AGLI

Recortes de Prensa   Viernes 18 Marzo 2011

 

¿Existe España?
Roberto Blanco Valdés La Voz 18 Marzo 2011

¿E s normal que un líder de ERC proclame que en Andalucía nadie paga impuestos? ¿Lo es que los socialistas andaluces manifiesten, bajo cuerda, que no apoyarán a una catalana para la presidencia del Gobierno? ¿Nadie considera vergonzoso, fuera de Galicia, que CiU afirme que el AVE gallego «no va a ninguna parte»? ¿Y nadie que a esa campaña se sumen muchos diarios de Madrid? ¿No resulta un escándalo que la decisión sobre dónde instalar un cementerio nuclear se adopte, como en una tómbola, viendo el ayuntamiento que compra más boletos?

Es a partir de esas cuestiones, meros síntomas de una patología que presenta por desgracia muchos más, como el lector debe entender el título que encabeza esta columna. Porque España existe, desde luego, no solo como realidad histórica multisecular indiscutible, sino también -lo que es más importante- como comunidad física y política con la que se identifican internamente, o a la que reconocen desde fuera, en todo el mundo, muchos millones de personas.

La pregunta ¿existe España? no va por tanto referida a esas obvias realidades sino a otra cara muy relevante del asunto: la de si después del proceso de galopante fragmentación del Estado al que venimos asistiendo desde hace varios años por una malformación enfermiza de lo que fue un proyecto para transformarlo y no para destruirlo -el proyecto de sistema autonómico-, es posible seguir hablando de un espacio público común. ¿Lo es cuando hay diecisiete entidades territoriales que se preocupan solo de lo suyo y un Estado central que, tras la llegada al poder de Zapatero, está, según le conviene, con los que tiran hacia dentro o con los que tiran hacia fuera?

Dos prestigiosos juristas (Francisco Sosa y Mercedes Fuertes) acaban de publicar un libro de título expresivo (El Estado sin territorio) en el que, fijándose en cuatro esferas de ese espacio público en vías de desaparición -la ubicación de un cementerio nuclear, el control de la red eléctrica, la gestión de los ríos y la política de parques naturales-, ponen de relieve la disparatada situación que vive España, donde el Estado parece haberse quedado sin territorio en que gobernar para asegurar la igualdad social y la cohesión territorial.

Es probable que, metidos en la vorágine centrífuga en que estamos, a poca gente le preocupe tan grave situación. Sería, desde luego, una inconsciencia, pues mientras el Estado autonómico fue capaz de contribuir durante sus dos primeras décadas, y como ninguno de los previamente existente en España, al aumento de las aludidas igualdad y cohesión, el que algunos pretenden asentar, siguiendo la estela ya hegemónica de la práctica política de los nacionalismos, podría suponer una regresión histórica de monumentales proporciones. Que nadie se equivoque: en eso andan.

Eficacia
Nota del Editor 18 Marzo 2011

El tinglado autonómico no ha sido ni puede ser eficaz. Añorar tiempos pasados de tal tinglado como beneficioso indica una fuerte falta de rigor.
Hemos desperdiciado los fondos europeos de cohesión en despilfarro autonómico, y hemos perdido la única oportunidad.

El nuevo patio de monipodio
La vergüenza es algo que no se lleva en Andalucía bajo la hégira socialista, presidida por la mangancia
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 18 Marzo 2011

ESO de que las regiones se apropien de los ríos de un país sólo puede ocurrir en España, donde las autonomías se creen naciones y la democracia se queda a los derechos sin saber nada de los deberes. Que la Junta de Andalucía, bajo control socialista desde que empezó a funcionar, se apropiase del Guadalquivir por las buenas —o las malas, según el Tribunal Constitucional—, demuestra, primero, su ignorancia institucional y, segundo, su falta de patriotismo. Una comunidad que recibe del Estado mucho más de lo que le da debería tener al menos la educación de respetar lo que al Estado pertenece, tal como quedó escrito en la Constitución. Pero se ve que ni la han leído.

Todo apunta que allá abajo se ha impuesto la norma de arramplar con cuanto pase al alcance de la mano e incluso del pie. El auténtico pillaje que revelan los ERES falsos, propiciados desde instancias gubernamentales, demuestra hasta qué punto la cultura, incultura mejor dicho, del saqueo ha arraigado en aquella comunidad, hasta la metástasis en sus más diferentes capas sociales. Aunque la célula madre cancerosa está en su cabeza, en la Junta. Un presidente que autoriza una subvención millonaria a la empresa donde trabaja su hija y su sucesor en el cargo que dice no haberse enterado de que se estaba empleando dinero para los parados en pagar pensiones e indemnizaciones fraudulentas a individuos de su partido que nunca habían trabajado en las empresas que se alegaban, hubiesen tenido que haber dimitido ya, aunque sólo fuera por vergüenza. Pero basta verles y oírles para darse cuenta de que la vergüenza es algo que no se lleva en la Andalucía bajo la hégira socialista, presidida por la mangancia, adormecida por la impunidad y convertida en un inmenso Patio de Monipodio, donde se traman los negocios más turbios y se toleran las conductas más picarescas.

Ni mucho menos es la única comunidad española donde la conciencia ciudadana está desapareciendo empujada por conductas de unos dirigentes que, de haberse dedicado a la empresa privada, ni siquiera hubieran alcanzado puestos secundarios, y de haber seguido tales conductas, hubiesen tenido serios problemas con la justicia. Es en Andalucía, sin embargo, donde tal proceder adquiere, por decirlo así, un carácter oficial. No faltan los andaluces que se sienten abochornados por ello y lo denuncian. ABC, que nació en Sevilla y tiene un gran arraigo en Andalucía, lo demuestra a diario en su información y artículos. Pero como la moneda mala desplaza a la buena, las malas costumbres se imponen a las buenas.

En estas circunstancias, ¿qué puede extrañar que la Junta quisiera apropiarse del Guadalquivir? «Todo es bueno para el convento,» decía el fraile con la puta al hombro. Aunque puestos a mangar, podía haberse apropiado de Gibraltar.

Desmontar el socialismo
Javier OrricoPeriodista Digital 18 Marzo 2011

Si no advertimos que cuanto nos está pasando es, sobre todo, la crisis de un Estado que no podemos pagar, y de la mentalidad corporativo-social-nacionalista que lo ha hecho posible, no podremos encarar una solución duradera. En este sentido, la asfixia a que está siendo sometida la Región de Murcia por parte del Estado socialista y sus sindicatos enharinados, la única comunidad a la que se le ha negado refinanciación para su deuda, ha terminado por convertirse en un laboratorio que debería llevarnos a reflexionar no sólo sobre cómo salir de la asfixia, sino cómo impedir asfixias futuras.

Las claves, desde mi punto de vista, no están en la relación entre los pequeños estados autonómicos y el Estado central, ni en el signo político de unos y otro. Ni siquiera en la obvia prevaricación cometida por el Desgobierno Zapatero contra la comunidad murciana, negándole con triquiñuelas lo que da a los suyos, en lo que no es sino la culminación de siete años de desgracias que han terminado con el ahorcamiento público de una región a la que la izquierda le ha renovado con especial inquina la leyenda negra de “…ni murcianos ni gentes de mal vivir.” Ahora, los murcianos derrochadores, los murcianos especuladores, los murcianos del ladrillo, los murcianos como un pueblo que no ha trabajado nunca y que vive sobre un lecho de corrupción, los murcianos ignorantes que no votan al noble ZP.

Estrangulamiento y derrumbe social.
Que en estos días en que están empezando a salir a flote los ríos de mierda que riegan otras comunidades, sobre todo, qué casualidad, las social-nacionalistas, vaya a ser la Región de Murcia la que pase a la Historia como el modelo de la quiebra económica y moral de España, constituye una de las injusticias más sangrantes que nos haya tocado soportar. Una más en esta España triste en la que unos territorios han vivido siempre enriquecidos sobre sus privilegios, mientras a otros sólo les quedaba la cansera, la resignación, la muerte en vida. Y esto es, sin duda, un mérito de la izquierda murciana que nos ha conducido a dos pequeñas tragedias democráticas: que la alternancia, tan necesaria, resulte imposible; y que la memoria de lo que han hecho en estos años zapateros quede para siempre como ejemplo de traición e indignidad de unas fuerzas políticas que se arrodillaron ante el detestable tiranuelo, antes que defender a su tierra y a su gente.

Tampoco está la clave en los errores cometidos por ese ahorcado –el Gobierno regional- que, con su imprevisión, su descontrol y su permanente cesión ‘centrista’ ante los sindicatos –no sólo la reciente, sino la que llamaríamos sistémica, y que es la que ha llevado a la ruina de la comunidad-, ha terminado por meter él mismo la cabeza en la soga de sus ahorcadores. ¿Cómo es posible que, conociendo a Zapatero, no previeran que les ahogaría, que sería, como el cobarde que es, implacable con una comunidad pequeña y enemiga a la que ha hecho siempre todo el daño posible, mientras se aparecería magnánimo y generoso al extremo con las comunidades socialistas y sumiso y servil con la Cataluña gobernanta de cuyas humillaciones y votos vive?

