AGLI

Recortes de Prensa   Martes 10 Mayo 2011

 

Empleo
Un país de funcionatas
Pablo Molina Libertad Digital  10 Mayo 2011

Las cifras de creación de empleo en España en la última década, analizadas por Alberto Recarte en su último estudio, explican muchos de los males de nuestro país al margen de que haya tenido la desgracia de padecer en el último tramo a un presidente como Zapatero. Si la mitad del empleo que se crea en España procede del sector público, lo raro no es que estemos tardando demasiado en salir de la crisis, sino que a estas alturas de siglo aún no hayamos entrado en bancarrota.

Esta hiperinflación del funcionariado es fruto en gran parte de la creación de las comunidades autónomas, entes ficticios salidos del caletre de los padres constitucionales que sólo han traído desgracias a los ciudadanos que hemos de padecerlos, por más que los discursos oficiales, desde el Rey hasta el último concejal de aldea, comiencen con la fórmula canónica de la exaltación de las virtudes de la Gloriosa Transición Española y los grandes beneficios que hemos recibido todos los españoles gracias al estado autonómico.

Somos un país pobre y poco poblado que no puede permitirse tener a la sexta parte de su población en edad de trabajar cobrando del erario público a cambio de hacer no se sabe qué y percibiendo en total más de cien mil millones de euros anuales. La llegada de las autonomías supuso la creación de más de un millón de nuevos funcionarios en el lapso de unos pocos años y la tendencia está muy lejos de reducirse, a pesar de que las crecientes dificultades financieras de la administración pública española justificarían sobradamente un recorte importante en el número de empleados públicos a imagen y semejanza de lo ocurrido en otros países.

El español que acaba sus estudios, un porcentaje también cada vez menor por culpa del fracaso escolar de la LOGSE y sus secuelas, prefiere mayoritariamente aprobar unas oposiciones antes que emprender un negocio para explotar sus conocimientos y su talento. Todos funcionarios, desde el limpiabotas hasta el catedrático de física de partículas, como querían las madres de la España rural de los años setenta del siglo pasado, si bien ellas tenían al menos la disculpa de querer preservar a sus hijos de los rigores del campo. Ahora quieren evitarles el sofoco de enfrentarse a la vida y prefieren que se queden en casa hasta que los cuarenta años aprueben las oposiciones de celador. Excepto si vives en Andalucía y tienes un familiar en "la Pesoe", claro, en cuyo caso a los dieciocho años ya tienes un sueldo oficial.

No tenemos remedio, pero mientras nos sigan prestando dinero en el exterior el Gobierno y la oposición van a seguir alimentando esa máquina de triturar el dinero ajeno que es el Estado autonómico convocando oposiciones, concursos y plazas de libre designación. Para que luego digan que los políticos españoles no saben cómo se crean los puestos de trabajo.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.

Crisis
El tiempo se agota
Jaime de Piniés Libertad Digital  10 Mayo 2011

Los mercados vuelven a poner en duda el rescate de Grecia. Ya son múltiples las voces que esperan la salida del país heleno de la Unión Europea Monetaria, restableciendo el dracma, o bien que la deuda griega sea objeto de reestructuración. Algunos dan por seguro los dos acontecimientos en un futuro próximo.

A finales de esta semana, el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional presentarán un informe conjunto sobre la situación griega. Es previsible que resalten la extraordinariamente difícil situación que atraviesa el país pero que terminen concluyendo que, con el respaldo de las instituciones europeas y la voluntad de reforma del pueblo griego, se puede seguir pagando la deuda.

Sin embargo, los mercados ven en la deuda griega un problema irresoluble. Con una deuda que supera el 150% del PIB, y con una economía contrayéndose en orden al 3% este año, tras el 4,5% del año pasado, y con una proyección que escasamente llega al 1% positivo en el 2012, según el FMI, no hay quien se crea que se pueda repagar sin mediar una reestructuración, y la salida del euro, aunque conlleva sus propios problemas, estimularía el crecimiento en el corto plazo en Grecia.

En esta tesitura, lo más inteligente que podría hacer nuestro Gobierno es abordar cuanto antes todas las reformas que lleven al inversor a pensar que los españoles por fin quieren volver a crecer. La lista es sobradamente conocida: de-indexar salarios (adiós a la negociación colectiva, devolviendo la negociación salarial al ámbito estrictamente empresarial), fomentar la eficiencia del gasto público en todos sus niveles (racionalización del gasto y adiós a un largo listado de excesos innecesarios y duplicados), aflorar cuanto antes las verdaderas necesidades de capital de los bancos y sobre todo de las cajas (cada día que pasa sin un reconocimiento explicito del verdadero tamaño del problema hace que su resolución sea más costosa y difícil), planificar y abaratar la energía (olvidando parches como límites a la velocidad en carretera y apostando por fuentes eficientes y seguras que, incluso en un mundo post-Fukushima, inevitablemente implica una apuesta firme por la energía nuclear), reformar la educación para que nuestros hijos puedan competir en el mundo y dar todos los pasos necesarios para ampliar y no limitar el tamaño del mercado nacional.

Sin embargo, la salida que ofrece nuestro Gobierno en la eventualidad de que sus previsiones de crecimiento no se materialicen es, única y exclusivamente, aumentar impuestos. Así no hay quien apueste por España.

Democracia y sus monstruos
Gabriela Bustelo www.gaceta.es  10 Mayo 2011

El colaboracionismo del Constitucional es un insulto a la inteligencia común.

Mientras el presidente de Estados Unidos devuelve a su país la dignidad perdida hace 10 años con el 11-S, el presidente de España avanza imparable en el retroceso democrático iniciado con el 11-M. Mientras Obama asegura que los americanos no olvidan, nuestro Gobierno olvida las mil muertes de la ETA. Mientras el pueblo estadounidense se lanza a la calle gritando palabras como Justicia, Victoria, Alivio y Agradecimiento, el pueblo español sufre en silencio la Mentira, la Traición, la Perversidad y la Humillación. Mientras Estados Unidos comparte con el mundo su éxito en la lucha contra el terrorismo, España se encierra en su siniestra burbuja anacrónica del mundo al revés.¿Cómo es posible que hayamos llegado a esto? Llevamos siete años viviendo el sueño de un loco dotado de una infinita empatía con la maldad y un infinito desdén por la bondad. Todos los errores le interesan, todos los aciertos le repelen. Tal vez no exista nada peor que un líder gafado con ínfulas de adalid. Goya, el visionario español que acertó siempre con el pincel y la palabra, nos alertaba sobre los monstruos de la sinrazón. Cuando la razón sueña, decía, la fantasía produce monstruos. Cuando un presidente sueña, produce la España monstruosa de hoy.

La prueba más reciente de la desconexión de Zapatero con la realidad es que se proclama orgulloso de su gestión antiterrorista. El colaboracionismo del Tribunal Constitucional es un insulto a la inteligencia común y a la memoria de las víctimas. Pero llamarlo antiterrorismo es una obscenidad diabólica.Los dos bandos están claros. De una parte, el Gobierno con la ETA como gabinete en la sombra, apoyados por el PSOE, la judicatura y los medios afines. De otra parte, la ciudadanía, las víctimas y los políticos honestos. En cuanto a la oposición, debe oposicionarse con claridad. Y nunca como ahora fue tan fundamental el papel de la prensa y los medios. Nuestra democracia está bajo asedio. ¡Ay de nosotros si no la salvamos!

España hoy es más débil
El centinela www.gaceta.es  10 Mayo 2011

¿Indignación? Ni siquiera eso para esta negra bienvenida que pretende compartir mesa y mantel con los asesinos.

ETA ha triunfado. El coste ha sido mínimo, mil asesinatos. Mil asesinatos es pecata minuta para seis llamados magistrados de un llamado Tribunal Constitucional que en seis horas (sólo seis horas) ha decidido sobre la historia de 40 años de asesinatos en contra de la decisión del Tribunal Supremo de Justicia. ¿Enfrentadas la Justicia y la Constitución? Se lo dejamos a los juristas.

¿Indignación? Ni siquiera eso para esta negra bienvenida que pretende compartir mesa y mantel con los asesinos. Profunda tristeza para los que hemos sentido el zarpazo de la fiera tan cerca que aún sentimos su aliento. Profunda tristeza para los que hemos llevado –tantas veces– a hombros el ataúd de un compañero con un dolor insoportable y que seguimos con él a cuestas. Profunda tristeza para los que juramos no olvidarlos nunca y seguir su lucha arriesgando, muriendo, si preciso fuera, por sus mismos ideales, por aquello que juntos juramos.

