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Recortes de Prensa   Sábado 5 Marzo 2011

 

Un aplauso infinito
Luis del Pino Libertad Digital  5 Marzo 2011

Editorial sábado 5/3/2011: "Un aplauso infinito"

Cuenta Aleksandr Solzhenitsyn, en su obra "Archipiélago Gulag", una anécdota que retrata muy bien la época más oscura del terror estalinista.

En 1937, durante una reunión del Partido Comunista en uno de los distritos de Moscú, el secretario local del partido pidió a los asistentes, antes de dar por cerrada la sesión, un aplauso para el camarada Stalin.

Por supuesto, todas las personas presentes se pusieron inmediatamente en pie y comenzaron a ovacionar a quien en aquellos momentos dirigía con sanguinaria mano de hierro no sólo el partido, sino la nación entera.

Pasó un minuto, y los aplausos entusiastas continuaban. Pasaron dos minutos. Pasaron tres.
Traten ustedes de estar aplaudiendo durante tres minutos ininterrumpidamente. Los brazos empiezan a sentir el cansancio y amenazan con no querer responder. Pero en aquella reunión local del partido, nadie quería ser el primero en dejar de aplaudir. Así que pasaron cuatro, cinco minutos.

Lo normal es que hubiera sido el propio secretario local del partido el que hubiera dado la señal para interrumpir la ovación, dejando él mismo de aplaudir. Al fin y al cabo, era él el que había solicitado aquel homenaje al dictador. Pero el pobre hombre acababa de sustituir a otro secretario anterior, que había sido arrestado por la policía política de Stalin, así que no se atrevía a parar, al ver que los demás continuaban aplaudiendo con fervor.

Pasaron seis minutos, siete minutos, ocho minutos. El tiempo se hacía verdaderamente eterno y la gente no es que no sintiera los brazos: es que el dolor era auténticamente insufrible.

Nueve minutos de aplausos, diez minutos... Todos se miraban unos a otros, deseando que alguien pusiera fin a aquella situación ridícula y agotadora, pero sin que nadie se atreviera a dar el primer paso.

Y al cumplirse los once minutos de ovación ininterrumpida, cuando todos estaban ya al borde de la desesperación, por fin el director de una de las fábricas del distrito, que formaba parte del comité local del partido, dejó de aplaudir y se sentó.

Los aplausos cesaron inmediatamente en la sala como por arte de magia. Una vez que alguien se había atrevido a hacer lo que todos estaban deseando, los asistentes reprimieron un suspiro de alivio y ocuparon sus asientos, con lo que la asamblea local del partido se pudo dar oficialmente por cerrada.

Aquella misma noche, ese director de fábrica fue arrestado por el KGB. Le condenaron a diez años de prisión en los campos de concentración del Gulag soviético.

Cuenta Solzhenitsyn que uno de sus captores, al acabar el interrogatorio, se dirigió a ese pobre hombre y le dijo, con toda franqueza: "Nunca seas el primero en dejar de aplaudir".

Para nadie es ningún secreto que la situación actual de España es insostenible. No es ya que estemos quebrados, sino que estamos viviendo a cuenta de los ingresos de las generaciones futuras. No es ya que la corrupción suponga una amenaza para el normal funcionamiento del país, sino que toda la vida pública parece anegada en una marea incontenible de chanchullos. No es ya que la clase política nos haya fallado: es que su descrédito amenaza con llevarse por delante todas las instituciones.

Todos somos conscientes de que la actual situación no se puede, no se debe, prolongar ni un minuto más. Estamos ya todos aburridos y exhaustos.

Y, sin embargo, quienes podrían presionar para que esta tortura se acabe - es decir, la propia clase política y los medios de comunicación - parecen empeñados, en su mayoría, en prolongar el artificial aplauso hasta que las elecciones de 2012 fuercen un desbloqueo.

¿Se puede permitir España continuar un año más por este sendero de desgobierno? Yo creo que no. Pero nadie parece decidirse a ser el primero en cortar el aplauso, a ser el primero en señalar que es necesario disolver las cámaras e ir a elecciones anticipadas. Todos se miran de reojo unos a otros, y a lo más que llegan es a intentar calcular si podrán sostener el aplauso infinito otros doce largos meses.

Y yo me pregunto: ¿qué es lo que les da tanto terror? En España no existen archipiélagos Gulag a los que puedan llevarse a los disidentes. ¿Por qué no alzan la voz entonces? ¿A qué tienen miedo?

¿Tanta es la porquería acumulada debajo de las alfombras, que nadie quiere ser el primero en morir debajo de una avalancha de dossieres? Eso parece. Y si no, que se lo pregunten a Bono.

Pero eso significa que la situación es todavía peor de lo que aparenta. Hemos llegado a un punto en el que el sistema está muerto y el país arruinado, pero nadie es capaz de señalar el camino de salida, porque todos se tienen cogidos unos a otros de alguna manera. Y el juego de chantajes mutuos fuerza a todos a hundirse con el barco.

¿Qué esperanza nos queda entonces a los ciudadanos? Pues la verdad es que no lo se. A mi sólo se me ocurren dos posibles salidas, lo cual no quiere decir que no haya otras. La primera es que algún acontecimiento externo - como por ejemplo la intervención oficial de la economía española por parte de la Unión Europea - desbloquee la situación a la fuerza. La segunda solución sería que los españoles, con su voto, propiciaran una renovación en profundidad de la clase política.

En ausencia de una de esas dos cosas, mucho me temo que al final se nos van a caer los brazos a trozos, de tanto aplaudir mientras el barco se va a pique.

Regeneración nacional, el debate intelectual de nuestros días
De Alberto Recarte a Víctor Pérez-Díaz, las nuevas propuestas políticas llegan a las librerías. El cambio pasa por la renovación de las instituciones y la educación.
J. C. Rodríguez. Madrid GCT 5 Marzo 2011

Resistían al asedio en Baler los últimos de Filipinas, cuando la patria por la que luchaban se debatía entre el orgullo herido y la desesperanza, ante la constatación de la decadencia de España. Esa crisis hizo aflorar otros males de nuestro país. Aquella reflexión urgente y profunda sobre el camino que seguía España se llamó regeneracionismo.

Hoy, la confluencia de una crisis económica con una presidencia con pretensiones revolucionarias ha despertado un nuevo impulso de regeneración.

Del 98 hasta hoy
El regeneracionismo de ayer y el de hoy han despertado con el arranque del siglo. El XX con los Costa, Ramiro de Maeztu o Ganivet; el XXI con otros autores. ¿Quiénes son estos? ¿Qué dicen? ¿Son los mismos mensajes que hace 100 años? En parte, sí. Entonces se señalaba a una democracia que faltaba a su nombre, que estaba corrompida por el caciquismo, y hoy se apunta que la palabra democracia es una bella máscara para lo que en realidad es una partitocracia que degrada el debate y que alimenta una casta política que vive a lomos del resto de la sociedad y que crece de forma elefantiásica.

Y en este punto aparece ya el primer autor, Daniel Montero, que ha descrito el panorama en La casta: el chollo de ser político en España. Esta idea entronca con la descripción de El sistema, a cargo de Mario Conde. Al tiempo, la poca solvencia de nuestra clase política es una de las preocupaciones que se observan en el informe Transformar España, de Everis. Un informe que hace un repaso a la economía –tan parca en reformas– y a las instituciones españolas y señala los ámbitos que deben someterse a una profunda revisión.

Mas, ¿cuáles son las raíces de la mala situación actual? Álvaro Delgado-Gal dirigió un libro del Libre Colegio de Eméritos, titulado España en crisis. Sociedad, instituciones, economía, junto a autores tan destacados como Víctor Pérez Díaz. Delgado-Gal y Pérez Díaz repasan los males de nuestra democracia, que ha favorecido la idea de que todo comenzaba de nuevo en España, y que ha recalado en una partitocracia que falsea la realidad y que degrada el debate político.

No ayuda una profesión periodística que carece de independencia. Todo ello con una sociedad poco formada y, por tanto, vulnerable.

