AGLI

Recortes de Prensa   Jueves 28 Abril 2011

 

La última impostura
Zapatero pretende perfilarse en su retirada como el estadista responsable y clarividente que nunca ha sabido ser
IGNACIO CAMACHO ABC 28 Abril 2011

AFERRADO al poder con fecha de caducidad, Zapatero pretende aprovechar sus meses de interinidad para perfilarse como el estadista que nunca ha sabido ser. Es su (pen)última impostura: va a consumir su retirada a plazos dedicado a hacerse un autorretrato de gobernante responsable. En cada nueva entrevista se dibuja a sí mismo con el trazo complaciente de un político de luces largas, un clarividente estratega madurado en la ingrata soledad del esfuerzo incomprendido y del sentido del deber. El presidente menos capacitado de la democracia utiliza para proyectarse en la posteridad el mismo truco que ha caracterizado su gobernanza: un ejercicio aparencial de simulación retórica, una hueca fachada de solemnidad postiza y de seriedad sobreactuada. Un trampantojo.

Esa vocación testamentaria de sensatez retrospectiva transparenta aún más su mayor carencia estructural, su defecto de fábrica, que es el concepto meramente escenográfico, superficial, de la política. Elevado a la Presidencia por accidente —y qué accidente—, sin preparación ni experiencia, sin biografía ni equipaje, Zapatero fue desde el principio una especie de iluminado míster Chance juvenil que camuflaba su liviandad en una cháchara trufada de quiasmos y tautologías y disfrazaba la ausencia de proyecto con una audaz imaginería ideológica. Dotado de seductora intuición para la puesta en escena, convirtió su gestión en una sucesión de spots de mercadotecnia que funcionaron en el feliz entorno de una prosperidad social acumulada. Eligió ministros incompetentes y tomó decisiones de un aventurerismo irresponsable. En torno a ambiguas abstracciones intelectuales —el talante, el buenismo, la democracia bonita—, frívolas ocurrencias de ingeniería social y zigzagueantes alianzas tácticas, construyó un frágil liderazgo que triunfó mientras duraron las circunstancias económicas favorables. Pero el estallido de la crisis desnudó su indigencia y tumbó su efímera arquitectura de poder: carecía de respuestas solventes y se enredó en descomunales errores de perspectiva, desde el tozudo negacionismo inicial hasta el empeño fallido de resistir el huracán de la recesión con un inestable andamiaje proteccionista.

Por eso resulta deplorable contemplarlo ante la audiencia planetaria de YouTube describiéndose a sí mismo como un gobernante apesadumbrado —¡en octubre de 2008, cuando calificaba de débil turbulencia el estallido financiero!— ante la percepción colectiva del desastre. «Sabíamos que en lo que hiciéramos en esos momentos se iba a jugar la vida de las familias», dijo ayer con su tono más grave de formalidad fingida. En ese vano anhelo de dignificación a posteriorise condensa todo su estilo de superchería política, desenmascarada bajo el empuje de las evidencias: mintió antes, miente ahora o ha mentido siempre. Porque hacer, lo que se dice hacer, no hizo, ni entonces ni después, nada.

The Economist cree que el problema de España son las comunidades autónomas
 www.gaceta.es 28 Abril 2011

The Economist se pregunta por las consecuencias que tendría en los "nerviosos mercados de deuda" un contagio de la postura catalana al resto de los 16 gobiernos autonómicos, porque entre todos ellos representan el 37% del gasto público del país.

El semanario británico The Economist considera "difícil" que la "descentralizada España" pueda cumplir con su objetivo de reducir el déficit público hasta el 6% del PIB este año por culpa de las comunidades autónomas e incide en las consecuencias que podría tener en los "nerviosos mercados de deuda" que otras autonomías se sumen al rechazo catalán a aplicar los ajustes necesarios para reducir el déficit según los objetivos previstos.

En un artículo titulado 'Regiones para estar preocupados', The Economist recuerda que en España los 17 gobiernos autonómicos representan el 37% del gasto público del país. En este sentido, el semanario añade que el pasado año España se tambaleaba en el mismo borde del que se han caído Portugal, Grecia e Irlanda y que ha sólo ha conseguido dar un paso atrás gracias al recorte del déficit presupuestario, que superaba el 11% en 2009, llevado a cabo por el Gobierno.

En concreto, el diario hace mención a la situación de Cataluña, una región "con una larga tradición separatista", pero en la que las últimas protestas de los ciudadanos tiene más que ver con la crisis del euro que con el movimiento independentista. Así, recalca que el pasado año Cataluña fue una de las regiones "más derrochadoras" y superó su objetivo de déficit en 2,4 puntos porcentuales.

Sin embargo, incide que otras regiones lo hicieron incluso peor, como Castilla-La Mancha, que generó un déficit del 6,5%. "En general, el déficit de las comunidades ascendió al 2,83% del PIB, de un déficit nacional de 9,24%", añade.
Revuelta

Además, subraya que desde Cataluña, el consejero de Economía de la Generalitat, Andreu Mas-Colell, advirtió de que el objetivo de déficit para este año requeriría un recorte del gasto del 20%, algo que ningún país puede hacer, y pidió más tiempo. Así, 'The Economist' remarca que Cataluña ha prometido reducir el gasto en un 10% y dice que la comunidad representa la "rebelión".

En su opinión, ahí radica el gran problema, porque si la región se niega a hacer más recortes, podría añadir un 0,25% del PIB al déficit español. ¿Y qué podrían pensar los nerviosos mercados de deuda si otras regiones se suman a una revuelta catalana", se pregunta. Al mismo tiempo, muestra su preocupación ante la posibilidad de que después de las elecciones autonómicas del 22 mayo ocurra como en Cataluña y se destape que otras comunidades tienen un mayor déficit del reconocido. "¿Hay algún gasto escondido? Hay pocas evidencias sólidas, pero muchas sospechas: el Gobierno está imponiendo ahora informes trimestrales",

La Europa nórdica, la esperanza de los demócratas españoles
Francisco RubialesPeriodista Digital 28 Abril 2011

Incapaces de lograr que se haga justicia y que los políticos que han arruinado y corrompido España lo paguen con la cárcel, los demócratas españoles centran ahora su esperanza en la Europa nórdica, donde cada día crece más la presión popular para que sus gobernantes sean más rigurosos y exigentes con los políticos de los países arruinados del sur de Europa, a los que dicen que deberían juzgar tribunales independientes por sus corrupciones públicas y por la mala administración de las ayudas europeas.

Incapaces de regenerar la vida política española, corrompida y minada de tendencias antidemocráticas y contrarias al bien común, los demócratas españoles concentran ahora su esperanza en que los europeos del norte pongan como condición previa al rescate de las economías dañadas del sur que los dirigentes sureños que han causado la ruina sean juzgados por tribunales internacionales independientes y paguen sus culpas.

El importante avance en las recientes elecciones de Finlandai del partido de los Auténticos Finlandeses, que se opone a seguir financiando los desmanes y abusos de los políticos del sur de Europa, ha sembrado de dudas el rescate económico de Portugal y el probable rescate futuro de España, dos economías que además de ser víctimas de la crisis mundial, lo son también de sus malos políticos, de las corrupciones y abusos de sus gobernantes.

En todos los estados del norte de Europa, incluyendo algunos cercanos al sur como Francia, crece por día la resistencia a financiar a las economías ineptas y corruptas del sur, cuyos gobiernos han dilapidado o gestionado mal el dinero recibido de Europa y, en no pocas ocasiones, lo han empleado, como ha ocurrido en Andalucía, para que algunos políticos y sus amigos se enriquezcan. La opinión pública en esos países del norte comienza a exigir a sus gobiernos más rigor y exigencias a gobiernos que han gestionado mal su riqueza, como los de Portugal, Grecia y España, los tres curiosamente socialistas.

Los mas radicales exigen, incluso, que los dirigentes de esos países que han contribuido especialmente a la ruina, como son los administradores de las cajas de ahorro españolas y los políticos sospechosos de abusos y corrupción, sean juzgados por tribunales independientes internacionales, ya que no existen garantías de que la Justicia de sus respectivos países sea capaz de condenarlos.

