AGLI

Recortes de Prensa   Sábado 15  Enero 2011

 

Las desmesuras del Estado autonómico
Los Puntazos La Razón 15 Enero 2011

El presidente de FAES recordó ayer la urgencia de reformar en profundidad un Estado de las Autonomías que es ya insostenible política y económicamente: «España no da para tener 17 instituciones». Con su claridad habitual, sin complejos ni ataduras, Aznar pone el acento donde otros gobernantes se difuminan en la ambigüedad y advierte de los peligros para el país mientras sus adversarios se pierden en demagogias. Por más que moleste al Gobierno, la voz de Aznar es certera y convincente.

Insulto a la inteligencia
Nota del Editor 15 Enero 2011

Que a estas alturas de la película de terror que sufre lo que queda de España, venga Aznar, centroman, a recordarnos la urgencia de reformar el tinglado autonómico es un insulto. Cuando centroman pudo tomar alguna medida, miró a otro lado, e hizo lo contrario, vendió más trozos de España a los nazionalistas.

Y no será necesario recordarle su indecente postura sobre el idioma común español, que no sabemos si la tuvo que mantener para pagar el pacto con los nazionalistas en su primera legislatura (más que pacto, trapicheo entre mafiosos, puesto que cualquier pacto con minorías se hace por encima de la razón y derechos de las mayorías, a pesar de lo difícil que puede resultar llegar a algún acuerdo con la "izquierda" española, cuyo único interés consiste en conseguir el poder, para con él poder comprar los votos necesarios para mantenerlo y seguir con el desmantelamiento de España).

La primera medida que necesita España, es erradicar las lenguas regionales del espacio público y dejar que el español sea la lengua necesaria y suficiente para realizar cualquier tipo de actividad de carácter empresarial, político, educativo, judicial, sanitario, etc. Esta medida prácticamente no tendría coste ni económico ni social, sólo perderían algunas ventajas quienes se han aprovechado largos años de la esquizofrenia y xenofobia de la imposición de las lenguas regionales.

La segunda medida, el desmontaje del tinglado autonómico sería mucho más costosa en términos sociales, al lanzar al desempleo a millones de "funcionarios" que se benefician y han estado beneficiando del mismo, a costa de los demás españoles.

La falacia reformista
Editorial www.gaceta.es 15 Enero 2011

Zapatero sucumbe a los cantos de sirena de los sindicatos.

Un récord tras otro, el Gobierno de Zapatero no para de acumular datos negativos. En su peculiar visión de lo que es competir en la Champions League de la economía mundial, el inquilino de La Moncloa no se ha contentado con convertir a España en el campeón del paro de la Eurozona, con un total de 4,7 millones de desempleados y una tasa de paro del 20,3% que dobla la europea, sino que ayer confirmaba que el Índice de Precios al Consumo (IPC) subía seis décimas en diciembre para colocar a España también al frente de la inflación al llevar la tasa interanual hasta el 3%, siete décimas más que el año pasado. Una muy mala noticia, porque pese a la gravedad de la crisis de deuda, los rebrotes inflacionistas de la Eurozona –la inflación media de 2010 cerró en el 2,2%, por encima del umbral crítico– nos colocan en un escenario alcista de tipos de interés muy malo para las economías periféricas de la UE como la española.

Lo más preocupante para España del nuevo escenario es que nuestra anémica economía nos hace muy dependientes de la actual política monetaria de bajos tipos de interés, cuyo endurecimiento nos va a pillar con el pie cambiado. Pero es que, además, en el caso español está derivando en un escenario de estanflación –alta inflación acompañada de estancamiento de la economía–, mucho más preocupante por la dificultad de su manejo y corrección. Las políticas monetarias laxas como la actual, que sirven para dinamizar una economía en recesión, empeoran el componente inflacionario de la estanflación, tal y como está ocurriendo en España y, en general, en la Eurozona, y viceversa, ya que las políticas monetarias restrictivas que se utilizan para combatir la inflación tienden a profundizar su componente recesivo. Y ante este panorama, no se entiende el optimismo enfermizo de Zapatero y su equipo económico cuando anuncian que la estrategia del Ejecutivo para reducir el déficit público pasa por un impulso de las reformas estructurales para lograr crecer a una tasa de entre el 2% y el 2,5% durante los próximos cinco años.

Una burda mentira y una muestra más de la indolencia de un presidente, que miente más que habla y que un día dice una cosa y al siguiente hace la contraria. Algo que acaba de hacer en una sorprendente y peligrosa marcha atrás en la reforma laboral, con la que se ha cargado de un plumazo el despido objetivo por causas económicas. Es decir, que de buenas a primeras y a cambio de que sus grandes aliados, los sindicatos, apoyen la jubilación a los 67, dinamita la piedra angular de la reforma y el principal motivo que desencadenó la huelga general del 29 de septiembre. Una lamentable concesión que deja en agua de borrajas una ya de por sí tibia e inoperante reforma laboral.

Si la manera de encarar las reformas estructurales es con este tipo de decisiones, poco va a durar la escasa credibilidad que infunden nuestra economía y la capacidad de nuestros gobernantes en los mercados. Flaco favor está haciendo Zapatero al sucumbir ante la tesis del líder de CC OO, Ignacio Fernández Toxo, quien no se sonroja al afirmar que “lo importante para los mercados es la foto del acuerdo con los agentes sociales y no los contenidos de las reformas”. Una visión errónea y de cortas miras, y sin duda, la manera más rápida de llevar España a la ruina económica, porque no se puede un día hacer un discurso ante los empresarios prometiendo grandes reformas aunque no sean posibles los consensos y al día siguiente hacer lo contrario para satisfacer las reivindicaciones trasnochadas de los sindicatos. Es decir, la misma cantinela de siempre y una muestra más de la incapacidad de este Gobierno y de la necesidad perentoria de un adelantamiento de las elecciones, porque de no ser así, como decía Alfonso Guerra, “van a dejar a España que no la va a conocer ni la madre que la parió”.

Enterrar a Zapatero
Enrique de Diego El Semanal Digital 15 Enero 2011

Zapatero es ya un cadáver político. Fui, fuimos en A Fondo, los primeros en indicarlo y también que, gracias a las informaciones destacadas de Alberto Pretejo-Barrena, y las interpretaciones ilustradas de José Luis Balbás, el PSOE lo que se planteaba es cómo enterrarlo antes de que él enterrara al PSOE. Creo, sinceramente, que ese tiempo ha pasado y que los socialistas caminan hacia su extinción. No hay casi nadie ya que se proclame socialista en público, salvo en el ámbito de su coche oficial. Pues ya van aflorando esas gravísimas tensiones internas de un partido atenazado en su propia incapacidad y en su propia crueldad. Antes era simplemente forzarle a que anunciara que no repetiría como candidato, ahora ya se habla de su dimisión, de forzarla. El diario La Gaceta hace público que los guerristas consideran que dimitirá tras la reforma de las pensiones.

También estoy en condiciones de indicar que la vieja guardia contempla como estrategia un escenario de descabezamiento de Zapatero, en el que con Rubalcaba de presidente, se vaya a un gobierno con independientes, de modo que se pida al PP que preste su apoyo, para corresponsabilizarle en el desastre. A ese Gobierno-trampa le denominan en los cenáculos felipistas Gobierno de cohesión.

Zapatero está amortizado, pero no es cuestión simplemente de enterrarlo. No, señores de la casta parasitaria socialista, lo que tienen que hacer es cuanto antes convocar elecciones anticipadas.

Otrosí: Esta próxima semana, desde el lunes, se pone a la venta mi libro La monarquía inútil (Editorial Rambla).

Las sentencias que Rubalcaba no hará cumplir
EDITORIAL Libertad Digital 15 Enero 2011

El liberalismo nace de la desconfianza hacia el poder. Cuando tantos reformadores han mirado a la política como una herramienta con la que alcanzar sus fines –en unos casos benéficos, en otros no–, el liberalismo encuentra en ella un peligro para las libertades: para el poderoso el poder termina siendo, si es que no lo fue desde el principio, un fin en sí mismo. Difícilmente podría pensarse en un mejor cartel publicitario para nuestra doctrina que Alfredo Pérez Rubalcaba.

La carrera política del actual vicepresidente en el Gobierno de España comenzó en los años 80, cuando fue el principal responsable de la elaboración de la LOGSE, una de las peores leyes de nuestra democracia, como secretario de Estado de Educación. Premiado primero con el ministerio del ramo, poco después pasó a Presidencia, donde se distinguió en labores de portavoz negando que el Gobierno hubiera tenido nada que ver con el GAL. Y una vez en la oposición ejecutó un rol estelar en el indigno papel del PSOE durante la jornada de reflexión del 13 de marzo de 2004, cuando él, precisamente él, dijo aquello de que España no se merecía un Gobierno que mintiera.

Una vez incorporado al Ejecutivo dirigido por Zapatero, ha destacado por sus numerosas mentiras durante el fracasado proceso de rendición ante ETA, cuando nos aseguró que había "verificado" que la banda había dejado las armas mientras intentaba ocultar que seguía rearmándose y chantajeando a los empresarios vascos para financiarse. Además de ser el responsable político del chivatazo, asunto por el que siempre se ha negado a dar la cara.

Con semejante currículo, no debería sorprender la desvergüenza con que ha dirigido la nula reacción del Gobierno ante la declarada intención de CiU y el PSOE catalán de violar la ley, incumpliendo las sentencias que obligan a tratar a quienes quieran que sus hijos reciban la enseñanza en castellano en igualdad de condiciones con quienes optan por el catalán. Después de eludir el tema durante semanas con la patética excusa de que no había leído la sentencia, inaceptable en un Gobierno que tiene entre sus obligaciones hacerla cumplir, finalmente ha optado por despachar el tema negando, con tono de perdonavidas, que el Tribunal Supremo diga lo que dice.

Que el modelo de inmersión lingüística que impide que los niños cuyos padres así lo desean opten por el castellano como lengua vehicular de la enseñanza es anticonstitucional es evidente. Lo han dejado claro muchas sentencias, de las cuales ésta es sólo el último ejemplo, notable por cuanto toma el Estatuto afeitado por el Constitucional como referencia. Pero cualquier sentencia que emita el Poder Judicial es papel mojado si el Ejecutivo no la hace cumplir. Y, evidentemente, el Gobierno por boca de Rubalcaba ha dejado claro que no va a mover un dedo para proteger los derechos de los ciudadanos catalanes.

¿Por qué iba a hacerlo? Al fin y al cabo, las libertades no son más que un obstáculo para el poder. Como se ve en otros ejemplos recientes, como el anteproyecto de ley de igualdad de trato, lo importante para Zapatero, Rubalcaba y los suyos es mandar para moldear la sociedad a su antojo. Y una sociedad en la que en Cataluña se pueda estudiar en castellano no les interesa.

¿Un debate peligroso?
EDURNE URIARTE ABC 15 Enero 2011

Peligroso es, según Ramón Jáuregui, el debate sobre la necesidad de revisar las duplicidades en las competencias del Gobierno central y de las autonomías. Además de neocentralista y antiautonomista. Lo que representa la posición de la izquierda española sobre cualquier cuestionamiento del funcionamiento de las autonomías. La posición más moderada, pues otra parte de la izquierda lo califica más bien de franquista.

De tal manera que ese debate ha sido tabú hasta el presente. Tanto que los sociólogos y politólogos ni siquiera se atrevían a preguntar sobre la cuestión. Cuando lo han hecho, en el Barómetro Autonómico del CIS de enero-marzo 2010, por ejemplo, parecían más bien abogados del sistema autonómico. Y una pregunta como la realizada por la encuesta de Dym para este periódico en torno al poder del Estado y de las autonomías era, en efecto, peligrosa. Lo que nos ha impedido conocer que una mayoría de españoles, lo muestra dicha encuesta, cree que el Estado debería gestionar más gasto público que el gestionado en la actualidad.

O que el juicio de Aznar sobre el Estado marginal y su inviabilidad comienza a instalarse en la sociedad española. Y, sobre todo, comienza a resquebrajarse el tabú sobre el sistema autonómico, el que impedía criticar cualquiera de sus aspectos bajo amenaza de ser descalificado como nostálgico de la dictadura. Por primera vez desde el inicio de la Transición, 35 años después, hay inquietud social para desarrollar ese debate. Y un nuevo punto de vista vinculado a la eficacia y a la racionalidad de nuestro sistema político que lo aleja de los viejos fantasmas franquistas y antifranquistas.

Peligroso para nuestro sistema democrático es eludir hoy ese debate. Impedir las reformas necesarias para la eficacia del Estado porque nuestra envejecida izquierda aún siga instalada en las categorías políticas de la Transición.

¿Es justo condenar en bloque a la "casta" política?
Francisco Rubiales Periodista Digital 15 Enero 2011

Alguno políticos se quejan de que muchos ciudadanos les condenan en bloque como corruptos e indignos, sin tener en cuenta que muchos de ellos son honrados, pero la sociedad ya los ha condenado a todos, sin clemencia ni distinciones, cuando señala a la "clase política" en las encuestas como el tercer problema más preocupante del país, por delante de los terroristas y de la inseguridad que provocan los asesinos, ladrones y mafiosos. Basta echar un vistazo a esas encuestas, donde prácticamente ningún político consigue la aprobación de los ciudadanos, para descubrir que el desprestigio y el rechazo a la casta política en España son problemas de enorme envergadura, equiparables, por su trascendencia, a la terrible crisis de la economía.

La clave de esa condena generalizada es que cada día son más los españoles que tienen la sensación de vivir en un Estado sin leyes que te amparen, en una situación donde el que llega al poder puede hacer lo que quiera, sin responsabilidades, sin responder ante la Justicia.

