AGLI

Recortes de Prensa   Viernes 1 Abril 2011

 

Bazofia
Menudas minervas eran los negociadores; ¡y con esa gente quería Zapatero ganar el Premio Nobel de la Paz!
IGNACIO CAMACHO ABC 1 Abril 2011

RUBALCABA y Blanco tienen razón: se trata de bazofia. Toda la historia de la negociación zapaterista con ETA no es más que el relato de una hedionda bajeza moral y de una despreciable basura política. Un empeño viciado y poco honorable, urdido con mentalidad claudicante, desarrollado con estrepitosa incompetencia y saldado con un deplorable fracaso. Una aventura errática y ofuscada en la que no se sabe si fue peor la obstinación del concepto o la torpeza de su puesta en práctica. Bazofia, sí; un bodrio indigerible de principio a fin, de la cruz a la raya.

El problema es que esa basura fue el proyecto angular de todo el primer mandato de Rodríguez Zapatero, que lo concibió tal vez antes de llegar al poder —¿para qué fue Carod-Rovira a ver a Josu Ternera?— y luego lo convirtió en la clave de su acción de gobierno. Obsesionado por pasar a la Historia como el gran pacificador, subordinó al «Proceso» toda la estrategia del Estado y se convirtió en rehén político de unos terroristas. Desairó a las víctimas, descolgó a la oposición, irritó a los jueces y desdeñó las lecciones del pasado —las de Aznar y las de González— con un optimismo ciego, iluminado y arrogante. Pero todo eso lo hizo desde una infinita torpeza autocomplaciente, desde un adanismo elemental y suicida. Confió en la palabra de un grupo de asesinos, y encima eligió para negociar con ellos a un manojo de ineptos encabezado por ese delirante visionario que se llama Jesús Eguiguren, un hombre desmañado y montaraz, incapaz de un análisis medianamente sensato. Si la mitad de lo que dicen las actas de Thierry es verdad, esa gente no estaba en sus cabales o no tenía la menor idea de la clase de juego en que andaban metidos. Prometían cosas que no podían cumplir, se ufanaban de manejos comprometedores y trataban de ir de farol con unos redomados canallas acostumbrados a resolver las dudas a bombazos. Era como una partida de ajedrez, le han dicho al juez Ruz los esclarecidos negociadores; ni al mus le habrían ganado a una pareja de ciegos. Menudas minervas; ¡y con esa gente quería Zapatero ganar el Premio Nobel!

El sumario Faisán ha rescatado toda esa basura intelectual, política y moral del olvido en que la había sepultado la crisis, y ha devuelto a la opinión pública la imagen de aquel Gobierno entregado con toda su energía a un designio inviable cuyo desarrollo no podía ni sabía controlar. Ya entonces parecía un delirio aventurerista, un propósito descabellado gestionado con un voluntarismo ilógico; pero ahora, proyectado contra la luz de los detalles y el desgaste añadido de la ineptitud gubernamental ante la crisis, se percibe como el epítome de un desgraciado estilo político. Objetivos desenfocados, análisis incorrectos, planes confusos, decisiones extraviadas, gestos inútiles y una autoconfianza disparatada. Y mentiras, muchas mentiras para encubrir o endulzar esa bazofia irremediable.

Ellos son culpables
Román Cendoya www.gaceta.es 1 Abril 2011

Las pruebas se han obtenido igual que se obtienen las pruebas contra los terroristas.

Lo ha dicho Camacho y tiene razón: “Todo demócrata conoce la veracidad de los papeles o documentos de la banda”. Los demócratas conocemos la veracidad de los papeles de ETA porque, cuando se les incauta documentación, son útiles para detener a terroristas, fichados o no. Los demócratas conocemos que, por la veracidad de los papeles, se descubren zulos, pisos francos y fábricas de explosivos. Siempre y cuando el Ministro del Interior, el secretario de Estado y los demás colaboradores políticos de ETA no actúen como protectores de los terroristas, interfiriendo en el trabajo de las fuerzas de seguridad. Los demócratas conocemos la veracidad de los papeles de ETA porque son prueba efectiva para las condenas en los tribunales. Los demócratas conocemos la veracidad de los documentos de “la banda” –como cariñosamente la denomina Camacho– porque cuando firmaron el Pacto de Estella y lo negaron los políticos que se enmierdaron con ellos, fueron puestos en evidencia sellos incluidos. Todo demócrata que aparece en los papeles de ETA y ha sido llamado al Ministerio del Interior sabe de la mortal exactitud y veracidad de los papeles. Antes Interior asignaba los servicios de protección en base a la veracidad de esos papeles, hasta que pasó a ser dirigido por los colegas de mesa de los terroristas.

Camacho y Rubalcaba tienen que dimitir ya, porque todos los demócratas conocemos la veracidad de los papeles y documentos de ETA. Son culpables y las pruebas que lo demuestran se han obtenido de la misma manera que se obtienen las pruebas contra los terroristas. Como los cómplices políticos de ETA no pueden participar en las elecciones, tampoco deben poder estar en política los responsables que se irritan ante la detención de Elosúa, esconden las cartas de extorsión de ETA o dudan, interesadamente, sobre quién fue el autor del robo de pistolas en Francia usadas para asesinar. Lo sensato es que todos terminen sentados ante un tribunal. Por cierto, enhorabuena, Ángeles.

La mentira permanente
Hay mentiras no aceptadas en democracia, y la primera de ellas es la mentira disfrazada de virtud
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 1 Abril 2011

DOMINAN el arte de la mentira como nadie. Claro que no hacen otra cosa que mentir. Saben, por tanto, que cuanto más grande es la mentira, más fácil es colarla, pues su magnitud deslumbra al auditorio. Ahora nos dicen que las promesas que hacían a Eta eran falsas, que sólo trataban de engañarla, para que dejase de matar. Listos que son los chicos. Lo malo es que los hechos demuestran que tales promesas no eran ficciones, sino realidades: se relevó al fiscal incómodo, Fungairiño, se dejó en libertad a De Juana, se continuaron los contactos después del atentado de Barajas, por citar sólo unos cuantos hechos que contradicen la supuesta táctica sibilina del Gobierno en sus conversaciones con Eta. No, no era Eta a la que quería engañar. Era a los españoles. Y nos ha seguido engañando desde entonces, hasta que la verdad le ha acorralado. Porque la verdad puede taparse por un tiempo más o menos largo —depende de la calidad democrática de un país—, pero no puede borrarse. La mentira, tampoco. Y parece llegar el momento en que empezamos a saber la verdad de esas negociaciones, epitomadas en el caso Faisán. No hay más que escuchar a Rubalcaba para comprobarlo. Ya no está para cuchufletas. Es veneno puro lo que suelta cada vez que abre la boca.

Mientras acaba de descubrirse, los lectores me permitirán alguna reflexión sobre el tema. Si bien tenemos asumido que los políticos mienten como el buey muge o la gallina cacarea (Camba), hay mentiras no aceptadas en democracia, y la primera de ellas es la mentira disfrazada de virtud, como está haciendo el Gobierno: vendernos el actual acorralamiento de Eta como consecuencia de su negociación con ella. Eso ya no es una mentira. Es una felonía. Eta estaba ya acorralada antes de que empezasen esas conversaciones y si ha vuelto a estarlo es porque el Gobierno volvió al anterior acoso policial y judicial de la banda terrorista, que ahora intenta vendernos como suyo. Cuando lo suyo era «el proceso de paz» con la banda, incluso después de que hubiera vuelto a asesinar, como demuestran los hechos que había venido negando.

Los españoles vivimos bajo un gobierno que se mantiene en la mentira permanente y sólo sale de ella cuando la realidad le obliga a reconocerlo. Pero incluso entonces trata de enmascararla de virtud. Del mismo modo que negó la crisis económica hasta que Europa le forzó a aceptarla, continuó dando crédito a Eta cuando Eta había demostrado de sobra no merecerla. ¡Y ahora se queja de que demos más crédito a Eta que a él! Aunque eso no es lo peor. Lo peor es que los españoles nos hemos acostumbrado de tal forma a la mentira que ya no nos indigna. Cuando la verdadera libertad es liberarnos de la mentira. O sea, que, en cierto modo, seguimos siendo esclavos de nuestros gobernantes.

Faisán
Silencio de Rajoy
Agapito Maestre Libertad Digital 1 Abril 2011

La gente próxima al PP pide la dimisión de Rubalcaba por el caso Faisán, pero Rajoy guarda silencio. Raro. La prensa crítica con el Gobierno exige que dimita Rubalcaba por "colaboración" con banda armada, pero Rajoy es prudente en sus consideraciones sobre el caso Faisán. Extraño. ¿Por qué no pide directamente y con fuerza Rajoy aquello que viene defendiendo el PP a través de las preguntas del señor Gil Lázaro a Rubalcaba? ¿Por qué Rajoy tiene tanta prevención a denunciar los cambalaches del PSOE con ETA?