El caso de España es considerado por los ciudadanos nórdicos paradigmático, además de ser el más temido porque su rescate, si tuviera que hacerse, empobrecería al resto de Europa. La economía española, una de las más pujantes del mundo, vio toda su riqueza dilapidada y el país quedó arruinado en un tiempo record, como resultado de la mala gestión ante la crisis del gobierno que preside el socialista Zapatero, que se negó a reconocer la existencvia de la crisis por motivos electorales, que tardó más de dos años en tomar las primeras medidas, que mientras tanto se endeudó de manera enloquecida y que nunca dejó de despilfarrar, negándose también a imponer las reformas radicales que Europa le exigía, sobre todo una imprescindible reforma laboral profunda, que todavía está pendiente.

Si a los gravísimos errores del gobierno Zapatero se agregan la corrupción y la destrucción de las cajas de ahorros, administradas por políticos, que desplazaron en esas instituciones financieras a los expertos y a los técnicos, arruinando unas cajas que hasta hace poco eran ejemplares y envidiadas en todo el mundo, la necesidad de imponer un castigo ejemplar a los responsables del desastre de España se ve cada día con más claridad y urgencia.

El poder decisivo obtenido en Finlandia por los Auténticos Finlandeses pone en peligro la unanimidad que necesita Europa para rescatar la economía portuguesa y, posteriormente, si fuera necesario, la española. El avance de los populistas de Finlandia no es casual y responde a la toma de conciencia de una opinión pública en la Europa rica, que está cansada de financiar a sátrapas irresponsables y corruptos, y que ahora exige que los culpables del desastre económico de los países arruinados lo paguen ante la Justicia.

De ese modo, si esa tendencia avanza y se hace sólida, es posible que el sueño de los demócratas españoles no adscritos a los dos grandes partidos políticos (PSOE y PP), que están dominados por la corrupción y al ansia de poder, se cumpla gracias a la justa indignación de la Europa del Norte.

Cortesía lingüística
Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.com 28 Abril 2011

La cortesía es la manera de tolerarse los diferentes, incluso los contrarios. Es el invento que nos permite convivir sin machacarnos unos a otros. Si todo nos lo tomásemos a la tremenda, si nos indignásemos por todo lo que nos pide el cuerpo, si nos sintiéramos ofendidos por cualquier mención irónica, gesto displicente o mirada suspicaz, estaríamos continuamente a la greña, siempre en guardia y en estado de alarma. La cortesía es la estrategia social que nos permite ceder el paso sin sentirnos subordinados, alternar en el uso de la palabra sin tener que gritar para imponerse. La cortesía es la forma que adopta socialmente la colaboración, por encima de la competencia. Lo cortés no quita lo valiente, pero -por fortuna- no deja que lo valiente sea decisivo.

La lengua es un instrumento de poder. Ya lo dijo Nebrija: "Siempre la lengua fue compañera del imperio". Donde dice imperio hay que leer 'imperium', o sea poder, dominio. La expansión de las lenguas es concomitante con la expansión de los mercados, conseguida normalmente con la ayuda de la violencia, o sea sangre y cañones. Aunque la violencia no suele ser decisiva en la implantación de una lengua. Normalmente uno adopta la lengua -o procura que la adopten sus hijos- que te da más ventajas, más prosperidad, más poder en definitiva. El encuentro entre lenguas, pues, es un espacio de competencia y conflicto. No hay que ser ingenuos, no hay que llamarse a engaño. La llamada 'normalización lingüística' es una parte de la construcción nacional. Pompeu Fabra lo tenía clarísimo. Y Joan Solà, desde luego. Et ceteri.

En este contexto, la cortesía lingüística es una manera de dejar en suspenso el conflicto existente -que deberá dirimirse en otros terrenos más apropiados: económico, político- para preservar la convivencia y la armonía social. Si la única norma aceptable es el prepotente 'only English' del movimiento del mismo nombre en California para contener el auge del español, o las no menos prepotentes 'habla en cristiano' o 'si ets català, parla en català', el conflicto lingüístico está servido. Hoy, en Cataluña y en España, es urgente dotarnos de unas pautas de conducta lingüística que sean equitativas y aceptables por todos los ciudadanos. Que nadie pueda sentirse violentado, vejado, privado de un derecho. Que nadie sea obligado a una determinada conducta lingüística sin su consentimiento, y que las limitaciones afecten a todos por igual.

España es un pésimo ejemplo de cortesía lingüística. Desde la imposición del latín hace dos mil doscientos años -que no fue total: véase el vasco, o el tamazig de la Tingitania, hoy Marruecos- hemos pasado por imposiciones lingüísticas varias: el árabe, el castellano, el gallego en Portugal y el catalán en Valencia y Baleares. Aunque hay que matizar: en tiempo de los Austrias cada territorio tenía su propia lengua. Por ejemplo, en Cerdeña, perteneciente a Aragón, los notarios solían escribir en catalán hasta 1714, cuando dejó de ser española, junto con Menorca y Gibraltar. La gran presión del castellano fue en los siglos XIX y XX. a través de la escuela y la administración. Esa misma presión tuvo lugar en las repúblicas americanas, para construir naciones homogéneas: los hispanohablantes eran una ínfima minoría en el momento de la independencia. De esa época proviene la percepción de que el castellano es la lengua necesaria, mientras el habla regional es facultativa, para usos defectivos, para lo entrañable, cuando no directamente para reírse. La buena educación prescribe que está feo hablar catalán -o gallego, o vasco- en presencia de algún castellanohablante. Esa idea ha penetrado profundamente, y no sólo en la España castellana: yo se lo he oído al mismísimo president Pujol, no sé con qué grado de sinceridad. Es una idea abusiva, humillante e insostenible. Eso está claro. Pero entre nuestros nacionalistas -¡cuánto se parecen!- se dan ideas similares, invirtiendo los términos. ¿Podemos aspirar a un trato respetuoso, igualitario y democrático entre las lenguas? Hay que introducir en las costumbres del país un nuevo paradigma de cortesía lingüística.

Sectarismo informativo a cargo del contribuyente
EDITORIAL Libertad Digital 28 Abril 2011

Somos los primeros en reconocer que la parcialidad y el sectarismo progubernamental en los servicios informativos de RTVE –incluido Los desayunos de RTVE, que dirige Ana Pastor– no quedan muy a la zaga a los que se pueden detectar en los programas de La Sexta, cuyo director es, precisamente, el marido de Ana Pastor, Antonio García Ferreras. No nos extraña, en este sentido, que los socialistas –incluido el presidente de Castilla- La Mancha, cuya jefa de prensa es Mercedes Pastor, hermana de Ana– estén encantados con la "imparcialidad" del ente público que dirigen políticamente.

No seremos nosotros tampoco los que nieguen, entre muchos otros ejemplos, el desigual trato que se da en RTVE de los casos de corrupción, dependiendo del color político de sus protagonistas, o de la edulcorada imagen que transmiten de la crisis económica o de la práctica ocultación de asuntos tan graves e incómodos para el Gobierno como el chivatazo policial a ETA. Es más: el propio enfrentamiento dialéctico que la periodista Ana Pastor se ha permitido protagonizar –supuestamente como presentadora de su programa– contra la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, por la tibia y timorata denuncia que su partido ha hecho contra la falta de imparcialidad de RTVE, es también una elocuente muestra de esa falta de "neutralidad" que –se supone– debería imperar en un servicio público.

Sin embargo, y a diferencia del comunicado con el que el sindicato USO ha denunciado que Pastor se haya erigido indebidamente en "portavoz de plantilla", no consideramos que la periodista sea un "agente político". El problema ni siquiera es que Ana Pastor simpatice ideológicamente con el Gobierno y que se le note. El problema, que en modo alguno se puede circunscribir a esta o cualquier otro periodista, es que RTVE es un ente público que se financia coactivamente a cargo, en última instancia, del contribuyente.