Profunda tristeza, también indignación, cuando nos la hemos jugado para infiltrarnos, vigilar, informar y aportar los datos (la vida nos jugamos y estamos marcados) de lo que es ETA, dónde y cómo se enmascara y disfraza escondiendo la mano que porta la pistola. Una sensación de traición recorre nuestros cuerpos cuando impotentes asistimos a una decisión que abre el interrogante sobre si era necesario tanto sacrificio, incluso el de la muerte, y un final, de difícil calificativo, en el que se acuerda que los de las pistolas y el tiro en la nuca tienen que tener su oportunidad, esa oportunidad que no han tenido los cerca de mil ejecutados. La paz sin justicia, a costa de tantos muertos, es imposible, inadmisible. No tenemos palabras, ni espíritu, ni ganas de decir nada, sólo recordamos a los que se fueron vilmente asesinados y agachamos la mirada con vergüenza cuando sentimos que ellos nos miran y nos interrogan: “¿Por qué? ¿Para qué?”.

Alguien debería dar respuesta para que cada día los que se la juegan en la lucha contra los asesinos tengan fuerza física y moral para enfrentarse a ellos. Es una labor sacrificada pero se convierte en algo peor cuando alguien ordena lo que no hace y así deshace lo que ordena. Lo que se manda se oye pero lo que se ve se imita.
Por eso, España hoy es más débil. ¿Y mañana?

La manifestación del 14 de mayo
Luis del Pino Libertad Digital 10 Mayo 2011

La decisión de devolver a los asesinos a las instituciones ha provocado una ola de indignación entre las víctimas, entre los movimientos cívicos y entre los ciudadanos en general.

A medida que pasan las horas, crece el número de organizaciones adheridas a la convocatoria realizada para el próximo sábado 14 de mayo por Voces contra el Terrorismo, la organización presidida por Francisco José Alcaraz.

Hasta el momento, la lista de organizaciones de víctimas y movimientos cívicos que han manifestado su respaldo a la manifestación incluye a:

- Voces contra el Terrorismo
- Fundación Gregorio Ordóñez
- COVITE (Colectivo de Víctimas del País Vasco)

- AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo)
- Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M
- Dignidad y Justicia

- Foro de Ermua
- Asociación de Víctimas contra el Terrorismo de la Región de Murcia
- Asociación de Víctimas del Terrorismo Verde Esperanza

- Fundación DENAES para la Defensa de la Nación Española
- Hazte Oir
- Confederación Española de Policía

- Sindicato Profesional de Policía
- Unión Federal de Policía
- Alternativa Sindical de Policía

- Asociación Española de Guardias Civiles
- Circulo Ahumada de la Guardia Civil
- Asociación de Militares Españoles

- Asociación 11-M Verdad y Justicia
- Plataforma Ciudadana Peones Negros
- Foro Liberal

- Coruña Liberal
- Asociación por las Libertades y los Derechos Civiles
- España y Libertad

- Centro Jurídico Tomás Moro
- Foro Andaluz por la Universidad Pública (FAUP)
- Plataforma La Rosa Blanca

Si eres usuario de Facebook, puedes colaborar al éxito de la convocatoria apuntándote al evento de la manifestación y difundiéndolo entre tus amistades:

http://www.facebook.com/event.php?eid=121911531222970

Y si no lo eres, pues difunde como puedas la convocatoria y explica en tu entorno el por qué de la necesidad de acudir a esta manifestación. En la página web de Voces contra el Terrorismo puedes encontrar cartelería para publicitar el acto y también un número de cuenta con el que colaborar a sufragar los gastos del mismo.

http://www.vocescontraelterrorismo.org/

Nos vemos el 14.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

La última víctima de ETA

José Luis Requero Libertad Digital  10 Mayo 2011

Llevamos cuarenta años de terrorismo. Italia enterró a las Brigadas Rojas, Alemania a la Baader Meinhof, Inglaterra al IRA y Francia erradicó al incipiente terrorismo corso. España es diferente. Aquí convivieron la ETA Militar y la Político Militar, el GRAPO, el FRAP, Terra Lliure, el Exército Guerrilheiro do Povo Galego Ceive, el MPAIAC en Canarias más el terrorismo de extrema derecha –la Triple A, el Batallón Vasco-Español–, y el de Estado: el GAL. Llevábamos camino de colombianizarnos.

Todo ese terrorismo ibérico fue desapareciendo, menos ETA. Su larga vida se explica por dos razones. La primera y la de más peso, por ser el ariete del nacionalismo vasco y, de rebote, del resto de los nacionalismos; dudo mucho de que las tensiones territoriales en España hubiesen sido las mismas de no haber existido el terrorismo vasco. Esas relaciones entre nacionalismo y ETA se compendian en aquella frase de Arzallus: «unos mueven el árbol, y otros cogemos las nueces» o lo que es lo mismo, los logros nacionalistas eran los frutos del terrorismo etarra.

Pero tan larga vida se explica también por su inspiración marxista. Hace poco recordaba que dentro de esa gran familia hay muchos parientes, unos cercanos y otros lejanos. Van del marxismo-leninismo más radical al socialismo. La pertenencia de ETA a esa gran familia explica el silencio, el mirar a otro lado de décadas y décadas por parte del «pensamiento dominante» en la sociedad española, de corte izquierdista. Sólo ante atentados masivos –HIPERCOR– o especialmente crueles –Miguel Ángel Blanco– empezó a reaccionar; hasta entonces decía que ETA era fascista. Jamás dijeron que fuese marxista o comunista o que aspirase a una república socialista vasca.

Paradigma de la confluencia del apoyo nacionalista e izquierdista fue el Pacto de Estella, en el que junto a Herri Batasuna confluyeron con total naturalidad PNV, Eusko Alkartasuna, Izquierda Unida y otras variadas entidades. Se explica así que durante decenios ese mundo nacionalista e izquierdista haya criticado con mayor o menor intensidad toda iniciativa legal o política, toda acción judicial o policial contra ETA; se explica la oposición de ese mundo a la ilegalización de Batasuna y de sus variadas marcas y se explica su apoyo explícito a Sortu y ahora a Bildu.

Tras cuarenta años de terrorismo el nacionalismo y el pensamiento socialista ven la hora de mutar a ETA en un bloque de izquierda radical que participe de la vida política y que permita o bien una mayoría independentista o un tripartito a la catalana. No plantearán su derrota: unos porque bastante dura fue la caída del Muro de Berlín como para aceptar otra más en su cosmos ideológico y otros porque, al fin y al cabo, es un movimiento de liberación vasco. Y si no hay derrota hay triunfo.
Y en éstas, el Tribunal Constitucional legaliza Bildu ignorando unas pruebas concluyentes que demuestran que es una estrategia de ETA. Esos cuarenta años de terrorismo parecen algo ficticio, parece como si algunos nunca hubieran oído hablar de ETA, no se han enterado de que existe, ni de sus tácticas ni de cómo se camufla. Parecen ignorar que ETA es más que unos comandos, que es, además, un entramado formado por empresas, periódicos, por organizaciones políticas, juveniles, sindicales, sociales, de agitación urbana, de blanqueo, de financiación, etc. Todos son ETA porque ETA es un concepto, es un holding terrorista descompuesto en ramas o divisiones.

Las críticas al Constitucional han sido demoledoras. Se las ha ganado a pulso cuando en los días previos y ante la amenaza de ruptura por parte del PNV, Zapatero dijo que «vamos a darnos un tiempo hasta que resuelva el Constitucional»; cuando se conoce que hubo contactos entre el Gobierno y el Tribunal, cuando la división entre sus miembros se corresponde con los partidos que les eligieron y todo aliñado con la idea de que hay una negociación con ETA. Rubalcaba dice que esas críticas son «abyectas e incompatibles con la democracia»; quizás olvida que las hubo peores como en 1990, cuando se publicó una viñeta que sustituía «Tribunal Constitucional» por «Tribunal Prostitucional». La Fiscalía se querelló y el juez –Baltasar Garzón– archivó apelando a la propia doctrina del Constitucional sobre la libertad de expresión.

ETA ha causado muchos daños directos –mil muertos, miles de heridos y familias rotas y miles de millones en pérdidas– e indirectos: los causados al Estado –ahí está el GAL– o al Estado de Derecho al forzarse a veces las leyes para combatirla o, a la inversa, al ignorarlas cuando convenía. Ahora hasta los beneficiarios de esa sentencia dicen que responde a una estrategia política, con lo que es brutal el daño para el Estado de Derecho y para el propio Constitucional que se consagra como órgano político y como una víctima más de ETA. Es una pieza más del tablero de una lucha política que instrumentaliza el Derecho, que no lo concibe ni como garantía para el ciudadano ni como límite al Poder y que precisa de un Tribunal que convalide su agenda política e ideológica. Y todo el Poder Judicial, representado por el Tribunal Supremo, queda humillado por una sentencia apoyada por su ex presidente.

Los jueces del TC desmontan la sentencia
EDITORIAL Libertad Digital 10 Mayo 2011

Pocas veces un puñado de votos particulares ha constituido un argumento tan poderoso como el que nos ofrecen los jueces discrepantes con la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre la legalización in extremis de Bildu. Los cinco votos, encabezados por el de Manuel Aragón, único juez "progresista" que votó en contra de legalizar la formación que, según el Tribunal Supremo, es la continuación de Batasuna, suponen un varapalo tal a la sentencia que no es aventurado afirmar que el TC ha quedado, después de esta absurda e innecesaria operación política, completamente fracturado.

