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Recortes de Prensa   Jueves 3 Febrero 2011

 

La España que encuentra Merkel
Editorial www.gaceta.es 3 Febrero 2011

Colapso, récord de paro, presunta complicidad del Gobierno con ETA y corrupción.

¡Qué material para una sátira se está perdiendo el desaparecido Berlanga! Como el alcalde de Villar del Río, saliendo a recibir a los americanos con su pancarta y sus cantantes folclóricas, cubriendo con sus galas de pacotilla la deprimente realidad de una España atrasada, Zapatero ha salido a recibir a frau Merkel, exhibiendo un pacto social epidérmico, apresuradamente cosido con alfileres que a duras penas tapa las vergüenzas de una economía en crisis y un país sin rumbo. Hay una diferencia y una semejanza respecto a la ficción de Bienvenido Mr. Marshall. La diferencia es que la canciller alemana no viene para regalar dólares, sino para exigir reformas estructurales, que incluyen un límite en el endeudamiento del Estado y disciplina fiscal para hacer la economía competitiva. La semejanza con la comedia berlanguiana es que el examen germano nos pilla con una imagen aún peor que la España de charanga y pandereta: una realidad marcada por el paro, la presunta complicidad del Gobierno con el terrorismo y la corrupción.

El Gobierno y sus esforzados corifeos se esfuerzan en presentar el pacto social, apresuradamente cerrado ayer, como “un mensaje de confianza a España y la UE”, voluntarista etiqueta que resulta desmentida por la falta de concreción de su contenido, más allá de la reforma de las pensiones, que por otro lado es un parche que no garantiza la sostenibilidad a largo plazo y que dibuja un sombrío panorama para los pensionistas del futuro. Es significativo el plante de todos los partidos al Gobierno: no acudió ni uno solo de los portavoces parlamentarios a la firma del acuerdo, a pesar de estar invitados. Y más significativo aún es que la escenificación de concordia ante la implacable lupa alemana coincida con los 131.000 parados más que arrojan las cifras del Inem correspondientes a enero. Zapatero no tuvo ayer más remedio que admitirlo: “No hay consuelo ni mucho menos resignación”. Lo dramático es que su política demuestra que sí está resignado, que este Gobierno permanece cruzado de brazos ante la destrucción sistemática de empleo. El verdadero rostro de España es el de los 4,7 millones de personas que han perdido su trabajo, las más de 1.300.000 familias con todos sus miembros mano sobre mano o esa bomba de relojería que es un 43% de paro juvenil. Todo ello combinado con una de las mayores tasas de abandono escolar de Europa (30%), lo que cierra la puerta al futuro. Esa es la España que se va a encontrar Angela Merkel y no la de unos nuevos Pactos de la Moncloa que sólo existen en la imaginación de Zapatero

El verdadero rostro de España es otra cifra (o mejor dicho, las seis cifras que componen el número de teléfono de Antonio Camacho, secretario de Estado de Seguridad). Unas cifras que evidencian la supuesta conexión entre el Gobierno y ETA por el chivatazo del bar Faisán, que está investigando el juez Pablo Ruz, el más grave escándalo que pende como espada de Damocles sobre el Gobierno en general y el principal candidato a suceder a Zapatero en particular. ¿Qué impresión de España se llevará la canciller ante las sospechas de complicidad del Gobierno con una banda de asesinos? ¿Qué sensación de seriedad le producirá un ministro del Interior que toma a chacota las preguntas que sobre tan grave asunto le hacen en sede parlamentaria, eludiendo su responsabilidad política?

El verdadero rostro de España que va a encontrar la canciller germana es también el de Juan Pedro Hernández Moltó, ex diputado socialista y ex presidente de Caja Castilla-La Mancha, que ha sido imputado por delitos de administración desleal, falsedad contable y falsedad en documento mercantil. Moltó está siendo investigado en la Audiencia Nacional por presuntas irregularidades en su gestión al frente de la caja, que tuvo que ser intervenida en 2009. Colapso económico, récord de paro, presunta complicidad con el terrorismo y... corrupción. La negra letanía parece retrotraernos a los años de hierro del felipismo, pero con una diferencia a favor de González. Esta vez, España se encuentra sumida en una triple crisis económica, moral e institucional y sin trazas inmediatas de un giro, porque el iluminado de la Moncloa trata de aferrarse al poder.

“Vamos a demostrar que estamos en ese grupo de grandes naciones que sabe ponerse en pie y volver a caminar”. La comparación que implícitamente hizo Zapatero respecto a Alemania resulta odiosa por quimérica. Sólo un indocumentado sin un mínimo sentido del ridículo sería capaz de equipararse delante de su canciller a un país que ha logrado crecer un 3,6%, el mayor incremento desde la reunificación y que se encamina, de verdad, al pleno empleo. La crisis es la misma, pero las condiciones para afrontarla que ofrecen España y Alemania son como la noche y el día.

Y sin embargo, España ha demostrado en el pasado reciente que sí puede adentrarse por la senda de la prosperidad. Ocurrió durante la era Aznar, cuando se contuvo el gasto, se sanearon las cuentas, se hicieron los deberes para lograr la convergencia con la Unión Europea y se impulsó una serie de reformas estructurales. El estímulo fiscal a las empresas se tradujo en creación de empleo. Zapatero tiene pendiente un carro de reformas para emprender, pero ha llegado tarde y mal, al imitar al avestruz ante la crisis y tener miedo de aplicar medidas impopulares. Mientras él siga ocupando La Moncloa, España no se pondrá de pie ni volverá a caminar, por muchos faroles que pretenda marcarse ante la canciller alemana.

Bienvenida Frau Merkel
Francisco Rubiales Periodista Digital 3 Febrero 2011

Oficialmente viene usted hoy a España para conversar con nuestro gobierno, pero sabemos que en verdad viene usted a examinar a Zapatero, nuestro presidente, un político fracasado, ya en retirada, que ha logrado más rechazo de su pueblo que el que tienen el egipcio Mubarak, los cubanos hermanos Castro, el venezolano Hugo Chávez y el ya depuesto Ben Alí, de Túnez.

En nombre de esos ocho de cada diez españoles que, según las encuestas, rechazamos a Zapatero, le ruego que sea usted dura en su examen, que le apriete las tuerzas a José Luis, que le obligue a no despilfarrar más, a que deje de endeudar hasta la locura a las futuras generaciones de españoles, a que deje de proteger a los miles de políticos corruptos que no sólo arruinan nuestro país, sino que ofrecen un lamentable ejemplo a los jóvenes españoles, que ven ya en la política una especie de patente de corso para vivir cargados de privilegios y con impuridad casi absoluta.

Oblíguele a que aparte sus manos de la Justicia y deje de nombrar jueces y magistrados, a que respete al ciudadano, que es el "soberano" en democracia, a que restituya el vigor de la sociedad civil española, ocupada por los insaciables partidos políticos, que la han dejado tan extenuada que está casi en coma. Exíjale que gaste menos de lo que ingresa y oblíguele a que deje de engordar el Estado, a que deje de colocar en el sector público a los amigos del poder, a sus familiares y a los cientos de miles de enchufados que hoy cobran del Estado sin aportar nada a cambio. Consiga, por favor, que nuestros políticos sean decentes y que este país, que, junto con alemanes, italianos y japoneses, protagonizó uno de los más sorprendentes milagros económicos del siglo XX, recupere su pulso, su sentido del esfuerzo y su dignidad, arrebatados por una casta política que ha demostrado ser de las peores del mundo y de las menos democráticas.

