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Recortes de Prensa   Martes 8 Marzo 2011

 

No hay opción: Pacto de Estado o hundimiento
@Roberto Centeno El Confidencial 8 Marzo 2011

En las últimas dos semanas se han producido dos acontecimientos extremadamente negativos para nuestra recuperación que hacen que nos encontremos en el peor escenario posible. Por un lado, dependemos el doble que el resto de Europa de las energías importadas, cuyo precio está actualmente por las nubes. Por otro lado, somos el país más endeudado de Europa y se doblan los futuros sobre los tipos de interés, hechos que se unen al incumplimiento flagrante de Zapatero de su compromiso con la Sra. Merkel de controlar el déficit. En lugar de hacerlo, ha dado barra libre a Cataluña y a casi todas las demás autonomías y ayuntamientos (que es justo donde está el verdadero problema de nuestra economía), al crecimiento imparable del paro y al hundimiento de la renta disponible de las familias. Zapatero ha vuelto a su verdadero yo: ser líder de la mentira, la improvisación y la chapuza.

El gobierno ha perdido el norte, el sur, el este y el oeste, mientras que la ‘alternativa’ no presenta ‘alternativa’ alguna que se tenga en pie. Peor aún: la última ocurrencia de Mariano Rajoy, según la cual, las autonomías, causa principal de nuestra ruina, van a ser el motor de salida de la crisis, mueve a la carcajada o a la indignación, según el enfoque y el humor de cada uno. Y todo ello en vísperas de la crucial reunión del Eurogrupo donde va decidirse si España y Portugal van a ser o no salvadas, y antes aún, cuando el próximo día 15 la agencia Moody´s tomará la decisión sobre si rebaja o no el rating de la deuda española. Pero lo peor es que todos y cada uno de los hechos mencionados suponen un golpe letal para la economía de las familias, más de la mitad de las cuales ya no pueden llegar a fin de mes. ¿Hasta cuándo creen nuestros políticos que van a aguantar la ciudadanía antes de que se produzca una revuelta social?

Por ello, y aunque ni uno ni otro de los dos grandes partidos están por la labor, ya que su prioridad única y absoluta es el poder, se hace imprescindible un pacto de Estado similar al intentado y no conseguido en los Pactos de la Moncloa, pues, en contra de la creencia habitual, más allá del acuerdo de política monetaria restrictiva y de una política de rentas, el resto –esto es, lo referente a las imprescindibles reformas estructurales, destinadas a desmantelar las estructuras monopolistas y la modernización el país- fue un fracaso total, tanto que su “alma mater”, el profesor Fuentes Quintana, dimitiría pocos meses después. Ahora se trataría de lograr lo que entonces no se consiguió y dentro de ellos, lo esencial es un cambio en el modelo de Estado y una Política Energética.

Lo he dicho muchas veces y cualquiera que tenga los ojos abiertos puede comprobarlo cada día: el actual modelo autonómico y local, responsable de los dos tercios del gasto público, frente a menos de un tercio en los Estados federales, absolutamente despilfarrador, irresponsable y corrupto, es el principal problema de España, tanto en lo político como en lo económico. Centrándonos en lo segundo, o España acaba con el sistema autonómico o el sistema autonómico acaba con España. Para reconducir la situación, bastaría con que los dos partidos mayoritarios se pusieran de acuerdo para cambiar el modelo de Estado y la Ley Electoral, que son las dos caras de una misma moneda. No se necesita a los nacionalistas, que estarían radicalmente en contra, y menos a los agentes llamados sociales que no representan a nada ni a nadie.

La salida de la crisis es imposible con 3,2 millones de funcionarios, un 45% de los cuales han sido nombrados a dedo por los partidos, algo insólito en el mundo civilizado. España tenía 650.000 funcionarios en 1975 y, aunque se hayan incrementado las prestaciones, los medios informáticos hayan multiplicado por cien sus capacidades y en otros países el número de funcionarios haya disminuido desde entonces, aquí se ha multiplicado por cinco. Se trata de un dislate que no ha ocurrido en ninguna nación del planeta. Si PSOE y PP creen esto es compatible con la recuperación económica, o no saben lo que dicen o están mintiendo deliberadamente.

Afirmar como hace el posible ministro de Economía del PP que “nuestras Administraciones públicas son capaces y sostenibles”, es un disparate oceánico. Decir que la “situación económica se le puede dar la vuelta como a un calcetín”, una memez sin la menor base real. El PP alardea diciendo que nos sacaron de la crisis del 96 y pueden hacerlo de nuevo. Eso es solo un eslogan. La situación hoy es infinitamente más grave, el despilfarro autonómico y local más del doble. Además, ya no pueden cuadrar las cuentas vendiendo las joyas de la corona, que fue todo el secreto de la recuperación. Pero no son solo los funcionarios. Es el despilfarro absoluto en temas de lo más absurdo o en proyectos faraónicos. Esto es, el descontrol y la corrupción al por mayor. Dice el Sr. Arenas que la corrupción en Andalucía es consecuencia de 30 años de poder. Se equivoca. La corrupción en Andalucía es consecuencia del estado autonómico. Ni los PER, ni la colocación de cientos de miles de paniaguados, ni el fraude de loe EREs, ni nada de nada, hubieran sido posible con un gobierno centralizado.

Pero no solo es el sistema autonómico. Los 8.340 ayuntamientos, cada uno con su alcalde, su jefe de la oposición, sus concejales y sus funcionarios, son otro disparate, cuya única razón es el despilfarro y el dar trabajo a políticos, familiares y amigos. En conjunto, un despilfarro puro y duro de 100.000 millones de euros año. Mientras esto no se corte de raíz, España jamás superará la crisis

Un Plan Energético Nacional
Dentro de las reformas estructurales esenciales, adquiere una particular relevancia la elaboración y puesta en marcha de un Plan Energético nacional. La desastrosa situación actual -que nos ha llevado a una dependencia exterior doble de la media europea, a una intensidad energética un 20% superior, a las mayores subvenciones del planeta a las energías renovables, y a una ausencia total de competencia efectiva debido a la estructura oligopolista en todos los subsectores- es un lastre inaceptable para nuestra competitividad y nuestro crecimiento futuro. Un Plan Energético que debe tener como objetivo el revertir ésta situación, algo que necesitará no menos de diez años para completarse, aunque sus efectos podrían empezar a notarse de inmediato, como por ejemplo con la implantación de medidas antimonopolio efectivas.

En la producción, las acciones a tomar son claras e inequívocas: basar toda la nueva producción eléctrica en las energías más baratas del mercado (nuclear y carbón importado), y declarar una moratoria indefinida de las energías renovables, excepto aquella eólica –que ya existe- que pueda funcionar sin prima alguna. Respecto a la nuclear, los nuevos modelos de centrales producen electricidad a unos 35 euros/Mwh, la mitad de precio que la de los ciclos combinados de gas con el crudo a 100 dólares, y 14 veces menos que la energía fotovoltaica. El tamaño unitario a construir debería ser de 1.000Mw, algo perfectamente conocido de nuestra industria eléctrica, que tiene seis centrales de ese tamaño funcionando a la perfección desde hace décadas, y cuyo costo oscilaría entre 3.000 y 3.500 millones de euros, un 80 % de los cuales podría ser nacional. De hecho, en las centrales actuales el porcentaje nacional fue del 90%, pero la pérdida de capacidades de nuestra industria auxiliar y la mayor complejidad de las nuevas tecnologías hacen difícil repetir esa cifra.

El empleo creado sería seis veces superior al de las renovables y además sería de alta calificación, al contrario que las renovables, que es de baja o muy baja. El tiempo de construcción sería de ocho años, al que hay que sumar dos de tramitación, algo que sería reducible si se utilizan los emplazamientos ya estudiados de las centrales actuales y las cerradas en la moratoria.