Zapatero está representando ante Berlín un Auto de Fe en el que Murcia es la emplumada, la que llevará ya para siempre encima el sambenito, el capirote de hereje financiera y corrompida de resorts a la que él, Santo Inquisidor de la Ortodoxia en el Gasto (no se me descojonen), está purificando como ejemplo para descarriados.

Sin embargo, el meollo de la cuestión, lo en verdad trágico es ver cómo el estrangulamiento de la Comunidad está llevando al derrumbamiento social. Eso es lo que han puesto de relieve los empresarios con su aviso de quiebra de muchas empresas si la Comunidad no paga lo que debe: que no hay más sociedad que el Estado (y las Comunidades son su sombra en la caverna de Platón), que la dependencia del poder es tan absoluta que su colapso es el colapso de todos. Que carecemos, en fin, de independencia real frente a las administraciones, que empresas y ciudadanos están subvencionados o subsidiados o trabajan para quien subsidia. No sólo la cultura, que es hoy la parte más visible de un esperpento en el que quienes se declararon hace ya dos siglos emblemas de libertad, sobreviven a expensas del comisario de turno y jamás pusieron en cuestión el modelo mientras el flujo de ‘billetes’ fue continuo. El poder público lo ha penetrado todo.

El asunto duele aún más en una región como la de Murcia, que siempre supo buscar su camino y su prosperidad al margen de un Estado ingrato. Trabajando. Y hoy, al contrario, no hay asociación, cuadrilla, cofradía, peña, grupo, qué decir de las oenegés, sociedad recreativa, sindical, empresarial, médica o lírica que no haya crecido o se haya terminado por instalar sobre la adormidera del dinero público. La Comunidad ya no es sólo la primera empresa de la Región. Es la región. Y eso aquí, donde la Administración es de las más pequeñas de España y no hay diputaciones. Imagínense Andalucía, Extremadura, La Mancha, Cataluña, Galicia...

Durante treinta años no hemos construido un Estado democrático, que se limitara a ser árbitro y garante de la igualdad ante la Ley de los ciudadanos y sus organizaciones libremente constituidas, sino un gigantesco multiestado socialista, donde todo está pagado por él y, por tanto, regulado por él. Dependiente de él. Leviatán multiplicado, una hidra socialdemócrata sin fin, gobernada por unos o por otros, y de la que todos somos culpables.

La mentalidad socialdemócrata.
Así pues, lo que hay que desmontar es la mentalidad y la sociedad socialdemócratas que nos han destruido, y que al final no son otra cosa que lo que los comunistas, que las odiaban, sospecharon siempre: una especie de comunismo desnatado, desleído de todo su potencial revolucionario, para quedarse en iglesia administradora de la ruina del socialismo real y legitimadora de un capitalismo al que, no obstante, intentan socavar desde dentro cada vez que les entra la mala conciencia burguesa y regurgitan su desconfianza natural en el ser humano. Una mentalidad que no acaba en verdad con la injusticia, pero hace a los hombres creerse felices y benéficos por escribir duplicando el género de las palabras o comiendo sin grasas.

La socialdemocracia es esa gran farsa, cien años después de que tuviera algún sentido, en la que los ricos lo son cada vez más, mientras a los humildes se les engaña con teatrillos de igualdad y se les despoja de la fuerza y la ambición de cultura que podía llevarles a cambiar realmente su situación. Ahí es donde una educación facilista y adoctrinadora (la del PSOE-IU, indolente y ciegamente aplicada también por el PP) que no potencia, que no forja, que castra, constituye el arma esencial para la creación de personas dependientes que no esperen nada de sí mismas y lo confíen todo a la acción sabia y providente del Estado, la Comunidad, la Diputación, la Mancomunidad, la Veguería, la Junta territorial, el Consejo Insular, el Ayuntamiento o la Concejalía.

Unamos en el panorama a estas familias de hoy, sobreprotectoras, que sólo persiguen mantener a sus hijos como peterpanes pervertidos, no rebeldes románticos como el de Barrie, sino monstruillos socialdemócratas a los que jamás se les obligó a ganarse nada, y nos haremos una cierta idea de por qué los chinos, cuyos hijos dedican a clases y estudio de diez a doce horas al día, están comprando nuestras ‘púas’ y terminarán convirtiéndose en nuestros patronos.

Recuperación de la sociedad y regeneración democrática.
Lo que tenemos hoy es un Estado asfixiante y arruinado, enorme pero débil con los poderosos, sean regiones (Cataluña, Vasconia) o empresas, e implacable con los débiles, a los que usa para enseñar las garras de papel de un socialismo en agonía. Un Estado que aspira a imponer mentalidades y legislar hasta la intimidad, pero que carece de nervio y voluntad para hacer justicia. Un Estado a diecisiete, engendro metastásico que no parará de crecer y de entrometerse en nuestras vidas si no lo frenamos.

Y para ello hay que desmontar la educación desde la raíz, recuperar la enseñanza y enviar a los apóstoles de la irresponsabilidad y el paternalismo socialistas, pedagogos y psicólogos, a plantar patatas en la diversidad. Hay que devolverle a la sociedad su autogobierno, su independencia, su libre funcionamiento, bajar impuestos y eliminar subvenciones, adelgazar el Estado-estados para que su consumo no nos arruine otra vez, pero afibrarlo, fortalecerlo para que cumpla en verdad sus funciones: velar por la igualdad y el respeto a las reglas de juego, vigilar a los sinvergüenzas, sostener a los necesitados, meter en cintura al nacionalismo chantajista, atender sólo aquello que la iniciativa social no pueda y dejar en paz a la gente con su vida.

Hay, en fin, que recobrar la libertad y el protagonismo de la sociedad de modo que ni un nuevo comisario Zapatero sea posible otra vez, ni las dificultades financieras del Estado vuelvan a hundirnos a todos.

Inquietante as en la manga
Editorial www.gaceta.es 18 Marzo 2011

El ruido mediático, entre victimista y esperpéntico, no es la única arma de Garzón para salvarse de la quema judicial.

El Gobierno se guarda un as en la manga, mucho menos folclórico y mucho más efectivo, del que se beneficiaría el juez estrella, pero que supondría un retroceso del Estado de derecho: la limitación de la acción popular en su capacidad para acusar y solicitar la apertura de juicio oral, aunque no haya fiscal o acusador particular.

Según revela LA GACETA, el Ejecutivo redobla sus presiones sobre el presidente del Tribunal Constitucional, Pascual Sala, para que limite el ejercicio de la acción popular, de suerte que el monopolio de la acusación pública quedaría en manos del Ministerio Fiscal, es decir, del Gobierno. La acción popular es un derecho recogido en la Constitución (art. 125), que reconoce protagonismo al pueblo para que pueda acusar en asuntos penales. Pero a fin de recortarlo, el Gobierno pretende aprovechar el resquicio que le deja la falta de jurisprudencia consolidada en el Supremo. Este último ha aplicado dos criterios distintos. Por un lado, la llamada doctrina Botín, según la cual sólo acusan el Ministerio Fiscal y la acusación particular (es decir, la parte perjudicada), pero no la acción popular. Y por otra, la llamada doctrina Atutxa, que reconoce a la acción popular la capacidad para acusar y solicitar la apertura de juicio oral, aunque no haya fiscal o acusador particular. Ante la división doctrinal del Supremo, va a ser el Constitucional el que va a decidir.

Deslegitimar la doctrina Atutxa (y cercenar por tanto el papel del pueblo en la acusación) tendría tres graves consecuencias. En primer lugar supondría un retroceso en las garantías constitucionales de los derechos fundamentales de los ciudadanos; en segundo término, un freno a la lucha contra la corrupción (gracias a la acción popular se han sentado en el banquillo los responsables de las escuchas del Cesid, o los casos Roldán, Fondos Reservados o Ibercorp); y, finalmente y como consecuencia de los anteriores, una nueva injerencia del poder político en la esfera judicial, al ganar protagonismo su longa manus, la Fiscalía, en la apertura y cierre de los procesos, en detrimento de una instancia más imparcial como es la acción popular.

Basta recordar el citado caso de Garzón o el de Bono para calibrar hasta qué punto están amenazadas las garantías del Derecho y hasta qué punto le urge a los socialistas presionar al TC. Así, el juez estrella vería archivarse los casos de la Memoria Histórica y los cobros de Nueva York –en los que ha sido decisiva la acción popular–, de suerte que el Consejo General del Poder Judicial levantaría la suspensión que pesa sobre él y podría regresar a la Audiencia Nacional, retomando un asunto tan sensible para el Gobierno como el caso Faisán. Y José Bono se vería libre de la lupa de la juez toledana que escudriña las cuentas de Hípica Almenara, asunto que fue incoado por la acción popular.

