AGLI

Recortes de Prensa   Domingo 24 Abril 2011

 

Error jurídico y sinrazón
Mario Conde www.gaceta.es 24 Abril 2011

Los dos enemigos de la verdadera Justicia son la ignorancia y la politización. Por la primera se cometen errores jurídicos graves. Con la segunda se utiliza el Derecho al servicio de finalidades políticas. En demasiadas ocasiones se acude a un degradado concepto de Razón de Estado para torcer la ley. La razón de Estado mutada a sinrazón de gobernante es peligrosa para la libertad y la vida de los gobernados. Ignoro si en el caso Troitiño se esconde razón de gobernante. Pero errores jurídicos se manifiestan nítidos. La Sección Tercera se equivocó. No me cabe duda, como jurista y conocedor del ignoto mundo del Derecho Penitenciario, aunque solo fuera por aquello de que a la fuerza ahorcan.

El Tribunal Constitucional erró con su interpretación del modo de cómputo de la prisión preventiva. El Código Penal no permitía ese abono múltiple que abanderó el Constitucional con su sentencia. El despropósito fue corregido en 2010. Pero el legislador no cambió un criterio legal anterior sino que demolió un error, y se hizo mediante ley porque no cabe otra manera en nuestro sistema jurídico.

La Sección Tercera debió aplicar la ley del 2010 –obviamente retroactiva y no la interpretación demolida del Constitucional–. Además, –esto es más discutible– pudo haber evitado la salida en libertad de Troitiño apelando al criterio que se sigue en materia de libertad condicional: esperar a que la decisión sea firme por ausencia de recurso del Ministerio Fiscal. Pero es claro que si el Fiscal no las solicitaba, la Sección no podía adoptar medidas cautelares.

Es a mi juicio un error la tesis del Supremo extrapolando la técnica Parot a la prisión preventiva. No es necesario ese malabarismo jurídico. Y no conviene olvidarse de una cosa: tanto la tesis Parot como esta, referida a la prisión preventiva, pueden ser recurridas en amparo y el Constitucional podría tener la última palabra, y eso, tratándose de errores jurídicos claros y en un contexto de búsqueda de la terminación de ETA, puede traer sorpresas.

Exceso de legalismo
Un exceso de legalismo reduce la Justicia a la letra de la ley, cuando es el espíritu de la ley lo que debe de guiar a los tribunales
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 24 Abril 2011

LO que más choca en el caso Troitiño es que algo que ve un lego en jurisprudencia —que existe una incompatibilidad básica entre aplicar la reducción de pena a un condenado a miles de años de cárcel y la doctrina Perrot, aprobada precisamente para evitar tales subterfugios— no lo vieran tres magistrados. Y la extrañeza aumenta ante una Fiscalía y una Policía que no tomaron las medidas oportunas para no tener por lo menos localizado a un terrorista que nunca se había arrepentido de sus crímenes. Se nos dice que todo ello fue legal. Posiblemente. Pero, entonces, ¿se puede ser demasiado legalista? Teóricamente, no, como no se puede ser demasiado bueno o demasiado honesto. En el universo teórico no hay exceso de virtud. Pero en el mundo real en que vivimos, un exceso de legalidad puede resultar tan dañino como un exceso de calor o de comida. Y puede resultar dañino porque por muy amplios, detallados y bien intencionados que sean nuestros códigos Civil y Penal nunca abarcarán todas las situaciones que se dan en la vida. En el mejor de los casos, enumerarán los muy distintos delitos y faltas que puedan cometerse. Pero nunca llegarán a incluir las circunstancias en que se cometieron, que varían según el tiempo, lugar, condiciones y participantes. Lo que convierte tales códigos en referencias en indicadores que van marcando la ruta a los encargados de aplicar la ley para llegar en cada caso a la sentencia más ajustada a Derecho.

¡El Derecho! ¡Nada menos que el Derecho, con mayúscula! La equidad, la norma moral, el velador de comportamientos, el encargado de dar a cada cual lo suyo para lograr la convivencia más justa y armónica posible en una sociedad civilizada. Algo tan sutil y complejo que no podrá nunca reducirse a la simple aplicación de una normativa prefabricada, genérica, desvinculada de la realidad. Si la Justicia, con mayúscula también, se redujera a la aplicación literal de la ley, bastaría introducir el Código Penal y los veredictos de los tribunales Supremo y Constitucional en una gran computadora, que nos daría la sentencia más precisa en cada caso. Pero no quiero imaginarme los disparates que saldrían de tal práctica. En pocas palabras: un exceso de legalismo reduce la justicia a la letra de la ley. Cuando es el espíritu de la ley lo que debe de guiar a los tribunales. De ahí que una Justicia en exceso legalista dé lugar a sentencias contradictorias, como las que acaba de dictar en cuestión de días nuestra Audiencia Nacional sobre Troitiño, al que puso en libertad, para ordenar seguidamente su ingreso en prisión. Es posible que ambos fallos fueran perfectamente legales. Otra cosa es que fueran justos. ¿O es que una persona puede ser culpable e inocente al mismo tiempo? Se habla, por tanto, de error. Para no agravar aún más las cosas, vamos a suponer que, en efecto, fue un error. Pero al menos podrían haberse disculpado.

Cuando la "miseria moral" toma el poder
Francisco Rubiales Periodista Digital 24 Abril 2011

A Principios de 1983, Sandro Pertini, presidente de la República Italiana, que tres meses antes había cenado en mi casa de Roma con un grupo de corresponsales de prensa españoles, nos correspondió con un almuerzo en el palacio del Quirinal. Pasamos una velada estupenda, fascinados por las ocurrencias y sentencias sabias de aquel anciano político, libre y descarado, quizás porque, a sus 90 años, ya había perdido el miedo a todo.

Recuerdo que una de las sentencias que más me impresionaron fue: "A veces, en un momento de la Historia, los más corruptos e inmorales de una sociedad toman el poder. Cuando esa desgracia ocurre, el pueblo afectado corre el riesgo de hundirse. Es como un cáncer avanzado, casi imposible de erradicar".

Recuerdo la sentencia porque la apunté en italiano, en mi agenda de entonces, donde puedo leer el curioso término que el presidente empleó: "lumpen morale" (lumpen moral) para referirse a los corruptos que toman el poder. No recuerdo a que se refería concretamente, pero si recuerdo que uno de los ejemplos que puso es el de los Estados Unidos de los años veinte, cuando el país entero estuvo a punto de sucumbir al dominio de los bajos fondos y de la mafia.

Al contemplar los estragos causados en España por los políticos, me pregunto si nuestro país es uno de esos que ha tenido la desgracia de que el "lumpen moral" tome el poder. Quizás no sea para tanto, pero, a juzgar por los resultados, los que gobiernan este país llevan años causándole daños terribles: ruina económica, desempleo masivo, pobreza, corrupción descarada, nepotismo, amiguismo, mentiras, engaños, manipulaciones, marginación del ciudadano, ocupación de la sociedad civil, podredumbre de la Justicia, listas negras de adversarios marginados, división de la sociedad, estímulo del odio, trifulcas políticas, blindaje impune de la casta política... estragos que únicamente son explicables si se asume que la política ha sido copada por gente de bajísimo nivel ético, a la que no le ha importado sustituir la democracia por un socio e ilegítimo dominio de los partidos y de los políticos profesionales.

