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Recortes de Prensa   Lunes 21 Febrero 2011

 

Autonomías
¿Es viable el Estado actual?
Pío Moa Libertad Digital 21 Febrero 2011

El Estado autonómico es algo inédito en la historia de España y no respondió en su momento a una demanda popular, sino que fue un clásico "invento" de algunos políticos con fines algo confusos, partiendo de una triple presión: la herencia de la II República en los estatutos vasco y catalán; la ETA, a la que se pensaba así quitar "argumentos"; y en la conveniencia que creyó verse en diluir las autonomías catalana y vasca extendiendo el sistema al resto del país. Además se construyó el nuevo Estado de forma ilegal, por iniciativa de Suárez, con unas "preautonomías" que se adelantaban a la Constitución y le imponían unos hechos consumados.

Todo ello no significa que las autonomías resulten inviables: podían ser una forma original y fructífera de ordenar el país –en algunos aspectos lo han sido–, si las competencias quedaban bien delimitadas. Y haría falta haber hecho un balance de los aspectos positivos y negativos de la experiencia, como he propuesto hace ya bastantes años, a fin de corregir los "malos usos". Pero es solo ahora, por exigencias de la crisis, cuando se plantea la viabilidad del sistema... y solo desde un punto de vista económico: han resultado un foco de dispendios que el país no puede permitirse.

El problema, sin embargo, tiene otras dos vertientes, la administrativa y la política. El Estado central se ha ido debilitando, ha faltado a su obligación de controlar el gasto autonómico, como ha recordado Recarte, y ha perdido fuerza moral y política, de modo que carece de autoridad para aplicar reformas administrativas imprescindibles.

Pero el aspecto más difícil y crucial es el político. También por iniciativa de Suárez quedó el sistema sin cerrar, de modo que el estado central podía ser despojado progresivamente de sus competencias en un movimiento disolvente ilimitado. Asimismo se introdujo en la Constitución el término "nacionalidades", interpretable como naciones. Siendo las naciones la sede de la soberanía en una democracia, España tendía a disolverse como tal nación, abriendo paso a la transformación de las autonomías en estados asociados, como ha terminado ocurriendo con los estatutos llamados de "segunda generación". Estatutos impuestos también por conveniencia de una casta política indecente y al margen de los deseos de los ciudadanos.

Los nacionalismos regionales son, ante todo, antiespañoles, y crean unas tensiones centrífugas muy fuertes. Una "tercera generación", ya previsible y hacia la que avanzan muchos políticos, significaría la abierta disgregación y balcanización del país. Este es el reto más grave de nuestra generación. Y urge afrontarlo, porque sin ello el país será incapaz de encarar otros muchos retos, desde el planteado por la amenaza islámica o la decadencia cultural de España, hasta el de la absorción y eliminación de la soberanía española en un Estado europeo bajo la batuta del eje Berlín-París o algo semejante.

Pícaros de nuevo cuño
César VIDAL La Razón 21 Febrero 2011

La figura del pícaro es, sin ningún género de dudas, uno de los grandes aportes de la cultura española a la universal. Desde que Alfonso de Valdés trazó las aventuras del Lazarillo de Tormes, el género obtuvo un éxito tan extraordinario que a él fueron añadiendo aportes figuras de la talla de Cervantes o Quevedo e incluso las novelas de tercera fila resultan verdaderamente notables. En otras naciones, sin duda impresionados por el descollante talento hispano, intentaron copiar nuestras novelas, pero no lo consiguieron. Los alemanes no pasaron de un Simplicissimus al que habría desplumado Rinconete en una sola partida de cartas, y el Scapin de Moliére le hubiera durado menos a la Garduña de Sevilla que un pan al pobre Lazarillo.

El pícaro –aceptémoslo– es tan esencialmente español como el vino de Jerez, el pescaíto frito o la paella valenciana. Sin embargo, históricamente, el pícaro siempre aparece retratado como flor de la marginación. Se trataba de un personaje que se veía, con harto dolor, fuera de la sociedad y que, para sobrevivir, tenía que ingeniárselas más allá de la moral. El pícaro nunca formó parte del sistema por la sencilla razón de que ese mismo sistema lo aislaba, lo perseguía y, si se daba el caso, le daba de palos o lo ahorcaba. Su historia, por definición, acababa mal o, al menos, en una sumisión dolorosa a un mundo invencible que lo mismo le obligaba a exiliarse que a convertirse en un cornudo consentido.

Gran logro del PSOE y de los partidos nacionalistas ha sido el de redimir al pícaro de esa posición marginal para transformarlo en parte relevante, incluso esencial, de sus gestiones de gobierno. Si el caso del Palau catalán haría que Guzmán de Alfarache abriera los ojos como platos, el denominado «fondo de reptiles» de Andalucía no hubiera sido capaz de administrarlo Monipodio ni respaldado por toda su banda de ladrones, coimas y tahúres. Creado desde la presidencia de la Junta de Andalucía por Manuel Chaves y su sucesor Griñán, el mecanismo ha permitido durante años que gente que no trabajaba en determinadas empresas haya podido prejubilarse en ellas como si se hubieran pasado la vida ganándose el pan con el sudor de la frente. No hace falta decir que todas esas prejubilaciones fraudulentas las pagamos con nuestros impuestos los que no nos dedicamos a estafar al prójimo sino a trabajar honradamente.

La trama de corrupción –que, presumiblemente, podría triplicar la cuantía del escándalo Gürtel– se vincula de manera nada sorprendente con cargos públicos, miembros del PSOE y sindicalistas de la UGT. Quizá no cabe esperar otra cosa cuando se lleva gobernando casi tanto como el general Franco, pero es que, lamentablemente, el problema no se limita a Andalucía. A decir verdad, la más que posible aceptación por parte del PSOE y del PP de una propuesta de CiU para que sean impunes los directivos de las cajas de ahorros con agujeros como la fosa de las Marianas indica que la picaresca pasea por los barrios más diversos. Desde luego, de vivir en esta época, el Buscón hubiera parecido más infeliz que nunca y el Diablo Cojuelo hubiera resultado un pobre bobo comparado con esa gente que se envuelve en la bandera de los obreros o en la de la construcción nacional de Cataluña para vaciarnos más fácilmente los bolsillos.

El cupo o la liquidación de España como nación
Roberto Centeno El Confidencial 21 Febrero 2011

El nacionalista Artur Mas, dentro de su estrategia soberanista y anexionista, con un desprecio absoluto hacia España y su Constitución, y sabiendo que un referéndum independentista lo perdería, ha decidido algo mucho mejor que la independencia, convocar un “referéndum” para la implantación en Cataluña de un sistema de cupo similar al del País Vasco y Navarra, a pesar de haberle sido expresamente prohibido por el Tribunal Constitucional.

Con independencia de que en cualquier país civilizado, una rebelión de este tipo no sería tolerada y en caso de ir adelante, el Sr Mas y quienes las convocaran irían directamente a la cárcel, y la autonomía de Cataluña suprimida, como fue suprimida la del Ulster y no pasó absolutamente nada, desde un punto de vista estrictamente económico la propuesta no se sostiene. Se trataría de un expolio similar al del País Vasco pero multiplicado por tres dado el tamaño de la economía catalana, donde Cataluña pasaría a aportar al resto de España la décima parte de lo aporta actualmente.