Copar todos los resortes del poder, incluida la Justicia, es una vieja obsesión del PSOE, ya desde los tiempos de Felipe González, con la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que implicó politizar a los jueces y acorralar a Montesquieu. Esa obsesión explica la alergia de Conde-Pumpido a que los ciudadanos puedan actuar en los asuntos penales. El fiscal general llegó al extremo de exigir, en su día, cambios en la ley para acabar con las “fiscalías paralelas” portadoras de intereses espúreos. Habría que preguntar quién es el que defiende intereses espúreos en lugar de atenerse al principio de legalidad.

La lengua viva
La tenida del Manifiesto de los 2.300
Amando de Miguel Libertad Digital 18 Marzo 2011

El pasado día 12 de marzo celebramos en Barcelona el trigésimo aniversario de la publicación del Manifiesto por la igualdad de derechos lingüísticos en Cataluña. Lo organizó la asociación Impulso Ciudadano (encabezada por José Domingo), a la que se sumaron otras asociaciones cívicas del mismo tipo reivindicativo. Había algún representante del PP. La idea común es la de defender la supervivencia del idioma castellano en Cataluña. Asistió una nutrida audiencia. El acto consistió en una mesa redonda con algunos supervivientes del Manifiesto de 1981 más algunos ponentes de la siguiente generación, como José García Domínguez. La mesa redonda continuó después, de un modo más espontáneo, en un banquete celebrado en la Casa de Madrid en torno a un cocidito madrileño. Total, que nos pasamos mañana y tarde en una entretenida tenida alrededor del problema de las lenguas en Cataluña.

Mi intervención se basó en la verificación de dos realidades. Por un lado el Manifiesto de 1981 acertó en el presagio de que el idioma castellano iba a ser orillado de la vida pública catalana. Pero asimismo anticipamos el vaticinio de que el castellano iba a seguir presente en la vida cotidiana de los catalanes, ahora formados por muchos extranjeros. Es evidente la contradicción entre esas dos realidades. Casi podríamos hablar de esquizofrenia colectiva. El resultado es que Barcelona ha dejado de ser la capital cultural de España y del mundo hispanohablante.

El error de la aciaga política de "normalización lingüística" en Cataluña (con la estúpida "inmersión" de los escolares) parte de considerar el idioma catalán como la "lengua propia" de Cataluña. Las lenguas no son propias de los territorios, de las naciones, sino de las personas. En Cataluña están vigentes normalmente dos lenguas, el catalán y el castellano, aparte de otras lenguas minoritarias de algunos grupos inmigrantes extranjeros. La diferencia está en que el castellano o español es una lengua de comunicación internacional. Es decir, el español se aprende en todo el mundo por millones de personas que no la tienen como lengua materna. Después del inglés, el español es la lengua de comunicación internacional más pujante en el mundo. Ese dato hace que se produzca la paradoja indicada de que el castellano se haya orillado oficialmente en Cataluña mientras subsiste con vigor en el círculo privado.

Cabe imaginar que Cataluña pueda llegar a ser independiente. En ese caso lo racional sería que mantuviera el castellano como idioma de comunicación regular (en los negocios, la vida oficial, la enseñanza, etc.), o bien que se pasara al inglés o al francés.

La eventual independencia de Cataluña solo se producirá pacíficamente si se cumplen estas tres condiciones: (1) Que establezca el uso general de una lengua de comunicación internacional, sea el español, el francés o el inglés. (2) Que se empobrezca relativamente frente a otras regiones españolas, principalmente Madrid. (3) Que estén a favor de la independencia el 80% o más de los catalanes. Hay que reconocer que los gobiernos de Cataluña de la última generación han hecho todo lo posible porque se cumplan las dos condiciones últimas. En cambio, siguen empecinados en que el idioma catalán pase a ser de comunicación pública, desplazando todo lo posible al castellano. Se equivocan. Lo único que van a conseguir es que Cataluña se empobrezca. Ya es triste. Como lo es que, a los que defendemos estas ideas, nos llamen anticatalanes. Es casi imposible que una persona como yo, por español, pueda ser anticatalán. La polémica continúa.

La Europa patética
La reacción europea a las dos crisis en el planeta, Japón y Libia, quedará como página indecorosa y materia de estudios
HERMANN TERTSCH ABC 18 Marzo 2011

CUANDO a los europeos se les pase el arrebato histérico de lloriqueos por la «apocalipsis nuclear» —en realidad triste llanto de autocompasión y miedo—, quizás los valientes libios que llevan un mes jugándose la vida todos los días por su libertad y la caída del payaso sanguinario de Muammar el Gadafi hayan abierto un nuevo capítulo en su historia. Y hayan evitado morir en masa en una orgía de represalia brutal que les había prometido el sátrapa para el día después de su victoria militar, que en los últimos días parecía segura. Desde luego, mucho más segura que esa «hecatombe» en Japón que llevan dando por inevitable —cuando no por consumada— tantos titulares de medios europeos. Sólo se ven superados en su desasistida angustia irresponsable por una tropa de políticos europeos directamente patéticos. En descargo de ambos, medios y políticos, sólo cabe decir que son probablemente fiel reflejo de las sociedades que hemos creado en estas democracias del bienestar y el capricho, de estos individuos desorientados y sin historia, que sólo saben exigir derechos y seguridad y sienten pánico en cuanto creen en peligro los unos o la otra. Porque no se sienten ni competentes ni con coraje suficiente para defenderlos. Pero ni el mundo ni la historia se dejan llevar por los caprichos de los más débiles, por lo que la reacción europea a las dos crisis en el planeta, Japón y Libia, quedarán como página indecorosa y materia de estudios para psicosociales o psicopolíticos. Si genera vergüenza e indignación en algunos europeos, podremos pensar que no todo está perdido. Pero cuesta trabajo tener esperanza ante la falta de sobriedad y entereza, de coraje y generosidad que se ha demostrado. Pero volvamos a Libia y a la nueva esperanza que se abre para que la pesadilla de un retorno de Gadafi al pleno poder en Libia desaparezca para siempre.

Ha sido de nuevo EE.UU. quien ha llegado a la conclusión de que la Comunidad Internacional no puede permitirse asistir a una matanza de dimensiones incalculables en las costas mediterráneas. Y ha abierto las puertas a una intervención en Libia que podría ser inmediata. Y Washington lo ha hecho en coordinación ante todo con la Liga Árabe. La colaboración de ésta se consideraba fundamental y se ha logrado. Pese a las enormes dificultades que por supuesto conlleva dicha operación. Europa ha quedado en evidencia en toda su impotencia e incapacidad de adoptar una posición común. Un permiso del Consejo de Seguridad para imponer la prohibición de vuelo en Libia, reforzada por medidas que permiten atacar a fuerzas sobre el terreno que amenacen a población civil —es decir, todo el aparato militar de Gadafi—, supone un veto de facto a la reconquista del país por parte de Gadafi. Y es una condena a muerte para el régimen. Urge revertir la suerte militar.

Después se afrontarán las muchas amenazas que surgen en este terremoto democrático en los países árabes. Uno es el apoyo de Siria y Argelia a Gadafi, que con toda razón veían en el aplastamiento de la rebelión libia una eficaz disuasión para sus propios pueblos, que sin duda quieren emular al libio. Otro es la intervención saudí en Bahréin que los reyes del Golfo presentan como freno a una supuesta intervención iraní. De un Teherán que teme con razón que este seísmo deposite también su dictadura teocrática en el basurero de la historia. Se mueven muchas piezas a la vez en este tablero. Velozmente. Con el ímpetu imparable de unas generaciones que han desterrado definitivamente de sus vidas la resignación y al miedo, los pilares de todas las satrapías. Y mientras, los europeos llorando por las esquinas.

Libia
Luz verde, al fin
GEES Libertad Digital  18 Marzo 2011

En las cancillerías occidentales son varios los objetivos que se entreven tras la resolución aprobada ayer por la noche, in extremis, en el Consejo de Seguridad. Cada cual está interpretando la cosa como le interesa o como le pide la opinión pública. Básicamente, son tres los objetivos últimos manejados. El primero es evitar que las tropas de Gadafi ataquen a la población civil, lo que deja fuera de la protección a los milicianos rebeldes que sostienen la guerra contra el dictador; este tipo de operación conllevaría la observación aérea y la intervención en tierra únicamente si se constatan violaciones de los derechos humanos o de las convenciones de guerra. El segundo es ayudar desde el aire a las tropas rebeldes a resistir el avance de los gadafistas, lo que ya incluiría ataques a las unidades que ya cercan Bengasi, para dar oxígeno a los que aún resisten allí; este tipo de operación incluiría ataques aire-tierra sobre las tropas de Gadafi. El tercer objetivo es el derrocamiento de Gadafi acabando con su instrumento principal de poder, el ejército; esto incluiría ataques aéreos no sólo en el frente de Bengasi, sino en todo el territorio libio, a las estructuras de mando y control libios. Y no excluiría ataques personales para tratar de acabar con el dictador, como ya intentó Reagan, o Bush contra Saddam en 2003.

