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Recortes de Prensa   Sábado 26 Marzo 2011

 

España: Diez signos de tercermundismo
Eduardo Arroyo www.elsemanaldigital.com 26 Marzo 2011

Hace algún tiempo se publicó un artículo que señalaba algo que no puede pasar desapercibido: la decadencia de los EEUU.

El artículo lleva por título 10 Signs The U.S. is Becoming a Third World Country (Diez signos de que los EEUU están convirtiéndose en un país tercermundista). Esto no gustará a nuestros amigos liberales, que consideran a los EEUU como el modelo a seguir y el lugar donde las libertades están más garantizadas. En nuestra opinión, la decadencia de los EEUU –de la nación, no del sistema- es un hecho a lamentar por razones muy diferentes de las que aducen los liberales.

Sea como sea, el artículo del Activist Post mueve a reflexión, especialmente cuando se establece un paralelismo con España y cuando se subrayan las circunstancias que el pretendidamente incisivo artículo no señala. Vamos a ver uno por uno los diez "signos" y a compararlos con el caso español.

El primero es la "pobreza y el desempleo crecientes". En esto no hay ninguna duda. La élite política norteamericana, que odia a Cuba porque no tiene dinero y hace negocios con China porque les permite deslocalizar allí sus empresas, ha arruinado la industria manufacturera de los EEUU. El paro en aquél país raya en lo nunca visto y los empleos generados son de peor calidad, normalmente destinados a inmigrantes, ilegales o legales, que no reclaman derechos porque, a fin de cuentas, están mejor que en sus países de origen. Esta situación se sostiene por el terror de un discurso "antirracista" y "humanitario" que anatematiza a todos los que critican las razones e intereses tras la inmigración. La situación es idéntica a la española y los mecanismos de lucha contra la "xenofobia" encuentran aquí y allí sus raíces en los mismos intereses del capitalismo global.

En segundo lugar, la "dependencia económica". Paralelamente a la deslocalización de sus empresas y a la exportación de los puestos de trabajo hacia el Tercer Mundo y hacia las "economías emergentes", tanto los EEUU como España padecen en el fondo una tendencia progresiva a la dependencia económica y en algunos casos, estratégica. Esto es tanto más acusado en el caso de la compra de deuda norteamericana por terceros estados y a la fuga a chorros de tecnología hacia países capaces de utilizarla contra ellos mismos, como China. En el caso español, se añade además la estulticia de nuestros políticos, enzarzados en luchas de partido e incapaces de diseñar una política de Estado, por ejemplo, en sectores claves como el energético.

En tercer lugar, la "decadencia de los derechos civiles". Respecto al caso americano la "guerra contra el terror" ha desatado una histeria generalizada que contempla como "amenaza contra la seguridad" la mera crítica al propio sistema. Éste, a su vez, ha impulsado leyes draconianas para controlar lo que se dice, se piensa y se debate. En el caso español, la situación muestra inquietantes paralelismos: "fiscales" contra "el odio y la discriminación" son financiados con el dinero de todos mientras que, por ejemplo, la mayoría católica o, simplemente, que quiere escolarizar a sus hijos en castellano, es acosada física e intelectualmente con estrategias de lavado de cerebro –que nada tienen que envidiar a la URSS- al estilo de "educación para la ciudadanía".

En cuarto lugar, la "corrupción política creciente". En los EEUU solo el 11% de los ciudadanos cree que el congreso hace su trabajo; imagino que en España la desconfianza hacia la clase política es similar. Los casos de corrupción, que en España los partidos se lanzan unos a otros como arma arrojadiza, han hecho cundir una desmoralización general entre los españoles, que a su vez contemplan los privilegios de los que gozan esos mismos políticos. Casos como Gürtel, los ERE de Andalucía o el cinismo del juez Garzón demuestran que en España la corrupción es más normativa que excepcional.

En quinto lugar, el "ejército patrulla las calles". En España esto, por fortuna, no es posible: para mantener el "orden y la seguridad" –en realidad la hegemonía social, cultural, y por tanto política- se recurre a consorcios mediáticos y al ninguneo de los discrepantes. Por eso, si en los EEUU la "guerra contra el terror", como pedían los ideólogos neoconservadores, permitió una escalada brutal del presupuesto de defensa, a fin de librar guerras ideológicas absurdas, en España la degradación del ejército, y su reconversión en un conjunto de funcionarios apesebrados, implica un paso más en la pérdida de nuestra soberanía nacional en favor de élites transnacionales.

Tenemos, en sexto lugar, el "fracaso en las infraestructuras". Tanto en los EEUU como en España, los cortes en los presupuestos para seguir las ridículas políticas de "austeridad" dictadas por los economistas del sistema, han asegurado el progresivo deterioro de nuestra riqueza material.

La "desaparición de la clase media", verdadero sostén del país y de su prosperidad, es el séptimo de los signos. Nada que decir al respecto porque, tanto en España como en los EEUU, la "clase media" está en retroceso, al tiempo que se abre cada vez más un abismo entre aquellos miembros de la "clase media" que se unen a las clases "desfavorecidas" y una pequeña minoría que acapara cada vez más poder económico. Todo este proceso de desestructuración social es consecuencia directa de la política económica liberal de "austeridad", "control del gasto" y deslocalización de capitales y personas, tanto aquí como allí.

En octavo lugar, la "devaluación de la moneda". En esta cuestión hay considerables discrepancias. Los EEUU están acostumbrados a considerar su moneda apreciada en todo el mundo; hoy ya no es así. Por otro lado, la apreciación de la moneda puede conllevar la detención en seco de las exportaciones. A priori, la devaluación de la moneda no es algo ni bueno ni malo; sí lo es la pérdida del poder adquisitivo de los que compran, venden y ganan esa moneda. Nos tememos que en los dos casos, españoles y norteamericanos han perdido mucho del poder adquisitivo que tenían escasamente en relación a la generación nacida en los años 30 y 40, hoy, propietarios, por ejemplo, de una o dos casas. Para el español de hoy, la posesión de una sola casa –a menudo un piso tipo soviético- significa hipotecarse de por vida.

El "control mediático" constituye el noveno síntoma de decadencia. Con matices, España y los EEUU siguen un mismo modelo si bien opinamos que la situación es mucho peor en España, y en Europa en general, donde hay incluso "fiscales" especiales y una agobiante dictadura de los estereotipos de la izquierda en la historia, la cultura e incluso la ciencia. El caso español, a este respecto, es paradigmático, con dos "cárteles" mediáticos enfrentados en lo económico pero no en lo ideológico, y un espectro conservador que ha aceptado de facto muchos las reglas de juego de sus enemigos.

El último de los "signos" esgrimidos por Activist Post es el "control de capitales". La publicación lo hace en clave neoliberal y, por ello, yerra de cabo a rabo. Creen que las cortapisas al libre movimiento de capitales es característico de países tercermundistas. Puede ser pero solo circunstancialmente. De hecho, el flujo de capitales, de empresas y de personas está descapitalizando nuestras empresas y abandonándonos en manos de los usureros y los tiburones de las finanzas, destruyendo nuestro tejido manufacturero y anegándonos con población alógena inasimilable. Nosotros creemos que es más tercermundista aún la pérdida total de la soberanía económica en manos foráneas que se lucran con nuestra pobreza.

