AGLI

Recortes de Prensa   Martes 12 Abril 2011

 

China
La barbarie lingüística de Zapatero
Agapito Maestre Libertad Digital 12 Abril 2011

La "defensa" de la lengua española que ha hecho Zapatero, en China, revela algo peor que cinismo. La metáfora es siempre terrible, casi una impostura permanente, utilizada por un bárbaro que desconoce por completo que una lengua es antes que nada comunicación... Sí, sí, comunicación de todo, de lo malo y de lo bueno, de lo absurdo y de lo cuerdo, del bien y del mal... Una lengua que sólo pudiese expresar el lado afirmativo del mundo no sería una lengua de comunicación, toda vez que ocultaría su parte negativa, sino un instrumento de manipulación. Cuando Zapatero dice en términos metafóricos que quien aprende a decir amigo o paz ya conoce la semilla del español, está engañando a los chinos y a los españoles. Estamos ante un gran impostor; más aún, cuando las palabras se desvían de su genuino sentido, como decía Kraus, comienza a reinar por todas partes la impostura.

La descomposición moral de una sociedad tiene su mejor reflejo en la negación de su lenguaje. Zapatero es, entre todos los políticos occidentales, el gobernante que ha hecho del cuestionamiento de la terminología negativa de la lengua española su principal "política". La ocultación de las palabras "feas" ha sido el principal instrumento del socialismo para ocultar la realidad. Todo ha sido una farsa lingüística. Todo es aún una falsificación del lenguaje. Del mismo modo que no quiso nunca pronunciar la palabra crisis para ocultar la crisis real, también ahora, con una desfachatez propia de los lenguajes totalitarios, dice que nuestra lengua no tiene las palabras "enemigo" o "guerra". ¡Cuánto analfabetismo!

Mantener que la verdadera semilla del español está en las palabras "amigo" o "paz" significa la negación de la esencia de nuestra lengua o de cualquier otra, a saber, la posibilidad de comunicar lo negativo de la realidad. Por eso, precisamente, digo que grave es que Zapatero defienda en China lo que no es capaz de defender en España; cobarde es, en verdad, que Zapatero intente defender en China lo que no se atreve a garantizar a los niños españoles en Cataluña, País Vasco, Galicia, Comunidad de Valencia y las Islas Baleares, a saber, educarse en la lengua oficial del Estado, el castellano o español. Pero es aún peor, muchísimo peor que esa cobardía, la amputación que hace de una lengua, como el español, al reducirla a su mera terminología positiva.

Zapatero ha llevado hasta sus últimas consecuencias las tesis mostrencas que un día le aconsejó Geoge Leakoff: "El político tiene que hablar siempre en metáforas con palabras de significado positivo". Se trata de ocultar lo real, las cosas tal y como son, por encima de cualquier otra consideración política o moral, a través de la ocultación de las palabras que expresan lo negativo de la realidad. Esta visión absurda del lenguaje sigue siendo la base de la política autoritaria de Zapatero. Por este camino de mutilación lingüística, Zapatero ha intentado que no podamos ni nombrar esas realidades terribles que responden a los vocablos, también españoles, terroristas y víctimas. Fue y es una de las bases de su negociación con ETA: la negación de la víctima implica la ocultación del terrorista

En fin, porque a un político demócrata hay que exigirle que exprese con propiedad las cosas, me rebelo ante el discurso "metafórico" y manipulador de Zapatero cuyo único objetivo es dejar de creer en las palabras que empleamos. He ahí, insisto, la raíz de la muerte del valor moral de la democracia española.

Educación en España
Tiene razón Granados: cuanta más educación tengan los jóvenes, menos votarán al PSOE.
Óscar Elía www.gaceta.es 12 Abril 2011

Tres crisis históricas, intelectual una, política otra y económica la tercera, han afectado a la izquierda occidental. La intelectual, a finales de los años sesenta del pasado siglo, cuando sustituyó la racionalidad marxista por la vulgata progresista-posmoderna, la ecologista, feminista o islamofílica. La política, con la caída del Muro de Berlín y el desmoronamiento del paraíso socialista, cuando mostró su incapacidad para construir una alternativa a la democracia liberal. La económica en 2008, con la hipertrofia del Estado de bienestar, y el fracaso de la socialdemocracia y el gasto público. En otros países, estas crisis han supuesto el descrédito progresista. En España no. Es el único país de nuestro entorno donde el partido de la derecha, incapaz de cantar victoria, aún acude cabizbajo a la izquierda en busca de legitimidad política y social. ¿Cómo es posible? Es la educación: en España está enferma de dos males relacionados: la bajísima calidad y el altísimo adoctrinamiento, fruto de la ideologización izquierdista del sistema educativo. Este genera mentes progresistas a escala industrial.

Una sociedad educada en el relativismo intelectual y en el subjetivismo moral es incapaz de distinguir el bien del mal, lo justo de lo injusto, la verdad de la mentira. Alérgica al rigor, la razón, al esfuerzo o la excelencia; embrutecida escolarmente por la LOGSE o la LOE; y rebajada a la animalidad lúdica de Sálvame, La Noria, o Física y química, no extraña que la sociedad española aún mantenga en alta estima la ideología progresista, que por sus fracasos debiera estar arrinconada al fondo del trastero de la historia y la sociedad.

Por eso tiene razón Granados: cuanta más educación tengan los jóvenes, menos votarán al PSOE. El problema es que exigirán también al PP menos centrismo y más valores. Que es lo que parece que da pánico a sus responsables, cuando anuncian, cabizbajos ante la izquierda, que no derogaran Educación para la ciudadanía.

