AGLI

Recortes de Prensa   Martes 15 Febrero 2011

 

Intervencionismo asfixiante, también en patios y teatros
EDITORIAL Libertad Digital 15 Febrero 2011

La Generalidad catalana amenaza con multar a los responsables del musical Hair que se representa en un teatro de Barcelona por incumplir la Ley Antitabaco. Un colegio en Sitges ha puesto una señal en rojo en el expediente de un niño por no hablar en catalán en el patio durante el recreo. Estas son sólo dos recientes muestras de a qué delirantes extremos puede llegar el poder público en su obsesiva y liberticida obsesión por inmiscuirse en todos los ámbitos de la vida de los ciudadanos.

Si en el primer caso esos extremos alcanzan la crueldad con un niño (que ha tenido que preguntar a su madre qué es lo que había hecho mal), en el segundo, los políticos tratan a los adultos como a niños que estuvieran expuestos a peligros que, por sí solos, no pudiesen evitar. El director del musical ha tenido que explicar que lo que fuman los actores en el momento de interpretar a los hippies de los años 60 no es tabaco, sino una mezcla de maria luisa, albahaca y hojas de nogal. A pesar de esta explicación, que ya debería resultar innecesaria en una sociedad libre y adulta, el estúpido y liberticida fundamentalismo de la ministra de Sanidad, Leire Pajín, no ha cedido un ápice: "Igual que en teatro los crímenes no son reales, que simulen que fuman".

Con todo, criticar estos delirantes extremos a los que llega el intervencionismo público sólo conlleva un riesgo: el pensar que, sin ellos, normativas como la que impone el catalán como una única lengua vehicular en Cataluña, o como la que prohíbe fumar en cualquier establecimiento privado abierto al público, sí podrían llegar a ser consideradas equilibradas o razonables. La libertad que ambas cercenan no se recuperaría porque dichas normativas concedieran, a modo de excepción, permisos en el reducido ámbito de un patio escolar o en el de un escenario teatral.

Se preguntaba hace dos siglos G.H. von Berg "¿cómo fijar limites concretos al poder supremo si se le asigna como objetivo una felicidad universal vagamente definida, cuya interpretación se confía al juicio de ese mismo poder? ¿Han de ser los gobernantes padres del pueblo, aun asumiendo el grave riesgo de que se conviertan también en sus déspotas?".

Este paternalista o represor intervencionismo estatal ha terminado siendo, efectivamente, despótico, desde el mismo momento en que el poder público no ya sólo se arroga competencias en la felicidad de los ciudadanos, sino que también pretende "normalizar" sus usos lingüisticos, preservar su salud, dictaminar su sensibilidad ante determinados espectáculos o legislar su memoria histórica. No hay que extrañarse de que la gente termine así viendo en la "ley", no la salvaguarda de su libertad, sino su principal foco de agresión.

Cataluña
NAZIonalistas
Juan Morote Libertad Digital 15 Febrero 2011

No entiendo que me sigan causando estupor las aberraciones educativas de estos xenófobos que pueblan la periferia de España. Los denominados nacionalistas no entienden la defensa de las señas de identidad culturales propias como un patrimonio que debemos preservar, sino que, desde su perspectiva, esas señas son un garrote con el que agredir a todo aquel que no las abraza. La literatura está llena de ordalías, torturas para abjurar de un credo, y también de defensas heroicas de la fe heredada de los mayores.

En Cataluña pretenden que la gente se inmole en la defensa de las señas de identidad de la cultura que identifica la nación española. Como además de sectarios son poco imaginativos, han copiado el procedimiento nazi de señalar a los judíos. Aquellos los marcaban con pintura de color que destacaba en las vestimentas negras de los judíos para escarnio público. Pretendían con la marca la humillación pública del judío, y consiguientemente su exclusión social, era una fase más de la agresión previa al exterminio. Todos hemos podido contemplar estas imágenes tomadas en los documentales del gueto de Cracovia. Siempre pensé que su mera contemplación serviría de lección para que nunca más volviera a suceder nada parecido.

Setenta años después del inicio de la Segunda Guerra Mundial, y noventa años transcurridos desde el ascenso de Hitler al liderato del Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores, aún quedan nacionalistas que siguen su ejemplo. Han trocado algunos elementos para adaptarse a los tiempos, pero la esencia se mantiene. Si Hitler predicó la degradación humana de las razas judía y gitana, los nacionalistas ligeramente más sutiles han empezado por denigrar la cultura y las tradiciones españolas. En cambio, han coincidido en la metodología empleada: nazis de antes y de ahora marcan con distintivos a quienes quieren aislar, asustar, quebrar en definitiva. De esta guisa han obrado los representantes de un colegio en Sitges que han colocado un llamativo distintivo rojo en las notas de un niño por no utilizar en sus conversaciones la lengua vehicular del centro. Los nazis colocaron un brazalete a todos los niños judíos de Cracovia tras la invasión.

La utilización del distintivo no pretende otra cosa que identificar al niño como diferente, en el sentido más negativo posible. Se trata de un atropello a la dignidad del menor, a su intimidad, al derecho de los padres a elegir la lengua en la que su hijo debe ser educado; es un atropello al derecho del menor a ejercer el derecho constitucional a utilizar el español como lengua para lo que le de la real gana, sin embargo no tengo ninguna esperanza en que la Fiscalía de Menores abra siquiera unas diligencias para esclarecer lo sucedido. ¿Y con el resto de padres? Pasará lo de siempre, los malos contarán con la complicidad de la cobardía de los buenos.

La revuelta se acerca a España
Editoriales ABC 15 Febrero 2011

Por su importancia estratégica para España, convendría reflexionar sobre las aspiraciones de Argelia sin pensar solamente en el gas

TAL y como se preveía, las ondas sísmicas que partieron de Túnez y Egipto se extienden a lo largo del espacio árabo-musulmán. La difusión universal de la revuelta de la plaza Tahrir levantó un viento de revuelta que sopla ya en Argelia, en Yemen o en el mismo Irán, donde han vuelto a atreverse a salir a la calle los partidarios de la apertura que hace año y medio fueron aplastados a sangre y fuego. Igual que nadie en Occidente se extraña ya de que miles de jóvenes musulmanes reclamen el fin de un modelo basado en la opresión, desde Casablanca a Teherán, millones de personas se preguntan quién será el próximo en seguir la amarga ruta que ya han emprendido Ben Alí y Mubarak.

Este esperanzador proceso no será fácil, ni sucederá sin fuertes tensiones. No hay más que ver las dudas que prevalecen ante el futuro de un Egipto que hoy en día está siendo gobernado por el Ejército, o el éxodo masivo de tunecinos, que confían en cosechar los frutos de la revolución democrática marchándose en Italia. Por lo que respecta a España, es evidente que los dos focos de inquietud son Marruecos y, más a corto plazo, Argelia, suministrador energético de primer orden. Las admoniciones expresas de la Casa Blanca hacia el Gobierno de Abdelaziz Buteflika reclamando que no se use la fuerza contra la expresión legítima de los manifestantes recuerdan —palabra por palabra— las que se utilizaron en el caso de Egipto y Túnez para señalar que Estados Unidos prefiere apoyar a los demócratas que al viejo sistema.

Por su importancia estratégica para España, convendría reflexionar sobre las aspiraciones de la sociedad argelina sin pensar solamente en el gas, combustible que —dicho sea de paso— no dejó de fluir ni siquiera en los peores momentos de la guerra civil. Precisamente porque Argelia ya atravesó el infierno integrista en su primer intento fallido de apertura democrática, es más necesario que nunca que España contribuya a que prevalezcan las fuerzas democráticas de esa Argelia joven que espera un futuro mejor para su país, lejos del fanatismo religioso y del inmovilismo totalitario. Apoyándose en la represión policial, como hasta ahora, para Buteflika será muy difícil alcanzar el final de su mandato en 2014 sin aceptar una verdadera reforma democrática,

Atrapados en la parálisis
Vivimos el periodo más destructivo e indolente de nuestra reciente historia democrática.
Arturo Moreno www.gaceta.es 15 Febrero 2011

Los datos no ofrecen lugar a dudas, los hechos son ciertos, las cifras son demoledoras, el descrédito inapelable, por ello la responsabilidad invitaría a una coherente autocrítica y actuar en consecuencia. Pero en este país no parece que el Gobierno tenga la culpa, la responsabilidad en ningún caso sobre nada. Más bien actúa como si tuviera la conciencia tranquila, evidentemente por no usarla. Tampoco el poder debería ser un burladero donde camuflar la conciencia política o disimular la ausencia de hombría de bien. El daño causado es incalculable y afecta al ámbito moral, político y económico-social.