Manuel Aragón considera "impropia y lamentable" la actitud de su propio tribunal al asumir que la decisión del Supremo se cimentó sobre una simple sospecha. En ese mismo aspecto incide Francisco Pérez de los Cobos que, en su voto, ha criticado con dureza la sentencia del TC por haber éste incurrido en la nueva valoración de pruebas, lo que, en opinión del magistrado, "no le corresponde al Tribunal Constitucional". Javier Delgado Barrio vuelve sobre la parte probatoria admitiendo que es poco probable encontrar "pruebas directas" de que Bildu es parte de la banda terrorista ETA.

Y, efectivamente, así es. Desde que fue ilegalizada hace ocho años, Batasuna ha aprendido en las sucesivas convocatorias electorales a camuflarse para pasar desapercibida y conseguir la legalización por la puerta de atrás o mediante acuerdo político, tal y como ha terminado sucediendo. Para los discrepantes esta "estrategia defraudatoria" no consiguió engañar a la sala 61 del Supremo ya que hay "elementos probatorios" que deben ser apreciados en su conjunto.

Ramón Rodríguez Arribas ha sido, si cabe, más duro en su voto particular. El magistrado detalla el procedimiento del que Bildu se ha valido en esta ocasión. Rodríguez Arribas ha señalado como los proetarras en esta ocasión se han servido de "dos partidos políticos ya existentes –Eusko Alkartasuna y Alternatiba– pero de presencia institucional y afiliación decrecientes para constituir una coalición electoral con independientes que, curiosamente, (...) salen de una izquierda abertzale que sociológicamente coincide con ETA-Batasuna". Una explicación convincente y, a pesar de su irrefutabilidad, ha sido obviada por el Constitucional.

Los votos particulares nos reafirman en lo que ya sospechábamos. La sentencia del Constitucional ha sido consecuencia de un arreglo político no confesado entre la propia ETA y el Gobierno, que, aunque no lo reconozca, se encuentra envuelto ya en una nueva tanda de negociaciones con la banda. Franquear el paso a sus representantes políticos no ha sido más que el pago por la declaración de la tregua-trampa por parte de los terroristas. Queda de este modo pulverizada por enésima vez la independencia judicial en España y de los propios tribunales, especialmente los que, como el TC, sirven de extraordinarias palancas de acción política para el Gobierno de turno.

22-M
El presidente del TC, antiamericanismo y paro
Agapito Maestre Libertad Digital  10 Mayo 2011

Tono bajo es el de la campaña electoral. Es lo que quieren los socialistas. Y, por supuesto, a Rajoy le va esta marcha. Los medios de comunicación socialistas siguen con el asunto de Ben Laden, es decir, siguen soltando arengas antiamericanas para no hablar de los millones de parados que hay en España y, seguramente, para ocultar que ellos siempre alentaron el terrorismo de Estado de los GAL.

Sin embargo, creo que la historia será implacable con los socialistas. Los futuros historiadores de España tendrán que repetir lo que hoy es evidente, a saber, Rodríguez Zapatero llegó al poder después de un terrible atentado terrorista y se irá del Gobierno, como es evidente, después de haber legalizado a los terroristas de ETA. La cosa es así de cruda. El resto es interpretación, o peor, una teoría conspiratoria de la política.

Es un hecho incontestable que Bildu es ETA; está ahí a la vista de todos, por lo tanto, los futuros historiadores de España tendrá que recogerlo en sus crónicas, cuando pasen revista a las relaciones entre los socialistas y los terroristas. A pesar de lo que digan esos seis magistrados del Constitucional es evidente que ellos han legalizado a ETA. Sin embargo, ha salido el jefe de la "cosa constitucional" haciéndose el digno. Imposible. Las palabras de este sujeto diciendo que quienes critican al Constitucional atentan contra la independencia de los magistrados son pura faramalla. Nadie se lo cree. El TC está muerto.

En fin, de poco servirá que el presidente del Tribunal Constitucional, alguien con un largo historial de "sentencias" arbitrarias, parciales y al servicio siempre del poderoso, salga con unas declaraciones llamando al "orden", o peor, insultando a quien crítica la legalización de ETA. Este hombre jamás tendrá mala conciencia, entre otras cosas porque quizá desconozca el sentimiento de culpa, ese que hace a un ser humano más civilizado, pero yo le recordaría, por si acaso le vale para civilizarse, que lea lo que dicen sus colegas sobre esta sentencia y, sobre todo, que vea la fotografía del etarra recién salido de la cárcel de Herrera de la Mancha haciendo campaña electoral por Bildu.

Bildu es ETA. Y, por desgracia, estará en las instituciones porque así lo han querido Zapatero y Rubalcaba, que llegaron después de un atentado terrorista y se irán dejando a un grupo terrorista legalizado. El resto son ganas de hablar por hablar.

La extralimitación del Tribunal Constitucional
En última instancia, la sentencia del Constitucional (sobre Bildu) reposa en una premisa que los magistrados discrepantes y el sentido común rechazan
JAVIER TAJADURA TEJADA El Correo 10 Mayo 2011

PROFESOR TITULAR DE DERECHO CONSTITUCIONAL DE LA UPV/EHU

El Tribunal Constitucional, por una exigua mayoría de seis votos frente a cinco, ha estimado el recurso de amparo interpuesto por Bildu contra la sentencia de la Sala Especial del Tribunal Supremo que anuló sus candidaturas a las próximas elecciones. El fallo ha sido alumbrado en un escenario de presiones políticas de signo contrario que ha puesto en entredicho el carácter jurídico de la decisión del alto tribunal. En este contexto procede examinar la sentencia y los cinco votos particulares que la acompañan.

En un Estado de derecho corresponde a los tribunales determinar la legalidad o no de un partido político o de una candidatura electoral. Ahora bien, los ciudadanos se preguntan cuáles pueden ser las razones jurídicas por las que nuestros dos más altos tribunales (el Supremo y el Constitucional) han llegado a conclusiones completamente opuestas. Para ello es preciso partir del reparto de funciones que la Constitución establece entre el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional. El Supremo es el órgano jurisdiccional superior y tiene la última palabra en todo, salvo en lo referente a los derechos fundamentales. En este último ámbito, el Tribunal Constitucional está por encima. Ahora bien, su función enjuiciadora de una sentencia del Tribunal Supremo se limita a determinar si éste con su resolución ha lesionado derechos fundamentales de los recurrentes.

En el caso que nos ocupa, el Tribunal Constitucional debía determinar si el Supremo había lesionado derechos fundamentales de los integrantes de Bildu. Pero al Tribunal Constitucional no le corresponde revisar la valoración de los elementos probatorios a través de los cuales se haya podido llegar a la convicción de que las candidaturas de Bildu suponen un intento fraudulento de continuar la actividad de un partido ilegal. Únicamente si la valoración de la prueba realizada por el Tribunal Supremo fuera arbitraria, absurda o irrazonable, el Tribunal Constitucional tendría que anular la resolución de aquel, por violación del derecho a la tutela judicial. De la misma forma, si los criterios interpretativos utilizados no justificasen, por su inconsistencia y debilidad, la restricción del derecho de participación política, también habría de ser anulada la resolución. En otro caso, esto es, si los criterios interpretativos utilizados por el Tribunal Supremo son coherentes y la valoración de la prueba dista mucho de ser arbitraria, el Tribunal Constitucional está obligado a desestimar el recurso de amparo, y confirmar así la resolución del Supremo. Esta doctrina, que es la que figura en todos los manuales de Derecho Constitucional y se desprende de la propia jurisprudencia del Tribunal Constitucional, no ha sido respetada. Por ello la principal objeción de los bien fundamentados votos particulares consiste en afirmar que la mayoría del tribunal se ha extralimitado en sus funciones.

Valga por todos, el muy bien argumentado voto particular de Manuel Aragón, una autoridad de reconocido prestigio a nivel mundial en materia de derechos fundamentales. Según él, la mayoría del tribunal ha entrado a valorar de forma individual y aislada cada una de las pruebas y ha incurrido así «en un claro exceso de jurisdicción». Como es sabido, el Tribunal Supremo se atuvo a los medios o elementos de prueba «objetivos», prescindiendo por tanto de los elementos subjetivos, esto es, de los datos concernientes a hipotéticas vinculaciones subjetivas de los miembros independientes de las candidaturas enjuiciadas con el entramado ETA/Batasuna, lo que resulta justamente explicado en razón de la existencia del fraude de ley articulado mediante la configuración de la coalición Bildu, pues el engaño característico del fraude sólo puede ser apreciado a partir de elementos objetivos. El Tribunal Constitucional, sorprendentemente y sin aportar razón alguna, reprocha al Tribunal Supremo el haber optado por la prueba objetiva.

El Constitucional reprocha igualmente al Supremo no haber valorado el contraindicio que demostraría la desvinculación de Bildu respecto a ETA/Batasuna -y por lo tanto determinaría su legalidad-, consistente en el rechazo a la violencia. Los votos particulares estiman que el contraindicio no se ha producido. Con meridiana claridad lo expresa el profesor Aragón: «Lo que sí resulta exigible (a tenor de la doctrina jurisprudencial ?), esto es, una condena inequívoca de lo que ETA ha representado, representa y (puesto que no se ha disuelto) continuará por ahora representando, no aparece, en modo alguno, en las declaraciones de rechazo de la violencia que se han venido examinando».