Tenga usted mucho cuidado con lo que le dicen porque están habituados a mentir. Con nosotros, los españoles, lo han hecho decenas, cientos de veces. Nos han negado la existencia de la crisis para ganar unas elecciones, nos han dicho que no negociaban con ETA cuando lo hacían, nos han asegurado decenas de veces que habíamos tocado el fondo de la crsis, pero era falso. Mire las cuentas con mucha atención y ponga usted a sus sabuesos a investigar la verdad. Tenga en cuenta que Zapatero y los suyos no creen en las reformas que están obligados a hacer porque ustedes se lo exigen desde el exterior, Si pueden, le engañarán.

Ya sé que usted podría decirnos que los responsables del desaguisado Zapatero somos nosotros, los españoles, por haberlo elegido. Tiene usted razón, pero tenga en cuenta que nuestros políticos llevan muchos años envileciendo a nuestro pueblo con falsedades, engaños, educación de bajo nivel, televisión de vómito, ejemplos deplorables y fomentando la división, la trifulca y la envidia y suprimiendo todo atisbo de ética y de excelencia.

Si nos ayuda, se lo agradeceremos. Tenemos ganas de trabajar y de contribuir con nuestro esfuerzo y dinero a la regeneración de Europa, pero no nos fiamos de nuestros gobernantes, que nos esquilman a impuestos, que se atiborran de privilegios que no merecen, que nos desprecian como pueblo.

Si se entrevista usted con los miembros del Partido Popular, exíjales también, porque, aunque sean menos culpables que Zapatero, también lo son en gran medida porque gobiernan en regiones endeudadas y minadas por los privilegios, la desigualdad y la corrupción. Aunque ellos sean un partido ideológicamente cercano al que usted representa, para desgracia de los españoles se parecen demasiado a los socialistas y están tan lejos de la regeneración y de la verdadera democracia como ellos. Fijesé que hasta se han puesto de cuerdo para repartirse los privilegios, para nombrar magistrados en los grandes tribunales y para manejar la Justicia, violando así la esencia del sistema.

Gracias anticipadas, Frau Merkel.
Voto en Blanco

Pompas para ocultar una miseria
EDITORIAL Libertad Digital 3 Febrero 2011

Salón de Tapices del Palacio de la Moncloa. Paneles estampados con el nombre de un acuerdo que pretende ser histórico. Banderas de España y de la Unión Europea: este es, a grandes rasgos, el solemne escenario donde el principal responsable político de la crisis que estamos padeciendo y sus subvencionadas comparsas –léase Gobierno y "agentes sociales"– han estampado su firma a un no menos pomposo "Acuerdo Económico y Social para el Crecimiento, el Empleo y la Garantía de las Pensiones".

La pretenciosa imagen cae, sien embargo, en el más merecido de los ridículos cuando la realidad nos informa al mismo tiempo de que hemos terminado enero con 130.930 parados más; un dato aun peor que el sufrido en enero del pasado año, y que sitúa el total de desempleados en la friolera cifra de los 4.689.596.

No hay que extrañarse, pues, de que todos los partidos hayan dado plantón a Zapatero, contribuyendo así aun más al deslucimiento del circo con el que el Gobierno pretendía evocar nada menos que los Pactos de la Moncloa firmados durante la Transición. Con todo, nada debería dejar más en evidencia la farsa que el contenido de este acuerdo, que no afronta una sola de las reformas estructurales que serían necesarias precisamente para impulsar el empleo, el crecimiento y la confianza en nuestras pensiones.

Sin abordar la esencial reforma liberalizadora que requiere nuestro mercado de trabajo o la drástica reducción del gasto que deberían llevar a cabo las administraciones públicas, este acuerdo básicamente se centra en garantizar que los ciudadanos van a tener que jubilarse más tarde para cobrar la pensión. De hecho, el perjuicio ocasionado al ciudadano al retrasar coactivamente a los 67 años la edad de la jubilación no va a ser más que un parche de cara a preservar un demencial sistema publico de reparto que no puede sostenerse más que mediante paulatinos y más severos perjuicios de sus supuestos beneficiarios.

Tal vez el ahorro público que provoque este fraude institucionalizado sirva para aplacar temporalmente a nuestros socios comunitarios, especialmente a Angela Merkel, que este jueves pasará revista a nuestras cuentas. Pero lo que es evidente es que este acuerdo, tan vacío de contenido, de nada va servir para crear empleo, para impulsar el crecimiento o restablecer responsable y sanamente el crédito para las empresas. Y sin eso, el parche no dejará de ser parche, por mucho que se cubra de tapices.

Miniestados y privilegios
Maria Luisa García-Franco www.gaceta.es 3 Febrero 2011

No estamos hablando de cafés para todos, sino de secretaria, oficina y chófer

Los ex presidentes Aznar y González se han puesto de acuerdo estos días en llamar la atención sobre el exceso de administraciones públicas que se solapan en España. El problema no es sólo que haya 17 miniestados, que nos impiden competir en Europa y en el mundo, como denunció José María Aznar, sino que también hay medio centenar de diputaciones provinciales, consideradas por Felipe González Administraciones “redundantes”, que deberían ser suprimidas.
Y no es sólo que sea excesivamente gravoso pagar las nóminas de los funcionarios de las Administraciones locales, de las provinciales, de las autonómicas y de la estatal –además de mantener los edificios donde trabajan–, sino que todo eso va generando un incalculable número de privilegiados a los que hay que mantener, incluso después de que cesen en sus cargos.

Rajoy hizo la semana pasada una propuesta para acabar con los privilegios de diputados y senadores, pero, de momento, nadie ha cuestionado el sustancioso complemento que cobran al jubilarse en el País Vasco –y supongo que también en el resto de las autonomías–, el lehendakari, los consejeros, los viceconsejeros y los altos cargos. Ni siquiera tienen que mantenerse en el puesto una legislatura. Basta con que aguanten media para entrar en la casta de los privilegiados.

Y a eso hay que sumar el montaje de los ex presidentes autonómicos. No estamos hablando de cafés para todos, sino de secretaria, oficina y coche con chófer durante dos años tras dejar el cargo. Al menos, así es en el País Vasco y seguro que quienes han gobernado en el resto de las comunidades autónomas también se han preocupado de prepararse un buen retiro.

Todo ello, a cargo de los contribuyentes, aunque en el caso de los ex presidentes autonómicos también se buscan segundas actividades tan lucrativas como las que ejercen Aznar y González. Aquí no hay diferencia entre los miniestados y el Estado.