Se trata de opciones muy distintas, en intensidad y ambición, y aún contrarias, porque no es lo mismo vigilar que no se asesine a la población civil, que intervenir en la guerra de parte de uno de los bandos. La expresión "zona de exclusión aérea" tiene la virtud de calmar las suspicacias chinas –que ni de broma quiere ver mayor presencia occidental en su estratégico patrio africano–, pero al mismo tiempo deja el futuro lo suficientemente abierto como para que los países participantes tengan la posibilidad de ampliar operaciones según interés o necesidad; sobre el terreno, se pasaría fácilmente de una a otra. Alemania ha sido como siempre tan brusca como sincera en un asunto que ni le va ni le viene, y Francia se apresura a anunciar que participará en las operaciones. Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos, pero parece que asistiremos a un nuevo capítulo de la competencia entre franceses y chinos en el continente africano.

La decisión del Consejo de Seguridad quita presión a la ONU y a los países occidentales, muy apremiados por la opinión pública tras las balandronadas de Gadafi. Entre los fríos y renuentes a actuar, dos argumentos: lo peligroso de volver a intervenir en un país musulmán tras los problemas de la guerra de Irak en 2003, por miedo a herir la susceptibilidad árabe; y el vértigo de volver a abrir una época de intervenciones militares en un mundo donde los dictadores abundan y las masacres también, donde los intereses están mezclados, y donde vuelvan a abrirse divisiones entre los aliados. Lo primero se ha tratado de paliar acudiendo a la mediación del Líbano y a la "legitimidad" de la Liga Árabe, que se espera participe aún simbólicamente en las operaciones, lo que las está retrasando. Lo segundo, mediante la fórmula abierta de la zona de exclusión, que aleja el fantasma de la invasión terrestre, que tanto China como Alemania, por motivos distintos, rechazan.

A diferencia de otras ocasiones, en ésta los ánimos están fríos en la Casa Blanca, y los ardores de Hillary Clinton no se extienden a Obama, que prometió a los americanos que los Estados Unidos no se meterían en más operaciones militares tras Irak y Afganistán, y a los musulmanes que no interferiría en sus asuntos internos. Lo característico de la crisis y la resolución de ayer es la falta de liderazgo de la Casa Blanca: los americanos actúan a regañadientes, lo que no anima a Cameron a comprometerse y ejerce de disuasión en los demás. Francia, acosado por su rival China en África, y con problemas crecientes en la francofonía, se muestra más entusiasmado y empuja a actuar, pero no podrá llevar a cabo la operación con garantías, políticas y técnicas, sin el pleno apoyo de los aliados de la OTAN. La cosa suena, por ello, a cruel venganza americana, con Estados Unidos actuando de peso muerto de las iniciativas francesas.

Con la resolución aprobada ayer, la presión se rebaja sobre los países occidentales, pero pese a acumular barcos y aviones frente a la costa de Libia, aún parece que tardarán en hacer efectiva la operación. Sobran portaaviones en el Mediterráneo y falta convicción entre los aliados. Salvo que las prisas francesas fuercen a los aliados en la reunión de la OTAN, la operación tardará aún bastante en ponerse en marcha, porque pese a todos los flecos que hay que recortar son muchos, y con los Estados Unidos ausentes nadie se ha preocupado de ellos. El control del espacio libio podrá hacerse en aproximadamente tres o cuatro días, a contar desde el inicio, que aún puede retrasarse al sábado o domingo, lo que por cierto le da algo de tiempo a Gadafi.

Operativamente, la operación, que llega tarde, es sencilla. En primer lugar, la eliminación de las infraestructuras de control y vigilancia aéreas libias, incluidas baterías antiaéreas, lo que incluiría un abanico de opciones que iría desde la guerra electrónica hasta el bombardeo. En segundo lugar, la toma de control del espacio aéreo libio, mediante el control aéreo y las patrullas sobre el país. En tercer lugar, están las acciones ofensivas, que como hemos dicho irían desde el derribo de aviones no autorizados, a eventuales operaciones aire-tierra. Ninguna de estas fases conlleva especial problema: los mecanismos antiaéreos gadafistas son bien conocidos y anticuados, los aviones poseen unos componentes desactualizados y están faltos de piezas de repuesto, y lo mismo podría decirse de las unidades de tierra.

Desde el punto de vista español, la presencia del "Príncipe de Asturias", la cercanía a España, la debilidad de las defensas libias, y la postura de Carmen Chacón, invitan a que España participe plenamente en las operaciones. El Gobierno, para ser coherente con lo que su ministra ha manifestado repetidamente en los organismos de defensa internacionales, debiera dar luz verde a la misión en Libia, participando plenamente en los vuelos y eventuales ataques. A fin de cuentas, la lejanía actual con los Estados Unidos y la cercanía a Francia del Gabinete de Zapatero hacen que lo más lógico sea que España actúe junto con Francia sobre el espacio aéreo libio. Para nuestras tropas es la ocasión para mostrar su excelente preparación y coordinación con los países aliados.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Libia
La radicalización islamista que viene
GEES Libertad Digital 18 Marzo 2011

Mientras algunos se empeñan en no ver más que a liberales ocupar las calles y las instituciones de países como Túnez y Egipto, o los campos de batalla anti-Gadafi en Libia, lo cierto es que los vientos del yihadismo no sólo no han pasado sino que vuelven a un terreno cada vez más abonado para que traten de quedarse. Para ello no hay más que observar la evolución de los acontecimientos, por un lado; y recordar que los islamistas radicales –incluidos los "desradicalizados"– suelen permanecer fieles a sus creencias, que al final son "religiosas" tal y como ellos las perciben.

En el proceso que ha llevado al descabezamiento de los Estados en Túnez y en Egipto se han liberado muchos presos y se ha perdido el control de muchas armas, las fuerzas de seguridad en ambos países han sufrido o están sufriendo múltiples transformaciones y las posibilidades que se abren para los radicales, incluso para los que hace poco se habían declarado "desradicalizados", son enormes. En Egipto la última matanza de cristianos coptos es un buen indicador de hacia dónde vamos: habiendo quedado impune el asesinato de una veintena de coptos que asistían en Alejandría a la Misa de Año Nuevo, con los detenidos liberados en el marco de la anarquía de enero y febrero en El Cairo, ahora ha sido en una localidad situada a 210 kilómetros de la capital donde los radicales han vuelto a triunfar de nuevo. El 4 de marzo quemaban la Iglesia de Los Dos Mártires en Sole, provocando varios muertos, y las protestas por dicha profanación realizadas en El Cairo el día 8 costaban la vida a 13 cristianos y heridas a más de un centenar. Está claro que el idílico escenario de coptos y musulmanes confraternizando en la Plaza Tahrir fue más anecdótico, o un espejismo del esfuerzo buenista de algunos periodistas y analistas excitados por la "revolución", que real. No es extraño que muchos coptos miraran desde el principio con recelo la campaña contra Hosni Mubarak: con él no vivían en el paraíso pero sin él los temores son muchos.

Por otro lado, para los islamistas radicales libios ha llegado el momento de saldar viejas cuentas con el clan Gadafi, ejemplo para ellos de impiedad y de enemigo demonizado al que hay que batir. Entre los rebeldes, una multitud de decretos religiosos ("fatuas") ponen hoy en la picota las cabezas del propio Gadafi y de los miembros de su familia, e incluso si al final este lograra imponerse en el campo de batalla nada habrá cambiado respecto a lo que sus enemigos islamistas quieren lograr. Es más, estos últimos están aún más radicalizados hoy ante los daños que las tropas fieles a Gadafi están produciendo, y su ira se extiende hacia un Occidente que para ellos es despreciable en cualquier caso, intervenga finalmente o no en el escenario libio para frenar las matanzas.

Si interviene es atacable porque es un enemigo infiel que se inmiscuye en asuntos de musulmanes; y si no interviene también lo es, porque ha permitido que la matanza siga para que así el mundo islámico se siga debilitando. Las teorías conspiratorias de ahora son las mismas que alimentaban los islamistas en la primera mitad de los noventa: según elucubraban, el mundo occidental abandonaba a su suerte a bosnios y a somalíes porque las vidas de los musulmanes no valen nada, y porque el siniestro objetivo de cristianos y judíos es que el islam no deje de dividirse y de debilitarse. Es importante saber esto, sobre todo para intentar que, de una vez por todas, los buenistas despierten: con diálogo o sin él, interviniendo o inhibiéndose, siempre tendremos enfrente a los yihadistas porque ellos están en guerra permanente con nosotros, nos guste o no.