Pese a todo, la reflexión general es que, con matices originados por circunstancias históricas y políticas diferentes, llama la atención la existencia de un perfil común de decadencia, para todos los países europeos o de origen occidental. ¿Quién se atreve a explicar los motivos?

Escaños y escoños
El señor Rubalcaba es un especialista en escurrir el bulto trufando los debates con chascarrillos de taberna
TOMÁS CUESTA ABC 26 Marzo 2011

FELIZMENTE repuesto del calentón de sus adentros, el señor Rubalcaba ha vuelto a la pelea y ahí le tienen, tan terne, tan jaque, tan chuleta, dando tralla retórica y zurriagos dialécticos. Trae la sonrisa bronca; aborrascado el ceño; mezquina la apariencia; áspera la sin hueso. Luce el mohín hipócrita de los que, aún cuando callan, mienten. Y sigue haciendo gala de esa infame costumbre de encañonar al adversario desenfundando el dedo. O sea, Rubalcaba. Entero ¿y verdadero? El gallo, en cualquier caso, despliega, otra vez, la cresta y vivifica el cacareo de las gallinas cluecas. ¡Con un par de espolones! ¡Ya son tuyos, Alfredo!

Mientras la señorita Trini riza el rizo eufemístico a fin de que «el conflicto» no la deje en porretas, el señor Rubalcaba no se anda por las ramas y echa balones fuera a puntapiés de guerra. Tras pasar quince días en el dique seco, nadie podrá decir que el vicepresidente no se haya mojado a fondo al reincorporarse al Parlamento. De hecho, su celebrada intervención del miércoles puede considerarse un anticipo a cuenta (lo suyo sería a cuento) de una grotesca martingala con la que el socialismo hético intenta no abismarse en el horror del pudridero. Allende, leña al moro hasta que aprenda el catecismo. Estopa al mono, aquende, hasta que aguante la cadena.

La alternativa, pues, al César visionario es un sacamantecas ducho en el sectarismo ciego. «Hombre, “pa-siego”, yo. De Solares, na menos», remacha, disparatando al vuelo, nuestro Fénix-Faisán de los Ingenios. No obstante, en el albañal político sólo el humor de saldo acaba surtiendo efecto. Y el señor Rubalcaba —avieso remedo pánfilo del inspector de alcantarillas que doctoró en surrealismo a Giménez Caballero— es un especialista en escurrir el bulto trufando los debates con chascarrillos de taberna. Un tipo que ha dado aliento a los matones (bien fuera por acción o bien por omisión; por criminal malicia o aberrante torpeza) resulta incompatible con una sociedad que, dentro de lo que cabe, aspire a la decencia. Pero así son las cosas y así nos luce el pelo. Este país (¿no oyen las carcajadas?) es el último chiste que queda en la chistera.

El señor Rubalcaba —que siempre ha estado ahí, desde el jurásico, desde que se iniciara el gota a gota en la clepsidra de los tiempos— es, a su estilo, el dinosaurio de la fábula, una obsesión malsana, barbuda y alopécica. Empero sabe mucho (más por diablo que por viejo) y ni ha perdido los dientes ni ha olvidado las tretas. Sabe que la verdad no existe si no se halla refrendada por la verosimilitud capciosa que los telediarios condimentan. Sabe que caricaturizar al enemigo es más rentable que rebatir sus argumentos. Sabe que la aureola del poder acoquina a los propios y achanta a los ajenos. Sabe, en definitiva, que fungir de gallito (¡Con un par de espolones! ¡Ya son tuyos, Alfredo!) es el único modo de caldear el ponedero.

Si el asunto es reñir, estorban las ideas. Si el plató de «La Noria» se traslada al Congreso, diferenciar entre un escaño y un escoño exigirá ser un funámbulo de la sutileza. ¿Qué? ¿No le ve la gracia? Seguro que es usted de aquellos que se han encadenado a la extrema derecha.

Sin ti no son nada
Luis del Pino Libertad Digital 26 Marzo 2011

Editorial del programa Sin Complejos del sábado 26/3/2011

Seguro que todos ustedes saben quién es María Antonieta, la mujer de Luis XVI que acabó sus días en la guillotina, como su marido. Y seguro que todos la recuerdan por aquella famosa anécdota, cuando en vísperas de la Revolución Francesa una multitud hambrienta protestaba en la calle:

- ¿Qué les pasa?, preguntó María Antonieta.
- Gritan que el pueblo no tiene pan, Majestad.
- ¡Pues que coman pasteles!

En realidad, parece ser, según los historiadores, que no fue María Antonieta quien pronunció aquella insultante frase, sino otra de las mujeres pertenecientes a la Familia Real. Aunque en realidad poco importa quién fuera exactamente.

Lo que la anécdota ilustra, fuera quien fuera la autora de la frase, es un comportamiento que resulta mucho más común de lo que uno pudiera imaginar. Me refiero a la tentación que sienten muchos gobernantes acosados de huir hacia adelante, tratando de disimular sus miedos conscientes o inconscientes mediante un humor forzado, lleno de frivolidad y prepotencia.

Esta semana, el vicepresidente y ministro de Interior Rubalcaba volvía al congreso después de su estancia hospitalaria y el diputado popular Ignacio Gil Lázaro volvía a preguntarle por el caso Faisán.

En ocasiones anteriores, Rubalcaba se había salido invariablemente por la tangente, pero esta vez, como si quisiera demostrar a sus hooligans que vuelve en plena forma, se permitió el lujo de tratar de hacerse el gracioso, con una frivolidad y una prepotencia que nada tienen que envidiar a las que a María Antonieta se atribuyen. Rubalcaba respondió tomándose a chirigota todo el tema del chivatazo, de las investigaciones judiciales correspondientes y de las preguntas de control parlamentario que le dirigen.

Intento ponerme en la piel de aquellos que han perdido a un familiar a manos de ETA y me pregunto: ¿cómo me sentiría yo viendo al ministro de Interior haciendo chistes sobre el terrorismo? ¿Cómo me sentiría viendo a Rubalcaba demostrar lo gracioso que le parece que alguien pueda haber realizado, desde el interior de las Fuerzas de Seguridad del Estado, un chivatazo a una banda terrorista? ¿Cómo me sentiría yo viendo el nulo respeto que a Rubalcaba le merecen las víctimas con las que ETA ha ido sembrando la geografía española, muchas de las cuales han sido asesinadas gracias al dinero de ese aparato de extorsión cuya desmantelación se quería evitar con el chivatazo?

En un momento determinado de su intervención parlamentaria, se permitió el lujo incluso Rubalcaba de usar el título de una conocida canción de Amaral, "Sin ti no soy nada", para decirle al diputado popular Gil Lázaro que nadie le conocería si no fuera por la matraca que da cada miércoles en torno al caso Faisán.

Creo que recuerdo pocas intervenciones de Rubalcaba que me hayan indignado tanto. Verle cachondearse de esa manera de la lucha antiterrorista, mientras sus compañeros del Grupo Socialista le reían las gracias, me parece uno de los espectáculos más bochornosos de los últimos años.

