AGLI

Recortes de Prensa   Martes 17 Mayo 2011

 

No nos tapemos la nariz otra vez
Francisco Segura. Minuto Digital 17 Mayo 2011

Nuevamente en Madrid acompañando a Alcaráz y a Voces Contra el Terrorismo. Esta vez no había autobuses desde Murcia, sin duda por falta de demanda para asistir. He ido y vuelto de vacío, a pesar de mis ofrecimientos de plazas libres en el coche.

Esto me sirve de introducción al objeto de estas líneas: lo invotable que me resulta el PP de Rajoy.

¿Cuál es la relación?… Pues que está funcionando la autocensura de los votantes de Rajoy. No están dispuestos a moverse ni lo más mínimo, para no “perjudicar” la expectativa de victoria del Partido Popular. Una concentración como la del pasado día 14 de mayo es algo desagradable para los votantes de Rajoy.

Está nuevamente de moda decir que hay que votar tapándose la nariz. Mas bien me parece que sienten buen olor. Que gustan de esa inactividad o pasotismo. Que Rajoy nunca nos enviará a ninguna guerra justa ni injusta. Que no “crispará” investigando el 11M, ni echando a la eta de las instituciones en las que la ha introducido Zapatero. Que no denunciará ni perseguirá los fraudes y prevaricaciones que descubra cuando llegue al poder (hoy por ti… mañana por mí).

A los españoles en general, no solo a los murcianos, les parece bien que Rajoy intente arañar votos al PSOE, abriendoles el partido Popular. Tampoco les pareció mal que en el Congreso de Valencia de 2008, les cerrase el partido a liberales y conservadores que quisieran presentarse. Dicen que… 1º conseguir el Poder y luego…

¿Luego qué?… O nos está engañando desde 2008 a sus tradicionales votantes, o es que piensa engañar a los actuales votantes socialistas, dándoles a entender que es afín a ellos para que cambien su voto. En cualquier caso: Quieren ganar sobre la mentira. Lo que más odio.

Sigo pensando que es el momento de los partidos pequeños con ideas y principios, siempre y cuando esos principios sean asumibles y no escondan intenciones malévolas como el antisemitismo y antijudaismo.

Democracia real
El entendimiento entre el PP y el PSOE otorgaría al duunvirato unos poderes que no llegó a tener Francisco Franco
MANUEL MARTÍN FERRAND ABC 17 Mayo 2011

SEGURAMENTE somos muchos quienes sin ser jóvenes, desempleados o con empleo precario, coincidimos con los postulados básicos de quienes este pasado domingo, en muchas ciudades españolas, salieron a la calle para reclamar una democracia real y rechazar la parodia que, de consuno, han establecido los grandes grupos de la partitocracia instalada. No sé quiénes alimentan y empujan esos grupos de protesta e ignoro, si es que lo tienen, cuál es el propósito verdadero de los cambios que reclaman; pero es incuestionable, desde la convicción democrática, que no basta con votar de vez en cuando y renovar las listas cerradas y bloqueadas que nos hacen creer que elegimos a un alcalde, un presidente autonómico o, cuando toque, un primer ministro. La democracia es, antes que nada, la separación rigurosa entre los poderes del Estado y aquí, que se lo pregunten a Pascual Sala, esos poderes viven amancebados y promiscuos. De hecho, solo dos personas, el presidente del Gobierno y el líder de la Oposición, tienen en sus manos el nombramiento de la mayoría de los alcaldes de España, los presidentes de casi todas las autonomías, las listas de un ochenta por ciento de los diputados y la composición del Supremo, del CGPJ y del Constitucional. Afortunadamente no es buena la relación entre ellos y eso abre un resquicio a la esperanza. Es más, con la normativa constitucional vigente, el entendimiento entre el PP y el PSOE, deseable a efectos de la recuperación económica y del empleo, otorgaría al duunviratounos poderes que no llegó a tener el mismísimo Francisco Franco ni en los días en que se desayunaba con un café con leche, tostadas y la firma de unas cuantas sentencias de muerte.

Conviene tener estas ideas, o sus antagónicas, en la cabeza porque la próxima semana, si las urnas confirman las previsiones electorales, el PSOE no ha entrado, como Dominique Strauss-Kahn, en el desvarío y a José Luis Rodríguez Zapatero le queda una pizca de vergüenza torera, entra en lo posible que, en ejercicio de su poder y responsabilidad, el presidente del Gobierno de España anuncie unas elecciones anticipadas que, además de ahorrarle una dolorosa agonía a la legislatura en curso, podrían lanzar una nueva etapa, continuadora de la Transición, con más altas miras de limpieza y autenticidad democrática. La resurrección de Monstesquieu. En ese supuesto, y vista la fatiga ciudadana que han generado las trampas nostálgicas y sañudas del zapaterismo, se lleve de calle las próximas legislativas el partido capaz de sugerirnos una democracia real, sin concesiones al pasado y sin privilegios para las nomenclaturas de los partidos.

Bellaco su padre
Alfredo Casquero www.elsemanaldigital.com 17 Mayo 2011

De qué si no, la tipa Grandes iba a pedir se votara con odio, pero a la izquierda.

Mire, Sr. Zapatero, a mí no me insulte. Bellaco lo será su señor padre, con todos los respetos hacia él. ¿Tengo yo la culpa acaso de que no sepa diferenciar entre verdad o mentira? ¿Soy responsable de que en la atalaya desde la que nos contempla sólo pueda ver la silueta perfilada de Bibiana Aído, que le canta embelesada, o la no menos esbelta figura de la preparadísima Leire, enfrascada ahora en matar la otra punta de la vida? ¿Es alguien más que usted el autor de este desaguisado de economía que nos deja antes de su marcha? Llama bellaco a media España, media Europa, y a un cuartito del mundo entero. Es mucho insultar, ruina humana. Es mucha mentira ya, como para que callemos. De acuerdo que tiene un partido cómplice, silente por temor a no seguir mamando de sus ubres generosas, alimentadas con el pasto del Estado y del sacrificio ciudadano. Bien que, merced a una clase sindical comprada y corresponsable, vaya usted capeando la paz social a base de un desprestigio sindical que a usted le trae al pairo, mientras permanezca allí. Y tiene usted suerte de una profesión, la periodística, transformada en encubridores y pasteleros. De qué si no, la tipa Grandes iba a pedir se votara con odio, pero a la izquierda. Sin pensar, pero a la izquierda. Ella, la mujer del pueblo, de la calle, de la esquina de la frutería del barrio obrero en el que se mueve, según cuentan las crónicas de la vergüenza progre, ella, que pide no se piense, cuando se vote por usted. La misma tipa que se recrea en la violación de una religiosa por sus añorados milicianos, esa misma tipa, junto con otros progres o "progras" piden se vote por quien ha perpetrado el mayor ataque al Estado del Bienestar en la historia reciente.

¿Me llama usted bellaco? Mire, se lo repito: usted es el artífice del mayor recorte social de la historia de la democracia. ¿Lo quiere de otra manera? En toda la historia de la democracia, el mayor recorte social lo ha llevado a cabo usted. Y la última, por si no lo ha entendido. No ha habido un recorte mayor en los últimos treinta y seis años que el protagonizado por usted, con la complicidad de los sindicatos verticales, el silencio de todo el partido socialista, la aprobación por ausencia de la casta pseudo intelectual, que vota con odio porque piensa con los genitales, Almudena a la cabeza, y el concurso necesario de la prensa adicta al régimen, creadora de un mundo paralelo, de un paraíso perdido en el que no hay millones de parados, ni congelación de salarios, ni despidos en masa, ni quiebra de empresas, ni colas en los contenedores ni mesas repletas en los locales de Cáritas.

No le doy más vueltas. Si cada vez que escribo esto usted me tilda de bellaco, cada vez que alguien lo lea, llamará bellaco a su padre. No sé si me repito, pero el autor del mayor recorte social en toda la historia de España se llama Rodríguez, como su padre.

La izquierda extrema
¿Hasta cuándo el discurso de la extrema derecha? ¿Certificarán estas elecciones su desgaste?
EDURNE URIARTE ABC 17 Mayo 2011

VUELVO a uno de mis libros de cabecera en lo que a estrategia política del socialismo del último decenio se refiere, El futuro no es lo que era (2001) de Felipe González y Juan Luis Cebrián, y recupero el mensaje central del PSOE en esta campaña: la derecha es, en realidad, extrema derecha, peligrosa y dudosamente democrática. En palabras de Cebrián hace diez años: «Son la derecha de siempre, la que colaboró con la dictadura porque la engendró, pero, encima, legitimada democráticamente. De algún modo, es como si Franco se hubiera presentado a las elecciones y las hubiera ganado». Y lo mismo en cada una de las campañas electorales. Hasta la anterior, Europeas del 2009, donde Zapatero hablaba de «la derecha más derecha de Europa» y López Aguilar de «la derecha energuménica». Y hasta hoy, con «la derecha extrema», frase central de todos los mítines y de todos los oradores.

¿Hasta cuándo el discurso de la extrema derecha? ¿Certificarán estas elecciones su desgaste? ¿Acierta la derecha en su falta de respuesta, ahora y antes, a esa descalificación? Se podría pensar que un resultado socialista tan catastrófico como el augurado por las encuestas demostraría que tal estrategia no tiene ya capacidad de movilización y, por lo tanto, auguraría su fin. Y, sin embargo, otros tres elementos hacen pensar que eso no será así. Primero, el hecho de que las referencias al franquismo ya estén siendo sustituidas por las equiparaciones con la extrema derecha europea actual, «son como los Auténticos Finlandesses», como ha dicho Zapatero. Después, la utilización del mismo discurso en otros partidos socialistas como el francés, que alerta sobre la cercanía entre Sarkozy y le Pen. Y, tercero, lo profundamente enraizada que está la imagen de la derecha extrema en la militancia socialista. De hecho, es uno de los mensajes de mayor éxito en los mítines socialistas.

De ahí que sea difícilmente comprensible que la derecha española no contrarreste ese discurso. Sobre todo, cuando hay bastantes más argumentos a favor de izquierda extrema en el socialismo que a favor de la derecha extrema en el PP. Comenzando por los pactos con IU o ERC, la extrema izquierda, allí donde puede. Pasando por la reivindicación del mensaje de la izquierda extremista de la República. Y terminando con la negociación con ETA y la presión para la legalización de su brazo político.

En términos de manual de Ciencia Política, a todo eso se le llama coqueteo, simpatía y cercanía a la extrema izquierda. La izquierda extrema, la izquierda más izquierdista de Europa, la izquierda de la izquierda, es una realidad en España. Y gobierna.

Un malestar difuso que afecta al conjunto del sistema
José Luis González Quirós*. El Confidencial 17 Mayo 2011

No hace falta una capacidad muy aguda de análisis para constatar que, se mire por donde se mire, el sistema político español está alcanzando unas altísimas costas de desprestigio, y que el malestar de muchísimos ciudadanos crece a ojos vista, muy especialmente entre las capas más ilustradas e independientes, de las que deberían nutrirse las instituciones políticas en una situación de plena normalidad. Las direcciones de los partidos, ocupadas siempre en un muy miope día a día, no son los lugares ideales para percibir con nitidez el fenómeno, pero mal harían en no analizarlo y tratar de buscarle remedio, y no mero lenitivo.

Este malestar no está, todavía, políticamente articulado, y afecta al conjunto de los partidos, más a los grandes, desde luego, y, muy especialmente, al partido en el poder, pero está creando un estado de opinión que supone una grave objeción a la forma de funcionamiento de esta democracia que, más pronto que tarde, debería de encontrar respuesta en una reforma de fondo que, de no hacerse bien y relativamente pronto, puede poner en un riesgo muy serio la viabilidad de la democracia.

Este malestar está cristalizando en un conjunto de ideas bastante coherentes a las que nadie se ocupa de dar respuesta, confiando ciegamente en que la lealtad de los ciudadanos a la democracia, que nadie pone en cuestión, se traduzca inmediatamente en fidelidad a este sistema concreto que nos gobierna, lo que no es sino otro caso de cortedad de miras, del defecto de fondo que los descontentos señalan. Entre los argumentos que expresan el malestar de fondo, merece la pena destacar las siguientes:

1. Los partidos son sordos a los problemas reales de la sociedad española y los reducen, de manera irresponsable, a su aspecto puramente electoral; en consecuencia, las proclamas de los políticos tienden a parecer falsas, insensibles y oportunistas.

2. Como los partidos son conscientes de esta situación parecen haber decidido, hace tiempo, que no tienen nada que decir salvo a los muy convencidos, de manera que su acción política se vuelve dogmática, previsible y rígida. Ello acentúa más la distancia entre los ciudadanos y los partidos y convierte en retórica vaga cualquier intento de cumplir la función que les atribuye la Constitución de ser cauces de participación ciudadana.

3. Los ciudadanos tienen la impresión cada vez más firme de que la situación es inamovible y el bipartidismo reinante se les antoja una camisa de fuerza muy estrecha para la realidad en la que viven.

4. Técnicamente se dice que vivimos en un sistema de bipartidismo imperfecto, pero el sistema resulta ser imperfecto en otros muchos sentidos que provocan una honda frustración, por ejemplo, su incapacidad para consensuar reformas que todo el mundo entendería como necesarias, como la de la educación y la Justicia, o su resistencia interesada a poner remedio cierto y razonable a problemas que causan hastío y una ira sorda a muchos ciudadanos, como el terrorismo o, en otro orden de cosas, el abuso desmedido de determinadas fuerzas minoritarias.

5. Los políticos no inspiran ninguna confianza. Los electores no ven en ellos a personas, sino a siglas, y no comprenden su sumisión al liderazgo, por negativo que esté resultando al propio partido, como le ocurre ahora mismo al PSOE, ni la absoluta falta de iniciativa de la mayoría de ellos, además de su absoluto desinterés por las cuestiones que realmente preocupan a quienes representan.

6. Cada vez se tiende a pensar más en los partidos como auténticas redes mafiosas en las que la protección de unos por otros es el mandato fundamental. Nadie puede entender el desinterés que muestran los partidos por limpiar sus propias filas y eso se interpreta, desgraciadamente, como una muestra de que la corrupción está metida en el seno mismo de las organizaciones, de manera que se tiende a pensar y a sentir que son los partidos mismos los que promueven la corrupción como sistema para blindar su poder económico y la situación personal del conjunto del escalafón.

7. Por último, los electores piensan que el objetivo de los partidos es siempre distinto al que proclaman, de manera que les atribuyen una dosis estructural de mentira y de manipulación, una actitud que impide radicalmente cualquier intento de explicar con sinceridad, sin miedo, y de manera razonable las políticas que una buena mayoría de electores apoyaría. En consecuencia, los partidos se ven como meras máquinas para llegar al poder y permanecer allí el mayor tiempo posible, nada que ver, en último término, con someter propuestas a los electores para que estos decidan por si mismos lo que consideran mejor.

Este es el panorama una semana antes de unas elecciones decisivas. Muchos españoles van a interpretarlas, seguramente, como una manera de castigar a un personaje que les ha hecho mucho daño, pero el supuesto vencedor de esta convocatoria, haría muy mal en no darse cuenta de que tampoco ellos producen ningún entusiasmo.

* José Luis González Quirós es analista político

Un clásico
FERNANDO SAVATER El País  17 Mayo 2011

Frecuentemente oímos expresar preocupación por el demencial acopio de falsos saberes y supersticiones revestidas de autoridad seudocientífica que prosperan sin cesar en nuestra sociedad, pese a que la información nunca ha sido tan abundante y fácil de encontrar. En Las pseudociencias, ¡vaya timo! (editorial Laetoli) de Mario Bunge se da un repaso a muchas de ellas, pero da la impresión de que cada día aparecen otras nuevas. Es una paradoja que nunca deja de darse en la modernidad, desde el Renacimiento: cuanto más avanza la ciencia más prolifera la seudociencia, como un remedo falsario o como el mono del Zaratustra nietzscheano parodiaba las elucubraciones del maestro.

La astrología, la homeopatía o el tarot multiplican patéticamente sus adeptos, pero al menos gozan de mala reputación en los círculos ilustrados. En cambio, ciertas supersticiones ideológicas se han ido volviendo inatacables en el campo de la política, hasta el punto de que incluso quienes menos las comparten se ven obligados a asumirlas a medias, so pena de ser declarados indeseables en nuestro peculiar sistema democrático. Una de las más acendradas es la que atañe a las lenguas: reivindicar la vigencia común del castellano, negar que su hegemonía se deba a una imposición arbitraria sino a múltiples razones de utilidad social y económica, cuestionar la obligatoriedad del bilingüismo o de la inmersión lingüística en algunas comunidades, etcétera ha llegado a ser casi un delito político o moral. Y sin embargo hay tantos argumentos racionales a favor de esta postura como para rechazar la quiromancia.

