AGLI

Recortes de Prensa   Jueves 24 Febrero 2011

 

Los cabos sueltos de la democracia
EDITORIAL Libertad Digital 24 Febrero 2011

La conmemoración del trigésimo aniversario del golpe de estado revela con sucinta plasticidad la propensión de la clase política española, de la oposición y sustancialmente del PSOE, a pasar página y cerrar en falso los asuntos cruciales de la vida nacional. De los abundantes testimonios de estos días cabe colegir que en torno al 23-F se ensayaron los protocolos de manipulación e intoxicación que con dispar eficacia se han aplicado a los GAL, el 11-M y a cuantos expedientes puedan suscitar dudas respecto al papel de políticos, jueces, gobiernos e instituciones. Que Alfonso Guerra declare en la televisión pública que hay cintas con reveladoras conversaciones del 23-F que no se han hecho públicas remite directamente a los procedimientos indagatorios aplicados al mayor atentado de la historia de España o al más reciente "caso Faisán". Tal vez las cintas ocultas a las que alude con notable desenvoltura Guerra incluyen una aclaración respecto al papel de los dirigentes socialistas que se reunieron con Armada días antes del asalto al Congreso, extremo sobre el que ni sus protagonistas a título individual, ni el partido, han dado explicaciones coherentes.

El acceso al poder del PSOE meses después del golpe de Estado no sirvió, contra lo que cabía pensar, para aclarar las tramas golpistas. Pocos años más tarde, poderosos mecanismos del Estado fueron puestos al servicio de una guerra sucia contra el terrorismo que daba cuenta de la irrefrenable tendencia socialista a tomar atajos contra la ley y al margen de cualquier control democrático. Con la mirada en el retrovisor y sobre lo ya prescrito, Felipe González tuvo a bien aclarar a la sociedad española hace pocas semanas que se le ofreció la posibilidad de acabar con la cúpula de ETA mediante un atentado. Es obvio que tal propuesta no procedía de los conductos oficiales, lo que de suyo aporta algo de luz respecto a la famosa X de los GAL.

Si los años ochenta estuvieron marcados por el 23-F y parte de los noventa por los GAL, el atentado del 11-M volvió a poner a la sociedad española a los pies de un acontecimiento de brutales consecuencias. Y como en los ochenta, el abrupto vuelco político subsiguiente se caracterizó, entre otras cosas, por la imposición de una espesa cortina de humo. Es probable, eso sí, que cuando se cumplan treinta años de la masacre algún socialista admita que existieron pruebas que no vieron la luz, que fueron manipuladas, camufladas o directamente eliminadas; que no se llegó a saber, ni de lejos, toda la verdad. Sea como fuere, queda claro que los hechos más abruptos y dramáticos de nuestra historia democrática están destinados a ser pasto de la intoxicación interesada y munición para la mentira. En España, la aspiración ciudadana y democrática de conocer la verdad queda siempre en un segundo plano, por detrás de los intereses políticos, en medio de un relato en el que la realidad es lo de menos y los hechos, un cúmulo de anécdotas o singulares coincidencias que no tienen mayor importancia una vez alcanzado el poder, lo que siempre resulta, como mínimo, muy sospechoso.

La ineficacia hecha gobierno.
Pedro de Hoyos Periodista Digital 24 Febrero 2011

Yo no sé dónde estaba el 23 F de hace treinta años. O si lo sé no quiero acordarme, el presente es suficientemente potente como para que me preocupe más que el pasado. Andan revolucionados con lo que pudo ser y no fue, ni sé ni me importa si lo paró el Rey o lo paró la ineficacia de los golpistas. Porque somos un país experto en ineficacia, como se está demostrando estos días. En Libia.

Hace unos días una socialista me decía “Parece que la culpa de la crisis la tiene Zapatero”. Yo me callé porque la quiero mucho y porque no conviene derribar ciertos mitos. Hay que mantener los mitos presentes en nuestra vida para aprender de ellos, sea lo que hay que hacer en caso de conflictos, sea lo que no hay que hacer. Antes a los mitos cuando ya no servían se les ponía sobre la televisión, con el toro y la bailaora, pero ya me contarán qué hacemos con los mitos dados los aparatos de televisión que tenemos en la actualidad.

