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Recortes de Prensa   Miércoles 30 Marzo 2011

 

Rubalcaba y el olvido
Editorial www.gaceta.es 30 Marzo 2011

La larga carrera política de Rubalcaba parecía haber llegado a su culmen al convertirse en el sol naciente, no por tardío poco brillante, en el declinar del zapaterismo.

Pero una súbita inestabilidad, propiciada por la emergencia de una memoria que parecía amortizada por el ritmo trepidante de los tiempos, le coloca ahora a un paso de la extenuación, a punto de caer muerto ante la inminencia de lo inalcanzable de la meta. La revelación del contenido de las Actas de ETA no solamente muestra de manera cegadora todo lo que el PSOE es capaz de arrojar por la borda cuando su navío se ve en un aprieto, sino que dibuja un Rubalcaba dispuesto a cargar con cualquier herencia con tal de seguir en esa carrera que ahora le lleva al abismo.

El recuerdo de lo que hizo lo convierte en un guiñapo, en la caricatura de un líder. No hay que olvidar sus palabras. “ETA será criminal, pero nunca mentirosa”. Ahora no sabe qué decir ante la revelación de sus andanzas en una negociación necia y abocada al fracaso. Es posible que intente balbucir algo parecido a “los españoles se merecen una ETA que no les mienta”, pero una muestra de su ingenio a destiempo podría ser la gota que colmase el vaso de la condena inapelable. No le valdrá, tampoco, refugiarse en el silencio porque los españoles saben bien que los políticos lenguaraces son tanto más elocuentes cuando nos dicen que nada tienen que decir.

Sobre su destino político se ha vertido un producto altamente tóxico, una verdad tan verosímil como inconveniente, que muestra su falta de escrúpulos, su posibilismo rayano en la absoluta amoralidad. Con esa carga ha de afrontar, además, los falsos enigmas que rodean al caso Faisán, un asunto que también heredó pero en el que no quiso poner ni un gramo de decencia, confiando, como siempre, en la benevolencia de los fiscales, en la lentitud de la justicia, en el apoyo inequívoco y persistente de la prensa adicta, en la infinita credulidad de sus adictos. Nada bastará, porque lo que finalmente se evidencia es que los socialistas, con Zapatero a la cabeza y con Rubalcaba de especialista en simulaciones, estuvieron dispuestos a lo que fuere con tal de conseguir la apariencia de una rendición de la banda, la fotografía de un final feliz para el desdichadamente llamado proceso de paz. No les importó nada, Navarra tampoco, porque estimaban que el botín por conseguir merecía cualquier clase de dispendios, pero los errores acaban pasando siempre una factura tanto más dolorosa cuanto más a destiempo aparece al cobro.

Rubalcaba es un alquimista de la información, un hombre, sin duda habilidoso, capaz de disimular y de desinformar con la mejor de sus sonrisas, con una sinceridad tan apabullante como falsa. Ha jugado con fuego al imputar a sus adversarios conductas mentirosas porque ha hecho recaer sobre él una demanda especial de credibilidad y cuando, como ahora sucede, se le viene abajo todo el tenderete de sus artimañas, su auténtica condición aparece de manera especialmente obscena y sus mentiras se convierten en insoportables. Por si fuese poca carga tener que soportar las recomendaciones de Botín, ha caído sobre el PSOE la evidencia de lo que tan persistentemente negaron: su arreglo con ETA, su necia convicción de que podrían convertir a criminales avezados en sumisos concejales de izquierda dispuestos a apoyarles en cualquier tripartito. Ha caído sobre Rubalcaba todo el artificio de una legislatura lamentable, y pronto deseará que todo se disuelva en el olvido, pero ya es tarde también para esa salida piadosa.

Indignidad ante ETA
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 30 Marzo 2011

El acta de la reunión entre los enviados del Gobierno Zapatero y los etarras, levantada por estos últimos, es la muestra fehaciente de una indignidad política, de una verdadera genuflexión del estado de Derecho ante una organización terrorista. Del hilo del caso Faisán se está llegando a las entrañas de una vergonzosa y vergonzante negociación donde el Estado democrático y sus instituciones fueron sistemáticamente pisoteados.
Lo que sospechábamos queda negro sobre blanco con toda su iniquidad al aire. Que alos extorsionadores etarras se les avisó primero para que no fueran detenidos, que cuando esto se produjo es “porque no se pudo parar”, calificado el asunto como “un accidente grave, que viene del juez, cuando lo escuché me irrité y entiendo que vosotros lo estéis”, que el gobierno era consciente de que seguía la extorsión a los empresarios pero que se decía a la opinión pública, aún teniendo las cartas en su poder, que se había detenido y, como meollo del asunto y de una gravedad inaudita que se “ha hecho lo imposible en el campo de la judicatura”, que se “cambió al fiscal jefe del Audiencia“ y que “Rubalcaba se incorporó a interior para continuar con una vía que conocía desde su cargo en el Congreso”.

El lamento gubernamental en esa connivencia con los interlocutores de ETA atenta de manera impresionante contra el poder judicial, contra las propias leyes, contra la base misma del Estado. A las víctimas y a la judicatura, que estorban, se les califica de “agarradero” del PP. A la traición se añade el insulto.

El documento resulta estremecedor y en su procaz claridad deja al descubierto la putrefacción de todo aquello que intentó ocultarse, una negociación donde se atravesaron todas las líneas rojas que nunca debieron traspasarse y que hoy queda explicito que se traspasaron. Queda al descubierto la vergüenza ….y la desvergüenza.

Saberlo quizás no tenga mayores consecuencias, que debía tenerlas de inmediato, ante la justicia y ante la sociedad. Pero, más allá de ellas, lo que nos envuelve es de preocupación en la actual situación, con ETA de nuevo en el juego de pretender al mismo tiempo hacerse con la “papeleta” electoral sin abandonar la pistola. Un juego en el que algunos dirigentes socialistas, Eguiguren y Elorza, participan entusiasmados y otros aparentan reservas y enfatizan oposiciones. Pero resulta que son los mismos que nos engañaban, que mintieron a todo un pueblo sabedores de que repudiaría su tenebrosa deriva que hoy resultan cada vez más sospechosos con tales antecedentes de seguir haciéndolo. La prueba del nueve está cada vez más cercana. Si ETA , con el disfraz que sea, lograr estar en los ayuntamientos vascos el 22 de mayo será la prueba absoluta de que nos continúan engañando y jugando ese sucio juego.

