amnésica de los señores del sombrío pasado.

Al final ha resultado ser una ilusión, una burbuja de encarnaduras variables, convertida en absurdo vacilante sostenido por el músculo de la ambición. Pero que ya ha perdido el sentido del ridículo y se pasea por los medios como caricatura de lo que quiso ser y no fue. El naufragio fue largamente anunciado desde las primeras etapas de la Transición, cuando la Democracia volvió transparentes a los partidos políticos clandestinos, las supuestas vanguardias del cambio. Entonces se comprobó que los carismas y liderazgos eran revisables, como toda trayectoria humana a ser evaluada por el tiempo. Ya lo habían advertido los héroes de la disidencia del socialismo realmente existente, como Rousset, Solzhenitsin y Sajarov; aquí denostados. Desde la Hungría de los cincuenta a la Tiananmen de fin de siglo –pasando por la persecución de la disidencia cubana y el interminable espanto asiático- todo fuera desilusión permanente.

La socialdemocracia fue un frágil sucedáneo . Blair y Giddens la revivieron en la imaginería de la Tercera Vía; había que reaccionar al derribo multitudinario del muro de Berlín. Y funcionó durante algún tiempo. Porque lo que había enfrente tampoco era prodigio de talento. No era un problema del sistema, era cuestión de la naturaleza de cada Estado, de su sistema político y reglas de juego concretas. La postmodernidad en tanto simple competencia en un mercado público de ingresos impositivos y de gastos a distribuir según prioridades diferenciadas. Nueva era de partidos como las empresas públicas centrales.

La actual crisis lo ha desvelado todo. Ha barrido el prestigio mágico de Obama, el presidente de color salido de clase privilegiada y educado en colegios privados y universidades de élite, para convertirlo en dirigente humano, falible y escrutable. Ha borrado del mapa la Tercera Vía británica, oscurecido a la socialdemocracia alemana y minado a la izquierda española. Y a la gallega, cuya oferta conjunta de socialismo a la carta y galleguismo de liberación nacional, hizo aguas a la primera oportunidad de gobernar el terruño.

Desde marzo del 2.009, desde las gallegas, la Izquierda agoniza. Las gentes han despertado, se quejan airadas y se preguntan el por qué y el para que de su voto. Miran el desmentido a lo que prometió y sostuvo: ven privatización vergonzosa, austeridades tardías, amenazas a la jubilación, rendiciones en la estabilidad laboral, y endeudamiento masivo. En definitiva, el despilfarro general de ideales y utopías pasadas. Contemplan asombradas como el ministro de Industria desdeña sus dificultades como si fueran cuestión de recortar nimiedades de café; como el de Fomento menosprecia su inteligencia ciudadana y la obviedad de las estadísticas oficiales para atribuir a la oposición un déficit energético cuya acumulación esencial data de su mandato; como el Presidente del Gobierno especula con el futuro del cargo de mayor responsabilidad del país, y como el líder de la oposición parlamentaria en Galicia reajusta su equipo primando a los más pancarteros.

Así es como esta Izquierda se ha condenado a sí misma a vagar como una burbuja electoral, justa metáfora de sus excesos con el endeudamiento y el ladrillo. Ya solo les queda una esperanza desesperada, la de ser el mal menor, la de resistir por carencias de los competidores.

Por ironías de la historia, al final es una crisis económica en este capitalismo la que se está llevando por delante las últimas trazas de este socialismo. Aún no hemos tocado el fondo.

Diez sugerencias para el 2011
César VIDAL La Razón 3 Enero 2011

Señalaba yo en mi último artículo una selección de las preguntas que se me agolpaban para el 2011. En esta entrega, quisiera indicar alguna sugerencias para sobrellevar el año 2011 con algo más de facilidad.

1. No espere nada bueno de los políticos. Lo suyo es que mantengan sus privilegios y se aseguren sus pensiones doradas. Que por una casualidad, le dan algo, pues eso que tiene. Si es creyente, hínquese de hinojos y déle gracias al Todopoderoso.

