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Recortes de Prensa   Domingo 27 Marzo 2011

 

La división interior de España
Editoriales ABC 27 Marzo 2011

Las competencias autonómicas han acabado creando un Estado descompensado, con fronteras interiores, no marcadas pero reconocibles

El debate sobre el desarrollo del sistema autonómico de organización del Estado ha sido monopolizado por las tensiones segregacionistas de las comunidades gobernadas por nacionalismos, dejando a un lado, o prestando menos interés, a otros procesos de división interna no menos importantes. Al mismo tiempo que España ha ido generando altos niveles de riqueza y bienestar para la gran mayoría de la sociedad —al menos, hasta la actual crisis—, también es cierto que las competencias autonómicas han acabado creando un Estado descompensado, con fronteras interiores, no marcadas en el mapa, pero reconocibles en múltiples áreas.

Aparte de la hipertrofia legislativa causada por diecisiete parlamentos y gobiernos, o de las diferencias fiscales entre regiones con sistema foral y las que no lo tienen, incluso de estas entre sí; las desigualdades en el tratamiento a la familia, en la financiación de servicios públicos básicos (como sanidad o enseñanza) convierten la diversidad autonómica en fuente de agravios.

El problema no radica en el propio sistema autonómico, previsto en la Constitución como un modelo de transferencia de competencias estatales con destino a unos entes políticos de ámbito regional.

El problema se sitúa en la mutación de este principio autonómico de organización del Estado en una coartada para crear «microclimas» sociales, políticos, normativos, educativos y culturales, que acaban debilitando los lazos imprescindibles para que exista una única ciudadanía. El ejemplo de la ayuda pública a las familias, que recoge la información que hoy publica ABC, es paradigmático de esas desigualdades que comienzan en la cuna misma del español que nace en uno u otro lugar. Ayudas que, para la misma familia, son de cero euros en Aragón o de 2.898 al año en Cataluña.

Sería ilusorio pretender una uniformidad igualitarista en todo el territorio. Cada comunidad debe disponer de un margen para adaptar sus políticas fiscales y sociales a la realidad de sus ciudadanos. El reto es saber ejercer estos poderes singulares sin abandonar el interés general y nacional. Lamentablemente, ser español no tiene el mismo significado en toda España y, por ello, el problema afecta a institucionales del Estado, como el Gobierno y el Parlamento. La afirmación de que España es una nación de ciudadanos libres e iguales en derechos y obligaciones sólo tiene sentido en un Estado dispuesto a garantizar esa igualdad.

Las competencias autonómicas han acabado creando un Estado descompensado
El despelote autonómico lastra a España y arruina a los españoles
A la hora de la verdad, hay fronteras interiores, no marcadas pero reconocibles
Redacción, Periodista Digital 27 Marzo 2011

Según la Comunidad autónoma, un niño puede venir al mundo con pan bajo el brazo o sin él. La diferencia radica en la Comunidad autónoma en la que resida.

Unas dan ayudas directas por tener un hijo; otras no. Varias las conceden según nivel de renta; otras sea cuales sean los ingresos del hogar. Las hay que conceden ayudas extra por parto múltiple, pero no todas por igual, porque algunas, por ejemplo, solo las dan a partir de trillizos.

Son algunos casos de las disparidades que se dan entre las 17 comunidades en el apoyo directo a las familias.

Un médico de atención primaria del servicio andaluz de salud cobra por una guardia continuada de 24 horas 424 euros. La misma prestación laboral en Murcia le supone al facultativo una retribución de 648 euros.

Y eso, aunque le choque casi tanto como ver a nuestros políticos usar pinganillos en el Senado para entenderse, no tiene nada que ver ni con la Macarena ni con la Virgen de la Fuensanta y, menos aún, con la bulería o el arroz en caldero del Mar Menor. Tiene que ver con el despelote autonómico español.

Un despelote que alimenta la creación de 'fronteras interiores', marcadas no solo por la diferencia de peso político entre unas autonomías y otras sino por la capacidad legislativa que, en materia fiscal y económica, disfrutan algunas regiones. Específicamente el País Vasco y Navarra.

La Rioja cuantifica el coste que le supone ese «efecto frontera» entre 17 y 19 millones de euros anuales.

Es una simple consecuencia de la foralidad, que permite a las tres diputaciones vascas y Navarra hacer 'competencia desleal' a sus vecinos, interveniendo autónomamente en la política fiscal y en los incentivos de las empresas asentadas en su zona.

UN ESTADO DESCOMPENSADO
Al mismo tiempo que España ha ido generando altos niveles de riqueza y bienestar para la gran mayoría de la sociedad -al menos, hasta la actual crisis-, las competencias autonómicas han acabado creando un Estado descompensado, con fronteras interiores, no marcadas en el mapa, pero reconocibles en múltiples áreas.

Aparte de la hipertrofia legislativa y el gasto que originan diecisiete parlamentos y gobiernos, las desigualdades en el tratamiento a la familia, en la financiación de servicios públicos básicos (como sanidad o enseñanza) convierten la diversidad autonómica en fuente de agravios.

UNA ESPAÑA, 17 ESPAÑOLES
El sistema autonómico, previsto en la Constitución como un modelo de transferencia de competencias estatales con destino a unos entes políticos de ámbito regional, ha servido de coartada para crear «microclimas» sociales, políticos, normativos, educativos y culturales, que acaban debilitando los lazos imprescindibles para que exista una única ciudadanía.

El ejemplo de la ayuda pública a las familias es paradigmático de esas desigualdades que comienzan en la cuna misma del español que nace en uno u otro lugar.

Ayudas que, para la misma familia, son de cero euros en Aragón o de 2.898 al año en Cataluña.

Ser español no tiene el mismo significado en toda España. La nuestra y nos duele decirlo, no es una nación de ciudadanos libres e iguales en derechos y obligaciones.

De domingo a domingo
Un enorme y estupendo disgusto
Carlos Dávila www.gaceta.es 27 Marzo 2011

“El 22 de mayo, los estrategas que dirigen la política de Rajoy contra el peor gobernante que haya tenido España nos dejarán, a la hora del recuento electoral, con el culo al aire: los duros habremos fracasado”.

Tengo la sospecha de que el próximo 22 de mayo no va a ser un buen día para nosotros. Que no cunda el pánico; me explico. En la noche de ese domingo es probable que se confirme el acierto rotundo de la estrategia seguida por el PP como oposición del deleznable Gobierno de Zapatero. El pasado miércoles ese tipo de oposición adquirió su carácter más relevante con ocasión del pleno del Congreso sobre la guerra –que es guerra, tontitos– de Libia, la guerra a la que el Ejecutivo socialista y ganapanes varios denominan de diversas formas, todas ellas ambiguas cuando no francamente estúpidas. Fue, en efecto, un pleno –los debates, ya se sabe, son otra cosa– que personalmente me recordó un antecedente histórico protagonizado, en los albores de la Transición, entre aquel incombustible ministro de UCD, Rodolfo Martín Villa, y el líder del Partido Socialista Andaluz, con siglas prostáticas ya por entonces, Alejandro Rojas Marcos. Ambos habían pactado por lo bajo para resolver –que luego no se resolvió– la proclamación absoluta pero chapucera de la autonomía andaluza, y ambos también protagonizaron un careo parlamentario entre bochornoso y chusco.
Una forma de hacer política

Lo del pasado martes fue un mal remedo de aquella patraña. La faena de aliño, ajustada, eso sí, a las tablas de la realidad, pero acordada con certeza con el otro torero del cartel, con Zapatero, significó la representación más genuina de una forma de hacer política de oposición que probablemente –digo– obtenga un enorme triunfo electoral en apenas mes y medio. No será en consecuencia un buen día para nosotros. Y no porque no deseemos (en mi caso lo deseo fuertemente) la victoria del Partido Popular; la queremos aunque sólo sea para que no continúe en el poder esta cuadrilla de desharrapados políticos.

Cualquier cosa antes de que estos individuos demoledores sigan haciendo de España su predio barriobajero. No; la razón para opinar que ese día no sería una buena fecha para nosotros es que los estrategas que están dirigiendo la morigerada y bendita política activa de Rajoy para combatir al peor gobernante que nunca haya sufrido nuestra democracia nos dejarán en esas horas del recuento acelerado directamente con el tafanario al aire, con menos tiros ya para disparar que una escopeta de feria de las que fallan de mano en mano. Ellos habrán acertado; nosotros, no. Así de simple.

¿Cómo pensar después de lo que tuvo que padecer el PP con la guerra de Irak que Rajoy no iba a hacer en ese pleno ni siquiera una breve reseña del miserable comportamiento del PSOE y de sus paniaguados zejudos? ¿Cómo creer que tras aquellos furibundos ataques, impíos, violentos incluso, el PP iba a dejar sin respuesta a los que entonces perpetraron tal indignidad y ahora defienden vergonzantemente una guerra abierta? ¿Cómo adivinar que los que llamaron asesinos, sicarios y toda suerte de improperios de la más baja estofa a Aznar, a bastantes de los que esta pasada semana se sentaron en sus escaños del Congreso y algunos otros temerarios, se iban a quedar sin obtener una sonora réplica de quien, como Rajoy, fue una de las principales víctimas de aquella acometida políticamente criminal?

Pues así fue: apenas un par de pellizquitos de novicia timorata y fuese Rajoy y no hubo nada. Con certeza que los que prepararon esta conducta particular del presidente popular están aún seguros de su rentabilidad; es más, lo están a corto plazo. Algún ejecutivo del PP que no es –no se alarmen– ni el propio Rajoy ni la secretaria general Dolores de Cospedal hacen estos días continuas apelaciones a la moderación; es de suponer que porque creen en ella más allá del oportunismo episódico. Entre estos citados, y aquí viene lo gordo –y, permítanme, lo intolerable–, se encuadran algunos que reprochan a los que actúan/actuamos de forma más contundente una destemplanza en la información y, sobre todo, en la opinión, que –dicen– no es una norma eficaz y digna de comportamiento. Como suena. Pero –y ahí radica lo más grosero y también lo más cómico– que a continuación añaden con gesto cómplice de inteligencia malvada: “Claro está que a nosotros nos viene bien; nos viene bien que gente como vosotros nos haga el trabajo sucio”.
Unos y otros, ¿iguales?

Dejemos en el solo relato la consideración que a cada quien le puede merecer tal postura. Regreso al inicio: es ciertamente probable que los diseñadores del rajoyismo acumulen una enorme satisfacción a las 10 de la noche del próximo 22 de mayo. Ganará el PP y casi todos, menos los jetas que siguen viviendo de la ubre socialista desde tiempos inmemoriales, nos vamos a alegrar. Ese día, esa noche, puede ser el del despertar de una hedionda pesadilla que ya tiene siete años y medio de vida. Todo eso será cierto, como cierto es que los coach del PP nos van a hacer una enorme pedorreta justificada, de las que hacen época, a los que venimos criticando matizadamente la mesura de las réplicas contemplativas, suave como el desodorante de una fémina, que ha cumplimentado el PP durante estos años de la última legislatura.

Es curioso que los aduladores de Rajoy coincidan en calificar nuestra forma de entender este tipo de oposición con los arrebatacapas de la izquierda que nos tildan de ultraderechistas (Rubalcaba, ¿por qué no te callas?), cavernícolas y hasta de franquistas irredentos. ¡Idiotas! De los primeros, qué quieran que les diga: son francamente bobos; piensan, en su seráfica estolidez, que la izquierda les va a agradecer el servicio o aún más: que les va a considerar uno de los suyos, aunque, eso sí, como pobres hermanos separados y extraordinariamente errados. Los segundos sencillamente van a lo suyo: al insulto procaz, a la descalificación marginadora y a la persecución pertinaz con todos los medios a su disposición: ¿o es que se creen que no sabemos hasta dónde llega su injerencia en nuestras vidas privadas?, ¿es que se creen que los demás, por no estar ungidos por el pelma de Marx, somos tontos del haba? Estos –lo repito– es de esperar (y de confiar) que se aticen un sopapo enorme en las venideras elecciones; nada sería más higiénico para España que se fueran de una vez al banquillo, y no pongo adjetivos al sustantivo para que esas personas –tan sensibles siempre– no se me pongan, como Garzón y Bermejo, de cacería.
Mucho PSOE, lo comprendemos

En cuanto a los otros, la enhorabuena ya por anticipado, con sólo, eso desde luego, una levísima consideración: que si en alguna ocasión vuelven al rebato porque de nuevo se van a sentir vapuleados, se busquen también otros lanzadores de martillo, que seguro que en estas circunstancias en las que se avecina un afortunado cambio político en este desgraciado país los van a encontrar haciendo cola en el estadio de Génova. Pero vamos a ver: ¿es que no están recibiendo ya reclamos para hallar acomodo en las nuevas y pingües Administraciones que se presumen? Les informo que, por cada puesto que aparece en el mercado de los medios de comunicación oficiales, hay ya registrados, con nombres y apellidos muy sonoros, al menos cinco candidatos. La mayoría de ellos son naturalmente un ejemplo de templanza contrastada, de convivencia pacífica con quien haga falta y de confianza en el futuro, y han permanecido durante todos estos años escondidos en ováricas madrigueras. Es lógico, les comprendemos: el PSOE es mucho PSOE y produce miedo hasta a las ratas que estos días huyen de él. La vida, ¿qué les voy a contar?
Miembros del Ejecutivo admiten que España está en un conflicto bélico en Libia mientras Zapatero niega la mayor

4.500 chantajistas que Feijóo debería expulsar
EDITORIAL Libertad Digital  27 Marzo 2011

Es ciertamente sorprendente que en un país occidental todavía se vulneren derechos básicos de los ciudadanos con total impunidad, pero eso es exactamente lo que viene ocurriendo en algunos territorios de nuestro país desde hace décadas en lo que respecta al uso de la lengua común. Ni siquiera cabe achacar a la hegemonía de las formaciones separatistas la existencia de esta violación flagrante de derechos civiles porque, lamentablemente, éste es un desafuero que se produce también en autonomías en las que los partidos nacionalistas son una fuerza política entre minoritaria y marginal. Ahí están Baleares, Valencia y Galicia para demostrarlo.