Arbitristas de brocha gorda
Ahora es políticamente incorrecto defender la descentralización, pero equilibró España
IGNACIO CAMACHO ABC 3 Febrero 2011

Aunque la mayoría de los políticos suele recuperar fuera del poder la lucidez que había perdido en su afán de conservarlo, algunos ex permanecen atacados por el virus de la soberbia y lejos de los focos sufren problemas de adaptación a la penumbra. El desasosiego los transforma en gurús vocacionales, arbitristas dispuestos a dispensar las recetas que no supieron o no pudieron aplicar cuando el fragor de la política les obnubilaba el criterio. De repente sufren vahídos de clarividencia y en tono elegíaco claman como profetas incomprendidos ante la evidencia de una catástrofe que nunca vieron venir cuando gobernaban. Con el ceño fruncido por la preocupación proponen reformas, sugieren planes y urgen medidas que jamás, mecachis, se les ocurrieron cuando estaban en condiciones de aplicarlas.

Algunas de esas ideas suponen el descubrimiento individual y tardío de mediterráneos que siempre han estado ahí. Así, Aznar insta a reconducir la elefantiasis de las autonomías y al otro lado del espejo González —respaldado por Rodríguez Ibarra— lanza el órdago de suprimir las diputaciones. Y dos huevos duros. Todos ellos saben por larga experiencia la complejidad política y legal y el imposible encaje constitucional de esta clase de retos grandilocuentes, pero lejos del poder no hay que pararse en minucias y conviene pensar a lo grande. Visión de Estado, lo llaman. La que les faltaba cuando tejían alianzas con los nacionalistas, entregaban competencias en saldo o urdían redes clientelares en las estructuras provinciales.

Están en su derecho de jugar al jacobinismo regeneracionista, pero desenfocan el objetivo y enredan el debate al situarse a favor de corriente en un río revuelto. Ahora parece políticamente incorrecto defender la descentralización pero el Estado de las autonomías, con toda su hipertrofia o pese a ella, ha equilibrado España y ha impedido la fractura de la cohesión nacional. Lo que hay que revisar, al menos en primera instancia, son sus excesos —entre los que está la suplantación de las diputaciones a través de estructuras provinciales duplicadas, ¿verdad, Ibarra?—, no su naturaleza. El problema de la sostenibilidad de una administración indiscutiblemente sobredimensionada no se soluciona con la sierra de amputar, sino con el bisturí del ahorro. Techos de gasto, límites de endeudamiento, barreras de austeridad, ajustes presupuestarios. La mutilación no es una terapia. Y deberían saberlo mejor que nadie quienes sin duda de buena fe propiciaron el desparrame que ahora proponen controlar a hachazos.

Toda arquitectura institucional tiene grietas, pero la estabilidad de un país no se consigue a base de demoliciones compulsivas. Y lo menos que se puede pedir a exgobernantes responsables es que formulen propuestas en frío, elaboradas y con matices. Para aumentar la confusión ya se bastan los dirigentes en activo.

Fractura de la cohesión nacional
Nota del Editor 3 Febrero 2011

Está claro que el tinglado autonómico ha fracturado España en todos los niveles, primero por la implantación de las lenguas regionales y la consiguiente anulación del español y después por los trapicheos de los nacionalistas y la desigualdad fiscal, social educativa, judicial y demás.

España no dejará de hundirse más y más en la miseria si no se derogan todas las leyes de normalización de las lenguas regionales y se desmonta el tinglado autonómico, primeras dos medidas indispensables.

Educación y crisis social
POR TEODORO GONZÁLEZ BALLESTEROS ABC 3 Febrero 2011

LA crisis de la sociedad nace con el deterioro de la educación, savia que nutre el desarrollo personal y social de todo ser humano, y cuando quienes la conforman carecen de ella, son en su mayoría un conjunto de semovientes áulicos, se convierte en una colectividad doméstica y funambulera. El bosque lo forman los árboles, no las zarzas y los matorrales. Decía Herbert Spencer que «el objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos y no para ser gobernados por los demás» (Education: intellectual, moral, and physical.1861). En lenguaje usual del término, la educación no consiste solo en desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales de la persona, del niño o del joven mediante la transmisión y adquisición de los fundamentos necesarios para la existencia de una convivencia próspera y pacífica, sino también la enseñanza y en general la cultura del aprendizaje. El asumir y profesar sin discriminación el respeto y consideración al semejante, la solidaridad, la responsabilidad, la sinceridad o la dignidad y la honradez, constituye los valores y principios necesarios para el progreso de cualquier sociedad civilizada. Lo contrario es la ignorancia y la incultura, y como resultado el enfrentamiento social, el odio, la envidia y el analfabetismo funcional que tienen como única meta la supervivencia doméstica a cualquier precio y bajo el sistema hipotecario que proceda. Y sin árboles no hay bosque.

Conocido, en orden a sus resultados, el desastre que hoy, en general, representa la educación en España, es un fraude social, como suelen hacer los representantes de los poderes públicos, limitarse a dar un salto anunciando soluciones que obvian las causas a través de las cuales se ha llegado a esta situación, cuyos perjudicados son los menores, los jóvenes y la sociedad en la que se incardinan. En lo que hace a la autoría del desastre, los responsables siempre son los otros. La escuela culpa a la familia, la familia a la escuela, y todos al Estado, a los efectos incorpóreo ente de ficción que no se conoce por dónde habita, y este, Gobierno, a la sociedad. Mientras tanto, y a modo de ejemplo, aumenta el índice de delincuencia entre los menores; en materia de enseñanza preuniversitaria España ocupa el puesto 25 entre los 33 países miembros de la OCDE (Informe PISA-2009); los jóvenes en edad de votar abdican de su responsabilidad pública, como se demuestra por su baja participación electoral; se multiplican las agresiones físicas y morales de hijos a padres; y se extienden la «cultura del botellón» y lo que ello acarrea. Después, los que llegan a la Universidad se encuentran con unas enseñanzas descafeinadas por la implantación del mal llamado «Plan Bolonia» y sus desaciertos, con un profesorado carente de motivación, y el desolador panorama de una titulación que ya no les garantizará un trabajo.

En el aspecto estricto de las antes llamadas «enseñanzas medias» la bajada de la calidad, aplicando los indicadores del Informe PISA, es consecuencia de la caótica Logse (Ley orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo) vigente desde el año 1990, que vino a derogar la LODE (Ley orgánica reguladora del Derecho a la Educación) de 1985. El llamado «efecto Logse» pivota sobre tres cuestiones fundamentales: la descentralización educativa (cada comunidad autónoma puede promulgar, y de hecho ya ha sucedido, su propia ley de educación a medida de su conveniencia política); la ideologización de las enseñanzas, y la bajada en el nivel de exigencia para superar curso. Después, y también por el Gobierno socialista, se promulgaría la Lopeg (Ley orgánica de Participación, Evaluación y Gobierno de los centros docentes) en 1995; la LOCE (Ley orgánica de Calidad de la Enseñanza) en 2002 por el Gobierno popular; y, la última por ahora, en 2004 la LOE (Ley orgánica de la Educación). Esta dictadura legislativa ha originado, como no podría ser de otra forma, un incoherente y desconcertante desarrollo sobre el contenido y aplicación de las enseñanzas. Caos que se acrecienta con las leyes promulgadas por las comunidades autónomas en el ámbito de sus respectivas competencias. Resultado de esta demencia normativa: abandono escolar, fracaso del sistema educativo y lo que es indudablemente mucho más grave desde el punto de vista social, unos jóvenes sin la preparación suficiente para incorporarse al mercado laboral o a cualquier otra actividad parecida. De esta situación de engaño y fraude puede echarse la culpa a quien se deje, incluidos la inmigración o el hombre del tiempo, pero los responsables son los poderes públicos, por orden y en su orden.