Actas de ETA
Traición sin consecuencias
Francisco José Alcaraz Libertad Digital 30 Marzo 2011

Cuando en el verano del 2004 empecé a denunciar el proceso de negociación del Gobierno con la ETA, algunos por incrédulos y otros por descubiertos empezaron a marcar distancias y ponerme en el punto de mira de sus críticas.

Después de la primera manifestación de la rebelión cívica convocada el 22 de enero del 2005 las posiciones empezaron a ser mucho más claras: había que deslegitimar a Alcaraz y para ello recurrieron a la calumnia. Pero hay un momento donde la campaña se recrudece coincidiendo con las elecciones en la AVT del año 2006 y donde se articula, con la complacencia del Ministerio del Interior, el asalto a la AVT utilizando a algunas víctimas del terrorismo que actuaban como punta de lanza del Gobierno.

Como la jugada no les salió bien pasaron a subir el nivel desde periódicos, shows de televisión, radios y revistas afines al poder, y algunas víctimas del terrorismo haciéndole el caldo al Gobierno iniciaron una campaña demoledora no sólo contra mi persona, sino también contra mi esposa.

Pero no era suficiente y encontraron en la asociación ADADE presidida por José Mariano Benítez de Lugo una oportunidad para acallarnos. Interpusieron una querella en la Audiencia Nacional contra mi persona por decir cosas contra el jefe del Ejecutivo como:

"El proyecto de ETA es el proyecto asumido por el Gobierno", "la declaración de tregua del ETA es una declaración consensuada entre el Gobierno y la banda" o "es indignante que encontremos al Gobierno y partidos afines defendiendo a terroristas".

Esa querella fue justamente archivada y El País, de forma abyecta, atacó sin escrúpulos a la sección cuarta de la AN integrada por Fernando Bermúdez, Teresa Palacios y Flor María Sánchez. De haber prosperado aquella querella mi defensa tenía previsto pedir a la Audiencia Nacional las actas de la negociación con ETA, actas que respaldarían todas y cada unas de las denuncias que realicé y que años después habiendo conocido algún dato más creo que aún está más justificadas si cabe.

En multitudes de ocasiones, tanto en entrevistas como en artículos, he denunciado durante años que el arma más poderosa que tiene ETA contra el Gobierno son las actas de la negociación y así queda reflejado con el conocimiento que tenemos de algunas partes de las actas.

Y ahora ¿que pasa? Esa es la gran pregunta y no podemos permitir que la respuesta sea que "no pasa nada", porque en la medida que estos hechos tan graves y bajo mi punto de vista delictivos puedan quedar impunes sin que tenga las consecuencias políticas y penales que merecen, estaremos destruyendo gran parte de nuestra democracia y la libertad estará condicionada a los pactos entre políticos y terroristas.
Francisco José Alcaraz Martos es víctima del terrorismo.

Actas de ETA
El ajedrez de la Paz
Cristina Losada Libertad Digital 30 Marzo 2011

Tranquilícense, todo era un juego. Los negociadores del Gobierno mantuvieron con la ETA una partida de ajedrez con dos clases de piezas, a saber, medias verdades y mentiras completas. Así, por esa esquina lúdica, se evadieron los mensajeros de la Paz de la curiosidad del juez. Y, desde el mismo ángulo, se neutraliza ahora la publicación de las actas que los terroristas hicieron de aquellas sesiones de "a ver quién engaña a quién". En suma: nada de cuanto ponen en boca del trío de ajedrecistas oficiosos iba en serio. A tal aprendiz mayor, o sea, Rodríguez Zapatero, tales aprendices del difunto Bobby Fisher, Karpov y Kasparov. De haber algún cinéfilo entre ellos, igual se identificaría con el caballero que reta a la Muerte al ajedrez para alargar su vida en El Séptimo Sello, de Ingmar Bergman. Con la partida que abrió el presidente, sin embargo, se alargaba la vida de una banda terrorista.

No conviene desechar la frívola analogía a primera vista. Como ha contado Mikel Buesa, hay una autoría intelectual de la negociación fundada en la teoría de juegos. Aunque la ingeniería social revestida de lenguaje matemático fascinaría a Zapatero en la medida en que se adaptaba a un puñado de prejuicios ideológicos y al interés rastrero. El problema es que nada de eso es aún materia para la arqueología. Y frente a la costumbre de pasar página, tan arraigada en la democracia española, será preciso instaurar el hábito liberal, cívico, de la responsabilidad. Sea política, sea penal. Por mucho que suenen ya la melodía de la salvación por las buenas intenciones, siempre supuestas, y la dulce nana de la unidad; esa que induce al olvido alegando que la división beneficia únicamente al terrorista. ¡Más le benefician las cesiones! Y la mayor de todas consiste en hablar de política con una banda tal. Es eso lo que alarga su vida. La expectativa de negociar un precio engrasa su maquinaria. Hacerlo, con o sin engañifas, alienta la convicción de que el terror funciona y, entonces, ¿por qué lo van a dejar?

Este retorno de un pasado insepulto corre, no obstante, el riesgo de degenerar en un episodio de vuelo bajo y nulo coste. A ello contribuye que el Partido Popular, de natural dispuesto a "mirar al futuro" y más cuando el futuro parece suyo, se incline por reducirlo a una escaramuza contra Rubalcaba, vislumbrando quizás la "sucesión". Pero no es asunto éste para un despliegue de agit-prop de amateur. Ni tampoco para acabar en el juego del gallina.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Los foros ciudadanos, antídoto de la partitocracia y ruta ilusionante hacia la verdadera democracia
Francisco Rubiales Periodista Digital 30 Marzo 2011

Los Foros Ciudadanos son estructuras más democráticas y adaptadas a las tendencias y exigencias políticas del siglo XXI que los viejos partidos políticos, organizaciones carentes de democracia interna, ancladas en el pasado, aisladas de las nuevas corrientes culturales y cívicas y tan deterioradas que son ya incapaces de asumir la responsabilidad de gestionar la democracia con eficacia y gobernar a ciudadanos libres.

El futuro de la democracia podría pertenecer por entero a los foros ciudadanos, ideados como organizaciones más democráticas, transversales y civicas que los viejos partidos políticos, deteriorados y muchos de ellos convertidos en mafias corruptas, acaparadoras de poder y de privilegios, ajenas al ciudadano e incapaces de adaptarse a las democracias modernas que quieren tener los hombres y mujeres libres.