El sociólogo Pérez Díaz propone una regeneración realizada desde las unidades básicas de la sociedad, que se complementa con la reforma de nuestras instituciones que propone Pérez de Armiñán. Este último autor, por cierto, no deja de lado la reforma del sistema electoral, una exigencia que en los últimos años ha pasado a ser un reclamo.

En España, según los autores citados, ha prevalecido una tradición cortesana, con una sociedad arribista y que mira al poder para obtener favores, no con el celo y la desconfianza de quienes se saben poseedores de derechos. Pérez Díaz, pese al tono reposado pero negativo de su diagnóstico, ofrece vías de salida para España. Como los regeneracionistas de hace un siglo, una de sus preocupaciones es la enseñanza: el cambio de rumbo del sistema educativo.

Para un ámbito general, pero por un autor español, se ha editado en nuestro país un libro muy importante en esta línea de definir los problemas de la democracia, para perfeccionarla. Se trata de En busca de Montesquieu, de Pedro Schwartz. A hombros de gigantes, como Adam Smith, Friedrich A. Hayek, Karl Popper o James Buchanan, Schwartz identifica a la sociedad libre como la única que merece la pena, y se plantea el problema de la relación entre esa libertad y la regla de la mayoría, esencia del sistema democrático. El autor se consuela observando las fuerzas liberadoras que vienen de la mano de la globalización y hace un llamamiento a la sociedad para que se defienda.

Patriotismo
También en el ámbito de la teoría política, José Javier Esparza aporta su En busca de la derecha (perdida), volumen en el que apuesta por abandonar la anomia de valores y de idas que representa el centrismo. En línea con el reclamo de esa narrativa común hay tres elementos importantes de este nuevo regeneracionismo. Por un lado, la recuperación del pasado histórico español desde un punto de vista menos negativo que el que ofrece la izquierda.

Por otro, una llamada al patriotismo y a la prevalencia de los valores comunes que se observa, por ejemplo, en la Apología del patriotismo defendida por José Luis González Quirós. Un común denominador de los autores: la crítica al nacionalismo en lo que tiene de detraimiento de energías comunes para la nación española.

En este último ámbito destaca la obra de Arcadi Espada, quien en sus distintos volúmenes ha descrito toda la depravación moral de los nacionalismos periféricos.

Estas nuevas miradas a la realidad española tienen también un aspecto económico. Y aquí son de destacar los informes escritos por Alberto Recarte, que no son sólo un repaso a los orígenes de nuestra crisis, sino que dan claves para la reforma de nuestro sistema.

Criaturitas
Confesión sin tapujos: montaron el tinglado de ERE para burlar «los caprichos del interventor». Es decir, de la ley
IGNACIO CAMACHO ABC 5 Marzo 2011

NO van a lograr poner diques. El escándalo de los ERE es una marea que cada día deposita más restos de espuma sucia en la orilla del poder andaluz. Una oleada de corrupción que está poniendo de relieve lo peor del régimen tardochavista y muestra al descubierto la maquinaria del clientelismo. Cincuenta cofres de documentos, intervenidos por la Policía en las dos aseguradoras —sólo dos, y siempre las mismas— que hacían de puente en las operaciones, van convertirse en las cajas de Pandora de un sistema viciado. Más allá de los episodios chuscos de los intrusos y polizones, el caso revela el secreto de la hegemonía y deja al pairo el cartón que encubren los falsos discursos del estado de bienestar. Era un bienestar trucado, fullero, comprado con fondos de reptiles creados para disimular mediante derramas arbitrarias la tragedia de la destrucción de empleo.

El tipo que manejaba el tinglado, el capataz encargado de administrar los fondos opacos, se ha retratado en una impagable entrevista en «El País». Tratando de justificarse, el ciudadano Guerrero acusa directamente a sus superiores —los consejeros de Trabajo— de decidir el criterio de ayudas irregulares y revela el planteamiento de fondo que sustentaba el tinglado. Lo inventaron, dice, porque el ERE de una empresa jienense se atascó ante las pegas y reparos que ponía el funcionario encargado de vigilar que se adecuase al procedimiento. «No podíamos estar —declara con sinceridad escalofriante— al pairo de los caprichos del interventor».

Ésa es la cuestión clave. Decidieron crear un procedimiento paralelo —dotado con 647 millones de euros, más de cien mil millones de extintas pesetas— para escapar del control transparente del dinero. Por la cara, con dos cojones, el que manda, manda, y el que no es funcionario. Sin informes de viabilidad, al margen del funcionamiento reglado. No iban a permitir que un interventor de mierda les chafase el montaje. En vez de crear empleo se dedicaban a prejubilar gente mandándoles el sueldo a casa, para que no armasen lío y estuviesen contentos con el régimen. Si había que falsificar los papeles, se falsificaban y a otra cosa. Y de paso metían de matute a dos o tres «criaturas necesitadas de ayuda sociolaboral que estaban desempleadas» y que casualmente eran cargos del Partido Socialista y parientes cercanos. Exalcaldes y exconcejales que no podían dejar tirados para mantener la unidad de la familia. Criaturitas; el mismo término paternal, clientelista, caciquil, que usaba Ruiz de Lopera para referirse a su tropilla de incondicionales. Criaturitas que tenían que proteger por su bien de la arbitrariedad de las leyes, los caprichos de los interventores y demás minucias de gente de mal vivir. Puro peronismo proteccionista, al que sólo le faltaba el tambor y el estribillo: estos socialistas, qué buenos son, que nos arreglan la prejubilación.

PSOE: El desprestigio de una marca
Pedro de Hoyos Periodista Digital 5 Marzo 2011

España no volverá a ser la misma el día que la deje en paz Zapatero. Cuando el responsable de la imprevisión económica actual quite sus manos de la piel de España habrán de pasar muchos años antes de que todo vuelva a la normalidad, antes de que recuperemos el pulso, la iniciativa y el ritmo emprendedor de la sociedad. El daño que la sonrisa sin sentido de Zapatero causa en España tardará en pasar; en las escuelas de Economía será estudiada su frase “El próximo semestre empezará la recuperación” y en las de Ciencia política, su falta de reacción ante la persistencia de la crisis en que nos hemos sumergido mientras él se limitaba a negar la evidencia.

Pero no sólo a España causa daño el augusto césar de León. Está dejando al PSOE como un sembrado tras el paso de los jabalíes, tampoco lo reconocerá nadie tras su marcha, ya los más avispados que quedan entre los escombros del partido renuncian a él e incluso a la imagen publicitaria. Jamás nadie causó tanto perjuicio mientras sonreía no se sabe a qué, no se sabe por qué, no se sabe de qué. Zapa se limita a dejarse morir lentamente, arrastrándonos a todos los ciudadanos y a sus propios conmilitones, ése es su delito político. El PSOE es tan fuerte, a pesar de estos últimos tres años, está tan imbricado en la sociedad que no fallecerá a pesar de los esfuerzos de su líder y le sobrevivirá. Zapatero es fugaz, el PSOE es definitivo... si sabe desembarazarse de la cultura zapateril, lo que incluye mandar a los infiernos de la política a gentes como Pajín, Chaves y otros apoyos de bajo perfil cultural, intelectual y político. En nombre de los débiles y de los parias Zapa se ha rodeado de estrambóticos personajes, en vez de defender a los parias ha defendido lo estrafalario. Zerolo, Pajín y Aído son la prueba al tiempo que la causa de la decadencia.

Zapatero ha querido rodearse de personajillos inanes, sin currículo ni preparación, pero que daban bien para mantener una fachada ideológica radical y tercermundista como no queda otra en Occidente. Precisamente esa política tan fuertemente ideológica, marcada por un radicalismo propio de hace cien años y representada por esos personajes bajos y zarrapastrosos, es lo que ha abandonado Zapatero al darse un baño de realidad y comprobar cómo las listas del paro iban alargándose mes a mes, cómo las empresas cerraban unan tras otra y cómo nos ha sumergido en una crisis desconocida por las actuales generaciones. Crisis ha habido más, pero no estaba Zapatero al frente de la economía española. Ese baño de realidad ha llegado tarde, cuando el culo del PSOE huele a pólvora y todos sus líderes se desesperan tratando de salvar los muebles, incluso renegando de su nombre y de sus símbolos y tratando de disimular su coincidencia militante con Zapatero.

