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Recortes de Prensa   Jueves 19 Mayo 2011

 

15-M: el pueblo quiere la caída del régimen
Carlos Ruiz Miguel Periodista Digital  19 Mayo 2011

"As-shaab iurid isqat an-nidam". Ese es el grito que recorre las calles del mundo árabe. Que traducido significa: "el pueblo quiere la caída del régimen". El 15-M tiene muchos defectos, pero también virtudes. La principal: denunciar que el régimen político actual ya no sirve. Por eso creo un grave error no tomarse en serio lo que significa esta movilización popular que pienso que cierra el ciclo político iniciado el 15-J de 1977. Un proceso que expresa las enfermedades del régimen político de 1978.

I. LAS ENFERMEDADES DEL RÉGIMEN POLÍTICO DE 1978
El régimen político actual nace a partir de las elecciones democráticas de 15 de junio de 1977. Aquel día se eligieron unas Cortes Generales que decidieron hacer una Constitución, la actualmente vigente de 1978. Pero el régimen instaurado por esa Constitución está aquejado de graves enfermedades que las circunstancias han convertido en, quizá, terminales para el régimen político. Me voy a referir, ahora, a dos.

Primera enfermedad: la democracia de partidos.
La primera enfermedad fue el propósito consciente de crear una democracia "de partidos" y de "sindicatos". Sobre todo, "de partidos". No era España el único país europeo que establecía este sistema. Hubo otros que también crearon una democracia "de partidos". Pensemos en Francia, Alemania, Italia.
Sin embargo, era difícil, por no decir, imposible encontrar otro sistema más restrictivo que el español del principio democrático.

Veamos:
- Francia es un sistema de partidos, pero...
tanto el poder ejecutivo (presidente) como el legislativo se elige por sufragio universal. Es más, todos los parlamentarios, al ser elegidos en distritos uninominales a doble vuelta, cuentan CADA UNO DE ELLOS con el apoyo de más del cincuenta por ciento de los votantes.

En España, por contra, el poder ejecutivo no es elegido directamente por los ciudadanos.
Los parlamentario no son elegidos individualmente, sino en listas y la gran mayoría de los diputados no cuentan con el apoyo de la mayoría absoluta de los votantes en su circunscripción.

- Italia es un sistema de partidos, pero... el poder legislativo se elige mediante una fórmula electoral proporcional que permite que todas las opciones, por minoritarias que sean tengan una representación parlamentaria que refleja la realidad política.

Además, en Italia el pueblo puede derogar mediante referéndum las leyes que haya hecho el Parlamento, lo que impide que el Parlamento pueda actuar de espaldas al electorado.

- Alemaniay el Reino Unido son sistemas de partidos, pero... en Alemania la mitad de los diputados de la cámara principal del Parlamento y en el Reino Unido la totalidad de los diputados de esa cámara son elegidos en distritos uninominales donde es la persona y el trabajo del candidato, y no la sigla, lo que más pesa en la votación.

Añádese que la Constitución de 1978 establece fuertes restricciones a la iniciativa legislativa popular y prohibe los referendums vinculantes (excepto para aprobar ciertas reformas constitucionales o ciertos Estatutos de autonomía y sus reformas).

En España, todos los diputados se eligen en "listas". Con lo cual el votante vota a un "partido" independientemente de quien sea el individuo que ese partido pone en las listas. Puede ponerse así en la lista de Zamora a un individuo que nada tiene que ver con esa provincia. Es lo que se llama un diputado "cunero".

Si alguien quiere encontrar en la obra de los profesores de Derecho Constitucional una crítica a la democracia de partidos tendrá que buscar mucho y eso en sus obras de los últimos años.
Ni qué decir tiene que las críticas a la partitocracia eran calificadas con calificativos como el de "fascistas".

Segunda enfermedad: la Constitución de papel
El sistema de 1978 no era bueno. Pero era algo. El problema fue que, desde muy pronto, ni siquiera lo que establecía la Constitución de 1978 se cumplía.
Los incumplimientos empezaron con el desarrollo del sistema autonómico. Recordemos, sin ir más lejos, lo que ocurre con el artículo 3 de la Constitución en materia lingüística.

Pero han ido a más.
Pensemos en cómo se han ido vaciando preceptos como el que regula el Decreto-Ley (art. 86, recordemos Rumasa), o el que consagra el derecho a la vida (art. 15), ... o el que establece que el funcionamiento de los partidos debe ser democrático (art. 6) o, los más sangrantes: el que establece la solidaridad entre todas las regiones de España (art. 2 y art. 138)o el que garantiza la igualdad de derechos y obligaciones de todos los españoles en cualquier parte del territorio nacional (art. 139).

Para colmo, quien ha provocado que la Constitución se haya convertido en un puro papel del que cada vez hay más artículos que no se cumplen, es el órgano que tendría que haber procurado que la Constitución fuera escrupulosamente respetada: el Tribunal Constitucional. La reciente sentencia sobre "Bildu" en la que el Tribunal Constitucional invade de forma escandalosa las competencia que la propia Constitución reserva al Tribunal Supremo es la gota que colma el vaso.

II. 15-M: CONFUSIÓN Y ESPERANZA
El proceso anterior no es nuevo. De hecho, la corrupción jurídica del régimen político de 1978 empieza desde el principio. Pero había circunstancias que impidieron que estas enfermedades se desarrollaran excesivamente: primero era el "miedo al golpismo", luego fue el ingreso en la Unión Europea, etc.

Pero ahora todo se acabó.
El gobierno de Rodríguez Zapatero se encargó de demoler las bases cívicas de la transición resucitando el fantasma de las dos Españas. Pero el aprendiz de brujo ha conseguido un efecto inesperado. Una vez que ha convertido la transición, que es el fundamento del régimen actual, en algo cuestionable, lo que ha conseguido es hacer cuestionable el propio régimen político de la transición.

La brutal crisis económica, que, como ha demostrado el profesor Velarde Fuertes, es la más grave que ha padecido España desde la guerra civil (esa guerra civil que, precisamente, ha querido recrear el actual presidente del Gobierno), esa brutal crisis, digo, ha llevado a la desesperación a millones de españoles.

Y, cosas de la historia, esos millones de españoles desesperados acaban de ver cómo otros millones de desesperados en los países árabes se echan a la calle gritando "as-shaab iurid isqat an-nidam".

La situación es grave. Harían bien los actuales políticos usufructuarios del régimen político de 1978 en dejar de decir estupideces. Y harían bien en meditar si no será el momento de convocar unas Cortes Constituyentes o proceder a una radical reforma de la Constitución para dejar que la democracia entre, de par en par, en nuestro sistema político.

Materia inflamable
El movimiento de protesta ha eclipsado el protagonismo de los políticos y se ha plantado en el centro de la escena
IGNACIO CAMACHO ABC  19 Mayo 2011

LA protesta, heterogénea y confusa, de los «indignados» se ha vuelto combustible y amenaza con desestabilizar el final de la campaña. El movimiento de rebeldía social le ha robado el protagonismo a partidos y candidatos y se ha plantado en el centro de la escena a cuatro días de las elecciones ante el desconcierto general. Su carácter difuso, asambleario, lo convierte en material inflamable al alcance de cualquier maniobra o de cualquier torpeza de las que tanto abundan en nuestro establishmentpolítico, poco preparado para desafíos no convencionales. El delicado equilibrio entre libertad y seguridad plantea un reto que sobrevuela la atmósfera de la jornada electoral.

La tentación de reducir el problema a una cuestión de orden público altera la naturaleza del conflicto, que parte de una crisis de representación, de una esclerosis institucional agravada por el estancamiento económico. En un sistema democrático sano, cuyos mecanismos representativos funcionasen de modo vigoroso, el descontento ante la recesión cristalizaría en una respuesta electoral de alternativa de gobierno. Pero muchos ciudadanos desconfían también de la oposición porque la asimilan con los vicios de una clase dirigente embalsamada que se ha afianzado a sí misma mediante la apropiación de la actividad pública. Las listas cerradas, el control de la justicia, la corrupción o la insensata exhibición de privilegios corporativos han creado una clima de irritación y desapego que se manifiesta desde hace tiempo en los sondeos en forma de descrédito creciente de los agentes políticos. La irrupción de ese legítimo malestar se ha producido de manera abrupta, improvisada y legalmente dudosa en su ocupación de la calle o en la interferencia de la campaña, pero el fondo irritado de la sacudida sólo necesita un chispazo para prender como hojarasca seca. El ventajista intento de aproximación que están haciendo los socialistas para usufructuar en su beneficio el frente de rechazo da una idea de su cortedad de miras y de su concepto espurio de la confrontación democrática. Es precisamente esa inquina arrojadiza y oportunista de la mayoría de ciertos dirigentes la que motiva a muchos manifestantes en su repudio genérico, que ha empezado por cuestionar la política pero puede terminar impugnando el sistema.

En estas condiciones de extrema sensibilidad la dirigencia pública, por perpleja que esté, debe moverse con máxima cautela. Una escalada de tensión puede poner en peligro la serenidad democrática que necesitan las elecciones. Cortarle cauces a la protesta, siempre que se mantenga pacífica y respete la convivencia, sería del todo contraproducente. El escenario apunta a una jornada de reflexión en vilo, pero lo peor que podría ocurrir es que esta revuelta anticonvencional encontrase las prosaicas respuestas habituales.

Los desheredados de Zapatero
Editoriales ABC  19 Mayo 2011

Hay razones para el desencanto ante la realidad de la crisis, pero, objetivamente, el responsable es un Gobierno de izquierdas y no el «sistema»

EL análisis de la denominada «concentración de indignados» en la Puerta del Sol obliga a reflexionar sobre el perfil de los manifestantes, cuya aparente heterogeneidad hace difícil identificar los objetivos de unas protestas propagadas a través de las redes sociales en un proceso comparado con lo ocurrido en Túnez o Egipto. Pero allí las revueltas tenían como fin la libertad, y la de Madrid defiende una democracia «verdadera», un cambio que acabe con la «oligarquía partidista», lo que lleva implícito un reproche, a partes iguales, al PSOE y al PP. Hay razones para el desencanto ante la realidad de la crisis, pero, objetivamente, el responsable es un Gobierno de izquierdas y no el «sistema», cajón de sastre en el que los manifestantes depositan sus reproches. Y el perfil de los manifestantes, con todos los matices, es sociológicamente de izquierdas, en algunos casos extrema, al exigir un cambio radical de modelo. Dado que el socialismo ha frustrado sus expectativas, el camino —reclaman— pasa no por el cambio dentro de la alternancia derivada de las urnas, sino por la ruptura, que es una manera de estrechar, deformándolo, el marco democrático: o izquierda o reforma del sistema.

La segunda gran cuestión surge de la instrumentalización que la izquierda puede hacer del fenómeno, lo que pone de manifiesto el temor a que las manifestaciones dejen en evidencia el fracaso mayúsculo del Gobierno a unos días de las urnas, escenificado ya por Rubalcaba, comprensivo con unas protestas ante las que ha dejado claro que la frustración de la calle solo puede tener solución con un Ejecutivo socialista, «parábola del hijo pródigo» en versión laica. No es casual que la concentración dirija algunos de los eslóganes contra Esperanza Aguirre. En río revuelto, los habituales pescadores ya han echado sus cañas bendiciendo las manifestaciones y haciendo propósito de enmienda ante los hijos rebeldes de esa izquierda que se movilizó en la campaña de 2004 y provocó —convendría recordarlo— gravísimos incidentes durante aquella jornada de reflexión. Sería conveniente que la cordura se impusiera y los españoles pudieran reflexionar serenamente el próximo sábado, sin más tensión añadida que la provocada por la deriva de la situación económica. La concentración de indignados es una amalgama difusa que expresa una frustración, pues muchos son los desherdados de Zapatero, y «bellacos» somos todos. Pero hay un responsable. Convendría tenerlo en cuenta.

