AGLI

Recortes de Prensa   Jueves 24 Marzo 2011

 

Con los deberes sin hacer
Editorial www.gaceta.es 24 Marzo 2011

Hoy los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 Estados miembros de la UE se reúnen con un escenario distinto al previsto para impulsar el Pacto por el Euro acordado el pasado 11 de marzo.

La Eurozona decidió ayer posponer la ampliación del fondo de rescate hasta junio y se reavivó la tensión sobre la deuda, en especial en Portugal, donde el riesgo de crisis política elevó ayer el diferencial de la deuda a cinco años al 8%, amenazando con llevar al país a un rescate no deseado. Las grandes expectativas sobre la cumbre se han venido abajo.

Además, la guerra de Libia, el precio del petróleo y el debate nuclear planean sobre la cumbre y amenazan con agriarla, sobre todo después de la brecha abierta en la coalición aliada. Pero el punto más polémico, sobre todo para España, girará en torno a las medidas que debe anunciar cada Gobierno para cumplir con las serias exigencias del Pacto de Competitividad. Zapatero, a pesar de su último intento de ayer con los líderes de CC OO y UGT, sus grandes aliados y palmeros de todas sus ocurrencias, acude sin haber hecho los deberes.

El presidente esperaba contar con un acuerdo entre empresarios y sindicatos sobre la reforma de la negociación colectiva que incluyera cambios en la vinculación de los salarios a la inflación. Sin embargo, las negociaciones se han estancado, las posturas se mantienen alejadas y, lo que es peor, el propio Gobierno sigue dando por bueno el actual sistema de fijación de los salarios. Así, Zapatero no podrá lucir ante sus colegas europeos el acuerdo entre empresarios y sindicatos. Un compromiso que, hoy por hoy, es crucial para que España pueda mejorar su maltrecha productividad, muy por debajo de la media europea. Ajustar el aumento de salarios a la productividad y no a la inflación, y adecuar los convenios a la realidad de cada empresa tienen que ser los ejes –pero no los únicos– del cambio radical que necesita el mercado de trabajo. Sólo con esa flexibilidad en las condiciones laborales se logrará poner coto a la sangría del empleo y que este deje de ser el soporte de los ajustes en las sucesivas crisis económicas.

Pero para ello hace falta predisposición y decisión, dos actitudes que no adornan el comportamiento de un Gobierno que ha hecho de la improvisación su bandera y en todas y cada una de las reformas ha actuado con tibieza o con la decisión transferida e impuesta desde Bruselas. La reforma laboral es un caso paradigmático, y como apreciaba ayer el secretario general de UGT, Cándido Méndez, “se ha notado, pero de manera negativa”. El líder sindicalista destacó que la reforma laboral no ha contribuido “para nada” a la mejora de la economía, por lo que manifestó su deseo de que los sindicatos trasladen de nuevo el debate sobre esta materia al Congreso de los Diputados a través de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP).

Pero qué se puede esperar en esta materia de una UGT que acaba de subirse los salarios entre un 5% y un 7%. Nada. A lo que se ve, el sindicato no tiene necesidad de apretarse el cinturón, algo a lo que no cabría poner ninguna objeción, más allá de su idoneidad, si se tratara de una empresa privada; pero cuando se trata de un sindicato que tira con pólvora del rey porque su estructura se sostiene con las subvenciones que salen del bolsillo del contribuyente, adquiere una dimensión inmoral e indecente, de la que el principal culpable es el Gobierno que, mientras obliga a funcionarios y pensionistas a asumir importantes sacrificios en aras a la reducción del déficit público, no aplica el mismo coeficiente reductor a las subvenciones a los sindicatos. Y con estos mimbres sería ilusorio pensar en una acuerdo razonablemente serio para afrontar el problema de la negociación colectiva.

Gadafi recurrirá al terrorismo
Es humillante para Europa la nula manifestación del liderazgo de la señora Catherine Ashton
DARÍO VALCÁRCEL ABC 24 Marzo 2011

MUAMAR el Gadafi lanzará ataques terroristas contra Europa para responder a la resolución 1973 del Consejo de Seguridad. Conviene prestar atención.

En 1988, sus servicios secretos se encargaron de derribar sobre Lockerbie, Escocia, el Jumbo de Pan Am con 271 pasajeros. En 1989 caía sobre el Sahara otro avión, 170 muertos. Antes voló por los aires, en Berlín, la discoteca La Belle. Ahora, Gadafi habla 23 años después de Lockerbie. No habrá lugar seguro en el Mediterráneo, dijo; los soldados de la coalición serán objetivos prioritarios.

El inteligente (y saliente) secretario de Defensa americano, Robert Gates, ha tenido que recordar que la guerra no es un videogame. Contra las versiones en circulación, europeos y americanos parecen haber ido a remolque a esta operación, más empujados por el deber (sí, el sentido del deber sobrevive al oeste del planeta) que por su interés. Lo contrario hubiera sido vergonzoso. El martes 15, Ivo Daalder, embajador americano en la OTAN, hablaba en Bruselas ante la Alianza. Se necesitó un año para mandar fuerzas a Kosovo, recordó. Tres para entrar en Bosnia-Herzegovina. Durante diez, Sadam fue sometido a exclusión aérea. Hoy, dijo Daadler, la resolución 1973 se ha conseguido en cuatro semanas.

Estamos, sí, ante un proceso irreversible. Con marcos distintos en cada país. Habrá vueltas atrás. La UE tiene el deber de mantener y aumentar sus ayudas: sanidad, educación, agua, finanzas, transparencia… Lo más triste (y humillante) para Europa es la nula manifestación de liderazgo por parte de la señora Catherine Ashton.

La vuelta de Gadafi al terror traerá malas consecuencias, también para él. Si un servicio europeo recibe la orden de resolver el problema, liquidará a sus parientes en vertical, hasta la cuarta generación. Horizontalmente, podrá llegar al noveno o décimo grado de consanguinidad. Son métodos abyectos, que la civilización creía haber superado hace siglos. Vuelven de la mano de hombres como Gadafi.

Se extiende la evidencia: si Gadafi desapareciera, todo cambiaría. Las 140 tribus de Libia empiezan a dudar. El líder está políticamente muerto. Algunos insinúan que quizá Gadafi quiera morir en su palacio. Pero quienes le conocen aseguran que prefiere vivir.

El sábado 19, las fuerzas leales al régimen avanzaban hacia Bengasi. Por la tarde estaban a las puertas de la ciudad. Había terminado el almuerzo del Elíseo. Hacia las 18:00h aparecieron sobre Bengasi los Rafalefranceses. En pocos minutos, la segunda pasada abrió fuego. Los blindados y la artillería autopropulsada eran neutralizados en el suelo, sin apenas respuesta. Desde hace cinco días, y sobre todo cinco noches, los cazabombarderos americanos, británicos y franceses barren la zona. Los misiles navales se dirigen a instalaciones defensivas o administrativas de Trípoli.

