AGLI

Recortes de Prensa   Jueves 12 Mayo 2011

 

Lección de civismo
EDITORIAL Libertad Digital  12 Mayo 2011

Dicen que la adversidad fortalece el carácter. Así debe de haber ocurrido con los españoles, quienes apenas se sorprenden ante la enésima chapuza e imprevisión de las Administraciones Públicas. Sea ante las nevadas, ante los incendios, ante las lloviznas, ante las ventiscas o, ahora, ante los terremotos, los españoles estamos por entero a merced de los elementos. Al menos por lo que al sector público se refiere.

No se trata, obviamente, de reclamar una seguridad absoluta ante cualquier fenómeno externo. En la medida en que el Estado está compuesto por personas de carne y hueso, adolece de sus mismas limitaciones, tanto intelectuales como materiales. Sin embargo, sí sería deseable un protocolo de actuación mínimamente efectivo para atenuar las consecuencias más lacerantes que siempre se producen en todas las catástrofes de este estilo.

En el caso del terremoto de Lorca, por ejemplo, no es de recibo que miles de afectados continúen amontonándose por las calles tras haber pasado la noche a la intemperie. Si la Administración, después de una catástrofe natural, es incapaz de movilizar rápidamente los medios necesarios para trasladar y refugiar a una cantidad semejante de personas, ¿para qué se la dota de competencias y recursos en materia de desastres y calamidades?

Al final, han tenido que ser las redes de apoyo voluntario –fundamentalmente la familia y los amigos– las que han proporcionado una mínima válvula de escape a la tragedia; las que han abierto sus casas y sus neveras para que una parte de esos millares de afectados haya podido dormir y comer. Al resto, a quienes no han podido hallar auxilio entre sus contactos, no les ha quedado más remedio que resignarse estoicamente ante la adversidad: una nueva lección de civismo de la población ante la inacción del sector público; al menos en este tipo de situaciones los españoles ya nos hemos acostumbrado a no esperar nada de la Administración.

Por lamentable que en ocasiones sea.

La campaña electoral del PSOE se basa en la mentira y en el odio al adversario
Francisco Rubiales Periodista Digital  12 Mayo 2011

La campaña electoral del PSOE, financiada con el dinero de los españoles, está basada en la mentira, apela a los peores sentimientos del ser humano y no
aporta nada positivo a la sociedad, salvo engaño y manipulación. Su núcleo es una sofisticada abstracción de la crisis, que mientras en 2008 fue negada,
ahora es ignorada o achacada a José María Aznar. La última mentira flagrante de Zapatero es afirmar que en España no se han producido recortes sociales. Es
una campaña que, por su bajo nivel ético, debería ser investigada por la Justicia y no merece tener sitio en un país democrático.

Si el núcleo es contrario a la ética, sus líneas maestras son también de una bajeza sorprendente. Una de las líneas consiste en asustar a los borregos
españoles gritando que la derecha viene, al igual que en otras campañas del pasado, pero ahora calificando al PP como "la derecha de la derecha". Otra línea
es eludir responsabilidades y afirmar que la crisis que está destruyendo España y los 5 millones de parados que padece la sociedad no son responsabilidad de
los gobernantes. El propio Zapatero, que ya es un cadáver ambulante, ha dicho que él no tiene responsabilidad alguna en la crisis ni en el paro, negando de
ese modo uno de los principios básicos del gobierno en democracia, según el cual los gobiernos deben responder de los errores y daños que causan a la
ciudadanía.

El objetivo de la campaña no es ilusionar, ni presentar propuestas atractivas o soluciones, sino algo mucho más simple y vulgar: lograr que la desastrosa
situación económica, social, política y ética de España no pese ni influya a la hora de votar.

Para lograrlo, el PSOE no duda en mentir, en estimular el fanatismo de la izquierda, en apelar al odio contra la derecha y en despertar en el electorado las
peores pasiones y los más bajos sentimientos.

Es duro, pero cierto, y la realidad es tan amarga que esa campaña debería ser prohibida porque estimula el odio al adversario y todo lo peor que cada
ciudadano esconde en el interior de su alma.

Otra de las claves vergonzantes de la campaña socialista es ocultar a Zapatero, como si su paso por el poder hubiera sido un accidente olvidado, como si el
presidente que casi ha destruido el país no hubiera sido el máximo jefe de los socialistas.

Abrumados por los malos augurios de las encuestas, los socialistas, nerviosos y casi desesperados, hablan sin pudor de democracia, cuando han violado decenas
de veces sus reglas básicas, de Estado de Derecho, cuando impiden la independencia judicial y tienen la desfachatez de nombrar jueces y magistrados, y de
política social, cuando ha sido el gobierno que más derechos y logros sociales ha eliminado en menos tiempos, desde la muerte del dictador.

En algunos escenarios, los nervios y el miedo a perder el poder traicionan a los socialistas. La pancarta exhibida en Madrid, que decía que los socialistas
querían hacer en Madrid lo mismo que Zapatero ha hecho en España, fue retirada porque su mensaje garantizaba indignación y una auténtica sangría de votos.

Los eslóganes hablan de "ganar" y los dirigentes gritan victoria. Han renunciado a convencer, a entusiasmar, a aportar soluciones, a enaltecer y a animar,
concentrando su esfuerzo en "ganar", quizás una inmensa traición del subconsciente, ya que está demostrado que, cuando los partidos carecen de ideología y de
principios, ya sólo piensan en victoria.

#llamamebellaco o cómo (casi) todo se vuelve contra ZP
Federico Quevedo. El Confidencial  12 Mayo 2011

Ha sido decir Rodríguez en un mitin de campaña, con el rostro indignado y el puño golpeando con estudiada cadencia el atril, que “miente como un bellaco”
quien diga que él ha hecho alguna clase de recorte social -pero, por Dios, ¿cómo se nos puede ocurrir semejante cosa?-, y la red de moda, o sea, Twitter,
ardía por los cuatro costados bajo la etiqueta de #llamamebellaco: “#llamamebellaco pero 120.000 jóvenes emigran en busca de trabajo”, “#llamamebellaco por
el pleno empleo, a eso lo llamo yo cumplir promesas”, “#llamamebellaco pero solo tus nombrados en el TC colaboran con ETA legalizando a Bildu”, “#graciasZP
por la subida de la luz pero, si quieres, #llamamebellaco”, “#llamamebellaco si quieres, pero a mí sí me bajaron el sueldo el año pasado”, “#llamamebellaco
por el recorte de los sueldos de los funcionarios y las pensiones”, #llamamebellaco pero me compré un piso que costó una pasta y hoy vale una m….”,
“#llamamebellaco va camino del #plenoparo”… Y así hasta un infinito que se convirtió en uno de los trending topics del día. Y es que, en fin, hace falta
tener la cara muy dura para negar hasta ese punto las evidencias, y lo de Rodríguez empieza a ser ya un poco preocupante.

Tal día como hoy se cumple un año desde que Rodríguez se subiera a la Tribuna del Congreso de los Diputados para anunciar el que ya ha sido el mayor recorte
social que se haya llevado a cabo nunca en nuestra historia democrática. Lo cierto es que afirmar esto resulta enormemente doloroso, y me consta que cada vez
que se dice en el Partido Socialista chirrían los goznes de las puertas de la vergüenza, pero qué le vamos a hacer, es así les guste o no les guste. Fue el
propio Rodríguez quien dijo aquello de que “mientras haya una mayoría socialista en el Parlamento que no aspiren a recortes sociales, de ninguna manera, no
va a pasar”.

Pero en mayo del año pasado ocurrió, obligado por las circunstancias y por las presiones de nuestros socios europeos y del presidente norteamericano, Barack
Obama. Entonces teníamos nuestra prima de riesgo en 97 puntos básicos. Hoy la tenemos en 230 y nuestra economía vuelve a estar en el punto de mira a cuenta
de la más que posible reestructuración de la deuda de los países periféricos, lo cual nos lleva a pensar que probablemente lo hecho entonces no acaba ahí y
que cuando Salgado dice que no habrá más recortes hay que echarse a temblar, porque eso significa que los va a haber.

Dice Rodríguez, en sus mítines -que es en el único sitio en el que encuentra a alguien que le haga caso, y cada vez menos y a menos gente-, que eso es
mentira, que él ha traído los mayores logros sociales a este país. Es verdad que la herencia dejada por Aznar le permitió, durante su primera legislatura,
tirar de chequera y mejorar algunas de las prestaciones sociales e, incluso, aprobar algunas nuevas como el cheque-bebé. Pero realmente lo único que hizo
Rodríguez fue eso, gastar más y como suele ocurrir casi siempre cuando las cosas se hacen así, mal, sin pensar, sin políticas de ajuste añadidas que permitan
aplicar políticas sociales y al mismo tiempo evitar incurrir en déficit, cuando se tira la casa por la ventana y se derogan leyes de estabilidad
presupuestaria permitiendo a las administraciones públicas hacer lo mismo, también hay que saber asumir las consecuencias de esos errores.

Finalmente no ha tenido más remedio que aceptar los hechos: esta es la crisis más profunda que ha padecido este país, y su incompetencia la ha hecho todavía
más grave.

Este Gobierno ha gestionado mal, muy mal, y cuando han venido las vacas flacas primero se dedicó -él sí- a mentir y engañar negando la evidencia, después a
menospreciar el alcance de la crisis, más tarde a presumir ante el resto de los socios riéndose de algunos de ellos, a continuación a intentar convencernos
de que había brotes verdes en el desierto, hasta que finalmente no ha tenido más remedio que aceptar los hechos: esta es la crisis más profunda que ha
padecido este país, y su incompetencia la ha hecho todavía más grave.

Gastar y gastar
Durante los primeros compases de la crisis el Gobierno de Rodríguez se dedicó a hacer justo lo contrario de lo que había que hacer: gastar, gastar y gastar.
Fue la época de los Planes E, A, B, C… Cada día un plan, una reunión, un comité, un pacto sin pacto, una mesa… Pero de medidas reales, de verdadero programa
económico, nada de nada. Y a medida que la inoperancia crecía, lo hacía proporcionalmente la intensidad de la crisis, y hace un año por estar fechas el
asunto estalló en las manos del Gobierno, justo cuando España presidía la UE y estábamos en el escaparate a los ojos del mundo entero, y el mundo entero se
dio cuenta de que tenía un problema que se llamaba España. Porque podían hundirse Grecia, Irlanda e incluso Portugal, pero si se hundía un país que significa
más del 10% del PIB de la Unión, en el que buena parte de los inversores europeos y americanos tenían invertidos muchos billones de dólares, podía llevarse
por delante la incipiente recuperación de esos mismos países.

Y fue cuando Obama, Merkel y Sarkozy levantaron el teléfono y le dijeron a Rodríguez: “Muchacho, hasta aquí hemos llegado, ya no puedes seguir haciendo el
idiota, ahora te tienes que poner las pilas y tomar decisiones, aunque eso suponga que vayas a perder las elecciones”. Y el resto de la historia la conocen
ustedes igual que yo: dos días después Rodríguez comparecía ante el Parlamento y se hacía lo que los periodistas hemos llamado una enmienda a la totalidad de
toda su política.

Ayer lo resumía, en el transcurso de la sesión de control, Mariano Rajoy quien, lejos de escuchar los cantos de sirena de quienes le piden más agresividad en
su particular campaña, está acertando con un mensaje directo al ciudadano más preocupado hoy por su situación económica que por cualquier otra cosa. Hace un
año Rodríguez anunció un plan muy duro de recortes sociales como la eliminación del cheque bebé, la deducción de 400 euros por IRPF o la deducción por compra
de vivienda habitual, la congelación de la pensiones y la reducción del salario de los funcionarios, entre otras cosas.