Tenemos el infortunado privilegio de vivir el periodo más destructivo e indolente de nuestra reciente historia democrática. Asistimos al derroche de nuestro capital social, del patrimonio común, moral, político y de bienestar que los españoles hemos ido con esfuerzo y compromiso atesorando a lo largo de más de 30 años de democracia. Ahora todo vale con tal de permanecer en el poder un poco más de tiempo, el precio les da igual porque lo pagamos los españoles a escote. Oscar Wilde ya dijo que “un cínico sabe el precio de todo y el valor de nada”. Nadie, en gran parte de esta legislatura, ni en el Gobierno ni en los cargos públicos del partido que le sostiene ha sido capaz de actuar con una mínima coherencia, valentía y responsabilidad y tener un gesto de lealtad a la altura del momento, de sus convicciones, de sus ideas, de sus votantes y de las necesidades de España.
Ahora, cuando todo parece electoralmente irremediable, algún dirigente regional intermitentemente insinúa que el presidente debería retirarse. Es demasiado tarde, el deterioro ahora es incontrolable y la responsabilidad es de todos los dirigentes del partido que han sido complacientes con su política. Porque no hablamos de problemas puntuales, ni incluso de crisis políticas graves en las que sería necesario mantener la cohesión del Gobierno y de su partido, sino que estamos hablando del desplome de un país, con un partido ya sin ningún crédito, que ha preferido mantener el poder a toda costa y contra toda lógica antes de honrar el bien común y actuar con vocación de servicio, pensando en lo mejor para España.

La falta de ética pública y de coraje moral aparecen diáfanas en la trayectoria de este Gobierno. La cultura de la responsabilidad que, con errores y omisiones, ha presidido la actuación de los distintos Gobiernos democráticos, definitivamente ha pasado al baúl de los recuerdos. La falsedad, decía Tácito, se fortalece con el apresuramiento y la incertidumbre, rasgos tan característicos de este Gobierno. Un día, solemnemente dice que se cierra el grifo del gasto público, unos días después se abre para algunos, y ante el riesgo de motín se abre para todos (por ahora). Esperemos que no acabe esto en una inundación general. Antes, al mismo tiempo o después se hacen unos pactos sociales a bombo y platillo que intentan resolver, a destiempo, algún problema porque no dan solución a los más urgentes de España, como la ausencia de crédito a las empresas, la falta de competitividad de España, la descentralización de la negociación colectiva, una legislación adecuada para la creación de empleo, unos límites fehacientes al endeudamiento público, o la vivienda que es epicentro de tantos problemas como los derivados de la financiación de los ayuntamientos, del endeudamiento de las familias o de la crisis de las entidades financieras, etc. En definitiva, los problemas se resuelve gobernando, tomando las decisiones necesarias, en la dirección concreta sin mirar el coste político. Mientras tanto, avanza el empobrecimiento de la amplia clase media española, atrapada entre el creciente y pertinaz desempleo y un endeudamiento irreductible que lastran crónicamente el consumo, que aporta más del 75% del PIB, como es habitual en la economía de servicios en la que nos encontramos. No sé si será una tormenta perfecta, pero la salida no va ser nada fácil.

El país avanza en un proceso de desertización económica perdiendo la oportunidad de incorporarse con puntualidad al proceso de una economía abierta y mundializada en la que ya nos encontramos rezagados. Cansa y aburre la crítica, pero objetivamente no parece que se pueda pensar en construir nada con un Gobierno empeñado solo en continuar sin autoridad, sin prestigio, sin proyecto, sacrificando el país a los intereses electorales del partido.

Pero no debemos renunciar a la iniciativa, ni a la responsabilidad cívica, no debemos dejar desierta la esperanza. Hay tantas cosas que hacer que es triste observar cómo se desmorona el país y no hay una salida política inmediata. No nos engañemos, la continuidad de un deterioro sin expectativas favorece el descreimiento. El gran problema de España es la falta de empleo. No hay empleo porque no hay empresas y estas no existirían sin emprendedores. Un emprendedor es alguien con capacidad creativa, que decide arriesgarse para convertir su idea en una empresa. Ahora muchas de esas experiencias, por circunstancias únicas y desafortunadas están acabando mal. Por ello, es necesario que tengan el reconocimiento de los Gobiernos y de la sociedad, alentándoles a superar el fracaso que tanto estigmatiza. Como dijo Churchill, “ni el éxito es definitivo, ni el fracaso fatídico. Lo que cuenta es el valor para continuar”.

*Arturo Moreno es abogado.

Caso Faisán
Rubalcaba y las responsabilidades políticas
Guillermo Dupuy Libertad Digital 15 Febrero 2011

Asegura este lunes Casimiro García Abadillo en el diario El Mundo que algún ministro de este Gobierno ha oído decir a Rubalcaba que el caso Faisán "es el único asunto que me preocupa de verdad, mi talón de Aquiles". La razón de que el caso Faisán, todavía a estas alturas, sea un mero "talón de Aquiles" para Rubalcaba, y no la razón por la que tenía que haber presentado hace años su dimisión como responsable político de ese incuestionable delito de colaboración con banda armada, se debe en no poca medida a una estúpida, cuando no interesada, confusión entre responsabilidades políticas y responsabilidades penales que evidencian la mayoría de los políticos y medios de comunicación.

El más elemental sentido del decoro político y de la distinción entre responsabilidades políticas y penales debía haber llevado a Rubalcaba a seguir el ejemplo del ex ministro socialista Antonio Asunción y presentar su dimisión nada más conocerse el chivatazo policial, tal y como hizo el ex ministro socialista de Interior nada más conocerse la fuga de Roldán. Más aun cuando Rubalcaba no solo demostró ser incapaz de evitar el soplo sino también de lograr que los autores pagaran por su delito.

Paradójicamente, sin embargo, el hecho de que la lógica más elemental y un cada vez mayor número de indicios apunten a que Rubalcaba sea, no el máximo responsable de que cosas como el chivatazo policial a una banda terrorista no ocurran, sino el que dio la orden de perpetrar ese delito, está librando al vicepresidente de su cese político mientras no se demuestre en sede judicial su responsabilidad penal.

Se confunde así la conexión política del chivatazo con la responsabilidad política del mismo. Me parece un error por varios motivos: en primer lugar, porque, no siendo incompatibles una y otra, es absurdo demorar la petición de cese de Rubalcaba a que la justicia demuestre que hay razones, no ya para la dimisión que ese no es cometido del ámbito judicial, sino para su ingreso en prisión. En segundo lugar, está por ver que el juez Ruz se atreva a llevar sus imputaciones penales tan alto como apuntan la lógica y unos indicios, que no sólo señalan a un miembro del Consejo de Ministros sino tambien a uno del Consejo General del Poder Judicial.

Hace ya un año que se sabe que entre la documentación incautada a ETA y en posesión de la juez Levert, hay un acta en el que se asegura que el actual vocal del CGPJ, José Manuel Gómez Benítez, cuando era interlocutor del Gobierno ante la banda terrorista, puso en valor el chivatazo del bar Faisan como muestra de la voluntad de diálogo del Ejecutivo de Zapatero. A esta hora Gómez Benítez todavía no ha pedido comparecer ante la Justicia para negar rotundamente ese presunto delito de encubrimiento... y tampoco nadie ha pedido su cese por no hacerlo. Tampoco el juez Ruz le ha solicitado que declare, tal y como sí ha hecho, aun en secreto, con otro interlocutor del Gobierno ante ETA, el ex ministro y ex fiscal general del Estado, Javier Moscoso o con el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, y altos miembros de la cúpula de Interior en el momento de perpetrarse el chivatazo.

