AGLI

Recortes de Prensa   Martes 11  Enero 2011

 

España, asolada por ocho grandes crisis convergentes, no puede resistir mas
Francisco Rubiales Periodista Digital 11 Enero 2011

Con cinco millones de parados, con una deuda exterior que asusta a los mercados, con un gobierno rechazado por los ciudadanos y con la moral por los suelos, España ya no puede aguantar por más tiempo el maltrato de Zapatero y su gobierno, gente de escaso valor, que se ha encastillado en el poder y que se niega a convocar nuevas elecciones, a pesar de que la sociedad les rechaza masivamente y que su presencia en el poder genera desconfianza y angustia en la sociedad y en los mercados.

Zapatero y los suyos son ya plenamente conscientes de que son el mayor obstáculo para la recuperación de la economía y la regeneración ética y política del país, pero, de manera antidemocrática y sádica, han optado por atrincherarse en el poder, causando de ese modo daños muy profundos a España y al mismo sistema democrático, al que desprestigian y devalúan con su actitud.

El camino de España hacia la ruina ha sido directo y rápido. Admirada y envidiada en todo el mundo hasta hace pocos años por su prosperidad y pujanza, España es hoy, tras padecer seis largos años de gobierno de Zapatero, un lamentable despojo.

El gobierno, inepto, desmoralizado y, al mismo tiempo, descarado y arrogante, sólo sabe ya utilizar el engaño, la propaganda y la manipulación para resistir. Obsesionado por evitar que los ciudadanos reflexionen y descubran el alcance de los estragos que ellos mismos han causado, aprueban leyes de ingeniería social y acribillan al pueblo con prohibiciones y cambios sirven para distraer la atención del pueblo, dividir la sociedad y propiciar enfrentamientos.

Muchos países están haciendo frente a una de las peores crisis económicas de la Historia, pero España hace frente, además, a otras siete crisis propias, lo que la convierte en víctima de ocho crisis terribles, capaces de tumbar el más fuerte de los imperios.

La primera es la crisis es la crisis financiera, de carácter mundial, que ha convertido el dinero en un bien escaso y cargado de pánico;

la segunda es la crisis del gobierno de Zapatero, uno de los de peor calidad democrática y menos capacidad en el mundo desarrollado, rechazado por los ciudadanos masivamente;

la tercera es el estallido de la burbuja del ladrillo, internacional pero especialmente virulenta en España, un país que había crecido en los últimos años gracias a su impresionante desarrollo urbanístico e inmobiliario;

la cuarta es la corrupción, un drama que ha impregnado a las administraciones públicas y que ha terminado contagiando a casi la totalidad del país;

la quinta es el rechazo ciudadano a los políticos, a los partidos políticos y hasta al sistema, un sentimiento creciente que se basa en el fracaso de la clase dirigente y en el comportamiento sucio y torpe del liderazgo y que pone en peligro la convivencia y la supervivencia del sistema de libertades y derechos;

la sexta afecta al tamaño y funcionamiento del Estado, todo un monstruo inútil e ineficiente, con 17 gobiernos autonómicos, 50 gobiernos provinciales y miles de instituciones y empresas públicas o bajo el control de los políticos donde los partidos han colocado a los amigos, familiares y compañeros de los poderosos, muchos de ellos cobrando del erario público sin aportar nada;

la séptima es el drama de los dos grandes partidos políticos españoles, sin domocracia interna y corrompidos hasta el tuétano, organizaciones donde no existe debate libre, dominadas por la sumisión, la mediocridad, la corrupción y una larga lista de vicios donde sobresalen el autoritarismo, la omertá, la arbitrariedad y el abuso de poder;

la octava, por último, es una crisis profunda de valores y de principios, que convierte al gobierno y a la "casta" política en el peor de los ejemplos para el ciudadano, pero que tiene reflejos en los medios de comunicación, donde reinan la mentira y la exhibición pública de canallas y sinvergüenzas, una crisis que está contaminando la sociedad y destruyendo los cimientos morales del país.

Si a esas siete crisis, suficientes para derrumbar al más poderoso imperio del mundo, se agrega la existencia de un gobierno socialista trasnochado, de pésima calidad e incapaz de gobernar con eficacia, además de una oposición decepcionante, que ni siquiera consigue entusiasmar a sus propios votantes, la suerte de España parece que está echada y exige que la fracasada y falsa democracia instaurada en 1978 sea refundada y sustituida por un sistema que sea realmente democrático, que fortalezca la decencia y en el que la actual dictadura de partidos, antidemocrática y corrosiva, sea perseguida y suprimida.

¡Que Dios salve a España!
Voto en Blanco

No más mentiras
Todos los gestos de los asesinos y del Gobierno evidencian claramente una estrategia.
Francisco José Alcaraz www.gaceta.es 11 Enero 2011

A pesar de que el comunicado de la banda de asesinos de ETA era algo que esperábamos, cuando conocí la noticia no pude evitar que me inundara un sentimiento de desazón, ansiedad, angustia al revivir de nuevo una situación similar a la que ya vivimos con el anunciado-comunicado de la pasada legislatura.

Estos sentimientos son fruto del acertado diagnóstico que llevamos haciendo desde hace muchos meses según lo que el Gobierno hace o deja de hacer, y muy en especial en referencia a los acercamientos y excarcelaciones de los terroristas.

Del comunicado se podría haber esperado algún paso más, pues no deja satisfechas las pretensiones del Gobierno para justificar el “fin de ETA” que nos intenta vender desde hace mas de un año. ETA no renuncia a los fines por los cuales ha asesinado y mutilado a miles de españoles durante más de 40 años, y no sólo no renuncia sino que insta a que los Gobiernos de España y Francia “abandonen medidas represivas”, por lo que “no cejara en su esfuerzo y lucha”, y, aun así, el Gobierno parece satisfecho, a tenor de las declaraciones realizadas por algunos de sus miembros. Y es que, en su sinrazón, pretende hacernos creer que está venciendo a la serpiente, cuando es todo lo contrario, ya que, con este comunicado, ETA mantiene a la sociedad española en una “libertad vigilada”, pues la banda no renuncia al uso de la violencia en tanto se den los pasos que exigen en un proceso de negociación. Es claramente una tregua trampa, pero también es un nuevo paso en la escenificación que oculta un proceso de negociación.

Para ETA ya supone un paso, una victoria en su estrategia, ante muchos medios de comunicación internacionales, reforzando su campaña de internacionalización de lo que ellos denominan “conflicto”. De hecho, muchos de esos periódicos internacionales vuelven a definir a ETA como una “organización separatista vasca”. A partir de aquí, se espera que los mediadores internacionales empiecen a tomar protagonismo en esa supuesta verificación; una verificación que servirá de pretexto para utilizarla como presión o como justificación del Gobierno de Rodríguez Zapatero para seguir dando pasos en los acuerdos adoptados con la banda.

De alguna forma, la estrategia es ir dosificando poco a poco todos y cada unos de los pasos que Gobierno y ETA tienen que ir dando, para que esos pasos por sí solos, no generen alarma social, pero que, sumados todos los gestos de los asesinos y del Gobierno, evidencian claramente esta estrategia.

En las próximas semanas iremos viendo gestos del brazo político de ETA; puede llegar, incluso, a rechazar la “violencia” para que el Gobierno pueda justificar la presentación de ETA en las próximas elecciones municipales. Veremos más gestos con los presos de ETA, bien acercándolos o concediendo permisos carcelarios y excarcelaciones bajo el falaz pretexto del arrepentimiento y de la división de la banda de asesinos.

Ante esta inteligente estrategia que ha conseguido engañar a una parte de la sociedad española y de medios de comunicación, sólo cabe la respuesta de los que no hemos caído en esta perversa trampa. No podemos ser cómplices por acción u omisión de todos y cada uno de los pasos que beneficiarán a ETA en este proceso. Algunos pueden alegar precipitación, otros buscarán motivos espurios para justificar la ausencia en la convocatoria que ha realizado Voces Contra el Terrorismo para el próximo día 5 de febrero en Madrid, pero somos muchos los que entendemos que no podemos esperar a que el proceso siga avanzando y que con hechos consumados queramos dar una tardía respuesta que no supondría el retroceso en las cesiones que está recogiendo ETA. Como ejemplo, podemos poner las excarcelaciones y beneficios penitenciarios que han obtenido los asesinos y que ya no sería posible una revisión de su situación privilegiada de quienes han obtenido la libertad parcial o total.

En la pasada legislatura, el presidente del Gobierno dijo que sería un proceso duro y largo, es de las pocas afirmaciones en política antiterrorista que no mintió, pues después de que el vicepresidente Rubalcaba nos engañara con la verificación de ETA en su voluntad de dejar la actividad terrorista, después que el presidente de mi país nos engañara diciendo que no había ningún tipo de contacto o negociación con ETA tras el atentado de la T-4 donde asesinaron a dos personas.

Este Gobierno carece de credibilidad y de legitimidad moral para pedirnos otra vez confianza, sobre todo cuando Eguiguren se ha reunido con el terrorista Josu Ternera, un asesino de niños huido de la Justicia, y, en lugar de ponerlo a disposición judicial, se jacta públicamente de haber comido en varias ocasiones con él. Y el presidente del Gobierno ni siquiera ha manifestado su condena a esta acción.

Por los motivos expuestos, ¡no más mentiras, no más treguas trampa!, negociación en mi nombre, ¡no!

*José Alcaraz es presidente de la plataforma Voces contra el Terrorismo.

Nada que esperar
Nada de legalización, nada de amnistía, nada de impunidad. Nada que no sea la rendición a cambio de nada
IGNACIO CAMACHO ABC 11 Enero 2011

EMPIEZA a resultar cansina esta letanía siniestra de treguas y entreactos, este macabro culebrón por entregas de pausas condicionales y de intervalos tutelados, este artificio de fantoches con boina hablando un pretencioso lenguaje de conflictos, de frentes, de confrontaciones y de procesos. Aburre y da pereza su escenografía de barracón, la delirante fatuidad de fantasmones enmascarados con la que tratan de dar prestancia a su sangrienta alucinación de violencia y chantaje. Y ya no cuelan las milongas de verificaciones internacionales ni los casuismos grandilocuentes del diálogo y el compromiso. Ya no alivian los gestos, ni las declaraciones, ni las medias tintas que siempre acaban en fracasos enteros; ya no valen condiciones ni premisas ni requisitos ni cláusulas. Ya está todo el mundo muy harto de la patraña y es demasiado tarde incluso para que se engañen los más proclives al autoengaño.

Ahora las cosas son mucho más sencillas. Ellos pueden seguir dándole vueltas al tétrico carrusel de su fantasmagoría iluminada. Pueden continuar creando entre los suyos la expectativa de una salida honorable o de una victoria transada. Pueden volver a intentar que el Estado se despiste o se haga el sueco ante la intentona de colarse de rondón en las instituciones para obtener financiación y cobertura. Pueden alargar la simulación de su resistencia y negarse a sí mismos la evidencia de su progresivo arrinconamiento y de su inminente derrota. Pueden seducir a algún buscavidas mercenario camuflado de negociador pacifista. Pueden persistir en el espejismo interno de su cruzada liberadora, y pueden incluso derramar más sangre y causar más dolor en ese ofuscado delirio de autoritarismo y autocomplacencia.

Pero lo que no pueden ya es confundir a nadie con ese burdo y desfachatado montaje. Ni siquiera a quienes ya se dejaron enredar por inmadurez o irresponsabilidad y han acabado aprendiendo a desconfiar a base de lamentables desengaños.

La única respuesta posible es, simplemente, no. No a las expectativas condicionales. No a las farsas trucadas bajo vulgares disfraces. No a los lobos revestidos por conveniencia con piel de corderitos democráticos. No a la negociación. No a las concesiones. No a precio alguno que tase en contrapartidas políticas el valor de la sangre derramada. No a lacayos subvertidos ni a franquicias encubiertas ni a partidos-trampa. No a la amnistía, no al perdón, no al olvido. No a la impunidad ni a la inmunidad. No a nada que no sea la rendición incondicional, la disolución, la entrega de las armas, la condena del crimen, la expresión de arrepentimiento y la reparación de las víctimas. Y aún después de todo eso, habrá que ver. Y probablemente también será no. No hemos llegado hasta aquí, casi novecientos muertos después, para concluir que no ha pasado nada.

El comunicado auténtico
«Dadnos lo exigido e impunidad. Si no, os seguiremos matando». Ese es el comunicado auténtico
HERMANN TERTSCH ABC 11 Enero 2011

LO siento por todos los españoles que se pasaron la tarde de ayer bombardeados por los comentarios sobre un folio de texto tedioso que comienza con un «En los últimos meses, desde Bruselas hasta Gernika…». No se debe engañar tanto a la gente de buena fe. Ni hacer perder el tiempo así a padres de familia que hoy tienen otros problemas reales, muy acuciantes. Pero así es lo que se llama, sin un ápice de ironía, «el mundo de la información». Horas de comentarios sesudos en radios y televisiones hoy serán hectáreas de papel escrito con exégesis aún más sofisticadas y puntillosas. La necesidad de interpretar las palabras y entender el ánimo de sus autores se ha llevado por delante decenas de entrevistas interesantes que estaban previstas, noticias reales de tragedias, incidentes y alegrías. Además de declaraciones, reflexiones, análisis y críticas más o menos inteligentes sobre mil cuestiones fascinantes, de personalidades relevantes de todo el ancho mundo.

¡Cuánta actualidad real quedó ayer oculta, mucha condenada al olvido definitivo, debido a la publicación de esta carta retrasada a los Reyes Magos de unos niñatos consentidos hasta el crimen! Según algunos, se trataba del célebre y ansiado comunicado que nos debía la banda de la capucha a esta sociedad tan comprensiva y bondadosa para demostrar que, en el fondo, también tiene su corazoncito y quiere lo mismo para el País Vasco que todos nosotros, es decir, la paz. Nos dicen que llevaban meses estos txikoscorriendo de un escondite a otro, comunicándose con sus mensajes cifrados, gastando sus ingresos de la extorsión en transporte, telefonazos, papel y lápiz, reuniones y comidas y finalmente en tres txapelas y unas capuchas nuevas.