En Túnez hay una sociedad civil: organizaciones empresariales, periódicos, colegios de abogados, administración… gracias a la resistencia de estos cuerpos intermedios, Túnez sobrevive. No olvidamos al fundador, Habib Burguiba, bebiendo vino a mediodía en la recién inaugurada televisión tunecina, en pleno Ramadán… En Libia, no hay nada. Salvo un dictador que carece de cargo conocido. Gadafi es colérico, raro, iluminado, inteligente, cruel. Los africanos no apuestan por su final.

Las guerras "progresistas"
Francisco RubialesPeriodista Digital 24 Marzo 2011

Las guerras progresistas no son "guerras" sino "operaciones". La palabra "guerra" está prohibida para ellos, a pesar de que la Historia demuestra que el "progresismo" fue, junto con la religiones, el causante de los mayores dramas bélicos y matanzas de la Humanidad. Las guerras progresistas son tan hipócritas que se autoenvuelven en un patético manto humanitario que sólo reconoce víctimas "colaterales".

Algunos se extrañan de que los progresistas vayan a la guerra, pero, si se analiza la Historia, se descubre los progresistas son, junto con los fanáticos religiosos, los tipos más belicosos del género humano. Stalin esgrimía el "progreso" cuando invadió Polonia, cuando masacró a la oficialidad polaca y cuando después ocupó toda la Europa del Este, imponiendo a sus ciudadanos el "progresismo" esclavo comunista. Hasta las ejecuciones de Paracuellos, de las que tanto sabe Santiago Carrillo, se hicieron amparadas en el progreso.

La guerra de Libia es la típica guerra progresista moderna. Lo ha dicho The New York Times cuando hace días publicó «A Very Liberal Intervention». Lo han dicho también el español Pepiño Blanco y la ministra Chacón, la "esperanza blanca" del socialismo español. Ahora no esgrimen la defensa de Occidente, ni ponen el énfasis en la propagación de una democracia en la que creen bastante poco. La justificación es ahora humanitaria y acuden a la guerra para salvar civiles, pero lo hacen matando civiles (efectos colaterales) e imponiendo la libertad con bombas.

La ministra de Asuntos Exteriores y Cooperación, Trinidad Jiménez, ha defendido que la intervención militar en Libia "no es exactamente una guerra". El grupo PRISA, editor del diario "El País", una especie de "biblia" de la "progresía" española, ha prohibido a sus redactores llamar "Guerra" a la intervención armada en Libia. Estos progresistas demuestran, una vez más, que carecen de ideología y que su único fuerte es la propaganda engañosa.

La realidad es que las guerras progresistas y las conservadoras, las religiosas, las neocom y todas las guerras de la Historia, son parecidas y todas tienen la rapiña y el reparto del botín como fines sustanciales.

La Inquisición quemaba herejes para incautarse de sus bienes y lo mismo hicieron nazis y bolcheviques con opositores, judíos y burgueses. La revolución Cubana, medio siglo después de su triunfo, todavía sigue vendiendo bienes incautados a la burguesía de los tiempos de Batista.

La guerra progresista no necesita de provocaciones, ni de causas que reclamen venganza, como el 11 S o el avance de Al Qaeda. A los progresistas, para tomar las armas, les basta esgrimir la existencia de un pueblo explotado y en peligro de ser masacrado.

Las guerras progresistas tienen su punto débil en las contradicciones profundas que infectan su filosofía. "Esto no es Las Azores", afirma Pepiño Blanco para defender la Guerra de Zapatero, pero olvida que Zapatero siempre negó la guerra como medio para solucionar cualquier tipo de conflicto. También Obama, pontífice del progresismo occidental, está envuelto en un mar de contradicciones y ahora olvida lo que repitió hasta la saciedad en su campaña: "La democracia no puede imponerse a punta de pistola".

Se esfuerzan en demostrar que la guerra de Libia es justa, mientras que la de Irak fue injusta, pero la verdad es que se parecen demasiado: detrás está el petróleo; pretenden derribar a un dictador antes apoyado y protegido por Occidente; no esta nada claro que la mayoría de los ciudadanos rechazaran las dictaduras de Sadam Hussein y de Muamar el Gadafi.

La verdad, una vez despojada de propaganda y engaños miserables, es que tanto Obama como Zapatero han cedido a las presiones de las grandes empresas e intereses que reclaman botines de guerra para expandir las economías y que uno y otro han terminado aceptando la utilización de la fuerza militar para defender la hegemonia y el futuro del Occidente próspero. La defensa de los oprimidos, de la libertad y de la democracia son sólo excusas baratas.

Quien lo dude, que le pregunte a Zapatero donde está su democracia cuando se resiste a abandonar el poder, a pesar de que tiene más rechazo popular en España (80 por ciento, según las encuestas) que el que tiene Gadafi en su país o el que tuvieron el tunecino Ben Alí y el egipcio Hosni Mubarak, antes de ser expulsados ¿Quien defiende a los jóvenes parados españoles, más numerosos que los de cualquier dictadura árabe, de sus malos gobernantes que les están llevando hacia la pobreza y la desesperación? ¿Quién libera a los ciudadanos españoles de la corrupción pública galopante que corroe la nación? La España de Zapatero ha burlado todas las reglas básicas de la democracia, desde la separación de poderes al imperio de una ley que no es igual para todos, y sólo conserva de ese sistema la alternancia en el poder con una derecha que también cree más en la partitocracia que en la verdadera democracia.

Voto en Blanco

Musulmanes españoles de 'Webislam', aliados de Gaddafi
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital

Uno de los fundadores y redactores del portal de información musulmana en español Webislam ha maldecido la misión militar de la OTAN contra el tirano socialista Gaddafi. ¿Será porque Gaddafi ha tratado a algunos de ellos a pan y manteles?

El dictador socialista musulmán árabe Muamar el Gaddafi (sí, todas esas cosas juntas) ha regado con dinero del petróleo toda Europa y a muchos políticos, profesores, intelectuales, empresarios y musulmanes europeos. Paseos, visitas, inversiones en bolsa, congresos, ventas de armas, aportaciones a campañas electorales y a partidos políticos... Varios partidos políticos españoles han recibido dinero de dictodres árabes; para evitar problemas legales citaré el caso del PSP.

Entre los lobbies financiados por Gaddafi con el dinero de su finca, está la organización Liderazgo Popular Islámico Mundial (World Islamic People Leadership).