El episodio de rebeldía protagonizado por los profesores gallegos firmantes de un documento chantajista para imponer el gallego a los escolares es sólo un jalón más en la penosa trayectoria de concesiones al nacionalismo de que el Partido Popular ha hecho gala desde hace ya demasiado tiempo; algo de lo que no parecen avergonzarse sus responsables directos como es el caso Núñez Feijóo.

El presidente gallego no sólo ha traicionado la confianza de sus votantes incumpliendo vergonzosamente su "contrato electoral" en el que aseguró que obedecería la voluntad paterna en la elección de la lengua vehicular, sino que ha sido incapaz de tomar las medidas disciplinarias contra un cuerpo fanatizado de profesores que se atreve a insultar y a amenazar a los ciudadanos que pagan sus sueldos.

Porque, por si los dictadorzuelos nacionalistas del aula lo desconocen, ellos están al servicio de sus empleadores, que no son los responsables políticos de la Xunta presidida por un petimetre acomplejado, sino todos los ciudadanos gallegos, que con sus impuestos mantienen el sistema público de enseñanza que estos chantajistas utilizan como su pazo particular.

En un país serio, cualquier empleado público que manifiesta abiertamente su voluntad de incumplir las leyes y vulnera los derechos constitucionales de los administrados es puesto inmediatamente en la calle, que es exactamente lo que Núñez Feijóo debería haber hecho con los firmantes de ese vergonzoso documento en caso de no deponer su actitud. En Galicia hay titulados suficientes como para cubrir de inmediato todas las plazas vacantes (y eso por no hablar del resto de España, donde las comunidades autónomas ni siquiera van a convocar oposiciones este año por la penuria de sus arcas públicas).

Mientras los políticos sigan controlando la enseñanza, lo mínimo a lo que pueden dedicarse es a hacer cumplir los preceptos constitucionales, protegiendo el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos, con atención especial a la lengua en que quieren que sean educados. Y si no lo hacen y prefieren someterse al chantaje de una minoría radical, serán cómplices de un delito. Del veredicto de los tribunales quizás puedan zafarse. Del de las urnas, tenga Núñez Feijóo por seguro que no.

Camino de liberalismo
En España parecía que la transición constitucional había enseñado los contornos de lo prohibido
PEDRO ARIAS VEIRA ABC Gallicia 27 Marzo 2011

Nuevo giro ideológico. Nuevo cambio impuesto desde el exterior. Europa no formaliza un rescate financiero explícito con España pero le aplica el más humillante de los correctivos. El gobierno español debe cambiar la ideología, reconfigurar su pensamiento económico y ser consecuente con la transmutación acordada. Se acabó el keynesianismo vulgar, falsario y oportunista; los gobiernos han de autolimitarse, ajustar su aumento del gasto al nivel de crecimiento. Es el final del electoralismo sin fronteras y el comienzo de la doma del Leviatán en clave liberal. El desmadre de la crisis, verdadera anarquía institucional, ha sido de tal intensidad que solo caben las salidas consideradas hasta ayer mismo como radicales.

El nuevo pacto de Estabilidad del Euro supone otro desmentido forzado al socialismo español y en general a las políticas de basamento económico socialdemócrata; las sostengan quienes las sostengan, sean partidos políticos o asociaciones civiles. Se impone la racionalidad económica, el sentido común y el administrar con cabeza y responsabilidad. Todo ha ocurrido como suele acontecer en la historia. Los gobiernos solo aprenden cuando ensayan las peores alternativas y llevan hasta sus últimas consecuencias los abusos de poder. Hay paz en Europa porque antes se llegó a las más espantosas de las guerras. Cayó el comunismo y ahora hay posibilidad democrática porque antes se experimentó el Gulag, el terror interno y la miseria masiva. En el mundo árabe han tenido que llegar al despilfarro petrolífero, el terror inducido, el fanatismo manipulado y el asalto generalizado a la razón, para llegar a la nada en la globalización y ver como sus pueblos gritan no es esto, no es esto; queremos libertad.

En España parecía que la transición constitucional había enseñado el ámbito de lo posible y los contornos de lo prohibido, pero se incurrió en una amnesia histórica irresponsable, paradógicamente enarbolada por una política declarada de memoria histórica. Todo un síntoma del naufragio previsible desde marzo del 2004. Ahora asistimos al desandar la senda de los desvaríos, corregir apresuradamente los desmanes interminables y tratar de llegar vía travestismo total a la recuperación del tiempo perdido.

No quedan más salidas que las contenidas en el paradigma básico del liberalismo. En la esfera laboral y en la energética, en los servicios públicos y en los presupuestos generales de las instituciones, en las pensiones y en las comunidades autónomas, en ayuntamientos y diputaciones, en la justicia o las finanzas: ya hemos experimentado los suficientes desmanes y abusos de poder como para no saber reconocer el espíritu y camino de las alternativas.

Podemos celebrar que en Galicia se abriera un camino de esperanza tras las elecciones del 2009. Entonces nadie ordenó iniciar una política de austeridad y realismo en el diagnostico de la crisis. Se adoptó voluntariamente, por propia iniciativa. Tampoco nadie mandó corregir los retrocesos en la libertad lingüística, que se adoptaron por convicción propia y en medio de ataques generalizados y preventivos a la línea de liberalización; a la que todavía le faltan obstáculos por superar. No hubo presiones para racionalizar el gasto farmacéutico, todo lo contrario, las resistencias defendían la continuidad de los excesos de gasto. Y también hubo anticipación para plantear una ley autonómica de estabilidad presupuestaria.

Fue importante, por lo que encierra de significación y también de compromiso, la declaración del presidente de la Xunta en el Parlamento de Galicia de que «los máximos culpables de que los ciudadanos perciban a los políticos como un problema, somos los propios políticos». En la lucidez de los dirigentes en el poder, capacidad autocrítica, sentido de la responsabilidad y humanidad respecto a las personas, está la clave de nuestro futuro colectivo. Porque de su talento y valores depende el ejercicio efectivo de la libertad que permite el despliegue de la creatividad de los ciudadanos. Factor productivo final, base económica y fuerza esencial de la recuperación, la salida de la crisis y el desarrollo.

Hoy deambulamos en el presente sumidos en la vergüenza ajena, a la espera de que el reloj marque aceleradamente las horas y salgamos lo antes posible de esta pesadilla interminable. Porque con la renovada capacidad y experiencia que tenemos hoy en este país resulta insostenible la decadencia política y pública de los representantes de esta patria engañada.

Libertad lingüística en Galicia: patrañas del PP
Nota del Editor 27 Marzo 2011

Siempre andamos entrando al trapo de lo superfluo, y olvidando lo importante, que es la falsa democracia en la que creemos participar, a causa de los
profesionales de la política que han secuestrado la representación de los ciudadanos y campan por todos los estamentos del poder (ejecutivo, legislativo,
judicial, y los otros poderes) beneficiándose a costa de lo que nos birlan de nuestro bolsillo.

Pero no por ello debemos olvidar que el PP es un partido en el que cada cual anda a su rollo y España y los españoles les importan un rábano.
El tal Núñez es un mentiroso, iba a añadir una palabrota, pero no quiero meterme en más líos, ellos tienen nuestros impuestos para atacarnos, y nosotros tenemos que pagar ambas cuentas. En estas páginas hay abundante información de que la libertad lingüística es una tomadura de pelo para los español-hablantes,
y las autonomías y el estado conculcan permanentemente todos los preceptos de derecho constitucional y humano relacionados con la lengua materna cuando se trata de la española.

Tienen un interés fuera de lo racional para inocular las lenguas regionales a todo sujeto que tenga la desgracia de estar bajo su demoledora influencia
que alcanza cientos de kilómetros, hasta algunos han conseguido llegar al Senado y ahora pretenden llegar al Congreso.

Del PSOE, sólo esperar a que alguien cante sobre Filesa, GAL, El faisán, el 11-M y otros terrores similares.

Mr. Tomahawk
Zapatero es víctima de su descomprometido pacifismo; la sociedad española se ha habituado al pensamiento débil
IGNACIO CAMACHO ABC 27 Marzo 2011

EL descomprometido pacifismo de guitarra que Zapatero alentó y encarnó en su etapa más meliflua de Peter Pan progre se le ha vuelto en contra a la hora de presentarse como un líder adulto ante la comunidad internacional. La sociedad española se ha acostumbrado al pensamiento débil y encaja mal los despliegues militares y el argumentario intervencionista; no será desde luego el presidente quien pueda reprochárselo. El zapaterismo aprovechó el disparate de Irak para construir una imagen guerrera de Aznar como un Capitán Garfio enfurecido que contrastaba con la virginal integridad buenista del líder de la Alianza de Civilizaciones y el ansia infinita de paz, y he aquí que ahora los ciudadanos no encuentran grandes diferencias entre los motivos de la invasión de Mesopotamia y los del bombardeo de Cirenaica. Si antes veían a un gobernante abrazado a los caprichos belicistas de Bush y sus halcones, ahora contemplan a otro colgado de la estela de un Sarkozy que está perdiendo encuestas y elecciones y necesita recuperar prestigio a golpe de tomahawk. La izquierda aún se beneficia de un doble rasero moral que impide manifestaciones y pancartas, pero la opinión pública ha contemplado el giro de ZP como la última vuelta de su completa reconversión al antónimo de sí mismo.

El presidente no se ha equivocado al apoyar el ataque a Libia, sino al elegir el grado de participación española. Ante las reticencias de Alemania o Turquía podía haberse limitado a la expresión de solidaridad política sin mayor compromiso que la apertura de nuestras bases a las fuerzas de intervención. Sin embargo ha optado por implicarse en las operaciones bélicas directas, como si arrastrase mala conciencia de socio no fiable. Los favores de Francia en el G-20 le han llevado a un precipitado seguidismo de la agresiva estrategia de Sarkoen un despliegue de motivos mal explicados, intenciones poco claras y organización tan confusa que al cabo de una semana aún no se sabe bien quién está al mando de la coalición aliada. Los recientes coqueteos con Gadafi y el fuerte olor a petróleo que desprende su caída en desgracia dejan demasiadas dudas sobre la legitimidad moral —que no legal— de esta guerra que Zapatero aún trata de disfrazar con esforzados retruécanos dialécticos. Cuando hay navíos de guerra, aviones de guerra y bombardeos de guerra resulta bastante difícil creer que no se trata de una guerra.

Ya no le queda nada, pues, que salvar de la identidad política que lo llevó al poder. Ha bajado salarios, suprimido derechos laborales y recortado pensiones. Ha liquidado las cajas de ahorros y tiene en la agenda una reforma de los convenios colectivos. Y como colofón se ha metido en una no-guerra que no estaba ahí cuando él llegó. El País de Nunca Jamás se ha convertido en tierra hostil y su juvenil líder ha maduradoa la fuerza; tanto que ya sólo le queda jubilarse.

Las últimas lecciones
«Nos estamos moviendo peligrosamente en una ciénaga especular, entre Italia e Irlanda, mientras nuestra clase política desciende peldaño a peldaño de la imagen soberana que se había ganado a pulso durante los años de la transición»
J. J. ARMAS MARCELO ABC 27 Marzo 2011

NO hace falta ser un experto conocedor de Dublín, lector de Joyce y amigo de Leopold Bloom para caer en la cuenta y sacar consecuencias de la última lección irlandesa. Tampoco hace falta que me repitan una vez más que España no es Irlanda (ni Portugal) y que está todavía muy lejos el procedimiento de la intervención europea sobre nuestra economía. Hablo hoy de la lección política, derivada —claro— de la económica. El poder político ha cambiado de manos en Irlanda. Era natural. Era lo esperado, porque lo contrario hubiera sido, además, un contrasentido delirante. En democracia, los errores de los gobiernos suelen pagarse con suma contundencia en las urnas y Enda Kanny y su partido, Fine Gael, han desalojado del poder al Fianna Fail de los liberales, que llevaban organizando el país desde lo político desde hace muchas décadas. Sic transit gloria mundi.