Creo que la actitud de Rajoy es, aunque me cueste reconocerlo, coherente con su trayectoria en las dos últimas legislaturas. No estoy de acuerdo con esa actitud, pero sería absurdo criticarlo por incoherente. Al contrario, como dijo ayer Ortega Lara, el señor Rajoy ha apoyado a las víctimas del terrorismo, mientras pudo sacarles algún rédito electoral, pero, en verdad, siempre fue a remolque de las grandes manifestaciones convocadas por las víctimas. En segundo lugar, Rajoy nunca fue partidario de seguir a pies juntillas la denuncia de Mayor Oreja sobre la negociación del Gobierno con ETA. Y, en tercer lugar, cuando los medios críticos con el Gobierno mostraron de todos los modos posibles que Zapatero estaba negociando con ETA, él se limitaba a contemporizar y, por supuesto, a defender con el Gobierno el retórico Pacto Antiterrorista para acabar con ETA.

Aquel tiempo fue decisivo para denunciar al Gobierno, pero Rajoy estuvo callado, o peor, actuó de modo remiso. Sí, sí, en ese tiempo en que se produjo el caso Faisán también hubo muchos otros acontecimientos graves de colaboración entre el Gobierno y ETA, que fueron denunciados por las víctimas del terrorismo y por los medios de comunicación, pero Rajoy prefería decir tópicos sobre cómo combatir a ETA colaborando con el Gobierno. Nadaba y guardaba la ropa. Malo. Perdió, literalmente, el tiempo. Era el tiempo de la crítica política sería, acerada e implacable contra el Gobierno, pero Rajoy optó por lo trillado y tópico, o peor, dejó a las víctimas del terrorismo que se quemarán solas en la denuncia, y a Mayor Oreja le permitió ir por libre sin demasiados aspavientos.

El tiempo de la crítica seria y contundente del PP a la negociación del Gobierno de Zapatero con ETA ha pasado para Rajoy. Las elecciones del 2008, por desgracia, cerraron, desde el punto de vista político, lo más perverso del Gobierno de Zapatero. Otra cosa es el asunto judicial. Rajoy lo sabe y, ahora, no se atreve a reabrir un asunto vital para la democracia. No quiere correr el riesgo de que los socialistas le llamen mentiroso, o peor, no quiere oír la fórmula socialista: "El PP también negoció con ETA en Ginebra".

Faisán
¿Todavía hay tribunales en España?
Guillermo Dupuy Libertad Digital 1 Abril 2011

Todavía es popular en Alemania una antiquísima anécdota que refuerza la tesis hayekiana de que en Prusia, a pesar de la mala reputación que luego adquirió dicho reino en el siglo XIX, deben situarse los orígenes del movimiento germánico en favor del Estado de Derecho. Se dice que Federico II estaba molesto a consecuencia de un viejo molino que se alzaba cerca de su palacio de Sans Souci, desluciendo el paisaje. Después de varios intentos infructuosos de compra, Federico II amenazó al propietario con la expulsión. Ante tal amenaza se dice que el molinero respondió tranquilo: "Todavía hay tribunales en Prusia".

Volviendo a la España de nuestros días, no voy a negar que mi confianza en nuestro Estado de Derecho se haya recuperado algo al enterarme de que el juez Ruz se ha atrevido, finalmente, a citar y tomar declaración a Gómez Benítez, junto a otros dos emisarios del Gobierno ante ETA como son Moscoso y Eguiguren. Sin embargo y por grande que sea el coraje de este juez, ¿qué quieren que les diga? . La ignominia y la cantidad y gravedad de delitos que entraña la "paz sucia" de este Gobierno, que las actas interceptadas a ETA sólo vienen a confirmar, van mucho más allá que la que radica el capítulo del bar Faisán. El "proceso de paz" de Zapatero es todo él un inmenso y prolongado proceso de colaboración con banda armada y de omisión del deber de perseguir delitos y delincuentes, del que tampoco son ajenos el encubrimiento, la prevaricación o, en cierto sentido, incluso, la financiación ilegal. Y llevar ante los tribunales todos y cada uno de los capítulos de esta –me temo no concluida– historia de infamia podría salpicar, ya sea en el ámbito moral o en el ámbito penal, a quienes, sin llegar a ser reyes como Federico II, son altísimas autoridades del Estado.

A diferencia de los GAL, que fue una cadena vertical de pocos eslabones, la paz sucia de ZP es una red de ignominia que ensucia también algunas togas de jueces y fiscales. No se trata tan "sólo" de lo que pueda haber hecho u ordenado, ya sea ilegal, ya sea inmoralmente, un presidente de gobierno, un ministro del interior o un presidente del PSE en el País Vasco. Se trata del grado de implicación penal o moral que pudiera tener quien actualmente es Fiscal General del Estado (Conde Pumpido), quien lo ha sido, como Javir Moscoso, o quien actualmente es vocal del Consejo General del Poder Judicial, como Manuel Gómez Benítez.

Por otra parte, y para colmo de mi pesimismo, no dejo de tener presente el poco nivel de denuncia que cabe esperar del principal partido de la oposición: Al arriolano empeño de hacer una oposición de perfil bajo y centrada en la crisis económica, están los errores de pasados procesos de paz, de los que Arriola, por cierto, tampoco es ajeno. Naturalmente esos errores de pasados gobiernos no deben servir de excusa de la infamia perpetrada por el actual. Más aun cuando Aznar fue inducido al error y al autoengaño por la presión de los propios socialistas y de los nacionalistas que presentaban la tregua que estos últimos habían cocinado con ETA en Lizarra como "una oportunidad de paz que no debía frustrar el inmovilismo del Gobierno".

Se dirá, pues, que hay que tener desfachatez para equiparar los errores de Aznar y sus antecesores con la infamia que Zapatero ha protagonizado. Pero a los socialistas la desfachatez les sobra tanto como a la derecha los complejos. El miope de Rajoy no va a querer que el pasado le complique sus expectativas de futuro. Si a eso sumamos nuestras mediocres e insensibles élites periodísticas o la politización de la justicia, comprenderán mi pesimismo.

Ojalá me equivoque, pero no creo que en relación a este terrible asunto llegue el día en que pueda decir, parafraseando al molinero de la anécdota prusiana, que "todavía hay tribunales en España".

Sin complejos
Joaquín Leguina www.gaceta.es 1 Abril 2011

El nacionalismo ha calado en la clase política y en la sociedad civil catalanas.

El 27 de marzo, Oriol Pujol, portavoz de CiU en el Parlamento catalán, declaraba (sin complejos) que “la independencia de Cataluña está en los genes de Convergencia Democrática”. El día 30, su padre, Jordi Pujol, enunciaba (sin complejos) el siguiente dilema: “O independencia o desaparece Cataluña”. Para el 10 de abril se anuncia una “consulta” ilegal en la ciudad de Barcelona que los nacionalistas plantean en torno al “derecho a decidir” que, al parecer, es la única decisión política que se deja en manos de los electores… porque todas las demás ya las toman los de CiU, dueños y señores de toda la política catalana. Un régimen este –inventado y sostenido por CiU– cuya ideología y cuyas prácticas lo han invadido todo. En efecto, la impregnación nacionalista ha calado hasta el tuétano en la clase política y en la sociedad civil catalanas. Desde aquellos partidos, como el PSC, cuyo catalanismo (otro eufemismo) se diferencia del nacionalismo sólo en los matices, dentro de los cuales ya no se encuentra ni la defensa ni el respeto de y hacia una Constitución, ¡¡que está vigente!!, hasta la prensa del pesebre: los diarios, las radios y las televisiones públicas y privadas, la escuela y la Universidad… y hasta la cartelería y los museos (todos los de allí son “nacionales de Catalunya”). Una auténtica corrida en pelo contra los derechos de los ciudadanos que no son nacionalistas ni catalanistas y un ataque continuo contra todo lo que recuerde la españolidad de Cataluña, desde la lengua hasta la fiesta de los toros. El nacionalismo catalán ha ido imponiendo de facto sus prácticas intolerantes e intolerables, saltándose la letra y el espíritu de la Constitución, haciendo, además, mangas y capirotes con las sentencias del Tribunal Constitucional.

Y los partidos de ámbito nacional, ¿qué dicen? Callan y, a lo sumo, declaran con gesto displicente: “Perro ladrador, poco mordedor”… hasta que el rottweiler les destroce las tibias u otros órganos colgantes situados entre las piernas.

Guerra
Balance en Libia
Serafín Fanjul Libertad Digital 1 Abril 2011

El arriba firmante no es un entusiasta de Mu’ammar al-Qaddafi, aunque no cree que sea peor que Saddam Husein o tantos otros. Si lo desea, el amable lector puede consultar mis artículos al respecto en ABC (17.12.07) y Libertad Digital (4.6.05), en los cuales expongo mis puntos de vista sobre tan señero tan tirano, de modo que evitamos repeticiones, pero conviene resaltar que esos textos se publicaron cuando el tipo se hallaba en la cresta de la ola y por acá todo el mundo lo abrazaba, recién perdonado por sus nada veniales pecadillos de terrorismo, pero readmitido en el club de los compradores de armas y vendedores de petróleo a quienes no se formulan preguntas.

