AGLI

Recortes de Prensa   Lunes 28 Marzo 2011

 

Rodríguez Adrados afirma que los nacionalismos 'son lo peor de España'
'No se puede vivir con veinte parlamentos, televisiones autonómicas... es una ruina', sostiene el historiador y filólogo
 www.lavozlibre.com  28 Marzo 2011

Madrid.- El prestigioso historiador y filólogo Francisco Rodríguez Adrados considera que "lo peor de España son los nacionalismos". "No se puede vivir con veinte parlamentos, televisiones autonómicas... es una ruina. No dudo que los problemas se ven mejor desde el lugar y que se ha avanzado en modernización, pero económicamente haría falta otro sistema", afirma en el diario 'La Razón' el catedrático emérito de la Universidad Complutense. En este sentido, critica el traspaso de competencias de educación a las comunidades "porque reinventa la historia y deja al ministro sin margen de maniobra".

En su último libro, 'Nueva historia de la democracia', Rodríguez Adrados hace un recorrido por todas las etapas por las que ha pasado este régimen, que para funcionar necesita "menos pasión, menos partidismo y más racionalidad".

Rodríguez Adrados confía en el poder de la democracia para acabar con fascismos, comunismos y tiranías, pero aún "quedan muchos: China, Cuba, África... El comunismo, bastantes religiones, el islamismo... son antidemocráticos. El socialismo, en cambio, se ha democratizado", precisa.

¿Se impondrá la democracia en los países islámicos? "Es difícil de saber. En otras épocas floreció una cultura importante, más abierta, y sucumbió. Dudo que acaben en democracias. Ya pasó en Irán, pero ahora ha influido internet, quizá esa sea la diferencia", explica el también miembro de las Reales Academias Española y de la Historia.

Actas de ETA
Los intestinos del trato
Cristina Losada Libertad Digital 28 Marzo 2011

Parapetado tras dos principios respetables, que ha incumplido con tesón, el Gobierno quiere sacudirse el enojoso asunto de las actas incautadas a ETA sobre el episodio del Faisán. No es para menos. La exclusiva del diario El Mundo presenta a los enviados de Zapatero tan servil como intensamente dispuestos a contentar a los criminales. De todo les ofrecen a fin de apaciguarlos, igual que los aldeanos atemorizados por monstruos insaciables en fábulas y cuentos, y nunca jamás dicen basta. Ni honor ni orgullo, ya perdidos de antemano al acceder a tal descenso, a ese chalaneo en el que parten humillados tras reconocer que el asesino tiene la sartén por el mango. Aunque en el yermo moral que reflejan los papeles, sobresale el impúdico cinismo de quienes no conocen ley ni justicia que no puedan ser vulneradas y torcidas. Al punto de que cuando, por un mal azar, no es posible alterar su curso, ofrendan cabezas cortadas y enemigos a los que habrá que dar un tajo. Así son los intestinos del trato.

No veracidad, no publicidad. Tras esos burladeros se han refugiado el secretario de Estado de Interior, Antonio Camacho, y el Gobierno en pleno, por tanto. No comment, pues, ya que no se puede dar credibilidad a una banda terrorista ni publicidad a sus notas ni comunicados. Qué tardía y oportunamente recuerdan esas elementales normas. Lástima que Zapatero, sus ministros y su partido las violaran una tras otra. Tanta veracidad confirieron a la palabra de la ETA y tanta publicidad le concedieron, que el propio presidente glosó, jubiloso, aquel comunicado de tregua y, con las campanas de la paz, verificó el "alto el fuego" y el engaño a la opinión pública. Entonces, había que creer a los terroristas y los no creyentes eran escoria: mala gente que no deseaba el final de la violencia, ¡que quería que hubiera más muertos! Ahora, sin embargo, los criminales son mentirosos. Claro. Por más que un tópico absurdo predique que "nunca mienten". Pero el atolladero del Gobierno se erige sobre las mentiras propias.

Desde el atentado de la T-4, los socialistas asumieron el papel de una caperucita que se encontró, de repente, sorprendida, con las garras, los dientes y la ferocidad del lobo. Quién nos iba a decir que eran tan malos. Pero su conducta, su decidido asalto al Estado de Derecho en beneficio de la negociación con ETA, desmiente la inocencia. Esas actas publicadas no desmienten, en cambio, los actos y los hechos vergonzosos.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

La clase política como preocupación nacional
«Con esta sencilla reflexión pretendo abrir un debate en la opinión pública para tratar de contribuir a frenar el deterioro de nuestra clase política porque, ahora más que nunca en la presente coyuntura, necesitamos de unos políticos capaces y honestos»
IGNACIO CAMUÑAS SOLÍS ABC 28 Marzo 2011

LOS españoles, según acreditan todas las encuestas, desaprueban mayoritariamente la conducta y el trabajo de nuestros políticos hasta el punto de que la clase política ha pasado a ser uno de los problemas, junto al paro y las expectativas de nuestro futuro económico, que más inquietud despierta entre nuestra ciudadanía. Ello, a su vez, está desgastando a nuestra reciente democracia y, sobre todo, está produciendo desaliento y desconfianza en el conjunto de la sociedad.

El tema es muy grave porque la democracia requiere de la existencia de partidos políticos que compitan por el poder y exige que una denominada clase política se encuentre al frente de los destinos del país.

¿Qué hacer entonces? ¿Cómo debemos abordar y tratar de encauzar la situación? Antes de nada, permítaseme formular dos precisiones:

1º En la vida no se puede ni se debe generalizar sin más. Junto a políticos ciertamente detestables, conocemos, asimismo, otros políticos perfectamente honestos y responsables.

2º En todos los países democráticos, por desgracia, existen casos de corrupción y se suele manifestar cierta desconfianza hacia la clase política por la sospecha de que demasiadas veces los políticos ponen sus intereses personales por encima de los de la nación.

Pero el caso español presenta unas características que son propias, en estos momentos, de nuestro país y que no están tan extendidas en otras democracias de nuestro entorno.

El régimen partitocrático que es característico de la democracia española actual está levantando una barrera insalvable entre representantes y representados y favoreciendo, a su vez, el que el poder político de los partidos invada de forma creciente esferas que son propias de la sociedad. Me explico.

En España no estamos, en realidad, eligiendo a nuestros representantes políticos sino tan solo una lista electoral elaborada en los cuarteles generales de cada formación política, de tal forma que la mayoría del cuerpo electoral acaba aupando al poder a personas que desconocen y con las que no tienen el menor enlace afectivo ni emocional. A su vez, los políticos así elegidos, como es natural, prescinden olímpicamente durante su mandato de aquellos a los que dicen representar porque de lo que se trata, en realidad, es de complacer y secundar al líder de su partido que es, en definitiva, quien le ha elegido y refrendado. Todo ello acaba por debilitar la calidad y el prestigio de nuestros parlamentarios y, otro tanto se podría decir de nuestros diputados autonómicos y de nuestros concejales. Así, la categoría y la independencia de nuestros políticos va decreciendo y personas que en cualquier empresa de nuestro país no pasarían de un puesto auxiliar o muy subordinado pueden incluso obtener una cartera ministerial siendo su principal mérito la docilidad o formar parte del clan. De esta manera es imposible que aumente, o al menos se sostenga, el prestigio de nuestros políticos. Si, además, de vez en cuando, cada vez con más frecuencia, aparecen en los medios de comunicación casos de corrupción y pillaje por parte de miembros de los más importantes partidos nacionales, tenemos ya el conjunto de circunstancias precisas para que los ciudadanos vuelvan la espalda a los políticos, se generalice la descalificación mientras nos hundimos en la desconfianza y el fatalismo. De todo lo cual se infiere que así no podemos seguir si verdaderamente queremos consolidar nuestra democracia, que aún requiere en España mucha atención y mucho mimo.

El problema no son las personas tan solo, lo malo es el sistema y su funcionamiento. Incautos y desaprensivos los hay en todas las profesiones y en todas las actividades, pero lo que hay que corregir con urgencia es el actual sistema de representación política que resulta inadecuado para las necesidades de la hora actual. Con este sistema se seguirá expulsando a los mejores para instalarse en la medianía cuando no en permitir que determinados pillos y arribistas se aprovechen de la situación.

En estas condiciones, cada vez abundarán más los que pretendan vivir a costa de la política para acabar configurándose una casta política cerrada que defenderá con uñas y dientes los privilegios y canonjías alcanzados. Nada que ver con aquellos profesionales destacados de la sociedad civil que poblaron los escaños de nuestra incipiente democracia de los años 70.

¿Cómo podríamos, entonces, poner remedio a tan triste y preocupante situación? Vayan, pues, estas últimas líneas en forma telegráfica para proponer una serie de medidas que someto a debate y discusión y para las que, obviamente, necesitaría mayor espacio y extensión del que, en esta ocasión, dispongo.

1.- Sería conveniente establecer, a mi juicio, un sistema electoral mayoritario de doble vuelta (a la francesa), con distritos más pequeños (distritos judiciales o similares) que posibiliten la elección directa de los representantes por parte de los electores. Campañas electorales más personales y menos fastuosas. Gastos electorales más reducidos. Se debieran incentivar las donaciones de particulares reduciendo la financiación pública de los partidos. El candidato respondería, así, ante su electorado y no dependería del favor o designación del aparato del partido. Un congruente sistema de primarias sería lógica consecuencia de este proceso. Todo ello debiera abrir la posibilidad de que aparecieran candidatos independientes avalados y sostenidos por un grupo de electores.

2.- Habría que articular, al mismo tiempo, una política inteligente de incompatibilidades que sirviera para incentivar la participación de relevantes profesionales de la economía, el derecho, la medicina y las ingenierías en un momento determinado en que su participación pudiera ser apetecida por el candidato o requerida por las circunstancias y que, en consecuencia, favoreciera la entrada y salida de la vida política con más facilidad y normalidad.