2. Dedique más tiempo a su familia. En serio, no hay programa de telebasura ni declaración institucional que merezca que pierda un solo minuto con los suyos, pero es que, por añadidura, a lo mejor descubre que comprar un cachivache más no equilibra el descuido en que han caído sus hijos.

3. No se deje engañar por los sindicatos. Tonto será si acude a una sola de sus convocatorias mientras con el dinero de usted mantienen a un cuarto de millón de liberados.

4. No se haga mala sangre con los nacionalistas. Todos sabemos ya cómo son y no van a cambiar. Si pretende usted responderles, hágase el firme propósito de no comprar ni la punta de un alfiler de lo que producen. Es lo que más les duele y a lo mejor sus votantes reaccionan.

5. Vote en conciencia.No se deje extraviar por el engañabobos de «¡que vienen los otros!». Si ZP, Rajoy, Gallardón o el lucero del alba quieren su voto que se lo ganen.

6. Dedique más tiempo a la cultura. De verdad que merece la pena. Ahora por cultura entiéndase cultura, es decir, olvídese de casi todo el cine español y sumérjase en la lectura de Cervantes, Homero o Shakespeare o en las películas de John Ford, Frank Capra o Stanley Kubrick.

7. Procure conservar –sí, ya sé que es difícil– alguna liquidez por lo que pueda pasar. Es decir, no deje de ir al teatro, pero aprenda también a aprovechar los entretenimientos –todavía– gratuitos como pasear, charlar con los amigos o leer en casa. Al final, muchos descubrirán que un rato de conversación puede ser mucho mejor que saraos y cócteles.

8.Lea la Biblia. Nos queda por pasar lo peor y el consuelo espiritual nos va a venir mejor que nunca. Incluso si no es creyente, se va a acercar a la obra literaria cumbre de la Historia y descubrirá que peor que Job no lo está pasando.

9. No guarde rencores ni de lugar al resentimiento. Puede que le toque ver a los compañeros de trabajo alegrándose porque le han echado a usted y no a ellos. No se lo tome a mal y piense en cómo hubiera reaccionado usted en su caso. Su salud física y psíquica se lo agradecerá. y

10. «Last but not least», Póngase a bien con Dios. Sí, ya sé que no faltan los ateos ni los agnósticos y que alguno hasta se lo tomará a mal. Es igual. Dios está dispuesto a otorgar su perdón, su consuelo y su esperanza al que humildemente se lo solicita. No contamos con otra instancia más solvente para pasar el año 2011. Eso sí, no caiga en el grave error de identificar a Dios con los que dicen que lo representan. Sigan ustedes estas sugerencias y el 2011 será mucho más leve. Ya lo verán.

La sombra del GAL es roja
Editorial www.gaceta.es 3 Enero 2011

El GAL nació con González de presidente; Rubalcaba de portavoz, lo negó.

Habituado a situarse muy por encima del bien y del mal, como si se supiera divinamente impune, hace tiempo que Felipe González se descuelga con declaraciones desagradables, diciendo que pudo volar a la cúpula de ETA y no lo hizo, aunque reconoce que habría asesinado –si hubiesen estado a su alcance– a los terroristas de Hipercor. Probablemente haya que atribuirlo más a la soberbia del personaje que a un ataque de sinceridad, pero en cualquier caso las palabras del expresidente concuerdan con la impresión que cualquiera se lleva al estudiar la purulenta historia de los GAL, enésimo capítulo negro de los Gobiernos del PSOE. O sea, que a veces sí y a veces no, que en ocasiones servía la guerra sucia y torpe, y en otras lo que tocaba era negociar con la bestia en Argel o en el Congreso de los Diputados, que allá se sentaban por aquel entonces los dirigentes de ETA-Batasuna. Mientras, militares y policías caían a centenares y, en muchas ocasiones, eran enterrados casi en la clandestinidad, como si su sacrificio fuera algo ominoso. Eran los años del plomo, cuando en las sedes del partido socialista a veces se aplaudía la muerte de oficiales del Ejército, tal y como desvela Juan Carlos Girauta, las mismas sedes donde militaban los diseñadores de una estructura dedicada al crimen de Estado.