El músculo político
HERMANN TERTSCH ABC 12 Abril 2011

EL señor Mariano Rajoy se ha ido a Berlín a ver a la señora Ángela Merkel. Eso está muy bien. A doña Ángela le conviene saber que el viejo amigo Mariano tiene planes razonables para el caso de que, después en las próximas elecciones generales, pueda formar Gobierno en España. Le quitará algún peso de encima a la cancillera saber que ese hipotético gobierno aplicará las reformas necesarias en la convicción de que son lo mejor para España. Y no por pura obligación, en contra de sus propias convicciones ni buscando siempre la trampa para aguarlas o retrasarlas. Que tras la ambición del cambio político en España hay unos principios ideológicos, una confianza en la libertad y en la competencia, una voluntad de imponer el rigor en las cuentas y de poner fin a los eternos cambalaches con los poderes fácticos más reaccionarios de este país como son los sindicatos, las tramas corporativas, los sistemas clientelares y los nacionalismos voraces.

Que hay vocación de imponer, ahora que la necesidad ahorca, un sistema de unidad de mercado, liquidación de la jungla regulatoria y disciplina presupuestaria en unas taifas que han desarrollado una costumbre ya maníaca de chulear al Estado central. Confiemos en que Rajoy sea más explícito en Alemania de lo que es aquí, porque si no la señora Merkel puede pensar que la diferencia entre Rajoy y Zapatero estriba sólo en que el registrador de la propiedad hará las cuentas más limpitas que el truhán y soñador. Si así fuera, Merkel podría perder las esperanzas en que en España el cambio sea algo más que dejar de presentar presupuestos mentirosos, cuentas trucadas o expectativas inventadas. Esto es necesario por supuesto, pero no suficiente. No va a bastar con que el próximo Gobierno no sea mentiroso. Va a tener que ser capaz de trasladar —y hacer entender y asumir— a los españoles el mensaje fundamental de lo que está sucediendo en este momento en la Unión Europea y que el Gobierno Zapatero ha ocultado tras esas ridículas cortinas

sobre los halagos a su buena tarea en las reformas. Vanagloriándose de pírricas victorias como no caer inmediatamente después de Portugal en el pozo del rescate o tener unas semanas distraídos a los mercados. Se trata de que los españoles entiendan que la disciplina dentro del club exige una profundísima recomposición de todo nuestro sistema. Y que la alternativa es catastrófica. ¿Será capaz Rajoy? Hablamos del caso de que pueda gobernar. Lo que todavía no está escrito. Pero aún más urgente es saber si es capaz Rajoy de presentar a los españoles una alternativa real y esperanzadora a partir de esa certeza de la dureza del cambio. Porque esa travesía por un desierto que será larga tiene que apoyarse en factores de motivación que han de ser políticos. Habrá de convencer a los españoles de que podemos vivir más libres, conscientes y motivados embarcados en la tarea de sacar adelante cada uno su vida y todos juntos un proyecto nacional. Para salir del pozo negro del desánimo y la quiebra en el que nos ha sumido el socialismo, hace falta también orgullo y ambición, perspectivas y esperanza.

Por desgracia, Merkel puede infundir hoy poco ímpetu a Rajoy. Ha demostrado en estos meses cómo se desmonta un liderazgo esperanzador. Su populismo y afán de agradar, el neutralismo en Libia, la pirueta antinuclear, su falta de pulso en suma, la han dejado malparada. No la den por muerta. Muchos creen en su recuperación. En que dará la sorpresa. En su músculo político. Si Rajoy tiene ese recurso convendría que acordaran mostrarlo juntos. Eso sí, pronto.

Víctimas
Las víctimas tienen su papel en los procesos de erradicación de la violencia, cierto. Pero ese papel nunca podrá ser, en un Estado de Derecho consolidado, ni protagonista ni relator: su papel es el más humilde de ser testigos o símbolos
J. M. RUIZ SOROA El Correo 12 Abril 2011

El Estado de Derecho de los países liberales y democráticos nunca ha tenido un lugar especial para las víctimas de los actos delictivos violentos que se produjeran en su ámbito. Y esta ausencia no ha sido casual, ni ha constituido un olvido del Derecho, sino que se ha correspondido exactamente con la filosofía que hay detrás del tratamiento conceptual y práctico que se concede al fenómeno social del delito. En efecto, el delito no es catalogado como tal porque se trate de un caso de daño causado injustamente a otra persona (la víctima), sino porque supone una transgresión voluntaria del orden jurídico en que se fundamenta la convivencia de todos. Lo relevante para el Derecho no es el hecho de que se haya causado un daño concreto a alguien, sino la rebelión del infractor contra las normas generales.

En las sociedades antiguas era el daño inferido a otra persona el que se valoraba como crimen. El crimen era algo esencialmente privado, se traducía en una relación personal entre victimario y víctima, y era ésta última la titular del derecho a perseguir al culpable y exigir una retribución por el mal sufrido. O a perdonarle. Por el contrario, el Estado moderno valora la acción delictiva en tanto en cuanto se opone a un orden jurídico general, y lo que pretende al sancionar al delincuente es restaurar la plena vigencia del orden jurídico. Resarcir a la víctima es sólo una función complementaria y accesoria del Derecho, nunca la principal. Es por ello por lo que en el proceso penal los papeles protagonistas están atribuidos al delincuente al que se juzga y al Estado de Derecho que acusa y sentencia. La víctima tiene un papel excéntrico o marginal al proceso jurídico.

Ahora bien, en la política moderna ha tenido lugar un fenómeno peculiar, y es el de la revalorización (política) del papel genérico de víctima. Los ciudadanos se conciben a sí mismos como víctimas, la sociedad va poco a poco convirtiéndose en un conglomerado inestable de víctimas de todo tipo, y no existe mejor título de legitimación política para defender cualquier pretensión que el de presentarse a sí mismo como víctima de alguna injusticia, concreta o cósmica. Hoy en política nadie quiere ser víctima pero todo el mundo quiere haberlo sido en el pasado.

Este fenómeno político se ha trasladado al ámbito del Estado de Derecho y asistimos hoy algo perplejos al caso de que las víctimas de los delitos, sobre todo cuando son repetidos y colectivos, reclaman un papel protagonista en su persecución y tratamiento. Las víctimas se consideran investidas de una especial legitimación para formular sus opiniones, sus intereses y sus exigencias con respecto al fenómeno delictivo y todo lo que le rodea. Y, efectivamente, la sociedad mediática en que vivimos les concede una enorme atención, pone su foco sobre ellas.