La familia, el ámbito familiar, como órgano básico de la sociedad, tiene una gran parte de responsabilidad en la educación, crianza y desarrollo físico, psíquico y moral de los hijos. La falta de dedicación para compartir y prever su formación, en unos casos, y el desarraigo y su desestructuración en otros, traducidos en una culpabilidad redentora con regalos, agasajos y complacencias, han provocado el efecto perverso de convertirlos en el eje sobre el que gira el contexto familiar. En los años ochenta la dejadez y permisividad de los padres se reflejó en que la televisión educaba a sus hijos. En el presente siglo estamos en la era de la tecnología usable y desechable, internet, telefonía móvil y añadidos. Hoy los vástagos, desde temprana edad y según los casos, disponen de un desarrollo vital independiente que circula por las vías de tales instrumentos y de sus controladores, mientras los padres, con una ignorancia sobrevenida fruto de la irresponsabilidad, desconocen qué hacen los hijos, amistades, entretenimientos, diversiones y un largo etcétera. Y cuando surge el problema ya es tarde para solucionarlo.

En el campo del derecho el absurdo se ha codificado. Dos ejemplos: el Código Civil, al tratar de las relaciones paterno-filiales, entre otras cuestiones disponía en su art. 154 que «podrán también (los padres) corregir razonable y moderadamente a los hijos». La frase fue suprimida por la Ley 54/2007, de 28 de diciembre. Es decir, hoy «corregir razonable y moderadamente» a un hijo puede acarrear la pérdida de la patria potestad, cuando no ser objeto de una sanción penal. Otro disparate: la mujer de 16 o 17 años puede, actuando como una mayor de edad, consentir la interrupción de su embarazo en los términos fijados por la ley orgánica 2/2010, de 3 de marzo. Si una mujer se produjere un aborto o consintiere que otra persona se lo cause, fuera de los casos permitidos por la ley, será enjuiciada con arreglo al Código Penal (art. 145.2). Pero ¿qué sucede si tiene 16 o 17 años?, que deberá ser tratada como lo que es, una menor de edad, y se le aplicará la ley orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores. Mayor de edad para interrumpir su embarazo, y menor, en su caso, para abortar.

Y se podría continuar con el corrupto y poco ejemplarizante lenguaje basura, ya sea este el vejatorio y descalificador que los políticos exteriorizan como argumento en sus descalificaciones públicas del adversario o el insultante y envilecedor que algunas televisiones utilizan como espectáculo. La relación sería larga y copiosa.

La educación, la enseñanza y la cultura son el origen y fundamento de la libertad del hombre y de la sociedad. Y toda sociedad inculta y en crisis es terreno abonado para ser dominada y manipulada.

TEODORO GONZÁLEZ BALLESTEROSES
CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

El 5 a las 5
Sólo para no silenciar las voces de las víctimas
Guillermo Dupuy Libertad Digital 3 Febrero 2011

Sólo por el hecho de que el Gobierno se haya negado y se siga negando a derogar una resolución parlamentaria que, tras casi un millar de asesinados, insiste en dialogar con los terroristas como medio de poner fin a su violencia justifica que estemos con las víctimas el 5 a las 5.

Sólo por el hecho de que el Gobierno se haya negado permanentemente a aplicar la Ley de Bases del Régimen Local para disolver los ayuntamientos en los que siguen instalados los proetarras se justifica esta convocatoria.

Sólo por el hecho de que se mantenga intacto el monopolio que tiene la gubernativa Fiscalía General del Estado para instar el proceso de ilegalización de las nuevas marcas electorales de ETA, tenemos el derecho y el deber de temer, junto a las víctimas, que el Gobierno vuelva a utilizarlo como coladero.

Sólo por los bochornosos privilegios y permisos que el Gobierno está concediendo a criminales irredentos por un falso arrepentimiento que les encamina a la impunidad debemos protestar.

Sólo por el hecho de que el Gobierno se siga negando a reconocer y a denunciar el evidente y criminal chantaje que conlleva y han conllevado todas las treguas de ETA, incluida la más reciente, las víctimas merecen nuestro apoyo.

Sólo por el hecho de que la abogada de un vocero de la banda terrorista como Arnaldo Otegi haya podido utilizar en favor de su defendido las loables palabras que le ha dirigido el presidente del Gobierno, tenemos que gritar basta ya.

Sólo por el hecho de que el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, después de humillar a las víctimas en TV, haya acudido como testigo de la defensa del proetarra, las víctimas merecen nuestra solidaridad.

Sólo por el hecho de que los gobernantes se hayan negado y se sigan negando a cumplir su deber legal de detener a criminales prófugos de la Justicia como Josu Ternera, tenemos que estar con las víctimas. Sólo por el hecho de que no se esté dilucidando en sede judicial si los "informes de verificación" con los que el Ejecutivo negó la existencia de la extorsión constituye un delito de encubrimiento debemos alzar la voz. Sólo por el hecho de que un delito de colaboración con banda armada tan fragrante como el chivatazo a ETA no ha tenido todavía consecuencias ni políticas ni penales, debemos hacer nuestra la indignación contra los que quieren pasar página.

Sólo para advertir que la justicia es el primero de los precios políticos que no estamos dispuestos a pagar a ETA; sólo para recordar que nuestra defensa de la integridad de nuestra nación no conlleva una renuncia a las fronteras que la deben preservar también como Estado de Derecho; sólo para gritar que no queremos ser víctimas de una paz alquilada, tenemos que sumar nuestra voz a la de las víctimas el 5 a las 5

Las barbas del faisán
TONIA ETXARRI El Correo 3 Febrero 2011

Si uno de los teléfonos del 'chivatazo' policial a ETA pertenecía al 'número dos' de Rubalcaba, el vicepresidente del Gobierno va a tener que poner sus barbas a remojar a medida que avance la investigación ordenada por el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz. Cuando la Policía supuestamente alertó al dueño del bar Faisán, de Irún, responsable de la red de extorsión terrorista, para que no acudiera a una cita al otro lado de la frontera porque iba a ser detenido, se hallaba el Gobierno en pleno proceso de negociación con ETA. Proceso negado en un principio, admitido en el intermedio y fracasado en el último tiempo. Rubalcaba acababa de llegar a Interior. Independientemente de que él no estuviera al tanto de la «chapuza delictiva», ostentaba el más alto cargo en el ministerio. Por lo tanto, si se demuestra que hubo delito de revelación de datos y colaboración con banda terrorista, tendrá que responder como responsable político. Porque, según el juez, hay caso.

El Faisán comenzó a despertar de su letargo poco después de que Garzón abandonara forsozamente la instrucción y ahora Ruz no solo estima que existen indicios para seguir investigando a la Policía por haber realizado ese supuesto aviso a ETA, sino que da por probado que se produjo una «delación policial». Un escándalo que deberá ser aclarado ya no solo ante el Parlamento, sino ante los tribunales.