Nuestra preocupación del momento se centra más bien, en primer término, sobre los rebeldes, un heterogéneo magma en el que tuiteros y blogueros son pocos y pintan menos, por lo que colijo cotejando informaciones varias. Entre ellos es de destacar el componente de fondo racial bereber, aunque fuertemente arabizados en lo cultural, tras una dura y persistente aculturación de muchos siglos. Y con una base social sustentada por islamistas de diverso pelaje, si bien con el denominador común y arrasador de toda diferencia de marchar tras el mandato divino: casi ná. Se ha señalado el hecho de que el jefe del Consejo rebelde – Mustafa Abd el-Jalil– fuera ministro de Justicia de Qaddafi, lo cual desde luego no es una buena carta de presentación, pero a nuestro juicio son mucho más graves dos rasgos de su semblante que aquí han pasado desapercibidos, pero que cobran un significado determinante en una sociedad (la suya, no la nuestra: no nos equivoquemos) en que gestos, símbolos y signos externos resultan decisivos y a veces únicos en la valoración de las personas. Me refiero a la barba y, en especial, a la "pasa" (zabiba) en su frente, prueba de los miles y miles de horas que el individuo ha pasado rezando. Quien quiera entender que entienda y, si no, que siga emocionándose con los tuiteros.

En segundo lugar –aspecto que no veo con claridad, por lo cruzados y semiocultos que están los intereses– se encuentra la motivación para que Francia haya decidido proteger a los alzados, denominando "derechos humanos" a sus carencias de armamento y organización. Y, por cierto, no se insista en compararles con el "ejército de Pancho Villa". Ya quisieran: cuando hagan algo como la batalla de Torreón o la Toma de Zacatecas, hablamos. Sí es significativo que Alemania se haya abstenido de intervenir, que Estados Unidos ande buscando quitarse de primera fila (amén de las reticencias críticas de Rusia y China) o que Italia no sepa cómo escurrir el bulto, pillada por la geografía. Decir que se ponen los medios –lo menos arriesgados posibles, gracias a la tecnología– para defender a la población es una broma de mal gusto que nadie cree. Tal vez una explicación estribe en el designio francés de extender su influencia (y sus ventas) por el norte de África, en un país en el que España e Italia estaban ganando demasiado terreno a ojos de nuestros supuestos amigos transpirenaicos, siempre atentos a comerse todos los pasteles. No obstante, debemos admitir que ésta es sólo una conjetura y habrá que esperar a ulteriores acontecimientos para llegar a una conclusión.

Y por último, varias preguntas: una vez derribado Qaddafi, quienes le sustituyan ¿serán menos malos? ¿Alguien tiene pensado cómo conducir el postqaddafismo y hacia dónde? ¿Han calculado que borrar del mapa la aviación y las armas pesadas del dictador puede prolongar el conflicto por la incapacidad de ambos contendientes para aplastar al adversario? Y la principal, en mi opinión: ¿qué gana España, o qué pierde, en este pleito? Por fortuna, la respuesta nos la daba una gran pancarta, en árabe, en la manifestación de Izquierda Unida contra la intervención: "Que caiga el despotismo". Eso, que caiga.

P.D.: Para Divara, Percy y otros amigos: agradezco sus peticiones de que escriba más, pero ruego comprendan, por razones obvias, que eso no depende sólo de mí. De todos modos, gracias.

La tumba de Cervantes
Las calles del Barrio de las Letras están como las letras: empobrecidas y sucias
IGNACIO RUIZ QUINTANO ABC 1 Abril 2011

Lo llaman Barrio de las Letras, y es famoso porque, si te despistas y caes en él con el coche, un ojo de pez te graba la matrícula y vas al desolladero de las multas, que es la industria municipal por antonomasia. Las calles del Barrio de las Letras están como las letras: empobrecidas y sucias. En la calle de Huertas, colgado de un andamio, un cartón anuncia: «Arte único. Entren y vean. La tumba de Cervantes». De «Charvanta», dicen los guiris. Pero lo que de Cervantes da hoy dinero no es su tumba, que a saber dónde estará; ni siquiera sus libros, que a saber quién los leerá; lo que de Cervantes da dinero es un Instituto creado con el pretexto de defender al español allí donde no está prohibido, que es en el extranjero.

¿Qué hacían los Lindo en el Instituto Cervantes de Nueva York, defendiendo a un idioma al que nadie atacaba allí, con lo bien que hubieran estado de guardeses del testamento de Cervantes en las Trinitarias de Madrid? Casi se puede decir que los españoles grandes viajan más de muertos que de vivos: Cervantes, Cortés, Lorca, Velázquez… En busca de los huesos de Velázquez levantó Villapalos, que es decir Gallardón, medio Madrid, sin éxito. A su ejemplo, vino luego Gibson con su escuadrón de zapadores y un plano del tesoro lorquiano. Y nada.

Porque está visto que en España desaparecer es quitarse de en medio para siempre. En Chamartín, por ejemplo, desaparecen ahora las ruedas de los coches, y la imaginación popular habla de un «destripador de ruedas»: no digo yo que no se trate de alguna neurosis producida por la brasa que los domingos nos pega Lobato con los neumáticos de Alonso. Y pomos, también estarían desapareciendo. Vas a tu casa y no tienes pomo para abrir la puerta porque algún chatarrero lo ha afanado. Primero fueron los cables de la luz, por el cobre, y ahora son los pomos de la puerta, por la aleación. ¿Han leído ustedes «Herreros y alquimistas» de Mircea Eliade? Pues eso.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

¿Se negoció tras la T-4?
 * El Editorial La Razón 1 Abril 2011

El debate político, ocupado casi en exclusiva por la situación económica y la sucesión de Zapatero, ha dado un giro radical al irrumpir en la Prensa aspectos desconocidos de la fallida negociación entre el Gobierno y ETA. La publicación de unas supuestas actas de las reuniones, incautadas al dirigente terrorista «Thierry», ha causado asombro y sembrado la perplejidad entre los ciudadanos. El contenido de los diálogos, la catadura moral que demuestran algunos negociadores, así como las presuntas cesiones que el Estado estaría dispuesto a hacer a la banda forman un «tótum revolútum» que requiere ser expurgado y valorado en su justa medida. Igual de improcedente es equiparar las «actas» a la fe notarial que despacharlas como «bazofia llena de mentiras». Es cierto que los terroristas, además de asesinar y extorsionar, mienten y difaman para ayudar a sus propósitos. Pero también es verdad que la documentación intervenida estaba destinada al consumo interno, por lo que no necesitaban tegiversar el contenido de los diálogos. En todo caso, la versión de una parte nunca es la verdad completa.

Y, por otro lado, debe tenerse en cuenta lo que supone una negociación: un tira y afloja donde cada cual sobreactúa para vender su mercancía o para descalificar al contrario. Que los representantes del Gobierno hicieran promesas imposibles o ilegales no significa que tuviera el ánimo real de concederlas, como fue el caso de la anexión de Navarra. Es deplorable, ciertamente, que los negociadores gubernamentales utilizaran un lenguaje ruin y cobardón, lo que revela que el Gobierno no eligió bien a quienes debían representarle con más dignidad y coraje. Lo más preocupante, sin embargo, no es esa pequeña crónica de infamias que los etarras se regodean en describir para ponerse ellos mismos en valor. No; lo más inquietante son los datos que demostrarían que el Gobierno reanudó la negociación tras el atentado mortal de la T-4. En la memoria de todos están las afirmaciones solemnes de Zapatero y Rubalcaba en los días siguientes a aquella voladura que mató a dos personas de que se ponía «punto y final» a la negociación.

De confirmarse la versión etarra, no sólo no se habrían cortado de raíz los contactos, sino que el Gobierno se habría reunido para «retomar el proceso» sólo tres meses después del atentado y habría vuelto a hacerlo más veces en mayo, hasta que la propia ETA decidió romper la baraja. Ni que decir tiene que estamos ante un asunto de la máxima gravedad que exige una explicación detallada, exhaustiva y sin asomo de dudas por parte del ministro del Interior y del presidente del Gobierno. Los ciudadanos tienen derecho a saber si son los terroristas los que mienten y los que se inventan nuevas rondas negociadoras después de que sus gobernantes les garantizaran lo contrario. Como es natural, el beneficio de la duda debe favorecer al Gobierno, pero si éste no demuestra que los terroristas mienten o que los negociadores actuaron por su cuenta y riesgo, todo el peso de la condena recaerá sobre él. Por higiene democrática, por respeto a las víctimas y por dignidad, Zapatero y Rubalcaban tienen la obligación de aclarar este grave episodio en sede parlamentaria sin dilación y sin rodeos.

