AGLI

Recortes de Prensa   Viernes 25 Febrero 2011

 

La nación
Suicidio al alimón
Emilio Campmany Libertad Digital 25 Febrero 2011

Ya no hay tiempo. El PSOE se presentará a las municipales y autonómicas con Zapatero a la cabeza. ¿No fue Guillermo Fernández Vara quien dijo que no quería que las autonómicas fueran un plebiscito sobre Zapatero? Pues si no quería chocolate, le darán tres tazas. Y si Zapatero es capaz de llegar vivo al 22 de mayo, ¿quién le impedirá hacerlo hasta marzo de 2012? Sabíamos que al PSOE le importaba un higo que el país se arruine con tal de administrar él la quiebra. Lo que no sabíamos es que tampoco le importara un pimiento estrellarse con tal de que al volante esté Zapatero. Los Varas y los Barredas no han sido capaces de poner al timón alguien más sensato que evitara la debacle y ahora todos se dirigen alegres y contentos echando virutas al precipicio.

Es terrible ver cómo, para una vez que el interés de la nación y del PSOE coinciden, pues a los dos les interesa defenestrar a Zapatero, van los socialistas y se revelan incapaces de atenerse a lo que les conviene. No sabe uno si es que los socialistas están dispuestos a suicidarse con tal de llevarse el país por delante o si es que están convencidos de que al final del precipicio habrá una red que les salve y la derrota que todos pronostican finalmente no se producirá.

Encima, Rajoy está encantado de ver cómo su antagonista aguanta porque cree que a Zapatero lo puede vencer con facilidad, mientras que a los correosos Bono y Rubalcaba está por ver que fuera capaz de hacerlo. Y mientras, el país desangrándose. Y a ninguno de los matasanos que rodean su cama parece preocuparle. Se reúnen a celebrar el trigésimo aniversario del fracaso del golpe del 23-F y se les ríen los huesos de verse allí, encumbrados hasta las más altas instituciones de la nación que lentamente están dejando morir cuando no se dedican directamente a envenenarla con jarabe de inconstitucionalidad y grageas de corrupción. Ninguno de ellos va a hacer nada por impedir que el cuerpo enfermo de esta nación centenaria agonice y se vaya apagando poco a poco. Al contrario, pasarán facturas cada vez más altas en concepto de honorarios por sus desalmados cuidados.

Y la mayoría se consuela a base de mentiras que engulle sin querer enterarse que no son más que placebos. Hemos hecho de Suárez un gran estadista, del Rey, el salvador de la patria, de Carrillo, un gran demócrata, de Felipe González, el faro de la izquierda moderada y nos convencen de que disfrutamos de una democracia en la que, en realidad, apenas nos dejan elegir entre una sartén y un cazo.

Quizá fuera conveniente no alargar la agonía y dejar que Zapatero se haga en 2012 con un tercer mandato y en cuatro años liquide la obra que su partido empezó a hacer nada más iniciarse la Transición: destruir la nación. Y es que no se ve rey, ni príncipe, ni hombre de estado de derechas o de izquierdas capaz de evitar esta especie de suicidio colectivo que estamos ejecutando, unos por acción y otros por omisión. Lo único que nos quedará a algunos cuando llegue el momento será el poder decirnos unos a otros que ha sido un orgullo y un privilegio compartir la vivencia de ser españoles. Quiera Dios que me equivoque.

Revueltas
Miedo al futuro
Agapito Maestre Libertad Digital 25 Febrero 2011

Las insurrecciones de los pueblos árabes contra sus gobiernos despóticos están poniendo en evidencia el miedo al futuro, a lo incierto, o sea a la libertad, del mundo occidental. Es menester, pues, insistir en lo obvio; se está produciendo una revolución democrática en el mundo árabe, pero Europa, especialmente sus elites intelectuales y políticas, no quieren creérselo. Más aún, el cinismo occidental no deja de repetir que es poco menos que imposible una rebelión basada en la confianza y solidaridad recíprocas entre seres humanos que están hartos de sus déspotas gobernantes. Muchos "analistas" occidentales se niegan a reconocer que hay una lucha sistemática por los derechos individuales de participación en la gestión de lo público en estos países, según ellos, porque aquí no ha habido ni hay cultura democrática.

A partir de esa "premisa", en realidad, a partir de ese círculo infernal, es imposible comprender nada de lo que está a la vista. Son incapaces de ver que existen, por diferentes motivos y razones que ahora no vienen al caso, miles de seres humanos que no quieren vivir en un permanente estado de servidumbre voluntaria. Antes que vivir como en un "parque de animales", miles de personas luchan por vivir libres aunque sólo sea para no morir como esclavos. A pesar de lo evidente, raro es el día que no oigo o leo un comentario burdo, casi rayando la estupidez mental, sobre la imposibilidad de que salga algo mejor de lo ya existente. Son estos "analistas", en efecto, los mejores representantes de un espíritu reaccionario, casi troglodita, incapaz de ocuparse y preocuparse por el presente, porque el miedo al futuro los ha dejado convertidos en estatuas de sal.

Antes que "esperar algo de lo inesperado", como diría Heráclito, los críticos occidentales de estas insurrecciones populares repiten, repiten y repiten tópicos, lugares tan comunes como reaccionarios, tiene miedo al futuro, a la libertad y a la incertidumbre. En verdad, toda esa gente se ha quedado helada y muerta de miedo. Lo curioso es que a estos trogloditas occidentales les ha salido un aliado terrible. Es un terrorista famoso y cruel al que nadie, excepto Reagan y Bush, se ha atrevido a llamarlo por su nombre. Me refiero a Gadafi. Este matarife árabe ha resuelto la principal duda que se plantea tanto la izquierda como la derecha europea, en realidad, todo el cinismo occidental que no cree para otros, especialmente para los árabes, la libertad de la que ellos viven. Sí, sí, al final, ha tenido que ser el criminal Gadafi quien da respuesta al principal interrogante del cinismo occidental: ¿Quién está detrás de estas movilizaciones?

Esta pregunta, que no deja de aparecer en toda la prensa europea, especialmente la he visto reflejada en Le Monde, no ha sido contestada, o mejor, no se han atrevido a responderla con claridad, aunque se nos ha insinuado de forma oscura que quizá sean los integristas islámicos –u otros militares más sanguinarios que los actuales gobiernos despóticos–. En todo caso, quienes formulan reiteradamente esa pregunta parece que les cuesta reconocer que detrás de esas revueltas de momento, otra cosa será en el futuro, sólo hay seres humanos de carne y hueso. Son seres capaces de ser ciudadanos, héroes civiles, allí donde sólo hay represión y terror, que actúan al margen de una fuerza oculta que aún no ha dado la cara. ¡Cuánto daño ha hecho el marxismo y la teolología comunista de la historia!..

En fin, ha llegado el criminal Gadafi y lo ha dejado claro: todo es obra de Al Qaeda. Falso. En efecto, es mentira, pero esta paparruchada del criminal libio les dará alas a los cínicos occidentales para insistir en que no es posible el hombre libre en esa zona del planeta: o dictadura atea o integrismo islamista, o sea, o fatalismo e indigna pasividad política por un lado, o rabiosas, esporádicas y fugaces llamaradas de rebelión, que darán paso algún terrible ayatolá musulmán, por otro lado. Me niego a aceptar esa cruel alternativa. Entre otras razones, porque mi convicción en la sentencia de Heráclito es fuerte: "Hay que esperar lo inesperado". Es la única manera de vencer el miedo al futuro.

El malestar árabe
FLORENTINO PORTERO ABC 25 Febrero 2011

MILES de personas se están jugando la vida en las calles de distintos países árabes. En unos casos lo hacen manifestándose a pesar de las amenazas y de la existencia de grupos violentos. En otros, ellos mismos se convierten en milicianos, pertrechándose de las armas que han podido encontrar y enfrentándose a fuerzas profesionales o paramilitares ¿Por qué? ¿Qué les lleva a asumir tamaños riesgos?

La respuesta no es fácil porque los seres humanos somos distintos unos de otros y porque la situación de cada uno de esos países tiene singularidades que impiden fáciles generalizaciones. Aun así, podemos tratar de responder, a sabiendas de que la verdad se esconde tras los matices y que las interpretaciones fáciles y coherentes, tan al gusto de los nuevos pedagogos y de los políticos de toda época, suelen ser más artificiosas que realistas.

Nos encontramos ante una revuelta de carácter socioeconómico. La gente se rebela porque se ha quedado sin futuro. La economía lleva años estancada y la clase dirigente ha perdido la confianza de sus conciudadanos. A través de los medios de comunicación ven cómo en otras partes del mundo la vida sigue adelante con normalidad. Caso distinto es el de su vecino Israel, esa estrecha y pobre franja de terreno entre el Jordán y el mar cuya economía crece espectacularmente mientras sus centros de investigación se han convertido en referentes mundiales. No solo se están enriqueciendo, además lo logran desde industrias de vanguardia. Ante ese espectáculo la pregunta que estos millones de personas se hacen es evidente: ¿por qué nosotros no?, y ante la ausencia de una respuesta convincente se echan desesperados a la calle en busca de un cambio, de una salida del atolladero al que una oligarquía corrupta les ha llevado.