Esta reaparición social de las víctimas tiene algún rasgo positivo, sin duda: las víctimas han estado en ocasiones muy escondidas y olvidadas (el terrorismo vasco es paradigmático al efecto); en otras ocasiones, han sido precisamente las víctimas las que con su presencia dolorida y su exigencia permanente de restaurar sus derechos, han contribuido al efectivo castigo de los culpables de crímenes odiosos (Sudamérica). Las víctimas han operado como ejemplos vivientes de los derechos humanos conculcados, han concretado con su humanidad doliente la configuración abstracta y objetiva del Estado de Derecho. Son y serán siempre un acicate permanente para activar a Estados de Derecho ausentes o insuficientes.

Y, sin embargo, creo que no conviene en este punto dejarse llevar por una fácil 'victimolatría' y llegar al extremo de configurar a las víctimas como protagonistas del proceso democrático de erradicación de la violencia y retribución por los delitos cometidos. Porque hay un fondo de razón muy evidente en la desconfianza con que el Estado de Derecho ha observado siempre la actuación de las víctimas: el hecho cierto de que se trata de personas concretas, cargadas por ello con todos los sentimientos e intereses propios de la subjetividad humana. No se trata de afirmar que el delito es ante todo una cuestión pública, mientras que el daño sufrido sería una cuestión privada. La distinción no se traza entre lo público y lo privado, sino entre la consideración abstracta y objetiva de la norma jurídica, y la visión concreta y subjetiva de la víctima. La relevante es la primera, y quien la protagoniza es la comunidad democrática de ciudadanos. Las víctimas son personas y su propio dolor las somete a constricciones evidentes, nunca serán jueces fiables.

Las víctimas tienen su papel en los procesos de erradicación de la violencia y deslegitimación del terrorismo, cierto. Pero ese papel nunca podrá ser, en un Estado de Derecho consolidado, ni un papel protagonista ni un papel relator: su papel es el más humilde de ser testigos o símbolos. Un papel difícil de mantener, ante la tentación constante de bajar a la arena pública e intervenir en la refriega política enarbolando el mal sufrido como título. Pero si así lo hacen, las víctimas no son ya símbolos de nada, sino unos simples ciudadanos más: y la sociedad podrá preguntarse por qué debería tenerles en cuenta más que a otros.

Islandia sí es una revolución
DANIEL REBOREDO El Correo 12 Abril 2011

HISTORIADOR

El pasado sábado se celebró en Islandia un referéndum con el que se pretendía cerrar el ciclo iniciado con la crisis financiera de 2008 que llevó a la ruina al país y en cuyo proceso los ciudadanos han demostrado lo que se puede hacer frente a la especulación financiera desregulada. Pero ¿lo han hecho realmente? Y si es así ¿por qué no están inundados los medios de comunicación de noticias relativas al antiguo reino de Thule? ¿Es que acaso no interesa mostrar un camino que se aleja de las autopistas controladas por el FMI y el BM? Todas estas preguntas, y otras muchas, se contestarán de una u otra forma dependiendo de los intereses de la persona que lo haga, pero lo que nadie podrá negar es que los islandeses han sido capaces de mostrarnos una alternativa a las decisiones unánimes que los gobiernos de los principales países del mundo han adoptado para enfrentarse a las consecuencias de la crisis y al papel culpable que se nos asigna a los ciudadanos de a pie en esta trágica pantomima.

Tantas palabras huecas sobre los acontecimientos de los países árabes, tildándolos exageradamente de revolución cuando el poder sigue en manos de los mismos; innumerables artículos dedicados a Grecia, Irlanda y ahora Portugal, y escasísimas referencias a un auténtico proceso revolucionario de consolidación de verdadera democracia sin atisbo alguno de violencia. Sólo los islandeses y su revolución pacífica han sido capaces de derribar un Gobierno en 2009 (el del conservador Geir H. Haarden), redactar una nueva Constitución y encarcelar a muchos de los responsables de la debacle económica del país, consolidando la democracia más antigua del mundo. ¿Cómo lo han conseguido? De una forma muy sencilla, negándose a asumir las deudas contraídas por los bancos privados y aprovechando el caudal que da la democracia para participar en todas las importantes decisiones que se han adoptado en el país desde 2008. De las mismas caben destacar las elecciones anticipadas de abril de 2009 de las que salió el Gobierno de coalición formado por la Alianza Social-demócrata y el Movimiento de Izquierda Verde, encabezado por la primera ministra Jóhanna Sigurdardóttir; el referéndum de 7 de marzo de 2010 rechazando las negociaciones con los gobiernos holandés y británico para devolver los 3.700 millones de euros de la quiebra de Icesave (filial del Landsbanki) y bloqueando el pago de la deuda; el rechazo del acuerdo aprobado en el Parlamento islandés de 17 de febrero de 2011, ante las presiones de los organismos financieros internacionales, que luego vetó Ólafur Ragnar Grímsson y que dio lugar al referéndum; la Iniciativa Islandesa Moderna para Medios de Comunicación, proyecto de ley que pretende crear un marco jurídico destinado a la protección de la libertad de información y de expresión; y, finalmente, una ambiciosa reforma constitucional que, por primera vez en la historia, nacerá de un proceso de democracia directa y en la que trabajan, desde mediados de febrero, 31 ciudadanos sin filiación política (el denominado Parlamento Constituyente Asesor) para elaborar un nuevo texto que sustituirá al de 1944.