No desaparecerá el PSOE pero le espera largo tiempo de destierro y de papel secundario en la política española. Eso a menos que Rajoy hable y diga algo importante, en cuyo caso todavía pueden los socialistas salvar algunos diputados.

La Democracia tiene sus defectos: Zapatero llegó a ser presidente
Federico Quevedo El Confidencial 5 Marzo 2011

Durante la lección magistral sobre la Democracia y sus virtudes que el presidente del Gobierno ofreció en Túnez el pasado miércoles a los españoles nos quedaron claras tres cosas: la primera, que Madrid es un país europeo; la segunda, que se le sigue apareciendo en sueños su abuelito del alma -¡menudo coñazo de tío, por Dios!-; y la tercera que la Democracia es tan buena que hasta él ha llegado a ser presidente. Es cierto que le faltó decir, para ser más correctos en la expresión, que hasta un inepto como él había llegado a ser presidente, pero quedó bastante claro en el sentido de la frase, porque es tan insultante su autoestima que ni siquiera se da cuenta cuando se dispara en su propio pie. Lo de Madrid es posible que sea un lapsus propio de alguien que cree que la Nación es un concepto discutido y discutible y que por tanto le da igual llamar país a una región, a una ciudad o a una aldea de cuatro casas. Lo del Capitán Rodríguez que mató Franco después de que él abuelo de Rodríguez y al que Rodríguez nunca conoció –lo cual hace más sorprendente tanta fijación- ya tuviera en su haber un currículum considerable de represión violenta y envilecimiento, empieza a ser cansino y deplorable. Pero lo que más me ha llegado al alma es lo de la bondad de la Democracia en la medida que le ha permitido a él ser presidente.

La verdadera bondad de la Democracia va a ser considerable el día en que las urnas lo larguen con viento fresco. Ese día, de verdad, podremos decir que la Democracia, en el sentido de expresión de la voluntad popular y la soberanía nacional, ha funcionado correctamente. Porque hasta ahora, y siento decirlo, lo que ha habido es una mala expresión de la Democracia, no porque las elecciones anteriores fueran ilegítimas -que no lo fueron y jamás se me ocurriría a mi ponerlo en duda-, sino porque una de la virtudes de la Democracia es que los pueblos pueden equivocarse, y después corregir sus errores. Yo no sé si Rodríguez es consciente de la estupidez de su afirmación, pero si aceptamos como bueno que cualquier necio puede llegar a ser presidente del Gobierno, tendríamos que dar por bueno que el pueblo alemán eligiera en su día a Hitler para dirigir sus destinos y conducir a la humanidad a una Guerra Mundial terrorífica. Lo que hace buena a la Democracia no es la posibilidad de que alguien tan nefasto como Rodríguez llegue a ser presidente, sino el hecho de que pueda corregirse tal error, es decir, el que los ciudadanos puedan seguir teniendo capacidad de elección para cambiar su destino. Se trata de eso, de poder elegir, aunque a veces la elección sea equivocada. Dicho de otro modo, el hecho de que los ciudadanos lo hayan elegido no hace bueno a Rodríguez, aunque eso es lo que él pretendía decir.

Rodríguez es lo peor que nos ha pasado, y no debería ocurrir de nuevo, y para evitarlo en el futuro los ciudadanos deberíamos de tener una participación más activa en la selección de candidatos y en el propio proceso de elección

Esa es una confusión muy habitual a la que nos conduce la izquierda: dar por hecho que cuando las urnas hablan nunca se equivocan –siempre que les elijan a ellos, claro- y, por lo tanto, eso otorga una especie de aura de bondad natural que sitúa al elegido por encima del bien y del mal e, incluso, por encima de los demás seres humanos. Pero no es así. De hecho, esa es una de las imperfecciones de la Democracia, porque en general a todos nos gustaría elegir a los mejores, pero a veces se nos cuelan en el proceso de elección los más inútiles. Es lo que ha pasado, y por dos veces, con Rodríguez. ¿Quiere decir eso que los ciudadanos son tontos? No, simplemente quiere decir que ha habido una serie de factores que han jugado a su favor en la elección. Hoy, sin embargo, lo que hay es una suma de factores que juegan en su contra, y por eso las encuestas dicen lo que dicen. Con todo, esto debería servirnos de elección para la próxima vez, y conducir a los ciudadanos a una exigencia de calidad en la selección de candidatos en los partidos políticos. En todos los partidos políticos. Rodríguez es lo peor que nos ha pasado, y no debería ocurrir de nuevo, y para evitarlo en el futuro los ciudadanos deberíamos de tener una participación más activa en la selección de candidatos, primero, y en el propio proceso de elección mediante listas abiertas, después.

Pero mientras eso llega, si es que llega alguna vez, tenemos que seguir soportando los ejercicios de demagogia barata, de discursos de Saldos Arias empalagosos y huecos, de Rodríguez Zapatero. Pero, sobre todo, tenemos que seguir aguantando a un Gobierno que nos ha llevado a la ruina, que ha alcanzado el récord de los cinco millones de parados, que improvisa tonterías cuando los problemas se presentan como inevitables –y me refiero a la reducción a 110 kilómetros del límite de velocidad y el resto de sandeces con las que ayer nos obsequió el Ministro Bombilla-, que ha llevado a cabo el mayor recorte social de toda la Democracia y que nos ha dejado sin futuro a todos los españoles pero, sobre todo, a esa multitud de jóvenes que hoy no encuentran trabajo y tienen que emigrar para encontrar algo de esperanza. Éste ha sido, sin duda, el peor gobierno de la Democracia, y si los tunecinos tuvieran algo de sentido común no harían el más mínimo caso de un tipo que se ha caracterizado por buscar enfrentamientos, romper consensos y provocar a sus ciudadanos, es decir, haciendo todo lo contrario de lo que se hizo en esa Transición de la que ahora él tanto presume como si la hubiera parido. Así que ya saben: a votar y a botarle para dar una lección de democracia.

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Nunca tantos debieron tanto a tan pocos
Enrique de Diego www.elsemanaldigital.com 5 Marzo 2011

Pocas veces en la historia de la Humanidad se ha producido una situación tan endiablada como la actual. Además, con los actuales niveles de población. Una buena parte del mundo vive aún bajo esa terrible tiranía del comunismo. Otra buena parte bajo el desquicie total del islamismo, con sus turbas y sus consignas para descerebrados. Occidente sumido en la pura estupidez de lo políticamente correcto. Estados Unidos sin liderazgo, infectado de buenismo. Europa, en plena decadencia, con un modelo estatista que hace aguas por todas partes. España con un modelo político insostenible que está hundiendo a la sociedad.

Podría dar la impresión de que no hay esperanza, de que el ciudadano indefenso nada puede hacer ante una catástrofe que avanza por momentos, como un agujero negro que consume tejido productivo.

Pero sí hay esperanza. La esperanza está en los propios ciudadanos activos, en la sociedad civil organizada. A veces no pueden afrontarse todos los problemas a la vez, pero sí se puede atacarlos en un punto débil, en un talón de Aquiles. Entonces es preciso concentrar hay todas las fuerzas, para que actúe como un epicentro que cambie radicalmente las cosas y abra las vías de las soluciones.

Esa es la estrategia de Regeneración con su candidatura a la Alcaldía de Madrid, cuya existencia con tanta rapidez se está difundiendo. Si en punto se ataca a la fortaleza y se abre brecha, la fortaleza del sistema se convierte en una ratonera o se viene abajo. Si un grupo de concejales se niega a recoger las subvenciones, entonces se pone en cuestión la financiación pública de los partidos y todo el sistema se resquebraja. Basta con eso para que se produzca el efecto dominó, o el efecto mariposa.

Hay ya mucha gente distribuyendo propaganda por las calles del partido Regeneración y de su candidatura a la Alcaldía de Madrid. Ciudadanos que se han puesto en marcha, que no quieren quedarse quietos para ver qué pasa, porque ya saben lo que pasa y no es bueno, nada bueno, pero se puede cambiar todo, volviendo a cordura, retornando a una sociedad con pocos políticos y bajos impuestos, a valores como el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio; en la que no sólo se hable de derechos sino también de deberes y de responsabilidad.

