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Recortes de Prensa   Miércoles 5  Enero 2011

 

El "buen dato" de Zapatero
Editorial www.gaceta.es 5 Enero 2011
Habría que preguntar qué piensan del optimismo presidencial los 4,5 millones de parados.

¿Viven en el mismo país el presidente del Gobierno y los españoles? Nadie lo diría oyéndole decir al primero que el paro de diciembre “no es un mal dato” y manifestando los ciudadanos que el desempleo es su quebradero de cabeza número uno, según el barómetro del CIS. ¿Coinciden en el tiempo y en el espacio el señor Rodríguez Zapatero y los 45 millones de ciudadanos? Nadie lo aseguraría oyéndole decir al primero que en 2011 habrá más oportunidades para encontrar trabajo y manifestando la mayoría de los españoles que en este año va a aumentar el paro. Habría que preguntar uno a uno qué piensan del optimismo presidencial los 4.100.073 de personas que buscan un lugar en que trabajar. Aunque, en realidad, habría que preguntar a muchos más, medio millón más, habida cuenta la operación de maquillaje del Gobierno, que ha optado por sacar de las estadísticas oficiales a auténticos parados por el simple hecho de que estén formándose o pidan trabajos de menos de 20 horas semanales o en puestos que duren menos de tres meses.

El presidente de los brotes verdes ha declarado que 2010 “ha sido el último año de la crisis”. En su interesado daltonismo, Zapatero mezcla churras con merinas. Que diciembre haya sido bueno en comparación con los últimos meses de los 10 últimos años, no le autoriza a decir que ha sido “un buen dato” ni augurar el fin del desempleo en España para el año que acaba de comenzar.

En primer lugar porque en diciembre la Seguridad Social ha perdido 27.728 afiliados, un recuento que asciende a 218.857 en el conjunto del año, muestra de que no sólo aumenta el paro, casi 180.000 desempleados más, sino que se destruye empleo neto. Si nos fijamos en el número de afiliados a la Seguridad Social como indicador de la ocupación en España, resulta que hemos retrocedido a los niveles de mediados de 2005. ¿Cómo puede hablar del fin de la crisis cuando las previsiones medias de crecimiento para 2011 son del 0,6%, la mitad de las estupefacientes cifras previstas por el Ejecutivo?

Todo lo que Zapatero es incapaz de ver, los españoles lo aprecian con desconsolado realismo. Según la última encuesta del CIS, el paro es la primera preocupación para casi la mitad de los españoles, seguida por la economía. En conjunto, seis de cada diez españoles los consideran como los mayores quebraderos de cabeza. Casi la mitad ve 2011 como un año plagado de incertidumbres y la mayoría considera que van a empeorar el paro, la seguridad ciudadana o las pensiones, entre otros problemas. Ese realismo está refrendado por las previsiones de los expertos, que sitúan la tasa de paro de España en torno al 20% este año. Es decir, que 2011 será de nuevo un año perdido para el empleo. Las previsiones para 2012 no son mucho mejores.

Si Zapatero no es capaz ni de reconocer lo que ocurre y que está ante los ojos de todos, no cabe pensar que tome las medidas necesarias para atajar este grave problema social. Y todos los pasos que da en el buen camino le vienen impuestos desde fuera. El Fondo Monetario Internacional le ha pedido al Gobierno que recorte el salario mínimo. La razón no se le escapa a nadie: el salario mínimo es la prohibición a empresarios y trabajadores de llegar a un acuerdo por debajo de un baremo fijado por el Gobierno. Esta medida resta oportunidades a trabajadores que, en el momento, no pueden aportar un valor a la empresa que compense este mínimo. Por eso las leyes de salario mínimo expulsan del mercado de trabajo a jóvenes e inmigrantes poco cualificados. ¿Qué ha hecho Zapatero? Anunciar un aumento del salario mínimo para 2011.

Otra de las exigencias del FMI o del Banco de España es la de acabar con el actual sistema de convenios colectivos. Se cierran en condiciones que son asumibles para las grandes empresas de cada sector, pero muy duras para las empresas medianas y pequeñas, que son las que más empleo contratan. En lugar de apostar por las reformas, Zapatero se esconde tras la mesa de negociación entre sindicatos y patronal, de la que no cabe esperar ningún acuerdo. Es decir, retrasa la que deberá ser su decisión, aunque se tome en despachos ajenos, frente al urgentísimo problema del desempleo.

No hay que irse muy lejos para saber bien de lo que estamos hablando. Alemania carece de salario mínimo, y las negociaciones se hacen entre empresarios y trabajadores, no en convenios colectivos aplicables a sectores enteros, sin atender a las necesidades y especificidades de cada empresa. Y ha sufrido la crisis económica como cualquier país. Es más, se ha visto en el incómodo papel de pagador de las malas decisiones ajenas, con lo que ha tenido que cargar con la propia crisis y con la de los vecinos. Eso no le ha impedido cerrar el año con un récord de empleo de 40,4 millones de empleados, con un número de parados que no llega a rebasar los tres millones, el desempleo más bajo de las últimas dos décadas.

El problema del desempleo es el de la economía en general, y deriva de que tenemos un Estado demasiado grande y demasiado regulador. El presidente del Gobierno no está capacitado para acometer las necesarias reformas. Sólo se escuda en que los españoles sin empleo están más cubiertos socialmente que nunca, cuando lo que realmente desean y necesitan es un empleo. Pero eso no parece impresionarle lo más mínimo a un zombi que a un récord de parados lo llama “buen dato”.

Un paro insostenible
El Editorial La Razón 5 Enero 2011

El año ha empezado con un goteo de malas noticias económicas, entre las cuales la del paro tal vez sea la más desalentadora, pues ha alcanzado su nivel anual más alto en toda la serie histórica desde1996. En concreto, 2010 terminó con 4.100.073 desempleados, 176.470 más que el año anterior. Es verdad que ha sido el ejercicio con menor incremento y que diciembre ha sido el mejor mes, pero es un triste consuelo aferrarse a este tipo de interpretaciones.

La realidad objetiva es que España es el segundo país con más paro de Europa y que su economía está fuertemente lastrada por este motivo. No es casual que la principal preocupación de los españoles es, según el estudio del CIS publicado ayer, la ocupación laboral. De nada sirve que el Gobierno trate de disimular la crudeza de los datos con paños calientes, tales como que la tasa de protección social es muy alta o que la cobertura a los parados es suficiente. Son las tópicas excusas de mal gestor, que en vez de poner los medios para que no se produzca la hemorragia presume de dispensar buenos vendajes. Es verdad que la creación de empleo no depende, ni mucho menos, del Gobierno, salvo el empleo público, del que por cierto se ha abusado en los últimos años.

La creación de puestos de trabajo es el fruto de un tejido empresarial que en dura competencia es capaz de producir más y a menor coste, arriesgando esfuerzos y capital. No hay otra forma rentable y viable de reducir la pavorosa bolsa española de desempleo. Pero para alcanzar ese objetivo, los poderes públicos deben asumir su responsabilidad y facilitar las condiciones legales y normativas que convienen a la reactivación empresarial. Lo que se espera de un Gobierno sensato no es que ponga tiritas a la hemorragia, sino que ayude a los expertos a evitar las heridas. Dicho de otro modo, lo que espera el ciudadano de los gobernantes es que reformen la legislación laboral para que los empresarios puedan contratar nuevos empleos sin el temor de contraer una rémora improductiva. El equipo de Zapatero ha realizado ya algún esfuerzo en este sentido, y es justo reconocerlo, pero no es suficiente, como ya hemos señalado en otras ocasiones. La reforma laboral tímidamente avanzada camina en la buena dirección, pero aún quedan zonas oscuras que superar para que los actores económicos arriesguen aún más en la reactivación.