Con todo, la más antisocial de las políticas de Rodríguez se llama PARO: "En España hay 264.700 parados más, el paro juvenil ha aumentado del 42% al 45%,
43.728 autónomos ha cesado su actividad y los españoles siguen perdiendo poder adquisitivo", enumeró ayer Rajoy. "Todo esto sin crecimiento económico, con la
prima de riesgo por encima de 200 puntos básicos y sin crédito en España. Con casi 5 millones de personas que quieren trabajar y no pueden, es evidente que
se pierde poder adquisitivo”, y eso, aunque se nos llame bellacos, solo tiene un nombre: recorte social, el peor de todos los recortes sociales. "Tiene usted
el dudoso honor de ser el presidente de ese gobierno que más ha empobrecido a los españoles y que más recortes de derechos sociales ha hecho nunca", le dijo
ayer Rajoy a Rodríguez. Y tiene toda la razón, aunque el presidente se empeñe en llamarle “bellaco”.

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Gasto social
Bellaquerías y latrocinios
Cristina Losada Libertad Digital  12 Mayo 2011

Con frecuencia, las declaraciones del presidente invitan menos al examen político que al dictamen psicólogo. Así ocurre con las que lanzó en el calor
mitinero de Santander, donde acusó de "mentir como un bellaco al que diga que hemos hecho recortes". Una bravata que emitía, oh, casualidad, cuando iba
cumplir un añito el plan de ajuste que se avino a pergeñar después de que lograran insuflarle cierto sentido de la realidad. O meterle el miedo en el cuerpo.
No fue, desde luego, suficiente como para frenar sus tendencias escapistas ni tampoco para modificar viejos hábitos; ésos que permiten anunciar en pleno
mediodía que es de noche, con naturalidad y desparpajo. Revel sostenía que la inveterada deshonestidad en las relaciones con lo verdadero era una secuela de
la educación totalitaria del pensamiento. Pero en nuestro hombre, más que educación, hay infantilismo. Es el niño que niega el estropicio, aun delante de
testigos, decretos y hemerotecas.

Su asombrosa proclamación ha tenido como efecto secundario un reverdecer del brote populista. Pues, por si no bastara con el peronismo socialista, tenemos el
peronismo conservador, cada uno con sus descamisados y sus consignas. De un lado, "no ha habido recortes"; del otro "el mayor recorte social de la
democracia". Así, los dos grandes partidos pugnan por eso que llaman "políticas sociales", asunto que, conocido el percal, significa que tientan a los
votantes con los abalorios del gasto público. Un gasto que España no se podía permitir cuando Zapatero extendía cheques sin fondos, y hoy todavía menos. Del
PSOE no se puede esperar otra cosa y por ello se echa en falta que alguien, la oposición, tal vez, mantenga la cabeza fría y abandone la demagogia. En su
tiempo, Bismarck "robó el trueno socialista", pero el Partido Popular no debería robarle a Zapatero una supuesta política social que ha contribuido a la
ruina.

El dilema político consiste, hoy, en elegir entre la madurez y la infancia. Es posible dirigirse a la sociedad como si fuera incapaz de aceptar la austeridad
y mantenerla en el kindergarten, la ilusión intacta, hasta que pete. Pero también es posible dirigirse a una sociedad de adultos y, por una vez, dejarse de
cuentos.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

La Junta, clasificada X
Editorial www.gaceta.es 12 Mayo 2011

Muchos andaluces no tienen para llegar a fin de mes, pero sus gobernantes socialistas sí tienen dinero para dejar contentos a los amigos –los ERE–; para
prolongar la casta de señoritos en versión sindical (8.000 liberados); para repartir preservativos de colores o, la guinda, para enseñar a masturbarse a
adolescentes de 12 a 16 años en horario escolar. A la corrupción política del cortijo socialista que está ahora bajo la lupa de la Justicia, se suma también
la moral, es decir corrupción de menores, y encima con dinero público.

Mientras se consuma el expolio sistemático de Andalucía, los socialistas invaden esferas privadísimas, que la Constitución reserva a los padres (art. 27.3),
haciendo con la sexualidad ingeniería social. Se trata del Programa Forma Joven, patrocinado por las consejerías de Salud, Educación e Igualdad que, en
horario escolar, imparte a los quinceañeros andaluces enseñanzas tan instructivas como “la masturbación, una práctica sexual más, que se puede realizar en
solitario o en pareja”; y que a la hora de pasar de la teoría a la práctica, propone el siguiente ejercicio: “Elegir varias revistas del corazón, de hombres,
de mujeres y pornográficas y analizarlas”. Con una de las tasas de fracaso escolar más altas de España, los estudiantes andaluces pueden terminar siendo unas
eminencias en pornografía, aunque carezcan de base en lo que para la Junta deben ser marías: Matemáticas, Física, Humanidades o Inglés.

Además de vulnerar un derecho sagrado de los padres, saltarse a la torera la Constitución, desvirtuar el sentido de una formación integral de la persona –con
una visión reduccionista de la sexualidad– y derrochar unos caudales que tan necesarios son en una comunidad como Andalucía, la Junta demuestra con su Guía
Sexual el respeto que le merece la inteligencia de los ciudadanos de esa comunidad. En eso, como en tantos campos, la región parece anclada en al caciquismo
y en la dialéctica señorito-criado. El peón que, en el pasado, se quitaba la gorrilla servilmente ante el jinete ha dado paso a los escolares convertidos en
carne de adoctrinamiento y corrupción, y en medio una masa acrítica, adormecida a golpe de subsidio del PER, que sostiene electoralmente al PSOE porque de
ello dependen los garbanzos.

Resultado: una región social y económicamente devastada (1,2 millones de personas mano sobre mano); y una Administración secuestrada por una tupida red de
clientelismo político. Cierto que por primera vez en tres décadas se atisban esperanzas de cambio. Porque la Justicia investiga el escándalo de los ERE
fraudulentos o los trapos sucios de la familia Chaves y porque, en el terreno político, los sondeos reflejan el hartazgo de la ciudadanía ante los
socialistas. Pero en el Parlamento, el PSOE e IU ya se han encargado de abrir un airbag sanitario para evitar la reprobación de Chaves. Y, como publica hoy
LA GACETA, la Junta pone palos en la rueda de la Justicia, al enviar miles de documentos inútiles a la juez Alaya para bloquear la investigación de los ERE.

En ese contexto, resulta sarcástico que tres consejerías del Gobierno se dediquen al adoctrinamiento sexual de adolescentes, en una política de tierra
quemada, marca de la casa, llevando a niveles neuróticos la ingeniería social. Se da así la paradoja de que la misma Junta de Griñán que persigue al dueño de
un asador por fumar impone en los centros públicos la pornografía como material escolar.

Elecciones 22-M
A falta de proyectos económicos, el Ejecutivo de Antich se ha volcado en la imposición del catalán
Corrupción, la lacra de Baleares
 www.lavozlibre.com 12 Mayo 2011

Corrupción, corrupción y... corrupción. Si algo ha marcado un antes y un después en la política balear ha sido el excesivo número de escándalos que han
asolado las islas. Y es que no se salva nadie. Todas las formaciones se han visto, de una u otra forma, implicadas en distintas corruptelas. De ahí que la
ciudadanía no lo tenga nada fácil a la hora de decidir a quién irá a parar su voto.
Madrid - M. Casado / C. Castro La Razón

Todo apunta a que será el PP de José Ramón Bauzá el que se alce con la mayoría el próximo 22 de mayo, poniendo así fin a los turbulentos años de mandato del
socialista Francesc Antich, que ahora gobierna en minoría con el Bloc. Y podría ser el fin también de un ciclo, el de los pactos multipartitos. Los
tejemanejes de unos y otros han terminado por desgastar este tipo de gobiernos.

Y no hay que olvidar la caída en desgracia del que siempre ha sido el partido bisagra por excelencia: Unió Mallorquina (UM). Tras la imputación de toda su
cúpula directiva en diversos escándalos de corrupción y compra de votos, el partido tomó la decisión de disolverse y volver con aires renovados bajo la
denominación de «Convergencia de las Islas Baleares».

Así las cosas el panorama electoral en las islas se antoja complicado, más aún a tenor del elevado número de partidos que se presentan a estos comicios. Es
el caso de UPyD y CDS (ambos sin representación parlamentaria), que buscarán el voto de los desencantados.

Presupuestos. El último escollo
Si en circunstancias normales la Ley de Presupuestos es esencial, en tiempos de crisis todavía más. Pues bien, el Gobierno balear, presidido por el
socialista Antich, pasó las de Caín para aprobar las cuentas para 2011. Y es que, a poco más de un mes para que finalizase el plazo, ni siquiera había
presentado un proyecto de presupuestos en el Parlamento para su debate y posterior votación.

Sin mayoría parlamentaria, y sin el apoyo en coalición de UM, del que se desligó por su vinculación constante con la corrupción, Antich dilató el proyecto de
presupuestos para 2011 todo lo que pudo y más... hasta que le explotó en las manos. La inestabilidad política provocó que en enero de este año el Consejo de
Mallorca decidiera prorrogar el presupuesto de 2010.
Una decisión que perjudicaba especialmente a los ciudadanos y al nuevo equipo de Gobierno que salga tras las elecciones del 22 de mayo, ya que tendrá que
hacerse cargo del agujero presupuestario.

Corrupción. Un problema sin atajar
Los casos de corrupción en Baleares sobrepasan, con diferencia, los de cualquier otra región de España. Desde la «operación Voltor» a «Can Domenge»,
«Andratx», «Maquillaje», «Son Oms», pasando por el «Palma Arena», «Ibiza Centro», «Espada» o el «caso Peaje»... todos los partidos políticos se han visto
implicados de una u otra manera en estos escándalos, que han desprestigiado la política balear.

Pero más allá de los nombres de las operaciones se encuentran los de políticos con una larga trayectoria y muy vinculados a Baleares. Uno de los casos más
sonoros es el de María Antonia Munar, ex presidenta del Parlamento balear con Antich y del Consejo de Mallorca en la época de Jaume Matas. De su mano UM se
convirtió en el partido bisagra por excelencia en las dos últimas legislaturas, hasta que empezaron a saltar a la palestra las corruptelas de sus dirigentes.
Imputada en el «caso Can Domenge» o la «operación Maquillaje», dimitió de su cargo en el Parlamento y dejó Unió Mallorquina.

Pero este partido estaba tocado por la varita de la corrupción y se extendió a otros dirigentes como varita Vicens, Francesc Buils, Miquel Ángel Flaquer,
Maximiliano Morales, o Antoni Pascual. Ya en el PP destaca sobremanera la figura del que fuera presidente del Gobierno balear Jaume Matas, que está imputado
en el «caso Palma Arena» dentro de una pieza separada bautizada como «operación Buckingham» por un presunto enriquecimiento ilícito. También se le investiga
por la presunta financiación irregular del PP. Y junto a él otros populares como Rafael Durán, Antonia Ordinas, o Javier Rodrigo de Santos.

Y entre los socialistas, destaca Francesc Tarrés, más conocido como Xico, imputado en el «caso Ibiza Centro». Y es que, pese a estar imputado, se presenta
como candidato al Consejo de Ibiza en las elecciones del 22 de mayo.

Catalán. Imposición lingüística
Convertido en adalid del catalán, definida como «lengua propia» en el Estatuto de Baleares, el Ejecutivo socialista se ha visto abocado a defender a ultranza
una postura que ralla la imposición. Y la razón no es otra que su pacto con el Bloc, el mismo que ahora le permite gobernar en minoría. El hecho de que el
PSM controle los departamentos lingüísticos del Gobierno y del Consejo balear ha provocado un goteo incesante de subvenciones para introducir el catalán en
el ámbito empresarial, entre otros. Tanto es así que llegó a aprobarse una norma que permitiese vetar a las empresas que querían acceder a un contrato
público, si éstas no presentaban sus proyectos en catalán.

La clase política como problema
Manuel Herrera Gómez www.gaceta.es 12 Mayo 2011

Estamos saturados de desvergonzados, caraduras y corruptos que lo invaden todo.