El delegado del gobierno en Murcia, Rafael González Tovar, se niega a dimitir, a pesar de que se comporta como un comisario del PSOE y que no ha hecho nada por impedir las agresiones a los dirigentes del PP. Nacho Uriarte, presidente de Nuevas Generaciones del PP, se niega a dimitir, a pesar de que ha sido condenado por conducir borracho. Trinidad Rollán, secretario de organización de los socialistas madrileños, también se niega a dimitir, a pesar de que la justicia le ha condenado por prevaricación. Manuel Chaves, vicepresidente tercero del gobierno de Zapatero, se niega a dimitir, a pesar de que los tribunales lo han humillado, obligando a la Junta de Andalucía a que le abran un expediente por haber concedido una subvención de diez millones de euros a la empresa donde trabajaba su hija Paula como apoderada. El gobierno andaluz en pleno, con el presidente Griñán al frente, ni siquiera ha pedido perdón a los andaluces, cuando debería haber dimitido en pleno, por el escámdalo de los EREs falsos, un robo descarado de fondos públicos gracias a los cuales cientos de socialistas y ugetistas cobran pensiones de empresas en las que jamás habían trabajado.

La política española está plagada de profesionales del poder que, desprovistos de honor y de vergüenza, jamás dimiten, y de sospechosos de baja estofa que no pueden explicar su fulgurante enriquecimiento como políticos, un cáncer que afecta a los dos grandes partidos y ante los que la Justicia casi nunca actúa, proyectando hacia la sociedad la imagen insana y democráticamente insorporatable de que los canallas y sinvergüenzas tienen el poder en sus manos.

Felipe González debió dimitir cuando su gobierno se llenó de corruptos y practicó el terrorismo de Estado; Aznar debió dimitir cuando amparó la gran mentira de la guerra de Irak e implicó a España en esa guerra, a pesar de la oposición masiva de su pueblo; el mismo presidente del gobierno actual, Rodríguez Zapatero, tiene decenas de razones para dimitir, más que ningún otro presidente español en los últimos dos siglos, y habría sido obligado a hacerlo en cualquier democracia auténtica del planeta, aunque no en la española, donde, tras la muerte de Franco, parece que se cumplió la sentencia de Lampedusa en el Gatopardo: "cambiar todo para que todo siga igual". Zapatero es culpable de mentir, de despilfarrar, de endeudar al país mas allá de toda prudencia, de alimentar la desigualdad entre los pueblos de España y el separatismo, de amparar a los nacionalistas catalanes, que se declaran insumisos ante las sentencias del Tribunal Constitucional, de convivir fácilmente con la corrupción, de utilizar la Fiscalía con fines partidistas, de usar el dinero público para comprar votos y apoyos y de otros muchas irregularidades y dramas que han convertido a España en un despojo de país, en el que avanzan el desempleo, la pobreza, la miseria ética, el dominio de los corruptos, el caciquismo político, la arbitrariedad pública y otras muchas lacras que, aunque en España no son delito, deberían serlo y lo son en cualquier país decente del planeta.

El PSOE aplaza la revuelta social
Galo Mateos. El Confidencial 24 Abril 2011

“En España, se dan las condiciones objetivas para una revuelta social. Lo que no se da, es el gobierno de derechas sobre el que aplicarla.”

Con esta humilde tesis, que supongo fácil de compartir, iniciamos este análisis de hoy, dedicado al PSOE. Es obvio, que toda insurrección que se pretenda eficaz, debería presentar dos fases: una, intelectual y moral, cargada de indignación; y, otra, física, en las calles, como expresión colectiva de la primera. Tan malo es, que la fase de movilización física no haya pasado por una insurrección intelectual y moral previa, como sucedió en el Magreb; como quedarse solo en esta primera, sin refrendo social posterior. En el caso español, ahora parece que nos encontremos al término de la fase de indignación, tan solo pendientes de que un gobierno conservador asuma las riendas, para expresarle nuestro descontento en las calles.

¿Por qué no se puede presentar batalla social a un gobierno teóricamente de izquierdas?

No hay nada en contra y lo vamos a hacer, pero tengamos presente que los movimientos sociales de contestación, se aglutinan mucho mejor por la izquierda que por la derecha. Aceptemos que aún hay mucho que trabajar en la percepción social acerca de quienes han sido las víctimas y los beneficiarios en este proceso. La sociedad civil, debería tener en una mano la lista completa de los agravios específicos producidos por la partitocracia y sus círculos de poder; y, en la otra, un riguroso catálogo de remedios alternativos a su entera satisfacción. Ambas cosas existen, pero falta la formulación final y, sobre todo, falta el liderazgo que gestione esta ante la sociedad. En cuanto a la formulación, ya estamos muy cerca en estas páginas, de inventariar los daños y los culpables directos de los mismos, así como de ofrecer un catálogo realista de soluciones alternativas.

Pero aún no hemos podido identificar el líder que lo canalice y personifique ante la opinión pública. Sin esa función, podríamos quedarnos en la primera parte del proceso: la mera denuncia. Confiemos en que durante las semanas que restan hasta las Locales y en el tiempo dado hasta las Generales, España pueda activar alternativas a sus dos grandes partidos. Sirvan estas consideraciones de explicación, para quienes esperasen expectantes, la inmediata invasión de las calles. A pesar del descontento existente, ahora sería mucho menos probable que cuando empezase a gobernar la derecha. Por eso significamos en nuestro titular, que lo que realmente aplaza la intensidad de la revuelta, no es la falta de motivos, que, sinceramente sobran, sino la decisión de agotar el mandato del PSOE en el poder.

La causa, pues, de ese retraso, residiría en la voluntad ese nuevo senado oligárquico que frecuenta La Moncloa. Siempre astutos, han ganado un año, con el agotamiento del mandato, antes de que el pueblo descubra que el último ingrediente de su descontento, está servido: un gobierno conservador al que sojuzgar e imputar. Los más escépticos, son bien conscientes de que España nunca se levantaría contra el PSOE, mientras si lo haría, y por la mitad de motivos, contra el PP.

¿De confirmarse en España esa incapacidad social para rebelarse masivamente contra el PSOE, qué opción nos quedaría?

Sinceramente, nuestro enemigo son unas carencias constitucionales concretas y la inaceptable corrupción y obsolescencia del sistema partitocrático. Hemos de buscar esos 3 millones de votos en el canal internet y la voz que mejor personalice nuestras ideas. No disponemos de vehículo propio y si podemos movilizarnos en colaboración con otras fuerzas, lo haremos, aún cuando sospechemos de nuestras limitaciones frente a una poderosa izquierda teórica. No esperemos en estas movilizaciones iniciales, ni apoyo de sindicatos, ni funcionarios ni estudiantes. Que para nuestra sorpresa, serán quienes las encabecen, y por los mismos motivos, cuando el enemigo sea otro.

Lo que realmente aplaza la intensidad de la revuelta, no es la falta de motivos, que, sinceramente sobran, sino la decisión de agotar el mandato del PSOE en el poder

Hemos tratado de acercarnos a la situación de hecho minuciosamente, tratando de separar los pecados de los hombres de los pecados del sistema. Y hemos dado un repaso, ligeramente anticipado, a 30 años de política en España 1982-2012. Nuestra conclusión, es que cualquier cosa buena o mala que podamos encontrar en la política española, pertenece básicamente a la forma de pensar y actuar de este partido, que analizamos hoy, que solo tuvo una breve interrupción de 8 años en su mandato, en la que, desgraciadamente, no se produjeron contradicciones respecto de los malos fundamentos formales de nuestra democracia. Las ¾ partes de una generación completa, hemos estado presididos por un gobierno socialista, que comporta un gran inventario de actuaciones, sobre las que establecer juicios de valor en el tiempo.

