AGLI

Recortes de Prensa   Sábado 29  Enero 2011

 

Senado con 'pinganillo'
El espectáculo de los senadores con traducción simultánea y pinganillo incorporado a la oreja ha sido de los que hacen época.
José Luis Manzanares www.gaceta.es 29 Enero 2011

La mayoría de los comentaristas manifiesta su opinión con expresiones como “payasada en la Cámara alta”, a la que me sumo, pero sin renunciar a otras menos caritativas.

La representación presenta muy preocupantes rasgos de tragicomedia. Se ha escenificado por razones políticas –no discutidas ni discutibles, sino indiscutiblemente disparatadas– un dislate humillante e indigno para cualquier pueblo con sentido del ridículo. No importa tanto el gasto superfluo en tiempos de tribulación económica, que también, como la deriva de España hacia un país multilingüe a imagen y semejanza de Bélgica o Suiza, por ejemplo.
Según el artículo 3 de la Constitución, el castellano es la lengua española oficial del Estado y todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho de usarla. Y en cuanto a las demás lenguas españolas, se declara literalmente que “serán también oficiales en las respectivas comunidades autónomas, de acuerdo con sus estatutos”. Es obvio que Madrid no se encuentra entre aquellas comunidades y –vergüenza produce recordarlo– ningún Estatuto podría llevar al Senado su lengua particular.

No nos engañemos, la astracanada del pinganillo de la Cámara Alta no se entenderá como un simple gesto de cortesía y buena voluntad por parte de quienes sólo hablan la lengua común. Hay un nacionalismo que se siente incómodo dentro de la Constitución y que, lejos de propugnar su reforma por las vías previstas en la propia Carta Magna, pretende avanzar pasito a pasito hacia la secesión por la vía de los hechos consumados o utilizando otros caminos oblicuos. Recuérdense las peripecias del nuevo Estatuto de Cataluña y las andanzas del llamado Plan Ibarretxe.

Las declaraciones constitucionales se ajustan plenamente a la realidad o, si se apartan algo, es a favor de las lenguas autonómicas. En Cataluña se habla castellano y catalán, como se utilizan el castellano y el gallego en Galicia, o el castellano y, sólo hasta cierto punto, el vascuence en el País Vasco. Por el resto de España y salvo alguna rara excepción, como la franja oriental de Huesca, junto a la provincia de Lérida, las gentes se comunican en castellano, o sea, el idioma que fuera de nuestras fronteras se denomina español. Si un extraterrestre contemplase el espectáculo, pensaría que estábamos locos. En realidad sólo estamos políticamente enfermos.

Puesto que todos los senadores conocen perfectamente el castellano pero no siempre, ni tan bien, su lengua autonómica, el sainete institucional alcanza cotas esperpénticas. Valga el ejemplo de algún vasco que masculla la suya a trancas y barrancas por culpa, según él, del general Franco. Y, naturalmente, el castellano sigue siendo la lengua franca en los pasillos, en la cafetería y en los restantes servicio de la casa. Mientras, muy cualificadas voces de alguna comunidad autónoma demandan el estudio de sus lenguas propias en todos los rincones de España.

El Senado es la Cámara de representación territorial, según el artículo 69 de la Constitución, pero no en relación con las comunidades autónomas, todavía pendientes de creación entonces, sino con las provincias y otros entes de nuestra tradicional organización administrativa. Era previsible que hacia la Cámara alta y no hacia el Congreso se dirigirían las primeras reivindicaciones para llegar a la cooficialidad fáctica de las lenguas autonómicas fuera de sus respectivas comunidades. Después, como las piezas del dominó, caerían el monolingüismo del Congreso, del Tribunal Supremo, de la Audiencia Nacional y –¿por qué no?– de cualquier parcela de la Administración del Estado.

La diferencia del cero al uno es mayor que la existente entre el uno y el dos, o el dos y el tres, y así sucesivamente. Aquí ya hemos llegado al uno. Los nazis –perdón por la cita– aseguraban que quien se avenía a decir A diría más fácilmente B cuando sonara la hora. Ya no basta con detenerse en el camino emprendido hacia el absurdo. Es preciso dar marcha atrás y desandar lo mucho recorrido en dirección equivocada. Un día se izaron en la Escuela Judicial –ubicada en Barcelona–, junto a la bandera de España, las de Cataluña, País Vasco y Galicia. Las de Madrid, Andalucía y otras, al parecer menos relevantes, brillaban por su ausencia. El que quiera entender que entienda.

Nuestra Cámara alta, de la que había prescindido la Constitución de la Segunda República, que no incurrió en el error del “café para todos”, tiene pocas competencias, de forma que la atención ciudadana se centra hoy en el Congreso de los Diputados. Pocas veces se habrá hablado tanto del actual Senado como ahora a cuenta del pinganillo, lo que, evidentemente, no favorece la imagen de la institución. A los españoles -parlamentarios o no- nos gusta la chirigota. Ya hay quien sugiere la conveniencia de que los senadores vistan su correspondiente traje típico (regional o nacional). En resumen, que cuanto antes corrijamos el entuerto, mejor. Para todos y en primer término para el propio Senado.

* José Luis Manzanares es jurista.

El Estado y las reformas estructurales
Hay dos enfoques igualmente equivocados de afrontar el futuro del modelo autonómico. Uno reproduce confrontaciones territoriales entre contribuyentes y beneficiarios. Otro lleva el debate hacia claves identitarias
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 29 Enero 2011

Hace tres años por estas fechas, el Gobierno tachaba de antipatriotas a los que advertían de una crisis económica inminente y grave. Mencionar la necesidad de una reforma del marco laboral era propio de derechistas antisociales que aprovechaban cualquier circunstancia para impulsar su agenda oculta. Expresar alguna cautela sobre el futuro del sistema de bienestar denotaba intereses espurios en la 'privatización' de la sanidad y las pensiones. Después de todo lo que ha caído, todavía hoy sigue causando asombro que Rodríguez Zapatero profiriera aquello de que Rajoy era «un profeta del desastre y un desastre como profeta» y que, en su lugar, anunciara una «salida social» a la crisis que el presidente del Gobierno está todavía por encontrar.

Así que no es nada nuevo que los debates importantes, esos que los españoles tenemos pendientes desde hace algunos años, se intenten eludir. En España existe una larga tradición de mirar al dedo cuando este apunta a la luna, que es lo que ocurre cuando el sectarismo o el prejuicio ciegan la reflexión. Nada más fácil, por ejemplo, para silenciar el debate sobre el Estado autonómico que atribuir al interlocutor que lo propone irrefrenables impulsos centralistas que automáticamente le descalificarían a él y a lo que argumenta. Y sin embargo, como bien sabe a estas alturas hasta el propio Zapatero, ignorar los problemas no los resuelve; los agrava.

Y el Estado autonómico tiene algunos que derivan de una doble crisis: una crisis fiscal y una crisis de modelo constitucional. La primera, la crisis fiscal, parece bien ejemplificada en el intercambio de advertencias entre el nuevo gobierno de la Generalidad de Cataluña y Rodríguez Zapatero. Aquel cuando avisa de que se ha encontrado la caja vacía y necesita endeudarse y éste cuando niega ese recurso y anuncia que intervendrá. La crisis de modelo constitucional es la que ha dejado el proceso estatutario catalán impulsado por los socialistas. Una crisis contenida por la sentencia del Tribunal Constitucional a partir de la cual habría que restablecer un consenso razonable sobre un sistema de organización territorial que se ha pretendido mutar en algo muy cercano a una fórmula confederal, en nombre de esa pretenciosa imagen de la 'España plural'.

No hay razón para que de la agenda de reformas estructurales que España debe afrontar -una agenda en la que se avanza bastante menos que lo que se habla- se excluya el funcionamiento del sistema autonómico. Así lo exigen el nivel competencial alcanzado por las comunidades autónomas y su responsabilidad en los pilares del modelo de bienestar, su peso en el gasto público global y su densidad política. No sería poco entrar en una revisión a fondo del tupido entramado institucional y orgánico autonómico para deslindar áreas de responsabilidad evitando duplicidades con otras administraciones. Y habría que plantearse con el rigor necesario tanto la profesionalización como la reducción de los efectivos en la función pública autonómica. No parece tampoco exorbitante insistir en la necesidad de integrar el mercado interno cuya fragmentación territorial a base de regulaciones dispares en cuestiones perfectamente accesorias impone costes a las empresas y dificulta la movilidad y el dinamismo económico. De la misma manera, que será necesario avanzar en la transparencia y estabilidad del modelo de financiación autonómica.
Hay dos enfoques igualmente equivocados de abordar el futuro del modelo autonómico. Uno consistiría en reproducir confrontaciones territoriales entre contribuyentes y beneficiarios; otro, llevar el debate hacia las habituales claves identitarias desentendiéndose de las cuestiones prácticas que están planteadas.