Total que, no siendo las responsabilidades políticas un obstáculo para que se diriman las responsabilidades penales, esperar a que se esclarezcan éstas para reclamar aquéllas, implica jugar a un todo o nada tan innecesario como arriesgado.

Socialismo difícil
Carlos Rodríguez Braun La Razón 15 Febrero 2011

La malquerencia afecta al progresismo. Estalla una crisis económica, atribuida a la libertad y sus instituciones, como la propiedad privada y el mercado. Los gobiernos intervienen para garantizar nuestra prosperidad. Y acto seguido los ciudadanos hacen caso omiso de las prédicas antiliberales, y votan en contra de los gobiernos que aumentan el gasto público y los impuestos. La corrección política, incapaz de apreciar a mujeres y hombres libres, y temerosa de confesar que los abomina y sólo los quiere obedientes, busca enemigos convenientemente malvados: «Somos súbditos de los mercados», «el poder económico manda sobre la democracia», y demás falsedades evidentes, porque nadie es más rico y poderoso que los estados. Nadie en España controla directamente el 50 % del PIB como hacen las autoridades. Otra estrategia es reclamar imprescindibilidad sobre la base de la virtud de la coacción: «Defendamos nuestro sistema de pensiones», como si fuera nuestro y como si fueran pensiones. Finalmente, otro ardid es la alarma ante los sucesores: si se van estos políticos vendrán los extremos, antisociales, crispadores, que no creen en la democracia, etc., como si los ciudadanos no dieran muestras de desdén hacia otros estados y otros políticos. ¿Qué salida tienen los socialistas? Como siempre, fabular y reinventarse, pero sin salirse del guión, a saber, que lo correcto es quitarnos nuestra libertad y nuestro dinero, por nuestro bien.

Una democracia sin libertades
Jose Luis González Quirós EC 15 Febrero 2011

Los sucesos del norte de África, en Túnez y en Egipto, pero tal vez en más lugares, nos obligan a pensar no sólo en qué acabará pasando en esos países, sino también en el delicado equilibrio de exigencias y poderes que permiten la existencia de las democracias. Desde que la eclosión de individualismo que dio lugar a la creación del Estado liberal, una institución a la que se encargaba, sobre todo, la mediación en los conflictos entre ciudadanos y el mantenimiento de la paz civil, los Estados han ido avanzando con decisión en una tarea que siempre será sospechosa para los amantes de la libertad, a saber, la construcción y la legitimación de una sociedad cada vez más dependiente de sus decisiones y servicios, la creación de una opinión pública favorable a esas acciones tutelares y siempre más atenta a las cuestiones de tipo económico, al bienestar, que al estado de unas libertades que, aunque sea inexacto y peligroso, se dan siempre por supuestas. En ese marco institucional, la moral del colectivismo, plenamente partidaria del protagonismo creciente de los Estados, vino a ocupar sin mayores dificultades el espacio moral que en épocas anteriores había ocupado lo que Oakeshott denominaba “una moral de vínculos comunales”, ese tipo de moral que todavía reservamos, aunque no siempre, para nuestras relaciones familiares y privadas.

Se trata de que el intervencionismo y la plena abolición de la distinción entre lo privado y lo público gozan cada vez de mejor prensa entre nosotros, y no solo entre los que se sienten de izquierdas

En democracias tardías como la española, ese proceso se ha dado con dos características muy singulares: con mayor confusión, porque veníamos de una sociedad explícitamente autoritaria y muy intervencionista en todo tipo de cuestiones, y con un ritmo más vivo que en otras partes, de modo que nadie se extraña que, a menos de cuatro décadas de democracia, haya gobiernos que legislan con toda tranquilidad, y con el aplauso de muy amplios sectores, sobre si podemos o no fumar, sobre la velocidad a que debamos conducir, o sobre cómo haya que atender a nuestros mayores y sobre los hábitos morales a inculcar en nuestros hijos. Se trata de que el intervencionismo y la plena abolición de la distinción entre lo privado y lo público gozan cada vez de mejor prensa entre nosotros, y no solo entre los que se sienten de izquierdas.

Nadie, o casi nadie, reclama libertades, sino derechos, y la cuestión es si se puede sostener una democracia sobre esas bases ciudadanas o si, inevitablemente, el poder tenderá a hacerse cada vez más omnipresente, más estable y más protagonista de cuanto hagamos. Para muchos conciudadanos el caciquil “colocanos a todos” que le decían sus partidarios a Natalio Rivas sigue siendo el ideal de rendimiento de un político, sin pensar ni un momento el precio al que pagamos esos empleos políticos, como el PER andaluz o el archipiélago funcionario extremeño, que tanto irritan a muchos catalanes, y con toda razón. La gente no es consciente de que, por ejemplo, ha pagado a escote la Gala del cine, un espectáculo para el lucimiento de estrellas y artistas que, en general, el público no tiene demasiadas ganas de ver cuando tiene que pagar entradas.

Volvamos ahora a los movimientos políticos del Norte de África: será muy difícil que acaben desembocando en democracias en la medida en que no predomine en el espíritu de los que protestan contra Ben Alí o Mubarak un auténtico deseo de libertades y, en cierto modo, de desorden. Si lo que predomina son las demandas de subsidios o de enchufes, las oligarquías se las arreglarán para desprenderse de sus inútiles mascarones y continuar en lo de siempre, haciendo que todo cambie pero que todo siga igual.

En España, en la medida en que la democracia no ha acrecentado el interés de la gente por ser más libres, por tener más iniciativa, por poder vivir con riesgo cuando a cada cual le plazca, hemos multiplicado los aparatos del Estado, pasando de 700.000 funcionarios a más de 3.000.000, mal contados, desde 1975 hasta el presente. Aquí, de nuevo, todo parece estar atado y bien atado, conforme al lema del régimen anterior. Los partidos controlan ferreamente la sucesión en sus cúpulas, y es imposible que ningún descontento ni estado de opinión altere sus planes imperturbables. Por aquí y por allá se oyen llamamientos a la sociedad civil, pero es de temer que sea para fundar nuevos cortijos políticos. Estamos, por tanto, ante una democracia en la que apenas hay gentes dispuestas a plantar cara al poder, a recordarle sus límites, a decir que no. Quienes más debieran estar disconformes con este estado de cosas se limitan a sugerir que padecemos un gobierno incompetente, y nos prometen una tecnocracia más eficiente, mejores economistas, funcionarios más austeros, pero no se nos dice que debiéramos enfrentarnos a ese monstruo creciente de la burocracia que nos tiene al borde de la inanición y la desesperanza, porque de ese maná esperan también nutrirse ellos y los suyos, sobre todo, esos que descubrirán, cuando gane el PP, que siempre han sido de derechas, como ha pasado otras veces.

*José Luis González Quirós es analista político

España: sin democracia e infectada de una profunda corrupción pública
Francisco Rubiales Periodista Digital 15 Febrero 2011

Es posible que todavía queden demócratas ilusos en España que crean que los problemas de corrupción y de podredumbre de la democracia se solucionarían con un cambio de gobierno. Esas personas deberían asumir de una vez por todas que el problema no es responsabilidad de un partido, aunque los niveles que ha alcanzado el PSOE sean estremecedores, sino de todos y, especialmente de una casta política que ha perdido toda relación con la democracia y que únicamente está apegada al poder, a los privilegios y al más desvergonzado y arrogante egoismo.

Afirman los expertos que los tunecinos y egipcios se han alzado contra sus gobiernos por dos razones fundamentales: porque en sus países no existe separación de poderes y porque la corrupción ha infectado al mismo sector público. Si eso es así, España padece los mismos problemas con una virulencia inusitada, aunque Gaspar Zarrías haya puesto el grito en el cielo ante esa acusación, lanzada por el portavoz del PP.

Sobre la violación del principio de la separación de poderes en España, esencial para que exista democracia, poco hay que decir porque la violación es pública, notoria y tan descarada que los partidos políticos nombran directamente a jueces y magistrados, sin importarles que esa brutalidad antidemocrática sea conocida por los ciudadanos y aireada por los medios. La carrera profesional de los jueces españoles depende de los partidos políticos, hasta el punto de que nadie puede prosperar en ese sector, vital para la democracia, sin el apoyo explícito de uno de los grandes partidos.