Resultaría, pues, riguroso, afirmar que España es un país socialista, al modo en que este partido lo ejerce, cuando menos. Obvio que las listas cerradas y la Ley D’Hondt, guardan parte del secreto de la multiplicación de escaños con sus votos, pero rige para todos igual. Indiscutiblemente, ha sido más votado que ningún otro en las Elecciones Generales 2008, en las que no hubo el menor contratiempo, obteniendo, nada menos que un 15% más de votos que su rival, con mayores fuentes de apoyo en IU y partidos regionalistas para gobernar. Esa es la realidad, que obliga a un desproporcionado esfuerzo a quien quiera desbancarle en las urnas y por las que solo ha perdido el poder, cuando los resultados se mostraron calamitosos en extremo. Mal que pudiera pesar a algunos y exagerando un poco la nota, el socialismo, aquí en España, lo tenemos hasta en el aire que respiramos.

Podemos discutir las bases de ese liderazgo electoral, pero nada lo cambia. Solo en una ocasión, por esos dos mandatos, ha hecho mejor a su contrario, tras la comisión de actos verdaderamente vandálicos contra el propio Estado, como en el 96; y, probablemente, pero está por ver, en el 2012, ante la catástrofe que vivimos. Lo que certifica, que muy trágica ha de ser la causa, para que los españoles le retiren el voto. Adivinaron una vez las reglas del voto de los españoles y de eso siguen viviendo. Las encuestas le dan perdedor frente al PP en este momento, pero aún no se han celebrado las elecciones.

La anunciada candidatura socialista de Pérez Rubalcaba o Chacón, estampas desconectadas de un futuro que necesitamos radicalmente distinto del trato despótico y displicente que hasta ahora recibimos de ellos, no representa cambio ninguno que procesar en nuestro modelo. Lo único que nos concierne, en nuestra nueva concepción de ciudadanía responsable y vigilante, es cómo evitar que esta catástrofe pueda prolongarse. Conscientes, sobre todo, de que al otro lado, el PP, participa de los mismos fundamentos políticos y, tal vez, de niveles de corrupción equivalentes; poco importa quién gane en ese siniestro ranking, sabemos quién pierde. Simplemente, por modificar el estilo de gestión y ponerle nuevos rostros al poder, sin refinar su mensaje a la sociedad y bajo la etiqueta de ‘más de lo mismo pero con otras caras’, no debería alcanzar diferencias memorables.

No queremos un déspota más virtuoso, sino el sistema que impida serlo. Si el PP, no aprovechase esta debacle para cambios constitucionales profundos, como los ofertados en nuestro decálogo, les resultará aún más difícil contener el descontento y las movilizaciones. Lo tendrá que hacer más tarde y en plena agonía, si esto no mejora, como parecen indicar todos los pronósticos. Puede que, como en épocas pasadas, no consiguiésemos la implantación directa de una Reforma, sino una simple Contrarreforma posterior, que entiendan les permite sobrevivir a nuestra presión. Con las distancias debidas, en lo que parece puedan desembocar Libia o Siria, si no consiguen eliminar su actual régimen.

Frente a nuestro decálogo, decirles, queridos lectores, que lamentablemente el programa del PSOE, no recoge, ni por lo más remoto, ningún parecido con lo que proponemos. Y también, que parece, que cuanto pueda ofrecernos, es un pacto con la oligarquía financiera dominante, para, en un ejercicio de socorro mutuo, entregarles las Cajas saneadas de balance y personal, y cumplir los acuerdos con Alemania, que, obviamente, ocultan la intervención de nuestra economía. Acuerdo, en el que son explícitas las obligaciones contraídas con los acreedores de nuestro mal vigilado sistema bancario, para renovar nuestra Deuda. Carga, esta, ante la que la sobredimensión administrativa y la corrupción auspiciada por esta partitocracia en taifas y ayuntamientos, nos hará incapaces de generar el margen fiscal positivo que la pueda compensar.

Cambiar de manos el poder, intrínsecamente, no nos solucionaría nada, aunque pueda representar un alivio temporal dejar de ver al PSOE al frente de nuestras vidas

Quién nos iba a decir que, precisamente, bajo un partido socialista, llegaríamos a pactos con el Capital, tan contrarios a los intereses sociales. El capitalismo que nos aqueja, no tiene fronteras, pero el sistema de Bienestar Social al que afecta, las necesita de modo imperativo, por cuanto es depositario del ahorro y las promesas de una sociedad concreta, sujeta a un cálculo actuarial preciso, en el que ningún político debería introducir sus sucias zarpas en busca de salvavidas financieros o votos.

Cambiar de manos el poder, intrínsecamente, no nos solucionaría nada, aunque pueda representar un alivio temporal dejar de ver al PSOE al frente de nuestras vidas. Para los amantes de la gráfica, anexamos un reciente enlace con la ‘ética’ del poder. Un vergonzoso corruptódromo sobre el que no vale la pena extenderse ahora. Es de todos conocido, el grado de saqueo material y moral que apartó del poder al PSOE en el 96, y las nulas muestras de arrepentimiento o de petición de perdón a la sociedad, ofrecidas desde entonces. Por supuesto, sin añadir los cientos de miles de personas de las que soportamos sus nóminas y jubilaciones, solo por pertenecer a sus círculos clientelares. Querríamos oír la palabra PERDÓN por alguna parte, pero es tal la soberbia y la actitud despótica, que hace inútil cualquier esperanza de cambio.

La próxima semana, tendremos al PP, último partido en nuestro análisis. Estudiaremos bien a fondo el caramelo envenenado que recibiría junto con el poder, si así sucediese, y cómo ‘salvarle’ –vía nuestro referéndum-, de una más que probable revuelta social de gran alcance, precisamente larvada durante el mandato del PSOE. Solo 3 millones de votos, coordinados vía internet, nos separarían de ese objetivo.

Decía el -por aquí- inédito Montesquieu, que “la democracia debía guardarse de dos excesos: el espíritu de desigualdad, que la conduce a la aristocracia; y el espíritu de igualdad extrema, que la conduce al despotismo”. Lo sorprendente es que bajo el gobierno del PSOE hayamos alumbrado la síntesis de ambos excesos, consintiendo una casta privilegiada y despótica, contra la que hemos decidido rebelarnos y acabar con esa orgía romana que celebran con nuestros impuestos.

Esperamos sus siempre inteligentes y amenos comentarios, que vienen configurando este agradable y provechoso rincón para el debate, hoy como siempre, abierto hasta el anochecer, a pesar de las fiestas. Gracias por su participación.

Francia, lección de torería
El Editorial La Razón 24 Abril 2011

Francia ha blindado las corridas de toros en su territorio de la mejor manera posible: el Ministerio de Cultura, a instancias del Observatorio de las Culturas Taurinas, ha inscrito la tauromaquia en la lista de su Patrimonio Cultural Inmaterial. Con esta decisión, Francia se convierte en el primer país que incluye la Fiesta en el inventario de su patrimonio cultural.

La inmediata consecuencia es que protege las corridas en las regiones donde existe una tradición local ininterrumpida y consagra la excepción cultural que conduce la ley al descartar la prohibición de la Fiesta en las cuatro regiones del sur (Aquitania, Medios Pirineos, Languedoc-Rousillon y Provenza Alpes Costa Azul) donde se celebran cada año numerosos festejos en 47 ciudades.