En este sentido, la libertad de información y de opinión ampara la inevitable subjetividad, incluso el sectarismo y las simpatías ideológicas que podemos ver en algunos medios de comunicación, como otros podrían verlos en nosotros. Pero eso no es un problema porque nadie obliga a leer, ver, escuchar ni, sobre todo, a financiar a Libertad Digital, ni la La Sexta, ni a Público, ni a cualquier otro medio de comunicación privado. El problema, sin embargo, sí que existe cuando se obliga a los ciudadanos vía impuestos a financiar un medio de comunicación que, para colmo, tiende inevitablemente a alinearse con el Gobierno de turno del que depende.

La factura de esa innecesaria y anacrónica existencia de medios de comunicación estatales, abocada a la utilización partidista, es además escandalosamente elevada. Con un presupuesto que superaba con creces los 1.200 millones de euros –un importe que equivale al de la congelación de las pensiones–, RTVE cerró el ejercicio de 2010 con un déficit de 60 millones de euros. Otro tanto se podría decir del despilfarro y de la utilización partidista de las numerosísimas cadenas de televisión autonómicas, con independencia del color político de sus Gobiernos.

La solución tanto para esa falta de imparcialidad política como para el despilfarro del dinero del contribuyente que suponen las televisiones públicas pasa, pues, por la privatización de todas ellas. La existencia de televisiones privadas que emiten en abierto es la prueba más palmaria del obsceno despilfarro que, a cargo de todos, representa la existencia de unas televisiones que están al servicio del Gobierno de turno.

Revueltas
El componente sirio del yihadismo
GEES Libertad Digital 28 Abril 2011

El que el sanguinario régimen sirio utilice la excusa del yihadismo para justificar su represión en lugares como Deraa no quiere decir que todo lo referido al desarrollo del yihadismo salafista en Siria sea propaganda. Ocurre aquí lo mismo que con las afirmaciones de líderes como Gadafi hoy o Mubarak y Ben Alí ayer: encendían las alarmas sobre la existencia de grupos yihadistas en sus países, pero no sólo lo hacían para afianzarse en el poder sino que se referían a realidades existentes aunque luego las instrumentalizaran.

La referencia obligada ahora es a la represión por parte de Hafez El Assad, padre del actual presidente, Bashar, del levantamiento de los Hermanos Musulmanes, en Hama en febrero de 1982. Hafez era general de la Fuerza Aérea, como Hosni Mubarak, y utilizó con generosidad ese arma para laminar a sus objetivos: según las fuentes, allí murieron entre 10.000 y 30.000 personas. Entonces, como ahora, Siria era un país sumido en la dictadura y, por tanto, en el silencio, y si algo se supo entonces fue gracias a un viajero occidental que por su proximidad al lugar supo de la matanza y la dio a conocer al mundo.

Desde el punto de vista del régimen "laico" del Partido Baaz –el Renacimiento Socialista Árabe que fundara el cristiano Michel Aflaq en 1932, soporte ideológico tanto para Siria como para el Irak de Sadam Hussein, y ello aunque ambos fueran enemigos–, esta medida resolvió el problema de sus islamistas, dinamizados entonces por la victoria de la Revolución Islámica en Irán. Pero uno de los problemas que esto generó fue que, al agitar su refugio, los que consiguieron escapar se dispersaron por el mundo. En España, terroristas destacados como Abu Dahdah o Mustafá Setmarian Al Suri son ciudadanos de ese origen que encontraron aquí refugio.

Volviendo a Siria y a la actualidad, recordemos que cuando Maher El Assad, hermano del presidente, lanzaba los carros de la 4ª División Acorazada que él manda, el 25 de abril contra Deraa, quería evitar la proclamación de un Emirato Islámico. Denunciaba de paso a Fida Ad-Din Tarif as-Sayid y a su página Syrian Revolution 2011, como incitador a las revueltas desde su cómodo refugio en Suecia, y al líder de la Hermandad siria, Mohamed Riad Shaqfa, quien mostraba el 12 de abril su apoyo a las revueltas desde su exilio en Arabia Saudí. Estos tienen las ideas muy claras sobre quiénes son sus enemigos: en Siria, el enemigo principal es la élite minoritaria de los alauíes (12%), una escisión del chiismo que se distingue por considerar a Alí, primo de Mahoma, como el verdadero profeta del islam. Los Hermanos Musulmanes sirios pertenecen a la mayoría suní (75% de la población) pero entre sus objetivos están también los suníes dóciles –los que no se levantan en armas contra los gobernantes apóstatas, y que son la mayoría– y todas las demás comunidades religiosas (drusos y cristianos) y étnicas (kurdos) del país.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.


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El «papelón» del Gobierno
Editoriales ABC 28 Abril 2011

Las soflamas socialistas contra el PP deben dirigirse a quien, como Patxi López, sí se muestra partidario de las argucias con las que ETA quiere perpetuarse

ES inadmisible que la primera autoridad del Estado en el País Vasco, el lendakari Patxi López, salga sistemáticamente en defensa de todas las iniciativas que promueve ETA para estar presente en las elecciones del 22-M. Primero lo hizo con Sortu, antes y después de que el Supremo decidiera su ilegalización. Y ahora lo ha hecho con los partidos de la coalición Bildu, pese a que todas sus candidaturas van a ser impugnadas por la Fiscalía y la Abogacía del Estado, pese a que el Ministro del Interior dijera que «Bildu está en la estrategia de ETA» y pese a los informes policiales que documentan la paternidad etarra de este último engendro electoral. Pero para López es evidente que los partidos que han creado Bildu, es decir, Eusko Alkartasuna y Alternatiba, ni están contaminados por ETA ni «juegan a la estrategia de ETA», por lo que, a su juicio, «la Justicia tiene un papelón». López tiene que decidir cuál es su proyecto político y ser coherente con su decisión, porque no puede ni debe ser presidente del Gobierno vasco con el apoyo del PP y, al tiempo, asumir el papel de defensor público de la última ocurrencia etarra.

El «papelón» lo tiene el PSOE y el Gobierno ante semejante deslealtad, que ridiculiza la indignación socialista contra el PP cuando éste pide que se haga lo que finalmente acaba haciendo el Ejecutivo. Porque sucede que el Ejecutivo primero descalifica al PP, denigra a Rajoy y a Mayor Oreja con acusaciones inverosímiles, y luego termina aceptando que la negociación política con ETA es inviable, que había que ilegalizar a ANV desde el principio, que había que impedir la inscripción de Sortu y que ahora hay que impugnar todas las listas de Bildu, y no sólo aquellas en las que hubiera candidatos con vínculos proetarras. Todo Bildu es un vínculo proetarra.

Así que las soflamas socialistas contra el PP deben dirigirse a quien, como Patxi López, sí se muestra partidario de las argucias políticas con las que ETA quiere perpetuarse, pues, sin duda, ETA no se perpetúa con la ilegalización, persecución y deslegitimación que plantea el PP conforme al Acuerdo antiterrorista de 2000. Además, si, como dice el Gobierno, Bildu no puede ser ilegalizada porque es sólo una marca electoral, entonces sólo cabe la conclusión de que son los partidos que están detrás de esa marca los que se encuentran en la estrategia de ETA. Y a esto se le llama colaboración con banda armada.

Novedades en el frente
De momento, ETA está donde solía. Pero sí hay novedades. Las encontramos entre los demócratas. Consisten en la reaparición virulenta de la fragmentación
MANUEL MONTERO El Correo 28 Abril 2011

Donde no se aprecian novedades es en el frente terrorista. Se fabulará lo que se quiera, pero a juzgar por sus comunicados y actuaciones, ETA sigue donde estaba. Hablando de las opresiones que sufre Euskal Herria, de la territorialidad e independencia (identificándolas con la paz auténtica) y de que la organización y sus agentes políticos y sociales nos salvarán. Nada indica que ETA esté pensando en dejarlo, que la de ahora sea otra cosa más que una tregua rutinaria de las que nos declara de vez en cuando para tomar aliento y otear cómo los demócratas se hostigan los unos a los otros. Su comunicado de Aberri Eguna viene a ser el de siempre, esta vez con el ditirambo de que llega «una nueva era». Suena estimulante, pero el escribidor terrorista siempre suele imaginar que las gestas de ETA inauguran una nueva etapa, un nuevo ciclo, abren un nuevo escenario, nos sitúan ante una nueva oportunidad... En este punto no se ven novedades bajo el sol.

