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Recortes de Prensa   Lunes 11 Abril 2011

 

Crisis
España no ha hecho las reformas
Alberto Recarte Libertad Digital 11 Abril 2011

La pasada semana Portugal solicitó formalmente el rescate a la Unión Europea. Nuestro vecino va a necesitar alrededor de 80.000 millones de euros para hacer frente a las necesidades de refinanciación y cobertura de los déficits públicos programados hasta 2013.

La noticia fue recogida por las bolsas europeas –la española, en particular– con subidas. Por una parte, ya se había descontado –es decir, ya se había tenido en cuenta que Portugal no resistiría– y, por otra, desaparecía un factor que creaba incertidumbre en la zona euro. En consecuencia, la cotización del euro, ayudada también por la subida de 0,25% en los tipos de interés del Banco Central Europeo, alcanzó los 1,44 dólares por euro.

Los mercados financieros, es decir, los inversores de todo el mundo, reaccionaron también a otra noticia: la economía española estaba absolutamente, irrevocablemente, permanentemente, fuera de peligro. Porque España había hecho todas las reformas necesarias. De ahí los elogios a Rodríguez Zapatero en el Financial Times y en el resto de la prensa especializada. A los elogios se sumó el consejero de Economía de la Unión Europea, y Strauss Khan, gerente del Fondo Monetario Internacional. Y, lo más preocupante, el propio vicepresidente Rubalcaba declaró el pasado viernes día 7 de abril que"España ha hecho todas las reformas".

Lo cual es falso. Las reformas sólo han comenzado. Faltan tres: una de ellas, la de nuestro sistema financiero, es compleja pero posible; otra, la del control del déficit del sector público, es decir, de las tres administraciones, es complicadísima, política y económicamente; la tercera, la reforma de la negociación colectiva, que no deja de ser sólo una parte de la reforma del mercado de trabajo, parece ser imposible.

Los políticos europeos –sobre todo Sarkozy, ante el mutismo de Merkel– y los responsables del FMI declaran que España ha hecho ya todas las reformas. Por dos posibles razones: o por desconocimiento o por el deseo de ganar tiempo, aunque sea unos meses, para que el proceso de saneamiento del sistema financiero internacional continúe y se note el efecto arrastre del crecimiento de la economía mundial –que se espera sea de alrededor del 4% en 2011– en las economías más débiles como la española; siempre que lo permitan, eso sí, los precios del petróleo, otras materias primas y muchos productos alimentarios. Quienes no se han sumado al engaño han sido las agencias de calificación de riesgo, Moody’s, Standard and Poors y Fitch –que continúan rebajando la calidad del riesgo español, ya sea público o financiero privado– y el propio Banco Central Europeo. Vayamos con las tareas pendientes.

1. Recapitalización y ordenamiento del sector financiero español
En su último análisis, el Banco de España y el Gobierno español evaluaban en 15.000 millones de euros las necesidades máximas de dinero público que van a necesitar las entidades financieras. Yo estoy más cerca de los 50.000 millones, aunque quiero resaltar que el sistema financiero español, aun reduciendo el volumen total de sus créditos, es capaz de generar 20.000 millones de euros de provisiones anuales gracias a su poder monopolístico sobre todo tipo de operaciones financieras. En España, la banca presta, y monopoliza, todos los servicios financieros: créditos hipotecarios, créditos a corto, descuento de papel comercial, préstamos a largo, seguros de todo tipo, gestión de fondos de inversión y pensiones, gestión de cobro de recibos, gestión de capital-riesgo, transferencias al exterior.

Un sinfín de servicios, eficientemente realizados, que permiten que el sistema financiero español vaya cubriendo las pérdidas de sus actividades crediticias en el sector de la construcción, en el de la promoción inmobiliarias y en los servicios e industrias ligados a las primeras. Los créditos totales por esas actividades pasadas todavía suman 400.000 millones de euros. Las pérdidas totales por esos créditos podrían alcanzar los 200.000 millones de euros, cuando el reconocimiento del deterioro se complete. Esas pérdidas se están cubriendo con las provisiones que genera la actividad bancaria ordinaria, ampliaciones de capital y ayudas públicas.

Desde 2007 hasta 2010 las provisiones para hacer frente a esas posibles pérdidas suman alrededor de 100.000 millones de euros. Ha habido, además, ampliaciones de capital y suscripción de emisiones de preferentes perpetuas por valor de otros 25.000 millones de euros. El FROB ha prestado 12.000 millones de euros y el Fondo de Garantía de Depósitos ha aportado otros 3.000 millones de euros. En conjunto, por tanto, la banca había destinado a provisiones y otros fondos propios alrededor de 150.000 millones de euros a finales de 2010. En 2011, el nuevo FROB y las emisiones de acciones de los nuevos bancos de las cajas aportarán otros 15.000 millones de euros. La actividad ordinaria del sistema será capaz de sumar otros 20.000 millones de euros más de provisiones en 2011, por lo que, a finales de este año, se habrán podido provisionar 185.000 millones de euros del total de 200.000 millones de euros de pérdidas totales esperadas.

Faltarían sólo 15.000 millones. A esta cifra habría que sumar cerca de 25.000 millones de euros del coste de reducir el tamaño del sistema, que tiene un exceso de capacidad de, al menos, 45.000 personas. Con lo que las necesidades de recapitalización para 2012 y los años siguientes aumentan hasta los 40.000 millones de euros. Sea esta la cifra, otra mayor u otra menor, lo fundamental es que se trata de cantidades manejables para la economía española. Partiendo de hoy, estamos hablando del 4% al 6% del PIB español. Una cifra inferior a la que han necesitado la mayor parte de los países afectados por el estallido de las burbujas inmobiliaria y financiera y asumible por el sector público español, que tenía una deuda pública del 62,8% del PIB a finales de 2010, frente a promedios del 80% en el conjunto de los países desarrollados.

Lo que querría resaltar es que el proceso de saneamiento del sistema financiero español está a medio camino, y que a finales de 2011 todavía serán necesarias provisiones por un mínimo de 40.000 millones de euros.

2. El control del déficit público
En 2011, el objetivo de reducir el déficit público hasta el 6% del PIB en el conjunto de las tres administraciones públicas se tiene que plasmar en un aumento de los ingresos públicos y una reducción del gasto público total. Directamente, pasar del 9,25% de déficit público de 2010 al 6% de 2011 se traduce en un ajuste de 35.000 millones de euros. A esa cifra hay que sumar el aumento de los gastos financieros que suponen los cerca de 99.000 millones de euros más de deuda pública de 2010 hasta alcanzar un total de 668.000 millones de euros. Esos intereses adicionales serán de, al menos, otros 4.000 millones de euros y el aumento del coste de financiación de la parte del resto de la deuda (520.000 millones de euros) que vence en 2011 se podría traducir en otros 1.500 millones de euros. En consecuencia, el ajuste de ingresos y gastos públicos para 2011 suma, en total, algo más de 40.000 millones de euros. Por supuesto que no se han hecho las reformas necesarias para alcanzar ese objetivo. Pero veámoslo en números, distinguiendo entre ingresos y gastos.

Los ingresos impositivos totales en 2011
El Gobierno esperaba, en promedio, un incremento del conjunto de ingresos públicos de alrededor del 5,7% sobre los logrados en 2010, lo que se traduciría en alrededor de 9.000 millones de euros más por todos los conceptos. Gracias a la "recuperación económica" y a las "modificaciones fiscales en IRPF, IVA, e Impuestos Especiales".

El Gobierno esperaba que crecieran un 6,2% los ingresos por IRPF y un 9,3% por el Impuesto sobre Sociedades. Una evolución, en mi opinión, imposible, porque el empleo no ha crecido y las sociedades van a pagar menos impuestos que en 2010.

Los ingresos por Impuestos Especiales se esperaba que crecieran un 2,3%. También será difícil que continúen haciéndolo, porque ha caído la recaudación de impuestos por venta de tabaco, tanto por el aumento del precio como por las menores ventas a extranjeros y por el crecimiento del contrabando. En el mejor de los casos, los ingresos por impuestos especiales permanecerán estancados.

Los ingresos por IVA crecerán, aunque menos que el 7,3% que esperaba el Gobierno. Aumentará la recaudación por el aumento de los tipos y por el aumento de los precios, pero es evidente que el consumo privado crecerá menos de lo esperado. En conjunto, como máximo, podría aumentar un 4%.

El resto de ingresos públicos por otros impuestos y tasas de la administración central, las autonomías y la local podrían incrementarse quizá en 1.000 millones de euros, pero este sí que es un cálculo imposible.

En conjunto, por tanto, la suma de estos factores podría resultar en un estancamiento de los ingresos públicos totales en 2011. Lejos del aumento esperado de 9.000 millones de euros. Si esto fuera así, todo el esfuerzo de control del déficit público recaería sobre los gastos de las tres administraciones, que tendrían que hacer frente a 40.000 millones de euros de ajuste.

La otra partida fundamental de ingresos públicos son las cotizaciones sociales, que el Gobierno creía que se incrementarían en un 2,9%, hasta los 110.000 millones de euros. Una evolución casi imposible a la vista de la evolución del empleo en el primer trimestre del año. Lo lógico, si la situación mejorara, sería repetir los ingresos de 2010. Si esto fuera así, los ingresos públicos esperados por este concepto se reducirían en 3.000 millones de euros. Por su parte, el gasto esperado de la Seguridad Social estaba previsto que creciera en 2.000 millones de euros aproximadamente. Es casi seguro que el aumento del desempleo y las jubilaciones anticipadas elevarán esa cifra en, al menos, 1.000 millones de euros más. En conjunto, por tanto, el superávit esperado de la Seguridad Social, de algo más de 4.000 millones de euros, se podría traducir en un equilibrio en el mejor de los casos.

Globalmente, por tanto, los ingresos públicos, lejos de crecer en 9.000 millones de euros por impuestos, 1.000 millones de euros por otros impuestos y tasas de las tres administraciones y 1.000 millones de euros por la Seguridad Social, disminuirían en casi 3.000 millones de euros.

El ajuste global para alcanzar el 6% de déficit del PIB en 2011 habría que hacerlo, en su totalidad, con reducción del gasto público de las tres administraciones. El ajuste, numéricamente, tendría que ser de casi 44.000 millones de euros.

El ajuste del gasto público en 2011
1. El gasto de los ayuntamientos: El último año para el que se tienen cifras consolidadas del gasto total de las entidades locales –2008– cifraba en 45.000 millones sus gastos corrientes anuales. A los que habría que añadir alrededor de 10.000 millones de euros en inversiones. En 2010, los ayuntamientos ya ajustaron sus gastos corrientes y de inversión en una cantidad indeterminada, pero significativa, ante la imposibilidad de pagar a sus proveedores y acreedores e incluso a sus empleados. Es posible que el ajuste en 2011 sea todavía muy considerable sobre el de 2010. Podemos suponer que entre menores gastos corrientes y menores inversiones su gasto total se puede reducir en 7.000 millones de euros. De ellos, 5.000 millones en gasto corriente y 2.000 millones en inversiones.

2. El gasto de las autonomías: En 2009, el gasto conjunto de todas ellas debió de alcanzar los 180.000 millones de euros, teniendo en cuenta gasto corriente e inversiones. Desconocemos la cifra de 2010, pero seguro que se redujo por la presión del Gobierno a partir del mes de mayo. La ausencia de financiación, que tiene que autorizar el Gobierno, redujo el gasto autonómico total en, al menos, un 6%. Es posible, por tanto, que el gasto total se redujera hasta los 170.000 millones de euros. Por lo que sabemos de los diferentes presupuestos autonómicos para 2011, el gasto total podrá volver a reducirse –en el mejor de los casos– en un 8%, lo que significa un ajuste de 14.000 millones de euros. Un objetivo difícil de alcanzar, como demuestra el conflicto con la autonomía catalana, que quiere gastar 3.000 millones de euros más de lo que se le ha autorizado inicialmente.

3. El gasto de la administración central: El ajuste en los Presupuestos Generales del Estado para 2011 alcanza un 7,9% sobre lo gastado en 2010; lo que significa alrededor de 11.000 millones de euros. Un objetivo complicado por la evolución del paro registrado, que incrementará el gasto presupuestado por este concepto.

4. Conclusión: El gasto conjunto de las tres administraciones podría reducirse, en el mejor de los casos, en alrededor de 32.000 millones de euros. Si las apreciaciones que se han hecho sobre intereses, presupuesto de la Seguridad Social y evolución de los ingresos totales son correctas, el ajuste se quedaría corto en 12.000 millones de euros.

