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Recortes de Prensa   Miércoles 13 Abril 2011

 

La mentira permanente
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 13 Abril 2011

NO llegará en el segundo semestre de este año, ni en el que viene, ni en el otro. Me refiero a la recuperación. Tal vez llegue en 2015. O en 2016. Nadie lo sabe con certeza. Lo único seguro es que ni siquiera está a la vista, contra lo que viene diciéndonos el presidente del Gobierno, con sus brotes verdes y otras zarandajas. No es optimismo antropológico, sino embuste antropológico. Este señor es incapaz de decir la verdad, un concepto para él «discutido y discutible», como el de la nación. Y nosotros, en Babia. Ha tenido que ser alguien ajeno, como en el caso de los maridos cornudos, quien nos lo dijera. El Fondo Monetario Internacional. El crecimiento del PIB español en los próximos años será demasiado relentizado para crear empleo. Y ya me dirán ustedes cómo se recupera una economía con cerca de 20 por ciento de parados. El FMI respalda las medidas económicas tomadas por el gobierno Zapatero. Pero sigue advirtiendo que no las ha completado. Aunque no le parece probable que España necesite rescate como Grecia, Irlanda y Portugal.

El «Financial Times» es más cruel. O más sincero. Advierte que la burbuja inmobiliaria que acecha bajo nuestras instituciones financieras junto a la subida de los intereses, obligarán a un rescate de España. ¿Por qué no lo dice el FMI? Pues por miedo. Porque Portugal, Irlanda y Grecia son rescatables. España, no. Es demasiado grande, el fondo habilitado en Bruselas para ello no bastaría y la caída de España podría arrastrar al euro. Por no hablar ya de que bancos y empresas europeas tienen grandes inversiones en nuestro país, que se verían afectadas por una bancarrota española. Así que animan a su gobierno a hacer las reformas que ha prometido, le dan palmaditas en la espalda y cruzan los dedos, con la esperanza de que haya suerte.

¿Qué hace ante ello Zapatero? Pues echarle la culpa al PP por criticarle. De todas sus mentiras, ésta es la peor, la más infame, pues el PP viene diciendo —no sólo por boca de Rajoy, sino por la de todos sus dirigentes (¿recuerdan el debate Solbes-Pizarro y las sonrisitas socialistas?)— que Zapatero se equivocaba. Que la crisis existía. Que sus medidas contra ella eran erróneas. Que los brotes verdes eran el cuento de la buena pipa. Que sólo cuando Europa le exigió que se dejara de funambulismos, cambió radicalmente de política económica. Pero incluso eso lo está haciendo a medias y a rastras.

Por decir todas estas verdades resulta que el PP es el culpable del lamentable estado en que nos encontramos. Aunque algo de culpa debe de tener. Una oposición incapaz de desalojar a un gobierno que es una auténtica desgracia nacional tiene que fallar por algún sitio. ¿O somos los españoles los que fallamos? La vieja, la eterna pregunta.

El alto precio de la "libertad controlada" en España
Francisco RubialesPeriodista Digital 13 Abril 2011

Existe una profunda y creciente frustración en España ante los escasos logros de la llamada democracia y una creciente nostalgia de tiempos pasados que se nutre de la contemplación del asqueroso presente de un país corrompido, injusto, desigual, arruinado y en proceso de descomposición. Las mejores pruebas del "fracaso" de la mal llamada "democracia española" son la decepción y la nostalgia.

Si preguntas a los españoles por el país ideal, descubres con sorpresa que sueñan con el pasado. Quieren una sociedad unida y segura, en la que se pueda trabajar honradamente, pasear libremente por las calles y plazas sin ser asaltado por delincuentes y dormir con las puertas del hogar abierta, en la que apenas se paguen impuestos, donde reinen el respeto y la disciplina, un país sin la actual corrupción política galopante y donde todos nos sintiéramos parte de un proyecto común. Excluyendo avances en libertades y derechos, es casi el vivo retrato de la España de los años sesenta y setenta, en la etapa final del franquismo.

Si los españoles, después de tres décadas de presunta "democracia", sueñan con una sociedad parecida a la del pasado, entonces ¿que carajo ha conseguido la mal llamada democracia española?

Un lector de Voto en Blanco dice que "la democracia es un despeñadero por donde han caído los valores, los principios, la disciplina, la honradez, la decencia, la verdad y mil valores más que el viejo general asesino, por lo menos, supo cuidar." Otro lector afirma: "la progresía (durante el Franquismo) se empeñaba en hacernos creer que vivíamos como esclavos. Nos hicieron creer que democracia y partitocracia era una misma cosa, y así nos va. ¡Ahora sí que me siento esclavo! Esclavo de la banca que me asfixia. Esclavo del chorizo de turno, de los 902 que me obligan a gastar entre llamada y llamada tanto o más que lo que pretendía reclamar. Esclavo de las tarjetas de crédito con sus T.A.E. del 26%. Me duele reconocer que nunca me sentí más libre que desde mi mayoría de edad hasta hasta Noviembre del 75. Lo demás puro espejismo." Otro dice: "Soy un trabajador nacido en el año cincuenta, hijo de otro trabajador. Durante el régimen de Franco, pudimos estudiar y hacer carreras universitarias, tanto mi hermano como yo. Fuí un joven feliz, crecí con la certeza de estar en un país en donde mi seguridad estaba garantizada, jamás tuve la sensación de que algo me pudiera ocurrir cuando a altas horas de la noche me movía por las calles de Madrid. Termino diciendo que los que hoy se llaman de izquierdas han conseguido que me esté posicionando en donde nunca pensé que podría posicionarme."

Internet en España se llena cada día más de nostalgias del pasado, señal inequívoca de que el presente es frustrante y provoca rechazo.