Una revuelta económico-social tiene siempre un contenido político, aunque la ideología no sea el combustible de la explosión. Hemos visto a chicas jóvenes enfundadas en pantalones vaqueros y con la melena al aire pedir democracia. No tengo duda de que sabían de qué hablaban y que sinceramente la demandaban. Pero ¿en qué medida estos jóvenes urbanitas y educados son representativos? ¿Qué capacidad política tienen para dirigir el proceso de transición abierto, o pendiente de abrirse, en estos países? Supongamos, y es mucho suponer, que la tienen; ¿habrán logrado estas sociedades el grado de madurez suficiente para poder dar sentido a una democracia? No debemos nunca olvidar que la democracia es mucho más que el formalismo de resolver de una manera determinada un proceso de toma de decisión. Sobre todo, es una forma de convivir que se sustenta en un conjunto de valores e instituciones cívicas, y eso no se improvisa. La respuesta no puede ser única porque, como señalaba al principio, estamos ante un conjunto de estados muy distintos. Los hay que han dado pasos importantes, como Marruecos, mientras que otros parecen haber retrocedido, como Libia. Unos están más cerca de conseguirlo, sobre todo si sus elites actúan con prudencia y buen sentido, otros ni en el horizonte pueden intuir esa meta.

En cualquier caso, lo que caracteriza a esta revuelta es que la gente demanda una solución a sus problemas económicos. Algunos gritan democracia, libertad, justicia... pero ¿qué quieren decir con esas palabras?, ¿cuál es su significado real? Temo no equivocarme si afirmo que, sobre todo, demandan valores y eficacia. No están pidiendo una reforma constitucional que les equipare con los estándares europeos, sino un gobierno que actúe decentemente y que ponga fin al estancamiento económico. Cuando el Irak de Sadam Husein crecía, la gente no demandaba democracia. Cuando Egipto crecía, parecían satisfechos con sus gobernantes. En términos generales, hay un ansia de decencia y de operatividad, señales de una sociedad que despierta, que exige mayor participación... pero que todavía no siente la necesidad de vivir en democracia.

No me incluyo entre los que piensan que el islam es incompatible con la democracia, y no me engaño sobre las dificultades que el islam, por sus características culturales y religiosas, va a tener que sortear para alcanzarla. Lo tienen difícil, pero pueden conseguirlo. Elliott Abrams, una de las figuras más interesantes de la diplomacia norteamericana, fue el encargado de dar forma a la estrategia hacia el Próximo y Medio Oriente, el mundo árabe y persa, durante la Administración de George W. Bush, y cuando tuvo que darle nombre utilizó el término «transformación». El objetivo último era democratizar la región, pero para lograrlo antes había que transformarla. No se llamaban a engaño sobre las dificultades, por eso planteaban una estrategia a medio y largo plazo.

Si para democratizar antes hay que transformar, ¿qué podemos esperar de las revueltas que se suceden estos días? De nuevo evitemos generalizaciones. Lo más probable es que los efectos sean distintos en unos estados y otros. La gente elige entre lo que se le ofrece. A muchos españoles les gustaría poder elegir a Angela Merkel, pero tienen que optar entre Zapatero o Rajoy. En el mundo árabe nos encontramos con que el islamismo está presente, aunque sus seguidores son minoritarios. La mayoría quiere mirar hacia adelante, en pos de más libertad y progreso. Allí donde haya partidos capaces de capitalizar esos deseos, llegar al gobierno y gestionar eficazmente, estaremos ante importantes avances hacia la democracia. Pero cuando esa circunstancia no se dé, lo que va a ocurrir en varios casos, las opciones se reducirán a dictaduras militares o regímenes islamistas o una combinación de ambos.

La razón por la que académicos, espías, embajadores o periodistas alertan sobre el riesgo de que los islamistas se aprovechen de la situación es porque la combinación de una pobre oposición democrática y una sociedad atrasada facilita el auge de los radicales. En política, saber en qué se cree, qué se quiere y cómo conseguirlo cuenta. Los bolcheviques no eran los más populares, pero supieron hacerse con el poder. Los islamistas parten con algunas ventajas: están organizados, llevan años adoctrinando a la población, no tienen dudas de que van a alcanzar el poder y disponen de un formidable apoyo mediático. Confían en que la oposición les va a facilitar el camino y que, al fin y a la postre, los referentes culturales del Mundo Árabe son islamistas: la umma o comunidad de los creyentes, el califato, la forma natural de gobierno político y religioso, la shariao ley. Uno elige entre lo que tiene delante y, si no hay nada mejor, el islamismo cuenta con la ventaja de estar profundamente enraizado en la conciencia de todo musulmán.

Europeos y norteamericanos podremos ayudar a gobiernos comprometidos con la modernización de esas sociedades, pero nada más. Les corresponde a ellos tomar sus propias decisiones, entre las que se encuentran tanto el desarrollo de estados de derecho como la deriva hacia un estado de guerra civil permanente —la «somalización»—. Lo único seguro es que las próximas décadas van a ser muy difíciles para estos estados.

FLORENTINO PORTERO ES PROFESOR DE HISTORIA DE LA UNED

¿Riesgo o amenaza?
Nadie sabe, o no se quiere saber, lo que ocurre en el norte de África ni cuáles serán sus consecuencias.
El Centinela www.gaceta.es 25 Febrero 2011

Nadie sabe, o no se quiere saber, lo que ocurre en el norte de África ni cuáles serán sus consecuencias. “Una nueva oleada de nacimiento de democracias”, “muy buenas noticias”, dice nuestro presidente del Gobierno. Si lo dice quien lo dice, mal augurio, las va a gafar.

No hace mucho tiempo que los dictadores, que ahora caen, eran recibidos con honores y melifluas palabras en España o visitados en sus países de la misma manera. Todo suena muy raro y nadie sabe quién ha encendido la mecha. ¿O sí lo sabemos y nos callamos prudentemente? Resulta que todo estaba muy bien… hasta ahora.

Esperemos acontecimientos, pero no improvisemos, y mejor será que empecemos a prepararnos. En nuestra política de Defensa hemos suprimido el concepto de “amenaza”. No es de extrañar en un concepto de nación discutido y discutible y donde el centro de gravedad es debilitar los Ejércitos y el estado final una milicia interesada cuya fidelidad no es a España, sino la perpetuación del partido.

“No tenemos enemigos” y la “amenaza es imprevisible”, decimos, y parece que la labor de nuestros soldados se limita a Afganistán y a eso de los incendios. Ahora los vientos del desierto hacen tremolar la bandera de España en Ceuta, Melilla e islotes adyacentes, la misma que hemos tenido que retirar de Perejil. Huracán en Túnez, Egipto, Libia, Argelia, Marruecos… se oye ya cerca por Alhucemas, el Rif. Pero no hay amenaza sobre España, sólo algún pequeño riesgo que forma parte del espectáculo, dado que en este caso la originalidad de los gobernantes marroquíes no ha estado a la altura y han acusado como es costumbre a España y Argelia de sus males. Ojalá España tuviera esa capacidad y ese liderazgo moral para remover conciencias.

Ahora aparecen simplemente riesgos. Riesgo de emigración y llegada de refugiados a nuestras ciudades del norte de África. Riesgo en las inversiones españolas en Marruecos y el resto del Magreb. Riesgo para el gas que entra por Tarifa y Almería. Riesgo en el suministro de petróleo. Riesgo por la carencia de fosfatos. Riesgo de un problema demográfico que se mezcla con la corrupción y las diferencias del reparto de riqueza. “Pequeños riesgos” como el de Al Qaeda o el de la aplicación radical de la sharia; eso que suena tan raro, el califato mundial. Al Ándalus, Ceuta, Melilla e islas adyacentes no pasan desapercibidas para los hermanos musulmanes y algunos pasos ya se han dado con la sutil inmigración masiva y la adquisición de bienes. Pero son pequeños riesgos que se resuelven con la cooperación y algunos palacios para nuestros gobernantes.

La disuasión no entra en nuestros planes, ya que exige disponibilidad y visibilidad y nosotros, hoy por hoy, ni estamos disponibles ni visibles y ¿creíbles?, ustedes dirán. Estos pequeños riesgos pueden ser el preludio de no sabemos qué, pero todo nos amenaza muy de cerca y deberíamos estar preparados porque el mayor de los riesgos es nuestra imprevisión. Si la “amenaza es imprevisible”, como dice nuestra política de Defensa, la mayor amenaza que tenemos somos nosotros mismos por nuestra permanente improvisación. La cooperación es necesaria, pero sin disuasión se convierte en algo que desgraciadamente en esos lares se conoce muy bien, “la política de hechos consumados”.