Esa condena en bloque de los ciudadanos a sus líderes es de una gravedad extrema y pone en peligro la misma democracia, un sistema que se basa en la confianza de los administrados en los administradores, sin la cual los dirigentes, aunque hayan sido elegidos en las urnas, dejan de ser legítimos para convertirse en tiranos rechazados y soportados por la fuerza. Funcionando de ese modo, el sistema democrático pierde su esencia y se convierte una modalidad suave de tiranía.

A pesar de su dureza y de ser indiscriminada, esa condena en bloque a los políticos es justa y merecida porque no se puede esgrimir honradez cuando se guarda un silencio cómplice ante la injusticia y la iniquidad. Es cierto que existen políticos que intentan cumplir con sus deberes democráticos y que no roban, pero eso no es suficiente porque, ante la injusticia, siempre hay que rebelarse. Esa rebelión ante la injusticia es un principio universal que todas las culturas han respetado a lo largo de los siglos y que ha sido e principal motor del progreso de la Humanidad.

Ningún miembro de la "casta" se ha rebelado en España contra sus líderes, denunciando las privilegios injustos que disfrutan, ni el gran déficit democrático que padece el país, por culpa del abuso de poder, ni la corrupción, ni el amiguismo, el clientelismo, el nepotismo y el uso del dinero público para beneficio propio. Ningún español ha leído nunca en un medio de comunicación las denuncias de un político arrepentido a su partido por los abusos de poder, financiación ilegal y comportamientos antidemocráticos y arbitrarios.

Aplicando con rigor las reglas de la democracia, todos los políticos que han guardado silencio cuando la Fiscalía perseguía con saña al presidente de Valencia por haber recibido tres trajes como regalo, mientras miraba hacia otra parte, sin investigar el enriquecimiento veloz e inexplicable de José Bono, son cómplices de la podredumbre del Estado español, como también lo son los que han guardado silencio ante el ilegal dominio absoluto del Estado y de sus instituciones por parte de los gobiernos y ante injusticias tan sangrantes como el despilfarro del dinero público o el cierre de numerosas empresas, hundidas porque las administraciones públicas, incumpliendo la ley, no les pagaban sus deudas, entre otros muchas felonías y violaciones de la decencia.

Al igual que Jehová estuvo dispuesto a perdonar a Sodoma y Gomorra si en esas ciudades corrompidas hubieran existido al menos diez justos, del mismo modo el pueblo estaría dispuesto a hacer distinciones entre la "casta" si al menos existieran algunos políticos rebeldes, capaces de denunciar las prácticas indecentes y, en algunos casos, hasta delictivas de sus compañeros de partido y de filas. Pero, al igual que Jehóvá terminó flambeando a Sodoma y Gomorra para castigarlas y purificarlas, también los ciudadanos terminarán acabando con la cochambre política que ha infectado España.

Los papeles de Wikileaks han demostrado, hasta más allá de toda duda, que nuestros políticos son inmorales y que dicen una cosa al pueblo mientras, por detrás, hacen otras. Wikileaks, que no difunde opiniones sino documentos y datos ciertos, ha abierto los ajos de los ciudadanos y les ha obligado a asumir que están dirigidos y gobernados por castas indecentes, que, a juzgar por lo que hacen y dicen, no merecen el más mínimo respeto.

¿Donde están los políticos que se han rebelado ante el sistema injusto? ¿Qué político ha denunciado el control de la Justicia desde los partidos o la compra de la prensa a cambio de publicidad? ¿Alguno de ellos ha protestado en público ante la invasión masiva, por parte de los partidos, de la sociedad civil, penetrando en espacios que la democracia expresamente les veta, como son las confesiones religiosas, las fundaciones, as instituciones libres, las empresas, los sindicatos, las universidades, las cajas de ahorro y mil reductos más que deberían funcionar con independencia, al margen del gobierno? ¿Donde están los que han protestado cuando sus partidos han pactado con nacionalistas que odian a España, situados en las antípodas ideológicas, únicamente para gobernar?

 ¿Algún político protestó o dimitió cuando supieron que dentro de sus partidos existen recaudadores que exigen a los empresarios comisiones y porcentajes a cambio de contratos públicos y subvenciones? ¿Dónde están los que acudieron al juez para denunciar que algunos de sus compañeros de partidos se enriquecieron velozmente, de manera inexplicable? Ni siquiera protestaron ante los ríos de injusticias y de abusos que inundan la vida diaria de la partitocracia española, ni alzaron la voz cuando sus propios partidos colocaban a los suyos en puestos públicos u otorgaban subvenciones a los amigos y familiares, vetando a los adversarios, violando de ese modo el principio de igualdad de oportunidades y los mandatos constitucionales que definen como iguales a todos los españoles.

El silencio de los políticos les hace culpables, tanto como sus propios abusos, traiciones y privilegios inmerecidos. No basta con afirmar que uno es decente y que nunca ha robado. Si se guardia silencio ante el robo y el abuso de los compañeros, se es cómplice y se es merecedor de la condena popular.

Los ciudadanos les señalan como traidores a la democracia, injustos y hasta delincuentes, pero ellos responden con arrogancia, fortaleciendo el corporativismo y sin renunciar a sus coches oficiales, al despilfarro, a los privilegios que no merecen y desplegando una defensa terca y embrutecida que lo único que consigue es alimentar la hoguera del odio y ensanchar la fosa que les separa de los ciudadanos.

Los españoles están despreciando y condenando cada día con más énfasis a los políticos no solo por sus privilegios y ventajas, sino porque han sido incapaces de ser solidarios en estos tiempos de privaciones y ni siquiera han tenido el gesto de renunciar a algunas de sus enormes ventajas para sufrir la crisis al lado de los que han perdido el puesto de trabajo, los subsidios, las viviendas y sienten terror ante la pobreza que avanza y les amenaza.

El silencio de los políticos es una canallada, peor incluso que sus abusos e indecencias.
Guardar silencio y no protestar ante lo que está ocurriendo en España es indecente, como lo es permitir, sin protestar, que se falseen los concursos públicos, que se otorguen puestos de trabajo a dedo, a los familiares y amigos de los políticos y del partido.

Ni siquiera son capaces de entender que su política prepara el advenimiento de algún tipo de fascismo. Si el cabreo español ante los abusos de la "casta" sigue creciendo al rítmo actual, antes de dos años España estará preparada para aplaudir en masa al primer sargento o general que alce la voz afirmando que "ya se acabó la fiesta" y que España tiene que ser limpiada con una escoba implacable que se lleve por delante a los mafiosos, a los delincuentes y a los politicastros.

Es apropiado terminar con Celaya:

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Voto en Blanco

No hay sindicatos
Editorial www.gaceta.es 15 Enero 2011

Lo que tenemos son mafias sindicales dedicadas a vivir del Presupuesto.

El problema no son los sindicatos, sino la ausencia de ellos. Lo que tenemos son aparatajes del Estado de partidos dedicados a extorsionar al contribuyente. Ojalá hubiera sindicatos reales, financiados por sus afiliados, que defendieran los derechos de los trabajadores. En ese caso envidiable, la situación no hubiera llegado tan lejos, ni la mentira se hubiera apoderado tanto del escenario.

Lo que tenemos son mafias sindicales dedicadas a vivir del Presupuesto. El término es más que una metáfora: por toda España hay ahora mismo delegados sindicales de UGT y CC OO de empresas que, por desgracia, han cerrado. Lo ha denunciado ante los tribunales USO (el único sindicato merecedor de tal denominación) en relación con La Rioja; la tierra por excelencia del vino no es la excepción, sino la regla.

En fechas recientes, Manuel Chaves, en esta piñata continua a favor de los grupos de presión de los liberados sindicales, firmaba en el BOE una nueva entrega de 26,6 millones de euros en ayudas para financiar los planes de formación en 2011 de los funcionarios. UGT y CC OO, dos estafas monumentales, tienen tramas de fundaciones que reciben dinero del sufrido contribuyente por cualquier criterio suficientemente progre. Sus sedes están en Patrimonio del Estado, como si de aristocracias de sangre azul se tratara, sin pagar alquiler. Incluso llegan a subalquilar parte de esas sedes, en un negocio redondo.

Los sindicatos han abandonado el terreno de la sociedad civil, han dejado de ser contrapoder societario, para constituirse en lastre monumental, que representa una tremenda estafa a los trabajadores, desasistidos y sin defensa ante un Gobierno, incapaz y manirroto, incompetente y cruel, capaz de retirar el mínimo de subsistencia de los 426 euros, con el silencio cómplice y acanallado de sus comparsas parasitarias.

Un objetivo claro de la regeneración necesaria para sobrevivir es dotar a la sociedad española de algo tan sencillo y tan fundamental como sindicatos.

Otrosí: la vieja guardia felipista especula con un Gobierno de cohesión, sin Zapatero y con independientes, del que pretenderían que se corresponsabilizara el PP.

Reforma laboral
Legislativo, ejecutivo, judicial... y sindical
Pablo Molina Libertad Digital 15 Enero 2011

Si los conflictos sociales cotizaran en las casas de apuestas por internet, los sindicatos serían una opción segura porque, hasta la fecha, no han perdido jamás ningún pulso al poder político en los distintos niveles ejecutivos en que se divide la gestión administrativa en España. El Gobierno central inunda a los sindicatos con subvenciones públicas, las comunidades suplen su menor disponibilidad presupuestaria concediéndoles todo tipo de gabelas en especie y los ayuntamientos cuentan con ellos de forma primordial para diseñar sus políticas locales, también subvención mediante. Todo con dinero público, es decir, de usted y mío, no sea que surja un malentendido y alguien pueda llegar a pensar que el sindicalismo es una actividad privada que busca simplemente mejorar la situación laboral de sus afiliados.

Los sindicatos son el poder fáctico de la democracia española, como el ejército lo era durante el franquismo, y con funciones parecidas, pues se trata de vigilar el funcionamiento de las instituciones democráticas para que no se desvíen ni un centímetro de la ortodoxia socialista bajo cuyos auspicios, para qué nos vamos a engañar, fueron todas ellas diseñadas.

A los tres poderes clásicos del Estado moderno, en España hay que sumar el sindical, al que el ejecutivo, el legislativo y el judicial están sometidos por una cuestión no escrita de rango institucional. El Gobierno no actúa sobre la economía sin consultar con ellos, las leyes que aprueba el congreso se derogan si los sindicatos así lo disponen y en cuanto a la justicia, hay todavía quien espera que algún día se produzca una sentencia que condene los excesos sindicales durante sus algaradas periódicas.

La huelga del 29-S fracasó en el asfalto con tanto estrépito como ha triunfado en las moquetas ministeriales, que es donde, no nos engañemos, se acaban dilucidando las grandes cuestiones. Zapatero no ha hecho nada distinto a sus antecesores, que también tuvieron que dar marcha atrás en sus propuestas políticas a pesar de que los ciudadanos estaban mayoritariamente a su favor. La última victoria de los sindicatos ha sido que Zapatero elimina los aspectos más controvertidos de su tímida, timidísima reforma laboral, a cambio de permitirle jubilar a los trabajadores dos años más tarde. Tiempo habrá de acabar también con esa ampliación de la vida laboral, no se preocupen.

Al final, todo programa de reformas laborales puesto en marcha por ZP para que los mercados internacionales le dieran unos meses de cuartelillo sólo ha servido para que CNN+ despida a sus trabajadores pagando una indemnización menor de la prevista. ¡Y que aún se queje Cebrián de los brujos visitadores...!

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.

Delincuencia de estado
Luis del Pino Libertad Digital 15 Enero 2011

Editorial del programa Sin Complejos del sábado 15/1/2011

El FBI, la famosa agencia federal de investigaciones americana, nació en 1908. Su nombre original era BOI y no adoptaría su nombre definitivo hasta 1932. El más conocido de sus directores fue, sin duda alguna, John Edgar Hoover, que llevó con mano de hierro las riendas del FBI durante la friolera de ¡48 años!

Cuentan que una de las razones de su larga permanencia en el cargo y de que sobreviviera al mandato de tantos presidentes distintos es que Hoover lo sabía todo de todos, gracias a la información que el FBI obtenía. Vamos, que no había político en Washington que no supiera que probablemente Hoover contaba con un amplio dossier sobre él.

De hecho, los dos últimos años de la vida de Hoover, y de su mandato al frente del FBI, se vieron salpicados por el escándalo, cuando unos desconocidos entraron en 1971 en una de las sedes del FBI y robaron numerosos documentos sobre las actividades ilegales de la agencia, que después filtraron a distintos medios de comunicación.

Cuatro años más tarde, el Senado de los Estados Unidos nombró un comité, el denominado comité Church, para evaluar las actividades encubiertas llevadas a cabo por los distintos servicios de información americanos, entre ellos el FBI. Y las conclusiones de aquel comité (que ocupan miles de páginas y se encuentran disponibles en Internet) fueron demoledoras: con el pretexto de velar por la seguridad nacional, el FBI había estado violando de manera continuada la Constitución y la Ley, a lo largo de los años, con operaciones encubiertas de espionaje, de desinformación y de manipulación de la opinión pública.

El FBI se dedicaba sistemáticamente, por ejemplo:
- a infiltrarse en todo movimiento que fuera considerado peligroso o simplemente sospechoso, como por ejemplo los movimientos por los derechos civiles de los negros o de las mujeres.

- a crear organizaciones falsas de lucha por los derechos civiles, dirigidas por personal del FBI, con el fin de dividir a ese tipo de movimientos.
- a propalar rumores y a enviar falsas cartas de amenaza, para que se enfrentaran entre sí las organizaciones de lucha por los derechos de los negros.

- a enviar cartas anónimas a los cónyuges de los líderes de esos movimientos, acusándoles de supuestas infidelidades, para crear problemas domésticos que restaran tiempo a los dirigentes de esas organizaciones.

- a presionar a las empresas para que despidieran a las personas que militaban en esas organizaciones.
- a presionar a las universidades y organizaciones culturales para que no permitieran las conferencias o actos de los movimientos por los derechos civiles o de sus líderes.