Can la mal llamada "democracia" hemos conseguido libertad, pero una libertad controlada y mediatizada por un gobierno que miente, por decenas de televisiones públicas que propagan "La verdad del poder", no la auténtica verdad, por cientos de medios de comunicación sometidos al gobierno y por miles de periodistas, psicólogos, asesores e intelectuales al servicio del poder político. La "libertad" ganada ni siquiera nos permite elegir libremente a nuestros representantes, ya que son los partidos los que elaboran las listas, que el ciudadano sólo puede aceptar o rechazar, sin introducir cambio alguno.

Hay un mito español moderno que dice que hemos recibido la democracia sin tener que pagar un alto precio por ella, como tuvieron que hacer otras sociedades, que lucharon contra el comunismo o el fascismo. Sin embargo, el precio que han pagado los españoles por una libertad controlada es mucho mas alto de lo que se cree: se han perdido los valores, se ha perdido la seguridad, se ha roto la igualdad, se ha hundido la unidad, vivimos rodeados de corruptos y delincuentes, pagamos impuestos por todo, carecemos de ideales y de un futuro común como pueblo y estamos obligados a sostener un Estado estrambótico, ineficiente y tan costoso que es insostenible, integrado por 86.000 concejales casi 9.000 alcaldes, 17 Presidentes de Autonomías, casi 1.600 parlamentarios autonómicos, 350 diputados en Cortes, 300 Senadores, 200 parlamentarios en Estrasburgo, una Casa Real, 20 Ministros y una "horda" de funcionarios, asesores, enchufados y parásitos cifrada en casi tres millones y medio de personas.

Bajo el terrible mandato de Zapatero, los españoles constatan a diario que el futuro, sin ilusiones ni esperanzas, se desvanece y se carga de decepción, mientras que el inmenso aparato de propaganda del poder nos quiere convencer de que la libertad lo es todo: "Vivo en el mejor de los mundos. Soy feliz ,puedo elegir el color de mis barrotes".

Pero, cuando empieza a faltar lo principal, cosas como el trabajo y la comida, emergen la indignación y la rebeldía frente al poder injusto e indecente, mientras la libertad se desdibuja y pierde prioridad.

Voto en Blanco

Gasto público
Hora de podar
Emilio J. González Libertad Digital 13 Abril 2011

El FMI ha dicho a España que debe recortar más el gasto público. El presidente del Gobierno, sin embargo, se niega a ello. Pero, le guste o no, a Zapatero probablemente no le va a quedar más remedio que aplicar la tijera con intensidad si quiere evitar la quiebra de nuestro país.

El problema de partida es que el presupuesto de este año se ha hecho sobre unas previsiones de crecimiento y de empleo completamente irreales, que han sobrevalorado tanto los ingresos como los gastos. Y gastar, lo que se dice gastar, tanto el Estado como las autonomías lo hacen con verdadera pasión. Por desgracia, los ingresos tributarios no acompañan, no sólo porque estaban sobrevalorados en los presupuestos, sino porque la economía dista mucho de haber salido del estado de depresión en el que se encuentra. No hay más que ver la caída en la venta de automóviles, o en las ventas del comercio minorista para apreciar que la recaudación fiscal está muy por debajo de lo previsto. Y la cosa se pone peor porque entre la subida de la luz, la del petróleo y la de la hipoteca, las familias tienen mucho menos dinero para gastar, suponiendo que tengan ingresos para ello, con lo cual, la cosa se pone difícil.

Además, Zapatero, lo mismo que las autonomías, sigue sin entender que las cosas en este país ya no van a volver a ser como eran antes de la crisis, al menos en lo que a ingresos impositivos se refiere, porque una vez que ha estallado la burbuja inmobiliaria, han desaparecido con ella los ingresos extraordinarios que proporcionaban a las haciendas públicas los altos precios de la vivienda. Así es que, le guste o no a ZP, las administraciones públicas tienen que apretarse el cinturón bastantes agujeros porque en muchas de ellas la situación es tal que ya no hay dinero ni para pagar las nóminas o dejará de haberlo de aquí a unos meses.

En este contexto, el sector público de nuestro país no puede seguir gastando como lo ha venido haciendo en los últimos años. Cuanto antes se den cuenta los políticos de ello, antes podremos empezar a superar la crisis. Y no tenemos otro camino porque, o se hace, o vamos a la quiebra, como siguen advirtiendo algunos medios y algunos organismos internacionales, como el propio FMI. La pregunta es si el Gobierno Zapatero tiene la capacidad suficiente para liarse a tijeretazos por aquí y por allá y podar todo cuanto de superfluo e innecesario tiene el gasto público en España.

Corrupción
El panorama
Bernd Dietz Libertad Digital 13 Abril 2011

Echan la vieja película. Los de la izquierda radical tirándose fotos junto a sus mariscadas y sus meretrices cubanas, con esa ufanía sobrecompensatoria de quienes versionan proletariamente a Berlusconi a costa del contribuyente. Los de la izquierda de rostro humano (¡como si fuese menos humano matar que robar, ir de VIP de las investigaciones marxistas que montarse una hípica!) afanándose en desplumar presupuestos, trasegar comisiones y repartir entre los parientes. Y los de derecha, trufadas sus listas electorales de presuntos mangantes para no acomplejar el rival, incurriendo en un engolamiento repipi que torna superfluo al peor comicastro de la Sexta. Paralelamente tenemos los merenderos a rebosar, los rousseaunianos catódicos malmetiendo a tope y los teledirigidos ni-nis (refrito y némesis de nuestra vacuidad) exigiendo su derecho divino a una vida muelle que costeen los ahorradores. Progresismo puro.