3.- Sería, tal vez, prudente afianzar la legislación adecuada que permitiera exigir a los políticos responsabilidad en el manejo de los caudales públicos. No es posible que un político hiperactivo y manirroto deje, por ejemplo, un ayuntamiento endeudado hasta el fin de los siglos ni que una obra pública que en su día se adjudicó por un valor cerrado acabe costando al erario público cinco, seis y hasta diez veces más del precio pactado sin causa real que lo justifique. Al final, son los propios ciudadanos, a través de tasas e impuestos crecientes, y no los políticos causantes del despilfarro injustificado, quienes tienen que soportar los desvaríos e incompetencias de quienes les gobiernan. No basta, pues, la sanción política, si es que llega. No estaría mal que sufrieran, también, una sanción económica. Así se lo pensarían dos veces antes de incurrir en déficits y gastos intolerables.

Con esta sencilla reflexión pretendo tan solo, como antes señalaba, abrir un debate en la opinión pública para tratar de contribuir a frenar el deterioro de nuestra clase política porque, ahora más que nunca en la presente coyuntura, necesitamos de unos políticos capaces y decididamente honestos.

IGNACIO CAMUÑAS SOLÍS ES PRESIDENTE DEL FORO DE LA SOCIEDAD CIVIL

Después del "Zapaterismo", el PSOE necesitará una revolución ética
Francisco RubialesPeriodista Digital 28 Marzo 2011

El PSOE que sobreviva al Zapaterismo tendrá que ser refundado, si quiere seguir siendo uno de los grandes partidos de España. Habrá quedado tan demolido por los estragos de Zapatero que tendrá que someterse a una profunda transformación, recibiendo enormes transfusiones de ética y decencia, si quiere salvarse.

Acaban de recibir el apoyo de Emilio Botín, el primer banquero de España, y se sienten felices y triunfadores porque gobiernan y disfrutan del poder y sus privilegios, pero no saben que el pueblo no les perdona sus traiciones, que el futuro se les está tornando amenazador y que se acercan tiempos de zozobra. Si el socialismo español continúa avanzando por la senda que ha emprendido bajo el mandato de Zapatero, terminará pagando una durísima factura por sus errores y carencias. Convertido únicamente en una maquinaria al servicio de la victoria electoral y de la permanencia en el poder, el socialismo en España ha aprendido a convivir con la corrupción, parece haber abandonado los viejos principios, se ha hecho compatible con socios poco escrupulosos y de ideología contraria, tolera demasiadas irregularidades y necesita, con urgencia, una drástica revolución ética, si quiere tener algún porvenir en una España futura, más limpia y democrática.

La política impulsada por el socialismo ha constituido un verdadero drama para España. En Andalucía, los escándalos generan vómitos y vergüenza; en el Baleares socialista se sanciona académicamente a niños por utilizar el idioma español en las escuelas; en Cataluña los socialistas han propiciado la ruina económica y el auge de un nacionalismo que persigue a los castellanoparlantes y que alimenta cada día más el independentismo y los privilegios; en Extremadura la obligación de someterse al poder es casi ineludible para los empresarios porque es casi imposible sobrevivir al margen del denso poder de la Junta; en muchas autonomías, el socialismo gobernante margina de los contratos y concursos públicos a gente cuyo único pecado es ser crítico; en Galicia gobernaron con tanta arrogancia y despilfarro que el pueblo sentenció su derrota en las urnas; allí donde gobierna el socialismo se genera arbitrariedad, se estimulan el desempleo y la pobreza y surgen no sólo marginación e injusticia sino también una vergonzosa fuga de cirujanos, medicos y otros profesionales en busca de sitios mejotres.

Muchos viejos izquierdistas que conservan el sentido de la honradez y muchos ciudadanos cansados de soportar corrupción y gobiernos arrogantes e ineficientes, han descubierto ya que., en algunos casos, están siendo gobernados por gente poco recomendable, lo que les empuja hacia la disidencia frente a un sistema político que no sólo genera vagos, chorizos y hasta delincuentes, sino que, además, carece de filtros para evitar que los "pájaros" vuelen libres y hasta lleguen al poder.

Algún día tendremos que taparnos la nariz colectiva y nos inundará el bochorno cuando descubramos que el "boom" de la construcción convirtió la política española en un estercolero, con tantos políticos, alcaldes y concejales procesados por corrupción o bajo sospecha que la Fiscalía Anticorrupción no da abasto.

La España que sostiene el "Zapaterismo" no resiste la prueba del algodón porque convive con lo corrupto y porque es capaz de asociarse con partidos antiespañoles y de escasos principios con tal de gobernar, lo que implica que, tarde o temprano, será barrida por una revolución ética que España necesita como el comer para poder regenerarse y resurgir.

El precio que el PSOE pagará en el futuro por haber abrazado el "Zapaterismo", por haberse unido en Galicia con el BNG, destructor de la unidad nacional y culpable de haber usado el dinero público de manera parcial y grotesca, por haber apadrinado el Estatuto de Cataluña, portador de insolidaridad, desigualdad terrotorial y privilegios anticonstitucionales, por haber contribuido a la persecución del idioma español y por convivir con el despilfarro, el amiguismo, el enchufismo, el clientelismo y otras enfermedades antidemocráticas, será terrible y marcará el futuro de ese partido.

Es cierto que la oposición del PP, cuando gobernó, pudo cambiar las cosas y no lo hizo, que Aznar gobernó con arrogancia insuperable, que la derecha tampoco está limpia de adorar al becerro de oro del poder y que la corrupción no es ajena al PP, pero no es menos cierto que, en democracia, la responsabilidad mayor es siempre del que gobierna, del que dispone de los recursos del Estado, cobra los impuestos a los ciudadanos, posee el monopolio de la violencia y ejerce la responsabilidad de legislar y hacer cumplir la ley.

Voto en Blanco

El abandono de la legalidad
César VIDAL La Razón 28 Marzo 2011

Reconozco que cuanto más pienso en la guerra de Libia en la que hemos entrado con un respaldo parlamentario apabullante más desasosegado me encuentro. No se trata sólo de que a día de hoy no sabemos cuál es su objetivo porque lo mismo nos dicen que van a derribar a Gadafi que nos advierten de lo contrario. Tampoco es cuestión de calcular hasta qué punto la aventura nos va a resultar costosa y no sólo por los onerosos gastos militares sino también por los contratos que van a perder las empresas españolas. Ni siquiera se relaciona con la manera en que este Gobierno que padecemos y los titiricejas han dado muestras por enésima vez de su vileza moral. Incluso voy a pasar por alto las noticias crecientes de que Sarkozy llevaba planeando el derrocamiento de Gadafi desde finales del año pasado.

Todos esos temas son importantes, pero a mí me inquieta de manera especial el constatar que la guerra de Libia es un paso más en el abandono del derecho internacional a favor de una doctrina reciente y novedosa, pero, sobre todo, extremadamente peligrosa. Me explico. En 1648, después de tres décadas de guerra, se firmó en la ciudad de Westfalia la paz que lleva su nombre. Además de las variaciones fronterizas que contenía el acuerdo, en la citada paz se recogieron dos principios esenciales para comprender la Historia del Derecho Internacional de los siglos posteriores.

El primero fue el reconocimiento definitivo de la libertad religiosa como derecho fundamental en el imperio alemán, donde en adelante nadie podría ser perseguido o sometido a una situación legal de segundo orden por pertenecer a una u otra confesión; el segundo fue el principio de no intervención armada en los asuntos internos de las naciones a menos que el Gobierno en cuestión significara una amenaza para la paz internacional. Ambos principios fueron recogidos tres siglos después en la Carta de las Naciones Unidas, cuyo artículo 2.7 estipuló que la intervención armada internacional sólo tendría lugar cuando se hubiera quebrantado la paz internacional entendiendo ese peligro, fundamentalmente, como un traspaso o variación de fronteras.

Ese principio impulsó la guerra de Corea y las dos guerras de Irak ya que, en el primer caso, una dictadura comunista y en el segundo, la dictadura de Saddam Hussein, constituían una amenaza internacional y habían procedido a invadir territorio ajeno. Ese principio también fue el que impidió que la ONU concediera su apoyo a intervenciones militares como la de India en Pakistán para ayudar a la independencia de Bangladesh o la de Tanzania en Uganda para derribar al sanguinario Idi Amin.

Sin embargo, ese principio ha sido cuestionado de manera frontal en los últimos años y de manera frontal por la resolución 1973 relativa a la intervención militar en Libia. La dictadura de Gadafi ha ayudado, financiado y refugiado en el pasado a grupos terroristas, pero no era la situación actualmente. Tampoco había invadido el territorio de ninguna de las naciones con que limita Libia y nada parece indicar –de hecho, nadie lo ha sugerido– que existiera ese peligro. La decisión de Naciones Unidas constituye, por lo tanto, una desviación grave de la doctrina jurídica de siglos y, precisamente por ello, es preocupante. Pero las razones y las consecuencias de tan gravísimo paso las analizaré en otro artículo.

Por la dignidad
José María MARCO La Razón 28 Marzo 2011

La pregunta de para qué estamos participando en las operaciones militares en Libia no es difícil de contestar. Hay que tener en cuenta, en primer lugar, el panorama de los países árabes, en los que habían ido avanzando, desde hace sesenta años, regímenes cada vez más autoritarios y más corruptos. Algunos de ellos, como el de Gadafi o el de la familia Assad en Siria, levantaron la bandera de la modernidad y del laicismo para instaurar un terror sistemático. Todo el mundo sabía que el estallido era cuestión de tiempo. Se hizo poco para preverlo y ahora el levantamiento por la dignidad –por la posibilidad de ganarse la vida dignamente, por la dignidad esencial del ser humano– coge a todos por sorpresa. Está en el interés de España, como en el de las democracias liberales, en particular las europeas del Mediterráneo, evitar que se perpetúen estos regímenes. Dejar a Gadafi acabar con los rebeldes, como ha estado a punto de ocurrir, habría significado que los españoles estábamos dispuestos a seguir colaborando con regímenes que ya no son aceptables en sus propios países.