Los indignados del M-15
FERNANDO FERNÁNDEZ ABC  19 Mayo 2011

SE echaba de menos en España una reacción popular ante la debacle económica y son muchos los analistas que se felicitan de que por fin haya estallado en la forma de unos cuantos jóvenes acampados en Sol. No comparto esa nostalgia juvenil revolucionaria que está recibiendo una atención desmedida, elevando la anécdota a categoría y contribuyendo con su mal disimulado entusiasmo a que degenere en un verdadero problema. No la comparto retrospectivamente en relación a Mayo del 68, del que poco bueno ha salido, ni la comparto ahora. Las críticas esencialistas solo conducen a totalitarismos, a soluciones providencialistas.

La democracia española tiene muchos problemas, no seré yo el que los disimule y nunca los he ocultado, pero en esta crisis no ha fallado el sistema, sino el Gobierno. La crisis inmobiliaria española era perfectamente previsible, como la financiera, y ha sido el autismo del Ejecutivo el que la ha convertido en una recesión mayor. El drama del paro, y en concreto el desempleo juvenil directamente relacionado con el desencanto de esos jóvenes okupas temporales, es el resultado de la voluntad presidencial de otorgar derecho de veto a los sindicatos en la reforma del mercado de trabajo más injusto e ineficiente de la OCDE. Hasta el problema autonómico, el crecimiento exponencial del gasto regional, tiene sus bases en una apuesta política concreta: la decisión del Partido Socialista de ponerse en manos de los nacionalistas para desalojar definitivamente al PP del Gobierno. Nada de lo que nos preocupa es una consecuencia del sistema, sea éste capitalismo de mercado o democracia descentralizada, sino de decisiones concretas tomadas por personas físicas que han demostrado su absoluta incompetencia. No comparto el fatalismo en el que ha caído buena parte de la izquierda española, incapaz de hacer examen crítico de su propia gestión. No lo comparto, aunque lo entiendo como una manera muy humana de descargar sus propias responsabilidades y un intento desesperado de restar legitimidad a su inminente catástrofe electoral y a sus sucesores.

En España no hay un partido fascista, a diferencia de lo que está ocurriendo en la mayoría de los países europeos. Su germen no está en esa derecha extrema que gusta citar el presidente Zapatero y que para su desgracia no aparece por ninguna parte, sino precisamente en estos movimientos presuntamente espontáneos y supuestamente populares. No puedo tener ninguna simpatía por una gente que pide todo y lo pide ya. Aunque pueda entenderlo como una manifestación grotesca de la cultura del gratis total convertida en religión oficial por Zapatero. Alguien debe explicar a esos jóvenes bienintencionados que solo el esfuerzo, el trabajo, la preparación y el estudio les sacarán del paro. Basta ya de esperar y prometer milagros, de confiar en que papá Estado nos solucione los problemas y nos ponga cómodamente un puesto escolar, sanitario y laboral, un pisito para emanciparnos y una residencia para jubilarnos. El mundo no se va a parar a esperar que España resuelva sus incoherencias y obsesiones infantiles. Como no lo ha hecho con Grecia o Portugal, Irlanda es otra cosa. Mientras esos simpáticos muchachos pasan sus alegres noches de primavera a la sombra del toro de Osborne —toro que por cierto va a ser pronto sustituido por la manzana de Apple en algo más que un cambio de diseño— la canciller Merkel exige unificar vacaciones y edad de jubilación. Este domingo tiene usted la oportunidad de explicarle a estos chicos para qué sirve la democracia.

Democracia real ya, Strauss-Kahn y los efectos de Islandia
DANIEL REBOREDO El Correo  19 Mayo 2011

HISTORIADOR

Cansancio, desencanto, desilusión, hartazgo y hastío fueron los detonantes de las concentraciones 'pseudo-espontáneas' que se celebraron en numerosas ciudades españolas y extranjeras el pasado 15 de mayo. Miles de personas gritaban contra las carencias del sistema democrático occidental, contra sus desprestigiados representantes, contra los responsables de la crisis económica que ha empobrecido a innumerables ciudadanos y contra la exigua minoría que desde sus poltronas se enriquece sin pausa y sin control alguno. Pensar que esto puede ser el principio del fin del sistema actual es muy aventurado, pero lo que nadie puede negar es que expresa algo que todos sabemos, que nuestras democracias hacen agua por todas partes y que los encargados de las reparaciones están muy a gusto en la parte alta del barco sin preocuparse de los esfuerzos que se hacen en las salas de máquinas.

El país que encabeza la falange reivindicativa en Europa es España. La 'spanish revolution', tal y como la denominan numerosos medios de comunicación internacionales, se ha extendido por toda su geografía. El pabilo encendido por la organización Democracia real ya, se ha propagado espontánea y rápidamente a gran parte de la sociedad española, la que más cuestiona y padece la precariedad laboral; la que ve en la clase política, en la actual Ley Electoral y en el bipartidismo, que de facto caracteriza el espectro político, un lastre insoportable; la que desea que los poderes económicos sean controlados para no llegar a situaciones como la que se inició en 2008; la que sueña con una democracia diferente.

La grieta abierta el 15 de mayo es una inflexión en la respuesta social a la crisis en España, al desgaste y menoscabo económico, medioambiental, social y político y a las medidas adoptadas para salir de la citada crisis. Pensar que lo que está ocurriendo se inició el pasado día 15 es un error ya que existen numerosos antecedentes que se han ido urdiendo desde tiempo atrás y que se engarzan, muchos de ellos, en la Reforma Laboral del pasado año. Desde Nolesvotes hasta Democracia real ya y sus 40 puntos programáticos, pasando por Avaaz, Actuable, Juventud sin futuro y las marchas del 7 de abril, sin las que no se puede entender el 15 de mayo, etcétera. Actuaciones, todas ellas, que circulan a velocidad de crucero por la Red y que han llegado a los últimos rincones del planeta. Redes sociales, ciudadanos anónimos, ausencia de partidos políticos y organizaciones sindicales son características de las movilizaciones que están sorprendiendo a todos y que, lo creamos o no, son parte del efecto contagio de las que se están produciendo en otras partes del mundo y que están cambiando lo que parecía inamovible.

La réplica al fenómeno ciudadano del gobierno, de las instituciones, de los partidos políticos y de otras fuerzas 'establecidas' es un paradigma de su éxito, ya que se limitan a estigmatizar, etiquetar, infamar y minusvalorar las propuestas amparándose en que las lideran peligrosos grupos antisistema. Claro que el sistema vigente también castiga a sus hijos díscolos, y no sólo a los «destructivos disidentes», cuando intentan caminar por una senda diferente de la fijada. El caso de Dominique Strauss-Khan así lo corrobora. El ex-presidente del FMI, acusado de violación y defenestrado a causa de ello, se había buscado muchos enemigos entre quienes controlan el poder económico al variar el rumbo del FMI, al distanciarse de los viejos dogmas sobre los controles de capital y la flexibilidad del mercado laboral y al intentar orientarlo en una dirección más 'amable' que no requería que los países abrieran sus economías a los estragos del capital extranjero que llega tan rápido como se va, dejando corrupción, desempleo, desigualdades, industrias dañadas y privatizadas, sindicatos desarticulados y profundas recesiones. La culpabilidad o no de Strauss-Khan está por demostrar, su expulsión de las elites financieras y políticas internacionales es una realidad de la que ya no se sobrepondrá. Mientras tanto, el FMI seguirá imponiendo programas draconianos de austeridad que caerán siempre sobre los ciudadanos, seguirá apoyando que la iniciativa y los intereses privados sean sustentados por políticas de los poderes públicos que tiendan a eliminar lo social y seguirá defendiendo un modelo económico estructuralmente generador de pobreza.

Democracia real ya, Strauss-Khan y el movimiento ciudadano que recorre España poco antes de las próximas elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo tienen una clara vinculación con la 'leyenda' islandesa. Leyenda que es una realidad y que simboliza el sueño republicano del poder ciudadano. Leyenda que es un sueño que, al igual que otros muchos a lo largo de la historia, puede ser una realidad. España es el escenario en el que este sueño se está continuando y el movimiento ciudadano que lo está llevando a cabo, aun difícil de caracterizar, choca con la realidad que vendrá después de las citadas elecciones y que será la de mayores recortes sociales y la misma democracia. Lo que aquí se dirime emana de la falta de respuesta de la política institucional a los problemas creados por la crisis económica y a una democracia en serio riesgo a causa de la adulteración del parlamentarismo y del Estado de derecho. El '¡Indignaos!' de Stéphane Hessel se puede estar convirtiendo en algo material y tangible.

Democracia ya, hagamos real lo posible
Melchor Miralles. El Confidencial  19 Mayo 2011

Una oleada con epicentro en las redes sociales ha generado importantes concentraciones en varias ciudades de toda España alentando la protesta contra la clase política. Más de 600 plataformas, asociaciones, blogs, colectivos... y centenares de ciudadanos a título particular han puesto en marcha un movimiento, al margen de los partidos políticos, con el nexo común de denunciar el estado de las cosas y su inconformismo ante lo que consideran una situación límite. El asunto merece la atención y bien harían los partidos políticos, y los medios de comunicación y los periodistas en prestar atención a este movimiento 2.0, del que sabemos más o menos cómo ha empezado pero no hasta dónde y cómo va a llegar.

En "Democracia Real Ya" hay más de 600 grupos heterogéneos y ciudadanos no integrados en ninguna organización. Se autodefinen como indignados por el panorama político, económico y social, por la corrupción de políticos, empresarios y banqueros y por la indefensión de los ciudadanos ante los diferentes poderes. Se mezclan grupos como Anonymous con Intermon, la Plataforma de Apoyo a Baltasar Garzón con la Asociación por la Verdad del 11-S, la Asociación de Afectados por las Hipotecas con clubes culturales, asociaciones de aficionados a los deportes de alta montaña con la Asociación de Víctimas de Irregularidades Sanitarias, simpatizantes de #nolesvotes con otros de Juventud Sin Futuro… Cada grupo se diseña y se paga sus carteles y pancartas, aseguran no estar financiados ni dirigidos por nadie, niegan haber sido movilizados por el PSOE para incentivar el voto al PSOE, garantizan no ser antisistema violentos y prometen que han vetado los partidos en sus concentraciones.

Hay mucha gente seriamente cabreada
Se equivocan los grandes partidos que pretenden capitalizar estas protestas y obtener votos a su costa, como hicieron PSOE e IU. Les hacen daño los violentos que se suman a la hora undécima para organizar incidentes y enfrentamientos con la Policía. No miden bien los dirigentes del PP que desprecian a quienes han salido a la calle. En España hay mucha gente cabreada, seriamente cabreada con el stablishment, con los políticos, banqueros, grandes empresarios, grupos de comunicación… con quienes dirigen los destinos de tantos. El personal, además de indignado, está insatisfecho con el funcionamiento de las instituciones.

Que nadie piense que se trata de un grupo de jovenzuelos aburridos con ganas de liarla parda. Hay mucha gente de entre 30 y 55 años sumada a estos movimientos. Hay que situar las cosas en el punto en el que se encuentran, escuchar a los que protestan, entender por qué han salido a la calle. Y quienes lo han hecho, bien harían, en mi opinión, en procurar que la jornada de reflexión del sábado fuera pacífica, serena, sensata y que las aguas no se salgan de su cauce. Como bien harían en no desaparecer del mapa tras las elecciones del 22 y seguir con sus protestas, porque entonces sería legítimo pensar que se trataba de un movimiento con intereses concretos en relación a la cita electoral municipal y autonómica.