Desde el cabo de Gata hasta el de Finisterre, la piel de toro nos ofrece un panorama desolador: casi cinco millones de parados, un crecimiento económico
ridículo y una clase política manifiestamente mejorable. O por lo menos esto es lo que piensan los españoles según el Centro de Investigaciones Sociológicas.
El paro, los problemas de índole económica y los políticos son, por ese orden, las grandes preocupaciones del ciudadano corriente y moliente. ¿Pero por qué
la clase política es un problema para los españoles? La respuesta no es sencilla, y máxime en un país en el que parecen haberse olvidado los sabios versos
machadianos: “Tu verdad no; la verdad y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela”. Pero correré el riesgo de adentrarme en el maravilloso mundo de los
buscadores de por qués.

Primera respuesta. La clase política no ha sabido encarar los problemas que afectan a los ciudadanos en su devenir cotidiano. No ha ofrecido soluciones en un
momento en el que la borrachera del crecimiento económico ha dado paso a una resaca que parece no tener fin. Todo el mundo está capacitado para administraren
los tiempos de bonanza. Y si no que se lo digan a nuestro presidente Zapatero. Entre el cheque bebé y los 400 euros nos hizo recodar aquel grito de los
catalanes en la Guerra de Sucesión: ¡Viva Carlos III mientras nos dé dinero! Sin embargo, la época de las vacas flacas requiere estar hecho de otra pasta.

Segunda respuesta. La clase política no es nada ejemplar, y si no que se lo digan al diputado Uriarte, hasta hace poco presidente de Nuevas Generaciones.
Mientras España entera se levantaba para ir al trabajo, el joven líder conducía ebrio por las calles de Madrid. Estamos saturados de desvergonzados,
caraduras y corruptos que invaden lo local, lo autonómico y lo nacional. Da la impresión de que meter la mano en el cajón es el pan nuestro de cada día. Que
más da, si es público, y lo público es de todos, especialmente de nuestros queridos políticos que son sus albaceas. Malaya, Gürtel, MercaSevilla, Poniente,
ERE de la Junta de Andalucía… Y aquí nadie dimite. La única vía de defensa que encuentran los González Pons o Marcelino Iglesias de turno es la estrategia
del “y tu más”, que no es sino una versión de las clásicas competiciones infantiles del tipo “a ver quien llega más lejos”. Al final va a resultar verdad que
los vicios privados se han convertido en virtudes públicas.

Tercera respuesta. La clase política es una casta cerrada y alejada que se perpetúa en el tiempo. Nos encontramos ante auténticos ejemplares que se montaron
en un coche oficial cuando el acné jumentil afloraba y, a día de hoy, cuando peinan canas o están calvos, todavía no se han bajado. Su trayectoria
profesional ha sido escalar por el aparato del partido, aunque en muchas ocasiones los escalones fueran antiguos compañeros del tiempo de vino y rosas. Son
los llamados apparatchik. El dúo Chaves/Arenas es en este sentido emblemático. Tampoco nos faltan representantes de eso que se llama voluntad popular que
nadie conoce. Y el motivo es bien sencillo: elegidos a dedo para formar parte de listas cerradas, más que ser altavoces de las demandas populares son meras
piezas de la disciplina de partido. Un baño a la anglosajona no nos vendría mal. Dicen que allí los políticos tienen una vinculación más directa y menos
artificial con los ciudadanos.

Cuarta respuesta. La clase política genera conflictos y tensión, más que acuerdos y consenso. Los Pactos de la Moncloa o la modélica Transición son
recuerdos. La Constitución de la concordia es una reliquia del pasado que tiene que someterse a la hermenéutica de nuevos iluminados…

Estamos en la etapa de la España más cainita. Aquí es imposible llegar a un acuerdo o pacto en temas clave como el modelo de Estado, la política exterior, la
educación, el terrorismo… Nuestra clase política ha olvidado totalmente que las voluntades se utilizan para ayudar y no para torpedear; para crear e impulsar
en vez de destruir.
Quinta respuesta. La clase política tiene demasiados privilegios y adolece de espíritu de servicio. Muchos nos preguntamos para qué está la clase política. Y
la respuesta que nos ofrece el sentido común es la siguiente: para servir a la ciudadanía. ¿Es eso así? Viajan en primera, tienen más vacaciones que el común
de los mortales, sus sueldos no están vinculados con la productividad, están perfectamente aseguradas sus pensiones, su capital social a costa de su
presencia en los espacios públicos crece por momentos. Y si no, que se lo digan a todos esos hombres de Estado que nada más dejar el Leviathan, se forran en
el escenario de la mano invisible del mercado. Los ciudadanos tenemos la sensación de que más que para servir, parece que han nacido para ser servidos.

Posiblemente la mejor respuesta que podemos dar al por qué la clase política es un problema para los españoles es que tenemos la clase política que nos
merecemos.

*Manuel Herrera Gómez es profesor titular de Sociología.

Bellacos
Te recorta las prestaciones y encima te llama bellaco. «Las mentiras de Zapatero»: 228.000 resultados en Google
IGNACIO CAMACHO ABC 12 Mayo 2011

A ver, repitan conmigo: somos unos bellacos. Ustedes, y yo, y todos los portavoces y diputados de la oposición, nacionalistas incluidos. Y los dirigentes de
los sindicatos. Y los de la patronal. Y unos cuantos millones de votantes y militantes del Partido Socialista. Y Angela Merkel. Y hasta algún ministro. Todos
los que pensamos y decimos que el presidente del Gobierno ha hecho en el último año recortes sociales, aunque sea para estar de acuerdo, somos unos bellacos
o mentimos como tales. Palabra de Zapatero.

Porque, entérense todos, no es un recorte congelar las pensiones ni alargar la edad de jubilación. No es un recorte bajar el sueldo a los funcionarios. No es
un recorte suprimir la desgravación de los 400 euros y el cheque bebé. No es un recorte limitar la prestación por desempleo de larga duración. No es un
recorte facilitar las causas de despido. No es un recorte rebajar los fondos de ayuda al desarrollo, restringir el presupuesto de investigación y suspender
la mayoría de las obras públicas. Nada de eso son recortes, incluso aunque algunos les6 parezcan a ustedes razonables y hasta insuficientes, y por más que
hayan provocado una huelga general. Zapatero jamás ha recortado ni recortará derecho ni bienestar social alguno, y sólo suponer que haya podido pensarlo
siquiera es una despreciable bellaquería que retrata a quien la formule. Sobre todo si es del PP.

En cambio, anunciar tras un atentado mortal que se ha suspendido el diálogo con ETA y continuar negociando no constituye en modo alguno una mentira bellaca.
Ni negar que se ha pagado un rescate a unos piratas que han festejado el cobro con una fiesta. Ni prometer el pleno empleo. Ni, por descontado, insistir
durante casi dos años en que la mayor recesión del siglo era una tormentilla pasajera. En Google hay 228.000 resultados sobre «las mentiras de Zapatero».
Pura insidia: se trata de leves disimulos tácticos, errores bienintencionados o simples apreciaciones inexactas basadas en un mal cálculo. De otros,
naturalmente, porque él nunca se equivoca.

Sostenía Humpty Dumpty, el siniestro huevo parlante del sueño de Alicia, que las palabras sólo significan aquello que el que manda desea que signifiquen. En
eso consiste el poder. El viejo Mitterrand, que en punto de cinismo superaba de largo a Zapatero si bien lo expresaba de forma más inteligente, dijo una vez
que en política sólo se puede engañar a quien está dispuesto a creerte. Y en ese sentido nuestro presidente no miente ni engaña; simplemente ejercita su
poder de determinar los significados del lenguaje según un ejercicio revolucionario y bipolar que consiste en considerar bueno y de izquierdas todo lo que él
dice y hace, y malo y de derechas todo lo que hacen y dicen los demás. Es decir, esa abrumadora, oceánica mayoría de bellacos que no sabemos distinguir las
evidencias.

«Antipatriotas» y «Bellacos»
Editoriales ABC 12 Mayo 2011

Zapatero congeló pensiones, rebajó los salarios públicos, frenó la ley de dependencia y suprimió el «cheque-bebé» y la deducción de 420 euros

EL presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, está embarcado en una campaña de desmesuras y descalificaciones, en la que no se conforma con
atacar al Partido Popular, sino que desafía con arrogancia a la gran mayoría de la sociedad española. Si antes eran antipatriotas los que alertaban de la
crisis que ya se estaba sufriendo, ahora «mienten como bellacos», según Zapatero, los que dicen que su Gobierno ha recortado las políticas sociales. El jefe
del Ejecutivo puede dar por seguro que España se ha convertido en un país de mentirosos y bellacos, porque son mayoría los ciudadanos que piensan que
Rodríguez Zapatero se quedará con la etiqueta histórica de haber mutilado derechos sociales básicos, de haberlo tenido que hacer al dictado de Alemania y
Bruselas, y por haberse negado a aceptar la existencia de la crisis. La pérdida de talante se acelera en Zapatero a medida que la crisis se ceba con más
paro, morosidad, desahucios y desilusión colectiva.

Nadie «miente como un bellaco» por limitarse a constatar lo que ha hecho Zapatero desde ahora hace un año, cuando volvió de Bruselas intervenido y aleccionado por Angela Merkel. Claro que ha recortado las políticas sociales. Lo ha hecho congelando pensiones, rebajando los salarios públicos, frenando la ley de dependencia, quitando el «cheque-bebé» y suprimiendo la deducción de 420 euros. La osadía de Zapatero con este desplante a los muchos millones de pensionistas, dependientes, funcionarios, madres y demás ciudadanos en precario es toda una prueba irrefutable de lo desconectado que está el presidente del Gobierno de la realidad española. Y más allá de lo que supone este desfase entre el gobernante y el país, las palabras de Zapatero revelan la contumacia de la izquierda en apropiarse de los valores que luego arruina con su gestión, proclamando una superioridad moral sobre la derecha que solo existe en sus propagandas, pero no en sus balances de gobierno.

No hay política social defendible en un mandato que acumula cinco millones de parados, sin crecimiento económico y, además, con una inflación en auge que
agrava aún más los recortes a pensiones y salarios. Es ofensivo para un país paralizado que el presidente del Gobierno saque pecho de lo que no dejan de ser
sus filias y fobias personales. Zapatero ha decidido ir por libre, perjudicando con su soberbia al PSOE, y rozando el ridículo con golpes de efecto inútiles,
como la cancelación del viaje a Oslo para descender, como un «deus ex máchina», en el diálogo de sindicatos y patronal sobre negociación colectiva.

Crisis
Errores y responsables del desempleo
Alberto Recarte Libertad Digital  12 Mayo 2011

&quote&quoteLos Gobiernos de Rodríguez Zapatero son responsables de la actual situación de la economía española, pero conviene delimitar esa responsabilidad
para que tenga que responder de sus decisiones y no de las de otros Ejecutivos anteriores.

Este ensayo de Alberto Recarte, que se publica en tres entregas, analiza la evolución de la economía española desde el punto de vista del empleo desde 1974,
momento en el que comenzamos a sufrir los efectos de la primera subida de los precios del petróleo y vísperas del comienzo del proceso de democratización,
hasta 2011.

