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Recortes de Prensa   Domingo 22  Mayo 2011

 

La Ley Electoral. Por un voto democrático real
Vicente A. C. M. Periodista Digital 22 Mayo 2011

El votar es un derecho que llevamos ejerciendo desde la llamada "transición" y que los españoles nos hemos ganado apulso. No hay nada más democrático que el voto libre en una sociedad. Por eso, ir a votar es un acto no solo de responsabilidad, sino de orgullo. Desde que tengo edad para hacerlo, incluso durante la dictadura (aunque en ese momento era obligatorio), jamás he faltado a la cita con las urnas. La abstención la respeto, pero no la comparto como opción. El voto en blanco, lo considero también algo incomprensible, porque se puede asimilar a múltiples conceptos y no aclara la posición del que así lo ejerce.

Otra cosa es si el sistema electoral es realmente democrático o concede demasiadas ventajas a unas "supuestas minorías" en detrimento de las mayorías. Me refiero al tema de las circunscripciones y la famosa ley D'Hont. No considero justo el que un partido como IU que se presenta a nivel nacional obtenga menos representación que digamos una Ezkerra Republicana de Cataluña que solo se presenta a nivel de la Comunidad de Cataluña. Esta forma de cocinar los votos rsulta en un antidemocrático sistema por el que el voto de un catalán vale más que el de un manchego o madrileño, por ejemplo.

Pero esta Ley electoral favorece también a los partidos mayoritarios PSOE y PP, cuya representación real en base a un sistema proporcional de "un ciudadano un voto", sin fórmulas correctoras territoriales, sería menor y su influencia en el Congreso requeriría posiblemente contar con alianzas, salvo que se obtuviera la mayoría absoluta en las elecciones. Es claro que una ley así no es democrática y debe ser revisada. Según mi opinión, las minorías deben ser respetadas, pero nunca favorecidas con un estatus superior al de otras formaciones o colectivos.

España necesita Gobiernos que no dependan de partidos secesionistas para llevar a cabo su misión. Es absolutamente inaceptable el chantaje continuo de las formaciones nacionalistas secesionistas para obtener beneficios económicos y políticos que les posicionen en un nivel superior al resto de los ciudadanos de España. Es absolutamente inaceptable el que sea el Gobierno de España quien financie la secesión de estos territorios a costa del empobrecimiento de las regiones que no ven cubiertas ni siquiera sus necesidades mínimas. Es claramente inmanejable y económicamente suicida seguir manteniendo un Estado de 17 autonomías y la desproporcionada burocracia de gestión que existe en la actualidad.

España no puede subsistir por mucho más tiempo. Las elecciones de hoy son acciones de un continuismo en un error histórico de una Constitución nacida con defectos. Lo que España necesita son unas elecciones generales y un Gobierno que cambie el rumbo y se atreva a tomar decisiones drásticas en el adelgazamiento administrativo y recorte del gasto público. Una vez iniciada la recuperación, será hora de plantearse la revisión de la Constitución y el modelo de Estado.

La pugna interna es terrible en el Movimiento 15 M y pronto sabremos si gana la libertad o se imponen los canallas
Francisco Rubiales Periodista Digital 22 Mayo 2011

No sólo España, sino el mundo entero tiene los ojos puestos en las acampadas de jóvenes españoles rebeldes. En el extranjero le llaman la "Spanish Revolution" y ya están sentados en sus butacas para asistir al espectáculo de la demolición de nuestra democracia fracasada. Todos hemos soñado con un despertar de la España somnolienta y cobarde que soportaba sin rechistar los desmanes de Zapatero, el dominio injusto y sucio de partidos políticos abusivos, dueños de un poder desmedido, la visión cobarde de una oposición lamentable, que se limitaba a esperar la derrota del contrario, el avance hacia el desempleo y la pobreza, bajo el socialismo trasnochado del PSOE y el desmontaje de los estados de bienestar y de derecho. Pero nadie consigue ver claro porque el movimiento juvenil todavía está poco definido y porque los agentes y agitadores de los partidos políticos luchan con todas sus fuerzas por mediatizar, prostituir y envenenar ese movimiento libertario y rebelde.

Los mensajes son confusos. Los más limpios e independientes piden cambios en la injusta Ley Electoral, el fin de los partidos políticos actuales, demasiado impunes y corruptos, y más democracia auténtica, pero los agentes infiltrados piden algo tan insólito y caduco como "más Estado", lo que equivale a menos libertad y a más indecencia y abuso. La última petición, forjada ayer, jueves, fue la de una "Tercera República".

Ese fue al menos el grito dominante que lanzaron los acampados en la madrileña Puerta del Sol, crecidos tal vez porque la prensa internacional les concedía sus portadas y la BBC, despistada como casi siempre, consideraba la acampada de Madrid como la "nueva plaza Tahrir" (la plaza de El Cairo donde se fraguó el fin de Hosni Mubarak).

¿Que habrá dicho el rey Borbón desde sus apartados cuarteles de la Zarzuela? ¿Tendrá él información privilegiada sobre el movimiento de los jóvenes? ¿Confía en que su admirado Zapatero le preserve la Corona?

¿Que está haciendo el PP ante el fenómeno de las manifestaciones juveniles? Parece que no hace nada, lo que responde a su espíritu siempre acojonado ante la izquierda. Deberían saber que la calle es de quien la toma y que quien se quede en su sede elaborando teorías conspiratorias puede perder la partida, una vez más.

¿Se disolverán los jóvenes, como ha ordenado la justa electoral, para respetar la jornada de reflexión? ¿Les disolverá el gobierno, como es su deber, cumpliendo así el mandato de la ley? ¿Permanecerá la policía frenada por el PSOE, un partido ya derrotado que cree que puede ganar votos con la revuelta?

Hay demasiadas incognitas, sospechas, indefiniciones y canallas actuando en la trastienda.

Los demócratas españoles deberían estar entusiasmados, pero están confundidos y con el miedo en el cuerpo. Esperaban que los jóvenes, víctimas del desempleo y sin futuro, se revolvieran contra Zapatero, el que les ha empujado hacia la desesperación y la pobreza, el gran culpable del drama de España, pero muchos de ellos (los agentes de la izquierda) gritan más fuerte contra la oposición del PP. Esperaban también que exigieran más democracia y una sociedad libre y con oportunidades, pero algunos muchachos han pedido un Estado más fuerte y más presencia de lo público en la sociedad, una ruta que estaba de moda en los tiempos de Stalin, pero que, posteriormente, fue derrotada por la Historia, tras el fracaso de la URSS, el Estado más asesino de la historia de la Humanidad con su propio pueblo.

Muchos demócratas españoles, aterrorizados por lo que está pasando en las calles y plazas, temen que la más certera versión sobre lo que está ocurriendo sea la del American Chronicle que no sólo aplaude a los manifestantes sino que anticipa la III República y tal vez un nuevo baño de sangre, como el que hundió a este país entre 1936 y 1939. Dice el "Chronicle": "España finalmente vuelve a abrazar su pasado radical, sus movimientos populares, sus tradiciones anarco-sindicalistas y sus sueños republicanos".

¿Qué III República piden los jóvenes del movimiento 15 M, la nueva, limpia, democrática, libre y occidental que soñamos los demócratas, o una reedición de aquella desgraciada II República derrotada por el general Franco, que quizás sea la que sueñen Zapatero y sus colaboradores?

España entera esta confundida ante el fenómeno de las acampadas, que está afectando emocionalmente a la ciudadanía en vísperas de la cita electoral del 22 de mayo, en la que el socialismo iba a ser masivamente derrotado en las urnas. Curiosamente, otro fenómeno capaz de alterar las conciencias y los votos, como aquel otro que elevó a Zapatero hasta el poder, contra pronóstico, cuando los trenes volaron por los aires en Madrid, en marzo de 2004, víctimas de bombas que, según dicen, pusieron unos aprendices de terroristas islamistas.

Algunos españoles crédulos y de buena fe exclaman: "Se cumple nuestro sueño. La gente ya está en la calle". Pero la clave es saber para qué esta la gente en la calle. Hay demasiadas incógnitas y sospechas: detrás del movimiento, al que cada día se suman más españoles frustrados por el gobierno y damnificados por el desempleo y la pobreza, hay agitadores profesionales de la izquierda y, curiosamente, toda la prensa amiga de los socialistas apoya a los manifestantes, mientras que los medios de comunicación que más han luchado por la libertad, son agredidos por los jóvenes rebeldes.

Otros advierten que nos quitemos la venda de los ojos y que miremos bien y veamos que detrás del movimiento están de nuevo socialistas y comunistas intentando torcer el sentido del voto, violando el espíritu de reflexión y calma que debe preceder siempre a la apertura de las urnas.

Nosotros, en Voto en Blanco, creemos que en el movimiento de los jóvenes españoles hay de todo, desde gente de buena voluntad a muchos que reclaman venganza contra los partidos políticos, gente hambrienta de democracia, gente desempleada por la crisis, jóvenes frustrados, damnificados de Zapatero y una masa enorme de profesionales de la mentira y de la manipulación, entrenados como agitadores de masas y manipuladores de conciencias débiles en universidades, asociaciones vecinales y otros espacios donde la izquierda entrena a sus cachorros.

¿Qué saldrá de todo esto? Nos tememos que dentro del movimiento conviven demasiadas fuerzas y que todo está por definirse. Si se imponen los canallas, este es sólo el primer intento y que después, si la derecha gana las elecciones de 2012 y consigue arrebatar el poder a los socialistas, esos movimientos, en teoría populares y democráticos, convertirán la vida política y social española en un infierno, sin otro fin que desgastar a los que gobiernan y devolver el poder a la izquierda.

Pero existe también otra posibilidad, ésta ilusionante y esperanzadora, aunque difícilmente creíble, conociendo la calaña del poder político, Consistiría en que los auténticos jóvenes rebeldes, los que se han alzado contra el mundo injusto que les ha creado el gobierno de Zapatero, plagado de corrupción, despilfarro público, desempleo, desconfianza y desesperación, consigan imponerse sobre la marea de canallas que quiere manipularlos en las calles y plazas. Ojalá lo consigan y entonces España tendrá una oportunidad para resurgir, libre de su peor enemigo y de su más letal obstáculo: los grandes partidos políticos, que han olvidado la democracia, relegado el concepto de bien común y abandonado toda ideología, valor o principio que no sea el poder mismo y sus disfrutes.

El sueño de los españoles honrados y demócratas es que los jóvenes rebeldes se impongan a los canallas que pretenden infiltrarlos y consigan, finalmente, poder de rodillas a esos grandes partidos políticos españoles y a otros poderes blindados, agazapados tras la falsa democracia, que son los culpables de la postración del país, del asesinato de la esperanza, de la prostitución de la democracia y de la felicidad de todo un pueblo. Esos partidos y poderes, a juzgar por lo que han logrado, merecen ser borrados del mapa, como si sólo hubieran sido una pesadilla.

Y a partir de ahí, a construir un verdadero Estado de hombres y mujeres libres y responsables, de gente justa y reflexiva que no sea subyugada por la marea de ineptos, cínicos, corruptos y avarientos que han ocupado el poder para beneficio propio y de sus agrupaciones, que han relegado el bien común en aras del privilegio y que han instaurado en España un sistema inicuo disfrazado de democracia.

Voto en Blanco

Vota lo que quieras (pero vota)
Luis del Pino Libertad Digital 22 Mayo 2011

En cierta ocasión, Jordi Pujol hablaba con un catedrático español de origen catalán afincado en los Estados Unidos.

El entonces Presidente de la Generalitat, siempre monotemático en su nacionalismo, preguntó a su interlocutor qué grado de conocimiento de Cataluña había al otro lado del charco.

- Me temo que ninguno, le dijo el catedrático.

- ¿Y qué podría hacerse para que Cataluña fuera más conocida en Estados Unidos?, preguntó Pujol.

Y el otro, socarrón, le espetó:

- Pues no lo sé. Supongo que algún cataclismo natural ayudaría bastante.

Hoy nos desayunamos con la noticia de que la palabra más solicitada en el día de ayer en los principales motores de búsqueda de páginas Internet era... "Spain". España.

Los españoles hemos conseguido, por segunda vez en pocos meses, ser portada de los medios de comunicación de todo el mundo y que la atención informativa de los usuarios de Internet se centre en nuestro país.

Pero esta vez, no por haber ganado el mundial de fútbol. Tampoco por nuestros éxitos económicos o científicos. Sino porque la gente se ha echado a la calle de manera sorpresiva, importando por primera vez a Europa la vía egipcia de protesta social. Como pueden ver, un cataclismo social también ayuda bastante a ser conocidos fuera de nuestras fronteras.

Hoy, los españoles estamos llamados a acudir a las urnas, para elegir la friolera de 70.000 políticos que deberán gestionar ayuntamientos, diputaciones, consejos insulares y comunidades autónomas.

Y por primera vez vamos a acudir a las urnas siendo conscientes de que estamos en un final de ciclo.

A lo largo de los próximos meses, toda la realidad cuidadosamente ocultada y silenciada en estos años nos va a explotar en la cara. Y los españoles, y quienes nos representen, deberán estar preparados para poder realizar un doble milagro: reformar este sistema caduco y hacerlo sin que España siga la senda de decadencia ya transitada por Argentina.

España fue modelo en todo el mundo, hace no tanto, de sabiduría política, por el modo en que fuimos capaces de salir de una dictadura sin excesivos traumas y cerrando viejas heridas. Ahora, mucho me temo que tendremos que encarar una segunda transición (¿o quizá debería decir una verdadera transición?), bajo la presión de una crisis económica que nos ha llevado a la ruina y con una clase política sumida en el más absoluto de los descréditos.

Y por eso, porque nuestros representantes van a jugar un papel clave en el desarrollo de los acontecimientos futuros, es por lo que resulta tan importante que vayan ustedes a votar hoy.

Voten al partido mayoritario que prefieran. O voten a algún partido minoritario, si ninguno de los mayoritarios les gustan. O voten a cualquier partido extraparlamentario, si ni los minoritarios ni los mayoritarios les emocionan.

Voten al partido más progresista. O al más conservador. Voten al más centrado o al más extremista. Voten al más utópico o al más sensato.

Voten al partido que más les guste. O voten al que menos les disguste, si no hay ninguno que les termine de agradar. O voten, si quieren, al partido que más risa les de.

Pero voten.

Y háganlo siendo conscientes de que su voto va a determinar, aunque sea en muy pequeña medida, la manera en que se desarrollen los acontecimientos en estos próximos meses cruciales.

Todos tenemos la sensación, en muchas ocasiones, de que vivimos en un mundo excesivamente complejo, y de que los acontecimientos escapan a nuestro control, y de que la solución a los problemas no está en nuestra mano. Y hasta cierto punto es verdad. Pero todos tenemos una herramienta, el voto, con la que podemos poner nuestro granito de arena en el proceso de búsqueda de soluciones y con la que podemos empujar en una u otra dirección, aunando nuestras escasas fuerzas con las de otras personas que se sienten tan impotentes como nosotros.

