AGLI

Recortes de Prensa   Domingo 23  Enero 2011

 

Partidos nacionales
Gustavo Bueno www.gaceta.es 23 Enero 2011

La exaltación regionalista con tintes inequívocamente políticos, entre nosotros, inició un ascenso ideológico imparable en la primera mitad del siglo XVIII, de la mano principalmente de clérigos, y no precisamente rústicos sino ilustrados, por curiosas dialécticas internas propias de las instituciones del Antiguo Régimen. Y aquella variedad dentro de la unidad que pretendió Carlos III, quien dispuso que se diseñaran trajes regionales por todos los recovecos de la Hispanidad, pervive todavía en elementos folclóricos que algunos despistados hacen enlazar directamente con la prehistoria y aun alimentan eficaces señas de identidad disolventes de España. Tras la asunción del Estado de las autonomías en la última restauración borbónica, las exaltaciones comarcales, provinciales y regionales ya son autonómicas, y han ido cobrando cuerpo hasta extremos insospechados por la mayoría hace 30 años.

Hoy España, de hecho, está ya rota en 17 partes cada vez más engolfadas en su estrecha mismidad idiota. Los grandes partidos políticos nacionales han sido también víctimas de este cáncer y prácticamente ya no existen como tales, tras unas pocas legislaturas de lenta pero sostenida deriva fragmentadora, inapreciable en el día a día.

Pues una acumulación de partiditos autonómicos idiotas, atontados y alucinados por demagógicos localismos narcisistas tras imprudentes concesiones al egoísmo, aunque compartan algunos colores, símbolos y asambleas, o reconozcan cierta dirigencia suprarregional, nunca podrán conformar un potente partido nacional como el que hoy necesita España, si lo que se busca es mantener su existencia pujante y no una disolución miserable en esa borrosa Europa, cada vez más evanescente y mítica.

Hace falta un partido nacional que se sirva sólo de la lengua nacional y en el que sus formaciones locales asociadas entiendan que declaraciones políglotas, como el Compromiso de Barcelona de noviembre, resultan simplemente ridículas.

Justicia como único consuelo
ANA IRÍBAR, VIUDA DE GREGORIO ORDÓÑEZ 23 Enero 2011

Hace 16 años que ETA dispara y asesina a Gregorio Ordóñez en un bar de la parte vieja donostiarra. Duele hasta escribirlo. Y lo hago cuando se cumplen 16 años de la presentación de su candidatura al ayuntamiento de su querida ciudad, en el que apoyaba políticamente a un socialista, Odón Elorza, para que fuera alcalde. Duele permanentemente su crimen cobarde y también su ausencia. Duele especialmente cada vez que la tragedia de un atentado terrorista se repite en nuestro país. Duele cada vez que me cruzo con un amigo que lleva escolta. Duele cada vez que han profanado su tumba. Duele porque todavía quedan inculpados pendientes de juicio. Duele ante el temor de medidas de gracia para sus asesinos. Duele en aquellos momentos en los que la voluntad y la acción políticas parecen desviarse del derecho universal a la Justicia con mayúsculas que reclamo como mi mayor y único consuelo. Duele cuando la sociedad vuelve su mirada hacia las víctimas del terrorismo y nos pide un ejercicio inmoral y claudicante de reconciliación y perdón para la construcción de un futuro en paz.

Soy consciente de que el tiempo juega en nuestra contra. Lo saben también nuestros políticos, los agentes sociales, incluso algunas víctimas del terrorismo. Llevan años sumergiéndonos en un auténtico letargo emocional, concepto que tomo prestado de Jean Améry, quien fue víctima y superviviente de un campo de concentración nazi. En ese letargo nos mantenemos en la creencia infantil de que el pasado, pasado está, y el tiempo todo lo cura. Viene a ser una especie de mecanismo de defensa que genera la propia sociedad, que, de acuerdo con Jean Améry «sueña con su propia seguridad y a la que le importan un bledo las vidas destrozadas». Mientras la sociedad permanece alertagada, gracias al inexorable paso del tiempo, se alienta la idea de que los crímenes de ETA forman parte ya del pasado, los asesinos de ETA son presos que llevan ya años en la cárcel, muchos ya arrepentidos y por lo tanto reinsertables, dignos merecedores de recibir la compasión de sus víctimas, y lo que es aún más grave: se defiende que el proyecto político de ETA es tan válido como cualquier otra opción política y debe por lo tanto tener representación institucional. Como si aquí no hubiera pasado nada. Como si los más de 800 asesinados por ETA fueran parte de un mal sueño lejano, muy lejano en el tiempo, que todos quieren olvidar. Y es natural. Quienes siempre miraron hacia otro lado cuando se sucedían los atentados, los secuestros, las amenazas, quienes comparten mesa y mantel políticos con ETA hoy más que nunca quieren enterrar también nuestra historia más cercana, nuestra historia más trágica. Y con ello, correr un velo que esconda su miserable actitud durante todos estos años.

Frente a este letargo emocional, inmoral, yo reivindico hoy más que nunca la memoria de Gregorio Ordóñez. La memoria del hombre que fue asesinado por defender nuestra Constitución, nuestro Estatuto y la unidad de España. Del hombre que fue asesinado por decirse vasco y español. Del hombre que tuvo que justificarse frente a los nacionalistas vascos por no ser nacionalista, siendo vasco, y frente a los socialistas por ser de derechas, como si lo uno y lo otro fueran un crimen.

Reivindico al hombre que fue asesinado por exhibir sin pudor y con dignidad sus principios democráticos, su opción política, por defender el pluralismo de nuestra sociedad. Reivindico al hombre contrario a la negociación política con los terroristas. Reivindico su decencia y su honradez políticas. Pero también reivindico al padre, al esposo, al amigo, al hijo, al hermano, al compañero. Y me duelo mediante estas líneas de la profunda soledad en la que muchas veces me siento, nos sentimos, sin él.

Ni tremendismo, ni victimismo, que en esto nadie es inocente
JOSÉ ANTONIO PORTERO MOLINA La Opinión 23 Enero 2011

JOSÉ ANTONIO PORTERO MOLINA ES CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL DE LA UNIVERSIDAD DE A CORUÑA

Conviene enmarcar el debate sobre las autonomías, renacido estas semanas con demasiada ligereza y bastante visceralidad, en el momento actual del largo recorrido que, a trompicones y entre discrepancias, por otro lado lógicas, tiene ya a las espaldas nuestro modelo territorial. Una actualidad determinada, esencialmente, por la existencia de tres grupos de comunidades: las ocho que han reformado sus estatutos en los últimos años, Cataluña, Andalucía, Castilla-León, Valencia, Baleares, Aragón, Navarra y ahora Extremadura; las que iniciaron las reformas pero no las culminaron por razones diversas, Galicia, Castilla-La Mancha, País Vasco, Canarias; las que ni lo iniciaron ni han mostrado verdadero interés en el asunto, Madrid, Murcia, Rioja, Cantabria, Asturias. Sin entrar en detalles, el escenario muestra un grupo de comunidades con gran voluntad, y habilidad, para alcanzar estatutos diferentes, otro que topó con complicaciones y discrepancias insuperables y un tercero desinteresado en las reformas. Sin valorarlo políticamente, es significativo el hecho de que, a diferencia del proceso que, muy pactado por los dos grandes partidos nacionales y los dos nacionalistas, dio lugar a los primeros estatutos, comedidos y muy parecidos, tras la Constitución, en el proceso de ahora ha sido la voluntad y la capacidad de las comunidades la que ha sido decisiva tanto para reformar estatutos, como para iniciar sin culminar o para desentenderse de reforma alguna. Me parece que el hecho en su diversidad debiera ser tenido en cuenta por todos para no enturbiar las cosas. Hay que aceptar la legitimidad democrática de las tres actitudes porque han sido los representantes elegidos los protagonistas, por acción, confrontación o inhibición, de los diferentes procesos. Hay que aceptar también la constitucionalidad de los tres escenarios porque el TC ya se ha pronunciado al respecto. Se constata que las posiciones secesionistas no han tenido éxito pero que la voluntad de diferenciarse las comunidades unas de otras sí que se ha plasmado en los nuevos Estatutos respetando la Constitución.

Sabemos también que donde las reformas no culminaron las causas fueron diversas, tácticas en algún caso, y por cuestiones concretas en otros. Y podemos decir, en fin, que donde nada ha sucedido es porque tienen la autonomía que necesitan y están satisfechos. El resultado general es el de un Estado de autonomías con asimetrías competenciales y organizativas que van más allá de los hechos diferenciales ya recogidos desde los primeros años. Un Estado muy heterogéneo pero un Estado. Un Estado cuya gobernación y administración será mucho más compleja pero un Estado soberano, con órganos estatales de legislación, gobierno y jurisdicción, con un único Tribunal Constitucional y un único Jefe del Estado. Un Estado de Derecho y democrático. No está mal después de todo.

Para reducir la creciente complejidad y hacer eficiente el modelo hay que asumir con calma el nuevo escenario democráticamente, constitucionalmente y pacíficamente construido. Y para asumirlo mejor será adecuar el discurso a una realidad que no es un terreno minado, aunque tampoco sea el césped de un estadio ni una autopista. Es una realidad firme y aceptada por los responsables políticos de las comunidades y por sus ciudadanos. El nuevo escenario, por críticas que merezca y cada quien tiene las suyas, es irreversible salvo hecatombe. Por eso hablar de recentralización, de recuperación de competencias por el Estado, de desaparición de comunidades, son ganas de enredar. Hay mecanismos para mejorar la cooperación y la coordinación, para reducir el gasto y conseguir eficiencia sin necesidad de ponerse tremendos ni de hacerse las víctimas. Zapatero abrió el proceso de reformas sin criterio y por oportunismo, pero el PP, con comunidades en las que se ha gastado sin medida y con frecuencia delictivamente, no puede venir ahora como inocente desfacedor de entuertos a poner a las autonomías contra la pared. Y los gobernantes autonómicos, mejor que hacerse las víctimas que respondan ante sus electorados, que lo del Gaiás lo decidió Fraga y lo asumió el bipartito, y que a Mas el agujero se lo ha dejado Montilla. Lo dicho, un poco de calma.