En todo caso, lo que se haga para racionalizar el funcionamiento del modelo autonómico sólo tendrá sentido si va acompañado de un consenso amplio para anclar el marco de la organización territorial del Estado. Algunos consideran que para ello sería necesario dar el paso hacia un Estado federal que, sin embargo, por muchas que fueran sus ventajas exigiría una operación constitucional costosa. Lo cierto es que culminado ya el desarrollo autonómico no haría falta que el Estado mute en una fórmula federal. Si hubiera acuerdo político suficiente, se podría empezar por poner fin a las cláusulas que mantienen abierto el modelo y asegurar que ninguna reforma estatutaria en ninguna comunidad autónoma podrá prosperar en el futuro sin el acuerdo de los dos partidos de gobierno, PSOE y PP. No es fácil explicar por qué elegir a un miembro de cualquier organismo regulador requiera una mayoría más cualificada que aprobar un nuevo Estatuto de autonomía. Mayorías coyunturales no pueden introducir cambios jurídico-políticos estructurales.

Lo que tampoco parece posible eludir por mucho más tiempo es el imperativo de estabilidad presupuestaria que deben asumir las comunidades autónomas. Los alemanes han llevado a su Constitución esta obligación de estabilidad, con plazos razonables y financiación para que los 'länder' hagan los ajustes necesarios. La reacción a la reciente propuesta del Partido Popular para establecer techos de gasto más exigentes indica la resistencia a aceptar que éste ya no es un asunto de disputa entre el Estado y los gobiernos autonómicos sino que hay que situarlo en los compromisos institucionales que tenemos que asumir respecto al euro.

Vaticinio
Alfonso Ussía La Razón 29 Enero 2011

Me atrevo al vaticinio. Rubalcaba no será el sustituto de Zapatero. Es demasiado listo como para meterse en una cacharrería en ruinas. Además que, como vicepresidente, ministro del Interior y portavoz del Gobierno, no es ajeno a la bancarrota, sino sujeto activo de la descomposición socialista. Y tiene un pasado que nada le apetece que se lo restrieguen por la cara durante la campaña electoral que se avecina. Rubalcaba calla, pero de ser preguntado, contestaría negativamente. Y no por estrategia. Sería una respuesta sincera. «No, porque no me conviene». A estas alturas –o bajuras– de la cosa, después de cuarenta años en la política, Rubalcaba no quiere un fracaso peligroso. Sería tonto, y no lo es. Que Zapatero se va está más claro que el agua. Que Rubalcaba no va a seguir entra en los espacios de la adivinanza y la intuición, pero no creo estar equivocado.

No me encaja en la personalidad de Rubalcaba la ambición económica, pero de abandonar la política, le lloverían ofertas de asesoramiento o de pertenencia a consejos de administración de importantes empresas. Un trabajo relajado y bien retribuido. España olvida con mucha facilidad, y en el olvido está su sosiego. El sucesor o sucesora de Zapatero sabe que su inmediato futuro no es otro que el ejercicio de la oposición. Un ejercicio sin excesiva fuerza por cuanto el descenso del socialismo no lo podría igualar ni el inolvidable Paquito Fernández-Ochoa en la mejor pista de esquí. Tiene que ser, por ello, un candidato con menos años y más ilusión que Rubalcaba. Téngase en cuenta que aún tiene tiempo Zapatero para destrozar con más ahínco lo que está quedando de España. Las encuestas de hoy pueden considerarse favorables para el PSOE comparadas con las que vendrán. Y Rubalcaba no está para esos menesteres. Para colmo, es el vicepresidente del Gobierno del caos, y aunque su inteligencia y listeza están hartamente demostradas, con los mimbres que le van a dejar no podrá hacer ni el culo de la cesta. La inteligencia no tiene por qué ir de la mano de la insensatez y la heroicidad. No es Rubalcaba de los que se sacrifican por el bien común, y menos aún cuando ha colaborado con el mal común durante los seis últimos años, sin contar las bóvedas negras de sus tiempos felipistas, que el propio Felipe González se ha encargado de recordar.

Rubalcaba no seguirá. Blanco o Chacón, también coautores del escoñamiento general, sí podrían atreverse con el desbarajuste del futuro.

Alfredo Pérez Rubalcaba es montañés. Siempre nos dejamos en el tintero su primer apellido, Pérez, que es el de su padre, un formidable piloto de líneas aéreas fallecido pocos años atrás. Claro que lo mismo nos sucede con Zapatero, que es Rodríguez, y con Cascos, que es Álvarez. Bueno, que me lío. A Pérez Ru-balcaba le viene muy bien reencontrarse con sus verdes milagrosos de la Montaña de Cantabria. De elegir la senda de la trifulca y de una campaña electoral, el vicepresidente del Gobierno puede ser el blanco de muchos dardos justicieros, y todo ello para perder. Lo que he escrito. Será un político más joven y con fuerza para sobrevivir en la oposición. Me juego lo que mis lectores quieran, hasta mi colección de fotografías de María Antonia Iglesias, que para mí, supone un tesoro.
Rubalcaba no será el sucesor. Tiempo al tiempo.

Los mitos del patriarca
Alejo Vidal-Quadras www.gaceta.es 29 Enero 2011

La lectura de los desvaríos crepusculares de Jordi Pujol en el boletín de su centro de estudios confirma que la edad va destapando paulatinamente nuestro verdadero pensamiento. Existen dos mitos alimentados por el imaginario nacionalista catalán que a estas alturas de la historia están absolutamente reñidos con la realidad.

El primero nos presenta a Cataluña como el motor de España, como el elemento modernizador y dinamizador de un Estado dominado por castas mesetarias arcaicas, indolentes y caciquiles en el que el noble y mediterráneo Principado se ahoga incomprendido y encuentra una resistencia invencible a sus propuestas vanguardistas y creativas.

El segundo dibuja el cuadro de una Cataluña deseosa de encajar en España y de aportar su energía y vitalidad a la prosperidad general, pero que ante la incomprensión del centralismo madrileño, que la expolia económicamente, la oprime culturalmente y la somete políticamente, se ve abocada al secesionismo, incluso contra su voluntad. Ninguno de estos dos cuentos, nacidos hace un siglo en un contexto completamente distinto, tiene hoy vigencia alguna.

Cataluña ya no es el motor de nada, ni siquiera de sí misma. Sus cifras de crecimiento son decepcionantes y ha sido claramente rebasada en competitividad y en capacidad innovadora por la Comunidad de Madrid y por la Comunidad Valenciana, por citar dos ejemplos notorios. España, por su parte, hace tiempo que no responde a la descripción amarga de los autores de la generación del 98, sino que se ha transformado en un país occidental avanzado, miembro de la Unión Europea y plenamente situado en el grupo de cabeza de las naciones desarrolladas del mundo globalizado. La desventurada Cataluña, después de la plaga de langosta tripartita, ha degenerado en una sociedad provinciana, ensimismada y regresiva que provocaría el horror de los prohombres de la Lliga si volviesen a la vida. En cuanto a la supuesta buena voluntad del nacionalismo catalán respecto a la matriz española, suena a sarcasmo.

Fue precisamente Pujol el que acuñó el concepto de “gradualismo”, que consiste esencialmente en ir avanzando paso a paso hacia la independencia mediante la polisemia y el regate sucesivo. La invocación de esta supuesta lealtad defraudada cuando el nivel de autogobierno catalán ha rebasado lo que sería constitucionalmente prudente, representa una muestra de cinismo extremo. Si de algo se puede acusar a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de 2006 es de excesivamente benévola, por lo que esgrimirla como motivo de supremo agravio no engaña a nadie, salvo a los ingenuos o a los ignorantes. Si Cataluña se ve castigada por una tasa de paro de las peores de Europa y sus cuentas públicas se hunden no es a causa de la cicatería del Gobierno central, sino del despilfarro provocado por la construcción de una nacioncilla inventada y por la voracidad de unas elites nacionalistas intervencionistas y corruptas. Los lamentos del ex-president resultan patéticos en unos momentos en los que el fracaso del nacionalismo excluyente a cuya resurrección dedicó tantos esfuerzos es imposible de disimular.