Si todas las regiones españolas funcionaran por el sistema de cupo, la Hacienda española perdería el 78% de sus ingresos y sería imposible financiar las Fuerzas Armadas, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, las Instituciones, el Servicio Exterior, el pago de los intereses y la amortización de la Deuda Pública, el pago a las Clases Pasivas y los pagos debidos a la Unión Europea, es decir, pura y simplemente España desaparecería como nación, en línea con la opinión de Zapatero, para quien España es “algo discutido y discutible”.

El cupo vasco
El cupo vasco consiste básicamente en gestionar autónomamente su Hacienda Publica como si fuera un Estado Soberano, solo que infinitamente mejor, porque además dispone de todo un país para expoliar sin contemplaciones, algo que no existe en ningún otro lugar del planeta. Recaudan sus impuestos, los correspondientes a las ventas y negocios de las empresas radicadas en su territorio y fuera de él, ponen sus propios tributos y financian con ello una autonomía de lujo.

Se trata de un privilegio económico gigantesco originado en las guerras civiles del siglo XIX, que inexplicablemente se conserva exponencialmente aumentado en el XXI. Después de la Guerra Civil, Franco suprimió este privilegio en Vizcaya y en Guipúzcoa, pero lo mantuvo en Alava y Navarra. En 1979, el entonces Ministro de Hacienda, Paco Fernández Ordoñez decidió suprimir este increíble privilegio, pero la oposición frontal -un auténtico disparate histórico- de los diputados de UCD, Mayor Oreja y Rodríguez Sahagún, cabezas de lista en Guipúzcoa y Vizcaya, respectivamente, provocó un fuerte enfrentamiento con Ordóñez que fue zanjado por Suarez, con una visión increíblemente cortoplacista y una falta absoluta de sentido del Estado, a favor de los dos últimos, logrando finalmente que en lugar de suprimirse se reestableciera en Vizcaya y Guipúzcoa.

El cupo sirve en teoría para pagar aquellos gastos del Estado de carácter general que correspondería pagar al País Vasco y Navarra en función de su participación en el PIB, pero esto es la teoría, la realidad es completamente diferente. En la última revisión de 2002, y mediante toda una serie de cálculos tramposos, que Rato se tragó íntegros, el cupo se fijó en 1.035 millones, y 300 el navarro, en lugar de los 2.000 millones y 600 millones que hubieran correspondido si los cálculos se hubieran hecho correctamente. Pero ni uno ni otro reflejan ni de lejos la aportación que estas regiones tendrían que realizar si funcionaran por el régimen común de todas las demás. En concreto, a día de hoy, y descontando aquella parte que financia el gobierno vasco, y que no hubiese tenido que financiar si estuvieran en el régimen fiscal común, pagan la décima parte de lo que les correspondería, con lo cual el resto de los españoles financiamos una administración de lujo, con sueldos y medios de lujo, respecto al resto de regiones españolas, las diferencias de remuneraciones son tan escandalosas que pueden superar hasta el 50%.

Pero es que el tema es mucho peor, pues a todo este cúmulo inaceptable de privilegios se añaden los impuestos pagados por las empresas con sede social en el País Vasco, y que derivan de los beneficios conseguidos no solo en el País Vasco, sino en toda España. Cuando las empresas son medianas o pequeñas, es decir la inmensa mayoría, el dinero del IVA y de todos los demás impuestos se lo quedan íntegramente las Diputaciones Forales, es decir el suyo y el nuestro; cuando son grandes empresas, caso del BBVA, Iberdrola, Fagor, Eroski, etc, pagan en teoría por la cifra relativa de negocios en el País Vasco y fuera de él, pero en la práctica las Diputaciones Forales, que son las que tienen los datos, se llevan la parte del león. Pero es que además hay numerosos impuestos de muy diverso tipo que corresponderían a la Hacienda española en un 80%, que es aproximadamente la cifra de negocio que las empresas y entidades financieras ubicadas en el País Vasco realizan fuera de él, que se quedan íntegras las haciendas forales, por ejemplo, la compra de Scottish Power añadió a las arcas forales 100 millones de euros año, mientras que el resto de los españoles pasamos la mano por la pared.

¿Qué pasaría si el régimen fiscal vasco se extendiera a Cataluña?
No se que hará Zapatero respecto a la rebelión abierta de Más, pero habida cuenta de que se han fumado un puro con la Constitución y con el Estado de Derecho siempre que les ha convenido, puede suceder cualquier cosa, y aunque la aceptación por un Presidente de Gobierno de España de un hecho prohibido por el Constitucional, que pone en peligro cierto la existencia misma de España como nación, es un acto inequívoco de alta traición, creo que Zapatero hará, como siempre, lo que crea que le favorece más políticamente, porque España y los españoles le importamos un pimiento. Y ¿qué ocurre si lo acepta?

Si lo acepta, y aunque la realidad sería por supuesto más compleja, el dibujo aproximado de la situación sería el siguiente: dado que el PIB de Cataluña es tres veces el del País Vasco, Más pedirá lógicamente un pago al Estado español del orden de los unos 3.000 millones de euros por año. Y teniendo en cuenta que los ingresos impositivos totales y la parte de Cataluña en los mismos proporcional a su PIB, estaríamos hablando de unos 27.000 millones de euros, de los que habría que deducir la parte de gastos que entonces tendría que financiar el gobierno catalán y que ahora financia el Estado, estaríamos hablando de unos 23.000 millones, con lo que el agujero primario que la extensión del cupo a Cataluña supondría para el Estado sería de unos 20.000 millones.

Luego vendría el agujero derivado más difícil de cuantificar, pero enorme. Cataluña vende en el resto de España del orden de los dos tercios de los bienes y servicios producidos en la región. Para las grandes empresas el criterio de repartir los ingresos impositivos generados por sus actividades en función del lugar generado, funcionaría parcialmente, parcialmente porque solo la hacienda catalana sabría de verdad donde han vendido qué, o a donde son imputables los beneficios obtenidos, a parte que habría numerosas partidas, como ocurre en el País Vasco con el BBVA, Iberdrola…, de las que se apropia directamente la hacienda local por estar ubicadas allí y tiro porque me toca.

Ahora consideren la infinidad de empresas medianas y pequeñas, responsables de la mayor parte de las ventas de productos catalanes fuera de Cataluña, que como ocurre en el País Vasco ingresaran todos sus IVAs, Sociedades…, en la hacienda local, mientras la Hacienda de España pasa la mano por la pared. Si los productos fueran franceses, ingleses o chinos, el IVA generado en España sería recaudado íntegro sin problemas por la hacienda española, pero en éste caso la experiencia demuestra que no es así. Por dar una cifra de orden, haciendo un paralelismo con el País Vasco, que sabemos cómo funciona en la práctica, la hacienda española dejaría de percibir no menos de 30.000 millones de euros, un agujero sencillamente inasumible. Con el cupo, los intereses de la deuda española a Cataluña le traería al pairo, igual que hoy al País Vasco, “no estamos para pagar pufos” dicen con toda su cara, cuando ellos han contribuido como el que más; le traerían al pairo los pagos a la UE, las aportaciones al Servicio de Empleo, las clases pasivas...

