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Recortes de Prensa   Jueves 17 Marzo 2011

 

Si hubiera pasado en España...
César VIDAL La Razón 17 Marzo 2011

El terremoto, con el tsunami subsiguiente, que ha azotado Japón es susceptible de provocar las más diversas reflexiones. Voy a pasar por alto los temas trascendentales porque me da dentera esa gente que pregunta airada dónde está Dios en las calamidades después de que hace siglos que lo han echado a patadas de su vida. No. Ese tema no lo voy a abordar hoy. Más bien he dejado mi mente discurrir sobre la manera en que se hubiera enfrentado España con una catástrofe de esa magnitud.

Si hubiera estado el PP en el poder, sindicatos, partidos de izquierdas, nacionalistas y terminales mediáticas se habrían embarcado en un «Nunca mais» a cara de perro culpando del terremoto y posterior tsunami a la derecha. Resultaría obvio, según los intrépidos manifestantes, que la responsabilidad total de las muertes –«¡Asesinos, asesinos!», gritarían por las calles a la gente del PP– descansa en esa derecha desalmada que permite, por ejemplo, que más de un cuarto de millón de liberados sindicales vivan de nuestros impuestos o que los titiricejas se mantengan no por su talento artístico sino de las subvenciones.

Por supuesto, los ecolojetas cercarían las centrales nucleares para convencer a los ciudadanos de que son un peligro terrorífico que, por supuesto, no existe cuando compramos a precio de oro esa misma energía nuclear a Francia que tiene situadas sus centrales justo al otro lado de los Pirineos.

Los nacionalistas catalanes y vascos señalarían que en situaciones así se descubre por qué la opción independentista es obligada y, acto seguido, exigirían –y conseguirían– que la parte del león de las ayudas públicas cayera en sus manos aunque fuera Granada la provincia más dañada. Si el desastre se produjera con un gobierno del PSOE nos ahorraríamos el «Nunca mais», pero la adjudicación de responsabilidades sería la misma y quedaría claramente establecido –a ser posible por algún hispanista anglosajón trincón y amante de las bebidas de elevado octanaje– que Franco ya abrió el camino al caos cuando no adoptó medidas contra posibles tsunamis, que Aznar comparte esa innegable culpa por haberse comportado igual durante sus ocho años de mandato y que no resulta pertinente recordar que el PSOE ha gobernado el doble de años que el PP.

Además habríamos contemplado el espectáculo vergonzoso y vergonzante de esos periodistas que pululan por todas las tertulias y que no han leído un solo libro en más de treinta años relatando con dogmatismo pontificio la manera en que se hubiera podido parar la ola en el aire y cómo el gobierno –especialmente el del PP– no lo ha hecho. En todos y cada uno de los casos, habríamos asistido al desplome de centenares –quizá millares– de edificios; al asalto a los supermercados y comercios; al saqueo de los domicilios abandonados y a una incompetencia más que generalizada apenas paliada por ejemplos heroicos derivados del arrojo de miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, de bomberos, de militares y de ciudadanos de a pie. Con todo, esos ejemplos de abnegación no habrían evitado que sintiéramos hondo pesar por la falta de disciplina, orden y concierto manifestado por la población. Los terremotos y los tsunamis son un desastre extraordinario se mire como se mire, pero no es lo mismo que tengan como escenario Haití que el Japón. O, sin ir más lejos, nuestra querida España.

Miré los muros de la patria mía...
Javier González Ferrari La Razón 17 Marzo 2011

...Si un día fuertes, hoy desmoronados. Es increíble que los versos de Quevedo sean hoy, casi cuatro siglos y medio después, tan actuales. Y es que el Gobierno de Zapatero ha perdido el rumbo y, como afirmó el pasado lunes en LA RAZÓN la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, «las reformas imprescindibles ya no las puede hacer este Gobierno». Y es verdad. A pesar de que en los últimos meses Zapatero se ha centrado en llevar adelante los cambios que la Unión Europea le ha exigido para evitar una intervención sobre nuestra economía, la verdad es que el tiempo perdido por el actual Gobierno ha puesto a nuestro país al borde del precipicio.

La credibilidad es algo que se pierde en minutos y no se recupera en meses, incluso en años. Si en las primeras semanas de 2008 el presidente no hubiera tenido los ojos puestos en su interés y en el de su partido y hubiera comparecido ante la opinión pública presentando la verdad de los hechos, posiblemente hoy no estaríamos contando el tiempo perdido que le va a pasar al PSOE una factura electoral enorme y que los ciudadanos ya hemos pagado en euros contantes y sonantes. ZP se encuentra hoy en busca del tiempo perdido sin darse cuenta de que es imposible retroceder para arreglar aquello que hace más de dos años se rompió. El Gobierno, haga lo que haga, incluidas las cosas que haga bien, es ya incapaz de recuperar el pulso de la calle, que se siente, no sólo defraudada, sino agredida por él. Con Rubalcaba desaparecido en combate gracias a su mala salud de hierro, Zapatero afronta la soledad de un corredor de fondo sin fondo, que no sabe hacia dónde dirigir la vista sin que se encuentre con los boquetes que la frivolidad de sus políticas han dejado en los muros de la patria mía y, hasta donde creíamos algunos ingenuos, patria suya.

El ciclo se agota y todos los augurios aventuran un descalabro socialista monumental. De nada sirve que José Blanco intente aparecer como el guardián de un secreto en el que no cree ni él. El número dos del PSOE, que ha intentado que su partido remontara el vuelo a pesar del plomo que ha acumulado en las alas en los dos años y medio últimos, no va a tener más remedio que convertirse en el albacea de una herencia imposible. Blanco, que es un buen político y una buena persona a pesar de las cosas que dice en los mítines de los fines de semana, va a tener el amargo deber final de replegar las tropas y llevarlas al campamento de invierto tras el batacazo electoral inevitable. Inevitable no porque lo digan las encuestas, sino porque el latido de la calle hacía tiempo que no era tan perceptible. Los socialistas, que en tantas ocasiones han apelado a las vísceras de los ciudadanos para reclamar su voto, saben hoy que esas vísceras se han vuelto contra ellos. Y es que quien a hierro –tripas en este caso– mata, termina muriendo a hierro, o sea a tripas. Se ha abusado tanto de la manipulación de los sentimientos que al final esa estrategia será el boomerang que acabe con esta segunda y poco fructífera era socialista.