En España sólo crece el paro
Editoriales ABC

Las empresas siguen sin asideros, sobreviven sin que el crédito fluya y la subida de impuestos lastra a sectores cruciales de nuestra economía

LAS cifras de desempleo de la EPA son demoledoras y anulan cualquier expectativa de mejora a corto plazo. La dramática deriva del desempleo no alcanza nunca un punto de inflexión y la frustración social crece de manera proporcional a la destrucción del tejido productivo y la competitividad. La situación ha dejado de ser alarmante para convertirse en insostenible desde una perspectiva económica y emocional. Con 370.100 nuevos parados en 2010; con 4.696.600 españoles en edad de trabajar observando desde su casa su incierto futuro laboral; con un 20,33 por ciento de paro, el más alto en tres lustros; con autonomías como Canarias, Extremadura o Andalucía próximas al 30 por ciento de desempleo; y con 1.328.000 hogares con todos sus miembros en paro, cualquier análisis es aterrador.

La reforma laboral impuesta por el Gobierno tras dos años de indolencia y retrasos, haciendo caso omiso de las unívocas recomendaciones que alertaban de un riesgo de ruina del sistema, no sólo no ha reactivado la actividad industrial o impulsado el consumo, sino que por el momento sólo demuestra ser útil para facilitar los despidos. Las empresas siguen sin asideros a los que acogerse, sobreviven sin que el crédito fluya, el fomento de la innovación brilla por su ausencia, la creatividad y el espíritu emprendedor se penalizan en la práctica y la subida de impuestos lastra demasiadas expectativas en sectores cruciales.

El diagnóstico no ofrece dudas: aboca a España a un oscuro futuro laboral a medio plazo, ya que, aun en el caso de que España llegase a crecer al 2,5 por ciento en 2013, como prevé el Gobierno —no así el FMI ni la OCDE—, la generación de empleo será escasa, precaria y sometida a un alto grado de temporalidad. Los esfuerzos del empresariado por regenerar nuestra economía siguen topándose con una legislación difusa e incompleta y con un Gobierno desgastado, cuya apuesta carece aún de la decisión que exigen las circunstancias. Sin crecimiento no hay empleo, y sin empleo cualquier reforma de las pensiones no será garantía de nada en pocos años, por presuntuoso que sea el Gobierno a la hora de sacar pecho tras su «gran pacto social». La soberbia no genera trabajo. Si acaso, fomenta una economía sumergida y de supervivencia, cuya única virtud por ahora es conjurar el riesgo de una explosión social. Pero ni rinde cuentas a la maltrecha caja común ni, por definición, puede ser eterna. La paciencia se agota.

El espectro de la inflación
ÁLVARO VARGAS LLOSA ABC 29 Enero 2011

COMO recordarán los lectores, de tanto en tanto me asalta el miedo a la inflación por la frenética emisión monetaria que tiene lugar en el mundo. Como sobreviviente de una hiperinflación (Perú, años 80), supongo que me he ganado el derecho. En cualquier caso, ya han empezado a aparecer en muchos países síntomas de una inflación de precios.

El índice de precios al consumidor en el Reino Unido ha alcanzado oficialmente un 3,7 por ciento, pero la cifra real es superior al 4 por ciento, el doble de lo que el Gobierno había pronosticado. En Europa en general, la cifra anual ha superado lo que el Banco Central Europeo había previsto. Por no hablar de China, donde es casi 5 por ciento y va en aumento.

Bill Gross, que gestiona el mayor fondo de bonos del mundo para Pimco y cuyo trabajo consiste esencialmente en buscar títulos de deuda cuyo rendimiento supere a la inflación, lo dice de forma sucinta: «¿Por qué querría uno tener bonos con tan bajos rendimientos con semejante tendencia inflacionaria?». Los inversores que compran bonos prevén un gran aumento de la inflación seguido de importantes alzas en los tipos de interés.

El mundo «emergente» está en vilo por la explosión de los precios de los alimentos. Indonesia acaba de tomar medidas para bajar los precios de 57 artículos tras publicarse, en diciembre, que la inflación anual había superado el 7 por ciento. Mediante reducciones arancelarias y subsidios en efectivo a las familias, las autoridades indonesias están tratando de prevenir disturbios alimenticios como los que vimos en Asia y África en 2008. El banco central de Indonesia se prepara para seguir los pasos de Corea del Sur y Tailandia, donde han subido los intereses por temor a la inflación. India fue noticia cuando hizo lo mismo y Brasil, donde la nueva presidenta asumió el cargo prometiendo una disminución significativa de los tipos (su país tiene de lejos los más altos del mundo «emergente»), acaba de elevarlas.

Varios desequilibrios estructurales están afectando los precios de los «commodities», en particular la demanda cada vez mayor de alimentos en lugares donde la floreciente clase media quiere más y más proteínas. Pero un factor importante en lo que está ocurriendo es la enfermedad monetaria de nuestros días: el «alivio cuantitativo» («quantitative easing»), la creación artificial de dinero para gatillar una plena recuperación económica tras la calamidad financiera de 2007/2008.
Esa teoría sostiene que el dinero creado por el Gobierno impulsará un mayor consumo, sacando a las empresas de su marasmo. Lo que realmente sucede es que el dinero se dirige primero a los mercados financieros, cuyos participantes lo usan para inflar burbujas, invirtiéndolo en lo que está de moda. El motivo es doble. Uno: los actores financieros pretenden hacer dinero rápido. Dos: las familias y las empresas que se están recuperando de los excesos crediticios de los últimos años no están dispuestos a endeudarse tanto como el Gran Hermano dice que deberían (la tasa de ahorro personal se ha triplicado en los EE.UU. desde 2007) y los bancos probablemente no están dispuestos a prestar con la misma facilidad que solían hacerlo.

Durante un tiempo, por tanto, parece que es necesario más «alivio cuantitativo» porque el consumo sigue siendo insuficiente y el desempleo elevado. Así que los bancos centrales imprimen aún más dinero. Para justificarse, a veces invocan los (muy poco representativos) índices de precios al consumidor que muestran una baja inflación. Hasta que, por supuesto, es demasiado tarde y los síntomas comienzan a aparecer por todas partes. Sí, por todas partes: incluso en Estados Unidos, donde, contra todos los esfuerzos de la Reserva Federal para mantenerlo muy bajo, el rendimiento de los bonos a 10 años se ha disparado, reflejando la convicción de muchos inversores de que las autoridades pronto se verán obligadas por la realidad a aumentar los intereses.

Es deshonesto inyectar dinero en la economía cuando hay tantas pruebas de la inflación. Lo que los gobiernos, particularmente en Estados Unidos y Europa, están haciendo es tratar de licuar sus enormes deudas mediante la degradación de sus monedas mientras continúan endeudándose por cantidades escandalosas de dinero. También utilizan con hipocresía la devaluación de sus monedas provocada por el «alivio cuantitativo» para competir internacionalmente… mientras acusan a otros, con razón, de manipular su propio dinero para sostener su poderío exportador.

Como lo constató el mundo en los 70, los 90 y muy recientemente —tres períodos en los que la irresponsabilidad monetaria causó hecatombes económicas en distintas partes del mundo—, no importa que la inflación ayude a ocultar ciertos males en el corto plazo: el final es siempre muy doloroso. Y los responsables rara vez pagan los platos rotos.

Reforma autonómica y ciudadanía
Antonio Espinosa www.vozbcn.com 29 Enero 2011

Los nacionalistas e independentistas han puesto el grito en el cielo nada más oír hablar de reforma del Estado de las Autonomías. No nos extraña porque su objetivo, su interés, es acumular poder y más poder para hacer de Cataluña una nación-estado. Sin embargo, el interés de la mayoría de ciudadanos españoles es otro. Para nosotros, que el modelo de Estado sea unitario o federal no es lo fundamental, lo importante es que el Estado, independientemente de su organización territorial, haga del ciudadano el sujeto político garantizando de manera efectiva la igualdad de derechos y oportunidades y ampliando sus espacios de libertad.

La autonomía territorial estará siempre subordinada a la mejor defensa de los derechos políticos, sociales y las libertades cívicas. En ningún caso la descentralización política (tampoco la centralización), pueden ser un fin en sí mismo independiente de los criterios de interés para los ciudadanos o eficacia en la prestación de servicios públicos; es a esos objetivos a los que deben orientarse los recursos económicos, financieros, humanos, materiales y legislativos.

No cabe duda de que desde los intereses del conjunto de los ciudadanos españoles el proceso autonómico está evolucionando con falta de racionalidad, sin horizontes claros y al ritmo de las pulsiones nacionalistas de construcción de pseudoestados pactando con un PP y un PSOE, más preocupados por la aritmética parlamentaria para perpetuarse en el poder que por los problemas de los ciudadanos.