El silencioso 'proceso revolucionario' islandés se inició, tal y como señalábamos, en 2008, cuando su Gobierno decidió nacionalizar los tres principales bancos que estaban en quiebra técnica, el Glitnir Bank HF, el Kaupthing y el Landsbanki Islands HF, y cuyos clientes eran principalmente holandeses, británicos y estadounidenses. Bancos que, al abrigo del prepotente y ufano neoliberalismo, se lanzaron a comprar activos y productos fuera de sus fronteras que eran sólo basura. A pesar de la resistencia ciudadana a pagar los platos rotos, los islandeses padecen las consecuencias de la avaricia neoliberal en forma de recortes económicos en la sanidad, la educación y otros sectores públicos; del aumento del desempleo; de las reducciones salariales o de la congelación de los sueldos; del incremento de los precios; del pago del préstamo de 2.100 millones de dólares del FMI; etcétera.

Jugaban a favor del sí en el referéndum factores como la reducción de los intereses aplicados por Holanda y Reino Unido (5% al 3%), el aumento del valor de los activos del Landsbanki, la fuerte presión internacional y las acciones legales derivadas del no pago. Claro que también existía la posibilidad de que este segundo referéndum no fuera suficiente y en un futuro el Parlamento aprobara una nueva norma para la devolución de los depósitos, lo que nos llevaría a una nueva consulta popular. Pues bien, el triunfo del no coloca al país en una tesitura en la que cualquier negociación que hagan lo será, ya lo es, en mejores condiciones que las de otros Estados europeos e incluso su proceso de adhesión a la UE, iniciado en junio del año pasado, será, a pesar de las declaraciones de algún líder europeo, favorable a sus intereses.

La trascendencia de lo acaecido en Islandia rebasa el pago o no pago de su deuda. En el país nórdico se han debatido y cuestionado los valores que llevaron al boom especulativo y a la incompetencia y deslealtad de los dirigentes públicos y privados sobre los que debe fundarse una sociedad; se ha recuperado el papel de la ciudadanía en la democracia y en la construcción social; se ha recordado que la política y quienes la ejercen deben estar al servicio de los ciudadanos; se ha demostrado que hay otras formas de enfrentarse a la crisis y, finalmente, se ha caminado de la democracia representativa liberal hacia la democracia participativa directa. Islandia se ha convertido en una luz fulgurante en el erial de las democracias modernas. Islandia sí es una revolución.

La frivolidad nacionalista en Cataluña
Los jerarcas nacionalistas catalanes están, como en la canción, que se van y se van y se van y no se han ido. ¿Cataluña libre? Genial, pero, ¿qué tal si hacemos primero libres a los ciudadanos catalanes? La progresía no entiende que la ideología no explica toda la complejidad de las pasiones humanas.
El Trasgo www.gaceta.es  12 Abril 2011

Si hay algo peor que un divorcio es alguien que se pasa la vida amenazando con irse de casa en un chantaje emocional ‘non stop’. Eso no hay cristiano que lo aguante. Y lo mismo, corregido y aumentado, puede decirse referido a un país. No puede durar, no hay sistema que aguante este frívolo juego de “no me voy porque no quiero liarla, pero estoy deseando” que se traen tantos políticos catalanes. Es potencialmente explosivo, irresponsable y cobarde.

‘La Vanguardia’, decana de la prensa española y diario catalán en español, se suma a este juego en un editorial pretendidamente serio pero inevitablemente tramposo. En “Las consultas”, que tiene por asunto los plebiscitos independentistas no vinculantes que se están reproduciendo por toda la geografía catalana con entusiasmo perfectamente descriptible, el editorialista sostiene que “hemos asistido estos meses a una imaginativa campaña de propaganda de los partidos del derecho a decidir. Esto es, del derecho de la sociedad catalana a plantearse en algún momento de su historia cotas mucho más altas de autogobierno y de soberanía”. Que el intento citado, que podríamos calificar en lenguaje leguinesco como ‘ganas de j...’, no es serio puede comprobarse en las líneas siguientes, donde se recuerda que Artur Mas ha dicho que “bajo su actual mandato no se llevarán a cabo iniciativas institucionales que puedan provocar la división de la sociedad catalana”, una forma farragosa de decir que ni de broma se plantea la independencia. Algo que sería elogiable, por sensato, si no se añadiera que “Mas ha expresado su simpatía con la iniciativa emitiendo un voto afirmativo, como han hecho el ex presidente Jordi Pujol, ex presidentes del Parlament, prácticamente todos los miembros del Govern o ex consellers del PSC como Antoni Castells”. Fantástico: altos dirigentes de la estructura de un Estado, el español –porque eso es lo que son y lo que han aceptado ser, quieran o no–, expresan públicamente en una mascarada política que desearían no pertenecer a ese mismo Estado. A eso se le llama comerse el pastel y guardarlo para luego, o alzarse con el santo y la limosna.

Mejor, catalanes libres
Sigue el texto: “La abadía de Montserrat rezó ayer sus preces dominicales para que cada pueblo y nación puedan decidir libremente”. Uno se explica que, cuando los sacerdotes y religiosos de una fe universal como la católica se meten en semejantes berenjenales exclusivistas, no es extraño que la tierra en la que predican sea la más apartada de la práctica religiosa por detrás sólo del País Vasco –otro que tal baila–. Pero las palabras del monje también recuerdan a este trasgo lo que tiene de tramposo, falso y totalitario el nacionalismo, que pese a todo su supuesto amor por la autonomía y la autodeterminación nunca la reivindica para la unidad natural, el ciudadano, al que busca subsumir en el ‘alma nacional’, sino para un colectivo lo bastante artificial y brumoso como para tener que ir inventándolo cada día. ¿Cataluña libre? Genial, pero, ¿qué tal si hacemos primero libres a los catalanes?; libres de políticos que les usan como coartada para justificar sus rapiñas y posturas arrogantes y cuya libertad tratan de recortar día a día en el nombre de una entelequia. Y no estoy llamando entelequia a la entrañable tierra catalana, si no a ese Estado antihistórico y de ‘opera buffa’ que intentan pergeñar.