Pero creo, además, que es un profundo error por parte de Rubalcaba y del Partido Socialista, error que demuestra que están ya en huida hacia adelante y sumergidos, como María Antonieta, en un mundo imaginario en el que han perdido ya el contacto con la calle.

Porque de lo que estamos hablando es de ETA, señor Rubalcaba:

- esa ETA con quien ustedes negociaban estando en la oposición, mientras por otro lado firmaban falsos pactos de lucha contra el terrorismo.
- esa ETA a quien ustedes tomaron en estado comatoso en 2004 - después del atentado del 11-M - para luego aplicarle el boca a boca, aprobando una autorización parlamentaria para negociar con ella.

- esa ETA a quien ustedes permitieron que se presentara a las elecciones autonómicas vascas bajo la cobertura del PCTV.
- esa ETA a quien ustedes concedieron su tan ansiada internacionalización del conflicto, mediante una resolución del Parlamento Europeo.

- esa ETA a quien ustedes permitieron que siguiera extorsionando a los empresarios.
- esa ETA a quien ustedes dieron tiempo para reconstituirse y para que siguiera rearmándose.

- esa ETA con quien ustedes se sentaron a negociar en la pasada legislatura, mientras negaban ante la opinión pública que lo estuvieran haciendo.
- esa ETA a quien ustedes hicieron el favor de desatar una auténtica campaña de descrédito contra las víctimas que se oponían a la negociación.

- esa ETA para la que imploraron ustedes benevolencia por parte de los jueces, a quienes instaron a mancharse las togas con el polvo del camino.
- esa ETA a quien ustedes toleraron que se presentara a las elecciones municipales utilizando como cobertura legal a ANV.

- esa ETA a quien ustedes permitieron así volver a los ayuntamientos de los que Aznar les había expulsado.
- esa ETA a quien ustedes han consentido que se financie a través de los correspondientes presupuestos municipales.

- esa ETA a quien ustedes han tolerado que controle, desde los ayuntamientos, ingentes cantidades de datos sobre posibles objetivos.
- esa ETA con quien ustedes siguieron negociando incluso después del atentado de la T4.

- esa ETA a quien ustedes hicieron el favor de derivar hacia el PP el odio generado por el asesinato de Isaías Carrasco.
- esa ETA a quienes ustedes han seguido haciendo el favor de desactivar todas las organizaciones que podían representar un obstáculo para la segunda ronda de negociación.

- esa ETA para la cual instauraron ustedes un cordón sanitario en torno al PP, que sólo se levantó cuando Rajoy dobló la cerviz.
- esa ETA para la cual obligaron ustedes a Rajoy a depurar al sector más españolista de su propio partido.

- esa ETA para la que han desactivado ustedes a la Fiscalía General del Estado.
- esa ETA por quien han llegado ustedes a dar un chivatazo con el que evitar operaciones policiales, chivatazo que se niegan a aclarar.

- esa ETA a quien ustedes siguen concediendo beneficios penitenciarios, a cual más escandaloso.
- esa ETA para quien están ustedes buscando perpetuamente salidas que les permitan volver a presentarse a las elecciones.

- esa ETA para quien están ustedes construyendo nuevas cárceles en el País Vasco, que permitan acercar a los presos.
- esa ETA, en fin, que es capaz de llevarle a usted a cometer la desvergüenza de hacer chistes y gracietas en el Parlamento, riéndose de los mil muertos que se dejaron su vida a manos de esos asesinos que tanta hilaridad le producen.

Así que no podía usted haber encontrado, señor Rubalcaba, peor canción con la que ilustrar su frivolidad y su prepotencia, que esa canción de Amaral.

Porque yo no sé, Rubalcaba, si el diputado popular Gil Lázaro sería algo sin usted, o si no sería nadie.

Pero lo que está perfectamente claro, desde hace mucho tiempo, es que quien no sería nada sin usted, sin Zapatero y sin el Partido Socialista... es la banda terrorista ETA.

Los etarras, sin ti, no son nada, Rubalcaba.
Absolutamente nada.

Y tu problema es que los españoles son perfectamente conscientes de ello.
Quizá sea ese el motivo de que pretendas hacerte el gracioso.

Los rebeldes de Sarkozy
Óscar Elía www.gaceta.es 26 Marzo 2011

No sabemos quiénes son ‘los nuestros’, los que garantizarían una Libia estable.

Pase lo que pase en la guerra, una cosa está clara: con Gadafi exiliado o muerto, o con Gadafi recluido en una parte del territorio libio y el resto del país en manos de los rebeldes, el problema no se habrá solucionado. Seguirá siendo el mismo que antes de los bombardeos, que antes de la guerra y que antes de las revueltas: la necesidad de una zona estable donde sus habitantes vean saciadas sus legítimas aspiraciones de libertad y bienestar. La victoria rebelde no lo garantizará per se.

El problema con los rebeldes es triple. En primer lugar, no representan a todo el pueblo libio, sino a parte de él, localizado además geográficamente en la Cirenaica; otra parte de los libios apoya a Gadafi, y una tercera permanece al margen. En segundo lugar, el Consejo Nacional de Transición tampoco aglutina a la totalidad de esos rebeldes, algunos de los cuales no pertenecen a él. En tercer lugar, las cabezas visibles del Consejo, que Francia y otros países reconocen y agasajan, no constituyen la totalidad de ese mismo Consejo, que incluye dos tercios de personas anónimas de las que nada conocemos; tristes credenciales de presentación para un proyecto de sociedad abierta.

Quiénes son los nuestros, aquellos que garantizarían una Libia estable, abierta económicamente a Europa y con niveles aceptables de transparencia institucional y libertades públicas, no lo sabemos a ciencia cierta. Sí sabemos que Francia sí ha elegido a los suyos, a aquellos de entre los rebeldes que está dispuesta a reconocer como herederos del país de Gadafi. Pero las credenciales francesas no parecen precisamente las más adecuadas como carta de presentación democrática, habida cuenta de los pocos escrúpulos que el país galo muestra en otras naciones africanas. Por ahora, en el aspecto militar va ganando Francia, y en el político aquellos miembros del Consejo de Transición adoptados o agasajados por Sarkozy. La pregunta que no está clara del todo es: ¿son también los nuestros?

*Óscar Elía es analista del GEES.

"No a la guerra de Zapatero"
Enrique de Diego www.gaceta.es 26 Marzo 2011

ZP y sus corifeos deberían pedir perdón a cuantos insultaron en nombre de Irak.

En la Primera República, Nicolás Salmerón, contrario a la pena capital, dimitió para no estampar su firma en sentencias de muerte. Eso se llama coherencia. El ultrapacifista, el líder de los asaltasedes del PP, de los del “no a la guerra” y “Aznar, asesino” nos ha metido en la guerra de Libia. Esto se llama incoherencia, desvergüenza, cara dura y cuanto quiera añadir el lector. Mi respeto a Gaspar Llamazares y a Izquierda Unida, que sí son coherentes.

Si ZP y su Gobierno consideran legítima la guerra, han de presentar su dimisión, pues carecen de legitimidad para dirigir a nuestros soldados. ZP y sus corifeos deberían ir pidiendo perdón, uno a uno, a cuantos insultaron.