Estrasburgo se equivoca
Editorial www.gaceta.es 17 Marzo 2011

Que hasta Conde-Pumpido, el de la doble vara de medir, haya dicho que el Tribunal de Estrasburgo puede equivocarse en alusión a la condena que avala a Arnaldo Otegui por injuriar al Rey resulta muy significativo.

Que hasta Conde-Pumpido, el de la doble vara de medir, haya dicho que el Tribunal de Estrasburgo puede equivocarse en alusión a la condena que avala a Arnaldo Otegui por injuriar al Rey resulta muy significativo. Una cosa es que se deba acatar el fallo y otra que no despierte perplejidad. La sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos resulta un puro sinsentido, se mire por donde se mire.

Cabe hacerle en primer lugar una objeción jurídica. Invoca Estrasburgo a la libertad de expresión, para avalar que Otegui pudiera llamar “jefe de torturadores” al Rey de España. Aunque se trata de un derecho fundamental, la libertad de expresión tiene límites, sobre todo cuando colisiona con bienes jurídicos que deben ser protegidos (como el honor) o con bienes de carácter institucional (como la figura de un Jefe del Estado).

El Supremo condenó a Otegui. Y el Constitucional no admitió el recurso de amparo del batasuno, alegando que se trataba de “una de las manifestaciones delictivas más graves en un Estado de derecho”. Estrasburgo no lo ha visto así y se ha aferrado al elástico concepto de la libertad de expresión para dar por bueno un ultraje al Jefe del Estado.

Pero también se puede hacer una objeción de coherencia. Contrasta la sorprendente sentencia con la emitida en junio de 2009 por el mismo tribunal –aunque por otros jueces–, en la que avaló la ilegalización de Batasuna, subrayando que ese veto a las marcas de ETA respondía a “una necesidad social imperiosa”. Algunos vieron en ese giro un positivo precedente jurídico frente a la actitud de muchos foros internacionales que tienden a ser indulgentes hasta el escándalo con los asesinos y sus cómplices. En Europa siguen sin enterarse de que los violentos y sus satélites no son guerrilleros románticos. La prueba es que, cuando en enero, la banda anunció el alto el fuego, sesudos rotativos seguían hablando de “grupos rebeldes” y “separatistas”.

De ese síndrome de Estocolmo mediático parece haberse contagiado el Tribunal de Estrasburgo al dar por buena la mentira de Otegui (llamar al Jefe del Estado, responsable de los torturadores) y admitir la práctica de la tortura por parte de la Policía española. Esto último es una exageración, carente de rigor, que los miembros del tribunal basan en “organismos internacionales de los derechos humanos”. Pero a la izquierda abertzale le ha faltado tiempo para convertir este espaldarazo judicial en balón de oxígeno político (Jone Goirizelaya asegura que “sienta las bases para otros juicios” al hablar de “la libertad de expresión” de un “representante político”). ¿Representante político? ¿El promotor de organizaciones que el propio tribunal consideró en su día ilegales? ¿Un delincuente en cuyo historial figura una condena por secuestro, entre otras fechorías?

Con todo el respeto para los siete magistrados, resulta inevitable preguntarse si su composición tiene algo que ver con el desconocimiento que muestran de la realidad española: un moldavo, un armenio, un rumano y un eslovaco fallaron a favor de Otegui. Quien sí sabe perfectamente de qué va la película es el español Luis López Guerra, conspicuo socialista que fue secretario de Estado de Justicia en la primera legislatura de Zapatero, con el ministro López Aguilar. La legislatura en la que el PSOE negoció con ETA y picó el anzuelo de la tregua-trampa, y en la que el titular de Justicia justificaba la doble vara de medir a la hora de detener o no a terroristas aludiendo al “contexto”.

Gran Sala
Nota del Editor 17 Marzo 2011

No es que el tema me importe, al contrario, pero para evitar que el tribunal pierda su credibilidad, hay que tener en cuenta que la sentencia es firme si no se solicita que el caso sea revisado por la Gran Sala (todos los jueces), y no sería la primera vez que tumban sentencias de la instancia inferior.

(Mas información  http://www.echr.coe.int)

La personación del SUP contra Sánchez Manzano
Luis del Pino Libertad Digital 17 Marzo 2011

Publicábamos hoy en Libertad Digital la noticia de que la juez Coro Cillán ha admitido la personación del SUP como acusación contra Sánchez Manzano, en la querella que las víctimas del 11-M han presentado contra el ex-comisario de los Tedax y su jefa de laboratorio.

Hacíamos referencia en la noticia a lo chocante del asunto, por cuanto el SUP se querelló en su día contra varios periodistas - entre ellos Federico y yo - argumentando precisamente que estábamos achacando a Sánchez Manzano un delito de manipulación de pruebas... delito del que ahora le acusa el SUP.

Entrevistado por esRadio, el portavoz del SUP ha anunciado su disposición a retirar la querella contra Federico Jiménez Losantos: "Estamos dispuestos a hablar con Federico y llegar a un acuerdo amistoso y retirarla, igual que con la de Luis del Pino".

Pues hombre, espero que no sea "igual que con la de Luis del Pino", porque le recuerdo al portavoz del SUP que en ningún momento ha llegado el SUP a retirar nada contra mí. Lo que la denuncia del SUP fue es sobreseída por la juez, no sin antes hacerme declarar ante dos instancias judiciales, una de las cuales (la Audiencia Nacional) se declaró incompetente y otra de las cuales (el juzgado ordinario de Plaza Castilla) fue quien sobreseyó la causa, al no apreciar ningún tipo de delito en nada de lo que yo había escrito o dicho.