Venta de activos
El déficit público de 2011 podría ser, pues, del 7,1% del PIB en lugar del 6%. Consciente de esta situación, el Gobierno se ha planteado vender cualquier tipo de activos. De los restos de participaciones de la SEPI (Red Eléctrica, Iberia, Ebro,...) se espera lograr alrededor de 900 millones de euros. De la venta del 30% de Loterías se quiere conseguir, al menos, 6.000 millones de euros. De la gestión de los aeropuertos de Madrid y Barcelona y del 45% de AENA se espera lograr alrededor de 10.000 millones de euros. Si todas esas ventas se llevaran a cabo podría haber ingresos extraordinarios de 17.000 millones de euros, con lo que se conseguiría mejorar el 6% de déficit acordado.

Las dificultades para 2011
Hemos visto que en 2011 podría alcanzarse el objetivo del 6% con unos ingresos extraordinarios de 17.000 millones de euros. Lograr esos ajustes no será fácil. El gasto de los ayuntamientos tendrá que disminuir más de un 15%, el de las autonomías el 8% y el del Estado un 7,9%. Y conseguir un ingreso de, al menos, 17.000 millones de euros con la venta de los activos mencionados. El ajuste sería más fácil si los ingresos públicos aumentaran en 9.000 millones de euros y los de la Seguridad Social en 1.000 millones sobre las cifras de 2010. Para lograrlo sería necesario que la economía creciera, al menos, el 1,3% programado por el Gobierno y, que el empleo aumentara en 60.000 personas, el desempleo se redujera en 100.000 personas y el precio del petróleo fuera de 80 dólares/barril.

El Banco de España ha rebajado el crecimiento previsto para 2011 al 0,8% y el de 2012 al 1,5% frente al 1,3% y el 2,2% del Gobierno. Con estas cifras de crecimiento será muy difícil recaudar más y gastar menos.

La dramática situación para 2012
El objetivo de déficit público para 2012 es el 4,4% del PIB de ese año. Eso supone un ajuste inicial, entre mayores ingresos públicos y menores gastos de las tres administraciones, de otros 18.000 millones de euros sobre el 6% del PIB de 2011. A esta cifra hay que sumar el peso de los intereses de otros 65.000 millones de euros de nueva deuda pública, lo que significará alrededor de 2.600 millones de euros más, junto con cerca de 1.000 millones por mayores intereses de la deuda refinanciada. En conjunto, por tanto, el ajuste debería ser de 21.600 millones de euros.

Esa cifra tiene que incrementarse con los ingresos extraordinarios de 2011, que no se repetirán en 2012. Estamos hablando de un mínimo de 17.000 millones de euros. Por eso, el auténtico esfuerzo presupuestario tendrá que ser de alrededor de 39.000 millones de euros.

Si en 2012 la economía española creciera lo que dice el Gobierno (un 2,2% desde abril, según el nuevo cuadro macroeconómico que sustituye al 2,5% del cuadro negociado con la Unión Europea y el FMI), los ingresos fiscales por todos los conceptos podrían crecer más de un 3%. Si tiene razón el Banco de España, el crecimiento de los ingresos podría ser del 2%, aproximadamente. En total, alrededor de 8.000 millones de euros. En ese caso, sería necesario reducir el gasto público en otros 31.000 millones de euros. Una reducción tan importante sólo podría hacerse reduciendo el gasto de las autonomías en 25.000 millones de euros, un 16% adicional sobre su total de gasto (si en 2011 el gasto conjunto se hubiera reducido a 150.000 millones de euros) y el de la administración central en otros 6.000 millones de euros.

El esfuerzo tendría que ser mayor si la Seguridad Social no lograra el superávit previsto de 4.000 millones de euros. El esfuerzo total de reducción del gasto sería no de 31.000 millones de euros sino de 35.000 millones de euros. Un 3,5% del PIB.

Una reducción del gasto de esa cuantía, tras la de 2011, haría imposible que la economía creciese al 2,2%, y difícilmente lograría el 1,5%. Lo lógico sería un crecimiento muy reducido, que no generaría un aumento significativo de los ingresos públicos. Nos encontraríamos en el mismo tipo de círculo vicioso que afecta a Grecia, al Reino Unido y que, sin duda, afectará a Portugal.

3. Las reformas pendientes
La única manera de escapar de esa trampa, que podría terminar en un rescate financiero, con las consecuencias trágicas que está teniendo para Grecia e Irlanda –en menor grado– y que también afectará a Portugal, es hacer las reformas que necesita la economía española. Que es bien diferente de decir que ya se han hecho, como repiten los portavoces de la Unión Europea, el FMI y el Gobierno de Rodríguez Zapatero y Pérez Rubalcaba. Un plan sencillo, pero políticamente difícil:

1. Reducción acelerada de gastos públicos innecesarios: Desde inversiones públicas a excesos de transferencias a todo tipo de empresas, entes o fundaciones públicas o semipúblicas.

2. Acelerar la recapitalización de las cajas de ahorro: No podemos esperar otros dos años a que el sistema financiero genere los recursos que necesita a costa de reducir el crédito a las empresas y familias solventes que pudieran solicitarlo.

3. Reformar la negociación colectiva, eliminando la ultraactividad de los convenios, eliminando la obligatoriedad de que una empresa tenga que integrarse en un sector determinado y cumplir el convenio, sectorial, provincial o nacional que le corresponda. Cada empresa tendría que negociar su convenio con los representantes de los trabajadores en esa empresa.

4. Prohibir la financiación pública de los sindicatos y de la CEOE, tanto a nivel estatal como autonómico, provincial o local.

5. Fijar por ley un límite al gasto de las autonomías; lo que es perfectamente constitucional en contra de lo que ha afirmado recientemente el presidente Rodríguez Zapatero.

6. Llevar a cabo una reforma fiscal que reduzca las cotizaciones sociales y el impuesto sobre sociedades, al tiempo que incrementa el tipo del IVA y el de las rentas del capital.

En mi opinión, sólo si se hacen todas esas reformas, rápida y simultáneamente, será posible que la economía española vuelva a crecer más del 2% a partir del 2012. Y si no crecemos seremos incapaces de cumplir con los objetivos de déficit público acordados con la Unión Europea y el FMI. El rescate sería inevitable y la crisis que se produciría afectaría no sólo al euro sino a la estructura política y económica de la propia Unión Europea.

Reformas indispensables
Nota del Editor  11 Abril 2011

Como ya he dicho muchas veces, la primera reforma indispensable, y que nadie se atreve a proponer o valorar es la vuelta a la lengua común española y la anulación de todas las leyes de normalización, imposición, inoculación de todas las lenguar regionales. Tiene coste cero, no habría que subir impuesto alguno, únicamente dejaría en la miseria a los desalmados que se están aprovechando de la desmembración y del hundimiento de España.

Cualquier economista con algo de tiempo libre, y a partir de la información disponible en esta dirección, podría valorar el tremendo coste que supone para España el haber eliminado la lengua común e implantado las lenguas regionales.

La segunda,  la anulación del tinglado autonómico, aunque esta sí que tiene efectos colaterales inmediatos, el aumento brutal del desempleo de millones de funcionarios innecesarios, la destrucción de millones de páginas de normas escritas en las más diversas lenguas "propias" que impiden el libre desarrollo de actividades económicas, educativas y sociales. Por el contrario, el disponer de un mercado, justicia, sanidad, educación, seguridad, etc. únicos supondría una magnífica ventaja para relanzar la actividad competitiva.

Para más medidas, ver el último boletín.

La voz del honor
IGNACIO CAMACHO ABC 11 Abril 2011

LAS víctimas siempre tienen razón, incluso cuando no la tienen. Sus simpatías políticas, individuales o colectivas, pueden resultar tan opinables como cualesquiera otras, pero su indelegable sufrimiento en primera persona les otorga una legitimidad moral incontestable en la reclamación de justicia. Son las vestales de la libertad, encargadas de mantener encendido el fuego sagrado de la memoria del sacrificio de tantos inocentes. Les asiste el derecho a ser oídas con respeto porque tienen la razón de parte, porque la sangre derramada jamás les ha arrancado una sola concesión al rencor o a la venganza y porque su voz representa el honor de una sociedad herida.

La justicia que reclaman las víctimas no es sólo la de la detención y el castigo de los culpables. Es la derrota del impulso homicida que ha movido la mano de los asesinos y de sus cómplices políticos y sociales. Es la extinción sin condiciones de ETA y el aislamiento democrático de su entorno. Sin tapujos, sin componendas, sin pactos, sin contrapartidas. La única paz posible después de casi novecientos muertos que no servirían de nada si uno sólo de quienes han apoyado , comprendido o colaborado en su muerte obtiene el premio de un puesto de representación democrática. Eso es lo que piden cuando, en tardes como la del pasado sábado, levantan su clamor contra el compromiso acomodaticio, contra el legalismo posibilista, contra la tentación pragmática: que no nos conformemos con ninguna paz ficticia construida sobre autoconcesiones a la indiferencia o al olvido.

Cada vez que ante esas voces siempre alertas me asalta alguna duda, algún titubeo, alguna flaqueza, abro al azar el libro «Vidas rotas», de Rogelio Alonso, Florencio Domínguez y Marcos García Rey. Allí está escrito el relato individual de cada asesinado por ETA; uno por uno, hasta 857, con sus nombres, sus circunstancias y su historia, en mil sobrecogedoras páginas que son las actas frías de un infame delirio de persecución política, de un escalofriante holocausto imprescriptible. Están las víctimas y sus victimarios, porque no basta saber quién murió sino quiénes los mataron, quiénes son los culpables de este dramático y brutal rito expiatorio impuesto por el exaltado designio de sometimiento social a través del crimen, la humillación y la violencia. Y es ahí, en esa conmovedora lista del horror, donde se encuentra la razón última de la resistencia democrática a cualquier modalidad, por remota que sea, de alivio, perdón o desmemoria.

El testimonio de cualquiera de esas vidas truncadas impulsa la necesidad de escuchar las razones de las víctimas para sentir, aunque sea preventivamente, desconfianza, susceptibilidad o recelo. Ojalá estén equivocadas; porque es cierto que no les corresponde a ellas dirigir desde el luto la política de una nación, pero no hay política ni nación que pueda ignorar su verdad profunda, demoledora e inconsolable.

Ni estaban ni se les esperaba
Regina Otaola www.gaceta.es 11 Abril 2011

La rebelión cívica continúa, porque los españoles no desfallecemos en la exigencia de memoria, dignidad y justicia.

Las manifestaciones como la del día 9 son reivindicativas. Se convocan para reivindicar un derecho que está siendo menoscabado, una exigencia no atendida o un objetivo tan claro como el de que ETA quede fuera de las instituciones para siempre. Esta reivindicación tiene un destinatario determinado siempre. Uno no sale a la calle para exigirle responsabilidades a cualquiera, sino a aquel que tenga competencias concretas sobre el asunto que motiva la manifestación.

Si nos centramos en la manifestación del sábado, está claro que la exigencia iba dirigida al Gobierno socialista. Está claro que lo que este Gobierno está haciendo en materia antiterrorista está lejos de lo que las víctimas y los que con ellas estuvimos consideramos que es una política antiterrorista. Tenemos base suficiente para pensar que se sigue cediendo ante las exigencias etarras, se sigue pregonando que ETA no es Sortu aunque el Supremo diga lo contrario. Por tanto, carece de sentido afirmar que Zapatero y Rubalcaba deberían haber estado en esa manifestación.

Pedir eso es, como digo, un contrasentido, porque si este dúo maquiavélico estuviera de su parte, la manifestación no hubiera tenido lugar. Si el criterio de las víctimas fuera tomado de verdad en cuenta por el Ejecutivo, no habría ningún peligro de que los terroristas se presentaran de nuevo a las elecciones. Rubalcaba no necesitaría lupa alguna porque el Estado de derecho estaría a salvo. Esa es la única lupa que debe utilizar, y dejarse de marear la perdiz, o el faisán, ese que según decían en la manifestación Rubalcaba pensaba que no hablaba.