Asuntos como la negociación colectiva, la ultraactividad de los convenios o la burocracia sindical que lastra la actividad empresarial no son menores y están pendientes de reformar más allá de la ruinosa demagogia sindical. Debería iluminar a nuestros administradores el ejemplo de Alemania, un país con sólo el 6,8% de paro, que ha remontado antes que nadie la crisis gracias a la sensatez de sus líderes sindicales, a la moderación salarial y a la contención de los costes de producción. Entre España y Alemania no hay sólo una enorme distancia estadística, sino de responsabilidad política y sindical. Mientras en nuestro país un sindicalismo obsoleto alimentado con subvenciones por un Gobierno afín se ha limitado a defender los derechos adquiridos de los trabajadores acomodados, en Alemania se ha procurado que haya más empleo para más trabajadores. ¿No es ése acaso el camino que desean los españoles?

El géiser numérico
Carlos ALSINA La Razón 5 Enero 2011

Llevaban diez minutos de entrevista radiofónica cuando Carlos Herrera le comentó al presidente del Gobierno: «Hay quien dice que el paro ya no puede subir más porque no queda empleo por destruir». Sonriente, replicó Rodríguez Zapatero: «Hay dieciocho millones de personas trabajando, Carlos, más gente que cuando yo llegué al Gobierno». Y añadió: «¿A que le sorprende?».

Éste es mi pasaje favorito de la entrevista de ayer. Me puse la grabación tres veces para confirmar que Zapatero presentaba como dato sorprendente lo que no deja de ser una gran pavada. En siete años ha aumentado la población activa, en efecto, hay más gente trabajando y, a la vez, hay más parados que nunca, ¿a quién puede sorprender? Enhorabuena por entender qué significa un porcentaje. Este presidente agarra el censo y nos descubre un océano que ya estaba.

En su favor constato que atesora una pericia estimable en el juego dialéctico de andar mezclando datos absolutos con datos relativos y cantidades con tasas. Se ha convertido en un géiser numérico, un experto en inundar sus entrevistas de porcentajes ciertos pero parciales que él interpreta interesadamente como si su lectura fuera la única posible. No me sorprende su aptitud para memorizar cifras con las que adornar verbos y sustantivos, un número aquí, otro allá, para darle consistencia al parlamento; sí me sorprende, a estas alturas, su empeño en reivindicarse a sí mismo en comparación con el gobierno que le precedió.

Cada respuesta es una justificación de su gestión, como si cada pregunta fuera un suspenso. Siete años después, aún late en su discurso, a la defensiva, la fijación por hacerse bueno contrastando sus números con los que heredó. Las pensiones están hoy congeladas, pero son más altas que con Aznar. Los parados son el veinte por ciento, pero están más protegidos que con Aznar.

En realidad, Zapatero no ha competido nunca con Rajoy, sigue compitiendo ¡con Aznar!, con el recuerdo que de ambos quedará en la Historia. Agotar la legislatura forma parte de ese empeño en no quedar por detrás. Anticipar las elecciones sería aguantar menos que su predecesor en el cargo. Cuando Herrera le preguntó si volverá a presentarse en 2012 le salió al presidente su vena más engolada. «La democracia es tiempo y formas», dijo, «cuando llegue el tiempo y la forma ya diré lo que tenga que decir». A ver, no existe ninguna regla democrática que fije el momento y la forma en que un presidente ha de resolver su futuro. No es preciso envolver en presuntas esencias democráticas lo que es puro cálculo político.

Las encuestas señalan que el PP le saca hoy dieciocho puntos al PSOE, pero ya dice Zapatero que «esto no es lo que parece», las encuestas se equivocan, sólo él maneja las claves. Queda simpático que desdeñe con tanto aplomo los sondeos el mismo secretario general que intentó expulsar de la carrera a Tomás Gómez con la demoscopia como único argumento. Lo que vale para ti no vale para mí, ¿a que le sorprende?

9,8 por ciento
*Óscar Eimil www.gaceta.es 5 Enero 2011

Una parte de nuestro sistema productivo transita por los caminos de la subvención.

Casi todo en la vida, aún los peores acontecimientos, los que más nos hacen sufrir, tiene un lado bueno. La clave para salir adelante airoso ante las pruebas más difíciles radica precisamente en saber encontrarlo. La crisis nacional que vivimos –seguramente la madre de todas las crisis– tiene también, aunque no lo parezca, ese lado positivo, mucho más fácil de descubrir ahora que todos empezamos a reconocer con franqueza la realidad que nos ha tocado vivir.

Y la parte buena de los momentos difíciles por los que, a menudo, atraviesan las naciones, radica en las muchas oportunidades de futuro que brindan a sus ciudadanos, siempre que la reacción popular ante los males que nos aquejan sepa canalizarse socialmente, por medio de una acción eficaz de liderazgo, hacia la renovación de las viejas estructuras que ya no sirven. Sucedió en España con éxito durante la Transición, paradigmático ejemplo de crisis nacional, y puede perfectamente suceder ahora. Es momento, por tanto, de aprovechar el tiempo que nos quede por delante –no sé cuánto, solo el presidente parece saberlo– para transformar nuestro país, aprendiendo lógicamente de los errores cometidos.

Uno de ellos es la cultura empresarial de la subvención que hemos creado. Desde hace ya mucho tiempo los españoles vivimos en un país subvencionado, crecientemente subvencionado a medida que nuestra riqueza como nación ha ido aumentando. Sorprende, en este sentido, que siempre que algún colectivo desea vivir permanentemente instalado en la subvención, y tiene la capacidad de presión política suficiente, sus deseos se conviertan inevitablemente en realidad, y ello porque parece que nunca hay nadie en nuestro país capaz de, en nombre y en defensa de los intereses del conjunto de los ciudadanos, enfrentarse con coraje a la presión de los subvencionados.
Así, una buena parte de nuestro sistema productivo transita indefectiblemente, de una manera más o menos confesable, por los caminos de la subvención: la agricultura, la ganadería, las explotaciones forestales, la minería, la pesca, la industria aeronáutica, los astilleros, la investigación y la innovación, el cine, la televisión y la radio públicas, el teatro, la navegación aérea, el sector financiero, el transporte por ferrocarril y últimamente hasta la industria de la automoción; sin olvidar el número increíble de empresas públicas con pérdidas que desarrollan su actividad en los más variados sectores productivos.

Me interesa sin embargo detenerme aquí en un sector que lamentablemente cobra siempre actualidad cuando comienza un nuevo año, aunque últimamente las subidas del precio de la luz –curiosamente desde la pretendida liberalización del sector– comienzan a golpearnos también a mitad de cada ejercicio.

El coste aproximado de producción de un Mwh de electricidad en España es de 400 euros para la energía fotovoltaica, 75 euros para la eólica, 40 euros para la energía de origen fósil y para la nuclear de nueva generación y 15 euros para la nuclear ya instalada.

En los últimos cuatro años –por decisión política del Gobierno– se han invertido en España 22.000 millones de euros en plantas de energía fotovoltaica –instalaciones estas, que con la tecnología hoy disponible, costarían tres veces menos– que representa el 2,5% de la producción eléctrica total. Con esa misma inversión se podría haber construido un parque de centrales nucleares similar al ya existente, que podría dar satisfacción al 25% de las necesidades de energía eléctrica de nuestro país.