A defenderla y documentarla con elocuente erudición dedicó su vida ("breve y valerosa", como dijo Borges de la de Stevenson) el filólogo Juan Ramón Lodares, discípulo dilecto de Gregorio Salvador. En el año 2000 publicó El paraíso políglota y dos años después Lengua y patria (ambas en editorial Taurus). En 2005 pereció por culpa de un camión desbocado en la carretera de El Escorial, camino del Guadarrama. Apenas tenía 46 años. Su temprana muerte no solo nos privó de los frutos venideros de su talento estudioso y cáustico, sino que dejó huérfanas sus obras publicadas que no deberían languidecer sino revivir.

Efectivamente, pocas hay de mayor actualidad para sacudirnos la modorra conformista en torno al tema lingüístico que se ha generado lamentablemente en España. Lodares explica muy bien los motivos históricos por los que el castellano o español llegó a ser la lengua hegemónica de nuestro país, que poco tienen que ver con imposiciones dictatoriales. Y analiza el peso de un nacionalcatolicismo anterior al franquismo en el acuñamiento de una Babel de pueblos unánimes y separados, centrados en la lengua, por encima y contra la sociedad estatal pluralista. El déficit educativo español (todavía en 1985 el número de analfabetos o carentes de cualquier tipo de instrucción llegaba al 25% de la población mayor de 10 años) es otro ingrediente fundamental de este cóctel de malentendidos. El principal de los cuales es considerar la lengua común una reivindicación de la derecha ultramontana, cuando durante finales del siglo XIX y primera mitad del XX lo fue de la izquierda más combativa cuya primera y consecuente preocupación era unir las fuerzas progresistas, no disgregarlas en etnias enfrentadas.

La disección que hace Lodares de las diversas peripecias regionales de la cuestión pueden servir para despejar mitos espúreos, al menos entre quienes no tengan interés político en fomentarlos. Y expresa un asombro que bastantes compartimos: "Sigo sin explicarme qué encanto y buena prensa tiene entre las masas la propaganda de un nacionalismo lingüístico que, aun brotando de dudosas fuentes, muestra un éxito cierto y envidiable: ha hecho que ciudadanos de un país donde el analfabetismo y la falta de instrucción en la lengua común han sido moneda corriente durante siglos (sin que tal circunstancia nos importase gran cosa) estén dispuestos en el plazo de unos pocos años a dominar varios idiomas minoritarios que nunca se han hablado en sus familias y con los que podrán recorrer unos pocos kilómetros de mundo".

Crisis
El futuro de la economía española
Alberto Recarte Libertad Digital 17 Mayo 2011

Con esta tercera entrega concluye el ensayo de Alberto Recarte, que ha analizado la evolución de la economía española desde el punto de vista del empleo desde 1974, momento en el que comenzamos a sufrir los efectos de la primera subida de los precios del petróleo y vísperas del comienzo del proceso de democratización, hasta 2011.

Introducción
Las cifras de población, población activa, ocupados y desocupados, desde 1974 a 1998, año de la integración en el euro.
La entrada en la Unión Europea
El fracaso del Sistema Monetario Europeo y la política de Solchaga y Rojo
Las reformas del periodo 1994-1998
El empleo desde 1998 hasta 2007 en la España del euro.
El empleo en el periodo 2008-1er trimestre de 2011
La integración en el euro: los errores y los acontecimientos inesperados
Los efectos del estallido de la burbuja en el empleo
Las responsabilidades políticas
El futuro de la economía española

11. El futuro de la economía española
No se han mencionado, hasta el momento, los problemas de la Unión Monetaria a la que España pertenece. Los errores en el diseño del euro, la irresponsabilidad de creer que era posible aplicar la misma política monetaria a países tan diferentes como los de la Europa central y los países periféricos sin llevar a cabo otras reformas, está pasando factura a todos los que han cometido errores: a) A los países en los que su sistema financiero ha financiado una expansión excesiva del sector de la construcción; b) A aquellos en los que sus sistemas financieros han invertido en activos financieros de valor muy inferior al que se creía –en activos tóxicos– como en Irlanda; c) A los que han participado en la financiación de los países periféricos, bien para dar créditos al sector inmobiliario y al de la construcción, como España, bien para financiar deuda pública, como en el caso de Grecia y Portugal.

En el caso de España, además de tener un problema de falta de empleo y de altísimo desempleo, existe un problema adicional de endeudamiento nacional, que alcanza el 90% del PIB en términos netos y el 240% del PIB en términos brutos, que se compensa, en parte, con inversiones españolas en el exterior por un total equivalente al 150% del PIB de 2010.

Si Grecia decidiera no pagar su deuda exterior, financiada ahora, en parte, por la Unión Europea y el FMI, o no pudiera hacerlo y no hubiera más remedio que renegociar todo su endeudamiento exterior, básicamente público y que ya asciende al 150% de su PIB, es posible que los inversores se negaran a seguir financiando a Irlanda y Portugal, aún a los tipos actuales –que alcanzan el 12%– y a prestar a España a tipos muy superiores a los actuales, por considerar que su riesgo se habría incrementado. Si hubiera que refinanciar a Grecia y Portugal –creo que Irlanda es un caso diferente– y sus acreedores tuvieran que aceptar pérdidas de entre el 30% y el 50% de su principal, los sistemas financieros de casi todos los países del área euro sufrirían unas pérdidas que reducirían drásticamente sus fondos propios. Lo que obligaría a los Estados en los que están domiciliados esos bancos a volver a recapitalizarlos con dinero público, lo que desataría las protestas populares y obligaría, de una u otro forma, a modificar las instituciones de la Unión Monetaria. Si el país afectado fuera España, la Unión Monetaria sufriría aún más. El euro no sobreviviría. Toda la banca europea, no sólo la de la Europa Monetaria, se encontraría con problemas de solvencia.

La situación de la economía española sería caótica. La elevadísima deuda bruta exterior de la economía se concentra en el sector financiero español, en el resto del sector privado y, sólo en tercer lugar, en el sector público. En una situación de insolvencia nacional, la no refinanciación del sector privado es más complicada que la del sector público. En los casos en los que la deuda externa se concentra en el sector público es posible llegar a acuerdos, aún asumiendo pérdidas y carencias por parte de los acreedores, porque los Estados no desaparecen. Cuando la deuda impagada resulta ser privada, las posibilidades de que las empresas, los bancos o las familias que las soportan negocien con todos sus acreedores son mucho más complejas, al margen de que no hay garantía de la supervivencia económica de ninguna de estas entidades privadas. Por eso, la mayor calamidad que le puede ocurrir a la Europa monetaria es que se ponga en duda la solvencia de la economía española.

Creo que, en estos momentos, en mayo de 2011, lo lógico es suponer que España cumpla los acuerdos de reducción del déficit público hasta cerca del 6% en 2011 y, tomando nuevas medidas impositivas y de reducción del gasto público total, que alcance un déficit de en torno al 4% del PIB a partir de 2013. Si esto fuera así, la deuda pública en 2014 podría alcanzar entre el 75% y el 80% del PIB y la deuda privada podría haberse reducido algo en ese mismo periodo.

Cumplir con los objetivos oficiales de déficit público, incluso acercarse como he supuesto –6% en 2011, 4,4% en 2012 y 3% en 2013–, obligará a hacer reformas y a subir algunos impuestos, como el IVA, rebajando otros, como las cotizaciones sociales. Pero el efecto depresivo de esas medidas sobre la actividad económica es inevitable y no podrá ser compensado con exportaciones y con mayor inversión y consumo privados.

En esta fase de contracción del déficit público, que se extenderá hasta al menos 2013, terminará el ajuste del empleo en los sectores de la construcción y en los servicios e industrias dependientes y el sector público tendrá que reducir su empleo en, al menos, 200.000 personas; la contracción de la actividad del sector público afectará también a los sectores industriales y al sector de servicios que dependen del mismo. Para entonces, el sector financiero español debería haber terminado su proceso de ajuste –lo que supondrá una pérdida de 50.000 empleos– debería estar bien capitalizado y debería poder atender las peticiones de crédito de las empresas y las familias solventes. Una evolución que, creo, ocurrirá en todo caso.

En circunstancias normales, la pérdida de empleo total en esos sectores, en el periodo 2012-2013, podría alcanzar las 400.000 personas. Los desempleados alcanzarían los 5,3 millones de personas y los ocupados descenderían hasta los 17,7 millones de personas, a menos que esa pérdida de empleo se compensara con un aumento del empleo por unas mayores exportaciones y por un incremento de la inversión y el consumo privados.

En todas las crisis económicas españolas, las sucesivas pérdidas de competitividad exterior se han saldado con devaluaciones. Los ajustes en el valor de la moneda permitían volver a crecer, por la vía de mayores exportaciones y menores importaciones. Una vez integrados en el euro las devaluaciones no son posibles. Es más, desde mediados de 2010, el euro se revalúa frente al dólar y frente a casi todas las otras monedas, incluido el yuan chino. El ajuste en la demanda interna tiene dificultades para ser compensado por la demanda externa. En el caso de las importaciones, el precio del petróleo y otras materias primas determinan un incremento significativo de los pagos totales por importaciones. Una evolución de precios que tiene que ver con la incertidumbre en el norte de África y Medio Oriente, pero también con el hecho de que la demanda de estos bienes aumenta porque la economía del mundo está creciendo en torno al 4%. En lo que respecta a las exportaciones, aunque crecen por esa evolución mundial y por la integración de la industria española con las de los países miembros del euro, su tirón no es suficiente para compensar la caída de la demanda interna y el aumento de las importaciones.

En estas circunstancias, la única política económica posible es provocar una "devaluación interna", de tal forma que nuestros precios y salarios desciendan significativamente respecto a los de nuestros socios comunitarios y respecto a los del resto del mundo. Una caída significativa sería un descenso de salarios del 15%. Para lograr este objetivo sería necesario una modificación de la negociación colectiva, de tal manera que cada empresa pudiera fijar los salarios que le permitan sobrevivir y superar esta fase de estancamiento. Sería igualmente necesario que las cotizaciones sociales se redujeran en al menos un 5%. La pérdida de recaudación que produciría esta reducción tendría que compensarse con un aumento del IVA del 2%.

Hay que tener en cuenta que una parte considerable de los 3.767.000 españoles que están en paro tienen una baja cualificación profesional o son desempleados que provienen del sector de la construcción y de servicios, que no tienen una gran formación. La única forma de que vuelvan a ser empleados en la economía española en los próximos años es que su coste para las empresas se reduzca sustancialmente. Lo mismo puede decirse respecto a los 1,1 millones de inmigrantes parados. Es necesario que los salarios legales a los que pueden ser empleados se reduzcan significativamente.

Hasta que se reforme el mercado de trabajo el crecimiento económico en los próximos años, entre 2011 y 2016, al menos, será necesariamente reducido. Difícilmente se lograrán crecimientos superiores al 1% ó 2% del PIB y como ocurriera en prácticamente todo el periodo analizado, salvo en las fases de crecimiento de 1986 a 1990 y de 1996 a 2007, en los que el crecimiento económico y del empleo se concentró en el sector de la construcción, el crecimiento del empleo será nulo. Máxime, porque el sector público tendrá que reducir sus efectivos, al contrario de lo que ha ocurrido a lo largo de los 37 años transcurridos desde 1974 hasta 2011.

En estas circunstancias, la única salida para muchos desempleados será la emigración. Por los datos que tenemos en 2010, emigraron al menos alrededor de 100.000 personas de nacionalidad española. En los próximos cinco años, y siempre que se mantenga el crecimiento de la economía mundial en cifras cercanas al 3% ó 4%, no sería difícil que la emigración aumentara hasta los 200.000 personas al año. Si esto fuera así, el número de parados podría reducirse en 1 millón en ese periodo; y los parados totales reducirse desde los potenciales 5,3 millones que podrían alcanzarse hasta los 4,3 millones.

Un dato a tener en cuenta es que el número de jóvenes que llegan al mercado de trabajo, con estudios ahora ampliados, se reducirá hasta los 300.000 anuales, mientras que el de los que se jubilan, por edad o anticipadamente, podría alcanzar una cifra de entre 350.000 y 400.000 anuales. En los próximos cinco años la reducción de parados, por el consiguiente aumento de la demanda de trabajo para cubrir ese vacío demográfico, podría ser de entre 300.000 y 500.000 trabajadores. El número total de desempleados podría descender hasta los 3.800.000 personas.

Al igual que ocurrió en los años ochenta y principios de los noventa, el desempleo se reducirá sólo por la evolución demográfica y por la emigración, una salida que había desaparecido en España desde hace casi 20 años. Y, sin embargo, y si se mantiene la Unión Monetaria Europea –para lo cual será necesario hacer reformas que conviertan a la actual Unión en una Unión Económica–, ese movimiento de población entre diferentes Estados miembros es necesario. En Estados Unidos, una auténtica unión monetaria y económica, anualmente cambian de estado el 3% de la población y el 18% lo hace de condado dentro de cada estado.

Otra condición necesaria para que España redujera el número de parados por su crecimiento sería que las reformas lograran que la inversión extranjera de carácter empresarial volviera a ser significativa. Sería también necesario recuperar la inversión extranjera en viviendas, tanto como residencias permanentes como para segundas viviendas. Para que este segundo tipo de inversión extranjera se vuelva a producir sería necesario que la inestabilidad del euro desapareciera y que España quedara anclada, definitivamente, en la Europa monetaria.

Pero incluso si todos estos fenómenos se producen, incluso si la emigración fuera numéricamente significativa, si la llegada al mercado de trabajo de jóvenes españoles fuera inferior a la de los que se jubilan y si se recuperara parte de la inversión extranjera y si, finalmente, se hicieran las reformas del mercado de trabajo y del sistema fiscal, la creación de empleo neto de la economía española será presumiblemente muy baja en los próximos 10 años. El coste fiscal del desempleo, de las pensiones y de un sector público sobredimensionado pesarán sobre las cuentas públicas y no permitirán reducir la presión fiscal sobre la economía productiva ni una recuperación del nivel de inversiones públicas, que se situarán en torno al 2% del PIB, frente al 5% de los últimos años.

Esta evolución, positiva a pesar de todo, no podrá lograrse si las reformas no se extienden a todo el sistema educativo. La tasa de abandono escolar, que se ha reducido ya desde el 30% de 2007 hasta el 26% en 2010, tendría que rebajarse hasta el 5%-10%, la tasa promedio de los países centrales de Europa. Y la preparación profesional y universitaria tendría que mejorar significativamente. Si esa mejoría no se logra, nuestra mano de obra sólo podrá emplearse como mano de obra barata. En esta fase de nuestro desarrollo, el empleo sólo se mantendrá y crecerá si mejora su preparación media y si las empresas logran incorporar la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías, pues mientras en España discutimos sobre reformas, el cambio tecnológico y la competitividad de más de medio mundo –casi toda Asia, Latinoamérica y Europa del Este– siguen incrementándose.

Conflicto
Bauzá avanza hacia la libertad lingüística: 'Los padres podrán elegir'
Arropado por Rajoy, el candidato del PP en Baleares promete un cambio 'estructural' para superar la crisis
TIN www.lavozlibre.com 17 Mayo 2011

Madrid.- El candidato del PP en Baleares, José Ramón Bauzá, dio ayer un paso más en su compromiso con la libertad lingüística: "Los padres podrán elegir libremente la lengua vehicular". "Ni los políticos ni los claustros profesionales", añadió ante el presidente de los 'populares', Mariano Rajoy, en un mitin celebrado en el Parc de San Riera, en Palma de Mallorca.

Bauzá prometió impulsar un cambio "estructural" para superar esta crisis, con el objetivo de que Baleares vuelva a figurar en los primeros lugares de los rankings de renta per cápita. "O tocamos el motor de esta comunidad o esto no va a funcionar", avisó.

Ante unas 3.500 personas, el candidato 'popular' advirtió de que el "cambio" que debe sacar a flote la comunidad "no lo haremos nosotros", sino que "nosotros debemos facilitar que eso pase", pero el cambio, insistió, "lo vais a hacer todos vosotros, día a día, con nuestra ayuda y aunando esfuerzos".