Así que dejémoslo en que decidieron ustedes no recurrir el auto de sobreseimiento, después de casi tres años de marearme de acá para allá. Lo cual es ligeramente diferente.

Déjeme aprovechar el portavoz del SUP para confesarle que jamás he entendido a qué demonios ha estado jugando el SUP en el tema del 11-M. ¿Qué pintaba el SUP lanzando amenazas a periodistas por boca de su antiguo portavoz? Lo ignoro. ¿Qué pintaba el SUP participando en aquella especie de auto de fe que se desató, después de la primera sentencia del 11-M, contra los periodistas que investigábamos las manipulaciones de la versión oficial, a los que el tiempo nos ha ido dando la razón? Lo ignoro. ¿Qué pintaba el SUP querellándose contra los únicos periodistas que han levantado la voz para defender el derecho de los españoles a conocer la verdad del 11-M? Lo ignoro.

De hecho, fue el propio secretario general del SUP uno de los primeros en sugerir - en una carta al director publicada en el periódico El Mundo el 23 de noviembre de 2004 - que el 11-M no era lo que nos habían contado, y en pedir que se investigaran todas las hipótesis, incluyendo de la un atentado de ETA, la de un golpe de estado exterior inspirado por Marruecos y la de una posible colaboración ETA-islamistas.

Después, el SUP abandonó su discurso crítico sobre el 11-M, para pasar a perseguir a quienes investigábamos esas hipótesis que el propio Secretario General del SUP había puesto sobre la mesa. ¿Por qué se produjo ese giro? Lo ignoro.

A mí me alegra que el SUP eche marcha atrás en un tema, el del 11-M, que nos afecta a todos los ciudadanos. Me alegra que se sume a las iniciativas para determinar quién manipuló pruebas durante la instrucción del 11-M y por qué lo hizo. Y estoy dispuesto incluso a creer al portavoz del SUP cuando afirma ahora que "siempre hemos querido saber la verdad del 11-M".

Pero para poder creer que esa rectificación es sincera, creo que ayudaría mucho que el SUP dejara de marear la perdiz y retirara de una vez sus querellas contra periodistas. Sin condiciones, dilaciones ni excusas.

Porque lo que no resulta creíble es que alguien diga que quiere averiguar la verdad del 11-M, al mismo tiempo que intenta acallar a los periodistas que la investigan. O una cosa, o la otra.

Gadafi y el Occidente comprensivo
Antonio R. Rubio Plo www.gaceta.es 17 Marzo 2011

Hay actitudes que no pueden justificar ni el socialismo ni Al Qaeda, ni, claro está, el petróleo.

La suerte del régimen de Gadafi todavía no está echada, aunque lo previsible es que acabe derrumbándose, si bien ha encontrado un salvavidas provisional en el principio más importante del Derecho Internacional en este siglo XXI de potencias emergentes: la sacrosanta primacía de la soberanía de los Estados y el principio de no intervención en sus asuntos internos. Aquel siglo XX del internacionalismo, que decía elevar al primer plano el respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales, está siendo puesto en entredicho por un reestreno de la política exterior del siglo XIX, eso sí, con el ornamento de las organizaciones internacionales.

Con todo, han desaparecido de la noche a la mañana las actitudes comprensivas surgidas en Occidente en las últimas cuatro décadas hacia el régimen libio. Y es que difícilmente se puede justificar a nadie que desencadena un baño de sangre contra su propio pueblo. Hay actitudes que no pueden justificar ni el socialismo ni la lucha contra Al Qaeda ni, por supuesto, el petróleo. De ahí la contradicción, no acompañada de la vergüenza, de aquellos que alabaron el antiimperialismo del líder libio, y ahora reclaman una intervención de EE UU y de la OTAN para derrocar a Gadafi. Hasta podría pensarse que se acuerdan de los marines en las playas de Trípoli, tal y como dice la letra del himno de la infantería americana, que evoca la acción militar, ordenada por Thomas Jefferson en 1805, contra los piratas norteafricanos.

Pero el problema no es sólo acabar con un régimen. Lo crucial, según se ha demostrado en el caso de Irak, es planificar la posguerra, y en un escenario tribal como el de Libia, en el que puede aparecer un Estado frágil, el futuro es imprevisible. Tampoco nos engañemos con la implantación de zonas de exclusión aérea o de corredores humanitarios. Los antecedentes de Bosnia Herzegovina o el Congo nos indican que ese tipo de operaciones, por mucha legitimidad internacional de que dispongan, no llevan necesariamente a detener las masacres y no está tan claro que tranquilicen las conciencias. También es posible que las reticencias de americanos y europeos para llevar a cabo una acción terrestre en Libia tengan que ver con el recuerdo de aquella intervención humanitaria en Kosovo, una amarga victoria área, sin bajas propias, y cuyos efectos todavía siguen provocando discrepancias entre los aliados europeos.

Por lo demás, no se podrían contar ni el papel ni las imágenes que se utilizaron en el Occidente poscolonial para ensalzar las infraestructuras construidas en Libia gracias al petróleo, y los cambios económicos y sociales. Gadafi habría encontrado la “tercera vía”, expuesta en su Libro Verde, superadora del capitalismo y del comunismo, una democracia directa sin partidos políticos, en la que gobernaban unos consejos populares, de los que formaba parte todo el pueblo. ¿Qué sentido podía tener, entonces, la existencia de una oposición? Por otra parte, Gadafi era el último héroe del panarabismo, si bien en las últimas décadas aquel sueño de la Nación Árabe, intentado en inviables uniones políticas de Libia con países vecinos, terminó por desgastarse, y no sólo por el auge del integrismo islámico, sino también porque degeneró, en las acertadas calificaciones del profesor americano-libanés Fuad Ajami, en repúblicas autoritarias, donde los gobernantes se convertían en propietarios de sus países, y daban lugar a la formación de cortes orientales, sin protocolo y sin encanto, en las que sus hijos y sus mujeres hacían alarde de riqueza y arrogancia.