La WIPL, que está liderada por Muamar Al-Gadafi, tiene su sede central en Trípoli (Libia), fue fundada hace veinticinco años, e incluye a representantes de cerca de trescientas asociaciones islámicas, partidos políticos y ONGs de todo el mundo. Cada cuatro años celebra una Asamblea General de todos sus miembros, y cada seis meses se reúnen los treinta miembros la Secretaria General para hacer el seguimiento de las resoluciones adoptadas en la Asamblea General.

MinutoDigital descubrió que en noviembre de 2006, uno de los mahometanos españoles más conocidos, Mansur Escuredo, el que montó el numerito de ponerse a rezar delante de la catedral de Córdoba, para exigir al obispado que le dejasen hecerlo dentro (no sabemos que haya pedido a los gobernantes musulmanes que dejen a los cristianos construir iglesias), ingresó como miembro del Comité Ejecutivo y representante para Latinoamérica y Europa.

Al ex comunista Escuredo, ya fallecido, no le importó formar parte de una asociación mantenida por un tirano. Quizás como el tirano es musulmán es menos tirano... Esto dijo Escuredo:

"Considero este nombramiento un honor y una gran responsabilidad, que espero cumplir dignamente, con la ayuda de Allah"

Unos meses después de su nombramiento, en junio de 2007, la asociación Liderazgo Popular Islámico Mundial celebró una reunión en Córdoba para apoyar la Alianza de Civilizaciones de ZParo. ¿Vais pillando las relaciones o necesitáis una agenda?

Escuredo, al que un tonto con balcones a la calle definió como el San Francisco de Asís del islam, fue fundador del portal Webislam, que recibe publicidad del Gobierno socialista... español, no libio.

Y ahora otro fundador de Webislam publica un artículo enfadadísimo con todo el mundo, desde la ONU a ZParo por bombardear a Gaddafi, pero no porque Gaddafi bombardease a su pueblo ahora ni haya sido un tirano desde hace 42 años ni haya practicado el terrorismo desde hace décadas.

¡Cómo les gusta a algunos musulmanes españoles amenazar con sangre y bombas, aunque sean metafóricas!

Por recordas estos hechos, ¿me habré convertido en un islamófobo?

CODA: La pasta que Gadafi repartía entre las clases altas occidentales: Libyan Housing and Infrastructure Board.

Consejo Europeo
¡Márchese Sr. Zapatero; véngase Sra. Merkel!
Guillermo Dupuy Libertad Digital 24 Marzo 2011

Aunque seamos muchos los que consideremos que la salida de Zapatero del Gobierno no es condición suficiente pero sí necesaria para que podamos divisar un horizonte de auténtica recuperación económica, lo cierto es que, con independencia de quién sea el que encabece las listas socialistas, el presidente del Gobierno parece empeñado en agotar la legislatura. De cumplirse sus deseos, y no los nuestros, eso significaría que aun nos queda un año, una cuarta parte de legislatura; terrorífico horizonte ante el cual el líder de la oposición no puede limitar su labor a pedir un adelanto electoral.

El caso es que hemos pasado, curiosamente, de un Rajoy que no se atrevía a pronunciar el "márchese, Sr. Zapatero" a un Rajoy cuya labor de oposición parece ahora limitarse prácticamente a pedir elecciones anticipadas. Buena prueba de ello lo constituye la cumbre de la UE de este viernes, ante la que Zapatero se presenta sin haber dado la mínima muestra de querer cumplir los compromisos adquiridos previamente ante Merkel y el resto de nuestros socios europeos. Tal es el caso de la prometida reforma destinada a ligar salarios y productividad o el de la limitación legal al descontrolado déficit y endeudamiento de nuestras autonomías.

El lider de la oposición le ha pedido a Zapatero en el Congreso, a principios de semana, que se fuera, pero no le ha hecho el menor reproche por no acometer ninguno de los compromisos adquiridos ante nuestros socios europeos. El legítimo "márchese señor Zapatero" se convierte de esta forma en una inadmisible excusa para que Rajoy no tenga que demandar al Gobierno lo que tiene que hacer en caso de no querer, tal y como parece, anticipar las elecciones.

La falta de crítica de Rajoy a la pasividad del Ejecutivo es aun más inadmisible si tenemos en cuenta la crisis portuguesa o la decisión de Moody’s de rebajar la nota crediticia nada menos que a 30 bancos y cajas españolas. El presidente del Gobierno, al igual que el líder de la oposición, se ha limitado al previsible "España no es Portugal". Y ciertamente España no es Portugal, pero eso no niega el hecho de que nuestro país es el mayor acreedor externo de Portugal y de que nuestra banca se juega en el país vecino la friolera de los 76.500 millones de euros.

¿A qué espera Rajoy? ¿A que sea Merkel quien le lea a Zapatero la cartilla? ¿Tanto miedo tiene Rajoy a detallar cuál es su alternativa? Que Zapatero considere suficientes los simulacros de reforma que ha llevado a cabo ya es lamentable; aún peor sería, sin embargo, que se lo pereciera al líder de la oposición. Y esa duda no se ha de disipar con un simple "quítate tú que me pongo yo".

El caso es que Zapatero no parece dispuesto a marcharse y lo peor es que, cuando lo haga, no va a ser Merkel la que lo sustituya.

Rubalcaba
El ministro extremo
GEES Libertad Digital 24 Marzo 2011

El de ministro del Interior no es un cargo cualquiera. Exige del propietario de la cartera una imagen impecable ante la opinión pública. Quien dirige las FCSE debe caracterizarse por la seriedad, la sobriedad y la moderación públicas. Temple tranquilo, mesura, prudencia y fiabilidad hacia los ciudadanos. Estas virtudes no son condición suficiente de para un ministro del Interior: sí son condición necesaria en quien posee el monopolio del uso de la fuerza en una sociedad abierta.

El caso de Rubalcaba es distinto. Nunca ha aunado en su persona consenso alguno ni confianza general: sus antecedentes –marzo de 2004 y la portavocía en los años del GAL y la corrupción– lo convirtieron en un ministro del Interior polémico, al que buena parte de los españoles –si no todos– no dejaría jamás prestado un libro. Por si fuera poco, su nombramiento como piloto para blindar la negociación con ETA, su vergonzoso comportamiento durante los pactos con la banda, sus maniobras contra las asociaciones de víctimas, y su actitud hacia la oposición, lo convirtieron en un ministro bronco, agitado e intransigente, cuya imagen se asoció no sólo con la mentira, sino con el enfrentamiento entre los españoles. Ningún ministro del Interior de la democracia ha roto tantos consensos básicos como Rubalcaba. Y ninguno lo ha hecho con una visceralidad, una intransigencia y un extremismo como el que mostró Rubalcaba hacia los que se oponían a los tratos con ETA.