El modelo del Estado de las Autonomías, que debería conjugar diferencia con igualdad e integrar la autonomía con la unidad en la prestación de servicios y la garantía de los derechos de ciudadanía, está dando pasos en algunos aspectos a estructuras administrativas y políticas duplicadas e inconexas que favorecen la fragmentación, la desigualdad y la discriminación de unos ciudadanos frente a otros, dificulta la movilidad por el territorio nacional, amenaza la unidad de mercado y aumenta considerable e innecesariamente el gasto público.

Estamos asistiendo también, por parte del nacionalismo, a la apropiación de las instituciones autonómicas para, por un lado y desde la más absoluta deslealtad, erosionar al Estado del que forman parte y, por otra, vulnerar los derechos y libertades de los ciudadanos, allí donde aquéllos y éstas colisionen con la nueva identidad colectiva que se quiere imponer.

Resulta evidente la necesidad de acometer una reforma del Estado de las Autonomías y el camino no es establecer techos competenciales distintos según las diferentes CCAA, ni acuerdos bilaterales entre el Estado y cada comunidad. Los acuerdos, como en todo país federal, se toman multilateralmente en órganos donde todas las CCAA y el Estado están representados. En cuanto a la asimetría competencial, no puede derivarse de la existencia de diferentes techos competenciales. Aquella sólo sería aceptable si tiene como causa que algunas CCAA, por decisión propia, renunciaran al traspaso de algunas competencias que por derecho les correspondieran.

La reforma del Estado debe orientarse a racionalizar su funcionamiento y gasto, introducir y potenciar los elementos de coordinación entre las distintas administraciones para preservar la coherencia y la unidad del conjunto; mantener su capacidad de bienestar, progreso y cohesión; al mismo tiempo que se corrigen las disfunciones que acabarían transformando un único sistema sanitario, educativo, de seguridad, judicial… en 17 diferentes atendiendo al deseo y voluntad nacionalista.

Es necesario abrir una reflexión seria y serena sobre la conveniencia de reducir el número de CCAA, preguntarse si son necesarias políticamente y eficientes económicamente (como algunas uniprovinciales). En definitiva, después de 30 años de funcionamiento, sobran motivos para mejorar el modelo autonómico y su reforma debería como mínimo suponer:

1. Clarificar competencias. Modificando el artículo 149 y 150 de la Constitución para establecer una relación estable y clara de las competencias del Estado y de las CCAA poniendo fin al período constituyente en que se encuentra permanentemente la Constitución como consecuencia del redactado actual del artículo 150.2.

2. Modificar el Senado. Como cámara de representación territorial debe jugar un papel central en la cooperación horizontal entre CCAA y de éstas con el Estado, así como en la coordinación entre administraciones y especialmente la concertación vertical, tanto en el sentido ascendente (es decir, cauces para la participación autonómica en la determinación de las políticas del Estado) como en el sentido descendente (instrumentos para la armonización de políticas autonómicas a iniciativa de las instituciones centrales del Estado).

3. Aumentar la colaboración y la mutua lealtad entre las CCAA y el Estado. Mediante la creación de consorcios integrados por representantes del ministerio correspondiente y los distintos departamentos autonómicos en las áreas de educación, sanidad, seguridad pública y recursos naturales, así como para los instrumentos de redistribución económica y gestión tributaria, la colaboración entre CCAA y el Estado debe ser leal. En Alemania, por ejemplo, las autoridades financieras de los länders que gestionan los impuestos compartidos están sujetas a las instrucciones de las autoridades federales competentes y las autoridades deben asegurar el cumplimiento de dichas instrucciones.

4. Controlar el gasto de las diferentes administraciones públicas. Se ha de limitar la capacidad de endeudamiento mediante una ley de estabilidad presupuestaria. En Alemania, un país ejemplo de federalismo, los länders no pueden emitir deuda pública.

5. Adelgazar las estructuras políticas. Racionalizar y reordenar las administraciones adelgazando sus estructuras política y administrativa.

Antonio Espinosa es secretario de Acción Política de Ciudadanos

Insostenibilidad del tinglado autonómico
Nota del Editor 29 Enero 2011

El tinglado autonosuyo no tiene remedio, hay que extirparlo, no valen los parches, es insostenible desde cualquier punto de vista excepto del interés personal de los profesionales de la política y otros chupones que viven del cuento.

Egipto, hora cero
HERMANN TERTSCH ABC 29 Enero 2011

Cada hora que pasa se refuerza más la impresión de que se ha puesto en marcha un inmenso movimiento tectónico en el norte de África que puede cambiar la faz política de toda la región. Y cuyas consecuencias serán con toda seguridad dramáticas y no sólo para aquella zona sino para el mundo entero. El primer seísmo, en Túnez, ha puesto en movimiento la falla y hoy ya tenemos el siguiente epicentro, incomparablemente mayor, en el país que es piedra angular de todo el precario equilibrio de la región: Egipto. Con la decisión de imponer el toque de queda en todo el país y sacar al ejército a las calles, el presidente Hosni Mubarak reconoce que las protestas han dado ya un salto cualitativo y son una amenaza directa e inminente para el régimen.

Como le sucedió a Ben Alí, Mubarak asiste al rápido desmoronamiento del pacto que lo ha mantenido tres décadas en el poder. El ejército, ya desplegado, aun no ha disparado contra los manifestantes. Si lo hiciera la violencia podría alcanzar pronto dimensiones dantescas. La neutralidad del ejército es clave para intentar reconducir la crisis hacia una transición que desde ayer es inevitable, pero que aun ahora podría afrontarse sin que el país se hunda en el caos. El presidente apareció anoche en televisión, anunció el cese del Gobierno; esa misma medida no le sirvió de nada al presidente tunecino Ben Alí hace tres semanas.

Egipto ha entrado en ebullición y puede ya descartarse el retorno a la situación previa. La ira democrática en Egipto tendrá efectos seguros en Jordania y otros países de la región. La desestabilización general, la amenazante victoria islamista, la guerra para Israel, son todo escenarios ya no remotos. El terremoto en Egipto, que todo indica se extenderá por el norte de África puede cambiar el mundo. Es evidente que no necesariamente para bien.

Nuestro culebrón
El triunfo de la cultura gallinácea en el ámbito teatral resulta directamente tributario de la existencia de TV3
XAVIER PERICAY ABC Cataluña 29 Enero 2011

Hace ya algunos años que me quité del teatro. Fue —suele ocurrir— tras una verdadera sobredosis. Y el caso es que, de momento, no he recaído. Eso sí, tengo quien me trae noticias, noticias frescas. Me refiero a mi amiga Anna Soler, a la que no sólo le sigue gustando el teatro, sino que además, para su desgracia, le gusta el bueno. O sea, el de fuera. Es verdad que, de vez en cuando, Anna toma un avión y se planta en Londres, pero, en fin, por lo general no le queda más remedio que conformarse con lo que le sirven aquí. Y aquí, asegura, le sirven siempre lo mismo. Da igual el autor, da igual el reparto, da igual el género; el plato es siempre un culebrón. Y ella, como comprenderán, empieza a estar más que harta.

En realidad, ese triunfo de la cultura gallinácea —que podríamos extender a muchísimos otros ámbitos, aparte del teatral— resulta directamente tributario de la existencia de TV3. La televisión autonómica —lo recordarán, sin duda— vino al mundo a salvarnos. Esto es, a salvar a los catalanes. Uno de sus principales objetivos fue convencer al máximo número de ciudadanos de que Cataluña era aquello, y no lo que veían u oían por la calle. Y aquello, claro, era una lengua, unos valores, unas tradiciones, un «tarannà». Un mundo, en una palabra. Y ese mundo no encontró mejor plasmación que la de los seriales televisivos. Desde aquel «Poblenou» inaugural hasta cualquiera de los subproductos de Benet i Jornet y compañía con que tantos hogares catalanes han ocupado, durante un cuarto de siglo, sus tardes y sus noches. Figúrense si la fórmula tuvo éxito que hasta Joan Ferraté, en sus horas más bajas —cuando ya no escribía ni apenas leía—, sucumbió a sus encantos.

Se me dirá, y con razón, que los culebrones no son privativos de la televisión catalana. Cierto. Pero sólo en TV3 —y quizá también en alguna otra autonómica que no tengo el gusto de conocer— han adquirido ese perfil totémico que ha terminado por infestar toda la escena catalana. Y lo curioso —o no tan curioso— es que su llegada fue celebrada como un signo de normalidad. Por fin la cultura de expresión catalana iba a ser como las demás. Por fin, junto a las obras de peso, dispondría de esos productos zafios y triviales que hacen de cualquier cultura una cultura normal.