En última instancia, la sentencia del Constitucional reposa en una premisa que los magistrados discrepantes y el sentido común rechazan. El Tribunal Constitucional acusa al Supremo de haber convertido «una simple sospecha» en un argumento jurídico para excluir a los candidatos de la coalición Bildu de su derecho a la participación política. Cualquiera que haya leído la sentencia del Tribunal Supremo sabe que esto no es cierto por la sencilla razón de que el material probatorio era abundante y fue valorado racionalmente. E insisto en que aunque el Tribunal Constitucional discrepe de esa valoración, tiene que respetarla siempre que no se trate de una valoración arbitraria.

La lectura del fundamentado voto particular de Manuel Aragón, así como del resto, nos lleva a concluir que el Tribunal Constitucional ha erosionado el Estado de derecho. Y ello no sólo por las graves consecuencias que se desprenden del fondo del asunto (la posibilidad de que Batasuna eluda los efectos de la sentencia de ilegalización de marzo de 2003) sino por el hecho de no haber respetado el ámbito competencial propio del Tribunal Supremo.

Respuesta anticipada
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 10 Mayo 2011

Consumada la legalización de Bildu, el lehendakari pidió a la nueva formación que reclamara a ETA su «desaparición definitiva e incondicional». Solicitaba que lo que no había hecho la coalición cuando tenía que hacer méritos para volver a la legalidad lo hiciera una vez conseguida ésta. Es obvio que ni EA ni Alternatiba eran los destinatarios principales del requerimiento efectuado por el presidente vasco, sino la parte de Bildu que representa a la izquierda abertzale.

La respuesta de Batasuna a las demandas de Patxi López estaba escrita antes de que fuera planteada la solicitud. Estaba escrita exactamente desde el 11 de enero pasado, día en que está fechada una circular que Batasuna difundió entre los suyos valorando lo que suponía el anuncio de tregua que ETA había realizado la víspera.

En esa circular, Batasuna sostenía que se había acabado «la fase de movimientos unilaterales, pues» (sic). Es decir, que a ETA y a Batasuna ya no les correspondía tomar nuevas iniciativas porque había llegado el momento de los «movimientos multilaterales» y era el Gobierno el que tenía que comenzar a «dar pasos». Incluso señalaba cuáles eran los pasos que correspondía dar al ejecutivo. Dos de ellos tenían carácter inmediato. El primero de ellos era legalizar a la izquierda abertzale. La segunda exigencia era «que, a tenor de los derechos fundamentales que corresponden a los presos, cambien la política penitenciaria» aplicada los reclusos etarras. Además, el siguiente movimiento que Batasuna plantea a raíz de la tregua etarra es abrir el camino para conformar una mesa de negociación política.

Tras la sentencia del Tribunal Constitucional, la euforia recorre las filas de Bildu, de Batasuna y del mundo etarra. A fin de cuentas, uno de los propósitos de la tregua anunciada por ETA el 10 de enero era «fortalecer la ofensiva política a favor de la legalización» de la izquierda abertzale. Otro objetivo de la banda era restablecer el entendimiento entre las direcciones de ETA y de Batasuna, después de las tensiones que se habían arrastrado desde finales de 2009. Y algo se ha avanzado en ese terreno después de la tregua cuando Batasuna ha decidido que se ha acabado el tiempo de reclamarle cosas a ETA y que esa presión debía ser transferida hacia el Gobierno.

El conflicto de intereses que arrastraban ETA y Batasuna ha pasado a convertirse tras la tregua y la legalización en lo que el profesor Antonio Elorza ha llamado en estas mismas páginas un ejercicio de natación sincronizada.

Sectarismo
El PSOE prefiere a los nacionalistas
Pedro de Tena Libertad Digital  10 Mayo 2011

En realidad, lo que ha pasado ya se preveía. En la gran estrategia, las cartas estaban marcadas. El PSOE prefiere a los nacionalistas y a sus métodos de exclusión política y social y a los comunistas recalcitrantes, antes que al PP, para desarrollar la democracia española nacida del proceso de la transición. Nadie duda de que la larga mano del PSOE y del Gobierno ha estado detrás de las decisiones de seis de los once magistrados del Constitucional y de que lo ocurrido es el resultado de una esmerada táctica política diseñada por Moncloa de la mano de Rubalcaba y otros.

Por una parte, se impugnaban las listas proterroristas desde el Ministerio del Interior y la Fiscalía y se hacía creer a los ciudadanos que el gobierno y el PSOE estaban en contra de la presencia de Bildu en las elecciones municipales de la democracia española. Para esta fase se contó con el Tribunal Supremo, que no controla el PSOE, como pieza de convicción. Pero, por otro, se preparaba el acto final del Tribunal Constitucional, bien controlado, con lo que se hacía, se hace, evidente que la negociación con ETA está vigente porque lo que está vigente es la estrategia de alianza histórica entre los nacionalismos periféricos, repito, totalitarios, el comunismo residual y la camarilla que dirige los destinos del PSOE.

Seguramente, con esta decisión el PSOE cree que podrá disponer de mayorías suficientes para gobernar durante 30 ó 40 años e ir expulsando a media España de la gestión del país. Y la realidad así lo ha demostrado. Zapatero lleva años gobernando con el apoyo de los nacionalistas. A Felipe González no le hizo falta el apoyo nacionalista hasta 1993. Pero queda algo pendiente: el PP y media España, a los que se condena a rumiar en el desierto sin mayor esperanza. ¿Cuál va a ser la consecuencia de esta soledad y cuál va a ser la trascendencia electoral de esta noticia, triste noticia, el día 22 de mayo?

¿Qué futuro nos espera? ¿El exilio interior de la media España que quiere democracia con justicia y sin terrorismo? De momento, estamos ya en el fin de la Ley de Partidos, del pacto antiterrorista y el descrédito definitivo del Tribunal Constitucional. Ya es urgente la necesidad de la reforma constitucional que impida que situaciones así puedan volver a repetirse. Que en este país manden los nacionalistas y sus derivaciones pistoleras sobre la mayoría democrática es algo que la inmensa mayoría de los españoles no podemos seguir soportando

PD: ¿Se imaginan a Obama pactando con un supuesto partido pro Al Qaeda en Estados Unidos para impedir el ascenso de los republicanos? La oligarquía del socialismo español tiene síntomas de estar moralmente podrida y sus bases harían bien en forjar una rebelión interna decisiva. Como dice muy bien el catedrático de Historia, Antonio Nadal Sánchez, este PSOE, partido al que conoce bien porque estuvo en su ejecutiva al comienzo de la transición, no tiene arreglo. Hay que disolverlo y refundarlo con otras personas, otras bases y otros modos.

El miedo a la derecha
Editorial www.gaceta.es  10 Mayo 2011

Ahora y pese a ser evidente que ha sido la irresponsabilidad socialista la que ha llevado al país a una crisis hondísima, muy larga y de salida todavía incierta, el PSOE se dispone a echar la culpa de todo a quien siempre la tiene, a la derecha

Hace escasamente un año, un Zapatero acuciado por el realismo de su amigo, o no tanto, Obama, y la urgencia de los otros líderes mundiales que le pusieron al teléfono, tuvo que renunciar solemnemente a seguir con sus planes, por llamarles algo, para evitar la inminente bancarrota de España que él había provocado con su delirante política y con sus estúpidas proclamas. El 12 de mayo de 2010, y ante el Congreso de los Diputados, anunció el recorte más duro de nuestra historia y puso fin a las promesas políticas que había tratado de mantener contra viento y marea, como si fuese un mal periodista dispuesto a que la realidad no le estropee un reportaje oportunista. Hay que reconocer que le echó una enorme cara, porque cambió de tono y de discurso, como si la cosa no fuese con él, hizo de tripas corazón y se aplicó a los recortes, especialmente con la parte más débil de la población.

Ahora y pese a ser evidente que ha sido la irresponsabilidad socialista la que ha llevado al país a una crisis hondísima, muy larga y de salida todavía incierta, el PSOE se dispone a echar la culpa de todo a quien siempre la tiene, a la derecha, y va a tratar de que el miedo, que en alguna ocasión del pasado le libró del descalabro, le sirva una vez más de salvaguarda para que sus electores, sobre todo, teman más a los supuestos desmanes de la derecha que a los evidentes destrozos que ha causado su gestión. En este punto todos se han unido con prontitud a Zapatero, porque saben que están en juego sus poltronas. Hasta Felipe González, distante, multimillonario y crítico feroz de tan inconsistente personaje, se ha unido al coro de los amedrentadores.