Nuestra acción exterior desde defensa es nula. En Defensa SA los trabajadores y directivos saben lo que hacen y rinden, pero los del consejo de ad-Ministra-ción se blindan con el trabajo de los demás, que suelen retocar para empeorar, y con el dinero de los accionistas, que son los ciudadanos que pagan a cambio de una ineficiente gestión de la DEFENSA.

¡No tengáis miedo!
Las nuevas generaciones árabes obedecen a aquellas consignas de Wojtila. Ni tienen miedo ni se resignan
HERMANN TERTSCH ABC 25 Febrero 2011

SON palabras cristianas milenarias. Sin embargo, es precisamente en el mundo marcado por sus raíces cristianas en el que más cae en olvido esta bendita consigna. Somos, lo que se ha dado en llamar Occidente, la parte de la humanidad mejor tratada en la historia. Toda la humanidad ansía vivir como nosotros. Si hay rincones del globo que no tienen pulsiones migratorias hacia el mundo occidental es porque gozan ya de sociedades inspiradas en las nuestras. Y, sin embargo, también es la sociedad occidental, la más próspera, eficaz y compasiva que jamás ha existido, la que con más facilidad cae en el desánimo y la zozobra. En miedos siempre egoístas. Lo vemos ahora en las reacciones ante el terremoto político, geopolítico, moral y cultural que sacude Oriente Medio y el norte de África y que, sin duda, cambiará el mundo. Se critica a los líderes occidentales por su complicidad con las satrapías árabes. Pero parece que es nuestra sociedad la que está angustiada por la caída de los regímenes que aplastaban a sus pueblos. La mayoría se sentía al parecer más cómoda —y se creía más segura— con la certeza de que cientos de millones vivieran sin libertad ni derechos, enjaulados por minorías a las que, a cambio, tratábamos con benevolencia pese a su desprecio a todas nuestras reglas morales.

La forma más fácil de conciliarse con la nueva situación es tomar conciencia de que es inevitable. Que las dictaduras, tal como las conocemos, pertenecerán pronto al pasado. Lamentarlo es, además de moralmente cuestionable, un inútil ejercicio de melancolía. Sin duda, debemos estar alerta ante los muchos peligros posibles.

Pero estamos ante la demostración más palmaria de que la historia no está predeterminada. El futuro está abierto, para lo bueno y lo malo. Los jóvenes árabes demuestran que no estaba escrito que tengan que vivir como las generaciones anteriores bajo un poder absoluto. Nosotros no debemos caer en el fatalismo de sus mayores. Y creer que necesariamente acabarán en manos del fanatismo islamista. Puede ser, pero no tiene por qué. Lo sucedido sugiere que más bien podría ocurrir lo contrario. Y que el islamismo fundamentalista sea la segunda víctima de esta insurrección, en esencia emancipadora. La hacen generaciones jóvenes que tienen muy presente el trágico destino de Irán bajo los ayatollahs, un factor disuasorio de toda aventura islamista. Hay razones para pensar que el régimen iraní también irá pronto al basurero de la historia. Como las dictaduras laicas y las monarquías teocráticas. Comparte esta opinión Simón Peres, presidente de Israel y uno de los pocos sabios activos en la política mundial. Tuve el privilegio de verlo en Madrid esta semana, en casa de nuestro común amigo Mauricio Hatchuell. Y se mostró muy esperanzado. Si este judío que ha vivido siete guerras en Israel no tiene miedo, no debiéramos tenerlo nosotros. Su esperanza se basa en esos jóvenes que se juegan la vida por su derecho a vivir como nosotros. Su modelo no está en Teherán, sino en Washington, en Estambul o en Berlín.

En 1979 fue Juan Pablo II quien desató, en su primera visita papal a Polonia, el terremoto emancipador en Europa Oriental. Dos llamamientos hizo: «No tengáis miedo» y «no resigneis». Diez años más tarde caían una a una las dictaduras comunistas. Y pese a todos los temores y dificultades, ninguno de esos pueblos añora la opresión. En Iberoamérica sucedió otro tanto. Sólo queda la miseria cubana como triste recuerdo del pasado. Las nuevas generaciones árabes han aceptado el reto. Obedecen, sin saberlo, a aquellas consignas de Wojtila. Ni tienen miedo ni se resignan. Debemos hacer otro tanto. El miedo es inútil.

Desde Libia hasta Cuba
Así como en Cuba sabemos qué podría haber después, en Libia no sabemos qué nos espera después del tipo con pinta de folclórico
CARLOS HERRERA ABC 25 Febrero 2011

¿PUEDE, en un país como Cuba, sin ordenadores personales, sin Internet generalizado, sin redes sociales efectivas, extenderse una revuelta que ha afectado a dictaduras de trazo semejante, aunque menores, en el norte de África? Probablemente no. ¿Puede, no obstante, actuar como espoleta de la revuelta el hartazgo de una población depauperada, sin libertades esenciales, coincidiendo con el aniversario de la muerte en rebeldía de un disidente como Orlando Zapata? Ya tengo mis dudas. No debemos confundir deseos con realidad, ni pensar en lo que nosotros haríamos si estuviéramos allí: a nosotros no nos amenaza un sistema represivo casi perfecto ni nos acobarda la dureza probada de un régimen que tiene el suficiente número de mercenarios y policías como para aplacar al más pintado.

Nosotros somos muy valientes porque vivimos en un sistema garantista en el que decir lo que se piensa no es objeto de cárcel. Ellos, los cubanos, saben muy bien cómo se las gasta el comunismo revolucionario de los hermanos Castro y cómo se paga la disidencia: con cárcel, con destierro o con la muerte. Sin embargo, algo se mueve en Cuba a la misma vez que el régimen va dando muestras de envejecimiento ideológico. Si Cuba no fuese una isla y estuviese rodeada de países en los que el ejemplo de la revuelta demostrara que se puede desalojar a un dictador del poder con la voluntad arriesgada de sus ciudadanos, no le arrendaba yo las ganancias a la artrósica nomenclatura cubana. El día en que esa dictadura muestre un solo signo de aparente debilidad, un germen de contestación invencible brotará en el seno de las calles, de las casas, de las oficinas, de las escuelas, de las universidades, y la población perderá el miedo, cuya ausencia es uno de los dos ingredientes imprescindibles para enfrentarse al poder (el otro es el hastío, la hartura, la agonía).

En Libia, país al que defiende y admira el socialismo cubano, un nutrido grupo de súbditos irritados está a punto de acabar con cuarenta y dos años de dictadura de un sujeto a medio camino entre el vodevil cómico-folclórico y el patetismo propio de los discursos inflamados y justicieros. Gadafi caerá, antes o después, porque es imposible vencer la voluntad de la mayoría de la población si ésta ha perdido el pavor reverencial al poder. Así como en Cuba sabemos qué podría haber después, ya que las alternativas son combativas y visibles, en Libia no sabemos qué nos espera después del tipo con pinta de folclórico avejentado que se defiende a manotazos bárbaros y calientes. Gadafi nos venía muy bien porque nos daba petróleo, nos impedía avalanchas de inmigrantes hambrientos y nos controlaba a los malos de la muerte que soñaban con atentar en Europa así se torciese la luna.

Una vez eliminado el líder beduino puede resultar que aparezca cualquier iluminado con el Corán bajo el brazo dispuesto a ajustar cuentas con un Occidente que ha consentido sin rechistar todas las tonterías del autor del Libro Verde. Problema de nuestras lumbreras en materia de exterior será embridar ese jaco, pero problema de todos será buscar suministros de energía alternativos que nos garanticen el agua caliente de la ducha de todas las mañanas si estos tíos cierran el grifo. Cuba, en cambio, no nos vende nada, está muy lejos y lleva muchos años con lo mismo. Cierto es que forma parte de la nostalgia familiar de España, pero, desgraciadamente, parece que nos hayamos acostumbrado a que sea la finca privada de una ideología criminaloide. ¡Qué sorpresa se llevarían algunos si mañana los cubanos salen a la calle a reclamar lo que les corresponde, la libertad, como consecuencia del latigazo contagioso del bajo vientre del mediterráneo! Deseandito estamos algunos.

Magreb
Argelia esquiva las revueltas
GEES Libertad Digital 25 Febrero 2011

Argelia muestra estos días cierta tranquilidad en medio de lo que está cayendo en su entorno inmediato. Acaba de aprobar un decreto por el que se deroga el estado de excepción vigente desde 1992. El Gobierno de Ahmed Uyahia tomaba la decisión el 22 de febrero, cuando en Libia la situación era crítica, y tras los preocupantes enfrentamientos en el norte marroquí, donde cinco personas morían carbonizadas en Alhucemas al ser atacada con cócteles molotov por manifestantes contra una sucursal bancaria. Y con el telón de fondo de lo ya sucedido en Túnez y en Egipto, por no irnos más lejos.

En Argelia, los dos intentos de manifestación en Argel, el 12 y el 19 de este mes, se han visto ahogados por un fuerte despliegue de fuerzas de seguridad. El decreto aprobado –y que entrará en vigor en cuanto se haya publicado– sigue prohibiendo manifestaciones al aire libre en la capital, Argel. En tercer lugar, la oposición se ha mostrado dividida a la hora de convocar ambas movilizaciones. Entre una y otra cosa, la seguridad en sí mismas de las autoridades del país es importante, pero también temeraria.