Por lo que se refiere al carbón, la energía estrella en EEUU y China para producir electricidad, las nuevas tecnologías supercríticas alcanzan rendimientos del 45 al 50%, casi al nivel de los ciclos combinados, y su contaminación es muy reducida. La inversión oscilaría entre 1.500 y 2.000 millones de euros por 1.000Mw, el tiempo de construcción serían 5/6 años y el coste de generación de 45 euros el Mwh.

Finalmente, y por razones de espacio, solo puedo enumerar las medidas del lado de la utilización. Las más importantes son un giro de ciento ochenta grados en la política ferroviaria, con una moratoria indefinida de los AVEs, un lujo asiático y una ruina en lo económico incluso con una ocupación cercana al 100%, y dedicar toda la inversión a la mejora del transporte de mercancías que consume 8 veces menos energía que la carretera por t/km, su velocidad media actual es de 15 km/hora. Mejora de todas la líneas de distribución donde las pérdidas son brutales por culpa de la CCAA que impiden su renovación. Contadores inteligentes que muestren al usuario lo que consume y lo que le cuesta en cada momento, lo que le permitiría utilizar mejor las horas valle y disminuir la punta, que es lo que más cuesta de producir.

Esto es lo mínimo a pactar y la alternativa es clara: o se hace o España jamás saldrá de la crisis, al menos hasta que una revuelta social, que si esto no mejora se producirá, acabe de una vez con esta dictadura partitocrática infumable y el modelo de Estado en que se sustenta su clientelismo, su despilfarro y su corrupción, algo que ni España ni nadie puede permitirse ni financiar.

Pensando en las elecciones
No confío mucho en las encuestas preelectorales, sobre todo cuando se presentan con decimales.
Amando de Miguel www.gaceta.es 8 Marzo 2011

Es inevitable pensar en las próximas elecciones, las municipales y regionales, pero también en las generales. Mi predicción es que las generales se van a adelantar, como muy tarde, para después del verano. La razón es que esto no aguanta más. Lo hemos visto en Islandia y en Irlanda.

La crisis económica nos ha afectado más a los españoles que al resto de nuestros compatriotas europeos. No es que no se hayan hecho las reformas oportunas; es que se han hecho las contrarias, las contrarreformas. Por ejemplo, en la política energética o en la laboral. El problema, con serlo, no es la cantidad ingente de parados, sino la cantidad escandalosa de los empleados que producen poco. Es la nuestra una sociedad hedonista en la que las vacaciones y el ocio se han convertido en necesidades primordiales.

La crisis no ha afectado por igual a todas las regiones. Por ejemplo, Madrid ha salido adelante a trancas y barrancas; la razón es que es ya una economía del conocimiento, de la innovación. Las regiones más alejadas de ese modelo (Canarias, Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha) son las más perjudicadas por la crisis, como se demuestra por las tasas de desempleo.

No confío mucho en las encuestas preelectorales, sobre todo cuando se presentan con decimales. Los resultados de las elecciones venideras van a depender no tanto de la intención actual del voto como del grado de participación. Supongo que va a ser bajo, a no ser que haya un cataclismo por medio. Para combatir la baja participación hay dos recursos: votar a los partidos pequeños o votar al menos malo de los grandes partidos. Para eso no hace falta que los políticos se gasten mucho dinero –nuestro dinero– en propaganda. Hoy la mejor propaganda es la buena utilización de los medios, incluidas las famosas redes. Claro que el medio no es bueno si el mensaje es malo.

Lo más difícil va a ser combatir el desinterés político de los jóvenes. Su alejamiento de la política es muy comprensible. Sencillamente, por lo general, los jóvenes no tienen conciencia de pagar impuestos. Eso es así porque todavía no se han introducido en el mercado laboral o porque no se han emancipado totalmente. Los valores de la sociedad hedonista son en ellos primordiales.

La polémica electoral va a girar en torno al gasto público y, en consecuencia, en torno a los impuestos, aunque no reciban ese nombre. El mayor impuesto es el coste de los gastos públicos poco productivos. Ha llegado el momento de cortar el número de los entes públicos por la mitad y de reducir los coches oficiales en la misma proporción. Los partidos y sindicatos deben renunciar a las subvenciones del Estado, directas o indirectas. Si no se producen esas decisiones por parte de todos los actores políticos, la participación electoral va a ser bajísima. Por favor, que no se gasten dinero en carteles electorales. Sólo sirven para cultivar el natural narcisismo de los políticos.

Otro consejo a los organizadores de las campañas electorales. Que cada partido se refiera a sí mismo, no al “tú más” de la conducta reprochable de los adversarios. La corrupción es general; alcanza a todos los partidos que tocan poder. Lo que nos debe decir cada formación es qué medidas va a tomar para excluir a los corruptos, que son siempre los menos, pero son los más famosos. La forma de corrupción más dañina es la legal: simplemente, el mal uso de los dineros públicos. Eso implica una mayor finura en los debates del Parlamento. Se debe combatir el mal general del voto genético, esto es, el apoyo a los que cada uno considera los suyos, hagan lo que hagan. Se debe imponer el voto racional, meditado, el que apoya al partido menos malo. Para ello los partidos deben hacer un esfuerzo por seleccionar a gente competente. Da la impresión de que esa selección se ha hecho muy malamente.

Sin comerlo ni beberlo, el asunto del conflicto islámico nos toca de cerca y va a afectar inevitablemente a las próximas elecciones. El precio del petróleo se va a disparar, lo que va a acentuar aún más la crisis económica. Y eso que todavía no ha aparecido en escena el régimen más retrógrado, el de Arabia, el que controla el grifo de petróleo. Asombra que se critique ahora a los dictadores caídos en desgracia de Túnez, Egipto o Libia, y se exima al de Arabia o al de Marruecos. Por otra parte, nadie asegura que el destronamiento de esos dictadores vaya a asegurar la democracia en los países islámicos. El asunto es peliagudo porque en España reside un millón de musulmanes. Es posible, incluso, que venga una última oleada de refugiados del Norte de África.

Lo de combatir la crisis energética con la reducción de la velocidad de los coches en la carretera es otro ejemplo de la política disparata, de las contrarreformas estúpidas. Los coches consumen menos si reducen la velocidad, pero el efecto no deseado es el aumento del número de atascos, donde vuelven a consumir más.

*Amando de Miguel es sociólogo.

Ordenancismo
Este Gobierno ha destacado por su empeño en intervenir sobre las rutinas de la vida cotidiana de los españoles
IGNACIO CAMACHO ABC 8 Marzo 2011

LA concepción de la política como herramienta de ingeniería social desemboca de forma inevitable en el ordenancismo, en la vocación de controlar desde el poder público la vida privada. En su búsqueda de nuevas vías para una izquierda desgastada, el zapaterismo apostó de salida por una modificación de hábitos individuales y colectivos que garantizaba éxitos rápidos sin gran coste económico y permitía proyectar con facilidad etiquetas de ideología posmoderna. La retórica de ampliación de derechos encubría una perceptible voluntad de intrusión en las costumbres. Era una estrategia pensada para tiempos de prosperidad en los que la sociedad carecía de las preocupaciones primarias que han sobrevenido con la crisis, y para las que este Gobierno no ha encontrado respuestas. Por ello sigue apegado al reflejo de intervenir sobre las conductas cuando la gente exige soluciones a los grandes problemas estructurales de la economía, frente a los que sólo se le ocurren medidas de regulación de la vida cotidiana.