Utilizaron la masacre de Atocha, con 192 víctimas, en los días de infamia del 11 al 14 de marzo de 2004, situando a Aznar y al PP como culpables de los atentados por haber intervenido en Irak. Utilizaron el sufrimiento que implica una guerra para obtener una victoria electoral y subvenciones (caso de los titiriteros, callados ahora de manera cómplice). Es preciso decir bien alto “no a la guerra de Zapatero”. Por eso, la Plataforma de las Clases Medias convoca concentración el 2 de abril, a las 12.30 horas, ante la sede socialista de Ferraz.

Esta es guerra sin objetivos claros, con oscuros intereses económicos, con la intención francesa de partir a Libia en dos para controlar el petróleo de Bengasi y a favor de los integristas, que junto con lo peor del régimen de Gadafi, lideran a los insurgentes. ZP es un absoluto incompetente, de retórica vacua, incapaz de percibir la realidad. Mandamos un submarino porque es el único que tenemos. Estamos intentando vender uno a Sudáfrica. No han podido enviar al portaaeronaves Príncipe de Asturias, por fallos en los radares. No hay dinero para los Ejércitos. Un soldado cobra 940 euros netos mensuales.

En España hay una guerra económica declarada por ZP, el Gobierno y el PSOE contra los españoles, en la que sube todo –impuestos, tasas, multas, precios– mientras bajan sueldos y pensiones. Esta es la guerra que interesa ganar.

El dilema del tirano
HERMANN TERTSCH ABC 26 Marzo 2011

Nadie podía pensar que las revoluciones de Túnez y Egipto, en general pacíficas, iban a ser la norma. Regímenes anquilosados pero firmemente arraigados durante muchas décadas, con inmensos intereses creados, multitudes adscritas como beneficiarios privilegiados y usurpación total del estado hasta el punto de convertir el poder en hereditario, no ceden el poder. Cuando lo pierden es porque se lo han arrebatado. Cada caso con sus circunstancias. Ben Alí no quiso lanzar a su ejército contra la población. O no pudo porque quizás sabía que no se acatarían sus órdenes. A Hosni Mubarak en Egipto le pasó algo similar. Aunque sí intentó aplastar violentamente las protestas. En su honor hay que decir que nadie los creyó capaces de llegar tan lejos como ha llegado Gadafi. Quizás habrían osado un «Tiananmen» de haber creído poder reinstaurar el orden y el miedo. Pero nadie imagina a Mubarak bombardeando Alejandría por mantenerse en el cargo.

Otro sátrapa está ya muy cerca de tener que tomar decisiones en uno u otro sentido. Son muchos los que le creen capaz y dispuesto a arrasar sus propias ciudades por preservar la férrea dictadura que heredó de su padre. Es Bashir el Assad. Su padre no dudó en matar en días a 30.000 civiles en Hama en 1982. Para aplacar revueltas menores a las actuales. Bashir es el dictador de la región al que de forma más verosímil se aplica esa presunción de ser menos cruel que su entorno. Algo frecuente en dictaduras. Los comunistas iban al paredón en las grandes purgas convencidos de que los mataban a espaldas del padrecito Stalin. Muchos sirios aún creen que es rehén de la camarilla de su padre. Pero ya da igual que dirija o cabalgue un tigre desbocado. Está en el dilema. Las concesiones pueden ser el fin. La guerra al pueblo también.

Amnesia de la jaima
Como la «operación militar» es especialmente indecorosa, ninguno de los poderosos quiere adoptar un protagonismo excesivo
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 26 Marzo 2011

¿SE acuerdan de la célebre jaima de Gadafi? Por ella desfilaron todos los poderosos de este mundo, naturalmente por razones de Estado, que es como en la jerga oficial se denomina a la pasta: allí hicieron manitas con el libio; allí aceptaron sus dádivas; allí sellaron convenios de explotación petrolífera y tratados comerciales con venta de armas incluida; allí, en fin, cerdearon como cochinos en una pocilga. Todos aquellos agasajos no se los hacía un tiranuelo cualquiera, sino el instigador del atentado de Lockerbie, que pese a reconocer su responsabilidad en la matanza consiguió el levantamiento de las sanciones contra Libia; y que unos años más tarde lograría también que uno de los autores directos de la masacre fuese devuelto a su país, donde se le dispensó el recibimiento que antaño se tributaba a los héroes. Y, mientras todo esto ocurría, los poderosos del mundo seguían cerdeando en la jaima de Gadafi.

Ahora los mismos que disfrutaron de los favores del libio, cagándose en la memoria de las víctimas de Lockerbie, le arrojan bombas; y esperan que nos traguemos su monserga filantrópica y que aplaudamos su súbita conversión en paladines de los derechos humanos. Gadafi ha perpetrado durante años todo tipo de abusos entre sus súbditos, ha planeado atentados terroristas, ha sufragado guerrillas que han asolado el continente africano, ha hecho desaparecer a sus opositores como por arte de ensalmo, mientras los poderosos del mundo cerdeaban en su jaima; y ahora, de repente, Gadafi se convierte en la bicha de Occidente. Ocurre esto cuando por primera vez Gadafi tiene que repeler un ataque organizado de milicianos rebeldes que pasean encaramados en carros de combate y abaten aviones del ejército libio con baterías antiaéreas; pero estos rebeldes armados hasta los dientes son designados por los poderosos del mundo «civiles indefensos»; los mismos poderosos del mundo que, cuando Gadafi encarcelaba o ejecutaba verdaderos «civiles indefensos» hacían cola ante su jaima, con el catálogo de armas que pensaban venderle a buen precio (por razones de Estado, por supuesto).

A los rebeldes muy probablemente los hayan armado los mismos que previamente habían armado a Gadafi; y ahora, después de armar a unos y otros, los poderosos del mundo se erigen en policías de tráfico y decretan una zona de exclusión aérea que sufren los verdaderos «civiles indefensos», a quienes la democracia y la libertad les llueven beatíficamente en forma de bombas. Como la «operación militar» es especialmente indecorosa, ninguno de los poderosos del mundo quiere adoptar un protagonismo excesivo, salvo el gabacho Sarkozy, que quizá sea el que más tenga que esconder de todos; y unos y otros pugnan por ceder protagonismo al «mando conjunto» de la OTAN, amparados en la resolución de la ONU: como si la resolución de la ONU y el «mando conjunto» de la OTAN fuesen otra cosa que los testaferros de su voluntad. Nuestra cancillera Trini, entretanto, reconoce que las posibilidades de derrocar a Gadafi son más bien escasas; pero, en cambio, considera que en Libia «existe base suficiente» para que el pueblo se reconcilie, en lo que demuestra poseer dotes nada desdeñables para el chiste macabro.