La cosa autonómica
Ángela VALLVEY La Razón 23 Enero 2011

Se habla mucho últimamente de la «inviabilidad» de las Autonomías. Lo que durante décadas se nos vendió como el gran logro de la naciente democracia española –la organización territorial del Estado–, parece hacer aguas. Más que aguas, lodos. Básicamente financieros.

El proceso autonómico fue largo: desde 1977 hasta 1995, cuando finalmente se aprobaron los estatutos de las «ciudades autónomas» de Ceuta y Melilla. Sin embargo, la crisis ha dejado al descubierto sus taras, que no son pocas ni fáciles de disimular. La recesión sin precedentes que vivimos está acabando con muchos tópicos que parecían indiscutibles. Por ejemplo: «Los precios de las casas nunca bajan; los bares son negocios seguros que jamás quiebran; el Estado de las Autonomías es un gran invento español que sólo produce riqueza y crecimiento...». A día de hoy, lamentablemente, los inmuebles bajan de precio de manera constante e imparable; muchas tabernas echan el cierre definitivo o traspasan el local (a un empresario chino, casi siempre),; y la perla de nuestra eximia Constitución, el invento autonómico, se resquebraja a ojos vista.

España, en su transición del régimen franquista a la democracia, cometió errores de bulto. A los padres de la patria de la época les faltaba experiencia en las esencias de la democracia y, al igual que un puñado de hambrientos recién nombrados jefes de cocina de un palacio imperial, pusieron demasiadas cosas en el puchero, y se olvidaron de otras fundamentales. Pudieron haber optado por un sistema federal, o confederal, pero el lastre del pasado, de las sombras del pasado, y el miedo al porvenir, quizás los condujo a la intrincada senda «autonómica» por la que hoy en día deambulamos sin norte. Prisioneros de las aspiraciones e intereses nacionalistas, que llevaban más de cuarenta años (desde la II República) esperando para arreglar sus cuentas, idearon, quizás con la mejor de las intenciones, un sistema profundamente desigual, en el que había autonomías (País Vasco y Navarra) que no eran autonomías en realidad, sino «territorios forales con derechos históricos»; otras como Cataluña con los ojos aún puestos en la Constitución de 1931 más que en la de 1978; toda una serie de territorios perdidos en un limbo «identitario» cuya razón hubo que inventarse poco a poco (Madrid, La Rioja, Cantabria…), y demás ristra de artificios regionales prestos a consumir el famoso «café para todos». Conscientes o no de lo que hacían, los padres de la patria convirtieron las famosas autonomías en organizaciones diseñadas específicamente para gastar dinero. Y las autonomías demostraron ser excelentes en eso. ¿Por qué ahora algunos dicen que son un fracaso? Son un fiasco sólo porque no hay dinero en la Administración central, encargada hasta ahora de organizar lo que viene llamándose «solidaridad interterritorial» y que consiste básicamente en una cadena de favores económicos: si el Gobierno central es de un signo político determinado, favorecerá en sus presupuestos a los gobiernos autonómicos de su mismo partido, aumentando y consolidando así las redes clientelares y contribuyendo a hacer más duradero el edificio autonómico. Que, de hecho, ya es indestructible. Yo creo.

Éramos pocos y parió la abuela autonómica
Nota del Editor 23 Enero 2011

Tenemos diecisete tinglados y ahora quieren crear la pirámide de coordinación entre esos diecisiete engendros. El más proautonomista que demuestre en qué actividad son las autonomías más eficaces que España como unidad; no hay actividad que  sea más eficaz repartida entre diecisiete. Las autonomías son un disparate desde todos los puntos de vista racionales. Las autonomías son un tinglado que se han montado los políticos para perdurarse en la política sin dar golpe (de trabajo).

Mientras no curemos la herida de la lengua común y desmontemos el tinglado autonómico, España no tiene posibilidad alguna de recuperación. Mientras los políticos ganen más que en la actividad privada no hay solución, pues su interés esta en mantenerse en la política y no en servir a los demás.

República en TVE
Alfonso USSÍA La Razón 23 Enero 2011

Televisión Española, siempre tan original y futurista desde que aterrizó Oliart en su poltrona cimera, nos anuncia una serie sobre la Segunda República. Podrían haber elegido también la Primera, porque tanto la una como la otra forman parte de nuestra basura histórica. Les regalo una idea. Hagan otra serie con los maquis como protagonistas. Dan mucho de sí. Los campos verdes, las altas montañas, los guardias civiles con bigotes y expresiones de malvados, y los pobres y heroicos maquis entregados a su ideal y luchando contra todos los elementos. Se pueden entremezclar bellísimas historias de amor. Por ejemplo, la hija del perverso alcalde franquista de una localidad en Liébana, se enamora profundamente del bondadoso e idealista maqui y huye con él al monte. El alcalde monta en cólera, avisa a la Guardia Civil, y un centenar de tricornios persigue a los enamorados, a los que da muerte en una brutal emboscada. En ese punto, se permite incluso a los de izquierdas, emocionarse y humedecer sus ojos como si fueran de derechas de toda la vida. Porque la emoción sensiblera no es «progresista».

La Segunda República constituyó un régimen en un principio decepcionante y en un final vindicativo y sangriento. La España intelectual y pensante que contribuyó a su implantación, detestó a la República apenas un año después de su establecimiento. En 1934, perdió toda su legitimidad. Las izquierdas no reconocieron el triunfo de las derechas en las urnas. La Segunda República convirtió a España en una colonia aterrorizada de la Unión Soviética, y prueba de ello es que el grito patriótico de los republicanos del Frente Popular no era otro que «¡Viva Rusia!». Fueron quemados conventos e iglesias, y la seguridad de los ciudadanos insatisfechos con el régimen dejó de ser una obligación de los gobernantes. Largo Caballero y Casares Quiroga fueron cómplices de los crímenes y las checas. Azaña, un inútil y fracasado desastre que terminó pidiendo paz y perdón al tiempo que huía a Francia. La Primera República mantuvo la Bandera, en tanto que la Segunda se inventó la oriflama efímera y tricolor que también sumó rencores al enfrentamiento social. La Guerra Civil fue consecuencia directa de la perversidad de una República abandonada por la inteligencia y el patriotismo y sometida a la brutalidad. El Frente Popular no dudó en pasar por las armas a decenas de miles de españoles, y entre ellos, a ilustres republicanos. España estaba despedazada en 1934.

Asturias, Cataluña… El levantamiento militar en 1936 contó con el apoyo de la mitad de España. Y el Ejército no se alzó contra una República próspera, justa y democrática, sino contra un régimen putrefacto y sangriento que había perdido toda su legitimidad dos años antes.

Pero la obsesión se mantiene. Una de las mayores bobadas de los empecinados defensores de aquel período trágico es la de intentar convencernos de que los malvados militares de derechas se alzaron contra un idílico régimen que era depositario de la libertad y la cultura. No existió la libertad a partir de 1934 y la cultura se quemó en miles de hogueras distribuidas por toda España. Los gobernantes republicanos terminaron como títeres enfrentados. Y no existe justificación a la represión brutal de los vencedores de la Guerra Civil desde 1939. Fue el fruto podrido de otra brutalidad anterior. La República perdió, y las izquierdas estalinistas cayeron derrotadas. Ni TVE puede cambiar la historia. Dejen de manipular pasados oscuros y dedíquense a las series venezolanas.

La tentación totalitaria
“Un centenar de millones de seres humanos pagaron con su vida esta obsesión de la izquierda por crear el 'Hombre Nuevo', despreciando al hombre real".
Julio Ariza www.gaceta.es 23 Enero 2011

No es raro que esta izquierda nuestra haga gala de progresismo y nos quiera a todos con la atención puesta en un futuro imaginado, porque volver la vista a la historia con mirada limpia y alguna profundidad es dejar de ser de izquierdas o abrazar el cinismo.

Es el lenguaje del socialismo, donde las palabras, como en la Oceanía imaginada por Orwell en 1984, significan lo contrario de su concepto original: la paz es la guerra, el amor es odio y la esclavitud es libertad. Sólo así se puede entender que el socialismo –y, por extensión, la izquierda– no haya seguido los pasos de esos hijos descarriados suyos que fueron el fascismo italiano –obra de un insigne socialista, director del órgano del partido, Avantie, hijo de su secretario general– y el Nacionalsocialismo alemán, cuando la historia ha demostrado hasta el hartazgo que es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y el evangelio de la envidia, por decirlo con las palabras de Winston Churchill.

Sospecho que, de aquí a unos años, los conceptos de izquierda y derecha serán revisados y manejaremos una clasificación más útil, porque si la izquierda existe sin duda –con diferencias de grado, no de naturaleza–, la denominada derecha es el espacio de la libertad, de propuestas que en ocasiones poco tienen que ver entre sí, salvo el honorable título de no ser izquierda. Pero, obligado a mantener el binomio más popular, podría decirse que es de derechas quien cree que existe un orden natural preexistente al sujeto, que debe descubrir y aplicar a la realidad social. Y es de izquierdas quien descree de este orden previo y piensa que debe crearlo ex nihil en el caso de la comunidad humana.
Año Cero

La piedra de toque de la izquierda es esa ‘tabula rasa’ que quiere hacer siempre de las sociedades humanas, forzando a los individuos y los hechos a ajustarse a un esquema ideal. Cuando ese ajuste no funciona, tanto peor para los hechos... Y para los individuos. Un centenar de millones de seres humanos pagaron con su vida esta obsesión de la izquierda por crear ‘el Hombre Nuevo’, despreciando al hombre real. O, como decía Chesterton “amaban apasionadamente a la humanidad pero no soportaban que nadie tosiera a su lado”. Lo que no es extraño en una teoría cuya pareja de creadores –Marx y Engels– hablaban en nombre de la clase trabajadora a pesar de no haber trabajado en algo útil un solo día de sus vidas, abandonar a sus hijos o maltratar despiadadamente al servicio domestico.