Nada indica que estén pensando en echar la toalla. No se hace una tregua con la expectativa de dejarlo -y si no hay tal intención todo lo demás es pura filfa- mientras se almacenan quintales de explosivos o se tirotea a gendarmes (¡lo justifican ahora porque «los Gobiernos de España y Francia y sus fuerzas armadas [�] hostigan, detienen, torturan y encarcelan a ciudadanos vascos»!: están de atar).

Se quieren ver cambios en este frente porque ha caído el potencial terrorista de ETA. No ha sucedido por su voluntad sino por la acción policial, pero se prefiere imaginar que son las circunstancias políticas las que le han llevado a bajar el pistón. Subyugan dos presuntas nuevas, a las que se ve como la panacea: que la trama civil del terror quiere que éste desaparezca, querencia que está aún por ver; y el supuesto, no demostrado, de que si «la izquierda abertzale» abomina de ETA, los terroristas lo dejan.

De momento, ETA está donde solía. Pero sí hay novedades. Las encontramos entre los demócratas. Consisten en la reaparición virulenta de la fragmentación, con visiones distintas entre los distintos partidos y dentro de ellos, lo que asegura la algarabía. Cualquier ocasión -los comunicados de ETA, las negociaciones de hace cinco años, las decisiones judiciales, las candidaturas electorales, rumores misteriosos...- dan excusa para los juicios de intenciones y el cruce de acusaciones. Como si el terrorismo fuese una cuestión más del debate electoral, sin su carga siniestra para nuestro sistema político.

El campo demócrata se rompe en migajas. ETA y los suyos han vuelto al centro de la escena política y todo gira en torno a ellos. Unos sostienen que ya están liquidados y que hay que apoyar al frente político para consumar la despedida: lo afirman como un axioma, como si en cuestión tan delicada bastase la fe. Otros vienen a decir que sólo sirve la mano dura y que, por ejemplo, cualquier excarcelación es culpable. O se carga contra la oposición asegurando que habla de terrorismo para desprestigiar al Gobierno, como si no cupiesen las discrepancias.

Los partidos han vuelto a las andadas. Incapaces de establecer criterios claros contra el terrorismo, pactarlos y seguirlos, prefieren la bronca sobre ETA: exactamente lo que favorece al terror. Actúan como si el asunto no fuese serio -en ello nos jugamos la convivencia-, sino al albur de sus imaginarios, forjados según sus voluntarismos y quimeras. No por la exposición de estrategias argumentadas, sino en función de lo que a cada cual le gustaría fuese el final del terrorismo.
En tiempos no muy lejanos, la lucha contra ETA era nítida: la democracia frente al terror, los demócratas contra la barbarie. Exigía la conexión entre los partidos y los ciudadanos. Habría discrepancias, pero las líneas de referencia estaban bien marcadas. Ahora no, el esquema ha cambiado a peor.

Por una parte, los secuaces del terror se trasmutan en una suerte de oráculo de la democracia, que la reclaman auténtica y verdadera (¿?). Siempre han hecho este juego, por lo que la novedad consiste en que ahora hay quienes les dan pábulo, sin pruebas convincentes. Y por el otro lado no hay ni apariencia de unidad, sino una trifulca en la que cada uno tiene su fórmula secreta, que por lo común no explica ni justifica. Se actúa como si lo importante no fuese el fin del terror, sino demostrar que las fábulas propias sobre ETA son las verdaderas. No hay exposiciones de altura (bien mirado, ni de bajura) y esto se asemeja a una trifulca de tenderos cutres que quieran comprar la paz al pormenor comprando caro y vendiendo barato, especulación que lleva a la ruina.

Se ha llegado a esto debido a la tendencia de los partidos a olvidar lo fundamental, que es el sostenimiento de la democracia, no apta para segmentaciones doctrinales. Y así la lucha contra ETA se diluye. Los partidos la han convertido en cancha donde campee el partidismo. Han aislado a la ciudadanía. La resistencia contra el terrorismo ha perdido su carácter de compromiso político esencial y se ha disuelto en las tomas y dacas de los partidos. Hasta se ha propuesto la ruptura del PSE con el PP por lograr la paz. Como si ésta fuese posible formando una especie de coalición desde Batasuna (y adláteres) hasta socialistas contra uno de los dos partidos de gobierno.

La principal novedad en el frente consiste en que, mientras ETA y los suyos mantienen posiciones, los distintos grupos democráticos hacen de sus capas unos sayos. Es como si se quisiera sacar un clavo golpeando con la mano abierta la punta que sobresale. Lo normal es que la mano quede ensangrentada y que el clavo siga.

El fantasma de ANV
El Editorial La Razón 28 Abril 2011

El Gobierno, a través de la Abogacía del Estado, impugnó ayer ante el Tribunal Supremo las 254 candidaturas presentadas por Bildu a las elecciones del 22 de mayo y 16 agrupaciones de electores por ser parte de la estrategia de ETA para estar presente en las instituciones.

Según el abogado del Estado, las pruebas –«básicamente conversaciones y documentos» de la banda– demuestran que las candidaturas están gestionadas, coordinadas y articuladas por el entorno terrorista y que, por tanto, «son sucesión del complejo ETA-Batasuna». Los servicios jurídicos del Estado recuerdan hechos clave como que la izquierda abertzale ilegalizada «ha concluido al menos tres acuerdos con Eusko Alkartasuna y Alternatiba para concurrir coaligadamente a las elecciones municipales y forales, repartiéndose los puestos electorales en función del respectivo peso electoral de los tres partidos, apareciendo los candidatos de Batasuna bajo la rúbrica de ‘independientes’ pero representando exactamente, sobre todo en los puestos de previsible elección, el porcentaje de voto de ésta o de sus franquicias». Como hemos sostenido en estas páginas, Bildu es una obra de ETA.

La decisión del Gobierno, sin embargo, siendo buena se queda corta , porque no era la única vía de actuación ni la más idónea. Desde el primer momento, entendimos que la mejor opción era actuar contra la marca y no sólo contra sus listas, porque esta estrategia tiene un recorrido más complejo por la presencia de partidos y candidatos «legales». El argumento del Gobierno de que la Ley no contempla ilegalizar coaliciones es discutible. Si Batasuna, un grupo ilegal, forma una coalición con un partido político legal, hablamos de un instrumento político contaminado y desvirtuado como opción democrática. Una posibilidad prevista en la Ley.

El artículo12.1.b de la Ley de Partidos establece que «los actos ejecutados en fraude de ley o con abuso de personalidad jurídica no impedirán la debida aplicación de ésta. Se presumirá fraudulenta y no procederá la creación de un nuevo partido político o la utilización de otro ya inscrito en el Registro que continúe o suceda la actividad de un partido declarado ilegal y disuelto». Merecía la pena haber explorado la alternativa de impugnar Bildu como una coalición fraudulenta. El lendakari López habló ayer de que la Justicia «tiene un papelón» para determinar la validez o no de las candidaturas proetarras. Todo un aviso. La posibilidad de que no se declaren nulas todas las listas nos situaría en el fracaso estrepitoso que supuso ANV en 2007 cuando se permitió a ETA captar poder municipal mediante una deplorable maniobra.

Da la sensación de que se han hecho demasiados cálculos políticos y que el desenlace, con un Tribunal Supremo dividido ya con Sortu, es confuso. El Gobierno debió apostar por ilegalizar la coalición. La Ley de Partidos contiene suficientes argumentos para haber presentado un caso sólido. La democracia se juega mucho. Que ETA se cuele en las instituciones, que pueda gobernar en medio centenar de municipios y lograr, según las estimaciones, más de 800 concejales, sería un grave paso atrás y nos alejaría de la derrota del terrorismo.