Zapatero es un mito caído y muchos millones de españoles se han dado cuenta, tarde, pero se la están dando. Mientras tanto seguimos disfrutando de lo que hemos votado. De lo que nos han votado. No conviene derribar ciertos mitos, he dicho más arriba, pero ¿qué hacer cuando el mito ya ha caído? Zapatero estaría ahora rodando por los suelos si no estuviese fragmentado. Hecho pedacitos así de pequeños. Zapatero no tiene culpa de la crisis, él no la inventó, ciertamente, pero se pasó años negándola, mindundeándola y presumiendo de ser el más listo de la clase europea. Cuando yo era niño a los más listos les ponían una medalla el día de las notas y podía presumir por el patio de ir delante de los demás. Zapa presumió de haber alcanzado a Italia y de tener al alcance a Francia y ya ve usté donde nos hemos quedao, buen hombre. La ineficacia hecha gobierno.

Al tiempo que negaba la crisis e inventaba los brotes verdes abría el grifo del gasto devolviéndonos a todos los contribuyentes un porrón de euros que bien que le habrían venido hoy al Estado, gastándose en regalías generosas lo que no tenía. Lo que no teníamos, quiero decir. La crisis no la inventó él pero mientras la crisis venía y cubría todo de empresas cerradas y parados él se encogía de hombros, silbaba y miraba para otro lado: “que yo no he sido, que ha sido Periquito…” podría tal vez cantar mientras tanto. La ineficacia hecha gobierno.

Ahora, mientras nos crecen los gurtel, los mercasevilla y los “Eres” falsos, ahora cuando los faisanes vuelan bajo y se ponen a tiro de los jueces, ahora mientras nos preguntamos como autómatas dónde estábamos el 23 F, arde África. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que empezaron los primeros problemas en Túnez? Luego Bahrein y Egipto, algo Marruecos y Argelia. Perdonen que me repita, ¿cuánto tiempo ha pasado desde que empezaron los primeros problemas? La ineficacia hecha gobierno. Ahora Libia.

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que empezaron los primeros problemas? ¿Cómo es que ciudadanos españoles han estado abandonados en el aeropuerto sin que nadie hiciera nada por ellos? ¿Cómo es que viendo venir las cosas, ¿o no se veían venir?, ningún departamento gubernamental tenía un plan preparado para sacarlos de allí en un santiamén? ¿Cómo es posible que toda Europa haya sacado del conflicto a sus connacionales menos España? ¿Cómo es posible que una empresa privada haya tenido que fletar un avión para llevar a cabo la tarea que se supone tenía que hacer Zapatero y sus acólitos? La ineficacia hecha gobierno. ¿No sería posible que alquiláramos España a esa empresa privada por un módico precio y su presidente y su Consejo de Administración se hicieran cargo de España?

Yo no sé dónde estaba el 23 F de hace treinta años, me importa el presente. Y me preocupa el futuro.

Solos
IGNACIO CAMACHO ABC 24 Febrero 2011

ANTE la mecha revolucionaria que corre por el mundo árabe ya no procede preguntarse si la democracia es incompatible con el Islam, como se temía Bernard Lewis, porque lo que está claro es que sí lo resulta con el caos y la violencia. Ningún ser humano civilizado sentirá la menor lástima cuando tiranos como el terrorista Gadafi tengan el final que se merecen, pero el Occidente democrático tiene que hacer algo más que contemplar con cara de panoli y brazos cruzados esta primavera rebelde que puede acabar de mala manera. Y más allá de la retórica, de los hermosos discursos de Obama y del descomprometido y abstracto buen rollitode la Unión Europea, se percibe un clamoroso desconcierto agravado por la patente falta de liderazgo. Lo sepan o no, los tipos que se juegan la vida en las calles de Libia o Bahrein están, como antes los de Egipto o Túnez, más solos que la una ante su incierto futuro.