Las primas –subvenciones– satisfechas en el año 2009 a la producción de energías renovables superaron los 6.000 millones de euros, casi seis veces más que las pagadas en 2004, año en el que, como todos sabemos, nuestro presidente –que se ha gastado en primas a renovables más de 16.000 millones entre 2004 y 2009– tomó las riendas de la nación.

Pero es que además, si mantuviéramos el sistema de primas vigente y las previsiones de producción que maneja el Gobierno, para el año 2020 el coste para nuestros bolsillos en primas sería de más de 16.000 millones al año –a salvo el ahorro que pudiera producirse por consecuencia de la innovación tecnológica–, cifras todas ellas francamente inasumibles para la economía de nuestro país.

Ahora toca de nuevo subir la luz, el 9,8% en esta ocasión, para 17.000.000 de usuarios; y la subida no tendrá –ya lo verán–, como siempre sucede, ni padre ni madre. La pena es que muy pocos se acordarán, cuando tengan que pagar el recibo, mes a mes, de las grandes y pequeñas compañías que durante estos años han hecho grandes negocios con las energías renovables a costa del esfuerzo de todos, y gracias a la inestimable colaboración de nuestro Gobierno, que, a mi juicio, es muy responsable de lo sucedido.

Me confesaba estos días un empresario turístico que el 9,8% iba a suponer en su cuenta de resultados un millón de euros de gasto suplementario, lo que inevitablemente tendrá sus consecuencias en términos de productividad y de empleo. Cuando me decía que las veleidades progresistas no dan de comer a sus trabajadores, no pude evitar acordarme de aquella memorable frase presidencial: “La Tierra no pertenece a nadie. Salvo al viento”.

*Óscar Eimil es registrador de la propiedad y miembro del consejo asesor del Partido Popular de Andalucía.

Paralizados ante el aumento del paro
EDITORIAL Libertad Digital 5 Enero 2011

El Gobierno de Zapatero podrá aferrarse inútilmente al hecho de que el número de parados descendió en diciembre en 10.221 personas o al de que el incremento del desempleo en 2010 ha sido menor que el que sufrimos en los dos años anteriores. Sin embargo, eso no son más que estériles intentos de maquillar un dato mucho más decisivo y realista a la hora de hacer un diagnostico de situación, como es el de que el paro, con un incremento anual en 176.470 personas, ha vuelto ha alcanzar un récord histórico, que sitúa el número total de desempleados en España en 4.548.415.

Y es que a medida que el porcentaje de parados aumenta, mayor es el grado de deterioro de la economía necesario para que el desempleo siga creciendo. Ante la purga a la que nos abocaba la burbuja crediticia alumbrada por los bajos centrales, lo grave no es tanto la rápida destrucción de empleo a la que estábamos condenados, sino que ésta no haya sido relevada por un reajuste productivo que, a su vez, permitiese una intensa y rápida creación de empleo. Lo preocupante en el caso de España es que, lejos de sufrir una crisis en forma de V, la estamos padeciendo en forma de L.

Sin embargo, un porcentaje de paro del 20% no es una fatalidad que un país tenga que conllevar, sino una radical anomalía a la que no nos podemos acostumbrar. Es un síntoma inequívoco de que al mercado se le siguen imponiendo barreras institucionales que le imposibilitan su tendencia natural a crear riqueza y empleo. Sin embargo, al Gobierno parecería que lo único que le importa es ir tirando, aferrado –eso sí– a la poltrona, sin más interés que engañar de manera puntual y pasajera a los inversores y a los socios comunitarios para evitar la suspensión de pagos o la expulsión del euro. El Ejecutivo confunde el amargor de la medicina con el sufrimiento que causa la falta de cura. Y es por ello por lo que, lejos de llevar a cabo profundas y diversas reformas estructurales, empezando por la del mercado laboral, se limita a pasar factura, ya sea en forma de impuestos, de recibo de luz, o de desempleo.

Aun con menos responsabilidad que la que lógicamente tiene el Gobierno, otro tanto se podría decir del principal partido de la oposición. Es lamentable que el PP no haya liderado ninguna movilización social para exigir en la calle ese adelanto electoral que dice reclamar. El mal ejemplo que la mayoría de los ayuntamientos y comunidades autónomas del PP están dando a la hora de reducir drásticamente sus gastos supone, desde luego, una mala tarjeta de visita, por mucho que el desplome del PSOE en las encuestas parezca indicar lo contrario.

A la vista de este estancamiento, no es de extrañar que una inmensa mayoría de ciudadanos crea que, tras el paro y las dificultades económicas en general, el principal problema de nuestro país sea su clase política. Si no faltan hechos objetivos para dar la razón a ese 76,4% de ciudadanos que cree que la economía va mal o muy mal, ¿a que reformas o cambio de timón podríamos apelar para calificar de pesimistas a ese 75,8% que piensa que la situación continuará igual o peor dentro de un año?

Mientras que otros países como Alemania ya ofrecen datos claros y firmes de recuperación, aquí seguimos en la crónica de una agonía.

Degradación política
El caso Cascos
Pío Moa Libertad Digital 5 Enero 2011

Uno de los fenómenos más desconcertantes de la evolución política de España es el contraste entre las continuas fechorías de la casta o chusma política contra la unidad nacional y la democracia –aparte de la corrupción y la irresponsabilidad económica–, y la casi increíble ausencia de una alternativa centrada en contrarrestar tales desmanes y reconducir la política. Se dice que "el sistema" impide superar el bipartidismo, pero eso es falso. El problema radica en la ausencia de un programa y un liderazgo adecuados, que puedan canalizar el creciente descontento de gran parte de los españoles.

La evidente descomposición política (estatutos de "segunda generación", colaboración del Gobierno con la ETA, anulación práctica de la Constitución y de los avances logrados por la Reforma democrática de 1976, crisis económica, debilidad o algo peor frente a Marruecos, corrosión de la independencia judicial, falta de democracia en los partidos, etc.) debiera haber provocado en los partidos que se llaman nacionales, una reacción a la altura del desafío, una lucha interna que terminara expulsando a los dirigentes responsables del marasmo actual. Pero tampoco ha ocurrido tal cosa. Por el contrario, la casta política, del partido que sea, cierra filas por sus intereses, cada vez más ajenos a los del país.

Aparentemente, la baja de Álvarez-Cascos en el PP reflejaría un hartazgo dentro del propio partido por la política de Rajoy y una vía regeneradora, pero me temo que las ilusiones estén de más. La declaración del antiguo secretario general del PP no puede ser más decepcionante. Ninguno de los desmanes y derivas propiciados al unísono por Rajoy y el Gobierno parecen haberle afectado. Toda su preocupación se limita a la escasa influencia que, según él, tienen los afiliados asturianos en la dirección del partido. No es el argumento de un político con visión de estado, sino de un cacique regionalista más, uno de tantos como asolan la política española, con unas concepciones tan míseras, en definitiva, como las del propio Rajoy o los gerifaltes del Gobierno. Recordemos también las excelentes relaciones de Cascos con Arzallus, o su papel en la eliminación de Vidal-Quadras del PP en Cataluña.

Hoy, la situación es muy favorable para hacer balance de los años pasados desde la Transición y sacar las lecciones oportunas (algo de eso he intentado en La Transición de cristal). Sería una excelente noticia que el PP y el PSOE sufrieran una fuerte corrosión interna, de la que acaso naciera una orientación capaz de regenerar esos partidos o de escindirse para afrontar la crisis actual, que no es solo económica, sino, más aún, política, ideológica y moral. No me parece que Cascos represente tal alternativa. Y el país, España, sigue esperando.