También serían incontables los silencios guardados ante las noticias del vínculo del régimen libio con grupos terroristas en Europa occidental, pues quienes callaban, aunque pudieran lamentar muertes excesivas, estaban convencidos, como aseguraba el propio Gadafi, de que eran movimientos de liberación que combatían por la libertad y la justicia contra la opresión.

Eran tiempos en que triunfaban las ideas del intelectual americano-palestino, Edward Said, difundidas en su libro Orientalismo, que insistían en que el Occidente, orgulloso e ignorante, consideraba al mundo árabe como un colectivo inferior. En el pensamiento de Said todas las frustraciones árabes tenían dos exclusivos responsables: EE UU e Israel. Pero lo malo del orientalismo es que su denuncia de la injusticia desembocaba en el callejón sin salida del pasado, pues puede tener como consecuencia un mundo árabe premoderno, atávico y romántico, no muy diferente del relatado por algunos viajeros europeos del siglo XIX. En ese orientalismo buscaremos en vano, y si lo encontramos será con significados diferentes a los occidentales, referencias a la democracia, la libertad o los derechos de la mujer. El orientalismo desemboca inevitablemente en el relativismo moral.

Los antiguos corifeos occidentales de Gadafi, por la izquierda y por la derecha, le han abandonado definitivamente, pero nunca reconocerán en público sus errores y que eran demasiado selectivos en su manera de defender los derechos humanos.

*Antonio R. Rubio Plo es analista político internacional.

Samaria
El mundo sin USA
GEES Libertad Digital 17 Marzo 2011

Los asesinos empezaron con Yoav, el hijo de once años de los Fogel, y con Elad, su hermano, de cuatro. Le cortaron el cuello a Yoav, y Elad fue apuñalado dos veces en el corazón. Luego, los asaltantes asesinaron a Ruth, acuchillándola mientras salía del baño. En la habitación contigua mataron a su marido Udi, y a su hija bebé, Hadas. Al parecer no se dieron cuenta de que en otra habitación, los niños Roi y Yishai, de ocho y dos años, estaban durmiendo. No fue hasta las doce y media, cuando Tamar –doce años– volvió a casa de su reunión del grupo de jóvenes de los viernes, y descubrió el horrible atentado. La mayor parte de la casa estaba bañada en sangre, y el niño de dos años acabo sacudiendo los cuerpos de sus padres, gritándoles que se despertaran.

Así relata el columnista Jeff Jacoby el espeluznante crimen de los llamados Mártires de AlAqsa, el brazo armado de Fatah, partido que controla la Autoridad Palestina. Es decir, la vertiente "moderada" frente al extremismo de Hamas. El presidente Abbas condenó "toda violencia contra civiles" y el moderadísimo, suave y preferido de los occidentales, el primer ministro Salam Fayyad explicó –como si ante estos hechos una explicación fuese de rigor–, que "la violencia (israelí) no podía justificar la violencia (palestina)". Bien.

Esto sucede –pues los muertos eran todos colonos del asentamiento de Itamar, en Samaria, Cisjordania– en el contexto de la reavivada discusión sobre éstos en el denominado proceso de paz. Discusión renacida e impulsada por el extraordinario interés del presidente Obama de hacer de estos uno de los asuntos principales, y aun el único, de las negociaciones. De hecho, aunque la noticia arriba contada ha pasado desapercibida –entre la calamidad natural del Japón y la humana de Libia, la que de alguna manera sí ha destacado–, y además se ha criticado con la misma naturalidad de siempre, fue la autorización del primer ministro Netanyahu de dar permisos para construcción en asentamientos existentes.

Pero precisamente ahora que el tirano parece prevalecer en Libia –y no se quejará de lo bien que nos hemos portado en Occidente aunque no le hayamos cogido el teléfono–, y que se advierte que para implantar la democracia en Oriente Medio es necesario primero estar en condiciones de prevalecer militarmente, es oportuno recordar el último pilar de la Doctrina Bush.

Era este la aplicación de toda su estrategia al llamado conflicto palestino-israelí. Lo que significaba, y se reflejó luego en el proceso de paz denominado Hoja de Ruta, era la renuncia al terrorismo por parte de los palestinos y la desvinculación de sus autoridades de la violencia. Si Bush rechazaba el relativismo en política exterior –Muamar, bienvenido de nuevo, bien sabes que esas declaraciones a favor de los rebeldes eran para la galería– y propugnaba la moralización frente al realismo, si entendía que no se podía distinguir entre los terroristas y los estados que los cobijaran, y si consideraba que había que actuar antes de que se materializaran las amenazas, era porque creía –y he aquí el cuarto pilar– que esto era también de aplicación a la situación de Israel y Palestina.

Por eso fue el primer presidente americano en hacer pública la posición de la convivencia de dos estados, en su discurso de 24 de junio de 2002, y en proponer una Hoja de Ruta para lograrlo. La premisa de esta era según su nombre completo, "Una hoja de ruta basada en el cumplimiento de objetivos", lograr primero "un liderazgo del pueblo palestino que actuara decisivamente en contra del terrorismo y que deseara y fuera capaz de construir una democracia efectiva basada en la tolerancia y la libertad".

En este contexto, Bush, o sea, Bush, es decir, Bush, pedía al gobierno de Israel en la Primera Fase, la determinada por el fin de la violencia y la formación de unas instituciones palestinas que pudieran ser democráticas y no terroristas, que desmantelara asentamientos establecidos desde marzo de 2001 y se abstuviera de construir nuevos.