Esa gente ha saltado frente a los tanques por desesperación, por falta de horizonte, por hambre y por cansancio. No tienen organización, ni método, ni otro plan que sacudirse de encima a sus sátrapas en un arrebato terminal de hartazgo. Y necesitan ayuda. Compromiso. Esperanza. A cuerpo limpio, comunicándose por twitter, por facebook o por radio macuto, tal vez se pueda derribar un régimen pero no se puede construir otro. Y menos un régimen democrático, que es la única posibilidad de que este proceso compulsivo desemboque en un orden razonable. Necesitan que se involucre con ellos el mundo libre que hasta ahora sólo los está mirando. Con mucha simpatía teórica, pero mirando a ver de qué lado cae la moneda.

Involucrarse no es hacer frases de apoyo ni prepararse con reflejo defensivo para una oleada migratoria. Involucrarse es utilizar la diplomacia para enviar mensajes inequívocos y apretar buscando salidas a la crisis. Involucrarse es meter recursos, ayuda y cooperación a medida que vayan cayendo las fichas del dominó de sátrapas. Involucrarse es fortalecer organizaciones civiles y partidos políticos que puedan estabilizar y articular con legitimidad los vacíos de poder. Involucrarse es intentar evitar que los regímenes arrastren en su caída (como ocurrió en Irak) las precarias estructuras de los Estados que dominaban. Involucrarse es dejar de esperar con signos evidentes de no entender nada de lo que está pasando.

Y la alternativa a no involucrarse es permitir que se involucren otros que lo tengan más claro. Los de siempre, los teócratas y fundamentalistas que sí son incompatibles con la democracia. Los que sueñan con sacar ventaja de esta sacudida popular. Los que ni siquiera hablan de libertad porque jamás la han necesitado. Los que sí saben qué hacer cuando el estupor, la tibieza y el egoísmo de las democracias occidentales los deje solos al frente del caos, listos para apoderarse del botín que están acariciando.

Tarde, mejor que nunca
Editorial La Razón 24 Febrero 2011

El desenlace de la revuelta en Libia recorre un terreno de incertidumbres. Gadafi parece controlar la capital y un tercio del país, mientras que los rebeldes, al este del país, donde se encuentran los principales yacimientos petrolíferos. El dictador mantiene la represión, aunque también prosiguen los síntomas de una descomposición lenta, pero incesante del régimen, como la huida del país de varios de sus familiares o la decisión de unidades militares de sumarse a la rebelión. El tiempo corre en contra de Gadafi. Su situación internacional es muy complicada y se puede hablar de práctico aislamiento o al menos de condena general a sus métodos.

La carnicería desatada contra el pueblo –la Corte Penal Internacional cifró ayer el número de muertos en 10.000–, que ha sido calificada por Naciones Unidas como crimen contra la humanidad, ha despertado incluso la conciencia de una Europa aletargada y pasiva en los primeros días. A esa recobrada sensibilidad de la diplomacia comunitaria contribuyó también el riesgo de un éxodo migratorio y de que el suministro de petróleo desde Libia, fundamental para Europa, y en particular para España, peligrara, además del temor a un tsunami inflacionista provocado por el alza en los precios del petróleo que repercutiría directamente en el recibo de la luz y los transportes.