El Observatorio francés ha valorado como debe la corrida desde el punto de vista cultural, turístico y económico. Así, ha subrayado que el festejo refleja la sensibilidad específica de cada uno de los pueblos y comunidades que la comparten en Europa y en América, que pertenece a las artes del espectáculo, que constituye el núcleo de numerosas fiestas locales y que fomenta de forma muy significativa el turismo y la economía de las ciudades taurinas, creando además en el campo y en las ciudades numerosos oficios y puestos de trabajo relacionados directa o indirectamente con los toros.

Desde España es inevitable sentir una envidia sana por la decisión admirable que ha tomado el Gobierno francés que, valga la expresión, ha cogido el toro por los cuernos, cosa que el de nuestro país todavía no ha hecho, ya sea por el desdén de cierta izquierda hacia la Fiesta, por el acoso de los nacionalistas, por el ecologismo sectario o, simplemente, por el complejo que padecen los gobernantes socialistas.

Claro está que Francia no está enredada en cuestiones identitarias tan estériles y sin embargo rentables electoralmente como las que suceden en España, que están desnaturalizando nuestra identidad. Mientras nuestros vecinos reconocen y preservan la Fiesta, aquí, en la cuna de la tauromaquía moderna, Cataluña prohíbe las corridas por razones espurias, simplemente para marcar distancias con una tradición española que también es muy catalana, aunque sus líderes políticos no quieran admitirlo. Pero si la clase política catalana desbarraba, la reacción del Ministerio de Cultura tampoco ha sido muy alentadora.

A petición de las primeras figuras del toreo, la ministra Ángeles González-Sinde tuvo una reunión informal con ellos en la que se logró el compromiso de que las competencias taurinas pasaran de Interior a Cultura, medida que parece positiva. Pero el Gobierno de la nación está obligado a ir más allá, tiene que despojarse de sus complejos y promover una Fiesta que no entiende de ideologías y sí de tradición, de cultura popular y de tejido social y económico. Así lo han entendido gobernantes como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que la ha declarado Bien de Interés Cultural. Sería muy deseable que también el Gobierno de todos los españoles, si no desea darle la razón a Aguirre, siguiera el ejemplo francés y protegiera el festejo taurino como Patrimonio Cultural Inmaterial.

La alargada sombra de Irán sobre Siria
EDITORIAL Libertad Digital 24 Abril 2011

Las revueltas populares que se están sucediendo en Siria, con la feroz represión de la dictadura de los Asad hacia los manifestantes como respuesta, no pueden despacharse a la ligera como una expresión más del descontento popular contra unos gobernantes autócratas en tiempos de crisis, tal como ha sucedido en Marruecos o Egipto, por utilizar los dos ejemplos más cercanos en el espacio y el tiempo. Más allá de la frustración de un pueblo sometido a los rigores de la recesión económica y unos jóvenes sin porvenir, las revueltas sirias y la respuesta del Gobierno obedecen a una serie de circunstancias añadidas que convierten su caso en mucho más trascendente para el futuro de toda la zona.

En Siria no se está dilucidando únicamente el mantenimiento de un régimen corrupto surgido de la descolonización o la lucha entre grupos tribales de similar relevancia nacional para alcanzar el poder, tal y como está ocurriendo en otros países de la región desde hace algunos meses. Aunque alguna de estas características es compartida en mayor o menor medida por todos los países del mundo árabe-musulmán, en Siria el proceso se agrava porque se trata de un estado controlado por una minoría religiosa, la alauita de origen chií, que oprime a una inmensa mayoría formada por creyentes suníes, lo que otorga a su caso una dimensión vital para potencias chiitas como Irán cuyo principal objetivo es mantener su preponderancia religiosa en toda esa zona.

Con estos elementos de juicio es fácil entender por qué el régimen sirio no ha planteado un programa serio de reformas democráticas para descentralizar el poder compartiéndolo con sus opositores o, más aún, por qué se está empleando a fondo en la represión ciudadana provocandouna masacre tras otra. Bashar al Asad no se juega simplemente la posibilidad de perder ciertas cuotas de poder para ser compartidas en términos democráticos. Se juega simple y llanamente la supervivencia de él, de su familia y de la elite chií que les ha acompañado todos estas décadas en la dirección del país y la supresión de los derechos de la mayoría religiosa suní.

Si sumamos a todos estos elementos la colaboración ya indisimulada de Irán, poniendo a disposición del dictador sirio a sus mejores y más despiadados especialistas en represión ciudadana, es evidente que lo que ocurra de ahora en adelante en aquel país va a tener serias implicaciones geoestratégicas incluso a corto plazo.

En la última revuelta instigada por los Hermanos Musulmanes en Siria, el régimen de los Asad no tuvo el menor empacho en matar a 20.000 civiles en lo que desde entonces se conoce como la matanza de Hama. Tal vez sea ese precedente el que ha llevado a Obama a lanzar una seria advertencia al régimen. Por desgracia no es descartable que algo parecido a aquella brutal masacre vuelva a suceder. Y estando Ahmadineyad por medio, menos aún.

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Barrabás
Amarga Semana Santa para el Estado democrático: entre la Justicia y el Gobierno han soltado a Barrabás
IGNACIO CAMACHO ABC 24 Abril 2011

ES tradición en la Semana Santa que algunas cofradías ejerzan el antiguo privilegio real de liberar a un preso; el más popular de estos indultos, 17 en toda España, es el de la Hermandad de Jesús el Rico en Málaga. Pero ni en la más extensiva de las interpretaciones de la indulgencia cabe de forma alguna la excarcelación prematura y posterior fuga de un asesino serial como el etarra Troitiño, un despropósito de sainete que ha puesto en solfa a la Administración de Justicia, ha comprometido el celo del Ministerio del Interior y ha hecho tambalearse el cada vez más precario Pacto Antiterrorista. El Estado democrático ha soltado a Barrabás.

Se trata de un dislate que no hay modo de mirar sin atisbo de sospecha; como mínimo es una inexplicable ligereza judicial adornada de displicencia en el manejo de los tiempos y de absoluta despreocupación por la alarma social implícita en una decisión de esa naturaleza. Eso en la interpretación más benevolente; existen elementos de sobra en el caso para pensar con suspicacia respecto a una actuación negligente del Gobierno. La berrea preelectoral ha llenado de ruido sectario la polémica, pero incluso despojándola de connotaciones de confrontación política es imposible no encontrar motivos de desconfianza. El principal es el que refleja el resultado mismo de la verbenera secuencia de desatinos: los tribunales desacreditados, la pena interrumpida, el consenso roto y las víctimas burladas. Demasiados daños para una autolesión inexplicable.

La interpretación garantista de la ley se ha efectuado con un desprecio absoluto de sus consecuencias. El aparato judicial, responsable inmediato de la liberación, ha quedado en entredicho como sujeto de un fracaso sin paliativos, y el Gobierno está sometido a una duda lacerante sobre sus intenciones. Duda que carecería de justificación en un contexto menos controvertido, menos envenenado por los recelos, pero hace tiempo que el zapaterismo perdió la credibilidad de mucha gente respecto a la sinceridad de su política antiterrorista. Los precedentes del caso Faisán, de la excarcelación de De Juana o de las negociaciones secretas más allá de la ruptura de la tregua constituyen evidencias insoslayables del uso de un doble lenguaje que permite cualquier conjetura maliciosa. Y si esa mala voluntad no ha existido en esta ocasión, el ministro del Interior no podrá eludir la sombra de un manifiesto ejercicio de incompetencia; ha permitido que el etarra se escape al negarse a vigilarlo con un insólito escrúpulo legalista. Con la falsa neutralidad de un Poncio Pilatos.