Vamos a la lección. La crisis española no tiene, al menos eso es lo que nos dicen los políticos (otra cosa son los invisibles «mercados»), la dimensión irlandesa, ni la griega, ni siquiera la portuguesa. España tiene el 12 por ciento del PIB europeo: mucho para que Europa «nos deje caer», según dicen los optimistas antropológicos. Pero en el plano político, hasta los más optimistas y generosos arúspices pronostican la caída de los dioses zapateristas desde el cielo del poder hasta el infierno tan temido de la oposición. ¿Y qué hace la derecha y su candidato? Impasible el ademán, esperar a la puerta de su casa a que pase, yerto, el cadáver de su adversario político. Y, en el lado contrario, ¿qué hace el zapaterismo y su jefe de filas? En pleno desconcierto económico y social, sembrar el desconcierto político jugando a los dados peligrosos todos los días con el nombre de los candidatos al trono del PSOE. Algunos ya sabemos que el zapaterismo es la degeneración sentimental del socialismo español en estos tiempos de turbación y crisis; una degeneración ideológica y política que no se sabe a qué puerto va a llevar el polvorín que tiene en su seno y en qué estación término va a depositar el almacén de sus incertidumbres.

Lección irlandesa sabida desde hace tiempo: cuando los actores principales de la crisis y la gestión económica y política se presentan a elecciones sabiéndose perdedores, para ellos la ruina en las urnas es de las que hacen época. No sólo se cambia al entrenador sino también a los jugadores, al equipo entero. En la realidad irlandesa hay un espejo de la española, mutatis mutandis. Aquí también negaron la crisis quienes tenían que gestionarla de otra manera y entraron tarde y mal en las soluciones cuando éstas ya eran demandadas por poderes y mandatarios internacionales. La ruina, a nuestra escala, es parecida a la irlandesa. Y la ruina política parece otro espejo. Las encuestas y los arúspices sostienen que la debaclesocialista en la urnas autonómicas y municipales a finales de mayo próximo será de órdago. Se perderán plazas autonómicas que parecían inexpugnables y el avance de la derecha será, a todas luces, arrollador, mucho más por los errores cometidos en la gestión de Gobierno que por las esperanzas levantadas por la derecha que lidera Mariano Rajoy. Al mismo tiempo, y por la pura inercia de las cosas de comer con las que no se juega, decae la imagen de Zapatero, mientras muere lentamente su hipotético proyecto político, y sube la de Rajoy, por la misma inercia, porque es lo que hay que comerse y no hay, de momento, otra cosa que llevar a la mesa política. Si nada cambia antes de mayo, las cosas serán así. No en vano los mismos socialistas, incluso los más antropológicamente optimistas, miran con el reojo del pesimismo su más inmediato futuro. Y el futuro del PSOE, su partido.

A todo esto, Zapatero y los suyos siguen jugando a los dados sobre la túnica sagrada del poder político que hasta ahora ostentan en España. ¿Cuál es el gran riesgo? Que el PSOE, asunto que también señalan sondeos, encuestas y sacrificios rituales, se desplome de un golpe y quede relegado a migajas después de ser, durante treinta años, tronco y bastión de la frágil democracia española; que quede en las urnas a los pies de los caballos, como ha quedado para los restos de su propio entierro el Fianna Fail irlandés, derrotado y destruido tras ser bastión y pedestal de la democracia irlandesa desde los tiempos de De Valera. Ya lo sé, no insistan: España no es Irlanda, claro que no. Pero hace años, en Italia el juego de la corrupción, la fragilidad moral de los políticos, el cansancio del electorado y, sobre todo, el escepticismo y la indignación provocadas por la desesperanza y la imagen política del país, dieron al traste con el PSI, cuyo líder «se exilió» en Túnez para escapar de la justicia, y con la poderosa DCI, cargándose de paso los últimos vestigios de decencia que le quedaban al país. Resultado: el lamentable espectáculo, moral y político, que se llama Silvio Berlusconi.

D Así que, digan lo que digan unos y otros, nos estamos moviendo peligrosamente en una ciénaga especular, entre Italia e Irlanda, mientras nuestra clase política desciende peldaño a peldaño de la imagen soberana que se había ganado a pulso durante los años de la transición. Insultándose, descalificándose, matándose metafóricamente unos a otros, echándose encima la porquería de la corrupción, nuestras clases políticas están llevándose a la democracia española a lugares tan peligrosos como los políticos irlandeses e italianos llevaron a Irlanda y a Italia. Sí, hace falta esperanza, hace falta optimismo. El optimismo, dicen algunos, es un ataque de euforia de los mal informados. Pero el pesimismo es un callejón sin salida, un agujero negro en el que entra la depresión de todo tipo y ninguna solución soñada. Sí, lo sabemos, se acabó la fiesta, no éramos el gran Titanic navegando por el Atlántico norte sin conocer sus peligros, pero no creo tampoco que seamos los últimos músicos de la orquesta de aquel inmenso trasatlántico donde la fiesta, las luces y el glamour parecían no acabarse nunca. No somos más que lo que somos y a veces no queremos ser: un país donde las cosas son manifiestamente mejorables, donde casi todo está por hacer, donde hay que rescatar la mirada ética en la política y en los negocios, en la vida pública y en los medios informativos; un país que hay que sacar del abismo donde nos ha metido la deriva degenerada del socialismo zapaterista. Todos nos hacemos falta a todos, desde la derecha a la izquierda. Todos somos ahora más que nunca, para huir de Italia y de Irlanda, necesarios e insustituibles. El paro arrecia, la desesperanza clama al cambio inmediato en actitudes y aptitudes. No se puede seguir eternamente (y la eternidad está en la urnas) jugando con toda frivolidad a los dados. Hay que convertir, como aconsejó Henry Miller, nuestras graves dificultades y problemas en experiencias que nos hagan madurar a todos. Están sucediendo

demasiadas cosas malas en nuestra democracia para que actuemos casi todos como si nada estuviera pasando dentro de nosotros mismos, que somos, en todo, más pobres que ayer. Y como si no supiéramos que cuanto les sucede a los demás puede servirnos para no cometer los mismos errores, los de ellos y los nuestros.

J. J. ARMAS MARCELO ES ESCRITOR Y DIRECTOR DEL FORO LITERARIO «VARGAS LLOSA»

Un Gobierno en guerra
 A José Luis Rodríguez Zapatero no le duelen prendas a la hora de reconocer a sus allegados lo mucho que ha aprendido en estos siete años de Gobierno. No es para menos. A sus legislaturas no le han faltado ninguno de los ingredientes que encumbran o hunden para siempre a un político: gestión de la masacre del 11-M, del malogrado proceso de paz y de la crisis económica más dura de las últimas décadas.
Madrid - Inmaculada González de Molina La Razón  27 Marzo 2011

En dos años pasó de negar la recesión a abanderar los mayores recortes sociales adoptados en la historia democrática del país. Ahora, siete años después de la retirada de las tropas españolas de Irak, se ha zambullido sin titubear en la acción militar contra el régimen de Gadafi. «Produce escalofríos todo lo que hemos vivido y cómo ha reaccionado en cada momento José Luis. Pero él es así. Cuando menos te lo esperas coge el toro por los cuernos...». De esta manera tan gráfica, un amigo del presidente explica las razones que le han llevado a meter a España en la guerra de Libia. «No lo dudó en ningún momento».

Decidió personalmente la participación española en esta misión por «responsabilidad internacional». «No se puede pretender que España tenga un papel relevante en el exterior y luego no asumir su cuota de responsabilidad. No se puede pretender estar en el G-20...», enfatiza a este diario uno de sus colaboradores.

El respaldo de la ONU y la implicación de la Liga Árabe ha sido determinante para la participación española. De hecho, Zapatero puso toda la carne en el asador para conseguir que la Liga Árabe se involucrara en Libia. Para eso, ha servido la denostada Alianza de Civilizaciones, aseguran a LA RAZÓN fuentes gubernamentales. Con su visita a Madrid el viernes pasado, el propio secretario general de la ONU quiso reconocer el papel jugado por el mandatario español, quien le ofreció al día siguiente compartir vuelo destino a París, tras sufrir una avería la aeronave de Ban Ki-moon.

En estos momentos, a Zapatero le preocupa el devenir de Libia. El Gobierno provisional libio, encabezado por el ex ministro de Justicia de Gadafi, aún le despierta cierto recelo. Por eso apuesta por un alto el fuego de ambas partes, que propicie la entrada del país en un proceso democrático y desemboque en un nuevo Ejecutivo. Precisamente, «parar una guerra injusta» fue la razón que le movió para decidir que España entrara en la misión militar, sin mirar el proceso electoral en ciernes. Al contrario que en Alemania, donde la proximidad de la cita electoral ha forzado a su Gobierno a inclinar el fiel de la balanza hacia la neutralidad, dicen en el Ejecutivo.

Sin embargo, en el Gabinete de Zapatero no se oculta que este conflicto armado se produce en un momento delicado para los socialistas, a las puertas de las municipales y autonómicas. De hecho, preocupa que un segmento del electorado de la izquierda, que desencantado con IU votó al PSOE en la anterior cita con las urnas, confunda la instantanea de París con la de las Azores, pese a sus «evidentes diferencias», puntualiza a este diario un destacado dirigente gubernamental.

A los socialistas les inquieta que este votante deposite de nuevo su confianza en IU el 22-M. Esta eventual pérdida de electorado coincide con un aciago panorama que dibujan las encuestas. Los sondeos otorgan al PP 16 puntos de ventaja en las generales respecto al PSOE. De ahí que el presidente no encajara con deportividad los ataques de Gaspar Llamazares, al que le une una excelente relación, y que el martes pasado en el Congreso le acusó de cambiar de chaqueta en estas cuestiones.

División interna
Amén de esta inquietud «lógica», la participación de España en Libia fue secundada por todo el Ejecutivo sin ningún tipo de fisuras. Pese a la unanimidad, los miembros del Gobierno mantiene diferencias respecto a esta guerra. Para empezar, miembros del Gabinete Zapatero reconocen, en privado, que se trata de una guerra. Mientras, otros prefieren hablar de conflicto armado. El presidente, por su parte, niega la mayor. «No es una guerra», aseguran en La Moncloa. «Se trata de impedir que se agreda a la población civil indefensa».

Disquisiciones aparte sobre si la misión militar en Libia es o no una guerra, en el seno del Gobierno y del PSOE el fin último de la contienda también levanta sus ampollas. Mientras, la secretaria de Política Internacional del PSOE admite que la «intención política» de la intervención militar es «presionar» a Gadafi para que abandone el liderazgo del país. Para la ministra de Exteriores, «que Gadafi se vaya o no es una decisión que compete al propio pueblo libio» no a la comunidad internacional. Eso sí, todo el Gobierno espera que la guerra sea breve.

El ‘pacifismo’ de Zapatero gasta en misiones militares 2.055 millones más que Aznar
Este Gobierno ha invertido casi el doble en misiones en el exterior que entre 1990 y 2004. Es el presidente que más tropas españolas ha mandado a operaciones de guerra y el que ha vendido más armas. En 2010 el Gobierno desplegó 9.957 militares con un coste de 787 millones de euros.
J. Sedano y S. Sanz. Madrid www.gaceta.es 27 Marzo 2011

“Quién le ha visto y quién le ve”, le espetó el pasado martes en el Congreso el diputado por Izquierda Unida Gaspar Llamazares al presidente del Gobierno, en clara alusión al giro político y moral que José Luis Rodríguez Zapatero ha manifestado desde que accediera al poder en relación con las intervenciones militares en el exterior.

Efectivamente, muy lejos queda ya aquel año de 2003 cuando el presidente José María Aznar decidiera intervenir en Irak y el entonces líder de la oposición manifestara con ansia y compromiso mitinero el “No a la guerra” que tanto jugo electoral le proporcionó.

La frase de Llamazares –timoratamente aplaudida desde algunos escaños del PP– descubrió las vergüenzas y las contradicciones de un presidente que ese día, sí, enarbolaba la bandera del pacifismo y de la democracia en Libia a fuerza de cañonazos –aunque esta vez bajo el auspicio del Consejo de Seguridad de la ONU–. El caso es que esta última intervención en el país norteafricano ha puesto claramente de manifiesto, desmontando el mito pacifista del de Moncloa y como muy bien señaló la secretaria general del PP María Dolores de Cospedal, que Zapatero es el presidente bajo cuyo mandato ha habido más tropas españolas en misiones de guerra, el presidente que más dinero ha destinado a esas misiones y el presidente que más armas ha vendido al exterior.
El más intervencionista

Un informe elaborado por el Centro de Estudios por la Paz J. M. Delàs confirma que, efectivamente, José Luis Rodríguez Zapatero se ha convertido en el presidente más intervencionista de la democracia. Desde que llegara al poder en 2004, su Gobierno ha gastado más de 4.200 millones de euros en misiones militares en el exterior –exactamente 4.239,26 millones–, y ello sin contar el dinero que se destinará a combatir al sátrapa libio, cifrado, en principio, en 25 millones. En ese año de 2004, el gasto para las misiones internacionales ascendió a 441,62 millones de euros; con él se sufragaron las intervenciones –que inició Aznar y heredó Zapatero– de Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Afganistán e Irak, sin duda las más relevantes de cuantas hemos realizado en los 22 años de presencia en el exterior. Se esfumó nuestra presencia en Irak, siguieron las otras grandes operaciones y otras de menor calado, pero lo que también siguió aumentando año tras año fue el gasto derivado de las mismas, hasta llegar al pasado 2010 cuando el coste de las Fuerzas Militares españolas en el exterior ascendió a 787,90 millones de euros (incluyendo la operación humanitaria en Haití), casi el doble de lo liquidado seis años atrás. Sólo en 2010 el Gobierno desplegó 9.957 militares por todo el mundo y el coste de la misión en Afganistán ascendió a 464 millones –la guerra más cara y en la que España ha ido aumentado su presencia–, a lo que hay que añadir el desarrollo de las otras dos grandes operaciones: Líbano –en marcha desde 2006 y que nos ha costado hasta la fecha 791 millones de euros– y la operación Atalanta-Somalia contra la piratería, desde 2008 y que en el pasado año costó 82,3 millones; y nuestra menor presencia en otras zonas como Kosovo o Congo, donde el Ejército mantiene observadores militares.
Sin límite de efectivos

Un importante despliegue humano derivado de otro giro mayúsculo en la política de Defensa: en diciembre de 2006, el Gobierno acordó limitar a un máximo de 3.000 los militares destacados en el extranjero, a partir de 2009 ya no existe un límite global de efectivos y el número de militares desplegados está determinado por la legitimidad de la misión, por las autorizaciones del Congreso y del Gobierno y por la capacidad de despliegue de las Fuerzas Armadas en el exterior.