En ese ímprobo esfuerzo de los buenos por convencer a los malos que desde algunos medios de comunicación españoles tanto se les pide y agradece. Han estado ocupadísimos. Apenas han encontrado tiempo para unos robos aquí y allá. Tan liados han estado que han cancelado algunas de sus comidas habituales con periodistas y políticos amigos, quizás incluso alguna con el presidente de los socialistas, Jesús Eguiguren. Se han quedado sin sus deliciosas sobremesas en las que hablan de lo divino y lo humano, de la Real Sociedad y sus simpáticos jugadores, tan jatorras ellos. De cocina, de perretxikoso de los hijos. Y de los nietos, que el tiempo no pasa en balde. Tanto lío y tanto sacrificio. Tanto riesgo también. Porque la policía no es tonta y no se puede esperar que algunos políticos y mandos policiales se pringuen siempre y los favores sean tantos como entonces, cuando estaban a partir un piñón, con lo del Bar Faisán. En fin, todo para nada. Porque el supuesto comunicado es un tostón. Quienes ya no cumplimos los cincuenta nos acordamos de textos repletos de frases hechas de la subcultura revolucionaria; trufados de reflexiones abigarradas sobre el mundo, el futuro, el ser y las cosas; sazonados con neuronas de Federico Krutwig. Y ahora esto. Las mismas amenazas —«os dejo de matar si me dais»; ergo: «como no me deis os mato»—, pero en lenguaje de mediador trilero.

Porque el comunicado auténtico, más claro y clásico, lo habían emitido bastantes miles de voces congregadas por ETA en Bilbao el sábado. A las que el juez Santiago Pedraz otorgó permiso para manifestarse porque consideró que los padres de los asesinos no pierden el derecho de reírse de las víctimas de sus hijos. «Sin amnistía no hay paz». Es decir: «Tuvimos y tenemos la razón para mataros. Dadnos lo exigido e impunidad. Si no, os seguiremos matando». Ese es el comunicado auténtico.

Lo que ETA quiere es seguir en los ayuntamientos
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 11 Enero 2011

El deseo de todos, incluso de algunos aliados y adyacentes de ayer, es que ETA acabe de una vez por todas. Y ,desde luego, su fin parece estar cada día más cercano. Pero ¿este último comunicado supone pasos en esa dirección?. ¿O seguimos en las mismas?. Porque las mismas o parecidas son esa manifestación del fin de semana donde lo que se plantea es una negociación con el argumento estelar de los presos, como si estos fueran unos represaliados políticos y no gentes condenadas por asesinatos, sea como ejecutores o como cómplices.
A ello siguió con precisión de reloj y orquesta el “comunicado”. Y, otra vez, algunas de las nada novedosas posiciones. Dicen “alto el fuego permanente , general y verificable” pero para añadir a continuación , y con la utilización de los consabidos eufemismos, que para negociar. Que para abrir un “proceso”.

Y eso es lo de siempre, la chamusquina. Porque a chamusquina empieza a oler de nuevo todo esto. Sobre todo por algo evidente y urgente. Porque hay unas elecciones municipales el 22 de mayo . El entramado ETA tiene ahí su último baluarte, los más de 40 municipios en los que el Gobierno (porque fue el Gobierno quien no impugno esas candidaturas y no dio opción siquiera al Tribunal Supremo de ilegalizarlas) le ha permitido estar durante estos últimos cuatro años. Perder ese pie y esa cabeza de puente sería perder el más importante sostén social económico y político. Y eso es lo que intentan evitar a toda costa.

A veces las cosas son, a pesar de todos los enrevesamientos interesados que se quieran añadir, mucho más simples y claras. ETA ni se plantea la disolución, ni entrega de armas ni nada que se le parezca. Lo que busca una vez más es interlocución política. Y todos estos movimientos tienen un diáfano objetivo: presentarse a las elecciones con la piel que sea pero poderse presentar.

Y no. Simplemente no. La democracia española no puede ser tan tonta y volverse a dejar engañar. Cuando ETA se haya disuelto y sólo entonces es cuando podrá empezarse a poder hablar de eso. Si de entrada ya pagamos el cheque de admitir sus candidaturas, si otra vez les damos otro balón de oxigeno, si de nuevo comenzamos a dar pábulo a su “solución negociada del conflicto” habremos vuelto a dar un paso atrás.

NO MÁS MENTIRAS, NO MÁS TREGUAS TRAMPAS
FUNDACIÓN DENAES 11 Enero 2011

LA FUNDACIÓN DENAES SE SUMA A LA MARCHA CONVOCADA POR LA VCT EL PRÓXIMO 5 DE FEBRERO

Ante el último comunicado de ETA en el que ésta declara un nuevo alto el fuego pero en el que no hay ninguna referencia a un hipotético abandono definitivo de la violencia y donde la banda insiste en las condiciones que ha venido reclamando en anteriores treguas-trampas como la exigencia de la anexión de Navarra y las tres provincias francesas o el “reconocimiento de Euskal Herria” y su derecho a decidir —un derecho que incluiría en su caso la independencia—, la Fundación DENAES quiere mostrar su rechazo ante la posibilidad de cualquier tipo de negociación del Gobierno de España con los terroristas para conseguir un final pactado y no su derrota total.

Para la Fundación DENAES, negociar con ETA es traicionar a las víctimas, a los ciudadanos españoles y a la idea de una España libre y unida. En este sentido, es inadmisible cualquier tipo de negociación pues la derrota del terrorismo sólo puede llegar con el fortalecimiento de España, siendo firmes frente a la ideología que anima al terror y a partir de una derrota policial, judicial y política pues no se puede olvidar que su fin último es la secesión y destrucción de España.

Por ello, la Fundación DENAES se adhiere a la manifestación que bajo el lema “NO MÁS MENTIRAS, NO MÁS TREGUAS TRAMPAS” se desarrollará en Madrid el próximo día 5 de febrero a las 5 de la tarde convocada por Voces Contra el Terrorismo.

FUNDACION DENAES
APARTADO DE CORREOS 238 · SANTANDER
39080 - Cantabria · Tel.: 628585607

www.nacionespanola.org
fundacion@nacionespanola.org

A ETA, ni agua; al PSOE de Rubalcaba, tampoco
Pascual TamburriEl Semanal Digital 11 Enero 2011

ETA quiere sacar partido de su derrota. Ningún Estado democrático puede hacer ninguna concesión a un grupo semejante. Y quienes negociaron políticamente en 2006 no son de fiar en 2011.

Alfredo Pérez Rubalcaba tenía pensada y preparada en todos sus detalles su reacción al esperadísimo "alto el fuego" de ETA. Dice la última esperanza del PSOE que "el único comunicado que queremos leer de la banda terrorista es aquel en el que ETA declare el fin y lo haga de manera irreversible y definitiva". Los españoles no quieren concesiones, y sobre todo no quieren ver a los terroristas como vencedores, y Rubalcaba tira de su imagen de hombre "duro". ¿Realmente lo es?

Rubalcaba es un político eficaz y veterano de un partido con una muy demostrada carencia de principios frente a ETA. El PSOE de Felipe González fue, sucesiva o simultáneamente, el partido de Argel y el de los GAL (y vendió según los momentos y los públicos una u otra imagen, sin nunca renunciar a ninguna de las dos). El PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero es el de la Ley de Partidos y el consenso antiterrorista con Aznar, pero también es el partido del Faisán, de los acercamientos, las liberaciones y en definitiva el coqueteo político de 2006 y 2007. Todos esos momentos tienen unas cuantas cosas en común: ETA buscaba vencer en todos o algunos sus frentes, el PSOE buscaba beneficios políticos y en medio estaba, y está, Alfredo Pérez Rubalcaba.

ETA no es un problema político. ETA es un grupo terrorista con innumerables crímenes en su haber, muchos de ellos aún impunes, y con una identidad y unos objetivos que no han cambiado desde su fundación. Se trata de un grupo totalitario de raíz marxista, que quiere la secesión de un Estado vasco, su conformación socialista y su expansión, esencialmente a costa de Navarra, en nombre de un proyecto de absurdas, por inexistentes, raíces históricas. ETA quiere hoy lo mismo que en 1960. Y además renuncia a matar hoy, una vez fracasado el crimen como medio, sin reconocer la maldad de tales medios y fines ayer, hoy y siempre.

Con ETA no hay diálogo ni negociación posibles. ETA es incompatible con la convivencia democrática en el seno de la nación española. El camino para acabar con ETA no es escuchar sus promesas de hoy ni sus mentiras de ayer, sino aplicar la Ley, la que esté en vigor, a sus criminales. Sin rebajas, sin excusas ni pretextos. Cada vez que se ha negociado, dialogado, y no digamos ya tolerado, coqueteado, perdonado o amnistiado, ETA ha salido ganando, aunque sea moralmente. Y España perdiendo. De esto nos pueden hablar muchos, incluso en el PP y no digamos ya en la felizmente desaparecida UCD. Ahora quien puede tener la tentación es, otra vez, el PSOE.

Rubalcaba no es tonto. Hay que recordarle que una gran mayoría de españoles, y por supuesto de navarros dentro de ellos, quieren que ETA desaparezca derrotada y con sus asesinos y sus cómplices pagando sus penas completas. La marcha etarra de Bilbao o el concierto etarra de Cizur Mayor son, en este sentido, actos de apoyo a una banda criminal, y los partidos deben pensar cómo evitar que esto se repita. El PSOE debe tener claro que dejándose llevar por la tentación pagaría un precio mayor que siendo, de verdad, firme.

Más de lo mismo
Ignacio VILLA La Razón 11 Enero 2011

El comunicado de la banda terrorista ETA que conocíamos ayer por la mañana nos deja como estábamos. Más de lo mismo. La historia de siempre. Las excusas de siempre. La palabrería de siempre. La ignominia de siempre. La humillación de siempre. El ridículo de siempre. Los terroristas están donde estaban y no han cambiado un ápice ni sus intenciones, ni sus obsesiones, ni sus barbaridades, ni sus objetivos. No se puede leer entre líneas. ¡No hay doble lectura que valga!

Es evidente, por lo que estamos escuchando a los distintos miembros del Gobierno y del Partido Socialista, que esperaban mucho más; dicho de otra forma: esperaban una justificación para mantener viva una puerta abierta para la negociación, para el acercamiento al entramado etarra y para encontrar un motivo político para que en las elecciones municipales del mes de mayo existiera una razón de permanencia en las instituciones democráticas. El Gobierno esperaba mucho y se ha encontrado con más de lo mismo. Absolutamente nada.

Siempre es bueno recordar que los etarras ni pueden jugar con la democracia, ni tampoco con los demócratas. No estamos en una partida de ajedrez donde se trata de ser más listo que el oponente. Aquí hay unas reglas para todos. Siempre las mismas reglas, y son los terroristas los que tienen que aceptar esa forma de actuación.

Luego llegará eso de que la democracia es generosa o que siempre habrá una salida digna para todos; pero antes, sin ningún tipo de dudas, tiene que existir una actitud clara, nítida e inequívoca del abandono total y sincero del terrorismo. Sin ambigüedad, sin chantajes y sin juegos a cuatro bandas. ETA tiene que abandonar el terrorismo y lo tiene que hacer a los cuatro vientos.

El comunicado que hemos conocido este lunes, con todo, es un comunicado complicado para el Gobierno. Los terroristas dan algunos pasos. Eso es una realidad.

Pero son más ficticios que reales. Amagan pero no dan y a estas alturas eso es absolutamente insuficiente. Está claro que el Gobierno necesita el final del terrorismo, para salvar la legislatura. Pero eso es demasiado rastrero. Dice Pérez Rubalcaba que el comunicado de ETA es «una buena noticia», pero que «no es la noticia».

¿Qué quiere decir con eso? ¿Qué trastienda hay en esa afirmación que suena muy bien, pero que deja de lado el verdadero fondo de la cuestión? En las primeras horas posteriores al comunicado, el Gobierno y el PSOE se han mostrado moderadamente optimistas. ¿A qué viene esa alegría? Sinceramente no se entiende a no ser que tengan claves fuera de circuito. Y es que cambiar, no ha cambiado nada. Aunque se intente dibujar otra realidad.

En fin, desde luego es momento para la prudencia. A sabiendas de que enfrente sólo tenemos a terroristas que nunca han dicho la verdad, siempre han jugado a la falsedad y se niegan a entrar en el verdadero juego de la democracia. Lo dicho, más de lo mismo, sin vuelta de hoja.

Ahora ETA nos pide gratitud
EDITORIAL El Semanal Digital 11 Enero 2011

La banda terrorista ETA anunció, tras meses de especulaciones interesadas, "un alto el fuego permanente, general y verificable". La noticia abre el curso y presagia malas interpretaciones.

Sin embargo, la verdad es que la banda terrorista no ha dicho nada nuevo y no merece ninguna otra respuesta que no se le haya dado ya.

Los asesinos terroristas quieren algún tipo de gratitud de la sociedad española por lo que llaman un "compromiso firme con un proceso de solución definitivo de la violencia". Las palabras son equívocas y están llenas de mensajes dañinos para la convivencia democrática y para una España en paz y en libertad. En nuestro país nunca ha existido una "confrontación armada". Ha habido durante cinco décadas una banda armada de criminales que han querido imponer por la fuerza un proyecto secesionista y totalitario. Para conseguir su objetivo han violado nuestras leyes de todos los modos posibles y han acabado con la vida de muchos españoles de todas las clases y condiciones.

No se ha tratado de una "confrontación", de un enfrentamiento entre dos partes cada una con sus razones que pueda terminar en un diálogo y en una serie de concesiones mutuas. Si eso fuese así, España podría haberse ahorrado mil muertos y cientos de miles de víctimas directas e indirectas rebajándose a "dialogar" con los criminales hace ya treinta o cuarenta años. No hay diálogo posible: la única aportación a la convivencia de esta organización de delincuentes es su desaparición y la entrega a las autoridades de todos sus miembros con todos sus medios, para que se les apliquen las leyes en vigor, sin concesiones ni condiciones. ETA no tiene nada que dar, ETA no tiene nada que decir.

11-M
Siete años intentando engañarnos
Gabriel Moris Libertad Digital 11 Enero 2011

Nos acercamos al séptimo aniversario del mayor atentado criminal de nuestra historia. La motivación, utilización y aprovechamiento político del mismo siguen sin investigarse y, por lo tanto, lejos de esclarecerse. Seguramente se podrían hacer varias tesis doctorales sobre este hecho capital, pero ya no hay ningún interés político, ni siquiera intelectual, por investigar las causas y las consecuencias de la masacre que ha cambiado nuestro rumbo como país.

Resulta incomprensible que el partido político que movilizó a las masas exigiendo la verdad del atentado, ostentando el poder desde el 14-M, haya caído en un mutismo enfermizo o sospechoso. Tampoco es fácil de entender que el perdedor político y moral del 11-M, el partido del "cordón sanitario" y de la "oposición política" –al menos en teoría– mantenga la misma actitud de silencio y olvido.