Por otra parte, la participación de España en la guerra de Libia, y no en otros conflictos, está guiada por la índole del conflicto libio, por la proximidad de Libia a España, por la situación de nuestras Fuerzas Armadas, así como por la opinión pública, que no respalda operaciones más ambiciosas. Estamos ante un cambio irreversible, y que durará años, y cada país reacciona en función de sus posibilidades y sus intereses. Los de España aconsejan una participación selectiva que puede ser importante, pero consciente de sus limitaciones.

En cuanto al futuro de Libia, como el del resto de los países árabes, deberíamos dejar clara una posición contraria por principio a cualquier régimen que no respete los derechos humanos. De ahí a intervenir mediante una invasión terrestre para forzar un cambio de régimen media un abismo. No hay por qué cubrirlo a menos que se estén cometiendo actos en contra de la humanidad o tengamos una sospecha fundamentada –caso de Irak– de que esos regímenes constituyen un peligro para todos.

Durante décadas se ha mirado hacia otro lado y ahora, de buenas a primeras, se piden democracias ideales. Habrá que respetar las fuerzas políticas en juego –no hay otras, ni las democracias liberales han hecho nada para ayudar a crearlas–, habrá que respetar la identidad cultural, incluido el papel de la religión musulmana, que está contribuyendo al levantamiento contra regímenes totalitarios y proterroristas que han presumido de laicismo. Y habrá que respetar la capacidad de maniobra y de aprendizaje de los líderes y las organizaciones que vayan apareciendo. Hay mucho por hacer, desde la ayuda en el diseño institucional y en el surgimiento de nuevas fuerzas sociales y políticas, a la inversión y a la exigencia de respeto de los derechos humanos. Dejemos de mirarnos el ombligo, dejemos de dar lecciones y ayudemos a que los habitantes de los países árabes puedan llevar una vida digna.

Oriente Medio
Irán por la puerta de atrás
GEES Libertad Digital 28 Marzo 2011

Es bien sabido que los Gobiernos sólo pueden ocuparse de un problema a la vez. Y ahora toda la atención pública (y también privada) gira en torno a la guerra en Libia y el futuro inmediato del coronel Gaddafi. Y, sin embargo, hay otras muchas cosas que están ocurriendo en el Gran Oriente Medio.

Por ejemplo, los cohetes que el pasado día 22 se lanzaron desde la Franja de Gaza contra suelo israelí, por primera vez con un alcance superior a los más perfeccionados en manos de Hamas. Y también, el atentado en la estación de autobuses de Jerusalén, al día siguiente. Ambos hechos responden a una lógica de provocación cuyo único posible beneficiario es el régimen de Teherán. Llevando a que Hamas escale en su violencia, lo que se intenta buscar es una respuesta por parte israelí y que esa posible ofensiva militar contra Gaza, si se plantea de nuevo como una operación en envergadura, en la estela por la lanzada por el anterior primer ministro, Ehud Olmert, la famosa Operación Plomo Fundido, incitase los sentimientos anti-israelíes y anti-judíos en Oriente Medio.

¿Por qué le podría interesar a Irán ahora tal cosa? Pues porque lo que están poniendo de manifiesto las revueltas, pacíficas o no, desde Marruecos a Irán, es que la crisis del mundo árabe nada tiene que ver con el conflicto israelo-palestino o con la existencia misma del Estado judío. La caída de Ben Alí en Túnez, de Mubarak en Egipto o del régimen de Gadafi no han estado motivadas ni por antiamericanismo ni por Israel, sino por razones endémicas a los regímenes de esos países. Como se está viendo también en Siria o Irán, entre otros ejemplos. Es más, Israel no ha sido un tema de confrontación en estas semanas. No se queman sus banderas ni se profieren gritos contra su existencia. La ira se dirige, por primera vez, contra los dictadores y autócratas, religiosos o seculares.

Es verdad que Irán también ha quedado fuera de este cuadro de cambios y, allá en la lejanía, los líderes de Teherán han podido seguir con su programa nuclear y con la represión de los disidentes, ante el olvido del mundo cuyos ojos están hoy atentos a la orilla sur del mediterráneo. Pero los ayatolas y Ahmadinejad saben muy bien que si la cuestión de los derechos humanos se extiende, cae Gadafi y se compromete el régimen de Basher el Assad, los siguientes en el ojo de mira van a ser ellos. Y para defenderse, nada mejor que una pequeña maniobra de distracción: provocar a Israel a una guerra que polarice la calle árabe y alimente las críticas occidentales contra Jerusalén y así ellos poder seguir disfrutando de este tiempo muerto.

De momento no lo han logrado. El Gobierno de Netanyahu ha reaccionado con prudencia e incluso los líderes de Hamas podrían estar tomando distancia de sus amos en Teherán. No quieren ser barridos del mapa. Pero el problema es que Irán tiene muy largos sus brazos. En Gaza más allá de Hamas y en el Líbano, a través de Hizbolah. Por eso hay que estar muy atentos a lo que pase en aquella otra zona del Oriente Medio. No permitamos que los iraníes crean que se pueden beneficiar de nuestras distracciones estratégicas.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Ataque a Libia: otro error histórico de Zapatero
@Roberto Centeno El Confidencial 28 Marzo 2011

La urgencia de Francia por iniciar la guerra contra Gadafi, su precipitación en reconocer como un “Gobierno legítimo” a la amalgama de golpistas (islamistas radicales unos, ex altos cargos traidores otros) hacía evidente la existencia de intereses económicos muy poderosos por parte de Francia, para cambiar un Gobierno que favorecía mucho más a las empresas españolas e italianas que a las francesas; algo que nunca París ha aceptado. Históricamente, fueron ingenieros de minas franceses en los años 30 los primeros en percatarse del inmenso potencial petrolero y gasista del país norteafricano, lo que unido a su política “económica-cultural” France-Afrique para el control de los recursos minerales y estratégicos de ese continente no hace más que confirmar su decisión de derrocar a alguien que era un obstáculo para sus planes.

Esa era la sospecha, pero sin más pruebas que la lógica de los hechos. Pruebas que, sin embargo, ha conseguido la prensa italiana, que ha desvelado con todo lujo de detalles como los servicios secretos franceses organizaron el pasado mes de noviembre en París y en Bengasi con un grupo de traidores libios el golpe para derrocar a Gadafi, que no era un peligro para nadie. Han tenido la habilidad de engañar a varios países para que le ayuden a deponer y/o liquidar a un jefe de Estado contrario a sus intereses. El editorial de El Corriere della Sera acusa a Francia de “querer sustituir a Italia en las relaciones con Libia, desde el petróleo a las relaciones económicas y comerciales”. París tampoco hace nada por ocultarlo; su ministro de exteriores, Alain Juppe, no ha tenido rubor en delinear “como deberá ser el futuro de Libia”, explicando con total desvergüenza quién representa y quién no a los rebeldes. Porque el futuro Gobierno libio no lo decidirán los libios sino los franceses, que estarían incluso dispuestos, según la prensa italiana, a llegar a la partición del país, en la que sus amigos golpistas de Bengasi se quedarían con el petróleo y el gas, y Gadafi con Trípoli, con los camellos y la arena.

Las decisiones de Rodríguez Zapatero han sido una tras otra un rosario de disparates, generalizaciones y maldades que han llevado a este país a la fragmentación, a la ruina económica y moral. No obstante, uno no creía posible una estupidez como la intervención en un golpe de Estado de Francia para derrocar a un presidente amigo. Como en otros golpes similares, los servicios secretos franceses y los golpistas libios han montado una rebelión popular contra la que han disparado francotiradores desconocidos, construyendo así la patraña de defensa de los derechos humanos. Unos derechos que a Francia le importa un pimiento, como le importó un pimiento el exterminio de 800.000 seres humanos en Ruanda, donde enfrentó unas etnias con otras por el control del coltán, un mineral estratégico esencial (1); o los genocidios ignorados en otros países africanos por el control del cobalto, la bauxita o la cromita . La participación de España en el ataque a un país, para cuyo Gobierno no tenemos más que motivos de agradecimiento, no solo es un error histórico y una felonía, es un autentico disparate en lo económico y un desastre potencial en lo político.

Entre el desastre económico y…

El desastre económico no es que vayamos a gastarnos 30 o 100 millones de euros en la intervención, en la que, por cierto, se está dando una impresión completamente falsa de la situación de nuestras Fuerzas Armadas, en el sentido que puede parecer que tenemos medios de sobra para intervenir en cualquier parte cuando la situación es justamente la contraria. Probablemente, lo poco que hemos enviado es casi lo único que está en condiciones operativas. El resto, sin piezas de recambio, sin poder adaptarse a las nuevas tecnologías -como el portaviones Príncipe de Asturias, que pensó enviarse, pero que no estaba en condiciones por falta de presupuesto-. Sin combustible para hacer maniobras, sin munición para entrenamiento, sin dinero para nada, las Fuerzas Armadas han sido las grandes perdedoras de la crisis, mientras se despilfarran decenas de miles de millones de euros en los temas más disparatados.

El desastre está en los miles de millones que las empresas españolas, mimadas por Gadafi, van a perder en el caso de que éste acabe ganando. Si pierde dará lo mismo, porque las empresas francesas serán quienes se llevarán la parte del león y solo nos quedarán las migajas

El desastre está en los miles de millones que las empresas españolas, mimadas por Gadafi, van a perder en el caso de que éste acabe ganando. Si pierde dará lo mismo, porque las empresas francesas quienes se llevarán la parte del león y solo nos quedarán las migajas. Realmente, nuestros políticos de uno y otro signo que han apoyado esta locura de Zapatero sin informarse de lo obvio y sin analizar siquiera las consecuencias, son un hatajo de irresponsables, que aparte de haber secuestrado la democracia en su propio beneficio ahora nos han metido en un conflicto en que perderemos sí o sí.