En los últimos siete años el Gobierno y sus aliados han destacado por su empeño en legislar sobre aspectos que inciden de un modo u otro en la libertad individual. El zapaterismo ha intervenido, o lo ha intentado, en la alimentación de los españoles, en sus rutinas domésticas, en su forma de divertirse, de conducir o de relacionarse. Ha regulado la velocidad de las carreteras, la grasa de las hamburguesas y la bollería industrial, las descargas de internet y la temperatura del aire acondicionado. Ha extendido su mano arbitrista hasta los filamentos de las bombillas y las bolsas de los supermercados. Ha prohibido el tabaco y —en Cataluña— los toros, y en las autonomías de dominancia socialista ha tratado de organizar el idioma en que deben hablar los escolares en el recreo —perdón, segmento lúdico en la jerga neoadanista— e incluso, como en Andalucía, los juegos a que deben jugar. Ha establecido cuotas de sexos en los consejos de las empresas. Ha multado a empresarios por emplear el genérico masculino en sus ofertas laborales. Y para despedirse prepara otra obra maestra de ingeniería social en la que, bajo el pretexto de la igualdad de trato y la no discriminación, se dispone a reglamentar el acceso a espacios, medios, asociaciones y propiedades privadas, y a inmiscuirse en la libertad de alquilar o no un piso a quien su dueño considere oportuno. Todo ello mientras permanece estático o impotente en medio de un pavoroso estancamiento de la productividad, el empleo, el consumo y el crédito.

El resumen burlón de este proceso de injerencia, que cabría tomar a broma si no fuese una preocupante realidad, aparece en el epígrafe un recién creado grupo de Facebook: «A tu edad yo conducía a 120, fumaba en los bares y me bajaba pelis». Piadosamente, los bienhumorados firmantes han omitido otra declaración más cruel: «Y además tenía trabajo».

Régimen corruptor
Editoriales ABC 8 Marzo 2011

Más allá de un cambio de Gobierno, lo que necesita Andalucía es una auditoría general de su administración autonómica

EL Gobierno socialista andaluz se enfrenta a una epidemia de casos de corrupción que lo ponen contra las cuerdas, no solo por su responsabilidad política inmediata derivada de hechos gravísimos, sino también por su responsabilidad histórica en la gestión de la autonomía andaluza. A los escándalos de Mercasevilla y de la financiación fraudulenta de multitud de expedientes de regulación de empleo, se suma ahora una probable malversación de fondos europeos destinados a subvencionar la contratación de trabajadores. El fraude consistía en que la empresa beneficiaria de la subvención despedía a los trabajadores contratados inmediatamente después de recibir la ayuda europea. La Junta de Andalucía era la encargada de tramitar las solicitudes de subvención de las empresas, que podían realizar este fraude con total impunidad por la falta de control posterior. Hasta 1.600 empresas podrían estar implicadas en este fraude, cuyas dimensiones hacen inverosímil que pudiera pasar inadvertido a las autoridades autonómicas. Además, una de las empresas investigadas, «Qualytel Teleservices, S. A.», con claros vínculos personales con el socialismo andaluz, fue contratada por la Junta de Andalucía para atender servicios telefónicos como el de asesoramiento a mujeres maltratadas; y también se le ha adjudicado —lo que parece un sarcasmo— el contrato de la Agencia Tributaria para la atención telefónica de la campaña del impuesto sobre la renta que comenzará el próximo mes de mayo.

Tanta corrupción es una manifestación enfermiza de un régimen político asentado en la servidumbre social, la compra de voluntades y el victimismo como coartada. El régimen socialista en Andalucía se está retratando en estos casos inadmisibles de gestión corrupta de fondos públicos, tanto más reprochables por tratarse de una comunidad autónoma aquejada por la tasa de paro más alta de España y sumida en una constante reivindicación de deudas históricas y agravios comparativos frente a otras comunidades. Más allá de un cambio de Gobierno, lo que necesita Andalucía es una auditoría general de su administración autonómica y de toda la red paralela de sociedades públicas. Es hora de saber cuánto ha costado la corrupción en Andalucía, y no se puede esperar a que los procesos judiciales terminen con sentencia, aunque en este caso la Fiscalía parece haber actuado con mayor claridad que en los de Mercasevilla o el fraude de los ERE. La revelación de la verdad sobre los fraudes masivos en Andalucía es una responsabilidad política que antes o después habrá de cumplirse.

Intelectuales y periodístas del Zapaterismo empiezan a abandonar el barco
Francisco RubialesPeriodista Digital 8 Marzo 2011

Muchos intelectuales y periodistas del zapaterismo, desanimados e incapaces de seguir defendiendo a su antes admirado líder, han iniciado la desbandada, dejando abandonado y sin blindaje ante la opinión pública a quien ha conducido a España hasta la ruina y el borde del precipicio. Aunque ahora, ante el inevitable naufragio, abandonen el barco, han contraído una responsabilidad enorme con la sociedad española por defender durante años lo indefendible y por haber tardado tanto en descubrir que el personaje que defendían con la pluma y la palabra no reunía las mínimas condiciones psicológica e intelectuales para gobernar una democracia.

La izquierda española, que siempre ha contado con un poderoso ejército de intelectuales y periodistas a su servicio, está perdiendo, a marchas forzadas, su blindaje ante la opinión pública. Durante años, pudieron mentir y engañar a mansalva, realizar tropelías y atentar contra la decencia, gracias a que una legión de opinadores siempre les defendían, pero ahora sus partidarios escapan y procuran ponerse a salvo ante la que se les viene encima. El blindaje que protegía a los ineptos ya no existe y ahora, Zapatero y los suyos se encuentran inermes ante la sociedad, sin otra defensa que su probada incompetencia.

El desengaño y el desánimo ante los desatinos y errores de Zapatero ha contagiado a sus compañeros de partido y a los muchos periodistas sometidos que defendían el malgobierno y la antidemocracia instaladas en el Ejecutivo. Al incompetente Zapatero y a todos los que les han acompañado en esta aventura desgraciada de poder, una vez perdida la coraza mediática, sólo les queda sufrimiento, decadencia y una dolorosa y humillante caída.

Suso del Toro, del que se dijo que era el escritor "de cabecera" de Zapatero, ahora procura distanciarse de su viejo amigo, al igual que están haciendo muchos de aquellos cineastas y cantantes "de la ceja", que en las campañas electorales de 2004 y 2008, cuando muchos veíamos que Zapatero era una plaga terrible capaz de devastar España, prestaron su apoyo, su popularidad y prestigio al más inepto de los candidatos, engañando y confundiendo a los votantes españoles, que en aquella ocasión podrían haber evitado los desastres dramáticos del último cuatrienio de España.

La revista Temas, que controla Alfonso Guerra, ha sido uno de los primeros medios en desertar. José Féliz Tezanos, publica en el número que salió este lunes ¿Resignados a perder?, un análisis en el que ataca con ariete a Zapatero por haber abierto con torpeza el debate sobre su sucesión, "con el efecto de generar desgastes añadidos, debido a lógicas razones de incertidumbre e inestabilidad".

Pero esa no es, ni mucho menos, la única baja en el ejercito mediático del poder. Carlos Carnicero, uno de los más combativos perros del poder, publicaba el pasado martes un artículo en el que compara los hundimientos de Adolf Hítler y el de Zapatero, criticando la resistencia obtusa de Zapatero a reconocer el evidente hundimiento del PSOE. Pocos días antes, en otro artículo, esparcía la mentira de que él fue uno de los primeros en descubrir la "fragilidad" del proyecto político de Zapatero, su autoritarismo y su escasa capacidad intelectual, cuando muchos periodistas independientes y libres llevamos seis años denunciando esas y otras cosas que el tal Carnicero todavía no se atreve a ver.

Iñaki Gabilondo, maestro y modelo en España del periodismo sumiso al poder y cancerbero de la izquierda, se declara ahora "defraudado" por el presidente, al que acusa de sobrevalorar sus fuerzas y minusvalorar las dificultades. No es mucha crítica ante el que ha casi destruido la nación, pero algo es algo.

Entre los que tiemblan ahora por haber defendido la mentira, el engaño y la indecencia corrupta figuran otros como Antonio San José, Fermín Bocos y Antonio Papell, que hasta escribió un libro laudatorio sobre aquel Zapatero que ya mentía de manera compulsiva y desintegraba a España con sus pactos anti-PP, estimulando el desigual y anticonstitucional Statut de Cataluña y conviviendo amigablemente con la corrupción, el abuso, el despilfarro y la ruina económica y moral.