Por si fuera poco, y por si no hubiese ya mezclado los intereses del Estado con los de su partido –enrareciendo el normal funcionamiento de las instituciones– comenzó a mezclarlos con la despiadada carrera política que disputa con Carmen Chacón, que viene a su vez de sumir al ministerio de Defensa en una crisis sin precedentes. Hoy es ya imposible distinguir al ministro del Interior del fontanero socialista, del candidato a suceder a Zapatero, e incluso del hombre de Prisa en la política. Y son tantos y tantos los frentes del ya de por sí agitado ministro del Interior, está tan unido su futuro personal con el constitucional, que todas las cuestiones le son ya personales, todos los problemas trascendentales. No es que Rubalcaba no deba ser todas esas cosas; es que no puede serlo, sin ir por la vida rompiéndolo todo a su paso y creando crispación.

Bastante había enrarecido ya el normal funcionamiento, de Interior primero, y de medio Gobierno después, como para que ahora amenace disimuladamente, y en sede parlamentaria, a los medios de comunicación que no son de su agrado. Fue bochornosa la comparecencia de Rubalcaba el miércoles, poniéndose en evidencia tratando de burlarse y reírse de un diputado, con alusiones personales además. Más allá de esa falta de educación y respeto hacia un representante de los ciudadanos está el hecho de que en boca del ministro de Interior y vicepresidente primero –que manda sobre los cuerpos policiales y los servicios de inteligencia– la criminalización ideológica de medios de expresión legales y legítimos es una amenaza indirecta intolerable en un régimen democrático.

Podría pensarse que es debido a los nervios sobre su incierto futuro pero lo cierto es que no es la primera vez que Rubalcaba lo hace. Irresponsablemente o delictivamente. En las FCSE hay grupos dedicados a vigilar a grupúsculos fascistas y de ideología nazi. Dedicados a perseguir a la extrema derecha, en fin. Y ahora su jefe habla de medios de extrema derecha. ¿Van a investigar las FCSE a los medios legales que defienden ideas legítimas que su ministro equipara con grupos ilegales que defienden ideas ilegítimas? ¿Van a perseguir a Intereconomía o Libertad Digital? Se nos dirá que exageramos, pero lo cierto ha sido que el tema lo ha puesto sobre la mesa todo un ministro del Interior, que tiene policías dedicados a perseguir a la extrema derecha y que hace periódicamente insinuaciones muy claras. Nos da igual que Rubalcaba tenga o no que dimitir, se tenga que enfrentar o no a un proceso penal o muerda el polvo ante la candidatísima. Lo que consideramos inadmisible son sus amenazas crecientes, rudas y toscas a la libertad de expresión.

Rubalcaba es un ministro extremo.

Rubalcaba
((La verdad del Faisán))
Ignacio Cosidó Libertad Digital  24 Marzo 2011

En la larga lucha contra ETA, la democracia española ha ensayado todos los caminos. El Gobierno de Felipe González, vulnerando todos los principios morales, transitó el atajo de la guerra sucia contra el terrorismo debilitando la legitimidad moral del Estado para vencer al terror y fortaleciendo en última instancia a esta banda criminal. El Gobierno de Zapatero, buscando rentabilizar un final anticipado del terrorismo, se adentró en el atajo de la negociación política con los asesinos traicionando la voluntad democrática de los españoles y retrasando innecesariamente la derrota de los terroristas. Pero hubo también Gobiernos que mantuvieron la firmeza democrática frente al chantaje del terror, utilizaron todo el Estado de Derecho pero sólo el Estado de Derecho para derrotar a los terroristas y situaron a las victimas del terrorismo en la vanguardia de la lucha por la libertad. La experiencia histórica nos demuestra que sólo desde los principios democráticos, el respeto al Estado de Derecho y la defensa de la dignidad de las victimas es posible derrotar al terror.

En más de treinta años de lucha democrática contra ETA no habíamos asistido sin embargo a un chivatazo dado desde el propio Ministerio del Interior a esta banda terrorista. El caso Faisán es por ello una de las páginas más negras de la lucha contra el terrorismo. Una delación que abortó la operación más importante contra el aparato de extorsión de la banda, aquellos que se dedican mediante la amenaza y el chantaje a recaudar los fondos para que los pistoleros puedan cometer sus asesinatos. Es esencial para la credibilidad de nuestro Estado de Derecho y para el honor de todos los policías que se juegan la vida diariamente luchando contra estos asesinos, especialmente por aquellos que cayeron en esa lucha, que los responsables de esta traición asuman su responsabilidad.

La complejidad de este caso y los denodados esfuerzos del entonces ministro del Interior y hoy además vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, por ocultar la verdad y eludir su responsabilidad política han enmarañado este caso hasta un punto en el que muchos ciudadanos pueden perderse en un mar de acusaciones cruzadas e informaciones no siempre desinteresadas. Sin embargo, con la información que conocemos es posible obtener ya algunas conclusiones:

* El chivatazo a ETA ha existido, no es invención de nadie.
* El caso Faisán es el mayor escándalo, después del GAL, en treinta años de lucha democrática contra el terrorismo.

* Se trata de un chivatazo político. Resulta imposible que funcionarios policiales realizaran una delación a ETA sino es por una orden política.
* La naturaleza política del caso la evidencia que uno de los imputados fuera director general de la Policía, nombrado por el Gobierno de Zapatero, y una vez destituido, nombrado secretario de Organización del PSE en Álava.

* El chivatazo tiene lugar en el contexto de una negociación política que el Gobierno de Zapatero mantuvo con la banda terrorista en la legislatura anterior.
* La conexión entre el chivatazo y la negociación con ETA es evidente políticamente y podría ser ratificada en sede judicial por los papeles remitidos por Francia.

* El principal responsable político del caso, por acción u omisión, es Alfredo Pérez Rubalcaba, quién era ministro del Interior en el momento en que se produjo el escándalo.
* El hoy vicepresidente primero del Gobierno ha hecho además cuanto ha estado en su mano por tapar este caso, incluyendo la mentira reiterada al Parlamento. Su responsabilidad política es por ello aún mayor.

* El tráfico de llamadas y la utilización de identidades ocultas en sus comunicaciones hace pensar fundadamente que el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, tiene una conexión directa con el caso. En estos momentos su comparecencia ante la Audiencia Nacional está pendiente de un recurso a la Sala de lo Penal. El secretario de Estado tiene pendiente además una comparecencia en el Congreso para aclarar su participación en el caso desde el 25 de enero de 2010.