ETA, Aznar y Zapatero
Agustín DE GRADO La Razón 1 Abril 2011

Aznar no negoció con ETA. A Aznar ETA intentó asesinarlo. Antes de que alcanzara la presidencia del Gobierno porque sabía a quien tendría enfrente si llegaba a La Moncloa. Como no pudo, le tendió una tregua-trampa con la complicidad del PNV. Y en el ejercicio de su responsabilidad como presidente, Aznar autorizó un contacto, sólo uno, con los terroristas. Con este objetivo: verificar si el alto el fuego que le ponían encima de la mesa, sin haber sido negociado previamente con el Gobierno (como hizo Zapatero), tenía visos de convertirse en oportunidad de paz definitiva.

El encuentro –en Suiza, el 19/5/1999– fue tenso. Las actas de ETA reflejan una cita sin componendas, con cada uno en su papel. «Estamos pidiendo una concreción», reclaman los terroristas. «El presidente de España no puede asumir compromisos que atañen al Estado», responden los enviados de Aznar. Los etarras aprietan. Exigen un compromiso. Los representantes del Gobierno no ceden: «No tenemos posibilidad de negociar la salida de las fuerzas armadas, el derecho de autodeterminación (…) Un gobierno no puede poner encima de la mesa los objetivos de una organización terrorista y no hay más que hablar». Los etarras muestran su decepción: «Venían con las manos en los bolsillos, sin ninguna propuesta concreta».

Compárense con las actas que delatan a Zapatero. Se cambiaron gobiernos, se destituyeron fiscales, se ocultaron las cartas de extorsión, se ofreció financiación «si el problema es el dinero», se evitó la redada del Faisán, se cedió al chantaje de De Juana, se relajaron los controles policiales, se prometió la legalización de Batasuna... Y ayer, por LA RAZÓN, nos enteramos de que los socialistas ya hablaban con ETA mientras Zapatero firmaba con Aznar el Pacto Antiterrorista. Frente a ETA, Zapatero y Aznar son cara y cruz.

El fin y los medios
José Antonio VERA La Razón 1 Abril 2011

Asombra ver cómo la nueva estrategia de los sectores del PSOE empeñados en liquidar a Zapatero apunta la teoría de que el único responsable de cuanto se hizo durante la pasada tregua de ETA no es otro que el presidente, planteamiento interesado que persigue preservar la imagen de Rubalcaba como futuro candidato del PSOE a la Moncloa.

Es evidente que ZP es, en última instancia, la persona sobre la que recae el peso de la negociación, pero conviene recordar lo que de verdad pasó, para que a cada uno se atribuya la tarea que le corresponde.

Es verdad que el origen de la negociación fallida está en Jesús Eguiguren por su vinculación a Arnaldo Otegi. Ambos se reunían cada semana y perfilaron la carta de ETA que llegó a la Moncloa proponiendo un final dialogado. Con la misiva en las manos, Zapatero vio la oportunidad de poner fin al problema y decidió abrir negociaciones. Para tal tarea liberó de sus funciones al entonces portavoz parlamentario, Alfredo Pérez Rubalcaba, y le puso casi en exclusiva al frente de tan relevante gestión.

Todas las decisiones que se toman a partir de ese momento lo son de Zapatero, por supuesto, pero también de Rubalcaba, tapado de la operación y auténtico muñidor de citas y estrategias. Eguiguren pasó desde ese instante a reportarle a Rubalcaba, igual que los otros tres negociadores del Ejecutivo.

Para entender lo que sucedió hay que conocer bien el sentido práctico de la vida que tiene el actual ministro del Interior, hombre acostumbrado a justificar los medios por su fin. No podía ser de otra manera en este caso. El fin era acabar con ETA por la vía política y de manera dialogada. Los medios, los que fueran necesarios, teniendo en cuenta que si se lograba el fin, la sociedad no pondría reparo alguno, transcurridos los años, a lo que se pudo hacer con tal de eliminar el problema.

Era una operación de riesgo que no contemplaba el fracaso porque en Moncloa y aledaños estaban persuadidos de que esta vez era «la buena». El problema es que no lo fue. Y casi todo lo que se hizo ha acabado finalmente saliendo a la luz, con la particularidad de que mucho de ello no es cosa muy honorable. Por ejemplo, el chivatazo a los terroristas para que escaparan y no fueran detenidos. O el cambio de ministros al gusto de la banda. O la sustitución de fiscales profesionalmente impecables, pero políticamente poco moldeables. O decir que no había cartas de extorsión cuando las estaban recibiendo de hecho decenas de empresarios. O el apaño legal para que los proetarras volvieran a las instituciones. O afirmar hasta la saciedad que no se iba a negociar más después de la bomba en la T4 cuando en esos momentos ya se estaban planeando nuevos encuentros.

Si la operación hubiera salido bien, probablemente estos detalles carecerían de importancia. El problema es que no fue así y ahora Zapatero y Rubalcaba, por supuesto, se enfrentan al oprobio de la publicidad de unas actuaciones no siempre de lo más ejemplares.

Discurso sobre la mentira
Juan Carlos Olarra Estrella Digital 1 Abril 2011

Mentir es faltar a la verdad en la narración de los hechos. En principio una mentira es algo fácil de corroborar, toda vez que se refiere a un extremo puramente objetivo. Los hechos son lo que son, si lo son. Por eso cuando uno es acusado de mentir solo puede salvarse con la exceptio veritatis, es decir, acreditando que lo que dice se corresponde con la realidad. El problema es que la mentira se produce en el seno de una manifestación o declaración de parte. Aquí se introduce un elemento subjetivo que complica el análisis, ya que solo miente quien conoce la falta de veracidad de los hechos que cuenta, pero no miente quien lo ignora. Otra cosa es que la ignorancia sea tremendamente osada y que haya otros reproches severos que formular hacia aquéllos que se manifiestan de forma tajante sin pararse a pensar si lo que cuentan se corresponde con la realidad. Por otra parte la mentira precisa incorporarse al tráfico social, necesita tener un destinatario, alguien a quien se pretende engañar. Esto nos lleva a otra conclusión inexorable, cual es que la mentira siempre tiene un móvil, una causa final, a veces incluso aparentemente noble (la mentira piadosa). Hasta quien miente sin un propósito aparente abriga, a veces sin saberlo, una intención, una aspiración.

Sentadas las premisas anteriores podemos analizar si ETA miente en el compendio de sus conversaciones con los interlocutores designados por el gobierno de ZP o si bien son los ministros del citado gabinete los que faltan a la verdad cuando cuestionan las informaciones incautadas por la policía a esa especie de Cromagnon bautizado como Thierry. Descartamos que el tal sujeto estuviese escribiendo su resumen sin saber de qué hablaba, por lo que podemos suponer que recogía fielmente su versión de los hechos. Del tenor de las llamadas “actas” se deduce que su destinatario final eran los propios archivos de la banda criminal, con lo que nos falta la dimensión externa, el destinatario ajeno. Es poco razonable pensar que Thierry se estuviese mintiendo a sí mismo. En ausencia de destinatario, tampoco encontramos el elemento final, el fin que se pretendería alcanzar con la mentira en cuestión. Puesto que no es razonable pensar que el capo etarra falsease maliciosamente las actas con el fin de confundir a la opinión pública española cuando fuese detenido (fundamentalmente porque no se puede pensar que quisiese ser detenido ni que su ordenador fuera incautado), la versión del gobierno sobre el carácter mendaz de los documentos etarras, por más que se intente enmarcar en el carácter indudablemente abyecto de los asesinos, es difícilmente sostenible. Por más gruesas que sean las palabras y las apelaciones, el análisis lógico impide concluir que las actas de Thierry sean falsas.

En cambio la posibilidad de que el gobierno esté mintiendo cuando cuestiona el contenido de las actas de ETA es bastante sólida. En primer lugar existen circunstancias objetivas que corroboran la veracidad de algunos de los extremos contenidos en dichas actas (cambios en la fiscalía, tratamiento penitenciario de De Juana Chaos, Caso Faisán…). Ante la evidencia, el ejecutivo se refugia en formulaciones generales (no se puede creer a los terroristas, hay que apoyar al gobierno en la lucha contra ETA…) pero no desmiente el contenido de las actas de Thierry. Y es que además Rubalcaba y sus muchachos tienen un propósito para faltar a la verdad, que es básicamente el intento de sobrevivir políticamente e incluso, según el caso, salvarse de una investigación judicial.

