AGLI

Recortes de Prensa   Jueves 6  Enero 2011

 

Un presidente incomprendido
Presentarse como una víctima de las circunstancias internacionales es un desprecio a la verdad
FERNANDO FERNÁNDEZ ABC 6 Enero 2011

EL año empieza con un presidente de gobierno que se presenta dolido ante la incomprensión de los españoles y que promete un gran esfuerzo de convicción. Palabras vacías que no pueden borrar la sensación de fracaso que le acompañará hasta el final de la legislatura. Tuvo el presidente dos momentos económicos para demostrar su altura de hombre de Estado, por no mencionar los muchos que desperdició por preferir el sectarismo en temas como terrorismo, educación u organización territorial: las elecciones de 2008 y la crisis griega y en ambos confundió el mensaje, erró el diagnóstico y prefirió hacer populismo.

En 2008, la economía española iniciaba una senda clara de estancamiento; el ciclo inmobiliario había llegado a su fin y era la hora del ajuste en el nivel de gasto. Pero el presidente prefirió ridiculizar a los populares por intentar evitar lo que precisamente ahora se quiere hacer perdonar: un ajuste fiscal y social salvaje. Pero pudo haberlo hecho otra vez cuando estalló la crisis griega. Escribí entonces un artículo titulado «Zapatero II el reformista», animado por la confianza que aún me quedaba en el seny económico de los socialistas, que no de su presidente. Y me equivoqué porque Zapatero volvió a elegir la confrontación partidista y la ignorancia de la realidad hasta que los hechos forzaron la intervención de la economía española. Intentar ahora presentarse ante los ciudadanos como una víctima de la circunstancias internacionales es más que una carta a los Reyes Magos, es un desprecio a la verdad y a la inteligencia de los electores.

Las vacaciones me han permitido leer las memorias de Tony Blair, una defensa inteligente y bien construida del Nuevo Laborismo, la renovación de la izquierda socialista que en España ha frustrado el presidente Zapatero al secuestrar el debate y empujar el partido hacia el nacionalismo periférico. El líder británico lo tenía claro; el laborismo no puede ser el partido de los pobres subsidiados por el Estado sino de los que quieren dejar de serlo, con su esfuerzo, su trabajo y su ambición; el partido de la igualdad de oportunidades y de la responsabilidad en el uso de los recursos públicos; el de la eficiencia en la provisión de los servicios públicos. Qué contraste con los titulares Zapatero: gratis total, derechos y alegría para todos y defensa de lo público a costa de la calidad y de la libertad.

Esta ideologización trasnochada de la gestión política y económica es lo que la sociedad española no le perdona ni le puede perdonar al presidente Zapatero. Porque le ha hecho retroceder varias décadas en prosperidad y bienestar, porque le ha alejado del nuevo mundo globalizado y competitivo. Bien es cierto que se dejó cautivar por ella mientras la bolsa estaba llena, pero precisamente por eso ahora se revuelve con la agresividad de quien se siente estafado. Sus electores son como los inversores de Fórum Filatélico, como los clientes de Madoff. Habían confiado en el gran timonel y les ha engañado.

Eso es lo que no puede entender el presidente, anclado en un marxismo elemental de asamblea universitaria. No puede entender el desprecio profundo e irreversible de los electores, que encuentran al partido socialista instalado en un mundo desfasado y a su presidente perdido en el espacio sideral de sus manías y obsesiones particulares. Un desprecio que no se puede contestar sin unas nuevas elecciones que permitan al Partido Socialista modernizar su discurso y buscar un líder creíble que lo pueda encarnar. Todo lo demás es hacernos perder el tiempo, la paciencia y la cartera a los españoles.

Asesinato en Pakistán
Auge islamista
GEES Libertad Digital 6 Enero 2011

El mundo, podría decirse, está en vilo ante las ambigüedades de Obama. La señal de retirada para este año de Irak y Afganistán está incentivando a los terroristas. No era, pues, la actitud occidental la que generaba la violencia islamista, sino la percepción de debilidad.

La teoría progre era clara: Bush fracasó. Su reacción engendró más terror. Las reivindicaciones extremistas eran legítimas, aunque mal planteadas. Nuestros excesos los habían radicalizado. No obstante, el republicano había mantenido a Estados Unidos a salvo. Así que bastaba con mantener sus medidas, ir preparando el regreso y cargar las tintas contra su retórica de cowboy. Por ejemplo, cambiando la terminología guerrera, la nueva era alumbraba las operaciones de contingencia exterior.