Bauzá arremetió contra el Gobierno del socialista Francesc Antich, su rival el 22-M, porque "no ha tenido ni idea de qué tenía que hacer para buscar soluciones". Señaló que el PSOE es un "partido ideal para dilapidar la bonanza creada por el PP, pero no para crear verdaderos estados del bienestar".

El líder de los 'populares' de la región aludió a la educación, el eje de su programa electoral, recordando que Baleares es la comunidad que está a la cola en todos los rankings negativos, "con una tasa de abandono y fracaso escolar del 40,8%".

"Si alguien quiere que se produzca un cambio, y además quiere saber exactamente en qué consiste el cambio, solo tiene una opción, que es votar al Partido Popular", recalcó Bauzá.

Rajoy tuvo palabras de elogio para su candidato en Baleares: "Le ha tocado bailar con la más fea, porque las cosas no eran fáciles, pero para lo fácil vale cualquiera y para lo difícil hay que tener otra cosa y Bauzá ha tenido temple, mano izquierda y ha sabido mirar hacia otro lado cuando tocaba mirar hacia otro lado".

Bauzá, Feijóo y el PP
Nota del Editor 17 Mayo 2011

Al PP,  os derechos humanos y constitucionales de los castellanohablantes le producen urticaria, hasta la liberal Aguirre, filtra las preguntas relacionadas con los derechos lingüísticos, como si no existieran para ella.

Aznar decía que podíamos hablar indistintamete en lengua regional y en castellano (lo mismo que en chino, quienes sepan), tenía una forma bastante burda de tratarnos de idiotas.

El PP no quiere saber nada de problemas que le puedan incomodar para conseguir más votos, y los principios éticos los tiene guardados en la cámara por el calor,
para que nadie los pueda ver o reclamar.

Y teniendo en cuenta que Feijóo es un miserable mentiroso y que además los derechos humanos y constitucionales de los castellanohablantes le importan
un bledo, yo tampoco me fiaría de Bauzá.

NO CONTABILIZADA DE FORMA OFICIAL
CCAA y ayuntamientos ocultan más de 30.000 millones de deuda pública
Comunidades y ayuntamientos ocultan 26.400 millones de deuda pública y otros 4.200 que deben a proveedores sanitarios, según la consultora FCI.
Libre mercado Libertad Digital 17 Mayo 2011

La consultora Freemarket Corporate Intelligence (FCI) alerta de que la "deuda oculta" de las comunidades autónomas podría aparecer tras las elecciones municipales del domingo, "lo que dañaría seriamente la credibilidad del país". Según sus cálculos, las administraciones regionales y locales de España tienen una deuda no incluida en las cuentas oficiales de 26.400 millones de euros.

Está claro que en algunos o muchos de los gobiernos regionales, las cuentas oficiales no reflejan la verdad", según el informe de FCI que recoge Financial Times. Una consultora dirigida por el economista Lorenzo Bernaldo de Quirós.

"Parece claro que las nuevas administraciones, si hay un cambio de partido en el poder, no van a asumir la deuda heredada sin precisar los detalles", recoge el estudio. Una situación similar a la que ha sucedido en la Generalidad catalana con la entrada de CIU que descubrió un agujero del anterior gobierno tripartito (PSC, ERC y ICyV).

Los últimos datos del Banco de España, según los parámetros de la Unión Europea, muestran que la deuda pública se ha duplicado a más de 115.000 millones de euros desde 2008, mientras que la deuda municipal y provincial ha aumentado a 35.000 millones y la deuda del Gobierno central se sitúa en 488.000 millones de euros.

El problema, según el informe, es la deuda de las empresas públicas pertenecientes a autonomías y ayuntamientos que no hay que incluir en las cuentas según la norma contable de la UE. La consultora calcula que "hay cerca de 5.200 entidades regionales y locales con endeudamiento que no está incluido en las cuentas oficiales, por valor de unos 26.400 millones de euros".

Además, Quirós señala que otro método utilizado para ocultar la deuda pública durante la crisis de los últimos tres años ha sido dejar facturas sin pagar. De hecho, calculan que las comunidades autónomas adeudan unos 4.200 millones de euros a compañías farmacéuticas y otros proveedores de hospitales. De este modo, adeudarían más de 30.000 millones que, sin embargo, no aparecen en las cuentas oficiales.

HSBC también duda de las cuentas españolas

En un informe de HSBC publicado ayer, el economista Madhur Jha ha señalado que un déficit más grande del esperado de los gobiernos regionales sería preocupante. "Aumentaría el nerviosismo sobre el programa de austeridad fiscal de España", recogía el informe de HSBC.

Nuevos ajustes tras el 22-M
Sin embargo, ante tales informaciones la ministra de Economía, Elena Salgado, ha descartado este martes que las comunidades autónomas afloren déficit oculto tras las elecciones autonómicas del 22 de mayo, como hizo Cataluña, y que ello provoque nuevos ataques de los mercados contra España.

"No, en absoluto", ha dicho Salgado al ser preguntada por si el Gobierno teme que los ejecutivos autonómicos revisen al alza los agujeros negros en sus cuentas tras los comicios o revelen facturas impagadas escondidas. "Entiendo que no", ha insistido. Salgado también ha negado que el Gobierno estudie aplicar nuevos ajustes tras la cita electoral para cumplir con el objetivo de déficit del 6% del PIB para este año, pese a que el diario elEconomista publica este martes lo contrario.

Así, el Ejecutivo ya habría diseñado un plan, que incluiría nuevos recortes en los sueldos de los funcionarios, aflorar sectores de economía sumergida complementarios al empleo oculto, apretar un poco más la tuerca del gasto de los ministerios, fusionar ayuntamientos con una población inferior a mil habitantes e, incluso, reducir las competencias de las diputaciones provinciales para reducir el déficit.

Entrevista de PD/ Autor del libro 'El Despilfarro. La sangría de la España autonómica'
Federico Castaño: "Hay muchos ayuntamientos donde el 60% del presupuesto se va a las nóminas de sus funcionarios"

"Los políticos van a tomar medidas antes impensables como el copago sanitario o la reducción del número de ayuntamientos "
Teresa Palacios. Periodista Digital 17 Mayo 2011

Consciente de la situación económica de derroche que viven nuestras autonomías, Federico Castaño acaba de publicar su libro 'El Despilfarro. La sangría de la España autonómica' (Ed. Espasa). Un ensayo donde el periodista madrileño describe de forma detallada el excesivo gasto de gestión que supone nuestro sistema autonómico y municipal y ofrece las claves para salir del atolladero en el que nos encontramos.

Federico Castaño asegura que la crisis que viven en la actualidad los ayuntamientos y gobiernos regionales tiene su origen en 1977, en el primer boceto de lo que hoy conocemos como Estado de las autonomías:

Se ha llegado a este situación por culpa de una cierta inercia que arranca cuando se diseña el estado de las autonomías.

Había otras prioridades como el miedo que suscitaba la actitud del ejercito.

En su momento, no se diseñaron bien el modelo de las comunidades autonomicas.

Sin embargo, Castaño confía en que aún "estamos a tiempo de corregir" este derroche económico" ya que "la crisis está produciendo en los ciudadanos una capacidad de reacción que antes no había".

El periodista económico y parlamentario, vinculado al diario Cinco Días en los últimos años, ha visitado los estudios de Periodista Digital para presentar 'El Despilfarro. La sangría de la España autonómica'. Con las elecciones municipales a la vuelta de la esquina este libro, actual y didáctico, acerca al lector a la realidad autonómica que vivimos desde hace más de tres décadas. Su autor ha dejado interesantes titulares:

El modelo de estado es ineficiente y los ciudadanos se han dado cuenta de ello.

La palabra maldita es la recentralidación de las competencias.

Ha sido un disparate pasar a las autonomías la competencia de Justicia, Sanidad, que genera un déficit de 13.000 millones de euros y sólo Cataluña tiene un déficit de 800 millones, o Educación.

Ahora, los políticos van a tomar medidas antes impensables como el copago sanitario, la reducción del número de ayuntamientos como ha sucedido en Grecia.

En España nos han hecho pensar desde pequeño que todo es gratis y eso no es cierto

Hay muchos ayuntamientos donde el 60% de su presupuesto se va a las nóminas de sus funcionarios

Hay muchos caso de despilfarro que en algunas ocasiones están adosados con casos de corrupción que demuestran que la inercia ha imperado en los Ayuntamientos y gobiernos regionales en las últimas tres décadas.

Nos tenemos que acostumbrar a que se apliquen las mismas reglas tanto en la empresa privada como pública. Introducir elementos de funcionalidad.

El libro negro de la izquierda española
Un análisis demoledor de la izquierda española
José Javier Esparza (editor) www.chronica.es 17 Mayo 2011

La izquierda española por su dogmatismo, por su escasa talla política, fue la responsable directa de que el sistema de la Restauración no cuajara en una democracia moderna. Fue la responsable de que se asentara la dictadura de Primo de Rivera —que contó con el PSOE entre sus apoyos— y a la vez de que ésta terminara fracasando. Fue la responsable del marasmo de la II República, dominada por las querellas del bloque republicano-socialista. Fue la responsable de que la vida republicana se convirtiera en un infierno político con golpes como la revolución del 34.

Fue la responsable de que aquí hubiera una guerra civil después de episodios tan siniestros como el asesinato de Calvo Sotelo a manos de policías socialistas. Fue la responsable de que el bando republicano en la guerra civil terminara cayendo en manos de la Unión Soviética de Stalin. Fue la responsable de un terror ciego en la retaguardia. Fue la responsable de un robo a gran escala contra el patrimonio de los españoles. Fue la responsable de una inepta política de oposición a Franco, y después a punto estuvo de dar al traste con la transición, una vez más por su sectarismo, por su dogmatismo y por su escasa talla política. Contra lo que dice la propaganda, lo cierto es que la mayor parte de los logros colectivos de los españoles en materia de libertades no ha sido obra de la izquierda, sino más bien de la derecha. Y en la época más reciente, la izquierda española nos ha llevado a todos a las simas más siniestras de la peor política con episodios como el terrorismo de Estado, la negociación con ETA, la vinculación del PSOE en el golpe de Estado del 23-F o su papel en el atentado del 11-M, el laicismo llevado al extremo, la corrupción y la utilización del poder en beneficio propio.

Esta es la realidad de la izquierda en España que varios historiadores, periodistas e investigadores de primera línea analizan en esta obra que desenmascara sin cortapisas de ningún tipo la verdad de los daños producidos por la izquierda
en la historia de España desde el siglo pasado.

Autores: Juan Carlos Girauta, Pío Moa, Isidre Cunill, José Carlos Rodríguez, Ricardo de las Heras, Juan Antonio Tirado, Gustavo Morales, Ángel Monzón, Jose Mª Zavala, Francisco Olaya Morales, Angel D. Martín Rubio, Fernando Paz
Páginas: 512
ISBN: 978-84-15122-43-2
Precio: 23€

Chronica Editorial SL
Sant Elies, 21 4-2 - 08006 Barcelona
Tel. 93 414 09 27 • comunicacion@chronica.es

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=15437

En la opinión pública española circula un mito que podríamos enunciar así: la izquierda encarna la generosidad, el sentido de la justicia, el amor a la cultura, la fe en el ser humano y su libertad; la derecha, por el contrario, encarna el egoísmo, la avaricia, el despotismo, el «oscurantismo», las cadenas que oprimen al individuo.

Este mito es producto de un proceso muy concreto: la larga hegemonía de la izquierda española en el terreno cultural, una hegemonía que comenzó todavía en vida del general Franco y que durante los cuarenta años siguientes ha venido modelando la mente de muchos españoles, y en particular la de los menos informados. De hecho, por eso hay tanta gente dispuesta a proclamarse de izquierdas, aunque vote derecha, y tan poca dispuesta a confesarse de derecha.

Pero los mitos no son más que eso: mitos. Son construcciones ideales de tipo narrativo que construyen un relato, una historia, y nos sirven para explicar una circunstancia. Los mitos suelen ser hermosos y atractivos por definición, pero se desvanecen cuando entran en contacto con una realidad más tozuda: la de los hechos. A partir de ese fatídico contacto, el mito se disuelve y lo que aparece en su lugar es la realidad pura y desnuda. La realidad es, con frecuencia, más áspera y desagradable que el mito, a veces es incluso sórdida, pero, a cambio, cuenta en su haber con una fuerza invencible: es verdad. Ante esa verdad, hay gente que prefiere ignorar los hechos y seguir aferrada al mito. Allá cada cual con sus delirios, pero es una posición poco racional. Por el contrario, lo natural en el ser humano, ser racional, es aceptar los hechos y revisar los mitos. Aunque se trate de mitos tan arraigados como el de la bondad universal de la izquierda.

Lo que este libro pretende no es más que eso: deshacer un mito para que, disueltos sus vapores, se vea la realidad. Porque pocos mitos hay tan falaces como ese de la izquierda española. Por debajo de la leyenda —tenazmente alimentada por la propaganda—, la verdad histórica de nuestra izquierda es, ayer y hoy, de un color muchísimo menos atractivo. El ayer explica muchas cosas del hoy, y el hoy sólo puede entenderse cabalmente desde el ayer. Frente al relato del mito, el relato de los hechos ofrece una imagen completamente distinta. Una imagen que bien puede definirse como un «libro negro». Y ese es el nervio central de este volumen.

Para poner en perspectiva la realidad, los hechos, este libro ha contado con algunos de los nombres más señeros en la tarea de reconstruir la verdad histórica. Nombres que con frecuencia han sido atacados —y con saña— por los defensores del mito, pero que justamente por eso merecen aprecio. La fuerza del mito es tal, que estudiar objetivamente asuntos como la II República, el terror rojo o la corrupción socialista inmediatamente colocan al estudioso en el punto de mira de los mixtificadores. No cabe duda de que la misma suerte correrá este volumen, si no es castigado con otra pena más dura aún, la del silencio. Pero disolver el mito para que se vean los hechos es una misión primordial del estudioso, es una consecuencia irrenunciable de su compromiso con la verdad. A ello se dedican estas páginas.

Las responsabilidades de la izquierda
La izquierda española, por su sectarismo, por su dogmatismo, por su escasa talla política, fue la responsable directa de que el sistema de la Restauración no cuajara en una democracia moderna. Fue la responsable de que se asentara la dictadura de Primo de Rivera —que contó con el PSOE entre sus apoyos— y a la vez de que ésta terminara fracasando.

Fue la responsable del marasmo de la II República, dominada por las querellas del bloque republicano-socialista. Fue la responsable de que la vida republicana se convirtiera en un infierno político con golpes como la revolución del 34.

Fue la responsable de que aquí hubiera una guerra civil después de episodios tan siniestros como el asesinato de Calvo Sotelo a manos de policías socialistas. Fue la responsable de que el bando republicano en la guerra civil terminara cayendo en manos de la Unión Soviética de Stalin. Fue la responsable de un terror ciego en la retaguardia. Fue la responsable de un robo a gran escala contra el patrimonio de los españoles.

Fue la responsable de una inepta política de oposición a Franco, y después a punto estuvo de dar al traste con la transición, una vez más por su sectarismo, por su dogmatismo y por su escasa talla política.

Contra lo que dice la propaganda, lo cierto es que la mayor parte de los logros colectivos de los españoles en materia de libertades no ha sido obra de la izquierda, sino más bien de la derecha. Y en la época más reciente, la izquierda española nos ha llevado a todos a las simas más siniestras de la peor política con episodios como el terrorismo de Estado, la negociación con ETA o el fraude masivo de las ayudas al desempleo. Esa es la realidad histórica de la izquierda española.

¿Significa esto que la izquierda no haya hecho «cosas buenas»? Evidentemente, no. En el periplo histórico de la izquierda española, de todas nuestras izquierdas, más radicales o más moderadas, encontramos también hombres de alta talla moral, políticos de excelente voluntad, gentes de sincera preocupación por la justicia social y por la dignidad de las personas. Claro que sí. La Historia nunca es un relato de buenos y malos. Pero justamente por eso impresiona repasar los hechos —los hechos, no los mitos— y comprobar que, en la inmensa mayoría de las ocasiones, lo que ha prevalecido en la izquierda española es una extraña mezcla de incompetencia y mala fe.

Pobreza intelectual y carencia de hombres de Estado
En la historia de la izquierda española hay cosas que inevitablemente llaman la atención. Una es su pertinaz pobreza intelectual. En vano buscaremos nombres españoles entre los grandes teóricos del pensamiento socialista o radical. La izquierda española no ha sido capaz de alumbrar nada semejante a lo que Menéndez Pelayo o Maeztu, por ejemplo, significan para el pensamiento de derechas. Y no es que la izquierda haya carecido de intelectuales entre sus filas, pero, llamativamente, los que se han dedicado a pensar no lo han hecho políticamente, y los que se han dedicado a la política lo han hecho, demasiadas veces, sin pensar.