El problema fundamental que tiene Rubalcaba es uno que divertía bastante a los sofistas y es la imposibilidad de sostener simultáneamente dos proposiciones contradictorias. A raíz del atentado del 11 de marzo de 2004, el actual vicepresidente del gobierno nos dijo que “ETA mata, pero nunca miente” (la cafetería Rolando o el Hotel Corona de Aragón dicen otra cosa, pero bueno…). Ahora sin embargo nos trata de convencer de que no se puede dar crédito en ningún caso a lo que digan los terroristas. Incluso quienes creen que Don Alfredo es un genio deberán aceptar el argumento de la lógica y la imposibilidad de mantener ambas cosas al mismo tiempo. Llegados a este punto nos debemos preguntar ¿Mentía Rubalcaba en 2004 o miente ahora?

Cuando sin duda decía la verdad era aquella noche de marzo en la que afirmó que los españoles merecen un gobierno que no les mienta. Don Alfredo hablaba de lo que merecemos, pero lamentablemente no de lo que tenemos…

Negociación
El desfibrilador de ETA
Humberto Vadillo Libertad Digital 1 Abril 2011

¿Hay alguien que dude que ETA estará en las instituciones? ¿Hay alguien que no sepa que el Plan A, el Plan B y el Plan C son en realidad planes R de Rubalcaba, Z de Zapatero y G de Gobierno?

El episodio Sortu lo hemos visto ya. Y no nos gustó la primera vez. Se lanza la liebre, eléctrica o no. Se llama ANV, se llama Nekane, se llama PCTV. Se apellida ETA. Y el gobierno la bloca. Gran alharaca. Aplausos desde la grada. Queda clara la buena voluntad del gobierno. Implacable. A continuación y en finísima evitación de un "Guantánamo electoral contra la izquierda abertzale", Conde Pumpido dixit, se deja pasar a la mitad de las listas de ANV en procedimiento que debe más a las maniobras escapistas de Harry Houdini que al respeto al Derecho que debe exigirse al Fiscal General del Estado. La orla de la toga manchada de barro y fiemo hasta llegar a los manguitos.

Y en mayo estrenamos la secuela. ETA en las instituciones. Una vez más. Hermanados con EA. Cosidos por el ombligo. Necesita el dinero. España el único país que financia a su terrorismo. Y el gobierno necesita mantener abierta, más que nunca la via de la negociación. Y para ello necesita que ETA esté en los Ayuntamientos.

Lo está denunciando sin descanso Inma Castilla de Cortázar, presidenta del Foro Ermua: "El último comunicado de ETA supone la confirmación explícita de la existencia de un proceso negociador con el Gobierno que supondrá cesiones para la banda terrorista a cambio de no matar". El Gobierno sigue empeñado en la negociación, una negociación que, no cesó ni siquiera tras los asesinatos de Estacio y Palate en la T-4. Zapatero nos mintió. Otra vez.

La única diferencia es que en esta ocasión el Gobierno quiere aparecer como el invitado renuente a la negociación. Quiere, como ha puesto de manifiesto Inma Castilla, que sean los "negociadores internacionales" los que le arrastren muy a su pesar a la mesa negociadora. Anda convencido Zapatero que el error de la anterior negociación fue el entusiasmo del Gobierno y no el hecho en sí de negociar. Así ETA se aprovecha de la debilidad del Gobierno y el Gobierno de la debilidad de la ETA. Zapatero persigue un tanto electoral del que está muy necesitado mientras la banda compra impunidad. La prueba son las excarcelaciones de presos que se siguen produciendo, en silencio las más de las veces. Otras más se preparan.

Lo que hace todavía más repugnante si cabe el proceso es que sin la respiración asistida de la negociación ETA se muere. Si no consigue estar en las instituciones ETA se muere. Sin presencia y financiación municipal ETA se muere. Conviene que hagamos lo posible por dejar que muera. El Gobierno sigue enredando con el desfibrilador.

El Gobierno propuso a ETA acabar con la 'doctrina Parot' y soltar a sesenta asesinos
Las actas de Thierry muestran cómo los emisarios del Ejecutivo exhibían la presunta complicidad del TC. El 'felipista' Pascual Sala lidera hoy el tribunal que debe decidir sobre los recursos de quince terroristas.
Alberto Lardiés. Madrid www.gaceta.es 1 Abril 2011

“Doctrina Parot: la dejarán sin efecto, es cosa del Constitucional y pueden derogarla”. Así describía el negociador y jefe etarra Javier López Peña, Thierry, el presunto compromiso del Gobierno con ETA para acabar con la acumulación de penas de presos terroristas. Si las actas del dirigente etarra son verdad y no “bazofia llena de mentiras”, como dice Rubalcaba, el Ejecutivo se estaba comprometiendo durante el proceso de paz a liberar de facto a decenas de reclusos etarras con delitos de sangre.

Hoy hay 61 etarras que han visto alargada su pena gracias a la doctrina Parot. Quince han recurrido en amparo al Tribunal Constitucional, que debe decidir sobre su futuro. Entre los etarras que pueden verse beneficiados por la decisión del TC están el propio Unai Parot, así como los criminales Ignacio Arakama Mendía, Makario, Santiago Arróspide Sarasola, Santi Potros, o Inés del Río Prada. Además de los terroristas ya afectados, de cara al futuro otros 120 etarras podrían ver cómo se acumulan sus penas, según calculan fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por LA GACETA.

El 20 de febrero de 2006, el Tribunal Supremo emitió la sentencia 197/2006, que traía causa de un recurso interpuesto por el etarra Henri Parot (de ahí el sobrenombre). Los magistrados del Supremo estipularon que los beneficios penitenciarios obtenidos por un preso se aplicarían a la suma de sus condenas. Hasta ese momento, los beneficios se aplicaban siempre a los 30 años de condena, el máximo de cumplimiento según el Código Penal de 1973. Es decir, merced a esta doctrina, si un recluso está condenado a un total de 100 años de cárcel por varias condenas, los beneficios que obtenga se calculan sobre esos 100 años, y no sólo sobre 30. Con esta doctrina en funcionamiento, no hubiera sido posible, por ejemplo, que De Juana Chaos, condenado a 3.000 años de cárcel, sólo cumpliera 18.

La referencia a la doctrina Parot aparece en las actas de Thierry en el capítulo de conclusiones tras los encuentros del Gobierno y ETA acaecidos entre junio y septiembre de 2006.

En el resto de los papeles del jefe terrorista no aparecen referencias directas, pero sí indirectas. Así, tras la reunión entre la banda criminal y el Ejecutivo del 27 de octubre de 2006, Thierry se refiere a “beneficios penitenciarios” y cita varios casos concretos, como el de De Juana o el carcelero de Ortega Lara, pero no alude a la doctrina Parot.

Sin embargo, tras el segundo de los encuentros mantenidos por los negociadores de ambas partes en mayo de 2007 en Ginebra, Thierry asegura que el Gobierno dice que los presos “con delitos de sangre” sólo accederán a la libertad “tras el desarme de ETA”.

En cualquier caso, las referencias de Thierry a la doctrina Parot evidencian que el Gobierno presumía ante sus interlocutores etarras de contar con la complicidad del Tribunal Constitucional –que entonces presidía María Emilia Casas, de tendencia progresista–. Hoy también son cercanos al PSOE quienes dirigen el tribunal. En concreto, Pascual Sala, presidente del TC, es considerado un felipista de pura cepa. Junto a él está el vicepresidente Eugeni Gay, también progresista.

Primera decisión
El pasado mes de febrero trascendió que el Constitucional ya ha resuelto un recurso contra la doctrina Parot. El tribunal tumbó el recurso del propio Henri Parot, pero por un defecto de forma. Los magistrados del Alto Tribunal inadmitieron el recurso porque entienden que el terrorista no agotó las vías ordinarias que debía utilizar antes de recurrir al TC. Así, no entraron a valorar el fondo de la cuestión, que se conocerá cuando decidan sobre los otros recursos pendientes.

Teniendo en cuenta la importancia de la decisión, lo más lógico es que se ocupe del asunto todo el pleno del TC. Corresponde al presidente convocar el pleno para este tipo de asuntos. Así pues, Pascual Sala, de conocida afinidad al PSOE, y el resto de miembros del tribunal –con mayoría de progresistas– decidirán sobre el futuro de los etarras hoy afectados y de otros muchos que puedan verse afectados en el futuro.

Batalla constante
Para ETA y su entorno, la doctrina Parot ha supuesto un duro revés. De hecho, desde las organizaciones conectadas a la banda criminal no para de atacarse a esta forma de acumular penas a los reclusos terroristas. Lógicamente, son las organizaciones de familiares de presos, como Etxerat, las que periódicamente exigen a los cuatro vientos la derogación. Es una batalla constante de los acólitos de los terroristas. No obstante, también algunos partidos nacionalistas vascos critican esta doctrina, al igual que hacen con la dispersión de presos etarras por las cárceles españolas.

La prueba de que el asunto de los presos es clave para el final del terrorismo es que tanto la propia ETA-Batasuna como los mediadores internacionales que encabeza Brian Currin siempre se refieren a “cambios en la política penitenciaria” para incluirlos en la negociación que reclaman. Como pasó en el proceso de paz.