La situación de los socialistas es tan apurada que no dudarán en usar cualquier asunto como provisión para calentar la caldera. Émulos de los Hermanos Marx, pero sin gracia alguna, no dejan de gritar “¡más madera!”, a ver si resucitan el miedo atávico a la derecha que ya parece ser la única munición fiable de que disponen en sus polvorines. Hasta el incomprensible apoyo a la legalización de Bildu se entiende en esta estrategia, tratar de mostrar que la derecha es absolutamente intransigente, implacable, enemiga de la paz. Pero es muy posible que los socialistas se equivoquen y que hasta sus más fieles les dejen de lado en esta huida a ninguna parte. Basta con haber visto el muy descriptible entusiasmo de los sindicalistas con las liturgias del primero de mayo para poner en duda que el personal esté dispuesto a endosar cualquier estrategia, y eso que las huestes manifestantes suelen reclutarse entre liberados y profesionales del ramo. Es posible, por tanto, que alcancemos a tener una medida indirecta del número de beneficiados de los diversos aparatos del PSOE al comprobar en qué se quedan sus votos el 22 de mayo, porque cabe poner en cuarentena la idea de que pueda haber ciudadanos de a pie convencidos de los beneficios que pueda reportarles la continuidad de los amigos de Zapatero en la inminente jornada electoral.

Sólo el otrora díscolo Tomás Gómez, y en plena imploración de perdón a las alturas, se atrevió a decir que quería hacer con Madrid lo que Zapatero había hecho con España, un eslogan que Esperanza Aguirre sabrá emplear contra tipo tan poco avisado de lo que siente el personal. Los españoles sólo pueden tener un miedo razonable a la permanencia de los socialistas: está en su mano evitar que tenga éxito la estrategia de quien los toma por tontos.

Bildu se atraganta
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 10 Mayo 2011

Bildu y el enjuague del Constitucional se atraganta cada vez más. Que salga Pascual Sala en plan estupendo y muy digno diciendo que se le pone "la carne de gallina" porque cuestionen su independencia queda de inmediato arrasado por ese etarra que sale de la carcel tras 25 años y se pone a vociferar con el cartel, su cartel, de Bildu en las manos. Y salir como sale ahora Alonso diciendo que le produce rechazo la escena hace que aún repugne más el comportamiento de quienes la han permitido y tolerado

Ni aunque el PP, con Mariano Rajoy en un plano de absoluta y excesiva contención tras un medido rechazo a la sentencia , no se haya puesto a tronar (tronaban curiosamente más los artifices del terrible roto) dejando ese cometido a Aznar, Aguirre y Pons el asunto no por ello ha dejado de ir creciendo en su faceta más repulsiva. El PNV, con sinceridad casi bocazas lo dejaba en cueros y la nueva franquicia de ETA por más que disimule, que disimula poco, puede no dejar de traslucir su esencia.

Acusar de extrema derecha a todo aquel que critique la cuestión resulta peliagudo pues es tanto como hacerlo con las victimas, las fuerzas de seguridad, la fiscalia, la abogacia, el Supremo y el mismisimo Rubalcaba (en lo que se atiene a sus palabras "es parte de la estrategia de ETA) y al 70 por 100 de los votantes socialistas que tienen esa misma percepción. A no ser claro que se considere que excepto algunos de columnistas de Publico y sus lectores, sumados a los nacionalistas, el resto somos fachas de toda la vida por no querer que los terrositas estén en las instituciones. Y eso si que es lo que le ponbe la carne de gallina al personal. Lo que ha hecho Pascual Sala y cinco magistrados mas, todos ellos nombrados por el PSOE.

Con un añadido, el voto de los otros componentes del Tribunal, cuatro aupados allí a instancia del PP y uno del PSOE que no siguió a la mayoria, pone de manifiesto algo tremendamente contundente. Que en realidad el Constitucional se ha extralimitado, no tiene competencias para utilizar los argumentos que ha utilizado para la sentencia. Ellos pueden decir si ha habido o no indefensión o violación de los derechos, pero no enmendar la resolución sobre las pruebas. En ello, en dictaminar sobre las pruebas es el Supremo el máximo organo. Y en ello ha sido suplantado por el Constitucional. Pero llegados a tal punto ¿quien puede restablecer la ley y la Constitución misma que plantea estas diferentes competecias si es el propio Constitucional quien se la salta y la vulnera.

Proclamar independencias de criterio cuando se ha hecho lo que se ha hecho y como se ha hecho y cuando ya estamos viendo lo que en realidad hay que querer ser ciego para no ver: que Bildu es criatura de Batasuna y Batasuna y ETA nos dos brazos de un mismo rio, es algo cuya realidad pesa como el plomo y ante lo que sirven de poco los slogam de mitin y doberman.

Tan así es la cosa que el presidente del Congreso, desde hoy otro de la derecha extrema, ha dicho que entre sentencia y sentencia el se queda con la del Supremo, lo que es lo mismo que decir que no le gusta la "agradable" del Constitucional. Porque una y otra son contrarias sin matiz. No le gusta a Bono, que lo dice a su manera por aquello de la obediencia debida a la sigla. Pero esas obediencias a quien estan manchando como a las togas es a la sigla. Bono teme y mucho que todo ello se pague el "Dia de la Urna" que cada vez está más cerc

Sentencia política
José Antonio VERA La Razón 10 Mayo 2011

No diría yo, como aseguró ayer Rosa Díez, que la sentencia del Tribunal Constitucional sobre Bildu demuestra que en España «no hay Justicia, no hay separación de poderes y no ha democracia», pero sí que comparto la idea de que se da argumentos a los que así piensan «cuando en un Tribunal los magistrados que lo componen no obedecen al criterio de la ley, sino a quienes les han nombrado».

Como exponen en sus votos particulares los jueces del TC partidarios de prohibir a Bildu, el Constitucional se ha extralimitado en sus funciones al volver a evaluar pruebas que ya habían sido analizadas por el Supremo. El TC no es un tribunal de apelación ni la última instancia para resolver un contencioso. Su tarea debe consistir en estudiar si se vulneran o no derechos fundamentales. Sin embargo, lo que han hecho los miembros del bloque «progresista» (léase «socialista») es volver a resolver sobre las pruebas ya sentenciadas por el Supremo. Una inapropiada asunción de funciones, «un exceso de jurisdicción», o una «suerte de súper-casación» impropia de una instancia que debe ajustarse a dilucidar si se vulneran preceptos constitucionales, pero sólo eso.

Los magistrados del TC disconformes con el fallo lo dejan bien claro. Aunque como manda la mayoría, en este caso se impone la que constituyen los vocales socialistas. Por eso no les falta razón a los que dicen que estamos ante una «sentencia política».

El premio del sectarismo
José Luis González Quirós. El Confidencial 10 Mayo 2011

Cuando se leen textos de historia en otras lenguas, llama la atención, por ejemplo, que lo que nosotros solemos denominar “guerra de la independencia contra los franceses” se conozca como una parte más de las “guerras napoleónicas”, cosa que, sin duda, nos procura una cierta cura de humildad. No vendría mal, sin embargo, que hubiese alguna vez una cierta guerra por la independencia, porque aquí no abundan ni la capacidad de pensar por cuenta propia ni la objetividad y libertad de criterio. Mientras, podríamos ser primera potencia en sectarismo, parcialidad y necio dogmatismo.

La falta de independencia que tanto se hace notar está vinculada muy estrechamente con una visión confesional de la política, con la fidelidad, con razón y sin ella, a una ideología maniquea, como suma de bienes sin mezcla de mal alguno, y con el hecho de que aquí sólo se aprecie la fidelidad perruna, la sumisión absoluta al amo.

Lo curioso es que la generalización de ese rasgo de conducta sumisa es más reciente de lo que se suele creer. El otro día leyendo una carta escrita en 1825 por Thomas Jefferson, tal vez el más importante de los padres fundadores de la democracia americana, me encontré con que usaba tanto el término “liberal” como el término “servil”, con el sentido que se había hecho usual entre los políticos españoles del XIX. Tanto “servil” como “liberal” pueden datarse con otro sentido en épocas anteriores de nuestra lengua, pero los liberales del XIX les dieron el sentido político con el que las usa Jefferson y con el que se han exportado a la lengua inglesa, entre otras.

Serviles o servilones eran los que no querían otra cosa que el absolutismo fernandino, los que detestaban la libertad, la igualdad, los enemigos de la Constitución. Servilismo, en particular, es palabra que describe muy bien la condición de quienes están dispuestos, al precio que sea, a acudir presurosos en auxilio del vencedor, a apoyar al que manda, a obedecer en todo a quien les ha dado lo que estiman que, de otra manera, jamás habrían podido alcanzar. Para nuestra desgracia, casi doscientos años después, el servilismo vuelve por sus fueros, aunque, naturalmente, con los afeites de la época. Servilismo y sectarismo son, pues, sinónimos políticos que expresan dos incapacidades, la de atenerse a otras consideraciones que las establecidas por el que manda, y la falta de valor para mantener dignamente las posiciones propias, en especial cuando se ostente un cargo, por ejemplo judicial, que obligue específicamente a ello.