Es evidente, que desde un punto de vista económico, al resto de los españoles le interesaría infinitamente más la independencia que el cupo, el cupo nos convierte pura y simplemente en una colonia tipo del XIX, dicho lo cual quiero dejar claro que yo estoy radicalmente en contra de darles la independencia, pues para eso es infinitamente más sencillo aplicar el artículo 155 y suprimir temporalmente la autonomía y no pasaría nada -independencia que en todo caso, exigiría convocar referéndum provincia a provincia, pues sería absolutamente inaceptable y antidemocrático, que unas provincias impusieran su criterio a otras, pero la que así lo decidiera que se fuera.

Pero hay algo en que Más tiene toda la razón, ¿por qué el País Vasco y Navarra si y Cataluña no? Pues porque lo que hay que hacer es suprimir el cupo del País Vasco y Navarra, que es un robo legal inaceptable. Si a Más se le prohíbe el “referéndum”, es evidente que los cupos vasco y navarro no pueden mantenerse ni un día más. Ni el PSOE ni el PP están por la labor, solo UPyD lo propone.

Una bomba de relojería
El Editorial La Razón 21 Febrero 2011

El mundo árabe vivió ayer un nuevo domingo convulso. A la ola de cambio en los países islámicos se sumó Marruecos. La monarquía alauí actuó con las prevenciones utilizadas por otros regímenes autoritarios. Desplegó las fuerzas de seguridad con fines intimidatorios, limitó las comunicaciones a través de internet, suspendió las emisiones del canal de televisión Al Yazira, impidió el acceso por carretera a Rabat, manipuló a los partidos y los sindicatos del régimen para debilitar el seguimiento de la protesta y utilizó los medios públicos para su particular propaganda. En definitiva, todo lo que un sistema totalitario hace cuando se siente amenazado. Pese a todo, miles de personas salieron en Rabat, Casablanca, Fez, Tánger, Marraquech, Tetuán y otras ciudades para reclamar reformas políticas, la dimisión del Gobierno y la limitación de los poderes del rey. El valor de esta movilización no autorizada por el régimen, la mayor de la historia de Marruecos, es que demuestra que existe un foco importante de descontento social representado en el Movimiento del 20 de Febrero, auspiciado por los jóvenes marroquíes. Las manifestaciones en tantas ciudades, alguna de ellas próxima a la frontera española, son un síntoma de inestabilidad que situado en el actual contexto árabe obliga a España a estar muy atenta y preocupada. Que no haya ocurrido nada traumático hasta la fecha no quiere decir que no pueda suceder mañana y lo cierto es que esa contingencia está hoy más cerca que hace unas semanas. Los incidentes en Larache, Alhucemas, Tánger y Marraquech, con serios enfrentamientos, deben ser tomados como un aviso.

La diplomacia española se ha mantenido a la sombra de la europea frente a las revueltas árabes, lo que no ha sido precisamente positivo. La lamentable desidia comunitaria, esa práctica desaparición del concierto de naciones en lo referido a este asunto, ha sido todavía más grave si se piensa las consecuencias que pueden acarrear estos sucesos para la Unión.

Por no hablar de cómo quedan los principios morales de una Europa que asiste casi impasible a la violación de los derechos humanos a unos cientos de kilómetros, como en Libia. El caso libio es el paradigma de cómo una diplomacia débil es más un problema que una solución. Gadafi no sólo ha desatado una brutal represión que ha causado al menos 200 muertos, sino que ha amenazado a la UE con dejar de cooperar en materia de inmigración si no mira para otro lado ante sus barbaridades. Puro y duro chantaje de un deplorable personaje, merecedor de una respuesta firme, que tiene que ser un respaldo a la causa de la libertad y la denuncia de los abusos.

Marruecos, Libia, Irán – donde ayer el régimen de los ayatolás cargó con dureza contra la oposición–, Bahréin, Yemen, Argelia e incluso Túnez –donde la gente ha vuelto a la calle contra el actual Gobierno– constituyen una incógnita cuyo desenlace resulta ahora mismo indescifrable. En todo caso, una incógnita peligrosa para Europa y para España. Tenemos entre manos una bomba de relojería que la diplomacia europea no ha sabido manejar. Quedarse al margen es la peor opción. Europa está obligada a alentar la causa de la libertad y la democracia con todo lo que ello supone.

España por los suelos
Aleix Vidal Cuadras www.gaceta.es 21 Febrero 2011

Los servicios secretos iraníes detuvieron en Teherán al cónsul Javier Pérez Cambra.

Si hay actualmente en el mundo un régimen brutal e inicuo, es el de los ayatolás de Irán. El presidente de la república islámica usurpa el poder tras unas elecciones amañadas, los opositores son detenidos, torturados o ejecutados sin ninguna garantía jurídica, las mujeres consideradas adúlteras son lapidadas, una Policía religiosa fanática y sádica maltrata a las jóvenes que cometen algún descuido en su indumentaria y no existe libertad de manifestación ni de expresión ni de culto. Por si esto fuera poco, el Gobierno iraní condena a su pueblo al paro y a la pobreza invirtiendo los cuantiosos recursos que obtiene de la explotación de sus riquísimos yacimientos de gas y de petróleo en un programa delirante de construcción de armas nucleares y en la financiación de organizaciones terroristas en Líbano, Gaza, Somalia, Sudán, Irak y allí donde ve la menor oportunidad de sembrar el caos y la muerte.

Pues bien, la semana pasada los servicios secretos iraníes detuvieron junto a nuestra embajada en Teherán al cónsul Javier Pérez Cambra, registraron el vehículo en el que se desplazaba, que era el del embajador, le retuvieron cuatro horas en la comisaría para extranjeros, le sometieron a un interrogatorio intimidante, intentaron arrebatarle su teléfono móvil y después de las protestas de la Embajada española y del Ministerio de Asuntos Exteriores le liberaron sin cargos.

Entre el ultimátum de Trinidad Jiménez exigiendo disculpas y la respuesta transcurrieron 48 horas, apurando el plazo fijado por Madrid. Y aquí paz y luego gloria. En vez de retirar fulminantemente a nuestro embajador, la dulce Trini acepta unas excusas renuentes y somete al Estado español a una humillación intolerable.

Una muestra tal de debilidad abre sin duda la puerta a nuevas fechorías. A la vista de sucesos como este no es de extrañar que nadie nos tome en serio. Gracias a ZP nos arrastramos por los suelos para servir de felpudo a las dictaduras más siniestras.

Las patatas fritas belgas o la revuelta contra el nacionalismo antidemocrático
Carlos Martínez Gorriarán http://carlosmartinezgorriaran.net 21 Febrero 2011

Las revueltas democráticas del mundo árabe, lideradas por jóvenes organizados en internet –y extendidas a Irán y China estos días-, han quitado protagonismo a una iniciativa parecida lanzada en Bélgica por estudiantes más que hartos del desgobierno y la deriva hacia la disolución de su país: es la llamada “revolución de las patatas fritas”. Pero teniendo en cuenta que por fortuna España se parece mucho más a Bélgica que a Egipto o Marruecos, convendría dedicarle al menos una reflexión a lo que está sucediendo en un país que no hace tantos siglos era un espacio vital para la política española: los antiguos Países Bajos católicos (a diferencia de los protestantes, la Holanda actual). Y si fuera posible, imitarlo.