España va a ser noticia en el mundo en los próximos meses. Y ustedes tienen la oportunidad, con su voto, de decidir el carácter que tendrá esa noticia: a los españoles de hoy nos recordarán por un auténtico cataclismo social o por una nueva lección de sabiduría política.

A ustedes les corresponde decidir cómo dar forma a los acontecimientos futuros.

El Sistema no funciona
Mario Conde www.gaceta.es 22 Mayo 2011

Si no hacemos nada, la reforma se puede producir de forma incontrolada.

“La existencia del Sistema y el riesgo que entraña son incuestionables. Existe como consecuencia de ‘algo’ y descubrirlo es la labor decisiva. Lo que importa es esclarecer que está ocurriendo en nuestra democracia. Muchos tenemos la sensación de que algo no funciona en el modelo político-social con el que estamos conviviendo.

Por tanto, mientras no atajemos los orígenes se mantendrán las consecuencias y, sean del signo que sean, no avanzaremos en el propósito final que es profundizar en la democracia. El problema consiste, en mi opinión, en que si no hacemos nada la reforma se puede producir por la vía de los hechos o de forma incontrolada. Por tanto, es necesario anticiparse a ella. Ahora bien, en tanto en cuanto que dicha reforma supone una alteración sustancial del modo de entender la acción política y afecta, evidentemente, al carácter endogámico de la clase política, es difícil creer que van a ser los políticos quienes la lleven a cabo. Eso sólo sería posible tras una presión social muy potente, pero su propia potencia la convertiría en difícilmente controlable. Algo ha cambiado y seguirá cambiando en la sociedad española y europea.

El cambio es imparable y si no se ordena, si no se introduce un mínimo de método en la búsqueda de soluciones, estas se presentarán de forma abrupta y poco meditada. Debemos ofrecer soluciones concretas a los problemas y comenzar por desmontar lo ineficiente para las libertades y para el modelo de país. Los partidos en liza con posibilidad de obtener victoria electoral que permita el acceso al Gobierno no manifiestan –al menos por el momento– una voluntad de ruptura con este esquema de poder, sino que, por el contrario, y transmiten la apariencia de integración con el mismo. La experiencia dicta que este tipo de reformas siempre deben hacerse desde arriba, desde el propio poder”. Las palabras transcritas están literalmente tomadas de mi libro El Sistema publicado en 1994. Poco después el fiscal interponía querella criminal.

Una salida para la incipiente crisis en el 15-M: los #3puntosbasicos
http://www.outono.net/elentir 22 Mayo 2011

Ayer expliqué las críticas que empezaban a surgir entre los apoyos del movimiento del 15-M contra la radicalización de la #AcampadaSol. En las últimas horas las críticas han ido en aumento y el hashtag #perosasol ha adelantado a los demás trending topics del 15-M en Twitter.

Entre esos “peros a Sol” se pueden leer muchos comentarios de personas que se habían unido a ese movimiento de buena fe y que, para su disgusto, han comprobado que la ultraizquierda se está apropiando del invento, con unas propuestas disparatadas, a modo de programa, que han generado más división que adhesiones. Frente a esa clara deriva ideológica, los críticos están haciendo circular los #3puntosbasicos. Se trata de tres ideas concretas y transversales publicadas el miércoles por un periodista coruñés, Federico Maciñeira:

1 – Reforma de la Ley Electoral para que todos los votos de todos los ciudadanos de España, vivan donde vivan, cuenten igual en el reparto de escaños.

2 – Verdadera separación de poderes: Independencia total de la Justicia del poder político y reforma del Senado para que tenga un papel real y no siga siendo un mero trámite para el Congreso.

3 – Regeneración política: Listas abiertas, supresión de la financiación pública de los partidos políticos, inhabilitación perpetua para cargos públicos condenados por corrupción, supresión de los privilegios injustificados que conllevan los cargos políticos, publicación de sus patrimonios personales antes y durante el ejercicio de sus funciones, etc.

Animan a abrir el movimiento a la gente de derechas
La cuenta de Twitter de Maciñeira (@macfrico) es un claro ejemplo de la evolución que ha ido tomando este movimiento desde el pasado domingo y del descontento que está provocando su deriva actual entre muchas personas que lo han apoyado desde el principio. Pero la de Maciñeira no es la única voz discordante que apunta en esa dirección: a las críticas de “gurús” interneteros que ya cité ayer hay que añadir ahora la de Javier Cuchí, miembro de la Asociación de Internauras, que ha publicado un interesante artículo cuya lectura recomiendo. Copio un párrafo que me parece significativo (la negrita es mía):

“Oigo cosas en las asambleas que me ponen los pelos de punta: a mí, que a estas alturas me asustan muy pocas cosas. Cielos: esta movida no ha sucedido para que vosotros os lancéis al delirio de meter vuestras utopías roussonianas en el túrmix y untar la pasta resultante en el pan; esta movida la hemos montado los ciudadanos -todos los ciudadanos, repito, no solamente los jóvenes- porque estamos hartos de una casta política y de unos lobbyes que se han hecho los amos y que nos traen a todos, jóvenes y mayores, como putas por rastrojo. Ciudadanos que responden a todas las ideologías: de izquierdas y de derechas. Porque esto se está haciendo también por y para los ciudadanos de derechas. ¿U os creéis que el monopolio del hartazgo es de la izquierda?“

Reacciones paranoicas de los partidarios de las propuestas de Sol
Frente a esos críticos, la reacción de los partidarios de la asamblea de Sol ha sido surrealista. Pongo algunos ejemplos que he encontrado en apenas unos minutos:

Acusaciones a los críticos de no defender la democracia simplemente porque están criticando algo que han decidido algunos “democráticamente” en una asamblea en una plaza de Madrid.
Acusaciones de ser pesimistas y negativos.
Acusaciones de ser una operación de contraespionaje.
Acusaciones a los críticos de estar controlados por el gobierno.

En fin, ya sólo les falta acusarles de haber alimentado al toro que mató a Manolete…

¿Tiene solución la crisis abierta en el movimiento del 15-M?
Hay que tener en cuenta que en el seno de la llamada #SpanishRevolution la ultraizquierda juega con una ventaja frente a las demás sensibilidades. Los activistas de extrema izquierda saben como movilizar a la gente y como hacerse con el control de movimientos no estrictamente políticos (por ejemplo, asociaciones de vecinos, grupos culturales y colectivos estudiantiles). A diferencia de los demás, están fanatizados ideológicamente y eso les hace ser mucho más enérgicos en sus propuestas y acciones. Además, los elementos procedentes de “casas okupas” están más acostumbrados que el resto a un entorno alternativo e incómodo como el de una acampada en plena calle. Eso es lo que ha permitido a la ultraizquierda hacerse con el control de asambleas como la de la Puerta del Sol de Madrid.

Frente a ellos, el lobby internauta aporta una buena capacidad para la comunicación, pero una cierta inexperiencia en movilizaciones y hasta podría decirse que un cierto candor al abordar los detalles de esta movimiento (es muy ilusionante hablar de agrupar a personas de sensibilidades tan variadas, pero tendrían que haber previsto lo que pasaría si se aceptaba sin más la presencia de elementos radicales, con los problemas que suelen provocar). Por otra parte, los “gurús” del lobby internetero ya no son unos chavales. A modo de ejemplo, el citado Javier Cuchí reconoce tener “casi cincuenta y seis años”. Hace unos días, Enrique Dans cumplió 46. Ignacio Escolar tiene mi edad: 35 años. Son personas con unas obligaciones laborales y familiares y con unas condiciones físicas no equiparables a las de un veinteañero. Sin embargo, los portavoces de la asamblea de Sol que estamos viendo estos días en distintos medios son todos hombres jóvenes. No he visto a ninguna persona que tuviera una apariencia de más de 30 años, ni siquiera a mujeres o personas de edad madura o avanzada, a pesar de ser un movimiento de descontento que teóricamente tendría que provocar la simpatía de diversas capas de la sociedad. La extrema izquierda es una corriente política en la que predominan los jóvenes y eso también ha jugado a su favor en las acampadas, haciendo que el 15-M se les vaya de las manos a los internautas y a los demás componentes del movimiento.

Todos estos factores se suman a la tendencia de la ultraizquierda al maximalismo y al utopismo -unos errores estratégicos que la alejan de la realidad cotidiana del ciudadano español medio-, conduciendo directa y previsiblemente a los disparates de las propuestas de la asamblea de Sol y a generar rechazo entre los demás componentes del 15-M. Un rechazo, por cierto, ya cimentado por la conducta incívica y vandálica de los ultras de izquierda, agresiones a medios de comunicación incluidas. Muchos de los participantes del movimiento del 15-M actuaron pacíficamente y no pocos de ellos se habrán sentido incómodos junto a unos salvajes que no saben comportarse en público, pero la mayoría prefirió pensar que se trataba de hechos aislados, olvidando o desconociendo quizás que la legitimación de la violencia es un componente muy habitual de la esperpéntica panoplia ideológica de esos grupos radicales. Al final, la publicación de una larga lista de propuestas extremistas, a modo de programa, ha sido lo que ha hecho estallar la división.

La posible colisión de los #3puntosbasicos con la ultraizquierda
Aún se está a tiempo de reconducir la situación, poniendo como referencia de la misma los #3puntosbasicos que mencioné más arriba. Sólo así podrán disipar los recelos que la deriva ideológica del 15-M ha despertado en los últimos días entre muchas personas que denunciábamos la apropiación de esa movida por parte de la extrema izquierda. A pesar de ello, lo tienen difícil. Primero, porque no se sabe cuánto tiempo le queda a esta movilización: ¿acabará esta noche, tras el recuento electoral, o seguirá más días una vez agotado el plazo en que podía resultar más influyente, que era antes de los comicios? ¿Cuánto tiempo más aguantarán los acampados en las distintas plazas de España? En segundo lugar, la ultraizquierda no va a renunciar a su posición dominante así como así. Al fin y al cabo, para sus partidarios esta movilización es la materialización de sus mitos revolucionarios y no será fácil que caigan de esa burra. Por otra parte, la posible continuación de las acampadas dependerá principalmente del apoyo de esa extrema izquierda, si es que es ésa la forma de movilización que quieren seguir desarrollando los promotores del 15-M.

Ciertamemte, parece complicado que los extremistas de izquierda vayan a aceptar tres puntos básicos que no incluyen ninguna propuesta económica ni intervencionista. Todas son propuestas de saneamiento democrático hechas, además, desde una óptica reformista, y no revolucionaria, lo cual choca con la escalada “sesentayochista” en la que se han volcado los radicales. Para completar el cuadro de dificultades, el contenido de las tres propuestas choca con los planteamientos que viene defendiendo la izquierda en un punto fundamental para las formaciones parlamentarias de esa mitad del Parlamento: la “supresión de la financiación pública de los partidos políticos”. Las propuestas de la asamblea de Sol publicadas anteayer se referían a la financiación de los partidos limitándose a señalar lo siguiente en su punto 16: “Total transparencia de las cuentas y de la financiación de los partidos políticos como medida de contención de la corrupción política.” No hablaba de supresión de la financiación pública de los partidos. Dicha supresión habría chocado con las tesis de Izquierda Unida, que en 2004 pidió la supresión de toda financiación privada de los partidos y su financiación exclusivamente a cuenta de las arcas públicas. Lo mismo ocurre con el PSOE. A modo de ejemplo, hace un año el socialista Tomás Gómez declaró que “la financiación pública de los partidos políticos es necesaria, porque si no la tienen ocurriría como en otros sitios, que estarían sujetos a intereses privados y eso pondría en cuestión el sistema democrático”. Así pues, de aceptar los #3puntosbasicos, los radicales de izquierdas estarían dejando fuera de juego a los partidos que tienen más próximos ideológicamente hablando, arruinando así cualquier intento del PSOE o de IU para aprovechar políticamente ese movimiento ciudadano, y todo ello a cambio de captar para el 15-M la adhesión de una derecha a la que detestan. ¿Serán capaces de aceptarlo? Tengo mis dudas.

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El cambio empieza hoy
El Editorial La Razón  22 Mayo 2011

Nadie diría que las eleciones de hoy son autonómicas y municipales, en vez de generales. Por más que el PSOE intentó ceñir la campaña a lo local para minimizar el «efecto Zapatero», la tozuda realidad le ha saltado por encima y hemos asistido a un verdadero debate nacional, culminado con la traca final de la «Spanish revolution» que acampó toda la semana en la Puerta del Sol. Los ciudadanos tienen la certeza de que asistimos al fin del ciclo político iniciado en 2004 con la inopinada victoria socialista, y que el cambio empieza precisamente hoy para completarse en las elecciones generales, dentro de diez meses como muy tarde.

Quiéranlo o no los dirigentes de Ferraz, este 22-M está llamado a ser el punto de inflexión en la gobernación de España, una suerte de primarias en las que se oficialice el hundimiento del proyecto de izquierdas y el ascenso del centroderecha como alternativa y garantía de futuro. Aunque no sean directamente culpables de la debacle económica, social y moral que padecen sus comunidades, muchos alcaldes y gobernantes autonómicos del PSOE pagarán hoy los platos rotos de un Gobierno central incompetente, demagogo y desprestigiado.

No en vano sus primeras víctimas, sus primeros frustrados y escarmentados han sido los jóvenes. Resulta sarcástico que el modelo socialista puesto en marcha hace diez años para «regenerar la democracia» y entusiasmar a los jóvenes agonice entre protestas juveniles y con acampadas que exigen «democracia real». La indignación y el malestar de los jóvenes izquierdistas es la demostración más palpable del fracaso del PSOE. Ya lo barruntaba el último barómetro del CIS, cuando recogía que el 87,3% de los jóvenes entre 18 y 24 años tenía poca o ninguna confianza en Zapatero.

Téngase en cuenta que hoy se incorporan por primera vez a unas elecciones locales y autonómicas nada menos que 1,6 millones de jóvenes, lo que constituye una fuerza de tamaño decisivo. Con razón la extrema izquierda que gira en torno a IU y a los grupúsculos ecologistas han maniobrado para controlar y llevar a su molino la acampada de Sol. Si la formación comunista alcanza su objetivo, lo veremos esta noche, pero sería paradójico que el voto joven huyera del desengaño socialista para caer en las brasas de un partido que le ha dado sus votos al PSOE para que gobernara, como ha ocurrido en dos autonomías y cientos de ayuntamientos.

No parece que la izquierda radical, cuyo modelo de modernización se inspira en el castrismo y en Hugo Chávez, sea el cambio que quieren los ciudadanos y el que necesita España para salir de la crisis, crear empleo y alejar definitivamente los fantasmas de una intervención financiera. Lo que se decide en este domingo no es sólo el gobierno de ocho mil ayuntamientos y de trece comunidades autónomas, sino el modelo político, ideológico y de gestión que se desea para España en su conjunto. La situación que atraviesa el país es extremadamente delicada y lo más urgente es despejar el panorama político y sacar al Gobierno de la nación del marasmo en que agoniza. España tiene fuerzas y recursos suficientes, sólo necesita nuevos gestores.