Si los partidos políticos están deteriorando el sistema y lastrando la regeneración, los foros de ciudadanos están llamados a ejercer el papel contrario y facilitar una regeneración de la política con tres grandes cambios: la vigencia de la democracia interna en la organización, la erradicación de la corrupción y de otras prácticas mafiosas afincadas en los partidos y la incorporación de los ciudadanos a los procesos de participación y toma de decisiones.

Fenómenos como la caída de dirigentes como Sarkozy y Ängela Merkel, el desprestigio de la democracia en muchos países avanzados, el creciente divorcio entre los ciudadanos y el poder y hasta la rebeldía y las revueltas que están creciendo en muchas sociedades no son otra cosa que manifestaciones visibles de la profunda incompatibilidad existente entre partidos políticos y democracia, entre las macroestructuras de poder que gobiernan el mundo y una ciudadanía que está cansada de ser marginada, que rechaza la corrupción y el monopolio de la política que ejercen los políticos profesionales y que desea ser, como afirma la filosofía política, la protagonista soberana de la política y de la Historia.

Los partidos políticos, sin democracia interna y sin capacidad de debate, se han convertido en nidos de mediocres cuyos miembros, acostumbrados a someterse siempre al criterio del jefe y a anteponer los intereses del partido a los propios y a los de la sociedad, no preparan líderes aptos para gestionar democracias de hombres y mujeres libres, sino a totalitarios que, obligados por las leyes y reglas del sistema, se adaptan como pueden a la democraica, sin creer en ella.

Es metafísicamente imposible que un partido político que no practica la democracia sea capaz de gestionar con eficacia y justicia una democracia de ciudadanos. Como consecuencia de esa imposibilidad, las democracias han sido asesinadas por los partidos políticos y convertidas en oligocracias que funcionan como verdaderas dictaduras de partidos, donde sólo hay especio para políticos profesionales y no tienen sitio ni el debate, ni la libertad de conciencia, ni el bien común, ni el mismo ciudadano.

Los líderes de la Revolución Francesa, sobre todo Dantón y Rebespierre, prohibieron los partidos políticos porque los consideraban organizaciones sectarias y mafiosas, incapaces de defender el interés general. Lo mismo hicieron los fundadores de la primera democracia del mundo, los Estados Unidos de América, que consideraban a los partidos como organizaciones peligrosas, incapaces de anteponer los intereses de la nación a los propios.

Gracias a los filósofos alemanes y austriacos, los partidos políticos se consolidaron, por fin, en el siglo XIX, como espina dorsal de las democracias. Fueron concebidos en un principio como organizaciones abiertas de ciudadanos que debían situarse a mitad de camino, entre el Estado y la sociedad, cuyo fin primordial era elevar los deseos y opiniones del pueblo hasta las instituciones del Estado.

Pero los partidos pronto se deslizaron hacia el poder y se hicieron dueños del Estado, abandonando la equidistancia y dejando sólos a los ciudadanos, a los que decían representar, cuando únicamente sabían representar a sus militantes y a sus propios intereses.

Los partidos políticos se han hecho fuertes y casi invencibles, apoyándose en la realidad indiscutible de que son las únicas organizaciones disciplinadas de ciudadanos orientadas hacia la conquista y control del poder. Son las únicas piezas organizadas en la sociedad, donde los ciudadanos están dispersos, aislados y viviendo sus propias vidas, sin asociarse y sin apenas debatir y dialogar. El dominio de los partidos representa el dominio de la falange militar griega frente a las multitudes desorganizadas de los barbaros.

Los foros rompen ese aislamiendo de los ciudadanos y los acoge y organiza para que practiquen el diálogo, el debate y el discernimiento, bases de la democracia, y para que sus criterios y opiniones se abran paso y logren influir en los grandes poderes. Los foros acaban, al menos teóricamente, con la desorganización de los ciudadanos y con su desamparo frente al poder de los partidos. Sin secretarios generales endiosados, sin secretarios de organización represores, sin estructuras piramidales, sin financiación ilegal y mafiosa, sometidos al imperio de la democracia interna e integrado por ciudadanos iguales y libres, los foros son organizaciones mil veces más útiles, decentes y eficientes que los partidos políticos para garantizar la calidad de una democracia avanzada.

El foro ciudadano está naciendo y comienza a perfilarse como posible opción política que sustituya a los desvencijados y obsoletos partidos políticos, cuya etapa ya ha pasado y cuya gestión histórica está tan plagada de fracasos y de dramas que merecen un entierro rápido y sin gloria. Los partidos políticos han abandonado a los ciudadanos y se han apropiado del Estado y de sus recursos, olvidándose de su misión original de elevar los intereses del pueblo hasta los espacios del poder. Han acumulado un poder casi absoluto a lo largo del siglo XX, que podría denominarse como "el siglo de los partidos políticos", una etapa histórica digna de olvido por su opresión, violencia, guerras, asesinatos y fracasos en la convivencia y desarrollo humano. Tan sólo en ese siglo, el Estado, dominado por partidos políticos y líderes endiosados, asesinó a más de cien millones de ciudadanos en la retaguardia, en ciudades, plazas y pueblos, amparados en el concepto de seguridad nacional y estimulados por demencias como el culto a la personalidad, la guerra fría y el miedo al propio pueblo.

Los foros, en esta etapa crucial de su salida a la luz, deben ser cuidados y tutelados por ciudadanos demócratas para evitar que se convieertan en refugios de los mísmos sátrapas y predadores que siempre se han reciclado para mandar y dominar. Los viejos principios y reglas de la democracia, dinamitados por los partidos políticos, tienen que renacer en los foros, donde tienen que ser sagrados principios y reglas como la libertad, la soberanía plena del ciudadano, el carácter amateur de la política, la primacía del bien común sobre los demás intereses, la separación de poderes, el debate libre, la prensa crítica e independiente que fiscalice al poder, el Estado de Derecho, la fuerza de la sociedad civil, las elecciones libres, sin trucos y trampas como las listas cerradas que elaboran los partidos, y un concepto distinto y menos mafioso del poder político y de la representatividad, donde la permanencia en el poder del representante elegido esté limitada en el tiempo y dependa siempre de que mantenga la confianza de los ciudadanos, que, esta vez sí, deben ser los auténticos soberanos del sistema.