El resto de la historia es conocida. La entrega de territorio unilateral de Israel a cambio de paz en Gaza propició la victoria de la organización terrorista Hamas allí, mientras los secuestros de Hezbolá provocaban en 2006 la guerra del Líbano ocurrida tras la retirada unilateral de los israelíes del Sur del país en 2000. Ello no impidió que el progresismo oficial siguiera considerando Gaza, ahora más que nunca "un campo de concentración". Cuando el territorio dependía de Israel era "ocupado", y –delicadeza siempre con las palabras– un gueto, y si lo abandonaba, pasaba a ser un campo de concentración. Con tanta opción, es difícil acertar. En cuanto a los asentamientos, tras fracasar el proceso de la Hoja de Ruta, no en escasa medida por la continuación del terrorismo y la aparición de Hamas, Israel reanudó la actividad constructora con medidas unilaterales internas de control, a veces vulneradas, pero ya liberado de una obligación.

Al llegar Obama al poder decidió hacer de ello el único tema, sin volver a insistir en sus premisas, y dependiente de él la reactivación del llamado proceso de paz. Este es el resultado.

Los asentamientos podrán considerarse políticamente inoportunos pero no cabe dudar de su legalidad, a pesar de que la ilegalidad –para la que se alega, y esto ya es macabro, un supuesto de la Convención de Ginebra de 1949 destinado a impedir el traslado forzoso de poblaciones practicado por los Nazis– se da por supuesta en todos los medios. Pero la cuestión es otra, siempre la misma. Israel, siguiendo el mandato de Moisés, ha elegido la vida, mientras que su entorno sigue sin considerarlo un estado legítimo y el antisemitismo y el odio contra él se cultivan en Occidente y, como no, entre los países árabes y de Oriente Medio.

Así, en el "campo de concentración" de Gaza se repartieron bombones y pasteles para celebrar el asesinato de los Fogel.

En suma, si la doctrina Bush, de presencia americana en el mundo, al lado de sus aliados, trajo la democracia a Irak y el derrocamiento de la dictadura, y si puso las bases para la aparición de dos estados conviviendo en paz, la doctrina Obama ha traído como resultado al tirano reevaluado en Libia y la vuelta de los palestinos a las viejas costumbres. En sólo dos años. No está mal. El mundo tiembla de lo que puede ser capaz en ocho.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

¿Dónde queda Al Qaeda?
El peligro crece en relación directa a la ruina y estancamiento de la protesta árabe.
José Luis Abarca www.gaceta.es 17 Marzo 2011

Durante la revuelta árabe no hemos dejado de pensar en Al Qaeda, como buscando el rincón al que ha ido a parar el fenómeno que más ha perjudicado al islam y a los árabes, o ilusionados, porque tal aberración religiosa, política y moral ya no tendría cabida en un panorama de quejas por la democracia, el buen Gobierno, los derechos humanos y el bienestar.

Al principio llegamos a creernos en el mejor de los mundos, el caracterizado por egipcios y tunecinos, pero al enrarecerse por la actuación de Gadafi, las tensiones entre suníes y chiíes o entre musulmanes y coptos, al saltar las alarmas por la cercanía de las revueltas a la Casa de Saud y el incremento de los precios del petróleo, nos ha redescubierto ese otro mundo propicio para Al Qaeda, en el que se renovarían sus motivos y recursos para el terrorismo, con gran flexibilidad y versatilidad. Si se complican las cosas, se reabrirían posibilidades para el terrorismo islámico, llámese Al Qaeda o de cualquier otra forma, porque Occidente y sus cómplices árabes son los culpables y sólo un Dios vengativo pondrá orden en el caos.

Al preguntarnos dónde queda Al Qaeda en tal coyuntura, repetimos la pregunta sobre lo que Al Qaeda significa; en último término, todo un precipitado ancestral de frustración, pobreza y fanatismo, dotado de un arsenal de armas reales, dialécticas y teológicas para provocar en los intersticios que separan la sociedad árabe, intensificar su antagonismo y lanzarlo luego contra esas élites dictatoriales y corruptas amigas de Occidente. Esto es lo que Al Qaeda hace en Pakistán, Afganistán, Irak... Puede ir mas lejos y continuar, facilitando la convergencia de elementos radicales que hasta ahora parecían irreconciliables, con operatividad recobrada en Yemen o Bahréin. No ha desaparecido el lugar de Al Qaeda, tampoco en Occidente. Nada es descartable, cuidado pues con las ilusiones; el peligro crece en razón directa al estancamiento y la ruina de esta protesta árabe, objeto de tanta esperanza.

El TC anula la competencia de Castilla y León sobre el Duero
El Tribunal Constitucional (TC) ha declarado inconstitucional y nulo el artículo del Estatuto de autonomía de Castilla y León que regula las competencias de la Comunidad Autónoma sobre la cuenca del río Duero al estimar el recurso presentado en su día por el Gobierno de Extremadura.
Madrid - Efe La Razón 17 Marzo 2011

Esta decisión, adoptada por unanimidad por los miembros del TC, se ha conocido un día después de que el Tribunal, ante otro recurso presentado también por la Junta de Extremadura, anulase el artículo 51 del Estatuto de autonomía de Andalucía, que regula la competencia sobre la cuenca del río Guadalquivir.

El artículo del Estatuto castellano-leonés que ha anulado ahora el TC es el 75.1 que señalaba que "la Comunidad Autónoma asumirá competencias de desarrollo legislativo y de ejecución en materia de recursos y aprovechamientos hidráulicos de las aguas de la cuenca del Duero que tengan su nacimiento en Castilla y León y deriven a Portugal sin atravesar ninguna otra Comunidad".

El Tribunal Constitucional ha avanzado hoy el fallo sobre el recurso extremeño, mientras que la sentencia será notificada en los próximos días. La Junta de Extremadura recurrió ese artículo del Estatuto castellano-leonés, en 2008, al considerar que vulneraba las competencias del Estado y el principio de unidad de cuenca.

Siete comunidades autónomas
La cuenca hidrográfica del Duero discurre por siete comunidades autónomas, aunque la mayor parte, más de un 98 por ciento, corresponde a Castilla y León. En Extremadura afecta a los municipios de Descargamaría y Robledillo de Gata, en el norte cacereño y limítrofes con la provincia de Salamanca, con una superficie de 35 kilómetros cuadrados en ambos casos y una población de unos mil habitantes.