El GAL que creó el PSOE, por supuesto, no solo no sirvió para menguar la capacidad de ETA, sino que se convirtió en la excusa perfecta de la banda, que supo venderla tanto en la sociedad vasca como en el escenario internacional. Porque la guerra sucia no se limitaba a los crímenes de los mercenarios, también se extendía en forma de maletines y corruptelas, afectando a todos los niveles del Gobierno, desde las cloacas de Interior a la Fiscalía y hasta la mismísima Moncloa, donde varios implicados no dudaban en señalar que residía la cúpula de la organización. Las declaraciones de Amedo, cuidadosamente ocultadas por Interior a los jueces, abundan en esta impresión de corrupción total de las altas instancias y exigen que de una vez por todas se depuren las responsabilidades de aquella época, aunque afecten a los que pretenden jubilarse tal y como gobernaron: por encima del bien y del mal. La democracia española nació lastrada por los centenares de muertos que causaba el terrorismo y nunca ha llegado a alcanzar la madurez por la torpeza de los políticos al combatir este horror, que lejos de erradicarlo dejaron que contaminara las instituciones, enfangando a gran parte del Estado.

De aquellos barros de los primeros Gobiernos socialistas surgió el lodo permanente, la increíble incapacidad de derrotar a una minoría asesina que no ha dejado de ser protagonista de nuestra historia porque siempre ha tenido a donde agarrarse, desde apoyos políticos nacionalistas hasta el bar Faisán, en el que todavía no sabemos a qué acudía Eguiguren.

Ahora Zapatero solo espera de ETA un regalo de Reyes que dé algo de oxígeno a su Gobierno asfixiado y resulta insoportable contemplar cómo el PSOE perpetúa el protagonismo de la banda en nuestra democracia, comprobar que los terroristas ya han conseguido muchos de sus objetivos y la sospecha de que el precio de la paz es conseguirlos todos. La supervivencia de la Constitución exige que se depure hasta el último delito que haya surgido de la relación entre el PSOE y ETA, desde los asesinatos hasta los enriquecimientos, de la guerra sucia a los chivatazos. Los socialistas honrados debieran ser los primeros interesados en cerrar definitivamente la sucia historia de los GAL, antes de que su alargada sombra los ilegitime para siempre.

proliferación de los congresos salafistas
La amenaza yihadista ya supera a la de ETA, según los expertos
 Minuto Digital 3 Enero 2011

La proliferación de movimientos cercanos al islamismo extremo en España está suponiendo, según los expertos, un creciente peligro ‘yihadista’, que ya supera incluso al de la banda terrorista ETA. Nuestro país ya es considerado un caldo de cultivo de facciones desestabilizadoras procedentes de este ámbito.

Según publica este domingo el diario ABC, hechos como la proliferación de los congresos salafistas (la facción más ‘purista’ del Islam) o los crecientes esfuerzos por establecer una ‘policía religiosa’ son detalles a tener en cuenta en torno a esta problemática.

“Seguimos siendo blanco del terrorismo yihadista, tal como se desprende de la propaganda radical que nos señala”, afirma Rogelio Alonso, profesor de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos, en declaraciones al medio anteriormente citado.

“Aunque hoy no son un riesgo para la seguridad nacional, de aquí a un tiempo pueden ser problemáticas en materia de integración social”, coincide Javier Jordán, politólogo de la Universidad de Granada. “El terrorismo yihadista tiene menos infraestructura, pero cuando atenta es muchísimo más letal”, apunta.

El respaldo de la legislación

En cuanto a la comparación con ETA, el catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, Serafín Fanjul, afirma que “ETA es un movimiento con objetivos políticos, y por más fanatizados que estén, se puede discutir con ellos, o al menos, demostrarles que el Estado es más fuerte. En cambio, los fanáticos de la yihad alegan un móvil religioso, por lo que ese diálogo es imposible, ya que no se trata de negociar con ellos, sino de negociar con Dios”.