ETA
Urkullu y el futuro de Rubalcaba
Agapito Maestre Libertad Digital 28 Abril 2011

Pérez Rubalcaba juega con el PP y el resto de los españoles, pero, en mi opinión, tiene tomada hace tiempo la decisión sobre cómo actuar con ETA para no perder más votos por la negociación de Zapatero con el crimen organizado. El ataque de Urkullu, presidente del PNV, al PSOE clarifica la situación futura del nacionalismo vasco y el presente del socialismo. Íñigo Urkullu ha dicho que si no se cumple lo pactado con el Gobierno en el 2011, entonces no negociará nada con los socialistas en el 2012. Los nacionalistas retirarán el apoyo a los Presupuestos Generales del Estado, porque el PSOE no ha cumplido lo pactado, a saber, "legalizar" a ETA.

Las declaraciones de Urkullu, aparte de mostrar un absoluto desprecio por el Estado de Derecho, porque no es el Ejecutivo quien ilegaliza sino los jueces y fiscales de los tribunales de Justicia, clarifican el futuro de los socialistas con respecto a ETA y el presente del nacionalismo. Los socialistas, en efecto, parecen haber definido ya su futuro político contra ETA; y, por otro lado, la exigencia de Urkullu para que se legalice a Bildu significa que el PNV necesita, directa o indirectamente, los 150.000 votos de los aberzales para arrebatarles el poder a los socialistas en el País Vasco.

Aunque la política siempre está abierta, fijándome en esas declaraciones, arriesgaré un pronóstico sobre los tratos del Gobierno con ETA y, más en concreto, trataré de responder a la pregunta más repetidas por los ciudadanos en los últimos días: ¿Se presentará ETA a las próximas elecciones? Si tengo en cuenta la contundencia de las palabras de Urkullu contra Pérez Rubalcaba y Rodolfo Ares, consejero de Interior del Gobierno vasco, y las reiteradas muestras dadas por Pérez Rubalcaba sobre la ruptura total de cualquier tipo de negociación entre ETA y el Gobierno, tengo que responder negativamente. Bildu no conseguirá concurrir a las elecciones. El empeño puesto por el Ejecutivo por un lado, y sobre todo por el Estado de Derecho, que es al final quien tiene la potestad para impugnar las listas de Bildu e incluso de hacer desaparecer a la propia coalición o a uno de sus partidos, por otro lado, obtendrá su fruto.

La consigna socialista, en cualquier caso, será contundente: ETA no concurrirá a las elecciones por la perseverancia de Zapatero y Pérez Rubalcaba. He ahí la principal baza electoral que utilizará el PSOE tanto en las elecciones de mayo como en las generales del próximo año. Pérez Rubalcaba habría conseguido por esa vía que los votantes olviden el principal error del Gobierno de Zapatero, a saber, su negociación con ETA, para presentarse ahora como su principal perseguidor. Pérez Rubalcaba habría vuelto a dejar con las vergüenzas al aire a los estrategas del PP. Se abandona, definitivamente, la vía del diálogo y la cesión a ETA para recuperar votos perdidos, e incluso captar otros nuevos, mostrándose como los primeros perseguidores de los criminales.

Pérez Rubalcaba, el principal interesado en el futuro del PSOE, ha dicho, repetido y demostrado hasta la saciedad que ya no se negocia con ETA. Estamos en otra etapa. El PP no ha querido creérselo del todo, pero, además, no ha sabido responder a esa estrategia de ajedrez, es decir, de un político que parece que va cinco jugadas por delante del adversario. Será la tragedia del PP.

José Antonio Gundín www.elsemanaldigital.com 28 Abril 2011
Bildu y la negociación del Gobierno con Batasuna
El psicodrama de las listas de ETA tiene toda la pinta de acabar mal porque un amplio sector del PSOE aboga por legalizarlas. Por José Antonio Gundín

Si Troitiño se ha escapado, a De Juana no lo localizan y a Josu Ternera sólo lo encuentran cuando hay negociaciones, ¿cómo habría que intrepretar la legalización parcial de Bildu? ¿Como una exigencia del Estado de Derecho o como un fino trabajo de marquetería jurídica destinado a rehabilitar a Batasuna? Dicho de otro modo: dando por bueno que el Gobierno no está negociando con ETA, ¿no será que en realidad está negociando con Batasuna? Eso explicaría bastantes incógnitas en torno a Bildu.

El psicodrama en que se han convertido las listas electorales de ETA tiene todos los ingredientes de las películas que terminan mal. O sea, que muere el bueno y es el malo el que se casa con la chica. Después de la ajustada sentencia que ilegalizó Sortu, las probabilidades de que el nuevo engrendro etarra, Bildu, sortee la prohibición en los tribunales han ido en aumento por una sencilla razón: el Gobierno marea la perdiz y sus ambiguas opiniones hacen sospechar que hay gato encerrado, posiblemente porque intenta quitarle la cartera al PP sin que éste se enfade y rompa el pacto antiterrorista.

Además de la exasperante indolencia con la que ha actuado durante días el vicetodo Rubalcaba, tal vez porque disfruta viendo salivar a Trillo y Mayor Oreja, reina un aparente desorden en el PSOE, agravado por el silencio de Zapatero sobre el particular. Por un lado, está el sector vasco dirigido por Patxi López presionando para que no se ilegalice Bildu en bloque y pueda repetirse la operación de ANV, de modo que se anulen unas cuantas candidaturas y se permita el resto. Los dirigentes socialistas vascos no encajaron con agrado la ilegalización de Sortu y verían con buenos ojos que el Tribunal Supremo, o el Constitucional, salvara los muebles de Bildu.

Por otro lado, están la Abogacía del Estado y la Fiscalía General, que han dado el primer paso de impugnar todas las listas, como quería el PP, partido que en vez de pedir la ilegalización en bloque de la coalición se ha contenado con atacar los efectos y no las causas. Sólo Aznar ha visto la jugada oculta, de ahí que advirtiera en Salamanca de que la impugnación de las listas no es suficiente.

En tercer lugar, ha aparecido en escena el ministro de Justicia, que suele anticipar las verdaderas intenciones de Rubalcaba, pero sin la sutileza de éste. Aunque nadie ponga en duda la autenticidad del curriculm académico de Francisco Caamaño ni su doctorado en Derecho, son muchos los que sospechan que se saltó varias clases en la Universidad de Santiago, porque de otro modo no se explican sus meteduras de pata y sus interpretaciones jurídicas, que abochornarían a un estudiante de primero de carrera. Ya fue muy comentado su fracaso en el caso del Estatut catalán y más comentada fue su reacción a la sentencia del Tribunal Constitucional, diciendo que no era relevante porque afectaba a "unas pocas palabras".

Ahora vuelve a las andadas y en su opinión no se puede ilegalizar Bildu porque es una coalición y la Ley sólo permite impugnar partidos de uno en uno. Pero si esa coalición está teledirigida por ETA para dar cobijo a sus candidatos, como demuestran las investigaciones policiales, ¿acaso no queda contaminada totalmente, por muy legales que sean los dos partidos que la integran? Hay argumentación jurídica suficiente para la ilegalización de Bildu, pero Caamaño prefiere atenerse a la intepretación de la ley más propicia a la coalición, lo cual no tendría mayor importancia si no fuera porque es la voz de Rubalcaba.

Tiene razón Patxi López cuando advierte que la impugnación de todas las listas no garantiza que el Supremo las anule y no exija a los demandantes que discriminen entre las buenas y las malas. Este es el quid de la cuestión, porque entonces se repetiría la fórmula de ANV, de infausta memoria, lo cual equilvadría a darle luz verde a Bildu y a ETA. ¿No era eso lo que en el fondo pretendían el PSE y parte del PSOE? En efecto, pero al PP ya no le será fácil culparles del fracaso de que los etarras vuelvan a los ayuntamientos porque habrá sido una decisión del alto tribunal. Lo dicho: el malo se lleva a la chica y el bueno muere en la emboscada.

Una noticia con trampa
Regina Otaola Libertad Digital 28 Abril 2011

Hoy nos hemos enterado de que ETA ha enviado una carta a la patronal vasca y otra a la navarra dándoles la buena nueva de que suspende la extorsión. En sí, la noticia es estupenda para los empresarios.