- a publicar falsas noticias, a través de periodistas adictos, con el fin de desacreditar a esas organizaciones o a sus líderes.
- a falsificar y repartir folletos de esas organizaciones, con el fin de sembrar la confusión o minar su prestigio.

- a fabricar, con la complicidad de otros cuerpos policiales, pruebas falsas con las que poder encarcelar a líderes o miembros de organizaciones sospechosas.

- a promover altercados, mediante agentes infiltrados, en las manifestaciones convocadas por esas organizaciones, para transformarlas en protestas violentas y desacreditar así a los convocantes.

- a intervenir, sin orden judicial, las comunicaciones telefónicas y postales de todo aquel que se considerara sospechoso.
- a realizar registros y colocar micrófonos, sin orden judicial, en las sedes de los movimientos por los derechos civiles o en los domicilios de sus líderes.
- etc, etc, etc

Quizá un buen resumen de cómo se las gastaba el FBI para tratar de neutralizar a las organizaciones que luchaban por los derechos civiles sea la serie de operaciones que la agencia dirigida por Hoover puso en marcha para desactivar al reverendo Martin Luther King. En palabras del propio comité del Senado americano, lo que se hizo con Martin Luther King "traspasó el límite de la decencia humana más fundamental".

Las operaciones del FBI contra el campeón de los derechos de los negros se iniciaron en diciembre de 1963, cuatro meses después de la famosa marcha sobre Washington que Martin Luther King organizó. A lo largo de los dos años siguientes, el FBI sometió a King a seguimientos físicos, tomando fotografías de cuantas personas se reunían con él, y sometió a escrutinio sus finanzas, buscando sin éxito alguna información con la que desacreditarle.

Como no lograron encontrar nada que achacarle en el terreno económico, se dedicaron a plantar micrófonos en las habitaciones de hotel que Martin Luther King iba ocupando durante sus desplazamientos por todo el país, para tratar de grabarle en algún desliz extramatrimonial.

Y tuvieron éxito, porque llegaron a mandarle a King una cinta de audio con una de esas grabaciones, junto con una carta en la que invitaban veladamente al líder negro a suicidarse, si quería evitar que la cinta se hiciera pública.

Como King no se amilanó, el FBI filtró la cinta a los medios de comunicación y a los líderes de las organizaciones que apoyaban a King, e incluso a la propia familia de éste. Aunque tampoco eso les sirvió, porque el defensor de la igualdad racial no cejó en su lucha.

Cuando Martin Luther King recibió el Premio Nobel de la Paz, el FBI llegó a presionar al cardenal Spellman para evitar que el Papa le recibiera en audiencia.

Las presiones, las intimidaciones y el espionaje continuaron hasta el mismo día del asesinato de Martin Luther King, ocurrido el 4 de abril de 1968.

Ayer conocimos dos noticias que demuestran que en España los servicios de información, manejados por el poder político, están alcanzando cotas de degeneración que poco tienen que envidiar al FBI de Hoover.

Por un lado, conocimos un auto del juez Pablo Ruz, encargado de la investigación del llamado caso Faisán, en el que se da cuenta de la recepción de los documentos enviados por la jueza francesa Laurent Levert. El juez Pablo Ruz ha decretado el secreto de sumario sobre una parte de esos documentos recibidos desde Francia, con el fin de realizar nuevas averiguaciones que permitan determinar qué miembros de las Fuerzas de Seguridad alertaron a ETA de la operación que se iba a llevar a cabo contra su aparato de extorsión.

Por otro lado, conocimos también que la unidad antiterrorista de la Ertzainza se habría dedicado a espiar a ciudadanos particulares y a miembros del PP vasco, entre ellos el padre de Santi Abascal.

Estas informaciones se unen a los datos, por todos conocidos, sobre los ímprobos esfuerzos realizados desde nuestros servicios de información para desactivar las organizaciones que en la pasada legislatura canalizaron la oposición de las víctimas y de los ciudadanos a la negociación con ETA. O a los datos sobre los seguimientos a Manuel Pizarro. O sobre la implantación de nuevos sistemas de escucha de comunicaciones que no cuentan con el oportuno control judicial. O sobre el espionaje a los controladores. O sobre las intoxicaciones contra determinados movimientos cívicos distribuidas a través de los medios adictos. O sobre los pagos a piratas de toda calaña que secuestran a españoles por esos mundos de Dios. O sobre las intoxicaciones destinadas a impedir que la sociedad española conozca la autoría real del 11-M...

Como en Estados Unidos en la época de Hoover, en España se utiliza políticamente a los servicios de información, se incumple la Constitución, se espía a los ciudadanos, se menosprecian los controles judiciales, se realizan seguimientos a particulares, se infiltran movimientos cívicos, se utiliza a medios adictos para manipular a la opinión pública y se cometen flagrantes delitos.

Y, sin embargo, fíjense en la diferencia fundamental que existe entre las actividades delictivas de Hoover y las que aquí se cometen. Mientras que el FBI de Hoover se dedicaba a violar la Ley en nombre de la seguridad nacional - es decir, supuestamente por el bien del país -, en España se viola la Ley para someter a marcaje, no a los terroristas que atentan contra la convivencia, no a los nacionalistas que buscan destruir el estado, no a los grupos violentos que no respetan la libertad de expresión en la aulas universitarias, no a los piratas que secuestran españoles, no a los políticos corruptos que saquean las arcas del estado, no a los asesinos del 11-M... sino que a quien se persigue, se espía, se coacciona o se intenta manipular es, precisamente, a aquellos que luchan porque no se vulnere la Constitución; a aquellos que piden que se respete el derecho de las víctimas a la Memoria, la Dignidad, la Justicia y la Verdad; a aquellos que tratan de que la Nación no se cuestione ni se cuartee.

El que los servidores del Estado - como en la época de Hoover - cometan delitos para tratar de neutralizar a quienes son considerados una amenaza para el Estado resulta deleznable y repugnante. Pero ¿qué calificativo podemos emplear para aquellos servidores del Estado que - como en España - cometen delitos para ayudar, directa o indirectamente, a quienes buscan precisamente destruir el Estado?

La ETA no engaña
Pío Moa Libertad Digital 15 Enero 2011

****Termina así Díaz Villanueva su artículo sobre las treguas de la ETA: Los resultados los tenemos a la vista. La ETA, esa banda de fanáticos ideológicos metidos a matarifes, sigue viva, se cree con derecho de tutear al Estado de Derecho y no ceja en su empeño de salirse con la suya. Se cree con derecho a tutear al estado porque nuestros descerebrados políticos se lo han permitido desde Suárez. Creen poder salirse con la suya porque saben que han condicionado profundamente la evolución política del país y porque han calado bien a la clase de politicastros sin principios que tienen enfrente. El problema no está en que las treguas de la ETA sean tramposas, sino en que es preciso aplicarle la ley como lo que es, una organización de asesinos profesionales, con treguas o sin treguas. Podía haber una disculpa durante la Transición, por la novedad de la situación política, pero no a partir del tercer o cuarto año. En La Transición de cristal he tratado esta cuestión, de la que casi todas las historias apenas hablan. Son los gobernantes, y no la ETA, quienes más han mentido y socavado el estado de derecho. Es su “solución política”, la que ha convertido el asesinato en un arte político. Hasta llegar a la colaboración abierta con Zapo y míster Faisán. La política en España se ha convertido en un juego de ilusionistas pésimos, cuyos trucos se ven sin dificultad. Pero casi todos los medios de masas, que debieran denunciarlos, siguen el juego. Prensa basura para una política basura.

****Azaña, profeta. Refiriéndose al personal republicano: “Zafiedad, politiquería, ruines intenciones, gentes que conciben el presente y el porvenir de España según se los dictan el interés personal y la preparación de caciques o la ambición de serlo”. "Veo muchas torpezas y mucha mezquindad, y ningunos hombres con capacidad y grandeza bastantes (…) ¿Tendremos que resignarnos a que España caiga en una política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta?". ¡Parece estar hablando de la chusma política actual!

****Rosa Díez: "Ni Zapatero puede dejarse engañar". Ni la ETA ni Zapo se han engañado nunca. Han engañado a los demás. También a Rosa Díez, según parece.

****Patxi López: "Nos acerca más al final del terrorismo" Gran pensador y estratega político. Al final del terrorismo nos acercamos desde el comienzo de este.
****Cospedal: "No vamos a permitir una negociación" ¿No? ¿Y de qué cree que es resultado el “alto el fuego” o la entrevista de Otegui en el WSJ, por ejemplo? La han permitido, la permiten y la permitirán. Así la apoyan: la colaboración con los pistoleros.

****TVE retira 'Españoles en el mundo' en Jerusalén por las quejas antisemitas. Un aspecto más de la involución

****Felipe González: "La gente ya se ha olvidado de las barbaridades que hice". Ojalá no. Pero reconozcamos que Zapo le ha hecho bueno.

****Llamarles "míster X" y "míster Faisán" acentúa el carácter impropiamente español de los sujetos

En el nombre de Palin
Que los demócratas relacionen la matanza con el Tea Party es un repulsivo salto cualitativo.
Óscar Elía www.gaceta.es 15 Enero 2011

Que un joven desequilibrado, lector de Marx y Hitler, y que destaca por su radicalismo antisistema y su paranoia revolucionaria, trate de asesinar a un político con el que estaba obsesionado matando a seis personas, tiene mucho de tragedia, pero nada de sorpresa. Que los demócratas relacionen la matanza con el Tea Party es un repulsivo salto cualitativo, pero tampoco inconcebible: los candidatos de los teapartiers se han asentado ya en la colina del Capitolio, las iniciativas estrella de Obama sufren reveses importantes, y el mismo Obama ha puesto en marcha, de facto, la maquinaria electoral, aprovechando el suceso. E incluso el espectáculo de la elitista izquierda mediática americana -encabezada por la CNN y el New York Times–, acusando groseramente al Tea Party, no extraña del todo: este constituye una suerte de revuelta cívica de abajo hacia arriba, del common man contra el intelectual. Pese a la campaña izquierdista, sólo el 32% del público americano se cree la patraña sobre la responsabilidad conservadora. El libelo contra Palin –el intento de lanzar a la opinión pública sobre ella y los partiers acusándoles falsamente de inspirar atrocidades– en buena medida ha fracasado.

En España, pocos han resistido la tentación de ponerse a la cola de las bofetadas a Palin, en la habitual turbamulta que se monta cuando se trata de linchar a quien es conservador y americano al mismo tiempo. Madre de una familia común, de profundas convicciones religiosas, decididamente patriota y celosa de un Estado hipertrofiado, Palin representa a la América real y normal, acuciada por problemas corrientes y molientes, alejada de la artificiosa superficialidad de las élites culturales y mediáticas neoyorquinas o del sórdido mundo que emana de la política bipartidista. Nuestros políticos, periodistas e intelectuales la odian porque representa al americano real, de la misma forma que odian y desprecian al español normal, el que va a misa, cree en su familia, ama a España y sospecha del poder que ellos encarnan.

"Los campos de exterminio me enseñaron la importancia de la vida"
El director francés Claude Lanzmann presenta su autobiografía. Es el realizador de ‘Shoah’, el documental definitivo sobre el holocausto judío.
G. García. Madrid www.gaceta.es 15 Enero 2011

Claude Lanzmann tiene fama de temible y no se anda con medias tintas. Esta semana, el escritor y director de cine, de paso por España para presentar su autobiografía, comienza así la rueda de prensa: “No sé qué hago aquí, porque estoy convencido de que ninguno de los periodistas se ha leído mi libro. Además, estoy cabreado porque han querido filmarme delante de objetos religiosos del judaísmo. Precisamente, en mi libro cuento que yo soy un judío muy malo, y no veo por qué voy a rejudaizarme cuando vengo a Madrid”.

A sus 85 años está de vuelta de todo. Y puede permitírselo: miembro de la Resistencia francesa con 17 años, fundador y actual director de la revista Les Temps Modernes, amante de Simone de Beauvoir... Y, sobre todo, director de Shoah: reconocido como el documental definitivo sobre el exterminio sistemático de los judíos a manos de los nazis en la Segunda Guerra Mundial. De hecho, si la palabra Shoah se refiere hoy al Holocausto, es por su película.

Ahora, Lanzmann acaba de publicar el libro La liebre de la Patagonia (Seix Barral), en la que este hombre desbordante (“cien vidas que viviera no me agotarían nunca”, dice) repasa sus vivencias.

-¿Diría que ha sido un testigo excepcional del siglo XX?
-Yo diría que he sido un actor del siglo XX, del que he vivido las tres cuartas partes. Pero este libro no empieza por mi nacimiento. No son unas memorias clásicas”, responde, pasado el enfado inicial. Lanzmann, en efecto, fue actor de la Segunda Guerra Mundial (en la Resistencia y en los maquis de Auvernia), del mundo intelectual posbélico y de la turbulenta política de la segunda mitad del siglo pasado, sobre todo como activista en defensa del estado de Israel, que dio lugar a documentales como Pourquoi Israel y Tsahal. “Mi memoria está intacta. El tiempo se ha detenido alrededor de mí”, afirma.

A continuación, el momento de los cotilleos:
-¿Qué aprendió de Simone de Beauvoir [con la que mantuvo una relación durante varios años]?
-Oh la la! –...exclama, para luego reflexionar largo tiempo- Ella y Sartre me enseñaron a pensar, a descubrir el mundo. De hecho, con Simone de Beauvoir conocí España, en la época del franquismo, cuando entre los intelectuales franceses no era políticamente correcto viajar aquí, debido a la dictadura. España fue un gran descubrimiento para mí: el paisaje, el cielo, las corridas de toros... Estoy a favor de las corridas. No comprendo lo que han hecho los catalanes. Es una vergüenza absoluta”.

El libro de Lanzmann, como el siglo XX, está lleno de horrores. Comienza hablando de la pena de muerte, “un tema que me ha obsesionado desde niño, cuando vi la última mirada de un hombre antes de morir”, subraya.