En primer lugar conviene recordar que a principios de enero se produjeron violentas revueltas en varias localidades argelinas, en las que muchos policías resultaron heridos en los enfrentamientos. Además, varias personas se han quemado "a lo bonzo" y lo siguen intentando. La vuelta atrás en el incremento de los precios de varios productos básicos frenó las protestas, pero motivos no faltan para que sean retomadas. Aunque el Consejo de Ministros anunciaba el mismo 22 de febrero medidas –concesiones hipotecarias o ventajas fiscales para las empresas que contraten jóvenes–, estas medidas tardarán en ver la luz, y siempre habrá motivos para crear disturbios. Sobre todo, en relación con esos famosos 115.000 millones de dólares de reservas del país y su comparación con la precariedad de muchos ciudadanos, especialmente de los jóvenes.

Argelia ha de tener además en cuenta el posible "efecto islamista", parecido al que se ha dado en Libia. Aunque en el país argelino no hay nada tan evidente en términos de disgregación nacional como era y es la convulsa Cirenaica libia, en lo que sí coinciden ambos países magrebíes es en haber liberado a cientos de presos yihadistas en estos últimos años: en el caso argelino miles. Y también el envalentonamiento en el que está el islamismo en Libia podría reproducirse también en Argelia.

En lo que a la oposición respecta, está dividida –la Coordinadora Nacional para el Cambio Democrático ha durado pocas semanas unida, y ya está partida en dos, y el Frente de Fuerzas Socialistas va por libre– lo que da un respiro al Gobierno. Pero lo que no hay que olvidar es precisamente que las revueltas de Túnez y de Egipto destacaron por ser acéfalas, sin liderazgo, movimientos espontáneos que luego, eso sí, unos y otros trataron y tratan de reconducir. En Libia la revuelta ha sido sobre todo regional, pero ello es aún más inquietante por haber surgido en la región que ha abastecido las filas de los yihadistas actuando dentro y fuera del país.

Finalmente, el presidente Abdelaziz Buteflika y el Gobierno que dirige el veterano Ahmed Uyahia no deberían depositar demasiada confianza en sus socios y aliados extranjeros. Para el caso de Ben Alí en Túnez y de Mubarak en Egipto, e incluso para el de Libia –si hacemos abstracción del pasado de Gadafi, de lo excéntrico del personaje y del baño de sangre en el que éste ha sumido a su país–, hemos podido comprobar qué poco ha durado la cercanía de las autoridades europeas y estadounidenses a sus hasta hace nada socios, aliados y amigos, cuando las cosas se han puesto feas para estos. Reconozcamos al menos, ahora que unánimemente se demoniza a muchos líderes árabes, sustituyendo el insulto por el análisis, que nos olvidamos que hace tan sólo dos meses los cortejábamos para mediar en Oriente Próximo (Mubarak), aplaudíamos sus iniciativas sociales en la ONU (Ben Alí), o nos apoyábamos en ellos para luchar contra el terrorismo (Gadafi en Libia o Saleh en Yemen). Visto lo visto, y que en vez de reformas condicionales su perspectiva es el abismo, incondicional ¿cómo van a convencerse los que aún son estables y que son imprescindibles? A Buteflika, tal y como evolucionan los acontecimientos, más le valdría mejorar sus políticas domésticas para exorcizar posibles revueltas y fiarse lo justo de sus "valedores" foráneos.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Héroes de la izquierda
Madrid continúa diciendo que hay que dar una oportunidad a los hermanos Castro para que traigan la democracia a Cuba
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 25 Febrero 2011

AHORA resulta que Gadafi es un tirano, un asesino, un matarife de su pueblo, que merece todas las penas de este mundo y del que viene. Posiblemente sea cierto, pero ¿es que nadie se acuerda de cuando era uno de los líderes favoritos de la izquierda internacional, que le reía las gracias y leía su «Libro Verde»? ¿Qué le hacía acreedor de tales honores? Pues haber encabezado el alzamiento contra el rey Idris y su rabiosa retórica anticolonialista, que se tradujo en atentados como el de Lockerbie, con centenares de víctimas. Pues Gadafi estaba dispuesto a convertirse en el líder de la revolución árabe antioccidental, como Castro se convirtió en el de la revolución hispanoamericana. Que quedan todavía ecos de ello lo demostró Chávez otorgándole la «Orden del Libertador», con espada de Bolívar adjunta. Y es que este tipo de libertadores se parecen como mellizos y se apoyan como compinches.

Es verdad que ante las presiones occidentales, a las que no fue ajeno el bombardeo que Reagan ordenó contra él, del que se libró de milagro, Gadafi hizo las paces con occidente. Bueno, más que las paces, una especie de modus vivendi, por el que seguiría suministrando gas y petróleo a Europa, y ésta se olvidaría de sus pasados crímenes, eso sí, tras pagar la debida indemnización. Lo que pudiera hacer con su pueblo era ya asunto suyo. O no hacer, pues como ocurre con esos tiranuelos que presumen de grandes nacionalistas, el dinero que recibía por el gas y el petróleo se lo quedaba, para invertirlo en grandes empresas extranjeras o lo repartía entre sus leales, mientras el país seguía viviendo como en los tiempos de Mahoma. Con decirles que en Libia no hay una auténtica universidad, está dicho todo. Con Gadafi instalado en el que parecía mejor de los mundos: gozando de afecto de la izquierda mundial y de la tolerancia de la derecha occidental.

Hasta que el terremoto que ha sacudido con fuerza 9 de la escala Richter el norte de África y extendido por el mundo islámico en Asia, sin respetar regímenes o ideologías, ha hecho tambalear su jaima, e incluso puede haberla enterrado en la arena. Hoy es vituperado por la izquierda y censurado por la derecha occidental. Aquélla trata de que se olvide su relación idílica con él. Ésta, intenta salvar sus muebles en Libia.

Mientras tanto, en Cuba, el primer aniversario de la muerte de Orlando Zapata tras su huelga de hambre se celebró con la detención de medio centenar de disidentes y otros tantos sufrieron arrestos domiciliarios, como medidas de precaución, dicen las autoridades. Washington está demasiado preocupado por el estallido musulmán, Bruselas calla y Madrid continúa diciendo que hay que dar una oportunidad a los hermanos Castro para que traigan la democracia a Cuba.

La censura del 23-F
El contrapunto lo dieron el veterano Alfonso Guerra y José Bono. “Don Alfonso, para un reportaje del 23-F…”. “¿De qué medio eres?”, dudó él.
Ketty Garat www.gaceta.es 25 Febrero 2011

DESDE hacía semanas, los periodistas del Congreso preparaban su reportaje sobre el 23-F. En la siempre convulsa vida parlamentaria, buscaban hueco para entrevistar a esos diputados “de entonces y de ahora”, el testigo directo. Como cronista parlamentaria, me sumé a la carrera de contar con su testimonio. Con mucha más dificultad, como ahora verán, por las siglas que aparecen en mi micrófono. Con disposición y cariño fui recibida por los diputados socialistas Juan Barranco y Txiki Benegas y la popular Beatriz Rodríguez Salmones.

El contrapunto lo dieron el veterano Alfonso Guerra y José Bono. “Don Alfonso, para un reportaje del 23-F…”. “¿De qué medio eres?”, dudó él. “De Libertad Digital”. “Ah no, yo con la extrema derecha, no”. Perpleja, apelé a la igualdad de trato, pero Guerra insistió: “No es nada personal, es tu medio. No”. También me acerqué a Bono: “Perdone presidente, ¿me atiende un segundo?”. “¿Tú eres de…?”. “Libertad Digital”, añadí. “Ah, entonces no”. “¿Perdón?”, repliqué. Y se fue. Le esperé un rato y me quejé. “Bueno, bueno, déjame ver…”.

Parecía rectificar, pero sólo me respondió en presencia de una decena de cámaras de televisión y una vez ya emitido el documental. Hace 30 años, en el Congreso de los Diputados, José María García y Pepe Marín (ambos en el reportaje), consiguieron burlar la censura impuesta por Tejero.

Son cínicos los que hoy se pavonean por el triunfo de la democracia mientras censuran a la prensa. ¿Quién era el extremista? Discúlpenme el personalismo de esta columna, pero es que soy periodista. Mi trabajo es informar. Y discúlpenme también si me preocupa no conocer toda la verdad del 23-F.

No lo digo yo, sino Felipe González, al que por cierto le preguntaba esta humilde periodista de “extrema derecha”. Según Bono, es una de las “obsesiones” del PP como el caso Faisán y el 11-M. Por cierto, ¿tampoco sabemos qué pasó entonces, verdad? Yo el 23-F no había nacido. Nací en democracia. Y por eso, me repugna la censura.