Las cifras del tan bien manejado pacifismo de Zapatero superan con creces las del tan mal valorado belicismo de Aznar y de Gobiernos anteriores. Entre 1990 y 2004 fueron 2.433 los millones invertidos en misiones en el exterior, de ellos 2.184 correspondieron al periodo del presidente popular frente, recordemos, a los 4.239 que se ha gastado hasta ahora Zapatero. Si bien es cierto que José María Aznar manejó un periodo de desarrollo y consolidación de las políticas de Defensa en lo relativo al despliegue en misiones internacionales, que pudo producir una contención en el gasto, no es menos cierto que tuvo que lidiar con operaciones de gran calado en un momento de fuertes tensiones internacionales, especialmente en el centro de Europa.

Aun así, su implicación fue más limitada, el rédito político-internacional muy superior y los costes infinitamente menores. Zapatero heredó las más importantes operaciones, salvo Líbano, y, hasta ahora, no le han proporcionado el peso necesario en la esfera internacional –que intenta modificar ahora con su firme apuesta en el escenario libio–, que aún le pasa factura de sus desbandadas en Irak y en Kosovo.

Eso sí, pese a su tremendo intervencionismo, la poca relevancia que le ha granjeado y el despilfarro económico, aún sigue beneficiándose del silencio de los del “No a la guerra”, que ayer, en un acto más de cara a la galería que otra cosa, salieron a la calle en contra de la intervención y olvidándose de los desparramos monetarios y la Alianza de Civilizaciones. Quién les ha visto y quién les ve.


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Batasuna transparante
EDUARDO SAN MARTÍN ABC 27 Marzo 2011

Con su insistencia en cumplir las etapas de una estrategia cantada, la nueva Batasuna se desnuda ante el Constitucional. Siempre, naturalmente, que los magistrados del venerable tribunal no tengan ojos exclusivamente para los legajos y presten atención a la dirección de donde sopla el viento. Las impaciencias electorales de los herederos de Otegi y compañeros mártires los delatan. Tomar distancias de ETA no es entonces el objetivo prioritario, por mucho que lo subrayen sus impecables estatutos. Lo es regresar a las instituciones para sobrevivir, y luego ya se verá. Más aún: el rechazo de la violencia se revela no como fin sino como instrumento para alcanzar aquella meta. Tal juicio de intenciones cuenta, en este caso, con las pruebas inequívocas que aportan estos días las sucesivas franquicias de la Batasuna de siempre.

Porque se olían posibles trampas, los partidos mayoritarios tejieron hace meses una nueva red de seguridad para el caso, no descartable, de que una de las reencarnaciones batasunas consiguiera pasar los filtros de la ley de Partidos, la jurisprudencia del Supremo y la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo de 2009. Pactaron, en efecto, una modificación de la ley electoral que desprovee a los cargos electorales de un partido ilegalizado de su condición de tales. Para evitar lo que ocurrió con Euskal Herritarrok y el Partido Comunista de las Tierras Vascas.

Por esa misma razón, si los magistrados del Constitucional decidieran cogérsela con papel de fumar y fallaran a favor de la inscripción de Sortu, no se produciría ningún cataclismo. La carga de la prueba seguiría recayendo en la nueva formación, y si resulta que sus propósitos son sinceros, la mala noticia sería para ETA, no para el Estado; al que siempre le quedaría la ilegalización ex post y la expulsión de sus electos de las instituciones si volvieran a dar gato por liebre.

Un Tribunal Constitucional progresista espera a Sortu
Sólo cuatro de sus once magistrados son de tendencia conservadora, aunque en sus filas figura el presidente del Supremo que ilegalizó Batasuna, HB y EH-
ANTONIO SANTOS | BILBAO. El Correo 27 Marzo 2011

JUECES DEL CONSTITUCIONAL
Sala 1
Pascual Sala: Valencia, 1935. El presidente del TC militó en Jueces para la Democracia y presidió el Supremo en tiempos de Felipe González.
Manuel Aragón: Benamejí (Córdoba), 1944. Progresista, apoyó al sector conservador en la sentencia sobre el Estatut catalán.
Pablo Pérez Tremps: Madrid, 1956. Progresista, el PP le recusó y dejó fuera de las deliberaciones sobre la reforma del Estatut.
Adela Asua: Bilbao, 1948. Catedrática de reconocido prestigio, es la única penalista del grupo. Acaba de acceder al puesto. Progresista.
Javier Delgado: Barbastro (Huesca), 1932. Conservador, presidió el Supremo en la primera legislatura de José María Aznar.
Plaza vacante: Tras el fallecimiento del conservador Roberto García-Calvo (La Bañeza, León, 1942-2008), la falta de entendimiento entre PSOE y PP ha dejado desde hace tres años este puesto sin cubrir.

Sala 2
Eugeni Gay: Vicepresidente. Barcelona, 1946. Es abogado. Accedió al TC en 2001 a propuesta de CiU.
Elisa Pérez Vera: Granada, 1940. Fue nombrada a petición del PSOE. Se sopesó su nombre para presidir el actual Supremo.
Luis I. Ortega: Madrid, 1953. Como Asua, es uno de los recién llegados. Catedrático, se le califica de progresista.
Ramón Rodríguez Arribas: Madrid, 1934. Elegido con el apoyo de los vocales conservadores del CGPJ en 2004. Presidió la APM.
Francisco Pérez de los Cobos: Murcia, 1962. Catedrático. acaba de incorporarse, a propuesta del PP.
Francisco José Hernando: Madrid, 1936. Recién llegado y conservador, presidió el Supremo que ilegalizó Batasuna y aplicó la ley de partidos por vez primera.

«La izquierda abertzale tiene ahora más posibilidades de sacar algo del Constitucional que hace cuatro años. La configuración del tribunal es distinta, favorece a Sortu y tengo la intuición de que los magistrados tienen ganas de demostrar que este es otro tribunal». La izquierda abertzale se jugará su futuro con algo de viento a favor. Así lo cree buena parte de la carrera judicial. Nadie pone la mano en el fuego sobre si este órgano dará marchamo de legalidad a la nueva formación, pero la ajustada negativa de la Sala del 61 a que el partido haya sido inscrito en el Ministerio del Interior ha hecho extenderse la «percepción» de que la izquierda radical está a punto de lograr un triunfo «histórico».

Los apenas dos votos de diferencia que han cerrado a Sortu las puertas de las elecciones municipales del 22 de mayo -9 'noes' frente a 7 'síes'- hacen barruntar a muchos juristas que la antigua Batasuna está a un pequeño paso de ver cómo un proyecto alumbrado por sí misma supera la ley de partidos por vez primera.
Todas las fuentes consultadas aseguran que el Constitucional experimentará la misma «intensa» deliberación que se ha vivido esta semana en la Sala del 61. Aunque con una diferencia: mientras en el Supremo la suma de magistrados moderados y conservadores supera a la de los progresistas -9 a 7, como el fallo del miércoles pasado-, la renovación de cargos en el Constitucional ha configurado un órgano jurisdiccional con una dominante presencia de jueces 'de izquierdas'. Siete progresistas, por un lado; cuatro conservadores, por el otro. Una de las plazas está vacante después de que PSOE y PP no hayan sabido llegar a un acuerdo para cubrir la vacante dejada por el fallecimiento de Roberto García-Calvo en 2008.

Según este criterio de la supuesta tendencia política de los miembros del tribunal -que gusta mucho a los observadores externos, pero nada a los juristas-, los abogados de Sortu desearían que el caso le tocara a la Sala Primera del Constitucional, donde hay cuatro progresistas y un único conservador. En la Segunda, las fuerzas están igualadas, tres a tres. Los recursos ordinarios de amparo se reparten en cada sala por escrupuloso orden de presentación, aunque no se descarta que dada la relevancia de este proceso la decisión se tome en pleno para mayor rigor del dictamen.

El tribunal, además, cuenta con una mayoría de catedráticos (seis), frente a cuatro magistrados y un abogado, lo que hace presuponer que se guiará aún más por la estricta aplicación del Derecho. Por primera vez, una jurista vasca, Adela Asua, podría asistir a las deliberaciones, lo que añadiría una nueva visión, menos centralista, según apuntan algunas fuentes. Asua, además de un enorme prestigio como catedrática, es la única penalista del grupo. También destaca como novedad la posible presencia en la discusión de Francisco José Hernando, quien presidiera el Supremo y el Consejo General del Poder Judicial entre 2001 y 2008. Con él al frente se ilegalizó Batasuna, HB y EH y se aplicó por vez primera la ley de partidos.

Nuevo gesto contra ETA
Magistrados preguntados por este periódico subrayan que buena parte de la decisión del tribunal estará en función del auto que estos días escribe Carlos Lesmes. De su argumentación y de que aporte una carga de prueba «concluyente» depende que sus 'superiores' puedan darle la vuelta al fallo. «En el Constitucional -explican- no se vuelven a juzgar los hechos. Eso ya lo decide el Supremo. En el Constitucional se sopesa si, con esas pruebas, se puede restringir un derecho fundamental como el de asociación política. Y ahí no manda la ley de partidos». Frente a un Lesmes que deberá «hilar muy fino», el abogado Iñigo Iruin, por parte de Sortu, tendrá que confeccionar un recurso donde haga aflorar las dudas sobre la vulneración de los derechos de la marca abertzale. Al letrado guipuzcoano le servirá de gran ayuda el voto o votos particulares que puedan firmar hasta siete de los jueces del Supremo disconformes con la decisión de la Sala del 61.

Algunas voces creen que el paso de las semanas ayudará a Sortu. Primero, porque su defensa tendrá más días para preparar mejor su argumentación -eso sí, aunque en un primer momento Iruin apostaba por no darse prisa en preparar el recurso, parece que la ola favorable a su causa desatada en el mundillo jurídico le puede hacer que se plantee acelerar el amparo-. En segundo lugar, porque también podrían favorecerle nuevos pronunciamientos de la izquierda abertzale separándose «un pasito más» de la violencia o alguna declaración de ETA haciendo entrever que está dispuesta a dejar las armas. Es lo que en la carrera judicial llaman «precomprensión». En el Supremo ha dominado la intuición de que «si Sortu fuera sincera hubiera dicho algo distinto, algo más». En el Constitucional podría darse la creencia contraria si los dirigentes radicales hacen un nuevo gesto. «No somos máquinas -proclama un magistrado afincado en Bilbao-. El Derecho tiene que ver con las ciencias sociales, no con las matemáticas».

GAL: regreso al corazón de las tinieblas (I)
 www.gaceta.es 27 Marzo 2011

El 4 de abril comienza en la Audiencia un juicio que será el broche final de los GAL. Las audiencias públicas, si para algo sirven, es para que resplandezca la verdad. El magistrado Guevara ofrece, de antemano, plenas garantías de independencia y entereza. En el banquillo de los acusados sólo se sienta un procesado, Miguel Planchuelo. El epílogo judicial de los GAL no puede limitarse a la figura de un simple comisario. El nuevo testimonio de Amedo promete más revelaciones sobre sus superiores. La guerra sucia contra ETA fue concebida dentro de esos parámetros maquiavélicos. El ‘caso Batxoki/La Consolation’ es un proceso que continúa abierto desde hace 25 años.

El próximo 4 de abril comienza en la Audiencia Nacional un juicio que puede convertirse en el broche final de los GAL. Al menos eso es lo que espera un amplio sector de la opinión pública, que se resiste a que unas páginas negras de la reciente historia de España se escriban en blanco. Las audiencias públicas de los procesos judiciales, si para algo sirven, es para que resplandezca la verdad. La vista sobre los atentados contra los bares Batxoki y La Consolation tiene la ventaja de estar presidida por el magistrado Alfonso Guevara que ofrece, de antemano, plenas garantías de independencia y entereza. Por lo pronto, los testigos han sido convocados a través de un inspector de la Comisaría General de Policía Judicial, que les ha entregado la citación en mano. Por ejemplo, el ex policía Míchel Domínguez fue visitado por el mensajero hace dos sábados. Una manera de no eludir su obligación ciudadana y no demorar la causa.