Desde que la Fiscalía pidió el archivo del caso, Rubalcaba ha estado sometido a un marcaje continuo en el Congreso de los Diputados durante los últimos quince meses. Un control muy poco eficaz, por cierto, porque los populares únicamente conseguían enervar al vicepresidente sin que satisfaciera ni una sola de las cuestiones planteadas. Y en el mismo plan, sesión tras sesión. «No tengo nada que decirle sobre este tema del que me preguntó la semana pasada, y la anterior y la anterior», solía responder Rubalcaba notablemente molesto ante la insistencia del popular Gil Lázaro.

Pero ahora el juez quiere seguir investigando. Más pruebas periciales de las grabaciones telefónicas, más muestras del vídeo que grababa la entrada y salida de cuantos acudían al bar Faisán, más informes de la Guardia Civil porque los de la Policía Científica le parecen poco concretos. Quiere poner orden, en definitiva, al caos que apareció en un principio con esa cadena de datos alarmantes, como la sospecha de que los mismos agentes que tenían que detener a los culpables de la extorsión terrorista eran quienes habrían cometido el delito de avisar a ETA para evitar la detención. Condecoraciones indebidamente justificadas y ceses semiclandestinos como el que recayó sobre Víctor García Hidalgo como director de la Policía.

Rubalcaba tiene que poner a remojo sus barbas en el momento más dulce de su carrera, cuando todas las encuestas le dan como el político más valorado y el único capaz de suceder a Zapatero. Será difícil que reconozca que sus subordinados cometieron errores en la obsesión por demostrar un celo erróneo en el proceso de negociación con ETA. Pero algo tendrá que decir ante la Justicia, que ya sentó en el banquillo a destacados políticos por el hecho de haberse entrevistado con Batasuna. Lo suelen decir los más experimentados en esta carrera. En la lucha contra el terrorismo no puede haber atajos. Ni el GAL ni la colaboración con los terroristas. La historia más reciente nos demuestra que, con la ley en la mano, se han logrado muchos avances. Todo lo demás son experimentos que conducen al fracaso y, en consecuencia, a la melancolía.

Pasado y presente
El secreto del antifranquismo
Pío Moa Libertad Digital 3 Febrero 2011

En una intervención en VEO7 sobre el pasado de nuestros políticos, expresé mi asombro por el corajudo antifranquismo actual de nuestros políticos: prácticamente todos ellos, de izquierda y de derecha, provienen de aquel régimen, incluso de la Falange, por familia o personalmente, nunca lucharon contra Franco y prosperaron entonces, como casi todos los españoles. De hecho –señalé–, se lo deben todo al franquismo: su posición y sus carreras, o las que pudieron darles sus padres. Y he aquí que, muchos años después de la muerte del dictador, se rebelan contra él con furor épico. No cabe duda de que disfrutamos de unos políticos valerosos e intelectualmente honrados en grado sumo. Y sabios, porque rectificar es propio de ellos.

Al oírles, uno percibe que no pueden soportar hoy la dictadura en la que ayer tan cómodos vivieron. Nada más lógico, porque ellos son grandes demócratas, o al menos se volvieron tales cuando lo creyeron oportuno para su interés particular (interés muy respetable, y al que tienen pleno derecho, no hay ni que decirlo). La democracia, como todo el mundo sabe, fue traída por la clase política del franquismo (la de entonces) y pudo asentarse, aunque con defectos, gracias a la prosperidad y la desaparición mayoritaria de los odios que liquidaron la república y convirtieron al Frente Popular en un régimen criminal. Nadie ignora tampoco –al menos nadie que quiera enterarse– que, además de esos méritos, Franco derrotó a la revolución, salvó a España de la guerra mundial, derrotó al maquis (un intento de volver a la guerra civil) y creó un sistema autoritario, sí, pero de ningún modo totalitario. Todo lo cual puede parecer muy bien a personas de escasa visión histórica y personal, pero no a nuestros políticos neoantifranquistas y neodemócratas. Pues ellos tienen conciencia de que, en la medida dudosa en que pueden considerarse méritos, no dejan de ser insignificancias, pequeñeces, cosa de tres al cuarto, comparándolo con lo que merece realmente el país o con la prosperidad que se merecen ellos en particular.

Los antifranquistas de la transición pintaron de sí mismos un retrato de elevada calidad artística cuando alzaron valientemente la voz, en 1976, contra las mentiras de Solzhenitsin, un seudointelectual obcecado en denigrar a la Unión Soviética y a quien el Kremlin, muy erradamente pero dando al mismo tiempo prueba de su talante liberal y democrático, había dejado salir del Gulag. Nuestros neoantifranquistas y neodemócratas no desdicen en absoluto de los que supieron poner en su sitio al siniestro Solzhenitsin. Por eso ponen ahora en su sitio a Franco. Somos un país realmente afortunado con nuestros políticos e intelectuales. Casi diría que no nos los merecemos.

El mejor socialista
Alberto de la Hera El Confidencial 3 Febrero 2011

Don José Blanco ha dicho de D. José Luis Rodríguez Zapatero: “No conocí un socialista mejor nunca”.

Las posibilidades son éstas.

1ª.- El Sr. Blanco ha conocido a muy pocos socialistas.
2ª.- El Sr. Blanco ha conocido a muchos socialistas, y el Sr. Zapatero es el mejor de todos ellos.

Sobre la primera hipótesis: no responde a la realidad, pues ha conocido a muchos.

Sobre la segunda: es un hecho indiscutible que Zapatero es un pésimo gobernante, que ha fracasado en todo aquello en que ha puesto mano; su gestión va de la negativa de la crisis económica al forzado y tardío reconocimiento de la misma, de las nulas soluciones a la crisis a la torpe aceptación de medidas impuestas desde el exterior, de la afirmación de que se crearían puestos de trabajo al desmedido crecimiento del paro, de las negociaciones con ETA a los atentados de Barajas y sucesivos, de la búsqueda de un huequecito en el concierto de líderes mundiales a su forzada ausencia de las cumbres internacionales…

Y siendo así, si el Sr. Blanco conoce a muchos socialistas y Zapatero es el mejor, ¿en manos de quienes estamos?

Se me puede decir que estamos en las manos de quienes hemos elegido a tal efecto. Vale. El pasado, pasado. Ahora habrá de nuevo elecciones y, entonces, ¿quién será el candidato socialista a la Presidencia del Gobierno? Si el Sr. Blanco tiene razón, y Zapatero es el mejor de los socialistas, es obvio que él debe ser el candidato. Y si no lo designan, ellos mismos estarán desautorizando a D. José Blanco. Y ¿quién puede ser el socialista, ya no el mejor, uno menos bueno, que podría sustituir a Zapatero? No soy yo quien para decirlo, pero a ellos mismos se lo pregunto, y me dan éstos tres nombres: el Sr. Pérez Rubalcaba, la Sra. Chacón, y el propio Sr. Blanco.

Pérez Rubalcaba: no discuto su talento, pero ¿puede presidir el Gobierno un sospechoso de haber ayudado, o permitido que se ayude, o no evitado que sus inmediatos subordinados ayuden, a huir de la policía a algunos miembros de ETA? No quiero creer que sea el directo culpable, pero, la simple sospecha de lo sucedido en su entorno debiera invalidarle. El Presidente del Gobierno no debe, no puede estar bajo ninguna sospecha. Bajo ninguna.