Esto concierne no sólo a los socialistas y a los comunistas, sino también a los republicanos jacobinos de la órbita de Azaña. Nadie negará la altura intelectual de un Claudio Sánchez Albornoz, fiel militante de Izquierda Republicana, pero es obvio que su obra no conforma un pensamiento político (y llamativamente, las ideas de don Claudio encajan mejor con el temperamento de derechas que con el de izquierdas).

Otra cosa que llama la atención en la izquierda española es su carencia de hombres de Estado. Los nombres fundadores del socialismo no lo eran en absoluto. Y cuando tuvieron en sus manos la oportunidad de gobernar, demostraron que no sabían hacerlo, como prueba la funesta experiencia política de 1931 y de 1936.

En ese trance aparecen personalidades como la de Julián Besteiro que nunca faltan a la hora de advertir sobre los errores del propio campo, pero, muy significativamente, esas voces terminan siendo siempre acalladas por la barahúnda de los dogmáticos. Y en cuanto a la otra izquierda, la moderada, la azañista, basta pensar en los sucesivos fracasos de Marcelino Domingo para concluir que a esta gente, políticamente hablando, le faltaba un hervor. Habrá que esperar muchos años —a los ochenta del siglo XX— para que sea posible percibir destellos de política de Estado en tales o cuales rasgos de los gobiernos González, y aún así pronto vendrá una etapa como la del zapaterismo, basada en el buenismo y el sectarismo, y sin duda alguna la más pobre desde el punto de vista intelectual en la historia de la izquierda española.
*

A un público acostumbrado a vivir bajo los mitos de la propaganda le sorprenderán estas consideraciones. No en vano el agit-prop socialista y comunista ha construido una imagen idílica de nuestra izquierda. Y sin embargo, los hechos son tozudos, la realidad es la que es y el mito, al cabo, es mentira. Mejor que bracear contra la verdad, a la izquierda española más le valdría ponerse en perspectiva histórica, reconocer sus faltas y pensar en la mejor manera de enmendarlas. Porque, de lo contrario, nuestra izquierda seguirá sumergida en una delirante fantasía.

CONTENIDO
Introducción: Deshacer el mito de la izquierda española. JOSÉ JAVIER ESPARZA
1. La izquierda contra el Parlamento. JOSÉ CARLOS RODRÍGUEZ
2. Los años del anarquismo bolchevique. JOSÉ CARLOS RODRÍGUEZ
3. Radicales y masones: de la Semana Trágica a la Segunda República. RICARDO DE LAS HERAS
4. La quema de conventos de 1931 . ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO
5. Casasviejas, matanzas republicanas. GUSTAVO MORALES
6. El fracaso político de la izquierda republicana . JOSÉ JAVIER ESPARZA
7. Conspiración contra la República: la revolución de 1934. PÍO MOA
8. La fascinación de la URSS. FERNANDO PAZ
9. El Frente Popular destruye la democracia. JOSÉ JAVIER ESPARZA
10. El asesinato de Calvo Sotelo. RICARDO DE LAS HERAS
11. Las checas. ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO
12. Paracuellos: las matanzas de Madrid. JOSÉ JAVIER ESPARZA
13. La influencia soviética en la Segunda República. ÁNGEL MAESTRO
14. El aniquilamiento del POUM. JOSÉ MARÍA ZAVALA
15. La España del SIM. JOSÉ JAVIER ESPARZA
16. El oro de Moscú: el latrocinio socialista durante la guerra civil. FRANCISCO OLAYA MORALES
17. Guerra en la guerra: Madrid, 1939. RICARDO DE LAS HERAS
18. El maquis. La guerra antifranquista. MANUEL MONZÓN
19. Las purgas del PCE. JOSÉ JAVIER ESPARZA
20. La aniquilación del maquis. JOSÉ JAVIER ESPARZA
21. Los azules que se hicieron rojos. RICARDO DE LAS HERAS
22. La matriz del terrorismo. PÍO MOA
23. Los movimientos de izquierda en los 60 y el terrorismo. RICARDO DE LAS HERAS
24. ¿Quién elevó a Felipe González?. JUAN CARLOS GIRAUTA
25. Las vinculaciones del PSOE y la masonería internacional. RICARDO DE LAS HERAS
26. La izquierda española contra la transición. ISIDRE CUNILL
27. La implicación del PSOE en el golpe de estado del 23-F. ISIDRO PALACIOS
28. El PSOE y el terrorismo: Los GAL y el caso Faisán. ISIDRE CUNILL
29. Los años de la corrupción . ISIDRE CUNILL
30. El 11-M: la traición de la izquierda en la jornada de reflexión. JUAN ANTONIO TIRADO
31. El zapaterismo. JOSÉ MARÍA ZAVALA
35. El laicismo masónico bajo la tutela de Zapatero. RICARDO DE LAS HERAS

******************* Sección "bilingüe" ***********************

La lucidez democrática del voto en blanco
Francisco RubialesPeriodista Digital 17 Mayo 2011

Las elecciones se aproximan y con ellas se acerca el día decisivo, el único en el que los ciudadanos tienen poder. Como decía Rousseau, el único momento en que un ciudadano tiene poder es cuando deposita su voto en la urna. Una vez depositado, el ciudadano, si ha optado por un partido u otro, se convierte automáticamente en esclavo porque ha entregado a una formación política su representación, renunciando a su libertad.

El mismo Rousseau lo dejaba claro cuando decía que "la voluntad política es indelegable" y que "en el momento en que un ciudadano acepta ser representado, deja de ser libre".

Pero hay una forma de evitar esa esclavitud vergonzosa, ese suicidio del ciudadano: emitiendo un voto en blanco, equivalente a una censura directa de la partitocracia, a un mensaje claro y conciso dirigido a la clase política: "no me gustan ustedes, ni sus programas, ni sus propuestas, ni sus mentiras y corrupciones", pero acuso a votar porque el voto es una de las grandes conquistas de la historia de la libertad y la esencia de la democracia, en la que creo".

Cuando la democracia, como ocurre en España, ha sido pervertida y degradada, cuando los partidos políticos abusan del poder y han convertido la democracia en una sucia partitocracia, cuando la casta política practica el despilfarro y la corrupción y cuando los políticos han instaurado la manipulación y la mentira en la sociedad, no existe entonces un acto más lúcido y decente en política que votar en blanco.

Hay otras opciones también decentes y democráticas, como emitir un voto nulo con un mensaje de reproche incluido, algo así como escribir en la papeleta "Chorizos" o "más cárceles para los políticos". Ese voto nulo con reproche no cuenta, ni reporta dinero alguno a la "casta" política, ni apuesta por la esclavitud. Otra opción es votar a partidos minoritarios y testimoniales que nos conste que sean limpios y que no se hayan corrompido todavía. Una opción de gran interés en España es votar a Ciudadanos en Blanco, una especie de partido que se define como "No Partido" y que propone que los escaños que ganen en las urnas se queden vacíos, como denuncia visible de las miserias e indecencias del sistema.

Otros defienden la abstención como gesto de lucha contra el sistema corrompido y degradado, pero el problema de esa opción es que la abastención activa y consciente se confunde con los que se abstienen por desidia o desinterés. Además, abstenerse significa renuncia al voto ciudadano, un derecho vital, generador de libertad, conquistado con sangre a lo largo de la Historia.

Cualquier opción de las mencionadas está a años luz de distancia de la vileza que representa votar a partidos políticos que no son demócratas, que no creen en la separación de poderes, que han asesinado la democracia sustituyéndola por una sucia partitocracia, que han instaurado en el sistema la mentira, el despilfarro y el abuso de poder, que han minado de corrupción y de desvergüenza la sociedad española y que alimentan el fanatismo, la incultura y la intolerancia entre la ciudadanía porque les es más fácil gobernar a un rebaño de borregos torpes y asustados que a una comunidad de hombres y mujeres libres, responsables y pensantes.

Hay suficiente literatura en el mundo que defiende la grandeza democrática del voto en blanco. Hay muchos tratados sesudos y libros de divulgación política que explican y defienden la fuerza liberadora y cívica del Voto en Blanco. La novela "Ensayo sobre la Lucidez", de Saramago, ofrece una inquietante tesis sobre la grandeza del voto en blanco. En este mismo blog "Voto en Blanco" hay muchos artículos que defienden con argumentos sólidos esa opción.

En todos esos libros y artículos siempre destaca un argumento central de gran fuerza: votar a corruptos, a gente que daña la democoracia, es la peor opción porque se vote al partido que se vote, se alimenta el sistema corrompido, en el que tanto el partido que gana como el que pierde salen ganando y el único que pierde es el ciudadano, que pasa a ser un esclavo marginado desde el momento en que deposita su voto en la urna. En España, todos los partidos políticos reciben dinero público por cada voto que obtienen y tanto el que gana el poder como el que se instala en la oposición obtienen cuantiosas y valiosas compensaciones en dinero, puestos, privilegios y asignaciones. La obsesión de los pro-etarras por acceder a las instituciones no es otra cosa que el deseo de obtener el dinero y los beneficios que se ha reservado para si mismo la casta política española, una de las más privilegiadas del planeta, a pesar de que la Historia demuestra que ha sido también de las más ineptas y dañinas para los intereses de sus ciudadanos y de la nación.

En España, la desfachatez de los partidos es tan grande que sólo es comparable con su inmensa y antidemocrática corrupción. Tanto el PSOE como el PP e IU presentan a imputados por corrupción en sus filas, despreciando así, de manera fehaciente y clara, la limpieza, un valor imprescindible en democracia. Desprecian tanto al ciudadano que presentan listas donde figuran presuntos chorizos y sinvergüenzas. Mayor desprecio a la democracia no cabe.

Hoy os proponemos la lectura de dos artículos interesantes sobre el voto en blanco y su grandeza.

Pulse AQUÍ para acceder al primero.
http://www.votoenblanco.com/El-Voto-Nulo-de-Reproche--la-mejor-opcion-de-los-democratas-espanoles-ante-las-proximas-elecciones_a4178.html?preview=1

El segundo no lo compartimos por completo, pero contiene reflexiones de auténtico interés : Pulse AQUÏ si desea leerlo.
http://www.revistanamaste.com/politica-consciente-y-sonrojo/
Voto en Blanco

Bildu ya ha ganado
Editoriales ABC 17 Mayo 2011

La dinámica de derrota política de ETA se ha roto, y a partir del próximo 22-M empieza un período de regresión

LAS consecuencias políticas de la sentencia del Tribunal Constitucional que da vía libre a las listas electorales de Bildu ya asoman en las encuestas publicadas en los últimos días. La coalición independentista puede obtener resultados determinantes en numerosos ayuntamientos vascos y navarros y en la Diputación Foral de Guipúzcoa, territorio histórico en el que compite por el primer puesto con PNV y socialistas, estos últimos, al parecer, muy satisfechos con la permanencia proetarra en las instituciones. Al margen de que esta nueva franquicia de la izquierda «abertzale» radical ya dispone de los censos electorales, su probable amplia presencia institucional va a suponer una inyección de dinero para financiar sus actividades sectarias y una plataforma de colocación de colaboradores y de propaganda a la medida del discurso legitimador de ETA y de su entramado batasuno. Es evidente que esto no era ni es relevante para el TC, pero cuando el etarra Errandonea exhibió el cartel de Bildu, a las puertas de la cárcel que acababa de abandonar, estaba confirmando, simple y llanamente, que la opción de ETA en las urnas es esta coalición. Y ETA no se digna a ser representada por nadie que no esté dispuesto a aceptar sus objetivos y a legitimar sus métodos violentos. No en vano, cuando los representantes de Bildu dicen que rechazan «todo tipo de violencia», siguen fielmente el ideario etarra de que en el País Vasco hay un conflicto de violencias recíprocas, y la de ETA, por supuesto, responde a la del Estado.

Quedan seis días para que se consume la gran victoria política de ETA, después de haber estado a un paso —a un solo voto de magistrado del TC— de sufrir su primera gran derrota en el frente político. Cuatro años de instituciones sin izquierda «abertzale» radical —que los informes policiales sitúan al dictado de ETA— hubieran sido demoledores para el entramado batasuno. Y si cuatro años fuera del Parlamento vasco han llevado a ETA/Batasuna a montar la mascarada de Bildu, otros cuatro de sequía institucional absoluta habrían empujado a pasos más sinceros y decisivos. Decenas de miles de ciudadanos vascos van a quedar bajo gobierno de una coalición que el Supremo calificó como instrumento de ETA. La dinámica de derrota política de ETA se ha roto y a partir del 22-M empieza un período de regresión que, sin duda, en 2013 alcanzará al Parlamento Vasco y probablemente a la presidencia del Gobierno autonómico, salvo que un nuevo Gobierno central acometa con determinación nuevas acciones legales.

Los fines justifican los medios. Artículo único de la Constitución.
Vicente A.C.M.Periodista Digital 17 Mayo 2011

Que la "hoja de ruta" de los acuerdos entre el Gobierno del PSOE y ETA sigue adelante, no creo que haya nadie que lo dude. Que el Tribunal Constitucional, dominado ahora por un grupo de magistrados comprensivos con las tesis "progresistas", es el brazo legal de este Gobierno para alcanzar sus fines y cubrirlos con una capa de presunta "legalidad", es algo incuestionable tras la legalización de BILDU. Que la posición del PP, demasiado pasiva y permisiva con estos desmanes, en un aparente "cansancio" y una resignación ante lo que creen inevitable y "un mal menor", es absolutamente dramático.

Cada vez es más evidente que las "actas" de las reuniones entre el Gobierno y ETA van confirmando todos y cada uno de los pasos encaminados a cumplir los "acuerdos". Desde la liberación de etarras como de Juana Chaos o Troitiño mediante interpretaciones muy laxas de la Ley y las facilidades a presos etarras para asuntos tan variopintos como la el apoyo a una madre desvalida o para un tratamiento de inseminación artificial, su traslado descarado a cárceles cercanas o en el mismo País Vasco, la no disolución de los Ayuntamientos gobernados por ANV, la permisividad con las manifestaciones a favor de ETA, etc.. Y estos son solo algunos ejemplos que corroboran el cumplimiento por parte del Gobierno del PSOE de sus compromisos.

Solo faltaba para que la evidencia fuera total el que el mismísimo Patxi López, actual Lehendakari, tras todos estos acontecimientos y sobre todo, tras la legalización de BILDU haya dicho eso de que "Ahora le toca mover ficha a ETA". ¿Mover ficha Sr. López?¿A qué y con quién está Ud. Jugando? Ya lo dijo la madre de un socialista asesinado por ETA y compañero suyo, "Patxi harás cosas que me helarán el corazón". Pues evidente y desgraciadamente esa pobre madre tenía razón. La mezquindad, la ruindad y la frialdad de los actos de este "proceso de paz", demuestran que para estos miserables los fines justifican los medios y ese es el único artículo de su "Constitución".

¿Y qué hacen los españoles para evitar esta rendición de España ante el terrorismo? Callarse y dejar abandonadas y como apestadas a las víctimas del terrorismo. Miles de españoles se manifestaron en diversas ciudades, sobre todo en Madrid, desafiando el mal tiempo, pero con la suficiente entereza para que las palabras sonaran sobre todas las conciencias de los que ni estuvieron, ni se hicieron eco de la denuncia. Un tratamiento de la prensa y medios de comunicación que quedará para siempre como una mancha imborrable de vergüenza .

Es posible que a nadie le importe el que ETA esté en las Instituciones. Es posible que a nadie le importe el que al final el terrorismo se imponga al Estado de Derecho. Es posible que esa sea la actitud de un Gobierno dispuesto siempre a pagar rescates a los terroristas o un precio político. Pero aunque eso sea así ahora, no nos podemos resignar a que lo siga siendo ni un minuto más, salvo que queramos ser cómplices con nuestro silencio y nuestra pasividad.

Bildu
Aznar, ETA y Montesquieu
Guillermo Dupuy Libertad Digital 17 Mayo 2011

Visto el bochornoso silencio de Rajoy, bien está que Aznar haya salido a la palestra para decir lo que debería haber asegurado el actual y supuesto líder de su partido: a saber, que el PP sacará a los proetarras de Bildu de las instituciones. Sin embargo, ni la determinación de Aznar ni el hecho de haber sido el presidente menos malo de nuestra historia, en lo que a política antiterrorista se refiere, nos debería llevar a engaño: para empezar, la entrada o la salida de las instituciones del "brazo político" de ETA, como la misma entrada o salida de la cárcel de los miembros de su "brazo armado", no debería ser tanto un compromiso electoral de ningún partido político como el resultado de la aplicación del imperio de la ley y de la independencia del poder judicial.