Esa gente tiene pocos medios, pero se tiene a sí misma. Tú puedes colaborar. No es preciso que esperes. No es imprescindible que entres en contacto con ellos, porque tú eres uno de ellos. Tú puedes ponerte en marcha y difundir esa candidatura de Regeneración a la alcaldía de Madrid entre tus amigos, vecinos, familiares y compañeros de trabajo.

Nunca tantos, desde luego, dependieron tanto de tan pocos.

No a la hispanofobia
Eduardo Arroyo www.elsemanaldigital.com 5 Marzo 2011

Mientras que hay cien policías del pensamiento encargados de vigilar la correcta "integración" de los inmigrantes, el odio a lo español adquiere mil y una formas sofisticadas.

Alain Finkielkraut ya señaló que el antirracismo, como ideología, sería el comunismo de la modernidad en su peor sentido.

El discurso dominante pretende achacar a los españoles en general la peor de las lacras existentes en la modernidad: el "racismo", sea lo que sea esto. Recientemente, el diario ABC, que cuando se trata de favorecer el triunfo electoral del PP azuza el avance del islamismo en alguna parte del mundo, hace pasar por "escritor" la sempiterna cantinela del odio a lo español disfrazado de pretendida supremacía moral. Un tal Alexander Sequén-Mónchez recibe cancha del mencionado diario en el curso de una entrevista indicativa de lo que estamos hablando. Si hubiera dicho de los hebreos lo que dice de los españoles, más de uno le habría declarado "antisemita".

Sequén-Mónchez, guatemalteco, asilado en España por causa de la extrema violencia de su Guatemala natal, no muestra en la entrevista una sola palabra de agradecimiento a un país que le ha acogido y al que califica sin ambages de "racista". A él, por supuesto, no le va mal: el diario del conservadurismo estándar, homologado en los cánones de lo políticamente correcto de la izquierda, le considera un "escritor" y le otorga la respetabilidad de esos pensadores que no se sabe muy bien cual es su trayectoria ni su origen. Sequén recurre al archisabido truco de introducir un concepto vago y etéreo en el que cabe prácticamente cualquier cosa: "Existen una serie de conductas y patrones que parecen inofensivos y son asumidos como hechos plenamente naturales, cuando frases como merienda de negros o república bananera siempre denigran al inmigrante".

Como en la peor época del comunismo soviético, los juicios de intenciones siempre producen réditos notables a la mentalidad policíaca. Sin duda el que se "hace el sueco" o "trabaja como un chino" es también sospechoso. Más allá de todo esto se recurre al embuste claro y meridiano: "En España tienen presencia una serie de carteles racistas típicos de la época de la segregación racial en Estados Unidos: Ecuatorianos abstenerse o Únicamente españoles". Me pregunto si el "escritor" guatemalteco camina por las mismas calles que usted y yo, lector amigo, porque jamás, digo jamás, he visto uno solo de estos carteles y, si los hubiera, no pasarían de la mera anécdota esperpéntica.

Pero hay más: "En la práctica es falso que ante la inmigración haya una visión de izquierdas y otra de derechas. Tanto el PP como el PSOE son restrictivos". Es evidente que el "escritor" lleva poco tiempo en España y todo lo que no sea "papeles para todos" es "racismo". Por ese prejuicio ideológico tan tremendo, es incapaz de comprender que PP y PSOE están comprometidos con la creación de un Haarlem multiétnico en España, en la medida en que eso no ponga en peligro su base electoral por el claro rechazo de los electores a esas medidas tan "restrictivas". De hecho PP y PSOE han procedido a regularizaciones masivas, por su puesto, sin preguntar a sus ciudadanos. Anatematizar como "racismo" la opinión de los ciudadanos de a pié que se sienten extraños en su propio país, gracias las afluencia masiva de inmigrantes inasimilables, revela la vieja estrategia de apelar a la democracia solo cuando los resultados de la voluntad popular coinciden con los del ideólogo iluminado de turno.

Todo esto me suena más bien a una clara incitación al odio racial, al odio anti-español. Porque lo que sí que he visto, y cualquiera puede comprobar, con los esfuerzos denodados de todas nuestras instituciones precisamente para lo contrario: la existencia de miles de millones de euros que, en programas de "integración", se gastan todos los años por cuenta de nuestros bolsillos; los esfuerzos de la nueva inquisición por ocultar que la delincuencia inmigrante es cuatro o cinco veces mayor que la autóctona o el modo acrítico con el que se aceptan los miles de millones de euros que se producen todos los años, con nuestras infraestructuras y nuestro modo de vida, para largarse después a financiar a estados a los que no debemos absolutamente nada pero que exportan aquí todos los problemas que ellos son incapaces de resolver.

Al fin y al cabo, y dado que España no es un país ni asiático ni oriental ni sudamericano, se corre el riesgo de criminalizar la defensa de nuestra propia identidad y equivocar el tiro considerando "odio" lo que no es sino el intento de no convertirse en otra cosa. Personalmente, creo que España es uno de los países más amistosos del mundo para todo aquél que viene de fuera. Pero también tiene derecho a decir "no". Pretender que en España poco menos que se persigue al de fuera es una falsedad de tomo y lomo. Me pregunto qué tal verían en Guatemala, por ejemplo, que en diez años el veinte por ciento de la población perteneciera a más de cien nacionalidades, algunas de ellas que jamás se vieron por aquellas latitudes. De lo que estoy seguro es de que el guatemalteco de a pié, sin duda hombre sensato, consideraría con buen sentido que esto sería una situación patológica y no algo a justificar.

Decía Alain Finkielkraut que el antirracismo es el comunismo de la modernidad. Yo lo precisaría de otro modo: la moralina "antirracista" lo único que oculta es la estrategia del capitalismo global por destruir la base más sólida de los Estados nación europeos, que son los únicos en los que los derechos de la clase trabajadora, y de una mayoritaria clase media, constituyen todavía un valladar contra la deslocalización de personas que los reyes del dinero necesitan. Discursos como éste, en definitiva, legitiman el empleo como carne de cañón de pueblos enteros en la lucha contra los únicos sistemas que todavía garantizan un mínimo de bienestar a sus ciudadanos. Que lo haga el diario ABC está dentro de lo esperable. Pero al menos alguien tiene que levantar la mano y ejercer sin miedo su derecho a discrepar.

¿Libia en el camino de Somalia?
MARIANO AGUIRRE El Correo 5 Marzo 2011

DIRECTOR DEL NORWEGIAN PEACEBUILDING CENTRE DE OSLO

Si el coronel Muamar Gadafi no renuncia y tampoco es derrocado por sus fuerzas armadas, Libia podría acabar en una guerra civil. Pero debido a la falta de estructuras institucionales, aunque sea destituido diversas tribus podrían competir violentamente por el poder.

El poder en Libia se encuentra altamente centralizado en Gadafi, su familia y el círculo clientelista de funcionarios y militares favorecidos por las inmensas rentas que generan las exportaciones de petróleo y gas. Las instituciones estatales son débiles y la oposición organizada, inexistente.

Luego de diversos experimentos de democracia directa, el coronel Gadafi impuso desde 1977 la 'jamahiriyah' del poder popular. En realidad se trata de un sistema jerárquico centralizado en su familia y basado una alianza con las tribus Warfalla, Maghara y Qadhafa; esta última a la que pertenece el líder del régimen. La mayor parte de la sociedad, y especialmente la población joven, han visto con creciente resentimiento la acumulación de poder y beneficios en la elite.

El mapa tribal
La sociedad libia, como las yemeni y jordana, funciona sobre la base de organizaciones tribales que regulan el orden social. Se calcula que hay 140 tribus, de las cuales 30 tienen peso político. Esta organización social se ha generado a partir de condiciones ambientales y geográficas que favorecieron en unos casos el nomadismo y, en otros, formaciones agrícolas o comerciales.

