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Recortes de Prensa   Miércoles 2 Febrero 2011

 

Sueldo en riesgo
La elecciones autonómicas son la mayor agencia de colocación de este país. Con enorme diferencia
GABRIEL ALBIAC ABC 2 Febrero 2011

ARRUINADOS. A la espera de la ayuda de una Europa casi en ruina. Humildes ante el fugaz paso de una Angela Merkel que bastante tiene con convencer a sus conciudadanos de que no suelten a plomo el lastre de esa Europa en la cual España es el mayor peligro. Un endeudamiento imposible, una irregularidad financiera (la de las Cajas) mastodóntica y la ausencia de un Estado moderno al cual suplen diecisiete cosas casi feudales y carísimas, hacen hoy a España inviable. Dentro, como fuera de la UE.

Arruinados, y sin mover un dedo. Las sucesivas directrices dictadas desde Bruselas al gobierno español han ido siendo pospuestas. Apenas si algo de su retórica se fue filtrando en el angélico discurso del mejor de los mundos posibles, que es el de Zapatero. Pero esas duras medidas quirúrgicas, sin las cuales la gangrena devorará por completo la economía y la sociedad española, siguen sin haber sido ni siquiera planificadas. En lugar de eso, el gobernante (es un decir) partido socialista sólo exhibe una preocupación: quién será su candidato en las elecciones generales de dentro de algo más de un año. Como si al común de los ciudadanos, con un pie en el abismo de la pérdida de su vivienda por impago de hipoteca y otro en la desesperación de no saber qué va ser de su fuente de ingresos el mes que viene, la historia del reparto de prebendas entre caciques del PSOE le importara una higa.

Marcando una sanitaria distancia, el partido de la oposición hace todo para volverse invisible. Está bien, probablemente, si de lo que se tratara fuera sólo de ganar unas elecciones. Pero quien quiera que vaya a gobernar en España durante los durísimos años que vienen, tiene que ser muy claro ante sus electores; no prometer lo imposible, no repetir la burla del futuro luminoso con la cual los socialistas han llevado a España a su peor atolladero de medio siglo. Quien quiera que sea ese que aspire a gobernar en el páramo que dejará tras su salida Rodríguez Zapatero debe explicar ya el amargo coste a pagar por estos ocho años de utopía iletrada. De la ruina no se sale con el cambio de gobierno. De la ruina se sale, en todo caso, a condición de que un gobierno sepa aplicar las medidas más antipáticas: barrido de sectores no productivos, clausura de las ruinosas comunidades autónomas, control de las finanzas de los partidos.

Lo triste es que todos perdamos el tiempo en enigmas de risa. ¿Tiene hoy relevancia saber cuál será el sujeto que haga el papelón de encabezar las listas del PSOE en las elecciones generales? No, ninguna. Lo que se juega, en realidad, en la charada que estos días representan los feudales señores socialistas, es mucho más inmediato. Ni a Griñán, ni a Fernández Vara, ni a Álvarez Areces se les da un ardite el desastre electoral de 2012. Lo suyo —su sueldo y el de su nutrida clientela— se juega dentro de tres meses. La elecciones autonómicas son la mayor agencia de colocación de este país. Con enorme diferencia. Una contabilidad que diera el número exacto de políticos locales que no vivieron nunca más que de eso, dibujaría el mejor retrato de nuestra democracia: empleo. Arbitrario, estable empleo de los peores, de los más sumisos. Empleo suculento, que pagamos todos.

Los nuevos deberes de frau Merkel a España para que los haga Zapatero
José Antonio GundínEl Semanal Digital 2 Febrero 2011

Equiparar el acuerdo del Gobierno y sindicatos a los míticos Pactos de La Moncloa da la risa floja. A la canciller alemana no se la deslumbra con fotos.

Qué nervios, Dios mío, con la visita de inspección de frau Merkel. Desde hace un mes la fontanería al completo de La Moncloa ha estado muy ocupada en una enfebrecida actividad para que todo estuviera en perfecto orden de revista: la reforma de las pensiones detallada, la laboral con sus gráficos, las barras del déficit,... Salvo las gráficas del paro, que son como el electrocardiograma de un moribundo, lo demás ha sido pulido y abrillantado para pasar el examen de Merkel, echando horas extraordinarias hasta las cuatro de la mañana con los sindicatos, como los malos estudiantes. Lo que no sospechaban los alumnos, sin embargo, es que la profesora traía nuevos deberes para junio: reforma salarial para eliminar la actualización con el IPC, fijar por ley el límite de gasto y déficit y armonización fiscal a las empresas. De propina, otro requerimiento de gran calado: la entrada de capital alemán en las cajas españolas. No querías caldo, pues toma dos tazas. ¡Ah, si Zapatero hubiera entregado Endesa a la alemana E.On, en vez de dársela a los italianos, cuántos disgustos se habría ahorrado!

Vaya por delante que es muy buena noticia el pacto alcanzado por Gobierno, sindicalistas y empresarios. Después de dos años largos de desencuentros, broncas, puñaladas traperas, zancadillas y conspiraciones de bajo vuelo, reconforta que al fin se haya abierto paso un acuerdo laboral y social, que se disipe la amenaza de una primavera caliente y que los empresarios hayan arrimado el hombro sin cicatería. También es de subrayar la actitud constructiva del PP, que sin caer en el papanatismo desinformado ha valorado las virtudes de las reformas consensuadas. Salvo la izquierda residual parlamentaria, que critica con la boca pequeña lo que su sindicato de clase predica con la boca grande, los partidos y agentes sociales parecen satisfechos con el logro alcanzado. Y el más contento de todos, Zapatero, que recompone un poco su maltrecha figura y se reivindica como un excelente estratega en el preciso momento en que los suyos le incensaban como si ya fuera un cadáver.

Ahora bien, una cosa es celebrar el acuerdo y otra muy distinta equipararlo nada menos que a los Pactos de la Moncloa, como lo está haciendo el Gobierno y su coro mediático con gran despliegue literario y audiovisual. Tal paralelismo es una desmesura, o mejor dicho, una ramplona operación propagandística para engrandecer la figura del líder en horas bajas. Una comparación elemental entre lo que fueron aquellos acuerdos de 1977 y estos de hoy pone de manifiesto la enorme distancia que hay entre ambos.

Hace 34 años fueron todas las fuerzas políticas y sociales sin excepción las que se aglutinaron con la firme voluntad de salvar a un país que se hundía en el abismo sin haber estrenado la democracia. Fue una conjura de patriotas contra las mil adversidades que amenazaban a España. Los Pactos de La Moncloa no fueron sólo económicos y laborales, sino también políticos, judiciales y hasta morales. Nada que ver con el pacto presentado el miércoles con tanta prosopopeya en La Moncloa, pues ni lo apoyan todas las fuerzas políticas ni, bien analizado, va más allá de la reforma del sistema de pensiones, de dos parches sobre empleo y de un decena de buenas intenciones para el futuro. O sea, lo que se llama vestir el muñeco o hinchar el perro. Que esta modesta cosecha se presente como un hito histórico da la risa floja.

Por otra parte, debe notarse que si el Gobierno ha muñido este cortafuegos es porque durante dos años y medio se ha dedicado a los incendios con pasión de pirómano. Si Zapatero hubiera adoptado hace muchos meses, cuando era oportuno, una serie de reformas económicas y laborales básicas, ahora no habría tanto dramatismo ni urgencia ni chantaje de los mercados. Pero no, prefirió embarcarse en gastos, subdisios y subvenciones propagandísticos, en disparar con pólvora del rey y en despilfarrar los ahorros que le dejó Aznar. Por tanto, menos sacar pecho de bombero quienes hasta hace un año sembraban el monte de fuegos artificiales.

En cuanto a los sindicatos, tampoco les vendría mal cierto recato en esta hora triunfal. Si se han plegado a una reforma de las pensiones que cercena importantes derechos adquiridos no es precisamente por sentido de Estado, sino porque su crédito está agotado después de bailarle el agua el Gobierno socialista y de jalearle aquel mantra de que la crisis era un espantajo que agitaba la derecha. Si el Gobierno se comportó como un pirómano irresponsable, los sindicatos eran los que le sumisnistraban la gasolina. Así que se agradecería un poco de pudor por parte de unos sindicatos que ya no tienen prestigio ni para fracasar en otra huelga general.