En el banquillo de los acusados sólo se sienta un procesado, el ex jefe superior de Policía de Bilbao, Miguel Planchuelo, y aunque eso, de por sí, ya representa una limitación para descubrir el manto de la realidad, al menos sirve para ir colocando las miguitas de pan que lleven a los investigadores hasta la equis de los GAL y a todos sus encubridores.

Me decía hace unos días un político retirado que a los promotores del crimen de Estado habría que exigirles la misma penitencia que a los fundadores batasunos de Sortu: pedir perdón a las víctimas y reconocer sus tropelías. Sobre eso prefiero no pronunciarme. Sólo reproduzco sus palabras para despertar una reflexión entre los lectores. Pero desde hoy hasta el primer domingo de abril, el punto de mira de esta sección estará orientado hacia el caso GAL. Intentaré poner un poco de luz a las oscuridades de la guerra sucia. Aviso a navegantes: usaré una lámpara de muchísimos vatios, a pesar de las recomendaciones de ahorro energético de Miguel Sebastián.

El epílogo judicial de los GAL no puede limitarse a la figura de un simple comisario. Planchuelo corre el riesgo de convertirse en otro chivo expiatorio, mientras los inductores y estrategas de la guerra sucia contra ETA siguen sin dar la cara. Llevamos siete años preguntándonos por los autores intelectuales del 11-M y han transcurrido casi 30 desde la creación de los GAL sin que la antepenúltima letra del alfabeto pise un juzgado. Al menos, para que de su versión sobre los sucedido ante un juez. Sólo conocemos lo que declaró como testigo en el juicio del caso Marey, el 23 de junio de 1998, a pregunta de los abogados.

-¿Ordenó actuar en Francia contra ETA?
-Jamás se me ocurrió cosa semejante, si se entiende por cometer acciones ilegales.
-¿Barrionuevo le propuso cometer alguna acción ilegal?
-Jamás. Nunca se le hubiera ocurrido, nunca. No creo que haya estado en su cabeza.
-¿Tiene explicación de cómo se crearon los GAL?
-No tengo explicaciones sobre esas actuaciones ilegales. Aquí hay personas que reconocieron haberlo hecho –por Damborenea, Sancristobal, Álvarez y Amedo, entre otros–. No sé por qué. En su momento no lo conocí. Cómo iba a conocerlo.

Un mes más tarde, la sala segunda del Tribunal Supremo condenaba al ministro del Interior José Barrionuevo por “conocer, aprobar y dar el dinero” para secuestrar a Segundo Marey. Sin embargo, 12 años después, como salido del túnel del tiempo, el ex presidente del Gobierno reconocía haber tenido en sus manos un plan para acabar en Francia con la cúpula de ETA y desvelaba que a Marey no lo mataron sus secuestradores porque se opuso Barrionuevo.

En todo ese tiempo, desde la creación de los GAL en el verano de 1983, se ha formado contra los cerebros del crimen de Estado un reguero de pruebas, indicios, sospechas, testimonios, acusaciones, autoinculpaciones… pero nadie ha tenido los redaños de colocarle el cascabel al gato. Si para algo debiera servir el juicio del día 4 de abril sería para eso: para pasar la última página de los GAL con todo su texto y sin borrones ni tachaduras. Es injusto que a Planchuelo, que sigue siendo inocente del doble atentado en Francia mientras no se demuestre lo contrario, le haya caído el marrón de ser el último en apagar la luz y cerrar la puerta, cuando quedan muchas preguntas por contestar. El comisario es un funcionario de la Seguridad del Estado, de la escala media de la pirámide de mando del Ministerio del Interior, incapaz de centralizar en él toda la responsabilidad sobre unos atentados de tal magnitud. Planchuelo ya fue condenado por el secuestro de Segundo Marey y, junto a él, cayó toda la cúpula del Ministerio del Interior y ex dirigentes de los socialistas vascos. El comisario de Bilbao, con aquella sentencia, perdió su virginidad legal, su condición de policía, sus medallas, su honor y su peculio. Es un estigma y una rémora que arrastra por creer en las promesas de sus superiores y en la razón de Estado. Como en la sentencia del caso Urquijo, si finalmente lo condenan por los dos atentados en el País Vasco francés, sólo pudo dar la orden “en compañía de otros” y con un mandato superior.

Es una máxima generalizada e histórica en la lucha parapolicial contra el terrorismo: los Gobiernos se dejan arrastrar por la razón de Estado. El emperador Carlos V acuñó aquella frase, que luego he escuchado a mucha gente, sobre que “la razón de Estado no se ha de oponer al estado de la razón”, pero ni él la cumplió ni tampoco muchos Gobiernos democráticos y presentados como de izquierdas. “La maldad no necesita razones, le basta con un pretexto”, afirmaba el poeta y novelista romántico alemán Goethe y no mentía. Pero quien, definitivamente, dio contenido político y filosófico al concepto “razón de Estado” fue sin duda alguna Nicolás Maquiavelo. Para el italiano, la razón de Estado eran aquellas medidas extraordinarias que adoptaban los gobernantes con el objeto de conservar o aumentar la salud del Estado. Para él, la fortaleza del Estado era un valor superior a otros derechos individuales o colectivos. La guerra sucia contra ETA fue concebida dentro de esos parámetros maquiavélicos, los mismos que utilizaron las dictaduras militares de Chile y Argentina en la operación Cóndor, Stalin en las checas soviéticas, Reagan y Bush padre en la Irán-Contra nicaragüense o Francia en la voladura del Rainbow Warrior de Greenpeace en Nueva Zelanda.

Aunque les parezca un tanto sorprendente, el caso Batxoki/La Consolation es un proceso que sigue abierto desde hace 25 años. El primer sumario en España fue emprendido en 1988 gracias a la iniciativa de 104 españoles que ejercieron la acción popular bajo el liderazgo del abogado Fernando Salas. Tras su muerte, prosiguió la acusación el letrado José Luis Galán y, ahora, quien mantiene encendida la llama, en representación de todos esos ciudadanos, es la letrada Begoña Lalana. La Fiscalía y la Abogacía del Estado no acusan. Por los mismos hechos ya fueron condenados, en 1991, a 108 años de cárcel los policías Amedo y Domínguez. Pero aquel proceso resultó toda una farsa, como ha denunciado en repetidas ocasiones Amedo. Ahora, en esta segunda vista, el subcomisario pretende como testigo, una vez cumplida su condena, todo lo que, desde la Fiscalía General al Ministerio de Justicia, pasando por el Gobierno, autoridades penitenciarias y otras altas instituciones judiciales y políticas, no le dejaron exponer. En Francia, paralelamente a la causa española, los autores materiales del atentado, unos mercenarios portugueses, también fueron condenados.

La lupa de la Justicia se ha colocado sobre los casos Batxoki y La Consolation, pero permanecen todavía muchas preguntas sin respuesta sobre otros 40 atentados de los GAL, que dejaron un saldo de 27 muertos y 24 heridos. Sólo en la acción contra los bares Batxoki, en Bayona, y La Consolation, en San Juan de Luz, resultaron heridas seis personas, entre ellas una niña de 4 años. La última acción violenta, en julio de 1987, se llevó por delante a Juan Carlos García Goena, un español que se había refugiado en Francia para no hacer el servicio militar y que nada tenía que ver con ETA. Su viuda, Laura Martín, 23 años después, sigue buscando por su cuenta a los asesinos, porque no existe una causa judicial abierta. Otro tanto sucede con el asesinato en Bilbao de Santiago Brouard, en 1984, del que se ha celebrado dos juicios sin que se haya esclarecido toda la verdad. Sobre los atentados sin esclarecer aportaremos más datos en las próximas semanas.

La declaración como testigo del subcomisario José Amedo el primer día del juicio, el próximo 4 de abril, supone un revulsivo para la causa. Sobre todo, porque ahora Amedo no se debe a nadie ni está intimidado por la cúpula de Interior. Este nuevo testimonio de Amedo promete nuevas revelaciones sobre sus superiores y las instituciones que colaboraron con el Gobierno para tapar el caso GAL. Si en su día fue condenado por la misma Audiencia Nacional por ser el intermediario de los GAL y el reclutador de los mercenarios portugueses que ametrallaron los dos bares franceses, ahora el tribunal tiene difícil quitarle peso a sus revelaciones. Su testimonio posiblemente sea el menos contaminado porque, aunque le pueda mover un sentimiento de venganza, no anula sus conocimientos sobre las interioridades de los GAL, mientras se crearon y cuando fue encubierto desde La Moncloa durante los procesos judiciales y la pelea política en el Congreso. Javier Gómez de Liaño, el magistrado que llevó a la cárcel al general Galindo y otros guardias civiles por el caso Lasa y Zabala, me dijo el otro día que, si a lo largo de la vista los testigos aportan nuevos datos sobre otros personajes, el tribunal debería deducir testimonio sobre ellos. Las acciones de guerra sucia de los GAL, por mucho tiempo que haya transcurrido, no pueden quedar impunes. Como en otros grandes casos de nuestra historia reciente –11-M o 23-F– debe prevalecer la verdad. Hay que regresar al corazón de las tinieblas para llegar a conocer la verdad sobre los GAL y la guerra sucia. Un subcomisario Amedo convertido en el marinero Charlie Marlow del relato de Joseph Conrad.

GAL: ¿crimen de Estado o crimen de Gobierno?
El comisario Planchuelo se reunió con el sicario Labade en Madrid, en diciembre de 1984. El ex jefe superior de Bilbao podría ser condenado por pertenencia a banda armada. No tiene sentido que los casos se cierren sin sentar en el banquillo a los superiores de Planchuelo. Los parapoliciales pretendían presionar a Francia para que colaborase en la lucha contra ETA. Los GAL contaban también con una importante cobertura del Cesid en el sur del país galo.

El Bar Batxoki era un diminuto establecimiento situado en la Pequeña Bayona, en la calle Pannecau, muy cerca del río Nive, una zona muy concurrida por militantes y simpatizantes de ETA en los años ochenta. Sin embargo, desde el nacimiento de los GAL, este era uno de los objetivos de los escuadrones de la muerte del Ministerio del Interior.

Karmele Martínez y su hija Nagore, de 12 años, estaban en el local cuando el terrorismo de Estado hizo acto de presencia el 8 de febrero de 1986, sobre las 9 de la noche, en sábado de Carnaval. Cerca de la barra poteaban varios seguidores de la banda terrorista. Allí estaban Juan Luis Zabaleta, hermano de uno de los históricos de la banda, conocido como Baldo, el francés Frederic Haramboure y José Cau, entre otros. Dos mercenarios portugueses comenzaron a vaciar sus cargadores con balas 9 mm Parabellum desde el exterior, a través de la puerta y de una de las ventanas. La niña fue herida. Los disparos también hirieron a Frederic Haramboure, con impactos en la mandíbula y el tórax, y a José Cau. Y, casualidades de la vida, el etarra Cau reaparecía en 2006 en la red de extorsión del bar Faisán. Él era uno de los beneficiarios del chivatazo, al que Elosúa alertó para que no cruzara la frontera en busca del dinero porque iba a ser detenido por la Policía. El otro, Haramboure resultó ser, años después, uno de los integrantes del comando más sanguinario de ETA: el comando itinerante, dirigido por el también francés Henry Parot. Había sido organizado al margen de la cúpula de la banda terrorista por Domingo Iturbe Txomin.

Una semana después, el mismo grupo portugués de los GAL actuó contra otro bar, La Consolation, en San Juan de Luz, que dos años antes ya había sido objeto de otra acción antiterrorista. En La Consolation, los sicarios buscaban a Ramón Basáñez, que había sido herido por la Dama Negra de los GAL en otro atentado. A esa hora también se encontraba en el bar otro miembro del comando itinerante, Jacques Esnal.

Haramboure y Esnal, los dos activistas sanguinarios del comando itinerante, trabajaban en la cooperativa Sokoa, donde ETA centralizaba el aparato y el archivo del chantaje y la extorsión a los empresarios vascos. Haramboure fue procesado en 1988 por los once asesinatos del cuartel de Zaragoza.

Los objetivos de la banda parapolicial eran cargos importantes en la banda y la mayor parte de sus acciones no fueron indiscriminadas sino que estuvieron dirigidas contra destacados etarras aunque, de los 27 asesinatos de los GAL, un tercio fueron ciudadanos que nada tenían que ver con ETA. Los GAL siempre han soportado el estigma de ser unos chapuceros y de disparar indiscriminadamente contra la población civil, pero en los dos atentados por los que se sienta al comisario Planchuelo en el banquillo el próximo 4 de abril en la Audiencia Nacional, los autores intelectuales de las acciones terroristas sabían contra quienes actuaban: Basáñez, Zabaleta, Haramboure, Esnal, Cau… Estaba claro que disponían en el sur de Francia de una red importante de colaboradores, entre quienes se hallaban gendarmes y funcionarios franceses. Y que, excepto en contadas ocasiones, los mercenarios contratados eran de una calaña de medio pelo. De hecho, el coeficiente intelectual de uno de los sicarios que habían asesinado al colaborador de Egin en Francia, Javier Galdeano, no llegaba a la media.