Otros, como José Luis Gómez, acusan ahora a Zapatero de poner en peligro "el andamiaje básico de la democracia española", pero la mayoría de los perros del poder, cargados de oprobio y de ridículo, prefieren guardar silencio y mantener ahora una especie de neutralidad cobarde que en ellos resulta incomprensible y lamentable.

Hasta los mas recalcitrantes, como Miguel Ángel Aguilar y Enric Sopena, se les nota la duda y la vergüenza de haber servido como coraza a un salteador de la política española.

Detrás de estas "estrellas" del periodismo sometido al poder hay legiones enteras de periodistas incrustados en los medios, instituciones y empresas del poder, que defienden a sus amos o ocultan sus desmanes y vergüenzas. Muchos de ellos, sobre todo en Amdalucía, donde la corrupción y el abuso han alcanzado niveles de vómito, sienten vergüenza ante su cobardía, pero se justifican pensando que no pueden hacer otra cosa, porque necesitan comer y alimentar a sus proles.

Y es que la realidad de la inmensa incompetencia de Zapatero, así como la inconmensurable cobardía de todo el PSOE, como todas las verdades, terminan por abrirse camino y por relucir, aunque haya dispuesto de ejércitos sometidos y lubricados de opinadores hábiles en la pleitesía, que un día renunciaron al más sagrado de los principios del periodismo democrático, el deber de fiscalizar a los poderes públicos para que no consigan hacer lo que Zapatero y los suyos han hecho con España: instaurar el reino del abuso y del mal gobierno, traicionando a sus ciudadanos y conduciendo a su país hacia el precipicio.

Voto en Blanco

La hipertrofia del liderazgo
José Luis González Quirós* El Confidencial 8 Marzo 2011

La lectura del excelente libro de Juan Francisco Fuentes, Biografía política de Adolfo Suárez, tiene la virtud de trasladarnos a unos años trepidantes en que cada semana, a veces cada día, nos asaltaba una noticia inquietante, una convulsión, una escaramuza inesperada, porque la transición y los gobiernos de la UCD fueron pródigos en novedades desasosegantes. Se vivía en la trepidación de una democracia recién inaugurada y pensábamos que bien podíamos pasar por todo aquello a cambio de la libertad, de una libertad sin ira ni miedo. Todos recordamos sobradamente el tramo final de ese período, la dimisión del presidente, el 23F, cuyo aniversario no se debiera celebrar con tanto regocijo, y, casi inmediatamente, el triunfo resonante del PSOE y la humillante derrota electoral de una UCD que paso de casi la mayoría a quedarse en dos Diputados.

Los partidos tomaron buena nota de ese descalabro y aprendieron una lección inequívoca cuyos efectos, a la postre, se han demostrado peligrosos y amargos: los electores castigan la desunión. Lo tremendo del caso es que la medicina que los partidos se han administrado para evitar ese riesgo, una disciplina a todo trance, aquello de que el que se mueva no sale en la foto, una frase que Alfonso Guerra no tomó de ningún filósofo de la democracia, sino de Porfirio Díaz, han convertido a los partidos en una triste caricatura de la democracia.

Es cierto que el caos organizativo e ideológico en el que vivió la UCD no es sano ni recomendable, pero nuestros partidos son ahora presos de una tendencia oligárquica y una sumisión al mando que es completamente anómala. A veces recuerdan, con sus conductas, la respuesta que recibió Albert Speer por parte de un jerarca del partido nazi cuando Speer, espíritu inquieto, le preguntó sobre la ideología del partido: “desengáñese, la ideología del partido se resume en dos palabras: Adolf Hitler”. Cuando se oye a tantos, de uno o de otro partido, dedicados a la loa y hasta a la imitación servil y vergonzosa del líder de turno, no puedo evitar el recuerdo de esta anécdota que me parece adecuada a una situación totalitaria pero gravemente disfuncional en cualquier democracia, pero así son las cosas.

Este régimen de adulación es incompatible con una mínima decencia intelectual, y perpetuarlo no sirve para otra cosa que para debilitar aún más la democracia

Escuchar, por ejemplo, a cualquiera de los serviles seguidores de Zapatero que éste continúa siendo el mejor activo del PSOE produce escalofríos, pero también los procura oír a cualquiera del PP cifrar las esperanzas de los españoles en que Mariano Rajoy llegue a la Moncloa, como si todo lo demás fuese completamente irrelevante y las gentes de bien tuviésemos como obligación ineludible la realización de esa mudanza. Este régimen de adulación es incompatible con una mínima decencia intelectual, y perpetuarlo no sirve para otra cosa que para debilitar aún más la democracia.

Al fin y al cabo nada tiene de extraño esta propensión a una especie de caudillismo, aunque formalmente democrático, en una sociedad que ha soportado sin enormes traumas, digan lo que digan los historiadores oportunistas casi cuarenta años después, un régimen autoritario tan prolongado y peculiar como la dictadura personal del general Franco. Hemos pretendido que se pudiera hacer una democracia desde arriba, según una tradición tan española como deficiente, sin construir una cultura democrática, sin habituarnos a vivir en una sociedad competitiva, sin echar de menos el debate político auténtico, dejando que los partidos nos conquisten y engatusen con sus dádivas populistas. Esta es la situación general, agravada, sin duda, en aquellas regiones que padecen de partidos nacionalistas, que entregan el voto a los suyos con la sensación de ser más listos que los demás, gentes escasamente agudas que no hemos aprendido todavía quiénes son los nuestros.

Urge acabar con todo eso, y no será fácil hacerlo mientras predomine la prensa adicta, esa que nunca dice nada de lo que pueda perjudicar a sus amos, reverdezca el sectarismo ideológico, la asignatura en la que ZP ha puesto más empeño, y la gente se empeñe en votar a los suyos como si le fuera en ello el alma. La sociedad española necesita una cura de secularización política, un baño de competitividad, pensar un poco más en que no merece la pena seguir negando que el rey esté desnudo. Creo que la responsabilidad histórica del PP, si, como se supone, ganase las próximas elecciones, va a ser realmente extraordinaria. Tendrá que elegir entre perpetuar un estado de cosas que, en el fondo, le perjudica mucho, o asumir un nuevo impulso de competitividad y de liberalización de la sociedad española, empezando por sí mismo, sin repetir, por ejemplo, los congresos a la valenciana, renunciando al ridículo expediente de designar sucesor, abriendo el partido al debate político entre sus militantes, que siguen siendo casi tan diversos entre sí, como lo eran los de la extinta UCD, para poder encontrar las fórmulas más atractivas. Esperar todo esto quizá sea vano, pero una democracia jibarizada es algo profundamente lamentable, y ridículo.

*José Luis González Quirós es analista político

Un viejo desmemoriado
Diego Armario www.gaceta.es 8 Marzo 2011

Carrillo sabe bien cómo enterrar a otros, en Paracuellos miles fueron asesinados.

Santiago Carrillo tiene 92 años, fuma como un carretero y puede que siga enterrando a los demás antes de que a él le toque el turno. Lo de enterrar a otros es algo que sabe hacer muy bien porque fueron miles los asesinados en Paracuellos del Jarama bajo su responsabilidad política y policial, pero eso es algo que prefiere olvidar y se acuerda de los ancestros de quien se lo recuerda cada vez que algún periodista le menta la bicha. Así hizo con Luis del Olmo al que mandó al infierno por preguntarle en una entrevista por el lugar donde fueron fusilados miles de españoles en Madrid y el pasado fin de semana ha hecho lo mismo con Jordi Evolé por mentarle el nombre de lugar llamado Paracuellos.