Exigir las responsabilidades penales de este caso, que en la imputación de colaboración con banda armada pueden suponer hasta diez años de cárcel, corresponde a los jueces. Es fundamental para la credibilidad de nuestro Estado de Derecho que unos hechos de esta gravedad y naturaleza no queden impunes.

Las responsabilidades políticas deben dirimirse sin embargo en el Parlamento y, en última instancia, en las urnas. Y la responsabilidad política principal del caso Faisán corresponde a Alfredo Pérez Rubalcaba por dos motivos: porque era el ministro del Interior en el momento en el que se produjo el chivatazo y por ocultar con posterioridad por todos los medios la verdad. Rubalcaba ha respondido con el silencio y el insulto cada vez que ha sido interpelado por este asunto en el Congreso de los Diputados. Y lo que es aún más grave, ha mentido al menos en tres ocasiones de forma constatada en sede parlamentaria.

Ocultar la verdad y practicar la mentira no es muestra de habilidad política, sino de ausencia de unos mínimos principios éticos. El ministro del Interior puede considerar que esta vía puede permitirle eludir su responsabilidad, pero la nuestra es recordar que la política no es la arena en la que se pueden mezclar intereses legítimos con procedimientos turbios sin consecuencias indeseables. Del interés de todos es acabar con ETA, pero si hemos llegado hasta aquí ha sido gracias a la convicción generalizada de nuestra sociedad que ante el terror sólo cabe la ley y la justicia. El fin no justifica los medios y la verdad no resta poder, sino que nos protege de su abuso.
Ignacio Cosidó es diputado del Partido Popular por Palencia.

Sucesión
Rubalcaba, el Faisán y la extrema derecha
Agapito Maestre Libertad Digital 24 Marzo 2011

Tres medios de comunicación están extrañados de que el caso Faisán sea tan poco conocido por los españoles. Este periódico, esRadio y Libertad Digital TV dedicaron todo un programa de TV a buscar las causas de este desconocimiento. Felicidades por su labor de ilustración. Sin otra pretensión que añadir un argumento más a este debate, aquí aventuro yo una sencilla explicación, en verdad una ampliación del argumento de Pablo Planas, a saber, ni siquiera Rajoy se atreve con el poder casi absoluto que maneja Rubalcaba.

Sí, sí, Rubalcaba lleva tantos años mandando que incluso es respetado por los suyos. El poder trae siempre más poder. El PSOE, pues, terminará nombrándolo candidato a la Presidencia del Gobierno. No hay otra persona en su partido que se le equipare en experiencia, inteligencia y designio propio para mandar. Porque nadie conoce el poder mejor que Rubalcaba, está llamado a sustituir a Zapatero.

El poder ejercido con fuerza y violencia, sí, con la llamada violencia legítima del Estado, es la materia que mejor domina Rubalcaba; por eso, precisamente, Zapatero terminó nombrándole ministro del Interior y su segundo en el ejercicio del mando. Del poder. En fin, Rubalcaba abre la boca y ejerce con naturalidad la represión. Está en su naturaleza presionar, dirigir y diseñar los caminos por dónde tienen que ir tanto sus correligionarios como sus adversarios.

Más aún, las masas creen que será un buen presidente del Gobierno y los intelectuales de covachuela, o sea casi todos, le ríen las gracias y alaban su inteligencia. Todos parecen seguir a este líder sin mayores objeciones; incluso el jefe de la oposición, Rajoy, no se atreve a discutir con Rubalcaba sobre el caso Faisán. Acaso, por eso, por esa desidia de Rajoy, el propio Rubalcaba critica sin rubor al señor Gil Lázaro del PP, su azote en el Parlamento, porque visita cadenas de radio y televisión de extrema derecha para crear opinión pública contra él por el caso Faisán.

¿Qué es la extrema derecha? No lo sé; pero si tuviera que buscar un referente empírico en la España de hoy, miraría directamente a Rubalcaba. Si por extrema derecha se entiende el ejercicio del poder de modo oscuro, violento y sin justificar jamás públicamente, entonces nadie hay en España comparable en extremismo derechista al señor Rubalcaba; ahí está para el recuerdo su relación el gobierno del caso GAL, su organización de la violencia contra las sedes del PP en 2004, etcétera; por otro lado, tampoco creo que, en este régimen del 78, nadie haya estado en el poder ejecutivo, o sea en el poder de verdad, tanto tiempo como Rubalcaba. El poder sin límite es todo para él.

¿Quién es, pues, este Rubalcaba para dar lecciones de democracia y autolimitación en el poder a los españoles? Nadie. Y, sin embargo, este nadie ha contribuido de modo decisivo a que España sea uno de los países más salvajes de Occidente. La prueba de ese salvajismo es que él será candidato a la Presidencia del Gobierno. Apoyado, no se olvide este dato, por la "crema de la intelectualidad", o sea, el diario El País. En fin, es fatigoso y angustioso decir estas verdades sencillitas, pero, mientras haya un lugar donde nos dejen escribir, tendremos que ejercer el oficio del intelectual liberal: el trabajo de persuasión del público debe empezar de nuevo, cada día, aunque a veces envidiemos a quienes son apoyados por todo el aparato del Estado para repeler crítica.

La envidia, por fortuna, dura un instante, casi nada, porque enseguida nos percatamos de que la opinión libre, la libertad, es incompatible con los aparatos de propaganda del Estado.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Nunca tan pocos
César VIDAL La Razón 24 Marzo 2011

Nunca lo olvidaré. Sabían que el PP podía ganar más elecciones; que había triunfado en todas las áreas –especialmente la económica– donde ellos habían fracasado y que esa circunstancia los mantendría fuera del poder hasta la jubilación. No estaban dispuestos a consentirlo, pensara lo que pensara el sufrido pueblo español. El primer ensayo fue la campaña, sucia en todos los sentidos, del «Nunca mais» acusando impunemente al gobierno de un desastre natural. Pero las elecciones municipales dieron la victoria al PP precisamente en los municipios más afectados y comprendieron que la próxima campaña habría de ser más explosiva. La ocasión vino con la intervención en Irak. No les importaron ni las resoluciones de la ONU contra Saddam Hussein, ni que fuera un genocida, ni que llegáramos no con tropas sino con ayuda humanitaria después de acabada la guerra. Sólo les importaba agitar con la mentira para conquistar todo el poder que aún no estaba en sus manos.

La obscenidad superó lo vomitivo. Fue desde el director de un programa de radio que afirmó que en el «No a la guerra» se sentía treinta años más joven a un cantautor que decía que había visto a todo el pueblo detrás de él. Pasó por los aguerridos titiricejas de caviar y moqueta que aparecieron por el congreso con camisetas del «No a la guerra» y por los que perpetraron el numerito incluso en las iglesias. Incluyó a sindicatos, terminales mediáticas, políticos y tontos útiles. La tensión que crearon fue tan eficaz que más de uno estuvo a punto de salir de alguna tertulia con un golpe –los insultos se daban por descontados– y si no fue así se debió a algún compañero que se interpuso.