«Caso Faisán»
Garzón tardó dos años en citar a Elosua para que identificara a Ballesteros
El equipo investigador le «señaló» en enero de 2007, pero hasta 2009 no se citó al dueño del Faisán
F. Velasco La Razón 1 Abril 2011

Madrid- Enero de 2007. El equipo investigador, dirigido por el entonces inspector –ahora comisario– Carlos Germán, presenta un informe en el que ya se «apunta» al inspector de la Brigada de Información del Cuerpo Nacional de Policía José María Ballesteros, como quien le pudo pasar el teléfono a Elosua a través del cual su interlocutor, supuestamente, le avisó de que se iba a desarrollar la citada operación antiterrorista contra ETA.

Desde ese momento, el entonces instructor de la causa abierta a raíz de los hechos sucedidos el 4 de mayo de 2006, Baltasar Garzón, tenía esa información relevante en su poder.

Sin embargo, el entonces titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional no citó a Elosua para que realizara el correspondiente reconocimiento hasta enero de 2009, «cuando lo procedente era haberle citado de forma inminente y mostrarle la fotografía de Ballesteros para ver si lo reconocía», según destacaron al respecto fuentes jurídicas.

En esas fechas, en enero de 2009, es cuando comparece en el juzgado. Ballesteros se somete a una rueda de reconocimiento con un resultado negativo.
Mediador

El nombre de Garzón ha sido puesto en boca de uno de los negociadores durante las conversaciones entre ETA y el Gobierno, que citó expresamente al magistrado como «garantía» de que no habría problemas en la Audiencia Nacional.

Los miembros de la banda terrorista transcribieron en las actas algunos temas de manera totalmente distinta a lo que se dijo en las reuniones. Por ejemplo, pusieron en boca de los representantes del Ejecutivo que Garzón tenía abiertas líneas con el Gobierno y con Batasuna. Lo que se les explicó es que los actos que convocaran como Batasuna no serían autorizados. Aunque si lo hacía bajo el eufemismo de la «izquierda abertzale», podrían pasar; y que el juez podría mantener una postura más flexible.

104 agentes entre 312 «ajenos»
En julio de 2006 comparece por vez primera Joseba Elosua en la Audiencia. Se trataba de identificar a posibles participantes en el «chivatazo». La diligencia consistió en un reconocimiento fotográfico. En concreto, se le exhibieron series de cuatro instantáneas, en las que figuraba un policía entre otros tres «ajenos». En total, 104 series, con otros tantos agentes mezclados con 312 que no lo eran. El dueño del bar de Irún «identificó», con más o menos precisión, a cinco personas que eran totalmente ajenas al Cuerpo de Policía y a un agente que estaba en el operativo, pero que no tuvo participación alguna en los hechos.

Las variantes del idioma gallego
Juan Julio Alfaya http://gallegos-hispanohablantes.blogspot.com 1 Abril 2011

El oficialismo y el reintegracionismo de mínimos están vinculados al autonomismo, mientras que el reintegracionismo de máximos y el exclusivismo lusista lo están a la lusofonía. Hay grupos políticos nacionalistas que tienen una especie de normativa propia y que, en todo caso, utilizan un gallego que trata de distanciarse de las cuatro tendencias citadas.
* * *

Podemos dividir las variantes del gallego en dos clases, dialectales e ideológicas: a) Las variantes dialectales son ajenas al objetivo final de este trabajo y sólo las trataremos de pasada, ya que sobre ellas existen numerosos estudios que los lectores pueden consultar. b) Las variantes ideológicas sí nos interesan porque dividen al nacional-lingüismo en innumerables grupos y grupúsculos enfrentados entre sí. Con el término “nacional-lingüismo” que pretendo englobar al galleguismo y al nacionalismo que, si bien no son exactamente lo mismo, se interrelacionan y comparten muchos elementos comunes, excepto uno: la secesión de Galicia del resto de España.

Uno de los principales objetivos de la normativización lingüística es crear una “norma” unitaria a partir de las diversas variantes dialectales a fin de rescatar la lengua de su uso meramente coloquial y convertirla en un instrumento de comunicación respetable en los diferentes ámbitos (enseñanza, administración, empresa, ciencia, tecnología, literatura, medios de comunicación). Unificar las diversas variantes dialectales para conseguir una lengua unificada no es un proceso fácil. El peligro de crear una lengua artificial o de laboratorio siempre estará al acecho y los lingüistas debieran extremar sus precauciones para no caer en esa trampa. La normativización incluye, al menos, tres elementos: una ortografía común, una gramática y un diccionario normativos.

El primer intento de unificar las diferentes variantes dialectales e incluso personales del gallego fue la llamada “normativa Galaxia” nacida en el entorno de la Editorial Galaxia (Vigo, 1950) durante las décadas de 1960 y 1970, liderada por Ramón Otero Pedrayo y Francisco Fernández del Riego.

En 1970, la Real Academia Gallega (RAG) publica las primeras “Normas ortográficas do idioma gallego”. En 1971, el Instituto da Lingua Galega (ILG) elabora el primer manual de aprendizaje del gallego (Galego 1, 2, 3). A partir de aquí surgen las diferencias políticas con repercusiones lingüísticas basadas en la aproximación o diferenciación entre el gallego y el portugués.

Serafín Alonso Pintos (Bonn, 1969), licenciado en Filología Gallego-Portuguesa por la Universidad de Santiago de Compostela, distingue cuatro tendencias que se podrían resumir así: 1ª El oficialismo, (En Galicia, en galego), es la corriente mayoritaria y acepta como válida la normativa elaborada por la ILG y la RAG tanto a nivel académico como extra-académico; 2ª el reintegracionismo de mínimos (Na Galiza, en galego); 3ª el reintegracionismo de máximos (Na Galiza, em galego), postula una mayor aproximación al portugués (uso de g y j, lh e nh; sufijo -çom...), y 4ª el exclusivismo lusista (Na Galiza, em português) de quienes defienden el portugués como único modelo lingüístico para Galicia. Esta última solución sería la más cómoda desde el punto de vista normativo, pero también la menos aceptable, ya que implica la fagocitosis del idioma más débil por el más fuerte, con lo que se reeditaría el conflicto gallego-castellano en una nueva versión: la del gallego-portugués.

El oficialismo y el reintegracionismo de mínimos están vinculados al autonomismo, mientras que el reintegracionismo de máximos y el exclusivismo lusista lo están a la lusofonía. Hay grupos políticos nacionalistas que tienen una especie de normativa propia y que, en todo caso, utilizan un gallego que trata de distanciarse de las cuatro tendencias citadas. Así he visto utilizar, no sin asombro y perplejidad por mi parte, en una publicación de uno de estos grupos el verbo «parabenizar» (derivado de «parabén», felicitación) en vez de «felicitar». El criterio «diferencialista», más político que lingüístico, es el causante de tales aberraciones. Creer que el gallego, cuanto más distante del castellano, más gallego es, no tiene ninguna base científica. La palabra española “momento” se dice en alemán «moment» o «augenblick». La etimología de ambas palabras es diferente, pero no se es más alemán por decir «augenblick» en vez de «moment».

El reintegracionismo, en general, sostiene que el gallego y el portugués forman parte del mismo sistema lingüístico: el galaicoportugués (1) o gallegoportugués que, por razones políticas, se escindió en el gallego de Galicia y el portugués primero de Portugal y más tarde de todo el denominado Imperio Portugués.

El Imperio Portugués poseyó territorios en América. El más importante, pero no el único, fue Brasil (1500-1822). En Asia las colonias más duraderas fueron Macao (1553-1999) y Timor Oriental (1642, invadido por Indonesia en 1975, obtuvo la total independencia el 20 de mayo de 2002). En África, Angola (1575-1975), Cabo Verde (1462-1975), Guinea Bissau (1640-1974), Mozambique (1498-1975) y Santo Tomé y Príncipe (1470-1975). Portugal también colonizó territorios en el Golfo Pérsico y en los archipiélagos atlánticos: Azores (1420- actualmente Comunidad Autónoma de Portugal) y Madeira (1419- actualmente Comunidad Autónoma de Portugal).

Yo he nacido y vivo a escasos kilómetros de Portugal, por lo que cruzo la frontera con frecuencia. He comprobado que la mayoría de los portugueses no identifican al gallego como un idioma diferente del portugués, sino como un portugués mal hablado. Es interesante añadir que Portugal es el único país de la Unión Europea monolingüe al cien por cien. Las diferencias entre los llamados dialectos del portugués europeo son en realidad variantes en la pronunciación de ciertas vocales. Sí existen diferencias de vocabulario, pronunciación y sintaxis entre el portugués brasileño y el portugués europeo que, sin embargo, no impiden ni dificultan la comunicación entre portugueses y brasileños.