Si la historia no fuera una muestra evidente y abrumadora de la deriva totalitaria de la izquierda, los propios postulados de esta ideología, su concepto del hombre, serían ya suficiente indicio, porque el socialismo es, incluso en el plano teórico, una rebelión contra la realidad, una negativa tajante a ver las cosas como son y ajustar a lo que conocemos del hombre y el mundo nuestro proyecto social.

No hay sector en el que la izquierda no haya sembrado el desastre, pueblo al que no haya arruinado si se le da la oportunidad, población que no haya diezmado con purgas masivas que han dejado pequeñas las masacres nazis o la desolación de las hordas de Genghis Khan. Y, sin embargo, mientras confesar alguna simpatía por los regímenes vencidos en la Segunda Guerra Mundial supone –con toda la razón– la muerte política y social, todavía vemos a políticos e intelectuales afirmando “ser de izquierdas” no sólo sin vergüenza o remordimiento por la desolación sembrada por la ideología que pregonan, sino incluso con timbre de orgullo, como si proclamasen lo listos, ilustrados y compasivos que son. En un sentido, pronunciarse de izquierdas exime de la molestia de tener que hacer esfuerzo alguno por el prójimo o la sociedad.

Los mañanas que cantan
Los izquierdistas ingenuos y de buena fe –los hay– quisieron ver en cada nuevo ‘proyecto socialista’ la aventura definitiva que demostraría, al fin, que el socialismo no es incompatible con la falta de libertad ni sinónimo necesario de la miseria. En vano. Abiertos los ojos, a la fuerza, al horror soviético, se pasaron con entusiasmo al experimento chino. Después de las hambrunas indescriptibles minuciosamente manufacturadas por Mao con el Gran Salto Hacia Adelante (¿al abismo?) y la Revolución Cultural, creyeron en Corea del Norte.

Luego, en rápida sucesión, vinieron Vietnam, Camboya, los socialismos africanos, Cuba, Nicaragua... Para ver, en cada caso, como se repetía invariablemente el esquema de tiranía ideológica, mentiras, represión, adoctrinamiento incesante y miseria.

Que una concatenación tan persistente de fracasos, siguiendo líneas idénticas, no haya abierto definitivamente los ojos de nuestra izquierda en Occidente, relegando definitivamente el socialismo al basurero de la historia, es buena prueba de la victoria gramsciana sobre la cultura y el lenguaje político compartido, asignatura pendiente e incluso ignorada de una derecha pusilánime.

Porque este reiterado esquema histórico de errores no es un cúmulo de desgraciadas coincidencias, sino que está en el mismo ADN de la izquierda. Del mismo modo podemos repetir hasta el hartazgo el experimento de dejar una piedra en el aire, que caerá al suelo sea cual sea nuestro deseo o intención. La ignorancia de qué es el hombre, cuál es su fin, qué le mueve y a qué tiende hacen que la izquierda haya fracasado ya en sus planteamientos, mucho antes de ser probada en la práctica.

Totalitarismo genético
Hace poco hemos asistido a uno de los más espeluznantes intentos de ingeniería social –y de los más genuinamente izquierdistas– por parte del Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, la Ley contra la Discriminación en el Trato. En ella está encapsulada toda la aversión a la libertad personal, a la individualidad, al Estado de Derecho; toda la fe en el cambio de naturaleza por imposición, todo el anhelo de ajustar las personas a las ideas y todo, en fin, el totalitarismo al que tiende irremediablemente la izquierda, incluso cuando aún no puede prescindir de urnas y parlamentos.

La derecha es una creencia innata en la limitación de nuestras posibilidades de mejorar al hombre. Cree que es la sociedad misma, el conjunto de los individuos, los que en sus interacciones libres dan color, sabor, creencias y valores a una cultura, sobre la que el poder deberá actuar como un respetuoso árbitro. No así la izquierda, para la que la naturaleza humana es blanda arcilla que puede modelar a placer.

Los ideólogos de la izquierda nos quiere justos y benéficos por ley, felices por decreto. Aunque para ello tengan que preparar el gulag. No son capaces de asumir algo que tienen en el fondo del corazón, fruto de su humana condición: que un hombre sin Dios es un ser sediento y angustiado, incapaz de ser feliz y de dar la felicidad a los demás. Incapaces de reconocer que una sociedad sin Dios no puede encontrar la paz, no es, como les gusta decir a ellos, sostenible. El vacío de trascendencia es llenado con placeres de regusto a acíbar, donde el odio encuentra fácilmente un hueco de destrucción y desunión.

El cristianismo sigue ahí esperando de nuevo que este hombre moderno, mayor de edad, desengañado, regrese a su viejo y acogedor hogar para darle la luz de un destino eterno, capaz de inyectar las razones para vivir que no ha podido encontrar en ideologías de tristeza y muerte.

La izquierda que no perdona
Carlos Dávila www.gaceta.es 23 Enero 2011

La derecha liberal o democristiana nunca, y cuando digo nunca es nunca, ha tenido la tentación de sumarse a la ultraderecha fascista; la izquierda aún no se ha desmarcado, por ejemplo, de criminales como Stalin.

Un día de octubre de 1982, me recibió en su despacho de la calle de Serrano de Madrid. Era entonces la sede de la constructora Laing, sociedad que luego, pasados los años, fue adquirida al completo por Villar Mir para edificar, nunca mejor dicho, con Obrascon y con Huarte, la multinacional OHL. Laing, creo, la presidía él. Él era Francisco Fernández Ordóñez, que había dimitido aquella misma tarde de otoño como ministro de Justicia del Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo. Su jugada política estaba clara: abandonaba la residual y agónica UCD para fundar un fantasmal partido político, de raigambre –decía– socialdemócrata que era, sencillamente, un puente, una transición, hacia el Partido Socialista que iba a ganar con toda seguridad las elecciones, el partido de Felipe González.

A Ordóñez le acompañaban otros dos correligionarios del centro-izquierda español que, juntamente con el ya ex ministro, se ocuparon durante dos horas de, directamente, intentar dos cosas: primera, explicar su salida de UCD; y segunda, y más importante, de asegurar que su operación tenía, literalmente, la intención y el sentido de “centrar a la izquierda”. Ordóñez, capaz de vender por entonces una barra de hielo en Siberia, se empleaba a fondo diciéndome por ejemplo esto: “Mira, tú que estás ideológicamente por ahí (el hombre se reía y maniobraba con su mano a la derecha) lo vas a entender muy bien. Fíjate: vosotros, en la derecha o en el centro-derecha (se reía más y me daba un palmadón en el muslo), nunca tenéis la tentación de apoyar a la ultraderecha; es más, huis de ella y repetís, con razón, que nada tenéis que ver con ella; o sea, la derecha reniega de la ultraderecha y yo, créeme, pienso que es así”. “Pero en la izquierda –continuaba– no sucede lo mismo: ahí todavía quedan rescoldos importantes en el Partido Socialista que no rechazan no ya la herencia de Lenin, ni siquiera la de Marx. A la izquierda le cuesta abominar de sus iconos, no le importa todavía reconocerse en los episodios más cutres de la ultraizquierda”.
Ideas radicales

Y me citaba casos para, a continuación, con una franca sonrisa, añadir: “Para eso estamos nosotros: para que estos se moderen”. No tengo la menor duda de que Ordóñez utilizaba el argumento en provecho propio, quizá incluso no mentía; vamos, que se creía lo que estaba diciendo. Ordóñez era un estupendo dialéctico, un hombre preparado y tenía la desvergüenza clásica de los políticos tránsfugas; por tanto, nada había de extraño en el guion que se había preparado para venderse su mercancía volátil.

Pues bien: en los días en que empezó a endurecerse aún más el clima de crispación política, no ya entre los partidos políticos, sino también los medios de comunicación, me acordé de este episodio, y busqué la crónica que había escrito al efecto. Era esta que he referido. Me vale para afirmar que, efectivamente, hay de entrada una enorme diferencia entre la derecha democrática y la izquierda digamos también democrática. Aún en la segunda decena ya del siglo XXI continúa sucediendo lo que Ordóñez, de forma torticera o no, me expendía a principios de los ochenta del siglo pasado. La derecha liberal, democristiana, conservadora de España, de Europa y del mundo nunca –y cuando digo nunca, es nunca– ha tenido la menor intención de justificar o sentirse cercana a los presupuestos ideológicos de la ultraderecha. ¿Alguien ha escuchado alguna vez a un liberal o socialcristiano atemperar la maldad intrínseca del nacionalsocialismo? ¿Algún liberal español, de los que se opusieron a Franco desde la cercanía al padre de nuestro actual Rey, Don Juan Carlos, ha defendido ni por asomo al falangismo español más rupestre y hasta agresivo? No hay un solo ejemplo. En la izquierda, sin embargo, menudean las declaraciones y hasta los apoyos manifiestos de socialistas, ¡qué decir de los comunistas!, a personajes más o menos históricos que han hecho de la barbarie un instrumento para la defensa de sus ideas radicales. Al cabo de lustros todavía continuamos esperando que sujetos que hicieron de la violencia, también del asesinato como Stalin, su razón de ser política reciban un juicio siquiera aproximado a la magnitud de sus desmanes.

El enfrentamiento
Si no fuera porque es perverso, sería hasta chusco. La mayor crítica que han recibido históricamente regímenes como los antiguos del telón de acero por parte de los izquierdistas de salón, básicamente de los socialistas, es que estos regímenes habían adulterado la “esencia misma del socialismo”. O sea, que se habían pervertido, que no respondían al modelo original. Eso lo dijeron cuando las atroces dictaduras comunistas del este europeo cayeron; mientras permanecieron en el poder la inquieta intelectualidad de la izquierda se calló como un difunto. “Son hijos de puta”, vinieron a decir, “pero nos callamos porque son nuestros hijos de puta”.