Más Sostres
Sostres, increíblemente, sigue siendo noticia: para la izquierda es delicioso tener un hereje que rostizar a fuego lento. Marco Schwartz lo compara a Hanna Arendt, que también hizo hincapié en la ‘normalidad’ del mal en el caso nazi, pero enseguida entona el “no es eso, no es eso”: “El problema de Sostres es que no es Arendt, y en vez de aportar una reflexión sobre los efectos nocivos de la cultura machista en jóvenes...”. Ya adivinan todo lo demás. Pero es que, con toda probabilidad, Sostres no creía que el crimen fuera consecuencia de ‘cultura machista’ alguna, y hace muy bien. Esa es la falacia de la progresía en este asunto. Si mañana un tipo es despedido por su jefe y se lía a tiros con él, todos coincidiremos en que su acción no es justificable, pero espero que nadie lo achacará a una ‘cultura antigerencial o ‘directófoba’. Es idiota tratar de reducir la inmensa complejidad de las pasiones humanas y el terrible misterio del mal a meras cuestiones ideológicas. Un feminista puede matar a su mujer sin dudar un segundo que sea su igual, lo mismo que Al Capone eliminaba a sus rivales sin necesidad de despreciarlos.

El disputado voto del suicida
Las subvenciones para los gastos de las locales serán en euros constantes: nada que ver con las pensiones
alfonso de la vega ABC Galicia 12 Abril 2011

DON Alejo Vidal Cuadras, hoy eurodiputado en lista cerrada del PP, suele platicar sobre todo lo divino y lo humano e imparte muy sana y santa doctrina democrática en cuantos medios le ofrecen cátedra, que son muchos. En unas recientes declaraciones en defensa de sus privilegios ha demostrado su insensibilidad con tantos compatriotas que las están pasando canutas y cuyo único privilegio a defender es el de intentar comer caliente todos los días. El personal debería tomar nota, cosa útil siempre y en especial ahora que vienen elecciones. Con estas y otras cuestiones no es de extrañar que muchos piensen dejar su herencia a los chinitos o a las misiones antes que ofrecérselas a las huestes de Mariano.

Pero nuestra partidocracia es previsora para lo que le conviene. Así, el pasado martes 5 de abril el BOE publicaba la Orden de Economía en la que se fijan las actualizaciones de las subvenciones a recibir por los partidos para sufragar los gastos de las elecciones locales, que han de ser en euros constantes, es decir, nada que ver con los de pensiones, sueldos o impuestos de IRPF. Una vez convenientemente actualizadas las partidas inteligibles del tesoro a repartir quedan así: 276,86 euros por concejal electo y 55 céntimos por voto emitido, siempre que se haya obtenido al menos un concejal. Se añadirán otros 22 céntimos en algunos casos para compensar gastos de envío directo. Puede estimarse que el importe total superaría los 45 millones de austeros euros, de los que PP y PSOE resultarían los principales agraciados. El ámbito municipal es campo de batalla para elegir cerca de 70.000 concejales y más de 8.000 alcaldes. En buen ejercicio de la memoria histórica vamos a tener que añorar los heroicos tiempos de la anterior Restauración. Votar también se votaba como ahora y con resultados más o menos semejantes, pero entonces al menos los Trampetas o Bocanegras pagaban al votante por su voto, y no al revés.

Del conde de Romanones, un donalejo de la época, se cuenta que en cierta elección preguntó: «¿Cuánto te ha dado el otro para que le votes, Menganito?». Menganito se quitaba respetuosamente la gorrilla y le decía: «Tres pesetas, señor conde». «Pues toma un duro, dame sus tres pesetas y me votas a mí». ¡Qué tiempos aquellos!

Pero ahora no, con esto del progreso, somos los pobres menganitos los que tenemos que pagar a los próceres y próceras que tanto se sacrificarán para representarnos. Se debería rescatar esta sana costumbre de la compra del voto. El candidato se acercaría por las colas del INEM o a los comedores benéficos y subastaría el voto entre los damnificados de la clase política. Así, sus víctimas votarían en vez de abstenerse o hacerlo en blanco. Total: si hoy en España votar sirviera para algo, lo habrían prohibido.

Manifestación
Cuando te riñe un González Pons
Pablo Molina Libertad Digital 12 Abril 2011

Muchos de los asistentes a la manifestación del pasado sábado, convocada por las asociaciones de víctimas del terrorismo, estamos desolados por las declaraciones del portavoz del PP en las que ha mostrado su disgusto por algunos de los eslóganes coreados durante la marcha.

Desde que González Pons ha dicho que se "puede sentir incómodo" cuando la gente invita con cierta coña no exenta de mala uva a Rubalcaba a ir a prisión, muchos de los que allí estábamos tenemos serios problemas para conciliar el sueño, porque el principal objetivo cuando se asiste a una manifestación de las víctimas del terrorismo es, naturalmente, que el vocero del PP se sienta a gustito entre nosotros. Es lo menos que podemos hacer en compensación al esfuerzo de los dirigentes del PP por mezclarse con la plebe votante, cuyo contacto les provoca un rechazo espontáneo porque es que no somos nada progres. En realidad apenas si somos centro-reformistas, y ya se sabe que fuera del canon intelectual que representa el binomio Celia Villalobos-Nacho Uriarte, es difícil que en la sede central del PP te consideren uno de los suyos.

Los que mandan en el PP oscilan entre los que no quieren que se especule siquiera con la posibilidad de que Alfredo Pérez Rubalcaba vaya a la cárcel y los que estarían dispuestos a manifestarse a las puertas de la Audiencia Nacional para que ni siquiera se siente en el banquillo. Es lo que tiene el centrismo, y en agradecimiento a todos estos fans rubalcábidos, el depositario de tanto cariño no pierde ocasión de manifestar el desprecio que siente por todos ellos juntos, cosa que en la calle Génova, al parecer, se disfruta como una especie cada vez más enfermiza de disciplina inglesa cuando no sea directamente helénica, que todo podría ocurrir.