Sin embargo, opina que su libro es vitalista: “A mí, la medida de la radical importancia de la vida me la enseñaron los testimonios de la Shoah, los hombres que trabajaron obligados en los comandos especiales de los campos de exterminio, haciendo labores para la destrucción de seres humanos. Ellos, en el reino de la muerte, santificaron la vida”, comenta el autor. “Hay que disfrutar la vida. Por eso, esta no es una obra siniestra; hay muchas historias de amor y bastante humor”, sentencia. En el fondo, Lanzmann es un bonachón.

Albert Boadella: 'No hay nada tan español como un catalán'
El dramaturgo se estrena en Madrid con 'Amadeu', la historia de Amadeo Vives
 www.lavozlibre.es 15 Enero 2011

Madrid.- Albert Boadella se estrena en Madrid con 'Amadeu', la historia del compositor catalán Amadeo Vives que, al igual que él, tuvo que desarrollar su creatividad fuera de su tierra. "Quien se enfrenta al nacionalismo es automáticamente marginado y convertido en muerto civil. En este sentido, el nacionalismo es como una dictadura", dijo Albert Boadella, meses antes de abandonar Cataluña. Ahora, con esta obra, Boadella se encarga de ridiculizar el nacionalismo catalán en escena con frases tan rotundas como: "no hay nada tan español como un catalán".

Después de su polémica declaración de intenciones, Albert Boadella se mudó en septiembre de 2008 a Madrid, tras haber recibido la oferta de Esperanza Aguirre para dirigir los Teatros del Canal. Primero montó 'Una noche en el Canal' para abrir sus teatros y ahora 'Amadeu', un musical homenaje al compositor con quien revive su historia de exilio creativo en la capital.

Amadeo Vives es el autor de zarzuelas como 'Doña Francisquita', de himnos como 'La balanguera', es el precursor del Palau de la Música y antes cofundador del Orfeón Catalán. Ahora, el músico le sirve a Boadella para cantarlo todo, o casi todo. Y poner en la boca de Vives, encarnado por Antoni Comas, las emociones y los sentimientos de quien ha decidido dejar su tierra, Cataluña, para desarrollar libremente su carrera artística

"A mí Cataluña hoy no me parece tan dulce", le hace confesar Boadella a Vives en la obra, un texto que continúa con declaraciones como: "Cataluña era la madre pero 'Madrit' se convirtió en mi prometida, me cautivó enseguida".

Vives, en esta ocasión Antoni Comas, sigue en la escena diciendo: "'Madrit' es no tener nada y tenerlo todo".

"Yo soy el mismo, el público de 'Madrit' ha aceptado la música catalana como suya", asegura Vives según Albert Boadella, quien como contrapunto añade: "Cuando uno nace en esta tierra es difícil de sustraerse a ese sentimiento catalán rotundo y real".

CASO MATSA | Anula la decisión de Griñán de no abrirle expediente
El TSJA obliga a sancionar a Chaves por las ayudas a la empresa de su hija
Manuel María Becerro | Sevilla El Mundo 15 Enero 2011

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha anulado, por "arbitraria e injustificada", la decisión del Consejo de Gobierno del 31 de julio de 2009, presidido por el socialista José Antonio Griñán, de no abrir expediente sancionador al vicepresidente tercero del Gobierno y ex presidente andaluz, Manuel Chaves, por incumplir la Ley de Incompatibilidades de Altos Cargosal no inhibirse en el procedimiento de concesión de un incentivo multimillonario a favor de la empresa Minas de Aguas Teñidas (Matsa) pese a que su hija era la apoderada de la firma minera que, incluso, llegó de hecho a firmar la aceptación de los casi 10,1 millones de euros.

En la sentencia, los magistrados del Alto Tribunal Andaluz concluyen que la decisión de Griñán y los consejeros de la Junta "vulnera el reglamento de potestad sancionadora e ignora los principios constitucionales consagrados en los artículos 103.1 y 9.3 de la Carta Magna".

Además, critican abiertamente al Ejecutivo andaluz por haberse limitado a dar carpetazo al 'caso Matsa' esgrimiendo "unos informes jurídicos interpretativos sobre el precepto que se denunciaba" cuando los hechos publicados en su día por ELMUNDO.es de Andalucía y elevados a los tribunales por el PP andaluz "tienen una gravedad evidente que exigían una mínima investigación y comprobación".

Se da la circunstancia de que, tras la denuncia de lo ocurrido, se comprobó que Chaves mintió al Congreso de los Diputados cuando afirmó el pasado junio que su hija no había tenido participación alguna, "ni como apoderada ni como nada".

El fracaso de la izquierda en Cataluña

DIARIO DE UN 'FRIKI'. Catalanista o españolista, el nacionalismo es reaccionario. Lo que el PSC precisa es una identidad y un discurso de izquierdas que vuelvan a conectarlo con cientos de miles de electores perdidos
JAVIER CERCAS  El País 15 Enero 2011

El fracaso del título no es el inédito fracaso electoral del Partido Socialista en las últimas elecciones catalanas: es un fracaso más amplio y anterior a él, y que en parte lo explica; no es un fracaso político: es un fracaso ideológico. Este fracaso podría resumirse así: desde hace muchos años la izquierda catalana ha entregado la hegemonía ideológica al nacionalismo, de tal manera que a veces se diría que en Cataluña, en la práctica, no es posible no ser nacionalista: o se es nacionalista catalán o se es nacionalista español; también puede resumirse así: asombrosamente, en Cataluña es posible ser a la vez nacionalista y de izquierdas. Se trata de dos disparates complementarios. No solo es posible no ser nacionalista -nacionalista catalán o español o moldavo-, sino que es indispensable, al menos si uno se reclama de izquierdas, dado que el nacionalismo es, aquí y en Moldavia, una ideología reaccionaria, incompatible con los principios más elementales la izquierda. ¿Cómo se explica que haya arraigado ese disparate en Cataluña? ¿Y cómo se explica que lo haya hecho tan profundamente y durante tanto tiempo?

Parte de la explicación hay que buscarla en la historia. El triunfo de Franco en la guerra supuso el triunfo del nacionalismo español y la derrota de los demás nacionalismos hispánicos, empezando por el catalán; este hecho provocó uno de los muchos automatismos políticos que recorrieron la dictadura: puesto que el nacionalismo español era malo, los demás nacionalismos hispánicos eran buenos; y, puesto que el nacionalismo español era de derechas, los demás nacionalismos hispánicos eran o podían ser de izquierdas. Fue el franquismo quien oscureció, por tanto, la doble evidencia de que la expresión izquierda nacionalista es un oxímoron y la expresión derecha nacionalista es un pleonasmo. Dicho esto, no es extraño que el franquismo, al fin y al cabo la manifestación más larga y descarnada del nacionalismo español en el siglo XX, provocase por contraste el fortalecimiento del resto de los nacionalismos hispánicos, ni siquiera que la falacia del buen nacionalismo de izquierdas dominase la Transición; lo que sí es extraño es que, más de 30 años después, todavía domine a la izquierda.

Esta es a mi juicio la causa profunda del fracaso de la izquierda en Cataluña: el hecho de que sigue siendo prisionera de un discurso de resistencia que sirvió en el pasado antifranquista pero no sirve en el presente democrático. Como mínimo en el caso de los socialistas, es difícil no atribuir la perduración anormal de ese discurso obsoleto y envejecido al envejecimiento de sus líderes, quienes, a diferencia de los líderes de los demás partidos políticos catalanes, siguen siendo casi los mismos desde hace 30 años. Solo así puede explicarse la reacción de algunos notorios socialistas a la última debacle electoral: según ellos, el PSC no perdió las elecciones por ser demasiado nacionalista, sino por serlo demasiado poco, y su problema serían los 120.000 ciudadanos que votaron al partido en las autonómicas de 2006 y han votado a los nacionalistas auténticos de CiU en 2010.

Pero, como todo el mundo sabe, el problema electoral del PSC es mucho más antiguo y más serio: es el problema de los varios cientos de miles de ciudadanos que, reiteradamente, votan socialista en las elecciones generales y se quedan en casa en las elecciones autonómicas; baste recordar que en las últimas generales el PSC cosechó 1.600.000 votos, mientras que en las últimas autonómicas no ha llegado a los 600.000: más de un millón de votos de diferencia. Ese es el verdadero problema: el de todos los ciudadanos que no se sienten concernidos por el tradicional catalanismo de izquierdas del PSC, no, cabe conjeturar, porque sea de izquierdas, sino porque está colonizado por el nacionalismo. ¿Quiere eso decir que todos los votantes izquierdistas perdidos en las elecciones autonómicas son nacionalistas españoles y que, para no perderlos, el PSC tiene que cambiar el catalanismo de izquierdas por el españolismo de izquierdas? En mi opinión, no: solo quiere decir que la izquierda catalana debe rechazar la confrontación entre nacionalismos rechazando por igual y por las mismas razones -por ser ambos irracionalistas, comunitaristas e insolidarios, es decir, fundamentalmente reaccionarios- el nacionalismo catalán y el español; o dicho de otro modo: debe romper con su discurso tradicional construyendo a cambio un discurso que, antes que catalán o español, sea un discurso de izquierda, un discurso capaz de enfrentarse sin ambigüedades a la hegemonía del discurso nacionalista.

No será fácil. El nacionalismo catalán es una industria boyante; igual que el independentismo, en los hechos un nacionalismo sin eufemismos cuya misma existencia depende precisamente, como ha escrito Jordi Soler, de que sus objetivos teóricos no se cumplan: si algún día Cataluña fuera independiente la industria se acabaría, lo que autoriza a sospechar que incluso muchos independentistas no quieren la independencia más que de boquilla. Por otra parte, el antinacionalismo catalán de los nacionalistas españoles es una industria no menos boyante; aunque ya sea un cliché, es verdad que el nacionalismo catalán vive del victimismo, pero se olvida que el antinacionalismo catalán vive a menudo de la misma pamema: decir que la sociedad catalana es una sociedad totalitaria, como repiten tantos antinacionalistas catalanes, es un alarde interesado de ignorancia o un insulto para quienes viven en sociedades totalitarias. Sobra añadir que es legítimo defender la independencia de Cataluña; pero también es legítimo estar contra ella y pensar (como pensamos muchos a quienes repugna tanto el nacionalismo español como el catalán) que los catalanes, los españoles y los europeos viviremos mejor si Cataluña sigue unida a España que si se separa de ella. Mucho más que la derecha, la izquierda catalana debería defender esta convicción, pero lo cierto es que, por permanecer anclada en un discurso caduco y por temor a ser tildada de españolista, no lo hace o lo hace solo a ratos y con la boca pequeña y de refilón, dejando esa causa en manos del PP y de partidos de espontáneos, demagogos y boy scouts de la política.

Entre un nacionalismo y otro, entre una y otra inercia, no será fácil, no, construir un discurso distinto. Tomemos por ejemplo el vidrioso asunto de la lengua. Aquí la victoria de los nacionalistas parece completa: la prueba es que, mediante una amañada identificación entre lengua e ideología, parecen habernos convencido a todos de que solo ellos pueden defender los derechos de los catalanohablantes, de que la prosperidad del catalán equivale a la prosperidad del nacionalismo y en definitiva de que el catalán es cosa suya y no de todos aquellos que lo hablamos, incluidos los que no somos nacionalistas y no compartimos sus objetivos. Esta trampa es tan sibilina que muchos antinacionalistas han caído en ella y han acabado suministrando sin quererlo el carburante ideal para los nacionalistas. Así, por ejemplo, es frecuente que ciertos antinacionalistas comparen la política lingüística catalana con la del franquismo y se pregunten, como hacía uno de ellos en este periódico, "por qué el empeño franquista de cohesionar a España por medio de la inmersión lingüística en castellano fue un atropello, pero el mismo método aplicado en Cataluña supone una reivindicación progresista".

Como sabemos quienes padecimos en carne propia la escuela franquista catalana y quienes padecemos por persona interpuesta la escuela democrática catalana (empezando por José Manuel Blecua, flamante director de la Real Academia), la respuesta a esa pregunta es sencilla: primero, porque el método franquista y el democrático no son idénticos; y, segundo, porque el resultado de ambos métodos es opuesto: nosotros salimos de la escuela franquista sin saber una sola palabra de catalán, mientras que, según demuestran una y otra vez las pruebas de competencia lingüística, nuestros hijos salen de la escuela democrática sabiendo tan bien (o tan mal) el catalán como el castellano. Esto no significa por supuesto que la política lingüística catalana no presente problemas, ni sobre todo que no los presente la obligada y gozosa convivencia entre dos lenguas, pero sí significa que comparaciones tan desafortunadas como la que he mencionado no ayudan en absoluto a corregir los abusos lingüísticos concretos ni sirven para combatir las falacias del nacionalismo ni para resolver los problemas reales que nos plantea a quienes lo enfrentamos a diario; también significa que hay que desmontar de una vez la trampa de los nacionalistas y separar el debate lingüístico del debate político: defender el derecho a usar el catalán no equivale a defender el nacionalismo catalán, igual que defender el derecho a usar el castellano no equivale a defender el nacionalismo español; defender el derecho a usar una lengua es solo defender los derechos legítimos de los hablantes de esa lengua.

No será fácil, repito: ni en el asunto de la lengua ni en nada. Pero es muy posible que en la construcción de ese nuevo discurso necesario se juegue la izquierda catalana su futuro.

Javier Cercas es escritor.


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Zapatero y ETA: sostenella y no enmendalla
Luis Miguez Macho El Semanal Digital 15 Enero 2011

Decía Manuel Fraga cuando era líder de la oposición que los socialistas sólo aciertan cuando rectifican. Sin duda éste es uno de los motivos por el que algunos añoran a Felipe González: José Luis Rodríguez Zapatero es incapaz de rectificar los graves errores que ha cometido, y no han sido pocos, desde que es presidente del Gobierno. Únicamente en materia económica parece estar entrando en razón, después de haber empeorado la situación con su insensata negativa a reconocer a tiempo la existencia de la crisis y a emprender las reformas que hacían falta, pero, como es patente, el cambio de rumbo en este terreno no se debe a un proceso de maduración interior y arrepentimiento, sino a las irresistibles presiones exteriores.