En la base de todas las variantes del idioma gallego (dialectales o ideológicas) está el hecho lingüístico a mi modo de ver más importante: el gallego popular, que es el que yo hablo, aunque con un indisimulado acento de ciudad. Las diferencias entre el gallego popular y el gallego normalizado en cualquiera de sus variantes, es tal que la mayoría de los gallegohablantes del rural no reconocen como suya ninguna de las formas del gallego normalizado. Quizás una anécdota real aclare lo que quiero decir. Una paisana de una aldea de Orense me comentaba que no iba a misa desde que llegó el nuevo cura porque éste «falaba portugués» (hablaba portugués). El gallego popular se califica con frecuencia y despectivamente de castrapo, que para unos es un castellano galleguizado y para otros un gallego castellanizado, debido a la mutua interferencia de ambas lenguas. Este fenómeno se da con más frecuencia en las ciudades gallegas en las que el español o castellano suele ser el idioma más hablado. Si bien la existencia del castrapo es innegable, no es verdad que todo el gallego popular se pueda calificar de castrapo o de «gallego acastrapado».

La normativa oficial de la RAG, muy distanciada del gallego popular, varía casi cada año sin que exista ninguna publicación que recoja los cambios y novedades, lo que genera un auténtico negocio editorial al obligar a profesionales y simples usuarios a cambiar con frecuencia de diccionarios y libros relacionados con el idioma. Estos cambios y novedades tienen un indisimulado tufillo a neolengua, lengua artificial o de laboratorio. Este hecho da lugar, además de a unos gastos innecesarios, a inseguridad y rechazo por parte de muchos usuarios, sobre todo opositores y estudiantes no universitarios. La última reforma normativa, denominada “normativa de la concordia” (2003) tampoco satisface a los reintegracionistas por mantener, entre otras cosas, la 'ñ' (en vez de ‘nh’) y la 'll' (en vez de ‘lh’), de modo que está clara la procedencia ideológica de las burdas “correcciones” de las señales de tráfico en las que Coruña se transforma en “Corunha”, Tomiño en “Tominho”, etcétera.

(1) En Portugal al galaicoportugués se le llama portugués medieval.

Gramática singular
EDITORIAL El Correo 1 Abril 2011

La primera gramática del euskera moderno, concebida para ser consultada en Internet, ha sido elaborada a lo largo de los últimos tres años por el Instituto del Euskera de la Universidad del País Vasco en colaboración con especialistas de otras instituciones. Se basa exclusivamente en voces y vocablos utilizados en textos escritos desde el año 2000 lo que constituye un elemento diferencial respecto a otras gramáticas del euskera. Las posibilidades de Internet y de las nuevas tecnologías favorecen que esta gramática innovadora pueda generalizar el conocimiento de todas las acepciones existentes de una palabra y establecer una relación inmediata con los escritores, los textos o los medios de comunicación que la han utilizado, y el sentido que cada uno de ellos le ha dado, incluyendo también la oportunidad de consultar diversos diccionarios del euskera que llegan a incorporar un corpus lingüístico de 25 millones de voces. El conocimiento y difusión del euskera disponen a partir de ahora de una herramienta de enorme potencial para ampliar y fortalecer su proyección.

Según las actas de LA BANDA TERRORISTA
El Gobierno asumió el lenguaje de ETA: "Estábamos en guerra"
El Mundo revela hoy que los representantes del Gobierno se plantearon la negociación como un proceso entre iguales.
libertad digital 1 Abril 2011

Las reuniones entre los representantes del Gobierno socialista y la banda terrorista ETA se desarrollaron en un contexto de reciprocidad. Al menos eso es lo que se desprende de las conversaciones que ambas partes mantenías, en las que el Gobierno adoptó el lenguaje y la liturgia de los criminales, tomando sus argumentos por válidos.

De ello da muestra la conversación que desvela El Mundo este viernes, en la que se descubre que el Ejecutivo asumió que los 40 años de terrorismo de ETA, y los más de mil muertos formaban parte de "una guerra" entre el Estado y la banda. "Antes de iniciar el proceso, estábamos en guerra" les aseguraron los representantes del Gobierno de Zapatero durante las negociaciones mantenidas, asegurando a los asesinos que "vosotros hacíais unas acciones y nosotros oras. Vosotros matábais y secuestrabais...nosotros deteníamos y abríamos procedimientos judiciales".

Las declaraciones son lo suficientemente esclarecedoras para evidenciar que el Gobierno pone al mismo nivel los crímenes de una banda terrorista, que las acciones llevadas a cabo por un Estado de derecho, conformes a la legalidad y la decencia.

Sobre estos cimientos fue sobre los que se planteó el proceso de la negociación, según esta conversación entre ambas partes mantenida el 27 de octubre de 2006, según dejan claro las propias actas de ETA. Curiosamente, sólo habían pasado cuatro días desde que la banda había robado más de 300 armas en Francia.

Si algo pone de manifiesto el descubrimiento de estas conversaciones es que el tratamiento entre los negociadores del Gobierna y los terroristas, es que se desarrollaron entre iguales, dado el lenguaje en que se producían. ç

Ortega Lara y el robo de armas
Dado que ETA había incumplido su palabra con el robo de armas en Francia, el Gobierno amagó dos veces con suprimir este encuentro producido hace siete años. Las actas revelan que, el enviado del Gobierno lo consultó dos veces -el etarra entiende que con Zapatero- decidió seguir adelante.

En ella, finalmente se habló de la puesta en libertad de los detenidos recientes y de un grupo de terroristas presos, que estaban enfermos. Entre ellos, se encontraba el secuestrador de Ortega Lara, Jesús Uribetxeberria. Al escuchar el nombre, el representante del Gobierno dijo: "Es el de Ortega Lara, ¿no?"; a lo que los etarras le contestaron: "¿Cómo? Habría que decir que es el que tiene cáncer, ¿no?".

Además de tratar estos asuntos, en esta reunión fue en la que el Gobierno aseguró que iba a cambiar el Fiscal del caso De Juana Chaos, porque se negaba a pedir de dos a cuatro años de prisión.

Batalla de las ideas en Euskadi
Muchos inmigrantes en el País Vasco han interiorizado un complejo de culpa por no ser vascos. Y mucha responsabilidad de ese complejo la tienen las élites gobernantes de España
PEDRO JOSÉ CHACÓN DELGADO El Correo 1 Abril 2011

PROFESOR DE HISTORIA DEL PENSAMIENTO POLÍTICO EN LA UPV-EHV

Ahora que hemos entrado en el post-terrorismo es cuando empieza el turno de los ciudadanos en nuestra vida social y política vasca: ¡por fin la batalla de las ideas!, esa que, muchos creíamos, nunca tendríamos ocasión de disfrutar aquí.

La primera enfermedad social de la que, a mi juicio, tenemos que ocuparnos en nuestro dolorido Euskadi es, en efecto, el complejo de no ser vasco. Y la mejor forma de abordarlo es contextualizando la principal marca de la vasquidad dentro y fuera del País Vasco: los apellidos. José Aranda, en su insuperado 'La mezcla del pueblo vasco' (Empiria, UNED, nº 1, 1998), basándose en el censo electoral de 1991, que recoge a la perfección el ciclo histórico de la inmigración española al País Vasco, cerrado en 1981, nos da el número de españoles con uno de los dos primeros apellidos euskérico, del total de los casi 33 millones de entonces:

3.756.046, de los cuales solo 458.269 viven en Euskadi y 150.433 en Navarra. También sabemos cuántas personas tienen los dos primeros apellidos euskéricos: 622.076, de los que 369.437 viven en el País Vasco y 94.381 en Navarra; los demás, 158.258, están en el resto de España. Pero si estas cifras las contrastamos con los ciudadanos vascos sin apellido euskérico, tenemos la siguiente proporción: el 20,50% de la población vasca tiene los dos primeros apellidos euskéricos, el 25,43% tiene uno, y, por tanto, el 54% no tiene ninguno.

El apellido euskérico se convirtió, desde la llegada masiva de inmigrantes, en marca indeleble de la vasquidad dentro del País Vasco, con consecuencias de gran calado para nuestra convivencia. En la web del Parlamento vasco podemos comprobar que los parlamentarios de apellido euskérico han sido siempre mayoría, sobre todo entre los partidos nacionalistas y, entre estos, los de la llamada izquierda abertzale han lucido más prosapia vasca que los nacionalistas moderados. En el primer Parlamento vasco, el de 1980, que era de 60 escaños, y no de 75 como los posteriores, las proporciones son muy llamativas: 35 (el 58%) tenían los dos primeros apellidos euskéricos, 17 tenían uno (el 28%) y sólo 8 (el 13%) ninguno. Estos datos evidencian la desproporción 'apellidística' entre la población real y su representación política. Por no hablar de la presencia abrumadora de apellidos euskéricos en las planas mayores de los partidos nacionalistas, los mismos que dicen que vasco es todo el que vive y trabaja aquí.

