AGLI

Recortes de Prensa   Sábado 7 Mayo 2011

 

ZP nos ha degradado
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 7 Mayo 2011

¿Quién dijo que nuestra vida política carece de atrevimiento y complejidad? Aquí ETA puede pasar del terrorismo a las urnas sin más obligación que la redacción de unos comunicados y el permiso del TC. Es el sistema impuesto por ZP. Durante dos años Patxi López y Basagoiti han limpiado de obscenidades políticas las calles del País Vasco de tal modo que los socialistas y los populares pudieran votar a sus ediles en un ambiente de distensión y «civismo». Así que el proceso no se detiene, y funciona el sistema de partidos se fortalece. Cuanto más corrupto más consolidado. Cabe pensar que con los Ayuntamientos en la mano y en su día el Gobierno, el PNV y EA (ETA) jubilarán a Patxi López y a Basagoiti. Por los servicios prestados. En Cataluña el gran problema de los nacionalistas es elegir el momento adecuado para su despegue. Los descreídos piensan que esto no sucederá nunca porque piensan que los nacionalistas no podrían vivir sin la Liga. Mou no entiende nada de este, como es lógico. Esto de España (es un decir) es demasiado complicado para el de fuera.

A mi entender ZP deja una herencia terrible no ya por el paro que es, en buena medida, efecto de la crisis y del estallido de la burbuja inmobiliaria y de la inexistencia de un modelo económico. La herencia de ZP es terrible porque deja la degradación del poder como modelo. Ha negociado con ETA y lo ha negado. Ha vuelto a negociar y ha vuelto a negarlo. Quien insultó la bandera americana se pone de rodillas ahora. Su degradación es tan notoria que sus secuaces, defensores del GAL, critican ahora a Obama por criminal. Ejemplo de degradación ha sido el político de izquierdas más antisocial del mundo. Tampoco nadie ha despreciado tanto a su nación como él. Por todo ello es un villano que lleva a nuestro pueblo a la degradación. Pienso que es mi obligación denunciarle como gran agente de la postración moral en la que estamos.

Gracias a ZP España huele a ETA
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 7 Mayo 2011

La fase I del paripé ETA-ZP ha terminado según lo previsto. ZP ha cumplido lo que tenía acordado con ETA. Gracias a Zapatero España huele a ETA, gracias a la alta traición tenemos lo que nos merecemos por consentir que los altos traidores sigan campando por do solían. ETA 8 – España 0, goles en propia meta de Zapatero y su equipo del Constitucional.

Esta mañana había comenzado mi discurrir tras conocer el fallo monumental que no es fallo sino decisión tomada a mala fe, en hacer la maleta y exiliarme en Andorra pero tras el café con leche se me han aclarado las ideas y he decidido seguir aquí y retomar mis manifas contra la labor disruptiva de Zapatero.

El lunes iré con la documentación pertinente a las oficinas de la delegación del Gobierno en Murcia y volveré cada sábado a concentrarme delante del edificio en Murcia de la Delegación del Gobierno con mis pancartas pinchadas en el paraguas protestando contra la alta traición de ZP. Y así seguiré mientras el cuerpo aguante.

No puedo hacer otra cosa, así que eso haré. Concentración semanal, casi seguro que unipersonal, los sábados de 13 a 13:30 ante la Delegación del Gobierno en Murcia.

Y aquí queda un video que grabé en 2008 cantando malamente a ZP y a ETA. La hoja de ruta de Zapatero al infierno sigue llevándose a la práctica.

http://youtu.be/v1EyPYbyBY4

García Cárcel postula “una cierta épica de lo español”
El historiador disecciona la memoria histórica en ‘La herencia del pasado’. “No se trata de recordar u olvidar, sino de saber o no saber”.
Ignacio Peyró. Madrid www.gaceta.es 7 Mayo 2011

Este año celebra cuatro décadas en la docencia, y Ricardo García Cárcel, catedrático de Historia Moderna en la Universidad Autónoma de Barcelona, publica la que ya es conocida como una auténtica summa de sus aportaciones como historiador y ensayista de referencia: La herencia del pasado. Las memorias históricas de España (Galaxia Gutenberg). En su nuevo libro, el premiado especialista repasa globalmente las invenciones y el imaginario colectivo de la historia nacional, desde la Hispania romana hasta hoy, tomando en cuenta tanto las visiones que se tienen de la nación en todos sus territorios –Castilla, País Vasco, Cataluña–, como la pervivencia de mitos como la leyenda negra o las dos Españas, así como la actual iniciativa política de recuperación de la “memoria histórica” por parte del Gobierno. Con La herencia del pasado, García Cárcel culmina investigaciones como El sueño de la nación indomable: los mitos de la guerra de la Independencia o La leyenda negra: historia y opinión.

En conversación con LA GACETA, García Cárcel confiesa que “el uso y abuso” del término “memoria histórica” ha sido un detonante a la hora de escribir el libro. Según afirma, el Gobierno socialista ha reducido dicho concepto a una dimensión unívoca: el rescate del silencio u olvido de la Guerra Civil española. Si, por una parte, ese silencio en torno a la guerra es un mito más –él mismo recuerda que, bajo el franquismo, estudió la contienda desde una perspectiva claramente prorrepublicana–, cabe añadir un aspecto todavía más preocupante: “La memoria histórica sólo puede entenderse como la construcción del pasado por el presente, como la apropiación del pasado por los intereses políticos del presente”.

En opinión de García Cárcel, al margen de que, en puridad, haya tantas “memorias históricas” como vivencias o recuerdos personales –siendo, como es la memoria, algo subjetivo–, la impulsada por este Gobierno sólo puede ser leída como una propuesta “vindicativa”, “basada en el agravio”. El historiador resalta que la memoria histórica no puede ser patrimonio único de nadie, ni erigirse en fuente de legitimidad política, entre otras cosas porque “es inmoral distinguir entre los muertos”. Crítico de una Ley de Memoria Histórica fallida desde su inicio por, entre otros motivos, “no haber sido consensuada”, dicho impulso legislativo pone en valor el intento gubernamental de abordar “una segunda transición” que no es sino “el cuestionamiento de la primera”. De esta manera, pasamos de los valores de la reconciliación y el pacto a la caída en “la tentación cainita”, que, a partir del mencionado “agravio”, busca la “venganza”. Por otra parte, dicha memoria histórica es “de corto alcance” y conlleva “la sobredimensión de la Historia reciente”, “como si la Historia hubiera surgido en 1931, 1936 o 1939, y el pasado anterior hubiera sido inventado por el franquismo”.

Vacío simbólico
Ricardo García Cárcel recuerda que su generación, criada en los mitos de la Historia nacional auspiciados por el franquismo, sometió a una intensa revisión crítica el aprendizaje recibido de esta. Ese proceso de crítica ha sido “laminador”, en tanto que “se ha hiperbolizado la capacidad del franquismo para crear conceptos que han nutrido el imaginario nacional, porque el catolicismo hispánico, la noción de Hispanidad, la preocupación por la unidad y el ser de España o la épica del Imperio son cosas que no se inventó Franco, sino que estaban ahí mucho antes que él. De hecho, gentes como Manuel Azaña o Dolores Ibárruri, pese a sus errores, eran tan españoles y españolistas como el franquismo, y eso hay que ponerlo en valor para no manipular la Historia”.

Esa crítica a los grandes mitos de nuestro país, ha llevado a un “vaciamiento simbólico” del patrimonio espiritual de lo español. En efecto, ¿qué gran metarrelato, qué gran narrativa puede sostener a la España constitucional de hoy? “Necesitamos una nueva narrativa totalmente desacomplejada de su pasado. Hay que desactivar la idea de que España y lo español fueron un monopolio de Franco o un invento del mismo. Ciertamente, el llamado “patriotismo constitucional” es insuficiente; hay que rearmarlo con valores añadidos. Y ahí cabe reivindicar ese sentimentalismo positivo de lo español que tuvieron, por ejemplo, nuestros exiliados republicanos, “gente capaz de echarse a llorar literalmente con una copla”. Son necesarios, pues, esos “referentes emocionales”, así como enfatizar la validez y la normalidad de una cierta “épica de lo español”. Al fin y al cabo, tal y como demuestra García Cárcel en su libro, frente al papel “crítico y desmitificador” de la historiografía, los nacionalismos “han elaborado una mitología sin voluntad autocrítica ninguna”.

Excepcionalidad
Para el historiador valenciano, los españoles siguen teniendo un problema: “La percepción de la anormalidad de España”, una noción de excepcionalidad negativa que García Cárcel juzgaba ya en vía muerta en los años noventa del pasado siglo, “pero que ha rebrotado en los últimos tiempos”, cuando aún sigue vigente el “cainismo” implícito en la idea de las dos Españas enfrentadas.

Otro “eje de la melancolía nacional” que García Cárcel somete a estudio es el de la leyenda negra: “todos los países sobreviven a lo malo que se dice de ellos, pero aquí vivimos marcados por el “no nos quieren”. “Es así que seguimos haciendo una lectura de nuestra historia nacional como si habláramos de un sino trágico”.

La complicidad de Pakistán
ÁLVARO VARGAS LLOSA ABC 7 Mayo 2011

QUE Osama bin Laden eligiese como refugio una pintoresca localidad de veraneo de Paquistán, país donde sabía que Estados Unidos tenía carta blanca contra Al Qaida, lo dice todo. No hace falta creer al Pentágono o a cualquier otro estamento militar occidental cuando afirma que el Inteligence Inter-Services (ISI) paquistaní está en la cama con el terrorismo: basta entender que el hombre más buscado del mundo confiaba lo suficiente en Pakistán como para fijar casa allí en una mansión altamente visible, cerca de una academia militar, a pocas decenas de kilómetros de Islamabad.

Los cínicos tendrán la tentación de pensar que las más altas autoridades de Pakistán, tal vez incluso el presidente, Asif Ali Zardari, le otorgaron un santuario al jefe de Al Qaida, o al menos que no quisieron actuar contra él cuando se les cruzó en el camino la información de su paradero. Pero se equivocará quien crea eso. Si la complicidad de Pakistán con Al Qaida hubiera sido una política aplicada desde arriba, habría sido fácilmente neutralizada hace mucho tiempo y Pakistán sería un animal político muy distinto del que es. No, ese nunca fue el problema. El vicio de raíz es que, a diferencia del mundo árabe, donde el Ejército y los fundamentalistas musulmanes han sido enemigos acérrimos durante mucho tiempo, en Pakistán ambos están entrelazados desde la época del dictador Zia ul-Haq, a finales de la década de 1970 y a lo largo de los años 80. Esa profunda imbricación se convirtió en una característica permanente de Pakistán mientras entraban y salían los jefes del Gobierno.

El Ejército empleó al fundamentalismo para legitimar su régimen autoritario del mismo modo que utilizó el desarrollo de armas nucleares para reforzar el orgullo nacional. El contexto de la Guerra Fría, durante la cual el islam radical paquistaní estuvo dirigido contra la ocupación soviética de Afganistán, impulsó el crecimiento del fanatismo religioso, santificado por el Gobierno. El surgimiento de la Liga Musulmana de Pakistán, uno de los movimientos civiles poderosos del país, con el impulso de los cuarteles, consolidó el matrimonio entre el fundamentalismo y las instituciones oficiales.

He mencionado en columnas anteriores lo obvio que resultaba esto para cualquiera que visitaba Pakistán en la década de 1990 cuando los soviéticos ya habían abandonado el vecino Afganistán. En los países árabes, los dictadores por lo general se apoyan en el ejército para contener a los grupos religiosos violentos. En Pakistán, el liderazgo civil, en particular el de Benazir Bhutto en diversas ocasiones, estuvo férreamente limitado a la vez por el «establishment» militar y los musulmanes fundamentalistas. En tiempos de dictadura militar, el mandón de turno, voluntaria o involuntariamente, se desenvolvía también dentro de esos parámetros. Ninguna fuerza fue capaz de disolver esta estructura diabólica: ni siquiera los 20.000 millones de dólares que Estados Unidos ha entregado a ese país para de lucha contra el terrorismo desde el 11-S. Esto no significa que todo el mundo es un fundamentalista en el Ejército, que todos son debiluchos en el Gobierno y que la totalidad de la Inter-Services Agency ha estado protegiendo a Bin Laden desde hace diez años. Pero los esfuerzos realizados por muchos soldados y civiles paquistaníes, que han ayudado a atrapar o matar a importantes líderes terroristas y conducido una ofensiva contra el enemigo en diversas partes del país, se dan en un entorno en el que la capacidad de triunfo está gravemente comprometida desde adentro.

En julio de 2010, la secretaria de Estado Hillary Clinton dijo: «Creo que Osama bin Laden está aquí en Pakistán». En una entrevista posterior, añadió: «Hemos atrapado, con la cooperación paquistaní, a gran parte de la cúpula de Al Qaida. Supongo que alguien en este Gobierno, de arriba a abajo, sabe dónde se encuentra Bin Laden». Estaba expresando en pocas palabras el problema de décadas con el Estado paquistaní. Es mucho peor Estado en el que la cúpula política no tiene control sobre vastos segmentos de un «establishment» militar peligroso que otro en el que la cúpula controla al Estado peligroso.

Que Islamabad tardase once horas en reaccionar ante la muerte de Bin Laden y que la primera declaración no fuera ni siquiera del propio presidente indica la enorme vergüenza que esto acarrea para Pakistán. Pero también sugiere lo inseguro e impotente que se siente el mandatario.