ETA
La receta socialista
GEES Libertad Digital 5 Enero 2011

La gran cuestión, que a veces pasa desapercibida en lucha antiterrorista hoy, es la diferencia esencial entre buscar la derrota de ETA y buscar el fin del terrorismo. Derrotar a ETA es la única forma efectiva política y estratégicamente de acabar con el terrorismo o del fin del terrorismo, pero otros intentan recetas distintas. La derrota de ETA se caracteriza por tener como objetivos prioritarios destruir y desarticular a la banda en su totalidad, persiguiendo todas sus estructuras y persiguiéndolas allí donde se escondan; perseguir, detener y encarcelar a sus miembros, con penas duras que castiguen, hagan justicia y disuadan; y deslegitimar la ideología totalitaria nacionalista que los justifica, ideología antiliberal y antiespañola.

El desconcierto de unos y las denuncias de otros a propósito de ZP, Rubalcaba y su política respecto a ETA, provienen del hecho de que la estrategia del PSOE pasa por acabar con el terrorismo sin destruir a ETA: busca el fin del terrorismo, pero no la derrota de los terroristas. En vez de destruir y desarticular a la banda en su totalidad, se convence y se negocia con los asesinos su autodesarticulación; en vez de encarcelar a sus miembros y activistas, se buscan fórmulas para excarcelar a los encarcelados y proporcionar a los prófugos algún privilegio para que les merezca la pena dejar las armas; en vez de deslegitimar su ideología, se propone aplicarla en aquellos puntos que ETA comparte con los progresistas.

Respecto a lo primero, no es que parezca no tener sentido negociar con parte de la banda dejando al margen a quienes no quieren negociar y sí seguir matando. En el caso de convencer a éstos, ningún etarra en su sano juicio desarticulará la banda sin más. Primero por simple responsabilidad histórica; ¿qué activistase hará responsable de "apagar la luz y cerrar la puerta", tras 50 años de lucha armada? Y segundo, por simple prudencia y sentido común: es bueno guardarse un seguro para el caso en que el Gobierno no cumpla lo pactado, y ETA sabe que en 2006 no lo hizo. Así que sí, Rubalcaba busca que ETA comunique su fin sin poderse echar atrás, por lo mismo los etarras quieren mantener un camino de retirada en caso de engaño. Conociendo a los socialistas, tiene toda la lógica que las estructuras no se desarticulen.

Respecto a lo segundo, hoy por hoy no hay ningún etarra arrepentido, salvo particularísimas excepciones, secretas o discretas, de miembros que colaboran activamente con las FSE. Vender como arrepentidos a quienes simplemente están cansados de la cárcel y a quienes ven que matando no se consigue ganar y quieren cambiar de táctica, es una estafa escandalosa. Y no sólo eso: meter por la puerta de atrás, engañando y a escondidas, en la sociedad a personas que no matan simplemente porque no les merece la pena, es reintroducir el conflicto en la sociedad y dinamitarla a medio o largo plazo, justo cuando íbamos ganando. Entre otras cosas porque es evidente que sin castigo a los asesinos y sus cómplices no hay justicia, y sin justicia no hay ni sociedad ni orden político estable. Si el Gobierno pretende que los casos de Pilar Elías y Salvador Ulayar –que ven cómo los asesinos se pasean, presumen frente a sus víctimas y se ríen de ellas– se multipliquen en número y se justifiquen legalmente, estará poniendo una bomba de relojería.

Respecto a lo tercero, el inicio y el fin de los tratos de ZP con ETA es la connivencia ideológica y la política de apaciguamiento. Las actas de las conversaciones de Loyola mostraron un grado de compromiso del PSOE con ETA que sitúa a los socialistas fuera y enfrente del marco constitucional. Entonces pudo causar alguna sorpresa, pero hoy los socialistas ya están en Cataluña en abierta rebeldía contra la Constitución, y algo paralelo a eso es lo que ofrecen a ETA si ésta da un paso sin retorno. Primero, se busca meterla en las instituciones; segundo, se buscará con ella una "mayoría de progreso"; tercero, se perseguirá la modificación del marco estatutario y constitucional, en dos aspectos. Uno, respecto a la relación del País Vasco con el resto de España, a la catalana. Y otro, mediante la puesta en marcha de un proceso de atracción progresiva de Navarra. Loyola a largo plazo, en suma. Loyola porque los socialistas ven perfectamente asumible la aberración antiespañola allí cocinada con PNV y ETA.

La receta de los socialistas pasa por estos tres puntos: en que sea ETA la que se disuelva en vez de ser derrotada por el Estado; en que sus miembros sean interlocutores políticos en vez de presos detenidos; en que la banda gane a cambio de decretar la paz algunas victorias políticas. Estos tres aspectos son intemporales, y lo mismo valían para el PSOE antes que ahora. De las dos líneas fundamentales de la política antiterrorista de Felipe González, la guerra sucia y las conversaciones, al menos el PSOE ha dejado de lado la primera. Se ha quedado con la segunda, que es la receta antiterrorista de los socialistas para 2011.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Libertad y humo
Javier Orrico Periodista Digital 5 Enero 2011

Está en la naturaleza de la izquierda el gen totalitario. Los que estudiamos el marxismo y conocimos el funcionamiento de los partidos socialistas y comunistas nunca deberíamos haberlo olvidado. Pero entonces nos engañaron. Aún recuerdo las convocatorias alrededor de un gran canuto para reivindicar la libertad de consumo del cannabis, y cómo las tabletas y lor tarros de maría aparecían como señas de identidad libertarias de un PSOE y un PCE que hoy convierten a los fumadores ¡de tabaco! en reos de heterodoxia, sospechosos de corrupción burguesa o revisionismo ideológico, cuestiones que en los sistemas socialistas conducían a un campo de concentración, y en la España de ZP a que te cierren el bar.

Caído el muro, sin alternativa alguna al capitalismo, por muy hijoputa que sea (tanto como los seres humanos), la vocación totalitaria de la izquierda ha sido incluida en el catálogo de los vicios de la Señorita Pepis. Pero ahí está. Ridícula, pero indemne.

No tendrían sentido si no nos dijeran cómo vivir, cómo comer, cómo relacionarnos, cómo pensar. Su intromisión mesiánica en nuestras vidas ya no puede consistir en derrotar al capitalismo, empeño en el que fracasaron durante cien años, sino en infectar nuestra intimidad. En meter un comisario en cada casa (ahora las mujeres, pronto empezarán con los hijos), en los ámbitos del trabajo, del ocio. En cómo hemos de morirnos y en lo que podemos consumir para hacerlo. Y en arbitrar un inmenso sistema de delación que poco a poco irá penetrándolo todo

De la invención del género, que ya ha destruido muchas familias y parejas (y esto no tiene nada que ver con la aplicación de la ley a los agresores, sean del sexo que sean), a la persecución del fumador, que ya ha entronizado a esas figuras tan odiosas que son los chivatos, imprescindibles en los sistemas totalitarios, y hasta a organizaciones de consumidores como FACUA y UCE que se han puesto a la cabeza de la delación, al modo de las asociaciones independentistas que en Cataluña canalizan las denuncias por no rotular en catalán.

Todo es lo mismo: dividir, sembrar el odio y el recelo, demonizar a una parte de la población, salvar a los hombres de sí mismos, porque ellos, el Partido, siempre saben lo que nos conviene mejor que nosotros. Se trata de someter, de reprimir, de aterrorizar al que se aparta del ‘colectivo’.

Si no te multaran por ello –recuerden que ya hay antecedentes de represión legal contra quienes ellos deciden considerar homófobos, por ejemplo, no sabemos si defender el humo con la palabra será también delito en este inacabable mundo zapasocialista-, sería para descojonarse que los mismos que les cuentan a nuestros chicos que el sexo de cada uno se puede elegir como los caramelos, nos prohiban fumarnos un cigarro en un local privado y multar a su dueño.