Como víctima del atentado, y sin deseo de practicar el victimismo, me erijo desde ahora como parte querellante de la injusticia política y moral que sufrimos a diario las víctimas. A fuer de poder parecer reiterativo, resulta inexplicable que en la era de la memoria histórica, el crimen más brutal y reciente se quiera olvidar y ocultar con el consenso de todos nuestros representantes políticos. Precisamente por los mismos nombres propios que antes, durante y después del atentado aparecían en las pantallas de televisión, en las ondas de la radio o en la prensa escrita, haciendo manifestaciones más o menos falaces sobre lo ocurrido.

En el mismo paquete de actuación política, podemos incluir a los políticos autonómicos, a los sindicatos que representaban a los trabajadores que viajaban en los trenes y a la inmensa mayoría de los medios de comunicación –con muy honrosas excepciones– así como a gran parte de la denominada sociedad civil.

Todos los entes anteriormente citados han constituido un magma político y social que impide cualquier movimiento y actuación para investigar y aclarar la verdad del atentado. Curiosamente, los que impiden la investigación y, por lo tanto, el conocimiento de la verdad, son los elegidos democráticamente por las víctimas y los ciudadanos para salvaguardar nuestras vidas, investigar los crímenes y aplicar la justicia que debe garantizar el Estado de derecho. Resulta paradójica esta afirmación, pero no por ello deja de evidenciar una realidad.

El silogismo que he tratado de plantear en lo que antecede es incompleto, ya que le falta la premisa: todo lo que nos han contado sobre los atentados del 11-M es además de incompleto lisa y llanamente una mentira. Si mi afirmación fuera errónea, tienen muy fácil el demostrarme a mí y al alto porcentaje de españoles que no creen tampoco la versión contada, que existen pruebas incontrovertibles de la versión difundida, así como dándonos a conocer las lagunas existentes sobre autores materiales e intelectuales, las motivaciones del atentado, la trama y ejecución del mismo etc.

Retomando el aspecto político, sería harto interesante el explicarnos la actitud de nuestras autoridades respecto a ETA y al Reino de Marruecos.

Antes de Navidad, en un programa emitido por VEO7, se ponían en tela de juicio las informaciones vertidas oficialmente sobre el 11-M así como la sentencia del juicio de la Casa de Campo. Un tribunal de la Audiencia de Madrid afirmó la veracidad de la información escrita en El Mundo. Mis deseos para el año que comienza, año 2011, aunque resulten ingenuos, consisten en que se abran vías de agua en el barco a la deriva de España. El 11-M fue sin duda un disparo en la línea de flotación que nos llevó a la situación en que vivimos. Si dejamos transcurrir otros trece años en la mentira de los atentados y en la ruina moral y sociopolítica que ellos trajeron, nos veremos sumidos en una fosa abisal sin retorno.

El abogado de Pilatos
José Luis Requero La Razón 11 Enero 2011

Por razones profesionales frecuento ese subgénero literario que es la literatura procesal o forense. No pasa por sus mejores momentos, abunda lo indigesto, lo ininteligible. Pero hay textos relevantes no por cómo dicen las cosas sino por lo que dicen. Es el caso del escrito del Abogado del Estado ante el Tribunal Constitucional en el que se opone al amparo que piden unos padres frente a la Educación para la Ciudadanía, asignatura a la que habían objetado.

Pleitearon y obtuvieron una sentencia favorable, pero el Tribunal Supremo la revocó. Han ido en amparo al Tribunal Constitucional y es ahí cuando entra en escena el escrito del Abogado del Estado. Lo relevante es que procede del defensor del Estado –más en concreto, del Gobierno–, luego sus razones son las que el «cliente» a quien defiende opone frente a unos padres que pleitean para educar a sus hijos según sus creencias.

Dice cosas positivas, como que la oposición hay que dirigirla no a la asignatura en sí, sino a los contenidos en que se concreta la Educación para la Ciudadanía. Esto es relevante porque ya hay sentencias que anulan la decisión administrativa de que se imparta con ciertos libros de texto y lo hacen tras probarse pericialmente que el contenido es militante en lo ideológico. Espero que el «cliente» del Abogado del Estado sea coherente y no se oponga a esas sentencias. Hay otros aspectos interesantes en ese escrito pero no es el momento ni el lugar para abordarlos.

La sorpresa salta al final, cuando el defensor del Estado discurre sobre la «esencia» y fundamento de la Educación para la Ciudadanía y aquí echa a perder la calidad de lo que había razonado hasta ese momento. Un escrito procesal no es el lugar más idóneo ni para la filosofía en general ni para la del Derecho en particular. Un juez decide sobre razones de legalidad, no sobre opciones, tendencias ni pareceres filosóficos. Hay quienes lo plantean y hay jueces que entran al trapo con el resultado de que unos y otros discurren por los muy poco jurídicos cerros de Úbeda. Pero aquí no lo hace un cualquiera, sino el Estado a través de su defensor.

Por tan resbaladiza trocha camina y desvaría: «la democracia no tiene que pedir perdón por ser un régimen esencialmente relativista; sanamente relativista» o la ideología de género –afirma– es cuestión de léxico. Y no tiene mejor cita de autoridad para fundamentar la Educación para la Ciudadanía que invocar a Kelsen, lo que desasosiega. Que para el jurista austriaco Pilatos fuese paradigma de gobernante demócrata inquieta; la razón es que para Kelsen, como para Pilatos -«¿Qué es la verdad?» (Juan, 18, 38)-, no hay verdad alguna, lo que llevó al Pilatos a que lo justo dependiese de una mayoría manipulada. Benedicto XVI –y antes como cardenal Ratzinger– se ha ocupado de Kelsen precisamente para señalar sus consecuencias: «una democracia sin valores se transforma en relativismo, en una pérdida de la propia identidad y, a la larga, puede degenerar en totalitarismo abierto o insidioso».

Pero descendamos a los términos de un escrito procesal. Decir que la ideología de género es una cuestión de léxico es ignorar el alcance de tamaña empresa ideológica, de sus postulados y de su «agenda», lo que denota o mala fe o que está fuera de juego. Pero más grave es que el Estado, a través de su defensor, confunda neutralidad con relativismo. La diferencia es mayúscula: si fuese neutral garantizaría que las opiniones y creencias, dentro de los límites del orden jurídico y de los derechos de los demás, están salvaguardados y que a nadie se le impone creencia ni ideología alguna y menos en los colegios.

Entonces ¿qué es el relativismo? Relativismo es un Estado que lidera una cruzada antitabaco –delación incluida– y reparte el veneno hormonal de la píldora postcoital, que castiga a bares y fumadores y ampara a clínicas donde mueren miles de seres humanos. Es presentar a unos padres que quieren educar a sus hijos según sus convicciones como enemigos del orden jurídico democrático –al escrito del Abogado del Estado me remito– y callar ante unos políticos que hacen gala de incumplir las sentencias que contrarían sus intereses; relativismo fue negar que hubiera crisis y a los pocos meses decir que vivimos la peor conocida, o recibir y agasajar al representante de una tiranía simplemente porque viene con la chequera bajo el brazo, etc.

Probablemente el relativismo en política lo resume un muy, pero que muy relevante político nuestro al enmendar a Jesucristo: «no es la verdad lo que nos hace libres, es la libertad lo que nos hace verdaderos». Soy verdadero cuando hago y digo lo que me conviene. Si éste es el fundamento de la Educación para la Ciudadanía hay que agradecer al Abogado del Estado su claridad: no había leído una confesión de parte tan sincera del modelo de ciudadano y ciudadanía que defiende su cliente: el nuevo ciudadano es el que vive al margen de valores y principios morales; no hay verdad; sino conveniencia; no hay principios sino mayorías manipuladas. Que se lo digan a Pilatos.

Proyecto Smiley
Carlos Rodríguez Braun La Razón 11 Enero 2011

Uno de los errores políticos de las últimas décadas, cometido en primer lugar por los propios socialistas, fue considerar a Smiley un Bambi, o un tontaina inofensivo, o un demagogo más. Es verdad que su aspecto y su retórica invitaban al equívoco: desde su sonrisa amable y perpetua hasta su lenguaje meloso de toleran-cia y derechos. En realidad, se trata del peor presidente de la España democrática.

Tal es el diagnóstico del libro breve pero enjundioso de Ignacio Arsuaga y M. Vidal Santos: «Proyecto Zapatero. Crónica de un asalto a la sociedad», publicado por Hazte Oír. Su tesis es que Smiley fue más allá que González, un gobernante siniestro pero que no se atrevió a atacar a la familia, la nación, la religión, la convivencia, la memoria, como lo han hecho Smiley y sus secuaces; aunque corresponde reconocer que éstos trabajaron sobre terreno conquistado, como en la educación, la cultura y las redes clientelares.

Lo escalofriante de este libro es que sus autores no inventan nada: toman directamente las citas de los jerarcas socialistas y ahí está a la vista el plan totalitario de «transformación de la sociedad» desde el Estado, el único protagonista que concede derechos y determina morales. Nuestras hijas pueden abortar con facilidad pero tienen terminantemente prohibido fumar: si usted mantiene la suficiente serenidad como para escandalizarse ante tamaño desconcierto moral, apreciará el valor de este libro.

Terrorismo en Galicia
Galicia no necesita redentores de la nada y de la violencia. Necesita puentes de entendimiento, de desarrollo
ABEL VEIGA ABC Galicia 11 Enero 2011

LLAMÉMOSLE como queramos o prefiramos. Pero es terrorismo. Son atentados contra todos, contra nuestra democracia, contra nuestros valores y libertades de convivencia pacífica. Cada bomba colocada y que explota en las sedes de los socialistas gallegos, son bombas contra toda la sociedad gallega. Atentan contra todos y cada uno de nosotros. No importa que sea terrorismo de baja intensidad, bombas caseras, detonaciones menores. No hace falta que usen cloratita o titadyne, goma dos o que sean artefactos incendiarios. Son bombas, bombas a la línea de flotación de la tolerancia, el respeto, el civismo, la paz y sobre todo, la libertad. No podemos tomárnoslo con indiferencia, con distancia. Hoy es el partido socialista; mañana puede ser cualquier otro, nuestras casas, nuestras empresas, colegios, etc.

No podemos dejarnos amedrentar por el miedo de unos pocos, de unos grupúsculos radicales y violentos. Ese día claudicaremos de nosotros mismos. Estamos ante delitos de terrorismo, por aquí se empieza para luego dar un paso más, el de atentados con víctimas mortales. El primer paso fue esporádico, y eufemísticamente tachado de baja intensidad. Está organizado, existe un plan premeditado, estructurado. Sólo es cuestión de tiempo el dar un salto. Evitémoslo desde el estado de derecho. Tolerancia cero, no caben medias tintas. Jurídicamente estamos ante un ilícito penal, tipificado, punible. Es terrorismo sin adjetivos.

Galicia no necesita redentores de la nada y de la violencia. Necesita puentes de entendimiento, de desarrollo, de crecimiento y seguir siendo una sociedad tolerante, dialogante y abierta donde las ideas no matan y los sectarismos no caben, donde los radicales deben ser esquinados. La calle no es de ellos, es de la sociedad entera y pacífica. No les dejemos espacios, ni medios. Algo está fallando en nuestras sociedades. No dejemos que quiebren a la fuerza los valores, el respeto, la tolerancia, la libertad, el diálogo, sabiendo donde está cada uno y donde está el otro para buscar una verdad cómoda a los dos, como decía en su momento Albert Camus.

Hemos trasladado la provocación, el insulto, la humillación, la rabia, la intolerancia, la crispación de la política a la sociedad, y de la sociedad a la cultura, a los valores. Mudas o huérfanas las ideologías sólo prima la visceralidad más brutal, el infantilismo del hombre que se niega a pensar y meditar por sí mismos, adocenados en una mediocridad y una medianía irascible pero también irrompible. Unos cachorros de leche violentada no pueden dictar reglas ni colocar bombas. Galicia no les necesita. Carecen de valores, de razonamientos, y se justifican en lo violento, lo excluyente, el insulto procaz, la coacción y el chantaje del miedo.

Un disparate académico
‘La inmersión es un modo para el aprendizaje voluntario de una segunda lengua y en Cataluña sólo se inmersiona a los castellanohablantes (no a los que tienen como lengua familiar el catalán, que evidentemente reciben la enseñanza en su lengua)’.
Francisco Caja www.vozbcn.com 11 Enero 2011

Los hay que tienen el don de la oportunidad. Pocos días antes de que el Tribunal Supremo declarara el modelo de inmersión lingüística de las escuelas catalanas ‘contrario al espíritu y la letra de la Constitución’, José Manuel Blecua estrena su flamante cargo de director de la Real Academia Española bendiciendo, entre otras perlas, las propiedades salutíferas de la inmersión.

Para el profesor Blecua la inmersión es necesaria, pues “es una de las pocas cosas que [al catalán] le permite hacerlo [sobrevivir]“. Seamos consecuentes: la supervivencia del catalán exige la vulneración del ‘espíritu y la letra de la Constitución’. ¡Viva el catalán y muera la Constitución! Vaya con el profesor: se nos ha echado al monte.

Pero recuerde ­­-es un consejo barato­- que a nuestra edad ya no estamos para la toma de la Bastilla sino de la pastilla.
La involuntaria y prodigiosa endíadis del profesor Blecua le permite matar dos pájaros de un tiro y hasta tres. Porque hiere de muerte también la inteligencia del común los mortales.

El profesor de filología sabe muy bien ­­-o debería saberlo- que el catalán no es una foca en peligro de extinción; que el catalán no ha sobrevivido durante mil años por la inmersión; que ha sobrevivido por la voluntad de sus hablantes (el amor a la legua, querido profesor) y aun negándosele la protección de la oficialidad. Que si bien es necesario que sea lengua vehicular en las escuelas de allí donde se habla, la inmersión ni es necesaria ni suficiente para la sobrevivencia de una lengua. Que existen programas de bilingüismo escolar (scilicet: los llamados de two way immersion), absolutamente respetuosos con los derechos lingüísticos de los escolares, que aseguran un perfecto bilingüismo y una perfecta bialfabetización y garantizan resultados escolares en la media o por encima de la media.

En fin, que la inmersión es un modo para el aprendizaje voluntario de una segunda lengua y en Cataluña sólo se inmersiona a los castellanohablantes (no a los que tienen como lengua familiar el catalán, que evidentemente reciben la enseñanza en su lengua). Por supuesto, estos son, querido profesor, conocimientos al alcance de un simple estudiante de filología no envenenado por la ideología política de sus profesores.