Se mire como se mire, el asunto deja un cúmulo de sabores amargos. Ineptitud o malevolencia, negligencia o turbiedad. Errores inadmisibles o propósitos torcidos. Ojalá al menos no tengamos que saber, a la vuelta del tiempo como ha ocurrido otras veces, que la explicación real era la que menos nos gustaba.

El lobo etarra se esconde entre las gallinas
Roberto Blanco Valdés La Voz 24 Abril 2011

D esde que el 27 de marzo del 2003 el Tribunal Supremo resolvió ilegalizar Batasuna, se instauró en España una ceremonia -la de la confusión- que ha venido reproduciéndose en cada convocatoria electoral con la cadencia de una gota malaya que hubiera sido dispuesta para torturar a nuestra democracia.

Y es que en todas las elecciones celebradas desde entonces ha intentado ETA burlar la ilegalización de su frente político creando partidos y / o coaliciones que le permitiesen volver a las instituciones de las que había sido desalojada en aplicación de una ley del Estado democrático.

Es verdad que los intentos de fraude de ETA han tendido a ser cada vez más depurados y más difíciles, por tanto, de filtrar, pero lo es también que hasta la fecha los terroristas solo han logrado su objetivo cuando el Gobierno socialista y su Fiscalía General del Estado han decidido no impedírselo: primero con el Partido Comunista de las Tierras Vascas y, después, con parte de las listas de ANV. De la envergadura del error que supusieron tales decisiones -ambas consecuencia de aquella negociación con ETA que llevó a Zapatero a culminar un fiasco clamoroso- da idea un simple dato: que tanto ANV como el PCTV fueron posteriormente ilegalizados por una vinculación con ETA y Batasuna que muchos denunciamos mientras el Gobierno hacia la vista gorda para seguir adelante con sus planes.

Como era de esperar, ETA ha vuelto ahora a intentar burlar la ley de partidos con vistas a las próximas elecciones municipales y forales. Primero con Sortu, que todo indica era la liebre falsa para engañar a los sabuesos del Estado de derecho; y después con esa coalición, Bildu, que, según los informes de la Guardia Civil y la policía nacional no es más que el resultado de una estrategia diseñada desde ETA. Así, según un documento que las fuerzas de seguridad atribuyen a la banda terrorista, el objetivo sería crear un «gallinero de partidos» con fuerzas legales, que dificulte la labor policial y judicial, para lo cual ETA afirma incluso estar dispuesta a adoptar «parones» en sus acciones criminales con vistas a facilitar tal estrategia.

Pues bien, la conclusión es clara: ETA ha estado siempre detrás de las opciones políticas o electorales montadas por la llamada izquierda aberzale con la intención de burlar la ilegalización de Batasuna y la ley de partidos, incluso cuando, como sucedió con el PCTV y ANV, según el Gobierno socialista no lo estaba. De ello se deduce que el interés de ETA por volver a las instituciones es absolutamente prioritario, pues los terroristas saben que de ello depende en gran medida su supervivencia. Por eso evitar que puedan lograrlo es un objetivo fundamental de todas las instituciones de un Estado que lleva casi medio siglo luchando contra ETA.

Jornada nacionalista
EDITORIAL El Correo 24 Abril 2011
Quienes hoy celebran el Aberri Eguna deberían recordar que Euskadi es una realidad más plural de lo que refleja su fiesta

La celebración del Aberri Eguna por parte de las formaciones nacionalistas ofrecerá hoy una imagen de división semejante a la de anteriores años, pero con la diferencia de que en esta ocasión la cita preludia la confrontación electoral del próximo 22 de mayo y, sobre todo, anuncia el posible regreso de la izquierda abertzale a las instituciones locales y forales en medio del irreversible debilitamiento que padece ETA. En estas condiciones, el Aberri Eguna escenifica la disputa del PNV por mantener una posición hegemónica dentro del nacionalismo, frente a las aspiraciones de los herederos de Batasuna por resucitar legalmente dentro de la coalición Bildu, y las dificultades de Aralar para preservar un lugar propio entre ambas corrientes.

Cada conmemoración del Aberri Eguna permite recordar que Euskadi no cuenta con una festividad verdaderamente unitaria que celebre su condición de comunidad política. Esta vez la gran incógnita se refiere a la eventualidad de que las candidaturas de Bildu pudieran ser anuladas por los tribunales total o parcialmente, manteniendo a la izquierda abertzale al margen de la liza electoral. Cuestión que, paradójicamente, tensiona las relaciones entre socialistas y populares, mientras tiende a acomodar al conjunto del nacionalismo, favorable a la legalización de la izquierda abertzale.

En cualquier caso, las formaciones y los ciudadanos que hoy celebran el Aberri Eguna deberían hacerlo asumiendo que no representan ni de lejos a toda la sociedad vasca. En este sentido, no es conveniente que den por descontada la desaparición de ETA, puesto que sería tanto como desentenderse del esfuerzo final que la democracia requiere para acabar con el terrorismo. De igual forma que la disputa doméstica por atraerse el favor del público abertzale tampoco debería incrementar el ensimismamiento soberanista en los mensajes de una jornada tan propicia para olvidarse de la pluralidad como atributo esencial de la sociedad vasca, y de las soluciones pactadas como rasgo nuclear de nuestro autogobierno.

“Bonjour, mon chéri coquin”
Carlos Dávila www.gaceta.es 24 Abril 2011

“Si en España te encuentras a alguien que te diga que Troitiño simplemente se nos ha escapado de las manos,no lo dudes: estás hablando con un idiota o con un perfecto caradura”.

Les cuento un sucedido: hace cuatro años, con ocasión del vigesimoquinto aniversario del Amejoramiento navarro (la Constitución foral, vaya) se celebró en el Gobierno regional un acto conmemorativo al que, naturalmente, fueron invitados los protagonistas de aquel acontecimiento. Miguel Sanz, entonces y todavía ahora presidente, invitó primero a un numeroso grupo de personas, desde diputados nacionales a forales, a un aperitivo regio como todos los que se ofrecen por la tierra y, posteriormente, a un almuerzo más reducido al que ya sólo asistieron apenas una quincena de afortunados. El acto coincidió, casi al día, con una enorme manifestación que tuvo Pamplona como gran recinto para reivindicar, precisamente, la navarridad del territorio, para protestar, desde luego, por la tropelía felona que estaba perpetrando Zapatero negociando –ya se sabía eso– con ETA nada más y nada menos que la incorporación a plazos, eso sí, del Viejo Reino a la Euskal Herria inventada por los terroristas y sus secuaces.

Bueno, pues en el Palacio del Gobierno foral ardió Troya. Inopinadamente, tomó la palabra un antiguo miembro del primer Gobierno autonómico (por llamarlo de algún modo) que se formó en Navarra. Ángel Lasunción, que además de diputado fue responsable de la Hacienda foral y es hoy un reconocido empresario en actividades varias, conocía ya por entonces –como muchos de nosotros– los rumores que colocaban a otro ex diputado en el Parlamento nacional, Javier Moscoso, como uno de los negociadores que estaba usando Zapatero para llegar a un acuerdo con ETA, Navarra y la liberación de uno de los secuestradores de Ortega Lara incluidos. Así que, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo y con evidente vehemencia ribera, Lasunción se dirigió a Moscoso y, durante no menos de 30 minutos, le endosó perlas dialécticas de tan morigerado tono como estas:

"¿Tú que haces sentado aquí comiendo canapés?”
“¿Cómo te atreves a festejar las instituciones de Navarra cuando las estás vendiendo a ETA?”