CONFLICTO EN LIBIA
Aznar: “El fundamentalismo islámico se aprovechará de la situación en Libia”
Minuto Digital 25 Febrero 2011

‘Lo que estamos viendo en el norte de África da la razón a quienes pensamos que la libertad es para todos y que no hay excepciones culturales al ansia universal de libertad’, ha defendido el presidente de FAES durante la presentación del libro ‘Memoria de Washington. Embajador de España en la capital del Imperio’ (Editorial La Esfera de los Libros), escrito por el exembajador de España en EEUU Javier Rupérez.

El ex presidente del Gobierno José María Aznar ha celebrado como una ‘buena noticia’ que las nuevas tecnologías faciliten ‘un poder desconocido hasta ahora’ a las sociedades que viven oprimidas por regímenes autoritarios. ‘En el norte de África y en Oriente Medio, vemos el hartazgo de las poblaciones con las autocracias’, ha sostenido Aznar, quien ha constatado que ‘algunas han caído’ y que otros, sin citar ningún país, ‘se aferran al poder con la brutal represión’

Aznar ha avisado que sería ‘ingenuo’ pensar que el fundamentalismo islámico no intentará aprovechar la situación de inestabilidad en estas zonas, si bien se ha mostrado confiado en que el apoyo de Occidente a la democracia terminará venciendo esas tentaciones.

Aznar ha mostrado su escepticismo en que EEUU y Europa aprovechen esta ‘clara oportunidad’ para volver a ‘trabajar juntos’ en una política conjunta que, en su opinión, debe exigir a los nuevos regímenes ‘el reconocimiento de las obligaciones internacionales, el respeto de los derechos de las personas y de las minorías, en especial de la torturada y perseguida minoría cristiana, y el fomento de la economía de mercado para acabar con la corrupción y dar expectativas a una población frustrada’.

En su discurso, el expresidente ha recurrido a Mark Twain para dudar de ‘las noticias de la muerte del liderazgo de EEUU’ y sostener que esta potencia ‘seguirá ocupando un claro liderazgo en el mundo’. Por esta razón, Aznar ha defendido la importancia de una ‘Europa atlántica’, teniendo en cuenta que uno de los principales elementos de estabilidad europea es el euro. ‘No hay futuro para España fuera del euro y no hay futuro para Europa sin el euro’, ha dicho.

Dicho esto, Aznar ha asegurado que ‘si algo ha quedado claro’ en esta crisis económica es que ‘no vale estar dentro del euro y pensar que otros deben pagar los costes de la incoherencia política, la vorágine del gasto público y el clientelismo de los últimos años’.

En su repaso a las prioridades de la política exterior española, Aznar ha censurado el ‘apoyo absurdo a los populismos’ de Iberoamérica, con la excepción del sector empresarial. En su opinión, es urgente ‘abandonar el excéntrico apoyo a los populismos que erosionan las libertades, perpetúan el retraso económico y, en ocasiones, atacan directamente los intereses de los españoles’.

Javier Rupérez, a quien Aznar ha situado entre los grandes servidores del Estado, ha asegurado que en su libro, entre otras cosas, se refuta la idea de que la política del Gobierno del PP estuvo marcada por el ‘seguidismo’ hacia el expresidente George W. Bush.

El exembajador ha defendido que la etapa de Aznar en el Ejecutivo marcó las mejores relaciones entre España y EEUU gracias a la confianza generada por la suma de la previsibilidad y la credibilidad.

‘Una confianza’, ha sostenido, ‘destruida en cinco minutos no por la retirada de las tropas de Irak con el cambio de Gobierno, sino por la manera en la que se produjo’ ya que, según Rupérez, las tropas españolas estaban en Irak ‘al abrigo de las decisiones tomadas por el Consejo de Seguridad de la ON

¿Dónde está la izquierda?
José Antonio VERA La Razón 25 Febrero 2011

Gadafi lleva una semana masacrando a su gente, bombardeando manifestantes, persiguiendo a los jóvenes que no quieren vivir bajo su satrapía, amenazando con ejecuciones sumarias, fusilamientos masivos, asesinatos en masa. Gadafi es un tipo nauseabundo y execrable que se dice padre de la «revolución verde», presuntamente izquierdosa, amigo de tiranos como Ahmadineyad y Chávez, igual de presuntos e izquierdosos, caracterizados todos por no respetar la libertad y perseguir a la gente que no piensa como ellos. Los hechos de estos días en Libia son tan graves e indignantes que el mundo entero está escandalizado por el baño de sangre protagonizado por el estrafalario carnicero de Trípoli. Los ciudadanos se asombran y un servidor en particular no deja de preguntarse por el hecho de que la izquierda española esté inactiva ante esta barbaridad de tintes genocidas.

La cosa es que mientras Gadafi y sus hijos ordenaban masacrar a la población civil, en España los partidos más significados de la izquierda ultra se dedicaban a convocar a sus fieles para que salieran a las calles a protestar contra la visita del presidente de Israel. Me parece bien que el que quiera grite contra Simón Peres, pues para eso existe la libertad de expresión en nuestro país. Pero no acabo de comprender la pasividad y el silencio ante la voluntad exterminadora de Gadafi, en contraste con la ira anti israelí. Y no se trata sólo del caso bestial y flagrante de Gadafi. Todavía no hemos visto en España a la izquierda manifestarse contra las ejecuciones sumarias, los ahorcamientos de homosexuales, la lapidación de mujeres o la persecución de los opositores a Ahmadineyad en Irán. Nadie protestó en la calle el otro verano cuando el dictador de Persia ahogó en sangre la voluntad aperturista de sus vecinos. Tampoco tras la muerte en huelga de hambre de un preso político en Cuba, o por la constante violación de los derechos humanos y la libertad de expresión en Venezuela. Y menos ahora por los gravísimos sucesos de Libia, aunque sí curiosamente por la visita del jefe del Estado judío. Se da la circunstancia de que Israel es hoy la única democracia real que hay en el cercano Oriente, algo que a ellos les da igual porque Israel siempre es culpable y no cabe reproche ni condena alguna a los terroristas de Hamas, por ejemplo.

No hemos visto a los políticos de la izquierda pero tampoco a los actores y cómicos que tanto gritaban contra la guerra de Irak (nunca la de Afganistán) y ahora andan desaparecidos, mudos y sin decir qué les parecen las matanzas civiles de Gadafi, las ejecuciones del régimen de los ayatolah, el pisoteo constante de los derechos humanos en Cuba y Venezuela. Una vez más quedan en evidencia. A ellos en realidad sólo les interesa criticar a Israel y atacar al PP. Si los bombardeos de Gadafi los hubieran perpetrado las tropas del Ejército hebreo no me cabe duda de que estarían las calles de Madrid y Barcelona tomadas por gente clamando contra los judíos. Y de camino contra Aznar, que siempre es culpable.

La UE acuerda embargar las armas a Gadafi
 www.gaceta.es 25 Febrero 2011

Los Veintisiete han acordado fuertes medidas de embargo armentístico y bienes del dictador como condena a la sistemática violación de derechos humanos llevadas a cabos por el régimen libio.

La Unión Europea (UE) acordó este viernes un nuevo paquete de sanciones contra Libia, entre las que destaca un embargo total armamentístico y la congelación de los bienes del clan Gadafi en territorio comunitario, informó el Ejecutivo Alemán.

Según el Ministerio de Asuntos Exteriores germano, la medida de castigo fue consensuada este viernes entre los Veintisiete y será sancionada formalmente a principios de la semana que viene. Dentro de las sanciones acordadas se encuentra también la prohibición al dictador libio, Muamar al Gadafi, y a sus familiares a entrar en ninguno de los países miembros de la UE.

Pocas horas antes de que se hiciese pública esta decisión europea, el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Guido Westerwelle, había instado a la UE a adoptar estas sanciones contra el régimen de Gadafi. Argumentó que los acontecimientos en Libia habían entrado en una nueva fase, lo que exigía la actuación de la comunidad internacional.

"El tiempo de las apelaciones ha terminado, ahora hay que actuar", afirmó Westerwelle, que se reunió esta mañana por separado con sus homólogos marroquí, Fassi Fihri, e italiano, Franco Frattini.

El jefe de la diplomacia alemana y vicecanciller de la primera economía europea aseguró que no se pueden descartar nuevas medidas de presión y castigo contra el régimen libio. Recordó que el Consejo de Seguridad de la ONU estudiará este viernes en Nueva York nuevas sanciones contra Trípoli a instancias del Ejecutivo alemán.

En este sentido, subrayó que los aviones y barcos militares alemanes desplazados hasta la costa de Libia tienen exclusivamente la misión de evacuar a sus ciudadanos y, en ningún caso, realizar operaciones de ataque contra esa nación.

España vendió a Libia armas por valor de 20 millones de euros en 18 meses
Minuto Digital 25 Febrero 2011

Libia fue el segundo destino de las ventas españolas de material de doble uso -civil o militar- en 2009, con 12,7 millones de euros (17,5 millones de dólares), lo que representó un 12,8 por ciento del total.