Las razones de la inmersión son políticas, querido profesor. Malas razones de una ideología política que necesita de la unidad de lengua para alcanzar sus fines, ergo la exclusión del castellano ­la lengua de la mayoría de los catalanes y de la Academia que usted preside, sin que para ello les importe los más mínimo pisotear derechos y libertades fundamentales.

Pero el profesor ha encontrado la fórmula magistral para ponerse al abrigo de toda insidia. Afirma que “no me siento perseguido. […] Aparte de que yo no me dejaría perseguir”. Pues no hay mejor manera de no dejarse perseguir que unirse a los perseguidores. Está uested normalizado.

Francisco Caja es presidente de Convivencia Cívica Catalana

Cataluña
Gabilondo vuelve a ‘confundirse’ entre el derecho a estudiar ‘en’ español y el derecho a estudiar ‘el’ español
“Nosotros entendemos que las competencias para escoger la lengua vehicular son competencias del Gobierno [autonómico] legítimamente escogido en Cataluña”. Sin embargo, el TS ha dictado que son los padres los que tienen el derecho a escoger la lengua vehicular, entre las oficiales.
Agencias / Redacción www.vozbcn.com 11 Enero 201

El ministro de Educación sigue sin diferenciar entre el derecho a estudiar en español y el de estudiar el español. Preguntado por las recientes sentencias del Tribunal Supremo (TS) que obligan a la Generalidad de Cataluña a aplicar correctamente la norma autonómica en las escuelas, Ángel Gabilondo ha respondido, este martes, que es “indispensable” que “todos” los alumnos de Cataluña conozcan los dos idiomas.

Antes de presidir el primer Consejo de Universidades de 2011, el ministro ha indicado que la Constitución reconoce que español y catalán son lenguas cooficiales en Cataluña “y que la educación se puede organizar en torno a una y otra”. Sin embargo, ni la Constitución ni las sentencias del TS establecen lo especificado por el ministro.

El Gobierno debe “velar” por la aplicación de la norma
En esa línea, Gabilondo ha señalado que es la Generalidad quien tiene la competencia de aplicar las leyes en materia lingüística, si bien ha recordado que es el Gobierno quien debe “velar y hacer valer que es indispensable que todos los ciudadanos en Cataluña conozcan perfectamente el castellano, el catalán, que amen esas lenguas y que las entiendan como un valor y un bien para su formación y su país”.

El titular de Educación ha añadido que “nosotros entendemos que las competencias para escoger la lengua vehicular son competencias del Gobierno [autonómico] legítimamente escogido en Cataluña”. Pese a que el TS ha dictado que son los padres los que tienen el derecho a escoger la lengua vehicular. Y ha vuelto a mezclar el derecho a ser escolarizado en una lengua y el conocimiento de esa lengua: “Los informes y encuestas que tenemos muestran que en Cataluña no se conoce peor el castellano que en otras CCAA”.

El uso de las lenguas cooficiales en el Senado costará 12.000 euros por sesión
El uso de las lenguas cooficiales en el Pleno del Senado, que tendrá lugar por primera vez la próxima semana, tendrá un coste de 11.950 euros por sesión, según ha explicado un portavoz de la Cámara. Sin embargo, ha precisado que el Senado no ha hecho ningún coste adicional para sufragarlo sino que ha reorganizado su presupuesto.
11 Enero 11 - Madrid - Ep La Razón 11 Enero 2011

La reforma del Reglamento del Senado aprobada el pasado mes de julio con la oposición de PP y UPN permite a los senadores utilizar el catalán, gallego, euskera y valenciano en las sesiones plenarias, aunque sólo durante el debate de mociones y mociones consecuencia de interpelación y nunca en el control al Gobierno ni el debate de iniciativas legislativas.

Esta reforma se hará efectiva por primera vez el próximo martes en el debate de la primera moción, que corresponde a una iniciativa presentada por Entesa Catalana del Progrés sobre el abandono escolar.

Para hacerlo posible, el Senado ha reorganizado su presupuesto y ha destinado para cubrir los nuevos gastos los ya previstos para la traducción de las sesiones de la Comisión General de Comunidades Autónomas, el único foro en el que hasta ahora estaba permitido el uso de todas las lenguas.
350.000 euros para 2011
En cada sesión plenaria de la Cámara Alta trabajarán siete intérpretes que se dedicarán a traducir al castellano la intervención del orador y nunca al contrario.

En concreto, dos intérpretes serán los encargados de traducir del euskera, tres del catalán y valenciano y otros dos del gallego. Ellos mismos serán además los encargados de traducir por escrito las intervenciones para incluirlas en el diario de sesiones.

El Senado dedica en su presupuesto de 2011 un total de 350.000 euros destinados al uso de las lenguas cooficiales. De ellos, 250.000 son para los Plenos mientras que los 100.000 restantes son para las reuniones que pueda haber de la Comisión General de Comunidades Autónomas.

El único desembolso adicional que ha tenido que realizar la Cámara para habilitar el uso de todas las lenguas ha sido la adquisición de los 400 auriculares que usarán los senadores, que ha tenido un coste de 4.500 euros.

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Otra tregua con armas

Editorial www.gaceta.es 11 Enero 2011

El colmo. Unos asesinos, con cientos de víctimas a sus espaldas, no sólo no entregan las armas sino que tienen la delirante pretensión de jubilarse, mutando en políticos, y marcando unilateralmente su estrategia electoral. Esta es la verdadera lectura del paripé de comunicado largamente esperado con el que ETA consuma su insulto al Estado de derecho y se burla de las víctimas del terrorismo. Esperábamos a Godot y ha sido el comunicado de siempre: la declaración de intenciones de lo único que sabe hacer ETA... matar y engañar. Una impresentable actitud alentada por un Gobierno que nunca ha roto del todo los hilos de la negociación y que sigue jugando a la simulación, con la figura del policía bueno (el pirómano bombero de Rubalcaba), al mantener el discurso de que Batasuna y ETA son cosas distintas.

La prueba es que el propio Rubalcaba dice que el comunicado “no es una mala noticia”, aunque matiza que “no es la noticia” (¡sólo faltaría!). Y Marcelino Iglesias llegó a decir que se trataba de una “noticia importante”. Más bien es lo más parecido a una no-noticia. Porque no aporta nada sustancialmente nuevo respecto al apolillado guion de ETA. No renuncian ni a sus delirantes objetivos de independencia (derecho de autodeterminación) y de anexión de Navarra y País Vasco francés (territorialidad); ni tampoco a sus métodos violentos (no entrega de las pistolas y, en consecuencia, no renuncia a la lucha armada). Y tienen la inmensa caradura de presentar su precampaña electoral con la vista puesta en el blanqueamiento de los proetarras (así trufan el comunicado de expresiones como “proceso democrático” “voluntad del pueblo” y “diálogo y negociación”); y piden a las autoridades españolas y francesas que “abandonen las medidas represivas”.

Si se analiza el texto de ETA, se comprueba rápidamente que las diferencias respecto al difundido el 5 de septiembre a través de la BBC no son sustanciales. Y las novedades de la tregua –“alto el fuego permanente, general y verificable”– están llenas de trampas. Comenzando por “permanente” que puede parecer un paso adelante pero no es sino una estrategia para ganar tiempo, puesto que no se trata de “alto el fuego definitivo”. Eso significa dos cosas, a cuál más inquietante: primera, que no deja las armas, y segunda, que no lo hace porque se reserva ese último cartucho como instrumento de presión. Deja de tener al ciudadano en el punto de mira, pero no suelta el dedo del gatillo. Lo cual significa que espera obtener un precio político a cambio. También parece un paso positivo que la tregua sea “general”, porque implica abandonar la extorsión y la violencia callejera, pero el reciente robo de material informático en Francia o las cartas pidiendo el impuesto revolucionario que hasta hace nada recibían los empresarios obligan a poner en cuarentena esa afirmación. También en 2006, habló el Gobierno de “tregua total y real” y, sin embargo, continuaron las cartas de extorsión. Respecto a la verificación, es puro voluntarismo. En primer lugar porque ni ETA ni una organización internacional son las que deben efectuar la verificación; y en segundo lugar porque si esperamos que Interior lo haga con la misma eficacia que la vez anterior (cuando Rubalcaba dijo “ya no hace falta más verificación” antes del atentado de la T-4), apaga y vámonos.

El comunicado se produce con un sorprendente retraso, lo cual sugiere la innegable debilidad y división de ETA, y esa es una noticia positiva, sobre todo si se aprovecha la oportunidad para vetar el paso a su brazo político y para continuar acorralándola policialmente. En cualquier caso, el comunicado demuestra que la fuerza de ETA es inversamente proporcional a la debilidad del Gobierno. El futuro de los gángsteres y sus acólitos de la izquierda abertzale dependerá de la firmeza del Ejecutivo. Lamentablemente, la historia reciente demuestra que los monstruos en vías de extinción reviven en el aire viciado de los pactos y las negociaciones. No anda descaminado Mayor Oreja cuando dice que el comunicado responde a un “proceso pactado” entre “el Gobierno y ETA”, aunque no esté acordado el texto de ayer. Muy distinto sería el panorama si el Ejecutivo hubiera roto todos los hilos de la negociación. Que no ha sido así lo demuestra la alergia a investigar el chivatazo del bar Faisán, o a detener al perfectamente localizado Josu Ternera o hasta la excarcelación de un personaje clave en la vía política como Díaz Usabiaga.

Rubalcaba dice que, después del comunicado, está “más tranquilo”. Motivo para que nos intranquilicemos todos los españoles, a juzgar por las pretensiones de los matones de reciclarse en concejales, por la dadivosidad del zapaterismo y por el maquiavelismo del propio superministro. La prueba del nueve es si el Ejecutivo cumple la promesa que le hizo al PP de evitar que los proetarras lleguen a las municipales. La oposición debe, ahora, mirar con lupa al Gobierno. Y este debe fijar con precisión las líneas rojas que el brazo político de la banda no debe cruzar. A ello se comprometió –como publicó LA GACETA–, “sea cual sea el comunicado de ETA”. Teniendo en cuenta cómo ha sido este último, con más razón.

Libertad vigilada
MANUEL MONTERO El Correo 11 Enero 2011

Los terroristas están mejor atreguados, pero el comunicado de ETA no parece un acto de paz sino de guerra. Declara un «alto el fuego permanente», un término belicista, pero no es la primera vez y sabemos cómo acabó el anterior. No dice nada de abandonar las armas ni de acatar la voluntad democrática, mucho menos muestra algún pesar por el dolor causado. Le gustaría «un proceso de solución definitiva» y «el final de la confrontación armada». O sea, como siempre, pues siempre ha practicado el terror para llegar a una «solución definitiva» y acabar (en victoria) con su «confrontación armada». La «solución definitiva» consiste en que se reconozcan la autodeterminación y la territorialidad tal y como la organización las entiende. Ninguna novedad en el frente, pues el texto conlleva la amenaza: para ETA terminará «la confrontación armada» cuando obtenga sus reivindicaciones máximas.

Y, mientras, nos declara una especie de libertad vigilada. Quizás para que se legalice a los suyos. Quizás para que se dialogue y negocie. ¿Y si la democracia no considera conveniente hacerlo y no hay negociación que valga? ¿Dará por concluido el alto el fuego permanente? El comunicado no permite otra interpretación que este chantaje. Da la impresión de que desde la perspectiva de ETA se trata de negociar cómo y cuándo se aplicará la territorialidad y la autodeterminación, sin cuyo reconocimiento seguirá en pie de guerra, con tregua o en periodo intertregual.

Del aire hosco y perdonavidas del comunicado se deduciría que los terroristas piensan que van ganando. Con alguna razón: basta ver las ansias con las que se esperaba su «declaración», que parecía la palabra del profeta, y la idea, bastante difundida, de que la generosidad del terrorista (no matar) ha de ser premiada políticamente. No está ETA donde le convendría a la democracia, pensando en la disolución, sino la democracia en el punto que ETA desearía: expectante y atenta a sus palabras.

Lo que se ha llamado «nuevo escenario» se ha preparado con gran parafernalia. Es decir, con Declaraciones, la moda de la temporada. La secuencia que han seguido evoca la puesta en escena de una obra de teatro, que se quiere presentar como la confluencia de factores diversos más o menos espontáneos.

Por lo que se dice, todo depende de la Declaración de Altsasu (noviembre 2009), actualización de la Declaración de Anoeta (2004) para la nueva vuelta de tuerca.

Tenemos también la Declaración de Iruña (abril 2010), en la que «la izquierda abertzale» se ponía brava con el Gobierno y (menos brava) con ETA. Y hay una Declaración del Euskalduna (enero 2010), en la que distintos «agentes» sindicales, políticos y culturales se ponían al servicio de la estrategia. No menos fundamental resulta la Declaración de Gernika (septiembre 2010), en la que HB se junta con ETA y Aralar: el soberanismo sin el PNV. Tanta Declaración local va en consonancia con la Declaración de Bruselas (marzo 2010).

La proliferación de Declaraciones quiere dar apariencia de acontecimiento masivo al intento de que Batasuna quede legalizada y se vuelva a negociar. Pero da en ópera bufa tanta pretensión de trascendencia y solemnidad. Aquí 'Declaración' no sólo quiere decir 'proclama', 'manifiesto'. Cada Declaración se institucionaliza. Adquiere forma material, casi corpórea, toma personalidad propia.

Lo sintomático es que tales Declaraciones se citan como «acuerdos históricos». Como si suscitasen grandes expectativas sociales, pese a la evidencia de que son 'gestas' de cuatro que ellos se lo guisan y ellos se lo comen. La Declaración de ETA viene a ser la guinda del pastel declarativo. Ha llegado tras la demostración de fuerza que fue la manifestación del sábado, celebrada antes del comunicado, probablemente no por casualidad. Para demostrar capacidad de movilización previa al alto el fuego. Si la hubiesen celebrado después, se hubiese (mal)interpretado que la izquierda abertzale se movía porque estábamos de tregua. Se ve que los jefes del movimiento tienen las cosas claras.

Y así, el nuevo «nuevo escenario» - ya los hubo hace diez años y cinco - se gesta al modo de obra escénica, con un argumento y golpes de efecto que quieren darle aires de grandeza histórica. El autor se ha pasado abusando del mismo truco, pues la repetición de tanta hazaña declarativa le quita intensidad a la obra. Además, no parece un escenario muy nuevo, salvo que en las Declaraciones no está el PNV. El melodrama está desembocando también en una pelea acerca de quién manda en el nacionalismo vasco: si el PNV o Batasuna.