En muchos sentidos, atrapar a Bin Laden fue lo fácil. Lo realmente difícil es rehacer al Estado paquistaní. No hay «Navy Seal» que pueda hacer eso.

ÁLVARO VARGAS LLOSA ES ACADÉMICO SENIOR EN EL INDEPENDENT INSTITUTE Y EDITOR DE «LESSONS FROM THE POOR»
© The Washington Post Writers Group

El hundimiento islamista
Pakistán da la espalda a los radicales en el primer viernes sin Bin Laden: apenas se manifiestan unas 1.500 personas
MIKEL AYESTARÁN / ABBOTOABAD (PAKISTÁN) ABC 7 Mayo 2011

Cinco de la tarde. Los responsables de Jamat e Islami (JI), principal partido islamista de Pakistán, envían mensajes de texto a los periodistas para avisar de que la gran manifestación contra la intervención americana y rezar por el alma del «mártir» Bin Laden se retrasa media hora por la lluvia. El lugar de inicio de la marcha es el Club de Prensa de Rawalpindi, donde un gran número de profesionales espera a los extremistas para cubrir su reacción tras la muerte del líder de Al Qaida el pasado lunes. Pese al llamamiento a echarse a las calles, apenas 1.500 personas se congregaron en Quetta. Lahore, Peshawar como Karachi, las otras grandes urbes del país, no registraron protestas importantes. Tampoco en Abbottabad, localidad donde fue abatido Osama, hubo movilizaciones en un día en el que las fuerzas de seguridad detuvieron a cuarenta personas por su presunta vinculación con el terrorista más buscado, según informó el centro oficial de inteligencia estadounidense, Open Source. La ciudad anexa a Islamabad, Rawalpindi, era la última esperanza islamista a media tarde.

Al poco rato aparece una furgoneta con un altavoz en su parte superior, seguida de un centenar de personas con banderas verdes y azules de JI. «¡Muerte a América!», «¡No olvidaremos al mártir Osama!», gritan ante las cámaras sin demasiado entusiasmo antes de iniciar un recorrido de apenas 300 metros que parece más una concesión a los medios que una auténtica movilización. Los responsables atribuyeron el fracaso de la manifestación al «mal tiempo» y fue el epílogo de un viernes marcado por la expectación ante la reacción a la muerte de Osama en los feudos más extremistas del país. Tanto en Pakistán, como el resto de la región, nadie pareció echar demasiado de menos a Bin Laden como para echarse a las calles.

A las puertas de la Mezquita Roja de Islamabad, más periodistas que fieles esperaban al mediodía la salida del «maulana» (dignidad musulmana) Abdul Aziz Ghazi que, con aire muy serio, aseguró que «el mártir Osama ya está en el paraíso, pero la “yihad” goza de buena salud y dispone de muchos nuevos líderes. Hay muchos “osamas” dispuestos a dar su vida por el islam». Durante su mensaje a los fieles previo a la oración calificó al líder terrorista de «buen musulmán» y advirtió que «la guerra santa contra los americanos va a durar mucho tiempo».

Ataque con «drones»

En Washington parecen tener también claro que la guerra no ha terminado y sus aviones no tripulados volvieron a golpear las zonas tribales de Pakistán 24 horas después de que el Ejército de este país les pidiera reducir al «mínimo imprescindible» su presencia y amenazara con revisar la cooperación en materia antiterrorista, tras las declaraciones de los responsables de la CIA de su silencio sobre la operación contra Bin Laden para evitar que los paquistaníes dieran la voz de alarma. Al menos diez presuntos militantes murieron en Waziristán tras el lanzamiento de ocho misiles, según informaron a medios locales testigos de la zona.

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NOTA DE PRENSA
“VOCES CONTRA EL TERRORISMO ANUNCIA MOVILIZACIONES PARA EL DÍA 14 DE MAYO EN MADRID.”
SE HA CONSUMADO LA TRAICIÓN.
www.vocescontraelterrorismo.org

Voces Contra el Terrorismo denuncia que a partir del día 22 de mayo, 252 ayuntamientos de la comunidad autónoma vasca y navarra, tendrán representantes de ETA entre los concejales de las corporaciones, gracias al Gobierno de Rodríguez Zapatero que ha permitido de forma tácita la continuidad de ETA en las instituciones.

Las continuas declaraciones de miembros del Gobierno e incluso del propio Lehendakari Pachi López, dejan al descubierto la connivencia de estos con el proyecto de BILDU, es decir, la negociación sumergida que desde Voces Contra el Terrorismo venimos denunciando desde hace tiempo.

La utilización torticera de las instituciones, realizada por el Gobierno para colar a ETA en los ayuntamientos , ha puesto en jaque al Estado de Derecho, ya que para Voces Contra el Terrorismo la sentencia del Constitucional dando luz verde a BILDU, ha derogado de facto la Ley de Partidos Políticos. Además de demostrar la nula independencia que tienen Tribunales como el Constitucional al ser sus componentes son elegidos por los partidos políticos.

De nuevo el tiempo vuelve a dar la razón a personas como Jaime Mayor Oreja que ha denunciado al igual que VCT en la más profunda soledad la continuación de la negociación del Gobierno con ETA. Dónde para VCT una de las cesiones pactadas con ETA es permitir su continuidad en las instituciones.

De nada ha servido la encomiable labor de los Cuerpos y Fuerzas del Seguridad del Estado para demostrar, como ha dicho el Tribunal Supremo, que BILDU es ETA ya que el Gobierno se ha valido de un tribunal que no tiene ninguna independencia para consumar su pacto con ETA.

No puede quedar ninguna duda llegado a este punto de la existencia de la negociación con ETA, negarla es ser cómplice por omisión o acción con el proyecto político de este Gobierno en materia antiterrorista.

Durante meses el Gobierno ha intentado engañar buscando resultados en beneficio propio, argumentando modificaciones en leyes que impedirían la continuidad de ETA mientras dirigentes socialistas esperaban con esperanzas que el brazo político de ETA pudiera seguir en las instituciones.

Ante este panorama VCT no se quedará cruzada de brazos mientras que los terroristas celebran con Champán la inclusión de ETA en los comicios Municipales. Es por ello que emplazamos a todos los ciudadanos, asociaciones, Partidos políticos, medios de comunicación a secundar la convocatoria de protesta que en los próximos días se hará público todos los datos para dejar claro al Gobierno que no aceptamos los chantajes de los terroristas.

LA REBELIÓN CÍVICA SERÁ IMPARABLE HASTA LA DERROTA FINAL DEL TERRORISMO.
NO MÁS MENTIRAS, NO MÁS TREGUAS TRAMPAS, EN MI NOMBRE ¡NO!

DENAES AFIRMA QUE LA SENTENCIA DEL TC QUE PERMITE A ETA REALIZAR CAMPAÑA, MEDIANTE LA LEGALIZACIÓN DEL BILDU, HA SIDO INDUCIDA POR EL GOBIERNO
Para DENAES estamos frente al mayor retroceso democrático que se ha dado en España durante el Siglo XXI.
Fundación DENAES: ni compartimos ni respetamos la decisión política de seis magistrados del TC.
www.nacionespanola.org  7 Mayo 2011

Madrid, 6 de mayo de 2011

La Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES) en relación a la Sentencia del Tribunal Constitucional que permite a la coalición Bildu presentarse a las elecciones municipales de mayo de 2011 quiere poner de manifiesto que:

1. Ni compartimos ni respetamos la decisión de inspiración política adoptada por seis magistrados del Tribunal Constitucional, y que prescindiendo de los hechos y de las pruebas, deja sin efecto la Sentencia del Tribunal Supremo del 1 de mayo por la que se anulaba la totalidad de las listas de la coalición Bildu, instrumento de la organización terrorista ETA.

2. Alertamos de que la decisión del Tribunal Constitucional tiene las siguientes consecuencias inmediatas:

a) ETA realizará campaña electoral y obtendrá publicidad para sus fines de destrucción de la nación española por métodos violentos.

b) ETA obtendrá legitimación política a través de su presencia en los
Ayuntamientos del País Vasco y Navarra.

c) ETA se financiará a través de los fondos públicos y tejerá, como ha venido haciendo siempre, una amplia red asociativa apoyada en los resortes que le brinda el Estado.

d) ETA obtendrá información de los ciudadanos a través de los censos electorales y de los padrones municipales.

DENAES considera que esta sentencia es el mayor retroceso democrático de las últimas décadas. La sentencia viene tras la mascarada ejercida por el Gobierno de España que, en un primer momento inició, a través de la Fiscalía y de la Abogacía del Estado, la impugnación de las 254 listas de Bildu y de las 19 agrupaciones de electores, pero finalmente ha demostrado que dicha impugnación era solo una acción dilatoria.

Estamos, pues, frente a una farsa y un engaño con el objetivo de contar con una coartada en forma de escenificación inicial para, al final del proceso, limpiarse las manos y que fueran unos magistrados, nombrados a propuesta partidaria, y sin independencia real en el ejercicio de sus funciones, quienes perpetrarán la infamia.

3. Queremos denunciar la traición de este Gobierno a las víctimas del terrorismo y a la nación española. Una vez más, el Gobierno favorece a la ETA en el contexto de un proceso no interrumpido de negociación con el terror separatista, y abandona a quienes han sufrido durante cuarenta años la violencia de ETA.

4. Exigimos al Partido Popular que, cumpliendo con su compromiso con las víctimas del terrorismo y con el Estado de Derecho, que se definió en la Ley Orgánica de Partidos Políticos del año 2002, ejerza su responsabilidad institucional y nacional de oposición en esta materia hasta las últimas consecuencias.

5. Por último, y como hemos hecho siempre, nos adherimos a la convocatoria de manifestación anunciada por Voces Contra el Terrorismo para el próximo 14 de mayo en Madrid, en respuesta a la posibilidad de que ETA vuelva a los Ayuntamientos. En esta línea, saldremos a la calle cuantas veces sea necesario para respaldar a las víctimas del terrorismo y defender la libertad y la unidad de la nación española.

Más información:
www.nacionespanola.org

ETA, EL GOBIERNO Y LA SEPARACIÓN DE PODERES:*
VALORACIÓN DEL FORO ERMUA DE LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
Foro de Ermua http://www.papelesdeermua.com l 7 Mayo 2011

Bilbao, 5 de mayo de 2011.

Desde enero de 2010 el Presidente del PSE, Jesús Eguiguren, anunció en diversas entrevistas cuál sería el desenlace de
la soterrada negociación del Gobierno con ETA: su brazo político estaría en las elecciones de la mano de EA. Así ha sido.

Ha sido así gracias a la falta de separación de poderes que padecemos en España desde que en 1985 el PSOE, con una histórica mayoría de 202 diputados, decidió que el órgano de Gobierno de los jueces, el que decide los nombramientos, ascensos, sanciones, permisos… tenía que ser elegido en su totalidad por los partidos políticos a través de sus representantes en las Cámaras. Este sistema convirtió a la justicia española en una justicia dependiente del poder político, del poder de los partidos políticos. Y así ha continuado por voluntad de esos mismos partidos políticos: el PP con su mayoría absoluta poco cambió esta lamentable situación.

El PSOE sabía que no podía permitirse el daño electoral que supondría no impugnar las candidaturas de ETA. Por ello, igual que hizo durante la anterior fase de la negociación con la banda terrorista, ha decidido representar una mascarada y utilizar sus resortes en el mundo de la justicia para obtener el resultado deseado sin asumir sus consecuencias.
Poco les ha importado el daño, quizás irreversible en el corto y medio plazo, que pueda provocar esta pantomima a las Instituciones.

La responsabilidad del ejecutivo y el PSOE es evidente: no sólo se acredita por las numerosas noticias sobre las presiones sufridas por los magistrados del Supremo y del Constitucional desde el ejecutivo, o por las declaraciones de diversos miembros de máxima relevancia dentro del Partido destinadas a crear un clima que permitiera la legalización de la nueva Batasuna, empezando por el propio Lehendakari Patxi López, o por el milimétrico cumplimiento de la hoja de ruta esbozada hace ya año y medio por el Presidente del PSE. La prueba definitiva la aporta el propio Presidente del Gobierno cuando ante la amenaza de retirada de los apoyos del PNV, la respuesta es: esperad hasta que se pronuncie el Constitucional. Si el PNV rompe con el PSOE es por una diferencia insalvable en planteamientos políticos esenciales. ¿Qué trascendencia tendría a estos efectos que los tribunales impidieran al ejecutivo que sus propósitos se vieran realizados? Ninguna, puesto que la voluntad política es exactamente la misma. Si el Presidente del Gobierno se ampara en lo que resuelva el Constitucional y el PNV lo acepta es porque, de manera inequívoca, ambos saben que la Sentencia del intérprete de la Constitución depende de la voluntad del Gobierno. De hecho, han sido los magistrados nombrados por el PSOE los que han permitido a ETA estar en las elecciones. En realidad no ha habido cambio de criterio entre el Supremo y el Constitucional, porque los magistrados –con una honrosa excepción- se han mantenido fieles a quienes los han nombrado tanto en el TS como en el TC. Lo único que ha cambiado ha sido la composición de dichos tribunales. ¿Qué más prueba se necesita?