El Gobierno español ha suspendido las licencias de exportaciones de armamento y material de defensa a Libia, por la represión con la que el régimen de Muamar el Gadafi está tratando de aplacar las revueltas en su país a favor de más democracia.

El secretario de Estado de Asuntos Exteriores e Iberoamericanos de España, Juan Antonio Yáñez-Barnuevo, informó ayer de esta medida durante una comparecencia ante la Comisión de Exteriores del Congreso de los Diputados (la Cámara Baja del Parlamento español).

Yáñez-Barnuevo afirmó que la decisión, adoptada también por otros países europeos, se une a otras encaminadas a expresar el rechazo por la actuación violenta del régimen de Gadafi contra los opositores que piden su renuncia.

Estas exportaciones se centraron en tres radares para navegación y control del tráfico aéreo civil con repuestos para mantenimiento, así como en sustancias químicas destinadas para ser usadas en análisis de laboratorio de una universidad, según el informe del Ministerio español de Industria, Turismo y Comercio.

CATALUÑA
Nebrera de un giro independentista
Minuto Digital 25 Febrero 2011

Nebrera ya afirmaba el pasado mes de noviembre, justo antes de las elecciones al Parlamento, que “el PP se ha ido hacia el independentismo cuando habla de expulsar a los inmigrantes” y que “el castellano no está perseguido en Catalunya, pero está obviado institucionalmente”. “Y quien dice que está perseguido miente”, añadía en una entrevista a RAC-1.

La exdiputada del PP en el Parlamento de Cataluña, Montserrat Nebrera, se ha pasado al soberanismo. Nebrera es una de las más de 150 personalidades del mundo social y cultural catalán que se han adherido a la campaña Barcelona Decideix, que organiza la consulta sobre la independencia el 10 de abril en Barcelona. Entre estas personalidades, además de Nebrera, destacan Joel Joan, Salvador Cardús, Toni Soler, Justo Molinero, Nuria Feliu o Isabel-Clara Simó, entre muchos otros.

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El Estado, castillo; las autonomías, fortines
Roberto Blanco Valdés La Voz 25 Febrero 2011

El último episodio del conflicto que enfrenta desde hace semanas a la Xunta y al Gobierno a cuenta del catálogo de fármacos bien podría servir para ejemplificar una de las patologías más graves del Estado autonómico español.

Es el caso que tras muchas palabras gruesas, caras largas, acusaciones desde aquí y desplantes desde allí, ambas partes han decidido que los servicios jurídicos de consellería y ministerio busquen una solución a la disparidad de criterios sobre la supuesta invasión de competencias por parte de la Xunta. Hombre, pues, ya puestos, ¿por qué no haber empezado por ahí?

De hecho, por ahí -por la búsqueda de acuerdos que eviten el conflicto y todos sus quebrantos asociados- se empieza en la mayor parte de los Estados federales que tienen larga tradición, donde la descentralización se concibe como un sistema para resolver mejor los problemas de los administrados y no como una forma de estar todo el día a la gresca por los votos.

Porque es la gresca electoral la que explica una forma de entender la autonomía en la que la Administración del Estado y las de los territorios no se tratan como colaboradoras leales en la tarea común de defender los intereses generales, sino como adversarias que persiguen el interés particular del partido que gobierna en cada sitio. Y así, claro, no hay manera.

¿Cuál es, en materia farmacéutica, el interés de los españoles, al margen de la comunidad en la que vivan? Parece obvio: tener un buen servicio que proteja adecuadamente su salud y pagarlo al mejor precio, dado que el dinero para hacerlo sale del bolsillo de quienes reciben el servicio. Como no es posible que respecto a tal finalidad existan diferencias entre el Gobierno y los Ejecutivos autonómicos, parece obvio que cualquier conflicto ha de ser siempre de detalle y que, como tal, ha de poder resolverse por las buenas, sin dar demasiadas vueltas al asunto.

Que no suceda así -cosa que vemos a diario- es, por tanto, solo consecuencia de una forma perversa de concebir la descentralización, según la cual cada comunidad autónoma es un fortín con que aguantar, o ayudar a tomar, el castillo del Estado; castillo que, a la recíproca, debe servir para ayudar a mantener, o ayudar a conquistar, según los casos, los fortines autonómicos, dependiendo de quién mande en cada uno.

Tales escaramuzas, que son ya el pan de cada día de un Estado que marcha territorialmente del revés, solo interesan, sin embargo, a quienes las protagonizan y, todo lo más, a un puñado de forofos de los grupos en contienda. Por eso, una ciudadanía que fue capaz de entender y asumir el inmenso cambio que supuso en España la descentralización, la ve hoy con una desconfianza que no hará otra cosa que crecer si tal dinámica estéril y sectaria no se invierte de una vez.

Pegatinas, rótulos y chantajes
*Pablo Yáñez González www.gaceta.es 25 Febrero 2011

El modelo es el de una comunidad en la que se señala a aquellos niños que no usan el catalán

Si algo hemos conseguido en los últimos años quienes perseguimos la posibilidad de que cada ciudadano elija libremente la lengua en la que quiere vivir su vida es que el tema lingüístico esté presente de forma continuada en los medios de comunicación que, como este, mantienen un firme compromiso con las libertades individuales.

Hace unas semanas se llegó a una de las mayores cuotas de malestar ciudadano, así como de rechazo al uso de las lenguas como elementos de confrontación política, cuando se puso en marcha el esperpento del “Senado con pinganillo”, que con cargo a los bolsillos del contribuyente consiste básicamente en que los senadores emplean lenguas diferentes entre ellos cuando el ciudadano paga a los intérpretes.

Nuestra asociación denunció el pasado mes de diciembre ante el Defensor del Pueblo de Navarra la decisión del ayuntamiento de Alsasua de modificar los nombres de casi 100 calles del municipio resultando la nueva nomenclatura exclusivamente en euskera, de forma contraria a lo que establece la normativa lingüística de Navarra, que obliga a que se rotule de forma bilingüe. Por esta actuación tuvimos que soportar la respuesta totalitaria de determinados sectores extremistas del nacionalismo vasco. Sin embargo, el pasado 15 de febrero el Defensor del Pueblo daba respuesta a nuestra denuncia abriendo un plazo de dos meses para que el Ayuntamiento modifique la denominación de varias calles del municipio y adopte una nomenclatura bilingüe.

Prácticamente el mismo día se conocía la resolución del juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 de Vigo que daba la razón a la empresa Eloymar-Tranvías, concesionaria del Ayuntamiento gallego, que exigía recibir las notificaciones del consistorio en castellano, mientras el equipo de gobierno resultante del pacto entre socialistas e independentistas las tramitaba únicamente en gallego. No hacía siquiera dos semanas que habíamos conocido la decisión del Gobierno de Patxi López de destinar 500.000 euros a la promoción del euskera en Francia, partida presupuestaria que venía en la línea de otras con las que se financian las ikastolas francesas, la promoción del euskera en el burgalés Condado de Treviño o las propias clases del lehendakari para tratar de dominar la lengua vasca, mientras desde la Consejería de Educación se siguen argumentando motivos económicos para no abrir aulas en castellano.

Sin embargo, son otros dos casos los que mejor ilustran la realidad del conflicto lingüístico creado por los distintos nacionalismos en nuestro país.
Gracias a la denuncia de Ciudadanos (C`s) conocíamos hace unos días que un colegio público de Sitges “marcaba” con una pegatina roja en forma de semáforo las calificaciones de un niño de cinco años por emplear el castellano a la hora de expresarse en el centro. El ejemplo demuestra sin duda alguna el modelo ya no sólo lingüístico sino de sociedad por el que apuesta el nacionalismo catalán.

El modelo antes de Montilla y ahora de Mas es el de una comunidad en la que se señala a aquellos niños que no emplean el catalán en sus conversaciones en los patios de recreo, en la que esa “marca roja” determina quiénes son ciudadanos de primera y quiénes de segunda. Y por duro que suene, la diferencia entre quienes defendemos la libre elección de lengua por parte de los individuos y las familias y quienes imponen la lengua en la que nuestros hijos han de estudiar o los comerciantes han de rotular sus negocios, es precisamente que nosotros no queremos una sociedad que marque con una pegatina roja a la mitad de sus miembros en función de la lengua que hablen.

Y si el origen del problema lingüístico es el del modelo de sociedad en el que creemos cada uno, en los medios que utilizamos unos y otros para defender nuestras convicciones radica otra importante diferencia que de nuevo manifiesta las intenciones de los nacionalistas.

La casualidad ha hecho coincidir en el tiempo otro más de los pagos de Zapatero al PNV por su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado de hace unos meses, que no fueron sino su salvación en aquellos momentos. Hubo quienes denunciamos que los traductores del Senado venían en la factura de aquel trato, y somos nosotros mismos quienes no pudimos evitar recordar el importe del chantaje cuando la semana pasada se aprobaba en el Congreso el cambio de nombre de las provincias vascas, que pasarán a denominarse únicamente en euskera gracias al apoyo del PSOE.