Que nadie piense que se trata de un grupo de jovenzuelos aburridos con ganas de liarla parda. Hay mucha gente de entre 30 y 55 años sumada a estos movimientos. Hay que situar las cosas en el punto en el que se encuentran, escuchar a los que protestan, entender por qué han salido a la calle

Miro con simpatía inicial este movimiento. No lo niego. Lo digo abiertamente. Coincido en que es imprescindible acometer un proceso de reforma a fondo, de regeneración democrática verdadera, y soy de los que lleva diciéndolo en público muchos años. Creo que es imprescindible rellenar de contenido los derechos de participación de los ciudadanos, reformar la Ley Electoral, introducir las listas abiertas, obligar a los partidos a cumplir el mandato constitucional de funcionar democráticamente, articular un sistema que obligue a los representantes a rendir cuentas a los representados y no a quienes elaboran las listas en sus partidos, revivir la separación de los poderes del Estado, reformar los sistemas de elección de los miembros del Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional, modificar la regulación del Ministerio Fiscal y el modo de designar al Fiscal General del Estado, reformular unas Autonomías que hacen aguas y que suponen un lastre insoportable para nuestra economía, revisar la Administración municipal y en su caso recortarla, hacer real una igualdad de todos los ciudadanos ante la ley que es una quimera hoy en día… y tantas cosas más que harán probablemente imprescindible reformar nuestra Constitución.

La regeneración se ha de hacer desde dentro
Estamos ante un asunto muy serio que no se puede despachar frívolamente. Tengo claro, una vez expresada mi simpatía inicial ante este movimiento ciudadano, que para lo que debe servir es para espolear y encauzar un sentimiento generalizado obligando a los partidos políticos a reaccionar y proceder a acometer este proceso de reformas. Esta regeneración se ha de hacer desde dentro, no es deseable ni planteable en serio un Estado asambleario. Hay que crear un clima de opinión pública que fuerce, que obligue a los partidos a tomárselo en serio.

Otras cosas de lo que estamos viviendo en la calle me disgustan. Por ejemplo, esas minorías violentas que flaco favor le hacen a la causa de la regeneración democrática. O aquellos que exigen democracia real y no quieren libertad de información, y acosan, insultan y se conducen violentamente contra periodistas de la agencia Efe, Telemadrid, Intereconomía o la Cope. Sin libertad de prensa no hay democracia, amigos. Tampoco comparto algunas iniciativas que reclaman mayor gasto público y más impuestos para salir de la crisis, es decir, lo contrario de lo que dicen reclamar: no es más Estado y menos sociedad lo que necesitamos, sino más sociedad civil, más acceso a la participación política y menos intervencionismo. En definitiva, más libertad.

No me molestan las utopías. Pero creo que es importante ser realista e insistir en la reclamación y la exigencia de hacer real lo posible. No le pongamos apellidos a la democracia. La historia demuestra que no es bueno. Empleemos todos nuestros esfuerzos en modificar las cosas, porque es posible. Otra política es posible. Y para ello los políticos actuales tendrán que decirnos sin son capaces de hacerla. Si no lo son, si no asumen la realidad de lo que desean la calle, si no son capaces de entender lo que está pasando, entonces sí que corremos el riesgo de que la espiral se desboque por un camino no deseado. No es en la marginalidad, en los extremismos, en la agitación por la agitación o en la demagogia donde vamos a encontrar las soluciones. Pero si desde dentro del sistema de sufragio universal, democrático, representativo, no somos capaces de articular las reformas que son evidentemente imprescindibles, entonces nuestro futuro es oscuro. Es posible hacerlo. Solo hace falta quererlo. Nada más. Y nada menos.

Puerta del Sol: la indignación, al PSOE
MANUEL ROMERO www.lavozlibre.com  19 Mayo 2011

Favorecieron los socialistas a sus familiares en Andalucía, estafaron a la Hacienda Pública y perjudicaron a los trabajadores realmente en paro, víctimas de los ERES, pero ninguno de los acampados ahora en la Puerta del Sol salió a la calle.

Se chivaron a un contacto de la red de extorsión de ETA e impidieron que los jueces administraran justicia, pero nadie protestó.

Dijeron que el Ejército se encontraba cumpliendo fines humanitarios, aunque participaba en una guerra abierta contra el avance islamista; mintieron en sede parlamentaria, pero ninguno se encadenó a sus puertas.

Ocultaron que había crisis, siguieron gastando y endeudándonos ilimitadamente, pero nadie tomó la pancarta y se plantó frente a La Moncloa.

Avisaron cien veces de la llegada de brotes verdes, pero era un espejismo, la economía seguía en caída libre, pero ninguno lo denunció.

Inauguraron una cúpula en la sede de la UNESCO, en Ginebra, tras gastarse 20 millones de euros, a la vez que retiraban las ayudas a asociaciones de víctimas del terrorismo, pero ninguno se plantó ante el Ministerio del Interior.

Salieron en manifestación para apoyar al Sáhara, pero cuando se hicieron con el gobierno, miraron para otro lado y disculparon los excesos violentos en la disolución de las protestas en El Aaiún.

Siguieron dándole oxígeno y presupuesto a los nacionalistas para fomentar la división de la nación y para impedir que los padres y sus hijos decidieran libremente estudiar en su lengua materna y común, pero ellos no se indignaron.

Ni siquiera cuando altos tribunales y el Constitucional dictaron sentencia contra esa práctica y los gobiernos autonómicos las desoyeron, ellos protestaron.

Creció y creció la curva de desempleados hasta alcanzar los 5 millones de parados, pero no se alarmaron.

Crearon conflictos donde no los había, difamaron a quienes osaban opinar, hicieron listas negras de medios no afines, mientras que trataban con complacencia a antiguos terroristas con la creencia errónea de que iban a domesticarlos.

En siete años de gobierno del PSOE, ninguno salió a la calle, nadie de ellos acampó frente al parlamento o en la puerta de algún ministerio. Bastó que comenzara la campaña electoral, que se presintiera que el Partido Popular se fortalecerá en los municipios y regiones donde gobierna, que avanzará donde aún no ha tocado poder, y que Mariano Rajoy esté a un paso de La Moncloa, para que los indignados trasladen sus sofás a la Puerta del Sol, donde curiosamente no hay ningún organismo del Gobierno de la Nación, sino la sede del gobierno autonómico que más firmemente planta cara a los derroches y arbitrariedades de Zapatero.

Los que acampan en la Puerta del Sol de Madrid participaron en la manifestación del domingo y respetaron las reglas de juego del sistema democrático, pero acto seguido le cogieron gusto a la foto que provoca la excepcionalidad y se instalaron en el ombligo de Madrid despreciando las normas del proceso electoral, base de la igualdad ante las urnas.

Su indignación es legítima y justa, pero no la forma de encauzarla. Si se sienten traicionados por la izquierda, a la que muchos votaron y jalearon, que entonen entonces el mea culpa y que los castiguen en las urnas. Existen centenares de candidaturas, que abarcan desde la Falange, en sus múltiples escisiones, hasta media docena partidos con el símbolo del martillo y la hoz. No será por candidatos. Y si no, que ellos mismos hubieran articulado una oferta electoral. Claro que eso exige esfuerzo, pensamiento y escritura… y la LOGSE no da para tanto.

Sienten que han perdido la inocencia, el candor con el que dieron la bienvenida a Zapatero en la noche del 14 de marzo de 2004 y le gritaron “No nos decepciones”. Bien, pues les ha decepcionado. De ahí a que, como los míos no me sirven, rompo la baraja, dista un abismo. Frente a los 5.000 de la Puerta del Sol, existen millones que esperan al domingo para emitir su voto. Y no merecen que una minoría interfiera en el proceso electoral ni en la jornada de reflexión.

La izquierda cree legítimo ocupar la calle cuando las circunstancias le son adversas, a la vez que denuncia la amenaza antidemocrática cuando la derecha recurre y obtiene una sentencia favorable del Tribunal Constitucional.

Esto es un aviso al navegante Rajoy. Lo de la Puerta del Sol sólo es una maniobra táctica para lo que le espera cuando llegue a La Moncloa. Tratarán de impedirlo, pero si no lo consiguen, buscarán deslegitimar su victoria, trasladando a la calle la frustración de una generación que creyó ver en Zapatero su aliado, pero fue su perdición.

Si esto es Egipto, ZP es Mubarak
Editorial www.gaceta.es  19 Mayo 2011

Pero, por más que una BBC miope sostenga lo contrario, la distancia de Madrid con El Cairo es faraónica.

La puerta del Sol fue ayer escenario de un fenómeno social y político inédito, con aspectos alentadores y otros menos positivos. Fue el escenario del hartazgo de una generación perdida, la indignación de una sociedad que no siente representada, y que ayer desafiaba a la Junta Electoral manteniendo una multitudinaria concentración. Pero también puede ser el regreso de la izquierda que recurre a su enésima máscara a cinco minutos de un batacazo histórico en las urnas. Vaya por delante que el problema es real: la creciente brecha entre representados y representantes, y el malestar de amplias capas de la población. Sólo que ese hartazgo puede ser utilizado por la izquierda para hacerse con escaños o conservarlos, como antes utilizó la liza cultural (el eurocomunismo de Gramsci).

Mucho ingenuo ha querido ver en la poliédrica marea –que abarca desde antisistema hasta padres de familia en paro–, un movimiento espontáneo y realmente transversal y muchos medios, –nada ingenuos–, ponderan su perfume twittero. Pero, por más que una BBC miope sostenga lo contrario, la distancia de Madrid con El Cairo es faraónica. Una cosa es abordar la regeneración de la democracia, tarea a la que deben aplicarse los grandes partidos, y otra hacer el caldo gordo a quienes buscan asaltar el poder explotando el problema que ellos mismos han creado con su pésima gestión.

Muchos de quienes se manifiesta en Sol lo hacen de buena fe, y su protesta no puede ser más legítima. Pero tres preguntas invitan a la sospecha: ¿quién organiza el 15-M?, ¿a quién atacan? y, sobre todo, ¿a quién beneficia? Aunque ayer por la tarde se desmarcó de las concentraciones, Democracia Real Ya, una plataforma nada espontánea, tiene orígenes socialistas y sus recetas son estatistas: más impuestos, nacionalización de la banca, más trabas al mercado de trabajo, más subsidios. Respecto a los ataques, no se manifiestan ante Moncloa, sino ante el Gobierno de Esperanza Aguirre. Y ya han demostrado lo transversales que son al agredir a medios críticos con la izquierda como Intereconomía. Pero más clave aún es el quid prodest? La enmienda a la totalidad a PP y PSOE puede terminar beneficiando a IU, y su alianza con el PSOE podría salvar algunos feudos de este partido amenazados el 22-M. Ergo el beneficiario final de la revolución sería, lampedusianamente, el partido de Zapatero, aunque el PP lo descarte. Resulta significativo que los alternativos hayan estado callados siete años, con motivos de sobra para protestar, y se movilicen ¡también es casualidad! a cuatro días de unos comicios en los que el PSOE puede perder media España.