Indignados, pero útiles
Alfonso De la Vega http://alfonsodelavega.com   22 Mayo 2011

El pasado domingo 15 de mayo cuando glosé la concentración en la farola coruñesa en otro texto en La Garita de Herbeira no pensaba que el movimiento 15 M iba a dar tanto que hablar, y que iba a poner tan nerviosos a nuestra clase política hasta el punto de intentar apropiárselo o descalificarlo falsificando su verdadera naturaleza.

La de la Puerta del Sol madrileña de ayer sábado 21 es una protesta lúdica, una especie de romería urbana, limpia, pacífica, de gente normal, abigarrada, variopinta, organizada, que acoge al que va a ver qué pasa e incluso le ofrecen comida, guardería para los niños, y papeles para pintar pancartas o comentarios reivindicativos.

Debido a la dificultad de la crisis española, a la propia espontaneidad y heterogeneidad del movimiento, quizás más que saber lo que quieren saben lo que no quieren, que es esto, lo que ocurre: un sistema que les deja sin futuro. Buscan la integración social más que una “revolución”. De ahí que muchos de los lemas sean “light”: queremos vivir como vivieron nuestros padres con trabajo, familia y casa. Es decir: conservadoramente revolucionarios.

No son antisistema en el sentido de violentos anti- occidentales como se ha visto en manifestaciones en otras ciudades, pero sí de un sistema político como la actual Monarquía española, caduco, corrupto, empobrecedor, embrutecedor y liberticida.

Un sistema que impide la integración con dignidad de las nuevas generaciones.

Ha habido críticas contra los media en general en su calidad de supuestos compinches de los poderosos, de mohatreros. Y en especial con algunos de los que han tenido planteamientos más sectarios, manipuladores y maniqueos como Intereconomía.

Hay muchos visitantes que van a cotillear. A conocer de primera mano de qué va la cosa, pintada de terrorífica subversión por los “media”, cuando cualquiera de los manifestantes pudiera ser sus hijos o amigos. Se sienten cómodos, sin sensación de miedo o peligro.

Hay un orden elemental improvisado: botiquín, guardería, servicio limpieza, servicio auto-edición de carteles de protesta (se facilita al que lo pide cartón y pintura o rotuladores) que se cuelgan en determinados lugares al modo de los antiguos dazibaos chinos.

Parece ser que los vecinos les ayudan. Les bajan agua.

La concentración tiene un componente lúdico. Muy curiosa la aparición de un doble o sosias del Rey, que originó incredulidad, incertidumbre y una cierta preocupación por si se trataba de una provocación rubalcabesca.

A muchos participantes se les observa muy contentos, hacen cosas, se sienten útiles, que sirven para algo más que para hacer cola en el paro. Atienden a los niños en la guardería, preparan sándwiches, limpian el suelo…

No admiten provocadores, ni los consentirían ni los organizadores ni los visitantes…

Pero los manifestantes del 15 M han puesto en evidencia la egoísta autarquía de la clase política y dirigente española empeñada en llevar a los borregos votantes al redil del voto útil. Útil para ellos, se entiende. No para la gente. No para los que sufren las injusticias e incoherencias del sistema. Un sistema cada vez más deslegitimado por los estragos sociales que causa y que además necesita la legalización del terrorismo para mantener sus intereses sectarios.

Las reacciones al M 15 es otro ejemplo de la miopía de la más cerril derecha española que siempre le pilla con el paso cambiado. Con cabreos propios de de toros mansos a los que la habilidad de a lidia obliga a tener que pelear, cuando ellas querían refugiarse en arriolescas tablas y desde allí soltar algún sartenazo defensivo al que se acercara.

Con mentalidad de opositor o de mal estudiante universitario, la realidad es sólo lo que viene en mi libro, en mis notas, mi programa, lo que me dice mi “profe”, mi “seño”, mi maestra…

Ahora no tocaba: lo que tocaba el 22 M era votar a Mariano y a sus chicas del pijerío político de diseño, pero a los que él diga, qué él si que sabe lo que nos conviene, que seguro que todo lo arreglan en cuanto pongan sus ilustres y orondas posaderas en la poltrona ocupada otrora por los malvados socialistas.

Y es que los socialistas serán malvados pero no tienen un pelo de tontos. Con mañas de tironeros de las ramblas, gritan “al ladrón, al ladrón”, mientras señalan a Mariano y le pasan el bolso robado al compinche mediático para que se pierda en los sórdidos vericuetos del Rabal y le blanqueen la jugada. De no menor eficacia por tanta veces repetida y vista.

Veremos hoy en las urnas y después en los próximos días el alcance real del 15 M y su verdadera influencia.

En España nunca pasa nada pero puede pasar de todo. En abril de hace noventa años unas elecciones municipales dieron lugar a la huida del rey y al advenimiento de otro régimen. Y en ese mismo escenario con no menos ilusión popular, luego traicionada, se proclamó la segunda república.

No hay paraíso sin serpiente
Julio Ariza www.gaceta.es  22 Mayo 2011

Probablemente el PP va a cosechar una contundente victoria electoral. Rajoy no ha picado en los sucesivos anzuelos que le iban poniendo en su marcha y ha decidido no mirar atrás, ni siquiera a los lados.

El socialismo ha vuelto a poner a España en una encrucijada. No es la primera vez en nuestra historia que una izquierda irresponsable nos lleva a cotas de desunión y ruina que ponen en peligro incluso nuestra convivencia pacífica.

Mucho ha llovido desde que en 1848 Carlos Marx y Friedrich Engels publicaran su Manifiesto Comunista. La explotación de los más desfavorecidos, la radical desigualdad en la distribución de la riqueza, la concepción de la propiedad privada como un bien absoluto que no admitía limitación alguna fueron elementos clave en la gestación de liderazgos políticos que, amparados y catapultados por utopías, condujeron a Europa a su época más trágica y criminal.
Una vieja encrucijada

La profundísima crisis social que enraíza en la conciencia de millones de españoles está aflorando estos últimos días en el interés ciudadano que han suscitado las movilizaciones de los llamados “indignados”, que ofrecen un desahogo casi esperpéntico a la rabia contenida por tanto y tanto disparate perpetrado por gobernantes nefastos.

España hoy vuelve a su vieja encrucijada. Los españoles, otra vez obligados a protagonizar su propia historia y sabiendo que tienen que dar un fuerte puntapié a los que entre sonrisas y talante nos van conduciendo a un seguro suicidio colectivo.

Probablemente hoy el Partido Popular va a cosechar una contundente victoria electoral. Rajoy no ha picado en los sucesivos anzuelos que le iban poniendo en su marcha, ha decidido no mirar hacia atrás, ni siquiera a los lados. Debe llenar su bolsa de votos de votantes formados por la Logse y crónicas marcianas. Debe mirar de nuevo al centro, sabiendo que la ignorancia y la mala fe de sus adversarios han tildado a la cordura de extrema derecha.
La lupa de europa

Mañana Europa va a analizar los resultados de estas elecciones con una lupa muy especial. La crisis financiera, la crisis de deuda, fruto de haber estirado más el brazo que la manga, pueden poner contra las cuerdas la supervivencia económica de nuestro país. Europa nos va a pedir un cambio de Gobierno que insufle un hálito de esperanza, que recompongamos a toda velocidad un espacio de seguridad jurídica que traiga de nuevo la inversión ajena y evite la fuga de la propia. Europa nos va a exigir mañana que la unidad de mercado acabe con las taifas empobrecedoras e impedientes. Y vamos a tener que hacerlo, nos guste o no.

Mañana y pasado mañana y al día siguiente muchas corporaciones locales y gobiernos regionales van a declararse prácticamente en quiebra y van a ser forzosos los recortes de gasto público, y la ciudadanía está obligada a actuar de forma madura y asumir los costes de la euforia anterior. Llega la hora de los “deberes”, una hora de sacrificio y de esfuerzo colectivo.

Mañana comienza el postzapaterismo
Qué verdad es que no hay paraíso sin serpiente; esta es la hora del trabajo, de la disciplina, de la generosidad o nos va a costar años recuperar un trocito de paraíso.

Falsos predicadores de la justicia sin equidad, de la prosperidad con el sudor del de enfrente, de la igualdad que suprime el mérito del laborioso y premia al holgazán, seguirán sembrando su estiércol. A Mariano Rajoy y sus gentes les toca una tarea titánica que comienza por convencer a los españoles de que o cambiamos nuestro modelo o Venezuela y Cuba están a la vuelta de la esquina.

La democracia real, tan lejana de lo que representan los “portavoces de los indignados”, necesita refundarse y adaptarse a los nuevos modos de comunicación. Lo que no necesita es ser sustituida por eslóganes huecos o consignas totalitarias, fáciles de corear e imposibles de aplicar a la vida.

El dinero público, el de todos, debe recobrar su carácter sagrado y su uso blindarse de los cinceles de los escultores de piedras ajenas.

Mañana muy probablemente comienza el postzapaterismo y cuanto antes nuevas leyes entierren el daño causado por leyes inicuas durante estos desgraciados años, antes esta sociedad comenzará a recobrar su vigor perdido.
¡Hasta mañana!

El disputado voto de los indignados
Pedro-Juan Viladrich www.gaceta.es  22 Mayo 2011

Indignados, defraudados, engañados y hastiados somos muchos millones. Y lo somos desde hace años.

Indignados, defraudados, engañados y hastiados somos muchos millones. Y lo somos desde hace años. En mi caso –por fortuna no he sido el único- he venido denunciando por escrito, desde bastante antes de esta nefasta legislatura, los pasos del proceso de degradación, corrupción y colapso de nuestro Estado de Derecho y democracia. Era tan grave nuestra crisis económica y financiera, la de las instituciones que debían garantizar la separación de poderes y el control de la arbitrariedad, de la identidad nacional y organización territorial, de la errática y estúpida política exterior, del déficit público y el endeudamiento insoportable, del brutal desempleo general y juvenil, del fracaso del sistema educativo, del objetivo empobrecimiento de la mayoría y de la descomposición de los valores personales y sociales…, que resultaba incomprensible la falta de reacción ciudadana, salvo que, como se dijo tantas veces, la sociedad española estuviera ahogada en diversos cloroformos.

Nunca creí que el pueblo español se administrase opiáceos y botellones ante la desesperada mirada de sus dirigentes políticos y financieros, empeñados éstos en salvarle de semejante suicidio. Más bien, al contrario, a cierta clase dirigente de la alta política y los grandes negocios le ha venido de perlas la anestesia, las mentiras y la mordaza. Partitocracia y plutocracia. Y las causas profundas de esas dos enfermedades de una democracia real son dos perversiones. Una en la gobernanza política, que consiste en corromper la finalidad del poder, que es servir al bien común del pueblo, para pasar ese poder a servirse a sí mismo. La otra, en el gobierno financiero y empresarial, que sustituye la creación de riqueza y empleo, el amor productivo y competitivo al valor añadido al producto, y la providencia hacia la vida de la empresa, por la codicia de lucro ilimitado para unos pocos dirigentes-tiburones, aunque sea especulativo y a costa de la empresa, del producto y sus empleados. Ambas perversiones requieren, por naturaleza, de la mentira, la ocultación de la verdad y la desinformación sistemática. Así estamos como estamos, es decir, cayendo al precipicio. ¿Cómo no va a haber un estado volcánico de justificada indignación?

La acampada de la Puerta del Sol –y otras significadas plazas- ha sabido aprovechar la infección y airear públicamente el pus. Y súbito, al margen de importantes matices que luego veremos, se han producidos dos puntos sin retorno. El primero, que ya no será posible regresar a la anestesia y a las mordazas anteriores. El segundo, que los males que la ciudadanía indignada padece son más profundos y extensos que las capacidades para curarlos de sus improvisados caudillos de última hora. La iniciativa de la agenda política, lo que mueve a los ciudadanos, ya no está en manos de las cúpulas de diseño electoral de los actuales partidos políticos, sino de movimientos, grupos activistas y redes sociales cuya identidad, programas, intenciones, liderazgo y control, además de heterogéneos, están en fase de gestación y consolidación. Pero la enfermedad del sistema político, económico y social español supera los recursos de un grupo de curanderos, que eso son los grupúsculos ideológicos de activistas. La enfermedad española va a necesitar equipos médicos muy cualificados y en múltiples áreas de la medicina. La indignación era imprescindible, pero es insuficiente. Las acampadas, lo mismo. Pero a estas alturas, pedir más Estado, nacionalización de los bancos, seguir encorsetados con lo de izquierdas y derechas - indios y rostros pálidos, buenos y malos-, o no haber caído en cuenta que, en una sociedad avanzada, la enseñanza como la sanidad no se distingue tanto entre pública y privada, cuanto entre la buena y la mala –y otros tópicos rancios- es constatar que nos sobran curanderos y nos faltan médicos.

De manera que se impone armarse de bisturí para diferenciar a los indignados, que somos millones, respecto de los pastores de última hora que pretenden pastorear el rebaño ciudadano. ¿Por dónde y con quién andaban durante todos estos años de degradación democrática? Sugiero identificar pronto a esos pastores que, tras adular a los indignados, no traen más que palo y perro para la sociedad. Soy demasiado veterano para no recordar las históricas veces que los grupos anarquistas y comunistas, en nombre de una democracia real, en realidad me están preparando un régimen estatal donde las libertades de la persona y de la sociedad son secuestradas. Paso de acampadas en cuyo útero algunos me gestan una reedición cubana, venezolana, u otro intento a la hispana de socialismo real. Quiero más verdad, honestidad, libertad, representatividad y eficiencia en la gestión pública. Lo que no quiero es, en nombre del derribo de la partitocracia y la plutocracia, el régimen de pensamiento y partido únicos. Una cosa es estar enfermo, y otra muerto.

A río revuelto, ganancia de pescadores. Aunque patético, hay que tomar nota, a la hora de votar, de la cultura de la malicia de algunos partidos políticos intentando subirse al tren de la indignación popular. Los malos –decía Fedro- con tal de no perecer, pierden a los demás. La cosa ha sido más ostensible con el Partido Socialista e Izquierda Unida. En el caso de Zapatero, como en el del escorpión, miente por naturaleza. El que negó la crisis y prometió pleno empleo, el que ha gestionado la mayor pérdida de empleo, endeudamiento, déficit y empobrecimiento de nuestra historia y en menos tiempo, se nos apunta a las campadas. El gran drama de este hombre y del sector de izquierda que le apoya es no asumir jamás sus responsabilidades y el transferir las culpas a otros. La cosa rayaría lo cómico, si no viniese acompañada de circunstancias muy sospechosas. Conociéndole a él y a su ministro del Interior, es razonable no creer que ha sido casual y espontáneo lo de la Puerta del Sol y resto de acampadas. Si temían perder, les va romper la baraja, es decir, ahogar a todos, dinamitar el sistema. Porque el sistema ha sido la diana de los manifiestos de las acampadas. Y si es el sistema el que está muerto, entonces el resultado de las elecciones de hoy domingo nace muerto. Dicho de otro modo, si ganase el Partido Popular, su victoria quedaría deslegitimada. Hay más. Si se permite desde el Gobierno, como se ha hecho, incumplir las resoluciones de la Junta Electoral, del Supremo y del Constitucional, que exigen el cese de las acampadas por perturbar la jornada de reflexión y el mismo día de la votación, entonces se ha sentado un precedente de consecuencias tan peligrosas como impredecibles. El precedente es que, tras este exitoso e impune ensayo, se puede obstaculizar o algo más el libre proceso electoral de las próximas elecciones generales. No nos engañemos: en nombre de la democracia no se puede perturbar la democracia.

