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Recortes de Prensa   Domingo 13 Febrero 2011

 

Sociedad civil: palabra y acción
Mario Conde www.gaceta.es 13 Febrero 2011

La clase política está alejada del sentir de la ciudadanía y es uno de nuestros problemas.

En 1993 pronuncié el discurso “Sociedad Civil y Poder Político”. Reclamé un cambio urgente en las relaciones entre el poder político y la sociedad civil para
que esta última recobrara el protagonismo y los derechos que le corresponden. La clase política, muy alejada del sentir real de la ciudadanía, es uno de los
principales problemas de España, y la sociedad civil, desarbolada, se encuentra sin instrumentos para convertirse en partícipe real de su destino. Se trata
de empezar a cambiar de modo real y efectivo. Por ello, el próximo 16 de febrero, en el hotel Intercontinental de Madrid, presentaré la Fundación Civil, una
institución que cuenta con cientos de apoyos, independiente de cualquier partido político, carente de finalidad política directa y dirigida a que la sociedad
civil ejerza los derechos que le corresponden.

Somos conscientes del desamparo actual de la sociedad civil, que, ante la inexistencia de instrumentos eficaces, no encuentra el cauce adecuado para que sus
ideas, sentimientos y aspiraciones tengan cuerpo de realidad en la convivencia colectiva. Se trata de convertir las ideas en realidades. Para ello es
necesaria la acción, y esta debe desarrollarse dentro de los cauces del Ordenamiento, introduciendo las modificaciones necesarias para que esa acción sea
realmente eficaz en el objetivo esencial, que, reitero, no es otro que la sociedad civil recupere sus derechos y el protagonismo que le corresponde. Somos
conscientes de lo difícil de la tarea, pero el momento que vivimos reclama intentarlo Por ello trataremos, como primer objetivo la iniciativa legislativa
popular. Debería ser un instrumento adecuado para esos fines. Examinaremos nuestra legislación, expondremos las ideas clave al respecto y comenzaremos a dar
los pasos en la dirección de que ese mecanismo sea reforzado para que pueda convertirse en instrumento útil para la sociedad civil, de sus aspiraciones y
proyecto colectivo. Se trata de pasar de la palabra a la acción. Ni más ni menos.

Edecanes, mamandurrias y obscenidades
Amando de Miguel www.gaceta.es 13 Febrero 2011

Cada escritor se rodea de sus palabras favoritas, que son como su divisa, su empresa, que antes se decía. Graciano Palomo acaba de parir su último libro, El
hombre impasible (La Esfera de los Libros). En ese inquisitivo alegato destacan tres palabras favoritas: edecanes, mamandurrias y obscenidades. No procede
buscar su significado en los diccionarios. El autor da a las tres un sentido particular e irónico. Los edecanes son los políticos de medio pelo, nombrados a
dedo por los encumbrados dirigentes de los partidos. Las mamandurrias son las bicocas, sinecuras y dádivas que proporcionan los mandarines de los partidos a
sus fieles. Las obscenidades son los casos de corrupción, de derroche del erario o de favoritismo con fines particulares. Las tres palabras se aplican a
todos los partidos, más todavía cuando tocan poder. En definitiva, estamos ante la variante actual de la vieja dualidad oligarquía y caciquismo, planteada
por Joaquín Costa hace más de un siglo. Es algo parecido a lo del particularismo que dijo Ortega o al fulanismo, según Unamuno. Graciano Palomo aplica
inmisericorde ese esquema para obtener la resonancia magnética del PP en la última etapa que va de Aznar a Rajoy. El libro es una pieza brillante con un
estilo jacarandoso y coloquial. Se lee bien y hace pensar.

Hace poco tiempo, Graciano Palomo me planteó un enigma que ninguno de los dos hemos acabado de resolver: “Amando, si tú y yo no somos ricos, ¿por qué nos
consideramos de derechas?”. Una respuesta paradójica es que son precisamente los de izquierdas –fundamentalmente los socialistas– que conocemos los mejores
ejemplos de las personas politizadas que aspiran a enriquecerse. Otra explicación –que se expone en el libro que comento– es que los escritores de derechas
podemos criticar tranquilamente a nuestro partido de referencia, el PP. En cambio, nuestros queridos colegas socialistas no osan criticar al PSOE. Pero
resulta que el temor a la crítica es incompatible con la vocación intelectual. De ahí deduzco yo que el socialismo español carece de verdaderos
intelectuales; sólo despliega turiferarios. Es lógico, pues se trata más bien de un socialismo doctrinario.

Graciano Palomo no sólo critica acerbamente al PP sino a su “césar” particular, José María Aznar. Tanto es así que ese reproche podría ser suscrito por los
hoplitas del PSOE. Está claro que este libro del burgalés no es lo que se llama un libro de cámara. Bien es verdad que, si bien expresa rencor hacia Aznar, a
Zapatero sólo le corresponde, así como al desgaire, el desprecio que indica su sonrisa bobalicona. Aunque debelador del aznarismo, Graciano Palomo traza un
detallado perfil psicológico de Rajoy en su fatigoso camino hacia La Moncloa. Así, el gallego resulta ser arcano, huidizo, tímido, prudente, poco entusiasta,
con mucha capacidad de aguante, con escasas convicciones, astuto, perseverante, práctico, lleno de sentido común, equilibrado, con retranca. Vamos, que no
tendrá carisma, pero ganará las elecciones. Sólo las perderá si se produce otro cataclismo como el de la matanza de los trenes de Atocha en 2004.

Como tampoco este artículo es de cámara, señalo algunos divertidos errores. Son mínimos dentro de la impresionante floresta de información que acumula este
libro. Por ejemplo, se dice que “los fundadores de Estados Unidos constitucionalizaron el máximo de ocho años de presencia en la Casa Blanca”. No fue así. La
norma de limitar los mandatos presidenciales a sólo dos seguidos fue una enmienda después de la experiencia de los tres mandatos de F. D. Roosevelt. Más
divertido es el error de afirmar que Rajoy estudió en el colegio de los marianistas de León. Supongo que se quiso decir que fue en el colegio de los
maristas. La errata es un retruécano, pues, a lo largo de la obra, se habla profusamente de los “marianistas” como los seguidores de Mariano Rajoy.

Lo más sustancioso del libro es la insistencia en la obscena mamandurria de los edecanes y otros conmilitones del PP. Añado que, si esa constancia se combina
con la actual Ley Electoral, lo más probable es que se cuarteen los dos grandes partidos. Junto a ellos –como ciertos pajarillos en simbiosis con las
ballenas– aparecerá una continua floración de minipartidos, principalmente los de alcance regional. Sólo si se controlara la tendencia oligárquica y se
cambiara la Ley Electoral, se podría contener esa mutación. Pero para ello tendrían que ponerse de acuerdo los dos grandes partidos. Es lo que enfáticamente
se denomina pacto de Estado. El problema es que esa posibilidad parece remota porque los actuales líderes de ambas formaciones simplemente se odian. Cabe la
difícil posibilidad de que los líderes de los minipartidos alguna vez puedan platicar entre ellos sin odio. Pero entonces se habría acabado eso que llamamos
Transición. Todavía es pronto para que se llegue a esa caída de los dioses.

*Amando de Miguel es sociólogo.

La chapuza socialista en Interior
Editorial www.gaceta.es  13 Febrero 2011

LA GACETA publica la primera parte de una larga entrevista a José Amedo, quien hubo de cargar públicamente con todas las responsabilidades derivadas del caso
GAL.

Los socialistas, y la izquierda en general, han sustentado su fama en la curiosa doctrina conforme a la cual han de ser juzgados por lo que dicen promover,
nunca por lo que hacen. Cuando se examina la conducta de los Gobiernos socialistas se comprende muy bien lo indispensable que resulta mantener esa doctrina
exculpatoria, y más cuando se considera el comportamiento de los socialistas al frente del Ministerio del Interior. LA GACETA publica la primera parte de una
larga entrevista a José Amedo, quien hubo de cargar públicamente con todas las responsabilidades derivadas del caso GAL. Meses después de que Felipe González
realizase unas declaraciones en las que ponía de manifiesto lo atentamente que seguía las acciones encubiertas del ministerio, aunque para presumir de no
haber ordenado una masacre que, a su entender, hubiesen aprobado los electores, Amedo da nuevas informaciones sobre cómo se desarrolló aquella chapuza
inmunda que igualó las acciones del poder legítimo con las fechorías de los criminales comunes. Y lo que Amedo cuenta remacha algo que ya sabíamos, que no
sólo las órdenes ilegales en relación con el caso GAL partieron de la autoridad política, el ministro y el presidente, sino que toda la preocupación de los
altos cargos de Interior y del PSOE se centró en cómo engañar a la opinión pública, en negar cualquier responsabilidad en lo ocurrido, refugiándose en la
mentira cobarde y en la manipulación judicial, contando, cómo no, con Garzón por medio.

Y de la misma manera que los socialistas pretendieron negar que el GAL existía y echaron todas las culpas sobre los policías que ejecutaban sus órdenes
pretendiendo el absurdo de que actuaban por cuenta y riesgo propios, asistimos ahora a un rosario de disparates ridículos en relación con el indigno
chivatazo policial que evitó la desarticulación del sistema de cobros ilegales de ETA, eso que se conoce como caso Faisán. Es realmente estremecedor
contemplar las similitudes en ambos casos, el empeño en negar la evidencia para encubrir al de más arriba, en la esperanza de que este los encubra luego a
todos. Lo más asombroso es que dos de los nombres clave en este sainete grotesco coinciden con dos de las personas decisivas en el devenir del caso GAL –tal
y como ponen de manifiesto las declaraciones de Amedo–: Garzón y Rubalcaba. El señor Garzón ha puesto toda su habilidad en conseguir que el caso Faisán
durmiese eternamente el sueño de los justos en un cajón de su despacho. Pero la Justicia, que es lenta pero implacable, ha echado por tierra esas
pretensiones y ha obligado a que un juez tan mañoso como siempre ha sido Garzón haya de salir por piernas de su juzgado para tratar de salvar lo muy poco que
queda de su supuesto prestigio justiciero. Pero la presión de Rubalcaba sigue en plena faena, pretendiendo el absurdo de que, como en el caso GAL, unos
policías pudieran tomar por su cuenta y riesgo la iniciativa de intervenir a su aire en un proceso tan delicuescente como el de las relaciones de este
Gobierno chapucero y sin principios con la banda terrorista.

Hay otro aspecto de las maniobras socialistas en Interior que también ahora se pone manifiesto: no se trata únicamente de su absoluta inmoralidad, de su
desprecio a los principios más elementales de la democracia, de su capacidad para intentar cazar como sea los gatos de cualquier color, de su olvido de las
normas lógicas acerca de cómo y en quién recae la responsabilidad en las acciones del Gobierno. Hay, por desgracia, bastante más, una muestra completa de la
chapucería más vergonzosa, de la incapacidad y la ineficacia de quienes no saben hacer bien ni siquiera lo que se disponen a hacer muy mal, por las bravas y
saltándose cualquier principio de moralidad, algo que, a muchos de ellos, les suena a música celestial.

El final de la escapada
Aleix Vidal Cuadras www.gaceta.es 13 Febrero 2011

La gracia concedida a Mas ha debido hacerse extensiva a los demás Gobiernos autonómicos.

No sé si Artur Mas ha visto la mítica película de Godard, pero no cabe duda de que a la Generalidad de Cataluña se le ha agotado el aliento financiero. En su
reciente entrevista con Zapatero, el presidente catalán le expuso su acuciante problema: si no se le permite refinanciar su deuda a corto, en marzo no podrá
pagar las nóminas de su innumerable tropa de empleados.