Si el PP reduce su exigencia de responsabilidad al ministro del Interior por los desmanes de su departamento a una pregunta parlamentaria en miércoles alternos y considera así saldada su obligación de controlar a un Gobierno que negocia con una banda terrorista, sus dirigentes hacen muy mal acudiendo a una manifestación convocada por las personas que han perdido la vida de sus seres queridos a manos de los mismos que ahora son parte del cambalache. Para eso mejor ir al cine a ver la última joya de nuestra industria o quedarse en casa viendo los DVD con los cincuenta últimos programas del Wyoming, actividades mucho más centristas que acudir a una manifestación en contra de Rubalcaba y ZP.

González Pons es muy moderado y quiere que los demás también lo seamos, pero el problema es que a la inmensa mayoría de sus votantes no nos sale de las pelotas ser moderados como él, sobre todo cuando está en juego el derecho de las víctimas del terrorismo a no ser pisoteadas en su dignidad por un gobierno cada vez menos legítimo. ¿Podrá D. Esteban perdonarnos algún día? La respuesta, por favor, antes del 22 del mes que viene.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.

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Zapatero ningunea otra vez a las víctimas
EDITORIAL Libertad Digital 12 Abril 2011

Nos encontramos ante la puesta en escena de una próxima negociación entre el Gobierno y el entorno etarra. Para verificarlo no hay más que seguir las iniciativas políticas del segundo y las siempre conciliadoras intenciones del primero. Durante la comparecencia de José Luis Rodríguez Zapatero junto al presidente de Colombia, ZP animó a Bildu a estar en las elecciones. A cambio sólo pide que la formación profundice en unos pasos que, según dice, "algunos parece que quieren dar".

Tanta retórica hueca no tiene otra función que tender una mano al partido que ya se ha constituido como opción B de Batasuna después de que el Tribunal Supremo impidiese a Sortu presentarse a los comicios de mayo. El Gobierno insiste de este modo en hacer gestos de cara al entorno etarra para que modifiquen un par de cuestiones estéticas y concurran a las elecciones como cualquier otro partido. Bildu no es, sin embargo, un partido cualquiera.

Todo indica que tras esa palabra en vascuence –Bildu significa "reunir"– se esconde la Batasuna de siempre debidamente camuflada para pasar inadvertida y así consolidar y acrecentar su presencia en los ayuntamientos. No es casualidad que Bildu haya tachado de "incidente" el tiroteo del pasado fin de semana en Francia entre dos terroristas de la ETA y un gendarme que resultó herido en la refriega. Es el mismo lenguaje que utiliza la banda y, por ende, sus terminales mediáticos y políticos. Lo que para los dirigentes de Bildu no pasó de incidente fue, en resumidas cuentas, un intento de asesinato en toda regla, por más que Zapatero no quiera verlo y Rubalcaba se empeñe en hacernos creer que la reacción de Bildu ha sido un simple "sarcasmo".

Sabemos, pues, que la ETA sigue armada y plenamente operativa a pesar de un presunto alto el fuego que se ha terminado verificado en un intercambio de balazos. Sabemos también que está jugando al mismo juego que en 2007, cuando se sacó de la chistera dos formaciones políticas diferentes para colarse en las instituciones. Ahora sólo falta que el Gobierno admita ambos extremos y deje de flirtear con los representantes políticos de la banda.

No vendría tampoco mal que Zapatero, que tanto y tan bien se acuerda de Bildu para que sea "contundente en el rechazo a la violencia", pensara un poco en las víctimas, porque en su intervención no ha hecho ni una sola mención a ellas, a pesar de que el sábado pasado se manifestaron de un modo masivo en Madrid. Las víctimas vuelven a ser, como en la anterior negociación, un incordio perfectamente ignorable en aras de un mejor entendimiento con los verdugos.

El futuro ya ha pasado
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 12 Abril 2011

A los alumnos de las academias de los cuerpos policiales se les explica que cuando se trata de usar el arma de fuego de manera defensiva ante una amenaza, primero hay que disparar al aire para disuadir al agresor. Si la amenaza persiste se recomienda, en segundo lugar, disparar al suelo, pero si continúa el riesgo se permite disparar hacia zonas no vitales, como las piernas.

Si alguien abre fuego a la altura del pecho o la cabeza de una persona -como hicieron los etarras que hirieron a un gendarme en el hombro- podrá alegar cualquier cosa menos que se trata de una acción defensiva, aunque el hecho tampoco tendría justificación alguna si los terroristas hubieran disparado a las piernas de los militares galos. La banda tampoco podrá decir, como hizo sobre el asesinato del policía Jean-Serge Nerin, el 16 de marzo de 2010, que la muerte de un agente al que se va a buscar y contra el que se dispara sea un hecho que ocurre en contra de su voluntad. Enfrentarse a tiros con los gendarmes en tres ocasiones no revela falta de voluntad de los etarras.

La declaración de Bildu sobre lo ocurrido en Francia ha resultado patética por su incapacidad de plantear a ETA ninguna exigencia, pero lo importante no es lo que digan Bildu o Sortu. Tampoco importa lo que digan EA o Alternatiba porque no son ellos los que tienen que demostrar ningún desmarque de la violencia. Políticamente, lo importante es lo que digan los dirigentes de primera fila de Batasuna, como Rafa Díez, Arnaldo Otegi, Rufi Etxeberria, Txelui Moreno y todos los que posaron en el palacio Euskalduna para dar a conocer los estatutos de Sortu. Ellos han sido los que se presentaron como promotores del nuevo proyecto político de la izquierda abertzale y quienes aseguraron ante la opinión pública que representaban una ruptura con la trayectoria anterior de Batasuna.

Cuando dieron a conocer los estatutos de Sortu dijeron que si ETA actuaba «en el futuro» rechazarían sus atentados. Tal vez pensaban que con la tregua tenían mucho tiempo por delante sin necesidad de pronunciarse sobre el terrorismo etarra, pero el futuro del que hablaban ha llegado antes de lo que esperaban. Ese futuro ha ocurrido ya, este fin de semana, en Francia. La izquierda abertzale, aunque ha necesitado cuarenta y ocho horas para reaccionar, ha ido más lejos que la coalición de la que forma parte al rechazar el tiroteo, asegurar que es incompatible con la tregua y pedirle a ETA que tome medidas para evitar que se repita. Eso sí, para compensar también le pide contrapartidas al Gobierno español.