Pero este esperpento es España, aquel país donde la vida y los vicios eran libres y dulces, y que hoy una partida de mamarrachos totalitarios ha convertido en el paraíso de las trincheras ideológicas y los delatores. No nos queremos dar cuenta, pero lo que se va con el humo es nuestra libertad.

El mito de la “islamofobia”
Rubén Kaplan. Minuto Digital 5 Enero 2011

El 25 de junio de 1996, un atentado terrorista, -reivindicado por varios grupos extremistas islámicos- fue perpetrado mediante un camión cisterna con explosivos detonados contra el complejo habitacional de Khobar Tower donde se alojaban efectivos castrenses de la base militar estadounidense de Dahran, en el este de Arabia Saudita, provocando 19 muertos y 400 heridos. Aquél mismo año, paradójicamente, una autoproclamada “Comisión de musulmanes británicos e islamofobia” creó el neologismo “islamofobia”, que significa literalmente “miedo irracional al Islam. Desde entonces, en una clara manipulación, muchos islamistas apoyados por la izquierda y sectores del progresismo, pretenden utilizar el término como si implicara intrínsecamente prejuicio o discriminación contra los musulmanes, tornando a los elementos radicales de éstos últimos, de victimarios en víctimas. La palabra islamofobia logró un cierto grado de reconocimiento lingüístico y político al punto que el africano Kofi Annan, entonces Secretario General de Naciones Unidas, en diciembre de 2004 presidió una conferencia denominada “Enfrentando la islamofobia” y posteriormente una Cumbre del Consejo de Europa, condenaba la islamofobia.

La organización Amnistía Internacional se ha pronunciado contra la islamofobia, en lo atinente a la indumentaria islámica. Esta organización considera que “todas las personas tienen derecho a decidir si usar o no indumentaria o símbolos religiosos, y que deben tomar esa decisión sin sufrir discriminación, violencia ni coacción. No contempla en su crítica el organismo internacional, las decenas de casos en que mujeres u hombres cubiertos con burkas de la cabeza a los pies, se inmolan y llevan a cabo atentados suicidas como lo registran con asiduidad las crónicas periodísticas. Amnistía también lamentó que en 2009 los votantes suizos decidiesen introducir en la Constitución, la prohibición de construir minaretes en las mezquitas en 19 de los 23 cantones suizos. David Diaz-Jogeix, director adjunto del Programa Regional para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional declaró: El voto afirmativo resulta sorprendente y muy decepcionante. Es realmente escandaloso que Suiza, un país con una larga tradición de tolerancia religiosa y ofrecimiento de refugio a las personas perseguidas, haya aceptado una propuesta discriminatoria tan absurda”.

Al respecto también se pronunció la Conferencia Episcopal de Suiza, que lamentó el resultado de la consulta. Su portavoz, Walter Müller, dijo que es “un obstáculo en el camino a la integración y al diálogo interreligioso en el respeto mutuo”. En éste caso, las plausibles y ecuménicas expresiones de Müller, no tienen en cuenta que el respeto debe ser mutuo y no unilateral.

Muchos musulmanes que se sienten objeto de islamofobia argumentan que los medios de comunicación presentan cierta información de forma tendenciosa, presentando como característico de todos los países islámicos prácticas que solamente ocurren en unos pocos. Otros prefieren citar casos excepcionales y exiguos donde las víctimas son islamistas como el de la egipcia Marwa el Sherbini quien resultara muerta a puñaladas, en el tribunal de Dresde, Alemania, a manos del hombre juzgado por llamarla terrorista, el de Ali Mohamed, imán de una mezquita en California, fuera quemado vivo en su propia casa. O que a Mohamed el Salamoni lo ultimaran a golpes, seis meses después de comenzar su misión en el Centro Islámico de Londres.

En un estudio realizado por la Universidad de Leicester se narran acciones como “acusar a un ciudadano árabe de terrorista para que se baje de un autobús” o “lanzamientos de huevos sobre estas personas”.

Según el Consejo de Relaciones Americano- Islámicas (CAIR), sospechado de apoyar y patrocinar a grupos terroristas como el Hamas que gobierna la Franja de Gaza, los “Ataques a la comunidad musulmana estadounidense y sobre el Islam aumentaron a un nivel sin precedentes en 2010?. El Secretario general de la organización de los 56 estados de la Conferencia Islámica, Ekmeleddin Ihsanoglu, afirmó recientemente que “Islam y los musulmanes están bajo ataque grave, y la islamofobia está creciendo y es cada vez más desenfrenada y peligrosa.

De acuerdo a lo precedente daría la impresión que los musulmanes son atacados, discriminados, asesinados, perseguidos por xenófobos, sus mezquitas incendiadas. Esto es una falacia; marginalmente de cualquier ataque aislado que sufra un musulmán, hecho absolutamente condenable, la realidad es que Occidente es la verdadera víctima del radicalismo islámico.

Los musulmanes deberían desestimar el desacreditado término islamofobia y encarar una introspección seria. En lugar de culpar a la víctima potencial por temor a que sea ejecutor, harían mejor en cavilar cómo los islamistas radicales han transformado su fe en una ideología que celebra el asesinato como sostiene Al-Qaeda: “Vosotros amáis la vida, nosotros amamos la muerte” y desarrollar estrategias para redimir su religión combatiendo el terrorismo y desterrar todas las formas de totalitarismo, los crímenes por honor, la violencia contra las mujeres, las lapidaciones, y adherir a lo publicado en uno de los párrafos de “El Manifiesto de los Doce”

Rechazamos renunciar a nuestro espíritu crítico por miedo a ser acusados de “islamofobia”, un concepto desafortunado que confunde la crítica del Islam como religión con la estigmatización de sus creyentes.

Savater insta a la Unión Europea a hacer frente a los nacionalistas
Redacción www.vozbcn.com  5 Enero 2011

La Unión Europea debe hacer frente a los nacionalistas, así titula Fernando Savater un artículo publicado este miércoles en el dirio británico The Guardian, reclamando y defendiendo que, haciendo suya la frase del filósofo Ortega y Gasset, “Europa sea la solución”.

El filósofo vasco constata que ‘los Estados miembros [de la UE] no están dispuestos a confiar la empresa común a líderes fuertes, optando por los moderados de bajo perfil que puede crear consenso’ en vez de ‘formar una unión más fuerte y prominente‘, algo que puede ser considerado como ‘un fracaso’ y ‘una fuente de frustación’ para quienes, como él, confiaban en que Europa era ‘la solución’.

‘Resistir frente a los políticos nacionales miopes’
Sin embargo, el escritor no es pesimista y asegura que ‘todavía vale la pena una Europa que represente y defienda a sus ciudadanos, no su césped. Que proteja los derechos políticos (y las obligaciones, por supuesto) y las garantías legales, en vez de los privilegios y las tradiciones huecas utilizadas para esconderse de los forasteros. Una Europa que mantenga la integridad de los actuales estados constitucionales y democráticos frente a la amenaza de las demandas de división étnica, que son invariablemente retrógradas y xenófobas. Una Europa de libertad y solidaridad, no un continente cerrado a los que llaman a sus puertas para escapar de la persecución política o de la necesidad económica. Una Europa sin prejuicios, cooperativa, amable y compasiva, no una celosa guardiana de sus beneficios. Una Europa de hospitalidad racional’.