En otras palabras, 30 años de colectivismo intervencionista y venal han arruinado al Principado, cuyas cuentas públicas hacen agua por todas partes. Si ZP no
le hubiera autorizado a salir a la desesperada a los mercados minoristas ofreciendo sustanciosos intereses, la ira desatada en la plaza Tahrir de El Cairo
contra Mubarak sería un chiste comparada con la que hubiera incendiado la plaza de San Jaime contra la casta política nacionalista.

En caso de una revuelta violenta de funcionarios en Barcelona, en mayo los efectos electorales en el resto de España sobre el jefe del Ejecutivo alcanzarían
niveles aún más catastróficos de lo que se prevé.

Como era de esperar, la gracia concedida a Mas ha debido hacerse extensiva a los demás Gobiernos autonómicos y la Agencia Moody’s se ha vuelto a poner
nerviosa. Los planes de ajuste presupuestario de todas las comunidades, y en particular el de Cataluña, se anuncian extraordinariamente severos, pero incluso
así el pronóstico es que en 2012 la deuda de la Generalidad equivaldrá al 110% de sus ingresos corrientes. Teniendo en cuenta que en 2009 este porcentaje fue
del 80%, no parece que la bola de nieve disminuya de tamaño, sino al contrario.

Esta locura sólo se detendrá cuando se produzca, impuesta también por la Unión Europea, una reforma en profundidad de la organización territorial del Estado
en virtud de la cual las autonomías devuelvan competencias a las instancias centrales y su techo de gasto se fije por ley de las Cortes Generales. En
definitiva, se acabó lo que se daba.

Cómplices
¿Nada tuvieron que decir los sindicatos, nada barruntaron los comités de empresa en tanto ERE subvencionado?
IGNACIO CAMACHO ABC 13 Febrero 2011

ALGUNOS espíritus cándidos se preguntan dónde estaban los sindicatos andaluces cuando la Junta y sus conseguidores de cabecera fraguaban los expedientes
fraudulentos de regulación de empleo en decenas de empresas en crisis a las que los propios intermediarios planteaban las «virtudes» de acogerse a los planes
de despidos masivos, entre los que luego aparecían incluidos militantes socialistas que jamás habían trabajado (allí). Almas de cántaro; los sindicatos
estaban en lo suyo, en lo que vienen haciendo desde que Chaves implantó hace unos veinte años los «acuerdos de concertación social». Esto es, en gestionar
millones de euros de subvenciones para formación laboral —Andalucía debe de ser el territorio con más parados bien formados de Europa—, en dirigir su
poderoso lobby de influencia en empresas públicas y cajas de ahorros, en vigilar el acceso preferente de sus afiliados a los empleos oficiales, en llevar al
cine a los desempleados de Deplhi y otras compañías cerradas con ayuda de fondos públicos, en administrar con cuidado sus silencios para disfrutar de su
posición preeminente en el entramado de poder clientelar en que se ha transformado la autonomía.

Pero ahora se va sabiendo que también andaban, al menos en parte, cerca de la masa de fraude en la que algunos listos han dejado rastro de sus manazas. Ya ha
dimitido algún secretario provincial de UGT —en el Jaén de Zarrías, vaya por Dios— cuya mujer fue incluida de matute en uno de los ERES de esa red tramposa.
Y surgen en el sumario indicios más que notables de que en la federación alimentaria ugetista, de donde procede el principal comisionista investigado,
existían connivencias sospechosas con la trama del fondo de reptiles que manejaba a su capricho la Consejería de Empleo. Pero la lista de despidos y
prejubilaciones irregulares incluye empresas metalúrgicas, bioquímicas, turísticas o textiles; en alguna los beneficiarios de la órbita socialista se
llegaron a repartir ¡setecientos mil euros! ¿Nada tuvieron que decir los sindicatos, nada vieron los comités, nada llamó la atención de sus cuadros de mando
en esas derramas con que la Junta subvencionaba alegremente el adelgazamiento del mermado tejido laboral andaluz?

Nada vieron, que se sepa; nada objetaron, nada hicieron, nada barruntaron. O sí: cuando se cerró Delphi —1.500 trabajadores a la calle en una Bahía de Cádiz
con 57.000 desempleados— y la Junta proclamó que los cesantes eran «parados con perspectiva», el presidente del comité de empresa rompió el carné de
Comisiones Obreras y se afilió al PSOE. Después de tres años de cobrar las correspondientes prestaciones —Dispositivo de Tratamiento Singular, lo llamaban—,
se prejubiló al cumplir medio siglo. Delphi aparece entre los 39 expedientes investigados como parte del escándalo; hay casualidades que, si no existiesen,
convendría inventarlas.

Andalucía, finca socialista
Editoriales ABC 13 Febrero 2011

LA malversación de fondos destinados a financiar expedientes de regulación de empleo en Andalucía amenaza con convertirse en uno de los mayores escándalos de
corrupción de una administración pública. Las circunstancias que agravan el juicio que merece este fraude son las propias características del régimen
hegemónico implantado por el socialismo andaluz durante décadas y sostenido en buen medida gracias a la red de clientelismo y servidumbres trenzada para
asegurarse el voto de amplios sectores sociales. Esta es una de las consecuencias más propias de la perpetuación en el poder, que favorece la descomposición
de los sistemas de control político y económico, el debilitamiento del sentido crítico social y el ejercicio arrogante y autoritario del gobierno, que tiene
como una de sus manifestaciones más graves el sentimiento de impunidad asegurada. Todos estos efectos perversos del régimen socialista andaluz concurren en
estado puro y máxima intensidad en la utilización de dinero público para pagar expedientes de regulación de empleo en los que se colaban amigos y paniaguados
del PSOE, fondos públicos que superaban ampliamente los 600 millones de euros, a libre disposición del manejo arbitrario que quisieran darle los cargos
competentes de la Junta de Andalucía.

El «caso Mercasevilla» es sólo un síntoma de lo que puede haber oculto en el historial del PSOE al frente del Gobierno andaluz; y cuando se abre una brecha
en el muro del silencio y la prebenda, las consecuencias son imprevisibles. Tan grave es la situación que la estrategia del PSOE es ponerse —o hacer que se
pone— al frente de la manifestación y anunciar su máxima colaboración con los tribunales. Bien está que se diga esto, pero es que a los socialistas andaluces
no les cabe otra opción. El problema del PSOE es que se le está viniendo abajo el régimen andaluz, y con él, su reserva principal de votos, junto Cataluña,
que hasta ahora inclinaba la balanza electoral a su favor. Esto no ha hecho más que empezar y tan abrumadores resultan los hechos conocidos y los indicios de
lo que se puede conocer que es un sarcasmo que José Blanco augure la derrota electoral del PP por que, a su juicio, es un partido incompatible con la
democracia. Las incompatibilidades democráticas se resumen perfectamente en la forma como el PSOE ha gobernado Andalucía.

Más que chorizos
ANTONIO BURGOS ABC 13 Febrero 2011

EN el asunto de los ERES de Andalucía, actualización del «ERES mi vida y mi muerte, te lo juro, compañero» (del partido), han puesto a funcionar la máquina
de hacer chorizos que sacan en cuanto hay un escándalo de corrupción. Máquina que data de los tiempos de Mienmano. Para exculpar a los de arriba y poner
diques de contención a la mierda inventaron entonces dos máquinas: la máquina de los cafelitos y la máquina de hacer chorizos. La máquina de café era la que
el hermano de Guerra tenía en la Delegación del Gobierno en Andalucía, donde daba un cortado tan bueno y cremoso que la gente untaba cantidades importantes
de manteca colorá por sus famosos cafelitos. La otra máquina que pusieron en movimiento fue la de hacer chorizos exculpatorios y cabezas de turco.
Presentaron a Mienmano como un vulgar chorizo y cargaron sobre su calva todas las culpas de la mangoleta institucionalizada, a fin de preservar a Guerra y a
la cúpula del partido.

Aquella estrategia les fue divinamente y la vienen utilizando desde entonces, con su maestría demostrada en materia de propaganda y manipulación, así como de
repetición de mentiras hasta convertirlas en verdad. Un poner: de la crisis (yo la llamaría ya Gran Depresión, como la de 1929) no tiene la culpa ZP, sino la
Banca, que son unos mamones.

Siempre ocurre igual. En cuanto los cogen en un caso de corrupción, ponen en marcha la máquina de hacer chorizos. Cuando trincan con la manteca a uno del PP,
siempre es el propio Rajoy, o por lo menos Camps, el que metía la mano en el cajón: abramos una comisión parlamentaria de investigación, al juzgado con él y
que dimita este tío inmediatamente. Pero cuando trincan a un trincón del PSOE, o a media docena bien despachada de ellos, nadie de la cúpula del partido es
responsable de nada, ni política ni penalmente: esto es cosa de una panda de chorizos que se aprovechaba de los trenes baratos del poder; nuestras siglas
como tales no tienen nada que ver y nosotros hemos sido los primeros en quitarles el carné y mandarlos a la Fiscalía.

No, mire usted: no son unos chorizos. No son lo que entendemos por un chorizo. Yo no sé cómo no ha protestado la Asociación Democrática de Chorizos (que son
los chorizos progres) y la Federación Profesional de Chorizos (que son los chorizos fachendas). No hay derecho a que se utilice la voz «chorizo» para
designar a unos tíos que desde el poder se quedan con millonadas. Un chorizo es un pobre hombre que afana carteras en el Metro o siete metros de hilo de
cobre para llevarlos al perista. Un chorizo es un descuidero de poca monta que nos rompe el cristal del coche para llevarse el GPS. Pero todos estos mangones
de la trama del ERE de Andalucía no son simples chorizos: esto es como la Operación Malaya, pero sin Isabel Pantoja.

Quede hecho, pues, en tiempo y forma el elogio y defensa del chorizo de toda la vida. Chorizo que, además, no tiene nada que ver con Cantimpalos ni con
Prolongo: no es una tripa de la matanza rellena de carne picada y adobada. Estos socorridos chorizos en que convierten a las tramas trinconas del PSOE no
vienen del latín «salsicium», sino del caló «chori»: el que chora, el que roba. Pero éstos son más que unos pobres desgraciados que pasaban por allí y
choraron el jamón de Morena Clara. El robador es el propio poder del partido, no sus chorizos expiatorios.

ORIENTE MEDIO
Bush tenía razón
Por Mario Noya http://exteriores.libertaddigital.com 13 Febrero 2011

"¿Están las gentes del Medio Oriente fuera del alcance de la libertad?", se preguntaba retóricamente el Presidente Necio allá por 2003, mientras los europeos
que se las saben todas pero a los que siempre asalta la realidad con sus revoluciones le injuriaban a modo, sin dejar de mirar para otro lado o lamer las
botas del tirano de turno.

Decía más el Tonto que, al final, sabía: "Esos millones de hombres, mujeres y niños, ¿están condenados por la historia o la cultura a vivir bajo el
despotismo? ¿Están solos, nunca tendrán siquiera la posibilidad de conocer la libertad?".

Las tres veces, la respuesta de los liberales debiera ser, lo pide nuestra forma de ver el mundo, un rotundo "no". Un "no" al determinismo, al historicismo.
"¿Crees en el poder de la libertad para cambiar el mundo?", que diría el gran Sharansky. Pues eso. De nuevo Abundio, 43º presidente de los Estados Unidos de
América, the Land of the Free y tal:

La libertad no es un regalo que América ofrece al mundo, sino un regalo que Dios hace a la Humanidad.
En Túnez, en Egipto, en... ¡Irán!, ha estallado la rebelión de los avergonzados, de los frustrados, de los hartos de que les tomen por tontos o alimañas. De
los que ven, en las teles occidentales, en los turistas que disfrutan sus ciudades como ellos no pueden, en... ¡Al Yazira!, que otro mundo es posible. Un
mundo sin tanto ladrón asesino chupándoles la sangre y sacándoles la mugre a golpes... ¡por su bien! ¿Salvadores de la patria? ¿Padrecitos de los pueblos? No
me ayuden, pero tampoco me jodan, pues.