Voto en Blanco

Nacionalismo
La patria de Pujol
José García Domínguez Libertad Digital 30 Marzo 2011

Acaso víctima de un enternecedor brote de acné senil, de un tiempo a esta parte al emérito Jordi Pujol le ha dado por abrazar esas virulentas radicalidades tan propias de los adolescentes en trance de maduración tardía. Quién sabe, igual en su fuero interno don Jordi coincide con Rilke y aquel célebre aserto suyo – "la única patria de un hombre es su infancia"–. Sea como fuere, el Pujol pensionista de la Seguridad Social se nos ha revelado un iracundo antisistema frente al que los más atrabiliarios okupas pasarían por medrosas monjitas de la caridad. Tal que así, inopinado híbrido entre Peter Pan y Savonarola, el Patriarca anda predicando el Apocalipsis a quien quiera escucharle.

Repárese, si no, en la última de sus deposiciones públicas. "La alternativa está entre la independencia y el gradual borrado de la catalanidad y de Cataluña", acaba de sentenciar, lapidario, ante una entusiasta tropa de cruzados de la causa; en su gran mayoría, probos asalariados de la Generalidad, plácidos perceptores de rentas parasitarias del erario y otros notorios representantes de las manos muertas. Nada extraño, por cierto. Ni mucho menos nuevo. Sin ir más lejos, recuérdese lo que escribiera Pla en tiempos de la República, cuando Macià, Companys, el capitán Collons y demás ilustrados:

"En este país hay una forma cómoda de llevar una vida suave, tranquila y regalada: consiste en afiliarse al extremismo (...) En todo el mundo, las posiciones extremas de la política se mantienen por la gente más abnegada, más idealista, más romántica. En nuestra casa, el cercado extremista está poblado de escépticos, individualistas y pedantes".

Fiel a la tradición, y para no ser menos, Mas se ha lanzado a desdeñar el mercado nacional con arrogante displicencia marca de la casa. "Tenemos la sede en España pero el negocio fuera", viene de aberrar el hereu henchido de soberbia. Sin embargo, plazca o no a nuestros púberes eternos, Cataluña dirige el 56,4% de sus exportaciones al resto de España. Mientras que la Unión Europea toda apenas absorbe un 23,9 %. Añádase que el 44% de las importaciones proceden asimismo de la otra orilla del Ebro y dispondrá el lector de una razonable aproximación al cuadro clínico del catalanismo político. En fin, cada loco con su tema.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

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La rendición del Estado
Editoriales ABC 30 Marzo 2011

La memoria de las víctimas, mil muertos y miles de heridos física y moralmente, no permite dejar pasar este episodio de corrupción institucional como una etapa caduca

LA revelación de los entresijos de la negociación política entre el Gobierno y ETA demuestra que Rodríguez Zapatero puso en quiebra moral y jurídica al Estado para facilitar un acuerdo con los terroristas. Las actas de las reuniones con los etarras prueban que los representantes gubernamentales atacaron a los jueces que mantenían la lucha antiterrorista, exhibieron como muestra de colaboración los cambios en la Fiscalía de la Audiencia Nacional, ofrecieron cambiar la «doctrina Parot» en el Tribunal Constitucional, comprometieron beneficios penitenciarios para De Juana e incluso para delitos de sangre posteriores al atentado de la T-4, confirmaron que habían dado órdenes de no practicar detenciones y lamentaron no haber podido parar finalmente la operación del bar Faisán. Estos «gestos» del Gobierno hacia ETA no eran otra cosa que una estrategia para bloquear la Justicia, y se corresponden con las decisiones tomadas en el curso de la negociación, como la excarcelación vergonzosa de De Juana Chaos, la manipulación de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, la retirada de acusación contra Otegui por enaltecimiento del terrorismo y el chivatazo a la red de extorsión etarra en el Faisán.

Y el Gobierno no solo torpedeó el Estado de Derecho, utilizando como propaganda aquellos inefables informes policiales de verificación del alto el fuego que presentaba Rubalcaba. Además blindó el proceso con un método de engaño sistemático que le llevó, según las actas de las reuniones con ETA, a ocultar que sabía que los etarras habían robado 350 armas cortas en Vauvert (Francia), en octubre de 2006, y que las cartas de extorsión que seguían recibiendo los empresarios tras la declaración de tregua de 2006 eran auténticas. Las actas revelan además la disposición del Gobierno a facilitar la financiación de ETA a través de organizaciones internacionales, tras el cese de la extorsión, lo que pone de actualidad las sospechas del ex director general de la Policía, Juan Cotino. Hubo, sin duda, una negociación política a fondo, primero entre Jesús Eguiguren y el etarra Josu Ternera, y luego directamente entre el Gobierno y ETA, con la irresponsable decisión de utilizar a gobiernos extranjeros como mediadores en las reuniones, lo que dio a ETA legitimación internacional. Esta sucesión de actos del Gobierno fue mucho más allá que una mera toma de contacto con una banda terrorista en tregua. Ha habido cooperación con ETA, consumada o en grado de tentativa, mediante chivatazos policiales, el ofrecimiento de financiación e impunidad o la instrumentación de la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Actos de negociación que, como informó ABC en su portada de 24 de junio de 2007, continuaron después de los asesinatos de la T-4 de Barajas, pese a los desmentidos que realizó entonces el Gobierno. Y este dato demuestra la falta de escrúpulos del Ejecutivo para retomar las negociaciones políticas con los que acababan de asesinar en Barajas a Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio.

Los apologistas del Gobierno dicen que este no cedió a los objetivos de ETA y por eso se rompió el «proceso de paz». No es cierto. La negociación se rompió porque el Gobierno se encontró con la oposición efectiva del PP , la fortaleza moral de las víctimas y la independencia de determinados jueces de la Audiencia Nacional. Para ejecutar el acuerdo con ETA, el Gobierno necesitaba la deslegitimación del PP, a lo que se aplicó desde el comienzo de la legislatura, responsabilizándolo políticamente de los atentados del 11 de marzo de 2004, recuperando la «memoria histórica» antifranquista contra la derecha y creando a su alrededor un «cordón sanitario» antidemocrático. A las víctimas de ETA quiso neutralizarlas promoviendo arteramente la división con las víctimas del 11-M y acallando a los grupos cívicos que habían contribuido a la lucha ideológica contra la banda. Y endosó a los pocos jueces de la Audiencia Nacional que mantenían la lucha contra ETA el estigma de colaboradores del PP.