Tanto despliegue no parece aproximación a la paz sino búsqueda de posiciones políticas. Sucede además que, para quien está en guerra (ETA se considera en guerra), la paz sólo se equipara a la victoria. Todo lo demás le suena a rendición. No ha combatido a la democracia para conformarse con la democracia, sino para derrotarla. Nada indica que haya cambiado.

El precio de la nueva tregua-trampa ya lo estamos pagando
EDITORIAL Libertad Digital 11 Enero 2011

Tal y como figuraba en el guión, la organización terrorista ETA acaba de anunciar su enésimo "alto el fuego". Esta tregua-trampa no es gratuita ni se debe a que los etarras se hayan convencido de una vez de que mediante el crimen no conseguirán sus objetivos. Es, como bien se ha encargado de recordar la propia ETA, una tregua condicionada desde el primer minuto a la negociación primero y a la consecución de su programa máximo después, una vez hayan puesto de rodillas al Gobierno español y, con él, a todo nuestro Estado de derecho.

No olvidemos que el pasado 7 de septiembre, la banda ya anunció su decisión de "no llevar a cabo acciones armadas ofensivas" en una declaración en la que aseguraba que, "si el Gobierno de España tiene voluntad", estaba dispuesta a acordar "los mínimos democráticos necesarios para emprender el proceso democrático". Lo cual, sin embargo, no le ha impedido seguir extorsionando a la sociedad vasca y continuar rearmándose desde entonces.

Las semejanzas con el anterior "alto el fuego", anunciado a bombo y platillo por la banda en marzo de 2006 con la indisimulada complacencia del Gobierno Zapatero, son demasiadas como para llevarse a engaño. La ETA no renuncia en momento alguno a ninguno de los puntos que constituyen su razón de ser. La banda sigue aspirando a la secesión del País Vasco del resto de España para después implantar una república popular de corte socialista no muy diferente a la cubana en la que su brazo político llevaría la voz cantante. Hasta ayer este objetivo lo perseguía mediante la lucha armada activa, principio que no ha abandonado en tanto que no entrega las armas para, en igualdad de condiciones, integrar su programa dentro del orden democrático.

La falsa tregua, por lo tanto, no es más que un reajuste táctico para negociar con el Gobierno desde una posición menos tirante de cara a la opinión pública. Influye también que la banda se encuentra debilitada y con los apoyos mermados. Es una constante histórica que siempre que la ETA se ha encontrado débil ha pedido cuartel a la misma democracia que combate con asesinatos, secuestros y extorsiones. Por de pronto, la ETA no ha cumplimentado ninguno de los puntos que caracterizarían un auténtico "alto el fuego". Para ser así, aparte de deponer incondicionalmente las armas, la banda debería renunciar por siempre a la violencia, asumir íntegro el coste penal que, entre sus filas, ésta ha ocasionado y solicitar formalmente perdón a las víctimas de su barbarie.

Si lo que la ETA nos ofrece es una segunda edición de la pantomima de 2006, ¿por qué se empeña en hacernos creer que es ahora el momento de acabar con el terrorismo y normalizar la situación en el País Vasco? Probablemente porque lo que la banda anunció ayer no sea más que un requisito ineludible para ajustar su calendario al del Gobierno. Porque, no nos engañemos, se ponga como se ponga el Gobierno es más que evidente que hay un proceso de negociación en marcha, o, para ser más exactos, el mismo proceso que dio comienzo en el año 2004 por empecinamiento personal de Zapatero y que se ha topado con algunos contratiempos imprevistos en el camino.

Aunque muchos quieran hacernos creer que lo único que queda por dilucidar en este "proceso" es cuál será el precio que el PSOE estará dispuesto a pagar para avanzar en las negociaciones, lo cierto es que el altísimo precio de esta pantomima ya lo venimos abonando en los últimos años con el progresivo desarme del Estado de derecho ante la banda terrorista. Ha sido continuo el empeño por parte del Gobierno de menospreciar a las víctimas y de legitimar a Batasuna separarándola a cualquier costa de ETA, como si fuesen algo distinto y no las dos formas que adopta la hidra etarra desde la Transición para complementar las tareas políticas con las "militares", para controlar la sociedad vasca desde las instituciones democráticas y, sobre todo, para proveerse de cuantiosos fondos económicos sin asumir riesgos. En esta patética obra de teatro que el Gobierno y la ETA están escenificando a dúo, todo parece estar calculado, hasta los privilegios de los que disfrutan los presos de la organización, que han crecido en los últimos meses al calor de la distensión entre ambas partes.

Como todo es mentira, no hay nada que verificar: ni en España ni en el extranjero. No deja de resultar curioso que la última verificación en la pasada tregua corrió a cargo del hoy vicepresidente Pérez Rubalcaba, con los resultados por todos conocidos. La banda volvió a las armas cuando creyó conveniente, dejando tras de sí un reguero de cadáveres que llega hasta el atentado en el que fue asesinado un gendarme en las cercanías de París el pasado mes de marzo.

Si las verificaciones nacionales son poco o nada de fiar, las internacionales podrían serlo aún menos. Lo único verificable son los hechos y aquí hay una completa ausencia de ellos, por cuanto ETA ni siquiera ha hablado de abandonar las armas. Además, ¿qué amigo de la banda verificaría la presunta buena voluntad etarra para continuar indefinidamente con el "alto el fuego"? ¿El asesor Brian Currin, que ya en agosto adelantaba que nos encontramos inmersos en un nuevo capítulo negociador? ¿Tal vez Jimmy Carter, observador presuntamente imparcial que está a partir un piñón con regímenes como el chavista? La treta de la verificación internacional es eso mismo, un camelo para buscar titulares y la legitimidad que, de principio a fin, le falta a la infame mesa de rendición que Zapatero auspicia de nuevo bajo su entera responsabilidad.

ETA se repite
Editoriales ABC 11 Enero 2011

La banda lanza un nuevo señuelo en su intento de dividir a los demócratas y escribir su propio final, pero su oferta resulta inaceptable. No es la hora de la paz, sino de la justicia

LA reacción política, prácticamente unánime, contra el comunicado que ayer publicó ETA debería ser suficiente para zanjar cualquier hipótesis sobre esta nueva parodia de tregua que ofrecen los verdugos a sus víctimas. Para entender lo que ETA pretende con este enésimo alto el fuego que proclama hay que refrescar lo que la banda ha dicho de sus treguas. En una entrevista al diario «Gara» en mayo de 2003, los terroristas afirmaban que «la tregua es un recurso político y militar que ETA podrá activar como elemento impulsor de un proceso». En febrero de 2006, dos meses antes de que anunciara la tregua que negoció con el Gobierno de Rodríguez Zapatero, ETA valoró positivamente el alto fuego limitado a Cataluña porque tenía como objetivo «agudizar la crisis estructural que vive el Estado español». ETA lanza ahora un nuevo señuelo para intentar dividir a los demócratas y lograr escribir su propio final a su voluntad. Por esto mismo, la oferta de negociación que proponen los terroristas es inaceptable, y el presidente del Gobierno debe rechazarla con la máxima sencillez y claridad.

Además, ETA no parece creer siquiera lo que ha escrito: su comunicado es parco, sin la clásica argumentación sectaria que caracterizaba a la banda, quizá por falta de convicción o simple maquillaje para colar a la izquierda abertzale en las elecciones forales y municipales vascas del próximo mayo, y, sobre todo, resulta repetitivo en los mismos tópicos de siempre. El problema es que desde 2005 a 2007 esos tópicos sentaron al Gobierno de España en una negociación indigna que nunca más debe repetirse. ETA ofrece un trueque de paz por política, pero a sus miembros les ha llegado la hora no de la paz, sino de la justicia. Insisten los terroristas en plantear la territorialidad, es decir, la inclusión de Navarra en el guión de las negociaciones. La autodeterminación es el precio por no matar más, eso sí, siempre que la consulta a los vascos se haga en condiciones negociadas por los terroristas con el Estado, lo que quiere decir que serán ellos quienes decidan quiénes votan y qué se vota.

Solo hay una novedad, risible en boca de ETA, que es la verificación internacional de su tregua. Ni siquiera se compromete a ella y solo dice que el alto el fuego «puede ser verificado». Bastaría recordar, para no atender este gesto falsario, cómo el IRA burló cuanto quiso a la comisión internacional que debía controlar sus arsenales. No y tantas veces no como sean precisas es lo que debe oír ETA del Gobierno a su nuevo engaño. ETA no tiene derecho a decidir cómo termina su historia. Son la justicia, las víctimas y la dignidad nacional lo único que cuenta frente a los terroristas.

Los escribanos de ETA
MANUEL MARTÍN FERRAND ABC 11 Enero 2011

LA Guardia Civil y la Ertzainza lo habían desaconsejado; pero el magistrado de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, sucesor a estos efectos de Baltasar Garzón, autorizó el pasado sábado una manifestación en Bilbao a la que asistió un alto número de simpatizantes con el separatismo vasco y, más todavía, con Batasuna y su familia, ETA incluida. De hecho, el contenido principal de la marcha ciudadana residió en el amoroso recuerdo de los presos de etarras que se distribuyen por distintos penales españoles. En consecuencia, era de esperar la declaración que ayer circuló por los medios con la oferta unilateral y edulcorada de un alto el fuego «permanente, general y verificable» que, se supone, amplía el del pasado septiembre.

ETA y sus escribanos manejan la técnica del comunicado, ese modo unidireccional del mensaje que, a pesar de su contenido inequívocamente propagandístico, no pasa por la caja de los medios informativos al uso. El comunicado, en general, no compromete en mucho a su emisor y, cuando éste es una banda armada con claros antecedentes asesinos, su fiabilidad tiende a cero. Suponiendo, como parece, que sus redactores han sido Irache Sorozábal y David Pla, dos clásicos de la «lucha armada», ¿quién puede asegurar que coinciden con ellos todos los demás?

El comunicado resulta, como siempre, inadmisible en su contenido que, de hecho, se anula a sí mismo en su último párrafo: «ETA no cejará (...) en su lucha (...) hasta alcanzar una verdadera situación democrática en Euskal Herria». La pretensión de que Francia y España, simultáneamente, abdiquen de su territorio y su dignidad nacional es una aspiración de tan insensato calibre que demuestra el afán pirotécnico del texto. En democracia las aspiraciones políticas cursan de modo diferente.

El Gobierno, y muy especialmente el vicepresidente con aromas sucesorios, confiaba en un «alto el fuego» que, a falta de mejores argumentos, justificara algún fruto alcanzado durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero; pero el comunicado —«el reconocimiento de Euskal Herria y su derecho a decidir»— anula las esperanzas que hubiera podido alimentar Alfredo Pérez Rubalcaba. La manifestación bilbaína del sábado, solo bien vista por la Policía Nacional, sitúa en un escenario muy concreto la ensoñación de una paz definitiva con ETA, algo inalcanzable con quien vive de la pistola y la extorsión a menos que la oferta incluya empleo y sueldo vitalicios a tan sanguinarios abertzales. Baldomero Espartero les ofreció algo así a los oficiales carlistas, pero no eran asesinos de tiro en la nuca. Hay clases también entre los secesionistas

Querido director:
Mi duda es si no sería mejor, tanto ética como políticamente, que todos los de este lado guardásemos silencio ante el comunicado. Un silencio estruendoso
J. M. RUIZ SOROA El Correo 11 Enero 2011

Me pides amablemente que escriba sobre mi reacción y opinión ante el comunicado de ETA. Y al ponerme a ello me asalta una duda que va más allá de las normales que son previas a la redacción de todo comentario que se pretenda original y substancioso sobre un hecho de actualidad. Porque mi duda no es sobre qué puedo decir sobre tal comunicado, sino sobre si debo decir algo, si es bueno ponerse a decir algo. Mi duda es, en definitiva, la de si no sería mejor, tanto ética como políticamente, que todos los de este lado (y ya sabes cuál es este lado mejor que nadie) guardásemos silencio ante el comunicado. Un silencio estruendoso. Verás, hace ya bastantes años que el antropólogo Juan Aranzadi escribió que la única esperanza que le quedaba a ETA y a su entorno -derrotados en todos los campos- era la de, por lo menos, conseguir ser el sujeto de su propio final, ser ella la que escenificara y representara simbólicamente el momento y lugar de su desaparición.

No se trataría con ello de poder negociar u obtener alguna contrapartida o medida de gracia (que también), sino que ese protagonismo le dotaría de la facultad de describir el proceso del fin del terrorismo de una determinada forma.

Pues bien, creo que le estamos regalando a ETA este protagonismo de una forma bastante necia, simplemente porque no somos capaces de pensar o imaginar el proceso de su desaparición de una manera en la que sea la sociedad y el Estado de Derecho la única protagonista. Y ponernos todos a opinar sobre el último y tan esperado comunicado de ETA no es sino una manifestación más de este regalo. ¿Qué más da que digamos que nos gusta o nos disgusta, que es positivo, insuficiente o mediopensionista, si al final hablamos de lo que ellos deciden? Ellos hacen, nosotros respondemos.

Y es que al final, y por paradójico que pueda parecer, el que podríamos llamar discurso público vigente desde hace meses de 'el fin de ETA' es un discurso 'made in ETA', es el tipo de discurso que interesa a ETA y sus adláteres políticos. Ese discurso construye la realidad de forma subliminal como un espacio teatral, un espacio en el que la sociedad vasca ocupa el lugar del espectador, mientras que ETA ocupa el escenario: es ETA la que decide el si, el cómo y el cuándo de su desaparición.

Es de ETA de la que todos esperan las palabras salvíficas, es ETA quien puede o no concederlas a los espectadores. La sociedad espera, anhela, se frustra, aplaude o abuchea, pide más o mejor, pero siempre asume su rol pasivo. A pesar de que, como es obvio, es el Estado de Derecho el que ha conseguido acogotar a ETA y Batasuna hasta reducirlas a la impotencia, es de ellos sin embargo de quienes esperamos las decisiones y los comunicados: desde el momento en que, por razones complejas, hemos optado por contar la realidad (construirla) de esta forma tan peculiar les hemos concedido el papel estelar de la historia.

¿Por qué esta sociedad vasca nuestra, de una manera que en último término revela un cierto complejo de inferioridad moral ante los terroristas y su historia, se empeña en esperar de ellos el certificado de su final? ¿Cuándo se ha visto que los vencedores de una contienda supliquen al vencido que admita su derrota, porque sin ello se sienten incompletos e inseguros?

