AGLI

Recortes de Prensa   Sábado 23 Abril 2011

 

Rubalcaba contra Regeneración
Enrique de Diego El Semanal Digital  23 Abril 2011

El pasado 2 de abril, fui detenido ilegalmente frente a la sede socialista de Ferraz cuando, dentro de una manifestación autorizada, protestaba por la política desastrosa de Zapatero. Curioso y lamentable que de esa manifestación de más de quinientos españoles llenos de coraje no se dio información alguna hasta que se produjo esa detención política, que estuvo precedida por mi reiterada identificación, como si hubieran recibido orden de ir a por mí.

Mientras estaba detenido, la Jefatura Superior de Policía al servicio de Rubalcaba dio una información que no la mejoran Goebbels ni la Stasi, en la que se afirmaba que había intentado agredir a un policía antidisturbios, lo cual además de mentira es delirante. Nada tengo contra nuestra Policía, ni contra los antidisturbios que están siendo arruinados por el Gobierno.

El fin de semana siguiente concurrí a la multitudinaria manifestación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo con una nutrida representación de la Plataforma de las Clases Medias, y del nuevo partido Regeneración, que se presenta a la Alcaldía de Madrid, y lo hicimos con un faisán al que pusimos el bien significativo nombre de Alfredo. Debió de gustar tan poco en Interior que pocos días después, a través de un periódico amigo del Partido Socialista, y financiado en gran medida con dinero del contribuyente, se filtra un acta policial delirante según la cual poco menos que soy el hermano fuerte de Schwarzeneger.

La postura contra la casta parasitaria del nuevo partido Regeneración, que plantea acabar con los privilegios de los políticos profesionales y bajarlos del coche oficial parece haber puesto muy nervioso a uno de los principales representantes de la casta, como es Rubalcaba. Muchos exvotantes del PSOE están dispuestos a votar a Regeneración, por lo mismo que el resto, por instinto de supervivencia, porque son conscientes de que mediante el despilfarro toda la sociedad va al desastre.

Rubalcaba no me va a callar ni a amedrentar. Sus sucias maniobras no van a tener ningún éxito conmigo. La propia Policía sólo plantea una cuestión menor de faltas, mientras que he denunciado en el Juzgado al policía que me agredió por abuso de autoridad y detención ilegal.

Todo esto ha servido para que se rompa el silencio respecto a una manifestación que puso nerviosos a los prebostes socialistas reunidos en Ferraz y que sus medios afines silenciaron.

Otrosí: Gallardón debe explicar si quiere seguir como concejal en la oposición o aspira a dejar colgados a los votantes, dejando en su lugar a Ana Botella.

Troitiño no es un error, es una consecuencia
Federico Quevedo El Confidencial 23 Abril 2011

Al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se le ha escapado un etarra. Un etarra peligroso, con ganas de venganza y en edad aún de cometer atentados. Si esto hubiera ocurrido en un contexto de lucha contra el terrorismo normal, lo consideraríamos un error, un grave error, pero error al fin y al cabo. Pero no estamos hablando de unas circunstancias normales en la lucha contra el terrorismo, sino de un escenario muy complicado en el que el Gobierno juega el papel de un agente extrañamente implicado en una solución al problema terrorista que poco tiene que ver con lo que los dos principales partidos políticos acordaron en el Pacto Antiterrorista que se cargó Rodríguez en la pasada legislatura.

Dicho de modo que se entienda: la fuga de Troitiño se produce en un ambiente de crecientes sospechas sobre la actitud del Gobierno respecto a ETA y su final, y da la sensación de que forma parte de ese capítulo de concesiones que los enviados del Gobierno pactaron con los terroristas durante el mal llamado 'proceso de paz', y del que todavía hoy estamos viviendo una dolorosa y larguísima resaca.

De entrada, se hizo extraña la decisión de los jueces a la hora de acortar la pena del terrorista pudiendo elegir la opción de no hacerlo, porque la ley permitía ambas opciones, y necesariamente viene a la memoria aquello de las togas y el polvo del camino... Pero lo peor ha sido después, cuando la Audiencia decidió dar marcha atrás pero el etarra, que será etarra pero no tonto, ha puesto pies en polvorosa. ¿Tenía el Gobierno la obligación de vigilarlo? A cualquiera con dos dedos de frente se le antoja que sí, que la tenía, incluso a pesar de que la ley diga que no se puede, cosa discutible teniendo en cuenta que el Tribunal Supremo avala ese tipo de vigilancias cuando se trata de individuos extremadamente peligrosos. Y me da a mí que un canalla con 22 asesinatos a sus espaldas no es precisamente una hermanita de la caridad, ¿no?