Después, a la hora de juzgar, la historia demuestra que cada juez interpreta y aplica la ley según sus intereses y criterios, pero procurando beneficiar a los suyos y castigar al adversario.

La infección corrupta no es que haya alcanzado en España al sector público sino que es allí donde se ha gestado la infección y desde lo público ha infectado al resto de la sociedad. El escándalo de los falsos EREs en Andalucía, gracias al cual decenas de socialistas y miembros de UGT se han beneficiado de pensiones pagadas con fondos públicos sin ni siquiera haber trabajado en las empresas afectadas, es el mejor ejemplo para evaluar el nivel tan estremecedor que ha alcanzado la corrupción pública en España, donde son abundantes otros ejemplos, igualmente repugnantes, como las comisiones a políticos y funcionarios, el enriquecimiento rápido e inexplicable de cargos públicos, las colocaciones en el sector público de familiares y amigos del poder, realizadas al margen de la ley, concursos trucados, listas negras de empresarios a los que se les niegan las subvenciones y los concursos públicos, utilización del dinero de todos para comprar votos y mantenerse en el poder y mil casos más que convierten a España en uno de los peores vertederos de la política mundial.

Pero hay ejemplos que reflejan de manera didáctica y sobrecogedora el hedor que se concentra en el sector público español. El siguiente es uno de ellos: Una información, ocultada durante años, fue por fin publicada por un medio de comunicación. El honor le cabe a Diario Crítico. Los primeros párrafos de la impresionante información eran los siguientes:

Puede ser un enorme escándalo: un acuerdo no publicado entre Correos y la Agencia Tributaria puede estar dando lugar desde 2000 a un supuesto fraude de dimensiones astronómicas. Según la denuncia –y la documentación- en poder de Diariocrítico, los carteros se ven obligados a poner “Desconocido” en determinados envíos de la Agencia Tributaria para que ésta pueda agilizar los embargos contra ciudadanos corrientes. El tema no tiene desperdicio.

Cuando un ciudadano tiene causa pendiente con la Hacienda Pública, antes de proceder al embargo de sus cuentas o bienes la Agencia Tributaria debe agotar un largo proceso burocrático de notificaciones, etcétera. Sólo después de ese proceso, y una vez publicado su nombre en boletines o tablones oficiales, puede iniciar los trámites para su embargo.

El proceso es lento, largo, y a la Agencia Tributaria del año 2000 –gobierno de José María Aznar- le interesaba una agilización. Después de mucho discurrir, determinados ejecutivos pensaron que si las notificaciones que se devolvían a la Agencia por parte de Correos, al no haber podido entregarlas al destinatario, llevaban la leyenda “Desconocido”, era razón suficiente para iniciar de facto el procedimiento que lleva al embargo de los bienes del susodicho ciudadano.

Así, la Agencia Tributaria y Correos establecieron en ese año un acuerdo que podría estar vulnerando derechos fundamentales de los ciudadanos como es el derecho a la defensa y a la tutela judicial efectiva.

Si algún lector quiere conocer el texto completo y profundizar en el drama, que pulse aquí http://www.diariocritico.com/2008/Octubre/investigacion/107038/correos-hacienda.html

Voto en Blanco

Tribuna Libre
Dos irracionalismos
Xavier Reyes-Matheus Libertad Digital 15 Febrero 2011

Sabemos que la modernidad política nació al calor revolucionario que liquidó al Antiguo Régimen, y al imponerse el sistema constitucional que convirtió la ley positiva en un instrumento destinado a limitar el poder y a salvaguardar los derechos individuales. Pero podemos, alzados sobre el mirador del mundo actual, lanzar la vista sobre este par de siglos y advertir que, desde el comienzo, la libertad y la razón –principios fundamentales sobre los que había de descansar tal modernidad– han estado cercadas por dos formas de irracionalismo que podríamos llamar irracionalismo de la reacción e irracionalismo de la revolución. En realidad muy semejantes en sus métodos, suelen diferenciarse sólo porque el primero se declara adversario de los mencionados principios, que considera falsos y despreciables, mientras que el segundo se atribuye una excluyente capacidad de realizarlos en grado extremo.

En 1792, precisamente cuando la Revolución francesa parecía estar llevando a Europa la aurora de un tiempo grandioso, el anciano Muhammad ibn Abd al-Wahhab era ejecutado en Estambul, adonde había sido llevado por un ejército que el califa otomano despachó para arrestarlo. Había nacido en el Nechd, en la meseta central de la península arábiga, entre la tribu de los banú tamin, y tras ser expulsado de su tierra, acusado de herejía, logró convertirse en una influencia decisiva en la corte de los Banu Saud. Allí fijó sus doctrinas sobre la necesidad de seguir el islam según principios radicales, inflamados por una furia iconoclasta y puritana, y capaces de autorizar el ataque contra otros musulmanes que pudieran considerarse traidores a la verdadera fe. Al expandirse el poder saudí y tomar las ciudades santas de Medina y La Meca, el wahabismo se transformó en fuente oficial de adoctrinamiento y, ya unificada la mayor parte de la península en 1932, fue reconocido como religión de Estado del reino que hoy llamamos Arabia Saudita.

En París, en junio de 1790, año y medio antes de que muriese condenado por los muftíes turcos aquella figura capaz de proyectar al futuro el gobierno de la ley divina –la siyasa shar'iya postulada por el teólogo fundamentalista Ibn Taymiyya a comienzos del siglo XIV–, la Asamblea constituyente había votado la Constitución civil del clero que, mejor o peor aceptada, se orientaba al propósito de organizar el poder temporal de la Iglesia en Francia y de definir sus relaciones con el Estado. La Constitución de la monarquía convertida en parlamentaria consagraba por su parte la libertad de cultos. Queriendo ir más allá, en abril del 92, el girondino Roland organizaba a costa del erario un "Bureau de l´esprit public", a cuyo servicio se hallaba una legión de "misioneros patriotas" destinados en principio a distribuir propaganda y a divulgar la nueva moral democrática. Pero tras la toma por la fuerza de Las Tullerías y la caída del trono, en agosto, los grupos que se alzan con el poder establecieron comités de vigilancia, sustituyeron el escrutinio secreto por un voto público expresado en voz alta, establecieron el Tribunal Revolucionario, y abrieron la puerta a la sangrienta dictadura de la Convención. Por ser quien la presidía, le tocó a Robespierre dirigir la liturgia durante la Fiesta del Ser Supremo, con la que el nuevo gobierno reemplaza al culto cristiano y pretendía forjar la espiritualidad republicana. Sonaba la hora del irracionalismo revolucionario.

Tras la Primera Guerra Mundial, el sentimiento de rezago y de decadencia se apoderó por igual de los países musulmanes y de los imperios europeos. Las soteriologías políticas se organizaron entonces con un criterio táctico especialmente efectivo. En el caso del bolchevismo ruso, Anatoli Lunacharski, comisario del pueblo para la educación primaria, proclamó que el "hombre-dios" debía ser construido por el proletariado y que la única religión posible, el socialismo, había de libertar a la humanidad del peso supersticioso de la trascendencia. En diciembre de 1923, el estatuto de la escuela unitaria de trabajo (edinaja trudovaja skola) insistía en prohibir que en la educación escolar hubiera cualquier referencia a la religión y que se celebraran en los colegios ceremonias religiosas. Eso sí: imponía la obligación de formar a los alumnos en la conciencia de clase. Incorporando el imaginario del milenarismo ruso, el régimen soviético reprodujo además rituales del culto a los santos profesado por la iglesia ortodoxa: así, por ejemplo, la reliquia que hace del cuerpo embalsamado de Lenin.