“¿Quién te ha dicho a ti que los navarros queremos tener nada en común con los vascos con los que te estás viendo?”

“¿Qué haces al lado de ese sujeto llamado Eguiguren que en nombre de Zapatero nos quiere vender a ETA?”
Más tensión

Y así más de media hora, durante la cual la tensión creció por momentos entre los invitados sin que ninguno, ninguno, se atreviera a romper el discurso de Lasunción. Mientras, y al decir de un asistente que también en su día fue compañero de partido de Javier Moscoso, este no se atrevió a abrir la boca; no pronunció ni una sola palabra. La conmemoración terminó como el rosario de la aurora y ¡oh, casualidad! pasó clamorosamente desapercibido por los medios de comunicación regionales. ¿Por qué? Habría que preguntárselo a ellos.

El episodio aún tuvo una segunda parte cuando, meses después y en plenos sanfermines, el propio Lasunción se encontró con el ínclito maltratador (así sentenciado por atizar a su señora) Jesús Eguiguren, en uno de los momentos típicos de esas fiestas: el apartado de los toros de la tarde, al que comúnmente concurren todos los feriantes que quieren dejarse ver o, incluso, desean aparecer vestidos para la ocasión en los periódicos de la tierra. Lasunción increpó también a Eguiguren, que, otra casualidad, estaba al lado del actual diputado socialista Juan Moscoso, hijo del anteriormente reseñado, que primero (hay que recordarlo) fue fiscal en Pamplona, más tarde diputado nacional en las listas de UCD, tránsfuga después para pasarse con armas y bagajes al PSOE, y posteriormente ministro de la Presidencia de Felipe González; ministro al que los funcionarios del país le deben ese invento benéfico y vacacional llamado justamente “moscoso”. Ahora, tras la fuga de Troitiño, es conveniente y desde luego imprescindible preguntarse: ¿es que hay ahora mismo un Moscoso de por medio? A medida que transcurren los días, los españoles, que podrán estar dormidos, inertes, pero que no se han vuelto rematadamente idiotas del todo, empiezan a barruntarse que “aquí hay gato encerrado”. Esta pasada Semana Santa hablaba (todo lo que se puede hablar por teléfono con Rubalcaa de inspector de aparatos) con un conocido experto en esto de la lucha antiterrorista o, como ahora se dice, porque lo dicen ellos: “En esto de la ETA que va quedando”. Pues bien, entre medidas palabras me sugería: “Si en España, en lo nuestro (o sea, en lo suyo), te encuentras a alguien que te diga que Troitiño simplemente se nos ha escapado de las manos, no lo dudes: estás hablando con un perfecto idiota o con un caradura cómplice”.
¿Cuántas vejaciones más?

Después de este bochornoso episodio, Rubalcaba y Zapatero se pueden morir de risa en el Parlamento tras mentir por enésima vez sobre este caso, sobre la real situación económica de España o por volcar sobre los demás, sobre todo por los angélicos miembros del Partido Popular o sobre los perseguidos directivos de la Prensa no sometida, una villana responsabilidad: la de usar el terrorismo como arma de ataque al serenísimo, eficaz y seráfico Gobierno más incapaz, también más nocivo, que haya tenido nunca España. Pueden hacer lo que quieran. Es más; Rubalcaba es perito en negaciones como esta; o sea, tiene enorme experiencia en desmentir evidencias y en culpar a los rivales de sus propios pecados.

TODO esto lo pueden hacer mientras las víctimas de ETA, una vez más, están siendo holladas por el poder socialista, de modo que la manifestación del pasado día 9 no tuvo más remedio que convertirse en un monumental acto de rechazo total a quien les ha traicionado. Hace unas fechas, tuve la oportunidad de hablar con uno de los personajes más emblemáticos de toda la barbarie etarra: Ortega Lara, el funcionario de Prisiones que estuvo más de 500 días secuestrado por los bandidos. Pues bien: cuando se enteró de que uno de sus carceleros había sido objeto de trueque en las negociaciones con ETA, únicamente se expresó así: “No quiero referirme a mi caso; sólo quiero decir esto: para este Gobierno, los asesinados son menos importantes que los asesinos”.

Y aquí, ¿quién se queda?
En LA GACETA fuimos los primeros que advertimos del peligro real de fuga de Troitiño. No hicimos nada distinto a lo que venimos haciendo desde hace año y medio: avisar de que este Gobierno no ha dejado ni un solo día de negociar con ETA. ¿Cuánto tiempo llevamos revelando en LA GACETA as múltiples reuniones de Zapatero con los facciosos? ¿Cuántas descalificaciones, vejaciones e insultos nos ha enviado el Gobierno por ello? Confesaré únicaente esto: sólo unas pocas menos de las que en su momento recibimos de la ex vicepresidenta De la Vega por haber descubierto que había votado irregularmente en Beneixida en las pasadas generales. Durante todo este tiempo Rubalcaba ha empleado sus peores artes en desmentir cualquier complicidad con ETA. Ahora ya se sabe que Troitiño está huido y que, también como adelantamos en este periódico, algunas listas de Bildu se van a colar en las elecciones de mayo. El Partido Popular no sé qué grado de conocimiento posee de lo que está haciendo Rubalcaba; espero, por el bien de todos, que ninguno. En cuanto al PSOE… ¿qué quieren que les diga? Bueno, sí, les repito lo que sus militantes escuchan del vicepresidente: “De acuerdo, yo soy un tal y un cual y también un GAL, pero conmigo el PSOE no desaparece; con los demás se marcha a las tinieblas exteriores, donde el frío es ártico. Ustedes verán lo que hacen”. Y lo van a hacer: una vez enterrado el cadáver de Zapatero, ¿quién abre la tienda al día siguiente? El chiste del judío: “Bueno, ¿y aquí quién se queda?” es la gran respuesta. Zapatero aún no entona el adieu, él que es un gran entendido en francés, pero sí patrocina un: “Bonjour, mon chéri coquin”.

Los hechos le dan la razón
Editorial www.gaceta.es 24 Abril 2011

En el océano de confusiones interesadas en que el Gobierno suele convertir la información sobre el supuesto final de ETA, los socialistas parecen dar más importancia a la descalificación de Jaime Mayor Oreja que a otra cosa. Seguramente entienden que eso les produce algún beneficio, pues se hace difícil imaginar que digan algo de lo que no puedan sacar ventaja. Sus medios afines, abundantes, aunque menos plurales de lo que imaginan en sus celos por ser los preferidos, han decidido que la caza de Mayor Oreja tiene siempre mayor interés que el escrutinio de las supuestas rendijas legales por las que, casualmente, siempre se acaba escapando algún miembro destacado de ETA. Esto de las rendijas legales en las que se han especializado determinados jueces es muy notable, porque son completamente asimétricas, siempre sirven para liberar a De Juana Chaos, o a Troitiño, que seguramente aspiran a convertirse en hombres de paz, pero que son enteramente impracticables para que no se escape ninguno de estos sujetos. En este caso, las rendijas, de existir, se tapan con la exquisita delicadeza de Rubalcaba con los derechos de los criminales. ¿Quién puede imaginar a Rubalcaba persiguiendo sin motivo a un inocente, o haciendo algo distinto a lo que marca la ley?