Como colofón de esta reflexión conviene recordar cómo –tras haberle paseado por Madrid y por otras capitales europeas noviembre y luego en enero– algunos se empeñan en seguir creyendo en las palabras conciliadoras de Noman Benotman, antiguo líder del Grupo Islámico Combatiente Libio (GICL). Sería bueno entrevistarle ahora, pero diga lo que diga este supuesto "arrepentido" su objetivo de crear un Estado islámico en Libia estará a buen seguro más presente que nunca antes en su planificación. Puede que incluso más que cuando marchaba bajo el estandarte del GICL. Sin duda es el mejor momento para que los cientos de liberados de este Grupo en 2010, gracias a la precipitada e irresponsable política de diálogo de Saif El Islam Gadafi con ellos, recuerden su obligación última de luchar por la fe sin importarles incumplir las promesas hechas a quien ahora combate encarnizadamente junto a su padre y a sus hermanos para salvar a un régimen impío.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

El pacifismo, principal aliado de Gadafi
EDITORIAL Libertad Digital 18 Marzo 2011

Sabido es que el pretexto de la "multilateralidad" ha servido para apuntalar las dictaduras más sanguinarias del planeta. Si para poder derrocar a un tirano resultaba exigible contar con la aquiescencia de ese propio tirano (o con alguno de sus socios comerciales), parece claro que semejante intervención jamás podría llegar a ejecutarse. Al cabo, para ello se fue incorporando al seno de la ONU a todas las autocracias planetarias y para ello esas mismas dictaduras (comenzando por la URSS) promocionaron la hipócrita ideología del pacifismo: todas las guerras son ilegítimas salvo las que inician ellas mismas.

La política exterior y de defensa de todo Occidente, incluyendo ahora mismo la de EEUU, ha quedado sometida a esas dos directrices. Nada sin la ONU y todo en nombre de la paz... incluso la guerra. La presidencia de Bush supuso un paréntesis en este orwelliano pensamiento único que ha permitido a las dictaduras campar a sus anchas. Pero precisamente por ello fue demonizado por toda la izquierda nacional y extranjera: su fariseísmo no podía tolerar que combatiera una dictadura como la de Irak sin hipotecas multilaterales y en nombre de la libertad.

Con Libia hemos vueltos a las andadas. Casi todos los líderes occidentales han venido criticando la masacre que estaba perpetrando Gadafi, pero ninguno de ellos se ha decidido a actuar hasta que Rusia y China, dos exponentes del Estado de Derecho, han aceptado darles el visto bueno en forma de abstención. Resultado: mientras tanto Gadafi ha reconquistado casi todo el territorio que los rebeldes le habían tomado.

De ahí que el dictador libio, conocedor del funcionamiento de la ONU y de las inconsistencias del pacifismo, haya movido tan rápida como inteligentemente sus fichas: si la autorización a una intervención multilateral busca poner fin a sus ataques a los rebeldes, ¿qué mejor jugada que declarar un táctico alto el fuego?

Ahora, esa improvisada coalición internacional anti-Gadafi, fruto del multilateralismo y del pacifismo, se enfrenta a sus propias inconsistencias. Casi nadie tiene ningún interés real en atacar –en especial una Alemania que ve con desconfianza las intenciones de los rebeldes–, pero todos de un modo u otro se han visto empujados con amenazar a hacerlo –Obama por su cargo y Zapatero por ir durante demasiado tiempo a remolque de la ONU–. Gadafi se ha aprovechado de la lentitud de la multilateralidad y ahora les arrebata la carta del pacifismo. ¿Se atreverán a enterrar provisionalmente la visión progre de las relaciones exteriores o permitirán que Gadafi y su clan sigan señoreando Libia durante otros 42 años?

El Consejo de Seguridad y la cuestión libia
Florentino Portero Libertad Digital 18 Marzo 2011

Finalmente el Consejo de Seguridad ha aprobado una resolución sobre la guerra civil libia, gracias a la abstención de Rusia y China. En anteriores posts hacíamos referencia a que tradicionalmente ambos países se niegan a apoyar el uso de la fuerza en conflictos internos, por miedo a generar precedentes que puedan volverse en contra de sus intereses, no siempre ejemplares. En este caso han optado por dejar hacer. A la espera de mejor información cabe suponer que su abstención tiene mucho que ver con la posición de la Liga Árabe. El que todos los estados miembros de esta organización apoyen el establecimiento de un área de exclusión aérea en beneficio de los rebeldes cuenta, porque son estados muy importantes para ambas grandes potencias, tanto en términos diplomáticos como comerciales.

Para los estados árabes librarse de Gadafi no es mala noticia. Fue siempre por libre, buscó más poder del que le correspondía, se enfrentó al bloque wahabí formado por los ricos estados del Golfo y desveló la red de proliferación nuclear organizada desde Pakistán. Para ellos la revuelta tribal es una excusa perfecta. Lo curioso es la combinación de desfachatez y cinismo que se esconde tras su petición. Si Libia es un estado árabe y el conflicto, tanto en su plano nacional como regional, es árabe ¿Por qué no son ellos los que aplican la zona de exclusión aérea? Si Libia tiene extensas fronteras con Túnez, Argelia y Egipto, ¿Por qué el resto de estados árabes no desplaza a estos países aviones y soldados y desde allí aplican la política que consideren pertinente? Se pasan la vida criticándonos por inmiscuirnos en sus problemas y cuando surge una crisis lo primero que hacen es pedir que nosotros les saquemos las castañas del fuego. Sean coherentes, ustedes tienen medios, asuman su responsabilidad y actúen.

Obama se ha visto una vez más desbordado por una realidad que se resiste a plegarse a su ensueño progre. El mundo es como es y no cómo él nos contaba en sus vibrantes discursos electorales. Atrapado en Iraq y Afganistán, en un momento de serios recortes presupuestarios y con las tropas agotadas, sólo le faltaba abrir un nuevo frente. En breve comenzará la campaña electoral y él aspira a poder presentarse como el pacificador de Afganistán. No lo tiene fácil, más bien parece que se convertirá en el perdedor de esa guerra que se prolonga desde hace demasiado tiempo. En cualquier caso, ni sus compañeros de partido ni sus estrategas electorales ni él mismo desean involucrarse en Libia. Pero ser gran potencia no sólo tiene ventajas. En un mundo globalizado todo afecta a todos y mucho más a quien tiene intereses en todo el mundo. Si Gadafi gana Estados Unidos sufrirá una merma en su autoridad y eso cuenta. Obama avanza sin saber adónde va ni cómo resolver la crisis. Su falta de liderazgo empieza a ser un serio problema para la gran nación americana.

Francia sufrió críticas desde todas partes, tan duras como injustas. No es la única que lleva siglos negociando con déspotas, ni la diplomacia francesa es la única con intereses en el Mundo Árabe. Gadafi ha proporcionado a Sarkozy la oportunidad para intervenir en contra de un dictador sin por ello quedar mal con sus amigos árabes. Los rebeldes no son más demócratas que los fieles a Gadafi, de ahí que la Liga Árabe los apoye. La Liga está compuesta por estados gobernados por dictaduras corruptas que temen los efectos de la democracia sobre sus haciendas y bienestar. Si apoyan a los rebeldes es porque saben que están en contra de Gadafi sin plantear retos ideológicos. De ahí que resulte tan barato a la diplomacia francesa liderar la causa contra el dictador: salva su imagen democrática al tiempo que hacer un favor a sus amigos dictadores. La ironía es que algunos de los que más critican a Gadafi son los que salieron más perjudicados de su chivatazo sobre el programa nuclear. Nosotros, los beneficiarios de aquel acto, ahora condenamos al informante como premio a los proliferadores. Ver para creer.

Alemania ha protagonizado un serio enfrentamiento diplomático con Francia. La posición de Merkel es que los europeos no debemos movilizarnos y entrometernos en una cuestión interna cuando las partes son igual de repugnantes. La canciller alemana recordó al presidente francés ante destacados testigos que el líder de la revuelta no sólo ha sido durante cinco años ministro de Justicia, es además el responsable directo de lo ocurrido con las famosas enfermeras búlgaras encarceladas sin motivo y sometidas a graves humillaciones. No sólo Gadafi debería responder ante un Tribunal de Justicia, también sus colaboradores, lo que se han manifestado fieles y los que han pasado a encabezar la rebelión. Más aún, el problema no se reduce a intervenir o no, hay que establecer los objetivos de la misión y eso no es tan fácil. Merkel teme que una acción apresurada degenere en una guerra regional y tiene razones para ello. Aunque no es menos cierto que la canciller está en campaña electoral y que su país destaca por un pacifismo originado por su historia reciente.

Rodríguez Zapatero parte con la ventaja de su crónica falta de pudor a la hora de administrar su incoherencia política. La Alianza de las Civilizaciones suponía la renuncia a defender la democracia en la región. A la vista de los acontecimientos se ha sumado al discurso mayoritario sin preocuparle si eso casa o no con lo que antes decía o si hay demócratas en Libia ¡Qué más da! Estamos en campaña electoral y las cosas no pintan bien, si se habla de Libia o de Japón se arrincona el paro, la crisis económica, la insignificancia internacional, la lucha por el poder en el PSOE y cualquier otro tema que resulte incómodo. Ahora los medios nos dan una imagen del Presidente como hombre responsable en política exterior, capaz de asumir graves responsabilidades en la promoción de la democracia. Se borra así su pasado "buenista" y, además, con la colaboración de un PP que, como es su costumbre, ni sabe ni entiende. Su estatura política crece frente a la insustancialidad de los populares cuando más necesidad tiene de ello.