El agit-prop llegó a su estallido final el 11-M. En el programa del locutor con treinta años menos se afirmó de manera falsa y reiterada que se habían encontrado los restos de terroristas suicidas; los miembros de sindicatos y partidos sitiaron las sedes del PP al grito de «¡Asesinos!» y Rubalcaba, impúdicamente, violó la jornada de reflexión acusando al gobierno de mentir. Tras aquella maceración de dos años y doscientos muertos, un sector del pueblo español llevó a ZP a la Moncloa. Vino entonces la consumación de una orgía de hipocresía y demagogia. Irak se convirtió en el sambenito inquisitorial con el que condenar a millones de españoles, a los que una conocida columnista calificó directamente de «hijos de puta». Nunca creí que fueran pacifistas. Nunca lo creí porque cuando los pacifistas íbamos a la cárcel en España jamás vi a uno solo de ellos. Todo lo contrario. Habían servido sin rechistar en el ejército de un dictador al que luego execraron.

Pero agitando aquel pacifismo falso, lograron que no pocos creyeran que un atentado terrorista es culpa del gobierno, naturalmente si es de derechas. Marxistas de la corriente Groucho, aquel que dijo lo de «éstos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros», ahora han decidido enviar tropas a Libia o callan como ramonetas lo que entonces vocearon. Ayer, sus mentiras cambiaron la Historia de España de la peor manera, entregando el poder a quien ha empujado a la nación por el camino de la crisis económica, del desplome educativo, del recorte de las libertades y de la ruina institucional. Nunca tan pocos hicieron tanto daño a tantos.

Sortu, en manos del TC
Editoriales ABC 24 Marzo 2011
Se han respetado las garantías constitucionales y la decisión ha sido tomada por un órgano judicial independiente

LA Sala del 61 del Tribunal Supremo decidió a última hora de ayer no permitir la inscripción de Sortu como partido político, tal y como habían solicitado la Abogacía del Estado y el Ministerio Fiscal, para los cuales esta formación no era más que continuación de la ilegalizada Batasuna. Los informes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil aportaron los elementos de prueba esenciales que han permitido a una amplia mayoría de magistrados ilegalizar Sortu. Esta decisión judicial se ha tomado al término del proceso previsto por la Ley de Partidos Políticos, en el que han sido oídos los abogados de Sortu, quienes han podido participar en las pruebas practicadas ante la Sala. Se han respetado las garantías constitucionales y la decisión ha sido tomada por un órgano judicial independiente. El Estado de Derecho se ha desenvuelto en su mejor expresión. Ahora, la batalla legal se trasladará al Tribunal Constitucional, ante el que los abogados de Sortu harán valer los tres votos discrepantes emitidos al auto de la Sala del 61. Discrepancias de naturaleza jurídica, sin duda, y poco numerosas, pero que también reflejan la confusión política provocada —quizá intencionadamente para producir esta división judicial— por los mensajes contradictorios del Gobierno y de los socialistas vascos sobre Sortu. El discurso equívoco del PSOE y del Ejecutivo ha empañado la claridad de objetivos del Estado frente a esta nueva máscara etarra. Es la primera vez que la Sala del 61 no aplica la Ley de Partidos de manera unánime.

Por esto será más relevante que nunca la intervención del TC, con una mayoría «progresista» reforzada, que tendrá que revisar una resolución no unánime del Supremo. Además, es evidente que los Estatutos de Sortu simularon una adaptación más o menos formal a la doctrina del TC sobre el «contraindicio» del rechazo a la violencia. Pero lo que se ha juzgado no es el valor de un papel, sino la realidad de Sortu como herramienta de ETA. Sin duda, Fiscalía y Abogacía del Estado habrán de esmerarse para conseguir la ratificación del TC a la decisión del Supremo. Pero tanto o más necesario es que los locuaces heraldos socialistas de la nueva marca etarra dejen de sembrar la discordia entre los demócratas y cierren filas ante lo que puede ser el tramo final de ETA. Que será mucho más rápido si Sortu no entra en un solo ayuntamiento vasco. Los plazos procesales impedirán a Sortu estar en las elecciones del 22 de mayo, pero hace falta mucha más convicción política por parte de los socialistas.

Sortu ilegal
EDITORIAL El Correo 24 Marzo 2011

La nueva marca no ha logrado dejar atrás su pasado de connivencia con ETA

La Sala Especial del Tribunal Supremo decidió ayer rechazar la inscripción de Sortu en un fallo que contó con la discrepancia de tres de sus dieciséis magistrados. A la espera de conocer la sentencia y los votos particulares, es evidente que el veredicto del Supremo considera a Sortu una continuidad de la extinta Batasuna, cuyo registro supondría dar cauce a un fraude de ley. Los estatutos de la nueva marca no han sido suficiente aval para admitir dentro de la legalidad el nacimiento de una formación cuyos integrantes y promotores han mostrado una actitud distante respecto a su propio pasado y respecto a ETA, pero de manera tan medida y limitada que no ha logrado disipar las dudas que suscitan los últimos movimientos de la izquierda abertzale. Puede que el registro de Sortu no sea un ardid orquestado por ETA, pero seguramente el Tribunal se fijó en los indicios que apuntan a que ha sido una iniciativa consentida por la banda terrorista; de modo que la inocencia de la nueva marca no podía prevalecer sobre su reivindicación como expresión continuista de la «nueva etapa histórica» a la que aspiraría la izquierda abertzale.

Formalmente, la carga de la prueba recaía sobre la Abogacía del Estado y sobre la Fiscalía General; pero realmente la sociedad en su conjunto se mantenía a la expectativa de que Sortu rompiera con el terrorismo etarra de manera inequívoca. Máxime ante un procedimiento de ejecución de sentencia. En la vista judicial las acusaciones contuvieron más valoraciones sobre la naturaleza de la nueva formación y reservas respecto a su autonomía real que pruebas fehacientes de su sumisión a ETA. Pero la defensa acabó orientando sus argumentos hacia la solicitud de un margen de confianza a favor de un partido cuya legalización contribuiría, a su entender, al objetivo de la paz. Razonamiento que podía volverse en contra de sus promotores, que habían tratado de presentar la fundación de Sortu como la conclusión de un debate en el seno de la izquierda abertzale desligado de ETA. Es previsible que los patrocinadores de Sortu recurran al Constitucional; pero junto a los argumentos expuestos ya deberán ofrecer muestras más rotundas de su ruptura con ETA para que la nueva marca se haga creíble en términos democráticos. Credibilidad cuestionada en última instancia por la persistencia de la banda terrorista.