La amenaza yihadista se considera “extremadamente importante en Cataluña”, donde están establecidos numerosos grupos de cierta importancia y con notables conexiones internacionales.

Algunos expertos ya intentan buscar soluciones al problema, pero ven el principal inconveniente en las limitaciones jurídicas de nuestro país. “España está haciendo una importante labor antiterrorista, pero se tiene que ver reflejada en el Código Penal para que las actividades terroristas que no son atentados, que no llegan a ser acciones letales, también conlleven las penas que merecen”, admite Carlos Echeverría, profesor de Relaciones Internacionales de la UNED.

Amedo: “Julián Sancristóbal me hizo promesas en nombre de Felipe González”
Hoy ven la luz en LA GACETA declaraciones del subcomisario que nunca fueron judicializadas. “Me presionaron con el fin de que no declarase en los sumarios de los GAL contra el Gobierno socialista”. Los policías atribuían a Amedo haberle dicho a Sancristóbal que ‘aflojara la gallina’ si quería a cambio su silencio. Amedo acusaba directamente a los Gobiernos de González. El equipo de manipuladores estaba dirigido por Rubalcaba.
Manuel Cerdán. Madrid www.gaceta.es 3 Enero 2011

“Ya en prisión, entre 1988 y 1994, fui visitado en diversas ocasiones por Julián Sancristóbal, como se puede acreditar en el libro de visitas de la prisión de Guadalajara y Logroño, al objeto de presionarme y coaccionarme con el fin de que no declarase en los sumarios de los GAL contra él ni el Gobierno socialista, prometiéndome recompensas y beneficios futuros y transmitiéndome la voluntad de Felipe González de indultarme lo antes posible”.

En mis manos ha caído, en exclusiva, un documento que ha permanecido durante años olvidado en un cajón de la comisaría de Chamartín de Madrid. No tiene desperdicio. Se trata de una declaración de José Amedo ante dos policías por una denuncia falsa por coacciones presentada contra él por quien había sido durante años su jefe, Julián Sancristóbal. El testimonio está fechado el 29 de abril de 1998, dos días después de que Amedo compareciera en Bilbao ante el titular del segundo sumario Brouard, en medio de un montaje urdido por el abogado Rodríguez Menéndez, con la complacencia de jueces y fiscales.

Se dio la extraña circunstancia de que Amedo fue abordado por un policía, cuando permanecía en la antesala del despacho del juez instructor de Bilbao, que le colocó en sus manos una citación para que se presentara en la comisaría de Madrid. Algo inusual en este tipo de procedimientos: que un funcionario se desplace 400 kilómetros para entregar una citación.

A la vuelta de Bilbao, Amedo se presentó en la comisaría y, en lugar de sentirse forzado, se despachó sobre la implicación de Sancristóbal y su Gobierno en la formación de los GAL. Los policías que recibieron al subcomisario en las instalaciones de Chamartín, a quien en el acta de la declaración lo presentan como detenido, cuando realmente se había presentado voluntariamente, insistieron en su interrogatorio sobre un supuesto chantaje. Le atribuían haberle dicho a Sancristóbal que “aflojara la gallina” si quería a cambio su silencio. Pero Amedo dio la vuelta a tan grotesca escena, que tenía toda la pinta de una encerrona, al mejor estilo de la mafia policial, y, en lugar de aflojar, cantó la gallina.

“Como consecuencia de conocerse a nivel de prensa distintas tramas de los GAL, en mayo de 1988, Julián Sancristóbal después de dejar la Dirección General de Seguridad, me citó junto a Planchuelo para decirme que debería asumir la cárcel para no entorpecer las dinámicas de la Seguridad del Estado. Me aseguró que Barrionuevo le había confirmado que, como consecuencia de mi sacrificio, sería indultado por el Gobierno socialista después de dos años en la prisión”, afirmó el subcomisario.

La declaración de Amedo, que acusaba directa y llanamente a los Gobiernos de Felipe González como los creadores y, posteriormente, encubridores de la guerra sucia contra ETA, entre 1983 y 1987, podría ser considerada como un documento incunable sobre los GAL.

