AGLI

Recortes de Prensa   Lunes 18 Abril 2011

 

En España el modelo de estado sigue sin cerrarse, lo que se ha traducido en una dinámica de descomposición
¿Los últimos días de España?
Joseph Stove http://www.diarioya.es/  18 Abril 2011

En 2007, el prestigioso escritor Walter Laqueur publicó "The Last Days of Europe", un lúcido estudio sobre las causas de la decadencia europea. El libro no ha sido publicado todavía en España, donde la corrección política se impone.

Laqueur trata de dar respuesta a la cuestión de qué ocurre en una sociedad cuando bajos índices de natalidad sostenidos, envejecimiento, se juntan con una inmigración incontrolada.

El autor cree que Europa, dada su debilidad, jugará, en el futuro, un modesto papel en los asuntos mundiales, a la vez que muestra su certeza de que será poco más que un museo de pasadas gestas culturales para el solaz de turistas asiáticos.

Por supuesto que España no se escapa de su agudo análisis y deja constancia de su papel en Europa.

El contexto sociocultural que expone Laqueur es motivo para reflexionar sobre las singularidades que aquejan a España y que no comparte con ningún otro país de Europa, lo que hace de su situación algo particularmente grave:

- En España, a los 30 años de aprobarse una constitución democrática, el modelo de Estado sigue sin cerrarse, lo que se ha traducido en una dinámica de descomposición.

En un arrebato de originalidad se puso en práctica un modelo excepcional en el constitucionalismo comparado: se inventó el "estado de las autonomías".

Su materialización ha consistido en ir desposeyendo, paulatinamente y sin pausa, al Estado de sus competencias, creando a la vez fronteras interiores basadas en exclusivismos artificiales y en diferentes niveles de bienestar.

- España es el único país de Europa con un terrorismo propio, de carácter secesionista, donde sus miembros y simpatizantes están en las instituciones del estado y reciben ayuda de los presupuestos públicos.

- En España se relativiza, o incluso se niega, el concepto de nación, impulsado por un "status" de idiosincrasia política que permite la entrega a exiguas minorías independentistas de resortes políticos que cualquier estado con un mínimo sentido de la supervivencia no osaría considerar, ni tan siquiera en tono de broma, su transferencia a las regiones. Ejemplo: la educación.

- Y, sobre todo, existe un hecho de enorme importancia social: el pueblo español cree que vive en una democracia consolidada. Las "élites" políticas españolas trasmitieron al pueblo que se había terminado con éxito la "transición política" y que todos se habían convertido en "demócratas de toda la vida". Se había conseguido un hecho espectacular, lo que otras naciones habían tardado siglos en alcanzar, España lo había conseguido en una década prodigiosa.

Se instaló en la opinión pública la certeza que era madura y estaba bien informada, que había una clase política experta y con sentido de estado, que funcionaba la separación de poderes y actuaba como la fortaleza de la democracia, dado el vigor y prestigio de sus instituciones. Todo era una falacia.

Un largo periodo de crecimiento económico y bienestar material enmascaró durante años la metástasis que corroía el cuerpo nacional.

El fin de los sueños se produjo el 11 de marzo de 2004. Un ataque, posiblemente por parte de un actor no estatal, en forma de acción terrorista, iba a poner de manifiesto la enfermedad terminal que aquejaba a España. La sociedad lo encajó como un "atentado", un hecho al que estaba acostumbrada por las innumerables acciones de ETA y que tenía su liturgia particular: empieza con el estupor e indignación, sigue con las condenas, las manos blancas y, después, el olvido hasta el siguiente golpe.

Pero esta vez, el ataque era de carácter "apocalíptico", no era "selectivo" como los anteriores. Tenía un objetivo claro, destruir España como actor estratégico. Los casi doscientos muertos y los cientos de heridos, efecto material del ataque, sólo eran el catalizador para alcanzar los efectos estratégicos, los terroristas habían finalizado su trabajo. Los creadores de opinión pública y la puesta en práctica de una política diferente se encargarían de materializar esos efectos.

El pueblo español se encogió. No había sido casual que España fuese elegida como blanco. La debilidad de sus instituciones y la vulnerabilidad de su opinión pública, la hacían pieza adecuada para asestar un duro golpe al mundo occidental, suprimiendo a uno de sus peones.

A partir del 11 de marzo de 2004, España desapareció como actor estratégico y se volvió hacia si misma, como había hecho en los dos siglos anteriores. Una ola de "catetismo" invadió el país. La fabricación de "diferencias" entre regiones se acentuó, "la España plural", a la vez que la Constitución se adaptaba convenientemente a las circunstancias. Se apeló a la "memoria histórica", como si de la Guerra Civil al posmodernismo de principios del siglo XXI no hubiese ocurrido nada, y se articuló una política de "ampliación de derechos" que no era más que ingeniería social, al más puro estilo orwelliano.

Como señala Laqueur, Europa está enferma. El bajo nivel de natalidad y una inmigración descontrolada es un cóctel letal para el ser europeo y para cualquier sociedad. España sufre esa enfermedad y, además, su propia deriva centrífuga, que puede acelerarse al ampliarse las desigualdades sociales por la crisis económica.

Su sociedad está enferma y su mediocre clase política es incapaz de encontrar el tratamiento adecuado, ya que, sin excepciones, se embarca en una huida hacia delante, alabando el "estado de las autonomías" y evitando las referencias éticas.

Si no se reacciona, todo hace indicar que "The last days of Spain" precederán a los del resto de Europa.

Zapatero
El final de ETA
Agapito Maestre Libertad Digital 18 Abril 2011

Zapatero siempre ha utilizado el terrorismo de ETA para mantenerse en el poder. Lo seguirá haciendo para que los de su partido sigan mandando en el trozo más grande de España. Entonces, me pregunto, ¿por qué se extrañan algunos periodistas de que ayer, en un mitin en el País Vasco, volviera sobre sus pasos para arremeter contra el PP y darle cariño a Eguiguren, el principal defensor de la negociación con ETA, y a la banda criminal para que siga luchando por la paz de cementerio? Hay, sin embargo, algo peor que hacerse el lelo; es, en verdad, serlo, según demuestran cada día quienes dicen "ETA está en su final". Obvio.

ETA está retirándose, sencillamente porque ha conseguido la mayoría de sus objetivos culturales y políticos, aunque por si acaso se reserva el "derecho" de ametrallar a quien se le ponga en gana. Y a tiro. Es el único precepto de carácter universal que podemos extraer de una historia terrorífica: los de ETA seguirán matando, con el plácet de los nacionalistas, hasta independizarse totalmente de España.

Muchos son los actores que han participado en ese inmoral proceso. En primer lugar, hay que citar a la famosa "justicia". Naturalmente, desde hace décadas, el sistema judicial y penitenciario tiene asumido que sus funciones represivas son contingentes. Nada tiene que ver la justicia española con la universalidad moral de la ley. El sistema judicial español es vicario del poderoso Zapatero, o peor, de las contingencias electorales por las que pase el todopoderoso PSOE. El premio concedido por el sistema judicial al sanguinario Troitiño, que debería aún cumplir condena hasta por lo menos el 2017, no es sino sólo un ejemplo de los cientos de despropósitos que los jueces y fiscales de España ha cometido a favor de los sanguinarios de ETA.

Menester es citar, aunque sea en segundo lugar, a muchos creadores de opinión pública que o miran para otro lado ante ETA o, sencillamente, dicen alguna grosera generalización. Toda esa gente simula que el gobierno de España está ganando la guerra a ETA. Mil pruebas ponen en evidencia esa falsificación. Otras tantas podríamos esgrimir para mostrar que Rajoy, tercer actor de la gran ocultación, cambalachea con Zapatero para ocultar lo inocultable: los terroristas ganan todos los días alguna batalla al escuálido Estado de Derecho. Nadie me hable por favor de los éxitos policiales frente a ETA... Sólo faltaba que no los hubiera, pero sólo sirven al ministro-candidato para mantener entretenida a la chusma. Es la cebadilla socialista para sacar pecho delante de una prensa indefensa de ideas democráticas y ayuna de Estado-nacional.

En pocas palabras, no hay moral suficiente en la casta política para acabar con ETA, sobre todo, cuando la propia casta está entregada a los ideologemas nacionalistas. Así las cosas, prepárense para lo peor: Eusko Arkatasuna y Bildu pegarán sus carteles en las próximas elecciones. López y Basaigoiti ya han blanqueado las paredes sobre las que colgarán su nauseabunda propaganda. ETA, por desgracia, estará otra vez presente en las instituciones. Los responsables máximos de este acto criminal serán PSOE y PP.

Zapatero: el verdugo victimista
EDITORIAL Libertad Digital 18 Abril 2011

Zapatero ocupará un oscuro capítulo dentro de la historia de nuestro país por tres motivos fundamentales: la rendición ante ETA, la desvertebración de España y la depresión económica. Entra dentro de lo previsible, por tanto, que incluso antes de abandonar La Moncloa se dedique con energía a tratar de lavar la imagen de su catastrófica acción de Gobierno, pues a nadie le agrada ser considerado por las generaciones venideras una catástrofe nacional.

Este domingo, el presidente del Gobierno que ha condenado a cinco millones de españoles al desempleo y que ha estado a punto de conducir en más de una ocasión al país a la suspensión de pagos se presentaba como una "víctima" de la crisis. La responsabilidad de la misma, aseguraba Zapatero, no es suya, sino de la derecha: de sus desregulaciones y de su fe religiosa en los mercados.

Un camelo muy útil para la narrativa izquierdista pero que casa muy mal con la realidad. Al cabo, Zapatero lleva gobernando España más de siete años, largo período en el que ha dado tiempo tanto para que se gestara la mayor burbuja inmobiliaria del mundo como para que explotara. Durante todo este ciclo económico, el PSOE ha contado con el casi absoluto poder del BOE, ¿y cuál ha sido su política de izquierdas durante ese tiempo? Primero aprovecharse de la burbuja para incrementar de manera insostenible y disparatada los gastos del Estado (especialmente el de las autonomías) y después recurrir al déficit público para tratar de estimular en vano una economía encallada en la construcción y para intentar no emprender ninguna de las reformas que ésta necesitaba.

Durante estos siete años los españoles hemos recibido una ración diaria de socialismo que nos ha conducido hasta la indigestión. Nadie que no se halle cegado por el fanatismo ideológico puede creerse, como afirma Zapatero, que la crisis haya venido exclusivamente de fuera: no en vano, mientras el PSOE se enorgullecía de estar conduciéndonos hacia el pleno empleo y de superar en renta per cápita a Italia, nuestro país acumulaba unos fortísimos desequilibrios que nos llevaron a edificar, en 2006, alrededor de 800.000 viviendas: más que Alemania, Francia y Reino Unido juntos.