Chacón: pero ¿no somos todos Rubianes? Ella lo afirmó así, refiriéndose a sí misma, al sumarse de modo expreso a las manifestaciones del Sr. Rubianes, cuando este caballero se ciscó en España, con palabras más crudas y peor sonantes, desde luego. La Sra. Chacón le apoyó, y asumió como propias aquellas palabras. No he mencionado entre los deméritos de Zapatero haberla hecho Ministra de Defensa del país en el que se cisca; es demasiado gordo.

El Sr. Blanco: no podría aceptar. ¿Cómo va a beneficiarse de la defenestración del mejor socialista que ha conocido nunca? No sería de recibo.

Añadamos a los tres nombres, y a varios otros, la consideración de que, en buena lid, el PSOE no debería presentar como candidato a nadie que haya sido ministro con Zapatero, ya que todos ellos han cargado con una parte de la responsabilidad de los gravísimos errores en que ha incurrido el Presidente. Sus ministros han participado en sus decisiones, las han apoyado, han sido ciegamente dóciles al jefe. En cualquier país con democracia, con dignidad y con sentido común, Zapatero y los suyos no es que tendrían que perder, es que ni siquiera podrían aparecer en público.

Claro que yo, de la actual España, tal como la están dejando, no me atrevo a responder: ya saben ellos lo que hacen, ya.

Túnez, Egipto.... el mañana les pertenece
Juan Carlos Olarra El Confidencial 3 Febrero 2011

La portada del diario que me ofrecieron en aquella terraza de la isla de Djerba, narraba la audaz maniobra del gobierno húngaro que había resuelto cortar las alambradas de su frontera con la Austria, lo cual permitía en la práctica, por primera vez, el tránsito de ciudadanos de la agonizante RDA a su hermana libre del oeste, a través de Hungría. Como un homenaje al mártir de 1956, el golpe de timón hacia la libertad tenía de nuevo un mismo nombre propio: Imre (Pozsgay).

Mientras apuraba mi vaso de té, tras la interesantísima visita a la sinagoga local, comprendía que eso que después se daría en llamar la Revolución de Terciopelo había dado comienzo. Ese es el momento histórico que guarda mi memoria como el inicio de la vuelta a la libertad en la mitad del continente europeo a la que Churchill hizo amarga referencia en su discurso de Fulton (Missouri) el 5 de marzo de 1946. Sin duda para mí, por encima del comúnmente aceptado del derribo del muro de Berlín. Envuelto en la cálida y brillante luz azul del Mediterráneo no podía imaginar que, más de una década después, la sinagoga que acababa de visitar volaría por los aires a manos del fundamentalismo islamista, causando el terror y la muerte. Tampoco abrigaba la menor sospecha de que aquel presidente llamado Ben Alí, cuya franca sonrisa tras el espeso bigote (entonces me era imposible reparar en su parecido fisionómico con Saddam Hussein) me contemplaba desde cualquier rincón -de Tozeur a Sfax, de Kairouan a Sousse, de Monastir a Cartago- y representaba, a la sazón, el rostro amable de ese nuevo Túnez de los ochenta que aspiraba a enterrar la memoria de Bourguiba, acabaría en el oprobioso exilio de los dictadores que han expoliado su pueblo hasta la extenuación.

Casi un cuarto de siglo después, cuando contemplo los sucesos que comenzaron en las antiguas tierras cartaginesas y que se han contagiado después a los que fueran dominios de los faraones, debo confesar que me producen mayor estupor algunos de los comentarios que leo en sesudos análisis geoestratégicos, que la mera contemplación de las imágenes de esta revolución televisada e incluso el conocimiento de que las víctimas de los movimientos populares se cuentan por centenares.

Parece imponerse la percepción cautelosa de que la marea revolucionaria, en tanto posible plataforma para la expansión del fundamentalismo islámico, debe ser cuando menos contenida o encauzada y que el binomio (siempre falaz) entre libertad y seguridad debe resolverse en términos de desequilibrio transfronterizo, sacrificando la libertad de esos países árabes en ebullición en el altar de nuestra seguridad en occidente. Nada más lejos de mi intención que pecar de frívolo o de ingenuo. Comprendo y comparto la preocupación por la seguridad y simpatizo de forma plena y sincera con la prevención que en Israel (única democracia de la zona) se puede experimentar al ver potencialmente desguarnecido un flanco tradicionalmente seguro y bastante impermeable (al menos desde Camp David), que se puede convertir en una zona de aprovisionamiento para la franja de Gaza controlada por Hamas. También a mí se me eriza el vello cuando veo a los Hermanos Musulmanes en el centro de la protesta egipcia o cuando escucho el discurso del líder fundamentalista tunecino que ha regresado de su exilio.

Pero en todo caso mantengo que nuestro combate frente a la amenaza islamista persiste y persistirá, por lo cual debemos estar en permanente alerta. Eso no significa que debamos privar a otros pueblos de alcanzar la libertad que todos anhelamos, pensando que de la misma puede derivar la amenaza. Los islamistas son una lacra para los propios países árabes, especialmente los más desarrollados socialmente, como lo son para nosotros. Por ello no podemos refugiarnos en el malvado silogismo de que la premisa menor de la libertad, aplicada sobre la mayor de una nación del norte de África, debe llevar a la conclusión del islamismo. Desde luego el riesgo existe, al igual que entre las dos guerras mundiales los sistemas democráticos en gran parte de Europa engendraban el peligro de caer en una de las dos caras abominables del socialismo: el nazismo o el comunismo. Pero más infame aún es pretender que un país o un pueblo no están preparados para la libertad y que, en beneficio de los derechos de otros, deben quedar perpetuamente sometidos a la tiranía. Los hijos de puta que los dirigen con mano de hierro no son nuestros hijos de puta, así que nuestros pretendidos aciertos no les pueden privar de la posibilidad de cometer sus propios errores. Defendamos nuestra libertad con nuestros medios, no a costa del sueño de alcanzarla que anima los anhelos de otros.

La película Cabaret, de Bob Fosse, condensa en tres o cuatro minutos de enorme plasticidad y fuerza dramática, los turbulentos acontecimientos en los que se fraguó la mayor contienda jamás conocida entre la libertad y la tiranía. Un joven ario con el uniforme de las juventudes hitlerianas entona un bellísimo canto en la terraza de un merendero, al cual se van sumando con enorme entusiasmo otros tantos chicos y chicas, y con aire más forzado unos cuantos hombres y mujeres de mayor edad. A la vista de tal episodio, el protagonista norteamericano pregunta al noble alemán si no teme el auge del movimiento nacionalsocialista, a lo que éste contesta que los nazis son necesarios para librar el combate contra los comunistas, tras lo cual será fácil deshacerse de ellos. Desconozco si la alianza táctica de algunos opositores moderados, en ciertos países árabes con las fuerzas del extremismo islamista, a fin de derrocar a los dictadores, permitirá a los primeros imponerse después a los segundos. Nosotros debemos estar preparados para cualquier eventualidad. Porque lo que cantaban los jóvenes nazis en Cabaret era Tomorrow belongs to me y es evidente que, en Túnez y en Egipto, el mañana pertenece a sus ciudadanos. Para bien o para mal.