El caso es que si Mayor Oreja afirma que parece razonable establecer alguna relación entre la liberación de Troitiño y la negociación oculta con la banda, los socialistas se rasgan las vestiduras, pero con el mismo cinismo con el que esperan reconocer en el futuro sus aciertos si la cosa les sale medianamente bien. Lo peor de Mayor Oreja es que razona sus afirmaciones y, lo que resulta intolerable, es que lo que suele anunciar se acaba cumpliendo, por mucho que el PSOE se empeñe en el disimulo. Denunció que el Gobierno había vuelto a negociar después del atentado de la T-4, los socialistas indignados lo negaron, hasta que el propio Zapatero –acuciado por las evidencias– no tuvo más remedio que reconocerlo. Los socialistas están moviendo los hilos con la peculiar falta de escrúpulos que les caracteriza, pero les saca de quicio que un político tan coherente y limpio como Mayor Oreja diga lo que la mayoría de la gente entiende sin dificultades, que este Gobierno está metido en un asunto turbio y proceloso al que intentó llamar proceso de paz, pero aún no ha aprendido que no hay nada que hacer con los asesinos, tal vez porque hay muchos e influyentes socialistas, y no hace falta que lo subraye Jaime Mayor, porque ya lo hacen ellos sin ningún disimulo, que piensan que el PSOE no tiene nada que ganar con la derrota de ETA. Y no tendrá nada que perder si son capaces de vender cualquier apaño. Cuanto dice Mayor Oreja es enteramente coherente con los gestos del Gobierno, con las triquiñuelas de los socialistas, con su confusa estrategia para hacer que algunos etarras buenos, arrepentidos en secreto de sus fechorías, pasen a ser definitivamente miembros respetables del sistema, ciudadanos electos, a ver si con eso se cuadra definitivamente el círculo del final del terrorismo.

El desdén hacia los procedimientos es una recia tradición de la izquierda española desde mucho antes de que Felipe González celebrase la sabiduría de los chinos respecto al color de los gatos. Según los socialistas todo vale para mantener el poder, y no se van a parar en minucias cuando creen tener al alcance de la mano un éxito cuya magnitud ya se encargarán de exagerar en su momento. Jaime Mayor puede ser la voz del que clama en el desierto, y a veces da la sensación de que también incomoda un poco entre los suyos, pero hace bien en no alabar la belleza del traje del rey, cuando es obvio que está desnudo.

Bildu
Los nombres de las nuevas plataformas de la izquierda abertzale no sólo sugieren programas: transmiten órdenes
JON JUARISTI ABC 24 Abril 2011

La continua emisión de nuevas marcas blancas de ETA/Batasuna tiene al menos la ventaja de ampliar con rapidez el conocimiento del vascuence entre el profano vulgo. ¿Quién sabía hace unos meses, excepción hecha de los vascohablantes, que sortuvale por «nacer» o «producir»? Otra cosa es que saberlo sirva para algo, me dice un amigo psicoanalista.

Yo creo que sí. Es precisamente en el deslizamiento de los significantes donde el deseo indica su orientación. Para, para, que te veo venir, me interrumpe mi amigo. Vas a valerte del psicoanálisis, como has hecho otras veces, para improvisar una teoría más o menos delirante sobre las tribulaciones del nacionalismo vasco. Quizá, concedo, pero es mejor tener una teoría, aunque sea delirante, que no tenerla. Y el fundamento de la mía es rigurosamente analítico: con etiquetas como Sortu o Bildu la izquierda abertzale hace más que sugerir un programa: ordena y manda, porque las formas antedichas tienen valor de imperativo. Hacia el exterior, sortu y bildu enuncian un ideal: «nacer» y «reunir», respectivamente, pero, hacia el interior, hacia las bases de la izquierda abertzale, son mandatos proferidos por la espectral nación étnica o su médium, ETA/Batasuna: «(re)naced», «(re)uníos». Mensajes previsibles en un momento de postración. Es un caso parecido al de Jarrai o Segi, que significan en teoría lo mismo: «seguir». Ahora bien, como imperativo dirigido a los alevines abertzales, ordenaban «dad continuidad». ¿A qué o a quién? A ETA, por supuesto. Bietan Jarrai: «Seguid en las dos», así reza el lema bajo el hacha y la serpiente.

¿Y bien?, pregunta el psicoanalista. Pues verás, le digo, lo significativo está en el deslizamiento, en la fuga de sentido. Segi no es Jarrai, ni siquiera es enteramente segi, sino también el eco de otro verbo asimismo en imperativo, sega, «siega». El deslizamiento, si quieres, puede ser inconsciente, pero, por lo general, se produce sobre ciertas convenciones. Sega, obviamente, equivale a «mata», de acuerdo con un centón de convenciones simbólicas vigentes en el que no voy a entrar. Piensa sólo en la imagen de la muerte como segadora o en el delicioso himno de Catalunya. Lo que el marbete de Segi ordenaba a la chiquillada abertzale era «siega, mata de una vez, hazte de ETA si tienes redaños».

Vale, pero, ¿y Bildu? ¿Qué tiene que ver con ETA? A eso voy. Cuando oí por primera vez lo de Bildu pensé en Xenpelar, alias de Francisco Petrirena, un famosísimo bersolari guipuzcoano del siglo XIX. Aunque Xenpelar fue un carlista arriscado, pasa por haber sido un pacifista, gracias a unos versos que compuso poco antes de su muerte, en 1869. Eran versos de propaganda política, contra las cortes constituyentes, a las que acusaba, sin nombrarlas, de querer la guerra. Uno de esos versos dice: «ez oraindik umildu, elkarrengana bildu», o sea, «no cedáis aún, uníos», a favor, se supone, de los fueros. Pero bildu contiene un eco de otro verbo, il, «matar, matad», que convertía la frase «elkarrengana bildu» en el poco evangélico mandato de «mataos los unos a los otros». Lo que, huelga decirlo, acabaron haciendo con entusiasmo sus paisanos sin que los versos pacifistas de Xenpelarse les cayeran de la boca. Otro día, más.

Iñigo Iruin: Tan astuto como la serpiente, tan afilado como el hacha
El abogado ‘oficial’ de ETA ha estado detrás de todas las negociaciones con el Gobierno. Ahora pilota el intento de Batasuna de volver a los ayuntamientos. Elaboró los estatutos de Sortu con el escrúpulo de un artesanal trilero que lima sus dados. Fue senador de HB por Guipúzcoa en 1989 y miembro del Parlamento vasco de 1984 a 2001.
Jorge Bustos. Madrid www.gaceta.es 24 Abril 2011

Tiene cara de extra en una película de Paco Martínez Soria, con sus facciones agrícolas, sus cejas hirsutas, sus jerséis escoceses y esos surcos que cincelan en las comisuras de sus ojos una expresión de engañosa bonhomía. Pero Íñigo Iruín pasa por hombre honrado tanto como Bruto ante Marco Antonio en la obra de Shakespeare. Es decir, nada. No puede serlo quien ha entregado su vida y su inteligencia a la defensa legal de etarras, o sea, a tratar de fregotear en salas y despachos los cuajarones de sangre inocente que empapan las sudaderas de los pistoleros-clientes.