La declaración de Batasuna no entra en el fondo del problema porque mientras continúe activa una organización terrorista con armas y explosivos y con voluntad de continuar con la violencia la posibilidad de que se repitan esos atentados estará a la orden del día. La izquierda abertzale tiene que dar el paso de pedir a ETA el final de la violencia.

Importante aviso
EDITORIAL El Correo 12 Abril 2011

El comunicado de la izquierda abertzale da un paso en su distanciamiento de ETA

La izquierda abertzale emplazó por primera vez a ETA directa y públicamente realizando un «llamamiento para que se ratifique en los compromisos de alto el fuego y tome medidas para evitar que se repitan sucesos como éste», refiriéndose a los tres tiroteos consecutivos protagonizados por dos supuestos integrantes de la banda terrorista que hirieron a un gendarme. La izquierda abertzale continúa sin atender las exigencias de la inmensa mayoría de la sociedad y de las formaciones democráticas que vienen instándole a reclamar de ETA su definitiva disolución, y en su nota pública trató de compensar el mensaje dirigido a la organización etarra con la demanda «al Gobierno español para que se comprometa con las vías y medios democráticos, cesando toda represión». Pero aunque tal equiparación entre la conducta de la trama terrorista y el funcionamiento del Estado de Derecho resulta sencillamente inadmisible, y denota las carencias democráticas de una izquierda abertzale que no logra depurar una cultura política proclive a justificar la persistencia de la violencia, el comunicado de ayer puede suponer un paso crucial en el distanciamiento de la extinta Batasuna respecto a ETA.

Con su declaración la izquierda abertzale dejó en evidencia a la coalición Bildu, que se había manifestado en términos menos críticos respecto al «incidente» ocurrido en Francia, incapaz de sentenciar que tirotear a gendarmes es incompatible con el alto el fuego, y extrañamente solícito al certificar que la tregua continúa vigente. Lo cual demuestra que Bildu carece de una personalidad propia capaz de enfrentarse a situaciones que comprometan el pulso que mantienen la izquierda abertzale y ETA, y que tanto Eusko Alkartasuna como Alternatiba están abocados a extremar sus cautelas ante los difíciles equilibrios en los que se mueven los herederos de Batasuna. Equilibrios que no son más que el reflejo de sus propias contradicciones, y que llevaron ayer a la izquierda abertzale a proclamar que «la nueva era abierta en nuestro pueblo no tiene vuelta atrás» para proponer la creación «cuanto antes» de la comisión de verificación; aun a sabiendas de que ésta daría carta de naturaleza al papel condicionante que ETA desea jugar respecto a la evolución de la izquierda abertzale.

Un paseo por el monte
CiU tiene responsabilidades institucionales poco compatibles con el respaldo de sus líderes a una mascarada
IGNACIO CAMACHO ABC 12 Abril 2011

FELIPE González solía decir que los partidarios de la autodeterminación perderían un referéndum en el País Vasco o en Cataluña… pero podrían ganarlo si la consulta se efectuase en el resto de España, por hartazgo de la milonga soberanista. Estos discursos conviene modularlos para no dar pie a visceralidades en un momento de eclosión antipolítica y fuerte crisis de representación, y los primeros obligados a dejar de jugar a aprendices de brujo son esos dirigentes autonómicos que están todo el rato afilando una navaja con la que pueden acabar cortándose las manos. Más o menos es lo que vienen haciendo Artur Mas, Pujol y otros gerifaltes del nacionalismo catalán, gente que pasa por seria y fiable —por lo general con motivo— pero que últimamente ha dado en desbarrar con el bucle melancólico de la independencia. Se trata de una estrategia peligrosa y llena de contradicciones cuyo control se les puede escapar a poco que midan mal el cálculo de sus ambigüedades.

Porque sucede que Convergencia es el partido de gobierno en Cataluña y tiene unas responsabilidades institucionales que no parecen compatibles con la participación de sus líderes en un referéndum de la señorita Pepis. No al menos sin parecer cómplices de una mascarada y sin perder la consideración de personas de confianza. El desdoblamiento de personalidad no suele funcionar bien en política, sobre todo a la hora de ganar estabilidad y respeto; es mal negocio ponerse la corbata de gobernante para lanzar emisiones de bonos en días laborables y quitársela los fines de semana para darse un paseíto por el monte del radicalismo. Y si se vota a favor de la independencia en las urnas de pega y en contra en las del Parlamento, la gente acaba por hacerse un lío. Las instituciones exigen una cierta coherencia incluso para mentalidades tan anfibológicas como la del nacionalismo.

El pospujolismo de Mas ha fijado su objetivo de legislatura en un pacto fiscal equivalente al concierto vasco. Lo va a obtener, con más o menos disimulo legal, salvo en la improbable hipótesis de que el PP obtenga mayoría absoluta en 2012; los nacionalistas tienen décadas de experiencia en el mercado negro de la política. Por eso carece de sentido que para calentar el ambiente coqueteen con la autodeterminación en esa eterna amenaza de echarse al monte, aunque luego sólo lo hagan los domingos y preferentemente para coger cebollinos. Cataluña es una sociedad muy seria para esta especie de soberanismo de calçotaday parodias seudodemocráticas de centro cívico. Hasta ahora, el Gobierno de CiU ha mostrado una sensibilidad responsable que se corresponde mal con salidas victimistas de pata de banco. Los cortejos con la radicalidad siempre terminan de mala manera, y el monte propiamente dicho hace tiempo que la Generalitat lo tiene bajo su competencia de autogobierno.

operación policial contra eta
Localizados 850 kilos de explosivo en el caserío de Legorreta donde vivía el etarra Aitor Esnaola
Se trata de la mayor incautación de los últimos doce años en España
VASCO PRESS | SAN SEBASTIÁN El Correo 12 Abril 2011

La Guardia Civil ha descubierto unos ochocientos cincuenta kilos de material explosivo en el caserío Olalde, de Legorreta, donde vivía Aitor Esnaola Dorronsoro, uno de los dos presuntos miembros del 'comando Erreka' desarticulado en las últimas horas. El registro del inmueble terminó pasadas las seis de la tarde, después de casi trece horas. Al terminar, los dos hermanos Esnaola han sido trasladados a Madrid.