España necesita entrar de manera imperiosa en un proceso de regeneración.
Y uno de los elementos básicos sobre los que debe apoyarse es la reconstrucción de la independencia de la Justicia y de su prestigio. Nos jugamos mucho con ello. Nos jugamos que se reproduzcan representaciones como la sufrida en estos días cuyo resultado será que, una vez más ETA accederá al censo electoral y dispondrá de información para sus objetivos, volverá a ganar poder político y extenderá su amenaza por los ayuntamientos, podrá repartir prebendas y mantener ordenado su gallinero y la banda terrorista será subvencionada por todos los españoles.

Nadie puede valorar cómo afectará esta decisión a la lucha por la derrota de ETA pero, desde luego, no va a salir gratis. Debemos agradecérselo al Partido Socialista y a los magistrados que lo han permitido. No cabe duda que nuestra democracia está herida de muerte, a pesar del civismo heroico de las víctimas del terrorismo, del que no existe presente en ningún otro país. Una vez más el Gobierno de Zapatero y el PSOE se han atrincherado en las más altas instituciones del Estado para eludir responsabilidades, burlándose de las víctimas del terrorismo y del conjunto de la ciudadanía española que clama por la erradicación de ETA y por impedir relegitimar y financiar a la banda y a su entorno en las instituciones.

El Foro Ermua se adhiere y anima a todos los ciudadanos a manifestarse el próximo sábado 14 de mayo en Madrid, secundando la convocatoria de VCT y la AVT.

Más Información:
Inma Castilla de Cortázar (686652710)
Fernando García – Capelo (607660931)
Iñigo Martinez de Pisón (686012640)
medicina.decana@ceu.es

Que se pudran en la cárcel
Luis del Pino Libertad Digital 7 Mayo 2011

Editorial del programa Sin Complejos del sábado 7/5/2011

¿Cuántas veces han oído ustedes a los políticos de todos los partidos decir, en los últimos treinta años, después de cada nuevo coche bomba o de cada tiro en la nuca, aquello de que "ETA no conseguirá nunca nada con la violencia"? ¿O eso otro de que "el destino de los asesinos es acabar en la cárcel"? ¿O tal vez eso de "la democracia terminará derrotando a los terroristas"?

El 5 de enero de 2007, escasos días después del atentado de la T4, José Bono, por entonces ex-ministro de Defensa, declaraba a Europa Press que a ETA "hay que enseñarle los dientes" y que solo se podría negociar "si se acercan brazos en alto". Si no tiran las armas, añadía, "que se atengan a las consecuencias. ¡Ya está bien de contemplaciones con los enemigos del sistema y los tontos inútiles que les jalean!".

"No conseguirán nunca nada con la violencia", declaraba José María Barreda, actual presidente de Castilla La Mancha, el 1 de diciembre de 2007, después de que ETA asesinara a dos guardias civiles en Cap Breton.

"El único camino que le queda a la banda terrorista es acabar en la cárcel", afirmaba Celestino Corbacho, el entonces ministro de Trabajo e Inmigración, el 1 de mayo de 2008, después de que ETA colocara tres bombas en dependencias del ministerio de Trabajo y de la consejería de empleo del País Vasco.

"Los demócratas españoles sabemos que nos enfrentamos a una banda de asesinos; hoy además sabemos que son asesinos salvajes y enloquecidos, lo que les hace más peligrosos pero no más fuertes", declamaba Rubalcaba el 29 de julio de 2009, después de que ETA hiriera a 65 personas tras atentar contra una casa cuartel de la Guardia Civil en Burgos.

"Los autores de estos últimos atentados no tienen posibilidad ninguna de esconderse, no podrán escapar, no podrán eludir la acción de la justicia, serán detenidos, serán condenados, pasarán su vida en la cárcel", enfatizaba Zapatero en su declaración oficial el 30 de julio de 2009, tras el atentado de ETA en Palma de Mallorca que costó la vida a otros dos guardias civiles.

Más recientemente, el 25 de octubre del pasado año 2010, el presidente del Congreso, José Bono, declaraba: "ETA no necesita conversaciones ni discursos, sino que necesita mucho Rubalcaba, mucha Guardia Civil y mucha Policía. Y eso es lo que le vamos a dar. Y por cierto... mucha cárcel".

Si nos pusiéramos a transcribir todas las declaraciones campanudas que desde instancias políticas se han estado haciendo en estos treinta años cada vez que ETA volvía a ensangrentar las calles de España, necesitaríamos toneladas de papel.

Aunque todas esas frases eran tan previsibles, tan repetitivas, tan iguales a si mismas que, si tuviéramos que hacer una recopilación con los mejores éxitos de todas esas declaraciones huecas y mentirosas, bastaría con asomarnos a la prensa del 4 de diciembre de 2008, el día posterior al asesinato del empresario vasco Ignacio Uría a manos de ETA. Hace menos de tres años.

Los periódicos recogían ese día las solemnes declaraciones de representantes de todos los partidos políticos:

- "Nunca vencerán nuestra voluntad de vivir el presente y el futuro en libertad y en paz", declaraba Zapatero.

- "Sólo puedo decir que no van a ganar nunca la batalla a la democracia española", afirmaba María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta primera del Gobierno.

- Desde el PSOE lucharemos "con todos los instrumentos que nos da la ley, con toda la fortaleza de la democracia, para que todos y cada uno de los terroristas de ETA acaben donde tienen que acabar: en la cárcel y durante la mayor cantidad de tiempo que sea posible", decía José Antonio Alonso, portavoz socialista en el Congreso.

- "A pesar del dolor y del sufrimiento quiero decirles a los terroristas que su estación de destino es la cárcel", dejaba caer Javier Rojo, presidente socialista del Senado.

- "Envío un mensaje muy claro a la sociedad y especialmente a los asesinos: nunca van a conseguir que la sociedad vasca ceda a su chantaje", soltaba José Antonio Pastor, portavoz del PSOE en el Parlamento vasco.

- La sociedad vasca tiene que "reaccionar unida" en contra de esta "banda de asesinos" para decirles que "no van a conseguir absolutamente nada", salvo que "actúe la Policía, la Justicia y que acaben en la cárcel", declamaba Patxi López, secretario general del PSOE en el País Vasco.

- "ETA no es más que destrucción y muerte", manifestaba Urkullu, presidente del Comité Ejecutivo del PNV.

- "No cabe duda de que ETA constituye una lacra para el pueblo vasco", pontificaban desde Eusko Alkartasuna, ese partido ahora integrado en Bildu.

- "ETA sobra y estorba, que nos deje en paz", pedía Javier Madrazo, coordinador general de izquierda Unida en el País Vasco.

- "La sociedad española, con la ley, el Estado de Derecho y las Fuerzas de Seguridad, va a ganar esta batalla y va a derrotar a la banda terrorista. ETA será derrotada y pronto, y si no, al tiempo", pronosticaba Mariano Rajoy, líder de la Oposición.

- "Los terroristas no van a conseguir nunca su objetivo, la batalla la vamos a ganar los demócratas. Que no les quepa ninguna duda", explicaba Soraya Sáenz de Santamaría, portavoz del Grupo Popular en el Congreso.

- "En días como hoy es cuando más seguros tenemos que estar de que con la fuerza la ley, de las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado, y desde luego, sin negociar nunca con ETA, es como acabaremos con el terrorismo", pontificaba María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP.

- "Con la debida unidad de todos los demócratas, podremos ganar definitivamente la batalla al terrorismo, al fanatismo y a su intolerancia", se podía leer en un comunicado de la Casa Real.

- "Tales crímenes nunca conseguirán los propósitos que persiguen y jamás lograrán quebrar el Estado de Derecho", expresaba otro comunicado, esta vez del Consejo General del Poder Judicial.

Todo era mentira. Una mentira cuyo plazo de caducidad coincidía con el tiempo que los cadáveres de las víctimas mortales tardaban en enfriarse.

Tantos años vendiéndonos la burra de que el destino de ETA era acabar en la cárcel y resulta que donde acabarán es en las instituciones, para seguir viviendo del dinero público con el que nos llevan asesinando casi medio siglo. Entre 250 y 400 millones de euros es la propinilla (en forma de presupuestos municipales y subvenciones electorales) que nuestra clase política le va a regalar a esos mismos contra los que tan solemnemente clamaban al día siguiente de cada asesinato.

Con la única excepción de los ocho años de gobierno de José María Aznar, nos han estado engañando a los españoles consciente y deliberadamente.

Era mentira que quisieran derrotar a ETA.
Era mentira que quisieran que se hiciera justicia.

Era mentira que pretendieran defender nuestra libertad.
Era mentira, en fin, que el destino de ETA fuera pudrirse en la cárcel.

Aquí, los únicos que se terminan pudriendo son los cuerpos de las víctimas de ETA, en esos cementerios donde hoy están un poco más solos gracias a una clase política que nos ha estado mintiendo, que nos ha estado robando, que ha dejado que nos asesinaran impunemente y que, finalmente, se dedica a premiar a los terroristas con el dinero de todos.

Quienes deberían pudrirse en la cárcel son esos políticos mentirosos que nos han estado engañando.
Todos ellos.

El PSOE y "sus" magistrados del Constitucional legalizan a ETA
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 7 Mayo 2011

Lo que muchos sufren en el País Vasco: la amenaza, la chulería y la prepotencia impune de los cómplices de ETA que jalan a los asesinos en calles y plaza; lo que la inmensa mayoría de la sociedad española ve diáfana y claramente, lo que está en los propios escritos de la banda: que son una criatura suya; lo que alardea Otegui desde la cárcel; lo que han dejado negro sobre blanco con documentos e informe la Guardia Civil y la Policía; lo que pregonan a los cuatro vientos esas listas que han utilizado un vientre de alquiler(en un 90% en Navarra, en más de un 70% en Guipúzcoa, un 70% en Vizcaya y un 45% en Alava están formada por “independientes” batasunos. En Guipúzcoa el 51% están exclusivamente, al 100 por 100, compuestas por ellos solitos); lo que la sentencia del máximo tribunal y órgano judicial del Estado Español, El Tribunal Supremo ha establecido, eso, todo eso, no lo han visto, no lo han querido ver, lo han arrumbado seis magistrados designados por el PSOE que tienen la mayoría política en el Tribunal Constitucional. Unos señores, que en muchos casos no son ni jueces, han decidido legalizar a las listas poetarras y el día 5 de mayo de 2011 al filo de la media noche nos han legalizado a ETA. Porque eso en roman paladino y en verdad de las de a puño y corazón, es lo que han hecho.

No puedo dudar, vamos que no tengo duda alguna de su independencia, no han dejado ninguna, pero podré señalar el evidente hecho de que fueron elegidos para el cargo a propuesta e instancia del PSOE. Es algo que significa y hoy más que nunca muchas cosas.

Y hasta el más crédulo, y tristemente confieso haberlo sido, cae hoy en la cuenta del torticero y sibilino juego que el Gobierno, Zapatero, Rubalcaba y el PSOE han escenificado. Un mendaz doble juego. Que ha sido puesto al descubierto por sus aliados parlamentarios del PNV quienes incluso se lo creyeron y se pusieron como basiliscos tras el pronunciamiento del Supremo. Su reacción y su marcha atrás han puesto al descubierto la verdadera intención y la trampa ZP. El PNV pasó de tronar y amenazar al PSOE a una confiada espera de la “sentencia agradable” de Madina y López, tras la tranquilizadora charla con el presidente Zapatero, donde no hace falta dote de adivinación alguna para barruntar lo que este le trasmitió al enfadado Urkullu, que fue lo que este, sin ambages, trasmitió a su salida: que bueno, que tranquilos, que a esperar al Constitucional. Vamos que el Constitucional lo arreglaría.

O sea que el vasco destapaba la jugada socialista a cuya escenificación final iban preparando el terreno los voceros mediáticos, diputados pasilleros que en ocasiones y tan solo días antes parecían los más firmes en la exclusión de los filoetarras o al menos callaban. El “pase negro” se hacía cada vez más evidente:

Mientras aparento máxima firmeza, aladeo incluso de mano firme y dura, mientras pacto con el PP, impugno todas las listas, remito a los tribunales los informes de Guardia Civil y Policía, aliento a la Fiscalía y Abogacía del Estado, celebro la sentencia del Supremo, aunque resulta que la minoría que discrepa son los de mi “línea”, mientras hago todo ello para disimular ante la sociedad, me pongo la venda y me protejo de su ira y de su herida, me reservo, me guardo, dispongo la otra mano, el verdadero mazo, la definitiva carta, la que decide el final: que ETA, ahora camuflada en Bildu logre su ansiado objetivo, el que llevan persiguiendo y proclamando: estar en las elecciones, ocupar instituciones, dominar ayuntamientos. Les entrego la papeleta y la credencial de demócratas, cuando para nada sus jefes y mentores tienen ni manifiestan siquiera la más mínima intención de entregar las pistolas. Doy luz verde a todas y cada una de sus listas, ¡a 254!, les abro de par en par las puertas para que sigan campando a sus anchas y con dinero público, homenajeando a los verdugos asesinos e insultando a sus víctimas, obteniendo rédito político tras los crímenes ni siquiera repudiados ni condenados, sino entendidos como heroica lucha. Legalizo a ETA.

Eso es lo hecho, el acto perpetrado y bendecido. Y lo ha realizado así, arteramente, para intentar que nos lo traguemos, para minimizar en lo posible sus responsabilidades, para aparentar que estaban en contra, para aminorar los daños de la indignación de las gentes. Haciendo como que se lava, este Pilatos ZP, una manos que en realidad se está frotando.