Bélgica es un Estado extraño, resultado de la ingeniería política y geoestratégica sobre un territorio martirizado por guerras inacabables desde el inicio de la edad moderna. Con dos lenguas principales yuxtapuestas –pues los belgas carecen, a diferencia de nosotros, de una verdadera lengua común-, la religión católica fue el cemento encargado de cohesionar un país “artificial” interpuesto entre poderosas potencias: Francia al sur, Alemania (antes Prusia) al este, Holanda al norte y muy cerca, al noroeste, Gran Bretaña. Uno de esos cruces de caminos estratégicos demasiado importantes para cederlos sin más a una potencia hegemónica, lo que condena a ese espacio a convertirse en un Estado neutral para todos. Esa fue también la causa de las inacabables y agotadoras guerras en las que se vio involucrada España: que los Países Bajos eran parte principal de la herencia de los Austrias desde Carlos I, y España no podía retirarse de Flandes –aquí eran más conocidos por ese nombre- sin renunciar a las ínfulas de superpotencia y paladín de la causa católica (e imperial romano-germánica).

Probablemente esa es la razón de fondo de que Bélgica, creada como Estado independiente, católico y neutral tras la revolución de 1830, no llegara nunca a cuajar del todo como país: que la razón estratégica no es capaz de crear naciones. Con dos comunidades lingüísticas tan diferentes, los flamencos del norte que hablan neerlandés y los valones meridionales que lo hacen en francés, la pérdida de importancia del conflicto religioso dejó al descubierto la insustancialidad del proyecto político una vez que el nacionalismo lingüístico se apoderó de la vida política de los belgas. En los últimos decenios, la política belga ha estado dominada por la obsesión por separar a flamencos de valones, acabando con cualquier institución común salvo la monarquía; incluso llegaron a dividir en dos la gran biblioteca de la famosa Universidad de Lovaina. Los “belgas” ya no tienen en común prácticamente otra cosa que un pasaporte y la capital virtual de Europa, la ciudad de Bruselas. ¿Les suena?: adelantándose a lo que aquí propugnan nacionalistas catalanes, vascos y gallegos y sus imitaciones, los respectivos partidos, tras dejar de ser belgas para alinearse como flamencos o valones, se han empeñado a fondo en volar puentes de todo tipo entre dos comunidades que viven de espaldas… salvo en Bruselas. Es aquí donde se ha recuperado la idea de una ciudadanía belga e irradiado a otras ciudades flamencas y valonas. El detonante de la reacción ha sido, a escala doméstica, el escándalo de los más de 250 días sin gobierno federal, y el catalizador internacional, citado expresamente por los promotores de la protesta, el ejemplo de las protestas democráticas árabes convocadas por jóvenes a través de internet.

La revuelta belga de las patatas fritas también es una protesta por la falta de democracia en Bélgica. Esto sorprenderá a quienes piensan que la democracia se reduce a la celebración de elecciones periódicas y al mantenimiento de ciertas formalidades públicas, y desde luego escandalizará a los nacionalistas, pero contra lo que protestan imaginativamente los estudiantes e internautas belgas es contra la destrucción de la ciudadanía operada por el avance de las reaccionarias políticas nacionalistas de la división artificial, el conflicto intercomunitario y la destrucción de la cultura común con la vista puesta en la supresión del Estado común. El mismo proceso que soportamos en España, sólo que mucho más avanzado.

Elegir las “patatas fritas” como icono de la protesta es una broma llena de significado: son algo que todos los belgas, flamencos o valones, tienen en común, como la excelente y variadísima cerveza, la ciudad bilingüe de Bruselas y la triste pero valiosa monarquía que allí se aloja. El catolicismo que les separaba de los neerlandeses del norte u holandeses ya no tiene, por fortuna, el papel cismático del pasado.

Ojalá progrese la rebelión belga de patatas fritas e internet contra la majadería nacionalista: sería una magnífica señal de reacción de la ciudadanía contra el avance del nacionalismo que tanto daño hace, siempre, a la democracia en las sociedades avanzadas. Porque, insistamos, lo que las chicas y chicos belgas, flamencos o valones, están diciendo al conjunto de la sociedad, es uno de los principios básicos de la democracia: sin ciudadanía no hay democracia, y quien destruye la comunidad política en nombre de la lengua o cualquier otra contingencia parecida no hace otra cosa que destruir la ciudadanía y, por tanto, destruye la democracia sobre la que jura en vano.

Irán en Suez
Como si democracia islámica fuera menos oxímoron que círculo cuadrado
GABRIEL ALBIAC ABC 21 Febrero 2011

IRÁN tiene un pie en el Mediterráneo. Ahora. Es la única novedad tras la caída de Mubarak. Desde 1979, cuando los ayatollahs tomaron el poder y mutaron el humano despotismo del Shah por el divino de la teocracia, el paso de Suez estaba vetado a los navíos militares iraníes. Ha dejado de estarlo. Primer gesto internacional del gobierno de Omar Suleimán: dos barcos de guerra de Ahmadineyad han sido autorizados a cruzar Suez, camino de Siria por la ruta naval más corta. Como era de esperar, los egipcios aseguran que los barcos no son portadores «de armas químicas ni nucleares». Uno de ellos transporta, eso sí, misiles y torpedos. El otro carga 33 toneladas de armas para Hizbulà, que, en el sur del Líbano, hace mucho que dejó de ser una convencional guerrilla, para trocarse en disciplinada unidad de choque del ejército iraní en la frontera con Israel.

Entre tanto, aquí, en Europa, afinamos los matices acerca de la imaginaria democracia que deseamos ver avanzar en el mundo islámico. Como si democracia islámica fuera menos oxímoron que círculo cuadrado. Así andaban los teólogos bizantinos, cuando ya los bárbaros estaban a las puertas de Constantinopla: meditando sutilmente acerca del peso de la pluma desprendida del ala de un ángel. Constantinopla cayó. Y ellos ni se enteraron. Hasta que estuvieron muertos y su biblioteca destruida. Aquí pasará lo mismo. Aunque sin aquel esplendor de grandiosa teología. Nos iremos extinguiendo en el silencio de los resignados. Sin épica. Sin dolor siquiera. Nuestra anestesia es profunda.

Porque, a decir verdad, no se requieren grandes teologías para sumar los datos y sacar conclusiones. Ni se exige una excelsa lucidez para sentir el escalofrío de la amenaza en curso.

Sumar los datos. Sumemos. Irán posee tecnología nuclear. En buena parte, aportada por los mismos técnicos que pusieron en pie —con la loca aquiescencia internacional— la potencia de un Pakistán nuclear, siempre a un paso de la guerra abierta con la nuclear India. Es más que verosímil que la bomba atómica iraní exista ya o esté a punto de ser montada. Irán posee misiles con radio de alcance suficiente para bombardear Israel; lo cual quiere decir, para bombardear el sur de Europa. Posee una unidad de élite que controla, ante la pasividad de las fuerzas internacionales, todo el sur de un Líbano cuya hegemonía se ha repartido amigablemente con la dictadura siria de Al Assad. Posee, a partir de ayer, paso libre por el Canal de Suez. Lo que es lo mismo: plataforma para sus misiles en el Mediterráneo.

Puede que a Europa le dé igual. Europa hace ya mucho que, como la Sybila de Cumas, a cuya trágica imagen da voz el Satiricónde Petronio, sólo desea morir. Y qué más le da que sea sin combate ni gloria. Israel, no. Israel tiene el mal gusto —que tanto nos embaraza a los europeos— de negarse a ser pasivamente degollado. De demasiados degüellos está hecha la historia del pueblo judío, como para que ningún europeo venga a predicar la resignación a quienes en Israel han puesto su última esperanza de supervivencia. Ese Israel es lo último que queda de Europa. De aquello que fue la Europa que ya no es: certeza moral de que sólo en la lucha por la libertad somos hombres libres.