Para el caso del islam resultó un hito el empuje de Hasan al-Banna, fundador en Egipto en 1928 del movimiento de los Hermanos Musulmanes, que buscaba ir más allá de las meras doctrinas y aplicarse estratégicamente a la acción política para instalar el reino universal del integrismo coránico. En los años cincuenta se desgajó de la organización una línea de carácter revolucionario liderada por el poeta Sayyid al-Qutb, ahorcado luego por Nasser, y cuyo hermano, Muhhamad, fue maestro de Osama bin Laden. A mediados de los años 40, Qutb, que era consejero del ministro de Educación, había comenzado a acusar al establishment de desatender la justicia social (al-adalah al-ijtima’iyah) y a denunciar las mermadas expectativas de futuro de la empobrecida juventud egipcia, como hizo en su autobiografía y en Justicia social en el islam, el libro que publicó en 1949, poco antes de marchar con una beca rumbo a un Estados Unidos que iba a escandalizarlo por sus costumbres libertinas y su apoyo al Estado de Israel. Según el escritor, la tradición musulmana podía convertirse en una alternativa al marxismo y al capitalismo para conseguir un orden auténticamente justo, que estaba cada vez más alejado de esa moral occidental que "permite a la conciencia americana asentir en la desaparición de las raza de los indios rojos, una desaparición organizada ante los ojos y los oídos del Gobierno". De vuelta en Egipto, Qutb renunció a su cargo y fue entonces cuando decidió afiliarse a los Hermanos Musulmanes. Se cree que Nasser intentó contar con su apoyo antes del golpe de 1952, y que, una vez consumada la revolución, el "socialismo islámico" del nuevo régimen quiso incorporar a la hermandad integrista, que se le mostró siempre hostil y que fue luego perseguida implacablemente. El ahorcamiento de Qutb fue precedido de horribles torturas.

Para Eric Hobsbawn, lo sucedido en Irán en 1979 supuso un cambio de paradigmas en la historia revolucionaria, pues se trató de la primera revolución moderna que no arraigaba en la Ilustración europea y que, por lo tanto, no podía reivindicar una filiación respecto de la Revolución Francesa. En cambio, y a vista de las revueltas que inspiradas en parte por el fenómeno jomeinista sacudieron a Túnez, a Marruecos y a Sudán a comienzos de los 80, y a Argelia en 1988, Samuel Huntington no dejó de ver similitudes con el Mayo Francés del que dijo Régis Debray: "La república burguesa festejaba su nacimiento en la toma de La Bastilla (...) Llegará el día en que festeje su ‘renacimiento’ en la toma de la palabra de 1968". Giovanni Procacci desestima esta comparación aduciendo que, mientras los jóvenes musulmanes clamaban por una vuelta a la tradición y a las costumbres antiguas, los universitarios del 68 desafiaban los valores de las generaciones anteriores. Pero, como escribió Raymond Aron sobre aquellos sucesos, "después de 1789, los franceses magnifican siempre de manera retrospectiva sus revoluciones, inmensas fiestas durante las cuales viven todo aquello de lo que están privados en periodos normales y en las que tienen el sentimiento de estar cumpliendo sus aspiraciones, aunque sea soñando despiertos. Una revolución semejante resulta necesariamente destructiva, y se acompaña de los proyectos más extravagantes, negación utópica de la realidad". Revolución y reacción se daban así la mano intercambiando sus credenciales de odio y de visceralidad.

El integrismo islámico vivió su momento cumbre el 11 de septiembre de 2001, y ahora, tras una década de equívocas y desconcertadas respuestas por parte de Occidente, una nueva ola revolucionaria sacude al mundo árabe, asaeteado de problemas socioeconómicos y harto de regímenes corruptos y autoritarios. Con los Hermanos Musulmanes restituidos a la mesa de la política, Egipto pide una Constitución, pero el resto del mundo hace votos para que se cumpla lo advertido por Hanna Arendt: "No hay nada más inútil que la rebelión y la liberación cuando no van seguidas de la constitución de la libertad recién conquistada". Desde luego, los países islámicos se cuentan entre los Estados constitucionales, pero siempre sobre el principio de que el derecho "humano" (Qanún) queda subordinado al "divino" (Sharía); sólo excepciones como la Constitución de Turkmenistán, aprobada en 1992, definen el sistema como una "República presidencialista, democrática, secular y Estado de derecho", aunque se trata en la práctica de un régimen ferozmente represivo, con un partido único, y donde las minorías rusa y uzbeka se hallan notoriamente discriminadas.

Bajo el llamado "socialismo del siglo XXI", la América Latina que este año comienza a conmemorar el bicentenario de sus primeras constituciones ha visto también desplazarse las fuentes del Estado de Derecho hacia una legitimidad telurista de signo profético, que no en vano encuentra alianzas revolucionarias con el Irán de Ahmadineyad o con la Libia de Gadafi. Ante los sucesos del norte de África, Hugo Chávez y Evo Morales jalean lo mismo que no dudarían en reprimir con fiereza en sus propios países, y lo hacen desde ese Foro Social Mundial que ha producido el epítome contemporáneo del quiliasmo político, presentado con el nombre genérico de altermundismo.

Xavier Reyes-Matheus es director académico de RANGEL (Redes para la Acción de Nuevos Grupos de Estudios Latinoamericanos).

La Policía sitúa a Zapatero como el principal responsable del 'caso Faisán'

 www.gaceta.es 15 Febrero 2011

Los dos principales sindicatos policiales, el Sindicato Unificado de la Policía (SUP) y la Confederación Española de la Policía (CEP), han coincidido hoy al denunciar la imagen que está ofreciendo el cuerpo en el 'caso chivatazo'. Desde el SUP sitúan a Zapatero como el principal responsable, mientras que desde la CEP hablan del mayor escándalo de la historia de la institución.

"La imagen es lamentabilísima", ha criticado en declaraciones a Europa Press el secretario general del SUP, José Manuel Sánchez Fornet, quien ha comparado la investigación con "Pepe Gotera y Otilio", "Torrente" o "Mortadelo y Filemón".

A la hora de señalar culpables, desde el SUP sitúan al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, como "el principal responsable". A su juicio, la situación creada en torno al 'caso chivatazo' "tiene que ver con la estrategia seguida con ETA" durante el frustrado proceso de paz. "Zapatero tiene que dejar de echar mierda a la Policía", ha dicho.

En concreto, Fornet critica la elección de Víctor García Hidalgo ex director general de la Policía y principal imputado en la causa sobre el presunto soplo policial ya que, a su entender, "se buscó a una persona de perfil político que encajase con la negociación con ETA".

En la misma línea se ha manifestado el vicesecretario general de la CEP, Lorenzo Nebrera, quien ha alertado de que "el daño que están haciendo a la Policía es de tal magnitud que es difícil que se pueda recuperar en los próximos años". "Estamos asistiendo al mayor escándalo que ha ocurrido en el Cuerpo Nacional de Policía, asistimos atónitos a la imagen que estamos dando a través de los responsables de la investigación y los responsables de la Comisaría General de Información", ha añadido.

"Un subordinado declara una cosa y el jefe todo lo contrario, se revelan nuevas pruebas que inciden aun más en la dimensión del escándalo", ha insistido Nebrera quien ha lamentado "el tiempo que ha estado el sumario parado pese a que había indicios suficientes para seguir investigando".

Por todo ello, ha pedido "investigar hasta el final", ha recordado que "la mayoría de los policías son honrados" y ha pedido un careo entre todas las personas implicadas "para que se empiece a aclarar lo que pasó en el Bar Faisán".

Marta, de Gran Hermano 12, desvela la imposición chapucera del gallego
La concursante gallega protagoniza un video polémico sobre el uso de gallego
 www.lavozlibre.es 15 Febrero 2011

Guadalix (Madrid).- Marta, concursante gallega de Gran Hermano 12 (GH 12), programa de Telecinco, ha puesto de manifiesto de forma espontánea y evidente el papel que desempeña la imposisicón de la enseñanza en gallego: aunque los libros son obligatoriamente todos en gallego y la lengua vehicular es igualmente la gallega, los alumnos prefieren expresarse en castellano que, por otro lado, es su lengua materna. Con el diálogo emitido por Telecinco y por 'La 7', ha quedado en evidencia las numerosas trampas que utilizan los estudiantes para sortear la imposición del gallego en clase. En Galicia, como en Cataluña, Baleares, la Comunidad Valenciana, en zonas del País Vasco y de Navarra, es imposible estudiar en castellano, pese a ser la leguna común de los españoles y establecida como oficial en toda la Nación por la Constitución Española de 1978 y vigente en la actualidad. Muchos estudiantes recurren a engaños para evitar esta imposición, tal y como demuestra el diálogo mantenido por Marta con su compañera Lydia, de Gran hermano 12.