No hubo mérito alguno en negar a ETA la autodeterminación del País Vasco o la integración de Navarra en él, porque ambos objetivos estaban fuera del alcance del Gobierno. La claudicación de Rodríguez Zapatero ante ETA hay que medirla en función de lo que estaba en su mano dar a los terroristas y realmente les dio. Tan grande es la degradación que revelan estas actas que la responsabilidad del Gobierno no puede saldarse con tres minutos de arenga en una sesión rutinaria de control parlamentario. La memoria de las víctimas no permite dejar pasar este episodio de corrupción institucional como una etapa caduca. No hay precedentes en el mundo democrático de un Gobierno capaz de ofrecer la rendición del Estado a una banda de asesinos. Lo ocurrido coloca al Ejecutivo de Zapatero en el filo mismo del abismo.

Faisán
Alfonso Ussía La Razón 30 Marzo 2011

Se habla y se discute del problema sucesorio en la cúpula del PSOE. Se habla y se discute de los tiempos previstos y los momentos oportunos. Pudiera darse el caso de que los planes se derrumbaran por completo si se confirma la verdad de las actas etarras de la negociación. El faisán, a punto de ser abatido. Sistema democrático y Estado de Derecho son sinónimos. Independencia de los tres Poderes, con mayúscula. El Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.

Por las actas etarras –hora es, por su bien y el nuestro, que el Gobierno haga pública las suyas–, el Poder Ejecutivo ha ayudado, a espaldas de la sociedad, al poder terrorista, aún después del atentado de la T-4 de Madrid. Según las actas etarras –hora es, por su bien y el nuestro que el Gobierno nos muestre las suyas–, el Poder Ejecutivo ha invadido sin sobresaltos ni prudencias los espacios reservados al Poder Judicial.

No sólo se trata de la repugnante gravedad que se reúne en un Gobierno que ha podido colaborar con la ETA. Se trata de un atentado contra el sistema democrático, al intentar convertir al Poder Judicial en un títere del Poder Ejecutivo. No es fácil, como recogen las actas, porque siempre existirán jueces honestos y decididos dispuestos a mantener intacta la independencia de la justicia. El antiguo Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional no ha tenido reparos en ser claro y contundente: «Fui cesado por exigencias de los terroristas». Hasta aquí podíamos llegar. Un Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional es cesado porque así lo exige una banda terrorista.

Se ha confirmado la presencia del comisario Ballesteros en el Bar Faisán el día del soplo. Y se habla de la sucesión, de los tiempos oportunos, de las cajas de ahorro del plutonio del reactor de Fukushima, de la guerra de Libia y del patatal del estadio lituano donde va a jugar la Selección española. Se habla de todo, cuando de confirmarse el contenido de las actas de los terroristas –hora es, por su bien y el de todos los españoles, que el Gobierno las desmienta con las suyas–, nos hallaríamos ante el atentado antidemocrático más grave de nuestros tiempos de libertad. Más aún que el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, de tan infausto recuerdo.

Un Gobierno pactando con la ETA y avisando a los terroristas de los movimientos policiales que podrían dar lugar a su detención, es decir, un Gobierno que procura la fuga de los asesinos humillando a las Fuerzas de Seguridad del Estado, es un Gobierno que no puede continuar ni un día más con la responsabilidad de gobernar España. Entonces, de confirmarse la veracidad de las actas etarras, ni sucesión, ni tiempo, ni oportunismo ni reforma laboral ni vainas. Ese Gobierno, en una nación normal y democrática, caería por su propio peso de irresponsabilidad en menos de veinticuatro horas.

No confío en algunos jueces y fiscales, pero sí en la Justicia. La independencia de la Justicia personalizada en un juez que no se deja atemorizar ha sido la vía que ha abierto la puerta del escándalo. Eso y, no podemos olvidarlo, la impecable e implacable investigación de un periódico, «El Mundo», que ha suplido la nula investigación oficial. ¿Cómo va a investigar el investigado?

¿Cómo va a pretender que resplandezca la verdad quien no ha hecho otra cosa que mentir? Si el Gobierno de España no demuestra fehacientemente que las actas de la ETA son burdas mentiras –y no parecen tener ese cariz–, la única solución es la disolución inmediata del Parlamento y la convocatoria de elecciones anticipadas. Y todos a la calle. El problema es que más de uno puede terminar en la cárcel.

Acta final
Una vez más, un poder socialista se puso fuerade la ley y actuósin atenerse a norma
GABRIEL ALBIAC ABC 30 Marzo 2011

ES 21 de mayo de 2007. Cinco meses después del atentado en la T4. La delegación de ETA, reunida con la del Gobierno español «en una ciudad europea», plantea su «última propuesta» de abrir «la tercera fase» —la pactada como conclusiva— en la negociación que se abriera el 2005. Fracasa. Extractos de las «actas» de aquello, a lo cual sus protagonistas se referirán elípticamente como «el proceso», serán publicados por Gara un mes más tarde, entre el 21 y el 24 de junio de 2007. De allí las tomé yo, al escribir en 2008 mi libro Contra los políticos. Pero cualquiera pudo consultarlas en estos años sin más que visitar la hemeroteca. Recuerdo cuatro pasajes:

—«El 21 de mayo se celebró la reunión definitiva… Ese día sólo se reunieron las delegaciones de PSOE y Batasuna. La primera rechazó el acuerdo político que se le proponía. Dos días antes, ETA se había comprometido, ante los mediadores internacionales, a desactivar la lucha armada y desmantelar sus estructuras militares, si se lograba un compromiso global y el proceso llegaba hasta el final».

El «compromiso global» se asienta sobre dos cesiones que ETA explicita en su documento:

—«La unidad territorial de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa con un único marco jurídico-político que debe ser refrendado por el pueblo, y el derecho de la ciudadanía vasca a decidir su futuro».

Fija también ETA un procedimiento de reforma constitucional, consensuado con el Gobierno, para conducir sin traumas ese trayecto:

—«Propone que todo se haga partiendo de la legalidad vigente, pero que ésta sea modificada en lo que sea preciso, de modo que no siga suponiendo un límite para la voluntad de la ciudadanía vasca, sino la garantía de su ejercicio».

La propuesta de culminar el camino de dos años era ya irrealizable: los dos cadáveres de Barajas pesaban demasiado. Llegarían tiempos mejores algún día. Es lo que, en su despedida ante los observadores internacionales, formula la delegación de ETA:

—«La organización armada vasca, en concreto, se despidió con el mensaje de que la solución al conflicto vendrá del acuerdo político que no fue posible cerrar el 21 de mayo».