A esto, los apóstoles del pacifismo que se rasgaban las vestiduras cuando invadieron Irak lo llaman un «mal menor». Y así, con un «mal menor» se puede sepultar en el olvido el «mal mayor» que durante años se escenificó en la jaima de Gadafi.

www.juanmanueldeprada.com

Critican la inmersión lingüística en valenciano
La inmersión en valenciano la está forzando un grupo de presión minoritario que domina la administración educativa. El resultado final es conocido: se utilizan los impuestos de todos para imponer los valores de unos pocos.
José Ramón Atienza, catedrático de la Universidad Politécnica de Valencia
http://www.elcastellano.org 26 Marzo 2011

(Las Provincias 20/03/2011)
Recientemente se han publicado los resultados de una encuesta a padres de alumnos de la Comunidad Valenciana. Sólo un 7'8% prefiere que domine el valenciano en la enseñanza, sin embargo, el presidente de la Plataforma Valenciana por la Libertad Lingüística recordó que, de los 150 centros públicos de la provincia de Castellón, en 140 «tienen únicamente programas de inmersión puros y duros en valenciano».

La inmersión en valenciano la está forzando un grupo de presión minoritario que domina la administración educativa. El resultado final es conocido: se utilizan los impuestos de todos para imponer los valores de unos pocos.

No se puede negar que el valenciano es un bien cultural y una seña de identidad, pero, si lo convertimos en prioritario, también será un lastre que frenará el desarrollo personal y el colectivo. No es cierto eso de que «el saber no ocupa lugar», claro que lo ocupa, no se puede saber de todo, además, el tiempo es un bien escaso y no lo podemos malgastar.

Si triunfara la política de inmersión en valenciano, estaríamos volviendo a la aldea y ahora hay que ser más universales. Lo más estúpido es que recorreríamos el camino inverso al que siguieron nuestros mayores, a lo que parece, mucho más perspicaces que los docentes de ahora. Desde el siglo XVI, los mejores valencianos, la historia les denomina como el 'pueblo culto', vienen hablando y escribiendo en la lengua castellana. La lengua valenciana tuvo su momento en el siglo XIV y, sobre todo, el siglo XV, luego su uso escrito paso a ser minoritario, aunque se conservó su habla por el denominado 'pueblo llano'.

En su momento, la transición fue un proceso natural, sin imposiciones, supongo que en el siglo XVI era más útil la lengua del imperio, es decir, la lengua de Castilla. Ahora es la lengua de todos los españoles, incluidos los valencianos, y mucha más gente repartida por todo el mundo. El español, así es como se conoce al castellano fuera de España, sigue siendo una apuesta de futuro. Abandonar una lengua universal para recuperar una minoritaria puede ser muy emotivo: seguramente lo pedirá el corazón, pero es poco útil. Las decisiones importantes hay que meditarlas con la cabeza. Los errores se pagan, sobre todo como individuos, pero también lo pagaremos como pueblo.

La inmersión en valenciano la iniciaron los socialistas, su especialidad es financiar, con los recursos públicos, ideas que suenan bien pero que son poco prácticas. Ahora los populares no se atreven a imponer un poco de cordura.

Supongo que volverá a ocurrir lo de siempre, los ciudadanos con recursos se salvarán de la quema: enviarán a sus hijos a centros privados con inmersión en francés, inglés o alemán, así estarán preparados para el mundo global en el que estamos inmersos; la mayoría, por el contrario, pasarán por el aro de la inmersión en valenciano, que es lo que se ha impuesto en la enseñanza pública, más adelante, cuando salgan de su pueblo, verán que fuera son analfabetos funcionales sin una preparación adecuada. Mi esperanza es que ese día regresen, identifiquen a los responsables de su situación y los maldigan públicamente: es lo que se merecen, porque, con el experimento de la inmersión, les han hurtado un avance social, el aprendizaje del castellano, que es lo que les hubiera puesto en condiciones de competir con las clases dirigentes.

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Bildu, la decimocuarta marca electoral de la ilegalizada Batasuna
Editorial www.gaceta.es 26 Marzo 2011

La coalición electoral en la que están trabajando la izquierda abertzale, Eusko Alkartasuna (EA) y Alternatiba (formación escindida de Izquierda Unida-Ezker Batua) sería la decimocuarta marca de la izquierda abertzale, desde la fundación de Herri Batasuna en 1978.


La nueva coalición ha trascendido al ámbito público pocos días después de que el Tribunal Supremo prohibiera la inscripción de Sortu en el registro de partidos políticos del Ministerio del Interior, lo que supone que no podrá presentar candidaturas a las elecciones locales del próximo 22 de mayo.

Aunque Sortu aún puede recurrir ante el Tribunal Constitucional -tiene un plazo de 30 días desde que se notifique la sentencia- la izquierda abertzale, EA y Alternatiba han comenzado a trabajar para formar una coalición, denominada Bildu (Reunir), con la que concurrir de manera conjunta a las elecciones de mayo.

De forma paralela, los partidos y colectivos firmantes del Acuerdo de Gernika -entre ellos, los ya citados y Aralar- han convocado una manifetación a favor de la legalización de Sortu para el próximo 2 de abril en Bilbao.

La participación de la izquierda abertzale en Bildu se articularía a través de candidatos independientes, ya que no podrá firmar ningún acuerdo de coalición al no estar constituida como partido político legal.

No obstante, el vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, ya advirtió ayer de que el Ejecutivo actuará si la ilegalizada Batasuna, "como todo parece apuntar", intenta volver a las instituciones "a través de otros mecanismos distintos del de la legalización de Sortu".

Bildu sería la materialización práctica del acuerdo "Euskal Herria Ezkerretik" (Euskal Herria por la izquierda), firmado el 16 de enero por las tres formaciones citadas para impulsar conjuntamente la soberanía del País Vasco y el cambio social.

En la Comunidad Autónoma Vasca esta coalición podría incluir a Araba Bai, una escisión de Aralar en Álava, y en Navarra podría aglutinar a EA y a la plataforma Herritarron Garaia (La hora de los ciudadanos), que esta tarde presentará en Estella su oferta política.

En una entrevista publicada hoy en el diario El Correo, el máximo responsable en EA Navarra, Maiorga Ramírez, ha explicado que si Sortu fuera legal, su partido "habría contemplado la posibilidad de concurrir coaligados", pero ante esta imposibilidad EA ha apostado por "una oferta electoral plural" que esté "abierta" a la inclusión de "personas no incursas en ningún tipo de inelegibilidad".

El presidente del PNV en Guipúzcoa, Joseba Egibar, se ha mostrado hoy convencido, en una tertulia en Radio Euskadi, de que Sortu será legalizada "en los próximos meses" aunque no antes de las elecciones de mayo y que, por ello, la izquierda abertzale concurrirá a los comicios a través de Bildu y "sobre el pivote de dos partidos legales".

En esa misma tertulia, el portavoz de los socialistas vascos, José Antonio Pastor, ha considerado que el resto de partidos está "excesivamente pendientes" de la izquierda abertzale", y el presidente del PP de Vizcaya, Antón Damborenea, ha dicho que "Sortu y Bildu son marcas de Batasuna" y por tanto no deben ser legales.

Por su parte, el parlamentario de UPyD, Gorka Maneiro, ha considerado "triste" que dos partidos democráticos como EA y Alternatiba "se presten" a incluir a sus listas a candidatos provenientes de la izquierda abertzale radical.