Y la conclusión de todo esto es que el nacionalismo identitario, ya sea en Cataluña, en Galicia o en el País Vasco, ha encontrado en Zapatero el mejor aliado para la construcción, desde el chantaje, de un modelo de sociedad en el que quienes pensamos diferente, o quienes deciden emplear la lengua oficial del Estado y no la autonómica de turno, son marcados y excluidos.

*Pablo Yáñez González es presidente de la Asociación Nacional por la Libertad Lingüística.

Crítica
Pa negre y conciencia oscura
Pío Moa Libertad Digital 25 Febrero 2011

Muy de vez en cuando veo alguna película titiritera, y nunca me saca de la convicción de que no vale la pena. Casi había pensado ver la premiada Pa Negre, pero me ha disuadido el comentario de Antonio Robles, en particular este párrafo:

Pa Negreno cae en el maniqueísmo estomagante del guerracivilismo donde los nacionales son los malos y los republicanos los buenos. La ruina moral de unos personajes destruidos por la devastación de la guerra civil española podría contextualizarse en cualquier postguerra. Y es esa la verdadera dimensión de la obra, donde unos y otros acaban devorados por su degradación humana (...) Unos y otros son intercambiables. Nada ha quedado en pie después de la guerra, cualquier valor o lealtad yace en un lodazal de mentiras, venganzas, abusos y sumisiones. Una invitación al descreimiento de todo y en todos.

Hay al menos dos tipos de cine (y literatura): el que narra hechos particulares, aunque en ellos podamos reconocer algo de nosotros mismos (de otro modo no tendrían eficacia; un ejemplo podría ser El ángel azul) y el que aspira a retratar toda una sociedad o situación histórica, algo que suele quedar en pretencioso, aunque pueda originar obras notables, aun si tramposas: La colmena, por ejemplo. La posguerra ha sido objeto de una amplia literatura y cine que pintan de ella un cuadro extremadamente cutre y que, por lo común, son cutres ellas mismas, con raras excepciones. No es cierto que toda posguerra sea degradante. La degradación está presente, desde luego, en guerras, posguerras y paces, baste prestar atención a la droga en estos años. Tampoco es cierto que después de la guerra civil no quedase en pie ningún valor o lealtad, o que el ambiente social se compusiera de mentiras, abusos, etc. Si bien, por supuesto hubo, hay y siempre habrá mucho de todo eso.

Pero la realidad de posguerra, si se la quiere describir, es mucho más amplia y complicada. Incluye esfuerzos de reconstrucción ímprobos en condiciones marcadas por la devastación creada por los experimentos revolucionarios (en el bando nacional la economía funcionó muy razonablemente) y luego por la guerra mundial, cuando Inglaterra impuso a la reconstrucción limitaciones brutales. Hubo hambre inevitable –pero menos que la creada por el Frente Popular– y mil estrecheces, pero aun así mejoraron, con relación a la república, índices tan significativos como el de mortalidad infantil y la salubridad pública, aumentó el estudiantado, masculino y femenino, en enseñanza secundaria y superior, se reconstruyeron las infraestructuras (sin el trabajo esclavo inventado por los amigos del Frente Popular), etc. Nada de ello se habría logrado sin un entusiasmo y espíritu de sacrificio tan reales, al menos, como la degradación y miseria moral de unos u otros. En conjunto, los españoles podían considerarse privilegiados en una Europa asolada por terroríficos bombardeos, deportaciones, campos de exterminio, hambre y penalidades muchísimo peores.

Algo de todo esto he tratado en Años de hierro, donde, por cierto, hago algunas indicaciones, creo que significativas, sobre las circunstancias de La Colmena de Cela. Ya sabemos que la historia y la literatura o el cine son cosas muy distintas. Pero si una película aspira a reflejar una época y no solo unos hechos particulares, le es exigible un mínimo de respeto a los hechos. De otro modo será una obra tramposa.

ENCUESTA SOCIOLÓGICA del gobierno vasco
Una «minoría recalcitrante» de la juventud vasca aún apoya a ETA
La mitad de los entrevistados declara que le «importaría» tener como vecino tanto a un miembro de la banda como a un amenazado por ella
JOSÉ MARI REVIRIEGO | BILBAO El Correo 25 Febrero 2011

Una «minoría recalcitrante» de la juventud vasca aún apoya a ETA
Los jóvenes de Euskadi están satisfechos con su vida actual, a pesar de la inquietud que les causa la crisis económica, que ha dificultado el acceso al trabajo y a una vivienda digna. Éstas son algunas de las preocupaciones que manifiestan los ciudadanos vascos de entre 15 a 29 años, según la encuesta que ha elaborada el Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno vasco, en colaboración con el Observatorio de la Juventud. El trabajo, que ha sido desvelado este mediodía en Bilbao por el responsable del Departamento, el sociólogo Víctor Urrutia, analiza en profundidad los retos de la juventud y sus opiniones sobre la situación actual, con menciones especiales a la política, los derechos humanos y ETA. En este sentido, el estudio revela la existencia de «una minoría recalcitrante» que aún sigue «apoyando, comprendiendo o justificando» el terrorismo.

Los promotores de la encuesta calculan que unos 30.000 jóvenes, entre el 5 y el 9% de la población entre 15 a 29 años, toleran de alguna manera la violencia de ETA. De todos los datos, uno de ellos les parece especialmente «preocupante». La mitad de los entrevistados declara que le «importaría» tener como vecino tanto a un miembro de la banda terrorista como a un amenazado por ella. «Dime, por favor, si te importaría o no tener como vecino o vecina a alguna de las siguientes personas», preguntan los encuestadores. De la lista, los más ‘rechazados’ como convecinos con los neozazis/extremistas de derecha (el 62% muestra recelos de estar juntos a ellos). Después, los miembros de ETA (55%). A continuación, y con un porcentaje similar, los amenzados por ETA (51%). Luego, los toxicómanos (48%) y las personas con antecedentes penales (46%).

Aunque el estudio no entra a detallar los motivos de ese rechazo, el sociólogo Víctor Urrutia ha llamado la atención sobre la necesidad de inculcar una cultura cívica. «La violencia ha secado los pozos éticos», ha señalado. En su opinión, el terrorismo ha terminado por «contaminar» a una parte de la sociedad, que ha optado por una actitud «acomodaticia» ante las situaciones que les puede generar problemas, como es la solidaridad hacia una víctima de ETA.
En general, los/as jóvenes vascos/as se muestran satisfechos con su situación actual (75%) y bastante optimistas (64%), aunque preocupados por su futuro laboral (64%). Valoran sobre todo su entorno de relaciones (familia, pareja, amigos), mientras la política y la religión son desplazadas a la cola de sus prioridades. No participan en política y muestran un notable recelo hacia los partidos y los políticos, de quienes la mayoría cree que están en política «por interés personal». «Esta encuesta es un toque de atención para todos», han destacado los promotores del trabajo, realizado mediante 1.326 entrevistas a jóvenes de los tres territorios.

Cataluña
La cifra de independentistas se ha triplicado en diez años
Artur Mas defiende el derecho de Cataluña a convocar consultas sin permiso de Madrid
MARÍA JESÚS CAÑIZARES / BARCELONA ABC Cataluña 25 Febrero 2011

Consultar a la población catalana sin pedir permiso al Gobierno. Este es el objetivo de Artur Mas, quien ayer defendió en el Parlament el derecho a celebrar este tipo de consultas populares mediante una futura ley que, según el ejecutivo catalán, respetará la Constitución. Durante la sesión de control celebrada en el Parlament, Mas dijo que la prioridad del Govern es mejorar la calidad democrática, que se puede lograr con una ley electoral catalana, tal como reclamó el líder de Ciutadans, Albert Rivera, pero también la ley de consultas. «¿Usted cree que en pleno siglo XXI, un Parlamento catalán no puede consultar a la ciudadanía sin necesidad de pasar por Madrid?», preguntó el líder de CiU, quien cree posible consensuar una ley electoral antes de 2012.

El Tribunal Constitucional acaba de suspender algunos artículos de la actual ley catalana sobre consultas, vía referéndum, aprobada por la Cámara autonómica en la legislatura anterior, en la que se requiere el permiso del Gobierno. Para CiU, esta normativa es demasiado «light» porque considera que el Estatuto concede amplias competencias a la Generalitat en ese terreno. La apuesta de Mas por el derecho a decidir convierte esas consultas en una posible vía de sondear a la ciudadanía sobre la independencia, tal como están haciendo asociaciones soberanistas en el ámbito civil.

Precisamente ayer, la Fundació Lluís Carulla y ESADE, presentaron el informe «Valores blandos en tiempos duros» en el que, a partir de una encuesta a 1.200 personas, se revela que el independentismo se ha triplicado en los últimos diez años al pasar de un 8% al 21%, mientras que la vía autonomista, todavía mayoritaria (30%), ha descendido un 20%. El federalismo es apoyado por el 20% de los encuestados. El 41,6% se siente tan catalán como español o más español que catalán, mientras que un 38,7% se siente más catalán que español o sólo catalán.