De hecho, si tan externa y derechosa es la crisis, ¿cómo es posible que Estados Unidos o Alemania estén ya recuperándose con vigor mientras nosotros seguimos avanzando hacia el quinto millón de parados? La respuesta es sencilla: nuestra crisis, gestada durante la primera legislatura de Zapatero, tenía impronta indudablemente española, como la tiene también toda la política y legislación antisocial a fuer de izquierdista con la que el PSOE viene frustrando cualquier expectativa de recuperación. Ni austeridad, ni reforma laboral, ni consolidación acelerada del sistema financiero.

El verdugo victimista de Zapatero sólo se ha movido a golpe de Bruselas y de los mercados. Somos los españoles quienes con justicia podríamos quejarnos, y no de una derecha que abandonó el poder a principios de 2004, sino de un socialismo que lo retenido desde entonces y cuyo legado es exactamente el mismo que ha exhibido la izquierda en cualquier época y lugar: pobreza generalizada.

Retos en el norte del Mare Nostrum
JOAQUÍN ROY El Correo 18 Abril 2011

CATEDRÁTICO 'JEAN MONNET' Y DIRECTOR DEL CENTRO DE LA UE DE LA UNIVERSIDAD DE MIAMI

Los países de la ribera norte del Mediterráneo están sufriendo una oleada de crisis que rivaliza con los serios cambios que experimentan sus vecinos del sur. Desde los Dardanelos al Algarve, desde Alejandría (por lo menos) hasta Casablanca, toda la región se enfrenta a una etapa crucial de su historia. Los países norafricanos encaran una transformación político-social urgente. El norte desarrollado, compuesto por antiguas metrópolis de la colonización del sur, se cuestiona su pertenencia a la Unión Europea, talismán hasta ahora de la reconstrucción tras la ruina de la Segunda Guerra Mundial y las dictaduras de diversa gama fascista. Por una vez desde el Imperio Romano, el Mare Nostrum está íntimamente unido.

Contra lo que pudiera hacer creer la dureza de los enfrentamientos y los cambios drásticos en Túnez, Egipto y Libia, además de las tensiones en el estricto Oriente Medio, la presión que sufren las sociedades europeas de la ladera norte son formidables. Amenazan con modificar el tejido no solamente nacional de cada país, sino de todo el contexto de la Unión Europea. Si históricamente se ha creído que no es posible una Unión Europea sin una coalición sólida entre Alemania y Francia, Europa no puede progresar en la era de la globalización sin la estabilidad de los países mediterráneos y su inserción sin fisuras en la integración continental. Pero cada uno de los países en cuestión rivaliza en presentar grietas en su arquitectura política y económica (por no hablar de la social) y en su anclaje en la UE.
La oleada de problemas comenzó en Grecia, paradójicamente la cuna de la democracia, al revelar su bancarrota financiera. Los niveles de déficit en casi todos los indicadores convirtieron al país en una dependencia de los organismos internacionales. Las ayudas financieras subvencionadas por los países ricos del norte provocaron resquemores en Berlín y otras capitales, al agotarse su paciencia por cubrir las veleidades sureñas. La última víctima del desastre de sus finanzas ha sido Portugal, donde el sismo económico se ha cobrado la notable víctima de la dimisión del primer ministro José Sócrates.

El caso de Portugal es especialmente sintomático. El país ha conseguido en su larga historia mantenerse incólume a las tensiones regionales y presiones de nacionalismo de su vecino, España. Portugal, el estado-nación más antiguo de Europa, podría sentirse protegido en su 'saudade' atlántica, aunque fuera engullido en gran parte por las inversiones españolas. Además, la crisis portuguesa puede al mismo tiempo aumentar la inestabilidad financiera española, tanto por efecto de dominó como por directo impacto de las dificultades de las empresas españolas establecidas en las desembocaduras del Tajo y el Duero.

Cuando parecía que la espada de Damocles del control del FMI había respetado a España, los indicadores no predicen una mejoría más allá de 2012, mientras el desempleo sigue firme alrededor del 20%. El anuncio de la renuencia del presidente Zapatero a presentarse a una tercera elección no ha conseguido calmar los ánimos. Por el contrario, ha acrecentado la incertidumbre por las demandas de la oposición del Partido Popular para un adelanto de las elecciones legislativas. Paradójicamente, el sector más alarmado por esta expectativa es precisamente el empresarial, que no considera oportuna esa distracción política cuando la urgencia se basa en la aplicación de las reformas económicas y los ajustes presupuestarios programados por el Gobierno, bajo la presión de sus socios en la UE y Estados Unidos. La quiebra de la octava potencia económica del mundo rebasa el nivel de la anécdota.

Pero los otros dos Estados mediterráneos miembros del G-8, Francia e Italia, también se enfrentan a sus especiales desafíos. La crisis del Norte de Africa ha impactado contundentemente en París y Roma, aunque en este caso ha sido la minúscula isla de Lampedusa donde han desembarcado millares de refugiados huyendo predominantemente de Túnez. Berlusconi ha intentado presionar a la UE para que se haga cargo de la diseminación de esta invasión por toda la geografía europea. Pero, de momento, sus socios se han mostrado reticentes, en un ejercicio más de ambigüedad que se ha revelado espectacularmente en la absoluta falta de sintonía ante la erupción del volcán libio. Roma ha cuestionado su pertenencia a la UE.

Francia se ha movido por el protagonismo estelar del presidente Sarkozy. El Elíseo fue el primero en reconocer a los rebeldes libios (sin siquiera alertar ala UE), en prácticamente una ruptura con Gadafi. Reactores franceses fueron los primeros en disparar para lograr la imposición de la zona de exclusión aérea en territorio libio.

A pesar de que el Reino Unido se ha unido activamente a esta acción, controlada al principio (y ahora) por Estados Unidos, el tándem Londres-París ha sido abandonado por Berlín, donde Merkel cuida sus espaldas electorales. El mismo problema tiene Sarkozy con el avance del ultraderechista partido de Jean-Marie Le Pen, ahora liderado por su hija Marine (quien ha amenazado con la salida de la UE y el abandono del euro, chivo expiatorio de conveniencia). Sarkozy ha replicado con la prohibición del velo integral a las mujeres musulmanas en espacios públicos.

Para terminar de redondear los dilemas europeos, la OTAN ha recibido la patata caliente de Estados Unidos y comienza a comportarse como una Unión Europea bélica, sin nadie al timón, imposibilitada de logar un consenso bajo la cimitarra de la unanimidad. Se dice en Bruselas que para una OTAN así ya tenemos una UE. Pero el problema es que, en las actuales circunstancias, no sabemos para qué. Siempre existe la esperanza de que, como en otras ocasiones en la historia, la UE escarmiente y reaccione.

Una y otra vez
MAITE PAGAZAURTUNDÚA El Correo 18 Abril 2011

La campaña electoral pasaba desapercibida para la mayoría de la gente también entonces. Incluso en Hernani. Era 23 de febrero de 1984 y algunas personas brindaron con cava, aunque entonces se le llamaba champán. Habían asesinado a un candidato electoral socialista, al líder de los socialistas en aquel territorio. Enrique. Enrique Casas. Algunas horas más tarde empezó a correr por algunas tabernas de aquella localidad el inmundo rumor de que aquel hombre que dejaba cuatro hijos huérfanos, tres de ellos niños muy pequeños, había sido eliminado por una célula negra del Partido Socialista. Bebían o mentían, mientras los seres queridos del esposo, padre, hermano, hijo, compañero comenzaban el difícil duelo.

La propaganda y la necedad se daban la mano entre aquellos fanáticos, ansiosos de conseguir el poder, como fuera, acostumbrados a desplazar y manipular la verdad hacia sus propios intereses jugando con la vida de los demás, como con las palabras, sin escrúpulos.

No eran del todo distintos a los otros, eso es cierto. Pero suponían la versión atroz de lo peor de una sociedad sin sentido democrático profundo, sin respeto a las razones y la perspectiva del contrincante político, especialmente si no era nacionalista vasco.

Entonces y ahora los asesinados por ETA formaban parte de una estrategia de poder, en la que los ejecutores califican a sus víctimas como cuestión técnica o consecuencia del conflicto. Cosificados y desvalorizados porque el narcisismo de aldea trae como consecuencia que el asesino se sienta irresponsable, no culpable, ajeno a la víctima si no es como un mero instrumento de trabajo, de poder.

Antes y después de aquellas copas, se ha brindado por el asesinato de seres humanos. La última vez desde el balcón de un domicilio familiar. El asesino de dos seres humanos brindaba expresando que no se había arrepentido por quitar la vida como si fuera un dios. Sus ideas, más importante que aquellas vidas. Su egocentrismo, arrogante, abriendo las heridas de los que sobrevivieron a sus víctimas y a los que mantienen la cordura y un mínimo de sensibilidad.

Somos animales simbólicos. El lenguaje y algunas imágenes dotan de sentido a nuestras prácticas. La sociedad vasca necesita construir la razón humana a través del lenguaje y de algunas imágenes alejadas del signo patológico del brindis con cava del asesino que se siente orgulloso de lo que hizo. Lejos de la reiteración en la crueldad, calificada, casi sin duda, como coherencia.

11-M
Milagrosa nitroglicerina
Gabriel Moris Libertad Digital 18 Abril 2011

Desde hace unos años, en el pórtico de la Semana Santa, viene a mi memoria un hecho milagroso que viví en primera persona durante la pericial de explosivos ordenada por el tribunal que juzgó el grado de participación de los veintinueve imputados en los 193 crímenes del 11-M.

Mi memoria puede resultar incómoda e incluso odiosa. No quisiera molestar ni a policías, ni a jueces, ni a gobernantes. Tampoco quiero turbar la paz de los muchos ciudadanos y grupos que disfrutan de prebendas derivadas de aquel genocidio. Mi memoria no es histórica ni recibe subvenciones. Es sencillamente la de un padre de una víctima mortal del atentado que se vio obligado a actuar como perito por la negativa a hacerlo por parte de unos profesionales a los que solicitamos sus servicios, por tratarse de un asunto "muy politizado".