EA, ETA, listas y votos
Melchor Miralles El Confidencial 24 Marzo 2011

"Vosotros tenéis listas pero no tenéis votos; nosotros tenemos votos pero no tenemos listas. Hemos de ponernos de acuerdo". Este es el argumento que más repite la ETA civil en las conversaciones que mantiene con Eusko Alkartasuna (EA) para colocar a su gente en las listas para las elecciones municipales y forales del próximo 22 de mayo. Y ambas partes están encantadas de la vida de que el PSE-PSOE, el Gobierno y el resto de los partidos, sigan a la greña con declaraciones y artículos de prensa en esta yenka surrealista, un pasito para adelante, dos pasitos para atrás. "Que hablen, que sigan entretenidos, nosotros entre tanto avanzamos", dicen en fuentes de Batasuna. Y vaya si avanzan.

Parece más que probable a estas alturas que el Tribunal Supremo resuelva en contra de la legalización de Sortu. Personas que despachan con varios de los miembros de la Sala del 61 me dicen que es más que posible que sea una resolución con algún voto particular. Hay coincidencia general en que después "ya veremos qué decide el Constitucional, pero eso será después de las elecciones de mayo y tendrá incidencia para las generales de 2012, y si para entonces se ha avanzado en el final de ETA, pues a lo mejor tiene menos trascendencia".

Aunque desde el Gobierno hay quienes filtran a los que escribimos y hablamos en los medios que si Sortu no puede presentarse "será muy complicado impedir que se cuelen en las listas de EA", el vicepresidente del Gobierno y ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha dado órdenes a la Policía y a la Guardia Civil de controlar y vigilar cada movimiento de los batasunos y sus servicios jurídicos estudian ya la posibilidad "de impugnar previamente posibles listas de EA contaminadas", y creen disponer "de una batería de argumentos para, si se cuelan algunos, aplicar la Ley de Partidos y desalojarles aunque sea después de tomar posesión".

La clave está en saber si el presidente del Gobierno, finalmente, acepta que su número dos tiene razón, o termina por dejarse engatusar por los partidarios de la vía blanda, que no son pocos, en el seno del PSOE, y no sólo en el País Vasco

El vicepresidente tiene ya en su ordenador una carpeta con abundante documentación "que analiza al milímetro declaraciones públicas de líderes de Batasuna y EA, intervenciones en actos públicos, documentos incautados a ETA, datos con fotografías y vídeos incluidos de reuniones entre dirigentes de ambas formaciones, porque esta posible alianza se viene gestando desde hace más de un año, en la Comunidad Autónoma Vasca y en Navarra, y nosotros no estamos en babia".

“Se pongan como se pongan, ETA no va a estar”
Las mismas fuentes explicaron que Interior dispone en esa documentación de transcripciones de conversaciones y reuniones en las que dirigentes de Batasuna aportan a EA datos que les hacen pensar "que juntos podemos estar entre 180.000 y 200.000 votos, y éste es un caudal que no podemos desaprovechar". Los analistas de Interior consideran que la situación de debilidad que atraviesa EA, con escasa posibilidades de evitar un derrumbe definitivo en las próximas elecciones, abona la decisión de sus dirigentes de elaborar esas listas conjuntas.

Por más que los socialistas que se alinean en las tesis del presidente del partido en Euskadi, Jesús Eguiguren, se empeñen en conseguir que el Supremo haga posible la presentación de Sortu, el vicepresidente Rubalcaba insiste por tierra, mar y aire en que es "absolutamente imposible que eso suceda, se pongan como se pongan. ETA no va a estar en las elecciones, y trataremos de evitar que se cuelen en otras listas, y si se cuela alguno le desalojaremos en cuanto tome posesión, porque le ley lo posibilita".

La clave está en saber si el presidente del Gobierno, finalmente, acepta que su número dos tiene razón, o termina por dejarse engatusar por los partidarios de la vía blanda, que no son pocos, en el seno del PSOE, y no sólo en el País Vasco. Pronto lo veremos.

PS.- ¿Quién se está dedicando a robar material profesional a los periodistas? En los últimos meses al director de elconfidencialdigital, Antonio Martín Beaumont, le han robado el ordenador en su domicilio; lo mismo le sucedió al corresponsal político de El País Luis Rodríguez Aizpiolea, que tenía en el ordenador que le robaron el original de un libro que ha escrito sobre la negociación con ETA al alimón con el presidente de los socialistas vascos, el polémico Jesús Eguiguren, a quien por cierto también le han entrado los cacos en casa para birlarle solo material informático; y hace pocos días ha sido Fernando Jáuregui, director de Diarocrítico.com quien ha sido víctima de un robo en su despacho profesional: se llevaron un portátil, teléfonos móvil, I pad y numerosas carpetas con información, además de muchos de los documentos que Jáuregui ha recopilado junto a Manuel Angel Menéndez para un libro que ambos están escribiendo sobre la segunda legislatura de ZP. No nos lo tomemos a broma. Recordemos a Bertolt Brecht: primero se llevaron...

Cataluña
Droga ideológica a la puerta de los colegios
Antonio Robles Libertad Digital 24 Marzo 2011

El viernes pasado, al salir del instituto a desayunar, me topé a dos metros de la puerta con una mesa electoral del referéndum por la independencia. Hablo de Barcelona. Plantada frente a la salida como un torero de rodillas frente al chiquero, llamaba la atención toda la simbología independentista. Los agitadores del referéndum "Barcelona decideix" no esperaban a un bravo, sino a inocentes alumnos menores de edad, indefensos ante el asalto. Justo media hora se quedaron. El tiempo del recreo. Suficiente para invitarles a votar con o sin carné, sin importarles la edad, y repartirles folletos de propaganda contra la maléfica España.

Debo confesarles que la primera impresión que me produjo al tropezarme de sopetón con los nacionalistas fue la visión del camello vendiendo droga a la puerta de los colegios. No sé por qué me asaltó tan nítida, ni acabo de decidir por qué me produjo tanto rechazo, si por la obscena impostura de iniciar en los menores el negocio de la droga regalándoles caramelos envenenados, o por el abuso de menores aprovechando las inmediaciones de un recinto escolar con altas dosis de odio irracional contra España.