SI en las últimas décadas alguien ha hecho algo en España por recrear el enfrentamiento entre las dos Españas, ese ha sido Zapatero. Ni siquiera Carrillo, que tanto tiene que esconder, salió nunca desde que regresó a nuestro país en defensa de las atrocidades que la República –que él contribuyó, por cierto, a adulterar de forma notable– perpetró durante los años en que tuvo vigencia. Una enorme patraña, la reivindicación de su abuelo, sirvió a Zapatero para ordenar el despiece de las tumbas del franquismo. En este episodio reside el comienzo de la nueva confrontación, de ese jaleo político tornado en querella barriobajera en la que las izquierdas han utilizado todas sus armas. El PSOE alimentó durante los últimos años del Gobierno de José María Aznar una suerte de revancha alterada que se concretó al menos en dos momentos críticos: el hundimiento del barco petrolero Prestige y, desde luego, la guerra de Irak. Desde entonces, el partido de Zapatero y Rubalcaba no ha parado.

En otro momento trágico, el PSOE encontró su oportunidad de regresar, como fuera (modelo gráfico del pensamiento de Zapatero) al poder. Me refiero a los terribles atentados del 11 de marzo de 2004. Resulta bochornoso que la organización que aprovechó aquel dramático atentado para volcar la irritación de sus militantes contra el Partido Popular, que utilizó a los medios afectos para infectar la sociedad española de mentiras (¿o es que ya nadie quiere recordar el caso de los terroristas suicidas?), esté siendo ya en este año 2011 la que acusa a los supuestos miembros políticos de una ultraderecha de la que estos abominan, como antes he dejado bien claro, de erosionar y crispar a la comunidad nacional para conducirla al choque.
La caverna insultadora

Les muestro algún ejemplo de cómo la izquierda acusadora y mendaz entiende la tolerancia y ejerce el sereno juicio. Enric Sopena, director de un diario digital que vive del agravio, de la imputación cuando no directamente de la acusación falsaria, soltaba en junio de 2009 este enorme improperio a una de las personas más decentes que hayan transitado nunca por la política española: “No nos merecemos que un neofascista como Mayor Oreja gane en Europa”. O sea, Jaime Mayor, objeto de todas las posibles acciones terroristas que ETA ha perpetrado en este país, ministro que usó sólo medios lícitos para combatir a ETA, demo-cristiano de ejemplares (se compartan o no) convicciones, es para el ínclito converso Sopena nada menos que un neofascista. Pero la caverna es la que insulta. Hay que sacarnos de la pista. Como sea: palabra de Rodríguez Zapatero. La izquierda no perdona; sépanlo los idiotas.

El pinganillo
ANTONIO BURGOS ABC 23 Enero 2011

CUANDO escucho la indignación general por los pinganillos del Senado, como lo de pinganillo me suena fatal, al ya-me-entiendes, me acuerdo de Miguel Boyer y de su aparato. Cuando Boyer era ministro de Hacienda y en una intervención desde el banco azul del Congreso de los Diputados no acertaba a conectar el micrófono, y Gregorio Peces Barba, a la sazón presidente de la Cámara, no sé si previa consulta a Isabel Preysler, advirtió:
—Parece que al señor Boyer no le funciona el aparato.

En el Senado, todos los aparatos les funcionan divinamente a sus señorías. Allí al aparato le dicen pinganillo. Con el dinero que nos cuestan, ya me contarás si los pinganillos de sus señorías vascongadas, sus señorías gallegas, sus señorías catalanas y sus señorías castellanohablantes están o no en perfecto estado de revista y policía. Mas por mucho que nos hayan costado, lo de pinganillo me sigue sonando fatal. Por algo la voz no está en el DRAE con este significado, sólo con el leonés de carámbano. Pinganillo, en otra acepción, es pequeño monte, de ahí el topónimo Loma del Pinganillo, en Tarifa, prima hermana de la sangrientamente famosa Loma del Pingarrón en la Batalla del Jarama. Y en otra acepción, pinganillo es «lo que cuelga», lo que pinga, pues el verbo pingar viene directamente del «pendere» latino, a través de «pendicare». O sea, que pinganillo es voz completamente fláccida y pendulona, salvo cuando se erige en la plenitud de su gloria.

Así pensaba también acerca de la palabra pinganillo un médico de la Beneficencia Provincial de Sevilla que estaba un día pasando consulta en el Real Hospital de San Lázaro cuando le tocó el turno a un humilde trabajador del campo que venía desde Utrera. El diálogo fue más o menos así. Entra el cateto, y el médico le dice:
—Buenos días, usted dirá qué le trae por aquí.

Y como entonces a los médicos se les daba el tratamiento de don y se les hablaba usted, y no se les partía la cara, el gañán, nervioso, retorciendo entre sus manos la gorrilla que se había quitado al entrar, le dijo:
—Pues ná, don Rafaé, que me he lesionado en el «pinganillo».

—Desnúdese completamente de cintura para abajo —le ordena tajante el médico. El bracero obedece y se baja pantalones y calzones blancos. Nuestro doctor, con las gafas del cerca en la punta de la nariz, inspecciona y examina cuidadosamente lo que el utrerano lleva colgando entre las piernas, lo toca, lo desencapucha y descapota, y concluye al punto:
—Pues usted no tiene nada malo por aquí, buen hombre.

A lo que el humilde campero, trabado por los pantalones en los tobillos y por el rubor del toqueteo, contesta:
—No, don Rafaé, si es que yo me he lesionado en El Pinganillo, en la finca de Don Salvador Guardiola Fantoni allí en Utrera, sí, en el Cortijo El Pinganillo, que es donde voy a echar jornales, pero lo que me duele es el hombro, doctor, si de la gurrina yo estoy superió...

Pues a mí con esto del pinganillo del Senado me pasa como al jornalero de la finca utrerana donde ahora mi condiscípulo jesuítico Jaime Guardiola Domínguez lleva la laureada Yeguada de la familia de los toros de El Toruño. A mí no me duele el pinganillo. A mí lo que me duele es el hombro. A todos nos duele el hombro de arrimarlo para pagar los impuestos que estos nolacos pocalachas dilapidan en paparruchas.

El Senado como noticia
Daniel Tercero www.vozbcn.com 23 Enero 2011

El Senado estrena servicio de traducción simultánea para los plenos y la noticia salta a portadas y editoriales de la prensa. Incluso al Reino Unido. En realidad, en la Cámara Alta ya se podían utilizar las lenguas autonómicas en la comisión de las CCAA y en intervenciones de los distintos presidentes autonómicos. Es una noticia, solo en parte, y gracias a una reciente reforma del reglamento del Senado, con la oposición del PP y UPN. Se juntan, en este caso, eso sí, dos asuntos calientes en España: el uso de las lenguas y la función del Senado.

Ramon Aleu se ha convertido, esta semana, en el primer senador en hablar en una lengua autonómica en un pleno del Senado (foto: Entesa).

1. España no es plurilingüe. No, al menos, como lo defienden los partidos nacionalistas que argumentan parte de su posición con los ejemplos de Bélgica y Suiza, entre otros. Estos sí, países plurilingües pues las comunidades o cantones -lo que aquí serían las CCAA- tienen un solo idioma oficial y el conjunto del país no tiene un idioma común (exceptuando la capital belga, por ejemplo). En España hay una lengua oficial en todo el territrorio y común de todos los ciudadanos, y unas lenguas propias de algunas CCAA, que son cooficiales solo en esas CCAA y, en muchos casos, con leyes de protección, pero no son oficiales en toda España. La diferencia es clara. Ya les gustaría tener a los belgas una lengua común.

2. El Senado no cumple ninguna función. El Senado es, en teoría, una cámara de segunda lectura. España es una monarquía parlamentaria bicameral, lo que debería permitir que las leyes tuvieran un gran rigor y fueran de una excelencia democrática máxima. Sin embargo, el Senado español no tiene ni capacidad de reforma legislativa -las leyes que, previo paso por el Congreso, son rechazadas por el Senado vuelven al Congreso sin necesidad de reforma para su aprobación- ni capacidad de veto (exceptuando grandes reformas, como la de la Constitución). Es una asamblea de representación territorial que tampoco ejerce como tal. La división política es ideológica y no por CCAA. Todos los senadores del PSOE votan al unísono, como todos los del PP, independientemente de su procedencia. En este sentido, lo que parece imprescindible y urgente es que se reforme y adecúe el Senado para que, de verdad, funcione como centro de representación autonómica. Eso, o que el sistema político español se convierta en unicameral. No podemos olvidar que el Senado, originariamente en la antigua Roma, surgió como una institución de carácter consultivo o de asesoramiento compuesto por los sabios de la ciudad para aconsejar al rey.

3. El coste de los pinganillos es ridículo. Uno de los argumentos utilizados por los detractores de la medida adoptada por el Senado -en especial desde la posición popular- es que supondrá un coste excesivo al erario público. Y más en época de crisis económica, añaden. Sin embargo, el coste del servicio de traducción simultánea es ridículo para las cantidades que maneja el presupuesto del Senado. Este 2011, más de 55 millones de euros. Se calcula que costará unos 350.000 euros al año (más 4.500 euros que ha costado la compra de unos 400 cascos que utilizarán los senadores). Algo insignificante para un Estado. El coste económico no es un problema.

4. El uso de las distintas lenguas españolas puede acercar el Senado a la ciudadanía. Si los gestos cuentan en política, y un gesto puede ser no gastar los 350.000 euros al año, no es menos cierto que un gesto a tener en cuenta es lo que puede significar que en la Cámara Alta se escuche con normalidad todas las lenguas cooficiales (catalán, vasco, gallego y valenciano) según determinan los estatutos de autonomía. Que en el Parlamento Europeo se escuchen las lenguas oficiales de los países tiene, entre otroas, la función de acercar una institución joven a la ciudadanía.