Lo que nadie debió de prever, supongo, es que el modelo arrasaría con todo y que, lo mismo en el teatro que en la inmensa mayoría de las manifestaciones culturales autóctonas, no existirían ya las obras de peso —por pocas que fuesen—, sino únicamente lo zafio y lo trivial.

ARTÍCULO EN 'EL MUNDO'
Jorge de Esteban: "El TC ha violado la Constitución"
El catedrático Jorge de Esteban analiza en un artículo las tropelías que afectan al Tribunal Constitucional.
libertad digital 29 Enero 2011

Que la independencia del Tribunal Constitucional se ha visto cuestionada en los últimos tiempos por diversos motivos no es ningún secreto. Sobre este asunto publica este sábado un artículo en El Mundo el catedrático de Derecho Constitucional, Jorge de Esteban.

En primer lugar, De Esteban resalta el incumplimiento de los plazos señalados por la Constitución a la hora de renovar a su intérprete supremo. "El Tribunal Constitucional, en colaboración con los políticos o en solitario, ha violado la Constitución, destrozando la seguridad jurídica en lo que se refiere concretamente a los plazos previstos en la Constitución. Pero con ello, no sólo destruían la seguridad jurídica sino que incluso renegaban de su independencia".

De esta forma, el presidente del consejo editorial de El Mundo se refiere al bloqueo político llevado a cabo por los principales partidos para no renovar el TC o a la reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional (LOTC) llevada a cabo por el Gobierno de Zapatero para perpetuar durante tres años más a María Emilia Casas como presidenta de la institución. "Lo cual viene a decirnos que este cambio de la LOTC ha supuesto una reforma inconstitucional del artículo 160 de la Constitución, que señala taxativamente que la duración (improrrogable) del mandato del presidente es de tres años", afirma al respecto.

Sin embargo, además de hacer un repaso a las últimas tropelías que han rodeado al Constitucional, De Esteban analiza los nombramientos del nuevo presidente, Pascual Salas, y vicepresidente, Eugeni Gay.

Sobre el primero de ellos se pregunta si es el "presumiblemente más adecuado para llevar a cabo la regeneración del maltrecho tribunal". En lo que respecta a Gay, Jorge de Esteban opina que su nombramiento es "nulo de pleno derecho por la sencilla razón de que, según el artículo 9.4 y 16.3 de la LOTC, el presidente y vicepresidente del Tribunal son elegidos por un periodo de tres años; es decir, cuando le falten, según su caso, tres o seis para acabar el mandato de nueve". En el caso del catalán Eugeni Gay éste lleva en situación de interinidad –con el mandato caducado- desde el pasado mes de noviembre.

SE AMPLÍA EL PLAZO PARA LOS AUTOBUSES
Alcaraz: "Hay que salir antes de que Batasuna vuelva a las instituciones"
El presidente de Voces Contra el Terrorismo ha estado este sábado en Sin Complejos explicando los motivos por los que hay que manifestarse ahora.
M.J. Grech Libertad Digital 29 Enero 2011

Francisco José Alcaraz ha estado este sábado en esRadio explicando los motivos por los que no se puede esperar a la hora de mostrar en la calle el rechazo a la política del Gobierno.

En su opinión, es un error escudarse en que hay que esperar a las elecciones de mayo, porque la presencia de Batasuna en los ayuntamientos es ya una realidad. "Hay que salir antes de que [Batasuna] vuelva a las instituciones", ha señalado. "No podemos esperar a que traspasen la línea roja en mayo", como alegan algunos para no apoyar la manifestación, caso de alguna asociación de víctimas.

En relación a los apoyos y adhesiones, a Alcaraz le resulta "curioso que a pesar de la campaña de silencio que estamos sufriendo, igual que en la pasada convocatoria del 6 de noviembre (...) hay más adhesiones de organizaciones y de movimientos cívicos. Más incluso que las que tuvimos en la pasada legislatura". Estos apoyos son "no sólo de colectivos de víctimas, que supera con creces los apoyos que tuvimos en la pasada legislatura, sino también de asociaciones de la guardia civil y de movimientos cívicos" que en este momento sí ven necesario salir a la calle para oponerse al proceso de negociación.

Porque todavía siguen sumándose asociaciones y plataformas a la manifestación. En las últimas horas se han adherido la Asociación Impulso Ciudadano y la Asociación de Jóvenes Murcianos por los Derechos Humanos.

Impulso Ciudadano expone en su comunicado de adhesión "que el comunicado de la banda terrorista ETA por el que anuncia un ‘alto el fuego permanente y de carácter general’ es decepcionante puesto que no garantiza la disolución de la banda terrorista. Para Impulso Ciudadano, la única vía a considerar con ETA es la entrega de las armas en su poder, la puesta a disposición voluntaria ante la Administración de Justicia de los miembros de la organización terrorista implicados en delitos objeto de persecución, la petición pública de perdón y el resarcimiento de los daños producidos por tantos años de violencia a las víctimas del terrorismo y a sus familiares". Además, para esta asociación "no se dan las condiciones democráticas para que las organizaciones del entorno de la banda terrorista puedan ser legalizadas y participar en los procesos electorales".

Excarcelaciones y acercamientos de presos
El presidente de Voces Contra el Terrorismo ha hablado también con Luis del Pino en Sin Complejos sobre las excarcelaciones y acercamientos de presos. Alcaraz ha señalado que, igual que se hizo el 6 de noviembre, van a aprovechar la manifestación del 5 de febrero para denunciar esta política, que está beneficiando a muchos terroristas con delitos de sangre, como es el caso de Valentín Lasarte, asesino de Gregorio Ordóñez y Fernando Múgica Herzog.

A diferencia de la presencia de Batasuna en las instituciones, que podría ser una situación reversible en un futuro, señala Alcaraz que "las excarcelaciones y los acercamientos y las prebendas que están teniendo los terroristas son medidas irreversibles en la mayoría de los casos". Por ello "en la medida en que no nos impliquemos en denunciarlo, seremos cómplices por acción o por omisión de todo este avance en el proceso de negociación".

Últimos preparativos: se amplía el plazo para reservar autobuses
Mientras tanto, Voces Contra el Terrorismo ultima los preparativos de la manifestación. Alcaraz ha recordado que los asistentes deben incorporarse a la calle Serrano a la altura de la calle de Diego de León, para facilitar así la configuración de la cabecera y de los recintos de seguridad.

En cuanto a los autobuses para venir desde diferentes ciudades españolas, se ha ampliado el plazo hasta el martes 1 de febrero.


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Merece la pena
ISABEL URKIJO El Correo 29 Enero 2011

GESTO POR LA PAZ

Hace más de 20 años que Gesto por la Paz nos viene convocando a su manifestación de enero. En esta ocasión, la llamada no puede ser otra que la exigencia de que ETA desaparezca y que lo haga ya, sin marearnos más y sin condiciones. Ese es precisamente el lema para la manifestación de hoy en Bilbao: 'ETA desagertu. Por un final definitivo y sin condiciones'.

Gesto vuelve a exigir a ETA que desaparezca y que lo haga de forma definitiva y sin más enredos. Sin duda alguna, es una llamada compartida por la inmensa mayoría de la sociedad vasca, que ya hace tiempo dio un firme paso por deslegitimar el terrorismo. Ha sido un paso fundamental, pero no debemos olvidar que ese gran paso se compuso, se compone, de la unión de cientos, de miles de voluntades de ciudadanos que se han rebelado contra la tiranía de la violencia y no han aceptado la sumisión de una conciencia muerta que supondría el silencio ante tanta barbarie.

Nada se ha creado de la nada. Lo que tenemos lo hemos ido construyendo poco a poco. Cientos de personas anónimas empezaron en la plaza de su pueblo a crear un ejército de insumisos contra el terror. Un pequeño ejército reclamaba los derechos humanos para todos y recordaba a las víctimas de las atrocidades que se cometían hasta que las convirtió en la bandera principal contra el terrorismo.

Es muy posible que hoy muchas personas prefieran quedarse en sus casas porque no merece la pena salir a la calle una vez más. Se equivocan.
Hoy es el momento de exigir a ETA que desaparezca porque sólo ella y quienes le respaldan tienen la potestad de poner fin a tantos años de terrorismo. El resto de la sociedad podemos decir y hacer lo que sea, pero la decisión está en sus manos únicamente.

Hoy es el momento de recordar con la voz más alta que nunca, bajo ningún concepto, se puede negociar políticamente con ETA porque el futuro político de nuestra sociedad nos pertenece exclusivamente al resto, a los ciudadanos que por las vías democráticas queremos conseguir nuestros objetivos. Tomar decisiones políticas para tratar de conseguir el final del terrorismo no es otra cosa que caer en el chantaje que siempre nos ha planteado y nos plantea ETA, por ello rechazamos cualquier condición para su final.