Este nuevo paradigma, lejos de tener éxito, ha minado los progresos precedentes. Al ser asesinado Salmán Tasir, el político paquistaní que recientemente protegió a la cristiana Asia Bibi contra la aplicación de la pena de muerte por blasfemia, la democracia y la libertad en Pakistán han perdido un baluarte.

Y llueve sobre el mojado de más contingencias. Porque, ¿quién mató a los coptos de Alejandría? Al Qaeda. ¿Quién cometió la masacre de noviembre contra cristianos en Bagdad? Al Qaeda en Irak. ¿Quién secuestra en las orillas del Mediterráneo? Al Qaeda en el Magreb Islámico. ¿Quién mató a Tasir? Al Qaeda. Sin embargo, Al Qaeda, y citamos a Panetta, jefe de la CIA, es un grupo de unos cincuenta extremistas en Pakistán, y quizá otros tantos en Yemen. Esto, gracias a años de combate. ¿Acaso el ejército más poderoso del mundo, ya sea disminuido por los recortes, no puede con esto? Yes, it can.

Es decir, las guerras de Obama no consisten en, según el repetido lenguaje inventado por algún lince del consejo de seguridad nacional, "desorganizar, desmantelar y derrotar a Al Qaeda", sino en enfrentarse al terrorismo islámico en todas sus facetas, que incluye desde los chiíes tarados de Teherán –sorprendentemente mantenidos a raya por el gusano informático Stuxnet– hasta los suníes radicalizados que, en feliz expresión del experto Angelo Codevila, "elegimos llamar Al Qaeda".

La red de terroristas islamistas que completa este panorama y que implica no sólo a los talibán afganos, sino a los fanáticos que se detienen día sí y día también en Estocolmo o Barcelona, responde a una ideología criminal –el radicalismo islámico– contra la que debe dirigirse el combate de nuestro tiempo, como antaño se hizo contra el comunismo.

Esta guerra exige, sí, hombres como Petraeus y aviones no tripulados, pero requiere sobre todo una explicación a las sociedades occidentales. Necesita el planteamiento de una solución que no es otra que la de la expansión del modelo de democracia liberal que Fukuyama identificaba con el fin de la historia, y que, por lo visto, sólo podrá tener lugar en cuanto se haya dilucidado este choque de civilizaciones que anunció Bernard Lewis y por el que cobró fama Huntington.

Tasir se oponía a la pena de muerte por ofender al islam. La blasfemia que más dificulta las cosas es la indecisión occidental. No matan más por que se escandalicen más: no matan más porque no pueden. Tras la hoja de higuera de la prudencia, lo único que esconde la teoría progre es el miedo a enfrentarse a la guerra entre la tiranía y la opresión de nuestros días.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

La cobardía de Occidente
Los cristianos constituyen hoy la comunidad más sistemática y violentamente perseguida en el mundo
ALFONSO ROJO ABC 6 Enero 2011

Un gobernador paquistaní es asesinado tras apoyar el perdón a una campesina cristiana condenada a la horca por haber, supuestamente, blasfemado contra Mahoma.

Docenas de cristianos iraquíes son ametrallados en el atrio de una iglesia, por pistoleros que gritaban «¡Alá es grande!» mientras apretaban los gatillos.

Una serie de bombas acaba en Navidad con la vida de 86 cristianos y deja 189 heridos en el norte de Nigeria.

Y en Nochebuena, en Alejandría, la segunda ciudad de Egipto, durante la misa, 21 coptos son convertidos en pulpa sanguinolenta por un terrorista que había trufado los explosivos adheridos a su cuerpo con tuercas y clavos.

La Casa Blanca condena los ataques. Dice que se trata de actos «bárbaros y abominables», pero evita referirse a la religión de los perpetradores y a sus motivaciones «íntimas».

Lo mismo las cancillerías europeas o los medios de comunicación occidentales. Una de las tres grandes agencias de noticias titula su cable sobre la masacre nigeriana afirmando que «se agudizan los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes» y uno de los principales periódicos españoles dice en su editorial que la carnicería de Alejandría «subraya dramáticamente la creciente tensión entre cristianos y musulmanes en Oriente Medio, desde el Magreb hasta Pakistán».

No es eso. Eludir en nombre de qué se perpetran los crímenes o lo que vociferan los matarifes, que no es muy diferente de lo que aullaban los facinerosos del 11-S, el 11-M, el 7-J o la discoteca de Bali, es no querer ver la realidad.