Carrillo debería recordar que cuando regresó a Madrid, haciendo el paripé de la peluca, fue recibido como uno más, nadie le preguntó sobre su conocido pasado y “pelillos a la mar”. Carrillo se avino a pactar con Suárez un estilo tolerante y generoso de hacer política y, mientras le convino, así fue, pero desde hace unos años le ha salido el veneno que lleva dentro y trabaja en contra de esa reconciliación que se consiguió entre todos y a favor de una etapa de la historia felizmente superada. Él, que trató igual de mal a los suyos que a los adversarios (los muertos en su armario son numerosos y de todos los colores) ha dicho: “La derecha española necesita una o dos guerras civiles cada siglo para sentirse bien”.

Si esas soplapolleces las dijese otra persona de su avanzada edad no habría que tomárselas en cuenta, pero el autor de esa frase está en pleno uso de sus facultades mentales y desarrolla una actividad permanente como escritor y opinador, con lo que no hay margen para la duda en cuanto a su idea de las dos Españas. No pocos comunistas y franquistas supieron encontrar un espacio para el diálogo y la construcción de la ansiada democracia. Carrillo, por lo que veo, se arrepintió de haber sido de ellos, por eso no quiere que le preguntemos por Paracuellos.

*Diego Armario es periodista.

El panadero de El Cairo
GUY SORMAN ABC 8 Marzo 2011

NADIE en 1989 había previsto la destrucción del muro de Berlín; asimismo, nadie se había planteado una revuelta democrática árabe. Por otra parte, esta revuelta resulta menos sorprendente que los errores de análisis de los observadores occidentales que la precedieron. La idea preconcebida sobre el mundo árabe hasta estas últimas semanas era que «la calle árabe» era por naturaleza turbulenta y una presa fácil para los islamistas radicales, instigada por unos sentimientos hostiles hacia los estadounidenses y, sobre todo, que se oponía visceralmente a Israel. Para contener esta tentación populista, en Europa reinaba el acuerdo para apoyar a los déspotas como murallas contra el levantamiento de las hordas árabes. ¿Por qué fue tan poco previsible en Occidente que los árabes pudieran aspirar a una vida normal? La coalición de intereses materiales entre dirigentes de Occidente y de Oriente es una explicación insuficiente, un determinismo económico demasiado elemental. Es más convincente la costumbre diplomática que lleva a todo gobierno a preferir lo malo conocido (Mubarak) que lo bueno por conocer: la incógnita islamista.

Pero la razón esencial en la que se basó la ceguera occidental tiene que ver con el prejuicio: los árabes no son supuestamente como nosotros, ignoran todo sobre la libertad, y el despotismo es su tradición desde tiempos de los faraones (que no eran árabes, pero da igual). Un prejuicio que el sociólogo palestino Edward Said había calificado «de orientalismo». Esta visión de un Oriente eterno estaba y sigue estando reforzada por una ignorancia profunda del islam. En Europa y en Estados Unidos confundimos fácilmente el Corán con el islam, el islam con los musulmanes y los musulmanes con los árabes. Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, los estadounidenses se lanzaron a la lectura del Corán para encontrar en él una explicación al terrorismo. El Corán no explica ni el 11-S ni el atentado de la estación de Atocha (en Madrid): el Corán dice una cosa y lo contrario, lo que deja a los exégetas una gran libertad de interpretación. En resumen, el islam no es más que lo que los musulmanes hacen de él, tanto para bien como para mal, lo que no es muy diferente del cristianismo.

Y en Occidente no se entiende muy bien hasta qué punto la historia de los árabes está imbricada en la historia de Occidente e iluminada por el Corán. El largo conflicto entre árabes y europeos ha suscitado resentimientos, pero también convergencias. No hablaremos aquí de la leyenda andaluza, sino de los tiempos modernos. Recordaremos que, en el siglo XIX, unos intelectuales de El Cairo comprendieron que para salvar la civilización árabe resultaba crucial adaptar lo que hacía fuerte a Europa: su ciencia y sus instituciones. El instigador de esta occidentalización, Rifaa El Tahtawi, importó a Egipto la educación para todos, una prensa libre, la idea de Constitución y las ciencias europeas que hizo traducir al árabe. Esta occidentalización condujo a los árabes al umbral de la modernidad, hasta la década de 1950. Nadie en 1950, ni en el mundo árabe ni fuera de él, dudaba de que Egipto, faro del mundo árabe, restablecería una brillante cultura y emprendería una vida democrática y normal y un crecimiento económico y liberal. Es conveniente recordar esa época, ya que explica la facilidad con la que los revolucionarios restablecen el vocabulario democrático: no es necesario explicar a los árabes qué es una Constitución y un partido político porque ya experimentaron lo uno y lo otro.

Por tanto, la verdadera ruptura entre el mundo árabe y la democracia liberal no se enmarca dentro de la civilización árabe, ni en el Corán. El despotismo y el socialismo árabes datan de la década de 1950 y proceden de las ideologías occidentales modernas. En realidad, las guerras de descolonización y contra Israel fueron las que permitieron a los militares árabes tomar el poder y conservarlo. Como Europa era una potencia colonial, esos dirigentes árabes obtuvieron el apoyo soviético: en la década de 1950, el modelo soviético les parecía más eficaz que el capitalismo. El mundo árabe despótico se forjó realmente en esos años. Lo mismo sucede con el islam político: la Hermandad Musulmana le debe más al fascismo italiano, del que copiaron los estatutos, que al Corán. Este islam político solo se volvió violento después —no antes— de que lo reprimiera Nasser. Cuando un partido musulmán ganó las elecciones municipales en Argelia en 1991, el ejército argelino anuló las elecciones: solo en ese momento el partido se transformó en una guerrilla y más tarde se unió a Al Qaeda.

Estos hechos recientes, ocultados en Europa, explican las exigencias de los revolucionarios actuales. Estos reclaman la «vuelta» a la democracia, la «vuelta» a una prensa libre y la «vuelta» a unas universidades independientes. También cabe destacar hasta qué punto esas revoluciones obedecen a unas leyes históricas, propias de todas las revoluciones, árabes o no árabes. Desde 1789, las revoluciones son menos obra de levantamientos populares que de minorías ilustradas: la mecha revolucionaria siempre la encienden los grupos sociales que no encuentran en la sociedad el lugar que estiman que les corresponde. Resulta que las universidades de El Cairo o de Túnez han dado varias generaciones de estudiantes que, debido a la militarización de la política y a la estatalización de la economía, están privados de perspectivas. Esta Lumpen Intelligentsiadesencadenó las revoluciones árabes según un esquema que recuerda a todas las revoluciones occidentales, desde 1789 (París) hasta 1989 (Praga). Esta es la razón de que en estas revoluciones árabes no sea cuestión ni del islam, notablemente ausente, ni de Israel, que es la menor de las preocupaciones para la calle árabe; esta se halla inmersa en la búsqueda de dignidad, de una vida mejor, y no de un califato imaginario. Los árabes van en busca de globalización y de integración en un mundo exterior más libre y más próspero; están cansados de que los hayan abandonado en los márgenes de la historia. Nos dicen hasta qué punto están hartos de ser «diferentes», por internet y a menudo en inglés, para que comprendamos el mensaje.

Llegados a este punto, manifestemos nuestra inquietud. ¿Qué se puede esperar de las revoluciones árabes si son unas revoluciones como las demás, una aspiración a los beneficios de la globalización sin un componente islámico significativo? Las revoluciones rara vez conducen a la democracia liberal. Ahora bien, sin una reconversión económica del mundo árabe, toda esperanza de integración de los jóvenes en la economía seguirá frustrada. Egipto, el Magreb, Jordania y Siria necesitan un crecimiento del 7 al 8% anual para que la revolución produzca un mayor bienestar. Es el modelo turco. Esta «turquización» exigiría que los militares renunciasen a su poder político y sobre todo a sus prebendas económicas. Por tanto, nos veríamos tentados a decirles a los árabes sublevados que hicieran «un esfuerzo más»: la república está al alcance de la mano, pero sin una economía liberada seguirá construida sobre la arena.