Por tanto, como creo que está claro, al menos para mí y para otros miles de ciudadanos españoles, que este Gobierno nos la está dando con queso, no podía pretender apoyar una marcha que va dirigida a exigirle un cambio de rumbo. La manifestación no fue convocada como repulsa a un atentado, sino como repulsa a la política de este Ejecutivo y, por tanto, no podía estar allí de ninguna de las maneras. Creo que las víctimas lo tenían claro y por eso pidieron la dimisión inmediata del citado dúo maquiavélico. Hubo otras ausencias flagrantes, como las del PNV y CiU, pero ocurre lo mismo. No pueden secundar algo con lo que no están de acuerdo. Han defendido que Sortu debería estar ya en las elecciones y por coherencia con esa postura no han ido. No es nuevo. Al PNV las víctimas de ETA sólo le importan de boquilla, para quedar bien de cara a la galería, porque en cuanto bajas la guardia ya están intentando meter a la zorra en el gallinero. A ellos tampoco se les esperaba ni falta que hacían. Las miles de personas que allí participamos lo hicimos porque, además de estar con las víctimas del terrorismo y mostrarles nuestro afecto, secundamos punto por punto su reivindicación frente a, recalco, este Gobierno desnortado.

La rebelión cívica continúa, porque los españoles no desfallecemos en la exigencia de memoria, dignidad y justicia.

*Regina Otaola es alcaldesa de Lizarza.

Faisán: negro sobre blanco
Editorial www.gaceta.es 11 Abril 2011

La inmoralidad de los procedimientos de Rubalcaba queda patente en el Faisán.

El informe pericial solicitado a los servicios de la Guardia Civil por el magistrado Ruz incluido en el sumario del caso Faisán, –que para desgracia de Rubalcaba continúa en manos de un juez de verdad y no ha podido ser desviado hacia aguas turbulentas como inauditamente pretendía el fiscal– es concluyente respecto al carácter de los cortes que se observan en las cintas, porque afirma taxativamente que su estudio obliga a concluir que los fundidos a negro, es decir, la manipulación de la cinta para ocultar lo que en otro caso sería una prueba de cargo, se produjeron “a conciencia” y “en tiempo real”, es decir, en el momento mismo de la grabación. El informe descarta explícitamente cualquier posibilidad de que ese borrado intencional fuese causado por alguna forma de deterioro casual, tras comprobar concienzudamente el buen estado de todo el material, tanto en ese día fatídico del chivatazo –un día en el que el destino de Rubalcaba quedó marcado para siempre–, como en los días anteriores y posteriores. El dictamen de la Benemérita deja completamente al descubierto tanto las manipulaciones hechas por el equipo investigador de la Policía, a las órdenes directas de Interior, como las excusas con las que pretenden construir una coartada inverosímil para tratar de ocultar una conducta delictiva y escandalosa. Una acción punible y particularmente indigna que en ningún caso dejaría de serlo por el hecho de que se hubiese llevado a cabo obedeciendo órdenes políticas directas, como pretendía cínicamente el voto de un magistrado complaciente, tratando de salir al paso de la debacle que adivina con una doctrina tan cínica y totalitaria que hubiera sido capaz de conseguir, por ejemplo, la absolución de los nazis en el juicio de Nüremberg.

La obvia suposición de que los policías encausados actuaron a las órdenes de Rubalcaba convierte a este desdichado caso en la demostración más evidente y clara de la falta de escrúpulos del Gobierno de Zapatero, de la suciedad e inmoralidad de los procedimientos de Rubalcaba para lograr unos objetivos que podrían y deberían alcanzarse perfectamente por otros medios.

Es claro, a la vista de todo ello, que el Gobierno no pretendía tanto acabar con ETA como negociar con ella alguna clase de acuerdo vendible ante la opinión, algo que los convirtiera en usufructuarios únicos de un éxito político que, cuando se produzca –y lo haga sin engaños ni concesiones indignas a la banda–, será, exclusivamente, el éxito de todos los españoles, el triunfo de la democracia, de la libertad y de la ley, y el premio legítimamente merecido a las miles de víctimas que lo han hecho posible con su generosidad y su sacrificio. El Gobierno, cabe suponer con buena lógica, ha delinquido y ha ordenado delinquir con tal de conseguir una quimérica ventaja política en la negociación, con tal de sentirse comprendido por los criminales, con tal de sentir su gratitud y, probablemente, con la intención de poder librarse para siempre de su miedo.

Por fortuna, aún quedan jueces en España y, aunque haya que esperar a que concluya este proceso –que el señor Garzón, con ese atrevimiento inaudito para torcer la ley en su beneficio, paralizó durante años en el cajón de las cosas que pueden esperar–, ya tenemos suficientes elementos de juicio como para afirmar sin ninguna clase de dudas que la responsabilidad contraída por Rubalcaba le inhabilitaría completamente para seguir ejerciendo la política en cualquier país decente, y nosotros aspiramos a que España lo sea, sin duda alguna.

El desprestigio de la política
Los políticos actúan conforme a la moral imperante en la sociedad a la que representan.
José Luis G. Quirós www.gaceta.es 11 Abril 2011

Una de las mayores preocupaciones de los españoles de hoy, la tercera según el barómetro del CIS, es la escasa valoración que merece la clase política. Hay razones para que así sea, pero hay algo más, porque el conjunto de los españoles somos responsables, por acción y por omisión, de que las cosas hayan llegado a ser como son. Por supuesto que la carga principal recae en los políticos mismos, pero en una democracia formal, como la nuestra, es lógicamente imposible que los representantes sean peores que los representados, puesto que si así fuera, estos serían aún peores que los representantes, por haberlos elegido. Pero al margen de las razones puramente lógicas, está el hecho, que nadie sensato discutiría, de que los políticos actúan, por lo general, conforme a la moral imperante en la sociedad a la que representan, y si muchos de nuestros políticos son irresponsables, necios, aprovechados, informales, hipócritas, improductivos, mentirosos, abusones, nepotistas y corruptos, seguramente será porque la sociedad española no sólo consiente sino que practica abundantemente esa clase de conductas.

En los últimos días ha habido un par de noticias que, aunque aparentemente distintas, constituyen una buena muestra de lo razonable que es que la gente esté disgustada con los políticos y de lo profundas que son las causas de esa desafección. Me refiero al episodio, ciertamente poco ejemplar, del empeño de los eurodiputados por volar en primera clase, y a la insólita noticia del voto particular del juez Prada a propósito del caso Faisán, según el cual no podríamos hablar de existencia de un delito cuando haya una razón política de por medio para llevar a cabo la acción que se pretende juzgar: es muy difícil expresar en menos palabras una doctrina tan totalitaria. Ambas conductas son ejemplos evidentes de la raíz de nuestros males, la estúpida convicción de que la democracia otorga alguna especie de privilegio o exención moral a los elegidos, la creencia de que estos ya no han de estar sometidos ni a los mandatos de la Ley, ni a ninguna limitación que pueda establecer el buen sentido, por la insensata creencia de que, al representar a la soberanía popular, ya no tienen que dar cuenta a nadie de sus actos.

Así pues, las causas del desprestigio de la política se asientan en dos pilares distintos; el primero de ellos, en el hecho de que los políticos, ajenos a cualquier especie de mandato que les obligue a la ejemplaridad, repiten, y amplifican, sin el menor rubor, las pautas de comportamiento corrientes en la sociedad, aunque, de manera harto hipócrita, defiendan retóricamente otras muy distintas. La segunda, y más importante, porque los políticos, sobre todo si se creen de izquierdas, tienden a sostener la idea disparatada de que están por encima de la Ley, de que el mandato popular que han recibido les autoriza a hacer lo que la Ley nos veda a todos los demás.

Esta última idea patrocina, como es lógico, cualquier desmesura, todo exceso. Se basa en ignorar que la democracia conduce al disparate si no se funda en el respeto a la Ley, y a los procedimientos para cambiarla. La izquierda, muy en especial, convencida, o eso dice, de ser la protagonista del verdadero progreso, más allá de cualquier limitación, se viene sintiendo autorizada para todo cuanto le convenga o le apetezca. La lista de casos es muy larga: el sometimiento del Tribunal Constitucional, la aventura de los GAL, la negación de la independencia judicial, la negociación y el favor a ETA, el intento de manipular a las asociaciones de víctimas del terrorismo, la modificación tramposa e indirecta de la Constitución, saltándose los procedimientos previstos, la arbitrariedad a la hora de conceder subvenciones, la eliminación de leyes mediante meros decretos, la politización de la educación y de la función pública, la conversión de sus convicciones en verdades científicas que se han de imponer en las escuelas, la creación de empresas fantasma para colocar a los adictos, la reescritura de la historia, la mentira como conducta habitual, y un larguísimo etcétera.

Se trata de un problema que debemos arreglar, y no hay otro procedimiento posible que practicar una exigencia creciente hacia los políticos y sus abusos. La reacción social frente a las exigencias aeronáuticas de los eurodiputados puede tener ciertos tintes demagógicos, pero apunta sustancialmente en la dirección correcta, y parece haber obligado a los partidos a modificar su posición. Es la presión sobre estos lo único que hará que modifiquen sus malos hábitos, su tendencia a un absolutismo insoportable, su permisividad con los vicios y corruptelas de los suyos. No es suficiente con que cumplan la Ley, que tantas veces incumplen: los políticos deben ser ejemplares, y nuestra exigencia hacia ellos ha de ser implacable, minuciosa, porque es la única manera de que el desprestigio de su conducta no nos lleve a la ruina de la libertad, y a la dictadura de los corruptos.

*José Luis González Quirós es analista político.

Dos clases de demócratas
Federico Quevedo www.gaceta.es 11 Abril 2011

Sabemos de lo que son capaces en el PSOE y hasta qué punto retuercen la verdad.

José Luis Rodríguez Zapatero salió ayer de mitin. Lo hizo de la mano de Tomás Gómez, su pupilo madrileño, al que luego quiso enviar a galeras para sustituirlo por la señorita Trini (Alfonso Guerra dixit), y entre todas las tonterías que dijo hubo una que de tontería tenía muy poco, pero sí mucho de amenaza: “No nos conocen, no conocen al PSOE ni lo que representa en España”. Se refería al PP, claro, y, por extensión, a todos sus votantes, que son más de 10 millones.
Me preocupa semejante afirmación, y mucho, y no precisamente porque no les conozcamos sino justo por todo lo contrario, porque les conocemos, y muy bien, y desde hace tiempo. Y sabemos de lo que son capaces y hasta qué punto retuercen la verdad y la manipulan, y hasta qué punto agitan a las masas, y hasta qué punto se saltan la ley y el Estado de derecho a la torera para perpetuarse en el poder.

Me preocupa, lo digo sinceramente, escucharle esa frase a Rodríguez Zapatero porque todavía tenemos fresca en la memoria la trama de los GAL y la corrupción del felipismo, los intentos por asfixiar a la prensa crítica, la Ley Mordaza y la de la Patada en la puerta, porque tenemos aún más fresca en la memoria la manipulación que la izquierda hizo del accidente del Prestige, y ya no digamos cómo estrangularon el Estado de derecho y las reglas del juego democráticas entre el 11 y el 14 de marzo de 2004, porque nos acordamos del Pacto del Tinell, del cordón sanitario contra el PP, de la negociación política con los asesinos de ETA, con los que estaban dispuestos a pactarlo casi todo, del chivatazo del Faisán, del estatuto catalán, de los pactos con los nacionalismos radicales contra el modelo constitucional y de la Nación como concepto “discutido y discutible”…

Verán, en este país hay dos clases de demócratas: los que respetamos la pluralidad y nos pasamos la vida aceptando y admitiendo el derecho del contrario a serlo y los que creen que la democracia les pertenece sólo a ellos. Y el problema es que los segundos siempre están dispuestos a hacer lo que sea para demostrarlo, porque su único credo es el de que el fin justifica los medios. Por eso me preocupa, y mucho.

*Federico Quevedo es periodista.

9 de abril: manifestación de víctimas contra ETA
Jorge Bustos www.gaceta.es 11 Abril 2011

Los familiares de los asesinados portaban con tembloroso orgullo carteles con la foto de un hijo o de un hermano cuya mirada de papel recordaba a todos, si es que hiciera falta, por qué estaban allí

El trecho urbano que media entre Bilbao y Colón crepitó ayer de tanta dignidad cívica como indignación contra el Gobierno. En el aire, como flotando sobre la escena en títulos de crédito, el adagio irrefutable de Jefferson: el precio de la libertad es la eterna vigilancia. Y Zapatero y Rubalcaba han dado demasiados motivos, hasta con actas y todo, para merecer el escrutinio moral de las víctimas que ayer se manifestaron contra la entrada de ETA en las instituciones. No se hacen muchas ilusiones al respecto, porque el más doloroso de los traumas no está reñido con el sentido de la realidad que les lleva a desconfiar justificadamente del ministro del Interior y el presidente interino del Gobierno. Pero la actitud ejemplar de las víctimas, procedentes de asociaciones diversas pero unidas en el coro unánime de protestas antigubernamentales bajo un sol de justicia –nunca mejor dicho– persuadía de que ayer por la tarde no había una forma más decente de sudar en Madrid que estar en la manifestación por la derrota innegociada del terrorismo.