Los cristianos constituyen hoy la comunidad más sistemática y violentamente perseguida en el mundo. ¿Imaginan que fuera al revés? ¿Qué la masacre tuviera lugar el último día del Ramadán a la puerta de una mezquita como la de la M-30 madrileña?

Soberanistas y democristianos rechazan la propuesta del mediador
Los independentistas flamencos empujan a Bélgica a la división
Bélgica vivió ayer el enésimo «momento de la verdad» de su historia reciente, oscilando ya más cerca de la ruptura que de la reforma, desde que en abril el todavía primer ministro en funciones, Yves Leterme, disolviera el Gobierno por la falta de entendimiento entre las dos principales comunidades del país: los flamencos del norte y los valones francófonos del sur.
Bruselas - Jorge Valero Minuto Digital 6 Enero 2011

Ayer, la propuesta del último mediador elegido por el rey Alberto II, el socialisa flamenco Johan Vande Lanotte, fue herida de muerte por los principales partididos políticos, especialmente por los independentistas flamencos. Y eso que el texto recogía algunas de sus demandas, como la cesión de competencias en empleo o un incremento del porcentaje de las arcas federales destinado a las regiones, un 26%.

Bart De Wever, líder de la Nueva Alianza Flamenca (N-VA) y ganador de las elecciones del 13 de junio, calificó de «fundamentales» las objeciones de su partido, mientras que Elio Di Rupo, líder de los socialistas francófonos (los más votados en Valonia), definió su postura como la de «un sí con condiciones».

Lejos de un acuerdo
Según la televisión pública francófona RTBF, los socialistas consideran la propuesta de Vande Lanotte «un buen punto de partida» para seguir negociando, si bien creen necesario retomar ya las conversaciones para conseguir un acuerdo «equilibrado». De Wever, sin embargo, condicionaría proseguir con las negociaciones sobre el texto a que el resto de formaciones escuchase y aceptase sus reservas al mismo.

También enrocado en su posición se mantienen los democristianso flamencos de la CD&V, cuyo líder, Wouter Beke, afirmó que «antes de sentarse a negociar conviene hacer algunas precisiones al texto, capítulo por capítulo».

Esta última propuesta se había mantenido en secreto para evitar que el debate público erosionara la tarea por formar un Gobierno largamente esperado por los belgas desde hace 207 días, y que mañana batirá el récord europeo de sus vecinos holandeses: 208 días sin Ejecutivo en 1977.

Y aunque la división del país no es compartida por la mayoría de los flamencos, y aún menos por los valones, las líneas rojas trazadas por De Wever, en temas como la cesión de fondos, competencias como el empleo y asuntos sociales o la polémica cuestión de Bruselas han impedido la creación de un Ejecutivo justo cuando Bélgica más lo ha necesitado.

El país concluyó su semestre al frente de la UE en diciembre dirigida por un Gobierno en funciones, y su falta de liderazgo para poder pasar reformas estructurales han colocado al Estado en la diana de los mercados financieros, cuya presión ya ha encarecido su prima de riesgo y ha llevado a que la agencia de calificación Standard and Poor’s amenace con rebajar la nota de sus bonos.

Dominadores históricamente, el proceso de desindustrialización empobreció a los valones, que se beneficiaron de un Estado empujado por la dinámica comunidad flamenca del Norte, un 60% de la población. El malestar de los flamencos ha llevado a que, desde finales de los sesenta, el país camine hacia la división de las comunidades, primero cultural y luego políticamente, derivando en la creación del Estado federal en 1993, aún por culminar por la falta de habilidad y voluntad de su clase política, lo que se ha llevado a varios Gobiernos por delante. El último de ellos el de Leterme, que ya dijo que lo único que tienen en común los belgas son «el rey, la selección nacional y algunas cervezas».


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¿Qué paz queremos?
«Entre muchos que solo quieren ser espectadores, proponer la paz sin calificativos equivale a asegurar su propia tranquilidad. Pretenden entrar en un esplendoroso futuro ahorrándose la vergüenza de rendir cuentas de tan miserable pasado»
AURELIO ARTETA El Correo 6 Enero 2011

 AURELIO ARTETA ES AUTOR DE 'MAL CONSENTIDO. LA COMPLICIDAD DEL ESPECTADOR INDIFERENTE'. ALIANZA. MADRID 2010.
CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA MORAL Y POLÍTICA DE LA UPV-EHU

Se lo escuché el otro día a una entrevistadora en ETB 2 y me pareció una muestra insuperable de la hipocresía reinante en nuestra sociedad. «Al fin y al cabo, aquí todos queremos la paz», dijo bien oronda aquella señora. Era un compendio de confusión moral revestida de exquisita conciencia, de simpleza de una cabecita que se negaba a pensar. Por si acaso. El entrevistado, con buen tino, le replicó que eso era no decir nada, que lo decisivo era saber qué clase de paz queremos y por qué razones..., y que en eso, por desgracia, no todos estaríamos de acuerdo. Dudo que la entrevistadora le entendiera.