Los islamistas, antioccidentales y antisionistas, están ahora mismo fuera de juego: pero si la república no conduce al crecimiento, asistiremos a una revancha de los extremistas. Los revolucionarios no han planteado hasta ahora el tema económico: no les parece prioritario, pero lo será. Solo el regreso de los empresarios al mundo árabe, empezando por todos aquellos que viven en el exilio, garantizaría unas repúblicas duraderas. Hoy en día, en Egipto se requieren 500 días de trámites administrativos, con un soborno para cada sello, para abrir una panadería. Egipto será republicano cuando sea posible crear allí una panadería.

GUY SORMAN ES ENSAYISTA

El hombre que trabajaba demasiado
Casimiro García-Abadillo El Mundo 8 Marzo 2011

La nota de desmentido emitida el pasado viernes por el Ministerio del Interior a una información publicada por este periódico, sustentada en un documento tan inapelable como la providencia de la juez Coro Cillán, es la demostración más palpable del mal momento por el que atraviesa Alfredo Pérez Rubalcaba.

La metedura de pata del vicepresidente primero del Gobierno es de tal calibre que no se puede justificar si no es en función de un estado de ansiedad que le hace reaccionar espasmódicamente. La nota de la Vicepresidencia Primera no sólo califica de «absolutamente falso» el plazo de 10 días que da la titular del Juzgado número 43 de Madrid a Interior para que remita la relación de los miembros del Grupo Tedax que participaron en la recogida de muestras de los atentados del 11-M, sino que afirma, equivocadamente, que ésta es la primera vez que la juez hace tal solicitud.

Las providencias del Juzgado en poder de este periódico demuestran que la información publicada es cierta y que Interior ha actuado, como mínimo, con precipitación y falta de rigor. No es ésa la manera habitual de obrar por parte de la Policía, así que hay que atribuir al estado de nervios del ministro, muy sensibilizado en este asunto del 11-M, el patinazo de desmentir algo cuya veracidad es fácilmente demostrable.

Pongámonos en su situación. El pasado mes de diciembre, el vicepresidente y sus mariachis daban por hecho que sería el sucesor de Zapatero. La propia actitud del presidente, que estuvo durante unas semanas como ausente, dio verosimilitud a la que ya era una convicción firme entre los que veían a Rubalcaba como el «sucesor natural».

El titular de Interior parecía vivir en estado de gracia. Ni siquiera la victoria de Tomás Gómez en las primarias de Madrid le pasó factura, a pesar de haber sido él el principal patrocinador de Trinidad Jiménez y de haber dado su triunfo por seguro. Durante esas semanas de vino y rosas contó con un aliado de peso, José Blanco, el hombre que sigue controlando el aparato del partido. Todo eran alabanzas: su inteligencia, su habilidad como comunicador, etcétera. Había encuestas (de su medio amigo, El País) que le daban incluso como ganador en un hipotético enfrentamiento con Rajoy.

Pero el exceso de confianza, tal vez una pizca de soberbia, le llevaron a cometer errores de bulto. Su exagerado protagonismo durante la huelga de controladores provocó las primeras fricciones con su aliado táctico, el ministro de Fomento, que desde entonces se ha ido, poco a poco, distanciando de él. Tras las vacaciones navideñas, Zapatero volvió con ánimos renovados y lanzó aquel mensaje que inquietó a los que ya le daban por amortizado: «No he tirado la toalla».

Cuarenta y ocho horas más tarde de haber hecho esa declaración, el ministro de la Presidencia, Ramón Jaúregui, cometió la ¿torpeza? de comentar en una comida con periodistas que Zapatero no se presentaría a las elecciones de 2012 y que el candidato sería Rubalcaba, tras ser elegido en un congreso extraordinario a celebrar en el mes de octubre.

El plan para la nominación de Rubalcaba estaba en marcha y había que acelerarlo antes de que el presidente cambiara de opinión.

Gaspar Zarrías, uno de los integrantes del equipo pro nominación de Rubalcaba, se reunió con varios dirigentes del PSOE para sumar adhesiones.

La idea era que la candidatura del ministro del Interior fuera casi plebiscitaria. Que alguien, tras hacerse pública la decisión de Zapatero de no presentarse, lo propusiera como alternativa en un Comité Federal y que un grupo numeroso de jefecillos socialistas avalara la iniciativa. En definitiva, que no hicieran falta primarias para la designación del candidato y que el Congreso, de celebrarse, fuera tan sólo un trámite para ratificar al líder indiscutible. Sin embargo, lo burdo de la maniobra desató una ola de indignación en el partido y malestar en el entorno del presidente del Gobierno. La comparecencia de Carmen Chacón el 22 de febrero en la que se declaró abiertamente partidaria de las primarias («para ser candidata hace falta que los militantes quieran»), levantó ronchas en el círculo íntimo de Rubalcaba. Círculo en sentido amplio. Al día siguiente del acto de la ministra de Defensa, muy bien arropada por un amplio grupo de ministros y avalada por la ex vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, el diario El País dejó caer en un editorial que la aparición de un posible candidato alternativo podía generar incertidumbre en el PSOE, que correría el riesgo de «precipitarse en el vacío».

Dos días después, el mismo diario titulaba una información: «Rubalcaba replica a Chacón: ‘Yo soy vicepresidente, sólo pienso en trabajar’».

El problema para Rubalcaba es que las palabras de Chacón no sólo no molestaron al presidente, sino que éste transmitió su aprobación por lo medidas que habían sido sus declaraciones.

El vicepresidente no sólo está inquieto ante la evidencia de que sus movimientos han quedado al descubierto, sino que, además, está cada día más preocupado por la deriva judicial del caso Faisán.

Un tema que ya daba por zanjado, ahora, gracias a la tenacidad del juez Ruz y a la torpeza del ex comisario jefe de la Unidad Central de Inteligencia de la Policía, que se permitió el lujo de denigrar al responsable de la investigación, ha vuelto a cobrar brío y apunta cada vez con más fuerza a la cúpula de Interior. El penúltimo desliz del vicepresidente se ha producido como consecuencia de sus ganas de balón. Quiso, como en el caso de los controladores, aparecer como el resolutivo arreglalotodo ante la crisis petrolera provocada por la situación de Libia y apareció él solo, tras el Consejo de Ministros del pasado día 25, para anunciar la limitación de velocidad a 110 kms/hora. En la creencia de que la propuesta sería aplaudida mayoritariamente por la ciudadanía (la limitación tiene su vertiente de seguridad vial), forzó el adelanto de una medida que estaba prevista para una segunda fase en el plan de actuaciones de Industria. La oleada de protestas generalizadas obligó a la presentación de un paquete de medidas (algunas de ellas plenamente justificadas) que, esta vez sí, contó para su presentación con la presencia y el aval del ministro Miguel Sebastián.

No es por disculparle, pero yo en su situación también estaría de los nervios.

España
Los notarios se quejan de la excesiva normativa que se crea con 17 CCAA
“La descentralización en España se ha convertido en una centrifugación reglamentista que distorsiona el funcionamiento normal del mercado”, asegura el ex presidente del Gobierno Felipe González.
Redacción www.vozbcn.com 8 Marzo 2011

Los notarios también se quejan de la dificultad que tienen por la excesiva normativa legislativa que hay en España con 17 parlamentos autonómicos y un Congreso nacional. La descentralización sin orden está condicionando la actividad de los más de 3.000 notarios en ejercicio que existen en nuestro país.

El XI Congreso Notarial Español que se está celebrando estos días en Sevilla, organizado por el Consejo General del Notariado, lo ha puesto de manifiesto, según recoge este martes el diario Cinco Días. El Congreso aprueba anualmente unos 100 textos legales, pero si se suman los de las 17 CCAA la cifra supera los 1.000 documentos, lo que obliga a los notarios a tener que conocer una regulación mucho más amplia para el desempeño de sus funciones pese a estar en un solo país con unidad de mercado, también en esto, en teoría.