Por el contrario, en materia de lucha antiterrorista, el fracaso de su famoso "proceso de paz" con ETA no le ha arredrado, y a pesar del desastre que supuso para la lucha antiterrorista, al frenar un proceso de liquidación del fenómeno terrorista a través de los medios que el Estado de Derecho ofrece que estaba a punto de culminarse exitosamente, ya nos tiene embarcados en otro "proceso". Y es que, por supuesto, estamos en otro "proceso de paz", tal como venía anunciando desde hace meses Jaime Mayor Oreja, al que deberían pedir perdón públicamente todos los creadores de opinión que lo cubrieron de denuestos e improperios por decirlo.

En este contexto se entienden declaraciones tan extrañas como las que ha venido haciendo Felipe González para alardear de todas las veces que, habiendo podido ordenar que se matase a muchos etarras, no lo hizo, y que suponen un reconocimiento implícito de responsabilidad por la chapuza criminal de los GAL. No se puede olvidar que en los "procesos de paz" en los que se pretenden inspirar nuestros socialistas, nacionalistas y etarras, una de los presupuestos fundamentales, y así supongo que se lo habrán indicado los bien pagados "mediadores internacionales", es el reconocimiento por las dos partes del "conflicto" de sus respectivas culpas en la situación de "violencia", eufemismos todos ellos repugnantes porque aceptan el lenguaje de los terroristas y sitúan a éstos al mismo nivel que las instituciones legítimas del Estado.

Lo soprendente de todo esto es que sólo Rodríguez Zapatero y quienes lo acompañan en el mundo de representaciones ideologizadas en el que vive (un mundo que no es, como algunos sostienen, ingenuo ni buenista, sino malvado por basarse en el resentimiento, y esencialmente insensato) son incapaces de ver que lo que está en juego para los terroristas en esta nueva "tregua" no es el "fin de la violencia", sino pura y simplemente la presencia de Batasuna en las próximas elecciones municipales, algo que constituye una prioridad absoluta para ellos.

El PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero nunca ha creído en la Ley de Partidos Políticos. Sin embargo, la Ley de Partidos Políticos ha sido el instrumento fundamental que ha llevado a ETA a su actual situación de debilidad, porque supone la asunción por primera vez por las instancias públicas de nuestro país de que el fenómeno terrorista no se puede abordar solamente en el plano policial, sino que exige combatir en su conjunto el entramado político, social y económico en que consiste el movimiento del que forma parte ETA.

Pues habrá que repetirlo una vez más: dejar sin representación institucional a los terroristas los coloca fuera de la escena política en la que quieren participar mediante sus crímenes, les priva del acceso al poder público y limita sus fuentes de financiación. Es, asimismo, un paso fundamental para deslegitimar socialmente al terrorismo. Por eso no puede haber retrocesos en este camino mientras no se consiga la desaparición definitiva de ETA, y el PP debería dejar muy claro que no acepta ni reconoce este nuevo "proceso de paz" y que, cuando vuelva al Gobierno dentro de unos meses, corregirá todas y cada una de las desviaciones en que ahora incurra Rodríguez Zapatero.

Y ahora el País Vasco auténtico y real
¿Por qué los partidos estatales en el País Vasco no asumen su identidad española sin complejos? ¿No habrán interiorizado el mensaje nacionalista de que todo lo español es franquista?
PEDRO JOSÉ CHACÓN DELGADO EL Correo 15 Enero 2011

PROFESOR DE HISTORIA DEL PENSAMIENTO POLÍTICO UPV-EHU

Aquién le importa ya que el último comunicado del final de ETA vaya o no en serio? Lo que tenemos que hacer es vivir la libertad y no pensar en sus enemigos (salvo cuando no haya más remedio, claro). Los no nacionalistas en el País Vasco tenemos que empezar por reconocer públicamente que la identidad colectiva también va con nosotros. Cuando se dice que solo hay identidades individuales, cada una formada por múltiples identidades superpuestas, imbricadas inextricablemente y con su propia fórmula cualitativa, yo no lo niego, pero ¿es que por eso no tenemos también identidad colectiva, necesidad de sentirnos próximos a quienes nos puedan entender y con quienes podamos compartir juntos vivencias, experiencias, emociones o ilusiones comunes? ¿Realmente podemos ser mónadas inclasificables e inconmensurables desde un punto de vista identitario? Ya sé que detrás de esto hay una discusión filosófica profunda, pero, por una vez, atengámonos a los hechos.

El escenario actual en el País Vasco gira en torno a dos grandes bloques políticos, el nacionalista vasco y el constitucionalista; aunque se juega en un escenario político común, basado en principios democráticos (a los que una minoría recalcitrante dice estar ya preparada para ser leal), ha estado tensionado durante toda la Transición porque el bloque nacionalista nunca lo ha aceptado como marco ideal y siempre lo quiso superar por motivos identitarios, mientras que los constitucionalistas, por motivos identitarios distintos y aun opuestos, lo quieren mantener como está, desde el momento que, engarzados en sus partidos de referencia en el ámbito estatal, configuraron la España autonómica que conocemos. Y resulta que este bloque constitucionalista se puede permitir no apelar al principio identitario para mantener la situación actual, mientras que el bloque nacionalista le reprocha, y con razón, que ese principio identitario existe y es el español. El Estado español se funda en un principio identitario, como no podría ser de otra manera, y la organización autonómica actual lo incorpora como referencia común de convivencia. Negarlo y exhibir en su lugar principios liberales abstractos es quererse salir por la tangente.

¿Por qué los partidos estatales en el País Vasco no asumen su identidad española sin complejos? ¿No será que al final han interiorizado el mensaje nacionalista de que todo lo español es franquista? Esta razón, que ha estado presente durante toda la Transición en el País Vasco, se podría haber refutado con más información y pedagogía, pero el olmo político españolista vasco, muy mermado, también intelectualmente, durante todo este periodo por el acoso terrorista, no estaba para peras demasiado sofisticadas. El franquismo eliminó todo el liberalismo político español, además de todo el republicanismo histórico y, por supuesto, a socialistas, comunistas y anarquistas. Estos movimientos contaban con culturas políticas densas detrás, españolas todas. El franquismo fue heredero de otra cultura política, la tradicionalista, de la que formaba parte principal el carlismo, que se sumó espontáneamente al golpe de Estado franquista, sobre todo en Navarra, como es sabido, y también el integrismo, facción separada del carlismo en los años ochenta del siglo XIX, del que procede la base misma del primer nacionalismo vasco: su fundador y principales seguidores eran integristas. El primer nacionalismo vasco es heredero directo del tradicionalismo español y no se entiende sin ese origen, el mismo que el del franquismo. Hoy ningún abertzale denuncia la figura de Sabino Arana: contextualizan su racial-integrismo, núcleo de su doctrina, y se quedan con el euskera y el independentismo, meras consecuencias de aquel.

Por lo tanto, cabe que los partidos españolistas en el País Vasco asuman sus respectivas propuestas identitarias y no se regodeen más en un limbo no identitario que además no es real. Los nacionalistas llevan décadas de ventaja en esto sobre los no nacionalistas e incorporan varias culturas políticas refugiadas en los brazos clientelares de los padres fundadores y en el aliento de los primos del zumosol: hay nativos pata negra (auténtica minoría rectora del país, que no pasa del 20% de su población total), inmigrantes 'integrados', incluidos sus descendientes, y mestizos que sólo sacan a relucir su lado vasco nativo. Y entre los llamados no nacionalistas hay vascos nativos que se sienten españoles con todo el derecho del mundo; hay inmigrantes enganchados al pueblo de procedencia, allende el Ebro, al que no pueden dejar de ir porque lo necesitan para vivir, tanto como el comer o más.

Y luego, formando parte de esa identidad no nacionalista, pero española al fin y al cabo, estamos un montón de perplejos hijos de la inmigración y del baby boom de los sesenta, interesados por todo lo que aquí se cuece, que queremos hablar euskera sin por eso olvidarnos del español, que somos conscientes de que vivimos en una sociedad tremendamente abigarrada y compleja que nos tiene enganchados desde que tenemos uso de razón, que la queremos descifrar, hacer nuestra, sentirnos parte de ella, sufrir por ella, tirar para adelante, hacerla crecer, para crecer nosotros con ella. Y que también nos empeñamos en buscarle un nombre a nuestra identidad, porque sin un nombre, como dicen los del giro lingüístico, no existiríamos. Para mí hablar de los maketos es como pisar lugar sagrado, asumir la responsabilidad histórica de resarcir mínimamente el buen nombre de toda aquella gente que vino la mayoría con lo puesto a un sitio inhóspito donde ha habido mucho desamor. Cuando empecemos a darnos cuenta de la brutalidad generada de este auténtico choque de identidades con el que se ha construido el País Vasco contemporáneo, entonces sí que ETA habrá pasado definitivamente a la historia.

Cataluña
Pasión de Gabilondo
Maite Nolla Libertad Digital 15 Enero 2011

Lo que nos faltaba por ver y oír es a la señora Casas presumiendo de que la sentencia sobre el Estatuto de Cataluña pasará a la historia como una manera de ensamblar el sistema autonómico. Sus señorías han resuelto la cuestión tan malamente que es de presumir que el asunto nos acompañará durante los próximos veinticinco o treinta años. Y prueba de ello es que cuando los tribunales ordinarios han empezado a aplicar lo poco de la sentencia que obliga a los nacionalistas a romanizarse, ya nos han dicho que esperemos un futuro como el de la sentencia del Antenicidio.

El caso es que ya saben que al Gobierno le ha costado casi un mes leerse una sentencia del Supremo sobre la lengua en el sistema educativo en Cataluña, lo cual no deja de ser una forma de no cumplir sus compromisos. ¿Con la Constitución y las leyes? No, con los nacionalistas. De hecho a lo que se comprometió el Gobierno fue ayudar a la Generalitat a encontrar juntos el camino para sortear la aplicación de la sentencia del Estatuto. Y pese a ello, en el Gobierno, preocupados por otros asuntos, Rubalcaba ha tardado un mes en leerla sentencia y Gabilondo nos remite a Rubalcaba para cuándo se leyera la sentencia. El problema es que como no hay nada peor que un ministro de este Gobierno hablando de cosas que tengan que ver con el nacionalismo, el señor Gabilondo ha añadido al habitual argumento enmarañado del respeto al ejercicio de las competencias, la cuestión de que el Gobierno autonómico es "legítimo". Para el señor ministro ser titular de una competencia te exime de cumplir las leyes y las sentencias que te condenan; pero es que además lo de "legítimo" no deja de ser una forma de introducir como argumento defensivo el antiautonomismo. Afortunadamente no ha recurrido al anticatalanismo, pero va por ahí la cosa. Y lo mismo ha hecho Jáuregui cuando le han preguntado por la revisión de algunos aspectos del sistema autonómico. En el fondo lo que se quiere es guiñar el ojo al que corresponda y acusar a la derecha en general de centralista, un argumento que debidamente utilizado es todo un insulto. Como liberal o conservador, que a su vez, tienen su versión hardcore si lo acompañan ustedes con un estratégico neo o con un ultra, respectivamente.

Lo que demuestran estas declaraciones es que en España se haya llegado a una situación absurda. La mayoría de los españoles cree necesario revisar de alguna manera el sistema autonómico. Los nacionalistas también; pero para evitar la igualdad. Duran nos dice que no entiende cómo en España hay televisiones autonómicas que emiten en castellano y se pregunta si cuándo se aprobó la Constitución en España existían diecisiete "realidades". Mas no se ve en plano de igualdad con las regiones sin personalidad –léase murcianos y extremeños, objetivos prioritarios– y veinticinco diputados socialistas están por el federalismo asimétrico, que debe ser como la leche condensada sin azúcar. Por su parte en el PP, pese a que todo el mundo vería con buenos ojos una revisión como la que les he dicho, Rajoy no quiere saber nada de devolver competencias al Estado, y menos ahora que está a punto de arrasar. Y viendo lo que dicen sus ministros, en el PSOE siguen pensando que sacando el espantajo del centralismo desgastan al PP, que si no habla de otras cosas, menos va a hablar de esto.

Público: El PSOE aboga por ETA
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 15 Enero 2011

Nos dice el diario más rompedor de la izquierda zapateril que el PSOE aboga por integrar a ETA en el sistema, como si ya no llevasen años abogando por lo mismo y habiendo logrado que ETA esté integrada en el sistema de forma sistemática ya que está en montones de ayuntamientos de los que ZP y su PSOE no han querido echarla. Eso significa pues que quieren integrar aun más a ETA y me malicio que probablemente el portavoz del PSOE que ha abogado por ETA, Patxi López, nos está diciendo que le agradaría ver a ETA en un futuro polipartito en el País Vasco, porque eso sí que sería integración, tener a un etarra de consejero de interior.

Titula Público su artículo “Patxi López aboga por "integrar en el sistema" a Batasuna”, sabemos que Patxi López es un mandamás del PSOE, sabemos que Batasuna es ETA, por ello el titular podría perfectamente quedar en otro equivalente que dijese “El PSOE aboga por integrar a ETA en el sistema”, y punto pelota. Dejémonos de circunloquios y cortinas de humo, es lo que quieren, buscan, anhelan y por lo que luchan nuestros hombres de progreso con valores arrojados. Quieren a ETA con ellos y tendrán con ellos a ETA.

El paripé que vienen montando hace mucho, hace ya mucho que no engaña más que a quienes llevan marcado en la frente el famoso “Nasío pa que me den el pego”, que por desgracia son millones, pero desde tiempos que ya casi son inmemoriales se le ve al PSOE, a su ex jefe ZP y a su neojefe Rubalcaba que lo que les pide el cuerpo es refocilarse con la ETA y refocilándose con ella llevan ya muchos años.