En fin, si diferenciamos a los que estamos indignados de quienes vienen a pastorearnos, entonces este domingo, en nombre de nuestra indignación y a luz de conciencia singular, es hora de pedir cuentas a los mayores responsables del desastre, que son los que han gobernado mintiendo, despilfarrando y corrompiendo el Estado de Derecho. Quien ha roto los platos, debe pagarlos. El resto son cortinas de humo.

Catedrático de Universidad y Vicepresidente de Intereconomía

Otros 10 meses más no, por favor
Editorial www.gaceta.es 22 Mayo 2011

Si la derrota es mayúscula, el Gobierno debe convocar elecciones generales anticipadas. Por decencia democrática y por imperativo ético, y porque es sencillamente insostenible que el país pueda soportar mucho más tiempo la agonía económica.

La última palabra en una democracia no la tienen ni tumultuosas asambleas de facultad ni agit-prop secuestrando estallidos cívicos, ni siquiera los gobernantes, sino el ciudadano ejerciendo el derecho constitucional al voto. Tiene poder quien maneja el BOE, pero más aún quien puede desalojarle en las urnas. En un día como hoy hay que recordar que el protagonista de la democracia es el ciudadano y que de él depende que no vuelva a oírse el estribillo de la resignación: tenemos los gobernantes que nos merecemos.

El ciudadano decide en estos comicios locales y autonómicos, pero de repercusiones nacionales, qué modelo de España quiere. Decide si quiere un país unido, sin cánceres secesionistas, o arrodillado ante chantajes soberanistas; con unas instituciones solventes y un Estado de derecho al que violentos y corruptos no tomen a título de inventario; con prosperidad, mediante una gestión solvente que permita luchar contra la crisis, recuperar empleo y sanear las cuentas. Y, dado que lo que subyace es una crisis de valores, debe decidir también si quiere recuperar los que el zapaterismo ha destruido o puesto en jaque, comenzando por la defensa de la vida, amenazado por la reforma de la Ley del Aborto o por el proyecto de eutanasia, y siguiendo por libertades fundamentales como el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos, en lugar de que un Estado o unas autonomías intervencionistas se extralimiten con su ingeniería social.

El reverso de todo eso lo hemos visto encarnado durante los últimos años en las Administraciones, locales y autonómicas, gobernadas por el PSOE. El reverso de todo eso es la ineficacia, la corrupción y el nepotismo. Una serie de estampas, a cual más sangrante, resume la forma del zapaterismo de entender el bien común: la cola de parados del Inem, el dinero de los ERE de desempleo usado para favorecer a amiguetes del partido, la presencia de los cómplices del terror en las municipales vascas o pornografía pura y dura sustituyendo a Cultura Clásica o Informática Aplicada en las materias opcionales del colegio.

Tan deprimente panorama puede empezar a cambiar hoy mismo si, como vienen augurando los sondeos, los socialistas pierden pie en feudos como Castilla-La Mancha y Baleares, o se quedan por primera vez en décadas sin añejas alcaldías como Sevilla y Barcelona, o incluso si no pueden gobernar en solitario en ninguna comunidad autónoma. Y si el anagrama de la gaviota sustituye al del puño y la rosa en buena parte del poder municipal y autonómico. Pocas dudas hay de que la derrota es ineludible. De hecho, los candidatos socialistas han jugado a la defensiva, sacando del baúl guerrista el espantajo del miedo a la derecha. Y han procurado desmarcarse de ZP, como si tuviera lepra. Pero queda por saber si la de esta noche será Waterloo o una derrota sólo relativa; y también si el PP consigue gobernar además de ganar.

Si la derrota es mayúscula, el Gobierno debe convocar elecciones generales anticipadas. Por decencia democrática y por imperativo ético, y porque es sencillamente insostenible que el país pueda soportar mucho más tiempo la agonía económica. No hay que olvidar que los del 22-M son algo más que unos meros comicios locales y que el voto de muchos españoles se configura como un sufragio de censura a la totalidad del zapaterismo y de respaldo a quienes, por su trayectoria y su gestión, acreditan solvencia y principios, el PP. Lo que sería una verdadera desgracia para España y el bolsillo de los españoles serían 10 meses más de socialistas. Que se vayan depende, en buena medida, de usted.

La palanca del cambio
Estas elecciones se han convertido en una suerte de plebiscito sobre el agotamiento del proyecto zapaterista
IGNACIO CAMACHO ABC 22 Mayo 2011

TODA la razón para las palabras de Zapatero: el voto es la palanca del cambio. Aunque en su portentosa vocación transformista el presidente sea capaz de presentarse como solución de los problemas que ha creado y eche de menos ser más joven para manifestarse en las plazas contra sí mismo, no cabe sino estar de acuerdo con su apelación de acudir a las urnas para dar la vuelta a una situación de insoportable estancamiento social, económico y político. Ése es el sentido de las elecciones territoriales de hoy, que las circunstancias —incluido el inesperado movimiento de protesta que ha tomado el protagonismo final de la campaña— han convertido en una suerte de plebiscito sobre el estado de agotamiento del proyecto zapaterista.

El ruido de la revuelta de los «indignados» ha puesto sordina mediática a otro clamor de opinión pública favorable al relevo del Gobierno que lleva tiempo cuajado en los sondeos, y ha diluido el mensaje de cambio en una genérica impugnación de la cúpula política; el efecto inmediato de ese mensaje altermundistaestá por medir hasta que empiece el escrutinio, y no es improbable que paradójicamente atempere la verdadera indignación que las encuestas revelan hacia la gestión gubernamental. Pero aunque el presidente sienta la tentación de escudarse en la rebelión juvenil para cuestionar las reglas esenciales de la política institucional, si hoy recibe el castigo democrático que vaticinan los pronósticos no tendrá modo de esconder la evidencia de su fracaso y deberá afrontarla como una verdadera moción de censura popular. Por sonoras que sean las miles de voces que increpan en la calle a toda la nomenclatura dirigente, más fuertes serán las de los millones de votos que hoy deben emitir el veredicto más determinante en una democracia. Ésa es la única sentencia política que puede absolver al Gobierno y también la única que no puede desoír si falla en su contra.

La convocatoria electoral contiene también una novedad lamentable que ha pasado inadvertida en el alboroto de los últimos días. Aunque ninguna referencia se haya escuchado al respecto en las acampadas contestatarias, hoy es el día en que los amigos de ETA vuelven a presentarse a las elecciones. Ese hecho ya es de por sí una victoria del terrorismo y de sus cómplices, pero no va a ser la única porque Bildu va a obtener una representación significativa y hasta es probable que gane algunas alcaldías vascas. Su sola presencia, que no parece inquietar a los airados muchachos del motín urbano, constituye una derrota de la sociedad libre que retrocede una década en el esfuerzo de resistencia frente a la mayor y más real amenaza de la democracia española.

Lo importante son las elecciones, no los indignados
EDITORIAL Libertad Digital 22 Mayo 2011

La astracanada contestataria liderada por grupos de extrema izquierda que se está viviendo en la Puerta del Sol no debe hacernos perder de vista la extraordinaria relevancia de la cita electoral de este domingo, una fecha en que puede cambiar gran parte del panorama político español como preludio de otro cambio más radical a un año vista.

Las elecciones de este 22 de mayo pueden determinar un cambio de color político en algunas autonomías y ayuntamientos que no han conocido la alternancia del poder en toda la historia de nuestra democracia. Se trata de una posibilidad cierta ante la que hoy deben pronunciarse los ciudadanos de sus respectivos territorios y eso es muy importante para un país que quiere consolidar sus instituciones democráticas.

Porque lo que ocurre con amplios territorios de España no es simplemente que una opción política ha gobernado con insistencia durante largos periodos, sino que, hablamos del socialismo, lo ha hecho partiendo de unas premisas que acaba transformándola necesariamente en un régimen ante el que no cabe la discrepancia.

Esto es lo que ocurre en comunidades autónomas como Castilla–La Mancha o Extremadura y, en menor medida, en Baleares o Asturias, cuatro regiones que podrían cambiar su signo con consecuencias de todo tipo dada la desvergonzada manera de hacer política de sus dirigentes, ya sea sobornando a los grupos de presión con dinero público ya vulnerando derechos fundamentales de la población que consideran desafecta. Por desgracia para sus ciudadanos, el epítome de la asfixia casi total de la sociedad civil por los socialistas, Andalucía, tendrá que esperar un año más para poder decidir al respecto.

La jornada electoral de hoy promete ser apasionante como pocas tanto por la incertidumbre del resultado final como por la trascendencia de lo que la sociedad española se juega en ella. Precisamente por eso conviene situar la acampada folckórico-contestataria de la Puerta del Sol y sus remedos en otras grandes ciudades en el lugar correcto en la escala de prelación de las cuestiones importantes que han de ventilarse en estos momentos y, sobre todo, en los próximos meses si el resultado de estas elecciones supone un vuelco en el panorama político autonómico.

Es una muy mala noticia que los principales partidos políticos afirmen haber tomado buena nota de las exigencias de los "indignados" de la Puerta del Sol. El totalitarismo que destilan gran parte de sus propuestas no sólo no ha de ser anotado, sino que debe ser combatido tanto en el terreno de la teoría como en el de la praxis si queremos seguir viviendo en libertad. Esperemos que las consecuencias de la cita electoral de este domingo aclaren las ideas a unos y a otros.

La Puerta del Sol, el CNI y Lampedusa ZP
Manuel cerdán www.gaceta.es 22 Mayo 2011

Los concentrados en Sol desconocen lo que es vivir en una dictadura sin derechos básicos. El movimiento 15-M sería un éxito si aglutinase a los descontentos en un partido. Tiene gracia que Zapatero actúe como si el paro juvenil no tuviera relación con su nefasta gestión. El PSOE ya fagocitó el movimiento vecinal madrileño durante la Transición.

HACÍA tiempo que no hablaba con él, pero el viernes me llamó con ocasión del estallido del movimiento 15-M. Se trata de un antiguo ex miembro del espionaje español, a quien conozco desde hace muchos años y a quien le tengo un gran respeto. Me aseguró que el CNI ha entrado en acción y está esforzándose para infiltrar a sus agentes en el seno de ese grupo de protesta ciudadana, y no me extraña. Todos deberíamos estar preocupados de lo que puede salir de ahí. La mayoría de sus activistas es gente honrada que está en el paro y reivindica causas justas, pero puede ser orientada y manipulada por los arribistas que suelen infiltrarse en estos movimientos tan heterogéneos y confusos. Porque todos estamos de acuerdo en que la concentración de la Puerta del Sol nada tiene que ver ni con las algaradas de la plaza de Tahrir de El Cairo ni con el movimiento naranja de la plaza de la Independencia de Kiev, la capital de Ucrania. En esos dos países los exaltados se manifestaban por la libertad y por la democracia, algo que la Constitución ya nos garantiza a los españoles desde 1978, al margen de las imperfecciones del sistema.

Los concentrados en la Puerta del Sol desconocen lo que es vivir en una dictadura sin sufragio universal, sin derecho de manifestación, sin una Justicia independiente, sin libertad de prensa y sin derechos sindicales. Es cierto que el sistema democrático español ha encallado en algunos de sus fundamentos judiciales, sociales, económicos y políticos, pero para eso están las elecciones y los representantes populares. El movimiento 15-M obtendría un gran éxito si de su semilla naciera un partido político que representara a los descontentos y pudiera presentarse a las elecciones generales de 2012. Es una solución para no quedar a merced de partidos como el PSOE o IU, que ya lo han colocado en su punto de mira. Que se informen los movilizados de la Puerta del Sol sobre qué pasó en Madrid durante la Transición con el movimiento vecinal. Sus seguidores optaron por remar a favor de Ferraz –entonces Santa Engracia– y, cuando se dieron cuenta, habían sido fagocitados por el aparato del partido. Y eso que las asociaciones de vecinos de Madrid fueron uno de los motores del cambio desde donde surgieron grandes líderes democráticos de izquierdas. Lo de la Puerta el Sol, si nos atenemos a las declaraciones de Zapatero, Rubalcaba o Cayo Lara, corre el mismo riesgo. Mucho ruido y pocas nueces. Y mucho ruido porque los medios de comunicación hemos magnificado hasta la extenuación la importancia de ese grupo embarullado y estrambótico que no alcanza las 20.000 personas; es decir, la gente que vive en 20 manzanas del centro de Madrid o de Barcelona, y que hoy irán a votar sin cámaras que los graben.

Volviendo al asunto del CNI, decía que en el cuartel general del espionaje español han puesto en marcha la operación Puerta del Sol para detectar qué se cuece tras el movimiento 15-M, infiltrando a agentes o colaboradores entre sus promotores. Como estoy convencido de que, cuando la iniciativa de la inteligencia española se descubra, estallará el debate sobre si el operativo se puede encuadrar dentro de las competencias de los servicios secretos, me he adelantado a los acontecimientos.

Los más puristas mantendrán que es un exceso que roza lo antidemocrático y afecta a derechos fundamentales, pero el marco legal indica lo contrario. Si nos atenemos al contenido de los estatutos del Centro Nacional de Inteligencia, que entraron en vigor tras su aprobación en mayo de 2002, ya en las disposiciones generales de artículo primero establece: “El CNI es el organismo público responsable de facilitar al presidente del Gobierno y al Gobierno de la Nación las informaciones, análisis, estudios o propuestas que permitan prevenir y evitar cualquier peligro, amenaza o agresión contra la independencia o integridad territorial de España, los intereses nacionales y la estabilidad del Estado de derecho y sus instituciones”.

Si nos atenemos a los postulados que reclaman en sus asambleas los reunidos en la Puerta del Sol, una parte de su discurso entraría dentro de esas competencias. La mayoría de las reivindicaciones del movimiento asambleario del kilómetro cero de Madrid y de otras plazas de España parece justa y acorde con las penurias que sufre una parte importante de la población española, pero otras podrían englobarse entre las protestas anarcoproletarias del Cojo Manteca. Y a todas luces inviables y muy lejanas a la capacidad de presión de los manifestantes. Destaco dos de ellas: nacionalización de la banca y un referéndum para decidir sobre el régimen del Estado: Monarquía o República. No sólo son anticonstitucionales, sino que escapan a la realidad social y democrática de España y de la Unión Europea. Es decir, un brindis al sol, aunque en días atrás lloviera sobre el asfalto de Madrid. Los acampados pueden reunirse y celebrar cuantas asambleas crean oportunas y votar a mano alzada, pero carecen de algo tan elemental en un sistema democrático como es el derecho de representación popular. Desconocemos a quiénes representan por mucho que sus seguidores exterioricen su cabreo por los cinco millones de parados, la corrupción y la impopularidad de algunos de nuestros políticos –no todos–, las limitaciones de la ley electoral y el crujir de nuestro sistema, que, sin duda alguna, necesita una buena mano de grasa. Yo también me quejo pero con la papeleta en la urna, votando al partido que me dé la gana. Pueden hacer lo mismo o crear su propio partido para marzo de 2012.