“Con ocasión de un permiso penitenciario en abril de 1993 Sancristóbal me llevó en su vehículo particular al despacho oficial del entonces fiscal general del Estado, Eligio Hernández, para entre los dos seguir presionándome y coaccionándome y haciéndome promesas en nombre de Felipe González”.

Los hechos denunciados por el policía de los GAL coincidían con el funcionamiento del gabinete de crisis, constituido en La Moncloa para acallar los efectos de las investigaciones periodísticas sobre el crimen de Estado de la era felipista. El muñidor en la sombra de aquel equipo de manipuladores de la información estaba dirigido por el actual vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba. Todas las gestiones encaminadas a acallar a Amedo y Domínguez partían de La Moncloa. Además de Rubalcaba, otro de los protagonistas era José Enrique Serrano, actualmente jefe de Gabinete de Zapatero.

Amedo se manifestaba con contundencia en su declaración ante la Policía: “Como consecuencia de mis acusaciones en la Audiencia Nacional del 19 de diciembre de 1994 contra él y la cúpula socialista de entonces, en enero de 1995, su abogado trató de convencerme para que arreglase la situación de prisión de Sancristóbal asegurándome que había tomado el camino malo. Como no cedí Sancristóbal llamó desde la prisión a mi esposa para que me traicionase ante el juez Garzón diciendo que mis declaraciones no se ajustaban a la realidad. Le prometió que no le faltaría dinero el resto de su vida ni a ella ni a sus hijas. Sobre las presiones a mi esposa es conocedor el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez”.

E insistía: “Sancristóbal llego a ofrecerme, a través de intermediarios, cuarenta millones de pesetas que tenía en una bolsa, sin que yo aceptase, tratándome de seguir presionándome a través de Francisco Álvarez”.

Y por último: “Sancristóbal cuando estaba al frente de la dirección de la Seguridad del Estado prohibió al comisario Antonio Rosino seguir con la investigación sobre el asesinato de Brouard, según me manifestó este último. Planchuelo, que ya había declarado en el sumario Brouard, me llamó al teléfono del pub Cóndor de Pozuelo para decirme lo que debía declarar. Yo le contesté que no recibía instrucciones de nadie, Por todo lo expuesto, manifiesto que a lo largo de estos años y en esta última ocasión el que ha tratado de presionarme, coaccionarme y sobornarme ha sido Julián Sancristóbal”.

Las declaraciones de Amedo nunca fueron enviadas desde la comisaría de Chamartín a un juzgado de Madrid ni fueron reveladas por sus actores. Quedaron olvidadas en un archivador hasta que hoy ven la luz en LA GACETA. Los GAL son un pozo sin fondo que todavía pueden acarrear muchas sorpresas. Por lo pronto ya son dos casos sin prescribir: Batxoki/La Consolation y Brouard.

En este último, en noviembre de 1984, a un alto cargo del Gobierno se le fue la mano y ordenó a una facción de los GAL, fuera de la órbita de José Amedo y de la Jefatura Superior de Policía de Bilbao y ajena al cuartel de Intxaurrondo de San Sebastián, que asesinara en la ciudad bilbaína al dirigente de Herri Batasuna (HB), Santiago Brouard. Fue la primera y única acción de los GAL cometida en España por un comando integrado por delincuentes comunes del mundo de la droga que, paralelamente, trabajaban de confidentes policiales. Desde el Gobierno Civil de Vizcaya prometieron por la acción a los asesinos 25 millones de pesetas, aunque ese dinero nunca les llegó. Se dio la circunstancia que uno de los imputados, Luis Morcillo, se vio a pagar de su bolsillo los gastos de uno de los autores, López Ocaña, para que este no cantara ante el juez.

El caso Brouard, si no me fallan las cuentas y no me engañan mis fuentes, es otro de los asuntos de la guerra sucia que no ha prescrito.