Mohamed VI
Lo dejarán tirado
GEES Libertad Digital 21 Febrero 2011

El próximo parece ser Marruecos. Y de imprevisibles efectos, porque si los dictadores que en el Magreb y Egipto tienen un frente abierto con los sectores más inconformistas de sus sociedades, que amenazan con hacerlos caer, para Mohamed VI el frente es doble. El propio marroquí y el saharaui, lo que significa que uno puede en cualquier momento alimentar al otro: una nueva protesta saharaui puede provocar inestabilidad en Marruecos, y un aumento de las protestas de los jóvenes marroquíes puede hacer lo propio con los saharauis. Eso, unido al aumento de las protestas en Libia y Argelia, y al hecho de que los manifestantes aguantan el pulso en las calles marroquíes, ha encendido todas las alarmas en el Gobierno marroquí. La debilidad asoma en el régimen.

En España las protestas marroquíes se han minusvalorado, lo que contrasta con la enorme cobertura dada a las de otros países: de TVE han desaparecido, siguiendo el apagón decretado por Trinidad Jiménez. La dictadura marroquí tiene en la diplomacia española a uno de sus aliados internacionales más importantes, hasta el punto de que España se ha alineado rígidamente con Francia en la UE defendiéndole; ni la vulneración de derechos en el Sáhara, ni la represión en Marruecos o las amenazas implícitas hacia nuestro país han evitado que Zapatero sea el más fiel aliado de Mohamed VI, cada vez más distanciado incluso de los Estados Unidos, que buscan ya otros aliados en la región.

No es sólo el Gobierno. Durante las crisis árabes, el PSOE ha destacado por defender a la dictadura marroquí. Elena Valenciano se ha dedicado a repetir durante las protestas tunecinas y egipcias que la revuelta no tenía sentido en Marruecos por los avances democráticos. Seguía así la senda abierta entusiastamente por Trinidad Jiménez, que alababa los "avances democráticos". En su defensa diremos que no ha sido la única, porque Jorge Moragas se sumaba hace unas semanas al coro de adivinos socialistas que negaban la posibilidad de que las protestas llegaran a donde finalmente lo han hecho: Marruecos. Para ello han contado con la cobertura del diario El País, tradicional guardián mediático de los intereses marroquíes en España.

Sin embargo, la izquierda española no destaca ni por su fidelidad a principios ni por su defensa del más débil. Durante las protestas egipcias animaba a los egipcios, pero abandonaba a los marroquíes, cuyas protestas no estaban para ella justificadas. Después, denunciaba la represión de las dictaduras tunecina o egipcia hacia los manifestantes, pero se "olvidaba" de Marruecos. Incluso ha minusvalorado y ocultado lo que ha ocurrido, por ejemplo este fin de semana. Sólo al final, cuando las protestas se han asentado definitivamente en Rabat, Tánger o Marrakech, y no tienen pinta alguna de remitir, la izquierda española está cayendo en la cuenta de que quizá la maravillosa democracia marroquí deba hacer concesiones democráticas. Todo un alarde de principios y un aviso para el dictador marroquí.

Nada más lejos de nuestra intención que brindar consejos al caprichoso majzén. Pero se entrevé ya que en sus problemas para mantenerse en el poder, que parecen reales y crecientes, va a dejar de poder contar con la izquierda española, que ha olido su debilidad y comienza a recular en su apoyo. Como pasó cuando Alí y Mubarak dieron muestras de debilidad, Mohamed VI empieza a parecer tóxico, un mal compañero de viaje, e impresentable: con la misma seriedad con la que Trinidad Jiménez defendió la dictadura marroquí sin caer en la cuenta de que podría ser escenario de revueltas, lo dejarán caer. Si su natural prepotencia no se lo impidiera, se daría cuenta de que la izquierda española, fiel compañera de viaje en años de represión, lo va a dejar tirado. No será ni por su represión hacia los saharauis ni por su represión hacia los marroquíes, sino porque cada vez está más débil. Muy edificante lo de nuestra izquierda.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Entidades Cívicas de las cinco Autonomías con cooficialidad lingüística reclaman el amparo de los poderes del Estado en el Día Internacional de la Lengua Materna
Asociación por la Tolerancia de Cataluña 21 Febrero 2011

Los colectivos: Asociación por la Tolerancia de Cataluña, Fundación Círculo Balear, Galicia Bilingüe, Plataforma por la Libertad de elección lingüística del País Vasco y Plataforma Valenciana por la Libertad Lingüística defendemos –en aquellas CCAA con más de una lengua oficial– el derecho a escoger la lengua de escolarización de nuestros hijos, en el que queda englobado el derecho a la enseñanza en lengua materna. Denunciamos asimismo que, en nuestras respectivas comunidades autónomas, se está vulnerando sistemáticamente el derecho de los niños a recibir la enseñanza en lengua materna, lo que en algunas de estas comunidades les sucede sólo a los niños castellano-hablantes.

En 1999, la UNESCO estableció el 21 de febrero como Día Internacional de la Lengua Materna, por ser ésta la “más importante para las primeras fases de nuestro desarrollo emotivo y cognitivo”.

Este Organismo, en el 1er bloque de Principios, basándose en la experiencia a lo largo de muchos años de investigación, afirma que la enseñanza en la lengua materna es el mejor instrumento para mejorar la calidad de la educación, ya que los niños que inician su educación en ella logran mejores resultados que aquellos que son expuestos a un idioma nuevo al comenzar la escuela. Recomienda, además, que se extienda el empleo de la lengua materna en la enseñanza hasta el grado más avanzado posible.

Las recomendaciones de la UNESCO no se rigen por intereses políticos, sino por criterios pedagógicos, que son los que deben primar en cualquier política educativa que se precie. Así, los colectivos mencionados, en este día tan especial, sumando a estos criterios pedagógicos: los sociológicos y los legales, estimamos oportuno constatar que:

1. Es una obviedad que los procesos de inmersión no voluntarios son contrarios a la filosofía de la UNESCO, aunque nuestros representantes no tengan pudor al
invocar su nombre para respaldar una política que contraviene claramente sus recomendaciones.

2. El propio concepto de inmersión que se aplica en algunas Comunidades autónomas de España es además discriminatorio porque afecta sólo a los niños
castellanohablantes. Los hablantes de las lenguas cooficiales no la sufren; simplemente reciben la instrucción en su lengua familiar. Por tanto se está violando también el artículo 2 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, en el que se formula el principio básico contra la discriminación por motivos de idioma, entre otros. Esa discriminación resulta especialmente lacerante en el caso de los niños con discapacidad cerebral o sordos.

3. Se ha sustituido el concepto de lengua materna por el de “lengua propia”. Con ello, se ha privado a muchos escolares del derecho a la enseñanza en su lengua.
Es decir, se olvida que los únicos portadores de derechos son los ciudadanos y no lo territorios. A veces, contra toda evidencia, se niega esa discriminación;
otras, se justifica como medida necesaria para evitar la “muerte” de las lenguas cooficiales, falacia de bulto, ya que las lenguas prestigiadas –en este caso,
además, sobredimensionadas por las Instituciones– no mueren si sus hablantes no las dejan de utilizar. En cualquier caso, no es función de la escuela salvar
lenguas. En cambio, privar de la enseñanza en una lengua oficial, que en el caso del español también es la común de toda España y la segunda más importante
en el mundo, constituye –además de caso único– un atropello para muchos y un fraude para todos.