Transcurrían los trabajos analíticos centrados en determinar si el dinitrotolueno (DNT) –presente en todas las muestras de los focos de explosión-previamente lavadas– provenía de alguna posible fuente contaminante. Lo que no se pudo demostrar en las pruebas realizadas. Al retomar el análisis de una muestra calificada como "polvo de extintor" –referenciada como M-1– se aprecia en el cromatograma un pico correspondiente a la nitroglicerina (NG), además del mencionado DNT. Esta muestra de polvo de extintor fue tomada en la estación de El Pozo. El cromatograma (registro gráfico del análisis realizado por cromatografía de gases) era coincidente con el de una muestra de Titadyn analizada como muestra de referencia en la pericia. Los dos componentes del citado explosivo no estaban presentes en la muestra de Goma 2 ECO que sirvió también de muestra de referencia. La presencia de nitroglicerina, unida a la de dinitrotolueno, puso de manifiesto que el explosivo de los focos no era el anunciado ni el explosivo intacto encontrado lejos de los focos. Las grabaciones pendientes de difusión pueden permitir visualizar el hallazgo.

El impacto que produjo la presencia de nitroglicerina, en el polvo de extintor, fue tal que el director de la pericia, haciendo uso de su poder de decisión, no aceptó el resultado hasta la séptima vez que se realizó el análisis. Todo ello cambiando equipos y condiciones analíticas. Esta circunstancia nos hizo comprender la oposición manifestada anteriormente, por él mismo, a que analizáramos la muestra de Titadyn antes aludida. Lo justificaba al decir que este explosivo contenía nitroglicerina y "la nitroglicerina" era un componente muy controvertido". ¿Sería por las declaraciones iniciales de Sánchez Manzano anunciando la presencia de nitroglicerina?

Los cuatro peritos de parte, conscientes de la importancia del resultado, elaboramos un informe para el Tribunal dando cuenta del posible interés del mismo. Los peritos oficiales no se adhirieron. Todo esto ocurrió los días previos a la suspensión de los trabajos durante la Semana Santa.

La muestra M-1, irrelevante en principio por ser polvo de extintor, resultó crucial para poner en evidencia varias cosas:

Que el polvo de extintor adsorbió, debido a su gran superficie específica, el explosivo utilizado en la estación de El Pozo. Muy probablemente Titadyn.
Que el DNT de las veintitrés muestras de los focos, no se eliminó totalmente con el lavado, para análisis, realizado por los Tedax; apareciendo también en esta muestra.

La razón de la negativa del laboratorio de los Tedax a:
Dar resultados analíticos de las muestras lavadas (23).
Presentar los registros analíticos obtenidos por cromatografía en capa fina.
Conservar los líquidos de lavado de las muestras para eventuales análisis.

Después de lo que antecede podemos hacer algunas reflexiones al respecto:

Sin la participación de los cuatro peritos de parte, ¿hubiéramos conocido la presencia de DNT y NG en las muestras de de los focos?
La desaparición de muestras entre los trenes y la sede de los Tedax en Canillas, la escasez de muestras de los focos para realizar la pericia, la negativa de los Tedax a solicitar los análisis iniciales de las 23 muestras a la Policía Científica (incumpliendo los protocolos) y la negativa a dar los resultados de dicho laboratorio tanto al juez instructor como al director de la pericia ¿no serían consecuencia de que los resultados analíticos apuntaban al Titadyn?
En mi opinión, todos estos aspectos no fueron suficientemente valorados por el tribunal, dejando la duda sobre el origen de la carga explosiva utilizada en los trenes.

Anecdóticamente hemos de resaltar que el director de la pericia fue condecorado con la medalla al Mérito Policial con distintivo rojo, es decir, con un sueldo vitalicio. Mi felicitación por esta condecoración. Ignoro las razones. Supongo que se debería al trabajo desarrollado para esclarecer el explosivo utilizado en la T-4.

Guerra
La estrategia libia
GEES Libertad Digital 18 Abril 2011

Se mire como se mire, el objetivo de la intervención en Libia es derribar a Gadafi, y se diga lo que se diga, el medio es apoyar a sus enemigos internos. Pero los medios de éstos no están muy ajustados al objetivo común, de los de dentro y de los de fuera. Es una estrategia de esperanza, con poco fundamento. En Afganistán, del 7 de octubre al 14 de noviembre del 2001, salió casi a la perfección. Lo que vino después es más bien otra cosa. En Libia está patinando. La Alianza Norte de allá tenía más de ejército que el revoltijo del Este de aquí y los talibán, una vez vaciados de la osatura de militares paquistaníes, resultaron inferiores a las milicias militarizadas de Gadafi.

La esperanza estratégica no residía en la fortaleza de los rebeldes. Seguimos sin saber quiénes son políticamente, pero siempre hemos sabido que no son nada militarmente. Tampoco nuestra apuesta es convertirlos en algo en ese sentido. No hay ni tiempo ni ganas. El supuesto estratégico reside en el desmoronamiento del bando gadafista. Empezó a producirse desde el principio de la crisis y se creyó, se esperó, que parándoles los pies a sus matones artillados el proceso se aceleraría. Pero cuando se intervino era tarde. Lo justo para salvar Bengasi, la capital rebelde, pero para entonces ya estaba en marcha el proceso contrario: la recuperación de Gadafi. La revuelta y las deserciones en su campo habían ejercido sobre él el efecto de una estrategia espontánea de shock and awe, de paralizante conmoción y pavor. Pero cuando Obama se decidió a seguir a un Sarkozy que ya arrastraba a Cameron y salió la resolución 1973, la maquinaria represiva del dictador estaba ya en plena marcha. Los ilusos rebeldes creían que con que sólo les quitaran de encima a la aviación del tirano lo tenían todo resuelto. Ahora han desarrollado adicción a los bombardeos amigos y en cuanto estos amainan, las cosas empiezan a irles mal y no dejan de mirar al cielo profiriendo la jaculatoria "¿Dónde está la OTAN?".

Y la OTAN está, pero no mucho. Ya Clinton se había replegado un tanto en Bosnia para azuzar a los europeos a asumir sus responsabilidades, pero tuvo que retomar las riendas en Kósovo o la Alianza naufragaba. El propósito de Obama es todavía más modesto. Más por fe en el multilateralismo inútil y humilde rechazo del excepcionalismo americano que por fatiga bélica, Obama no quiere que su país dirija. Dirigir desde atrás, lo llama. Escurrir el bulto es la denominación tradicional. No es que los europeos no deberíamos ser capaces de mucho más y hacerlo, pero sin el Gran Hermano estamos perdidos. El Reino Unido ha echado el resto en Irak y Afganistán. La Merkel escurre el bulto sin eufemismos, emulando al impresentable Schröder, por unas elecciones regionales que finalmente pierde. Los europeos orientales, a los que hizo temblar el "podían callarse" de Chirac cuando se atrevieron a pronunciarse a favor de la guerra de Irak, ahora frenan la de Libia. Libia no es muy importante, pero una derrota sería devastadora.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.


PSOE
Andalucía, ciudadanos por el cambio
Pedro de Tena Libertad Digital 18 Abril 2011

Andalucía necesita el cambio. Desde finales del siglo XIX es una de las chabolas de España. No fue así antes, que llegó a ser la primera región en contar con un alto horno en Málaga o disponer de los mejores bancos de España, situados en Cádiz. No se miente si se dice que los nacionalismos económicos catalán y vasco, con la sordera de los Gobiernos de Madrid, postergaron a Andalucía ante el silencio cómplice de sus más ricas familias. Este drama, el social y económico, y la insensibilidad de quienes podían y debían resolverlo también tuvieron que ver con el clima de tensión y violencia que condujeron a la II República a la tragedia de la Guerra Civil.

Mucho ha llovido desde entonces. Pero nadie ha conseguido sacar a Andalucía de su lugar de destierro de los niveles medios de bienestar de España y Europa. Ni lo hizo la Monarquía de Alfonso XIII, ni la dictablanda de Primo, ni la República ni siquiera Franco, que dispuso de 30 años de gestión en la que País Vasco y Cataluña se llenaron de autopistas mientras Andalucía sólo logró una, y bien tarde, la de Sevilla-Cádiz, 78 kilómetros y de pago, seguramente por presión de vinateros y terratenientes para aliviar sus portes hasta Sevilla.

El PSOE andaluz, que ha contado con más dinero que nadie nunca jamás, de Europa y de la solidaridad nacional, tampoco ha logrado hacer justicia a esta tierra capital para España. No cabe duda de que se han mejorado las infraestructuras, pero como los demás también lo han hecho, las diferencias se mantienen. En su conjunto, educación, sanidad, empleo, salarios, renta, PIB, nuevas tecnologías, etc. Andalucía sigue a la cola de España junto con sus dos hermanas casi gemelas, Extremadura y Castilla-La Mancha. Treinta años de Gobiernos socialistas no han sido suficientes para lograr que ninguna de ellas salga de la pobreza relativa.

Por eso es necesario un movimiento por el cambio en la ciudadanía andaluza. Independientemente de la corrupción que nos asquea, del nepotismo que hiede, del tráfico de influencias que apesta, necesitamos el cambio porque los ciudadanos andaluces debemos de subir a la primera división de las regiones europeas. Además de votar contra la porquería necesitamos votar por la mejora de nuestras condiciones de vida y por la reforma que conduzca a ella. Igualmente es preciso este movimiento en Castilla-La Mancha y Extremadura. El PSOE no sólo ha mostrado sus fechorías sectarias y su uso infame de lo público, sino que ha sido incapaz de hacer lo que Andalucía necesitaba: empleo, estabilidad, igualdad de oportunidades, sociedad civil, libertades y respeto por las instituciones democráticas.

El día en que este gran Sur de España despierte, España será otra y los nacionalismos periféricos se irán replegando. Puede lograrse, pero, para ello, hay que querer el cambio, pelear por el cambio, atreverse al cambio, luchar por el cambio y, si se logra, administrar honesta y eficazmente el cambio.

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Nuevo hito histórico: la deuda pública en el 100% del PIB
Roberto Centeno El Confidencial 18 Abril 2011

En un ataque de megalomanía y desvarío sin precedentes, José Luis Rodríguez Zapatero parece estar moviendo todos los hilos posibles para que al dejar la presidencia sea aclamado como “héroe nacional”, y méritos no le faltan para ello. Ha dividido y enfrentado a los españoles en una forma desconocida desde la Guerra Civil. Ha destruido el sistema público de enseñanza y desterrado la cultura del esfuerzo y del trabajo bien hecho. Ha sentado las bases de la destrucción del Estado de Bienestar, empezando por el sistema de pensiones y siguiendo por el Sistema Nacional de Salud, consecuencia ambos de haber expandido y consolidado un modelo de Estado política y económicamente inviable, que está llevando a España a la ruina.