El subcomisario Amedo fue procesado aunque era manifiesto que nada tenía que ver con la muerte de Brouard. Pagó el precio de la venganza de sus ex jefes en Interior con varios meses de cárcel por un delito que no había cometido. Pero esa afrenta, por caprichos de la vida, también le ha servido para disfrutar de inmunidad en el caso Brouard. Por tanto, su testimonio podría ser infalible.

Una frase del ex subcomisario de Bilbao a un alto cargo del Gobierno que lo visitó varias veces, a lo largo de 1993 en la cárcel de Guadalajara para alimentar su silencio, resume el protagonismo de la otra banda –la del encubrimiento– del crimen de Estado: “El GAL no soy yo, el GAL sois vosotros”. Sólo queda despejar los nombres que se pueden imputar a esa segunda persona del plural del pronombre personal aunque, con las monstruosidades que se cometieron contra el Estado de derecho, a costa de la razón de Estado, podemos enfrentarnos a cualquier aberración: ¡hasta la desaparición de los pronombres personales! Sólo sería un secuestro más.

Cataluña
Discriminación a la prensa en castellano en las escuelas
El Ayuntamientosólo da ayudas a los centros de la ciudad para suscribirse a diarios en catalán
À. G. / BARCELONA ABC Cataluña 3 Enero 2011

Ni por criterios de calidad, ni por interés informativo. El Ayuntamiento de Barcelona considera que la lengua es el único factor a tener en cuenta a la hora de suscribirse a un diario. Así se especifica en la última convocatoria de las ayudas que se otorgan a las escuelas de la ciudad para suscribirse a una publicación de prensa diaria. El pasado 29 de diciembre, el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) publicaba el anuncio del concurso para el suministro de prensa a las escuelas que convoca el Institut Municipal d'Educació de Barcelona, con un presupuesto base de licitación de 160.000 euros. La única especificación alude a que la publicación debe ser «prensa diaria de información general en lengua catalana».

Tras tener conocimiento de dicho concurso discriminatorio con los diarios que se publican en castellano, Alberto Fernández, jefe de filas del PP en la capital catalana, presentó un ruego en el Consistorio para que las suscripciones sean tanto para prensa en catalán como en castellano.

Con dicho concurso, el Ayuntamiento sigue el mismo criterio discriminador que emplea como costumbre la Generalitat. Sin ir más lejos, la campaña impulsada por la Consejería de Cultura, que ofrece suscripciones gratuitas a 68.000 jóvenes catalanes entre una oferta de 80 publicaciones, no incluye los diarios ABC, «El Mundo» y «La Razón». Una discriminación ya de por sí injusta, pero que en época de crisis económica, especialmente grave en el sector de la prensa, se traduce en un agravio comparativo inexcusable.

La dotación máxima de las subvenciones asciende a 700.000 euros, cifra que podrá ampliarse en función de las solicitudes. En las anteriores ediciones, más de 30.000 jóvenes se acogieron al programa. El PP denunció lo que considera una «subvención encubierta» de las cabeceras agraciadas.

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Muchos periodistas destacados en Cataluña han dejado de ser informadores libres
La prensa catalana y su nauseabundo sometimiento a la "casta"
Conforman una "policía del pensamiento" al servicio del poder
Francisco Rubiales, Periodista Digital 3 Enero 2011

Es difícil encontrar en España y, probablemente, en todo el mundo occidental una prensa tan dependiente de los políticos y tan servil ante la "casta" como la catalana. Durante años, sus silencios y complicidades con el poder político han sido el pago por los dineros públicos que recibe del poder. Humanamente, es explicable el triste sometimiento del periodismo catalán al poder que le da de comer, pero, desde la optica de la ética y de la democracia, ese sometimiento adulador y cómplice es lamentable y provoca verdadera nausea.

La prensa catalana, que ha ocultado, alterado o suavizado, casi de manera sistemática, dramas ciudadanos, errores políticos, corrupciones y tramas que implicaron siempre a la "casta" política catalana en los últimos años, entre las que destacan desfalcos y casos como los del Palau y Pretoría, así como gandes negocios urbanísticos e inmobiliarios, realizados por políticos destacados de CIU y del PSC, ha demostrado tras las últimas elecciones, con toda evidencia, que ya no sirve al ciudadano, sino a los políticos y que no difunde la verdad, sino la verdad del poder, que es muy diferente.