Para ello, Savater advierte de que la Unión Europea necesita ‘europeístas militantes que sean capaces de resistir frente a los políticos nacionales miopes’ y contra ‘los líderes nacionalistas’ que ‘defienden el proteccionismo duro frente al mundo exterior y el liberalismo extremo en casa, con una firme mentalidad hooligan y aferrados valores procústeos para excluir a los temidos Otros’.

‘Las opiniones religiosas y filosóficas son derecho de todos y deber de nadie’
‘En otras palabras, europeos que solo son intransigentes con lo que beneficie a sus estrechos (y muy cristianos) intereses. Su marca de fundamentalismo define a las raíces europeas de forma selectiva, privilegiando la visión más conservadora y exclusiva de la tradición cuya riqueza precisamente radica en las controversias de sus contradicciones’, añade.

Y advierte de ‘otro peligro’, ‘el de la frivolidad de la buena conciencia multicultural que se opone al cristianismo exclusivo para defender otros dogmas religiosos que también pretenden estar por encima de las leyes civiles, incluso por encima de la versión occidental de los derechos humanos’.

Para Savater, ‘una Europa deseable es aquella en la que las opiniones religiosas y filosóficas son el derecho de todos y el deber de nadie, mucho menos una obligación de la sociedad en su conjunto. Un espacio radical, y por tanto secular (que no significa antirreligioso) y político, en el que las leyes civiles prevalezcan sobre cualquier consideración de fe, étnica o cultural, y en el que hay una clara distinción entrelo que algunos llaman pecado y lo que todos nosotros debemos juzgar como delito’.

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El discurso de la amenaza
El Supremo y el Constitucional son los defensores de la libertad de y en Cataluña. Cuando el Gobierno catalán no entiende este esquema tan elemental, algo está fallando
ANTONI BOSCH ABC Cataluña 5 Enero 2011

Cataluña empieza una nueva etapa después del tripartito de infausta memoria. Pero, ¿es realmente nueva? ¿No estamos ante un «dejà vu»? En efecto, querido Watson —como diría Sherlock Holmes—, estamos ante una puesta al día del discurso nacionalista. Esta es la afirmación que resulta de las primeras declaraciones de los máximos responsables de CiU, incluidos los últimos fichajes del PSC.

Para volver a enhebrar el discurso nacionalista es fundamental fabricar un enemigo. Los enemigos en un primer momento nos amenazan, luego nos atacarán, más tarde pelearemos para obtener la victoria. Después de una lucha —obviamente democrática— llegará la victoria final. Artur Mas ya nos ha dicho que estamos amenazados. Pero, pregunto, ¿quién nos provoca?, ¿qué perturba a nuestro alto dignatario?, ¿qué ejército o que Estado nos intimida?, ¿qué potencia del orbe osa perturbar nuestra paz? Pues parece que es el Tribunal Supremo. ¿El francés?, se preguntará el lector. No, en Francia no nos han quitado nada. Tampoco nos dan nada. Máxime nos venden energía, que no es poco. No es Francia.

Es el mismísimo Tribunal Supremo español, que con sus sentencias intimida a Cataluña. Tres familias catalanas en ejercicio del derecho a ser tutelados por los tribunales han protestado y recurrido el método de inmersión lingüística aprobado por el Parlament. Apelan al Tribunal y éste les da la razón. Conclusión, la máxima instancia judicial de España es una intimidación para Cataluña. Ésta es la sentencia que el nacionalismo extremo ha dictado.

Hace unos meses dictó otro veredicto frente a otra amenaza. ¿Quién nos intimidó antes del verano? Pues fue el Tribunal Constitucional. A Cataluña la provoca, también, el TC español. Cataluña está conminada por los tribunales. Esta es la tesis actual del nacionalismo oficial. Con estos inicios es difícil ver un futuro para Cataluña. Si en Cataluña se considera que los Tribunales Supremo y Constitucional son amenazas, cabe preguntarse si saben en qué país estamos.

De seguir en esta línea CiU sólo va a provocar frustración, desánimo y cabreo de los catalanes. Nuestros enemigos no son nuestros tribunales; ni Madrid; ni la Nación española. Nuestros enemigos son el paro, la pobreza, la deuda de la Generalitat, la destrucción del tejido empresarial, el fracaso escolar, el intervencionismo público, el sobredimensionamiento de la Administración catalana; la deuda de la Administración catalana; las hipotecas de los catalanes. Estos son nuestros enemigos, no los «otros».

El Tribunal Supremo y el Constitucional son los defensores de la libertad de y en Cataluña. Son la instancia donde los ciudadanos de Cataluña que no estén de acuerdo con las decisiones del Poder Legislativo o del Ejecutivo catalán pueden acudir para demandar razón y justicia. Cuando este esquema tan elemental no se entiende por quien tiene el Gobierno constitucional en Cataluña, algo esta fallando. Estamos empezando una nueva etapa queda tiempo para enderezar el rumbo. Yo le pido a los Reyes Magos toneladas de «seny». Espero que las traigan.

La restauración
Parece que Mas pretende demostrar que ha vuelto la dinastía legítima, la heredera de las esencias de la patria catalana, y que ya se marcharon los nacionalistas de segunda con acento cordobés
ALBERT RIVERA ABC Cataluña 5 Enero 2011

Si alguna imagen resume a la perfección la vuelta de CiU al gobierno de la Generalitat esa es la entrada triunfal de Lluís Prenafeta, el que fuera mano derecha de Jordi Pujol durante los primeros gobiernos convergentes, por la alfombra roja de la plaza Sant Jaume, ovacionado por los militantes de CiU —la mayoría de ellos «estelada» en mano, los mismos que una hora más tarde vitoreaban a Artur Mas al grito de «independencia» el día de su investidura como presidente—.

El ex conseller de Jordi Pujol, imputado en el «caso Pretoria» junto al convergente Macià Alavedra y los socialistas Bartomeu Muñoz y Luis García, actualmente en libertad bajo fianza, entró como un héroe en el acto de investidura de Artur Mas, con lugar de honor en el salón de actos incluido. Prenafeta, mezclado entre nuevos consejeros, el presidente Mas y el ex presidente Pujol y sus familias, simboliza la restauración del oasis catalán. Muchos de los que estuvimos en aquel acto compartíamos una sensación: los amos de la masía habían vuelto a casa. Allí estaba Pujol, el profeta del nacionalismo catalán, quien inventara ese eufemismo separatista de la «construcción nacional», capitalizando junto a Josep Duran Lleida y todos los antiguos consejeros y amigos de la era pujolista el triunfo de Artur Mas, para que quedara bien claro que Mas era el cabeza de cartel, pero el triunfo —como algunos ya advertíamos durante la campaña electoral— era del pujolismo, que retomaba el poder con el fin de instaurar la perversa confusión de Catalunya con CiU y el nacionalismo.

Pero la restauración no solo viene marcada por el continuismo en las caras de algunos consejeros, sino también por la deriva del discurso de Artur Mas, cada vez más tribal, más esencialista, más nacionalista y menos pragmático y moderado. La transición nacional, el derecho a decidir, la plenitud nacional, que los estados y las personas perecen pero las naciones milenarias como Cataluña perduran; son algunas de las joyas mitológicas que le hemos escuchado en los últimos discursos a raíz de su investidura. Parece que Mas pretende demostrar que ha vuelto la dinastía legítima, la heredera de las esencias de la patria catalana, y que ya se marcharon los aprendices de brujo y los nacionalistas de segunda con acento cordobés. Y es que, lamentablemente, el nacionalismo con peor o mejor tradición, con peores o mejores trajes, con peor o mejor acento catalán, sigue gobernando Catalunya después de 30 años.