La inspectora
Todos firmes ante Frau Merkel, con los deberes apenas acabados en el clásico arreón final de mal estudiante
IGNACIO CAMACHO ABC 2 Febrero 2011

TODOS firmes, que mañana viene la inspectora a pasarle el algodón al reformismo sobrevenido de Rodríguez Zapatero y a escenificar quién manda de verdad en España. Firmes y con los deberes visibles sobre la mesa: la reforma laboral, el retraso de la jubilación, la reconversión de las cajas y ese pacto social cerrado apresuradamente de madrugada como en el clásico arreón del mal estudiante. Banqueros, empresarios y políticos deben presentarse ante Frau Merkel con sus mejores galas, los zapatos lustrados y la lección bien aprendida sin fisuras ni titubeos; la menor vacilación nos puede costar unos puntos de diferencial en los bonos de deuda. Nunca se había visto en España una cosa igual desde que Eisenhower llegó con el cargamento de leche en polvo; ni siquiera cuando Aznar se entregó con rendida solicitud a los planes de los halcones de Washington. Bush no tuvo que venir de inspección, pero él no nos pagaba los cheques.

El espectáculo de pleitesía a las directrices germanas es tan lastimoso como inevitable. Desde mayo pasado España es de hecho una economía intervenida por un directorio. Es Alemania la que dirige, junto a Francia, el concierto europeo con la batuta que le proporciona una férrea política anticrisis capaz de levantar en un año siete puntos de crecimiento (de menos cuatro a más tres). Es Alemania la que sostiene la deuda que nos permite apuntalar la ruina del Estado. Y es Alemania, por tanto, la que impone condiciones de ajuste bajo la amenaza de bajar el pulgar y dictar un calamitoso rescate. El precio de su ayuda es una cesión de soberanía en términos clamorosos, rematada con el humillante estrambote de la oferta de miles de cualificados puestos de trabajo para nuestras clases universitarias, desamparadas por el horizonte cerrado del mercado laboral español. A falta de una auténtica federalización de la política europea se imponen los hechos consumados de la potencia hegemónica. Y la «fracasada» Angela Merkel se desplaza a comprobar in situ los progresos del alumno que hace apenas un año se atrevió a dar lecciones públicas sobre cómo superar la recesión desde la socialdemocracia. Un simple enarcado de cejas de la canciller nos mandaría directamente a la quiebra.

Eso es lo que hay. Quizá pudo haber sido de otra manera menos ignominiosa si Zapatero no hubiese procrastinado en sus obligaciones durante los dos primeros años de la crisis. Si no hubiese menospreciado el alcance de la calamidad. Si no hubiese pactado con los sindicatos para impedir las reformas que al final ha tenido que abordar por las bravas. Si no hubiese emprendido desastrosas derivas de gasto público. Si se hubiese enterado de algo, en fin, de lo que le rodeaba. Ahora toca examinarse de repesca; aprobaremos, a trancas y barrancas, porque a Alemania tampoco le conviene volver a pasar revista en septiembre.

Renegar de las autonomías
EDURNE URIARTE ABC 2 Febrero 2011

Al PSOE de Zapatero le pasa con el sistema autonómico algo parecido a lo ocurrido con la economía. Que no se ha enterado o que no se ha querido enterar de la crisis, que ha mirado hacia otro lado, que se ha instalado en un mundo imaginario. Y cuando los hechos, el despilfarro autonómico, la desigualdad, la insolidaridad, el permanente conflicto nacionalista, se han instalado en la percepción social y el debate es inevitable, el PSOE ha respondido con tres movimientos de impotencia en el Manifiesto Autonómico del fin de semana.

El primero, la defenestración de la crítica. Con la identificación de los críticos con opositores al sistema autonómico, con centralistas, con renegados. «No es hora de renegar del Estado de las Autonomías», dice el Manifiesto, en un argumento que equivale a colocar en el bando de los renegados de la democracia a quienes pidan, por ejemplo, una reforma del sistema electoral, una reforma constitucional, o, simplemente, un recorte de gastos de los políticos.

El segundo, la grosera confusión entre sistema autonómico y democracia, como si el primero fuera condición esencial del segundo, enviando así a la hoguera de los autoritarismos o de las democracias imperfectas a todos los países centralizados.

El tercero, la entonación de loas al sistema autonómico completamente aisladas de los hechos y de los datos. Sobre todo, cuando el Manifiesto destaca que tal sistema ha garantizado la cohesión social y territorial de España y ha contribuido a la igualdad de los ciudadanos.

Y todo lo anterior en un momento agónico del socialismo de Zapatero en el que la supuesta magnífica salud del sistema autonómico va a tener su reflejo en una escalada de nuevas reivindicaciones de CIU a las que Zapatero va a decir que sí. Porque fortalecen la «cohesión social y territorial de España» y la «igualdad de los ciudadanos» que diría el Manifiesto socialista.

Crisis
Los Apaños de La Moncloa
José García Domínguez Libertad Digital 2 Febrero 2011

Quintaesencia del zapaterismo, a la forma sin fondo de esa liturgia escénica que ahora pretende un revival camp de los Pactos de la Moncloa le falla la premisa mayor. A saber, aquélla fue una entente igual económica que política, extremo que siempre se tiende a olvidar. Sin ir más lejos, la reforma fiscal, urdimbre material del ulterior Estado del bienestar, sería condición sine qua non con tal de que los sindicatos, entonces aún extramuros del erario, asintieran a muy crudos sacrificios salariales. Nada que ver, pues, con la cosmética declaración de buenas intenciones que vienen de concelebrar Toxo, Méndez y Rosell en los telediarios innúmeros del Gobierno. Oropeles retóricos al margen, puro humo, la afamada especialidad de la casa.

Así las cosas, la elefantiasis pública habrá de seguir constituyendo la madre de todas las ineficiencias de la sociedad española. Asunto en el que, por cierto, algo se podría aprender del federalismo alemán. Y es que en Berlín no solo producen aspirinas, ascensores y delanteros centro, también se dan alguna maña fabricando estados de las autonomías sostenibles, baratos y hasta útiles. Pericia a la que no resulta ajeno el que se tomen en serio a sí mismos y a sus instituciones. Imposible, por ejemplo, tratar de explicarles que el voto senatorial de un castellano-leonés vale exactamente lo mismo que los de ocho madrileños. Grotesca extravagancia censal que únicamente se tolera por la absoluta inanidad de esa cámara gastronómica.

Un pabellón de reposo en las antípodas del Bundesrat, asamblea integrada por miembros de los gobiernos regionales que, entre otros efectos balsámicos, los fuerza a distraer la atención de sus respectivos ombligos domésticos por un instante. A esos menesteres, y descartada –por quimérica– la lealtad de los catalanistas, con un consejo federal parejo al menos los tendríamos dentro meando hacia fuera, y no fuera meando hacia dentro. Añádase, en fin, lo estéril de nuestro eterno debate bizantino a cuenta de las competencias exclusivas, ora del Estado, ora de las Comunidades. Olvidando que las compartidas, de las que nadie habla, resultan ser las más importantes. De ahí esos órganos de concertación horizontal, aquí insólitos, que integran a los Länder en el efectivo Gobierno de Alemania. Ah, la fracasada Merkel, tenemos tanto que aprender de ella.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

El chivatazo a ETA, desde Interior
EDITORIAL Libertad Digital 2 Febrero 2011

Una de los solicitudes más escandalosamente desatendidas durante la instrucción del "caso Faisán" hasta que, recientemente, se ha hecho cargo de la misma el juez Pablo Ruz, fue la planteada por la acusación popular ejercida por Dignidad y Justicia, consistente en identificar a los usuarios de los tres teléfonos del Ministerio del Interior que comunicaron durante los días previos y posteriores al 'chivatazo' con dos de los mandos policiales imputados en la causa. Gracias a un auto en el que el juez Pablo Ruz ha ordenado que se practiquen dichas identificaciones, se ha sabido que el usuario de uno de esos teléfonos es, nada más y nada menos, que el del secretario de Estado y número dos de Interior, Antonio Camacho.

Semejante noticia no viene sino a reforzar la lógica y fundamentada sospecha de que el delito de colaboración con banda armada y el de revelación de secretos perpetrado en el bar Faisan se debió a una orden procedente de las más altas instancias del Ministerio de Interior: al presumible interés del Gobierno por evitar detenciones que pudieran desbaratar las negociaciones con la banda, se suma el hecho de que ese mismo Gobierno había redactado unos informes que verificaban un supuesto compromiso de ETA de incluir en su alto el fuego actividades terroristas tales como la extorsión o el rearme mediante robo de explosivos.

Lo cierto, sin embargo, es que la banda terrorista jamás se comprometió a incluir en su alto el fuego el cese de dichas actividades, tal y como fácilmente se puede comprobar leyendo sus chantajistas comunicados de tregua de aquella época. Lo cierto, también, es que veinticuatro horas después de su primer comunicado de tregua, y coincidiendo con el segundo comunicado en el que los terroristas insistían en negar el carácter democrático a los Estados español y francés, y en exigirles que no pusieran al "proceso soberanista" ningún tipo de "injerencias ni limitaciones", la banda cometía un robo de explosivos en Francia. Lo cierto, asimismo, es que, muy poco tiempo después, empresarios navarros y vascos empezaron a denunciar que les seguían llegando cartas de extorsión de ETA, de las que el Gobierno y el PSOE o bien decían "no tener constancia", o bien las atribuían a un envío anterior al comunicado de "alto el fuego". Lo cierto es que, en una entrevista publicada en Gara poco tiempo después, los propios etarras justificaban esas cartas de extorsión por "razones de financiación" a las que no renunciaban ni siquiera temporalmente.