No se trata de mero derecho a la pataleta, sino de pertrecharse del afecto reparador de los compatriotas anónimos. Lo explicaba muy bien la madre de Irene Villa, María Jesús González, sonriente y admirable desde la silla de ruedas motorizada a la que la escoria terrorista la confinó en el mismo atentado que segó las piernas de su hija: “Ver a la gente de a pie me reconforta. Necesitamos este calor. De los políticos no espero nada. Y de Rubalcaba, de alguien que ha seguido negociando tras la T-4, no me creo absolutamente nada. Si ETA finalmente vuelve a las instituciones será una traición no ya a las víctimas, sino a todo el pueblo español”. Si le preguntas qué le parece la ausencia de Rajoy, repite que no le interesan nada los políticos y sólo evoca a Aznar, “que fue quien de verdad nos hizo sentir a las víctimas el respaldo social”. Resulta imposible sujetar la corriente espontánea de cariñosa veneración que nace al hablar con ella y con tantos como ella que ayer, a tono con el día, llevaban pintada en la cara la alegría luminosa, primaveral, que sólo produce el calor humano. Muy cerca, los perros lazarillo de algunos manifestantes ciegos secundaban con ladridos los gritos de sus dueños: “¡Zapatero dimisión!”. Y ladraban como para subrayarlo. A la altura de Sagasta 12, un vejete, al parecer socialista, que escuchaba las proclamas contra su presidente favorito arrojó algo contra la multitud desde el balcón de su piso, a lo que la gente respondió con abucheos hasta que el discrepante cerró de un tirón los postigos. Sin embargo, el gentío pronto se cansó de pedir cuentas a un presidente en vías irreversibles de extinción –por muchas facturas ultrajantes que tienen derecho a pasarle–, y los cánticos se cebaron con el verdadero presente del PSOE: Alfredo Pérez Rubalcaba. Las alusiones al chivatazo pautaban por doquier el avance de la marcha: los cánticos y las pancartas jugaban con menciones al símbolo de infamia en que ya ha devenido el bicho para restregar al vicetodo el más ominoso de los compadreos. Los puyazos a Rubalcaba se intercalaban con aclamaciones a la Guardia Civil, porque no confunden al pastor inicuo con las ovejas leales.

Los asistentes conformaban una masa homogénea en sus reivindicaciones –resumibles en la advertencia sobre la ecuación Sortu = Bildu = ETA, y en la exigencia de dimisión, y aun de cárcel, para el ministro del Interior– pero allí y aquí se observaban grupos diferenciados de activistas identificados en torno a causas variopintas. Estaban los peones negros reclamando la verdad sobre el 11-M. Estaba el colectivo gay Colegas con su bandera multicolor en ristre, enfrentándose al oficialismo socialista del lobby gay liderado por Zerolo. Había uno que pedía libertad para Zougam. Pero la bandera de España y la unidad contra ETA y sus máscaras electorales uniformizaba el conjunto. Los familiares de los asesinados portaban con tembloroso orgullo carteles con la foto de un hijo o de un hermano cuya mirada de papel recordaba a todos, si es que hiciera falta, por qué estaban allí.

En la cabecera de la marcha comparecían los políticos que quisieron sumarse a la convocatoria, exclusivamente del PP y de UPyD, con Rosa Díez como figura reconocible. Por los populares comparecían Federico Trillo, Esteban González Pons, Ana Botella o Ignacio González, entre otros. Estaba representado por ejemplo el viejo y el nuevo PP vasco: Mayor Oreja por un lado y Basagoiti con Oyarzábal por el otro. Entre medias, María Dolores de Cospedal caminaba junto al alcalde Gallardón, a quien unos exaltados acusaron de “ensuciar la manifestación”. La calle es de todos y la opinión del pueblo soberana, pero un justo cálculo de adhesiones y rechazos obliga a reconocer que el paso de los políticos del PP se alfombraba mayoritariamente de aplausos espontáneos. “¡No estáis solos!”, le gritaban desde las aceras a Gotzone Mora, ex militante del PSOE, que agradecía el afecto estrechando manos en batería como las estrellas pop.
La modélica conducta de los manifestantes sólo experimentó una breve suspensión ante las cámaras de Televisión Española, a cuyos reporteros silbaron e increparon hasta impedirles realizar su trabajo al grito de “¡manipuladores!”. Cabe apostillar que una cosa son las directrices sectarias que encomiende el provecto Oliart desde su despacho y otra el trabajo de tres reporteros asalariados que deben informar para su medio como cualquier otro periodista. “Estas cosas son a las que luego se agarran para llamarnos fachas e intolerantes”, comentaba una concejala del PP de Madrid.

“Este Gobierno es que es para suicidarse”, confesaba un padre de familia a su mujer. Desde luego, lo es para manifestarse.

¿Para cuándo una manifestación por el 11-M?
Luis del Pino Libertad Digital 11 Abril 2011

El pasado sábado, durante la manifestación contra la negociación con ETA, se vivieron unos momentos que no fueron recogidos por las cámaras de televisión y que, sin embargo, merece la pena comentar.

Fue al llegar la parte trasera de la manifestación a la parte baja de la calle Génova. En ese momento, los manifestantes comenzaron a gritar, señalando a la Audiencia Nacional, "11-M, ¿dónde están los trenes?". Los gritos se prolongaron durante más de diez minutos, hasta que la gente terminó por seguir su curso hasta Colón.

La verdad es que no está mal elegido el destinatario de esa pregunta. Porque era a los jueces de la Audiencia Nacional a los que les correspondía haber dilucidado - bien durante la instrucción del sumario, bien durante el juicio - qué muestras se recogieron en los trenes del 11-M, dónde están esas muestras y quién dio la orden de destruir los escenarios del crimen. Aunque no son sólo los jueces de la Audiencia quienes tendrían que responder a esa pregunta, claro. Los responsables del Ministerio de Interior tendrían también mucho que decir, me supongo. Al igual que los mandos policiales.

Publicábamos en Libertad Digital hace unos días una serie de secuencias fotográficas en las que se muestra claramente cómo el proceso de recogida y posterior ocultación de las muestras del 11-M no se limitó al propio día de los atentados, sino que continuó en los días posteriores. Y en ese proceso participaron otras unidades policiales, al margen de los Tedax. En consecuencia, no es solo Sánchez Manzano quien podría arrojar algo de luz sobre el destino de las muestras.

Pasado mañana se tomará declaración a más miembros de los Tedax para ver quién se hizo cargo de las muestras recogidas el 11-M en las propias estaciones, pero ¿quiénes son esos otros funcionarios que aparecen en las fotografías publicadas por Libertad Digital, examinando los focos y cribando minuciosamente los restos existentes, en días posteriores al 11-M? ¿Dónde están las actas de intervención que esos funcionarios tuvieron que redactar? ¿Dónde están los listados de las muestras que recogieron? ¿Dónde llevaron esas muestras? ¿Qué análisis se realizaron con ellas? ¿Por qué no se pusieron a disposición judicial ni las muestras, ni los análisis?

El episodio vivido durante la manifestación del sábado me da pie para retomar la propuesta que Gabriel Moris lanzaba no hace muchas fechas en estas mismas páginas de Libertad Digital, en el sentido de que sería conveniente que alguien convocara una manifestación para exigir la verdad del 11-M.

Porque lo cierto es que aquel escamoteo inicial de los restos de los trenes fue el que hizo posibles todas las manipulaciones posteriores. Y es necesario tirar del hilo de aquel escamoteo para poder plantear la pregunta del millón a aquellos responsables que se vayan identificando: ¿quién dio la orden de destruir los restos de los trenes y qué se pretendía ocultar con ello?

En estos momentos hay abierta una causa judicial para tratar de dilucidar precisamente eso, pero esa causa está tropezando con innumerables dilaciones. Y tal vez fuera buena una movilización ciudadana que sirviera para aclarar - a los responsables pasados, presentes y futuros del Ministerio de Interior - que la democracia española no puede permitirse que el 11-M pase al cajón de los misterios históricos sin resolver.

Así pues, secundo la moción de Gabriel Moris: a mí también me gustaría que alguien se decidiera a convocar una manifestación específica para reclamar la verdad del 11-M. Y estoy seguro de que la respuesta ciudadana sorprendería a más de uno.

MEMORIA HISTÓRICA
 Minuto Digital 11 Abril 2011

Preston, Príncipe de Asturias de Historia Contemporánea española y director del Centro Cañada Blanch para el Estudio de la España Contemporánea de la London School of Economics ha redactado casi 900 páginas para analizar la represión de ambos bandos durante la guerra e inmediata posguerra. Más de un millar de libros leídos y casi 20 años de trabajo han sido necesarios para publicar este volumen que se inicia con un capítulo dedicado a los años 30 .

El nuevo libro de Paul Preston, ‘El Holocausto español. Odio y exterminio en la Guerra Civil y después’ detalla las matanzas del bando republicano durante la Guerra Civil como la cometida en Paracuellos del Járama y la directa implicación de Santiago Carrillo.

“Sus mentiras son tan infantiles, es una ridiculez decir que no sabía nada de los hechos”, alega Preston y explica que Santiago Carrillo era el responsable de Orden Público y nombró a como director de Seguridad a Segundo Serrano Poncela, quien “organizó a diario las sacas”.

“Es inconcebible que Carrillo no lo supiera y encuentro absurdo que durante todos estos años haya estado mintiendo”, alega Preston, y asegura que tras leer toda las entrevistas que ha concedido Santiago Carrillo, ha encontrado “deslices” en donde cuenta “toda la verdad”.

Para Paul Preston, las ejecuciones de Paracuellos constituyen “la mayor atrocidad cometida en territorio republicano durante la Guerra Civil española” y denuncia las miles de vidas que se cobraron ambos bandos y de ahí que el título de su libro sea ‘El Holocausto español’ porque “describe el sufrimiento de cientos de miles de inocentes”.

No obstante, en su libro, Paul Preston precisa que la represión organizada, por uno y otro bando, fue muy diferente tanto de manera “cualitativa” como de forma “cuantitativa”. Así cifra en 20.000 los muertos republicanos a finales de marzo de 1939 y alude a las cifra de 130.000 nombres de víctimas obtenidas por los “investigadores locales”.

50.000 MUERTOS REPUBLICANOS
En total, Paul Preston asegura que hubo cerca de 50.000 muertos en la zona republicana, un cifra que es “bastante exacta”, matiza, e indica que las grandes autoridades republicanas hacían un esfuerzo por identificar a las víctimas.

IDENTIFICAR A LAS VÍCTIMAS
“Cualquier sociedad necesita conocer su pasado”, subraya este historiador, quien defiende la identificación de los muertos y no está de acuerdo con quienes aseguran que identificar a las víctimas sea “remover las cenizas”.

En esta misma línea, critica que muchas investigaciones, de uno y otro lado, “son muy sesgadas” y están hechas en ocasiones para utilizarse como “arma política”.

Preston, Príncipe de Asturias de Historia Contemporánea española y director del Centro Cañada Blanch para el Estudio de la España Contemporánea de la London School of Economics ha redactado casi 900 páginas para analizar la represión de ambos bandos durante la guerra e inmediata posguerra. Más de un millar de libros leídos y casi 20 años de trabajo han sido necesarios para publicar este volumen que se inicia con un capítulo dedicado a los años 30.

Preston: Las "mentiras" de Carrillo sobre Paracuellos son "infantiles"
 www.gaceta.es 11 Abril 2011

El historiador británico Paul Preston ha afirmado hoy que la implicación de Santiago Carrillo en la organización de las matanzas de Paracuellos es innegable.

"No digo que él (el ex líder comunista) fuera el responsable de todo, pero negar su implicación es una ridiculez (...) Es absurdo que durante todos estos años haya ido mintiendo. Las mentiras de Carrillo son tan infantiles", ha dicho Preston en la presentación de su última obra, "El Holocausto español" (Debate).

Subtitulado "Odio y extermino en la Guerra Civil y después", este ensayo, de 859 páginas, sobre las atrocidades y la violencia perpetradas en las zonas franquistas y republicanas durante la Guerra Civil (1936-1939) pretende ser "un grano de arena" en la "reconciliación" de los españoles, ha precisado Preston.

Con esa idea en mente, el autor, considerado como uno de los hispanistas de mayor prestigio, empezó a trabajar en 1998 sobre la represión llevada a cabo en los dos bandos y lo hizo con la preocupación de "no hacer una interpretación sesgada".