El dirigente de Hamaikabat (formación escindida de EA), Pello González, ha opinado hoy en San Sebastián que Bildu "es la expresión de una crónica ya anunciada", puesto que hasta la izquierda abertzale "entendía que era difícilmente conseguible" su "plan A" (Sortu), por lo que "se ve" que tenía "un plan segundo preparado" e incluso podría tener dispuesto "un plan tercero".

Buenas y malas noticias
El doble discurso socialista sobre Sortu empaña la claridad moral que requiere la derrota del terrorismo
IGNACIO CAMACHO ABC 26 Marzo 2011

ES una buena noticia que el Tribunal Supremo haya cortado el paso de Sortu-Batasuna a las instituciones, y es otra buena noticia que el veredicto judicial se haya basado en los alegatos de la Fiscalía y la Abogacía del Estado, respaldadas a su vez en exhaustivos informes de la Guardia Civil y la Policía. Y lo es porque demuestra que el Estado de Derecho no se deja engañar con falsos arrepentimientos de niño malo que quiere postre, porque las víctimas del terrorismo se merecen algo más que vagas promesas de condenas futuras y porque cuando el aparato jurídico y el policial trabajan juntos —al revés que en el caso Faisán, por ejemplo— logran éxitos incontestables que frenan las continuas maniobras del frente proetarra para burlar las barreras de defensa de las instituciones. No es una buena noticia, en cambio, que el fallo se haya producido por una apretada mayoría de nueve a siete magistrados, y que tres de los que se han quedado en minoría hayan anunciado un voto particular de disconformidad que puede servir de base al recurso de los afectados al Tribunal Constitucional. Y no lo es tampoco que el lendakari vasco, Patxi López, se haya apresurado a sugerir que los interesados tienen abierta esa vía de apelación, en una especie de lamento implícito por una sentencia de la que como máximo representante del Estado en Euskadi debería felicitarse.

No es una buena noticia la abierta división de opiniones y criterios que refleja, con claras notas de deliberada ambigüedad, el discurso socialista. No lo es porque empaña la claridad moral que exige el pulso de la democracia contra el terrorismo, único ámbito de nuestra escena pública en que no caben casuismos ni matices. No es en absoluto una buena noticia que personas de intachable trayectoria de resistencia como López o su consejero de Interior, Rodolfo Ares, mimeticen la actitud complaciente y pactista de los Eguiguren o Elorza, porque esa benevolencia hacia la presunta reconversión de los batasunos siembra la confusión en torno al papel del Gobierno vasco en particular, y del PSOE en general, ante la estrategia de camuflaje del conglomerado proetarra. Y permite pensar en un doble lenguaje y en un doble juego en el que mientras el Gobierno de la nación representa —hasta ahora impecablemente— el rol de contención y firmeza que demanda la sociedad española, el del País Vasco tiende amistosos puentes de comprensión hacia la voluntad de los filoterroristas de colarse en las instituciones sin pedir perdón, sin que se disuelva ETA y sin formular rechazo explícito a su largo historial de sufrimiento y de sangre.

Cierto es que en todo este asunto las buenas noticias prevalecen sobre las malas por su carácter decisorio y ejecutivo. Pero el conjunto deja un sabor agridulce que presagia tiempos difíciles y proyecta sobre el futuro inmediato sombras de ambigüedades políticas y claroscuros morales.

ETA lo volverá a intentar
El Editorial La Razón 26 Marzo 2011

La decisión del Tribunal Supremo contra Sortu ha sido una victoria del Estado de Derecho y una derrota significativa de ETA. La Sala 61 asumió la contundencia de las pruebas aportadas por la Guardia Civil y la Policía Nacional para concluir que la nueva marca no era más que un intento de Batasuna para colarse en las elecciones. Las demandas de la Fiscalía y del Abogado del Estado establecían conexiones directas entre Batasuna y Sortu y ponían de manifiesto que su rechazo a la violencia no había sido otra cosa que una argucia para burlar la Ley, aunque no existió condena a ETA ni de su historia ni de sus asesinatos. Sortu siempre fue un instrumento al servicio de la estrategia de la banda.

La primera intentona ha sido frenada, y lo celebramos porque cada trampa de ETA frustrada nos acerca más a su derrota definitiva. Sin embargo, y por desgracia, estamos lejos del escenario final. Ni siquiera está garantizado que un sucedáneo de Batasuna no concurra a las elecciones forales y locales. El veredicto del Supremo es positivo, pero contiene elementos inquietantes. El hecho de que el fallo no fuera aprobado por unanimidad –a diferencia de las anteriores ocasiones, en que se ha pronunciado sobre la ilegalización de formaciones proetarras– no es baladí. Que saliera adelante por nueve votos contra siete, con tres votos particulares, o lo que es lo mismo, que la Sala se partiera casi en dos, introduce confusión y provoca perplejidad en un asunto con una carga probatoria concluyente.

La fractura de la Sala es además un aviso con vistas a la suerte del recurso de Sortu ante un Tribunal Constitucional con una nítida mayoría progubernamental, el perfil de buena parte de los magistrados del Supremo que se opusieron a las tesis del Gobierno. En principio, la resolución sobre Sortu del Alto Tribunal no se conocerá antes de las elecciones del 22-M si la tramitación es «normal». En caso contrario, habría que pensar en un proceso excepcional fuera de la razón jurídica, que alimentaría conjeturas escandalosas. En el plano político, ciertas interpretaciones del socialismo vasco invitan a la desconfianza. A los Eguiguren y Elorza, claramente alineados con Sortu, se suma una corriente, incluso en el Gobierno vasco, que edulcora el discurso de la exigencia y lo sustituye por el de la mano tendida, y que debería ser reprendida por el PSOE.

El Gobierno y el PP tienen que mantener la firmeza de este primer envite hasta el final, y ambos están obligados a no equivocarse ante el seguro plan B de ETA que, como adelantó LA RAZÓN, contempla que Batasuna alcance las instituciones a través de las listas de EA. La reciente reforma de la Ley Electoral otorga herramientas para anular una candidatura «contaminada», por lo que no debería haber problema si existe voluntad. Que ETA se mantenga fuera de las instituciones es una cuestión de justicia que fortalece a la democracia. Quienes cuestionan este principio no sólo dan la espalda a las víctimas, sino que favorecen la estrategia de los terroristas, que pretenden destruir la democracia desde su interior. El Estado de Derecho sólo debe esperar la derrota y disolución de la banda. Es la única garantía de una nueva época.

Preguntas
JOSEBA ARREGI El Correo 26 Marzo 2011

Cuando pase el debido tiempo nos daremos cuenta de que entre las víctimas de la violencia terrorista de ETA, además de los asesinados y de quienes han sufrido atentados, están las palabras, está el lenguaje, y como no se puede pensar sin palabras -no existe pensamiento fuera del lenguaje- nos daremos cuenta de que la propia capacidad de pensar ha quedado seriamente dañada por la violencia terrorista. Ante esta situación, de vez en cuando es bueno recurrir a preguntas ingenuas para romper la supuesta solidez del pensamiento desarrollado bajo las condiciones de la violencia terrorista. Muchas veces son las preguntas ingenuas e ignorantes de los niños las que ponen de manifiesto la vacuidad, cuando no la peligrosidad, de nuestros pensamientos, de nuestros discursos. Muchas veces necesitamos de un niño que grite que el rey está desnudo para romper la coraza del discurso oficial.

