AGLI

Recortes de Prensa   Martes 4  Enero 2011

 

Responsables
*Juan Van-Halen www.gaceta.es 4 Enero 2011

La supervivencia de Zapatero no es buena para la nación, pero el responsable no es sólo él

Reconocerle a Zapatero habilidad para la supervivencia es un acto de justicia. Castelar y Cánovas la consideraron una virtud política, pero el presidente republicano que facilitó la entrada de Pavía en el Congreso y el padre de la restauración monárquica ponían como límite el bien de la nación. Zapatero no se ha detenido ante tal nimiedad.

Buena parte del pueblo soberano culpa a Zapatero de la grave situación que atravesamos. No puede salir a la calle sin que le abucheen. Pero Zapatero no es el único responsable. Ha conseguido cómplices, de modo que es una responsabilidad compartida de la que de una forma u otra habrán de rendir cuentas.

Son también responsables quienes han hecho posible esa supervivencia desde el mercadeo de los apoyos parlamentarios. Su punto de mira no ha sido el bien de la nación sino su ombligo. Pienso, sobre todo, en CC, en el PNV y en CiU. Ahí está la salvación in extremis y atípica, uno tras otro, de los Presupuestos Generales del Estado tras las críticas de todos los grupos, incluidos aquellos que los apoyan, a veces con cínicas confesiones de que lo hacen por dádivas territoriales. ¿Y cómo no recordar el tan crítico discurso de Duran i Lleida en un Pleno cuando, al final, contra sus palabras y contra la lógica, apoyó el zapaterazo? Aquella tarde Duran i Lleida pudo haber enviado a Zapatero a su casa. No lo hizo. Desde entonces sus críticas valen poco.

Son también responsables los diputados del PSOE. En un Pleno, Rajoy lo dijo y no lo quisieron entender. Pero en la Historia todo está escrito. En la Transición Leopoldo Calvo Sotelo fue presidente del Gobierno porque su antecesor, Adolfo Suárez, entre otras trampas en su camino, recibió el aviso de que no contaba con el apoyo suficiente de su grupo parlamentario. Si parte de los diputados del PSOE hubiesen querido, hace ya tiempo que habría otro socialista en la Moncloa. Se han enrocado hacia la nada. O, mejor, hacia el suicidio.

Son también responsables, en una u otra medida, quienes, desde ámbitos varios, defienden lo indefendible y tuercen la verdad. Están, obviamente, en su derecho, pero no es de recibo apoyar en su día machaconamente que el presidente decía la verdad cuando negaba la crisis, que quienes denunciaban lo que se nos venía encima ponían palos en las ruedas del Gobierno, y mantener la cantinela de que la oposición no arrima el hombro sin referirse a los cientos de propuestas parlamentarias presentadas y machacadas, y silenciar al mismo tiempo la proclividad de Zapatero a gobernar por decreto y al uso reiterado del veto a iniciativas parlamentarias de la oposición, sin precedentes en los Gobiernos de Aznar y con muy pocos antecedentes en los Gobiernos de González.

Ocurren cosas que aceptamos como corderos pero que no son democráticamente normales. El sectarismo condiciona y manipula la realidad. El Gobierno es errático y débil, pero son también responsables quienes desde otros poderes del Estado miran para otro lado.

Por ejemplo, el pacto del PSC con CiU para incumplir la sentencia del Tribunal Supremo sobre la exclusión del castellano en la Educación. Y no pasa nada. El vicepresidente del Gobierno, que es todo oídos, apoyó el pacto. Mas es el representante del Estado en su comunidad ¿Qué pasa con el artículo 118 de la Constitución? El Alto Tribunal, ni pío. ¿Y que pasa con el artículo 155 que responde a la hipotética deslealtad de los Gobiernos autonómicos? ¿Por qué buenismo suicida nadie le pone el cascabel al gato?

Por ejemplo, los disturbios en Murcia convocados por los sindicatos, con la aparente dirección de la candidata socialista a presidir la región, porque el Gobierno murciano rebajó el sueldo de los funcionarios un 5%. Aplica la norma del Gobierno de Zapatero para todos los funcionarios del país. Pero a Murcia la gobierna el PP. Los sindicatos, dormidos en el resto de España, reciben sucesivas inyecciones de millones de euros del Gobierno, las últimas tras los recortes sociales.

La supervivencia de Zapatero no es buena para la nación, pero el responsable no es solo él. Lo son también quienes han mantenido su respiración artificial. Hace poco un socialista histórico se dolía de que Zapatero “va a dejar el PSOE inhabilitado para gobernar durante decenios y con la división de poderes bajo mínimos”. Y el director de la revista Temas, que preside Alfonso Guerra, urgía a un cambio de liderazgo en el socialismo porque “es lo que desea la mayoría de la militancia”.

A ver qué pasa cuando los responsables de ese cadáver políticamente insepulto que es Zapatero se den de bruces con la realidad de las urnas. Las victorias tienen muchos padres y las derrotas ninguno.

*Juan Van-Halen es académico correspondiente de la Historia y senador.

Tertsch vs. la secta
Carlos Rodríguez Braun La Razón 4 Enero 2011

Hermann Tertsch publica un texto severo sobre Smiley y sus secuaces: «Libelo contra la secta» (La Esfera de los Libros). Sobresale en este Gobierno, en efecto, su espíritu sectario y divisor, pero también su mediocridad, resentimiento y antiliberalismo. Conviene denunciar todas sus fechorías, desde la manipulación de la educación hasta su política exterior, que «entre la ideología y la ineptitud» condesciende con los peores totalitarismos. Con Smiley a la cabeza, el Gobierno ha dividido a los españoles con la selectiva memoria histórica y ha procurado hostigar su religión y sumirlos en el desconcierto moral: nuestras hijas pueden abortar pero no fumar.

Si nuestra clase gobernante viene marcada por la irresponsabilidad y la impostura, Smiley es su «ejemplar más consumado», y sus ejes políticos van en dirección contraria a la libertad: siempre apuntan a lo que Amartya Sen llama la miniaturización de los individuos, la subordinación de las personas al objetivo común impuesto por la ideología. Hasta la palabra tiene que servir a la política, como sentenció el presidente en una de sus más escalofriantes barbaridades. El propio Tertsch reconoce que su diagnóstico podrá parecer exagerado, pero su denuncia es acertada y está fundada: estos olvidables años bajo Smiley han sido «la época más nefasta, en lo humano, en lo moral, en lo económico, político y cultural, que hemos vivido los españoles desde el final de la dictadura».