La fuga de Troitiño no es el producto de un error, sino la consecuencia de una política laxa y complaciente del Gobierno en la lucha contra ETA

Luego el Gobierno no cumplió con su obligación y hay que exigir responsabilidades. En este caso, también, al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Y es que, me van a perdonar, un Gobierno que se salta la ley a la torera para chivarse a unos terroristas de que van a por ellos y así no poner en peligro el 'proceso de paz' no puede esgrimir ahora el recto cumplimiento de la ley para no haber puesto vigilancia a Troitiño porque el proceso judicial contra él no estaba concluido...

La estrategia del palo y la zanahoria
La fuga de Troitiño no es el producto de un error, sino la consecuencia de una política laxa y complaciente del Gobierno en la lucha contra ETA. Sí, es verdad que Rubalcaba ha detenido a etarras y que bajo su mandato en Interior la cúpula de ETA ha caído no sé cuántas veces. Esto es lo que repite la vanguardia mediática del Gobierno hasta la saciedad, y no les falta razón, pero el Gobierno está jugando con ETA a la política del 'palo y zanahoria' con el único objetivo de conseguir un pronunciamiento de la banda antes de las elecciones que le permita al PSOE ofrecer algo positivo a la opinión pública, aunque sea a costa de hacer concesiones que llenan de vergüenza a las víctimas del terrorismo y suponen una afrenta al Estado de Derecho. El Gobierno habla y habla de su compromiso con el final de ETA y de la poca ayuda que le presta el PP, pero a la vista de los hechos sus palabras suenan vacías y falsas.

Fue el Gobierno de Rodríguez el que se llevó por delante la pasada legislatura el Pacto Antiterrorista, y todavía hoy es el día en el que Rodríguez no ha hecho nada por reeditar lo que él mismo propuso mientras entre bambalinas negociaba ya con la pandilla de canallas. Nada de lo que hace este Gobierno en materia de lucha contra el terrorismo es creíble, y da la sensación de que siguen jugando con unos y con otros hasta conseguir ese ansiado anuncio del fin de la violencia que tanto necesitan los socialistas para que salgan adelante sus cálculos electorales. El problema es que cuando se trata de ETA, los cálculos nunca salen bien. Rodríguez debería saberlo después de lo que ocurrió con la T-4, pero ya dice el refrán que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y Rodríguez es el único capaz de tropezar todos los días...

Gadafi
Acabar con un amigo
GEES  Libertad Digital 23 Abril 2011

La hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud: o lo que es lo mismo, el reconocimiento de que se ha obrado mal aun cuando se ha hecho porque no quedaba más remedio. En el caso de Gadafi, desde Obama a Berlusconi o Sarkozy, todos han atacado al dictador libio como si éste no fuese su amigo. Pero nadie –salvo la parte más reaccionaria de la izquierda española– ha puesto nunca en duda que, pese a todo, estamos atacando a un amigo. Cosas de la historia.

Todos han sido hipócritas con Gadafi; pero sólo la izquierda española –la que apoyó frente a Bush al Sadam Hussein de las matanzas kurdas y chiitas, o que justificó el 11-M por la guerra de Irak con fines políticos– ha llegado al fanatismo de olvidarlo y exigir olvidarlo. Y eso que hacía negocios con todos, confraternizaba con los socialistas europeos y, como ha recordado Aznar, recibía armas de Zapatero: ¿se las vendía el Gobierno del PSOE sabiendo que era nuestro enemigo o es que también era amigo de Zapatero hasta que éste empezó a tirarle bombas sin previo aviso?

Contra el amigo y el socio se lanzaron los occidentales, por considerarlo necesario. Pero después, la operación libia nos ha metido en un lío considerable: por improvisada, por desordenada y por falta de objetivos. ¿Por qué nos metimos en semejante lío atacando a un Gadafi socio y amigo que hasta el 19 de marzo no había cometido masacres comparables a las de Irán en 2009 o Siria ahora, que sí permitimos?