Dije hace mucho tiempo y he repetido en todos los artículos e intervenciones de radio y tv : la prueba del nueve es la presencia o no de ETA en las instituciones . Si está finalmente no habría duda: este sería un Gobierno indigno. Y quería creer que no sería así, hasta el último momento. Siempre quise confiar aún contra lo que me dictaban los indicios, la razón y los antecedentes, en su voluntad y tras su pésima experiencia con el malhadado Proceso de Paz. Pero al final se ha consumado. Y yo ahora lo reitero y lo afirmo: Este es un gobierno indigno que ha legalizado a ETA, escondiendo cobardemente la mano tras sus magistrados de oficio y nos la ha metido otra vez en los Ayuntamientos.

La gran patraña
Editorial www.gaceta.es 7 Mayo 2011

El TC ha demostrado no ser garante de los ciudadanos, sino de los etarras.

Desde hace un mes sabemos que el peor presidente de la democracia se va; desde ayer sabemos que deja una herencia envenenada: el ultraje a las casi mil víctimas del terrorismo y el atropello al Estado de derecho, al haber colado a los proetarras en las elecciones del 22 de mayo. Ese es el regalo con el que se despide. Si grave es el erial en el que ha convertido Zapatero la economía española, con la cifra dramática de los 5 millones de parados, mayor aún es el daño desde el punto de vista moral y de los principios democráticos que supone poner alfombra roja a los monosabios del terror para que accedan a los ayuntamientos (pueden obtener 60 alcaldes y 800 concejales) y sobre todo para que accedan al dinero (pueden lograr 400 millones de euros). La certeza, confirmada por el fallo del Tribunal Constitucional gracias a los jueces próximos al PSOE, de que esta cesión forma parte de una hoja de ruta perfectamente trazada hasta en sus menores detalles lleva a extraer una consecuencia demoledora para una democracia: la violencia es rentable; la presión de los cómplices del crimen es eficaz.

Basta repasar ese guión, esbozado por el PSOE antes incluso de llegar Zapatero al Gobierno, cuando comenzaron los primeros tanteos con ETA, y sus principales hitos: la tregua-trampa, el chivatazo del Faisán, las sagas/fugas de etarras perfectamente localizados, como Josu Ternera, De Juana Chaos y ahora Troitiño, la excarcelación de un hijo tan solícito como Usabiaga, el alto el fuego de ETA y finalmente la presión de los batasunos para llegar a las instituciones, como moneda de cambio con el zapaterismo. Especialmente ignominioso ha sido el papel jugado por el Tribunal Constitucional, prestándose a blanquear a los proetarras, en contra de contundentes y coincidentes criterios tanto policiales (Guardia Civil), como judiciales (Abogacía del Estado, Fiscalía) y sobre todo, en contra de un Tribunal Supremo, que impugnó a Bildu, y que ayer no ocultaba su indignación ante el fallo del TC. Los reproches formulados desde el Supremo, tal como publica hoy LA GACETA, no dejan lugar a dudas: califican de gravísimo que “un órgano político desacredite al Alto Tribunal”; dicen que su presidente, Pascual Sala, se ha retratado, y dan a entender que esta decisión del Constitucional es un disparo en la línea de flotación de la división de poderes. Esa misma idea la hemos sostenido en este medio reiteradas veces; pero que sean ahora fuentes del propio Tribunal Supremo quienes mencionen el enterramiento de Montesquieu, indica la gravedad del caso. Lo cual lleva a plantearse qué sentido tiene mantener a un órgano que se supone garante de la Constitución pero que, en la práctica, parece ser más bien garante de los proetarras. Como subrayábamos recientemente en estas mismas páginas, el Constitucional acumula un historial de sonoros atropellos contra el derecho (desde la cacicada de Rumasa hasta el espectáculo de partidismo que dio con el Estatut). Pero el blanqueamiento de Bildu, cediendo a las presiones del Gobierno, es la gota que colma el vaso.

Todos los ciudadanos españoles hemos sido agraviados por una decisión que implica cargarse uno de los principios sobre los que se asienta el Estado de derecho. Pero los grandes agraviados son, especialmente, las víctimas del terrorismo, que han convocado una manifestación para el 14 de mayo. Como decía ayer Ángeles Pedraza, presidenta de la AVT, “el Gobierno ha querido que (los filoetarras) estén”. Es lógico que se sientan estafados por el Gobierno y las instituciones, e incluso utilizados como moneda de cambio para el más repugnante de los trueques. Tanto la hoja de ruta que queda ahora al descubierto, con el objetivo logrado por los proetarras, como el comportamiento del Constitucional, les puede llevar a extraer una demoledora conclusión: que, en España, la ley de la fuerza termina imponiéndose a la fuerza de la ley.

Ante semejante ultraje, el PP debe hace explícita la ruptura de los pactos que mantiene con el PSE, si no quiere hacerse tonto útil –o, mejor dicho, inútil– de la legitimación de los proetarras. Debe salir de la ambigüedad y llamar al pan pan sin ambages. ¿A qué espera para romper después de lo que Mayor Oreja ha calificado como prueba del nueve: la presencia de Bildu en las instituciones?

Nada se puede esperar ya del cinismo de un Gobierno que ha tratado de engañar al electorado con un doble juego: cumplir, por un lado, el guión de la negociación con las presiones sobre el TC; y guardar las apariencias, por otro, al presentar los informes de la Abogacía y la Fiscalía que demuestran que ETA y Bildu son los mismos perros con distintos collares. Nada se puede esperar del cinismo de un ministro como Rubalcaba, que ayer garantizaba que el “Gobierno va a seguir aplicando la ley” y presumía de escrupuloso demócrata, diciendo que acataba la sentencia del TC: “Respetar el Estado de derecho significa respetarlo siempre”. ¡Y lo dice él! ¡El ministro del chivatazo del Faisán! Pero el PP aún está tiempo de fijar con claridad su postura, denunciar la mascarada del Gobierno y sus aliados filoetarras y apoyar a los grandes perdedores de esta afrentosa patraña: las víctimas.

Bildu y la anomalía del TC
Editorial La Razón 7 Mayo 2011

Basta con observar las reacciones de los proetarras de Bildu y las de las víctimas del terrorismo y las de los españoles de bien para hacer un juicio exacto de lo que ha supuesto el fallo del Tribunal Constitucional que dio luz verde a las candidaturas de la franquicia de Batasuna. Unos, entonando el «Eusko gudariak» con el puño en alto; los otros, con desolación, rabia y lágrimas. El escenario ha cambiado. Nunca el voto de seis personas pudo perjudicar tanto.

Se hace patente que, en la lucha contra ETA, la banda va ahora por delante y que el Estado de Derecho presenta un rictus de derrota, de frustración e impotencia en unos momentos en los que los terroristas se encontraban más cerca que nunca de su fin. Los duros reproches de las víctimas son comprensibles en un colectivo ejemplar que sufre como ningún otro estos reveses.

Los magistrados que enmendaron la plana al Tribunal Supremo para devolver al brazo político de ETA a las instituciones han causado un terrible daño a la convivencia en defensa de no sabemos qué intereses, que, desde luego, no han sido los de la Justicia ni la Constitución. Habrá tiempo para analizar los fundamentos de la resolución de los seis magistrados que avalaron a Bildu, aunque lo evidente es que no sólo han despreciado el cúmulo de pruebas presentadas, incluidas las actas de ETA con las reuniones con EA en las que se establecieron los cimientos de Bildu–así como el trabajo de meses de la Guardia Civil y la Policía– sino que han desautorizado la labor del Supremo en una actuación sin precedentes en las democracias maduras.

La colisión institucional entre el máximo órgano jurisdiccional y el garante de los derechos fundamentales proclamados en la Carta Magna no es nueva y obliga a adoptar decisiones políticas. El Tribunal Constitucional es una institución desprestigiada que exige una reforma que acote mucho más sus competencias y lo libere del sometimiento a otros poderes del Estado.

Su funcionamiento no se atiene al previsto por el texto constitucional. Es un órgano politizado que se comporta como un tribunal de última instancia que casa los fallos del Supremo, lo que resulta una anomalía democrática agravada por la elección partidista de sus miembros.

El PP exigió ayer vigilar a Bildu para evitar, si es posible, que ocupe sus escaños. La Ley de Partidos y la Electoral permiten actuar en cualquier momento, aunque el mal ya está hecho. En todo caso, el Pacto Antiterrorista y el Pacto en el País Vasco deben ser preservados porque nada satisfaría más a los nacionalistas y a los proetarras que el fracaso de la alianza constitucionalista.

La inmensa mayoría de españoles se siente humillada y burlada porque confió en que los primeros servidores del Estado de Derecho impedirían que los batasunos se salieran con la suya. No ha sido así, pero no conviene tampoco desandar el camino recorrido de la unidad porque nada satisfaría más a los etarras. Es evidente que con el regreso de ETA a las instituciones se tira por la borda muchos años de combate contra el terrorismo y se da satisfacción a su brazo político. Pero existen leyes e instrumentos para enmendar el error y a ellos hay que recurrir.

Sí, sí, sí
Humildad, debilidad… ante todas las reflexiones de la Organización (ETA) expresan su acuerdo con un sí, sí, sí
IGNACIO CAMACHO ABC 7 Mayo 2011

EN febrero de 2009, según la Guardia Civil, representantes de Eusko Alkartasuna y ETA se reunieron durante cuatro horas en un restaurante a petición del partido de Carlos Garaicoechea. La pasión grafómana de los etarras, que suelen documentar todos sus encuentros, habría llevado a los terroristas a dejar por escrito un resumen de la cita, que un año más tarde aparecerá entre los papeles incautados en una operación policial contra varios abogados de la llamada izquierda abertzale. El informe elaborado por la Benemérita sobre dicho contacto fue presentado por la Fiscalía al Tribunal Constitucional como prueba de las conexiones de EA con ETA en el curso del procedimiento sobre la ilegalización de Bildu.

La detallada síntesis de los etarras deja poco lugar a la duda sobre la sumisión de los independistas legales al criterio de la banda. «Hosto (EA) se expresa bastante cabizbajo. Dejando totalmente en manos del representante de la Organización (ETA) la iniciativa de la reunión… Ante todas las reflexiones y la lectura de la Organización, expresan su acuerdo con un “sí, sí, sí”. Humildad, debilidad y falta de determinación». Y luego, en otro párrafo: «Hosto no interpela a la Organización en ningún momento ni hace ningún tipo de petición solicitando una tregua… a pesar de haber un ambiente sosegado y tranquilo, la única razón de no pedir eso… es no tener valor… teniendo en cuenta que para hablar de las acciones (atentados) utilizaban eufemismos como “cosas que pasan” y similares». El documento de la Guardia Civil establece que en la reunión —desmentida el viernes por la dirección de EA— fueron tratados «asuntos centrales como la acumulación de fuerzas como estrategia conjunta de ambas organizaciones», plasmada posteriormente en el documento Lortu-Arte.

Esta alianza estratégica es la que va a permitir a los candidatos batasunos volver a acceder a las instituciones locales y forales vascas el día 22 de mayo a través de la marca Bildu. Así lo ha decidido el pleno del Tribunal Constitucional por mayoría de 6 a 5. El fallo —en su más prístino doble sentido— del TC prioriza el derecho a la elegibilidad de los miembros de los dos partidos legales —EA (Hosto) y Alternatiba— que forman parte de la coalición, desestima como hechos no contrastados las pruebas aportadas por la Fiscalía y las fuerzas de seguridad y establece que «no ha quedado acreditada trama o estrategia fraudulenta alguna».

El Tribunal Constitucional español no es un órgano estrictamente judicial, sino de naturaleza mixta jurídico-política. Su configuración y funciones vienen definidos en la Carta Magna en un Título distinto —el Noveno— del Poder Judicial —Título Sexto—. Los seis magistrados que se pronunciaron a favor de permitir las candidaturas de Bildu fueron elegidos a propuesta del PSOE. Los hechos son sagrados, decía el periodista británico C.P. Scott, y las opiniones libres. «Cosas que pasan»…

Las credenciales políticas de ETA
Editoriales ABC 7 Mayo 2011

LO peor de la sentencia del Tribunal Constitucional está por venir. Es evidente que Bildu podrá concurrir a las elecciones el 22 de mayo, pero también importa conocer los argumentos en los que ha basado su decisión el TC para saber qué margen de vida útil le queda a la ley de Partidos Políticos. Lo cierto es que el Constitucional ha puesto tan alto el listón de la prueba que esta ley se ha vuelto, de hecho, inaplicable para ilegalizar partidos o anular candidaturas. El blindaje constitucional que ha recibido Bildu descarta cualquier reintento a corto y medio plazo de obtener la expulsión de las candidaturas o de los concejales y diputados forales de Bildu. Sí son más previsibles las consecuencias políticas del fallo constitucional. Por lo pronto, ETA tiene legitimada su interlocución política. Si los representantes electos de Bildu no están al servicio de ETA, será lícito que cualquier partido, incluido el PSOE, dialogue, negocie y pacte con ellos. El lavado de conciencia está garantizado con esta sentencia. En buena medida, esta es la situación que quiso consolidar el entonces juez Garzón con el auto de 2007, que permitía a la «izquierda abertzale» actuar políticamente de forma impune en las mesas de diálogo con el PSOE durante la negociación con ETA. El PNV, por su parte, vuelve a tener un aliado con el que formar mayorías y neutralizar el cambio impulsado en el País Vasco en los últimos años, situación a la que llega después de, como reconoció ayer Urkullu, hacer cosas «que no se pueden contar» para que Bildu entre en escena.