Por otra parte, el artículo 4 de la ley que regula los servicios secretos del CNI establece entre sus funciones: “Obtener, evaluar e interpretar información y difundir la inteligencia necesaria para proteger y promover los intereses políticos, económicos, industriales, comerciales y estratégicos de España, pudiendo actuar dentro o fuera del territorio nacional”. Ni que decir tiene que, si ese fenómeno asambleario logra cuajar como algo ilimitado en el tiempo, las repercusiones pueden ser impredecibles para los intereses políticos y económicos de España.

Me imagino también que esa será la lectura que hace el Gobierno de Rodríguez Zapatero, pero, como desde hace unos días, está instalado en una estrategia de arrastrar hacia sus ubres –¿fauces?– el fenómeno de la revuelta popular, posiblemente se le haya difuminado el horizonte del sentido común y de los intereses generales. La Moncloa ha podido caer en la tentación de convertir el movimiento 15-M en una buena baza para su estrategia electoral ante las elecciones generales de 2012. Me decía mi amigo el ex espía que, como en los mejores años del agitprop, a eso se le llama “coger musculatura revolucionaria”.

Además del ordenamiento legal, los servicios secretos españoles cuentan con las directrices anuales que reciben de La Moncloa para la defensa del orden constitucional, como sucede en todos los países de nuestro entorno europeo. En los países nórdico los servicios de inteligencia surgidos tras la Segunda Guerra Mundial son departamentos que destacan en sus enunciados la leyenda “defensa de la Constitución”. Y entre las directrices impartidas al director del centro, el general Félix Sanz Roldán, destaca la de la inviolabilidad de los derechos fundamentales de los españoles, con la supervisión del magistrado del Tribunal Supremo, Pablo Lucas, que tutela el funcionamiento judicial del Centro. ¿Vulnera una investigación del CNI los derechos fundamentales de los manifestantes? Lo dudo. En esos parámetros de garantías constitucionales, los servicios de inteligencia sí poseen la autorización para investigar el riesgo de radicalización ideológica del 15-M y la infiltración de elementos perversos en el movimiento de Puerta del Sol que puedan adulterar los principios pacíficos de los manifestantes. Las pesquisas de los espías orientadas en esa dirección no colisionarían con los derechos fundamentales de los ciudadanos. Tampoco lo afectaron en su día las investigaciones sobre los controladores aéreos cuando decidieron echar un pulso al Estado paralizando los aeropuertos españoles en medio de una huelga salvaje.

Tras la irrupción del movimiento 15-M, en los días previos a las elecciones municipales y autonómicas, Rubalcaba, Gómez, Blanco, Chacón y Zapatero no han perdido el tiempo en lanzar toda clase de guiños a los amotinados para arrastrarlos a sus intereses electorales. Zapatero se permitió el lujo de vincular la protesta con la carencia de empleo juvenil y a la imposibilidad de estos de acceder a una vivienda digna y destacó que el movimiento era “una expresión democrática” que habría que escuchar. Rubalcaba animó a los jóvenes manifestantes a que votaran a los socialistas para parar a la derecha, a la que acusó de los problemas económicos del país. Y Tomás Gómez llegó más lejos al decir que no había que desalojar a los manifestantes de la Puerta del Sol sino a Esperanza Aguirre de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, cuyo edificio está ubicado en la misma plaza.

Tiene su gracia que el presidente del actual Gobierno, el responsable de tan nefasta gestión de la crisis económica y de los recortes sociales –que pregunten a funcionarios, parados, trabajadores y jubilados– se presente en un mitin y suelte un discurso como si el paro juvenil no fuera con él. Manda huevos que el presidente que ha aprobado el mayor número de recortes sociales –cheque-bebé, aumento del IVA y la electricidad, eliminación de los 400 euros, no desgravación de la vivienda, retraso de la jubilación, cinco millones de parados (el 40% de los jóvenes)...– venga ahora y pretenda darnos lecciones de regeneracionismo democrático cuando le quedan cuatro días para irse a su casa de León. ¿Y qué me dicen de sus profetas? Los ministros Blanco, Rubalcaba y Chacón son corresponsables de las medidas aprobadas en el seno de su Gobierno. Si los jóvenes, parados y desarraigados sociales se manifiestan en la Puerta del Sol es por los efectos de sus medidas gubernamentales, por el uso de la mentira durante muchos años de legislatura, por la corrupción política y por el descrédito de instituciones como el Tribunal Constitucional que ellos han manipulado. Señor presidente, sepa usted que Giusepe Tomasi, el príncipe de Lampedusa, no nació en España, sino en Palermo, aunque el Reino de las Dos Sicilias hubiera pertenecido a la Corona española hasta 1861. En la España del siglo XXI ya no valen las medidas lampedusianas: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”. Ese cinismo político colaría durante el Antiguo Régimen pero no en la España de la Puerta del Sol de Madrid o de la plaza de Cataluña de Barcelona.

El discurso de los líderes socialistas denota cuál va a ser su estrategia para las próximas elecciones generales: tratar de reconducir la protesta vecinal hacia sus intereses partidistas y trastocar el mensaje. A partir de ese planteamiento, los problemas de España dejarían de ser una enfermedad de las estructuras del sistema para convertirse en un reflejo de las políticas del PP y de la derecha del mundo mundial –con la que, por cierto, Zapatero ha negociado todos los recortes sociales–. En los próximos meses veremos lo que sale de ese cóctel tan explosivo formado por Maquiavelo Rubalcaba y Lampedusa ZP.

Reforma o liquidación por derribo
Carlos Sánchez, El Confidencial 22 Mayo 2011

"Lo que mucha gente no comprende”, le decía Sartre a Daniel Cohn Bendit en 1968, “es que ustedes [los jóvenes del mayor del 68] no buscan elaborar un programa, ni dar una estructura al movimiento. Les reprochan querer destruirlo todo sin saber qué quieren colocar en el lugar de lo que derrumban”.

Esta crítica ácida del viejo filósofo a los jóvenes que reventaron las calles de París hace ahora justamente 43 años, no evitó que se convirtiera en uno de los iconos de la revuelta. De hecho, la célebre frase ‘ustedes quieren llevar la imaginación al poder’ la puso en circulación durante esa entrevista el propio Sartre, probablemente uno de los pocos intelectuales que entendieron -con ciertas dosis de oportunismo- que algo estaba cambiando en el mundo.

No es, desde luego, el caso de España, donde la capacidad de análisis y de crítica de la mayoría de los pensadores de izquierda se ha limitado en los años de Zapatero a cuestionar a la ‘derecha extrema’, pero sin ejercer ninguna influencia real sobre el poder político y económico. Como no podía ser de otra manera, tanta sumisión ha acabado por fagocitarlos. Precisamente, porque han buscado una especie de legitimación ideológica a la inversa utilizando de manera torticera el pasado. ‘Soy de izquierdas porque critico a la derecha, no porque haya sido capaz de construir un discurso alternativo’. Como diría Upton Sinclair, para algunos es difícil entender algo cuando su sueldo depende, precisamente, de que no lo entiendan.

Lo peor, con todo, no es la ceguera con la que se ha analizado la ‘era Zapatero’ -un simple aventurero de la política a quien el cargo le ha venido extraordinariamente grande-, sino el hecho de que una determinada izquierda no haya sido capaz de identificar el creciente malestar de la opinión pública. No sólo los intelectuales. También las organizaciones sociales y sindicales que se nutren del presupuesto, y que han confundido la cosa pública con un mecanismo ideado para el reparto de subvenciones. Han aceptado la reforma de las pensiones, por ejemplo, a cambio de mayor visibilidad institucional. Y han arruinado el capital acumulado tras la huelga general contra la reforma laboral sólo para mantener su estatus. Los sucesos de la puerta del Sol, en este sentido, no son más que la plasmación de la ruptura de la izquierda tal y como se ha entendido en los últimos años. Y cuya unidad tan buenos resultados electorales le ha dado al PSOE.

Con todo, lo más relevante de las revueltas que proliferan por España es que no responden a una agresión concreta, por ejemplo, la aprobación de un plan de empleo juvenil como el que dio alas al 14-D; sino que se trata de una crítica política (de raíz económica) de un sistema que se ha hecho prematuramente viejo por ausencia de reformas para perfeccionarlo.

Esa es la cuestión de fondo. El modelo político surgido de la Transición se ha quedado obsoleto en línea con lo que la teoría clásica ha denominado ancyclosis, la tendencia a degenerar que tienen todos los sistemas democráticos. Exactamente igual que les sucede a los organismos vivos. Los sistemas políticos, como recuerda, el profesor Rubio Carracedo, nacen, maduran, envejecen y mueren. Y el sistema político español, como no puede ser de otra manera, no se escapa a este proceso biológico. Está agotado.

Un país sin pulso
Lo curioso del caso es que casi todo el mundo sabía que esto era sí, y ahí están las encuestas del CIS o de otros institutos de demoscopia para poner negro sobre blanco sus carencias. O incluso la Encuesta de Población Activa, probablemente el mejor retrato de un país sin pulso. Desgraciadamente, sin embargo, ha vuelto a hacer más ruido un árbol que cae que un bosque que crece, y eso explica que con tanta información a su alcance -y tanta estridencia inútil- los partidos tradicionales hayan sido incapaces de canalizar buena parte de las demandas sociales. Sin duda espoleadas por un Gobierno torpe como pocos. No es de extrañar esta ausencia de sensibilidad teniendo en cuenta que estamos ante partidos endogámicos en los que se ha impuesto la jerarquía, pero no la democracia, en clara colisión con el mandato constitucional. El líder que da y quita prebendas frente al debate de ideas.

Lo más relevante de las revueltas que proliferan por España es que no responden a una agresión concreta, sino que se trata de una crítica política de un sistema que se ha hecho prematuramente viejo por ausencia de reformas para perfeccionarlo

Se equivoca Mariano Rajoy si piensa que la spanish revolution tiene sólo que ver con la incapacidad del Gobierno para resolver los problemas del país (que también). Existe, sin duda, un mar de fondo que no acabará con la alternancia en Moncloa, y bueno será que el PP ofrezca un discurso regeneracionista y renovador. El líder de la oposición recordará que los fracasos de la Restauración y de la Dictadura de Primo de Rivera tienen mucho que ver con la incapacidad de las clases dirigentes para autorregenerarse, al contrario de lo que sucedió en otros países europeos, donde se pusieron en marcha cauces de participación para las nuevas clases emergentes. Lo que sucedió en 1936 no es más que una consecuencia de ello.

Más allá del tiempo que duren las protestas, lo relevante es que la arquitectura política-institucional que este país creó en 1978 se ha agrietado. Precisamente, por esa molicie intelectual con la que la clase política acoge los cambios sociales. Siguen sin escuchar aquella advertencia que hacía Rousseau: “No comenzamos a propiamente a hacernos hombres más que cuando nos hacemos ciudadanos”.

Ocurre, sin embargo, que en un país con casi cinco millones de parados y un futuro incierto por ausencia de un modelo productivo, la clase dirigente ha querido abarcar tanto que ha acabado por convertir las instituciones en simples prolongaciones del poder político, lo que explica que muchos ciudadanos se sientan arrinconados y hasta subyugados por la maquinaria de los partidos.

A veces se olvida que la crisis española no sólo hunde sus raíces en el derrumbe de un modelo económico insostenible, sino también en las carencias del sistema institucional. El poder judicial está contaminado por la presencia insoportable de los partidos políticos, los organismos reguladores acatan sin rubor las consignas oficiales, y hasta el presidente del Gobierno se ha rodeado de militantes sumisos agradecidos porque el líder los haya incluido en el club de los elegidos. El juego de los contrapoderes -esencial en los sistemas democráticos- no es más que una entelequia.

Como pone de relieve este estudio de la Fundación Alternativas, resulta insoportable que “no existan diferencias significativas en el nivel de corrupción de los dos grandes partidos”. O que no haya evidencias de que los electores castiguen a los altos cargos corruptos.

Las viejas estructuras
La revuelta del 15-M, por eso, tiene connotaciones históricas, ya que ha puesto a las viejas estructuras del Estado ante el espejo de sus propias miserias. Como se ha señalado estos días, lo sorprendente es que no se haya producido antes. Por ejemplo, cuando el presidente del Gobierno se reunía de forma arrogante con los ‘40 principales’ para dar imagen de una falsa fortaleza de país, mientras que miles de pymes continúan cerrando por falta de crédito y oxígeno económico. Pero es también una respuesta ética hacia los excesos. El sueldo de muchos ejecutivos es, simplemente, una inmoralidad. Aunque sólo sea por razones estéticas. La precariedad laboral, en este sentido, no es más que la expresión de un modelo de relaciones en los centros de trabajo de otra época que excluye a los empleados de la toma de decisiones. El malestar no es sólo político, sino también social. España está tirando por la borda buena parte de su capital humano.

Si los dos grandes partidos no encaran esas reformas con rapidez, es probable que alguien -en forma de movimientos populistas- lo haga por ellos, y entonces, la revuelta 15-M de regeneración del sistema democrático, se verá como una oportunidad perdida

Los dos partidos mayoritarios tienen ante sí, por lo tanto, una oportunidad histórica. O reforman el sistema político o al final éste se irá degradando. O pudriendo, como se prefiera. Si no se acierta, lo que es seguro es que la recuperación económica se retrasará y seguiremos reptando por el fondo. A veces se olvida que en 1975 el PIB per cápita de España era de apenas 3.500 euros, y que en 2009 era ya de 24.500 euros. Buena parte de ese avance tiene que ver con nuestra integración en Europa, pero también con la liquidación de las viejas estructuras institucionales del franquismo -también las laborales- que taponaban el crecimiento económico.

Poner al día el sistema político es, por lo tanto, una necesidad. Suprimiendo (o reformando) instituciones inútiles como el Senado o las diputaciones provinciales. Acabando con organismos absurdos en su diseño actual como son los consejos económicos y sociales o los mini consejos de estado que proliferan por las regiones. O racionalizando un modelo autonómico que de forma palmaria frena la organización eficiente del Estado. O reinventando los tribunales de cuentas para evitar que sean el retiro dorado de antiguos altos cargos sin oficio ni beneficio. Desconsuela pensar que ni siquiera los órganos encargados de fiscalizar las cuentas públicas hacen su trabajo, como se demostrará tras las elecciones autonómicas. No es que se retrasen los pagos, es que, simplemente, ni siquiera se emiten muchas facturas.