Al tiempo, Preston ha querido dejar claro que su visión "no es la de un inglés que piensa que todos los españoles son violentos".

En cualquier guerra, ha dicho, se producen barbaridades, y en la española, la crueldad en la retaguardia se dio en ambas partes, pero no fue igual cualitativa ni cuantitativamente, según Preston.

En términos generales, la violencia de los rebeldes fue aproximadamente tres veces superior a la de la zona republicana, a excepción de Madrid, donde se invierten las cifras de muertos.

Preston afirma que la represión orquestada por los militares insurrectos fue una operación "minuciosamente planificada" para, en palabras del general Emilio Mola, "eliminar sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros".

Por contra, la represión en el lado republicano fue "espontánea, de tipo impulsivo", según Preston, quien cita como excepción las matanzas de "al menos 2.500 presos" de cárceles de Madrid y que fueron fusilados y enterrados en fosas comunes en las localidades de Paracuellos del Jarama y Torrejón de Ardoz.

Esos hechos se produjeron entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre de 1936 cuando un joven Carrillo de apenas veintiún años era consejero de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid.

"Es inimaginable que no lo supiera", como también es "inconcebible" señalarle como el único responsable, afirma Preston en su libro.

Otra diferencia es que los crímenes republicanos se llevaron a acabo principalmente en los primeros cinco meses de la contienda, hasta que el Gobierno recuperó la riendas, y se hizo un esfuerzo por castigar a los culpables e identificar a las víctimas.

En contraste, prosigue Preston, el terror y los asesinatos llevados a cabo con impunidad por los golpistas se practicaron durante toda la contienda e incluso se prolongaron después, en la posguerra, y no se llevó a cabo ningún registro de víctimas.

Ese dato lleva aparejadas dos conclusiones. La primera, dice, que había una voluntad de "exterminar", de "eliminar físicamente" a los enemigos, ya fueran republicanos, comunistas, socialistas o nacionalistas, a quienes se consideraba como "venenos" para España, y, la segunda, que no hubo "afán de reconciliación".

El proceso de elaboración de esta obra, que "se nutre" de todas las que Preston ha publicado en los 40 años que lleva dedicado a la investigación de la Historia contemporánea española y de los "mil" libros de otros historiadores que ha leído, ha sido "durísimo" en cuanto al "coste emocional" que le ha supuesto.

Lo más difícil de relatar, ha apuntado Preston, fueron las atrocidades cometidas por los rebeldes contra las mujeres, incluidos los abusos sexuales, y los niños. Por contra, ha precisado que solo ha podido documentar doce casos de monjas violadas por republicanos.

Preston estima que al menos 200.000 personas fueron víctimas de la represión (frente a las 300.000 que murieron en el frente), pero no ha querido centrarse en las cifras porque eso, dice, es "perder de vista lo más importante. Con decir que eran demasiadas, es bastante".

Es por eso, ha explicado, que ha titulado su libro "El Holocausto español".

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Zapatero ningunea otra vez a las víctimas
EDITORIAL Libertad Digital 11 Abril 2011

Nos encontramos ante la puesta en escena de una próxima negociación entre el Gobierno y el entorno etarra. Para verificarlo no hay más que seguir las iniciativas políticas del segundo y las siempre conciliadoras intenciones del primero. Durante la comparecencia de José Luis Rodríguez Zapatero junto al presidente de Colombia, ZP animó a Bildu a estar en las elecciones. A cambio sólo pide que la formación profundice en unos pasos que, según dice, "algunos parece que quieren dar".

Tanta retórica hueca no tiene otra función que tender una mano al partido que ya se ha constituido como opción B de Batasuna después de que el Tribunal Supremo impidiese a Sortu presentarse a los comicios de mayo. El Gobierno insiste de este modo en hacer gestos de cara al entorno etarra para que modifiquen un par de cuestiones estéticas y concurran a las elecciones como cualquier otro partido. Bildu no es, sin embargo, un partido cualquiera.

Todo indica que tras esa palabra en vascuence –Bildu significa "reunir"– se esconde la Batasuna de siempre debidamente camuflada para pasar inadvertida y así consolidar y acrecentar su presencia en los ayuntamientos. No es casualidad que Bildu haya tachado de "incidente" el tiroteo del pasado fin de semana en Francia entre dos terroristas de la ETA y un gendarme que resultó herido en la refriega. Es el mismo lenguaje que utiliza la banda y, por ende, sus terminales mediáticos y políticos. Lo que para los dirigentes de Bildu no pasó de incidente fue, en resumidas cuentas, un intento de asesinato en toda regla, por más que Zapatero no quiera verlo y Rubalcaba se empeñe en hacernos creer que la reacción de Bildu ha sido un simple "sarcasmo".

Sabemos, pues, que la ETA sigue armada y plenamente operativa a pesar de un presunto alto el fuego que se ha terminado verificado en un intercambio de balazos. Sabemos también que está jugando al mismo juego que en 2007, cuando se sacó de la chistera dos formaciones políticas diferentes para colarse en las instituciones. Ahora sólo falta que el Gobierno admita ambos extremos y deje de flirtear con los representantes políticos de la banda.

No vendría tampoco mal que Zapatero, que tanto y tan bien se acuerda de Bildu para que sea "contundente en el rechazo a la violencia", pensara un poco en las víctimas, porque en su intervención no ha hecho ni una sola mención a ellas, a pesar de que el sábado pasado se manifestaron de un modo masivo en Madrid. Las víctimas vuelven a ser, como en la anterior negociación, un incordio perfectamente ignorable en aras de un mejor entendimiento con los verdugos.

Esto se le va de las manos a Rajoy
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 11 Abril 2011

Decía en el último hilo de este Blog que, tras el anuncio de retirada de Zapatero, todo estaba en manos de Rajoy. Estaba: pretérito imperfecto. La forma en que el Presidente del PP ha encauzado las expectativas que en todos los sentidos iba a provocar el eclipse de su principal activo electoral, que es la incompetencia de ZP, ha sido el previsible: insistir en el guión gallardonista de confesarse en la SER y confiarse a la abstención de la izquierda. El comportamiento del PP con la manifestación de la AVT, que se lo había puesto muy fácil para recuperar la identificación con su base electoral, ha sido sórdido y repugnante. Y además, malo para sus intereses. La encuesta de El Mundo prueba que nunca entró en el electorado de la Izquierda y puede salir del de la Derecha. El "manejo magistral de los tiempos" que sus publicistas achacan a Rajoy ha desembocado en una situación de ruina moral y desconcierto electoral.

Entre los dirigentes del PP, el que peor se ha portado con las víctimas del terrorismo ha sido el propio Rajoy, que dijo en la cadena de Rubalcaba eso tan despectivo de que debía "mirar su agenda" para ver si iba a la manifestación, pero que si no iba, su corazón siempre estaría con ellas. A otro perro con ese hueso. Milagro será que no lo saquen en la radiofiesta de Luis del Olmo en Ponferrada bajando de un coche de los de antes de la guerra, con habano y vestido de indiano. Tampoco estuvo mal Trillo, edecán de Rubalcaba, cuando dijo (siempre en la SER) que no hay nada que el Gobierno esté haciendo mal en la lucha contra el terrorismo; y luego se fue a la manifestación con Gallardón, cuya ayuda a las víctimas del 11-M sigue siendo inolvidable. Junto a ellos se manifestaba Basagoiti, una semana después de haber votado la moción para el cuidado preventivo de los etarras que hayan podido ser maltratados por la policía o la Guardia Civil, antes incluso de que haya condena. Y aunque también había gente muy respetable de ese partido, los menos ligados a la profesión política, como Teresa Jiménez Becerril, se fueron con Alcaraz. El PP tenía la cabeza en otra parte, más allá de Ponferrada pero bastante más acá de la Moncloa. Por eso, ni fue Rajoy ni Cospedal puso los autobuses que, antes de que el PP se gallardonizara, aportaba Acebes a las manifestaciones de la AVT.

Nosotros hicimos en LDTV y EsRadio, como siempre, el programa de apoyo a la manifestación de las víctimas, aunque esta vez el convocante no era Alcaraz. Naturalmente, dimos cabida a los que quisieron entrar, desde Pons –que repitió la incongruencia de Trillo y se esforzó en defender lo indefendible- a Rosa Díez –que, diga lo que diga, ha archivado su rechazo a la "manifestación preventiva"- y al propio Alcaraz, que aunque mohíno y marginado, compensó con su presencia la ausencia del líder del PP y de tantos otros. Pese a todo, lo que Sandra León dijo al terminar la manifestación, que se notaba menos gente que el 5 a las 5, era cierto. La manifestación no fue un fracaso porque ninguna forma de lucha contra el terrorismo y el Gobierno del PSOE puede serlo, vaya una persona o vayan cincuenta y una. Pero además de entender que no se puede conceder a la vanidad de los discurseantes más allá del folio, las asociaciones de víctimas han podido comprobar que no basta ir juntas para juntar más gente, pero que juntarán más gente si van realmente juntas y no solamente adosadas. Creo que ese carácter conjunto, si no bien conjuntado, es, pese a todo, lo mejor de la manifestación, después de la nobilísima causa y la preciosa tarde de Abril.

En cuanto a lo político, el muy estimable sector del PP que mantiene los principios de siempre en la lucha antiterrorista tendrá una sensación agridulce. Han salido de nuevo a la calle, pero han comprobado que, si no de cero, tendrán que partir de poco para alcanzar aquella comunión magnífica de centenares de miles de personas en torno a la AVT de Alcaraz y al partido del PP de entonces. No sabemos a qué juega el PP en la lucha antiterrorista, que indudablemente pasa hoy por la lucha contra el Gobierno, el PSOE, los nacionalistas todos y sus infinitos medios de comunicación. De saberlo, sería más fácil evaluar el sentido y alcance de esa primera y calamitosa encuesta post-ZP. Las encuestas son las únicas manifestaciones que realmente respeta Rajoy. Este fin de semana, tiene, pues dos motivos o, mejor, dos motivaciones serias para preocuparse. Aunque por una, la moral, nunca se haya preocupado, tal vez debería empezar a hacerlo, porque, al cabo, es esa motivación moral la que arrastra la otra, la material o, por decirlo de modo que en Génova 13 lo entiendan, la propiamente electoral. Una, la moral, la han perdido. Otra, la material, no la han ganado. Para pensar.

Manifestación
La rebelión continúa
Regina Otaola Libertad Digital 11 Abril 2011

La manifestación convocada por la AVT fue un éxito de participación ciudadana, una muestra clara de que los españoles no se rinden sino que siguen exigiendo sin desmayo la derrota del terrorismo. La rebelión cívica iniciada en noviembre con la convocatoria de Voces contra el Terrorismo continúa viva, muy viva. ¿La razón? El convencimiento de que ETA seguirá estando en los ayuntamientos, esta vez de la mano de Bildu. Convencimiento basado en la trayectoria torticera de este Gobierno.

Las frases que se oyeron a lo largo de las dos horas y media son una muestra clara de que los españoles que allí estábamos no solo no confiamos en este Gobierno, sino que le pedimos por los medios que tenemos a nuestro alcance que dimita, que se vaya. Un descontento tan patente evidencia, sin lugar a dudas, que este Gobierno lo está haciendo rematadamente mal en materia antiterrorista. Sigue empecinado en ganar la medalla de la paz de espaldas a las víctimas, a los ciudadanos y a la ley. Todo lo mide y manipula en función de su utilidad para llegar a conseguir ese objetivo, sin querer darse cuenta de que se están quedando sin el apoyo de lo más valioso que España tiene hoy en día: las víctimas del terror, sean de ETA o del 11-M. Una soledad que se va agrandando a medida que transcurre la legislatura: el sábado estaban presentes prácticamente todas las asociaciones de víctimas, estaba el PP, estaba UPyD, y no solo los medios de comunicación que siempre están al pie del cañón, sino otros muchos más.

Faltaban los de siempre, los nacionalistas; esos que solo apoyan al Gobierno si sacan algo de provecho, pero que en realidad lo desprecian radicalmente. También faltaban los socialistas, claro, pero a ellos nadie los esperaba.

Algunos piensan que ahora el Gobierno podría reaccionar, que podría escuchar a los miles y miles de ciudadanos que ayer salieron a la calle, pero me temo que no va a ser así. Seguirá por el camino que se ha trazado, con las orejeras puestas. Sin embargo, no caigo en el pesimismo porque viendo la fuerza y el convencimiento de esa rebelión cívica que se está consolidando, creo que al final se impondrá la cordura y la sensatez, la justicia y la dignidad. Si queremos ser verdaderamente libres debemos seguir exigiendo al Gobierno el respeto que nos merecemos.
Regina Otaola es alcaldesa de Lizarza.

