AGLI

Recortes de Prensa   Martes 25  Enero 2011

 

Caamaño y el enfermo feliz
JOSÉ LUIS REQUERO La Razón 25 Enero 2011

Leo las crónicas de la semana pasada sobre la elección del nuevo presidente del Tribunal Constitucional y concluyo que, aunque me pese, las cosas inevitablemente son así. Se da por descontado que sólo cabe la lógica política. Es la crónica de los antecedentes felipistas del nuevo Presidente, de la complacencia gubernamental tras su nombramiento, de que le apoyaron los magistrados elegidos por el PSOE o cómo queda el reparto de poder en el Tribunal.

Pero la crónica de estos quince días dejó otras noticias. Tras la condena por prevaricación de Trinidad Rollán –número dos del Partido Socialista madrileño–, aflora de nuevo la actitud de cierta clase política hacia la Justicia. Vayan dos muestras. Según Tomás Gómez, secretario general del PSOE madrileño, lo que esa sentencia condena –y lo hace a ocho años de inhabilitación– no es más que «un error administrativo»; y si se sube de nivel, el Secretario de Organización del PSOE afirma que «no hay ninguna sospecha de corrupción» porque se ha condenado sólo un problema «administrativo». Conclusión: como si no existiese la condena.

Y otro episodio más de estos días. Conocimos las sentencias del Tribunal Supremo que desbaratan el modelo lingüístico catalán en la enseñanza. Dice el Supremo que ignora la cooficialidad al imponer el catalán como lengua vehicular, dejando al castellano en la marginalidad; además esas sentencias invocan la doctrina del Tribunal Constitucional que censuró en este punto al Estatuto catalán. Pues bien, el vicepresidente primero del Gobierno afirma que no cuestionan tal modelo lingüístico. Conclusión: como si no existiesen esas sentencias, ni las del Supremo ni la del Constitucional.

Si esos ejemplos de apenas diez días se unen a las amenazas al Tribunal Constitucional antes de conocerse su sentencia sobre el Estatuto o los insultos al Tribunal Supremo por inculpar a Garzón, la conclusión es que vamos muy mal. Aunque la historia viene de largo. Recuérdese aquel aquelarre a las puertas de la cárcel de Guadalajara para vitorear a Barrionuevo y Vera que entraban en prisión. Fueron condenados por unos crímenes gravísimos pero allí, a pie de cárcel, los aplaudían ex ministros, diputados, altos cargos autonómicos y militantes. Quedó clara qué actitud se profesa hacia la Justicia que contraría intereses políticos. A partir de esto las consecuencias vienen en cadena porque si así son las cosas, si al amigo delincuente se le vitorea, ¿qué autoridad moral tiene el Estado, por ejemplo, para perseguir la apología y ensalzamiento del terrorismo?, ¿qué autoridad se reconoce a los tribunales, al Estado de Derecho?

Pero la crónica de estos días tiene su guinda, lo que da sentido a tanto desvarío. Según leo, el pasado día 18 el ministro de Justicia afirmó que «la única fuente de moral es la ley que propone el Gobierno y aprueba el Parlamento».Todo cuadra. Tengo una buena opinión de Caamaño; con diferencia es el mejor ministro de Justicia desde 2004 y ha sabido rodearse de un buen equipo. Pero todo se tambalea al pertenecer a un gobierno promotor de una ley aberrante, injusta, como es la del aborto. Que se identifique con tamaña degeneración da mucho para pensar sobre el oficio de jurista, el Derecho y el poder.

Hace poco citaba un escrito en el que el Abogado del Estado defendía para el Estado un «sano relativismo» por el que no tiene que pedir perdón. Lamentablemente confundía neutralidad con relativismo; Caamaño lo confirma y añade más confusión: legitimidad formal con moralidad. Si Gobierno y Parlamento son las únicas fuentes de moralidad habrá que preguntarse qué es realmente uno y qué es otro. Si es como dice Caamaño resultará que el juicio de moralidad depende de la tendencia de voto o habrá que buscarlo en las ruedas de prensa tras el Consejo de Ministros; resultará que lo moral es lo que dictan esos lobbies y grupos mediáticos que tanto influyen en el poder, que depende de las familias ideológicas de cada partido o de lo que diga la Unión Europea o de los pactos con las minorías parlamentarias; resultará que la moral la hace Obama o el presidente chino, que, al exigir recortes del gasto, obligaron a tal o cual iniciativa de gobierno o resultará –paradoja– que la moral la dictan diputados con pensiones de privilegio o se forja en sesiones parlamentarias semidesiertas, etc.

Nuestra democracia está enferma, aunque para algunos felizmente enferma; podría sanar, cierto, pero los hay que sostienen que lo natural es esa enfermedad. Desde tan discutible bienestar, rechazada toda norma objetiva que discierna lo moral de lo inmoral, será un enfermo que tolerará al tirano –será el buen tirano– si es que llega democráticamente al poder; la politización de la Justicia –hija natural de la corrupción de lo jurídico– pasará de ser algo censurable a constituir el orden lógico de las cosas. Si el Derecho no tiene más fundamento que ese sano relativismo y la moral es lo que vocea el poder político, se corrompe el Derecho y el sentido de lo jurídico, luego lo natural es que los tribunales sean ilustres siseñores y, si se resisten, la conveniencia política queda legitimada para ignorarlos.

Investigar hasta el final
El Editorial La Razón 25 Enero 2011

En la causa que investiga el soplo que alertó a ETA en 2006 de la operación policial en el bar Faisán de Irún contra el aparato de extorsión de la banda están imputados el que fuera director de la Policía, Víctor García Hidalgo, y dos miembros de la lucha antiterrorista. Tras más de cuatro años de práctico parón, el denominado «caso del chivatazo» dio ayer un giro relevante. El juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz reactivó el proceso con nuevas diligencias, rechazó su archivo, como pedía la Fiscalía, y convirtió las actuaciones en un sumario.

El auto de Ruz, sustituto de Garzón, demuestra la dimensión de este oscuro episodio, en el que supuestamente un miembro de la Brigada Provincial de Información de San Sebastián entregó un teléfono móvil al dueño del bar Faisán, Joseba Elosúa, cabecilla de la trama de cobro terrorista, por el que se le avisó de la actuación policial.

El magistrado estima que hay indicios para seguir las pesquisas contra «una acción presuntamente ejecutada por miembros del Cuerpo Nacional de Policía» con la que se intentó «evitar la detención de determinadas personas que estaban siendo investigadas» por su relación con la recaudación del denominado «impuesto revolucionario». Podrían haberse cometido dos delitos: uno, de revelación de secretos por parte de un funcionario y otro, de colaboración con banda armada.

Entre las diligencias ordenadas por Ruz figuran la solicitud de datos sobre la cadena de custodia del vídeo que filmó los exteriores del bar Faisán el día en cuestión, y un informe sobre los cortes que aparecen en esa grabación, así como una reconstrucción de los hechos y que los policías imputados identifiquen al confidente etarra al que habrían llamado para justificar el tráfico de llamadas en torno al Faisán.

Es muy significativa también la decisión del magistrado de requerir la colaboración de la Guardia Civil, con una serie de informes sobre la presunta manipulación del vídeo que pudo grabar lo sucedido, después de que el Instituto Armado fuera relegado hace tiempo de un caso que afecta a mandos de la Policía y a Interior.

Estamos ante un episodio que ocurrió en el contexto del proceso de negociación. Si se trató o no de favorecer el diálogo con ETA, es una duda legítima que la investigación debería despejar. Lo cierto es que el asunto no suscitó en este tiempo el interés necesario del juez Garzón, primer encargado del asunto, ni de la Fiscalía, que reclamó su archivo, ni del Ministerio del Interior. Hubo que esperar a la llegada de Ruz a la Audiencia y a un informe sobre el caso de las autoridades judiciales francesas, recibido hace unos días, para que se reactivara.

La gravedad de los hechos exige un esclarecimiento total. Si hubo chivatazo a ETA, no puede haber impunidad y la Justicia debe actuar hasta las últimas consecuencias. No pretendemos prejuzgar nada, pero hablamos de actos que comportan delitos muy graves. El Gobierno pretendió darle carpetazo desde el primer día. No lo logró. Es un alivio que un magistrado sea capaz de buscar la verdad sin reparar en ninguna otra circunstancia que no sea hacer justicia.