Históricamente todas las revoluciones son inicialmente transversales (como la de 1917) hasta que los de siempre se hacen con las riendas. Privada de coartada ideológica, la izquierda busca nuevos disfraces para ocultar su desmesurada jeta y vender su devaluada mercancía. El desencanto ante la clase política es un disfraz perfecto. Pero los españoles no deben permitir que cuatro interesados secuestren los deseos legítimos de regeneración del sistema, perpetuando los peores tics del actual. Y eso sucederá si quienes han conducido a millones de jóvenes al paro y a la frustración salvan los muebles del previsible batacazo del 22-M, aprovechándose del clamor ciudadano. Ojo con el PSOE, cuyo antiguo líder, Felipe González se ha apresurado a comparar la movida de Sol con las revueltas árabes. Aunque el argumento se vuelve como un boomerang contra él: porque si esto es Egipto, está dando por hecho que Zapatero es Mubarak.

Miedo en el cuerpo
Esther Jaén www.gaceta.es  19 Mayo 2011

El movimiento ciudadano que, bajo el eslogan “Democracia Real Ya”, está creciendo y extendiéndose, ha puesto nerviosos a los líderes de los partidos tradicionales.

El movimiento ciudadano que, bajo el eslogan “Democracia Real Ya”, está creciendo y extendiéndose, ha puesto nerviosos a los líderes de los partidos tradicionales, en plena recta final de su campaña. En principio, los partidos de izquierdas trataron de apropiarse del movimiento en cuestión y su ideología. Pero estos replicaron con un sonoro “No les votes” y les recordaron que, pese a los intentos desesperados de José Blanco por arrimar el ascua a su sardina, ese grito no estaba dedicado en exclusiva al PP, sino también, y en gran medida, al PSOE. Desde la derecha, se atizó el discurso de los antisistema. Y sí, hubo un reducido grupo de violentos tras la primera manifestación del 15 de mayo. Pero fue una minoría. Coger la parte por el todo, como han pretendido algunos líderes políticos, para borrarlos del mapa es tan torpe como confundir al conjunto de aficionados del F.C. Barcelona o del Real Madrid con un movimiento antisistema, porque, lamentablemente, siempre existe un grupo de bestias que se cuela en sus celebraciones.

Este movimiento ciudadano no rechaza la democracia; exige mejorarla. Desde la más absoluta heterogeneidad, sus integrantes claman contra la corrupción. Son protestas legítimas y, además, la mala imagen que tienen de los partidos políticos la han aprendido de sus propios líderes, que llevan años arrojándose descalificaciones en insultos mutuamente. De momento, todo está muy verde. Sus integrantes sólo expresan un cabreo generalizado, pero, si consiguen que germine y ofrecen una propuesta política seria, pueden dar un vuelco a la política española.

Jugando con fuego
Javier G. FERRARI La Razón  19 Mayo 2011

No creo en las casualidades, y menos a tres días de unas elecciones que pueden cambiar el mapa político de este país. La irrupción de ese movimiento supuestamente espontáneo llamado «¡Democracia Real, Ya!» tiene un inquietante tufillo a montaje o, cuando menos, a inducido. Las llamadas redes sociales pueden convertirse en un arma de agitación y propaganda donde es fácil manipular a mucha gente de buena fe, necesitada de ilusiones y de esperanzas. La falta de horizontes y la desesperación son el mejor caldo de cultivo para que saquen provecho aquellos que no tienen escrúpulos.

Es todo un síntoma que aquellos que se encuentran a un paso de ser derrotados en toda regla en las urnas se apunten a encabezar una manifestación que ellos mismos han provocado con sus insensateces y frivolidades políticas. Ahora va a resultar que los cinco millones de parados, el frenazo brutal del consumo y la ausencia de expectativas de mejora no son, al menos en gran medida, consecuencia de la política de los gobiernos del señor Zapatero, que lleva siete años largos teniendo en sus manos la manija del poder.

La maestría con la que la izquierda española es capaz de darle la vuelta a las evidencias como si se trataran de un calcetín causa escalofríos. Todo vale para alcanzar el poder y todo vale para mantenerse en él. La historia no es nueva, pero el centro derecha español se sigue dejando sorprender por la capacidad de simulación del aparato propagandístico que los socialistas –e Izquierda Unida en mucha menor medida– son capaces de desplegar. Resulta esperpéntico que Tomas Gómez hable de despachos lujosos y derecha ácrata para buscar a los culpables del paro, el mileurismo y la falta de horizontes de los jóvenes españoles.

Y que José Blanco diga que es el PSOE el que puede dar soluciones a los problemas que denuncian los integrantes de este movimiento nacido el 15-M invita a la carcajada si no fuera porque estamos hablando de algo dramático. Es la vieja historia del bombero pirómano, que, desgraciadamente, sigue calando en no pocas capas de nuestra sociedad. Rajoy y los suyos pueden encontrarse el domingo por la noche con un triunfo convertido en un casi fracaso. Bastará con fabricar la cortina de humo apropiada, y en eso no hay quien pueda ganar a ZP y a su alegre muchachada.

Una muchachada que, una vez más, está jugando con fuego. Sacar a la gente a la calle es relativamente fácil; el problema es volver a enviarlos a casa. Pero eso es algo que ahora mismo a la izquierda española no le importa. Ante la incapacidad de movilizar a los suyos, los socialistas están dispuestos a quemar las naves. Lo mejor es que la abstención sea tan alta que se pueda deslegitimar el éxito. Por eso Rubalcaba dice que de lo que se trata es de confiar en los amigos o dejar paso a los adversarios. O mía o muerta. Ésa es la filosofía del PSOE ahora que ve cómo su hegemonía está a punto de derrumbarse.

Indignados indignos
Este suceso puede ayudar a la izquierda a mejorar sus resultados electorales.
Amando de Miguel www.gaceta.es  19 Mayo 2011

Es un truco retórico muy conocido lo de poner un adjetivo a la voz democracia: orgánica, popular, real. Quiere decir que no es democracia. Bajo esas etiquetas se esconden vergonzantes regímenes autoritarios. Ahora estamos asistiendo en España, sobre todo en el rompeolas de Madrid, al teatro del movimiento Democracia Real Ya. Se dice contrario a los partidos políticos, revolucionario, antisistema, entre otras lindezas. No es propiamente nada de eso. De momento, cumple una función utilísima para el Gobierno. Que centremos la atención en esa política callejera para olvidarnos de los fracasos del Gobierno en materia económica y de su perversa colaboración con los terroristas.

Los chicos de la Puerta del Sol no son revolucionarios, a no ser que utilicemos esa palabra como lo hacía para sí mismo Perón. No son antisistema más que como una mímesis de los grupos ácratas así llamados. Apelan al pueblo y a la juventud. Mantienen una interpretación conspirativa de la crisis económica como producto de la codicia de los banqueros.

Algunas de esas jaculatorias recuerdan a la propaganda de la izquierda española. Sin embargo, esa retórica es un remedo de los grupos de acción directa de los fascismos, que florecieron en algunos países europeos durante los años treinta del siglo pasado. Al igual que ellos, el personal de ese movimiento lo constituyen los jóvenes que van a vivir peor que sus respectivos padres. Nada radicaliza más que esa comparación cuando afecta a mucha gente. La víctima propiciatoria de esa frustración es la clase política, otro de los términos utilizados por los fascistas de hace 90 años.

A cortísimo plazo, estamos ante un suceso que, por acaparar la atención del público, puede ayudar a la izquierda a mejorar sus resultados electorales. Algo así pasó con el famoso chapapote de Galicia o el atentado de los trenes de Atocha. Cielos.

*Amando de Miguel es sociólogo

Agitación y propaganda
Editorial La Razón  19 Mayo 2011

La recta final de la campaña se encuentra bajo los efectos de una inesperada movilización cuyo epicentro está en la Puerta del Sol de Madrid, pero que se repite en las principales capitales de la nación. El denominado Movimiento 15 de Mayo ha recogido, según sus convocantes, el malestar y la angustia de una ciudadanía que no se siente ni representada ni defendida por la clase política. Esas miles de personas reclaman cambios políticos y sociales y, de acuerdo a su discurso, no tienen vinculación ni dependencia políticas. ¿Es creíble esta versión idealista y modélica? Hay indicios y circunstancias que alimentan la desconfianza sobre el origen, el desarrollo y el propósito final de este fenómeno. La reacción de la izquierda, especialmente del PSOE, es una de ellas. La empatía socialista con esos manifestantes tiene bastante de impostura al ser ellos los responsables de que casi la mitad de los jóvenes de este país no tenga trabajo. Desde el PSOE se les ha puesto una alfombra roja, se ha elogiado su lucha y se los ha calificado de «amigos». La instrumentalización ha sido evidente con la complicidad aparente de los acampados.El Gobierno se siente a gusto con un escenario en el que la principal expresión del hartazgo social se produce ante la sede del Ejecutivo de Esperanza Aguirre y no frente a La Moncloa o el Congreso.

Aunque es más que probable que para una parte de los movilizados la desesperación y el deseo del cambio sean razones reales, la protesta apunta directamente a la izquierda, a grupos anarquistas y antisistema. Las agresiones a periodistas y las trabas al derecho a la información que han marcado estas primeras horas son actitudes de esos colectivos totalitarios que no quieren luz y taquígrafos salvo para su propaganda. Quien no tiene nada que esconder no aplica la censura. Pensar que un movimiento de miles de personas con dimensión nacional ha surgido de forma espontánea es pecar de ingenuos o desconocer la realidad. Necesariamente, alguien debe mover los hilos de una algarada que ha saltado sobre la campaña electoral para distorsionar y confundir. La realidad del país es crítica. Pero lo ha sido durante los últimos años y nada se ha sabido del Movimiento 15 de Mayo. No creemos en las casualidades.

La clase política española no es perfecta y no ha estado a la altura, pero la democracia representativa tiene sus reglas y sus tiempos. La alternancia es la solución para sustituir a los gobiernos, y no las «democracias» asamblearias. Votamos para elegir a nuestros representantes y los españoles no han elegido a los acampados en la Puerta del Sol, por lo que no están legitimados para arrogarse el descontento o la indignación de la ciudadanía. La izquierda extrema sabe mucho de agitación y propaganda y de subvertir el orden. En esta ocasión, se ha hecho con la lamentable colaboración de la Delegación del Gobierno de Madrid, que se ha cruzado de brazos mientras el centro de la capital era tomado. Al menos, la decisión de distintas juntas electorales provinciales de prohibir las concentraciones demuestra que algunos no están dispuestos a mirar para otro lado.

Indignados y por fin movilizados (¿O sólo manipulados?)
Pedro de Hoyos Periodista Digital  19 Mayo 2011

Cuando empiezo a escribir el presente artículo todavía no sabemos lo que va a pasar en la Puerta del Sol en concreto ni con el movimiento de los “indignados”. Yo personalmente sigo esperando a que aparezca al cojo Manteca, no me fío de los movimientos supuestamente improvisados, descoordinados y que reclaman democracia mientras otros apalean periodistas. ¿Se atreverán las democráticas fuerzas del orden socialista a disolver a los concentrados? Apuesto que no.

Lo llamativo de todo esto es cómo las fuerzas progresistas intentan... ¿absorber, aspirar, fagocitar? esta novedad social. Todos babean para llevarse el voto a la urna mientras simulan comprensión y solidaridad con los desheredados de la Tierra. Izquierdistas de alfombra roja pretenden equipararse a gentes que no tienen con qué pagar la hipoteca, izquierdistas de coche oficial se asimilan a parados sin futuro, izquierdistas de secretaria pagada por todos (Perdón, doña Leyre: “o secretario”) pretenden pertenecer a la misma casta que estos intocables. Los que viven del sistema y para el sistema quieren aprovecharse de los que piden su reforma.
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La manipulación, sea desde fuera y tan obvia como ésta o desde dentro de los mismos acampados, por medio de infiltrados ultraizquierdistas, acecha al movimiento y puede desvirtuarlo, derivándolo hacia intereses sectarios, sus votos son deseados y su apoyo necesitado por todos los partidos. O por casi todos. Pero aquello que todos opinamos, apoyamos y deseamos, cosas como la separación absoluta de poderes, que igual que se ha rescatado a la banca con nuestros impuestos se apoye al ciudadano común, que se cumplan las promesas electorales son un caramelo demasiado goloso, que los políticos corruptos sean desterrados de las listas electorales, que haya listas abiertas, no pueden ser defendidas de pronto por quienes se han valido de ellas.