Pero eso no es todo, también ha marcado varios hitos históricos. En paro, nuestro país ha superado la tasa del 25% real, un porcentaje que llega hasta el 50% en el tramo juvenil, sumando a las cifras de la EPA los dos grandes colectivos excluidos por el INE, pero perfectamente cuantificables con los datos de la propia EPA. La renta disponible de las familias ha descendido por primera vez desde que existe contabilidad nacional y sigue cayendo con fuerza. Asistimos a un empobrecimiento de la población, donde por primera vez el 90 % de las familias pierde renta real, el 60% tiene problemas para llegar a fin de mes y el 23% vive por debajo del umbral de la pobreza. Mientras, en distribución de la riqueza, el 10% de la población acumula el 60% de los activos de la nación, casi el doble de la media europea.

Por si fuera poco, un último hito: igualar la deuda pública al PIB. Según decía Carlos Sánchez el pasado martes, “la deuda pública rompe por primera vez la barrera de los 800.000 millones de euros”, aunque después de comentarlo con él creo que el titular correcto debería ser: “Rompe por primera vez la barrera del billón de euros”. El artículo en cuestión explicaba detalladamente cómo en términos del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, un camelo más de los burócratas de Bruselas, a base de excluir partidas de deuda consiguen “reducir” la de España a 638.787 millones de euros. Pero hay muchas más cosas, como deuda destinada a inversión que se contabiliza aparte, aunque luego se utilice en pagar la nómina, algo que Eurostat ni se molestan en comprobar, y otros similares. Este nuevo subtotal, que el Banco de España denomina “pasivos en circulación”, ascendía a fin 2010 a 814.000 millones.

La deuda oculta
Pero hay mucha más deuda, al menos tres grandes conceptos adicionales. El primero sería la “deuda no comercial”, es decir, la pasta que bancos y cajas, sobre todo cajas, han prestado y prestan a CCAA y Ayuntamientos -ahora se acaban de enterar en el FMI y en el Financial Times de que estos son el verdadero problema, y no las pensiones, ni la reforma laboral- para financiar sus disparates y caprichos, y pagar a empleados, asesores, coches oficiales y oficinas de lujo, 85.000 millones de euros. El segundo sería la deuda vencida y requetevencida con proveedores, fundamentalmente autónomos y pymes, de las que han quebrado ya 200.000 solo por ésta causa, entre 45-50.000 millones, y aquí se está generando una bomba de relojería, porque desde primero de año estas deudas hay que devolverlas con intereses de demora, euribor más 700 puntos básicos, lo que convierte su pago en misión imposible para la mayoría.

Pese a la situación, el Govern sigue abriendo embajadas, manteniendo cientos de automóviles oficiales, financiando televisiones autonómicas que son un pozo sin fondo, miles de asesores inútiles -la Sra de Montilla continúa con sus 16 empleos- y cientos de miles de empleados públicos inútiles

Y el tercero de los casos sería el de los avales concedidos a bancos y cajas para conseguir una prórroga en el vencimiento de sus deudas, que en su mayor parte no podrán devolver jamás, y que seremos nosotros, los ciudadanos, quienes tendremos que devolver, porque ese dinero ya no lo deben unas cajas cuyos gestores deberían estar procesados, lo debemos nosotros, 80.000 millones de euros. Sumando todo, la deuda pública española supera ya el billón de euros, es decir, el 100% del PIB, el máximo histórico de todos los tiempos, y ahora ya no quedan las joyas de la corona para vender como en 1998. Una cifra que es casi el doble de los esquemas con los que por razones desconocidas trabajan los mercados al menos hasta ahora, y que suponen la deuda pública española en el 62,6% del PIB.

Pero con ser está cifra disparatada, peor es su velocidad de crecimiento: la de las CCAA subió un 31,7% en el cuarto trimestre 2010. El Estado tiene autorización para incrementar su deuda en 2011 en 43.600 millones de euros. Y luego los avales, algo de locos, que llevó a la quiebra a Irlanda, y aquí ¡vamos a seguir avalando a unas entidades que jamás podrán devolver!, y se ha autorizado a incrementarlos en 76.800 millones en 2011: 22.000 millones a las eléctricas y 54.000 para las cajas. ¡El 11% del PIB sólo el Estado! El FMI estima que parte de ésta deuda, la computable, que es la que menos crece, se incrementará un 76% de aquí a 2016, y denuncia la manifiesta insuficiencia de la lucha contra el déficit por Zapatero, alertando que el gasto autonómico no sólo está fuera de control, es que es la parte esencial.“Si a mediados de los 80 el gobierno gestionaba el 45% del gasto público (excepto Seguridad Social), en la actualidad apenas es responsable del 20%”.

Aparte el tamaño, más del doble de los gastos no centralizados en los Estados Federales, el problema es que el gasto autonómico y local se ha consolidado al nivel de las vacas gordas, y al desplomarse los ingresos su reducción no resulta posible sin una marcha atrás en el gasto corriente y de lujo, a lo que nadie está dispuesto a renunciar. Un ejemplo claro lo tenemos en Cataluña, donde el cambio de Gobierno y el levantamiento de alfombras ha producido un auténtico terremoto seguido de un tsunami. Imposible de mantener el frenético crecimiento del gasto, el tema ha empezado a romperse por la Sanidad, que es ya totalmente inviable: no se paga a proveedores, no se pueden mantener abiertos hospitales y quirófanos, se manda a su casa a los enfermos antes de tiempo, y las plantillas solo están garantizadas hasta junio. En palabras de los colectivos médicos, se está empezando a practicar una medicina de emergencia, una medicina de guerra.

El tema es tremendo porque otro pilar esencial del Estado de Bienestar -el primero han sido las pensiones- se está resquebrajando, pero así las cosas el Govern sigue abriendo embajadas, manteniendo cientos de automóviles oficiales, financiando televisiones autonómicas que son un pozo sin fondo, miles de asesores inútiles -la Sra de Montilla continúa con sus 16 empleos- y cientos de miles de empleados públicos inútiles, con un número de oficinas de lujo, subvenciones y estudios disparatados… Con todo, han decidido que los catalanes se queden sin Sanidad Pública antes que ellos renunciar a uno solo de sus escandalosos privilegios y caprichos. Pero no es solo Cataluña, es Valencia, Murcia o Andalucía, donde los funcionarios sufren retrasos constantes en los cobros pero a la vez se contratan a dedo a 40.000 correligionarios políticos.

Y la solución la tienen clara, subir impuestos hasta donde haga falta, copago en Sanidad en Educación y en lo que se tercie, pero sin renuncia a privilegio o despilfarro alguno. Ya han empezado con subidas encubiertas que recaen esencialmente sobre la clase media: no se ha corregido la escala del IRPF con la inflación (2.500 millones), se pretende suprimir la declaración de renta conjunta por “machista”, un insulto a los ciudadanos (3.000 millones), sube el valor catastral de la vivienda cuando los precios han caído un 30%, lo que elevará los IBI a millones de hogares, y que serán seguidas por otras no encubiertas de la mayoría de impuestos, y todo tipo de tasas después del 22-M.

Por ello no es de recibo que así las cosas, socialistas y nacionalistas en el Congreso se nieguen a imponer por Ley un techo de gasto a CCAA y Ayuntamientos, como ha propuesto el PP y ha exigido Merkel, aparte de reducir altos cargos y personal eventual un 25% y 50% respectivamente. Es evidente que los mercados nos han dado un respiro temporal, es evidente que existe la consigna en Europa y el FMI para afirmar puertas afuera que “España no es Portugal, España no necesitará rescate”, pero esto no se arregla negando la evidencia -“ya no son necesarios más ajustes” replica Zapatero al FMI, que pide más recortes de gasto y más subidas de impuestos- esto no es sostenible y es cuestión de meses o mas bien de semanas para que los mercados hagan las cuentas correctamente y pongan punto final a esta gigantesca farsa.

Y además hay una guinda para el pastel: el cuento chino de los 9.000 millones, tipificado como delito y un desastre para la confianza en España, coronado el 14 de abril en Singapur, cuando a Zapatero no se le ocurre símil mejor que afirmar que “España es un poderoso trasatlántico”. La rechifla y la mofa producidas por los 9.000 millones salvadores en los mercados se convertirían en carcajada abierta. Un 14 de abril hace 99 años, a las 23:40, el Titanic chocaría con un gran iceberg. ¡Y es este insolente, quien exige a Rajoy y Aznar que no pongan zancadillas a la credibilidad de España!

El TC y la amnistía-trampa

Editorial www.gaceta.es 18 Abril 2011

La doctrina Parot (a raíz de un recurso interpuesto por el etarra del mismo apellido) establece que los beneficios deben aplicarse sobre la totalidad de los años de condena y no sobre el límite máximo de cumplimiento.

Las casualidades no existen y menos en un contexto tan maquiavélico como la negociación con ETA. Tiene lógica –aunque repugne a la razón democrática– que la falsa paz vaya acompañada de una amnistía general encubierta para los asesinos de la banda. El Gobierno se la concede graciosamente, mediante un Tribunal Constitucional dispuesto a acortar condenas. Y todo indica que lo está haciendo en dos fases. La primera, mediante un cómputo de la cárcel preventiva especialmente favorable al terrorista, según la cual el delincuente tiene derecho a descontar en todas sus condenas el tiempo que pasa en prisión provisional por uno sólo de los delitos. Esa jurisprudencia es la que ha permitido abrir la reja a Troitiño cinco años antes de lo previsto. La segunda fase consiste en eliminar directamente la doctrina Parot, si el TC atiende favorablemente los recursos de quince etarras, que alegan que atenta contra sus derechos. Acabar con esa doctrina implicaría sacar a la calle antes de tiempo a criminales como Makario o Santi Potros y a otros muchos que acumulan un largo historial delictivo.

La doctrina Parot (a raíz de un recurso interpuesto por el etarra del mismo apellido) establece que los beneficios deben aplicarse sobre la totalidad de los años de condena y no sobre el límite máximo de cumplimiento. Lo cual permite alargar las penas a los etarras más sanguinarios. Con la doctrina Parot no hubiera sido posible, por ejemplo, que De Juana Chaos, condenado a 3.000 años de cárcel, saliera a la calle con sólo 18 años entre rejas.

Pero el “contexto”, que diría Conde-Pumpido, es muy otro en esta primavera de 2011, y en vísperas de la legalización de Bildu –aunque sea parcial por aquello de guardar las formas–, conviene enviar al “otro lado” una señal. Sobre todo si tenemos en cuenta que la eliminación de la doctrina Parot es una reiterada exigencia del colectivo de presos de ETA, poderoso lobby que ha logrado incluir sus reclamaciones en la lista de peticiones del mediador Brian Currin. Y todo indica que el Gobierno estaría dispuesto a hacer ese tipo de cesiones, como demuestran las referencias a la doctrina Parot en las actas de la reunión del etarra Thierry con emisarios del Ejecutivo.