Austeridad, de palabras a hechos
Editoriales ABC 25 Enero 2011

El nivel de gasto no mide la eficacia del Estado en sus políticas sociales, que es lo que la izquierda defiende como coartada de sus fracasos

EL Partido Popular convirtió la austeridad de las Administraciones Públicas en uno de los mensajes centrales de la Convención Nacional celebrada el pasado fin de semana en Sevilla, y a partir de hoy lo trasladará al Parlamento. Por un lado, los populares quieren recuperar el rigor de la ley de estabilidad presupuestaria para fijar un techo de gasto a las administraciones autonómicas y locales, después de que el PSOE modificara esa ley para facilitar su endeudamiento, que ahora quiere corregir cerrando cualquier posibilidad de refinanciación. Por otro, el PP en el Senado va a presentar una moción para impulsar la reducción de gastos multiplicados por las diversas administraciones públicas y, en concreto, para facilitar la privatización de las televisiones autonómicas.

Es evidente que socialistas y nacionalistas votarán en contra, como ya han anunciado, porque su percepción de lo público está asociada al gasto y no tanto a la gestión. Sin embargo, este debate sobre el coste de la estructura administrativa del Estado es inevitable e imparable. Por eso el PP ha tenido el acierto de asumirlo como propio en un momento crítico para la economía nacional y familiar, en el que los ciudadanos quieren que los esfuerzos que se les están exigiendo tengan su correspondencia en decisiones sobre las administraciones públicas.

La izquierda y el nacionalismo se equivocan al replicar al PP con el argumento de la deslealtad al Estado autonómico. Primero, porque el Estado autonómico nunca ha estado más en riesgo que con los pactos del PSOE con los nacionalistas. Segundo, porque la organización autonómica del Estado no está atada a un único modelo político ni justifica el derroche actual de medios económicos. Uno de los rasgos de esta crisis económica es que nada puede ser declarado intocable, ni en el mercado financiero, ni en el laboral ni en la situación de las Administraciones Públicas. Su hipertrofia de gasto y personal no funcionario es un problema que debe ser resuelto en el marco

La democracia española, 30 años después
José Luis González Quirós* El Confidencial 25 Enero 2011

Las democracias modernas se caracterizan por la enorme importancia que llega a adquirir la mediación de los distintos sistemas de representación, de manera que el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo es el nombre de un ideal que no puede considerarse sin cierto grado de eufemismo. Precisamente para paliar en cierto modo ese carácter deformador de los sistemas de representación, los teóricos de la política han insistido en la gran importancia que hay que otorgar a la poliarquía si queremos que sigan existiendo formas de gobierno como las de las democracias liberales. Cuando en una democracia hay pugna entre un buen número de instituciones y de personas, podemos estar seguros de que la libertad política está garantizada y que su ejercicio producirá efectos beneficiosos en el sistema. Cuando, por el contrario, con la excusa de la eficacia, con la disculpa de las urgencias, o con el amparo que fuere, se impide la poliarquía, podemos estar ciertos de que esa democracia camina hacia su propia disolución, se hará, tarde o temprano el hara-kiri, tal vez no de forma espectacular pero sí de manera efectiva. La poliarquía es el único recurso al que podemos acudir para asegurar la continuidad de las democracias liberales, de los sistemas que son realmente sensibles a la opinión, y cuyos gobiernos aceptan su destituibilidad por medios enteramente pacíficos. Pues bien, el nivel de poliarquía en España no ha sido nunca alto, pero se encuentra en un proceso acelerado de descenso, próximo a la mera extinción.

Los estados son muy poderosos, y los gobiernos manejan con soltura una enorme cantidad de recursos capaces de manipular de manera certera las opiniones y los sentimientos de la mayoría, lo que da lugar a que se democracia se subvierta pues no es ya la voluntad de los ciudadanos quien legitima al poder, sino el poder quien construye una voluntad ciudadana a su imagen y semejanza. Entonces surge el riesgo de que el poder político se deje seducir por los encantos y la eficacia del absolutismo, tanto más cuando se puede pretender que se trata de un absolutismo de la propia voluntad popular, un ejercicio de la soberanía ultima que reside en los ciudadanos.

Treinta años después de iniciar con ilusión una democracia, los españoles contemplamos con cierto asco el desmoronamiento de nuestras esperanzas. Los partidos lo ocupan todo, el poder legislativo es un mero apéndice del ejecutivo, y el judicial se prostituye acudiendo raudo en auxilio del vencedor, digan lo que digan las leyes

El correlato más visible de todos estos movimientos en el subsuelo de la política es la tendencia a entronizar al líder político, a convertirlo en algo más que un representante de la voluntad pasajera de una mayoría, a tratarlo como a un César, a una personificación de la divinidad. Lógicamente, la dinámica de los medios de comunicación no hace sino intensificar esa tendencia a la divinización del líder convertido en ícono carismático capaz de resolver, por su mera aparición, toda suerte de contradicciones, de allanar cualquier clase de dificultades. La política entra así en un reino en el que las imágenes sustituyen a los argumentos y los sueños a los proyectos, con un resultado de entontecimiento colectivo.

Me parece que la tendencia de los partidos a simular lo que realmente deberían hacer, a sustituir los congresos por convenciones, a amañar los mítines populares para que parezcan actos de una campaña puramente publicitaria, es una consecuencia de su renuncia a ejercer la política democrática, a enriquecer el debate de ideas, un instrumento más para alcanzar el objetivo de minimizar la conflictividad social que pudieran generar una discusión más abierta de sus proyectos, en el caso de que pudieran hacerse más explícitos. Pero lo más grave ocurre cuando se da un paso más, y no solo sucede que los partidos disimulen sus intenciones, sino que, a base de especializarse en tácticas de simulación, acaban realmente por no tenerlas. ´

La conquista del poder se convierte entonces en el único móvil de sus acciones, el programa no importa en absoluto, hasta el punto de que se consienta que determinados líderes locales o regionales ejecuten programas de hecho contrarios a los principios que se dice defender; en esta situación, lo único que importa a los partidos es lograr el grado más alto posible de desprestigio del adversario, sin importar para nada la zafiedad intelectual y moral con la que se emprenden determinadas campañas de acoso al rival.

Treinta años después de iniciar con ilusión una democracia, los españoles contemplamos con cierto asco el desmoronamiento de nuestras esperanzas. Los partidos lo ocupan todo, el poder legislativo es un mero apéndice del ejecutivo, y el judicial se prostituye acudiendo raudo en auxilio del vencedor, digan lo que digan las leyes. La sociedad civil apenas existe. Es una situación terrible porque afecta también, de manera que sería escandaloso negar, a los medios de comunicación en la medida en que, renunciando a su independencia, se olvidan de dar información y se dedican a edulcorar las noticias que convienen a sus dueños, legales o reales. A quienes creemos en la libertad, nos queda todo un mundo por conquistar, pero será una tarea larga y trabajosa.

*José Luis González Quirós es analista político

El pinganillo autonómico
Pedro González-Trevijano La Voz 25 Enero 2011

Pedro González-Trevijano Rector de la Universidad Rey Juan Carlos
E l juego que da el Estado de las autonomías. Primero fueron las críticas a sus disfunciones político-constitucionales. Más tarde, y al hilo de la crisis económica, la denuncia de sus excesos de gasto. Lo que ha abierto el debate sobre su redefinición. La pervivencia del modelo autonómico pasa inevitablemente por un replanteamiento de sus competencias, y por un incremento de los mecanismos de cooperación y coordinación.

El tactismo de unos, y el arbitrismo de otros, pospone sin embargo interesadamente la cuestión, pues lo que obsesiona es el malhadado timing electoral. A su satisfacción, la clase política supedita sus actuaciones. Pero si no era suficiente, los últimos días nos han traído una realidad nueva. Me refiero a la decisión del Senado de autorizar en el pleno las intervenciones en las distintas lenguas cooficiales. Unas señorías que, pudiendo expresarse en castellano, acuerdan hacer uso de unos pinganillos para poder comprender, tras la oportuna traducción, las intervenciones de sus compañeros. Yo pensaba, ingenuo de mí, que las lenguas estaban para entenderse. ¡Un esperpento!

Se trata de una medida que atenta al mismísimo sentido común, haciendo ciertas las palabras de Descartes: «El sentido común es el menos común de los sentidos». Si sus señorías conocen y utilizan fluidamente el castellano, ¿qué objeto tiene tal medida? Vivimos un argumentario enloquecido y consistente en creer que todo lo que es jurídicamente posible, es también políticamente correcto. Nada más disparatado.

Faltaría más que las acciones de los poderes públicos se acomoden escrupulosamente a la legalidad, pero gobernar es otra cosa: el ejercicio de aquellas políticas que mejoren las condiciones de los administrados. Yo, por ejemplo, como rector de una universidad, no cometería ninguna infracción si, con cargo a mi presupuesto financiado con fondos públicos, resolviera la compra de una serie de dibujos de Picasso, pero políticamente mi conducta sería inequívocamente reprobable: los rectores hemos de gastar el presupuesto en mejorar la enseñanza, pero no en dichos cometidos artísticos.