El Consejo de Seguridad ha dado un paso importante, ahora la pelota está en el campo de EE.UU. y sus socios ¿Quién es el actor? ¿La OTAN? ¿Una alianza ad hoc? Todavía no lo sabemos. Lo único seguro es que el bloque atlántico está roto ¿Cuál es la misión? Una cosa es impedir una crisis humanitaria y otra muy distinta tomar parte en una guerra civil en favor de una de las partes ¿Cabe desplegar una misión internacional y permitir que Gadafi continúe? Pueden aplicar una zona de exclusión aérea, pero ¿sería de alguna utilidad? Gadafi puede avanzar sin necesidad de utilizar su aviación. El líder libio ha planteado un alto el fuego. Una medida inteligente porque consagraría su control sobre la mayor parte del territorio y restaría a EE.UU. argumentos para hacer uso de la fuerza. Si no hay tiros no hay crisis humanitaria. ¿Qué harían entonces?

Son muchos los interrogantes abiertos pero unas cuantas certezas resultan ya evidentes: un conjunto de potencias huyen hacia adelante sin saber qué hacer en el medio plazo, los argumentos esgrimidos para actuar son falsos, el bloque occidental está roto y Gadafi tiene todavía un amplio margen de maniobra. Los próximos días serán fundamentales para definir quién y cómo va a desarrollar la resolución del Consejo de Seguridad.

EL PAÍS VASCO LIDERA LAS SUBIDAS
La deuda de las CCAA subió en el cuarto trimestre un 31,7%
AGENCIAS. El Confidencial 18 Marzo 2011

La deuda de las comunidades autónomas aumentó un 31,7% en 2010, hasta registrar 115.455 millones de euros (el 10,9% del PIB), la cifra más alta de toda la serie histórica, según datos del Banco de España. Los datos muestran que desde el año 1995, el endeudamiento de las regiones no ha parado de crecer, batiendo en cada ejercicio récords históricos, a pesar del compromiso de estabilidad presupuestaria adquirido en los últimos años.

La comunidad autónoma con mayor volumen de deuda en 2010 fue nuevamente Cataluña, con 31.886 millones de euros, cantidad que representa el 27,6% del total de la deuda acumulada en el conjunto de las comunidades. Después de Cataluña, se situó la Comunidad Valenciana (17.600 millones de euros), que vuelve a ocupar el segundo lugar por delante de Madrid, cuya deuda ascendió a 13.492 millones de euros. Entre las tres, acumulan el 54,5% del total del endeudamiento regional.

A continuación, figuran Andalucía (12.176 millones de euros), Galicia (6.162 millones), Castilla-La Mancha (5.819 millones), País Vasco (4.916 millones), Castilla y León (4.294 millones de euros), Baleares (4.064 millones), Canarias (3.298 millones), Aragón (2.901 millones) y Murcia (2.107 millones). Completan la lista Extremadura (1.747 millones), Navarra (1.725 millones), Asturias (1.634 millones), La Rioja (726 millones) y Cantabria (911 millones).

En cuanto a la evolución de la deuda, ninguna comunidad autónoma logró reducir su endeudamiento respecto al pasado año. Los incrementos más destacados se localizaron en País Vasco (+95,1%), Extremadura (60,8%) y Murcia (57,2%).

Tomando el ratio deuda/PIB, Comunidad Valenciana volvió a situarse en 2010 a la cabeza de la deuda autonómica, con un volumen que alcanza el 17,2% de su PIB, seguida de Castilla-La Mancha (16,5%), Cataluña (16,2%), Baleares (15,3%) y Galicia (11,2%), todas ellas por encima de la media (10,9%). Los porcentajes son menores en Extremadura (9,8%), Navarra (9,4%), La Rioja (9,2%), Aragón (8,9%), Andalucía (8,5%), Canarias (7,9%), Murcia (7,7%), Castilla y León (7,6%), País Vasco (7,4%), Madrid (7,1%), Asturias (7,1%) y Cantabria (6,7%).

La deuda de los Ayuntamientos sólo crece un 0,6%
Por su parte, las corporaciones locales arrojaron una deuda de 35.441 millones de euros al cierre de 2010, el equivalente al 3,3% del PIB, lo que representa un aumento de solo un 2,1%. Además, estas corporaciones redujeron su endeudamiento en igual proporción (2,1%) en en el cuarto trimestre respecto al trimestre anterior.

Del total de la deuda de las corporaciones locales, la mayor parte (28.769 millones) corresponde a los ayuntamientos, con un incremento del 0,6%, y de esta cifra, 14.412 millones pertenecen a capitales de provincia. La deuda de los ayuntamientos de más de 500.000 habitantes (Barcelona, Madrid, Málaga, Sevilla, Valencia y Zaragoza) alcanzó los 10.490 millones de euros, lo que supone un incremento del 1,2%.

Destaca, sobre todo, el incremento del 59,2% de la deuda del consistorio de Barcelona, que sumó 1.202 millones de euros, y el de Valencia, que elevó su endeudamiento un 6,5%, hasta los 890 millones de euros. La deuda del Ayuntamiento de Madrid (6.453 millones) es superior al de todas las comunidades excepto Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucía, aunque descendió un 4,5% durante el pasado año. Además, es más de cinco veces superior a la deuda del ayuntamiento de Barcelona.

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Mano tendida
Joaquín Leguina www.gaceta.es 18 Marzo 2011

Eguiguren demoniza al PP que sostiene con sus votos el Gobierno socialista

“Ningún político serio que conozca el País Vasco puede negar que Batasuna ha optado por el adiós a las armas y eso nos lleva antes que después al fin de ETA… y desde las instituciones se pueden hacer cosas decisivas para facilitar o dificultar esa evolución”. Así exponía su argumento central Jesús Eguiguren en un artículo titulado “Pulso firme y mano tendida” y publicado el martes último. Artículo adobado, eso sí, con un estomagante maniqueísmo contra el PP. Ese PP que Eguiguren demoniza pero que sostiene con sus votos el Gobierno socialista en Euskadi.

La hipótesis más relevante que subyace en el citado artículo puede enunciarse así: “Batasuna ha evolucionado hacia posiciones civilizadas por sí misma y en ella no han influido ni los éxitos policiales ni la colaboración francoespañola ni la Ley de Partidos”. Una hipótesis tan optimista como falsa, y que por ser falsa lleva a conclusiones políticas erróneas.

Para los medios de comunicación lo relevante del artículo no era lo señalado aquí, sino el reproche de “falta de valentía” que Eguiguren le hacía allí a Zapatero. Esta vez la prensa se ocupó de la espuma y no de la marea. Pero la marea es lo preocupante. En efecto, leyendo a Eguiguren y oyendo a Patxi López (hasta se ha llegado a pedir moderación a las víctimas del terrorismo) parecería que el PS de Euskadi desea la legalización de Batasuna como paso previo a la paz, pues quienes anteayer señalaban con el dedo a las futuras víctimas y jaleaban los asesinatos se han vuelto buenos chicos. Vamos, que ha llegado la hora de la “normalización” bajo la consigna de que “las ideas no se deben ilegalizar”.

No sé si las ideas (¿incluidas las totalitarias?) se deben o no ilegalizar, pero sí se pueden combatir y, en concreto, para un socialista –y para cualquiera que no desee la destrucción del Estado– las ideas nacionalistas se deben combatir. Y entretanto no conviene cambiar ni de caballo ni de recetas. Por eso es preciso seguir con los éxitos policiales y poner a los de Sortu en cuarentena.

Mantener las distancias
Javier Quero www.gaceta.es 18 Marzo 2011

El eufemismo es paradigma de lo políticamente correcto. Los autores de la sentencia se me antojan jefes de la ineptitud.

Se ha columpiado Patxi López al sacar la cara por los hijos de Batasuna. Hay que tener mucha cara para darla por Sortu, y por suerte se lo han hecho saber. El pie de foto de la portadilla de Política de LA GACETA de ayer destacaba que el lehendakari no admite que nadie le dé lecciones “a 500 o 100 kilómetros de distancia”. En otro subtítulo podíamos leer que a López “le duele que le quieran dar lecciones a 500 o 1.000 kilómetros de distancia”. En apenas dos páginas, los 500 kilómetros se convirtieron en 1.000. La clave está en saber guardar las distancias, y últimamente López tiene dificultades para mantenerse a distancia, a pesar de que ETA surta a Sortu.

Cuando una sentencia le sienta a uno como una patada en el escroto suele pronunciar la frase: “La acato, pero no la comparto”. El eufemismo, paradigma de lo políticamente correcto, edulcora el mosqueo que produce considerar una sentencia judicial injusta. Es raro que alguien vaya más allá y proclame su verdadera opinión si esta es que un grupo de jueces se ha pasado la Justicia por la piedra, aprovechando que tenía la vista vendada.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos nos ha condenado a indemnizar a Otegui por daños morales con 20.000 euros. Otegui llamó al Rey “jefe de los torturadores” y fue condenado por la Justicia Española. El Tribunal Europeo interpreta que lo de Otegui es un ejercicio de libertad de expresión que hay que respetar: “A cualquier persona que participa en un debate público de interés general debería concedérsele una cierta dosis de exageración”, dice la sentencia. So pretexto de una mal entendida libertad de expresión, en la que la exageración es vista casi como una licencia poética, los magistrados han metido el cuezo hasta el corvejón.