Siguen los grandes hombres de la izquierda de progreso con hoja de ruta al infierno cantándonos las milongas de siempre con las letras de siempre que dicen que ellos defienden el Estado de Derecho, que no permitirán que ETA se cuele en las instituciones, pero que dejarán que ETA se presente a las elecciones si ETA (Batasuna) dice que ETA es muy mala y que ahora va a ser muy buena, una organización de paz.

Rubalcaba, ZP, Patxi y el resto permitirán que ETA siga en los ayuntamientos presentándose a las próximas elecciones y punto pelota, lo demás son cuentos.

ETA
¿Son los etarras unos "descerebrados"?
Pío Moa Libertad Digital 15 Enero 2011

Hay tópicos no por arraigados menos absurdos, como que "el nacionalismo se quita viajando" o "leyendo". Otro muy frecuente tilda a los etarras de "descerebrados". ¿Por qué descerebrados? Con sus tácticas han adquirido un protagonismo completamente desproporcionado a su fuerza real, han hecho, no ya del asesinato sino de la mera amenaza de asesinar, un arte mediante la cual han hecho bailar a los partidos y gobiernos españoles, al modo de los pistoleros de película del Oeste disparando a los pies de los paisanos junto al saloon. Sus crímenes han condicionado de forma asombrosa la política. Abrieron paso a las "nacionalidades" y al vaciamiento progresivo del estado en beneficio de las autonomías, decisiones motivadas, contaban, por la necesidad de "quitar argumentos" o "apoyo popular" a la ETA, y que sirvieron principalmente para fomentar la recogida de nueces. El actual presidente ha acelerado al máximo esa deriva, con la invención y de "realidades nacionales" y de "naciones" a construir, con estatutos de "segunda generación", es decir, ya no de autonomía sino de Estado asociado (la "tercera generación" sería la desmembración abierta de la nación española). La ETA ha actuado deliberada y hábilmente como corrosivo de la democracia y la unidad de España. Los descerebrados han sido los políticos de que hemos "disfrutado" a partir de Suárez, con la excepción parcial de Aznar.

Para entender el increíble fenómeno debemos remitirnos a los orígenes, voluntariamente olvidados, de la popularidad etarra, los cuales he reseñado en La Transiciónde cristal y otros libros. Ningún grupo terrorista ha disfrutado de tantos apoyos, alabanzas y propaganda favorable como la ETA. El franquismo estuvo dos veces muy cerca de desarticularla, y lo habría hecho sin la complicidad de Francia y de parte del clero vasco con los asesinos. Dejar de lado estos datos supone renunciar al análisis del asunto. Pero fue ante todo la oposición antifranquista –nunca democrática, recuérdese– quien fundó una tradición de simpatía por los terroristas, a quienes se sentía unida por un visceral y mal meditado antifranquismo. Aquella oposición nunca supo mirar más allá del corto plazo y creía poder explotar el trabajo sucio de los "ingenuos idealistas" etarras, los cuales, una vez caído el régimen de Franco, se irían voluntariamente a sus casas para que los otros antifranquistas disfrutasen tranquilamente del poder. Pero los ingenuos o descerebrados resultaron ser los sinvergüenzas "expertos" y "prácticos" y no los "jóvenes idealistas vascos".

De aquellos polvos, estos lodos. Hay algo muy sucio e inconfesable en toda esta historia, pero conviene sacarla a la luz. Pues no se curará el mal sin aprender del pasado, no para enredarse en él, sino para aprender de la experiencia.

"Verificable", una palabra vacía
IRENE LOZANO 1 El País 15 Enero 2011

El último comunicado de ETA constituye un episodio más en la negociación por el poder que está teniendo lugar entre los terroristas y Batasuna. Es cierto que el Tribunal Supremo los considera la misma cosa: esa verdad judicial ha resultado crucial para desenmascarar la complicidad criminal de quienes, sin empuñar pistolas, resultaban imprescindibles para cometer atentados y legitimar a ETA. Sin embargo, juzgar no es lo mismo que comprender, y esto último requiere matices. También el médico, por más que juzgue graves todos los cánceres, debe conocer las diferencias entre el de páncreas y el linfático para tratarlos correctamente.

En esta negociación se intenta dirimir quién manda en el mundo abertzale. Históricamente lo venía haciendo ETA, hasta que Batasuna decidió disputar esa hegemonía con la Declaración de Guernica (25-9-2010). Para ello se apoyaba, entre otras, en las muletas de Eusko Alkartasuna y de Aralar, el partido de los que, derrotados, se marcharon para no someterse al poder de los terroristas. En la declaración se reclamaba "una situación de no violencia con garantías", basada en "un alto el fuego permanente, unilateral y verificable por la comunidad internacional". Batasuna pedía a ETA tres palabras. En el primer asalto ha conseguido dos; una, en realidad, porque la banda ya calificó de "permanente" la tregua de 2006 para luego romperla. Poca cosa.

La decepción es aún mayor al repasar los principios Mitchell, invocados en la Declaración de Guernica. Batasuna recoge tres, los referidos al "uso de medios exclusivamente democráticos y pacíficos", la "oposición a la amenaza de recurrir a las armas" y el "respeto a los acuerdos" con el compromiso de "recurrir solo a métodos exclusivamente democráticos y pacíficos" para modificarlos. Todo ello se resume en el calificativo que Batasuna parece ahora echar en falta: "irreversible". Sin embargo, no se lo pidió a ETA, lo cual revela que o bien asumió su debilidad de origen en la negociación o bien quiere hacernos creer que se ha distanciado de la banda más de lo que lo ha hecho en realidad.

Los principios Mitchell son las seis reglas acordadas por los Gobiernos británico e irlandés y los partidos del Ulster a las que todos -incluido el Sinn Féin- aceptaron someterse para entablar conversaciones sobre el futuro de la región. La Declaración de Guernica recoge el primero, el cuarto y el quinto (citados más arriba), pero deja de lado el segundo y el tercero, que hacen referencia al "desarme total de todas las organizaciones paramilitares" y a que "dicho desarme debe ser verificable por una comisión independiente".

El senador Mitchell no aplicaba el adjetivo "verificable" a un alto el fuego, como hace Batasuna, sino al desarme, porque un alto el fuego resulta tan evidente que no requiere comprobación alguna. La verificación se ha venido entendiendo internacionalmente -no solo en el Ulster, sino también en procesos como el desmantelamiento de la Contra nicaragüense hace 20 años- como una comprobación de que los grupos armados destruyen sus arsenales. Pero si no hay irreversibilidad, si no hay un abandono definitivo de las armas, ¿qué se va a verificar? ¿Que no hay atentados, kale borroka o extorsión empresarial? Es la clase de noticias que ya verifican los periódicos a diario, ciertamente, aunque agradecemos el interés de los premios Nobel por los problemas de España.

Desde el momento en que Batasuna pervierte los principios Mitchell -invocándolos- y desiste de mencionar el "desarme", para facilitar a ETA su ínfima concesión, ella misma desvirtúa la batalla por el poder que parece plantear con la Declaración de Guernica: la única palabra que logra arrancarle a ETA está vacía de antemano.

Si el poder es, tal como lo definió Max Weber, "la probabilidad de que un actor en una relación social ejecute su voluntad frente a la resistencia de otros", parece obvio que la izquierda abertzale no ostenta un poder sustancial sobre ETA: solo se atreve a pedir una palabra huera. La posición de Batasuna es débil, por eso trata de investirse de cierta autoridad obteniendo alguna concesión que le permita presentarse a las elecciones de mayo. Pero sus exigencias son muy superiores a su distanciamiento de la violencia, tímido en el mejor de los casos, engañoso en el peor. Con la ley en la mano, resulta imposible hacerla, a la vista de que la correlación de fuerzas en el mundo abertzale sigue siendo muy favorable a ETA.

La buena noticia es que la banda terrorista resolvió desavenencias anteriores con la incuestionable autoridad que conceden las bombas, como ocurrió en la T-4. Ahora ha contestado que no lo va a hacer, por el momento. Batasuna tampoco ha mostrado su decepción: ha afirmado que espera más de ETA. Por lo tanto, siguen negociando. Hay otra buena noticia: todos los partidos -vascos y no vascos-, salvo el PP, han tratado en uno u otro momento de persuadir a ETA de que deje las armas. Y todos han salido escaldados. El círculo de los desengañados se ha ido ensanchando con el tiempo. A la banda terrorista ya solo tratan de convencerla los suyos. El tiempo que tarden en sufrir el desengaño definitivo es el que resta para el final de ETA.

Irene Lozano es periodista y escritora.

De almas y de estrategias
‘Habrá estrategas que crean que es útil y adecuado mantener el statu quo indefinidamente, aunque creo que en este grupo no abundan los asimilables al nacionalismo, más bien los que, habiendo hecho de la política profesión y modo de realización personal, asumen esa opción sin haber sido capaces de construir un discurso alternativo, limitándose al ejercicio fáctico de la política y a sus beneficios’.
Olegario Ortega www.vozbcn.com 15 Enero 2011

Aunque es un asunto tratado en otras ocasiones, y lo seguirá siendo, dada su trascendencia, me estimula participar en la lluvia de intervenciones sobre el resultado del PSC en las pasadas autonómicas, especialmente tempranas las de los más nacionalistas de ese partido y de otros exegetas de la misma cuerda.

A mi entender, creo que los socialistas de Cataluña estamos en un momento que puede derivar en importante, quizá en tremendamente importante. Incluso hay posibilidades de que el recorrido iniciado con la reunificación, plasmada en el PSC (PSC-PSOE), pueda estar llegando a su amortización.

Para las elites catalanistas-nacionalistas del PSC la solución a sus aspiraciones es convertir el partido en una opción política que continúe ocupando el espectro socialista catalán, pero sin ataduras con el PSOE.

Hay que admitir que los actuales dirigentes del PSC hacen un análisis político bastante diferente al que hacían los del PSC-Congrés y los del PSC-Reagrupament, que fue el que les condujo al proceso de unificación; sabiendo que si no lo hacían así, el resultado electoral mostraría su desnudez de apoyo frente al que conseguiría la federación catalana del PSOE .

Herrera, Montilla, Puigcercós y Mas, protagonistas de la política autonómica en Cataluña.
Actualmente bastantes de ellos deben estar en el convencimiento de que un PSC catalán ocuparía un espacio electoral no demasiado mermado en comparación al que consigue con el respaldo del PSOE. Es más, los hay quienes defienden que un partido socialista inequívocamente catalán, aumentaría credibilidad y resultados, por lo que consideran el apodo PSOE como una rémora.

Hasta podrían tener algo de razón, ya que con frecuencia se olvida que en 30 ó 35 años la población sufre un cambio notable. Muchos de los protagonistas de la transición han desaparecido, otros han vuelto a sus lugares de origen y otros han pasado al territorio del desánimo y de la indiferencia. Además, muchos de los nuevos votantes han nacido en Cataluña, se sienten catalanes y más o menos han asumido las tesis, difusas y acomodaticias tesis, del discurso del PSC.

Para este grupo de dirigentes del PSC, este partido ya ha conseguido su finalidad, si no del todo, en buena parte. Esta finalidad, nunca confesada, pero estratégicamente perseguida, era evitar que un discurso españolista guiara a una parte mayoritaria de la población de Cataluña por senderos y afectos españolistas, no coincidentes con los de obediencia catalana.

Esta finalidad apareció en el pacto de reunificación, obligando al PSOE a asumir el derecho de autodeterminación y expresándola en el ideario y en los estatutos del PSC bajo la fórmula aconseguir la realització plena de Catalunya.

Es seguro que no todos los dirigentes de este grupo comparten la tesis de que ha llegado el momento de la ruptura. Los habrá que prefieran esperar, al considerar muy arriesgado perder el acicate electoral y la canalización de afectos que aporta la presencia fraterna del PSOE en buena parte del electorado. La diferencia sería de plazo, no de objetivos. También deben valorar no sólo lo que resta no ir de la mano del PSOE, sino que, en buena lógica, no podrían evitar la competencia electoral mediante una resucitada federación catalana psoista.

También habrá estrategas que crean que es útil y adecuado mantener el statu quo indefinidamente, aunque creo que en este grupo no abundan los asimilables al nacionalismo, más bien los que, habiendo hecho de la política profesión y modo de realización personal, asumen esa opción sin haber sido capaces de construir un discurso alternativo, limitándose al ejercicio fáctico de la política y a sus beneficios.

Creo estéril buscar más ideología estructurada dentro del partido, salvo que sus portadores estén muy temerosos de asomarse al exterior. En modo alguno ello significa que no haya muchos militantes cuyos valores y sentimientos profundos agradecerían y aprobarían una enmienda a la totalidad en la dirección, pero las circunstancias son las que son, al menos por ahora.

Sin embargo, creo que es un asunto serio y actual considerar la conveniencia de la ruptura del pacto de reunificación; de aspirar a la presencia del PSOE en Cataluña, sin más vocación que ocupar el espacio de sensibilidad política socialista y de sensibilidad de partido de Estado. Debemos añadir además, de sentido europeísta, en un mundo, quiérase o no, globalizado.

Este análisis se debe abordar ya, a pesar de que antes de nacer será condenado y tildado de traidor, facha, españolista, casposo, anticatalanista y demás descalificaciones habituales (que al fin y al cabo son fruto de la altura intelectual y moral de los que las usan). Debe abordarse serenamente, haciendo caso omiso de los anatemas, porque no es asunto de iluminados, sino de personas de izquierda que quieren tener un partido del que sentirse seguros y orgullosos y que actualmente carecen de anclaje para ambos referentes.

Mi convencimiento para la necesidad de este análisis descansa en que (1) el PSC está irremediablemente perdido para los objetivos antes enunciados, socialismo, democracia, España, Europa. Y que (2) en el PSOE hay mucha gente harta del servilismo y de la tiranía inútil a la que les somete el PSC, sin ventaja alguna para ellos.