La tribu más importante es la Warfalla. Cuenta con un millón de miembros, habita la zona de Tripolitania, en el noroeste del país, y se ha manifestado contra el Gobierno debido a la dura represión contra la oposición. La tribu de los Al-Awaqir, de la que provienen diversos miembros del gobierno, se mantiene fiel a Gadafi.
Los Qadhadhifa pertenecen a la tribu de Gadafi y tienen miembros en las fuerzas armadas. Por otro lado, los Maqarha constituyen la segunda tribu más importante en número. Es incierto cuál es su posición actual respecto del régimen. La tribu Zuwaya se ha declarado en contra de la represión a los manifestantes y ha amenazado al Gobierno con cortar el suministro de petróleo.

A esta diversidad de tribus se suma el Grupo de Luchadores Islamistas Libios, con vínculos con Al-Qaida y otros grupos sociales de origen religioso.

La repartición del poder
En 1969 Gadafi consiguió el poder gracias a una alianza de las tribus de los Qadhadhifa con los Maqarha y los Warfalla. Miembros de estas tribus se repartieron el poder en las aéreas clave de inteligencia y seguridad. Gadafi estableció un sistema clientelista, dando beneficios y poder a los líderes que le apoyaran, y respondiendo con represión a los que se negaran. La relación institucional de Gadafi con las tribus se ha llevado a cabo hasta ahora a través de un comité político de 32 representantes que en estos momentos se encuentra en crisis.

Según Hanspeter Mattes, subdirector del German Institute of Global and Area Studies, la rebelión actual comenzó en la ciudad de Al-Baida, en el noroeste, y desde ahí se extendió. Ahí se fundó en el siglo XIX el movimiento islamista conservador fundado por Mohamed al-Sanusi. Este movimiento se ha expandido por la región Cirenaica y ha tenido repetidos enfrentamientos con Gadafi, a quien consideran demasiado liberal en su interpretación del Islam. El movimiento islamista, que ha sufrido una dura represión por parte del régimen, tiene un fuerte arraigo en esta zona y de aquí, según este experto, han surgido militantes que se han unido a Al-Qaida. Los principales activistas de la rebelión actual pertenecen a las tribus Abu Llail.

Fragmentación del uso de la fuerza
El régimen ha creado diversas milicias y cuenta con fuerzas mercenarias que debilitan el papel de las fuerzas armadas. Gadafi cuenta con unos 20.000 miembros de los Comité Revolucionarios que están o podrían estar armándose para resistir la rebelión. También con la Brigada 32 (o Brigada Jamis) liderada por su hijo Jamis al-Gadafi y formada especialmente por extranjeros; el aparato de inteligencia militar; las fuerzas de seguridad interna, y el aparato de seguridad de la Hamahiriya. Según algunos testimonios de disidentes, Gadafi cuenta con una fuerza especial de combatientes formados desde niños denominada la 'Janissaries' (nombre de un cuerpo de elite del Imperio Otomano).

Las divisiones tribales pueden jugar en contra de una respuesta unificada de los aparatos de seguridad del Estado, al contrario de lo que ocurrió en Egipto y Túnez. Omar Ashour, de la Universidad de Exeter, considera que las divisiones y fidelidades, unidos a la gran cantidad de armas que tienen los miembros de las tribus, podrían generar una guerra civil.

Otro posible escenario es que las fuerzas armadas lleguen a un pacto con los líderes tribales, religiosos y personalidades de la diáspora para formar un gobierno de transición en el que todos estén representados. Libia carece de un marco constitucional, lo que obligaría a esta coalición en el poder a la compleja tarea de presentar un programa para la transición que satisficiese a todos.

Para la comunidad internacional la crisis en Libia es un gran desafío. Una intervención militar que derrocase a Gaddafi podría generar reacciones imprevisibles en una sociedad fragmentada, como ocurrió en Irak. Ni Europa ni Estados Unidos quieren otra guerra sectaria similar a la que ha seguido a la caída de Sadam Hussein. A la vez, el líder del régimen y sus grupos armados pueden resistir durante un largo período pese a las sanciones y haber sometido el caso a la Corte Penal Internacional, medidas que el Consejo de Seguridad de la ONU estableció el 26 de febrero.

Foro Ermua alerta de que Interior ha ordenado a varias prisiones facilitar la excarcelación de etarras
Europa Press 5 Marzo 2011

El Foro Ermua ha alertado de que el Ministerio del Interior, por medio de la Secretaría de Instituciones Penitenciarias, ha dado instrucciones a varios directores de prisiones para llevar a cabo una estrategia de excarcelación de presos de ETA, según un comunicado remitido a Europa Press.

En concreto, hace referencia a una reunión mantenida en los últimos días entre representantes del Departamento de Instituciones Penitenciarias que dirige Mercedes Gallizo y varios directores de prisiones --al menos tres-- en los que se trató esta cuestión.

Esta estrategia, denuncia el Foro Ermua, tendría como punto de referencia el penal alavés de Nanclares de la Oca en el que Interior agrupa a la vanguardia de los presos que se han alejado de la violencia y en el que, según el propio Alfredo Pérez Rubalcaba, ya no quedan militantes de ETA. No obstante, las excarcelaciones también afectarían a presos etarras que cumplen condena en otros Centro Penitenciarios, indica el colectivo.

Foro Ermua rechaza que participen en la manifestación del 9 de abril quienes "prostituyen la democracia negociando"

El Foro Ermua ha rechazado que participen en la manifestación convocada por las víctimas del terrorismo el próximo 9 de abril quienes "prostituyen la democracia negociando con terroristas", fase en la que a su juicio se encuentra el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

La presidenta del Foro Ermua, Inma Castilla de Cortázar, ha respondido así en declaraciones a Europa Press al secretario general del PP vasco, Iñaki Oyarzábal, que animó a socialistas y nacionalistas a sumarse a la convocatoria para mostrar su rechazo a ETA.

"Efectivamente la manifestación es contra ETA: para evitar que ETA vuelva a las instituciones; y efectivamente es para todos los demócratas, entre los que no se pueden incluir los que prostituyen la democracia negociando con terroristas", ha defendido Castilla de Cortázar.

Según ha subrayado, la manifestación servirá para decir al "Gobierno débil y que está negociando con ETA" que a la organización terrorista se la puede derrotar "con la ley" y que "volver a legitimarles devolviéndoles a las instituciones es renunciar a derrotarles".

A su juicio, "negar la negociación en estos momentos, con tantas evidencias, es querer cerrar los ojos a la realidad", por lo que ha reconocido que le produce "una extraordinaria desconfianza" esta "ingenuidad" por parte de miembros del PP con responsabilidades en el País Vasco.

ENTREVISTA CON CÉSAR VIDAL
Imanol Arias: "Mi lengua es el castellano y mi patria, España"
El actor ha hablado con César de su infancia, sus difíciles comienzos como actor y su pasión por su profesión.
LIBERTAD DIGITAL – ESRADIO 5 Marzo 2011

El actor Imanol Arias ha visitado Es la Noche de César para hablar de su larga trayectoria profesional y de sus próximos proyectos. Se refirió a su infancia recordando que nadie de su familia "tenía nada que ver" con lo artístico aunque, según dijo, "a mucha gente le pareció normal" que se dedicara a esto. Criado en Eibar e hijo de padres inmigrantes, rememoró cómo en esos años "se apreciaba mucho el castellano" y que en ese entorno descubrió que su patria era su lengua, su lengua, el castellano y su patria España.

Definiéndose como un "culto intitulado", recordó sus años de escuela y su traslado a Madrid, donde tuvo que trabajar como repartidor de guías para subsistir. Habló de profesores influyentes, de compañeros y de su rutina en la capital. Tuvo que subsistir con sus escasos medios y contó la anécdota de que cenaban tras actuar latas de paté "con barras de pan", que se "hinchaban" en el estómago. En verano llegó a dormir en la boca de metro, en Ópera. También habló de su paso por el servicio militar, su envío a Ceuta y su descubrimiento de la biblioteca de "libros castigados", censurados por la dictadura.

Enamorado de su profesión, afirmó que para trabajar como actor "hay que trabajar con las carencias". También habló de la importancia de "no armarte de ataduras y tener cariño por contentar al ser humano".

Actor protagonista de infinidad de películas y series de televisión, recordó con César su papel de Severo Ochoa –"me gustó mucho"- y la película La muerte de Mikel, sobre el "totalitarismo de los movimientos de ultra izquierda" y el tema de "manipular a los muertos", algo que se hace mucho "ahí arriba", indicó en alusión a su tierra.