PP y PSOE han avalado los rescates a la banca, no impiden los conchabeos de los más altos tribunales y llevan décadas negándose a las listas abiertas. No pueden ahora sus miembros llevar a cabo un número de prestidigitación para convencernos de que son ellos los que más defendían nuestros deseos. Este movimiento ciudadano es una oportunidad si unifican los mensajes y no se dejan llevar por extremismos de ultraizquierda.

votad el domingo
Deben unificarse estos grupúsculos y poner, negro sobre blanco, lo que demandan, aquello que pueda agrupar mayor número de adeptos y sea aceptable por ciudadanos de todas las edades y grupos sociales. Arrimar el ascua a la ideología de los contrasistema, o crear un efecto llamada para ellos, es decretar la muerte por inanición de esta oportunidad social. O estamos todos o esto no vale.

Pero insisto en que quienes lideren esta intentona de cambio social deben elaborar una serie de puntos concisos y clave que pueda defender una sociedad moderna y civilizada, si nos quieren llevar a todos a la caverna antisistema mejor rompemos la baraja.

Origen del movimiento
Del '#nolesvotes' a la '#acampadasol'
Se habla de Rubalcaba, PSOE, Izquierda Unida, la web 2.0... ¿pero cómo han acabado miles de personas en la Puerta del Sol?
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Daniel Rodríguez Herrera Libertad Digital  19 Mayo 2011

El origen de este movimiento se encuentra en la aprobación en enero de la Ley Sinde con los votos a favor del PP, merced al entusiasta apoyo a la norma del diputado José María Lasalle, quien tenía la teoría de que detrás de la oposición en la redes sociales al proyecto estaban en realidad cuatro gatos. Pero la ley, cuyo objetivo es cerrar por vías administrativas los sitios web de enlaces, contó con la oposición de la mayoría de los internautas, incluyendo a algunos de los blogueros y activistas más conocidos.

Fue entonces cuando algunos de ellos decidieron crear el 15 de febrero la iniciativa No Les Votes. Entre sus fundadores y redactores del manifiesto inicial estaban nuestro ex columnista Enrique Dans, el fundador de Weblogs SL Julio Alonso, el creador de Menéame Ricardo Galli y los abogados Javier de la Cueva, David Bravo, Carlos Sánchez Almeida yJavier Maestre. La propuesta era negarse a votar a los partidos que habían dado el sí a la Ley Sinde: PP, PSOE y CIU. El manifiesto que escribieron lamentaba que la democracia española había degenerado en partitocracia y que los representantes políticos no representaban en realidad los intereses de sus votantes.

Aunque la ley Sinde fue el principal motivo por el que cientos de personas se manifestaron en la Gala de los Goya contra los artistas de la ceja, fue más la gota que desbordó el vaso de la paciencia de muchos españoles que la causa de las manifestaciones del pasado 15 de mayo. Tomando el relevo de No les votes, Democracia Real Ya tomó el testigo para organizar protestas en toda España durante la campaña electoral. Organizado a través de Facebook, principalmente, además de pedir una reforma de la ley electoral para acabar con la brecha actual entre políticos y ciudadanos reclaman una serie de medidas económicas de marcado carácter izquierdista.

No parece, sin embargo, que muchos de los asistentes a esas manifestaciones fueran conscientes ni del manifiesto ni de las propuestas de dicha plataforma. Aunque una parte estuviera plenamente de acuerdo, también hay quienes sólo se manifestaban contra la partitocracia, que ha sido la consigna principal con la que se llamó a las personas a manifestarse. Después de la manifestación, hubo incidentes en los que se rompieron lunas y se atacó el mobiliario urbano, y por los que se detuvo a varias personas. En internet se acusó a infiltrados de la policía de haberlos provocado, lo que indignó a quienes se lo creyeron.

Así, al día siguiente, algunos miembros de Democracia Real Ya acamparon en la Puerta del Sol. Su primera reivindicación: que se "liberara" a los vándalos de la noche anterior, lo que pone en duda los argumentos de quienes decían que aquellos no tenían nada que ver con la organización. Por la noche fueron desalojados. Hace años, aquello se hubiera quedado ahí. Pero en la era de Twitter, pronto se popularizó el llamamiento #acampadasol y el martes a las ocho de la tarde se llenó la Puerta del Sol. Los medios de comunicación comenzaron a tomarse con seriedad lo que estaba pasando, que pasó a ser tema de portada de periódicos y apertura de telediarios.

En las "asambleas" se ha empezado a votar este jueves por exigencias concretas de los acampados. Como cabía esperar, al margen de la reforma electoral, que podría lograr cierto consenso transversal, el resto de las medidas que propone el movimiento ahora nombrado Toma la plaza tienden a la izquierda política.

Movimiento 15-M
¿Frente común con la izquierda?
Juan Ramón Rallo Libertad Digital  19 Mayo 2011

¿Somos mercancías de políticos y banqueros? En gran medida sí: no puede ser de otro modo cuando los políticos manejan el 50% de nuestra riqueza –y regulan la otra mitad– y cuando los bancos gozan de privilegios concedidos por los Estados para no quebrar o para manipular a su arbitrio el volumen de crédito. Ahora bien, pese a todo, seguimos disfrutando de un amplio nivel de autonomía personal.

¿Es la crisis responsabilidad de políticos y banqueros? En gran medida sí: las entidades financieras, empujadas por los bancos centrales, expandieron de manera insostenible el crédito, distorsionando la economía hacia el ladrillo. Finiquitado el crédito artificial, nuestras estructuras productivas tenían que recomponerse, pero los Estados frenaron ese proceso: rescates bancarios indiscriminados, gasto público a tutiplén, subidas de impuestos y conservación de las rigideces de los mercados. Ahora bien, pese a todo, muchos ciudadanos también son en parte responsables: unos, por sumarse entusiastas a la orgía crediticia y a la burbuja inmobiliaria; otros, por encumbrar a esos nefastos políticos.

¿Hay motivos para estar indignados y protestar? Sí, todos los anteriores, pero ni uno más.

¿Está Democracia Real YA protestando por los motivos correctos? No, porque parte de dos premisas erróneas: una, que nuestro hipertrofiado Estado sólo es un problema porque no lo manejan asambleariamente ellos; dos, que los banqueros han causado la crisis porque los políticos les han dejado excesivos espacios de libertad.

¿Son las propuestas de Democracia Real YA acertadas? No, porque son el corolario lógico de sus dos erróneas premisas anteriores: quieren más, no menos política; quieren menos, no más mercado. Eso sí, quieren una política y un mercado pastoreados por "el pueblo", como si el pueblo no pudiera ser dictatorial o como si no hubiese hábiles políticos populistas capaces de pastorear al pueblo. Es decir, quieren menos libertades individuales y más "derechos" para gestionar desde arriba el dinero ajeno: más servidumbre.

¿Pueden los liberales reconducir a Democracia Real YA hacia posiciones más sensatas? Es dudoso. Para que haya un acuerdo entre liberales, presuntos apolíticos e izquierdistas es necesario un programa muy de mínimos que no le chirríe a nadie, de modo que Democracia Real YA tendría que retirar casi todas sus propuestas actuales. Es decir, o tendríamos un programa repleto de inconcretas naderías o la izquierda debería tolerar que los liberales la censuraran ideológicamente. Algunos liberales bienintencionados lo están intentando, pero es muy dudoso que la izquierda esté dispuesta a renunciar a su programa de máximos... salvo como coartada para engordar el movimiento y más tarde instrumentalizarlo para sus liberticidas propósitos.

Aun existiendo acuerdo de mínimos, ¿serviría de algo? Probablemente no. Las revoluciones populares sólo socavan regímenes cuando la gente corta o amenaza con cortar cabezas. No veo a Democracia Real YA en esa tesitura, de modo que, como mucho, podrán aspirar a influir sobre los partidos y sobre sus programas electorales. Es decir, justo aquello de lo que reniegan: convertirse en un caladero de votos dentro del corrupto y partitocrático sistema actual (del que ya podemos imaginar quiénes se beneficiarían).

¿Qué puede esperarse de un movimiento que parte de premisas falsas, lanza propuestas erróneas, está copado por la izquierda y sólo aspira a mostrar su indignación para influir en la política? Personalmente, no mucho; aunque bien podría equivocarme. El escenario más probable es que siga siendo lo que es: una festiva fuente de consignas anticapitalistas que no induzca a cambio alguno salvo a peor. Si evolucionara hacia otra cosa más heterogénea de verdad, el movimiento se quedaría en una cacerolada antipolítica sin alternativa consensuada al sistema actual; en un "que se vayan todos y que venga ya veremos quién". El pasto ideal de populistas que saben muy bien cómo comprar a unas masas deseosas de ser compradas con más gasto público y con más impuestos a los ricos... aun cuando nos vayamos a la ruina.

¿Qué deberíamos hacer los liberales? Lo primero –por frustrante que sea– no confiar en revoluciones que no sepamos que podemos ganar, o aún peor, en revoluciones que sepamos que vamos a perder. Que exista una oportunidad de cambiar las cosas no significa que exista una oportunidad de cambiarlas a mejor. Antes de lograr que los políticos dejen de intervenir en nuestras vidas, necesitamos de una enorme masa crítica que hoy no existe; más bien existe una enorme masa crítica de sentido inverso. Esto no es, ni puede ser por ahora, el Tea Party; en todo caso se convertirá en Argentina. Lo segundo –por cansino que sea– continuar haciendo pedagogía de máximos aun cuando sólo obtengamos pequeños cambios en la buena dirección. Pragmatismo frente a romanticismo y evolución frente a revolución. Si ya hay motivos para ser cautelosos ante románticas revoluciones liberales que pretendan hacer tabla rasa, no digamos ya ante amagos de revolución organizados desde la izquierda.
Juan Ramón Rallo es doctor en Economía y jefe de opinión de Libertad Digital. Puede seguirlo en Twitter o en su página web personal.

Movimiento 15-M
Menos democracia y más libertad
Manuel Llamas Libertad Digital  19 Mayo 2011

A lo largo de los dos últimos siglos, pero en especial durante el siglo XX, la democracia se ha ido constituyendo en una figura casi mítica, un símbolo celestial que es virtuoso per se, siempre y en todo lugar. Una especie de falsa bandera que permite justificar algunas de las mayores tropelías y atrocidades que ha cometido el hombre. No en vano, el comunismo se cobijó bajo el paraguas de la "democracia popular", el fascismo se envolvió en el velo de la "democracia orgánica", las comunas operaron a través de la "democracia participativa" o "asamblearia", la Antigua Grecia –dividida en esclavos y "ciudadanos"– implantó la "democracia directa", y la actual partitocracia que hoy nos gobierna se hace llamar "democracia representativa".