4. Al ignorar sistemática y deliberadamente que el castellano es lengua materna de más de la mitad de los escolares en cualquiera de estas Comunidades
Autónomas, las autoridades educativas dan la espalda a la realidad sociológica y al no facilitar, al menos parcialmente, la educación en este idioma en algunas de
ellas, se sitúan además al margen de la ley, cuestión inaceptable en un Estado de derecho.

Por todo ello, SOLICITAMOS AL FISCAL GENERAL DEL ESTADO que inste a los gobiernos autonómicos a cumplir las leyes, y a LAS CORTES GENERALES que promuevan una ley de lenguas para todo el territorio español que:

1. Garantice la igualdad de derechos lingüísticos de todos los ciudadanos en los territorios con cooficialidad lingüística, dando por finalizado, después de tres
décadas, el periodo de “normalización” de las lenguas locales.

2. Derogue cuanto antes las leyes de inmersión obligatoria, que niegan de facto el derecho a la educación en lengua materna, y que haga prevalecer el derecho a la
libertad de elección lingüística.
21 de febrero de 2011

363 días al año
Nota del Editor 21 Febrero 2011

Nosotros, AGLI. Asociación G. por la Libertad de Idioma, todos los días del año, excepto 1 de Enero y el 25 de diciembre, reclamamos que cese la inoculación de la lengua regional a los niños español hablantes, que se cumpla la constitución española que establece el deber de conocer el dioma español y no establece deber de conocer lengua regional alguna y que se cumplan los derechos humanos en cuando a la escolarización en lengua materna cuando ésta sea la lengua oficial del estado, y la no obligación del estudio de las lenguas regionales.

Nosotros reclamamos que a los niños no se les trate como vehículos vivientes para inocularles las lenguas regionales por miserable interés de unos pocos que se benefician de su persistencia y que utilizan para marginar a los demás.

Nosotros reclamamos que a los niños no se les inoculen las lenguas regionales que impiden su desarrollo y aprendizaje normales, y que los impulsa a la mediocridad y al desastre.

Quien quiera que el estado financie que pueda estudiar en o las lenguas regionales, está en su derecho únicamente en los primeros años de escolarización, pues al tener que cumplir el mandato constitucional de conocer el español, deberá proseguir sus estudios en este idioma.


******************* Sección "bilingüe" ***********************
Batasuna les confunde
Antonio Basagoiti pidió explicaciones al lehendakari sobre su apuesta por mantener el pacto de gobierno
TONIA ETXARRI El Correo 21 Febrero 2011

Después de dos años de colaboración en el pacto de gobierno, la nueva Batasuna está consiguiendo lo que no ha logrado aún el PNV. Que el Ejecutivo de Patxi López y su socio preferente, el PP, estén atravesando una etapa de recelos provocados por declaraciones confusas del lehendakari que han tenido que ser debidamente aclaradas a petición del popular Antonio Basagoiti. Desde que la nueva marca de Batasuna salió del armario de la clandestinidad, todos han actuado pivotados por la izquierda abertzale. En Euskadi apenas se habla del resto del planeta. Batasuna-Sortu todo lo inunda. A favor, en contra. A medias. La izquierda abertzale sigue apoderándose del centro de atención, y lo que no parece tener remedio: Batasuna les confunde.

A Txema Morales, una de tantas víctimas de las amenazas del terrorismo de ETA que tuvo que abandonar el País Vasco un mal día, se le ha quedado grabado en la retina de su memoria que a su hijo de 9 años le llamaban «txakurrita», recuerda (el diminutivo de 'perro', como se les denominaba a los funcionarios policiales en los ambientes abertzales). Su testimonio, como el del exconcejal socialista Nico Gutiérrez y el de tantos exiliados forzosos, ha podido hacerse un hueco estos días entre la marea de mensajes, imágenes, cabeceras y portadas de los medios de comunicación sobre la nueva marca electoral de Batasuna-Sortu. La hoja de ruta de la izquierda abertzale, que en la manifestación del pasado sábado contó con la presencia de algunos dirigentes del PNV, va empujando con tal fuerza al resto de partidos que a algunos les cuesta sostener el palo de la vela democrática. No sabemos si se confunden. Pero, desde luego, transmiten un estado de despiste transitorio que cuesta descifrar.

Desde el PNV, su presidente, Iñigo Urkullu, notablemente preocupado por que el «victimismo» de la izquierda abertzale, si al final resulta ilegalizada, provoque una dispersión del voto nacionalista, se conforma con reclamar que se legalice a Sortu en vez de exigir a esta marca de Batasuna que rompa definitivamente con ETA. En el círculo de colaboradores del presidente Zapatero se propone, como gran hallazgo, que Batasuna, para ganarse la credibilidad que no tiene, debería negarse a seguir siendo instrumento de ETA rechazando, por ejemplo, participar en ninguna mesa extraparlamentaria en la que se negocien contrapartidas por el cese de la violencia. Que renuncien, en definitiva, a la raíz de su promoción, que no ha sido otra en 25 años que ejercer un contrapoder , siempre que han podido, a las instituciones democráticas desde los foros paralelos. En fin, que Batasuna les confunde. Tanto que el propio lehendakari ha dejado algunas perlas sobre el tapete que han sido recogidas por su socio preferente, el popular Antonio Basagoiti, quien, en privado, le ha pedido explicaciones. Suele ocurrir cuando los políticos transmiten un mensaje confuso que genera polémica. Que, una vez organizado el revuelo, recurren al consabido latiguillo de autodefensa «me lo sacaron de contexto».

Al lehendakari se le ha entendido, y ahí está la infalible hemeroteca para asistir a los periodistas como arma imprescindible de trabajo, que no mantendrá el pacto con el PP por encima de la necesidad de lograr la paz. A los socios preferentes, que mantienen su lealtad a este Gobierno aunque reconocen que han pasado por momentos en los que se ha generado mucha confusión, les sonó raro. Y Basagoiti le hizo llegar al lehendakari que no va a ser un socio «con las manos atadas», que una cosa es que sean discretos y otra muy distinta que vayan a comulgar con ruedas de molino.

Si el pacto de gobierno mantiene a los dos socios en el objetivo común de la deslegitimación del terrorismo y ninguno de los dos ha cambiado sus prioridades, no hay motivos para pensar en una desafección. El problema surge cuando una de las dos parte detecta que ha empezado a ser considerada un lastre por la otra durante la incómoda etapa del examen electoral. Esa percepción la ha tenido Antonio Basagoiti cuando vio que, de repente y a modo coral, surgieron varias voces en la familia socialista equiparando al PP con la nueva marca de Batasuna, afirmando que ambos estaban diciendo cosas que nunca antes habían dicho. Y Patxi López ha tenido que dar explicaciones al presidente del partido que le apoya y, a la vez, predicar en la parroquia nacionalista para tranquilizar a su adversario. No se siente rehén del PP. De la misma forma que su antecesor no se sintió rehén, recuerda el lehendakari, de los que ocasionalmente le apoyaron para que dirigiera la legislatura.