Rivera, Mayor Oreja y Alcaraz estarán en la presentación de Fundación Círculo Balear
'Una de las más importantes citas sociales previas a las elecciones del próximo mes de mayo'
 www.lavozlibre.es 3 Febrero 2011

Madrid.- La fiesta de presentación de la Fundación Círculo Balear (FNCB), conducida por las periodistas y presentadoras de televisión Alejandra Alloza y Beatriz Díez, que se celebrará mañana viernes 4 de Febrero a las 21 horas en el restaurante Es Molí des Comte de Establiments (Palma de Mallorca), aspira a convertirse en "una de las más importantes citas sociales previas a las elecciones del próximo mes de mayo", según

Por el momento, han confirmado su asistencia autoridades y cargos políticos del Partido Popular de Baleares, entre ellos el secretario general Miquel Ramis y el vicepresidente Carlos Delgado, así como varios candidatos a alcaldías de Mallorca. La coordinadora territorial de UPyD en Baleares: sus candidatos al Govern, Juan Luis Calbarro; al Consell de Mallorca, Francisco Alegret; y al Ayuntamiento de Palma, Arturo Muñoz. Dirigentes de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía y Centro Democrático y Social (CDS). La Federación de Comercio de Baleares AFEDECO, Bartolomé Servera. La Asociación de Industriales de Mallorca, ASIMA, Alejandro Sáenz. El Instituto de Política Familiar, Sr. Agustín Buades. La asociación de residentes extranjeros Ciudadanos Europeos, Joachim Wagner. Miembros de las Fuerzas Armadas, Guardia Civil y Policía Nacional. Miembros de la dirección del sindicato USO. Federación de padres de alumnos FAIB-CONCAPA. La dirección del sindicato de educación ANPE.

Además participarán otros colaboradores de la Fundación Círculo Balear como el presidente de Ciutadans, Albert Rivera, el presidente de Voces contra el Terrorismo, José Alcaraz, el director de cine, Iñaki Arteta, la ex presidenta del PP vasco, María San Gil, o el vicepresidente del Grupo Popular Europeo, Jaime Mayor Oreja, entre otros.

Se servirá una cena-cocktail y actuarán varios cantantes, entre ellos la mallorquina Marga Pocoví 'Mar'. Además, los asistentes participarán en varios sorteos, como un fin de semana en velero para 6 personas alrededor de la costa mallorquina, cortesía de MBS & Charter, una noche en el Hotel Marina Luz, cenas en el restaurante Mar Salada Club, cursos de Pilates en Karoon Pilates, entre otros.

En el transcurso de un evento con destacadas sorpresas, y abierto a toda la ciudadanía, también se recogerán firmas para que la Sierra de Tramuntana sea declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Aún se pueden adquirir las últimas entradas en la sede central del Círculo Balear en la calle San Miguel, 43 de Palma, y en la delegación de Inca en calle Costa y Llobera, 93.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Falsas encuestas, falsas conciencias
La mayoría de quienes dicen que hablan euskera con soltura admite que prefiere conversar en castellano. La falta de libertad ante el vascuence no ha sido fruto del miedo a ETA, sino al control social de 'los nuestros' y los de al lado
AURELIO ARTETA El Correo 3 Febrero 2011

AURELIO ARTETA ES AUTOR DE 'MAL CONSENTIDO. LA COMPLICIDAD DEL ESPECTADOR INDIFERENTE' (ED. ALIANZA).
CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA MORAL Y POLÍTICA DE UPV-EHU

Quien quiera seguir engañándose, que lo haga, pero no está bien que engañe a los demás. En la política lingüística los malos hábitos y los infundados prejuicios no cambian porque haya cambiado el color del Gobierno vasco y la composición del Consejo Asesor del Euskera. Repetiré, pues, una vez más que esa política no sólo es injusta por los fundamentos ético-políticos en que descansa y los injustos efectos que produce. También es falsa por ser abultadamente falso su punto de partida empírico. Las periódicas encuestas destinadas a averiguar el grado de conocimiento y uso del euskera son de muy poco fiar, como intenté probar en un artículo en este periódico dos años atrás ('Encuestas falsificadas', 10-9-2008). Estoy seguro de que esto lo saben mejor que yo unos cuantos sociólogos de este país, pero callan y consienten el engaño.

El sociólogo Amando de Miguel, en cambio, lo denuncia a las claras: «El engaño fundamental en la parte de las encuestas sobre el conocimiento de la lengua es que socialmente se considera un desdoro no dominarla. La ignorancia de lo que teóricamente se aprende en la escuela primaria es algo que se oculta. Al exagerar el grado de conocimiento de una lengua, es lógico que se sobrestime el uso que se hace de ella en la vida cotidiana». Resulta lógico a causa de la inclinación natural a creernos más de lo que somos, así como por la universal tendencia al conformismo que nos aconseja acomodarnos a lo presuntamente mayoritario. Pero, de modo más particular entre nosotros, porque el 'progresismo' (?) ambiental nos incita a hinchar ese conocimiento y uso, ya sea para así justificar los costosos esfuerzos de aprendizaje, ganar prestigio en la cuadrilla o favorecer la propia causa política...

En definitiva, de esas encuestas por vía telefónica no se concluye cuántos conocen y usan el vascuence, sino cuántos dicen conocerlo y usarlo. No informan de cuántos quieren aprenderlo, sino de cuántos manifiestan querer aprenderlo. (Y tampoco informan, claro está, de qué proporción de encuestados desearían más otros aprendizajes o antepondrían otras necesidades tenidas por más acuciantes o debidas, sencillamente porque eso no se pregunta). Digamos que esas encuestas valen tanto como valdrían las notas académicas de los alumnos si dejáramos que se calificaran a sí mismos.

Dado el escaso crédito técnico que merecen, no sabría en cuánto habría que rebajar esos resultados, si bien sospecho que en una notable medida. Aun así, aunque los diéramos por buenos, en este estudio saltan a la vista unas cuantas incoherencias llamativas. Entre otras suena escandaloso que la gran mayoría de encuestados confiese haber dedicado al estudio del euskera unos tres años, más allá del colegio..., para verificar después el escaso aprovechamiento obtenido. Si hubiera una pregunta expresa acerca de tal desajuste, la respuesta más probable sería ésta: «porque apenas tengo necesidad ni ocasión de servirme del euskera». ¿Habrá algún valiente que se atreva a declararlo?

Pero mucho mayores son otras contradicciones en que incurre esa mayoría y a las que habría que aplicar el foco de la reflexión. Unas traducen simplemente el carácter interesado del fervor hacia el euskera: casi todos (85%) creen que su conocimiento aumenta las posibilidades de encontrar trabajo..., y se diría que sobran los demás motivos. Otras reflejan que mucha gente ha aceptado sin asomo de crítica los dogmas nacionalistas en la materia. No pasa de una tercera parte de los encuestados la que dice conocer bien el euskera (por más que solo un 20% lo usa habitualmente y solo un 13% lo habla entre amigos), pero el doble de ese tercio avala las medidas para salvaguardar esa lengua en peligro. Es decir, no les importa imponerse unas obligaciones que son reacios a satisfacer (pues durante bastantes años no las han satisfecho), que reducen inversiones públicas que podrían serles más provechosas o que incluso les privan de oportunidades de empleo. La conciencia de culpa por la pérdida de la lengua, y el deber de recuperarla, ha calado entre las gentes. Esa inmensa mayoría que no recurre en sus relaciones cotidianas a la lengua vasca pretende, sin embargo, exigir que los funcionarios la usen con ellos. La mayoría de quienes dicen que lo hablan con soltura admite que prefiere conversar en castellano; pero ello no les impide sostener al mismo tiempo que el euskera es el idioma «por excelencia» de los vascos.