Está claro que si los proetarras se han vuelto a colar en las instituciones es debido a que los miembros del Tribunal Constitucional designados por el PSOE se han convertido en servil correa de transmisión de un Gobierno que no podía dejar en evidencia sus intenciones derogando la Ley de Partidos o negándose, por segunda vez consecutiva, a instar la ilegalización de los proetarras. Sin embargo, precisamente porque soy consciente de que esa falta de independencia del poder judicial es lo que deja en papel mojado la Ley de Partidos y la propia Constitución, es por lo que considero que la solución no debería consistir en que el PP utilice su futura mayoría legislativa para plasmarla en el poder judicial, sino para restablecer de una manera efectiva la separación de poderes, liquidada en tiempos de González. Es la independencia del poder judicial la que debe garantizar que el imperio de la ley y las sentencias de nuestros más altos tribunales de Justicia no queden al albur de la conveniencia política de las mayorías transitorias.

Evidentemente, prefiero un partido que considere "conveniente" que una banda terrorista no pueda tener representación y subvención pública a uno que vuelva a considerar que ese es "el camino de la paz". Naturalmente que también prefiero un partido que vea más conveniente detener que dialogar con criminales prófugos de la justicia. Pero recordemos que la falta de separación de poderes, que Aznar no quiso erradicar para servirse de ella, es la misma que consideró conveniente que el Tribunal Constitucional excarcelara a la mesa nacional de HB durante el proceso de paz nacido en Estella; es la misma que, antes y después, ha dado seguridad a todos nuestros gobernantes para cometer, cuando así lo consideraban "conveniente", algo que (se supone) es siempre delito como es eludir la obligación de detener delincuentes, para, en su lugar, autorizar contactos con "miembros del MLNV" u "hombres de paz". Esa falta de independencia del poder judicial, desgraciadamente consolidada en tiempos de Aznar, es de la que ahora se ha servido Zapatero para colar a Bildu. Será la misma que permitirá en el futuro volver a colar a los proetarras... si es que hasta entonces alguien se atreve a sacarlos.

El TC amenaza la doctrina Parot
El Editorial La Razón 17 Mayo 2011

En estas mismas páginas concluíamos ayer que el País Vasco vive un peligroso retorno a un pasado que, si no superado en su totalidad, sí parecía arrinconado en la memoria colectiva. Al fallo sobre Bildu, y el probable de Sortu, le puede seguir otro que supondrá un enorme mazazo a la lucha contra ETA y a la convivencia. Según informa LA RAZÓN, una mayoría de magistrados del Tribunal Constitucional es partidaria de estimar los recursos de distintos presos terroristas contra la doctrina Parot, lo que acarreará su anulación. Esta decisión conllevará la revisión de oficio de los expedientes de decenas de reclusos de ETA, narcotraficantes y peligrosos asesinos y la puesta en libertad de decenas de ellos. La doctrina Parot evitó que numerosos etarras salieran a la calle tras cumplir unos años de condenas centenarias. Uno de ellos, Henri Parot, reclamó su libertad tras cumplir 15 años de reclusión de una pena de casi 5.000 años como consecuencia de la aplicación de los beneficios penitenciarios y redenciones previstos en el Código Penal de 1973. Pero el Tribunal Supremo fijó en 2006 que esos beneficios debían ser restados de los años totales de condena y no del máximo de 30 años de cumplimiento efectivo. Así se resolvía el desatino penal de que significara punitivamente lo mismo cometer un asesinato que 200.

La mayoría de magistrados proclives hoy a revocar la doctrina Parot, y, por tanto, la sentencia del Tribunal Supremo, es la misma que respaldó a Bildu. Su posición quedó de manifiesto en un pleno del TC antes de Semana Santa, aunque el debate y el fallo definitivos se pospusieron y no se prevén próximos debido a la alarma social provocada por la fuga de Troitiño.

Las consecuencias del final de la doctrina Parot serán de una gravedad tal que marcarán un antes y un después en la lucha democrática contra ETA, pero también en la ya compleja relación entre el Constitucional y el Supremo. Con el brazo político de la banda en las instituciones, con una presencia activa de gran relevancia en la vida pública vasca, con buena parte de sus presos más emblemáticos en casa y sin una herramienta jurídica determinante, el Estado de Derecho habrá retrocedido de facto al escenario previo a la ley de partidos. ETA y su mundo lo interpretarán como una gran victoria y la derrota del terrorismo estará lejana. Hay que recordar que la hoja de ruta de la banda para este proceso señalaba la legalización de una marca política para concurrir a las elecciones y la salida de los presos a la calle. Lo cierto es que los demócratas no son más libres ni se sienten más seguros, y el acoso a los candidatos constitucionalistas en el País Vasco es un pésimo síntoma.

Si el Constitucional atropella de nuevo al Supremo, usurpando competencias, la tensión institucional será máxima con el desgaste consiguiente para el Estado de Derecho. El Constitucional es un órgano sumido en el desprestigio y politizado al servicio de una causa que no es la justicia ni el interés general. La experiencia de estos años, el bloqueo de sus renovaciones, la injerencia partidista, prueban que es obligatoria una profunda revisión para despolitizarlo y acotar sus funciones a lo previsto en la Carta Magna.

Revisión de condenas
EDITORIAL El Correo 17 Mayo 2011

El Constitucional no debería dilatar su decisión sobre la 'doctrina Parot'

El Tribunal Constitucional debe decidir, caso a caso, los recursos de amparo presentados por terroristas condenados según el Código Penal de 1973 y a quienes se les viene aplicando la llamada 'doctrina Parot' establecida por el Supremo, que aplica los beneficios penitenciarios no sobre el máximo de tiempo que un reo podía permanecer recluido -30 años- sino sobre el total de años que suman sus condenas.

Se trata de una cuestión sumamente sensible, puesto que una persona condenada a un cómputo de decenas e incluso cientos de años podría, si el Constitucional enmendase al Supremo, acceder a la libertad por la misma puerta de redención que se le brinda a quien hubiese sido sentenciado a ese máximo de 30 años. Además el propio recurso de amparo y su ineludible admisión a trámite por el TC vuelven a suscitar el consabido problema jurisdiccional sobre el alcance de las funciones que ha de desempeñar esta instancia, en especial respecto al Tribunal Supremo.

 Inevitablemente los fundamentos jurídicos en los que se basen los magistrados del Constitucional para ratificar o corregir el criterio fijado por el Supremo van a ser interpretados como si obedeciesen a una u otra forma de afrontar el final del terrorismo etarra, más o menos indulgente respecto a sus integrantes. Incluso es probable que las deliberaciones del TC sobre el tema se vean acompañadas por una diatriba pública que exceda, en sus consideraciones, los argumentos propios del derecho.

Cuanto más se dilate en el tiempo la resolución del Alto Tribunal más contaminada acabará su proyección pública de adherencias ajenas a la fundamentación jurídica. Siendo una cuestión sensible, no se trata de un asunto jurídicamente tan intrincado como para que el Constitucional postergue su decisión. De su diligencia depende una parte del tratamiento responsable que requiere la cuestión; la otra parte deberían aportarla los dirigentes políticos acatando de antemano el veredicto, por doloroso que este pudiera resultar para las víctimas del terrorismo, especialmente teniendo en cuenta que los posibles beneficiarios de una eventual revocación de la 'doctrina Parot' celebrarían su puesta en libertad sin reconocer el daño causado.

La aberrante doctrina Parot hará que paguemos indemnizaciones a ETA.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 17 Mayo 2011

La Hoja de Ruta de Zapatero y ETA al infierno se está cumpliendo a rajatabla, pasito a pasito, mentira a mentira y favor a favor sigue su marcha ineluctable hacia el objetivo final, las tres reivindicaciones históricas de ETA, presos a la calle, independencia del País Vasco y anexión de Navarra. Nada ha cambiado y a cambio la ETA le garantiza ZP el premio Nobel de la Paz y muchos orgasmos adiabáticos (cuando sepa que no hay menores leyendo explicaré qué es eso).

Ya tenemos a ETA en las elecciones, algo inadmisible para ZP y Rubalcaba hasta ayer. Ahora toca ir poniendo en la calle a los asesinos etarras y para ello ZP y Rubalcaba ya tienen currando a sus chicos del Tribunal Constitucional para pergeñar la milonga que nos van a cantar para convencernos de que están aplicando estrictamente la Constitución cuando suelten a los asesinos.

Casi todos los medios dan ya por hecho que los valedores de ETA en el Constitucional van a soltar de una tacada a 60 de los más sanguinarios asesinos malnacidos etarras. El País publica un artículo en el que explican las motivaciones que nos obligan a liberar a esos hijos de perra. Titulan “El Constitucional apuesta por no aplicar la 'doctrina Parot' recurrida por etarras presos”.

De lo que nadie habla, salvo nuestra agencia de prensa Coña Press, es del hecho más llamativo además de sangrante que supone el haber tenido en la cárcel a todos esos etarras sin motivo alguno, injustamente, habiendo cometido con ello un atentado en toda regla contra la libertad de esos probos ciudadanos. Ello llevará a tener que pagarles indemnizaciones por el tiempo de más que hayan estado en la cárcel.

El daño moral y la tortura sicológica a que han estado sometidas esas dignas personas que ya habían cumplido sus penas y han seguido encarcelados debemos repararlo de la única manera posible, pagándoles una significativa cantidad por cada día que han pasado enchironados de más. El TC, casi con seguridad, no solo dejará en la calle a esos honestos ciudadanos reintegrados en la sociedad de asesinos, también fijará la necesidad de indemnizarles por el daño que les hemos ocasionado.

Coña Press está investigando cual será el monto de la indemnización. De momento se habla de 600 euros por día encarcelado indebidamente lo que supone unos 219.000 euros por año o dicho a la antigua 36 millones de pelas. A eso habrá que añadir la indemnización por daños morales que dependerá del tribunal que fije esa indemnización pero que podría rondar el medio millón de euros.

Lo grave del caso es que ni aun pagando esas indemnizaciones pagaremos los españoles el daño hecho a esas dignas personas, eso implica que probablemente se les fije una pensión vitalicia de 2500 euros mensuales.

En Coña Press nos indican que seguirán desinformando sobre el caso en cuanto tengan desinformación veraz y contrastada al respecto.

Y ya falta menos para que tengamos a Josu Ternera de ministro del Interior.

La doctrina Parot
Luis del Pino Libertad Digital 17 Mayo 2011

Ayer, elpais.com publicaba un globo sonda en forma de noticia, anunciando que el Tribunal Constitucional se inclinaría por aprobar, por seis votos contra cinco, la derogación de la denominada "doctrina Parot".

Esa doctrina, establecida por el Tribunal Supremo en 2006, afecta al cómputo de los beneficios penitenciarios, de tal manera que los asesinos más sanguinarios se ven forzados a cumplir los 30 años de pena máxima que preveía el Código Penal antiguo, o los 40 años previstos en el nuevo Código Penal.

La derogación, ahora, de esa doctrina beneficiaría (como recuerda Voces contra el Terrorismo en su nota de prensa) a más de un centenar de etarras. Además, de rebote, también se beneficiarían diversos delincuentes especialmente crueles, como el asesino de las niñas de Alcásser.

La medida ya había sido anunciada por Francisco José Alcaraz hace muchos meses. Tuvimos la oportunidad de comentarlo en antena en diversas ocasiones en el programa Sin Complejos, dentro de la sección dedicada a la Rebelión Cívica.

Se trata de un paso imprescindible para escenificar los acuerdos con ETA, así que en algún momento de las próximas semanas el Tribunal Constitucional procederá a formalizar esa decisión, que se aplazó a principios de año por temor a las consecuencias electorales.

Lo normal sería que esa nueva cesión a los terroristas se viera precedida por algún gesto de suficiente entidad, que permitiera al Gobierno afirmar que ETA tiene intención de entregar las armas. Pero, hablando en puridad, ni siquiera eso sería necesario: si analizamos objetivamente la situación, la escasa resistencia de los españoles a la legalización de Bildu permite deducir que se puede apretar el acelerador de las concesiones sin temor a una fractura social.

Será el próximo día 22, una vez cerradas las urnas, cuando se decida cómo encarar los flecos pendientes de la "negociación" y, por tanto, cuándo y cómo escenificar la derogación de la doctrina Parot.

A la luz de las encuestas, se prevé que el grado de desafección de los españoles hacia la clase política se materialice en un ascenso del "voto alternativo" hacia partidos no tradicionales. En concreto, ese voto alternativo podría multiplicarse por tres con respecto a las elecciones anteriores. Pero, aún así, se trata de un ascenso perfectamente asumible: los partidos tradicionales seguirían recogiendo más del 90% del voto popular y continuaría existiendo un equilibrio relativamente satisfactorio entre los dos partidos mayoritarios, con lo que no estaría en riesgo la estabilidad del sistema. En consecuencia, pueden darse nuevas vueltas de tuerca a la "negociación" sin excesivos riesgos.

Salvo que las urnas depararan una auténtica sorpresa (es decir, salvo que las encuestas fallaran de forma clamorosa), no parece que exista ningún obstáculo para llevar a término la hoja de ruta antes de las elecciones de 2012.

Rebeldes con causa
TONIA ETXARRI El Correo 17 Mayo 2011

Desde que las redes sociales se han convertido en el nudo de comunicación planetaria y han servido en algunos países del Magreb de catalizador del movimiento para derrocar a los dictadores, ya nadie se atreve a despreciar ni la opinión ni la capacidad de convocatoria de los rebeldes sin siglas pero con causa. Aquí, en nuestro país, han llegado tarde a la campaña electoral. Pero las 9.000 firmas y las concentraciones de ciudadanos indignados en las capitales más importantes durante este fin de semana han logrado captar la atención de los propios provocadores de su protesta: los políticos. El tercer problema de los españoles, según el CIS. El movimiento 'Democracia real ya' ha logrado poner en pie de protesta a miles de ciudadanos que denuncian el sistema del bipartidismo y que quieren una reforma de la ley electoral.

Una causa por la que aboga desde sus inicios el partido de Rosa Díez, UPyD ,y que ayer volvió a reivindicar en un acto electoral con su compañero de militancia, el premio Nobel de la Paz Mario Vargas Llosa. Pura coincidencia. Los promotores de la plataforma cívica «hace mucho tiempo» que no escuchan a Rosa Díez, según aseguraron ayer en el programa de la tarde de EiTB.

Pero también quieren que se abran más puertas entre socialistas y populares . No están indignados con la crisis. Están revueltos por la forma cómo se ha gestionado la crisis. Y creen que la solución para gobernar en el Congreso de los Diputados no tenga que pasar forzosamente, por una mayoría del PP o PSOE o, en su defecto, por medio de una alianza con los partidos nacionalistas. Han hecho ruido. Y socialistas y populares dijeron ayer que habían tomado nota. Estos ciudadanos quieren combatir la abstención y el pasotismo porque lo detectan.

En Euskadi, Bildu está arrancando representación a los partidos minoritarios, según las encuestas, y son el PNV y el PP los que empiezan a marcar terreno. El momento más tenso de la campaña se vivió anteanoche en ETB-1 cuando la popular Laura Garrido le exigió al representante de Bildu «dí aquí mismo que renuncias, que reniegas de ETA». Y el cabeza de lista por Guipúzcoa permaneció mudo. Si no hubiese terciado el candidato del PNV, Markel Olano, sacando a los presos a pasear por el debate televisado, el silencio de Bildu habría sido más elocuente. Su referencia posterior a su apuesta «por las vías políticas y democráticas» sonó a melodía del 98. Cuando Otegi y el prófugo 'Ternera' la interpretaron para poder apoyar al lehendakari Ibarretxe.

Una melodía interrumpida de cuajo por los atentados. Lo ha recordado Maite Pagazaurtundua en EL CORREO. Pero la evocación de la memoria de los errores cometidos con el mundo de ETA no está siendo bien acogida por la mayoría: la silenciosa, la nacionalista y buena parte de la socialista. La indignación por la falta de exigencia ante la nueva Batasuna, en Euskadi, va por la vía de servicio.