Las explicaciones del Gobierno y de algunas formaciones políticas carecen de consistencia, y son ejemplo del fariseísmo de parte de nuestra clase política, endogámicamente ensimismada en asuntos que no importan a sus desencantados ciudadanos. Aquí nadie discute el respeto a las lenguas autonómicas; aquí nadie pone en entredicho las autonomías. Aquí nadie atenta contra la anhelada caracterización del Senado como cámara de representación territorial. Hablamos de sentido común, de decencia política y de buen uso de los fondos públicos. De trescientos cincuenta mil euros, que no es una cantidad baladí, y de una medida que transmite un pésimo mensaje a la ciudadanía por parte de sus representantes.

Si el Senado desea ser una cámara de representación territorial, nada mejor que procurar la integración de las autonomías a través de la lengua común. Salvo, y he aquí la cuestión, que hagamos de las lenguas un asunto de diferenciación, y hasta de segregación. Las lenguas autonómicas están hoy perfectamente amparadas en las respectivas comunidades autónomas. ¡La mejor prueba será la no implantación de los pinganillos en los pasillos y en el bar del Senado! Lo afirmado: una trivial extravagancia, un capricho innecesario y un despilfarro injustificable.

El plan de Zapatero
*José Luis González Quirós www.gaceta.es 25 Enero 2011

El presidente ha aprendido ya que no hay nada que decir salvo mantener el tipo.

Al poco de comenzar este año, como para apostar por la novedad que siempre trae consigo la nueva fecha, el presidente concedió una entrevista a Onda Cero de la que no se pudo sacar nada que no fuese una obviedad. A pesar de la indudable calidad del entrevistador, la noticia fue que no había noticia, lo que, desde luego, ya no debería sorprender a nadie, conociendo mínimamente al inquilino de La Moncloa. Zapatero actúa de manera habitual siendo muy consciente de que le conviene que él sea la noticia, la única noticia, más aún cuando ha conseguido provocar innumerables especulaciones sobre su retirada.

La condición política de esta estrategia presidencial no se podría comprender bien si no se tuviesen en cuenta los hábitos audiovisuales de grandes sectores de la población española, una manera de comportarse del público que implica importantes consecuencias intelectuales y morales. El hecho de que la figura pública de una tal Belén Esteban, alguien que no es conocido ni reconocible por cosa distinta a sus apariciones en la tele, y en la muchedumbre de colorines que giran en su entorno, generando lecturas complementarias y poses significativas, haya alcanzado tanta presencia, no es algo en absoluto ajeno al comportamiento presidencial.

Esta afirmación, que pudiera parecer más arriesgada de lo razonable, no pretende ser sino una forma de advertir al observador curioso no sobre la inanidad intelectual de la actividad mediática del presidente, sino, sobre todo, sobre su capacidad de seducción en esos mismos sectores de público que sacian sus ansias de interés con el belenestebanismo. El derroche de vulgaridad que segrega la televisión de Berlusconi, a través de un número increíblemente alto de programas supuestamente distintos, reconcilia a grandes sectores del público con su auténtica condición, los convierte en parroquia de una cohorte de pequeñas esperanzas que tienen el efecto de inhibir cualquier espíritu crítico, cualquier confrontación, y los habitúa a un grado altísimo de credulidad, de indiferencia. Es este público el que objetivamente cultiva Zapatero en su reencarnación más reciente, en su pose de héroe normal dispuesto a cargar con cualquier clase de sacrificios personales que puedan ser necesarios para el bienestar de los españoles. Zapatero-Esteban se coloca así en una posición a mitad de camino entre la víctima propiciatoria y el héroe incomprendido, y pretende suscitar la solidaridad moral de cuantos creen en ese universo de barata sensiblería y de supuesta honestidad que encandila a un público capaz de conformarse con menos que nada.

Si se pone este panorama en conexión con una de las escasas doctrinas públicamente defendidas por ZP –me refiero a su afirmación, en el prólogo a un nada inolvidable libro de Jordi Sevilla– según la cual no hay ideología ni lógica en política porque sólo, “hay ideas sujetas a debate que se aceptan en un proceso deliberativo, pero nunca por la evidencia de una deducción lógica”, se puede comprender que, sustituyendo el debate en el ágora por los índices de audiencia, las apariciones sean el mensaje. Belén Esteban se ha convertido en un paradigma para innúmeros españoles, hasta haber llegado a ser portada del sedicente Periódico Global, y Zapatero ha aprendido ya que no hay nada que decir salvo mantener el tipo, al precio que sea.

Si el PSOE alcanzase a ser todavía algo distinto a lo que Zapatero ha hecho de él, podríamos apostar con seguridad que Zapatero no repetiría en ningún caso, pero eso está por ver. Mientras tanto Zapatero continúa atizando al monigote maniqueo que tiene más a mano, y juega a que la noticia, sus apariciones y sus mutis, sigan impidiendo la desesperación de los más incautos, el desasimiento de los más humildes, esos que, en su retórica, lo merecen todo aunque jamás se haya ocupado efectivamente de sus intereses, ni piense hacerlo en el futuro. Es obvio que esa estrategia puramente política puede servir también a su indudable sangre fría en la táctica, a su forma de ir haciendo lo que se le manda, aunque sea del modo más lento y embarullado posible, para evitar que nadie, ni de las muchedumbres de descamisados sindicales ni de las cohortes de espectadores de las cadenas amigas, repare más de la cuenta en la absoluta incongruencia de su política. Si en un plazo no muy largo se produce una inflexión, no digamos ya un milagro, los ditirambos que se aplicarán al acontecimiento serán dignos de una celebración milenaria, vistas las loas hechas a los inexistentes brotes verdes, y las esperanzas puestas en esos 10.000 nuevos empleos que, espigando entre las estadísticas, acertó a encontrar a finales de 2010 el ministro de Trabajo.
Es posible que un Zapatero personalmente roto piense en su retirada, pero el Zapatero al que entrevistó Carlos Herrera está jugando al tran-tran, como en el mus, porque su inteligencia mágica le hace creer en lo inesperado, y está dispuesto a que la inspiración, como decía Picasso, le sorprenda trabajando.

*José Luis González Quirós es analista político.

Prevengan accidentes
Calificar de accidente el 11-M es cuestionable. Fuera de duda está que fue el «accidente» más eficaz posible
HERMANN TERTSCH ABC 25 Enero 2011

ESTÁ bien que el Partido Popular se festeje como ha hecho en Sevilla. Ha pasado siete años caninos en los que se ha enfrentado a una alianza política de muchos y variopintos socios, cuyo principal objetivo común era destruirlo como alternativa de poder. Hoy puede constatar con satisfacción que ha fracasado definitivamente esa operación para aislarlo y expulsarlo a la marginalidad política. Y que tiene el camino abierto para hacerse con las riendas del Gobierno central cuando concluya esta agonía nacional en la que ha convertido Zapatero el final de la legislatura.

Las encuestas revelan muy claramente el desmoronamiento del Partido Socialista y el hastío de la población ante la situación de deterioro y desconcierto general que percibe y de la que ya sólo culpa al presidente. Pero haría bien el partido de Mariano Rajoy en no volver a caer en la tentación de creer que se enfrenta a un partido «normal» y a un Gobierno «normal» en una democracia perfectamente «normal». Durante años, Rajoy ha pretendido lidiar con un adversario tan respetuoso como él con los hábitos democráticos. Pasando por alto todo el desprecio hacia las normas y hacia él —y la mitad de la ciudadanía española— mostradas por los socialistas. Van desde el acoso extraparlamentario previo a la agitación «putschista» de la jornada de reflexión del día 13 de marzo de 2004, de las negociaciones secretas de Zapatero con ETA aun antes y a espaldas del Gobierno de entonces, al caso Faisán o las diversas formas de Pacto de Tinell que, con objeto de destruir a la oposición, adoptó el socialismo. Se trataba, como ya dijo Zapatero en su «primer año triunfal» de un proyecto de cambio de régimen. En su hagiografía del inefable Suso del Toro dice: «Si algo caracteriza a esta etapa de Gobierno es que hay un proyecto. Precisamente porque hay un proyecto hay una resistencia tan inútil como activa de la derecha más dura (…). Se han dado cuenta de que hay un proyecto de alcance en valores culturales y por tanto ideológicos, que pueden definir la identidad social, histórica, de la España moderna por mucho tiempo».