La política exterior de la UE, personalizada en Catherine Ashton, ha desempeñado un mal papel en esta crisis. Ha sido incapaz de adelantarse de reaccionar adecuadamente a los acontecimientos. Demasiados días desaparecidos en un conflicto situado, no se puede olvidar, en el flanco sur del continente y con efectos para la Unión en materias de economía, inmigración y seguridad, por no hablar de los derechos humanos. Bruselas ha reaccionado tarde, pero mejor tarde que nunca. El criterio expuesto por Nicolas Sarkozy de que la UE suspenda sus relaciones económicas con Libia y se aliente entre los socios «la rápida adopción de sanciones concretas para que todos los implicados en la violencia sepan que deberán asumir las consecuencias de sus actos» nos parece el adecuado, y España debe secundarlo. Las sanciones no sólo son necesarias porque envían el mensaje de un compromiso con la libertad y los derechos humanos, sino también porque el cerco a Gadafi puede acelerar su renuncia. Ayer, la UE acordó que los expertos europeos presenten medidas concretas contra Libia. Es un paso, pero esperemos que los responsables comunitarios entiendan que el tiempo corre en contra del pueblo libio y que es preciso agilizar la toma de decisiones. Por otra parte, el servicio exterior de España tampoco ha estado a la altura. Los testimonios de desamparo de los españoles residentes en Libia son tantos y tan precisos que no hay defensa posible. En las horas críticas, la embajada y el Ministerio estuvieron casi desaparecidos y la consigna fue que cada uno se apañara por sus propios medios. La desatención ha sido tan flagrante y grave que es preciso abrir una investigación y depurar responsabilidades. Si Exteriores no puede socorrer a los españoles en apuros, mejor que dimita la ministra y dé paso a alguien más competente.

Contra manifestantes sin armas
DARÍO VALCÁRCEL ABC 24 Febrero 2011

LAS fuerzas de Muamar el Gadafi han dejado centenares de muertos sobre el suelo de Libia. Desde los helicópteros se cazaban manifestantes. También en Bahrein, el ejército ha disparado con fuego real. El viernes, millares de jóvenes enterraban a cuatro de sus compañeros: cuando volvían del cementerio los militares abrieron fuego, tres muertos, decenas de víctimas en estado crítico, 300 heridos de bala. Los hospitales de Manama, desbordados, recibían ofertas de transfusiones. La administración se indignaba. ¡Nada de privilegios!

Bahrein es una de las cinco monarquías del Golfo, al este de Arabia Saudí, enfrentada a Irán. Desde el fin del protectorado británico, 1971, Bahrein es una monarquía. El rey es hombre poco dotado para la información. Un colega suyo, Luis XIV, dijo hace 300 años que en un monarca eran indispensables el sentido común y la buena información. Varios hechos complican la situación en el golfo Pérsico. La V Flota de Estados Unidos, destinada desde hace decenas de años a vigilar la costa iraní, tiene su base en Bahrein. Desde allí dos portaaviones y casi 50 buques recorren el Golfo 365 días al año. Bahrein no es una pieza indispensable, pero la US Navy andará con pies de plomo. También la Casa Blanca. El viernes último, Barack Obama telefoneaba al rey de Bahrein: «La estabilidad va unida al respeto de los derechos universales del pueblo de Bahrein y del proceso de reformas».

Cientos de kilómetros al Oeste, en el África mediterránea, el ejército de Gadafi tiraba contra los manifestantes mientras bandas de sicarios, de paisano, mataban sospechosos. Gadafi parece no entender, o no importarle, la nueva realidad: las escenas en que se mezclan gritos de heridos con ráfagas de ametralladora se distribuyen de inmediato en el planeta. Un profesor de Trípoli, 50 años, hablaba con suma cautela: no hay más salida que la sublevación, años y años de violencia y pobreza extremas no nos dejan otra alternativa.

Las noticias sobre Argelia y Marruecos son especialmente confusas. El paro juvenil argelino, sin subsidio, supera el 50 por ciento. Marruecos tiene una clase media más conectada y más resistente. La monarquía marroquí peligrará, sin embargo, sin reformas inmediatas. Las emprendidas por Hassan II resultan hoy inconexas. El proceso de reforzamiento de las instituciones lleva años atascado. Desde su llegada al trono en 1999, Mohamed VI ha logrado avances en un asunto clave, el estatuto de la mujer. Ha revocado la injusta adjudicación de la herencia paterna —solo la mitad de lo asignado al hijo varón se reconoce a la hija— y ha modificado las condiciones del divorcio. Frente a 32 millones de marroquíes, 35 millones de argelinos. Los bereberes del norte de Marruecos plantean reivindicaciones apremiantes: sociales, políticas, lingüísticas. Marruecos, debe reconocerse, no ha cargado con el durísimo pasado de guerra colonial de su vecina Argelia en los años sesenta; ni con una segunda guerra en 1991, contra el islamismo del FIS. Marruecos ha sido duro, pero no sangriento. La monarquía ha respetado más a sus súbditos de lo que los militares argelinos han respetado a los suyos.