Con todo, el Gobierno no estuvo dispuesto a que semejantes hechos pulverizaban ese falso espejismo de paz al que tanto había apostado: las silenció tanto como centró la atención pública en unos supuestos "informes de verificación" que tramposamente acreditaban el cese total y absoluto por parte de ETA de cualquiera de sus actividades terroristas. El máximo responsable de la elaboración de dichos falsos informes no era otro que el actual secretario de Estado de Interior, Antonio Camacho.

Veremos si el descubrimiento de que los imputados en la causa estuvieron en contacto directo con la cúpula de Interior, antes y después de que supuestamente perpetraran el soplo policial a los "recaudadores" de ETA, provoca nuevas imputaciones. Pero, al margen de ello, es evidente que, por el más elemental sentido de la responsabilidad política, ni Camacho ni Rubalcaba deben seguir siendo los maximos responsables de la política antiterrorista, dada la creciente sospecha de haber sido unos de sus máximos traidores.

El 5 a las 5
No más mentiras, ni chivatazos
Pablo Planas Libertad Digital 2 Febrero 2011

Del GAL al Faisán, el PSOE mantiene una relación con ETA en la que no existe el medio tiempo, ni, por supuesto, la más elemental noción de la legalidad. O sea, una de GAL y otra de arena, compadreo y confidencias. Que se trata del mismo partido, de la misma gente, es palmario dada su propensión al delito y a la chapuza, su desprecio por las leyes y por las más básicas reglas de la moral, signos de identidad de una formación acostumbrada a chapotear en el fango y empatizar con el sustrato político de la banda, al que se trata de redimir contra su voluntad y, lo que es peor, contra su naturaleza. De Rubalcaba a Eguiguren, de Camacho a Víctor García Hidalgo, como de Vera a Barrionuevo, o Corcuera a Felipe, el socialismo español se maneja con una sola regla: el fin justifica los medios.

Que todos y cada uno de los "acercamientos" a ETA del PSOE se hayan saldado con sangre acentúa el determinismo socialista, la carga instintiva que prueba la obsesiva tendencia a tropezar todas las veces que sea menester con la misma piedra. En apariencia se podría creer que el PSOE extrajo las suficientes conclusiones de la época de la guerra sucia como para caer en esos o parecidos errores. De hecho, el contraste entre los procedimientos del GAL y los usos negociadores actuales parece demostrar que el PSOE ha cambiado de táctica, de estrategia y hasta de posición. Sin embargo, tanto en el felipismo como en el zapaterismo, la marca de la casa consiste en romper los límites de la legalidad para adecuar las circunstancias políticas y jurídicas a su particular hoja de ruta sobre el "conflicto". De este modo, el Código Penal es una bagatela, una especie de letra pequeña dispuesta para no ser atendida.

Sí ya había motivos suficientes para asistir a la manifestación del sábado, el cinco a las cinco en Serrano con Juan Bravo, las revelaciones sobre los teléfonos de Interior desde los que se gestó el chivatazo a ETA añaden sal a las heridas y más desconfianza, si cabe, respecto a las vías abiertas entre el Gobierno y los terroristas. Dadas las circunstancias, las groseras pero inevitables deducciones del baile de llamadas del faisán a la royale, sorprende que UPyD y PP consideren fuera de lugar la convocatoria de las víctimas de este sábado. Mil muertos después, trescientos mil exiliados más tarde y tras unas cuantas mentiras y chivatazos, no parece que el control que ejerce la oposición respecto a los contactos entre el Gobierno y ETA sea eficaz para salvaguardar las líneas rojas.

Pablo Planas es director de Libertad Digital.

Secesionismo
La miseria de Pujol
Pío Moa Libertad Digital 2 Febrero 2011

Pujol, hombre paciente y maniobrero, se ha mostrado al fin como el separatista que siempre fue. Quizá crea que el separatismo ha calado lo suficiente entre los catalanes, o bien desee, simplemente, ver la secesión en lo que le queda de vida. Con hipocresía típica ("Sabe sembrar el odio con palabras suaves", o algo así acertó a decir de él Julio Anguita) ha sentenciado: "Hubiese habido un modo de evitar esto. Que se hubiese aceptado que Cataluña es un pueblo con personalidad propia, con derecho a ser respetado y considerado como tal. Y eso era posible dentro de España. Pero requería, en primer lugar, no negarse a la evidencia. Y a la justicia. Y, por lo tanto, no negarle el derecho a su identidad y a un autogobierno adecuado a su historia y a su vocación".

La realidad es que Cataluña ha sido siempre una región española y así lo han sentido los catalanes, y creo que siguen sintiéndolo pese a decenios de masiva propaganda antiespañola, subvencionada desde el poder, basada en el narcisismo y el victimismo, la misma combinación manejada con tanto éxito por los nazis. Y que tiene personalidad propia, claro está, como la tienen Andalucía, Canarias, Valencia, Navarra, Castilla o cualquier otra región, sin que ello les impida formar parte de España.

También es cierto que Cataluña goza de un autogobierno no ya muy considerable sino en gran parte fraudulento, ajeno a la voluntad popular, efecto indirecto del terrorismo. Al punto de dejar en residual el poder del estado, como reconocía Maragall. Pero eso no basta a los separatistas, convencidos que es de justicia reconocerles cuanto se les antoje en función de su "vocación", que ellos consideran por las buenas la de Cataluña, y de una historia que fantasean día a día, abusando de unas libertades que ellos no han traído, y que parasitan.

Cataluña ha sido respetada siempre, como las demás regiones. Por desgracia ha sido respetado en exceso el nacionalismo, al que no debe Cataluña más que convulsiones y malestar, y al cual han querido comprar los politicastros de "Madrid", ignorando que, como decía Bismarck –creo–, "quien quiera comprar a su enemigo nunca tendrá dinero suficiente" o, en palabras de Julián Marías, "No se debe querer contentar a quien no se va a contentar". La conjunción de la miseria de "Madrid" y la de los nacionalistas ha hecho crecer mucho la opinión separatista en Cataluña. No tanto, sin embargo, que les permita ganar un referéndum, como se viene demostrando.

Pujol y los suyos se creen la encarnación de Cataluña. Un dato decisivo los define: Banca Catalana, abonada en parte con dinero robado por el Frente Popular, y cuya conducta delictiva quedó impune cuando Pujol chantajeó al Gobierno de Felipe González envolviéndose en la bandera catalana. Envolviendo en esa bandera su corrupción. Entonces comprendió que la ley era débil y él fuerte. La miseria de Pujol. De su nacionalismo. Y de "Madrid".

Egipto, la pieza más delicada
Editorial www.gaceta.es 2 Febrero 2011

En la perspectiva del contagio libertario que se esperaba en diversos países árabes desde el primer día de la revuelta de Túnez, se sospechó que las cosas en Egipto serían diferentes a las de aquel país.

En la perspectiva del contagio libertario que se esperaba en diversos países árabes desde el primer día de la revuelta de Túnez, se sospechó que las cosas en Egipto serían diferentes a las de aquel país, en la medida en que Mubarak no es Ben Ali, son más de 80 millones frente a 10 y Egipto es la cabeza del mundo árabe, una potencia cultural y religiosa esencial para Occidente en la lucha contra el yihadismo y en el mantenimiento de la paz con Israel. Por ello, la incierta evolución de los acontecimientos está suscitando numerosos interrogantes y deja abiertas alarmas, especialmente en los Estados Unidos, la Unión Europea e Israel, por lo que podría devenir en catástrofe nacional y regional, con el derrumbe de un sistema estratégico elaborado con mucho cuidado y más dificultad entre enemigos que parecían irreconciliables, pero que la misma fragilidad política y social de Egipto podría arrastrar consigo.

Hablamos hoy de Egipto, ayer de Túnez y mañana nos veríamos obligados a hacerlo de Jordania, donde las repercusiones de lo que empieza a parecer una ola desestabilizadora son ya bastante visibles. A diferencia de Túnez la revuelta en Egipto ha sido debidamente organizada, grupos de partidos y de activistas convocaron para el 25 de enero el día de la Ira, con marchas de participación masiva una y otra vez realizadas en El Cairo y una docena de ciudades en todo el país. Los Hermanos Musulmanes, el partido o movimiento social más potente y correoso de la sociedad egipcia, sin embargo, se han mantenido situados en un segundo plano, tal vez para evitar que el régimen siguiera considerándolos como la bestia negra del país, temiendo que se recrudeciera sobre ellos un castigo que no ha cesado desde los tiempos de Nasser y a la espera de unas circunstancias que probablemente les favorecerán.