Resulta que el proyecto fracasa. No por la «inútil resistencia de la derecha». Que ha sido menor. Han sido la ineptitud, la inoperancia, la mentira y la impostura evidenciadas en la crisis económica las que han hundido a Zapatero en el favor del electorado y frustran sus intentos de cambio de régimen. De momento. Porque los comisarios del zapaterismo ven aún alguna opción, como cuenta Ekaizer. Lo hace en el periódico socialista inventado por Zapatero para forzar al otro periódico socialista a serle más leal. Dice que «la posibilidad teórica de esa recuperación del PSOE» está «condicionada a dos escenarios: la renuncia de Zapatero a un tercer mandato en favor de un candidato como, por ejemplo, Alfredo Pérez Rubalcaba, y a algún accidente, o acontecimiento inesperado de suficiente impacto nacional como para borrar el desencanto de esta segunda legislatura socialista». Y añade: «Zapatero ganó la campaña electoral de 2004 a Rajoy y dio el sorpassoel 14-M a horcajadas de los graves errores de Aznar y Rajoy ante el atentado del 11-M».

Por fin se acepta desde el zapaterismo la evidencia de que fue el 11-M la causa de su victoria. Por hacer esta afirmación se ha difamado en España sistemáticamente desde el poder a periodistas, historiadores y políticos. Calificar de accidente el 11-M es cuestionable. Fuera de duda está que fue el «accidente» más eficaz posible. En todo caso, Gobierno y oposición deberían esforzarse por prevenir cualquier «accidente» que vuelva a obligarnos a votar en un estado de excepción, declarado o no.

El chiste del elefante y la cuestión catalana
POR MIQUEL PORTA PERALES ABC 25 Enero 2011

EN Cataluña se cuenta el siguiente chiste: si a un alemán, un inglés, un francés, un italiano y un catalán se les encargara un ensayo sobre el elefante, ¿cómo titularía cada uno de ellos su trabajo? Les avanzo la respuesta: el título del alemán sería Fundamentos epistemológicos del estudio de los mamíferos ungulados; el del inglés, Teoría y práctica del mamífero proboscídeo; el del francés, El grado cero del lenguaje del elefante; el del italiano, La estética del elefante; y el del catalán, El elefante y la cuestión nacional catalana. Una broma, pero menos. Y es que el chiste, si de algo peca, suele ser de exceso de realismo. Por eso, el doctor Freud, en El chiste y su relación con el inconsciente, indicó que la burla o la ocurrencia son la expresión verbal de, por ejemplo, una frustración u obsesión latente.

El chiste del elefante —esa obsesión identitaria del nacionalismo catalán, ese distinguirse de lo español por sistema y a cualquier precio, ese valorar la existencia en función de la llamada cuestión nacional catalana— sirve para descifrar el porqué del Estatuto, para entender la reacción frente a la sentencia restrictiva del Tribunal Constitucional, para conjeturar cuál puede ser la política nacionalista catalana en el futuro inmediato. A la letra y la música me remito: «El autogobierno de Cataluña se fundamenta en la Constitución, así como en los derechos históricos del pueblo catalán que, en el marco de aquella, dan origen en este Estatuto al reconocimiento de una posición singular de la Generalitat». Suma y sigue: «El pueblo de Cataluña ha mantenido a lo largo de los siglos una vocación constante de autogobierno», «el Parlamento de Cataluña ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como nación» y el Estatuto se acoge al «ejercicio del derecho inalienable de Cataluña al autogobierno». La apelación a los derechos históricos del pueblo catalán, la reivindicación de la vocación secular de autogobierno, el reconocimiento de la posición singular de la Generalitat, así como la definición nacional de una Cataluña que poseería el inalienable derecho al autogobierno, todo ello pone en evidencia la obsesión identitaria que impregna el texto estatutario.

Esa obsesión por la excepcionalidad, esa pulsión preconstitucional que afirma la diferencia, se concreta en un texto que aúna lo simbólico y lo prosaico. Lo simbólico: la bandera, la fiesta, el himno o la lengua nacionales. Lo prosaico: la bilateralidad, las competencias, la financiación o la Justicia. El detalle que retener: aquí, lo prosaico es también simbólico. En la Cataluña nacionalista de cada día todo se vincula —el chiste del elefante— con la llamada cuestión nacional catalana. Si Cataluña debe relacionarse de tú a tú con España, si debe tener competencias exclusivas en determinadas materias, si debe negociar la financiación directamente con el Estado, si todo ello debe ser así, es porque Cataluña es —otra vez el ser que distingue y separa— una nación y, en consecuencia, tiene derecho a reclamar lo que le pertenece. ¿Qué reacción ante la sentencia restrictiva del Tribunal Constitucional? La lógica nacionalista del elefante —multiplicada por tres— resurge cuando se habla de la ruptura del pacto político firmado entre Cataluña y España, cuando se aduce que la sentencia está falta de legitimidad al corregir la voluntad emanada de las instituciones y el pueblo catalán, cuando se afirma la existencia de un choque de legitimidades entre Cataluña y España. Nada de ello es de recibo: no se ha roto ningún pacto político entre Cataluña y España, porque tal pacto —solo posible entre entidades soberanas— no existe; la sentencia es legítima, porque el Tribunal Constitucional es el legislador negativo que excluye aquellas leyes o artículos que rompen las reglas constitucionales del juego, dándose el caso, por lo demás, de que nadie ni nada está por encima de la Constitución y Cataluña no tiene poder constituyente; no existe un choque de legitimidades entre Cataluña y España, sino un conflicto entre la política y el político por un lado y el derecho por otro. Todo eso tanto da, porque el nacionalismo catalán —por convicción o interés, según imponga la coyuntura— necesita alimentar permanentemente el conflicto llegando, incluso, a la insumisión. ¿Alguien se imagina algo parecido en las democracias occidentales? ¿Alguien se imagina que el Estado —la Generalitat de Cataluña es Estado en Cataluña— se niegue a sí mismo amotinándose contra sí mismo?
 

¿Qué puede ocurrir en Cataluña a corto o medio plazo? Mucho populismo y mucho tacticismo. El populismo —uso y abuso de la palabra, invención de la verdad, movilización a la carta, fustigación sistemática de un supuesto enemigo exterior, cuestionamiento de las instituciones estatales— de un nacionalismo que habla de un Estado español que no admite la pluralidad, de una Cataluña maltratada que no puede decidir su futuro, de un pueblo humillado que no puede escoger su destino. El tacticismo de unos partidos nacionalistas que necesitan marcar perfil soberanista —lean independentista— para autoafirmarse y agitar la conciencia y sentimientos de militantes y simpatizantes previamente recalentados. El detalle que remarcar: este tacticismo altamente ideologizado conviene con otro de carácter prosaico, preocupado por la política de las cosas —la crisis, la sanidad o la educación—, que va dirigido a los ciudadanos no enojados —la mayoría— por la relación Cataluña-España. En todo ello hay mucho teatro. Hay mucho movimiento, mucho grito, mucho ruido y mucho farol. Mucho histrionismo, si se quiere. De acuerdo.

Pero hay algo más. Reaparece el chiste del elefante en su versión banal. Y es que el populismo y el tacticismo nacionalistas pretenden convertir la llamada realidad nacional catalana en un referente ordinario que podría dar su fruto. Así, se normaliza la nación rotulando —bajo amenaza de multa, por cierto— bares y restaurantes en catalán, o traduciendo —también bajo amenaza de multa— películas al catalán, o limitando la información meteorológica al ámbito geográfico propio. Así —el fruto del cual hablábamos— se elogia una economía de la secesión que haría de Cataluña —cosa falsa— la cuarta potencia económica de la Unión Europea. El objetivo: el nacionalismo catalán —paso a paso— va en busca y captura de una mayoría social independentista antes de convocar un referéndum de autodeterminación. El nacionalismo catalán administra el tiempo consciente de que la impaciencia —ahí están los referendos de Quebec o el Plan Ibarretxe— conduce al fracaso.

La relajación de fronteras, la dilución identitaria, la interdependencia propia de la globalización, ¿resolverán o disolverán la llamada cuestión nacional catalana? Un imposible, si tenemos en cuenta que el nacionalismo catalán necesita una cuestión nacional catalana no resuelta para continuar existiendo.

¿Qué futuro? O se rompe la hegemonía discursiva y política nacionalista —ese Partido Único Catalán, de derecha e izquierda, instalado en las instituciones— en beneficio de una colaboración leal en el marco del proyecto constitucional común de la España liberal-democrática, o Cataluña seguirá dando pasos adelante en el proceso de desvinculación —afectiva primero y política después— de España. ¿Cómo reconducir la situación? La conllevancia, dicen. Pero los prejuicios identitarios e ideológicos raramente se desactivan, las fantasías difícilmente de desvanecen y los intereses pocas veces desaparecen. Parafraseando al filósofo francés Alain, no se puede razonar con quien defiende ciegamente sus verdades. Quizá habría que preguntar al español qué título pondría a su ensayo sobre el elefante. Vayan pensando.
MIQUEL PORTA PERALES ES CRÍTICO Y ESCRITOR

El atraco global
El gran mal de nuestra ejemplar Transición ha sido la creación de una democracia en crisis permanente por la presión cansina de los nacionalismos
juan granados ABC Galicia 25 Enero 2011

EL atraco global que supone la nueva intervención del gobierno sobre las cajas de ahorros, inyectándoles capital público a través del llamado Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob), nombre más bien eufemístico, lleno de turbia conmiseración para quien no ha sabido hacer su trabajo, contrasta vivamente con la acción directamente confiscatoria de la cosa pública sobre el común.