El gran Krauthammer saluda el sacudón que está removiendo el Medio Oriente pero, hace bien, recuerda que estas cosas acaban con frecuencia en matanzas sin
cuento y en la instauración de regímenes aún más feroces: 1789-Francia, 1917-Rusia, 1979-Irán. A lo que replica William Kristol en un soberbio artículo con
otra tríada igual de significativa: 1776-EEUU, 1989-Berlín, 2009-Irán. Y con una buena muestra de casos de aliados autoritarios de Washington que hicieron
transiciones exitosas a la libertad con el respaldo de Washington: Chile, Corea del Sur, Filipinas, Indonesia; España, podríamos añadir nosotros...

Estados Unidos y el mundo occidental en su conjunto no es que puedan, es que deben apoyar a los que combaten las tiranías en esa zona tórrida del mundo. Por
varias razones. Para empezar, por decencia y por principios. Y, luego, porque es que encima les sale a cuenta. Es falso, se va a quedar sin voz la Historia
de tanto gritárnoslo, que la alternativa sea o nuestros hijos de puta o el Espanto. Resulta que nuestros hijos de puta son muy débiles (¿Ben Alí sigue
corriendo?) y muy peligrosos, pues sientan las bases para... ¡el Espanto! Porque para dar empaque a sus advertencias/amenazas ("O yo o el Diluvio") conforman
regímenes-carcasa, vacíos, donde todo gira en torno a sus megalómanas personas: el Estado son ellos, así que cuando salen por piernas apenas hay
instituciones sobre las que acometer una transición ordenada a la democracia. Un Ben Alí, un Mubarak reprimen, sí, a los fundamentalistas, pero sobre todo,
recuerda Elliott Abrams, cargan contra todo aquello que huela a cambio y esperanza liberal: contra la prensa independiente o contra Saad Eddin Ibrahim, por
poner sólo dos ejemplos.

Son malos por eso y porque, a fuerza de gobernar durante décadas haciendo uso y abuso del estado de emergencia, acaban por generar auténticos estados de
guerra... contra sus propios conciudadanos, que no son tales sino súbditos. De nuevo Abrams: los regímenes que hacen imposible la moderación (porque machacan
a la oposición, aniquilan la libertad de prensa y culto, socavan la sociedad fomentando la delación, etcétera), acaban por hacer posible y para muchos
(humillados, frustrados y ofendidos) deseable el extremismo. "La estabilidad en el seno de un régimen no democrático –escribe Natan Sharansky en su
imprescindible, ahora más que nunca, Alegato por la democracia– se traduce en terror" fuera de sus fronteras. ¿Recuerdan el 11-S? Lo perpetraron saudíes y
egipcios a las órdenes de saudíes (Ben Laden) y egipcios (Zauahiri).

Sigamos con Sharansky: "[Los regímenes no democráticos] se sostienen en el poder mediante el control de sus poblaciones. Para lograrlo, deben siempre
incrementar los niveles de represión, y para justificar ésta y mantener la estabilidad interna deben fabricarse enemigos exteriores" (ob. cit., p. 117). ¿Y a
quiénes imponen el papel de chivo expiatorio? Tantas veces... ¡a los que les sostienen desde fuera! Piensen en los saudíes y el antioccidentalismo atroz que
difunden las madrazas y mezquitas que financian aquéllos por todo el mundo; en Yaser Arafat, caudillo de Palestina por la gracia de Israel, que no perdía
ocasión para desencadenar las más sanguinarias campañas de terror contra su socio por la paz; o en el propio Hosni Mubarak, que a la vez que colabora
económica y militarmente con el Estado judío da rienda suelta a la judeofobia más siniestra: igual ustedes no saben que en Egipto se ha llegado a pasar por
la tele una serie inspirada en los Protocolos de los sabios de Sión. Con amigos como éstos, tienes garantizado el enemigo. Si no les pones freno, si no les
fuerzas a hacer reformas, si no alientas a quienes les combaten (selecciona, sí, separa el grano de la paja, pero alienta), tras el Sha te va a venir
Jomeini; tras Arafat, Hamás; tras Mubarak... igual no la Hermandad Musulmana, que está teniendo un papel bien secundario en la revuelta, sino algo
infinitamente peor.

Es tarde, desde hace tanto, para ponerse a templar gaitas o andarse con paños calientes. No hay, no puede haber marcha atrás. Aunque sólo fuera porque los
tiranos están tomando nota, viendo qué compensa más, hacer un Ben Alí o reafirmarse en el poder desencadenando el Terror puro y duro. Qué es lo que mejor
paga Occidente. Nos contemplan ellos como nos contemplan quienes, en el mismo Medio Oriente, pugnan por que las suyas sean también sociedades abiertas,
libres, vivibles. Al habla de nuevo Sharansky, hoy eminente ciudadano israelí, ayer insigne refusenik y freedom fighter en la Unión Soviética:

Los disidentes podíamos prepararnos psicológicamente para una vida de riesgo, detenciones y encarcelamientos. Pero nunca estuvimos lo bastante preparados
para la decepción que sentíamos al ver que el mundo libre abandonaba sus propios valores. Y desde ningún otro lugar se experimentaba esto con tanta amargura
como desde la celda de una prisión. (Ob. cit., p. 223).

Sí. Occidente no debe, no puede traicionar a los suyos en el altar de un realismo que no deja de meter trágicamente la pata y pavimentar el camino para el
próximo infierno, casi siempre más atroz. Tienen que dejar de producirse traiciones como la de Polonia-1939, Hungría-1956, Irak-1990, Irán-2009...

Los que tienen claro que apaciguar al nazismo fue una cobardía y un error, y que la distensión con la URSS tuvo mucho de sumisión, tienen que tenerlo igual
de claro ahora: igualmente se trata de la libertad. Quizá el abuelo Reagan, ahora que cumple cien años, les ayude a mirar con mejores ojos esta perspectiva;
así hablaba él en el 81 (también o sobre todo a él le dijeron de todo menos guapo y buen actor):

Los años que tenemos por delante van a ser importantes para nuestro país, para la causa de la libertad y para el desarrollo de la civilización. Occidente
no asumirá el comunismo, sino que lo trascenderá. No nos molestaremos en denunciarlo, lo consideraremos un capítulo extraño y triste de la historia de la
Humanidad cuyas últimas páginas se escriben ahora.

¿Que el Medio Oriente tiene una relación complicada con la Modernidad? Desde luego. Nadie sensato dirá que va a ser fácil. Siempre ha sido duro, muy difícil.
A la Libertad le cuesta mucho –sangre, sudor, lágrimas– abrirse paso. En todo tiempo y lugar. En Francia: "Si hubiéramos tenido que esperar a que todo el
mundo fuera demócrata para instaurar la democracia, aún seguiríamos siendo una monarquía" (Olivier Roy, citado por Reuel Marc Gerecht en un artículo
interesantísimo). En el Viejo Continente: "En Europa Occidental, donde recibió los primeros alimentos durante su azarosa infancia, la religión de la
democracia se encuentra hoy [1943] inmersa en un gran combate por la supervivencia (...) Y la amenaza sobrevivirá a Hitler, pues el propio fascismo no es más
que el mero epígono de unas fuerzas antidemocráticas muy enraizadas en la textura misma del pensamiento europeo y de todo el Occidente industrializado" (Emil
Ludwig, citado por Sharanky –p. 55–). En los mismísimos Estados Unidos de América:

Ochenta años después de la revolución americana, los afroamericanos seguían siendo esclavos. ¿Acaso la práctica de la esclavitud en el siglo XIX
implicaba que los estadounidenses eran incapaces de construir una sociedad democrática? Sin duda, el hecho de que las sociedades democráticas no se
construyan de la noche a la mañana no demuestra que no puedan crearse. (Sharansky, ob. cit., p. 58)

Las democracias no se construyen de la noche a la mañana, claro que no. Y qué decir de las únicas que merecen la pena: las democracias liberales. Hay que
tener mil ojos, pues en estos ríos revueltos abundan las pirañas liberticidas. Hay que manejarse de modo y manera que no salgan ganando los adalides del
principio "Un hombre, un voto, una sola vez". ¿Y eso cómo se hace? Pues manteniendo la cabeza fría, sumando, tanteando; y teniendo meridianamente claro que
lo crucial no es la celebración de elecciones (son sólo un medio), sino afianzar las instituciones que hacen posible la vida en libertad (es la meta, el
fin). De lo que se trata es de apostarlo todo a la prensa libre, la justicia independiente, el mercado libre, el funcionariado independiente, la
representación libre, el asociacionismo independiente. A la libertad, el orden, el Estado de Derecho.

Bush el Lelo tenía razón, sí. Y, con él, gente como Andréi Sajárov y Natan Sharanky ("El mundo no puede depender de líderes que no dependen de sus propios
pueblos"); o como los malditos neocones, que decían y dicen que, siendo realistas, la defensa y expansión de la libertad es un asunto de interés nacional;
como, en fin, los Padres Fundadores de los Estados Unidos de América, en cuya Declaración de Independencia puede leerse:

Cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios [la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad], el pueblo tiene el
derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio
ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad.

Egipto es un nuevo desafío, una nueva oportunidad. Viva la Libertad.

Albert Boadella: «En Madrid hallé a los mayores defensores del nacionalismo catalán»
En pleno debate nacional sobre la prohibición de fumar, los actores de «Amadeu» se pasean fumando habanos y algún que otro porro. Boadella en estado puro
JULIO C. MESONERO ABC 13 Febrero 2011

Peina canas, pero sigue manteniendo ese aire de «enfant» terrible, rebelde, bufón y provocador que tantos disgustos le ha acarreado a lo largo de su carrera
profesional. Cuando habla, lo hace mirando a los ojos al interlocutor. Insumiso frente a los poderes fácticos, azote de nacionalistas, este genio creador
defenestrado en su amada Cataluña, ha encontrado en Madrid la libertad y el respeto que le niegan en su tierra natal.

—En un momento de la representación, Amadeu dice: «No hay nada tan español como ser catalán». ¿Boadella es sinónimo de provocación?
—Es la realidad. Históricamente la formación de España empieza desde Cataluña, el País Vasco y Asturias con Don Pelayo. La marca hispánica. Avanzan hacia
abajo y así se forma España. Pero es que además hay cosas fantásticas. Los dos fandangos más bellos que se han hecho en este país son el fandango del padre
Soler que nació en Olot hace un par de siglos y el fandango de Doña Francisquita de Vives. Es decir, que pensar que los catalanes tienen una cultura distinta
de la española es una aberración.

—Si pudiera, ¿representaría esta obra en Cataluña, o sigue vetado?
—Esta obra no pertenece a mi producción y no puedo hacer nada al respecto. Ahora bien, tengo la impresión de que los catalanes no la van a comprar aunque
sería muy pedagógico para ellos. Como están en los quehaceres de los nacionalismos, estas cosas para ellos son piedras en el camino.

—Vives, Plá, Boadella, catalanes con historias paralelas que tuvieron que vivir y crear bajo el yugo de la censura…
—Cataluña no ha sido muy generosa en el último siglo y medio con los artistas que no han sido adictos al Régimen. Más bien ha sido enormemente ingrata pero
esto es muy natural en los nacionalismos ¿no?. Ha sucedido con escultores, pintores, escritores y lógicamente con gente del mundo de la escena. El artista
tiene voz pública y cuando se coloca en medio del camino queda marginado y se le trata de eliminar civilmente.

—Plá creía en las singularidades regionales, pero también en la necesidad de una identidad general. Claro que él era un hombre de mundo. ¿Los nacionalismos
se curan viajando?
—Se ha practicado en Cataluña una política sentimental muy eficaz que toca cosas muy profundas y primarias. Más primarias que profundas. Vives vivió esa
constante dualidad. Muere en Madrid, pero el retorno de sus huesos a Cataluña significa esa atracción que yo también he conocido. Por lo tanto, para los
políticos, jugar con estos sentimientos es una fórmula infalible, pero utilizar los sentimientos con fines políticos debería estar vetado. Lo utilizaron los
alemanes y les llevaron a la locura que les llevaron.