Eso sabemos desde la primavera de 2007. Casi todo. Cuadra con los pasajes nuevos que ahora se hacen públicos de esas mismas «actas». El Gobierno de Zapatero siguió manteniendo conversaciones con ETA tras la T4. El hombre clave de ese juego, a caballo entre legalidad y delito, fue un ministro con larga experiencia en esa variedad de la «razón de Estado» que imperó en los años GAL de Felipe González: Alfredo Pérez Rubalcaba. Dar por toda respuesta que «ETA no es creíble» es tomarnos por idiotas: las actas de ETA no están dirigidas a nadie al cual engañar; son una constancia interna, y engañarse deliberadamente a sí mismo es un oxímoron.

Pero no podemos tampoco sorprendernos ahora. O hacer como que nos sorprendemos. Podemos y debemos confesar que, durante cinco años, nadie se ha atrevido a formular lo que los hechos imponen: que, una vez más, un poder socialista se puso fuera de la ley y actuó sin atenerse a norma. Avisar a los del «Faisán» del riesgo que corrían, les debió parecer una minucia después de todo lo hecho… También Al Capone tenía por minucia no pagar a Hacienda.

Estado de ansiedad
TONIA ETXARRI El Correo 30 Marzo 2011

Tan discreto ha sido el paso del parlamentario socialista Benjamín Atutxa por el escaparate, protagonista durante 48 horas a su pesar, que la historia de los planes que ETA guardaba para él ha quedado parcialmente eclipsada por la mancha que el 'Faisán' ha dejado sobre la hoja de servicios de Alfredo Pérez Rubalcaba en su lucha contra el terrorismo. El estado actual de la investigación judicial ha llegado a revelar tantos secretos guardados durante la época de la negociación entre el Gobierno y ETA que, finalmente, y un día antes de que comenzara oficialmente la campaña electoral, la oposición del PP ha recibido un regalo de incalculable valor.

La imposibilidad de desmentir la versión del 'chivatazo' policial a los terroristas, porque el Estado no tiene otra versión alternativa, y el silencio escurridizo de Rubalcaba para evitar responder sobre las concesiones que el Gobierno de Zapatero había prometido a los etarras, es munición suficiente para el PP. Los populares persisten ahora en desgastar al único sucesor posible de Zapatero. Seguramente, el vicepresidente se temía que alguna vergüenza del «mal llamado proceso de paz» (como él mismo se apresuró a llamarlo en cuanto vio de cerca las garras de quienes querían someter al Estado democrático) quedara al descubierto. Y, seguramente por eso, insistía reiteradamente en que, a medida que nos acercáramos al final del terrorismo, sería muy difícil mantener la unidad democrática.

Pues bien, entre los 'actores' extras que aparecen en el vídeo que captaba las entradas y salidas del bar 'Faisan' el día del 'chivatazo' y las actas de ETA que dan cuenta de las reuniones en donde los emisarios del Gobierno aparecen entregados a sus interlocutores, la unidad democrática podría resquebrajarse. Los socialistas se muestran indignados con un PP que pide dimisiones y explicaciones. Pero cuesta creer, si las tornas estuvieran cambiadas, que el PSOE no hubiese aprovechado esa misma munición para intentar derribar al adversario político. Tan encelados, en fin, estaban nuestros parlamentarios en el Congreso que la terrible historia que ha tenido que rememorar estos días Benjamín Atutxa pasó como un ligero velo por encima de sus cabezas. El amenazado supo hace tres años que ETA había querido matarlo. Y la conciencia del calvario que habría podido pasar su familia le generó, entonces, un estado de ansiedad que le resulta difícil, a veces, superar.

Pero el vídeo del bosque en el que un indiferente y gélido terrorista reconoce, a pie de zulo, que había recibido la orden de matarlo, le ha despertado la ansiedad. Con el mismo rito macabro e inmisericorde al que sometieron en 1997 al concejal popular Miguel Ángel Blanco. Diez años después de la tragedia que marcó un antes y un después en la movilización ciudadana contra ETA, los terroristas seguían en los mismo. Esos diez años de infausta memoria en los que muchos ciudadanos vascos abandonaron Euskadi por voluntad ajena, no estuvieron exentos de contactos, movimientos, 'procesos' y pases de seña entre ETA y los políticos democráticos dispuestos a dejarse embaucar con el primer canto de sirena. Cuesta imaginar que a tipos como Arkaitz Goikoetxea, los de Batasuna vayan a persuadirlo de que tiene que dejar las armas. Sortu, en su carrera por ganarse la credibilidad que no tiene, podría condenar el plan de atentar contra el ciudadano socialista. ¿Quién se lo impide?

El País maquilla la infamia
EDITORIAL Libertad Digital 30 Marzo 2011

Es lamentable que diversos diarios nacionales hayan ocultado este martes en sus portadas la enorme trascendencia que tienen las actas incautadas a ETA. Peor aún es, sin embargo, que El País haya hecho referencias a ellas, pero no para denunciar sino para maquillar el repugnante grado de degradación moral que alcanzaron los representantes del Gobierno con tal de mantener una falsa pero electoralista paz sobre la base de un mero alto el fuego que había sido previamente pactado con los terroristas a cambio de infames compromisos adquiridos.

Rayando en la complicidad con el Gobierno, la "información" del periódico progubernamental destaca en titulares que "los documentos incautados prueban la tensión de los contactos y que muchas supuestas cesiones del Gobierno no se llevaron a cabo". Reconoce en letra más pequeña que "las actas prueban algunas cesiones que el Gobierno hizo a ETA (supuestas órdenes a la Policia y Guardia Civil para que no hubiera detenciones, dejar en libertad a presos de ETA enfermos, prometer reformas jurídicas para favorecer a reclusos de la banda), aunque en muchas ocasiones esas cesiones no se hicieron o fueron incompletas". Así, pone de surrealista ejemplo de ello que "mientras Thierry escribe que el Gobierno se comprometió a derogar la doctrina Parot, que perjudicaba a presos de ETA, la realidad demostró que el Ejecutivo no hizo nada en este sentido".