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¿Por qué hay que tragarse a Sortu?
TERESA JIMÉNEZ BECERRIL ABC 24 Febrero 2011

QUE alguien me explique, por favor, por qué los ciudadanos decentes de mi querida patria tenemos que tragarnos este asqueroso sapo llamado Sortu, cuando ya nos hicieron comernos a la serpiente en el 78 y no sirvió para otra cosa que para que sufriéramos una trágica y larga indigestión.

Yo, desde luego, no acepto Sortu como animal de compañía. ¿Quién nos obliga a hacerlo? ¿Dónde está escrito que ETA tiene que volver a hacer política? ¿Acaso hemos olvidado que han gobernado y asesinado simultáneamente a lo largo de su siniestra historia siempre que les hemos permitido hacerlo? Está claro que volver a manejar la plata les es indispensable, tanto como para nosostros que no la manejen, pues ello pondría en peligro nuestras vidas.

Si ustedes se fijan, los de Batasuna-ETA, léase Sortu, manejan el mismo discurso de Rubalcaba, López, Elorza, Zapatero, Eriguren y la mayoría de los dirigentes socialistas. Todos dicen que estamos ante una gran oportunidad, que se abre una ventana de esperanza, que no podemos desaprovechar este momento histórico. Socialistas y batasunos nos quieren hacer creer que ahora o nunca, descargando sobre los que digamos «ahora no», y mejor nunca, la responsabilidad de una vuelta de ETA a los asesinatos.

Es una estrategia de comunicación perversa, que resulta obligada por parte del mundo etarra, pero que no podemos aceptar de dirigentes de un Estado democrático como es España. Que Rufino Echebarría, Usabiaga, etcétera, nos quieran vender la burra de la reconversión de Batasuna era de esperar, pero que nos la vendan quienes tienen el deber de proteger a la sociedad de una organización terrorista que miente sistemáticamente y que nos ataca desde diversos frentes, es no solo una vergüenza, sino un auténtico atropello democrático.

Si Zapatero y Rubalcaba quieren tragarse el sapo Sortu hoy o mañana otros sapos etarras que se colarán en partidos ya legales en el País Vasco, servidos en bandeja por los jueces de turno que no encontrarán mancha en tan inmaculados estatutos, que lo hagan. Espero por el bien de todos que no se les indigeste y que ETA no vuelva a matar como ya hizo. ¿Es posible que no aprendan la lección de que pactar con terroristas es altamente peligroso?

Rubalcaba insiste en que la política antiterrorista del Gobierno es un éxito. Y yo me atrevo a preguntarle: ¿de quien?, ¿suyo? Porque, para mí, colaborar con banda armada (chivatazo Faisán) no es ningún éxito; excarcelar y beneficiar a presos etarras que no merecen beneficios, tampoco; como no lo es cerrar los ojos ante este nuevo intento de forzar a quienes somos demócratas a aceptar como compañeros de viaje a quienes no lo son. Es cuestión de principios, algo de lo que carecen quienes nos gobiernan y tristemente empieza a escasear entre los gobernados. No se trata de lo que digan los jueces, ni siquiera los políticos, se trata de lo que todo un pueblo sea capaz de soportar por unos principios, tan elevados como la libertad, la justicia, el derecho a vivir, la dignidad. Son estos momentos cruciales que hemos visto a lo largo de la historia en los que los ciudadanos renuncian a la comodidad, a la seguridad, al egoísmo e incluso al miedo y sacan el valor escondido y lo mejor de sí mismos para dar una lección a quienes se arrodillan frente al enemigo implorándole que les perdone la vida. Quizá sea una ingenua, pero yo sigo esperando que sean los españoles los que ilegalicen a Sortu, con la venia del Poder Judicial.