Zetapé coge aire. Se va sin irse, por ver qué naipes aún puedan caerle. No se concibe más taimado que el resto. Ni menos manitas. Además él no miente, aclara Valenciano. Faltaría más. Tampoco gozaría la ciudadanía de tantísima veracidad y honradez de no arrimar el hombro Rubalcaba. Si puede parecer que ofende a la decencia con desgarbo asténico y ojillos de áspid es porque anda estresado. Los españoles tampoco mentimos, ni hacemos trampas, ni sabemos de picaresca. Qué va. Por eso nos encogemos de hombros cuando Bono le guarda las espaldas a Chaves, los jueces rizan rizos, el Borbón borbonea y Rajoy espera fumando, cual Sarita Montiel. Según aprendieron de Franco, ninguno se mete en política, error de mal gusto que a nada conduce. ¡Con lo bonito y tradicional que es el decoro, hacer brindis al sol, abjurar del capitalismo protestante y tirarle besos a la patrona local!

Comprendamos a nuestros estadistas, porque son lo que los de abajo querríamos ser, ordeñadores de ubre oficial. ¡Con la cantidad de amiguitos que esperan un detalle! Un ERE insignificante. Iván y Paula somos todos. Este socialismo de MBA y boda rimbombante es la confluencia planetaria entre dinero público y cosecha privada. Lo moral se despacha crucificando a Sostres por apuntar obviedades. Recula hasta Pedrojota. Más le valdría haberse ciscado en algo fácil, como supo Rubianes y defendió Chacón, jamás en nuestra santurronería. Láctea reserva espiritual. Complicidad que nos constituye. Podremos seguir succionando hasta agotar existencias, que para eso marcan tendencia autoridades y demás tropa que mama del erario, al objeto de elucidarnos por qué no hace falta alarmarse ni enmendar conducta alguna. Con el sistema benditamente cooptado, aquí no levanta cabeza desafecto alguno. Si estalla la revolución, la comandamos nosotros.

Si alguien sabe, entiende o saca propuestas para mejorar, le paramos los pies. Por las buenas, ofreciéndole una mamandurria. O por las malas, haciéndole morder el polvo. Aquí las respuestas coherentes son tabú. O flatus vocis. La productividad, el sacrificio, el mérito, la exigencia, dominar otros idiomas, qué mal fario. Fomentemos los espectáculos de bandolerismo para que los guiris acudan a este parque temático en el que resplandece el sol, puedes emborracharte de sentimentalismo y te aturullan con duende. Con memoria histórica, que léase lo publicado por Arcadi Espada sobre el abuelito dime tú de Zarrías. Venga ya.
Bernd Dietz es catedrático de Filología Inglesa y escritor.

Los derechos lingüísticos son derechos de las personas, no de los territorios
Juan Julio Alfaya http://gallegos-hispanohablantes.blogspot.com 13 Abril 2011

No existe una definición conocida de «lengua propia» que permita distinguirla, por ejemplo, de lengua vernácula. En términos puramente funcionales, lo único que permite distinguir a la «lengua propia» es la capacidad de legitimar políticas institucionales favorables a las lenguas así calificadas. Estas políticas variarán en intensidad en unos sitios u otros.
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Los derechos lingüísticos o derechos humanos en materia lingüística (también derechos humanos lingüísticos) son aquellos derechos humanos y civiles tocantes al derecho individual y colectivo a elegir el idioma o idiomas en que comunicarse, tanto en privado como en público, sin tener en cuenta la nacionalidad, etnia o número de hablantes de dichos idiomas en determinado territorio.

Entre los derechos lingüísticos se cuenta el derecho a los actos legales, administrativos y judiciales, a la educación y a los medios de comunicación en una lengua que sea comprendida y elegida libremente por las personas interesadas.

Tales derechos nacieron como una herramienta para combatir la aculturación forzosa y el imperialismo lingüístico, especialmente en un contexto que busca dar cobertura a las minorías y pueblos indígenas.

Pero en la actualidad existe un hecho nuevo: la discriminación de la lengua oficial de un estado dentro de una región bilingüe del mismo en la cual la llamada «lengua propia del territorio» es objeto de una discriminación positiva que, obviamente, se convierte en discriminación negativa de la lengua oficial del estado.

No existe una definición conocida de «lengua propia» que permita distinguirla por ejemplo de lengua vernácula. Suelen ser definiciones políticas realizadas ad hoc, como la de Declaración de la Unesco que, pese a ser apoyada por el Gobierno español, su definición no se corresponde con la realidad lingüística española ni con lo que realmente implementan los textos legales autonómicos.

En términos puramente funcionales, lo único que permite distinguir a la «lengua propia» es la capacidad de legitimar políticas institucionales favorables a las lenguas así calificadas. Estas políticas variarán en intensidad en unos sitios u otros.

Por el otro lado, el concepto de «lengua propia» encontró críticas desde muy pronto. En general, todas ellas coinciden en que la expresión «lengua propia» sugiere a los hablantes que su opción va más allá de la decisión personal de hablar una u otra lengua —algo que la ley garantiza—, y que esa decisión lleva implícita su adhesión a un proyecto identitario. Así, la «lengua propia» constituiría una categoría ideológica, no científica, que no tendría consistencia empírica fuera del ideario nacionalista.

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ETA, Batasuna y Sortu
ROGELIO ALONSO ABC 13 Abril 2011

LA lucha contra el terrorismo se libra a veces con una mano atada a la espalda para evitar que loables fines se persigan con medios ilegales. Sin embargo, las democracias no deben renunciar a aplicar todos los recursos posibles dentro de la legalidad al enfrentarse a amenazas que explotan los límites que el marco legal impone. Esta premisa sirve para oponer argumentos jurídicos y políticos a la interpretación de los magistrados partidarios de la legalización de Sortu a pesar de que esta formación no ha roto con ETA, como demuestra la reciente sentencia del Supremo.