Severas rebajas en las pensiones y en los salarios de los funcionarios, subidas exponenciales en las retenciones sobre las rentas del trabajo, escalofriantes escaladas en el sobreprecio de los combustibles y de la energía eléctrica, conviven con esta suerte de onerosas dádivas impuestas por un sistema ineficaz y decididamente inútil.
La noticia resulta, si cabe, más dolorosa en Galicia, donde a la natural inoperancia de esas bancas intervenidas por la política que son las cajas de ahorros, se ha unido el bochornoso espectáculo de una fusión realizada bajo los denigrantes preceptos del más feroz y obtuso de los localismos.

La estéril pugna entre los sectores del Norte y del Sur de Galicia por salvaguardar intolerables prebendas y poder personal, comportándose como auténticas taifas revenidas, agrava mucho más, si esto fuese posible, el lamentable escenario en el que nos movemos.

Transitamos en medio de una suerte de locura colectiva, donde el dispendio gubernamental convierte la vida del ciudadano medio en un triste deambular en pos de la mera supervivencia, mientras se le obliga a contemplar escenas de ópera bufa como el desgraciado asunto del uso del pinganillo en el Senado.

Cuestión que podría considerarse casi anecdótica si no fuese porque evidencia que el gran mal de nuestra ejemplar Transición ha sido la creación de una democracia en crisis permanente por la presión cansina de los nacionalismos.

El pinganillo, amigos míos, certifica de algún modo el fracaso de la convivencia, el triunfo del discurso de la diferencia y la exaltación del falso mito republicanista de Zapatero, un presidente cuyo único paradigma es la supervivencia a ultranza a costa de lo que sea, aún convirtiendo a la cámara alta de un país discutido y discutible en el hazmerreír de Europa y lo que es peor, de los neuróticos mercados de valores.

Tanto nos han dado la matraca con lo que podemos o no podemos hacer, lo que está bien visto y lo que no, lo que somos o lo que dejamos de ser; que voy creyendo que ya nadie conoce quién es y donde se ubica en el perro mundo.

Aquí ni el tato dice esta boca es mía por miedo a incomodar a la repugnante equidistancia mediática. Cabrá suponer que el occidente liberal y democrático es así, blandito y bobalicón con los ladrones de sueños, tolerante con todo menos con la razón, la justicia y la libertad.

Pudiera creerse que este es el camino, con sólo leer la prensa oficial cada día o asistir a los ridículos orgasmos mediopensionistas de Zerolo. Basta viajar un poco para que aparezca la sombra de la duda, Arcadi Espada y Albert Boadella ya venían advirtiendo de la llegada de la tiranía hace tiempo, no hay más sordo que el que no quiere oír.

Kosovo, ni justicia ni verdad
DANIEL REBOREDO El Correo 25 Enero 2011
HISTORIADOR

La atormentada península balcánica sólo aparece en las páginas de la prensa internacional para plasmar los horrores que allí se cometieron con el consentimiento, cuando no la incitación o la participación directa, de Occidente. Las dos últimas noticias de la zona, vinculadas a la aberración denominada Kosovo que tan alegremente engendró la comunidad internacional bajo los auspicios norteamericanos, son las elecciones de diciembre pasado y el informe 'Tratamiento inhumano y tráfico ilícito de órgano humanos en Kosovo', elaborado por Dick Marty, ex-fiscal, parlamentario y relator del Consejo de Europa que en 2007 destapó el escándalo de las cárceles secretas de la CIA, para la Asamblea Parlamentaria del citado Consejo y que esta aprobó por unanimidad. En ambos acontecimientos aparece un sombrío personaje como protagonista, el líder del Partido Democrático de Kosovo y del antiguo Ejército de Liberación de Kosovo (UCK), Hisham Thaci. Fraude en las elecciones y participación directa en el tráfico de órganos son realidades encarnadas por el omnipresente y siniestro Thaci, creación norteamericana apoyada por los europeos. Fraude y tráfico de órganos hacen de Kosovo, digan lo que digan los voceros de la manipulación y la mentira, un Estado inviable, un territorio fuera de la ley en el que el terrorismo islámico ha encontrado una plataforma de lanzamiento inmejorable, un país étnicamente excluyente y creado a medida de una organización criminal, amparada por Albania y EE UU.

La actuación de Occidente en las denominadas guerras balcánicas fue claramente inmoral y estuvo basada en el engaño y la mentira. Poco a poco van apareciendo testimonios de ello y de la hipocresía del mundo desarrollado, y el 'Informe Marty' da fe de una minúscula parte de la falsificación u ocultamiento de los hechos. A lo largo de 1999 y 2000 el negocio del tráfico de órganos alcanzó su cénit en los seis campos de exterminio situados en Albania (Bicaj, Burrel, Cahan, Durres, Fushë-Krujë, Kukës y Rripe). Ya en 2008 la ex fiscal general del Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia, Carla del Ponte, publicó un libro de memorias en el que mencionaba por primera vez la existencia del espeluznante comercio de órganos del que fueron víctimas cientos de serbios de Kosovo. Todos estos datos se conocían y, a pesar de ello, nadie frenó el ascenso imparable de Thaci en detrimento de Ibrahim Rugova, líder histórico del nacionalismo kosovar y demasiado moderado para las pretensiones norteamericanas. Sería interesante conocer el gen que hace que EE UU patrocine en todas las guerras en las que participa a individuos de la misma ralea.

Esta visión de la cuestión kosovar es cada vez más la de muchos que se han dado cuenta, aunque no lo digan en público, del error cometido. Así lo reflejan las opiniones del general canadiense retirado que mandó las tropas de la OTAN entonces, Lewis Mackenzie, denunciando lo que allí se hizo («hemos bombardeado al bando equivocado», «la OTAN ha entregado Kosovo a la mafia», «hemos ayudado a la UCK a crear un Kosovo étnicamente puro», «hemos favorecido a los terroristas del mundo entero»). El encubrimiento cómplice, en pro de la estabilidad política del territorio, llega a nuestros días. La ley del silencio que impera en Kosovo y la inexistente voluntad política internacional de juzgar a los culpables permite a éstos disfrutar de una cómoda vida y de una impunidad que insulta a las víctimas. Los 'adalides' de la democracia que azuzaban a las masas y las contaminaban ideológicamente centrando el mal en la Serbia de Milosevic debieran dejar de esconderse, reconocer los errores pasados, aclarar los intereses de aquellas guerras y trabajar para estabilizar la región. Claro que este ilusorio deseo difícilmente se convertirá en una realidad.

Mientras tanto, la situación de los Balcanes sigue siendo de gran inestabilidad, tal y como reflejan las perniciosas herencias que aún perviven en los países que los integran. Aunque el paradigma de esta inestabilidad y de la difícil convivencia se refleja, sobre todo, en Kosovo-Metohija y en Bosnia-Herzegovina, todos los nuevos Estados la padecen y todos están inmersos en una globalización de la que hasta ahora han recogido sus consecuencias más negativas. La dependencia y vulnerabilidad respecto a Occidente es mucho más marcada que años atrás porque en el mundo actual no existe posibilidad alguna de aislamiento, autarquía y autosuficiencia. Para evitar los errores del pasado debe llegarse a un equilibrio en el complejo mosaico de agravios históricos, creencias, etnias y religiones. El papel de la UE en este equilibrio es fundamental y para ello tiene que evitar que EE UU se aproveche y fomente las diferencias entre los Estados europeos, como ha hecho hasta ahora. La Unión debe asumir su papel de potencia global y conseguir una unidad política que haga de argamasa de la política económica y de la militar y de seguridad. Una vez conseguido esto, situaciones disparatadas, incoherentes y reaccionarias como la de la fragmentación balcánica no se repetirán y, aunque la atomización cultural, económica, política y religiosa en los Balcanes sea una realidad, como lo es en estos momentos, se podría estabilizar la región.

La debilidad, inconstancia y vulnerabilidad de los nuevos Estados, acentuada en grado máximo en Kosovo, se sigue nutriendo de los odios, resquemores y tragedias generadas por el nacionalismo extremo y por los intereses occidentales que lo fomentaron. Serbia, con el lamentable reconocimiento de Kosovo por parte de las potencias mundiales, Macedonia y Bosnia-Herzegovina son los principales focos de esta inestabilidad, pero no olvidemos las fricciones y roces que también existen entre los restantes países.