Comprendo que hay exigencias derivadas de la forma de contar la realidad que tienen los medios: el comunicado final de ETA sería el evento perfecto para culminar el relato de su ciclo vital. Convertir la realidad bruta y sorda en noticia tiene sus consecuencias a la hora de enmarcar esa realidad. Pero ¡cuidado!, en este caso, el tipo de relato no es inocente sino que está preñado de consecuencias desagradables.

Si los terroristas protagonizan su final serán ellos los que lo describan. Lo estamos ya oliendo en muchas declaraciones: lo describirán como el momento de la decisión meritoria de unos esforzados luchadores que renunciaron a la violencia e inauguraron así un nuevo tiempo, el tiempo de la reconciliación, de la vuelta del hijo pródigo, de la profundización de la democracia, el tiempo en que todo sería posible. Y serán muchos los que aceptarán, algunos incluso de buena fe, esta versión de la realidad, porque va implícita en toda la tramoya que estamos construyendo al otorgar a ETA el protagonismo de decir cuándo y cómo termina su vida.

Por eso, querido director, creo que sería mejor guardar silencio. Sería la forma de decir que de ETA no esperamos nada, ni bueno ni malo, que no es ella quien protagoniza su desaparición, sino que esa desaparición es un proceso sordo, lento, sucio, no noticioso, como el proceso en que la nieve de nuestros montes se convierte en fango y luego en nada. El único comunicado interesante sería uno de 2020 en que la policía noruega -por poner un ejemplo- diese cuenta de que había detenido a un tipo raro y un tanto excéntrico que decía ser el último etarra activo. Ese comunicado no sería noticia, claro. Nadie lo comentaría. Pero es el único que merece la pena esperar.

Prudencia y firmeza
El Editorial La Razón 11 Enero 2011

La banda terrorista ETA anunció ayer un alto el fuego «permanente, de carácter general e internacionalmente verificable», y su «compromiso firme» con lo que denomina «un proceso de solución definitivo» y con el final de «la confrontación armada». Una lectura responsable del retórico comunicado, que se ha convertido en el estertor de los grupos terroristas que ha conocido Europa, no deja lugar a la duda sobre la necesidad de valorarlo con recelo y prudencia.

De hecho, otra vez vuelve a incidir en el diálogo y la negociación como llaves para llegar a «una solución a la violencia». Algo por lo que un Ejecutivo democrático y un Estado de Derecho no pueden transigir. Además, insiste en sus viejas condiciones: territorialidad y derecho de autodeterminación.

Dos cuestiones insuperables, ya que la banda asesina vuelve a poner sobre la mesa el trágala de un proyecto político que busca la destrucción de España y la creación de un ente formado por el País Vasco y Navarra, además de los territorios franceses, en un estado socialista que nos retrotrae a los peores momentos de la Guerra Fría. El documento es también todo un gesto de desprecio a las víctimas, a aquellos que han sufrido durante décadas su zarpazo. Ni el menor atisbo de pedir perdón por el mal realizado. En sus líneas se las ignora de manera consciente.

Ante tanto desvarío, el ministro del Interior y vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró ayer que el anuncio de tregua de ETA «no es una mala noticia, pero no es la noticia», pues lo único que se espera de la banda es que anuncie su abandono de las armas. Unas palabras que coinciden en su espíritu y su forma con las de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, al asegurar que el comunicado de la banda es sólo una «pausa» porque dice lo mismo de siempre, ya que no renuncia a su actividad, tampoco se arrepiente de nada y no pide perdón a las víctimas.

Esa coincidencia en la valoración del comunicado de ETA por parte de los dos partidos mayoritarios es la mejor garantía de que los asesinos no lograrán doblegar a los demócratas, unidos como están, desde hace años para precipitar su fin. Respecto a lo verificable que puede ser este anuncio de ETA, cabe decir que se puede comprobar el envío o no de cartas de extorsión, pero comprobar las armas de las que dispone la banda es bien distinto. No hay registros de sus compras de armas en el mercado negro, por lo que sólo cabe creer en su palabra. Algo a todas luces suicida.

Más bien parece que los asesinos buscan tiempo hasta que su franquicia Batasuna, o como quiera que sea el nombre con el que se registren ante el Ministerio de Interior, antes de las elecciones de mayo, intente de nuevo asaltar las instituciones. El único comunicado aceptable que los españoles esperan de ETA es el anuncio de los terroristas de que abandonan las armas y asumen sus responsabilidades ante la Justicia y la sociedad. Todo lo demás es, para ellos, ganar tiempo que, antes o después, acabará de forma abrupta, la cual, cuando a ellos les vuelva a interesar, como en ocasiones anteriores, con un asesinato o una bomba.

Alivio y exigencia
EDITORIAL El Correo 11 Enero 2011

La convicción de que la declaración etarra apunta a su inexorable final no debe llevar al reconocimiento de sus antidemocráticas condiciones

El comunicado de ETA anunciando su «alto el fuego permanente, general y verificable» confirma y extiende la declaración de septiembre por la que daba a conocer la «suspensión de acciones ofensivas». La noticia alivia la vida de miles de personas amenazadas que podrán afrontar los días venideros con mayor tranquilidad, recuperando así parte de la libertad cercenada por la violencia de persecución. Junto a esto, la convicción social de que la esperada notificación de ETA se inscribe dentro de un proceso que conduce inexorablemente al final definitivo del terrorismo convierte el comunicado en una noticia positiva. Pero ni la sociedad ni las instituciones deberían permitir que el cauto optimismo acabe dando carta de naturaleza al enredo antidemocrático que encierra el comunicado. Mientras ETA no renuncie a la violencia y se disuelva, sus palabras más o menos esperanzadoras para la paz y la libertad estarán sujetas a la interpretación que los etarras hagan de ellas en cada momento. Así ha ocurrido en las treguas precedentes.

La amenaza sigue latente, por mucho que todos deseemos verla tan diluida que deje de atenazar a la sociedad y a la política. ETA ha anunciado un «alto el fuego», no su desaparición. Lo ha calificado de «permanente» como ya lo hiciera en 2006. Le ha concedido un carácter «general» sugiriendo que durante su vigencia no se producirán ni extorsiones ni coacciones. Y ha decidido que «puede ser verificado por la comunidad internacional» con la intención de recabar así una anuencia que se le niega tanto en Euskadi como en el resto de España. Los hechos evaluarán el alcance del alto el fuego, su solidez y su duración. Pero las bases sobre las que la banda terrorista decreta su tregua son tan ofensivas para la democracia y para las víctimas que el comunicado resulta más que insatisfactorio.

En una entrevista concedida en septiembre los dirigentes de ETA dijeron que renunciaban a tutelar el proceso que se encaminaría hacia lo que su jerga denomina «una verdadera situación democrática en Euskal Herria». Pero resulta imposible interpretar los postulados que la banda terrorista expuso en su comunicado de ayer más que como las condiciones, ya manidas, que los etarras exigirían para dar continuidad a su alto el fuego: un proceso de autodeterminación que desemboque en la independencia de un territorio que abarcaría a Euskadi, Navarra y el País vasco francés. En el fondo, ETA demanda que «la solución justa y democrática al secular conflicto político» justifique su propia trayectoria mediante el desbordamiento de los marcos jurídico-políticos vigentes a través de un diálogo forzado por la persistencia o el eventual desistimiento del poder fáctico etarra.

En su comunicado, ETA mantiene tres pulsos. Consigo misma, porque necesita reafirmarse en la resistencia a cualquier salida que suponga el cuestionamiento de su pasado. Con la izquierda abertzale, a la que se niega a facilitar el retorno a la legalidad. Con la sociedad democrática o, si se quiere, con la mayoría social que desearía la inmediata desaparición de ETA y a la que trata de sortear evocando la existencia de otra mayoría susceptible de someterse a su dictado. El alivio que la confirmación de la tregua supone para las personas amenazadas se contrarresta por la afrenta que el contenido del comunicado representa para la memoria de las víctimas. La izquierda abertzale presentó la nota etarra como el espaldarazo definitivo de cara a su reconversión en opción política legal. El problema es que el comunicado resulta insatisfactorio frente al anhelo de un final definitivo de la amenaza terrorista y se queda muy lejos de la doctrina establecida por los tribunales como para devolver a la izquierda abertzale a la legalidad.

Tanto tiempo para tan poco
JOSEBA ARREGI El Correo 11 Enero 2011

ETA parece no darse cuenta de que en la sociedad vasca el tiempo pasa, y de que con el paso del tiempo su situación se hace cada vez más insostenible. Lo que quizá valía hace algunos años, hoy está obsoleto. Pueden ETA y Batasuna, y el resto de miembros del polo soberanista, seguir con el juego de quién manda en ese conglomerado, de hasta qué punto Batasuna y el polo soberanista son autónomos respecto de ETA. Pues ésta quiere seguir intentando marcar los tiempos, y también los contenidos. Ya es demasiado tarde.

El espectáculo de Batasuna y sus entornos a lo largo de los últimos meses ha sido, y sigue siendo, patético. Lo único que queda claro es que son incapaces de condenar la historia de terror de ETA, que no se ven con fuerzas para romper amarras con ETA. Y que, en lugar de ello, han pedido a ETA que les facilite la labor proclamando una tregua. La han pedido de rodillas, la han implorado, han anunciado infinidad de veces que estaba al llegar. Y ETA les ha hecho esperar, les ha desesperado con su tardanza, que puede deberse a conflictos internos, pero que también pone de manifiesto su voluntad de no dejarse condicionar, sino de condicionar lo que llaman, al unísono, el proceso. ETA les ha hecho sufrir.

Y aunque probablemente ahora todos juntarán sus voces para exigir al Estado que dé pasos, que haga algo, que facilite el proceso, que responda al paso dado por ETA, en el fondo estarán analizando por qué ETA no ha utilizado los términos que le habían preparado, ellos, los estrategas de Batasuna, y los mediadores internacionales, y los que se han conjurado en el polo soberanista. Porque ETA, que de tonta tiene lo justo, es decir, muy poco, ha cambiado un término fundamental: la tregua que anuncia, además de ser permanente y sometida a una verificación internacional, es de carácter general, pero no unilateral, como pretendían en Bruselas y Gernika. Y es un cambio que estropea toda la jugada.

Porque sustituyendo el término unilateral para decir que la tregua es de carácter general, lo que hace es condicionar el contenido de todo el documento. Con ese cambio, en definitiva, la tregua que proclama ETA está condicionada a que se cumplan sus objetivos, a que se ponga en marcha el proceso democrático, a que el proceso democrático conduzca a donde debe conducir, que el resultado sea la territorialidad y la autodeterminación, el reconocimiento de la Euskal Herria que ellos sueñan.

ETA proclama en este último documento una tregua, pero su desaparición, el mantenimiento de la tregua, están condicionados a que se le pague el precio político de garantizar que su sueño se convertirá en realidad. Estamos, pues, en lo mismo de siempre: paz por la consecución de fines políticos, paz a cambio del pago de un precio político. Algo que si siempre ha sido inaceptable, ahora lo es más vista la situación de la misma ETA y la situación de Batasuna.

Teniendo en cuenta que la tregua se plantea condicionada a la consecución del cumplimiento del proyecto político de ETA -y no conviene olvidar que el cumplimiento de ese proyecto político ha sido la razón para asesinar a más de ochocientas personas-, y teniendo en cuenta que lo que ya esperaba la sociedad vasca y el conjunto de la sociedad española era el anuncio de la disolución de ETA, el resto de cosas que dice el documento son también patéticas.

Es patética la visión unilateral, excluyente y mutiladora que deja entrever en este documento. Hablan de la petición de multitud de agentes políticos y sociales de Euskadi, como si la mayoría de la sociedad no estuviera pidiéndoles, exigiéndoles mejor dicho, que lo dejen, que desaparezcan, que no condicionen nada. Hablan de proceso democrático, de alcanzar unos mínimos democráticos, de solución definitiva del conflicto, de territorialidad y autodeterminación, de que la voluntad del pueblo sea la referencia.

Pero la sociedad vasca ha hablado, ha tomado decisiones, se ha manifestado, ha vivido la democracia, se ha inmerso en un proceso democrático desde hace más de treinta años. Y el único que al parecer no se ha enterado, no ha tomado buena nota, no ha percibido ese ejercicio de democracia ha sido ETA, y todos los adláteres que en su entorno le siguen el juego. El problema para ETA no es el Estado español, ni el francés, ni lo que ellos llaman represión, que no es otra cosa que persecución del delito y defensa de la libertad de los ciudadanos, primer deber de cualquier Estado de derecho. No. El problema de ETA es la propia sociedad vasca, su ejercicio permanente de democracia, el pluralismo estructural que le caracteriza, su resistencia a dejarse jibarizar o mutilar por la visión unilateral y excluyente de ETA.

El problema de ETA son sus asesinatos, porque en cada uno de ellos ha quedado escrita a sangre y fuego, literalmente, la imposibilidad de que su proyecto político pueda ser el futuro de la sociedad vasca, pues ello supondría dar continuidad a los efectos de sus asesinatos. Y eso es imposible. Frente a esa imposibilidad son estériles los juegos de palabras de ETA en sus comunicados, son estériles los juegos que se traen ETA y Batasuna. Quizá no como algunos quisiéramos, con la transparencia y la crudeza que fuera de desear, pero la sociedad vasca le ha dado definitivamente la espalda a ETA. Y dar la espalda definitivamente a ETA significa dar la espalda a una historia de terror sin sentido ni justificación alguna.

Las palabras de ETA tendrán algún sentido para los ciudadanos vascos cuando dejen entrever que han captado los cambios que se han producido en la sociedad vasca, cuando dejen percibir que se han dado cuenta de que la realidad de la sociedad vasca es mucho más compleja y plural de lo que cabe en sus ensoñaciones. Asumir ese mínimo de democracia debe ser el punto de partida para que todo lo que ha estado subsumido por el terror de ETA pase a ser aceptable en democracia, además de condenar esa historia de terror.

Ya no estamos para juegos florales. Estamos cansados de las escaramuzas entre ETA y Batasuna. Que arreglen entre ellos sus problemas. Lo que reclamamos los ciudadanos vascos es libertad para ser vascos como queramos o podamos.