Seguramente se le escapaba que quienes a lo largo de medio siglo han tramado atentados y maquinado extorsiones también querían la paz, ¿o no? Querían -y todavía quieren, claro está- la paz que vendría después de su victoria, la que iba a hacer realidad sus propósitos políticos, una meta que han perseguido mediante el empleo del terror. Nadie combate a muerte por el mero gusto de combatir, sin otro objetivo que seguir luchando, sino para vencer al oponente. ETA y el conjunto del nacionalismo quieren su paz, que no es la paz que debe querer la mayoría de nosotros, sus 'beneficiarios'. Contra lo que postulan sus herederos, la nuestra solo puede provenir de su derrota: la derrota militar si nos limitamos a la banda, la derrota doctrinal y electoral si la ampliamos a sus herederos.

Pero hay todavía demasiados que se contentan con pedir una paz en abstracto, así, sin entrar en averiguaciones acerca de quiénes y desde qué supuestos nos declararon la guerra. Borrón y cuenta nueva o, mejor, aquí paz y después gloria. Que nadie venga a juzgar la legitimidad de la 'causa' que desencadenó este largo contencioso, no vayamos a entorpecer su final. O, también, no sea que se descubra su endeblez teórica y su falta de cualquier justificación defendible. Pues el caso es que no todas las doctrinas políticas son igual de decentes, ni todas las ideas ostentan iguales derechos a ser transmitidas, ni todos los partidos a ser tenidos por democráticos.

El cerril fanatismo del mundo abertzale, y de sus compinches, pretende hacernos creer que basta dejar de ser asesinos o cómplices de asesinatos para convertirse en demócratas. Demasiado fácil. Desde la pura ausencia o cese de hostilidades hasta llevar una vida democrática, una sociedad o un grupo tienen un largo trecho que recorrer. Esa mera convivencia pacífica no es aún democracia, sino solo uno de sus requisitos iniciales. Hace falta todavía desprenderse de creencias pre y antidemocráticas: la de un presunto pueblo por encima de la sociedad real, una comunidad étnica por delante de la ciudadana, la existencia de derechos colectivos y la superioridad de los derechos nacionales sobre los individuales, la subordinación de otras necesidades sociales a la 'construcción nacional'. Son las doctrinas básicas del nacionalismo etnicista que, si hasta ahora han alentado o disculpado el uso del terror, introducen siempre en la vida ciudadana un enconamiento que amenaza desembocar en violencia.

Así que se habla de una paz sin adjetivos, de una paz que sea tan solo paz. Predicar una paz sin preocuparse de la justicia entre los contendientes significa entonces erigir la paz en valor absoluto, y no lo es. Es verdad que puede emprenderse un camino de justicia que no traiga de inmediato la paz esperada (porque la voluntad de instaurarla suscitará la resistencia de muchos). Pero no puede soñarse con una paz digna de ese nombre como no proceda y se acompañe del afán de justicia. Otra cosa sería la paz propia de los regímenes autocráticos o de los cementerios, la paz que solo exige deponer las armas pero no los falsos prejuicios ni creencias que han conducido a empuñarlas o ampararlas. Una paz negativa y vacía, hecha de silencio y olvido. En cuanto la observáramos de cerca, esa paz aparente revelaría enseguida su naturaleza poco pacífica; en ella ya se estaría larvando la futura guerra. El terrorismo se deslegitima por sí solo, sin gran esfuerzo. Lo que cuesta -y lo que más importa- es deslegitimar los planteamientos y concesiones que han legitimado el terrorismo...

Entre los principales actores nacionalistas, tan pacífica declaración les sirve para disimular sus torpes planteamientos y sobrevivir en la escena política bajo piel de cordero. Entre muchos que solo quieren ser espectadores, por su parte, proponer esa paz sin calificativos equivale a asegurar su propia tranquilidad al precio que fuere. La verdad de los hechos pisoteada durante décadas, el derecho humillado de tantos y el resarcimiento pendiente de las víctimas les traen sin cuidado. No solo rechazan revisar el daño cometido y el que ellos mismos han consentido, sino que están dispuestos a seguir tragando el nacionalismo que haga falta con tal de evitar sobresaltos. En realidad, siempre se han comportado así. También durante nuestra siniestra historia reciente se han negado a mirar el fondo del asunto para no chocar con el ambiente y los amigos. A lo más, se limitaban a desear el fin de la pesadilla..., sin advertir cuánto contribuía su inhibición a prolongarla. Y ahora pretenden tan ricamente entrar en un esplendoroso futuro ahorrándose la vergüenza de rendir cuentas de tan miserable pasado.