Pero no es lo mismo. Y es de justicia situar a cada cuál en el lugar que le corresponde. A Ibarretxe le apoyó la marca de Batasuna en la tregua del 98 y con buenas palabras alusivas al rechazo de la violencia y, más tarde, se rompió esa alianza en mil pedazos porque ETA volvió a matar. Y Batasuna dependía de ETA. A Patxi López la está apoyando un partido sin sombra de duda que no tiene que demostrar ante nadie su trayectoria democrática.

Que se desintegren
Regina Otaola www.gaceta.es 21 Febrero 2011

Es verdad que la vida pone a cada uno en su sitio, sobre todo a aquellos que dicen una cosa y la contraria para salirse con la suya, medrar en el escalafón o mantenerse en el poder.

Ahora se lleva entre la progresía mirar con buenos ojos a los etarras aprendices de demócratas, afirmando que la esperanza de la paz está más cerca que nunca y que el Gobierno lo está haciendo dabuten, y tildar a quien diga lo contrario de indeseable, aunque se trate de un ex ministro de Interior que les da sopas con hondas en conocimiento, profesionalidad e integridad personal.

Como digo, está de moda poner a parir a Jaime Mayor Oreja, tachándole algunos de perturbado mental cuando denuncia la segunda parte del proceso de negociación con ETA. Muchos seguimos pensando que Jaime tiene razón y reconocemos su valía profesional y personal porque se la ha ganado con su eficaz trabajo en toda su vida.

Sigo pensando que Batasuna es ETA, que son la misma organización terrorista. Por tanto, mientras ETA no sea derrotada no hay Batasuna demócrata que valga, porque es imposible; repito: imposible. Una organización terrorista no puede ser a la vez democrática, o se es una cosa o la otra. Son los mismos y dicen las mismas cosas. Ejemplos hay para dar y tomar. Podemos empezar con lo dicho en la quinta asamblea etarra: “Cada tiempo exige unas formas organizativas y de lucha específicas”, es decir, Sortu u otro modo de colarse en las instituciones democráticas.

Dijeron el sábado que con su legalización será posible “la instauración de una democracia integradora que nunca antes hemos conocido en Euskal Herria”. ¿Saben a qué se refieren? Yo debo reconocer que no. Aquí, en esta comunidad, ellos, los etarras, ya han estado y de hecho siguen en las instituciones demostrando lo que son: todo menos integradores. A no ser que se refieran a la integración por la fuerza, eso sí lo entiendo, porque encaja con su ideario totalitario. Nos quieren a todos integrados marcando el paso de la oca al son de la txalaparta. En eso consiste su “democracia de integración”: o te integras o atente a las consecuencias.

Mejor se desintegran ellos y nos dejan vivir a los demás en libertad. La democracia en España necesita que se refuercen los valores que le dan su verdadero sentido, lo que no pasa por machacarnos, día tras día, con las bondades de ETA-Batasuna, sino por derrotarla mediante el Estado de Derecho.
*Regina Otaola es alcaldesa de Lizarza.

Buesa, «el valor de la palabra»
El Teatro Principal de Vitoria acogerá mañana un acto en memoria del exdirigente socialista, en el undécimo aniversario de su asesinato por ETA
LORENA GIL | BILBAO El Correo 21 Febrero 2011

Natividad Rodríguez tiene una herida que se reabre cada mes de febrero. No importa el tiempo que pase, el dolor permanece. Año tras año, desde 2000. Mañana se cumple el undécimo aniversario del asesinato a manos de ETA de su marido, Fernando Buesa, y el escolta de éste, el ertzaina Jorge Díez. La fundación que lleva el nombre del exvicelehendakari socialista celebrará un homenaje en el Teatro Principal de Vitoria (20.00 horas) para honrar su memoria, la de un político que amaba su tierra, «de la que nunca se quiso marchar», y que siempre defendió «el valor de la palabra».

Natural de Bilbao y abogado de profesión, Buesa tenía 53 años cuando la banda terrorista le arrebató la vida. Estaba casado y era padre de tres hijos. Aquel 22 de febrero, se dirigía a pie desde su domicilio hacia su oficina, acompañado por su escolta, cuando a su paso estalló un coche bomba. La explosión, en plena zona universitaria, se escuchó desde el Parlamento vasco, donde ocupaba un escaño.

A lo largo de su carrera política Fernando Buesa se distinguió por su contundente condena del terrorismo. El fin de semana previo a su asesinato, había participado en San Sebastián en una manifestación convocada por el movimiento cívico ¡Basta ya! para protestar por la violencia etarra y la falta de libertades en Euskadi, y apenas un día antes pronunció el que sería, sin esperarlo, su último discurso como portavoz del PSE en la Cámara de Vitoria. Exigió responsabilidades al Ejecutivo nacionalista por los continuos actos de kale borroka.

El jeltzale Juan José Ibarretxe gobernaba entonces de la mano de EA y Euskal Herritarrok, gracias a un pacto firmado por Arnaldo Otegi y avalado por Urrutikoetxea Bengoetxea, uno de los dirigentes de ETA que en dicha legislatura tenía acta de parlamentario. La Policía encontró en poder de la banda fotografías de Buesa que habían sido tomadas en dicha institución. «Estamos hartos de que ustedes se dediquen a darle vueltas al diccionario y a retorcer el sentido de las palabras para ver si encuentran una expresión feliz que sea asumible por EH a la hora de plantear sus resoluciones. ¡Dejen de mirar tanto y con tantos paños calientes a su suspendido socio y vuelquen su atención en las ciudadanas y ciudadanos de este país que sufren los ataques y carecen de seguridad y libertad!», espetó Buesa aquel día en la sede legislativa.

«Compromiso y lealtad»
«La capacidad de disfrute con las pequeñas cosas, el valor del compromiso, su profundo sentido de la lealtad. Pero, por encima de todo, la dedicación a su familia» es la huella imborrable que el exdirigente socialista dejó entre los suyos y quienes le conocieron. Aficionado a la música y el cine, Buesa defendió con firmeza sus principios, «pero reconociendo siempre a su adversario político». El año pasado, en el décimo aniversario de su asesinato, la izquierda abertzale se negó a homenajear al que fuera vicelehendakari. Tres de sus cuatro representantes en las Juntas de Álava -uno de ellos no asistió al pleno- eludieron el recuerdo que la institución foral tributó a Buesa. Los tres apoderados, elegidos en la candidatura de ANV, formación ahora ilegalizada, prefirieron ausentarse mientras el resto de junteros guardaba un minuto de silencio. La actitud de los radicales fue idéntica a la que HB, Batasuna y sus siglas herederas han venido manteniendo en los últimos años. El escenario ha cambiado. Pero la duda reside en si la izquierda abertzale, tras rechazar ahora cualquier violencia, «incluida la de ETA», dará el paso y rendirá tributo a los asesinados por la barbarie terrorista. En este caso, a Fernando Buesa.

Natividad Rodríguez, que mañana pronunciará un discurso en el Teatro Principal de Vitoria en favor de la memoria y de la necesidad de «construir convivencia», ha seguido muy de cerca los últimos movimientos de la izquierda abertzale y reconoce que «el hecho de que mencionara expresamente a ETA es un paso más». Aún así, no esconde su «decepción» ante la falta de una condena retroactiva. «Que olviden todo lo pasado y no se arrepientan ni digan que ha estado mal es algo que duele. Aunque mencionen a las víctimas en su discurso, lo envuelven en esa retórica de siempre, con un lenguaje que oscurece el significado y rebaja la responsabilidad», argumenta.