Si los dos grandes partidos no encaran esas reformas con rapidez, es probable que alguien -en forma de movimientos populistas- lo haga por ellos, y entonces, la revuelta 15-M de regeneración del sistema democrático, se verá como una oportunidad perdida.

¡Oh, la revolución!
Ángela Vallvey La Razón 22 Mayo 2011

A la palabra «revolución» le damos siempre una connotación positiva. La gente entiende que una revolución significa un giro benévolo, algo bueno «per se», un mejoramiento de la vida. Se percibe con simpatía todo aquello que se declara «revolucionario»; gusta tanto que la publicidad ha sabido explotar el concepto: nos han vendido –y hemos comprado con sumo placer– bebidas revolucionarias, coches revolucionarios, sostenes revolucionarios… «Revolución» es una palabra tan gastada que se nos antoja inofensiva, cercana, joven, agradable. «Revolución» es ya un canto rodado pulido por los «mass media», la era del pop y el consumo compulsivo de la poscontemporaneidad.

 Los historiadores piensan, sin embargo, que las revoluciones son procesos de cambio rápidos, radicales y, habitualmente, violentos. O muy violentos. Y que por eso más vale no pronunciar la palabra «revolución» en vano. Para ejemplo perfecto, ahí quedó la Revolución francesa. Se produjo en un contexto de crisis económica brutal, con una nueva clase social pudiente pero muy descontenta –la burguesía– que detentaba el poder económico y codiciaba también el político; en una Francia con las arcas exhaustas tras embarcarse en una guerra lejana de la que obtuvo el «botín» delusorio de la bancarrota; con una inflación disparatada, unas instituciones –las del Antiguo Régimen– absolutamente desprestigiadas (¿les suena?...) ante el vulgo y los intelectuales de la época que, a su vez, atizaban el fuego del descontento propagando ideas tan incendiarias como la «separación de poderes» del Estado. En pocos años, los acontecimientos se precipitaron hasta desembocar en lo que conocemos por «El reinado del terror».

Maximilien Robespierre –un revolucionario profesional, como más tarde lo sería Lenin–, al mando del Comité de Salvación Pública, y los montañeses jacobinos pusieron a trabajar la guillotina: rodaron miles de cabezas, la menor duda de ser «contrarrevolucionario» bastaba para que el sospechoso no necesitara volver a usar los servicios de un peluquero. Cierto que, por aquel entonces, también se redactó la «Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano» y se reconoció el sufragio universal. Resulta curioso que la Revolución Francesa, que pasó a cuchillo todo lo que olía a «Ancien Régime», concluyera con Napoleón dando un golpe de estado para tratar de salvar la República y evitar una supuesta restauración monárquica.

Como todos sabemos, con el tiempo, Napoleón se autoproclamó Emperador. Alexis de Tocqueville nació en el seno de una familia muy monárquica a la que la guillotina diezmó en la época del Terror. Sus padres se libraron por los pelos, nunca mejor dicho, de ser decapitados –lo que le habría impedido a él nacer en 1805–, de modo que desconfiaba terriblemente de todo lo que sonaba a revolución. Estaba convencido de que la humanidad, siempre que se enfrenta ante el dilema de elegir entre libertad e igualdad, prefiere mayoritariamente la igualdad sobre la libertad, incluso aunque tenga que soportar cierto grado de fuerza y coerción. En estos días, que oímos hablar tanto de «revolución», recomiendo leer su obra «El Antiguo Régimen y la Revolución».

La benevolencia de los jueces
Eugenio Nasarre. Foro de Ermua, 19-05-11

La caída de la República de Weimar y el ascenso al poder de Hitler y el movimiento nazi es una de las páginas de la historia del siglo XX más estudiadas y más exhaustivamente analizadas. Constituye una experiencia de la que se deben extraer muchas lecciones. Uno de los aspectos en que coinciden la mayoría de los historiadores es que el comportamiento benevolente de los jueces alemanes con los actos delictivos del nazismo tuvo fatales consecuencias.

El violento y fallido golpe de Estado de 1923 en Munich supuso a Hitler una leve condena de prisión de tan solo un año y un mes. Los asesinatos de notorios personajes políticos, a comienzos de los años 20, como Rathenau y Erzberger quedaron impunes. Las “fuerzas de choque” del movimiento nazi fueron creando un clima de violencia creciente y de intimidación a lo largo de aquella década, sin que el aparato jurídico de la República de Weimar supiera hacerle frente. Hitler manejó hábilmente la doble vía de la violencia y de la participación electoral para ir escalando posiciones hacia la toma del poder. Estar dentro de las instituciones formó parte esencial de su “estrategia de la tensión” para liquidar el régimen. La “benevolencia” de la judicatura alemana se puso una vez más de manifiesto en el juicio contra tres oficiales, acusados de organizar con el partido nazi un golpe militar, en 1930. Hitler, testigo en aquel juicio, declaró ante el tribunal: “El movimiento nacionalsocialista procurará conseguir su objetivo en este Estado por medios constitucionales. La Constitución nos indica sólo los métodos, no el objetivo”. El juez, con una ingenuidad pasmosa, se contentó con pedirle que ratificase mediante juramento la veracidad de su testimonio. Hitler no tuvo ningún inconveniente en hacerlo. El historiador Ian Kershaw relata que Goebbels afirmó que el juramento de Hitler había sido “una maniobra brillante”. “Ahora somos ya absolutamente legales”, apostilló exultante. Tres años después Hitler accedía al poder.

La misma actitud de Goebbels es la que han tenido los promotores y ahora dirigentes legales de Bildu ante la sentencia del Tribunal Constitucional. Ha sido para ellos una gran victoria y de ninguna manera una victoria de la democracia. Los movimientos totalitarios surgidos en el siglo XX han observado siempre una estrategia que combina la violencia terrorista con la utilización de las vías legales. Eta ha sido siempre fiel a este modelo de estrategia. Para ella y para la consecución de sus fines resulta vital disponer de poder local. La democracia española, muy trabajosamente, fue dándose cuenta de que la derrota de Eta exigía impedirla aprovecharse de las ventajas de participar en las instituciones democráticas. Costó muchos años, muchos sufrimientos, muchas víctimas. La ley de partidos de 2002 fue un paso decisivo y la sentencia del Tribunal de Estrasburgo suponía el más claro aval jurídico a la voluntad del legislador español.

La responsabilidad de los jueces del Tribunal Constitucional es inmensa. El movimiento etarra podrá celebrar su sentencia por segunda vez la noche del 22 de mayo. Porque recuperará el poder municipal y con astucia podrá condicionar el futuro de muchos ayuntamientos y la vida política del País Vasco. Sabemos que el retroceso en la lucha antiterrorista es colosal. Eta queda fortalecida ante su actual empeño negociador. Bildu no ha renunciado a ninguno de los objetivos del movimiento etarra. Como hiciera Hitler ante el tribunal de Berlín, ha distinguido cínicamente entre “objetivos” y “métodos”. Pero el problema es que Eta sigue ahí, por lo que la apelación a los “métodos” resulta desvergonzadamente hipócrita, aunque, envueltos en su venda, los seis jueces no lo hayan querido ver.

El momento –reconozcámoslo- es sumamente delicado en una España sumida en una grave crisis económica, institucional y social. . Porque, con la Eta ya en las instituciones locales, la revisión de la “doctrina Parot” tendría unos efectos demoledores: el regreso “a casa” de los criminales etarras como vencedores desafiantes. La repugnante imagen del etarra Errandonea, saliendo de la cárcel con el cartel que identifica a Bildu con Eta, es el preludio de un posible escenario insoportable. Todo este camino conduce a la negociación, que –no podemos olvidarlo- fue autorizada por una mayoría parlamentaria en la pasada legislatura en el acto más triste y bochornoso de nuestra reciente historia democrática.

¿Qué se decide en estas elecciones?
La ley no establece que se elija directamente al alcalde. Sería esta una reivindicación lógica de quienes de verdad quieren una «democracia real»
carlos ruiz miguel ABC Galicia 22 Mayo 2011

LAS elecciones del 22 de mayo: ¿son sólo unas elecciones municipales y autonómicas? Algunos han defendido que estas elecciones son un referéndum sobre el gobierno de Rodríguez Zapatero, pues el partido que le sostiene es el mismo que apoya a numerosos candidatos que se presentan en las mismas. Otros, por el contrario, han repetido cansinamente que estas elecciones «solo» son locales y autonómicas pues «solo» se eligen concejales y parlamentarios autonómicos. La cuestión de cual de las dos tesis es más acertada es muy importante, pues la respuesta que se dé a la misma incidirá de forma muy importante en el voto.

Que en estas elecciones los ciudadanos eligen concejales y parlamentarios autonómicos en 13 regiones, nadie lo duda. Lo cual, por cierto, nos lleva a calificar como inexactas unas afirmaciones del alcalde socialista de La Coruña para quien en estas elecciones se elige al alcalde. Lamentablemente no es así porque, aunque la Constitución lo permite, la ley no establece que los ciudadanos elijan directamente al alcalde. Sería esta una reivindicación lógica de quienes de verdad quieren una «democracia real» aunque, de momento, no la hayan formulado los integrantes del movimiento que ha levantado esa bandera. Confiemos en que pronto la incluyan en sus peticiones.

Volvamos al tema. Sí, se eligen concejales y parlamentarios autonómicos. Pero ¿«solo» se elige eso? Creo que hay motivos para dudarlo. El primero es histórico. Conviene recordar que hace 80 años, el resultado de unas elecciones «municipales» decidió el destino de la monarquía. Si unas municipales de 1931 decidieron el destino de una monarquía, no parece irrazonable defender que las 2011 pueden decidir el destino del «zapaterismo». Pero hay otro motivo mucho más reciente. El 15 de mayo se inició un movimiento a favor de la «democracia real» en toda España. Esta iniciativa se ha movilizado antes de ESTAS elecciones para pedir cambios en el régimen político. Parece evidente, en consecuencia, que para quienes están detrás del movimiento «democracia real», estas elecciones son mucho más que unas municipales o unas autonómicas.

Si, como para mí resulta evidente, en estas elecciones se decide «algo más» que el nombre de unos concejales y parlamentarios autonómicos, la cuestión lógica para decidir el voto es: ¿está vd. de acuerdo con lo que se ha hecho en el «zapaterismo»? Si está de acuerdo, vote a los partidos que lo han hecho posible: PSOE o BNG (que apoyó casi todos los presupuestos que presentó Zapatero). Si no lo está, vote al PP o a UPyD

Las urnas y la calle
Armas cargadas de futuro, votar es el ejercicio modesto de construcción de una comunidad libre e igualitaria
pedro arias veira ABC Galicia 22 Mayo 2011

ANTES de la crisis económica se vivió un remedo de la edad de oro, tiempo de sueños y expectativas ilimitadas no incordiadas por la escasez material ni el dominio opresivo de los demás. Había refugio para la escapada personal, el piso propio, la segunda residencia, coche a plazos, ascenso socioeconómico virtual, títulos crecientes y restricciones menguantes. Resultó ser artificio interesado, un gran engaño masivo sustentado en el endeudamiento exterior, en el carpe diem del disfrute hoy que ya pagará mañana.

No han tardado en llegar las consecuencias y la frustración se ha revestido de formas particularmente insultantes. Con implacable frialdad, las cifras del final de fiesta nos han mostrado un país empufado hasta las cejas. Ahora habrá que verter sangre, ahorro, millones de horas de trabajo y contención airada, para abonar las deudas pendientes.

Los acreedores internacionales han dicho basta ya, hay que cumplir palabras y contratos. El gobierno comenzó a pagar el precio político de las ilusiones electoralizadas que lo llevaron por dos veces al poder e inició un vagar sonámbulo por cuanta cita le forzó el calendario de la democracia. Galicia, las europeas, las catalanas, fueron las primeras derivaciones por la pendiente del desengaño. Ahora teme la generalización en los ámbitos locales.

El descenso a los infiernos se jalonó de protestas masivas en la calle. Huelguistas, regulados, jubilados cabreados, parados tristes y funcionarios devaluados. Toda España comenzó a movilizarse a la fuerza, sin enseña ni proclama estructurada. Volvimos al no es esto, no era esto; actualizable con el almodovariano ¡Que hemos hecho nosotros para merecer esto!.

En esta primera e impotente fase, los movimientos de la calle anunciaban el lento y subterráneo desgaste de las urnas a las políticas económicas de ensueño, del bienestar aquí, ahora y rápido. Pero como la esperanza es lo último que se pierde, se esperó el milagro de la recuperación, a los brotes verdes que estaban a punto de germinar. El esperpento no se reconoce a sí mismo; dos mil quinientos años después de Sócrates y no se aprendió nada de su memoria histórica.

Estos días, en vísperas electorales cruciales, un amplio movimiento de jóvenes y simpatizantes, se han congregado en las plazas urbanas más emblemáticas de España. Piden una democracia real y ya mismo; una refundación de la democracia. ¿Alguien puede estar en contra?. Sintonizan con la protesta de Stephan Heller, que en su opúsculo Indignaos clama contra el establishment. Hay motivo, razones no faltan. Pero hay que mojarse, ensuciarse las manos, —como desafiaba Sartre—, hay que proponer caminos y construir palancas de acción social. Hoy criticar y pedir no es suficiente; hay que arriesgar alternativas, personas concretas para que gestionen la representatividad y elaborar programas para someterlos a la prueba demoledora de la vida real, que es competitiva en ambiciones y talentos.

Por principio fundamental de la democracia, los partidos son los culpables. Pero unos más que otros. No diferenciar entre quienes han tenido el poder de gobernar, de endeudarnos y llevarnos al precipicio, con quienes fueron tildados por antipatriotas por advertir hacia donde nos estábamos dirigiendo, no es justo ni exacto. No refleja la verdad. Meter en el mismo saco a las formaciones más representativas es descalificación indiferenciada, abandonarse al quedar bien yendo contra el casi todo. Debemos exigirnos el correcto razonar, que es valiente, preciso y matizado.

Las urnas son armas cargadas de futuro, votar —lo que sea— es el ejercicio modesto de construcción de una comunidad libre, igualitaria y respetuosa de la voluntad mayoritaria de los demás. El único camino de construcción de la prosperidad y la dignidad posibles. La calle y las urnas son polos complementarios del convivir común. La calle anima, suscita, propone, critica y delibera. Y ha de someterse a exigencias del pronunciamiento y acción consecuente. Como las urnas, que finalmente resuelven y obligan a la elección personalizada, no abstracta ni elusiva, sobre a que hombres y mujeres, con nombre y apellidos, otorgamos el poder legítimo.

Como en todas las elecciones, elegiremos lo humano, el histórico aquí y ahora, rugoso e imperfecto, a veces pandereta y otras deplorable; pero donde hay también compromiso, rigor y voluntad de abrir otra era. Todo como espejo de nosotros mismos, de Galicia y de toda España.