2011: El año de la incertidumbre
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 4 Enero 2011

DESPEDIMOS 2010 con alivio —ha sido el año en el que, excepto en el Mundial de fútbol, todas las noticias han sido malas— y comenzamos 2011 con enorme aprensión, al no saber si finalmente hemos emprendido el camino de la recuperación, como ocurre en algunos países, o seguiremos en la depresión, como sucede en otros.

Después de tres años de crisis parece claro que ésta se desarrolla a tres niveles: el internacional, el europeo y el nacional. En el internacional, se debió a unas prácticas financieras que más tenían de estafa colectiva que de actividades bancarias. Con la colaboración de entidades de renombre y la negligencia de las autoridades, se pusieron en circulación productos fraudulentos, muy por encima de su valor, que crearon una inmensa bolsa de pasivos, aún por digerir. Por aquellas prácticas hubieran tenido que ir a la cárcel bastantes más especuladores que Madoff, pero los gobiernos, con la mala conciencia de no haber ejercicio su deber fiscalizador, prefirieron apuntalar con dinero del contribuyente esas instituciones, para evitar un colapso a escala planetaria. El colapso se ha evitado, pero la recuperación sigue sin llegar o llega sólo lenta y parcialmente.

A nivel europeo, la crisis se acrecienta debido al euro. La moneda común fue sin duda el principal vehículo de la prosperidad creada en Europa durante los últimos años. Pero el euro, que funcionó durante las vacas gordas, se ha convertido en un escollo al llegar las flacas. ¿Por qué? Pues porque como moneda fuerte que era, al ir avalado por la economía alemana, hizo creer a los países más retrasados de la comunidad que eran ricos sin serlo. Lo que les incitó a gastar, a derrochar más bien, en ambos niveles, el gubernamental y el particular, y a permitirse lujos que su economía real no les permitía.

Les voy a poner un ejemplo, que ni siquiera es nuestro: la Comisión Europea acaba de obligar a Italia a devolver 720.000 euros de la ayuda prestada a aquel país, gastados por las autoridades napolitanas para financiar un concierto de Elton John en su ciudad, en septiembre de 2009. «Los fondos europeos no son para festivales», ha sentenciado la Comisión. Y yo me pregunto: ¿cuántos festivales, conciertos, actividades lúdicas se han financiado con fondos europeos o públicos en países europeos que tienen necesidades más urgentes? Apuntándoles, sin ir más lejos, a todas esas estrellas del rock que han encontrado en nuestras ciudades el lugar donde sacar suculentos honorarios, ahora que las arcas norteamericanas están a dos velas.

Nada de extraño que la deuda estatal, municipal y privada de los países europeos más retrasados se haya disparado, como los intereses de la misma, ante el temor de que no puedan pagarla. Lo más grave es que el euro impide echar mano del remedio clásico en estas situaciones: devaluar la moneda nacional, para hacer más baratos los productos y aumentar las exportaciones, mientras se somete al país a una cura natural de adelgazamiento. Lo impide una moneda común, con lo que es el euro el que empieza a estar en peligro, y una de las grandes preguntas hoy es si sobrevivirá.

La crisis se agrava en nuestro caso al tercer nivel, el doméstico. El Gobierno se negó a verla cuando llegó, y cuando no tuvo más remedio que admitirla, echó mano de medidas contraproducentes, que en vez de paliar la crisis la agravaban, al malgastar recursos en planes ineficaces, como fueron la rebaja fiscal de 400 euros lineales, el cheque-bebe o el Plan E, que llenó de carteles, aceras y glorietas España, para no producir más efecto que el de una gota de agua en una plancha al rojo. Y hubiéramos seguido así, si en mayo pasado, Europa y Estados Unidos no hubieran llamado al orden a nuestro presidente, advirtiéndole que tenía que cambiar radicalmente, pues no sólo el euro, sino la economía mundial peligraba. Ante lo que Zapatero cambió su rumbo de la noche a la mañana, presentándonos el mayor recorte de gastos sociales y no sociales en lo que llevamos de democracia.

Ocho meses después, deberíamos estar ya fuera de peligro. Pero no lo estamos. No lo estamos porque aunque las medidas tomadas por el Gobierno son las correctas, siguen sin aplicarse con la contundencia requerida, y les pongo el ejemplo de las pensiones. Todo el mundo está de acuerdo en que el actual sistema es insostenible, que hay que posponer la edad de jubilación. Pero ahora se nos dice que fijarla en los 67 años no llegará plenamente hasta ¡2027! Eso sí que es hacer una cosa y la contraria al mismo tiempo. Y sembrar la desconfianza dentro y fuera del país. Bastaba ver y oír a nuestro presidente en la rueda de prensa de fin de año para darse cuenta de que este hombre no ha asumido todavía sus errores, que sigue creyendo que ha sido el gobernante más «social» que ha tenido España, que sigue confundiendo el matrimonio homosexual con la creación de puestos de trabajo, nombrar ministras a mujeres con la productividad y la paz universal con la alianza de civilizaciones, que, en fin, continúa disfrazando la realidad con eufemismos e igual que llamaba «desaceleración transitoria» a la crisis, «crecimiento debilitado», al aumento del paro e «impulso fiscal extraordinario», a la subida de impuestos, ahora se pone medallas por una medidas que le han sido impuestas desde fuera y ni siquiera ha puesto en marcha con la amplitud y urgencia requeridas. Que estamos ante un Gobierno que no ha reconocido sus culpas en la situación en que nos hallamos, que no se ha disculpado por llamar antipatriotas a quienes le advertían de sus equivocaciones y que, aún hoy, responsabiliza a la oposición de sus desvaríos. Mientras siga en esa actitud, cuanto diga y haga no surtirá efecto.

El mayor déficit hoy de España es el de la confianza. Nadie, políticos, instituciones, ciudadanos, confía en nadie. Y sin confianza, tanto la economía como la política se paralizan. España está «gripada» por un gobierno que hace lo que había dicho nunca haría y, encima, lo hace tarde y a medias. Aunque también haya contribuido la actitud mansurrona de los españoles, dispuestos a creernos las fantasías que nos contaban y a ignorar la desagradable realidad, hasta que ha empezado a mordernos las posaderas. En este sentido, se han juntado, no el hambre y las ganas de comer, sino el cuentista y las ganas de vivir del cuento. El resultado es que todo el mundo se agarra a lo que tiene y nadie está dispuesto a ceder lo más mínimo, sin que sirvan de nada los llamamientos del Rey a la unidad, responsabilidad y solidaridad. Pero no hay salvación individual ni nadie vendrá a salvarnos desde fuera.