España es, o mejor dicho era, la tercera nación del mundo con más intereses económicos en Libia. En 2007, durante una visita a España Gadafi, con su jaima y su grupo de muchachas vírgenes como guardaespaldas que causó el regocijo general, fue agasajado como el Emperador de China por Zapatero. No fue para menos, porque el viaje se saldó con un río de contratos a empresas españolas por valor de 12.300 millones de euros: 7.300 en infraestructuras, 3.500 en petróleo y gas y 1.500 millones en armas, exportaciones de armas que subieron desde entonces un 7,7%. Situación de trato favorable a España, que mejoró más aún a raíz de la última visita a Libia del Rey en enero 2009, que cerró contratos por valor de casi 5.000 millones de euros. En aquella ocasión, Don Juan Carlos abrazó con efusión a Gadafi y le llamó hermano. Y todo ésto, es lo que Zapatero, con el apoyo unánime del resto de la dictadura partitocrática coronada, acaba de tirar por el fregadero.

Se repite así de nuevo el desastre económico, corregido y aumentado, que siguió a la traición de Zapatero a sus aliados en Irak, cuando ya la ONU había aprobado la intervención. Una medida que dio la puntilla a la industria naval española, que perdería un gigantesco contrato de mantenimiento de la Sexta Flota en los Astilleros de Cádiz durante diez años. Decenas de miles de gaditanos están hoy en el paro por ello. Cuatro fragatas F 100 para Israel, seis submarinos para Taiwán y dos gigantescos metaneros. Ese fue el coste económico de la traición. Y en lo político fuimos relegados al rincón de la historia y España dejó de estar en el mapa.

…y lo potencialmente letal

Sin embargo, el aspecto económica, pese a ser importante, puede acabar siendo una broma si se produjera la caída de Gadafi . Sus opositores son mayoritariamente islamistas radicales, que tienen de demócratas lo que servidor tiene de obispo, y que en caso de ganar con nuestra ayuda la guerra abrirían una plataforma gigantesca al Islam radical en todo el Norte de África. El muro de contención que es hoy Gadafi para los terroristas de Al Qaeda que dominan los países de su frontera sur (Níger, Chad o Sudan) desaparecería. Tendrían una salida perfecta al Mediterráneo para extender su guerra santa contra los infieles, es decir, nosotros, financiados además con los inmensos recursos del petróleo libio. Un escenario que se convertiría en apocalíptico, si como es más que seguro, la ultrarradical Hermandad Musulmana, que junto con Francia está abasteciendo a los rebeldes con todo tipo de armas, se hace con el poder en Egipto en las elecciones de octubre.

Esta ola de radicalismo anegaría todo el Norte de África. Tendríamos literalmente el enemigo a las puertas, un enemigo sanguinario y fanático cuyo objetivo esencial es lo que llaman el “restablecimiento del Califato”

Esta ola de radicalismo anegaría todo el Norte de África. Tendríamos literalmente el enemigo a las puertas, un enemigo sanguinario y fanático cuyo objetivo esencial es lo que llaman el “restablecimiento del Califato”, algo que, para que lo entiendan los despistados y las victimas de la LOGSE, consiste en la reconquista de Al-Andalus, que en la terminología islamista no es solo Andalucía, es el 90 % de España, incluidos los Condados Catalanes. Para esta última empresa cuentan ya con un considerable apoyo interior, como tuvieron Tarik y Muza hace 1.300 años, particularmente en dichos condados, donde desde una web islamista, financiada con dinero público del Estado y de la Generalitat, se nos acaba de amenazar con otro 11-M.

Para esto Zapatero nos mete de lleno en una guerra, con el apoyo de un Rajoy que ha dicho amén como un corderito, permitiendo que esta barbaridad salga políticamente gratis a los socialistas, cuyos líderes, en agradecimiento, repartían estopa al PP a diestro y siniestro por la guerra de Irak, sin que nadie -con Moragas en plena luna de miel con Trinidad Jímenez- haya salido a defenderse, ni siquiera por el mínimo respeto debido a sus electores.

Rajoy ha aceptado la deslegitimación de sus más de 10 millones de electores sin rechistar. Realmente estamos en manos de insensatos, pusilánimes y oportunistas, como la pacifista Carme Chacón (la de “todos somos Rubianes”, el de la “puta España”), que después de haber laminado literalmente la capacidad operativa de nuestras Fuerzas Armadas parece encantada con la guerra como vía de promoción para sustituir a Zapatero. Es el mundo al revés.

(1) Coltán es la contracción de dos minerales, columbita y tantalita, de donde se extraen niobio y tantalio, metales esenciales en la fabricación de móviles, ordenadores, videojuegos, sistemas de guía de misiles y en la industria aeroespacial. Se trata de un mineral rarísimo que solo se encuentra en Ruanda y pocos lugares más.

11-M
Manifestación monográfica y unitaria
Gabriel Moris Libertad Digital 28 Marzo 2011

Hemos conmemorado el séptimo aniversario de la masacre que, por obra de unos criminales aún desconocidos, segó doscientas vidas y dejó maltrechas a más de dos mil personas.

No soy persona aficionada a lo esotérico pero el número siete, en algunas religiones, es símbolo de plenitud. Tampoco soy una persona cerrada a lo intangible, más bien al contrario. La esperanza debe ser el motor de nuestra vida. Si repasamos los obituarios de nuestros mártires de aquel día, podemos descubrir que la esperanza era el motor de sus vidas. Yo me pregunto cuál sería y será el de sus victimarios. Ellos tienen aún la posibilidad de rectificar. Para ello han de reconocer el mal perpetrado. Caín, al ser interpelado, respondió: "¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?". Esta respuesta sigue siendo actual entre nosotros. ¿No resulta horrible vivir en el caínismo más puro?

Los actos de recuerdo y homenaje a las víctimas, como es habitual, se han caracterizado por la división entre los organizados por las instituciones y los diferentes grupos de víctimas. En mi opinión, esta realidad es una prueba del desorden introducido por el terror en nuestras relaciones personales y sociales. Sin profundizar en el análisis de los hechos, sí podemos destacar dos cosas: el monumento de Atocha creo que ha perdido protagonismo. La presencia del Gobierno ha sido nula o ha pasado inadvertida.

Este año, en mi opinión, hemos podido constatar novedades esperanzadoras respecto al año anterior:

* La relación de policías del caso Faisán con el 11-M.
* El fallo judicial a favor de los policías Parrilla y Rivera, expedientados por Interior.

* Otro fallo similar dando la razón al diario El Mundo y a los periodistas que informaron sobre las presuntas irregularidades de los Tedax de Sánchez Manzano en el tratamiento y análisis de los explosivos del 11-M.

* La coincidencia cronológica de las declaraciones ante la juez del juzgado nº 43 de la Audiencia Provincial de Madrid de veinticuatro Tedax que participaron en la recogida de muestras de los trenes. Ello después de un año de obstrucción a la entrega de información a la juez por parte del Ministerio del Interior.

* En una encuesta demoscópica, realizada por el diario El Mundo, el 70 por ciento de los encuestados opina que no se sabe quién perpetró los atentados de los trenes de cercanías.

Los hechos enunciados me hacen creer que el séptimo aniversario de la masacre puede ser un punto de inflexión en la línea de ocultación y olvido que mantienen las instituciones elegidas y apoyadas por los ciudadanos y por las víctimas del terror.

Las víctimas, agrupadas en tres asociaciones, seguimos sufriendo, en silencio y a diario, la pérdida de nuestros seres queridos y los daños de todo tipo causados por nuestros verdugos. Esta es la única verdad probada de aquel triste día. Esta realidad puede y debe ser el más fuerte de los vínculos posibles entre nosotros. Si con ocasión de la sentencia hubo consenso entre las acusaciones, creo que ante una petición de verdad y justicia, aún pendientes, sobran razones para la unidad de todos.

Si después de siete años de espera, las instituciones del Estado no sólo callan y olvidan, sino que obstruyen de forma flagrante la acción de determinados jueces para investigar las irregularidades manifiestas cometidas a nivel policial, judicial y político; creo que las víctimas y los ciudadanos que nos sentimos engañados no tenemos otra alternativa que exigir públicamente lo que durante siete años se nos oculta.

Tenemos ejemplos de movilizaciones cívicas en casos de delitos comunes –Sandra Palo, Mari Luz, Marta del Castillo– todos ellos bien acogidos por las autoridades y los ciudadanos. Una masacre que afecta a más de dos mil familias, ¿no debería tener una repercusión igual o mayor? Durante estos días Libertad Digital abrió un enlace denominado Especial 11-M en el que miles de lectores han dejado sus testimonios de adhesión a las víctimas y a la causa de la verdad. Nuestro agradecimiento con la promesa de no defraudarles.

Como corolario de todo lo expuesto, propongo a las tres asociaciones de víctimas, presididas por madres de fallecidos y por una persona superviviente de los atentados, que se convoque una manifestación unitaria en Atocha, a ser posible pidiendo Verdad y Justicia para los atentados del día 11 de marzo de 2004.

El periodismo de investigación y el 11-M
Luis del Pino Libertad Digital 28 Marzo 2011

El pasado 16 de marzo, Javier Pradera publicaba en el periódico El País un artículo con el significativo título de "El cuento de la buena pipa", en el que intentaba mofarse - a mi juicio, sin demasiado éxito - de las últimas noticias que hemos ido conociendo en torno a la ingente manipulación de pruebas con la que se compuso en su día la versión oficial del 11-M.

"La escuela del revisionismo perpetuo del 11-M", decía Pradera, "mantiene que el juez instructor, los fiscales, los magistrados y el Gobierno de Zapatero habrían mirado hacia otro lado o ayudado de forma activa a la destrucción, falseamiento u ocultación de pruebas."