En primer lugar, por la determinación premeditada de Sarkozy, el único que había reflexionado sobre la operación, a la que acabaría arrastrando a Obama y Cameron, y para la que parecía tener un plan. En segundo lugar, por las amenazas de Gafafi en la segunda quincena de marzo, que incluían el terrorismo como método y el mediterráneo como escenario, que iban más allá de lo que los occidentales podían tolerar de su socio. Y en tercer lugar, el factor más importante, el psicológico-social: nuestras sociedades reaccionan a golpe de emociones, y las revueltas árabes van sobradas de ello. Así que entre la habilidad diplomática francesa, las balandronadas de Gadafi y las ansias occidentales por hacer algo más que en las últimas décadas, el dictador libio se llevó y se ganó todos los boletos para ser atacado.

La habilidad francesa se ha ido esfumando conforme no lograba una victoria rápida y una unanimidad suficiente. Las balandronadas de Gadafi fueron sustituidas por llamadas del dictador, obligadas, al alto el fuego y la observación de la ONU. Y la unanimidad histérica occidental se ha ido resquebrajando conforme hemos ido constatando que lo que llamamos "rebeldes libios" es un grupo tan heterogéneo que incluye a grupos que serán enemigos rabiosos nuestros.

Y es que este es uno de los factores que enturbian la operación militar: para Occidente, Gadafi aún sigue siendo menos enemigo de los occidentales que amigos pueden ser los rebeldes. El problema es que es tarde para echarse atrás, y hay que acabar con quien es amigo nuestro, aunque la rancia izquierda española diga que no sabe quién es.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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No son los toros, es la Nación
EDITORIAL  Libertad Digital 23 Abril 2011

Probablemente, desde los planteamientos liberales, exista diversidad de opiniones sobre si, como ha sucedido en Francia, deberían o no declararse los toros "patrimonio cultural inmaterial". Por un lado estarán quienes piensen que el Estado sólo viene a refrendar una situación de hecho, como es que la tauromaquia constituye un indudable elemento cultural dentro de nuestra comunidad. Por otro, se encontrarán quienes opinen que la cultura no necesita de la protección estatal, pues va configurándose de manera espontánea, día a día, en la sociedad.

Sin embargo, más allá de ese interesante y controvertido debate, lo que no admite demasiada discusión es que los toros no deberían prohibirse. Si, como dicen los antitaurinos, estamos ante un incivilizado espectáculo que ya no encaja en nuestras modernas y avanzadas sociedades, bastará con que el Estado no los proteja para que desaparezcan; si, en cambio, consideran imprescindible su prohibición, es que muchas otras personas, cuyas libertades buscan reprimir, sí están interesadas en ellos.

Claro que el problema en España, y más específicamente en Cataluña, no es que las corridas de toros se hayan prohibido para defender unos mal entendidos derechos de los animales –ahí están, por ejemplo, los famosos correbous–, sino que se han proscrito para atentar contra lo que los toros representan: una cultura común a todos los españoles. Lo dramático del caso es que, mientras en Francia se ensalza una tradición que, como ellos mismos dicen, los acerca culturalmente a la "la zona sur de Europa y a América Latina", aquí el Gobierno nacional permite que un Ejecutivo regional viole, una vez más, los derechos de los catalanes tan sólo para agitar la división y la confrontación entre ellos y el resto de españoles. Lo que en Francia, con una raigambre cultural infinitamente menor que en nuestro país, es causa de orgullo y confraternidad, en España se ha convertido en un pretexto nacionalista para azuzar el aislamiento y la separación de Cataluña.

Sea cual sea la opinión que podamos tener sobre las corridas de toros o sobre las políticas de protección cultural de los Estados, lo que está claro es que la decisión tomada por Francia nunca podría haberse adoptado en España. Y no porque los españoles seamos más antitaurinos que los franceses, sino por un motivo mucho más sencillo y lamentable: porque, a diferencia de los franceses, sí padecemos a una clase política acomplejada y sometida a las bravuconerías nacionalistas.

TV3
En defensa de Alicia
Maite Nolla  Libertad Digital 23 Abril 2011

Gran escándalo ha provocado que Alicia Sánchez-Camacho esté defendiendo la causa de la tevetrés en Valencia. No quiero que ustedes piensen que para escribir estas letras he abusado de la tortilla con trampa que prepara mi madre todos los años por Semana Santa, pero la postura de la señora Sánchez-Camacho es de una coherencia máxima. Lo que hubiera sido una sorpresa es lo contrario. Es más, mi compañero Pablo Molina escribió hace un par de años una estupenda columna sobre uno de los episodios más vergonzosos que ha protagonizado esta señora desde que le encargaron dirigir el PP en Cataluña. Pablo hizo de notario de cómo la señora Sánchez-Camacho acudió a tevetrés a presumir de que ésta era su televisión favorita y de que prefería ir a cumplir con Josep Cuní que a los actos de FAES –fundación que ella preside en Cataluña–. Pese a las muestras de abrazafarolismo, hay que recordar que el presentador la recibió con un "pues los televidentes de tevetrés no quieren mucho a su partido". Y, lo cierto es que, humillaciones al margen, la de considerar a tevetrés la televisión preferida del PPC ha sido la postura oficial. Al menos en Cataluña. Porque lo mismo se le dice a Intereconomía cuando se va a Intereconomía, con la ventaja de que allí no la insultan. Y si va a La Razón, con más razón.