El TC se ha convertido demasiadas veces en un cayado de la arbitrariedad política en lugar de haberse limitado a ser un árbitro irreprochable de la Constitución. Su origen político no debería ser explicación suficiente para esa indignidad

Creo que esta consideración es especialmente adecuada para comentar la reciente decisión respecto a Bildu. Que el Tribunal Constitucional se haya metido, con prisa y nocturnidad, a reconsiderar una decisión del Tribunal Supremo, inventándose unos motivos de inconstitucionalidad que apenas pueden simular la arbitrariedad y el absoluto menosprecio a lo que establecen las reglas del juego, no es una noticia que pueda alegrar a nadie con dos dedos de frente. Ese Tribunal se ha convertido demasiadas veces en un cayado de la arbitrariedad política en lugar de haberse limitado a ser un árbitro absolutamente irreprochable de la Constitución. Su origen político no debería ser explicación suficiente para esa indignidad. Bastaría con que los magistrados se hubiesen tomado en serio a ellos mismos, pero eso es más de lo que algunos pueden alcanzar sin perder el equilibrio.

Una pregunta importante, y no muy fácil de contestar, es la que se refiere a los beneficios políticos inmediatos que sus impulsores esperan de tamaña cacicada. Mi sospecha es que cuando el asunto del terrorismo estaba razonablemente encarrilado, ha tenido que venir Zapatero a mostrarnos lo genial que es y a liarla de nuevo. Yo no estoy de acuerdo con el fondo político de la sentencia, que me parece un error, pero que, como todo, se puede discutir, pero me parece fuera de dudas que el Tribunal Constitucional en lugar de hacer su trabajo con dignidad y calma, ha decidido probar, una vez más, que a él nadie le gana en servilismo, y que está dispuesto a arrebatar la imagen de eficacia que ofrece la Guardia Civil de los chistes, esa mítica capacidad para encontrar, si fuere el caso, al asesino de Manolete, cuando se le requiera para ello en tiempo y forma.

Pero, ¿qué es lo que gana Zapatero? Si lo que persigue, al parecer, es que los españoles vuelvan a sentir miedo del PP, hay que reconocer que sigue teniendo una habilidad muy especial para calcular los costes de sus iniciativas. Es dudoso que obtenga lo que pretende, y que la apuesta por el miedo vuelva a ser rentable a estas alturas, pero el daño hecho a la objetividad, a la poliarquía, a la democracia liberal, y a la decencia política, me parece mucho más grave y difícil de curar que el hecho lamentable de que la democracia española se deje ningunear tan fácilmente por las triquiñuelas de cuatro abogados al servicio de una banda de criminales.

Bildu, comentario de urgencia
Mikel Buesa www.lavozlibre.com 10 Mayo 2011

Realizo este comentario urgente sin que a la escueta noticia de que el Tribunal Constitucional ha admitido la presentacion de las candidaturas de Bildu a las elecciones municipales y forales se haya añadido la publicación de su sentencia.

Lo primero que me parece necesario destacar es que Bildu es el proyecto de ETA para restablecer su presencia en las instituciones políticas vascas. Los documentos incautados a la organización terrorista, los análisis que sobre ellos han realizado los cuerpos policiales y la sentencia del Tribunal Supremo lo dejan claro. No es esto lo que ha revocado el Constitucional. Éste lo que señala es que esas circunstancias no anulan el derecho a concurrir a las elecciones. Por tanto, debería quedar claro para todos que Bildu no es una coalición electoral que se desenvuelva al margen de ETA, sino que más bien constituye el soporte organizativo-político para dar voz, en la arena institucional, a ETA.

En segundo lugar, no se debe confundir la legalización de Bildu con el restablecimiento integral del poder político de ETA en el nivel en el que llegó a alcanzar su máxima cota histórica. Para que eso ocurriera los resultados electorales tendrían que ser extraordinariamente favorables para las candidaturas de Bildu, singularmente para las que encabezan los miembros de Batasuna. Esto está por ver.

Los sondeos sociológicos recientes situan la simpatía o aceptación de los componentes de esta coalición claramente por debajo de sus máximos históricos. El Sociómetro Vasco, publicado hace un par de días, sitúa a Alternatiba con una puntuación de 2,3 (en una escala sobre 10 puntos), muy lejos del 3,7 que obtuvo el partido del que se desgajó (Ezker Batua) en 2004 y 2005. Igual ocurre con Eusko Alkartasuna que, con un 3,0 está también lejos del 4,2 que registró en 2005. Y Batasuna o sus réplicas en la Izquierda Abertzale, con un 2,8, no llega a la puntuación de 2005 y 2006 (2,9).

Por otra parte, los sondeos disponibles conceden a Bildu en torno al 11,5 % del voto total en el País Vasco. Este porcentaje es sólo un poco superior al que ANV obtuvo en las municipales de 2007 y está muy lejano de la cota del 20 % que alcanzó Batasuna en 1999.

Por tanto, es dudoso que ETA, a pesar del empeño mostrado por los magistrados del Tribunal Constitucional, vaya a lograr la recomposición completa del poder político del que gozó en los últimos años noventa y en el comienzo de nuestro siglo. Un poder que perdió en gran medida con la ilegalización de Batasuna en 2003; que logró restablecer parcialmente con la presentación de ANV a las anteriores elecciones municipales; y que ahora parece que, como mucho, logrará revalidar.

Sin embargo, aunque no llegue a sus cotas históricas, ETA, con esta decisión del TC, ha dado un paso muy importante para su supervivencia. Primero, porque el TC ha legitimado su proyecto político. Segundo, porque, aunque no sea muy extensa, logrará establecer una base territorial para hacer visible ese proyecto a partir de la imposición de un espacio anómico en el que dejarán de estar vigentes en la práctica las normas constitucionales del Estado. Y tercero, porque obtendrá algunos recursos económicos (en torno a los 7,5 millones de euros al año) que le permitirán financiar su proyección política. Tenemos así por delante, de nuevo, largos años de terrorismo.

En estas circunstancias es evidente que la legalización de Bildu proporciona a ETA una nueva fuerza para su maltrecha organización. Los magistrados del Constitucional son así responsables del respiro que de da a ETA y del paso atrás que ello supone en la política antiterrorista. Naturalmente parece que el PSOE y el Gobierno comparten esa responsabilidad al no haber sido capaces de resistir la enorme presión política desplegada sobre ellos por el nacionalismo independentista y revolucionario, con la ayuda una vez más del nacionalismo tradicional (PNV). Y también esa responasbilidad le puede llegar al PP si, de manera inmediata, no se desmarca del Gobierno y considera que, con la decisión del Constitucional, quedan rotos los pactos que, en esta materia, le vinculaban con él. Tal ruptura debiera ser también con el Gobierno Vasco, de manera que éste quedara fuera del amparo que el PP le proporciona en el Parlamento Vasco. Al PP no le queda otra salida que volver a caminar en solitario por la sinuosa política vasca en espera de constituirse en alternativa al PSOE en el conjunto de España.

Finalmente señalaré que las reformas legislativas pactadas entre el PP y el PSOE en relación a la Ley de Partidos y a la Ley Electoral han fracasado. Dado que esas reformas estaban en el límite constitucional, creo que ha llegado el momento de plantear el debate en otro terreno: el de la misma Constitución. Porque es necesario empezar a pensar que la sociedad democrática, basada en los fundamentos liberales, tal vez tenga que proscribir las ideologías nacionalistas-revolucionarias y las organizaciones cuyo proyecto político pasa por el desmantelamiento de la democracia misma.

> Mikel Buesa. víctima de ETA, es catedrático de la Universidad Complutense de Madrid: http://mikelbuesa.wordpress.com/

España y las Autonomías
Juan Vicente Santacreu Estrella Digital 10 Mayo 2011

España y las lenguas.
Muchos me preguntáis por qué estoy en contra de las lenguas autonómicas. Mi respuesta es un “no” rotundo.

Pensando que sólo me van a leer ciudadanos normales, voy a intentar transmitir, honestamente y sin coñas, mis pensamientos.

Las lenguas autonómicas son un bien cultural maravilloso, como lo son los castillos, las construcciones medievales o cualquier otro elemento de nuestra historia.

De hecho soy valenciano y toda la vida he convivido con esta lengua sin ningún problema hasta que llegaron los políticos. El PSOE cambiando el valenciano por el catalán y el PP haciendo guiños a los radicales y oprimiendo a los españoles impidiendo que nuestros hijos puedan estudiar en español.

El valenciano no es un problema social, aquí todo el mundo que lo deseaba, hablaba valenciano y no pasaba nada. El valenciano es sólo un problema político. Como he dicho muchas veces, “yo no tengo ningún problema con el valenciano, son los políticos los que tienen un problema con el español”.

¿Por qué no permite el PP estudiar en español? Muy sencillo, imagina que en España no existieran lenguas tribales. ¿Cómo se justificaría el reinado de Camps, Feijoo y otros tantos? Además, estaría en juego la cantidad de miles de puestos de ‘chupópteros’ que cuelgan de estos señores feudales. La casta ‘PPepera’ va pasando de puesto en puesto, chupando de todas las administraciones, por ello se blinda con el valenciano porque ello, legitimaza su estatus.