El artículo terminaba con una boutade pretendidamente despreocupada: "En nombre de un supuesto periodismo de investigación, esta peña de pelmazos dedicados una y otra vez a repetir el cuento de la buena pipa seguirá con su tabarra infinita, sean cuales sean las respuestas que reciba su pregunta, a la espera de la verdad revelada."

Hoy, el periódico El Mundo trae a portada la noticia de que la Unión de Oficiales de la Guardia Civil se suma a la querella que las víctimas del 11-M tienen presentada contra dos mandos policiales, por presunta manipulación de pruebas y falso testimonio. Se añade así esa asociación de la Guardia Civil al Sindicato Unificado de Policía, que también se había personado como acusación anteriormente.

Está claro que no soy yo quien para dar lecciones de periodismo a nadie, y menos a Javier Pradera, pero permítame don Javier que le formule humildemente unas cuantas preguntas, más que nada con el afán de no acostarme hoy - como dice el refrán - sin saber una cosa más:

1) ¿Cuál es la razón - periodísticamente hablando - de que no mencione usted a sus lectores el dato fundamental de que una asociación, que agrupa a más de 600 víctimas de la masacre del 11-M, tiene presentada una querella contra mandos policiales por manipulación de pruebas? ¿Cree usted que sus lectores pueden formarse una opinión correcta si les oculta usted ese dato?

2) Manifiesta usted su desdén por los medios que sostienen que ha habido personas que han ayudado "de forma activa a la destrucción, falseamiento u ocultación de pruebas". Sin embargo, no menciona usted el dato de que un sindicato policial - el SUP, no precisamente afín al Partido Popular - respalda esa denuncia de que en el 11-M se han cometido delitos de manipulación de pruebas y falso testimonio. ¿Cuál es la razón de que no traslade usted a sus lectores esa información? ¿Y cuál es la opinión que le merece esa postura del SUP?

3) Se refiere usted a los medios que denunciamos las manipulaciones en que se basa la versión oficial del atentado, diciendo que somos una "peña de pelmazos dedicados una y otra vez a repetir el cuento de la buena pipa ". ¿Incluye usted en esa colorista descripción a la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, al SUP y - a partir de hoy -a la Unión de Oficiales de la Guardia Civil, todos los cuales sostienen en sede judicial que ha habido manipulación de pruebas y falso testimonio por parte de, al menos, dos mandos policiales?

Y, por último, acláreme por qué habla usted, al referirse a nosotros, de un "supuesto periodismo de investigación". Porque:

- mientras que el grupo de comunicación en el que usted trabaja dio la falsa noticia de que en los trenes del 11-M había suicidas, nosotros hemos conseguido destapar el escándalo de que esos trenes comenzaran a desguazarse 48 horas después de la masacre.

- mientras que el periódico en el que usted escribe fue presentando a sus lectores no menos de una decena de "cerebros del 11-M" (ninguno de los cuales fue finalmente condenado por el 11-M), nosotros conseguimos que el tribunal tuviera que dejar caer, por falsa, una de las pruebas fundamentales del caso, el Skoda Fabia aparecido en Alcalá de Henares tres meses después de la masacre.

- mientras que su grupo de comunicación presentaba el 11-M como una consecuencia de la participación española en la guerra de Irak (cosa que las propias sentencias oficiales descartan de manera explícita), nosotros conseguíamos que terminaran desapareciendo de la versión oficial muchas de las intoxicaciones con que se intentó manipular a la opinión pública, como el esperpéntico intento de atentado contra el AVE o el inexistente tiroteo de Zarzaquemada.

Vamos, que mi percepción, seguramente equivocada, es que nosotros hemos conseguido arrojar un poquito de luz sobre las investigaciones de la mayor masacre terrorista que ha sufrido España, mientras que no consigo recordar ni un solo episodio en el cual su grupo de comunicación haya hecho otra cosa que contribuir a aumentar la confusión.

Así pues, ¿cuál es el concepto que usted tiene del "periodismo de investigación"? Porque de verdad que no consigo captarlo.

Ilústreme, por favor. No hay nada que desee más que aprender de usted.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Actas de ETA
Un Gobierno de delincuentes y una tibia oposición
Guillermo Dupuy Libertad Digital 28 Marzo 2011

Ante las actas de la reunión del 22 de junio de 2006 que mantuvieron los representantes del Gobierno y ETA, cuyo contenido publica el diario El Mundo este lunes, no se me ocurre mejor comentario que el que hiciera nuestro diario 19 días después de que se produjera esa infame reunión, aun sin tener conocimiento de ella, en un editorial que, precisamente, llevaba por título "un pacto entre criminales y mentirosos".

Y es que esas actas, en el fondo, no vienen sino a confirmar lo que desde hacia mucho tiempo era evidente: a saber, que el proceso de paz de Zapatero no se trataba de un error como el que había cometido Aznar y sus antecesores con otros "procesos de paz", sino ante un infame proceso de colaboración con una organización terrorista que, exceptuando Estella o Perpiñán, no tenía precedentes en nuestra historia. Esa infamia era evidente desde antes incluso de empezar oficialmente ese "proceso de paz"; pero por aquel entonces eran muy pocos los medios de comunicación que parecían ser conscientes de la extrema gravedad de lo que estaba pasando. Hasta el diario El Mundo se permitió reprochar editorialmente a Rajoy lo que este, en una buena tarde, le dijo a Zapatero en el debate sobre el Estado de la Nación de mayo de 2005: "usted traiciona a los muertos y ha revigorizado a una ETA moribunda".

Ahora esas actas, que El Mundo tiene el acierto de publicar, simplemente confirman que el posterior "chivatazo" a ETA no es más que un capítulo de una historia de infamia que arranca desde mucho tiempo atrás, y en la que, en nombre de una paz envilecida y a las ordenes de un Gobierno aliado con formaciones separatistas, se perpetraron muchos más delitos que el que se cometió en el bar Faisán. En este sentido, ¿nos debemos sorprender ahora de que el Gobierno perpetrara el delito de eludir el deber de detener a delincuentes? Pero, ¿qué hacía Zapatero sino eso cuando, en lugar de dar órdenes de apresar, se dedicaba, por ejemplo, a enviar mensajitos a Josu Ternera a través de Eguiguren? Asimismo, ¿nos debemos sorprender, ahora, cinco años después, de leer que "el ministro tiene un montón de cartas [de extorsión] que no ha hecho públicas"? Pero, ¿qué hacia Rubalcaba sino encubrir ese delito etarra cada vez que decía que "al Gobierno no le constan esas cartas de extorsión", aun cuando su existencia había sido denunciada por sindicatos policiales, por empresarios que habían sido destinatarios de ellas, y hasta por la propia ETA, que los había justificado en Gara por razones de financiación?

Ahora lo que nos debe estremecer –aunque tampoco sea para nada novedosa– es la tibia reacción del principal partido de la oposición ante la confirmación de la infamia perpetrada por este Gobierno felón y delincuente. Sáenz de Santamaria se ha limitado, ante un corrillo de periodistas, a pedir explicaciones genéricas a Rubalcaba, a quien aun le ha concedido el beneficio de la duda. Rajoy ni siquiera ha querido hacer la más mínima declaración. En cuanto a las peticiones de dimisión de Rubalcaba que se han hecho desde el PP, además de vagas y ya conocidas, son improcedentes por cuanto lo que apuntan esas actas no es una responsabilidad política sino una responsabilidad penal del ministro y del Gobierno en ese proceso de colaboración con banda armada.

¿Se quiere acaso desde la dirección del PP pasar página a la "paz sucia" de Zapatero como en parte se hizo con los GAL? En ese caso, ¿cómo es posible que gente que arriesga su vida ante ETA la silencien ahora nauseabundas razones de Estado o cálculos electoralistas que recomiendan un perfil bajo de oposición, centrada exclusivamente en la crisis económica?

Yo no sé a ciencia cierta a qué se debe tan clamorosa falta de ponderación en la reacción del PP ante una asunto de tan extrema gravedad. Lo único que puedo hacer es recordar por enésima vez, y por este mismo asunto, lo que decía Julián Marías para no eludir los extremos cuando es menester: "Una estimación tibia ante lo que merece entusiasmo es un error; un débil desagrado o mohín de displicencia ante lo repugnante es una cobardía".

ETA se desespera
El Editorial La Razón 28 Marzo 2011

La mejor prueba de que la lucha contra el terrorismo etarra va por buen camino es que la banda se aferra desesperadamente a sus amenazas y arremete contra el Gobierno, al que acusa de «irresponsable». En el comunicado divulgado ayer, pocos días después de que el Tribunal Supremo rechazara la legalización de Sortu, los pistoleros no ocultan su irritación por no haber logrado ni uno solo de sus objetivos en todos estos meses de «tregua indefinida y verificable», entre ellos retomar la negociación y que una comisión internacional organizara poco menos que una «conferencia de paz».

A juicio de los expertos antiterroristas, el nuevo pronunciamiento etarra encierra un mensaje inequívoco: la tregua que «graciosamente» decretaron en septiembre pasado y ampliaron en enero tiene fecha de caducidad. Es decir, los dueños de las pistolas habrían decidido cancelar el periodo de recreo dado a su brazo político. Sea como fuere, tampoco merece la pena entretenerse demasiado en analizar qué les pasa por la cabeza a una caterva de asesinos y si sus excrecencias literarias quieren expresar una cosa u otra. Como suele decirse en estos casos, el único comunicado inteligible de ETA será aquel en el que anuncie su rendición incondicional y se someta a la Justicia para pagar por los delitos cometidos.