—Pero les ha dado muy buen resultado. ¿No cree?
—Nadie les ha parado los pies, sino todo lo contrario.Los catalanes han conseguido algo excepcional y esto hay que admitírselo como un gran triunfo: han
conseguido acomplejar al conjunto de los españoles. Han sabido hacerse las víctimas constantemente y provocar un sentimiento de condescendencia por parte del
conjunto de la sociedad española. Los mayores defensores del nacionalismo catalán los he encontrado en Madrid. Es una cosa fantástica.

—¿Cómo cree que acabará la deriva independentista de Cataluña?
—Hay dos posibilidades. Una, la mejor, la que veo más positiva es que acabe en la ruina y que la ruina haga reflexionar a mis conciudadanos que siempre se
distinguieron por el sentido común, cosa que no sucede ahora. La otra es que acabe en clave de secesión y esto es fácil que ocurra porque hay un par de
generaciones educadas en el odio a España y es muy difícil el retorno a la necesaria trama sentimental que debe unir al conjunto de una Nación.

—Desde que con 19 años fundara El Joglars, sus críticas a los poderes fácticos le han creado no poco problemas. ¿Le ha merecido la pena?
—He sudado muchísimo en este trabajo, pero he sido enormemente compensado. Que una compañía de teatro acabe en la cárcel con un Consejo de Guerra o que a los
actores les lancen cócteles molotov crea tensión en el momento, pero visto con la distancia del tiempo piensas que formas parte de una historia divertida y
muy apasionante.

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Castores
La nueva marca de Batasuna no es la heredera de ETA.Es la propia ETA resignada a un desarme táctico
JON JUARISTI ABC 13 Febrero 2011

ERA creencia muy extendida en otro tiempo que los castores se emasculaban a dentellada limpia para escapar de los cazadores, a los que cedían graciosamente
sus criadillas, órganos muy solicitados por la medicina tradicional. La actual operación de maquillaje de la antigua Batasuna recuerda este comportamiento
instintivo que la fantasía popular atribuía a los pobres bichos.

La imaginación del vulgo quería que a los castores castrados les crecieran nuevos atributos, como colas a las lagartijas rabonas. No es probable que algo
similar le vaya a ocurrir de inmediato a Sortu, la Batasuna maquillada, porque una organización terrorista como ETA no se monta con facilidad desde un
partido legal (ETA nació, por si hiciera falta recordarlo, bajo una dictadura), y esto argumentan quienes dicen fiarse de la sinceridad de la izquierda
abertzale. Pero la cuestión fundamental es otra. Aun estableciendo un límite entre política democrática y violencia política, la izquierda abertzale
representa la continuidad del proyecto de ETA en la medida en que elude un proceso interno de depuración ideológica. Mientras persista en su condición de
izquierda abertzale, Sortuno será otra cosa que el brazo político de ETA, obligado por las circunstancias a transigir con un desarme puramente táctico. El
castor deprimido a la espera de un trasplante

El problema está ahí, y no lo soluciona una ruptura formal con ETA ni un rechazo retórico de la violencia. ¿Era acaso posible un nazismo inofensivo? Cuando
Hannah Arendt regresó a Alemania, concluida la Segunda Guerra Mundial, comprobó que muchos alemanes seguían pensando como nazis aun condenando los recientes
crímenes de Hitler. Fue preciso un profundo proceso de desnazificación para que la sociedad alemana se reintegrara a la democracia. Antiguos nazis, fascistas
y comunistas devinieron demócratas con más o menos convicción u oportunismo en muchos países europeos, cuyas actuales democracias se formaron tanto con ese
material como con los antiguos resistentes. Podrá gustarnos o no, pero es lo que hay, con independencia de que nos caiga o no simpático el pasado del vecino.
Ahora bien, una democracia se suicidaría concediendo estatuto de legalidad a partidos cuya ideología criminógena hubiera probado de sobra su potencial
mortífero en el pasado más próximo. Tal es, precisamente, el caso de la izquierda abertzale, aunque muchos no quieran enterarse. Incluso la condena explícita
a ETA resultaría un gesto hueco sin una renuncia no menos clara al nacionalismo totalitario.

Pero no le veo arreglo. Estoy seguro de que la nueva Batasuna será legalizada en plazo breve y de que relanzará la política frentista de Estella, a la que
acabará cediendo, tarde o temprano, un PNV que preferirá siempre una coalición con la izquierda abertzale antes que con el PSE (del PP, ni hablemos). Imagino
sin esfuerzo un futuro gobierno vasco homogéneamente nacionalista que utilizará a la ETA residual como moneda de cambio en la negociación de sus demandas
soberanistas. El nacionalismo vasco de cualquier color se las ha ingeniado siempre para convertir sus derrotas en victorias, y con el actual gobierno lo
tiene bastante fácil. No desaprovechará la ocasión.

¿Nostalgia de ETA?, eso es una canallada, Rubalcaba
Carlos Dávila www.gaceta.es 13 Febrero 2011

Y otra vez la misma canción, idéntica monserga: ahora resulta que todos los que no estamos dispuestos a tragarnos el sapo de la “nueva ETA”, de ese Sortu que
sólo engaña al maltratador Eguiguren y a sus compinches, es que vivíamos mejor contra ETA. Realmente repugnante. O sea, que no deseamos que esa banda de
terroristas que ha matado a media España durante medio siglo se vaya definitivamente a tomar por el saco. La cantinela, convenientemente fabricada y vendida
por la “factoría Rubalcaba”, se aplica tanto al Partido Popular –y concretamente al látigo del vicepresidente, Ignacio Gil Lázaro– como a los periodistas
que, día tras día, hemos venido anunciando lo que se preparaba. Es más: hemos contado, paso a paso, lo que iba a suceder. Todo bien organizado. Zapatero
alguna vez aprende algo; a palos, pero aprende, que tampoco es un bodoque completo. Lo último que aprendió de ETA es que no se puede ir cara a cara a
entrevistarse y negociar con los facinerosos, que hacen falta otros procedimientos, más recónditos, más sofisticados. Y esos son los que ha empleado durante
estos años. Les hago la merced de no volver a narrar el nuevo proceso porque aquí, en esta Casa, y desde luego en su periódico, LA GACETA, les hemos
informado puntualmente de lo que sucedía.
El toma y daca

Y lo que sucedía, para no cansarles, eran dos cosas: que se les iba a dar a los bandoleros y a sus allegados casi todo lo que querían y que la banda iba a
ir, gota a gota, aceptando las dádivas. Y eso es exactamente lo que ha pasado. Y el Gobierno está exultante. Poco importa que los nuevos rameros de Sortu no
condenen la letal historia de ETA, casi mil asesinatos de hombres, mujeres y niños; tampoco es absolutamente trascendente que los forajidos (alguno ya
vestido de corbata) ni siquiera acepten formalmente el Estado de derecho democrático, para qué vamos a poner pegas –se dicen los interlocutores– a que los
antiguos asesinos (¿o es que Eugenio Echeveste no lo ha sido?) coloquen sobre la mesa el proyecto político que han perseguido, tiro a tiro, bomba a bomba,
durante toda su existencia. ¡Bah!, pelillos a la mar: lo que interesa es que están a punto de caramelo, que, vaya, están ya para el tinte y ya no quieren,
porque no pueden, matar.
Imputación miserable

Pues bien: todos los que denunciamos esto, que es tan visible como el clarinete de una banda de pueblo vasco, ahora resulta que es que echamos de menos a la
ETA de Hipercor o de Miguel Ángel Blanco. La imputación sería chusca si no fuera absolutamente miserable. Muchos de nosotros (la referencia personal pero
genérica es imprescindible) nos hemos jugado el bigote contra ETA durante 30 años, es decir: somos incluso más antiguos que Rubalcaba en el menester de
luchar con nuestros medios (legales, pluma y papel, nada de gales) contra los sucesivos, que han sido muchos, jefes de la abyecta organización. Contaré algo
aunque sea –repito– de índole personal sólo por una razón: porque es equiparable a otros episodios que durante todos estos años han tenido que soportar otros
muchos ciudadanos de España.

La primera vez que tuve noticias preocupantes de lo que ETA perpetraba contra mí era jefe de los asesinos un sujeto, de alias ‘Antxón’ y de apellido
Echeveste, que esta pasada semana figuraba ufanamente presentando al nuevo partido de ETA, Sortu. Como soy un mal discípulo de Jesucristo, no tengo la menor
intención de perdonar a ese criminal individuo cuyos sucesores, por lo demás, nos han tenido amenazados, con escolta durante más de una década, escoltados
justo hasta el día en que el actual ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ordenó que se nos dejara de prestar el “servicio”. ¿Cómo lo hizo?
Elegantemente, a lo felipista: sin una sola palabra suya ni de ninguno de sus allegados de la Seguridad Nacional, vulgo el fiscal Camacho, únicamente con el
propio aviso de nuestros protectores. Es muy gentil este hombre tan simpático de Interior, que ni siquiera contesta a los burofaxes. Cuando un día terrible
se nos comunicó la amenaza, recibimos individualmente todos los detalles de la misma, de la Guardia Civil, de la Policía, del Ministerio del Interior; cuando
se nos retiró la escolta, ni una palabra. Ala amenaza siguió el desprecio absoluto, probablemente la inquina. Ahora que ya al parecer ETA no quiere matarnos,
podemos contar aquella asquerosa peripecia.
¡Qué miseria!

Por tanto, ni una coña en este asunto. Aquí, los que ahora están acusados vilmente de tener nostalgia de la peor época de ETA (Jaime Mayor por ejemplo) se
han dejado media vida combatiendo el terror; hace falta en consecuencia tener un alma miserable para imputar a tanta víctima una cierta melancolía del
terror. Nada menos que de eso. Ahora bien: el hecho incontrovertible de que queramos con todas nuestras fuerzas que ETA se extinga no significa que lo
deseemos a cualquier precio. Está escrito más arriba: los presuntos arrepentidos, que abominen de la trayectoria criminal de ETA, que asuman para siempre los
deberes y derechos del Estado constitucional y que, de ningún modo, sigan presentando su proyecto, el mismo por el que han matado sin descanso, como el único
que garantiza la paz. Apartir de ahí, si lo hacen, podríamos reconsiderar que van en serio, que quieren regenerarse, no como lobos disfrazados de corderos,
sino como seres humanos decentes y dignos.

La pregunta ahora no es más que esta: ¿va a seguir Rubalcaba en su papel de candidato a expulsar a Zapatero lanzando mierda sobre todo el que se le opone? La
respuesta es esta: no lo duden. Por tanto, que cada quien se ponga en su lugar, pero sabiendo, eso sí, con quién juega a las cartas. Y una advertencia
antigua: el hecho de colocarse ante hombres como este de rodillas, genuflexo, no garantiza su caridad, antes bien, pronostica su feroz respuesta. Ahora mismo
y dentro del PSOE sólo parece existir una alternativa a su opción: la de Carme Chacón. Ella está esperando a lanzar su alternativa, auspiciada en unos días
nada menos que por Teresa Fernández de la Vega (por cierto, ¿qué hace esta señora aún en el Consejo de Estado?), y es de suponer que sepa aproximadamente
que enfrente tiene a Rubalcaba.

Lo escribo para que todos se conozcan entre sí, aun sabiendo que se conocen demasiado. En la España de ahora mismo, que no es otra que la del caos y del
faisán, nadie es capaz de otear qué puede hacer un enemigo para hundir al contrario. La villanía que relatamos: “Austedes no les gusta que desaparezca ETA”
es el síntoma más evidente de hasta dónde pueden llegar los que un día idearon aquel repugnante dóberman que atizaba mordiscos a todos el que no ladraban
como él, o que puede ocurrir en este país en los meses venideros cuando se descubra –que se va a descubrir– que el Gobierno ya ha pactado con ETA la
legalización de esa fantasmal patraña que atiende por Sortu.