Ahora es Antonio Alcántara en Cuéntame, una serie que, dijo, le "gusta mucho". Sobre esta temporada, destacó que han conseguido una "recuperación del público" al abordar "un tema muy desconocido, la irrupción de la heroína". Sobre las críticas, apuntó cómo hay gente que considera la serie de "ultraizquierda y otros de ultraderecha".

En el programa, reveló que tras la temporada de Cuéntame se convertirá en Vicente Ferrer y se irá a rodar a La India: "Es un proyecto que me parece un privilegio".

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Mucho más que duplicidades
El sistema de partidos no permite que las instituciones se hagan demasiadas preguntas para racionalizar los servicios públicos y su coste
KEPA AULESTIA El Correo 5 Marzo 2011

La crisis económica y sus efectos de déficit público han obligado a reajustes presupuestarios que las distintas administraciones continúan asumiendo más como un contratiempo pasajero que como una corrección a fondo e irreversible de sus pautas de gasto. Aunque paralelamente se ha suscitado un debate -sólo a modo de enunciado o como cruce de reproches partidarios- respecto al déficit de eficiencia que presentan esas administraciones y, especialmente, respecto a las duplicidades en el entramado institucional. El gobierno central ha anunciado que para el próximo verano dispondrá de un informe sobre duplicidades en el ejercicio de las competencias autonómicas en relación a las del Estado.

El pasado jueves el Parlamento vasco instó al Ejecutivo de Vitoria a presentar, nada menos que en el plazo de 18 meses, cuando la legislatura esté a punto de finalizar, una propuesta para la «simplificación, racionalización y redimensionamiento» de la administración autonómica y a reducir «las duplicidades y solapamientos» que se producen entre los tres niveles institucionales de Euskadi, autonómico, foral y local. Pero basta contrastar los estudios, informes, planes y menciones estratégicas comprometidas por las propias instituciones vascas con la ausencia de avances al respecto para concluir que se afronta la tarea con desgana o parsimonia. Como si las fallas que presenta el sector público debieran ser subsanadas siempre por los próximos gobernantes, nunca por los actuales. Además, a la renuencia por impulsar una mudanza a fondo a cuenta de las apreturas de la crisis se le une un diagnóstico de partida tan confortable como engañoso. Porque las duplicidades entre administraciones no son la causa principal de su ineficiencia.

En sentido estricto debe entenderse como 'duplicidad' que distintas administraciones ofrezcan el mismo servicio o prestación a los mismos beneficiarios directos. Pues bien, ni serán muchos los casos en los que eso ocurre ni relevante la cantidad que se dilapide por ello, al margen del capítulo tantas veces arbitrario de las subvenciones. Cosa distinta es la concurrencia que puede darse entre administraciones en el espacio compartido de las políticas públicas. Son las situaciones en las que una institución decide actuar en una vertiente que según su criterio no está atendida por la administración en principio titular de la competencia complementando los servicios que ésta brinda.

Es esto último lo que nos conduce al meollo de la cuestión: el problema no es de funcionamiento sino de delimitación de lo público. Apela a la necesaria revisión de los servicios y prestaciones para distinguir qué han de ofrecer o realizar las administraciones u organismos y empresas dependientes y cómo, y qué no tendría interés por su ineficiencia social. Ello atendiendo a las nuevas necesidades -léase la carga socio- sanitaria de la dependencia- en detrimento de aquellas demandas ciudadanas que pudieran ser desatendidas.

El sistema de partidos no está diseñado para que las instituciones se hagan demasiadas preguntas. De ahí el socorrido recurso a las duplicidades. El Parlamento vasco volvió el pasado jueves a consagrar la Ley de Territorios Históricos descartando que sea fuente de ineficiencias en el sistema. La concepción 'confederada' del poder político y la foralista de la autonomía coinciden con el hecho de que los tres primeros partidos -nacionalistas, socialistas y populares- no están interesados en simplificar tanto el entramado institucional como para jugárselo todo en las elecciones al Parlamento vasco. A nadie se le oculta que una administración autonómica que asumiera las atribuciones de las diputaciones forales sería mucho más barata que la estructura actual. No tanto porque disminuiría el número de funcionarios -que también- sino por los gastos políticos que comporta la mera existencia de cada institución y la escala salarial que induce la foralidad. Un debate sobre duplicidades y solapamientos con la LTH como tabú es doblemente falso, sobre todo por parte de quienes se muestran proclives a dar la vuelta al calcetín de la Constitución y del Estatuto en todo lo demás.

Pero la liza partidaria, excesivamente ideologizada y angustiada por el calendario electoral, está impidiendo también que las instituciones puedan revisar críticamente el carácter público y el interés social de los servicios que prestan, las actividades que desarrollan y su financiación. Sería necesario ir más allá de una restricción coyuntural del capítulo de subvenciones y ayudas, para pensar en su drástica limitación y en su derivación hacia fórmulas de mecenazgo y responsabilidad social con importantes deducciones fiscales.

El copago de servicios no puede continuar siendo una posibilidad a postergar para que la afronten si acaso quienes vengan después, sino un recurso a implantar de manera generalizada, obedeciendo a criterios de equidad sobre el uso real de los mismos. Es indispensable evaluar en términos de eficiencia social, además de económica, el mantenimiento de políticas y servicios que resulten de dudosa utilidad pública, empezando por ámbitos tan señeros y sensibles como el de la vivienda. Sería obligado que todos los programas y acciones que emprendan las administraciones estén sujetos a una evaluación efectiva y rigurosa de sus logros. Y a estas alturas resulta ineludible preguntarse qué porcentaje del coste que representa EiTB tiene que ver con el servicio público, sin que valga responder apelando a la naturaleza jurídica del ente.

Descentralizar sin integrar
Tenemos un Estado políticamente muy descentralizado pero poco integrado, poco federal
Francesc de Carreras La Vanguardia 5 Marzo 2011

Catedrático de Derecho Constitucional de la UB

La impresión de nerviosismo y desorientación que desde hace tiempo demuestra el Gobierno se ha puesto de manifiesto, nuevamente, en los últimos días. A las múltiples dificultades económicas que se arrastran desde hace tres años se añade ahora, parece que de forma coyuntural debido a la situación que atraviesa el mundo árabe, la subida del precio del petróleo.

Con una rapidez, no sé si justificada, se han tomado medidas para paliar los efectos de esta subida que los entendidos juzgan, en general, como improvisadas e ineficaces: reducción de la velocidad en autopistas y autovías, uso de bombillas de bajo consumo en los espacios públicos, subvenciones para el cambio de neumáticos y rebajas en el precio de los medios de transporte público al objeto de incentivar su uso. Algunas de ellas, especialmente la reducción de velocidad y la rebaja en el transporte, provocan conflictos con las comunidades autónomas sobre la titularidad respectiva de las competencias.

En efecto, el Govern catalán anterior había rebajado la velocidad en los accesos a Barcelona y el actual, hace un par de semanas, corregía al alza dicha velocidad. Si en esto era competente la Generalitat, ¿cómo puede ahora el Gobierno central modificarlo? No puede ser que ambos sean, a la vez, titulares de dicha competencia. Lo mismo sucede con el precio del transporte público en las líneas que son de titularidad de las comunidades o de los ayuntamientos.

Que el Consejo de Ministros de ayer decida que de las pérdidas económicas ocasionadas por tales rebajas en Madrid y Barcelona se hará cargo el Gobierno soluciona el desacuerdo de estas comunidades y su lógica negativa a hacerse cargo del coste de la medida, pero todavía le añade más confusión. ¿Por qué sólo Madrid y Barcelona y no las demás comunidades autónomas? La sensación de improvisación y desorientación de la que hablábamos al principio se acrecienta todavía más.

Todo ello pone de relieve, una vez más, los problemas no solucionados en el funcionamiento del Estado autonómico y, en concreto, las dificultades para dirigir la política económica. El meollo de la cuestión está en que durante 30 años el Estado se ha descentralizado profundamente pero en cambio no se han creado los necesarios mecanismos de integración para que funcione de forma eficaz. Se han desarrollado las comunidades autónomas pero no los instrumentos de cooperación y coordinación entre las mismas y el Estado, ni tampoco la necesaria participación de estas comunidades en las instituciones estatales para acordar las decisiones que deban tomarse en beneficio del interés común.