En pleno uso de la misma libertad de expresión que se le reconoce al delincuente Otegui, yo me atrevo a decir que los autores de la sentencia se me antojan jefes de la ineptitud, sandios de la idiocia… tontos del culo, vamos, para resumir. La libertad de expresión me avala, y permítanme sus señorías sin señorío la exageración. Si llamar jefe de los torturadores a un Jefe de Estado es hacer poesía, alicatar a la panda de togados tocados que ha reivindicado la autoría de la sentencia perpetrada es un chiste.

El Tribunal es el mismo que declaró a Batasuna organización terrorista. Que aquella sentencia nos pareciera bien no supone que bendigamos la patochada que hoy nos ocupa. Aunque tengamos que acatarla, podemos no compartirla, ya saben.

Sortu
Caamaño se disocia
Maite Nolla Libertad Digital 18 Marzo 2011

Recopilemos, por si yo me pierdo algo. Resulta que el Gobierno, a través de la Abogacía del Estado y de la Fiscalía, ambas dependientes del Ministerio de Justicia aunque sea en grados distintos, ha llegado a la convicción de que el partido éste que quiere presentar ETA a las elecciones es una continuación de Batasuna y que lo que se está pretendiendo es sortear la sentencia que ilegalizó a Batasuna y a sus múltiples formas. Es decir, el Ministerio de Justicia considera que Sortu es ETA.

Que yo sepa, pese a que ahora todo el mundo reniega de las siglas PSOE –vean como muestra los carteles de los alcaldes socialistas en Cataluña y a ver si encuentran ustedes las siglas del PSC–, el Gobierno, a fecha de picar esta columna, todavía es del PSOE. El presidente de la marca que representa a los socialistas en el País Vasco dice que Sortu no es ETA. El presidente del Gobierno autonómico vasco, del mismo partido que el anterior, viene a decir lo propio, más o menos.

El ministro de Justicia del Gobierno del partido socialista que ha enviado a la Abogacía del Estado y a la Fiscalía a denunciar que Sortu es la continuación de Batasuna, dice lo mismo que los otros dos. Y Rubalcaba, presidente de hecho del Gobierno que ha pedido la ilegalización de Sortu y que va a heredar el partido del que forman parte los otros tres, achaca estas discrepancias a las distintas sensibilidades. Y cuando el ministro de Justicia se da cuenta de que ha metido una de sus dos patas, dice que lo que quería era introducir el importante matiz de que hay que diferenciar lo jurídico de lo político. Y lo dice pese a que Rubalcaba fue uno de los redactores del Pacto por la Libertades que dio lugar a la Ley de Partidos que pretendía llevar al campo de lo jurídico un acuerdo político.

Ojalá tenga razón la fuente secreta de Luis Herrero y Zapatero anuncie el 2 de abril que se va. Y si puede convocar elecciones ya, mucho mejor. Que tengamos un ministro de Justicia capaz de disociarse de su propio ministerio en un asunto de tanta importancia pone, ciertamente, los pelos de punta. Porque esa es la cuestión y no que el ministro sea Notario Mayor del Reino. Que ya sé que queda muy bonito decirlo, pero no significa nada.

Cataluña
El concierto económico
MIQUEL PORTA PERALES ABC Cataluña 18 Marzo 2011

El Govern necesita dinero para hacer frente a una situación económica —déficit y deuda— que amenaza las finanzas de la Generalitat. Y, ni corto ni perezoso, reivindica el concierto económico. Reclama —noten el malabarismo terminológico empleado para no decir lo que se dice— «un pacto fiscal en la línea del concierto económico». El fundamento de la petición remite al artículo 5 del Estatuto, que habla de los derechos históricos del pueblo catalán, y que, a su vez, se ampara, entre otros, en el artículo 2 de la Constitución. ¡El artículo 2! Sí, el que dice que «la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas».

Constatado que el Govern nacionalista de CiU se ampara en la «indisoluble unidad de la Nación española» —un notición, sí señor—, hay que preguntar si el concierto económico es posible. No parece que lo sea si tenemos en cuenta que la legislación limita el concierto a los territorios forales —Cataluña no lo es— y que incluso el Consell Consultiu de la Generalitat señala que no existe relación entre derechos históricos (?) y financiación. Por lo demás, conviene recordar que en 2009 se firmó un modelo de financiación cuya vigencia es de tres años. Con razón dijo Zapatero que la «financiación autonómica no se puede cambiar cada cuatro días».

¿Por qué el Govern pide la salida de la LOFCA y reclama un «régimen singular» de financiación —de la bilateralidad a la unilateralidad— en virtud del cual la Generalitat recaudaría y gestionaría la totalidad de los impuestos devengados en Cataluña? De momento, el Govern presiona con el concierto para marcar perfil soberanista y, sobre todo, para poder refinanciar —como así ha sido— la deuda. Pero, el estribillo del concierto continuará.

Cataluña
La conversión de los nouvigunts
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 18 Marzo 2011

Los planes de integración para inmigrantes que urdió el tripartito llevaban la impronta de ERC, y los que elabora CiU apuntan en la misma dirección: la conversión de los nouvinguts en un obediente rebaño de prosélitos nacionalistas. Si el experimento de ingeniería social diera el resultado apetecido, incluso sería posible que les concedieran el derecho al voto para reforzar el espectro rupturista.

Dada la heterogeneidad de la corriente migratoria, el proceso de integración es muy complejo: por un lado hay que corregir o eliminar comportamientos y prejuicios que son incompatibles con los valores de nuestra sociedad, y por otra urge inculcar, precisamente, estos valores que configuran el marco cultural y jurídico de nuestra civilización. Lo contraproducente, en este contexto, es estimular en el inmigrante los vicios del sectarismo y el dogmatismo que impregnan la ideología nacionalista. Al fin y al cabo, el lastre negativo que traen consigo algunos de estos inmigrantes es producto del tribalismo, el fundamentalismo, la intolerancia y, cómo no, el nacionalismo que les han inoculado en sus países de origen. Difícilmente podrán librarse de dicho lastre si lo encuentran miméticamente reproducido en el país de acogida.

Si el inmigrante que llega a una región de España descubre que, para integrarse, debe participar en el conflicto que una parte (no todos, ni siquiera la mitad) de los habitantes de dicha región mantiene con los ciudadanos del resto de España, lo más probable es que se desentienda de esa confrontación ajena y se aferre a las certidumbres de su propia tradición. Si al recién llegado le informan, además, de que para integrarse deberá aprender una lengua que no es la que se habla en todo el territorio de España, y que si se desplaza por determinadas regiones del mismo país en busca de trabajo (que es lo único que le interesa) deberá aprender otras lenguas, se sentirá transportado nuevamente a los enclaves tribales de los que salió. Y si, para colmo, encontrara un empleo mejor remunerado en Vielha y se enterara de que allí es preferente el aranés, por aquello del arcaico occitano, ya no evocará enclaves tribales sino los pabellones de un asilo psiquiátrico. En síntesis, si no tiene suficientes conocimientos, fuerza de voluntad o capital para apañarse por sí solo, deberá optar entre dejarse atrapar por la red clientelar nacionalista o refugiarse en un gueto con todas las consecuencias negativas que ello trae aparejadas.

La integración del inmigrante no pasa por la imposición de una lengua que no le servirá para comunicarse en el mayor ámbito geográfico posible, sino por la transmisión de los valores intrínsecos de una sociedad abierta, con sus componentes insustituibles de libertad, solidaridad, tolerancia, seguridad, respeto a las leyes y plena vigencia de los derechos humanos. Y estos valores se pueden y se deben inculcar en la lengua de uso común en toda España. Más aún: si yo fuera el responsable de estimular la integración de los inmigrantes, pondría en sus manos, por ejemplo, el ya clásico Ética para Amador de Fernando Savater, y los calificaría según su capacidad para asimilar sus enseñanzas. Aunque las tradujeran mentalmente al mandarín, al urdu, al tagalo o al aymara.

Coto reservado
Gloria Lago www.lavozlibre.com 18 Marzo 2011

El lunes de esta semana se publicaba en el 'Diario Oficial de Galicia' la enésima subvención al mundo editorial, esta vez 400.000 euros para la edición solo en gallego de recursos didácticos. La asociación de editores de Galicia ha sido especialmente beligerante con la labor de Galicia Bilingüe y ha tenido una influencia notable en la negativa del presidente de la Xunta respecto a permitirles a nuestros hijos utilizar libros de texto en español en clase como nos había prometido a los padres en campaña electoral. Uno pensaría, y eso creíamos nosotros al principio, que como la maquinaria de una editorial no sufre ningún desperfecto por editar también en español, que como cuesta lo mismo imprimir una j que una x, los editores no tenían por qué ver en nosotros una amenaza a su negocio. Después fuimos conociendo todo el universo del pequeño mundo de la cultura de este pequeño y hermoso lugar de Europa, un universo con sus estrellas pero también con sus satélites y sus agujeros negros, y es que los editores no solo publican libros de texto, también son el soporte para los más de 100 escritores que se agrupan en la asociación de escritores en lengua gallega.