Para alcanzar este final, el único aceptable por un Estado de Derecho, no hay método más eficaz que la actuación policial, la intervención de la Justicia y la unidad de los partidos. Si la banda terrorista ha llegado a la fase terminal en la que se encuentra no es porque se haya cedido a alguna de sus pretensiones ni por haber negociado con ella ni por bailarle el agua a su brazo político. Todo lo contrario: porque se ha mantenido un pacto entre PP y PSOE que, salvo en el desgraciado paréntesis del proceso negociador, ha funcionado a la perfección; porque los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad nunca han estado en «tregua»; porque se ha cerrado el paso a las instituciones del entramado político y económico de los pistoleros; y porque la gran mayoría de los jueces no se han manchado las togas «con el polvo del camino». Gracias a la política de firmeza y dignidad, de la que las víctimas han sido atentos vigilantes, se ha acorralado a los asesinos y a sus portavoces políticos sin que se produjera cataclismo alguno, como amenazaban los agoreros.

En el último medio año, las fuerzas policiales han desarticulado varios comandos, han detenido a numerosos pistoleros y han intervenido diversos arsenales. El Gobierno francés, por su parte, también se ha empleado a fondo, con más motivo después de que los etarras asesinaran a un gendarme, y han practicado detenciones relevantes. Lejos de aminorar la presión, como pretendía ETA con su tregua trampa, también se ha acentuado en el ámbito legislativo y se ha fortalecido el consenso antiterrorista, pese a determinados boicoteadores, como el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, y a los nacionalistas, que desean para ETA un final sin vencedores ni vencidos, algo así como unas tablas entre los demócratas y los terroristas. De ahí que el Estado deba reforzar la vigilancia ante el nuevo intento de los etarras de colarse en las elecciones de mayo.

El país de las ficciones
Todo gira en torno a Sortu y sus relaciones con ETA. Lo de siempre, en cuanto este mundo hace un movimiento, o lo amaga, los demócratas se descomponen: se eleva la bronca entre los que ya estaban embroncados
MANUEL MONTERO El Correo 28 Marzo 2011

No hay muchas razones para el optimismo. ETA está exánime gracias a la labor policial -no a las presiones de su entorno y colaterales-, pero el tratamiento que los demócratas le dan al atisbar su final es capaz de levantar a un muerto. Se la trata con respeto, como si mereciese alguna consideración política. De pronto parece olvidarse su carácter de organización terrorista dispuesta a cargarse la democracia a base de asesinatos y con el empleo de todo tipo de tretas, incluso con tramas civiles. Según pasan los meses sin violencias -pero en su concepto la tregua no es el final sino un descanso- se la menciona como si todo hubiese sido una especie de aventura ideológica, la expresión de una opinión política, no la brutalidad del crimen. La forma en que se la trata coincide bastante con el esquema en el que ETA se reconoce a sí misma. Tienen razones para congratularse por su éxito.

Todo gira en torno a Sortu y a sus relaciones con ETA. Lo de siempre, en cuanto este mundo hace un movimiento, o lo amaga, los demócratas se descomponen: se eleva la bronca entre los que ya estaban embroncados; riñen entre sí los que por un casual estaban de acuerdo en algo; se agrietan los partidos; las disensiones se trasladan a la política española; y el mismo partido de Gobierno (en España y en el País Vasco) es capaz de sostener dos o tres versiones diferentes de la situación, reñidas entre sí.

Lo extraño del caso es que este guirigay no lo producen cambios de las circunstancias ni el advenimiento de sorpresas imprevisibles -desde hace décadas en el País Vasco no ha habido una novedad que no se haya anunciado varios meses antes-. Se debe a que en este trance luchan las opiniones distintas sobre qué es ETA, sobre su final y sobre cómo le irá a cada cual en esa feria.

Repasemos: llega la tregua y Batasuna da en mudarse en Sortu (o fue al revés: la secuencia cronológica es irrelevante en este enredo). O quizás trasmuta, ya se verá. La decisión gubernamental fue pasarle la patata a los jueces. Su legalización no depende de que haya manifestaciones de apoyo o mociones parlamentarias a favor, sino de que la nueva fórmula no sea una continuación de Batasuna y se compruebe la autenticidad de su conversión a la democracia; que no sea una patraña, lo que bien pudiera suceder, dados los precedentes. Sólo faltaba que se admitiese a Sortu como demócrata y luego resultase que todo era una estrategia de ETA: ya sería.

El tinglado se ha montado a partir de tales circunstancias, como si no estuviesen claras. El nacionalismo en conjunto reclama la legalización de Sortu. Aceptan la palabra de sus promotores por la que, si bien no se arrepienten de sus pecados, hacen el propósito de enmienda (un imposible teológico, pues no se puede enmendar sin reconocer el yerro). La postura nacionalista era previsible, pues en su visión la Ley de Partidos no tenía que haber existido, ni la ilegalización de Batasuna. Suena raro que presenten como fruto de algún análisis novedoso su aseveración de que Sortu no es ETA, pues venían defendiendo que Batasuna no lo era y desde hace tiempo su hermenéutica localiza trazas según las cuales se oponía al terrorismo.

Incrementa la confusión que las posiciones de hace unos años se difundan como un hallazgo sobrevenido en esta coyuntura. Los nacionalistas hubiesen encontrado repudios batasunos de la violencia en cualquier discurso que no ensalzase expresamente a ETA. Otrosí: lo mismo que sucedió acerca de Batasuna, cualquier decisión sobre Sortu la interpretarán como fruto de los intereses partidistas de PSE y PP, como insinúa Urkullu. Quizás nos cantaría otro gallo si las prevenciones que gasta el nacionalismo moderado con los constitucionalistas las tuviese con la 'izquierda abertzale'.

Sin embargo, el mayor desatino nos viene esta vez del PSE, partido al que se le quería suponer seriedad en este tema. No la han demostrado. Iniciado el proceso judicial que determinará si Sortu es o no continuidad orgánica de Batasuna, no se entiende a qué vienen llamamientos socialistas a que se legalice, a que se haga un valeroso acto de fe o se considere una evidencia la separación batasuna del terror, del que sólo cuatro ignorantes tendríamos alguna duda. ¿Y puede sostenerse que la derecha quiere que fracase un hipotético 'proceso de paz'? Son presunciones que desplazan la responsabilidad del terror. Estas teorías conspirativas calan: estos días hasta se oye que el PP no dejará que ZP acabe con ETA, como si las cosas fueran sencillas y ZP tuviera alguna varita mágica. De ahí a suponer que si ETA sobrevive será responsabilidad de la derecha -o de quienes dudan de Sortu- no hay más que un paso. Por otra parte ¿todo depende de las valentías? ¿juegan algún papel? Pues apaga y vámonos.

Una vez Batasuna/Sortu (táchese lo que no proceda) ha ocupado el centro de la política vasca vuelan las ficciones. Se las toma como si fuesen hechos. Cada cual tiene su relato sobre ETA y Sortu, incompatible con los demás y basado en las querencias ideológicas. No se habla de las implicaciones del terror, sino sobre las virtudes de las ficciones propias, resistan o no un contraste con la realidad. Es muy grave cuando se sigue pensando que el fin de ETA no es en sí el término del terror sino el proceso político por el que se pondrán las circunstancias para que los terroristas se animen a dejarlo. Esta idea, que equipara el fin del terror con cambios políticos de su gusto, es quizás la principal victoria de ETA. Confiemos en que sea póstuma, aunque cabe dudarlo mientras se la aúpe con las fábulas doctrinales.

La publicadad se paga
Los terroristas obtienen repercusión gratuita, vía comunicados, mientras siguen guardando residuos radiactivos para fomentar el miedo
TONIA ETXARRI El Correo 28 Marzo 2011

Tres meses de silencio para una organización terrorista como ETA, que ha dejado de ser considerada como el principal problema de los ciudadanos, es mucho tiempo sin rédito. Todos los que han seguido de cerca la historia de la banda conocen que la publicidad es la gasolina necesaria para la supervivencia. Antes de la tregua de estos meses, sus violaciones de los derechos humanos se convertían, por sí mismas, en la publicidad siniestra de la que se retroalimentaban para seguir movilizando a los suyos, atemorizando a la población y condicionando a los partidos democráticos.

Desde que anunciaron su alto el fuego en enero, la maquinaria de Batasuna se ha puesto a toda máquina para intentar 'sortear' los límites que marca la legalidad. Y como ha dado un paso más en su desmarque rozando el límite de lo que aceptaría la ley de partidos en el futuro sin acabar de romper con su pasado, todos hablando de la nueva marca de la factoría. Pero con otro ambiente. La normalidad se ha ido recobrando poco a poco en las calles del País Vasco, donde la gente se mueve ahora con cierto alivio desde que los cachorros del odio han dejado de amedrentar con la violencia callejera. Los terroristas están atravesando los peores momentos de su trayectoria y ahora tienen miedo de que la opinión pública los considere amortizados y que la ciudadanía haya dejado de obsesionarse con la amenaza de su presencia.

Esperaban otra cosa. Lejos de la 'normalidad' que se va detectando en la población, los terroristas quieren que el Estado les pague un precio político por dejar de matar. Por eso han tenido que volver a la escena. «¡Eh, que estamos aquí!», viene a decir el anuncio camuflado en forma de comunicado. Una publicidad menos impactante desde que está en su paréntesis de inactividad terrorista, pero que tiene sus efectos activadores de la memoria. Pueden hacer daño todavía. Y avisan a navegantes: si los partidos democráticos no les hacen la ola y no se avienen a sus condiciones -la «verificación», la mesa de partidos y dos huevos duros-, será el Estado el responsable de la desilusión. La publicidad, normalmente, se paga. Pero los terroristas la obtienen gratis, vía comunicados, mientras sigan quedando residuos radiactivos para fomentar el miedo. En ese contexto, los 'verificadores' del negocio vuelven al escenario.

Esta vez se reunirán fuera de Euskadi. En su última visita se encontraron de todo. Y se fueron cargados de críticas de quienes les recordaron que en Euskadi no hay un conflicto entre dos partes. Ni esto es Serbia ni nos parecemos a Libia. Pero no estaría de más que mediaran entre las dos partes que lo necesitan, que no son otras que Batasuna y ETA. Si Brian Currin, que asesora a Batasuna, lograse que ETA desistiera de seguir porque así se lo pidiera la izquierda abertzale, el papel de 'mediador' habría cumplido con un noble cometido.