Cuando he leído la noticia también me he preguntado cómo es que después de unos cuantos meses desde que la banda nos dijo que nos perdonaba la vida por un ratito es precisamente ahora cuando envía esta nueva misiva. Precisamente cuando el Gobierno ha decidido impugnar todas las listas de Bildu y otras candidaturas de independientes. Esta coincidencia resulta un tanto significativa y es una muestra para mí diáfana de lo que se va hablando en la sombra y no se acaba de cumplir hasta que el otro se pone farruco. Es el tira y afloja entre el Gobierno y los terroristas.

Parece ahora como si este Gobierno les hubiera pedido un nuevo gesto, algo que no hubieran hecho en "treguas" anteriores, para demostrar al resto de los mortales la buena voluntad de los terroristas. Un nuevo gesto para conseguir que el Tribunal Supremo no impugne todas las listas amañadas por ellos bien a través de Bildu, bien a través de otras plataformas de independientes. Si me quedaba alguna duda sobre la participación de los etarras en las elecciones, ahora ya no tengo ninguna. Estarán, por supuesto que estarán.

A ETA le importan un bledo los empresarios. Los ha extorsionado durante décadas y a algunos incluso los ha asesinado por no querer someterse a la extorsión. El envío de la carta no responde a su buen corazón, que no lo tienen, sino que es una acción interesada. ETA no hace algo por nada, sino algo por mucho más. Y mucho más es volver a tener el control en numerosos ayuntamientos vascos y navarros.

Me alegro por los empresarios que han sufrido y padecido el terror. Me alegro infinito porque podrán trabajar un poco más tranquilos. Lo que deberían haber hecho durante todos estos años si los nacionalistas de pro no hubieran decidido dedicarse a comer silenciosamente las nueces del árbol de la muerte. Las nueces malditas que tanto han aprovechado a algunos.

Habla el Siniestro
Luis del Pino Libertad Digital 28 Abril 2011

Atentos, que ha hablado el Siniestro.

Ante el escándalo suscitado por la excarcelación del etarra Troitiño, el Siniestro amenaza hoy al Partido Popular con los rigores de una nueva derrota, en caso de que a algunos de sus miembros se les ocurra seguir preguntando cómo es posible que el asesino de 22 personas haya sido liberado con seis años de anticipación.

"Perdisteis las pasadas elecciones por preguntar por el 11-M", viene a decir el Siniestro, "y si preguntáis por Troitiño perderéis también las siguientes".

"Recuerda, Rajoy", parece sugerir, "que los términos del acuerdo son claros: hay determinadas cosas que no se tocan, si quieres llegar a la Moncloa. Así que, igual que te presionamos hasta la náusea en la legislatura anterior para que no escucharas los cantos de sirena de quienes, dentro del PP, pretendían remover la mierda del 11-M, no dudaremos en presionarte en ésta para que tampoco entres a cuestionar los aspectos más hediondos de la negociación con ETA".

"Lo sabes, Mariano", babea entre líneas el Siniestro. "No ataques al PSOE con ese asunto, porque se trata de un tema de estado ".

"¿Acaso ignoras", parece sugerirle al líder del PP, "que fue un juez conservador quien actuó de ponente en el Constitucional para esa sentencia que reformó el cómputo de la prisión provisional y que ahora ha permitido liberar a Troitiño? ¿Acaso ignoras, Mariano, que es un juez conservador de la Audiencia Nacional el principal responsable de aplicar esa doctrina al etarra y liberarlo de forma anticipada?".

"¿Quieres que cuente", parece amenazar a Rajoy, "que tú has estado perpetuamente informado de todo? ¿No? Pues dile a tus chicos que dejen de volcar porquería sobre Rubalcaba, porque quizá alguien podría sentirse tentado de poner en marcha el ventilador y no querrás que todos acabemos llenos de mierda hasta el cuello".

Por mucho que uno intentara exagerar, jamás podría sobrevalorarse el daño que el Siniestro causó en la pasada legislatura, al contribuir como nadie, desde la dirección de un medio de comunicación de la derecha, a que una parte de la base social del PP terminara aceptando resignada la mentira oficial con la que se ha tapado la masacre del 11 de marzo.

Fueron presiones al PP como las suyas, ahora repetidas en torno a la liberación de Troitiño, las que terminaron inclinando la balanza entre los populares, en favor de aquellos que estaban dispuestos a aceptar la omertá de la supuesta razón de estado, a cambio de poder aspirar a llegar algún día a La Moncloa.

Lo único bueno que tiene el Siniestro es que se le entiende todo. Especialmente cuando dice que el reclamar la verdad del 11-M en la legislatura anterior equivalía a "cuestionar las estructuras políticas vigentes" (sic). Te confieso, Siniestro, que hace tiempo que no nos cabía ninguna duda al respecto.

Te saliste temporalmente con la tuya, Siniestro. Conseguiste que el PP doblara la cerviz y aceptara sepultar el 11-M en el cajón de los misterios históricos sin resolver. No has podido doblar la cerviz a las víctimas de aquel monstruoso atentado, que siguen reclamando a gritos la verdad que tú contribuiste a negarles; ni tampoco conseguiste engañar a la sociedad, que sabe que tú - y tantos otros como tú - le habéis negado la verdad que merecía. Pero lo que sí lograsteis, los del club de siniestros, es dejar a esas víctimas y a esa sociedad sin ningún partido que canalizara sus demandas de Justicia, en lo que al 11-M respecta.

¿Te saldrás también con la tuya en esta ocasión, Siniestro? ¿Conseguirán tus veladas amenazas y tus nada veladas presiones que Mariano imponga silencio entre sus filas también en el tema de la excarcelación de etarras?

Tal vez. Pero dime una cosa, Siniestro: ¿quién te dicta los recados que tienes que lanzar a Mariano?

¿De qué amo eres voz, Siniestro?

‘Lehendakari’ de prestado
Román Cendoya  www.gaceta.es 28 Abril 2011

Sus promesas duraron lo que tardó en recibir el ofrecimiento de Basagoiti.

Cada día que pasa está más claro que Bildu es el instrumento que ETA ha creado para estar en los ayuntamientos. Que los terroristas hagan todo lo posible para colarse en las instituciones está dentro de su lógica de actuación. Que lo consienta el Estado es una peligrosa dejación que conllevará la inevitable ruptura de los pactos Antiterrorista y de Gobernabilidad del País Vasco. Y toda la responsabilidad será del PSOE. Es importante recordar que Patxi López es lehendakari de prestado. No ganó las elecciones. Se presentó con un programa electoral, profundamente radical, basado en el desbordamiento del Estatuto de Guernica. Sus promesas duraron lo que tardó en recibir el generoso ofrecimiento de Basagoiti. El precio del Gobierno fue la firma del decálogo a favor de las libertades y la legalidad. López es lehendakari por culpa de Basagoiti, según los nacionalistas, o gracias a, según los que votaron por la mayoría constitucionalista. El presidente del Partido Popular del País Vasco lideró la oportunidad histórica de que una mayoría no nacionalista pudiera ocupar la Lehendakaritza. Así, por fin, llegó a Euskadi la democrática alternancia. Toda una conquista que puede irse al traste. Parece que al lehendakari López y a Eguiguren, presidente del PSE, se les olvida que están en el poder de prestado.

La campaña ha elevado la temperatura dialéctica entre los partidos. Una cosa es lo que se dicen y otra lo que suceda. Respecto a Bildu, es inminente la llegada del momento de pasar de la suposición a la comprobación. Si terminan colándose en los ayuntamientos, Jaime Mayor una vez más tendrá razón y el PSOE, motu proprio, una vez más habrá vuelto a romper todos los pactos. Ojalá no ocurra. Hay que agradecer a Basagoiti su ejercicio de responsabilidad política al mantener el pacto hasta la constatación sin actuar desde la suposición. El PP vasco es la única garantía de que continúen las políticas de libertad que tanto tiempo han tardado en llegar.

La hora de la unidad
FRANCISCO J. LLERA El País 28 Abril 2011

Medio siglo de terrorismo nacionalista en el País Vasco es demasiado tiempo para que se pueda cerrar mediante cualquier atajo tentador, pero ETA y su entramado están viviendo el final de la "guerra" que han querido prorrogar, de forma tan arbitraria como inútil. El capital delictivo acumulado por los terroristas da buena cuenta del reguero de sangre y destrucción que el fundamentalismo nacionalista vasco violento tiene en su saldo negativo.