Para empezar, que el Gobierno no cumpliera con todos y cada uno de los infames compromisos con ETA a cambio de su tregua no prueba, en modo alguno, que el Ejecutivo no los hubiera adquirido. Y que el Gobierno, a cambio de una tregua, estaba dispuesto a ofrecer a ETA "una salida a los presos", así como un "cambio del marco juridico-político" del País Vasco, para el que se contaría con la entonces "ilegalizada izquierda abertzale", es algo que las actas de dichas reuniones no vienen más que a confirmar. Si no es cierto ese compromiso, ¿por qué el Gobierno de Zapatero no lo negó tajantemente cuando así lo publicó, precisamente El País el 25 de mayo de 2005, meses antes de que ETA anunciara oficialmente el "alto el fuego" y citando a "fuentes socialistas"? ¿Por qué no negaron los emisarios del Gobierno que éste hubiera adquirido esos y muchos otros infames compromisos en el momento, una vez llegada la tregua, en el que los etarras les reprochaban sus incumplimientos?

Por lo demás, el vergonzoso nivel de detenciones a etarras durante el alto el fuego, al contrario de lo afirma El País, es un hecho que queda demostrado por las propias estadísticas, tal y como denunciaron los sindicatos policiales. Las actas sólo vienen a demostrar que era otro compromiso que el Gobierno intentaba cumplir, pero que no siempre lograba gracias a lo que quedaba de Estado de Derecho en nuestro país.

Lo más vergonzoso, sin embargo, es que El País diga, respecto a la decisiva cuestión de la derogación de la doctrina Parot que "la realidad demostró que el Ejecutivo no hizo nada en este sentido". Miente El País. La realidad es que el Gobierno, a traves de su servil Fiscalía, se alineó con la defensa de los etarras enjuiciados en contra de esa doctrina desde meses antes del inicio oficial del "proceso de paz". Lo que ocurre es que el Tribunal Supremo lo impidió.

El periodista de El País comete también el inusitado ejercicio de comparar los acercamientos de presos que hizo Aznar (como también se hizo antes, después y ahora mismo) con los compromisos de impunidad ofrecidos por Zapatero a la banda terrorista. Se silencia así que los compromisos que llevaron a ETA a declarar la tregua del 98 no los adquirió el Gobierno de Aznar, sino los partidos separatistas de Estella a los que luego se sumaría Zapatero invocando la expresión batasuna del "derecho de los pueblos a decidir por sí mismos". Pero lo más grave, al tiempo que inútil, es que se trate de encubrir con la "tensión" de esas reuniones, lo que esas actas vienen a reflejar: que el Gobierno pudo cometer, a favor de una organización terrorista, numerosos delitos tales como colaboración con banda armada,prevaricación, revelación de secretos o incumplimiento del deber de perseguir a delincuentes. Y todo para intentar contentar a los que no se iban a contentar. Como para no estar "tensos".

Las puertas del campo
Porque conocemos a los promotores de Sortu es lógico que se les exijan mayores garantías que a las monjas de clausura. La ley es igual para todos, pero no está pensada para trazar un campo de juego donde policías y ladrones participen por igual
FERNANDO SAVATER El Correo 30 Marzo 2011

Vivimos escuchando constantemente tristes y tontos tópicos, que sustituyen a la argumentación racional bien fundada y ofician como dogmas indiscutibles. El profesor Aurelio Arteta les ha dedicado un libro contundente que esperamos ver publicado dentro de poco. Uno de los tópicos de refranero más bobos e insulsos, y por tanto repetidos con mayor veneración, es el de que «no se pueden poner puertas al campo». Así se cierra el paso a la regulación sensata de lo que prolifera sin control y se concede patente de corso a cualquier bribonada de apariencia irresistible, pero que sólo resulta ser inaguantable.

En realidad, las puertas siempre se le ponen al campo y sólo al campo. La puerta es lo que resguarda el hogar ordenado y razonable de los humanos del exterior campestre, donde está vigente la necesidad natural y la intemperie en que prevalece siempre el capricho de la fuerza. Son puertas las que nos defienden de lo que no deseamos ver arrastrarse por nuestra sala de estar, Poner puertas, o sea acordar leyes y normas, es la tarea civilizadora por excelencia. Luego decir que el campo no puede ni debe tener puertas es abogar por la barbarie.

El refrán de marras lo hemos oído muchas veces, por ejemplo, en boca de quienes rechazan cualquier restricción a las pretensiones de la técnica, no siempre bienhechora. Sea en lo tocante a la energía nuclear, la manipulación genética o las armas químicas, no faltan entusiastas del «todo lo que puede hacerse, se hará», el dogma antimoral por excelencia. Ahora es frecuente escucharlo entre los descarados defensores de la piratería digital y quienes anatematizan a la industria de la cultura por quejarse de las nuevas formas de robo de la propiedad intelectual. Los saqueadores son inocentes y modernos, frente a los retrógrados que pretenden poner puertas al campo saqueador

Por último, se ha repetido el triste tópico en relación al polémico tema de la legalización de Sortu. Lo ha utilizado un portavoz de la nueva propuesta política, la alcaldesa de Hernani si no recuerdo mal. Es un curioso acto de fe, porque si alguien sabe ya que el Estado puede poner puertas al campo cuando hay una amenaza intransigente contra la estabilidad del país es precisamente Batasuna y la llamada izquierda abertzale� por no mencionar directamente a la maltrecha ETA. Sobre las puertas que pueden ponerse a Sortu caben algunas precisiones.

Desde luego, la única argumentación inapropiada para una posible ilegalización es señalar que las personas que promueven este partido son conocidos miembros de Batasuna, vinculados por tanto a ETA. Si queremos que los malos se conviertan en buenos, el primer requisito es aceptar la obviedad de que fueron malos antes. Pero es que además el verdadero interés que presenta Sortu para los demócratas consiste en estar formado por gente que hasta ayer se opuso a la democracia vigente: si fuesen monjas de clausura o boy-scouts los que hicieran público su rechazo al empleo de la violencia, la noticia hubiera tenido bastante menos gracia.