Las finanzas públicas y el chantaje nacionalista
Mikel Buesa www.lavozlibre.com 17 Mayo 2011

Que las finanzas públicas españolas están hechas un asco lo sabe todo el mundo y no merece la pena entrar ahora en el detalle de las cifras. El caso es que, según muestra la Contabilidada Nacional, las empresas y las familias ya han pasado, en España, su calvario particular y han realizado su ajuste financiero, de manera que, en este momento, su ahorro es superior a su inversión. Pero no ha ocurrido lo mismo con las Administraciones Públicas, a las que cabe atribuir la totalidad (y algo más) del desajuste entre ahorro e inversión que tiene España. La consecuencia no es otra que el déficit público, en el que participan tanto el Estado como las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos.

Durante el último año, el Estado −aunque Zapatero lo niegue porque está en campaña electoral− ha realizado un importante ajuste en sus cuentas, reduciendo gastos −principalmente, salarios, inversiones, pensiones, prestaciones por desempleo y gastos corrientes− y aumentando la presión fiscal. Pero eso no ha ocurrido ni con las Comunidades Autónomas, ni con los Ayuntamientos.

Estos últimos vieron con gran alivio la prolongación del Plan E durante el pasado año porque les evitaba el ajuste inmediato y, así, sus alcaldes podían afrontar las elecciones locales del próximo día 22 sin mayores problemas. Y las Comunidades Autónomas se apalancaron en la idea de que el sistema de financiación tenía que volver a revisarse para cubrir sus gastos, de manera que, en la mayor parte de los casos prefirieron no abordar el ajuste. Sus problemas han llegado este año cuando el Ministerio de Economía les ha exigido que reduzcan sustancialmente su déficit y les ha negado unos mayores recursos. A algunas, incluso, se les negó la posibilidad de aumentar su endeudamiento, aunque finamente Zapatero, sobre todo bajo la presión de Cataluña, tuvo que ceder en este terreno incurriendo, por cierto, en un tratamiento desigual del caso catalán con respecto al de otras comunidades, como la de Murcia, por ejemplo.

Naturalmente las CC.AA., viendo la debilidad del gobierno de Zapatero, se han planteado minimizar el ajuste financiero y, con él, su coste político. Porque no olvidemos que todo ajuste en los dineros públicos, lo mismo que todas las reformas estructurales en las instituciones económicas, genera descontentos. Y los damnificados por las reformas y los ajustes protestan, hacen ruido y perjudican el resultado electoral.

Una de las autonomías más reacia a asumir su calvario ha sido Cataluña. El gobierno de Mas, que no es el responsable del cacao finaciero con el que se ha encontrado tras desalojar al tripartito, se resiste como gato panza arriba a decirles a los catalanes que tienen que empeorar su nivel de vida para salvar las finanzas de la Generalitat. Es cierto que ha hecho algunos recortes en el gasto público, como es el caso de la sanidad, aunque sean insuficientes para poner orden en las cuentas. Claro que los catalanes, sobre todo los que trabajan en el sector sanitario, se le han sublevado, pues no se podía esperar otra cosa. Pero su problema es de tal magnitud que, si lo aborda en su totalidad, seguramente la fila de los descontentos será tan larga que resultará imposible avizorar su final desde el Palau de la Generalitat.

Y ahora se llega a la solución catalana del déficit autonómico: que lo pague el Estado. La noticia que ha saltado hoy no deja lugar a dudas: o el Estado paga o la Generalitat puede incurrir en eso que en la jerga de los economistas llamamos default y que no es otra cosa que la suspensión de pagos. Y si la Generalitat suspende pagos, entonces lo que estará en cuestión será España, el gobierno español, las finanzas públicas españolas. Será España la que no paga… y el rescate europeo será inevitable. Y con el rescate, el fracaso del gobierno de Zapatero. El chantaje está servido. Ahora habrá que ver lo que hace el presidente del Gobierno de España.

> Mikel Buesa. víctima de ETA, es catedrático de la Universidad Complutense de Madrid. Más información en http://mikelbuesa.wordpress.com/

LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Catalanismo, nacionalismo, independentismo
Antonio Robles Libertad Digital 17 Mayo 2011

Hace ya tiempo que los conceptos catalanismo, nacionalismo e independentismo han dejado de tener significados distintos para mezclarse en un magma confuso que les ha hecho perder sus perfiles específicos en aras de la construcción nacional. Pero históricamente no ha sido así.

Cada concepto ha caracterizado una época y una aspiración, sea ésta cultural, política o las dos cosas a la vez. Con el alineamiento explícito con la independencia de los representantes del catalanismo Jordi Pujol y Artur Mas en los referendos del derecho a decidir, la ambigüedad calculada ha llegado a su fin. La sociedad catalana ha de emanciparse de esta estafa, y los custodios de la legalidad constitucional han de hacer cumplir la ley.

Veamos el recorrido del fraude.

– El catalanismo cultural. (Objetivo: convertir al catalán en lengua escrita y culta y conseguir el reconocimiento de las tradiciones populares catalanas. Época: mediados del s. XIX).

Los Juegos Florales de 1859 –en plena Renaixènça– impulsan la voluntad de convertir al catalán en lengua escrita y literaria. Los avatares de la historia la habían dejado reducida a mera lengua oral y familiar. Las causas de tal postración van desde el declive medieval y la peste negra del s. XIV, que diezma la población de Cataluña (queda reducida a 300.000 personas), al desplazamiento en el siglo XVI del poder naval, económico y político al Atlántico en perjuicio del Mediterráneo, donde el reino de Aragón tenía una posición privilegiada. Estos reveses dejan al catalán en desventaja ante otras lenguas del continente europeo, como el francés o el castellano, que comenzarán a afianzarse en este siglo y el siguiente, en sustitución del latín, por entonces lengua franca y de asentamientos legales, educativos y religiosos.

Perdido ese tren, los logros de autores medievales como Bernat Metge o Ramon Llull, u obras como Tirant lo Blanc, no tendrán continuadores. Tampoco ayudarán la legislación a partir del Decreto de la Nueva Planta (s. XVIII) ni las disposiciones educativas de la monarquía ilustrada de Carlos III, que tienen al castellano como único idioma oficial. Cuando se producen las primeras reivindicaciones culturales aún quedaba medio siglo para que naciera Franco y casi un siglo para que éste se convirtiera en la disculpa preferida del catalanismo para justificar su declive, pero ya entonces la reivindicación de la lengua catalana se utiliza como instrumento político.

Prat de la Riba.– El catalanismo político. (Objetivo: bilingüismo y autonomismo con reconocimiento de la nacionalidad catalana dentro del Estado. Época: finales del s. XIX - principios del s. XX).

Minoritario, burgués, alejado del liberalismo y cercano al carlismo, el catalanismo político añade a la reivindicación del catalán como lengua literaria el reconocimiento de la singularidad y el autogobierno de Cataluña. Dos tendencias se consolidarán a finales del s. XIX: la federalista de Valentín Almirall y la carlista de Josep Torras i Bages. Alrededor de esta voluntad regionalista se escriben las Bases de Manresa (1892), primer esbozo político claramente autonomista, y echa a andar la Lliga Regionalista, liderada por Prat de la Riba, promotor del uso del concepto de nación para designar a Cataluña, frente al resto de España, a la que asigna la denominación de Estado (v. La nacionalitat catalana, 1906). El propio Prat de la Riba presidirá la primera concreción de esa voluntad diferenciadora: la Mancomunidad, concedida en 1914 y disuelta durante la dictadura de Primo de Rivera, en 1925. Es el antecedente de la Generalidad de Cataluña.

Con la llegada de la Segunda República se instaura la Generalidad y se aprueba el primer estatuto de autonomía (1932). Ese primer estatuto no pasa de un catalanismo político perfectamente encajado en la estructura del Estado, y su política lingüística no amenaza al castellano. A pesar de las asonadas políticas de Macià y Companys, se puede decir que, socialmente, el catalanismo político no pasaba de una voluntad de autogobierno dentro de España.

– El nacionalismo soberanista. (Objetivo: monolingüismo encubierto, derecho de autodeterminación y Estado propio en cuanto se disponga de mayoría social).

La larga dictadura franquista, con su hiriente desprecio por las diferencias culturales y lingüísticas, exacerbó las reivindicaciones catalanistas hasta el resentimiento. O al menos las justificó. En ese contexto nació el independentismo del PSAN y ERC. Pero habremos de esperar a la restauración de la Generalidad, en 1979, para comprobar que lo que quería Jordi Pujol era transformar el catalanismo político en un señuelo para imponer el nacionalismo soberanista. Jugaba con sobreentendidos soberanistas. "Avui paciencia, demà independencia", murmuraba la militancia de CiU a principios de los ochenta en cada acto de afirmación nacional. Todo a su tiempo. En Cataluña, las consignas palpitan sobreentendidas sin necesidad de mayores explicitaciones.

Sus primeros pasos al frente de la Generalidad lo dejaban claro. El bilingüismo reivindicado por el catalanismo político de Prat de la Riba se convertía en coartada para desplazar al castellano por el catalán en una primera etapa; en una segunda, éste se impondría como única lengua institucional. El manifiesto de los 2.300 alertó de la trampa en 1981, y el de 1994, "En castellano también, por favor", dio cuenta de la impostura y organizó la resistencia. Detrás de la lengua venía la nación, no como ente cultural y político dentro del Estado, como quería Prat de la Riba, sino como ente con derecho a tener un Estado propio. Tal derecho, por supuesto, no se exigía de inmediato ni a las bravas: el objetivo era lograr una mayoría social que lo hiciera inevitable. Por eso se convirtió la escuela en escuela catalana en lengua y contenidos, se creó una red de medios públicos de comunicación identitarios y se extendió una tupida malla de organismos, instituciones y asociaciones, bien nutridos de subvenciones públicas, con el objetivo de crear la atmósfera propicia al soberanismo y para poder prescindir emocionalmente de España.

Mientras cultivaba el resentimiento contra España, el nacionalismo de Pujol se presentaba como autonomista y bilingüista. Una mascarada que a la vuelta de los años se tornó grotesca.

– Independentismo. (Objetivo: monolingüismo explícito, catalán como única lengua oficial, independencia de Cataluña e incorporación de los Països Catalans a la Unión Europea).

ERC es históricamente el partido representativo del independentismo catalán; pero, para lo que nos ocupa –definir las diferencias conceptuales actuales entre catalanismo, nacionalismo e independentismo–, la fecha que hay que retener es 1989, cuando Ángel Colom accede a su Secretaría General. Con él, el independentismo renuncia a la violencia, que históricamente había sido una constante –desde el Estat Català fundado por Francesc Macià hasta Terra Lliure, desaparecida en 1996–. Actualmente, Ángel Colom es el secretario para la inmigración del gobierno de CiU, y su tarea primordial es velar por que la lengua de acogida sea únicamente el catalán, y la cultura catalanista la argamasa sentimental para convertir a los recién llegados en patriotas catalanes. Buscan la hegemonía social del soberanismo, y los inmigrantes son la población más fácil de modelar.

Los antecedentes inmediatos del independentismo actual los hemos de buscar en el PSAN (Partit Socialiste D'Alliberament Nacional), fundado en 1969. Ya en democracia, numerosas formaciones, entidades y asociaciones, a menudo enfrentadas entre sí, vienen a representar al independentismo: además del PSAN y ERC, el Moviment de Defensa de la Terra (MDT), las CUP, Reagrupament, Solidaritat Catalana; las juventudes de Esquerra y CiU, Estudiants en Acció, CEPC, Alternativa Estel (estos dos últimos ya unificados en el Sindicat d'Estudiants dels Països Catalans SEPC).

La campaña por el derecho a decidir, que ha llevado a la celebración en toda Cataluña de numerosas consultas por la independencia (la primera tuvo lugar el 13 de diciembre de 2009 en Arenys de Munt), ha permitido identificar y a la vez desenmascarar las pulsiones independentistas de todo el catalanismo, no sólo del soberanista. El apoyo de Mas y Pujol a estas consultas y su alineamiento con la independencia desdibuja los vértices más pronunciados que servían para diferenciar los conceptos arriba referidos y abre paso a un catalanismo independentista por grado o por fuerza.

Nadie puede saber hasta dónde llegará esta insumisión a las reglas constitucionales. Sí sabemos, porque así lo han declarado, que no van a cumplir varias sentencias del Tribunal Supremo sobre cuestiones lingüísticas y la del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto. No sabemos si este proceso se acelerará o se enquistará; sí sabemos que ahora mismo están echando un pulso al Estado para conseguir un pacto fiscal o concierto económico que puede agrietar la solidaridad y legitimidad constitucionales. Como sabemos que, hoy, amparados en el catalanismo, todos están jugando sucio con las instituciones democráticas. Dejarse enredar por las matizaciones conceptuales puede servir a los socialistas del PSC para esconder sus vergüenzas, pero no para ocultar su cobardía y su traición a España.

Catalanismo, nacionalismo e independentismo son conceptos, aparentemente, distintos, como soberanismo, derecho a decidir, pacto fiscal o concierto económico. Aparentemente. En la realidad, son conceptos análogos y momentos distintos de un mismo proceso.

Las palabras del portavoz de CiU, Jordi Turull, en el debate para tramitar la ley de independencia en el Parlamento de Cataluña el pasado 13 de abril, en contestación al defensor de la iniciativa, Strubell, de Solidaritat Catalana, despejan cualquier duda sobre las intenciones finales de CiU:

Que estemos de acuerdo en el qué [la independencia] no quiere decir que estemos de acuerdo en el cómo, ni en el cuándo.

Ahora sabemos con toda seguridad que sólo es cuestión de tiempo. En cuanto las circunstancias les sean favorables y tengan la seguridad de que no habrá contrapartidas costosas, romperán la baraja. Denlo por seguro. Mientras tanto, seguirán gestionando el fantasma del independentismo para obtener ventajas con el autonomismo. Es el negocio del que vive una clase social en Cataluña, que se denomina catalanista, nacionalista o independentista según le interese, en detrimento del resto de catalanes. Una jugada maestra para excluir de la ciudadanía a la mitad de Cataluña, eliminarla laboral y socialmente. Desde luego, mucho más educada y eficaz que la solución final del expeditivo nibelungo.

El nazismo como escuela de Batasuna
Gonzalo Sichar www.elconfidencialdigital.com  17 Mayo 2011

El parecido del nacionalismo vasco en su versión socialista con el nacionalsocialismo de los años 30 es asombroso, sobre todo en sus métodos. Ayer repasaba el Diccionario biográfico de nazismo y Tercer Reich (Fernando Navarro, Sepha, 2010) y al llegar a Konrad Henlein, líder de los nazis de los Sudetes, me encontré con un párrafo que tras sus 80 años de antigüedad recobra actualidad en el panorama político vasco y al que no escapa el del resto de España.

En una conferencia titulada «La Lucha por la Liberación de los Sudetes», y que fue presentada como prueba de cargo en los procesos de Nüremberg, Henlein dijo:

“El nacionalsocialismo prendió pronto en nosotros, los alemanes de los Sudetes. Nuestra lucha era de un carácter distinto de la de Alemania. Aunque teníamos que comportarnos de forma diferente en público, estábamos, por supuesto, en contacto secreto con la revolución nacionalsocialista de Alemania para poder ser parte de ella. La lucha por la Gran Alemania también fue apoyada en los Sudetes. Esta lucha sólo podía ser llevada a cabo por aquellos inspirados por el nacionalsocialismo, personas que eran verdaderos seguidores de nuestro Führer, cualquiera que fuera su apariencia externa. El destino quiso que me convirtiera en el líder del grupo nacional en su lucha final. Cuando en otoño de 1933 los líderes del NSDAP me pidieron que asumiera el liderazgo político de los alemanes de los Sudetes, tenía que resolver un problema difícil. ¿Se debía mantener el Partido Nacionalsocialista en la ilegalidad o el movimiento debía, en interés de la preservación de los alemanes de los Sudetes y para preparar su vuelta al Reich, llevar a cabo su lucha de forma solapada y usando métodos que parecieran bastante legales vistos desde el exterior? Para nosotros, los alemanes de los Sudetes, sólo parecía posible la segunda alternativa, ya que la preservación de nuestro grupo nacional estaba en juego. Habría sido ciertamente más fácil cambiar esta lucha dura y mentalmente agotadora por el gesto heroico de confesar la pertenencia al nacionalsocialismo y terminar en una prisión checoslovaca. Pero parecía más que dudoso que por estos medios lográramos cumplir la tarea política de destruir Checoslovaquia como bastión de la alianza contra el Reich alemán”.