El Partido Popular ha anunciado, y es de esperar que lo cumpla, que si Zapatero y su cuadrilla de rejoneadores llevan otra vez a los terroristas a los
ayuntamientos, romperán el vigente y tácito pacto anti-ETA, pero las últimas declaraciones de Trillo a una cadena de televisión extraordinariamente
minoritaria no inducen a la tranquilidad. Más bien al contrario. La contenida algarabía con que ha sido acogida en el PSOE la salida de los radicales
violentos de Sortu (lo de Eguiguren es sólo una obscenidad más) es ejemplo suficiente como para prever lo que nos tememos y, en tanto se produce la
legalización con un Supremo manchado en sus togas por el hedor terrorista y la presión del Gobierno, seguirá la campaña de Rubalcaba contra todos los que le
han visto el plumero. ¿Cuántas víctimas, cuántos chantajeados, cuántos perseguidos, cuántos acosados, cuántos objetivos de ETA tendrán que soportar que se
les retrate como nostálgicos del terror? La sola pregunta produce arcadas.

¿Paz en la guerra?
Cuando Rufi Etxeberria dice que «el ciclo de lucha armada se ha cerrado» ¿lo dice como portavoz de ETA?, ¿o le consta la decisión de ETA de echar la toalla?
Esa vinculación ETA-Sortu sería una dificultad obvia para la legalización
MANUEL MONTERO El Correo 13 Febrero 2011

Seguramente los mentores de Batasuna/Sortu imaginaban que su gesta asombraría al orbe y que todo giraría en torno a ellos y a esa renuncia (a futuro) al mal,
a sus seducciones, a sus pompas y a sus obras. Se habrán quedado decepcionados al otear el escepticismo ambiental y que, después de todo, no son ya el centro
del mundo. El devenir de los acontecimientos y el gusto que le ha cogido la gente a vivir con tranquilidad -una vez que el terrorismo va siendo arrinconado-
los ha colocado en un lugar marginal de la historia, del que es muy difícil salir.

Se hayan dado cuenta o no de que su parafernalia ya no impresiona, siguen aferrados al guión. Emplean un aire de solemnidad histórica que quizás les parezca
interesante, imaginándose César cruzando el Rubicón. Se hace raro cuando no se ve más que a un titiritero haciendo como que saca un conejo del sombrero. Así
que, en sus esfuerzos para que les creamos y sean legalizados, deslizan conceptos sorprendentes. «El ciclo de lucha armada de ETA se ha cerrado», asegura
Rufi Etxeberria. Se supone que se refiere a que se ha acabado el terrorismo ('lucha armada' para Batasuna) pero no aclara si está comunicando la buena nueva,
o si expresa un deseo, un pronóstico, una evaluación, una conjetura o qué. Y esto es lo crucial, pues no es lo mismo que sea una entelequia personal o una
constancia fehaciente.

La frasecita de marras no expresa ninguna voluntad de que ETA desaparezca, pero se ha interpretado así (está construida para que lo parezca). En la medida
que a esa afirmación se le otorga criterio de autoridad, resulta inquietante. ¿Rufi dice lo que dice como portavoz de ETA? Pues sería alarmante y dificultad
obvia para la legalización. ¿O viene a decir que le consta que la decisión de Batasuna de metamorfosear en larva de la no violencia lleva a ETA a echar la
toalla? Pues también demostraría una vinculación estrecha ETA-Batasuna -al margen de que bien podían habérselo dicho antes a los terroristas-. Rufi se está
liando. Se conoce que no está acostumbrado a las sutilezas de la lógica democrática. Él era más de buenos/malos, de una retórica expresionista de toma y
daca.

Hay otra explicación. Que vaya de farol, para lo de la legalización. De todas formas, suponiendo que está en el secreto, ¿es más creíble Rufi que ETA, que en
sus comunicados no parece dar por concluido su ciclo «de lucha armada»? Y, por otra parte, los augurios de Rufi tampoco son para echar las campanas al vuelo.
Cuando la tregua de 2006 militantes de ETA vinieron a asegurar que para esta generación ya valía, que se acababa, y luego pasó lo que pasó.

Resulta inverosímil que el dirigente de Batasuna lo desconozca, pero convendría recordarlo. ETA nunca ha asegurado -ni de lejos- que dejará la lucha armada
en cuanto se legalice a Batasuna. Nos ha concedido una tregua para que vayamos organizando el desarrollo de la territorialidad y de la autodeterminación,
cuya consecución justificaría, al decir de los comunicados de ETA, el cese de la lucha armada (no su desaparición, que no se plantea ningún texto). Así que
lo del fin del ciclo resulta incongruente, a no ser que el líder sepa algo que nos oculta o nos quiera vender una milonga. Intentar hacernos creer que ETA
está dispuesta a dejarlo por la legalización de la trama civil -que era legal hace unos años- suena a tomadura de pelo.

No hay que olvidar, además, que en el esquema de ETA -y la voluntad que se sabe expresó a Batasuna hace unos meses- la vertiente 'militar' es irrenunciable.
Por decirlo de otra forma, para la organización terrorista se invierte la máxima de Clausewitz. Desde su punto de vista no vale «la guerra es la continuación
de la política por otros medios». Es exactamente lo contrario: «La política es la continuación de la guerra por otros medios», pues la guerra, el terror, es
lo esencial, lo irrenunciable, su razón de ser. Lo importante no es el mundo al que quiere llevarnos, sino que este se construya sobre su presión violenta.
No es algo accesorio sino fundamental. Así que las treguas no las concibe como un camino hacia la paz sino como un episodio en su «lucha armada», para
mejorar posiciones (o para recuperarse). La legalización de sus instrumentos o su venta de procesos democráticos siempre quedan relacionadas con objetivos
'bélicos', la paz al servicio de la guerra.

Lo que está acompañando a la mutación de Batasuna en Sortu reactualiza un concepto erróneo que pesa como una losa sobre la política vasca: la idea de que el
final de ETA llegará por una decisión de los terroristas y adláteres, cuando ellos resuelvan dejarlo -por lo que, para compensarles, se introducirían cambios
en las estructuras políticas, otra idea bien asentada-. La experiencia viene demostrando lo contrario. Hoy hay menos ETA que hace cuatro años, pero no porque
lo haya decidido así, sino por la eficacia policial y del Estado de derecho. El final más verosímil del terrorismo no tiene que ver con las decisiones de
Rufi y compañía -ni con los grandes cambios políticos que suelen asociarse a su término-. Todo indica que depende de los demócratas: de que no les den aires,
de que no se les conceda legitimidad alguna. Irá lento, seguramente, no habrá solemne ceremonia final de despedida y cierre, pero su final no depende de lo
que los terroristas quieran, sino de lo que queramos los demás.

A lo mejor el adivino Rufi acierta en que se acaba el ciclo de ETA. Pero si este final está más cerca no se debe a las querencias batasunas, sino a la
firmeza de la democracia, que después de todo es el único camino.

Sortu: los tribunales deciden
JOSÉ ANTONIO PORTERO MOLINA La Opinión 13 Febrero 2011

JOSÉ ANTONIO PORTERO MOLINA ES CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL DE LA UNIVERSIDAD DE A CORUÑA

El Supremo y acaso el Constitucional decidirán si Sortu es Batasuna o una formación distinta y sin conexión con ella. Para resolver habrán de tener en
cuenta, dice la ley de partidos, la similitud sustancial de ambos partidos, de su estructura, organización y funcionamiento, de las personas que las
componen, rigen, representan o administran, de la procedencia de los medios de financiación o materiales, o de cualesquiera otras circunstancias relevantes?
como su disposición a apoyar la violencia o el terrorismo. La plana mayor de Batasuna presentó a Sortu en Bilbao como producto propio y hay quien sostiene
que esa exhibición prueba su conexión resultando bastante, sin la menor duda, para negar la inscripción de Sortu. Las caras del nuevo partido que vamos
conociendo son, en efecto, nuevas. Habrá que ver si contaminadas pero, en principio, no parece que hayan ocupado las primeras líneas del batasunismo. Hay
quien sostiene, pese a ello, que son los mismos perros con distintos collares. Los estatutos de Sortu rechazan la violencia de ETA, lo que Batasuna nunca
hizo. Manifiestan disposición a no apoyar la violencia o el terrorismo, abogan por su desaparición y por la reparación de las víctimas, sancionan con la
expulsión a quienes incurran en las conductas previstas en el artículo 9 de la ley de partidos y exigen a sus candidatos electorales que asuman los
compromisos antiviolencia recogidos en los propios estatutos, entre ellos el rechazo a cualquier connivencia con organizaciones ilegalizadas, en alusión a
Batasuna. Hay quien sostiene, pese a ello, con total seguridad que Sortu es Batasuna y que, por eso, aunque rechazan, no condenan la violencia. Hay quien
sostiene, en fin, que si los magistrados consienten la inscripción de Sortu es porque son sumisos al Gobierno y no deciden conforme a la ley y a su libre
criterio.

Sortu es un producto político de Batasuna, pero jurídicamente no es ya Batasuna. Es una transformación frecuente en política y en la transición tuvimos
varias por todos celebradas. El Estado de Derecho, además, ha tenido que ver mucho en esto. Por ejemplo con las novedades de la Ley electoral de 28 de enero
de 2011. La más decisiva, artículo 6.4, es la incompatibilidad sobrevenida a los elegidos en todo tipo de elecciones si su partido resulta ilegalizado por
sentencia firme. Perderían su escaño salvo que renuncien a las causas que determinaron la ilegalización del partido del que fueron candidatos. Se termina con
la laguna legal que permitió a los miembros de Batasuna permanecer en sus escaños tras la ilegalización del partido.

En el plano político, hay quien sostiene que el Gobierno desea la legalización de Sortu porque, en unas negociaciones que se aseguran vivas, ETA habría
puesto esa condición para disolverse. Un regalo para el Gobierno capaz, se afirma en pronóstico más que arriesgado, de darle la vuelta a los sondeos, hoy
pésimos pese a que con Rubalcaba las detenciones y condenas de terroristas van a buen ritmo. De ser esto cierto, y si el final de ETA se consigue a cambio de
inscribir a un partido no violento, ¿cuál es la crítica? Pues que, por interés electoral, el Gobierno cae en la trampa con dos consecuencias: ETA seguirá en
activo y su brazo político en las instituciones. Lo primero puede ser, pero lo segundo no porque Sortu no es Batasuna y porque sería, ahora sí, expulsada de
las instituciones con la ley electoral en la mano. Con negociación o sin ella, la inscripción de Sortu no empeora las cosas sino que las mejora porque si
teniendo estos años presencia institucional, ETA está muy debilitada, no se ve, entonces, en qué la fortalecería tener parlamentarios y concejales de un
partido que rechaza la violencia.

Jurídicamente, no es fácil impedir la inscripción de Sortu, salvo evidencias de contaminación. Políticamente la inscripción no empeora el panorama, antes al
contrario. Es cierto, como escribía Kepa Aulestia en Gara, que, mediante Sortu, Batasuna se desentiende de su tenebroso pasado. Ni se arrepiente ni condena.
Éticamente eso es reprobable, pero la política no es una actividad angelical y el derecho no resuelve problemas de ética.