Cuando interpuso el recurso, la Junta defendió que se trataba de defender, por encima de todo, los intereses de la comunidad, "independientemente de que afecte a mil ciudadanos, o sólo a uno".

Ayer, el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, quiso dejar claro que "lo escrito y aprobado" en el Estatuto de Castilla y León es diferente al andaluz, ya que lo que hace es reivindicar "competencias de desarrollo legislativo y sobre aprovechamientos de la cuenca del Duero".

Así, precisó que mientras el artículo 51 del Estatuto de Andalucía habla de "competencias exclusivas" sobre el Guadalquivir, la redacción del texto estatutario castellano-leonés "no lo hace"

Los obispos catalanes reconocen los "rasgos nacionales" propios de Cataluña
 www.gaceta.es 17 Marzo 2011

Los obispos catalanes han reconocido los rasgos nacionales propios de Cataluña y su "derecho a reivindicar y promover todo lo que ello comporta", según la doctrina social de la Iglesia.

Las manifestaciones de los prelados están recogidas en el documento 'Al servicio de nuestro pueblo', de 23 páginas, para conmemorar los 25 años del texto 'Raíces cristianas de Cataluña' y con el objetivo de reafirmar su validez y actualidad.

En el capítulo relacionado con la identidad colectiva, de los cinco de que se compone el documento promovido por la Conferencia Episcopal Tarraconense, los obispos defienden que "en el contexto europeo y mundial actual, el pueblo catalán quiere y puede ofrecer su contribución desde su especificidad, arraigado en su historia, su cultura y su lengua milenaras".

A su juicio, "los derechos propios de Cataluña, así como de todos los pueblos de la tierra, están fundamentados primariamente en su propia identidad como pueblo".

Los prelados constatan que actualmente se han manifestado retos y aspiraciones en el territorio, que afectan al ámbito político y la relación de la comunidad con el resto de España, aunque como pastores de la Iglesia señalan que no les corresponde optar por una determinada propuesta.

Con todo, defienden la "legitimidad moral" de todas las opciones políticas que se basen en el respeto de la dignidad inalienable de las personas y de los pueblos, y que busquen con paciencia la paz y la justicia.

En el documento, destacan la "urgencia" de reavivar las raíces cristianas de Cataluña y de impulsar iniciativas evangelizadoras para el bien del país, de su cultura y, sobre todo, de todas las personas que viven allí. Además, rememoran el contenido de todo el mensaje que lanzó Benedicto XVI en su visita en noviembre a Barcelona, para dedicar al culto la Sagrada Familia, del arquitecto catalán Antoni Gaudí, al que también dedican un apartado.

El texto también cuenta con un espacio para la autocrítica, en que los obispos declaran ser "conscientes de las carencias y los errores" cometidos como miembros de la Iglesia, y por los que piden perdón.

No obstante, también piden que la sociedad sea consciente "del papel insustituible que ha tenido la Iglesia y el cristianismo en la historia milenaria de Cataluña". El documento, que también concede un capítulo a los retos de la inmigración y la crisis, concluye con un llamamiento a la "primavera del espíritu" de todo el pueblo cristiano de Cataluña.

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Zapatero intercambia cromos con ETA
Pascual Tamburri ESD 17 Marzo 2011

¿Detenciones? ¿Ilegalización de Sortu? ¡Qué duro es el PSOE con los abertzales! Pero el 22 de mayo los amigos de ETA estarán en las urnas, y después en las instituciones.

Hay días que hay pocas noticias buenas, pero que las malas nos ayudan a entender en qué país vivimos. En lo que llevamos de semana Sortu aún no ha sido declarado ilegal, Arnaldo Otegi ha sido absuelto (así que supongo que se podrá llamar "torturador" al rey… y asesino a cualquier batasuno, ¿o me equivoco?) y Jesús Eguiguren, el hombre de Zapatero en el País Vasco y en la negociación con ETA, dice que a su presidente le "falta valentía" respecto a Sortu.

La Abogacía General del Estado ha hecho saber que Sortu no supone un cambio esencial con respecto las anteriores marcas blancas de la llamada izquierda abertzale, y que no ha abandonado ni los objetivos ni el lenguaje de ETA. También el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, comparte la misma opinión. Parece que ante el Tribunal Supremo se va a pedir la no legalización de Sortu con unos densos razonamientos, centrados en el vocabulario, ambiguo, usado y no usado. ¿Es bueno eso?

La clave es ahora Eusko Alkartasuna
Zapatero y los suyos saben que pueden permitirse toda la violencia verbal que quieran a cuenta de Sortu. No legalizar el nuevo partido daría al PSOE una credibilidad antiterrorista de la que carece, sobre todo porque participó en una tregua vergonzosa y muchos de los suyos trabajan aún en esa línea. Y ZP puede ilegalizar a los batasunos sin romper con ellos, porque unos y otros saben que de cualquier manera la izquierda abertzale va a estar siempre en adelante en las urnas.

El secretario general de Eusko Alkartasuna, Peio Urizar, varias veces ha recordado que su partido está dispuesto a ir en coalición con Sortu a las próximas elecciones forales y municipales. El viejo partido de Carlos Garaikoetxea, que llevaba en plena decadencia desde que no se presentaba en coalición con el PNV, se plantea crear un sujeto político indepentista, con Sortu y con "Alternatiba, Araba Bai" y otros.

Si existe un "espacio soberanista potente" y amistosamente abierto a Sortu las consecuencias son varias. La primera, que aunque Sortu no sea ilegal tiene plena confianza con EA, de manera que los votos de la izquierda abertzale, es decir los que fueron nulos en 2007, algunos que fueron a otras candidaturas como "voto útil" y los de las coaliciones electorales que sí se legalizaron, irán juntos. Sortu, con uno u otro nombre, estará en las instituciones. Zapatero exhibe una dureza que es totalmente falsa y puramente electora, y Eguiguren contribuye al espectáculo con una falsa polémica.