¿Cómo? Mediante la próxima decisión del Constitucional, pilotado por un clásico del felipismo, Pascual Sala, que fue presidente del Supremo en los años de hierro de la corrupción. Aunque no se trata de adelantar acontecimientos, ¿qué decisión se puede esperar del TC sobre la doctrina Parot, si la cúpula del Alto Tribunal (Sala, y los filosocialistas Eugenio Gay y Elisa Pérez Vera) oficiaron de “liberadores” de Troitiño al apoyar la polémica resolución que permitió su excarcelación? ¿Se puede adivinar otro desenlace que no sea dejar en la calle a media banda terrorista? Nos tememos lo peor.

En una entrevista a LA GACETA, Carlos Iturgaiz afirma que para asesinos como Troitiño, con 22 cadáveres en su haber, sería necesaria la cadena perpetua revisable. No es ninguna tontería plantear el debate ya que esa figura no presenta contraindicaciones constitucionales al conjugar el castigo proporcionado con la gravedad del delito y la posibilidad de la rehabilitación, y además está vigente en países como Reino Unido, Francia y Alemania. Pero nos conformaríamos con que en España los terroristas cumplieran efectivamente las penas, sin subterfugios interpretativos ni atajos proporcionados por un Tribunal Constitucional que, en su docilidad al Gobierno, parece velar más por las garantías de los asesinos que las de los asesinados.

Impaciencia
¿Qué prisa sustenta el empeño en «convertir» a Batasuna que trasluce el lenguaje de ciertos dirigentes del PSOE?
IGNACIO CAMACHO ABC 18 Abril 2011

Y dale con la paz. Esa palabra no se le cae de la boca a Zapatero aunque haya mandado barcos y aviones a la guerra de Libia, aunque Gadafi esté bombardeando a sus compatriotas con bombas de racimo fabricadas en España. Pero donde al presidente le gusta más hablar de paz es, como ayer, en el País Vasco y refiriéndose al terrorismo; un contexto en el que la pazzzzzzz zapaterista es el eufemismo que sirve para eludir la mención a la derrota de ETA, el único final posible sin menoscabar la dignidad de las víctimas y del Estado. Derrota sin condiciones ni paliativos: rendición, disolución y entrega de armas. A cambio de nada, y menos de vista gorda a la reconversión política de sus cómplices. Derrota con vencidos —y vencedores—, sin armisticio ni contrapartidas; derrota completa, absoluta, diáfana. Un concepto sencillo de entender que sin embargo jamás formula de modo explícito el jefe del Gobierno, cuya retórica tiene como límite más terminante el ambiguo sintagma del «fin de la violencia». Parece como si le diese reparo ganar del todo, ahora que lo tiene tan cerca.

Porque esa parte del trabajo está bien hecha. Gracias al eficaz empuje de las fuerzas de seguridad, ETA se encuentra en situación de absoluta precariedad operativa, en fase de liquidación: débil, infiltrada, aislada, desorganizada, errática. Queda apenas un puñado de pistoleros, buena parte de ellos localizados, y algunos son agentes de la Guardia Civil o de los servicios de inteligencia. Su desarticulación completa es una hipótesis verosímil a medio plazo sin necesidad de abrir ninguna vía de rescate político que justifique en cierta medida su actividad criminal. ¿Por qué, entonces, tanto interés en diluir el sentido de la indefectible victoria, tanta esperanza —hasta el momento vana— en la regeneración democrática del entorno civil del terrorismo? ¿Qué prisa existe detrás de ese empeño en convertira Batasuna que se atisba en el lenguaje de algunos dirigentes del Partido Socialista y que da pie a los recelos de la oposición y de los colectivos de víctimas?

Hay ocasiones en que el Gobierno y el PSOE obran la paradoja de desmentir con palabras lo que consiguen con hechos. Y ese continuo discurso de mano tendida abre sospechas sobre la voluntad de transformar la victoria policial en una componenda política. Durante años ha funcionado la estrategia de unidad y firmeza: aquí estamos, a este lado de la ley, y bienvenido el que se atreva a cruzar la raya. Para los demás, la cárcel y el aislamiento social. Ahora da la sensación de que hay ansiedad por abrir los brazos de manera amistosa a los conversos, incluso acercándoles la línea roja para que estén más cómodos. Y no se entiende bien tanta impaciencia, porque sería sin duda una mezquindad pensar que ese apremio por el abstracto «fin de la violencia» tiene que ver con la proximidad del concreto fin de la legislatura.

No es venganza, es Justicia
El Editorial La Razón 18 Abril 2011

La salida de prisión del terrorista Antonio Troitiño después de cumplir 22 años de reclusión por 20 asesinatos y de hacerlo seis años antes de lo previsto, ha reabierto un debate endémico sobre las penas a los delitos terroristas y su cumplimiento. La revisión de su tratamiento penal ha sido también una constante. Se tardó demasiado en entender que la democracia no lo era menos por castigar con severidad actos terribles. Fueron los gobiernos de Aznar los que dieron un paso decisivo ante el que la izquierda fue siempre reticente: el cumplimiento íntegro de las penas y una estancia máxima en prisión de 40 años para delitos terroristas. Y, sin embargo, periódicamente nos encontramos con episodios incomprensibles. Terroristas con varios asesinatos en su haber que abandonan la prisión con uno o dos años de cumplimiento por crimen, favorecidos por la no retroactividad de las reformas legales. Todo se ajusta a Derecho, pero resulta indigerible para una sociedad que ha sufrido tanto. Hay una sensación generalizada en la ciudadanía de que el sistema es condescendiente con los actos terroristas. Los resquicios legales, como la doctrina del «doble cómputo» del Tribunal Constitucional que favoreció a Antonio Troitiño, alimentan el desencanto y la inseguridad. Como la generosidad con los permisos a los etarras, algunos tan escandalosos e injustificados como los que ha recibido Jaiona Intxaurraga. Esta colaboradora de la banda ya salió en 2010 para trasladarse a Francia a cruzar a su perra de competición, y próximamente disfrutará de más vacaciones en las fechas en las que se celebra una exposición canina de su interés en el país vecino. Lo peor es que no hablamos de circunstancias excepcionales.

Pocos españoles piensan hoy que los terroristas se pudrirán en la cárcel, y menos todavía confían en la palabra de un Gobierno que ha instrumentalizado la política antiterrorista en función de sus intereses. Los resultados de la encuesta de NC Report para LA RAZÓN son concluyentes. Ocho de cada diez españoles apoyan la cadena perpetua para los terroristas, y nueve de cada diez son contrarios a reducciones de condena. Una mayoría de ciudadanos (52,4%) entiende que las excarcelaciones de los históricos de ETA son gestos hacia la banda, y más de la mitad (52,7%) cree que hay contactos entre el Gobierno y los terroristas. Existe, por tanto, un estado de opinión abrumador sobre este asunto que no puede ser ignorado. La sociedad siente frustración y desánimo. Los políticos se equivocan cuando desatienden las demandas, que no son fruto del momento y que permanecen en el tiempo, y más aún en cuestiones que afectan tan hondo al espíritu y los sentimientos de los españoles como son las referidas a las víctimas.

Las penas, además de lógicas y racionales, deben recordar a la sociedad que resultó un acierto confiar en el Estado el Derecho para castigar y que hemos acertado al renunciar a la venganza. Para ello, el legislador no puede alejarse del sentir de los ciudadanos, sino alinearse con él. El debate sobre la cadena perpetua es delicado, pero se tiene que afrontar. En Europa existe esa pena y nos llevan años de experiencia democrática. Debemos aprender la lección y no permitir que se desvirtúe la Justicia.

Sin sensación de victoria
El Editorial La Razón 18 Abril 2011

Los últimos días han sido pródigos en acontecimientos convulsos en la lucha antiterrorista. Con alguna notable excepción, lo conocido ha elevado el nivel de preocupación ya instalado en la sociedad y que provocó una masiva manifestación de las víctimas hace una semana. Algo no va bien y esa percepción no está pasando inadvertida para una opinión pública que se mantenía expectante, pero confiada, con la evolución del combate contra ETA. El alto el fuego «permanente, general y verificable» declarado por la banda ha sido desmentido por la actividad de los terroristas. El tiroteo contra un gendarme francés y el desmantelamiento de la mayor base logística de ETA en España han confirmado lo que LA RAZÓN defendió desde el primer día: que la tregua no era más que otra trampa.

ETA está activa y dirige la estrategia para que una de sus marcas se cuele en las instituciones. Su presunta debilidad operativa no supone una fragilidad política. Ayer, de nuevo, volvió a irrumpir en su papel de garante del proceso. Aseguró en su último boletín interno «Zutabe» –el primero en tres años–, que es «perverso» relacionar su alto el fuego con el deseo del entorno proetarra de acudir a las próximas elecciones calificó de «ensoñación» decir que ha sido derrotada policialmente, y concluyó que el éxito dependerá de si «somos capaces de hacer fuerza suficiente». El tono y el fondo de los mensajes prueban que la banda no tiene intención de desaparecer, sino más bien de todo lo contrario, de participar en el presente y el futuro del País Vasco. Con Sortu fuera de juego, el clima que rodea a Bildu es inquietante para los demócratas. Hay una especie de conformismo oficial y de deseo de convertir a Bildu en lo que no es. Hay que recordar que documentos de la banda ya contemplaban la operación de infiltrarse en listas de partidos legales. Que la experiencia de ANV se repitiera sería un terrible paso atrás y hay que exigir al Gobierno y al PP que el Estado de Derecho utilice sus herramientas para impedirlo.

En el plano judicial, el episodio de Antonio Troitiño ha agitado los peores fantasmas. Que nadie se enterara de lo que se cocía en la Audiencia Nacional hasta que ya fue tarde resultó lamentable. La indignación de las víctimas es la de todos los españoles de bien a quienes se nos revuelve el estómago no sólo con los beneficios para este asesino múltiple, sino con el homenaje que se le tributó en Intxaurrondo con vivas a ETA.

El Gobierno ha reiterado que recorremos la etapa final del terrorismo. Si es así, no existe sensación de victoria como sería imprescindible en todo desenlace digerible de ETA. Quienes ríen y brindan no son las víctimas, sino los pistoleros y sus acólitos. Hay una sensación de frustración y desencanto, agravada con sentencias como la conocida ayer en la que el Tribunal Supremo anula la pensión extraordinaria a la madre de dos hijos fallecidos en el atentado de Hipercor. Injusto y amargo castigo. Algunos jueces no han entendido nada después de tanto sufrimiento. Defender que una madre con dos hijos asesinados no es víctima de ETA es casi una provocación.