Otro de los motivos de mi lucha, y el más importante, es que la lengua sirve para unir y las diferentes lenguas crean y marcan la tribalidad social. A mí me da lo mismo el gallego, valenciano o español, si el gallego fuera una lengua tan internacional como los es el español y se hablara en toda España, yo defendería poder estudiar en gallego, pero no es así, lo siento, el gallego tiene la importancia endogámica que quieran los gallegos y la que los ‘chupópteros’ estén dispuesto a concederle, incluso a costa de reventar la unidad de España.

Yo soy consciente de que todo esto es complicado de percibir para un periodista o un ciudadano que vive en una comunidad sin lengua tribal porque es imposible empatizar con un problema tan endogámico y profundo.

Las lenguas autonómicas son como el aceite, va recorriendo lentamente su tejido y absorbiendo adeptos sin darte cuenta que van pringando todo lo que toca. Es lo mismo que el Islam, de hecho utilizan la misma hoja de ruta: tolerancia, imposición y posteriormente, la sumisión.

Yo también estaba inmerso en esa situación y pensaba que el tener una lengua propia era sinónimo de identidad, libertad y estar en contra de una derecha rancia, pero desperté cuando vi que mi hija no podía estudiar en español y toda su cultura se tenía que reducir a unos conocimientos de cultura general en valenciano que no sirven absolutamente para nada.

Hablando yo varios idiomas, ¿cómo podía estar de acuerdo en una situación tan retrógrada?

Ahí es cuando comprendí el problema que estábamos sufriendo, las lenguas tribales son un cáncer y hay que amputarlos como sea del ámbito nacional.

En Masby repetimos sin cesar nuestra máxima, “Yo me desviviré para que tú puedas estudiar en la lengua que quieras, pero permíteme a mí, que opte por dar a mis hijos la educación más coherente”.

Te lo voy a plantear de otra manera. ¿Tú crees que los españoles somos mas inteligentes que los franceses? De entrada tengo que decir que los gabachos son unos guarros. Que no quede indicio de simpatía por ellos, pero los españoles vamos 30 años por detrás en todos los sentidos: tecnología, educación y renta per cápita. Bueno, en esto vamos 50 años descolgados.

Los franchutes tienen varias lenguas: el Bretón, el Vasco, el Catalán, el Occitano y el Corso. ¿Y adivina cuál es el idioma nacional de Francia? Ningún partido, ni derechas ni de izquierdas, se atreve a cuestionarlo. Francia ante todo y después, lo demás.

¿Te imaginas en un juicio en Francia poner un traductor de vasco para un bastardo Etarra? Hay que ser imbéciles para llegar a eso. Pues nosotros llegamos y pasamos de largo, con un par de pelotas pusimos traductores hasta en el Senado.

Hace poco los catalanes pusieron un repetidor de la TV3 en el Rosellón (Francia) y el enano Nicolas Sarkozy tardó 24 horas en eliminarlo. Enano pero con pelotas.

¿Cómo te crees que hemos llegado a permitir referéndums de independencia, traductores en el Senado, etarras en los Ayuntamientos y que España sea discutida y discutible? Todo empezó con la tolerancia de las lenguas autonómicas. “De aquellos polvos vienen estos lodos”.

¡¡Que no, coño!! Que no somos más inteligentes que los franceses, que las lenguas tribales no son un bien cultural, sólo son un bien preciado para la casta nacional. Te están vendiendo la cabra, estás justificando sus poltronas en 17 reinos y estás condicionando el futuro cultural de tus hijos.


PSE-PP
Basagoiti contento con sus "cuernos"
Guillermo Dupuy Libertad Digital 10 Mayo 2011

Días antes de apoyar la investidura de Patxi López, el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, manifestó su temor a que el nuevo lehendakari le "pusiera los cuernos" poco después de la "noche de bodas". Lo cierto es que ese temor de Basagoiti ya estaba entonces plenamente justificado viendo las veces que López había dejado en evidencia durante la campaña electoral su disposición a pactar con el PNV, por no hablar de las cosas que el dirigente socialista vasco dijo e hizo durante el mal llamado "proceso de paz", que tan justificadamente hicieron "helar la sangre" de la madre del asesinado Joseba Pagazartundúa.

Hasta tal punto estaba motivado el temor de Basagoiti a que los socialistas le pusieran los cuernos que si no es por la negativa del PNV a un pacto con el PSC que no conllevara la conservación de la presidencia del Gobierno vasco en manos nacionalistas, Patxi López jamás hubiera buscado el apoyo de los populares vascos a su nombramiento. Pese a ello, desde que PSE y PP firmaron su supuesto "acuerdo matrimonial", López no ha hecho otra cosa que coquetear con los nacionalistas; y no sé si desde "la noche de bodas" o durante "la luna de miel", pero, en cualquier caso, sí 24 horas después del apoyo del PP a su investidura, manifestando en la SER cosas como la de que "tengo al PNV en alta consideración" o la de que "la paz es el objetivo y si tengo que arriesgar, arriesgaré".

Desde entonces, Antonio Basagoiti ha permitido pacientemente que López siga flirteando con el PNV con la excusa –sólo hasta cierto punto admisible– de que se trata de una especie de "mal menor" que evita entregar a los socialistas a los brazos del PNV. El problema está en que, desde que López saliera públicamente en defensa de la repugnante y supuestamente delictiva relación entre Eguiguren y el etarra Josu Ternera, y desde que se ha tenido constancia de que el PNV tenía un pacto con el PSOE por el que a los proetarras de Bildu se les permitiría finalmente permanecer en las instituciones –cosa que el propio Patxi Lopez había valorado positivamente–, a lo que hemos asistido, más que a un flirteo, es a un "encamamiento" entre los socialistas y los nacionalistas vascos.

Ante el espectáculo de pillar a tu supuesto "cónyuge político" en la cama con otro, lo que no se puede, bajo ninguna excusa, es responder como lo ha hecho Basagoiti este lunes: "Jamás romperé el pacto. Porque yo cumplo lo que firmo y porque los pactos sólo los puede romper los que los incumplen, jamás el que los cumple".

Por mucho que Basagoiti se haga el bobo, cosa que suele suceder cuando uno se pasa de listo, la cuestión no es ésa, sino si el PP da oficialmente por roto el pacto que como es obvio han roto los socialistas al manifestarse Patxi Lopez favorablemente a que Bildu estuviera en las elecciones, o al saberse que había un compromiso de Zapatero con el PNV en ese mismo sentido; compromiso que han hecho realidad –como el propio Basagoiti ha denunciado– "los seis jueces nombrados por el PSOE que les han firmado (a los proetarras) un crédito sin ninguna garantía".

Y es que hay algo peor que incumplir un pacto y es, habiéndolo cumplido, contribuir a convertirlo en una farsa. Claro que peor que las palabras de Basagoiti es el silencio de Rajoy.

Desde la diáspora con dolor
Bildu reclama su feudo cuando no tiene derecho ético, moral ni legal sobre el territorio vasco.
Nieves Baglietto www.gaceta.es 10 Mayo 2011

Son las seis de la mañana. Tras un día triste y una noche de insomnio más que nunca me gustaría poder glosar como el poeta a insignes hombres que han poblado la patria vasca, como Íñigo de Loyola, Unamuno, Juan Sebastián Elcano y una vasta lista de insignes hombres que han cubierto de gloria nuestra querida tierra vasca. Pero también tendría que contar que una gran sombra se cierne sobre la misma, ya que precisamente nos acaba de llegar, tenebrosa, bronca y discordante, una decisión escabrosa del Tribunal Constitucional que, con su actitud negativa, preconiza una etapa difícil en la nación española, ante el reto lanzado por el nacionalismo vasco, cuyo fundador, Sabino Arana y Goiri, es el causante del mal que nos asuela, cuyo brazo ejecutor es hoy la banda terrorista ETA.

Intentando que el sentimiento de dolor y rabia no empañe mi discurso trataré de poner sensatez para evitar el fárrago epistolar que pudiera producirse dada mi anímica situación actual. Hace treinta y un años tuve que abandonar mi tierra para salvar mi vida y la de mi familia por “amenaza de muerte” de la banda terrorista ETA si no abandonaba mi participación política en la UCD de Guipúzcoa, entonces miembro de su Ejecutiva en Guipúzcoa.

Hoy Bildu y su comparsa, que tratan de ser demócratas entre algaradas, disturbios y extorsión, reclaman su feudo patrimonial en exclusividad, cuando no tienen derecho ético, moral ni legal de adjudicación del territorio vasco, que pertenece al conjunto de la nación española. Aún menos cuando su enseña es el hacha y la serpiente, o sea, ETA. La situación y el discurso, además de dolorosos y sangrientos, no por manidos, nos exime a los españoles de defender lo que es propio y actuar en democracia y con contundencia, comenzando por desarrollar el ejercicio de la Justicia.