Introducción
Las cifras de población, población activa, ocupados y desocupados, desde 1974 a 1998, año de la integración en el euro.
La entrada en la Unión Europea
El fracaso del Sistema Monetario Europeo y la política de Solchaga y Rojo
Las reformas del periodo 1994-1998
El empleo desde 1998 hasta 2007 en la España del euro.
El empleo en el periodo 2008-1er trimestre de 2011
La integración en el euro: los errores y los acontecimientos inesperados
Los efectos del estallido de la burbuja en el empleo
Las responsabilidades políticas
El futuro de la economía española


8. La integración en el euro: los errores y los acontecimientos inesperados
En 1998, el Gobierno de Aznar, con el apoyo de toda la oposición y, sobre todo, del PSOE y de los partidos nacionalistas, toma una decisión trascendental
para España. Decide cumplir los criterios de Maastricht no porque fueran positivos –que lo eran– para la economía española, sino para integrarse, desde un
primer momento, en la Unión Monetaria. Olvidando que las razones del fracaso del Sistema Monetario Europeo seguían vigentes.

a) El primer error
España seguía padeciendo un paro abrumador, el euro tenía problemas en su estructura interna y nada garantizaba que los gobiernos españoles fueran a cumplir
los objetivos de déficit, ni que la inflación española fuera a ser semejante a la de nuestros principales competidores. Era, de hecho, imposible, pues la
estructura económica de España era muy poco productiva. En los 24 años anteriores, todo el aumento de la productividad se había conseguido reduciendo el
número de trabajadores ocupados, no aumentando la productividad de toda la economía. Un error en el que incurrió no sólo el Gobierno español, sino los de
todos los países que se integraron sin tener economías suficientemente sólidas, en un intento de forzar una unión política por la vía espuria de la economía,
de una moneda única y de un Banco Central Europeo con competencia muy limitadas.

b) El segundo error
Un segundo error fue hacer también política con los sindicatos. La actividad sindical desde la transición hasta 1994 había puesto todo tipo de obstáculos a
la modernización de la economía española. El PSOE de Felipe González se enfrentó a los sindicatos y aunque el Gobierno ganó todas las batallas perdió la
guerra, porque nunca se atrevió a hacer la reforma definitiva del mercado de trabajo y porque intentó recuperar el apoyo popular, erosionado en su pelea con
los sindicatos, mediante políticas expansivas del gasto público que se tradujeron en grandes déficits públicos. Los sindicatos perdieron todo su prestigio
cuando se hizo evidente que sus posiciones, opuestas a cualquier reforma en el mercado de trabajo, eran responsables del desempleo del 24,5% de la población,
así como los Gobiernos del PSOE, pues su intento de recuperar votos por la vía del gasto público y el déficit y la acumulación de deuda pública fue
determinante del crecimiento de la inflación y de la pérdida de competitividad de la economía.

A esos sindicatos, derrotados, les ofreció un pacto el primer Gobierno de Aznar. El PP no haría la reforma del mercado de trabajo si los sindicatos aceptaban
modificaciones menores en la legislación laboral, como fijar los salarios en función de la inflación esperada por el Gobierno, con la salvedad de que los
salarios se ajustarían si el objetivo de inflación se sobrepasaba en cada mes de noviembre. El Gobierno del PP, en su afán de volver a ganar las elecciones y
ser considerado como un Gobierno de centro, cometió ese segundo error, que resultó fatal para la competitividad de la economía; con un agravante: que toda la
economía quedó indexada a la inflación a través del sistema de convenios colectivos, que era tan cáncer entonces como ahora.

Esos dos errores, cometidos simultáneamente, son imperdonables desde el punto de vista de la política económica. Podríamos haber estado en la Unión Monetario
Europea, pero hacerlo sin la reforma de la negociación colectiva y del resto del mercado de trabajo fue una irresponsabilidad que hoy seguimos pagando. Era
una irresponsabilidad, porque nada garantizaba que nuestra inflación, históricamente mucho más alta que la de Alemania, Francia y los países europeos más
avanzados, fuera a reducirse hasta su nivel de forma permanente. El Gobierno ni siquiera consideró que el pacto con los sindicatos debería tomar como
referencia la inflación del conjunto de la Unión Monetaria. Era seguro que una integración en el euro en esas condiciones significaría la pérdida progresiva
de competitividad de la economía española. Pero esta evidencia fue ignorada por la inmensa mayoría de los políticos y, aún peor, de los economistas
españoles, que consideraron que, por fin, por influencia exterior, por decisiones tomadas en Bruselas, la economía española saldría de su atraso histórico,
se crearía empleo, se reduciría el paro y, en unos años, seríamos como Alemania. Mágicamente, sin conflictos, sin necesidad de que nadie se manchara las
manos en España.

c) La primera circunstancia negativa: los tipos de interés y las facilidades crediticias
A esos dos errores se sumaron tres circunstancias fatales. La primera, la política de bajos tipos de interés y de facilidades para el apalancamiento de
Greenspan, que fue imitada por los principales bancos centrales, incluido el Banco Central Europeo. Los bajos tipos de interés del euro resultaron ser, al
cabo del tiempo, un "shock externo asimétrico" para los países miembros de la Unión Monetaria.

Los economistas más opuestos al euro señalábamos como un peligro para los países miembros que ocurriera un fenómeno externo que afectara de una forma
radicalmente diferente a sus economías. Recuerdo que, yo al menos, mencionaba factores como una nueva subida de los precios del petróleo o algún otro que
afectara a nuestra industria automovilística o a nuestro turismo, los sectores más importantes de nuestra estructura productiva. Cuando se produce un shock
de esas características podía ocurrir que la política monetaria común no fuera la conveniente para todos los miembros. Eso es lo que ocurrió con los tipos de
interés y las facilidades crediticias que, mantenidos muy laxos durante casi diez años, provocaron crecimientos del crédito completamente diferente entre los
países miembros del euro y, en consecuencia, las tensiones inflacionistas fueron igualmente diferentes entre los mismos.

En Alemania no tuvieron un efecto significativo, pues esos tipos de interés, aunque bajos, eran superiores a la inflación. Lo mismo ocurrió en Francia, en
Holanda y Bélgica. En Italia, los tipos eran demasiado reducidos, pero no provocaron ninguna reacción especial, porque la economía italiana tenía problemas
internos que le impedían crecer.

En España los resultados fueron espectaculares a corto y destructivos a largo plazo. Esos tipos de interés, junto con el convencimiento de que la integración
en la Unión Monetaria hacía irrelevante el desequilibrio del sector exterior –opinión mantenida, nuevamente, por la inmensa mayoría de los economistas–
provocaron un enorme aumento del crédito interno, que comenzó a crecer ininterrumpidamente a ritmos del 20% anual acumulativo. Y ese aumento de la
circulación monetaria provocaba que nuestra inflación fuera superior a la de Alemania y a la del conjunto de los países miembros de la Unión Monetaria.

d) La segunda circunstancia negativa: el crecimiento del sector de la construcción
El segundo de los fenómenos inesperados fue que el sector que más creció en España y más empleo creó fue el de la construcción. Por razones de todo tipo, por
experiencias históricas, por desconfianza en todo tipo de activos financieros y por la carencia de viviendas acumulada en el pasado, los españoles creyeron
que las inversiones más seguras eran las que se hacían en el sector inmobiliario. Lo que era cierto en un comienzo, en 1999, cuatro años después, en 2003, se
había convertido sigilosamente en una operación especulativa nacional de alto riesgo. Una operación en la que participaron, impulsándola, los bancos
nacionales y los extranjeros. Una operación que era, sólo, una repetición de lo que estaba ocurriendo en Estados Unidos, Reino Unido e Irlanda.

Nadie reaccionó en los Gobiernos de Aznar ni en los del PSOE de Rodríguez Zapatero a partir de 2004. La única decisión que tomó el Banco de España fue
obligar a constituir una provisión genérica en la banca para cuando el ciclo expansivo de la construcción se terminara.

e) La tercera circunstancia negativa: 6 millones de inmigrantes en diez años
El tercer acontecimiento inesperado fue que la demanda de mano de obra para construir era tan grande que en España, a pesar de la tasa de paro del 14%
alcanzada en 2000, no había oferta de trabajo suficiente. En el año 2000 comenzaron a llegar grandes contingentes de inmigrantes. En 1998 apenas había
500.000 inmigrantes viviendo en España, la mitad de ellos nacionales de países miembros de la Unión Europea. En 2008 su número alcanzaba los 5 millones y en
la actualidad superan los 6 millones. Una inmigración tan alta –de hecho suponía el 50% del total de los trabajadores españoles ocupados en 1994– era una
revolución política, económica y laboral. Esos inmigrantes permitieron que el empleo en el sector de la construcción, en las industrias dependientes del
mismo y en los servicios necesarios, se multiplicara. A su vez, la demanda de bienes de consumo e inversión de esa población añadida de 6 millones de
personas multiplicaron los beneficios de las empresas establecidas y dispararon los ingresos de todas las Administraciones Públicas. Para financiar la
incorporación de casi cinco millones de trabajadores a la economía eran necesarios capitales y créditos bancarios, que se encontraron en el sistema
financiero nacional y en los extranjeros, que no veían riesgo en esa actividad. España, como país, se endeudó para financiar ese esfuerzo masivo de
incorporación de mano de obra, de construcciones de todo tipo y de aumento de la capacidad de producción de todos los sectores.

f) Las consecuencias
El ciclo expansivo de la economía española fue provocado por estos dos errores internos –la entrada prematura en un euro mal diseñado y la renuncia a
reformar el mercado de trabajo–, junto con las tres circunstancias analizadas: los bajos tipos de interés y las facilidades crediticias durante diez años, el
afán de los españoles por invertir en edificaciones y la llegada incontrolada de 6 millones de inmigrantes, de los que casi 5 millones se integraron en el
mercado de trabajo. Este ciclo se centró en la creación de empleo en el sector de la construcción, así como en el industrial y el de servicios ligados al
primero, junto con el del sector público, que incrementó sus efectivos para prestar todo tipo de servicios, necesarios e innecesarios. El resto del
crecimiento del empleo se produjo en sectores en los que el aumento de la demanda de bienes y servicios de una población que había pasado de 40 a 47 millones
lo hacían necesario. Ese tipo de crecimiento económico era poco productivo, porque el sector de la construcción y el de la industria y los servicios
dependientes del mismo son poco productivos y aún menos lo es el del sector público.

9. Los efectos del estallido de la burbuja en el empleo
Los excesos de inversión en el sector de la construcción y en el sector inmobiliario crearon una burbuja, en cantidad y precio, que fue financiada
inicialmente con los ahorros de las empresas y familias españolas y, posteriormente, con su endeudamiento, facilitado por el sistema financiero nacional y la
banca extranjera. El proceso, en este sentido, fue similar al experimentado por Estados Unidos, Reino Unido e Irlanda. Lo único que diferencia a España es su
magnitud, pues el grueso del crecimiento económico tuvo lugar por la expansión del sector de la construcción y las inversiones del sector inmobiliario, junto
con el que se derivó del crecimiento de la población residente en España en ese tiempo. El otro efecto inducido, propiamente español, es el crecimiento de
los empleados de las Administraciones Públicas, que creían que sus ingresos fiscales se mantendrían en el tiempo, sin darse cuenta de que se trataba de
ingresos extraordinarios irrepetibles.

El estallido de la burbuja ha provocado grandes pérdidas a las familias, las empresas y los bancos, nacionales y extranjeros, que han financiado la expansión
de los sectores directamente implicados. El proceso de reconocimiento de esas pérdidas por parte del sector financiero, que probablemente superarán los
200.000 millones de euros, no concluirá hasta, al menos, 2013.

Las consecuencias inevitables del estallido de esa burbuja son la pérdida de empleo, los problemas de solvencia del sistema financiero, el aumento del paro
hasta los 5 millones de personas y las dificultades para financiar el sector público. Un sector que tiene que hacer frente a un exceso de personal y de
prestaciones comprometidas con la población, como las ayudas a los desempleados, lo que provoca déficits de gran magnitud y el aumento de la deuda pública.

En 2011 concluirá, previsiblemente, el ajuste laboral en los sectores de la construcción, el inmobiliario, en el de servicios y en el industrial dependientes
del primero y estará en marcha el ajuste en el empleo público del conjunto de las Administraciones Públicas. También estará avanzada la corrección del empleo
en el sector financiero, que aumentó sus efectivos, sus oficinas y sus servicios generales como si el crédito a la economía española fuera a seguir creciendo
indefinidamente como en el periodo 2000-2007. Igualmente se producirán, todavía, ajustes en las empresas de todos los sectores económicos que hayan invertido
demasiado con créditos bancarios, confiando en el mantenimiento del ciclo alcista y que ahora no pueden soportar la falta de financiación derivada del ajuste
en los balances del sector financiero.