Todos debemos sacrificarnos, todos debemos renunciar a unos privilegios adquiridos cuando nos creíamos ricos sin serlo y nadie debe de quedar excluido de los recortes. Sin que nadie nos lo haya dicho con la rotundidad necesaria. Claro que para eso, el primer e indispensable requerimiento son unos dirigentes que den ejemplo, que no consideren la política como una profesión sino como un servicio, que no nos dividan sino que nos unan, que no se guíen por la ideología sino por las necesidades de la gente. Pues los humanos somos en el fondo bastante parecidos, con vicios y virtudes semejantes. Y nuestra mayor desgracia, la causa de que, de sopetón, hayamos pasado del pelotón de cabeza al de cola, es que en España se ha venido gobernando a todos los niveles sobre los vicios españoles en vez de sobre nuestras virtudes, que algunas tenemos, aunque tampoco tantas.
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ES PERIODISTA

Por qué los peores llegan y permanecen en el poder
EDITORIAL Libertad Digital 4 Enero 2011

Se preguntaba Hayek en Camino de Servidumbre por qué siempre son los peores individuos quienes llegan al poder. La respuesta que ofrecía el Nobel austriaco era que la acumulación de poder atraía a aquellas personas especialmente arrogantes y faltas de escrúpulos como para detentarlo; en cambio, las humildes y cultivadas que conocían las limitaciones de su propia razón a la hora de dirigir sociedades amplias y complejas se autoexcluían del proceso político.

Sin embargo, la experiencia demuestra que existe al menos otra poderosa razón para que los peores lleguen y permanezcan en el poder: el control del sistema de elección de cargos públicos por parte de los propios políticos. Al fin y al cabo, la democracia permite una alternancia pacífica en el poder dirigida a purgar periódicamente a aquellos dirigentes que más se alejen de las preferencias de la ciudadanía y que más agredan las libertades individuales.

Con todo, democracias las hay de muchos tipos: desde aquellas en las que cada distrito elige a su representante, quien previamente ha sido seleccionado por los militantes e incluso simpatizantes de su formación política, a aquellas en las que el pueblo soberano sólo mete una vez cada cuatro años la papeleta en la urna para escoger una lista cerrada y bloqueada, previamente cocinada por unos órganos de dirección política que han emergido al margen de la voluntad de los militantes.

España se encuadra claramente en este último caso. Los partidos políticos son organizaciones absolutamente herméticas a la voluntad de sus militantes y de la ciudadanía que se perpetúan como castas dirigidas a proteger sus propios intereses. Los peores necesariamente llegan y permanecen en el poder porque resulta casi imposible echarlos y los propios órganos de dirección de los partidos se encargan de detener el acceso a cualquier persona con ideas distintas a las del grupo que pueda destacar y reformar el endogámico sistema.

El desarrollo del caso de Álvarez-Cascos constituye una perfecta ilustración de este proceso. Rajoy ha preferido a una candidata perfectamente desconocida, que incluso ha admitido que su sustancia ideológica depende por entero de las siglas en las que milita, frente a un peso pesado como el ex secretario general del PP. Es una manera de evitar líos, mantener tranquilas las aguas de los feudos locales y asegurarse de que nadie le hará sombra al mediocre gran líder que no se ha atrevido a someterse a un proceso abierto y limpio de primarias. Pero también es una forma de demostrar que los partidos se han convertido en unas oligarquías que sólo pretenden servirse a sí mismas y no a la ciudadanía que les paga su sueldo: entre el candidato preferido mayoritariamente por la militancia y una desconocida, se elige ponerle la mordaza a la militancia.

Por supuesto, no pretendemos negar que el propio Cascos, cuando era secretario general del PP, no mostrara una análoga oposición a la democracia interna, como ayer recordó por motivos obvios Alejo Vidal-Quadras. Pero ello no quita que, en este caso, Cascos tenga toda la razón del mundo al reclamar democracia interna y al abandonar el partido cuando la dirección nacional le negó esa posibilidad. En todo caso, lo que viene a demostrar es que el actual sistema partitocrático engendra los incentivos para que las cúpulas de los partidos controlen todo, o casi todo, el proceso democrático.

Es urgente una completa reforma de la ley electoral para que el mandato constitucional sobre la democracia interna de los partidos sea realmente efectivo; en caso contrario los peores seguirán llegando y permaneciendo en el poder. Los zapateros, pepiños y pajines no serán la excepción sino la norma. También, como estamos viviendo, en el PP.

2011
Algunas tendencias estratégicas
GEES Libertad Digital 4 Enero 2011

Identificar las tendencias que darán forma a nuestro futuro es de suma importancia. Un error de cálculo estratégico y las consecuencias las estaremos pagando durante años. No es una tarea sencilla y la aceleración del mundo actual, así como la interdependencia de muchos factores, tiende a oscurecer lo importante en un mar de datos irrelevantes. En todo caso, éstas son las líneas básicas que afectarán a nuestras vidas durante el 2011 y más allá:

1. La crisis económica se agudizará y no sólo en España donde eso se da ya por descontado. La economía norteamericana no acabará de despegar y las tensiones en la Eurozona amenazarán la estabilidad del euro y la cohesión de los miembros de la UE. Las consecuencias estratégicas de la crisis serán de capital importancia y quien más tiempo viva en crisis peor situado estará al final de la misma.

2. La erosión de Occidente también se acentuará. Las divergencias entre ambas orillas del Atlántico serán cada vez más patentes tanto en términos de lidiar con la crisis, como en la definición de los intereses estratégicos, zonas de atención y, sobre todo, de los valores esenciales de cada sociedad. Esta separación se verá acentuada a su vez por la propia crisis europea donde se verán divergencias muy acentuadas entre los países del Este de Europa y los más occidentales, y dentro de éstos, entre los del norte y los Mediterráneos, así como entre los geográficamente centrales y los periféricos.

3. El auge del islam radical proseguirá, tanto en suelo musulmán, donde los radicales desplazarán a los escasos moderados que se atreven a habla, como en suelo occidental, donde la emigración de origen musulmán se volverá más atrevida en sus demandas y en su reivindicación de comportarse bajo su propia ley, separada de la población general.