Decisión judicial
EDITORIAL El Correo 13 Febrero 2011

No cabe presentar la legalización de la izquierda abertzale como condición para la paz

El registro de Sortu como nueva marca de la izquierda abertzale, paralizado por el Ministerio del Interior al entender que se trata de la «continuidad» de la
ilegalizada Batasuna, se acabará dilucidando en la Sala Especial del Tribunal Supremo y, en su caso, en el Tribunal Constitucional. A ambas instancias
competerá resolver las dudas sobre la suficiencia democrática de los estatutos del nuevo partido en relación a las pruebas que presenten la Fiscalía General
y la Abogacía del Estado. Pero el procedimiento judicial marchará parejo a la discusión pública, en buena medida especulativa, sobre lo que significa la
aparición de Sortu respecto a los vínculos tradicionales entre la izquierda abertzale y ETA; sobre si el cambio operado con sus estatutos resulta verosímil o
se trata de una maniobra jurídica que carece de credibilidad desde el momento en que sus promotores se niegan a condenar la sangrienta trayectoria etarra y a
exigir la desaparición de la banda. Se trata de un debate que los dirigentes políticos e institucionales deberían afrontar manifestando legítimamente su
parecer, pero con la moderación y la cautela precisas para salvaguardar ante la ciudadanía el principio de legalidad, acatando de antemano la decisión que
adopten los tribunales.

Es comprensible que la legalización de la izquierda abertzale sea reivindicada por quienes desde un principio fueron contrarios a su disolución judicial o
por aquellos que vean subsanados en los estatutos de Sortu o en las declaraciones de los dirigentes de la antigua Batasuna los motivos que condujeron a la
suspensión de esta. Pero el sentido profundo de la democracia y de la libertad queda en entredicho cuando se presenta la legalización de la izquierda
abertzale como condición para la paz, como lo hicieron ayer los convocantes de la manifestación prevista para el próximo sábado en Bilbao bajo el lema
'Bakerantz, legalizazioa'. Resulta además sorprendente que en el escrito de convocatoria se hable de legalización, en general, sin solicitar expresamente la
de Sortu, como si su registro definitivo fuese una cuestión accesoria. Esta semana la izquierda abertzale se ha empleado a fondo en la presentación de su
nueva marca como opción sujeta a la legalidad. La credibilidad de su intento depende de que añada argumentos de ruptura con ETA y con su propio pasado.

Camino a la independencia
Albert Rivera El Mundo  13 Febrero 2011

www.ciudadanos-cs.org

Mi obligación, y la de los que defendemos la convivencia, las libertades y el estado de derecho, es denunciar lo que se está gestando para evitar lamentos y males mayores en un futuro no tan lejano.


Esta semana la mesa del Parlament admitió, con los votos de los representantes de CIU, la proposición de ley de declaración unilateral de independencia presentada por Laporta. Un acto grave, irresponsable e ilegal que pretende que un parlamento autonómico, que forma parte del Estado, decida si declarar o no la independencia al estilo Kosovo, violando la legalidad vigente y dinamitando el propio Estado y la Constitución.

Y esto sucede una semana más tarde de que la vice-presidenta Ortega, anuncie que, por un lado quiere modificar la ley de consultas para que la Generalitat pueda organizar referendos sin el visto bueno del Estado, y que por otro lado dejará las urnas de la Generalitat para que la plataforma independentista que organiza la consulta de Barcelona el 10 de abril las use, y vayan a votar a favor de la independencia el alcaldable Trias, Oriol Pujol, Portabella, Laporta y posiblemente Artur Mas.

Es evidente que los partidos nacionalistas, definitivamente, apuestan por la vía de levantar fronteras en nuestro país y lo único que no comparten, a día de hoy, es el calendario a seguir en ese camino hacia la independencia. Mientras SI opta por el estilo unilateral golpista, proclamando la independencia desde el balcón de la Generalitat o del Parlament, ERC opta por convocar ya un referéndum al margen de la ley y de la Constitución y CIU por convocar ese referéndum en la legislatura que viene como han manifestado algunos líderes convergentes.

Ante este reto a la democracia, a la convivencia entre catalanes y con el conjunto de españoles, lo más preocupante no es que los nacionalistas se estén organizando y dando pasos para llevarnos a ese abismo independentista sino que no existe una oposición por parte del Estado, ni siquiera una preocupación de los dos grandes partidos nacionales para organizar una estrategia que cambie el rumbo 180 grados.

El estado autonómico solo es viable si los gobiernos autonómicos son leales a la Constitución y con las instituciones del estado, cumplen las leyes y respetan las sentencias. Si este principio básico de lealtad no se cumple, y tenemos partidos que utilizan la autonomía para construirse un estado propio y levantar fronteras, nos encontramos ante un fraude de ley. Los nacionalistas han usado 30 años la autonomía como un kleennex del que ahora quieren despojarse para dar el saldo definitivo hacia la separación. No se ha hecho nada durante 30 años para evitarlo, más bien lo contrario y, ahora, con un gobierno central débil, y un líder de la oposición que solo piensa en cómo gobernar a cualquier precio al tercer intento, los nacionalistas tienen el escenario perfecto, sumado al victimismo por la situación financiera de la Generalitat, para apostar, pública y abiertamente, por la independencia. Estamos ante el inicio de una etapa, en la que Mas se está quitando la máscara de la ambigüedad para ponerse la de líder soberanista que nos dejará a las puertas de la independencia.

Ojala este escenario que hoy describo, de aquí a unos años pueda decir públicamente que no era tal, que los partidos mayoritarios reaccionaron a tiempo, que los constitucionalistas trazamos conjuntamente una estrategia y que el independentismo institucional desapareció como eje del debate político de Cataluña. Pero, hoy, muchos no lo vemos así. Creo que mi obligación, y la de los que defendemos la convivencia, las libertades y el estado de derecho, es denunciar lo que se está gestando para evitar lamentos y males mayores en un futuro no tan lejano como algunos creen.

Albert Rivera, Presidente de Ciutadans (C’s)

A buenas horas
Lo que no ha dicho la consellera Rigau es por qué en su momento bendijo un modelo pedagógico tan contrario a sus principios educativos
xavier pericay ABC Cataluña 13 Febrero 2011

La consejera de Educación, Irene Rigau, ha hablado. Y ha dicho cosas interesantes. Por ejemplo, que su Departamento se propone reintroducir en el sistema de
enseñanza los exámenes de septiembre. O que tiene previsto convertir 4º de ESO en un curso escindido según las aptitudes del alumno y lo que debería ser, en
buena lógica, su orientación futura —bien el bachillerato, bien la formación profesional—. Con la adopción de dichas medidas, la consejera cree que Cataluña
puede reducir en una década el fracaso y el abandono escolares hasta alcanzar unos porcentajes que la sitúen en la media de la Unión Europea. Es posible que
esté en lo cierto. Y, en todo caso, se alcancen o no esos porcentajes, seguro que los cambios anunciados no van a empeorar la situación.

Sin embargo, lo que no ha dicho Rigau es por qué el partido en que milita aceptó en su momento que los chavales de secundaria, en vez de examinarse en septiembre de las asignaturas suspendidas, lo hicieran en la segunda quincena de junio, esto es, cuando apenas han pasado quince días desde la finalización del curso. O por qué bendijo también en su momento un modelo pedagógico comprensivo, tan contrario a sus propios principios educativos, en el que el único perjudicado era el estudiante capaz y esforzado, que se veía arrastrado, de cabo a cabo de escolaridad, por la mediocridad del conjunto. A mí, qué quieren, me habría gustado que justificara de algún modo aquellas decisiones.

Que dijera, pongamos por caso, que prefirieron ceder a las demandas de los llamados movimientos de
renovación pedagógica y a la presión de los sindicatos, porque lo importante entonces era disponer de ese 45% de autonomía que les daba la Logse y les
permitía, entre otras fechorías, extender la inmersión lingüística a todo el sistema de enseñanza. Que la educación, en el fondo, les importaba un comino.
Como ahora, en que lo único que les importa son los porcentajes.

¿AMANECE EN EUSKADI?
«Hay una pequeña luz en el túnel»
Viaje por la geografía de la izquierda radical tras el anuncio histórico de su rechazo a la violencia. Entre la esperanza y el escepticismo, los vascos
empiezan a perder el miedo a hablar en los pueblos más asfixiados por ETALas 20 personas entrevistadas para este reportaje en cuatro feudos de ETA se han
mojado. En los bares de los radicales y en los bares de quienes miran de reojo por si acaso. Euskadi empieza a sacudirse el miedo
ZURIÑE ORTIZ DE LATIERRO El Correo 13 Febrero 2011

MÁS LIBRES
Solo el 42% de los vascos se siente libre para hablar de política «con todo el mundo». Un porcentaje impensable hace dos años, cuando apenas se atrevía a
polemizar el 26% de la población. La encuesta sobre cultura democrática la realizó la Presidencia del Gobierno vasco entre finales de octubre y mediadados de
noviembre. El 5 de septiembre ETA anunció que estaba en tregua.

ESTANIS AMUTXASTEGI «No odio, pero alguien tiene que decir que se ha equivocado y reparar el daño»
DESI BEITIA «En el pueblo hay padres que no se hablan con los hijos. Veremos qué pasa ahora»
IÑAKI PERURENA «Yo ya no voto, estoy harto, pero no pierdo la esperanza. Deseo que no sea una estrategia»
GOTZON ETXEBERRIA «Una cosa es el plano jurídico y político, y otra el ético. ¿Quién ha causado el dolor?»
JOSÉ M. GOICOECHEA «Es muy difícil enterrar el odio. Tienen que cambiar muchas cosas. Aquí asesinaron a tres»
NIDIA LUIS «No creo en la política. Mataron al padre de mi amigo Ander Pagazaurtundua»

En el mismo instante en que Iñaki Perurena empezaba a levantar una piedra de 100 kilos la friolera de 1.700 veces para batir su enésimo récord mundial, un
etarra le descerrajaba tres tiros a Joseba Pagazaurtundua, jefe de la Policía Municipal de Andoain, militante socialista y antiguo miembro de la autodisuelta
ETA político-militar. «Dicen que esta tierra es verde. Te lo puede parecer una día, pero es gris», profundiza el deportista rural, escultor y actor nacido en
Leitza (Navarra). Este mismo martes, Andoain y miles de vascos volvieron a llorar a 'Pagaza' en el octavo aniversario de su asesinato mientras la izquierda
abertzale anunciaba el nombre de su nuevo partido, Sortu (amanecer, crear o surgir, en castellano). En sus estatutos, por primera vez, «rechaza» toda
violencia de ETA, aunque no pide su disolución.

Éste, como bien dice Perurena, es un viaje gris y emocional en doble sentido, con mucha más lluvia que sol, a un pueblo con menos escoltas y menos miedo a
opinar, pero escéptico ante las verdaderas intenciones de la banda. Con ganas de que escampe de una maldita vez después de 50 años de terrorismo y más de 800
funerales -los primeros, por cierto, a escondidas y sin pancartas en la calle-, pero no a cualquier precio.

Tampoco es ésta una ruta sugerente por el brillo del Guggenheim de Bilbao, la exquisitez culinaria de San Sebastián o los infinitos parques vitorianos que la
han convertido en capital verde europea. Ni por ese País Vasco que, pese a los 7.000 nuevos parados de enero, parece consolidar su crecimiento económico al
incrementar su PIB un 0,3% en 2010. No. Descendemos a los pozos negros del terrorismo para intentar vislumbrar alguna luz que anuncie el amanecer de un nuevo
tiempo de paz. A pueblos gobernados por los radicales -33 en el País Vasco y 9 en Navarra-, y con la convivencia dinamitada con bombas, tiros y miradas que
aún hieren como balas. A localidades donde las siglas de ANV (la anterior Batasuna) fueron ilegalizadas y están timonadas por socialistas y peneuvistas con
tanta presión como la soportada por concejales del PP, que hacen oposición en aldeas minúsculas donde todo el mundo sabe a qué hora tomás el café o llevas a
tu hijo a la escuela.