Como os decía, el lunes se publicaron más ayudas al mundo editorial para la elaboración de material didáctico; tres días antes habían aparecido otras para traducción y para subvencionar el 75% del precio de venta de libros en gallego. Es sólo una ínfima muestra de la millonada que recibían de bipartito y que siguen recibiendo del gobierno actual de la Xunta. Un coto cerrado de traductores, escritores, de creadores solo en una de nuestras dos lenguas que ora forman parte del jurado de premios literarios ora son los premiados o simples concursantes- otra vez será. También asisten a los saraos del mundillo y muchos de ellos venden sus novelas gracias a que son de lectura obligatoria para los alumnos en colegios e institutos. Sus libros llenan las estanterías de las bibliotecas de los centros y los invitan a dar conferencias. Algunos escriben muy bien historias blancas, otros filtran su negra ideología a través de sus obras. En el Parlamento de Galicia tienen además a sus valedores que presionan a los Conselleiros para que aumenten las ayudas o para que incrementen el cupo de libros de este sector en las bibliotecas… y lo consiguen.

Me detengo en la introducción que figura en el texto de una de estas ayudas: “Para que Galicia crezca intelectualmente”, dice. Difícil forma de crecer si se mutila la creación en la lengua que habla la mitad de sus ciudadanos que son, además en gran número los más jóvenes, los que tienen las ideas bullendo en la sangre. Más de 100 escritores en gallego, no hay otra asociación de escritores en Galicia. 45 editoriales he llegado a contar, El País informó hace poco de la existencia de una editorial gallega que publica en español como si se hubiera descubierto un planeta solitario girando en el sentido erróneo. Uno se pregunta, ¿será el español un freno a la creatividad? Pienso en algún joven sensible e imaginativo deseoso de plasmar sus ideas en la página en blanco, en el chaval de mente inquieta que podría difundir sus creaciones si le ayudaran. No hay nada para ellos, el programa “A Xunventude crea” de la Xunta limita también al gallego cualquier tipo de expresión artística, desde el relato corto o la música hasta el comic. Les dirán que ellos tienen las puertas abiertas de “Madrith”, obviando lo importante que es la cercanía para dar los primeros pasos. “Que usen el gallego”, les dirán tal vez, olvidando que las palabras de uno son las que le sugieren sensaciones, aquellas con las que valora la musicalidad de una frase.

Recordé una reflexión de Manuel Pimentel cuando presentó su obra Manual del editor: “un editor debe tener espíritu de mercader pero también alma de poeta”. No apelo al alma de poeta de los editores, tampoco a la de los mercaderes de votos, sí a la población para que empiece a entender que el pretendido intento de preservar el patrimonio cultural es en realidad el intento de conservación de otro tipo de patrimonio y la pervivencia de una casta reacia a compartir la clientela y los privilegios. Lo que haría realmente crecer intelectualmente a Galicia sería que los creadores en gallego que por su valía no temen la competencia en libertad se desmarcaran de esta situación endogámica, sé que es difícil pero no pierdo la esperanza.

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Mas se alía con ERC para no respetar la libre elección de lengua en las aulas
Aprobarán una propuesta de resolución de rechazo a las sentencias del Supremo
 www.lavozlibre.com  18 Marzo 2011

Madrid.- En una muestra más de desacato al Tribunal Supremo, CiU y ERC aprobarán, en las próximas semanas, una propuesta de resolución de rechazo a las sentencias que reconocen el derecho a que los alumnos puedan estudiar en castellano. El objetivo es blindar e incluso "ampliar" el sistema de inmersión lingüística en la enseñanza.

Después de su alianza junto a Solidaritat Catalana y ERC para sacar adelante una moción para proclamar la autodeterminación como "un derecho irrenunciable del pueblo de Cataluña" y apoyar, por ende, la consulta soberanista de Barcelona, ahora el partido de Artur Mas se une a los republicanos para no respetar los fallos judiciales del TS. ERC insta al Gobierno catalán a manifestar su "rechazo a las sentencias del TS que significan un ataque directo y de consecuencias graves para el sistema de inmersión lingüística en las escuelas catalanas, el apoyo al sistema de inmersión lingüística de las escuelas catalanas y el compromiso de actuar y velar por su mantenimiento, mejora y extensión".

La diputada de CiU Neus Munté señaló en el diario 'ABC' que "respetamos las sentencias del TS, pero no compartimos la interpretación restrictiva que hace de la inmersión lingüística, un modelo que ha dado buenos resultados".

Aviso del PP a Mas: recurrirán si obliga a aprender catalán a los inmigrantes
'Debería haber bilingüismo, y las administraciones deberían comportarse como la calle', afirma Sáenz de Santamaría
 www.lavozlibre.com

Madrid.- El PP no está dispuesto a permitir que la Generalitat de Cataluña obligue a los inmigrantes a saber catalán para renovar sus permisos de residencia. Para impedirlo, la portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, ya mandó ayer un aviso a Artur Mas: recurrirán de nuevo ante el Tribunal Constitucional si sigue adelante con su plan 'catalanizador'.

Sáenz de Santamaría afirmó que no descartan esa posibilidad y recordó que la sentencia del Estatut dictada por el TC el pasado verano es "en este punto, muy clarificadora". Para la portavoz popular, quedó claro que el conocimiento del castellano es un "deber" para los españoles y por extensión, para los inmigrantes.

"En inmigración, es fundamental la integración de inmigrantes en el conjunto de España y su equiparación en derechos y deberes con el conjunto de los españoles", subrayó, y añadió que no comparte "determinadas imposiciones". "Debería haber bilingüismo, y las administraciones deberían comportarse como la calle".

Su compañero de partido Esteban González Pons secundó este planteamiento: "La libertad debe estar por encima de cualquier otra consideración cuando atendemos a personas de fuera". Para el vicesecretario de Comunicación del PP, lo fundamental es poner al mismo nivel ambas lenguas. "El catalán debe ser un elemeno de arraigo de la misma manera que el castellano. Cuando hay dos lenguas cooficiales, no debe consentirse que sólo una se vincule al arraigo", remató Pons.

Círculo Balear lanza una campaña para solicitar el bilingüismo en la educación
La asociación denuncia que este año se impone el catalán en el 90% de los centros públicos de la comunidad
 www.lavozlibre.com 18 Marzo 2011

Madrid.- "Un año más se ha iniciado el proceso de escolarización en Baleares, y el Gobierno autonómico va a seguir vulnerando uno de los más fundamentales derechos ciudadanos: poder elegir libremente la lengua vehicular en la educación, entre las dos oficiales de Baleares", denuncia Círculo Balear en un comunicado.

La inmersión lingüística obligatoria en catalán que se impone este año a los alumnos de Baleares en el 90% de los centros educativos públicos puede suponer que la Consejería de Educación, dirigida por el consejero socialista Bartomeu Llinás, incurra en un delito de prevaricación. "La administración educativa está obligada a ofrecer una educación bilingüe tras las recientes sentencias del Tribunal Supremo referidas a las situaciones de inmersión lingüística obligatoria en catalán. Sentencias que establecen que este sistema es 'contrario al espíritu y a la letra de la Constitución'; y que 'el castellano no puede resultar excluido como lengua vehicular", recuerda la asociación presidida por Jorge Campos.

La Fundación Círculo Balear (FNCB) ha iniciado una campaña dirigida a los padres de alumnos, que, al igual que en años anteriores, ya han contactado solicitando asesoramiento para que se respete la legalidad vigente emanada de la jurisprudencia del Tribunal Supremo.

FNCB pone a disposición de los padres que deseen una educación bilingüe para sus hijos una instancia que simplemente deben presentar en la Consejería de Educación. La tramitación administrativa correrá a cargo de la FNCB. "Con esta campaña los padres tienen en su mano la posibilidad de conseguir una educación bilingüe para sus hijos", destaca el colectivo.

La instancia está disponible en la sede de la FNCB, en calle San Miguel, 43 de Palma, y en la página web del Círculo Balear: www.circulobalear.com . Las personas interesadas pueden solicitar información en el teléfono 871 571 472 .

Esta información también ha sido trasladada a los partidos políticos que defienden la libre elección de lengua y el bilingüismo en la enseñanza. "Las propuestas políticas en torno al problema lingüístico serán un factor determinante para recibir el voto de miles de ciudadanos indignados con la actual situación de imposición del catalán en la educación", prosigue el comunicado.

"Por todo ello, ante las elecciones autonómicas que se celebrarán dentro de dos meses, FNCB apoyará las propuestas electorales que incluyan, claramente, las reformas normativas necesarias para garantizar la igualdad de derechos de los hablantes de ambas lenguas oficiales. Y, de este modo, éste sea el último proceso de escolarización en el que los padres no cuentan para el Gobierno balear", concluyen.

 



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