No sería imposible que la economía española terminara en 2012 con un empleo total de entre 17,6 y 18,1 millones de personas y un desempleo, en ausencia de
emigración, de entre 4,9 y 5,3 millones de personas.

10. Las responsabilidades políticas
Todo ese proceso ayuda a delimitar las responsabilidades de los partidos políticos, los sindicatos y los sucesivos Gobiernos. Es evidente la responsabilidad
de los Gobiernos de Aznar, incrementada cuando el decreto-ley de reforma moderada del mercado de trabajo de 2002 fue retirado por razones electorales tras
una fallida huelga general. Es evidente la continua responsabilidad de los sindicatos, incapaces de comprender que los privilegios de los sindicatos
verticales del franquismo son incompatibles con una economía de mercado totalmente abierta al exterior.

Los Gobiernos de Rodríguez Zapatero son también responsables de la actual situación de la economía española, pero conviene delimitar esa responsabilidad para
que tenga que responder de sus decisiones y no de las de otros Ejecutivos anteriores.

En la campaña electoral para las elecciones de 2004 el PSOE acusaba al PP, con razón, de mantener un sistema productivo que descansaba excesivamente en
el sector de la construcción. Pero cuando alcanzó el Gobierno incrementó las ayudas fiscales para la compra de viviendas, echando leña al fuego que
alimentaba la burbuja inmobiliaria.

El Gobierno no analizó, o no instruyó, como podía, al Banco de España para que evitara la concentración de créditos en el sector inmobiliario y en el de
la construcción. Una decisión que habría reducido el tamaño de los excesos. Sin duda, a la vista de la información que hoy tenemos, había conciencia entre
los inspectores del Banco de España de la gravedad potencial de la situación. No se les hizo caso, ni por el propio Banco de España, ni por el Ministerio de
Economía ni por el Gobierno porque, de haberlo hecho, se habría puesto fin al proceso de expansión de la economía española. Y a la llegada de millones de
inmigrantes que buscaban trabajo en nuestro país.

El Gobierno es responsable de seguir gastando dinero público hasta mayo de 2010, como si nada hubiera pasado, a pesar del estallido, en agosto de 2007,
de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y en el resto de los países desarrollados que habían incurrido en los mismos errores. El Gobierno es responsable
de haber seguido aprobando leyes que comprometían dinero público para el futuro en el periodo 2008-2010, como si los ingresos fiscales estuvieran asegurados.

El Gobierno es responsable de negar, hasta mayo de 2010, la existencia de una crisis que tenía que afectar, necesariamente, a la solvencia del sector
financiero y a la situación de las propias Administraciones Públicas.

El Gobierno es responsable, junto con el Banco de España, de no haber aprovechado 2008 y 2009 para recapitalizar con dinero público el sistema
financiero, en una fase en la que todos los países afectados lo hicieron, sin que sufriera el crédito exterior de ninguno de ellos. El nivel de incompetencia
del Gobierno llegó al extremo de proclamar en 2008 que España tenía el sistema financiero más sólido del mundo y que, tras sobrepasar a Italia en renta per
capita nos aproximaríamos rápidamente a los niveles de Francia.

El Gobierno de Rodríguez Zapatero es responsable de confundir a las autonomías respecto a su capacidad de gasto hasta 2010. En 2009 se les transfirieron
20.000 millones de euros más de los que les correspondían por su participación en IRPF, IVA e Impuestos Especiales, porque el Gobierno operaba sobre la base
de que la crisis económica era sólo una "ligera desaceleración" y creía, o quería creer, que los ingresos impositivos no se verían afectados. Las autonomías,
y los ayuntamientos, beneficiados también por transferencias extraordinarias, creyeron que su capacidad de gasto total sostenible era mucho mayor y
procedieron a contratar nuevo personal, además de aumentar el gasto corriente y las inversiones. En conjunto, esa responsabilidad del Gobierno se concreta
hoy en que las autonomías deben devolver 25.000 millones de euros a la Administración Central, los ayuntamientos 5.000 millones de euros y el conjunto de las
Administraciones deberían reducir su personal en, al menos, 300.000 personas, que es el incremento del personal del sector público entre 2007 y 2010.

El Gobierno de Rodríguez Zapatero es responsable de que todas las reformas llevadas a cabo desde mayo de 2010 sean insuficientes. En particular, es
responsable de la lentitud en recapitalizar el sistema financiero y en poner límites al gasto de las autonomías. Y es responsable de no haber hecho la
reforma de la negociación colectiva, imprescindible para que la economía española vuelva a crecer.

El Gobierno de Rodríguez Zapatero no es responsable, en cambio, del populismo del PP, que se ha opuesto con argumentos demagógicos a las limitadas
reformas aprobadas hasta la fecha.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Bildu
Una verdad inconfesable
Antonio Robles Libertad Digital  12 Mayo 2011

Denunciado, reciclado y asumido el blanqueo de Bildu por el Tribunal Constitucional, España entera ha de tomar conciencia de su pasividad, mirarse al espejo y asumir su cobardía. El problema no es Bildu, el problema es la falta de carácter del pueblo español. Lo que tememos de Bildu es su realidad, la realidad de miles, posiblemente de cientos de miles, de ciudadanos vascos dispuestos a apoyarla, a dar la cara por ella, sin complejos. Exactamente lo que somos incapaces de hacer la inmensa mayoría de los españoles por España.

El problema no es Bildu, el problema no es ETA, el problema no es el presidente de la Generalitat negándose a cumplir las sentencias del Tribunal Supremo y del mismísimo Tribunal Constitucional, el problema tampoco es la ola de insurrección institucional en Cataluña: el problema es la cobardía, la desidia, la irresponsabilidad del pueblo español, de cada uno de los ciudadanos que miramos para otro lado, mientras ellos, los enemigos de España, despliegan pancartas para recibir al último preso de ETA puesto en libertad. Ellos no tienen pudor, ni se avergüenzan de grabar en pancartas la identificación de ETA con Bildu unas horas después de haber sido legalizados por el TC; lo exhiben porque confían en ellos mismos, porque creen en sus vísceras, porque olfatean la desbandada y la cobardía moral de una clase política española interesada y ridícula, incapaz de hacerse cargo de la grave responsabilidad que tiene a pesar del sueldo que cobran y el poder que ostentan.

La sociedad española está enferma de indiferencia; todo ocurre como si no fuera con ella, como si la Constitución y los derechos y deberes de todos los españoles formaran parte de la naturaleza de las cosas y no del esfuerzo, la renuncia y, en los momentos más dramáticos, de la sangre de tantas víctimas anónimas.

Me dan menos terror los fines de ETA que la apatía por España de quienes no son de ETA. La actitud del Gobierno de la nación frente a la impostura de Bildu hubiera sido otra si la determinación de los ciudadanos movilizados le recordaran lo cambiantes que pueden llegar a ser los votos. Nada hubiera sido tan inevitable si los medios de comunicación e intelectuales orgánicos estuvieran más ocupados en ejercer sus profesiones que en servir a sus señores. Y si eso fuera así, la sentencia del TC hubiera sido otra; porque aquí no ha fallado el derecho, sino la atmósfera social de temor y miedos para ejercerlo como lo ejerce cualquier Estado de Derecho seguro de sí mismo. Vivimos en una nube de fantasmas agitados por la determinación de soberanistas y terroristas. Esa atmósfera tiene acogotada a la clase política más descastada de nuestra historia (con la excepción de Fernando VII). Habría que recordarles que si no nos atrevemos a vivir como pensamos, acabaremos pensando cómo vivimos. Esa sería la derrota definitiva.

Y ahora sigan echándoles la culpa a los políticos y a los jueces, los ciudadanos nunca somos responsables de nada y los intelectuales siempre están de vuelta de un viaje que nunca hicieron. Tiempos de nihilismo para una nación con Don Quijote en el fútbol y con Sancho de botellón.
Voto en Blanco

De aves y pájaros
César VIDAL La Razón  12 Mayo 2011

Acabo de enterarme de que Pascual Sala, presidente del Tribunal Constitucional y firmante de la sentencia que ha abierto a ETA la participación en las
próximas elecciones municipales y autonómicas, ha señalado poco antes de dar una conferencia en la universidad Pompeu Fabra, que las afirmaciones que se
están realizando sobre los firmantes de la controversia resolución le «ponen la carne de gallina».

Confieso que conociendo someramente el historial judicial de Pascual Sala, de entrada me ha costado mucho creer que pueda estar sometido a ese tipo de reacciones, pero ciertamente eso es lo de menos. Por esos delicados e ignotos mecanismos mentales que conocemos como «asociación de ideas», a mí las palabras de Pascual Sala me han recordado una definición de la injusticia que daba Juvenal. Escribió el agudo romano que la acción de la injusticia se caracteriza porque «Dat veniam corvis, vexat censura columbas», es decir porque «perdona a los cuervos y veja a las palomas».

La referencia de Juvenal, extraída del mundo de las aves, sigue ocasionándome sobrecogimiento por su desnuda sencillez, por su afilado ingenio y por su innegable exactitud. La injusticia se distingue, ciertamente, de la equivocación, de la ignorancia e incluso de la negligencia por el hecho de que pasa por alto la acción dañina de los depredadores más miserables y, al permitirles actuar con una libertad que no merecen y una impunidad que resulta intolerable, causa un daño insultante a los seres más inocentes.

El carácter especialmente grave de la injusticia perpetrada por un tribunal radica no tanto en el hecho de que se aparte de la verdad y de la Ley como en las consecuencias que semejante conducta tiene para aquellos a los que debería proteger y, sin embargo, desampara. Me cuesta creer que Pascual Sala y los que con él perpetraron la sentencia del TC que permitirá a ETA vivir de nuestros impuestos, sentarse en las instituciones y disponer de información, no sólo para perpetrar nuevos atentados, sino para aniquilar la última década y media de lucha antiterrorista, se detuvieran mucho a pensar en los niños, los ancianos, los agentes de la ley y el orden que fueron asesinados o incluso en alguno de sus compañeros muerto por eso que ahora se ha dado en llamar la izquierda abertzale, que se ha denominado históricamente gudaris y que no pasan de ser cobardes y asesinos.

Tampoco creo que se estrujaran demasiado las neuronas en aplicar la Ley porque si lo hubieran hecho, por ejemplo, nunca se hubieran excedido en sus funciones entrando a valorar las pruebas que llevaron al Tribunal Supremo a intentar cerrar las puertas de las próximas elecciones a los etarras. No. Leyendo los votos particulares de sus compañeros del Tribunal Constitucional, la sensación que me invade, junto al asco y la indignación, es que estuvieron más atentos a marear la perdiz para que los cuervos pudieran volar sin que nadie les cortara las alas. Bien pensado, quizá diga la verdad Pascual Sala al afirmar que siente piel de gallina viendo las opiniones que ha provocado su sentencia. Reconózcase, sin embargo, que se esperaría que Sala, puesto a identificarse con una animal de pluma, lo hiciera con otro que no sea especialmente conocido por su impenitente tendencia a la prostitución y su habitual búsqueda entre el estiércol a la caza de sustento.

¿Bildu es o no es ETA?
Francesc de Carreras La Vanguardia 12 Mayo 2011

Catedrático de Derecho Constitucional de la UB

Cuando comencé a escribir este artículo, se conocía el fallo pero no se había publicado todavía la sentencia del Tribunal Constitucional que ha dado luz verde a la presentación en las próximas elecciones de la coalición Bildu, formada por independientes y por los partidos Eusko-Alkartasuna (EA) y Alternatiba Eraikitzen.