El periodista frente al terrorista
La solicitud del Parlamento vasco para evitar la presencia en EiTB de portavoces de organizaciones ilegales es coherente y sería beneficiosa para la deslegitimación del terrorismo
ROGELIO ALONSO El Correo 18 Abril 2011

PROFESOR DE CIENCIA POLÍTICA. UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS

Pocos son los que consideran ilimitada la libertad de expresión. Muchos pensamos que la pornografía debería prohibirse en radio y televisión. Invitar a terroristas para alardear es la última pornografía de la violencia». Así defendía el académico Paul Wilkinson la legislación irlandesa y británica que prohibió las entrevistas con representantes del Sinn Fein en medios públicos. En 1973 Irlanda introdujo una prohibición que los británicos adoptaron en 1988 con ciertas variaciones al autorizar declaraciones de políticos del Sinn Fein siempre y cuando sus voces fueran silenciadas mientras un actor reproducía sus palabras. Estas limitaciones a la libertad de expresión sirven para comprender la resolución del Parlamento vasco instando a EiTB a evitar la presencia de portavoces de una organización ilegal como Batasuna.

Esta decisión ha sido criticada por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España. Sin embargo, la petición aprobada por PSE, PP y UPyD destacaba que esa actitud no suponía la renuncia de EiTB a su «función de servicio público regida por los principios de profesionalidad, veracidad e independencia, atendiendo al derecho de la ciudadanía vasca a disponer de una información honesta y veraz». El caso irlandés y británico demuestra que la búsqueda de información veraz sobre terrorismo exige cuestionar críticamente a actores políticos que instrumentalizan los medios de comunicación al convertirlos en plataforma privilegiada para exponer su propaganda. Con frecuencia los periodistas se convierten en meros difusores de los postulados defendidos por dirigentes políticos, problema que se agrava al manifestarse con fuentes sensibles como los representantes de formaciones ilegales vinculadas a grupos terroristas.

La lógica preocupación del periodista por evitar que la sociedad se vea privada del conocimiento de la realidad en su conjunto no puede soslayar que a veces el discurso terrorista obtiene una peligrosa credibilidad y legitimidad mediante la distorsionada presentación de sus aspiraciones. Así ha ocurrido cuando portavoces de la ilegal Batasuna han obtenido el beneficio de una presencia mediática a través de la cual han reproducido su propaganda. Mediante un engañoso lenguaje de paz han confundido a algunas audiencias sobre la naturaleza de su relación con ETA, centrando la atención en meras declaraciones formales con el fin de ocultar hechos irrefutables: los políticos siguen compartiendo estrategia con los militares pero discrepan en algunos aspectos tácticos.

De ese modo, la supuesta neutralidad del medio de comunicación ha facilitado la desinformación y la distorsión de la realidad etarra. Las recientes entrevistas con sus portavoces conformaban un retrato favorable de sí mismos, al eximirles los medios del necesario cuestionamiento al que su trayectoria y escasa fiabilidad obligan. Algunos periodistas muestran una fascinación por quienes violan básicos principios democráticos, prestándoles un útil instrumento para rehabilitar su imagen ante la opinión pública a través de su aparición mediática. Logran así que su asociación con el terrorismo les reporte recompensas en lugar de sanciones, facilitándoles esa coacción que condiciona la paz a la satisfacción de sus exigencias. En ocasiones la aparente imparcialidad y objetividad del medio se convierte en subjetividad valorativa encubierta bajo una asimétrica neutralidad contraria a la función del periodista. Como escribió Hannah Arendt, «describir los campos de concentración sin ira no es ser objetivo, sino indultarlos».

Por ello, la solicitud del Parlamento vasco resulta coherente y sería beneficiosa para la deslegitimación del terrorismo, como se desprende de la exitosa experiencia irlandesa y británica. En contra de lo que señalaban los detractores de esas prohibiciones, sus efectos fueron dramáticos para el Sinn Fein, como reconoció el propio responsable de relaciones públicas, Danny Morrison. Otros activistas también las calificaron como «muy perjudiciales» al impedir que «se escuchara su mensaje». Jim Gibney, destacado estratega del IRA y el Sinn Fein, atribuyó los desastrosos resultados electorales de 1992 a esas restricciones: «El Sinn Fein se enfrenta a diario a obstáculos que ningún otro partido tiene. Nuestra capacidad para comunicarnos directamente con el electorado a través de los medios de comunicación ha quedado tremendamente restringida». El veterano periodista Ed Moloney coincidió en que la prohibición «apartó al Sinn Fein de las pantallas de televisión y al hacerlo le aisló de sus votantes y de potenciales electores», constituyendo un «devastador golpe para un partido cuya estrategia político-militar sólo podía tener éxito si ganaba ininterrumpidamente una mayor porción del voto nacionalista en Irlanda del Norte».

La prohibición fue suspendida tras el alto el fuego del IRA, facilitando las tácticas manipuladoras del Sinn Fein. Como denunció Henry McDonald, corresponsal de la BBC en Irlanda del Norte entre 1994 y 1996, algunos medios, incluida la cadena pública, impusieron una cobertura 'políticamente correcta' de las actividades del grupo terrorista. En ese contexto el presidente del Sinn Fein, Gerry Adams, acuñó el término 'enemigos del proceso de paz' para estigmatizar a aquellos periodistas que cumpliendo con sus responsabilidades osaban criticar la propaganda del IRA y su brazo político. También Batasuna recurre a estereotipos distorsionadores como su apoyo al denominado proceso democrático y su rechazo formal a la violencia para consolidar en la opinión pública percepciones positivas sobre sus intenciones y exigir una rebaja de los requisitos para su legalización. La carga emocional de su discurso prometiendo un esperanzador futuro de paz complementa sus esfuerzos por sofocar una incómoda realidad como la que aflora a la superficie cuando se somete a escrutinio: Batasuna sigue siendo un instrumento de ETA que simula una ruptura con la banda, que no se ha producido, pero en la que muchos desean creer.

Patriotas de la muerte
«Ni la renuncia individual al terrorismo ni, por lógica extensión, la colectiva pueden ocurrir a costa de la memoria, de la dignidad y de la justicia para con sus víctimas; a costa de erosionar valores fundamentales de una sociedad abierta»
FERNANDO REINARES ABC 18 Abril 2011

Alos militantes de ETA les es común su condición de nacionalistas vascos. Antes de ser reclutados, han hecho suyas las ideas esenciales de un nacionalismo étnico y excluyente, que niega la pluralidad constitutiva del País Vasco y enfatiza pretendidos derechos colectivos en detrimento de derechos humanos individuales. Ideas incompatibles con valores democráticos, proclives a la intolerancia y a la justificación de la violencia. Ideas adquiridas en la familia de origen, el entorno escolar, círculos eclesiásticos, asociaciones recreativas y cuadrillas, entre otros ámbitos propicios. Ahora bien, la adhesión a esa ideología y a sus objetivos raramente basta para explicar la opción individual por el terrorismo. Es preciso aludir también a una serie de motivaciones individuales basadas en criterios de racionalidad, emotividad e identidad. Aunque estas se combinan de modo variable según personas y periodos de tiempo, caben algunas generalizaciones al respecto.

Por lo común, los futuros militantes de ETA habían sido persuadidos de que la violencia era útil para conseguir propósitos políticos. Este convencimiento apelaba a casos extraeuropeos de insurrección anticolonial y a ejemplos locales, como haber impedido con atentados la construcción de una central nuclear o la ejecución del trazado previsto para una autovía. Aun así, para aceptar el reclutamiento, muchos necesitaron percibir que ETA disponía de recursos y apoyo popular. Pese a ello, no pocos de quienes se incorporaron a la banda armada hubiesen renunciado a hacerlo en ausencia del santuario francés, cuya existencia ha reducido los riesgos y costes percibidos en la militancia terrorista. Por otra parte, el prestigio social conferido a los etarras en ámbitos de la población vasca supuso un estímulo muy importante. Este y otros incentivos selectivos, como la gratificación misma de pertenecer a la banda armada, reforzaban las motivaciones basadas en criterios de racionalidad.

Ahora bien, en las motivaciones individuales para el terrorismo hay intereses y también pasiones. Un buen número de los que se convirtieron en militantes de ETA habían sentido antes frustración, al no haberse cumplido las elevadas y crecientes expectativas políticas que tenían para el fin del franquismo. Sin embargo, el odio ocupa un lugar central entre las motivaciones emocionales de los etarras. Odio intenso a España y a lo español, que procedió inicialmente tanto de la doctrina de Sabino Arana como de los excesos represivos bajo el régimen autoritario y su transformación. Con el paso del tiempo y la transformación de la seguridad interior española, ese odio dejó de estar relacionado con la conducta de los cuerpos policiales y pasó a ser producto del intenso adoctrinamiento al que han estado sometidos numerosos niños y quinceañeros vascos en el seno de la subcultura de la violencia que ha nutrido de miembros a la organización terrorista.

Además, a muchos adolescentes y jóvenes nacionalistas que se hicieron etarras les acuciaba afirmarse como vascos. Para bastantes de ellos esa fue su principal motivación al ingresar en la organización terrorista. Esta había protagonizado la recreación del nacionalismo vasco bajo el franquismo y la tenían por portadora privilegiada de aquella identidad colectiva. Bajo la dictadura, reaccionaban con agresividad ante la imposibilidad de expresar en público los atributos de esa identidad. Después, con la democracia española y el autogobierno vasco, la perentoriedad de afirmarse violentamente como vascos, según cánones propios de un nacionalismo étnico y excluyente, ha sido inducida entre quinceañeros predispuestos por razones de edad e insertos en la subcultura de la llamada izquierda abertzale. Y de esta violenta lógica de identificación no han escapado algunos hijos de inmigrantes andaluces, extremeños, castellanos o gallegos.

En esa subcultura del abertzalismo radical se continuaron socializando numerosos muchachos que, pese a haber nacido con España ya dentro de la Unión Europea y el nacionalismo institucionalizado en el Gobierno Vasco, desconocer qué son los abusos policiales y haber sido educados en euskera, acababan interiorizando motivaciones para hacerse pistoleros de ETA. Generalmente en el seno de redes sociales basadas en ligámenes afectivos de amistad o parentesco y con frecuencia tras haber pasado por el aprendizaje de la violencia callejera. Paradójicamente, las vidas de estas últimas generaciones de terroristas han discurrido en paralelo a la decadencia de ETA y su paulatina pero irreversible pérdida de apoyo social. Con todo, llama la atención que, hasta el acceso del Partido Socialista de Euskadi al Gobierno Vasco, con apoyo del Partido Popular del País Vasco, no existieran iniciativas oficiales para prevenir la radicalización terrorista, que era tolerada.