Desde entonces han sido perseguidos, reprimidos, asesinados y encarcelados, expulsados del Parlamento en las pasadas elecciones de noviembre. Ni mucho menos constituyen la única fuerza política y social con capacidad para gobernar, en un país que se distinguió por el pluralismo y la convivencia, pero sí son los Hermanos Musulmanes en Egipto los principales beneficiarios de la animadversión contra Mubarak, sus amigos, su hijo Gamal y los suyos, en razón directa a su misma victimización por Nasser, Sadat y Mubarak, a la obstrucción que su régimen ha realizado contra una democracia justa y un sistema para desarrollar el país y paliar la dramática pobreza de la mayoría de la población. Mucho menos odiado que Ben Ali, sin su notoria fama de ladrón, no obstante Mubarak está también aprisionado en el dilema de todos los déspotas en apuros; aflojar los controles para satisfacer a los revoltosos o apretarlos para seguir asegurando su docilidad.

Más valdría evitar esto último. Ya se registran más de 300 muertos en Egipto y cada víctima añadida supondría otro paso hacia ese abismo del que no se excluyen en absoluto gravísimas consecuencias para la nación, Oriente Medio y todo el mundo. Es de interés universal que en Egipto se enderece con rapidez y eficacia la situación, sin desechar la retirada de Mubarak, se constituya un Gobierno provisional y se celebren en el mes de septiembre las previstas elecciones generales, sin Mubarak ni su hijo Gamal como candidatos. Con muchos más peligros que en Túnez y que en Jordania, es de esperar que el gran país de Oriente Medio en que se miran todos los árabes dé el ejemplo del cambio político consensuado y de las reformas necesarias, resucitándose, por ello, ese pluralismo político ni mucho menos extinguido en Egipto pese a la larga dictadura de Mubarak, de Nasser y Sadat, como tampoco está extinguida su energía doctrinal, todo ello para evitar que esa ola gozosa de liberación comenzada en Túnez desaparezca en una playa de pura anarquía.

Revueltas árabes
JAVIER RUPÉREZ ABC 2 Febrero 2011

FUE en 1991. Argelia celebró la primera vuelta de unas elecciones razonablemente democráticas. No habían conocido los argelinos nada parecido desde los tiempos de la independencia, en 1962, cuando el Frente de Liberación Nacional se hizo con el poder tras la sangrienta rebelión contra Francia. Pero en las urnas se impusieron los islamistas y la segunda vuelta electoral nunca llegó a celebrarse. El ejército, y toda su cohorte de ineficacia y de corrupción, controló violentamente las secuelas de la frustrada experiencia electoral, desencadenándose una brutal contienda civil en la que militares e islamistas rivalizaron en barbarie. La guerra, de la que quedan no pocas secuelas, había dejado a principios del siglo XXI cerca de 200.000 muertos. Pero Argelia se había mantenido fiel al laicismo fundacional de la República, sus gobiernos garantizaron la estabilidad de los suministros energéticos a occidente y la comunidad internacional optó por mirar a otro lado.

Con acentos diversos, ese mismo dilema viene condicionando las opciones políticas de las democracias occidentales en sus tratos con los países árabes, tanto en el norte de África como en el Oriente Medio: sistemas autoritarios laicos o confesionales de vocación «moderada» que, enfrentados con el radicalismo islámico, garantizan una relativa estabilidad en las relaciones políticas y económicas con el mundo exterior. Entre el autócrata pro occidental o al menos neutro y la marea islamista las capitales del mundo desarrollado han optado por el primero, representación del mal menor, aun conociendo lo precario de la preferencia y lo incierto de su futuro.

Nadie desconocía la fragilidad interior de unos regímenes que nunca dudaron en usar la represión para acallar la disidencia mientras se mostraban incapaces de solucionar los problemas económicos y sociales de unas poblaciones abultadas en número y desprovistas de oportunidades. Bien por temor a irritar al tirano de turno, bien para no poner en peligro los sustanciosos réditos económicos de las relaciones comerciales, bien para garantizar la continuidad de los imprescindibles suministros energéticos, bien por el honesto convencimiento de que no había otra alternativa al peligro islamista, la timidez, cuando no abiertamente la complicidad, ha sido la nota dominante en el tratamiento de una situación potencialmente explosiva. En momentos puntuales, y habitualmente con delicada sordina, los americanos han utilizado foros públicos y privados para poner de relieve la peligrosidad de la situación. Recuérdese el discurso de Condoleeza Rice en la Universidad de El Cairo en 2005 reclamando democracia y reformas en los países árabes, en sintonía con las demandas democratizadoras que Bush había convertido en línea maestra de su aproximación a los países árabes. Hace todavía pocas semanas, antes del estallido en Túnez, otra Secretaria de Estado americana, Hillary Clinton, retomaba el mismo tema, en tonos que vistas las circunstancias aparecen como premonitorios. Las filtraciones de Wikileaks —para algo habían de servir— confirman que en privado los representantes americanos iban más lejos que en público con sus interlocutores árabes.

La lista de los potenciales focos de conflicto es larga y se extiende desde el Mediterráneo occidental hasta el oriental, pasando al Oriente Medio —y proyectando una sombra alargada hasta los países islamizados, bien que no árabes, del Asia Central—, y así, en un primer y apresurado recuento, nos encontramos con Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Jordania, Líbano, los Emiratos, Kuwait, Arabia Saudita y Yemen. No tardará Siria en sufrir los mismos dolores de parto. El estallido tunecino ya ha encontrado eco en Egipto y Yemen. Las apuestas sobre la generalización del contagio se multiplican en número y en pesimismo. La preocupación recorre las cancillerías occidentales con una lenta y pesada letanía: no hay opciones de recambio.

Es verdad, no hay opciones de recambio en plazo imaginable. Resulta comprensible que la caída o la fragilidad del déspota, por ilustrado que resultara, sea motivo siempre de regocijo y celebración y nadie va a poner peros a esos sentimientos. Habría resultado más congruente que los que hoy celebran la salida de Ben Alí o piden la retirada de Mubarak hubieran exteriorizado las mismas alegrías cuando Saddam Hussein fue derrocado, pero, en fin para qué traer a colación ambiguas memorias del pasado: el tunecino se ha ido —le han echado, para qué andarse con rodeos—, el egipcio lo está pasando mal, al yemení no le sonríe el futuro, los jordanos ya están levantiscamente en la calle, los argelinos se lo deben estar pensando, Gadafi ha puesto sus barbas ralas a remojar después de lo que le ha ocurrido al vecino Ben Alí y el sultán marroquí oteando el complicado horizonte.

Si bien se mira, de ese arco islámico de crisis solo se salva Turquía, el único país que en la zona parece haber consolidado un sistema en el que convive una fuerte impronta coránica con una democracia de inspiración laica. Y como bien se puede comprender, no es para mañana la adopción del modelo turco en Arabia Saudita.

«Al Jazeera», la pinturera televisión catarí, amiga de los amigos de Bin Laden y enemiga de los regímenes árabes llamados moderados —es decir, amigos de los americanos— se ha cobrado una pieza importante al poner a los Ben Alí y Mubarak de este mundo en la picota y, como hiciera Marco Antonio en la oración fúnebre de Julio César, cabe utilizar la sorna para mantener que Brutus/ Jazeera son gentes «honorables». Pero y ahora ¿qué? ¿Va a conseguir El Baradei encabezar la revolución pacifica de la inexistente clase media egipcia? ¿Serán los laicos tunecinos capaces de encontrar la estabilidad democrática conjurando la presencia de los durmientes islamistas? ¿Desaprovechará Al Qaida la oportunidad de la revuelta en Yemen para hacerse definitivamente con el poder en el desértico y estratégico país? ¿Qué futuro le espera a la siempre frágil Jordania? ¿No estará acaso Irán esperando la ocasión para profundizar en la desestabilización de la zona a través de Hamas y Hezbollah? ¿Qué opciones políticas y estratégicas quedan para un Israel sometido a presión y a cerco? ¿Cuáles son las barajas residuales en manos de los americanos y sus aliados occidentales para promover estabilidad, prosperidad y democracia en la zona?

Que nadie derrame una lágrima por el sátrapa caído. Que nadie ahorre un grito a favor de la libertad. Que nadie pretenda traficar estabilidad con injusticia. Pero que nadie se llame a engaño: repentinamente abierta la caja de Pandora tardarán los vientos en volver a su redil. Quieran los hados que sus remolinos no nos cojan desprevenidos. Son muy traicioneros. Y soplan desde muy cerca.