“España se ha convertido en una centrifugación reglamentista”
El ex presidente del Gobierno Felipe González, que inauguró el Congreso Notarial, criticó la “pasión legisladora” de las CCAA: “Tenemos que ir hacia una armonización fiscal en toda la Unión Europea y resulta que en nuestro territorio estamos haciendo justo lo contrario”.

Desde su punto de vista, siempre según recoge el citado diario, “la descentralización en España se ha convertido en una centrifugación reglamentista que distorsiona el funcionamiento normal del mercado” y considera que, en la nueva economía globalizada mundial, la función notarial no solo no va a perder peso sino que incrementará su relevancia como garante del rigor de las transacciones económicas y de su legalidad.

Círculo Balear agradece al PP su compromiso con la libre elección de lengua
La fundación de Jorge Campos celebra que recojan su principal reivindicación
 www.lavozlibre.com 8 Marzo 2011

Palma.- La Fundación Círculo Balear (FNCB) ha agradecido al PP el compromiso "adquirido por escrito" en su convención en Palma de Mallorca para garantizar la libre elección de lengua en la enseñanza si gana las elecciones municipales y autonómicas del próximo 22 de mayo.

La fundación presidida por Jorge Campos celebra que los populares, "concretamente el PP balear" de José Ramón Bauzá, hayan recogido una de las principales reivindicaciones que llevan reclamando y defendiendo desde hace años para lograr la libertad lingüística en Baleares "y garantizar los derechos de los hablantes de ambas lenguas oficiales".

"Una reivindicación compartida por la sociedad. Especialmente la de Baleares, donde la inmensa mayoría se muestra contraria al actual sistema de imposición del catalán en la educación. Un sistema educativo cada vez más alejado de la realidad social y de los planes educativos más avanzados de Europa. Paradójicamente, en la educación balear se refugian las minorías totalitarias que intentan adoctrinar a los alumnos en la ideología pancatalanista", afirman Círcula Balear en un comunicado.

Aunque recalcan su agradecimiento al PP, la asociación avisa de que "permanecerá vigilante" con las modificaciones legislativas que deberán llevarse a cabo para concretar la libertad lingüística en la enseñanza.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO 'LOS CORRECTORES DEL DESTINO'
La sede de Círculo Balear acoge este miércoles, a las 20 horas, la presentación del libro 'Los correctores del destino (El rumor no siempre está equivocado)', escrito por José María Ibáñez y Vicenç Zanón y publicado por La Niebla Ediciones.

Se trata de "un libro de historia que cuenta historias que no se reflejan en los libros de historia", que obliga al lector a plantearse una serie de preguntas inquietantes sobre las tramas ocultas que rodean a los ciudadanos.

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Un aliado proetarra
El Editorial LR 8 Marzo 2011

El caso de Arturo Cubillas y todo lo relacionado con el santuario de ETA en Venezuela ha sido un asunto muy incómodo para el Gobierno. Desde las primeras informaciones en los medios y las posteriores investigaciones judiciales, el Ejecutivo se ha resistido a dar al escándalo el trato que merecía. El Ejecutivo fue siempre a contracorriente y nunca demostró voluntad de ponerse al frente. Como suele suceder cuando se toma la decisión de ir a remolque y ponerse de perfil, los acontecimientos te acaban atropellando y dejándote en evidencia. Es lo que le ocurrió ayer al Ejecutivo después de conocerse que el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco procesó al ex cabecilla de ETA Mikel Kabikoitz Karrera Sarobe, «Ata»; al ex responsable del aparato político Francisco Javier López Peña, «Thierry», y, sobre todo, al enlace en Venezuela, Arturo Cubillas Fontán, por un delito de integración en organización terrorista en calidad de dirigente por haber colaborado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El juez considera acreditado en su auto que Cubillas ha mantenido al menos entre los años 2004 y 2008 «contacto constante, permanente, securizado y directo con la cabeza de la organización terrorista y los distintos dirigentes de los grupos activos de ésta, con quienes ha coordinado y ejecutado tareas directivas de formación e instrucción, mejora y armamento de técnicas terroristas».

Este jefe etarra es un alto funcionario del régimen de Hugo Chávez y ocupa la jefatura de Seguridad del Instituto Nacional de Tierras. La instrucción judicial ha evidenciado que Cubillas cuenta con la máxima protección del caudillo, y que, en consecuencia, ETA dispone de un refugio más o menos seguro en la Venezuela chavista.

Aunque es cierto que el Gobierno no ha tenido más remedio que solicitar la extradición de Cubillas pedida por dos magistrados de la Audiencia Nacional, en la gestión del Ejecutivo ha pesado más el cuidado de no importunar a un aliado de la Administración socialista como Chávez que actuar con la contundencia diplomática debida, lo que resulta inadmisible. Los paños calientes del Gobierno con un régimen que cobija terroristas es censurable y sus responsables tendrán que responder de ello. No cabe imaginar que el caudillo venezolano habría actuado con la displicencia y el desprecio con que lo ha hecho si España hubiera respondido como debía.

La complicidad con Chávez es uno de los peores legados de la política exterior de este Gobierno de una lista casi interminable de fiascos en la desastrosa gestión diplomática de los socialistas. El caso de Arturo Cubillas y el resto de etarras acogidos al abrigo de Chávez debería haber sido motivo más que suficiente para que el ministro responsable hubiera dimitido o le hubieran destituido. No hablamos de un delincuente más, sino de un dirigente terrorista que, por ejemplo, se burló recientemente de las víctimas, y de una banda responsable de cientos de asesinatos. Quien protege a ETA es un enemigo de España y de los españoles y hay que tratarle en consecuencia. Venezuela es un santuario de etarras y acabar con él es un deber y una obligación del Gobierno.

Romper con el pasado o con el futuro
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 8 Marzo 2011

La semana pasada fue la Abogacía del Estado la que impugnó ante los tribunales la inscripción de Sortu en el registro de partidos del Ministerio del Interior y ayer la Fiscalía hizo lo mismo. Uno de los argumentos centrales de ambos recursos es que el nuevo partido representa la continuidad de Batasuna, continuidad que está expresamente prohibida en el artículo 12.b) de la ley de partidos donde se contempla la sucesión fraudulenta de un partido ilegalizado.

Que Sortu ha sido creado y promovido por los dirigentes de Batasuna es algo que nadie niega, ni siquiera ellos mismos. Se han ocupado de realizar la operación de manera visible y con la máxima publicidad posible. Los líderes del partido ilegalizado se han encargado de anunciar cada paso que iban a dar con la nueva formación política, las características que iba a tener o el contenido de los estatutos. Batasuna ha tomado todo el protagonismo y sólo ha cedido a terceros los trámites administrativos de ir al notario y al registro de partidos.

En las filas de la izquierda abertzale se reconoce el protagonismo de sus líderes, pero se alega que no tienen prohibido el ejercicio de sus derechos políticos. El argumento que emplean es que la prohibición de la continuidad de una organización ilegalizada no se refiere a las personas, sino al proyecto político de fondo y a la estrategia para conseguir sus objetivos. Alegan que es en estos aspectos donde se ha producido una quiebra con la línea anterior, la representada históricamente por Batasuna, y que esa quiebra se ha plasmado en los estatutos de Sortu.

Lo esencial de la trayectoria histórica de Batasuna ha sido su vinculación a lo que ellos llamaban «estrategia político-militar», desarrollada al alimón con ETA, estrategia que no es otra cosa que utilizar el terrorismo para alcanzar sus objetivos. Lo fundamental no ha sido su defensa del independentismo o sus convicciones sociales, sino su adhesión a la violencia.

Para considerar, por tanto, que se ha producido una ruptura con su pasado tendría que haber una autocrítica sobre la violencia cometida, un rechazo de los crímenes pasados, de las amenazas e intimidaciones sobre las que se ha sustentado su acción política hasta el día de hoy, así como una renuncia a capitalizar ese pasado violento mediante una negociación política. Eso sí que supondría una quiebra con el proyecto histórico representado por Batasuna y no la promesa de rechazar en el futuro la violencia de ETA «si la hubiere». Para que no haya continuidad política tiene que haber una ruptura expresa con el pasado, no con el futuro.