Es de temer entonces que no solo están falsificadas estas encuestas, sino también y antes y sobre todo la conciencia misma de buena parte de los ciudadanos que las responden. Llamémosla hipócrita, conformista o como se quiera, pero el diagnóstico parece indudable. La falta de libertad ante el euskera no ha sido fruto directo del miedo a ETA, sino del miedo al control social de 'los nuestros' y los de al lado. Claro que para una política lingüística como la nuestra todo esto cuenta poco. Si hay tantos vascos que en realidad no conocen ni usan el euskera, queda en entredicho la justicia misma de esa política. Pero si hay muchos más que dicen conocerlo o ansiar aprenderlo y animan al Gobierno a fomentarlo, aquella política parece haber encontrado al fin su justificación... Solo que es una justificación también falsa.

Mentira de Estado
Román Cendoya www.gaceta.es 3 Febrero 2011

Queda patente su falta de respeto y repugnante comportamiento ante las víctimas.

Rubalcaba, el hombre que miente con más sinceridad de España, está instalado en la mentira de Estado. Sigue haciendo política con los terroristas y no contra los terroristas, como ha quedado patente con su falta de respeto y repugnante comportamiento ante las víctimas del asesino Valentín Lasarte. Rubalcaba dice, mentira de Estado, que Valentín ha pedido perdón a las víctimas. ¿Se lo ha pedido a él? ¿En su afán de protagonismo infinito Rubalcaba es víctima de Lasarte? El premio a Lasarte ha sido el acto previo a que se presentara Familiarrak, la asociación de familiares de presos de ETA, separados de Etxerat, el frente de makos de la organización. El trato a Lasarte es un claro mensaje al frente de makos de que si abandonan la disciplina dura pueden pasar a la del polimini de Interior que premia y trata bien a los que le favorecen en su estrategia política. El trámite es un sencillo formulario con el que Rubalcaba otorga la absolución civil y el perdón de las víctimas. ¿Se puede hacer algo más repugnante en política? Sí. El Faisán, sumario con el que a Rubalcaba se le ha bajado la prepotencia ahora que la instrucción la hace un juez y no el suspendido Garzón.

¿Tiene lógica que ayer se juzgara a ciudadanos por pagar el mal llamado impuesto revolucionario mientras policías siguiendo instrucciones, que parecen llegar cuando mínimo del secretario de Estado de Seguridad, protegen a los que cobran esa extorsión? Por la actitud de Rubalcaba y su política con los terroristas, porque mientras dicen unas cosas hacen lo contrario, premiando a los terroristas y humillando a las víctimas, hay que acudir a la manifestación el sábado 5 a las cinco. Y el domingo hay que ir al homenaje a Fernando Múgica, a las 11.30 en el Kursaal de San Sebastián, para poder recordar a quien sentiría asco y repugnancia de lo que están haciendo y callando sus compañeros del PSOE. Por eso hace 15 años asesinaron al Poto. Él nunca habría consentido esta indignidad.

Artur Mas
Con las urnas bajo el brazo
Clemente Polo Libertad Digital 3 Febrero 2011

Uno de los dos presuntos impulsores y responsables de la financiación ilegal de CDC desde al menos 1989 hasta 2009 ha sido recibido en audiencia por el Rey el pasado día 2 de febrero tras su elección como president de la Generalitat. El Sr. Mas i Gabarró, independentista declarado y antiespañol visceral, aprovechó la magna ocasión para lamentarse por el "claro retroceso" que significó la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el recurso interpuesto por el PP contra el Estatut de Cataluña aprobado en el Congreso en 2006. También le expresó al monarca su aspiración de que Cataluña cuente con un modelo que le permita "administrar los recursos que ella misma genera", estableciendo para ello un pacto fiscal similar al concierto económico que tienen el País Vasco y Navarra. Por último, según fuentes de CDC, le hizo saber "su preocupación por que una vez más se utilice el tema catalán como arma de confrontación electoral". Lo que no sabemos es que le diría el Rey al respecto de todas estas cuestiones.

Lo que sí sabemos es que un día después de la visita de Mas a Madrid, se podía leer en un periódico el siguiente titular prensa: "Mas dará cobertura a las consultas soberanistas". Según parece y en contra de la opinión expresada unos días antes por su vicepresidenta Ortega, el Gobierno de la Generalitat ya ha decidido ceder a los organizadores de la consulta independentista que se celebrará en Barcelona las urnas –¿no tiene nada que decir el Gobierno de España?– donde se depositarán los votos el próximo 10 de abril. A mí me parece un gesto muy congruente con el lema que aparece en los pasquines que cuelgan en todas las sedes de CDC en Cataluña: "Queremos un Estado propio". ¿Se imaginan lo que ocurriría si efectivamente se llevara a cabo el susodicho pacto fiscal y Cataluña pasara a administrar los recursos que supuestamente genera? Nos quedamos también con las ganas de saber qué pensamientos habrán cruzado la cabeza del Rey al leer la noticia.

También conocemos que el presidente Rodríguez Zapatero descartó por inviable la propuesta del Sr. Mas a finales de noviembre, durante la pasada campaña electoral catalana. Textualmente dijo: "La del concierto económico es la peor propuesta de Artur Mas". Le recordó al secretario general de CDC que no puede "plantear un modelo de financiación, pactarlo y aprobarlo, y ahora plantear otro" distinto que "constitucionalmente no está previsto ni es posible". Aunque las convicciones del presidente tienen la misma firmeza que la plastilina, tengo la impresión de que en esta ocasión no cederá ante las bravuconadas del Sr. Mas. En todo caso, si se llegara a cocinar alguna suerte de "pacto fiscal en la línea del concierto" durante los próximos meses, el camino a seguir lo ha marcado el propio presidente: habría que denunciarlo ante el Tribunal Constitucional. Sólo veo problema: si el PP gana las elecciones generales y pacta con CDC, ¿quién presentaría ese recurso? El PSOE ya sabemos que no lo haría.

No sé que pensar. ¿Padece ingenuidad congénita o simplemente no se entera de qué va la película? Porque resulta verdaderamente sorprendente que tras dos legislaturas el presidente se muestre quejoso –"llegamos a un acuerdo y al día siguiente ya quiere otro"– ante la falta de seriedad del Sr. Mas. Le recomendaría a Rodríguez Zapatero y a sus asesores que lean con atención las declaraciones que hizo el Sr. Mas en enero de 2006, pocos días después de acordar con él las líneas del nuevo Estatut en una velada inolvidable en la Moncloa, donde daba ya el Estatut todavía no aprobado en Las Cortes por amortizado. Pactar con los líderes de CDC es peor que pactar con el diablo, porque el maligno vuelve para reclamar el cumplimiento de lo acordado, mientras que Mas y los suyos reniegan de los pacto nada más firmarlos.
Clemente Polo es catedrático de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Autónoma de Barcelona. Escribe regularmente en su blog

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