Políticos enredados
Cuando el lehendakari reconoce ahora que Batasuna «se mueve», aunque añada que le resta camino por andar, parece subestimar lo que ya ignoró en 2006: Batasuna representa los intereses de una banda que se niega a desaparecer
ROGELIO ALONSO El Correo 24 Febrero 2011

PROFESOR DE CIENCIA POLÍTICA, UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS

Batasuna propone abandonar 'las herramientas del pasado'». «Batasuna promete usar sólo vías democráticas pero no exige a ETA el cese de la violencia». Así informaba en 2004 un diario nacional de la declaración de Anoeta en la que Batasuna prometía usar «exclusivamente vías políticas y democráticas». El editorial de EL CORREO del 15 de noviembre de 2004 aclaraba: «Con la utilización de un lenguaje con apariencias de novedad, Batasuna no persigue otro objetivo que el de hacerse con algún hueco en el debate político que se desarrolla en el País Vasco. Sería torpe y temerario que significados representantes públicos o líderes de opinión se dejasen llevar por el enredo urdido en el velódromo de Anoeta, brindando a sus artífices el resuello que precisan para soslayar por el momento la exigencia de la democracia para con los liberticidas: que sólo la condena del terror les permitirá regresar a la legalidad». Otro diario recordaba que «el compromiso de Batasuna de utilizar 'vías exclusivamente políticas y democráticas' repite el firmado en el pacto de legislatura de 1999. Pero ese compromiso no impidió la ruptura de la tregua por ETA». Seis años después, Batasuna vuelve a 'enredar' a políticos y observadores con una retórica que erróneamente ha sido valorada como positiva por quienes deberían conocer mejor su trayectoria.

Tanto en 2004 como en 2011 la propaganda de Batasuna ha suscitado elogios y peticiones de legalización. «El PSE dice que la iniciativa es 'un paso, pero no el que esperábamos'». Este era el titular de EL CORREO el 16 de noviembre de 2004, que ilustra la posición de quienes hoy han vuelto a repetir idéntica postura ante la propaganda de la 'nueva' Batasuna. Patxi López destaca que la posición de Batasuna, aunque insuficiente, «es mejor que la que tenía hace unos meses». Así se expresaba en 2004 el actual lehendakari adelantando una postura repetida en 2011 tras las últimas promesas de los representantes políticos de ETA que, sin embargo, y como los precedentes demuestran, no constituyen una relevante novedad. Conviene resaltarlo porque ese tipo de discurso, supuestamente modulado con otras exigencias a Batasuna, puede resultar contraproducente para los objetivos que dicen perseguir los actores democráticos. Lo revelaba la posición del lehendakari en una entrevista en 'El Diario Vasco' el pasado 13 de febrero abogando por «buscar el equilibro entre no caer en una trampa pero tampoco impedir el avance hacia la paz». De ese modo el lehendakari caía en la trampa de una Batasuna que desea trasladar a los demócratas la responsabilidad por esa ausencia de paz de la que únicamente es responsable el movimiento terrorista. No debería considerarse en absoluto como un impedimento para la paz una declaración del lehendakari en la que hubiese mostrado un análisis más riguroso y crítico de la última argucia con la que Batasuna ha simulado una aparente pero inexistente ruptura con la estrategia terrorista.

El dirigente que en 2006 justificó su reunión con el partido ilegalizado «para mirarles a los ojos y pedirles que se desvinculen de la violencia» debería ser consciente del fortalecimiento de la narrativa terrorista que determinadas actitudes generan. Aquel encuentro propagandístico benefició a Batasuna pues, como resumió ¡Basta Ya!, constituyó «un pago político a ETA» al reconocer «a su brazo político como un partido tan legítimo como los verdaderos partidos democráticos que ellos han perseguido cruelmente todos estos años». Por ello, cuando el lehendakari reconoce ahora que Batasuna «se mueve», aunque añada que aún le resta camino por andar, parece subestimar lo que ya ignoró en 2006: Batasuna representa los intereses de una banda que se niega a desaparecer y que considera «incuestionable» su estrategia «político-militar», como asegura ETA.