4. El terrorismo jihadista continuará golpeando, con el agravante de que no sólo se tratará de elementos vinculados a Al Qaeda –quienes siguen en su búsqueda de un mega-atentado–, sino, sobre todo, a causa de individuos pobremente formados pero muy motivados, que actuarán sin necesidad de una gran infraestructura y apenas sin contactos, por lo que su detección será mucho más complicada.

5. La globalización seguirá frenándose, entre otras cosas debido al levantamiento de barreras y medidas proteccionistas por parte de los gobiernos. Igualmente, la amenaza terrorista sobre el transporte afectará negativamente a la libre circulación de bienes y personas. El hecho de que los movimientos de capital también serán más complicados y escasos, llevará a un encogimiento del comercio mundial y, por ende, de la globalización.

6. Norteamérica proseguirá en su retraimiento global. Bien por la voluntad de su actual presidente, bien por el agotamiento de una política exterior excesivamente costosa, demócratas, republicanos y teapartianos aspiran a una menor presencia estadounidense en el globo, al menos en tanto que gendarme mundial. Este retraimiento, de momento, no se verá sustituido por ninguna otra potencia, sino que dará lugar a una regionalización del planeta que se reconfigurará en unos pocos bloques.

7. El Estado continuará aumentando su presencia en todos los niveles de nuestras vidas. El asalto al mercado es inevitable en la medida en que las entidades financieras seguirán en cuestión a la vez que toda una corriente ideológica que culpa al libre mercado de la crisis seguirá alimentando la ilusión de que la regulación es la única alternativa. Una mayor presencia pública en la economía tendrá como corolario una mayor injerencia del estado en otras esferas de nuestra vida, que se verá crecientemente regulada, sufriendo el nivel de libertad individual al que estábamos acostumbrados.

8. La democracia liberal continuará siendo retada por otros modelos políticos. Netamente por el populismo en América Latina, el totalitarismo en China, la mafiocracia en Rusia y el autoritarismo por doquier.

9. La estabilidad internacional se verá continuamente puesta en cuestión. La debilidad occidental y de las instituciones multilaterales contribuirá sin duda a ello, pero otras tendencias como la proliferación de armas de destrucción masiva, en particular nucleares, la persistencia de conflictos, como el de Afganistán, o el auge de la guerrilla global islamista, harán de este mundo un lugar cada vez más ingobernable.

No por conocidas estas tendencias serán menos relevantes. Al contrario, pueden que acaben teniendo su influencia sin apenas darnos cuenta, cuando ya estemos metidos en un callejón sin posible salida. El 2010 ha sido un año malo, pero nada como lo que se nos avecina este 2011 y, si no actuamos a tiempo, los siguientes por venir.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

La quinta columna
FLORENTINO PORTERO ABC 4 Enero 2011

Copto quiere decir egipcio y se utiliza para hacer referencia a los cristianos de ese país. La comunidad es una de las más antiguas del mundo y tiene entre sus fundadores a una de las figuras más carismáticas y atractivas del primer cristianismo, a Juan Marcos, compañero de Pablo de Tarso y evangelista.

Esa legitimidad y antigüedad es la causa de la condena que sobre los coptos pesa. Para los musulmanes radicales los cristianos que viven en tierras del islam forman una quinta columna de Occidente, en cuya influencia ven la razón de su propia decadencia. Buscan la vuelta a una interpretación fundamentalista y para ello necesitan limpiar su tierra de «infieles» y doblegar a los que creen que islam y modernización son compatibles. Odian a los que, como el presidente Mubarak, apuestan por una estrecha relación con las potencias democráticas y desconfían de aquellos que comparten creencias con europeos y norteamericanos.

El destino de las viejas comunidades cristianas es más o menos el mismo: la persecución y el exilio. Da igual que sean coptos, maronitas del Líbano, caldeos y asirios en Irak… son el vínculo histórico y presente con los valores que los islamistas rechazan y con los estados a los que consideran su enemigo.

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El listón de la legalidad
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 4 Enero 2011

Batasuna y quienes defienden su legalización en cuanto presente los papeles en el Ministerio del Interior invocan que los estatutos del nuevo partido recoge un acatamiento expreso de la Ley de Partidos. Así lo dijo Rufi Etxebarria en la comparecencia efectuada el pasado 27 de noviembre en Pamplona. Sólo por eso, por indicar que se está dispuesto a cumplir la ley, debería aceptarse su vuelta a la legalidad, alegan.

Comprometerse a cumplir la ley es importante, ciertamente, pero hay que tener en cuenta que Batasuna ya ha asumido en el pasado compromisos semejantes que luego se quedaron en agua de borrajas. El 15 de junio de 1983, por ejemplo, el miembro de la Mesa Nacional de HB Patxi Erdozain presentó en el registro de partidos del Ministerio del Interior los documentos para la legalización en los que aparecían como promotores Jokin Gorostidi y Jon Idígoras, entre otros.

En la escueta declaración programática que precedía a los estatutos de HB se afirmaba que este partido tenía por objeto potenciar «una alianza electoral entre personas, grupos y partidos políticos de la izquierda patriótica en base a la defensa de un Programa Político Democrático y Popular, con acatamiento al Ordenamiento Constitucional Democrático y el compromiso de ajustar la actuación y organización interna de la Asociación a las formas y procedimientos democráticos». ¿Alguien cree que la actuación de Batasuna se ajustó al ordenamiento constitucional y se limitó al empleo de procedimiento democráticos? Si lo hubiera hecho no hubiera terminado ilegalizada por sus connivencias con ETA.

El partido que impulsa Batasuna no nace ex novo, sin antecedentes, sino que tiene a sus espaldas el pasado de sus promotores y, por tanto, se le exige acreditar que ha roto las vinculaciones con ETA que le pusieron fuera de la ley. El nivel de exigencia, legal y política, es superior al que tienen los partidos democráticos porque estos no han sido puestos fuera de la ley.

Todas las candidaturas y siglas que ha promovido Batasuna desde que fuera ilegalizada han tenido la posibilidad de desmarcarse de su pasado mediante una condena del terrorismo, pero no han querido hacerlo. La sentencia del Constitucional que ilegalizó a Aukera Guztiak en abril de 2005 dejó clara cuál era la doctrina jurídica sobre la condena del terrorismo. De la negativa a condenar no se derivaba la ilegalización, pero la condena «inequívoca» constituía un «contraindicio» que servía para disolver las sospechas. Batasuna y sus franquicias, sin embargo, nunca quisieron utilizar ese instrumento de la condena sin vacilaciones.