En un sentido estricto, el término democracia, si bien significa "gobierno del pueblo", tan sólo se trata de un mero sistema –uno más– para seleccionar y elegir gobernantes, sólo que a través del voto. Así, por ejemplo, en la democracia griega, cuna de dicho modelo, el derecho a voto se circunscribía al 10% de la población (los "ciudadanos"), en las democracias comunistas y fascistas a las elites que dirigían el "partido único", en la democracia liberal del siglo XIX a los contribuyentes masculinos (sufragio censitario) y en las actuales democracias a los mayores de edad (sufragio universal).

Así pues, la democracia se centra en responder a una única pregunta, "¿quién debe gobernar?", dejando en el más absoluto olvido la cuestión crucial que debería preocupar a todo individuo amante de su libertad: "¿Cómo se debe gobernar?". Dos palabras, "quién" o "cómo", que suponen mundos opuestos. ¿Se han preguntado alguna vez qué pasaría si la democracia representativa se aplicara en un hipotético gobierno mundial bajo la regla un hombre un voto? Quizá no cambiaría mucho el actual panorama, o quizá la mayoría de africanos, chinos e indios impondría al resto de los occidentales el mercantilismo económico, la dictadura y el sistema de castas... O, quizá, el ejército de desposeídos que sigue generando la práctica inexistencia de capitalismo real en la mayoría de países acabaría implantando el socialismo y el populismo a nivel mundial. Quién sabe.

Lo cierto es que por mucho que Chávez o Hitler hayan llegado al poder a través de mecanismos democráticos, es evidente que los individuos gozan de mayor libertad bajo la monarquía de Tailandia, los minúsculos principados de Mónaco y Liechtenstein o la excolonia británica de Hong Kong.

En los últimos días se viene sucediendo un intenso debate acerca de si el movimiento cívico Democracia Real YA está o no monopolizado por una determinada ideología, pasando por alto los cambios que demandan los susodichos "indignados". La lectura de sus propuestas concretas no deja lugar a dudas: más socialismo, más Estado, más intervención pública y, por tanto, menos mercado y libertad. Es decir, esta "democracia real" tan sólo nos depararía lo mismo, sólo que mucho peor. Que sus miembros orbiten en la izquierda, derecha o el centro político es lo de menos. Sus ideas tan sólo generarían más pobreza y miseria.

Por todo ello, frente a la #DemocraciaRealYa, yo me apunto al movimiento #LibertadRealYa lanzado por el Partido de la Libertad Individual (P-Lib), cuyo manifiesto alternativo comparto casi al 100%, ya que sus propuestas sí otorgarían poder real al individuo (es decir, a usted), restándoselo a los políticos. ¡Eso sí que sería una revolución!

Manuel Llamas es jefe de Economía de Libertad Digital y miembro del Instituto Juan de Mariana.

Democracia Real Ya (II): ¿Qué está pasando?
Luis del Pino Libertad Digital  19 Mayo 2011

Me escribe un oyente: "Don Luis, me sorprende su postura con respecto a las manifestaciones en la Puerta del Sol, defendiendo a los manifestantes. Usted que conoce tan bien el carácter manipulador de Rubalcaba, ¿cómo puede no ver que estamos ante una repetición de la agitación callejera del 13-M, una agitación que, casualmente, se produce en vísperas de una victoria anunciada del PP?".

Déjenme que aclare mi postura, para que no haya lugar a dudas. Se lo resumiré en siete puntos:

1) España está, en estos momentos, en situación límite. Los dramas personales de muchos españoles son sangrantes. Los desahucios por impago de hipoteca se cuentan por centenares de miles. El número de mujeres en los circuitos de la prostitución crece a ritmo vertiginoso. Las colas en el INEM y en los comedores sociales no hacen sino aumentar.

2) Estoy completamente seguro de que la izquierda está intentando manipular, a través de las concentraciones convocadas por Democracia Real Ya, el comprensible descontento social. Pero no es el PSOE quien está detrás de estas concentraciones, sino Izquierda Unida y otros grupos más a la izquierda de la formación que preside Cayo Lara.

3) Esas concentraciones, lejos de beneficiar electoralmente al PSOE, le perjudican gravemente, y el PSOE ha intentado, sin éxito, que esas protestas no se produjeran. Basta con repasar la hemeroteca y la fonoteca para ver, por ejemplo, que todos los medios de comunicación afines al PSOE silenciaron la convocatoria de Democracia Real Ya. Y una vez producida la protesta, la reacción inicial de medios como la Ser o RNE fue intentar desacreditar las movilizaciones, poniendo el acento en los incidentes que se produjeron en la madrugada del lunes. Sólo a partir del martes, cuando se vio que las movilizaciones no se desactivaban, el PSOE varió de estrategia y empezó a lanzar el único mensaje que les queda para intentar minimizar daños: "Comprendemos vuestras reivindicaciones, muchachos, estamos con vosotros, etc., etc.".

4) Independientemente de quién esté intentando manipular el descontento social, lo cierto es que en las manifestaciones y concentraciones celebradas hasta ahora está participando mucha gente: de izquierdas y de derechas, mayor y joven. Los asistentes a estas concentraciones son bastante heterogéneos. Y ni es cierto que todos sean peligrosos extremoizquierdistas, ni creo que sea inteligente descalificar en conjunto a quienes protestan en la calle.

5) Para los votantes del PP: lo que Rajoy hubiera tenido que hacer es liderar el descontento social ante la crisis y haber empezado a sacarnos a la calle hace dos años para protestar contra el gobierno. Si hubiera hecho eso, entonces habría llenado el hueco de mercado y la ira social se habría focalizado en el PSOE. Pero el PP prefirió no hacer nada y dejar el hueco de mercado libre. Entonces, si renuncias a escuchar las demandas de la gente y a hacerte portavoz de sus dramas, luego no puedes extrañarte de que vengan otros a ocupar el puesto de portavoz del descontento.

6) A pesar de ello, estas protestas no son perjudiciales para el PP de cara a las elecciones del 22-M. Todo lo contrario. Los españoles (y en especial los votantes del PP) tienen muy presentes las imágenes del 13-M. En consecuencia, cuanta más agitación callejera haya de aquí al domingo, más se movilizarán en favor del PP esos votantes populares descontentos con Rajoy, que pensaban quedarse en su casa estas elecciones. Si Izquierda Unida o el PSOE cometieran la torpeza de llenar de violencia la jornada de reflexión, le servirían al PP en bandeja una victoria arrolladora.

7) Pero lo importante no es la influencia de estas movilizaciones en las elecciones del 22-M. Esa influencia será (salvo que hubiera violencia en la jornada de reflexión) relativamente pequeña: a lo sumo, las tendencias de voto se moverán un punto arriba o abajo. Lo verdaderamente importante es lo que va a suceder después del 22-M. Ahí es donde el PP y el PSOE se van a enfrentar a desafíos serios.

Pero eso será tema del siguiente artículo.

“¿Es esto otro 11-M contra el PP? ¿Está detrás Rubalcaba?”
Federico Quevedo. El Confidencial  19 Mayo 2011

Ayer por la mañana estuve en Sol. Resultaba urgente acudir al lugar que se ha convertido en el epicentro informativo de estos últimos días -con perdón a los lorquinos-, para recabar información y, sobre todo, impresiones. A la hora de escribir estas líneas, en una decisión desde mi punto de vista absolutamente equivocada, la Junta Electoral Central había desautorizado la concentración convocada para las ocho de la tarde de ayer, y escribo por lo tanto sin conocer el resto de los acontecimientos consecuencia de esa prohibición. Lo que sé es que a partir de que se conociera el dictamen de la JEC, en las redes sociales creció la indignación y eso no pronosticaba nada positivo. El caso es que por la mañana en Sol el ambiente era bastante tranquilo después de que la Policía permitiera a los que hemos dado en llamar #indignados acampar a sus anchas. Como llevo mucho tiempo, mucho, exigiendo una reacción social ante lo que me parece que es una crisis de orden político-social-económico sin precedentes, en principio lo que está pasando en Sol y todo lo que se mueve alrededor de este movimiento de protesta y de manifestación del desencanto, me atrae y me convence.

Pero no ocurre lo mismo con todo el mundo. De hecho, ayer en Sol mucha gente se acercó a preguntarme por lo que estaba pasando con una doble cuestión que intranquilizaba a la inmensa mayoría: “¿Es esto otro 11M contra el PP? ¿Está detrás Rubalcaba?”. La sospecha de que el ministro de Interior pudiera estar en la génesis de este movimiento no es baladí, de hecho parece ser que puede haber algún militante socialista conocido detrás de alguna de las plataformas y eso ha llevado a determinada gente a concluir que, en efecto, el PSOE está detrás de esto. Pero después de haber seguido durante muchos tiempo la génesis de este movimiento, de haber compartido análisis y comentarios con algunos de sus organizadores a través de twitter y de comprobar ayer in situ lo que realmente hay detrás de todo esto, me atrevo a segurar que no, que esto no es un nuevo 11M contra el PP ni está detrás Rubalcaba. No, esto es una expresión ciudadana de desencanto, de desesperanza, de malestar, de pérdida de fe en la democracia y en sus instituciones que hoy todavía está en una fase embrionaria, pero que puede acabar afectando al sistema si quienes de verdad tienen en su mano afrontar los cambios no hacen nada por evitarlo.

“Un Gobierno del Partido Popular será la última barrera de defensa del sistema, pero para ello tendrá también que afrontar importantes decisiones de regeneración democrática, y no podrá hacerlo solo sino que tendrá que contar con el apoyo del PSOE y de los nacionalismos”, me decía ayer por la tarde un buen amigo y mejor analista. Lo que se está viviendo en Sol es una expresión social de rechazo, de rechazo global… Su lema, “lo queremos todo, lo queremos ahora”, no deja de ser casi una amenaza. Están hartos, y esa expresión de hartazgo no beneficia a nadie, ni al PP que será quien tenga que gobernar y administrar las consecuencias de lo que estamos viviendo, ni al PSOE porque en el fondo esta imagen del desencanto social le va a pasar todavía más factura de la que ya de por sí le iba a pasar la crisis económica, porque buena parte de la culpa de todo esto la tiene un Gobierno que empezó a gobernar haciendo lo peor que podía hacer: dar al traste con todos los consensos de la Transición y poniendo en cuestión la naturaleza misma del sistema.

Cuando crece el desencanto son muchos los movimientos radicales de uno u otro signo que intentan capitalizarlo para ir en contra del statu quo, y eso es lo que hay que evitar

Pero limitar la culpa al Gobierno sería injusto. Toda la clase política es responsable de haber permitido que un sistema joven sin embargo se anquilosara hasta parecer hoy en día un sistema viejo y caduco cuyos resortes y engranajes chirrían de puro óxido. Lo que nació como una democracia de ciudadanos se convirtió pronto en una democracia de partidos a medio camino de la oligarquía. Y no es eso lo que quieren los ciudadanos, solo que hasta ahora estaban dormidos, resignados y parecía que nunca nadie iba a levantar la mano y recordar que esto no era así cuando nació. Lo cierto es que lo que hemos conocido hasta ahora está condenado a cambiar, pero el cambio ha de producirse desde dentro del sistema, que es lo que traté de explicarles ayer a muchos de los chicos acampados en Sol, porque desde fuera van a conseguir muy poco, por no decir nada. Pero sí que es verdad que la inoperancia política puede hacer que en un momento dado el propio sistema esté en riesgo, porque cuando crece el desencanto son muchos los movimientos radicales de uno u otro signo que intentan capitalizarlo para ir en contra del statu quo, y eso es lo que hay que evitar. Cambios, sí. Todos los posibles. Pero siempre respetando los principios básicos que conforman un sistema democrático, que no son otros que el cumplimiento de la Ley, la defensa de la libertad, la división de poderes y la tolerancia.