A la experiencia de los zapateristas, tras el calvario inacabable sufrido y la erosión electoral causada, dentro y fuera de Cataluña, debe sumarse la decepción acumulada en los antiguos dirigentes, por la deriva del pacto de la unificación, aunque contenida por su responsabilidad en el mismo.

Pero las cosas cambian, Los antiguos dirigentes van desapareciendo de la escena política. El zapaterismo está en fase de liquidación y los que vengan están obligados a sopesar sus apuestas y a corregir errores. Veremos.

El análisis que hacen los dirigentes nacionalistas del PSC, lo hacen más en su condición de nacionalistas que de socialistas, y todo el nacionalismo está instalado en una visión de la realidad en la que hay un componente, sino delirante, sí condicionado por su objetivo teleológico, que es el que realmente guía su alma.

La aparición de nuevos votantes catalanes no se traduce en nuevos votantes del catalanismo en sus diferentes apariencias. Lo que sí aparece puntual es la abstención de cientos de miles de ciudadanos, sobre todo en las elecciones autonómicas, lo que equivale a ausencia de discurso creíble y motivador y a una calidad de la democracia manifiestamente mejorable (y no será porque no se haya avisado constante y reiteradamente, véase, por ejemplo el historial de comunicados, manifiestos e intervenciones de las gentes de Ágora Socialista).

La condición de horizonte utópico del nacionalismo ha decaído. Su naturaleza antidemocrática y excluyente se percibe cada vez más. Sus defensores han perdido crédito intelectual. Hasta sus valedores del poder económico están pidiendo que se centren en la realidad real y no en huídas hacia delante. En realidad, su populismo ha derivado en un discurso miserable de mezquindad y de aislamiento, asimilable al padanismo.

La idea del Estado como valor de garantía para el ciudadano, de respeto de la democracia y de bien a conservar, se ha revaluado notablemente entre el pensamiento de izquierda. La desaparición del Estado vía anarquismo o vía comunismo queda en los rincones de la historia.

El Estado de las autonomías ha caído en descrédito, básicamente por dos razones, por aparecer como un sistema en el que no es posible una acción de gobierno racional y sostenible y porque se ha demostrado inservible para contentar a los nacionalistas. Ellos se han ganado el descrédito a pulso, por la traición al pacto constitucional y porque han explicitado que nada les puede satisfacer, salvo la independencia. Hasta qué punto es sentida, o es el chantaje permanente para arrancar privilegios, acelera su desprestigio intelectual.

Actualmente hay consenso suficiente para que la iniciativa y el calendario políticos dejen de marcarlos los nacionalistas. El repertorio de iniciativas sobre la regeneración de la democracia, de la Justicia, del cierre competencial, del papel del Estado y de otros capítulos, suscitan el acuerdo en privado de muchísimos políticos y muchísimos ciudadanos, tanto del PP como del PSOE, lo que antes o después determinará acuerdos básicos de ambos partidos.

Estamos asistiendo a una crisis que no tiene nada de pasajera, que es intrínseca al sistema, pero que desborda al ámbito político porque se debe a decisiones económicas especulativas y sofisticadas, cuyo ámbito de actuación es global mientras que los marcos reguladores son regionales, nacionales, insuficientes y contradictorios. Es por esa razón por lo que ha adquirido dimensiones desmesuradas y por lo que es tan difícil aplicar actuaciones de remedio prontas y eficaces.

Finalmente, habrá que tomar la iniciativa de decisiones firmes, valientes y democráticas para enfrentarse al proceder de los nacionalistas y a sus conductas de adolescentes mal criados, aceptando sus retos y colocándolos frente a sus propias responsabilidades.

Olegario Ortega es vicepresidente de Ágora Socialista

¡A por los catalanes!
Dos pactos se están cocinando en el mismo caldero: el del ajuste social y el de la recentralización
Enric Juliana www.lavanguardia.es 15 Enero 2011

Se están fraguando inesperados consensos en el interior del caldero hirviente de la crisis española. El Directorio Europeo ha impuesto su régimen disciplinario –el crecimiento de la economía alemana con una tasa del 3,6% confiere un tono implacable a la voz de mando de la Cancillería– y ello empuja al pacto. Hay que obedecer. Se avanza estos días hacia un gran acuerdo sobre las pensiones (prolongación de la edad de jubilación hasta los 67 años y endurecimiento de los criterios de cálculo); una garantía de pago que fue exigida con especial ahínco por los alemanes en el fatídico cambio de rasante del mes de mayo.

No habrá barricadas. Alfredo Pérez Rubalcaba logró evitar la ruptura con los sindicatos en una reciente comida informal con Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo –convocada por el ministro de Trabajo Valeriano Gómez– en la que el primer ministro les advirtió que una nueva huelga general significaría el hundimiento de la izquierda española (sindicatos incluidos) por un periodo de al menos veinte años.

Corren aires de pacto de Estado –el pacto que el Rey viene reclamando desde hace más de un año– con el concurso de la renovada CEOE (el pasado miércoles, Méndez y Toxo cenaron con Juan Rosell) y la creciente disponibilidad del Partido Popular, muy atento al cambio de escenario. El PP sabe que esta vez no podrá repetir el rotundo ¡no! de mayo, que dejó en manos de Convergència i Unió la aprobación del primer plan de ajuste, en un momento muy fatídico para el euro tras la crisis griega. Mariano Rajoy también debe obediencia al Directorio Europeo. Entre el 25 y el 28 de enero se aprobará la reforma de las pensiones y el 3 de febrero la canciller Angela Merkel girará visita oficial a España.

En el fondo del caldero se está cociendo, sin embargo, otro pacto de largo alcance. Una fusión, más bien. Una absorción ideológica. El Partido Socialista Obrero Español –agobiado por unas encuestas que hoy le sitúan a 18 puntos del Partido Popular– ha comenzado a derretirse como mantequilla en el discurso ardiente de la derecha más centralista, según la cual, todos los males de España se resumen en uno: el desmadre de las autonomías.

En unas jugosas confidencias de fin de año, en las que su situación era comparada a la del general Douglas MacArthur ante la batalla del Pacífico, José Luis Rodríguez Zapatero adelantaba al director del diario El Mundo –uno de los adalides de la recentralización– que el PSOE acudirá a las elecciones de mayo con “propuestas de impacto” sobre la homogeneización de la España autonómica. Y el pasado martes, en la presentación del informe económico del 2010 en la Moncloa, el presidente adelantaba una de esas medidas: la unificación de los horarios comerciales.

El Estado de las autonomías –antaño glosado por populares y socialistas como garantía de igualdad (pronúnciese igualdaz) entre los españoles– deviene así el perfecto chivo expiatorio de la crisis. El café para todos, invento de Adolfo Suárez que catalanistas, vasquistas y galleguistas jamás pidieron y que el PSOE excitó desde Andalucía, es presentado como el brebaje tóxico que hoy está matando España.

Las disfunciones –que existen y cuestan bastante dinero– podrían ser objeto de un gran pacto que respetase la diferenciación constitucional entre nacionalidades y regiones: el espíritu inicial de 1977, plasmado en el retorno de Josep Tarradellas y luego ahogado en el indigesto café. Pero las cosas no va por ahí. Que nadie se engañe. No estamos ante una mera exigencia de racionalidad. Estamos asistiendo a la designación del chivo expiatorio; a la construcción de un discurso emocional capaz de coaligar amplias mayorías sociales y atemperar los dolores de las severas medidas de ajuste que vienen.

El dedo acusador señala a las 17 autonomías y se detiene especialmente en una. ¿Adivinan cuál? Sí señor: la única que hoy escapa al control de los dos grandes partidos. Alarmado por sus negras perspectivas, el PSOE ha decidido sumarse a la ceremonia expiatoria con un lenguaje sedoso. El caldero bulle. Las élites catalanas (Fainé, Rossell, Andic...) trabajan para sacar a España del atolladero y en el fondo de la olla hierven antiguos conjuros: “¡Ellos son los culpables!”.

Egibar dice que es necesaria para la "pacificación"
Mayor Oreja alerta de que la entrada de Batasuna en las instituciones "avanza a toda prisa"

 www.gaceta.es 15 Enero 2011

El ex ministro del Interior y portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja, ha subrayado que ETA y Batasuna "son lo mismo" porque forman parte del "mismo proyecto político" y ha mantenido que el "proceso" con el Gobierno "para "legitimar a Batasuna", y que ésta tenga cabida en las instituciones, "avanza a toda prisa". El portavoz del PNV, Joseba Egibar, dice que es necesaria para la "pacificación

Jaime Mayor Oreja ha aseverado que el "pacto" entre el Ejecutivo y la banda terrorista sigue el "guión" ya establecido y que prevé "legitimar rápidamente a Batasuna". "Como ETA no se va a disolver, se trata de facilitar que Batasuna forme parte de las instituciones", ha añadido en una entrevista en la Cadena Cope.

El 'popular' ha insistido en que la banda terrorista y Batasuna "son lo mismo" porque "forman parte del mismo proyecto político" y ha señalado que es un "error" pensar que "hay unos buenos y otros malos, que los malos son los de ETA y los buenos los de Batasuna" porque "son lo mismo".

"Batasuna es tanto como los miembros de los comandos, va a jugar en la ruptura de España y ETA va a tutelar el proceso", ha indicado Mayor Oreja ministro, para quien la banda terrorista ve ahora posible estar en política y que su proyecto de ruptura "pueda ser una realidad".

Por último, Mayor Oreja ha respondido a los responsables políticos que niegan que exista negociación con ETA basándose en las detenciones y ha indicado que éstas no demuestran nada más que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado "cumplen con su obligación".

"Las detenciones forman parte del paisaje, no son fruto de un pacto pero no rompen el pacto entre ETA y el Gobierno y, además, al Gobierno le vienen muy bien porque, así, disimula", ha concluido.
La clave para la pacificación

El portavoz parlamentario del PNV, Joseba Egibar, ha defendido hoy que la izquierda abertzale ilegalizada "debe estar" en las próximas elecciones municipales y forales y ha considerado que su legalización es "un elemento clave para el proceso de pacificación" en el País Vasco.

Egibar, en una intervención en Radio Euskadi, ha señalado que la legalización de la izquierda abertzale fortalecería la estrategia de quien en su seno "busca construir el futuro por las vías democráticas" y rechaza la violencia.

Para el dirigente nacionalista, en la actualidad no existe en el seno de la sociedad vasca "organización política o agente social alguno que justifique las acciones violentas", pese a lo cual todavía sigue habiendo violencia, aunque cree que "se están dando pasos en la dirección correcta".

A su juicio, "ha habido un cambio estratégico cualitativo" en el seno de la izquierda abertzale, que "da por cerrada la estrategia político militar de ETA y eso no tiene vuelta atrás".

Egibar ha valorado que la izquierda abertzale "diga, aun siendo ilegalzada, que su apuesta es de tal calado que no tiene marcha atrás", y ha señalado que los representantes políticos "tienen que hacer para que esas vías políticas sea exclusivamente políticas irreversibles y para que desaparezca la violencia" de la sociedad.

ETA hará el alto el fuego “irreversible” si la nueva marca de Batasuna se cuela en las urnas
El Gobierno ya trabaja con un posible calendario. La negociación formal con los terroristas podría comenzar tras las elecciones de mayo. Sobre Moncloa aún planea la sombra de la T-4 de Barajas. Zapatero y Rajoy han hablado del tema en privado
Ignacio González Galán. Madrid www.gaceta.es 15 Enero 2011

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que lleva desde el lunes pasado analizando los pasos a dar tras el comunicado en el que ETA anunció un alto el fuego “permanente, general y verificable”, ya tiene sobre su mesa una hoja de ruta de cómo irá el proceso a partir de ahora, siempre y cuando el sector más duro de los pistoleros lo permita.

El Ejecutivo, que por boca hasta de su presidente ha calificado el anuncio etarra del lunes pasado como “insuficiente”, sí valora en privado los pasos que la banda terrorista y su brazo político están dando. De hecho, el propio Alfredo Pérez Rubalcaba confesó, horas después de hacerse público el anuncio: “Me siento más tranquilo que ayer”. Esa tranquilidad del hombre fuerte de La Moncloa, y verdadero cerebro y gestor de esta nueva tregua etarra, viene de la convicción de que “ETA está decidida a dar el último paso, aunque haya que empujarla”, según han apuntado a LA GACETA altas fuentes del Ejecutivo. Para “empujar” a la banda armada, el Gobierno –que maneja para ello informes del CNI y de los servicios de Información de la Policía y Guardia Civil– ya sabe que los terroristas darán el último paso si su brazo armado logra colarse en las próximas elecciones municipales del 22 de mayo en el País Vasco.
La nueva marca

Hasta llegar a eso, hay un amplio calendario que pasa por la presentación, a finales del mes de febrero, de una nueva marca electoral de Batasuna. El brazo político de ETA trabaja ya en ello y lo hace con la ayuda de Iñigo Iruin, un histórico abogado vinculado con el entramado etarra pero con muy buena reputación como letrado. Iruin, junto a otra serie de abogados, trabaja en la redacción de los estatutos de esa nueva plataforma electoral con el objetivo final de que pase el filtro de la Ley de Partidos, recientemente reforzada con un acuerdo entre el PP y el PSOE.

Los estatutos de ese nuevo partido, según han detectado ya los servicios secretos españoles y han informado a este periódico fuentes de la lucha antiterrorista, recogerían expresamente una “condena a todo tipo de violencia” y defenderían “el derecho de autodeterminación del Pueblo Vasco por la vía democrática”. De esta manera, y teniendo en cuenta los antecedentes con Acción Nacionalista Vasca (ANV) en las anteriores elecciones de 2007 –que también rechazó estatutariamente la violencia– los batasunos dan por hecho que estarán en las urnas el próximo 22 de mayo.
“Irreversible”

Si finalmente la nueva formación pasa el filtro de los tribunales, ETA estaría dispuesta a dar un paso más hacia el final definitivo de la violencia. La banda terrorista, según fuentes gubernamentales, estaría dispuesta a anunciar a primeros de mayo que el alto el fuego que proclamó en septiembre y ratificó después en enero es ya “irreversible”.