POLÍTICA
El zulo de ETA en Francia contenía nitrato con el que fabricar 300 kilos de amonal
La sustancia explosiva se hallaba en buen estado de conservación, pero no se sabe si el depósito era reciente
FERNANDO ITURRIBARRÍA CORRESPONSAL | PARÍS. El Correo 6 Enero 2011

El zulo de ETA desmantelado el martes en un bosque de Dordoña (suroeste de Francia) contenía 250 kilos de nitrato amónico, cantidad con la que se puede fabricar cerca de 300 kilos de amonal, uno de los explosivos más utilizados en los atentados. La sustancia química se encontraba en buen estado de conservación según fuentes de la investigación, que no pudieron precisar si el escondrijo era antiguo o reciente.

La materia prima para el amonal había sido acondicionada en bolsas de plástico repartidas en una decena de pequeños contenedores de los empleados comúnmente para la basura doméstica. Los recipientes estaban disimulados bajo un montón de piedras en una zona boscosa perteneciente al término municipal de Montignac, a unos 200 kilómetros al este de Burdeos.

El amonal, compuesto por un 85% de nitrato amónico y un 15% de aluminio atomizado, puede provocar una reacción explosiva de carácter detonante si se confina en un recipiente metálico o es reactivado por un explosivo clásico. En sus manuales internos, ETA recomienda reforzarlo con un 5% de dinamita, pentrita o TNT para dinamizar la carga.

Los artificieros etarras también empleaban antiguamente el nitrato amónico para fabricar nagolita mediante la adicción de gasoil o fuel. Pero esta mezcla artesanal cayó en desuso pues era necesario utilizarla con una carga reforzadora en las 72 horas siguientes a su fabricación.

El zulo de Montignac fue descubierto el pasado 24 de diciembre por un paseante que movió los cantos que lo cubrían cuando buscaba minerales y piedras raras. Comunicó poco después el hallazgo a la Gendarmería local pero los servicios antiterroristas de París no fueron alertados hasta el martes por la tarde.

Especialistas de la policía científica y artificieros trabajaron durante todo el día de ayer en el paraje, que fue acordonado mientras duraron las labores de evacuación y rastreo de huellas. En el escondrijo no se encontraron armas, placas de matrícula ni otros productos habituales en los depósitos etarras, últimamente diseminados en orificios de no gran tamaño horadados en zonas deshabitadas de toda la franja sur de Francia.

En declaraciones publicadas ayer por el diario 'Sud Ouest', el alcalde de Montignac, Laurent Mathieu, no se mostró sorprendido por la aparición del zulo ya que en la región se ha detectado presencia de miembros de ETA desde hace años. «No estamos muy lejos del País Vasco. Los miembros de ETA siempre han estado presentes en el suroeste. Además, hace veintiséis años, mi madre había alquilado un alojamiento a independentistas buscados por la policía», recordó.

Con lanzagranadas
A sólo una veintena de kilómetros al oeste, en un bosque de Rouffignac Saint Cernin de Reilhac, un vecino sorprendió el 13 de mayo de 2004 a un comando etarra que se ejercitaba con lanzagranadas. Uno de los tres individuos le amenazó para que se marchara sin contar nada antes de escapar con una pareja que le esperaba en un utilitario de color blanco.

En la zona había un árbol destrozado y varios dañados por impactos de granadas anticarro Mecar de 83 mm. de las que se encontraron fragmentos metálicos. Una huella genética identificada en una gorra de marca Nike descubierta en el lugar fue posteriormente atribuida a Miren Itxaso Zaldua Iriberri 'Sahatsa', detenida un año después en Francia cuando era considerada responsable de la logística militar.

El zulo desmantelado ayer por los agentes franceses es el segundo de importancia hallado en Francia en los últimos meses. El 18 de septiembre pasado varios cazadores sorprendieron a dos etarras cuando merodeaban en torno a un zulo simulado en un bosque el término municipal de Verfeuil (departamento de Gard), en el sudeste del país. Los activistas huyeron y en el agujero se encontraron 29 armas, abundante munición y productos químicos líquidos dispuestos para ser empleados en la fabricación de explosivos.

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