Marta está siendo criticada desde sectores nacionalistas gallegos por hablar sin complejos y decir lo que todos piensan: que en cuanto pueden se burlan de la imposición establecida por el sistema de enseñanza y recurren al castellano para adquirir realmente los conocimientos. En YouTube, el vídeo ha sido colgado por un nacionalista tratando de calificar de "galegofobia" lo que realmente es la falta de aceptación de la imposición lingüística en la enseñanza por parte de muchos gallegos. "Galegofobia?, jajaja... pero si los que se oponen a ese sistema dictatorial de imponer una lengua a la fuerza son los propio gallegos!", dice uno de los comentarios al vídeo.

“A mí me cuesta un montón hablar en gallego, no me sale”, expresó Marta (Gran Hermano 12) a la concursante mallorquina Lydia en una conversación sobre el uso de las diferentes lenguas regionales en España. “Porque no lo practicas”, le contestó Lydia. “Claro. A ver, yo si leo algo para traducirlo lo voy traduciendo poco a poco, hablarlo lo hablo, pero lo hablo mal”, le explicó.

"TODOS LOS LIBROS, EN GALLEGO"
“A ti en el cole no te han hablado”, le dijo Lydia. “Sí, en el cole todos los libros de texto eran en gallego”, contestó ante la cara incrédula de Lydia. “Yo estaba convencida…Con esto de que es secundario… “, dijo Lydia. “A ver las clases eran en castellano. Las profesoras no hablaban en gallego, pero los libros de texto eran todos en gallego, todos”. “Tampoco está entonces tan perdido”, siguió Lydia. “Va, pero yo hacía trampa y los compraba en castellano. Hacía la trampa porque a mí me cuesta mucho. Yo para memorizar tengo que entender muy bien qué estoy leyendo, estar muy familiarizada con lo que estoy leyendo porque, si no, me disperso. Si tardo media hora en traducir una palabra me disperso. Si podía trampear alguna cosa… Matemáticas y eso me daba igual, pero lo que era de estudiar, tipo Historia, Literatura… prefería hacerlo en castellano porque si no no me enteraba de nada. Yo hacía la trampa, pero bueno, los libros de texto eran en gallego todos. Las clases eran en castellano, lo único que teníamos en gallego era Gallego e Historia porque la profesora de Historia era la de Gallego. Entonces, como ella sabía gallego nos daba la clase en gallego. Es que allí muy poquita gente habla gallego y cada vez menos. Aunque cada vez hay más sentimiento nacionalista. Yo cada vez veo más jóvenes de ciudades que saben hablar castellano y prefieren hablar gallego. Es verdad que yo sé hablar gallego pero mal, no el de la Real Academia de la Lengua Gallega y para hablarlo mal… Yo hablo gallego como una persona que habla ‘spanglish’, que se inventa palabras, que está mal dicho…Lo chapurreo. Para hablarlo mal, prefiero no hablarlo. No me gusta hablar el castellano mal pues tampoco el gallego mal”. “La cuestión es hablar lo que hables, pero bien”, contestó Lydia.

"SI HABLA GALLEGO, ME DA UN BAJÓN"
“Es más, con la gente mayor ya lo asocias, pero en la gente jóven es raro. A mí me ha pasado, sé que va a sonar fuerte, pero es la realidad, que muchas chicas si un chico les gusta y habla gallego…”, dijo poniendo cara despectiva. “¿Lo pierde todo?”, le preguntó Lydia y Marta contestó afirmativamente con la cabeza. “Al revés también. A mí me pasó este verano, estaba en un bar con unos amigos y veo a una de mis amigas con un chico súper guapo y digo ‘joder, qué chico tan guapo’. Ella me dijo ‘es mi primo’. Le dije que me presentara a su primo y me dijo ‘mira, se llama Marta, él se llama tal’. Yo le dije ‘encantada’ y me dijo ‘son o primo de tal’. Me dio un bajón…”, explicó. “Qué fuerte…”, le contestó Lydia. “Sólo hablan los nacionalistas, muy nacionalistas, los de ‘por cojones’, nacionalismo exaltado. Son muy pocos”, siguió Marta. “Pues yo lo oigo y me parece sexy como suena”, contestó Lydia. “No es que suene mal. Durante años se extendió la idea de que el que hablaba gallego era un paleto y tiene una connotación peyorativa. Inconscientemente lo asocio. El primer estimulo que me produce oír a alguien hablando gallego es negativo. Bueno, sabes, yo seguí enrollándome con él igual, pero me chocó. No es muy habitual en gente joven que hable gallego”, dijo riéndose.

“En Lugo, por ejemplo sí. Trabajé en un pub en Lugo y el 80 por ciento hablaban en gallego, pero también un gallego que ‘buf’ más bruto… Dentro de cada provincia o de cada pueblo hay diferencias. A ver, el gallego más bruto, digo bruto al feo, a ver, aunque no digo que sea feo pero el que se ve más así es el que usa la ‘geada’ y el ‘seseo’. En gallego ‘gato’ se dice ‘gato’ pero hay zonas que dicen ‘jato’ y eso es algo muy bruto, muy brusco. O en vez de decir ‘cinco’ dicen ‘sinco’ y ese gallego suena súper bruto y ese es el gallego que está más metido en la gente más ignorante. Son rollos que son por cultura, absurdos, pero es verdad que en Lugo hablan muy bruto y yo a veces no les entiendo. Hablan muy rápido, muy cerrado y me cuesta un montón entenderlos. No sé si eso cambiará para mejor, pero es una pena que nuestro propio idioma… “, dijo Marta. “Es una pena que lo toquteéis así”, le contestó Lydia. “Nosotros, además. Porque si lo hace la gente de fuera, pero entre nosotros…”, sentenció Marta.

“Yo desde fuera, desde mi ignorancia, se habla ese acento y a mí me parece bonito, así finamente, ¿sabes?”, dijo Lydia. “A la gente de fuera suele gustar nuestro acento. Nosotros, en cambio, nos vemos el acento y nos avergonzamos. Decimos ‘joé, que gallego sonó eso’ como ‘qué mal sonó’. A mí me da cosa porque me da cosa escuchar mi voz, como a todo el mundo. Pero a mí me encanta escuchar el acento gallego. Yo cuando otras veces veía ‘Gran Hermano’ y había un gallego decía ‘qué guay, qué bonito’ escuchando el acento. La gente que está en el mundo del cine y la televisión pierde su acento, tipo presentadores de telediario que tienen que hacer clases”.

“Es como los cantantes, cuando cantan y no se les nota”, continuó Lydia. “Sí, pues para la tele igual. Es una pena, como Jesús Vázquez que está muy orgulloso de ser gallego”. “¿Y Jesús Vázquez en su día a día ha perdido ya su acento?”, le preguntó Lydia. “Lo pierdes”, respondió tajante Marta y continuó: “Jesús Vázquez es de Coruña. Paula Vázquez de Ferrol, como Saray, la del año pasado, Silvia Jato, Marta Sánchez…”.

“Cualquiera lo diría ¿eh? Y tiene que ser costoso perder el acento” , siguió Lydia. “Cuesta, no eres consciente del acento que tienes, no sabes hasta que punto rectificar porque no sabes hasta que punto tienes tu acento”, reflexionó la gallega. “No les se nota nada. Marta Sánchez yo me acabo de enterar que era gallega”, dijo Lydia. “Marta Sánchez hubo unas cosas que a la gente no le gustó. En una rueda de prensa dijo que se sentía madrileña y a los gallegos les sentó como una patada en el culo. ‘Pírate para Madrid y no vuelvas’”, zanjó Marta.

MOVILIZACIÓN POR LA LIBERTAD
Sigue la campaña Stop ¡Ya! de España y Libertad
 Minuto Digital 15 Febrero 2011

España y Libertad mantiene en marcha una campaña de concienciación social que pretende denunciar la islamización de Europa.