La Fiscalía, en el proceso «de paz»
Editoriales ABC 11 Abril 2011

El problema no está en los fiscales. El problema fue el alineamiento del Ministerio Fiscal con un proceso de negociación

LA pasada semana, los fiscales de la Audiencia Nacional aprobaron por unanimidad un comunicado en el que rechazaban las críticas que había recibido la Fiscalía por su actuación durante el proceso de negociación política entre ETA y el Gobierno en 2005-2007. La reacción de estos fiscales no resulta acertada, porque no se corresponde con los fundamentos de las críticas que pretenden rebatir, las cuales se dirigen contra los superiores jerárquicos que impartieron instrucciones para trasladar a los tribunales la estrategia negociadora del Gobierno con ETA. Además, bastaría comparar la actual plantilla de la Fiscalía de la Audiencia Nacional con la vigente durante el proceso de 2005-2007 para apreciar las significativas ausencias que se han producido por cambios de destino y abandono de la carrera fiscal. Y las razones son evidentes.

No son los fiscales los que deben darse por aludidos en unas críticas que recuerdan cómo, desde el cese de Fungairiño, las jefaturas de la Fiscalía ejecutaron un plan de cobertura legal del proceso de negociación. Así fue como dejaron de pedir medidas cautelares contra dirigentes batasunos, privando de eficacia a la ilegalización de Batasuna. También declinaron la defensa de sus propias acusaciones, llegando al extremo del juicio a Arnaldo Otegui por enaltecimiento de la etarra Olaia Castresana, en el que, según consta en la sentencia absolutoria, hicieron «acto de presencia, de forma conjunta, el representante del Ministerio Fiscal como la letrada del acusado, ambos sin toga», escenificación muy reveladora de lo que estaba pasando.

Las directrices de estos y otros muchos episodios del mismo tenor —«kale borroka», De Juana Chaos, Egunkaria— estaban resumidas en algunas frases célebres del Fiscal General del Estado, Conde-Pumpido. Frases en ocasiones metafóricas —«el vuelo de las togas de los fiscales no eludirá el contacto con el polvo del camino»—; en otras, sugerentes —«la Justicia no está para favorecer procesos políticos, pero tampoco está para obstaculizarlos»—; o muy directas, como cuando se preguntó públicamente «si no hemos demasiado allá», al ilegalizar la mitad de las candidaturas de Acción Nacionalista Vasca. El problema no está en los fiscales sometidos al principio de jerarquía, aunque su Estatuto Orgánico prevea mecanismos para no acatar, sin más, órdenes ilegales. El problema, más bien el escándalo, fue el alineamiento del Ministerio Fiscal con un proceso de negociación incompatible con el Estado de Derecho.

Manifestación-trampa y un PP pro etarra
Pío Moa Libertad Digital 11 Abril 2011

Hace años señalé que Rajoy es solo muy poco menos proetarra (y pro separatista, y manipulador, y carente de cualquier honradez democrática) que Zapo. Lo cual sorprendió a la multitud de incautos ansiosos de ser engañados que componen el grueso de los votantes del PP. No fui a la manifestación del sábado pasado, sabiendo que ese partido estaría presente. Pues por di por descontado que sería una manipulación como aquella otra con la que llevó a la disolución el movimiento cívico dirigido por la AVT de Alcaraz. Después, el PP rajoyano se las arregló para neutralizar a la AVT y para unirse al gobierno delincuente de Zapo en “la política antiterrorista”. El propio Alcaraz cae a veces en la trampa semántica y habla de denunciar la política “antiterrorista” del gobierno.

Ya hace tiempo expresé mis reticencias a la manifestación, sospechosamente convocada después del éxito inesperado de la de Alcaraz. Tal como la ETA hace treguas-trampa, el PP apoya o promueve de vez en cuando manifestaciones-trampa. ¿Dónde estaba esa trampa? El PP proclamaba que la manifestación no era contra el gobierno, sino contra la ETA, y la pancarta lo decía. Pero en un país democrático se supone que la gran mayoría del pueblo está contra el terrorismo y no hace falta que lo exprese, porque solo se trata de luchar contra él, y para eso está el gobierno con sus medios prácticos. Es difícil concebir algo más irrisorio y tramposo que una manifestación contra la ETA.

La manifestación solo puede ser contra un gobierno que en lugar de combatir a la ETA colabora con ella, que la ha legalizado, le ha dado dinero público, proyección internacional, atacado a las víctimas, justificado el asesinato como forma de obtener recompensas políticas y diseñado, en obsequio a los terroristas, unos “estatutos de segunda generación”, a un paso ya de la balcanización de España. Jamás había contado la ETA con colaboradores como los gobiernos de Zapo secundados por un PP que afirma que el gobierno “sigue por el buen camino” y quiere convencer a la gente de que no hay nada malo en una política “antiterrorista” consistente en dar a la ETA casi todo lo que pide y en destrozar el estado de derecho y la unidad nacional. Tenemos algunas muy ligeras excepciones. Ignacio Cosidó echó en cara a Rubalcaba el caso del bar Faisán. ¿Sólo eso? Y Cayetana Álvarez de Toledo hizo suyo el grito de "Zapatero dimisión". ¿Dimisión? “Zapatero al banquillo” debería ser el grito. Porque la colaboración en gran escala con banda armada es un delito. Entre otros cometidos por este gobierno.

**http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/la-honradez-de-rajoy-54416/
**http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/mas-eternidad-3403/

** Rajoy: "El PP no quiere líos, ni discordias, ni problemas". El “mandado” (¿quién le mandará?) quiere decir que está dispuesto a tragar con todo lo que imponga el PSOE o la misma ETA. Por la “paz”, como Zapo, nada de líos. Y “mirando al futuro”, no sea que el pasado nos enseñe alguna lección penosa. La política española estos últimos siete años puede resumirse en un duelo de cretinos: el cretino iluminado y listillo y el acomodaticio-futurista de la nena angloparlante. Este último podría ser incluso peor que Zapo. Si llega al poder, que empieza a no estar tan claro, claudicaría ante cualquier chapapote que le montaran, para “evitarse líos”. Si es que no se adelantaba a los deseos de la izquierda, no fuera a haber “discordias”. Muchos creen que está acomplejado. Yo creo que no, que es así de mequetrefe. El problema es que ni en su mismo partido se le ve alternativa.

Algunos dicen que el voto al PP es el único útil, y que cualquier otro se pierde. Pero el voto al PP es perfectamente inútil, una pérdida de todo. España necesita algún otro partido con fuste e ideas claras de regeneración democrática y unidad nacional. Incluso para los que creen que el PP representa el “voto útil” es lo mejor, porque seguramente estimulará a unos votantes convencionalmente llamados de derecha, que normalmente se abstienen. Entre los dos podrían sumar muchos más votos contra nuestras antidemocráticas izquierdas y separatistas.

ETA
La persistente candidez "antiterrorista"
Guillermo Dupuy Libertad Digital 11 Abril 2011

Parece que algunos están descubriendo ahora que el alto el fuego de ETA permite tirotear gendarmes. Pues claro. Pero ¿es que no leyeron el comunicado de la banda terrorista y los nada novedosos términos de su tregua? Pero, ¿es que los criminales encapuchados de ETA no fueron suficientemente claros cuando nos aseguraron que este alto el fuego, además de estar condicionado a conseguir aquello por los que han venido asesinando, se limitaba a lo que ellos llaman "acciones ofensivas"? ¿Pero es que alguien en su sano juicio, tras leer los repugnantes y chantajistas términos de ese alto el fuego, podía albergar esperanza que esto, por parte de unos terroristas, podría incluir la posibilidad de que tampoco se liaran a tiros en el caso de que alguien fuera a detenerlos?

Por rasgos esperpénticos que, ciertamente, tuviera el atuendo con el que los terroristas explicaron el alcance y el porqué de su impresentable alto el fuego, nadie debería olvidar tampoco que iban vestidos de terroristas, no disfrazados de hare krishnas. Y, desde luego, los terroristas saben perfectamente que si los gendarmes franceses se acercan a ellos no es precisamente para chivarles nada con lo que puedan eludir una detención, sino para detenerlos. Digo esto, naturalmente, con el máximo reconocimiento y agradecimiento también para la inmensa mayoría de nuestros eficaces policías, víctimas también de la ignominia del Gobierno en el caso del chivatazo policial en el bar Faisán.

Si me sorprende esa persistente candidez en diarios que también parecen descubrir ahora que ETA no se ha disuelto y que "sigue activa", no menos me sorprende la de quienes, como no pocos del PP, parecen descubrir ahora que la reforma de la Ley Electoral llevada hace poco más de un año es insuficiente para impedir la infamia que constituye la permanencia de los proetarras en las instituciones. Desde el primer momento fue evidente, sin embargo, que esa reforma era una farsa completa, destinada toda ella tanto a salvaguardar el lamentable monopolio que la Ley de Partidos concede a la servil Fiscalía General del Estado a la hora de instar –o no– la ilegalización de formaciones que pudieran ser continuación de Herri Batasuna, como la de hacernos creer que los proetarras de ANV se colaron en las instituciones a pesar del Gobierno. El hecho cierto es que el PP apoyó esa reforma cuando ya entonces se sabía que si ANV se había colado en las instituciones era porque el Gobierno y su servil Fiscalía del Estado se habían negado a instar la ilegalización, siguiendo los compromisos que en este sentido el Ejecutivo había adquirido con la propia dirección de ETA durante la pasada tregua terrorista.

A pesar de todo lo anterior, la candidez de algunos y el cinismo de otros insiste en presentarnos al Gobierno como víctima de los engaños de ETA, cuando lo cierto es que el Ejecutivo ha sido y sigue siendo el principal suministrador de la mentira.

ETA no ha desaparecido
EDITORIAL El Correo 11 Abril 2011

La tregua y el enfrentamiento armado de los etarras en Francia son incompatibles

La detención ayer en el centro de Francia de dos peligrosos etarras, Itziar Moreno y Oier Gómez Mielgo, activistas bien conocidos y buscados por la Policía, tras herir gravemente a un gendarme en un control y eludir a tiros otro intento de interceptación, demuestra que la banda terrorista mantiene todavía su beligerancia, su condición de grupo violento. Como dijo ayer el lehendakari Patxi López, estas detenciones demuestran que «hay terroristas que todavía se resisten a abandonar la violencia». Gómez Mielgo pudo escapar cuando la Policía abortó en febrero de 2010 el intento de instalar una fábrica de explosivos en la ciudad portuguesa de Obidos, a las órdenes del dirigente etarra Karrera Sarobe, 'Ata'. Y Moreno es sospechosa de haber participado en la colocación de un coche bomba que destrozó el último día de 2008 la sede de EITB en Bilbao. Cabe suponer, por tanto, que sus desplazamientos por el país vecino perseguían la reconstitución de un comando, la preservación de su exigua pero indudable potencia de fuego para seguir matando o, cuando menos,

Qué miedo saber tanto
El tiroteo en Francia vuelve a dejar en evidencia el supuesto propósito de ETA de dejar paso a la vía política
TONIA ETXARRI El Correo 11 Abril 2011

Los voluntariosos emplazamientos al entorno político de ETA para que no desaproveche la oportunidad de rechazar (ni hablemos de condenar) los capítulos de terrorismo como los disparos contra un gendarme este fin de semana en Francia, sitúan a quienes los realizan instalados en el pedestal de los ingenuos porque este tipo de exhortaciones se están convirtiendo en un brindis al sol. Cuando se supo que los terroristas habían planificado atentar contra el lehendakari, Sortu se movió entre dos aguas. Así que no es previsible que sufran un ataque de civismo democrático ahora que los etarras que campaban por sus respetos, armados eso sí, en territorio galo, han dejado en evidencia a quienes sostienen que ETA está a punto de cerrar la persiana.

Pero la necesidad electoral de recobrar la normalidad política en Euskadi es tan imperiosa que casi todos los partidos -casi- quieren creer que Sortu-Bildu va a romper la burbuja de su lenguaje encriptado para rechazar la violencia futura que sigue amenazando a nuestro país. El consejero de Interior, Rodolfo Ares, instaba a los promotores de Batasuna-Sortu-Bildu a que se unieran a los demócratas pero él sabe muy bien que la adaptación a la democracia no es un fenómeno automático, que los mismos que han acompañado y justificado a los terroristas, se convierten ahora a la democracia forzados por las circunstancias a las que han sido conducidos por la justicia.