Todo ello contribuye a explicar por qué hay quienes han entrado en ETA, pero ¿qué decir sobre los centenares que han salido de la misma? Pues bien, lo cierto es que la inmensa mayoría de estos concluyó su militancia de una manera aceptada por los dirigentes de ETA, normalmente tras haber cumplido condena en prisión, sumisos a la banda armada y disciplinados a su colectivo de presos. Cuando no fue exactamente así, la decisión estuvo relacionada, hasta el inicio de los ochenta, con la percepción de cambios políticos y sociales. Desde entonces, obedece sobre todo a desacuerdos con el funcionamiento interno o las prácticas de la banda armada. Siempre ha habido una proporción significativa de militantes que rompieron con ella debido a alteraciones en su orden personal de preferencias, a menudo debido a la edad. Eso sí, solo en una minoría de los casos la salida de ETA ha implicado desradicalización, es decir, dejar de justificar la violencia.

Si arrepentimiento es pesar de haber hecho algo, el número de etarras que dejaron de serlo y están arrepentidos de su pertenencia a la banda armada es muy exiguo, estadísticamente insignificante. Se trata de unos pocos presos que, al menos de modo formal, han afirmado estarlo, por escrito y en alguna ocasión incluso por imperativo legal, ante el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria, para solicitar beneficios y permisos carcelarios. Pero, salvo alguna rarísima excepción, sin proclamarlo de viva voz y en público. Al igual que las decisiones de dejar la militancia etarra o de condenar la violencia, quizá esas expresiones individuales de arrepentimiento aumenten en función de una derrota de la organización terrorista sin condiciones ni concesiones que sea reconocida por sus miembros en prisión, conscientes al fin de hallarse abocados al cumplimiento íntegro de sus condenas y sin esperanza alguna de ser excarcelados en grupo como gudaris.

Sorprende que no se debata más sobre el arrepentimiento de los terroristas y su relación con la cultura cívica. En el ámbito de la vida privada, puede que una víctima de ETA perdone a los terroristas aunque no se hayan arrepentido. Ahora bien, perdonar no significa eximir de responsabilidad ni es sinónimo de impunidad. Esto es especialmente válido en el ámbito de nuestra vida pública, donde ya no caben medidas de reinserción o tratamientos diferenciados solo a cambio de renunciar a la violencia, como se aplicaron en los años ochenta a los etarras que decidían abandonar. Exigir arrepentimiento y un comportamiento acorde es imperativo, porque hablamos de conductas que afectan al núcleo central de la convivencia democrática. Ni la renuncia individual al terrorismo ni, por lógica extensión, la colectiva pueden ocurrir a costa de la memoria, de la dignidad y de la justicia para con sus víctimas; a costa de erosionar valores fundamentales de una sociedad abierta.

FERNANDO REINARES ES CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS

ETA se ve con futuro
Editoriales ABC 18 Abril 2011

La banda terrorista busca su perpetuación, dando por hecho que, sea cual sea el resultado de la tregua, tiene un futuro «político-militar»

ETA ha vuelto a confirmar que en su concepto de tregua y de superación de «la confrontación armada» no se incluye, de ninguna manera, su desaparición. Lo ha manifestado en el último «Zutabe» —revista interna de la organización terrorista— publicado el sábado por el diario «Gara», panfleto en el que repite los mismos tópicos de sus comunicados anteriores, salvo en que pretende rebatir las interpretaciones sobre su tregua actual, negando que sirva para ayudar a la izquierda aber-tzale a estar en las próximas elecciones. Obviamente, los hechos miden las intenciones de ETA y, queriéndolo o no, el «Zutabe» ratifica que la organización terrorista avala el proyecto de Bildu, la coalición abertzale que incluye a Eusko Alkartasuna y a Batasuna. Dice ETA que el alto el fuego «responde con responsabilidad a la petición hecha desde el Acuerdo de Gernika», declaración firmada por los integrantes de Bildu. No en vano, el auto de ilegalización de Sortu ya advertía de que Bildu era un proyecto de ETA.

Pero ETA no solo no anuncia el fin de la violencia ni su desaparición —no lo hace porque lo ha descartado—, sino que está en un proceso de reorganización logística y estructural que es conocido por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, tal y como hoy informa ABC. Pese a las bravuconadas del «Zutabe», ETA asume que los cuerpos policiales tienen «un conocimiento exacto» de su funcionamiento, lo que le obliga a pensar en una «organización de futuro efectiva y ágil», que permita «un cambio organizativo total para poder garantizar su función político-militar». Por tanto, no hay ninguna perspectiva de que ETA abandone la violencia. Con la tregua actual, simplemente la está administrando, forzada por los excelentes resultados de la actuación policial, pero no renuncia a seguir practicando el terrorismo. En definitiva, ETA busca su perpetuación, con las adaptaciones que requiera su actual estado de quiebra operativa, pero dando por hecho que, sea cual sea el resultado de la tregua, tiene un futuro «político-militar», es decir, con un entramado político bajo control —llámese Sortu o Bildu— y con una estructura de «comandos» que sigue activa, como se ha comprobado con las últimas operaciones policiales en Francia y el País Vasco. Nada ha cambiado, porque ETA no cambia, solo disfraza sus movimientos estratégicos por razones oportunistas, en atención a los beneficios que puede obtener, como sucedió con el Pacto de Estella o con los acuerdos con el PSE y el Gobierno de Zapatero. Y diga lo que diga, ahora quiere que Bildu esté en las elecciones.

El segundo problema
La desafección ciudadana hacia los políticos podría cobrarse un precio en las urnas
TONIA ETXARRI El Correo 18 Abril 2011

En tiempos de incertidumbre como estos, nuestros políticos han logrado instalarse en la cabeza de salida en el 'ranking' de la preocupación de los ciudadanos por méritos propios. El descrédito de la política ha anidado con tantas telarañas en nuestra sociedad que la cocina del CIS, en sus últimos estudios de intención de voto, ha tenido que maquillar los resultados para suavizar el 'cate' del pueblo llano. Desdoblada la economía en el paro y la crisis, como si se tratara de dos problemas distintos, esas son las preocupaciones que les quitan el sueño a los sufridos contribuyentes y en tercer lugar aparecen los políticos ostentando, en realidad, el segundo puesto de la 'pole'.

Un título nada grato, pero logrado a pulso al mostrarse ineficaces en las propuestas, escasos de transparencia en los discursos y con limitada capacidad de rendir las cuentas claras, tal como debería ser su obligación. Cómo han llegado a perder esa imagen tan digna que llegaron a cosechar en los primeros tiempos de la Transición no es la pregunta que se formulan, precisamente, los protagonistas de esta historia, que han pasado de ser vistos como los 'conseguidores' de la resolución de los problemas a ser los provocadores de los mismos.

Algo parecido a lo que le ha ocurrido al presidente Zapatero dentro y fuera de su partido, en donde la degeneración del 'efecto ZP' en el 'lastre Zapatero' ha acabado provocando el anuncio de su retirada. En plena campaña electoral, la desafección ciudadana hacia los políticos se percibe como un fenómeno generalizado que podría cobrarse un precio en las urnas, con la excepción del País Vasco en donde los políticos, desde luego, tampoco se salvan del reproche ciudadano.

La anomalía democrática que aún se padece en Euskadi hasta que no desaparezca el terrorismo está provocando la lógica crispación electoral, porque las diversas argucias del entorno político de ETA para volver a recuperar poder en los ayuntamientos y diputaciones logra mantener una tensión ante la que resulta más inexcusable que en ningún otro lugar plantearse la tentación de la abstención. No es solo la economía, ni la corrupción, ni los privilegios malentendidos de algunos representantes parlamentarios; ni siquiera la desconfianza que generan algunas actitudes de fiscales y jueces instalados en permanente contradicción en torno al entorno político de ETA, dependiendo del momento político. Es un cúmulo de despropósitos, improvisaciones y abusos lo que les ha dejado a los políticos a los pies de los caballos del segundo lugar en la preocupación de los ciudadanos. Y ahí llevan ya más de un año.

«No os extendais mucho en la opinión sobre la carrera electoral porque, en cuanto nos oyen hablar de la sucesión de Zapatero, la audiencia baja automáticamente». En estos términos emplazaba una líder mediática a sus contertulios en un programa de televisión, a los que reconocía que «cuando tenemos entrevista con políticos, la audiencia cambia de canal». Hasta estos extremos hemos llegado en un país que, lejos de parecerse al transatlántico al que desafortunadamente se refirió Zapatero en su periplo chino, se asemeja a un buque fantasma con cinco millones de parados.

Pero la prima de riesgo de la credibilidad política alcanza sus niveles más preocupantes cuando la Justicia pone en la calle a un preso de ETA como Troitiño, con 22 asesinatos sobre su historial, seis años antes de lo que le habría correspondido. Aparte de provocar una segunda herida en las víctimas del terrorismo, este caso ha generado una alarma social que no logrará aplacar la reunión plenaria que tiene previsto celebrar la Audiencia Nacional a la vuelta de vacaciones de Semana Santa. Son movimientos, como los que se produjeron en torno al 'caso De Juana Chaos', que sólo crean fisuras donde tendría que existir un bloque democrático fuerte y sólido como una roca.

Los nervios electorales no pueden justificar que, en campaña, valga todo para arremeter contra el adversario. Dirigentes como Elena Valenciano hablando de la «foto de la infamia» -refiriéndose a la presentación del libro de Chelo Aparicio sobre las memorias de Carlos Iturgaiz, que reunió al expresidente Aznar con tres dirigentes de su partido que fueron ministros del Interior- se descalifican por sí mismas.

Pero así está el clima. A mamporro limpio. Dolores de Cospedal comparando torpemente la foto del etarra excarcelado con la del vicepresidente Rubalcaba escurriendo el bulto ante las preguntas sobre el 'caso Faisán' en sede parlamentaria. Y desde el PSOE, pidiendo la dimisión de la secretaria general popular. En el PP vasco mordiéndose la lengua para no saltar a cada descalificación del 'aparato' socialista, que muchas veces prefiere olvidar que si Patxi López es lehendakari se debe al apoyo de los populares. Solía lamentarse Ramón Jaúregui de lo poco agradecido que se mostraba el lehendakari en los tiempos en los que el PNV contó con la colaboración de los socialistas en los ejecutivos de coalición. Pues bien, ahora muchos socialistas repiten la misma actitud con sus socios del PP. No es el caso del lehendakari, que enmendó la plana a Jesús Eguiguren, quien se manifiesta ya abiertamente a favor de romper con el PP. A destacados dirigentes socialistas, algunos de ellos candidatos electorales, les incomoda mirarse ante el espejo porque ven a su lado, y sosteniendo el Gobierno, al PP. La incógnita a despejar es la duración de este apoyo político. ¿Aguantará Basagoiti al Ejecutivo hasta el final de la legislatura?