Miles de adhesivos ya han sido colocados por toda España (35.000), y seguimos repartiéndolos de forma gratuita entre los internautas que visiten la web de España y Libertad (www.e-libertad.es) y lo pidan mediante correo electrónico o telefónicamente, llamando al 600.437.500. Los carteles y adhesivos se enviarán a su propio domicilio. El objetivo es que puedan verse en toda España.

La campaña, basada en la que ha realizado la Unión Democrática de Centro suiza para oponerse a la construcción de minaretes en suelo helvético, recoge la imagen de una mujer con ‘burka’ y varios minaretes sobre la bandera de Europa.

La presidenta de España y Libertad, Yolanda Morín, afirma que la campaña denuncia “una realidad palpable que humilla a las mujeres y a colectivos como el de los homosexuales que ya es visible en numerosos lugares de Europa y de España”.

Morín recuerda que España y Libertad “no tiene nada contra los musulmanes, contra la gente… con lo que tenemos un problema es con la ideología islámica. Creemos que es una ideología totalitaria. En la ideología islámica no existe lugar más que para el Islam. Y es esto a lo que debemos tener miedo”.

Cataluña
Marcado en el «cole» por hablar castellano
Un colegio de Sitges pone una señal en rojo al expediente de un niño de 5 años por no hablar catalán en el patio
JANOT GUIL / BARCELONA ABC Cataluña 15 Febrero 2011

La política de discriminación del castellano en el colegio que se practica en Cataluña, que pasa incluso por ignorar (desacatar) sentencias del Tribunal Supremo, llega a afectar a los más débiles, indefensos e inocentes: a los escolares. Hasta los más pequeños.

«¿Qué he hecho mal, mami? ¿Por qué me han puesto una pegatina roja?», le preguntó un niño de 5 años de Sitges (Barcelona) a su madre cuando llevó a casa el expediente de notas del colegio.

El documento en cuestión (ver imagen), para «enmarcar», califica el nivel de lenguaje verbal del alumno en varias facetas —expresión oral, pronunciación, etc.— que son evaluadas de forma gráfica, como si fuera un semáforo, con una pegatina verde, amarilla o roja según el nivel.

En el punto tres del escrito, se lee (en catalán, faltaría más): «Participo en conversaciones utilizando la lengua vehicular del centro». Y, al lado, una pegatina circular de color rojo —color de estigma—, señal de que en este apartado no se progresa adecuadamente. Una marca que hasta un niño de 5 años entiende como negativa, aunque no alcance a comprender todo su significado porque no sabe leer bien. De ahí el «¿qué he hecho mal mami?» con cara de susto, una reacción que indignó a unos padres que aunque quieren mantenerse en el anonimato (por no perjudicar aún más al niño), lo denunciaron a Ciutadans (C's). «No queremos una comunidad en la que la gente te señale por la lengua que hablas», declaró el portavoz del partido, Jordi Cañas.

Ciutadans anunció también que llevarán ante los tribunales a la consejera de Enseñanza de la Generalitat catalana, Irene Rigau, por desacato a las sentencias del Tribunal Supremo que avalan el derecho a que el castellano pueda ser lengua vehicular en las escuelas, y no sólo el catalán. Y presentarán en el Parlamento catalán una iniciativa legislativa para pedir que se adapte la Ley de Educación catalana a dichas sentencias, dictadas el pasado diciembre.

Esta iniciativa se suma a la anunciada por la plataforma Convivencia Cívica Catalana (CCC), que ha presentado una querella contra la Consejería de Enseñanza por dictar una resolución «de forma arbitraria expresamente». Alude CCC al formulario para la preinscripción escolar —período que ayer comenzó en Cataluña—, que no incluye una casilla para la escolarización en castellano.

Al respecto, Rigau reiteró ayer que la lengua vehicular de la enseñanza en Cataluña es el catalán,y consideró que las sentencias del TS se refieren a casos particulares y «no invalidan el modelo educativo catalán».

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Injusticia y unidad
Editorial www.gaceta.es 15 Febrero 2011

La injusticia respecto a ETA y Batasuna introduce la reyerta y la disensión.

Es efecto de la injusticia “meter el odio donde quiera que esté” y empujar a que “los hombres se dividan y queden impotentes para realizar nada en común los unos con los otros”, nos advierte Platón en La República. Cuando la injusticia se instala en una comunidad, la convivencia se resiente, la nación se divide y amenaza con romperse. Lo cual es tan cierto hoy como en la época de la Atenas de Sócrates.

El intento del Gobierno, sostenido por casi toda la izquierda española, de rehabilitar en las instituciones y en la vida social a etarras con un pasado de crimen y delito, del que no se arrepienten y que incluso reivindican, es un acto de ausencia total de piedad hacia las víctimas, de ausencia de respeto a la nación por la que estas han dado su vida, y contrario a toda prudencia exigible en el gobernante hacia las instituciones.

Pero, además, reivindicar y rehabilitar a los terroristas sólo puede hacerse mediante la ocultación o disculpa de sus actos, y la falsificación respecto a su pasado, sus intenciones, deseos y propósitos. Y en tanto que todo esto es manifiestamente oscuro, siniestro e inmoral, el intento ha llevado a su vez al ensombrecimiento del propio pasado nacional y su último gran logro, la Transición. Comparando y equiparando el proceso de reconciliación nacional con una política de blanqueo de terroristas realizada de espaldas a la sociedad, contra su sentir mayoritario y con la oposición del otro gran partido político nacional, se destruye directamente el corazón de la reconciliación nacional.

La injusticia respecto a ETA y Batasuna introduce la reyerta, la disensión, y rompe la concordia nacional. Lo peor de todo es que nada era necesario. ETA estaba políticamente derrotada, había consenso nacional frente a ella, y sólo era cuestión de tiempo su extinción operativa. En vez de ello, el PSOE ha preferido sacrificar la Justicia, y con ello empujar a los españoles a desconfiar de su capacidad para lograr juntos empresas nacionales.

Futuro sin pasado o futuro imperfecto
El pasado al que Batasuna no quiere hacer referencia alguna está presente porque hay asesinados que gritan desde su silencio obligado e impuesto
JOSEBA ARREGI El Correo 15 Febrero 2011

Recientemente se podía leer en estas mismas páginas, firmado por uno de sus analistas políticos, que el paso que se exigía dar a la izquierda nacionalista no debía venir de la mano de personas 'limpias', 'no contaminadas' hasta ahora por haber representado a la vieja Batasuna, sino que, por el contrario, debía venir de la mano precisamente de esas personas porque solo así se mostraría con toda claridad que es Batasuna la que rompe con ETA, que es Batasuna la que se declara autónoma de ETA. Tras la presentación, el pasado 7 de febrero, del nuevo partido que, por medio de sus estatutos y por los discursos que lo acompañan, pretende dar forma a esa ruptura, a esa autonomía frente a ETA, algún analista ha escrito que los jueces del Supremo tienen ahora la difícil tarea de analizar si Batasuna es sincera en su apuesta por el rechazo de la violencia, incluida la de ETA si se volviera a producir.

Poniendo en relación las dos opiniones, a uno se le ocurre pensar que las cosas podrían estar muy claras sólo con una simple afirmación por parte de Batasuna: condenamos la historia de terror de ETA, no sólo la que se pudiera producir en el futuro, sino toda la que ha producido a lo largo de su existencia. Si los ciudadanos escucháramos esa condena, el Supremo no tendría duda alguna respecto a la sinceridad de Batasuna, no albergaría dudas de que, incluso aunque se siguiera llamando de la misma forma, se trataría de un partido nuevo, puesto que habría roto el cordón umbilical que le une a ETA: compartir la misma historia de terror.
Los portavoces de Batasuna han puesto empeño en decir que la presentación del nuevo partido, los discursos que lo acompañan, con la referencia obligada a los documentos que han precedido, implican un punto de inflexión, significan un antes y un después. Pero todo lo fían al futuro. No hay ninguna referencia condenatoria al pasado. Es como si pretendieran un futuro sin pasado, o al menos que los demás no miremos al pasado ahora que ello apuestan por un futuro, al parecer distinto a ese pasado.