Los GAL, a través de los canales de información del Ministerio del Interior, también contaban con una importante cobertura del Cesid que, en aquellos años, había desplegado en el país vecino la conocida como operación Sur de Francia. En el Sumario de los casos Batxoki y La Consolation los jueces disponen de dos documentos elaborados por los servicios secretos españoles: las notas del Cesid del 6 de julio y 28 de septiembre de 1983, que también obran en la causa especial del Supremo por el secuestro de Segundo Marey. En esas notas internas de los espías se demuestra que el Gobierno involucró a varias instituciones del Estado en la guerra sucia. Por eso las acciones de los GAL pueden denominarse crimen de Estado. En las acciones se emplearon armas del Estado, documentos de identidad falsificados del Estado, policías y guardias civiles del Estado, fondos reservados del Estado, altos cargos del Estado, directrices del Estado… Aunque el término Estado, como ente político, es tan laxo, que lo más conveniente sería denominar a los GAL, sin miedo a equivocarnos, crimen de Gobierno.

Tras los atentados contra los bares Batxoki y La Consolation fueron detenidos en Francia y Portugal los mercenarios portugueses Paulo Fontes, Ferreira y Da Silva, y el jefe de ellos, el francés Labade. Este último era el intermediario de Amedo y la Jefatura de Bilbao en la leva de comandos asesinos. Y en esa tarea es donde la investigación judicial coloca al comisario Planchuelo que, primero, fue jefe de la Brigada de Información de Bilbao y, después, responsable de la Jefatura Superior de Policía de Bilbao.

El juez Garzón, que también instruyó la continuación de la causa 1/88, y los abogados de la acción popular, acusan a Planchuelo de dar las órdenes a Amedo para que contratara a los mercenarios portugueses con fondos reservados que, según la acusación, el comisario le facilitó. También sitúan a Planchuelo en una reunión con Labade, en Madrid, en diciembre de 1984.

Para la acción popular, que representa a 104 ciudadanos españoles –hay que recordar que la Fiscalía pide la absolución–, Planchuelo “en unión de otras personas no identificadas o a las que no afecta esta causa, decidió continuar con las actividades de los GAL aprovechando su condición de responsable policial”.

Asimismo, la acción popular señala que “los dirigentes de los GAL, entre los que se encontraba el procesado, utilizaban para sus fines la posición y los medios de que disponían en el aparato del Estado, incluyendo armas y munición que facilitaban a sus comandos para cometer sus crímenes”. Por todo ello, entre otros crímenes, pide que el ex jefe superior de Bilbao sea condenado por un delito de pertenencia a banda armada, en base al artículo 174 bis A del Código Penal de 1973 y otros considerandos legales.

¿Pero qué banda armada? ¿Es creíble que sólo Planchuelo con la colaboración de los ya condenados Amedo y Domínguez, un policía novato que se incorporó a los GAL cuando Marey ya estaba secuestrado en Cantabria, única y exclusivamente porque dominaba el francés para redactar los comunicados reivindicativos y hacer de traductor en Francia, montaran el operativo contra los bares Batxoki y La Consolation? ¿Tres funcionarios solos ante el peligro de ETA? ¿Y el móvil? ¿Cuál era la motivación asesina? ¿De dónde sacaron los fondos reservados? No tiene ningún sentido que los casos se cierren en falso con un solo comisario sentado en el banquillo. Porque, ¿en qué se diferencian estos dos atentados y los 40 restantes de los GAL con el secuestro de Marey, a finales de 1983, por el que ya fueron condenados Amedo, Planchuelo y toda la cúpula de Interior?

¿Decidieron Planchuelo, presuntamente, y Amedo, ya condenado, actuar por su cuenta contra los bares franceses? ¿Qué hacían en esas fechas, por orden ascendente, los Sancristóbal, Vera y Barrionuevo? Si los GAL eran, presumiblemente, una banda armada, montada desde las entrañas del Ministerio del Interior y con dinero del Estado, para qué sentar en el banquillo a un comisario sin la responsabilidad compartida de sus superiores? Al menos, algo tendrá que decir su inmediato superior, el que fue gobernador en Vizcaya y luego director de la Seguridad del Estado, Julián Sancristóbal.

Los GAL nacieron con una finalidad política: debilitar a ETA en el santuario francés con sus mismas armas y presionar a Francia para que colaborara con España en la lucha antiterrorista. Porque nadie del Ministerio del Interior presumió que con la guerra sucia se iba a acabar con la banda terrorista. Los hechos así lo corroboran. Si el fin último era minar la operatividad de ETA, no lo consiguieron, porque la banda terrorista asesinó en 1986 a más de 40 personas, una decena más que en el año 1983, el año que se crearon los GAL. Unos años después, en 1987, los asesinados por ETA superaron los cincuenta.

Ahora bien, si la finalidad, como parece más probable, era presionar al Gobierno francés en su propio terreno para que colaborara con España en la detención y expulsión de etarras, sí parece que los autores intelectuales del crimen de Estado lograron su objetivo: los GAL dejaron de actuar en 1986 porque el Gobierno de Felipe González llegó a un acuerdo con el Palacio de Matignon, sede del primer ministro galo. En el segundo semestre de 1986, tras los últimos atentados, el presidente Chirac y el ministro del Interior, Charles Pasqua, entregaron a España una treintena de activistas de la banda terrorista. Sagrario Morán, en su libro ETA, entre España y Francia, afirma que el número dos de Pasqua, Robert Pandraud, le dijo a Rafael Vera en un viaje que este hizo a París: “Si ustedes acaban con los GAL y lo controlan, les aseguro que, a partir de mañana, comenzarán a recibir en la frontera a terroristas de ETA”. El mandatario francés no iba de farol porque unos meses después Francia culminó con éxito la operación Sokoa, poniendo fin al aparato de finanzas y extorsión de ETA.

Otro de los movimientos políticos que sigue sin despejarse es la brillante operación que emprendió el Gobierno de Felipe González en el verano de 1995, tras la divulgación de los documentos del Cesid, para desviar y encubrir la responsabilidad sobre los GAL. El juicio contra Planchuelo, que se celebra el próximo 4 de abril, es una buena oportunidad para que el subcomisario Amedo desvele ante el tribunal las maquinaciones y manipulaciones que tuvo que soportar para tapar la verdad y encubrir a los autores intelectuales y políticos de los GAL.

GAL: ajustes de cuentas y ‘omertá’ (III)
Hasta diez colaboradores y mercenarios de los GAL han fallecido en situaciones extrañas. Varios colaboradores de la banda fueron asesinados cuando amenazaron con hablar. Una banda financiada con fondos reservados y promovida desde el poder político. Lo más abyecto y deleznable es que el Estado participe en esa noria de sangre y terror. La Justicia tuvo que cerrar muchos de los asesinatos sin esclarecer totalmente los hechos.

Ni uno, di dos, ni tres, ni cuatro, ni cinco, ni seis, ni siete, ni ocho, ni nueve... Diez.... Diez han sido los colaboradores y mercenarios de los GAL que han fallecido en los últimos años en situaciones extrañísimas. Un gran número de ajustes de cuentas que nos acerca más a la Medellín colombiana, a la Sinaloa mexicana o a la Palermo siciliana que a la España de la Alianza de Civilizaciones. La ley de la omertá primó en todos esos casos. Unas veces fueron ajusticiados por propios correligionarios de la guerra sucia para que no se fueran de la lengua; otras por sicarios que seguían las órdenes de la pirámide del poder de las cloacas del Estado; y otras por ETA que, previamente, se había hecho con la información sobre sus paraderos de manera un tanto peculiar. Accidentes de circulación, enfermedades repentinas, fallo en el mecanismo de un accionador de una bomba, envenenamiento en prisión, secuestro, tiro en la nuca... han sido las causas de las muertes de algunos de los personajes de los GAL. Todos ellos habían desempeñado un papel activo en el engranaje de la guerra sucia.

A una semana de que comience el último juicio contra el crimen de Gobierno –ya establecimos esa terminología la semana pasada para referirnos a lo que otros llaman crimen de Estado– los asesinatos de los propios mercenarios de los GAL nos sirve para evidenciar cómo funcionaba esa banda organizada: financiada con fondos reservados, dirigida por policías y guardias civiles y promovida desde el poder político. Hablar a estas alturas de la investigación de la identidad de la X de los GAL es algo verdaderamente ocioso. Lo han reconocido Amedo, Sancristóbal, Damborenea y, accidentalmente, el propio Barrionuevo en una conversación que mantuvo en 1994 desde su móvil con Sancristóbal, mientras este permanecía en una celda de la cárcel de Guadalajara. El entonces ministro de González reconoció que, si su jefe no daba un paso adelante sobre los GAL, como lo había hecho Margaret Thatcher en un asunto relacionado con la muerte en Gibraltar de unos miembros de IRA, lo daría él a otro nivel.

El primer mercenario de nivel de la guerra sucia en caer fue Jean-Pierre Cherid, un ex miembro de la OAS que desde 1978 colaboraba con en el Batallón Vasco Español y que, tras la llegada de los socialistas al poder, vendió sus conocimientos a los GAL. El pied noir fue uno de los pocos activistas de ideología ultraderechista que optó por continuar en la guerra sucia contra ETA. El resto de los miembros de los comandos, neofascistas italianos, ultraderechistas españoles o argentinos de la Triple se retiraron del campo de batalla. Cherid falleció el 19 de marzo de 1984 en Biarritz cuando manipulaba una bomba que iba a colocar debajo de un túnel contra siete dirigentes de la banda terrorista. Falló el mecanismo cuando se disponía a acoplarle la batería y le estalló encima. Inexplicablemente, porque el activista tenía gran experiencia en el manejo de explosivos de su época de la OAS y del Batallón Vasco Español. La bomba que mató a Argala había sido colocada por Cherid debajo del coche del jefe del comando de ETA que había asesinado a Carrero Blanco. La presencia de Cherid en los GAL fue determinante para poder ejecutar, a finales de 1983 y comienzo de 1984, media docena de asesinatos con la cobertura de agentes del cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo. Todos esos atentados permanecen casi 30 años después sin esclarecerse. Cherid cayó en desgracia entre un sector del Ministerio del Interior y pagó con su vida, aunque su muerte se presentara con la apariencia de un accidente.

El sustituto de Cherid en los GAL, el francés Jean-Pierre Labade, estuvo a punto de correr la misma suerte que el mercenario argelino. Cuando estalló el escándalo de los GAL en España, a finales de los ochenta y poco después de que Jeannette Casiede, la esposa de Labade, desvelara a la Policía gala las actividades secretas de su marido, los jefes de Amedo le encargaron que viajara a Portugal y asesinara al intermediario francés. Labade había huido de Francia y se había refugiado en la población lusa de Vilaplaya de Arco. Temían que Labade acusara al Gobierno español si era detenido y extraditado a territorio galo. El subcomisario engañó a sus superiores diciéndoles que Labade había desaparecido.

Paul Raguet, un francés de 44 años, ex OAS, vivía retirado en el Puerto de la Cruz de Tenerife tras un intenso historial como mercenario de la guerra sucia. Se le había relacionado con François Beaudenan, uno de los históricos mercenarios franceses que colaboró en la lucha anti-ETA. Raguet desapareció de su domicilio en julio de 1984 y su cuerpo sin vida apareció dos meses después. Raguet, un tipo con un perfil fanfarrón, llevaba meses avisando de que disponía de documentos para hundir a mucho de los cabecillas de los GAL y al gobierno español y que, por todo ello, lo querían asesinar. No se equivocó: sus secretos de estado lo llevaron a la tumba, horas antes de que los confesara a un periodista.

Joseph Couchot, de 49 años, colaborador de los GAL y señalado como uno de los más importantes contrabandistas de la zona, fue asesinado a bocajarro el 16 de noviembre de 1984, supuestamente, por tres etarras encapuchados mientras comía en un restaurante de Irún. Es otro de los casos en el que la banda terrorista aparece como la autora material pero en el que se sospecha de la existencia una mano negra que señaló el objetivo y facilitó los datos. Idoia López Liaño, la Tigresa, fue juzgada por el atentado, obra del comando Oker, el mismo en el que militaba el etarra Cubillas, ahora funcionario del gobierno venezolano. En aquel año de 1984 sucedieron muchas circunstancias extrañas en torno a un grupo de guardias civiles del cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo. Algunos de ellos fueron condenados por el secuestro y muerte de Lasa y Zabala.

ETA también asesinó poco después a Clément Perret, uno de los personajes más activos de la guerra sucia durante la Transición. Fue asesinado en agosto de 1985 cuando vivía retirado en Castellón. Al mercenario se le acusaba de haber sido uno de los autores del ametrallamiento del bar Hendayais en noviembre de 1980, en el que murieron dos personas y otras tres resultaron heridas. Su nombre y algunos datos personales figuraban en varias investigaciones judiciales francesas, aunque algunos de sus amigos siguen manteniendo que una mano negra facilitó a ETA la pista de Castellón.