5. El sentido común dicta que solo se utilice una lengua. La boutade de que las lenguas sirven para expresarnos y comunicarnos puede servir como argumento para los que se oponen a la decisión del Senado. Lo lógico sería que se utilizase una sola lengua franca en cada parlamento. En España es fácil porque hay una común y conocida por todos los ciudadanos. Es lo que se hace en el Congreso (por cierto, si se pueden utilizar las lenguas autonómicas en el Senado ¿por qué no en el Congreso?). Cada vez más, lo que los políticos dicen desde los parlamentos tiene repercusión y difusión fuera de los hemiciclos por lo que no solo es importante que le entiendan el resto de políticos sino que la ciudadanía, cuantas más personas mejor, sepa qué dice su representante (congresistas y senadores nos representan a todos). Por lo tanto la lógica indica que al político le debe interesar poder vender su mercancía ideológica con facilidad.

6. No es una cuestión de derechos. Los que defienden la reforma del Senado basan una parte de su argumentación en el derecho a usar las lenguas cooficiales. En derechos civiles, básicamente. Lo es en parte, podría serlo en el fondo, pero no en este caso. El derecho recae en el ciudadano, que debería tener la posibilidad de usar la lengua común o la autonómica a la hora de dirigirse a las Administraciones públicas. En parte, la reforma del Senado ha ido en esa dirección. Sin embargo, los ciudadanos no tienen más derechos en función de la lengua que utilicen los senadores (aquí podríamos irnos, otra vez, al ejemplo del Parlamento Europeo); es, en este caso, un hecho simbólico. Ramon Aleu (PSC) pasará a la historia por ser el primer senador en utilizar en un pleno una lengua autonómica (el catalán, en este caso) pero ¿cuántos se acordarán del tema que trató? La respuesta a esta pregunta debería ocupar páginas y tertulias. La culpa no la tienen las lenguas.

Daniel Tercero es periodista de LA VOZ DE BARCELONA

Aprendices de espía
EMILIO GUEVARA El País  23 Enero 2011

El azar ha hecho coincidir dos sucesos: el inicio del juicio oral contra el exjefe de la Inspección Tributaria de Vizcaya, y el levantamiento del secreto del sumario en el proceso por supuesto espionaje de un dirigente del PNV en Álava y de dos ertzainas destinados en la Unidad Antiterrorista. Además, sigue su curso otra investigación judicial sobre espionaje informático en la sociedad pública SPRI imputado a un alto cargo de la Administración Ibarretxe. Con independencia de las decisiones judiciales que en su día se dicten sobre si se han cometido o no delitos, y respetando la presunción de inocencia que asiste entre tanto a los imputados, la mera incoación de los procesos, y lo ya conocido sobre el contenido de las actuaciones judiciales practicadas hasta hoy, pone de manifiesto unos hechos y unas prácticas de la máxima gravedad en todo Estado democrático, y obliga a una reflexión profunda sobre lo que para mí es la cuestión esencial de todo este asunto: ¿estamos ante unos hechos aislados, inconexos entre sí, imputables sólo a la debilidad moral de los implicados, o ante unos síntomas de una enfermedad latente en el sistema institucional y administrativo de nuestra comunidad? De la respuesta a esta pregunta dependerá si el problema se acaba con la condena judicial o con la expulsión de su partido de los supuestos autores, o si se requieren otras medidas de mayor calado que saneen el sistema e impidan unas infecciones semejantes a las que se han producido.

Todavía hoy en la administración vasca hay muchos misioneros de Sabino La confusión entre el interés general y el partidario socava el Estado de Derecho

Es para mí evidente que estos no son unos casos de posible corrupción económica, de puro y simple latrocinio en beneficio propio. Tampoco me creo que lo sucedido obedezca a la locura o a la imbecilidad de un alto cargo o de un político y dos policías, más o menos aficionados a los juegos de espías y al, para algunos, fascinante mundo de los servicios secretos. En mi opinión, los implicados en estos turbios asuntos, que quizá no sean delito pero que en todo caso son políticamente inaceptables, operaban en el convencimiento de que estaban así contribuyendo a construir el país de sus ensoñaciones nacionalistas. Y esto es precisamente lo más aterrador de lo ocurrido. Un sistema democrático razonablemente sano siempre acaba por expulsar a los que roban, a los que sobornan y a los que se lucran en el ejercicio de sus funciones. Lo que socava, hasta la ruina, los fundamentos del Estado de Derecho es la confusión entre el interés general y el partidario, el uso de las potestades legales para imponer una ideología determinada en perjuicio de otras, alterando o impidiendo la igualdad de oportunidades y el juego limpio en la confrontación política.

En Euskadi tenemos un problema muy serio que deriva de la manera en que se fue configurando nuestra administración pública, y que no se soluciona con unas cuantas condenas o expulsiones. En 1979 se empezó a construir el aparato administrativo vasco prácticamente desde cero, y el EBB del PNV fue colocando a personas de su total confianza en todas las áreas, en especial aquellas en las que se obtiene y se maneja información confidencial y sensible. Esas personas fueron convocadas por sus convicciones nacionalistas, y muchos respondieron a la llamada del partido como el misionero responde a la de su iglesia. Pensaban que era el momento y la oportunidad histórica para construir la nación vasca, tal y como la concibe el PNV, y no solo unas instituciones democráticas neutrales, esto es, regidas por los valores supremos de la justicia y del pluralismo. Todavía hoy en la administración pública de Euskadi hay muchos misioneros de Sabino, convencidos de que todo aquello que conduzca a la conversión de los infieles al nacionalismo es bueno para el país, y, por tanto, legítimo desde su punto de vista, incluida, si fuera necesario, la intromisión en la privacidad de los ciudadanos o la utilización para fines políticos de los instrumentos de poder y de la información de los que son depositarios. Son los que hacen un uso alternativo de la ley y del ejercicio de su función porque no saben ser imparciales, ya que han hecho de su ideología una especie de religión o de valor supremo en sí mismo. Por ello, no es casual que el mayor obstáculo que están encontrando, lo confiesen públicamente o no, quienes gobiernan en estos momentos en Euskadi sea precisamente la resistencia de una parte significativa y relevante de funcionarios militantes de una ideología esencialista, y no servidores imparciales y leales con las instituciones de todos, y por tanto con quienes en cada momento las representan legítimamente.

Este país puede ser ahogado o corrompido por una sobredosis de patriotismo que, no lo olvidemos, normalmente acaba siendo refugio, no de los idealistas que lo promovieron, entre cuales puede estar alguno de los implicados en los hechos que comentamos, sino de los bribones que encuentran a su amparo la tapadera y la excusa perfecta para medrar. Este país tiene que comprender que la base indispensable para que cualquier sociedad progrese en un sistema democrático es contar con una administración pública imparcial, profesional, independiente, en la que la lealtad de sus integrantes esté reservada exclusivamente a la institución a la que sirven, y no al partido al que legítimamente puedan pertenecer como ciudadanos. Solo de esa manera se puede garantizar que no surjan nuevos aprendices de espía, o extorsionadores políticos, y que los ciudadanos mantengan la indispensable confianza en las instituciones, seguros de que su intimidad y todos sus derechos básicos están protegidos.


Alcaraz llama a manifestarse contra el proceso de negociación "soterrado" del Gobierno y ETA
 www.gaceta.es 23 Enero 2011

Alcaraz espera el apoyo de numerosos políticos y asociaciones de víctimas en la manifestación del próximo día 5 de febrero en Madrid. Jaime Mayor Oreja y Teresa Jiménez Becerril han confirmado su asistencia y González Pons ha asegurado que su "intención" es participar.

El presidente de Voces contra el Terrorismo Francisco José Alcaraz espera recabar el apoyo de numerosos dirigentes políticos y asociaciones y colectivos de víctimas en la manifestación que ha convocado el próximo 5 de febrero en Madrid bajo el lema 'No más mentiras, no más treguas trampas'.

Desde la plataforma Voces contra el Terrorismo, Alcaraz ha realizado un llamamiento a la ciudadanía a protestar en la calle ante lo que considera un proceso de negociación "soterrado" del Gobierno y ETA, como a su juicio puso de manifiesto el último comunicado de la organización terrorista en el que declaró un alto el fuego "permanente, general y verificable".

Cuando aún quedan dos semanas para la convocatoria, Alcaraz ha explicado a Europa Press que las numerosas muestras de apoyo recibidas le hacen augurar que la manifestación será un éxito. Entre las asociaciones que ya han trasladado su adhesión a la movilización se encuentran Covite y la Fundación Gregorio Ordóñez, además de las asociaciones riojana y murciana de víctimas.

La convocatoria también contará con el respaldo de otras plataformas cívicas como asociaciones de la Guardia Civil, la Asociación de Militares Españoles, HazteOir o Convivencia Cívica Catalana.

Políticos 'populares'
Entre los políticos que acompañarán a las víctimas en sus reivindicaciones, ya anunció su voluntad de asistir el portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja. Además, el vicesecretario de Comunicación 'popular', Esteban González Pons, también adelantó que su "intención" es estar en la manifestación que discurrirá por la madrileña calle Serrano hasta la plaza de Colón.

También tienen previsto participar en la marcha el eurodiputado y ex presidente del PP vasco Carlos Iturgaiz y la europarlamentaria Teresa Jiménez Becerril, hermana del concejal sevillano Alberto Jiménez Becerril asesinado por ETA junto a su esposa en enero de 1998.

Reflejos en el retrovisor
En los últimos tiempos, se ha producido en España un peligroso deterioro de aspectos convivenciales que funcionaban
juan soto ABC Galicia 23 Enero 2011

LA formulación del principio de indisolubilidad entre política y violencia quizá provenga de Clausewitz. Es una relación que admite gradaciones, como aquel terrorismo sobre el que Arzalluz había elaborado un escalafón exculpatorio: baja, media y alta intensidad. Detraer del erario doce mil euros en concepto de pinganillo cada vez que se reúne el Senado podría constituir un ejemplo de terrorismo político de rango inferior: al fin y al cabo, la sustracción de fondos públicos es desliz subsanable. En el terrorismo político de nivel medio se encuadrarían acciones también reparables, si bien de consecuencias más visiblemente lesivas en personas y cosas: el apaleamiento del consejero de Cultura de Murcia, los altercados que han obligado a suspender los oficios religiosos en la capilla de la universidad de Barcelona o la explosión de un cóctel molotov en la sede socialista de Carral (A Coruña) componen paradigmas perfectos de argumentos intimidatorios. En cuanto al terrorismo de alta intensidad, resumamos el estado de la cuestión diciendo que es aquel que suele practicar ETA entre negociación y negociación.