La viuda de Buesa no ha olvidado el silencio de Rufi Etxeberria, portavoz del colectivo, cuando ETA mató a su marido. «Entonces él era parlamentario y no dijo nada», recuerda. Pese a todo lo que le ha tocado vivir, no ha perdido la esperanza de que la paz llegue a Euskadi, aunque los antecedentes le han hecho mantenerse «escéptica» ante los nuevos acontecimientos, máxime cuando hay unas elecciones tan cerca. Su postura es tajante: «Confío en el Estado de Derecho y su legalización dependerá de la Justicia».

Hace un año que la viuda de Buesa subrayaba, en el mismo escenario al que se subirá mañana, la importancia de «echar una mirada atrás», consciente de que «el pasado no vuelve», «para no cometer los mismos errores y enfocar adecuadamente el camino del futuro». Cuando el terrorismo deje de amenazar Euskadi, la convivencia será el siguiente paso. Entonces, el reto será «construir espacios en los que quepamos todos», dice.

Día internacional de la lengua materna
¿Se puede escolarizar en cualquier lengua? ¿Es indiferente cuál sea la lengua primera o familiar para planificar los sistemas educativos? Evidentemente, no
ITZIAR IDIAZABAL El Correo 21 Febrero 2011

COORDINADORA CÁTEDRA UNESCO DE PATRIMONIO LINGÜÍSTICO MUNDIAL. UPV-EHU

La denominación 'lengua materna', tal como algunos especialistas como el profesor Dolz de la Universidad de Ginebra lo vienen diciendo, es una denominación sexista. En nuestra sociedad y en otras muchas no solo las madres sino también los padres y otros agentes se hacen cargo de la transmisión lingüística. Es también una denominación de marcado carácter biológico. Los niños, hasta el momento al menos, nacen de madres y es esa naturaleza biológica la que se le atribuye también a la lengua como si fuera una característica anatómica fruto o consecuencia de la intervención biológica de la madre.

Denominaciones como primera lengua, lengua familiar, primera lengua de socialización, etcétera, me parecen más ajustadas a la realidad que la de lengua materna. Asimismo, hay que tener en cuenta que tanto en nuestra sociedad como en otras bilingües/multilingües muchos individuos tienen al menos dos lenguas primeras.
Pero el objetivo de este artículo no es tanto discutir o proponer alternativas al término 'lengua materna' sino reflexionar en torno al concepto que subyace o al uso que se hace del término, fundamentalmente en el ámbito educativo y de la investigación.

En 1999 la Unesco proclamó el día 21 de febrero como día Internacional del Idioma Materno con el objeto de promover el reconocimiento y la práctica de las lenguas nativas, en especial las de las minorías y grupos indígenas. Previamente, en 1954, la Unesco proponía el uso de las lenguas vernáculas (así se llamaban entonces a las lenguas primeras) al menos en la educación infantil y primaria para combatir el fracaso escolar. En 1928 la Oficina Internacional de Educación de Ginebra organizó en Luxemburgo el Primer Congreso Internacional de Bilingüismo y fue allí en donde especialistas de distintas regiones europeas con lenguas diferentes a las oficiales plantearon la necesidad de que la escolarización se realizara en lengua materna. Aquel primer congreso de bilingüismo, sin embargo, criticaba el bilingüismo. Basándose en estudios que hoy no pueden considerarse científicos (porque entre otras cosas, se basaban en datos obtenidos de escolares galeses a través de pruebas verbales realizadas en inglés, lengua que apenas conocían), se afirmaba que el bilingüismo era pernicioso para la educación o formación académica.

Desde los años sesenta del siglo pasado, estudios iniciados en Canadá y desarrollados posteriormente en todo el mundo, fundamentalmente en Occidente, han demostrado ampliamente que la educación bilingüe y plurilingüe, y en concreto, los programas de inmersión, lejos de ser perniciosos generan beneficios tanto a nivel personal como social; proporcionan un mayor desarrollo cognitivo y una mayor capacitación lingüística que a su vez favorecen la supervivencia de lenguas minorizadas y minoritarias y aportan condiciones indispensables para la integración social y cultural. Algunos de los programas bilingües/plurilingües más exitosos se han desarrollado a partir de lenguas minorizadas como catalán o euskera. Y una gran proporción de los escolares que han disfrutado de estos programas educativos no han sido escolarizados en su lengua materna.

¿Quiere esto dec ir que se puede escolarizar en cualquier lengua? ¿Que es indiferente cuál sea la lengua primera o familiar para planificar los sistemas educativos? Evidentemente no.

Sabemos que los escolares cuyas lenguas familiares son mayoritarias parten con ventaja porque gracias a la infinidad de usos y estímulos que aporta la sociedad en esas lenguas a través de los más diversos cauces (familiares, socio-culturales, informáticos, comerciales...) estos escolares desarrollan sus lenguas sin merma alguna y pueden aprovechar la escuela para aprender otra/s lengua/s y convertirse así en bilingües o plurilingües con todas sus ventajas.

Por ejemplo, escolares bilingües vascos o catalanes, escolarizados en euskera o en catalán, y que apenas han recibido tres horas semanales de clase en español compiten con escolares monolingües españoles obteniendo resultados académicos similares o mejores. (Ver resultados de las pruebas PISA 2009 por ejemplo, en donde tanto en Cataluña como en Euskadi, los resultados son semejantes a la media de la OCDE y superiores a la media española). Los que parten de lenguas minorizadas, sin embargo, necesitan de la escuela y de otros medios para compensar el desequilibrio social y asegurar el desarrollo de esas lenguas; asimismo, la escuela es fundamental para evitar su desprestigio y propiciar la convivencia integrada de las sociedades multilingües y multiculturales. La asociación lengua familiar/ lengua escolar, por tanto, constituye un principio de gran valor pero fundamentalmente en el caso de las lenguas minorizadas y en peligro.

El carácter biologizante del término 'lengua materna', por otro lado, refuerza la idea de que es una emanación genética y puede justificar o hacer que prevalezcan los estudios basados en el individuo y en el componente bio/neurológico del lenguaje. Llama la atención que la sociedad vasca, laboratorio lingüístico de gran interés científico, haya invertido más en la creación de centros de investigación neurolingüística que en la investigación lingüística asociada a la educación y a los comportamientos sociales relacionados con el uso de las lenguas. Sin negar el interés de las investigaciones neurolingüísticas, consideramos sin embargo que estas apenas tienen trascendencia a la hora de asesorar la política lingüística en materia educativa, administrativa, etcétera, porque los comportamientos lingüísticos son fundamentalmente actividades sociales. La aproximación neurológica está de moda pero en ciencias del lenguaje es un reto científico mayor explicar los comportamientos lingüísticos abordando su naturaleza genuinamente social.

Una mentira repetida un millón de veces
Nota del Editor El Correo 21 Febrero 2011

Afortunadamente, los chinos no tienen interés en que aprendamos su idioma, porque con tantos como son, sería imposible no atender su demanda.

Desgraciadamente, los nacionalistas de lengua regional, son tan pesados, que por mucho que les digamos que no nos interesan sus lenguas regionales, no  paran de tratar de inocularlas, desgraciadamente a los niños, desgraciándolos para siempre, y sólo para poder ellos, los inoculadores, seguir viviendo del cuento.

Que nos dejen en paz, que se preocupen de que la lengua regional no desaparezca inoculándula exclusivamente a sus hijos, si a tal extremo llega su irracionalidad


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