El presidente de la Fundación Sociocultural Leyre tiene el honor de invitarle a la conferencia:
“La actual negociación con ETA”
Foro de Ermua  22 Mayo 2011

De Inma Castilla de Cortázar, presidenta del Foro Ermua y Decana de Medicina de la Universidad CEU – San Pablo de Madrid

Presentada por: José Manuel Ayesa. expresidente de la Confederación de Empresarios de Navarra y vicepresidente Foro Ermua.

Miércoles 25 de mayo de 2011 a las 19’30 horas
Hotel Tres Reyes. Salón Cristina. Jardines de la Taconera, 1. PAMPLONA Entrada libre.

Así nació el 15-M
La plataforma que ha irrumpido en la campaña electoral no nació de la noche a la mañana. Había un guión: se preparó la protesta hace meses
TIBISAY ZEA / COVADONGA ABRIL ABC 22 Mayo 2011

Viernes Santo. Siete de la tarde. Medio centenar de personas se reúnen en el Patio de Maravillas, un viejo edificio de Madrid en las entrañas de Malasaña. Universitarios, profesionales, parados, jóvenes y no tan jóvenes se dan cita en la tercera asamblea de la plataforma Democracia real ya. Muchos no se conocían, y otros tan solo habían coincidido a través de las convocatorias en Facebook o en foros de internet.

Domingo 15 de mayo. La Puerta del Sol y otras plazas de ciudades españolas aparecen de repente repletas de «indignados». El movimiento sigue creciendo e irrumpe de lleno en la campaña electoral. En apenas tres semanas, una plataforma surgida a través de las redes sociales ha sido capaz de sacar a la calle a más gente que las protestas sindicales del 1 de mayo. Y distorsionar la campaña.

«Está muy bien todo esto, pero alguien tuvo que tener la primera idea, ¿quién es el fundador de este movimiento?», cuestionaba a los concentrados una señora que pasaba el martes por la Puerta del Sol. Nadie se cree que esa miríada de gente reunida en el centro de Madrid haya llegado allí de forma espontánea en plena preparación de las urnas. No era la única que se ha hecho esta pregunta durante los últimos días. Fabio Gándara es una de las personas que conoce la respuesta. En febrero él creo en Facebook el grupo «Plataforma de coordinación de grupos pro movilización ciudadana», que terminó siendo germen de Democracia real ya. Gándara asegura que la idea se había gestado en otoño, cuando «unos amigos hablaron con otros amigos de varias ciudades y empezaron a mantener contactos en las redes sociales». Enseguida enviaron correos y mensajes vía internet a blogueros y asociaciones independientes para invitarles a unirse. Por tanto el escepticismo parece justificado: todo estaba preparado desde meses antes cuando las movilizaciones en la red en contra de la Ley Sinde empezaban a ponerse en marcha. «Esa fue la chispa», afirma por su parte Enrique Dans, profesor de Sistemas de Información en el IE Business School y uno de los promotores de la plataforma No les votes. «Antes de la Ley Sinde —asegura— hubo mucho alboroto en las redes y algún intento de salir a la calle, pero fracasaron porque había poca organización».
Después de Navidad, desde distintos foros y blogs se empieza a pensar en pasar de internet a la calle. El 10 de enero, por ejemplo, alguien crea desde Galicia un blog denominado «Democracia real». El primer post se titula «Con un paso se empieza una larga marcha» y desvela que durante la cena de Nochebuena «un par de personas» que se sentían «huérfanas de representación» quedaron en ponerse «manos a la obra para un verdadero cambio estructural». El autor del post —que admitió no haber participado activamente en la plataforma— acaba advirtiendo: «Hoy comienza esa andadura. Confiemos en nuestro país».

Y el 9 de febrero, en otro blog, aparece un borrador de un manifiesto bajo el título «Mayo del 68 en España» en el que se fijan las principales reivindicaciones que ha venido manteniendo este movimiento. «La idea surgió de un grupo de blogueros que se encontraron en la web y decidimos organizarnos para convocar una protesta antes de las elecciones municipales», asegura Pablo Gallego, uno de los primeros portavoces de la organización y que ha vivido en primera persona el nacimiento de Democracia real ya «desde el principio».

Febrero caliente
El mes de febrero será fundamental para la movilización de los distintos colectivos, sobre todo en el grupo de Facebook creado por Gándara, pero también en Twitter, alentados principalmente por No los votes. Tan rápido va todo que, a principios de marzo, ya se desvela la fecha elegida para salir a la calle, el 15-M, y se empieza a sugerir el nombre de Democracia real ya. Las primeras reuniones cara a cara tienen lugar en «La Casa de Granada», un restaurante junto a la madrileña estación de Tirso de Molina. Pero el sitio se les quedó enseguida pequeño y tuvieron que mudarse al Patio de Maravillas. Fue en ese lugar donde se celebraron las asambleas en las que se organiza la logística de la protesta y en las que se consensúa un lema para la plataforma. Se le bautizó como Democracia Real Ya no somos mercancía de políticos y banqueros. A principios de marzo, enviaron un comunicado a la prensa en el que apenas agrupaban a media docena de organizaciones: Anonymous, Asociación de Desempleados Adesorg, Estado del Malestar, Ponte en pie, Juventud en Acción y No les Votes. Su planteamiento era «despertar de forma simultánea y masiva la indignación de la gente» por los abusos de los poderes políticos y económicos. Ese puñado de colectivos se han multiplicado. Hoy ya lo integran más de 500 organizaciones.

Para costear las manifestaciones, a las que se han sumado grupos de todo tipo, pusieron en marcha un sistema de donaciones a través de una cuenta creada en Paypal (un sistema de pago por internet). También abrieron una cuenta en la banca ética Triodos bank, y organizaron fiestas para recaudar dinero. «Así es como se ha pagado la cartelería, las pancartas...», asegura Pablo Gallego.

«Miedo a meter la pata»
«Aquí no hay partidos políticos detrás, no queremos caras, queremos ideas», asegura Carlos Rodríguez, otro de los miembros. No es el único que se resiste a dar pistas sobre el origen del grupo. La mayoría de los portavoces insisten en que no quieren poner caras al movimiento ni hablar abiertamente de sus inicios. Incluso después de haber convocado las exitosas marchas del 15-M pretenden ahora desvincularse de tal liderazgo: «Democracia real ya ha dejado de estar al frente. Ellos convocaron el 15-M pero los ciudadanos han seguido con el movimiento», asegura una joven que se identifica como la «responsable de comunicación».

Gallego está convencido de que no hay pretensión alguna de que este movimiento se convierta en un partido político, y sólo pide «pensar bien a quién votais». Insiste en que «esto es de todos los que estamos aquí». Sin embargo, otro compañero confiesa mientras levanta una pancarta: «Sí hay líderes, pero ya no quieren identificarse». Carlos Rodríguez ofrece una explicación más convincente: «Muchos somos inexpertos y nos da miedo salir a la luz pública y luego meter la pata».

Algunos de los impulsores
El pionero
Fabio Gándara. Todo apunta a que este abogado de 26 años fue, desde el primer momento, uno de los principales impulsores de la protesta. De hecho, fue el creador en febrero del grupo de Facebook que fue germen de la plataforma. Y en las primeras horas de la acampada, todos acudían a Fabio para resolver cualquier cuestión que iba surgiendo. Procedente de Santiago de Compostela, culminó el año pasado un Máster en Política territorial y urbanística en Madrid, y ahora está en paro. Frente a las susceptibilidades que suscita el movimiento que ayudó a crear, él asegura que «detrás de esto hay gente normal y corriente». Eso sí, se sorprende del éxito de las protestas: «Nuestras expectativas han sido superadas», afirma.

El portavoz
Pablo Gallego. Aunque luego se fueron nombrando portavoces rotatorios para que la plataforma no se identificase con un solo rostro, lo cierto es que este gaditano de 23 años soportó gran parte del peso como portavoz durante las primeras horas tras el éxito de convocatoria del 15 de mayo Estudia último curso de Investigación y Técnicas de Mercado en ICADE y en la actualidad se encuentra haciendo prácticas en una empresa. Defiende que se trata de una plataforma «heterogénea», en la que existen personas con ideas conservadoras y otras con ideas más progresistas. «Nuestra ideología no está definida y por tanto no podemos clasificarla», afirma

El diseñador
Carlos Rodríguez. Si por algo se ha destacado Democracia Real Ya es por cuidar el mensaje que se quería transmitir hasta el último detalle. Uno de sus artífices es Carlos. Diseñador gráfico, licenciado en la Universidad Rey Juan Carlos, fue el encargado de crear las pancartas de la manifestación del 15 de mayo. Cree que lo que busca Democracia Real Ya con esta protesta es que «primero la gente escuche las ideas». Según él, no hace falta «ponerle caritas» al movimiento porque «las caras de esta plataforma son todos los ciudadanos que están en Sol» y lo importante son «los conceptos que hay detrás».

******************* Sección "bilingüe" ***********************

La indignación controlada. Respuesta a David Jiménez Torres

Federico Jiménez Losantos  22 Mayo 2011

Querido David: me hubiera gustado escribir a tu edad un artículo tan sereno y, por qué no decirlo, tan patriótico, porque, en efecto, patriotismo es el deseo de cambiar tu patria a mejor. Por desgracia, mi generación sólo se ilusionaba con lo que entonces había en el mercado ideológico, que tras el 68 francés y el franquismo moribundo, era una especie de redención totalitaria, una revolución roja que, paradójicamente, pasaba por la instalación temporal de la "democracia burguesa"; o sea, de la democracia. Yo creo que la juventud se mueve, a falta de experiencia política, por las modas y el instinto. Por suerte para vuestra generación, vosotros debéis elegir entre dos modas: una minoritaria: el liberalismo desengañado y la falta de ilusiones sobre la naturaleza humana, aunque no sobre la política y la ilusión; otra mayoritaria: el ilusionismo político de la izquierda que "lo quiere todo y lo quiere ahora". Ya sé que no todo el mundo en la izquierda es tan imbécil, pero la idea sí; y alienta la paradoja del electrón zurdo, como dijo Asimov de todos los electrones. Los liberales más diestros suelen salir de la ilusión zurda, así que, más que sanos, somos vacunados con éxito o supervivientes de la fiebre. Vosotros sois mejores.

Pero no inmunes a la ilusión como categoría política, esa a la que alude Ortega en la brillante cita que abre tu artículo. Hace años tuve un debate en Albarracín con Mario Vargas Llosa a propósito de Ortega. Yo había releído hacía poco tiempo sus textos y discursos políticos (Alianza Editorial) y estaba escandalizado de ver tanta brillantez abocada a un fracaso tan estrepitoso como el de la II República, en cuyo advenimiento tanta parte tuvo su vanidad. Mario lo defendía, creo, por esa voluntad ilusionante que alienta en todo intelectual bajo los focos. El fracaso de la II República proviene del fracaso del Partido Reformista de Melquíades Álvarez, en el que destacaban Ortega y Azaña, que era el vástago natural del regeneracionismo y que, como dices, debería haberse integrado en el sistema de la Restauración. Para cambiarlo desde dentro, se supone, aunque no fue posible y ninguna de las partes estuviera muy interesada en la otra. Ahora es fácil ver aquel fracaso; entonces no podía verlo nadie.

Sin embargo, hay una diferencia entre lo que podía haber sido el PR en la Restauración y la Agrupación en Defensa de la República: el tipo de ilusión que cultivaban u ofrecían a la opinión pública. El primero era una ilusión patriótica de reforma; el segundo, una patria concebida como utopía. El primero podría haber funcionado. El segundo estaba condenado a fracasar como política. Pero, pese a todo, el patriotismo que tú describes, el de "la patria imposible, que no es de este mundo", como dice Cernuda de Galdós, es totalmente necesario para intentar cualquier cambio, grande o chico, de la sociedad que habitamos. La ilusión entendida como predisposición al cambio, a renovar las instituciones políticas de un país, empezando por su constitución nacional o histórica, no es garantía de nada pero es requisito para todo. Lo malo es cuando la ilusión es, en sí misma, opción política, cuando no podemos concebir la política sin ilusión. Más precisamente: sin ilusión de partido concreto, porque ilusión en abstracto, incluso como frustración activadora o negatividad activa, siempre la habrá.

Hay algo biológico en la ilusión, más difícil en el que ve declinar su paso por la vida que en el que empieza a verse como parte naciente de la vida social. Pero es más importante el factor ideológico, el de cómo deberían ser las cosas, aparte de cómo son. Creo que en el análisis de la movida de la Puerta del Sol priman los factores volitivos o de intención sobre los reales y constatables. Y que es imposible para quien no ha vivido el 13M de 2004 revivirlo este 21 de mayo. Pero cabe también que a los que hemos vivido sucesos parecidos a éstos nos cieguen las semejanzas y no advirtamos las diferencias. Intentémoslo.

Las semejanzas básicas estriban en que es la extrema izquierda, siempre con afinidades etarras, el fulminante de la explosión, aunque sean IU y, sobre todo, el PSOE, los que aprovechan la onda expansiva o electoral. Leo que en el programa de Carlos Cuesta en Veo 7 un portavoz de los amotinados de Sol iba vadeando sin mayores apuros las preguntas políticas comprometedoras hasta que Centeno le preguntó por Bildu: si había acampada con ellos gente de la cuerda proetarra o si lo esperaban así. A lo que el portavoz dijo que no sabía, pero que sería un honor recibirlos. Un batasuno histórico aparece en LD como uno de los coordinadores de la acampada. Y, lo más importante, Bildu –o sea, ETA- dice que el sentido político de la acampada de Sol coincide mucho con el suyo. La extrema izquierda desde la Transición ha sido etarra o pro-etarra. Y la izquierda ha mirado con simpatía o envidia, a veces con rencor fraternal, los crímenes etarras. Es que son lo que, en muchos casos, ellos no se atreven a ser.

Se ha dicho y es evidente que el programa económico de los indignaditos es idéntico al de IU. Yo he publicado que sólo sería posible ponerlo en marcha bajo una férrea dictadura comunista. Pero hay que añadir que es también lo más parecido que cabe al programa económico de la ETA, salvo el excipiente euskaldún, que en otras partes de España sería un elemento de identificación chequista asociado a lo rojo o al separatismo. Y no cabe patriotismo español, ni siquiera como principio teórico, en una acción política que puedan asumir los terroristas enemigos de nuestra nación. Algo que estéticamente resulta intuitivo, la mugre batasunoide en Sol, puede ser ética y políticamente deducible. Al cabo, ser antisistema en un sentido liberal, buscando más libertad, no es compatible con ser antisistema por lo que de libertad le queda aún al sistema.

Por no alargarme más: ¿es posible que el debate abierto por la movida de Sol redunde en algo positivo para la causa de la libertad, en especial entre los jóvenes? Lo es. Lo fue para los rojos de los 70. Pero sólo porque hubo gente como Aron, Revel y otros que rechazaron radicalmente el Mayo del 68. Creo que la tarea de los liberales maduros es mantener nuestras posiciones para que algún día puedan ser compartidas por los que, fatalmente, tropezarán con la nebulosa de los deseos baratos o la piedra de las manipulaciones hirientes.