Sorprende el rechazo a una «ilegalización preventiva» que los magistrados discrepantes consideran injustificada. En contra de esa opinión, el fallo del Supremo se fundamenta en la sentencia de 2009 del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que ratificó la ilegalización de Batasuna porque «no puede exigirse del Estado que espere para intervenir a que un partido político se apropie del poder y comience a poner en práctica un proyecto político incompatible con las normas del Convenio y de la democracia, adoptando medidas concretas dirigidas a realizar tal proyecto». Como recuerda el Supremo, el TEDH entiende que «un Estado debe poder razonablemente impedir la realización de un proyecto político, incompatible con las normas del Convenio, antes de que sea puesto en práctica mediante actos concretos que conlleven un riesgo de comprometer la paz civil y el régimen democrático en el país».

Esa misma sentencia del TEDH contradice a los magistrados discrepantes cuando otorgan excesiva relevancia a meras declaraciones como las contenidas en los estatutos de Sortu. Relativizan que, como señaló el TEDH, «los estatutos y el programa de un partido político no pueden ser tomados en cuenta como único criterio para determinar sus objetivos e intenciones». Revela la fragilidad de los argumentos de los jueces discrepantes su alusión a la aceptación de los Principios Mitchell por parte de Sortu para dar credibilidad a su supuesta ruptura con ETA. Estos principios aplicados en Irlanda del Norte constituyen solo una retórica declaración de intenciones de rechazo formal a la violencia, y han sido descontextualizados por Sortu para burlar la legalidad.

El incumplimiento de estos principios fue excusado por quienes debían garantizar su respeto revelando la irrelevancia de la adhesión formal a los mismos por el Sinn Fein. Su flagrante violación permitió al IRA usar la violencia mientras el Sinn Fein exigía concesiones a cambio de prometer desarme. El movimiento terrorista norirlandés, al igual que el integrado por ETA y su brazo político, se había «adaptado a los nuevos tiempos», como declaró una ineficaz comisión encargada de supervisar el cese de la violencia incumplido por el IRA. Algo similar persigue ETA, consciente de que el desarme del IRA fue una farsa que facilitó su perpetuación y el fortalecimiento del Sinn Fein al simular una aparente pero inexistente ruptura con la banda. La realidad demuestra que, fiel al modelo norirlandés, Batasuna, transmutada en Sortu, ha escenificado una simulada separación de ETA con el fin de que los políticos eludan los costes derivados de su vinculación con los militares.

La retórica vacía de los Principios Mitchell contrasta con los hechos que justifican la prohibición de Sortu, entre ellos el vínculo con ETA que la documentación probatoria evaluada por el Supremo confirma. Como señaló el TEDH sobre Batasuna, «teniendo en cuenta la situación existente en España tras numerosos años de atentados terroristas, especialmente en una región políticamente sensible como es el País Vasco, estos vínculos pueden ser considerados objetivamente como una amenaza para la democracia». Este vínculo entre el brazo político y el militarde ETA no solo persiste sino que además, al mantenerse a lo largo de un prolongado periodo de tiempo, ha sentado unos precedentes de los que el análisis jurídico no debe hacer abstracción. A las numerosas sucesiones fraudulentas hay que sumar los ejemplos en los que el entorno terrorista fue legalizado y tuvo que ser ilegalizado posteriormente, creando unos antecedentes que obligan al Supremo a tomar medidas preventivas contra la vulneración del ordenamiento.

Estas circunstancias y el innegable vínculo entre ETA y Sortu son los que invitan a plantear si la disolución de ETA no debe ser la condición necesaria para legalizar otro proyecto heredero de Batasuna. Ese contexto de décadas de violencia durante las que ETA ha articulado una estrategia político-militar concertada, y a la que no renuncia, es el que obliga a la democracia a defenderse de las argucias con las que intenta encubrir la connivencia entre políticos y militares. Podría argumentarse por ello que la existencia de ETA contamina necesariamente a Batasuna imposibilitando su vuelta a la legalidad mientras aquella mantenga su presencia coaccionadora. Así podía deducirse de una declaración del actual ministro del Interior cuando en 2007 aseguraba que Batasuna «nunca podrá presentarse ante la sociedad vasca como algo distinto de lo que es, puramente un apéndice de ETA».

Debe recordarse que el TEDH impuso límites al derecho de asociación política sosteniendo que un partido político puede promover cambios de las estructuras legales o constitucionales del Estado con dos condiciones: «Los medios utilizados al efecto deben ser desde todo punto de vista legales y democráticos; el cambio propuesto debe ser en sí mismo compatible con los principios democráticos fundamentales». En el contexto del terrorismo etarra cabe preguntarse si un proyecto político como el defendido por formaciones sucesoras de Batasuna puede ser compatible con los principios democráticos mientras exista la organización terrorista que durante décadas ha intentado imponer por la fuerza ese mismo proyecto junto a los actores que repentinamente manifiestan un mero distanciamiento formal con una violencia a futuro.

La trayectoria político-militarde ETA confirma que ese proyecto político construido sobre el asesinato o la persecución de cientos de ciudadanos y la violación sistemática de los derechos humanos entra en contradicción con el concepto de sociedad democrática. El contexto de décadas de violencia al que el TEDH alude obliga a evitar que la amenaza a la democracia que el terrorismo supone sea minimizada, como sucedería si se subestimara el riesgo que para una sociedad democrática comporta la legitimación de conductas conniventes con la violación de los derechos humanos que Batasuna ha apoyado y apoya. Debe enfatizarse la negativa de Sortu a condenar los crímenes etarras y la posición del TEDH compartiendo los argumentos del Tribunal Constitucional al considerar el «rechazo a condenar la violencia como una actitud de apoyo tácito al terrorismo, y ello en un contexto de terrorismo que existe desde hace treinta años y que es condenado por el resto de los partidos políticos en su conjunto».