La estrategia legal de la banda ha funcionado. Primero lanza Sortu como señuelo, con el que rompe la unidad de la sala del 61, y luego remata la discordia con Bildu, que suma a la quiebra del Supremo la del TC. Además, la descalificación de las pruebas presentadas contra Bildu también deja en la incertidumbre la lucha policial contra el frente político de ETA, porque es difícil saber qué otro tipo de pruebas, además de las confesiones de parte hechas por la propia ETA, hacen falta para demostrar lo que dijo Rubalcaba, es decir, que Bildu está en la estrategia de ETA.

La situación política en el País Vasco y Navarra va a variar sustancialmente porque Bildu, a diferencia de ANV, tiene legalizadas todas sus candidaturas. Su presencia institucional va a ser mucho más amplia que la que tenía la izquierda abertzaleen esta legislatura. E igual de rentable, porque se asegura el control y manejo de 1.200 millones de euros en estos cuatro años. Todo ello supondrá la probable existencia de mayorías nacionalistas en muchos ayuntamientos y, quizás, en alguna diputación foral. Es decir, los fundamentos de una nueva edición del pacto de Estella.

El ámbito político del TC
El «ámbito jurídico» termina en el Supremo.El del Constitucionales un ámbito político
MANUEL MARTÍN FERRAND ABC 7 Mayo 2011

EL DRAE le llama respeto a la veneración, al acatamiento, que se hace a alguien. En ese sentido cabe decir lo que todos dicen al hilo de la decisión del Tribunal Constitucional en la que se le enmienda la plana al Supremo a propósito del vidrioso caso Bildu. Si nos atenemos a la definición de respeto que da en su diccionario Julio Casares —«Justa apreciación de las excelencias morales de una persona y acatamiento que por tal causa se le hace»— es más difícil respetar al TC que preside Pascual Sala, un notable magistrado presente en todas las salsas judiciales del socialismo español desde los ya lejanos días en que Felipe González acabó con la separación de los poderes del Estado y Alfonso Guerra pudo anunciar, con precisión científica, la muerte de Montesquieu, barón de Secondat; la enfermedad de partida de nuestra democracia que el PP debiera proponerse sanar.

Lo que para el Supremo era este pasado lunes una estrategia diseñada por ETA para concurrir a las elecciones en las municipales del País Vasco y en las municipales y autonómicas de Navarra, no lo era ayer para el Constitucional. Los grandes servidores del Gobierno de Zapatero, siempre zigzagueante en estos difíciles asuntos, se han apresurado a proclamar que el dilema que presentaba la inquietante coalición de Eusko Alkartasuna, Alternatiba y un puñado de «independientes» de clara procedencia abertzale se ha resuelto en el ámbito jurídico. No es así. El «ámbito jurídico» termina en el Supremo. El del Constitucional es un ámbito político como demuestran su raíz fundacional, la provisión de sus miembros y las sentencias que, desde la de Rumasa, vienen sorprendiéndonos y debilitando la confianza constitucional de muchos ciudadanos que, dado el cuadro institucional español, consideramos ese TC como algo innecesario. Superfluo.

Si, como el TC nos enseña con su ejemplo, nos instalamos en la presunción, es muy posible que si el pasado mes de enero, cuando después de la crisis marcada en la institución por su polémica sentencia sobre el Estatuto de Cataluña, Pascual Sala y Manuel Aragón —ambos igualmente progresistas— se disputaban la presidencia del TC hubiera resultado elegido el segundo en vez del primero, el equilibrio hubiera sido ahora otro bien distinto. En materia de tribunales, sean del rango que fueren, lo importante no es la clasificación política de quienes los integran. Eso no necesariamente imprime carácter. Lo que marca a los integrantes de un tribunal es su nivel de independencia. Y lo que son las cosas, el progresista Aragón, entonces, defendió la idea de España como Nación y ahora ha votado con los conservadores.

Bildu: una indignidad constitucional
El fallo no declara que sean falsos los hechos probados ni que en su determinación se hallan vulnerado los derechos a un proceso justo
carlos ruiz miguel ABC Galicia 7 Mayo 2011

LA Constitución Española (CE), malherida con el proceso sobre el nuevo Estatuto catalán de 2006, quizá ha recibido el tiro de gracia con la sentencia sobre «Bildu», la última marca electoral de ETA.

Como ha dicho un comentarista, gracias al Tribunal Constitucional (TC), ETA tiene en una mano la pistola y en la otra la papeleta. Aunque, en honor a la verdad, el TC sólo ha sido el brazo ejecutor de la voluntad del presidente Rodríguez y un PSOE que sigue entregado a su servicio.

Me baso para hacer esta grave afirmación en varios titulares de prensa del jueves que no han merecido, pese a su extrema gravedad, ningún desmentido, ni del TC, ni del Gobierno, ni del PSOE: «El Gobierno analizó el futuro de Bildu con miembros del Constitucional», «El Gobierno quiere salvar algunas listas», «El PSOE sugiere al PNV que el Constitucional legalizará Bildu».

Se podía adivinar lo que se avecinaba leyendo el editorial del jueves del periódico faro del «progresismo», donde decía que «Cualquiera que sea la decisión que adopte hoy el TC… será legítima».

Pues no: si esto fuera así podríamos decir que en España se acabó el Estado de Derecho. El TC, como cualquier otro órgano constitucional en un Estado de Derecho, no puede hacer lo que le dé la gana, sino lo que el Derecho le permite. Y por eso mismo, no es «legítima» cualquier decisión.

La tarea de los tribunales ordinarios se articula en dos fases: primero hay que establecer los «hechos» y luego hay que aplicarles el «Derecho». Es lo que hizo el Tribunal Supremo (TS) en el caso «Bildu»: primero determinó si, de hecho, las candidaturas presentadas por «Bildu» están sometidas a ETA. Y, una vez determinado como hecho probado que eso es así, se les aplicó el Derecho que establece (¿establecía?) que quien tenga en una mano una pistola no puede tener la urna en la otra.

La sentencia del TS se recurrió en amparo ante el TC, que en su fallo (lo único que se conoce cuando escribo esto) anula la sentencia del TS por vulnerar el derecho «a acceder a los cargos públicos en condiciones de igualdad» (artículo 23.2 CE). Ahora bien, el fallo no declara que sean falsos los hechos declarados probados por el TS ni que en su determinación se hallan vulnerado los derechos a un proceso justo (artículo 24 CE). Si esto es así, el TC ha sentenciado que ETA puede participar en las elecciones. Así de claro.

El clásico de Rubalcaba
Las evidencias, certezas y pruebas que conectan a los de la capucha con los de la urna, no han servido para nada
TOMÁS CUESTA ABC 7 Mayo 2011

LA precampaña en España es un clásico en el que la pegada de carteles se ha convertido en un rito judicial mediante el cual las candidaturas de ETA son blanqueadas al filo de las campanadas. Doblan a muerto, tañidos negros y que corra el «kalimotxo». Para solaz de la grada proetarra, aquí sí ha habido patadas, entradas alevosas, agarrones y desgarrones, trampas, juego subterráneo y tensión en los banquillos. Y al final, el equipo arbitral, los jueces de línea y los del Constitucional que miran para otro lado; penalti a favor de Bildu. Hace cuatro años, otros jueces y los mismos jueces dejaron al equipo de ETA con la mitad de las listas sobre el campo. Este año, la noticia del clásico ha sido que todo vale. Ni una triste alineación ha quedado excluida de la gran «fiesta de la democracia». Y los últimos en enterarse, como siempre, han sido los probos ciudadanos. O sea, que cornudos como siempre y, también como siempre, chasqueados.

Toda la documentación elaborada por las Fuerzas de Seguridad del Estado, las actas de las reuniones entre los terroristas y sus mandados políticos, las evidencias, certezas y pruebas que conectan a los de la capucha con los de la urna, no han servido para nada, salvo que el objetivo fuera engordar la sensación de impunidad de la jauría etarra y ofrecerle, además, una satisfacción suplementaria a costa de reírse de las instituciones y repartir collejas a la «txakurrada». Rubalcaba tendría que dimitir-ja-ja (ojo al chiste, que es de plata) por prurito profesional y porque ni como traidorzuelo alcanza a dar la talla. Sin poner el acento en quisicosas menores (la moral, la decencia, la dignidad, la ética; el compromiso contraído con los vivos y el contrato de sangre con los asesinados), es reo de lesa incapacidad —formal y técnica— a la hora de poner coto a una siniestra martingala. En esas condiciones, cada minuto que continúe en el Gobierno es un ítem que corrobora las sospechas de que el fallo del Constitucional ha sido un petardazo. Si a la Guardia Civil, a la Policía Nacional, al CNI y al ministro del ramo no les cabía, ni les cabe, la más mínima duda de que Bildu es la ganzúa con que los taliboinas van a descerrajar los plenos y las cajas, el fracaso del vicepresidente resulta tan palmario que sólo le queda una salida: la de emergencia y cuanto antes. ¿Cuánto antes? Ja, ja. La carca-ja-ja-da inacabable.

En cuanto a esa notilla insulsa que ha expedido el PP atribuyendo el desafuero a una «exigua mayoría» de leguleyos descarriados parece una intentona de convertir el clásico en un penoso derbi a orillas del Manzanares. «Jugamos como nunca, perdimos como siempre». Vamos, que si el PNV hubiese cumplido su bravata de embestir contra la tramitación presupuestaria, ahí estaban Rajoy y sus mariachis para echar un capote al fugitivo en vez de los pies por alto. Una «exigua mayoría», qué alivio, qué descanso. «El día que la mataron, Lupita estaba de suerte. De seis tiros que la hirieron, no más tres eran de muerte». Corridos de vergüenza, se impone el corrido clásico. ¡Vengan clásicos!

Vayan pasando
TONIA ETXARRI El Correo 7 Mayo 2011

Les costará reconocerlo. Pero quienes sostenían en los gobiernos socialistas, en Madrid y Vitoria, que «de aquí a mayo no da tiempo a verificar» la reconversión forzosa de la nueva Batasuna, se han quedado más solos que la una. No son muchos, la verdad. Pero se trata de destacados ministros y consejeros que prefieren concentrarse ahora en recordar que la reforma de la ley electoral permitirá corregir desmanes si los electos de Bildu utilizan las instituciones para justificar el terrorismo. Es el consuelo del perdedor . Pero no tienen otro.

Quienes mantenían que la nueva izquierda abertzale, a pesar de presentarse empotrados entre EA y Alternatiba, debía ganarse la credibilidad política que no tenía, ni siquiera se han esforzado en igualar el empeño que pusieron los nacionalistas con el Supremo para diseccionar los pronunciamientos discrepantes en el alto tribunal, como si los votos minoritarios hubiesen tenido el mismo valor que la sentencia. Ahora, el Constitucional ha abierto las puertas a Bildu con una mayoría más ajustada que la registrada en el Supremo cuando le impidió el paso y nadie emplea ya sus energías en hablar de los votos minoritarios de los magistrados discrepantes. ¡Almas de cántaro! Después de estas semanas de intensa injerencia política sobre los magistrados, los partidos políticos buscan su recolocación. Especialmente los nacionalistas. El PP ha dicho lo previsible. Que la vuelta de Batasuna le parece «un paso atrás». Y desde el caserío vasco, Basagoiti resalta la dificultad de hacer política en Euskadi con la nueva Batasuna en las instituciones sin que ETA haya desaparecido. Mucho más duro UPyD, anunciando la retirada simbólica de su apoyo al Gobierno de Patxi López, haciéndose eco de la indignación de las víctimas del terrorismo, teniendo en cuenta que en sus listas va la madre y la viuda de Joseba Pagazaurtundúa y Rubén Mugica. Nada menos. Los socialistas, hablando ahora del tiempo de esperanza, contradiciendo mensajes de los suyos hace tan solo quince dias.

Pero el PNV empieza a sentir cierto vértigo electoral. Con los sondeos en la mano, teme que Bildu pueda despojarles del poder foral en Guipuzcoa. Y si hace una semana Urkullu se erigía en valedor de la nueva Batasuna, ahora ya va advirtiendo del riesgo de engaño de esta formación si no condenara un atentado. ¿Pero en qué quedamos? ¿No estábamos en una situación de tregua de ETA?

Ha empezado la campaña en Euskadi con la recuperación de situaciones anteriores. Porque, con la excepción del Parlamento vasco y el europeo, Batasuna siempre estuvo ahí. Ahora ha vuelto por la puerta grande. Sin importar los informes policiales, sin tener en cuenta las declaraciones de Otegi en la cárcel hablando de los «nuestros» al referirse a candidatos de Bildu. Sin importar los hechos probados en el Supremo. Solo importa lo que ha decidido el Tribunal Constitucional sobre una formación que desprecia la Constitución. Euskadi ha cambiado menos de lo que muchos creyeron cuando llegó Patxi López a Ajuria Enea.

Pena y vergüenza
Irene VILLA La Razón 7 Mayo 2011

Pena y vergüenza es lo que sentimos la mayoría de los españoles al conocer que proetarras podrán gobernar y atesorar financiación que garantice la subsistencia de ETA y su maléfica y sanguinaria trayectoria. Mientras Estados Unidos no olvida y ajusticia a quien provocó dolor y derramó sangre, aquí unos jueces traicionan a las víctimas del terrorismo y a toda la sociedad española, poniendo además en entredicho la independencia del poder judicial y el dictamen del Tribunal Supremo.