Mientras tanto, todo lo que se está diciendo en torno al futuro electoral del conglomerado político de la banda terrorista se pierde en la nebulosa electoral. Ayer, el lehendakari, Patxi López, no quiso hacerles publicidad. Y sus seguidores en el mitin de Barakaldo aplaudieron su actitud. No le preocupa electoralmente la presencia del entorno de ETA en las urnas, en el caso de que pasaran los filtros democráticos. Una idea que se la lanza, como un bumerán, el PNV en cuanto tiene ocasión. Pero es un bumerán. Y se vuelve contra el lanzador, que se encuentra ante una encrucijada. A saber: si se presenta la nueva Batasuna a las elecciones autonómicas, por ejemplo, el PNV podría perder votos nacionalistas; es probable, pero a la hora de pactar coaliciones para gobernar, ¿alguien duda que los nacionalistas no vayan a formar un gran bloque de socios para impedir que el nuevo Gobierno vasco siga siendo constitucionalista?

Cada lectura partidaria, pues, tiene su carta escondida. Mientras llega la cita con las urnas y fallido el 'plan A' de Batasuna al no pasar por el filtro del Tribunal Supremo, toda la presión se centra ahora sobre el Tribunal Constitucional. Una presión en toda regla. Que el fallo del Supremo haya contado con tan poca diferencia de votos demuestra que este órgano es más imparcial que quienes lo han descalificado, simplemente, por no haber dado luz verde a la nueva Batasuna.

Que se esté etiquetando ideológicamente a todos y cada uno de los miembros del Constitucional no ayuda a propiciar un ambiente tranquilo para poder emitir un juicio ejercido sin otras limitaciones que las del respeto a las normas que impone el Estado democrático. De todas las dudas recurrentes que surgen en el mundo de la judicatura, cabe destacar una tan sencilla y comprensible formulada por un adolescente y que sonroja adivinar la respuesta. «Si Sortu no es ETA-Batasuna, ¿por qué los que votaban a Batasuna tienen tan claro que van a votar a Sortu si todavía no han dado ni un solo mitin?». A partir de ahora, que empieza la cuenta atrás hasta el 22 de mayo, cada partido medirá con más cuidado la publicidad propia y la ajena. Ya lo empezamos a comprobar ayer. Unos ignoraron la nueva sigla y otros les zurraron por enredadores. La publicidad gratis se va a poner más cara.

Cuando ZP y Rubalcaba hacían favores a ETA
Antonio Javier Vicente GilPeriodista Digital 28 Marzo 2011

Han salido a la luz los papeles donde ETA registraba sus entrevistas con enviados de ZP en el llamado proceso de Paz allá por 2006. Lo que en ellos se dice es algo que ya se sabía hace tiempo y lo único que aclaran son detalles. Porque, por ejemplo, el que la policía la Guardia Civil habían recibido órdenes para no detener etarras es algo que fácilmente se pudo constatar contando los etarras detenidos durante el encamamiento de ZP con ETA, que en la práctica fueron solo los que lo fueron por decisión judicial.

Lo que se publica sobre los favores que ZP le hizo a ETA es espeluznante:

1.- Tras el chivatazo del bar Faisán, la detención de la trama de financiación de ETA se realizó a pesar de los esfuerzos del gobierno para evitarlo y los enviados de ZP dijeron a ETA que fue un accidente.

2.- ZP y Rubalcaba dieron órdenes a las fuerzas de seguridad para que no hiciesen detenciones de etarras.
3.- Las órdenes no se dieron por escrito, evidentemente, porque sabían que no era la cosa nada legal.

4.- El nombramiento de Rubalcaba como ministro de Interior fue otro guiño a ETA ya que se hizo para “blindar el proceso”, menudo blindaje el de Rubalcaba y ciertamente que lo hizo de maravilla.

5.- Otro nombramiento que los portavoces de ZP dijeron a ETA que se hizo para favorecer el proceso, o sea, para favorecer a ETA, fue la sustitución del fiscal de la Audiencia Nacional Fungairiño por el fiscal Zaragoza.

6.- Que ETA y ZP se carteaban queda claro en esas actas, pues dicen que entregaron a los enviados de ZP una carta para que se le entregase en mano.
7.- Reconoce la gente de ZP que la oposición de la AVT, parte de la prensa y el PP estaban jodiéndoles a ambos.

8.- El gobierno de ZP “hizo lo imposible” en el campo de la judicatura para favorecer a ETA, como por ejemplo sus esfuerzos para lo de Batasuna.

Esto es terrible. A pesar de decir lo que más o menos sabíamos, es un dato más sobre quienes nos gobiernan que confirma que están por ETA, lo estuvieron, lo están y lo estarán y que ZP nos mintió sobre lo suyo con ETA, que nos miente y que nos mentirá. Y todo consta en la hoja de ruta al infierno que siguen fielmente ZP y ETA.

Las explicaciones ofrecidas por los enviados del Gobierno en la reunión que mantuvieron con ETA el 22 de junio de 2006 estrechan el cerco sobre Rubalcaba
Las actas de la infamia y la traición
El Ejecutivo hizo todo lo posible para que los etarras blanquearan sus crímenes
Isabel Durán, Periodista Digital 28 Marzo 2011

Hace falta que el Gobierno de explicaciones --y muchas-- sobre lo que negoció con los terroristas durante el mal llamado proceso de paz de la primera legislatura de Rodríguez Zapatero. Hoy conocemos el acta de la reunión de 22 de junio de 2006. Toda un acta de acusación política y moral de cuestiones que ya conocíamos avaladas por los hechos tantas veces denunciados que han caído en saco roto.

El acta prueba que el chivatazo fue una decisión política; que Rubalcaba fue nombrado para "blindar" las negociaciones y que, ya como ministro, ocultó la extorsión de los etarras guardando muchas de sus cartas denunciadas por los aterrados y pobres empresarios en un cajón; que Eduardo Fungairiño, la mejor cabeza jurídica (y personal) en la lucha contra ETA, fue fulminado de la Audiencia Nacional como fiscal jefe para poner a la Justicia a tragar el polvo del camino; que la detención de los etarras extorsionadores del Faisán mes y medio después del chivatazo "irritó" a los enviados de Zapatero. En definitiva que el Ejecutivo hizo todo lo posible para que los etarras blanquearan sus crímenes. Y lo que es peor, que lo sigue haciendo con el doble juego ante la próxima jugada terrorista en las listas electorales.

Las actas de la infamia y la traición se irán conociendo todas. Y si no al tiempo. Lo malo es que el oprobio y la felonía no se pagan políticamente. Ya lo vimos en las urnas en 2008. Sólo cabe desear larga vida al caso Faisán y que el juez Ruz llegue hasta el final al frente del sumario más pestilente de toda la democracia.

P.D: Enhorabuena por esta exclusiva a Ángeles Escrivá. Una mujer periodista entre tanto periodist-o.

Unos tejen, otros cantan
Regina Otaola www.gaceta.es 28 Marzo 2011

A partir de hoy, ya no me cabe ninguna duda de la existencia de un acuerdo soterrado entre el Gobierno y ETA-Batasuna, ninguna.

Según me han comentado, el sindicato LAB ya está buscando trabajo en las empresas vascas para los presos etarras que sean excarcelados. Empiezan, los sindicalistas batasunos, a dar consejos a la dirección sobre la bondad de contratar a expresos etarras. No es, por ahora, una exigencia, sino una puesta encima de la mesa para su toma en consideración. Sin embargo, y conociendo el percal, apuesto a que esta primera aproximación llevará más adelante a posturas mucho más intransigentes. La contratación de ex presos etarras será una imposición, sí o sí.

Esa actuación es fruto de un hecho que muchos damos por cierto: la negociación sigue su curso; en la sombra, pero continúa. Los presos volverán a la calle y el brazo político de ETA volverá a las instituciones a través de EA. Sus listas estarán trufadas de batasunos no fichados. Y cuantos más cargos electos cosechen en las elecciones, mejor, porque, de esa forma, mayor número de asesores podrá contratar en las instituciones y, por supuesto, los asesores serán los de siempre, los conocidos con nombres y apellidos. Dinero, información, en definitiva, poder para ETA-Batasuna, una vez más, desde la legalidad y con total impunidad.

Mientras, siguen tejiendo su tela de araña, tanto en el Parlamento como en las juntas, ayuntamientos y, cómo no, en la calle, no sólo se desea que Sortu sea legalizada por el TC, como lo hacen el lehendakari y todos los nacionalistas, sino que se da por hecho que lo va a ser. Nadie duda o, mejor dicho, pocos quieren dudar de la bondad sobrevenida sobre los mismos que con su inestimable información y señalización hicieron posible el asesinato de concejales, civiles y policías en los pueblos en los que vivían. Esos chivatos de antaño, disfrazados ahora de demócratas son vistos por muchos políticos como personas diferentes a las que hay que creer y legalizar su partido porque, según afirman, la ley no puede juzgar las intenciones, sino los hechos, y como hechos sólo tienen en cuenta los estatutos que han presentado. El hecho cierto de que son los mismos colaboradores necesarios para conseguir implantar el terror, el silencio y la degradación en el País Vasco hay que obviarlo.
Mientras, siguen tejiendo su tela de araña, se construye una “cárcel con encanto” para los presos etarras que dicen ser disidentes porque han firmado un papel. Tendrán celdas “con vistas” y posibilidad de hacer deporte de todo tipo. Es todo un detalle por parte del Gobierno. Proveer de comodidades a los que el ministro cantor considera no etarras porque “sin él, lo seguirían siendo”.

Mientras, siguen tejiendo su tela de araña, muchos callan, asienten o disimulan su malestar. Otros volveremos a manifestarnos el día 9 de abril en Madrid exigiendo lo que tanta falta hace en este país, y no sólo con relación a este asunto, sino a otros muchos, como dignidad, justicia y verdad.