En consecuencia, teniendo en cuenta la prolongada historia de terror compartida por ETA y su brazo político, parece razonable condicionar su legalización a la disolución de ETA. Se evitaría así la instrumentalización de quienes comparten una estrategia terrorista aunque difieran en algunas de sus tácticas, pues Batasuna insiste en rentabilizar la presencia intimidadora de ETA al supeditar el final de la violencia a la satisfacción de sus exigencias, como muestran los documentos etarras. Cuando la simbiosis entre el brazo político y el militardel movimiento terrorista ha quedado probada, a pesar de ciertas discrepancias sobre algunas consideraciones tácticas coyunturales, es lógico reclamar que la vuelta a las instituciones que tanto ansían los representantes políticos de la banda tenga un precio al que la democracia no debe renunciar: la desaparición de ETA.

ROGELIO ALONSO ES PROFESOR DE CIENCIA POLÍTICA, UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS

Tendrán que romper
TONIA ETXARRI El Correo 13 Abril 2011

Tras el primer emplazamiento público a ETA realizado desde Batasuna (reconvertida para la ocasión en Izquierda Abertzale) para manifestar su contrariedad por el capítulo de los tiroteos en Francia, calificado de «inaceptable», solo cabe llegar a una conclusión: tendrán que romper. Tendrán que cortar el cordón umbilical que les ha mantenido unidos a la banda terrorista durante todos estos años porque la prolongación del juego de cartas con 'pase de señas' les va quitando credibilidad a medida que se acerca la cita con las urnas del próximo 22 de mayo.

Si siguen amagando en este juego del pulso sostenido entre los políticos y los armados, cuya duración resulta ya insoportable incluso para los más próximos, Batasuna tendrá que pasar a la banda una seña mucho más contundente que la simple advertencia de «que no se repita». Que se pueden enfadar. No. Este tipo de exhortaciones, que sin duda revelan un paso más hacia el equilibrio, tendría que suponer un avance hacia el fin del terrorismo. Y ese movimiento no lo verán nuestros ojos hasta que la izquierda abertzale, sin desorden ni ausencia de liderazgo como la que sufre ahora, le pida a ETA que se vaya a casa, o al paro, de una vez. Si los clásicos de Batasuna como Iruin, Gorizelaia y Rufi Etxeberria reconocen que no han logrado someter a ETA, tendrán que dar un paso adelante. Ser mas audaces de lo que fue Otegi cuando señaló repetidamente que él nunca apostaría por el cambio radical de escenario si no le acompañaba todo el colectivo.

Pero la situación, que está siendo verificada todos los días por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que han descubierto que el caserío de Legorreta era un auténtico arsenal de explosivos, no admite tiempo muerto; con perdón. Si los de Batasuna de-toda-la-vida quieren apostar por hacer política democrática en igualdad de condiciones, como si fueran afiliados de un partido sin mancha terrorista, tendrán que romper. Y, además de la escenificación de su divorcio, tienen la obligación política y moral de exigir a ETA que se disuelva.

Si emprenden ese camino, la noticia tendría sus dos caras. La buena: que Batasuna estaría dispuesta a demostrar que su apuesta no está fundada en la necesidad apremiante de volver a ocupar trono y privilegios en los sillones de los ayuntamientos y diputaciones, sino que el 'apretón' judicial y policial les ha hecho entender que tenían que apearse del entramado del terrorismo. La mala: que si se ven obligados a romper es porque su pulso con la banda ya no da más de sí. Y que los terroristas, de momento, no tienen intención de abandonar, como lo están demostrando con los capítulos de 'verificación' policial a los que están siendo sometidos en contra de su voluntad. Si ETA persiste en querer doblegar a los ciudadanos y desafiar al Estado democrático, su sombra alargada seguirá cayendo sobre los hombros de Batasuna y sus franquicias electorales.

Pero a Batasuna, que en cuestión de horas, se ha situado en posición de ventaja en la carrera de la credibilidad en relación a los socios electorales de EA y Alternatiba, no le queda otra salida que la de anunciar su ruptura con la banda. Si sus dirigentes no han tenido sobre ETA la influencia y autoridad que mostraron en Irlanda los del Sinn Féin sobre el IRA, se les va achicando el espacio. Y la vida política de este pequeño país da tantas vueltas que al final va a ser Batasuna quien deberá decidir: o con ETA o contra ETA.

Cataluña, en decadencia
Editorial www.gaceta.es 13 Abril 2011

“Catalunya és bona si la bossa sona”. Esta frase popular que se aplica a Barcelona como símbolo de la catalanidad se ha convertido en los últimos años en un puro lamento.

Barcelona, es decir Cataluña, hoy sólo es buena en fútbol, y va por delante de Madrid sólo en el ámbito balompédico. Aunque en este tema también deberá pasar en las próximas semanas varios exámenes que pueden alterar el orden establecido. Pero más allá del fútbol, Cataluña vive una incuestionable decadencia. El principado ha dejado de ser la locomotora económica y de modernidad. Cuando en la década de los ochenta los catalanes presumían sin estridencias ni lamentos de ser el cogollo de la España del futuro nadie hablaba de separatismos, ni reivindicaciones nacionalistas. Han pasado los años y las cosas han cambiado. Según el INE, entre 2000 y 2009 Madrid creció 0,45 puntos más de media anual que Cataluña, hasta el extremo de que su aportación al PIB nacional es hoy prácticamente semejante. Aunque, en marzo de 2010, un informe de Funcas decía que por primera vez Madrid superaba a Cataluña en peso económico. El PIB madrileño 18,71% frente al 18,68% de los catalanes. El peso de la economía catalana dentro del conjunto del país fue el principal argumento que esgrimió el Gobierno para incrementar la aportación del Estado en materia de financiación autonómica. De hecho, Cataluña se llevó el 40% de los 11.000 millones extra que repartió el Ejecutivo de Zapatero entre todas las comunidades en 2009.