Y hay que reconocer que ese es el gran logro de Jordi Pujol, que ha conseguido con su astucia que los socialistas, lejos de ser alternativa y abrir una etapa postnacionalista y de reconciliación con el conjunto de España, hayan optado por intentar ser una mala copia del victimismo nacionalista, cavándose así su propia tumba con la fórmula tripartita.

Ser lengua propia no es ningún título
Jesús Royo Arpón  www.lavozlibre.com 5 Enero 2011

En el artículo anterior decía que todo el edificio teórico del nacionalismo se había desplomado con la sentencia del TC. Me han llamado por eso optimista antropológico, como Zapatero. Dios mío no, por favor. Tendré, pues, que explicarme.

El nacionalismo, decíamos, siempre busca una ventaja, o lo que es lo mismo, tiene aversión a la igualdad. El grupo que debe obtener ventaja -la llamada 'nación catalana'- se representa en algo más o menos simbólico, en nuestro caso la lengua. Y ahí viene el discurso teórico nacionalista sobre la necesaria prioridad del catalán sobre el castellano. Hay básicamente tres razones: el catalán es prioritario porque es a) lengua propia, b) lengua en peligro, y c) lengua minorizada. Ese discurso se repite de mil maneras, machaconamente, y ha llegado a calar en la opinión. En todas mis miles de conversaciones sobre la lengua, el argumentario siempre es que el catalán es la lengua del país, o que el catalán se muere o que se usa poco. Los tres argumentos acaban siempre en lo mismo: castellano va de retro.

Hoy hablaré del título de lengua propia. La Generalitat nacionalista -no sé por qué digo nacionalista- ha invertido millones en ponderar, enfatizar y ratificar el título de lengua propia, y deducir de ello el derecho a la prioridad. Toda la prensa en catalán no hace otra cosa: si no lo hiciera, perdería la subvención. El notario Puig Salellas, en paz descanse, dedicó toda su vida a abundar en el tema: la trascendencia jurídica de la lengua propia. El catalán, decía, es lengua oficial y propia. El castellano sólo lengua oficial, luego no son iguales. Y como lengua propia de Cataluña, es también propia de la enseñanza, de la Administración, de la sanidad, del comercio, de la industria, del ocio, de la vida económica, de las comunicaciones, de la publicidad, etcétera. El catalán es la lengua propia de todo. El castellano, aparte de un uso retórico (el discurso del rey en Navidad, y para de contar), debería ir siendo cada vez más una anomalía, un estorbo, un residuo del pasado, el mal recuerdo de los emigrantes míseros de los sesenta. El futuro nacional esplendoroso sería limpio de cualquier rastro de castellano.

Y ahí viene el hachazo de la doctrina del TC. La lengua propia no es un título añadido al de lengua oficial, sino la condición para serlo. La condición para ser lengua oficial en un territorio es ser propia de ese territorio. Por ser lengua propia de Cataluña el catalán es lengua oficial, tan oficial como el castellano, o sea cooficial, y en el mismo grado. Y los poderes públicos no pueden tener ni promover un uso preferente de ninguno.

Excepto como reparación histórica por situaciones de persecución o discriminación. Sí, había que reparar al catalán por la prohibición del franquismo. Pero también habrá que reparar al castellano por la persecución durante estos últimos treinta años, su expulsión de la escuela y de la Administración. El castellano ha arrastrado la condición de lengua extranjera, ajena e impropia, como un baldón de indignidad. Ahora deberíamos pedir a la Generalitat una discriminación positiva: usar el castellano en contextos de alta significación colectiva catalana, esencial. Asociar el castellano a la señera, a las instituciones autonómicas, a las instancias del poder, a la historia del país. Es decir: normalizar el castellano.

Real Sociedad
La alineación de ETA
José García Domínguez Libertad Digital 5 Enero 2011

Igual que los esforzados enanitos de Blancanieves, también ETA dispone de siete devotos admiradores prestos a librarla de todo mal, aunque no moran en un claro del bosque sino en el muy turbio banquillo de la Real Sociedad de San Sebastián. Trátase de siete pequeños colaboracionistas con su régimen de terror que responden por Imanol Agirretxe, Jon Ansotegi, Mikel González, Mikel Labaka, Eñaut Zubikarai, Markel Bergara y Mikel Aranburu. Según parece, esos siete zagales vinieron al mundo a dar patadas, ora a un balón de fútbol, ora a la memoria de los cerca de mil asesinados que el objeto de sus desvelos ha dejado tendidos en las cunetas de la memoria.

Tal que así, los siete magníficos de Anoeta han dado en hacernos sabedores de cómo sus atormentadas almas sufren por los presos. Siempre, huelga decir, que los internos comulguen con el hacha y la serpiente. Y es que la suerte del resto de los criminales resulta por entero ajena a tantas congojas y pesares. Pues solo quien haya matado a un semejante en nombre de Euskal Herría dispone de un rinconcito en sus afligidos corazones. Unos corazones que se encogen frente a un régimen penitenciario "que tiene la crueldad como base", según predica el escrito que acaban de rubricar al alimón. Perversidad cuyo fin sería "destruirlos [a los etarras] para golpear así de lleno a la sociedad vasca", como igual refieren ahí los émulos de Mudito, Gruñón, Estornudo, Tímido, Sabio, Feliz y Dormilón.

Por lo demás, la única duda razonable que plantea el caso es discernir si nos hallamos ante siete cobardes o ante siete miserables. Sin que proceda descartar la hipótesis más verosímil, esto es, que concurran las dos circunstancias a un tiempo. Lo explicó mejor que nadie Sebastian Haffner en Memorias de un alemán. Al principio, la población se prestaba a colaborar por simple miedo. Aplaudían, coreaban las consignas y denunciaban a sus vecinos solo con tal de ponerse ellos a salvo. Al principio, era así. Pero, con el tiempo, ninguno soportaba la vergüenza al contemplarse la cara en el espejo cada mañana. Por eso, todos acababan sucumbiendo a la doctrina del partido. Para poder absolverse a sí mismos. ¿Cuándo, por cierto, las Memorias de un vasco?

Nota bene:
No hay quinto malo, pero sí octavo ruin. De ahí que, en el instante de editar esta columna, irrumpiese en la lista un David Zurutuza que no merece sea alterada ni una coma de lo dicho.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

El déficit de Cataluña triplica lo previsto y Mas reduce un 23% los altos cargos
Alcanza los 7.800 millones de euros, una situación financiera que para el presidente de la Generalitat es 'delicada' pero 'superable'
 www.lavozlibre.com 5 Enero 2011

Barcelona.- El presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, aseguró este martes que el déficit de Cataluña es un 50% mayor al previsto, una desviación “excesivamente elevada”, que según reconoció el líder de CiU puede alcanzar los 7.800 millones de euros. Con esta cifra, Mas apuntó que según las primeras estimaciones, el déficit del Gobierno catalán estarán entre "dos y tres veces por encima" del objetivo que se marcó en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), que fue de 2.600 millones, el 1,3% del PIB catalán.

Las datos demuestran que la situación financiera de la Generalitat hereda de José Montilla es "delicada” pero “superable”.

La Administración es una de las primeras perjudicadas en notar los recortes que llevará a cabo Artur Mas. Ha aprobado una reducción de altos cargos del 23%, pasando de 177 a 136, lo que se suma al recorte ya realizado de 15 a 12 consejerías.

El Ejecutivo de Mas prevé una deuda total de la Administración, incluidos sus organismos y entidades pendientes, de 40.607 millones de euros. Con este recorte pretende ahorrarse más de tres millones de euros, según las previsiones de Mas.