Como es sabido, Bildu fue considerada por el Tribunal Supremo, en una reciente sentencia, como una coalición con peso determinante de la antigua Batasuna, en su momento un partido ilegalizado por formar parte del entramado de ETA. Ningún problema de legalidad ofrecía EA, durante largos años aliado del PNV, ni Alternatiba, una reciente escisión de Esker Batua, la rama vasca de Izquierda Unida. Sin embargo, de acuerdo con la ley electoral, el TS consideró que la presencia en Bildu de tantos independientes contaminaba a toda la coalición y, por tanto, sus candidaturas no podían presentarse a las elecciones en el País Vasco y Navarra.

El TC, en sentencia posterior, ha enmendado la plana al Supremo y, en una decisión contraria, ha dado vía libre a la coalición abertzale, tal como ya intuía, curiosamente, la semana pasada, el presidente del Gobierno tras advertirle Iñigo Urkullu que se rompería el precario acuerdo entre el PSOE y el PNV en el Congreso. Así pues, la escenificación de esta sentencia anunciada no podía ser más clarificador, un paso más en el lamentable derribo en el imaginario público de la imparcialidad e independencia del TC que, aprovechemos para recordarlo, todavía está pendiente de la renovación de cuatro magistrados, uno desde hace tres años y los demás desde primeros de noviembre pasado.

Para llegar a tiempo en la entrega de este artículo sólo he podido leer en diagonal los fundamentos de la sentencia y algún voto discrepante de los cinco emitidos. No puedo, pues, dar una opinión completa sobre la misma. Ahora bien, tras esta lectura apresurada, queda claro que, además de confundir indicios con sospechas, el TC se extralimita en sus funciones y al exceder el margen que le permite el artículo 123.1 de la Constitución, invade las competencias del Supremo en la valoración de la prueba y se constituye, de hecho, en un tribunal de apelación en lugar de limitarse a ser, en jurisdicción de amparo, lo que constitucionalmente es: un orden distinto ceñido, únicamente, a la defensa en último término de los derechos fundamentales. En otra ocasión examinaremos en detalle el significado de este conflicto que afecta, de modo claro, al principio de división de poderes.

Vayamos ahora, como era la intención inicial, a las posibles consecuencias políticas de la elección de los candidatos que figuran en las listas de Bildu. Previamente, cabe advertir que los candidatos independientes son ampliamente predominantes, tanto por ocupar puestos preferentes como por superar en casi todas las listas la suma de los candidatos de los otros dos partidos. A su vez, advirtamos también que en estos casos las sentencias judiciales establecen la verdad procesal, es decir, aquella que puede deducirse mediante pruebas fácticas a través de un procedimiento predeterminado por la ley. Esta verdad procesal puede coincidir o no con la real.

Así pues, esta verdad real puede ser la que establece la sentencia del Constitucional, a saber, que Bildu no es Batasuna y, por tanto, no es ETA; puede ser lo contrario, que Bildu sea un simple instrumento de Batasuna-ETA, un entramado fraudulento para engañar a los jueces, tesis que mantiene la sentencia del Supremo; o bien puede ser algo intermedio: que algunos de los que figuran en las candidaturas como independientes en realidad no lo sean, sean miembros de Batasuna, y otros, de buena fe, sean realmente independientes y contrarios a los métodos violentos que propugna la banda terrorista y partidarios de una izquierda abertzale libre de la hipoteca etarra.

En el primer caso, si Bildu no es Batasuna y, por tanto, el TC ha acertado en su juicio, se habría dado un enorme paso adelante para la democracia en el País Vasco y Navarra. Se produciría el aislamiento social completo de la banda terrorista, la cual quedaría reducida a quienes, es un decir, manejan las pistolas: como en sus tiempos las Brigadas Rojas en Italia, la Baader-Meinhof en Alemania o, más atrás, la OAS en Francia o, quizás en la actualidad, Al Qaeda. Su final sería cuestión de tiempo, de poco tiempo. También sería positiva para la democracia la situación intermedia: el movimiento de la izquierda abertzale se estaría resquebrajando.

Ahora bien, si, como me temo, Bildu es Batasuna y sus candidatos ocupan cargos políticos en los ayuntamientos, las juntas generales y el Parlamento Foral, no es que se trate sólo de algo negativo sino que habremos retrocedido diez años en la lucha contra ETA. Los terroristas, de nuevo, cobrarán de las instituciones públicas sus buenos sueldos y desde estas instituciones ejercerán la violencia que no sólo es muerte sino también miedo, en el más puro estilo nazi. Aunque entonces sabremos, desgraciadamente, quiénes han sido los responsables del retorno a tan terrorífica situación.

Bildu
Arcadi Espada y el silencio de Rajoy
Guillermo Dupuy Libertad Digital 12 Mayo 2011

"Cada vez me parece más ejemplar la actitud del opositor Rajoy respecto a ese partido de la ETA desarmada. Concedo que lo que menos le cuesta a Rajoy es callar y ver pasar el mundo; pero no tengo dudas de que ahora hace lo que es debido."

Este es el comienzo de un artículo de Arcadi Espada, publicado este jueves en El Mundo, ante el que no sabría decirles qué me causa mayor perplejidad: si que califique de "ejemplar" el bochornoso silencio de Rajoy ante la farsa de este Gobierno, finalmente consumada por seis magistrados del Constitucional designados por el PSOE; o que considere "desarmada" a la ETA. Otro tanto les podría decir del calificativo de "opositor" aplicado a Rajoy, si no fuera porque no sé si con él Espada se refiere a un enclaustrado y estudioso aspirante a registrador de la propiedad o a quien –se supone– debe ejercer una visible y audible labor de oposición en la arena pública con vistas a convertirse en presidente del Gobierno. Nada más lamentable que confundir en democracia ambos papeles.

Con todo, no se queda ahí mi discrepancia con el artículo de marras: de forma tan precisa como boba, Espada nos invita a calificar de "ex etarra" y no de "etarra" al persistente canalla que, a su salida de prisión, se puso a jalear a Bildu. Espada recuerda algo que yo sepa nadie discute, como que "Errandonea salió de la cárcel después de cumplir 25 años de cárcel, sin redenciones", y que su salida obedece "no a ningún pacto político, sino a la extinción de su pena". Asimismo, Espada se empaña en no ver "ni otra risa ni otra felicidad" que la de quien sale en libertad y la de quien, "aunque parezca extraño, puede tener hermanos, y sobrinitas que se abracen al tío, contentos todos de verle en la calle".

Naturalmente que no hay que dudar de que Errandonea y los suyos mostraran su alegría por su puesta en libertad, ciertamente conforme a Derecho. Pero ya se encargó este canalla de vincular su alegría a las proclamas etarras (perdón, no sólo etarras) de "independencia" y "socialismo", haciendo de la conjunción "y" en vascuence, una clara y distinguible mención a "ETA".

El problema está en que el sorprendente papanatismo de Espada, no dispuesto a ver más que la risa y la felicidad que el etarra comparte con las sobrinitas, todo esto ni lo mienta. Lo único que dice al respecto es calificar de "victoria del Estado de Derecho" la "exhibición del cartel de una coalición política que rechaza el uso de la violencia y cuya actividad ha sido declarada legal por el máximo tribunal español". Visto cómo una farsa y una burla, sólo posible por la falta de división de poderes que impera en nuestro país, es presentada por Espada como una "victoria del Estado de Derecho", casi que me quedo con el bochornoso silencio de Rajoy.

En cualquier caso, estoy seguro de que esa mezcla de lamentable positivismo jurídico y de miope papanatismo de leguleyo del que Espada parece hacer gala no nos impedirá a nadie el derecho de lamentar la nula muestra de arrepentimiento que ha exhibido el etarra tras cumplir legalmente una pena que, no menos legalmente, debe tener una función rehabilitadora. Y es que, incluso desde esta lamentable perspectiva de la filosofía del derecho que aparca la función aflictiva y disuasoria de la pena en favor de la reinserción, hay razones de queja ante el espectáculo en que se ha convertido esa puesta en libertad.

Espada, con todo, hace al final de su irreconocible artículo una lúcida reflexión en torno al riesgo de que la exhibición del arrepentimiento se convierta en pasaporte a la impunidad o a una excarcelación prematura de etarras. Las fronteras más importantes que España debe conservar frente al embate etarra son las que configuran a nuestra nación como Estado de Derecho. Me temo que son las primeras que se están disolviendo por parte de aquellos que pretenden contentar a quienes ni se puede ni se debe contentar.

No menos lúcida, finalmente, me parece la crítica de Espada al hipócrita rechazo –ese sí– de Patxi López al numerito de Endorrena: "después de haber intrigado en tierra, quiere ganarse el cielo". Lo que no comparto con Espada es que le parezca bien que Rajoy siga en el limbo.

La carne de gallina y la "carta-bomba" de "El negociante"
José Antonio Gundín www.elsemanaldigital.com  12 Mayo 2011

Brian Currin ha enseñado la patita por debajo de la puerta y ha desvelado la hoja de ruta de ETA, desde Bildu a la anulación de la "doctrina Parot".

A Pascual Sala, presidente del Tribunal Constitucional, cuya trayectoria político-judicial ha estado directamente vinculada al PSOE desde hace treinta años,
se le pone la "carne de gallina" al oir las críticas a la sentencia de Bildu. Por el contrario, a la gran mayoría de los españoles se le pone la carne de
gallina cuando se legaliza al brazo político de ETA, cuando los terroristas entran en campaña electoral nada más salir de la cárcel y cuando se descubren
nuevas pruebas de que la negociación con la banda etarra avanza sin prisa pero sin pausa.

La reaparición estelar de ese siniestro personaje que aletea como los zopilotes, el tal Brian Currin, en la escena del crimen nos alerta de que el cadáver no
debe de andar lejos. Según ha filtrado el equipo de guardia de La Moncloa, Currin "El negociante" ha enviado a Zapatero una carta con la hoja de ruta que
debe seguir para que ETA esté satisfecha. De la remilgada prosa de la misiva, zalamera y buenista, se deduce que el escribidor conoce los gustos del
destinatario, aunque de por medio cuele frases tan venenosas como ésta: asistimos a una "oportunidad histórica" para "terminar con el último conflicto
político de Europa". Es decir, que unos pistoleros hayan asesinado a casi mil personas en un país democrático es un mero "conflicto político". Afirmaciones
como esta sí que ponen la carne de gallina a la gente decente.

Pero no se queda ahí la enjundiosa carta de "El negociante", quien con tono delicado le recuerda a Zapatero los deberes pendientes para con ETA, a saber:
legalización de Sortu por el Tribunal Constitucional, acercamiento de los terroristas presos a las cárceles vascas y, ojo al dato, la anulación de la llamada
"doctrina Parot", trabajito del que se encarga el Tribunal Constitucional. Veremos si la sentencia, prevista para octubre, también pone la "carne de gallina"
a las víctimas del terrorismo y a la inmensa mayoría de los españoles. Para redondear el pliego de reclamaciones, Currin pide al presidente que "flexibilice
las estrictas leyes de seguridad", o sea, que la Guardia Civil haga la vista gorda y que la Policía no moleste a los etarras.

En realidad, nada nuevo hay en la "carta-bomba" de Currin que no fuera objeto de chalaneo entre el Gobierno y ETA cuando la negociación. De hecho, el
acercamiento de los presos y la puesta en libertad de históricos asesinos ya es noticia de cada día. Y en cuanto a lo demás, si bien no parece probable que
Sortu sea indultada por el Tribunal Constitucional, la anulación de la llamada "doctrina Parot" sí figura en la hoja de ruta que en su día trazaron los
negociadores y los terroristas. Si así fuera, decenas de sanguinarios pistoleros saldrían en tropel de la cárcel. ¿Le parecerá éste suficiente motivo a
Pascual Sala para que se nos ponga la carne de gallina?

En resumen, que Jaime Mayor Oreja no hablaba de oídas cuando denunciaba, hace pocos días, la continuación entre bastidores de la negociación, denuncia que le
valió poco menos que la lapidación pública de esa izquierda extrema e insultante que se muestra más cercana a los terroristas que a los demócratas.