JAVIER RUPÉREZ EMBAJADOR DE ESPAÑA

La nueva ola verde del Islam
José Luis BarcelóEl Semanal Digital 2 Febrero 2011

Para muchos, después de 32 años de la revolución islámica en Irán, el Ayatollah Jomeini es un modelo de musulmán santo, que movió los designios de un país con una simple fotocopiadora desde París. Hoy, por ejemplo, Rached Ghanuchi, lider exiliado del partido islámico tunecino, viaja ya para Túnez con el objetivo de emularle.

No resulta fácil analizar desde el punto de vista de las relaciones internacionales los hechos que se vienen produciendo desde hace algunas semanas en la "banda" geográfica que abarca los países islamismos desde Marruecos hasta la península arábiga. El concepto del Islam abarca mucho más allá de Arabia, difundiéndose por Iraq, Irán, Afganistán o la India, el país, después de Indonesia, con mayor número de practicantes islámicos, con más de 150 millones de fieles, aproximadamente un 14% de la población total.

Pero el Islam llega mucho más allá, hasta las costas y extensiones del Lejano Oriente, abarcando también a China, con alrededor de 80 millones de musulmanes, Malasia o y, desde luego, Indonesia, un desconocido cuarto país del mundo por población, con más de 240 millones de habitantes de los cuales cerca del 90% son musulmanes. La mayor parte de todas estas naciones se mueven políticamente en los regímenes de las dictaduras presidencialistas con ciertas dosis de "caudillismo" vitalicio e incluso hereditario.

Para poder hacer previsiones debemos obtener un denominador común. ¿Cuál ha sido la nota común a las revoluciones "verdes" de Túnez y Egipto? Fundamentalmente el hecho de que se trata de los Estados que mayor permeabilidad han tenido con el mundo Occidental, por razón del turismo. No resulta baladí comprobar que son precisamente estos estados los más avanzados de los mencionados en cuanto a integración social, nivel de alfabetización y educación, niveles de mortalidad infantil, nutrición o PIB. También se trata en los casos de Túnez y Egipto de naciones "amigas" de Occidente y de los Estados Unidos, que funcionan como barreras en un área geográfica sumamente complicada.

El caso de Egipto es aún más paradigmático, pues es uno de los pocos países árabes que puede considerarse amigo de Israel, habiendo llegado a un cierto grado de relación convencional.

¿Quiénes han sido los instigadores de las revueltas de Túnez y Egipto? La difusión de estas revueltas no habría sido posible en países islámicos mucho más pobres como Sudán, Argelia, Libia, Mali o Mauritania, donde el acceso a nuevas tecnologías es mucho más precario. Las revueltas de Túnez y Egipto se han podido producir porque buena parte de la población tiene acceso a un cierto nivel tecnológico y acceso a telefonía móvil e Internet. Las redes sociales han hecho buena parte del trabajo.

En China, por ejemplo, donde las redes sociales e Internet están censuradas, este tipo de revueltas, sumamente peligrosas y capaces de derrocar regímenes enteros, no habría sido posible. Pero también habría que pensar a quien benefician y perjudican estas revueltas que han acabado con los gobiernos de Mubarak en Egipto o de Ben Alí en Túnez, y que amenazan ahora con derramarse por Marruecos –el ejército ya está en estado de alerta en algunas zonas- o Yemen, donde no coinciden ninguna de las anteriores premisas de "occidentalización".

Pero existe un grado de conveniencia socioeconómica que conviene también analizar: debe resultar difícil ser conserje en un hotel de lujo en Tunez o camarero en un barco de los que hace cruceros por el Nilo y luego volver a tu casa con todo tipo de precariedades. Los integristas han lanzado la consigna de que los países son de sus ciudadanos, no de los extranjeros que los disfrutan, y este ha sido el caldo de cultivo, que se ha manifestado mucho más crudamente de un par de años a esta parte, cuando las divisas han comenzado a menguar, los precios han comenzado a subir y los puestos de trabajo han comenzado a escasear por la crisis global.

En las revueltas de Túnez y Egipto han tomado parte elementos integristas como los "Hermanos del Islam", y el líder del partido islamista tunecino Ennahda, Rached Ghanuchi, exiliado desde hace más de 20 años, embarcó desde Londres en un avión con destino a Túnez junto a su hija, en lo que se va a manifestar como una llegada muy parecida a la del Ayatollah Jomeini cuando fue derrocado en 1979 el régimen del Sha de Persia Reza Pahlevi, hace ya 32 años.

Para muchos analistas es justo en ese momento cuando la "ola verde" comienza, sin que haya terminado aún. Tanto en Túnez como en Egipto, durante las revueltas se han quemado fotografías de los respectivos presidentes junto a banderas americanas o israelíes, acusando a sus gobiernos de títeres de Estados Unidos e Israel.

Marruecos, Yemen, Sudán del Norte podrían ser los siguientes, pero la gravedad del asunto no es el derrocamiento de un simple dictador o el derrumbe de un gobierno corrupto, sino la resultante, que no es ni más ni menos que la instalación de un régimen de tendencia islámica integrista vestido, temporalmente de reformista y moderado y a los que Occidente tendrá que tolerar temporalmente, consintiendo reformas que, tarde o temprano, derivarán en posiciones cada vez más intransigentes.

Acabar con este chantaje
RAMÓN PÉREZ-MAURA ABC 2 Febrero 2011

Hacerse trampas al solitario es propio de idiotas. El problema en Egipto no es quién sustituya a Mubarak. El problema en Egipto es Mubarak, el verdadero culpable de lo que allí ocurre. Durante treinta años ha proclamado que la alternativa a él era el caos y ha tolerado/fomentado el islamismo de los Hermanos Musulmanes y lo ha exportado a terceros países para que fuésemos conscientes de lo que se trata y para convencernos de que no hay más recambio a él que un regimen fundamentalista. Ergo... su continuidad es imprescindible. Es el mismo discurso de Assad padre e hijo y era el discurso de Sadam husein hasta hace una década.

No podemos permanecer eternamente sometidos a ese chantaje.

Es cierto que por instinto nos sentimos identificados con dos actores secundarios de este drama que han manifestado su respaldo a Mubarak. De una parte Israel, que siente un lógico pánico ante lo que pueda venir detrás de Muabarak. Es comprensible. Esta luminaria del occidente onusiano, Mohamed al-Baradei, que ha tenido a bien autoproclamarse jefe de la oposición, es el mismo que el verano pasado en «Der Spiegel» declaraba a la franja de Gaza «la mayor prisión del mundo». Y no lo decía por lo que allí ocurre bajo el mandato de Hamas. Con un «moderado y liberal» como éste es comprensible que el Gobierno israelí se sienta más protegido con Mubarak. Y lo mismo sienten los ocho millones de coptos (cristianos) egipcios. El papa Shenuda III declaró su respaldo a Mubarak el pasado lunes. Porque como dice al WSJ Samy Farag, director del hospital de San Marcos, en Alejandría, «nos sentimos más seguros con él porque encabeza un partido grande y fuerte. Si se va llegarán partidos que no conocemos».

El problema es que ambos —coptos e israelíes— se conforman con lo malo conocido y no quieren probar lo que pueda ser mejor. Y olvidan que el régimen de Mubarak ha alimentado el auge de islamistas tan notorios como el doctor Ayman al-Zawahiri, número dos —¿o será en realidad el número uno post Bin Laden?— de Al Qaida. Al-Zawahiri emprendió su progresiva radicalización en la década de 1980 en la represión de Mubarak post asesinato de Sadat. No olvidemos que tras aquel magnicidio Mubarak impuso —con razón— el estado de excepción que sigue en vigor ¡treinta años después!

La caída de Mubarak ha de dar lugar a una reforma democrática. Pero recordemos que durante tres décadas Hosni Mubarak ha practicado un doble por el que ponía la mano a Estados Unidos y mantenía la paz con Israel mientras alentaba un discurso contra ambos. Por eso, y por apoyar a Mubarak, lo normal es que la primera reacción tras su caída sea, también, contra Occidente.

Magreb
De El Cairo a El Cairo
Lara Vidal Libertad Digital 2 Febrero 2011

En junio de 2009, el presidente Obama pronunció en El Cairo un discurso extraordinariamente publicitado. Titulada Un nuevo comienzo, la proclama del presidente estaba llena de errores históricos como la referencia a la tolerancia de Al-Andalus así como de frases que pudieran agradar a sus oyentes musulmanes y que iban de la referencia a que su nombre es Barack Hussein a la repetición de aleyas del Corán.

A pesar de todo, las voces que señalaron que aquel discurso constituía un grave error histórico fueron las menos. Un porcentaje nada desdeñable de las cancillerías y de los medios de comunicación creían –o querían creer– que Obama estaba anunciando una nueva época en las relaciones con los musulmanes y que los resultados iban a ser extraordinarios, incluidos la estabilidad mundial y la evolución de los gobiernos islámicos hacia formas siquiera un poco más democráticas.