Este mismo enero se reducirá el personal eventual (cargos de confianza y de asesoría), que irán "claramente a la baja"; en un máximo de dos meses habrá decretos en cada consejería, que ajustarán sus estructuras, y a finales del semestre se reorganizarán las empresas públicas para reducirlas sustancialmente, aunque esto requiere un análisis previo de cada organismo.

Artur Mas explicó que la reducción de altos cargos aprobada este lunes supone minimizar "el aparato más político" de la estructura del Gobierno catalán, ya que había cargos prescindibles, y recordó que esta decisión cumple con su compromiso electoral de adelgazar la administración entre un 20 y un 25% de golpe.

Para 500 funcionarios vascos no habrá cuesta de enero
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 5 Enero 2011

Para algunos afortunados, no hay cuesta de enero. Sobre todo si son funcionarios.

Comenzamos el año con el mayor número de parados registrado en el INEM desde que éste existe, con cientos de miles de pobres y con unas enormes subidas de servicios básicos que nos van a empobrecer aún más. Sin embargo, para muchos españoles no hay crisis ni preocupación.

Es el caso de los casi 500 funcionarios del antiguo INEM transferidos al Gobierno vasco merced a los pagos que ha hcho Always Marruecos al PNV para garantizarse su apoyo en las Cortes. ¡Y luego se critica a Berlusconi, que hizo lo mismo pero más barato y sin debilitar la undad nacional!

Los 473 trabajadores que serán transferidos desde del Servicio Público de Empleo Estatal (antiguo Inem) a Lanbide, el Servicio Vasco de Empleo, tendrán una subida salarial de entre el 20% y el 30% en la nómina del mes de enero, según la propuesta presentada ayer por los responsables del Departamento de Empleo del Gobierno vasco a las centrales sindicales.

ESTO son las autonomías que nos iban a solucionar los problemas de unidad nacional y de despilfarro. Ningún funcionario de los cuerps nacionales cobra lo mismo en ningún punto de Expaña, aunque el trabajo sea el mismo. La idea de subir el sueldo a los funcionarios transferidos la tuvo Jordi Pujol en los 80. Contaba que con el aborregamiento de la masa, los funcionarios estarían contentos de cobrarmás y se someterían a la normalización lingüística y aceptarían tener a políticos mandándoles. ¡Y acertó!

Que la mayoría de los españoles vivimos sometidos a una casta que nos sangra para su beneficio es ya un hecho que sólo niegan los miembros de ese grupo. Entre ellos hay: políticos; empresarios, titiriteros y oenegeros que viven de la subvención; editores y tertulianos; funcionarios; etcétera.

CODA: ¿Alguien me puede explicar por qué este Gobierno socialista de pogreso sube en mayor porcentaje el billete de los trenes de Cercanías, que son los usados mayoritariamente por las clases trabajadoras, que el billete de la red de AVE, que se llena con ejecutivos, políticos, jubilados de VISA Oro...?

Según las encuestas el PSOE mantiene no menos de seis millones de votos. ¡Cuánto imbécil hay suelto!

Ferran Mascarell aboga por las multas al cine para imponer el catalán
El nuevo consejero de Cultura de Cataluña quiere impulsar así la Ley de Cine de la Generalitat
Ep www.lavozlibre.com 5 Enero 2011

Barcelona.- El nuevo consejero de Cultura de Cataluña, Ferran Mascarell, aboga por multar para impulsar el catalán en el cine. Es lo que se desprende de sus declaraciones en una entrevista en TV3, donde ha puntualizado que "tendrá que haber algún tipo de sanción, porque si no ya hemos visto muestras claras de que hay gente que no se lo acaba de creer".

Ferran Mascarell, que dejó el PSC para formar parte del equipo del nuevo presidente de la Generalitat, Artur Mas, augura un futuro con "mucho cine en catalán".
Reconoce que también habrá "mucho cine en lengua original y entre medio una transición pactada que permita un número digno de películas en catalán".

Mascarell ha hecho así referencia a la polémica Ley de Cine que impulsó su antecesor, Joan Manuel Tresserras, pero también ha hablado de todos los organismos que se han creado en los últimos años. Ha dicho que "hay que poner un poco de racionalidad, y una de las prioridades es podar y limpiar unos procesos que se han ido construyendo a lo largo de un tiempo y sin eliminar ninguno".

Mascarell se ha planteado como una de sus prioridades la internacionalización de la cultura catalana, sobre todo a través del Instituto Ramon Llull (IRL). En referencia a las subvenciones, uno de los temas más polémicos en el ámbito de la cultura, ha asegurado que "lo más importante" es la colaboración entre el ámbito público y el privado.

Las víctimas tachan de «humillante» el apoyo de futbolistas a los presos de ETA
Pide que se prohíba y pregunta a los jugadores de la Real Sociedad si «promocionarían una marcha a favor de violadores o traficantes de droga».
San Sebastián - Ep La Razón 5 Enero 2011

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco Covite ha calificado de "indignante" que ocho jugadores de la Real Sociedad hayan realizado un llamamiento a participar en la marcha a favor de los derechos de los presos de ETA convocada para este sábado en Bilbao, que, además, ha pedido que se prohíba.

En un comunicado, Covite ha mostrado su adhesión a la petición que las asociaciones AVT, Voces contra el Terrorismo y de los partidos UPyD y PP han hecho a la Audiencia Nacional y departamento vasco de Interior para la prohibición de esta marcha.

Además, ha tachado de "indignante" que ocho jugadores de la Real Sociedad, Mikel Aranburu, capitán del equipo, Imanol Agirretxe, Jon Ansotegi, Mikel Gonzalez, Mikel Labaka, Eñaut Zubikarai, Markel Bergara y David Zurutuza, se hayan sumado a una marcha a favor de los presos "asesinos de nuestros familiares y jamás se hayan manifestado públicamente a favor de las víctimas".

"Es humillante ver la capacidad de cinismo de estos privilegiados que como jugadores del principal equipo de la provincia representan a miles de guipuzcoanos todos los fines de semana en partidos oficiales, reciben el cariño y el apoyo de una afición y que son ejemplo para futuras generaciones", ha afirmado.

Además, ha acusado a estos jugadores realistas, todos ellos de la primera plantilla del equipo, de aprovechar "su imagen pública para promocionar una marcha en apoyo de etarras encarcelados por amenazar, asesinar, extorsionar y secuestrar".

Covite ha preguntado a estos realistas si "estarían dispuestos a promocionar una marcha a favor de violadores, maltratadores, traficantes de droga, pederastas o proxenetas" y "qué motivo les impulsa apoyar a los asesinos de tantas personas inocentes".

El colectivo se ha mostrado "harto y cansado" de "tener que escuchar continuamente que se avecina el final de ETA", cuando "recientemente se ha demostrado la existencia de cartas de extorsión y robo de material para falsificación de documentos".

FIN DE "ETAPA ASESINA"
En este contexto ha trasladado su preocupación ante el hecho de que "hemos entrado en una dinámica en la que los terroristas tienen derecho a acercamiento a otros centros, reducciones de condena o excarcelaciones por el mero hecho de dar por finalizada su etapa asesina sin pagar por ello a la justicia".

"Somos conscientes que a ellos la condena moral no les afecta pero que quede claro que a la gran mayoría de las víctimas la condena penal no nos compensa", ha añadido.

No obstante, ha destacado que "afortunadamente el sentir mayoritario de los profesionales del fútbol de este país no coincide con el de estos ocho jugadores" y ha realizado un llamamiento a "la coherencia a los principales organismos del fútbol y a los equipos de la liga de fútbol profesional a manifestar públicamente su apoyo y participar en aquellas iniciativas a favor del recuerdo y homenaje a las víctimas del terrorismo y en contra del quienes lo practican o justifican".


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