Hoy es el momento de decir que, en un sistema democrático como el nuestro, usar la violencia es absolutamente incompatible con el ejercicio de la política. No se puede participar en democracia y disparar contra tu adversario político o apoyar que se haga. En sus manos está la decisión porque quienes apoyan o ejercen la violencia se están autoexcluyendo de la participación en el sistema democrático.

Hoy es el momento de reafirmar el valor del Estado de derecho; un Estado de derecho atacado por el terrorismo y que tiene que ser garantista con todos, incluso con quienes atentan contra él.

Hoy exigiremos el final de esta pesadilla de terror. ETA no ha producido más que dolor y tragedia a su alrededor. En cada asesinato se pretendió aislar a quienes pararon la bala que disparaban contra toda la sociedad sin darse cuenta que las ondas creadas llegaban a las orillas. Así cada víctima se convirtió en la más poderosa razón para deslegitimar el uso de la violencia. Por eso hoy recordamos a todas las víctimas, porque su propia existencia es la mayor exigencia ética para deslegitimar el terrorismo.

Sin duda alguna, merece la pena que hoy salgamos a la calle a reivindicar lo que más necesitamos desde hace mucho tiempo, paz. Te esperamos.

Partitocracia
Alberto de la Hera Estrella Digital 29 Enero 2011

A los clásicos términos griegos -aristocracia, gobierno de los mejores; gerontocracia, gobierno de los ancianos; democracia, gobierno del pueblo- hoy les hemos sumado otro: partitocracia, el gobierno de los partidos. Lo disfrazamos de democracia, pero no.

En nuestro actual sistema político ¿a qué ha quedado reducido el pueblo? Cada cierto tiempo vota. Nada más. Y ¿a quien vota? No a las personas que desea que le representen, sino al partido por el que se siente representado. El pueblo ha delegado en el partido, ha renunciado a sus derechos a favor del partido, de los partidos; y ya no es el pueblo el que gobierna, sino la partitocracia.

No vamos a insistir en el absurdo de la ley electoral: los partidos elaboran unas listas en las que los votantes apenas conocen más allá de los dos o tres primeros nombres; una serie de diputados elegidos por electores que ni siquiera han oído hablar de ellos llegan al parlamento. Y allí no vuelven a acordarse de quienes les eligieron, porque la verdad es que no les eligieron; se acuerdan del partido, su verdadero y único elector. Es a éste al que hay que tener contento. Votan unánimemente; nunca intervienen; son cada uno un número singular que forma parte del número plural del grupo al que pertenecen. ¿Para qué van al Parlamento, para qué vienen a Madrid, para qué les pagamos viajes, hoteles y comidas? Ya se sabe qué es lo que van a votar; ya lo han pactado previamente los jefes de los partidos. Bastaría que el jefe dijera: hoy he conseguido el apoyo de 170 y tú el de 150, he ganado. Y al menos nos ahorraríamos las dietas, que no está la vida para derrochar.

Con cuatro ejemplos bastará. El primero: hará unos quince años que escribió Álvarez Cascos aquello de que un partido es como una orquesta, en la que todos han de tocar según marque la batuta del director (ahora parece que se le ha olvidado). El segundo: hace tres meses que Mingote, a propósito de la derrota del partido de Obama en las elecciones del pasado noviembre, publicó aquel chiste en que uno decía: “Parece que hay países en que la gente vota a los gobernantes según que lo hagan bien o mal”; y el otro responde: “¡Gentes sin ideología!”. El tercero: hace nada -todos los días-, el Gobierno acuerda con el PNV el favor “x” o el favor “y” -porque necesita su voto en Madrid, claro es-, y el lendakari y su socio se enteran por la prensa, y se aguantan, ya que ellos sólo están para los asuntos de trámite. El cuarto, que vale su peso en oro: a los miembros del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial los eligen los partidos y representan a los partidos. ¿Para qué seguir?

¿Se puede, en tales condiciones, decir que vivimos en democracia? No hay que insistir. Mientras nos conformemos, sólo nos queda, de vez en cuando, votar. Lo que nos dicen, claro. Y ya ellos se las compondrán. La libertad, de vacaciones.

Es una lengua
PATXI BAZTARRIKA El Correo 29 Enero 2011

Comparto las manifestaciones que el lehendakari López realizó, en su discurso de bienvenida al nuevo Consejo Asesor del Euskera, a favor de reducir el desequilibrio entre las dos lenguas oficiales, el respeto a las opciones lingüísticas de la ciudadanía y la necesaria cooperación entre los territorios del euskera. No puedo decir lo mismo, sin embargo, sobre las polémicas palabras con las que cerró su salutación: «el final de la violencia (�) facilitará mucho las cosas al mundo del euskera. El euskera se vinculará definitivamente a la libertad» (ergo hoy no lo está). En mi opinión, son un desatino. No juzgo las intenciones del lehendakari, pero es evidente que sus palabras han contrariado a muchas personas no precisamente conniventes con la violencia. Huelga decir, por obvio, que la desaparición de la violencia beneficiará notablemente a todo proyecto social y a todas las personas. No es, pues, esa la causa de la contrariedad.

No solo llueve sobre mojado, sino que tales palabras no resultan acertadas ni como diagnóstico ni como discurso. Expresiones como «reivindicar el euskera en libertad» (¿acaso no es libre la opción, en ocasiones muy dificultosa, de miles de ciudadanos de crear, consumir, trabajar, divertirse, educarse, formar y vivir en euskera?), o bien «fomentar una cultura en euskera plenamente democrática» (¿es que no lo es?) mezclan euskera y violencia y falta de libertad, y constituyen el antecedente de las últimas palabras del lehendakari.

No seré yo quien diga que todo lo que se expresa en euskera sea plenamente respetuoso y democrático. Pero el culpable de ello no es el euskera. Tampoco creo, por ejemplo, que la pretensión de imponer el uso exclusivo y excluyente del castellano en el Senado -con el consiguiente veto efectivo al uso del euskera, el catalán y el gallego- sea una expresión de tolerancia ni de respeto efectivo a la diversidad, y tampoco concuerda en modo alguno con estos valores el objetivo de algunos de imponer el castellano como lengua común (cuasi) única del espacio público. Y, sin embargo, no cabe atribuir la culpa de semejantes despropósitos al castellano. Es evidente, asimismo, que ETA y sus apoyos han pretendido apropiarse de manera excluyente (también) del euskera, lo cual perjudica a nuestra lengua porque nos perjudica a sus hablantes. Pero los violentos han pretendido igualmente adueñarse y hacer bandera de diversos valores y legítimas aspiraciones de la sociedad vasca, incluidos los valores del socialismo, y nadie deduciría de ello que la vinculación de la sociedad vasca -y los socialistas- a sus valores no sea fruto de la libertad. ¿Tan difícil es entender que lo mismo sirve para el euskera?

Una lengua, eso es el euskera. En palabras de Carme Junyent, «las lenguas son ficciones», y como dijo Mitxelena, «el idioma es el instrumento (�) es mudo, pues no tiene boca ni garganta, y, menos aún, cabeza. Son otros quienes saben hablar: los que poseen garganta, boca y (más o menos) cabeza». En efecto: las lenguas en sí mismas no son terroristas ni pacifistas, no son democráticas ni fascistas; lo serán, en todo caso, los hablantes de una u otra lengua. Y en todas las lenguas, también en euskera, se puede vivir de muy diversas maneras.

En definitiva, los tópicos que dimanan de asociar el euskera con la violencia o la falta de libertad o la imposición no son más que eso, tópicos, y, más allá de ciertas percepciones, no se corresponden con la experiencia y vivencia del euskera en el seno de nuestra sociedad; antes bien, impiden la articulación de un discurso que responda con eficacia a los retos que conlleva el fomento de su uso. El euskera ha avanzado con firmeza en estos treinta años gracias a la voluntad de la sociedad, y cabe señalar, además, que su actual nivel de máximo histórico en términos de conocimiento coincide en el tiempo con el momento de mayor y más hondo rechazo social del terrorismo y sus añagazas. La ciudadanía ha hecho del euskera una lengua de convivencia y cohesión social, y los más recientes estudios demoscópicos muestran bien a las claras que las actitudes y percepciones de la inmensa mayoría de la sociedad son abiertamente favorables al impulso de políticas activas de promoción del euskera, políticas que nada tienen que ver con supuestas «imposiciones».