Lo que ahora sucede en El Cairo demuestra hasta qué punto se equivocaron los que lo vieron así. Por un lado, ha quedado de manifiesto que la política de sostener benévolamente y sin ningún tipo de presiones a las tiranías islámicas constituye un gravísimo error y, por otro, vuelve a ser obvio, como en Irán hace unas décadas, que cuando los integristas islámicos perciben debilidad en la política de los Estados Unidos la aprovechan al máximo.

En estos momentos, desde el Sáhara Occidental hasta el Yemén, con los matices que se quiera, la práctica totalidad de los gobiernos se enfrenta con reacciones populares, pero –dejémoslo claro– no se trata en general de movimientos democráticos, sino de estallidos de ira en los que los integristas tienen un peso esencial. Durante décadas, el pueblo ha visto que Estados Unidos, acompañado de otras potencias occidentales como Francia, apoyaba sin fisuras, incluso con cierto regodeo, a los tiranos. Por añadidura, las organizaciones islámicas se han especializado en dos áreas de enorme repercusión social como son las tareas asistenciales y la agitación en el sentido de que nada de lo malo acontecería si la gente regresara al Islam de los tiempos supuestamente gloriosos.

Ahora, con el incendio llenando las avenidas, Obama envía a Mubarak el mensaje de que no se postule para la reelección. De El Cairo a El Cairo, la política árabe del presidente ha sido nada entre dos platos. Dios nos ampare porque si en cualquiera de esos países se implanta una república islámica, lo de Irán va a ser en comparación un juego de niños.

¿Para cuándo la revolución en Expaña?
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 2 Febrero 2011

¿Sabéis que deduzco de las protestas en Túnez y Egipto? Que los árabes tienen un grado de conciencia cívica mucho mayor que el de los españoles, porque aquí seguimos pagando impuestos y aplaudiendio a la casta política.

Me preocupa lo que pueda ocurrir en Túnez, en Egipto y en otos países árabes donde se están viviendo revueltas contra sus gobiernos, todos dictaduras. A diferencia de ilustres tontos como el zapaterino Javier Valenzuela, que ya está hablando de una revolución democrática (sic) árabe y tachando de reaccionarios e incultos a quienes temen que se hagan con el poder los islamistas, yo, como su compañera Rosa Montero, todavía no aplaudo. Sí, me preocupan esos manifestantes, pero también me da envidia. En casi todo el mundo hay manifestaciones y protestas contra los Gobiernos, salvo en España, convertida en una inmensa boyera*.

-Manifestaciones contra Berlusconi en Italia.
-Manifestaciones en varias ciudades británicas contra los recortes del Gobierno.
-Manifestaciones de venezolanos contra la dictadura de Chávez.

-Manifestaciones en Francia contra el retraso de la edad de jubilación a los 62 años.
-Manifestaciones en Albania.
-Manifestación en Bélgica para exigir a los políticos que formen un Gobierno.

Cristianos en Pakistán y Egipto; antinucleares -y anda que me caen mal- en Alemania; contra el gobierno en Irán; etcétera.

¿Y qué ocurre en España? ¿No tenemos motivos para protestar contra Always Marruecos y contra el régimen?

[pleno empleo]

-Las pensiones.
-El desempleo.
-El desempleo juvenil.
-La incompetencia de Always Marruecos y sus ministros.
-Los privilegios de los políticos.
-Los embargos hipotecarios.
-Las mentiras de Always Marruecos y sus ministros.
-El dinero público entregado a la banca.
-Recorte de nuestro derecho a acudir a los tribunales.
-El canon para la SGAE.
-La Ley Sinde.
-El asco a los dos sindicatos subvencionados.
-Los chantajes del separatismo catalán.

La generación más preparada de la historia de España está o follando o viendo Operación Triunfo o liando un porrete o jugando con la PSP. Y los jubilados, plantados ante Gol TV.

Lo repito: los españoles tienen menos conciencia de su libertad que un tendero embaucador egipcio o una rubia de pote venezolana.
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* BOYERA: Corral o establo donde se recogen los bueyes.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Pinganillos en el Senado, ¿Babel?

ROBERTO LERTXUNDI El Correo  2 Febrero 2011

SENADOR POR EUSKADI PSE-EE

La modificación del Reglamento del Senado para facilitar el uso de catalán, euskera y galego en la discusión de las mociones durante las sesiones plenarias, ha debutado rodeada de un gran ruido mediático. Ruido azuzado con un espectacular despliegue por los medios de la derecha española en un claro apoyo al PP, único partido opuesto frontalmente a esta iniciativa. Se han echado las manos a la cabeza por que «entre españoles haya que usar auriculares para entenderse», y por el «injustificable gasto superfluo» que supone el uso de las lenguas cooficiales de alguna de nuestras comunidades autónomas.

En el fondo, late una concepción distinta, yo diría, contrariada, por parte del PP respecto al Estado autonómico, cuya limitación e incluso uniformización estaría dentro de sus objetivos más próximos. Al PP le molesta la existencia de nacionalidades históricas como Euskadi, Catalunya y Galicia, y su significado en el entramado político español, como le pasó a Fraga con el título 8º de la Constitución. De ahí que estén planteando el debate a partir de elementos secundarios, como éste de las lenguas. «¿Qué es eso de pagar, con dinero público y en tiempos de crisis, a un puñado de intérpretes en lugar de usar siempre el castellano, que dominan todos los senadores?». La demagogia en esta cuestión está siendo estruendosa: el Senado, aun aumentando el presupuesto para interpretación en un 150%, ha conseguido ajustar sus cuentas para 2011 con una disminución del 6,7% respecto a 2010. Sin olvidar nunca, en política, que la democracia es más cara que la dictadura y respetar los derechos más caro que pisotearlos.

Es cierto que el Senado es una Cámara cuestionada. Creado en el siglo XIX, lo abolió la dictadura de Primo de Rivera en los años 20, y ni la II República ni la dictadura franquista lo repusieron. Fue la Constitución de 1978 la que restauró la Cámara con funciones definidas y elegida por sufragio universal, no como en su origen decimonónico en que se llamaba Institución de Próceres, y sus componentes eran de designación real. Su papel está en cuestión, porque de hecho funciona como una Cámara de segunda lectura, no justificando el papel que le otorga la Constitución.

Por eso es tan importante la decisión de que todas las lenguas cooficiales tengan su sede parlamentaria en el Senado: es una expresión simbólica de aspirar a convertirse en una cámara territorial en representación de las comunidades autónomas. Evidentemente, para llegar a ser un auténtico foro de representación territorial hace falta una reforma mucho más general y en este sentido, un mayor uso de las lenguas cooficiales puede ser una imagen desenfocada, como simulando que el Senado se acercara al objetivo de territorialización que todos los grupos proclaman, pero para cuya consecución nunca existen ni la voluntad ni el acuerdo necesarios.

Más allá de la negativa política del PP, la apertura del Senado a catalán, euskera y galego significa la aceptación de una realidad social y de la riqueza cultural y lingüística de nuestro país. La mayoría del Senado es el reflejo de una mayoría social, la opinión pública en este caso no es la misma que la opinión publicada. Es una manera adecuada de cumplir, en el lugar adecuado, el precepto constitucional que señala que las lenguas cooficiales deben ser objeto de especial respeto y protección. Quizá a partir de ahí sea más fácil avanzar hacia el papel de Cámara territorial, al estilo del Bundesrat alemán. Y además, ha sido capaz de ofrecer milagros, como el de ver al senador Anasagasti, del PNV, en un esfuerzo que le honra, leyendo en público, por primera vez, a trancas y barrancas, unos folios en euskera. Con más entusiasmo que pericia contradiciendo su vieja afirmación de que «loro viejo no aprende a hablar». Todo es cuestión de empezar...

Sarta de gilipolleces
Nota del Editor 2 Febrero 2011

Ante tal sarta de gilipolleces, mejor ignorarlo, aunque pensándolo mejor, el Senado y todo el tinglado autonómico a la basura, que aunque aumente transitoriamente el número de parados.

Condenan al etarra 'Capullo' por el asesinato de un delegado de Telefónica
 www.gaceta.es 2 Febrero 2011

El Tribunal Supremo ha inadmitido el recurso interpuesto por la defensa del etarra José Antonio Zurutuza Sarasola, alias 'Capullo' o 'Acullo', contra la sentencia que en abril del pasado año le condenó a 46 años y 8 meses de prisión por el asesinato en 1982 del delegado de la Compañía Telefónica en Guipúzcoa, Enrique Cuesta Jiménez, y su escolta, el agente de la Policía Nacional Antonio Gómez García.