Sería una barbaridad tratar de establecer una conexión causal entre el clima de violencia social cada vez más exasperado, por una parte, y la acción legislativa y el ejercicio gubernativo por otra. Pero tampoco es cosa de negar concordancias evidentes. En los últimos tiempos, se ha producido en España un peligroso deterioro de aspectos convivenciales que venían funcionando, con toda naturalidad, como factores de tolerancia y entendimiento. Desde el principio, el presidente Zapatero apostó irresponsablemente por el revisionismo sectarista y el partidismo retroactivo. Ignorante de los célebres endecasílabos de don Manuel Machado («Que lo que sucedió no haya pasado,/ cosa que al mismo Dios es imposible») e imbuido de una especie de mesianismo vindicativo, se propuso nada menos que la revocación de la Historia, en nombre o so pretexto de una tragedia familiar (el fusilamiento de un su abuelo, el capitán Lozano), enorme, pero no mayor que otras que afectan a miles de españoles cuya generosidad y discreción les impiden airear públicamente su dolorosa privacidad, y aún menos hacer de la misma carta de méritos y móvil para ajuste de cuentas.

Todo el amplio repertorio de agresividad con que los españoles volvemos a zurrarnos, unas veces a petardazos y otras con puño americano, unas veces desde los papeles y otras desde las redes sociales, todo eso, es el resultado de jugar con fuego: se empieza por atizar la hoguera del rencor y se acaba por perder el control de las llamas. Seguramente el término comparativo más adecuado para describir la hora presente no sea el entorno encrespado de la España de hace más de setenta años. Pero a veces el espejo retrovisor refleja escenarios que no conviene perder de vista. Por precaución.

El PSOE, en contra de poner barreras al despilfarro autonómico
www.gaceta.es 23 Enero 2011

El PP pide esta medida para que, a su juicio, la disciplina fiscal "no sea una opción, sino una obligación". Sin embargo, será tumbada en el Congreso con el apoyo, además de los socialistas, de los nacionalistas.

El PSOE, los grupos nacionalistas catalanes y las minorías de la izquierda parlamentaria sumarán fuerzas este martes en el Congreso de los Diputados para rechazar una proposición de ley del PP que pretende modificar la Ley de Estabilidad Presupuestaria para fijar techos de gasto a las comunidades y entes locales, y hacer que apliquen el principio de estabilidad presupuestario a sus cuentas.

Fuentes parlamentarias han adelantado a Europa Press que, pese a los llamamientos a la reducción del déficit de las comunidades efectuados desde el Gobierno, los socialistas no están dispuestos a aceptar que se tramite una norma que pretende volver a la situación anterior a 2005, cuando el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero flexibilizó la ley para que los requisitos de disciplina presupuestaria se establecieran en función del ciclo económico en lugar de año por año.

Tampoco las formaciones nacionalistas, principalmente las catalanas, ven con buenos ojos esta idea, que a su juicio pretende convertir a las comunidades en "cabezas de turco" de la crisis, tal y como, a su juicio, hace el Ejecutivo socialista al "amenazar" con limitar las emisiones de deuda de aquellas que incumplan los objetivos de déficit, como sería el caso de Cataluña, un argumento que también comparte Izquierda Unida.

La iniciativa, que también aboga por revisar la prestación de los servicios para evitar duplicidades e innecesarias, ha sido presentada como los 'populares' como la primera de las reformas estructurales prioritarias para superar la crisis, y busca hacer que la disciplina fiscal "no sea una opción, sino una obligación" y se evite el "despilfarro" de todas las administraciones, en palabras de la portavoz parlamentaria del PP, Soraya Sáenz de Santamaría.

En este sentido, los 'populares' reclaman la necesidad de frenar el "despilfarro" y hacer que las comunidades prioricen la gestión de competencias "clave" en servicios básicos como la sanidad y la educación, evitando duplicidades que suponen demasiado gasto y cargan a los ciudadanos con trámites excesivos.

Las Comunidades Autónomas no están dispuestas a cerrar sus sedes en Bruselas
 www.gaceta.es 23 Enero 2011

Tan sólo la de Castilla-La Mancha se ha sumado a la iniciativa de cerrar su oficina regional en Bruselas. Aguirre, la más crítica con esta medida, responde que se deje a "cada uno arreglar su casa" como mejor le parezca. Mas, en Cataluña, señala que no hay intención de cerrar ninguna sede en el extranjero.

Ninguna otra comunidad autónoma se ha sumado a la iniciativa castellano-manchega de cerrar su oficina regional en Bruselas para evitar duplicidades con el Gobierno central y todas destacan la eficacia de estas representaciones, si bien expresan su respeto por la decisión de José María Barreda.

El Gobierno madrileño de Esperanza Aguirre ha sido muy crítico con la propuesta de Barreda de que las demás comunidades sigan el ejemplo castellano-manchego y le ha recomendado que deje a cada uno "arreglar su casa", al tiempo que le recordaba que Madrid ha sido la primera en aplicar las medidas de ajuste precisas para cumplir los objetivos de equilibrio presupuestario.

En Cataluña, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, ya dio a entender que su Gobierno mantendrá las delegaciones en el extranjero para garantizar la "máxima integración en el mundo" de esta comunidad, cuya oficina ante la UE data de 2004, aunque la primera representación directa en la capital comunitaria se remonta a 1982.

El Gobierno vasco "ni se plantea" cerrar su sede en Bruselas, donde trabajan una delegada y 8 funcionarios, con un presupuesto de 1,28 millones de euros para 2011, e incluso desea reforzar su presencia para jugar un papel de primer orden en el Comité de Regiones, ampliar su participación en el Consejo de la UE y servir de punto de referencia a todos los vascos con intereses en Europa.

La Xunta gallega no ve necesario suprimir la oficina de la Fundación Galicia Europa en Bruselas creada en 1988, que emplea a 7 trabajadores y cuyo presupuesto para este año es de 714.534 euros -de los que 422.355 son gastos de personal-, y recuerda que la inversión procede no sólo del Gobierno autonómico, sino de varias instituciones de la comunidad.

La Junta de Andalucía estableció su actual delegación en 1995, aunque la primera representación estable data de 1990, y no se ha planteado la supresión de esta oficina, que dispone de 475.000 euros para sus gastos anuales -un 5% menos que en 2010-, porque la considera "fundamental" para los intereses andaluces, sobre todo ahora que se negocian los términos de la Política Agraria Común.

En Castilla y León, la Junta muestra el máximo respeto por la idea de Barreda, pero no piensa renunciar a su delegación, heredera de una oficina de 1993 -que emplea a 3 personas y cuyos gastos se han reducido ya en consonancia con los recortes de la Dirección de Acción Exterior a la que pertenece-, porque permite a todos los castellano-leoneses defender mejor sus intereses en Bruselas.

La Generalitat valenciana defiende el mantenimiento de su representación en Bruselas en cumplimiento del Estatuto de Autonomía, "aprobado con el consenso de las dos principales fuerzas políticas", y subraya que el presupuesto de esta delegación, en la que trabajan 25 personas, no procede sólo de fondos públicos y ya ha disminuido un 21,7% respecto al ejercicio anterior.

El Gobierno balear disponía de una delegación en Bruselas desde 2001, que ha ido reduciendo progresivamente hasta quedar reducida a unas dependencias del Centro Baleares Europa, una oficina que sigue la aplicación de las políticas comunitarias a la normativa autonómica y ha reducido sus recursos un 18% en los últimos cuatro años.

En Canarias, el Ejecutivo regional concede la "máxima importancia" a la oficina que posee desde 1987 y en la que trabajan 12 personas, cuya labor, financiada con 300.000 euros al año, produce un "tremendo" beneficio para la defensa de los intereses canarios ante modificaciones de la normativa comunitaria con una incidencia "decisiva" en las islas.

Del mismo modo, la Junta de Extremadura considera "muy importante y útil" el servicio que presta su oficina en Bruselas, con 5 trabajadores y 370.000 euros de presupuesto, que este año es "especialmente relevante" ante la reforma de la PAC, si bien manifiesta su respeto por la propuesta de Barreda, "que puede hacer lo que considere oportuno" con su delegación.

El Gobierno de Navarra, con oficina en Bruselas desde 1993, cuenta con una delegación dotada con 300.000 euros, en la que trabajan 2 personas, y defiende su presencia porque gran parte de la política comunitaria se realiza regionalmente, si bien admite la posible necesidad de mejorar la coordinación con la Representación Permanente de España.

La Presidencia del Principado de Asturias invirtió 4,3 millones de euros en la sede que inauguró en Bruselas en 2004, actualmente con seis trabajadores, y no la ve como un problema, sino como "un equipamiento en positivo" para irradiar sus políticas, del que el presidente Vicente Álvarez Areces se siente "muy orgulloso".

El Ejecutivo de Cantabria tampoco se plantea el cierre de su oficina en Bruselas, creada en 1998, por su importancia estratégica para los intereses de la comunidad ante las instituciones europeas. Su objetivo es mantener en el futuro esta representación, que cuenta con 4 trabajadores fijos y otros 4 becarios, y un presupuesto de 209.269 euros para 2011.

El Gobierno murciano considera "fundamental" el papel de una oficina que se creó en 1989 y en la que trabajan una directora y 2 técnicos para apoyar los intereses de la región ante las instituciones europeas, si bien es partidario de aplicar criterios de austeridad en su gestión.