Este párrafo con unos mínimos cambios de ubicación temporal y geográfica, pero sin variar ni un ápice su significado, perfectamente podría ser pronunciado así:

“Aunque teníamos que comportarnos de forma diferente en público, estábamos, por supuesto, en contacto secreto con la organización ETA para poder ser parte de ella. La lucha por la Gran Euskal Herria sólo podía ser llevada a cabo por aquellos inspirados por ETA, personas que eran verdaderos abertzales, cualquiera que fuera su apariencia externa. El destino quiso que me convirtiera en el líder de Bildu. Cuando en la primavera de 2011 los máximos responsables de ETA me pidieron que asumiera el liderazgo político de los abertzales en los comicios municipales, tenía que resolver un problema difícil. ¿Se debía mantener Batasuna en la ilegalidad o el MLNV debía, en interés de la preservación de los abertzales y para preparar su vuelta a las instituciones, llevar a cabo su lucha de forma solapada y usando métodos que parecieran bastante legales vistos desde el exterior? Para nosotros, los abertzales, sólo parecía posible la segunda alternativa, ya que la preservación de nuestro grupo nacional estaba en juego. Habría sido ciertamente más fácil cambiar esta lucha dura y mentalmente agotadora por el gesto heroico de confesar la pertenencia a Batasuna y terminar en una prisión española. Pero parecía más que dudoso que por estos medios lográramos cumplir la tarea política de destruir el Estado español”.

Poco más podemos añadir para comprobar el paralelismo tan grande entre el nacionalsocialismo «ario» y el nacionalismo socialista de KAS-ETA-Herri Batasuna-Euskal Herritarrok-Batasuna- Sozialista Abertzaleak-Autodeterminaziorako Bilgunea-Herritarren Zerrenda-Aukera Guztiak-Partido Comunista de las Tierras Vascas-Abertzale Sozialisten Batasuna-Abertzale Socialistak- Democracia tres Millones-Acción Nacionalista Vasca-Sortu-Bildu...

Un apunte más, recordemos que el juez Baltasar Garzón, poco sospechoso de hostilidad hacia el Gobierno de Zapatero, el 16 de octubre de 2002, todavía con José María Aznar como presidente, abrió en la Audiencia Nacional un auto sobre la limpieza étnica aplicada por Batasuna en la que decía que existía un “método de actuación política, HB-EH-BATASUNA, en el contexto del complejo terrorista en el que se integra, y, para el cumplimiento de sus fines ilícitos ha obtenido sus resultados electorales empleando para ello, métodos similares a los que, en la Alemania de la República de Weimar utilizaba para participar electoralmente, el partido nacional socialista alemán. Nadie dudaría hoy en día en considerar, en atención únicamente a sus métodos de actuación, que el partido nazi de la Alemania de los años 30 era una asociación ilícita”.

En el auto decía también que “En los últimos doce años se ha podido producir una masiva alteración de los certificados de nacimiento de los niños de la principal ciudad vasca, Bilbao... por razones puramente accidentales derivadas de que el principal hospital materno-infantil se encuentra en Baracaldo, municipio habitado principalmente por población de inmigración, han hecho constar falsamente como lugar de nacimiento, Bilbao”.

Los protagonistas han cambiado, las banderas que enarbolan también, pero los métodos son similares. Y aquí no podría llegar a sostener la socorrida frase de que «los extremos se tocan», pues al nazismo aunque se le suela catalogar de extrema derecha, en realidad era un movimiento con una ala nacionalista y otra socialista, como ETA, como Batasuna, como Sortu, como Bildu. Los nazis eliminaron en la «Noche de los cuchillos largos» a su facción socialista. El autoproclamado MLNV ya lo abandonaron algunas facciones socialistas (MC, LCR, EE…) pero aún son nacionalistas y socialistas, es decir, nacionalsocialistas.

España y Estados Unidos, dos enfoques muy distintos del terrorismo
Luis Miguez Macho www.elsemanaldigital.com 17 Mayo 2011

La muerte de Osama ben Laden a manos de las fuerzas especiales de la Marina de los Estados Unidos, casi simultánea a la decisión de nuestro Tribunal Constitucional de permitir presentarse a las elecciones municipales y forales a Bildu, enésima reencarnación de Batasuna, ha puesto de manifiesto de una forma muy gráfica las enormes diferencias de enfoque entre nuestro país y el norteamericano a la hora de encarar el fenómeno terrorista.

Amenaza terrorista exterior y amenaza terrorista interior
Un análisis sosegado de esta cuestión exige, ante todo, desechar ciertas pistas falsas. La primera, cualquier tentación de establecer comparaciones o paralelismos entre la "guerra contra el terror" que inició George Bush jr. y que ha continuado con menor rechazo entre la opinión pública europea, pero con los mismos métodos, el actual presidente estadounidense Barack Obama, y nuestro GAL y las incomprensibles declaraciones del expresidente del Gobierno Felipe González jactándose de que podía haber mandado matar a la cúpula de ETA y no lo hizo.

La amenaza terrorista contra Estados Unidos y otros países occidentales que representa Al Qaeda es una agresión exterior, aunque no proviene de una entidad organizada en forma de Estado soberano. Por eso no es disparatado, a pesar de que insignes colegas tanto estadounidenses como europeos le sigan dando sutiles vueltas a la cuestión, calificarla de guerra de un nuevo tipo, que exige también respuestas novedosas, pero que, en todo caso, pueden y deben encomendarse a las Fuerzas Armadas, igual que cuando se reacciona frente a cualquier otra agresión exterior.

Por eso no se entiende, salvo que se asuma una posición ideológica extremista, que se hable de "guerra sucia" en el caso de la muerte de Ben Laden. Las fuerzas especiales estadounidenses actuaron abiertamente como tales, aunque fueran camufladas, y lo hicieron amparadas por la legalidad vigente de su país, no disfrazadas de grupo contraterrorista ni con el apoyo encubierto de su Gobierno.

La amenaza terrorista contra España que representa ETA, en cambio, no es una agresión exterior, sino interior. Es un fenómeno de subversión interna que, en principio, debe ser combatido con medios policiales, judiciales y políticos y no militares, aunque también en los fenómenos subversivos internos, cuando alcanzan determinadas dimensiones, puede ser necesaria la intervención de las Fuerzas Armadas.

Parece evidente que en España ese punto no se ha alcanzado, y mucho menos en el momento actual. Dado que tampoco son admisibles ni jurídica ni éticamente los atajos como la chapuza criminal de los GAL, lo que nos queda es exprimir las posibilidades que el Estado de Derecho ofrece para luchar contra el terrorismo.

La voluntad de derrotar al terrorismo
Y aquí es donde radica la otra gran diferencia entre nuestro país y los Estados Unidos. En la gran república norteamericana hay una voluntad absoluta, decidida y compartida por la clase política y los ciudadanos de derrotar a la amenaza terrorista. En España está claro que esa voluntad no existe en el mismo grado.

La decisión del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero de permitir al brazo político de los terroristas presentarse a las elecciones municipales y forales, en el marco del proceso de negociación con la banda criminal que ha emprendido desde no sabemos cuándo y que nunca ha abandonado, demuestra que no hay ni puede haber una "unidad de acción entre los demócratas contra el terrorismo"; en realidad, pone en cuestión no sólo la existencia sino incluso la posibilidad de cualquier pacto antiterrorista entre el PP y las demás fuerzas políticas. Si se produce un cambio político en España el próximo año, el nuevo Gobierno haría bien en tener en cuenta esta realidad y actuar en consecuencia.

Por supuesto, los exponentes políticos de los terroristas deben volver a estar fuera de las instituciones públicas, y, además, será el momento de dar un paso más y empezar a desmontar el entramado económico y social que ha creado la banda y del que la banda se nutre. Pero habría que preguntarse también si se puede tolerar en un Estado de Derecho la contemporización con los criminales que los convierte en interlocutores políticos válidos o esos comportamientos también deberían estar fuera de la ley, si es que la legalidad vigente no los castiga ya.

Libertad
No es verdad que la mayoría de la sociedad vasca haya estado siempre contra ETA, la realidad es que ha mirado para otro lado
JOSEBA ARREGI El Correo 17 Mayo 2011

Temo que de tanto hablar de paz, de la cercanía de la paz, terminemos perdiendo de vista la libertad. La libertad se da por supuesto, lo que nos falta es la paz. Y vivimos así con el ensueño de vivir una libertad cuya falta hemos dejado de percibir. Lo que supone la peor falta de libertad.

Los ciudadanos, nos dicen las encuestas, no se interesan en la política y consideran a los políticos más como fuente de problemas que como propulsores de soluciones. Pero a falta de interés en la política, los ciudadanos españoles, los vascos incluidos, terminaremos siendo especialistas en derecho: gracias a los medios de comunicación, gracias a los tertulianos profesionales, sobre todo gracias a las disquisiciones de los políticos, todos estamos haciendo un curso acelerado de derecho penal y constitucional.

Pero en todo ese proceso estamos corriendo peligro de perder de vista lo principal. Es absurdo creer que la sentencia del Tribunal Constitucional funcione como un deus ex machina que traiga automáticamente la paz a Euskadi. Y menos la libertad. Garantizando la participación de la coalición Bildu en las elecciones ha defendido la libertad de los coaligados a presentarse, y la de sus electores a elegirlos. En ese sentido ha consolidado el Estado de derecho que garantiza la libertad de todos, aunque los coaligados hayan negado reiteradamente que España sea un Estado de derecho.

Aunque formalmente, y es muy importante, la sentencia del TC haya garantizado la libertad de participación electoral activa y pasiva de Bildu, ello no implica que materialmente la libertad de todos los vascos está más defendida hoy que ayer. Porque la sentencia del TC ha defendido el derecho y la ley, pero de ello no se deriva necesariamente la legitimidad democrática de la coalición. Sólo su legalidad. Ahora bien: sin legalidad no puede haber legitimidad, pero la legalidad por sí sola no constituye legitimidad democrática.

Por partes: más de un ciudadano se habrá asustado al ver una de las fotos de la celebración por parte de miembros de Bildu de la sentencia favorable del Constitucional. En ella Pello Urizar y Martín Garitano entre otros levantan el brazo derecho y cierran el puño. Seguro que no tiene significación jurídica, pero a algunos la memoria nos dice que siempre que ha habido brazos extendido en alto y puños cerrados, a alguien le ha caído encima una buena tanda de golpes.

El mismo Garitano era citado en los medios diciendo que abogaba por que nadie en Euskadi tuviera que andar escoltado. El problema es que la necesidad de andar escoltado es como la fiebre: no es la enfermedad en sí misma, sino el síntoma de que algo falla. Para saber lo que falla en Euskadi basta con mirar quiénes deben llevar escolta: empresarios, para financiar el terror de ETA, involuntariamente por supuesto; las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado por lo que significan; los jueces por lo mismo; los periodistas que escriben lo que no gusta a la organización terrorista ETA; políticos del ámbito constitucionalista.

Es decir: personas que representan la diferencia interna a la sociedad vasca, los que hacen que la sociedad vasca sea plural y compleja, que no sea homogénea en el sentimiento nacionalista, los que hacen que Euskadi no se pueda cerrar sobre sí misma, sino que tiene que estar abierta a otros ámbitos de identificación como es España si quiere ser democrática y garantizar la libertad.

Es ahí donde está el problema. No solo en que un preso de ETA recién salido de la cárcel, ni arrepentido ni reinsertado, por cumplimento de la pena impuesta en su día por sentencia de tribunal, haga propaganda de Bildu, cantando puño en alto el 'Eusko Gudariak', reclamando la independencia y dándose vivas a sí mismo diciendo gora gu gudariok, viva nosotros los luchadores, es decir los miembros de ETA. El problema está en que el terror se ha basado y se ha ejercido en nombre de un proyecto político, para su consecución, y que ese proyecto político excluye del mismo a los no nacionalistas, que por lo mismo pasan a ser objeto posible de atentado.

Hasta hace no mucho tiempo, eran mayoría los analistas que consideraban que el diferencial del llamado problema vasco era precisamente que el terror de ETA tenía base social, cultural y política, el llamado conflicto. Y la negación de la diferencia interna era, y sigue siendo, parte integrante, estructural del proyecto político del nacionalismo, con o sin violencia de ETA.

Algunos habíamos creído, con mucha inocencia como se está viendo, que la hora de la debilidad de ETA, del fin previsible de ETA, que aún no ha llegado porque sigue viva y amenazante, era la hora en la que había que plantear abiertamente el debate ideológico y político con el nacionalismo, el debate sobre cómo se garantiza política y jurídicamente la libertad de los vascos en la realidad de una sociedad plural y compleja; el debate de si es posible defender al mismo tiempo un proyecto nacionalista radical y el pluralismo y la complejidad de la realidad social vasca.

Mucho me temo, más aún: estoy seguro de que este debate no se va a producir, y que por eso la libertad seguirá estando en peligro en Euskadi, aunque llegue la paz, algún modo de paz.

En muchas de las opiniones que en torno a las sentencias del Supremo y del Constitucional se han manifestado aparece la referencia a que el sentir de la mayoría de los vascos puede ser distinto del de la mayoría del resto de españoles. Convendría en ese contexto no olvidar que hasta hace muy poco no se ha podido decir que la mayoría de los vascos, de la sociedad vasca estuviera contra ETA, que no es verdad que la mayoría de la sociedad vasca haya estado siempre contra ETA, cuando la realidad es que ha mirado para otro lado, que no ha visto ni ha percibido siquiera a las víctimas.

No hay democracia si no son las mayorías las que deciden quién debe gobernar. Pero la mayoría no cualifica automáticamente una opinión como democrática y ajustada a derecho. No pocas veces es al contrario.

Rajoy tiene razón
Ahora se trata de acabar con una pesadilla, que es esta agonía bajo esos zombies de Moncloa y Ferraz. Y Rajoy puede hacerlo
HERMANN TERTSCH ABC 17 Mayo 2011

TIENE muy enfadados don Mariano Rajoy a muchos de sus votantes. Y no me refiero sólo a mi querido y admirado Federico Jiménez Losantos y a sus muchísimos seguidores, a los que hierve la sangre con esa especie de indolencia despistada que cultiva el líder de los «populares». Son muchos los españoles, profundamente dolidos e indignados por las tropelías que comete el Gobierno del Atila de León, que reprochan a Rajoy lo que consideran falta de músculo político y coraje para dar la batalla de las ideas ante una intensificación de las agresiones de los socialistas al Estado de Derecho, a la propia idea de España, a las libertades y al sentido común. Y el líder de la oposición sigue de mitin en mitin, hablando de los desastres causados por la gestión del Gobierno Zapatero, y disculpándose después por si hubiera estado tedioso. Que, estamos todos convencidos, lo está en la mayoría de las ocasiones. No le cuesta ser aburrido. Y no hace nada por evitarlo. El mensaje de Rajoy, en clave de boticario, insiste en que se pueden hacer las cosas bien, de forma ordenada y tranquila, para que salgan bien. Esta desnudez ideológica total resulta exasperante. No ya sólo por las provocaciones de los socialistas en la precampaña y campaña que se han intensificado según pasaban días y semanas. También por los gravísimos hechos orquestados por Zapatero y su Fouché que conmocionan a tantos españoles, como son la obscena operación de liquidación del Tribunal Supremo como tal, con el comando socialista del Tribunal Constitucional. En el escandaloso caso de las candidaturas de Bildu. Con la liquidación de la «acción popular» para dejar manos libres a su tropa de la fiscalía. O con la anunciada liquidación de la «doctrina Parot», otra importante arma de la lucha antiterrorista que ahora desmantelará el susodicho comando togado para cumplir uno de los acuerdos entre el Gobierno y ETA. En el marco de esa hoja de ruta por la que transitamos hacia el añorado abrazo de Vergara entre la izquierda abertzale y los socialistas. Se sucederán en los próximos meses decisiones que, como dijo la madre de Joseba Pagazaurtundúa, «nos helarán la sangre». Todo esto —y lo que vendrá, porque amenazados como están, son capaces de todo— ha aumentado la demanda de alguien que exprese en gritos la indignación que embarga a millones de españoles. Y muchos miran al jefe de la oposición, a quien consideran debiera hacerlo, alzar la voz en defensa de todos los heridos por los desmanes del gobierno. Y se topan con este gallego que apenas sabe elevar la voz, que es la personificación de la «antilujuria política» y se niega irritado a cumplir con ese papel que, por lógica tantos le tienen asignado.