Las promesas de una formación ilegalizada que ha utilizado el lenguaje a conveniencia para justificar el terrorismo y que ahora vuelve a retorcerlo buscando su legalización no merecen credibilidad alguna y, por tanto, ninguna valoración positiva, pues su trayectoria obliga a niveles de exigencia superiores a los de otros actores. El más mínimo reconocimiento de la retórica terrorista induce a reproducir dinámicas que responsabilizan a los demócratas de la continuidad de ETA. Lo revela la citada entrevista con López al mostrar un contradictorio discurso y a un líder político que se ha impuesto la obligación de aceptar parte del relato de Batasuna. Por un lado el lehendakari afirma que «la pelota no está en nuestro tejado», pero admite que él mismo puede «impedir el avance hacia la paz» si no aprecia lo que entiende como «unos nuevos estatutos en la buena dirección». El énfasis en esta inexactitud exagera la relevancia de los estatutos y resta importancia al contundente y clarificador veredicto de la sentencia de Estrasburgo que consideró «el rechazo a condenar la violencia como una actitud de apoyo tácito al terrorismo, y ello en un contexto de terrorismo que existe desde hace treinta años y que es condenado por el resto de los partidos políticos en su conjunto».

Ese tipo de discurso distorsiona el debate sobre la legalización induciendo a una confusión que predispone a minusvalorar las terribles consecuencias políticas y humanas del terrorismo y a rebajar las exigencias a quienes lo han apoyado. Si una simple táctica propagandística merece tan positiva consideración, ¿qué valor se le da a los hechos que camuflan esas palabras? ¿Habrá que recompensar próximos gestos que simulen avances encubriendo meros engaños? La experiencia confirma que la búsqueda de determinados equilibrios políticos motiva condescendencia hacia el terrorismo. Evita asimismo la pedagogía política que debería liderar el lehendakari y que tan necesaria resulta en una sociedad en la que algunos sectores aún muestran comprensión con la violación de los derechos humanos, así como deseos de eximir a sus perpetradores de los requisitos ineludibles para construir un futuro sin violencia.

¡Obedezcan, coño!
Román Cendoya www.gaceta.es 24 Febrero 2011

Los políticos del Gobierno Zapatero son impunes ante la arbitrariedad.

Hace 30 años que los españoles apostamos por la Constitución y por la democracia. Supuestamente por la libertad y la igualdad. Es importante tomar conciencia de aquello ahora que la desigualdad empieza a ser un hecho entre regiones y mucho más entre ciudadanos. De un proyecto común y compartido de nación hemos pasado a los egoísmos autonómicos liderados por los nazionalistas identitarios. De un proyecto de igualdad hemos llegado a una sociedad con ciudadanos de primera, la casta política, y de segunda, que somos los demás. 30 años después del golpe de Estado vemos cómo los políticos atacan el orden y el consenso constitucional a través de reformas estatutarias y cómo los ciudadanos sufrimos leyes, promulgadas por el Gobierno, que atacan directamente a derechos y libertades individuales. Una muestra de esta situación es la diferente actitud del supuesto Estado de derecho ante dos cuestiones similares.

Un ciudadano que da empleo a 16 trabajadores decide, con la honestidad de hacerlo público, no acatar una ley que considera afecta a sus derechos individuales recogidos en la Constitución e inmediatamente el Estado le impone una multa de 145.000 euros, la Policía Judicial le cierra el negocio y le amenazan con el cierre definitivo si no se pliega a la imposición legal. Al mismo tiempo, una institución como la Generalitat de Cataluña no acata una sentencia del órgano supremo por conculcar –como reconoce la sentencia– derechos fundamentales de ciudadanos y no pasa nada. ¿Va a ir la Policía Judicial a cerrar la Consejería de Educación? ¿Van a imponer 145.000 euros de multa a la consejera díscola? ¿En caso de que no acaten y cumplan la sentencia procederán a clausurar para siempre la Generalitat de Cataluña? Así es la sociedad en la que vivimos. 30 años después de haber derrotado a un golpe de Estado, los políticos, especialmente el Gobierno Zapatero, son impunes ante la arbitrariedad y nos gobiernan al grito de ¡obedezcan, coño!