Mientras algunos jueces y empresarios empiezan a prescindir de la escolta, un millar de cargos públicos continúa con esa sombra agobiante pero protectora. Y
muchos de ellos, como la edil popular de Mondragón Icíar Lamarain, no piensan desprenderse de ella: «Sobre el papel hay cosas positivas, ¿pero qué piensan
los terroristas? Mientras la pistola persista esto no es nada nuevo. Estoy deseando que termine y no sé si éste es el mejor camino».

Ondarroa
El pueblo sin alcalde
Nadie puede garantizar que la dinamita no vuele de nuevo las esperanzas como en las treguas anteriores. Pero en el muelle de Ondarroa (Vizcaya) ya hay quien
empieza a darle vueltas a cómo se cicatriza la herida en cada familia, vecindario y cuadrilla. Y lo que es aún más novedoso, en voz alta, con nombre y
apellido. Desi Beitia. Marino mercante (jefe de máquinas) jubilado. Toma los txakolis solo. «Hace años, el pueblo se puso de asco. Padres que no se hablan
con los hijos. Un desastre. Yo venía de pasarlas canutas en Nigeria, y no había manera de estar todos los amigos juntos. Al final decidí andar a mi aire.

Ahora la gente está reticente, ven a los de los tiros por ahí y.... nos han mentido tanto. Con la ilusión que teníamos y lo rompieron todo. Yo voy a veranear
a Santa Pola, y me da vergüenza decir que soy vasco. Quizás los nietos sean capaces de olvidar, de enterrar tanto dolor. Es tan triste...». Casi tanto como
ver el muelle, por donde Desi pasea su escepticismo, con apenas una veintena de barcos ondarreses amarrados. Hace cincuenta años eran 240.

Asfixiada entre el mar y cinco montañas, Ondarroa siempre ha sabido navegar y pescar. Aunque Félix Aranbarri (PNV) tenga días tan malos que no sepa a qué
salvavidas agarrarse para seguir a flote. Preside la gestora que asumió la gestión municipal ante la imposibilidad de que se constituyera la Corporación
elegida en las urnas. Ondarroa fue el 27 de mayo de 2007 una de las doce localidades vascas donde las papeletas invalidadas superaron a las obtenidas por el
primer partido legal. Y, aquí, en este pueblo que no llega a 9.000 habitantes, ANV logró que el voto nulo que propugnó en campaña fuera aceptado por las
formaciones mayoritarias. Ningún concejal electo se atrevió a sentarse en su escaño.

A tres meses de las elecciones, este jubilado valiente y cabal de 70 años cuenta «los días y las noches para acabar con el calvario». Cuesta un poco que lo
detalle, porque Aranbarri es uno de tantos vascos que sufre para dentro, sin ventilar sus emociones. «Oye... es que mi mujer no quiere pasear conmigo porque
tengo que ir con escoltas por nuestro pueblo». Eso es casi peor a que te quemen el coche dos veces, te pinten la casa o debas convocar las sesiones y plenos
fuera del municipio por seguridad. Pese a todo, con Sortu quiere ver una «pequeña luz al final del túnel. Cuando todo está tan negro, una luz la agradeces
muchísimo. Ahora bien, los que tienen que dar sentido a los estatutos son las personas. Los estatutos del nuevo partido no van cambiar mi vida en Ondarroa».
Su ilusión, como la de Desi, es que las próximas generaciones «cambien nuestras calles». Que sean capaces de sacudirse el estigma de la violencia, de
restablecer la convivencia, de echar un vino en el concurrido Kulixka sin que te pregunten qué pintas ahí. La 'decoración' es inequívoca. Carteles
reivindicando la independencia, huchas para recabar ayudas para los presos y en la puerta del baño de chicas, las rejas de una celda pintadas junto al lema
'Todos a casa'. No hay un solo corazón. El camarero, Ibai -«sin apellidos, no me fío»-, tampoco está para ternuras. «Ahora la pelota está en el tejado del
Gobierno español, debe dar paso a un proceso democrático».

-¿Tú te sientes más cómodo ahora que la izquierda abertzale rechaza la violencia?
-Cómodo no voy a estar, porque en cualquier momento vuelven las torturas, las redadas.

Es la una de la tarde y el Kulixka está repleto de hombres -lo de la paridad en los bares aquí parece casi más difícil que la convivencia- que votarán a
Sortu si los tribunales lo legalizan. No es la sede de la izquierda abertzale. La Herriko Taberna está bien situada frente al instituto de secundaria, no
vaya a ser que algún adolescente no se entere de su existencia. Pero, a medio día, en el Kulixka están de poteo muchos de los que por la tarde se tomarán el
café en la Herriko. Es su bar. Y no les gusta que unos periodistas desconocidos hurguen en sus ideas. Pero no se les enfrentan, disculpan su silencio con
educación, y algunos incluso posan para la foto. Algo, por muy sutil que sea, parece que ha hecho click en las cabezas de muchos vascos.

Andoain
Las dos Euskadis
Sí, algo pasa, aunque sea intangible, cuando en la Herriko Taberna de Andoain (Guipúzcoa) puedes tomar unas cañas con tres amigas de 25 años y radicales
convicciones. No han votado en las tres últimas elecciones porque su opción estaba ilegalizada. «Nos sentimos totalmente discriminadas. No tenemos ni voz ni
voto. La izquierda abertzale siempre ha trabajado por la paz política», corean Saioa, Maider y Amaia. Sin apellidos. Otras que tampoco se fían. «Es que por
menos de lo que estamos diciendo, te detienen». Complicado seguir profundizando en una conversación donde los asesinatos de ETA suenan a metáfora literaria y
el dolor de sus familiares es equiparado al de sus verdugos.

En ese largo túnel donde quizás un día se encuentren las dos Euskadis, las distancias que deben cubrir cada una no son equidistantes. Y eso ni se ve ni se
siente así en las sedes de ANV. Los que dicen que ya no apoyan el terrorismo, «tendrán que lamentar el pasado, reconocer que han estado equivocados. No hablo
de pedir perdón, sino de reparar». Habla Estanis Amutxastegi (PSE), alcalde de este pueblo con cinco muertos de ETA. El solo creerá que todo ha acabado
cuando los etarras se quiten el pasamontañas y dejen las pistolas sobre la mesa. Como hicieron los poli-milis de la VII Asamblea el 30 septiembre de 1982,
asumiendo su trayectoria y comprometiéndose a seguir luchando por sus objetivos políticos en el marco de Euskadiko Ezkerra. A Estanis le han quemado la casa
dos veces, una con su hija dentro. Por muy poco acaba en el cementerio, como 'Pagaza', íntimo del alcalde. Todavía se acuerda cuando se enfrentaron los dos
solos «a los 40 vándalos que venían a atacar la Casa del Pueblo».

La sede socialista está arriba, en el Andoain habitado por muchos inmigrantes de hace una generación, que algún vecino de abajo aún no frecuenta «porque eso
es España». La Herriko de Saioa, Maider y Amaia está abajo, «donde vivimos los que somos de aquí de siempre».

En el antiguo cementerio se ha creado el parque de José Luis López de Lacalle, el periodista asesinado cuando salía de casa el 7 de mayo de 2000. Llovía y su
paraguas, escocés rojo, se quedó abierto boca arriba junto a su cadáver.

En un pueblo tan dado a las metáforas como el vasco, quizás ese paraguas de Andoain que no se borrará jamás de la memoria colectiva, sea un día capaz de
cobijar todas las sensibilidades. El escultor Gotzon Etxeberria, padre de este jardín y de la escultura que lo preside en memoria de todas las víctimas,
prefiere apelar a las unanimidades que ha logrado el Ayuntamiento de Andoain. «Yo estoy convencido de que vamos a ganar. Aquí, gracias a una moción del PNV,
se logró que todos los partidos estuvieran de acuerdo en hacer este parque de la memoria. Eso no está mal. Yo estoy convencido de que vamos a ganar. Pero
también vamos a sufrir, igual no nos gusta cómo acaba. Aquí hemos mirado mucho al otro lado, se ha consentido mientras otros hacían el mal con mucho sentido.
Ahora no se puede olvidar todo. ¿Quién ha causado el dolor? ¿Y las víctimas? ¿Todo está olvidado? Si vienen donde estamos los demás, serán bienvenidos, pero
que vengan. Que no nos hagan tragar más». Quizás entonces, jóvenes como Nidia Luis, con los 18 recién cumplidos, voten. Amiga de Ander Pagazaurtundua, hijo
del policía asesinado, no lo piensa hacer en las elecciones de mayo. «En mi clase la mayoría son borrokas, yo no. Lo pasamos muy mal con el asesinato. No
creo en la política».

Pasajes de San Juan
El más esperanzado
En este pueblo guipuzcoano de una sola calle y colgado al mar, donde Víctor Hugo descansó y escribió, gobiernan los radicales y sus vecinos llevan toda la
semana brindando por el nacimiento de Sortu. «¡De puta madre! Estamos deseando que legalicen el partido. Aquí la gente está ilusionada. A ver si les dejan,
porque a todo lo que hacen les meten caña. Luego todos tendremos que ir dando pasos, y ceder un poco, poniendo un poco de nuestra parte», coincide Luis U.
Alkain, 52 años y empleado de una gasolinera, con Patxatxa Castillo, camionero jubilado, entre vino y vino en un bar donde no faltan las referencias a los
presos. Algo parecido piensa Joxeanjel Legorburu, profesor jubilado. A él también le daban «hostias» en la escuela por no dar la lección en castellano. En
las casas solo se hablaba el euskera. Ahora el problema para muchos es que sus hijos no pueden estudiar en castellano. Pero eso no se entiende en Pasajes de
San Juan, donde las seis personas entrevistadas al azar, las seis, equiparan a las víctimas de ETA con los comandos caídos en tiroteos con la Guardia Civil.

Leitza
La Navarra euskaldún
Algo tiene este minúsculo pueblo navarro, a 50 kilómetros de Pamplona y a unos 30 de San Sebastián, con 2.900 habitantes y tres muertos. Una media demasiado
alta para ser casualidad. Es Navarra, pero los radicales, con las siglas ANV, gobiernan en mayoría con 6 de los 11 concejales de la Corporación. Los
anagramas de ETA campan a sus anchas por sus imponentes caseríos. Un paisaje casi borrado con aguarrás en el País Vasco desde que gobierna el PSE con el
apoyo del PP.

El primer ertzaina del pueblo, al que le pintaron el coche, pusieron su cara en una diana porque jamás se ha colocado el pasamontañas y le prepararon una
encerrona en la Parte Vieja de San Sebastián es el portavoz de UPN, el principal partido de Navarra. De centro derecha, defiende la identidad diferenciada de
Navarra frente al nacionalismo vasco que pregona la incorporación del territorio foral a Euskadi. Se llama José Miguel Goicoechea, primo carnal de la etarra
Inmaculada Noble Goicoechea, entre rejas desde 1987. Entonces, compañera de cama y comando -el sanguinario Madrid- de José Ignacio de Juana Chaos. «Mira,
aquí somos pocos y andamos jodiéndonos todos. Ellos dicen lo que quieren y nosotros aguantamos, pero no nos acojonamos. Tienen que cambiar mucho las cosas
para que esto mejore. La duda es absoluta».

Los concejales de UPN se reúnen con sus familiares en una sociedad gastronómica «para estar más cómodos». En cuanto pasas, cierran la puerta al instante.
Hace muy pocos años intentaron quemarla con unos cuantos dentro. Contrasta con la libertad que se respira en el caserío Gorritinea, donde Iñaki Perurena ha
esculpido con sus manos un parque temático dedicado al levantamiento de piedras y al euskera, al alma vasca. «Aquí ha habido asesinatos, se han dicho y hecho
barbaridades, pero también deberemos preguntarnos por qué nació ETA». Al deportista le «sobra» la nacionalidad española, es de los que cree que «esto es
Euskalherria». Pero eso no le ha impedido condenar atentados y gritar en la calle para que suelten a secuestrados como el empresario José María Aldaya. Ahora
solo desea, «con esperanza», que Sortu no sea el mismo lobo con piel de cordero. «Esto tiene que acabar. Y para eso, para que haya paz, tiene que haber ganas
de entender».