La base del liberalismo es la desconfianza en el ser humano, porque tiende siempre a abusar de su poder. Para evitarlo, hay que crear instituciones legales y políticas que defiendan a los individuos de las ilusiones de la masa. La ilusión liberal estriba en defender la libertad personal frente a cualquier otra ilusión. Porque, querido David, en política las ilusiones colectivas suelen ser mortales. Por eso, toda indignación no controlada por la razón y la experiencia resulta preocupante. En todo caso, gracias por tu artículo, que me ha obligado a no olvidar lo inolvidable.

22-M: Plebiscito al Zapaterismo
Editoriales ABC  22 Mayo 2011

El turno, en un día como hoy, es de los españoles indignados, desempleados, hipotecados, desahuciados, endeudados y, en general, preocupados por el rumbo de los acontecimientos

DESDE marzo de 2008, Rodríguez Zapatero no ha vuelto a ganar unas elecciones. El Partido Popular venció con claridad en los comicios europeos y obtuvo mayoría absoluta en Galicia. El socialismo catalán perdió a favor de CiU el Gobierno de la Generalitat, y en el País Vasco fue posible el cambio político —mandando al PNV a la oposición— por el apoyo del PP a Patxi López. Por tanto, las previsiones de las encuestas acerca del resultado de hoy en las urnas no reflejan un súbita tendencia electoral de los españoles, sino una opinión pública que progresivamente ha ido descubriendo el verdadero personaje político que representa Rodríguez Zapatero. La crisis económica, con su cargamento de falsedades y promesas socialistas incumplidas, no ha hecho sino acentuar la insostenibilidad del proyecto político zapaterista.

Las previsiones del PSOE sobre la evolución de la situación política y económica previa a las elecciones de hoy han fracasado, y así se ha venido reflejando en la que ha sido la peor campaña electoral socialista, coronada con una adhesión de última hora al «Movimiento 15-M», tan burda por su oportunismo como ineficaz en sus intenciones electoralistas. A falta de buenos resultados económicos y de gobierno político, el PSOE se enfrenta hoy a las urnas con una tasa de paro que dobla la que recibió en 2004 y con una nueva embestida de los mercados a la deuda pública española, casi simultánea a la jactancia de Zapatero por haber evitado el rescate de España. Cinco millones de parados y millón y medio de familias sin empleados retratan un mandato que merece el reproche de las urnas, pese al enésimo pronóstico del Gobierno sobre la mejoría inminente del empleo.

Pero lo económico no es todo lo que abochorna la gestión socialista de España. En poco menos de dos semanas, el mandato de Zapatero ha sumado daños inéditos a la estructura institucional del Estado, con las fracturas del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional en el enjuiciamiento de Sortu y Bildu. Fracturas nada ajenas a la doblez de los mensajes socialistas sobre estas franquicias de ETA, causa directa de que el Estado no haya tenido una voz única en este asunto. Sólo faltaba dejar sin autoridad a la Junta Electoral Central, y así ha sucedido, porque su declaración de ilegalidad de las concentraciones del «Movimiento 15-M» ha sido como predicar en el desierto. Al final, es muy significativo que Zapatero quede asociado, con la valoración que cada cual crea oportuna, a una reacción social de corte «altermundista» —y sin entidad ideológica alguna— y a la satisfacción de Bildu por participar en las elecciones de hoy. Tanto empeñarse Zapatero en evitar que se comparara a España con Irlanda, Portugal o Grecia, y ha conseguido que se la compare con Egipto o Túnez.

Por tanto, es absurdo negar a las elecciones de hoy la trascendencia nacional que la propia evolución del mandato de Zapatero le ha dado. Este 22-M es un plebiscito sobre el aún presidente del Gobierno, pero también sobre su partido, que ha secundado, una tras otra, cada una de las decisiones, propuestas, trampas y mentiras con las que el Ejecutivo ha pretendido esconder la crisis, primero, y burlar su responsabilidad, después.

No hay registrado en la historia democrática reciente un gobierno como el socialista que haya roto más consensos, que se haya conducido de manera más temeraria y que haya experimentado tan demencialmente con lo más básico del pacto constitucional, es decir, la concordia nacional. Y lo ha hecho sin reparar en los costes y sin renunciar a nada en aras del consenso o la paz social. Que ahora el PSOE eche culpas de la crisis a Aznar, al PP o a esa desconocida derecha extrema tantas veces citada por los socialistas sólo hace más notoria su cobardía política.

Ahora bien, las lecciones deben extraerlas los ciudadanos hoy en las urnas. Los diagnósticos políticos, las alertas económicas o los balances de gestión son irrelevantes frente al voto de cada elector, porque el futuro de España depende de ese voto, no de foros de sabios, ni de gabinetes de estudios. El turno, en un día como hoy, es de los españoles indignados, desempleados, hipotecados, desahuciados, endeudados y, en general, preocupados por el rumbo de los acontecimientos.

El 22-M representa la oportunidad de quebrar una dinámica que está claramente orientada hacia un estancamiento económico o, lo que es lo mismo, a un empobrecimiento general de la sociedad, a la frustración de una juventud angustiada por su futuro y al perjuicio a largo plazo de las estructuras —educativas, judiciales, sociales— que todo país necesita para remontar una crisis de dimensiones desconocidas hasta hoy. Sí, será un plebiscito para Zapatero y el PSOE.

EL 15-M SE POLITIZA
Surgen grietas entre los "indignados" por un manifiesto de izquierdas
El Semanal Digital 22 Mayo 2011

La aprobación en una asamblea en Sol de un documento con 16 propuestas -como la nacionalización de empresas o la reducción del gasto militar- provocó un vendaval de reacciones en Twitter.

Comienzan a surgir las primeras grietas en torno al movimiento del 15-M. La publicación de un documento de 16 propuestas aprobado por la asamblea de la acampada de Sol (puede leerlo aquí) provocó este sábado por la tarde no pocas críticas, algunas desde fuera, pero sobre todo desde dentro, desde sus partidarios.

Twitter, que hasta ahora había sido un aliado fiel de los indignados, sirvió también para encauzar el malestar suscitado a través del hashtag #perosasol, que en cuestión de minutos se convirtió en trending topic en España.

Los responsables del documento dejan claro al comienzo que es el "resultado de la recopilación y síntesis de las miles de propuestas recibidas a lo largo de estos días", y a su vez recuerdan que "la Asamblea es un proceso abierto y colaborativo. Esta lista no debe entenderse como cerrada".

La primera de ellas es el cambio de la Ley Electoral para que haya listas abiertas y una circunscripción única, uno de los asuntos que ha estado en la raíz del movimiento desde el principio. La segunda versa sobre la protección de algunos derechos básicos recogidos en la Constitución tales como el derecho a la vivienda digna y a la sanidad pública, universal y gratuita. Y hay otra que habla de una "democracia participativa y directa en la que la ciudadanía tome parte activa".

Sin embargo, entre las propuestas hay algunas que, según muchos twitteros, no hacen sino "politizar" el movimiento hacia la izquierda. Entre ellas, la "recuperación de las empresas públicas privatizadas"; la "recuperación de la Memoria Histórica y de los principios fundadores de la lucha por la Democracia en nuestro Estado"; la "desvinculación verdadera entre la Iglesia y el Estado, como establece el artículo 16 de la Constitución"; la "reducción del gasto militar, cierre inmediato de las fábricas de armas y un mayor control de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado"; y el "cierre de todas las centrales nucleares y la promoción de energías renovables y gratuitas".

Así, este sábado por la tarde el hashtag #perosasol se llenó de comentarios, algunos poniendo en tela de juicio determinadas propuestas y otros alertando de que todo lo que sea ir más allá de un manifiesto de mínimo provocará división.

Estos fueron algunos: "Recuperación de la Memoria Histórica ¿Recuperar la Guerra Civil es futuro?"; "Nos empezamos a dividir, sin propuestas, sólo mínimos, no permitamos que decaiga"; "Tiene que seguir siendo un mov. plural, habría que limitarse a reformas del sistema electoral y privilegios políticos"; "El #15m era para luchar contra la casta política corrupta o para instaurar el Estado utopía"; "Vengo de #acampadasol desilusionado al oir las propuestas. #perosasol Lástima de revolución, podría haber sido inteligente, ahora es hippie"; "Creo que las asambleas están para organizar la protesta, no para hacer programas electorales, eso les corresponde a otros"; "Las 16 propuestas de Sol: un gran error; ver arrasar mañana al PP un gran revés, somos minoría, aceptarlo es la democracia... :(".

Y muchos más: "Prohibir a los medios de comunicación trabajar en la vía pública es una muestra de totalitarismo"; "Las propuestas económicas que han hecho son un disparate y sólo agravarían la crisis: más gasto, más Estado..."; "El movimiento debe seguir, hay mucho que cambiar en este país, pero libre de sospechas de manipulación política; "Por Dios que retiren las propuestas ya y que dejen seguir el movimiento sino que paren que yo me bajo"; "@acampadasol parece haber olvidado que le deben la vida a internet. La asamblea solo se ha consensuado con los presentes allí"; "Incluir un montón de propuestas sin ton ni son es la manera de politizar y pervertir. El Rey, el ejército, las nucleares..."; "Ya están creando el mundo gominola. Si se sigue por ahí mucho me da que el lunes las plazas están vacías..."

Tal fue el revuelo suscitado que el perfil de la acampada de Sol (@acampadasol) publicó a última hora de la tarde un tweet en el que reiteraban que las propuestas "han salido de la asamblea. Aquí no representamos a nadie". Y a renglón añadía: "#tomalaplaza y articula tus ideas #estoesreflexion".

Los indignados que se concentran desde hace días en la céntrica plaza madrileña celebrarán este domingo por la mañana -jornada electoral- una nueva asamblea para decidir si continúan allí tras las elecciones. Por lo pronto, los de Barcelona acordaron de forma casi unánime este sábado mediante una votación convocar para el 15 de junio una manifestación que acabará en la plaza de Sant Jaume, sumándose así a los colectivos que se oponen a los recortes del Govern de Artur Mas.

El indio meón
Que quede claro: lo urgente para normalizar Euskadi es que los no nacionalistas salgamos del armario
FERNANDO SAVATER El Correo  22 Mayo 2011

A mí me pasa lo mismo que a la mayoría de quienes se han indignado hasta la extenuación por la sentencia del TC legalizando las listas de Bildu: sé muy poco de leyes. En cambio estoy convencido de que quienes respetamos las instituciones del Estado (sin las cuales, obvio es decirlo, no hay democracia) no podemos deslegitimar los más altos tribunales por muchos defectos que les veamos. Eso se llama demagogia, que es una cosa muy fea. Los jueces tienen su propia ideología: política, religiosa, lo que sea. Pero seguimos manteniéndolos operativos no a pesar de eso, sino precisamente por eso. Si lo que quisiéramos fuese una aplicación totalmente objetiva y mecánica de la ley, la última instancia legal sería un ordenador tipo el Hal de '2001'. ¿Cómo podrían los miembros del TC no tomar en cuenta la política al aplicar una norma que vertebra políticamente a la nación? ¿Y cómo iba a dejar la sentencia de tener consecuencias políticas? Cosa distinta es que políticamente nos agrade a todos. Pero los jueces son como los árbitros, que zanjan las jugadas dudosas y siempre dejan descontentos. A veces se equivocan, pero sin ellos no hay partido?

Es evidente, por lo ajustado de la votación y sobre todo por la sentencia anterior del Supremo, que tanto la decisión favorable a Bildu como la adversa podían sostenerse con razones jurídicas de peso. Ni una ni otra comprometían nuestro ordenamiento democrático, como pretendieron antes unos y ahora otros. De modo que no entiendo las voces plañideras que proclaman la derrota del Estado de Derecho por ETA. Seamos realistas: lo propio de ETA, lo que la define y constituye, es la violencia terrorista. Y precisamente a eso ha tenido que renunciar Bildu -como antes Sortu- para entrar en el juego político, cojeando entre las muletas de dos partidos legales, uno moribundo y el otro sietemesino. Sabemos que no ha sido una renuncia espontánea, sino lograda gracias a la resistencia democrática, los movimientos cívicos, la aplicación de la Ley de Partidos y la eficaz tarea de las fuerzas de seguridad. Si no, de dónde? Por otra parte, está vigente una normativa que permitirá ilegalizar a los electos del grupo si ETA vuelve a las andadas y no condenan sin rodeos esa violencia. No es todo lo que podíamos desear, pero no es una derrota. Ya Kipling, en un poema célebre, advirtió que éxito y fracaso en términos absolutos son dos impostores?

Es cierto que ahora viene lo más difícil para quienes hemos combatido no solo los métodos terroristas sino también sus objetivos políticos excluyentes y sediciosos.

Nos pareció oportuno que se exigiera a los neocatecúmenos de la democracia antes atacada que condenaran los crímenes cometidos por ETA, no por fijación en el pasado, sino por una razón actual y de futuro: porque la coacción de esos asesinatos y extorsiones, además del daño irreparable ya sabido, han formateado con temor paralizante gran parte de la sociedad vasca. Ahora las acciones violentas -al menos las mayores- se han suspendido, pero siguen sus ondas expansivas de pánico y achantamiento de los ciudadanos. Condenar la violencia pasada de ETA sería sobre todo reconocer la perversión de convivencia que ha infligido a nuestro país. Ese reconocimiento, el del miedo ya provocado que sigue presente y daña las posibilidades políticas de los ciudadanos constitucionalistas, es la asignatura que la sentencia del TC ha dejado pendiente.

Pero así están las cosas, de modo que ahora es nuestro turno. Como recordaba hace poco en estas mismas páginas Joseba Arregi, ni el TC ni otro tribunal puede darnos la libertad: no hay más remedio que reconquistarla por nosotros mismos. Es preciso sacudirse el miedo y poner a prueba en serio el final de la violencia que tanto se nos pregona. Quienes siempre denunciamos el nacionalismo obligatorio, debemos mostrar hoy sin lugar a dudas que lo tenemos por menos obligatorio que nunca. Hay que recuperar todos los espacios perdidos por la presión de los matones y no admitir sin denuncia ni respuesta vandalismos jatorras como los que el otro día debieron soportar la viuda de Joseba Pagaza y otra compañera de UPyD. Debemos hacernos visibles en los espacios sociales, políticos y culturales a los que antes era difícil acceder por la amenaza pendiente. Que quede claro: lo urgente para normalizar Euskadi es que los no nacionalistas salgamos del armario, no que los etarras salgan de la cárcel.

El presidente americano Johnson solía ascender a los funcionarios críticos y rebeldes con su administración, en lugar de prescindir de ellos. Decía: «prefiero que el indio esté dentro de la tienda meando hacia afuera, que fuera meando hacia adentro». Bueno, pues ya tenemos a los indios dentro de la tienda. Ahora hay que comprobar hacia dónde mean?

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