Por otra parte, tenemos la visión de lo vasco desde fuera de Euskadi que asocia también, desde tiempos del Quijote, vasquidad (vizcainía entonces) y apellidos. La inercia de esta imagen es tan poderosa en España que todavía no la han sustituido por la auténtica y real del País Vasco de nuestros días, que integra las consecuencias del profundo cambio demográfico de esta región desde finales del XIX hasta finales del XX, debido a la industrialización y a la enorme inmigración española que trajo consigo, tal y como reflejan los porcentajes de apellidos.

El gran logro del nacionalismo vasco fue ocultar que el verdadero motivo de su aparición fue rechazar a los inmigrantes. En su lugar, hizo creer a todos que lo suyo era en realidad un movimiento de reivindicación de lo propio que enlazaba directamente con el fuerismo y el carlismo precedentes. Escribieron una historia del País Vasco como la larga marcha de un pueblo siempre libre, hasta que a finales del siglo XIX la invasión 'maketa' y a mediados del XX la 'coreana' vinieron a estropearlo todo. Se trataba de un relato cuyo único objetivo era provocar el complejo de no ser vasco entre la población inmigrante.

Ese relato, que ha calado en Euskadi y en el resto de España para explicar nuestra historia contemporánea, y esto hay que repetirlo una y otra vez, no es real. Los vascos nunca fueron independientes y nunca quisieron serlo: ¡cómo, si siempre se sintieron los más puros españoles! La súbita y desaforada industrialización vasca coincidió con el desastre de 1898 y algunos vascos pensaron que España había dejado ya de ser para siempre un escenario de oportunidades. Sabino Arana Goiri empezó a divulgar su mensaje enfrentándose a toda la política de su tiempo, sobre todo a fueristas y carlistas, a los que consideraba los peores, por ser vascos nativos en su mayoría y amigos de lo español (maketófilos). Con lo cual esa supuesta continuidad entre la política vasca precedente y la del nacionalismo posterior no se sostiene.

La inmigración española al País Vasco tiene que interiorizar que no vino a estropear nada ni a evitar que los vascos fueran tan independientes como antes, ya que estos nunca lo fueron ni lo quisieron ser. Lo que tenemos en realidad es un ejemplo más de la universal reacción frente al extraño, que aquí se ha institucionalizado por diversos motivos: el de fuera se queda sin posibilidades de sentirse de aquí salvo que asuma la política nacionalista, cuya gran baza es porfiarle a España con la independencia para imponerse así al no nacionalismo interior.

Esta es toda la historia de por qué muchos inmigrantes en el País Vasco han interiorizado un complejo de culpa por no ser vascos. En la raíz de ese complejo está la labor eficaz del nacionalismo vasco, haciéndonos creer que todo iba bien hasta que nosotros llegamos. Pero mucha responsabilidad de que ese complejo haya prosperado la tienen las élites gobernantes de España, que se han creído el relato nacionalista que equipara lo vasco con lo nacionalista, ignorando, así, la presencia no nacionalista y, entre ésta, la mayoritaria de la inmigración, a la que no importa despojarle de sus signos de identidad (ahí está la reciente supresión de los nombres en español de las provincias) con tal de asegurar la 'comodidad' del nacionalismo vasco en el Estado español de las autonomías. Post-terrorismo y batalla de las ideas ¡por fin!

Ángeles Pedraza: «Las actas son una vergüenza»
Las víctimas llaman a manifestarse el próximo 9 de abril por la derrota de ETA
Carmen S. Macías La Razón 1 Abril 2011

Madrid- Las víctimas del terrorismo, unidas, presentaron ayer el cartel de la manifestación «Por la derrota del Terrorismo: ETA fuera de las elecciones» que tendrá lugar el próximo 9 de abril y advirtieron al Gobierno de que la responsabilidad de impedir que ETA pueda concurrir a las elecciones del próximo 22 de mayo bajo cualquier fórmula es suya, ya que consideran que el Estado de Derecho español cuenta con herramientas legales suficientes para evitar que «se cuelen». Durante el acto de presentación, la presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, destacó la fortaleza de esa «unidad para la derrota definitiva del terrorismo» e indicó que en estos días «nos jugamos la derrota efectiva de ETA» y por tanto se decidirá si es «un final de vencedores y vencidos o un final en el que ETA consiga su principal objetivo: regresar a las instituciones». Es por ello que llamó a «todos los ciudadanos para que nos acompañen» a las víctimas ese día. Para la presidenta de la AVT la decisión del Supremo de no legalizar a Sortu no les tranquiliza ya que no fue una decisión «unitaria» y se mostró convencida de que «Sortu no ha roto ni romperá con ETA porque es un instrumento» de la banda, por lo que volvió a reiterar el rechazo de las víctimas al plan «A», al plan «B» de las agrupaciones y al plan «C» de Eusko Alkartasuna.

Pedraza también se refirió a las actas escritas por ETA de las reuniones que tuvieron lugar durante la negociación de la pasada legislatura y dijo que «son una vergüenza» y las cree porque «se está cumpliendo todo lo que pone en ellas», algo que le provoca «muchísimo miedo». Tras calificarlas de «una vergüenza nacional más», puso como ejemplo que continuarán los contactos con ETA «para negociar» después del atentado de la T-4. «Lo que hemos conocido en los últimos días hiela la sangre, no tiene justificación y jamás podrá ser olvidado». Pedraza advirtió de que estos actos constituyen «una traición» a las víctimas del terrorismo y al conjunto de la sociedad española, además de suponer «el más alarmante precedente». Respecto a la credibilidad que pueden tener estos escritos, Pedraza recordó que el propio ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo tras los atentados del 11-M que ETA siempre dice la verdad. Por tanto, preguntó al Gobierno por qué no hay que creer a la banda en esta ocasión y lamentó que no se puedan «fiar» del Ejecutivo, por lo que pidió la dimisión de Rubalcaba. «Existen dos políticas frente al terrorismo: la política de la firmeza y la política de la negociación, y estos últimos días hemos podido comprobar hasta dónde fueron capaces de llegar: Chivatazos a ETA, presiones a los jueces, cambios de fiscales, beneficios a secuestradores...».

La manifestación irá desde la Glorieta de Bilbao hasta la Plaza Colón. En www.avt.org figuran las horas de salida de los autobuses para aquellos que quieran venir desde otras ciudades. Además, las víctimas están presentes también en las redes sociales de Twitter y Facebook y se las puede apoyar a través de un donativo o mediante un mensaje de móvil en el que se podrá dejar una frase a las víctimas: AVT (espacio) dedicatoria al 25600.

VÍCTIMAS DEL TERRORISMO
Daniel Portero: “La actitud de Eguiguren me duele más que un tiro en la nuca”
 Minuto Digital 1 Abril 2011

“Patxi López llevó el ataúd de Isaías Carrasco mientras se sentaba a negociar con Batasuna”, ha especificado.

Para él, existe una “incoherencia de lo que ha sido el PSOE de Eurskadi y el Gobierno. No sé si el Gobierno ha querido por todas las formas posibles la legalización y que Sortu estuviera a las instituciones. Que Sortu estuviese en las elecciones favorecería al PSE-EE como lista más votada, pero si no se presenta Sortu ese voto va a los nacionalistas”. “Aún quedan por salir las actas en las que se pactó las listas de ANV para que entrase en las municipales”, ha comentado. “Las actas de ETA demuestran que el Gobierno era capaz de todo”.

Portero, en declaraciones a COPE, ha remarcado que esa incongruencia del Gobierno también está en que “en un papel que se le incauta a ETA, sale una persona como objetivo de ETA y se le pone un escolta. ¿Por qué no vamos a creer ahora a ETA?, es incoherente eso que no podemos creernos”.

La documentación incautada a la banda terrorista nombra a varias personas, entre ello Baltasar Garzón o Jesús Eguiguren. Con respecto al presidente del PSE-EE, se ha sabido que realizó “65 reuniones” con los etarras, que son para Daniel Portero “65 traiciones a las víctimas de terrorismo. La actitud de Eguiguren me ha dolido más a veces que un tiro en la nuca a alguna persona, porque al enemigo lo ves de frente, pero que traicione un demócrata a sus compañeros es más rastrero”. “Lo que me preocupa es que el Partido Socialista le siga permitiendo ser el presidente del PSOE en Eurkadi”, por eso dice Portero, “vuelvo a pedir la dimisión de este señor”.

Sobre el partido de la izquierda abertzale, el presidente del DyJ espera que pase lo mismo que en “2007 con Iniciativa Internacionalista, que presentó unos estatutos similares, el Constitucional votó la ilegalización”. Si, en contraposición, el Tribunal Constitucional cambiase la decisión del Tribunal Supremo “se originaría un problema a medio y largo plazo” porque iría Sortu “para las elecciones autonómicas y llegaría para las generales. Confío en la buena voluntad y en la justicia que el Constitucional no haga nada al respecto”.

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