Al hilo de la esperanza y el escepticismo que nos embargan por el nacimiento de Sortu, por el distanciamiento que van poniendo de manifiesto, eso sí, con cuentagotas, por la ruptura -que no llega a ser ruptura- que parece que van poniendo en práctica en relación a ETA, podemos caer todos en un coro de alabanzas que se renuevan y se repiten cada vez que vemos que dan otro pasito en la buena dirección.

Se puede leer en los periódicos que la izquierda nacionalista -la prensa dice que la izquierda abertzale- justifica la última nota de prensa «tras los recursos presentados por la Fiscalía y Abogacía del Estado». Pregunta: ¿si no se hubiera mantenido la exigencia de que para hacer creíble su ruptura con el pasado era, sigue siendo necesario condenar la historia de terror de ETA, y que al no hacerlo tanto la Fiscalía como la Abogacía del Estado estaban obligados a presentar recursos, habrían dado este paso en el que parece que están dispuestos a rechazar el supuestamente y presuntamente planificado atentado contra el lehendakari López? Si es esa exigencia la que les va empujando a dar cada vez más pasos, ¿por qué hay que resignarse a dejar caer la exigencia en nombre de no se sabe qué realismo político?

Como escribe un periodista, ya que están dispuestos a condenar un supuestamente y presuntamente planificado atentado contra el lehendakari López por parte de los detenidos en Euskadi hace unos días, ¿por qué no dan el verdaderamente, y no presuntamente, creíble paso de condenar los atentados cometidos por los mismos detenidos, el atentado contra la casa cuartel de Burgos y contra el inspector Puelles, por ejemplo?

«Queremos remarcar el derecho que tenemos los sectores independistas y socialistas de la sociedad vasca a encauzar nuestro proyecto político a través de una oferta electoral», escriben en la nota de prensa. Pregunta: ¿votar a Aralar no es votar independencia y socialismo? Además: los socialistas alemanes, y los españoles, tuvieron que renunciar al marxismo para ser homologables democráticamente. ¿Qué significa un proyecto independentista en una sociedad compleja y plural como la vasca, qué consecuencias tiene un proyecto independentista -es decir, unilateral- en una sociedad en la que los sentimientos de pertenencia son complejos, mixtos, mezclados, plurales? ¿No supone un proyecto totalitario?

«No hemos nacido para dar continuidad a partidos ilegalizados», escriben. Pregunta: ¿pero sí a una historia mezclada con violencia y terror? Y si no es así: ¿por qué dudan, o no quieren, o no pueden, o no se atreven a romper con esa historia condenándola?

«reafirmarnos en nuestro rechazo ante cualquier acto de violencia». Pregunta: ¿para quiénes escriben estas palabras? ¿Es la detención de los terroristas del comando Otazua un acto de violencia? ¿Es la detención de los miembros de ETA efectuada recientemente en el norte de Francia un acto de violencia? ¿Cuando escriben rechazo ante cualquier acto de violencia, incluyen también los ejercidos por el Estado desde su definición de monopolio legítimo de la violencia? Formulado de forma muy breve y concisa: ¿el rechazo de la violencia en la que se reafirman implica la aceptación del Estado de derecho? ¿Qué diferencia establecen entre rechazo y condena?

«Desde Sortu entendemos que el fin de la violencia no tiene precio político. Eso sí, la paz es algo más que el fin de la violencia y tiene que estar sustentada en el respeto a todos los derechos individuales y colectivos». Pregunta: ¿cuáles son los derechos individuales y colectivos que señalan? ¿Bastan los que están señalados en todas las constituciones democráticas actualmente vigentes en los países democráticos? ¿Se preguntan si algunos derechos colectivos a los que pueden estar apuntando sin citarlos pueden estar en contradicción con claros y bien definidos derechos individuales? ¿Comparten la idea de Michael Walzer que dice que los derechos humanos -es una forma muy clara y definida de referirse a los derechos sin los cuales no hay ni paz ni libertad, palabra que brilla por su ausencia en la nota de prensa- o son pocos, o dejan de ser universales?

«Nuestra legalización no puede estar sujeta a batallas políticas, a inercias de un pasado reciente, sino que debe entenderse como un ingrediente indispensable para construir un futuro sin violencia». Veamos si entiendo bien: ¿si no se legaliza Sortu, seguirá existiendo violencia? ¿La legalización de Sortu es la condición, el precio para que desaparezca la violencia, para que exista un futuro sin violencia? ¿En el futuro debe desaparecer el Estado de derecho para que no exista violencia alguna?

Es posible que tengan razón cuando dicen que cumplen con todos los requisitos establecidos por la Ley de Partidos. Serán los tribunales los que lo establezcan, no yo. Pero a mí sí me compete hacer preguntas, porque lo que está en juego, más allá de la legalización o no de Sortu, es la democracia, la que ya existe desde que la sociedad vasca optó por la reforma y no por la ruptura. Y porque, sobre todo, lo que está en juego es la libertad que nadie regala y que debe ser defendida contra sus muchos enemigos, legales o no.

Política suprema
Los herederos de Batasuna podrían sentirse más cómodos a cobijo de una coalición entre EA y Alternatiba que en Sortu legal
KEPA AULESTIA El Correo 26 Marzo 2011

Las acusaciones directas o veladas sobre la motivación política que encerraría la decisión de la Sala Especial del Tribunal Supremo, anulando la inscripción de Sortu como formación legal, se refieren a la existencia de una intencionalidad previa o de un ánimo condicionado por indicaciones ajenas al procedimiento judicial. Son las acusaciones que los promotores de Sortu y los portavoces de la izquierda abertzale vertieron una vez se conoció el fallo, recuperando el estigma del Estado como poder monolítico y unívoco. Pero el relato de lo acontecido tras las deliberaciones de los dieciséis magistrados de la citada Sala, cuando tuvieron que adoptar una decisión de sí o no a la impugnación del nuevo partido, permite hablar de 'política' en el sentido más neto del término. Puesto que solo una actitud 'política' puede explicar que, siendo siete los magistrados que se mostraron contrarios a la ilegalización de la sigla presentada al registro de partidos, únicamente tres se dispusieran a redactar voto particular discrepando del fallo.

Ese corrimiento hacia la postura mayoritaria indica que las desavenencias fueron mayores de lo que presupone el resultado final, lo cual probablemente se traslade al contenido de la sentencia. Sería aventurado suponer que la falla descubierta en el Supremo allanaría el camino ante el Constitucional si éste resuelve de inmediato. Hipótesis más probable si la sentencia corrige a la baja algunos de los argumentos presentados por el Abogado del Estado y la Fiscalía General. La celeridad con la que se ha pronunciado el Supremo invitaría al Constitucional a pronunciarse con anterioridad al 18 de abril, fecha límite para la presentación de candidaturas a los comicios del 22 de mayo. Pero lo más significativo del caso es la parsimonia con la que actúa la propia izquierda abertzale, que esperó hasta el último momento para dar forma a Sortu y ahora parece hasta indolente, dispuesta a situar su recurso al TC al margen del calendario electoral, como si fuesen los demás, empezando por el lehendakari López, quienes tuvieran más prisa que ellos. Parsimonia que alienta la impresión de que, en realidad, los sucesores de Batasuna se sentirían hoy más cómodos a cobijo de una coalición con EA y Alternatiba (Bildu), combinada con agrupaciones locales de electores, que encorsetados por la sigla del sol naciente.