Homenaje a las víctimas
Germán Yanke Estrella Digital 8 Marzo 2011

Entre las subespecies retóricas que se despliegan ahora –como en otras ocasiones anteriores- para defender la legalización de Sortu, la renovación de un “proceso”, tome la forma que tome, en qué tal decisión formaría parte de sus fundamentos, etc., está la de que no hay mejor homenaje a las víctimas del terrorismo, ni mejor noticia para ellas, que la desaparición de ETA.

Convengamos en que la reparación a las víctimas del terrorismo es, en puridad, imposible por el carácter de su pérdida, sobre todo cuando afecta a vidas humanas. Y convengamos también en que la otra cara de la injusticia sufrida –que es criminal, contemplada por el Código Penal- es precisamente la justicia, el imperio de la ley, el castigo legal de los delitos y la concepción de que el mismo hecho de ser víctimas del terrorismo implica su carácter ejemplar, es decir, la constatación de que no son parte de un “conflicto”, sino la parte inocente afectada por la barbarie de los verdugos. La “paz”, por tanto, no es “la desaparición de ETA” a cualquier precio o de cualquier manera. Quienes ahora, por motivos estratégicos, insisten en que pueden darse por satisfechas por una hipotética (e improbable) desaparición de la banda, deberían tenerlo en cuenta.

Parece que, en estos momentos de confusión (tan largos como generados intencionadamente), hay que repetir lo obvio. Repitámoslo. Todo esto sería como si la víctima de una violación, que también es un delito, se debiera sentir satisfecha e incluso homenajeada porque se le dijera que, a cambio de lo que fuese y mediante la esperanza de que quizá el violador no lo repita, parece que incluso habrá quienes, antes felices con su desgracia, la condenen en el futuro si es que se repite.

Las víctimas del terrorismo no tienen la verdad política, entre otras cosas porque son de tan diferente condición ideológica y personal que resultaría imposible. Pero detentan y significan una verdad inolvidable: que son víctimas porque hay verdugos y que estos deben ser derrotados y castigados, no por venganza sino por la exigencia de que desparezca el totalitarismo violento que les ha convertido en víctimas. Quienes quieran la legalización de Sortu, o deseen posicionarse en el escenario por si acaso se legaliza, deberían abandonar las subespecies retóricas y argumentar de otro modo. De cualquier modo que no suponga ni un atentado al sentido común ni una nueva ofensa a las víctimas.

Más euskera con más consenso
VICENTE REYES El Correo 8 Marzo 2011

SECRETARIO DE EDUCACIÓN Y CULTURA DEL PSE-EE

Perjudica al euskera su utilización para alimentar enfrentamientos partidistas. No es bueno para el euskera utilizar radicalismos de ocasión ni inventarse guerras língüísticas que no están en la calle, con el único fin de erosionar la acción y credibilidad del Gobierno vasco. Cuando, desde el primer partido de la oposición, se declara que el Gobierno «trata de reducir el euskera hasta la extinción» o que «los socialistas odian el euskera», se está volviendo a la división y a la confrontación que la política del señor Ibarretxe introducía en la sociedad vasca, utilizando para ello la lengua vasca de una forma mendaz.

Ni el euskera ni el país se merecen una oposición tan irresponsable, guiada por el intento de atraer a posibles votantes con el señuelo de un problema inventado. Es tan burda la utilización partidaria y son tan falaces las invectivas, que producen rechazo. ¿Dónde están los datos que justifiquen esas barbaridades? Si de verdad se incumple la normativa en asuntos lingüísticos, ¿dónde están los recursos contra esos incumplimientos? No existen, porque no hay tales incumplimientos.

Porque lo que hay es un Gobierno que toma medidas encaminadas al fortalecimiento del euskera. Y eso sí es comprobable. Se ha renovado el Consejo Asesor del Euskera, con una composición de gran pluralidad, para contar con todas las perspectivas en la reflexión y en la elaboración de propuestas para el fortalecimiento del euskera. Además, ese consejo reclamará la opinión de aquellas personas que puedan aportar una perspectiva específica para temas concretos, bien por representar a sectores sociales, profesionales u otros a los que afecten esos asuntos, bien por la relevancia social de su opinión, independientemente de su conocimiento o no del euskera.

Se ha completado, además, la equivalencia de los títulos y acreditaciones lingüísticas y se ha comprometido la regulación de las equivalencias de los estudios cursados en euskera, tanto en la enseñanza universitaria como en la no universitaria, lo que evitará tener que hacer exámenes para acreditar su conocimiento, por ejemplo para hacer oposiciones.

Por otra parte, la difusión exterior del euskera y de la cultura vasca encuentra su cauce con la puesta en marcha del Instituto Etxepare, aprovechando, además de las oficinas propias, la red internacional del Instituto Cervantes.

También el sistema educativo contribuye a la formación de nuevos hablantes dejando atrás la guerra de modelos lingüísticos, porque no hace cuestión de la elección de las familias, no se entorpece la elección de ninguno de ellos. Y, construyendo el futuro inmediato, la experimentación del trilingüismo cumple con la necesidad de adecuar el aprendizaje de las lenguas a las necesidades de nuestra época. El objetivo es garantizar el avance hacia el bilingüismo e introducir suficientemente el inglés, y para garantizarlo se aplicarán las mejoras y modificaciones que se desprendan de la evaluación rigurosa que se está haciendo de esa experimentación.

Es evidente también que se está actuando de la forma más proactiva posible pese a la crisis que sufrimos. Y entre los proyectos anunciados, la enciclopedia digital en euskera y un nuevo sistema de traducción automática acompañan la introducción de la lengua en el campo de trabajo donde tendrá más oportunidades de desarrollo: internet y las nuevas tecnologías.

Por eso, porque queremos que el euskera avance y sabemos que necesitamos hacerlo entre todos, quiero recordar que la lengua es ante todo y sobre todo un medio de comunicación. No hagamos de ella otra cosa que nos divida e impida su avance. La lengua, por encima de cualquier otra consideración, es un instrumento de convivencia por excelencia. Y a esa tarea de labrar convivencia debería sumarse también el PNV, dejando de actuar como si el euskera fuera de su propiedad y creyéndose, por tanto, en el derecho de repartir credenciales de buenos y malos euskaldunes.

Los socialistas vascos creemos, igualmente, que, para que el euskera avance, hay dos condiciones inexcusables: prudencia en la aplicación de los medios y coherencia entre normativa y realidad social. Para crear nuevos hablantes, para extender el campo del euskera, debemos actuar con prudencia en la aplicación de los medios y evitar la imposición. No tenemos duda de que buscar la libre adhesión es el procedimiento adecuado para extender el uso; y a la vez hay que garantizar que en las Administraciones públicas se atienda al ciudadano en la lengua de su elección.

Por eso, las normas que rigen las obligaciones lingüísticas de las administraciones deben garantizar derechos y propiciar avances, y a la vez ser acordes con la realidad sociolingüística de Euskadi. Así, por ejemplo, deben promocionar el uso, pero a la vez no exigir una determinada acreditación lingüística a una persona para un trabajo para el que esa acreditación no sea necesaria, o tampoco imponer sanciones a las empresas por motivos lingüísticos.

Y, por supuesto, para el avance del euskera es necesario el consenso político y social como pegamento de una política lingüística digna de tal nombre. Los acuerdos lingüísticos en Euskadi tienen tradición, son imprescindibles y debemos mimarlos y renovarlos en lo que sea necesario. Lo demás son fuegos de artificio electorales.

Las preocupaciones de algunos
Nota del Editor  8 Marzo 2011

Con cinco millones de parados, el déficit desbocado, la política descerebrada, las instituciones públicas desprestigiadas, España a la cola y alejándose y algunos andan mareando la perdiz con las lenguas regionales, causa primera del desatre español.
 



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