Muchos periodistas destacados en Cataluña ha dejado de ser informadores libres y democráticos para incorporarse a la "policía del pensamiento" al servicio de los poderosos, cuya principal misión es servir de altavoz al poder, lo que constituye una verdadera tragedia para una democracia que, sin una prensa libre y fiscalizadora del poder, deja de existir.

La forma como los grandes medios catalanes han cubierto la investidura de Artur Más, 129 presidente de la Generalitat, provoca vergüenza a los escasos periodistas que siguen creyendo en España que los dos primeros deberes del periodismo en democracia son decir siempre la verdad y vigilar y fiscalizar al poder político, para que no cometa abusos y se torne totalitario.

Consciente de que solo puede sobrevivir gracias al dinero y los favores de la "casta", la mayoría de la prensa catalana ha doblado la espalda ante Artur Mas, le ha aduludo hasta la nausea y ha ocultado a los ciudadanos la gran verdad de que el nuevo presidente de la Generalitat es el jefe de un partido conocido en toda Europa por su afición a las comisiones ilegales y al dinero. El "partido del diez por ciento", le llaman los que conocen bien a CIU.

Quien desee comprobar el nivel de sometimiento, que lea El Periódico de Catalunya, donde se publica el reportaje Artur Mas: Imágenes de 15 días cruciales en el que no faltan los halagos y las adulaciones a quien ha sido, durante años, el jefe de un partido marcado por las financiaciones irregulares y por numerosos escándalos de corrupción, gran parte de ellos silenciados o minimizados por la prensa catalana sometida. --Artur Mas se da un baño de elogios en El Periódico--

La prensa catalana es, probablemente, la más sometida de España a la política local, la menos independiente y la más servil ante la "casta" de los políticos, a la que sirve fielmente y de la que recibe el dinero y los favores que necesita para sobrevivir en estos tiempos de crisis, donde los lectores, desconfiados y cansados de manipulaciones y engaños, cada día creen menos en lo que dicen los periiódicos, la radio y la televisión.

Si los periodistas españoles hubieran hecho sus deberes, España no sería hoy una cloaca. Ante el miedo a que los ciudadanos conozcan sus fechorías, las ratas, asustadas, se habrían escondido en sus madrigueras. Pero sin auténticos periodistas que digan la verdad y denuncien los abusos y corrupciones del poder, los miserables se tornan impunes y tienen todo el campo libre para cazar.

Si los periodistas hubieran hecho bien su trabajo en España, la democracia no habría sido asesinada por los partidos políticos y transformada en una oligocracia sin dignidad ni respeto.

El periodismo libre es la columna vertebral de la democracia, pero el periodismo sometido es el sostén de la tiranía. El periodismo español está enfermo porque hay demasiados profesionales que han renunciado a la independencia, que no propagan la verdad, sino la verdad del poder, que es muy distinta, y que se han sometido a cambio de dinero, privilegios o, lo que es todavía peor, en espera de ser recompensados por los poderosos.

Aquellos periodistas que aportan luz, información independiente y verdad, son los guardianes de la democracia, pero los que se han sometido son "los perros del poder".

Corrupción
Sin novedad en la cueva del Palau
Clemente Polo Libertad Digital 3 Enero 2011

El 2 de diciembre presentó su dimisión como director general del Palau de la Música el Sr. Llinares que había ejercido el cargo desde su nombramiento el 29 de julio de 2009, apenas un mes después de que la policía autonómica de Cataluña (Mossos d’Esquadra) registrara las oficinas del Palau de la Música Catalana y se destapara el escándalo político-financiero conocido popularmente como "el saqueo del Palau". Nombrado a instancias de las tres administraciones –Gobierno de España, Gobierno de la Generalitat y Ayuntamiento de Barcelona– que integran el Consorcio del Palau de la Música, el Sr. Llinares recibió el doble encargo de clarificar el desfalco millonario perpetrado por Fèlix Millet i Tusell durante el tiempo que el saqueador confeso estuvo al frente del complejo Orfeó Català-Palau de la Música y proponer cambios organizativos para evitar que delitos semejantes pudieran volver a repetirse en el futuro.