Tenemos un Estado políticamente muy descentralizado pero muy poco integrado, muy poco federal. En los últimos diez años hemos perdido el tiempo haciendo estatutos inútiles cuando los cometidos eran otros. Ahora lo estamos pagando.

Pirámide improductiva
Nota del Editor 20 Marzo 2011

Resulta que no es suficiente tener 17 tinglados, ahora necesitamos la pirámide de coordinación entre ellos. Coordinación entre presidentes, viceprsidentes, ministros, secretarios, directores generales,  etc., total más millones de funcionarios, y cuando no se pongan de acuerdo, a los tribunales.

La lucha sigue
La separación inaceptable de ética y política pretende la afirmación de que la legalización o no de Sortu es una cuestión solo legal, sin entrar en razones de legitimidad
JOSEBA ARREGI El Correo 5 Marzo 2011

Llevamos muchos años escuchando lo que dice el título: la lucha sigue. Es lo que transmiten los miembros de la izquierda nacionalista que afirman que seguirán luchando por lo mismo que hasta ahora, pero de modo pacífico. Algún preso de ETA incluso lo ha incluido en la carta para acogerse a los beneficios penitenciarios: en el futuro va a seguir luchando por el mismo proyecto, pero por medios pacíficos y exclusivamente políticos.

Ante ello algunos ciudadanos planteamos nuestra propia insistencia, no por irresponsabilidad histórica, sino por responsabilidad con la libertad: también nosotros tenemos que seguir en la lucha por la libertad, por el derecho a la diferencia, por la cultura constitucional, por la democracia.

Algunos tenemos la impresión de que en estos momentos, sin negar que pueden ser cruciales, hay demasiada prisa y, sobre todo, hay demasiada confusión mental. Cuando la victoria está al alcance de los dedos es cuando más errores se pueden cometer. Y puede que se estén cometiendo algunos bastante serios.

Es preciso recordar algunas cosas básicas del catecismo democrático: si algo implica la democracia es la sumisión del ejercicio del poder a las exigencias de la ética en la figura de los derechos humanos fundamentales, cuya garantía constitucional es la base de la libertad. Es preciso recordarlo porque se está formando un coro compuesto por políticos, intelectuales, teólogos y ciudadanos empeñados en expulsar a la ética de la política. Pero si algo es democracia, es la inclusión de las exigencias éticas básicas en la política, en el ejercicio del poder.

Es clara la intencionalidad de la separación nítida entre ética y política: poder afirmar que es necesario, legal y democrático legalizar a Sortu, sin que por ello se renuncie a criticar éticamente su falta de condena de la historia de terror de ETA. Pero es una separación no sólo interesada, sino arriesgada, al establecer que la política se rige por criterios distintos a los principios fundamentales de la ética de los derechos humanos. Una vez establecido este principio, la 'realpolitik' se adueña de la política.

Lo democrático es exigir que se acate la sentencia que dicten los tribunales correspondientes, acatamiento que tampoco incluye la obligación de aceptarla como la verdad y la justicia últimas. Pero debemos suponer que la sentencia que dicten los tribunales se deriva de la aplicación de la ley, derivada a su vez de lo que establecen los derechos humanos fundamentales, el derecho a la vida, a la libertad de opinión, de conciencia, de asociación.

Es preciso dejar trabajar a los tribunales en paz: tratan de condicionarlos tanto la manifestación de las asociaciones de víctimas, como las manifestaciones de los nacionalistas reclamando la legalización inmediata, las manifestaciones permanentes de líderes y de partidos políticos, hasta las afirmaciones del Ararteko. Todo lo que se dice en público influye y condiciona.

Lo mismo que la separación inaceptable de ética y política pretende la afirmación de que la legalización o no de Sortu es una cuestión solo legal, sin entrar en razones de legitimidad. Y a este razonamiento se le añade la idea de que la democracia es exclusivamente procedimental.

El procedimentalismo es, sin duda, consustancial con la democracia. Lo que no da pie a afirmar que la democracia se reduce a cumplir con los procedimientos establecidos. Sin ello la democracia es imposible. Con su solo cumplimiento no se garantiza la democracia. Esta es sobre todo sumisión al derecho, a los derechos humanos fundamentales, que no son solo formales, sino sustanciales -Luigi Ferrajoli: lo que los poderes públicos nunca pueden hacer, o lo que no pueden dejar de hacer-.

El derecho en democracia es derecho positivo, fundado en el mismo derecho, que vuelve a ser derecho positivo, y así en reducción lógica infinita, constituyendo un imposible lógico, muy criticado desde los tiempos, al menos, de David Hume. No hace falta recurrir a la fundamentación en el derecho natural para afirmar que el derecho positivo se transforma en garantista, es decir, en un derecho que reconoce unos límites fundados en los derechos humanos que superan la simple y radical positividad absoluta.

Escribe el Ararteko que la izquierda nacionalista radical y los estatutos de Sortu afirman que quieren hacer política renunciando a la violencia terrorista y por vías exclusivamente pacíficas, políticas y democráticas. Espero que no pretenda impedir que algunos nos preguntemos si lo que entiende la izquierda nacionalista por democracia es lo mismo que entendemos otros. ¿Entiende la izquierda nacionalista que la democracia se constituye a partir de considerar a las personas primero como ciudadanos, como sujetos de derechos y libertades, sin miramientos por su confesión religiosa, identitaria, sentimental, o de lengua y cultura? ¿Están todos los que promueven la legalización de Sortu convencidos de que democracia exige limitar, particularizar, colocar en segundo plano todo lo que afecta a la identidad lingüística, cultural o de sentimiento de pertenencia, precisamente para hacer sitio a diferencias internas a la sociedad vasca y garantizar así la libertad a todos los ciudadanos vascos? ¿Qué sentido tiene, si se reconoce esa exigencia de democracia, reclamar el derecho de autodeterminación y la territorialidad, que solo cobran sentido desde una idea uniforme y homogénea de la sociedad vasca en esas cuestiones?

Tantas ganas tenemos de que desaparezca el terror que parecemos estar dispuestos a aceptar como legítimos actores en la democracia a aquellos que defienden proyectos políticos excluyentes y totalitarios. Pero los discursos de separación radical de ética y política, los discursos que se centran exclusivamente en la democracia procedimental y en la legalidad esconden que la lucha por la libertad debe seguir como lucha contra la violencia terrorista, pero también contra los proyectos políticos totalitarios, y contra todas las vinculaciones entre ambos.

CiU
Corrupción Democrática de Cataluña
Clemente Polo Libertad Digital 5 Marzo 2011

Hace unos días mantuve una animada polémica con un representante de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) en un programa de televisión. Se hablaba en esos momentos sobre el desapego de los ciudadanos hacia la política y su desconfianza hacia los políticos, y surgió, cómo no, el tema de la corrupción. Era un muchacho joven –me pareció entenderle que uno de los diputados más jóvenes en el Parlament de Cataluña– que habló con gran vehemencia sobre la necesidad de atajar de raíz la corrupción que tanto daño hace a todos los políticos que, por su experiencia personal, eran en su inmensa mayoría personas honradas que con gran sacrificio personal se desvelan en servir a los ciudadanos las veinticuatro horas del día. Discurso de púlpito: rebaño blanco salpicado por la torcida conducta de una oveja negra que envilece al resto del hato.

Cuando terminó su perorata, le manifesté mi total desacuerdo con su visión del quehacer de los políticos que se me antojaba alejada de la realidad e hipócrita. Mi impresión –proseguí– es que, con independencia de las conductas individuales, los partidos políticos se han convertido en organizaciones cuasi-mafiosas que practican una especie de extorsión sobreentendida a la que el mundo empresarial, pendiente de los sustanciosos contratos de obras, servicios, explotación, etc., que reciben de las administraciones públicas, se somete sin rechistar desde hace décadas. ¿Cómo –le dije– podía caracterizar a su propio partido como un rebaño de blancas ovejitas blancas, cuando hay numerosas pruebas de que primero el Sr. Torrens, tesorero del partido hasta 2005, y después el Sr. Osàcar, secretario personal del Sr. Mas desde el año 2000 al 2005 y tesorero del partido entre 2005 y 2010, eran los presuntos receptores de las comisiones que pagaban algunas empresas al diligente Sr. Millet, a la sazón todopoderoso jefe del Palau de la Música Catalana, por las adjudicaciones de obras y servicios recibidas de los gobiernos de Jordi Pujol?