Los abertzales se pelean… pero todos son independentistas
Nuestro sistema electoral, que en el resto de España tiende al bipartidismo (porque aunque es teóricamente proporcional funciona como semimayoritario en distritos pequeños), en Navarra y el País Vasco parece abocado a la dispersión. Otro día tendremos que analizar qué pasa con la izquierda, y no digamos con la derecha, pero el mundillo abertzale es suficientemente entretenido en sí mismo. Además de Sortu, y de sus posibles descontentos teóricamente radicales y violentos (que de momento no han surgido), está el PNV, ahora en la oposición, los disidentes de EA, ahora cercanos al PNV, Hamaika, Alternatiba, Aralar, el grupo alavés de Araba Bai, los navarros de Nafarroa Bai, los otros navarros de Batzarre, ahora coaligados con IU, … Muchas siglas para un solo proyecto, que es la voladura de España. Eso sí, con ideas muy distintas de qué hacer después.

EA rompió primero con el PNV en el País Vasco y ahora con Aralar también en Navarra (saliendo de NaBai) porque en ambos casos estaba sufriendo el abrazo del oso. Urizar vio su posible salvación en acercarse a los batasunos; no por amor especial, ni porque le parezcan menos exigentes, sino porque había un posible y claro intercambio de favores: el voto cautivo de ETA necesita una vía de expresión (y estar en las instituciones) y EA necesitaba votos porque su alternativa era la desaparición a medio plazo. Esa jugada ha llevado a un nuevo reparto de cartas, mucho más relavante que los acuerdos de EA con Alternatiba o con Herritarron Garaia, que de todos modos siguen adelante y pueden confluir en un solo sujeto.

No hay que engañarse: no se trata de una guerra civil entre abertzales. Por supuesto, tienen sus peleas, sus rivalidades y sus discrepancias, además de las malas o buenas relaciones personales de cada caso. Pero hay que tener siempre presente que todos ellos son, antes que nada, nacionalistas. Treguas, procesos de paz y demás aventuras lo han demostrado una y otra vez: quieren acercarse a la independencia y lo demás lo discutirán después. Zapatero ha sido para ellos una bendición, porque sus priorirades eran exactamente las contrarias: primero el poder y la imposición de sus ideas, luego todo lo demás, y por último España.

¿Alguien cree que al PSOE le importa que Sortu o como se llame esté en las instituciones? Puede serles útil primero como propaganda y después como interlocutor. En el fondo, es probable que (aunque por supuesto no lo dirá) Patxi Zabaleta sienta la reaparición de sus antiguos compañeros más que nuestro presidente del Gobierno. Lo cual, la verdad, es muy triste.

Embajador de ETA
Ramón Cendoya www.gaceta.es 17 Marzo 2011

Eguiguren, un personaje que, por no ser víctima, está con los victimarios.

Jesús Eguiguren, embajador de ETA en la legalidad, es el mejor ejemplo de la falta de credibilidad de las políticas socialistas. Ningún partido serio mantendría un minuto más, sin por lo menos la apertura de un expediente, a un personaje que acusa al secretario general de su partido, que además es el presidente del Gobierno, de actuar en materia tan sensible como es el terrorismo con “falta de valentía” motivado por no querer “molestar a la derecha”. Que Eguiguren continúe en su puesto es una prueba de que el PSOE juega a todo en materia de terrorismo. Su artículo “Pulso firme y mano tendida” retrata a Eguiguren en toda su plenitud. Eguiguren no es tonto, ni la línea vasquista del socialismo. No es un visionario equivocado de un futuro que jamás es como él vaticina. Jesús Eguiguren demuestra con su artículo que es un cobarde que disfraza de política, ética e ideología su servilismo ante los terroristas con el único fin de salvar su culo. Un personaje que, por no ser víctima, está con los victimarios.

Un sinvergüenza moral que considera que el patriotismo es ceder ante el chantaje de los terroristas. El artículo es una constante proyección de lo que es él sobre los demás. Cuando escribe: “Arrugarse, plegarse ante el ambiente creado por la derecha puede dar una apariencia de consenso que siempre es buena” hay que sustituir derecha por ETA y consenso por paz y el resultado es Eguiguren.

Eguiguren, en su papel de embajador de ETA ante la legalidad, de manera sutil, amenaza al Estado de derecho anunciando que o se legaliza Batasuna o ETA puede volver a su actividad: “… estas cosas no son irreversibles, que desde la política y las instituciones se pueden hacer cosas decisivas para facilitar, dificultar o dejar pudrir esa evolución”. “Cosas” es como Eguiguren llama a asesinar, extorsionar e ilegalidades en general. Eguiguren es tan ellos que hasta utiliza el batasuno “pudrir” que significa volver a matar. Así es el presidente del PSE. Y sigue.

Todos hablan de Sortu
Germán Yanke EDT 17 Marzo 2011

Jesús Eguiguren reprocha al presidente Rodríguez Zapatero falta de valentía ante la solicitud de legalización de Sortu y poco después afirma que es “fan” de su secretario general y que ha sido un error el uso de palabras que puedan dar lugar a desvirtuar su lealtad. El ministro de Justicia asegura que Sortu no es ETA y poco después vuelve a anudarse al micrófono para aclarar que Sortu es, a su juicio, un instrumento de Batasuna que sí que es parte del conglomerado de la banda.

El lehendakari, animoso, no acaba de encontrar el modo de ser al mismo tiempo coincidente con el Gobierno (que insta al Supremo a que no acepte la solicitud de Sortu) y algo parecido a dialogante encantador y, por ello, desea que el nuevo partido de Batasuna sea legalizado pero pide más pero prefiere la paz a su pacto con el PP pero el pacto con el PP es para conseguir la paz pero no acepta críticas a 500 kilómetros pero sí las recomendaciones del Gobierno que está un poco más cerca pero ve que las cosas se mueven pero le gustaría que desapareciese el inmovilismo, etc.