No se entiende que el nuevo Gobierno de CiU siga con la obsesión independentista del tripartito. Muchos ven en esta actitud radical una clara cortina de humo. Mientras se hable del sexo de los ángeles, de si hay que independizarse o no, la sociedad catalana se olvida de la realidad que más le afecta, la del bienestar económico. El pasado domingo hubo una consulta soberanista –que muchos tacharon de pantomima y que sólo votó un 18% de los convocados– pero que ahí está, y que Artur Mas y su Ejecutivo quieren rentabilizar utilizando como moneda de cambio para reclamar el concierto económico al Gobierno que salga tras las generales de 2012. Hoy, tres días después, Solidaritat per la Independència presenta una nueva propuesta de ley soberanista. Todo ello, olvidando que varios informes, entre ellos el del catedrático Mikel Buesa, indican que la independencia llevaría a Cataluña a la quiebra social y económica.

La hipocresía nacionalista se hace cada día más evidente. Por un lado, se saltan la ley y lo que dictamine incluso el Tribunal Constitucional en materia de normativa lingüística. Por otro, recurren al victimismo para exigir más dinero. Es difícil que pidan más autonomía, pues ya sólo queda el paso de la independencia. Cataluña se ha dedicado a mirarse el ombligo nacionalista, olvidando que una sociedad de casi siete millones de habitantes le exige mucho más que reivindicar algo que ya de por sí existe y nadie les cuestiona, su identidad catalana. La modernidad y la prosperidad no las traerá la bandera soberanista, sino ese espíritu catalán de buen hacer que siempre caracterizó a esta región de España. En lugar de una sociedad abierta y próspera, se ha creado un gueto donde lo políticamente correcto asfixia todo aire de libertad y disidencia. Incluso desde instituciones públicas como TV-3, que pagamos todos y que salen por un riñón (800 millones de euros), se dedican a insultar a Intereconomía a través de unos menores de edad porque opinan libremente en un programa de televisión, haciendo un montaje ofensivo para los jóvenes y para millones de españoles. Como le dijo Gaspar Llamazares a Zapatero, Cataluña, quién te ha visto y quién te ve.

Zapatero votó ‘sí’ en Barcelona
Resulta interesante ver el modelo de democracia que desea el nacionalismo catalán.
Pablo Yáñez www.gaceta.es 13 Abril 2011

Tras haber dejado pasar el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el plazo estimado para, en calidad del cargo que aún ejerce, recurrir al Tribunal Constitucional la decisión de la Mesa del Parlament de Cataluña de admitir a trámite la proposición de ley de independencia de Cataluña, esta semana asistiremos en la Cámara autonómica a la continuación del referéndum dominguero de Barcelona. Y empiezo así porque si importante es describir la realidad de los hechos, más aún lo es enfatizar la responsabilidad de los mismos, en este caso no sólo sobre los hombros de los nacionalistas catalanes, sino también del presidente del Gobierno de la Nación, que, por inacción, ha permitido que un Parlamento autonómico vaya a debatir una proposición de ley separatista.

Este fin de semana, hemos podido observar el precedente al debate del Parlament a través de la consulta ilegal sobre la independencia que ha tenido lugar en la ciudad de Barcelona. La serie de consultas ilegales por la independencia de Cataluña llegaba a la Ciudad Condal. Y a pesar de todas las estratagemas posibles, esas de permitir votar a niños de 16 años o a inmigrantes que no podrían hacerlo en unas elecciones legales, la participación ha vuelto a plasmar la misma realidad que las encuestas sociológicas ya habían manifestado con anterioridad, que sólo un máximo del 20% de la sociedad catalana respalda la separación del resto de España. Aun así, es importante analizar el esperpento de la acción dominical en Barcelona y extraer de este análisis determinadas consignas que sirvan para enfocar la semana sin caer en las trampas del nacionalismo catalán.

La representación en las calles era sólo eso, una representación casi teatral. Y ese carácter “ficticio” nos ha permitido ver el juego de CiU caminando como siempre sobre la ambigüedad. La preocupante imagen del señor Mas, presidente de todos los catalanes, votando por la secesión, contrasta con Duran i Lleida haciendo como siempre de estadista, de “poli malo” en este caso.

Detrás de la ambigüedad, la estrategia a plazos de CIU que les llevará a no respaldar la iniciativa de Laporta en el Parlament esta semana, por no ser cabeza del mismo, y sobre todo, por no fijarse a los plazos estipulados en esa estrategia, y que pasan, en esta primera instancia, por trasladar el “concierto económico” vasco a Cataluña.

Por otra parte, resulta interesante ver el modelo de democracia que desea el nacionalismo catalán. Y es que, si bien son precisamente esos partidos quienes han bloqueado cualquier intento para crear una ley electoral catalana de listas abiertas y limitación de mandatos que permita combatir la desafección entre los ciudadanos y la clase política, no tienen problema para inventar una en la que se permita el voto a partir de los 16 años, se pueda votar con el carné del videoclub o las urnas permanezcan abiertas meses en un pensamiento más cercano al del nacionalismo de Québec, ese de “democracia es votar y votar hasta que salga lo que yo quiero”. Sin embargo, más allá de las anécdotas del espectáculo de domingo veraniego respaldado por ese sector de la sociedad que vive de la subvención, el traslado a la Cámara de representación de los ciudadanos del debate separatista merece una atención mayor, y una lectura ya no basada en la búsqueda de las claves políticas, sino de las responsabilidades. Zapatero ha abierto la veda para que los Parlamentos autonómicos debatan y, en su caso, aprueben declaraciones de independencia al modelo de un Kosovo al que el mismo Gobierno socialista no reconoce. Han sido, este presidente y su Gobierno, los mejores cómplices del separatismo catalán, como a su manera lo han sido de los separatistas vascos. Artur Mas será el representante del Estado en la Comunidad Autónoma de Cataluña que asista a la sesión de un Parlamento que trate de quebrar ese Estado, y Zapatero es la marioneta útil al servicio de ese nacionalismo catalán que verá el debate desde La Moncloa.