Como escarpias
Javier G. FERRARI La Razón  12 Mayo 2011

No es la primera vez que el llamado Alto Tribunal trabaja a favor de obra. De obra política

Jueces como usted son los que ponen los pelos no de punta, sino como escarpias, don Pascual. La imagen del etarra pidiendo el voto para Bildu, gracias a
usted y otros cinco miembros del Constitucional, es una auténtica bofetada en la cara de las víctimas y una burla para la inmensa mayoría de los españoles.

Este Gobierno, como en tantas otras ocasiones en estos siete años largos de mandato, ha optado por instrumentalizar las instituciones para que hicieran el
trabajo sucio.

En la práctica lo que se ha hecho es dinamitar la ley de partidos que fue consensuada en su momento por populares y socialistas. El rasgado de vestiduras que
están protagonizando desde ZP hasta el último mono del PSOE pasando, claro está, por Rubalcaba, es, a juicio de los representantes de las asociaciones de
víctimas, un ejercicio de hipocresía sin precedentes.

Lo que ocurre es que precedentes, haberlos haylos. No es la primera vez que el llamado Alto Tribunal trabaja a favor de obra. De obra política. Recuerden lo
ocurrido con la sentencia sobre Rumasa en diciembre del año 83 y el triste final de su entonces presidente, García Pelayo, cuyo voto de calidad fue decisivo
para darle la razón al Gobierno de Felipe González. El uso de la justicia como si fuera de plastilina no es nuevo en la historia política reciente, y siempre
se ha producido con los socialistas en el poder.

Si hay alguien que dude del origen político de la decisión del Constitucional no tiene más que observar la reacción del PNV, que ha vuelto al redil de su
apoyo a Zapatero al minuto de saberse que Bildu estaría en los ayuntamientos vascos. Por todo ello lo mejor sería que Pascual Sala fuera prudente en sus
declaraciones si no quiere irritar aún más a todos, y son legión, los que se sienten insultados y burlados por la pirueta jurídico constitucional que ha
protagonizado.

Y después de esto todavía tenemos que escuchar al presidente de Aragón en excedencia y portavoz de la Ejecutiva del Partido Socialista reprochar a los
populares que hablen de terrorismo, según él, en clave electoral. Como diría Federico Trillo, ¡manda huevos! No le arriendo la ganancia a Rajoy si al final
gana las elecciones como pronostican todos los sondeos y tiene que poner orden en este puzzle de locos que en que se ha convertido la vida política,
económica y social de España.

Que se vaya comprando un traje de tedax para desmostar las minas que han quedado sembradas en todos los ámbitos. Y todavía queda un año por delante salvo que el desastre del día 22 sea de tal magnitud que Zapatero no tenga más remedio que adelantar las generales. En la próxima sesión de control parlamentario el
líder del PP debería decirle al presidente del Gobierno aquello de «imposible lo dejáis para vos y para mí». Con este panorama no es de extrañar que haya
candidatos socialistas en estos comicios municipales y autonómicos que huyan de los líderes nacionales como de la peste.

Carta de la baronesa
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo  12 Mayo 2011

La baronesa Nuala O'Loan, el abogado Brian Currin y los otros cuatro miembros del autodenominado Grupo Internacional de Contacto para el País Vasco han
aprovechado la campaña electoral para escribir al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y pedirle que legalice a Sortu, cambie la política
penitenciaria, modifique las leyes de seguridad y acepte que le verifiquen la tregua de ETA.

Para persuadir al presidente, la baronesa y sus cofrades esgrimen como zanahoria una mención al «desmantelamiento» de las armas y, además, le pasan la mano
por el lomo. Tras decir que es el momento para el liderazgo y para el «arte de gobernar», le engordan el ego afirmando que «usted ha demostrado en el pasado
que tiene la capacidad para ambos».

Al grupo de Currin y la baronesa alguien le ha debido explicar el éxito que tuvo Arnaldo Otegi por hacerle la ola al presidente en aquella carta que le envió
el 14 de enero de 2005. Otegi le pedía una negociación, pero antes de pasarle la factura le daba un poco de coba ofreciéndole el apoyo de Batasuna si quería
pasar a la historia «como el Tony Blair español». Y funcionó. El presidente entró al trapo, aunque no llegara a ser el Blair español porque ETA tampoco era
el IRA ni Otegi Gerry Adams.

La misiva de la baronesa y los demás incurre en el error que lastra al promotor del grupo desde que se aproximó al problema del País Vasco y que consiste en
creer en la existencia de un déficit democrático en España y en equiparar las instituciones españolas con el grupo terrorista. Dibujan un panorama favorable
por la tregua de ETA y el cese de la extorsión, pero acusan al Gobierno de no haber «respondido positivamente a esta evolución». Es el Gobierno de España el
que tiene carencias, según Currin y los suyos que no parece que tengan ningún reproche que hacerle a ETA. Ni siquiera mencionarle que le han pegado unos
tiros a un gendarme hace poco Deben creer que esa situación positiva que reflejan es el resultado de la buena voluntad de la banda y no el éxito de las
políticas del Gobierno.

Los que se dicen facilitadores han venido al País Vasco y han comprobado que han dejado de llegar cartas de extorsión de ETA. Para alcanzar esa conclusión se
podían haber ahorrado el viaje: la noticia estaba publicada en los periódicos. No hacía falta un simulacro de verificación sobre este extremo. Pero ya que
estaban aquí podían haber aprovechado para informar a la opinión pública quiénes son los grupos que les han pedido intervenir. Podían ser un poco más
precisos y en lugar de decir que el grupo se constituyó «a petición de distintos» partidos, sindicatos y asociaciones, ponerle nombre y apellidos a esas
organizaciones. Para verificar, aunque sea de manera informal, a quienes representan la baronesa y su cuadrilla.

Un paisaje siciliano
Santiago González El Mundo  12 Mayo 2011

Si el gran Leonardo Sciascia hubiera visto esta foto que hoy reproduce la portada de El Mundo se le habría ocurrido de inmediato una novela. Basaburua es un
pueblo siciliano. La figura que está de pie junto al atril es la alcaldesa de Pamplona y candidata a la Presidencia de la Comunidad Foral por UPN, Yolanda
Barcina. Junto a ella, a un lado, una pintada 'Gora ETA'. Al otro, candidatos locales. En frente, los periodistas encargados de seguir la campaña del
partido organizador. En segundo término, una docena de tipos de la izquierda abertzale que intentan boicotear el discurso de la alcaldesa.

Los mítines son así. Ya no se hacen para el público, sino para el intermediario, las televisiones. Cualquier espectador desavisado, pongamos un magistrado
del Constitucional, podría decir: Y esta Barcina, ¿no ha podido elegir otro emplazamiento para el atril que la pintada de exaltación al terrorismo? ¡Qué
torpeza!

En realidad, estamos ante una foto buscada, según cuenta Diario de Navarra. Escogió el lugar preciso para decir:

Aquí, en Basaburua, durante los próximos cuatro años el alcalde y todos los concejales del Ayuntamiento van a pertenecer a Bildu. Ahora, el alcalde y
todos los concejales pertenecen a ANV y, antes, a Batasuna y afines. Los jueces ya han hablado y, aún desde la profunda discrepancia, hemos de acatar su
veredicto. Ahora, es la hora de que los representantes democráticos aunemos esfuerzos de nuevo para que impedir que las instituciones democráticas vuelvan a
ser soporte y altavoz de quienes apoyan a ETA. Me voy a emplear con firmeza mientras ETA y su entorno existan y mientras la memoria de las víctimas no haya
sido suficientemente reparada.

Así está el tema. De aquí en adelante vamos a ver todos los días escenas como esta. Los tipos (y tipas, claro) de la izquierda se plantan en actitud
intimidadora mientras ponen música a todo volumen para impedir que se oigan las palabras de Barcina. Todos ellos votarán a Bildu. Sus electos volverán a
destinar partidas de los presupuestos municipales para excursiones a las cárceles, volverán a expresar su simpatía con los asesinos presos, está en el ser de
las cosas y en su naturaleza. Hoy sabemos que el impulsor de Sortu y apoyo de Bildu, Tasio Erkizia, ha sido condenado a un año por enaltecimiento del
terrorismo. Pero no gasten energías pidiendo la ilegalización de Bildu, por la foto que sacábamos ayer. No tiene capacidad probatoria alguna. Es un ex-preso
que acaba de cumplir su condena. Sabemos que no se ha arrepentido, pero no se le puede volver a condenar por enarbolar una pancarta en la que se pide votar a
un partido al que el TC ha declarado legal.

Guardemos estas fotos. Quizá dentro de quince años la sucesión de fotos como estos lleve a algún tribunal a proceder por acumulación de indicios. La prueba
de la pistola humeante se interpreta muy estrictamente: la pistola ha de estar en la mano del "independiente" y éste sentado sobre el cadáver.

O se reforma la Constitución, o esto ya no tiene arreglo
Melchor Miralles. El Confidencial  12 Mayo 2011

El etarra Errandonea ha sido protagonista, sin duda, de la gran foto de la campaña electoral. Puño en alto, sonriente tras salir de la prisión de Herrera de
la Mancha, rodeado de familiares y amigos, con la pancarta en la que se evidencia que los terroristas votan Bildu, la marca de la casa. Pascual Sala,
presidente del Tribunal Constitucional por la gracia de José Luis Rodríguez Zapatero, nos dirá que la leyenda "Independentzia ETA sozialismoa" significa
"Independencia y socialismo", porque en euskera 'eta' es la conjunción copulativa, pero insisto, a otro perro con ese hueso, porque no hay tribunal, por
constitucional que sea, que convenza a nadie que sepa de qué va la cosa de que la leyenda ETA, en manos de un miembro de la organización terrorista y sus
amigos, no es sino el acrónimo de la banda.

A estas alturas me parece evidente que al Tribunal Constitucional le facilitaron el trabajo los magistrados del Tribunal Supremo que formularon voto
particular, porque leído el texto y comparado con el fallo, aunque comparto la decisión final que impedía a Bildu comparecer a las elecciones, me parece que
la argumentación, la arquitectura jurídica que sostenía el criterio minoritario estaba mejor construido y no me cabe duda alguna de que así lo han
interpretado quienes en el TC tenían claro que querían resolver del modo que le interesaba al Gobierno.

Dicho, o mejor, escrito esto, tampoco albergo dudas respecto a que el TC se ha pasado por el arco del triunfo lo establecido en la Constitución respecto a
sus funciones. El artículo 161 establece claramente que es competente para conocer de los recursos de inconstitucionalidad contra leyes y disposiciones
normativas con fuerza de ley y del recurso de amparo por violación de los derechos y libertades fundamentales, pero no se trata de un tribunal de instancia,
es decir, no puede entrar a valorar los hechos juzgados, ya que la Constitución señala que es el Tribunal Supremo "el órgano jurisdiccional superior en todos
los órdenes". El TC ha invadido por tanto competencias que no tiene.

Nunca atendiendo al interés de los ciudadanos

La Constitución señala que es el Tribunal Supremo "el órgano jurisdiccional superior en todos los órdenes". El TC ha invadido por tanto competencias que no
tiene

La foto ha generado reacciones en cascada ya ampliamente comentadas. Sí quiero insistir en que es incomprensible que el Gobierno y el PSOE que los sustenta,
tras expresar su satisfacción y comodidad con la sentencia del Constitucional, nos digan que el Ejecutivo ha pedido a la Abogacía del Estado la foto por si
debiera tener consecuencias legales y el partido que rechaza enérgicamente su rechazo a la actitud de Errandonea. Que me lo expliquen, por favor. Si ETA no
está detrás de Bildu y están encantados de la vida de que Bildu se presente a las lecciones, ¿por qué les genera rechazo la foto? Debieran haberla aplaudido
e incluso podían felicitarse de que se la hayan hecho.