Apelación apasionada de un vasco por la derrota de ETA
José Antonio Zarzalejos. El Confidencial 11 Enero 2011

Nací en Bilbao un febrero de 1954 -allí lo hicieron también mis hermanos, mi mujer y mis hijos, hoy todos viviendo fuera ya del País Vasco, en el exilio interior de la que es igualmente nuestra tierra: el resto de España- y desde que tuve uso de razón, al inicio de los sesenta, comencé a oír hablar de ETA a mis mayores y a la altura de mis 56 años no he dejado de hacerlo. Para cientos de miles de vascos -qué no decir de sus víctimas-, la banda terrorista ha sido como una maldición bíblica tanto por su constancia asesina y destructora como por la capacidad que ha desplegado para urdir las más insólitas complicidades: desde el nacionalismo vasco hasta la jerarquía católica al frente de las diócesis vascas. Puedo acreditarlo: escribí a diario durante más de una década en la prensa de Bilbao (1978-1989) y dirigí su principal periódico -El Correo Español-El Pueblo Vasco- en el peor arrebato terrorista de los años noventa. Y viví al frente del rotativo los acontecimientos que más me han consternado, por su crueldad inhumana, a lo largo de mi vida: el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco (julio de 1997) y el secuestro de Ortega Lara.

ETA y sus cómplices han ejercido sobre la voluntad colectiva de los vascos una suerte de dominación gracias a la cual se ha granjeado determinadas dosis de repugnante comprensión. Y sobre los distintos gobiernos democráticos de España, los terroristas han sabido crear una tensión ansiosa para encelarles con su posible final a cambio de siempre tramposas transacciones. El terrorismo nacionalista de ETA se ha erigido -y se reitera procazmente en el comunicado en el que declara “un alto el fuego permanente y de carácter general, que puede ser verificado por la comunidad internacional”- en la más colosal mentira histórica que se ha construido para blanquear política y moralmente lo que no ha dejado de ser desde hace décadas una mafia asesina pura y dura.

Ahora, no sólo las víctimas, sino la mayoría de los vascos y del resto de los españoles, queremos, deseamos y necesitamos la derrota de ETA y ninguna otra solución final impune. La banda terrorista, en su claro dominio del lenguaje trapaceramente militar, ha pretendido parar la historia de nuestro país mediante “treguas” y “alto el fuego”, siempre a cambio de que el Estado resignase su soberanía y dignidad, y eludir así su aplastamiento.La democracia española ha sido generosa, casi hasta el despilfarro, con los terroristas. Después de una Ley de Amnistía que nos hizo albergar en aquel Bilbao de finales de los setenta la mayor de las esperanzas y después de tres “treguas” (1989, 1998 y 2006) concebidas taimadamente como una forma, en su jerga, de “acumulación de fuerzas”, ETA pretende ahora detener la imparable lógica del curso de los acontecimientos para que, de nuevo, demos paso a su franquicia “civil” en las instituciones locales el próximo mes de mayo y, al tiempo, reconozcamos el “derecho a decidir” de una entelequia política como es la EuskalHerria que dice defender.

Hasta aquí han llegado las aguas. Hasta este punto -pero ni un centímetro más- ha alcanzado el engaño. Ya no podemos comulgar con más ruedas de molino. La sociedad vasca -en una extensión mayoritaria- es éticamente pancista, materialmente opulenta y está moralmente anestesiada. El sábado resultaba una vergüenza colectiva observar una de las principales calles de Bilbao atestada de gente reclamando beneficios para los presos etarras. De allí -de la tierra que ha generado la diáspora de vascos más nutrida de toda la historia- vendrán en los próximos días palabras ambiguas y actitudes fronterizas. Seguramente, del nacionalismo vasco, pero no sólo. También de otros ámbitos que, al igual que los partidos abertzales moderados e inmoderados, no quieren la derrota de la banda terrorista ETA porque en alguna medida, en cierta forma, es también su derrota. Los terroristas no habrían llegado hasta aquí de no haber mediado debilidades cobardes, colaboraciones preventivas y autoprotecciones egoístas.

El comunicado es peor -moral y políticamente- que las anteriores proclamaciones de “tregua” porque exuda oportunismo para que sus terminales político-mafiosas se sienten en diputaciones y ayuntamientos vascos

No se trata de venganza. Se trata de justicia histórica. Hemos recorrido un largo trecho de nuestras vidas por el camino de la amargura que nos ha marcado ETA. Los vascos de mi generación no disfrutamos de la alegría de la libertad que eclosionó en España en 1975. Sometidos al régimen nacionalista hasta la llegada del actual Gobierno vasco, estamos vitalmente cercados -unos más, otros menos- por el asesinato de aquel amigo o pariente; por el chantaje a este colega de profesión o al charcutero de la plaza de abastos; por el secuestro de una personalidad -acaso vecina a nuestro domicilio- o de un anónimo funcionario de prisiones; por el terror de que en los bajos de nuestras casas hiciesen estallar una bomba en el concesionario de vehículos de marca francesa y, en todo caso, por el miedo a no poder proclamar nuestra identidad nacional española, y la ideológica, porque hacerlo era significarse en una sociedad de silencios medidos y palabras entrecortadas.

El comunicado de la banda terrorista es peor -moral y políticamente- que las anteriores proclamaciones de “tregua” o “alto el fuego”. Porque está más fuera de la historia que aquellas; porque está sideralmente alejado de la exigencia moral de los ciudadanos españoles; porque su anacronismo en la reclamación de contrapartidas políticas no es indignante sino patético; porque su lenguaje es tan brutal y criminalmente tabernario como lo era en los años ochenta; porque exuda oportunismo para que sus terminales político-mafiosas se sienten en diputaciones y ayuntamientos vascos; porque no sólo no se arrepiente de su abyección, sino que la revalida sobre cimientos sedicentemente políticos; porque quiere eludir la justicia con un lenguaje concesivo y displicente y, sencillamente, porque sus autores se pronuncian como asesinos que aspiran a una respetabilidad que el pasado y el futuro les niegan.

La fiesta macabra de ETA se ha acabado, incluso en esta España pesimista y triste sobre la que hacen cálculos de impunidad los terroristas, creídos, quizá, de que la sociedad española mirará para otro lado con tal de ganar una paz funeraria. El comunicado etarra hay que romperlo y echarlo a la basura de las inmundicias; al abertzalismo pro etarra, excluirlo con mano de hierro hasta que deje de serlo; a los pusilánimes, olvidarlos, y a los oportunistas, denunciarlos. La legitimidad histórica y moral de los que pedimos la derrota total y sin paliativos de ETA dispone de tal envergadura y dimensión que en estos momentos -decepcionantes sólo para los que jamás vivieron en el ámbito asfixiante de la “socialización del terror” practicada por los terroristas- nadie con poder en la estructura del Estado debería tener otro propósito -un propósito renovado- que el de derrotar a ETA. Quisiera que mi nieto -que pronto vendrá a este mundo y muy lejos ya de mi Bilbao unamuniano- no le ocurra lo que a su abuelo, lo que a su padre y toda su familia, hasta sus difuntos bisabuelos y, así, que ETA sea para él un episodio odioso de la historia de la España que no pueda, machadianamente hablando, helarle el corazón; como nos lo ha helado a nosotros.

Se busca cuidadora
Alfonso Ussía La Razón 11 Enero 2011

La familia Usabiaga busca cuidadora para la madre. El niño, que abandonó la cárcel empujado por el todavía juez Baltasar Garzón, lleva siete meses en la calle y no atiende a mamá como es debido, preceptivo y obligatorio. Usabiaga está en otras cosas. En las que siempre ha estado y estará. Su madre le importa un comino. Eso lo sabíamos todos. Pero Garzón hacía esas cosas tan raras. Muchos vecinos de la mamá de Usabiaga aseguran que no han visto al beneficiado por Garzón ni en pintura. Y el informe de dependencia de la madre se retrasa. Algunos piensan que no existe. Les da pereza redactarlo. Y es lógico, porque redactar un informe de ésos tiene que ser aburridísimo.

Pero se busca cuidador o cuidadora, porque a la madre de Usabiaga no se le puede dejar sola. Necesita compañía durante sus paseos cotidianos, el matutino y el vespertino, y como Usabiaga no va a Lasarte ni por equivocación, algo habrá que hacer. Para mí, que lo justo sería que fuera Garzón el cuidador de la mamá de Usabiaga, por ser el principal protagonista del desbarajuste.

De esta forma, todo quedaría arreglado. Usabiaga reunido con Batasuna y la ETA, y su madre encomendada a los cuidados de Garzón, en régimen interno o externo, que también don Baltasar tiene derecho a unas horas de libertad para ir al cine o al frontón. Por encantadora que sea la madre de Usabiaga, el cuidado de una mujer de avanzada edad abandonada por su hijo es trabajoso y agotador. Que si las medicinas, que si bañarla, que si vestirla, que si encenderle el televisor, que si buscar entre los muchos canales disponibles su programa favorito, que si bajar a la calle, que si preparar su comida sin sal, que si la siesta… Un tostón. Y más aún cuando se trata de la madre de otro, porque de ser la propia, madre no hay más que una y todo se supera por el cariño.

Haría bien Garzón en regalarle a Usabiaga la versión de «La Llorona» de Joan Báez, cuando canta la estrofa de los besos: «Dos besos llevo en el alma/ que no se apartan de mí./ El último de mi madre/ y el primero que te di». Porque metiéndome en los cálculos y las posibilidades de acuerdo con las informaciones acumuladas, Usabiaga lleva siete meses sin posar sus labios sobre la frente o los mofletes de su madre, y no hay derecho a ello, porque Garzón lo sacó de la cárcel para que procediera al acurruque materno, no para que se pasara todo el día tomando vinos con los etarras y los batasunos. En otros tiempos, un Garzón cansado de cuidar a la madre de Usabiaga podía dar un portazo, volver a la Audiencia Nacional y revocar su decisión. Pero hoy en día, Garzón tiene menos influencia en la Audiencia Nacional que este servidor de ustedes en el Ministerio de Sanidad y en el municipio de Benidorm, que son la misma cosa. Y Usabiaga se está aprovechando de la confusión imperante, incumpliendo sus obligaciones mientras negocia con sus amigos de la ETA y sin hacerle caso a su madre, que tanto lo necesita y añora.

Ignoro en qué anda actualmente Garzón y por dónde lo hace. Pero no puede desentenderse del lío que ha montado y de la soledad de una madre en Lasarte, que es una soledad multiplicada por dos. Si esa buena mujer tiene que estar cuidada por su situación de dependencia, alguien tendrá que hacerlo. Usabiaga no está por la labor, y en ese caso, y siento una barbaridad tener que recordárselo, es Baltasar Garzón el obligado a acudir en su ayuda. Pero ya.

Dios salve al conselleiro
Los nuevos señores que hace 20 años empezaban a sentir el gozo de la adulación, consideran hoy que el coche oficial forma parte de los derechos humanos
ANDRÉS FREIRE ABC Galicia 11 Enero 2011

LA primera percepción de que las cosas marchaban por la senda torcida la tuve hace ya 20 años. Me hallaba en el centro social de Bouzas, antigua villa marinera anexionada hoy a Vigo, con ocasión de un homenaje a los ancianos del lugar, entre los que se contaba mi abuela. La sala estaba repleta, y aguardábamos la llegada de un conselleiro, que iba a presidir el acto. Se hizo esperar —la puntualidad es para la plebe—, y al fin entró sonriente con una larga cohorte de agregados. Nada más hacerlo, se levantó el coro del pueblo para empezar a cantar el himno gallego. Los presentes que habían encontrado asiento se creyeron obligados a levantarse y tararear la tonadilla, mientras el conselleiro sonreía arrobado.

Sólo uno de los asistentes se mantuvo sentado, y éste era mi padre, hombre de hondo sentido del ridículo, quien se revolvía incómodo en su silla. Nada más acabar el himno se me acercó indignado: —¿Pero quién es este tipo para que le reciban con himno y de pie? ¿La reina de Inglaterra? ¡Qué cosa más bochornosa ¡Y ni siquiera tocan el himno de España. No sé adónde vamos a llegar!

El conselleiro en cuestión llegó muy alto. Llegó a calamitoso alcalde de Vigo y fue expelido a Bruselas donde hizo acopio de las prebendas que hoy disfruta. En lo que se refiere a España, todos sabemos hoy dónde hemos llegado. A 17 miniestados, a una inflación de banderas e himnos, a una plétora de reglamentos confusos y cruzados, a 3 millones de funcionarios, a una miríada de cargos públicos arropados por una feroz turbamulta de asesores encorbatados. Imbuidos de su propia importancia, los nuevos señores que hace 20 años empezaban a sentir el gozo de la adulación, consideran hoy que el coche oficial forma parte de los derechos humanos, mientras los presidentes autonómicos anidan en palacios imprescindibles para la dignidad de su cargo.

La senda que emprendimos aquellos años era muy cómoda. El camino expedito gracias al dinero público, las masas aduladas mediante banderas y tranquilizadas con subvenciones. España se jactaba de vivir sus tiempos mejores. Protestaban sólo los malcontentos de siempre y los reaccionarios de costumbre. Hoy, nos topamos angustiados con el súbito final de aquella senda. Agotado el dinero público, las banderas confrontadas, el llano pueblo agitado y empobrecido. ¿Qué hacer? ¿Cómo poner orden en todo el monumental estropicio de leyes, organismos duplicados y subvenciones? ¿Cómo acallar el odio y la división fomentados durante décadas?

No hay espada que desate este nudo gordiano, tampoco la queremos. Es por ello que hoy recuerdo aquella escena que me dejó perplejo hace 20 años, escena que causaba risa y presagiaba ruina.

Alcaraz convoca el 5 de febrero una marcha contra el diálogo con ETA
Todas las asociaciones de víctimas claman contra la negociación y piden que la banda se disuelva. La AVT exige que al final del terror haya "vencedores y vencidos".
A. L. G. Madrid www.gaceta.es 11 Enero 2011

La asociación Voces contra el Terrorismo, que lidera Francisco José Alcaraz, decidió ayer convocar una nueva manifestación contra el diálogo entre el Gobierno y ETA. Esa es su respuesta al último pronunciamiento de la banda asesina.

En conversación con este diario, Alcaraz aseguró que el texto “evidencia el proceso de negociación soterrado que llevamos denunciando varios años” y llega “en un momento crucial para poder dar pasos que faciliten el cumplimiento de los acuerdos negociados”. Por ello, convoca a los ciudadanos bajo el lema “No más mentiras, no más treguas trampa”, en Madrid, el próximo día 5 de febrero a las 17 horas. Una marcha similar a la que su asociación llevó a cabo el pasado 1 de noviembre. El resto de asociaciones de víctimas también censuró el manifiesto de los etarras. La presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua, dijo que el texto “no merece comentario alguno”, porque la organización terrorista “lo que tiene que hacer es desaparecer”.