Y que nadie se llame a engaño porque la presumible derrota de la iniciativa por la declaración unilateral de independencia de Cataluña no será la derrota de Laporta, Mas, Carod y compañía, sino la derrota del Estado de derecho, de los constitucionalistas y del sistema de convivencia que los españoles nos otorgamos libremente en 1978.

La Generalitat de Cataluña vive al margen de la ley. Lo hace porque incumple sistemáticamente las sentencias del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo sobre bilingüismo, lo hace porque manifiesta públicamente su insumisión a la legislación y a las instituciones judiciales. Y cuando se vive al otro lado de la ley, los instrumentos de esta suelen perseguirte. Porque si no lo hacen, es el propio sistema el que está corrupto.

Zapatero se pone de perfil y contempla a Mas como el padre que excusa las travesuras de su hijo. Zapatero es el sistema corrupto que tolera y se hace cómplice del incumplimiento de las reglas de juego. Al menos, Zapatero podrá decir que ha sido el mejor presidente del Gobierno de España para unos, para los que sueñan con romperla.

*Pablo Yáñez González es presidente de la Asociación Nacional por la Libertad Lingüística.

Bildu, segura de estar en las elecciones
 www.gaceta.es 13 Abril 2011

Bildu, que calificó el intento de asesinato de dos gendarmes en Francia de "incidente", asegura que sus candidaturas están formadas por "hombres y mujeres libres" sin ningún tipo de "duda democrática".

"No van a encontrar nada", estaremos en las elecciones de mayo. Esto es lo que ha asegurado hoy Bildu, la coalición electoral integrada por EA, Alternatiba e independientes de la izquierda abertzale. Según la coalición, las candidaturas están conformadas por "hombres y mujeres libres" sin ningún tipo de "duda democrática", por lo que no habría motivo para sacarles de las listas.

Los portavoces de Bildu han reiterado que no existe relación alguna con la banda terrorista ETA, que la formación es una apuesta a "largo plazo y no la coalición B de una ecuación rara" y han subrayado que el grupo internacional de contacto para la verificación y el desarme liderado por el abogado surafricano Brian Currin, es "una pieza fundamental" en el avance del fin de ETA.

Pello Urizar, el secretario general de EA, el portavoz de Alternatiba (formación escindida de Ezker Batua), Oskar Matute, y la independiente Itziar Ameztoy han comparecido hoy en rueda de prensa en un hotel de la capital alavesa para analizar la actualidad política.

Han hablado del comunicado que Bildu difundió el pasado domingo tras el tiroteo registrado en Francia en el que dos presuntos etarras, posteriormente detenidos, hirieron a un gendarme. Esta acción, fue tachada por la coalición de "incidente", calificativo que ha provocado críticas por su falta de contundencia entre la mayoría de los partidos y los gobiernos central y vasco.

El portavoz de alternativa ha reconocido que quizás el término "incidente" no fuera "el más adecuado", pero ha insistido en que el comunicado expresaba un rechazo "claro" del tiroteo y hacía un llamamiento a todos los agentes, incluido ETA, a dar pasos hacia la paz. "Nos negamos a que otros nos marquen la agenda y nos dicten en qué términos tenemos que hablar", ha enfatizado Matute, al tiempo que ha indicado que Bildu "no va a entrar en ese juego" porque su postura contra todo tipo de violencias, incluida la de ETA, es "meridianamente clara".

Matute ha recalcado que Bildu estará en las elecciones porque "no van a poder encontrar nada" que imposibilite su presencia en los comicios, en el caso de que la Fiscalía decida impugnar las listas de la coalición.

Posteriormente la independiente Ameztoy, en euskera, y Urizar, en castellano, han leído un comunicado en el que han reconocido que contaban con que iban a tener que superar "dificultades", pero han dicho que la presión que recae sobre Bildu, una coalición formada por dos partidos legales, es absolutamente "impresentable e impensable" en cualquier democracia europea.

Según Urizar los soberanistas acuden a las urnas con el peso de la "amenaza" de que el Gobierno español trate de impedir el acceso a las instituciones a una opción política "absolutamente democrática y que trabaja para la consolidación de la paz y la normalización política". "Una vez más intereses ajenos a la sociedad vasca cercenan los derechos de la ciudadanía de Euskal Herria y no lo vamos a permitir", ha incidido el líder de EA.

En lo relacionado con la posibilidad de que se diera un alto el fuego por la banda terrorista, Matute ha dicho que es necesario que el grupo internacional de contacto empiece a trabajar sobre la verificación de un desarme porque para poder llegar a una situación de no existencia de ETA hay que realizar ese trabajo. Ha considerado, además, que un proceso de camino hacia la paz partiendo de una situación de violencia es largo y "encuentra momentos de dificultad".

Para finalizar, Matute ha resaltado que "por primera vez" todas las formaciones políticas tienen una visión de rechazo hacia cualquier tipo de violencia, mientras que Urizar ha manifestado que "perder dos años" para llegar a una situación de normalidad "sería imperdonable".