Eso sí, el Tribunal Constitucional precisaba que una condena «genérica» de la vulneración de los derechos humanos no tenía el mismo efecto que la condena inequívoca del terrorismo, porque éste, en la sociedad vasca, no era una «mera abstracción» sino una «realidad concreta». Los que están contaminados por su connivencia con ETA tienen que mostrar su desvinculación del terrorismo etarra y no de violencias genéricas. Y hasta el día de hoy Batasuna tampoco ha mostrado interés en mostrar su condena del terrorismo.

¡Viva la Guardia Civil! Cómo detener etarras con cariño y sin fuerza
Pascual Tamburri El Semanal Digital 4 Enero 2011

Escenas lamentables de vacilación política tras la condena de cuatro guardias civiles por torturas. ¿Había que detener a besos a los asesinos de la T4?

La Audiencia Provincial de Guipúzcoa decidió terminar 2010 condenando a cuatro guardias civiles a penas de entre cuatro años y medio y dos años y medio de prisión e inhabilitaciones especiales y absolutas por las torturas y lesiones supuestamente infligidas a dos navarros. Según la sentencia, que no es firme, Igor Portu y Mattin Sarasola habrían sufrido malos tratos y lo que en España se califica como tortura durante el tiempo en que permanecieron incomunicados y detenidos por la Guardia Civil.

Parece una historia de buenos y de malos. Una historia en la que dos alegres y simpáticos vecinos de Lesaca son torturados por unos malvados militares españoles. Una historia en la que la justicia condena a los perversos y sádicos fascistas uniformados. Una historia en la que la izquierda abertzale se felicita por todo ello, y convoca una manifestación en Bilbao el día 8 de enero en defensa de los derechos de los pobres presos, además de conciertos y jolgorios varios. Legales, claro. Una historia en la que muchos políticos profesionales se han alegrado públicamente de la condena y la han celebrado como "una victoria del Estado de Derecho" contra sus enemigos.

¿Los detendrán con cariño?
Y es verdad que se trata de una historia con buenos y malos. Sólo que son otros. Igor Portu y Mattin Sarasola volaron la terminal T4 de Barajas y mataron a dos personas. ¿Quién fue el culpable y quién el criminal? Fueron detenidos y no iban a rezar el rosario. Los etarras y su maraña de medios de comunicación, abogados, sindicatos y demás organizaciones semilegales por gracia de ZP llevan unos días de festejos, y lo que festejan es una victoria moral de la ETA: según las sutilezas del sistema, basta que un asesino se resista en su detención y haya que emplear cierta contundencia en el proceso para que el servidor del Estado pase a ser el culpable condenado. Aunque haya habido que insistir y mentir durante meses sobre quince guardias civiles para conseguir una condena provisional de cuatro de ellos.

Si los malos se alegran algo va mal
¿Son los malos? No. Los malos son etarras como Portu, felicitado por el jefe terrorista de ETA, Txeroki, por su éxito al fingir malos tratos. Una práctica etarra habitual, propia de todos los grupos criminales que se enfrentan a regímenes democráticos ¿Sabía eso alguno de los magistrados? Aparentemente no, porque dieron credibilidad al testimonio de los etarras.

Yo no soy capaz de decidir si la violencia empleada en contener la resistencia física de un asesino puede o no causar un neumotórax. Algún juez y algún forense al parecer sí. Sí creo en cambio que es profundamente hipócrita calificar eso de torturas y condenarlo como el mal absoluto mientras se acepta dar a los etarras cualquier vestigio de dignidad política, cuando la banda marxista abertzale, por definición, no puede tenerla salvo que el Estado renuncie a ganar la batalla.

Para empezar, todos los que estos días han hablado o se han manifestado condenando a la Guardia Civil o llorando las penas de los dos criminales de la T4, deberían antes condenar en público el dolor de los muertos, los heridos, los secuestrados, las familias, los amenazados y los perseguidos durante décadas por esa gente. Una mentira aplaudida por Txeroki y celebrada en fiestas públicas de apoyo al crimen difícilmente es una buena noticia para la convivencia democrática. Porque ésas sí fueron torturas, sin duda y sin sentencias pendientes.

Budapest nos ataca a todos los europeos
¿Con que argumentos defendemos la libertad de prensa en Cuba o China cuando permitimos a un miembro esa ley aberrante?
HERMANN TERTSCH ABC 4 Enero 2011

ES cierto que la ley de prensa que acaba de entrar en vigor en Hungría es la que quiere todo nacionalista que se precie. Parece inspirado en buscar una práctica de homogeneización sumisa y obsequiosa. Como la de la prensa catalana, pero bajo amenazas mas contundentes. El gobierno derechista de Viktor Orban acaba de imponer en Hungría una ley para tener una prensa tan amable con el poder como aquella. Con la diferencia de que, como sospecha que en Hungría aún son muchos los periodistas y los medios que luchan por su independencia y no se someten voluntariamente al régimen, ha elaborado una ley que le da los instrumentos para convencer a los medios de que se comporten como se espera de ellos. Es decir, que publiquen, cuando el Gobierno desee, editoriales comunes; que sepan bien que su futuro empresarial depende de sus buenas relaciones con el poder; que acepte que el criterio final sobre el bien común lo tiene el gobierno y que la libertad de expresión se supedita a este bien supremo.

Con consejo regulador y todo, para que no diga la Generalitat que no ha hecho escuela. La ley entra en vigor coincidiendo con la llegada de Hungría a la presidencia de la UE. Europa debe entenderla como una provocación y un desafío al espíritu y la letra de la Unión. La ley es sencillamente intolerable en un miembro de la UE. Es de esperar que, cuanto antes, se deje claro a Orban que o anula esta ley o se enfrenta a sanciones. ¿Con qué argumentos defendemos la libertad de prensa en Cuba, China o Bielorrusia cuando permitimos a un miembro esa ley aberrante? Que el presidente de la UE, Herman Van Rumpuy, aplaudiera a Orban hace unos días en Budapest sin mencionar siquiera la ley mordaza revela la inanidad del personaje. Días antes glorificaba en Madrid la gestión económica de Zapatero. Dos insultos a la inteligencia.