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) consideró que el último comunicado de ETA no es más que “una treta electoral” y pidió a todos los partidos que “no vuelvan a caer en esta trampa” y tengan “el coraje de liderar la derrota efectiva de ETA”, con el desmantelamiento de toda su estructura y la deslegitimación de sus 50 años de terror, en un final “con vencedores y vencidos”.

Y el colectivo de víctimas del terrorismo del País Vasco, Covite, consideró que la banda criminal pretende “edulcorar la situación” porque Batasuna “necesita presentarse” a las elecciones municipales y forales de mayo, por lo que remarcó que hay que “impedir” que concurra y “seguir combatiendo contra la banda como si no hubiera comunicado”.

Como queda claro, no todas las asociaciones de víctimas del terrorismo piensan igual. Sus postulados son diferentes en fondo y forma. Pero todas coinciden en un aserto clave: no debe haber una negociación política con los terroristas y no debe haber concesiones de ningún tipo a cambio del final del terror. Una idea recogida en el documento común que fue presentado el pasado 24 de noviembre.

Durante sus 50 años de negra existencia, la organización terrorista ha cometido 829 asesinatos, 44 durante el franquismo y el resto durante la etapa democrática. Los primeros crímenes de ETA se produjeron al año de su fundación, en 1960, y la primera víctima mortal fue María Begoña Urroz Ibarrola, un bebé alcanzado por un explosivo en junio de ese año en San Sebastián. La última es el gendarme Jean Serge Nerin, asesinado el pasado 16 de marzo en las inmediaciones de París.

Albert Rivera: 'El PSOE y el PP tienen que dejar de ser cómplices de la deriva independentista'
El presidente de Ciudadanos carga contra los dos grandes partidos después de que Artur Mas afirmara que 'si España no se mueve, no hay encuentro sino ruptura'
 www.lavozlibre.es 11 Enero 2011

Madrid.- El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, insta al PP y al PSOE a que no sean cómplices de la deriva independentista del presidente de la Generalitat, Artur Mas. “El PSOE y el PP tienen la obligación de abrir los ojos inmediatamente y dejar de ser cómplices, porque el problema político más grave que puede tener España en la próxima década, si esta deriva independentista no la frena nadie, es el de su cohesión territorial y la desobediencia del Gobierno autonómico catalán frente a la ley, la constitución y la justicia”, afirma el líder de Ciudadanos en un artículo que titula ‘Rumbo al abismo’ y que se centra en la amenaza de Artur Mas, que aseguró en la portada del diario ‘La Vanguardia’ que “si España no se mueve, no hay encuentro sino ruptura”.

“La amenaza del líder nacionalista es evidente: si se intenta hacer cumplir y respetar la Constitución en Cataluña, si se ponen trabas al privilegio fiscal a la vasca que quiere Mas para esta comunidad autónoma, si no se permite que se haga un referéndum a medio plazo para que los catalanes, prescindiendo del conjunto de españoles, decidamos sobre la secesión de una parte del territorio español, si se sigue exigiendo desde los tribunales o desde los partidos constitucionalistas que se cumpla el bilingüismo constitucional en las administraciones o en la escuela catalana, no les quedará más remedio que intentar levantar alambradas y fronteras dentro de España”, escribe Albert Rivera, quien no confía mucho en que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, actúen en consecuencia. “No dirán 'ni mu' y le intentarán quitar hierro, o, como mucho, en alguna rueda de prensa si les preguntan dirán que no están de acuerdo”, añade Albert Rivera

El presidente de Ciudadanos afirma que “de momento, ya tenemos una desobediencia flagrante y explícita en la educación y en el modelo lingüístico frente a las sentencias del TC y del TS”. Añade que “se han celebrado referéndums ilegales en cientos de ayuntamientos catalanes sobre una hipotética independencia de Cataluña apoyados y convocados por ERC, CIU, ICV e incluso el PSC. La ley de banderas hace años que no se cumple en más de cien ayuntamientos catalanes y el Gobierno central no actúa”.

Albert Rivera explica que “hasta fecha han preferido hacer la vista gorda a cambio de recibir el apoyo de los nacionalistas catalanes en el Congreso”. Ante esa situación, no está dispuesto a quedarse con los brazos cruzados. “Mientras el PSOE y el PP no tomen cartas en el asunto, los que todavía defendemos la vigencia de la Constitución lucharemos políticamente y judicialmente para que nuestra Carta Magna y el Estado de Derecho no queden en papel mojado en Cataluña”, afirma Rivera.

El líder de Ciudadanos concluye su artículo haciendo una breve descripción de Artur Mas, al que califica como “un lobo vestido de cordero” que “durante la campaña electoral, presentándose ante la sociedad española como aquel que iba a liberarnos de los tripartitos y solucionar los problemas de Cataluña. Pero desde que se recontó el último voto del 28N hasta hoy, Mas se ha ido quitando las pieles y la máscara y ya está enseñando en poco más de un mes sus intenciones: poner las máquinas a máximo rendimiento para llevar a la sociedad catalana contra las rocas del enfrentamiento perpetuo y el independentismo a medio plazo. El nacionalismo lleva 30 años gobernando Cataluña, y si no somos capaces de crecer más y sumar a medio plazo los que representamos a los catalanes no nacionalistas para dar un giro de 180 grados al timón, más pronto de lo que muchos piensan tendremos naufragio”.

EDUCACIÓN
Los euskaltegis temen una caída de matrículas por las exenciones a alumnos de modelo D
Miles de estudiantes de las líneas euskaldunes se preparan cada curso en estos centros para obtener títulos oficiales de euskera, que en el futuro no necesitarán
MARTA FDEZ. VALLEJO | BILBAO. El Correo 11 Enero 2011

Los euskaltegis han acogido con incertidumbre la iniciativa del Departamento de Educación de eximir a los alumnos de los modelos euskaldunes de demostrar sus conocimientos de lengua vasca en las oposiciones, ya que consideran que provocará un caída en la matriculación. De hecho, numerosos estudiantes y padres ya han solicitado información en estos centros de enseñanza de euskera sobre el decreto que prepara el Gobierno vasco ante la posibilidad de que no precisen en el futuro la titulación que cursan actualmente.

La nueva normativa permitirá a los escolares formados en modelo D -y a una parte de los del B aún por determinar-, acceder a las oposiciones para trabajos públicos sin tener que acreditar un título de euskera. La intención del Ejecutivo es que la medida tenga carácter retroactivo desde el año 1999, cuando salieron de las aulas los primeros graduados en ESO y Bachillerato LOGSE. Sólo en el curso actual hay cerca de 8.000 estudiantes en el último curso de Secundaria y otros tantos en la etapa previa a la Universidad con lo que los beneficiados por el futuro decreto se cuentan por decenas de miles.

Hasta ahora los chavales que acaban la ESO o el Bachiller en los modelos euskaldunes suelen optar por sacar títulos oficiales que acrediten su nivel de euskera: el EGA, los perfiles requeridos para el trabajo en la Administración o certificados de la escuela oficial de idiomas. Para muchos de ellos matricularse en el euskaltegi es un paso obligado para aprobar esos exámenes. La única finalidad de hacerse con un título es, en la inmensa mayoría de los casos, poder acceder al funcionariado.
«Lógicamente, si no se les va a pedir que acrediten su conocimiento de euskera para opositar está claro que supondrá una reducción en las matrículas de los euskaltegis», destaca Juan Carlos Murillo, responsable de Zabala Euskaltegia y portavoz de la agrupación de centros Elkarlan. Si el decreto sale adelante en el mes de septiembre, como prevé Educación, la caída de alumnado se produciría ya en el próximo curso, según temen los representantes del sector.

Consultas
El anuncio del departamento ha sembrado también dudas entre los alumnos de los centros de enseñanza de euskera. Los euskaltegis vascos están atendiendo ya estos días las consultas de jóvenes que han cursado los estudios en modelo D y de sus familias. «Nos preguntan si la propuesta va a salir adelante para saber si sus hijos van a necesitar los títulos oficiales. Aunque la mayoría prefiere ser prudente y mantener a los chavales hasta que se vea qué va a pasar», continúa Murillo.

El proyecto que prepara la consejería de Isabel Celaá plantea que a los jóvenes que acaben la ESO en euskera se les reconozca unas competencias equivalentes al PL1, mientras que quienes logren sacar el Bachillerato estarán exentos de presentar el PL2 en los procesos de selección públicos. Murillo considera que no se puede generalizar y asegurar que todos los estudiantes adquieren las competencias en euskera que les quiere reconocer Educación al finalizar su vida escolar. «Depende de los centros de enseñanza. Hay colegios que sí preparan y otros que no. Pero, ¿qué pasaría si medimos también las competencias en castellano?», se pregunta.

El representante de los euskaltegis subraya, sin embargo, que la medida en la que trabaja el departamento trata de «igualar» la situación con el castellano. «Lo mismo que no se exige demostrar conocimientos de castellano en unas oposiciones tampoco se pediría hacerlo en euskera a alguien que ha estudiado toda la vida en ese idioma».

El Departamento de Educación opina, sin embargo, que los euskaltegis no se van a ver afectados por la exención a estudiantes euskaldunes. «Estos centros tienen su nicho de negocio cada vez más en los niveles altos de formación en euskera, por ejemplo en los PL4 de la Administración, una enseñanza de profundización en el idioma. La sociedad cada vez exige que se utilice la lengua vasca con mayor corrección», argumentan los portavoces.

Sostienen también que esta posible caída de la matriculación permitiría mejorar las ratios profesor-alumno en las aulas de los euskaltegis. En todo caso, los responsables del proyecto en Educación han iniciado una serie de contactos con todos los agentes educativos, incluidos el sector de la enseñanza del euskera, para recoger sus aportaciones.

Ciutadans (C's) ayudará a los padres que soliciten un modelo de convivencia lingüística en las aulas
www.ciudadanos-cs.org  11 Enero 201

C's alerta que llevará al Govern a los tribunales en primavera si no aplica la sentencia del Supremo en la planificación del nuevo curso escolar

El presidente de Ciutadans (C’s), Albert Rivera, ha presentado esta mañana la campaña de asesoramiento jurídico que ha iniciado C’s con el objetivo de “facilitar a los padres la documentación necesaria para que puedan reclamar tanto a los centros educativos como a la consellería de Educación que cumplan la sentencia del Tribunal Supremo de cara a la planificación del nuevo curso escolar”, que exige una educación impartida, como mínimo, en las dos lenguas vehiculares en Cataluña dentro de un mismo sistema educativo.

Rivera ha argumentado que, con esta iniciativa, “C’s quiere ayudar a los ciudadanos que quieren un cambio global en el modelo educativo de Cataluña: un modelo mejor, un modelo de convivencia lingüística y que incluso Mas y Montilla prefieren para la educación de sus hijos”.

Rivera ha alertado que “si la ley de Educació no se modifica llevará al Govern a los tribunales en primavera”. El presidente de C’s ha explicado que esta drástica medida supondría la “última solución jurídica” en respuesta a la actitud del propio president y de la consellera Irene Rigau, que ya han declarado que no tienen previsto “cambiar una sola coma del modelo de inmersión obligatoria en una sola lengua”, aunque, tal y como ha aclarado el presidente de C’s: “Desde C’s preferimos agotar la vía política y que el president cumpla las leyes como en cualquier Estado de derecho”.

Frente a esta situación, Rivera acusa a Mas de “judicializar la política catalana y hacer victimismo cuando dice que los tribunales quieren cambiar su modelo”. Parafraseando las declaraciones del president, Rivera le ha advertido que “el que crea un grave conflicto político es aquel que no cumple las sentencias judiciales, no los que exigen su cumplimiento” y lamenta: “Mas ha cogido el timón en dirección hacia las rocas del enfrentamiento y el conflicto perpetuo con el conjunto de España”.

En esta línea, Rivera se ha referido también a la ley de consultas, que el propio Gobierno de España llevó al TC, y que ahora Mas tiene como prioridad su modificación para que no se tenga que pedir permiso al Estado para realizar consultas soberanistas: “Artur Mas quiere demostrar que CIU es igual o más nacionalista que el tripartito”.

Precisamente, Rivera considera que Fernand Mascarell, conseller de cultura, representa esta “continuidad”: “Mascarell es el símbolo de la sociovergencia en cultura”. Albert Rivera argumenta que la voluntad de Mascarell de desarrollar la ley del cine, en parte inconstitucional, pone en evidencia que “el nuevo conseller de cultura no hará más que continuar con el programa cultural que puso en marcha con el PSC basado en el modelo cultural del nacionalismo: un modelo único, uniforme y excluyente”.

La ANLL entregará un informe con las 'webs' de municipios que excluyen el castellano
La asociación pretende llevarlo hasta el Defensor del Pueblo de Madrid
 www.lavozlibre.es 11 Enero 2011

Madrid.- En el primer aniversario de la Asociación Nacional por la Libertad Lingüística (ANLL), el presidente de dicha institución, Pablo Yáñez, entregará la primera parte de un informe sobre bilingüismo institucional al Defensor del Pueblo de Madrid.

Según un comunicado de la Asociación Nacional por la Libertad Lingüística, harán entrega de una recopilación de todos aquellos municipios de Galicia, Navarra, País Vasco, Cataluña, Baleares y Comunidad Valenciana cuyas páginas 'webs' no son accesibles en la lengua oficial del Estado, el castellano.

De este modo, quieren poner la guinda a un año en el que la entidad “ha combatido las imposiciones lingüísticas en Galicia, Asturias, País Vasco, Navarra, Aragón, Cataluña, Islas Baleares y Comunidad Valenciana, en un enfoque nacional sin precedentes en la defensa de la libre elección de lengua en España”.

En el comunicado remitido a los medios de comunicación, hacen un repaso de las acciones que mayor repercusión han tenido a lo largo de estos doce meses. Entre ellas destaca la denuncia ante el Tribunal Supremo contra la Generalitat Valenciana por la imposibilidad de escolarizar a un niño en castellano en muchos de sus municipios, la crítica de las imposiciones del catalán por la Generalitat de Cataluña (Ley del Cine, Código de Consumo, requisito del catalán a los profesores universitarios) y la correspondiente denuncia a José Montilla ante la Fiscalía General del Estado por presunta prevaricación y desobediencia, además de su firme rechazo al uso de las lenguas autonómicas en el Senado.

 

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