Asociación por la Tolerancia e Impulso Ciudadano piden al Rey que se cumpla el bilingüismo en las aulas
Envían una carta al monarca para que conmine a la Generalitat a respetar las sentencias del TC y el TS
EP www.lavozlibre.com 24 Febrero 2011

Madrid.- Continúa la lucha numantina de Asociación por la Tolerancia e Impulso Ciudadano en defensa del español en la enseñanza. Los presidentes de estos colectivos, Eduardo López-Dóriga y José Domingo, respectivamente, han reclamado al Rey que conmine a la Generalitat de Cataluña para que cumpla las sentencias del Tribunal Constitucional (TC) y el Supremo (TS), que exigen un equilibrio entre castellano y catalán en las aulas.

Las entidades lo han reclamado en una misiva dirigida a Juan Carlos I, fundamentándose en el papel de árbitro y moderador del funcionamiento regular de las instituciones.

A juicio de las asociaciones, "esta actitud está contribuyendo a crear un clima de inseguridad jurídica e insurrección de alcance aún desconocido que puede poner en peligro la estabilidad del sistema constitucional español".

En esta línea, la carta critica las manifestaciones formuladas por el presidente de la Generalitat, Artur Mas, con motivo de la reciente audiencia que le concedió el Rey.

Para las entidades, la realidad es muy distinta a la descrita por Mas, ya que en la práctica son los Gobiernos autonómicos y municipales quienes practican una sistemática "discriminación" hacia quienes se identifican con el castellano.

Asimismo, Asociación por la Tolerancia e Impulso Ciudadano han solicitado una audiencia real para exponer al Rey la preocupación que sienten ante la actual situación política en Cataluña y la reiterada vulneración de los derechos lingüísticos de los castellanohablantes en nuestra comunidad autónoma.

Galicia Bilingüe impugna un concurso por contar sólo con bases en gallego
La Xunta se enfrenta ahora a dos impugnaciones, una impulsada por Galicia Bilingüe y otra interpuesta por el arquitecto Manuel del Valle
La Opinión 24 Febrero 2011

EFE Galicia Bilingüe ha impugnado hoy ante la Unión Europea la convocatoria del concurso público para las obras de rehabilitación de la antigua Fábrica de Tabacos de A Coruña, donde se ubicará la futura oficina judicial de la ciudad.

La documentación del contrato, "72 folios con lenguaje técnico", estaba disponible "únicamente en gallego", lo que, según Galicia Bilingüe incumple el derecho de "publicidad, concurrencia y transparencia" exigible a toda convocatoria pública.

La Xunta se enfrenta ahora a dos impugnaciones, una impulsada por Galicia Bilingüe ante la Unión Europa, y otra interpuesta por el arquitecto Manuel del Valle -quien alertó de lo ocurrido- ante la administración autonómica.

Estos procesos podrían concluir con la anulación de la convocatoria, la obligación de traducir los pliegos del concurso y la publicación de los mismos, ha subrayado Galicia Bilingüe en un comunicado.

"Queremos llamar la atención sobre esta inaudita actuación que, no sólo constata otro incumplimiento más de las promesas electorales del señor Feijoo en lo que se refiere al respeto del bilingüismo en la Administración, sino que ni siquiera a instancias de un ciudadano se reconocen sus derechos, lo que demuestra el empeño del actual gobierno de la Xunta en perpetuar el monolingüismo del bipartito aún a costa de incumplir la legislación española y europea".

Asimismo, Galicia Bilngüe ha alertado de otras posibles irregularidades en el proceso, como el uso de criterios de selección cualitativa, no exigir la solvencia técnica obligatoria o la falta de transparencia al citar una partida del presupuesto en que se le cobra al adjudicatario un 6 por ciento. de la facturación total sin especificar en virtud de qué norma lo puede cobrar.


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