Sin embargo, Iruín no sólo es el abogado de ETA, ni únicamente el ingeniero jurídico que les tiende puentes de atrezzo entre la clandestinidad criminal y la legalidad constitucional, sino que también ha sido el ideólogo impune de la llamada línea dura de Batasuna –valga el pleonasmo: distinguir entre proetarras duros y blandos viene a ser como discernir entre obesos gordos y obesos delgados–, lo que en cristiano se traduce por la vocecita ponzoñosa que susurraba a los jefes militares la conveniencia de las bombas y de los disparos para subir cadáveres calientes a la mesa de la negociación con el Gobierno español de turno.
Perito en burlar leyes

Pero que nadie se equivoque con Iruín. Este leguleyo batasuno nacido en San Sebastián hace 57 años es uno de los mayores expertos en Ley de Partidos, por la cuenta que le trae, y domina el articulado de la Constitución española mejor que muchos constitucionalistas de mejor causa que la suya, que no es otra que la de embaucarla una y otra vez como el burlador sevillano a una doncella confiada. Uno le oyó presentar los estatutos de Sortu en el Palacio Euskalduna de Bilbao y no puedo decir que escuchara a un rudo cortatroncos explicando el divorcio de su mujer. Iruín conoce los intersticios de la ley por donde colar listas podridas como un etarra fugado memoriza las trochas de los montes fronterizos por donde huir o en los que enterrar polvorines. Encadenaba citas de la Constitución y de la Ley de Partidos con la fluidez de un actor que perfecciona un soliloquio mil veces repasado. Los mismos magistrados de la Sala del 61 del Tribunal Supremo que aseguraron que Sortu “es un nuevo intento de ETA-Batasuna para burlar la ley”, no tuvieron empacho en reconocer que “dicha afirmación no queda ensombrecida por la brillante exposición realizada por el letrado de la parte demandada”. Y dos togados, de los que apoyaron el veto a Sortu, reconocieron en privado el “magnífico” alegato final de Iruín.
Senador de HB

A este tipo sagaz como las serpientes y agudo como las hachas es al que se enfrenta el Estado de derecho para que no volvamos a ver a las víctimas humilladas y a los amigos de los terroristas en las instituciones cobrando de nuestro bolsillo y reinvirtiendo la ganancia en revólveres y cloratita. Pero este tocayo siniestro del santo de Loyola no siempre se ha dedicado al corte y confección jurídico de siglas proetarras: fue senador de Herri Batasuna por Guipúzcoa en 1989 y miembro del Parlamento vasco entre 1984 y 2001, año en que dejó la política –por llamar así a su desempeño en HB– y se volcó sobre los libros de Derecho, sus cláusulas y sus salvedades y esas grietas del garantismo que permiten soltar a terroristas antes de que se sequen los lagrimales de una viuda.

Iruín ha sido un fijo en la trastienda de todos los procesos de paz entre ETA y el Gobierno. En las conversaciones de Argel de 1989 asesoraba al entonces cabecilla etarra Eugenio Etxebeste, alias Antxon, y en 1998 ejerció de partero de los acuerdos de Lizarra, logrando imantar a todos los partidos nacionalistas –incluyendo a ese PNV que recogía entonces más nueces que nunca del árbol sacudido– hacia el polo abertzale al objeto de laminar el constitucionalismo en Euskadi. También salieron de su caletre los ejes teóricos de la llamada propuesta de Anoeta, leída por Otegui en noviembre de 2004, lo que constituyó la oferta pública a Zapatero de una negociación que sería atendida. Luego, cuando la voladura de la T-4 tensó la postura del Gobierno –porque los contactos continuaron, como ahora sabemos y siempre sospechamos– y Rubalcaba exigió más gestos, Iruin tomó la decisión de complacerlo con tal de llegar a las elecciones con opciones de revalidar la jugada de ANV y aún mejorarla. Elaboró los estatutos de Sortu con el escrúpulo de un artesanal trilero que lima sus dados, pero topó con el Supremo, y si bien maliciamos todos que el Tribunal Constitucional, ese sepulcro circular de Montesquieu, les levantará el veto, ya será tarde para concurrir a estas elecciones.

En consecuencia, ahora que Bildu ha dejado de ser el plan B para convertirse en la única posibilidad de Batasuna de concurrir en coalición al 22 de mayo, todas las esperanzas del perroflautismo abertzale se dirigen a un solo candidato como piloto idóneo del aterrizaje forzoso en los ayuntamientos: Íñigo Iruín. Como es astuto y ahora lo que urge es hurtar las manchas al escrutinio de la lupa fiscal, Iruin también estuvo detrás del “rechazo firme” que Bildu expresó tras el triple tiroteo que protagonizó el pistolero Oier Gómez Mielgo y que se saldó con un balazo en el hombro a un gendarme francés, aunque sus compañeros han atestiguado que el etarra tiró a matar. Aquella súbita reaparición de la violencia en pleno “alto el fuego permanente y verificable” entorpecía lo suyo el plan trazado por el abogado, que hoy, a los ojos de los más crédulos, representa la parte conversa de la Batasuna histórica, esa que estaría instando a sus ex mandos a colgar definitivamente el pasamontañas como un cura sin vocación los hábitos.
José Antonio Pastor, portavoz de los socialistas vascos, ya ha dicho que descartan pactar con Bildu “en el corto plazo”. O sea, que no lo descartan en el medio y en el largo. La música recurrente de la negociación, del paso adelante y la apuesta sincera “por las vías exclusivamente políticas y pacíficas”. Si Pastor y su jefe Patxi López deciden caer en la tentación de siempre, a buen seguro que el primer papel sobre el que se sienten a discutir se deberá a la muñeca de este mefistófeles donostiarra.

CLÁSICO COMUNICADO DE ABERRI EGUNA
ETA se inspira en Zapatero para describir su "camino" a la independencia
Nada se sale del guión en el típico comunicado de ETA para el Aberri Eguna. Esta vez emplea palabras de Zapatero para hablar de independencia.
J. Arias Borque / Luis F. Quintero Libertad Digital 24 Abril 2011

Los independentistas y nacionalistas vascos celebran hoy con especial fervor su día "de la patria vasca" conocido como "Aberri Eguna". Una fecha que coincide siempre con el domingo de Resurrección y que ha vuelto a inspirar a los terroristas asesinos de ETA para emitir su clásico y típico comunicado con motivo de esta celebración.

En sus párrafos, publicados íntegramente en Gara –como es habitual- nada hablan de dejar las armas o renunciar a la violencia. Se limitan a hacer alusión a una "nueva era" que se abre en "los últimos meses" pero en cuyo horizonte sólo contemplan la independencia. Un objetivo para el que es necesario transitar, según sus propias palabras "un camino" que será "largo, difícil y duro". Unas palabras "largo, duro y difícil" que parafrasean a las que pronunció el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cuando anunció que iniciaba la negociación política con la banda.

El mensaje de ETA a su entorno es el mismo, el derecho a la autodeterminación y la independencia. Nada dicen de dejar las armas o del estado del alto el fuego que declararon y que rompieron hace dos semanas al tirotear a un gendarme en suelo francés.

La banda asesina hace hincapié en que "la independencia, crear un Estado vasco, es la única opción para lograr la libertad por completo". Además, resalta su "confianza plena en las fuerzas del pueblo" y se muestra exultante por cómo la alianza de fuerzas independentistas, en torno a Bildu, la opción B de Batasuna para colarse de nuevo en las instituciones, puede ayudar en ello.

Además, ETA saluda en su comunicado "a quienes han recuperado la libertad recientemente tras largos encarcelamientos, luchadores vascos que han sido ejemplo para diferentes generaciones". Así, se refiere a José María Sagarduy, el etarra que más tiempo había pasado en prisión -31 años-, y a Antonio Troitiño Arranz, que ha permanecido tan sólo 24 años en la cárcel por 22 asesinatos. Precisamente, Troitiño está actualmente en paradero desconocido y en busca y captura al serle revocada la puesta en libertad.



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