Por una democracia real ya: decálogo contra la desesperanza
Sobre esa base, ¿es posible plantear reformas que supongan un proceso de regeneración democrática profundo y aceptable por todas las partes, que dé satisfacción a esa demanda de más y mejor democracia, o de democracia real ya como dice la página web de la plataforma que lidera todo este movimiento tuiteado como #15M? Ellos mismos en su Manifiesto ponen las bases, pero no son capaces de establecer los objetivos:

“-Las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas.

-Existen unos derechos básicos que deberían estar cubiertos en estas sociedades: derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, a la participación política, al libre desarrollo personal, y derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz.

-El actual funcionamiento de nuestro sistema económico y gubernamental no atiende a estas prioridades y es un obstáculo para el progreso de la humanidad.

-La democracia parte del pueblo (demos=pueblo; cracia=gobierno) así que el gobierno debe ser del pueblo. Sin embargo, en este país la mayor parte de la clase política ni siquiera nos escucha. Sus funciones deberían ser la de llevar nuestra voz a las instituciones, facilitando la participación política ciudadana mediante cauces directos y procurando el mayor beneficio para el grueso de la sociedad, no la de enriquecerse y medrar a nuestra costa, atendiendo tan sólo a los dictados de los grandes poderes económicos y aferrándose al poder a través de una dictadura partitocrática encabezada por las inamovibles siglas del PPSOE.

-El ansia y acumulación de poder en unos pocos genera desigualdad, crispación e injusticia, lo cual conduce a la violencia, que rechazamos. El obsoleto y antinatural modelo económico vigente bloquea la maquinaria social en una espiral que se consume a sí misma enriqueciendo a unos pocos y sumiendo en la pobreza y la escasez al resto. Hasta el colapso.

-La voluntad y fin del sistema es la acumulación de dinero, primándola por encima de la eficacia y el bienestar de la sociedad. Despilfarrando recursos, destruyendo el planeta, generando desempleo y consumidores infelices.

-Los ciudadanos formamos parte del engranaje de una máquina destinada a enriquecer a una minoría que no sabe ni de nuestras necesidades. Somos anónimos, pero sin nosotros nada de esto existiría, pues nosotros movemos el mundo.

-Si como sociedad aprendemos a no fiar nuestro futuro a una abstracta rentabilidad económica que nunca redunda en beneficio de la mayoría, podremos eliminar los abusos y carencias que todos sufrimos.

-Es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado. No soy sólo lo que compro, por qué lo compro y a quién se lo compro”.

Con algunos matices, esto es suscribible por cualquiera que de verdad se preocupe por la defensa de los derechos fundamentales de las personas y sufra en carne propia o ajena los excesos de una sociedad de consumo. Pero, ¿cómo corregimos los defectos del sistema? Es aquí donde ayer pude percibir una absoluta anarquía en los planteamientos. Los modelos asamblearios se han demostrado ineficaces, y solo desde una dirección política con principios asumibles es posible liderar ese movimiento y llevarlo a buen término. Principios que podrían resumirse en este decálogo que ayer, amablemente, me proponía uno de los manifestantes:

1- Reforma de la ley electoral para evitar el castigo a las formaciones políticas minoritarias en beneficio de las mayoritarias o los nacionalismos periféricos.

2- Imposición por ley de las listas abiertas en la elección de concejales, diputados autonómicos y diputados y senadores nacionales.

3- Elección directa de alcaldes y presidentes de comunidades autónomas.

4- Establecimiento por ley de un sistema de primarias en la selección de candidatos en los partidos, proceso en el que no solo participen los militantes sino también los votantes.

5- Limitación a ocho años en el ejercicio de cualquier cargo publico electo.

6- Reforma de los reglamentos de las Cámaras para consagrar el principio de respeto a las minorías y la pérdida del poder de las mayorías en las Juntas de Portavoces.

7- Aceptación obligada de las iniciativas populares que conlleven un número de firmas suficiente para ser tomadas en cuenta.

8- Desaparición de todo organismo superfluo de la Administración del Estado (diputaciones, cabildos, mancomunidades, etcétera) y reducción del número de ayuntamientos.

9- Modificar el método de elección de los órganos del Poder Judicial para evitar su politización y garantizar la división de poderes.

10- Inhabilitación por ley de todo cargo público imputado en un proceso de corrupción y prohibición por ley del uso partidario de las demandas judiciales.

En mi opinión, francamente, creo que si un partido político fuera capaz de asumir un decálogo de reformas como este, se llevaría, como se dice popularmente, el gato al agua, pero para eso hace falta audacia y, hoy por hoy, de eso nuestra clase política adolece de manera casi sintomática. Pero para salvar el sistema hace falta arriesgar, y siendo conscientes de que los cambios son inevitables, más pronto o más tarde alguien tendrá que asumir estos retos.

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#sinpreguntasnocobertura

El victimismo nacionalista
Juan Julio Alfaya http://gallegos-hispanohablantes.blogspot.com/2011/05/el-victimismo-nacionalista.html  19 Mayo 2011

El nacionalismo vuelve inocentes todas las acciones de sus adeptos, al concederles incondicionalmente el estatuto de víctimas. Si uno mata y es de los nuestros, los responsables son "ellos". Cuando se produce un asesinato, el culpable es el Estado, ya que la verdadera víctima es el pueblo oprimido que no puede decidir.
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El victimismo es sobre todo una forma de legitimación social y política que trata de ganarse las lógicas simpatías que despiertan el débil y el perseguido, aunque para ello se tergiversen los hechos y, sobre todo, se cambien los papeles y se interpreten siempre todas las situaciones en clave víctima. Ejemplos de ello se pueden constatar diariamente en la política vasca.

Así, el victimismo hace ver campañas antinacionalistas por todas partes (a buen seguro este escrito también será tildado de formar parte de alguna orquestada y siniestra campaña). Si la prensa critica unas declaraciones pseudorracistas o no democráticas, se trata de una campaña orquestada por la Brunete mediática; si circula droga, es porque ha sido programada la destrucción de la juventud vasca; si hay una crisis económica, se trata de un mecanismo deliberado de expoliación económica del país; si la gente grita consignas contra el nacionalismo, es una operación orquestada por el Cesid; si la Academia de la Historia llama la atención sobre la tergiversación de la enseñanza de la Historia, es una campaña contra el nacionalismo, etc.

El victimismo presupone que todo gira en torno a sí mismo, no existe nada más que uno mismo, es sentirse el ombligo del mundo. Ejemplo reciente de ello es que el secretario del sindicato nacionalista mayoritario, José Elorrieta, llegó a decir que el asesinato de Fernando Buesa fue realizado contra Lizarra, o que el presidente del PNV diga que las bombas-lapa que ha puesto ETA a las personas asesinadas en realidad las ha puesto al Pacto de Estella. Cuando objetivamente todo el mundo sabe, que precisamente las bombas no las han puesto a ninguno del Pacto de Estella, sino a aquellos que no comulgaban con el nacionalismo esencialista.

En la práctica, el victimismo sirve de coartada para todos los crímenes políticos, ya que se esgrime argumentación victimaria para presentar al otro, por el mero hecho de ser otro, como perseguidor y verdugo de la diferencia propia.

El nacionalismo vuelve inocentes todas las acciones de sus adeptos, al concederles incondicionalmente el estatuto de víctimas. Si uno mata y es de los nuestros, los responsables son "ellos". Cuando se produce un asesinato, el culpable es el Estado, ya que la verdadera víctima es el pueblo oprimido que no puede decidir. En definitiva, los verdugos han usurpado el lugar de las víctimas.

Además, el nacionalismo cuando algo no le sale bien, o sus ideas son criticadas y contrastadas, se cree víctima de campañas orquestadas y con ello refleja el talante autoritario propio de quien no quiere reconocer errores, porque posee la verdad absoluta.

www.argumentoslibertad.org

Protesta | A tres días de los comicios municipales y autonómicos
La Asamblea de Sol se pone como objetivo cambiar la ley electoral
José María Robles | Madrid El Mundo  19 Mayo 2011

Cambiar la ley electoral ha sido la primera reivindicación clara y contundente hecha pública este mediodía por el hasta ahora denominado movimiento 15-M, ahora llamado Toma la Plaza.

En una Asamblea celebrada en la céntrica Puerta del Sol de Madrid, donde cumplen su quinta jornada los acampados han reclamado listas abiertas, circunscripción única y escaños proporcionales al número de votos.

El programa en el que están trabajando para canalizar su descontento en reivindicaciones concretas contiene 24 puntos, según uno de los portavoces que han intervenido, que han dado a conocer en esta misma reunión y lo harán de nuevo en la asamblea prevista a las 18.00 horas.

Entre sus actuaciones y peticiones, que irán desgranando durante las asambleas, figuran también la recogida de firmas para que el voto en blanco sea computable, que no haya financiación privada dentro de los partidos políticos y que el marco de reforma se extienda al Senado y a las autonomías.

También reclaman una ley de responsabilidad política, que no haya imputados en las listas electorales, que los sueldos de los políticos estén regulados por el IRPF y someter leyes a referendum.

Los participantes han insistido en que lo que están haciendo en esta fase es recopilar información y reivindicaciones para luego encontrar un mínimo en consenso. Después han dado paso a la reforma fiscal, de la que han pedido sea siempre favorable a las rentas más bajas; que haya más impuestos de patrimonio o sucesiones, y asimismo la desaparición de paraísos fiscales.

La monarquía y la república también han estado presentes, entre ellas, abogan porque se realice un referéndum sobre ambas figuras. Incluso uno de los participantes ha pedido que se borren todas las referencias al Rey y a la Casa Real que aparecen en la Constitución.
Derecho a una vivienda digna

El segundo bloque reivindicativo, de carácter menos político y más social, exigen el derecho a una vivienda digna. Para ello, demandan medidas concretas como una ley del suelo, un alquiler social universal y cancelación de la hipoteca en caso de embargo.

Otro de sus demandas el derecho al disfrute del espacio público en desuso, así como el derecho a la tierra y al dinero público. También proponen que el Estado pase a dministrar aquellas viviendas que han permenecido durante diez años en desuso.

En su empeño de lograr una sociedad más igualitaria, los acampados en Sol proponen "papeles para todos los seres humanos, abolición de leyes discriminatiorias e injustas: Bolonia, ley de extranjería, ley Sinde y la ley anti tabaco". Todas estas propuestas son fruto de las peticiones que la gente ha ido depositando en una urna y que hoy se han puesto en común.

Además de las propuestas del movimiento, en la plaza también se han concentrado numerosos ciudadanos que también están presentado sus propias propuestas entre las que se plantean primero el concordato con la Santa Sede; que el rescate financieros sea a la familia deshauciada y no a los bancos; la prohibición de las empresas de trabajo temporal y los contratos basura y que aumente el Salario Mínimo hasta los 900 euros.

Periodista Digital se suma a los medios que han sido agredidos e insultados por algunos de los 'indignados'
Una turba en Sol a una periodista de PD: "Tú eres de la 'secreta', hija de puta, y no queremos a chusma como tú"
Un grupo de energúmenos casi da una paliza a un anciano por enarbolar una bandera de España
Teresa Palacios. Periodista Digital  19 Mayo 2011

Los periodistas cuando informamos solemos utilizar la tercera persona porque somos testigos de lo que ocurre. Pero esta vez, la que escribe ha sido protagonista.

Protagonista de trifulca por defender a un señor mayor que quiso apoyar a los miles de jóvenes que estaban en la puerta de Sol de Madrid y se acercó a la manifestación con una bandera de España. Constitucional, ¿eh?