Podemos plantearnos si el PP hace esto en Cataluña por estupidez, por táctica electoral, para lograr cierta paz en la Cataluña oficial o por un pelín de cada cosa. Pero no busquen más allá porque no encontrarán nada. Me refiero a que no existe reciprocidad en lo que pide la señora Sánchez-Camacho. Su petición es que se pueda ver tevetrés en Valencia y punto. A tevetrés y a sus gestores no se les pide nada a cambio. No se les pide que dejen de lado la invasión de Valencia a través de la meteorología. No se les reprocha que, como dijo el portavoz del Gobierno de la Generalitat, tevetrés sea parte de la "construcción nacional de Cataluña". O que mientras se suprimen servicios de urgencias en los hospitales, se esté pagando a un tipo para que gestione los repetidores. Por supuesto, a todo ello unan que ni hablar de abrir debates como el de la tiranía cuartomundista en la concesión de licencias de radio y televisión o sobre por qué una televisión autonómica pública está retransmitiendo en directo la Fórmula Uno, con equipo de enviados especiales incluido. Aguantar que te acusen de genocidio cultural no te va en el sueldo, aunque seas presidenta del PPC. Pero no se me sorprendan, que ya les hemos ido avisando.

En la final de copa
Las dos versiones del himno: la pitada monumental de TV3 que no existió en TVE
El sonido del himno nacional antes de la final de copa cambia por completo en función de la televisión que lo retransmite.
libertad digital

Pese a todo lo que se había hablado en los días previos, en TVE apenas se escucharon pitos mientras sonaba el himno nacional en los prolegómenos de la final de la Copa del Rey que enfrentó en Valencia al Real Madrid y Barcelona. Las notas de la Marcha Real sonaron nítidamente e incluso se oían los tarareos de algunos aficionados, entonando el ya clásico chunda-chunda, ante la ausencia de letra.

Sin embargo, en la retransmisión de TV3, la televisión pública catalana ofreció el partido en esta región, se pudo apreciar una realidad completamente distinta. Una pitada monumental, se supone que mayoritariamente de aficionados del Barça, que se escuchaba casi con más fuerza que el propio himno.

Más que de realidades paralelas, todo apunta que el sonido fue manipulado escandalosamente por alguno de los canales o incluso por los dos. Una práctica ya habitual, al menos en el caso de TVE.

Manipulación en TVE y TV3
Antonio Robles http://www.vozbcn.com  23 Abril 2011

La final de la Copa de España ha dejado al descubierto la manipulación de las televisiones públicas. De todas. Con suerte, a veces, el contraste de un mismo acontecimiento alerta a los ciudadanos advertidos. Como ha ocurrido con ocasión de la final de la Copa de España entre el Real Madrid y el F.C. Barcelona en el momento de escuchar el himno nacional.

En TVE la Marcha Real sonó nítida con un borroso ruido de fondo y un débil tarareo de le letra ausente. El mismo acontecimiento, en TV3, fue una sonora pitada y un colosal abucheo donde el himno nacional a duras penas se podía oír. Seguramente se optó por potenciar el sonido ambiente de las gradas esteladas y reducir el musical, mientras en TVE se dio prioridad a las gradas que canturreaban el himno y se aumentaron los decibelios de la Marcha Real. Para consuelo de tontos no pincharon las imágenes donde dos independentistas mostraban sus culos mientras sonaba el himno de España. Es que son de casa bien, como diríamos en Cataluña.

Sólo se nos presentan dos posibilidades lógicas. O bien una de las dos retrasmisiones había manipulado el sonido y la otra retrasmitía con exactitud lo que acontecía en el estadio de Mestalla. En este caso, una de las dos televisiones públicas mintió. O bien, una y otra habían manipulado el sonido de la retransmisión para acomodarlo a sus intereses. Y, en este caso, mintieron las dos. Elijan. En ningún caso las dos podían estar retransmitiendo la realidad, porque la realidad transmitida era diametralmente distinta. Pocas veces tenemos un contraste tan empírico.