La ley da mano libre al control y la intervención administrativa de los medios por el Gobierno, hace posible la censura y la imposición de multas que supondrían el cierre de los medios afectados. Contundente todo. Orban puede. En 2010 arrasó en las urnas. Con casi el 53 por ciento de los votos, tiene mayoría de dos tercios en el Parlamento. La deriva nacionalista de Orban ha sido espectacular. Pero no engaña a quienes seguimos sus avatares como joven líder de Fidesz, unas juventudes liberales en la oposición al comunismo. Orban es demasiado sofisticado y culto como para creer en las virtudes de la nación monolítica o desconocer los peligros que encierra su deriva. Siempre la justifica con sus esfuerzos para cerrar el paso a la ultraderecha. Tiene poco sentido cerrar el paso a un mal, asumiendo el mal como objetivo. Estudiar derecho en el movimiento antitotalitario bajo el comunismo, y el liberalismo inglés en Oxford, no vacunó a Orban contra la peste del caudillismo.

Hungría fue adalid de la lucha por la libertad en momentos clave del siglo XX. Cuando se rebeló contra la URSS en 1956, sin esperanza. Y cuando llenó de esperanza Europa, al romper el telón de acero. Pero también ha alcanzado cimas de barbarie, como la orgía genocida de los Flechas Cruzadas nazis, en los que se inspira el partido Jobbik, que cuenta con un 17 por ciento de los votos. La ley de prensa húngara es inaceptable. Pero sólo un síntoma. El populismo de Orban aspira a perpetuarse —como el frentepopulismo zapaterista pretendía en España—. Ha acabado con la alternancia democrática en el futuro previsible. Hay que impedir que la involución se consolide. Y que prolifere. Con esta ley Budapest nos ataca a todos.

Los senadores nos toman por imbéciles
Cesar Sinde Periodista Digital 4 Enero 2011

Prácticamente la mitad de mi nómina se la lleva el Estado. Cuando lleno el depósito de gasóleo del coche, de cada 100 céntimos de combustible que pago, 80 centimos son para el Estado. De innumerables artículos que compro a lo largo del año pago un 18% de IVA... y como yo el resto de los españolitos. Todos los currantes de este país pagamos en impuestos más de la mitad de nuestros ingresos ya sea por impuestos directos a nuestra renta o indirectos por los bienes y servicios que consumimos.

¿Y qué hace el Estado con mi dinero y el del resto de los currantes? Dilapidarlo en giliprogreces. Cuando sus señorías del Senado -esa cámara inútil que nos cuesta una pasta- vuelvan a reunirse el 18 de enero en pleno, la broma nos costará 12.000 euros. Y es que unos señores que hablan y entienden un mismo idioma han decidido emplear otras lenguas y que seamos los currantes los que les paguemos la traducción. Hace falta tener cara dura y desvergüenza para fundir 350.000 € al año en contratar traductores cuando todos los que están ahí pueden perfectamente hablar en español y dejarse de tonterías.

Ahora habrá quien alegue que España es plural, diversa y plurilingüe. Sí, muy bien. Pero que las juergas se las paguen ellos. Todos los senadores saben hablar perfectamente el español. No entiendo por qué hay que comprar 400 auriculares y contratar traductores. Y, menos aún, en tiempos de crisis cuando el Gobierno se ve obligado a emitir deuda en los mercados y pagar intereses a precio de oro, por cierto, porque en esos mercados a los que Zapatero no sabe cómo llamar no se fían del Gobierno y nos ponen un tipo de interés más alto que a otros por el dinero que nos prestan. Es decir, que no nos llega el dinero para pagar lo básico y estos merluzos se dedican a fundir pasta en giliprogreces gourmet. El sentido común está cada vez más alejado de la política en España. Los idiomas sirven para que la gente se entienda, no para que haya que contratar traductores y gastarse 350.000 euros. Y todos los senadores saben hablar y entender uno: el español.

Ahora, eso sí, cuando se trata de su dinero, los políticos recobran la lógica en un santiamen. Por ejemplo, cuando Carod Rovira se reunió en Perpiñán con ETA para que no matasen en Cataluña y sí en el resto de España ¿a que no se llevó traductores catalán-vascuence? Uy, perdón, he llamado vascuence al euskera. Bueno, un tal Unamuno también lo hacía...

¿Se acuerdan ustedes de GALEUSCA? Era esa coalición que formaron CiU, PNV y BNG para concurrir al Parlamento Europeo. Su nombre provenía de la unión de GALicia, EUSkadi y CAtaluña. Qué raro que los nacionalistas catalanes no fuesen los primeros. Claro que entonces, el nombre sonaría mal. Comprendo que llamarse CA-GAL-EUS no es muy estimulante...

Bueno pues cuando se reunían los señores de CAGALEUS -a mí sí me gusta el nombre- ¿a que no se llevaron traductores? No. Porque entonces los tendrían que haber pagado ellos. Y ya se sabe que los políticos, incluso los nazi-onalistas, son muy generosos con el dinero ajeno pero el de su bolsillo lo administran como todo hijo de vecino: no pagando tonterías.

Carta abierta al presidente de la RAE, José Manuel Blecua
Gloria Lago www.lavozlibre.com 4 Enero 2011

Excelentísimo señor Presidente de la Real Academia Española:

Desde hace casi cuatro años presido la asociación Galicia Bilingüe, que trabaja para lograr que en nuestra comunidad autónoma los ciudadanos, sobre todo los niños, puedan disfrutar de los derechos que tienen las personas que viven en otras democracias con más de una lengua oficial; es decir: que haya libertad de elección de lengua en la enseñanza, bilingüismo en la Administración, que no se prime la utilización de una determinada lengua a la competencia profesional o para beneficiarse de una subvención y que la educación esté libre de adoctrinamiento nacionalista. En alguna ocasión las personas que nos apoyan nos han sugerido que nos dirijamos a la RAE pidiendo ayuda; siempre respondemos que no debemos hacerlo por dos motivos: porque nosotros no defendemos lenguas sino derechos civiles y porque nos parece que el posicionamiento de la RAE en una cuestión como ésta, sometida a un gran debate social, estaría fuera de lugar. Sin embargo, estos días se están poniendo en contacto con nosotros muchas personas, sobre todo padres entristecidos, después de leer la información publicada por una agencia de noticias, al parecer basándose en unas declaraciones de usted. Les sorprenden y nos ha sorprendido a muchos su aparente posicionamiento en una cuestión tan delicada. Por eso me atrevo a escribirle.