Ese término contentaría al Ejecutivo que, en privado, confiesa que “resulta complicado que ETA entregue las armas y diga que todo ha acabado a las primeras de cambio”. El Gobierno, según esas mismas fuentes, ya descarta a estas alturas que ETA anuncie una entrega de armas sin más y por eso pondrá en valor el termino de “irreversible” para poder abrir un proceso de negociación formal con los terroristas tras las elecciones municipales de mayo, donde el Gobierno –esta vez sí– quiere involucrar a representantes de distinto signo político.
La negociación

Conscientes de que el proceso de diálogo que se abra después de los comicios de mayo puede ser muy largo, el Ejecutivo quiere involucrar al PNV y al propio Partido Popular. Durante el anterior proceso de diálogo de 2006, la delegación del Gobierno, encabezada por el ex ministro socialista Javier Moscoso, sólo estuvo integrada por personas muy cercanas a Zapatero, como Bernardino León, el actual secretario general de la Presidencia del Gobierno.

Ahora, el Gobierno, por idea de Rubalcaba y por sugerencia de la propia banda armada que es consciente de la posibilidad de un vuelco político en 2012, quiere que en esa mesa haya representantes designados por los nacionalistas vascos y por el PP.
Cena en Moncloa

De ello, según fuentes gubernamentales, ya habrían hablando el propio Zapatero e Iñigo Urkullu, el presidente del PNV, durante la cena que mantuvieron el pasado miércoles en La Moncloa. Con los populares, que según las mismas fuentes la “comunicación es mayor y más fluida de lo que se cuenta públicamente”, también habrían comentado la posibilidad y, al parecer, “la respuesta es positiva en ambos casos”. Aunque oficialmente las interlocuciones entre Moncloa y Génova las lleva Rubalcaba con el diputado popular Federico Trillo, el propio Zapatero y Mariano Rajoy habrían mantenido algunas conversaciones privadas que no han transcendido porque así lo han acordado ambos.

Los planes y la hoja de ruta del Gobierno para moverse en lo que parece un inminente y nuevo proceso de diálogo con la banda terrorista sólo cuentan, ahora mismo, con un obstáculo: el sector duro de ETA, que ha retrasado y hasta rebajado el contenido del texto del comunicado publicado en exclusiva el pasado lunes en Gara.

Sobre Moncloa aún planea la sombra de la T-4 de Barajas. No quieren engaños y menos aún que algún sector díscolo entre los pistoleros acabe arruinando la que algunos califican como “última oportunidad” de un final dialogado de la banda terrorista ETA.
Colgado al teléfono

El Gobierno, consciente de que la oportunidad que se le abre, no ha parado de moverse desde el lunes pasado. Más allá de las visitas del lehendakari vasco y Urkullu a Moncloa y de las constantes conversaciones con el PP, el vicepresidente del Ejecutivo lleva desde el lunes pasado literalmente colgado al teléfono. Ayer mismo, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Alfredo Pérez Rubalcaba confesó que durante este fin de semana terminará la ronda de contactos con todos los partidos con representación parlamentaria.

EN ‘SIN COMPLEJOS’
Gloria Lago: en la Xunta "nos han tratado literalmente a patadas"
En Sin Complejos de esRadio, ha denunciado que "todas las veces que nos hemos dirigido a la Xunta nos han tratado literalmente a patadas"
esRadio Libertad Digital 15 Enero 2011

La presidenta de Galicia Bilingüe, Gloria Lago, ha hablado esta mañana con Luis del Pino en el programa Sin Complejos en esRadio, criticando la política lingüística de la Xunta y el trato que ha dado la Administración Feijóo hacia la Asociación que preside: "Todas las veces que nos hemos dirigido a la Administración [de la Xunta] se nos ha tratado literalmente a patadas", ha señalado. Incluso el día que se les recibió, entraron los últimos, detrás de los equipos de normalización, no les contestan las llamadas, etc...

En la entrevista ha hablado claro, como es habitual en ella, denunciando que no es verdad lo que cuentan los políticos del PP gallego de que la situación lingüística en Galicia es de equilibrio entre las dos lenguas y de que "se ha vuelto a la normalidad". "Que sepan", señala Gloria Lago, "que eso no es así. En Galicia en estos momentos, además de no tener en absoluto un bilingüismo en la Administración, que es algo que ellos suelen denunciar de Cataluña y se rasgan las vestiduras, pues aquí [en Galicia] no hay nada en castellano ni en los edificios oficiales ni en las comunicaciones que reciben los ciudadanos".

La falta de respuesta de Núñez Feijóo "que ni cumplía ni parecía querer cumplir" las demandas de los padres ha llevado finalmente a que quince de ellos, con hijos escolarizados en el primer ciclo de primaria, acudan a los tribunales, con el apoyo y el asesoramiento de Galicia Bilingüe. Ha contado que primero fueron con un recurso directo ante el TSJG, pero este tipo de recursos son lentos, por ello buscaron "otra fórmula para agilizar un poco más este proceso". Utilizando la vía indirecta, a través de un proceso administrativo, presentando una solicitud ante la Xunta, y después yendo ante los tribunales, parece que están agilizando el proceso. Ha señalado que lo que ellos están pidiendo "es lo que la ley les puede dar". A Gloria Lago le gustaría que hubiese otra legislación, pero ya que eso no es así, piden al menos que se cumpla la legislación que tienen.

Detrás de las campañas de acoso ahora está el PP
Ha hablado, además, de un tema gravísimo, como es el adoctrinamiento de los niños, señalando que "el adoctrinamiento en la enseñanza está peor que nunca" teniendo que recurrir al Valedor del Pueblo "para que retiraran algunos contenidos altamente radicales de los blogs de los equipos de normalización".

Sobre las campañas de acoso, hacia ella personalmente, hacia la Asociación que preside y hacia los padres que luchan por la escolarización en castellano, Gloria Lago ha comentado que sí que se ha notado un cambio desde que Núñez Feijóo ganó las elecciones. Si antes ese tipo de campañas las hacían los fanáticos radicales "ahora los que están a cargo de eso son los ‘oficiales’, digamos, los que intentan atacarte desde el punto de vista personal, difamarte, incluso pues hacerle daño a la familia; y eso es triste decirlo pero tengo que decirlo; y además tengo que decir que parte de eso lo está haciendo gente del Partido Popular".

Gloria Lago ha terminado diciendo que no se van a rendir, que van a seguir "caiga quien caiga", porque en Galicia hay mucha gente a la que le gusta que les tomen el pelo, ni que les engañen y que ella tiene claro "que al PP les molesta no poder gobernar tranquilos".

LOS PERIODISTAS CREEN QUE DAÑA LA DEMOCRACIA
Los políticos barren las 'molestas' preguntas de las ruedas de prensa
@María López. El Confidencial

No sólo no se admiten preguntas, sino que ya se las hacen hasta ellos mismos. En la última rueda de prensa que ofreció el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, tras el último comunicado de ETA así lo hizo. “Si me preguntan ustedes: ¿Esto es el final?, les diría que no. Si me preguntan: ¿Esto es lo que la sociedad española espera? Rotundamente no”. Hasta ahora, jamás en la historia de la democracia española se había producido de manera tan repetida este fenómeno. Cada vez son más las ruedas de prensa en las que, antes de que el político salga a la palestra, ya se le está indicando al periodista -a veces con cierto tono amonestador- la insidiosa coletilla del “no se admiten preguntas”.

El Gobierno, que presume de talante conciliador, acaba con un Rubalcaba que se autopregunta, una Chacón que no las admite, un Zapatero que practica piruetas dialécticas y las deja sin contestar o un Caldera que da explicaciones sólo cuando ya no queda más remedio. Sin embargo, la epidemia del sin preguntas también alcanza a la oposición. Rajoy es cada vez más proclive a ceder el testigo a Cospedal y en caso de comparecer, lo hace evitando el interrogatorio periodístico, por videocomunicado o reduciendo la improvisación a cero con lectura de textos y puesta en escena.

¿Es propio de un sistema democrático vetar el turno de preguntas a los periodistas? ¿Dónde queda el buen talante? ¿Acabará el periodista siendo un mero figurante o escribano en las ruedas de prensa? La opinión de quienes están especializados en información nacional es unánime, y ya sean de El País, Telemadrid, Cuatro, Libertad Digital, ABC, Intereconomía, La Vanguardia, Público, La Gaceta o La Razón, todos coinciden en señalar que “es inaceptable, que pisa el derecho a la información y que es incompatible con la democracia”.

“Si no se admiten preguntas, no vayamos”
La periodista Isabel San Sebastián está convencida de que el sin preguntas es una práctica “absolutamente inaceptable, es que es una demostración patente del desprecio que sienten nuestros gobernantes por la democracia. Estamos ante el antiperiodismo en toda regla. Confunden los resultados electorales con una patente de corso para hacer lo que les da la gana. Deberíamos plantarnos y si no se admiten preguntas, boicot, no vayamos a las ruedas de prensa”. Para San Sebastián la anti-información “es propaganda pura y dura. Si hacemos información, hacemos información y sino, pues pase por caja, ¿usted lo que quiere es publicidad? Pues pague entonces”.

A José María Calleja lo que le sorprende es que “los periodistas vayamos tragando. Asistimos como convidados de piedra. Ya una rueda de prensa no es lo más excitante del periodismo, si encima se le quita la posibilidad de preguntar, apaga y vámonos”. El periodista recuerda que, “precisamente esa moda del sin preguntas la trajeron a España los batasunos hace años. Batasuna marcaba quién entraba y quién no a sus ruedas de prensa y no admitía preguntas, por tanto, es un disparate ver que esto sucede en democracia”.

Ely del Valle, que cumple diez años al frente de la tertulia política El Círculo de Telemadrid y es columnista en La Razón, cree que estamos ante “un desprecio al periodista y a la ciudadanía. Los políticos trabajan para los ciudadanos y están obligados a dar explicaciones y a aguantar las preguntas, si deciden no hacerlo pues miren, manden ustedes un comunicado, pero no nos convoquen a ruedas de prensa para que al final seamos sus voceros de turno. Me parece con todas las letras una vergüenza”.

Desde ABC, Ignacio Camacho, ironiza con Rubalcaba “seguramente pensaría que sus preguntas son más inteligentes que las nuestras”. La sonrisa se apaga cuando el columnista apunta que “es una barbaridad de cabo a rabo y no entiendo para qué convocan ruedas de prensa, ¿acaso creen que nuestro trabajo consiste en perseguirles? Está claro que su objetivo es aparecer como sea en los telediarios. Los periodistas deberíamos tomar medidas firmes, no ir. Jamás se había vivido una situación así. Todo por controlar el mensaje por el miedo a errar, a equivocarse. Si quieren saltarse al intermediario que lo hagan directamente, tienen medios tecnológicos para ponerlo en práctica”.

El drama acentuado de los medios no afines
Ketty Garat es la cronista parlamentaria de Libertad Digital Radio, la que fuera vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, llegó a vetarla durante meses “se nos negaba el turno de palabra durante meses hubo que pedir explicaciones y hasta que sacar informaciones al respecto. El turno de preguntas era, además, totalmente antidemocrático. Siempre la primera pregunta era para Lucía Yeste de Radio Nacional, la segunda para Sonia Fernández de Telecinco y la tercera o CNN+, o la Ser, El País… Ahora, tengo otra experiencia y no sé qué es peor porque Rubalcaba sí te da turno de pregunta pero no te responde. Cuando salió la sentencia del Supremo que obliga a aplicar el bilingüismo en Cataluña la primera semana me contestó que no se había leído la sentencia, la segunda, Zapatero me dijo que me respondería Rubalcaba en el Consejo de Ministros, llegó ese Consejo y me pidió disculpas argumentando que lo había olvidado, ha pasado un mes y aún no ha contestado”.

Otra fórmula que también empieza a ser cada vez más común es la de acudir a los medios afines. Rubalcaba no admitió preguntas el día de la rueda de prensa tras el comunicado de ETA, pero sí ofreció entrevista al día siguiente a El País, el otro a Cuatro y más tarde a la Cadena Ser.

Miguel Gil, corresponsal político de La Gaceta, también ha probado esa medicina de ver cómo esquivan las preguntas incómodas. “Rubalcaba, Interior, ni si quiera advirtió el otro día que no habría preguntas y al final lo que queda es una información unidireccional. De la Vega vetaba en los Consejos de Ministros, pero él está haciendo algo nefasto y es que no responde a lo que se le pregunta y llega a delimitar a los periodistas, nos dice no preguntéis sobre este tema, hoy sobre este otro. No deberíamos permitirlo bajo ningún concepto”.

“Menos libertad que durante la Transición”
Pedro Montoliú, uno de los decanos de la información de Madrid y cronista de la Villa y Corte mira hacia atrás y tras consultar la historia asegura que “hay menos libertad que la que existía en la etapa de la Transición. Es incompatible con el sistema democrático. Se empezó, lo recordarán con Jordi Pujol que decía lo de hoy no toca, se siguió con esto se verá en la rueda de prensa del Consejo de Ministros y se ha terminado directamente con el prohibido preguntar. Es un atentado contra el derecho de los ciudadanos a estar informados y un retroceso importante”.

La unanimidad reina entre los profesionales pero esta semana, no lo duden, volverá a repetirse el fenómeno. No se admitirán preguntas, los periodistas seguirán acudiendo a esas ruedas más de propaganda que de información y aunque su intención será la de seguir preguntando se toparán con ese muro infranqueable del pánico de nuestros políticos a equivocarse.

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