Hace diez años, la media de valoración de la política catalana era del 6,46 sobre 10, pero ahora no alcanza el aprobado, con un 4,95, convirtiéndose en la institución peor valorada por los catalanes. El rechazo a la inmigración ha crecido, pues el 57% de los encuestados cree que hoy en día hay demasiados extranjeros en Cataluña.

La sociedad catalana, según el estudio, ha experimentado un proceso de secularización, pues en 1990, el 6% de la población era atea, cifra que ahora alcanza el 16,1%. No obstante, predomina la población neoconservadora, casi el 30%, defensora de la moral tradicional, religiosa y que se considera catalana.

La Policía Nacional acusa a Puig de querer echarla
El Comité Regional de la Confederación Española de Policía en Cataluña (CEP) ha hecho llegar una carta al ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, para que reaccione ante la demanda del consejero de Interior de la Generalitat, Felip Puig, de conseguir más competencias para los Mossos d'Esquadra, que entienden como una «amenaza» para echar al Cuerpo de Cataluña. Puig quiere que los Mossos asuman competencias en materia internacional para combatir con más instrumentos el crimen organizado, y también en extranjería.

La mitad de los jóvenes vascos no quiere una víctima de ETA por vecino
Unos 30.000 jóvenes en el País Vasco siguen justificando la violencia de ETA
ITZIAR REYERO / BILBAO ABC 25 Febrero 2011

«La desaparición de ETA no agota la desaparición de una subcultura de la violencia». El responsable del Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco, Víctor Urrutia, ha lanzado hoy un aldabonazo contra la «ética social acomodaticia» que se deriva en el peligroso «mirar hacia otro lado» y que sigue instalada en la ciudadanía vasca, especialmente entre los jóvenes, de los cuales, uno de cada dos rechaza tener por vecino a una víctima de ETA.

Exactamente, al 51 por ciento de los vascos de entre 15 y 29 años le desagradaría compartir vecindad con un amenazado, una cifra similar a quienes rechazan vivir cera de un terrorista, el 55 por ciento de los encuestados. Así se desprende del informe sociológico «Retratos de Juventud. Cultura democrática» elaborado para el Observatorio Vasco de la Juventud, que pone de manifiesto que «aún queda una larga tarea de descontaminación» social, según ha señalado Urrutia.

Estos datos son todavía más preocupantes entre el sector de la población más joven. De hecho, los menores de entre 15 y 17 años prefieren vivir cerca de un etarra antes que de un amenazado por el terrorismo. Así, la desconfianza hacia una víctima como vecino es mayor (un 58%) que la demostrada hacia un victimario (53%).

Ambos colectivos se sitúan por encima del rechazo a vecinos drogadictos (48%), con antecedentes penales (46%), prostitutas o gigolós (40%), o gitanos (39%). En último lugar se sitúan los homosexuales (14%), según informa la agencia Vascopress.
Actitud «evasiva» y justificación

Otro dato significativo que muestra el estudio es la existencia de una «minoría recalcitrante» de jóvenes vascos que encuentra justificación a la violencia terrorista, que el responsable del trabajo ha cifrado en un 9% del total, teniendo en cuenta las diferentes preguntas sobre ETA existentes en el cuestionario. Ello permite hacer una estimación de 30.000 jóvenes vascos «justificadores o simpatizantes de ETA».

El dato muestra la «contaminación ética que la violencia ha dejado en nuestra sociedad»
Así, un 6 por ciento de los encuestados están «muy en desacuerdo» con la afirmación de que la acción de ETA supone una vulneración de los derechos humanos, que se suman al 3 por ciento que está «bastante en desacuerdo». En el caso de la franja entre 15 y 17 años, la suma de ambos sube hasta un 14 por cien. En el mismo sentido, un 5 por ciento considera que las acciones de la banda terrorista son buenas para Euskadi. Aquellos que creen que los actos terroristas pueden estar justificados en ocasiones ascienden al 12 por cien. Pese a todo, seis de cada diez expresan sin rodeos su rechazo a ETA y su solidaridad con las víctimas de la banda.

El dato, en palabras de Urrutia, da la medida de la «contaminación ética que la violencia ha dejado en nuestra sociedad». Asimismo, ha destacado la «actitud evasiva» que muestran muchos jóvenes ante la violencia, ya que suman un tercio aquellos «miran para otro lado» y no contestan o no se muestran ni acuerdo ni en desacuerdo con la misma.

ISLAM
Los musulmanes de la Comunidad Valenciana exigen clases de religión islámica
Minuto Digital 25 Febrero 2011

Así lo han señalado en un comunicado conjunto los responsables del Consejo Islámico Superior de la Comunidad Valenciana (Ciscova), la Unión de Comunidades Islámicas de Valencia (Ucidval-Ucide) y la Federación Consejo Islámico Valenciano-FEERI.

Las tres federaciones musulmanas de la Comunidad Valenciana piden que se impartan clases de religión en los centros educativos públicos para los alumnos de dicha confesión que lo soliciten, para lo que han solicitado al consejero de Educación, Alejandro Font de Mora, “un ejercicio de reflexión y de práctica de ciudadanía” para posibilitar el “cumplimiento de la legislación”.

Representantes de las tres asociaciones han mantenido un encuentro este jueves después de las declaraciones realizadas el lunes por el Síndic de Greuges y la Consejería de Educación sobre la posibilidad de incluir los estudios islámicos en la Comunidad Valenciana.

Desde las tres federaciones han enmarcado esa petición en lo previsto sobre esta cuestión en “la Constitución Española, la Ley 7/1980 de Libertad Religiosa y el Acuerdo 26/1992 del Estado con los miembros de la Comisión Islámica de España”.

Así, han reivindicado el “derecho” de los alumnos de confesión islámica a “recibir clases de religión islámica de igual forma que se imparten clases de otra religión en los centros educativos públicos” y han advertido de que su “no cumplimiento” supone “una clara violación al artículo 27.3 de la Constitución Española y a los compromisos establecidos por el Estado Español en el Acuerdo 26/1992 del Estado con los miembros de la Comisión Islámica de España”.

Por este motivo, han pedido a Font de Mora que “haga un ejercicio de reflexión y de práctica de ciudadanía y desarrolle acciones que permitan el cumplimiento de la legislación vigente”.

En representación de los ciudadanos de confesión islámica de la Comunidad, han solicitado a la Consejería de Educación “un trato de igualdad en materia de Enseñanza Religiosa Escolar Islámica en los centros educativos públicos de ésta, nuestra Comunidad”.

Según las mismas fuentes, desde el año 2000 han mantenido “varias reuniones” con el gabinete de la secretaria autonómica de Educación, Concha Gómez, para tratar la impartición de clases de religión islámica en los centros educativos públicos de la Comunidad y ésta “se comprometió a iniciar todo los trámites y gestiones pertinentes” para que la “fuera una realidad en el curso 2011/2012″.

Por este motivo, las federaciones musulmanas aseguran no entender que la Consejería de Educación manifestara el lunes que “no se tenía constancia del número de solicitudes por parte del alumnado y que el profesorado encargado de impartir las clases no poseía la formación cualificada correspondiente”, después de dicho “compromiso” y de haber “cumplido todos los requisitos exigidos” por este departamento.

“Las declaraciones emitidas por la Consejería de Educación son un claro ejemplo de no responder con claridad al compromiso establecido”, han denunciado las mismas fuentes.

Han apuntado, en este sentido, que la Consejería “tiene un listado de profesores de 22 candidatos con titulación homologada, Máster de Educación –Antiguo Curso de Adaptación Pedagógica (CAP) o Diplomatura en Magisterio” y que, la cuarta parte de ellos, se encuentran además en posesión del Grau Mitjà de Valencià.

UNIVERSIDAD DE LA RIOJA
UpyD denuncia vinculaciones abertzales del Defensor del Universitario
El Semanal Digital 25 Febrero 2011

El partido de Rosa Díez ha denunciado que el encargado de velar por los intereses de los estudiantes de la Universidad de La Rioja apoyó la candidatura recomendada por Otegi.

La candidatura de Alfonso Sastre en 2009 fue considerada una etiqueta de la izquierda abertzale más cercana a Batasuna.

El Defensor del Universitario de La Rioja, José María Aguirre Oraa, profesor de Filosofía del Departamento de Ciencias Humanas, apoyó a Iniciativa Internacionalista en las elecciones europeas de 2009, según ha denunciado Unión, Progreso y Democracia (UpyD), que ha incidido en que Aguirre respaldó la candidatura de Alfonso Sastre y de II, para la que el dirigente batasuno Arnaldo Otegi recomendó el voto.

Además Aguirre habría suscrito un manifiesto contra la Ley de Partidos en la que ésta era tildad de "antidemocrática". "La acusa también de estar creada para criminalizar al independentismo vasco y acusaba a España de reeditar indignas prácticas del pasado, persiguiendo y criminalizando a sus artistas y escritores", señala el comunicado remitido por la formación política que ha aireado los apoyos de Aguirre a IS.


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