Un acuerdo con Ceuta permite además desde hace dos años a esta ciudad autónoma utilizar las dependencias de la representación murciana en la capital comunitaria.

También La Rioja defiende su presencia en Bruselas, a través de una funcionaria que gestiona un presupuesto de 135.756 euros en una oficina de 145 metros cuadrados, como un importantísimo instrumento de trabajo para promocionar la comunidad y defender sus derechos en el caso de las "vacaciones fiscales".

Sobre la propuesta de Barreda no se ha pronunciado hasta ahora el Gobierno de Aragón, que dispone desde 1994 de una delegación con 6 personas y un presupuesto integrado en la partida de servicios generales de la Presidencia regional.

LAS VÍCTIMAS INSISTEN A LA JUEZ
Interior sigue negándose a identificar a los tedax que recogieron restos del 11-M
La Asociación de víctimas del 11-M ha reincidido al juez que instruye la querella contra Manzano que amoneste a los mandos por desobediencia.
libertad digital 23 Enero 2011

Las víctimas, tal y como recuerda El Mundo, llevan 10 meses pidiendo que se identifique a los agentes que recogieron los restos de los trenes. Su tesis es que las decisiones de Manzano se saltaron el protocolo y acabaron provocando un caos en el que se perdieron la mayoría de los restos de explosivos, o se echaron a perder por la ruptura de la cadena de custodia.

No obstante, Interior lleva bloqueando –pese al apoyo de la Fiscalía a la demanda de las víctimas- el procedimiento penal contra Sánchez Manzano, entonces ex comisario jefe de los Tedax, y que le imputa por falso testimonio, omisión del deber de perseguir delitos y encubrimiento.

La Policía, según El Mundo, sigue sin remitir al juzgado de3 Instrucción número 43 de Madrid la identificación mediante su número de carné de los artificieros que recogieron personalmente restos de explosivos en los trenes. La Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M pidió esa diligencia a través de la juez Coro Cillar por primera vez en marzo de 2010 y tuvo que reiterarla recientemente.

Este silencio se une a la persistente negativa a entregar los protocolos de actuación y el reglamento de los Tedax, que los afectados han reclamado hasta en cinco ocasiones. Interior no ha respondido todavía la última providencia del juzgado al respecto, presentada en diciembre, pero hace meses ya argumentó que esa normativa es secreta. No obstante, autorizó al propio Sánchez Manzano a utilizarla en su fracasada demanda contra El Mundo.

El letrado de las víctimas, José María de Pablo, considera que esas dilegencias son necesarias para dirimir responsabilidades, ylos posibles delitos de Manzano en cuanto a la custodia y análisis de los explosivos. La identificación de los tedax que recogieron los restos de explosivo es el paso previo para citarlos a declarar, con el objeto de que corroboren o no el testimonio que ofreció durante el juicio del 11-M el inspector jefe de los Tedax de Madrid, que aseguró que recogieron incluso una semana después de las explosiones "múltiples restos y vestigios". Manzano en persona ordenó el traslado directo de los mismos a la unidad de los Tedax pese a no ser ése el "cauce usual" y que lo hizo sin el "previo inventario y clasificación".

PRESIDENTE DEL CÍRCULO BALEAR
Jorge Campos: "Si se les cortaran las subvenciones los radicales durarían semanas"
Tras una escalada de agresiones que se ha intensificado este año, Círculo Balear recuerda que, sin subvenciones, los radicales durarían semanas.
ESRADIO Libertad Digital 23 Enero 2011

Jorge Campos, el Presidente de la Fundación Círculo Balear, ha estado este lunes en el programa Sin Complejos de Luis del Pino denunciando la escalada de agresiones que su grupo viene sufriendo desde hace tiempo y que se han recrudecido en lo que llevamos en 2011, con lanzamiento de pintura roja y, sobre todo, una lluvia de piedras a su sede en Palma.

Campos ha recordado que "se ha repetido un hecho que es muy grave y que se está convirtiendo en costumbre en los sectores nacionalistas de Baleares", señalando que hay una "escalada de radicalización y violencia que es muy preocupante".

No obstante, el presidente de la Fundación Círculo Balear cree que "si esto fuera una democracia seria, estos elementos violentos se atajarían de una forma clara y rápida" porque además "se sabe perfectamente donde están y quiénes son".

Esperanzado, pero vigilante con el PP
Campos ha señalado que espera que, tras el congreso que encumbró a Bauzá y, sobre todo, con la integración de Carlos Delgado, el PP sepa "rectificar todos los errores que cometió en Baleares en el ámbito lingüístico", pues según él los populares "han sabido escuchar el mensaje de la sociedad en el sentido de que esto no podía seguir así".

Sin embargo no tienen empacho en pedir "un compromiso claro y por escrito de que esta vez sí que lo van a hacer", advirtiendo que "vamos a estar muy vigilantes por que dicen unas cosas cuando están en la oposición y luego hacen las contrarias".

Por último, Campos y Luis del Pino han recordado que el próximo 4 de febrero a las 21 horas se celebra en el restaurante Molí des Comptes de Palma la presentación de la Fundación Círculo Balear, en "una fiesta divertida en la que se presentarán proyectos del Círculo para los próximos meses". Será un "acto abierto a todo el mundo al que Campos ha invitado a los oyentes a sumarse".

******************* Sección "bilingüe" ***********************

España es viable
Hay que evitar el choque de nacionalismos en un estéril debate sobre el Estado autonómico
EDITORIAL El País 23 Enero 2011

El choque de grandilocuencias nacionalistas en torno al futuro del Estado autonómico produce un discurso falso y estéril. Ni España está "en estado de disolución", ni se arrastra "al límite del Estado constitucionalmente fallido", ni mucho menos es "inviable" o "marginal", como pretende el ex presidente del Gobierno José María Aznar. El PP cometería un grave error si incorpora ese discurso a su praxis política, como se insinúa en el Congreso "popular" de Sevilla. Porque la realidad política e histórica es justamente la contraria. El único modelo inviable sería un Estado sin autonomías. En la historia de España, autonomía territorial y democracia parlamentaria son dos caras de la misma moneda. Como lo son centralismo y dictadura.

Por similares motivos, tienen que archivarse los excesos verbales del nacionalismo catalán conservador. No hay una "embestida" de España contra Cataluña, como pretende el portavoz de la Generalitat, ni una loapa en ciernes, ni una cruzada recentralizadora. La elección como presidente del Tribunal Constitucional del candidato más autonomista o el estreno del régimen plurilingüístico en el Senado dicen lo contrario. Sobran las amenazas de Artur Mas sobre un "punto sin retorno" en las relaciones entre Cataluña y el resto del Estado o las de Duran i Lleida: "si Cataluña se va a pique, España también". No hay, por tanto, ningún motivo real, político o jurídico para replantear el Estado de las autonomías, cuya impronta es irreversible, dado su anclaje en la ciudadanía.

La discusión necesaria es decidir cómo un Estado compuesto y complejo debe asegurar la máxima funcionalidad en la toma de decisiones durante la actual crisis. ¿Cómo tienen que cumplir las distintas Administraciones los deberes de austeridad acordados, que no dictados, por la UE? Pues con responsabilidad y respeto a las normas. El Gobierno ha recorrido un largo trecho en la reducción de su déficit. Las autonomías deben acompañarle mejor en esa tarea. El Gobierno no puede ni debe renunciar a su función de celador de la deuda externa. Debe prohibir ese recurso a quienes se excedan en el déficit. Pero debe también cumplir su compromiso de dotar a las autonomías con el Fondo de Competitividad.

Las normas existentes hoy son en general suficientes. Pero conviene mejorar y ampliar la cooperación. Había que aumentar la frecuencia de las reuniones del Consejo de Política Fiscal y replantear la función del Senado. Hay disfunciones en el gasto autonómico que solo pueden resolver con eficacia la concertación y las presiones de la opinión pública y el mercado, como sucedió con el gasto sanitario. La vía del decreto abriría la del filibusterismo. También por acuerdo político cabría repensar el ritmo en el descenso del déficit autonómico: pasar de un objetivo del 2,4% en 2010 a otro del 1,3% en 2011, un recorte de casi la mitad, parece poco realista si no se cercenan el gasto sanitario y educativo a niveles socialmente digeribles.

Ovejas
JON JUARISTI ABC 23 Enero 2011

EL Consejo Asesor del Euskera es un organismo consultivo creado por el gobierno vasco para, como su nombre indica, aconsejar al ejecutivo autónomo en materia de política lingüística. Quien esto escribe fue nombrado miembro de dicho Consejo hace algunas semanas. No se trata de un empleo remunerado, pero supone, qué duda cabe, un reconocimiento honorífico de cierta autoridad científica y quizá moral en los aspectos lingüísticos, culturales y sociológicos implicados en el desarrollo de la normativa referente al uso oficial del idioma vasco.

El pasado lunes, en el Parlamento de Vitoria, el portavoz de Eusko Alkartasuna, Juanjo Aguirrezabala, exigió al gobierno del lehendakari López la inmediata revocación de mi nombramiento, alegando que el mismo constituye un sarcasmo, por ser bien conocidos mis reiterados insultos y manifestaciones de desprecio al eusquera, así como mi condición de «vascófobo», y añadiendo que mi inclusión en el Consejo Asesor viene a ser como entregar las ovejas al cuidado del lobo.

Tal colofón me parece lo más significativo de la intervención del señor Aguirrezabala, porque lo que resulta archiconocido es la obsesión de los varones nacionalistas por las ovejas, que no me recataría en calificar de turbiamente erótica. En rigor, creo que, si no la vida, el honor y la doncellez de las ovejas jóvenes están más seguros bajo la vigilancia de los lobos que con pastores y rabadanes abertzales(y lo mismo podría afirmarse de las gallinas, de las terneras y del ganado de cerda). No se vea, sin embargo, en estas palabras crítica alguna a las inclinaciones y habituales prácticas amorosas de los herederos políticos de Sabino Arana, tan dignas de respeto como las de cualquier otra cultura primitiva.