Ahora bien, precisamente porque conocemos a los promotores de Sortu es lógico que se les exijan mayores garantías que a los boy-scouts o a las monjas de clausura. La ley es igual para todos, desde luego, pero no está pensada para trazar un campo de juego neutral dónde ladrones y policías participen con las mismas posibilidades. Es lo que no parece comprender Txelui Moreno cuando dice que no condenan a ETA pero tampoco al Estado español. No, lo cierto es que tienen que condenar a ETA porque solicitan integrarse en las instituciones representativas del Estado español. Como Batasuna viene del apoyo a ETA, es decir, del ataque subversivo a las instituciones, ahora que quiere formar parte legal de ellas debe dejar claro que ha cambiado: y sólo pueden cambiar renunciando a lo que fueron, no haciendo promesas respecto a lo que van a ser

En una palabra: hay que salir definitivamente no sólo de la violencia, sino de la red de complicidades, subterfugios y patrañas ideológicas que se han aprovechado de su coacción para deslegitimar nuestro estado democrático. Que no sólo es culpa de Batasuna, sino también de otros, por acción u omisión: imagínense por ejemplo las ocasiones pasadas en que algunos medios del ámbito nacionalista hubieran podido emplear el celo inquisitorial que hoy guardan para Ana Urchueguía en revelar complicidades de figuras públicas con el terrorismo o en revelar los nombres de quienes han pagado dócilmente a ETA durante años. La banda infame ha vivido hasta hoy no sólo de la propaganda de unos sino también del silencio de otros

Cuando Clodoveo, el primer rey pagano de los francos, decidió convertirse al cristianismo (por la fuerza de las circunstancias políticas, como Batasuna) el obispo que debía bautizarle exigió: «Ahora quema lo que has adorado y adora lo que has quemado». ¿Puertas al campo? Claro, y bien sólidas que deben ser.

La ETA se felicita, sus víctimas son despreciadas
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 30 Marzo 2011

¿Condenada la violencia, "venga de donde venga"? Los terroristas están venciendo la batalla de las palabras, como si su violencia tuviese algún tipo de legitimidad. Son sólo una minoría.

Argituz es una asociación vasca pro Derechos Humanos. ¿Qué bien, verdad? Falta hace, desde luego, en una región en la que no hay libertad ni convivencia desde los años 60 del siglo XX, cuando una parte del nacionalismo vasco se convirtió al terrorismo moderno. Lo curioso del caso es que estos pacifistas, a los que escucha con reverencia la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento regional, hablan de «diferentes terrorismos» y de «otras víctimas de graves violaciones de derechos humanos». Como si realmente hubiese habido "torturas" de los asesinos, o como si el dolor sufrido por los etarras fuese comparable con el de sus víctimas.

El amigo Salvador Ulayar ha recogido su propia sorpresa en su blog. Lo que menos se puede sentir es sorpresa, y de ahí hasta el asco todo es posible. ¿Qué categoría política representa una banda de asesinos para que se rinda homenaje a sus miembros? Porque no tenemos que olvidar algunos aspectos esenciales de la jugada: los etarras rompieron las leyes para intentar romper la nación, causaron dolor para imponer su proyecto político, y se arriesgaron a sufrir las consecuencias de sus propios actos porque no aceptaron que España y los españoles fuesen la misma vieja nación que venían siendo desde atrás.

¿Se puede poner a las víctimas al nivel de los criminales? Digamos que se hace pero que es inmoral y antiestético hacerlo. Existe la tentación de recompensar en términos políticos la desaparición de ETA, cuando no matar no es más que un mínimo exigible para la convivencia. Inmaculada Castilla de Cortázar, en nombre del Foro Ermua, no deja de recordarnos la tentación negociadora que asalta a los gobernantes. Sortu no es legal, cierto, pero los terroristas ven un futuro político a sus desvelos, ya que los políticos reconocen a los terroristas la dignidad que ellos reclaman: "ETA está débil pero los etarras están crecidos porque sus expectativas han mejorado extraordinariamente". Nunca fue más favorable a la banda la proporción entre sus objetivos políticos y su fuerza real.

El drama colectivo del País Vasco y de Navarra es que tenemos una clase política radicalmente desprestigiada, y su desprestigio sigue siendo alimento de la banda etarra. Es difícil que ETA termine si los que deberían combatirla siguen dispuestos a transigir, a negociar, a reírles la gracia y, en todo caso, a hacer sus propios negocietes en vez de defender los intereses comunes. Mal vamos, por este camino.

El desconcierto económico
ALBERT RIVERA ABC Cataluña 30 Marzo 2011

La semana pasada Artur Mas preparó una operación de marketing político llamada «Cumbre por la reactivación económica» a la que convocó a todos los grupos parlamentarios, sindicatos y patronal como invitados de piedra con un objetivo doble: por un lado, aparecer en la foto como un líder mesiánico que iba a sacar a los catalanes de la crisis, y por otro, tener una coartada perfecta para justificar su próximo artefacto de chantaje y enfrentamiento con el conjunto de España, el privilegio fiscal del concierto económico para Cataluña.

Hace poco más de un año se modificó, a petición de la Generalitat precisamente, el modelo de financiación autonómica, con el argumento de que había que ajustar a los parámetros de población, gasto social, competencias o inmigración, la redistribución actual. Después de modificar la LOFCA, pudo parecer que se habían acabado los argumentos para el victimismo nacionalista. Comunidades pobladas y con mejor PIB como Madrid, Valencia o Cataluña mejoraron sustancialmente los ingresos provenientes del Estado. Pero CiU, tan solo unos meses después, apareció con una nueva pelota en el patio: el mal llamado «pacto fiscal». Es decir, que la Generalitat gestione y recaude todos los recursos del Estado en Cataluña saliéndose del sistema común y copiando el privilegio del cupo vasco y navarro. Esta propuesta, que dinamitaría el sistema autonómico, pretende conceder un estatus de superioridad a una comunidad autónoma con el único argumento de que Cataluña colabora más con el conjunto del Estado de lo que el Estado aporta a Cataluña.

En España, a diferencia de lo que nos pretende vender el nacionalismo, somos los ciudadanos los que tributamos y el Estado quien, en lo relativo a sus competencias, decide cómo invierte los presupuestos generales. Por tanto, un catalán paga de IRPF o IVA en tramo estatal lo mismo que cualquier otro español, o nuestras empresas en relación al Impuesto de Sociedades. Tributan las personas, no los territorios. La realidad es que si somos un Estado y no un conjunto de tribus o coronas es, entre otras cosas, porque tributamos como ciudadanos y recibimos servicios de la administración, ya sea del Estado, de la autonomía o del municipio donde vivimos.

Ningún grupo parlamentario que defienda la España constitucional frente a la España tribal debería apoyar ni legitimar el concierto económico. Pero la realidad es que PP y PSC en Cataluña se abstuvieron en la creación de la comisión parlamentaria que propondrá el concierto, y Rajoy ya ha avanzado un «ya hablaremos» sobre este asunto. Si la ruptura de la caja común se produce algún día no será culpa de los independentistas, será responsabilidad del presidente que se siente en Moncloa y de los grupos parlamentarios que no lo impidan aquí y en las Cortes. Nosotros, de momento, somos la única oposición real al modelo tribal de los nacionalistas.

Albert Rivera es presidente de Ciutadans


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