A todos los españoles que asisten con estupefacción y dolor genuino al desmantelamiento de las armas legales, políticas y morales de la democracia española frente al terrorismo no les será consuelo que algunos digamos que Rajoy tiene razón en hacer la campaña que está haciendo. Quizás les consuele algo más el hecho evidente de que, si Rajoy les irrita a ellos, a los socialistas los ha llevado a la absoluta exasperación. Ha hecho fracasar su campaña de enfrentamiento y crispación, en la que han recurrido hasta a la última villanía —como es propio en cualquier tarea humana en la que participe Pepiño Blanco— y, sin embargo, han quedado expuestos en una impotencia manifiesta. Tiempo habrá para intentar corregir los desmanes que ahora perpetra el Gobierno y su comando togado. Ahora se trata de acabar con una pesadilla, que es esta agonía bajo esos zombies de Moncloa y Ferraz. Y Rajoy puede hacerlo.

Letras gallegas: vindicación y victimismo
JUAN SOTO ABC Galicia  17 Mayo 2011

«POR ser mujer» y «por haberse apartado algún tanto, en las cortas páginas en que se ocupó de Galicia, de las vulgares preocupaciones con que se pretende manchar mi país». Son palabras en homenaje a Fernán Caballero escritas por Rosalía de Castro en la dedicatoria de sus Cantares gallegos. Están datadas el 17 de mayo de 1863. Un siglo después, en una España más permisiva con las conmemoraciones literarias que con cualquier reivindicación dudosa o imprudente, Francisco Fernández del Riego, un intelectual cuyos servicios a Galicia se plasmaron en acciones fundamentales para el desarrollo cultural del país, aprovechó el centenario redondo de aquella fecha para instituir una jornada consagrada a la «exaltación do libro galego e do seu autor». La iniciativa, formalizada a través de la Real Academia Gallega, única institución habilitada por entonces para revestirla de cierto marbete oficialista y dispensarla de sospechas, fue suscrita, además de por Del Riego, por el arquitecto Gómez Román, secretario del Partido Galeguista desde su fundación en 1931, y por el historiador y arqueólogo Ferro Couselo, vinculado también a los movimientos galleguistas desde antes de la Guerra Civil.

Lo que empezó siendo una celebración aislada entre las 365 fechas del almanaque adquirió extensión anual a partir de 1988, con la consiguiente repercusión en los programas lectivos de los centros escolares y para satisfacción de los herederos de los derechos de autor de la figura exaltada. Ese es, grosso modo, el origen del Día das Letras Galegas, instaurado pronto hará medio siglo y que desde 1991 tiene carácter festivo en el calendario laboral para todo el territorio autonómico.

El primer Día das Letras Galegas estuvo dedicado, como era de cajón, a Rosalía de Castro. El segundo, en 1964 (el dato no es irrelevante: al franquismo le quedan todavía once años de recorrido), a Castelao, creador indiscutible y orientador indiscutido del pensamiento nacionalista gallego. Fueron viniendo luego Eduardo Pondal, Curros Enríquez, Ramón Cabanillas, Sarmiento, Blanco Amor, Rafael Dieste, Ánxel Fole, Álvaro Cunqueiro… Inevitablemente los nombres mayúsculos se fueron mezclando con los medianos y hasta con los minúsculos, porque el catálogo de escritores con obra en gallego no permite mantener año tras año un nivel ininterrumpido de excelencia y obliga a hacer concesiones cualitativas, ya sea con excusas emocionales, ya por valoraciones extraliterarias, ya en razón de oportunidad política. Se comprende fácilmente que, dada la imposibilidad de establecer criterios objetivos para la estimación de méritos, pueda parece inexplicable la designación de algunos escritores de alcance dudosamente significante, al mismo tiempo que, a la espera de vientos favorables, perdura el veto sobre figuras tan relevantes como Carballo Calero, Aníbal Otero, Celestino Fernández de la Vega o Pastor Díaz, autor de A Alborada y de la égloga Belmiro e Benigno, dos obras que marcan el repunte inaugural de la literatura en gallego.

Desde el mismo momento de su nacimiento, en realidad el Día das Letras Galegas tuvo más de reivindicación idiomática que de conmemoración literaria, cosa nada extraña en un país cuya intelligentzia participa de un cierto victimismo lingüístico, con cuentas pendientes por lo menos desde el siglo XV, cuando según la sobada expresión del padre Zorita se procedió a la «doma y castración» de Galicia por parte de los Reyes Católicos. El inmemorial sometimiento al castellano aflojó levemente a partir del Rexurdimento, época cuya consolidación se hace coincidir convencionalmente con la publicación de los Cantares gallegos rosalianos, pero volvió a recrudecerse con el conminatorio ¡Hable en cristiano!, puesto en circulación por la última dictadura para atajar cualquier tentación que pudiera resultar lesiva para la salvaguarda de «la lengua del imperio».

La situación actual no es ni remotamente equiparable a la de épocas tan sombrías, calificadas en su segmento franquista de «anos escuros» por Xosé Luis Franco Grande y de «longa noite de pedra» por Celso Emilio Ferreiro. Lejos de eso, el gallego disfruta ahora de un notable estatus preferencial y de blindajes inconmovibles, consecuencia, por una parte, de un insuperado complejo de culpabilidad del castellano (es decir, de los castellanohablantes), y por otra, de las ventajosas disposiciones decretadas por los sucesivos gobiernos autonómicos para garantizar el uso del gallego en todos los ámbitos de la Administración pública, en muchos de ellos (Parlamento, disposiciones oficiales, radio, televisión) con carácter monopolizador y excluyente. De modo que la secular tesitura diglósica del gallego respecto al castellano parece haberse dado la vuelta: el gallego es ahora la lengua de las oportunidades políticas, sociales y laborales; el idioma exclusivo de los gobernantes, el de las estrellas de la radio y la televisión domésticas, el de los discursos protocolarios y el de los mítines electorales, el de las subvenciones culturales, el de los escritores que aspiran a publicar o a ganar un premio. No discutimos si tal estado de cosas está bien o está mal. Nos limitamos a constatarlo. Y a expresar nuestra certeza de que en este terreno, como en todos, la política pendular terminará por adaptarse a la realidad social, que en Galicia no es otra que la de una civilizada convivencia entre el gallego y el castellano. Una convivencia sin abusos y sin complejos, plenamente respetuosa y recíprocamente enriquecedora. Tal es, además, el espíritu que parece desprenderse de nuestra Constitución («El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas») y de nuestro Estatuto de Autonomía («Os idiomas galego e castelán son oficiais en Galicia»).

Con o sin diglosia volteada, con o sin leyes discriminatorias, con o sin respeto a la cooficialidad, lo cierto es que entre la sociedad gallega no existe la mínima conflictividad lingüística, salvo que por «sociedad gallega» se entienda la estrecha y altisonante parcela de los especialistas en crear problemas allí donde no los hay. Ni siquiera los denodados esfuerzos de quienes se empeñan en convertir el castellano en un idioma nefando y confinar su uso al gueto meramente privado son capaces de perturbar la tranquila realidad bilingüe de Galicia, reflejada a diario en la calle. Afortunadamente, en esa materia, como en tantas otras, los ciudadanos gallegos marchan muy por delante de quienes pretenden erigirse en intérpretes de su voluntad y administradores de sus sentimientos.

JUAN SOTO ES PERIODISTA Y ESCRITOR

No significamos nada
El nacionalismo cultural sigue sin asumir que quienes protestaron son tan gallegos como ellos
andrés freire ABC Galicia 17 Mayo 2011

LOS medios anglosajones tienen como norma deontológica que, quien opina sobre algo en lo que tiene intereses económicos, ha de alertar de ello al lector. Me acuerdo de esta obligación cada vez que escucho a un santón nacionalista opinar sobre la lengua. Ellos dicen «mi patria», «mi cultura» y «mi identidad». Otros, más cínicos, creemos que deberían añadir «mi sueldo». Aunque solo sea para entender la pasión feroz con la que atacan a la disidencia.

Viene esto a cuento de las reflexiones en «El País» de un grupo de mandarines culturales sobre el estado da lingua. El más radical ha sido el malhumorado Víctor Freixanes: «O PP e os seus aliados utilizaron a cuestión da lingua para abrir un conflito que, no caso de existir, existía moi localizadamente en segmentos da población que non significaban nada». Es habitual dentro del nacionalismo esta idea, la de vincular la ruptura del consenso lingüístico con «el PP y sus aliados». Aceptemos por un segundo que el consenso, participio irregular del verbo consentir, sea algo deseable (nos cuesta creerlo; si del consenso dependiera, la raza humana habitaría todavía la caverna). Pero el famoso consenso jamás existió. Lo que había era un acuerdo entre las élites culturales y políticas del país, surgidas con el estado autonómico, para imponer su neolengua a los nativos, ya fueran estos castellanohablantes, ya hablasen el gallego tradicional pre-normativo. La Xunta de Fraga copió las leyes catalanas, los culturetas se hacían con las muchas sinecuras y subvenciones, la gente seguía hablando lo que le petaba.

El bipartito rompió este impasse con un nuevo y radical decreto de lenguas en la enseñanza. Un decreto —Freixanes prefiere olvidar esto— que el Partido Popular apoyó en un principio. Entonces, sectores críticos de la sociedad, personas tan antiguas que aún se consideran ciudadanos con derechos y no lacayos de la casta y de la tribu, decidieron movilizarse y presionar. El PP, temiendo por sus resultados electorales, los apoyó a regañadientes. Se presentó a las elecciones prometiendo el cambio del decreto y las ganó con mayoría absoluta. De ello se deducen dos cosas: a/el consenso no era más que silencio, b/esta protesta no era ni tan minoritaria ni tan impopular como pensaba el nacionalismo.

Aún así, para Freixanes, los críticos siguen siendo «segmentos que no significan nada». No son nadie, solo entidades nulas y vacías, que no tienen derecho a ver su existencia reconocida. Comprobamos, pues, que, a pesar de su derrota, el nacionalismo cultural sigue sin asumir que quienes protestaron son tan gallegos como ellos, ni pocos ni silenciosos, y que están aquí para quedarse. Por más que los Freixanes escupan rabia contra quienes ponen en peligro su negocio, perdón su lengua.

El Tribunal Constitucional está a punto de excarcelar a 60 asesinos etarras
Las dos salas del TC ultiman los argumentos contra la ‘doctrina Parot’. El Gobierno ya prometió a la banda en 2006 derogarla.
A. L. G. Madrid www.gaceta.es 17 Mayo 2011

El Tribunal Constitucional que legalizó a Bildu recientemente y antes implantó la doctrina 57/08 que permitió la liberación de Antonio Troitiño ahora ultima su decisión sobre el futuro de sesenta etarras. Como adelantó en exclusiva LA GACETA, el TC estudia estos días si tumba o no la doctrina Parot que ha permitido ampliar el tiempo de condena de decenas de terroristas. Ayer, el diario El País adelantó que los magistrados apuestan por la derogación. Es decir, la mayoría de magistrados progresistas quiere dar la razón a los etarras que han recurrido el amparo a cuenta de esta conocida doctrina. No se puede olvidar que durante el mal llamado proceso de paz, el Gobierno ofreció a la banda criminal la derogación, según consta en las actas incautadas a Javier López Peña, Thierry.

De los más de 60 terroristas que han visto alargadas sus condenas por la doctrina Parot, al menos 15 han presentado recursos de amparo. Según el panorama que dibujaba el rotativo de Prisa, ahora mismo las dos salas que componen el TC están estudiando los recursos. Y de momento las posturas están siendo calcadas a lo que ocurrió con la coalición parasitada por Batasuna. En la Sala Segunda, hay un empate ideológico, entre los tres conservadores, que apoyan la doctrina, y los tres progresistas, que quieren acabar con ella. Y en la Sala Primera, de los cinco magistrados –no son seis porque aún no se ha cubierto una vacante–, los progresistas dominan por tres a dos al conservador Javier Delgado y a Manuel Aragón, que ya con Bildu se alineó con el grupo en que no está encuadrado. Así, si decidiera el pleno, se repetiría la ajustada votación de seis frente a cinco que ya sirvió para amparar a Bildu.

LA GACETA ya adelantó semanas atrás que el TC iba a estudiar esta espinosa cuestión en la primera semana de mayo. Precisamente, la llegada del recurso de Bildu contra la anulación de sus listas cambió los plazos.

Adela Asúa considera "legítimo" el "apoyo político" que ETA recibe de su entorno
La magistrada afín al PSOE aseguró en 2007 que la negociación abría “una nueva época”. Cree que no “alimentan la bestia del terror” quienes justifican a los pistoleros.
Alberto Lardiés. Madrid www.gaceta.es 17 Mayo 2011

Los escritos de la magistrada progresista del Tribunal Constitucional (TC) Adela Asúa no tienen desperdicio. No sólo critica la “demonización” del entorno etarra, reprocha a las asociaciones de víctimas su “presión” a la Justicia y censura a las Fuerzas de Seguridad por la “simplificación de que todo es ETA”, como reveló LA GACETA. Además, esta catedrática que llegó al TC gracias al PSOE y al PNV, considera “legítimo” que las organizaciones satélites de ETA tributen a los pistoleros su “apoyo político, moral y social”.

Esta última frase, reveladora de su opinión respecto a los cómplices de ETA, está incluida en la obra Terrorismo y conductas periféricas. La tensión de los principios penales en los límites del derecho, editada en 2007 por la Universidad Nacional Autónoma de México.

En un pasaje de la obra, cuando Asúa se está refiriendo a la disolución de Batasuna como consecuencia de la Ley de Partidos, introduce un párrafo que resulta más que llamativo y que parece chocar con buena parte de los argumentos que han utilizado los jueces en los últimos años contra los cómplices de la banda.

Asúa escribía: “Las distintas actividades de un conjunto de entes, básicamente asociaciones legales de carácter cultural, político-cultural, cuyos discursos ideológicos –políticos, religiosos– coinciden con reivindicaciones o cosmovisiones del grupo terrorista, conforman el sustrato que recrea el apoyo social a este. Pero estas representaciones comunes, que constituyen ‘apoyo moral’ o político para el grupo, permanecen en el terreno legítimo de la diversidad ideológica de un sistema democrático. Terreno que se abandona en el momento en que se convierte en patrocinio de ayuda material o logística para la realización de las actividades terroristas”. En línea con este párrafo y con las apelaciones a la “demonización” y la “criminalización” de los proetarras que ya publicó LA GACETA, Asúa introduce una afirmación que se refiere a la no condena de los actos terroristas por parte de las organizaciones afines a la banda criminal. “El hecho de que desde grupos de reivindicaciones de ‘derechos penitenciarios’ o de reivindicaciones de colectivos de condenados (acusados) por terrorismo o desde medios culturales o afines a los planteamientos radicales no se produzcan reproches o críticas a los actos violentos ni a los atentados de ETA, conduce a esa equiparación, todos son lo mismo, todos alimentan la bestia del terror. Sociológicamente esa conclusión puede considerarse verosímil. Jurídicamente, a efectos de la imputación penal de responsabilidades, esa equiparación no puede sostenerse, en tanto no se apoye en datos objetivos que conformen los requisitos de las figuras delictivas correspondientes”.

En su escrito, Asúa parece celebrar la negociación con ETA al tildar el “proceso” de “apertura de un nueva época”.

Denuncia de quinientas familias por la marginación del castellano
Convivencia Cívica lleva a los tribunales a la consejera catalana por «desacato»
ESTHER ARMORA / BARCELONA ABC 17 Mayo 2011

Cuatro meses después de que el Tribunal Supremo (TS) emitiera las tres sentencias que obligan a la Generalitat a aplicar el bilingüismo en el sistema educativo catalán, la consejera Irene Rigau sigue sin acatar lo ordenado por los tribunales. Convivencia Cívica Catalana (CCC) ha decidido pasar a la acción y ha anunciado que, finalizado el plazo fijado por la ley para acatar los fallos, solicitará «el procesamiento de Rigau por desobediencia a los tribunales».

Ejecución «forzosa»
La entidad pedirá también «mediante un escrito» la «ejecución forzosa» de las tres sentencias del Alto Tribunal, ya que, según denuncia el presidente de CCC, Francisco Caja, «con su incumplimiento se vulneran los derechos fundamentales». Consuelo Santos Neyra, una de las madres demandantes avalada por el Supremo, lleva seis años de lucha.

Por eso le parece «humillante» y «demencial» que «una consejera alardee de no cumplir la ley». «Todos debemos acatar lo que dice la justicia», recuerda la madre, que dice haber recibido el apoyo de mucha gente tras los fallos. «Muchos padres que temían denunciar la situación ahora ya no tienen miedo porque les avala la justicia», afirma a este diario.

Según ha podido saber ABC, son ya 500 las familias dispuestas a solicitar a la Generalitat una enseñanza bilingüe para sus hijos.



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