No recuerdo haber insultado al eusquera, como tampoco a los botijos. Entiendo que los nacionalistas vascos, adeptos a lo que don Julio Caro Baroja —siguiendo a Lévy-Bruhl— llamaba «mentalidad prelógica» (un atavismo de la vida en las cavernas que los empuja a mantener desagradables discusiones con la boina o la motosierra), interpreten ciertas caracterizaciones literarias como denuestos. Todo lo más, he definido alguna vez el vascuence como lengua rústica, lo que me parece irrebatible y nada deshonroso. Los nacionalistas acostumbran a referirse a aquél como una venerable reliquia del Paleolítico. Entre considerarlo una lengua de sencillos aldeanos y pastorcillos o una lengua de trogloditas, me parece más benigno y justo lo primero.

Finalmente, la imputación de vascofobia que lanza sobre mí el señor Aguirrezabala sólo es una verdad a medias. Es innegable que los nacionalistas vascos no me caen simpáticos, salvo contadísimas excepciones, pero, en general, nada tengo contra los vascos no nacionalistas. Supongo que a don Juanjo le pasa al revés, y no por ello lo tildaría de vascófobo. Es más, si lo nombran algún día miembro o incluso presidente de un Consejo Asesor de la Oveja Churra, Merina o Lacha, o incluso de la Gallina Ponedora de Raza Vasca, no pediré su destitución ni declararé que tal nombramiento equivalga a contratar al Sátiro de la Concha como celador de un colegio de huérfanas. A pesar de sus febriles admoniciones sobre la cabaña ovina.

Las víctimas no aceptarán que Batasuna esté en las elecciones aunque condene a ETA
 www.gaceta.es 23 Enero 2011

Las víctimas del terrorismo no están dispuestas a aceptar que la ilegalizada Batasuna vuelva a entrar en las instituciones aunque condene la violencia de ETA, una de las exigencias del Gobierno a la denominada izquierda abertzale para volver a concurrir a unas elecciones.

"Batasuna es ETA" y, por tanto, "ETA no puede condenar a ETA", resume en declaraciones a Europa Press la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Ángeles Pedraza, para argumentar su posición.

En este punto, las víctimas recuerdan la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo de junio de 2009 que deja claro que Batasuna forma parte de la organización terrorista y que su disolución vino dada por una "necesidad social imperiosa".

De esta forma salen al paso del debate abierto sobre la intención de la ilegalizada formación de concurrir a las elecciones municipales del próximo mes de mayo y se adelantan a la posibilidad de que pueda recurrir a la estrategia de condenar el terrorismo para lograr entrar en las instituciones. "No nos vale porque ETA y Batasuna son lo mismo", insiste Pedraza.

El Gobierno ha repetido durante las últimas semanas que Batasuna tiene dos vías para poder participar en unas elecciones, y son desmarcarse de ETA y condenar la violencia terrorista o que ETA desaparezca y se disuelva definitivamente.

"Aunque Batasuna condene a ETA no puede estar en las instituciones porque Batasuna es ETA. Y ETA no puede condenar a ETA. A las víctimas no nos va a servir que condene a ETA porque son lo mismo", sostiene la presidenta de la AVT dejando clara su postura al respecto.

Condena de toda la historia teroorista
La práctica totalidad de asociaciones y colectivos de víctimas del terrorismo se unieron el pasado mes de noviembre en torno a un documento que fija los "principios rectores" sobre el final de ETA y reclaman que se exija tanto a la organización terrorista como a su entorno político que condenen toda la historia de la banda para participar en el juego democrático.

Este texto destaca así como "condición democrática básica" la reprobación de la historia de ETA, un aspecto que sostiene que debe exigirse tanto a la organización terrorista como a todo su entorno. "Tal condena debe ser exigida como uno de los mínimos sin cuyo cumplimiento no es posible ni reinserción particular alguna ni participación en el juego democrático", prosigue el documento antes de reconocer que "hay mucha gente temerosa de exigir esto a ETA".

El documento realiza también una breve referencia al panorama que se presenta ante las próximas elecciones municipales y reconoce que el entramado político de ETA "se asfixia fuera de las instituciones". Por ello, advierte de que sus intenciones para concurrir a los comicios "están trufadas de adornos semánticos y maniobras ambiguas que hacen imposible comprobar que no haya tongo o engaño, como ha sido habitual en todos estos años".

Aintzane Ezenarro o la incesante búsqueda del olvido.
La portavoz de Aralar afirma que “los estudiantes del País Vasco no deben nada a las víctimas del terrorismo”
Euskadi Información Global. Raúl González Zorrilla. Periodista Digital 23 Enero 2011

San Sebastián. Aintzane Ezenarro, la portavoz en el Parlamento vasco de la formación independentista Aralar, ha analizado públicamente los materiales educativos elaborados por el Gobierno vasco para trasladar a las escuelas de Euskadi el Plan de Convivencia Democrática desarrollado por el Ejecutivo de Patxi López.

En su comparecencia, Ezenarro, con la rotundidad que habitualmente emplea para hacerse portavoz de las causas más indefendibles, ha pronunciado una de las frases mas necias y abyectas que se han dicho sobre este tema. “La escuela y los estudiantes no les deben nada a las víctimas del terrorismo”, ha explicado la también miembro de Elkarri, y por si esto fuera poco, ha añadido que, por este motivo, la educación no debe prestar atención a éstas ni tomarlas como referente.
El argumento de Aintzane Ezenarro es rotundamente perverso por su planteamiento manipulador, al presentar como una “deuda colectiva” lo que solamente debe contemplarse como una propuesta educativa, pero, además, demuestra una absoluta falta de empatía no solamente con quienes más han sufrido la violencia de los criminales sino también, y sobre todo, con el pasado y el presente de la sociedad vasca, dramáticamente marcado por el terror etarra.

De tanto buscar evidencias para diluir el comportamiento totalitario y criminal de sus próximos ideológicos, Aintzane Ezenarro, imitando a gran parte del mundo nacionalista vasco, ha terminado por confundir a los verdugos con las víctimas de éstos y ha optado por repartir responsabilidades entre quienes llevan cinco décadas asesinando y quienes llevan el mismo tiempo poniendo los muertos para proteger la libertad de la que ahora disfrutamos todos, incluida Aintzane Ezenarro.

La sociedad vasca, la misma que durante años ha callado soezmente ante los crímenes de ETA, la misma que ha tolerado los vítores a los pistoleros mientras se avergonzaba de mirar a los ojos de los damnificados por la violencia y la misma que ha tardado medio siglo en homenajear tímidamente a quienes han dado su vida por nuestra libertad, debe muchas cosas a las víctimas del terrorismo. Pero, sobre todo, se debe dos cosas, y muy importantes, a sí misma: la memoria histórica y la verdad de lo sucedido.

Frente a quienes como Aintzane Ezenarro apelan a no volver la vista hacia atrás para no despertar las iras de quienes todavía pretenden recibir un premio político por dejar de matar, el recuerdo constante y permanente de lo sucedido durante los últimos cincuenta años ha de erigirse como el núcleo central de cualquier proyecto conjunto de sociedad que pretenda superar varias décadas de terror. A pesar de las interpretaciones perversas que se hacen al respecto, la memoria histórica de lo reciente no es algo que impida cerrar las viejas heridas. Más bien al contrario, la memoria es la única herramienta de que dispone una sociedad para interiorizar sus desmanes, para vertebrar nuevos caminos de futuro que se alejen de la atrocidad y, sobre todo, para cerrar con un mínimo de solidez heridas colectivas que jamás debieron haberse provocado. El perdón del daño causado y la condonación del dolor infligido, aún siendo elementos que no pueden exigirse desde un punto de vista político o jurídico, solamente pueden tener sentido sobre la memoria permanente de lo que ha acaecido y sobre una perspectiva a largo plazo que presente visos ciertos de que el horror no va a volver a reproducirse. Nada se podrá reconstruir desde un punto de vista ético si, interesadamente y para satisfacer a los verdugos, se intenta correr un tupido velo sobre la infamia, la iniquidad y sobre casi un millar de muertos inocentes.

Lógicamente, la restitución del pasado para reconstruir con firmeza ética el futuro, solamente puede hacerse sobre la evidencia, la verdad y la certeza de lo sucedido. Durante decenios, en el País Vasco ha predominado una concepción falsaria de la historia que ahora quiere perpetuarse para hacernos creer a todos los ciudadanos que los frutos amargos del terrorismo han sido simples peajes que ha habido que pagar en aras de la construcción de una presunta nación fantasmal que solamente pervive en la mente de unos pocos. Es mentira que en esta tierra haya existido un conflicto entre dos partes enfrentadas, es una aberración insinuar que un grupo de asesinos posee la misma legitimidad democrática que cualquier institución democrática, no es cierto que los verdugos posean los mismos derechos que sus víctimas y, desde luego, es una profunda depravación política y moral afirmar sin el menor sonrojo, como hacen reiteradamente personas como Aintzane Ezenarro, "que ha habido dolor por ambas partes". Primero, por el hecho de que en el País Vasco jamás ha habido dos bandos enfrentados y, en segundo lugar, porque de ninguna manera es lo mismo ser penado por la justicia que ser una víctima de la injusticia. Ser victimario exige una postura activa y voluntaria; ser víctima, es un estigma no querido e impuesto por la sinrazón, el odio y la crueldad.

No puede haber paz sin verdad y la reconstrucción ética de nuestra comunidad exige decir muy alto y muy claro que lo único que ha habido en el País Vasco es una serie de grupos terroristas, entre los que destaca ETA, que han segado cientos de vidas inocentes, que han sembrado el terror entre miles de personas pacíficas y que han puesto en grave peligro un ordenamiento institucional democráticamente aprobado por la mayoría de los ciudadanos. Y esta verdad, la única posible, exige, como consecuencia más directa, un derroche de justicia, de firmeza y de equidad. Y exige, muy especialmente, ser contada a nuestros hijos. En nuestras casas, pero también en las escuelas.



 

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