Lo triste es que lo sabíamos. Era parte de ese hoja de ruta que hoy se corrobora. No queríamos creer que nuestros asesinos hubieran pactado condiciones con nuestros gobernantes, pero la prueba de fuego confirma lo que ciertas personas, tachadas de paranoicas, sabían. Esos, a quienes muchos desoyeron, dijeron además que la fuga de un asesino, a seis años de cumplir su condena, tampoco es casual.

Nadie puede quitarnos hoy el profundo sentimiento de tristeza y de sentirnos traicionados. De nuevo ETA se proclama vencedora, que con razón veía abierta una «nueva era» para el País Vasco... Ya nos advirtió de que «el camino será largo, duro y difícil», parafraseando a Zapatero, quien sigue intentando convencernos de que estamos en el camino del fin de ETA, pero sin darnos una mínima garantía, mientras que a ETA, que afirma con fe y contundencia que es el principio de su proyecto, sí que osa dársela.

El Tribunal Constitucional será responsable
Eduardo Arroyo www.elsemanaldigital.com 7 Mayo 2011

No existe tal "conflicto vasco" más que en la medida en que ellos lo provocan.

Alguien debería explicar a los señores del TC que sobre el derecho a presentarse a las elecciones está el derecho de la nación española a existir y el derecho a la dignidad.

Por alguna razón del destino o por simple casualidad o vaya usted a saber por qué, tengo dos atentados terroristas en la familia. El primero de ellos tuvo lugar hace mucho, en 1979. Los "camaradas" del GRAPO, esos que el servicio de propaganda de la serie televisiva Cuéntame describe como "de extrema-derecha", consideraron revolucionariamente necesario volar la cafetería California 47. Hubo nueve muertos y varias docenas de heridos, todos ellos sacrificados en el altar de Karl Marx y sus chicos.

Años más tarde, en 2001, en la calle Badajoz de Madrid, otros "camaradas", esta vez de ETA, volaron un coche de un magistrado con sus tres ocupantes y asesinaron a un conductor de autobuses que fue quemado vivo. En el primer caso dos familiares cercanos se contaron entre los heridos, uno de ellos muy grave; en el segundo caso, el coche de mi hermana quedó literalmente incinerado y ella salvó la vida por poco. Lógicamente, los "camaradas" de ETA no le ahorraron presenciar en directo eso que ellos denominan "el conflicto vasco": el pánico generalizado, los gritos de los heridos, la destrucción de las vidas de gentes que solo iban a trabajar o a la compra, etc.

La sangre le hierve a uno cuando piensa en los motivos que llevan a semejante cuadrilla de subnormales a cercenar las vidas de gente corriente. Cuando uno examina sus arengas, sus ritos, sus motivos y sus razones, no puede dejar por menos de pensar hasta que punto sus mentes se han escindido de cualquier racionalidad. Así, no existe tal "conflicto vasco" más que en la medida en que ellos lo provocan, del mismo modo que no existe una "nación" vasca "ocupada" más allá de la medida en que ellos quieren creerlo.

Si fuera por su calado intelectual, es fácil comprobar cómo la historia del nacionalismo vasco está plagada de psicópatas y de mediocres, del mismo modo que se hace obvia la cretinez altiva de un Otegui o la idiotez arrogante de esa colección de bobos que comparecen ante las cámaras con una solemnidad que solo puede dar la peor de las tonterías: la que nace de la ignorancia. Toda esta tropa no debería ser tomada en serio si no fuera por el hecho de que han puesto bombas, ametrallado, acosado y extorsionado a toda una sociedad durante cuarenta años. Su delirio, además, es contagioso de manera inversamente proporcional al cociente intelectual de los contagiados y así, nuevos mamarrachos se ven legitimados para el asesinato, al extorsión o el acoso, en nombre de un imaginario que se autojustifica.

Pero si esto es así, ¿cómo es que tanto necio ha sido capaz de poner en jaque a un Estado por tanto tiempo? Muy sencillo. La razón está no en su fortaleza sino en nuestra debilidad. Más específicamente, en el parentesco ideológico entre los "abertzales" y quienes ejercen la hegemonía cultural y social. Esa, y no otra, es la razón de que a la izquierda "arbertzale" se le haya exigido solo que "condene la violencia". Entretanto, hemos asistido a la liberación de asesinos en serie –como Troitiño o De Juana-, a la financiación de tanto majadero con fondos públicos y a la concurrencia electoral, elección tras elección, de una fuerza que busca extender su chaladura y acabar con la nación misma.

Sorprendentemente, con el cinismo que da el vivir fuera de la realidad, no han perdido la más mínima oportunidad para quejarse de una "represión" que, en realidad, ha sido más bien de chirigota y que, en muchos casos, ha dejado hacer. ETA, "Bildu" y toda la "izquierda abertzale" saben de sobra que enfrente no tienen un enemigo en condiciones. Ahora, pese a los informes policiales que aseguran que "Bildu" es el plan "B" de ETA, nuestro "Tribunal Constitucional" ha "garantizado" el "derecho" a otra estrategia de quienes han extorsionado, amenazado y asesinado durante cuarenta años para que con nuestros impuestos –los míos y los suyos- la marginalidad progresiva de la "lucha armada" tenga una salida institucional.

Sé que en el día después de tan trascendental noticia, un montón de bobalicones de apariencia respetable dirán que ellos "acatan pero no comparten" la sentencia y que "eso es el Estado de Derecho". Pues bien, por lo que a mi respecta, yo, por supuesto, ni comparto la sentencia y ni quisiera, en la medida que pueda, acatarla. Me resulta imposible plegarme a semejante engendro con un mínimo de decencia moral. Ocurre que las constituciones y los tribunales constitucionales se hacen para las naciones y no al revés.

Alguien debería explicar a los señores del "Tribunal Constitucional" que sobre el derecho a presentarse a las elecciones está el derecho de la nación española a existir y el derecho a la dignidad de todos aquellos que sufrieron los desmanes de los botarates armados. Desde el momento en que nuestro "Tribunal Constitucional" obvia esto considero que no representa los intereses de la nación española y tampoco los de su pueblo. Por eso no me merecen ningún respeto. Toda esta patraña de los "derechos" de "Bildu" puede embrollarse en toda la cháchara de leguleyos que se quiera, pero el caso es que cuando alguien sea acosado, cuando alguien sea asesinado o extorsionado o simplemente cuando la nación española se debilite un poco más, muchos españoles, entre los que me cuento, no dejarán de pensar que los "progresistas" miembros del sedicente "Tribunal Constitucional", los señores Luis Ortega, Pascual Sala, Pablo Pérez Tremps, Adela Asua, Eugeni Gay y Elisa Pérez Vera, tienen una parte de responsabilidad en lo que suceda.

Lo siento pero tendría que violentarme a mi mismo para verlo de otra manera y, personalmente, algún día me gustaría que se les pidiera cuentas por lo que han hecho. Ahítos de "Estado de Derecho" se olvidan de clarificar de qué y de quién es ese "derecho" del hablan, porque para muchos los derechos de los psicópatas asesinos están francamente sobrevalorados, quizás porque todos ellos son "de izquierdas" y "progresistas". Tengo fundadas sospechas de que si el calvario de dolor, muerte y miedo que ha sembrado la denominada "izquierda abertzle" se hubiera cometido en nombre de la nación española, los sempiternos guardianes del mencionado "Estado de Derecho" y del "progresismo" mundial se hubieran empleado a fondo con medidas harto contundentes y no hubieran intentado integrar a los asesinos en el sistema, que es lo que están haciendo.

Es ya palpable que varias generaciones de políticos han hecho posible el cenagal en el que nos encontramos. Hoy acaban de poner la guinda al pastel. Queda claro que el sistema político en el que nos hallamos inmersos ni sirve a los intereses de la nación y del pueblo ni representa otra cosa que a los intereses de quienes se lucran con cosas como la precariedad laboral y la degradación de los derechos sociales. Está claro que para ellos todo aquello que mina y socava el Estado-Nación –incluso una locura delirante como la "Euskadi socialista"- contribuye un poco a asegurar el estado de cosas del que se benefician. En la época de los "recortes" y de la "austeridad", lo único que no se recorta es todo aquello que contribuye a destruir un poco más a España.

Lo que nunca nadie hubiera sospechado es que semejante acto de traición al pueblo fuera perpetrado por parte del "Tribunal Constitucional". Que todo el mundo tome nota y obre en consecuencia.

ANÁLISIS:
Un triunfo del «aparato político»; por Jesús María ZULOAGA

El «aparato político» de ETA, que, junto con el llamado «militar», son los que mantienen una cierta operatividad, se ha apuntado un gran tanto.
Jesús María Zuloaga La Razón 7 Mayo 2011

En un momento en el que la banda se encontraba bajo mínimos, se le ha dado un balón de oxígeno. En el mundo del separatismo vasco de carácter radical y violento, todos saben quién ha llevado la batuta de este «proceso». Se mueren de risa, cuando leen que Batasuna ha impuesto sus tesis sobre las de los pistoleros. El asunto es de una extrema gravedad porque, pase lo que pase, a ETA ya se le ha pagado un precio político a cambio de un alto el fuego que puede romper cuando quiera, siempre después del 22 de mayo.

Los cabecillas del «aparato político», que trabajaban desde 2007 (al finalizar la anterior tregua) en el diseño de la gigantesca trampa que les ha permitido estar en las elecciones, han sabido jugar con las ambiciones políticas de algunos. Transmitieron, directa o indirectamente, da igual, que estaban cansados de la «lucha armada»; que lo querían dejar; que era el tiempo de las «vías pacíficas».

Para escenificar mejor la farsa, montaron un debate interno, en el que «perdieron» los pistoleros frente a los «otegis», «usabiagas», «rufinos» y demás «batasunos». Era la victoria de los «políticos» frente a los «militares». Y, a partir de ahí, se supone que con recta intención (porque si no...), dirigentes socialistas, miembros del Gobierno y analistas afines empezaron a repetir machaconamente que el final de ETA estaba cerca. No les faltaba razón si se hubiera mantenido la política antiterrorista en la que, bajo ningún concepto, cabían concesiones a la banda o su entramado.

Se ha hecho trabajar hasta la extenuación a las Fuerzas de Seguridad para que prepararan informes destinados a la Fiscalía y la Abogacía . El Tribunal Supremo dictó una resolución basada en esos datos. Parecía incuestionable, aunque el fantasma de la cesión asomara detrás de las togas. Que tengan cuidado los que han tomado la decisión de dejar pasar a Bildu, no vaya a ser, Dios no lo quiera, que alguien, en circunstancias dramáticas, les quiera echar a la espalda una carga que no es sólo suya.

¿Alguno de los que, del lado de la Constitución y las instituciones, han participado en todo este asunto se ha parado a pensar un minuto cuánto valen los debates internos, los supuestos «compromisos», buenas intenciones, o lo que sea, a partir del 22 de mayo, una vez que ETA haya consolidado su «Frente Institucional», con la elección de alcaldes, concejales y parlamentarios?.

Ese día comenzará la carrera electoral hacia las generales, en las que la banda y su entramado no tienen el más mínimo interés, salvo por el periodo que se abre para poder presionar al Gobierno. Los comicios autonómicos vascos, salvo que se adelanten, no se celebran hasta 2013 y los terroristas disponen de mucho tiempo, demasiado. Sus métodos, son conocidos.

Del entusiasmo a la decepción: al PP se la cuelan de nuevo
Federico Quevedo. El Confidencial 7 Mayo 2011

Cuando el pasado domingo el Tribunal Supremo impugnó las listas de Bildu impidiendo que esta coalición compartida por dos partidos legítimos y los proetarras pudiera presentarse a las elecciones del 22 de Mayo, haciendo bueno el lema de la manifestación de víctimas -#22MsinETA era la etiqueta en Twitter- y cumpliendo la letra de la Ley de Partidos y la Ley de Régimen Electoral General, todos aquellos que de verdad creemos en la democracia y en que ni los asesinos ni los amigos de los asesinos pueden estar presentes en las elecciones, respiramos aliviados. Pero fue solo un espejismo, porque en el fondo todos sabíamos lo que iba a pasar, que en el Tribunal Constitucional se iba a dar la vuelta a esta decisión del Supremo. Ya escribí el mismo jueves, antes de que se conociera la sentencia, sobre la deriva judicial que plantea este asunto y el papel del Constitucional, cuya imagen ha quedado seriamente dañada por este conflicto jurisdiccional con el Supremo, y su credibilidad ya no diré bajo mínimos, sino absolutamente laminada. La reforma del TC se vuelve urgente si España quiere recuperar la división de poderes como cimiento de la democracia, y el PP se verá obligado a acometer esa tarea si gana las elecciones, porque somos muchos los que se lo vamos a exigir por el bien de la salud del Estado de Derecho.