Pedro Sánchez, otro de los mercenarios ex miembro de la OAS contratado por Amedo, falleció en agosto de 1985 en la prisión francesa de Grandignan cuando se disponía a desvelar las interioridades de los GAL a unos periodistas. La versión oficial de su muerte fue por causas naturales, pero la familia denunció que un funcionario de prisiones lo había envenenado con estrógenos. Se abrió una investigación pero no se pudo aclarar los verdaderos motivos de su muerte. Sánchez, de ascendencia española, había participado en el secuestro de Marey y en otros atentados de los GAL.

Otro colaborador de los GAL que experimentó en sus propias carnes la ingratitud del Estado fue Alberto Granados, un delincuente común enganchado a la heroína, cuñado de Miguel Ángel Ocaña. Granados fue la persona que guardó en su casa las armas –una pistola Lhaty y una carabina– que se usaron para matar al dirigente de Batasuna Brouard en 1984, según confesó su hermana, que estaba casada con otro pequeño narcotraficante, Miguel Ángel López Ocaña. El armamento se lo había proporcionado el traficante de armas Juan José Rodríguez Díaz El Francés, a quien había conocido en uno de sus pasos por la cárcel. Granados cometió el error de irse de la lengua con el comisario de Bilbao, Antonio Rosino, de quien era su confidente. El policía elaboró un informe en medio de las investigaciones del primer sumario Brouard recogiendo las confidencias del delincuente lo que supuso su sentencia de muerte. Cuando se conoció la traición, su cuñado Miguel Ángel Ocaña le disparó con un rifle a bocajarro, en agosto de 1985, para que no se fuera de la lengua y desvelara una trama que estaba dirigida por un guardia civil de alta graduación destinado en la capital vizcaína. Después confesó ante el juez que todo se debió a una acalorada discusión por una partida de heroína. Pero con la muerte del confidente lograron cortar la correa de transmisión que conducía hasta el mismísimo Ministerio del Interior. López Ocaña fue luego condenado a 40 años por el asesinato de su cuñado y poco después fallecía en la cárcel por sida. Su hermano, Rafael López Ocaña, fue condenado en 1993 como uno de los autores materiales del asesinato de Brouard.

El caso Brouard es uno de los pasajes más sórdidos de la guerra sucia. Sobre todo, porque es otro de los atentados de los GAL que permanece sin esclarecer. A pesar de haberse celebrado dos juicios y haber pasado por la cárcel algunos de sus responsables, faltan los inductores políticos. Una vez más nos hallamos ante las cloacas del Ministerio del Interior y algunos de sus dirigentes.

Guy Metge, un policía francés que había trabajado para la Policía española en la época del Batallón Vasco Español, durante los gobiernos de UCD, y que, tras la creación de los GAL, proporcionó a Amedo a los mercenarios Pedro Sánchez y Mohand Talbi, perdió la vida en 1985 en un sospechoso accidente de circulación. Metge durante años facilitó a Amedo a cambio de dinero de los fondos reservados información de gran valía sobre ETA en Francia. Muchos de los domicilios de los objetivos de los GAL fueron proporcionados por Metge. También el comando que secuestró a finales de 1983 por error al ciudadano galo Segundo Marey a quien confundieron con un etarra y, más tarde, lo entregaron a la Policía española en la frontera de Dancharinea, en Navarra. El comisario cayó en desgracia cuando exigió dinero a cambio de silencio.

Lo mismo sucedió con el intermediario de los GAL en Andorra, Christian Hitier, el mercenario que, por encargo de Amedo, contrató para los GAL a las infalibles damas Negra y Rubia. Hitier fue detenido en Bélgica y extraditado a Francia en 1988, donde comenzó a tirar de la manta cuando fue interrogado por la Policía gala. Dijo que había sido contratado por el Gobierno español para dar cobertura a los GAL. Meses después falleció de un disparo de una escopeta, en lo que quisieron presentar como un accidente.

Carlos Gastón, que durante años dirigió desde la Costa del Sol uno de los grupos de los GAL, apareció muerto el 30 de noviembre de 1995, por ahogamiento, en su residencia de Estepona. La autopsia aclaró que la muerte se debía a un edema pulmonar, pero hoy día persisten las dudas.

Patrick Zurita, hijo de un histórico de los GAL, Joseph Zurita, fue acribillado a balazos en el Centro Comercial El Zoco de Mijas Costa, el 29 de junio de 1999. Todo indicaba que se debía a un ajuste de cuentas entre mafiosos relacionados con la guerra sucia, aunque tampoco se descartó el castigo por incumplir la ley de la omertá. Su asesino, un magrebí llamado Rachid Bouaziz, fue asesinado después por dos sicarios. Le metieron siete balas en su cuerpo, una de ellas la del tiro de gracia.

Jean-Gilbert Para, el hombre de confianza de Carlos Gastón, desapareció en Ronda el 11 de mayo de 2002. Todo indicaba que era un secuestro, pero nunca se recibió una petición de rescate, por lo que se sospecha que se debió a un ajuste de cuentas. Como su jefe Gastón, era un testigo negativo para las cloacas del poder. Jean-Gilbert Para era un histórico de la guerra sucia contra ETA que se había retirado en Marbella, pero que conservaba secretos inconfesables.

Ajustes de cuentas y la ley no escrita de la omertá siempre han sobrevolado por las alcantarillas del Ministerio del Interior y la guerra sucia contra ETA. Las bocas de 10 de sus mercenarios fueron selladas cuando cayeron en desgracia o pretendieron irse de la lengua. De estas miserias no se habla en los juicios, pero es la realidad en el mundo de los criminales. Lo más abyecto y deleznable es que el Estado participe en esa noria de sangre y terror.

Lobeira, Esquerra y la Gestapo
El brazo parlamentario de la Mesa sufre por la normalidad con que las aulas han acogido el decreto de la lengua
ALFREDO AYCART ABC Galicia 27 Marzo 2011

NO hay espectáculo más macabro que el reparto de despojos en tiempos de crisis. En esta tesitura, puede achacarse a los nacionalistas su alicorta solidaridad, o su esperpéntica reclamación de privilegios medievales ocultos en tenues capas de modernidad, pero no hay duda de la ferocidad visceral con que disputan su parte del pastel. Primero el diputado de CIU Pere Macías y solo unos días después el «esquerroso» Joan Ridao dieron muestra de su inacabable glotonería al exigir, una vez engullida su parte con escaso aprovechamiento, una porción de la exigua ración que le corresponde a Galicia en el reparto de inversiones del Gobierno Zapatero.

Es de esperar que el ministro de Fomento, José Blanco, haga buena su palabra, y mantenga la puerta de entrada de Galicia en la red de la alta velocidad ferroviaria que pretenden cerrar los representantes del nacionalismo catalán, una vez conseguida la propia, con la complicidad de quienes empiezan ahora a plantear el debate sobre la rentabilidad del sistema. Que haya quien se sume en la Comunidad relegada a las tesis revisionistas sólo se explica por una suerte de síndrome de Estocolmo generalizado.

Con todo, visto lo visto en País Vasco y Cataluña, hasta pudiera parecer el gallego el movimiento nacionalista más sensato si no fuese por elementos de la calaña del diputado Bieito Lobeira, un descrédito para el Parlamento por más que sus intervenciones sean acogidas con hilarante sorpresa por sus compañeros de escaño y jaleadas con alboroto por sus cómplices, los talibanes del pesebre lingüístico. Descalabrado intelectualmente, el brazo parlamentario de la muy subvencionada Mesa por la Normalización Lingüística enmascara a diario su ausencia de argumentos con la desbordada zafiedad de un repertorio de insultos burdo y repetitivo.

Su última comparecencia en comisión parlamentaria puso a prueba la evidente benignidad de la presidencia y la apacible serenidad del interpelado, el secretario general de Política Lingüística, Anxo Lorenzo, que contestó impávido a su desproporcionada diatriba. El diputado que amenaza a las fuerzas de seguridad -que no saben con quien están hablando-, y pretende imponer hasta el idioma en el que los gallegos deben enterrar a sus muertos, lleva con escasa dignidad la derrota de sus tesis evidenciada por la normalidad con que las aulas gallegas acogen la sensata aplicación del decreto que recupera el bilingüismo que el bipartito intentó desterrar.

De ridículo en ridículo, el diputado que marca el suelo de la dignidad parlamentaria gallega complementa sus discursos ortopédicos con iniciativas en las que lo único con apariencia de veracidad son los signos de puntuación. La última fue aprovechar un error de traducción, por el que se pidieron oportunas disculpas a los lectores, para exigir con necia solemnidad que ABC devuelva unas subvenciones por la promoción del idioma que este periódico no ha recibido. Honra el talibán con su persecución la defensa de la pluralidad lingüística que realiza este diario. Con, o sin ayudas oficiales.

Y se pone de nuevo en su sitio. Lobeira iría gustoso del brazo del inquisidor Torquemada, con la misma soltura que vestiría el abrigo de cuero característico de la Gestapo. De momento, realiza el saludo fascista con evidente desenvoltura.

El conflicto entre el valenciano y el catalán
Juan Julio Alfaya http://gallegos-hispanohablantes.blogspot.com 27 Marzo 2011

El conflicto lingüístico valenciano se basa en el debate sobre la condición última del valenciano. ¿Es el valenciano una lengua individual y diferenciada o se trata solamente de una variedad dialectal del catalán? En este tira y afloja se entremezclan de tal manera los intereses políticos con los estudios lingüísticos que no parece fácil llegar a un acuerdo.

El Estatuto de Autonomía de 1982 estuvo vigente hasta el 11 de abril del 2006. El primer estatuto, en el artículo 7, puntos 1 y 2, proclama: “Los dos idiomas oficiales de la Comunidad Autónoma son el valenciano y el castellano. Todos tienen derecho a conocerlos y usarlos. La Generalidad Valenciana garantizará el uso normal y oficial de las dos lenguas y adoptará las medidas necesarias para asegurar su conocimiento”. Aquí todavía no se habla de “lengua propia”, pero sí en los artículos 2 y 7 de la Ley de Uso y Enseñanza del Valenciano de 1983: “Artículo 2. El valenciano es lengua propia de la comunidad valenciana y, en consecuencia, todos los ciudadanos tienen derecho a conocerlo y a usarlo, oralmente y por escrito, tanto en las relaciones privadas como en las relaciones de aquellos con las instancias públicas” y “Artículo 7.1. El valenciano, como lengua propia de la comunidad valenciana, lo es también de la Generalidad y de su Administración pública de la Administración local y de cuantas corporaciones e instituciones públicas dependan de aquellas”.

El artículo 7 del Estatuto de Autonomía de 1982 queda así modificado en el artículo 7 del nuevo estatuto de 2006: “7.1. La lengua propia de la Comunidad Valenciana es el valenciano. 7.2. El idioma valenciano es el oficial en la Comunidad Valenciana, al igual que lo es el castellano, que es el idioma oficial del Estado. Todos tienen derecho a conocerlos y a usarlos y a recibir la enseñanza del, y en, idioma valenciano”. Quiero resaltar aquí la importancia de la siguiente frase: “recibir la enseñanza del, y en, idioma valenciano” porque se va a convertir en una fuente permanente de conflictos en todas las comunidades bilingües. Y los impenitentes sembradores de confusión tratan de confundir los términos “estudiar el” y “estudiar en”, por ejemplo, “estudiar el gallego” y “estudiar en gallego”. Pero no nos vayamos por las ramas. En todo caso ésta sería una cuestión a analizar más adelante.

Los catalanistas consideran que el valenciano (valencià o llengua valenciana) es el glotónimo usado en la Comunidad Valenciana para referirse al idioma catalán, como lo serían el serbocroata con respecto a los idiomas serbio, croata y bosnio o el neerlandés con respecto al flamenco. Aquí cabe preguntarse si las diferencias están basadas en razones históricas, culturales, políticas o jurídicas y corresponden a una misma realidad lingüística, o si se trata de idiomas realmente diferenciados.

El conflicto lingüístico valenciano se basa en el debate sobre la condición última del valenciano. ¿Es el valenciano una lengua individual y diferenciada o se trata solamente de una variedad dialectal del catalán? En este tira y afloja se entremezclan de tal manera los intereses políticos con los estudios lingüísticos que no parece fácil llegar a un acuerdo.

Aparte de que el término “valenciano” data del siglo XV y es tradicional en los territorios del antiguo Reino de Valencia, existen también diferencias reales entre ambas lenguas. En el estudio sobre el valenciano realizado por la asociación Llengua Valenciana Si, se postula como “del todo imposible” que el valenciano sea un dialecto del catalán ni que fuera el Rey Don Jaime I quien trajera el catalán a Valencia.