El frente ruso
El islamismo nos va a acompañar durante décadas, nos guste o no
FLORENTINO PORTERO ABC 25 Enero 2011

El combate contra el Islam radical no comenzó el 11/9, cuando la CNN retrasmitió en directo los atentados más espectaculares de la Historia. Se inició mucho antes y Rusia tiene a sus espaldas una larga y penosa experiencia. Desde que los zares penetraron en la región del Cáucaso, de indudable importancia estratégica entonces y ahora, la violencia ha sido una constante. El islamismo ha sabido capitalizar los sentimientos nacionalistas de aquellos pueblos hasta lograr una interesada, pero efectiva, confusión entre la defensa de la independencia y los ideales fundamentalistas.

Desde el Golfo, una vez más, llegó el dinero y desde todos los confines del Islam los guerrilleros dispuestos a inmolarse por una causa que está por encima de los intereses de un estado concreto. Si Rusia había sido derrotada en Afganistán podía volver a serlo en los territorios situados en la vertiente norte del Cáucaso. La crisis de la URSS dio paso a la desastrosa gestión de Boris Yeltsin y a la consiguiente crisis financiera, un momento que los rebeldes chechenos aprovecharon para proclamar una independencia de hecho. La llegada de Putin hizo de la reconquista de esta región uno de sus objetivos principales, con métodos brutales y resultados desiguales: controlan el territorio, pero las guerrillas islamistas siguen activas aunque debilitadas. El atentado terrorista en el aeropuerto de Domodiédovo no será el último. El islamismo nos va a acompañar durante décadas, nos guste o no. La combinación de represión brutal con una diplomacia favorable a los estados musulmanes que apoyan a los rebeldes, fundamento de la estrategia rusa, es un cocktail inútil, como inútil es la Alianza de las Civilizaciones o la idea de que el terrorismo es exclusivamente una cuestión de seguridad interior. El reto es de dimensiones mucho mayores y requiere de una respuesta concertada, algo que hoy por hoy resulta inviable.

Negociaciones sobre el Sahara: cuidado con las trampas
Carlos Ruiz Miguel PD 25 Enero 2011

Se acaba de concluir, aparentemente sin éxito, la quinta ronda de conversaciones informales entre las dos partes enfrentadas en el conflicto provocado por la descolonización del Sahara Occidental. Esta negociación fue una de las exigencias de las resoluciones de Naciones Unidas que Marruecos rechazó durante muchos años (en los setenta y ochenta). El hecho de que se produzca la negociación es, por tanto, una victoria saharaui. Pero: ¿tiene trampa esta concesión marroquí? El precedente de la negociación en el conflicto palestino permite sugerir que esta es una posibilidad no descartable.

La prensa acaba de publicar una noticia importante sobre la negociación de los palestinos y los israelíes:
- Palestina ofreció a Israel la soberanía de la mayor parte de Jerusalén
1.600 documentos secretos revelados por Al Yazira y 'The Guardian' ilustran el difícil avance del diálogo en Oriente Próximo en los últimos 10 años
- Los palestinos dicen que las filtraciones están manipuladas

El presidente saharaui, Mohamed Abdelaziz hizo unas declaraciones asombrosas hace unas semanas:
Decimos que estamos dispuestos provisionalmente a abandonar la República Arabe Saharaui Democrática (RASD) si Marruecos abandona provisionalmente su soberanía sobre el Sahara para demandar al pueblo saharaui que es el único y legítimo soberano: ¿de quien es la soberanía? ¿está a favor de la independencia nacional del Sahara Occidental o a favor del reino de Marruecos? Esta es una concesión capital que avanza la República Arabe Saharaui Democrática que tiene 35 años de edad y que ha probado en tiempos de guerra, en tiempos de paz, en tiempos de negociación, en tod momento, que es un Estado viable y representa una elección y una ambición de los saharauis.

Estas declaraciones permiten entrever que algo importante se está negociando.
El pueblo saharaui y sus dirigentes debieran estar prevenidos frente al riesgo, muy cierto, de que eventuales ofertas de cesión propias de una negociación, efectuadas en secreto, vayan a ser filtradas en el momento más inoportuno para los saharauis.
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El PP se sólo con el apoyo de UPyD en su propuesta de imponer por ley el 'déficit cero' a las comunidades
 www.gaceta.es 25 Enero 2011

Los nacionalistas vascos y catalanes arremeten contra los populares y tachan de "demagógica" la idea. Los socialistas, por su parte, acusan al PP de buscar una "crisis institucional" para acceder al poder con soluciones "ajenas" a los problemas reales de los españoles.

El PSOE, los grupos nacionalistas y las minorías de la izquierda parlamentaria han confirmado su rechazo en el Pleno del Congreso a la toma en consideración de una proposición de ley del PP que pretende modificar la Ley de Estabilidad Presupuestaria para fijar techos de gasto a las comunidades y entes locales y que apliquen el principio de estabilidad presupuestaria a sus cuentas, propuesta que sólo ha contado con el aval del UPyD.

El portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, ha defendido que su propuesta es el "pilar" de la reforma presupuestaria, pues sin estabilidad presupuestaria no se puede "ganar la confianza dentro y fuero de España" para recuperar el flujo de crédito ni garantizar, por otro lado, la protección social y el pago de las pensiones, con una Seguridad Social "muy cerca de perder el superávit".

"No tiene sentido anteponer otras reformas, como la de las pensiones, si no garantizamos el equilibrio de las cuentas", ha remarcado, asegurando que la toma en consideración de esta proposición de ley es la oportunidad de que el PSOE demuestre su "cordura y su voluntad política de llegar a acuerdos", máxime cuando la flexibilidad de la estabilidad presupuestaria ha llevado a la "ruina de las cuentas públicas".

En la misma línea, la portavoz parlamentaria del PP, Soraya Sáenz de Santamaría había advertido horas antes al Gobierno que su rechazo a esta iniciativa dejaba claro que para el PSOE los sacrificios los deben hacer sólo los "trabajadores y pensionistas" y no las administraciones públicas.

La diputada de UPyD Rosa Díez ha sido la única voz a favor de una propuesta que ha calificado de "razonable y oportuna", pero ha recordado que "hace cuatro días" el "letrista de esta iniciativa", el PP, renegaba de esta "música y de esta letra", y ha abogado por clarificar que el Estado central debe tener la competencia para controlar el objetivo de déficit.
Estado autonómico vs Tea Party

Sin embargo, el portavoz de Presupuestos del PSOE, Francisco Fernández Marugán, ha achacado la propuesta del PP al intento de provocar una "crisis institucional" para acceder al poder a través de una polémica "entre el Estado de las autonomías y el Tea Party", con soluciones "ajenas" a los problemas reales de los españoles.

Asimismo, aunque ha admitido problemas de duplicidades y ámbitos en los que se puede "avanzar", porque "no es el momento de la barra libre" para nadie, ha recalcado que en "modo alguno se va a abrir la esencia del sistema" y entre las prioridades no está "darle la espalda al ciclo" e imponer una "estabilidad cero" muy costosa para las políticas sociales.
CiU, radicamente en contra

El representante de CiU, Josep Sánchez Llibre, se ha mostrado "radicalmente en contra" de un iniciativa con una "importante carga de demagogia" por motivos electorales, pese a que estas "posiciones extremistas" puedan conseguir el respaldo de los socialistas. Pero en CiU entendemos que las comunidades son Estado y deben tener los mismos privilegios, beneficios y obligaciones que la Administración General del Estado", ha remarcado.

El portavoz económico del PNV, Pedro Azpiazu, ha tachado de "demagógica" la propuesta 'popular', recordando a Montoro que todos los grupos rechazaron la Ley de Estabilidad Presupuestaria que aprobó el PP cuando gobernaba y que la corrección que hizo el PSOE en 2005 iba "en la dirección correcta". "Pero si quiere dar ejemplo, dígaselo a las comunidades autónomas que gobierna, como Madrid, Valencia o Murcia", ha remarcado.
Las minorias de izquierda alertan

El representante de ERC, Joan Ridao, ha denunciado que las comunidades autónomas se utilicen como "cabeza de turco" ante la crisis frente a los "derroches" del Estado central, que ahora "amenaza" a Cataluña con prohibir sus emisiones de deuda por no cumplir objetivos de déficit.

La diputada de ICV, Nuria Buenaventura, ha señalado que la "cruzada" del PP no es contra el déficit, sino las comunidades autónomas, que les molestan porque el PP "no cree en la España plural" y las competencias son "marcadamente sociales", que el PP busca privatizar. "Eso es lo que defiende su líder espiritual, José Maria Aznar", ha remarcado.