¿Cómo es posible que el Sr. Mas i Gabarró, secretario general del partido y actual presidente del Gobierno de la Generalitat, ocupara las Consejerías de Obras Públicas (1996-97) y Economía (1997-2001) y fuera primer consejero (20012003) en los años claves en que se hicieron las adjudicaciones de las obras de remodelación y ampliación del Palau, la línea 9 del metro, la Ciudad de la Justicia y el plan de regadío y explotación Segarra-Garrigues, entre otras, y no se enterara de las comisiones que presuntamente cobraba su tesorero y se empleaban para financiar los actos y las campañas electorales de su partido? Advertidos como estaban los dirigentes de CDC de las graves irregularidades que cometían los gestores del Palau desde al menos el año 2002, ¿cómo se puede exculpar al Sr. Puig i Godes que estuvo al frente de la Consejería de Política Territorial y Obras Públicas en 2002-03 cuando realizó algunas adjudicaciones millonarias que proporcionaron suculentas comisiones con las que presuntamente se financió CDC hasta 2009? ¿Y qué decir del Sr. Recoder, actual consejero de Política Territorial y Obras Públicas, que durante su etapa de alcalde de Sant Cugat adjudicó y construyó un pabellón deportivo (PAV-3) por el que el Sr. Millet también cobró una comisión del 4% que se repartió con CDC? Lo que ha salido a la luz merced a las innumerables torpezas y chapuzas cometidas por Millet, Montull y su queridísima hija en el chiringuito de comisiones en que convirtieron el Palau durante dos décadas.

La única respuesta que ofreció el joven diputado a mis argumentos es que se trataba de meras suposiciones mías: nada se había probado judicialmente ni nadie había sido condenado todavía. Si un joven diputado –que presumo no ha participado personalmente en ninguna operación de financiación ilegal de su partido– defiende así a sus jefes de filas, aunque sobre ellos pesen fundadas sospechas de haber utilizado sus cargos públicos para extraer comisiones a empresas beneficiadas con adjudicaciones de obras y servicios cuando gobernaban, se impone la terrible conclusión de que la corrupción se ha apoderado de la conciencia de las futuras camadas convergentes. Al expresarse así mi interlocutor, pese a su juventud, demostraba haber renunciado ya a pensar por su cuenta, a luchar para que la verdad salga a la luz, y a pedir responsabilidades políticas a los presuntos delincuentes. Lo que es peor: su actitud mostraba una disposición servil a edulcorar y encubrir las presuntas fechorías cometidas por sus jefes.

No deja de ser una enorme paradoja que a pesar del extendido malestar que reflejan las encuestas de opinión, la mayoría de ciudadanos, llegada la hora de votar, –hay, es verdad, un alto porcentaje de abstencionistas cuyo pasotismo o hastío viene como anillo al dedo a los corruptos, y una minoría apreciable que expresa su desencanto votando en blanco o invalidando su voto– haya otorgado su confianza a un partido cuyos dirigentes están envueltos en graves casos de corrupción y convertido en presidente al jefe de la banda. Todo un ejemplo para animar a los aprendices de secuaces que se curten en sus filas a seguir por el camino recto. Catalanito que vienes al mundo, ¿quién va a salvarte de la corrupción?
Clemente Polo es catedrático de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Autónoma de Barcelona. Escribe regularmente en su blog.

La Vanguardia en catalán
Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.com 5 Marzo 2011

El diario insignia de Cataluña, 'La Vanguardia', tendrá doble versión a partir del mes de mayo, en castellano y en catalán. Desde su fundación, hace un siglo largo, es la primera vez que se publica 'La Vanguardia' en catalán. Hay que felicitarse por ello, sin duda alguna. Es un signo de normalidad y de servicio al ciudadano que hay que encomiar sin reserva. O casi.

De hecho, en mi libro 'Una llengua és un mercat', de hace veinte años, lo puse como ejemplo de normalidad. Decía que, si una lengua es un mercado, la señal de la normalidad del catalán sería el día en que las páginas de anuncios por palabras de 'La Vanguardia' fueran en catalán. Cierto que el peso de esas páginas en la sociedad catalana ha caído desde entonces: hoy apenas son cuatro páginas, cuando entonces solían ocupar la mitad del diario, y eran el reflejo más conspicuo de todo el mercado menudo, interpersonal, de los catalanes. Ahora el mercado impreso se ha diversificado, y junto a los diarios tradicionales -'El Periódico', 'La Vanguardia'- se ha trasladado a revistas locales, con predominio en catalán, y a internet, con predominio en castellano. 'La Vanguardia' ya no es el ágora central que antes era. Pero cuando leí la noticia el domingo pasado sentí la satisfacción de haberlo pronosticado veinte años antes. No es poco, en un tiempo en que las peores crisis se nos cuelan sin avisar.

Aunque todo tiene su lado oscuro. Resulta que los diarios en castellano se catalanizan, pero no sucede al revés. Nos puede dar la sensación -y sembrar la alarma- de que la versión doble de 'La Vanguardia' es un paso más hacia la catalanización total, tal como ya pasa en la administración y en la enseñanza. Cuando los catalanistas hablan de bilingüismo y de igualdad, suele ser para superarlos pasado un tiempo prudencial, y entonces el nuevo objetivo es llegar al monolingüismo 'normal'. Todas las revistas comarcales son monolingües en catalán: allí no rige -ni regirá jamás- la versión doble. Nadie va a pedir, por ejemplo, el Avui en castellano. Sería un contrasentido: porque el mensaje principal del Avui es que está escrito en catalán: lo que dice importa poco, importa cómo lo dice. Lo que en los diarios en castellano es utilitario, accidental, la lengua en que están escritos, en el Avui es esencial, categórico y determinante. En mi libro rechazaba el uso sagrado de la lengua catalana, porque eso nos llevaba directamente fuera del mercado, a la liturgia, al uso conmemorativo, lapidario y no comunicativo de la lengua. La lengua como insignia, como marca de identidad. Contraponía el Avui, un diario conmemorativo, que no necesitaba ser leído, a 'La Vanguardia', el verdadero mercado lingüístico catalán, que tenía lugar en castellano. El castellano era la lengua estándar de Cataluña. Pero por obra de la tecnología -la traducción automática entre castellano y catalán es muy eficiente- eso va a dejar de ser así. El mercado comunicativo catalán va a poder ser bilingüe, en gran manera, y a petición del interesado.

Sabemos que la versión catalana de los diarios en castellano no es, como pudiera parecer, un movimiento espontáneo del mercado comunicativo, no. Es un acto deliberado y corresponde a una política institucional que surge del Consorci de Política Lingüística. Igual que la publicidad en catalán, igual que la rotulación de los comercios, igual que las multas lingüísticas. Allí se plantearon un día que con subvencionar a los diarios en catalán no había suficiente, que incluso podía ser contraproducente, porque ocupaban un territorio ya marcado de antemano, con lo que justificaban indirectamente que el territorio 'no marcado' fuese de expresión castellana. De ahí el empeño en amparar la operación de versión doble de 'El Periódico', que ha funcionado bien, y ahora de 'La Vanguardia'. Me imagino la cantidad de estudios, estadísticas y promesas que habrán utilizado con un transatlántico como 'La Vanguardia' para llegar a convencerle de dar un paso como este. Pero ya digo: pese a todo lo que haya detrás, quizá no todo limpio, hay que felicitarse de las dobles versiones de los diarios. Primero, porque dan la medida real de la demanda en cada lengua. Y segundo, porque ratifican un uso lingüístico equitativo y neutral, en el que la opción de lengua corresponde al usuario, al cliente, al ciudadano. O sea, tal como dijo el TC que debía ser el uso de las lenguas oficiales, en su famosa sentencia.


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