Fuentes de la lucha antiterrorista han indicado que en el caserío se han encontrado 850 kilos de nitrato amónico, 13,5 kilos de pentrita, cien litros de combustible y varios detonadores. También se ha encontrado abundamente documentación de ETA y una cantidad importante de material informático. Este hallazgo constituye la mayor incautación de los últimos doce años. Para encontrar un año en el que se haya intervenido a ETA en territorio español una cantidad superior de material explosivo hay que retroceder hasta 1999 en el que se ocuparon a la banda 1.797 kilos, de los cuales 1.750 corresponden al material cargado en dos furgonetas bomba que fueron interceptadas por la Guardia Civil el 20 de diciembre en Calatayud cuando miembros del 'comando Basurde' las transportaban hacia Madrid para hacerlas estallar y romper la tregua de ese año.

Después de 1999, el año con mayor incautaciones de explosivos de la banda terrorista en España fue 2001, año en el que se aprehendieron 716 kilos. En el otro extremo, el año que se intervino una cantidad menor fue en 2006, con unos 50 kilos.

Desde 1999 hasta el día de hoy, las operaciones policiales contra ETA han permitido la incautación de un total de 21.465 kilos de explosivo. De esa cifra, en España se han descubierto 6.651 kilos, lo que da una media de algo más de 554 kilos por año.

AMENAZA TORMENTA
Intereconomía se la devuelve a TV3 por llamar enfermos a sus "niños"
El Semanal Digital 12 Abril 2011

La autonómica catalana se burló de tres adolescentes que confesaron en el programa "Dando Caña" escuchar a Losantos, entre otras cosas, y "La Gaceta" le ha dado ración doble de vendetta.

Hace unos días la TV3 utilizaba la visita de tres niños de entre 13 y 14 años al programa Dando Caña de Intereconomía para emitir un video-montaje en su formato de humor Alguna pregunta més?

Básicamente, la cadena pública catalana venía a llamar "enfermos" a los niños, que confesaron en el programa de Javier Algarra, ver Intereconomía, leer La Gaceta o escuchar a Federico Jiménez Losantos en es.Radio.

Mediante un montaje de unos 40 segundos, el programa de TV3 intercalaba la intervención real de los tres adolescentes con otras caras de la televisión como la de Noemí Galera de OT, los periodistas Pedro Piqueras y Fernando Ónega, o las presentadora Raquel Sánchez Silva.

Cuando los niños aseguraban ver Intereconomía o escuchar a Losantos, el vídeo de Alguna pregunta més? intercalaba la frase real de Ónega "estamos criando niños con enfermedades de mayores" mientras aparecía otro actor de otro sketch simulando padecer calambres.

Sin duda una declaración de guerra mediática en toda regla a la que Intereconomía no ha tardado en responder. Sin ir más lejos, este martes La Gaceta golpeaba dos veces. Amén de publicar, datos en mano, que la TV3 ha costado a los catalanes 776,8 millones de euros entre 2007 y 2009 y que, a pesar de todo, se encuentra en situación de crisis, en la sección de opinión recibía doble ración de vendetta.

El director de La Gaceta, Carlos Dávila, aprovechaba su editorial en portada para dirigirse a Fernando Ónega: "Amigo mío y sin embargo colega, le creo abochornado, pese a su morigeración gallega, ante el uso que han hecho de su efigie y su voz en la televisión catalana para insultar a esta Casa, a este periódico y a Jiménez Losantos".

Asimismo, en la sección de Opinión, el artículo TV3, enfermos y desinformados tachaba a la cadena catalana de manipuladora amén de tildarla de "ejemplo de telebasura sufragada por el bolsillo del contribuyente".

Eso por no hablar de la noticia de la sección de Televisión en la que se asegura que TV3 se enfrenta al mayor plan de ajuste desde su nacimiento en 1983. Lo dicho, una nueva guerra entre cadenas está servida.

Proposición de Ciudadanos para lograr el bilingüismo real en la enseñanza
El partido de Albert Rivera pide modificar la actual Ley de Educación de Cataluña
 www.lavozlibre.com 12 Abril 2011

Madrid.- El bilingüismo en Cataluña sigue siendo una de las asignaturas pendientes que Ciudadanos quiere resolver. El partido de Albert Rivera ha presentado una propuesta en el Parlament para cambiar la polémica Ley de Educación de Cataluña (LEC), pactada entre PSC y CiU en la anterior legislatura, y conseguir que el catalán y el castellano tengan idéntico peso en la enseñanza. Ciudadanos también plantea que el inglés se incluya progresivamente como tercera lengua.

"El Tribunal Constitucional ya sentenció que el hecho de que el catalán fuera lengua vehicular no excluía al castellano, que es lo que está pasando ahora", recordó Rivera ayer lunes.

El líder de Ciudadanos señaló después que "el Tribunal Supremo también emitió tres sentencias para que en Cataluña las dos lenguas oficiales estuvieran presentes como lenguas vehiculares". Para Rivera, el objetivo de la propuesta es "lo que es normal en la calle sea normal en las aulas. Una sociedad bilingüe, merece una escuela bilingüe".

El dirigente catalán apuntó que el articulado de la LEC "estaba redactado de manera excluyente, es decir, sólo había una lengua vehicular que era el catalán, no se prevén más que dos horas de castellano de las 30 horas a la semana en el sistema educativo público. Lo que hacemos con esta modificación es que de manera equilibrada y conjunta se pueda estudiar en las dos lenguas".

La propuesta de Ciudadanos también incluye la consideración de catalán y castellano como "lenguas oficiales de la administración educativa en Cataluña" y se garantiza que ambos idiomas "sean utilizados como lenguas vehiculares".



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