Juan Benito Rodríguez Manzanares afirma en su “Estudio sobre el valenciano” que en la Comunidad Valenciana, “no son los valencianos, sino los catalanes, catalanistas y pancatalanistas, los que están imponiendo el catalán” [...] “El pueblo reiteradamente ha solicitado que el gobierno valenciano cambie su política con respecto a la lengua, pero ha sido siempre desoído. Hemos de tener presente que una lengua no la hacen un grupo de académicos en una habitación para luego imponerla por ley al pueblo, sino que la lengua la hace el pueblo, que es quien la habla, le añade modismos y giros, palabras y formas de expresión, y los académicos son los encargados de ratificar y elevar a ley lo que el pueblo demanda. Pero hasta ahora no ha sido así” [...] “Durante el mandato del señor Eduardo Zaplana se constituye el 23 de julio de 2001 la Academia Valenciana de la Lengua, (A.V.L.), suplantando y usurpando las funciones que hasta ese momento eran competencia de la Real Acadèmia de Cultura Valenciana (R.A.C.V.), dejando a ésta última sin capacidad de decisión sobre ningún aspecto del valenciano. La A.V.L. aprueba declarar oficiales los criterios lingüísticos utilizados por la Conselleria de Educación desde 1983. O sea aprueba utilizar las Bases de Castellón, relegando a la nada a las normas de El Puig. Como colofón, la ley de creación de la AV.L. (7/1998 de 16 de septiembre), en su artículo 5, dice: «Las decisiones de la A.V.L., en el ejercicio de sus funciones, deberán ser observadas por todas las Instituciones de la Generalitat, por los poderes públicos, por el resto de Administraciones Públicas, el sistema educativo, y los medios de comunicación, las entidades, los organismos y empresas, de titularidad pública o que cuenten con financiación pública».

Una gallega que ha residido muchos años en Valencia me ha proporcionado una breve, pero significativa lista de palabras del lenguaje cotidiano diferentes en ambas lenguas, valenciano y catalán. Cada palabra en castellano va seguida de las equivalentes valenciana y catalana, ambas entre paréntesis y separadas por una barra inclinada:

tarde (vesprada/tarda)
medio (mig/medi)
arena (arena/sorra)
fresa (fraula/maduixa)
amar (amar/estimar)
salida (eixida/sortida)
patata (creilla/patata)
quinto (quint/cinquè)
sexto (sext/sisè)
séptimo (sèptim/setè)
atrasar (atrassar/endarrerir)
pájaro (pardal/ocell)
entonces (llavors/aleshores)
hoy (hui/avui)
medias (calces/mitjes)
recoger (arreplegar/recollir)
venir (vindre/venir)
todos (tots/tothom)
rojo (roig/vermell)
por medio de (per mig de/mitjançant)
por favor (per favor/si´s plau)
tener (tindre/tenir)
cuartel (quarter/caserna)
beso (bes/petó)...

“La tregua es un esperpento; los etarras son como la mafia y van a seguir así”
Nieves Baglietto, víctima de ETA y escritora. “No me creo en absoluto el ‘rechazo a la violencia’ de Sortu”. “El nacionalismo vasco enmascara la realidad para lograr sus fines”. “Eguiguren es peor que un fariseo y Rubalcaba es perverso;ni Dios podría arreglarlo”, afirma.
Alberto Lardiés. Madrid. www.gaceta.es 27 Marzo 2011

ETA asesinó a su hermano y planeó matarla a ella. A sus 86 años, Nieves Baglietto, escritora llena de sabiduría y un referente para todas las víctimas, analiza en LA GACETA el momento actual del entramado terrorista.

-¿Qué le sugiere ver a Otegui o Rufino Etxeberria hablar de “vías políticas”?
-No pierdo el tiempo ni un minuto pensando en ellos. No me interesan. Luché en su momento, me comprometí políticamente para defender la democracia, para tener libertad. Lo dí todo. Pero hoy no me interesan. Intentaron destruirme la vida. Quisieron matarme. Pensé en mis hijos, en que se quedarían huérfanos. Para mí el valor más importante es la vida, por encima de la política. Conmigo no han podido. En la política tenemos lo que nos merecemos. Para no tenerlo, debemos movilizarnos.

-¿Se cree la tregua?
-Me da lo mismo.

-¿Y qué siente al ver a los encapuchados con sus comunicados?
-Es una farsa, una mentira, una tapadera, un esperpento. Viven como la mafia y no pueden cambiar su sistema de vida. Esto continuará. Es un cáncer que hay que extirpar del País Vasco. En parte, la sociedad vasca lo ha alimentado.

-¿Por qué?
-Por cobardía, por comodidad. Claro, comprometerse es muy difícil.

-¿El PNV lo ha alimentado especialmente?
-Hombre, son los creadores de la ETA. Sin ninguna duda. Pusieron muy bien los cimientos. Cuando yo tenía 10 años, iba al catecismo, que era en euskera y en castellano. Yo, que soy vascohablante, estudiaba en castellano. El nacionalismo ha politizado la lengua. Al final del curso daban premios por órdenes del párroco a las mejores estudiantes. A las que estudiábamos en castellano nos discriminaban y no nos daban el premio. Imagínate qué sutileza. Menos mal que la profesora, que no era nacionalista, nos llevó a su casa y nos dio un premio de su pecunio. Si entonces ya hacían eso, imagínate qué odio, qué visceralidad para ir hilando sutilmente todo eso de la independencia.

-¿Se cree que Sortu rechaza la violencia?
-En absoluto. No los creo. ¿Y de qué van a vivir? ¿Por qué les damos esa preponderancia? ¡Es un engaño!

-¿Hay esperanza, entonces, de que se acabe el terrorismo?
-En esta vida hay un proceso natural para todo: nacer, crecer y morir. Y eso algún día morirá. Pero yo no lo veré. Ni sé de qué manera se terminará. Pero como todo proceso natural acabará muriendo.

-¿Pero dejará muchas cicatrices?
-Claro, pero luego está la persona para salir adelante. A mí también me ha herido la vida. Pero la vida no es nada sin la muerte, ni la muerte es nada sin vida.

-¿Cómo va a quedar la sociedad vasca una vez que ETA no exista?
-Me da lo mismo. Tendrán lo que ellos quieran.

-¿Le sorprende que EA se esté prestando a ir de la mano con Batasuna a las elecciones?
-Me hace mucha gracia (se ríe) la pregunta. Es todo un montaje. Sigue la rueda. El engranaje sigue adelante, una vez con más grasa y otra con menos.

-Pero algo dirá de que un partido democrático, aunque venga del mismo tronco nacionalista, se preste...
-Yo es que no creo en ellos desde la raíz. Todo es lo mismo. El PNV son los peores, los más cínicos. Para mí son peor los nacionalistas, porque enmascaran la realidad del fin que persiguen.

-¿Qué le parece que Jesús Eguiguren se reuniese con Josu Ternera?
-Qué fariseísmo. Bueno, eso es peor que ser un fariseo. ¿Es que merece la pena mencionar a esa persona? También tenemos a Rubalcaba, que me merece el mismo respeto que este señor. Una frase lo resume mucho: lo que Dios hace, ni Dios lo arregla. Y estos no tienen solución. Mira qué bagaje cultural tiene Rubalcaba, y todo el mundo lo ha encumbrado porque es un científico y no sé cuántas cosas más. A mí qué me importa. Es un perverso. Pero en esta vida vamos arrastrando la mentira. Y como nos sostenemos en las mentiras que nosotros mismos construimos, pues así vamos.

-A su hermano lo mataron en la carretera entre Azkoitia y Azpeitia. Muy cerca de allí, primero en el caserío Txillarre de Elgoibar y después en el santuario de Loyola, eran las reuniones del ‘proceso de paz’...
-Es esperpéntico, valleinclanesco, cruel, maléfico, todo lo que puedas poner es poco. En el ser humano caben todas las maldades.

-¿Por qué Zapatero intentó la negociación con ETA?
-Él cree en lo que hace. Es un idealista y además mesiánico. Pero es un iluso que está endiosado.

-¿Cree en Patxi López?
-Quiero creer que no es mala persona. Pero está equivocado, profundamente equivocado. Se engaña.

-¿Cree que el Gobierno sigue negociando con ETA de forma soterrada?
-Sí, por supuesto que lo creo. Es segurísimo. ¿Es que alguien lo duda? ¡A qué grado de ingenuidad podemos llegar las personas para sobrevivir!

-Por sus respuestas, algunos dirán que usted no quiere la paz...
-Pero si en el País Vasco no ha habido ninguna guerra. Para que haya guerra debe haber dos contendientes. Y en el País Vasco unos matan y otros mueren.

EA y Herritarron no anunciaron el nombre de su coalición electoral
ETA lanza su «plan B» entre gritos de «independencia»

Eusko Alkartasuna (EA) y la plataforma Herritarron Garaia (HG) dieron ayer, en el frontón de Estella, el pistoletazo de salida a lo que, en medios antiterroristas, se señala como el «plan B» de ETA/Batasuna para, una vez negada la inscripción de Sortu en el Registro de Partidos Políticos del Ministerio de Interior, poder tener candidatos en las elecciones municipales y forales de mayo próximo.
J. M. Z. La Razón 27 Marzo 2011

A lo largo del acto, según informa Efe, fueron coreados gritos de «independencia, independencia». Los intervinientes anunciaron que se había dado «un primer paso» para configurar un «nuevo sujeto electoral» basado, «pese a quien pese», en la «colaboración eficaz» de personas de «izquierdas y abertzales».

Representantes de EA y de la plataforma HG, señalada por los citados medios como una organización manejada por la llamada «izquierda abertzale» (aunque con personas sin antecedentes policiales), avanzaron públicamente «los pilares» de la propuesta electoral conjunta en la que trabajan, de la que dijeron que no era el momento de «dar a conocer la marca». Se confirma de esta manera lo avanzado por LA RAZÓN en el sentido de que esperarán hasta el último momento para informar del nombre de la nueva coalición.

El acto de Estella se desarrolló en euskera y castellano bajo el lema «Bagoaz» («Allá vamos»), ante medio millar de personas, que saludaron a los intervinientes al grito de «independentzia». Entre otros, estuvieron presentes el secretario territorial de EA en Navarra, Maiorga Ramirez, quien presentó la iniciativa como «participativa, plural y aglutinante». Se refirió, sin citarlas, a otras formaciones abertzales que no integran este proyecto (Aralar, entre otras), ya que hay quien «intenta obstaculizar su formación y quien, desde una perspectiva cortoplacista, ha dejado pasar en balde la oportunidad de haberlo constituido». Para Ramirez, «ha llegado el momento de poner los cimientos para una colaboración eficaz entre gentes de izquierdas, abertzales y euskaltzales para conformar un nuevo sujeto electoral, le pese a quien le pese». «Hacemos un llamamiento desde Navarra a toda Euskal Herria para conformar una oferta electoral participativa, plural y aglutinante», un «sujeto electoral» con el que invitó a «recorrer juntos ese primer proceso que son las elecciones forales y municipales».

Por parte de HG, Bakartxo Ruiz se mostró convencida de que hay «suficientes mimbres para sacar adelante ese cambio que la gente reclama», un cambio político y social profundo, que impulse la resolución pacífica y democrática del conflicto (esta palabra no se les cae de la boca a los que, abiertamente o, de forma encubierta, están en la «izquierda abertzale») que vivimos e impulse la soberanía democrática para nuestro pueblo». «No nos van a achantar con las amenazas indirectas, recrudecidas con la noticia de la ilegalización de Sortu», aseguró.

CON GARA ENTRE SU ACCIONARIADO
Una televisión del entorno radical vasco pide a Al Jazeera que emita en euskera
Minuto Digital 27 Marzo 2011

La vinculación del entorno etarra y el radicalismo islámico es más que evidente. Al apoyo explícito de la izquierda abertzale a la construcción de mezquitas en el País Vasco, hay que sumar ahora la petición de una televisión vasca participada por el diario Gara ha lanzado una campaña para que el canal de noticias árabe Al Jazeera emita en euskera, debido a la importancia que está adquiriendo este medio en la cobertura de las revueltas árabes en países como Libia.

Esta campaña está siendo potenciada a través de una página web y de la red social Twitter, donde se han creado hashtags o localizadores para encontrar comentarios sobre este asunto. En concreto, en la web http://act.ly/39e se incluye la información que pide al canal de noticias árabe que empiece a emitir en la lengua vasca.

En este sentido, en Twitter pueden encontrarse mensajes sobre esta cuestión tecleando los descriptores #AlJazeeraEuskaraz o #ajz in Basque!.

Esta campaña ha sido lanzada en el programa “Albisteak 2.0? de la cadena de televisión Hamaika, que emite íntegramente en euskera. Esta cadena fue creada en 2006 en el País Vasco y se trata de un proyecto que pretende desarrollar varios canales de televisión local.

Esta televisión, que empezó emitiendo en Bilbao y ya está también en Guipúzcoa, está formada por seis accionistas.

VINCULACIÓN
La cadena AL JAZEERA DOCUMENTARY CHANNEL, comenzó á a emitir a principios de este mes los documentales sobre la música árabe que dirigió el músico radical vinculado al entorno etarra Fermin Muguruza.

La serie de documentales que lleva como nombre NEXT MUSIC STATION (Próxima Estación Musical) es el resultado del encuentro que realizó Muguruza y su equipo con más de 80 músicos de 9 países diferentes, durante el pasado año 2010, y que se refleja en los 11 documentales que comienzan ahora a emitirse en la cadena de Al Jazeera dedicada a los documentales que emite en lengua árabe, y a partir del mes de abril en Al Jazeera English, la cadena de Al Jazeera en inglés.

Todos los documentales se han grabado en países musulmanes extremistas: Egipto I: El Cairo, Egipto II: Río Nilo, Marruecos I, Marruecos II: Casablanca, Líbano I, Líbano II: Beirut, Túnez, Siria, Kuwait, Bahrein, Yemen y Sudan.

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