En manos de un Supremo más progresista
Los jueces conservadores han perdido el control de la Sala del 61 que verá si Sortu es legal
ANTONIO SANTOS. BILBAO. El Correo 13 Febrero 2011

LOS 16 MAGISTRADOS
Carlos Dívar. Málaga, 1941. Preside el Supremo y el CGPJ. Nombrado por José Luis Rodríguez Zapatero, se une a los conservadores en las votaciones.
Ángel Calderón Cerezo. Afiliado a la APM.
Ricardo Enríquez. Nacido en 1944, participó en 2003 en la ilegalización de Batasuna.
Carlos Lesmes. Lleva menos de un año en el Supremo, procedente de la Audiencia Nacional.
Juan Antonio Xiol. Progresista, negoció la transferencia de Justicia con el Gobierno de Ardanza.
José Manuel Sieira. Nacido en 1947, preside la Sala de lo Contencioso desde junio de 2010.
Gonzalo Moliner. Perteneciente a la progresista JpD, ingresó en la carrera a los 36 años.
José Luis Calvo Cabello. Zaragozano de 67 años, es de tendencia progresista. Fue uno de los primeros portavoces del CGPJ.
Rafael Gimeno-Bayón. Ocupa plaza en el Supremo desde marzo pasado. Ejerció en San Sebastián.
Alberto Jorge Barreiro. En el Supremo desde 2009, ratificó la absolución de Ibarretxe por reunirse con Batasuna en 2006.
Manuel Ramón Alarcón. En el Supremo desde marzo de 2010, ha entrado en la carrera como jurista de prestigio.
Juan Saavedra. Preside la Sala de lo Penal. Participó en la ilegalización de Batasuna.
Xavier O'Callaghan. Es el más antiguo de la Sala de lo Civil. Ejerció en San Sebastián.
Carlos Granados. Fue fiscal general del Estado. Tiene 67 años.
Aurelio Desdentado. Participó en la ilegalización de Batasuna
Francisco Javier de Mendoza. Nombrado para la Sala de lo Militar por la ministra Carme Chacón.

«No hay nada descartable, aunque yo me inclinaría por no dejarles pasar». La reflexión procede de un magistrado que conoce bien las deliberaciones de la Sala
del 61 del Supremo, la que en las próximas semanas deberá analizar los recursos de Fiscalía y Abogacía General del Estado contra la inscripción de Sortu en
el registro de formaciones políticas. El tribunal especializado en la Ley de Partidos se enfrentará, según todas las fuentes consultadas, a uno de los
«mayores retos» desde su conformación en 2003: decidir si la nueva marca de la izquierda abertzale tradicional se ajusta a los requisitos legales o, como
sostiene el departamento de Alfredo Pérez Rubalcaba, se trata de unas siglas inventadas para dar «continuidad» a la ilegalizada Batasuna.

Los 16 jueces de la Sala Especial del Artículo 61 tienen que coger con las manos una verdadera «patata caliente», en palabras de sus compañeros. Nunca antes
la decisión de permitir o no concurrir a una formación abertzale había estado precedida de una «renuncia expresa» a todas las violencias «incluida la de ETA». Un pronunciamiento que, como ya avanzó este periódico el pasado martes, no convence de antemano a algunos magistrados progresistas y conservadores que  ejercen en el Supremo. En su opinión, la declaración que efectuó Iñigo Iruin el lunes «hubiera bastado hace cinco años, pero ahora...».

En ámbitos políticos y judiciales se ha extendido una teoría: el Supremo echará para atrás la inscripción de Sortu y luego será el Constitucional quien haga
legal al nuevo partido. «Eso no son más que conjeturas malintencionadas», advierte un profesional de Madrid.

El tribunal que analizará el recurso en primera instancia ofrecerá un perfil muy distinto al de anteriores ocasiones. Por vez primera, el Supremo no está
dominado por el sector conservador. Los nombramientos que se han sucedido en los últimos años han dibujado una Sala con mayoría progresista. De sus 16
miembros, a siete se les puede catalogar 'de izquierdas', cuatro son 'de derechas' y cinco pertenecen a la corriente moderada -que puede variar su voto a uno
u otro lado-.

La fotografía ofrece también otros matices. El primero, que casi la mitad de los jueces que estudiarán el caso se enfrentan por primera vez a un «incidente
de ejecución» de la sentencia que ilegalizó HB, Batasuna y Euskal Herritarrok en 2003. Seis de los actuales magistrados de la Sala del 61 no estaban cuando
en 2009 se reunió este órgano especial para debatir si Iniciativa Internacionalista debía concurrir a las elecciones europeas.

Ni José Manuel Sieira, ni Xavier O'Callaghan, ni Carlos Lesmes, ni Rafael Gimeno-Bayón, ni Ramón Alarcón, ni Francisco Javier de Mendoza se han enfrentado
con anterioridad a un proceso similar, lo que hace, según algunos juristas, «impredecible» su postura.

Es de prever que el peso de las deliberaciones -el presidente Carlos Dívar ya tiene reservadas varias fechas para celebrar el juicio- recaiga en cuatro de
los magistrados con mayor trayectoria: Juan Saavedra, Ricardo Enríquez, Aurelio Desdentado y Juan Antonio Xiol. Los tres primeros participaron en la
ilegalización de Batasuna y han asistido a las sucesivas transformaciones electorales de la coalición. Xiol se les unió en 2005.

Del resto, hay un importante grupo que está familiarizado o con la lucha contra ETA o con la realidad de Euskadi. Carlos Lesmes procede de la Audiencia
Nacional, Carlos Granado fue fiscal general y Francisco Javier de Mendoza, asesor jurídico de la dirección general de la Guardia Civil. Otros como
O'Callaghan, José Luis Calvo Cabello, Alberto Jorge Barreiro y Gimeno-Bayón han ejercido en Euskadi o Navarra.

El escozor de 2009
Todos ellos tendrán muy presente una de las sentencias que más ha escocido en los últimos años en el Tribunal Supremo: la que dictó el Constitucional y que
permitió a Iniciativa Internacionalista concurrir a las elecciones europeas de 2009. «Aquello fue todo un varapalo y marcó el camino a seguir», advierte un
magistrado madrileño.

Ese auto enmendó la plana al Supremo y, por extensión, a la Fiscalía General y al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El Constitucional afeó a todos
ellos que hubieran cerrado a ese partido el paso hacia los comicios mediante indicios sin el «suficiente» peso probatorio y recordó que «no basta» con
constatar «la existencia de una intención defraudatoria», sino que deben encontrarse «similitudes sustanciales» entre Batasuna y la nueva marca.

En opinión del más alto tribunal del Estado, para considerar a un partido sucesor de la coalición proscrita deben aportarse coincidencias «de peso» en las
«estructuras, organización y funcionamiento» y en las personas «que los componen, rigen, representan o administran». Además, deben encontrarse nexos comunes
en «financiación o materiales».

«Iñigo Iruin (abogado de la izquierda abertzale) ha leído seguro que con mucho detenimiento la sentencia de Iniciativa y la ha aplicado con Sortu», recordaba
esta semana una fuente cercana al Constitucional. De hecho, la nueva marca tiene una estructura interna totalmente diferente a la de HB. Y sus promotores -
excepto Iñaki Zabaleta- no han tenido un pasado político en ninguna formación ilegalizada. «No valen sólo parentescos con gente de Batasuna. Debe haber más
pruebas», insiste la fuente.

Un magistrado del Supremo apunta, por otra parte, una de las cuestiones que puede marcar el devenir de Sortu: «la Policía debe seguir la pista del dinero.
Esa es la clave. ¿Quién está pagando las facturas del nuevo partido? Si se desmenuza esa incógnita, se sabrá si hay sucesión o no». La pelota está ahora en
el alero de la Fiscalía General. En mes y medio se sabrá cómo acaba la historia.
 

ETA S.A: un "negocio" terrorista que ha costado 11.000 millones de euros
 www.gaceta.es 13 Febrero 2011

El terrorismo de ETA ha costado al Estado en sus casi 50 años de historia más de 11.000 millones de euros, entre daños materiales, indemnizaciones a las
víctimas y gastos en seguridad. Es el cálculo del catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense Mikel Buesa en su libro: ETA S.A.

Además de los desastres materiales y humanos provocados directamente por los atentados, el terrorismo etarra ha generado, según Buesa, enormes costes
indirectos reflejados en el éxodo de empresarios vascos, el cierre de empresas, o la pérdida de inversiones, como fue el caso de la Central Nuclear de
Lemóniz.

"El terrorismo ha limitado el crecimiento del PIB vasco por debajo de su nivel potencial. El País Vasco ha dejado de crecer un 0,8 por ciento anual durante
los últimos 30 años, lo que supone más de 20 puntos", ha subrayado Buesa a Efe.

Según el ex presidente del Foro de Ermua, la economía de Euskadi ha perdido desde 1975 más de 150.000 millones de euros, además de población, empleo y peso
en el conjunto de la economía española.

En ETA S.A., editado por Planeta, el titular de la cátedra de Economía del Terrorismo, aborda también las vías de financiación de la banda, desde el mal
llamado "impuesto revolucionario" a las subvenciones recibidas por los partidos de la izquierda abertzale y sus asociaciones afines.

Es lo que Buesa denomina "economía depredadora de guerra", en la que la banda terrorista se nutre de fondos económicos procedentes del propio Estado al que
combate.

De este modo, ETA ha obtenido recursos a través de la extorsión, las subvenciones o la constitución de empresas propias que operan en la legalidad.

Entre 1978 y 2008, el chantaje ejercido contra los empresarios le ha reportado a la banda 115 millones de euros, mientras que las subvenciones públicas a sus
diferentes marcas electorales han llegado a los 35 millones de euros en ese periodo.

No obstante, desde 2002 sus ingresos han caído un tercio, según el cómputo realizado por Buesa, que ha asegurado que las ayudas públicas llegaron a ser la
fuente principal de financiación de ETA hasta la ilegaliación de Batasuna.

Algo similar puede suceder con los fondos obtenidos con la extorsión a los empresarios que, por el momento, no han denunciado haber recibido cartas
amenazantes desde el mes de noviembre.

Un hecho que para Mikel Buesa no demuestra que ETA haya renunciado a esta fuente de financiación a pesar del alto el fuego de "carácter general" declarado el
pasado mes de enero.

"La experiencia nos dice que ETA manda cartas de extorsión unas cuatro a seis veces al año y desde el último comunicado todavía no han pasado dos meses. Yo
sería prudente", ha alertado.

El ex presidente del Foro de Ermua se muestra también cauto sobre el papel de Sortu, el nuevo partido de la izquierda abertzale.

Buesa no tiene ninguna duda de que Sortu es la heredera de Batasuna como demuestra la presencia de Rufi Etxeberria o Iñigo Iruin en los actos de la nueva
formación política.

Se muestra convencido de que la Fiscalía y los jueces lograrán reunir las pruebas suficientes para impedir que Sortu se presente a las elecciones, aunque
advierte de que ETA ya habrá dispuesto un 'plan B', como recuperar algún partido inactivo, como hizo con el PCTV, u "ocupar" alguna formación legal como EA.

Para el autor de ETA S.A., si la banda consigue regresar a las instituiones, el peligro no está solamente en las subvenciones que volvería a percibir, sino
en el nutrido grupo de militantes del entorno etarra que de nuevo "entrarían en nómina" de las administraciones locales.

"Si se cerraran completamente las fuentes de subvenciones y se apretara el cerco a las actividades económicas de las herriko tabernas, podría provocarse el
colapso financiero de ETA", ha vaticinado Buesa.

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