En estos momentos estamos asistiendo, mejor dicho, dirimiendo por la vía política lo que corresponde a la ley sana y justa, para poner una pica en Flandes, cuya expresión coloquial ayudaría a poner a la dignidad nacional en el lugar que le corresponde, y no enlodado a ras de suelo como ahora se encuentra.

De aquellos polvos tenemos hoy estos lodos. No supimos o no quisimos en aquellos momentos –años ochenta y noventa– ejercer la política desde la democracia. Ahora, con pena, debo contar que creo casi con certeza haber sido la primera mujer española ejerciente en política que tuvo que abandonar por amenaza de muerte su puesto político en su propia tierra. Fui formalmente informada por la Policía de que ETA me tenía en lista para llevar a cabo su fechoría, tras haber asesinado a mi hermano Ramón sangrientamente en la carretera. Tuve que vivir el ostracismo político sin que organismo alguno levantara denuncia por el obstáculo padecido en el ejercicio de mi deber con la democracia; la diáspora fue dimensionada socialmente y representó una experiencia dura; no me arrepentí de haber participado en política activamente porque la asumí voluntariamente hasta ese momento. Pero, como ser humano, aquella soledad no escogida, me produjo frío; aun así, mi entrega fue interiorizada. Desde aquella atalaya, y por algunas personas cercanas, también viví el olvido; pero el silencio reconforta y hace fuerte a la persona, haciéndome menos vulnerable. Con el reconocimiento de que somos muchas las víctimas, nunca he tratado de ejercer como tal, porque mi numerosa familia requería de mi activa participación global para que la misma continuara indeleble su camino. Pero he sido y sigo siendo resistente frente al desaliento y al compromiso.

Curada en salud política, participé en el Foro Ermua y seguí mi camino. Escribí mi libro catártico Edurne Canto de Cisne, prologado por Carmen Gurruchaga, compatriota amenazada por la banda terrorista ETA, que fue presentado en el Foro Ermua especialmente por Inmaculada Castilla de Cortázar, y procuré seguir el camino tratando de fortalecer mi salud física y mental.

Han transcurrido 31 años y no he podido olvidar los verdes campos y bellas playas ni mi lengua vernácula cuando así cantó el poeta:

“Gaur osua illuna da, es illargik ,es izarrik , aguiri da seruan” (“La noche está oscura, no hay luz ni estrellas en el cielo”). Precisamente la poesía me ha ayudado a mantener la estabilidad emocional. Tengo dos libros editados privadamente (250), que es la mejor herencia para mis hijos. En momentos tan especiales deseo para el pueblo vasco fortaleza y estímulo para luchar contra la tibieza y aunar esperanza para defendernos de la tempestad que nos aguarda.

*Nieves Blagietto es hermana del concejal de UCD asesinado en 1980, Ramón Baglietto.

Los magistrados discrepantes con Bildu dicen que el TC se extralimitó
Lamentan que se haya dudado de las pruebas aportadas por el Supremo
Europa Press www.lavozlibre.com 10 Mayo 2011

Madrid.- Los cinco magistrados del Tribunal Constitucional (TC) que han formulado voto particular contra la sentencia que permite la concurrencia de Bildu a los comicios del próximo día 22 coinciden en denunciar que, al valorar las pruebas una a una, la mayoría ha incurrido en un claro exceso de la función jurisdiccional a la que debe limitarse este órgano, al que se ha hecho funcionar como una "segunda instancia".

Así, el magistrado Manuel Aragón advierte en su escrito que "no se puede pretender" que a este órgano le corresponda la valoración individualizada de cada una de las pruebas que fueron practicadas en el proceso ante el Tribunal Supremo, pues ello supondría un "claro exceso" de la función jurisdiccional del tribunal de garantías.

Aragón, quien pese a ser designado en su día por el PSOE votó en contra de la mayoría junto con los cuatro magistrados del TC pertenecientes al bloque conservador, afirma por ello en su voto particular no compartir el criterio de "insuficiencia probatoria" señalado en la sentencia que valida las candidaturas de Eusko Alkartasuna (EA) y Alternatiba.

Según Aragón, el juicio que procede realizar en este caso es el de señalar que la Sala del 61 constató "en términos que no admiten censura constitucional", que ha quedado acreditada una "operación política del llamado complejo ETA/Batasuna" para utilizar, "con fines de sucesión política", un elevado número de candidaturas electorales de EA y Alternatiba.

Por su parte, el magistrado Ramón Rodriguez-Arribas también critica en su voto que la labor de sus compañeros que han conformado la mayoría del Constitucional consista en "realizar un nuevo examen de la prueba" aportada al Supremo para alcanzar "una nueva convicción sobre si los hechos se produjeron o no", en lugar de valorar si se ha incurrido en la lesión del derecho fundamental invocado por la parte recurrente.

'SUPER-CASACIÓN' IRREGULAR
"Hacer lo contrario, esto es, someter a un nuevo escrutinio toda la prueba y una por una conduce a este tribunal, no ya en una última instancia, transformando el recurso de amparo en una suerte de super-casación, sino a llevarlo a la condición de apelación de plena jurisdicción", defiende Rodríguez-Arribas.

En esta misma idea incide el ex presidente del Tribunal Supremo y actual magistrado constitucional Francisco José Hernando, quien apuesta en su voto por una reforma legal que evite esta situación, si bien añade que ésta no sería necesaria "si se asumiese con convicción que la función del Tribunal Constitucional no es la de ejercer como un órgano de segunda instancia"

Hernando insiste en que la competencia para anular candidaturas "es del Tribunal Supremo, y lo que al Tribunal Constitucional le corresponde es enjuiciar, en su caso, que el ejercicio de esa competencia no vulnere alguno de los derechos fundamentales suceptibles de recurso de amparo".

Sin embargo, según destaca Hernando, la sentencia del Tribunal Constitucional que avalaron seis de sus compañeros toma cada uno de los indicios aportados (sean documentos, comunicaciones telefónicas o el contenido de reuniones producidas) y los examina aisladamente, llegando una y otra vez "a la misma previsible conclusión de que ninguno de ellos en idóneo para acreditar la defraudación".

"Obviamente -concluye Hernando-, se trata de una defectuosa técnica de valoración de la prueba indiciaria, pues ésta sólo cobra sentido cuando los indicios se valoran en su conjunto".

Por su parte, el magistrado Francisco Pérez de los Cobos acusa a la mayoría que avaló a Bildu de realizar "un análisis fragmentario de los indicios" con los que contaba el Tribunal Supremo con la intención de "sustituir" la opinión de la Sala del 61 "por otra propia".

En opinión del juez, sus seis compañeros del Pleno han "eludido" valorar de forma conjunta las pruebas y, por ello, "han minimizado su valor". "El Tribunal Constitucional no puede alterar los presupuestos fácticos determinados en la vía judicial ni revisar la valoración del material probatorio efectuado por los tribunales ordinarios", destaca su voto particular.

La concentración se celebrará este sábado en una plaza de Madrid donde ETA mató a doce personas
TIN Europa Press www.lavozlibre.com 10 Mayo 2011

Madrid.- Crecen los apoyos a la manifestación de las víctimas del terrorismo el próximo 14 de mayo en Madrid. La concentración, convocada por Voces contra el Terrorismo, contará con la presencia de los 'populares' Jaime Mayor Oreja e Ignacio Cosidó, los primeros en secudar el acto contra la decisión del Tribunal Constitucional de permitir a Bildu concurrir a las elecciones del 22-M. También se han adherido José Antonio Ortega Lara -que estuvo secuestrado por ETA durante 532 días- y otros colectivos como la AVT y la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M.

La manifestación tendrá lugar a las 17 horas del sábado en la plaza de la República Dominicana, en la ETA atentó en 1986 contra un furgón de la Guardia Civil. En aquel atentado, del que fueron condenados etarras como Iñaki de Juana Chaos o Antonio Troitiño, murieron un total de doce personas.

Además del ex ministro Mayor Oreja y del diputado Cosidó, varios colectivos de la Policía y la Guardia Civil han decidido apoyar la marcha contra la presencia de ETA-Batasuna en los comicios. Ya han confirmado su asistencia la Conferencia Española de la Policía (CEP), el Sindicato Profesional de la Policía (SPP), la Unión Federal de Policía (UFP) y la Asociación Española de Guardias Civiles. Por su parte, el Sindicato Unificado de la Policía (SUP) y la Asociación Unificada de la Guardia Civil esperarán a escuchar la decisión de sus respectivas juntas antes de tomar una decisión.

"Asistiremos por sentido común y coherencia con los informes emitidos por la Policía. Independientemente de la sentencia del Tribunal Constitucional, queda acreditado los nexos de unión entre Bildu y Batasuna-ETA", argumenta el secretario general de la CEP, Ignacio López, para quien "el mero hecho de que ETA pueda estar en las instituciones y se les de legitimidad democrática es un insulto a las víctimas del terrorismo". "Estaremos allá donde la víctimas nos reclamen", sentenció.

En la misma línea se muestra el secretario general del SPP, José Ángel Fuentes Gago, quien ha confirmado la presencia de su colectivo "en todo lo que suponga defender que ETA no esté en las instituciones".
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