De nuevo el autoodio
Palabras como Tierra, Patria y Pueblo no pueden pronunciarse en serio en el siglo XXI
andrés freire ABC Galicia 13 Abril 2011

HACE unos días, un opinante nacionalista atizaba a los críticos con el gastado insulto del autoodio. Nosotros nos autoodiamos, explicaba, pues no compartimos el espíritu nacional gallego. Y este insulto nos conduce de lleno a unas cuantas paradojas. Tradicionalmente, el nacionalismo ha rastreado la historia para acopiar glorias y honores para su tribu. Nuestro nacionalismo, en cambio, está obsesionado con hallar en el pasado cualquier rastro de humillación y oprobio. El ejemplo paradigmático es esa historieta que nos contaban nuestros profesores de gallego, la de que el cronista Zurita había hablado de la «castración de Galicia». A pesar de que es mentira (la palabra la inventó Castelao en las cortes republicanas), el nacionalismo la ha difundido con deleite enfermizo. Y, sin embargo, somos nosotros, los que preferimos encontrar gallegos surcando mares lejanos y asaltando reinos extranjeros, los que nos autoodiamos.

¿Y qué decir de nuestra cultura? Somos muchos los que hacemos nuestros a todos los gallegos que han acrecentado el espíritu mediante la literatura, ya sea en latín, en gallego o en castellano. Desde Francisco Sánchez a Torrente Ballester, pasando por Rosalía. El nacionalismo, por su parte, etiqueta como renegados a quienes han preferido escribir en español. Y considera ajenas a la cultura gallega obras tan propias como Los Pazos de Ulloa, las Sonatas de Valle, La Saga/Fuga de JB o la Mazurca de Cela. Sin embargo, asómbrense, somos nosotros los que nos autoodiamos.

Es que odiáis vuestra lengua, nos insisten. Según parece, nuestra lengua no es aquella que hemos mamado en la cuna, sino la gallega. Así aseguran, por más que muchos tengan como lengua materna la misma que yo, el castellano. De ahí esa paradoja entre el joven nacionalismo: odian y desprecian la lengua que mejor hablan, la lengua que apenas se despistan brota de su boca. Se abrazan a una superstición nominalista (en Galicia, en galego) y reniegan de la lengua que surge espontánea de sus labios. Allá ellos si mutilan su capacidad expresiva, obnubilados por antiguallas teóricas del romanticismo alemán (la lengua como alma del pueblo). Pero, por favor, que no insulten a quienes escuchamos con sonrisa escéptica toda esta retórica. Palabras como Tierra, Patria y Pueblo no pueden pronunciarse en serio en el siglo XXI.

El autoodio, nos explica Wikipedia, es un concepto surgido en los albores del nacionalismo judío. Pero, en el fondo, es una idea que no suena nueva entre nosotros. Recuerda mucho a la Antiespaña de la que hablaba el nacionalismo franquista. Creíamos superados esos tiempos, en los que una parte del país se arrogaba el derecho a hablar por todos. No lo están. El mismo espíritu pervive. Sólo ha cambiado la bandera que justifica la exclusión de los disidentes.


Cataluña
CiU y el tonto útil
Ese 20 por ciento de la población está condenada al desengaño y a la frustración. Ni CiU, ni PSC, ni ERC se la jugarán por ese uno de cada cinco catalanes.
maría antonia prieto ABC Cataluña 13 Abril 2011

EL18 por ciento del censo electoral votó a favor de la independencia de Cataluña en la consulta celebrada el pasado domingo en Barcelona. ¿Se puede saber dónde está la novedad y a santo de qué viene tanta algarabía? Desde hace años, los estudios y las encuestas del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat revelan que aproximadamente el 20 por ciento de los catalanes —uno de cada cinco— quiere separarse del resto de España. Negar que en Cataluña hay independentistas es absurdo; magnificar su importancia podría parecer igual de absurdo, aunque hay una explicación. Veamos qué tenemos. Tenemos una consulta que permitió votar —en una peculiar jornada electoral que se prolongó durante cuatro meses— a menores de 16 años y a inmigrantes no censados. ¿Qué más tenemos? Pues tal vez resulte ocioso recordarlo, pero tenemos el Parlament menos independendentista de los últimos lustros, con 14 diputados secesionistas —diez de ERC y cuatro de Solidaritat— frente a los 21 de la pasada legislatura. Y no, no vale argumentar que en los escaños de CiU se sienta más de un secesionista confeso, porque el programa electoral de la federación no decía ni pío sobre la ruptura con el resto de España.

En cualquier caso, ese 20 por ciento de la población está condenada al desengaño y a la frustración. Ni CiU, ni PSC, ni ERC se la jugarán por ese uno de cada cinco catalanes. El presidente Artur Mas ya lo tenía claro cuando era conseller en cap: «Un proyecto político para el quince o el veinte por ciento de la población no es conveniente para la posición de liderazgo que quiere ocupar CiU. Yo me quiero dirigir a la mayoría del país, y esta mayoría hoy no está por la independencia».

Vamos, que al president no le convienen los independentistas, pero —y ahí está el quid de la cuestión— está dispuesto a aprovecharse de sus sentimientos cuando lo considere oportuno, haciéndoles creer incluso que son ellos y sólo ellos quienes marcan la agenda política. Lógicamente, CiU no apoyará hoy en el Parlament la propuesta de Solidaritat Catalana para declarar unilateralmente la independencia, pero esa iniciativa ha llegado al Pleno porque CiU lo ha permitido. Mientras el Parlament vota hoy si nos vamos de España —hala, así, directamente y porque nosotros lo valemos—, los médicos se echarán a la calle para exigir la retirada de un «plan de choque» que puede provocar un daño irreversible a la sanidad pública. Al independentismo le toca jugar de nuevo el papel del «tonto útil».

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