Y es que el PP ha quedado también muy ‘tocado’ por todo este asunto. Durante meses, sus dirigentes empeñaron su palabra en decir que la prueba del algodón de la verdadera voluntad del Gobierno respecto del final no negociado de ETA era si finalmente ETA se iba a presentar o no a las elecciones. Pues bien, ahí esta ETA, en las elecciones del 22 de Mayo a través de Bildu. Al PP le han engañado otra vez. Probablemente no podía ser de otra manera, yo al menos soy de los que piensan que en estas cosas es mejor pecar de cautos que de incautos y el PP lleva meses manifestando sus temores, pero en las últimas semanas, una vez que Sortu se había quedado fuera de juego –que ya veremos lo que ocurre en el futuro a la vista de esta decisión del TC que también tiene que dictaminar sobre la ilegalización de la nueva marca de Batasuna-, a los populares parecía haberles convencido la actitud del ministro Rubalcaba aparentemente muy contundente en el interés de impugnar las candidaturas de la coalición… ¿Aparentemente? Interrogo, porque hay datos que hacen pensar que esta vez pudiéramos estar ante una fractura en el Gobierno respecto de esta decisión, y que por eso el jueves, casi a última hora, la Policía hizo llegar al TC un documento absolutamente concluyente sobre las verdaderas intenciones de ETA y el acuerdo de la banda terrorista con EA, lo que motivó que al menos uno de los magistrados progresistas cambiara de opinión llegando a poner en peligro la intención de la izquierda española de ver de nuevo a los proetarras sentados en los sillones consistoriales.

Eso, y alguna llamada en los días previos del entorno de la vieja guardia socialista a destacados dirigentes del PP pidiéndoles casi por favor que no hicieran sangre con este asunto y, sobre todo, que mantuvieran viva la llama del pacto PSE-PP en Euskadi a pesar de los pesares, hace pensar que la posición en el PSOE no es monolítica, y que hay quien cree que este asunto le puede pasar factura electoral a los socialistas en la medida en que se está trasladando a la opinión pública la imagen de que la presencia de los proetarras en las elecciones es el fruto de un nuevo pacto con el Gobierno, o la consecuencia tardía del mal llamado proceso de paz. Y esos sectores del PSOE, que tienen poco que ver con lo que defienden el presidente del Gobierno y su candidata en las primarias –ahora o después de las elecciones, eso ya lo veremos-, Carme Chacón, estarían dispuestos a volver al entendimiento con el PP después de las elecciones generales en determinados asuntos de Estado, entre ellos este del terrorismo. Resumiendo, por si no me pillan: que a la luz de algunos datos interesantes empiezo a pensar que la voluntad de Rubalcaba para impugnar Bildu era cierta.

Es evidente que el Pacto Antiterrorista ha salido muy debilitado de esta situación, y que la desconfianza del PP hacia el Gobierno es absoluta

¿Qué debe hacer ahora el PP? Sin lugar a dudas manifestar –no cabe otra posibilidad- su acatamiento de la sentencia, pero al mismo tiempo su voluntad firme de evitar con las leyes en la mano la presencia de Bildu en las elecciones. Se puede hacer. Ayer el propio Rubalcaba recordó que esas candidaturas podrían volverse a impugnar durante la campaña electoral si se demuestra que están vinculadas a ETA, como todos sabemos que es así. Y el PP tiene en su mano el impulsar esas acciones. Y si, al final, ETA acaba consiguiendo representación en las alcaldías, cuando el PP llegue al poder también tendrá en su mano el iniciar el proceso de ilegalización y de impugnación que conlleva la retirada de las actas de concejales, tal y como prevé la Ley de Régimen Electoral General. Lo que haga falta con tal de evitar que los proetarras puedan estar mucho tiempo accediendo a financiación y, lo que es peor, a información. ¿Y el pacto? Es evidente que el Pacto Antiterrorista ha salido muy debilitado de esta situación, y que la desconfianza del PP hacia el Gobierno es absoluta, salvo que el propio Rubalcaba consiga tranquilizar los ánimos de los populares.

Y en el País Vasco el pacto debe seguir, por dos razones. La primera, que era la propia ETA la que buscaba en su estrategia la ruptura del mismo como parte de su victoria sobre la democracia y el Estado de Derecho. Y la segunda y más importante, porque todo lo que ha ocurrido no es más que un nuevo intento de Rodríguez Zapatero y los sectores más radicales del PSOE por volver a aislar al PP, en un intento por buscar la coincidencia con el PNV y CiU de cara a un posible gobierno de coalición con los socialistas si el PP no obtiene mayoría absoluta en las generales y necesitara a uno de esos dos partidos, o a los dos como le ocurrió a Aznar, para gobernar. Es decir, reeditar una especie de tripartito que dejara a Rajoy fuera de La Moncloa. La tercera razón tiene que ver con lo que se vive en el País Vasco, con el clima de mejora de la convivencia que se ha ido imponiendo desde que las elecciones le enseñaron la puerta de salida al nacionalismo. Aunque solo sea por eso, merece la pena seguirlo intentando. Dicho lo cual, el PP está obligado a denunciar este nuevo engaño, a poner al Gobierno entre la espada y la pared, y denunciar cada día de campaña que si ETA vuelve a poder presentarse a unas elecciones eso es gracias al Gobierno de Rodríguez Zapatero. Cada día de campaña, y no en declaraciones sin preguntas como hizo ayer Mariano Rajoy -#sinpreguntasnocobertura-, sino en ruedas de prensa valientes y en las que esa denuncia de este nuevo engaño no pase desapercibida.

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El PSOE está roto
José Antonio Zarzalejos. El Confidencial 7 Mayo 2011

Antes de entrar en la razones en las que se basa el titular de esta crónica tiene que constatarse que la sentencia del Constitucional, no sólo da vía libre a Bildu para competir el 22-M (sus gentes gritaban en Bilbao en la madrugada del viernes las mismas consignas sobre los presos de ETA que hemos oído durante años a todas las marcas y franquicias de la banda terrorista y entonaron su himno de guerra, el Eusko Gudariak), sino que causa lo que, a mi juicio, constituyen auténticos estragos. El más importante es que deja al Tribunal Supremo en evidencia, de tal manera que el vértice del poder judicial –con integrantes profesionales—queda malherido por el pronunciamiento de otro de naturaleza política.

Pero no sólo: la autorización del TC a Bildu quiebra en buena medida la validez de las encuestas que van a ser todavía más favorables al Partido Popular y abofetea a Alfredo Pérez Rubalcaba, pre candidato socialista a las generales, que ha sido uno de los pocos miembros del Gobierno que ha arriesgado a fondo en la impugnación de las listas de Bildu. Pues bien: ha fracasado, pese a su terminante afirmación de que la coalición era una ideación de la banda terrorista ETA y formaba parte de su estrategia.

Mientras, Zapatero estará tan feliz como supone la mayoría de los ciudadanos porque tanto él como otros ministros y dirigentes del PSOE querían, en realidad, que la izquierda abertzale estuviese en los comicios y mantener la relación con el PNV (“tranquilo, Iñigo” le dijo al presidente de los nacionalistas). Han ganado Zapatero-Eguiguren, que siguen entendiendo el terrorismo etarra y su entorno como una “anomalía” generada por el franquismo. Y sobre todo: con un TC ad hoc, Zapatero ha conseguido que la fórmula antiterrorista diseñada por el PP en 2002 –tan exitosa— no siga vigente y resulte sustituida por una concepción—usual en él— de banalidad histórica.

Zapatero y el postfranquismo
El político leonés ha propiciado que su partido –y por extensión, la política española— haya vivido en “un postfranquismo reactivo” en sagaz expresión del catedrático Emilio Lamo de Espinosa, que constata que “todo ello se ha enmarcado por un gobierno postmoderno y líquido, que ha triturado sus compromisos electorales para embarcarse en la más absoluta irrealidad.” Insiste Lamo de Espinosa que “buena parte de nuestros problemas derivan de que, contra lo que pueda parecer, no hemos conseguido desembarazarnos del franquismo (…) Es más, en alguna dimensión, esta segunda transición que se nos ofrece es más bien una anti-transición que nos retrotrae al mismo franquismo, aunque sea en negativo”.

Han ganado Zapatero-Eguiguren, que siguen entendiendo el terrorismo etarra como una anomalía generada por el franquismo.
El sociólogo enumera las generaciones que hemos ido liquidando –es decir, que Zapatero ha liquidado— como la de Felipe González y la de Aznar, y ello a manos de “nuevos líderes que eran casi niños durante la transición, que ignoran lo que fue el franquismo, que no comparten la memoria de la guerra civil y, sobre todo, dan por descontada la Constitución y la democracia y que tratan con desinterés (cuando no con menos precio) ese acervo colectivo que ha sido el duro aprendizaje de la modernidad.” Sobre este acertado diagnóstico no podía suceder sino lo que ha sucedido tanto en la sociedad española como en el seno del PSOE, que ha caído en un fuerte sectarismo.

Los problemas de Cataluña, Andalucía, Madrid y País Vasco
Vayamos a ejemplos concretos que respalden el aserto de esa ruptura emocional y de proyecto que hoy carcome el socialismo español. Puede empezarse por el PSC. Los socialistas catalanes no sólo han exigido que el presidente del Gobierno no aparezca durante la campaña, sino que ya han votado contra su propio partido en el Senado al apoyar que el Gobierno libre para Cataluña, y lo haga de inmediato, el fondo de competitividad. Los dirigentes catalanes del PSC, por otra parte, se han distanciado clamorosamente de militantes propios adheridos a la causa de Zapatero, como en el caso de Carmen Chacón, y han disentido de la acción de Gobierno en tema tan sensible como el de las demandas de impugnación de las candidaturas de Bildu, lo que en realidad al presidente no le importado en absoluto.

El debate en el seno del socialismo catalán –ambas almas, la catalanista y la españolista están profundamente decepcionadas con Zapatero— consiste ahora en si sus diputados en las generales, 25 en esta legislatura, integrados en el Grupo Parlamentario Socialista, se constituirán o no en la próxima como grupo autónomo para mejor visualizar que su acuerdo con el PSOE es federativo y no de integración. En los albores de la democracia, el PSC se perfiló con grupo propio y no sería imposible, sino todo lo contrario, que volviesen a comportarse como lo hicieron en el principio de los años ochenta. Entre el PSOE y el PSC hay una fisura de importante calibre, una desafección difícil de resolver y una desconfianza recíproca por el momento insuperable.

Si Cataluña aporta a las huestes parlamentarias del PSOE nada menos que 25 escaños, Andalucía le supera porque contribuye con 36 (de un total de 169 en la actual legislatura). También allí el PSOE está emocional y funcionalmente roto. La sustitución –torpe— de Manuel Chaves por José Antonio Griñán ha sido un fiasco completo. La disidencia encabezada por Luis Pizarro Medina, ex consejero de Gobernación y Justicia de la Junta, socialista histórico, hombre que domina el partido en Cádiz y que sólo reconoce a Chaves como “el único presidente”, plantea, junto con los graves casos de corrupción y los comportamientos nepotistas del ex presidente de la Junta, un panorama desolador para el socialismo andaluz.

Es público y notorio –aunque no siempre ampliamente reproducido en los medios— que las diversas facciones socialistas en Andalucía están a la greña, enfrentadas, hasta el punto de que, en simetría con Cataluña, por allí no aparecerá Chaves, muy poco Zapatero y mucho González y Guerra, auténticos referentes que el presidente del Gobierno no ha sabido suceder –mucho menos sustituir— en la comunidad-granero del PSOE.

En Madrid las cosas no están mejor. El estúpido enfrentamiento con Tomás Gómez, al que Zapatero quiso oponer inútilmente a Trinidad Jiménez en unas primarias bochornosas para el secretario general del PSOE, han dejado profunda huella de rencor y reservas mentales en el PSM, cuyas expectativas electorales ante Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón son deplorables. En los pasillos de la sede del socialismo madrileño se dice que nada hay más alejado que el zapaterismo de la aspiración izquierdista de la militancia del PSOE en la capital y en la comunidad. O como, irónicamente, se preguntaba un socialista capitalino de primera hora: “¿Es posible el socialismo con un secretario general del PSOE que dice la cursilada de que “el mundo no es de nadie, es del viento”? El 23 de mayo, en Madrid, saldrán navajas de sus fundas y correrá la sangre.

Banalidad y meras gestualidades
No puede eludirse tampoco el malestar de los socialistas vascos que se han sentido permanentemente ninguneados por su secretario general. Zapatero no sólo no conoce el País Vasco, sino que no ha facilitado a López y los suyos la gobernación de Euskadi, puenteándoles con el PNV y mostrándose identificado con el socialista más connotado con el fracasado “proceso de paz” y partidario de fórmulas de negociación y diálogo con ETA, Jesús Eguiguren. La sentencia del TC acerca al PSE y al PSOE más zapateril hacia una nueva entente con los nacionalistas, lo que en el fondo estaba deseando el Presidente del Gobierno. El inconsistente López se lo ha ganado a pulso.

La Fundación Ideas –que quiere ser el órgano de reflexión del zapaterismo socialista— no ha dado de sí lo que podían esperar algunos bajo la presidencia de Jesús Caldera. Pero es muy esclarecedor el trabajo publicado por la Fundación debido al filósofo Daniel Innerarity titulado “La renovación liberal de la socialdemocracia”. El académico observa a la izquierda pesimista y a la derecha exitosa y reclama el campo de las idea como el mejor de los terrenos para que aquella gane a esta: “La izquierda sólo puede ganar si hay un clima en el que las ideas jueguen un papel importante y es alto el nivel de exigencias que se dirigen a la política. Para la izquierda, que el espacio público tenga calidad democrática es un asunto crucial, en el que se juega su supervivencia”.