Pero miremos o no a ese pasado, ese pasado existe y está presente, es parte del presente y debe formar parte del futuro. Por eso es necesario preguntar cómo formará parte de nuestro futuro, no sólo del de Batasuna o del partido nuevo, sino del de todos nosotros. El pasado al que Batasuna no quiere hacer referencia alguna, aunque en los documentos que siguen citando como referencia ese pasado aparece en términos aprobatorios y positivos porque es el que fructifica en la apuesta actual, está presente porque hay asesinados que gritan desde su silencio obligado e impuesto. El presente de la sociedad vasca es incomprensible sin esa presencia de ausencias obligadas e impuestas. El presente de la sociedad vasca está conformado por las víctimas familiares de los asesinados. Y si ese pasado y este presente se borran, se ocultan, se evitan, el futuro político de la sociedad vasca se construirá sobre fundamentos falsos que no auguran nada bueno.

No puede haber un futuro político para la sociedad vasca sobre el fundamento de la mutilación de su pasado y de su presente, si de ese pasado y de ese presente se elimina la presencia de los asesinados. Esa presencia es la que exige no sólo una apuesta de futuro que prometa servirse sólo de medios pacíficos, no violentos, sino una condena de la violencia terrorista de la que ellos fueron víctimas.

Parece que Batasuna, transformada a hora en Sortu, quiere apostar por un futuro sin pasado. O al menos sin que los demás tomemos en consideración ese pasado. Pero al no referirse al pasado de terror, al no condenarlo, lo llevan consigo, lo traen consigo allí donde quieren ser admitidos, al espacio de la democracia, cargando ese espacio con ese pasado inconfesable, no condenado, con el que no rompen, del que no se liberan, atándonos a los demás a ese pasado de terror y violencia.
Batasuna pretende que los demás miremos al futuro que nos señalan sin tomar en consideración el pasado, mientras que ellos aportan, queriéndolo o sin querer, ese pasado de asesinatos al futuro de todos, con lo que el futuro sin pasado que quieren para nosotros se transforma en un futuro imperfecto para todos. Porque no sólo no condenan la historia de terror de la que ellos son parte integrante, sino que devalúan la historia democrática de los demás. Siguen hablando de solución democrática a alcanzar, siguen afirmando que es necesario conseguir las condiciones democráticas mínimas para solucionar el conflicto vasco, siguen diciéndonos que la democracia llegará cuando se cumpla su proyecto, sus planes, su diseño político para Euskadi y la sociedad vasca. Y siguen condenando el Estado -cuya definición incluye el monopolio legítimo de la violencia- porque rechazan todas las violencias, incluyendo la del Estado, que dejaría de serlo, y la de ETA si se produjera.

Son como los descubridores de América que gritan tierra, para darse cuenta que la tierra ya estaba habitada: había que convertir a los pobladores anteriores en iguales -en lengua, cultura y fe- a los españoles que los conquistaron. Ahora es la izquierda nacionalista la que descubre la democracia, para darse cuenta de que ese territorio ya tenía pobladores, pero que para que sean verdaderos demócratas se tienen que convertir -en lengua, cultura y fe políticas- en lo que ellos ya son y por lo que ETA ha matado.

Porque, y esto es lo que más importa, si el futuro sin pasado implica una mutilación del pasado real existente, implica una amputación del presente real de la sociedad vasca con todas las víctimas que incluye como fruto de un pasado que no debió producirse, se halla en paralelo con la mutilación de la sociedad vasca que pretenden para el futuro: ellos y los que ellos acepten son los demócratas, ellos y los que ellos admitan son los vascos de verdad, ellos y sólo los que ellos decidan serán miembros de pleno derecho en la Euskal Herria por ellos soñada. Son totalitarios que, en todo caso, acatan las reglas de la democracia, pero que no asumen los valores de la democracia. Aunque en esto no están solos.

El MLNV tiene mucha prisa
COSME A. LUZARRAGA El Correo 15 Febrero 2011

Iñigo Iruin, Rufi Etxeberria, tantos otros la semana pasada, condenando la violencia, incluso la de ETA; abogando por la paz y por la reconciliación... Lo siento pero no me lo acabo de creer. Hasta hace bien poco, unos meses, justificaban lo injustificable, jaleaban a ETA, apoyaban la kale borroka, y cualquiera podíamos ser objetivo.

Ahora porque han escrito algo, parece que unos estatutos (el papel lo aguanta todo), y han efectuado unas declaraciones (las palabras se las lleva el viento) parece ser que todos corriendo debemos acudir a darles los parabienes y defender sus derechos civiles.

Derechos civiles también tenían las víctimas que los suyos hasta el lunes (ETA) asesinaron, y sus seguidores vilipendiaron e insultaron a los muertos y a los vivos, a sus familiares. Por lo tanto, a nadie se le puede pedir que a quienes han practicado, aprobado y justificado la violencia como método político, ahora, por mor de unos estatutos y una declaración más o menos oportunista, se les de el 'estatus de demócratas'. No debe ser así de fácil; hay mucho dolor por medio.

Lo que ocurre es que tienen prisa porque se están quedando sin espacio político, esa es la única razón y no otra, la persistencia de un proyecto político condenado a desaparecer en el actual contexto; además, tontos como los dirigentes de EA que les ofrecen las siglas hay pocos, afortunadamente, aunque ante la supervivencia cualquier cosa es mejor que la nada. Hay que darse cuenta de que un nutrido grupo de jóvenes que siempre han encontrado amparo, por desgracia, en las siglas de la izquierda abertzale, podrían tomar otros derroteros. Además ellos se sienten llamados a liderar a todos los independentistas, esa es la razón, no la paz y la reconciliación.

Lo mejor en este momento y de cara al futuro más inmediato es esperar y observar, ver qué ocurre si ETA atenta otra vez, o si los de la kale borroka en alguna fiesta patronal asoman el hocico. No valen las declaraciones por mucho que gusten a unos cuantos, lo que valen son los hechos continuados. Nosotros, la sociedad, la mayoría del país, los que durante años y años (más de 30) hemos asistido entre atónitos y cabreados a toda esa lacra, no tenemos por qué tener prisa, y tenemos el derecho adquirido de poder observar, ver, y opinar.

Si no llegan a algún proceso electoral próximo es por su culpa; llevan treinta años de retraso.

La Generalitat de Cataluña presume de que la educación no sea bilingüe
La consejera de Enseñanza, Irene Rigau, defiende que el modelo asegura el dominio del catalán
 www.lavozlibre.es  15 Febrero 2011

Madrid.- La Generalitat de Cataluña se siente orgullosa de priorizar el catalán y marginar el español en la enseñanza. Y, además, así seguirá siendo con el Gobierno de Artur Mas. Este sistema monolingüe fue defendido por la consejera de Enseñanza, Irene Rigau, para asegurar el dominio del catalán. Aunque Rigau descartó que fuera un modelo bilingüe, precisó que al finalizar la educación obligatoria sí se conocen ambos idiomas.

La consejera de Enseñanza subrayó las virtudes del actual sistema educativo, que, en su opinión, logra que los alumnos tengan buenos resultados en catalán y castellano. Rigau también destacó que la sentencia del Supremo sobre el equilibrio entre ambas lenguas "no invalida" el modelo educativo del Govern, "con todo el respeto para la Justicia".

Recalcó que la lengua vehicular en los centros escolares es el catalán y por eso "debe ser usada".

Mientras la Generalitat continúa desafiando al Supremo, Ciudadanos anunció ayer lunes que llevará a los tribunales a Rigau por desacato. El portavoz y diputado del partido liderado por Albert Rivera, Jordi Cañas, denunció que los impresos de preinscripción escolar para el próximo curso no incluyen ninguna casilla para elegir que el español sea la lengua vehicular, como exige la sentencia del Alto Tribunal.

Cañas anunció que su formación va a iniciar un procedimiento legal para sentar a Rigau en el banquillo por "insumisión".

"La presionaremos en el Parlament e iniciaremos acciones judiciales para que se cumplan las leyes; no se puede permitir que insumisos y personas que violan el Estado de Derecho sigan representando a la Generalitat", indicó Cañas.

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