Lo más aberrante es que la mayor parte de esta actividad destructiva (90%) lo ha sido en tiempo (70%) de democracia y autogobierno y en medio de una tolerancia, si no complacencia o apoyo explícito, en el seno de la sociedad vasca, quien, por lo demás, ha sido la más atormentada por el azote terrorista y violento (dos tercios de los asesinatos y más del 90% de los actos violentos).

Cincuenta años de presencia cotidiana de la violencia, sea en las calles o en los medios, de intimidación casi generalizada y de control social ejercido por un ejército de activistas, militantes o simpatizantes de más del 10% de la población adulta han generado una subcultura de la violencia con efectos demoledores sobre el tejido social y político vasco. El totalitarismo y la intolerancia étnicos han sometido a la sociedad vasca a un estrés identitario sin precedentes, como consecuencia de una clara y efectiva estrategia de limpieza étnica. Los cambios tácticos u orgánicos, impuestos por el paso del tiempo y las transformaciones sociales y políticas de la sociedad vasca, no le han impedido a ETA, inspirada en el fundamentalismo sabiniano, ser fiel a su principio fundacional. Este no ha sido otro que la definición étnica y agónica de lo vasco en guerra con lo español, como hilo conductor de la construcción nacional para llegar a la independencia, por las buenas o por las malas. El vergonzante e inmoral pacto de Lizarra, pista de aterrizaje de los distintos planes Ibarretxe, y su epígono del "polo soberanista" (en el que se inscriben las operaciones Sortu o Bildu) son los logros estratégicos de un MLNV, liderado por ETA, que, como acaba de confirmar, no renuncia, de momento, a tratar de cobrarse sus objetivos máximos: autodeterminación y territorialidad.

Todo esto no habría sido posible sin el apoyo, la complicidad, la complacencia o la inhibición de miles de ciudadanos, dentro y fuera del movimiento violento, y de una parte importante del entramado institucional. La mayoría de la sociedad vasca, aunque no ha sido complaciente, ha asistido desorientada, resignada, atemorizada o sumergida en la espiral del silencio y tragándose la rabia hasta que, gracias al papel remoralizador de las vícti-mas, una minoría de resistentes les planta cara a los violentos y totalitarios y logra catalizar y reactivar la respuesta cívica democrática, como paso previo a una reacción institucional más decidida. Entretanto, en pueblos, escuelas y campus universitarios el movimiento totalitario socializaba hornadas de jóvenes activistas, que diesen continuidad a su estrategia, cada vez más radicalizada, por arbitraria y carente de fundamento racional.

Han tenido que pasar 30 años, plagados de aciertos y errores en las respuestas antiterroristas institucionales, hasta que las políticas de tolerancia cero han podido desplegarse, no sin dificultad y con resultados evidentes. Es cierto que hoy ETA está más débil y arrinconada que nunca y su movimiento más mermado, desorientado, si no aislado. Y esto es así y por este orden, por la eficacia de la acción de los cuerpos y fuerzas de seguridad (entre cuyas filas han tenido más de la mitad de las víctimas mortales), por la cooperación policial internacional, por la acción judicial decidida, por los cambios legislativos que han permitido expulsar de las instituciones a los terroristas y sus cómplices, por las políticas de firmeza de los Gobiernos y por los momentos de unidad democrática. Todo ello ha requerido de un impulso cívico fundamental: el salto a la escena de las víctimas al final de los años noventa, después de décadas de olvido, silencio, oprobio e injusticia, acompañadas de los movimientos cívicos de resistencia y de un giro importante en la opinión pública vasca.

Tal reguero de sangre, destrucción, odio, persecución, extorsión, perversión y daño moral y político no se puede liquidar a golpe de comunicado espectral o declaración de buenas intenciones futuras, porque cerraríamos en falso una herida sangrante. Ni ETA, ni su movimiento, pueden seguir amagando, propagandísticamente, con circunloquios o viejas retóricas desgastadas, intentando, una vez más, perdonarnos la vida a cambio de sus objetivos políticos. Deben olvidarse de repetir, por tanto, recetas obsoletas, dar por fracasada su estrategia totalitaria y etnicista, aceptar el pluralismo de la sociedad vasca, respetar las reglas de nuestra democracia constitucional y nuestro autogobierno y quedarse, si quieren, con la promoción, plenamente democrática, de sus objetivos políticos de independencia y territorialidad en un sistema competitivo. Todo lo demás, a fuer de un déjà vu, es puro juego malabar para seguir engañando incautos, más o menos, interesados.

A pesar de algunos cantos de sirena, no hay que esperar que vayan a desistir de su estrategia sin más o con incentivos de tolerancia y buena voluntad democráticas, repetidamente fracasados. Medio siglo tejiendo e inoculando en nuestra sociedad una subcultura de la violencia, odio e intolerancia étnicos, no se van a diluir y transformar en actitudes angelicales, por muchas jaculatorias que se pronuncien o estatutos que se presenten en el registro de partidos. Si no han podido hacernos desistir con la amenaza, no debemos rendirnos ahora ante los cantos de sirena y los sanos deseos del punto y final. No cabe duda que Sortu o Bildu no son un mal síntoma, pero nada más. Por encima del juego de los intereses, más o menos confesables, de unos y otros, queda aún camino por andar. La propia sociedad enfría sus expectativas, a sabiendas de que la actual retórica de la izquierda abertzale ilegalizada, jugando a ser y no ser a la vez, aún está a años luz de lo que se le requiere a estas alturas. Basta ver la resistencia a asumir su ignominioso pasado o a imponerle a ETA decisiones como la entrega de las armas, la declaración de los terroristas presos, las manifestaciones a su favor, sus condiciones políticas para un supuesto final dialogado o su definición del llamado "conflicto vasco".

Por fin, le ha llegado la hora de la verdad a ETA y a su movimiento, de la que solo puede esperarse y aceptarse el punto final a medio siglo de un inmenso error. Solo así podremos erradicar la semilla de la violencia para siempre y sentar las bases de un futuro de libertad verdadera en el País Vasco. No nos engañemos, hasta hoy ni unos ni otros han demostrado estar dispuestos a transitar con claridad por este camino, más allá de la hermenéutica al uso de comunicados o declaraciones bien escenificadas, pero sin la sustancia necesaria y exigible. Si de verdad se han convertido a la democracia pluralista y están dispuestos a aceptar todas sus reglas, no debemos temer que su actual exclusión institucional pueda suponer un riesgo para el final de la estrategia terrorista, sino todo lo contrario. Pero no es menor el reto para los partidos e instituciones democráticas para mantener la política de firmeza y unidad sin fisuras, alentando la unidad y respeto a las víctimas y la resistencia de las sociedades vasca y española para no caer en la desmoralización o el desistimiento, que buscan los terroristas y sus cómplices. La especulativa división de los violentos es irrelevante ante el riesgo serio de confrontación irresponsable de los demócratas por un incierto puñado de votos, una vez más.

Francisco J. Llera es catedrático de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco, director del Euskobarómetro y autor de Los vascos y la política.

En España también tenemos extrema derecha... repartida en diferentes partidos
Alfonso De la Vega. Periodista Digital 28 Abril 2011

En España se suele usar el calificativo de de extrema derecha como descalificación más que como descripción más o menos ajustada de ideologías o conductas. Así, el señor Pepiño o el señor Marcelino suelen coger la lupa y el mandilón de sexadores de pollos y pollas para ilustrar a la plebe que les atiende qué es o quiénes son de la extrema derecha.

Según estas pintorescas taxonomías made in PSOE, España estaría libre de extrema derecha política. Pero Mariano sería una víctima de género con síndrome de mujer maltratada, se dejaría abusar por esa supuesta extrema derecha. Arriola víctima de su encantadora, exquisita y delicada mujer, la Villalobos, se resarciría de sus muchas frustraciones personales excitando al nirvana del dolce far niente al fiero candidato pepero.

Cualquier persona con inquietudes científicas podrá observar que las taxonomías del señor Pepiño y el señor Marcelino no se ajustan a la realidad. En España también tenemos extrema derecha. Pero repartida en diferentes partidos y grupos políticos con disfraces y banderas variopintas.