El auto dado a conocer este miércoles otorga firmeza a la resolución adoptada en su día por la Audiencia Nacional. El alto tribunal rechaza que los asesinatos estuvieran prescritos en el momento en el que Zurutuza fue señalado como posible autor por la Justicia española y se establece que hubo prueba suficiente para condenarle.

La sentencia de la Audiencia Nacional, que contó con un voto particular discrepante, declaró probado que Zurutuza era miembro de los 'Comandos Autónomos Anticapitalistas' en 1980 y que planificó y llevó a cabo el asesinato de Cuesta y su escolta junto a los ya fallecidos Ramón Agra Alonso -condenado por estos hechos en marzo de 1985- e Ignacio Taberna Arruti.

La defensa de Zurutuza alegó que los hechos estaban prescritos porque se cometieron en marzo de 1982 y su cliente no fue detenido hasta febrero de 2004 habiéndose sobrepasado, por lo tanto, los 20 años fijados como máximo para poder perseguirle penalmente.

Sin embargo, el Supremo considera que no se ha producido extinción de la acción penal porque la fecha de procesamiento es de 22 de octubre de 1982 y posteriormente se practicaron más diligencias a consecuencia de las declaraciones de otros miembros de ETA que incriminaron a Zurutuza.

Por otra parte, el Supremo afirma que la Audiencia Nacional contó con prueba de cargo suficiente para condenar a 'Capullo', ya que fueron varios los miembros de la banda que le implicaron y la Sala, "en uso de su facultad de percepción directa e inmediata de la prueba terminó por otorgar mayor credibilidad a las declaraciones prestadas ante el Juzgado de Instrucción que a las realizadas con posterioridad.

Según la sentencia condenatoria, para cometer el atentado, Zurutuza y Taberna robaron un Seat 850 con matrícula de Zamora y se dirigieron hasta la calle Sancho el Sabio de la capital donostiarra, donde les esperaba Agra a bordo de un Simca 1200 preparado para la huída. Fue entonces cuando 'Capullo' realizó varios disparos "de forma rápida e inopinada" con una pistola Firebird de fabricación húngara que causó "la muerte prácticamente en el acto" al directivo de Telefónica y su guardaespaldas.

Declaración de un arrepentido
Las pruebas valoradas por el tribunal fueron las declaraciones realizadas por Taberna y Agra, que se arrepintió posteriormente de sus actividades terroristas; las manifestaciones de los miembros de los Comandos Autónomos Joaquín Zubeldia Gorostidi y Aranzazu Carrera, en cuyo domicilio se encontró el arma homicida; y la prueba pericial balística de los casquillos encontrados en el lugar de los hechos.

Con estas evidencias, el tribunal concluyó que Zurutuza fue "quien materialmente, de propia mano, con pleno conocimiento y voluntad de la significación de su acción, ejecuta el hecho". Además, le aplicó el "mínimo del grado medio" de la pena por dos asesinatos terroristas atendiendo al "tiempo transcurrido" desde el atentado y "la concurrencia tanto de la alevosía como la premeditación" en esta "vil" acción criminal.

Cataluña
El Gobierno catalán gasta al año 256 millones en alquiler de oficinas
La Generalitat, que reconoce dificultades para pagar a los funcionarios, quiere vender edificios del Estado, pero mantiene sedes en zonas exclusivas de Barcelona
MARÍA JESÚS CAÑIZARES / BARCELONA ABC Cataluña 2 Febrero 2011

La Generalitat catalana se halla inmersa en la búsqueda de fórmulas para reducir su déficit con la finalidad de que el Gobierno le permita emitir deuda. Una de ellas consiste en pedir al Estado la transferencia de los edificios hospitalarios de la Seguridad Social que actualmente gestiona, con el objetivo de rentabilizarlos. Una medida especialmente complicada a la que el gobierno autonómico ha decidido dar prioridad, pese a que una de las partidas que más disparan el gasto público y que, en los últimos años, se ha convertido en un auténtico «saco sin fondo»: el alquiler de oficinas.

Según la memoria de arrendamientos y compras de inmuebles contenida de 2010, el gasto anual en alquiler de sedes, oficinas, delegaciones y demás locales supera la friolera de 256 millones de euros. Buena parte de estos inmuebles fueron alquilados durante los 23 años del Gobierno de Jordi Pujol y heredados por el tripartito, que tampoco hizo demasiado por reducir esas cifras, pese a la reiterada propuesta de Esquerra Republicana, que formaba parte del ejecutivo, de crear una macrociudad gubernamental como se ha hecho en el País Vasco y en Galicia, lo que comporta un importante ahorro, no sólo en arrendamientos, sino también en gastos de mensajería o seguridad.

Algunos de esos inmuebles están situados en zonas exclusivas de Barcelona, como es el caso de la sede de la Consejeria de Política Territorial —hoy reconvertida en Territorio y Sostenibilidad—, emplazada en la avenida Josep Tarradellas y que ocupa una superficie de 27.165 metros cuadrados. El Gobierno catalán paga al año 4,7 millones de euros por este edificio. Pero el caso más llamativo es el de «Palau de Mar», un impresionante edificio junto al puerto de Barcelona con una superficie de 15.826 metros cuadrados, que cuesta al año 4,9 millones de euros. Este «Palau» acoge el departamento de Bienestar Social —con el tripartito se denominaba Acció Social— y, según explicaron a ABC fuentes de la Consejeria de Economía, el anterior ejecutivo ya estudiaba el traslado de estas dependencias a otro edificio.

Las mismas fuentes aseguran que este tipo de operaciones de compra para liberar alquileres está dentro de los planes del nuevo ejecutivo, lo que exige un riguroso estudio de mercado, algo que abordará el nuevo director de Patrimonio de la Generalitat, Jacint Boixasa, que precisamente ayer asumió el cargo.

Otro alquiler llamativo corresponde al departamento de Vicepresidencia, que paga 1,7 millones de euros al año por una oficina situada en Via Laietana y otros 213.724 euros por otras oficinas emplazadas en la calle Mallorca, en pleno barrio del Ensanche barcelonés, uno de los más caros de la ciudad. Asimismo, Presidencia gasta 592.023 euros por la sede de la Delegación del Gobierno catalán en Bruselas, mientras que a Gobernación —hoy fusionada con Vicepresidencia— otro inmueble en Via Laietana le cuesta 668.132 euros al año. Los departamentos que más gastan en alquileres son Educación —un total de 86 millones de euros—y Justicia —95 millones de euros—, aunque hay que tener en cuenta que en esa partida se incluyen centros escolares y oficinas judiciales. La concentración de los juzgados en la denominada «ciudad judicial», situada entre Barcelona y L'Hospitalet de Llobregat, debía contribuir a reducir el gasto, aunque el alquiler de este gran centro asciende a 40 millones de euros al año.
Comisarías

En la Consejeria de Interior, los costes de alquiler también son elevados, más de 29,3 millones de euros, porque comprende las sedes de las comisarías de los Mossos d'Esquadra, también de coste elevado. Por ejemplo, las dependencias de la policía autonómica en Sabadell cuestan al año 8,5 millones; las del barrio de Les Corts de Barcelona, 2,1 millones, y la de Sant Andreu, 1,2 millones de euros.

Disminuir este parque de edificios de alquiler es, por tanto, una de las asignaturas pendientes del Gobierno de Artur Mas. La situación heredada del anterior ejecutivo tripartito es tan apurada que cada vez se vuelve más complicado garantizar las nóminas de los funcionarios. Se trata éste de un rumor que circula desde hace días, pero que ayer le dio visos de oficialidad el presidente del grupo parlamentario de CiU, Oriol Pujol, al justificar el hecho de que el lunes, el presidente catalán viajara en Spanair en clase turista a Madrid para reunirse con Su Majestad el Rey Don Juan Carlos. «Si la situación financiera es de tal gravedad que dificulta el funcionamiento ordinario de la Generalitat, ¿no es importante que el presidente de la Generalitat lance un mensaje?», se preguntó.
«Estamos jodidos»

Según el número dos de Convergència, el mensaje de Mas pretendía dejar claro que «estamos jodidos, la situación es muy complicada financieramente hablando y yo voy en clase turista de la forma más austera posible». Ante la alarma suscitada, el portavoz del Gobierno, Francesc Homs, hizo un llamamiento a la tranquilidad de los funcionarios.

Mientras, Artur Mas mantiene sus exigencias y, en la reunión que mantendrá el próximo lunes con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, le pedirá el traspaso de 37 competencias pendientes, así como la revisión de otras 13. Asimismo, insistirá en reclamar al Estado que mantenga la inversión que hizo en Cataluña el año pasado, cifrada en 16.646 millones de euros. El presidente catalán culpabiliza tanto al PSOE como al anterior ejecutivo tripartito de las maltrechas finanzas catalanas.
Y entre tanto sigue el despilfarro
10,5 millones es el crédito que acaba de conceder la Generalitat a Spanair para salvarla de la quiebra.
2,2 millones es el presupuesto de las «embajadas» de Cataluña en el exterior, red paralela a las 35 oficinas comerciales.
7,6 millones ha recibido Òmnium Cultural en ayudas desde 2004, entidad que organizó la protesta anti-Tribunal Constitucional.
2.4000 millones el gasto total en política lingüística que dedica anualmente la Generalitat, lo que incluye subvenciones, educación o cursos.
485 millones es el presupuesto anual que tiene la televisión pública catalana (TV3), cuatro veces más que el que tiene Telemadrid.