Que su adaptación responde a la necesidad de no perder poder en los ayuntamientos y diputaciones y que, por eso, han estirado unos estatutos hasta el límite permitido por la legalidad para poder entrar por la puerta grande en las instituciones. Si la conversión hubiese sido auténtica, les habría bastado con renegar de la trayectoria de ETA y con exigir su disolución. Pero no lo han hecho. La realidad de una banda que parece estar reorganizándose para seguir con su costumbre tradicional en cada tregua, les ha puesto entre la espada y los estatutos en más de una ocasión. Y todas, hasta ahora, las han desaprovechado.

De ahí que los manifestantes que acudieron a la convocatoria de las asociaciones de víctimas salieran a las calles de Madrid para exigir algo que todo el mundo puede entender: que ETA no esté presente en las elecciones del 22 de mayo. Tan sencillo como eso. Los manifestantes tenían sobrados motivos para no ocultar su desconfianza ante la posibilidad de que los amigos de ETA vuelvan a colarse por el ángulo más insospechado. A partir del momento en que empieza a tomar cuerpo la tendencia a valorar las sentencias de los tribunales a través de los votos discrepantes, las víctimas sospechan que hay mala intención contra ellos en un sector de la opinión publicada. Los mensajes del vicepresidente Rubalcaba les suenan correctos pero las intervenciones de aquellos socialistas que, en sede parlamentaria, exhiben su proximidad a los jueces minoritarios que entienden que a Sortu se la ha vetado con «conjeturas» les resultan inquietantes. ¿Incertidumbres? Muchas más de las que mostraron los manifestantes que, a pesar de su contención, han sido tachados en algunos casos de «extrema derecha».

Otra tendencia que se va asentando en una parte de esta campaña electoral: comparar a quienes critican al Gobierno socialista con la derecha extrema, forzando así una caricatura de esos ciudadanos que tienen sus razones para salir a la calle a pedir al Ejecutivo que se mantenga firme ante las presiones del entorno político de ETA. Las víctimas arropadas por PP y UPyD dejaron sobre la bandeja del Gobierno su preocupación. Una petición que Rubalcaba, mucho más hábil que los que descalifican a los manifestantes sin atreverse, por cierto, a hacer lo propio cuando salen a la calle quienes quieren ver a Sortu, sin condenar la violencia, en los ayuntamientos, habrá tomado ya buena nota.

Ayer la presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, fue equitativa, justa y clara cuando dijo que, de la misma forma que había rechazado siempre la «guerra sucia», no quiere ahora una «paz sucia». No se puede expresar con más claridad en tan pocas palabras un mensaje de lucha por la libertad . Estamos atravesando momentos de gran tensión política y división entre los partidos. Suele ocurrir cada vez que ETA pone a sus peones a trampear con la legalidad.

El revuelo de las actas de la negociación entre la banda y el Gobierno han enturbiado más el terreno pantanoso. Quienes intentan dar un brochazo a las negociaciones diciendo que todos los gobiernos «hicieron lo mismo» o pretenden engañar a la sociedad o son unos perfectos desinformados. Javier Zarzalejos, secretario de la presidencia en tiempos de Aznar, contó su propia vivencia de los contactos con los terroristas. Nada que ver. No se puede comparar la única reunión que los emisarios de aquel Ejecutivo mantuvieron en Suiza durante dos horas y media tras nueve meses de tregua, con los 65 encuentros durante los gobiernos de Zapatero y las doscientas reuniones con Batasuna, según declaraciones en sede judicial. Léanlo.

Con el testimonio de este protagonista, a su pesar, -que ayer publicó este periódico- se arroja una luz impagable sobre un episodio de la desgraciada historia de las conversaciones, amagos, trampas y contactos con que ETA ha intentado ir confundiendo a los ejecutivos de España y a la opinión pública. Con artículos como el de Zarzalejos, resulta difícil manipular la historia.

Consultas catalanas
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 11 Abril 2011

SI la hipocresía es el homenaje que la virtud rinde al vicio (Oscar Wilde), esas «consultas soberanistas» que han venido celebrándose en Cataluña constituyen el mayor monumento a la hipocresía de los últimos tiempos. Primero, porque pretenden demostrar lo contrario de lo que realmente muestran. Segundo, porque se trucan los resultados de forma escandalosa. Y tercero, porque no se lo creen los propios convocantes. En una palabra: son un timo. No dudo que haya incautos que piquen, como en todos los timos. Pero tanto en su forma como en su fondo, estamos ante la versión política del timo de la estampita.

La primera impostura viene de su nombre: consultas soberanistas. Dando a entender que se trata de un referéndum por la independencia. Pero los convocantes saben perfectamente que esas son palabras mayores que asustan a mucha gente, así que les han puesto un nombre que luce mucho y compromete muy poco. La segunda impostura es la de los resultados. «El 90, el 80 por ciento han dicho sí», claman los titulares. Olvidando que la participación ha sido escasa. Todavía en los pueblos, donde todos se conocen y aburren, acuden, pero en las ciudades, cuanto más grandes son, menos afluyen, estimándose que la media será del 18 por ciento. Que es el porcentaje de independentistas de verdad que viene dándose en Cataluña. Son los que han acudido, el resto tenía cosas más importantes que hacer. Lo que significa que un 82 por ciento no desea en mayor o menor grado la independencia.

La última impostura es la más escandalosa y Convergencia la personifica: apoyó la consulta soberanista del domingo, pero el miércoles va a abstenerse cuando el Parlament vote la «declaración de independencia» que ha presentando el partido de Laporta. Dejando al PP y al PSOE que se la carguen. Y quedando como lo que realmente son: como unos independentistas de boquilla, pues nadie mejor que ellos saben que la independencia no favorece a Cataluña. Amagan, por tanto, pero no dan. Usan el independentismo para ganar votos por un lado y para extraer las mayores concesiones posibles al Gobierno español por el otro. Es el juego que vienen practicando desde la transición y les ha ido muy bien. A ellos. Otra cosa es, al pueblo catalán.

Pues me atrevo a decir, a la luz de los hechos, que el nacionalismo está representando un enorme lastre para Cataluña. Si ha perdido rango respecto a otras regiones españolas que iban muy por detrás de ella, se debe precisamente a esa carga adicional. ¿Han intentando ustedes conducir con el freno de mano alzado? Pues eso representa el nacionalismo en el mundo global de nuestros días. Aunque déjenme añadir que el mayor freno de la Cataluña actual es su clase política, tan inútil, tan corrupta, tan alejada de los intereses de la gente como la del resto de España.

Cataluña
Referéndum en el súper
Cristina Losada Libertad Digital 11 Abril 2011

La parodia de referéndum que culminó este domingo en Barcelona con la expresa bendición de la Abadía de Montserrat, de antiguo conversa a la religión nacionalista, logró aquello por lo que suspiran celebrities, políticos y aspirantes al cuarto de hora de fama: minutos y minutos de publicidad. Fuese en la cadena al servicio de la Generalidad, fuese en la cadena pública española, fuese donde fuese, pues fue, la mascarada no sólo obtuvo el privilegio del anuncio extenso, sino el impagable favor de que se asimilara a una consulta formal y seria. Esto es, tal y como si los recipientes acristalados fueran urnas, los papeles que contenían fueran votos, las mesas estuvieran instaladas en colegios electorales y la farsa toda se tratara de un auténtico referéndum, no menos verdadero por su carencia de efectos "vinculantes".

Más que una gran participación del público, cuyos límites son bien conocidos, los organizadores, miembros de esa sociedad civil fantasma que es mero apéndice del poder, buscaron ese efecto óptico. Así, revistieron la charlotada del ropaje que se reserva para las convocatorias regladas. Pero hasta una consulta de las que se celebran en cualquier república bananera guarda mayor respeto a los procedimientos homologados que la estafa orquestada por los nacionalistas catalanes. Desde diciembre hasta abril ha durado la "votación", cuatro meses durante los cuales entre siete y diez mil voluntarios han perseguido a sus presas por calles y plazas. Por si escaseaban las capturas, rebajaron la mayoría de edad política a los dieciséis y concedieron, generosos, el "derecho de voto" a inmigrantes. Aunque el detalle que mejor exhibe la calidad de la simulación y las garantías que la rodeaban es el lugar donde se custodiaban –es un decir– los recipientes: en los almacenes de un supermercado.

Esa fraudulenta votación que Jordi Pujol califica de "radicalmente democrática", y a la que el PSC reconoce una participación "notable", debería pasar a la historia de la truhanería política como el referéndum del Bon Preu, que tal es el nombre del acogedor súper. No sólo en honor del hospitalario establecimiento, sino como síntesis del señuelo que ofrece el nacionalismo catalán: la independencia como un gran negocio. Y desde luego que lo es el camino hacia ella. Hasta el día de hoy, los dos grandes partidos siempre han dado a los promotores del secesionismo la plena seguridad de que sus maniobras les salen gratis. Qué digo gratis. Aún los premian.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Jugar con fuego
El editorial La Razón 11 Abril 2011

La ronda de pseudo-referendos puesta en marcha hace año y medio en Cataluña por los grupúsculos independentistas culminó ayer su última etapa en Barcelona. La experiencia no alcanzaría más interés que unos juegos florales para consumo interno de una minoría si no fuera porque en ella han participado todos los consejeros de la Generalitat, con el presidente Artur Mas a la cabeza. Los dirigentes de Convergencia son muy dueños de permitirse ciertas frivolidades o de jugar al escondite con sus votantes, pues mientras los domingos votan «sí» a favor de la independencia, los miércoles lo hacen en contra o se abstienen en el Parlamento autónomo.

Pero cuando se ocupan cargos de gobierno en la institución que representa al Estado español, lo mínimo que les exige la ciudadanía es coherencia y lealtad a sus juramentos. Resulta ilustrativa y sonrojante la incongruencia de la consejera de Justicia, Pilar Fernández Bozal, que no dudó en votar en la misma consulta soberanista que meses atrás combatió como abogada del Estado. Parece evidente que el voto de los consejeros responde a la consigna dada por Mas de participar en esta especie de divertimento dominical para no perder terreno entre la minoría independentista. Grave error. El presidente de Cataluña está obligado por la dignidad de su cargo a no jugar con frivolidad y menos aún con fuego. La excusa de que votó a título individual no sólo es inaceptable, es incluso hiriente para los catalanes, pues es como decirles que tienen un presidente constitucional sólo a tiempo parcial. Mas debería tomar nota de la irreprochable conducta de su compañero de coalición, Duran Lleida, que se ha negado a secundar la mascarada. ¿Con qué autoridad moral podrá exigir al Gobierno de la nación un trato de igual a igual quien instiga y anima a romper con el Estado? ¿Cómo compagina el voto por la independencia con pedir a los españoles que suscriban Bonos de la Generalitat? Se equivoca, también, al creer que su prestigio sale indemne del trance, pues esas consultas soberanistas son identificadas como el pasatiempo político de fin de semana de los radicales.

Desde luego, no es inocuo este juego de la oca independentista. Aunque los datos que ofrecen los organizadores (indemostrables, por otra parte) arrojan unos resultados ridículos para sus expectativas, lo cierto es que se han puesto en marcha personal, equipos, material e infraestructuras públicas al servicio de una opción política que es muy minoritaria. La abierta complicidad de entidades municipales en la organización y ejecución, además de constituir una ilegalidad, supone un fraude a los intereses de la gran mayoría catalana, que es contraria a la independencia y está mucho más preocupada por los fuertes recortes presupuestarios de su Gobierno que por experimentos gaseosos. En lo que debe centrarse Artur Mas es en ajustar sus presupuestos sin sacrificar la salud de los ciudadanos, la educación de los niños o la atención a la tercera edad, en vez de perder el tiempo en pseudo-referendos que sólo pueden conducir a la frustración y la melancolía porque el rechazo a la independencia de Cataluña es general en esta comunidad y en el resto de España.

Cómo inflar currículos soberanistas

«Quiero pensar que Artur Mas no ha pretendido aprovechar su cargo para inflar artificialmente, no sólo los currículos soberanistas de los dirigentes de CiU, sino también la masa social que apoya la independencia»
maría jesús cañizares ABC Cataluña 11 Abril 2011

Quiero pensar que la decisión de la vicepresidenta catalana Joana Ortega y de la consejera de Justicia, Pilar Fernández Bozal, de acudir a votar en la consulta independentista celebrada ayer en Barcelona en loor de minorías no responde, en el primer caso, a un intento de hacerse perdonar por haber inflado su currículo —maliciosos convergentes aseguraban en «petit comité» que la inacabada carrera de la dirigente de UDC potenciaba una imagen de «consejera florero»—, y en el segundo, de hacer olvidar que fue autora de un informe sobre la alegalidad de este tipo de referendos cuando ejercía de abogada del Estado.