Quiere ello decir que, además de necesario, es posible, porque ése es el deseo de la sociedad, avanzar firmemente en la reducción del desequilibrio entre el euskera y el castellano a través del incremento continuado del conocimiento y uso del euskera, en la construcción progresiva de una sociedad bilingüe -es decir, formada por ciudadanos bilingües-. Y ello requiere paciencia, persuasión, políticas lingüísticas activas y avanzadas, así como grandes dosis de acuerdo social y político, pero requiere también una pedagogía social dirigida a alimentar la adhesión de la ciudadanía a los objetivos señalados, una pedagogía que explique sin complejos que la reducción efectiva de la asimetría entre las dos lenguas no es posible sin asumir inevitables y razonables incomodidades, y se trata de explicar que asumirlas no es fruto de ninguna imposición, como tampoco lo es el garantizar el uso también del euskera en los servicios públicos o el garantizar el ejercicio efectivo de los derechos lingüísticos de las personas consumidoras. Y en mi opinión, sería extraordinariamente positivo para la convivencia lingüística y social que el lehendakari, en su condición de máxima institución del país, se situara a la cabeza de un discurso construido sobre esas bases, y renunciara definitivamente al uso de tópicos tan manidos como lesivos para la cohesión social.

El euskera necesita hablantes, no salvación ni liberación. Y para ello necesita suma e ilusión, compromiso activo de los poderes públicos, adhesión de la ciudadanía y acuerdo social y político. En definitiva: sensatez a raudales.

EL ‘SUDOKU’ DE ARTUR MAS
Los nacionalistas advierten de que si el Estado no ayuda, Cataluña se alejará de España
@Antonio Fernández. Barcelona.- El Confidencial 29 Enero 2011

Las finanzas de Cataluña son un difícil sudoku que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, no está dispuesto a afrontar solo. “Si el Estado quiere asegurar que el Estado del bienestar continúe, nos ha de ayudar a salir de esta situación de la cual él también es responsable”. Éste fue el mensaje que lanzó este viernes, en la presentación de las líneas maestras del plan de reequilibrio económico y financiero para reducir el déficit en el 2011, que la próxima semana entregará al Gobierno español. Mas basa su estrategia en tres pilares fundamentales: disminución del gasto, consolidación de los ingresos y rentabilización de activos. Por el momento, las incógnitas se mantienen, porque las arcas de la Generalitat están vacías y todo dependerá de la manga ancha que aplique el Ejecutivo que preside José Luis Rodríguez Zapatero.

Fuentes nacionalistas señalaron a El Confidencial que el nuevo Gobierno, con un mes de vida, no es responsable de la situación de déficit en que se encuentra el Ejecutivo autonómico. No echan todas las culpas al anterior Gobierno que presidía José Montilla, “sino que todos son corresponsables, tanto Madrid como Cataluña. Se ha gastado más de lo que se debía y los recortes de gasto público empezaron demasiado tarde”. Ello aboca al Ejecutivo catalán a plantear una postura dura en Madrid. “El Gobierno central juega con trampas. Quiere que otros cumplan con las condiciones que él no aplica. Todo ello, se enmarca dentro de una ofensiva recentralizadora de los dos partidos mayoritarios, PSOE y PP, que culpan a las autonomías del elevado déficit, cuando mantiene estructuras inútiles y ministerios sin competencias despilfarrando miles de millones e invadiendo competencias transferidas”, añadió la misma fuente.

“Los ajustes han de venir de todos, no sólo de la Generalitat de Cataluña. Todos hemos de ser corresponsables a la hora de reducir gastos y de recortar el déficit. Pero aquí estamos en una situación verdaderamente difícil y el Estado es tan responsable de ella como la Administración autonómica”, advirtieron fuentes de CiU a este diario. De no haber ayuda por parte del Gobierno central, añadieron estas fuentes, lo que habrá es “un aumento de la tensión entre Cataluña y el resto de España”, que comportaría “un alejamiento” de la región.

Pero, de momento, la patata caliente la tiene Artur Mas en su mesa. El déficit actual de la Generalitat ronda los 7.000 millones de euros, el 3,6% del PIB, cuando las previsiones para el 31 de diciembre del 2010 eran del 2,4%. El objetivo del nuevo presidente es situarlo, a finales de este año, en el 1,3%, una tarea muy difícil, teniendo en cuenta que las arcas están bajo mínimos. De ahí que desde CiU se insista en que el Gobierno central debe echar una mano y permitir el endeudamiento de las comunidades, ya que no llega dinero de transferencias. El consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, apoyó las tesis de Mas y aclaró que lo más deseable sería poder cubrir el déficit “con una política sistemática y eficiente de emisión de deuda”.

Los remedios ‘caseros’ de Mas
El presidente catalán reclamó también que, para empezar, el Gobierno central tendrá que cumplir con las transferencias pactadas. Y exigió que los ingresos “sean, como mínimo, iguales a los del año 2010”. Con ello, y una reducción del 10% de los presupuestos, la cosa empezaría a encarrilarse. Pero Mas mantiene sus promesas de reducir la presión fiscal, con la eliminación del impuesto de Sucesiones. El líder de ICV, Joan Herrera, fue ya el primero en advertirle que la eliminación de ese impuesto significará que “la Generalitat dejará de ingresar 450 millones”. La portavoz adjunta del PSC, Rocío Martínez-Sampere, también fue tajante en este tema: “No podemos renunciar a 400 millones de euros que sólo afectan a las rentas más altas. Además de una injusticia, es una irresponsabilidad”.

Para paliar los menores ingresos, y a falta de que Madrid permita una emisión de bonos de la Generalitat, Mas ha de cuadrar los números con remedios caseros. Este viernes citó las líneas maestras del ajuste: “Sumando menos gasto, ingresos iguales, venta de activos, rentabilidad del patrimonio y política de personal austera, es posible cumplir el objetivo de déficit para 2011”. O sea, que el Gobierno autonómico ha de vender patrimonio para poder sobrevivir al difícil ejercicio. “”Igual que las familias y las personas se han tenido que apretar el cinturón, las Administraciones han de hacer lo mismo”, reconoció, antes de acusar que “la Generalitat tenía un gasto demasiado intenso, incluso desbocado”.

Pero esta estrategia no gusta a la oposición. La presidenta del Partido Popular catalán, Alicia Sánchez-Camacho, afirmó tras conocer las recetas de Mas que “Cataluña no sólo necesita un plan de ajuste, sino un plan de choque que no sólo garantice las finanzas de la Generalitat, sino que impulse la economía productiva y frene el paro”. Sánchez-Camacho considera el plan presentado por Mas de “claramente insuficiente”, pero aprovecha para incidir en las relaciones de la Generalitat y el Gobierno central: respecto a la entrevista que Zapatero y Mas tendrán el próximo día 7 de febrero, pidió al catalán que “no actúe de manera irresponsable generando más enfrentamientos, porque ha de tener claro que Cataluña no saldrá de la crisis ni no sale de la crisis España”; pero, al mismo tiempo, pidió “que Mas y CiU dejen de ser el salvavidas de Zapatero”.

Desde las filas socialistas, Martínez-Sampere criticó al presidente de la Generalitat porque “no dio ninguna documentación sobre el plan de ajuste, no concretó nada, sólo dio unas explicaciones insuficientes, retórica de andar por casa” y el eco-socialista Joan Herrera le acusó de “vender humo”. La portavoz de ERC, Anna Simó, por su parte, reclamó que informe a los partidos catalanes antes de presentar el plan en Madrid. “Esquerra está dispuesta a todo, pero necesitamos ser partícipes”, añadió, antes de recordar que los ajustes están “estrechamente ligados a los presupuestos de la Generalitat del 2011 y, si CiU no tiene la mayoría necesaria y no informa a la oposición, ¿cómo piensa aprobarlos?”. Desde CiU se justifican diciendo que falta por concretar algunos flecos y que esperan aprobar sin problemas los presupuestos el próximo mes de junio, ya que debido a la fecha de las elecciones tuvieron que ser prorrogados los del 2010. Más duro fue el portavoz de Ciudadanos, Jordi Cañas, que acusó al Tripartito de convertir a Cataluña en “la Grecia española” y se quejó de que Artur Mas dijo lo que ya se sabía pero no especificó en qué partidas se harán los recortes más severos. Cañas considera que el Gobierno es contradictorio al suprimir el impuesto de sucesiones y, sin embargo, “malvender el patrimonio del conjunto de los catalanes [en referencia a la venta de activos que pronosticó Mas]”. Y recordó que apoyará a la Generalitat a reclamar los 1.000 millones de euros del Fondo de Competitividad (que para el 2011 no tiene dotación), pero recordó que “CiU fue partícipe de la desaparición de este fondo de compensación de los presupuestos generales del Estado cuando ayudó a aprobarlos al PSOE sin condiciones”.