*Regina Otaola es alcaldesa de Lizarza.

Artificio terrorista
EDITORIAL El Correo  28 Marzo 2011

El Estado de Derecho no precisa del concurso de seis voluntarios extranjeros para verificar que ETA está en condiciones de volver a matar

El último comunicado de ETA es una muestra más del afán protagonista con el que la banda trata de eludir su irreversible final y soslayar el camino emprendido por la izquierda abertzale en pos de su legalización; esta vez mediante el artificio de «una verificación informal» de su alto el fuego, que los terroristas avalarían alentando la creación de una «comisión internacional». Esta enésima ocurrencia para dar ampulosidad a la fase terminal del terror resultaría sencillamente ridícula si no entrañara una sádica burla frente a la abrumadora exigencia ciudadana de que los etarras abandonen las armas para siempre, y contra la memoria y el sentir de quienes más directamente han sufrido su acoso de décadas.

La verificación de la actividad o inactividad que presenta una trama terrorista que opera en un entorno democrático corresponde al Estado de Derecho, a las informaciones de que dispongan las fuerzas de seguridad y a los datos que aporte la cooperación internacional. Una sociedad abierta no necesita que se proceda a una comprobación formalizada del momento que atraviesa ETA para saber si está actuando ahora y si puede cometer atentados más adelante. Mucho menos precisa la escenificación de «una verificación informal» que convertiría a seis voluntarios extranjeros, encabezados por el sudafricano Brian Currin, en intérpretes innecesarios de la voluntad que anida en el seno de ETA, auspiciando inevitablemente el protagonismo que la banda necesita para condicionar la marcha de los acontecimientos respecto al futuro de la izquierda abertzale y para recuperar algo del crédito perdido entre los sectores sociales que hasta hace poco secundaban por activa o pasiva sus atrocidades.

A ETA le habría gustado que «los gobiernos español y francés» concedieran carta de naturaleza a la interlocución terrorista instituyendo formalmente un mecanismo de verificación de la tregua participado por personas del ámbito internacional. La negativa a seguir el juego de tan burda estratagema envolvente ha llevado a la banda terrorista a instrumentar el papel que desean jugar unas personalidades extranjeras para emplazar a través de ellas a ambos gobiernos y restablecer así la concepción de la paz como una meta a alcanzar con concesiones de una u otra naturaleza a los terroristas. Un enredo en el que no debe caer ninguna formación democrática.

El pancatalanismo
Juan Julio Alfaya http://gallegos-hispanohablantes.blogspot.com 28 Marzo 2011

La lingüística, que abarca tanto el estudio científico de la estructura de las lenguas naturales (no de las artificiales como el esperanto) así como del conocimiento y uso que los hablantes hacen de ellas, no debiera mezclarse nunca con la política, pero si admitimos que ésta es, ante todo y sobre todo, “ejercicio del poder” y éste utiliza todos los recursos a su alcance para perdurar el mayor tiempo posible, no debe extrañarnos que la política utilice la lengua como un medio de uniformización cultural, pues es más difícil ejercer el poder sobre la diversidad que sobre la uniformidad. De ahí que todo totalitarismo, como sistema de poder sin divisiones ni restricciones, procure ante todo la uniformidad social basada en la religión, la ideología, la raza, la lengua o cualquier otro elemento que pueda ser “compartido por” o “impuesto a” quienes lo padecen.

El conflicto entre el valenciano y el catalán no sería fácilmente explicable ateniéndonos estrictamente a la lingüística, pues no es en ésta donde debemos buscar el origen del problema, sino en la política y, más concretamente, en el pancatalanismo.

El pancatalanismo es un movimiento político que defiende la creación de un gran estado independiente denominado mayoritariamente Países Catalanes (Països Catalans) o, en menor grado, Gran Cataluña. Los territorios comprendidos en dicho estado serían:

* Cataluña.
* Las Islas Baleares.

* Andorra, donde el catalán es el idioma oficial.
* La Comunidad Valenciana, donde se da el conflicto y desacuerdo entre valencianistas y catalanistas.

* La región francesa del Rosellón, donde el catalán no tiene reconocimiento oficial.
* La zona de Aragón limítrofe con Cataluña denominada Franja de Aragón o La Franja de Poniente (La Franja del Ponent). Ver mapa.

* La ciudad sarda de Alguer (Cerdeña, Italia), donde el catalán es cooficial con el italiano y el sardo.
* La pequeña comarca murciana de el Carche (el Carxe), cuyos habitantes (no más de 500) son de habla valenciana, pero donde el valenciano no tiene reconocimiento oficial.

El pancatalanismo defiende la unidad política basada en la real (según unos) o forzada (según otros) unidad lingüística, por lo que trata de integrar dentro del idioma catalán a todas las lenguas vecinas que forman parte del mismo sistema lingüístico, aunque no todos acepten que su lengua vernácula sea equiparable y pueda ser reemplazada por el catalán.

Desde el momento en que éste movimiento a la vez nacionalista y expansionista utiliza todos los medios a su alcance, en especial la lengua, a fin de abarcar el máximo territorio dentro de un mismo estado, creo que puede y debe ser calificado de imperialista y neocolonialista. Varias organizaciones terroristas ya desaparecidas, como el Exèrcit Popular Català y Terra Lliure, se han sustentado sobre el pancatalanismo como base ideológica.

El término tiene éxito y se implanta durante la Renaixença catalana de finales del siglo XIX como sinónimo de «territorios de habla catalana».

VÍCTIMAS DEL TERRORISMO
Antonio Suárez Bujía: “Si ETA consigue estar en las instituciones no habrá otro culpable que el Gobierno”
Minuto Digital 28 Marzo 2011

Antonio Suárez Bujía fue herido en atentado en Santurce, en 1990. Tiene la pierna tan destrozada que acumula ya veintinueve operaciones. Es el presidente de AGAVITE, Asociación Gallega de Víctimas del Terrorismo. Con motivo de la manifestación que se celebrará en Madrid el próximo día 9, lo hemos traído hasta nuestro digital.

¿Cree que ETA va a conseguir estar en los ayuntamientos vascos de la mano de Sortu u otro partido?
Sí, rotundamente pienso que sí, buscarán todos los medios a su alcance para conseguirlo, pero si el Estado de Derecho funciona correctamente, no, aunque no cejarán de intentarlo.

Si lo están ¿quien cree que será el culpable?
A mi entender, si ETA consigue estar en las instituciones, será porque a alguien le interesa que así sea, y si lo consiguen no habrá otro culpable que el Gobierno y la Fiscalía por no saber hacer bien sus deberes.

El consejero de Interior del Gobierno Vasco, Sr. Rodolfo Ares ha dicho que la manifestación va en contra el Gobierno.
Si el Gobierno es cómplice de ETA, sÍ. En caso contrario es la realización de un derecho legal que constitucionalmente tiene todo ciudadano español a la hora de reivindicar o manifestar su disconformidad con actos que afectan negativamente a un colectivo mayoritario.

Las Asociaciones de víctimas del terrorismo, las Fundaciones que convocamos la manifestación y España entera, tenemos un enemigo en común, que no es otro que ETA y todo su entorno de terror. No comprendo las declaraciones del Sr. Ares, pues tendría que estar muy contento y orgulloso, como demócrata que es, de que las Victimas les exijamos a nuestros políticos el fin de ETA, que les exijamos a nuestros políticos que no negocien con terroristas y que le exijamos a nuestros políticos y a nuestros jueces y fiscales, que los terroristas cumplan sus condenas integras.

¿Por qué algunos políticos solo hablan de las víctimas para criticarlas y se callan ante casos como el del bar Faisán?
Dice Vd. algunos políticos, yo diría algunos muchos políticos. Mire usted, las víctimas del terrorismo debemos de ser un grano en cierto sitio que a pocos cirujanos les interesa que se extirpe, en algún caso se les hace una ligera cura y alguien piensa que ya no tienen dolor, y cuando se quejan de que sus heridas les siguen sangrando y doliendo, se les retrasan sus leyes y sus derechos y se les da de lado, hasta que haya otra campaña electoral y luego se volverán a acordar de las víctimas con nuevas promesas .

Me habla usted del caso Faisán. Algunos políticos callan ante tal vil bajeza y atrocidad.
Mire usted, como Policía que he sido y si es cierto lo que en algunos medios de comunicación se está publicando, y en otros no se desmiente o no se comenta, y desde algunos escaños no saben por dónde salir, solo le puedo decir que siento asco por esa gente que ha entorpecido años de investigación. Eso no es obediencia, eso no es respeto a tu país, eso no es ser demócrata, eso es jurar la Constitución en falso , eso es colaborar con banda armada, eso es traición, y con los traidores ya se sabe,” a veces se les condecora”.

¿Cree que se está tratando con guante blanco a los etarras?
Lo estamos viendo con la actual política penitenciaria… en la prisión de Nanclares, ya no hay etarras, algunos firmaron un papel y ya no son terroristas;

Alguno lo firmó por imperativo-legal, que desfachatez.
Llegaremos a verlos sentados en los escaños del Parlamento español dirigiendo las políticas del País. Alguno ya estuvo sentado dirigiendo los derechos humanos en el Parlamento Vasco, hoy alguien no sabe dónde está.

Algunos políticos, de diferentes formaciones, han dicho que tendremos que ser generosos con los etarras. ¿Qué le parece este tipo de afirmaciones por parte de políticos vascos?
Ante todo decirle que en un documento firmado por la Fundación de Víctimas del Terrorismo y la gran mayoría de asociaciones y fundaciones de víctimas hemos dicho “NO A LA IMPUNIDAD CON LOS TERRORISTAS”.

A las víctimas del terrorismo no nos queda más remedio que pedir ayuda al pueblo español y que nos acompañe el día 9 de abril
 



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