El Partido Socialista de Euskadi valora muy positivamente que Sortu “rechace” que los terroristas de ETA pensaran que quizá coincidiendo con un homenaje podían atentar contra Patxi López (lo que se había sabido por las declaraciones de los últimos detenidos) pero no muestra su pesar porque ni rechace ni condene los asesinatos que los mismos detenidos confesaron, aunque luego dice ETA sigue existiendo y que ya se sabe a qué se dedica.

Podría seguir. ¿Por qué está necesidad de hablar y hablar de cualquier modo? Si han llevado el asunto a los tribunales porque no repetir los argumentos de la demanda o callar? El ministro Jáuregui pide calma, silencio y prudencia. Menos mal. Si no se desdice, claro.

Las lenguas como muestra de integración
De nada sirve que un inmigrante tenga un perfecto catalán, como pretende Artur Mas, si no respeta nuestras normas de convivencia
ALBERTO FERNÁNDEZ ABC Cataluña 17 Marzo 2011

En la precampaña de las elecciones municipales, en los encuentros que ya he mantenido con diversos colectivos profesionales, siempre me plantean preguntas sobre la inmigración. Ayer, en el Colegio de Abogados de Barcelona, fueron varias las cuestiones acerca de la inmigración que me preguntaron algunos compañeros de la abogacía. Entre ellas, qué me parecía la propuesta de la Generalitat para que el conocimiento del catalán sea determinante para obtener los papeles. Considero que el aprendizaje de las lenguas oficiales de Cataluña, tanto el catalán como el castellano, son una muestra de respeto, pero más importante son los valores y las normas de convivencia.

De nada sirve que un inmigrante tenga un perfecto catalán, como pretende Artur Mas, si no respeta nuestras normas de convivencia. Según la propuesta de la Generalitat, un musulmán con un perfecto catalán tendría ventajas para obtener o renovar sus papeles, sin detenerse a comprobar si discrimina a una mujer o no respeta su libertad y sus derechos. Barcelona siempre ha sido una ciudad de acogida y de integración, pero nuestra sociedad es tan acogedora como exigente. Lo mismo que se nos pide a los de aquí es de imprescindible cumplimiento para quienes vienen de fuera. Los deberes y derechos son para todos.

Por ello, nuestro objetivo es que la inmigración sea legal y ordenada. Es necesario que quienes vienen de fuera se integren en nuestro sistema de valores y de convivencia, sin ningún tipo de excepción. De este modo evitaremos que los barrios se fragmenten por motivos étnicos, culturales o religiosos. También la integración y la convivencia evitan la aparición de guetos.

Es necesario garantizar que algunos barrios de Barcelona puedan convertirse en guetos. Existe el riesgo de que suceda en barrios como el Raval o el Poble Sec, donde cada día que pasa el porcentaje de inmigrantes de una misma etnia, religión o nacionalidad va prefigurando ese perfil de gueto. La consecuencia es que se expulsa o se fuerza la marcha no deseada de los vecinos de siempre. De qué nos sirve que en ese gueto se haya logrado la integración lingüística si no se ha conseguido la integración en nuestro sistema de valores y convivencia.

Hay que fortalecer, por lo tanto, los mecanismos para luchar contra la inmigración ilegal y contra las mafias que se aprovechan de ella. En este sentido, es necesario incrementar las inspecciones para detectar aquellas viviendas que no reúnen las condiciones necesarias de habitabilidad y van contra la dignidad humana, como sucede con los pisos patera. No debemos dejar sin respuesta y mucho menos sin solución aquellos problemas que los ciudadanos plantean acerca de la inmigración.

Alberto Fernández es presidente del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Barcelona

Plan de Artur Mas
O catalán o puerta
José García Domínguez Libertad Digital 17 Marzo 2011

Acaso para estar a la altura del creciente sentir racista que dicen identificar todos los sondeos de opinión en la plaza, Artur Mas se ha apresurado a soltar los perros gramáticos contra los inmigrantes. Así, el honorable en prácticas acaba de anunciar que los recién llegados deberán acreditar conocimientos de la lengua vernácula como "un requisito muy determinante" a fin de poder avalar su "esfuerzo de integración" en la sociedad catalana. Léase certificados de arraigo, expedientes de reagrupación familiar y permisos de residencia. Un asunto, ése de los acentos abiertos convertidos en alambrada ortográfica y aduana fonética cara a seleccionar a la mano de obra, en el que, por cierto, cuenta con la connivencia activa del Partido Popular.

Y es que los de Rajoy, ya felizmente alojados en la charca identitaria, igual pretenden de los foráneos que demuestren el dominio del catalán que repudian, por inconstitucional, en el caso de los nacionales. "Contrato de integración", se llama el sucedáneo criptopujolista acuñado en Génova. Que por tal responde la vía a través de la que la derecha dizque española va camino de absorber los fundamentos doctrinales del catalanismo, aprestándose de paso a cohabitar en idéntico redil moral. Al respecto, en cualquier otro sitio resultaría ocioso recordar que la única obligación exigible a los habitantes de un Estado de Derecho es el cumplimientos de las leyes. Punto.

Para un espíritu liberal, ahí, en el recto acatamiento a las normas emanadas de los poderes legítimos, empiezan y acaban los límites a que la gente haga con su vida –y con su lengua– cuanto le venga en gana. Quien se quiera hijo de la Ilustración –y no del coronel Macià y el capità Collons–, lo entiende a la primera. Como a la primera entiende que, una vez satisfecho ese elemental deber para con el Leviatán, habrá de ser estricta cuestión privada el perorar en chino mandarín, bable normativo o catalán estándar. Y en cuanto a la muy tediosa cantinela de la integración, ¿qué tendrán previsto hacer CiU y PP con los aborígenes que llevan –llevamos– toda una vida haciendo esfuerzos por segregarse? ¿Qué será de nosotros? ¿Nos deportarán al otro lado del Ebro o acabaremos internados en campos de reeducación en integracionismo? A saber.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.



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