Entre el delirio y la pesadilla
Regina Otaola www.gaceta.es 18 Abril 2011

El sueño de Eguiguren no tiene que ver con la justicia para las víctimas ni con la reconciliación.

El presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren, tuvo al parecer un sueño en el que se vio conduciendo al PSE a la realización de su misión histórica, que no era otra que “pacificar el País Vasco y poner en marcha un proceso de reconciliación”. El sueño debió de ser tan nítido como para que Eguiguren lo tomara como una revelación y en ello sigue desde hace décadas: buscando “la Paz” al precio que sea, aunque por el camino la libertad de sus compatriotas quede hecha jirones.

Porque es la libertad lo que defendemos frente a los que nos la niegan a tiros, bombas lapa y demás medios a su alcance. Los que nos oponemos a ETA queremos ser libres en nuestra tierra para defender un proyecto realmente democrático, un proyecto que defienda sin caretas nuestra pertenencia a España, ya sea desde la derecha, la izquierda o el centro. Un proyecto de libertad y dignidad donde no tienen cabida las acciones y actitudes de los totalitarios a los que ETA busca presentar como “gudaris” y el PSE como “hombres de paz”.

Un PSE cuyo presidente tiene que recurrir a la perogrullada de que los etarras necesitan moverse, comer, etc., para no tener que denunciar y condenar el último tiroteo en Francia, no vaya a ser que la contundencia de los hechos le estropee su idílico “proceso de paz”. Un PSE que considera que la legalización de Batasuna o la excarcelación de asesinos en serie contribuye al “fin de la violencia”, como si se tratara de una violencia espontánea y generalizada y no de la sangrienta actividad de una banda terrorista concreta justificada abyectamente durante años por sus peones de brega en las instituciones.

De eso va el sueño de Eguiguren, compartido por el mismísimo presidente del Gobierno de España: de ponerse las medallas de “la solución política” a un “conflicto” que cualquier día dirá Zapatero que se remonta al origen de los tiempos. Pero lo cierto es que cuando los pistoleros estén en la calle porque así haya sido negociado entre el Gobierno y ETA, ¿qué clase de libertad nos quedará a los demócratas? ¿Acaso podremos los ciudadanos españoles sentir que la pesadilla del terrorismo ha acabado definitivamente, con los asesinos y sus colaboradores rehabilitados e instalados en miles de cargos públicos?

El sueño de Eguiguren no tiene que ver, en realidad, con la verdadera reconciliación, porque no habrá tal sin justicia y reparación a las víctimas. Es más un delirio propio de alguien que se siente llamado por la Historia a jugar un papel protagonista aunque ello pase por convertirse en adalid del pacifismo en un país que no está en guerra.
Es un delirio muy contagioso, eso sí. Pero ninguno de los que han defendido el “proceso” con los terroristas en estos siete últimos años nos podrá explicar por qué han sido necesarias mentiras tan sórdidas para un fin tan elevado como “la Paz”, y aún menos por qué después de una docena de asesinatos por parte de ETA “los del otro bando” tenemos que confiar en los sueños de personajes delirantes como Zapatero y Eguiguren.

*Regina Otaola es alcaldesa de Lizarza.

Ni más generosidad ni más impunidad
No queremos otro ANV, no queremos partidos mitad legales mitad ilegales.
Ángeles Pedraza www.gaceta.es 18 Abril 2011

Las víctimas hemos vuelto a ser abofeteadas por la realidad injusta de nuestra Justicia. Es inaudito, que una vez más un sanguinario asesino vuelva a pisar la calle antes de tiempo y que asesinar sea tan barato en España. Un año y un par de meses por asesinato cometido con premeditación, vileza, alevosía, es lo que ha pagado el perverso de Antonio Troitiño. Menos que un narcotraficante, que un violador, que un asesino, que un homicida. ¿Por qué un asesino terrorista sin piedad, capaz de imponer la ley de las pistolas, capaz de intentar arrodillar al Estado de derecho, tiene semejante trato ventajoso? ¿Por qué ser terrorista, es tener bula para asesinar en España? ¿Por qué los terroristas ven premiadas sus barbaries con libertades a destiempo? ¿Por qué las víctimas somos las últimas en enterarnos?

Es una vergüenza que las víctimas no seamos informadas de la puesta en libertad de estos terroristas sanguinarios. Es ignominioso y humillante que ni tan sólo las víctimas afectadas directamente por estos bárbaros sean informadas debidamente, y se les pueda, así, ahorrar el dolor de enterarse al mismo tiempo que cualquier ciudadano, sin ni siquiera un apoyo adecuado.

Es bochornoso que ni desde instituciones penitenciarias ni desde el Ministerio del Interior se informe a las asociaciones de víctimas, para que a su vez estas puedan informar a sus asociados y prestarles el apoyo psicológico en estos momentos tan difíciles, en los que reviven su dolor y aumentan su frustración e indignación, cuando observan cómo el asesino de los suyos disfruta de una libertad, de un sol, de un cielo que nunca más verán ya quienes no están.

Es inadmisible, asimismo, que en ese juego peligroso e inmoral de palabras de los políticos se nos siga pidiendo generosidad a las víctimas. Qué más generosidad podemos ofrecer que el haber perdido a nuestros familiares. Más aún cuando estos días, más que nunca, sabemos que ETA no está por la labor de dejar de matar. Cuando más que nunca sabemos –como venimos denunciando desde el principio– que Sortu y Bildu son sólo un nuevo disfraz de ETA, una nueva cortina de humo para ocultar su rearme, un rearme silenciado bajo una supuesta “tregua”.

Una supuesta tregua en la que se ha detenido a un comando legal con casi dos toneladas de explosivos ocultos junto a una innumerable cantidad de variado armamento y documentación. Una supuesta tregua en la que sus pistoleros prosiguen con su reorganización en Francia, donde han sido nuevamente detectados y detenidos.
Las víctimas tenemos muy claro que ETA no puede regresar a las elecciones. No queremos otro ANV. No queremos partidos mitad legales mitad ilegales. Es responsabilidad del Gobierno impedir su concurso a las elecciones. Porque si ETA consigue estar en las elecciones será porque Zapatero y Rubalcaba lo permiten.
Que no nos cuenten cuentos: Bildu es una criatura de ETA. ETA es quien ha ideado y planificado la fusión de Batasuna con Eusko Alkartasuna. No lo decimos nosotras. Lo dicen los documentos de la propia ETA, incautados por las fuerzas y cuerpos de seguridad.

La Ley es clara: si ETA crea un nuevo partido, como Sortu, ese partido es ilegal. Si ETA forma una coalición, como Bildu, esa coalición es ilegal. Y si ETA utiliza otro partido, se llame Eusko Alkartasuna o como se llame, hace que ese partido sea ilegal.

Las víctimas no vamos a aceptar una nueva trampa. Todo partido político que se preste a servir de vientre de alquiler de ETA, tiene que ser ilegalizado. Por el bien de la democracia. Por la memoria de las víctimas. Y por la causa de la libertad.

Y en esa causa por la memoria de las víctimas, no podemos en ningún caso permitir la impunidad de los terroristas ni el uso fraudulento, en un traje ad hoc para los asesinos, del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario. Tampoco queremos doctrinas inverosímiles del Tribunal Constitucional, que no hacen sino favorecer la excarcelación de etarras sanguinarios. La Justicia de este país, el Gobierno de este país, las instituciones penitenciarias de España no pueden permitir la impunidad de los asesinos como lo vienen haciendo con la aplicación del Reglamento Penitenciario “a gusto del consumidor”.

Porque la libertad de los terroristas supone un fuerte varapalo no sólo a la memoria y a la dignidad de las víctimas; no sólo al sentido de la Justicia que necesitan las víctimas para vivir –porque como bien afirman, “sin Justicia, ¿qué nos queda?”–; sino que supone un varapalo al Estado de derecho y democrático. La impunidad frente a los crímenes por parte de los terroristas en un Estado democrático sólo envía un mensaje de debilidad del Estado, de falta de firmeza, de gratuidad en los crímenes. Con ello el mensaje que se envía a los terroristas es que asesinar es gratuito, que tratar de arrodillar al Estado de derecho es factible y fácil, pues no hay consecuencias punitivas; y si las hay se solventan en vericuetos legales. El mensaje que se envía a los terroristas es que son dueños del destino de este país, pues nadie los frenará en sus tropelías y sus actos no tendrán consecuencias.

Las víctimas no aceptamos ni la impunidad de los terroristas ni la petición de mayor generosidad. Es al Estado al que le corresponde tomar las riendas del futuro de este país. Estamos en una encrucijada determinante para el fin del terrorismo en España y es al Gobierno a quien corresponde decir de lado de quién está, si de los asesinos o de las víctimas. Es hora ya de un final justo con vencedores y vencidos.

*Ángeles Pedraza es presidenta de la AVT.

El Barça promocionará el catalán
Acuerdo con la Plataforma per la llengua
http://cultura.e-noticies.es  18 Abril 2011

La Fundación del FC Barcelona y la Plataforma per la Llengua han firmado un convenio de colaboración para la realización de varios proyectos comunes relacionados con la lengua catalana.

El acuerdo incluye la organización de un proyecto de talleres formativos y la elaboración de una guía de recursos (una guía práctica de acogida lingüística en el deporte) para la Fundación la utilice en sus programas. El convenio ha sido firmado, por un lado, por Josep Cortada, Director General de la Fundación FC Barcelona, ??y por otro, por Oscar Escudero, presidente de la Plataforma por la Lengua.

En concreto, el proyecto de talleres incluye la organización de una prueba piloto y de cinco talleres de acogida lingüística dos horas de duración, dirigidos a los profesionales que trabajan en los programas de la Fundación FC Barcelona en Cataluña.

En cuanto al otro aspecto detallado en el acuerdo, la elaboración de una guía práctica de acogida lingüística en el mundo del deporte, este libro recogerá las experiencias de los talleres, y también una serie de buenas prácticas en la utilización del catalán. Esta guía será presentada próximamente y trabajada con los profesionales que trabajan en los programas de la Fundación FC Barcelona.

La firma de este acuerdo responde al compromiso de la Fundación del FC Barcelona con el deporte como "herramienta efectiva para la educación y la transmisión de valores, contra la violencia y el racismo y como elemento facilitador de la integración en la nuestra sociedad".

En esta línea, la Fundación del FC Barcelona tiene "un claro compromiso con la sociedad catalana y en el fomento de la cultura, el desarrollo y la defensa de los valores del civismo, las libertades y la democracia. Este compromiso se realiza a través del desarrollo de acciones solidarias, educativas y culturales".


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