Por último, el portavoz del BNG, Francisco Jorquera, ha recalcado que en un momento de "contracción y atonía" del consumo es contraproducente una reducción drástica de la inversión pública, y el ritmo para bajar el déficit debe amoldarse para no ser un obstáculo a la recuperación, al tiempo que ha calificado de "inadmisible" el intento de aprovechar la crisis para recortar las políticas públicas.

DECLARACIONES DE ALBERT RIVERA
Rivera: “El PP cambia su discurso lingüístico según donde esté”
 Minuto Digital 25 Enero 2011

Recordemos que el último colegio bilingüe lo cerró el señor Aznar, tras su pacto con [Jordi] Pujol. Y ahora son los que mismos que defienden que el castellano ha de ser la única lengua en toda España”.

“Una de cal y otra de… Arenas”. Así ha definido, Albert Rivera, la estrategia del PP en materia lingüística según en qué comunidad pronuncie su discurso: “El PP cambia sus discursos sin escrúpulos, depende de dónde lo dicen y cuándo lo dicen.

El presidente de Ciudadanos ha recordado a Javier Arenas, candidato del PP a la Junta de Andalucía y dirigente del PP nacional, que los populares recurrieron el Estatuto de Autonomía de Cataluña al tiempo que votaron a favor del Estatuto de Autonomía de Andalucía, con más de 30 artículos copiados del texto catalán, en relación a las últimas manifestaciones del líder popular andaluz.

Finalmente, Rivera ha indicado que Alicia Sánchez-Camacho, presidenta del PP de Cataluña, “ahora, pasadas las elecciones [autonómicas] en Cataluña, vuelven a callar y otorgar, a hacerles el juego a los nacionalistas para poder pactar con ellos”, en referencia a las últimas declaraciones de la dirigente popular.

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Pinganillos y lengua común
El nacionalismo no pretende dignificar su lengua, sino renegar del castellano como lengua de todos
andrés freire ABC Galicia 25 Enero 2011

LOS pinganillos del Senado son ridículos y absurdos. Todos, exceptuando el nacionalismo montaraz, lo hemos visto así. Sin embargo, cuando dejamos de mofarnos y nos toca argumentar, somos incapaces de aducir otra cosa que no sean los poquitos dineros malgastados. ¿Por qué nos cuesta tanto argumentar el ridículo de los pinganillos? Por una simple razón: la historia lingüística oficial de España es hoy la nacionalista. No son más que milongas para crédulos, pero el español medio «sabe» hoy que, si el castellano es la lengua más extendida, se debe a una persecución legal que iniciaron los Reyes Católicos y culminó Franco. Con este bagaje es normal que cueste replicar a aquellos que hablan de «normalización».

La realidad es otra. Ya en el siglo XVI un anónimo autor publicaba la Gramática de Lovaina en la que llamaba al castellano «la Lengua Vulgar de España, porque se habla y entiende en toda ella generalmente». Juan de Valdés decía lo mismo en su Diálogo de la lengua (1535). Y lo cierto es que la extensión del castellano como lengua común ya venía de antes, desde el momento en la que la evolución histórica obliga a los habitantes de esta península a tener una lengua común en la que comunicarse, y ésta ya no podía ser el latín.

En el siglo XV, antes de los Reyes Católicos, los documentos públicos y privados en castellano ya eran normales en Galicia. Rodríguez del Padrón y el Condestable de Portugal escribían en esta lengua Y los irmandiños inscribían en piedra en Betanzos «Esta ciudad es de las del rei».

En ese siglo XV, el vasco Lope de Ayala, canciller de Castilla, escribía en castellano sus jugosas crónicas. El extravagante valenciano Marqués de Villena traducía la «Eneida». En Cataluña aparecían poetas bilingües como Torrellas. Décadas más tarde, un noble barcelonés, Juan Boscán creaba el modelo de castellano clásico con su traducción del Cortesano de Castiglione. En Portugal, Gil Vicente alternaba el castellano y portugués, a veces en la misma obra. Sa de Miranda y Camoes, entre otros muchos portugueses, también escribieron en castellano.

Y todo esto, antes de que hubiese ningún tipo de centralización política. Antes de que el castellano sustituyera al latín en las aulas. Antes de que ninguna ley mencionase lenguas.

Lo que pretende el nacionalismo no es, por tanto, dignificar su lengua. Eso lo consiguieron las primeras generaciones de escritores en vernáculo. Lo que pretenden hoy sus sucesores es renegar del castellano como lengua de todos. Renegar de una historia que no les gusta. Porque en el fondo, detestan todo lo que nos sea común y promueven la separación, la diferencia y la zanja divisoria. Y nosotros, ágrafos abochornados de nuestra historia, lo permitimos.

Cataluña
Cordón sanitario contra el PP por su rechazo a la inmersión lingüística
CiU critica el discurso «radical» de los populares y el PSC llama a combatir los ataques a la inmersión
MARÍA JESÚS CAÑIZARES / BARCELONA ABC Cataluña 25 Enero 2011

No hubo nada en el discurso de Javier Arenas sobre el modelo lingüístico catalán que no hubiera dicho ya antes el PP catalán. Pero en un momento de debate sobre la reordenación autonómica, cualquier crítica es interpretada como un ataque a las esencias catalanas. La apuesta popular por el bilingüismo, bendecida el domingo en el cónclave celebrado en Sevilla, dio lugar a una nueva entente sociovergente contraria a aplicar las sentencias judiciales favorables a la libertad de idioma.

El portavoz de CiU en el Congreso, Josep Duran Lleida, cree que la «beligerancia» contra Cataluña de un PP en el que vuelve a «mandar» el ex presidente José María Aznar, desaparecerá el día después de las futuras elecciones generales si los populares necesitan a CiU para gobernar. Para el dirigente nacionalista, que el PP no tenga mayoría absoluta «sólo depende de CiU»

El presidente de UDC entiende que los populares han renunciado a mantener un tono moderado en relación a Cataluña y «han adoptado el discurso radical» de Aznar, que «está marcando el ritmo de la partitura del PP». Duran denunció el «interés instrumental» de las críticas del PP en la política lingüística catalana y consideró «muy triste» que se «utilice a Cataluña para ganar elecciones» en Andalucía y en España. Recordó que cuando los populares gobernaban con CiU «no abrieron la boca» para quejarse de la inmersión.

El PSC instó al Govern a «combatir con contundencia» los ataques del PP a la inmersión lingüística que caracteriza al modelo educativo catalán en lugar de permanecer «en silencio». El portavoz de este partido, Miquel Iceta, se mostró «preocupado» por la «ofensiva» que denuncia que ha iniciado el PP contra la «inmersión lingüística».

«Electoralismo»
El portavoz de ERC, Ignasi Llorente, criticó la «ignorancia» del dirigente andaluz y aseguró que la inmersión lingüística garantiza un nivel de conocimiento óptimo del castellano. Llorente acusó al PP de «agitar» el debate sobre la lengua para rentabilizarlo electoralmente, cuando en realidad en Cataluña no existe ningún problema sobre esta cuestión.

Por contra, la líder del PP de Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, avaló las palabras de Javier Arenas que, precisó, no representan ninguna novedad respecto a lo que su partido ha dicho siempre y a lo que llevaba en el programa electoral en las elecciones catalanas. «Siempre hemos defendido el bilingüismo integrador y un modelo trilingüe», recordó Camacho, quien defiende un modelo educativo basado en la excelencia y en el que se cumplan las sentencias del Tribunal Supremo (TS). La dirigente popular asegura que pretende «impulsar» el catalán, pero critica que los padres «no tengan libertad» para elegir en qué lengua escolarizan a sus hijos.

El líder de C,s, Albert Rivera, acusó al PP de dar «una de cal y una de Arenas» por realizar un doble discurso sobre la situación del castellano en Cataluña, en función de sus intereses puntuales. Rivera reprochó a los populares que hayan contribuido «a configurar un modelo monolingüe» en función de si necesitaban el apoyo de CiU. «Si el PP necesita el apoyo de CiU hará lo mismo que hizo Aznar en su día», dijo el líder de Ciutadans.