Muy cierto: Innerarity está denunciando –consciente o inconscientemente y desde la Fundación de Zapatero— las carencias esenciales y endógenas del zapaterismo en el que las ideas son banalidades y la calidad democrática se traduce en meras gestualidades. Y son esas insuficiencias las que han roto a un PSOE que necesitará un líder solvente y serio, tanto como España un presidente igualmente competente y riguroso. El reto consiste, no sólo en arreglar el país, sino también en recuperar la unidad y cohesión del PSOE para que contribuya a mejorar el sistema y no, como ahora, a deteriorarlo. Nadie sabe de dónde saldrá un líder de esas características, luego de que el Constitucional haya cavado la tumba del único socialista con hechuras, Pérez Rubalcaba. Por eso, si necesario era el vuelco electoral antes de la sentencia sobre Bildu, más lo es ahora. Y, sin duda, lo será: el barómetro del CIS del jueves no llegó a medir ni la EPA ni la sentencia del TC. O sea, que se ha quedado en papel mojado.


Lo peor de una histórica sentencia
Fernando önega La Voz 7 Mayo 2011

L o peor del Constitucional no es que haya permitido la entrada de camuflados de ETA en los ayuntamientos vascos y navarros y en el Parlamento Foral. Al fin y al cabo, las disidencias del Supremo ya mostraron que esta decisión, en cualquier sentido, era muy discutible. Repito, como hace días, que la sentencia puede tener justificación en los textos constitucionales: es difícil impedir que pueda ser elegido quien no tiene limitados sus derechos civiles. Por ello, esa sentencia podrá ser más o menos dolorosa (para este cronista lo es), pero es arriesgado sostener que daña la democracia. Lo que sí se puede afirmar es que el TC hizo una interpretación benévola, generosa, preñada de garantismo y profundamente ingenua de las garantías constitucionales.

Lo peor del Constitucional son otros detalles que debo enumerar, sin perjuicio de posteriores análisis:

1.- Abrió una puerta que ya no se puede cerrar, salvo muy serias, profundas y complejas reformas legales. A partir de su sentencia, nadie puede impedir que Bildu entre también en el Parlamento vasco.

2.- La votación se produjo de forma perniciosa, por bloques políticos, sin más excepciones que la de Manuel Aragón, que ya fue la oveja negra progresista en la votación del Estatuto de Cataluña. No es creíble una sentencia donde la razón jurídica es sustituida por la razón ideológica. Y menos, partidista.

3.- La sentencia nace con un pecado original: Rodríguez Zapatero hizo volver al PNV al redil del acuerdo con el anuncio más o menos explícito de esta sentencia. El presidente del Gobierno tiene la obligación de estar bien informado. Pero deja abierta la sospecha de que usó su influencia para inducir el voto del sector más próximo.

4.- Este tipo de dudas o sospechas vuelven a dar vida a la tesis de Mayor Oreja de que las negociaciones ETA-Gobierno siguen en secreto. Yo no lo creo, pero no puedo impedir que otras personas le den crédito a la vista de los acontecimientos. Y eso perjudica la fortaleza del Estado de derecho y, sintiéndolo mucho, sugieren que se ha cedido otra vez ante las exigencias de una banda terrorista.

5.- Tal como se ha llevado este asunto (por todos, Gobierno, oposición, tribunales y prensa), el resultado práctico es que Bildu tendrá bastante más representación que ANV en las corporaciones vascas y navarras. Sus argucias y la clarísima estrategia de buscar candidatos limpios han servido para engañar a los jueces. Solo el paso del tiempo dirá si esto es un retroceso en la lucha contra el terrorismo. De momento solo es una noticia desalentadora.

Y un deseo: que esto no sirva para enfrentar a la sociedad ni romper los acuerdos entre los socialistas y el PP. El mayor triunfo de ETA sería cargarse el pacto de Gobierno vasco, provocar un adelanto de elecciones y ser la fuerza decisiva en el Gobierno autónomo. Hasta ahí podíamos llegar.

Los magistrados ignoraron todos los informes sobre Bildu

En ellos se probaba que ETA está detrás de la coalición
L. R. La Razón 7 Mayo 2011

MADRID- Ni el informe de la Guardia Civil ni el de la Policía Nacional. Tampoco los de la Fiscalía y la Abogacía General del Estado. Ninguno de los informes presentados han servido de mucho. Los seis magistrados «progresistas» del Tribunal Constitucional hicieron caso omiso de las investigaciones que sugerían la ilegalización de Bildu y permitieron a la coalición concurrir a las elecciones municipales del 22 de mayo.

Policía Nacional
La Policía sostiene que dirigentes de Batasuna de primer nivel tomaron las riendas en la conformación de las listas de Bildu, entre las cuales, la formación ilegalizada buscó personas «no excesivamente significadas». Además, de los 3.945 candidatos considera que 1.014 presentan vinculaciones con partidos ilegalizados. Por último, en una de las conversaciones grabadas a un candidato de Bildu, éste tranquilizaba a su interlocutora: «en vez de Sortu es una coalición con EA», y añade tras incluir a Alternatiba: «...es para que algo sea legal».

Guardia Civil
Destaca en su informe la conexión entre la banda y el partido, gracias a una reunión, entre emisarios de EA y ETA, que fue del agrado de los pistoleros. En ella, «los de EA venían cabizbajos, humillados y a todas nuestras reflexiones contestaban sí, sí sí». Además. señala en el informe elevado al TC que los miembros de EA«no tuvieron valor para solicitar la tregua y, al hablar de atentados, decían que eran “cosas que pasan”», así como que «no nos pidió en ningún momento una tregua de cara a las elecciones europeas de 2009». Por último, sostiene que 90 candidaturas tienen más del 20 por ciento de candidatos vinculados a formaciones ilegalizadas, baremo que fue tomado en cuenta para ANV.

Fiscalía General
Señala que ETA estableció una serie de directrices tendentes a procurar que Batasuna llevara a cabo una serie de pasos para llegar a acuerdos con EA y otros partidos, según el documento denominado «Proceso Democrático». También alude a las conversaciones telefónicas entre miembros de Bildu, en la búsqueda de candidatos «no pillados». Y, concluye, ETA/Batasuna ha tratado de participar en los diferentes procesos electorales desde la ilegalización de Batasuna en 2003.

Abogacía del Estado
Mantiene que la coalición entre EA, Alternatiba y Batasuna, es una «operación dirigida y diseñada por el complejo ETA/Batasuna» como un «vehículo» electoral para mantenerse en las instituciones. Asimismo, subraya que la proporción de independientes «guarda estricta relación con el peso específico de Batasuna en las últimas municipales», hasta el punto de que EA y Alternatiba «aparecen manifiestamente marginados» de los puestos clave en la «inmensa mayoría». Por último, reclamaba en su informe, que no se les entregara el censo electoral, por ser un «instrumento de localización de personas utilizado en numerosas ocasiones para atentar, amedrentar o coaccionar» por ETA.

El Supremo, indignado con el TC por permitir que ETA esté presente el 22-M
“El Alto Tribunal ha sido desacreditado por un órgano político”, dice un juez. “Han invadido otra vez nuestras competencias”.
D. Carrasco. Madrid www.gaceta.es 7 Mayo 2011

Suma y sigue. El jueves a media noche se consumó el enésimo enfrentamiento y pulso institucional entre el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional (TC). “La decisión de este tribunal, que ha permitido a la coalición proetarra Bildu estar en los próximos comicios municipales y forales, ha indignado a muchos magistrados del Supremo”, aseguraron ayer a LA GACETA fuentes jurídicas.

“Se trata de un hecho gravísimo, tremendo, que afecta al buen funcionamiento del Estado de derecho porque crea un estado de alarma y de confusión. El Tribunal Supremo, cúspide del Poder Judicial, ha sido desacreditado por un órgano constitucional que tiene una evidente composición política”, explican las citadas fuentes. Es más, “el presidente del Constitucional, Pascual Sala, con la decisión de dar luz verde a Bildu ha quedado retratado”.

Y es que la decisión del Constitucional ha supuesto un duro varapalo para el Supremo. En otras palabras, “le ha venido a decir al Supremo que su fallo sobre Bildu es un acto contrario a la Constitución, por lo que ha violado sus derechos fundamentales”, apunta un magistrado.

Y lo peor de la sentencia del Constitucional es que “ha roto con una línea judicial vigente durante ocho años, que ha acumulado casi 50 resoluciones entre sentencias del Tribunal Supremo, Constitucional y Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que avala la doctrina de impedir a personas y grupos vinculados a ETA acudir a las elecciones”, señala un miembro de la judicatura. Uno de los argumentos que más han irritado al Supremo es el que se refiere a la revisión de la prueba que ha hecho el Constitucional en este asunto. “Resulta chocante desde un punto de vista jurídico sustituir una valoración de la prueba por otra efectuada por el tribunal que resuelve el recurso. Cuando, además, no se ha aportado ninguna nueva”, subrayan fuentes jurídicas.

“Esto es aberrante. Los criterios legales son muy restrictivos porque esto sólo se puede hacer en los supuestos de prueba arbitraria”. “Una vez más, el TC vuelve a entrar en un tema de jurisdicción ordinaria, por lo que ha invadido las competencias del Supremo”.

En otro orden de cosas, mientras que ETA no se disuelva, lo más lógico es pensar que existe una conexión con los partidos de la izquierda abertzale siempre que exista una prueba concreta como ha ocurrido en este caso. “Los informes de la Abogacía y Fiscalía sostenían que Bildu es el brazo político de ETA-Batasuna para estar en las urnas”.

JUNTOS SUMAN AHORA 60 ALCALDÍAS
La alianza EA-Batasuna multiplicará el poder local de ETA
La tregua y las más de 300 listas presentadas dispararán los resultados de la franquicia electoral de ETA.
J. Arias Borque Libertad Digital 7 Mayo 2011

(Imágenes el www.libertaddigital.com)
La madrugada de este viernes, el Tribunal Constitucional enmendó la sentencia que el Supremo dictó el pasado domingo. De ese modo, permitió a Bildu, la coalición electoral conformada por EA, Alternatiba e independientes escogidos por Batasuna, participar en las elecciones municipales y forales que se celebrarán el próximo 22 de mayo.

La decisión tomada por el Alto Tribunal supondrá un vuelco del mapa político actual del País Vasco y Navarra, pues la suma conjunta de los apoyos de los partidos de la coalición y, principalmente, la contabilización de todo el grueso de apoyos que sigue manteniendo el brazo político de ETA, no es baladí.

En la actualidad, fruto de los resultados obtenidos en las elecciones municipales de 2007, Batasuna-ETA cuenta con 43 alcaldías en País Vasco y Navarra, así como 430 concejales repartidos entre ambas comunidades. Unos resultados obtenidos con su franquicia Acción Nacionalista Vasca en algo menos de 130 municipios, en los que pudo presentarse gracias a que la Fiscalía y la Abogacía del Estado, maniatadas por Zapatero, que estaba en plena negociación política con ETA, sólo impugnaron doscientas listas de ANV.

Eusko Alkartasuna, que se presentó a esos comicios en pleno proceso de ruptura interna entre los partidarios de los acuerdos estratégicos con Batasuna-ETA o con el PNV, obtuvo 18 alcaldías entre País Vasco y Navarra, entre las que no se incluyen las que alcanzó dentro de la coalición Nafarroa Bai –junto a PNV, Aralar, Batzarre e independientes–. Tampoco se cuenta la que cedió el año pasado a ANV fruto de un acuerdo electoral entre ambas formaciones, la de Busturia. A esto, se sumaron casi doscientos concejales entre las dos comunidades.

En total, los resultados cosechados en conjunto por estas dos formaciones de Bildu alcanzan las sesenta alcaldías y suman más de seiscientos concejales entre País Vasco y Navarra.

Sin embargo, los resultados obtenidos en aquellas elecciones de 2007 quedarán, previsiblemente, muy lejos de los que Bildu podría conseguir el 22-M. Un hecho que se producirá, fundamentalmente, por dos factores: el comunicado de ETA del 7 de enero en el que declaraba una nueva tregua, algo que aumenta siempre las perspectivas de voto de las franquicias etarras; y el hecho de que la coalición haya presentado más de 300 candidaturas en País Vasco y Navarra, lo que cubre la práctica totalidad de los municipios.

Las últimas elecciones en las que el entramado electoral de ETA se presentó en unas condiciones similares fueron las municipales de 1999. Lo hizo bajo las siglas de Euskal Herritarrok y con una tregua que facilitó el órdago al Estado de Derecho que supuso el Pacto de Estella. En ellas, obtuvo los mejores resultados su historia electoral: 890 concejales y 62 alcaldías – casi las mismas que ahora suman ANV y EA–.

Exactamente, se convirtió en la segunda fuerza política más votada en la comunidad vasca, al conseguir 228.169 votos, el 19,91 por ciento de los votos. Fruto de esos votos obtuvo 679 actas de concejal (339 en Guipúzcoa, 284 en Vizcaya y 56 en Álava) y 45 alcaldías (33 en Guipúzcoa, 10 en Vizcaya y 2 en Álava). Por su parte, en Navarra, consiguió en las municipales el 14,9 por ciento de los votos (211 ediles y 17 alcaldías) y en las forales el 15,58 por ciento de los sufragios y 8 diputados autonómicos.

A esto, habrá que añadir lo que puedan aportar Eusko Alkartasuna y Alternatiba a los resultados de Bildu. El partido de Peio Urizar –EA– se encuentra en descomposición y en franco retroceso electoral desde los años noventa, pero así se encontraba ya en las elecciones de 2007, por lo que es posible que su aportación sea relativamente similar a la que obtuvo hace cuatro años. Más complicado es cuantificar la aportación en votos que pueda atraer la escisión de Izquierda Unida que encabeza Oscar Matute, y que más que posiblemente será únicamente testimonial.

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