Quiero pensar que Artur Mas no ha pretendido aprovechar su cargo para inflar artificialmente, no sólo los currículos soberanistas de los dirigentes de CiU, sino también la masa social que apoya la independencia para, en un par de legislaturas, convocar un referendo similar al del Quebec. «¿Quién podría haber imaginado que un presidente de la Generalitat apoyaría esta consulta?», jaleaba el portavoz de Barcelona Decideix, Alfred Bosch en el mitin final del pasado viernes. Muchos votantes de CiU también se lo preguntan.

Quiero pensar que el candidato a la alcaldía de Barcelona de CiU, Xavier Trias, acudió a votar convencido y no porque «es lo que toca» en época preelectoral. O porque, de esta forma, uno no se queda fuera de ese reparto de carnés de catalanidad al que son tan aficionados los dirigentes nacionalistas. Trias, efectivamente, está en campaña y también el alcaldable del PP, Alberto Fernández quien, según me cuentan, encargó filmar a su contrincante mientras votaba junto al número dos de CDC, Oriol Pujol, para disponer así de una imagen para la posteridad. Por cierto, parece que al hijo de los neoindependentistas Jordi Pujol y Marta Ferrusola le gusta practicar ante las cámaras aquello del «¡dientes, dientes!» que aconsejaba Isabel Pantoja.

Quiero pensar, finalmente, que los observadores internacionales desplazados a Barcelona no lo han hecho para velar por la transparencia de un proceso electoral sin censo oficial ni carácter vinculante. Eso sí, la experiencia es digna de análisis, pues calificar de éxito un referendo en el que ha participado el 20% de los barceloneses y ha aumentado el «no» dice mucho del carácter mesiánico de sus organizadores que, aseguran, no quieren ser juzgados por el resultado, sino «desde la atalaya de la historia» (Sic).

Círculo Balear reprocha al PP que no vote contra la imposición del catalán a empresas
El Consell de Mallorca aprueba que las compañías contratistas tengan que presentar la documentación en la lengua regional
 www.lavozlibre.com 11 Abril 2011

Madrid.- La Fundación Círculo Balear (FNCB) denuncia que "la obsesión enfermiza del PSOE por imponer el catalán en todos los ámbitos de la sociedad perjudica la iniciativa empresarial". En un comunicado, la asociación revela el "último ejemplo" de este hecho, sucedido el pasado jueves, cuando el Consell de Mallorca aprobó un reglamento que obliga a las empresas contratistas a presentar la documentación en catalán.

La normativa, que fue paralizada en diciembre de 2010 por discriminatoria, ha sido aprobada ahora después de que el PSOE haya corregido la ilegalidad cambiando la expresión "en catalán" por "al menos en catalán".

"Ciertamente, se ha aprobado la misma obligación: las empresas tendrán que redactar la documentación en catalán y utilizarlo en sus relaciones con la Administración. Entre otras cuestiones obliga a las empresas a prestar servicio con personal que tenga un nivel 'adecuado' de catalán y que esta lengua se utilice hasta en los sistemas informáticos y las máquinas de café", afirma el colectivo presidido por Jorge Campos.

"Esta normativa se traduce en una nueva traba administrativa para el libre mercado, que perjudica la iniciativa empresarial y la competitividad de los contratistas en una época de serias dificultades económicas", añade Círculo Balear.

A la asociación no le sorprende que la iniciativa provenga del PSOE de Mallorca, liderado por la nacionalista Francina Armengol, pero "causa preocupación que no obtenga la oposición del Partido Popular. Máxime cuando el partido liderado por José Ramón Bauzá está basando su campaña en el ámbito lingüístico en el compromiso de modificar la actual normativa que impone el catalán en la educación, en la Administración y en la esfera privada de las personas y empresas".

Círculo Balear considera que "esta actitud del PP resta credibilidad a sus promesas electorales basadas en recuperar el bilingüismo y la libertad lingüística". El colectivo dice no entender que "el actual responsable de la comisión educativa del PP balear, Rafael Bosch, pueda ser el futuro consejero de Educación y Cultura que deberá encargarse de acometer las reformas normativas que desde la dirección del PP balear se están anunciando, cuando en la votación del Consell de Mallorca Bosch justifica su abstención indicando que lo hace 'absolutamente en positivo' sin cuestionar la obligación a las empresas, declarándose 'defensor de la lengua propia', el catalán, y dando a la normativa que obliga a usar el catalán en las empresas 'todo el apoyo que le puedo dar".

El debate sobre la identidad colectiva
Nación contra Estado
Donde no surge la artificialidad del derecho reina la naturalidad de la venganza y la ley del más fuerte
Joseba Arregi http://www.elperiodico.com  11 Abril 2011

Cuando un nacionalista periférico quiere criticar a España recurre a la palabra Estado: España es un Estado, algo artificial, frente a la naturalidad de la nación. España no es una nación, es solo un Estado. Molesta incluso que haya quien se atreva a calificar al Gobierno de España-Estado como Gobierno de la nación (Josep-Maria Terricabras).

En contra de la artificialidad del Estado, la naturalidad de la nación es algo positivo. Posee el calor de lo comunitario frente a lo convencional de lo social, constituido por reglas y procedimientos, mientras que la nación es sentimiento, identidad, identificación.

En unos documentos redactados por personas cercanas al mundo de ETA-Batasuna en los momentos posteriores a la caída del muro de Berlín y a la implosión del imperio soviético, se preguntaban qué podría suceder al proletariado como motor de la historia tras el fracaso. Y su respuesta fue que eran las naciones sin Estado las que tomaban el relevo. De ahí provienen las estrechas relaciones que el mundo de Batasuna pudo establecer con los movimientos indigenistas de Latinoamérica, con Morales y Chaves.

En este tipo de planteamientos se puede apreciar tanto la defensa de comunidades naturales -los buenos salvajes de Rousseau, todavía no podridos por la artificialidad de la civilización- como la voluntad troskista de destrucción del Estado como sistema objetivo de opresión de la libertad subjetiva colectiva. En este sentido, las naciones nunca pueden llegar a formar Estado propio, pues mimetizarían la opresión inherente a la forma Estado. La apuesta revolucionaria por la nación es la apuesta por la revolución permanente, que se niega a institucionalizarse.

La naturalidad de la nación no llega más allá de lo que la raíz del nombre indica: producto del nacimiento. La defensa de la nación indica la defensa de lo devenido, de lo que ha llegado a ser de forma natural, biológica. El historiador Hagen Schulze (Estado y nación en Europa, 1994) escribe: «Natio es un viejo concepto tradicional, heredado de la antigüedad romana, que califica originariamente el nacimiento o descendencia como característica diferenciadora de grupos de todo tipo. Cicerón, por ejemplo, reunió bajo este concepto un grupo de población, los aristócratas, mientras que la natio para Plinio era una escuela de filósofos. Sin embargo, encontramos también de modo llamativamente frecuente natio como el concepto opuesto a civitas, es decir, como pueblo incivilizado que no conoce ninguna institución común, más o menos, con el mismo sentido con el que los ingleses de hoy hablan de natives, los franceses de natifs, los alemanes de Eingeborenen. Los paganos de la Vulgata, los bárbaros de Isidoro de Sevilla, las hordas musulmanas infieles de Bernardo de Claraval eran naciones, y también las grandes tribus germanas de la edad media temprana, los francos, longobardos o burgundinos eran descritos como nationes porque tenían ciertamente cada una su origen, pero aparentemente sin aquella estructura interna política y social que constituye un pueblo civilizado» (p. 88-9).

Aunque ya se nos haya olvidado, existía no hace tantos años un Estado que se llamaba Somalia, y que constituye uno de los llamados por la ONU agujeros negros, lugares en los que la estructura estatal se ha disuelto y reina el poder de las tribus o de los señores de la guerra. Los agujeros negros corren el riesgo de convertirse en lugares propicios para el asentamiento del terrorismo, lugares en los que no se plantea la cuestión del monopolio de la violencia, y aún menos la cuestión de la legitimidad de la violencia, de su sumisión al derecho.

Las naciones son imaginadas. Nada hay de natural en ellas. Sus fronteras son borrosas, fruto de la sangre y el semen, de guerras y matrimonios dinásticos. Francia y Fráncfort reciben su nombre de la misma tribu, los francos, una tribu germana. Y como decía Bernard Shaw, EEUU de América y la Gran Bretaña son dos países separados por la misma lengua.

Lenguas son el castellano, el catalán y el euskera, pero también la ciencia moderna tiene su propio lenguaje, como lo tiene internet. Y la cultura europea es una compartida a partir de unas herencias comunes -la filosofía griega, el derecho romano, la percepción y vivencia del tiempo hebreas- y dicha en distintas lenguas que comparten no pocas raíces comunes como cuando ingleses y españoles dicen window o ventana, y franceses y alemanes fenêtre o Fenster.

No cabe duda de que los sentimientos de pertenencia acompañan al ser humano en toda su historia y que la razón universal debe tenerlos en cuenta si no quiere ser descarnada e impotente. Pero también es de tener en cuenta que donde no surge la artificialidad del derecho y del Estado reina la naturalidad de la venganza y de la ley del más fuerte. Es peligroso jugar con contraposiciones arriesgadas. Si maduramos individualmente por la capacidad de rebelarnos contra las generaciones anteriores, no anulemos esa capacidad por pensarnos colectivamente.

Presidente de Aldaketa (Cambio para Euskadi).

Rivera: Por primera vez en más de 70 años se podría estudiar conjuntamente en castellano y en catalán
http://www.ciudadanos-cs.or  11 Abril 2011

Ciutadans (C's) ha presentado una proposición de ley de modificación de la Ley de Educación para que en las escuelas públicas se pueda estudiar en las dos lenguas oficiales

El presidente de Ciutadans (C’s), Albert Rivera, y la diputada, Carmen de Rivera, han anunciado, en rueda de prensa en el Parlament, la presentación de la proposición de ley de modificación de la Ley de Educación. Rivera ha explicado que la modificación “prevé que se pueda estudiar, en la red de escuelas de servicio público, en las dos lenguas oficiales, el castellano y el catalán, con la incorporación progresiva del inglés”.

Asimismo, Albert Rivera, ha explicado que “si se aprobara esta modificación sería un momento histórico porque, por primer vez en más de 70 años, se podría estudiar conjuntamente en la escuela pública tanto en castellano como en catalán”. El presidente de C’s ha querido matizar esta afirmación y ha recordado que “durante los 40 años de dictadura no se podía estudiar en catalán y, posteriormente, durante los 30 años de democracia no se ha podido estudiar en castellano, así que, este modelo que presentamos es por primera vez un modelo de convivencia lingüística”.

El articulado de la actual Ley de Educación de Cataluña (LEC) “estaba redactado de manera excluyente, es decir, sólo había una lengua vehicular que era el catalán, no se prevén más que dos horas de castellano de las 30 horas a la semana en el sistema educativo público. Lo que hacemos con esta modificación es que de manera equilibrada y conjunta se pueda estudiar en las dos lenguas”, ha asegurado Albert Rivera.

Con esta proposición, C’s pretende “normalizar y garantizar el uso conjunto y equilibrado del catalán y del castellano en la enseñanza” ha manifestado el líder de C’s. En este mismo sentido, Rivera añade que “los alumnos tienen derecho a ser educados en las dos lenguas oficiales de Cataluña”. C’s pretende crear “un sistema bilingüe, en cuanto a cumplimiento del ámbito y del régimen jurídico y político, y por una otro lado, la incorporación del inglés”. De esta manera, C’s propone como modelo que “se impartan un 40% de clases en castellano, un 40% en catalán y hasta un 20% en inglés”.

Rivera ha recordado que “el Tribunal Constitucional ya sentenció que el catalán fuera lengua vehicular no excluía al castellano, que es lo que está pasando ahora”. Del mismo modo, el presidente de C’s también ha explicado que “el Tribunal Supremo también emitió tres sentencias para que en Cataluña las dos lenguas oficiales fueran presentes como lenguas vehiculares”.

Para concluir, el presidente de C’s, Albert Rivera, ha manifestado que pretende “que lo que es normal en la calle sea normal en las aulas. Una sociedad bilingüe, merece una escuela bilingüe”.



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