Pertenecerían a ella de modo más o menos virulento todos los nacionalistas periféricos.

Todos participan de los anhelos de la construcción de quiméricas naciones a lo que están dispuestos a sacrificar personas, derechos, bienes y haciendas, de los demás. Todos burlan al Estado de derecho mientras lo saquean y emplean para sus intereses particulares. No importa que a su paso siembren destrucción, crimen, ruina, discordia, desafectos. Es verdad que con desigual virulencia. Todos mienten, casi todos roban, algunos matan.

Arana identifica sacrílegamente su patria vasca de pura raza vasca producto del delirio de la fiebre con nada menos que la figura del Salvador del Cristianismo. Su resurrección es también la de su inventada Euzkadi celebrada en el Aberri Eguna. Esta teocracia infernal que es el nacionalismo vasco no carece de bandas para causar el terror entre sus oponentes hasta conseguir sus criminales fines.

Prat de la Riba, el pío abogado inventor de las bases de Manresa, también recurre a la veta teocrática para la construcción del gran Reich catalán. Con camisas negras que acosan, insultan, queman banderas y saquean el erario. El expansionista gran Reich catalán necesita embajadas o normalización lingüística aunque luego no quede para pagar a médicos, maestros o proveedores. Luego pretenden que sus bonos basura sean avalados por la misma España a la que insultan.

En Galicia, por desgracia, tampoco hay demasiado hecho diferencial en estas cuestiones salvo en el hasta ahora menor grado relativo de violencia.

Pero dentro de este breve recordatorio de las fechorías nacionalsocialistas no podemos olvidar al partido de los señores Pepiño y Marcelino. Los GAL recuerdan las hazañas de los pistoleros de Martínez Anido. El empleo sistemático de la Propaganda recuerda al camarada nacionalsocialista Goebbels, sus medios de comunicación el orweliano ministerio de la Verdad. Sus intentos para usar el aparato del Estado de Derecho para sus sectarios y partidistas fines como en el caso Faisán, suelta y fuga de etarras, explotación del 11M revelan su concepción totalitaria y despótica de la política.

En crisis y sin «relato»
Como por hache o por be Artur Mas no parece dedicarle demasiado tiempo al asunto narrativo, un grupo selecto de mentes ilustres ha aceptado dar forma al relato de una Cataluña que resurgirá de sus cenizas.
MARÍA ANTONIA PRIETO ABC Cataluña 28 Abril 2011

Por lo visto, el gobierno de CiU carece de relato. El asunto —no se dejen engañar por las apariencias— no debe ser cosa menor, puesto que la intelectualidad dominante no cesa de hostigar al presidente Mas con la dichosa ocurrencia. Para que se hagan una idea, los recortes en la sanidad necesitan un «relato», el uso del uniforme en la escuela pública necesita un «relato», la supresión del impuesto de sucesiones necesita un «relato», la emisión de bonos necesita un «relato», el apagón de TV3 en Valencia necesita un «relato» y hasta el chocolate con bizcochos que no se sirvió en la Diada de Sant Jordi requeriría su propio «relato». Nada de vulgares explicaciones sobre las decisiones adoptadas por el Govern... lo que urge es un «relato».

El gobierno de la Generalitat, según los teóricos del nacionalismo, debe levantar por un momento la vista de la dramática situación que le ha tocado administrar y aplicarse en la narración de un nuevo y épico cuento de superación de la adversidad. Como por hache o por be Artur Mas no parece dedicarle demasiado tiempo al asunto narrativo —el presidente de la Generalitat no sólo ha evitado profundizar en la promesa sobre una nueva transición, si no que ni siquiera tuvo el detalle de llevarse a un fotógrafo el histórico día en que votó a favor de la independencia de Cataluña—, un grupo selecto de mentes ilustres ha aceptado dar forma al relato de una Cataluña que resurgirá de sus cenizas, más fuerte y libre, pese a las reiteradas agresiones de un Estado que le debe 1.450 millones de euros y que, en consecuencia, es el responsable último del recorte sanitario o de la supresión de la sexta hora.

Allá cada cual con sus fantasías, pero ¿se puede saber a santo de qué el conseller de Economía, Andreu Mas-Colell, se pone a filosofar sobre la viabilidad económica de una Cataluña independiente? ¿Quién le ha dado vela en este entierro con la que tiene encima? Llámenme quisquillosa, pero lo mínimo que se le puede pedir a quien maneja la tijera es buen pulso y una cabeza ordenada. Ese es el único relato que importa.

Catalanismo
PSC de usar y tirar
Antonio Robles Libertad Digital 28 Abril 2011

Ferran Mascarell, flamante consejero de Cultura de la Generalitat de Cataluña con CiU, lo ha dicho con la indiferencia de un extraño: "España ha fracasado". Y cuando reflexiona sobre sus consecuencias y concluye que la secesión será inevitable reconoce que tras ella quedará "una España bastante más pobre"; pero eso parece no preocuparle, al contrario, el ex consejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona con el PSC y ex consejero de Cultura de la Generalitat con el Tripartito y actualmente en las filas convergentes suelta sin inmutarse: eso será "un problema de España, no de Cataluña". Esta es la humanidad y la lucha por la igualdad y la justicia de los socialistas de pacotilla que nos han dado la vara durante décadas en Cataluña. Hijos todos de la burguesía catalanista, nunca les importó un carajo el destino del mundo obrero no catalanista del que vivieron siempre, al que manipularon siempre y al que siempre despreciaron. Por fin ha recalado en CiU.

Ha comenzado el goteo: la vieja guardia nacionalsocialista deja el barco y vuelve a la clase social de la que salieron, a la que siempre pertenecieron y a la que sirvieron desde las filas socialistas para neutralizarlas. Mira que lo hemos repetido veces: el PSC está haciendo el trabajo sucio al nacionalismo. Con Pascual Maragall, flanqueado por históricos del PSC como el filósofo Xavier Rubert de Ventós, o el ex concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona y arquitecto Oriol Bohigas, comenzó la romería: los barones que siempre habían utilizado el aparato del PSC para controlar las bases obreras y castellanohablantes han aguantado su presión hasta dejarlas exhaustas, envejecidas y sin descendencia. Muerta la vaca electoral, habrá pensado el socialista Jaume Sobrequés, ex director del Museu d'Història de Catalunya, es hora de mudarse. Comienza la romería de vuelta a casa; o sea, a CiU. Muchos dirigentes del PSUC ya lo hicieron poco después de la transición. Su socialismo se disolvió como un azucarillo en el catalanismo, su verdadera ideología. Jugada maestra. Tras ellos, el mundo obrero había sido desactivado y su cultura española avergonzada.

Una ola de autoestima soberanista (así es como llaman a la secesión para adornarla de legitimidad, autonomía y libertad) se extiende y penetra en el inconsciente colectivo sin oposición política progresista. Se sienten de una casta superior, desprecian cuanto ignoran e ignoran los principios más elementales del respeto a la diferencia. Es el fascismo postmoderno basado en el racismo cultural no asumido, pero evidente. En Cataluña, por unas causas o por otras, el catalanismo ha logrado que la oposición a sus tesis se visualice como fuerzas extrañas al ser de Cataluña, exteriores a su territorio, y cuando no pueden negar su existencia dentro, las arrinconan con el espantajo de la derecha española y la caverna mediática.

Desactivada la generación biológica de la transición, su hegemonía político-mediática y la escuela están cambiando la piel de Cataluña.

Sin una movilización de cariz liberal y social, socialdemócrata o de centro izquierda; en una palabra, que se responsabilice del espacio abandonado por el socialismo de raíz cultural española no habrá relevo generacional. La biología se encargará del resto. Para entonces, el soberanismo será el horizonte natural de los anhelos de las nuevas generaciones. La oposición de derechas al nacionalismo es imprescindible, pero insuficiente; sólo la incorporación de una oposición progresista capaz de romper la sensación de homogeneidad y transversalidad del catalanismo dará aire a la cultura española en Cataluña. Sin esa brecha, la superioridad cultural del catalanismo será irreversible de aquí a dos décadas.



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