La marcha del Sr. Llinares se hizo oficial en la primera reunión de la nueva junta del Orfeó presidida por la Sra. Carulla que ostenta los dudosos méritos de haber sido durante los 13 últimos años la vicepresidenta del Sr. Millet en la junta del Orfeó y la persona que lo sustituyó el 27 de julio de 2009, cuatro días después del registro del Palau ordenado por el juez. Al rendir cuentas de su breve gestión, el Sr. Llinares indicó que el caso se encuentra ya encaminado en los tribunales y aclaró que habían podido recuperarse "8,4 millones del desfalco" y reclamado 1,6 millones "de las cuentas suizas abiertas por Millet y Montull en Suiza". No obstante, Llinares advirtió que quedan multitud de asuntos por aclarar como el destino de "las ingentes cantidades de dinero en efectivo que salieron del Palau", así como todas las irregularidades cometidas durante "la gestión anterior a 1998" cuya investigación se descartó desde el inicio ante "la dificultad de encontrar documentación, así como a la no obligación de empresas y entidades financieras de guardar su documentación contable". En consecuencia, el agujero encontrado de 35,6 millones corresponde al período 1998-2009 y todo apunta a que nunca sabremos –ésta es una vez más la desoladora conclusión– cuándo empezó el saqueo, la cuantía total hurtada por el Sr. Millet y sus presuntos cómplices de Convergencia Democrática de Catalunya (CDC), y el destino último de buena parte del dinero robado.

Menos éxito ha tenido el Sr. Llinares en su tarea de reorganizar las tres instituciones involucradas en el saqueo que conforman el Orfeó Català presidido por Millet desde 1978, el Consorcio que dirigió –recién salido, por cierto, de la cárcel Modelo– desde 1983, y la Fundació Orfeó Català-Palau de la Música que creó y presidió Millet desde 1991 para captar patrocinio privado. Unos días después de presentar su renuncia, el Sr. Llinares explicó en una larga entrevista las fortísimas resistencias que había encontrado dentro de las propias instituciones expoliadas para desarrollar su tarea y que resumía muy gráficamente diciendo que "lo que hemos hecho en 15 meses se hubiese podido hacer en nueve". Quienes intentaban frenar la investigación y ocultar información, lo acusaban de ser "un agente del presidente Montilla" y justificaban su beligerante actitud diciendo que había que evitar que "las administraciones públicas se apoderaran del Palau", como habían hecho con el Liceo tras su incendio y posterior reconstrucción.

En otras palabras, el verdadero objetivo de la flor y nata de los nacionalistas catalanes que continuaron al frente del Orfeó Català y de la Fundació tras la salida del Sr. Millet, no era esclarecer los continuados delitos cometidos durante más de una década por la banda de comisionistas que utilizó el Palau como tapadera cultural para hacerse con grandes sumas de dinero y financiar a un partido político, sino mantener a toda costa la propiedad del inmueble y el control de las instituciones –relegando al papel de mero pagano a las administraciones públicas integradas en el Consorcio, y muy especialmente al Gobierno de España que aportó casi la totalidad de los 16,5 millones que costó la remodelación y ampliación del Palau–, y, sobre todo, hacer lo imposible para evitar que el partido de Pujol y Mas fuera investigado. La elección de la Sra. Carulla como presidenta de la nueva junta y la salida del incómodo Sr. Llinares unos días después de la victoria electoral del Sr. Mas en las elecciones del 28 de noviembre confirman que las aguas han vuelto a su cauce. Sin novedad en el Palau, mi honorable.
Clemente Polo es catedrático de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Autónoma de Barcelona. Escribe regularmente en su blog.

 

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