Al llegar al bar, comenté el descaro a mis compañeras de café. A nadie pareció importarle. Había temas importantes de verdad ese viernes, 18 de marzo de 2011. Gadafi estaba a un paso de entrar en Bengasi y pasar a cuchillo a la primavera de Libia. Rompí el hielo: era una vergüenza que Occidente se inhibiese. Por una vez vi indignación unánime ante la pasividad de la comunidad internacional. El "No a la guerra" de Irak parecía que en esta ocasión no era tan guay como lo fue entonces. Misterio de los progres. Una de ellas hizo ademanes de sumarse a mi indignación, pero antes soltó uno de esos latiguillos al uso para demostrar limpieza de sangre: "Quiero aclarar que yo no soy del PP y nunca le he votado, pero...". La corté: "Y a nosotros qué nos importa si eres del PP o le has votado alguna vez. Evitar que Gadafi asesine a su pueblo es bueno o es malo, lo diga uno del PP o Cristóbal Colón; lo que importa es la naturaleza de las ideas que defiendas y las razones para sostenerlas. ¡Basta ya de pedir permiso para expresar según qué en este lugar sagrado en que hemos convertido a Cataluña! ¡Somos profesores, se supone que adultos, con criterio, trasmisores de cultura! ¿Ni siquiera nosotros somos capaces de librarnos de los estigmas con los que el establisman catalanista nos tiene amedrentados? ¿Acaso es un delito ser del PP?, ¿es necesario que empieces por demostrar limpieza de sangre para hablar de la guerra sin ser sospechosa de salida? ¿Si fueras de ERC o de CiU te disculparías?". Mi compañera trataba de intercalar su consentimiento sin éxito. Hasta que acabé. "Perdón", concluí, esbocé una sonrisa y distensión. Aceptadas las disculpas, con mi compañera aliviada y el resto asintiendo, la mañana parecía diferente. Algo se va consiguiendo.

Reflexionando más tarde, lo que aún no sé es por qué reaccioné con tanta ira, si por haber de soportar a diario la constatación de una sociedad acobardada por tics totalitarios o por la pasividad ingrávida del estamento educativo ante la manipulación de menores de edad en pleno recinto escolar (ya sé que ha habido colegios que han patrocinado dentro de sus paredes la consulta, pero eso no disculpa la pasividad de estos profesores, sólo evidencia la desmesura a la que hemos llegado).

Esta sociedad catalana incuba el mal con la misma dedicación que impide constatar su evidencia. No desprecien el escaso número de votos que seguramente cosecharán ni reparen demasiado en la calidad democrática de estos. En aquella puerta del colegio no sólo se votaba, se cultivaba la desafección y el rechazo contra España. Son marcos mentales que van incorporando a sus vidas. Hoy son adolescentes, mañana votantes; hoy carecen de criterio para discernir intereses, mañana sólo tendrán intereses fabricados a la medida de las patrañas inoculadas ahora. No importa que uno de los suyos les espete a los morros la impostura, (como acaba de hacer en artículo demoledor Salvador Sostres), el huevo de la serpiente sigue incubándose en la mente de miles de adolescentes. Jodemos nosotros, President, contesta Sostres al "van a jodernos" de Pujol. Pues sí, no han hecho "ustedes" otra cosa desde que cerraron España al libre mercado europeo a mitad del s. XIX a través de aranceles específicos para blindar el textil catalán. A cada cual lo suyo.

Ocioso es recordar que el "ustedes" no se refiere a Cataluña, sólo a su parte sectaria. Ya saben, nada se debe de dar por obvio en sociedad tan encantada de conocerse.

GRITOS AL PEQUEÑO, de 6 años
Una profesora gallega deja de dar clase un mes porque un niño tiene el libro en español
Gritos, cambio del libro por fotocopias... Esto es lo que soporta Diego, un niño de La Coruña, por llevar el manual del Conocimiento del Medio en español.
Olivia Moya Libertad Digital 24 Marzo 2011

Continúan las historias de alumnos discriminados en sus colegios o institutos por hablar en castellano o, como en el caso que nos ocupa, por tener uno de los libros en español.

Con sólo seis años, Diego, un niño gallego, soporta gritos y discriminación en su clase de Conocimiento del Medio. La historia es especialmente sangrante pues su hermano mayor, de 12 años, escolarizado en el mismo centro público no tuvo nunca ningún problema por estudiar con libros editados en español. Y eso que en Galicia gobernaba entonces el bipartito y no el PP.

Este curso, Diego, comenzó 1º de Primaria coincidiendo con la entrada en vigor del nuevo decreto aprobado por la Xunta, que obliga a impartir en gallego Conocimiento del Medio. Según denuncian a Libertad Digital, en esta clase se le recrimina "a voz en grito" por llevar el libro en español y se le ha sustituido el manual por "unas fotocopias".

Pero no sólo eso. La profesora decidió declararse en huelga y no dar clase, ni a él ni a todo el grupo, durante todo el mes de enero hasta que Diego "dejara de llevar el libro en español".

La madre ha emprendido una lucha sin cuartel para que el acoso hacia su hijo deje de producirse. Ha presentado nada menos que cinco escritos ante el colegio y la Inspección educativa. Incluso llegó a hablar personalmente con el consejero de Educación, Jesús Vázquez. Pero nada. Según les indicaron éste simplemente se reunió con la jefa territorial de Educación que le espetó que lo que estaba haciendo era política con su hijo.

"Espero que la Xunta no diga que el de mi hijo es un caso puntual", ha señalado su madre, que conoce "a niños que usan el libro en español sin problemas y también a muchos padres que lo han intentado pero han tirado la toalla. Yo decidí seguir adelante porque Diego es un niño muy alegre, positivo y decidido pero no imaginé que llegaríamos a esto, ahora lo está pasando mal. La frialdad y falta de sensibilidad de la Xunta con mi hijo me parecen increíbles".

Según denuncia Galicia Bilingüe, "mientras que con Diego, un niño de 6 años, la Xunta se muestra implacable, hay 4.500 profesores insumisos que han proclamado su negativa a dar clases en español. (...) La Xunta tiene manga ancha con ellos a pesar de que están incumpliendo el decreto y perjudicando en muchos casos a alumnos que preferirían tener las clases en español".

Y recuerdan que "Diego, por el contrario, no perjudica a nadie ni incumple la Ley, en todo caso la Xunta sí estaría incumpliendo la LNL, ya que, según la jurisprudencia del Tribunal Supremo, este niño debería recibir toda la enseñanza en lengua materna al estar cursando el primer ciclo de primaria".

Gloria Lago, presidenta de la asociación, lamentó que ésta fuese "otra promesa incumplida y algo absurdo e incoherente", ya que, explica, "no sirve de mucho dar libertad a unos niños para que hablen en un idioma en clase si su libro está en otro; no pretenderán que hagan una traducción simultánea cada vez que leen en voz alta o que redacten en español los exámenes pero con la terminología en gallego."

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