Tal vez no comparta usted nuestras bases ideológicas: que los territorios no tienen lengua, que los derechos los tenemos las personas, no los idiomas, que los niños van a colegio a formarse, no a salvar lenguas, que como mejor aprende un niño es en lengua materna, que la educación bilingüe debe ser voluntaria porque todo esfuerzo precisa de una motivación y, en suma, todos los argumentos referentes a derechos lingüísticos que a lo largo de estos años hemos ido desgranando. Tal vez no los comparta y por ello no intentaré que cambie usted lo que opina, al aparecer, sobre los procesos de inmersión lingüística, pero sí intentaré apelar a su condición de filólogo para pedirle que comprenda que hayan sorprendido, por ejemplo, sus reflexiones sobre la oficialidad de los topónimos, no porque en todos los países con más de una lengua oficial sean oficiales aquellos que forman parte del léxico de sus lenguas oficiales, sino porque las palabras, también los topónimos, habitualmente las vamos creando sus hablantes y son fruto de una adaptación fonética, o de la evolución de una denominación más antigua. Lo hacemos por una cuestión de utilidad, necesidad o voluntad colectiva. Por eso no hemos creado en español un topónimo para cada localidad de China pero sí para nombrar aquellos lugares con los que nos unen determinados lazos culturales, comerciales o de otra índole.

Los hablantes de todas las lenguas de España hemos estado haciéndolo a lo largo de los siglos y ahora esos topónimos son un tesoro más de nuestras lenguas, un tesoro que no debería sernos hurtado a causa de los intereses que unos políticos determinados tengan en un momento determinado de la historia. Muestra usted también una cierta sensibilidad como filólogo cuando se refiere al enamoramiento de los hablantes hacia su lengua. En efecto, así es en muchos casos, pero deberemos atribuirles también esa capacidad de amar a las personas que tienen el español como su lengua propia en Galicia, Cataluña, el País Vasco, Valencia o Baleares. Son millones de personas; en el caso de Galicia la mitad de la población según algunos estudios, que quieren que sus hijos acaricien palabras como abedul, alondra, o amapola, palabras bellas que empiezan con la a de amar y que hoy no figuran en sus libros de texto, palabras que en muchos casos los padres no usamos en nuestra vida diaria y que esperamos que les enseñen en el colegio. Esos padres saben que otros padres de Galicia sienten más cercanas palabras como bidueiro, laverca o papoula, y por eso no quieren privarles de ese derecho, quieren que también puedan elegir.

Tampoco les agrada a los padres que hablan español en Galicia, que en los colegios se asocie su lengua, la que les han transmitido sus padres desde la cuna, con la dictadura franquista o con la “invasión” de los Reyes Católicos, ni que les propongan a sus hijos 'galleguizar' el nombre que ellos les han dado o los apellidos que han recibido de sus abuelos, o incluso que les animen a convertirse en 'neofalantes' como restitución de una supuesta deuda con sus genes. Estará usted probablemente pensando que una cosa no tiene por qué estar necesariamente unida a la otra, que no tiene por qué ser así, pero así es por desgracia; porque en todas la comunidades autónomas de España que tienen dos idiomas, la conservación de las lenguas diferentes del español está siendo monopolizada por sectores con grandes intereses económicos, por grupos de poder e incluso por algunos fanáticos que han pasado del enamoramiento a la obsesión.

Eso es todo señor Blecua. Espero no haberle importunado con mis reflexiones y le deseo que tenga usted muchos aciertos en su nueva y apasionante andadura.

Gloria Lago es la presidenta de la plataforma lingüística 'Galicia Bilingüe'.

marcha a favor de los presos de eta
PP y AVT piden que se prohíba la marcha del sábado en favor de los presos de ETA
Advierten al Gobierno vasco y a la Audiencia Nacional de que la manifestación de Bilbao será un acto de enaltecimiento del terrorismo
L. GIL | BILBAO. El Correo 4 Enero 2011

El PP y la AVT reclamaron ayer al Gobierno vasco y a la Audiencia Nacional, respectivamente, que prohiban la manifestación a favor de los derechos de los presos de ETA al considerar que la marcha, convocada por representantes del ámbito político, social y sindical bajo el lema «Egin dezagun urratsa, eskubide guztiekin euskal presoak Euskal Herrira» («Demos el paso, presos vascos a Euskal Herria con todos los derechos»), «volverá a convertirse, al igual que ha ocurrido en otras ocasiones, en un acto de enaltecimiento para quienes practican el terrorismo». Se trata del segundo acto multitudinario programado por la izquierda abertzale en la capital vizcaína desde que en septiembre la organización terrorista anunciara el cese «de sus acciones armadas ofensivas». En octubre, decenas de miles de personas recorrieron las calles de Bilbao en protesta por el «Estado de excepción» y en favor de «los derechos humanos, civiles y políticos».

El parlamentario popular Carlos Urquijo remitió ayer un escrito a la consejería de Interior en el que emplaza a Rodolfo Ares a «tomar las medidas necesarias» para evitar la celebración de la marcha. Desde el PP insisten en el carácter «ilegal de la misma», así como de «sus verdaderos convocantes». «Está claro que el movimiento ilegal pro amnistía se ha camuflado detrás de esta iniciativa», advirtió Urquijo.

A la petición de los populares vascos se sumó también la de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. El colectivo de afectados solicitó a la Audiencia Nacional que impida la manifestación al estimar que en ella podrían cometerse «delitos de enaltecimiento del terrorismo mediante la exhibición de pancartas o fotografías de presos de ETA». El alto tribunal acordó el año pasado en las mismas fechas permitir la ya tradicional marcha en favor de los reclusos de la banda, si bien instó a la consejería de Interior a vigilar el transcurso del acto y evitar que durante su celebración se profieran expresiones de apoyo a organizaciones terroristas, al considerar que el mero hecho de exhibir fotos de presos sin mayores comentarios no es delito.

Adhesión de Etxerat
La manifestación de Bilbao cuenta con el respaldo de los partidos firmantes del Acuerdo de Gernika: Batasuna, EA, Aralar, Alternatiba y Abertzaleen Batasuna, así como de sindicatos como LAB y ESK. Este último se adhirió ayer a la marcha para reafirmar su «compromiso en la defensa de todos los derechos, de todas las personas y de todos los proyectos». A través de un comunicado, ESK señaló que la sociedad vasca «debe avanzar en claves civiles y democráticas», al tiempo que remarcó que «un cambio en la política penitenciaria del Gobierno español sería un paso importante de cara a humanizar el conflicto y avanzar en el camino de la normalización política».