"Nos da asco la bandera de España. No la queremos aquí", voceaban unos. "Viejo asquero. Facha de mierda. Lárgate de aquí", le gritaban dos chicas.

"O bajas la bandera y te vas o te damos de hostias", le decían varios jóvenes al hombre que, sorprendido, no entendía por qué no podía portar la bandera de nuestro país:

"Estamos aquí todos juntos por una misma causa. ¿Por qué no puedo llevar la bandera si quiero?", decía el señor a uno de los chicos.

"Por que nos da asco y porque aquí no hay ninguna bandera. Hemos decidido que no haya ninguna", le reprochaba otro.

Pero eso no es cierto, porque la que escribe, que ha estado en la puerta del Sol durante dos días ha visto banderas republicanas, ikurriñas y hasta una bandera pirata.

Y este 18 demayo de 2011, que estuve dando varias vueltas por la plaza entre la multitud había banderas de Marruecos, Egipto y hasta de Túnez.

Al ver cómo increpaban al señor me acerqué para intentar poner fin a una actitud que, a mi juicio, estaba fuera de lugar. Varias personas rodeaban al hombre, situado en la parte cercana a la calle Preciados. Otros le defendían.

Periodista: ¿Os parece normal lo que estáis haciendo? Aquí estamos todos por un mismo motivo y no es el de discutir e insultarnos a nosotros.
Manifestante: Aquí no queremos a votantes del PP. Que se largue.

P: ¿Cómo? ¿Qué tiene que ver una cosa con otra? En esta manifestación también hay gente que vota al PP. ¿Por qué no pueden estar?
M: Pues no queremos a fachas.

P: Pero llevar una bandera de España no es ser facha.
M: La organización ha dicho por Internet que no se trajera banderas.

P: Vale, pero este hombre que tiene más de 70 años, dudo que se haya metido en Internet y se haya enterado de eso. Ha venido de forma personal y espontánea. Ademas, yo llevo aquí todo el día y he visto varias banderas
M: Eso es metira.

P: Te digo que es verdad. De todas formas, si te pones así ¿tú por qué estás aquí?
M: ¡Por la democracia!

Se pueden imaginar ustedes mi cara ante la respuesta que me dio la muchacha. El hombre finalmente tuvo que guardar la bandera y marcharse de la manifestación ante los gritos y zarandeos.

Se fue justo a tiempo porque en ese momento, mientras yo continuaba discutiendo con los "demócratas" llegaron un grupo de Red Skin o Sharperos:

Sharpero: ¿Qué pasa? ¿Dónde está el de la bandera? ¡Que la hemos visto desde la otra punta de la plaza!

Periodista: ¿Pero estamos locos? ¿Os parece normal todo esto?

S: Cuidado con esta que es de la policía secreta.
P: ¿Cómo? ¿Yo secreta?

S: Tú eres de la secreta hija de puta y no queremos a chusma como tú
P: Eres secreta porque el otro día me registraste tú. Bueno... aunque iba muy pedo. ¡Pero eras tú! ¡Estoy seguro!

De nuevo les digo que se pueden imaginar ustedes mi cara. Por un momento pensé que la situación no iba a acabar bien pues se enteraron, por una amiga que me acompañaba y que pensó que desvelar mi profesión calmarían los nervios, que era periodista y eso les sentó peor.

Entre insultos y empujones conseguí salir de ahí indignada, muy indignada.

Llevo días junto a los jóvenes, pacificos, que han llevado a cabo estas protestas. No quieren violencia y que se les relacione con grupos políticos.

Pero lo cierto es que se les está yendo de las manos y la izquierda más radical resurge de sus cenizas para crear este tipo de situaciones desagradables. Este incidente no deja de ser un hecho aislado, pero entre todos debería evitar que cosas así sucedan porque esto no es democracia.

Según ha publicado Libertad Digital, el nombre de la persona de contacto que aparece en los registradores del dominio web de unos de los movimientos más importantes que están llevando a cabo estas protesas es Manuel Jesús Román Estrade:

"un bloguero de izquierdas que ha sido editor de Barrapunto, el primer blog colectivo importante de España. Asimismo, es uno de los principales dirigentes de Izquierda Andaluza, partido por el que fue cabeza de lista al Parlamento andaluz en 2000 por Huelva."

Esta formación política, escisión de Izquierda Unida en Andalucía, ha concurrido en diferentes elecciones en coalición con otras formaciones andaluzas de izquierda, como Los Verdes, el Partido Socialista de Andalucía o Coalición Andalucista.

LA LLUVIA REDUCE LAS PROTESTAS DE SOL
Según ha informado Europa Press, unas 400 personas permanecen en el campamento levantado en la Puerta del Sol, con motivo de las movilizaciones del 15 de mayo, tras pasar toda una noche con la lluvia sobre sus cabezas, que, entre otras cosas, les ha obligado a estar achicando agua y quitando barro durante horas.

Con los primeros rayos del sol, los acampados empezaron a levantarse después de una noche más larga que la del pasado martes, pues la lluvia no ha cesado y les ha impedido realizar con relativa comodidad las tareas que hasta el momento venían haciendo como parte de su organización.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
La privilegiada "indignación" mediática de la extrema izquierda
EDITORIAL Libertad Digital  19 Mayo 2011

Los "indignados" que ilegalmente acampan en la vía pública madrileña y que, según las Juntas Electorales, están violando también la campaña electoral, siguen recibiendo la visita de multimillonarios artistas y la indebida atención de los medios de comunicación.

A este respecto, parece claro que el llamado movimiento del 15-M –un circo destinado a encauzar en favor de la izquierda el justificado malestar social que provoca la lamentable situación política y económica que padecemos– ha logrado eclipsar todas las otras cuestiones que deberían haber centrado la campaña electoral. Así las cosas, los medios de comunicación y la clase política les están otorgando una importancia que, por ejemplo, han denegado sistemáticamente a las manifestaciones de víctimas del terrorismo en su finalmente frustrada pretensión de que los proetarras fueran expulsados de las instituciones democráticas.

Poco importa el extendido y auténtico malestar social que ha provocado la legalización de Bildu, facilitada por la lamentable falta de separación de poderes que impera en nuestro país: si a nuestras élites políticas y mediáticas les importa bien poco esta adulteración de nuestra democracia y de nuestro Estado de Derecho, mucho menos aún le importa a este movimiento, falsamente cívico y transversal, que dice reivindicar una "democracia real".

Ni qué decir tiene que nuestros indignados de extrema izquierda tampoco denuncian, sino que reivindican, la rémora que para el bienestar social y nuestras posibilidades de recuperación constituyen el gasto y el elefantiásico tamaño de nuestras administraciones públicas; ni tampoco protestan contra las redes clientelares tejidas por nuestros políticos que, además de vampirizar a la sociedad civil, adulteran el funcionamiento de nuestra democracia.

Disfrutando de la privilegiada atención que le brinda la clase política y mediática de nuestro país, este movimiento liderado por la ultraizquierda viola impunemente con sus acampadas la legislación municipal y electoral, ante la pasividad de la delegación del Gobierno y del Ayuntamiento de Madrid. Dicen estar dispuestos a violar incluso la jornada de reflexión. No nos extrañaría que también lo hicieran con impunidad. No hay privilegio que no se conceda o abuso que no se permita a un grupo de "indignados"... siempre y cuando, claro está, se identifiquen con la izquierda.

Conflicto
PP y Ciudadanos presionan a la Generalitat para que acate el bilingüismo
Ambos partidos aseguran que el fallo del Supremo 'crea jurisprudencia' y es 'irrevocable'
TIN www.lavozlibre.com  19 Mayo 2011

Madrid.- PP y Ciudadanos están dispuestos a seguir presionando a la Generalitat de Cataluña hasta que acate las tres sentencias del Tribunal Supremo que reconocen al castellano, junto al catalán, como lengua vehicular en los centros educativos. Para ambos partidos, se trata de una medida que "crea jurisprudencia" y es "irrevocable".

Las sentencias del Supremo obligan "explícitamente" al Govern de Artur Mas a acabar con el modelo de inmersión lingüística que prioriza al catalán en detrimento de la lengua común a todos los españoles. Tanto el PP como Ciudadanos, según informa 'ABC', exigen a la Generalitat que cumpla la ley y "se acabe con esta situación de permanente ilegalidad".

Para el líder de C'S, Albert Rivera, la consejera de Enseñanza, Irene Rigau, debería ser "inhabilitada" si persiste en su desacato judicial. "No vamos a consentir más interpretaciones torticeras de los fallos", indica la portavoz adjunta de los 'populares' catalanes, Llanos de Luna. El PP asegura que "activará todas las vías políticas de presión para que la Generalitat acate las sentencias".

Cada vez más familias reclaman enseñanza bilingüe para sus hijos. Después de las sentencias del Supremo, incluso muchos padres catalanohablantes se han sumado a este movimiento para conseguir una verdadera libertad lingüística en las aulas catalanas.

Condenados a 75 años Txapote y dos etarras por matar a dos agentes en Huesca
La Audiencia Nacional ha condenado a 75 años de prisión a Javier García Gaztelu, "Txapote, y a los etarras Aitor Agirrebarrena y Asier Arzalluz por el atentado que acabó con la vida de dos guardias civiles en Sallent de Gállego (Huesca) en agosto de 2000 al estallar una bomba lapa colocada en su vehículo.
Madrid - Efe La Razón  19 Mayo 2011

La sentencia de la sección primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional condena además a Txapote, Agirrebarrena y Arzalluz a pagar una indemnización de 400.000 euros a los padres de las víctimas.

El tribunal declara probado que la noche del 19 al 20 de agosto de 2000 los integrantes del "comando Totto" de ETA (Arzalluz, Agirrebarrena y José Ignacio Guridi Lasa -ya condenado por estos hechos-) colocaron una bomba lapa en los bajos de un vehículo de la Guardia Civil "con la intención de matar" a funcionarios policiales.

Los agentes Irene Fernández Perera y José Ángel de Jesús Encinas fallecieron al estallar la bomba tras poner en marcha el todoterreno, explosión que produjo también numerosos daños materiales en vehículos aparcados en la zona y en los inmuebles cercanos.

Según la sentencia, el entonces responsable de los comandos de ETA, "Txapote", informó a Guridi Lasa de la existencia del vehículo policial en Sallent de Gállego "estacionado en la vía pública y de fácil acceso", y, posteriormente, les facilitó el material explosivo con el que el propio Guridi Lasa confeccionó la bomba en una cuadra que poseía su familia en Zizurkil (Guipúzcoa).

El tribunal, que recuerda que el atentado fue reivindicado en el diario Gara en nombre de ETA, ha admitido también como prueba de la participación de los condenados la declaración policial de Guridi Lasa, quien al ser citado como testigo en el juicio el pasado 27 de abril se negó a declarar, por lo que fue sancionado con una multa de 2.000 euros.

No obstante, la Audiencia Nacional considera que el relato que Guridi Lasa realizó ante la Policía tras ser detenido en 2001 "cuenta con elementos de corroboración suficientes" para probar la participación de los acusados en los hechos.

La sentencia cuenta con el voto particular del magistrado Ramón Sáez Valcarcel, que considera que no se debería haber admitido como prueba de cargo la declaración policial de Guridi Lasa y recuerda la doctrina del Tribunal Constitucional en este sentido, que establece que sólo las declaraciones ante la autoridad judicial pueden constituir prueba anticipada.

Además, discrepa de la sanción que el tribunal impuso a este etarra por negarse a testificar en el juicio, ya que entiende que Guridi Lasa no era un testigo más, ya que había sido condenado por los hechos que se juzgaban y seguía siendo "sujeto pasivo del proceso".


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