Consumado el esfuerzo de depuración doctrinal en los estatutos presentados al registro, la izquierda abertzale y los integrantes nominales de Sortu se disponen ahora a esperar que sea el Estado quien se mueva de posición, activando el TC o, mejor, admitiendo la integración de sus candidatos en las listas de la coalición Bildu y en agrupaciones de electores. La idea de que si no es esta vez será la siguiente ha calado tan hondo en amplios sectores de opinión que resulta más difícil justificar por qué no ahora. Para apretar un poco más a la izquierda abertzale y ponerla a prueba, sería la respuesta. Pero está claro que los herederos de Batasuna no irán más allá de donde han llegado con los estatutos de Sortu y su defensa ante el Supremo. Porque, en el peor de los casos, a cambio de que al final no puedan presentarse a las elecciones locales y forales, saben que lograrán pacificar su interior, garantizar la unanimidad. Es esto lo que confiere tranquilidad a sus dirigentes. Aunque saben que deberían darse alguna prisa, porque cuanto más tarde se produzca su vuelta a la legalidad más evidente se hará que el «nuevo escenario» anunciado tan religiosamente a sus bases se reduce a su propia legalización.

La llamativa vuelta de la izquierda abertzale al juego institucional puede proyectar la sensación de un triunfo, sobre todo si su presencia desbarata el juego de mayorías precedente y condiciona la gobernabilidad futura. Si de una manera u otra la izquierda abertzale logra participar en los comicios del 22 de mayo, habrá probablemente dos triunfadores: ella y el Partido Popular. No tanto porque ambos estén en condiciones de obtener un resultado excepcional en Euskadi, como por el retraimiento que el especial protagonismo de la izquierda abertzale y el ascenso del PP en los pronósticos pudiera inducir entre los seguidores potenciales de otras opciones. La eclosión de los sucesores de Batasuna no garantizaría su éxito con posterioridad al primer escrutinio. Pero contrastaría tanto con la imagen apocada y en declive que vienen ofreciendo en los últimos tiempos -en comparación a cuando aparecían con un valedor armado detrás- que se percibiría exitosa entre sus propias filas.

Parecidos efectos tendría que, no pudiendo concurrir a las elecciones locales y forales de mayo, la izquierda abertzale recuperase la legalidad de cara a unas generales que podrían adelantarse al próximo otoño. Un PP ganador y los herederos de Batasuna en condiciones de regresar al Congreso y al Senado como la voz más disonante de las Cortes de Rajoy. Sea porque la izquierda abertzale logre colocar electos en ayuntamientos, juntas generales y Parlamento navarro, sea porque no lo consiga, en el probable caso de que el Constitucional resuelva sobre el recurso que presente Sortu después de las próximas elecciones, sus magistrados pueden encontrar la cuestión de fondo -inacción etarra y moderación radical- tan madura que les resulte muy difícil dar la razón al Supremo. Se convertiría en un trampolín moral que permitiría a la izquierda abertzale acomodarse definitivamente en la desmemoria.

SE DECLARAN EN REBELDÍA
Más de 4.500 profesores de Galicia se niegan a dar clase en español
Avisaron a la Xunta que seguirían dando las clases en gallego y amenazaron: un solo expediente y "toda la enseñanza se pondrá en pie".
O. Moya Libertad Digital 26 Marzo 2011

Profesores en pie de guerra y rebeldía. La profesora de Diego no es para nada un caso aislado. Nada más y nada menos que 4.500 de secundaria registraron hace casi un año sus firmas en la Xunta para anunciar abiertamente su insumisión ante el decreto que iba a aprobar la propia Xunta.

No iban a declararse en ese momento en huelga como la maestra de Diego, pero sí afirmar "explícitamente" que seguirían dando clase en gallego a pesar de lo que dijera la redacción final de la norma.

‘Queremos Galego’ es la plataforma a través de la cual se agruparon estos 4.500 profesores. Ésta amenazó al gobierno de Feijóo avisando de que si expedientaba a "algún profesor" por dar clase en gallego, "toda la enseñanza se pondrá en pie".

Pero no fue necesario ya que Feijóo terminó incumpliendo su propio decreto, ya de por sí decepcionante. Y los inspectores se dedican a otras tareas. Las solicitudes de matriculación desvelaron que sólo se consulta a los padres sobre la lengua que quieren para sus hijos en el primer curso de Educación Infantil.

De esta manera Alberto Núñez Feijóo incumplía cada una de las promesas que realizó durante su campaña electoral; compromisos que le valieron el apoyo de Galicia Bilingüe y otros grupos contrarios a la imposición del gallego.

* Los padres elegirán el idioma de las asignaturas troncales. (No lo pueden hacer en ningún curso)
* Habrá una casilla con la pregunta vinculante en el sobre de la matrícula. (Sólo en 1º de preescolar los padres pueden contestar a esa pregunta)
* Los alumnos tendrán libertad para utilizar oralmente y por escrito. (Por escrito desde luego no)

Con respecto a esto último, Galicia Bilingüe ha alertado de que numerosos centros educativos y distintas APAs reparten gratuitamente libros en gallego, no así los que están en castellano. Además, en muchos institutos de Secundaria se les dice a los alumnos que para las asignaturas en gallego el libro ha de ser obligatoriamente en este idioma, mientras que para aquellas que se enseñan en español, podrán escoger cualquiera de las dos lenguas.

Los costes de la normalización lingüística
www.libertadlinguistica.com  26 Marzo 2011

Recientemente, los días 1 y 4 de marzo, la Xunta de Galicia -mediante órdenes de la Secretaría General de Política Lingüística- ha aprobado la convocatoria de ayudas:

-Orden del 4 de marzo de 2011 por la que se establecen las bases para la concesión de subvenciones a las entidades locales de Galicia para la promoción del uso de la lengua gallega. Por una cuantía inicial máxima de 420.000€.

-Orden do 1 de marzo de 2011 por la que se establecen las bases reguladoras para la concesión de subvenciones para la edición en lengua gallega de recursos didácticos curriculares para niveles no universitarios por una cuantía inicial máxima de 400.000€.

En total 820.000€, 136.436.520 pesetas. Con independencia de que puedan ser legales estas actuaciones dentro de un sistema constitucional que durante estos 30 años de vigencia se ha violentado para hacerlo posible, hay que preguntarse si hay que dilapidar el dinero que se recauda de los impuestos de todos para "normalizar" lo que ya es normal en la calle, que es el uso libre de la lengua que cada uno estima conveniente.

¿Hasta cuándo se van a derrochar recursos y energías en normalizar a los ciudadanos? Es intolerable desde todo punto de vista.

Con esos 820.000 euros, que son sólo la punta del iceberg de todo lo que se gasta para normalizarnos, se podrían contratar 20 ATS o 16 médicos. O simplemente, se podrían ahorrar que buena falta hace.

Saludos,
Junta Directiva MLL

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