La asociación de familiares de presos de ETA Etxerat también anunció ayer su intención de participar en la manifestación del sábado. En una comparecencia pública celebrada en la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria, a la que asistieron alrededor de doscientos simpatizantes, los portavoces de la plataforma Natxi Aranburu y Ana Sáez de Uragain procedieron a la lectura de un manifiesto en el que afirmaron que este fin de semana no visitarán a sus familiares en las cárceles para acudir a la marcha convocada en Bilbao y abrir de esta forma un «nuevo escenario y un nuevo tiempo para el compromiso». Desde Etxerat defendieron la necesidad de «cambiar de raíz la criminal política penitenciaria, que vulnera los derechos más elementales». Un camino, según añadieron, no querer «recorrer solos, sino junto a la sociedad vasca».

La Xunta hará fijos a 670 trabajadores para reducir la temporalidad en un 6%
La Consellería de Facenda avisa de que no habrá nuevas consolidaciones de empleo y asegura que será la última oportunidad para optar a una plaza de funcionario hasta 2013
P. PÉREZ / M. V. SANTIAGO La Opinión 4 Enero 2011

En tiempos de crisis y de inestabilidad en el empleo, la Administración gallega quiere dar ejemplo y reducir la tradicional eventualidad que afecta a una parte de los empleados públicos. Para ello, la Xunta convocará "en los próximos días" un concurso para hacer fijos a 670 trabajadores eventuales, una medida con la que pretende reducir en seis puntos la tasa de temporalidad en la plantilla de la Administración gallega.

El personal contratado con anterioridad al 1 de julio de 1998 podrá optar a una de las 443 plazas fijas que se ofrecen mediante un concurso de méritos, mientras que los que se incorporaran después de esa fecha pero antes del 1 de enero de 2005 tendrán que someterse a un concurso-oposición, que, por lo tanto, también estará abierto a personas que no trabajen en la Administración gallega y quieran optar a uno de los 227 puestos que se convocan. Aunque la relación de puestos de trabajo aún no se ha hecho pública, puesto que saldrá publicada en el Diario Oficial de Galicia en los próximos días, el director xeral de Función Pública, José María Barreiro, aclaró que se trata de plazas para trabajar en la Administración autonómica, excluidos los ámbitos de la Educación y la Sanidad.

Ésta será la última oportunidad para conseguir una plaza fija en la Xunta, puesto que en el futuro no habrá más procesos de consolidación de empleo, según explicó Barreiro. Además, la Xunta también anunció recientemente que no creará nuevas plazas de funcionario hasta el año 2013, una medida que no afectará ni a profesores ni al personal sanitario.

Con la convocatoria de estos concursos se cumple el compromiso adquirido entre el Gobierno gallego y los sindicatos en abril de 2008 para hacer estables a mil trabajadores eventuales de la Administración autonómica. Este acuerdo suponía el primer proceso de consolidación de empleo que se hacía en la Xunta desde el año 1991.

Trescientos trabajadores, que se habían incorporado a la plantilla de la Administración gallega a través de asistencias técnicas, de forma discrecional y sin oposición, ya habían visto convertidos sus puestos de trabajo en fijos con anterioridad y solo quedaban pendientes ahora 670 plazas, ya creadas, que podrán ser ocupadas por este personal laboral.

"Estas plazas no suponen ningún aumento del gasto ya que están la totalidad ocupadas, pero facilitarán la reducción de la temporalidad del personal laboral en seis puntos", explicó ayer el director xeral de Función Pública.

Una vez se termine el proceso para consolidar estos puestos de trabajo en la Xunta, Barreiro explicó que podrán convocar un concurso de traslados entre funcionarios de la Administración autonómica, algo que no se celebraba desde los últimos cinco años.

Y si hay personal contratado en la Xunta sin plaza fija, se da también la paradoja de que hay funcionarios que no tienen aún un puesto de trabajo asignado pese a haber aprobado una oposición. Según explicó el director xeral de Función Pública, cuando tomó posesión en abril de 2009 había más de un centenar de trabajadores en esta situación. Su compromiso es que a partir del mes de marzo todo este personal cuente ya con su propia plaza, salvo, matizó, "contadas excepciones".

Según el director xeral, cuando asumió su actual cargo se llevó una "sorpresa" porque había "más de cien funcionarios" que llevaban más de cuatro años sin un puesto de trabajo asignado e, incluso, algunos de ellos arrastraban "cinco, seis, siete y hasta ocho años" en esta situación, por lo que ha indicado que se trata de un "problema muy antiguo".

En plena crisis económica, el año pasado Galicia superó por primera vez la barrera de los 200.000 empleados públicos. Se trata de una cifra global, que incluye desde funcionarios a personal temporal y computa a los trabajadores al servicio de todas las administraciones presentes en la comunidad -Xunta, Gobierno y ayuntamientos- y según los datos recabados por el Instituto Nacional de Estadística, también es la cifra más alta desde que existen registros.

Los 201.400 trabajadores públicos que hay en Galicia suponen ya el 23% de todos los asalariados de la comunidad, un dato que da cuenta del peso que tiene la Administración en estos momentos sobre la economía de muchas familias gallegas. Además, es una cifra en aumento, tanto que ni siquiera la crisis económica ha logrado frenarla. Así, en 2010 la comunidad engrosó a su ya larga lista de trabajadores públicos a 10.600 personas más -9.700 indefinidos y unos mil temporales-.

Pero el gallego no es un caso excepcional. Aunque parezca contradictorio con los continuos mensajes que llaman a la contención y el ahorro en el gasto público, hubo otras tres autonomías que el año pasado engrosaron las plantillas de sus administraciones incluso más que Galicia. Concretamente, fueron Andalucía -con 110.000 nuevos empleados públicos-, Madrid -37.300- y el País Vasco -16.100-.

No obstante, la Xunta parece dedicida a darle un vuelco a esta tendencia y para disgusto de muchos opositores anunció a finales del año pasado que su intención es no volver a sacar ofertas de empleo público hasta el primer trimestre de 2013. Esta congelación de las plazas de funcionario -que no afectará a los ámbitos de la Sanidad y la Educación-. El director xeral de Función Pública, José María Barreiro, señaló a la crisis como la principal causa que impedirá aumentar la plantilla de la Administración autonómica en lo que resta de legislatura. "La situación económica no permite ningún tipo de convocatoria con carácter general como se hicieron en los últimos años", aseguró en su momento para justificar una decisión enmarcada en la promesa de contención del gasto público y que llega en un contexto generalizado de recortes.
 


 

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