Por la información previa, sin embargo, podemos descifrar con mayor exactitud el atropello de una y de otra. Y calibrar su alcance. Sabemos que la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) previó la pitada que había sido orquestada por los independentistas de Solidaritat Catalana en los días previos, aumentando los decibelios de la megafonía del estadio. Se trataba de ahogar la previsible bronca de los nacionalistas contra el himno nacional. Los medios lo recogieron el día anterior y Solidaritat amenazó con denunciar al Ayuntamiento de Valencia por ir contra la salud pública. Cinismo en estado puro.

A primera vista: unos, los nacionalistas, trataron de aprovechar (¿podríamos decir manipular?) un acontecimiento deportivo para convertirlo en altavoz gratuito de sus fines políticos. Otros, los responsables de la RFEF y de TVE, interpretando el interés general de tal acontecimiento deportivo y para que nadie lo desvirtuase o lo utilizase contra los símbolos nacionales, dispusieron un truco técnico para que los telespectadores no sufriesen merma de tal acontecimiento. Es lo que se dice una manipulación positiva. Un viejo debate sobre si los medios deben caer en la trampa de los terroristas informando de todas sus acciones o procurar evitarlas para no colaborar inconscientemente con ellos o caer como rehenes en la trampa de su activismo en nombre de la libertad de expresión.

En cualquier caso, TVE manipuló al maquillar el sonido para salvar el himno nacional de España. Esa es su culpa, juzguen ustedes. A mí me parece que cometió dos errores imperdonables: maquilló los acontecimientos en función de los intereses políticos del momento (si admitimos la manipulación, habremos de admitir que mañana, otras consignas políticas puedan hacer lo mismo en sentido contrario; y los ciudadanos como pasmarotes aguantando a unos y a otros). Y lo que es peor, impidió que el resto de España se cerciorase con quiénes suelen pactar el PP y el PSOE, por turnos, las mayorías parlamentarias que les permiten dirigir nuestro país.

TV3 cayó en la misma manipulación, pero en sentido negativo, es decir, subrayando el boicot al himno nacional, alistándose con los radicales, la mala educación y la falta de respeto por los símbolos del Estado que hacen posible su propia existencia. Además de puta, a poner la cama. Creo que así se dice en los círculos educados.

Para el que aún no lo sepa o no lo quiera admitir, el secretario general de la Presidencia autonómica y portavoz de la Generalidad, Francesc Homs, lo dejó claro unos días antes: TV3 y Catalunya Ràdio son parte del “proceso de construcción nacional de Cataluña”. Un escalofrío me sube por el espinazo; si el proceso de construcción nacional consiste en excitar el odio, en excluir los sentimientos de los demás, en enfrentar a comunidades deportivas para lograr enfrentamientos políticos, en dar cancha a mentes resentidas y envenenadas, preñadas de intolerancia y odio, entonces, la construcción nacional no es sólo una manipulación intolerable, sino un delito social de incalculables consecuencias para la cohesión sentimental y política de España. Exactamente lo contrario de lo que predican a diario las acciones de esos chicos de la Masía, basadas en el esfuerzo, la humildad, el respeto al contrario y la buena educación; y que su entrenador, Pep Guardiola, quiso conjurar horas antes de la cita invitando a los seguidores culés a respetar el himno nacional y a la Familia Real.

La esquizofrenia entre lo que se aparenta y lo que hoy se hace en determinados ambientes catalanes empieza a ser sospechosa. Un presidente de la Generalidad vota en secreto la independencia de Cataluña -en una consulta no vinculante- y se abstiene en el Parlamento autonómico, un periodismo que descalifica de caverna mediática a su homólogo de Madrit (todo se simplifica en Cataluña) y actúa como tal arremolinándose como forofos alrededor del Barça o contra las sentencias constitucionales.

Un día, cuando venga el odio de verdad, ya nada se podrá evitar. Y nadie se sentirá responsable. Recuerdos para el Gobierno de la Nación: ¡Tómenlos en serio! Y actúen en consecuencia. Después del partido visto a través de TVE, escribí un artículo, La copa de España. Creí que había sido el triunfo del fútbol sobre la política, sobre la mala política. Si hubiera estado en Cataluña o TVE no me hubiera escamoteado la realidad hubiera matizado lo escrito.

Antonio Robles es profesor y ex diputado autonómico

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