La Generalitat no puede pagar las nóminas pero sí 256 millones en alquilar oficinas
El Gobierno catalán pretende vender edificios del Estado para corregir su déficit
 www.lavozlibre.es  2 Febrero 2011

Madrid.- La Generalitat de Cataluña, la comunidad más endeudada de España, ha recibido una cornada inesperada desde su propia casa. Oriol Pujol, portavoz parlamentario de CiU y hombre de confianza del presidente Artur Mas, declaró ayer martes que el Gobierno catalán "prácticamente no puede pagar las nóminas" de los funcionarios por encontrarse en una situación financiera "dramática".

Pujol no ahorró en mensajes alarmistas: "A ver si hablamos claro, prácticamente no se pueden pagar las nóminas de la Generalitat. Ya sé que el Gobierno en esto debe ser más prudente, yo no tengo por qué serlo" o "estamos jodidos".

El consejero de Economía, Andreu Mas Colell, salió raudo a corregir a Pujol y aseguró que las nóminas no corren peligro. Mas Colell, que está tratando de alejar la desconfianza, señaló que la situación de tesorería no es especialmente alarmante.

Si es verdad que los catalanes están "jodidos", no se entiende que el Gobierno autonómico gaste al año 256 millones de euros en alquiler de oficinas, algunas en las zonas más exclusivas de Barcelona. Entre estos edificios, destaca la sede de la Consejería de Política Territorial -llamada ahora Territorio y Sostenibilidad-, situada en la avenida Josep Tarradellas y cuyo precio es de 4,7 millones por 27.165 metros cuadrados. El 'Palau del Mar', junto al puerto de Barcelona, con una superficie de 15.286 millones, cuesta 4,9 millones y acoge el departamento de Bienestar Social.

La Generalitat, para corregir su déficit, pretende pedir al Estado la transferencia de los edificios hospitalarios de la Seguridad Social con el objetivo de venderlos.

ANÁLISIS EN 'EL PAÍS' Y FINANCIAL TIMES'
El diario 'El País' dedica uno de sus editoriales de hoy miércoles a la economía catalana, de la que dice que "podrá equipararse a la de Portugal. Pero supera en bastante a la de Grecia". Y añade: "De modo que los nacionalistas que ahora ocupan la Generalitat deberían evitar comportarse como griegos: deberían evitar, por ejemplo, atribuir todos sus males a la herencia recibida del Gobierno tripartito de izquierdas".

"Y ello no por exigencia de lealtad institucional, que parece mucho pedir en estos tiempos en España sino, al menos, por interés propio", afirma el editorial.

Cataluña también merece el interés del periódico británico 'Financial Times', que sostiene que la "crisis de crédito de Cataluña socava a España". El artículo explica que la necesidad de la comunidad gobernada por Mas de obtener durante este año entre 10.000 y 11.000 millones de euros en los mercados de deuda lastran los esfuerzos de España.

La lista de exigencias de Mas a Zapatero: 40 competencias y 1.000 millones
El presidente de Cataluña acudirá a La Moncloa el próximo lunes
Ep  www.lavozlibre.es 2 Febrero 2011

Madrid.- El presidente de la Generalitat, Artur Mas, exigirá al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, una cuarentena de competencias: 29 que no se han abordado y el resto, aseguró, no se han hecho correctamente. Mas también pedirá cuentas a Zapatero por cerca de 1.000 millones de euros del Fondo de Competitividad que el Estado debía, según el 'president', transferir a Cataluña este año.

Así lo expondrá Mas en la reunión que el próximo lunes mantendrá con Zapatero, avanzó este martes el portavoz del Govern y secretario general de Presidencia, Francesc Homs.

Mas no irá a este encuentro con voluntad de hacer una simple reunión protocolaria, y le exigirá "una serie de compromisos que deberían cumplirse en 2011 y una serie de decisiones de interés que se podrían tomar".

Homs también puso de manifiesto que Mas irá a la reunión teniendo clara la situación del Gobierno central, que está "a final de legislatura".

En la reunión, Mas le dará detalles sobre el Plan de Austeridad aprobado este viernes por la Generalitat, y que prevé que sus gastos se reduzcan un 10% en relación a los de 2010, un objetivo que la Consejería de Agricultura ha sido la primera en concretar, y que en su caso supondrá una reducción del 15%.

La reunión Mas-Zapatero llega después de que el Govern remitiese este lunes al Gobierno central su plan de austeridad, y la Generalitat confía en que el Estado le autorice poder endeudarse más, algo que ve indispensable para afrontar los pagos a funcionarios y proveedores.

El encuentro llegará después de que Zapatero amagase con intervenir aquellas autonomías que no cumplan con el déficit, y que el secretario de Estado de Economía, Carlos Ocaña, asegurase que el Gobierno no permitirá a Cataluña seguir endeudándose si no cumple con su déficit.

Precisamente, el plan de ajuste presentado por la Generalitat pretende que su déficit para 2011 sea del 1,3% del PIB, cantidad que contemplan las previsiones macroeconómicas estatales.

El déficit de 2010 aún no se ha concretado, aunque según los primeros datos podría rondar el 3,6%, el 50% más de la previsión que hizo el tripartito en el marco del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), antes de las elecciones autonómicas de noviembre.

CERCANÍAS Y REGIONALES
En la reunión, también estarán muy presentes los traspasos de Cercanías y Regionales que hizo el tripartito, el primero de los cuales entró en vigor el 1 de enero de 2010, y el segundo hace justo un mes.

Homs recalcó que CiU nunca dio por bueno este traspaso por considerarlo insuficiente, ya que la federación criticaba que fuese sin la titularidad de trenes, vías y estaciones, y sólo contemplase la gestión de un servicio que gestiona el Estado a través de Renfe y Adif.

Mas lo planteará, pero "otra cosa es si saldrá adelante este año con el Gobierno del PSOE", puntualizó el portavoz.

En cuanto a la voluntad del PSOE de contribuir a la coordinación horizontal entre autonomías, como se acordó en la convención de dirigentes territoriales reunidos en Zaragoza, Homs atribuyó la "posición cambiante" de los socialistas a que en mayo hay elecciones municipales y autonómicas.

Según Homs, lo importante no son las palabras, sino unos hechos que, a su juicio, prueban que el Estado legisla sobre competencias que no son suyas, como ha puesto de manifiesto durante los últimos tiempos y en varias ocasiones el Consell de Garanties Estatutàries.

En cuestión de semanas, estará listo el informe que ha encargado el Govern para evidenciar aquellas obligaciones de gasto público que tiene la Generalitat como consecuencia de normativas impulsadas desde el Estado sobre asuntos que son de competencia autonómica.

Se trata de un estudio exhaustivo que será útil en la negociación con el Gobierno central, un listado que aún no se había hecho, aunque no estará a punto para la reunión entre Mas y Zapatero.

Mas se deja 42.000 euros en el sueldo de un 'embajador' a pesar de los números rojos
El presidente de la Generalitat también promociona esquiando la candidatura de Barcelona a los Juegos de Invierno de 2022
 www.lavozlibre.es 2 Febrero 2011

Madrid.- Los números rojos ahogan a la Generalitat de Cataluña, pero la mala situación económica no impide promociones como la candidatura de Barcelona a los Juegos de Invierno 2022 y la de la 'embajada' catalana en Perpiñán.

Con diarios prestigiosos como el británico 'Financial Times' advirtiendo de que Cataluña necesita obtener entre 10.000 y 11.000 euros en los mercados de deuda -con el consiguiente lastre que supone para España-, el presidente Artur Mas se dedica a alimentar el orgullo nacionalista con sueldos de oro. Así será el que tendrá el futuro 'embajador' catalán en la Casa de la Generalitat en Perpiñán, Jean François Gauby, que cobrará unos 42.000 euros al año por "promover los intercambios institucionales y sociales entre ambas partes de Cataluña".

Una resolución del Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña, con fecha del pasado 28 de enero, estableció el nombramiento de Gauby al frente de la 'embajada' del sur de Francia.

Además de sublimar el sentimiento nacionalista, Mas ha empezado la semana esquiando por las estaciones de La Molina y La Masella, en el Pirinero catalán, para impulsar la candidatura barcelonesa a los Juegos de Invierno de 2022.
 

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