El portavoz de SI, Uriel Bertran, recordó a Javier Arenas, que «en Cataluña no hay niños andaluces», en alusión a la declaraciones del popular en las que afirmó que sería beligerante si a algún niño andaluz se le obligaba a estudiar en un idioma que no fuera el castellano. «En Cataluña no hay niños andaluces, los que viven aquí son catalanes como los demás, y de estos nos preocupamos nosotros, no necesitamos que el PP de Andalucía nos diga lo que hay que hacer».

primera reunión
El nuevo consejo del euskera arranca con el reto de potenciar su uso
El lehendakari afirma que la desaparición del terrorismo permitirá que la lengua vasca «se una por fin a la libertad»
MARTA FDEZ. VALLEJO | BILBAO. El Correo 25 Enero 2011

COMPOSICIÓN DEL CONSEJO ASESOR DEL EUSKERA
Presidencia. Está presidido por el lehendakari, Patxi López, y sus vicepresidentes son la consejera de Cultura, Blanca Urgell; la viceconsejera de Política Lingüística, Lurdes Auzmendi; el director general de HABE (Iñaki Uribe), el director de Estrategia y Relaciones Externas de EITB (Patxi Arratibel), la directora de Función Pública (Marisa Cuesta), el director de Gestión de Personal (Juan Manuel Aramendi), la directora general del IVAP (Maria Encarnación Echazarra), la diputada alavesa de Euskara, Cultura y Deportes (Malentxo Arruabarrena), la directora general de Promoción del Euskera de Vizcaya (Miren Dobaran), la directora general de Euskera de Guipuzcoa (Estibaliz Alkorta) y el presidente de Euskaltzaindia (Andres Urrutia).
Vocales. Dorleta Alberdi, Joseba Arregi, Joseba Arruti, Itziar Atienza, Martin Auzmendi, Francisco Javier Azpiazu, Nerea Azurmendi, Patxi Baztarrika, Mikel Belasko, Olatz Beobide, Maite Berrocal, Koldo Biguri, Garbiñe Biurrun, Jon Bollar, Allande Boutin, Carlos Cid, Gotzon Egia, Ramon Etxezarreta, J. Iñaki Etxezarreta, Estebe Eyherabide, Aizpea Goenaga, Maite Goñi, Jokin Gorozika, Jon Juaristi, Odile Kruzeta, Juan José Larrea, Miren Elixabete, François Maitia, Koldo Martinez, Mertxe Mujika, Joxean Muñoz, Jon Nogales, Itziar Nogeras, Eneko Oregi , Carlos Ruiz, Pello Salaburu, Bernadette Soule, Iñaki Ugarte, Miriam Urkia, Ana Urkiza, Lorea Bilbao, Lurdes Oñederra, Iciar Lamarain, Alberto López y Garbiñe Mendizabal.

El nuevo Consejo Asesor del Euskera celebró ayer su primera reunión con una tarea por delante: «marcar el camino de la política lingüística del futuro». El lehendakari, que presidió el encuentro de este organismo -dedicado a asesorar al Gobierno vasco-, mostró su «esperanza» en que el «desequilibrio» entre las dos lenguas oficiales de Euskadi sea cada vez menor y que, de igual modo, se respete «la elección de todos los hablantes». La consejera de Cultura, Blanca Urgell, dijo por su parte que la prioridad de su departamento es «potenciar» el uso de la lengua vasca «entre los que ya la dominan».

En su intervención, en euskera, Patxi López explicó que el consejo tendrá dos tareas principales para los próximos años: actualizar el plan general de promoción de la lengua vasca y desarrollar la reflexión 'Euskara 21'. Incidió en que en poco tiempo el euskera «ha vivido grandes cambios» pues «ya no es el idioma del baserri», pero «tampoco es solo un idioma de calle». Ahora, argumentó, es una lengua «globalizada» y que «cada vez hay que usar más en internet y en las nuevas tecnologías», lo que constituye «uno de sus desafíos principales». Resaltó, además, que el final del terrorismo de ETA «facilitará mucho las cosas» a la normalización del euskera, ya que permitirá que la lengua vasca «se una por fin a la libertad».

En la reunión, que se celebró en el Palacio Artaza de Leioa, participaron junto al lehendakari la titular de Cultura, Blanca Urgell, y la viceconsejera de Política Lingüística, Lurdes Auzmendi. El consejo está compuesto por 59 miembros, de los que 40 son personalidades independientes y de reconocido prestigio. Cultura ha mantenido en el puesto a 21 miembros, 16 han sido sustituidos y se han añadido tres nuevos asientos, entre ellos el del escritor Jon Juaristi, que ha suscitado las críticas desde sectores nacionalistas. El resto de integrantes del equipo son trece representantes institucionales del Gobierno vasco, EITB, diputaciones, Eudel y Euskaltzaindia; cinco personas elegidas por el Parlamento vasco y, por último, del secretario del Pleno, Iván Igartua, que actúa de coordinador con Cultura.
Urgell señaló la importancia de la labor de este organismo por su «trascendencia» en el futuro del euskera. «Este consejo pretende reflejar la unidad, vuestras opiniones marcan el norte de nuestro camino, un rumbo consensuado y necesario para vislumbrar una línea clara en nuestra labor política diaria», subrayó. Adelantó algunos de sus proyectos claves: preparar otra encuesta sociolingüística, la enciclopedia digital en euskera y un nuevo sistema de traducción automática eficaz. Urgell destacó que la prioridad de Cultura es potenciar la utilización del euskera por parte de la ciudadanía que domine la lengua.

Críticas de Aralar
La titular de Cultura recordó que el Gobierno vasco mantendrá las ayudas al euskera a pesar de las adversas circunstancias económicas. Avanzó, además, hacia dónde deben ir los esfuerzos para impulsar este idioma oficial. «Si el euskera debe sobrevivir, lo hará en un espacio más allá de las naciones y los Estados, es decir, en la construcción de Europa, en internet, la globalización y en los grandes flujos de la inmigración mundial», dijo.

Aralar censuró a Patxi López por relacionar el fin del terrorismo de ETA con el desarrollo en libertad del euskera y acusó al lehendakari de demostrar «una falta absoluta de la historia de la lengua vasca y una falta de respeto a las miles de personas que la utilizan con normalidad en su vida diaria».

Cataluña / PARECE MENTIRA
Bozal
JOAN LÓPEZ ABC Cataluña 25 Enero 2011

Los independentistas, una amplia mayoría social si hacemos caso de los medios subvencionados —o sea, casi todos menos éste— ya han encontrado un sparring en el nuevo gobierno de la Generalitat. No es otra que Pilar Fernández Bozal, Consejera de Justicia. A los insumisos a sueldo, a los separatistas paniaguados y a los autoproclamados soberanistas con la boina cosida con litros de «loctite» en la frente la consejera no les cae bien. ¡Es culpable! ¿De qué, si lleva tres días en cargo? De haber sido la jefa de los Abogados del Estado en Catalunya y de haber cumplido con su trabajo. «¡Oh, horror! ¡Un sicario del Estado español!», braman desde la cada vez más amplia orilla independentista.

Fernández Bozal hizo lo que debía y dirigió la presentación de un recurso contra los referéndums totalitarios a favor del pensamiento único y de las listas de buenos y malos en cada pueblo de Catalunya que, por cierto, se han organizado con el apoyo de administraciones locales y autonómicas incluidas.

Qué curioso; cuando se llevó a cabo la primera de estas charangas en forma de votación venezolano-cubana en Arenys de Munt, los medios decían que el recurso era obra de un abogado del Estado miembro de Falange —será el último militante de Falange en el Mundo Mundial porque yo no conozco a ninguno— y ahora resulta que no, ahora lo que toca es cubrir de basura a la pobre Fernández Bozal y por lo tanto gritar a los cuatro vientos que el recurso lo hizo ella solita, sin la ayuda de nadie.

A mí, solo porque de repente teníamos una consejera coherente, que no se dedicaba a conspirar contra el sistema que encarna, como hacían antes Joan Saura, Josep Lluís Carod-Rovira o José Montilla, esta mujer ya me caía bien. Pero la presión es mucha y, a veces, insoportable. Todos los no nacionalistas nos pasamos la vida pidiendo perdón por casi todo: por no ser del Barça, por no ser de CiU o de ERC, por no ser de la facción catalanista del PSC, por no ver TV3 un mínimo de 3 horas diarias... En definitiva, sale más a cuenta cambiar de acera y volverte nacionalista de una vez por todas; así dejas de pedir perdón por ser como eres. De repente un halo de condescendencia cae sobre los conversos: «Veus, pobre, és diu López però és nacionalista».

Creo que la descalificación a Fernández Bozal es intolerable y que los silencios de sus compañeros de Gobierno, incluido el presidente de la Generalitat, poco elegantes. Ahora bien, ella no ha estado a la altura al salir rápidamente a pedir perdón. Sus frases como «he cambiado de cliente» no son acertadas. Que una consejera de Justicia venga de la judicatura es algo nuevo en Catalunya. Los anteriores —Tura y Vallés— eran médicos o profesores universitarios. Avergonzarse de la trayectoria profesional de uno sólo por haber cumplido con su obligación no es una buena idea. Ceder a la primera de cambio frente a los independentistas —de los que el propio Ridao ha dicho recientemente que están sobreexcitados— no frenará a los que han vertido las críticas sobre la consejera. Y es que siempre sale más a cuenta ser coherente con uno mismo.


 

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