Triste panorama. Y no nos engañemos. Mientras no se proceda a una reforma de la Constitución, seguiremos igual y, como un deja vu, como un día de la marmota
que nunca termina, reviviremos episodios similares. La reforma de la Carta Magna sería bienvenida por muchas razones y tocando muchos artículos (título
preliminar, título segundo, título III...), pero, en lo que se refiere al asunto que nos ocupa, mientras el artículo 159 no se modifique y el Tribunal
Constitucional siga teniendo doce miembros nombrados cuatro a propuesta del Congreso y otros tantos del Senado, en ambos casos por mayoría de tres quintos;
dos a propuesta del Gobierno y dos a propuesta del Consejo General del Poder Judicial, seguiremos en las mismas. Mientras el Poder Ejecutivo, omnímodo,
consiga a través del Legislativo, reproducir en el Judicial miméticamente el reparto de escaños de las Cámaras, imponiendo el poder absoluto derivado de la
aritmética electoral en el control férreo de la Justicia, seguiremos asistiendo a espectáculos como este, unas veces en favor de posiciones defendidas por el
Partido Socialista y otras en favor de argumentos del Partido Popular, y nunca atendiendo al interés de los ciudadanos y a garantizar un funcionamiento
adecuado y democrático de un Estado de Derecho que deja mucho que desear.

Esto es lo que hay. Nos guste o nos disguste. Podemos seguir erre que erre en la polémica, y mientras tanto, con el beneplácito de los dos partidos
mayoritarios y la risa floja de los partidos nacionalistas siempre dispuestos a sacar tajada de las debilidades democráticas del sistema, siguen
resquebrajándose principios esenciales que debieran ser los pilares de la arquitectura de nuestro Estado de Derecho. Pues nada, que continúe la fiesta, que
siga la campaña, que no paren los mítines, y los del Constitucional que se vayan de vacaciones, que ya se han ganado el sueldo al servicio de los partidos
políticos a quienes sirven fielmente. Y a los ciudadanos, ajo y agua, que llega el verano.

Cortesía (bi)lingüísta (2)
Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.com  12 Mayo 2011

El bilingüismo es una actitud mental de respeto y de igualdad. Sostiene que ninguna lengua es superior, ni prioritaria: las dos tienen igualdad de
consideración, con independencia de su peso demográfico o económico. Pero el bilingüismo comporta también una práctica social de respeto y cortesía, unos
hábitos que en parte aún hemos de adquirir, y que será bueno que se vayan incorporando a nuestra convivencia. Durante la dictadura, la cortesía se entendía
como la obligación del catalán de ceder siempre que se le requiriese: era una falta de educación mantener el catalán, una insolencia. Eso no es cortesía
bilingüista. Eso es sencillamente un trágala, la expresión del abuso y de la sumisión. Ahora es frecuente verlo al revés: el castellano es abandonado como
lengua inconveniente, y el catalán se impone de todas todas, por narices. El actual president Mas, en un debate electoral entre los candidatos, le recriminó
a Rivera, candidato de Ciutadans, que hablase en castellano; qué poca educación, le dijo, y fíjese qué tolerantes y abiertos somos los catalanes, que hasta
le dejamos hablar en castellano. Para mí, el descortés fue Mas.

Hemos de aprender a manejarnos con las dos lenguas con respeto. Se me ocurren algunos criterios orientadores. Uno es “la lengua del cliente”. Todo aquél que
está detrás de un mostrador o de una ventanilla debe adaptarse a la lengua del cliente. E igualmente el médico con el paciente, y el cura con el feligrés, y
el maestro con el alumno... El primer mensaje debería ser ambilingüe: “¿hola?”, “¿sí?”. El cliente entonces se siente invitado a marcar la lengua de
relación, con su respuesta “bon dia” o “buenos días”, “quisiera” o “voldria”... Esto tendrá una inmediata consecuencia laboral: todos los dependientes,
maestros, telefonistas, etc., tendrían que ser bilingües.

Entre desconocidos, lo más correcto es adaptarse a la lengua del que pregunta. Contestar en lengua diferente a la de la pregunta puede ser una impertinencia,
porque obligas al otro a rectificar o a declarar su incapacidad de entenderte. Lo normal debe ser que, en Cataluña, todo el mundo pregunte en su propia
lengua, catalán o castellano, y espere una respuesta en la lengua inicial. Caso de no poder responder en la lengua de la pregunta, es bueno excusarse. En la
práctica eso supone una desventaja para el catalán, ya que no es conocido por toda la población, mientras el castellano sí. Eso quiere decir que, si te
preguntan en catalán y no puedes responder en catalán, siempre deberías pedir disculpas (perdone, pero no entiendo el catalán) y marcar si quieres que el
otro cambie de lengua o puede continuar con el catalán ("perdone que le hable en castellano, pero hábleme en catalán, por favor, lo entiendo", o aún mejor
"lo estoy aprendiendo"). De hecho la gente funcionamos bastante así, y por eso el conflicto lingüístico no se manifiesta a nivel popular. Pero aún hay gente
insensible, que impone el catalán o el castellano por bemoles. La razón que suelen dar a su intransigencia es la misma en ambos casos: "porque estamos en
España", y "porque estamos en Cataluña". Hay quien pregunta en castellano, siendo catalanohablante, o en catalán, siendo castellanohablante, por no molestar,
para evitarse rectificaciones posteriores. Esas autorrestricciones deberían acabarse ya.

En un acto colectivo, no es correcto imponer un cambio de lengua, incluso si no la entiendes. Por ejemplo, en una asamblea. Pero a la vez, siempre han de ser
aceptables las dos lenguas con naturalidad. Sólo puede considerarse obligatorio el uso de una de las dos lenguas si el ámbito está marcado lingüísticamente:
en una emisora monolingüe, en un premio literario, en clase de lengua catalana o castellana...

Quedan fuera de la cortesía bilingüista los encuentros entre iguales, no estructurados. Ahí, la lengua se negocia y se fija de mutuo acuerdo, y no debe
comportar ningún problema. Pero incluso estos contactos personales heterolingües se verán lubrificados si se realizan en una atmósfera social de respeto y
tacto.

Libertad versus cortesía
Nota del Editor  12 Mayo 2011

Niego la mayor, el bilingüismo es una falacia. Segundo, cortesía no quiere decir perder derechos y libertad. Si alguien permite que le impongan una lengua
regional, y por tanto, de la que no tiene deber de conocer, no está siendo cortés, está perdiendo derechos y libertades, se está dejando avasallar, y en el
corto plazo significa pérdida de su posición social, quedar excluído  y despojado de sus derechos cívicos, ni participar en política, ni optar a trabajos en las administraciones que exigen la lengua regional a sus adláteres, y pasar al montón de los que necesitan ser normalizados con la lengua regional.

EL ADIÓS AL SÍMBOLO DE LIZARZA
Otaola: "Después de las elecciones me apuntaré al paro"
LDTV emitió este jueves un reportaje especial con Regina Otaola desde la localidad de Lizarza.
Libertad Digital  12 Mayo 2011

Las elecciones del próximo 22 de mayo pondrán punto y final a un símbolo. El consistorio de Lizarza (Guipúzcoa) dejará de ser un referente de la libertad y el Estado de Derecho para volver a estar bajo las sombras del mundo de ETA, a través de los independientes escogidos por Batasuna que integran las listas de Bildu en la localidad.

Los servicios informativos de Libertad DigitalTV, encabezados por Dieter Brandau, se desplazaron la pasada semana hasta la localidad guipuzcoana para vivir los últimos instantes de ese símbolo, fruto de una gesta personal de la portavoz del PP en las Juntas de Guipúzcoa y alcaldesa de Lizarza, Regina Otaola.

Ella, desde el mismo día que tomó posesión de su cargo en 2007, trabajó duramente para conseguir convertir un antiguo bastión de Batasuna-ETA en un espacio de libertad. Izó la bandera española en el consistorio; limpió las pintadas proetarras del municipio; retiró las pancartas y carteles de apoyo a los terroristas de ETA; y cambió el nombre de la plaza principal del pueblo, que pasó de llevar el nombre de un etarra a llamarse Plaza de la Libertad.

"Me siento triste y mal, porque se ha constatado que le han dado una patada a la Constitución. La libertad y la democracia han perdido lo que ha ganado ETA. No me siento derrotada, pero sí descorazonada, porque aquí van a hacer lo que quieran", dijo Otaola a Libertad DigitalTV sobre la decisión del Tribunal Constitucional de permitir la presencia de Bildu en las elecciones.

La alcaldesa de Lizarza aseguró que "es una negociación que está pautada", y avanzó que tras la presencia electoral de Bildu "vendrán los presos. Los presos están saliendo a la calle, y lo vemos día sí y otro también. Será otro de los pasos. Y muchos de ellos tendrán trabajo, porque ya están presionando en empresas vascas para que estos presos se incorporen y tengan su trabajo".

Denunció que "se les está dando a los partidos nacionalista todo lo que quieren y más" y advirtió de que "España va a ser menos España porque una parte del País Vasco va a ser menos España". "Volvemos a las andadas. Van a tener acceso a la financiación, al censo electoral... Y ya no habrá 42 ayuntamientos gobernados por ANV, habrá muchas más", añadió.

Así, insistió en que "está claro" que hay una negociación entre el Gobierno y ETA. "Yo soy de las tesis de Mayor Oreja, que nunca se ha equivocado en sus análisis. Creo que el PP podría saber algo más de lo que nos dice. Tal vez deberían plantarse, convocar el pacto contra el terrorismo y poner las cartas sobre la mesa. La sentencia es la prueba del nueve que pidió Basagoiti", dijo.

"Creo que mantener el pacto en el País Vasco enfocado en la lucha contra el terrorismo, cuando ETA va a estar en las elecciones... se puede mantener el pacto, pero que digan que es porque se prefiere que esté Patxi López al PNV", añadió.

Preguntada por Dieter Brandau por el futuro que tendrá la bandera de España que ondea en el consistorio, se mostró muy clara: "durará hasta que nosotros estemos aquí. En cuanto se haga el traspaso de poderes se acabó. Conociéndoles, la quemarán o harán alguna cosa así. Pese a esto, seguiremos manteniéndola hasta que se acabe nuestro mandato y así lo hago".

Además, tuvo un especial recuerdo para las víctimas del terrorismo: "de las víctimas no nos podemos olvidar. Nosotros no hemos sido de ojo por ojo, diente por diente, sino únicamente reivindicando memoria, dignidad y justicia".

Otaola volvió a repetir las razones por las que abandonará la política tras la toma de posesión del alcalde que salga de las urnas el próximo 22-M: "Cuando sucedió lo de María San Gil, cuando se plantó al decir que ya no confiaba en el presidente del PP, Mariano Rajoy, y que se marchaba, yo anuncié que también me iba, aunque seguiría hasta el final de la legislatura, y así lo hago". "En ese cambio, en esa marcha de María San Gil había un cambio de estrategia del PP", añadió.

Según dijo, ha sentido "mucho apoyo" durante estos cuatros años y desveló que todavía tiene cartas guardadas pendientes de contestar. Destacó por encima de todas esas muestras la visita que hizo el ex presidente Aznar a la localidad, en la que aprovechó para regalar al pueblo una bandera de España porque los proetarras habían quemado la del balcón consistorial unas fechas antes. Eso sí, tras preguntas de Dieter Brandau, echó en falta las visitas a Lizarza de Mariano Rajoy o María Dolores de Cospedal.

Adelantó que tras abandonar el consistorio y las Juntas de Guipúzcoa se apuntará al paro, para buscar un nuevo trabajo, volviendo de este modo a la actividad privada, a la que ya se dedicaba antes de entrar en política. Asismismo, desveló que ya había empezado su reciclado profesional, realizando varios cursos por internet.

Tras el encuentro en la pequeña localidad guipuzcoana, el director de informativos de LDTV y Regina Otaola fueron al encuentro de otro de los grandes referentes de la lucha por la libertad, María San Gil. En presencia de ambas, Dieter Brandau les mostró una vídeo con una pequeña dedicatoria del ex presidente Aznar, que grabó en su despacho con una foto que se hizo en su visita a Lizarza detrás.
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