Una propuesta razonable
www.ciudadanos-cs.org 29 Enero 2011

El catalán es una lengua muy estimada y créame, se gana mucho más acariciando que arañando, a los españoles y a los catalanes no nos gustan las imposiciones. Hemos de estar juntos.

La primera manifestación política que hizo Artur Mas, tras ganar las elecciones, fue decir que“no retrocederían ni un paso en la inmersión lingüística”; y con este propósito, los socialistas pactaron con CiU el aval para ratificar su investidura.

La afirmación peca a mi entender de cierto despotismo e intransigencia, pues se trata de una declaración de insumisión y rebeldía a las recientes sentencias, de inexcusable cumplimiento, dictadas por el Tribunal Constitucional y por el Tribunal Supremo. El estado de derecho es incontrovertible (no se puede discutir); la ley obliga a todos por igual, y ninguna Autonomía, ni el propio Estado, ni el Gobierno, ni nadie está por encima de la ley. Hace muchos años, allá por el 86, cuando ya estaba implantado el catalán como lengua vehicular única en la enseñanza, en Cataluña, el que suscribe, promotor de la Asociación de Profesores por el Bilingüismo, denunció en todos los medios de comunicación este desafuero, de reducir la lengua común española en la enseñanza al nivel de una asignatura, con 2 ó 3 horas semanales de clase a partir de los ocho años; el mismo tratamiento que el francés o el inglés. Esta medida, a todas luces anticonstitucional y antiestatutaria de eliminar a una de las dos lenguas oficiales de Cataluña del ámbito de la Enseñanza (lengua de explicación y uso en las clases, lo que técnicamente llaman lengua vehicular) se impuso por los primeros gobiernos de Pujol y se mantiene hasta hoy, con la peregrina justificación de que es la única manera de asegurar el aprendizaje del catalán. Pues, en pro de este objetivo, se impuso el procedimiento de la “inmersión lingüística” que significa usar, desde los tres a los ocho años de edad, para todos los niños, exclusivamente el catalán.

Ciertamente, la “inmersión lingüística” como método, tiene indudable eficacia; y por eso el colegio alemán o el francés en BCN usan en el 80 ó 90% estas lenguas para que sus escolares las aprendan bien, Pero son colegios privados, y los padres son los que han decidido llevar allí a sus hijos. Sin embargo, no podemos confundir “método” con “sistema” o “política lingüística”. Explicaron en su día que este método, usado en Quebec (Canadá) era muy efectivo; pero el método, que allí se escoge voluntariamente por los padres, aquí lo aplicaron obligatoriamente a todas las escuelas públicas y privadas vulnerando así la Constitución y los derechos del 50% de la población escolar. Esta decisión, lo que ha producido a lo largo de más de un cuarto de siglo es un enfrentamiento soterrado que surge de vez en cuando, por mucho que intente amordazarlo el férreo control de los medios de comunicación.

Creo que una propuesta razonable sería así de simple: Quitar el carácter obligatorio a la inmersión lingüística entre los 3 y 8 años y permitir el uso del castellano también, como lengua vehicular, junto al catalán, en todos los niveles educativos. Así de forma natural, como se emplea en la vida bilingüe de los catalanes, se acabaría con este estéril enfrentamiento. Sr. Mas, si Vd. se muestra flexible en esta cuestión, yo le auguro muchos años de liderazgo político. Yo creo sinceramente que los catalanes lo hemos elegido a Vd. para que acabe con el marasmo económico y le reconozco que es una sabia medida, y por eso le felicito, el reducir de un plumazo el 10% de los presupuestos de la Generalidad para 2011, precisamente para enjugar en parte la deuda de 5000 mill. de € que le escamoteó el PSC y que Vd. ha descubierto nada más llegar… por cierto ¿cómo pactar con los que le engañaron así? Sr. Mas , creo también que los catalanes no lo han elegido para conseguir la independencia de Cataluña; por favor, no oiga los cantos de sirena, y no pierda el pragmatismo que tuvo siempre su padre político, el Sr. Pujol. El catalán es una lengua muy estimada y créame, se gana mucho más acariciando que arañando… a los españoles y a los catalanes no nos gustan las imposiciones. Hemos de estar juntos porque otros retos más apremiantes nos aguardan.

EUSEBIO MURILLO, miembro de la Agrupación de C's en Terrassa.


IMPULSO CIUDADANO: MEDIDAS PARA GARANTIZAR QUE CATALAN Y CASTELLANO SEAN LENGUAS VEHICULARES
www.impulsociudadano.es  29 Enero 2011

IMPULSO CIUDADANO CONCRETA LAS MEDIDAS QUE EL GOBIERNO CATALAN DEBE APROBAR PARA ADAPTAR SU SISTEMA DE ENSEÑANZA AL MODELO CONSTITUCIONAL Y PARA GARANTIZAR QUE CATALAN Y CASTELLANO SEAN LENGUAS VEHICULARES EN EL SISTEMA EDUCATIVO

La asociación IMPULSO CIUDADANO ha presentado tres escritos dirigidos al Presidente de la Generalitat, a la Consejera de Enseñanza y al Consejero de Cultura, que se adjuntan, concretando las medidas que el Gobierno de la Generalitat debe aprobar para dar cumplimiento a las sentencias del Tribunal Supremo en las que se instaba a “adoptar cuantas medidas sean precisas para adaptar su sistema de enseñanza a la nueva situación creada por la sentencia 31/2010 del Tribunal Constitucional” y para garantizar “que el castellano se utilice también como lengua vehicular en el sistema educativo de la Comunidad Autónoma de Cataluña”.

A juicio de IMPULSO CIUDADANO, un modelo de conjunción lingüística con una presencia equilibrada del catalán y del castellano, exige modificar el régimen actual que impone el idioma catalán como la única lengua vehicular obligatoria. A esos efectos, ha propuesto al Gobierno:

1. Aprobar las normas necesarias para garantizar que las lenguas vehiculares de enseñanza y de la Administración educativa y de relación entre los padres, alumnos y centros sean el catalán y el castellano;

2. Prever que la normativa de preinscripción del próximo curso escolar 2011-2012 incluya la información necesaria de los centros educativos para que los padres y los tutores de los alumnos tengan conocimiento de la aplicación en los mismos del nuevo modelo educativo catalán que se base en la consideración del catalán y del castellano como lenguas vehiculares;

3. Facilitar formularios de preinscripción adecuados que permitan a los padres y tutores expresar su decisión sobre la lengua de escolarización de los alumnos;

4. Modificar los conciertos suscritos por la Administración educativa catalana con los centros privados para que incorporen una cláusula que establezca que tanto el catalán como el castellano han de ser lenguas vehiculares;

5. Modificar el Decreto de Dirección de Centros educativos para asegurar que los directores de centros públicos velen por que el catalán y el castellano sean las lenguas vehiculares de enseñanza y de la administración.

A esos efectos, IMPULSO CIUDADANO ha solicitado una audiencia al Presidente de la Generalitat, a la Consejera de Enseñanza y al de Cultura al objeto de poder exponer y desarrollar los puntos anteriormente expuestos, y escuchar su valoración y su juicio sobre estas cuestiones en el curso de una entrevista.

IMPULSO CIUDADANO considera que la interpretación que ha hecho el Gobierno de las sentencias no se ajusta a derecho porque no cabe ignorar o alterar, desvirtuando su fallo y los fundamentos jurídicos, las decisiones de los órganos judiciales.

En esta línea, IMPULSO CIUDADANO denuncia que en los acuerdos de Gobierno del pasado 25 de enero sobre el proceso de preinscripción para el curso 2011-2012 no se haya contemplado medida alguna relacionada con la adaptación del sistema de enseñanza a la nueva situación creada por la sentencia 31/2010, siendo fundamental que los padres puedan expresar su voluntad al respecto a fin de que la programación de las autoridades educativas contemple de facto que el castellano y el catalán sean lenguas vehiculares en la enseñanza en Cataluña.

También lamenta que los integrantes del Gobierno catalán defiendan un modelo educativo basado en una peculiar concepción de la identidad catalana y no en razones pedagógicas. No es cierto que el catalán se vería amenazado por la aplicación de un modelo de conjunción bilingüe en el que tanto catalán como castellano sean lenguas vehiculares. Por el contrario, la enseñanza en los dos idiomas oficiales refuerza a ambas lenguas y ése es un motivo que ha de satisfacer a toda la sociedad catalana al asegurar que la escuela sea exponente de la realidad social que la envuelve.

 

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